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 Un tipo odioso (Nick y tu) HOT

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AlexandraNJ
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MensajeTema: Un tipo odioso   Septiembre 1st 2013, 15:40

Chicas no les he podido subir muchos capitulos estos dos ultimos dias porque eh estado algo ocupada, aqui les dejo uno

La conciencia apareció en el límite de mi mente abotargada por el sueño, y yo intenté apartarla a la fuerza.

No quería despertarme.

Estaba caliente, cómoda y satisfecha.

Vagas imágenes de mi sueño pasaron por delante de mis ojos cerrados mientras me acurrucaba en la manta más calentita y que mejor olía en la que había dormido. Y la manta se acurrucó a mi alrededor.

Algo cálido se apretó contra mí y abrí poco a poco los ojos para encontrarme con una cabeza de conocido pelo alborotado a unos centímetros de mi cara. Un centenar de imágenes me recorrieron la mente en ese preciso segundo cuando la realidad de la noche anterior cayó como un jarro de agua fría en mi cerebro.

Madre de Dios.

Había sido real.

Se me aceleró el corazón cuando levanté la cabeza un poco y me encontré a mi atractivo hombre enroscado alrededor de mi cuerpo.

Tenía la cabeza apoyada en mi pecho, la boca perfecta un poco abierta soltando bocanadas de aire caliente sobre mis pechos desnudos. Su largo cuerpo caliente contra el mío, las piernas
entrelazadas y sus fuertes brazos apretados alrededor de mi torso.

Se había quedado.

La intimidad de nuestra postura me golpeó con una fuerza tal que me dejó sin aliento. No es que se hubiera quedado, es que se había aferrado a mí.

Me esforcé por recuperar el aire y no entrar en pánico. Era mucho más que consciente de cada centímetro de nuestra piel en contacto.

Sentí el poderoso latido de su corazón contra mi pecho. Tenía su miembro apretado contra mi muslo, semierecto durante el sueño. Me ardían los dedos por tocarle. Estaba deseando apretar mis labios contra su pelo. Era demasiado. Él era demasiado.

Algo había cambiado la noche anterior y no estaba segura de estar lista para ello.

No sabía lo que entrañaría ese cambio, pero ahí estaba. En cada movimiento, cada contacto, cada palabra y cada beso habíamos estado juntos. Nadie me había hecho sentir así, como si mi cuerpo estuviera hecho para encajar con el suyo.

Había estado con otros hombres, pero con él me sentía como si me arrastrara una marea oculta, completamente incapaz de cambiar el rumbo.

Cerré los ojos, intentando sofocar la sensación de pánico que estaba creciendo en mi interior.

No me arrepentía de lo que había pasado. Había sido intenso, como siempre, y seguramente el mejor sexo que había tenido en mi vida.

Solo necesitaba unos minutos a solas antes de poder enfrentarme a él.

Le coloqué una mano en la cabeza y la otra en la espalda y conseguí apartarle de mi cuerpo. Él empezó a revolverse y yo me quedé helada, abrazándole fuerte y deseando en silencio que volviera a dormir.

Él murmuró mi nombre antes de que su respiración se volviera de nuevo regular y yo me escapé de debajo de su cuerpo.

Le observé dormir durante un momento y el pánico se redujo no supe cómo.

Una vez más fui consciente de lo guapo que era. En calma por el sueño, sus facciones aparecían tranquilas y en paz, con una expresión muy diferente de la que solía tener cuando estaba cerca de mí. Un grueso rizo le caía por la frente y sentí la urgente necesidad de apartárselo de la cara. Ahí estaban las pestañas largas, los pómulos perfectos, unos labios carnosos y la barba que le cubría la mandíbula.

Dios mío, es que es tan guapo...

Empecé a caminar hacia el baño, pero vi mi reflejo en el espejo del tocador del dormitorio.

Vaya. Recién follada.

Sin duda esa era la imagen que ofrecía.

Me acerqué y examiné los leves arañazos rojos que tenía por el cuello, los hombros, los pechos y el estómago. Tenía una marca pequeña de un mordisco en la parte de debajo de mi pecho izquierdo y un chupetón en el hombro. Miré hacia abajo y pasé los dedos por las marcas rojas que tenía en el interior del muslo. Se me endurecieron los pezones al recordar la sensación de su cara sin afeitar frotándose con mi piel.

Mi pelo era un desastre enredado y despeinado y me mordí el labio al recordar sus manos enredadas en él. La forma en que me había atraído primero hacia su beso y después sobre su miembro...

Esto no me está ayudando.

Una voz todavía pastosa por el sueño me sacó sobresaltada de mis pensamientos.

—¿Recién despierta y ya tirándote de los pelos?

Me volví y vi un destello de su cuerpo desnudo mientras se giraba bajo las sábanas y se sentaba. Dejó que le cayeran hasta las caderas, dejando su torso al descubierto. No creía que nunca pudiera cansarme de mirar, y sentir, ese pecho ancho y musculoso, los abdominales como una tabla de lavar y esa hilera de vello que llevaba hasta el miembro más glorioso que había visto en mi vida.

Cuando mis ojos, al fin, llegaron a su cara fruncí el ceño al ver su sonrisa torcida.

—Te he pillado mirándote —murmuró pasándose una mano por la mandíbula.

No sabía si sonreír o si poner los ojos en blanco. Verlo desaliñado y vulnerable en ese estado a medio despertar me desorientaba.

La noche anterior no nos molestamos en cerrar las pesadas cortinas y ahora el sol entraba a raudales, cegadoramente brillante al reflejarse sobre la maraña de sábanas blancas. Se le veía tan diferente...

Seguía siendo el taradoo de mi jefe, pero ahora también era algo más: un hombre, en mi cama, que parecía estar listo para el asalto número... ¿Cuatro? ¿Cinco? Había perdido la cuenta.

Mientras sus ojos recorrían cada centímetro de mi ser, recordé que yo también estaba completamente desnuda. En ese momento su expresión era tan intensa como su contacto. Si seguía mirándome de ese modo ¿ardería mi piel en llamas? ¿Sentiría su tacto como si sus manos me estuvieran tocando?

Intenté centrarme en algo que camuflara el hecho de que estaba catalogando mentalmente cada centímetro de su piel y me agaché para recuperar del suelo su camiseta interior blanca.

Había pasado toda la noche delante del aparato de aire acondicionado y estaba un poco fría, pero por suerte estaba casi seca. Cuando introduje mi cabeza en el suave algodón, inhalé el olor a salvia de su piel y al emerger me encontré con su mirada oscura.

Sacó un poco la lengua para humedecerse los labios.

—Ven aquí —dijo en voz baja.

Me acerqué a la cama, con la intención de sentarme a su lado, pero él tiró de mí para que quedara a horcajadas sobre sus muslos y dijo:

—Dime en qué estás pensando.

¿Quería que condensara un millón de pensamientos en una sola frase?

Ese hombre estaba loco.

Así que abrí la boca y solté lo primero que se me pasó por la cabeza.

—Has dicho que no has estado con nadie desde que nosotros estuvimos... juntos por primera vez. —Estaba mirando fijamente su clavícula para no tener que mirarle a los ojos—. ¿Es cierto?

Por fin levanté la vista.

Él asintió y metió los dedos por debajo de la camiseta, acariciándome lentamente desde la cadera hasta la cintura.

—¿Por qué? —le pregunté.

Él cerró los ojos y negó con la cabeza una vez.

—No he deseado a nadie más.

No sabía muy bien cómo interpretar eso.

¿Quería decir que no había conocido a nadie que deseara pero que estaba abierto a ello?

—¿Normalmente eres monógamo cuando te estás acostando con alguien?

Él se encogió de hombros.

—Si eso es lo que se espera de mí.

Nick me besó el hombro, la clavícula y subió por mi cuello.

Estiré el brazo hasta la mesita que había detrás de él, cogí la botella de agua de cortesía y le di un sorbo antes de pasársela a él. Él se la terminó en unos cuantos tragos.

—¿Tenías sed?

—Sí. Y ahora tengo hambre.

—No me sorprende, porque no hemos comido desde hace... —Me detuve cuando le vi mover ambas cejas y sonreír.

Puse los ojos en blanco, pero se me cerraron cuando él se acercó y me besó dulcemente en los labios.

—¿Y la monogamia es lo que se espera de ti aquí? —le pregunté.

—Después de lo que pasó anoche, creo que tendrías que decírmelo tú.

No sabía cómo responder a eso. Ni siquiera estaba segura de que pudiera estar con él así, mucho menos pensar en la monogamia. La sola idea de cómo iba a funcionar todo aquello hacía que la cabeza me diera vueltas.

¿Íbamos a ser... amigos?

¿Diríamos buenos días y lo diríamos de verdad? ¿Se iba a sentir bien criticando
mi trabajo?

Extendió los dedos sobre la parte baja de mi espalda apretándome contra él y eso me apartó de mis pensamientos.

—No te quites esa camiseta nunca —susurró.

—Vale. —Me eché hacia atrás para darle un mejor acceso a mi cuello—. Voy a llevar esto y nada más a la sesión de presentación de esta mañana.

Su risa sonó grave y juguetona.

—Ni hablar de eso.

—¿Qué hora es? —pregunté intentando ver el reloj que había detrás de él.

—Me importa una mierda. —Las puntas de sus dedos encontraron mi pecho y empezaron a deslizarse de un lado a otro por la suave piel de debajo.

En el proceso de intentar apartarme un poco de él, dejé al aire su piel justo por encima de la cadera.

Pero ¿qué demonios era eso?
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 1st 2013, 17:48

Que es quee?????

Siigueeelaaaa
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 1st 2013, 17:50

noooo!!!
no le puedes dejar ahi
q es lo q encontro?!
siguela
siguela pronto O.o
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Ivethzitha
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 1st 2013, 18:21

Que no la puedes dejar asi
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 1st 2013, 19:04

siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 1st 2013, 20:43

Qué era que????? affraid 
Por favor como la dejas así???? Sad 
Por favor siguel cuanto antes por que la dejaste
super super superrrrrrrrrrrrrrrrrrr interesante!!!! Shocked 

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Sra. Laura Jonas
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 1st 2013, 23:42

siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 06:04

Siiiguelaa porfiiis
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 10:52

siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 14:04

siigueelaaaa xD
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 14:31

siigueelaaa xD
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 14:32

siiigueelaaa xD
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 14:32

siiigueelaaa xD
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 15:34

siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 2nd 2013, 22:55

Siiiigueeelaaa xD
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AlexandraNJ
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MensajeTema: Un tipo odioso   Septiembre 3rd 2013, 09:28

¿Era un tatuaje?

—¿Qué es...? —No fui capaz de encontrar las palabras.

Apartándole un poco, levanté la vista para mirarlo a los ojos antes de volver a mirar la marca. Justo debajo del hueso de la cadera tenía una línea de tinta negra con unas palabras escritas en lo que supuse que sería francés.

¿Cómo se me había podido pasar por alto eso?

Recordé brevemente todas las veces que habíamos estado juntos. Siempre había sido todo muy precipitado o a oscuras o en un estado de semidesnudez.

—Es un tatuaje —dijo divertido apartándose un poco y acariciándome el ombligo.

—Ya sé que es un tatuaje, pero... ¿Qué dice?

El señor Seriedad en los Negocios tiene un puto tatuaje.

Otro trozo del hombre que conocía que caía y se hacía pedazos.

—Dice: Je ne regrette rien.

Mis ojos se encontraron con los suyos y la sangre se me calentó al oír su voz que se disolvía en su perfecto acento francés.

—¿Qué es lo que has dicho?

Él volvió a sonreír.

—Je ne regrette rien.

Repitió cada palabra lentamente, poniendo énfasis en cada sílaba. Era lo más sexy que había oído en mi vida. Entre eso, el tatuaje y el hecho de que estaba completamente desnudo debajo de mí, estaba a punto de entrar en combustión espontánea.

—¿Eso no es una canción?

Él asintió.

—Sí, es una canción. —Y riendo por lo bajo prosiguió—. Puede que creas que me arrepiento de esa noche de borrachera en París, a miles de kilómetros de casa, sin un solo amigo en la ciudad, en la que decidí hacerme un tatuaje. Pero no, ni siquiera me arrepiento de eso.

—Dilo otra vez —le susurré.

Se acercó, moviendo las caderas contra las mías, el aliento cálido junto a mi oído y susurró de nuevo.

—Je ne regrette rien. ¿Lo entiendes?

Asentí.

—Di algo más. —Mi pecho subía y bajaba con cada respiración trabajosa y mis pezones sensibles rozaban contra el algodón de su camiseta.

Se inclinó un poco, me besó la oreja y dijo:

—Je suis à toi. —Su voz sonaba ahogada y grave mientras me agarraba para acercarme y yo nos saqué a ambos de la incomodidad hundiéndole en mí con un gemido.

Me encantaba la profundidad que alcanzaba en esa postura.

Él susurró una sola sílaba desconocida para mí una y otra vez mientras me miraba. En vez de agarrarme las caderas, sus manos agarraban con fuerza ambos lados de la camiseta.

Era tan fácil, tan natural entre nosotros, pero de alguna forma se añadió al espacio de incomodidad que parecía no poder quitarme de encima. En vez de fijarme en eso, me centré en sus suaves gemidos dentro de mi boca, en la forma en que nos sentó a ambos repentinamente y se puso a chuparme los pechos por encima de la camiseta, dejando al descubierto la piel rosa de debajo.

Me perdí en sus dedos necesitados en mis caderas y mis muslos, su frente apretada contra mi clavícula cuando se acercó aún más.

Me perdí en la sensación de sus muslos debajo de mí y sus caderas moviéndose más rápido y más fuerte para venir al encuentro de todos mis
movimientos.

Apartándome un poco, me puso la mano en el pecho y detuvo las caderas.

—El corazón me va a mil por hora. Dime lo bien que sienta esto.

Me relajé instintivamente cuando vi su sonrisa arrogante.

¿Es que creía que necesitaba algo para recordar quién habíamos sido menos de un día antes de aquello?

—Ya estás otra vez con eso de hablar. Para.

Ensanchó su sonrisa.

—Te encanta que te hable. Y te gusta todavía más cuando coincide con el momento en que estoy dentro de ti.

Puse los ojos en blanco.

—¿Y qué es lo que me ha delatado? ¿Los orgasmos? ¿O la forma en que te lo pido? Eres un gran detective...

Él me guiñó un ojo, me subió un pie hasta su hombro y me besó la parte interna del tobillo.

—¿Siempre has sido así? —le pregunté tirando inútilmente de su cadera. Odiaba admitirlo, pero quería que se moviera. Cuando estaba quieto me provocada, me rozaba, pero lo sentía incompleto. Cuando se movía yo solo quería más tiempo para quedarme quieta—. Me dan pena las mujeres cuyos egos desechados me han pavimentado el camino.

Nick negó con la cabeza, inclinándose hacia mí e irguiéndose apoyado sobre las manos.

Gracias a Dios empezó a moverse, con la cadera empujando hacia delante y levantándose, proyectándose muy profundamente en mi interior. Se me cerraron los ojos. Estaba tocándome el punto exacto una, otra y otra vez.

—Mírame —me susurró.

Abrí los ojos y vi el sudor en la frente y los labios abiertos mientras me miraba la boca. Los músculos de los hombros se destacaban cada vez que se movía y su torso brillaba con una fina capa de sudor. Lo observé mientras entraba y salía de mí. No estoy segura de lo que dije cuando casi salió del todo y después entro con más fuerza, pero lo dije en voz baja; era algo sucio y lo olvidé instantáneamente cuando me embistió de nuevo.

—Tú me haces sentir arrogante. Es la forma en que reaccionas ante mí lo que me hace sentir como un puto dios. ¿Cómo puedes no darte cuenta de eso?

No respondí pero él claramente no esperaba que lo hiciera porque su mirada y los dedos de una de sus manos bajaban por mi cuello y por mis pechos. Encontró un lugar particularmente sensible y yo solté una exclamación ahogada.

—Parece que alguien te ha mordido aquí —dijo pasando el pulgar por la marca de sus dientes—. ¿Te ha gustado?

Tragué y empujé contra él.

—Sí.

—Chica pervertida.

Le pasé las manos por los hombros y por el pecho, después los abdominales y los músculos de las caderas y rocé una y otra vez con el pulgar su tatuaje.

—También me gusta esto.

Sus movimientos se hicieron irregulares y forzados.

—Oh, joder, ___... No puedo... No puedo aguantar más. —Oír su voz tan desesperada y fuera de control solo intensificó mi necesidad de él.

Cerré los ojos y me centré en la deliciosa sensación que empezaba a extenderse por mi cuerpo.

Estaba tan cerca, justo al borde. Metí la mano entre los dos y mis dedos encontraron el clítoris y empecé a frotármelo lentamente.

Él inclinó la cabeza, miró mi mano y exclamó:

—Oh, joder. —Su voz sonaba desesperada y su respiración ya no era más que una sucesión de jadeos profundos—. Tócate así, justo así. Deja que te vea. —Sus palabras eran todo lo que necesitaba y con un último contacto de los dedos, sentí que el orgasmo me embargaba.

El orgasmo fue intenso. Me apreté contra él y las uñas de mi mano libre se clavaron en su espalda.

Él gritó y su cuerpo se estremeció cuando se corrió en mi interior. Todo mi cuerpo se sacudió con las consecuencias del orgasmo y me recorrieron unos leves temblores cuando fue desapareciendo. Me aferré a él, que se quedó quieto y su cuerpo se hundió contra el mío. Me besó el hombro y el cuello antes de darme un beso en los labios. Nuestros ojos se encontraron brevemente y después se apartó de mí.

—Dios, mujer —dijo con un profundo suspiro y forzando una risa—. Me vas a matar.

Ambos rodamos para ponernos de costado al unísono, con las cabezas en nuestras almohadas. Cuando nuestras miradas se encontraron yo no fui capaz de apartarla.

Ya había perdido cualquier esperanza que hubiera tenido de que la vez siguiente fuera menos intensa o de que nuestra conexión se fuera de alguna forma fundiendo si conseguíamos sacar todo aquello de nuestros sistemas.

Esa noche de tregua no iba a atenuar nada. Yo ya quería acercarme, besarle la mandíbula sin afeitar y volver a tirar de él hacia mí. Mientras le miraba me quedó claro que cuando esto acabara iba a doler una barbaridad.

El miedo atenazó mi corazón y el pánico de la noche anterior volvió, trayendo consigo un silencio incómodo. Me senté y me tapé con las sábanas hasta la barbilla.

—Oh, mierda.

Su mano salió y me agarró por el brazo.

—___, no puedo...

—Probablemente deberíamos ir preparándonos —le interrumpí antes de queacabara esa frase. Podía ser el principio de mil formas de romperme el corazón—.Tenemos que asistir a una presentación dentro de veinte minutos.

Él pareció confuso durante un momento antes de hablar.

—La ropa que tengo aquí no está seca. Y ni siquiera sé dónde está mi habitación.

Intenté no ruborizarme al recordar lo rápido que había pasado todo la noche anterior.

—Vale. Me llevaré tu llave y te traeré algo.

Me duché rápido y me envolví en una gruesa toalla deseando haber tenido el buen juicio de traer uno de los albornoces del hotel al baño conmigo.

Inspiré hondo, abrí la puerta y salí.

Él estaba sentado en la cama y levantó la vista para mirarme cuando entré en la habitación.

—Es que necesito... —Empecé a decir señalando mi maleta.

Él asintió pero no hizo ademán de hablar.

Nunca había tenido vergüenza de mi cuerpo.

Pero estar allí de pie, sin nada más que una toalla, sabiendo que él me estaba mirando, me hizo sentir inusualmente tímida.

Cogí unas cuantas cosas y eché a correr al pasar a su lado, sin pararme hasta que estuve de nuevo en la seguridad del baño. Me vestí más rápido de lo que creía posible y decidí que me iba a recoger el pelo y ya terminaría con el resto después.

Cogí las tarjetas-llave de la encimera y volví al dormitorio.

Él no se había movido. Sentado en el borde de la cama con los codos apoyados en los muslos, parecía perdido en sus pensamientos.

¿En qué estaría pensando?

Toda la mañana yo había sido un manojo de nervios, con mis emociones pasando de un extremo a otro sin parar, pero él parecía tan tranquilo. Tan seguro. Pero ¿de qué estaba seguro? ¿Qué había decidido?

—¿Quieres que te traiga algo en concreto?

Cuando levantó la mirada, pareció algo sorprendido, como si no lo hubiera pensado.

—Eh... Solo tengo unas pocas reuniones esta tarde, ¿no? —Yo asentí—. Cualquier cosa que me traigas estará bien.

Solo necesité un segundo para localizar su habitación; era justo la siguiente puerta.

Genial.

Ahora podría imaginármelo en una cama justo a otro lado de la pared donde estaba la mía.

Sus maletas estaban allí y yo hice una breve pausa al darme cuenta de que iba a tener que rebuscar entre sus cosas.

Levanté la maleta más grande y la coloqué sobre la cama para abrirla. Su olor me provocó una fuerte oleada de deseo. Empecé a buscar entre la ropa muy bien colocada.

Todo en él era tan ordenado y organizado que me hizo preguntarme cómo sería su casa.

No lo había pensado mucho, pero de repente me pregunté si algún día la vería, si llegaría a ver su cama.

Me di cuenta de que quería. ¿Querría él que fuera allí?

Me di cuenta de que me estaba entreteniendo y seguí buscando entre su ropa hasta que por fin localicé un traje de color carbón de Helmut Lang, una camisa blanca, una corbata negra de seda, bóxer, calcetines y zapatos.

Volví a colocar todo donde estaba, cogí la ropa y me dirigí a mi habitación.

Cuando salí del pasillo, no pude reprimir una risa nerviosa ante lo absurdo de la situación.

Por suerte, logré recomponerme cuando llegué a mi puerta. Di dos pasos en el interior antes de quedarme helada.

Estaba de pie delante de la ventana abierta, rodeado de la luz del sol. Cada una de las atractivas líneas de su cuerpo cincelado se veía acentuada con todos sus perfectos detalles por las sombras que se proyectaban en su cuerpo.

Tenía una toalla colgada en un lugar indecentemente bajo de la cadera y allí, asomando justo por encima de la toalla, estaba el tatuaje.

—¿Has visto algo que te gusta?

Volví, a regañadientes, a mirarle a la cara.

—Yo...

Mi mirada bajó a su cadera como atraída por un imán.

—Te he preguntado si has visto algo que te gusta. —Cruzó la habitación y se detuvo justo delante de mí.

—Te he oído —dije mirándolo fijamente—. Y no, solo estaba perdida en mis pensamientos.

—¿Y en qué estabas pensando exactamente?—Él estiró la mano y me colocó un mechón de pelo húmedo tras la oreja.

Ese simple contacto hizo que me diera un vuelco el estómago.

—Que tenemos una agenda que cumplir.

Él dio un paso para acercarse.

—¿Y por qué no te creo?

—¿Porque te lo tienes demasiado creído? —le sugerí mirándolo a los ojos.

Él enarcó una ceja y me miró durante un momento antes de cogerme la ropa de las manos y colocarla sobre la cama. Antes de que pudiera moverme, él se quitó la toalla de la cadera y la tiró a un lado.

Santa madre de Dios.

Si había un espécimen de hombre más atractivo sobre la tierra, yo pagaría un buen dinero por verlo.

Cogió sus calzoncillos y empezó a ponérselos antes de detenerse para mirarme.

—¿No acabas de decir que tenemos un agenda que cumplir? —me preguntó mirándome divertido—. A menos claro, que hayas visto algo que te gusta.

Hijo de...

Entorné los ojos y me giré rápidamente para volver al baño a acabar de arreglarme.

Mientras me secaba el pelo no pude superar la incómoda sensación de que me estaba intentando decir algo más importante que:

Mírame el cuerpo desnudo un rato más.

Antes incluso de poder desentrañar mis propias emociones, ya estaba intentando adivinar las suyas. ¿Me preocupaba que quisiera irse o quedarse?

Cuando acabé, él ya estaba vestido y esperando, mirando por la enorme ventana.

Se volvió, caminó hacia mí y me puso las cálidas manos en la cara, mirándome con intensidad.

—Necesito que me escuches.

Tragué saliva.

—Vale.

—No quiero salir por esa puerta y perder lo que hemos encontrado en esta habitación.

Sus palabras me estremecieron. No se estaba declarando, no me estaba prometiendo nada, pero había dicho exactamente lo que necesitaba oír. Quizá ninguno de los dos supiera qué estaba pasando, pero no lo íbamos a dejar inacabado.

Exhalé temblorosa y le puse las manos en el pecho.

—Ni yo, pero tampoco quiero que tú carrera se trague la mía.

—Yo tampoco quiero eso.

Asentí pese a que esas palabras enmarañaban aún más mis sentimientos.

Fui incapaz de encontrar algo que añadir.

—Está bien —dijo mirándome de arriba abajo—. Vámonos entonces.

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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 3rd 2013, 11:38

uhhhh
se termino? Sad
noooo
deben star juntos
siguela
x favor q lo entiendan
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 3rd 2013, 15:15

aaaaaaaaaaaaaah nooooooooooooooooooooooooooo
por que
enserio me encanto tu cap
enserio
siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 3rd 2013, 17:05

Noo,,, sigaan juuntoos :333


Siigueelaaa
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Ivethzitha
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 3rd 2013, 19:46

Santa madre de Dios. Si ye gara aver
un tatuaje a si creo q me buelvo loca
siguela que esta muy buena GP 
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BETTY DE JONAS
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 3rd 2013, 20:02

OH POR FAVOR!!!!
No puedo creer lo del tatuaje!!!
Pero eso lo hace mas sexy... Twisted Evil 
Por favor tienes que seguirla por que eso de que no
quieren que se acabe lo que sea que hay entre los dos
deja mucho en qué pensar.... Embarassed juju 
Por favor te lo pido...
SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!Very Happy 
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AlexandraNJ
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MensajeTema: Un tipo odioso   Septiembre 4th 2013, 09:57

El tema del congreso ese año era "La siguiente generación de estrategias de marketing" y, como forma de introducir a la nueva generación, los organizadores habían programado una sesión de presentación para todos los alumnos del máster de ___.

La mayoría de los alumnos de su programa de estudios estaban allí, de pie, muy erguidos y nerviosos al lado de sus paneles explicativos.

De hecho, hacer una presentación en ese congreso era un requisito imprescindible de las prácticas del máster de ___, pero ella había pedido que hicieran una excepción en su caso dado el tamaño y la naturaleza confidencial de la cuenta Papadakis, su proyecto principal.

Ningún otro alumno estaba gestionando una cuenta de un millón de dólares.

La junta de la beca se había mostrado encantada de hacer la excepción e incluso estuvieron a punto de babear ante la expectativa de poder poner la historia de éxito de ___ en el folleto del programa una vez que se completara su diseño, se firmara y se divulgara públicamente.

Pero aunque ella no tenía que hacer una presentación, insistió en recorrer todos los pasillos y examinar todos los paneles. Teniendo en cuenta que aparentemente yo no podía apartarme más de un metro de ella y que no tenía ninguna reunión hasta las diez, la seguí todo el tiempo, contando los paneles (576) y mirándole el trasero (respingón, divertido para darle unos azotes y ahora mismo envuelto en lana negra).

Ella había mencionado en el ascensor que su mejor amiga, Julia, le había proporcionado la mayoría de ese armario que yo amaba y odiaba a la vez. La selección de esa mañana, una falda lápiz ajustada y una blusa de color azul oscuro, ahora también estaba en mi lista. Intenté convencer a ___ un par de veces de que teníamos que volver a la habitación a buscar algo, pero ella solo enarcó una ceja y me preguntó:

—¿A buscar algo o en busca de algo?

La ignoré, pero ahora deseaba haber admitido que necesitaba otro asalto antes de empezar con el congreso. Me pregunté si habría accedido.

—¿Habrías vuelto a la habitación conmigo?—le pregunté al oído mientras ella leía atentamente el panel de un alumno sobre una idea para el proceso de renovación de marca de una pequeña compañía de teléfonos móviles.

Los gráficos estaban pegados con celo al panel, por Dios.

—Chis.

—___, no vas a aprender nada de esta presentación. Vamos a tomarnos un café y tal vez también hacerme una mamada en el baño.

—Tu padre me dijo una vez que era imposible predecir de dónde iban a venir las mejores ideas y que leyera todo lo que encontrara. Además, son mis compañeros del máster.

Esperé, jugueteando con un gemelo, pero ella aparentemente no iba a hablar de la última parte de lo que yo había dicho.

—Mi padre no tiene ni idea de lo que habla.

Ella se rió muy apropiadamente.

Papá había estado en lo más alto de todas las listas de los veinticinco mejores consejeros delegados prácticamente desde que nació.

—No tienes que chupármela. Puedo follarte contra la pared —le susurré carraspeando y mirando alrededor para asegurarme de que nadie estaba lo bastante cerca para oírme—. O podría tumbarte en el suelo, abrirte de piernas y hacer que te corras con la lengua.

Ella se estremeció, le sonrió al alumno que había cerca de la siguiente presentación y se acercó para leerla.

El hombre extendió la mano hacia mí.

—Discúlpeme, ¿es usted Nick Jonas?

Asentí, distraído, mientras le estrechaba la mano y vi que ___ se alejaba un poco.

El pasillo estaba prácticamente desierto excepto por los alumnos que había cerca de los paneles. E incluso ellos habían empezado acercarse a zonas más interesantes, donde las empresas más grandes (patrocinadoras del congreso principalmente) habían montado expositores brillantes y llenos de marcas comerciales con la intención de animar un poco la sesión inaugural del congreso dedicada a los
alumnos.

___ se inclinó y escribió algo en su cuaderno:

¿Renovación de marca para Jenkins Financial?

Le miré la mano y después la cara, concentrada con una expresión pensativa.

La cuenta de Jenkins Financial no era una de las suyas. Ni siquiera era una que llevara yo.

Era una cuenta pequeña, ocasionalmente gestionada por algún ejecutivo junior algo lerdo.

¿De verdad sabía cuánto costaba gestionar una enorme campaña de marketing como la que teníamos?

Antes de que pudiera preguntarle, ella se volvió y pasó a la siguiente presentación y yo me quedé embelesado viendo a ___ trabajar.

Nunca me había permitido observarla tan abiertamente; la vigilancia subrepticia que había llevado a cabo hasta el momento solo me había revelado que era brillante y decidida, pero nunca me había dado cuenta de la amplitud de su conocimiento de la empresa.

Quería felicitarla de alguna forma, pero las palabras se confundieron en mi cabeza y un extraño sentimiento defensivo apareció en mi pecho, como si alabarla a ella rompiera de alguna forma la estrategia.

—Tu caligrafía ha mejorado.

Ella me sonrió pulsando el botón del extremo del bolígrafo.

—Que te den.

Una erección se me despertó en los pantalones.

—Estás haciéndome perder el tiempo aquí.

—Entonces ¿por qué no vas a saludar a unos cuantos ejecutivos en la sala de recepciones? Están desayunando allí. Y tienen esas pequeñas magdalenas de chocolate que finges que no te gustan.

—Porque no me apetece comer precisamente eso.

Una sonrisita apareció en sus labios.

Ella me miró a la cara cuando otra alumna se me presentó.

—He seguido su carrera desde que puedo recordar —dijo la mujer casi sin aliento— Lo oí hablar aquí el año pasado.

Sonreí y le estreché la mano todo lo brevemente que pude, lo justo para no parecer maleducado.

—Gracias por saludarme.

Llegamos al final del pasillo y le agarré el codo a ___.

—Todavía falta una hora para mi reunión. ¿Eres consciente de lo que me estás haciendo?

Por fin me miró. Tenía las pupilas tan dilatadas que parecía que tenía los ojos negros y se humedeció los labios antes de hacer un mohín decadente.

—Supongo que tendrás que llevarme arriba para demostrármelo.

___ todavía estaba buscando unas bragas nuevas cuando yo ya llegaba cinco minutos tarde a mi reunión de la una.

Era con Ed Gugliotti, un ejecutivo de marketing de una empresa pequeña de Minneapolis.

Utilizábamos normalmente la empresa de Ed para subcontratar proyectos pequeños, pero ahora teníamos un proyecto algo más importante que estábamos pensando en pasarle a ver qué tal lo gestionaban.

Cuando me subía la cremallera de los pantalones, me acordé de que De siempre llegaba patológicamente tarde.

Pero esta vez no.

Ya me estaba esperando en una de las salas de reuniones del hotel, con dos de sus ejecutivos junior sentados a su lado con sonrisas ansiosas.

Odiaba llegar tarde.

—Ed —le dije a la vez que le saludaba con un apretón de manos.

Él me presentó a su equipo, Daniel y Sam. Ambos me estrecharon la mano, pero cuando llegué a Sam, él tenía su atención fija detrás de mí, en la puerta. ___ acababa de entrar con el pelo suelto ahora, y se la veía salvajemente hermosa pero muy profesional, ocultando milagrosamente el hecho de que acababa de llegar al orgasmo con un grito, sobre la mesa de su habitación de hotel.

Gugliotti y sus chicos la observaron en un silencio embelesado mientras se acercaba, traía una silla, se sentaba a mi lado y se volvía para sonreírme.

Tenía los labios rojos e hinchados y una leve marca roja estaba apareciendo en su mandíbula, una marca del roce de la barba.

Perfecto.

Carraspeé para que todo el mundo volviera a mirarme.

—Empecemos.

Era una reunión sencilla, algo que había hecho miles de veces. Describí la cuenta en términos muy generales y no confidenciales y por supuesto Gugliotti me dijo que creía que su equipo podría encontrar algo asombroso.

Después de conocer a los hombres que le asignaría, accedí. Planeamos hacer otra reunión al día siguiente, cuando les presentaría la cuenta en su totalidad y se la encargaría oficialmente.

La reunión se había acabado en menos de quince minutos, lo que me daba tiempo antes de la de las dos.

Miré a ___ y levanté una ceja en una pregunta silenciosa.

—Comida —dijo con una risa—. Comamos algo.

El resto de la tarde fue productivo, pero estuve todo el rato con el piloto automático; si alguien me hubiera pedido detalles específicos sobre las reuniones, me habría costado mucho recordarlos.

Gracias a Dios por ___ y su forma obsesiva de tomar notas.

Se me acercaron muchos colegas, sin duda estreché como cien manos durante la tarde, pero el único contacto que recordaba era el suyo.

No dejaba de distraerme con ella y lo que me molestaba era que aquí era diferente.

Era trabajo, pero era un mundo completamente nuevo, uno en el que podía fingir que nuestras circunstancias eran las que nosotros quisiéramos que fueran.

La necesidad de estar cerca de ella era incluso mayor de la que sentía cuando mantenía las distancias.

Volví a mirar al orador estrella de la noche que estaba en la tarima e intenté sin éxito una vez más dirigir mis pensamientos a algo productivo.

Estaba sentado cerca, porque había dado la charla principal allí mismo el año pasado, pero de todas formas no conseguía encontrar la forma de conectar con aquella.

Vi por el rabillo del ojo que ella se removía e instintivamente miré al otro lado de la mesa en donde estaba. Cuando nuestras miradas se encontraron, todos los demás sonidos se mezclaron, flotando a mi alrededor pero sin llegar a entrar en mi conciencia.

Pensé en esa mañana y lo evidente que me había resultado su pánico. Por el contrario yo me sentía extrañamente tranquilo, como si todo lo que habíamos hecho nos hubiera llevado a ese preciso momento en el que ambos habíamos visto lo fácil que podría ser.

Un teléfono que sonó en algún lugar detrás de mí me sacó de mi trance y aparté la mirada.

Me acomodé de nuevo en la silla y me quedé asombrado de cuánto había llegado a inclinarme sobre la mesa.

Miré a mi alrededor y me quedé helado cuando una mirada desconocida se encontró con la mía.
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 4th 2013, 10:17

listo
nick ya sta cayendo poco a poco
siguela
me encanta
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 4th 2013, 10:44

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah siiiiiiiiiiiiiiiiiii
me encanta los tatuajes
wow enserio me encanta
siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Septiembre 4th 2013, 14:20

siigueeelaaaaa
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MensajeTema: Re: Un tipo odioso (Nick y tu) HOT   Hoy a las 22:56

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