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 The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)

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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 10:43

chicas.. en realidad.. los verdaderos personajes principales son
Wesley: Joe
Bianca: ______

si por ahi salen esos nombres.. ya saben quienes son.. ^^ sigo con los caps



Capítulo 9

Papá no salió de su dormitorio el resto del fin de semana. Llamé un par de veces el domingo por la tarde y me ofrecí a hacerle algo de comer, pero él sólo murmuró una negativa sin abrir la puerta. Su aislamiento me aterrorizó. Debía estar deprimido por lo de mamá, y avergonzado de haber dejado pasar su tren. Pero yo sabía que no era saludable. Decidí que si no salía antes del lunes por la tarde,entraría en la habitación y... bueno, no sabía lo que iba a hacer a continuación. Mientras tanto, intentaría no pensar en mi padre o en los papeles de divorcio que estaban en la mesa de la cocina. Sorprendentemente, fue bastante fácil. La mayoría de mis pensamientos pululaban alrededor de Joseph. Pero realmente no sabía cómo manejar la situación en el instituto el lunes. ¿Qué hacer después de una aventurade una noche (o, en mi caso, una de tarde) con un chico popular del instituto? ¿Se suponíaque debía actuar de forma indiferente? ¿Tratar de no disimular el odio o parecer normal?¿O bien, ser honesta conmigo misma y reconocer que me había gustado? ¿Bajar el tono de desprecio y ser amigable? ¿Le debía algo? Por supuesto que no. El había disfrutado de la experiencia tanto como yo menos el odio hacia uno mismo. En el momento en que llegué al instituto el lunes por la mañana, había decidido evitarlolo más posible.
— ¿Estás bien, _____ ? —Preguntó Jessica cuando salimos de italiano, al final del primer piso.- Estás actuando… rara
.Lo voy a admitir, mis habilidades de espionaje no eran precisamente buenas, pero sabía que Joseph iba a pasar por delante de la clase cuando fuera de camino a la suya en el segundo piso, y yo no quería arriesgarme a una reunión incómoda post-sexo en el pasillo. Miré con ansiedad por el borde de la puerta, examinando a la multitud buscando los rizos castaños inconfundibles. Pero Jessica sabía que algo pasaba, estaba siendo demasiadoobvio.
—No es nada —Mentí, saliendo al pasillo como un niño pequeño mirando a ambos lados cuando va a cruzar una calle muy transitada, y me sentí aliviada al no verlo por ninguna parte. — Estoy bien.
—Oh, está bien —Dijo ella sin levantar sospechas-. Debo de estarlo imaginando, entonces.
—Sí, debes de estarlo imaginando Jessica se colocó un mechón suelto de cabello rubio que se había soltado de su coleta—.¡Oh, _____ , se me olvido contarte! ¡Estoy tan emocionada!
—Déjame adivinar, —bromeé—. Tiene algo que ver con Harrison Carlyle, ¿verdad? ¿Te preguntó en qué lugar conseguiste esos vaqueros ceñidos tan bonitos? ¿O cómo te arreglasel cabello?
— ¡No! —Jessica se rió—. No.... En realidad, es sobre mi hermano. Él viene a visitarnos esta semana, y debe llegar a Hamilton al medio día. Me va a recoger a la salida del instituto. Estoy muy emocionada, hace unos dos años y medio desde que se fue para la universidad y...
—Hola _____ , ¿estás segura de que estás bien? —Me quedé congelada en medio del pasillo. Podía sentir como me estaba quedando blanca y mis manos se tornaron frías, empecé a temblar y empezaba a sentir náuseas pero dije lamentira de siempre.
—Estoy bien.– Forcé a mis pies a moverse. — Estoy mejor, bueno, pensé que se me había olvidado algo. Estoy bien, ¿Qué estabas diciendo?– Jessica asintió con la cabeza.
— Oh, bueno, estoy muy entusiasmada con la llegada de Jake. No puedo creer que diga esto pero lo he echado tanto de menos. Será agradable pasar el rato con él durante unos días. Ah, y creo que Tiffany viene con él. ¿Te dije que acaban de comprometerse?
—No. Eso es genial.... Tengo que ir a clase, Jessica.
—Oh, está bien.... Bueno, te veo en Inglés, _____ .– Ya estaba a mitad de camino por el pasillo antes de que Jessica terminara de hablar. Pase junto a un grupo de estudiantes en estampida, apenas me fije en ellos, ya era bastante con andar de puntillas como para embestirles con mi mochila. Los sonidos a mí alrededor poco a poco se desvanecieron cuando los recuerdos no deseados inundaron mi cabeza. Era como si por las palabras de Jessica salieran sin control después de mucho tiempo.
—¿Eres _____ ? ¿La perra de primer año que se enrollo con mi novio?
—¿Tu novio? Yo no
—Mantente lo más lejos posible de Jake.– Mi rostro se enrojeció con los recuerdos. Mis pies se movieron tan rápido que casi corría hacia mi clase. Como si pudiera escapar de los recuerdos. Como si no me perseguían con una venganza. Pero Jake Gaither estaríade vuelta en Hamilton durante una semana. Jake Gaither estaba comprometido conTiffany. Jake Gaither... el chico que me rompió el corazón.Llegue a clase cuando sonó el timbre. Sabía que el señor Chaucer estaba mirándome pero no me molesté en voltear. Me senté cerca de la parte de atrás de clase, tratando desesperadamente de dedicarme a otra cosa, pero ni siquiera el comentario ingenioso deToby Tucker sobre el Poder Legislativo y su cara adorable hizo que dejara por un momento de pensar en Jake y su novia. Apenas escuché las palabras del Sr. Chaucer y cuando sonó el timbre, mis apuntes eran escasos, solo tenía dos frases apenas legibles. Dios, iba a suspender esta asignatura, las cosas se estaban poniendo feas. Si yo fuera una rica snob de Manhattan, podría haber sido un personaje en Gossip Girl (A veces veo esa serie de mala calidad... aunque mis amigas no lo saben) ¿Por qué no podía ser mi vida una comedia? Por otra parte, incluso en Friends tenían problemas. Entré en la cafetería, y me encontré con Casey y Jessica esperándome en nuestra mesa. Como siempre, Ángela, Vikki, Jeanine, y el primo de Jeanine se unieron a nosotros. Ángela estaba mostrando sus nuevos Vans, por lo que mi enfado fue desapercibido cuando me dejé caer en la silla.
—Son bonitos —Comentó Casey. — ¿Quién te los regaló?
—Mi padre—Contestó Ángela, acariciando la punta de su zapato.–Él y mi madre están compitiendo por mi amor ahora. En un primer momento estaba un poco molesta, pero he decidido seguir el rollo y divertirme con ello. — Ella cruzó laspiernas y se toco su pelo oscuro. —Estoy esperando por el próximo Prada.– Todos se rieron.
—No estuve nada de acuerdo con el divorcio de mis padres —Dijo Casey —A mi padre no le importaba si yo lo amaba más, supongo.
—Es triste, Case —Murmuró Jessica.
—Oh, no lo es—. Casey se encogió de hombros y empezó a coger su esmalte de uñas decolor naranja. —Papá era detestable. Yo me sentí satisfecha cuando mamá lo echó de la casa. Ella lloró mucho y cuando mamá es más feliz, el mundo es más feliz. Claro, que no tiene tanto dinero, pero no es como papá, siempre controlándonos. Él se ofreció acomprar un coche a mamá, ella no quería, pero él insistía.
—Los divorcios son deprimentes —Suspiró Jessica.- —Me sentí muy mal cuando mis padresse separaron. ¿No, _____ ?– Sentí como me ponía roja, menos mal que Casey cambió de tema, como si no hubiera oído la pregunta de Jessica.—Hola, Vikki, ¿qué ocurrió ayer por la noche? No nos dijiste donde habías ido. — Jeanine rió a sabiendas. — ¿Qué paso Vikki?– Vikki puso los ojos en blanco y se toco un mechón de su pelo rizado rubio perfectamente cuidados.
—Oh, Dios mío. Bueno tuve una pelea con Clint, no creo que me hable más, y Ross...– No presté atención a lo que estaba hablando mientras pensaba en otra cosa. Por mucho que quería de dejar de pensar en Jake. No me interesaban los problemas de Vikki. Cualquier otro día, hubiera encontrado divertida la historia debido a mi telenovela personal, pero en ese momento el drama parecía tan vago y sin importancia. Así que era insípido. Tan indulgente. Tan vacío. No pude evitar sentirme un poco culpable por pensar eso. Estaba muy distraída pero traté de escuchar los males de Vikki McPhee. Luego, algo que dijo me llamó la atención.-...
–Pero hice el tonto con Joseph un rato después...
— ¿Joseph? —Dije.– Vikki me miró, orgullosa de lo que ella veía como un logro. ¿No había más de dos tercios de las chicas en la escuela que habían logrado lo mismo? Por ejemplo yo... pero, porsupuesto, ella no sabía nada.
—Sí —Dijo—. Después de la pelea con Clint, terminé en el aparcamiento con Joseph. Estuvimos en su coche un rato hasta que mi madre me llamó y tuve que irme a casa antesde que pudiéramos hacer algo. Apesta, ¿no?
—Claro—Mis ojos se movieron a través de la cafetería, en busca de una cabeza marrón rizada por encima de los que le rodean. Estabas sentado con algunos de sus amigos, en su mayoría chicas, por supuesto. Estaban en una mesa rectangular larga al otro lado de la habitación.Llevaba una camiseta negra ajustada. No era muy apropiada para el frío que hacía,estábamos a principios de febrero, mostraba sus perfectos brazos musculosos. Brazos queme habían abrazado... que habían ayudado a borrar mi estrés…
— ¿Os dije chicas que mi hermano viene a la ciudad? —Preguntó Jessica—. Él y su novianos visitarán por una semana.– Casey me miró preocupada y se preocupó más cuando me vio levantarme.
— ¿A dónde vas, _____ ?– Todos en la mesa me miraron, y traté de parecer convincente.
—Acabo de recordar, —le dije— Que tengo que ir a hablar con Joseph acerca de nuestro trabajo de inglés.

Quería evitarlo pero tenía una mejor idea.
— ¿No lo acabasteis el sábado? — Preguntó Jessica.
—Lo empezamos pero no lo terminamos.
—Porque estaban muy ocupados con otras cosas. — Bromeó Casey haciéndome un guiño.
No luzcas culpable. No luzcas culpable.
— ¿No has oído? —Jessica se echó a reír.- —_____ está locamente enamorada de Wesley.– Fingí como si fuera a vomitar y todos rieron.
—Correcto —Le dije, asegurándome de quemi voz estaba llena de irritación y asco.- No lo soporto. Dios, lo he perdido el respeto desde que la señora Perkins me hizo trabajar con él.
—Estaría en éxtasis, si yo fuera tú —Dijo Vikki, sonando un poco amarga. Jeanine y Ángela asintieron con la cabeza.
—Como sea— Me sentía un poco nerviosa. —Necesito hablar con él acerca del trabajo. Nos vemos más tarde, ¿de acuerdo?
—De acuerdo —Dijo Jessica, riéndose. Me di prisa en cruzar la cafetería llena de gente, no paré hasta que estuve a unos pasos de la mesa de Joseph, donde el único ocupante era Carlyle Harrison. Entonces hizo una pausa de un segundo, de repente, un poco vacilante. Una de las chicas, era una delgada rubia con los labios de Angelina Jolie, estaba hablando acerca de unas vacaciones de mierda en Miami, y Joseph estaba escuchando con atención, obviamente, tratando de convencerla de su simpatía. La repugnancia borró mi inseguridad, y me aclaré la garganta con fuerza, consiguiendo de todo el grupo un poco de atención. La rubia estaba agitada y enojada, pero me centre en Joseph, que me miró con indiferencia, como si fuera cualquier chica.

—Necesito hablar contigo acerca de nuestro trabajo de inglés
— ¿Es necesario? —Preguntó Joseph con un suspiro.
—Sí -dije—. Ahora mismo. Yo no voy a suspender por tu pereza.– Puso los ojos en blanco y se levantó.—Lo siento chicas, el deber me llama —Dijo a las chicas afectadas— Os veré mañana, ¿me guardareis un sitio?
—Por supuesto que lo haremos —Chilló una pequeña pelirroja.Cuando Joseph y yo nos alejamos, oí decir a los de los Labios Grandes: — Dios, esa chicaes una perra. Cuando llegamos al pasillo Joseph preguntó:
— ¿Cuál es el problema, Duffy? Te envié uncorreo electrónico con el ensayo anoche, como me dijiste. ¿Y a dónde exactamente vamos? ¿A la biblioteca?—
—Cállate y ven conmigo—.Lo llevó por el pasillo, más allá de las aulas de inglés. No me pregunten de dónde saqué esa idea, porque yo no podía contestarla, pero sabía exactamente a dónde íbamos, y estaba segura de que esto me podría hacer una puta. Pero cuando llegamos a la puerta delarmario de la limpieza, no tenía ningún sentimiento de vergüenza... todavía no, por lo menos. Agarré el pomo de la puerta y vi los ojos de Joseph estrechados por sospecha. Abrí la puerta, comprobé que nadie estaba mirando, e hize un gesto para que él entrara. Joseph entró en el armario pequeño, y yo lo seguí, cerrando sigilosamente la puerta detrás de nosotros.
—Algo me dice que no se trata de
”La Letra Escarlata” —Dijo, e incluso en la oscuridad,sabía que él estaba riendo.
—Cállate– Esta vez me encontró a mitad de camino. Sus manos se enredaron en mi pelo y la mías se posaron en sus antebrazos. Nos besamos con violencia, y nos estrellamos contra la pared. Oí un caer una fregona, o tal vez una escoba, pero mi cerebro apenas registró el sonido cuando una de las manos de Joseph se trasladó a mi cadera, y me acercó más a él. Él era mucho más alto que yo, se tenía que inclinar para besarme. Sus labios sepresionaban con fuerza contra los míos, y dejé que mis manos exploraran sus bíceps. El olor de su colonia invadía el aire rancio de la habitación y llenó mis sentidos. Sentí como su mano insistentemente intentaba levantar el borde de mi camiseta. Con un suspiro, me aparte de él y me agarró por la muñeca.
—No, no ahora.– dije
—Entonces ¿cuándo? —Preguntó Joseph en mi oído. Todavía me tenia sujeta contra lapared. Ni siquiera le faltaba el aliento. Yo, en cambio, luchaba por recuperarlo.
—Más tarde.
—Se más específica.Me deshice de sus brazos y me dirigí hacia la puerta, casi tropecé con lo que parecía un cubo. Levanté una mano para retocarme el pelo ondulado y sujeté el picaporte.
—Esta noche. Voy a estar en tu casa cerca a las siete. ¿De acuerdo? —Pero antes de que pudiera responder, salí del cuarto y me apresuré por el pasillo,esperando que no luciera como el paseo de la vergüenza.

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 10:44


Capítulo 10

No pensé que el timbre que anuncia el final de la clase fuera a sonar nunca. Cálculo era terriblemente largo y aburrido, e inglés era horripilante. Me encontré a mí misma mirando a Joseph muchas veces, ansiosa por sentir de nuevo los efectos adormecedores que provoca en mi mente sus brazos, manos, y labios. Sólo recé para que mis amigas no lo notaran. Jessica, por supuesto, me creería si le digo que está imaginando cosas; Casey, por otro lado... bueno, con suerte Casey estaría muy absorbida con la clase de gramática del Sr. Perkins, ja, ¡sí claro!, para mirarme. Probablemente me interrogaría por horas y adivinaría todo lo que había pasado, viendo através de mis negaciones. De verdad necesitaba salir de aquí antes de ser expuesta.Pero para cuando finalmente sonó el timbre, no tenía prisa por salir. Jessica entró a la cafetería con su rubia coleta balanceándose tras ella.
—¡No puedo esperar a verlo!
—Lo entendemos, Jess —dijo Casey—. Amas a tu hermano mayor. Es lindo, en serio, pero has dicho eso como... ¿veinte veces hoy? ¿Treinta quizás?– Jessica se sonrojó.
—Bueno, no puedo esperar.
—Por supuesto que no puedes — sonrió Casey—. Estoy segura de que estará feliz de verte también, pero quizás quieras calmarte un poquito. —Se detuvo en medio de la cafetería y miró sobre su hombro hacia mí—. ¿Vienes, _____ ?
—No —dije, agachándome y jugando con los cordones de mis zapatos—. Tengo que... atar esto. Adelántaros chicas. No aplaceis la reunión por mí– .Casey me dirigio una mirada complice antes de asentir y empujar a Jessica hacia adelante. Comenzó una nueva conversación para distraer a Jessica de mi patética excusa.
—Háblame de su prometida. ¿Cómo es? ¿Es guapa? ¿Tonta como un saco de patatas? Quiero los detalles.– Esperé en la cafetería unos buenos veinte minutos, sin querer tener la oportunidad de encontrármelo en el aparcamiento. Qué gracioso que, hace menos de siete horas, había estado evitando a un chico completamente distinto... uno por el que ahora estaba desesperada por ver. Tan enfermo y retorcido como era, no podía esperar a estar de vuelta en la habitación de Joseph. De vuelta a mi propia isla privada. De vuelta a mi mundo de escape. Pero primero tenía que esperar que Jake Gaither saliera del aparcamiento. Cuando me sentí segura de que él se había ido, salí de la escuela, poniéndome el suéter. El viento de febrero golpeó mi cara mientras me movía a través del aparcamiento vacío, la visión de mi coche no me brindó ninguna comodidad. Me senté en el asiento del conductor, temblando como una loca y encendí el motor. El viaje a casa pareció durar horas, aunque el instituto de Hamilton está a sólo cuatro kilómetros de mi casa. Había comenzado a preguntarme si podía llegar a casa de Joseph unas pocas horas antes, cuando entré a mi cochera y recordé a mi papá.
Oh, genial su coche estaba aparcado allí, pero todavía no debería estar de vuelta del trabajo.
— ¡Maldición! —Gemí, golpeando el volante y saltando como una idiota cuando sonó labocina—. ¡Maldición! ¡Maldición!– La culpa se apoderó de mí. ¿Cómo me pude olvidar de papá?. Mi pobre papá, solo, atrincherado en su dormitorio. Me preocupé mientras salía del coche y caminaba pensando que estaría en su habitación. Si lo estaba, ¿tendría que tumbar la puerta?¿Luego qué? ¿Gritarle? ¿Llorar con él? ¿Decirle que mamá no lo merece? ¿Cuál era la respuesta correcta? Pero papá estaba sentado en el sofá cuando entré, con un tazón de palomitas de maíz ensu regazo. Dudé en la puerta, sin estar segura de qué demonios estaba sucediendo. Se veía... normal. No se veía como si hubiera estado llorando o bebiendo ni nada. Sólo se parecía a mi padre con sus gruesas gafas de montura y desordenado cabello castaño rojizo. De la misma manera en que lo veía todos los días de la semana.
—Hola, Abejorro —dijo, mirándome—. ¿Quieres palomitas? Hay una película de ClintEastwood en la AMC.
—Um... no gracias. —Miré alrededor de la habitación. No había vasos rotos. Ninguna botella de cerveza. Como si no hubiera estado bebiendo nada ese día. Me pregunté si eso era el final. Si la recaída había terminado. ¿Las recaídas funcionaban de esa manera? No tenía idea. Pero no podía evitar sentirme precavida—. ¿Papá, estás bien?
—Oh, estoy bien —dijo—. Me desperté tarde esta mañana, así que llamé al trabajo y les dije que estaba enfermo. No he cogido ninguno de mis días de vacaciones, así que no es gran cosa. Miré hacia la cocina. El sobre de Manila todavía estaba intacto en la mesa de la cocina. Intocable. Debió seguir mi mirada, o adivinarlo, porque con un encogimiento de hombros dijo: —Oh, ¡esos estúpidos papeles! Ya sabes, me tenían en un aprieto. Finalmente pensé en ello y me di cuenta de que sólo son un error. El abogado de tu madre escuchó que se había ido un poco más de tiempo de lo usual y soltó la bomba.
— ¿Has hablado con ella?
—No —admitió papá—. Pero estoy seguro de que ese es el problema. Nada de que preocuparse abejorro. ¿Qué tal el día?
—Estuvo bien.– Ambos estábamos mintiendo, pero yo sabía que mis palabras no eran ciertas. Él, por otra parte, parecía genuinamente convencido. ¿Cómo podía recordarle que la firma de mamá estaba en los papeles? ¿Cómo podía devolverlo a la realidad? Eso sólo lo llevaría a su habitación de nuevo o lo enviaría en búsqueda de una botella y arruinaría este momentode paz fabricada.Y no quería ser la que estropeara la sobriedad de mi papá. Consternado, decidí mientras subía las escaleras hacia mi habitación. Estaba simplemente consternado. Pero la negación no iba a durar mucho. Eventualmente tendría que despertar. Sólo esperaba que lo hiciera con gracia. Me estiré en mi cama con mi libro de cálculo en frente de mí, tratando de hacer una tarea que realmente no entendía. Mis ojos continuaban saltando al reloj despertador de mi mesita de noche. 3:28... 3:31... 3:37... Los minutos pasaban, y los problemas de matemáticas se volvieron borrosos, patrones de símbolos indescifrables, como runas antiguas. Finalmente cerré el libro y reconocí mi derrota. Esto era enfermo. No debería estar pensando en Joseph. No debería estar besando a Joseph. No debería estar durmiendo con Joseph. Maldita sea, semanas antes habría pensado que hablar con él era horrible. Pero mientras más giraba en mi mundo, más atrayente se volvía. No me malentiendan, todavía lo odiaba con pasión. Su arrogancia me hacía querer gritar, pero su habilidad para me; aunque sólo sea temporalmente, de mis problemas lo dejaba en lo alto. Era mi droga. Estaba enferma. Aún más enferma era la forma en la que le mentí a Casey, sobre esto cuando me llamó a las cinco y media.
—Hola, ¿estás bien? Oh, Dios mío, no puedo creer que Jake esté de vuelta. ¿Estás, como en estado de pánico? ¿Necesitas que vaya a tu casa?
—No —estaba nerviosa, todavía miraba el reloj cada pocos minutos—. Estoy bien.
—No te lo guardes, _____ —instó.
—No lo hago. Estoy bien.
—Voy para allá —dijo ella.
—No —dije rápidamente—. No lo hagas. No hay razón para ello.– Hubo silencio por un segundo, y cuando Casey habló de nuevo, sonaba un poco herida.
—De acuerdo... pero, quiero decir, incluso si no hablamos acerca de Jake, podríamos salir o cualquier cosa.
—No puedo —dije—. Yo, um... —Eran las cinco y treinta y tres. Aún había una hora para poder salir a lo de Joseph. Pero no le podía decir eso a Casey. Nunca. —Pienso que me voy a ir a la cama temprano esta noche.
— ¿Qué?
—Me quedé despierta hasta muy tarde anoche viendo, u... una película. Estoy exhausta.– Ella sabía que estaba mintiendo. Era muy obvio. Pero no me cuestionó. En su lugar, sólo dijo:
—Bueno... bien, supongo. ¿Pero quizás mañana? ¿O este fin de semana? En verdad necesitas hablar de ello, _____ . Aun cuando pienses que no lo necesitas. Sólo porque es el hermano de Jessica...– Al menos ella pensó que estaba mintiendo para encubrir mis asuntos con Jake. Prefería que pensara eso, que la verdad. Dios, era una amiga de mierda. Pero Joseph era algo acerca de lo que tenía que mentir. A todos. Cuando finalmente se hicieron las seis y cuarenta y cinco, agarré mi suéter y corrí hacia abajo por las escaleras, sacando las llaves de mi bolsillo. Encontré a papá en la cocina, calentando en el microondas unas mini pizzas. Me sonrió mientras me colocaba mis guantes.
—Oye, papá —dije—. Volveré más tarde.
— ¿A dónde vas, Abejorro?– Oh, uh, buena pregunta. Este era un problema que no había anticipado, pero cuando todo lo demás falla, di la verdad... o al menos parte de ella.
—Voy a la casa de Joseph Jonas. Estamos trabajando en un ensayo para inglés. No llegaré acasa tarde — Oh, por favor, pensé. No permitas que mis mejillas se sonrojen.
—De acuerdo —dijo papá—. Diviértete con Joseph.– Salí de la cocina antes de que mi cara ardiera en llamas.
— ¡Adiós, papá!– Casi corrí hasta mi coche y me resulto difícil cuando entré en la autopista. No iba aobtener mi primera multa por Joseph. El límite tenía que estar señalado en algún lugar.Entonces de nuevo, ya había cruzado varios límites. ¿Qué estaba haciendo exactamente? Siempre me había burlado de las chicas que jodían con el Jonas ese, y aun así, aquí estaba yo, volviéndome una de ellas. Me dije que había una diferencia. Esas chicas pensaban que tenían una oportunidad con Joseph; lo encontraban sexy y atrayente, lo que de una forma retorcida, supongo que lo era. Ellas pensaban que era un buen chico, que podían domarlo, pero yo sabía que era un imbécil. Sólo quería sucuerpo. Ninguna atadura. Nada de sentimientos. Sólo quería el subidon. ¿Eso me hacía una drogadicta y una prostituta?Detuve mi coche en frente de la inmensa casa y decidí que mis razones eran justificadas. La gente con cáncer fumaba marihuana con prescripción médica; mi situación era muy similar. Si no usaba a Joseph para distraerme, me volvería loca, así que en realidad me estaba salvando de la autodestrucción y una montaña de facturas por terapia. Caminé por la acera y toqué el timbre. Un segundo después, el seguro sonó y el pomo giró. En el instante en que la sonriente cara de Joseph apareció en la puerta, supe que, apesar de mi razonamiento, esto estaba mal. Asqueroso. Enfermo. Poco saludable.Y completamente estimulante.

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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 10:47

Ahi estan chicas.. 3 caps.. comenen y les bajare mas..

y niki .. al terminar esta novela.. o libro como sea.. sabras realmente el significado de una Duff.. creeme, no te conosco, pero con o esas libras, se que eres espectacular Very Happy pero.. se que te has esforzado, yo no me he he esforzado mucho.. a la justa he llegado a bajar solo 4 o 3.. te admiro.. ^^


comenten y gracias chicas.. ^^


Pasen por mis noves

The duff (joe y tu adaptada hot)
http://jbvenezuela.activoforo.com/t10934-the-duff-joe-jonas-y-tu-adaptada

Criminal love (nick y tu.. mia^^)
http://jbvenezuela.activoforo.com/t10908-crimal-love-nicktu

Denle click.. no se arrepentiran^^

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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 11:54

adoro tu novee siguelaaa por faa
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nikifriky
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 12:47

Hahahahahahaha muchas gracias Smile y me encanta estoii tratando de comprarme el libro en ingles e ir leyendo la nove... Razz

Pon mas capis is really good Very Happy ____________ esta lok!!!!
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FerJonas12
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 15:36

Gracias por los capis! De verdad que me encanta la nove!
Sube sube mas si? :3
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JustKeepDreaming~
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 17:12

Nueva Lectora..
Tienes que seguir por que esta buenisima..!!
C:
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Samm Jonas
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 19th 2012, 18:55

Wooow! En serio amo tu nove! Es extraño qe ella solo lo busqe para olvidar las cosas haha como su droga! Eso ya es amor :3 me encanto esa idea pero yo no quiero que Joe le cOquetee a otras haha se me hace qe ya estaba enamorado desde el principio y la palabra DUFF tiene algo qe ver haha aparte me encanta qe joe no la rechace JAJA pero ya que sean novios en serio Smile a si JAJA soy nueva lectora me llamo samantha pero me dicen Sam y pues
Creo qe es obvio qe quiero que la sigas :3
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sheila_jemi
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 01:48

ashhh perdoname no haberte comentado antes y muxas gracias por haberme dedicado los primeros capis pero no e podido meterme k te keria decir k la sigaaaaassssss
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Rebecca Alvz
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 10:57

Uh. Creo que la Rayis no debería de
hacer eso..... Por alguna razón me preocupa
jajajajaja xD pero me encanta la nove
y espero que la sigas pronto porfa Wink
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:45

IrennIsDreaMy escribió:
adoro tu novee siguelaaa por faa


Gracias Irene... y no te preocupes.. aqui dejo 3 caps... ^^
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:47

nikifriky escribió:
Hahahahahahaha muchas gracias Smile y me encanta estoii tratando de comprarme el libro en ingles e ir leyendo la nove... Razz

Pon mas capis is really good Very Happy ____________ esta lok!!!!

jajjaa, bueno si quieres leer por adelantado.. no me opongo.. pero no me imagino como seria leerlo en ingles.. igual.. suerte.. y gracias.. ^^
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:48

FerJonas12 escribió:
Gracias por los capis! De verdad que me encanta la nove!
Sube sube mas si? :3

Por supuesto que subo mas capis.. y quiero dejarlas con la intriga.. jeje.. se aproximan mas problemas.. podria decirse.. gracias por comentar.. Fer.. ^^ besos
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:51

JustKeepDreaming~ escribió:
Nueva Lectora..
Tienes que seguir por que esta buenisima..!!
C:

Bienvenida.. espero te guste la nove.. porq a mi me encanto... y ni que hablar del final.. para mi fue.. grandioso.. son.. 27 caps.. asi que espero les guste.. y otra vez.. "benvenuta!"
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:53

Samm Jonas escribió:
Wooow! En serio amo tu nove! Es extraño qe ella solo lo busqe para olvidar las cosas haha como su droga! Eso ya es amor :3 me encanto esa idea pero yo no quiero que Joe le cOquetee a otras haha se me hace qe ya estaba enamorado desde el principio y la palabra DUFF tiene algo qe ver haha aparte me encanta qe joe no la rechace JAJA pero ya que sean novios en serio Smile a si JAJA soy nueva lectora me llamo samantha pero me dicen Sam y pues
Creo qe es obvio qe quiero que la sigas :3

Si pues ella misma lo dice.. es como su droga.. quiere olvidarse de todos sus problemas.. y como tiene ese primer efecto que Joe le lleva al orgasmo y hace que olvide todo.. tmb tiene su segundo efecto.. del cual se enteraran pronto.. ^^
y no te preocupes.. todo a su debido tiempo.. quien sabe si estan o no de novios.. por ahora solo son.. enemigos con derechos ^^
bienvenida y gracias por comentar
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:56

sheila_jemi escribió:
ashhh perdoname no haberte comentado antes y muxas gracias por haberme dedicado los primeros capis pero no e podido meterme k te keria decir k la sigaaaaassssss

no te preocupes sheila.. cuenta con que hayas aparecido otra vez ^^

comenta.. y gracias
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:57

Rebecca Alvz escribió:
Uh. Creo que la Rayis no debería de
hacer eso..... Por alguna razón me preocupa
jajajajaja xD pero me encanta la nove
y espero que la sigas pronto porfa Wink

quizas a todos nos preocupa.. incluso a mi me da rabia que le mienta a Casey.. pero en fin.. razones debe tener.. aqui van tres caps.. espero te guste.. bye comenta
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 14:58

Capítulo 11


Tenía el cabello hecho un desastre. Me vi en el gran espejo y trate de aplacar el desastre de ondas caoba mientras Joseph se ponía su ropa detrás de mí. Definitivamente una situación en la que nunca me imagine estar.
—Estoy perfectamente de acuerdo con ser usado, —dijo él mientras tiraba dentro de su apretada franela negra. Su cabello era bastante incriminatorio también—. Pero megustaría saber para qué estoy siendo usado.
—Distracción.
—Eso ya lo deduje. —El colchón crujió cuando se dejó caer sobre su espalda y se metió los brazos detrás de su cabeza—. ¿De qué se supone que te estoy distrayendo? Hay una posibilidad de que, si lo sé, podría hacer mi trabajo más eficientemente.
—Lo estás haciendo bien ya—. Pase los dedos a través de mi cabello, pero estaba lo mejor que podría lograr. Suspirando, me aleje del espejo y le di la cara a Joseph. Para mi sorpresa, el me estaba viendo con verdadero interés—. ¿Realmente te importa?
—Claro—. El se sentó y dio unas palmaditas en un lugar junto a él—. Hay más en este increíble cuerpo que abdominales impresionantes. Tengo un par de oídos también, y ellos funcionan muy bien.– Pongo en blanco los ojos y me siento a su lado, poniendo mis pies sobre la cama
—. Bien,– digo, envolviendo mis brazos alrededor de las rodillas—. No es que importe, pero supe que mi exnovio vuelve a la ciudad por una semana esta mañana. Es estúpido, pero entré enpánico. Me refiero, la última vez que nos vimos… no fue muy bien. Es por eso que te arrastré hasta el armario en la escuela.
— ¿Qué pasó?
—Tú estabas allí. No me hagas revivirlo.
—Me refiero con tu ex-novio, —dijo Joseph—. Tengo curiosidad. ¿Qué clase de miseria pudo causar a una persona odiosa como tú correr a mis brazos musculosos? ¿O es él el que puso la capa de hielo alrededor de tú corazón? —sus palabras sonaron chistosas, pero su sonrisa sonaba sincera, no la desequilibrada que él usa cuando piensa que está siendo inteligente.
—Comenzamos a salir durante mi primer año, —comienzo a decir de mala gana—. El era un estudiante de último año, y sabía que mis padres nunca me dejarían verlo si ellos supieran cuantos años tenia. Así que mantuvimos todo en secreto para todo el mundo. El nunca me presentó a sus amigos o me llevó a ningún lugar o me habló en la escuela, y simplemente asumí que era para protegernos. Bien, por supuesto, estaba totalmente equivocada.– Sentía hormigueo en mi piel mientras los ojos de Joseph me veían. Dios, eso me molestaba. El quizás me estaba viendo con pena. Pobre Duffy. Mis hombros se tensaron, y mire mis medias, negándome a ver su reacción de mi historia. Una historia que no lehabía contado a nadie sino a Casey.
—Así que lo vi compartiendo con una chica algunas veces en la escuela, —continúe—. Cadavez que le preguntaba, el solo me decía que eran amigos y que no me preocupara. Así queno lo hice. Es decir, el me dijo que me amaba. Tenía toda la razón de creerle. ¿Cierto?– Joseph no respondió.—Entonces ella se enteró. La chica con la que lo estaba viendo me rastreó un día en laescuela, y me dijo que dejara de follar con su novio. Pensé que era un error, así que le pregunté a el…
—No era un error, —adivinó Joseph.
—Nop. Su nombre era Tiffany, y ellos habían estado juntos desde séptimo año. Yo era la otra mujer… o chica, técnicamente.– Lentamente, miré hacia arriba y vi a Joseph haciendo una mueca.
— Que hijo de puta, —dijo él.
— No puedes hablar. Eres el más grande playboy que hay.
—Es verdad, —admite—. Pero no hago promesas. El te dijo que te amaba. El hizo un compromiso. Yo no haría eso nunca. Una chica puede creer lo que quiera creer, pero no digo nada que no sienta. Lo que el hizo es la marca de un verdadero hijo de puta.
—En fin, el esta de vuelta en la ciudad esta semana con Tiffany… su prometida.– Joseph dejó escapar un silbido bajo
— Ah, eso es embarazoso.
— ¿Tu crees?– Hubo una larga pausa. Finalmente, Joseph habló,
—Bien, ¿Quién es el? ¿Lo podría recordar?
—No lo se. Quizás. Su nombre es Jake Geither.
—Jake Geither. —La cara de Joseph se tornó en horror—. ¿Jake Geither? ¿Te refieres a ese extraño chico? El chiflado con acné y nariz de garfio? —sus ojos se abrieron como platos sorprendido—. ¿Dime como demonios él tenia dos chicas? ¿Por qué alguien saldría con el? ¿Por qué saliste con el? El era una bestia.–Sentí que mis ojos se contrajeron.
— Gracias, —murmuré—. ¿No crees que tal vez eso es lomejor que una Duff puede lograr?– La expresión de Joseph se cayó. El miró más allá de mi, examinando nuestro reflejo en ele spejo de la habitación. Después de unos momentos de incomodo silencio, el dijo
— Sabes, _____ , no eres tan inatractiva. Si tienes cierto potencial. Tal vez si te la pasaras con diferentes amigas…
—Detente, —digo—. Mira, ya me he acostado contigo dos veces. No tienes que alagarme. Además, amo mucho a mis amigas como para cambiarlas por el bien de lucir más atractiva.
— ¿De verdad?
—Si. Me refiero, Casey ha sido mi mejor amiga, desde, siempre, y ella es la persona más leal que he conocido. Y Jessica… bien, ella no tiene idea de su hermano y yo. No éramos amigas en ese entonces. En realidad, no quería conocerla después de que Jake y yo rompimos, pero Casey dijo que seria bueno para mí y ella tenia razón… como siempre. Jessica puede ser un poco histérica, pero es la más dulce e inocente persona queconozco. Nunca podría dejarlas solo por lucir bien. Eso me haría una verdadera idiota.
—Entonces tienen suerte de tenerte.
—Te dije que no halagaras…
—Solo estoy siendo honesto. —Joseph frunció el ceño mirando al espejo—. Solo tengo un amigo… un verdadero amigo. Harrison es el único tipo con que se me verá, y eso es porque no estamos tratando de atraer a la misma audiencia, si sabes a lo que me refiero—. Una pequeña sonrisa se expandió en sus labios cuando volteó a verme.
—La mayoría de las personas harían lo que fuese para evitar estar con la Duff.
—Bueno, creo que no soy la mayoría—. El me miró seriamente—. ¿La palabra ni siquiera te incomoda? —preguntó.
—No. —Sabía que era una mentira en el segundo en que la respuesta pasó por mis labios. Si me molestaba, pero no admitiría eso. Especialmente no a él.

Todo mi cuerpo parecía ser consciente de sus ojos en mí otra vez. Antes de que el pudiera decir nada, me paré y camine a la puerta del cuarto.
—Escucha, —digo, girando el pomo de la puerta—. Me tengo que ir, pero estaba pensando que deberíamos hacerlo de nuevo—. Como una aventura, tal vez. Puramente físico. ¿Sin ataduras?
— No puedes tener suficiente de mí, ¿verdad? —Preguntó Joseph, se extendió sobre la espalda de nuevo con una sonrisa—. Eso suena muy bien para mí, pero si soy tan fantástico, deberías correr la voz con tus amigas. Dices que las adoras, por lo que deberías permitirles experimentar el mismo placer alucinante... tal vez al mismo tiempo. Es lo correcto.– Le fruncí el ceño.
— Cuando pienso que tal vez tienes alma, dices mierdas como esa. — La puerta dio un vuelco a la pared cuando la abrí. Me marché por la escalera y grité—,¡Saldré por mi propia cuenta!
— ¡Nos vemos pronto Duffy!– Que pendejo. Mi padre no parecía darse cuenta de lo que la rodeaba. Creo que su modo de padre sospechoso estaba defectuoso o algo, porque apenas me interrogó cuando me salí de la casa para ir a ver a Joseph más y más esa semana. Y cualquier papa cuerdo se hubiese alertado cuando su hija usara la excusa de “trabajando en un artículo” dos veces seguidas, ¿pero cuatro veces en una semana? ¿Realmente pensaba que me tomaría tanto tiempo escribir ese estúpido ensayo? ¿No estaba preocupado de que estuviese haciendo exactamente lo que estaba haciendo? Aparentemente no. Cada vez que salía de la casa, el solo decía
— Pásala bien, abejorro.– Pero creo que el despiste debe haber estado en el aire. Hasta Casey, quien me ha estado observando como un halcón desde que Jake llegó a la ciudad, no había captado nada entre Joseph y yo. Nada más que sus bromas usuales acerca de mi pasión secreta por él, eso es todo. Por supuesto, estaba haciendo todo lo posible para ocultar la evidencia, pero más de una vez, estaba segura que me iba a agarrar. Como el sábado en la tarde cuando estábamos en mi cuarto arreglándonos para ir a Nest.En realidad, Casey era la única que se estaba arreglando. La mayoría del tiempo yo estaba sentada en mi cama simplemente y veía como ella posaba en frente al espejo. Habíamos hecho eso un montón de veces, pero con Jessica todavía aferrada a su hermano cada sencillo momento, el cuarto se sentía raramente vació. Casi extraño. Jessica era muy diferente de nosotras dos. Me refiero, Casey y yo éramos opuestas pero Jessica era de un planeta totalmente diferente. Ella era un constante rayo de luz. El vaso medio lleno. Ella mantenía nuestro balance con una gran sonrisa y una cándida inocencia que siempre nos asombraba. Mientras algunas veces se sentía como que Case y yo habíamos visto mucho del mundo, Jessica era, de muchas maneras, una niña. Virginal.Siempre llena de preguntas. Ella era nuestro sol y Casey y yo estábamos en una especie de oscuridad sin ella.Me preguntaba cuantos días mas estaría Jake en la ciudad cuando Casey se volteó a verme, aparentemente decidiendo si le gustaba sus apretados jeans purpuras después detodo. (Estoy feliz de que lo hiciera porque yo pensaba que eran horribles.)
— Sabes, _____ , estas lidiando con todo esta cuestión de Jake mucho mejor de lo que esperaba, —dijo ella.
—Gracias… creo.?
–Bien, supuse que cuando Jake volviera a Hamilton con su prometida, estarías espantada.Yo apostaba por lágrimas, llamadas de media noche y algunas crisis nerviosas de las viejas. Pero en su lugar, has estado totalmente normal.. O, tú sabes, tan normal como _____ Heiter puede estar.
—Me retracto de las gracias.
—De verdad—. Ella cruzó el cuarto y se sentó cerca de mí—. ¿Estas lidiando bien con esto? Te has quejado muy poco, lo cual es preocupante porque tú te quejas de todo.
—No lo hago, —protesté.
—Lo que tú digas. Puse los ojos en blanco.
—Para tu información, he encontrado una manera de sacármelo de la cabeza, pero se arruina cuando sigues hablando de eso, Casey—. Le di un codazo—Estoy empezando a creer quieres que llore.
—Eso al menos me probaría que no lo estas reteniendo.
—Casey, —clamé.
—No estoy jugando _____ , —dijo ella—. Ese tipo de verdad te arruinó. Estabas llorando, gimoteando, en un desastre de pánico después de lo que hizo, y se que es difícil porque hemos tenido que ocultarlo de Jess, pero necesitas manejarlo de algún modo. No quiero pasar por esa mierda otra vez.
—Casey, estoy bien, —le aseguré—. Realmente he encontrado una manera de liberar el estrés, ¿bien?
— ¿Qué cosa? Oh, mierda.?
–¿Que cosa de que?– Casey me vió con el ceño fruncido?.
–Obvio. Tu manera de liberar el estress. ¿Qué estas haciendo? Um… simplemente cosas.?¿Has estado ejercitándote?– ?pregunta ella?.– No te avergüences si es así. Mi mamá hace cardios cuando esta molesta. Ella dice que ayuda a canalizar su energía negativa…lo quesea que eso signifique. ¿Entonces que estas haciendo? ¿Te estas ejercitando?
—Um… se podría decir.– Maldición. Mis mejillas definitivamente estaban ardiendo. Me aparte de lla, examinando los vellos detrás de mi brazo.
—¿Cardio?
— Mmm… ujum.– Pero milgarosamente, ella no notó que mi cara estaba en llamas.
—Genial. Sabes, estos pantalones son una talla mayor de los que compro usualmente. Talvez deberíamos ejercitar juntas. Podría ser divertido.
—No lo creo. —Antes de que pudiera discutirlo o ver el color escarlata de mis mejillas, me puse de pie y dije—, tengo que ir a cepillarme los dientes otra vez. Luego me iré, ¿bien?– Y Salí del cuarto.Cuando regrese unos minutos después, estuve forzada a mentir otra vez.
— ¿Quieres quedarte aquí esta noche? —Preguntó Casey mientras escrespaba su pelo corto en el espejo—. Mamá dice que va a ir a una despedida de soltera de una compañera de trabajo, así que solo seriamos nosotras… y un poco de las películas de James McAvoy si quieres. Jess estará triste si se lo pierde, pero…
—No puedo esta noche, Casey.
— ¿Por qué no? —ella sonó dolida. La verdad era que tenía planes de ver a Joseph cerca de las once esa noche, pero obviamente no podía ser honesta. Pero no podía mentir tampoco. Me refiero, las mentiras eran siempre jodidamente transparentes. Asi que hice en lo que me estaba convirtiendo cada vez y cada vez mejor en estos días. Lo oculte.
—Tengo planes.
— ¿Después de que salgamos de Nest?
—Sí, Lo siento.– Casey se volteo del espejo y me quedo viendo por un largo momento. Finalmente, me dijo
— has estado muy ocupada últimamente, sabes. Ya no quieres hacer muchas cosas conmigo.
—Voy a salir contigo esta noche, ¿no? —pregunté.
—Si, supongo, pero… no lo se—. Ella se volteó y examinó su reflejo una última vez—.Olvidalo. Vamonos.– Dios, odio ser deshonesta con Casey. Especialmente porque ella claramente sabia que sucedía algo, incluso aunque ella no lo adivinara todavía. Pero iba a hacer todo lo que estuviera en mi poder para mantener el asunto de Joseph es secreto.Y, por supuesto, Joseph actuaba totalmente casual acerca de todo. En público, nos tratamos el uno al otro con la sarcástica indiferencia de siempre. Lo insultaba, le daba miradas asesinas, y lo maldecía en secreto cuando actuaba como un cerdo (no es que tenga que actuar). Nadie habría adivinado que éramos diferentes detrás de puertas cerradas. Nadie podría decir que estaba contando los minutos hasta que nos encontramos en las escaleras de su porche. Nadie excepto Pool.
–El te gusta? –el barman bromeó cuando Joseph, después de soportar una diatriba verbalde su servidora, se fue a bailar con una atractiva cabeza hueca
—. Y creo que también le gustas. Ustedes tienen algo.
—Estas demente, —dije, sorbiendo mi refresco de cereza.
—Te lo he dicho un millón de veces, _____ , y te lo diré otra vez. Eres una mala mentirosa.
— ¡Yo no tocaría a ese cretino ni con un palo de tres metros! — ¿Mi voz transmitía suficiente disgusto?— ¿Realmente piensas que soy tan idiota Pool? El es arrogante, y duerme con todo lo que pueda tener sus sucias manos. La mayoría del tiempo, quisiera sacarle los ojos. ¿Cómo podría gustarme? El es un asno.
—Y las mujeres aman los asnos. Esa es la razón por la que no consigo una cita. Soy demasiado bueno.
—O muy peludo, —ofrecí. Tome mi último sorbo de mi refresco de cereza y empujé elvaso hacia él.— Aféitate esa barba de Moisés y quizás tengas mejor suerte. Las mujeres no quieren besar alfombras, sabes.
—Estas tratando de cambiar la conversación, —señaló Pool—. Eso solo prueba que tu y el Sr.Asno tienen algo.
—Cállate. Solo cállate, Pool.
— ¿Entonces tengo razón?
—No, —dije—. Solo que realmente, realmente me estas sacando de quicio.– Bien, definitivamente tenia que encontrar una manera de evitar el Nest por unas pocas semanas… o, mejor todavía, para siempre.


Capítulo 12

—Tu tiro, Duffy —Joseph se inclinó sobre su palo de billar, con una sonrisa triunfal en el rostro.
—No has ganado todavía —dije, poniendo los ojos en blanco.
—Pero estoy ganando.–Lo ignoré, centrando mi atención en una de las dos bolas que aún quedaban en la mesa. En ese momento, yo realmente deseaba a Joseph y sólo pensaba en ir directa a lahabitación, por encima de todo lo demás. Pero esa noche, en lo alto de la escalera, Joseph mencionó la mesa de billar y empezó a jactarse de que era un genio con el palo debillar. Por alguna razón, provocó una vena competitiva en mí, no veía la hora de limpiar el suelo con él y borrarle esa sonrisa arrogante de la cara. Sólo estaba empezando a lamentar mi decisión de desafiarlo en este juego porque, como se vio después, él no estaba muy lejos de la verdad. Yo tampoco era mala en el billar, pero él podía patearme el culo. Y no había nada que pudiera hacer para salir de esta.
—Quédate ahí —susurró él. Sus labios acariciaron detrás de mis orejas, poniéndose detrás de mí. Sus manos se colocaron en mis caderas y sus dedos jugaron con el dobladillo de micamisa.—Céntrate, Duffy. ¿Te estás concentrando?– Él estaba intentando distraerme. Y, mierda, estaba funcionando. Me aparté de él, intentando empujarlo con la parte trasera de mi palo. Por supuesto él me esquivó, y yo sólo logré golpear la bola blanca en dirección opuesta a la que había querido, enviándola a la derecha de uno de los agujeros de las esquinas.
—Cero —anunció Josepj.
— ¡Maldita sea! —me di la vuelta para mirarlo—. ¡Eso no debe contar!
—Pero cuenta —él sacó la bola blanca del agujero y la envió cuidadosamente al final de la mesa.—Todo vale en el amor y en el billar.
—Guerra —corregí.
—Es lo mismo —él echó el palo hacia atrás, mirando hacia delante, antes de disparar de nuevo. Medio segundo después, la bola navegó hacia el hoyo. Fue ganadora.
—Idiota —susurré.
—No seas mala perdedora —dijo él, apoyando el palo contra la pared—. ¿Qué esperabas? Obviamente, soy increíble en todo —sonrió—. Pero oye, no puedes estar en mi contra, ¿deacuerdo? No podemos dejar de ser como Dios nos hizo.
—Eres un arrogante tramposo —arrojé mi palo de billar a un lado, dejándolo en el sueloes trepitosamente.
—Los malos ganadores son peor que los malos perdedores.
–¡Y no he ganado porque me distrajiste! No podías mantener tus jodidas manos lo suficientemente lejos de mí para hacer un disparo decente. Y por otra cosa…–Sin avisar, Joseph me subió en la mesa de billar. Sus manos se movieron en mis hombros, y un segundo más tarde, estaba tumbada mirando como sonreía. Él se subió a la mesa también, inclinándose sobre mí, con su cara a pocos centímetros de la mía.—¿En la mesa de billar? —dije, estrechando mis ojos—¿En serio?
—No puedo resistirme —dijo—. ¿Sabes? Estás muy sexy cuando te enfadas conmigo, Duffy.– En primer lugar, me llamó la atención la ironía de esa declaración. Quiero decir, usó: sexy duffy, -que implicaba que era gorda y fea-, en la misma frase. El contraste era casi cómico. Casi. Lo que realmente me extrañaba, sin embargo, era que nadie, ni siquiera Jake Gaither, me había llamado alguna vez sexy. Joseph fue el primero. Y la verdad era que estando con él me sentía atractiva. La forma en que me tocaba. La forma en que me besaba. Podía decir que su cuerpo me quería. Vale. Vale. Así era Joseph. Su cuerpo quería a todo el mundo. Pero hasta entonces, era un sentimiento que no había experimentado. Bueno, nunca había experimentado nada. Era extraño. Pero nada de eso podía borrar la punzada de dolor de la última palabra de su declaración. Joseph había sido el primero en llamarme sexy, pero también el primero en llamarme Duff. Esa palabra me había estado rondando, persiguiéndome, durante semanas. Y era por su culpa. Así que,¿cómo podía él verme sexy y duff al mismo tiempo? Pregunta mejor: ¿por qué me importaba? Antes de que pudiera pensar alguna respuesta decente, empezó a besarme y sus dedos ya habían localizado los botones y las cremalleras de mi ropa. Nos convertimos en una maraña de labios, manos y rodillas y la cuestión se fue completamente de mi cabeza. Por el momento, al menos.

— ¡Vamos Panteras! —gritó Casey y unos pocos miembros de la Brigada de Skinny hicieron volteretas a lo largo del margen.A mi lado, Jessica agitaba uno de los pompones de dos dólares azul y naranja, con el rostro radiante de entusiasmo. Jake y Tiffany estaban cenando con los padres de Tiffany esa noche, lo que significaba que debía pasar un par de horas con ella, incluso si ese parde horas era en un estúpido evento deportivo. La verdad era que yo odiaba todo lo que requiriera espíritu escolar, porque, obviamente, no tenía ninguno. Odiaba Hamilton High.Odiaba el horrible brillo de los colores del colegio, la increíble mascota, y por lo menos, al noventa por ciento de los estudiantes. Eso era por lo que no podía esperar a dejar elcolegio.
—Tú lo odias todo —me había dicho Casey temprano, el día que le expliqué que no tenía ningún deseo de asistir al partido de baloncesto.
—Eso no es verdad.
—Sí, lo es. Tú lo odias todo. Pero te quiero. Y Jessica también. Es por eso que te voy apedir, como tu mejor amiga, que vengas traigas al partido.– Cuando Jessica me había dicho que quería salir esa noche, mi primer instinto fue ir a micasa y ver una película. Por eso la obligación de Casey como animadora del partido había interferido. Eso no podía ser un gran plan
—Jessica y yo podríamos haber visto una película— pero Casey tuvo que hacerlo muy complicado. Ella quería ver a Jessica, también. Y quería que la viéramos animar, incluso si iba en contra de todo lo que representaba.
—Vamos, _____ —dijo, sonando irritada—. Sólo es un juego.Ella había estado irritada estos días, especialmente conmigo. Y yo no estaba de humor para discutir con ella. Y así era como había acabado aquí, en una grada incómoda, aburriendo mi mente, con los vítores y gritos de la gente provocándome una migraña de mierda. Absolutamente maravilloso .Había acabado de decidir que conduciría a donde Joseph después del partido cuando Jessica me dio un codazo en el costado. Por un segundo, creí que era un accidente, que había llegado un poco emocionado agitando su pom pom, pero entonces sentí un tirón enla muñeca.
—________.
— ¿Humm? —giré mi cabeza hacia su cara, pero ella no me estaba mirando. Su mirada estaba centrada en unas pocas personas en las gradas de abajo— tres alta y guapas chicas — junior, pensé— estaban sentada en primera fila, recostadas en sus asientos y con las piernas cruzadas. Tres perfectas colas de caballo. Tres vaqueros de talle bajo. Y luego, por el pasillo, se dirigía la cuarta. Era más pequeña y pálida, con el pelo corto y negro. Era evidente que era estudiante de primer año. Llevaba varias botellas de agua y unos perritos calientes en las manos, como si acabara de volver del puesto de comida.Vi como la sonriente estudiante de primer año pasaba las botellas y la comida. Vi como cada junior la cogía. Vi como apreciaban menos su aspecto. Ella tomó asiento al final de la pequeña fila, y ninguna de las chicas mayores parecía hablar con ella, sólo con algunas de las de atrás. Vi como ella intentaba saltar en sus conversaciones, su pequeña boca abriéndose y cerrándose otra vez cuando alguna de las junior la interrumpía, ignorándola por completo. Hasta que, después de un momento, una la miró, habló rápidamente, y miró hacia atrás de sus amigas. La de primer año se puso de pie otra vez, y se fue, sin dejar de sonreír. Rehaciendo sus pasos, bajó las gradas y fue al puesto de comida.Volviendo a obedecer sus órdenes. Cuando miré a Jessica de nuevo, sus ojos estaban oscuros y... tristes. O tal vez enfadados. Era difícil de decir de ella porque no mostraban ninguna de esas emociones muy a menudo. De cualquier manera, la entendía. Jessica había sido como esa estudiante de primer año una vez. Así es como Casey y yo la encontramos. Dos chicas mayores, animadoras como Casey con el—total estereotipo deporristas: perras, rubias y parecían tontas —habían estado alardeando sobre alguna tonta estudiante de segundo año que mantenían como una “mascota”, y más de una vez Casey las había visto hablarle con desdén
—Vamos a hacer algo con eso, ______ —había dicho ella instantáneamente.— No podemos dejar que la traten de esa manera. Casey pensaba que tenía que salvar a todo el mundo. Al igual que me había salvado en el patio hacía tantos años. Yo estaba acostumbrada a eso. Sólo una vez, ella había necesitado de mi ayuda.— Normalmente, yo habría estado de acuerdo porque Casey sólo estaba preguntando. Pero Jessica Gaither era una chica a la que yo no deseaba conocer, que se salvara sola. No es que no tuviera corazón. Yo sólo no quería conocer a la hermana de Jake Gaither. No después de lo que me había hecho. No después del drama que había atravesado el año antes. Y me las arreglé para mantenerme firme... hasta ese día en la cafetería.
—Dios, Jessica, ¿tu cerebro está muerto o qué?— Casey y yo giramos las cabezas para ver a una de las flacas animadoras humillando a Jessica, que era por lo menos una cabeza más baja que ella. O tal vez fue que Jessica se había desplomado, acobardada.—Te pedí que hicieras una cosa simple —escupió la animadora, golpeando con el dedo el plato que Jessica llevaba—. Una cosa estúpidamente simple. No echar mierda en mi ensalada. ¿Tan difícil es eso?
—Así es como viene la ensalada, Mía —masculló Jessica, con las mejillas brillantemente rosas—. Yo no hice…
—Tú eres una idiota —la animadora se giró y se fue, moviendo la cola de caballo detrás deella. Jessica sólo se quedó ahí, mirando al plato de ensalada con grandes ojos tristes. Parecía muy pequeña entonces, muy débil y tímida. En ese momento, yo no pensé en ella como guapa. O incluso linda. Sólo frágil y asustada. Igual que un ratón.
—Date prisa, Jessica —una de las otras animadoras la llamó desde la mesa, sonando irritada—. No vamos a guardarte el sitio para siempre.— Jesús.Yo pude sentir a Casey mirándome, y supe lo que quería. Y, mirando a Jessica, no podía pretender no saber exactamente por qué. Si alguien necesitaba una mano de Casey Salva el Día, era esta chica. Además, ella no se parecía en nada a su hermano. Eso hizo que mi decisión fuera un poco más fácil. Suspiré, y dije en voz alta:
—Oye, Jessica.— Ella saltó y se giró para mirarme, y la expresión temerosa de su cara casi rompió mi corazón.—Ven, siéntate con nosotras —no era una pregunta. Ni siquiera una oferta. Era mucho más que una orden. No quería darle elección. Incluso pensé, que si era sensata, nos elegiría anosotras. Entonces, Jessica se apresuró hacia nosotras, las animadoras mayores se enfadaron y Casey estaba radiante. Y eso fue todo. Fin de la historia. Aunque ahora no parecía tanto como en el pasado, vi el apuro de la de primer año en el puesto de comida. Podía ver que los vaqueros le quedaban mal —no tenía suficientes curvas para vaqueros de talle bajo— y sus hombros caídos le hacían parecer extrañamente desequilibrada. Todas esas cosas la separaban de sus mandonas amigas. Era el eco andante de Jessica mucho tiempo atrás. Sólo que ahora tenía una nueva palabra para eso. Para esa chica. Duff. No había forma de evitarlo. La estudiante de primer año era definitivamente Duff en comparación con las pequeñas zorras que la rodeaban. No es que fuera poco atractiva, y definitivamente no era gorda, pero de las cuatro ella era la última en la que alguien se fijaría. Y no podía dejar de preguntarme si esa era la cuestión, si ellas la usaban para algomás que la diligencia. ¿Estaba ahí para que ellas se vieran mejor? Miré de nuevo a Jessica, recordando lo pequeña y débil que parecía esa día. No parecía ni linda ni guapa. Sólo patética. Duff. Ahora, ella era guapa, voluptuosa y adorable y…bueno, sexy. Todos los chicos —excepto Harrison, desafortunadamente— la querían. Pero lo extraño era, que ella no veía la diferencia. No en la superficie, al menos. Había sido voluptuosa y rubia entonces. Así que, ¿qué había cambiado? ¿Cómo podía una de las chicas más hermosas que había conocido haber sido Duff? ¿Era lógico? Era como Joseph llamándome Duffy y sexy al mismo tiempo. Simplemente, no tenía sentido. ¿Era posible no ser gorda o no ser fea y ser Duff? Creo que Joseph lo había dicho esanoche en el Nest. Duff era una comparación. ¿Quería decir eso que incluso las chicas más atractivas podían ser Duffs?

¿Debíamos ayudarla? Me quedé sorprendida por un segundo, y un poco confusa. Me dicuenta de que Jessica estaba mirando a la de primer año hacer su camino por la primera fila.Y tuve un horrible pensamiento. Uno que me hizo oficialmente la zorra más grande que había existido jamás. Pensé en ir y tomar a la estudiante de primer año como una de las nuestras, de modo que tal vez, sólo tal vez, no sería más Duff. Podía oír la voz de Joseph en mi cabeza “la mayoría de la gente no hace nada por evitar ser Duff”. Me dije que yo no era la mayoría de la gente, pero, ¿qué era? ¿Era yo igual que esas animadoras, graduadas hacía ya tiempo, que habían maltratado a Jessica, o como esas tres chicas de perfectas colas de caballo de las gradas?Antes de que pudiera tomar una decisión, pensé en la de ayudar a la de primer año —ya fuera por razones correctas o incorrectas— el timbre sonó sobre nuestras cabezas. Anuestro alrededor, la multitud estaba de pie vitoreando, bloqueando mi punto de vista dela pequeña figura de pelo oscuro. Ella se había ido y así fue como perdí mi oportunidad de salvarla o lo que pudiera haber hecho.El partido había terminado. Las Panteras habían ganado. Y yo todavía era la Duff.

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 15:00

CAPÍTULO 13


El Día de San Valentín podría haber sido llamado el día anti-Duff.Quiero decir, ¿Qué otro día puede lastimar más la autoestima de una chica? No era que importara. Odiaba el Día de San Valentín, incluso antes de que estuviera consciente de mi estado Duff. Honestamente, ni siquiera entendía por qué era un día de fiesta. En serio,era sólo una excusa para que las chicas se quejaran de estar solas y para que los chicos se arrastraran a su manera para acostarse con alguien. Me parecía materialista, indulgente, y, con todos los chocolates, totalmente insalubre.
— ¡Es mi día favorito del año! — Exclamó Jessica una mañana mientras bailaba de camino por el pasillo hacia italiano. Era la primera vez que la había visto verdaderamente saltar desde la partida de Jake dos días antes. — ¡Todo el rosa y rojo! ¡Y las flores y los dulces!¿No es divertido, _____ ? —.
—Claro —.Había pasado casi una semana desde el partido de baloncesto, y ninguna de los dos había mencionado a la chica de primer año desde que había salido del gimnasio aquella noche. Me pregunté si Jessica ya se habría olvidado de ello. Bien por ella. Yo no. No podía. Esa chica y yo teníamos en común, una identidad compartida como Duffs, había estado acechando en el fondo de mi mente desde entonces. Pero desde luego no iba a hablar de ello. No con Jessica. Ni con nadie.
— Oh, solo desearía que Harrison me hubiera pedido que fuera su San Valentín — dijo. —Eso hubiera sido perfecto, pero no siempre se puede conseguir lo que queremos, ¿verdad?
—No .
—Ya sabes, creo que este es el primer año que las tres estamos libres —continuó Jessica.—El año pasado, yo estaba saliendo con Terrence, y el año antes Casey estaba con Zack. Supongo que todas podemos ser las San Valentín unas de otras. Sería muy divertido. Es nuestro último día de San Valentín juntas antes de la universidad, y realmente no hemos salido juntas últimamente. ¿Qué te parece? Podemos pasar el rato en mi casa para celebrar.
— Suena bien —.Jessica echó un brazo alrededor de mis hombros. — ¡Feliz Día de San Valentín, _____ !
— Para ti también, Jessica —. Sonreí a pesar de mí misma. No podía evitarlo. Jessica tenía una de esas sonrisas contagiosas que hacía realmente difícil ser negativa cuando ella era tan malditamente burbujeante. Llegamos a la puerta del aula y nos encontramos con nuestra maestra esperándonos en el interior. —_____ — dijo mientras yo entraba —Recibí un e-mail de una de las secretarias de la recepción. Necesita que algunos estudiantes le ayuden a distribuir las flores que las personas han enviado. Estás atrapada con todo tú trabajo pero, ¿Te importaría hacer esopor mí?
— Um... bien.
— ¡Oh, Qué divertido! — Jessica me soltó de su abrazo.— Tendrás la oportunidad de entregar las flores. Es casi como si estuvieras jugando a ser Cupido—Cierto. Qué divertido.
— Hasta luego — le dije a Jessica, mientras me daba vuelta y caminaba directo para salir de la habitación. Pasé a través de las hordas de estudiantes, luchando contra la corriente para dirigirme a la recepción. Las parejas parecían estar en todas partes, demostrando su afecto — sosteniendo sus manos, los ojos parpadeando, intercambiando regalos, besándose — para que la escuela entera los viera.
—Repugnante — murmuré. Estaba a mitad de camino a la recepción, cuando una mano fuerte se apoderó de mi codo.
—Hola, Duffy .
—¿Qué quieres?—Joseph me estaba sonriendo cuando me di la vuelta para hacerle frente.
—Sólo quería saber si planeas visitarme esta noche, podría estar un poco ocupado. Siendo el día del amor, tengo una agenda muy completa.—Ahora su voz sonaba como un prostituto profesional.— Pero si estás desesperada por verme, debería estar libre alrededor de las once en punto.
—Creo que puedo sobrevivir una noche sin ti, Joseph—dije.— De hecho, puedo sobrevivir una eternidad.
— Claro que puedes—. Soltó mi brazo y me guiñó un ojo. —Te veré esta noche, Duffy.– Y se fue, arrastrado por la marea de estudiantes a punto de llegar tarde a sus clases.
—Patán— me quejé —Dios, lo odio —.Unos minutos más tarde, me encontraba en la recepción donde la secretaria, que parecía un manojo de nervios, me sonrió con alivio.
—¿La señora Romalí te envió? Por aquí, por aqui. La mesa está aquí —. Me llevó alrededor de la esquina e hizo un gesto a hacia una mesa cuadrada plegada con una superficie verde vomitiva. — Ahí está. ¡Que te diviertas!
— No es probable —.La mesa estaba cubierta — quiero decir cubierta — con ramos de flores, jarrones, cajas enforma de corazón, y tarjetas de Hallmark. Por lo menos cincuenta paquetes de rojo y rosa esperaban ser entregados, y tendría el privilegio de ser la portadora de tremenda alegría. Debatía por dónde empezar cuando escuché unos pasos detrás de mí. Asumiendo que la secretaria había vuelto, le pregunté sin darme la vuelta,
— ¿Tiene una lista de las clases donde están estos chicos para saber a dónde llevar los regalos?—
—Sí, la tengo —.Eso no sonó como la secretaria. Me di la vuelta, sorprendida por la voz que había respondido. Era una que conocía muy bien, a pesar de que nunca, ni una sola vez, me había hablado directamente. Toby Tucker sonrió. — Hola—.
—Oh. Pensé que eras otra persona. —
—No tuve intención de asustarte — dijo. — Así que te tocó esto también, ¿eh?—
— Um, sí —Sentí un gran alivio al descubrir que mis cuerdas vocales no estaban en un estado de parálisis. Como siempre, Toby llevaba una chaqueta un-poco-muy-formal-para-la-escuela, y su cabello rubio caía alrededor de su rostro en ese corte de tazón pasado de moda. Adorable. Único. Inteligente. Era la encarnación de todas las cosas que quería en un hombre. Si creyera en cosas estúpidas como el destino, podría haber pensado que era el destino que estuviéramos trabajando juntos el Día de San Valentín.
—Aquí están las listas de las clases — dijo dándome una carpeta verde.— Probablemente deberíamos empezar, esto podría llevar un buen tiempo —. Sus ojos recorrieron la mesa de regalos desde detrás de sus gafas ovaladas. — No creo que jamás haya visto tanto rosaen un lugar.
— Yo sí. En el dormitorio de mi mejor amiga —.Toby se rió entre dientes y tomó un ramo de rosas blancas y rosas. Miró la etiqueta y dijo:
—La forma más rápida de hacer esto podría ser separar estos en montones por la clase en la que cada estudiante esté. Hará la entrega mucho más eficiente.
—De acuerdo – dije. — Organizarlos por clase. Muy bien —.Era muy consciente de lo estúpida que sonaba con mis pocas elocuentes respuestas, pero no había mucho que pudiera hacer al respecto. Quiero decir, sólo porque mi voz efectivamente trabajaba no necesariamente significaba que pudiera usarla bien en supresencia. Había estado flechada por Toby durante tres años, no decir que me ponía nerviosa sería una subestimación masiva. Por suerte para mí, Toby no parecía darse cuenta. Mientras ordenábamos los diferentes ramos en grupos, incluso me ofreció una amable pequeña charla. Poco a poco, me encontré aliviada en una semi-confortable charla con Toby Tucker. ¡Un milagro de San Valentín!Bueno, milagro era una palabra demasiado fuerte, un milagro habría sido él agarrándome en sus brazos y tendiéndose sobre mi allí mismo. Así que tal vez era más como un beneficio del Día de San Valentín. De cualquier manera, mi diálogo torpe e idiota empezó a disminuir. Gracias a Dios.
— Vaya, hay mucho para Vikki McPhee — dijo colocando una caja de caramelos en la parte superior de una pila en constante crecimiento.
— ¿Tiene seis novios?
—Sólo sé de tres— le dije. —Pero no me cuenta todo
—.Toby negó con la cabeza —Por Dios —. Cogió una tarjeta y comenzó a mirarla—
—Entonces, ¿qué hay de ti? ¿Algún plan para el Día de San Valentín?
— No —.Puso la tarjeta en uno de los montones.
— ¿Ni siquiera una cita con tu novio?
—Para ello sería necesario que tuviera un novio — le dije. — Lo que no es así —. No queriendo que empezara a sentir lástima por mí, agregué — Pero incluso si lo tuviera, no estaría haciendo nada especial. El Día de San Valentín es una estúpida y patética excusa para un día de fiesta.
— ¿Realmente piensas eso? — me preguntó.
—Por supuesto. Quiero decir, hay una razón para que sus siglas sean DV. Apuesto a que más personas contraen sífilis en el Día de San Valentín que en cualquier otro día del año.Que buena razón de celebración. —Nos reímos juntos, y por un momento lo vi normal.
— ¿Y tú? — Le pregunté.— ¿Tienes planes con tu novia?
— Bueno, teníamos— dijo, y suspiró. — Pero rompimos el sábado, así que esos planes están ahora muertos .
— Oh. Lo siento —.Pero no lo hacía. En el interior, me sentí como extasiada y llena de alegría. Dios, era una maldita perra.
— Yo también —. Hubo una pausa momentánea al borde de ser incómoda, y entonces dijo: — Creo que tenemos todos estos ordenados. ¿Estás lista para empezar a entregar?
— Estoy lista, pero no muy dispuesta —. Señalé un gran jarrón con una variedad de flores.— Mira esto. Apostaría dinero a que alguna chica se lo envió a sí misma para quedar bien delante de sus amigos. Qué triste es eso—
— ¿Me estás diciendo que no lo harías? — Preguntó Toby con una pequeña sonrisa que se extendió por su cara de niño.
— Nunca — le dije rotundamente. — ¿A quién le importa lo que los otros piensen de mí? ¿Yqué si no tengo un regalo en el Día de San Valentín? Es sólo vanidad. ¿A quién tengo que impresionar?
— No lo sé. Creo que el Día de San Valentín es más sobre sentirse especial — dijo arrancando una flor del gran jarrón. — Creo que cada chica merece sentirse especial de vez en cuando. Incluso tú, _____ —. Llegó y me puso la flor detrás de la oreja.

Traté de convencerme de que esto era completamente cursi y ridículo. Que si cualquier otro chico — Joseph, por ejemplo — hubiera probado una línea como esa, podría haberlo abofeteado o simplemente reído en su cara. Pero sentí que mi rostro se ponía rosa mientras sus dedos rozaban mi mejilla. Después de todo, este no era ningún otro chico. Era Toby Tucker. El perfecto, increíble, soñado Tucker Toby. Tal vez el Día de San Valentín podía ser Duff—fácil después de todo.
—Vamos —dijo. —Agarra ese montón y vamos a repartirlo.
— Uh... está bien.— Podríamos haber terminado con las entregas a final del primer bloque, pero la secretaria cada vez traía más y más paquetes a la mesita de color de vómito. Llegó a ser muy claro para Toby y para mí que íbamos a estar trabajando al menos hasta el almuerzo.No era que me importara pasar la mañana con Toby Tucker.
— No quiero traer mala suerte — dijo mientras regresábamos a la mesa, sólo cinco minutos antes de la campana del almuerzo. — Pero creo que en realidad podríamos haber terminado —Llegamos a la mesa vacía e intercambiamos sonrisas, aunque la mía era a medias.
— Eso estodo — le dije. — Ese fue el último.
— Sí — Toby se inclinó sobre la mesa. — Ya sabes, me alegro de que te hayan obligado a ayudar. Me hubiera aburrido si lo hubiera hecho solo. Fue divertido hablar contigo.
— Me divertí mucho también — dije tratando de no sonar demasiado entusiasta.
— Escucha — dijo. — No deberías sentarte en el fondo de la sala en la clase de gobierno AP. ¿Por qué no te mueves a uno de los escritorios detrás de Jeanine y de mí? No hay razón para que estés sola allí atrás. Creo que deberías unirte a nosotros los nerds en elfrente de la sala.
— Puede ser —. Y, obviamente sabía que lo haría. ¿Cómo podría rechazar la solicitud deToby Tucker?
— ¿_____ Heiter? — La secretaria rodeó la esquina y se acercó a nosotros. No había flores o cajas de dulces en sus manos esta vez. — _____ , hay alguien aquí para llevarte -

— Oh — dije. — Um, de acuerdo —. Extraño. Tenía coche. No había razón para que me llevaran.
— Hasta luego, _____ — dijo Toby mientras yo seguía a la secretaria a la recepción.
— Feliz Día de San Valentín.– Lo saludé justo antes de doblar la esquina, tratando de recordar si no tenía una cita médica el mismo día o algo. ¿Por qué me estaban sacando de la escuela? Sin embargo, antes de que mi mente pudiera inventar tragedias familiares, la respuesta me golpeó como una tonelada de ladrillos, y me detuvo en seco. Oh. Mi Dios. Se puso de pie en el mostrador, pareciendo como si acabara de salir de algún estudio de Hollywood. Su pelo rubio, iluminado por el sol, caía sobre sus hombros en suaves y perfectas ondas. Llevaba un vestido verde azulado hasta la rodilla, sin medias, porsupuesto, y zapatos de tacón alto. Oscuras gafas de sol cubrían sus ojos, los cuales yo sabía que eran verdes. Se levantó las gafas de sol mientras se volvía hacia mí.
— Hola, _____ — dijo la hermosa mujer.
— Hola, mamá —.
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Samm Jonas
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 19:24

D: qe? Su mamá?? JAJA qe hace ella aquí u.u solo viene a destrozar la estabilidad de su padre y comprobar el divorcio Sad JAJA pero eso es bueno porqe
_____________ buscara a Joe Wink HAHHAA y eso si es muuuuuy bueno Smile SIGELA SHI?? U.u me encantaaaaaa!
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 20:25

ME ENCANTA ESTA NOVELA!!!!! Very Happy
SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 20th 2012, 20:46

O: su mama..??!! No purse ser
Tienes que seguirla de inmediato
Es que Joe es tan askghjas hahahha C:
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Wenn
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 21st 2012, 08:21

Capítulo 14


Me di cuenta de que estaba nerviosa por la forma en que dio un paso hacia mí. Parecía frágil, y sus ojos estaban muy abiertos, yo podía adivinar, el miedo. Por una buena razón, también. A diferencia de mi padre, sabía que tenía la intención de enviar los papeles de divorcio, y yo la odiaba por ello. Por no advertirnos a ninguno de nosotros. Así que le dispare una advertencia y me aparté cuando ella se acercó a mí.Esto debió confirmar sus preocupaciones, porque miró al suelo y se centró en la punta desu zapato.
—Te he echado de menos, _____ — Dijo mi madre.
—Claro que sí.
—Sra. Heiter ¿firmó la autorización de salida? —Preguntó la secretaria, sentándose en su silla detrás del mostrador.
—Sí, lo hice —Dijo la mamá. Con su voz suave y natural. — ¿Podemos irnos?
—Si pueden hacerlo —Rió la secretaria. Ella ahuecó su pelo y agregó: —Y yo quería que supiera, que me compré su libro. Ha sido como un salvavidas para mí. Lo leí hace un mes. Mamá sonrió.
—Oh, gracias. Me alegro de conocer a una de las diez personas que lo han leído.– La secretaria le sonrió.
—Me cambió la vida.– Puse los ojos en blanco.

Todo el mundo quería a mi madre. Ella era graciosa, inteligente, y magnífica. Ella se parecía mucho a Uma Thurman, —tan lejos de ser la Duff como tu consigas posible. Todos sus defectos se escondían detrás de esa cara bonita, y su sonrisa que podía hacer creer a la gente que ella era perfecta. La secretaria, se rió y saludó cuando mamá me llevó fuera de la escuela, era otra tonta.
— ¿Exactamente dónde vamos?– No me moleste en disimular mi disgusto. Ella se lomerecía.
—Um... no sé —Admitió mamá. Sus tacones sonaban suavemente en el pavimento al caminar. El sonido se detuvo cuando llegamos a su coche, un Mustang rojo que parecía ser nuevo. No era difícil saber que le había impulsado a venir desde el Condado de Orange. —Algún sitio que haga calor —Dijo ella estaba tratando de sonar alegre. —Me estoy congelando.
—Si te pones algo de ropa decente, puede que no tengas ese problema. —Abrió bruscamente la puerta del pasajero y retiró cosas de su asiento antes de sentarse dentro— Lo siento, esto no es California. Aquí hace frío.
—Oh, California no es como lo pintan —Dijo mamá. Parecía tensa mientras ella se metia en el coche, y su burbujeante risa era claramente nerviosa, no humorística. —No es tan divertido como se ve en las películas, ¿sabes?
— ¿En serio? Eso es raro. Parece que te gusta más que Hamilton. Pero, bueno, te gusta estar en cualquier lugar, menos aquí, ¿no?– La risa murió, y el coche se quedó en silencio. Mamá arrancó el coche y salió del estacionamiento. Por último, susurró,
—_____ , porque hay que hablar de esto. No creo que entiendas lo que estoy pasando ahora.
—Sí, parece difícil mamá —Le espeté. —Sé que el Condado de Orange debe haber sido un infierno real. ¿Cómo te las arreglaste?
—_____ Lynne Heiter, no sigas con esa actitud. —Gritó. —A pesar de lo que piensas de mí en este momento, sigo siendo tu madre, y me merezco un cierto respeto.
— ¿En serio? — Resople yo. — ¿El mismo respeto que mostraste por papá enviando los documentos del divorcio de mierda sin avisarle primero a él o a mí? .Por el amor de Dios, Madre, ¿qué diablos es lo que te pasa?– Más silencio. Sabía que esto nos llevaría a ninguna parte. Sabía que debía escucharla, considerar su versión, y compartir mis sentimientos razonablemente. Había visto lo suficiente al Dr. Phil para saber que era necesario ceder, pero yo no quería hacerlo. Egoísta, infantil, inmadura... Yo podría haber sido todas esas cosas, pero la cara de mi padre, las botellas de cerveza vacías que había recogido la semana pasada, y los papeles de divorcio, simplemente seguían apareciendo en mi mente. ¿Escuchar? ¿Tenerla en cuenta? ¿Ser razonable? ¿Cuales eran las opciones? Ella era tan infantil y egoísta como yo. La única diferencia era que ella lo disimulaba mejor. Mamá dejó escapar un lento suspiro antes de parar el coche al lado de la carretera. Apago el motor sin decir una palabra, y yo mire por la ventilla el paisaje, que estaba lleno de matas de maíz altas de verano, cuando finalmente mire arriba. El cielo gris de febrero,dijo todo. Frío. Desolado. Un día desperdiciado. Un esfuerzo inútil. Pero yo no hablaría primero. Tendría que ser ella ya que debía ser una adulta, por una vez en su vida. Los segundos pasaban. El único sonido en el coche era nuestra respiración. La de mamá era entrecortada, vacilante, como si estuviera a punto de hablar, pero cambiaba de idea antes de que la primera palabra que escapara de sus labios. Esperé.
—_____ —Dijo finalmente. Estuvimos en silencio por lo menos cinco minutos. —Yo soy.... Lo siento. Estoy tan... lo siento. —Yo no dije nada. —Yo no quería que terminara así. Por su tono de voz me hizo preguntarme si estaba llorando, pero no giré mi cabeza. —No he sido feliz durante mucho tiempo, y después de que la abuela murió, tu papá me sugirió hacer un viaje. Me pareció que podría ayudar. Como si pudiera escapar por un rato, dar unas cuantas conferencias en diferentes ciudades, y después volver y todo sería mejor. Volver a lo que solía ser cuando tu padre y yo nos casamos. Pero...–
Sus dedos largos y delgados temblaban alrededor de mí la mano. De mala gana, la miré. No había lágrimas en sus mejillas, pero pude ver un brillo en sus ojos brumosos. La presa simplemente no se había roto todavía. — Pero me equivoqué—, dijo. —Pensé que podría escapar de mis problemas, pero yo estaba tan equivocada, _____. No importa dónde vaya o lo que haga para distraerme, la realidad me puso al día con el tiempo. Llegué a casa, y después de unos días, me sentí otra vez, como antes de ir de viaje. Yo me quedaría fuera un poco más, seguiría con las conferencias, ir un poco más lejos...hasta que no pude ir más lejos en absoluto. Me alcanzó en el otro lado del país, y yo... he tenido que hacerle frente.
— ¿A qué?
—No quiero estar con tu padre nunca más.– Ella se miró las manos, todavía entrelazadas entre sí. —Me encanta tu padre, pero no estoy enamorada de él... no de la forma en que él esta enamorado de mí. Eso es como un cliché, pero es verdad. No puedo seguir mintiendo y haciendo creer que las cosas están bien entre nosotros. Lo siento.
— ¿Así que quieres el divorcio?
—Sí.– Suspiré y miré por la ventanilla. Aún gris. Todavía frío.
—Tienes que decírselo a papá— le dije.
–El piensa que fue un error. No puede creer... Que tú podrías hacernos eso a nosotros.
— ¿Me odias?
—No– La respuesta en realidad no me sorprendió, aunque fue una respuesta que me salió de forma automática. Quería odiarla. No tanto por lo del divorcio, por la manera en que había ido la relación en los últimos años, la idea de vivir con una madre soltera no era tan nueva o perturbadora. Y, honestamente, había estado esperando que se separaran por un tiempo. Realmente, yo hubiera querido odiarla por papá. Por el dolor que sabía que le estaba causando.Esa noche había sufrido una recaída. Pero se me ocurrió entonces. Ella no causó la recaída. Podría culparla todo lo que quisiera, pero eso no serviría de nada. Ella tenía que asumir la responsabilidad de su propia vida, y papá tenía que hacer lo mismo. Los últimos tres años habían sido el camino hasta este fracaso y solo habíamos mirado para otro lado. Mi madre por fin hizo frente a la realidad. Papá tendría que enfrentarse a ello, también. —No te odio, mamá.– El cielo se había vuelto negro después de que hubiéramos dejado el aparcamiento de la escuela. Habíamos pasado la tarde dando vueltas por Hamilton hablando de todo lo que ella había perdido. De la misma manera que hicimos cada vez que ella regresó de una gira. Sólo que esta vez, ella no volvería a casa. Al menos no para quedarse.
—Voy a ir a ver a tu padre ahora... supongo —Dijo mamá.
—Tal vez deberías pasar la noche con Casey. Es lo mejor, no sé cómo va a reaccionar...– Eso es una mentira. Yo sé cómo va a reaccionar, y no va a ser bueno. Asentí con la cabeza, esperando que ella se sintiera mal, aunque las definiciones de no bueno eran diferentes. No había mencionado su recaída por ella, sobre todo desde que había pasado sin ningún tipo de drama significativo. Ella tenía miedo de las lágrimas y los gritos, las cosas que se deben esperar en una confrontación de este tipo. Yo no quería que se preocupara por el consumo de alcohol, también. Realmente no había sido gran cosa al final. —Dios, -susurró. —Me siento horrible. Le voy a decir a mi marido que quiero el divorcio el Día de San Valentín. Soy una... una puta. Tal vez debería esperar hasta mañana.
—Tienes que decírselo, mamá. Si no lo haces ahora nunca lo harás. —Me desabroche el cinturón de seguridad. –Voy a llamar a Casey y ver si puedo quedarme con ella. Tienes que ir ahora... antes de que sea demasiado tarde.
–Está bien.– Ella respiro profundamente y lo dejó escapar lentamente. —Está bien, lo haré.– Abrí la puerta del Mustang y salí. —Va a ir bien. —Mamá negó con la cabeza y jugueteó con las llaves del contacto.
—Tú no eres la que tienes que ser la adulta— murmuró. —Yo soy la madre. Me tranquiliza saber que vas a estar bien. Esto es tan disfuncional.
—La funcionalidad está sobre valorado. —Le sonreí de manera tranquila— Hablaré contigo mañana. Buena suerte.
—Gracias–suspiró ella— Te quiero, _____ .
—Yo también.
—Adiós, cariño.– Cerré la puerta y me alejé del coche. Con mi sonrisa todavía firmemente intacta, me despedí y vi cómo el pequeño Mustang de color rojo salía del estacionamiento hacia la carretera, donde dudó, como si dudara que hacer. Pero mi madre siguió conduciendo. Así que seguí saludando.Tan pronto como las luces traseras desaparecieron, dejé que la sonrisa desapareciera demi cara. Sí, yo sabía que las cosas estarían bien. Sabía que mamá estaba haciendo lo correcto. Sí, sabía que se trataba de un paso a la dirección correcta, para mis padres. Pero yo sabía que papá no lo vería así... al menos no al principio. Me alegre por la tranquilidad de mamá, pero sabia que papá estaba mal. Saqué las llaves del coche de mi bolsillo trasero y abrí la puerta. Después lancé mis cosas al asiento del pasajero, me metí dentro y cerré la puerta, poniendo un muro entre el frío de la noche de febrero y mi cuerpo. Por varios minutos, me senté en el coche en silencio, tratando de no pensar o preocuparme de mis padres.

Eso era imposible, por supuesto. Metí la mano en mi bolso y comencé a buscar entre el desorden de los envoltorios de chicle y bolígrafos. Por último, localicé mi teléfono. Lo saque y detuve el pulgar cerca del teclado. No llame a Casey. Esperé a través de tres tonos antes de que me contestaran.
—Hola. Soy _____ . Um, ¿todavía estás ocupado?
—¿Me estás tomando el pelo?– Yo miré boquiabierta el espejo retrovisor y vi mi cara enrojecida. ¿Otra vez? ¿En serio? Eran las diez, una hora antes de la que me había dicho Joseph que estaría desocupado. No me extrañaría encontrarlo con alguna rubia de piernas largas aescondida en su dormitorio cuando subiera las escaleras, pero la escena me pareció que era muy diferente. Joseph estaba jugando al Soul Calibur IV. Y porque soy una masoquista, lo desafié. Dios mío, yo tenía que encontrar la manera de ganarle. Algo más astuto que la mierda de un personaje animado que realmente me hacia sentir mejor. Antes de saberlo, ya no estaba preocupada siquiera por mamá o papá. Las cosas estarían bien. Tenían que estarlo. Tenía que ser paciente y dejar que las cosas sucedieran. Y mientras tanto, tuve que patear el culo de Joseph... o tratar de conseguirlo, por lomenos.
—Ya te dije, soy genial en todo, —bromeó, poniendo el mando de la PS3 en el suelo entre nosotros.— Eso incluye videojuegos. Vi como el personaje de Joseph se movió por la pantalla, haciendo una especie de extraña danza de victoria.
—No es justo—, murmuré. —Su espada era más grande que la mía.
—Mi espada es la más grande de todo el mundo.– Le lance el mando a la cabeza, pero, por supuesto, se agachó y no le di. Maldita sea.— Pervertido.
—Oh, vamos, — se rió. —Duffy tú lo sabes bien.– Yo le fruncí el ceño un momento, pero yo podía sentir como se disipaba mi enfado. Por último, negué con la cabeza y sonreí.
—Bueno, tienes razón. Pero sabes que los chicos que presumen de ello casi siempre no dicen la verdad. Joseph frunció el ceño.
—Los dos sabemos que eso no es cierto. Lo has comprobado un montón de veces. —Él sonrió, se inclinó hacia mí, besando mi oreja. —Te lo puedo desmostar de nuevo si tú quieres... y sabes que quieres.
—Yo... yo no creo que sea necesario, —logré decir. Sus labios se movían por mi cuello, enviando una corriente eléctrica hasta mi espina dorsal.
—Oh, —gruñó él juguetón.
—Te lo demuestro.– Me reí cuando me empujó al suelo, una de sus manos capturo perfectamente el espacio por encima de mi cadera izquierda donde estaba lo más delicado. Lo había descubier tohace un par de semanas, y yo estaba furiosa conmigo misma por dejar que él usara eso en contra mía. Ahora podía hacerme que me retorciera y me riera sin control cada vez que quisiera, y me di cuenta que estaba totalmente bajó el patán. Sus dedos sondearon el punto sensible sobre mi cadera como su boca se mudó de la clavícula a mi oído. Me estaba riendo tan fuerte que apenas podía respirar. No es justo. Así no es justo. Hice un intento para darle una patada, pero él atrapo la pierna y empezóa hacerme cosquillas otra vez. Justo cuando pensé que podría morir por falta de oxígeno, sentí vibrar algo en mi bolsillo trasero.
–¡Para, para! —Rogué empujando a Joseph. Él se separo, y me senté, tratando de recuperar el aliento, y cogí el teléfono de mi bolsillo. Yo esperaba que fuera mamá, para contarme como iban las cosas, pero cuando mire la pantalla, me sobresalte.— Oh, mierda. Casey. —Miré hacia Joseph, permanecía tendido sobre el suelo, con las manos metidas detrás de la cabeza. Su camiseta se había subido un poco, y sólo podía verlos huesos de la cadera, asomando por debajo de la tela verde. —No digas nada —le dije. —Ella no puede saber que estoy aquí. Se dio la vuelta y contesté al teléfono, entonces dije, tan suavemente como pude.— ¿Hola?
—Hola. Pareces enfadada. ¿Qué diablos te pasó esta noche? Jess dijo que las tres quedaríamos en el Día de San Valentín, pero nunca apareciste.
—Lo siento—le dije—. Tuve un imprevisto.
—_____ , has estado diciendo eso mucho últimamente. Siempre te surge algo o...De repente,– sentí el aliento de Joseph en la parte trasera de mi cuello. Se había levantado del suelo y se deslizó detrás de mí sin que me diera cuenta. Sus brazos se deslizaron por mi cintura, sus dedos abrieron el botón de mis vaqueros antes de que pudiera darme cuenta. —... Y Jess tenía esperanzas de que haríamos algo divertido...– No podía concentrarme en las palabras que Casey estaba diciendo cuando Joseph deslizó su mano por debajo de mis pantalones, los dedos moviéndose más y más. Yo no podía decir una palabra. No podía decirle que lo dejara, ni mostrar ninguna reacción. Si lo hiciera, Casey sabría que no estaba sola. Sin embargo, Dios, pude sentir como mi cuerpo se convertía en una bola de fuego. Joseph estaba riendo en mi cuello, sabiendo que me estaba volviendo loca.—... Yo no entiendo lo que te pasa. —Me mordí los labios para no jadear cuando los dedos de Joseph llegaron al lugar de mi excitación, me hizo temblar las rodillas. Podía sentir la sonrisa en los labios mientras se movía por mi oído. Imbécil. Él estaba tratando de torturarme. Yo no podía manejar esto mucho tiempo. —_____ , ¿estás ahí?–
Joseph mordió el lóbulo de mi oreja y siguió hurgando dentro de mis vaqueros.
—Casey, tengo que dejarte.
— ¿Qué? __... –Colgué el teléfono y lo deje caer al suelo. Empuje a Joseph lejos de mí y me di la vuelta para enfrentarme a él. Efectivamente, él sonreía.—Eres un hijo de...
—Oye,– dijo, levantando las manos en señal de rendición. —Me has dicho que no era capaz–. Cogí el mando de la consola para reiniciar el videojuego, decidida a darle una lección por jugar conmigo así. Yo ya le había metido en unos cuantos golpes buenos antes de que Joseph fuera capaz de recuperar su propio mando y luchara.—Y tú me acusas de ser un tramposo —Dijo, bloqueando el puñetazo a mi chica gladiador.
—Bueno, te lo mereces —Le espeté, golpeando con furia los botones. No importaba. Incluso con mi ventaja espectacular, todavía me golpeaba. Maldita sea.
—Feliz Día de San Valentín, Duffy—. Joseph volvió a sonreír mirándome con sus ojos grises brillantes llenos con el triunfo engreído.¿Por qué tienen que hacer eso? .Me pregunté por qué mis pensamientos giraron hacia mis padres. Mamá le había dado la noticia, Sin embargo, papá... ¿Estaría gritando o llorando?
— _____ .– Me di cuenta de que me había estado mordiendo el labio un poco fuerte, entonces sentí el sabor metálico de la sangre cuando tocó la punta de mi lengua. Parpadeé y vi a Joseph, que me observaba de cerca. Me miró un buen rato, pero en vez de preguntarme si algo iba mal o si estaba bien. Pulsó de nuevo los botones del mando. —Vamos —Dijo. —Me lovoy a tomar con calma esta vez.– Forcé una sonrisa.
—No seas estúpido—Le dije a Joseph. —Voy a patearte el culo en este momento. Te he dado ventaja.– Se echó a reír, sabiendo que era mentira.
—Ya lo veremos — Y empezamos otra vez a jugar.

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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 21st 2012, 09:39

Hay ame lo ultimo! Jajajaja sus peleas son tan cómicas!
Y si hay algo que me encanta son las cosquillas! Así juego con
Uno se mis amigos! Jajajaja que preciosa de verdad! Hasta estoy
Intentando conseguir la novela en mi pais! De verdad que me encanta!
Tienes que seguirla porfa! Hay por cierto que tierno el gesto de toby
Y te diré que fue una súper coincidencia cuando vi que su mamá se
Parecía a Uma Thurman! Te lo digo por que mi mamá es casi
Indentica a ella! Me quede así O-O te lo juro! Hay hay ame los capis!
Gracias por subirlos! Smile
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Junio 21st 2012, 10:27

me encanta tu nove, es genial
ya quiero que la sigas
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MensajeTema: Re: The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)   Hoy a las 19:01

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The Duff - Joe Jonas y tu (adaptada)
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