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 Nunca me Abandones [Joe&__]

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catchingjonas
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 13:48




Chapter 55;






- Kevin, ¿dónde está Joe? – Dijo la voz preocupada de Deena – desde ayer por la mañana no he tenido noticias de él.

Kevin rió – Me parece que está muy entretenido con _____ - susurró cómplice.

-Llevan encerrados en la habitación de Joe desde ayer por la noche y ya es casi hora de comer – Algo interesante deben estar haciendo – codeó a su madre que lo apartó molesta.

- Sabes perfectamente que no me gusta que hables de esa manera Kevin – espetó Deena recogiendo su bolso del sofá.

- Lo siento mamá – se disculpó Kevin por su falta de tacto –pero eso es algo normal en el matrimonio, sobretodo si no se han visto en casi un mes – rió esta vez apartándose de su madre por si se le ocurriese tirarle el bolso.

- Kevin – suspiró Deena - ¿Qué voy a hacer contigo, hijo? – dijo entre molesta y divertida, intentando esconder su sonrisa que aparecía por las comisuras de sus labios.

- Quererme como tu hijo favorito que soy – sonrió él mirándola enternecido.

Echaba de menos aquellos momentos madre-hijo que hacía muchos tiempo que no tenía con su madre.

- Sí, puedes hacer todas las travesuras del mundo – acarició su rostro varonil – pero siempre estaré de tu lado – susurró maternalmente.

- Yo también te quiero mamá – respondió él besando su mejilla en el proceso.

Deena palmeó el hombro de su hijo y se apartó yendo hasta la puerta de la habitación del ojiverde.

- Voy a salir a comprar – sonrió de manera extraña

Oh vaya, él conocía aquella sonrisa. Si había algo que a Deena Jonas le encantaba hacer era ir de compras. Su mayor pasión y hobbie, aunque un poco caro, había que admitir.

Él rió y asintió despidiéndose con la mano.

-Te quiero hijo, nos vemos después – cerró la puerta con un estruendoso sonido que retumbó en los oídos de Kevin.

Éste se llevó las manos a las sienes confuso por el repentino dolor que sentía en la parte superior de la cabeza.
Tal vez era hora de descansar un poco.




Deena caminó hasta su propia habitación, esperando encontrar a Paul despierto, y allí estaba, junto a la mesón de la cocina, desayunando.

Ella negó al verlo comer cereales de chocolate.

- No deberías comer eso – lo regañó a sabiendas que él no cedería.

- Lo sé mujer – aceptó sonriente – Pero estos cereales están riquísimos

Ella rió yendo a la habitación a recoger su cartera y asegurando que llevaba suficiente dinero y que todo estaba en orden, cogió las llaves del coche de alquiler y guardó sus pertenencias en el bolso.

- ¿Vas a salir cariño? – preguntó Paul, echando los restos de cereales a la basura, una vez hubo terminado.

- Sí, voy a salir de compras – rió al ver su expresión horrorizada – y no estás invitado por tu miedo a las colas de gente – rió con ganas.

Él refunfuñó y se acercó a su mujer.

- Vuelve pronto cariño – susurró mientra besaba sus labios cortamente.
Lo haré – acarició su creciente barba – Te amo-

- Y yo a ti – besó su frente y se giró en marcha a la cocina.

Deena acarició su antebrazo por última vez antes de irse que provocó escalofríos en la piel de Paul.
Este se miró extrañado el brazo. Electricidad estática, se dijo.
Abrió la puerta dispuesta a marcharse pero se detuvo.

- Paul saluda a Joe de mi parte, no lo he visto desde ayer – sonrió recordando a su escurridizo hijo – Dile que lo quiero, un saludo a ___ - se despidió y cerró la puerta tras ella.

***

Nicholas miró estupefacto el teléfono que acababa de colgar.
Él director había lo había llamado para hacer formal la acusación que Joseph Jonas M. había impuesto sobre él.
Minutos después las piezas de aquel mismo teléfono estaban esparcidas por todo el suelo de su despacho, hechas añicos.

Arrasó con todo papel u objeto que reposara sobre su escritorio, furioso.
Maldito fuera Joe, malditos todos.

Le iban a retirar su licencia y todo por su culpa.
Lo odiaba dios, como lo odiaba.

Joe despertaba en él los instintos más salvajes y hacía que su sangre hirviera de rabia.
Deseaba poder encontrarlo frente a frente para poder ahorcarlo con sus propias manos.


Escuchó como la puerta de su despacho de abría y una preocupada Martha entraba horrorizada por el desastre.

- ¿Qué ocurrió hijo? - Preguntó tensa. Todos los objetos, marcos, papeles y carpetas estaban esparcidos por el suelo.

- No es nada Martha – se trató de calmar, lo menos que quería era que Martha también se decepcionara de él – solo ha sido un pequeño accidente.

- Nicholas, dime la verdad – exigió - ¿qué ha ocurrido?

- He dicho que nada, no ocurrió ¡nada! - Esta vez la respuesta de Nick fue más brusca de lo que pretendió – y se arrepintió al instante al ver el temor en los ojos de su nana.

- Lo siento – se disculpó – no pretendía…-

Martha negó restándole importancia al asunto, comenzando a recoger los miles de papeles que reposaban en el suelo.

Nick se sintió impotente y alzó las manos en señal de rendición.

- Debo salir, necesito salir un momento – corrió fuera de la habitación y de la casa.
Necesitaba salir o sino explotaría.


***
Martha recogió el último marco de fotos y lo dejó sobre el escritorio caoba de Nicholas.
Sonrió al ver que todo estaba otra vez en orden.

Sacó las bolsas llenas de papeles que Nick había roto y se dispuso a tirarlas a la basura.
Cerró el despacho dejándolo como si no hubiera pasado un terremoto.
Pero un pinchazo en el costado la hizo apoyarse en la pared del salón.

Otra vez, pensó.

Desde hacía dos semanas que aquel pinchazo molesto no se iba.
Pensaba que iba a remitir pronto y tan solo serían unos días de molestias, pero seguía ahí.
Se despejó cuando el dolor remitió y continuó sus labores.

Una vez acabó supo que debía comprar alimentos y ciertos utensilios de limpieza.
Nick últimamente había estado muy ocupado con sus pacientes, según le había dicho.
Y se había olvidado de pedirle una lista de compra como siempre hacía.

Escribió todos aquellos productos que necesitaba y se encaminó al supermercado habitual.

Estaba un poco lejos de casa pero allí los productos eran de calidad y muy buenos, por aquella razón a Nicholas le gustaba comprar ahí.
Decía que se arroba tiempo y dinero que comprar productos baratos y ineficaces.

Una vez llegó, se detuvo a retomar el aliento antes de entrar.
Sus años ya le pesaban y muy tristemente se imaginó que dentro un tiempo, no mucho, ya no podría encargarse de labores como aquellas.

Dejó aquellos pensamientos de lado, centrándose en la listo que portaba en sus manos.

Cuando obtuvo en sus manos lo necesario e imprescindible, procurando que no fueran objetos pesados, pues ella los cargaría, pagó y se encaminó a casa de nuevo.
Pero entonces vio por el rabillo del ojo una cara que le resultó conocida.
Soltó las bolsa una vez hubo comprobado de quién se trataba.
Sentía como el pasado volvía con más fuerza de la que ella era capaz de resistir.

Aquí estaba su presentimiento, aquel que la había acompañado durante todas aquellas noches.
Era ella, Deena Jonas.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 13:59

Chapter 56;





- ¿Deena? – Martha se llevó las manos al pecho mientras echaba una mirada horrorizada hacia la mujer que se encontraba enfrente.


Ésta entrecerró  sus oscuros ojos, como si la estuviera estudiando a fondo.

- ¿Disculpe? – dijo a modo de respuesta. Dándose por vencida al intentar ubicar aquel rostro con alguna persona que había visto o conocido antes. Sentía que  había visto su rostro antes, mas no conseguía recordar cuando.

-Eres tú. Dios mío, no puedo creer que seas tú. – dijo sorprendida.

Deena supuso que la conocía, pero no sabía como.
La señora siguió taladrándola con los ojos. Aquello la impacientó, ¿Es que se iba a quedar ahí de pie sin decir nada?

-Lo siento, no se quien es usted. Creo que me está confundiendo con otra persona. Buenas tardes. – respondió secamente mientras reanudaba su camino.


- ¡Espere! Es usted, se que es usted – dijo mientras la veía comenzar a caminar.

Ella no respondió. Aquella mujer comenzaba a impacientarla y no le daba buenos presentimientos.
Martha se sintió impotente; Deena se marchaba sin ni siquiera escucharla.

Estaba volviendo a perder la oportunidad por la que años atrás había dado cualquier cosa por tener.
Ahora tenía la oportunidad por fin de hacer que la verdad saliera a la luz y quitarse aquel peso que la había martirizado durante todos estos años.
El peso de la mentira.

-¡Sí! Usted era la amiga de Anna – era usted, la recuerdo – gritó, y algunas personas se giraron para observarla.

Deena se congeló.
Su respiración comenzaba a acelerarse y sentía que la calle que había a sus pies se movía. Aquel nombre, Anna. Sintió como los recuerdos volvían a su memoria.

Comenzó a girarse lentamente, temiendo con lo que iba a encontrarse.
- ¿De qué conoce usted a Anna? – Dijo - Responda – exigió cuando la señora volvió a quedarse en silencio.


- Yo… yo también era su amiga – respondió tras unos minutos.

- ¿Cómo conoce mi nombre?- peguntó – ¿es qué acaso Anna le ha hablado de mí?-  preguntó sin rodeos. Necesitaba saber que  tenía Anna que ver con ella.

Hacía tantos años que no sabía de ella, y realmente no la entusiasmaba mucho la idea de volver a saber de ella.

- Sí… - susurró – ella me habló mucho de ti – respondió comenzando a tutearla por primera vez.-

- ¿Y se puede saber qué diablos le dijo de mi esa… esa mujer? – preguntó mientras apretaba fuertemente la mandíbula.

Anna había sido y sería la peor persona con la que se había podido encontrar en toda su vida.

Ella siempre la envidió, por todo. Porque era más rica, porque era más bonita, porque había conseguido que Paul se enamorase de ella tanto como ella estaba de él…



Martha sintió la rabia flotando en sus palabras y cerró por un momento los ojos, infundándose de valor.
Aquella mujer estaba en todo su derecho de odiar a Anna, lo que había hecho no tenía perdón.

- Mire, ¿le parece si vamos a un lugar más tranquilo y hablamos? – Dijo, pero sintió pánico al ver que ella dudaba – hay algo muy importante que debo decirle – continuó, llamando la atención y por qué no, la curiosidad de Deena.

Dudó por unos segundos interminables, pero asintió.

- Está bien.

Quince minutos después, llegaron a casa de Nicholas.
Deena observó maravillada el gran jardín de flores, todas ellas llenas de vida y de luz, era simplemente precioso.
Una vez llegaron al espacioso salón, se entretuvo observando los cuadros y  los sillones que adornaban la gran habitación.

Luego volvió su vista hacia la señora, que la observaba detenidamente.

- ¿Y bien? – dijo, su tono de voz fue hosco, pero realmente no le importó.

Quería, necesitaba saber que era aquello tan importante que tenía que decirle.

La señora, Martha, como había dicho que se llamaba, mientras la conducía hasta su gran casa, se frotó las manos y suspiró nerviosa.

- ¿No quiere tomar un té? ¿Un café tal vez? – preguntó nerviosa, intentando alargar el momento de la verdad.
Deena suspiró, esto iba a llevar más tiempo de lo que pensaba.
Asintió y vio salir a Martha, supuso que se dirigía  a la cocina.

Cuando volvió traía consigo una bandeja  con dos tazas y una tetera de porcelana con formas de flores.
Nerviosamente le sirvió una taza y se la tendió.
Deena la aceptó agradeciendo y se acomodó en el pequeño sillón en el que se encontraba sentada.
Martha tomó asiento justo enfrente, sin embargo aunque ella también se sirvió una taza de te, la dejó encima de la bandeja.

-¿Me va a decir de una vez por todas qué es lo que ocurre? - espetó impacientemente Deena.

Martha asintió pesadamente.

- Yo solo quiero que sepa que... - suspiró entrecortadamente - quiero que sepas que siento mucho que esto sucediera así, si yo hubiera sabido en aquel momento el delito que Anna estaba cometiendo contra usted habría dado la voz de alarma y no habría dudado en hacerles saber... - se sentía sin fuerzas.

Deena sintió que el pánico comenzaba a apoderarse de ella. ¿De qué estaba hablando aquella mujer, qué era aquello tan atroz que había hecho Anna?

Se sintió frustrada por el silencio de Martha, así que se levantó y  sacudió los hombros, perdiendo los nervios por primera vez.

- Le exijo que me diga qué es lo que hizo Anna. - ordenó entre dientes, perdiendo la compostura.

- Yo  - comenzó otra vez, como abrumada por todo lo que se le venía encima.

Porque había que tener valor y no ser cobarde para confesar los hechos horribles que cometió su amiga, ahora muerta.
Por un momento sintió rabia porque Anna se había ido de este mundo sin resolver todos aquellos misterios, sin pagar por sus pecados y sus acciones pasadas.
Y ahora ella tenía que dar la cara por ella, porque de alguna manera ella era también culpable, había sido su cómplice.
La rabia dio paso a la tristeza, después de esto se quedaría sola. Nicholas probablemente la alejaría de su vida en cuanto supiera que su propia ama de llaves que lo quería como a un hijo propio, y que estuvo en todos aquellos momentos en los que se derrumbaba, le había mentido con respecto a su madre.

Y no solo en eso, sino en todo, dándole una imagen muy diferente de la verdadera Anna.
Pero, se dijo, tampoco es que Anna fuera un monstruo con Nicholas, al contrario, cuando lo tuvo entre sus brazos había dejado todo el rencor de lado.
Se convirtió en una persona amorosa y tierna, completamente diferente a como había sido.
Lo cierto era que su sueño siempre había sido tener un hijo, sin embargo la vida la había castigado atrozmente al impedirle concebir hijos.
Por esto había decidido que Deena Jonas ya lo tenía todo y que si ella se quedaba con su hijo menor no ocurriría nada. Sería como quitarle tan solo una cosa, además, como había dicho cruelmente el día que  le había reclamado su delito, Deena ya tenía otro hijo mayor con el que superar la pérdida de Nicholas.

- ¿Usted qué? - preguntó estresada Deena devolviéndola a la realidad.

- Yo, necesito que usted me escuche atentamente, y quiero que me prometa que no se va a marchar precipitadamente antes de que yo termine de hablar, sólo entonces, cuando yo haya terminado, usted será libre de quedarse o irse - dijo.

- ¿Por qué debería quedarse? se preguntó estupefacta Deena. Es más, ¿Por qué querría irse?  

Sin saber a qué atenerse, asintió.
Martha asintió también y se levantó, alejándose unos pasos de ella.

- Anna y yo nos conocimos en la adolescencia, ella siempre iba muy perdida y cuando más necesitaba la ayuda de alguien, allí estuve yo, y desde aquel momento nos convertimos en grandes amigas – comentó hundida en sus pensamientos.

- Según me contó, había tenido una infancia infeliz, puesto que sus jóvenes padres la habían abandonado en un pequeño y muy pobre orfanato y siempre tuvo que vivir con necesidades. Estuvo muy marcada por su infancia - dijo mientras observaba absorta por el ventanal que conectaba el jardín con el gran salón.

Deena se mordió la lengua para no interrumpirla. Tal vez Anna hubiese tenido una infancia feliz, pero eso no justificaba que estuviera tan llena de odio hacia los demás.

- En aquel momento nos convertimos en nuestro apoyo personal, cada una se preocupaba por la otra, fuimos tan grandes amigas que el día en el que decidió echarme de su vida me sentí destrozada - explicó con el dolor quebrándole la voz - de algún modo se había llenado la cabeza de estúpidas ideas, de que el dinero le daría la felicidad completa. Comenzó a ser ambiciosa y rencorosa con todo aquel que no estuviera de acuerdo con ella - continuó.

- Intenté hacerla entrar en razón, pero no me escuchó y acabó por completo con nuestra amistad. Se mudó de la residencia donde vivíamos y estudiábamos juntas, me dijo que se iba con una verdadera amiga que la comprendía. - dijo volviéndose hacia Deena.

- Lo único que me dijo de ella era que se llamaba Deena, y que ella si que sería una buena amiga- explicó - Pero a pesar de todos los elogios que acompañaban su nombre, yo siempre logré ver el rencor tras todas aquellas halagadoras palabras. Yo sabía que en el fondo no la quería, sino que la envidiaba porque su amiga siempre fue y sería  lo que ella más deseaba - dijo - A sus ojos, tenía todo lo que ella deseaba y más - explicó observando la expresión sombría de la mujer de cabello rizado.

- Después de alejarse de mí, tal vez fue el destino, pero volvimos a vernos. Al principio no la reconocí, estaba tan elegante con su caro traje y caminaba con tanta seguridad que por un momento sentí que me confundía de persona - dijo- Sin embargo, allí estaba ella, elegante y perfecta, como siempre había deseado estar – dijo con una sonrisa amarga.

- Claro, Martha - respondió Deena dejando de tutearla, sabía que podía confiar en Martha. - Ella se convirtió en una mujer rica y elegante a costa mía. Me engaño entregándome una falsa amistad tan solo para que yo recompensara su cariño y amistad con regalos y objetos que ella jamás se podría permitir - espetó entre dientes - Me engañó.

Martha asintió mientras volvía a perderse en sus recuerdos.

- Sin embargó puede percibir que a pesar de que había conseguido dinero y poder, no era completamente feliz. Uno de sus grandes sueños era convertirse en madre, y no lo había conseguido todavía - continuó- Anna me contó con desgana que su amiga Deena estaba embarazada de su primer hijo y que hacía tiempo que se había casado. Ella también deseaba ser madre y ser feliz - dijo mientras dos gruesas lágrimas se deslizaron por sus arrugadas mejillas.

- Se volvió más sombría cuando supo que ella jamás podría tener hijos y que su amiga Deena estaba embarazada de su segundo hijo.  Nunca, nunca la había visto tan destrozada. Aquel día vino a mí, lloró como jamás lo había hecho en su vida, lamentándose por aquel castigo. - sollozó.

Deena sintió un latigazo de dolor en el pecho, recordando la muerte de su pequeño Nicholas. Ella sabía de primera mano lo que era perder un hijo, sentir un vacío que la consumía, se había sentido tan devastada que había creído que nunca volvería a tener hijos.

- Traté de convencerla de que tenía la opción de adoptar, pero ella se negó rotundamente y se cerró ante la idea, cada vez más llena de odio hacia su amiga Deena. – Dijo con impotencia - En aquel momento deseé poder conocer a su amiga y avisarla de a quién le había abierto las puertas de su vida y le estaba entregando todo - la miró con dolor.

Deena asintió tristemente mientras aceptaba que aunque Martha hubiera querido ponerla sobre aviso de Anna, ella no la habría creído, jamás habría creído algo malo sobre "su mejor amiga".

- Pero yo había acabado de estudiar, comencé a mover contactos y conseguí un trabajo fuera del país. Así que decidí que era hora de probar suerte en otro lugar e irme - continuó - Anna  lo supo y me reclamó que la estaba abandonando como todos, que jamás había estado allí cuando ella realmente me había necesitado y que jamás la quise.

- Estaba destrozada y temí que cometiera una locura, la aconsejé que dejara todo y que se viniera conmigo. Pero ella estaba empeñada en quedarse- Martha se limpió las lágrimas mientras alejaba aquellos malos recuerdos de su mente.

- Así que partí y me alejé durante seis largos años - se perdió en sus propios recuerdos- Y paara cuando volví todo estaba muy cambiado y pasaron varias semanas antes de que lograra restablecerme completamente - dijo.

Deena llevó sus manos a las sienes, comenzaba a sentir un pequeño dolor de cabeza, al que se le sumaba el del corazón.
¿A dónde quería llegar esta mujer?

- Un día decidí buscar a Anna, fue fácil puesto que vivía en el centro de la ciudad, en una mansión lujosa. Cuando la volví a ver estaba radiante y aunque se sorprendió de mi visita, me recibió - dijo mientras las lágrimas comenzaban a salir otra vez - le pregunté de donde había sacado el dinero y me respondió que su amiga Deena era muy generosa. Entonces de repente oí la risa de un niño y me asusté. Miré a Anna incrédula y ella sólo sonrió y salió de la habitación volviendo con el niño de la mano. Me lo presentó como su hijo y yo no supe que decir - explicó mientras veía como el rostro de Deena se contraía.

- Eso es imposible - dijo negando una y otra vez - ella no podía tener hijos. Ella me enseñó los resultados, incluso la acompañé yo misma al médico. Ella... ella - susurró con voz entrecortada.

- Por supuesto ella intentó convencerme de que aquel niño era suyo pero jamás creí en ella. Sin embargo no sabía de donde había sacado a aquel niño. Un día me puse a pensar en como había cambiado Anna, con la maternidad había vuelto a se la humilde persona que yo había conocido de adolescente. Era completamente feliz – sonrió tristemente -

- Entonces, decidí hacer cuentas  sobre la edad del niño y...- no pudo continuar, su llanto se había acrecentado tanto que le impedía hablar.

- ¿Y qué Martha? - gritó Deena mientras la volvía a sacudir por los hombros Contéstame – exigió horrorizada.

- El bebé tenía cinco años y medio, el mismo tiempo que había pasado desde la muerte del bebé de su amiga.  Me escandalicé, jamás pensé que ella sería capaz de hacer algo así e intenté autoconvencerme de que debía de haber alguna explicación para ello pero… - dijo tristemente.

- Pero no la hay. - refutó Deena mientras se mesaba los cabellos con desesperación - Dime la verdad Martha, ¿Anna se robó a mi hijo? ¿Ella se lo llevó? ¿Fue capaz de llevarse a mi hijo?

- Contéstame, te lo ruego - pidió desesperada ante el silencio de la mujer.

Martha asintió pesadamente, el dolor y la vergüenza se reflejaban en su rostro.

La mujer elegante se derrumbó ante sus ojos. Martha vio sus lágrimas y su llanto resonó en el fondo de su corazón.
Se retorcía sin control, ella jamás podría si quiera imaginar lo que sentía en aquel momento Deena.
Odió a Anna con toda su alma. ¿Cómo había llegado hasta aquel extremo de cometer un delito de tal calibre?

¿Cómo había tenido la sangre fría de alejar a un recién nacido de su madre?

Sintió amargura y el rencor cubrió su corazón como un manto que lo abarcó todo.
Recordaba aquel fatídico día en el que Anna la había llamado y le había rogado que fuera a su casa. En aquel entonces su amiga estaba muy enferma y suponía que no le quedaba mucho tiempo de vida.
Aquella noche había confesado todo lo que había hecho.
Cómo, la noche en la que su amiga Deena se había puesto de parto sobornó a los médicos para que dijeran que su hijo había nacido muerto y engañaran a la familia Jonas.
Cómo ella misma se lo había llevado del hospital mientras la familia lloraba la pérdida.

Y también le había explicado que había sentido pánico, que había comprendido lo que realmente había hecho, había cometido un delito.
Así que en un momento de duda y de miedo, había abandonado al pequeño bebé en un orfanato tan solo envuelto con una sábana y un papel en el que había escrito su nombre.
Nicholas.
Aquello la había horrorizado completamente, jamás pensó que Anna fuera capaz de tal atrocidad.

Pero lo hizo; Anna dejó al pequeño en aquel orfanato completamente solo y a su suerte.
Años después en los que su conciencia la estaba matando, decidió buscar al pequeño Nick.
Lo había encontrado en el mismo orfanato así que  decidió adoptarlo y convertirse en su madre y darle todo su amor y todo lo que ella nunca pudo recibir de sus padres.

Martha se retorció las manos mientras observaba a la señora en el suelo.
Quería ayudarla, pero sabía que estaba destrozada y nada calmaría su dolor.

De repente se asustó cuando Deena la sujetó por los brazos, ahora completamente fuera de si.

- Dime dónde está Nicholas – gritó mientras la zarandeaba violentamente- dime dónde está mi hijo.
Martha asintió tristemente mientras dejaba que Deena continuara empujándola, ciertamente se merecía todo ello y más.

- Nicholas no está en casa, llegará dentro de unas horas – susurró mirando por el gran ventanal del salón cuando Deena la soltó.
- ¿Vive aquí? – preguntó frenética Deena - ¿Ésta es su casa?

- Vive aquí desde hace seis años. Se mudó cuando consiguió su licencia de médico – respondió culpable por saber más sobre Nicholas que su propia madre.

- ¿Es médico? – susurró entre lágrimas de alegría – hay tantas cosas que no se de él – sollozó más fuerte. Su débil corazón dolía, un dolor punzante le recorría el pecho.

- Maldita sea Anna, ¿dónde está? Dime dónde está Anna – gritó con rabia – Quiero que pague por lo que nos hizo a Paul y a mí. Quiero que se pudra en una cárcel como la ladrona que es – continuó sin poder controlarse.

- Eso ya no es posible Deena – susurró, ida – Anna murió hace muchos años.

Deena la miró incrédula. Pensando por un momento que Martha estaba encubriendo a Anna. Pero descubrió en sus culpables ojos que era verdad, Anna se había ido de este mundo sin pagar por lo que le había hecho.

Se había marchado sin que recayera todo el peso de la ley por el atroz delito que había cometido.
La odió con todo su corazón, ¿cómo había podido separar a su pequeño de ella?
No había comprendido su odio jamás, cuando  Anna y ella se conocieron se hizo una idea equivocada de Anna, pensó que era una mujer humilde, de clase baja pero con buen corazón y aquella fue la razón que tuvo para ayudarla económicamente.

Qué idiota había sido al pensar que Anna había podido cambiar su enfermiza mente ambiciosa.

- ¿Por qué Martha? – susurró entre llanto - ¿Por qué nunca me dijiste la verdad? Nunca trataste de contactar conmigo para decirme que Nicholas estaba vivo, que mi hijo estaba sano y a salvo – avanzó un paso para posarse delante de Martha.

Se estrujó las manos, nerviosa y el dolor punzante de su pecho se acrecentó, sus pensamientos no dejaban de revivir la escena en el hospital, el día en que el médico le había dado aquella horrible noticia.

- Porque tenía miedo - confesó al fin, con voz rota – sentía terror por lo que podría ocurrir si yo decía la verdad. De lo que podía ocurrirle a Nick, no supe que hacer, y cuando intenté hacer lo correcto ya era demasiado tarde – admitió derrotada.

Martha dejó de observar el ventanal para sostener la mirada acusadora de Deena.
Sin embargo un ruido seco las sorprendió a ambas.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 14:11





Chapter 57;





Un Nicholas completamente furioso se erguía en la puerta en toda su altura, rígido.
Sus ojos estaban inyectados en sangre y miraban a Martha acusadoramente mientras cerraba la puerta violentamente.

- Lo siento - musitó con tristeza Martha.

- Me mentiste – gritó Nicholas hecho una furia. Golpeó la puerta a sus espaldas una y otra vez mientras las lágrimas le dificultaban la vista.

- ¿Cómo pudiste ser capaz, cómo después de todo pudiste volver a mirarme a la cara? – continuó mientras sus mirada destilaba un odio puro.

Su mirada era amenazadora, completamente fría.

Nicholas, déjame explicarte por qué lo hice, yo no quería perderte… – susurró Martha mientras intentaba acercarse a Nicholas, en vano.

Mentirosa – la acusó – me mentiste, si no deseabas perderme entonces tuviste que decirme la verdad. Sabes cuánto odio las mentiras – continuó hiriendo con sus palabras a Martha.
Solo él sabía cómo le dolía pronunciar todas aquellas palabras a la mujer que lo había criado y educado casi durante toda su vida.
Pero por aquella misma razón no podía soportar pensar que Martha había sido tan cruel para ocultar algo tan atroz como eso.
Entonces la realidad lo golpeó fuertemente, lo dejó sin aire y tuvo que apoyarse en la puerta para que los pulmones comenzaran a recibir oxígeno otra vez.
Su madre.
Giró su cuerpo en dirección contraria a la mujer que le había destrozado la vida y miró a su madre.
Lo que vio lo dejó sin respiración otra vez.
Vio a una mujer de baja estatura, elegante y completamente desolada.
Su pelo era una cascada de rizos negros que le rozaba los hombros, enfundados en una chaqueta verde que contrastaba con sus ojos verdes, unos ojos que lo miraban incrédulos y llorosos.
Sintió que algo en su interior se resquebrajaba, que le cortaba las entrañas con saña. De repente ella se movió e instintivamente se echó hacia atrás, alejándose de ella.
Deena inspiró hondo mientras intentaba secar sus lágrimas con el dorso de su chaqueta.
Deseaba tanto abrazar a su hijo y decirle que todo estaba bien, que encontrarían la manera de recuperar el tiempo perdido y que nunca más volverían a separarse.

Nicholas – susurró Martha, sobresaltando al castaño – escúchame por favor – rogó.
Él la miró incrédulo y su despiadada mirada la recorrió, asqueado.
No quiero volver a verte – masculló entre dientes mientras clavaba su mirada de acero en la de Martha.

Sus ojos habían adoptado una expresión casi inhumana, completamente fría.

Quiero que te marches y no vuelvas jamás -  espetó asqueado y furioso.
Los sollozos de Martha llenaron la habitación e intentó acercarse a Nicholas por última vez.

Ahora – gritó Nicholas enfurecido mientras miraba la gran puerta de salida.

Lo siento – susurró incansablemente, como un mantra.


Martha volvió a sentir el peso de los años sobre sus hombros y se miró a Nicholas por última vez,  encontró con los despiadados ojos de Nicholas. Supo indudablemente que lo había perdido para siempre y que ya no le quedaba nada.


Nicholas golpeó la puerta por la que acababa de salir Martha, descargó su dolor en aquella madera casi irrompible.
La golpeó hasta que sus nudillos sangraron y sintió unos brazos a su alrededor.
Déjalo, por favor – susurró Deena temiendo la reacción de su hijo.

Pero ella me mintió, Anna y ella me hicieron creer que mis padres me abandonaron, que no me querían – sollozó mientras la miraba suplicante.



Deena sintió como la sangre recorría sus venas, la quemaba. Le dolía tanto ver a su hijo en aquel estado, tan destrozado.
Parecía un niño indefenso, completamente perdido y desolado.

-Pero sí te queremos, tu padre y yo deseábamos con nuestra vida tenerte en brazos. – susurró mientras se arrodillaba junto a él en la alfombra que adornaba el suelo del salón.
Nicholas se sobresaltó y se alejó de ella unos metros, comprendiendo todo súbitamente.
Tú – lloriqueó Nick mientras se abalanzaba sobre ella, para protegerse de todo el dolor que su corazón sentía.
Estoy aquí hijo, soy yo. Y no voy a permitir que te separen de mí nunca más Nicholas – susurró mientras lo abrazaba con  su alma.
Besó su cabeza con el amor que solo una madre puede entregar y se sintió aliviada cuando Nicholas no la apartó.
Nicholas luchó contra las nauseas que comenzaban a aparecer gracias a su llanto.
No pudo omitir los recuerdos de su infancia en aquel horrible orfanato.

Se transportó a aquel mugriento patio lleno de niños sucios y harapientos, gritó cuando vio a un hombre y una mujer acercarse a él, sonriendo maléficamente, como si estuvieran seguros de que podían hacerle daño, mucho daño.

Pero a pesar del temor irrefrenable que sentía en su interior, una cálida mano lo ayudó a disipar aquellos recuerdos y las nauseas comenzaron a desaparecer gradualmente como su dolor.

Deena acarició rítmicamente la cabeza rizada de su hijo, lo estrechó entre sus brazos solo para comprobar que se había convertido en un hombre fuerte, un  hombre de acero que se protegía de los demás por  miedo a salir herido.

Un hombre que tuvo que crecer en innumerables penas para poder salir adelante, pero se prometió que las cosas cambiarían.
Abrazó a su hijo con sus esperanzas a flor de piel, con la esperanza de que algún día Kevin, Nicholas y Joe pudieran encontrarse y quererse como los hermanos que eran.

Deena se removió en el sofá del gran salón.
Acarició la mano de su hijo menor con alivio al ver que se comenzaba a calmar.

No puedo creer que estés vivo hijo mío – susurró todavía sorprendida – Siempre deseé que el médico dijese que estabas bien, vivo – sollozó – y que muy pronto estarías junto a nosotros.
¿Por qué hicieron eso? – se refirió a Anna y a Martha.
Shh – chistó – dejemos de pensar en ello – susurró acariciando el rostro de Nick y disipando las lágrimas del rostro de Nicholas.
Ahora estamos juntos, otra vez – afirmó sonriendo a través de las lágrimas – Ahora nadie podrá separarnos.
Nicholas abrazó a su madre.
Su madre.
Se sentía tan bien pensar y decir aquellas palabras, tan real, como si todos aquellos años de sufrimiento en aquel orfanato no hubiesen existido jamás.

Como si hubieran sido una simple pesadilla.

¿Dónde está papá? – susurró más calmado, comprendiendo que tenía una familia, lo que siempre había deseado.
Deena sonrió tiernamente – está en el hotel en el que nos hospedamos – se pondrá tan contento de saber que estás bien, que nunca te perdimos – susurró sonriendo feliz y abrazándolo otra vez.

¿Él… - se interrumpió - ¿él querrá verme? – preguntó temeroso.
Su miedo al rechazo volvía a atormentarlo.
Claro que sí – estoy seguro que no podría ser más feliz – susurró acariciando su pelo rizado.

En cierto modo sentía que se parecía a ella, tanto físicamente como emocionalmente.
Tal vez lo había visto hoy por segunda vez en toda su vida, peor su corazón ya lo amaba.
Él había estado en su vientre durante ocho largos meses y cuando lo había perdido había sentido su mundo derrumbarse.
EN aquel entonces Kevin tenía tan solo dos años y estaba tan emocionado por su nuevo hermano que no supo como realmente darle la noticia de que no tenía hermano, que había muerto.

Deena observó a aquel hombre, aquellos ojos y aquel cabello.
Sintió un escalofrío, como si su mente le estuviera jugando una mala pasada.

Cerró los ojos fuertemente intentando olvidar el recuerdo de su pequeño muerto.
Recordó todas aquellas veces en las que, después de haber perdido a su bebé, se había quedado en mitad de la calle mirando a algún niño que tendría la misma edad que su hijo, si viviera.
Al principio no había podido concebir una vida sin aquella pequeña parte de sí, había pensado que no podría salir adelante tras aquel golpe.
Pero junto a Paul había logrado salir de aquel bache, y después se había quedado embarazada de Joe, y la luz volvió a su vida nuevamente.
Había volcado su atención en Joe, quizá dejando un poco de lado a Kevin, peor lo había comprendido a tiempo.

Había intentado llenar el vacío de Nicholas con Joe, pero finalmente había entendido que era un vacío imposible de llenar, de reemplazar.


Dejó los recuerdos de lado para centrarse en su hijo, que la observaba tan impresionado, como un fantasma.
Nicholas, estoy tan alegre de tenerte junto a mí – susurró besando su frente
Yo también – susurró no sabiendo si continuar – Mamá – dijo finalmente esperando la reacción de su madre.
Ella se limpió las lágrimas y expiró fuertemente.
Está bien, basta de lágrimas – dijo – volvamos al hotel, estoy segura de que Kevin, Paul y… - él la interrumpió.
Espera madre – dijo rápidamente, inundado de pánico - ¿Quiénes son Kevin y Paul?
Paul es tu padre, que estará encantado de recibirte – afirmó sonriendo – Kevin es tu hermano mayor – aclaró
¿Tengo un hermano mayor? – ni siquiera él pudo reprimir la emoción en sus palabras.
Deena asintió enternecida – Y no solo eso, sino también un hermano menor, su nombre es Joseph – respondió orgullosa de tener por fin a sus tres hijos con ella.

Nicholas sonrió todavía sorprendido, comprendiendo que tenía una familia real, unida.
Pero el temor del rechazo todavía seguía latente en su corazón, ¿y si ellos lo apartaban? ¿Y si lo trataban como a un extraño?
No podría soportar que sus propios hermanos lo alejaran y negaran su existencia.


¿Quieres que vayamos a verlos Nicholas? – preguntó cuidadosamente ella.
No – respondió rápidamente temeroso – todavía no.
Está bien cariño, cuando estés preparado iremos con ellos – susurró comprensiva y acarició la un poco larga, melena rizada de su hijo.
Pero déjame avisarle a Paul de esta buena noticia, no se lo creerá – rió encantada.
Y se dispuso a recoger el teléfono de su bolso, peor Nicholas la paró.
Espera por favor – dijo – luego podemos avisarles – continuó-
Ahora solo quiero estar contigo, quiero saberlo todo, todo sobre vosotros – susurró emocionado – sobre papá, sobre Kevin y Joseph  - rió.
Deena asintió emocionada dispuesta a cumplir cualquier cosa que su hijo le pidiera.


Chapter 59;

Nicholas se tambaleó lejos del sofá, dejando a su madre estupefacta.
Se sostuvo la cabeza entre las manos, negando repetidamente, sin control.
¡No! – gritó desesperado, quería desaparecer.
Deseaba que todos se alejaran de él para siempre.
Nicholas hijo ¿qué ocurre? – preguntó desesperadamente su madre –
Se preguntaba incansablemente qué había dicho o hecho mal, tan solo había terminado de contarle sobre Joe, sobre ____ y el accidente.
Él había deseado saber todo sobre sus hermanos, para conocerlos un poco.

Se acercó hacia él intentando abrazar sus hombros pero se apartó bruscamente, lejos de ella, muy lejos.
Vete – gritó él.

Ahora él comprendía todo.
Joseph Jonas, Joe Jonas.
Nicholas Jonas.
De todos los hombres que habían en este mundo él era su hermano.

Nicholas – espetó ella dolida - ¿qué ocurre? – dijo esta vez más calmada – siéntate aquí, a mi lado y dime qué está mal.
¡Todo! – volvió a gritar – todo está mal, esto nunca debió pasar.
Negó incansablemente con la cabeza hasta que se sintió mareado.
Espera hijo por favor – me preocupas, ¿dime qué ocurre? – se desesperó Deena
Vete – susurró él con lágrimas quemando sus ojos - ¡Vete! – gritó
Hijo, por favor – sollozó ella – No se qué hice o dije para que esté así pero perdóname, yo no quise – las lágrimas se deslizaban silenciosas por sus mejillas.
No quiero saber nada de ti, ni de papá, ni de nadie – gritó – De nadie – corrió hasta la puerta abriéndola y dejando que una gran ventisca entrara a la habitación.
Deena se abrazó a sí misma, sintiendo el odio de Nicholas calándole los huesos.
Volveré por ti – susurró acercándose a él, que no se inmutó y ni siquiera la miró.
Lo abrazó y lo sintió frío, implacable.
Te quiero hijo – se marchó dejando a un Nicholas completamente destrozado.
Se deslizó desconsolado, maldiciéndose a sí mismo por haber nacido.
Jamás nadie sabría ni conocería el dolor que él experimentaba en aquellos instantes.

Deena corrió hasta su coche a través de la oscuridad de la noche.
Las nubes habían vuelto a juntarse y pronto comenzaría a caer la lluvia.
Las llaves se deslizaron de sus manos y tuvo que hacer un esfuerzo para encontrarlas, pues su vista estaba dificultada por sus lágrimas.

Con las manos temblorosas puso en marcha el vehículo, temblando de frío y de miedo.
Miedo por el repentino rechazo de Nick.
Observó las calles repletas de coches borrosos.
Sus manos temblaron al buscar el pequeño móvil que siempre guardaba en su bolso.
Marcó en número uno y esperó al primer toque.
Se limpió bruscamente las lágrimas, no veía casi nada y un coche hizo sonar su bocina cuando lo adelantó.
¿Diga? – la voz tranquilizadora de Paul se escuchó a través del teléfono.
Y entonces una tormenta se desató en el cielo.
Paul – sollozó ella limpiándose las lágrimas.
Deena ¿qué ocurre? ¿Dónde estás? – dijo la voz preocupada de Paul.
Ella fue incapaz de contestar, el nudo en su garganta era cada vez más grande y sentí engarrotadas las manos del frío.
Paul, es Nick – gimió dolorida – Nicholas no quiere –se detuvo a tomar aire.
Sus pulmones le quemaban a causa del llanto descontrolado.
Carió, ¿de qué hablas?, Nicholas está muerto – susurró él y pudo notar la tensión en su voz – Diem donde estás para ir a buscarte, ¿estas conduciendo? – dijo al escuchar otra bocina sonar.
Ella asintió sin emitir más que sollozos.
Deena, escúchame – dijo él firmemente – para el coche y espera a que vayamos a recogerte. Para – repitió
Paul ¿no lo entiendes? – gritó cerca del aparato – Nicholas está vivo, está vivo – gritó sollozando y soltando el volante durante unos segundos interminables.
¿Qué? – fue lo último que escuchó Deena.

Vio la luz acercarse a ella y cuando quiso frenar ya fue muy tarde.
El camión la embistió de frente, dejando la parte delantera del coche completamente abollada.
El impacto del golpe hizo que el coche se levantara en dos ruedas y diera una vuelta de campana, destrozando los cristales y las ruedas.

Deena – gritó Paul al otro lado de la línea; pero ya era demasiado tarde.

La línea se cortó

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 14:19




Chapter 58;





Joe miró como el ataúd bajaba lentamente mientras el sacerdote recitaba una oración. Se aferró a los hombros de _______, sin embargo ella no tenía tanta fuerza para sostenerlo y cayó de rodillas junto a ella.

Ella se arrodilló a su lado mientras lo atraía más cerca de su cuerpo y besaba su cabeza.
Él podía sentir las lágrimas saladas que recorrían las mejillas de _______.
Sentía una tristeza infinita. Jamás deseó ver llorar a la mujer que amaba. Se prometió que nunca sería el culpable de sus lágrimas y que la consolaría en todo momento.
Pero ahora no tenía fuerzas ni para sostenerse a si mismo.

- Mamá - susurró entre sollozos - no te vayas por favor, te lo ruego - dijo mientras sus susurros se convertían en gritos.

Gritos de dolor, de frustración, de incredulidad.

¿Cuándo, en qué maldito momento su vida se había ido por el desagüe?

¿Por qué se la llevaban, por qué se la arrebataban de aquel modo tan cruel? ¿Qué había hecho él?

Ahora que por fin todo comenzaba a ir bien.
Recordaba sus dulces ojos maternales, y sus caricias, cuando era niño y se caía, nada comparado al que sentía ahora.

Un vacío se instaló en su corazón, haciendo todo a un lado.
Supo que nunca más iba a volver a ver aquellos ojos maternales que lo sostenían y le infundaban valor en todo momento. Nunca la había visto desfallecer, ni aún en los peores momentos, cuando se creyó muerto en vida ante la posible muerte de _______.

Jamás había sentido un dolor como aquel. Sentía que algo dentro de él se retorcía, exigiendo salir. Torturándolo interiormente, atormentándolo con recuerdos de su niñez y mostrándole cruelmente que esos recuerdos jamás se volverían a repetir ni podrían ser sustituidos por nuevos.

Se alejó de los brazos de su mujer para correr hacia el gran agujero donde ya reposaba su madre.
Deseaba con toda su alma poder llegar hasta allí y acompañarla el resto de la eternidad, no quería vivir más.
Sin embargo unos duros brazos lo sujetaron antes de poder siquiera avanzar.

¿Ahora qué?

- Suéltame, suéltame – gritó obnubilado por el dolor, mas los brazos que lo sujetaban aumentaron su fuerza.

Así se quedó, a mitad de camino. Sólo entonces se dio cuenta de que ya no veía el ataúd.
¡NO!
Estaba cubierto por una fría capa de tierra.
Gritó aterrorizado. Sentía que la respiración le fallaba, su pecho subía y bajaba a gran velocidad, sin embargo el aire no llegaba a sus pulmones.

- Mamá, ¡No! Vuelve, vuelve – continuó – vuelve, no me dejes. Por lo que mas quieras, no lo hagas. Por mí, por tu hijo – lloriqueó – por favor – rogó mientras se libraba de los brazos de Kevin y sollozaba.

_______ se llevó las manos a los labios. Nunca había visto a Joe en aquel estado, verlo tan desamparado era totalmente desgarrador. Quería levantarlo del frío suelo y decirle que todo iba a estar bien.
Pero estaría mintiéndole. Corrió hacia él para abrazarlo y así, compartir su dolor. Sin embargo su corazón se rompió cuando él la apartó secamente. Aquel empujón la hizo perder el equilibrio y de no haber sido por Kevin, habría caído al suelo.

Lloró en silencio mientras lo observaba.

¿Qué consecuencias tendría la muerte de Deena en Joseph?

Observó con detenimiento la mueca de dolor del rostro de Joe, aquella expresión parecía estar fijada para siempre en su varonil rostro y no pudo evocar ningún recuerdo suyo con una sonrisa.
Ya no habría finales felices, como ella creyó que habría.
Despierta ______, esto es la vida real.
No hay alegría siempre.

El sacerdote terminó su oración y se retiró, dándole privacidad a la familia, y un poco entristecido por el estado de aquel hombre que yacía recostado sobre la fría tumba.
El mismo que de repente se levantó como movido por una fuerza invisible y los miró a todos como si fueran intrusos, como si estuviesen cometiendo una atrocidad tan sólo por observar el entierro.

- Fuera – dijo – ¡Fuera! – gritó esta vez mientras los señalaba a todos y cada uno de ellos.

Paul miró a su hijo con incredulidad y sintió tanto dolor al ver que su hijo comenzaba a desvariar.
Lágrimas gruesas caían por sus mejillas mientras hacía cumplir la orden del castaño. Sería mejor dejarlo solo. Este acontecimiento era un golpe muy duro para él, que estaba muy unido a Deena.

Intentó reprimir las lágrimas, que le nublaban la vista mientras se agachaba y besaba la tumba de su mujer.

- Te amo. Descansa en paz. – dijo y se levantó, llevándose con él a los demás.

Dejando solos a Joe, Kevin y _____.
El ojiverde intentó llevarse a ____, que seguía estática mirando a Joe.

Ella no se movió ni un ápice, por lo que desistió, estaba muy cansado y triste para discutir con ella. Se marchó después de poner un precioso clavel encima de la tumba, besándolo antes.
_____ siguió observando a Joe y continuó su tormento en silencio. Y cuando él supo de su presencia, se giró a ella y la miró tal cual intruso.

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó duramente – Déjanos, ya – le exigió.

Ella negó y se acercó a él, rezando por que se comportara de esa manera porque estaba desolado por la muerte de su madre, y no porque realmente no la quisiera ver.

- Joe, – continuó mientras se arrodillaba a su lado – tranquilo – dijo mientras lo abrazaba con todas las fuerzas que pudo reunir, no dejándolo apartarse.

Él se resistió durante unos segundos interminables hasta que se desplomó sobre ella.
Entonces comprendieron que se tenían el uno al otro y podrían volver a construir nuevos recuerdos y nuevas esperanzas.




Una sombra no muy lejos de allí observaba la escena. Lágrimas adornaban su limpio rostro. Sus ojos estaban hinchados y tuvo que apoyarse cerca de una tumba para no derrumbarse. No sirvió de mucho, pues el dolor que sentía, lo hacía doblarse, lo hacía sentirse débil. Como un pequeño recién nacido que necesitase de su madre para poder sobrevivir, así se sentía.

Su madre, su madre estaba muerta.

Su verdadera madre.

Más lágrimas acudieron a su rostro al observarla, enterrada bajo tierra ya muy lejos de él.
No sólo te la han arrebatado a ti, susurró mirando a Joe, al que _____ acariciaba el cabello, arrullándolo y susurrándole cosas que él no podía ni quería escuchar.
Sintió rabia a verlos. Sintió rabia porque ahora él estaba completamente solo.

¿Y yo, qué? quiso gritarles.
¿Qué era él en ese momento?
, Irguió los hombros al pensar eso.
Tan solo unas horas antes había tenido a su madre consolándolo y amándolo como nadie lo había hecho jamás.

Ahora estaba seguro de que no le quedaba nada.
Sin embargo, Joseph la tenía a ella. Ella iba a estar con él todo el tiempo, consolándolo.
Su mirada se volvió dura y fría.

De entonces en adelante caminaría sin miedo y sin dejar que otros se aprovechasen de él ni lo pisoteasen.

- Aunque no me dieses nada más, madre, me regalaste el verdadero conocimiento de mi fuerza - susurró a la tumba que parecía alejarse de él cada vez más y más.

Sobreviviría contra viento y marea, pasara lo que pasara.

En cuanto a Joe, volvería a verlo. Todavía tenía una enorme deuda que pagar, y lo haría antes de que abandonase este mundo que tan despiadado se había mostrado con él.
Se limpió las lágrimas con el dorso de la chaqueta, y entonces sintió un escalofrío. Pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer del cielo, entorpeciéndole la vista.

La pareja que estaba arrodillada en el frío suelo del cementerio no se inmutó. En menos de unos minutos, las pequeñas gotas se convirtieron en gruesas gotas y una tormenta de rayos se desató en el cielo.
Se levantó del suelo y se enderezó cuan alto era, volviéndose a observar a la pareja, que comenzaba a levantarse tras discutir durante unos segundos.


Joe se abrazó a _____ y enterró su rostro en su mojada melena, aspirando su olor suave y tranquilizante. Antes de marcharse se agachó ante su madre y besó su tumba como su padre había hecho unos minutos antes.

- Te amo mamá. Espero que estés bien. Te extrañaré. – se levantó y volvió a enterrarse en el suave cuello femenino.

Luego comenzaron a avanzar lentamente hacia Kevin, que los esperaba resguardado en su paraguas, sosteniendo otro en su mano derecha.



Nicholas los observó duramente. La forma en que Joseph se apoyaba en ella, en la que ____ lo aceptaba sin rechistar.
Sintió que su corazón sangraba.
Sus hombros se tensaron mientras dejaba de retener las lágrimas, y éstas, se deslizaron por enésima vez a lo largo de sus mejillas, mezclándose con la lluvia.

Miró la tumba por última vez.
- Adiós – dijo – mamá – terminó mientras su susurro se mezclaba con la lluvia.

Su dolor se acrecentó al saber que esta iba a ser la última vez que vendría a este lugar.

Pero así debía ser. Nadie tendría que verlo.

Nadie tenía que saber que él estaba vivo y bien.
Volvió a secar su cara, sin prestar atención al hecho de que por más que se secara, la lluvia la mojaría nuevamente.
Miró fijamente a la pareja, que llegaba hasta Kevin, y este, dirigía su mirada, justamente hacia él.

Se quedó rígido, muy quieto en su sitio. Temiendo lo peor.

Su mirada se clavó en él, hasta que el ojiverde la apartó y se giró, marchándose junto a la pareja.
Miró por última vez la espalda de Joe, con rencor y furia.
Susurró varias palabras, de las que ni el mismo sabía el significado.
Se giró dándoles así, la espalda, como tantas personas habían hecho con él.

Pero esta vez es diferente se dijo, esta vez volvería para vengarse y para llevarse lo que le habían arrebatado.



Comenzó a caminar en dirección contraria a la pareja, marchó con rabia, con dolor, un dolor que nunca había experimentado. Cada uno de sus pasos era iluminado por los pequeños truenos, que resonaban fuertemente como si el cielo hubiera decidido que aquel era el mejor momento para destruirse.

Dando cada paso con fuerza, como si quisiera hacer estallar en pedazos el suelo, se alejó.
De momento se iría lejos, donde nadie supiera nada sobre él y haría lo mismo que había hecho Joe, le dejaría estar con ella, y cuando pensase que podría ser feliz, volvería a destruir su felicidad.
Utilizaría todo aquel tiempo para endurecerse a si mismo, sabía perfectamente que lo que se avecinaba no iba a ser fácil ni mucho menos, pero para entonces ya estaría preparado.
Una sonrisa triunfante se extendió por su rostro, borrando cualquier rastro de humanidad.

Ya casi podía saborear la victoria.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 14:24



Final Chapter; 59





Tres semanas después.

Joe arrastró la gran alfombra marrón sobre el impecable suelo.
La luz del sol se colaba por los grandes ventanales del salón, iluminando la estancia y dándole una apariencia cálida.

Al fondo se encontraba una chimenea de piedra, con una enredadera que, dibujada sobre la piedra, serpenteaba por toda la chimenea, junto a la chimenea se encontraba su gran televisor plasma sobre un gran mueble de madera, con varios cajones a los lados. Sobre el mueble había varios objetos esparcidos, marcos de fotos y adornos. Unos metros sobre la televisión, había unas pequeñas estanterías, todavía vacías.

Siguió recorriendo la habitación, meditando en que sitio poner la alfombra.
Paseó su vista por el centro del salón.

En el centro se encontraba un sofá extra grande de color pastel al que flanqueaban dos sillones pequeños del mismo color.
Frente al sillón principal había una mesilla central donde estaban amontonadas varias revistas y libros de todos los tamaños.

Frente a la mesilla estaba la gran chimenea y al lado izquierdo había una gran estantería todavía sin libros. Los libros se encontraban guardados en las cajas. A lado de la estantería de madera había un mueble-bar que estaba completamente vacío.
Decidió poner la alfombra nueva en el centro del salón, frente a los sofás.

Así, cuando estuvieran sentados en el sofá y quisieran levantarse, no tendrían que tocar el frío suelo para llegar hasta la chimenea o para encender la televisión.
Levantó la mesilla de cristal y la puso a un lado mientras colocaba, con gran esfuerzo, la alfombra, evitando que se doblase en las esquinas.

Secó el sudor de su frente con un pañuelo que guardaba en el bolsillo trasero de su pantalón de deporte.
Oyó unos murmullos cerca y sonrió.
Eran _____ y Terri.

- ¿Quién es el perrito más guapo del planeta? ¿Quién es? - oyó preguntar a ______.

Terri ladró en respuesta, alzando una pequeña pata hacia su dueña.
_____ rió satisfecha y le dio un pequeño hueso de juguete.

Una vez el animal lo cogió, buscó un lugar en el que el sol iluminase, donde podía sentirse caliente y a gusto y allí, se tendió jugar con su nueva adquisición.

Escuchó a _____ caminar hacia su lado mientras terminaba de colocar la alfombra. Aquella cosa realmente pesaba.
Tuvo que mover varias cajas para extender completamente la alfombra.

- Joe - lo llamó.

Se giró en su dirección dejando su trabajo de lado.
Ella le sonrió mientras le entregaba una botella naranja, suspiró aliviado mientras bebía todo su contenido de un trago.

- Debes estar cansado. Descansa, mañana terminaremos la mudanza - dijo ella mientras le masajeaba los hombros cuidadosamente.

- No, quiero acabar hoy. Así ya podremos pasar la noche aquí, aunque sea en el salón - respondió sonriente - podremos dormir acurrucados en el sofá y relajarnos. - dijo echando una mirada significativa a dicho objeto.

Ella rió y besó su mentón antes de salir.

- Voy a por más cajas - dijo mientras salía flanqueada por Terri.

Aquellos dos comenzaban a ser inseparables. Recordó el día que se lo regaló.

Había sido una sorpresa hasta para él mismo, nunca había tenido perro pero un día pasó frente a una tienda de animales y se quedó embobado mirando un pequeño cachorro marrón.
Parecía tan inofensivo e inocente que no perdió un segundo y lo compró, pensando en regalárselo a _____.

Ella había saltado a sus brazos y le había dado las gracias.
Se habían encariñado mucho con el animal. Sonrió de medio lado al escuchar sus ladridos.
Hacía tan solo dos semanas que lo habían comprado, pero sentía que crecía muy rápido. Ya corría solo e iba a por la pelota.

Suspiró cansado mientras cogía una caja de las muchas que había en el suelo, y se sentaba en el sofá a descansar.

Abrió la caja cuidadosamente y sacó su contenido.
Decenas de fotos enmarcadas lo recibieron. Fotos de su boda, con su hermano, siendo un bebé, un adolescente, en su luna de miel.

Se detuvo al encontrar una foto donde estaba la familia Jonas al completo.

Mamá se encontraba abrazada a papá en el fondo de la foto. Kevin y él estaban delante de ellos, agachados para no tapar a sus padres, y _____ se encontraba encima de sus rodillas, sonriendo.
Acarició la foto con amor, y se la llevó al pecho.

Nunca volverían a tomarse una foto como aquella, su madre no estaría para completarla.
Sacudió la cabeza, alejando los recuerdos.

Se recordó que su madre estaba seguramente en un lugar mejor, uno que si se merecía, y que desde arriba los cuidaría.
Las cosas comenzaban a marchar bien, esta seguro de que su madre estaría orgullosa al saber que había comenzado desde cero con _____. Había comprado una nueva casa, en Texas.

Había sido duro dejar atrás Haven y tantos recuerdos, pero aquel lugar traía consigo
malos y dolorosos recuerdos.

Se levantó para colocar la foto encima de uno de los estantes del mueble de la televisión. En lo alto de todo, cerca del lugar reservado para las películas y los CD’S.

La movió hasta que estuvo satisfecho. Entonces siguió colocando más fotos y álbumes en los estantes.
Una vez todo el contenido estuvo colocado, se dispuso a coger otra caja. Pero escuchó a _____ llamarlo.

Corrió hacia el jardín preocupado por su grito.

La encontró yaciendo en el césped, muy quieta; Se asustó y corrió hasta ella.
Una vez a su lado la sacudió y comenzó a desesperarse al ver que no reaccionaba.
Entonces su pecho comenzó a subir y bajar frenéticamente, mientras no podía retener las carcajadas.

Suspiró aliviado a ver que ella estaba bien.

- Tendrías que haberte visto, has puesto una cara digna de cine - rió ella mientras lo abrazaba.

- No es gracioso ______, me has asustado - la reprendió, pero no pudo evitar devolverle la sonrisa.

- Estoy bien Joe, solo fue una broma, estás tan tenso por la mudanza que pensé que un poco de humor te haría bien - sonrió.

Aquello lo tranquilizó y se recostó junto a ella en el pasto, mientras sentía que el sol calentaba su piel.

- Me encanta este lugar Joe, hay tanta paz. - dijo ella después de unos minutos.

- Me alegra que te guste amor - respondió feliz.

- Estoy seguro de que seremos muy felices - dijo.

Ella asintió y se levantó al escuchar a Terri ladrar.
Joe aprovechó su momentánea distracción para cubrirla con su cuerpo y hacer cosquillas en su estómago.
Ella se revolvió mientras no paraba de reírse, le suplicó que pararse, pero no le hizo caso, adoraba su risa.
Entonces sintió que algo mojaba su mejilla.
- Con que esas tenemos – masculló mientras apartaba a Terri de su rostro.

____ todavía seguía riéndose en el suelo.
- Tu también quieres pelea - dijo mientras rascaba rápidamente la barriga del animal, que se emocionó y comenzó a retorcerse de un lado a otro, moviendo la peluda cola frenéticamente.

Rieron los dos al unísono cuando Terri comenzó a ladrar al escuchar el coche de Kevin.
Salió corriendo hacia el porche de la casa.
Ayudó a _____ al levantarse para después cogerla en brazos, como unos recién casados. A lo lejos escuchó los silbidos de Kevin, que acompañado por una rubia bajita, se reían de ellos.

Ella se apoyó en su cuello y besó sus labios.

- Te amo Joe – susurró _____.

Joe se tensó durante unos segundos.
Ella lo amaba.
Lo amaba.
A él.
No había vuelto a escuchar aquellas dos palabras desde que su madre había tenido el accidente.
Se sentía feliz, quería gritar al mundo que ella lo amaba.

- Yo también te amo tesoro. - respondió.

- ¡Te amo ____ ______! - gritó echando la cabeza hacia atrás.

Ella rió por su reacción y lo besó, acallando sus gritos.
Nunca se había sentido tan feliz.
Por fin comenzaba a tener una familia. Y lucharía por conservarla.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 15:36





Epílogo;



Joe acarició la sedosa melena castaña de ______. Esta se encontraba apoyada en él mientras miraban como el sol se escondía tras el mar.
Apoyó su mentón en el hombro desnudo de ella y la sintió estremecerse.

- ¿Tienes frío? – preguntó con voz preocupada.

Ella negó con la cabeza y se acercó un poco más a su cuerpo, casi convirtiéndose en uno.
El moreno siguió acariciando su melena mientras asía su mano derecha, sentía que la paz llenaba su alma.

Por primera vez después de la muerte de su madre, se sentía completamente en paz.
Todos los malos y tormentosos recuerdos comenzaban a borrarse de su memoria.
Tal vez era cierto lo que decían, tal vez la mente humana era tan complicada que prefería borrar de su memoria los malos recuerdos, dejándolos como un mal sueño.

De repente ______ salió de su abrazo y lo miró fijamente, una pequeña sonrisa comenzaba a nacer en las comisuras de sus labios.

- ¿Qué ocurre? – preguntó sonriendo involuntariamente.

Esta vez, la sonrisa de ella fue grandiosa, tanto, que lo dejó atontado durante un momento.
Ella estaba emocionada, lo podía sentir.
De su pecho retumbó una carcajada limpia, suave, que hizo maravillas en sus oídos.

- He recordado la noria, Joe. ¡La he recordado! – gritó presa de la alegría mientras se echaba nuevamente a sus brazos.

Tan solo le llevó unos segundos averiguar sobre que ______ estaba hablando. La misma noria a la que se habían subido el día en que se conocieron, la primera vez que la besó.

Joe suspiró aliviado y la acompañó en las risas.
A veces sentía temor de lo que sus labios podían llegar a pronunciar, todavía ella tenía que acostumbrarse a él.
Ella no era la misma, lo podía sentir, aún así la amaba y no habría nada en este mundo que pudiese derrumbar su amor.

- Cuanto me alegro tesoro. – sonrió y le acarició la mejilla.

Habían pasado varias semanas desde la muerte de su madre, y él había comenzado a perder la esperanza de que ella recordara su vida juntos. Sin embargo no desistió y se prometió crear nuevos recuerdos de ellos juntos que ella pudiese atesorar en su memoria. Se habían mudado y había comprado una nueva casa para ellos solos, junto a su nueva mascota, Terri.

Ahora sabía ciertamente que tenían toda una vida para compartir y crear nuevos y preciosos recuerdos.
Y he aquí cumpliendo su promesa.
Ahora una nueva esperanza comenzaba a aflorar en su corazón, ella podría recuperar la memoria.

Eso hizo que su corazón se hinchara  de alegría y amor.
Estaban observando una puesta de sol, en una hermosa playa; uno de los deseos de ella.
_____ lo besó con alegría, sorprendiéndolo.

Joe le devolvió el beso con la misma pasión y amor.
Unos segundos después, los dos juntaron sus narices, apoyándose en la frente del otro.  

-  _____ - la llamó él.

Ella hizo un ruidito a modo de respuesta, aún seguía con los ojos cerrados.

- Prométeme una cosa – dijo sin aliento.

Ella abrió los ojos y su hermosa mirada verde lo recibió.

-  Prométeme que nunca me abandonarás – dijo – Nunca me abandones ______ - susurró.

Ella sonrió.
- Lo prometo Joe – susurró sobre sus labios, rozándolos – Nunca te abandonaré – sentenció.

Y entonces lo besó, sellando así su promesa.
El corazón de Joe saltó y comenzó a latir como si quisiese saltar de su pecho.
Eso le ocurría cada vez que ella lo besaba, lo que provocaba en él sus dulces labios.
Ella enterró sus dedos en su espeso cabello y él, en repuesta, agarró sus mejillas, sometiéndola a un beso más profundo donde sus lenguas comenzaban a luchar entre ellas.

- Nunca – susurró ella.

Joe suspiró y dejó que el aire cálido de la playa los acariciara con suavidad.

No deseaba más, no cambiaría nada. Ahora el futuro se expandió ante sus ojos. Y mas que nunca anheló aquel futuro.
Ya se imaginaba a un bebé corretear sobre la nueva alfombra que habían comprado para el gran salón de su nueva casa.
Un nuevo comienzo se dijo, y abrazó aún más a su esposa.
Allí, en la distancia,  flotaba una gaviota hacia el sol poniente, elevándose sobre sus alas, libre.

Surcando el, ahora, grisáceo cielo.
Joe cogió la mano de ____, y juntos se alejaron de las sombras, hacia un deslumbrante nuevo día.







Alguien observaba la entrañable escena desde el extremo opuesto de la playa.
Nadie hubiera sospechado de él.
Su corazón sangró y se rompió en miles de trozos, trozos irremplazables, que jamás se volverían a unir.

Su ______.

Apretó sus puños mientras se giraba, alejándose, lo pocos trozos de su corazón de encogieron  con cada paso. Deseaba poder salir corriendo tras él y arrancar a su mujer de los brazos de aquel traidor.
- Pronto – se dijo.
Y se alejó, sin mirar atrás, adentrándose en las sombras que lo recibieron con una brisa gélida.



FIN.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 15:58



[leftBien.
hasta aquí la primera temporada de la novela
"Nunca me abandones".
Les agradezco mucho, mucho, muchísimo
su gran apoyo durante todo este tiempo que
estuve sin escribir ni subir.
La aprecio mucho por ser muy fieles en cuanto
a comentar.

Ahora bien, quería pedir perdón por
tardar tanto tiempo en volver, pero
realmente pasé por un tiempo difícil en el que
todo se juntó con todo
Salí de vacaciones,así que pensé que podría tener muchísimo
más tiempo para escribir, pero no fue así.
Muchas cosas se acumularon en mi vida y
la verdad estuve un poco desubicada en esos días.
Necesitaba despejarme de la presión y relajarme
Me tomé mucho tiempo, lo sé.
Pero en todo este tiempo pasaron muchas cosas,
buenas y malas y la verdad ya me siento totalmente bien,
con energías para volver a este nuevo curso del instituto.
Y me siento mejor.

Además también en este tiempo estuve siempre al tanto
de lo Jonas, por supuesto.
Sé que los Jonas nos hacen bullying con la palabra "soon"
que no nos dicen todaví si vienen a Europa-
Sé que Nick tiene nueva Novia.
Que la bebé de Kev va a ser niña
Hoy vi en twitter que tal vez el álbum "V" podría salir
el 22 de septiembre y que pude haber una edición
"Deluxe".
Sé que Joe sigue con Blanda.

Pero ante todo tengo presente que mi admiración por ellos sigue
latente,
y estoy tan tan tan orgullosa de ellos.
Han crecido mucho, se han hecho hombres, buenos hombres.
Recuerdo cuando los vi por primera vez y eran unos fetos
hermosos.
Me alegra mucho que gracias a ellos conocí
a personas tan hermosas como ustedes,
realmente muchas gracias por acompañarme en esta, mi primera novela.

También querría disculparme si la novela tubo errores, había
veces que no tenía tiempo de revisar caps y todo se juntaba que
los enviaba rápido sin mirarlos.
Prometo que esta próxima segunda temporada tendré
en cuenta mucho más los pequeños detalles.


Porque habrá segunda temporada.
Solo no sé cuando se estrenará, tal vez dentro de bastante tiempo.
Este año es mi último año de instituto para después
entrar a la universidad.
Este año es muy importante así como supondrán,
necesito estar al 100% en todo.
Me tomaré algún tiempo para escribir y cuando la
tenga preparada la publicaré.
En fin, me alargué un poco, pero espero
que no sea tan pesado de leer.

Lo último que les pido, es que me den su opinión
sobre la novela, se los agradecería mucho.

Esto es todo.
¡Muchas gracias!
Las loveo.
La 2 temporada saldrá "SOON"
llove u so so so so much.
[/left]
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 3rd 2013, 13:20

ok, no puedo con tantos comentarios.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 5th 2013, 21:05

wooooow me he quedado en shock con tu novela!
la ame definitivamente me dio mucha pena lo de la mami de Joe
y nick es hermano de ellos!
hay que no se venge ojala que en la proxima temporada nick encuentre a otra chica y se enamore de ella
para que Joe y rayita puedan ser felices u.u
solo tego que decir que ME ENCANTO TU NOVELA!!!
fue taaaaaan cool Very Happy
espero que puedas subir la otra temporada pronto,
pero tambien espero que salgas muy bien en el instituto Wink
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 6th 2013, 17:22

OMG !! QUE FINAL !!! De verdad me siento como en una pelicula y me imagino a Nick llendose por la playa lento y la musica dando como suspenso y OMG ! affraid Jajaja Very Happy Y WOW ! Desde que volviste no sabes la alegria TAN imensa y la sonrisa que me sacaste !!! AMO esta novela y ME ENCANTA leerla. Los capis WOW desde _____ con Joe, un pequeño avanse frente a su relación, el encuentro en el parque de ____ con Nick! Y como Joe los ve y todo lo que se desata pero luego lo arreglan Smile Y lo conmocionante de la conversacion de Maria con Denna y que Nick las ollo y wow al principio, tension y OMG ! Cuando le conto detalladamente de _____ y Joe OMG !!! Carai que suspenso !! Jajaja y cuando se fue Denna y MURIO!! Eso si fue impactante ! Y la venganza de Nick... TODOOOOOOOOOOO !!!! Y el epilogo Smile Me encanta y que _____ recordara el primer beso que se dio con Joe Smile e imaginar lo que dijo Joe ! Very Happy Un baby ! Very Happy Y aaaaaaaaaaaaaaaa ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAAA !!! ESTOY SUPEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERRRRRRRRRRR ANSIOSA POR LA SEGUNDA TEMPORADA !!! Y tranquila, te entiendo que surgen muchas cosas y cambian totalmente los planes que uno espera hacer en vacaciones y en fin... y perdoname por no haber comentado antes lo que pasa es que estoy en el ultimo corte academico y siempre es bastante esfuezo y cosas que me colocan y estoy casi hasta el cuello con todo lo que tengo que hacer, pero a pesar de eso SIEMPRE me tendras como fiel lectora Smile Espero me perdones y ''SOON'' Jajaja nooo mucho ! Jajjaa hay que darle ejemplo a los JoBros de que significa Soon ! Jajaja Okno Jajjaa Very Happy

ESPERARE CON ANSIAS LA SEGUNDA TEMPORADA !!!! Very Happy

SIGUELAAAAAAAA ME ENCANTA !!! Very Happy

Cuidate y espero que te vaya exelente ! Very Happy

XOXOXO
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 10th 2013, 20:05


Ohhh Demi me encato llore y muchoo
Gracias por seguirla Smile
eres la mejor
estaré pendiente de ti Smile
Un abrazo!.

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Perfecta Like a Star @ heaven 






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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 12th 2013, 19:07

Puede que tardes en subir la segunda temporada pero seguire comentando Smile

AMOOOOOOOOOOOOOO ESTA NOVELA !!! Very Happy

Cuidate. Smile

XOXOXO
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Hoy a las 15:13

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