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 The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)

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FerJonas12
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 21st 2012, 21:20

Paso de nuevo! Esque se verdad que no puedo estar mucho tiempo sin
Leer esta nove! Me encanta! Siguela porfa!
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andreita-593
Comprometida Con...


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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 10:30

me encanta! síguela
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 11:33

Capítulo 15

Yo nunca había escuchado algo tan malditamente alto en mi vida. Sonó como una bomba que estaba pasando fuera justo al lado de mi oreja... una bomba que pulsaba al ritmo —Thriller — de Michael Jackson. Atontada me di la vuelta y tomé mi teléfono vibrando de arriba de la mesita de noche, mirando la hora antes de contestar. Las cinco de la mañana.
— ¿Hola? —gemí.
—Siento que te despierte, cariño —dijo mamá a través del altavoz.– No desperté a Casey también, ¿verdad?
—Mm-mm. Estás bien. ¿Qué pasa?
—Me fui de la casa hace aproximadamente dos horas — dijo. —Tu papa y yo tuvimos una larga conversación, pero... no lo manejo muy bien, _____ . Sabía que no lo haría. De todas formas, he estado dando vueltas desde entonces, tratando de ver qué hacer acontinuación. He decidido registrarme en un hotel en Oak Hill durante unos días para poder pasar mas tiempo contigo, y este fin de semana voy a comenzar a moverme paraTennessee. Tu abuelo necesita a alguien para cuidar de él. Sera un buen lugar para establecerse. No lo crees?
—Claro, — murmuré.
—Lo siento, —dijo mama. —Debí haberte dicho esto mas tarde. Vuelve a dormir. Llámame cuando salgas de la escuela, y te digo en cual hotel estoy. ¿Tal vez podemos ir a ver una película esta noche?
—Suena bien. Adiós, mamá.
—Adiós, bebe —.Puse mi teléfono en la mesita de noche y estire mis brazos sobre mi cabeza, ahogando un bostezo. Esta cama, con su cómodo colchón y sus costosas sabanas, era malditamente demasiado cómoda.Nunca había tenido tanta dificultad para levantarme en la mañana, pero eventualmente logre plantar mis pies sobre la alfombra.
— ¿Adonde vas? — pregunto Joseph con una voz semidormida.
—A casa — jale de mis pantalones. —Tengo que tomar una ducha y alistarme para la escuela —.Se levantó en un codo para mirarme. Su cabello era un desastre, rizos cafés cayendo ensus ojos y sobresaliendo en la parte de atrás.
—Puedes ducharte aquí, — ofreció. —Incluso podría unirme si tienes suerte.
—No, gracias—.Tomé mi chaqueta del piso y la colgué sobre mi hombro. — ¿Despertaré a tus padres si salgo por la puerta de enfrente?
—Eso será difícil considerando que ellos no están aquí.
— ¿No regresaron a casa anoche?
—Ellos no estarán en casa una semana, —.dijo Joseph. —Y Dios sabe cuanto tiempo se quedaran. Un día. Tal vez dos—. Ahora que lo pienso, nunca he visto otro coche en la entrada de la casi-mansión. Jonas parece ser el único aquí cuando vengo—. Que es malditamente a menudo estos días—
— ¿Donde están?.
—No lo recuerdo—. Se encogió de hombros y rodo sobre su espalda de nuevo. —Viaje denegocios. Vacaciones en el Caribe, nunca puedo mantenerme al tanto con ellos.
— ¿Que hay sobre tu hermana?.
— Amy se queda con nuestra abuela cuando mis padres están fuera —.dijo.—Que es esencialmente todo el tiempo—.Lentamente me moví de regreso a la cama.
—.Así que —.dije en voz baja, sentándome en la orilla del colchón. — ¿Porque no te quedas ahí, también? Apuesto a que a tu hermana le gustará tenerte cerca
—Podría ser, — asintió Joseph. —Sin embargo, mi abuela, es una historia diferente. Ella me detesta. No aprueba mí— hizo comillas en el aire— estilo de vida. Aparentemente soy una desgracia para el apellido Jonas, y mi padre debería de estar avergonzado de mí. —Su risa era hueca y vacía— Porque él y mi madre son el ejemplo de perfección, sabes.
— ¿Como sabe tu abuela sobre tu, eh, estilo de vida?
—Oye los rumores de sus amigas. Viejas brujas escuchan a sus nietas desmayándose por mí ¿y quien las puede culpar? y luego le dicen a mi abuela todo. En realidad yo podría gustarle si saliera seriamente con una chica por un tiempo, pero una parte de mi no quiere darle la satisfacción. No debería de cambiar mi vida para que se adapte a la de ella o a la de cualquier otra persona.
—Entiendo lo que quieres decir—.Y lo hacia. Porque yo tenia el mismo pensamiento un millón de veces a lo largo de los años. Recientemente incluso me refería a él. Seria fácil cambiar la opinión de Joseph sobre mí, pasar el rato con personas diferentes o traer aotra chica a mi círculo de amigos— como la de primer año del juego de baloncesto— para evitar ser la Duff.Pero ¿por qué debería de hacer algo solo para arreglar lo que él o alguien más piensa sobre mí? No debería de hacerlo. Ni tampoco él. Sin embargo, de alguna manera, susituación se sentía diferente. Eché un vistazo alrededor de la habitación, sintiéndome estúpida incluso por compararlo con la cuestión de Duff. Entonces, sin querer, me encontré a mi misma preguntando, — ¿Pero no te sientes solo? En esta casa tan grande solo tu—. Oh Dios mío. Estaba realmente sintiendo pena por Joseph? ¿Jonas el mujeriego? ¿El ricachón Josep?¿El idiota de Joseph? De todas las emociones que sentía por él, la simpatía nunca había llegado. ¿Que demonios estaba pasando? Pero si había algo que nos podía relacionar, seria el drama familiar. Por lo que parecía Joseph y yo teníamos algunas cosas en común. Ugh.
—Te olvidas que raramente estoy solo—. Se sentó y me miro con una sonrisa. Sin embargono llego a sus ojos. — Tú no eres la única que me encuentra irresistible, Duffy. Usualmente tengo un flujo sin fin de invitadas atractivas—. Me mordí el labio, no estando segura si debería de decir lo que tenia en mente. Finalmente, decidí decirlo y ya. No haría ningún daño, después de todo.
—Escucha, Joseph, esto podría sonar extraño viniendo de mi, ya que te odio y eso, pero me puedes decir cosas si quieres—. Sonaba como algo salido de una cursi película de adolescentes. Fantástico. —Quiero decir, ventilé toda la mierda sobre Jake a ti, así que si tú quieres hacer lo mismo,... bueno, estoy bien con eso—.La sonrisa se deslizó por un segundo.
— Tendré eso en mente—. Entonces se aclaró la garganta y agregó secamente, — ¿No dijiste que necesitabas ir a tu casa? No querrás llegar tarde a la escuela.
—Bien—. Me empecé a poner de pie, pero su cálida mano se cerró alrededor de mi muñeca. Me di la vuelta y lo encontré mirándome. Se inclinó hacia adelante y presionó sus labios contra los míos. Antes de que me diera cuenta de lo que estaba ocurriendo, se alejó y me susurro,
—Gracias, _____.
—Um....no hay problema—. No sabia que hacer con eso. Todas las otras veces que Joseph yo nos habíamos besado, había sido un feroz guerrero haciéndolo. Una introducción al sexo. El nunca me había besado de una manera tan suave, sin avaricia, y como que me asustó. Pero no tenía tiempo de pensar en eso mientras corría por las escaleras y por el vestíbulo.Una vez que ya estaba en mi coche, tuve que acelerar — que yo realmente odiaba hacerlo— todo el camino hacia mi casa, y todavía no llegue ahí antes de las seis. Eso medio solo una hora y media para ducharme, vestirme, y verificar a mi papá. Que manera tan fantástica de comenzar la mañana. Mejor aun fue el hecho de que las luces de la sala estaban encendidas cuando me acerqué a mi entrada. No era una buena señal. Papa siempre— siempre— apagaba cada luz en la casa antes de acostarse. Lo trataba como un ritual. El hecho de que las había dejado encendidas era definitivamente un mal presagio. Oí el ronquido en cuanto entré en puntillas y al instante supe que había comprado más cervezas. Incluso antes de ver las botellas sobre la mesa de centro o su forma inconsciente en el sofá, yo sabia. Se había emborrachado lo suficiente como para perder el conocimiento. Comencé a avanzar pero me detuve. Por mucho que quisiera, no tenía tiempo de limpiar el desastre de papá. Necesitaba ir arriba. Necesitaba ir a la escuela. Y mientras me arrastraba hacia mi habitación, me dije a mi misma que el estaría bien. Él solo estaba sorprendido, estaría bien, y este... episodio pasaría sin incidentes. Yo apenas podía sostener en contra del hombre que tomara unos cuantos tragos, considerando la bomba que mama le dejo caer, no? Tome una ducha rápida y seque mi cabello que siempre me toma una eternidad, en serio,tal vez debería de cortar todo mi cabello como Casey en vez de perder mi tiempo) antes de ponerme ropa fresca. Después de cepillar mis dientes, me dirigí a la planta baja de nuevo y entré a la cocina para tomar un Pop-Tart para el camino. Entonces salí, por lapuerta de enfrente. Para la hora que llegué a la escuela, el estacionamiento de los estudiantes estaba casi lleno. Tuve que aparcar en la última fila y correr— con mi mochila de veinte libras— a las puertas dobles. Por supuesto que para el momento en que llegué al pasillo principal mequedé sin aliento. Dios, pensé miserablemente mientras movía mi gordo trasero hacia italiano, no es de extrañar que sea la Duff. Estoy tan malditamente fuera de forma que es deprimente. Bueno al menos los pasillos estaban más o menos vacios. Eso significaba que nadie había presenciado lo patética que soy.
—Hey, ¿a donde fuiste ayer? — Pregunto Jessica cuando me dejé caer en mi escritorio solo segundos antes de que sonara la campana. —No estuviste en almuerzo o en inglés. Casey y yo estábamos un poco preocupadas.
—Me fui de la escuela temprano.
—Pensé que las tres íbamos a hacer algo para celebrar que el Día de San Valentín todas estábamos solteras.
— ¿Eso es un poco irónico, no te parece? — Suspiré y moví mi cabeza, tratando de no mirar en sus grandes ojos heridos... Dios, ella era buena haciéndome sentir culpable. Y yo sabia que iba a pagar por haberle colgado a Casey ayer por la noche. —Lo siento, Jessica. Algo surgió ayer. Te diré todo al respecto después de la escuela, ¿está bien? —.Antes de que pudiera decir algo, la Sra. Romali se aclaro la garganta y grito, —Silencio, buon giorno ragazzi. Hoy vamos a comenzar con el tiempo presente progresivo, y les advierto desde ahora que es bastante malditamente difícil.– Y lo era. La Sra. Romali nos pasó una hoja de trabajo que nos mantuvo ocupados hasta el final del bloque. Para la hora que la campana sonó, yo realmente me estaba cuestionando mi afecto por la clase de italiano, y no estaba sola.— ¿Es demasiado tarde para cambiar clases por el semestre? — Ángela le pregunto a Jessica y a mi cuando caminamos fuera del salón de clases.
—Como un mes demasiado tarde, — le dije.
—Maldita sea.
—Adiós, _____ ! — gritó Jessica mientras corría dirigiéndose a su clase de Química.
— ¡Nos vemos en el almuerzo!— La saludé con la mano y comencé a caminar hacia el otro pasillo. Hoy, sin embargo,realmente estaba esperando la clase de AP gobierno. Toby Tucker me había pedido que me sentara cerca de él. Ya no seria la chica solitaria de atrás del salón. Nunca pensé que cambiaria o que seria demasiado feliz cuando lo hiciera. ¿Que puedo decir? El aislamiento auto-impuesto estaba finalmente comenzando a molestarme. Pero Toby no estaba ahí. Su asiento estaba completamente, cien porciento vacio cuando entre al salón (por una vez estaba demasiado temprano, de la manera que al Sr. Chaucer le gustaba), y mi corazón se hundió un poco...o tu sabes, demasiado. Al menos no me tenía que sentar sola. Janine prácticamente me arrastró hacia enfrente del salón, aparentemente perdida sin Toby para mantenerla entretenida. Ella debía ver decepcionada que yo no era ni cerca de inteligente con sus chistes políticos como su usual compañero. Todo lo que yo podía ofrecer eran algunos comentarios sarcásticos sobre la utilidad del sistema judicial. Dios, extrañaba a Toby. También él Sr.Chaucer. Parecía ponerse aburrido con su lectura ininterrumpida, y despidió la clase solo a medias cuando la campana sonó, y su labio inferior sobresalía como el de un niño. Y dicen que los maestros no tienen favoritos. Estaba aliviada de estar afuera de ese salón, que parecía frio sin los comentarios esclarecedores de Toby, hasta que llegué a la cafetería. La mesa del almuerzo no eraexactamente un ambiente amoroso y cálido esa tarde. Casey me miró durante todo el almuerzo, obviamente molesta de que le había colgado la noche anterior. Pero aparentemente no lo suficiente molesta para reunirse con Jessica y conmigo después de la escuela para escuchar mis excusas. Había prometido explicarles las cosas después de clases. Por supuesto, eso significaba que al segundo que la campana sonó, me arrastraron adentro del baño vacio y comenzaron a hacerme demandas como
— ¡Escúpelo! — y
—¡afuera con eso! — antes de que pudiera tomar un maldito solo suspiro. Gemí y me deslicé por el frío muro de concreto para aterrizar sentada en el suelo. Abracémis rodillas ligeramente y dije,
— Está bien, está bien. Así que mama se presentó ayer porla tarde.
— ¿Ya regreso de su viaje? — pregunto Jessica.
—No exactamente. Solo vino a hablar conmigo. Ella y mi Papa se van a divorciar.—Jessica puso una mano sobre su boca asombrada, y Casey se arrodilló a mi lado tomando mi mano.
— ¿Estas bien, _____ ?—pregunto, dejando su ira hacia mi.
—Estoy bien, — dije. Sabía que ellas estarían más molestas sobre eso que lo que yo estaba. Casey, cuyos padres habían pasado por un largo y amargo divorcio, y Jessica, que no se podía imaginar nada más infeliz y perturbador.
— ¿Es por eso que faltaste el Día de San Valentín anoche? — preguntó Jessica.
—Si, — dije. —Lo siento. Yo solo... Realmente no me sentía con ganas de celebrar.
—Debiste haber llamado, — dijo Casey. —O haberme dicho algo en el teléfono por la noche. Yo te hubiera escuchado, sabes.
—Lo se. Pero realmente, estoy bien. Era solo cuestión de tiempo. Lo he estado esperando por un tiempo—. Me encogí de hombros.—Y, honestamente, no me molesta realmente. Quiero decir, ustedes saben que mi mama no ha estado mucho en el pasado por algunos años, así que realmente no cambiará mucho eso. Pero solo va estar en la ciudad por unos días, por lo que necesito irme ahora mismo—.Me puse de pie.
— ¿Adonde vas? — preguntó Casey.—Le dije a mi mamá que veríamos juntas una película esta tarde. — Agarré mi mochila y me di un vistazo a mi reflejo en el espejo. —Lo siento. Chicas se que ustedes quieren hablar sobre eso o lo que sea, pero mi mamá se marcha al final de la semana, así que...
— ¿Estás segura que estas bien? — Pregunto Casey con escepticismo. Dudé, levante mi mano para cepillar algunas ondas castañas de mi cara. Les pude haberdicho entonces. Podría haberles dicho sobre papá y las botellas de cerveza y como estaba confundida. Ellas eran mis mejores amigas después de todo. Se preocupaban por mí.¿Pero que pasaría si delato a Papa, que podría pasar? ¿Y si se corriera la voz? ¿Que pensaría la gente de él entonces? Yo no podría manejar eso. Incluso el pensar que mis mejores amigas lo juzgarían me incomodaba. El era mi papá, después de todo. Y esto erauna cosa pequeña. El solo estaba pasando por un momento difícil. Nada de que preocuparse.
—Positivo, — dije, apartándome del espejo con una sonrisa forzada. —Pero debería irme ya. No quiero que Mama esperé.
—Diviértanse, — murmuro Jessica, sus ojos todavía bien abiertos con inocente sorpresa. Tal vez le debería haber dado la noticia más suavemente. Estaba casi fuera de la puerta del baño cuando Casey me llamó.
—Hey, _____ , espera unsegundo.
— ¿Si?
—Vamos a salir este fin de semana, — dijo. —Para compensar por no haber salido el Día de San Valentín. Todas podríamos ir al Nest. Una Noche de Chicas Fuera. Será divertido. Incluso te compraremos helado.
—Claro. Te llamo mas tarde, pero realmente tengo que irme—. Con un saludo, corrí fuera del baño. Si, yo quería ir a ver una película con mamá, pero esa no era la razón de mi prisa. Había algo más que tenia que hacer primero.Una vez que estuve en mi carro, no perdí tiempo en sacar mi teléfono. Marque el familiar número y espere para que la voz profesional del hombre respondiera.
—Has llamado a Tech Plus. Este es Ricky. ¿En que le puedo ayudar?—Quería hablar con papá. Para asegurarme de que estuviera bien y dejarle saber que saldríamos de esto. Solo, tú sabes, ser de apoyo. Yo sabía que lo necesitaba. Después dela noche que tuvo, sabía que estaría teniendo un día horrible en el trabajo. Además, yo estaba lidiando con la noticia muy bien, podría al menos ayudarlo a salir de esto.
—Buenas tardes, Ricky, — dije. — ¿Esta Mike Heiter disponible?
—Me temo que no. El Sr. Heiter no vino hoy—.Me senté ahí, aturdida por un minuto, sabiendo que significaba eso. Pero me saqué las preocupaciones arrastrándose en mi estómago. El solo estaba teniendo una mala resaca después de una mala noche. Probablemente más que suficiente para recordarle porque había dejado de beber en primer lugar. El estaría bien mañana. Tenia la esperanza.
—Gracias, de todos modos, — dije. —Que tengas un buen día. —Colgué el teléfono y empecé a marcar otro número. Esta vez una mujer con una clara y alegre voz respondió.
— ¿Hola?
—Hey, Mama. — Me esforcé para sonar al menos semi-optimista. Si estaba demasiado feliz, ella sabría que algo estaba sucediendo. Después de todo, yo solo no era del tipo lleno devida. — ¿Todavía quieres ir a ver una película esta noche?
—Oh, hola, _____ ! — Exclamó mamá. —Si, eso suena bien. Escucha, cariño, ¿has hablado hoy con tu papá? ¿El está bien? El se alteró tanto la noche anterior, y estaba llorando cuando me fui—.Por la forma en que hablaba, me di cuenta que no tenia ni idea de que había recaído, de que había tocado una botella. Si lo hiciera, su voz hubiera sido mucho mas tensa, llena de preocupación. Tal vez incluso al borde del pánico. Pero sonaba calmada. Solo un poco preocupado. El hecho de que ella fuera tan ciega realmente me molestó. Quiero decir, el había dejado de tomar hace casi dieciocho años, pero aun así. El pensamiento debía de haber cruzado por su mente. Pero no quería ser yo la que le diera la noticia.
—El esta bien. Acabo de hablar con el hace un segundo. El va a estar en su trabajo hasta tarde esta noche, así que una película funciona muy bien para mí.
—Oh, esta bien. Me alegra escuchar eso, — dijo mamá. —Que quieres ver? Ni siquiera se que es lo que esta en el cine ahora.
—Yo tampoco, pero estaba pensando que una comedia estaría bien—
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 11:36

Capítulo 16

Papá no estaba mejor al siguiente día.O el día después de ese.Regresó al trabajo al final de la semana, pero estaba segura de que no era la única que notó que llevó las resacas con él. Parecía que siempre había cerveza o whiskey alrededor de la casa ahora. Siempre estaba desmayado en el sofá o encerrado en su habitación. Y nunca me lo mencionó. Como si no lo notara. ¿Se suponía que debía ignorarlo? ¿Pretender que no era un problema?Quería decir algo. Quería decirle que se detuviera. Que estaba cometiendo un error enorme. Pero ¿cómo? ¿Cómo una chica de diecisiete años convence a su padre de que ella sabe lo que es mejor? Si trataba de detenerlo, quizás se pondría a la defensiva. Quizás pensaría que lo he abandonado también. Quizás se molestaría conmigo. Desde que papá había dejado de tomar antes de que yo naciera, realmente no sabía mucho acerca del proceso completo de sobriedad. Supe que tuvo un padrino una vez. Un tipo alto, calvo de Oak Hill al que mamá siempre le enviaba tarjetas de navidad cuando era una niña. Papá ya no habla más de él, y yo estaba segura de que, aún si lo intentara, no sería capaz de encontrar su número. Si lo hiciera, ¿qué diría? ¿Cómo funcionaba todo eso del padrino? Me sentía impotente e inútil, y más que todo, avergonzada. Sabía que, con mamá ausente, era mi trabajo hacer algo. Sólo que no tenía idea de lo que era ese algo. Así que en las semanas después de que mi mamá dejara Tennessee, pasé la mayor parte del tiempo evitando a mi papá en la casa. Realmente nunca lo había visto ebrio en mi vida, así que no sabía que esperar. Todo lo que tenía eran los detalles de conversaciones que había escuchado por casualidad cuando era una niña. Él había sido una persona violenta una vez. Tenía temperamento. No podía imaginarme esto viniendo de mi padre, pero no quería empezar a hacerlo en algún momento pronto. Así que me quedé en mi habitación, y él se quedó en la suya. Me seguía diciendo que esto pasaría. Mientras tanto, había mantenido su pequeño secreto para mí misma. Por suerte para mí, mamá era lo suficientemente crédula para creerme cada vez que le decía que todo estaba bien por teléfono, a pesar de mis menos buenas habilidades para la actuación. Honestamente, pensé que esconder mis secretos de Casey sería lo más difícil. Siempre podía ver a través de mí, después de todo. Traté evitándola al principio, ignorando sus llamadas e inventando excusas cuando me pedía que saliéramos. Nunca la llamé para lo de la Noche de Chicas que había sugerido en el baño. Estaba segura de que me bombearía con preguntas en el segundo en que me tuviera sola, así que siempre traté de usar a Jessica, la pobre ignorante, como para choques. Pero al pasar una semana, tuve esta extraña sensación de que Casey se estaba alejando de mí. Llamó menos y menos. Dejó de preguntarme si quería ir al Nest los fines de semana. Hasta cambió asientos con Jeanine en el almuerzo, poniéndose al otro lado de la mesa –tan lejos de mí como fuera posible. Una o dos veces, la había pillado brindándome miradas malvadas. Quería saber cuál era su maldito problema, pero tenía miedo de confrontarla. Sabía que si realmente hablásemos de ello, no sería capaz de seguir mintiendo acerca de papá. No a ella. Pero era su secreto, su vergüenza, no era mía para contarla. No dejaría que nadie, nisiquiera Casey, lo supiera. Así que tuve que dejar pasar su rareza extrema por un tiempo. Joseph era la única cosa llenándome esas semanas. Una parte de mi estaba horrorizada de mí misma, pero ¿qué podía decir? Necesitaba ese escape –esa altura— más que nunca, y siempre estaba a una corta distancia. Una dosis tres o cuatro veces por semana era todo lo que necesitaba para mantenerme cuerda. Dios, era como una endemoniada drogadicta. Quizás mi cordura ya se había largado hacemucho tiempo.
—¿Qué harías sin mí? —preguntó una noche. Estábamos enredados en las sábanas de seda de su cama gigante. Mi corazón todavía estaba palpitando por la altura de lo que acababa de hacer, y no me estaba ayudando colocando sus labios muy cerca de mi oído.
—Vivir una vida feliz...feliz, —murmuré—. Quizás hasta sería...optimista...si no estuvieras alrededor.
—Mentirosa. —Mordió el lóbulo de mi oreja juguetonamente—. Serías completamente miserable. Admítelo, Duffy. Soy el viento tras tus alas.– Mordí mi labio, pero aún así no pude contener la risa y justo cuando estaba recuperando el aliento, también.
—Acabas de imitar a Bette Midler*... en la cama. Estoy comenzando a cuestionarme tu sexualidad, Jonas.– Josepn me miró con un brillo desafiante en su ojo.
—Oh, ¿en serio? —Sonrió antes de mover su boca de vuelta a mi oído y susurrando, —Ambos sabemos que mi masculinidad nunca se ha puesto en duda... pienso que solamente estás cambiando el tema porque sabes que es verdad. Soy la luz de tu vida.
—Tú... —luché en busca de palabras mientras Joseph presionaba su boca en el hueco de mi cuello. La punta de su lengua se movió abajo hacia mi hombro e hizo que mi cerebro se pusiera todo confuso. ¿Cómo se supone que iba a poder discutir bajo estas condiciones?— Como digas. Solo te estoy usando, ¿recuerdas? Su risa sonó apagada contra mi piel.
—Eso es gracioso, —dijo, con sus labios todavía apoyados sobre mi clavícula—. Porque estoy muy seguro de que tú ex está fuera de la ciudad ahora mismo. —Una de sus manos se deslizó entre mis rodillas—. Aún así sigues aquí, ¿cierto? —Sus dedos empezaron a deslizarse de arriba hacia abajo en mi muslo interno, haciéndome difícil el pensar en una respuesta. Parecía gustarle esto, porque se rió de nuevo—. No creo que me odies, Duffy. Pienso que te gusto mucho. Me retorcí sin control mientras las manos de Joseph bailaron por el interior de mi pierna. Quería desesperadamente discutirle, pero estaba enviando corrientes eléctricas por mi espina dorsal. Finalmente, cuando pensé que iba a explotar, su mano se movió a mi cadera y empujó su boca lejos de mi hombro.
—Oh, gracias a Dios. —Susurré mientras él alcanzaba un condón en la gaveta de la mesita de noche, sabiendo qué venía después.
—Supongo que es una buena cosa que no me importe tenerte alrededor, —dijo con esa sonrisa arrogante—. Ahora, déjame responderte todas esas dudas que dices tener acercade mi sexualidad. Mi cabeza se llenó de nubes de nuevo. Pero no podía negar que las cosas se estaban saliendo mucho de control. Se me hizo dolorosamente claro el viernes en la tarde en inglés que algo no estaba bien. La Sra. Perkins estaba pasando unos ensayos viejos que había agarrado y hablando acerca de algún libro de Nora Roberts que acababa de terminar —totalmente inadvertida de que de que nadie la estaba escuchando— cuando se detuvo frente a mi escritorio. Me brindó esta grande y tonta sonrisa, como la sonrisa de una abuela orgullosa.
—Tu ensayo estuvo maravilloso, —me susurró—. Una perspectiva tan interesante de Hester. Usted y el Sr.Jonas son un excelente equipo. —Luego me tendió una carpeta marrón y palmeó mi hombro. Abrí la carpeta mientras se alejaba, un poco confundida acerca de lo que había dicho. Dentro había un papel que reconocí instantáneamente. El Escape de Hester: Un análisis por _____ Heiter y Joseph Jonas. En la esquina superior izquierda, la Sra. Perkins había garabateado nuestra nota en tinta roja brillante. Un noventa y ocho. Una A. No pude evitar sonreír al ensayo. ¿Realmente había pasado un mes y medio desde que habíamos escrito esto en la habitación de Joseph? ¿Desde la primera vez que habíamos dormido juntos? Me sentí como si hubieran pasado décadas. Hasta milenios. Miré a través del salón hasta él, y mi sonrisa se desvaneció. Estaba hablándole a Louisa Farr. No, no sólo hablando. Hablar solo implica la vibración delas cuerdas vocales, y había mucho más que eso sucediendo. La mano de él estaba en la rodilla de ella. Las mejillas de ella se estaban tornando rojas. Le estaba brindando su sonrisa linda, arrogante. ¡No! Sonrisa repulsiva. ¿Desde cuando pienso que esta muestra de arrogancia es linda? ¿Y qué fue este raro retortijón que sentí en mi estómago? Miré lejos cuando Louisa comenzó a jugar con su cuello, una señal definitiva de coqueteo. Perra. Me sacudí, sorprendida y un poco preocupada. ¿Qué estaba mal conmigo? Louisa Farr no era una perra. Seguro, era una animadora de muy buen gusto —co capitana del equipo Skinny— pero Casey nunca decía nada malo acerca de ella. La chica solo estaba hablando con un chico guapo. Todas hemos hecho lo mismo. Y no era como si Joseph estuviera apartado o algo. No era como si estuviera comprometido con nadie.Como yo...¡Oh Dios! Pensé, dándome cuenta del significado de mi retortijón en la barriga. Oh Dios, estoy celosa. ¡Estoy jodida y seriamente celosa! ¡Oh, mierda!Decidí que estaba enferma. Tenía fiebre o SPM** algo estaba perjudicando gravemente mi estabilidad mental, porque no había manera en el infierno de que estuviera celosa de que un hombre— perro como Joseph estuviera flirteando con alguien más. Quiero decir, esa era su naturaleza. El mundo realmente habría parado de girar si Joseph no flirteara conchicas pobres e ingenuas. ¿Por qué habría de estar celosa? Eso era ridículo. Así que debo estar enferma. Tenía que estarlo.
— ¿Estás bien, _____ ? —preguntó Jessica. Ella giró alrededor de su escritorio para mirarme—. Te ves como furiosa. ¿Estás molesta o algo?
—Estoy bien. —Pero mis palabras salieron a través de mis dientes apretados.
—De acuerdo, —dijo Jessica. Era tan crédula como mi madre—.Escucha, _____ , en serio pienso que deberías hablar con Casey. Está algo molesta, y pienso que ustedes necesitan mucho tener un acercamiento. ¿Quizás hoy? ¿Después de clases?
—Sí... lo que sea. —Pero no estaba escuchando. Estaba muy ocupada buscando maneras de mutilar la cara perfecta de Louisa. SPM. Esto era definitivamente un mal caso de SPM. Saqué mi trasero de ese salón de clases en el segundo en el que la campana sonó. Mi cabeza iba a explotar si escuchaba la risa femenina de oh-estoy-tan-feliz-de-que-estés-coquetando-conmigo-Josepn otra maldita vez. ¡Qué importaba si era tan delgada como mi dedo meñique y tenía senos del tamaño de balones de baloncesto! Apuesto a que tiene un coeficiente intelectual de veintisiete. Deténte, me dije. Louisa nunca me había hecho algo. No tenía derecho de pensar esas cosas de ella...aunque realmente pudiera ser una idiota. Lancé mis cosas dentro de mi casillero y corrí hacia la cafetería, ansiosa de escapar del edificio de la escuela. Estaba tan concentrada en no pensar acerca de mis celos inducidos por el SPM hasta que salté a detenerme cerca de cinco pies de él.
— ¿Estás apurada? —me preguntó.
—Algo así, —suspire—. Disculpa por casi chocar contra ti.
—No es problema. —Nerviosamente jugó con sus lentes.— ¿Piensas que te importaría ralentizar un poco el paso? Me gustaría hablar contigo.– No estaba tan sorprendida. Toby y yo nos estábamos volviendo amigos durante las últimas semanas. La mayoría de las veces hablábamos en clases de de “colocación avanzada”***, pero ya saben, era una mejora definitiva. En realidad, de alguna manera empezaba a sentirme cómoda a su alrededor. Si bien mi corazón todavía revoloteaba un poco cuando entraba en la habitación, ya no me preocupa el perder la voz.
—Seguro. —Dije. Al menos me daría algo más en qué pensar por un par de minutos. Sonrió y avanzó un paso hacia mí.
— ¿Puedes guardar un secreto? —preguntó mientras alcanzábamos la cafetería, donde el cuerpo estudiantil se congregaba, esperando por el timbre final que los despediría para la tarde.
—La mayoría del tiempo. ¿Por qué?
— ¿Recuerdas cuando falté a clases un par de semanas antes? ¿El día después de SanValentín?
—Uh-huh. Creo que fue el peor día en la vida del Sr, Chaucer, —dije—. Pensé que el tipo iba a llorar cuando se dio cuenta de que no había nadie allí que hiciera la mayor parte de su trabajo por él.– Toby se rió pero solo una pequeña risa— y dijo,
—Estaba faltando a la escuela... bueno,por una entrevista. —Sacó un gran sobre de dentro de su suéter y susurró—, presenté para Harvard. Esta mañana acabo de recibir la carta.
— ¿Por qué es eso un secreto?– Sus mejillas se sonrojaron de la forma más tierna posible.
—No quiero ser humillado si no entro, —dijo.
—Entrarás.
—Eso no lo sé.
—Yo sí.
—Desearía tener tanta confianza en mí mismo como tú la tienes en mí.
—Oh, vamos, Toby, —dije seriamente—.Todos los mejores políticos —como senadores y presidentes— van a escuelas geniales. Vas a ser un excelente político, así que tienen que dejarte entrar. Además, eres uno de los chicos más inteligente de la clase de graduados. ¿Eres el mejor de la clase, cierto?
—Lo soy, —Toby acordó, con el ceño fruncido hacia el sobre—. Pero... pero es Harvard.
—Y tú eres Toby. —Me encogí de hombros—. Aún si no entraras, hay millones de otras escuelas que matarían por tenerte. Eso no importa, sin embargo, porque sé que entraste. Hazte un favor y abre la carta. Tobby se detuvo en el medio de la cafetería y me sonrió.
—Ves, —dijo él—, esto es por lo que quería que fueras tú la que estuviera conmigo cuando la abriera. Sabía que serías—Lo corté.
—Mientras que estoy segura de que tus próximas palabras que salgan de tu boca serán increíblemente dulces, estoy cien por ciento consciente de que estás evadiéndolo. Abre la carta, Toby. Incluso un rechazo será mejor que ponerte en este infierno. Te sentirás mejor si solo la lees.
—Lo sé. Yo—Ahora.Abrió el sobre, y me di cuenta de lo raro que era esto. Él estaba viniendo hacia mí con esta cosa tan personal. Por apoyo. Por estímulo. Atrás en Enero, nunca me hubiera imaginado ordenándole a Toby Tucker que abriera su carta de aceptación. Nunca me hubiera imaginado hablando con él, punto. Dios, mi Dios, cuánto han cambiado las cosas.De las mejores formas posibles, por supuesto. Sacó el papel del sobre marrón con los dedos temblando y empezó a leer. Vi sus ojos escanear la hoja y agrandarse. ¿Era eso felicidad o depresión? ¿Sorpresa, quizás? ¿Sorprendido de que entrara o sorprendido de que no lo hiciera?
— ¿Bien?
—Yo...yo fui aceptado. —Toby dejó caer el papel y lo dejó flotar con gracia hasta el suelo—. _____, ¡entré! —Me agarró por los hombros y empujó hacia él, envolviendo sus brazos a mí alrededor. Eso era otra cosa que no hubiera esperado de vuelta en enero.
—Te dije que lo harías, —dije, devolviendo el abrazo. Sobre su hombro, divisé a Casey y Jessica caminando a través de la cafetería. Me miraban mientras se movían por la multitud de estudiantes; me vieron abrazada entre los brazos de Toby. Pero por alguna razón las expresiones de sus rostros no reflejaban la felicidad que yo sentía. Jessica se veía medio triste, pero Casey... bueno, se veía completamente furiosa.¿Por qué? ¿Qué estaba pasando con ella? Con ambas.Toby me apretó antes de dejarme ir y se arrodilló para agarrar su carta caída.
—No puedo creerlo. Mis padres nunca lo creerán.– Alejé mis ojos de mis amigas mientras desaparecían tras un grupo de nuevos y volví mi atención al chico radiante en frente de mí.
—Si te conocen del todo, Toby, lo creerán por completo, —dije—. Todos hemos sabido que estabas destinado para grandes cosas por un largo tiempo. Quiero decir, yo lo he sabido por años.– Toby parecía sorprendido.
— ¿Años? Pero realmente no empezamos a hablar sino hasta hace unas pocas semanas.
—Pero hemos tenido clases juntos desde que éramos nuevos, —le recordé—. No tenías que hablarme para que yo supiera que eras genial. —Sonreí y lo palmeé en la espalda. —Y acabas de confirmarme que estaba en lo correcto. —El timbre sonó, y me volteé hacia las puertas que guiaban al estacionamiento de estudiantes.—Te veo después, Toby. ¡Felicitaciones!
—Sí. Gracias, _____.– Mientras caminaba hacia las puertas dobles, me preguntaba si había dicho demasiado. ¿Me entregué como una casi-acosadora? Dios, esperaba que no. La última cosa que quería era asustar y alejar al pobre chico después de contacto humano real de menos de un mes. Eso realmente me haría una perdedora.Estaba a punto de empujar la puerta abierta que me guiaba al estacionamiento de estudiantes cuando un sonoro “Ahem” llamó mi atención. Me volteé y vi a Casey inclinada sobre el casi vacío estante de trofeos, con sus brazos cruzados sobre su pecho. La manera en que sus ojos se redujeron me molestó de inmediato.
— ¿Qué? —Pregunté. Ella frunció el ceño y dejó caer sus brazos pesadamente a sus lados.
—Nada, —se quejó—.¡Olvídalo!
— ¿Casey, qué estás...?
–Ahora no, _____. —Se volteó y comenzó a alejarse de mí—. Tengo práctica de animadoras. Mis manos volaron automáticamente a mis caderas.
— ¿Qué demonios está mal contigo? —demandé—. Suenas como una completa perra.– Se detuvo y me miró sobre su hombro.
—¿Yo soy la perra? Me ignoras, y ¿soy la perra? ¡Qué demonios _____! —Sacudió su cabeza—. Lo que sea. No voy a tener esta conversación ahora. No cuando debimos haberla tenido hace diez minutos, como le dijiste a Jessica que lo harías. Supongo que estabas muy ocupada pasando el rato con ese tonto para.
—Criticar a Toby suena muy de perra para mí, Casey, —contra ataqué. ¡Cómo se atrevía! Ella sabía que me gustaba. ¡Sabía que él prestándome atención era algo importante! Lo sabía, ¿y estaba siendo una perra por ello? — ¡Estás actuando como una animadora coqueta con buen gusto!– Sus ojos relampaguearon, y por un segundo pareció como si fuera a golpearme. Seriamente pensé que iba a entrar por completo, en una pelea de chicas de reality show, jalándonos los cabellos, con mi mejor amiga en frente de las puertas del estacionamiento.Pero ella se fue. Sin decir una palabra. Ni un sonido. Ella sólo se desvió hacia el gimnasio, dejándome molesta y totalmente confundida.Yo me había peleado antes con Casey, suele pasar cuando se lleva tiempo siendo amigas.Pero este argumento realmente me desconcertó, sobre todo porque yo no sabía hasta donde estaba de acuerdo . Me asaltaron en el estacionamiento, tratando de averiguar loque podría haber hecho para merecer ese drama. Las cosas tendrían que mejorar .Mi coche no arrancaba. Lo traté varias veces, pero nada. La batería estaba completamente muerta.—A la mierda– Grité, golpeando el volante con el puño. Esto no era lo que necesitaba. ¿No había sido mi día ya bastante malo? ¿No había sido mivida bastante mala? Era como si nunca nada fuera bien .— ¡Mierda! ¡Maldita sea! ¡Al infierno! Pedazo de ...
— ¿Tienes problemas con el coche, Duffy?– Pare de despotricar algo ofendida. Abri la puerta y le dije a Joseph :
—Mi coche de mierda no arranca. —Entonces vi a la chica a su lado. Delgada y con grandes pechos. No era Louisa Farr. Esta chica era mas guapa. Tenía un rostro redondo y dulce con el pelo rizado castaño hasta los hombros y unos grandes ojos grises. Más guapa que yo, por supuesto. Es probable que algunas estudiantes de primer año se sintieran atraídas por Joseph con solo echarle un vistazo; sonrisa sexy y un cochazo. Una vez más, sentí la punzada de los celos dominandome. Sólo SPM.
— ¿Quieres que te lleve? —Preguntó.
—No—le dije rápidamente. —Voy a llamar a... — Pero, ¿a quién iba a llamar? Mamá estaba en Tennessee. Papá estaba en el trabajo. Casey estaba en el ensayo. No esque importara. Ella estaba enfadada conmigo de todos modos ella y Jess siempre las iban a buscar sus padres o iban conmigo. ¿Quién iba a venir a buscarme?
—Vamos, Duffy, — dijo Joseph, sonriéndome. —Sabes que puedes venir conmigo. —Él seinclinó para mirarme a los ojos. — ¿Qué es lo peor que podría pasar?
—Está bien—. No había forma de que fuera en el mismo coche con Joseph y su última conquista. No. No era una casualidad.
—No seas ridícula. No tienes quien te venga abuscar .No tiene sentido que estés en el aparcamiento hasta el anochecer. Sólo tengo quedejar a Amy y entonces puedo llevarte a casa.– Amy, pensé. Así que ese es el nombre de la tonta. Entonces algo en el fondo de mi mente hizo clic. ¡Oh, Dios mío! ¡Amy! ¡Amy era su hermana! Miré a la chica otra vez, preguntándome cómo no me habia dado cuenta. Pelo rizado castaño, oscuros ojos grises,muy atractiva. El parecido era obvio. Yo era una idiota increíble. Joseph se acerco y cogio las llaves del coche.
—Muy bien—dije, sintiéndome mucho mejor. Cogí de nuevo mis llaves y las metí en mibolso. —Voy a coger unas cosas—. Una vez que tuve todo lo que necesitaba, cerré la puerta y Josepn me guió hasta su coche, era fácil de detectar, ya que era el único Porsche del aparcamiento.
—Ahora, Duffy, — dijo Joseph mientras se sentaba en el asiento del conductor. Me senté atrás para que Amy, pudiera sentarse delante con su hermano. —Tendrás que admitir que yo también hago cosas buenas por la gente en ocasiones.
—Nunca he dicho lo contrario—.Le dije tratando de situarme en el estrecho asien totrasero. Dios, siendo un coche de lujo el porche tenia espacio cero para las piernas. Tuve que sentarme de lado con las rodillas casi en mi pecho. No era cómodo. —Siempre lo haces si sacas algo a cambio.Joseph se burlo.
— ¿Has oído eso, Amy? ¿Puedes creer lo que piensa de mí?
—Estoy segura de que Amy sabe como eres.– Joseph se quedó en silencio. Amy se echó a reír, pero ella parecía un poco nerviosa. Ella no dijo mucho durante el viaje, aunque Joseph hizo varios intentos por mantener nuestra conversación. Al principio yo me pregunté si tal vez fuera por mi culpa, pero tuve tiempo para darme cuenta de que no era más que timidez. Cuando llegamos al camino de entrada de la casa grande, que yo sabía que debía pertenecer a la abuela de Joseph, Amy miró al asiento de atrás y dijo en voz baja :
—Adiós. Fue un placer conocerte .
—Es maja—Le dije.
—Ella tiene que salir de su caparazón.– Suspiro Joseph. La vio como corría hasta el porche delantero. Una vez que había entrado en la casa grande; no era una mansión, pero era evidente que su abuela tenía dinero, también. Volvió a mirarme.—Puedes sentarte adelante, si quieres.– Asentí con la cabeza y salí del coche. Abrí la puerta del copiloto y me senté en el asiento en que habia abandonado Amy . Cuando estaba abrochando el cinturón de seguridad , oía Joseph exclamar .
— ¿Cuál es tu problema? —Pregunté, mirándole. Pero supe la respuesta antes de que él mela dijera. Una mujer de unos sesenta años acababa de salir de la casa y se dirigía hacia el coche. La abuela de Joseph, no habia lugar a dudas. Era la abuela la que odiaba. No le pregunté que quería ocultar. Me sentí un poco ansiosa cuando vi a la mujer .Estaba muy bien vestida llevaba un suéter salmón , el cual parecía caro, y unos pantalones perfectamente planchados. Joseph bajó la ventanilla cuando ella se acercó, lo suficiente como para escucharla.
—Hola, abuela Jonas. ¿Cómo estás?
–No juegues conmigo, Joseph Adams. Estoy furiosa contigo en este momento—.Pero ella no parecía furiosa. Su voz era aguda , suave y sedosa. Ella sonaba como a más dulce, pero sus palabras no encajaban en el papel.
— ¿Qué he hecho esta vez? —Preguntó Joseph con un suspiro.— ¿Llevo los zapatos equivocados? ¿O es que el coche no está lo suficientemente limpio? ¿Qué leve imperfección has visto en mi hoy por la tarde?
—Te sugiero que te abstengas de utilizar ese tono conmigo—dijo con una voz por lo menos intimidante. Esto habría sido divertido si Joseph no pareciera tan incomodo.—Vive tu vida como quieras, pero deja a Amy fuera de ello.
— ¿Amy? ¿Qué le he hecho a Amy?
—Honestamente, Joseph —Dijo su abuela con un espectacular suspiro. — ¿Por qué nodejaste que Amy cogiera el autobús? No estoy de acuerdo con tu manera de conducir contus...-hizo una pausa- amigas en el asiento de atrás.— Ella miró a través de Joseph, con los ojos fijos en los míos por un instante antes de cambiar de nuevo a su nieto. —Yo noquiero que seas una influencia negativa para tu hermana.– Por un segundo yo estaba confundida. Yo era una buena estudiante. Nunca había tenido ningún problema en mi vida. Sin embargo, esta mujer pensó que de alguna manera yo podría ser una mala influencia para su nieta. Y entonces me di cuenta. Ella pensó que yo era una de los vagabundas de Joseph. Ella pensaba que era una de las chicas cachondas que andaban con Joseph .Él me habia dicho que su abuela desaprobaba su "estilo de vida." Ella odiaba la forma en que vivía. Y habia llegado en el asiento de atrás, ella había asumido que era otra fulana que había recogido. Aparté la vista, mirando por la ventanilla para no ver la expresión de disgusto en el rostro de la anciana. Me sentí herida y enojada. Sobre todo porque sabía que era verdad.
—Eso no es asunto tuyo —Gruñó Joseph. Yo nunca lo había visto antes tan enfadado. —No tienes derecho a faltar el respeto a mi amiga y ciertamente no es el lugar para decidir lo que hacer con mi propia hermana. Me conoces lo suficiente para saber que yo no haría nada para perjudicarla, a pesar de que las has convencido. No soy el monstruo que dices que soy, tu ya sabes.
—Creo que iré a buscar a Amy a la escuela a partir de hoy.
—Adelante—, dijo. —Pero no me mantendrás alejado de ella. Es mi hermana y mamá y papá se enfadaran si les cuento que estas tratando de separar a nuestra familia, abuela.
—Me temo que tu familia ya está rota, querido.–Hubo un ruido, lo que indicó que Joseph había cerrado su ventanilla y acelerado. Vi como la mujer caminaba hacia su casa. Luego, derrapando, Joseph salió del camino y conducio a gran velocidad por la carretera. Lo miré preocupada y sin saber qué decir. Por suerte, él habló primero.
—Lo siento. Yo no sabía que venía . Ella no te tenia porque haberte tratado de esa manera.
—No pasa nada—Le dije.
—No, es así. Ella es una arpía .Y lo peor de todo es que ella tiene razón.
— ¿Sobre qué? — Le pregunté.
—Acerca de nuestra familia, —dijo. —Tiene razón. Esta rota desde hace mucho tiempo. Mamá y papá se han ido y la abuela ha conseguido interponerse entre Amy y yo.
—Amy todavía te quiere.
—Tal vez–murmuró —Pero ella piensa peor de mí. La abuela le ha convencido de que yo soy un hijo de perra. He visto la forma en que Amy me mira ahora. Ella mira con tristeza. Como si estuviera decepcionada conmigo. Ella piensa que soy una persona horrible.
—Lo siento—, dije en voz baja. —Si lo hubiera sabido, no hubiera hecho la broma acerca de que sólo hacias cosas buenas para... para tu propio beneficio.
—Está bien—. El coche frenó un poco. —Honestamente, tienes razón. Y la abuela, también. Nunca quise que Amy me viera de esa manera.– No pude resistir la tentación y puse la mano sobre Joseph. Su piel era cálida y suave y yo podía sentir su pulso palpitar constantemente por debajo de mi palma. Me olvidé de mi coche y mi estúpida pelea con Casey. Soy la mejor . Quería que Joseph volviera a sonreír. Incluso esa sonrisa arrogante que solía tener. Odiaba que le doliera la posibilidad de perder el respeto de su hermana. Quería consolarlo. Me importaba todo él. Oh, Dios mío.¿De hecho, me importaba?

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 12:56

me encantooo siguelaa
esta geniaaal !!!
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FerJonas12
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 13:34

Totalmente enamorada! Tienes que seguirla porfavor!
Amo amo tu nove! La amo!!
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FerJonas12
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 13:35

Totalmente enamorada! Tienes que seguirla porfavor!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 15:32

ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 18:25

Nueva lectora
Amo tu nove tienes que poner otro cap por favor
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nikifriky
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 22nd 2012, 23:27

Ohhhhh le importa!!!!!
Jaja lplissssssssss pon kpi!!!!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 09:48

aaaawwwwww sigueella k esta muy buena
pliisss siguela yyaaaa
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sheila_jemi
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 09:49

Very Happy pase de paginaaaaaaaa FIESTAAA¡¡¡¡ jejeje estoy loka bueno...siguelaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 12:18

necesito que las sigas (:
es necesario para mi salud cardiaca
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 13:46

Capitulo 17


Diez minutos más tarde, el Porsche llego a la entrada de mi casa. Agarré mis cosas y alcancé la manilla de la puerta.
—Gracias por el viaje. —Lo miré por encima del hombro viendo que Joseph seguía enfurruñado.—Bueno, maldita sea ¿Por qué no? Puedes entrar si quieres. Mi padre no ha llegado a casa todavía. —.Joseph me sonrió mientras apagaba el motor.
—Eres una niña sucia de mente, Duffy. Parece que estás tratando de corromperme.
—Tú eras más que corrupto —Le aseguré. Nos bajamos del coche y caminamos hasta la puerta. Saqué las llaves de mi bolso y abrí lapuerta de entrada, dejé pasar a Joseph delante de mí. Observó la habitación. Debe de haber estado comparándola con su casi mansión. Obviamente no hay comparación. Yo ni siquiera vivo en un adosado como Jessica.
—Me gusta —Dijo Joseph. Volvió a mirarme —Es muy acogedor.
—Eso está bien ya que es pequeño, ¿no?
—No. Lo digo en serio. Es cómodo. Mi casa es demasiado grande, incluso para cuatro personas, ya que soy el único la mayoría del tiempo, me gusta más la tuya. Acogedora,como he dicho.
—Gracias—. Me sentí halagada. No es que me importara lo que pensara.
— ¿Dónde está tu habitación? — Preguntó, guiñándome un ojo.—Sabía que lo ibas a preguntar. Ahora, ¿quién esta corrompiendo a quien? Le cogí por el codo y lo llevé por las escaleras.
—Aquí mismo—.Dije haciendo un gesto a la primera puerta. —Te advierto, es del tamañode una caja de Cracker Jack*.– Abrió la puerta y observó el interior. Entonces me miró con esa familiar sonrisa.
—Vamos a tener suficiente espacio.
—¿Espacio suficiente para qué?– Antes de que supiera lo que estaba sucediendo, Joseph me agarró por las caderas y me empujó hacia mi dormitorio. Con el pie cerró la puerta detrás de nosotros, me hizo girar y me apoyó contra la pared, donde comenzó a besarme con tanta fuerza que pensé que mic abeza podía estallar. Me sorprendió que no me importara nada, lo abracé y le devolví el beso. Él apretó con más fuerza mi cintura y bajó mis vaqueros tan bajo como pudo sin desabrocharlos. Luego deslizó sus manos debajo de mi ropa interior y frotó los dedos a lo largo de mi calor, hormigueo en la piel. Después de unos minutos, dejo de besarme.
—_____ , ¿te puedo preguntar algo?
—No—le dije rápidamente. —No voy a hacerte una mamada. Sólo pensarlo me parece repugnante y degradante y... Nunca.
—A pesar de que es un poco decepcionante— Dijo Joseph —No era en lo que estaba pensando.
—Oh—. Eso fue un poco embarazoso. —Bueno, ¿entonces qué? Soltó mi pantalón y puso mis manos suavemente en mis hombros.— ¿Qué va a pasar a partir de ahora?
— ¿Perdon?
—Sé que tu ex-novio salió de la ciudad hace unas semanas —Dijo. —Pero hay todavía algo que te molesta. Me gustaría creer que sólo soy yo, no puedes conseguir suficiente de mí. ¿De qué estás huyendo, _____ ?
—De nada.
—No mientas.
—Es asunto mío, ¿de acuerdo?– Me aparté y coloqué mis vaqueros. Automáticamente, me arrodillé junto a la pila de ropa limpia, a los pies de mi cama y comencé a doblarla.—Vamos simplemente a hablar de otra cosa.– Wesley se sentó en el suelo a mi lado.
—Bien —Dijo. Me di cuenta de que estaba poniendo la pose de ser paciente hasta que yo lecontara. Me habló como se habla a los niños pequeños. Demasiado malo para él. No iba a suceder.Él era mi juguete sexual, después de todo, no mi psiquiatra. Hablamos de las clases mientras yo seguía con la ropa. Cuando estaba el montón ordenado, me levante y me senté en mi cama.
— ¿No vas a guardarla? —Preguntó Wesley.
—No—Dije.
—Entonces, ¿por qué la doblas? Suspiré y me tumbe dejando mis Converse fuera de la cama.
—No sé— Admití, con la cabeza sobre la almohada y mirando al techo. —Creo que es un hábito o lo que sea. Doblar la ropa todas las noches, me hace sentir mejor. Es relajante y me despeja la cabeza. Luego a la mañana siguiente, me gusta buscar en el montón lo que voy a ponerme. Es como algo cíclico.—Mi cama crujió cuando Joseph se subió encima de mí, se puso entre mis rodillas.
—Sabes —Dijo, mirándome— Eso es muy extraño. Pareces una Neurótica, la verdad.
— ¿Yo? — Me reí. —Tú eres el que está tratando de conseguir mis pantalones de nuevo, al igual que hace diez segundos después de un intento fallido .Yo diría que los dos estamos algo locos.
—Cierto.– Empezamos a besarnos de nuevo. Esta vez sus manos se movieron hasta la camisa y desabrochó mi sujetador. No había mucho espacio en mi pequeña cama individual, pero Joseph se las arregló para conseguir sacar mi sujetador y desabrochar mis vaqueros. Empecé a deshacerme de sus pantalones, también, pero me detuvo.
—No—Dijo, moviendo la mano. —No estarás de acuerdo con las mamadas, pero ten seguro de que voy a disfrutar de ello.– Abrí la boca para discutir, pero la cerré rápidamente cuando comenzó a besar míestómago. Sus manos comenzaron a quitarme los vaqueros y la ropa .Los bajó hacia las rodillas, hizo una pausa breve para entretenerse en el lugar delicado de encima de mi cadera, haciendo que me saliera una risa idiota. Sus labios se movían más abajo me sorprendió la rapidez con la que se encaminaba a su destino final.Yo había oído a Vikki hablar de ello e incluso a Casey sobre como se lo habían hecho sus novios y lo bien que se sentía. Yo había oído hablar, pero no me lo creía. Jake y yo nunca lo habíamos hecho y yo siempre asumí que era extraño. Fue un poco raro al principio. Era extraño, pero bueno. Sucio, malo, increíble. Mis dedos agarraron las sabanas confuerza y mis rodillas temblaron. Sentía cosas que nunca había sentido antes.
—Ah, oh... —Jadee por el placer y la sorpresa —Oh, mierda.– Joseph saltó de repente. Había oído la puerta de un coche al igual que yo. Eso significaba que mi padre estaba en casa. Me puse mi ropa interior y mis vaqueros a toda prisa, pero me llevó un minuto encontrarmi sujetador. Una vez que conseguí vestirme, me peiné y miré a Joseph atrapado en mi caja de galletas.
— ¿Me voy? —Preguntó.
—No—dije sin aliento. Iba a decirle que no quería que volviera a su vacía mansión.—Quédate un rato. Está bien. A mi padre no le importa. Simplemente no podemos hacer eso....
— ¿Qué más se puede hacer? —Así que, como perdedores completos, jugamos al Scrabble las próximos cuatro horas y media. No había espacio apenas suficiente en el suelo de mi pequeño cuarto para alguien tan alto como Joseph para estirarse sobre su estómago, pero se las arregló para sentarse enfrente con el tablero entre los dos con las palabras escritas de quijotesca y hegemonía. No es exactamente la noche del viernes más emocionante, pero lo disfruté mucho más que si hubiera ido al the Nest o de fiesta al Oak Hill. Alrededor de las nueve, después de haberle ganado tres veces, al fin le ganaba en algo, Joseph se puso de pie.
—Creo que debería volver a casa —Suspiró.
—Está bien—.Me levanté– Te voy acompañar hasta la puerta.Estaba de tan buen humor que había logrado olvidarme de papá, hasta que lo encontré enla sala de estar. Olí el whisky antes de ver la botella en la mesa de café, y mis mejillas se pusieron rojas de vergüenza. Por favor, que no se dé cuenta, pensé mientras caminaba hacia la puerta principal con Joseph. Supongo que debería haber comenzado a preocuparme cuando no había subido para ver de quien era el Porsche que estaba en la entrada. Es decir, no todos los días te encuentras delante de tu casa un coche como ese, por lo menos no delante de la mía. Tal vez Joseph no había pensado en eso tampoco. Era viernes por la noche, después de todo. Los padres pueden beber whisky los fines de semana, bueno los que no fueran alcohólicos en recuperación, pero Joseph no sabía esa parte de la historia. Mientras mi padre actuara de forma normal, podría parecer como si no pasara nada. Pero, por supuesto, nunca he tenido ese tipo de buena suerte.
— ¡Abejorro! —Dijo mi padre. Se tambaleó sobre sus pies y miró la puerta principal, donde estaba yo con Joseph. —No sabía que estabas en casa. ¿Qué es esto? —Entornó los ojos hacia Joseph. — ¿Un chico?
—Umm, papá, es Joseph Jonas —Le dije, tratando de mantener la calma. —Es un amigo mío.
—Un “amigo”... apuesto—. Él agarró la botella de whisky antes de caminar inestablemente hacia nosotros, con los ojos entrecerrados mirando a Joseph. — ¿Te divertiste con mipequeña niña en el dormitorio?
—Claro que sí—. Dijo Joseph, claramente tratando de sonar inocente. — Estuvimos jugado al Scrabble. Su hija es muy buena con las palabras, señor.
— ¿Scrabble? No soy idiota. Eso debe ser un código nuevo, para el sexo oral —Gruño Papá. Debí ponerme de color escarlata. ¿Cómo lo hizo? ¿Podía leer mi mente? No, por supuesto que no podía. No era más que un borracho haciendo acusaciones, y buscando culpables que sólo empeorarían las cosas. Así que me eche a reír como si fuera ridículo. Como si se tratara de una broma. Joseph, siguió mi ejemplo.
—Claro, papá —Le dije. —Y la relación sexual es Yahtzee, ¿verdad?
— ¡No estoy de broma! —Gritó papá, moviendo la botella de whisky y derramando parte del contenido sobre la alfombra. Maravilloso. Yo tendría que limpiar aquello.— Sé lo que pasa. He visto como se visten tus amigas _____ . Eso influye en ti. — no pudemantener la sonrisa por más tiempo.
—Mis amigas no son putas —Le susurré. —Estás borracho, y no sabes lo que estás diciendo.—Con un aumento de valentía, me adelante y le arrebaté la botella de su mano. —No puedes beber más—.Por un instante, me sentí bien. Eso era lo que debería haber hecho desde el principio.Había cogido el toro por los cuernos. Sentí que podía arreglar las cosas.
—Tengo que irme —Dijo Joseph detrás de mí. Empecé a darme la vuelta para despedirme, pero las palabras nunca salieron de mi boca. Sentí la botella cuando me cayó de la mano y escuche como se rompía en el suelo, a milado. Miré al suelo, por un segundo ya que no entendía lo que había sucedido. Entonces el dolor en mi sien me sorprendió. Era como si me hubiera golpeado con algo, algo duro, algo contundente, algo así como la palma de la mano de mi padre. Estire la mano y frote mi cabeza en estado de shock, apenas sintiendo el dolor.
— ¡Mira! — Gritó papá. —Los chicos no se quedan con las putas, _____. Las dejan. Y yo novoy a dejar que te conviertas en una puta. No mi hija. Esto es por tu propio bien.– Alcé la vista al ver una mano hacia mi brazo. Cerré los ojos a la espera de sentir sus dedos alrededor de mi antebrazo. Pero nunca lo sentí. Oí un ruido sordo, y papá gruñó de dolor. Mis ojos se abrieron de golpe. Joseph se trasladó lejos de mi padre que se masajeaba lamandíbula con una mirada de asombro en su rostro.
— ¿Pero qué gilipollas? — dijo
— ¿Estás bien? — Preguntó Joseph, delante de mí.
—¿Acabas de golpear a mi padre?– No podía dejar de preguntarme si estaba delirando. ¿Realmente había pasado? Era extraño.
—Sí —Admitió Joseph.
— ¿Cómo te atreves a tocarme? —Dijo mi padre, teniendo problemas de equilibrio.— ¿Cómo te atreves a acostarte con mi hija y después golpearme? ¡Hijo de puta!– Nunca había oído a mi padre insultar a nadie antes.
—Vamos —Dijo Joseph, ayudándome —Vámonos de aquí. Te vienes conmigo—.Me puso el brazo sobre los hombros y me estrecho contra su cuerpo caliente y me llevó hasta lapuerta.
—_____ — gritó papá detrás de nosotros. —Será mejor que no entres en ese maldito coche y no se te ocurra dejar esta casa. ¿Me oyes, hijo de puta?– El trayecto hasta casa de Joseph fue en silencio. Varias veces lo vi abrir la boca como si quisiera hablar, pero siempre la volvía a cerrar. Yo estaba en estado de shock, no podía decir nada. Mi cabeza me dolía mucho. No podía entender todo lo que papá había hecho. Pero lo peor era la vergüenza. ¿Por qué? ¿Por qué Joseph tuvo que ver eso? ¿Qué pensaríam de mí ahora? ¿Qué pensaría de papá?
—Esto nunca ha pasado antes —Le dije rompiendo el silencio cuando llegamos al camino de entrada a la casi mansión. Joseph apagó el motor y me miró.—Mi padre nunca me había hecho esto, ni siquiera me había gritado así.
—Bien.
—Sólo quiero que sepas que no es normal para nosotros —Le expliqué—. Yo no soy una chica maltratada. No quiero que pienses que mi padre es una especie de psicópata.
—Tenía la impresión de que no te importaba lo que pensara la gente—.Dijo.
—Acerca de mí. No me importa lo que piensan de mí. —No sabía que era mentira hasta que las palabras habían salido de mi boca. —Pero de mi familia y de mis amigos es diferente. Mi papá no es un psicópata. Solo ha tenido un mal momento. —Pude sentir el bulto crecer en mí garganta, y trate de tragar. Necesitaba explicarme. Contarle lo que necesitaba saber. —Mi mamá acaba de presentar una demanda de divorcio y sólo sé que no puede manejarlo.– El nudo no se iba. Cada vez era mayor. Todas mis preocupaciones y temores se habían estado dirigiendo a ese momento, y no podía luchar más. No podía mantenerlos embotellados. Las lágrimas empezaron a salir a borbotones por mis mejillas, antes dedarme cuenta que estaba sollozando. ¿Cómo había sucedido esto? Se sentía como un mal sueño. Mi padre era el hombre más dulce que yo conocía. Él era ingenuo y frágil. Este noera él. Sentí que mi mundo estaba girando fuera de control. Y esta vez, no podía negarlo.No lo podía ignorar. Y definitivamente no podía escapar de ello. Joseph no dijo nada. Se quedó sentado conmigo en silencio. Ni siquiera me di cuenta de que me había cogido la mano hasta después de que hubiera dejado de llorar. Una vez que respiré con normalidad y limpie las gotas saladas de mis ojos, él abrió la puerta y me ayudó a salir del coche, no es que yo lo necesitaba, pero aún así era agradable y me llevó hasta la entrada de su brazo, de la misma forma en que me había sacado de mi casa,manteniéndome cerca. Como si tuviera miedo de que pudiera escapar en la oscuridad entre su coche y la puerta.Una vez que estuvimos dentro, Joseph me ofreció una bebida. Negué con la cabeza, y fuimos al piso de arriba como siempre hacíamos. Me senté en la cama y se sentó a milado. No sé qué pensaba, no podía dejar de preguntármelo y no podía preguntárselo.
— ¿Estás bien? — Preguntó, poniéndose enfrente de mí finalmente. — ¿Necesitas una bolsade hielo o algo?
—No—dije. Mi garganta estaba dolorida por llorar, y mis palabras salieron roncas. —No me duele—.Él se acercó y apartó el pelo lejos de mi rostro, sus dedos apenas me tocaron.
—Bueno– dijo en voz baja. —Por lo menos ahora lo sé.
— ¿Sabes qué?
—De lo que estas tratando de escapar.– No respondí.´— ¿Por qué no me dijiste que tu padre tiene un problema con la bebida? —Preguntó.
—Porque no creí que fuera una buena idea—. Le dije.
— ¿Y qué va a pasar? Tienes dificultades en este momento.
—Él no ha bebido en dieciocho años. Sólo desde que recibió los papeles del divorcio. Va a mejorar.
—Tienes que hablar con él. Cuando este sobrio, tienes que decirle que tiene un problema.
—Sí— me burlé. —Y ahora pensará que estoy en su contra también. Mi madre le envió los papeles del divorcio.
—No estás en contra de él, _____.
—Dime Joseph, ¿por qué no te hablas con tus padres? —Le pregunté. — Estas siendo un maldito hipócrita, ¿no? ¿Por qué no les dices que te sientes solo? Que deseas que vuelvan acasa. Es porque no quieren que les molestes, ¿verdad? No quieres que sepan cómo te sientes. Si le digo a mi padre que tiene un problema, él pensará que lo odio. ¿Cómo puedo hacerle más daño? Él acaba de perderlo todo.– Joseph negó con la cabeza.
—No todo. A ti no —Dijo—Por lo menos deberías hablar con él e intentar que la relación mejore, porque luego será peor.
—Tal vez.– Los dedos de Joseph masajearon mi sien.
—No te estaré haciendo daño, ¿verdad?
—No, en absoluto—. En realidad, la forma en que me masajeaba estaba bastante bien.—Me hizo más daño las cosas que dijo— Murmuré. Me mordí el labio inferior. —Tú sabes, nunca me han llamado prostituta en mi vida, ni a dos de mis mejores amigas. Lo curioso es que estoy muy segura de que tiene razón.
—Eso no es gracioso —Murmuró Joseph. —Tú no eres una prostituta, _____ .
—Entonces, ¿qué soy yo? —Exigí repentinamente enfadada. Retire su mano de mi cabeza y me levante. — ¿Qué soy? Estoy enrollada con un tipo que no es mi novio y miento sobre ello a mis amigas. Yo ni siquiera sé que pensar, no sé si esto es correcto o incorrecto. Soy una puta. Tu abuela y mi padre lo creen y tienen razón.– Joseph se levantó, su rostro reflejaba que estaba enfadado. Me agarró por los hombros y me sostuvo con firmeza, me obligo a mirarlo.
—Escúchame—Dijo. —No eres una puta. ¿Me estás escuchando, _____? Lo que si eres es inteligente, atrevida y sarcástica, cínica, neurótica, leal, compasiva. Eso es lo que eres, ¿de acuerdo? Tú no eres una puta ni algo remotamente similar. Sólo porque tienes algunos secretos y problemas, no estás más confundida que el resto de nosotros.– Lo miré, atónita. ¿Estaba siendo sincero? ¿El resto del mundo estaba tan perdido como yo estaba? ¿Todos tenían sus secretos y sus problemas? Joseph si, por lo que seguramente el resto del mundo tenía sus imperfecciones, también.—_____, puta es sólo una palabra que la gente utiliza para hacer daño—Dijo con su voz más suave. —Los hace sentir mejor acerca de sus propios errores. Usar ese tipo de palabras es más fácil que buscar la solución a la situación. Te lo prometo, no eres una puta.– Yo miraba, sus ojos grises cálidos y de pronto comprendí lo que estaba tratando dedecirme. Había un mensaje oculto debajo de las palabras. No estás sola. Puesto que lo conocía. Comprendía cómo se sentía estar abandonado. Comprendía los insultos. Me entendía. Me puse de puntillas y le di un beso, realmente le di un beso. Era más que un precursor del sexo. No había guerra entre nuestras bocas. Mis caderas descansaban ligeramente sobre él. Nuestros labios se movían en armonía, suavemente, con perfección entre sí. Esta vez quería decir algo. Lo que fuera, yo lo comprendería con el tiempo, pero sabía que había una verdadera conexión entre nosotros. Sus manos acariciaban suavemente mi pelo, su pulgar toco mi mejilla, todavía húmedas por el llanto .Y no me sentí enferma o sometida a algo antinatural. En realidad,me sentía como la mayoría .Lo más natural en el mundo. Me quité la camisa, y le saqué la suya por encima de mi cabeza. Luego me acosté en la cama. No hay prisa. Esta vez las cosas eran lentas y serias. Esta vez no estaba buscando una vía de escape. Esta vez se trataba de él y de mí. Acerca de la honestidad y la compasión y todo lo que nunca había esperado encontrar en Joseph Jonas. Esta vez, nuestros cuerpos estaban conectados, no me sentía sucia o mal. Me sentía terriblemente bien.



Gracias por sus coments chicas...
y bienvenida jonaticaa15
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 14:36

jopeee casi lloro, fue demasiado lindo (:
siguela adoro tu nove (:
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nikifriky
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 15:45

Uhhhhhhhhh tienes q seguirla!!!!
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FerJonas12
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 18:21

De verdad genial! Me encanta
Tienes que seguila please!
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 23rd 2012, 22:43

NUEVA LECTORA!!!!!
sii Wenn yo aqui tmbn!!!
perdon por pasarme taan tarde pero la vd casi no he tenido tiempo
por eso no he leido tu otra nove pero prometo ponerme al dia Very Happy
y woooow esta nove me encanto!!!!!!
y en esta ultima parte casi lloro Joe puede ser mas lindo?
se estan enamorando lalalalala xD
SIGUELA wenn amoo tu nove Wink
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 24th 2012, 06:18

Capítulo 18

Supe que algo no andaba bien en el instante en que abrí los ojos la mañana siguiente. El cielo se veía frío y aburrido afuera de la ventana de Joseph, pero yo me sentía cálida.Muy cálida. El brazo de Joseph me cubría, sosteniéndome contra su pecho, y surespiración suave y rítmica calentaba mi nuca. Todo era tan pacífico. Tan perfecto. Mesentía segura y contenta.Y ese era el problema.Por mi visión pasó la imagen de un sweater rosado que yacía olvidado en la esquina de lahabitación. Había estado allí por semanas. Propiedad de alguna chica sin nombre. Una delas muchas que Joseph había traído a su habitación. Viéndolo, recordé repentinamente enla cama de quién me encontraba. Quién estaba abrazándome.No debería haberme sentido segura o contenta. No aquí. No con Joseph. Estaba mal. Yo debería estar disgustada. Debería estar asqueada. No debería desear nada más queempujarlo lejos de mí. ¿Qué demonios estaba sucediéndome? ¿Qué estaba mal conmigo?Y justo cuando me hice esas preguntas, las respuestas me golpearon como un tsunami. Un tsunami helado que me dejó con los ojos como platos y en shock.Estaba celosa de las otras chicas a las que les hablaba.Estaba deseando hacer cualquier cosa para que él sonriera.Me sentía segura y contenta en sus brazos.Oh, por Dios, pensé, en parte aterrada. Estoy enamorada de él. Tenía que sacudirme a mímisma entonces. No, no, no. No era amor. Amor era una palabra grande. Demasiadogrande. El amor requería años y años para desarrollarse... ¿cierto? Yo no estaba enamorada de Joseph Jonas.Pero sentía algo por él. Sentía algo más que odio y disgusto. Era más como si estuviera abrumada. Más de lo que había sentido por Jake Gaither todos esos años. Era real. Erapoderoso.Y era aterrador.Tenía que salir de allí. No podía quedarme. No podía permitirme a mí misma caer en sutrampa. No importaba cómo me sentía sobre Joseph, él nunca sentiría lo mismo.
Porque él era Joseph Jonas.Y yo era la Duff.No iba a torturarme de esa forma. Había aprendido mi lección con Jake. Acercarse demasiado a alguien sólo llevaba a lastimarse, y Joseph definitivamente podía lastimarme.Anoche lo había dejado verme en mi estado más débil. Me había abierto con él. Y si no meiba ahora, pagaría el precio.No importa dónde vas o qué haces para distraerte, la realidad siempre te encuentraeventualmente. Mamá lo había dicho sobre su relación con papá.Una sonrisa amarga se expandió en mi rostro mientras me separaba de los brazos de Joseph a regañadientes. Mamá había tenido razón. Joseph era mi distracción. Se suponíaque él era mi escape de las emociones. De todo el drama. Y ahí estaba yo... sin sentirnada más que emociones.Me deslicé alrededor de la habitación, tratando de vestirme sin hacer ningún ruido.Después de haber entrado en un tirón en mi sweater y mis vaqueros, agarré mi celular ysalí hacia el balcón.Antes de poder decirme a mí misma que no lo hiciera, o convencerme de que ella nocontestaría, marqué el número de Casey. Sabía que ella aún estaba molesta conmigo,pero no podía pensar en ninguna otra opción. No importaba cuán loca estuviera ella, sabíaque Casey me ayudaría. Ella ayudaba a todo el mundo. Simplemente era parte de suforma de ser.
— ¿Hola? — gruñó somnolienta, después de dos toques. Maldición, murmuró una voz en mi cabeza.Después de todo ese tiempo, no podía creer que así era como Casey se enteraría de misecreto. Pero sabía que era por mi bien. Sabía que si no me iba entonces, nunca lo haría.Lo sabía, pero no quería irme. No quería sentir lo que sentía. Y realmente no quería que Casey -ni nadie, para el caso- lo supiera.— ¿Hola? ¿_____ ? —Muy mal, yo nunca tenía lo que quería.
—Oye, Casey, lamento despertarte, pero... ¿puedes hacerme un gran favor? Por favor
—_____ , ¿estás bien? — Preguntó, su somnolencia desvaneciéndose poco a poco — ¿Qué pasa?¿Sucede algo malo?
— ¿Puedes conseguir las llaves de tu madre y venir a buscarme? Realmente necesito ir a casa.
¿A casa? — ella sonaba confundida. Nada bueno cuando estaba combinado con miedo.Dios, un día le iban a dar úlceras a la pobre chica. — ¿Quieres decir que no estás en tucasa? ¿No dormiste en tu casa anoche?
—Cálmate, Casey. Estoy bien— dije.
—Y una mierda, no me digas que me calme, _____ — su voz se quebró. —Has estado actuando extraño por semanas e ignorándome cada vez que trataba de hablarte. Ahora estás llamándome temprano en la mañana y pidiéndome que te pase a buscar, así que,¿debo calmarme? Dios, ¿dónde rayos estás? —Esa era la parte que había estado temiendo, así que inspiré hondo antes de responder supregunta.
—Estoy en casa de Joseph... Tú sabes, la casa gigante en.
—Sí— dijo Casey — ¿La casa de Joe Jonas? Sé dónde queda— sentía curiosidad, pero trataba de esconderla tras su enojo. Sus habilidades de actriz no eran mejores que lasmías. —Bien, estaré allí en diez minutos—. Y colgó.Cerré el teléfono y lo metí dentro de mi bolsillo trasero. Diez minutos. Sólo diez cortosminutos. Suspiré y me incliné contra la barandilla del balcón. Desde ahí, el aburrido Hamilton lucíacomo un horripilante pueblo fantasma. Las calles estaban vacías en la mañana (nuncaestaban demasiado llenas, para ser honesta), y las pequeñas tiendas de techos grisesestaban cerradas. El cielo nublado, sin sol, no ayudaba a la imagen general, y dejaba todobajo una capa de penumbra. Penumbra sin sol, imagínate.
—Tal vez no seas consciente de esto, pero los humanos tienden a dormir los Sábados—.Volteé y encontré a Joseph parado en la entrada del balcón, frotándose los ojos soñolientamente con una pequeña sonrisa en su rostro. Aún con el viento helado, él novestía nada más que sus boxers negros. Maldición, tenía un cuerpo sorprendente... perono podía pensar en eso. Tenía que terminarlo todo.
—Tenemos que hablar— traté de encontrar algo a lo que mirar además de su sexy cuerpomedio desnudo. Mis pies parecieron ser la mejor opción.
—Hmm—, reflexionó Joe, pasando una mano a través de sus rulos desordenados. —Sabes, mi padre dice que esas son las tres palabras más aterradoras que una mujer puede decir. Él cree que nunca viene nada bueno después de un “tenemos que hablar”. Estáspreocupándome un poco, Duffy
—Deberíamos entrar.
—Eso no es nada prometedor—Lo seguí dentro de su habitación, retorciendo mis manos incontrolablemente. (Las palmas sudorosas son tan atractivas.) Él se dejó caer en la cama y esperó que yo hiciera lomismo, pero me mantuve de pie. No podía ponerme demasiado cómoda. Casey estaría ahípara buscarme en unos 8 minutos y medio -estaba contando- así que debía hacer esto breve y dulce.O quizás sólo breve. Nada de eso se sentía dulce para mí.Ansiosamente, alcé mi mano y me rasqué la nuca.
—Escucha— dije —Eres un gran chico, y aprecio todo lo que has hecho por mí—¿Por qué tenía que sonar tanto como una ruptura? ¿Acaso no tenías que salir con alguienpara botarlo después?
— ¿De verdad? — Preguntó Joseph — ¿Desde cuándo? Nunca te has referido a mí mejor quecomo escoria. Sabía que cambiarías de parecer eventualmente... pero algo me dice quedebo mantenerme alerta.
—Pero—, seguí, ignorándolo lo mejor que pude. —"No puedo seguir haciendo esto. Creoque deberíamos dejar de, ehm, dormir juntos—Sí. Definitivamente parecía una ruptura. Todo lo que necesitaba hacer era lanzar un: “Noeres tú, soy yo” y sería perfecto.
— ¿Por qué? — él no sonaba lastimado. Sólo sorprendido.Me lastimó el hecho de que él no sonara lastimado.
—Porque ya no funciona para mí— dije, apegándome a las tradicionales líneas que habíaoído en las películas. Eran clásicos por una razón, después de todo. —Simplemente no creo que esto -hice un gesto entre nosotros dos- esté en mis, ehm, en nuestros mejores intereses—Joseph entrecerró los ojos, y me miró.
—_____ , ¿tiene esto algo que ver con lo que pasó anoche? — preguntó seriamente. —Si es así, quiero que sepas que no hay nada de lo que tengas que preocuparte.
—No es eso.
— ¿Qué es, entonces? Lo que dices no tiene sentido—.Miré a mis zapatos. La goma de los bordes estaba empezando a pelarse, pero el rojobrillante de fábrica de las Converse aún no se había desvanecido del todo. Rojo brillante.
—Soy como Hester— suspiré, más para mí que para Joseph.
— ¿Qué? —Lo miré, sorprendida de que me hubiera escuchado.
—Soy como... — Sacudí la cabeza. —Nada. Terminamos. Terminé.
—_____ —intento decir
—Yo... tengo que irme—Estaba tan enfocada en salir de esa maldita casa que no oí las palabras que Joseph gritó tras de mi. Su voz simplemente desapareció en la distancia, donde yo esperaba dejarlo para siempre.
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 24th 2012, 06:20

bienvenida Tatti.. gracias por visitar la nove y por comentar.. ^^


Bien.. gracias chicas.. y perdonenme si el cap las deprime.. o las pone triste.. quizas el proximo les guste.. bueno.. los proximos.. .. si comentan mucho.. les dare una super maraton ^^


bye juju



By Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 24th 2012, 09:27

Oh por dios pon otro capitulo!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 24th 2012, 11:24

hay la madre que te....PERO COMO LA DEJAS ASII ?????
osea ''terminan'' y tu me dejas con la duda de lo que pasa....jopeee no es justoooo
quiero mas pleaseeee
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 24th 2012, 11:47

gracias por la bienvenida pero
PON OTRO CAPI!!!!
lo necesitooo por favooor Sad
sube otro!!!
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 24th 2012, 12:26

de acuerdo chicas.. me convencieron.. aqui van



Capítulo 19

Casey aceleró el motor mientras me subía a la vieja camioneta de su madre. La señorita Waller, antes Señora Blithe; volvió a utilizar su apellido de soltera después de su divorcio,podía tener un vehículo mucho más bonito. Cuando estaba casada con el padre de Casey,tenían un montón de dinero. El señor Blithe le había ofrecido comprarle un Lexus peroella lo rechazó. A ella le encantaba el viejo y desvencijado Chevy, que adquirió durante elprimer año de bachillerato. Su hija, por otro lado, lo odiaba. Especialmente desde elmomento en que ese vehículo se convirtió en el único que podía conducir.Definitivamente, Casey nunca hubiera rechazado el Lexus de su padre.Desafortunadamente el señor Blithe había perdido todo lo que generosamente habíaposeído cuando concluyó el divorcio.Ella estaba mirando a través del parabrisas hacia el caserón mientras me ponía el cinturónde seguridad. Tenía un pijama rosado decorado con ranas verdes debajo de su chaqueta,y su corto cabello sobresalía en todas direcciones. A diferencia de mí, Casey podía hacerque con aspecto desaliñado se viera linda y sexy. Y ni siquiera tenía que intentarlo.
—Hola —le dije.Me miró. Sus ojos repasaron mi cara en seguida, buscando algún signo revelador deproblemas, y su frente se arrugó. Después de una corta pelea de miradas fijas, se giró ypuso la camioneta en marcha, luchando un poco con la palanca de cambios.
—Está bien—dijo mientras nos salíamos del camino de entrada—. ¿Qué está pasando? Y nome digas que las cosas están bien porque levanté mi trasero a las siete de la mañana y muy bien podría retorcerte el cuello si no me das una respuesta sincera.
—Oh sí, porque las amenazas siempre son un buen recurso para animarme a hablar.
—No me vengas con esa mierda. —Gruñó Casey— Solo estás evadiendo el tema, comosiempre haces. Eso tal vez funcione con Jess, pero deberías saber muy bien que nofuncionará conmigo. Ahora explícate. Empieza por contarme ¿por qué te estoy recogiendoen casa de Joseph?
—Porque me quedé durante la noche.
—Claro, eso ya me lo había imaginado por mi cuenta.– Me mordí el labio, insegura de por que estaba ocultando la verdad. O sea, no era como si pudiera ocultarle la verdad a ella durante más tiempo. Ella podría averiguarlo todopronto, así que ¿por qué no escupirlo ahora? Ahora que, de todas formas, Joseph y yo habíamos terminado. ¿Estaba mintiendo, o realmente lo estaba ocultando a propósitoahora? ¿Después de todas estas semanas de secretos había desarrollado un hábito? ¿Y si lohice, no era hora de dejarlo ya?Ella suspiró y disminuyó la velocidad de la camioneta un poco. —Dime la verdad, _____, porque estoy muy confundida ahora. Confundida y molesta. Se supone que tú odiabas a Joseph Jonas, y lo odiabas mucho.
—Lo odiaba —dije. — Y todavía lo hago… o algo así.
—¿Algo así? Jesús, deja de darle vueltas al asunto. Mira, las últimas semanas nos hasabandonado a mí y a Jessica. Apenas te vemos por que ya no haces ni una mierda connosotras. Jess no lo dirá, pero ella piensa que ya no te gusta estar con nosotras. Está molesta, y yo también, por que nos has abandonado por completo. Siempre estas distraíday abstraída. ¡Y tú siempre le das la vuelta a nuestras malditas preguntas! Diablos, _____ ,dame algunas respuestas… por favor. —La ira en su voz se rompió con una pequeña suplicade desesperación. Bajó la voz—. Por favor, dime qué está pasando contigo.Mi corazón me dolió cuando la culpa apretó mi pecho como una boa constrictor. Dejé salirun largo suspiro, sabiendo que no podía mentir más. Al menos, no acerca de esto.
—Hemos estado durmiendo juntos.
— ¿Quién? ¿Tú y Joe?
—Si.
— ¿Desde cuándo?—Finales de enero.–Casey se quedó quieta durante un largo momento. Entonces, después de que locomprendió, pregunto.
— Si tú lo odias, ¿por qué has estado con él?
—Por que… me hace sentir mejor. Con todo el drama de mis padres y también todo lo de Jake… yo sólo necesitaba distraerme. Quería escapar de todo eso… ya sabes, de una forma que no fuera suicida. Dormir con Joseph parecía una buena idea en su momento.—Me quedé mirando a través de la ventanilla, sin querer mirar la expresión de su cara.Estaba segura que estaría decepcionada. O, de alguna manera retorcida, tal vez estaríaorgullosa de mí.
—Así que… ¿ahí es donde has estado el último mes? —preguntó. — ¿Has estado con Joseph?
—Si. —Murmuré. — Cada vez que las cosas parecían ser demasiado, él simplemente estaba ahí. Podía aliviar el estrés sin volveros locas a ti y a Jessica. Parecía una buena idea. Y de repente era una adicta… pero todo me atrapó, y ahora todo apesta más que antes.
—OH, DIOS MÍO, ¿estás embarazada?– Apreté los dientes y me giré para mirarla de frente.
—No, Casey, no estoy jodidamente embarazada.
— ¿Hablas en serio?
— ¡Dios! Soy lo suficientemente inteligente para usarun condón y he estado en control de natalidad durante tres malditos años, ¿vale?
—Está bien, está bien. —dijo Casey. — No estás embarazada… gracias a Dios. Pero si ese noes el problema, ¿por qué las cosas apestan más que nunca?
—Bueno, por ejemplo, por que tú estás enfadada conmigo… y me gusta Joseph.
—Bueno, chica, te estás acostando con él.
—No, lo que quiero decir… —Sacudí mi cabeza y me giré para mirar a través de laventanilla otra vez. Las pequeñas casas suburbanas de Hamilton pasaron por delante denosotras, simples y limpias. Rodeadas por sus inocentes cercas. Yo mataría por ser simple y limpia como esas pequeñas casas. En cambio, me sentía complicada, y sucia ymanchada. —No me gusta él. —Le expliqué. — Me molesta como el infierno el noventa y seis por ciento del tiempo, y a veces no hay nada que me gustaría más que ahorcarlohasta la muerte. Pero al mismo tiempo yo… yo quiero que él esté feliz. Pienso en él mucho más de lo que debería y yo…
—Tú lo amas.
— ¡No! -Grité girando para encararla. — No, no, ¡no! Yo no lo amo, ¿vale? El amor es raro ydifícil de encontrar y toma años y años para que suceda. Los adolescentes no seenamoran. Yo no amo a Joseph.
—Bien. —Dijo Casey.– Pero tú sientes algo por él ¿verdad?
—Si.–Ella me miró antes de volver al camino, medio sonriendo.
—Lo sabía, o sea… todos esos chistes que hice sólo eran para tomarte el pelo, pero sabía que algo pasaba después deque lo besaras.
—Cállate. -Murmuré. — Esto apesta.
— ¿Por qué?
— ¿Por qué de que?
— ¿Por qué eso es algo malo? Y que si sientes algo por él. ¿No se supone que eso deberíaser grandioso y emocionante y hacerte sentir mariposas en el estómago o lo que sea?
—No —dije.– No es grandioso ni emocionante. Es terrible. Es insoportable.
—Pero, ¿por qué?
—Por que yo nunca le voy a gustar a él. —Dios, ¿es que no era obvio? ¿No podía sumar dosmás dos? — Nunca se interesará por mí de esa manera, Casey. Estoy perdiendo mi tiempo por pensar en que eso pueda pasar.
— ¿Por qué no le ibas a gustar a él? —preguntó ella. ¿Acaso tenía un millón de preguntas o qué?
—Detente.
—No, estoy hablando en serio, _____. —presionó Casey. — Estoy muy segura de que no puedes leer mentes o ver el futuro, así que no veo cómo sabes que nunca le gustarás. ¿Por qué no le gustarías?
—No me estás gustando mucho ahora mismo. —apunté.
—Lo superaré. —dijo. — Bueno, tarde o temprano. Pero, en serio ¿qué es lo que impideque le gustes a Joseph?
—Yo soy la DUFF
—Perdón, ¿La qué?
—DUFF
— ¿Eso es solo un mote?
—Las siglas de ugly fat friend, (la designada amiga fea y gorda) —suspiré—. La chica fea delgrupo. Esa soy yo.
—Eso es estúpido.
— ¿Lo es? —Dije con voz rota— ¿Es realmente estúpido, Casey? Mírate, mira a Jessica.Vosotras parecéis como si hubierais salido de un anuncio de Teen Vogue. No puedo competir con eso. Así que sí, yo soy la maldita DUFF.
—No lo eres. ¿Quién te dijo eso?
—Joseph.
— ¡Me estas jodiendo!
—No.
— ¿Antes o después de acostarte con él?
—Antes
—Bueno, entonces, él no lo dijo en serio. —Dijo Casey— Él ha estado acostándose contigo ¿cierto? Así que debe encontrarte atractiva–.Yo bufé.
— Mira de quien estás hablando, Casey. Joseph no es particularmente quisquilloso cuando se trata de sexo. Podría verme como un gorila y aún así no vacilaríaen acostarse conmigo, pero salir conmigo es una situación totalmente diferente. Él nisiquiera saldría con una chica de la Skinny Squad...
—Realmente odio cuando nos llamas así.
—… ¿Pero yo? Él nunca sería el novio de una DUFF.
—En serio, _____ . —dijo Casey. — Tú no eres una DUFF. Si alguna de nosotras es la DUFF,esa soy yo.
—Que graciosa.
—No estoy bromeando. —insistió ella. — Sigo molesta contigo, así que ¿por qué me mostraría amable contigo? O sea, yo soy como el horrible Bigfoot. Mido más de un metro ochenta. Muchos de los chicos tienen que mirar hacia arriba para ver mi cara y a ningún chico le gusta ser más bajo que una chica. Al menos tú eres linda y bajita. Yo mataría portener tu altura… y por tener tus ojos. Tienes unos ojos mucho más bonitos que los míos.– No dije nada. Estaba segura que ella se había vuelto loca. ¿Cómo diablos podría ser ella la DUFF? Incluso con su pijama de ranas lucía como si estuviera recién salida del certamen Miss América.—Si Joe no puede ver lo adorable que eres, él no te merece. —dijo. — Sólo necesitas superarlo. Sácate a Joseph de la cabeza.Sí, claro. ¿Superarlo con quién? ¿Quién me querría? Nadie. Pero no podía decirle eso aCasey. Eso podría iniciar otra estúpida pelea y ni siquiera habíamos terminado la primeratodavía, así que solo asentí.—Y… ¿qué hay del chico Tucker?La miré, sorprendida.
— ¿Toby? ¿Qué ocurre con él?
—Tú has sentido algo por él desde siempre. —me recordó. — Y te vi encima de él en lacafetería ayer.
—Él me abrazo. —le interrumpí. — Yo nunca estaría encima de él.– Ella puso los ojos en blanco. Dios, no nos poníamos de acuerdo en nada.
—Lo que sea, lacuestión es que te estabas acercando a Toby pero de repente tú estás…– Le lancé una mirada de advertencia.—… de repente te gusta Joseph. —concluyó.
— ¿Cuál es el problema? —le pregunté.
—No lo sé. —Suspiró. — Es sólo que… siento que me has ocultado muchas cosas. Como sihubieras cambiado mucho y demasiado rápido. Me siento excluida ahora.– Más culpabilidad. Grandioso. Ella estaba echándome todo encima, pero creo que me lomerecía.
—No es mucho lo que he cambiado. —Le aseguré. — Todavía siento algo por Toby… pero no tiene importancia. Sólo somos amigos. Me abrazó ayer porque consiguió entrar en laescuela que quería y estaba muy feliz. Ojala hubiera pasado algo más que eso pero nopasó. Y lo de Joseph sólo es…, es estúpido. Y eso es todo. Podemos hacer como si nunca hubiera pasado. Eso sería lo mejor, de verdad.
— ¿Qué pasa con tus padres? ¿El divorcio? No has dicho nada sobre eso desde el día de San Valentín.
—Todo está bien. —Le mentí. — El divorcio sigue su curso. Mis padres están bien.– Me miró escéptica antes de volver la vista al camino. Sabía que yo estaba harta de todopero, por una vez, no me presionó más.Finalmente, después de un largo momento habló otra vez. Afortunadamente habíacambiado de tema.
—Está bien ¿Y dónde demonios está tu coche?
—En la escuela. —dije. — La batería está muerta.
—Que mal. Creo que tendrás que ir con tu padre para arreglarlo.
—Si. —Murmuré. Si puedo encontrarlo sobrio por más de diez segundos.Hubo un largo silencio. Después de unos minutos, decidí tragarme el poco orgullo que mequedaba. —Lamento haberte llamado perra ayer.
—Deberías hacerlo. También me llamaste presumida animadora snob.
—Lo siento, ¿sigues enfadada conmigo?
—Sí. —Dijo— Quiero decir, no tanto como ayer, pero… realmente me dolió, _____. Jess y yo hemos estado tan preocupadas por ti, pero tú apenas nos hablabas a ninguna denosotras. Te preguntaba y preguntaba si querías salir y tú siempre me evitabas. Entonces te vi hablando con Toby cuando se supone que deberías estar hablando conmigo, y… yoestaba celosa o algo así. No pienses mal, pero… se supone que yo debo ser tu mejor amiga ¿sabes? Me sentí como si me hubieras echo a un lado. Y ahora, lo que de verdad memolesta es que durmieras con Joseph en lugar de, simplemente, hablar conmigo.
—Lo siento. —murmuré.
—Deja de decir eso. No lo lamentes solamente. —dijo. — El lamentarlo no cambiará las cosas. La próxima vez, piensa en mí. Y en Jess, también. Te necesitamos, _____. Y sólo recuerda que estamos aquí para ti y nos preocupamos por ti…– por alguna extraña razón.Yo le sonrei.
—Lo recordaré.
—Sólo no me abandones de nuevo, ¿está bien? —Las palabras salieron en un débil murmullo.- Aún con Jess, me sentía muy sola sin ti… y no tenía a nadie genial con quien estar. ¿Sabes cómo apesta tener a Vikki como tu chófer? El otro día casi choca contra unpobre señor en bicicleta. ¿Te conté esa historia?Condujimos por Hamilton un rato, sólo gastando gasolina y poniéndonos al día con todo loque nos habíamos perdido.– Casey sentía algo por un jugador de baloncesto. Estaba mejorando en inglés. Nada demasiado personal. Casey sabía mi secreto ahora; al menos una parte de él, y ya no estaba enfadada conmigo… bueno no muy enfadada. Me aseguró que yo tenía mucho más que reparar antes de las cosas estuvieran realmente bien. Condujimos hasta que su madre llamó a las diez, exigiendo saber dónde estaba su camioneta, y Casey tuvo que llevarme a casa.— ¿Le vas a hablar a Jessica de esto? —preguntó ella tranquilamente mientras doblaba hacia mi calle. — ¿Sobre Joseph?
—No lo sé. —suspiré, decidiendo que guardar secretos, no era buena idea. Eso sólo había empeorado las cosas aún más. — Mira, puedes contárselo, cuéntalo si quieres. Pero yo noquiero hablar de eso. Yo sólo quiero olvidarlo, si puedo.
—Entiendo. —dijo Casey. — Creo que ella debería saberlo. Es decir, ella es nuestra mejor amiga… pero le diré que lo estás superando. Porque eso es lo que estás haciendo ¿cierto?
—Cierto. —murmuré. No pude evitar sentirme ansiosa cuando ella llegó a la entrada de mi casa. Me quedé mirando hacia la puerta de roble, y a las ventanas cerradas que dejaban ver la sala, y a nuestro simple y limpio jardín con la cerca de puntas. Nunca me había dado cuenta bajo que máscara vivía mi familia. Luego pensé en papá.—Te veré el lunes. —dije, mirando a lo lejos para que ella no viera la preocupación en micara. Luego me baje de la camioneta y comencé a caminar hacia mi casa.

Capítulo 20

Estaba parada en el porche cuando me di cuenta de que no tenía las llaves. Anoche Joseph me había sacado de casa tan de prisa que ni siquiera había podido coger el bolso. Así que me vi a mi misma llamando a mi propia puerta, esperando que papá estuviera despierto para abrirme.Temiendo, asustándome, recordando.Di un paso atrás cuando el pomo giró y la puerta se abrió. Ahí estaba papá, con los ojos rojos detrás de sus gafas. Se veía realmente pálido, como si hubiese estado enfermo y podía ver que su mano temblaba en el pomo de la puerta.
—_____ .– No olía a whisky.Dejé salir el aire que no sabía que estaba conteniendo.
—Hola, papá. Yo, um, me dejé las llaves anoche, así que…—Se movió lentamente hacia adelante, como si tuviera miedo de que fuera a salir corriendo. Luego envolvió sus brazos alrededor de mí, apretándome contra su pecho y enterrando su cabeza en mi cabello. Nos quedamos así juntos durante un buen rato y cuando finalmente habló, me di cuenta de que las palabras salían como sollozos
—Losiento tanto.
—Lo sé— murmuré en su camiseta. Yo también estaba llorando.Papá y yo hablamos mucho más ese día de lo que habíamos hablado en diecisiete años. No es que no estuviéramos unidos antes. Es sólo que ninguno de los dos era muy expresivo.No compartíamos pensamientos o sentimientos o hacíamos esa clase de cosas que la gente dice que es importante en esos anuncios de servicio público que ves en Nickelodeon. Cuando cenábamos juntos, siempre lo hacíamos frente al televisor y no había manera que cualquiera de los dos interrumpiera el programa con alguna conversación tonta. Así es cómo éramos. Pero ese día hablamos. Hablamos sobre su trabajo. Hablamos sobre mis calificaciones. Hablamos sobre mamá.
—No va a regresar, ¿verdad? — Papá se quitó las gafas y se frotó la cara con ambas manos. Estábamos sentados en el sofá. Por una vez, el televisor estaba apagado. Nuestras voces eran las únicas que se oían en el cuarto. Estaba bien ese medio-silencio, pero eraaterrador al mismo tiempo.
—No, papá— dije tratando de coger su mano valientemente. —No lo hará. Este ya no es el lugar adecuado para ella.– Él asintió.
—Lo sé. Sabía desde hace tiempo que ella ya no era feliz… tal vez incluso antes que ella lo supiera. Sólo esperaba…
— ¿Qué hubiera cambiado de idea? — Sugerí, —creo que ella también lo quería. Es por eso que se seguía yendo y regresando ¿sabes? No quería encarar la verdad. No quería admitir que quería un…— hice una pausa antes de decir la siguiente palabra—… divorcio—.Divorcio sonaba tan definitivo. Más que una pelea. Más que una separación o una larga gira de conferencias. Significaba que su matrimonio, su vida juntos, estaba realmente acabada.
—Bueno— suspiró apretando mi mano también. —Creo que los dos seguimos diferentes caminos.
— ¿Qué quieres decir? —.Papá sacudió la cabeza. —Tu madre cogió un Mustang y yo una botella de whisky—. Se puso de nuevo las gafas y se las ajustó, era un hábito inconsciente, siempre hacía eso cuando trataba de demostrar algo. —Estaba tan devastado por lo que tu madre me hizo que olvidé lo terrible que es beber. Olvidé ver el lado bueno.
—Papá— dije. —No creo que haya un lado bueno en un divorcio. Todo lo que tenga algo que ver con uno es horrible—.Él asintió.
—Tal vez sea verdad, pero hay demasiadas cosas buenas en mi vida. Tengo untrabajo que me gusta, una bonita casa en un buen vecindario y una hija maravillosa—. Puse los ojos en blanco.
—Oh, Dios— murmuré. —No me vengas con lo de la película Lifetime, en serio.
—Lo siento— dijo sonriendo, —pero lo digo en serio. Hay mucha gente que mataría por mi vida, pero ni siquiera me había dado cuenta. Lo daba por sentando y tú también. Losiento mucho, mucho, abejorro—. Quise apartar la mirada cuando vi las lágrimas brillando en sus ojos, pero me obligué aseguir mirándolo.– Había estado evitando la verdad durante mucho tiempo—.Se disculpó muchas veces por todo lo que había pasado durante las últimas semanas. Me prometió empezar a ir a Alcohólicos Anónimos cada semana de nuevo, intentarlo otra vez y a llamar a su padrino. Después tiramos juntos todas las botellas de whisky y cerveza por el desagüe, ambos estábamos ansiosos por empezar de nuevo.
— ¿Tú estás bien? — preguntó un millón de veces aquel día.
—Estoy bien— continúe respondiéndole. Siempre sacudía la cabeza y murmuraba más disculpas por haberme abofeteado. Por haberme dicho lo que dijo. Después me abrazó.Un montón de veces ese día, de verdad. Casi a media noche, le acompañe en su ritual nocturno de apagar las luces.
—Abejorro—dijo cuando apagó la luz de la cocina. —Quiero que le des las gracias a tu amigo la próxima vez que lo veas.
— ¿Mi amigo?
—Si. El chico que estaba contigo anoche. ¿Cómo se llama?
—Joseph— murmuré.
—Cierto— dijo papá. —Bueno, lo merezco. Fue valiente para hacer lo que hizo. No sé lo que hay entre vosotros, pero estoy feliz de que tengas un amigo que esté dispuesto adefenderte. Así que por favor agradéceselo.
—Claro—. Me di la vuelta y subí las escaleras para ir a mi cuarto, rogando por llegar pronto.
— ¿Pero, _____ ? —. Hizo una mueca y se frotó la barbilla. —La próxima vez dile que es libre de escribir una carta insultándome primero. Tiene un brazo muy fuerte—.Sonreí a pesar de mí misma.
—No habrá una próxima vez— le dije, dando los últimos pasos para entrar a mí cuarto. Mis padres ya habían encarado la realidad, dejando atrás aquello que les distraía. Ahora era mi turno, y eso significaba dejar a Joe. Desafortunadamente, no habría reuniones semanales, no tendría tutores, ni un programa de doce pasos para aquello a lo que era adicta.
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 24th 2012, 12:27

CAPÍTULO 21

Estaba bastante segura que Joseph no se me acercaría en el instituto. ¿Por qué iba ahacerlo? No era que me extrañara... o como si yo, realmente, realmente lo deseara. Él no perdía nada. Había un montón de chicas listas de reemplazo y dispuestas a llenar cualquier vacío que pudiera haber dejado en su agenda. Así que no había necesidad de un plan de evasión la mañana del lunes. Sólo que no quería verlo. Si tuviera que verlo día tras día, nunca podría aspirar aolvidarlo. Nunca podría aspirar a seguir adelante. Por esta situación, era necesario tener un plan, y tenía varios en fila. Paso uno: Mantenerme distraída en el pasillo en caso de que pasara. Paso dos: Estar ocupada en Inglés y nunca buscarlo en las aulas. Paso tres: Ir deprisa hacia el aparcamiento y no correr hacia él. Papá hizo los tres pasos posibles arreglando mi coche el domingo, así que estaba segura que podía dejar de ver a Joseph. En cuestión de semanas, sería capaz de superar nuestra relación, o la falta de ella. Si no, bueno, nos graduábamos en mayo y nunca más tendría que mirar esa sonrisa arrogante. Esa era la teoría, de todos modos. Pero en el momento en que la campana sonó el lunes, supe que mi plan se iba a arruinar. No ver a Joseph no necesariamente significaba no pensar en Joseph. De hecho, pasé la mayor parte de mi día pensando en no mirarlo. Entonces pensé en todos las razones por las que no debía pensar en él. ¡Nunca malditamente iba a terminar! no tenia nada que pareciera distraerme. Hasta ayer por la tarde.Yo estaba de camino a la cafetería después de un tiempo insoportable en la clase de gobierno AP cuando sucedió algo que me dio la distracción que necesitaba. Algo increíblee impactante. Algo muy, muy impresionante.Toby se puso a caminar conmigo en el pasillo.
—Oye—, dijo.
—Hola—. Hice mi mejor esfuerzo para parecer al menos algo agradable. — ¿Qué pasa,muchacho de Harvard?– Toby sonrió y miró hacia abajo, arrastrando los pies.
—No mucho —, dijo. —Sólo se trata de decidir sobre qué escribir para la tarea de redacción. El Sr. Chaucer no fue muy específico. ¿Sobre qué vas a escribir tú?
—No estoy segura—, admití. —Estoy pensando en hacerlo sobre el matrimonio gay.
— ¿En apoyo o en contra?
—Oh, definitivamente en apoyo. Quiero decir, el gobierno no tiene derecho a decidir quién puede y no puede declarar públicamente su amor el uno por el otro.
—Qué romántico por tu parte, — dijo Toby. Solté un bufido.
—No lo creo. No soy romántica en absoluto, pero es lógico. Negar a los homosexuales el derecho al matrimonio infringe su libertad e igualdad. Ya están bastante jodidos.
—Mis pensamientos son ésos exactamente, —acordó Toby. —Parece que tenemos mucho en común.
—Creo que lo tenemos.– Caminamos un par de segundos en silencio antes de que preguntara:
—Entonces, ¿Tienes algún plan para la fiesta de graduación?
— No — le dije.—No voy a ir. ¿Por qué pagar doscientos dólares por un vestido, treinta y uno por una entrada, cuarenta por el peinado y maquillaje, y un puñado más por la cena, donde lo único que puedes comer es una ensalada sin aderezo porque hay que evitar ensuciarte el elegante vestido? Es un poco ridículo.
—Ya veo, —dijo Toby. —Eso es un poco lamentable... Tenía la esperanza de que fueras conmigo.–Bueno, no lo había visto así. Para nada. Nunca. Toby Tucker, el chico al que había seguido durante años, ¿Quería pedirme que lo acompañara al baile de graduación? Oh, Dios mío. Oh, Dios mío. Y había criticado totalmente la institución del baile de la escuela secundaria como una obstinada idiota. Prácticamente lo había rechazado sin siquiera quererlo. Oh,mierda. Era una idiota. Una completa idiota. Y ahora estaba sin palabras. ¿Qué había dicho? Me disculparía o me arrepentiría de lo que había dicho o...—Pero está bien si te sientes de esa manera, —dijo Toby. —Siempre he pensado que el baile era un rito sin sentido, así que estamos en la misma onda.
—Eh, sí— Dije sin convicción. Oh, mierda ¡Que alguien me ayudara ahora mismo!
—Pero— Toby presionó — ¿Te opones a otra clase de citas ? ¿Las que no incluyen vestidos elegantes o ensaladas de mierda?
—No. No tengo ningún problema con ellas.– La cabeza me daba vueltas. Toby quería que saliera con él. ¡En una cita! No había estado en una cita real, ya que... infiernos, nunca me habían invitado a una cita real. A menos que cuente la de Jake en la parte posterior de una sala de cine como una cita. No había tenido ninguna. Pero ¿por qué? ¿Por qué a Toby le gustaría salir conmigo? Yo era la Duff. Las Duffs no tienen citas. No de verdad. Sin embargo, Toby estaba desafiando las probabilidades. Talvez era un hombre más maduro que la mayoría. Al igual que yo siempre lo imaginé en mis estúpidos, femeninos, sueños de clase media. No poco profundo. No vanidoso. No engreído o banal. Sino un perfecto caballero.
—Eso es bueno, —dijo. —En ese caso...– Me di cuenta que estaba nervioso. Sus mejillas se volvieron de color rosa, y estaba mirando sus zapatos y jugando con sus gafas.— ¿El viernes? ¿Te gustaría salir conmigo la noche del viernes?
—Me gustaría...– Entonces sucedió lo inevitable. Pensé en el ser despreciable. En el playboy. En el mujeriego. En la única persona que podía arruinar este momento para mí. Sí, me había enamorado de Toby Tucker. ¿Cómo no iba a hacerlo? Era dulce y encantador e inteligente... pero mis sentimientos por Joseph iban mucho más allá de eso. Había saltado la piscina para chicos y saltado directo a las profundidad, infestada de tiburones del océano de emociones. Y, si me perdonan la dramática metáfora, era una pésima nadadora. Pero Casey había dicho que debía seguir adelante, y aquí estaba Toby, lanzándome un flotador y ofreciéndose para salvarme de morir ahogada. Sería muy estúpida al no aceptar. Sólo Dios sabía cuánto tiempo podría pasar antes de que otro grupo de rescate llegara. Y, vamos, Toby era adorable.—Me gustaría —Dije, esperando que mi pausa no lo había asustado demasiado.
—Genial—. Pareció aliviado. —Te recogeré a las siete el viernes.
—Bien.– Nos separamos en la cafetería, y creo que salté... Sí, salté como una pequeña niña, mi mal estado de ánimo estaba totalmente olvidado.

Y se quedó olvidado. Para el resto de esa semana, no pensaba en como no debía estar pensando en Joseph. No pensé en Joseph en absoluto. Ni una sola vez. Mi cerebro estaba demasiado lleno de cosas como lo que debía ponerme y como me peinaría. Todas las cosas de las que nunca me había preocupado antes. Hablando surrealistamente. Pero esas eran las cosas en que Casey y Jessica eran expertas, por lo que vinieron a mi casa la tarde del viernes, y estaban ansiosas de volverme su muñeca Barbie personal. Si no hubiera estado tan nerviosa por esta cita, tendría que haberme horrorizado y chillar por dejarme acicalar y por mi sensibilidad feminista ofendida. Me obligaron a probarme, como, veinte conjuntos diferentes, todos los odié, antes de decidir sobre uno. Acabé en una falda negra y una blusa color turquesa de escote bajo, justo en la curva de mis pequeños senos. Luego me pasé el resto de la hora con una plancha de hierro en mi rizado pelo. Les llevó dos horas, no es una exageración, por cierto, para ponerlo todo en orden. Ya eran las seis cincuenta cuando me pusieron delante del espejo para examinar su trabajo.
—Perfecto—Anunció Casey.
— ¡Lindo! — Acordó Jessica.
—Mira, _____ —Dijo Casey. —Toda esa mierda de la Duff es ridícula. Te ves realmente genial,ahora mismo.
— ¿Qué mierda es eso de la Duff? —Preguntó Jessica.
—Nada —le dije.
—_____ piensa que ella es fea.
— ¿Qué? — Exclamó Jessica. —_____, ¿realmente piensas eso?
—No es para tanto.
—Si lo es– dijo Casey. —Ella me lo dijo.
—Pero no lo eres, _____ , —insistió Jessica. —¿Cómo puedes pensar eso?
– Jessica, no te preocupes– le dije. -No es para tanto.
—Yo sé—, dijo Casey. — ¿No seas estúpida? ¿No es atractiva, Jess?
—Es muy atractiva.
—Mira, _____. Eres muy atractiva.– Suspiré.
—Gracias, chicas—.Tiempo para un cambio de tema. —Por lo tanto, eh, ¿cómo iréis a casa? No puedo llevaros en caso que Toby me recoja en diez minutos. ¿Vuestros padres vendrán a recogeros?
—Oh, no, —dijo Jessica. —No nos iremos.
— ¿Qué?
—Estaremos aquí cuando regreses de tu cita— Casey informó. —Entonces tendremos una fiesta ultra femenina, en honor a la gran cita de _____ .
—Sí —Chillo Jessica.Yo las miré boquiabierta.
—No estás hablando en serio.
— ¿Parece qué te estamos tomando el pelo? — Preguntó Casey.
—Pero, ¿qué van a hacer mientras estoy fuera? ¿No os aburriréis?
—Tienes televisión— Jessica me recordó.
—Y eso es todo lo que necesitamos, — dijo Casey. —Llama a tu padre. No tienes elección.– El timbre sonó antes de que pudiera argumentar algo más, y mis amigas prácticamente me empujaron por las escaleras. Una vez que estuve en la sala, empezaron a enderezar mi falda y ajustar el cuello de mi camisa, tratando de agrandar el escote.
—Tendrás un granmomento, —suspiró Casey felizmente, empujando un poco de pelo detrás de mí oreja. —Habrás terminado con lo de Joseph rápidamente.– Se me hizo un nudo en el estómago.
—Shh... Casey... —murmuró Jessica. Sabía que Casey le había contado toda la historia ahora, pero no me habría dicho nada, lo cual apreciaba. Realmente sólo quería mantener mi mente alejada de Joseph como fuera posible. No había hablado con él desde la mañana en que había dejado su casa. Había tratado de hablar conmigo una vez o dos veces después de inglés, sin embargo. Sólo lo había evitado, haciendo que hablaba con Jessica o Casey y saliendo corriendo de la clase lo más rápido que podía.
—OMG, lo siento, — dijo Casey, mordiéndose el labio. —No lo pensé. —Se aclaró la garganta con torpeza y se rascó la parte posterior de la cabeza, agitando su pelo corto.
— ¡Diviértete! —Intervino Jessica, obligando a la incómoda pausa a alejarse. —Pero, sabes,no demasiado. A mis padres tal vez no les gustará mucho si tengo que rescatarte de la cárcel.– Yo me reí. Sólo Jessica podría salvarnos de esos momentos difíciles con su peculiar humor. Miré a Casey, y pude ver una chispa de miedo en sus ojos. Sabía que quería que superara lo de Joseph, pero sabía que estaba preocupada. Preocupada de que la dejara atrás de nuevo. Preocupada porque Toby la reemplazara. Pero no tenía nada que temer. Esto era totalmente diferente a mi relación con Joseph. No estaría huyendo más. No de la realidad. No de mis amigos. No de cualquier cosa. Le sonreí para tranquilizarla.— ¡Ve! ¡Ve! —Chilló Jessica, con su coleta rubia balanceándose mientras saltaba con entusiasmo.
—Sí —Dijo Casey, sonriéndome. —No tengas al chico esperando.– Me empujó y desapareció en el piso de arriba con un ataque de risas y susurros.
—Raras —Murmuré, sacudiendo la cabeza y luchando con una pequeña risita. Respiré hondo y abrí la puerta.—Hola Toby.– Estaba de pie frente a la puerta, lucía muy atractivo con su chaqueta azul marino y pantalones color caqui. Parecía un Kennedy. Con un corte plano. Me sonrió mostrando susdientes de marfil.
— Hola — dijo, caminando hacia mí. Había estado esperando a un lado de la puerta.— Lo siento. Decidí esperar. Oí risas.
—Ah, — miré por encima del hombro. — Sí. Lo siento.
—Guau. Te ves hermosa, _____ .
—No, no—Le dije, totalmente avergonzada. Ningún chico, excepto mi papá me había dicho eso antes.
—Por supuesto que sí, —dijo. — ¿Por qué iba a mentir?
—No lo sé—. Oh, me había atrapado. ¿Por qué no podía recibir un cumplido? ¿Qué pasaba si huía antes de que incluso comenzara la cita? Dios, eso sería una mierda. Me aclaré la garganta y traté de parecer como si no estuviera golpeándome internamente a mí misma.
—Entonces, ¿estás lista para irnos? — Preguntó Toby.
—Sí.– Salí y cerré la puerta detrás de mí. Toby me cogió del brazo y me condujo por la acera hacia su Taurus color plata. Incluso abrió la puerta del pasajero para mí, al igual que los chicos hacen en las viejas películas. Muy elegante. No pude dejar de preguntarme, otravez, por qué estaba interesado en mí. Puso la llave en el encendido y se volvió para sonreírme. Su sonrisa era sin duda su mejor característica. Así que se la devolví, sintiendo pequeñas mariposas revoloteando alrededor de la boca de mi estómago.
—Espero que tengas hambre —Dijo.
—Estoy hambrienta —Mentí, sabiendo muy bien que estaba demasiado nerviosa para comer.Para cuando llegamos a Giovanni’s, un pequeño restaurante italiano en Oak Hill, me sentía un poco más cómoda. Mis nervios se habían relajado, e incluso había conseguido comer un tazón de espagueti sin carne. Estábamos riendo y hablando, y estaba divirtiéndome tanto que no quería que la cita terminara cuando Toby pagó la cuenta. Por suerte para mí, él sentía lo mismo.
—Sabes, — dijo, mientras las campanas sonaban en la puerta, detrás de nosotros. —Son sólo las nueve y media. No tengo que llevarte a casa aún... a menos que quieras, que estaría muy bien, por supuesto.
— No — dije. —No tengo prisa por ir a casa. Pero, ¿Qué quieres hacer?
—Bueno, podemos caminar, — sugirió Toby. Hizo un gesto hacia abajo, a la concurrida calle. —No es muy emocionante, pero podemos mirar escaparates o hablar, o...– Le sonreí.
—Caminar suena divertido.
—Maravilloso.– Él metió su brazo en el mío, y empezamos a caminar por la acera bien iluminada. Pasamos un par de tiendas pequeñas antes de que cualquiera de los dos hablara. Gracias a Dios abrió la boca primero porque, a pesar de que no estaba nerviosa, no tenía idea de lo que podía decir que no hubiera sonado como una completa tonta.
—Bueno, ya sabes todo acerca de mi situación en la universidad, quiero saber sobre latuya. ¿Has solicitado plaza ya? —Me preguntó.
— Sí. He solicitado un par, pero no he escogido ninguna, sin embargo. Creo que soy del tipo de última hora.
— ¿Sabes que vas a estudiar?
—Probablemente periodismo, —le dije. —No sé, sin embargo. Siempre he querido ser reportera del New York Times. Así que mirare en Manhattan.
—La Gran Manzana, — dijo, asintiendo. —Ambicioso.
— Sí, bueno, tal vez me verás terminar como esa chica en “El diablo Viste de Prada″,— le dije. —Una completa perdedora trabajando en alguna revista estúpida de moda cuando todo lo que realmente quieres hacer es escribir sobre los acontecimientos mundiales o entrevistar congresistas revolucionarios... Él me miró.
—Oh, no sería una total pérdida.
—Lo que sea, — me reí. — ¿Me imaginas escribiendo sobre moda? ¿En un sector usar la talla cuatro es ser gorda? De ninguna manera. Me acabaría suicidando.
—Algo me dice que sería bueno que lo intentaras— Dijo.
—Algo me dice que me estás besando el trasero un poco,– Toby. Se encogió de hombros.
—Tal vez, pero no mucho. Eres genial, _____. Dices las cosas como son, no pareces tener miedo de ser tu misma, y eres una demócrata. Eso te hace impresionante.– Bueno, me ruboricé. ¿Quién me podría culpar?
—Gracias, Toby.
—No hay nada que agradecerme.– Guau. Era perfecto ¿O no? Lindo, amable, divertido... y yo le gustaba por alguna desconocida razón. Era como si fuéramos el uno para el otro. Al igual que si él tuviera la pieza del rompecabezas que encajaba con la mía. ¿Podía tener algo de suerte? Una fría brisa de marzo sopló, y empecé a lamentar haber dejado que Casey y Jessica me vistieran. Nunca había estado estacionalmente sensible cuando de ropa se trataba. Mis piernas desnudas se congelaban, no me habían dejado usar medias, y la fina tela de lablusa definitivamente no era escudo contra el viento. Me estremecí y envolví mis brazos alrededor de mí misma en un esfuerzo por calentarme.
—Oh, aquí, — dijo Toby. Se quitó la chaqueta, igual que los chicos tienen que hacerlo, y me la puso. —Debiste haber dicho que tenías frío.
—Estoy bien.
—No seas tonta. — Me ayudó a meterme las mangas.
—Honestamente, prefiero no estar saliendo con una paleta helada.– ¿Saliendo? Es decir, se trataba de una cita, pero ¿Estábamos saliendo ahora? Nunca había salido con alguien, así que no estaba realmente segura. De cualquier manera, el oírle decirlo me hizo muy feliz... y extrañamente nerviosa al mismo tiempo. Toby me dio la vuelta y ajustó la chaqueta alrededor de mi cuello y hombros.
—Gracias —Murmuré.
Estábamos de pie frente a una tienda de antigüedades, con sus ventanas iluminadas por la luz de fantasía, con antiguas lámparas, como las que mi abuelo tenía en su sala de estar. El resplandor se derramaba en la cara angular de Toby, brillando fuera de los bordes de sus gafas y destacando sus almendrados ojos... que miraban hacia mí. Sus dedos aún estaban en el cuello de la chaqueta. Entonces, su mano se movió hacia arriba, a mi hombro a mi mandíbula. Su pulgar rozó mi mejilla, acariciándola una y otra vez. Se inclinó lentamente hacia mí, dándome mucho tiempo para detenerlo si quería. ¡Sí, claro! Como si no hubiera soñado con esto. Y me besó. No como un beso pre-fabricado, ni sólo como un besito bien. Fue un beso real. Suave, dulce y largo. El tipo de beso que había querido compartir con Toby Tucker desde que tenía quince años, y se sentía exactamente como yo siempre había imaginado que lo haría. Sus labios eran suaves y cálidos, y la forma en que se movían sobre los míos hacía que las mariposas de mi vientre se volvieran locas. Muy bien. Lo sé, lo sé. Creo que la PDA es bruta e inmadura, pero vamos. Estaba un poco distraída para poner atención en quién podría estar mirando. Así que, sí, si puse mis valores habituales de lado por un segundo y mis brazos alrededor de su cuello. Quiero decir, siempre podría volver a mi cruzada contra las muestras en público por la mañana. Llegue a casa alrededor de las once de la noche y papá estaba esperándome en el sofá. Me sonrió y bajo el volumen del televisor.
—Hola abejorro.
—Hola, papá—. Entré y cerré la puerta de la entrada. — ¿Cómo te fue la reunión?
—Extraña,– admitió papá. —Es raro estar de vuelta otra vez... pero voy a acostumbrarme. ¿Y tú? ¿Cómo fue tu cita?
—Increíble —Suspiré. Dios, no podía dejar de sonreír. Papá iba probablemente a pensar que había tenido una lobotomía o algo así.
—Eso es bueno, —dijo papá. -Dime otra vez, ¿Con quién saliste? Lo siento. No puedo recordar su nombre.
—Toby Tucker.
— ¿Tucker? — Repitió papá. — ¿Quieres decir el hijo de Chaz Tucker? ¡Oh, eso es genial, abejorro. Chaz es un buen tipo. Es el director de tecnología de una empresa del centro, por lo que viene a la tienda todo el tiempo. Una maravillosa familia. Me alegro de oír que su hijo es un chico agradable, también.
—Lo es— Le dije. Un sonido vino de arriba, unos pies arrastrándose, y los dos miramos al techo. —Oh—.Papá sacudió la cabeza y me miro.
—Casi me olvido de ellas. Han estado sospechosamente tranquilas toda la noche.
— Sí — dije. —Debo ir antes de que Casey tenga un aneurisma. Nos vemos mañana, papá.
—De acuerdo — dijo papá. Cogió el mando de la T.V. y subió el volumen. —Buenas noches.–Yo estaba en a mitad de la escalera cuando papá me llamo otra vez.
—Oye, abejorro.– Me detuve y me apoyé en la barandilla, mirando hacia la sala de estar.
— ¿Sí?
— ¿Qué pasó con Joseph?– Me quedé inmóvil, sintiéndome que me ahogaba un poco.
— ¿Qué?
—Tu amigo. El que... estaba contigo esa noche. —Me miró desde el sofá, reajustando sus gafas. —No hablas mucho de él.
—No salimos más —Le dije, con esa voz que dejaba claro que no debía hacer preguntas. Todas las chicas adolescentes conocen esa voz y la utilizan con sus padres con frecuencia. Por lo general, la orden tácita es seguida. Mi padre me quería, pero sabía que no debía profundizar en el drama de mi alta experiencia escolar. Era un padre inteligente.
—Oh... sólo me lo estaba preguntando.
—_____ — La puerta de mi habitación se abrió, y Jessica, vestida con pijama color naranja neón, saltó de mi habitación. Corrió hasta la mitad de las escaleras y me agarró por el brazo.— ¡Deja de hacernos esperar! Ven y cuéntanoslo todo.– La forma radiante en que Jessica casi la empujó sacó la mención de papá sobre Joseph de mi mente. Casi. — ¡Buenas noches, señor Heiter! — Gritó Jessica y me volvió a arrastrar a mi dormitorio. Después de unos pasos, mis pies volvieron a subir y recordé que acababa de tener lamejor cita con el hombre de mis sueños. Me sentí sucumbir por la alegría vertiginosa que mis mejores amigas expresaban tan pronto como entré en la habitación. Gritando, saltando, animadas...Tenía derecho a sentirme feliz con esto. Incluso los cínicos merecían una noche libre devez en cuando, ¿no?


Capítulo 22

Mi buen humor duró hasta el lunes a la tarde. Quiero decir, ¿Cuál era el motivo para irritarse? Ninguno. Las cosas estaban volviendo a la normalidad en casa. Mis amigas no me habían presionado en semanas. Oh sí, y acabé por tener una cita con el chico perfecto. ¿Quién se quejaría?
—No creo que alguna vez te haya visto tan feliz —observó Casey cuando salíamos del estacionamiento estudiantil. Su voz estaba llena de ánimo, un desafortunado efecto secundario del ensayo de animadoras, y ella saltaba arriba y abajo en su asiento —. Es tan refrescante.
—Dios, Casey me haces sonar suicida o algo así.
—No es eso —dijo —. Es solo que no estas tan amargada como otras veces. Es un buen cambio.
—No soy una amargada.
—Sí lo eres —ella se acercó y me palmeó la rodilla —. Pero está bien, _____. Es sólo parte de tu personalidad. Lo aceptamos. Pero no estás amargada ahora, y eso es genial. No lo tomes como un insulto.
—Lo que sea — Sonreí.
— ¡Lo ves! —Chilló Casey —. Estás sonriendo. No puedes parar ¿no? Como dije, estás más feliz de lo que nunca he visto.
—De acuerdo, quizás tengas razón —admití. Era algo así como la verdad. Tenía a Casey y Jessica de vuelta. Las cosas estaban bien con papá. ¿Por qué quejarme?
—Siempre la tengo —se inclinó y cambió de emisora de radio era horrible “Los 40 principales”. —Así que, ¿Qué hay de tú y Toby? ¿Algún chisme que valga la pena?
—No realmente. Él vendrá a casa esta tarde.— ¡Ooh! Ella se acomodó en el asiento y me guiñó un ojo
— Eso suena a algo que vale lapena chismorrear. Habrás conseguido unos condones XL ¿verdad?
— ¡Cállate! —dije-. No es ese tipo de relación, y lo sabes. Sólo vendrá para trabajar en nuestra redacción para Gobierno AP. Es…– Me interrumpí cuando mi móvil, el cual estaba en el porta vasos, comenzó a vibrar fuertemente. Mis dedos inmediatamente se cerraron sobre él. Sabía quien me llamaba, y esos pocos acordes fueron todo lo que necesitaba para arruinar mi tarde.
— ¿Britney Spears? Tienes Womanizer como tono ¿en serio? Oh Dios Mío _____, esa canción es del, 2008—Rió Casey. —No dije nada. — ¿No vas a contestar?
—No
— ¿Por qué no?
—Porque no quiero hablar con él.
— ¿Con quién?– No respondí, así que Casey cogió mi teléfono y miró el identificador de llamadas. Escuché su conocido suspiro. Unos pocos segundos después el teléfono dejo sonar, pero no pude forzar a mi cuerpo a que se relajara otra vez. Me sentía tensa y ansiosa, y no ayudaba que los ojos de Casey estuvieran fijos en mí.— ¿No has hablado con él?
—No—Dije entre dientes.— ¿Desde el día que te recogí en su casa?
—Mm-mm
—Oh, _____ — Suspiró.El sonido paro, bueno, excepto por el molesto ruido de la cantante pop sin talento de la radio, pero ella estaba muy ocupada quejándose acerca de su novio que la había engañado, como para preocuparse por mis problemas.— ¿Qué crees que quiera? — Preguntó Casey cuando la canción terminó. Ella sonó un poco amargada.
—Conociendo a Joseph… probablemente un consuelo sexual—me quejé—. No es nada másque eso.
—Bueno, entonces esta bien que no hayas contestado—ella puso mi teléfono otra vez en el porta vasos y cruzó los brazos sobre su pecho-. Porque él no te merece, _____ . y tú estás con Toby ahora, y él es perfecto para ti, y te trata de la forma en que deben tratarte… a diferencia del imbécil ese.– Parte de mi quería contestarle. Defender a Joseph. Él realmente no me había tratado mal. Quiero decir, sí, al final me llamaba Duffy, lo que me molestaba, pero a pesar de todo, Joseph había sido bueno conmigo. Aunque no le dije eso a Casey. No dije nada en absoluto. Ella no sabía nada acerca de laúltima noche con Joseph, había sido mi amigo por 12 horas completas. Ella no sabía acerca de la recaída de papá, o la forma en que Joseph me había defendido. Esas eran cosas que nunca le podría decir.Ella solo estaba enojada con él porque estaba asustada. Asustada de que volvería con Joseph y me olvidara de ella y de Jessica otra vez. Haber defendido a Joseph no hubiera ayudado mucho. Toby había ido de cerebrito a héroe en la mente de Casey. Simplemente porque no mehabía apartado de ella. No estaba pasando cada tarde con él de la manera que lo hacía con Joseph. Y realmente no quería. Algunas veces eso me asustaba, pero me figuré que era normal. Eso era sano, una relación en la que yo no estaba escapando, a diferencia de lo que tenía con Joseph. Y de momento estaba feliz por pasar algún tiempo con mis amigas. Miré a Casey y pulsé el desbloqueo automático de su puerta.
—No te preocupes por mí. Tienes razón Toby es genial, y ha hecho fácil que lo olvide. Ya lo he hecho. Las cosas están yendo bien para mí, así que no te preocupes.
—Está bien—dijo—. Dios, bueno, te veré mañana _____ .
—Adiós.– Ella salió del coche y yo me alejé conduciendo, preguntándome si le acababa de mentir. Honestamente, no estaba segura. De camino a casa, Joseph volvió a llamar. Lo ignoré. Porque las cosas estaban yendo bien para mí. Porque ya lo había olvidado.Porque hablar por teléfono y conducir al mismo tiempo no era seguro.Saqué a Joseph de mi cabeza cuando vi el coche de Toby estacionado frente a mi casa. Papá no había vuelto del trabajo todavía, así que estaba sentado en las escaleras, de la entrada, con un libro. El sol se reflejaba en la montura de sus gafas, haciendo que se vieran extra brillantes. Como si fueran un trofeo. Salí del coche y camine y hacía él.
—Hola—dije—. Lo siento tenía que llevar a Casey a casa.–Me sonrió. No con una sonrisa falsa…Tenía que despabilarme. No iba a pensar en Joseph. No iba a echarlo de menos. No cuando tenía a Toby. El Toby, dulce, normal y de brillante sonrisa.
—Está bien—dijo—. Estoy disfrutando del clima. Es muy impredecible en primavera—.Colocó un señalador entre las páginas de su novela—. Esta bien que luzca un poco el sol.
— ¿Bronte? —Pregunté, viendo la portada de su libro.— ¿Cumbres Borras cosas? ¿No es ese un libro para chicas, Toby?
— ¿Lo has leído?
—Bueno, no—admití—. He leído a “Jane Eyre” que es definitivamente feminista. No estoy diciendo que eso sea un problema. Personalmente soy una feminista total, pero es unpoco incompleto para un adolescente. Toby negó con la cabeza.
—Jane Eyre no es Charlotte Bronte. Cumbres Borras cosas es de Emily. Las hermanas son muy, muy diferentes.– Sí, “Cumbres Borras cosas” es usualmente considerada una historia de amor, pero no estoy de acuerdo con eso. Es casi una historia de ffantasmas, y hay más odio que romance. Cada personaje es atroz, caprichoso y egoísta… es algo así como ver un episodio de “Gossip Girl” en mil ochocientos. Exceptoclaro, mucho menos ridículo.
—Interesante—murmuré, disgustada ya que en secreto veía “Gossip Girl” regularmente.
—No es el favorito de la mayoría de los chicos de mi edad, supongo—dijo—. Pero se lee rápido. Deberías leerlo.
—Tal vez lo haga.
—Deberías.– Sonreí y negué con la cabeza. — ¿Estás listo para entrar o qué?
—Absolutamente— Cerró el libro de golpe y se puso de pie.
— Tú primero.–Abrí la puerta y lo dejé entrar delante de mí, donde inmediatamente se sacó los zapatos.No es que viviéramos como cerdos o nada de eso, pero nunca nadie había hecho eso en mi casa. No pude evitar estar impresionada.
— ¿Dónde trabajaremos? —preguntó. Se dio cuenta de que lo estaba mirando y miré a otro lado.
— Oh—. Dije casualmente—.Um… ¿mi habitación?– Dios, espero que no piense que soy una acosadora por mirarlo de esa manera.
—Si no te molesta—dijo Toby.
—No, está bien. Vamos.– Me siguió escaleras arriba. Cuando llegamos a mi habitación, abrí la puerta despacio mirando rápidamente los artículos vergonzosos (ropa interior, corpiños, etc.) que tal vez estuvieran en el suelo. No había moros en la costa, y recé para que eso no hubiera sido demasiado obvio. Abrí la puerta completamente y le hice un gesto a Toby para quepasara.
–Lo siento, está un poco desordenado— Dije mirando la pila de ropa desordenada, ropa limpia que siempre estaba al pie de mi cama y traté de no pensar en la última vez que un chico estuvo en mi habitación y como se rió de mi neurótica forma de doblar la ropa. ¿Qué pensaría Toby de ello?
—Está bien— Toby movió una pila de libros de la biblioteca cuyas fechas de entrega habían expirado en mi silla y los puso sobre el escritorio. Y luego se sentó
— Tenemos diecisiete,nuestras habitaciones suelen ser desastrosas. No sería natural si no fuera así.
—Supongo que no— subí a mi cama y me senté con las piernas entrecruzadas.
— Yo solamente no quería molestarte.
—Nada acerca de ti podría molestarme _____.– Necesité de todo lo que tenía para ignorar cuán cursi sonaba eso. Sonreí de todas manerasy miré mi edredón lila. Nunca recibí tantos cumplidos de una persona, y no era muy buena aceptándolos. Mayormente porque siempre estaba muy ocupada burlándome de lo cursi que sonaban. Pero estaba trabajando en eso.Y luego, la verdad era que me estaba sonrojando.
Ni siquiera noté que Toby se movió hasta que estuvo sentado a mi lado.
—Lo siento—dijo—. ¿Te avergoncé?
—No… Bueno, sí, pero no estoy molesta.
—Mientras sea así.– Se inclinó y me besó la mejilla, pero no dejé que parara ahí. Giré la cabeza y presioné mis labios contra los suyos, justo cuando estaba comenzando a retirarse. No fue tan natural como esperaba. Sus gafas se pegaron en la cara por un segundo, pero intente hacerle creer que no me había dado cuenta. Sus labios eran tan suaves que me pregunté si usaba bálsamo labial. En serio, nadie tiene labios tan perfectos sin cuidárselos ¿no es así? Él debió de haberse sentido asqueado por los míos, que probablemente estaban escariados. Pero si lo estaban, no lo demostró. Su mano se movió hacía mi brazo y descansó en mi hombro, empujándome hacia él. Nos sentamos en la cama y nos besamos por unos minutos, pero el sonido de mi teléfono rompió el momento. ¡Demonios! Y por supuesto, era el mismo tono de Britney Spears. Él que menos quería escuchar en ese momento... parecía gritarme. Toby se separó y miró hacia el suelo donde había lanzado mi bolso. Cuando no me moví, se volvió hacia mí con las cejas levantadas.
— ¿Ignorando a alguien? —preguntó.
—Bueno…um, sí
— ¿Estás segura que no necesitas responder?
—Totalmente.–

Antes de que pudiera hacer más preguntas, lo besé de nuevo. Duramente, esta vez. Y aunque él dudo por un momento, me lo devolvió. Busqué a tientas quitarle sus gafas y colocarlas en la mesita de noche, al lado de mi cama, antes de que nuestros brazos se entrelazaran alrededor nuestro en un beso más profundo.Lo empujé hacia las almohadas conmigo. No había suficiente espacio para los dos en mi cama individual, por lo que él tuvo que recostarse parcialmente sobre mí. Una de sus manos estaba en mi pelo y la otra descansaba cerca de mi codo.Él no estaba tratando de agarrar uno de mis pechos, no había deslizado sus manos debajo de mi camiseta, y no había tratado de desabrocharme los pantalones.En verdad, Toby no trató nada riesgoso. Tuve la sensación de que tendría que hacer todos los movimientos yo, como desabotonarle la camisa, y lo hice. Por un instante, me pregunté si él estaba dudando porque era la Duff. Porque realmente no me encontraba atractiva. A pesar de todos esos cumplidos que me hizo, no se sentía atraído. No como Joseph. No. Sabía que eso no estaba bien. No, era que Toby no quería las cosas rápidas. Él era un adolescente después de todo, pero él era un caballero. Un paciente, y respetuoso chico, que no quería cruzar ninguna línea. Y nosotros llevábamos poco tiempo.
Eso me hacia una ramera? ¿Por el hecho de que sólo lleváramos cuatro días y que yo ya estaba con él en mi pequeña cama? ¿Lo haría para olvidar a Joseph? ¿O todas las chicas lo hacen? Vikki se acostó con la mayoría de sus novios en la primera cita. Aunque la escuela entera pensaba que Vikki era una ramera. Casey durmió con Zack una semana después de que empezaran a salir. Casey tenía quince años en aquel momento, y Zack fue su primer novio. Ella era ingenua y estúpida, y no dudó en admitir que fue un gran error. Pero yo sabía que no me sentiría de esa manera con Toby. Quiero decir, yo era la que estaba presionando esto. Yo quería ir más lejos con él. Porque me gustaba. Porque era dulce y lindo. Porque él no estaba avergonzado de salir conmigo. No podía pensar en una buena razón para no acostarme con él. Dios, sólo quería dejar de pensar. Lo besé más fuerte, lo acerqué más, tratando de recrear ese adormecimiento mental que sentía antes… con Joseph. Pero no estaba funcionando. No podía dejar de pensar. Desabotoné el resto de los botones de la camisa de Toby y lo ayudé a tirarla al suelo. Él era algo escuálido, con casi nada de músculo. Casey lo hubiera llamado “flaco chic” o algo así. Tentativamente sus manos comenzaron a levantar la parte de abajo de mi camiseta. Se movía despacio como si esperara que fuera a detenerlo. Me besó, siempre preocupado de que estuviera cruzando la línea. Enganché mi pierna alrededor de su cintura y apreté mi cuerpo contra el suyo.Sólo Dios sabe cuánto tiempo pasamos besándonos en la cama, sacándonos la ropa al ritmo de un caracol. Estaba sin aliento para cuando tuvo las agallas de sacarme la camiseta y tirarla a la alfombra. Aunque parte de mi, apreciaba su paciencia, no podía evitar pensar.Se tomó el tiempo suficiente.Podía sentir su mano derecha avanzando poco a poco, como una tortuga, hacia el cierre de mi sostén. A este paso habría sido media noche antes de que se lo quitara, y por alguna razón, me sentía urgente y ansiosa. Quería que lo quitara. Quería sentirme atractiva y deseada. Quería dejar de pensar. Así que lo empujé y me senté, con mis piernas todavía envueltas alrededor de él. Ambos respirábamos pesadamente, mirándonos el uno al otro.
— ¿Estás segura de esto? —susurró Toby.
—Mucho.– Busqué el cierre, pero justo cuando mis dedos alcanzaron el gancho, hubo un golpe en mi puerta.
— ¿_____ ? – Toby y yo saltamos, nuestros cuellos se giraron hacia la puerta que se abría. Joe nos miró paralizado en la entrada de la puerta.






jeje.. ahi tienen... comenten!!!!!!!!!!!!!!!! juju
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Hoy a las 06:17

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The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)
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