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 The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)

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Wenn
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MensajeTema: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 08:12



THE DUFF


Capítulo 1


Esto se estaba poniendo feo.Una vez más, Casey y Jessica estaban haciendo completamente el ridículo, moviendo el culo como bailarinas de un vídeo de rap. Pero supongo que los chicos comen mierda, ¿no?Sinceramente, podía sentir mi IQ cayendo mientras me preguntaba, por enésima vez esa noche, ¿por qué había dejado que me arrastren de nuevo aquí? Cada vez que llegamos a Nest, pasa lo mismo. Casey y Jessica bailan, coquetean, atraen la atención de todos los varones a la vista, y, finalmente, son llevadas fuera de la fiesta porsu mejor amiga protectora
-
yo
-
antes de que cualquiera de los perros con tentáculos pueda aprovecharse de ellas. Mientras tanto, me senté en el bar toda la noche hablando con Pool, el camarero treintañero, sobre “los problemas con los chicos en estos días”.Pensé que Pool se ofendería si le dijera que uno de los mayores problemas era este maldito lugar. Nest, que solía ser un bar real, había sido convertido en un salón adolescente hace tres años. La barra de roble desvencijada seguía en pie, pero Pool servía únicamente refrescos mientras los chicos bailaban y escuchaban música en vivo. Odiaba el lugar por la simple razón de lo que les hizo a mis amigas, que podrían ser algo más sensibles la mayoría de veces, allí actuaban como idiotas. Pero en su defensa, no eran las únicas. La mitad del instituto Hamilton se presentaba los fines de semana, y nadie abandonaba el club con su dignidad intacta. Quiero decir en serio, ¿dónde estaba la diversión en todo esto? ¿Quieres bailar la misma música tecno pesada semana tras semana? ¡Claro! Entonces tal vez golpearé ese sudoroso, jugador de fútbol ninfómano. Tal vez tengamos discusiones significativas sobre política y filosofía, mientras nos movemos al ritmo de Bump. Ugh.Sí, claro. Casey se dejó caer en el taburete junto al mío.
—Deberías venir a bailar con nosotras _____ , —dijo ella, sin aliento por su botín de agitación.—Es muy divertido.
—Claro que lo es—, murmuré.
— ¡Oh Dios mío! —Jessica se sentó en mi otro lado, su cola de caballo rubio miel rebotando contra sus hombros. — ¿Vieron eso? ¿Lo vieron? ¡Harrison Carlyle se me quedó mirando fijamente ¿Has visto eso? ¡Oh mi Dios!—.Casey puso los ojos en blanco.
—Te preguntó dónde habías comprado tus zapatos, Jess. Es totalmente gay—.
—Es demasiado guapo para ser gay.

Casey la ignoró, pasándose los dedos por detrás de la oreja, como si estuviera tejieratrenzas invisibles. Era un hábito de antes de que se cortara el pelo en su actual corterubio duende vanguardista.
—_____ , deberías bailar con nosotras. Te hemos traído aquí para poder pasar el rato contigo,no es que Pool no sea divertido. —Ella le guiñó un ojo al camarero, probablemente con la esperanza de conseguir algunos refrescos gratis. —Pero somos tus amigas. Deberías venir abailar. ¿No debería, Jess?.
—Totalmente—, coincidió Jessica, mirando a Harrison Carlyle, que estaba sentado en el otro lado de la habitación. Hizo una pausa y se volvió hacia nosotras. —Espera. ¿Qué? No estaba escuchando.
—Sólo te ves tan aburrida aquí, _____ . Quiero que te diviertas también—.
—Estoy bien.— mentí. —Lo estoy pasando muy bien. Saben que no puedo bailar. Me cruzaría en su camino. Vayan a... vivir la vida o lo que sea. Voy a estar bien aquí. Casey entrecerró los ojos color avellana.
— ¿Estás segura?—, Preguntó.
—Afirmativo—.Frunció el ceño, pero después de un segundo se encogió de hombros y cogió a Jessica porla muñeca, tirando de ella hacia la pista de baile.
— ¡Santa mierda! — Exclamó Jessica. — ¡Reduce la velocidad, Case! ¡Me vas a arrancar el brazo! —Entonces se abrieron paso alegremente hacia la mitad de la pista, y asincronizando las caderas con la pulsante música tecno.
— ¿Por qué no les dices que estás triste? —, Preguntó Pool, empujando un vaso de cola de cereza hacia mí.
—No estoy triste—.
—No eres una buena mentirosa tampoco—, respondió antes de que un grupo de estudiantes de primer año comenzara a gritar por bebidas en el otro extremo de la barra. Le di un sorbo a mi cola de cereza, mirando el reloj encima de la barra. El segundero parecía estar congelado, y yo rezaba por que la maldita cosa se hubiera roto o algo así.No les pediría a Casey y Jessica irnos hasta las once. Algo antes y sería la aguafiestas. Sinembargo, según el reloj ni siquiera eran las nueve, y ya podía sentir que me estaba dando una migraña por la música tecno, que sólo empeoraba con la luz pulsante estroboscópica. Muévete, ¡segunda mano! ¡Muévete!
—Hola—.Giré los ojos y me volví para mirar al intruso no deseado. Esto pasaba de vez en cuando. Algún chico, por lo general borracho o con un grado de olor corporal informal, toma un asiento a mi lado y hace un intento a medias de una pequeña charla. Es evidente que no han heredado el gen atento, porque la expresión en mi cara era muy, muy obvia de que no estaba de humor para estar platicando con nadie. Sorprendentemente, el chico que había tomado el asiento a mi lado no olía a marihuana o axilas. De hecho, podría haber sido colonia lo que olía en el aire. Pero mi disgusto sólo aumentó cuando me di cuenta de a quién pertenecía la colonia. Habría preferido que fuese un borracho, pero no era aquel cretino. Joseph. Joder. Que quiere?.
— ¿Qué quieres? —Exigí, ni siquiera me tomé la molestia de ser educada.
— ¿No eres del tipo amigable? — Joseph preguntó con sarcasmo. —En realidad, he venido ahablar contigo.
—Bueno, una mierda para ti, no hablo con la gente esta noche.– Sorbí de mi bebida en voz alta, esperando que tomara la sugerencia no muy sutil de irse. No hubo suerte. Podía sentir sus ojos de color gris oscuro arrastrándose sobre mí. Nisiquiera podía fingir mirarme a los ojos, ¿podía? ¡Uf!
—Vamos, —Joseph bromeó. —No hay necesidad de ser tan fría—.
—Déjame en paz—, susurré con los dientes apretados. —Ve a probar tu acto de encanto con alguna fulana con baja autoestima, porque no me lo estoy tragando—.
—Oh, no estoy interesado en fulanas—, dijo. —Eso no es lo mío—.Solté un bufido.
—Cualquier chica que te dé la hora del día, Joseph, definitivamente es una fulana. Nadie con buen gusto, clase o dignidad realmente te encuentra atractivo—. Muy bien. Eso fue una mentira pequeña. Joseph Jonas era el más repugnante mujeriego playboy más oscuro del peldaño del instituto Hamilton... pero era un poco caliente. Tal vez si pudiera ponerlo en silencio... Y cortarle las manos... tal vez —sólo tal vez— sería tolerable entonces. De lo contrario, era una verdadera pieza de mierda. Mierda de perro con tentáculos.
—Y supongo, ¿que tú tienes gusto, clase y dignidad? —Preguntó, sonriendo.
—Sí, la tengo—.
—Eso me encanta, en especial de ti—.
—¿Es éste tu intento de coqueteo? —Le pregunté. —Si es así, has fracasado. Épicamente—.Se echó a reír.
—Nunca fallo en el coqueteo. —Se pasó los dedos por el pelo oscuro, rizado y ajustó su sonrisa torcida, un poco arrogante. —Sólo estoy siendo amable. Trato de mantener una conversación agradable—.
—Lo siento. Hasta ahora no ha funcionado, aunque si funcionase.. no me interesa. —Me di la vuelta y tomé otro trago de mi Cola de cereza. Pero él no se movió. Ni siquiera una pulgada. —Te puedes ir ahora—, le dije con fuerza. Joseph suspiró.
—Muy bien. Estás siendo muy poco cooperativa, sabes. Así que supongo que voy a ser honesto contigo. Necesito que me eches una mano: eres más inteligente y más obstinada que la mayoría de chicas con las que hablo. Pero estoy aquí por un poco más que una conversación ingeniosa—. Puso su atención en la pista de baile. —Realmente necesito tu ayuda. Ya ves, tus amigas están calientes. Y tú, querida, eres la Duff—.
— ¿Eso es una palabra?
—Designada. Fea. Gorda. Amiga—, aclaró. —No te ofendas, pero esa serías tú—.
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mariina
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 08:49

New Reader!!!!!!!!!!!!!
Primera lectora Very Happy ,
me gusto mucho el primer cap,
aunque Joseph es un idiota arrogante y engrido,
al menos a primera vista.
Please siguela pronto que quiero saber como sigue.
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sheila_jemi
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 09:14

segunda lectorraaaa
sigueelllaaa pliiisss
joshep es bastante creido y idiota Bobo! pero es tan mono Enamorada
siguellaaaaaaaaaaa Laughing
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 09:45

esta va para mis dos primeras lectoras... gracia spor los coments.. verdad que es una genia la escritora de este libro? ^^

aqui va

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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 09:52



The Duff


Capítulo 2
[color=white]
No hay nada más pacífico que la calma del sábado por la noche, o el domingo por lamañana muy temprano. Los ronquidos sordos de papá retumbaban desde el pasillo, pero el resto de la casa estaba en silencio cuando me deslicé en algún momento después de uno de ellos. O tal vez me había ensordecido por el ruido del bajo en la fiesta de Oak Hill. Honestamente, la idea de la pérdida auditiva no me molestaba demasiado. Si eso significaba que nunca tendría que escuchar tecno de nuevo, lo era todo para mí. Cerré la puerta detrás de mí y caminé a través del oscuro y vacío cuarto. Vi la postal sobre la mesa de café, enviada desde cualquier ciudad dónde estuviera mamá ahora, pero no me molesté en leerla. Todavía estaría allí por la mañana, y estaba demasiado cansada,así que me arrastré por las escaleras hasta mi cuarto. Ahogando un bostezo, colgué mi abrigo en el respaldo de mi silla y me acerqué a la cama.La migraña comenzó a disminuir cuando pateé mis Converse a través de la habitación. Estaba exhausta, pero mi TOC 1 estaba llamando por completo. El montón de ropa limpia en el suelo, al pie de mi cama tenía que ser doblada antes de que pudiera dormir.Con cuidado, levanté cada pieza de ropa y la doblé con precisión vergonzosa. Entonces apilé las camisas, jeans y la ropa interior en secciones separadas en el suelo. De alguna manera, el acto de doblar la ropa arrugada me tranquilizaba. Como ya hice las pilas perfectas, mi mente se despejó, mi cuerpo se relajó, y mi irritación de la noche de música fuerte y desagradable y cerdos ricos, obsesionados con el sexo disminuyó. Concada arruga incluso, volví a nacer.Cuando toda la ropa estuvo doblada, me puse de pie, dejando las pilas en el suelo. Me quité el jersey y los pantalones vaqueros, que apestaban a las fiestas sofocantes, y los tiré en el cesto de la esquina de mi habitación. Podría ducharme por la mañana. Estaba demasiado cansada para hacer frente a esta noche. Antes de arrastrarme debajo de las sábanas, di un vistazo al espejo de cuerpo entero alotro lado del cuarto. Busqué mi reflejo con nuevos ojos, con nuevos conocimientos. Incontrolable cabello castaño ondulado. Una nariz larga. Grandes muslos. Busto pequeño. Sí. Definitivamente material de Duff. ¿Cómo no lo había sabido? Quiero decir, nunca me consideré particularmente atractiva y no era difícil ver que Casey y Jessica, dos delgadas y rubias, eran magníficas, pero aún así. El hecho de que jugaba elpapel de la fea en su dúo delicioso no se me había ocurrido. Gracias a Joseph Jonas, pude verlo ahora. A veces es mejor ser ignorante.

Trastorno obsesivo compulsivo.

Tiré una manta hasta mi barbilla, ocultando mi cuerpo desnudo de la mirada al espejo. Joseph era la prueba viviente de que la belleza era sólo superficial, por lo que ¿por qué sus palabras me molestaban? Yo era inteligente. Yo era una buena persona. Entonces, ¿a quién le importaba si era la Duff? Si fuera atractiva, tendría que hacer frente a tipos como Joseph tropezando conmigo. ¡Uf! Así que ser la Duff tenía sus beneficios, ¿no? Ser poco atractiva no tenía que apestar. ¡Maldito Joseph Jonas! no podía creer que me estuviera haciendo preocuparme por tal estúpida, mierda sin sentido y poco profunda. Cerré los ojos. No lo pensaría por la mañana. No pensaría en Duffs nunca más.El domingo era fantástico, agradable, tranquilo, euforia sin interrupciones. Por supuesto,las cosas solían ser bastante tranquilas cuando mamá no estaba.Cuando estaba en casa, la casa parecía ruidosa. Siempre había música o risa o algo alegre y caótico.Pero parecía que no estaría en casa durante más de un par de meses, y en el momento enque ella se había ido, todo acabó por callarse. Al igual que yo, papá no era muy sociable.Era enterrado por lo general en su trabajo o viendo la televisión. Lo que significaba que la casa Piper estaba casi en silencio.Y, en una mañana después de que me había visto obligada a soportar todo el ruido de clubes y fiestas, una casa tranquila era el equivalente a la perfección. Pero el lunes apestaba.Todos los lunes apestan, por supuesto, pero este lunes realmente lo jodió todo. Todo comenzó a primera hora cuando Jessica se dejó caer en italiano con las mejillas llenas de lágrimas y de rímel.
—Jessica, ¿qué va mal? — Le pregunté. — ¿Ha pasado algo? ¿Está todo bien?—Lo admito, siempre me asustaba realmente en las raras ocasiones en que Jessica llegaba a clase en luciendo algo menos que alegría. Quiero decir, ella estaba constantemente saltando y riendo. Así que cuando llegó en un aspecto tan deprimido, me asustó hasta la mierda. Jessica sacudió la cabeza tristemente y se desplomó en su asiento.
—Todo está bien, pero... ¡no puedo ir al baile de bienvenida!— Nuevas lágrimas cayeronde sus grandes ojos chocolate. — ¡Mamá no me deja ir! —¿Eso era todo? ¿Me ha hecho asustarme por el baile de bienvenida?
— ¿Por qué no? —, Pregunté, todavía tratando de ser simpática.
—Estoy castigada—, Jessica aspiró por la nariz.– Vio mi boleta de calificaciones en micuarto esta mañana, descubrió que suspendí química, ¡y se enloqueció! ¡Es jodidamente injusto! El baile de bienvenida de baloncesto es, como, mi baile favorito del año...después del de promoción y del de Sadie Hawkins y del de bienvenida de fútbol.– Incliné mi barbilla y la miré burlonamente.
—Wow, ¿cuántos favoritos tienes? — Ella nocontestó. O se rió.—Lo siento, Jessica. Sé que tiene que apestar... pero yo tampoco voy. —No hemencionado que consideraba la total práctica de los bailes de la escuela degradantes o que no eran más que desechos gigantes de tiempo y de dinero. Jessica ya sabía mi opinión sobre el asunto, y yo no creía que ayudara recordarle la situación. Pero yo estaba muy feliz, no sería la única chica que se lo saltaría. — ¿Qué tal esto? Iré a tu casa y veremos películas toda la noche. ¿Tu madre estará bien con eso?—Jessica asintió con la cabeza y se secó los ojos con el puño de la manga.
—Sí—, dijo ella. —Mamá te quiere. Piensa que eres una buena influencia para mí. Así que va a estar bien. Gracias, _____ . ¿Podemos ver Expiación otra vez? ¿O ya estás harta?—Sí, estaba muy enferma de los romances sentimentales con los que Jessica se desmayaba,pero podía superarlo. Le sonreí.
—Nunca me canso de James McAvoy. Incluso podemos ver La joven Jane Austen si quieres. Será un programa doble. Ella se echó a reír —por fin— justo cuando el maestro se dirigió a la parte delantera de la sala y comenzó a enderezar obsesivamente los lápices en su escritorio antes de pasar lista. Jessica echó una mirada al escuálido maestro. Cuando me miró, sus ojos de color marrón oscuro brillaban con lágrimas frescas.
— ¿Sabes cuál es la peor parte, _____ ? —Susurró. —Le iba a preguntar a Harrison si quería ir conmigo. Ahora voy a tener que esperar hasta el baile de promoción para pedirle un baile—.Debido a su estado delicado, decidí no recordarle que a Harrison no le interesaría porque tenía el busto grande. En lugar de eso acabé diciendo:
—Lo sé. Lo siento, Jessica—.Una vez que la pequeña crisis estuvo detrás de nosotras, Italiano pasó sin problemas. Las lágrimas de Jessica se aclararon, y en el momento en que sonó el timbre, se reía vertiginosamente mientras Angela, una amiga nuestra, nos hablaba de su nuevo novio. Me enteré de que había sacado una 10 en mi última prueba de vocabulario

Además,entendiendo totalmente cómo conjugar los verbos regulares en presente subjuntivo. Así que estaba malditamente de bastante buen humor cuando Jessica, Angela, y yosalimos del aula.
—Y tiene un trabajo en el campus—, divagaba Angela cuando fuimos de camino por elpasillo lleno de gente.
— ¿A qué escuela va? — Le pregunté.
—A la comunidad universitaria de Oak Hill—. Ella sonaba un poco avergonzada, y se apresuró a añadir: —Pero es sólo para conseguir su título de asociado antes de ir a una universidad. Y OHCC no es una mala escuela ni nada—.
—Ahí es donde iré yo—, dijo Jessica. —No quiero ir demasiado lejos de casa—.

Jessica y yo éramos como polos opuestos, era una especie de gracia a veces. Siempre se puede predecir lo que una de nosotras va a querer hacer justamente escogiendo lo inverso de la otra. Personalmente, yo quería salir del infierno de Hamilton, tan pronto como fuera posible. La graduación no podría llegar suficientemente pronto, y entonces yo estaría en Nueva York para la universidad.Pero la idea de estar tan lejos de Jessica, —no verla despidiéndose de mí todos los días oescuchar su parloteo acerca de bailes y chicos gays— de repente me asustó.No estaba del todo segura de cómo iba a manejar la situación. Ella y Casey eran un tipo deequilibrio para mí. No estaba segura de si alguien estaría dispuesto a aguantar mi cinismo una vez que me fuera de la ciudad.
—Debemos llegar a química, Jess—, dijo Angela mientras sacudía su largo flequillo negrode sus ojos. —Ya sabes cómo se pone el Sr. Rollins cuando llegamos tarde—.Salieron corriendo al departamento de ciencia, y comencé a caminar por el pasillo endirección al régimen del programa de AP

Mi mente se dirigió a otros lugares, a un futuro sin mis mejores amigas para mantenerme sana. Nunca lo había considerado antes, y ahora que estaba pensando en ello, me hizo ponerme muy nerviosa. Sabía que ellas se burlarían de mí por ello, pero tendría que encontrar una manera de mantenerme en contacto constante. Creo que mis ojos perdieron el contacto con mi cerebro, porque lo siguiente que supe, fue que me encontré de golpe con Joseph Jonas. Ese fue el final de mi buen humor. Tropecé hacia atrás, y todos mis libros de texto se deslizaron de mis brazos y se estrellaron contra el suelo. Joseph me agarró por los hombros, sus manos grandes me capturaron antes de que tuviera la oportunidad de tropezar con mis propios pies y golpear el suelo.
—Whoa—, dijo, estabilizándome. Estábamos demasiado cerca el uno del otro. Me sentí como si hubiera insectosarrastrándose por debajo de mi piel, extendiéndose por los lugares donde sus manos me habían tocado. Me estremecí de asco, pero él lo malinterpretó.
—Wow, Duffy—, dijo, mirándome con una sonrisa arrogante. Él era muy alto, lo había olvidado, sentado junto a él en el Nest la otra noche. Era uno de los poco chicos en nuestra escuela que era más alto que Casey; por lo menos 6.2 pies de altura. Un pie entero más alto que yo. — ¿Hago que tus rodillas tiemblen?—.
—Si como no—. Me torcí fuera de su alcance, plenamente consciente de que sonaba como Alicia Silverstone en Clueless, pero simplemente no importaba. Me arrodillé y empecé arecoger mis libros, y para mi intenso desagrado, Joseph se unió a mí. Estaba jugando el papel de buen samaritano, por supuesto. Apuesto a que estaba esperando a que una porrista caliente, como Casey, pasara y pensara que estaba siendo un caballero. Que cerdo. Siempre en buscando darse a notar.

—Italiano, ¿eh? —, Dijo, echando un vistazo a los papeles dispersos, cuando los cogió.— ¿Puedes decir algo interesante?.
—La tua voce fa che io abbia voglia di amazzarmi —. Me levanté y esperé a que me entregara mis papeles.
—Eso suena sexy—, dijo, poniéndose de pie y dándome la pila del trabajo en italiano que habíamos recogido juntos. — ¿Qué significa?—.
—Tu voz hace que tenga ganas de matarme—.
—Excéntrica—.Dijo.Sin otra palabra, cogí los papeles de sus manos, los guardé dentro de uno de mis libros, y troté camino a clase. Tenía que poner la mayor distancia entre yo y el hijo de pu.ta¨mujeriego como fuera posible. ¿Duffy? ¿En serio? ¡Él sabía mi nombre! El imbécil egoísta no podía dejarme en paz. Por no hablar de que mi piel todavía picaba donde me había tocado. La clase AP del Sr. Chaucer consistía sólo de nueve estudiantes, y siete de ellos ya estaban en la clase en el momento en que entré por la puerta. El Sr. Chaucer me lanzó una mirada sucia a través de sus ojos entrecerrados, presionándome porque la campana sonaría en cualquier momento. Llegar tarde era un delito grave en opinión del Sr.Chaucer, y casi tarde constituía un delito menor. No fui la última en aparecer, sin embargo. Eso ayudó un poco.Me senté en el fondo de la clase y comencé a abrir mi cuaderno, pidiéndole a Dios que el Sr. Chaucer no me llamara por mi tardanza. Con mi estado de ánimo actual, no había garantía de que no empezaría a maldecirlo. No lo hizo y los dos nos ahorramos el drama.El último estudiante entró justo cuando sonó la campana.
—Lo siento, Sr. Chaucer. Estaba poniendo carteles promoviendo la ceremonia de inauguración de la próxima semana. No ha empezado aún, ¿verdad? —.Mi corazón dio un vuelco cuando levanté la vista al chico que acababa de entrar. Muy bien, así que no estoy tranquila por el hecho de que odio a los adolescentes que salen en la escuela secundaria y que constantemente deliran y hablan de lo mucho que "quieren" a su novio o novia. Admito que odio a las chicas que dicen que aman a alguien antes de que estén saliendo. No oculto el hecho de que, en mi opinión, el amor toma años—cinco o diez por lo menos— para desarrollarse, y las relaciones de la escuela secundaria parecen sin sentido para mí. Todo el mundo sabía esto de mí... pero nadie sabía que yo era casi un hipócrita. Bueno, vale, Casey y Jessica lo sabían, pero no contaban.Toby Tucker. Aparte de la trágica aliteración, era perfecto en todos los sentidos. No era un jugador de fútbol cargado de testosterona. No era un sensible hippie que tocaba la Reiteración de la consonante inicial de dos palabras consecutivas o ligeramente separadas. Dicho de otra manera, es la repetición de sonidos consonantes al principio de palabras o de sílabas acentuadas. Aveces la repetición de sonidos vocálicos también es conocida como aliteración.
guitarra. No escribía poesía o usaba delineador de ojos. Así que probablemente no habríasido clasificado como el chico típico caliente, pero eso trabajaba a mi favor, ¿verdad? Los deportistas, chicos de bandas, y chicos Emo no miraban dos veces —como Joseph redactó con tanta delicadeza— a la Duff. Probablemente tenía una mejor oportunidad con el inteligente, políticamente activo, con algún chico socialmente torpe como Toby. ¿No?Mal, mal, mal.Toby Tucker era mi pareja perfecta. Desafortunadamente, él no tenía conocimiento de este hecho. Eso era todo, porque perdí mi capacidad para formar frases coherentes cada vez que se acercaba a mí. Probablemente pensó que era muda o algo así. Nunca me miró ni me habló o incluso no pareció notarme en el fondo de la sala. Para una chica con un culo gordo, me sentí bastante invisible. Me daba cuenta de Toby, sin embargo. Me daba cuenta de su anticuado pero adorable corte rubio tazón y su piel de marfil pastosa. Me daba cuenta de sus ojos verdes debajo de sus gafas con lentes ovalados. Me daba cuenta de que llevaba una chaqueta y la usaba con todo, y me daba cuenta de la manera adorable en que se mordía el labio inferior cuando estaba pensando en algo muy difícil. Yo estaba en... bueno, no era amor, pero definitivamente me gustaba. Me gustaba profundamente Toby Tucker.
—Bien– murmuró el Sr. Chaucer—Pero mantén un ojo en el reloj mañana, Sr. Tucker.
—Claro que sí, señor—.Toby se sentó en primera fila junto a Jeanine McPhee. Como una acosadora, escuché su conversación mientras el Sr. Chaucer comenzó a escribir los apuntes de clase en la pizarra. Normalmente no soy una canalla, pero he aquí, como hace la gente cosas locas. Al menos esa es la excusa popular.
— ¿Cómo fue tu fin de semana, Toby?— Jeanine le preguntó a través de su nariz constantemente congestionada. — ¿Hiciste algo emocionante?—
—Fue muy bueno—, dijo Toby. —Papá nos llevó a Nina y a mí fuera del estado. Recorrimos la Universidad de Southern Illinois juntos. Fue divertido—.
— ¿Nina es tu hermana? — Jeanine le preguntó.
—No. Nina es mi novia. Ella va al instituto Oak Hill. ¿No te hablé de ella? De todos modos, ambos fuimos aceptados, por lo que queríamos comprobarlo. Estoy buscando otras escuelas, pero hemos estado juntos durante un año y medio, y tenemos la necesidad de asistir a la misma escuela para evitar el problema de larga distancia.
— ¡Eso es dulce! — Exclamó Jeanine. —Yo estoy considerando sólo hacer algunas clases enla OHCC antes de decidir a qué universidad voy a ir—.Mi piel había dejado de hormiguear, pero ahora mi estómago estaba haciendo repugnantes volteretas. Pensé que iba a vomitar, y tuve que luchar contra el impulso de salir corriendo de la clase con una mano ahuecada sobre mi boca. Al final, gané la batalla para mantener mi desayuno, pero todavía me se
ntía bast
ante mierda.
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 09:55



The duff


Capítulo 3


—Sírveme otro, Pool. — Deslicé el vaso vacío hacia el camarero, que lo atrapó confacilidad.
—Te estoy cortando el hilo, _____ —.Rodé mis ojos.
—Es cola de cereza—.
—Qué puede ser tan peligroso como el whisky. — Puso el vaso en el mostrador detrás de la barra. —No hay más. Me lo agradecerás más adelante. La cafeína da dolores de cabeza que son una perra, y sé cómo son las chicas. Cuando ganes cinco libras, me culparás.
—Lo que sea. — ¿Y qué si he ganado peso? Ya era la Duff, y el hombre al que quería impresionar tenía novia seria. Podría ganar setenta libras y no estar peor.
—Lo siento, _____ . — Pool se mudó al otro extremo de la barra, donde Angela y su mejor amiga, Vikki, esperaban pedir sus bebidas.Yo tamborileaba los dedos sobre la superficie de madera de la barra, mi mente se fue lejos de las luces estroboscópicas y de la música. ¿Por qué no había insistido en quedarme en casa con papá? ¿Por qué no le hice hablar conmigo? Me mantuve imaginándomelo, revolcándose en su miseria... solo.Pero así es como nosotros los Pipers manejamos el estrés. Solos. ¿Por qué? ¿Por qué no podemos cualquiera de nosotros abrirnos? ¿Por qué no admite papá que él y mamá tienen problemas? ¿Por qué no podía enfrentarme al respecto?
—Hola, Duffy—.¿Por qué ese idiota tiene que sentarse a mi lado?
—Vete, Joseph, — gruñí, con la mirada fija en mis dedos inquietos.
—No puedo—, dijo.– Como ves, Duffy, no soy de rendirme fácilmente. Estoy decidido a engancharme con una de tus amigas, preferiblemente con la que tiene la percha excepcional.
—Entonces ve a hablar con ella—, sugerí.
—Lo haría, pero Joseph Jonas no persigue a las chicas. Ellas le persiguen a él. —Él mesonrió.
—Está bien. Ella estará aquí pidiéndome dormir con ella pronto. Hablar contigo sólo acelerará el proceso. Hasta entonces, tienes el honor de disfrutar de mi compañía —Él serió, pero se detuvo de repente. Podía sentir sus ojos en mí, pero no levanté la vista.
— ¿Estás bien? No pareces tan agresiva como de costumbre—.
—Déjame en paz, Joseph. Lo digo en serio—.
— ¿Qué va mal? —
—Vete—.La ansiedad en mi interior necesitaba escapar, ser liberada de alguna manera. No podía esperar a que Casey y yo volviéramos a su casa para desahogarme. Tenía que dejarlo salir en este momento. Pero no quería llorar, no delante de la mitad de la escuela, y no había manera de que fuera a hablar con Pool o con la bolsa de basura que estaba mi lado, y golpear a alguien sólo me metería en problemas. No pude ver ninguna otra opción, pero me sentí como si fuera a explotar si no lo dejaba salir pronto. Mamá estaba en California. Papá se estaba ahogando.Yo era demasiado cobarde como para hacer algo al respecto.
—Tiene que haber algo que te molesta— insistió Joseph. —Parece como si fueras a llorar.—Puso una mano sobre mi hombro, obligándome a enfrentarme a él.— ¿_____ ? —Entonces hice una cosa muy jodida. Mi única excusa es que tenía una increíble cantidad de estrés, y necesitaba una salida. Necesitaba algo que me distrajera,—algo lejos deldrama de mis padres— sólo por un segundo. Y cuando vi mi oportunidad, no me detuve a pensar en lo mucho que lamentaría esto más adelante. Una oportunidad se sentó en el taburete de la barra junto a mí, y yo me abalancé sobre él. Literalmente. Besé a Joseph Jonas. En un segundo su mano estaba en mi hombro, y sus ojos grises descansando, por un momento, en mi cara, y al siguiente, mi boca estaba en la suya. Mis labios eran feroces con emoción embotellada, y él parecía tenso, con su cuerpo congelado en estado de shock. Eso no duró mucho tiempo. Un instante después, devolvió la agresión, sus manos volaron a mis lados y me tiraron hacia él. Se sentía como una batalla entre nuestras bocas. Mis manos le agarraron el pelo rizado, tirando más de lo necesario, y la punta desus dedos se clavaron en mi cintura. Funcionó mejor que golpear a alguien. No sólo me ayudó a liberar la presión angustiosa, sino que definitivamente me distrajo. Quiero decir, es difícil pensar en tu padre cuando estás haciendo esto con alguien.Y tan molesto como suena, Joseph era un muy buen besador. Él se inclinó hacia mí, y tiré de él con tanta fuerza que casi se cayó de su taburete. En ese momento, no pudimos acercarnos lo suficiente el uno al otro. Nuestros asientos separados parecía como si estuvieran a kilómetros de distancia.

Todos mis pensamientos se desvanecieron, y me convertí en una especie de ser físico. Las emociones desaparecieron. Nada existía, solo nuestros cuerpos y nuestros labios estabanen guerra en el centro de todo. ¡Fue una bendición! Fue increíble, para no pensar.¡Nada! Nada... hasta que él lo jodió. Su mano se deslizó hacia arriba de mi cintura, se arrastró a lo largo de mi torso, y llegó apararse en mi busto.Todo me inundó de nuevo, y de repente recordé exactamente quién me estaba besando. Saqué mis manos de su pelo y lo empujé lejos de mí tan duro como pude. La ira —fresca, ira caliente— se apoderó de mí, sustituyendo completamente la preocupación ansiosa que había estado sintiendo un minuto antes. Sus manos cayeron, una aterrizó en mi rodilla,cuando se apartó. Él me miró sorprendido, pero satisfecho con claridad.
—Wow, Duffy, eso ha sido...—Y le di una bofetada. Le golpeé con tanta fuerza, que la palma de mi mano dolio con el contacto. La mano de mi rodilla voló a su mejilla. — ¿Qué demonios? —Preguntó. — ¿Por qué has hecho eso?—
— ¡Gilipollas! — Grité. Salté de mi taburete y tomé por asalto la pista de baile. No quería admitirlo, pero estaba más l
oca que él.

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 09:56

q casualidad.. yo tmb me apellido Garcia ^^

comenten!!!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 09:58

significado de duff!!!

fueron las palabras de Joe.. gorda fea.. esas que dijo

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 10:52

Hola!!! soy tu nueva lectoraaa
siguelaa
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 15:35

heeey neww reaadeer!
Estaa geenial
siguuelaa!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 14th 2012, 21:13

Aww es la duffy que mal plan! Bueno tengo que decirte que me encanta
Tienes una nueva y fiel lectora! Me encanta tienes que seguirla please!
La ame!
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mariina
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 15th 2012, 09:07

Me encantaron los cap,
siguela pronto please,
que esta muy interesante.
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 15th 2012, 13:50

Wenn amor por que no le sigues yaa quiero saber como sigue
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 15th 2012, 14:25

siguuela pleease!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 15th 2012, 19:19

nueva lectora........................ buenoooooooooo solo espero queeeee ya joseph no sea tan grocero hahahahahahhaahha
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 15th 2012, 19:42

siguuela!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 16th 2012, 08:32



The Duff

Capítulo 4



La cama tamaño “Queen” de Casey estaba increíblemente caliente. Las almohadas eransuaves, y sentía que podía caer en el mullido colchón y vivir allí para siempre. Pero nopodía dormir. Daba vueltas en mi lado de la cama, tratando de no despertar a Casey.Conté ovejas. Hice lo de relajar cada parte de tu cuerpo desde el dedo gordo del pie hacia arriba. Incluso me imaginé un Sr. Chaucer dictando conferencias sobre las políticas públicas.Aún estaba despierta.Me estaba embotellando de nuevo, pero no tenía nada que ver con papá en estemomento. Lo había sacado de mi cabeza después de que Casey y yo habíamos dejado a Jessica esa noche.
—Estoy preocupada por mi padre—, le había dicho. Esperé hasta que Jessica estuvo fuera del coche para hablar de ello. Sabía que no lo habría entendido. Jessica era de una familia feliz y saludable con ambos padres. Casey, por su parte, ya había visto la relaciónde sus padres desmoronarse. —Él es tan despistado. Quiero decir, ¿no es evidente, que no funciona? ¿Por qué no solo obtienen el divorcio de mierda y acaban de una vez? —.
—No digas eso, _______—, me advirtió. —En serio, ni siquiera pienses de esa manera. Me encogí de hombros.—Todo saldrá bien—, dijo ella, llegando a mí y apretando mi mano a medida que aceleró hacia su casa. La nieve no había empezado a caer todavía, pero pude ver las nubesmoviéndose a través de las estrellas en el cielo oscuro sobre nuestras cabezas.—Ella va a venir a casa, lo van a hablar y van a tener relaciones sexuales...
— ¡Dios! ¡Es asqueroso, Casey! —
—Y todo va a estar de vuelta a la normalidad—. Hizo una pausa cuando entró en sucamino. —Y mientras tanto, estoy aquí para ti. Si necesitas hablar, que sepas que voy aescuchar.
—Sí, lo sé—.Era el mismo discurso de Casey “Salva el Día” que había escuchado durante doce años, encualquier momento en que el más mínimo problema aparecía en mi vida. No era lo que necesitaba esta noche, de verdad. Honestamente, desde que nos habíamos ido de Nest, papá no había estado mucho en mimente. Había liberado todo el estrés cuando besé a Joseph. Y eso era lo que me impedía dormir. No podía dejar de pensar en lo que había hecho en Nest. Mi piel picaba. Mis labios se sentían extraños. Además, no importó cuántas veces me lavara los dientes en el baño de Casey (después de media hora, llamó a la puerta para asegurarse de que estaba bien), el sabor repugnante, del cabrón mujeriego todavía estabaen mi boca. ¡Uf! Pero lo peor era que sabía que lo había hecho yo misma.Yo lo había besado. Sí, él me buscó a tientas, pero, ¿qué esperaba realmente? Joseph Jonas no tenía exactamente la reputación de ser un caballero. Podría haber sido un imbécil, pero tenía que asumir la culpa de esta situación. Este conocimiento no me sentóbien.—Casey—, susurré. Bueno, despertarla a las tres de la mañana no era muy agradable paramí, pero ella era la que siempre me decía de compartir o desahogarme o lo que sea. Asíque, técnicamente, ella se lo buscó. —Eh, Casey...
— ¿Hmm? —
— ¿Estás despierta? —
—Mmm...mmm.—
—Si te digo algo, ¿juras no decírselo a nadie? — Le pregunté. —Y prometes, ¿qué no te vasa enloquecer?—
—Claro, _______—, murmuró. — ¿Qué es? —
—Le he dado un beso a alguien esta noche— le dije.
—Bien por ti. Ahora vuelve a dormir—.Tomé una respiración profunda.
—Fue a Joseph... Jonas Joseph—.Casey se disparó hacia arriba en la cama.
— ¡Whoa! — Ella sacudió la cabeza y se frotó elsueño de sus ojos grandes color avellana. —Bueno, ahora estoy despierta—.Ella se volvió hacia mí, su pelo rubio corto sobresalía en todos los ángulos posibles. Dios,¿cómo se las arreglaba para hacer incluso que se viera bien?— ¡OMG! ¿Qué pasó? Pensé que odiabas al chico—.
—Lo odio. Siempre lo he odiado. Era sólo un estúpido, inmaduro, momento irreflexible... estupidez. —Me senté y abracé a mis rodillas a mi pecho—.Me siento sucia.
—Ensuciarse puede ser divertido—.
—Casey—.
—Lo siento, ______, pero no veo cuál es el problema—, admitió. —Él está caliente. Es rico. Esprobablemente un besador excepcional. ¿Lo es? Quiero decir, tiene esos labios que sólo me hacen pensar...
—Casey, — Puse mis manos sobre mis oídos. — ¡Alto! Mira, no estoy totalmente orgullosa de esto. Estaba molesta, él estaba allí, y yo... Dios, no puedo creer que lo hiciera. ¿Esome hace una puta?—
— ¿Besar a Wesley? No lo creo—.
— ¿Qué hago, Casey? —
— ¿Besarlo otra vez? —Le lancé una mirada fría antes de caer de nuevo en mi almohada. Me di la vuelta paradarle la espalda.
—Olvídalo—, le dije. —No he dicho nada—.
—Oh, ______, no seas así—, dijo. —Lo siento, pero creo que debes buscarle el lado bueno poruna vez en tu vida. Quiero decir, no has tenido novio desde... —Se interrumpió. Las dosconocíamos el nombre, después de todo. —De todos modos, es hora de que comiences atener un poco de acción. Nunca hablas con tíos, excepto Pool, y él es demasiado viejo parati. Y ahora que sabemos que Toby está fuera del mercado, ¿cuál es el problema si salescon Joe? ¿Te mataría? —
—No estoy saliendo con él—, susurré. —Joseph Jonas no sale, se folla a todo el mundo, parael caso. Sólo le di un beso, y fue tan estúpido... ¡estúpido, estúpido, estúpido! Fue ungran error—.Ella se puso de nuevo a su lado del colchón.
—Sabes, sabía que no podrías resistirte a suencanto para siempre—.
—Disculpa—, le dije, girándome para mirarla. —Me estoy resistiendo muy bien, gracias. ¿Ysabes qué? No hay nada que resistir. Lo encuentro repugnante. Esta noche ha sido sólo unerror de juicio y nunca volverá a suceder—.
—Nunca digas nunca, _______—.Ella estuvo roncando en cuestión de segundos.Me quejé para mí misma unos minutos, luego me quedé dormida, maldiciendointeriormente tanto a Casey como a Joseph. Por extraño que parezca, eso fuereconfortante.Papá justo acabó su trabajo en Tech Plus, un local de Ganga en Best Buy, cuando entrépor la puerta a la tarde siguiente, sacudiendo la nieve fresca de mi pelo. La tormenta no había sido tan grande como el hombre del tiempo había previsto, pero los copos seguíancayendo fuera. El sol era brillante, sin embargo, por lo que el moderado polvo se fundiríaal anochecer. Me quité la chaqueta y miré a papá, que estaba en el sofá, hojeando el Diario Hamilton y una taza de café caliente en la mano izquierda.Levantó la vista cuando me oyó entrar
—Eh, abejorro—, dijo, poniendo su taza sobre lamesa del café. — ¿Te divertiste con Casey y Jessica?—.
—Sí—dije. — ¿Cómo fue el trabajo? —
—Atareado—, suspiró. — ¿Sabes cuántas personas en esta ciudad tuvieron portátiles para laNavidad? Estoy seguro de que tú no, así que sólo te voy a decir que muchas. ¿Sabescuántos de los ordenadores portátiles eran defectuosos?
— ¿Muchos?— Supuse.
—Bingo—. Papá sacudió su cabeza y empezó a doblar el periódico. —Si no tienen dineropara gastar en un buen ordenador portátil, ¿por qué molestarse? Sólo tienes que ahorrar ycomprar uno mejor más adelante. Acabas gastándote ese dinero extra en las reparacionessi no lo haces. ¿Recuerdas eso, abejorro? Si te enseño una cosa en la vida, deja que sea esa—.
—Claro papá—.De repente me sentí como un idiota. ¿Cómo podía haber estado tan exaltada ayer por la noche? Está claro que fue por nada. Quiero decir, sí, él y mamá estaban teniendoproblemas, pero era probable que los superaran como dijo Casey. Él no estaba deprimidoo triste, o incluso remotamente cerca de tocar una gota de alcohol.Sin embargo, sabía que la última ausencia de mamá la estaba llevando un poco mal. Asíque pensé que debía tratar de hacerlo más fácil para él. Sabía que era probable que sesintiera un poco solo últimamente, y creo que en parte era culpa mía también.— ¿Quieres ver la televisión? — Le pregunté. —No tengo muchos deberes para mañana, asíque puedo hacerlos más tarde—.
—Suena bien—, dijo papá. Cogió el mando a distancia de la mesa auxiliar. —Hay unarepetición de lo viejos de Perry Mason en este momento—.Hice una mueca.
—Uh... está bien—.
—Estoy bromeando abejorro—Se rió, ojeando los canales—Yo no te haría eso. Vamos aver… Oh mira.Un maratón de “Lazos de Familia” en Tv tierra. Tú y yo solíamos ver los nuevos episodioscuando tenías como 4 años.
—Lo recuerdo— me senté en el sofá al lado de él— yo te decía que quería ser unrepublicano cuando fuese joven porque pensaba que Michael J. Fox era lindo.Papá resopló y ajustó los gruesos cristales de sus lentes,
—Eso no sucedió. Mi abejorro esuna liberal ahora —. Él colocó un brazo alrededor de mis hombros y apretó.Y yo sabía que esto era lo que él necesitaba, o quizás lo que nosotros necesitábamos.Solamente vincularnos un pequeño tiempo a la casa para que no se sintiera tan vacía.Quiero decir, me gusta el silencio pero no demasiado, eso podría conducirme a la locuradespués de un tiempo.— ¿Qué dices, miramos algunos episodios? —Sonreí
—Seguro papá—Sobre la mitad del primer episodio, tuve una extraña revelación. Está Bien, cuando eraniña, tuve un flechazo importante con Alex P. Keaton (Michael J. Fox’s el personaje súperrepublicano en lazos de familia), pero doce años más tarde yo estaba flechada con TobyTucker, un joven demócrata. Tenía alguna cosa con los políticos o que? Tal vez, yo estabadestinada a ser la esposa de un senador… o podría terminar siendo la primera dama.Nah. Los políticos no se casan con las Duffs. Ellos no se verían lo suficiente bien al margende los debates. De todos modos, yo no era del tipo matrimonio. Tuve una mejoroportunidad de ser la Mónica Lewinsky del futuro. Yo me aseguraría de quemar todo, um,vestidos incriminatorios.Hey, Obama es en cierta forma sexy para ser un tío viejo. Tal vez había una oportunidad.Me mordí el labio mientras papá se rió de uno de los chistes de la comedia. ¿Cómo fue queincluso “lazos de familia” me trajo de vuelta a la palabra?Duff.
Dios, Joseph y su maldita clasificación, simplemente no me dejaba en paz. La palabra seburlaba de mí, incluso en mi propia casa. Me deslicé más cerca de papá, tratando deenfocarme en el programa. En nuestro tiempo juntos, en cualquier cosa menos estúpidaque Joseph y su etiqueta. Traté de olvidarme de ese maldito beso y de lo idiota que habíasido.Intenté, intenté, intenté.Y, por s
upuesto, fracasé miserablemente.
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 16th 2012, 08:37




The Duff

Capitulo 5




Cuando estaba en el jardín de infancia, tuve una experiencia traumática. Estaba a mitadde camino, cuando mis piernas temblaron, mis manos sudorosas me hicieron resbalar. Y sentí que faltaba una milla para aterrizar contra el suelo. Todos los niños de cinco años serieron de mí y de mi rodilla raspada y ensangrentada.Todos excepto uno.Casey Blithe salió del grupo de niños boquiabiertos y caminó hasta ponerse delante de mí. Incluso en aquel entonces, yo sabía que ella era hermosa. Su cabello rubio, ojos color avellana, sus mejillas rosadas... era la imagen de la perfección a los cinco años de edad. Ella podría haber estado desfilando en una pasarela.
— ¿Estás bien? —preguntó.
—Estoy bien —le dije con lágrimas gruesas y calientes. No estaba segura de si estaba llorando por el dolor en mis rodillas o debido a que todos los compañeros de clase se reíande mí.
—No, no lo estás, estás sangrando, déjame ayudarte —. Extendió una mano y tiró de míhacia arriba. Luego se volvió y les gritó a los chicos que se burlaban de mí. Después de eso, básicamente, se nombró mi guarda espaldas personal, no me dejaba ni a sol ni a sombra, decidida a mantenerme lejos de los problemas. A partir de ese momento,fuimos las mejores amigas.Por supuesto, eso fue antes de su popularidad y de que estuviera involucrada en lo de Duff. Ella terminó siendo alta (casi 1.85 ¡la chica era una amazona!), delgada y hermosa. Terminé viéndome como... bueno, todo lo contrario. Pero al vernos porseparado, nadie pensaría que fuéramos cercanas. Nadie diría que la linda reina de la fiesta estuviera con la chica que era la ratoncita gorda de cabello feo del rincón. Pero fuimos las mejores amigas. Ella había estado allí para mí, a pesar de todo. Se había mantenido conmigo el primer año, después de que yo hubiera tenido el corazón roto por primera vez y aunque no hubiera nada que hacer, sólo darle tiempo. Ella nunca me dejó aislarme o ahogarme en mi propia miseria. A pesar de que ella podría encontrar fácilmente a alguien más lindo, más cool, tener amigas populares, pero ella se quedo conmigo. Así que cuando me pidió que la llevara a su casa después de la práctica de las animadorasla tarde del miércoles, estuve de acuerdo.Es decir, después de todo lo que ella había hecho por mí en los últimos doce años, lomenos que podía hacer era llevarla de vez en cuando.

Esperé en la cafetería, mirando fijamente las psicodélicas paredes azules y anaranjadas, la persona que escogió los colores de nuestra escuela debe haber tenido un serio problema con las drogas. Tratando de terminar mis deberes de matemáticas. Yo estabapreguntándome a mí misma la vieja cuestión — ¿dónde se utiliza esto en la vida real?—.Entonces sentí una mano en mi hombro. Sentí una sensación espeluznante en mi piel, y supe exactamente quién estaba detrás de mí. Genial. De pu.ta madre. Me moví apartándome la mano de Joseph y me giré hacia su cara, agarrando mi lápiz como un dardo y apuntando directamente en su nuez de Adán. Ni siquiera se inmutó. Sus ojos grises examinaron el lápiz con fingida curiosidad y dijo:
—Interesante. ¿Es así como saludas a todos los chicos que te gustan?
—Tú no me gustas.
— ¿Eso quiere decir que me amas, entonces?— Odiaba la forma suave, segura en que hablaba. Muchas chicas pensaban que era sexy, pero en realidad era un acosador. Todo en él gritaba ¡violación en una cita!. Ugh.
—Esto quiere decir que te odio —le espeté—. Y si no te quedas lejos de mí, te acusaré de acoso sexual.
—Podría ser un caso difícil —reflexionó Joseph. Quitándome el lápiz y comenzando a darle vueltas entre sus dedos—. Sobre todo teniendo en cuenta que fuiste tú quien me besó. Técnicamente, puedo acusarte de acoso. Apreté los dientes. Seguía odiándolo a pesar de eso, no me molestaría siquiera en recordarle que él había estado más que dispuesto a participar.
—Devuélveme mi lápiz—murmuré.
—No lo sé —dijo—. Contigo esto podría ser clasificado como un arma peligrosa... junto con los vasos de refresco de cereza. Interesante opción, por cierto. Yo siempre creí que eras una chica de Sprite. Sabías que... claro.— Lo fulmine con la mirada, esperando su combustión espontánea antes de que yo agarrara los libros de texto y los cuadernos de la mesa. Eludió mi intento de pisar su pie y se quedó mirándome mientras me marchaba por el pasillo. Estaba a medio camino de la gimnasio, donde Casey, la capitana de las animadoras, debía haber terminando su práctica, cuando me alcanzó.
—Oh, vamos, Duffy. Eso fue sólo una broma. Relájate.
—No fue divertido. Date rape, es la llamada violación del conocido, cuando una cita termina en sexo no consentido.
—Tu sentido del humor necesita algo de práctica, entonces —sugirió Joseph—. La mayoría de las chicas encuentran mis bromas divertidas.
—Esas chicas deben tener su coeficiente intelectual lo suficientemente bajo como para caer.— Se echó a reír. Al parecer, yo era la divertida.
—Oye, tú nunca me dijiste por qué te enfadaste la otra noche —dijo—. Estabas demasiado ocupada empujando tu lengua en mi garganta. Entonces, ¿cuál era el problema?
—Ninguno de tu...— empecé, pero me detuve de repente— ¡Oye! no... No hubo lengua!—Me recorrió un escalofrío de rabia, cuando me di cuenta de su sonrisa traviesa—.¡Hijo de pu.ta! ¡Lárgate de aquí. Dios, ¿por qué me acechas? Yo pensé que Joseph Jonas no perseguía a las chicas. Pensé que ellas lo perseguían a él, ¿verdad?
—Tienes razón. Joseph no persigue a las chicas, y no te estoy persiguiendo —dijo—.Estoy aquí esperando a mi hermana. Ella está haciendo un examen del Sr. Rollins. Yo solamente te vi en la cafetería y pensé…
— ¿Qué? ¿Pensaste en torturarme un poco más? —Apreté mis puños—. Déjame sola. Ya me has hecho bastante.
— ¿Qué te he echo? —se preguntó, sonando un poco sorprendido.— No le respondí. No quería darle la satisfacción de saber que lo de Duff me molestaba a causa de él. Disfrutaba demasiado de ello.En su lugar, salí corriendo hacia las puertas del gimnasio tan rápido como pude. Esta vez no me siguió, gracias a Dios.Me apresuré en entrar en el gimnasio azul y naranja .¡Oh, Dios!. Los colores brillantes...Yo podía sentir el dolor de cabeza acercándose...y me senté en las gradas más cercanas.
—¡Muy bien el ensayo , chicas! —Gritó Casey desde el otro lado del gimnasio—. Bueno, elpróximo partido de baloncesto es el viernes. Las quiero a todas practicando el baile, y Vikki trabaja las patadas altas. ¿De acuerdo? —El Escuadrón Skinny murmuró en una cuerdo general.—Impresionante —dijo Casey—. Hasta luego, muchachas. ¡Vamos Panteras!
— ¡Vamos Panteras! —Corearon las otras animadoras, ya separadas. La mayoría de las chicas salieron corriendo hacia los vestuarios, unas pocas se dirigieron a las puertas,charlando entusiasmadas con sus amigas.Casey salto sobre mí.—Hola, ______ —dijo—, lo siento se nos fue el tiempo. ¿Te importa si me cambio antes de salirde aquí? Me siento un poco sucia.
—No me importa —, murmuré.
— ¿Qué pasa? —Preguntó ella, sospechando inmediatamente.
—Nada, Casey. Ve a cambiarte.
—______, qué puedo hacer…
—No quiero hablar de ello. —Yo no estaba de humor para entrar en otro debate sobre Joseph con ella. Probablemente acabaría defendiéndolo como la última vez. — Estoy bien,¿de acuerdo? —Le dije, suavizando mi voz—, un largo día. Dolor de cabeza. —Casey aún parecía escéptica cuando caminaba, bastante menos animada, hacia los vestuarios.Fantástico. Me sentía como una zorra total. Ella sólo quería asegurarse de que yo estaba bien, y la alejé. No debería haberme irritado con ella a causa de Joseph, aunque ella pensara que era un maldito príncipe. Pero cuando salió del vestuario con su sudadera con capucha y los pantalones vaqueros, su alegría habitual había vuelto. Ella se acerco hasta donde estaba sentada con su mochila cargada en el hombro, con una sonrisa pegada en su rostro impecable, sin problemas.
—A veces, no puedo creer la mierda que se escucha en los vestuarios —dijo. — ¿Estás lista parairnos, _____?
—Claro —Recogí mis libros y comencé a caminar hacia las puertas del gimnasio, con la esperanza de que Wesley no estuviera al acecho en los pasillos. Casey debió haber notado mi ansiedad. Pude ver la tensa mirada de preocupación en su rostro, pero ella no dejó que lo notara esta vez. En cambio, dijo
—Así que, de acuerdo, Vikki realmente va aconseguir la reputación de ser una puta.
—Ella ya la tiene.
—Bueno, sí —Casey admitió—, pero está a punto de empeorar. Ella está saliendo con un jugador de fútbol junior, ya sabes, como se llame, pero ella le dijo a un tipo de la escuela Oak Hill que quería llevarlo a la Fiesta del Baloncesto. No sé por qué se hace estas cosas así misma. Tú, Jess, y yo tendremos asientos en la primera fila para el drama, cuando llegue la noche. Por cierto, ¿qué te pondrás para salir?
—Nada.
—Caliente, pero dudo que te dejen entrar desnuda, ______. — Estábamos caminando por el laberinto de mesas en la cafetería para llegar hacia el estacionamiento.
—No. Me refiero a que Jessica y yo no vamos a ir a la Fiesta —, dije.
—Por supuesto que sí, —protestó Casey. Negué con la cabeza.
— Jessica está castigada. Yo le prometí que iba a ir y que veríamos unas películas para chicas.— Casey me miró atónita mientras se abrió paso entre la puerta azul y entró al frío estacionamiento de estudiantes.
— ¿Qué? Pero si a Jess le encanta la Fiesta del Baloncesto. Es su favorita después de la Fiesta del Fútbol.— Sonreí un poco, a pesar de mí misma.
— Y Sadie Hawkins.
— ¿Por qué no sabía yo esto? El baile de bienvenida está cerca. ¿Por qué nadie me lo dijo?— Me encogí de hombros.
— Lo siento. Yo ni siquiera había pensado en ello. Y creo que Jessica sigue estando batida. No quiere hablar de no poder ir.
—Pero…pero ¿con quién voy a ir al baile ahora?
—Um, un chico —sugerí— Casey, no es que sea difícil que tú puedas conseguir una cita —.Cogí las llaves del coche de mi bolsillo trasero y abrí las puertas de mi Saturn.—Bien, ¿quién demonios quiere ir con una gorda peluda?
—Tú no eres eso.— Se subió en el asiento del copiloto y se envolvió en la manta que Jessica había usado un par de noches antes. —Maldita sea, ______. Tú, realmente, necesitas conseguir una calefacción de mierda.
—Y tú necesitas, realmente, conseguir tu propio coche.— Ella cambió de tema.
—Está bien, de vuelta al baile. Si vosotras dos no van... ¿se molestarían si les estropeo la fiesta de películas? Podría ser una noche de chicas. No hemos hecho una desde hace mucho tiempo. —A pesar de mi estado de ánimo de mierda, le sonreí. Casey estaba en lo cierto. Nosotras no habíamos tenido una noche de películas juntas en mucho tiempo, y sería agradable pasar el rato sin el drama de los chicos o música tecno fuerte. Por una vez, en realidad podríamos divertirnos en la noche de viernes.Así que, bajé el volumen de mi auto radio y le dije:
—Una semana, a partir del viernes, es una cita.

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 16th 2012, 08:43



The Duff


Capítulo 6 primera parte


Cuando el viernes, la noche de chicas estuvo alrededor, yo estaba más que preparadapara una buena y relajada tarde con mis mejores amigas y el maravilloso escocés James McVoy, por supuesto. Había metido la copia de Jane Austen que Jessica me había regalado por navidad, un par de pijamas que apenas utilizaba —sí, duermo desnuda en casa, ¿y qué?—y mi cepillo de dientes en la mochila. Casey trajo las palomitas y Jessica nos prometió grande cuencos de helado de chocolate.Como si mi culo no fuera lo suficientemente grande. Pero, naturalmente, el día no podía ser del todo bueno. La señora Perkins, mi profesora de inglés, se aseguró de ello durante el cuarto bloque.
—Así que esto es La Letra Escarlata —dijo ella, cerrando el libro—. ¿Os divirtió la clase?— Hubo quejas por lo bajo, en negativo, pero la señora Perkins no pareció darse cuenta.—Bueno, porque el trabajo de Hawthorne’s es tan extraordinario y aplicable a la sociedad contemporánea, que quiero que cada uno escriba un ensayo relacionado con la novela —ignoró los ruidosos suspiros—. El ensayo puede ser sobre alguna parte del libro, un personaje, una escena, un tema. Pero quiero que esté muy bien pensado. También se lespermite trabajar en pareja —la clase zumbó con excitación— que yo voy a asignar —la excitación desapareció. Yo sabía que estaba en problemas cuando la señora Perkins sacó su hoja. Eso significaba que podía asignar parejas en orden alfabético, y desde que no había chicos cuyos apellidos empezaran por K en la clase, mi pareja obligada era…—______ Heiter trabajará con Joseph Jonas.— Mierda. Había conseguido mantenerme al margen de Joseph por una semana y media —desde el día en que me había acosado después de la escuela— pero la señora Perkins tenía que ir y decir eso. Recitó los últimos nombres de la lista, antes de decir:—Espero que los informes sean de no menos de cinco páginas de largo. La fuente es de doce puntos, a doble espacio, Vikki, no use ese truco de nuevo.— Ella sonrió de buen humor.—Ahora, quiero que las parejas trabajen juntas. Ambos deben contribuir al reportaje. ¡Y sean creativos, gente! ¡Diviértanse!
—No es probable —susurré a Jessica, que estaba sentada en el siguiente pupitre al mío.
—Oh, yo creo que tienes suerte, _______ —dijo ella—. Yo estaría encantada si Joseph fuera mi pareja. Pero mi corazón pertenece a Harrison. Es tan injusto que Casey tenga que trabajar con él… —miró hacia el sitio asignado a Casey, al final de la clase—.Probablemente, verá su casa, su habitación, todo. ¿Crees que le dirá algo bueno sobre mí si le pregunta? Tal vez ella va a ser mi cupido. No me molesté en responder.
—El ensayo tiene que durar exactamente una semana —anunció la señora Perkins porencima de las charlas—. Así que, por favor, trabajen en ello este fin de semana.— La campana sonó y todos nos levantamos al mismo tiempo. Lástima que la señora Perkinsse escurriera a un lado para evitar ser pisoteada por la estampida hacia la puerta. Jessica y yo nos unimos a la multitud y Casey nos atrapó cuando acabábamos de salir al pasillo.
—Esto es una mierda —siseó—. ¿Un ensayo sobre la nada? No quiero elegir un tema. ¡Es su maldito trabajo! ¿Cuál es la cuestión de esta maldita asignación que ni siquiera nos puede dar algo para escribir? Es ridículo.
—Pero tú vas a trabajar con Harrison y…
—Por favor, Jessica. No empieces con esa mierda —Casey pestañeó—. Él. Es Gay. No va asuceder, ¿de acuerdo?
—Nunca se sabe. Así que, ¿no vas a jugar a cupido para mí?
—Te presentaré chicos en la cafetería —le dije, volviéndome en dirección a mi taquilla—Necesito coger unas cosas primero—.
—Guay —Casey agarró a Jessica por la muñeca y tiró de ella hacia el otro pasillo—. Nos encontraremos en la maquina de los snocks, ¿vale? Vamos, Jess —y me dejaron sola en el pasillo lleno de gente. Vale, no realmente lleno. Hamilton High tenía alrededor de cuatrocientos estudiantes o algo así, pero considerando el bajo número, los pasillos parecían bastante más llenos esa tarde. O quizá yo estaba estresada y volviéndome claustrofóbica. De todas maneras, mis amigas se fueron, y yo me quedé entre las bestias.

Me abrí paso entre los atletas fuertes y las parejas besándose —son tan desagradables— y me dirigí al pasillo de ciencias. Sólo me tomé un minuto en mi taquilla que, como el resto del colegio, estaba pintada de azul y naranja. Giré mi combinación y abrí la puerta de un tirón. Detrás de mí, un grupo de animadora corría a través de los gritos.
— ¡Vamos, Panteras! ¡Panteras! ¡Panteras! —Acababa de coger mi abrigo y mi mochila y cerrado la puerta cuando él apareció. Honestamente, lo había esperado más pronto.
—Parece ser que somos socios, Duffy.– Di una patada a la taquilla con un poco de excesiva fuerza.
—Desafortunadamente, sí.– Joseph sonrió, pasando los dedos por sus rizos oscuros mientras se apoyaba en la siguiente taquilla a la mía.
—Bueno, ¿en tu casa o en la mía?
— ¿Qué?
—Para hacer la asignación este fin de semana —dijo él, estrechando los ojos. No es ninguna de tus ideas, Duffy. No te estoy persiguiendo. Sólo estoy siendo un buen estudiante. Joe Jonas no persigue a las chicas, ellas…
—Te persiguen a ti. Sí, lo sé —me puse el abrigo sobre la camiseta.
—Si tenemos que hacer esto, he estado pensando…
—¡Joey! —una flaca morena que no reconocí (parecía estudiante de primer año) se arrojó sobre él. Lo miró fijamente, con sus grandes ojos sensibleros—. ¿Bailarás conmigo en la fiesta esta noche?
—Por supuesto, Meghan —dijo, pasando la mano por su espalda. Era tan alto como paramirar su escote sin ningún problema. Pervertido bastardo —. Reservaré un baile para ti, ¿vale?
— ¿De verdad?
— ¿Podría mentir?
— ¡Oh, gracias, Joey! —él se agachó y ella le dio un rápido beso en la mejilla antes de irse corriendo, sin mirarme ninguna vez. Joseph volvió su atención hacia mí.— ¿Qué estaba diciendo?
—Creo que tenemos que quedar en mi casa —gruñí, apretando los dientes.
— ¿Qué problema hay con mi casa? —preguntó—. ¿Tienes miedo de que te persiga, Duffy?
—Por supuesto que no. Sólo que prefiero trabajar en mi casa. Dios sabe qué tipos de enfermedades podría coger poniendo un pie en tu dormitorio —sacudí la cabeza—. Así que en mi casa, ¿de acuerdo? Mañana por la tarde, como a las tres. Llama antes de venir.– No le di oportunidad de que respondiera. Si tenía algún problema con eso, me escribiría una nota. Así que, olvidando decirle adiós a propósito, me fui, lanzándome entre los grupos de chicas cotilleando, apresuradamente hacia la cafetería. Encontré a Casey y a Jessica esperándome en la vieja máquina expendedora.
—No lo entiendo, Case —estaba diciendo Jessica. Insertó un dólar en la única máquina que funcionaba y esperó que su Sunkist cayera al fondo de la ranura.
— ¿No tienes que animar el partido?—Nop. Les dije a las chicas que no podía hacerlo esta noche, así que una de las suplentes, esa estudiante guapa de primer año, ha tomado mi lugar. Ha estado queriendo animar todo el año, pero no ha habido lugar para ella hasta ahora. Van a estar bien sin mí.Yo estaba parada justo al lado de ella cuando Jessica me vio.
— ¡Hey, _____ ! ¡Vamos fuera! ¡Woohhoo!– ¡Noche de chicas!Casey puso los ojos en blanco.

Jessica abrió la puerta azul que conducía hacia el aparcamiento lleno, sonriendo de oreja a oreja.—Ustedes son las mejores. Realmente, las mejores. No sé que haría sin ustedes.
—Llorar en tu almohada toda la noche—dijo Casey.
—Pensar que tus otras amigas son realmente las mejores —aconsejé, devolviéndole la sonrisa. No había una jodida forma de que Joseph me arrastrara hacia abajo. ¡De ninguna manera!¡ Esta era la noche de chicas! Y no me la iba a perder por ningún jodido idiota como él.
— ¿No olvidaste el helado prometido, no, Jessica?
—Lo recuerdo. ¡Torbellino de chocolate! Cruzamos el estacionamiento abarrotado y subimos a mi coche. Instantáneamente, Jessicase envolvió en la vieja manta. Casey, temblando visiblemente, la fulminó con la mirada con envidia cuando se puso el cinturón de seguridad. Con una rápida pisada al acelerador, reducimos al lote de estudiantes de la carretera y con exceso de velocidad nos alejamos de Hamilton High, como prisioneros corriendo de sus celdas, que era una especie de lo que éramos.
—No puedo creer que no estés nominada a reina de la fiesta esta vez, Casey —dijo Jessica en el asiento trasero—. Estaba segura de que lo serías.
—Nah. Me votaron como reina de la fiesta del futbol. Hay una regla sobre la gente que gana más de una vez el mismo año. No puede ser nominado otra vez. Van a ser o Vikki o Angela, estoy segura.
— ¿Crees que se pelearán si alguna gana? —Jessica sonó preocupada.
—Lo dudo —dijo Casey—. A Angela no le importa nada esa clase de mierda. Vikki es más competitiva… realmente, tenía ganas de ver un drama esta noche. ¿Te dije que Vikki estaba pensando en Joseph Jonas, también?
—¡No! —dijimos Jessica y yo al unísono.
—Sip —dijo Casey, asintiendo—. Supongo que está intentando poner a su novio celoso. Ella afirma que lo engañó después de una fiesta recientemente (supongo que su novio aún nolo sabe) y está pensando en hacerlo de nuevo. Dijo que fue increíble.
—¿Él se acostó con ella? —jadeó Jessica.
—Él se acuesta con todo el mundo —dije, girando el coche en la calle—. Si tienes unavagina, él te la va a meter.
— ¡Ehh, _____ ! —gritó Jessica—. No digas la… la palabra con V.
—Vagina, vagina, vagina —dijo Casey, categóricamente—. Supéralo, Jess. Tienes una. Puedes llamarla como es.– Las mejillas de Jessica se volvieron del color del tomate.
—No hay ninguna razón para hablar de ello. Es vulgar y… personal.– Casey la ignoró y me dijo:
—Puede ser futbolista, pero es malditamente sexy. Incluso tú lo admites, _____ . Apuesto a que es increíble besando. Quiero decir, lo hiciste con él. ¿Fue increíble? ¿Se puede culpar a Vikki por querer acostarse con él?
— ¿Lo hiciste con Joseph? —graznó Jessica, asfixiada en su propia emoción—. ¿Qué?¿Cuándo? ¿Por qué no me lo dijiste?– Casey me lanzó una mirada.
—Está avergonzada —explicó Casey—. Apuesto a que volaba por besarlo.
—No volé —dije.
— ¿Era bueno besando? —Preguntó Jessica—. ¡Dímelo, dímelo, dímelo! Quiero saberlo.
—Sí, debes saberlo. Era bueno. Pero eso no le hace menos desagradable. —Pero —intervino Casey— con tu experiencia, responde a mi última pregunta. ¿Se puede culpar a Vikki de querer estar con él?
—No se puede —cambié mi señal de giro—. Ella se culpará a sí misma cuando contraiga alguna enfermedad venérea o cuando su novio se entere. Lo que ocurra primero.
—Y eso es exactamente por lo que quería ir a bailar —siseó Casey—. Podríamos haber sido testigos de primera mano. Como nuestro propio episodio de Gossip Girl de Hamilton. El novio de Vikki podría enfadarse y tratar de vengarse de su novia que se ha enrollado conel chico más caliente de la escuela, y _____ , ocultando su amor por Joseph, se habría desanimado y lo odiaría, mientras suspira por su súper sexy y caliente beso de nuevo.–Mi mandíbula se abrió.
—No podría suspirar por nada de eso.– Jessica soltó un bufido de risa desde el asiento trasero, tirando de su cola de caballo hacia delante de la boca para ocultar su sonrisa cuando fruncí el ceño por el retrovisor.
—Oh, bueno —siseó Casey—. Estoy segura de que oiremos todo sobre el drama el lunes.
—O mañana si la historia es suficientemente buena —dijo Jessica.—Angela y Jeanine nunca guardan los cotilleos para sí mismas. Si se vuelven locos, ya sabes que van a llamarnos y a decirnos lo que nos perdimos. Estoy segura de que lo harán—sonrió—. Espero que nos den muchos detalles. No puedo creer que me esté perdiendo mi última fiesta.
—Al menos no te la estás perdiendo sola, Jess. Unos segundos después de entrar en Halbrook Lane, giré en la entrada de los Gaithers. Tirando de las llaves del encendido, dije:
—La noche de chicas comienza oficialmente.

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 16th 2012, 09:52

me encantaron los capis, siguela pronto Cielo (:
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 18th 2012, 10:14

Capitulo 6
segunda parte

—¡Woohooo! —Jessica saltó fuera del sillón trasero y prácticamente bailó en frente de suporche. Empujó la puerta y Casey y yo la seguimos dentro, sacudiendo las cabezas condiversión. Me quité la chaqueta y la colgué en el gancho justo detrás de la puerta… tú sabes. Sus padres eran súper exigentes con el orden. Casey hizo lo mismo.
—Quiero que mi mamá pueda mantener una casa tan bien o que contrate una criada o loque sea. Nuestra casa parece una pocilga —dijo.

La mía no parecía tan genial tampoco. Mi mamá nunca había sido un monstruo de lalimpieza, y papá sólo creía en la limpieza una vez al año, durante la primavera. Además de la colada, los platos y el trabajo ocasional del polvo (por lo general, mío) no había que hacer muchas tareas en la casa de los Heiter.
— ¿A qué hora van a llegar tus padres, Jessica? —pregunté.
—Mamá llega a casa a las cinco y media y papá debe llegar un poco después de las seis —nos estaba esperando al pie de las escaleras, preparada para correr a la habitación tanpronto como nos uniéramos a ella—. Papá comenzó a ver un nuevo paciente hoy, por loque debe tardar un poco más.– El señor Gaither era terapeuta. Más de una vez, Casey ha amenazado con preguntarle sime aceptaba gratis como paciente, ver si tenía un rato para ayudar a mis “problemas”. Noes que yo tuviera problemas, pero Casey me decía que mi cinismo era el resultado dealgún tipo de conflicto interno. Yo le decía que sólo estaba siendo inteligente. Y Jessica,bueno, Jessica no decía nada. Incluso aunque sólo le había hablado una vez en broma,siempre se sentía un poco incómoda cuando surgía el tema. Con todas las psico-escuchasde su padre, probablemente pensaría que mi negatividad constante era parte de una lucha interna. Jessica odiaba la negatividad. La odiaba tanto, de hecho, que nunca decíaque la odiaba. Eso podría ser demasiado negativo.
— ¡Deprisa, deprisa! ¿Están listas o qué?
—Que comience la fiesta —gritó Casey, corriendo detrás de Jessica y subiendo lasescaleras.Jessica parecía una maníaca cuando trataba de alcanzar a Casey, pero yo me quedé atrás,subiendo las escaleras a un ritmo regular. Una vez llegué, pude oír a mis amigas riendo alfinal de la habitación, pero no seguí sus voces. Otra cosa que me llamó la atención enprimer lugar. La puerta de la primera habitación, una de las de la izquierda, estabaabierta de par en par. Mi cabeza me decía que pasara a la derecha, pero mis pies noestaban escuchando. Me quedé en la puerta abierta, dispuesta a mirar hacia otro lado. Mi cuerpo tampoco quería cooperar. La cama estaba perfectamente hecha, en azul marino,confortable. Posters de súper héroes cubrían cada centímetro de la pared. Oscuridadsobre la cabecera. La habitación estaba exactamente como la recordaba, sólo que nohabía ropa sucia en el suelo. El armario abierto parecía vacío, y el calendario deSpiderman, que solía colgarse sobre el ordenador, se había caído. Pero la habitacióntodavía parecía cálida, como si él todavía estuviera allí. Como si todavía tuviera catorceaños.
—Jake, no lo entiendo, ¿quién es esa chica?
—Nadie, no te preocupes por eso. Ella no significa nada para mí.
—Pero…
—Shhh. No es gran cosa.
—Yo te quiero, no me mientas, ¿de acuerdo?
—Yo no lo haría.
— ¿Lo prometes?
—Por supuesto. ¿Realmente te habría herido, __(iniciales de mi nombre)…?
— ¡_____ ! ¿Dónde diablos has ido?La voz de Casey me sobresaltó. Rápidamente, salí del dormitorio, cerré la puerta,sabiendo que no podía volver al pasado cada vez que necesitara hacer pis por la noche.
— ¡Vamos!– Logré mantener mi tono de voz normal.— ¡Dios! Sé paciente por una vez en tu vida.–Luego, con una sonrisa forzada, fui a ver la película con mis amigas.







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te]Capítulo 7



Después de pensarlo durante un rato, decidí que ser la “Duff” tenía muchos beneficios.
Beneficio número uno: no tiene sentido preocuparse por el pelo.
Beneficio número dos: ninguna presión para actuar de manera cool. Nadie se fija en ti...
Beneficio número tres: ningún drama con los chicos.
Me di cuenta del beneficio número tres mientras estábamos viendo Atonement en la habitación de Jessica. En la película, la pobre Keira Knightley tiene que pasar por todaesa maldita tragedia con James McAvoy, pero si Keira no hubiera sido atractiva, el nuncase habría fijado en ella y no le habría roto el corazón. Al fin y al cabo todos sabemos esode que “es mejor haber amado y perdido...”, todo ese rollo es una mierda. Esta teoría se aplica a un montón de películas. Piensa en ello. Si Kate Winslet hubiese sidola “Duff”, Leonardo DiCaprio no se habría enamorado de ella en Titanic y nosotros nos habríamos ahorrado un montón de lágrimas. Si Nicole Kidman hubiese sido fea en ColdMountain, no tendría que haberse preocupado por Jude Law cuando se fue a la guerra. La lista es interminable.He visto a mis amigas pasarlo mal por un chico continuamente. Normalmente, las relaciones terminaban con ellas llorando (Jessica) o gritando (Cassey). A mi sólo me habían roto el corazón una vez, pero había sido más que suficiente. Así que, viendo Atonement con mis amigas, me di cuenta de lo agradecida que tenía que estar de ser la “Duff”. Bastante jodido ¿no? Desafortunadamente, ser la “Duff” no me salvaba de experimentar dramas familiares. Llegué a casa sobre la una y media de la tarde del día siguiente. Todavía me estabarecuperando de la fiesta de pijamas – donde ninguna habíamos dormido- y apenas podíamantener los ojos abiertos. Sin embargo, el ver mi casa en un estado de completadevastación, me espabiló al instante. Cristales rotos esparcidos por el suelo del salón, la mesita de café estaba boca abajo, como si le hubieran dado una patada y tardé más omenos un minuto en darme cuenta de que había botellas de cerveza dispersas por toda la habitación. Durante un segundo me quedé helada en la puerta pensando que nos habían robado. Entonces escuché los fuertes ronquidos de mi padre en su habitación a través del pasillo y supe que la verdad era aún peor. No vivíamos en una casa museo por lo que se podía caminar con los zapatos puestos por la alfombra. Hoy era indispensable. Cristales, que suponía procedían de varios marcos de fotos rotos, crujían bajo mis pies mientras iba a la cocina a por una bolsa de basura. La necesitaría para limpiar todo este caos. Me sentí extrañamente entumecida mientras me movía por la casa. Sabía que tenía que estar alucinando. Quiero decir, mi padre había estado sobrio al menos los últimos dieciocho años y las botellas de cerveza dejaban bastante claro que esa sobriedad estaba en peligro, pero yo no sentía nada, tal vez porque no sabía cómo debía sentirme. ¿Qué podría haber pasado que fuese tan grave como para que recayera después de tanto tiempo?Encontré la respuesta en la mesa de la cocina, cuidadosamente disimulada en un sobremanila.
— Papeles de divorcio— murmuré mientras examinaba el contenido del paquete abierto. —¿Qué demonios...? —me quedé mirando la firma de mi madre en estado de shock. Quiero decir, sí, ya me imaginaba que la cosa acabaría más o menos así. Cuando tu madre desaparece durante más de dos meses te lo acabas imaginando. — Pero, ¿ahora?, ¿enserio? ¡Ni siquiera me había llamado para avisarme!, ni a papa. — ¡Maldita sea! — susurré con los dedos temblorosos. Papá no lo había visto venir. ¡Dios!, no era de extrañar que se emborrachara de repente. ¿Cómo podía hacerle esto? ¿Cómo podía hacernos eso a ninguno de los dos? A la mierda. En serio. Que le jodan. Aparté el sobre hacia un lado y cayó contra el armario donde guardamos las cosas de limpieza luchando contra las lágrimas que me ardían en los ojos. Cogí una bolsa de basura y me dirigí a la devastada sala de estar.Todo me vino de repente. Sentí un nudo en la garganta mientras cogía una de las botellasde cerveza vacías. Mamá no iba a regresar, papá había vuelto a beber y yo estaba recogiendo literalmente los pedazos. Reuní los fragmentos de vidrio más grandes y las botellas vacías y los tiré a la bolsa intentando no pensar en mi madre. Tratando de no pensar en que probablemente tendría un bronceado perfecto. Intentando no pensar en el atractivo latino de veintidós años al que probablemente se estaba tirando. Tratando de no pensar en la perfecta firma que había utilizado en los papeles del divorcio. Estaba enfadada con ella. Tan, tan enfadada... ¿Cómo podía haberles hecho esto? ¿Cómo podía haber enviado los papeles del divorcio sin venir a casa, ni avisarnos? ¿Acaso no sabía lo que le haría a papá? ¿Y ni siquiera había pensado en mí?, dejando a un lado que ni me había llamado para prepararme. Justo entonces, mientras daba una vuelta alrededor de la sala, me di cuenta de que odiaba a mi madre. La odiaba por haberse ido para siempre. La odiaba por habernos dejado en estado de shock con esos papeles. La odiaba por haberle hecho daño a papá. Mientras llevaba la bolsa de basura llena de marcos de fotos destrozados a la cocina, me pregunté si mi padre había querido de verdad romper aquellos recuerdos, aquellos que las fotos habían capturado de mi padre y mi madre juntos. Seguramente no. Esa es la razón por la cual necesitó beber. Cuando incluso eso no consiguió borrar la cara de mi madre de su mente, debió de destrozar la habitación como un borracho loco. Nunca había visto a mi padre beber, pero sé por qué lo había dejado. Alguna vez, cuando era pequeña, les había oído hablar sobre ello. Supuestamente tenía mal genio cuando estaba borracho. Tan malo que mi madre se había asustado y le había rogado que dejara de beber. Lo cual explicaba la mesa de café volcada. Pero la idea de mi padre borracho... simplemente no tenía lógica. Quiero decir, ni siquierapodía imaginarme a mi padre usando una palabra más fuerte que otra ¡maldita sea!, ¿malgenio?, no me lo podía ni creer. Esperaba que no se hubiera cortado con ningún cristal. Quiero decir, que yo no lo culpaba por esto, culpaba a mi madre. Ella era la que le había hecho esto. Yéndose,desapareciendo, no llamando, no avisando. Mi padre no hubiera recaído si no hubiera visto esos estúpidos papeles. Estaría bien, viendo la televisión por cable y leyendo el Hamilton Journal, no durmiendo la borrachera. Me dije a mí misma que no llorara mientras ponía la mesita de café de nuevo en su sitio y aspiraba los restos de cristales de la alfombra. No podía llorar, si lloraba no tendría nada que ver con el hecho de que mis padres se estuvieran divorciando. No era una sorpresa. No tendría nada que ver con el hecho de haber perdido a mi madre, se había ido hace mucho tiempo como para llorar. No me pondría de luto por la familia que una vez tuve. Era feliz con mi vida tal y como era, sólo mi padre y yo. No, si lloraba, sería de rabia, de miedo o por algo totalmente egoísta. Podría haber llorado por lo que significaba para mí. Tendría que ser la adulta ahora. Tendría que cuidar de papá. Por el momento mi madre vivía como una estrella en el condado de Orange, ya estaba actuando egoístamente por las dos, así que tendría que echar a un lado las lágrimas. Justo cuando estaba guardando la aspiradora en el cuarto de la lavadora, empezó a sonar el teléfono inalámbrico.
— ¿Hola? — dije.
–Buenas tardes Duffy– ¡Oh, mierda!. Me había olvidado de que tenía que trabajar con Joseph en el estúpido proyecto. De toda la gente que podría ver hoy, ¿por qué tenía que ser justamente él? ¿Porqué el día tenía que ir a peor?—Son casi las tres— dijo.
–Ya estoy listo para ir hasta tu casa. Me dijiste que te llamara antes de salir... Estoy siendo considerado.
–Ni siquiera sabes lo que significa eso– eché un vistazo hacia el pasillo, de donde venían los ronquidos de mi padre. El salón, aunque ya no era una trampa mortal, todavía se veía desordenada y no había forma de saber de qué humor se levantaría mi padre, sólo sabía que no iba a ser bueno.– mira, pensándolo bien, mejor voy yo a la tuya. Te veo en veinte minutos–.En todos los pueblos había una casa de ese tipo. Ya sabes, la que es tan increíblemente bonita que no pega con el resto del pueblo. Esa casa que es tan fastuosa que parece como si los dueños estuviesen restregándote su dinero por la cara. Cualquier pueblo en el mundo tiene una casa como esa y en Hamilton, esa casa pertenecía a la familia Jonas.No sé si técnicamente se le podría llamar una mansión, pero la casa tenía tres plantas y dos balcones. ¡Balcones!. Millones de veces me había quedado mirándola embobada mientras pasaba con el coche, pero nunca pensé que llegaría a entrar. Cualquier otro día habría estado unpoco emocionada por ver el interior (por supuesto nunca le habría dicho esto a nadie), pero estaba tan ensimismada pensando en los papeles del divorcio que estaban en la mesa de la cocina que sólo podía sentirme ansiosa y miserable. Joseph se encontró conmigo en la puerta de la entrada, con un molesto gesto de confianza en su cara. Se apoyó contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre su ancho pecho. Llevaba puesta una camisa azul oscuro de botones con las mangas subidas hasta los codos, y por supuesto había dejado unos cuantos botones sin abrochar.
—Hola Duffy—.¿Sabía cuánto me molestaba aquel nombre? Eché un vistazo hacia el camino de entradaque estaba vacío con la excepción de mi Saturn y su Porsche.
— ¿En dónde están tuspadres? — pregunté.
—Se han ido- contestó con un guiño—. Parece que sólo estamos tú y yo—.Le empujé hacia dentro y pasé a un amplio recibidor poniendo los ojos en blanco del disgusto. Una vez puestos mis zapatos cuidadosamente en la esquina, me di la vueltahacia Joseph que me estaba mirando con vago interés.
— Vamos a acabar con esto de unavez—.
— ¿No quieres hacer un tour por la casa? —
—En realidad no—.Joseph se encogió de hombros.
— Tú te lo pierdes. Sígueme—. Se dirigió hacia el enorme salón el cual, seguramente, era tan grande como la cafetería del Hamilton High. Dos grandes pilares sostenían el techo y tres sofás de color beige junto a dos adorables butacas estaban colocados por la habitación. En una pared vi una enorme televisión de pantalla plana y en la otra una gigantesca chimenea. El sol de enero entraba por lasventanas que se extendían desde el techo hasta el suelo iluminando toda la sala de una manera cálida y natural, pero Joseph giró y empezó a subir las escaleras alejándose de la confortable habitación.
— ¿A dónde vas? — pregunté.
Me miró por encima del hombro suspirando exasperado.
—A mi habitación, por supuesto—.
— ¿No podemos hacer el trabajo abajo? — pregunté. Los extremos de su boca se curvaron ligeramente hacia arriba mientras enganchaba un dedo en su cinturón.
—Podríamos Duffy, pero iremos mucho más rápido si escribo en el teclado y mi ordenador está arriba. Tú eres la que dijo que quería acabar con esto de una vez—.Gemí y subí pisando fuerte.
—De acuerdo—.La habitación de Joseph estaba en el último piso, una de las habitaciones con balcón, y era más grande que mi sala de estar. Su cama gigante estaba sin hacer todavía y había caratulas de videojuegos tiradas por el suelo al lado de su PlayStation 3 la cual estabaenchufada a una tele grande. Sorprendentemente la habitación olía bien, a una mezclaentre su colonia Burberry y ropa recién lavada, como si hubiera dejado la colada por ahí oalgo así. La estantería a la que Joseph se dirigía estaba llena de libros de diferentes autores, desde James Patterson hasta Henry Fielding. Joseph se dobló por la cintura para mirar la estantería, aparté la mirada de suspantalones Diésel mientras cogía La Letra Escarlata de la balda y se sentaba en su cama. Me hizo un gesto para que me uniera a él y lo hice reacia.
—Bien— dijo ojeando distraídamente su libro de tapa dura. —¿Sobre qué escribimos eltrabajo?, ¿alguna idea?—
—No—.
—Estaba pensando que podríamos hacer un análisis de Hester— sugirió. —Suena a cliché, pero me refiero a un análisis más profundo del personaje. Principalmente, ¿por qué tieneel affaire? ¿Por qué se acuesta con Dimmesdale? ¿Lo ama o simplemente es promiscua?– Puse los ojos en blanco.
—¡Oh Dios mío!. ¿Siempre vas a por las respuestas más fáciles? Hester es mucho más complicada que eso.
—Ninguna de esas opciones demuestra algo de imaginación—.Wesley me miró con una ceja levantada. —De acuerdo— dijo lentamente. —Si eres taninteligente, ¿por qué lo hizo entonces? Iluminame—.
—Por distracción—.Vale, tal vez era algo descabellado, pero yo seguía viendo ese maldito sobre manila. Pensando en la zorra egoísta de mi madre. Seguía preguntándome lo que significaba que mi padre estuviera borracho por primera vez en dieciocho años. Mi mente buscaba cualquier cosa, cualquiera, que me distrajera de esos pensamientos tan dolorosos, entonces, ¿era tan ridículo pensar que Hester se hubiera sentido de la misma manera? Estaba sola, rodeada de puritanos hipócritas y casados con un chico inglés horrible y que estaba ausente.

—Sólo quería algo que la distrajera de toda la mierda que había en su vida— mascullé. —Una vía de escape... —.
—Si eso fue por eso, no funcionó muy bien. Le salió el tiro por la culata—.En realidad no lo estaba escuchando. Mi mente había vuelto a una noche de no hace mucho cuando encontré una manera de apartar las preocupaciones de mi cabeza. Recordé la manera en que mis pensamientos se habían vuelto silenciosos dejando a mi cuerpo que tomara el control. Recordé el éxtasis de la nada. Recordé cómo, antes de que acabara, estaba tan concentrada en lo que había hecho que mis preocupaciones apenas existían. —...Supongo que tiene sentido. Definitivamente es un punto de vista diferente, y a Perkins le gusta la creatividad. Deberíamos sacar un sobresaliente— Joseph se giró paramirarme y su expresión se volvió preocupada de repente. —Duffy, ¿estás bien?, estás conla mirada perdida—.
—No me llames Duffy—.
—Vale. ¿Estás bien ___...? —.Antes de que pudiera decir mi nombre, me acerqué a él. Rápidamente mis labios se acercaron a los suyos. El vacío mental y emocional tomó el control al instante, pero físicamente estaba más alerta que nunca. La sorpresa de Joseph no duró mucho y en cuestión de segundos ya tenía sus manos en mi cuerpo. Mis dedos se enredaron en susuave pelo y su lengua se introdujo en mi boca y se convirtió en una nueva arma de guerra. Una vez más, mi cuerpo tomó el control completo de todo. Nada más existía en mi mente ningún pensamiento irritante que me agobiara. Incluso el sonido del estéreo de Joseph, que estaba tocando algún rock suave que no reconocí, se desvanecía mientras mi sentido del tacto se agudizaba. Era plenamente consciente de la mano de Jiseph que subía por mi torso para tocar mi pecho. Con esfuerzo lo aparté de mí. Sus ojos se abrieron mientras se inclinaba de nuevo hacia mí. — Por favor, no me pegues otra vez—, dijo.
— ¡Cállate! — Podría haber parado en ese momento. Podría haberme levantado y marchado de la habitación. Podría haber terminado con ese beso, pero no lo hice. La sensación de entumecimiento de mi mente que conseguí al besarlo era tan eufórica, como si estuviera drogada, que no pude soportar que terminara tan rápido. Odiaría a Joseph, pero él tenía la llave para escapar y en ese momento lo quería... lo necesitaba. Sin hablar, sin dudar, me quité la camiseta y la tiré al suelo. No tuvo oportunidad de decir nada antes de que pusiera mis manos en sus hombros y lo empujara sobre su espalda. Unsegundo más tarde estaba sentada a horcajadas sobre él y nos besábamos de nuevo. Sus dedos me desabrochaban el sujetador que se unió a mi camiseta en el suelo.No me importaba. No era consciente ni me sentía tímida. Es decir, él ya sabía que yo era la Duff y no tenía que impresionarlo. Desabroché su camisa mientras él me quitaba el pasador de pelo con forma de lagarto y dejaba caer mis rizos caoba sobre nosotros. Casey tenía razón, Joseph tenía un gran cuerpo. La piel se estiraba sobre su pecho esculpido y mis manos bajaban por sus musculosos brazos con asombro. Sus labios se movieron por mi cuello dándome un respiro. Sólo podía oler su colonia estando tan cerca de él. Mientras su boca bajaba por mi hombro un pensamiento me vinoa la cabeza. Me preguntaba por qué no me había rechazado, a mi, Duffy. Entonces me dí cuenta. Joseph no era precisamente conocido por rechazar a ninguna chica y yo era la que debería estar disgustada. Pero su boca presionó la mía otra vez y ese pequeño y breve pensamiento desapareció. Actuando por instinto, tiré del labio de Joe con mis dientes, él gimió suavemente. Sus manos se movieron sobre mis costillas, dándome escalofríos en la espalda. Éxtasis. Puro y auténtico éxtasis. Sólo una vez, mientras Joseph me daba la vuelta sobre mi espalda, pensé seriamente en parar. Miró hacía mí mientras su mano experta alcanzaba la cremallera de mis vaqueros. Mi cerebro aletargado se despertó y me pregunté a mi misma si las cosas no habrían ido demasiado lejos. Pensé en quitármelo de encima y terminar justo en ese momento. ¿Pero, por qué tendría que parar? ¿Qué tenía que perder? ¿Qué podía ganar? ¿Cómo me sentiríadentro dentro de una hora... o menos? Antes de que pudiera contestar a esas preguntas, Joseph me había quitado los vaqueros y las bragas. Sacó un condón de su bolsillo (vale, ahora que lo pienso, ¿quien lleva condones en los bolsillos? En la cartera vale, pero ¿en el bolsillo? Bastante presuntuoso, ¿no creen?).Sus pantalones ya estaban en el suelo también. De repente, estábamos practicando sexo y mis pensamientos estaban en silencio otra vez.

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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 18th 2012, 12:46

OMG affraid lo hicieron asi por que si...necesito que sigas cuanto antes por favor
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nikifriky
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 18th 2012, 19:09

Uhhhh diablos deberias darme un capi mas!!!
Sabes en mo circulo de amistades la mayoria nene pero en el de las nenas realmente yo soy la chica DUFF... Pero me di cuenta de eso a principios de junio y decidi rebajar!!!! Ya llevo 10 libras y estoi mega emocionada... Solo espero q para agosto rebaje y se note mas y ya no sea tan gordita Razz xD lo mejor lo estoi haciendo todo por mi Smile and it feels good!!!!
Dame un maratoncito en nombre de esas libritas perdidas xD
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FerJonas12
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 06:13

Mi dios! Que capis! De verdad que esta muy buena la nove
Tienes que subir mas! Me dejaste con muchísimos mas ganas de seguir leyendo
Siguela please! La amo totalmente!
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 10:39

Capitulo 8



Tenía sólo catorce años cuando perdí mi virginidad con Jake Gaither. Él acababa de cumplir los dieciocho, y yo sabía perfectamente que era demasiado mayor para mí. Todavía era una estudiante de primer año de instituto y yo sólo quería tener novio. Quería gustar a alguien y encajar. Jake era un chico mayor con coche. En aquel momento, pensaba que eso era perfecto. En los tres meses que estuvimos juntos, nunca tuve una verdadera cita con Jake .Un parde veces nos enrollamos en las últimas filas de un cine, pero nunca salimos a cenar, o a la bolera o a nada de eso. La mayoría de las veces quedábamos a escondidas para que nuestros padres y su hermana, que llegó a ser luego una de mis mejores amigas, no se enteraran de nuestra relación. De hecho, encontraba esa parte divertida y excitante. Era como un romance prohibido...como Romeo y Julieta, que habíamos tenido que leer en clase de inglés ese semestre. Nos acostamos varias veces, y aunque no disfrutaba realmente del sexo, sí lo hacía de la sensación de cercanía, de conexión, era reconfortante. Cuando Jake me tocaba así, sabía que me quería. Sabía que el sexo era algo bonito y apasionado, y tenía mis razones para estar con él. Acostarse con Joseph Jonas era completamente diferente. Aunque definitivamente sentía un mayor placer físico, la cercanía y el amor no existían. Cuando terminaba me sentía sucia, como si hubiera hecho algo malo y vergonzoso, pero al mismo tiempo, me sentía bien, viva, libre y salvaje. Mi mente se quedaba completamente despejada, como si alguien hubiera apretado un botón. Sabía que la euforia no duraría para siempre. Pero sentirme sucia, me servía para marcharme rápido.
-Guau- dijo Joseph. Nos quedamos en la cama sólo unos minutos al acabar, con unos treinta centímetros o más de espacio entre nuestros cuerpos. -No me esperaba esto ¡Dios!, siempre lo estropeaba cuando hablaba.– Enfadada y todavía aturdida por las repercusiones emocionales, me mofé.
-¿Qué?, ¿avergonzado de haberte acostado conmigo?
-No.- Me sorprendió lo serio que lo dijo. -Nunca me he avergonzado de acostarme con alguien. El sexo es una reacción química natural. Siempre sucede por una razón. ¿Quién soy yo para decir quien disfruta compartiendo mi cama?- no me vio poner los ojos en blanco mientras decía. -No, sólo significa que estoy sorprendido. Honestamente, creía que me odiabas.
-Realmente te odio- le aseguré, apartando el edredón y levantándome para recoger miropa.
-No debes odiarme demasiado- dijo Joseph, rodando sobre su brazo para mirarme mientras me vestía. -Si casi te tiras encima de mí. Normalmente, el odio no inspira esa clase de pasión-.Me puse la camiseta.
-Créeme, Joseph, definitivamente te odio. Acabo de utilizarte. Tú utilizas a la gente todo el tiempo, así que estoy segura de que lo comprendes-. Me abroché los vaqueros y cogí la pinza con forma de caimán de la mesita de noche. -Esto ha estado bien, pero si se lo dices a alguien, te juro que te caparé, ¿entendido?
-¿Por qué?- preguntó. -Tú reputación sólo podría mejorar si se supiera que estuvimos juntos.
-Eso quizás sea verdad -admití. -Pero no deseo mejorar mi reputación, y menos de esta manera. Entonces, ¿vas a mantener tu boca cerrada o tengo que buscar algo afilado?
-Un caballero se calla -dijo.
-Tú no eres un caballero. -dije recogiéndome el pelo con el prendedor. -Por eso estoy preocupada. Me miré en el espejo de la pared. Y una vez que vi que parecía normal y no culpable, megiré para encarar a Joseph otra vez. -date prisa y ponte los pantalones .Tenemos que terminar esta estúpida redacción.– Faltaba poco para las siete de la tarde cuando Joseph y yo terminamos la redacción de inglés, o por lo menos, terminamos el borrador. Le hice prometer que me lo enviaría por correo electrónico para luego poder redactarlo.
-¿No te fías de mí?- preguntó, levantando una ceja mientras miraba como me ponía los zapatos en el vestíbulo.
-No me fío de ti para nada- dije.-Salvo para acostarte conmigo.– Tenía esa sonrisa que tanto odiaba.
-¿Esto es cosa de una noche, o te veré otra vez?– Comencé a bufar, iba a decirle que soñaba despierto si pensaba que iba a volver a pasar,pero entonces recordé que tenía que volver a casa. El sobre manila probablemente estaría todavía en la mesa de la cocina.-¿_____ ?- preguntó Joseph. Sentí un temblor cuando me tocó el hombro. -¿Estás bien?– Di un tirón para soltarme y me fui hacia la puerta. Casi había conseguido salir cuando megiré hacia él y dije dudando:
-ya veremos. - Entonces bajé corriendo por las escaleras.
-¡_____ !, ¡espera!. Me puse la chaqueta, tratando de luchar contra el viento frío, y abrí la puerta de mi Saturn . Estaba detrás de mí, gracias a Dios esta vez no me tocó.
-¿Qué?- dije cuando me senté en el asiento del piloto. -debo irme a casa.– A casa, el último lugar al que quería ir. El cielo del invierno ya se había puesto oscuro, pero todavía podía ver los ojos grises de Joseph en la oscuridad. Eran exactamente del color del cielo antes de una tormenta. Se agachó para ponerse a mi altura y me resultó incómoda la manera en que me miraba.
-No me has contestado la otra pregunta.
- ¿Qué pregunta?
-¿Estás bien?- lo miré enfadada, asumiendo que era como un grano en el culo. Pero algoen sus ojos me hizo vacilar
-No importa si estoy bien o no -susurré. Arranqué mi coche y al cerrar la puerta le dije: -Adiós, Joseph.– Y me fui. Cuando llegué a casa, mi padre todavía estaba en su dormitorio. Terminé de limpiar el salón, evité la cocina y me fui arriba a darme una ducha. El agua caliente no quitó el sentimiento de suciedad que Joseph había dejado en mi piel, pero me relajó algunos músculos que estaban tensos en la espalda y en los hombros. Esperaba que la suciedad se fuera con el tiempo. Acababa de envolverme con una toalla cuando empezó a sonar mi móvil en el dormitorio, corrí a través del pasillo para contestar a tiempo.
-Oye, _____ - dijo Casey en la oreja. -¿Qué has hecho con Joseph ?
-¿Qué?
-Estuvisteis haciendo la redacción de inglés hoy, ¿no?. -pensaba que habíais quedado entu casa.
-oh,…sí, bueno. Al final fui yo a la suya.– Me esforcé mucho por no sonar culpable.
- ¡Oh dios mío! ¿A la mansión?- preguntó Casey -¡Qué suerte!. ¿Has estado en alguno de los balcones? Vikki dijo que esa era una de las razones por la que quería quedar con él otra vez. La última vez fue en el asiento trasero de su Porsche, pero tenía muchas ganas de ver el interior de su casa.
-Casey, ¿esta conversación tiene alguna finalidad?
-¡Ah!, sí -se rió. -Perdón. Sólo quería asegurarme de que estabas bien. –¿Qué les había dado a todos por preguntarme lo mismo esta noche? -Sé que lo odias -continuó. -Quería asegurarme de que tú estás bien… y de que él también. No apuñalarías al chico ¿verdad? estoy totalmente en contra del asesinato de tíos buenos, pero si tengo que ayudarte a enterrar el cuerpo, sabes que llevaré la pala.
-Gracias, Casey -dije -pero está vivo. No fue tan malo como esperaba. De hecho,…- casi lecuento todo a Casey. Que mi padre y mi madre se iban a divorciar y que en un momento de desesperación había besado a Joseph Jonas, otra vez. Y que ese beso se había convertido en algo más, en mucho más. Cómo todo mi cuerpo se sentía sucio, pero al mismo tiempo asombrosamente libre.Tenía las palabras en la punta de la lengua, pero no pude hacerlas salir.Todavía no, al menos.
-De hecho...¿qué, _____ ? -preguntó, sacándome de mis pensamientos.
-Pues,… nada. Que tenía algunas ideas realmente buenas para el trabajo.- Eso es. -Creoque es, una especie de friki de Hawthorne.
-Bien, eso es bueno. Sé cuánto te gustan los chicos inteligentes. ¿Admites que te gusta?– Me quedé helada sin saber qué responder a eso, pero Casey ya se estaba riendo. -No te enfades, era una broma .Me alegro que haya ido todo bien. Estaba algo preocupada. Tenía el presentimiento de que algo malo iba a suceder. Creo que me estoy volviendo una paranoica.
-Probablemente.
-Tengo que dejarte. Jessica quiere que la llame para contarle todos los detalles de mi cita con Harrison. Ella no lo entiende. De todos modos, te veré en el colegio el lunes.
-Bien. Adiós, Casey.
-Adiós _____ .– Colgué el teléfono y lo puse en la mesita de noche, sintiéndome como una auténtica mentirosa. Técnicamente, no había mentido; sólo me había callado… pero no contarle las cosas a Casey era un pecado mortal. Especialmente cuando siempre me había ayudado con mis problemas.Pero al final se lo diría. Sobre lo de mis padres, primero necesitaba asimilarlo y luegoHablaría con ella y con Jessica. Lo de Joseph…¡Dios!, esperaba que nunca lo averiguaran. Me arrodillé a los pies de mi cama y comencé a doblar la ropa limpia, como hacía cada noche. Era raro, pero no había pensado mucho en el problema que tenía en casa. Odiaba Admitirlo, pero tenía que darle las gracias de a Joseph por eso.
efinitivament
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Hoy a las 22:55

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