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 Nunca me Abandones [Joe&__]

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caripe
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 25th 2013, 21:27


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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 26th 2013, 10:40

siguela PORFA!!!
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 28th 2013, 11:48

-
Trataré de subir hoy.
Si no fuera posible, tengan por seguro que mañana SÍ, SÍ.
Perdón, mil perdones.
Les explicaré, gracias por toooodo.
Las loveo mucho.
<3<3.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 28th 2013, 17:22

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 28th 2013, 17:22

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 28th 2013, 17:25

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 28th 2013, 17:26

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 28th 2013, 17:27

Tranquila Smile Y gracias por volver Very Happy

XOXOXO
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 30th 2013, 21:41

siguela porfaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 31st 2013, 15:10

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 31st 2013, 15:19

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 31st 2013, 15:19

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 31st 2013, 15:21

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 31st 2013, 15:22

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Agosto 31st 2013, 20:35

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 1st 2013, 20:54


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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 1st 2013, 21:19

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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 12:15

Bueno, quién dice mañana
dice unos días después.
Pensé en ponerles 5 caps de maratón
pero luego me dije que ustedes merecían
mucho más por todo el apoyo que me han dado.
Bien, pues aquí estoy.
Ya tengo los últimos capítulos.
Hoy mismo pongo el final.
hrbvhbajfnk tensión.
Na.
Durente la siguiente hora iré colocando
los caps finales.
Solo esperen 2 horas y ya estará terminada.
Muchas gracias por su apoyo
love u soooo much. <3
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 12:51

Chapter 49;



Joe observó a ______ doblar la servilleta sintética elegantemente sobre su regazo, una y otra vez.
Meditó y llegó a la conclusión de que no había una muy buena idea llevarla a aquel lugar.
La observó inspeccionar  el restaurante, la gran lámpara dorada que colgaba elegantemente del techo, la mesa de madera fina sobre la que comerían, los grandes cuadros colocados estratégicamente por todo el gran salón y las relucientes copas en las que el camarero había servido un exquisito vino blanco.

- ¿Te gusta? – preguntó finalmente Joe.
- Sí, es muy elegante – respondió en un intento de sonrisa.

Joe asintió mientras apartaba la mirada, se abofeteó mentalmente, lo había arruinado.
Hace tan solo una hora habían compartido unos de los momentos más íntimos desde que la había vuelto a ver. Ella había dejado que la sostuviera entre sus brazos, como en los viejos tiempos.
Pero ahora no parecía cómoda sentada en aquella silla de madera fina, mas bien parecía incómoda y tensa.

- ¿Qué te parece si pedimos que nos traigan la comida? – preguntó él para romper el tenso ambiente.

Ella asintió todavía distraída, observando a los pocos comensales que los acompañaban en el salón. Estaban estratégicamente repartidos, no tan apartados unos de otros pero sí lo suficiente para poder hablar sin ser escuchados.
Joseph sonrió al inspeccionar la carta que le entregaba el camarero, tal vez podía salvar la noche.

_____ salió de su ensimismamiento una vez el camarero se hubo marchado.

- Lo siento, estaba distraída. ¿Has ordenado? – preguntó inocentemente; realmente había evitado elegir la comida, no sabría que plato elegir en aquella carta tan grande y extensa. Se sentía ahogada, como si en aquel enorme salón no entrara aire.

- Sí, estoy seguro de que te gustará, además la comida aquí es exquisita – sonrió.

- ¿Has venido alguna vez aquí? – preguntó extrañada. Según tenía entendido ellos vivían en un pueblo llamado Haven y no tenían por costumbre viajar mucho juntos.

- Hemos – la corrigió – una vez durante nuestra luna de miel – su tono de voz bajo unas octavas, haciendo el momento más íntimo.
_____ se sonrojó y prestó atención al joven camarero que se acercaba con una gran bandeja de plata.

- Buen provecho – sonrió el camarero una vez hubo servido los platos

Joe comenzó su plato, mientras observaba cada movimiento de su esposa, deseoso de ver algún indicio de que le agradase.

- Yo no recuerdo haber venido – susurró ella.

- Lo sé ____ y por eso te propongo algo – sonrió mientras apretaba su pequeña mano entre las suyas - Pregúntame todo lo que desees saber sobre nosotros. Esta noche soy completamente tuyo – dijo clavando su mirada penetrante en ella.

- Está bien – aceptó mostrándose un poco más animada.

- ¿Cómo nos conocimos? – sonrió, una sonrisa sincera.
Joe rió, aquella era la pregunta del millón, se preguntaba cuanto iba a tardar en preguntárselo.

- Nos conocimos una tarde de febrero, tú estabas sentada en un banco, sola y con la cabeza baja y yo, como el curioso que era, decidí preguntarte – rió junto a ella por su propio calificativo – entonces  levantaste la mirada y me atrapaste – susurró, provocando un escalofrío en ella.
Aquella mirada la hacía estremecerse sin ninguna razón – Joseph deseó borrar la incertidumbre que escondían aquellos ojos verdes, sin embargo continuó.

- Supe que tuviste un mal día, de esos que deseas borrar y entonces yo te animé, te llevé a la feria y a comer pizza – observó atento cada reacción de la ojiverde –

- Vaya, eso seguro que me animó, si hay algo que recuerdo muy bien es mi adicción por las pizzas – respondió sonriente.

- Sí – garantizó Joe – pero la pizza fue después de la noria – susurró envuelto en recuerdos, todavía latentes en su corazón, tan cercanos.

- ¿Ocurre algo? – preguntó ella al verlo tan ido

- Fue en la noria donde nos besamos por primera vez – susurró intentando ocultar su pequeña sonrisa.

- ¿Así? – rió _____ - vaya, eso suena tan romántico – suspiró.

- Lo fue, aquel día fue uno de los mejores de mi vida. Aquel día supe, allí en lo alto del cielo que no solo deseaba compartir contigo aquella noche sino todas y cada una de las que me restan – sentenció.

- ____ asintió sonrojada – maldito fuera ¿Por qué se sonrojaba como una colegiala cada vez que el clavaba su mirada marrón en ella? ¿Tanto la afectaba?

- Supe que eras especial el día que te conocí, y no me equivoqué – suspiró dejando el tenedor de lado y bebiendo de su copa.

- ¿Por qué? – susurró ella hipnotizada por cada uno de sus movimientos.

- Porque tu eras de aquella clase de chicas que no se acercan a los chicos como yo. Tú eras tan diferente, encantadoramente diferente – sonrió acercándose a ella.

_____ se apartó intentando disimular la tensión de sus hombros, aquel hombre la afectaba de una manera tan increíble, pero no estaba preparada para aquella sonrisa.
Joseph levantó su copa con aquel líquido transparente y la instó a agarrar la suya.

- Brindemos – dijo

- ¿Por qué? – preguntó extrañada ella observando detenidamente su copa llena.

- Por nosotros, por poder estar esta noche juntos, por tenerte otra vez a mi lado – dijo llevándose la copa a los labios y saboreando el vino.

_____ no pudo omitir la mueca que transformó su rostro.
- Sí, por nosotros – alzó la copa pero no bebió su contenido.

- ¿No bebes? Creí que te gustaría – sonrió extrañado – si quieres pudo cambiar el vino –

- No – respondió rápidamente – solo no tengo ganas de beber alcohol, eso es todo- pero esto es una ocasión especial así que – levantó su copa y bebió un pequeño sorbo que le supo amargo.

El moreno observó el plato de _____; estaba casi intacto.

- ¿No te gusta el plato, ____? – cuestionó confundido.

- Sí, es exquisito – hizo un amago de llevarse el tenedor a la boca, pero no funcionó.

- Pero no has comido nada, _____ es tu favorito – puntualizó.

- Si, está muy rico. Lo que ocurre es que no tengo mucha hambre – respondió incómoda.

- No, estoy seguro de que si lo pruebas te gustará – no desistió – Come un poco – dijo mientras señalaba el plato con su tenedor.

- No tengo hambre Joe – susurró bajando la voz.

- ____ vamos es tu favorito… - masculló.

____ sacudió la cabeza incómoda, muy incómoda. Sus hombros rígidos contra el asiento se irguieron y se levantó.

- Lo siento Joe, ya no lo es  - sentenció - Creo que necesito tomar aire – dijo aceleradamente y se marchó como un rayo.
Joe dejó su copa en la mesa con un sonido seco, todavía no asimilando la huida de ____.


Corrió, dejando la cuenta pagada antes y salió en busca de ______.
Se reprochó a si mismo el ser tan insistente cuando calle abajo seguía sin encontrar rastro de ella.
En su ensimismamiento chocó con un puesto de helados ambulante. Observó el cartel que exponía todos los sabores.
Piña, fresa, nata, chocolate y entonces al llegar al último cartel de plástico  percibió una silueta detrás.
Urgió al señor de los helados a entregarle un enorme cono de chocolate y nata y corrió unos metros más para encontrarse con el pequeño banco en el que ______ estaba sentada con la cabeza gacha.

- Esto me recuerda al día en que nos conocimos – dijo llamando su atención.

____ lo miró, y su respiración se aceleró. Sí, era como volver al pasado, aquella mirada lo seguía congelando como lo hizo aquella noche y lo hacía siempre.

Joe extendió el gran cono de chocolate hacia sus manos y se lo entregó con una mirada de disculpa.

- Siento haberte presionado tanto, creí que aquel plato era tu favorito – se disculpó.

- ¿Éramos una pareja de estirados? – preguntó sorpresivamente ella comenzando a saborear el helado, nada incómoda por primera vez en toda la noche.

Joe la miró incrédulo -¿A qué te refieres?
- ¿Siempre íbamos a cenar a lugares tan caros y elegantes? – se explicó mientras recibía el enorme cono.
Joseph rió divertido por la pregunta tan extraña. – En absoluto, cenábamos en casa o simplemente salíamos a comprar perritos calientes en el puesto más cercano – respondió sonriendo.
_______ suspiró aliviada pero su duda no desapareció del todo.

- ¿Entonces por qué me has traído a ese restaurante tan “sofisticado”? – continuó su interrogatorio insistentemente mientras se llevaba un trozo considerable de helado para calmar sus nervios.

Aunque no lograse recordad la mitad de su vida, supuso que habría tenido sentido común y su estilo no era ni sería convertirse en una mujer de un hombre rico y narcisista como solían ser los hombres con poder y dinero.
Joe comprendió sus intenciones y asintió culpable – Deseaba que esta noche fuera perfecta – respondió sentándose a su lado – estaba tan sorprendido de que aceptaras esta invitación que quise que todo fuera perfecto, lo siento si te hice sentir incómoda – se disculpó.

_____ suspiró - Joe tu me pediste una oportunidad para conocernos cuando me invitaste a cenar – susurró clavando su mirada ojiverde en él –y yo acepté porque hay algo dentro de mi que me insta a conocerte, me asegura que si te elegí en el pasado fue por algo – se sinceró por primera vez con él.
Joseph asintió esperando lo peor, tal vez un: Lo siento Joe, creo que esto no funcionará, no te recuerdo ni lo haré nunca más.

- Pero quiero que comprendas algo – continuó- quiero que sepas que aquella _____ que tu recuerdas ya no es la misma. No soy la misma _____ que conociste en aquel banco y que invitaste a la noria – susurró, si bien no era la mujer más feliz del mundo al destruir la esperanza de Joe de que  todo volviera a ser como antes, no quería engañarlo y darle falsas esperanzas de algo que muy seguramente no ocurriría.
Si no había logrado recuperar la memoria en todo aquel espacio de tiempo desde el accidente hasta ahora, ya sus esperanzas comenzaban a darse por vencidas, y él debía aceptar aquella posibilidad de que no recordara nada.

Joseph asintió clavando su mirada en algún punto de la calle, evitando mirar  la pena en sus ojos.
- Lo entiendo ____ pero todavía hay alguna posibilidad – susurró más para si mismo que para ella.

- Joe mírame por favor – lo instó y agarró su mentón para poder acercarlo – Lo menos que quiero es hacerte daño – sentenció – pero quiero que sepas que todas aquellos momentos y experiencias que me definieron, que moldearon a aquella ____ con la que tu te casaste ya no están en mi memoria  y ya no soy esa  – afirmó.

- Es por eso que salí de aquel restaurante – continuó – tu intentaste evocar a la antigua ____, a aquella que le gustaba el vino blanco y los restaurantes elegantes para cenar alguna noche especial – hizo una pausa para alejarse y ponerse de pie, dejando el restante helado en el banco.

- Está bien ______, lo comprendo y me disculpo – respondió rápidamente esperando que ella no se marchara tan sorpresivamente como antes.
       Asintió y volvió a sentarse, palmeando a su lado para que Joe hiciera lo mismo.

- ¿Seguimos con las preguntas? – preguntó ella dejando los hombros caer.

- Sí, pregúntame lo que desees saber – respondió robándole un trozo de helado de chocolate.
Ella rió cómoda e  hizo un ademán de pensar - ¿A qué te dedicas? –preguntó tras unos minutos de silencio.
- Soy escritor – afirmó tras la sorpresa inicial de ella – se siente bien poder dejar paso a tu imaginación mientras escribes. – susurró sonriente.

- ¿Qué significa para ti escribir? – dejó que el momento que compartían juntos la relajase.

- Libertad, siento que nada puede pararme al escribir, que todo es posible, cualquier cosa, persona o sentimiento se puede plasmar en el papel, no hay límites. –

- Vaya – lo observó – nunca lo había visto de aquella manera – susurró llevándose pequeñas cucharadas de helado a la boca, cada vez quedaba menos sustancia en el cono.
Joseph rió encantando ante el ensimismamiento de _____, en eso no había cambiado un ápice. Cuando escuchaba algo que le llamaba la atención siempre se tomaba tiempo para reflexionar internamente y decidir si era cierto o no.
- Escribí un libro – dijo tras unos minutos

_____ se giró sorprendida – Eso es maravilloso, ¿cómo se llama? – preguntó curiosa.

- “El secreto de Michael” –susurró – te traeré un ejemplar para que valores mis recursos literarios – ella sonrió en respuesta.
- Me encantaría leerlo –

______ se quedó en silencio observándolo, aquel hombre era como un mundo por descubrir, la sorprendía con cada respuesta que salía de sus labios.
Ella deseaba descubrirlo, descubrir su forma de ser, sus alegrías y sus miedos. Deseaba conocerlo, su corazón insistía en acercarse a él y por segunda vez decidió hacer caso a su corazón.
- ¿Tenemos mascotas? – preguntó rompiendo el silencio.

Joseph rió, qué preguntas – No, no tenemos – dijo – nos planteamos la posibilidad hace tiempo sin embargo nunca lo decidimos directamente, tu adoras los gatos pero a mi no me simpatizan tanto, preferiría un perro – puntualizó.

- Tienes razón, siempre quise tener un gato – rió - ¿por qué no te gustan? – preguntó curiosa.
Sabía que no estaba haciendo preguntas útiles para recuperar su memoria, pero estaba tan interesada en conocer más cosas sobre él, que preguntaba la primera cosa que se le venía a la cabeza.
Además, él no mostraba ningún indicio de que le molestara hablar sobre gatos y aunque no lo admitiera, eso le encantó.

Joe pensó la respuesta durante unos segundos – Porque pienso que nunca terminas de conocerlos – es decir, los cuidas desde cachorros pero un día te muerden y arañan sin reconocerte – respondió transportándose a cuando niño, tuvo un gato y las cosas no acabaron lo que se podría decir muy  bien.

- En fin, pienso que no son los animales más fieles que puedes encontrar y  por eso prefiero a los perros – sonrió tiernamente hacia  ella, le encantaba poder hablar a solas con ella, relajados.

- Tal vez tengas razón –dijo en repuesta ella.
Él sonrió al verla acabarse la punta del cono, era impresionante como ella podía haberse comido aquel cono enorme.

- Muchas gracias por el helado, esta “exquisito” – rió mientras hacía una pose exagerada con las manos.
Joe asintió mientras se levantaba, una vez junto a ella, comenzaron el trayecto al hotel.
Caminaron en silencio hasta la acera de enfrente, respaldados por el viento que comenzaba a refrescar.
- ¿Tenía algún hobbie? – susurró ella de repente.

- De hecho sí –acertó él – adorabas sentarte en el porche de casa y leer hasta quedarte dormida – sonrió recordando – de hecho, recuerdo que una vez me dijiste que tal vez por eso congeniábamos tanto, yo era un escritor, y tu una lectora que adoraba los libros – dijo, esperando su respuesta.

- Sí, recuerdo que de niña adoraba leer los cuentos, sobretodo si los leía mi nana respondió.
- ¿Sabes qué es raro? – dijo sorprendiendo al moreno.
Joseph negó – Que recuerdo haber estudiado derecho, recuerdo los términos y las diferentes leyes, los artículos y las constituciones, tan claro, pero no recuerdo cómo llegué a aprenderlos, sólo están en mi mente y ya – dijo en un tono angustiado.

- Estoy seguro de que algún día recordarás _____ - respondió consideradamente.

-  ¿Y si no logro recordarlo nunca? – susurró con miedo de repente y se detuvo en medio de la extensa calle.

- Claro que no ______, solo hay que darle tiempo al tiempo y … - atrapó su mano entre las suyas para infundarle calor, pero fue interrumpido por ____
- No – espetó ella asustada – te escucho describir todos aquellos recuerdos, esos momentos que pasamos juntos y no logro recordar nada, ni si quiera un retazo de ellos, es como si estuvieses hablando de otra persona y se siente tan mal – susurró con los ojos cristalizados.

-Shh – chistó él temiendo que sus  emociones la sobrepasaran.

- Tranquila _____ - susurró sosteniéndola entres sus cálidos brazos, que en aquel instante le ofrecieron no sólo calor, sino protección – estoy seguro de que recordarás y aún si no fuera así tienes una vida por delante para crear nuevos recuerdos – susurró sobre su cabello, inhalando su suave esencia.
La abrazó, posando sus brazos alrededor de su cintura, pegando sus torsos.

Dios, la necesitaba, sólo él sabía cuanto anhelaba poder hundirse y perderse en ella.
Alejando sus pensamientos, posó sobre los  desnudos hombros de ____, su chaqueta.
Ella la aceptó y sus miradas chocaron durante unos minutos interminables.

- Gracias – susurró ella grabando a fuego sus rostro en su memoria – levantó su mano hacia el rostro de Joe, acarició su mentón y sus mejillas. ¿Cómo era posible no recordarlo?

Joe se dejó hacer, dejó que su suave tacto lo acariciara y la acercó a su cuerpo aún más; sonrió alegremente al sentir el cosquilleo de  la larga melena de _____ en sus brazos.
Se sentía tan extraño que aquel simple gesto hiciera que su corazón se llenara de amor, de amor por ella.
Quizá sonase egoísta, pero siempre la había querido para él, no deseaba compartirla con nadie más.
Deseaba ser el único que conociera sus virtudes, sus secretos, porque eso lo uniría aún más a ella.
Ahora no sabía que pensar, iba decidiendo sobre la marcha. Se sentía arrastrado por la corriente de sentimientos que _____ provocaba en él. A veces incluso sentía, en lo más profundo de su ser, temor.
Temor por lo que sería de ellos si algún día realmente no pudieran estar juntos.

- Joe – lo llamó ella.

Asintió sin soltarla, disfrutando del momento como siempre hacía cada vez que se encontraban juntos.
- Desearía poder recordarlo todo – giró su cuerpo hacia él, hipnotizada por su olor.

Lo observó detenidamente, ¿cómo era aquello posible?, aquel hombre que se encontraba a tan solo unos centímetros de su cuerpo la hacía sentir plena, sin miedo.
Sin embargo eso no hacía desaparecer la sensación de vacío en su mente, su cuerpo lo recordaba, incluso su corazón, pero su memoria no.

- Déjame ayudarte ______, déjame demostrar que tú y yo nacimos para estar juntos – susurró sobre sus labios, inconsciente de lo que provocaba en _____.
____ sonrió inconscientemente, cerró los ojos y se entregó a él.
Primero él la agarró aún más cerca si eso era posible y después la besó, la besó con impaciencia, con pasión, enviando una corriente eléctrica que la hizo estallar por dentro en millones de pedacitos.
Y a pesar de todos aquellos sentimientos contradictorios dentro de su ser, a pesar de saber que estaba pisando terreno peligroso y de que podría salir muy malherida, ____ se dejó hacer.
Dejó que la sostuviera, se fundió con él en un abrazo que deseó eterno.
Saboreó por última vez sus labios y se alejó de él, dispuesta a correr lejos de él.
No podía soportar la confusión entre su corazón y su mente, la confundía tanto.
Sus piernas hicieron el esfuerzo, pero se horrorizó al ver que no se había movido ni un centímetro.
Los brazos de su marido la aferraron como dos bandas de hierro, duro e implacable.
La obligó a no esconder la mirada y sostener la suya, limpió sus lágrimas que en algún momento había comenzado a caer.

- Pero tienes que prometer algo ____ - susurró alejando su cuerpo de él – tienes que prometerme que no huirás. Prométemelo ______

Ella sólo asintió frenéticamente, desesperada por sentirlo cerca aunque deseaba estar lo más lejos posible de él para no sentir aquel dolor punzante en su corazón.
Él la abrazó, apretándola junto a él mientras agradecía esta nueva oportunidad que se le ofrecía en bandeja de plata.


****

Nicholas golpeó fuertemente la cafetera solo para corroborar que ésta se había roto.
Se llevó las manos a las sienes e inhaló y exhaló varias veces, el dolor de cabeza con el que había despertado no remitía, más se acrecentaba.
Dejó la cafetera y decidió no desayunar, el hambre lo había abandonado.
Sonrió amargamente mientra comprendía lo irónico de aquella frase, no solo lo había abandonado el hambre, sino también ____.
Él se la había arrebatado.
Le había tomado poco tiempo saber de que material estaba hecho Joseph, era un escrito reconocido, tal vez no mundialmente pero vivía bien. Sus abuelos les habían dejado de herencia a su padre  y a su hermano mayor una gran empresa de materiales para infraestructuras. El padre de Joe había aprovechado al fondo aquella empresa y según tenía entendido había tenido unos años de gloria, ganando mucho dinero.
En aquel momento aquella empresa se había expandido pero no crecía a un ritmo desorbitado. El padre de Joe había decidido retirarse del negocio pero sus hijos no lo sustituyeron, así que había contratado más trabajadores de confianza, de la familia para que administraran los ingresos.
Tiempo después de casarse con ____, Joe había decidido salir del respaldo de sus padres y se aventuró como escritor. Con aquellas ganancias había logrado formar y construir un hogar en un pueblo llamado Haven junto a ____ .
Según contaban, él quería demostrar que era capaz de mucho sin estar respaldado por el dinero y la influencia de sus padres, en aquel entonces muy alta.
El padre de Joe decidió vender el treinta por cierto de las acciones de sus empresas y dejar al mando a un nuevo director. Seguía administrando algunas ganancias, pero se había separado del mundo laboral durante mucho tiempo, durante ese tiempo Joe publicó su primer libro que fue un éxito según los artículos.

Meditó sobre toda aquella información que James le había entregado horas atrás.
¿Por qué? Se preguntó, él podría tener todo lo quisiera, ¿por qué a ella?
Se tomó unos minutos para imaginar a Joe, para imaginar su infancia, llena de dinero, de coches de juguetes caros, de grandes habitaciones y un jardín donde poder jugar, y lo mejor de todo, unos padres con los que compartir sus secretos.
Alejó sus pensamientos asqueado.
Joe había tenido todo lo que siempre había deseado y ahora también tenía a ____.
“No” se dijo, “Ya no la tiene”
Ahora ella no sólo le pertenece a él.
Sonrió al recordar la dulzura de _______.
Pero sus pensamientos se interrumpieron al escuchar la puerta por la que Martha acababa de entrar a la cocina.

- Lo siento mucho Nick, acabo de llegar, no te hice el desayuno porque imaginé que ibas a despertar más tarde, ayer llegaste muy tarde – dijo alarmada.

- No te preocupes Martha, no tengo hambre – respondió sin mirar a Martha.

Ella no insistió y comenzó a guardar en los grandes estantes las cajas que había traído.
Nicholas la miró curioso, era muy raro que ella no insistiera en darle de comer, siempre lo hacía.

- Martha – la llamó  pero no obtuvo respuesta.


Martha escuchó la voz de Nick, que llegaba débil a sus oídos, se sobresaltó al verlo tan cerca cuando se giró.
- ¿Algo va mal Martha? – preguntó el castaño un poco inquieto, no le gustaba ver a Martha así, lo hacía sentir raro.

- Negó con la cabeza – Por supuesto que no, y ahora deja de pensar en que algo va mal y déjame pasar para poder hacerte el desayuno – sonrió alegremente.
Nicholas suspiró aliviado al apartarse, por un momento no había visto a la amable y alegre Martha que él conocía y eso lo había inquietado de sobremanera. La había sentido apagada, casi culpable y aquello no le había gustado.

- Nick – ahora ella lo llamó.
Él asintió en modo de respuesta mientras abría la puerta de la cocina para dejar pasar a Chip y comenzar a acariciar su lomo peludo. El animal se tendió en el suelo dispuesto a recibir sus caricias.

- ¿Dónde está ______? – preguntó inocentemente – Esta mañana  mientras limpiaba vi que sus cosas habían desaparecido – continuó expectante.
Nick detuvo sus caricias en el estómago del animal, que jadeaba, al escuchar a Martha.

- Se marchó – masculló poniéndose en pie, dejando al animal – volvió con su familia – susurró ido.

- Lo siento mucho Nick – susurró Martha.

- ¿Por qué? – preguntó inconscientemente Nick.

- Porque sé que no solo sientes amistad por ella, ¿o me equivoco? – preguntó ante el obstinado silencio de él- Sé que tú la quieres, lo puedo ver.

Nick no respondió y se limitó a encogerse de hombros.
- Aunque así fuera, ella jamás me elegiría, aún no – susurró dolido y después se marchó.

Martha decidió dejarlo solo, extrañada por sus palabras.
¿Por qué no iba a elegirlo?
Suspiró al comprender sus palabras, tal vez ella tuviera algún novio anterior pero sintió un escalofrío al recordar su “aún no”
A veces deseaba poder volver el tiempo atrás y evitar que Anna, la madre adoptiva de Nick, cometiese tantos errores al criar a Nick de aquella forma, siempre inculcándole que si se esforzaba podría conseguir cualquier cosa que deseara.
Suspiró nuevamente al recordar lo que su abuelo solía decirle.

- Martha, los seres humanos somos tan previsibles – había susurrado su abuelo mientras su pequeña nieta descansaba sobre sus rodillas.
- ¿Por qué abuelo? – había preguntado ella en la inocencia de una niña de 7 años.

- Porque siempre que podemos elegir entre algo fácil o difícil, elegiremos lo difícil. Porque siempre querremos demostrar a nosotros mismos y al mundo entero que somos capaces de conseguir lo que queremos-  había susurrado lentamente- Hacemos todo lo que está en nuestras manos para
conseguirlo, sin importar qué o a quién dañamos en el proceso.

- ¿Por qué? – había vuelto a repetir ella, deseosa de escuchar a su abuelo hablar aunque no lo entendiera realmente.

- Porque somos egoístas – había sonreído mientras peinaba su largo cabello – porque deseamos cosas que, a pesar de saber que nunca tendremos, nunca dejamos de desear. Por eso recuerda esto siempre, no elijas el camino difícil Martha, no lo hagas porque eso solo te dañará no solo a ti, sino a los que te rodean –susurró levantándola de sus rodillas.
Ella había sonreído, dispuesta a hacerle caso a su abuelo.

-¿Lo prometes Martha? ¿Prometes que no harás nada que pueda dañar a las personas que quieres? – había preguntado su abuelo.

- Lo prometo.


Ella había asentido sin comprender en absoluto lo que supo después, que eran sabias palabras.
No fue hasta que, años después de la muerte de su abuelo, comprobó que aquel había sido un sabio consejo.
Pero a pesar de haberlo prometido, ella había escogido el camino difícil, y tal y como había predicho su abuelo, no sólo ella acabó dañada sino que también dañaría a Nicholas en el proceso.
Cerró los ojos para poder sentir un poco de paz, tenía el presentimiento de que muy pronto la verdad saldría a la luz y nunca había estado menos preparada.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 12:58

Una semana después de la cena en aquel restaurante, ____ y Joe paseaban por un parque no muy lejos del hotel donde se hospedaban, él posaba su brazo alrededor de los hombros de ella, cubiertos por una ligera chaqueta verde, hacía poco había terminado de llover pero todavía caían pequeñas gotas de lluvia.
Paseaban por el parque que ellos mismo habían nombrado como, “El parque de la cometa”.
No tenía realmente mucho que ver con las cometas, estaba rodeado de árboles que daban la forma a un largo paseo que rodeaba todo el parque, los árboles eran altos y fuertes, sus ramas no contenían frutos, mas eso no disminuía su belleza natural. Las copas de estos mismos se balanceaban sonoramente mientras el viento soplaba y eso daba y al lugar un toque relajante y muy adecuado para pasar una tarde como aquella.
El nombre con el que había sido bautizado por ellos había tenido la causa en una enorme escultura de mármol que se encontraba al final del paseo, tenía forma de cometa, un tanto irregular  y una tarde Joe había decidido ponerle aquel mote.

Aquella escultura era la única en el gran parque, aunque tampoco las necesitaba, a cada lado del paseo se encontraban varios caminos  que se conectaban con el paseo principal, en aquellos caminos era frecuente encontrar a parejas junto a sus picnics para pasar la tarde.

Habían pasado varias tardes en aquel mismo parque, recostados uno al lado del otro, hablando, o tan solo observando el viento mover las copas de los árboles.
Joe podía afirmar orgullosamente que había progresado para con ______. Había respondido a todas las dudas y preguntas que ____ tenía sobre su relación.
Había logrado aceptar que no tan solo ella debía llegar a conocerlo sino él mismo también debía reparar en las pequeñas diferencias que había entre la ____ de ahora y la de dos años atrás, bien cierto era que algunos gustos y costumbres en ella habían cambiado pero no radicalmente como él había temido.

Había hablado con la verdad, contándole su coincidencia en cuanto a gustos, como que a los dos les apasionaba viajar y descubrir nuevas costumbres y también sus diferencias en cuanto a la comida.
Ella se había ido abriendo poco a poco a él, despacio, tal vez demasiado pero la recompensa final había merecido la pena.
Ahora le sonreía abiertamente y aceptaba que él la abrazara e incluso la besara, se sentía exactamente como si la estuviera volviendo a conocer, los primeros besos y caricias.
Habían tenido varias citas en las que había hablado extensamente sobre ellos y sobre la decisión de volver a Haven.
Si bien había progresado en cuanto a conocerse, ella todavía se encontraba reacia a volver junto a él.

Todavía podía divisar el temor en su mirada, era como si algo la retuviera en su decisión de volver junto a él. Muchas veces la había observado frunciendo el ceño, debatiéndose interiormente, casi peleando consigo misma; sentía que le ocultaba algo  y aquello lo desesperaba porque no comprendía el qué, él le había hablado con la verdad siempre pero ella no estaba convencida si realmente quería volver junto a él, y eso lo hería de sobremanera.

Dejó de lado los malos presentimientos que se habían instalado en su cabeza para recordar lo bien que los padres de ambos habían tomado la noticia de “volvieran  a salir”, él mismo había hablado con los padres de ____ para explicarles sus intenciones con su hija ahora que todo se encontraba en una situación de plena incertidumbre.

Ellos habían aceptado que él intentara reconquistarla, hacía mucho tiempo lo habían aceptado en la familia, había comprendido que él era la felicidad de su hija.

- Joe – lo llamó ella sacándolo de sus cavilaciones – creo que va a llover, deberíamos volver – sonrió un tanto preocupaba observando las nubes grises que comenzaban a oscurecer el cielo.

Él echó una mirada al cielo, cierto era que últimamente el clima estaba un tanto loco, y aquello era desconcertante, estaban en primavera pero llovía demasiado.

- Sí, debemos volver o nos mojaremos – respondió un tanto ido, debía llevar a ____ al hotel antes de comenzara a llover, no quería que ___ enfermara  – dejó de rodearla con su brazo y agarró su mano entre las suyas dispuesto a correr juntos a ella a lo largo de todo el paseo, se encontraban casi al lado de la cometa, lo que significaban que estaban muy lejos de la entrada al parque.

Comenzó a andar apresuradamente arrastrando a _____ consigo, frunció el ceño al notar una presión en su chaqueta y descubrió a una ____ preocupada.

- ¿Ocurre algo malo? – preguntó él rápidamente
Eso mismo me pregunto yo Joe, ¿qué te ocurre?  - masculló un tanto molesta – casi me arrancas el brazo.
Él dejó de hacer presión a su brazo y sonrió a modo de disculpa – Lo siento mucho pequeña, solo quiero llegar rápido a la salida para que la lluvia no nos alcance – respondió rascando su nuca, estaba nervioso.

La expresión de _____ se suavizó – Gracias por preocuparte por mí – acarició su mano- Pero no es necesario – afirmó – además, un poco de  lluvia no hace mal a nadie – dijo, y las pequeñas gotas que caían se hicieron más grandes y cayeron con más fuerza.

Ella levantó su mirada al cielo y rió encantada, como una pequeña niña. Joseph suspiró y la acompañó en sus risas, adoraba esa niña que habitaba en lo profundo de ____.

- Está bien, está bien – dijo resignado – la lluvia no mata pero debemos volver – dijo mientras le extendía la mano para poder irse juntos.

Ella negó y una sonrisa traviesa cruzó por sus labios mojados por la lluvia.

- Me iré contigo… – susurró y casi pudo jurar que lo escuchó suspirar aliviado. Aquello la hizo sonreír aún más – Si me atrapas – sentenció.

Y salió corriendo en dirección opuesta a la entrada del parque.

Joseph se quedó boquiabierto y le tomó unos segundos comprender que ___ hablaba enserio cuando no logró ver su silueta entre los árboles.

- _______ - gritó entre divertido y enfadado – verás cuando te coja – susurró, emprendiendo la -carrera.

Corrió a lo largo del camino sin rastro de _____ hasta que la escuchó jadear a su derecha, se dispuso a atraparla pero ella aceleró el ritmo y su respiración comenzó a hacerse más sonora.

____ sintió el cuerpo cada vez más pesado, por el cansancio y la lluvia que había empapado su chaqueta y su vestido. Pero a pesar de todo se sentía enérgica, eufórica.
Sonrió a través de la lluvia al escuchar a Joe maldecir al casi estrellarse contra un arbusto.

Pero su sonrisa se esfumó cuando sintió sus brazos alrededor de su cintura, gritó sorprendida por su rapidez e intentó escapar pero eso solo sirvió para que él reforzara su agarre  sobre su cintura y su torso.

Cuando supo que realmente la había atrapado, rió y se apoyó en su pecho, escuchando su jadeante respiración en su oído.

- Te atrapé – susurró girándola entre sus brazos.

Agarró su mentón y la acercó a sus labios. Juntó sus labios impacientemente saboreando sus labios junto a la lluvia.

La obligó a abrir la boca para jugar con su lengua y su deseo por ella quemó su piel, haciéndola ardiente aún bajo la lluvia.

- Te amo – susurró sobre sus labios, no pudo reprimir aquellas dos palabras que salieron de su boca.
Ella abrió los ojos de repente, aquellos ojos verdes le taladraron el alma, dejándolo sin respiración.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 13:08



Chapter 50;



________ terminó de secarse el pelo con la toalla y la dejó secar en el toallero del baño.

La sonrisa en su rostro no se borraba, aquella tarde había sido simplemente perfecta, Joe era tan encantador con ella, se comportaba como lo que realmente era, un caballero.
Era tierno y la cuidaba en todo momento, ahora entendía muy bien el porque lo había elegido.

Pero la imagen fugaz de Nicholas pasó por su mente, y su sonrisa de truncó, convirtiéndose en una mueca.
Desde hacía varios días no dejaba de pensar que había dejado las cosas inconclusas con él.
Al pensar en él comprendía porque no podía darle el “sí” a Joe en cuanto a volver a su vida anterior, volver a Haven. No podía simplemente porque no había dejado las cosas claras en cuanto a Nicholas
se trataba.

Se dijo que hablaría con él, iría a buscarlo a su consulta y le agradecería el haber sido tan bueno y amable con ella, pero debía dejar las cosas ahí, en un simple agradecimiento.

Sería por el bien de los dos, porque ahora que había meditado las cosas, no sería nada bien visto que un médico estuviera involucrado con ninguna de sus pacientes.

Aceptó a regañadientes que pensar en él y en lo que habían pasado juntos todavía la hacía estremecerse pero lo que Joe la hacía sentir cuando la besaba no se comparaba con nada de eso.
Los besos de Nick eran fogosos y apasionados, le demostraban cuanto la deseaban aunque tenían un toque dulce.

En cambio los de Joe le demostraban un cariño real, palpable, un sentimiento apasionado pero tierno a la vez. Una sensación de calidez que siempre había echado de menos sin ni siquiera saberlo, una sensación de volver a casa, como si hubiera estado demasiado tiempo separada de su hogar.

Y ya era hora de volver a su hogar se dijo, era hora de afrontar que estaba casada con un hombre maravilloso, y quería volver a Haven para poder sentirse verdaderamente en casa, junto a su familia y la de Joe, que la había tratado como si el accidente nunca hubiera ocurrido.

Los padres de Joe se habían mostrado muy comprensivos en cuanto a ella y sus pocos recuerdos, sobretodo Deena, que la había apoyado durante aquellos días en los que no quería estar con Joe y simplemente meditar y reflexionar.

El único que se había mostrado un poco reacio a ella había sido Kevin, el hermano mayor de Joe, al principio había sido seco e incluso un poco hostil si decía la verdad.
Pero había comprendido el por qué de ello, él tan solo no quería que ella le hiciera daño ni le diera falsas esperanzas. Habían hablado cuando ella se había puesto firme y le había exigido una explicación a su comportamiento tan extraño para con ella; y él le había preguntado lo que realmente sentía y pensaba con respecto a Joe.

Ella había sido clara y había respondido que si bien era cierto que no lo amaba ni recordaba sus momentos juntos, todavía existía una fuerte atracción entre ellos dos y que estaba dispuesta a aventurarse en esa “relación” tan extraña.

Kevin había aceptado y se había disculpado por su comportamiento, le había explicado el estado en que se encontraba Joe cuando recibió la noticia de su supuesta muerte y no quería que aquello volviese a ocurrir.

Ella simplemente había podido asentir a ello, no podía ni quería imaginar a un Joe triste y solitario, él rebosaba felicidad y simpatía por los poros.
No lo había visto perder la sonrisa en su presencia, era un buen hombre se dijo.

Y estaba dispuesta realmente a darle una oportunidad para que le demostrar su amor en una relación.
Tal vez sonara un poco frío, como si ella esperase que la conquistara, pero realmente era así. Ella quería conocer totalmente al Joseph que veía todos los días, y entonces cuando volvieran a casa y se enfrentase con su día a día junto a él sabría si realmente estaban hechos para estar juntos.


Terminó de peinar su larga melena, pensando en si debería cortarla.
No, tal vez después sentenció. A ella le encantaba siempre le había gustado tener el pelo largo, lo
sentía bastante femenino.

Aunque no descartaba un cambio de look para después pero por el momento debía dejar de pensar en cambios y atenerse a su situación.
Decidió mientras se metía en la gran cama de madera que al día siguiente por la tarde iría a hablar con Nicholas y dejaría las cartas sobre la mesa, entonces después podría coger un vuelo junto a Joe y volverían a Haven.


Nada podría salir mal se dijo, y por primera vez en mucho tiempo se sintió segura en cuanto a su futuro, antes incierto.

***

La mañana despertó soleada, sin ningún indicio de que alguna lluvia repentina se desatara en el cielo; el clima volvía a la normalidad.

______ abrió la gran ventana del salón para aspirar el aire sereno de la mañana, era muy temprano pero podía divisar a varias personas caminar por las calles céntricas de la ciudad, e incluso a señoras paseando a sus mascotas, que estiraban emocionadas cada vez que veían otro animal a la par.
Sonrió sin querer al ver que la luz del sol se extendía sobre su ventana, calentando su piel recién despierta.

Dejó que los rayos del sol la calentaran durante unos minutos, se relajó y después se dirigió al baño a asearse y vestirse correctamente para salir junto a sus padres.
Su padre le había dicho ayer después de molestarse con ella por haber estado bajo la lluvia tanto tiempo que quería que los acompañara a é y a su madre a dar un paseo por el centro de la ciudad.

Su padre era un caso aparte en esta historia, ella, por más que le dijese, prometiese e incluso jurase que se encontraba bien no dejaba la preocupación de lado.
Estaba pendiente de ella el máximo tiempo posible y todo lo que su cuerpo le permitía.

Entendía su preocupación, sobretodo después del accidente, pero no le gustaba en absoluto que la estuviese controlando todo el día.
Lo aceptaba ahora porque todavía estaba reciente el accidente y entonces cuando las cosas se calmaran hablaría con su padre largo y tendido sobre su completa recuperación.
Por ahora lo único que le restaba era aceptar la sobreprotección de su padre.

Una vez vestida bajó a encontrarse con sus padres a la recepción del hotel.
Los encontró hablando entretenidamente con el botones del hotel que transportaba unas grandes maletas negras en un gran carrito dorado, y una vez acabaron, se acercaron a ella para saludarla.

- Buenos días cariño, ¿cómo te encuentras hoy? – la saludó su madre acariciando su cabello

Ella alejó sus manos con un gesto cariñoso – Bien mamá, muy bien de hecho – sonrió y obtuvo una sonrisa de sus padres - ¿cómo han pasado la noche? – preguntó en respuesta.

Su padre asintió dándole los buenos días pero no dejó de fruncir el ceño.

- ¿Ocurre algo malo papá? – preguntó mientras se dirigían a la entrada del hotel.

- ¿No crees que deberías ponerte algo más abrigado?, con la lluvia de ayer me extraña que no hayas despertado enferma – masculló.

Rió en respuesta y abrazó a su padre cariñosamente – No papá, estoy bien- afirmó- tengo poca ropa y la mayoría son vestidos, además estoy más cómoda así y hoy no hace frío así que no veo el porque debería abrigarme – respondió segura de si misma.

- Pero no creo – fue interrumpido por su mujer.

- Cariño, deja de discutir sobre la ropa de _____ y vayamos a tomar desayuno, créeme, ahora es lo único que me apetece – sonrió.
Richard asintió suspirando y murmuró algo que ninguna de las dos pudieron oír.



*****
Joseph bajó rápidamente por las escaleras del hotel, impaciente por la tardanza del ascensor, estaba ansioso por llegar a la habitación de ______.

Recordaba la tarde de ayer y sonreía como un adolescente enamorado.
Después de haberle dicho que la amaba, ____ no lo había apartado sorprendida ni indignada.
Sino todo lo contrario, lo había vuelto a besar durante unos minutos interminables, cierto era que no le había correspondido con un “Te amo” pero tampoco lo había aborrecido.

Aquel beso por su propia iniciativa era un paso más en su progreso como relación.
Por ello estaba tan impaciente por verla aquella mañana, quería ver sus ojos soñolientos mientras le abría la puerta y veía el gran ramo de rosas rojas que portaba en las manos, todas para ella.

Era temprano, así que lo más seguro era que estuviera durmiendo, acurrucada con las sábanas hasta el cuello, como a ella le encantaba dormir.

Tocó el timbre de la puerta dos veces, esperando ansioso una respuesta.
Al quinto toqué comprendió que la habitación estaba vacía y frunció el ceño al pensar en donde podría estar ______.

Bajó unos pisos más, esta vez en ascensor y con menos ánimo, a la habitación de sus padres.

- Hola mamá, buenos días – dijo besando la mejilla de su madre, después de que ella abriese la puerta.

- Buenos días hijo, ¿cómo te encuentras? – preguntó - ¿has desayunado? – volvió a preguntar más rápidamente cerrando la puerta tras de sí.

- No realmente – respondió – me desperté temprano para darle una sorpresa a ____ pero ella me la ha dado a mi, no está en su habitación – continuó desanimado.

- Espera que ahora te traigo un poco de cereales - dijo marchándose hacia la cocina – Por cierto,
que bonitas rosas – gritó desde allí y volvió unos segundos después con un cuenco repleto de cereales de chocolate - espera, recuerdo que Richard me comentó algo sobre un pasea junto a ____ - dijo mientras colocaba el plato en el mesón de mármol que se encontraba en el salón-comedor.

- Sí, son para ___ - respondió sonriendo de lado - ¿Un paseo? – preguntó extrañado segundos después.

- Sí, querían relajarse de toda la tensión de estas últimas semanas y ¿qué mejor que un paseo por el
centro de Los Ángeles? – dijo con una sonrisa.

Joe suspiró mientras se sentaba a degustar los cereales, con las prisas no había desayunado nada y ahora se sentía hambriento.

- Vamos cariño, no pongas esa cara – sonrió posando su mano en el hombro de él – entiende que ellos también tienen derecho a pasar tiempo junto a su hija, no solo tu – dijo reprendiéndolo.

- Lo sé – masculló él – pero quería pasar este día junto a ella – sonrió

- ¿Cómo todos los días? – dijo haciendo énfasis en “todos”

Él solo le envió una mirada de reproche al ver que no estaba de su parte.

- Está bien, deja es cara y dime que ha ocurrió ayer con ____ - preguntó suspicaz.

Él sonrió al instante al recordarlo – ayer nos besamos bajo la lluvia y la sentí como antes, como mi _____ de antes – respondió sonriente mientras se llevaba varias cucharadas de cereal a la boca.
Deena se alejó riendo hacia la cocina – Me alegra ver esa sonrisa en tu rostro hijo – dijo tendiéndole un vaso de zumo una vez él acabó con los cereales –hacía tiempo que no te veía sonreír así – sentenció acariciando tiernamente los hombros de su hijo.

- Lo sé mamá, es simplemente perfecto que ella vuelva a verme como una persona importante en su vida – susurró ensimismado – que ella vuelva a aceptarme en su vida.

Deena sonrió sentándose frente a él.

- Estoy feliz por los dos hijo, me alegra que las cosas marchen bien entre ustedes – se alegró realmente pero recordó la pregunta que había comenzado a rondar en ella – ¿Hijo, has pensado en lo que hablamos sobre volver a Haven? – preguntó mostrándose más seria.

- Sí – suspiró él – yo quiero volver, no veo la necesidad de quedarnos más tiempo aquí, quiero volver a casa – respondió convencido – pero ____ todavía no está preparada y la comprendo, todavía no ha recuperado la memoria y volver a casa tal vez le produzca miedo o incertidumbre –

- Sí, tienes razón – afirmó su madre – pero también puede ayudarla a recordar, estar cerca del lugar en el que ha vivido los últimos dos años de su vida, junto a ti – puntualizó ella.

Él asintió – ella me prometió que cuando estuviera preparada para volver, volveríamos – dijo – y si las cosas continúan como lo están haciendo, será más pronto de lo que creo – respondió recuperando la sonrisa.

Deena asintió sonriendo también y palmeó el hombro de su hijo – espero que sea pronto, sé cuanto deseas volver – repuso ella.

- Sí – aceptó – pero no se trata de mí, se trata de ___ y es ella la que debe decidir sobre ello – asintió, reforzando su convicción

- Bien hijo, estoy de acuerdo – asintió mirándolo orgullosa.


- ¿Y papá? – preguntó él tras acabarse el zumo y llevarlo a la cocina.

- Salió a pasear con Kevin, también dijeron que irían a alquilar un coche – suspiró
- ¿Cómo, un coche? – se extrañó
- Sí, dicen que es mejor para poder conocer mejor la ciudad – hizo un ademán con la mano restándole importancia – ya sabes como son ellos respecto a los coches.

Rió - ¿Por qué no fuiste con ellos mamá? – preguntó –

-Ya sabes lo madrugadores que son, no me esperaron

-Deberías haberlos acompañado, no vayan a comprar un coche en lugar de alquilarlo – rió divertido.
Ella le correspondió con una sonrisa divertida a la par que gruñona – Por su bien más vale que no – respondió con humor.

- Parece que todos se han ido - ¿qué te parece si nosotros también vamos de paseo?- rió Deena

- Acepto – respondió mientras le ofrecía su brazo derecho después de dejar el ramo de rosas en un recipiente con agua.
lllll
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 13:14




Kevin sonrió mientras el aire se estrellaba contra su rostro mientras conducía el nuevo coche que habían alquilado su padre y él.
Era simplemente perfecto, se había enamorado al verlo.

Era negro, su color favorito para los coches; y seminuevo, además lo habían conseguido por un precio bastante asequible, lo que lo hacía aún mejor.

- ¿Volvemos al hotel? – preguntó a su padre al detenerse en un semáforo en rojo.

- Creo que ya es hora – respondió su padre – tu madre debe estar cruzada de brazos, es hora de comer y todavía no hemos vuelto – rió con humor al imaginarse a su esposa.

- Tienes razón – afirmó poniendo en marcha el coche otra vez.


Entonces la vio, como un fantasma, atormentando su mente.

Su pulso se disparó y frenó tan bruscamente que su cuerpo se impulsó hacia adelante por la fuerza del frenazo.
El motor inmediatamente se paró y apagó, quedándose estacionado cerca de la acera, fuera del peligro de algún coche.

Pero aquello era lo que menos le importaba a Kevin, ella estaba de espaldas pero podía reconocer perfectamente aquella silueta, aquel cabello, no había cambiado en absoluto.

Escuchó el débil gritó de su padre y los pitidos de varios coches pero entonces ella se giró y su mente no dejó paso a nada más que sus recuerdos.

- Te amo Kevin – Acepto ser tu esposa – había susurrado sobre sus labios.

Pudo ver sus ojos abrirse desmesuradamente, pudo ver el temor en sus ojos y le provocó un escalofrío saber que no era un juego de su mente retorcida sino que ella era real, estaba allí, frente a él, más viva y hermosa que nunca.

Su cuerpo actuó lleno de rabia y rencor, dolido salió del coche, ignorando las palabras de su padre.
Azotó la puerta al cerrarla y se plantó ante ella, sus ojos destilaban furia y ella se empequeñeció ante sus ojos, todavía sorprendida.

- Kevin – susurró ella como si lo creyese irreal - ¿eres tú? – preguntó inconscientemente

- Vaya – dijo él amargamente – él mundo es demasiado pequeño ¿no crees? pequeña traidora – las palabras se escapaban amargas desde lo profundo de su dolida alma.

- Kevin yo – boqueó sin saber qué responder – se acercó a él con la mano extendida para poder probarse a sí misma que él era real, desde hacía mucho tiempo había soñado con ese encuentro.

- ¿Por qué, Marie? – preguntó dejando de lado el rencor, sus ojos reflejaban su corazón dolido – ¿por qué? – preguntó esta vez más agitado, sosteniéndola por los hombros mientras la sacudía hacia si.

- Kevin lo siento, sé que no debí marcharme así, pero yo no – habló desesperadamente sin decir nada realmente a causa del torrente de lágrimas que comenzaba a bajar sobre sus mejillas.

- ¿Sabes qué? , yo no merezco esto, yo no… - levantó los brazos en señal de rendición, dejándola ir, comprendiendo que debía dejar el pasado atrás, ella lo había abandonado.

Se giró, dispuesto a marcharse, dejándola echa un mar de lágrimas.

- ¡Kevin! – el sonido de su grito resonó en los oídos del ojiverde, doloroso.

- Espera por favor, puedo explicarte – volvió a gritarle en un intento de retenerlo, le dolía el alma verlo  marcharse.

- No hay nada que explicar – respondió lleno de rabia – Hasta nunca – se despidió acelerando el paso.

Kevin no dio marcha atrás, la escuchó repetir su nombre incansablemente, e incluso una vez en el coche, su mente seguía reproduciendo sus gritos, los recuerdos dolorosos.

- Dios mío Kevin, ¿te has vuelto loco? – espetó su padre una vez entró al coche – no puedo creer que por culpa de esa mujer casi nos matamos.

- Lo siento papá – susurró esta vez sin fuerzas, había sido demasiado para él volver a revivir aquel abandono.

Paul observó a su hijo derrumbarse por culpa de Marie, otra vez.

- Tranquilo – agarró sus hombros – ella no merece que tu estés así, no debiste salir y encararla – masculló él.

- Pero ella se fue, necesitaba saber por qué, yo necesitaba – boqueó desconsolado – necesitaba saber por qué – continuó incansablemente.

Paul actuó rápidamente, lo sacó del asiento del conductor y lo obligó a sentarse en el del copiloto.
Una vez estuvo listo, arrancó lejos de aquella mujer que en el pasado tanto le había hecho tanto daño a su hijo y que después de tanto tiempo, continuaba hiriéndolo.

Kevin observó las calles borrosas, como si su cuerpo estuviera en aquel coche, pero su mente estuviera en un lugar lejos de allí.

Su mente no dejaba de reproducir aquel rostro angelical, tan tierno pero esculpido en hielo.
Dejó que su padre lo guiara hacia el hotel, vio tantos rostros borrosos, sonrisas sin dueño, cuerpos sin rostro, y él buscaba incansablemente uno solo, uno que él conocía tan bien.
Pero en lo profundo de su ser sabía que no lo iba a encontrar, porque ella lo había abandonado, ella nunca le perteneció.

Ella se había ido, para siempre.

Despertó agitado al escuchar una puerta cerrarse.
Abrió los ojos desorientado, intentando ubicarse, preguntándose si aquel sonido había sido real o tal vez una invención de su subconsciente.
Volvió a escucharlo, así que se levantó de la cama, yendo hacia el salón.


Su madre lo recibió con una mueca de preocupación.
- Kevin – su gritito sonó muy débil - ¿te encuentras bien? – preguntó rápidamente.

- Hijo contéstame – dijo tras unos segundos de silencio.

- Mamá, está bien, solo está un poco dormido – bromeó la voz de Joe.

Entonces supo que él también se encontraba en la habitación junto a su padre.

- Estaba preocupada  - respondió su madre frunciendo el ceño al inspeccionar seriamente a su hijo mayor- ¿estás bien? –

-Sí mamá – contestó un poco desorientado todavía.

- Sé que no fue nada grave, pero tu padre dijo que habías tenido que frenar en medio de la calle a causa de un coche que iba a mucha velocidad y pensé que había ocurrido un desastre – susurró cerca de él, casi abrazándolo.

Kevin no respondió, sólo miró a su padre que le respondió con una advertencia en la mirada.

Mamá no debía enterarse que había vuelto a ver a Marie, eso la afectaría.
Asintió a su padre y Joe los inspeccionó con la mirada, temiéndose que algo no estaba tan bien como ellos querían aparentar.

- No te preocupes mamá, fue solo un susto – afirmó en un intento de sonrisa - Sólo necesitaba una buena siesta – bromeó.

Deena asintió sin convencerse aún y se dirigió a la cocina para traer un poco de agua.

- ¿Qué ocurrió realmente? – preguntó Joe una vez se quedaron solos los tres.
Él negó con la cabeza – Después – respondió únicamente él y Joe asintió comprendiendo.


***

______ dejó las bolsas sobre la cama mientras se desabrochaba la chaqueta, dispuesta a darse una ducha.

Estaba muy cansada después de haber recorrido media ciudad junto a sus padres; pero a pesar del cansancio estaba muy feliz de haber podido compartir aquellos preciados momentos con ellos, como en los viejos tiempos.

Sonrió sacudiendo la cabeza mientra se terminaba de desnudar.
Dejó que el agua fría calmara la tensión de sus pies para después bañarse con agua tibia.

Llenó la gran bañera y se recostó dispuesta a relajarse de un día tan ajetreado.
Fijó su vista en los mosaicos que adornaban el techo del baño, eran de color azul marino, brillante.

Aquel azul le recordó la chaqueta que Joe había puesto sobre sus hombros días atrás, olía a él, un olor exquisito que le impregnó las fosas nasales.
Recordó a Joe, no lo había visto durante todo el día, ¿qué habría estado haciendo?
Se había olvidado de mencionarle los planes del paseo junto a sus padres.

Siguió pensando en él mientras se terminaba de secar; acertó en bajar a verlo después de un rato, después de descansar.
Inconscientemente se vistió con una camiseta que Joe había dejado olvidada una tarde que había pasado junto a ella en su habitación de hotel.

Sonrió al recordar cómo ella había acabado apoderándose de aquella prenda.
Habían estado viendo películas durante toda la tarde; películas que Joe había dicho que ella adoraba, que en algún momento de su vida matrimonial ella había confesado amar.

Y mientras veían una realmente interesante llamada “Origen”, ella lo había empujado en mitad de una escena de suspense, intentando asustarlo, fracasando indudablemente.
Lo único que había conseguido fue hacer que se echase sobre si mismo el vaso lleno de coca cola  que portaba en las manos, y no había sido por el susto, tuvo que admitir, sino por el empujón que ella le había propinado.
Así que ella se había quedado con la camiseta prometiéndole que la lavaría y se la entregaría como nueva.

Dejando el recuerdo de lado, se colocó unas braguitas bajo la camiseta.

No se coloco pantalones, pues la camiseta era lo suficientemente grande como para cubrir su trasero.

Se acostó en la cama que sintió muy agradable y se dijo que solo descansaría unos minutos; todavía tenía cosas que hacer.

***


Despertó bañada en sudor, todavía desorientada, sin saber donde se encontraba y con el rostro de Nick grabado en la mente.
Había soñado con él, más bien una pesadilla.

Lo había visto volverse loco, sacudiéndola y mirándola como si realmente pudiese herirla.

Miró hacia la ventana para comprobar que había oscurecido totalmente.
Giró en redondo sobre la cama y miró el techo mientras se secaba el sudor de la frente.
Aquella pesadilla había sido tan real.
Tal vez había sido su propia conciencia que le estaba jugando malas pasadas.

Se acurrucó en posición fetal para volver a dormir; no tenía ganas de levantarse, repentinamente no se encontraba muy bien.
Dormir le haría bien.
   
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 13:27



Chapter 52;




Volvió a despertarse al sentir toques suaves en la puerta.

- Servicio de habitaciones – dijo la voz al otro lado de la puerta-

Se levantó estirando los músculos y abrió la puerta intentando no verse tan dormida.

- Buenos días señorita – dijo la joven que esperaba junto a su carrito de limpieza – Soy del servicio de habitaciones, me han asignado este ala del hotel para limpiar – continuó – Pero si desea puedo volver después – dijo reparando en su vestuario.

- No te preocupes – dijo rápidamente – Ya estaba despierta – sonrió – haz tu trabajo tranquila, voy a salir en unos minutos – dejó paso libre a la joven y cogió un cambió de ropa y se encaminó a una ducha caliente.

Cuando salió, la joven terminaba de recoger su habitación y estaba completamente arreglada.
La luz del sol entraba por las ventanas
que ella se había encargado de abrir.
- Muchas gracias – dijo ____ agradecida.
La joven solo hizo un movimiento en respuesta, sonriendo.

_____ se marchó revisando su bolso.
Tocó la puerta de la habitación de sus padres y su madre la recibió con un beso.

- Hola mamá, vengo de paso – dijo – voy a salir, necesito despejarme – no mintió realmente.

- ¿Dónde irás hija? – preguntó su madre comprensivamente.

Ella pensó rápidamente y solamente un lugar vino a su mente.

- Al parque de la cometa – respondió rápidamente

- Está bien – aceptó su madre – No vuelvas tarde ¿si?

- No lo haré mamá, hasta luego – se despidió precipitadamente y se marchó.

Bajó en el ascensor buscando una tarjeta en su bolso y cuando por fin la encontró se dirigió a la cabina de teléfono que el hotel contenía.

Marcó el número con los dedos temblorosos.

Escuchó el primer tono impaciente y al tercero, la voz firme de Nicholas respondió.

- Nicholas Anderson, ¿quién habla? – respondió.

- Nick, soy ____ - dejó que pasara la sorpresa inicial para continuar – me preguntaba si podíamos vernos, hay algo que necesito hablar contigo –

- Por supuesto – respondió él rápidamente – ¿Dónde quieres que nos veamos?

-¿Recuerdas la calle del hotel donde me hospedo? – preguntó esperando que él la recordase.

Ella no la sabía de memoria y no quería salir y volver a entrar otra vez.
Quería que esto fuera rápido.

- Sí, claro la conozco – dijo para el alivio de ella.

- Bien, cerca de aquí hay un parque – repuso ella -¿te parece si nos vemos ahí?

- Claro, sé donde está – aseguró sonriente – ahí nos vemos dentro de ¿una hora? – preguntó.

- Sí, me parece bien – ahí estaré – dijo dispuesta a colgar peor entonces él la llamó.
___
-¿Si?

- Me alegra que esté bien – susurró él al otro lado de la línea.

- Sí, y espero que tu también – se despidió y colgó, respirando con tranquilidad nuevamente y relajando su cuerpo.


Salió del hotel dirigiéndose al parque.
Sabía que todavía faltaba una hora para el encuentro pero necesitaba despejarse par poder dar la cara a lo que se venía encima.



***
Una hora exacta después, Nicholas estacionaba su coche cerca del parque.
La sonrisa no se apartaba de su cara en ningún momento, y se ensanchó al ver la melena de ____.

Corrió hasta ella y se plantó a su lado.

- Nicholas – se llevó una mano al pecho sorprendida – me has asustado.

Él rió – Lo siento, no era mi intención – se disculpó.

_____ sacudió la cabeza y comenzó a caminar adentrándose en el paseo.

- Me alegra verte bien ____ - susurró Nicholas acercándose y su olor se coló por las fosas nasales de la ojiverde.

- Yo también te veo bien Nick – sonrió sincera ella.

Caminaron en silencio durante unos minutos hasta que se sintió preparada para hablar claro con él.

- Bien Nick – comenzó – te cité aquí porque he tomado una decisión y quiero que seas uno de los primeros en saberlo –dijo

- ¿A qué te refieres? – se extrañó.

- Voy a volver Haven – soltó de repente – junto a Joe – añadió segundos después.

Nick detuvo su andar para mirarla.

- ¿Cómo? – respondió horrorizado.


***

Joe tocó incansablemente la puerta de la habitación de _____ y maldijo al ver que no había nadie.
No la había visto desde hacía ayer y seguía en paradero desconocido para él.

Entonces escuchó la puerta a su izquierda abrirse.
La madre de ____ salió y le echó una mirada de reproche.

- ¿Se puede saber por qué tocas así, Joseph? – preguntó ella frunciendo el ceño, aunque nunca perdiendo la sonrisa.

- Busco a ____ - se disculpó con la mirada – Pero al parecer no está en su habitación. – Siento si la molesté con el ruido –

- ____ salió – repuso ella mostrándole una sonrisa.

Y tras ver la expresión ansiosa de Joe, dijo – Al parque de la cometa – suspiró.
Sabía que su hija quería estar sola. Pero todavía le preocupaba que tuviera alguna recaída por el accidente.
Y quién mejor que Joe para ayudarla.

- Muchas gracias señora ____ - dijo dispuesto a marcharse –

-Por cierto, Buenos días – gritó casi llegando al ascensor – y un saludo para el señor Richard.


***

- ¿Por qué? – aquella pregunta se repetía y repetía en la mente de Nick.

- Porque creo que eso podría ayudarme en mi proceso de recuperación – repuso ____.

- No es necesario – afirmó Nick – no puedes obligar a tu mente a recordar algo solo porque tú lo deseas. Los recuerdos no volverán solo porque tu vuelvas a Haven – dijo con una convicción desesperada.

- Es cierto Nick – aceptó ella evitando su mirada – pero podrían ayudarme de alguna manera. Realmente creo que podrían ayudarme bastante – repuso.

- Además Joe dijo que eso me – él la interrumpió.

- ¿Eso quieres? – preguntó totalmente en blanco - ¿es tu decisión volver?

_____ asintió volviendo a evitar sus ojos marrones

- ¿Por qué _____? – preguntó comprendiendo que se estaba quedando sin tiempo, debía hacer algo para no perder a _____.

- Ya te lo he dicho Nick – dijo – Pero no solo te cité aquí para eso sino también porque quiero dejar las cosas claras entre nosotros –

- Quiero que sepas que no voy a olvidar lo bueno y amable que has sido conmigo y que te agradezco mucho la ayuda que me ofreciste cuando no tenía nada – agradeció.

-Te vas a marchar sí o sí, ¿verdad? – repuso él – Te vas con él.

- Nicholas nunca quise que esto se nos fuera de las manos – se apresuró a decir – yo nunca quise herirte de ninguna manera. -Tal vez lo que ocurrió entre nosotros no fue lo mejor que pudo haber pasado pero eso acabó.

- Espera ____ - susurró él agitado mientras la atraía por los hombros – No puedes irte, te quiero ____.




Joe apresuró el paso hasta que vio la gran reja que separaba el parque de la calle.
Aceleró el paso yendo hacia la entrada y pudo divisar la silueta de ____, peor parecía estar hablando.

Se acercó más y sus ojos se abrieron al ver quién la acompañaba, el doctor.
La frases que compartían no se escuchaban muy bien así taras el shock principal, decidió acercarse a averiguar.


- Nicholas yo – suspiró ____ alejando las manos de Nicholas de sus hombros.

Pero él no dio su brazo a torcer y la arrastró hacia si.

Haciendo que las fosas nasales de ____ se volvieran a impregnar de su masculino olor.

- Por favor, déjame demostrarte cuanto te quiero ____ - y la besó sin esperar respuesta.

El movimiento pilló por sorpresa _____ que no tuvo tiempo de apartarse, y cuando lo hizo lo primero que vio fue la silueta de Joe, observándolos tan solo a unos metros de distancia.

Se horrorizó.


Observó la decepción cruzar sus ojos claros fugazmente.
Sus facciones se volvieron de piedra, sin embargo no pronunció ninguna palabra.
Su silencio le provocó mucho más dolor del que podía permitirse, sentía los pulmones ardiendo a causa del llanto.

Lo vio darles la espalda y marcharse rápidamente, su corazón se comprimió a cada paso que daba lejos de ella.
Se preparó para correr tras él, pero unos brazos la anclaron al suelo.

- ______, espera – dijo la voz de Nicholas.

Ella no respondió, lo único que deseaba era explicarle a Joe lo que realmente había ocurrido.
No quería que las cosas cambiaran, no quería que dejase de ser cariñoso con ella, que la dejase de proteger y cuidar como su más preciado tesoro.

Entonces lo comprendió, lo quería.
Él había logrado en poco tiempo que ella realmente lo apreciase, y no como amigo, sino como hombre.
Se recordó todos aquellos sentimientos contradictorios que había tenido en su corazón durante tantos días.

Ahora lo comprendía muy bien, el por qué la confusión. Estaba tan confundida en sus sentimientos hacia Joe porque no había dejado las cosas claras con Nick, porque de alguna forma sentía que lo había traicionado e inconscientemente se había cerrado a aventurarse en una relación seria con Joe porque la culpabilidad seguía quemándole la sangre.

Se giró a encarar a Nicholas y pudo ver sus ojos desesperados, aquellos mismo ojos que la habían mirado tan felices hace tan solo pocas horas.

Se odiaba por tener que hacer esto, haberlo ilusionado de aquella manera.
Pero en su defensa tuvo que decir que no lo había hecho a propósito, ella jamás pensó, ni siquiera imaginó, durante el tiempo que había compartido junto a Nick, que estaba casada y que algo como eso le ocurriría.

- Lo siento Nick – acariciando su mejilla levemente – pero debo ir con él – susurró dejando caer la mano.

Nick la sostuvo entre las suyas en un intento desesperado de retenerla

- No ___, espera – respondió a la par que acercaba su rostro al de ella – te necesito – confesó con sus sentimientos en un puño.

_____ no supo que responder ante eso, le estaba confesando que la necesitaba y ella no podía hacer nada más que quedarse estática.

Sollozó desesperada al sentir aquella presión que comenzaba a engarrotar su cuerpo.
Joseph estaba cada vez más lejos de ella, lo sentía.

- Nick por favor, perdóname – se disculpó sollozando – yo nunca pretendí herirte – susurró.

- No te preocupes, todavía podemos comenzar de nuevo – respondió acercando sus labios a los suyos, tentándola.

______ miró sus labios rojos y tuvo que apartar la mirada antes de cometer una locura, todavía él la hipnotizaba con su mirada, la atracción que sentía por él seguía latente.
Se obligó a concentrarse, Joe.

- Pero yo le quiero – respondió alejando su rostro y su cuero de él.

Nick sintió su corazón romperse, poco a poco, lentamente.
Causando más destrozos de los que su alma ya tenía.

La dejó ir, la dejó correr tras él sin ni siquiera echar una mirada atrás.
La observó desaparecer tras los árboles, y marcharse lejos de él para siempre.

- No – gritó en un intento de liberar todo el dolor que se había concentrado en su interior.
Maldito seas Joe – lo maldijo con todo el rencor que su corazón podía abarcar.
Una vez más él se la había arrebatado.




_____ corrió como si la vida le fuera en ello, se desesperó cuando no vio rastro de Joe por ningún sitio, sintió un hueco en su garganta que comenzaba a ahogarla

Cuando sintió que sus fuerzas remitían, lo encontró cerca de un árbol, apoyando su cabeza en la dura corteza, maldiciendo en voz baja.

- Joe – susurró ella agitada, llamando su atención.

Su expresión decepcionada se le clavó en lo más hondo del alma, dañándola de tal manera que no podía contener el torrente de lágrimas que bañaban su rostro.

Sintió lástima de si misma; ¿Cómo había llegado a este punto?
Buscó fuerzas, se obligó a levantar la cabeza con dignidad a pesar de que sus piernas temblaban como gelatina y tenía la vista borrosa.
Él no respondió, ni siquiera se molestó en mirarla, seguí observando el árbol. Tan dolido.

- ¿No vas a decir nada? – se desesperó.

Una sonrisa amarga nació en los labios de moreno mientras cerraba los ojos fuertemente, impidiéndole ver los sentimientos que cruzaban por ellos.

- ¿Acaso hay algo que decir? - espetó

_____ se alejó, dolida por sus palabras. ¿Acaso no le importaba?
Aunque aquella revelación debía haberla aliviado, sentía que la sangre se le acumulaba en la cabeza de la rabia que sentía. Y aquello no era nada tranquilizador. Cómo podía estar tan tranquilo cuando acababa de verlos a Nick y a ella juntos.
¿Acaso no le importaba ni un ápice lo que podía haber ocurrido entre ellos?
Se sintió tan egoísta pensando eso, pero también le dolía pensar que a él ya no le importase nada sobre ella.

La entristecía y enfadaba a la vez, la desgarraba pensar que él había perdido todo sentimiento hacia ella después de lo ocurrido

- ¿Qué? – boqueó sin saber realmente que decir, desorientada.

Su rabia aumentó cuando él comenzó a alejarse, uno, dos, tres pasos.
Corrió hacia él y agarró su camisa mientras tiraba de él hacia ella frenéticamente.
Estaba desesperada, nunca se había sentido de aquella manera.

- ¿No te importa? – cuestionó sin darle tiempo a responder-.

Una parte dentro de sí sabía que estaba siendo muy cruel con él, pero estaba cegada por el dolor, por la vergüenza, deseaba que él la apoyara. Estaba siendo tan egoísta.

- ¿Cómo puede ser qué no te…?

- Claro que me importa maldita sea – su grito resonó por todo el bosque de árboles, haciéndose eco en las zonas más profundas.

-¿Qué quieres que diga _____? –. ¿Qué a pesar de todo lo que pase, a pesar de verte besando a ese idiota, a pesar de todo el daño que puedas causarme, te sigo amando?
Porque no puedo estar sin ti _____, prefiero vivir encadenado a ti, sabiendo que tengo una minúscula parte de ti a saber que te he perdido – gritó tan cerca de ella, que sus gritos resonaron fuertemente en sus oídos.

Sintió la fría sensación del agua en sus piernas y cayó en la cuenta de que se había arrodillado junto a Joe en el frío y encharcado suelo.

Observó al agua mancharle los pantalones que llevaba puestos, no se atrevía a enfrentarse a Joe, no ahora.
Había perdido todas las fuerzas, se sentía inútil y frágil, tan culpable por hacer sufrir a una de las personas más importantes que había en su vida.

-¿Y sabes qué es lo peor de todo?- preguntó amargamente él.

Ella ni siquiera lo miró, no se atrevió a ver aquella expresión de decepción en su rostro.

- Que sé que nunca volveremos a ser lo que éramos.
Hoy he comprendido finalmente – sonrió con cinismo - que tú nunca podrás volver a amarme como antes-. Cogió su rostro entre sus cálidas manos, quemando cada trozo de piel que tocaba.

Chocó su frente junto a la suya, aspirando el suave aroma femenino que lo embrujaba.

- A veces desearía poder alejarme de ti, sé que es lo mejor. Mírame ________.- susurró.
La ojiverde negó con al cabeza, aterrorizada. Pero él al obligó a mirarlo

- Tan solo me hago daño a mi mismo y te lo hago a ti. Obligándote a quererme. Creando esta farsa de que todo está bien cuando no es así – sonrió tristemente Joe.

Sintió sus ojos arder por las lágrimas acumuladas, pero las retuvo, no deseaba que le entorpecieran la mirada, no ahora que estaba a punto de irse, de marcharse.
Era el momento de tomar una decisión.

- Quiero que sepas que nunca podré olvidar todo lo que pasamos, siempre llevarás contigo una parte de mí. – aseguró tan bajito que ella tuvo que agudizar el oído.
Tal vez sea mejor dejar las cosas como están _____.

_____ sintió pánico cuando lo vio levantarse, pero su cuerpo estaba paralizado por el miedo, miedo de perderlo.

Su garganta quería gritarle que no se marchase, pero estaba completamente muda.
Silencio.
Joe contó mentalmente hasta diez.
Uno, dos, tres.

- Jamás nada podrá compararse a lo que viví contigo ____ -.

Cuatro, cinco.
Sus ojos repasaron su pequeña silueta femenina, su largo cabello, memorizando cada parte de ella para atesorarla en su memoria. Cuando no le quedase de ella mas que los recuerdo, en el fondo de su alma.
Seis, siete.

- Joe yo, me gustaría poder amarte como tú me amas a mí…- trató de hablar pero no pudo continuar a causa de las lágrimas.

Sus palabras salían torpes y sin sentido de su boca, deseaba decir tantas cosas, decirle que tal vez no lo amaba pero que en su corazón había nacido un sentimiento.
Quería decirle y explicarle tantas cosas que no pudo.

Joe cerró lo ojos nuevamente, no era capaz de verla alejarse de él.
Durante un segundo, había imaginado que le pediría que se quedara junto a ella, pero no.
Ahora comprendía que ella no lo amaba, si realmente lo hubiera querido tan sólo un poco como él había imaginado, no habría tardado tanto tiempo en ir tras él.
Se había que dado junto a él, junto al médico.
La rabia recorrió sus venas y un dolor agudo se instaló en su corazón.
Ocho.
Ahora tan solo se estaba disculpando por no amarlo.

- Una vez lo hiciste, ¿lo recuerdas? Una vez me amaste tanto como yo a ti -.
Sé que volverás a amar _____.


_____ sentía que su alma se rompía, sus pulmones habían expirado de aire y sentía que la tierra se movía lejos de sus pies.
Nueve, diez.

Joe se obligó a grabar en su memoria su sonrisa y sus encantadores ojos verdes, su pequeña boca roja, pero sobretodo los recuerdos de su amor.
Se alejó de ella, con el corazón roto.
La miró por última vez, deseando con todas sus fuerzas que ella le pidiese que se quedara.
Por favor, por favor.

El silencio más absoluto truncó sus deseos.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 13:32




Chapter 53;




Cerró la puerta tan fuertemente que sus oídos retumbaron doloridos.
Su rabia no hizo más que crecer y crecer hasta límites insospechados.
Golpeó una y otra vez la pared, dañando sus puños en el proceso.

Arrasó con cada objeto que encontraba a su paso, vasos, platos, y una vez llegó a su habitación se tomó su tiempo para descargarse con la cama.
Golpeando incansablemente hasta que esta quedó destendida y sin sábanas.
Solo después de haber descargado un ínfima parte de su dolor y rabia, se dejó caer en la cama.

Miró el techo, completamente blanco, tan frío y tan distante a la vez.
No podía hacer otra cosa, se sentía impotente, cada vez que cerraba los ojos los veía a ellos juntos.
Alejándose felices, burlándose de él, restregando su felicidad a costa de él.

- ¿Por qué? Se preguntó dolido, ¿por qué él había jugado de una manera tan sucia?

Jamás había imaginado que aquel médico que parecía malditamente inocente, se la robaría de aquella manera tan sucia.

Ni en sus más horribles pesadillas había imaginado que alguien más estuviera involucrado con _____.
Ella jamás le dio a entender que había tenido algún encuentro con ningún hombre.
Rió amargamente, estaba claro que _____ no se lo diría jamás.


Ahora comprendía la actitud del médico cuando él había legado al  hospital, tan desesperado por encontrar a _____.
Ahora entendía porque él había logrado quitársela. Él lo había conocido desde el principio, había sabido que él el esposo de _____. Había conocido a su enemigo antes de la batalla, había tenido tiempo para planear todo perfectamente.

Se había tomado su tiempo para analizarlo y buscar la lejos forma de quitarle a su mujer.
Que estúpido había sido al darle las gracias tan efusivamente por haberle devuelto a su esposa sana y a salvo.

Qué hipócrita.

Su mente no descansó de maquinar escenas de ellos dos juntos, huyendo de él.
Burlándose.

Entonces una idea cruzó por su mente, estaba tan lleno de rabia que  lo único que deseaba era destruir a Nicholas, dañarlo de cualquier manera.

Se levantó gracias a las fuerzas de su rencor y caminó hasta la puerta, él se encargaría personalmente de devolverle una lección a ese medicucho.

Tal vez le hubiera quitado a su mujer, pero no saldría ileso de esto, se encargaría de hundirlo en todas las maneras que pudiera.
Sabía que no estaba pensando las cosas con calma y que se estaba precipitando, pero no podía quedarse de brazos cruzados, simplemente no podía.

Cegado por su propio rencor y tristeza se dirigió hacia el hospital donde había encontrado a _____.
Donde él se la había devuelto sana y salva.

Cogió las llaves del coche que habían alquilado Kevin y papá y no perdió tiempo en explicaciones, solo las cogió.

Se apresuró a llamar a gritos al director del hospital una vez estuvo dentro, las enfermeras iban y venían a su alrededor pensando que estaba enfermo, o aún peor, loco.

- Necesito hablar con el director, por favor – dijo esta vez más calmado para que las enfermeras dejaran de intentar llevárselo.

- Señor, considero que nos acompañe – comenzó una enfermera joven, podía notar su nerviosismo con solo mirarla.

- No, quiero ver al director del hospital – espetó – hay algo muy importante que debo hablar con él – continuó, llamando la curiosidad de de la enfermera.

- Está bien, espera unos minutos ahí sentado – se apresuró a irse.

Unos minutos después de estar sentado, estaba un poco más relajado, había meditado si realmente quería hacer aquello.
Si realmente quería destruir su reputación, contando su relación con ______.

Sí, decidió finalmente, él mismo se lo había buscado.

Y sí, es verdad que lo hacía porque desde este día le guardaba un rencor profundo, pero también lo hacía porque era su deber desenmascarar aquella falta de ética profesional.

Y fue entonces cuando se sorprendió de que ____, una abogada dedicada, aceptara involucrarse con su médico.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la misma joven enfermera de antes lo llamó para conducirlo al despacho del director.
Una puerta blanca lo separaba de él, y la enfermera se marchó alegando que lo dejaría pasar en unos minutos.
Y así fue.

- Buenos días señor… – indagó el hombre mayor que se encontraba sentado tras su escritorio de cristal.
Portaba una bata blanca y su rostro estaba endurecido por los años, se veía como un verdadero profesional.

- Joseph Jonas – alargó la mano hacia él.

- Bien Señor Jonas, yo soy Dan Peterson, el director del hospital general – estrechó su mano durante unos segundos – Y tengo entendido que le urgía hablar conmigo – continuó mientras tomaba asiento y lo instaba a repetir la acción.

- Sí, de un asunto muy importante – alegó Joe.

- Bien, dígame que puedo hacer por usted – respondió el director esta vez más interesado por su expresión tan seria.
No parecía ningún loco, como sus enfermeras lo habían descrito.

- Quiero hablarle sobre un médico de su plantilla  - dijo Joe sintiendo que el rencor fluía por sus venas tan solo al pensar en él – me temo que no ha seguido su ética como  médico y debo quejarme de su falta de profesionalidad para con sus pacientes – puntualizó.

Dan frunció el ceño extrañado, en muchos años no habían recibido ninguna queja, y mucho menos como aquella.

- ¿De quién se trata? – preguntó esta vez

- Del doctor Nicholas Anderson – dijo su nombre con una evidente tensión, y se mordió la lengua para no añadir “el roba-mujeres”

Durante unos segundos el director Dan se quedó perplejo, completamente sorprendido.
En toda su carrera no había recibido una sola queja del doctor Anderson.

- ¿Cómo? – preguntó todavía sorprendido - ¿Pudo saber por qué acusa al doctor de falta de ética profesional?

- Por la simple razón de que se ha involucrado sentimentalmente con una de sus pacientes recientemente – respondió con convicción.

- ¿Tiene pruebas de ello?, esa es una acusación muy severa – su rostro se había oscurecido por lo que llegó a pensar que no era la primera vez que ocurría aquello en el hospital.

- Sí – aseguró – las tengo, yo mismo soy testigo de ello, sobretodo porque la mujer con la que se ha involucrado es mi esposa – estaba seguro que apretaba los puños mientras confesaba la verdad.

Supo que no había marcha atrás para Anderson cuando el director asintió, levantándose de su asiento.
Había visto la furia y el dolor en sus ojos, y sabía que no mentía.

- Está bien – dijo Dan todavía sin saber muy bien que decir. – Procedamos a hacer un acusación sobre papel – repuso rápidamente – Le doy mis más sinceras disculpas por lo sucedido, Nicholas ha sido un intachable médico durante todos estos años que me cuesta creer esto, pero estoy seguro de que usted no lo acusaría de tal cosa si no fuera realmente verdad, porque entonces se trataría de un caso de difamación y el doctor Nicholas podría emprender acciones legales contra usted - advirtió, esperando que la acusación fuera realmente cierta, o estaría perdiendo un buen médico.

- Lo es, Señor Peterson – afirmó Joe sin dejarse intimidar.

- Bien – asintió profesionalmente – en ese caso permítame llamar al abogado personal del hospital para que hable con él y pueda darle una acusación formal contra el doctor Anderson – continuó – Si la acusación resulta ser verdadera, se procederá a retirarle al señor Nicholas la licencia de medicina y se le impedirá volver a ejercer su profesión durante un período de tiempo.


Joseph asintió sintiendo la satisfacción de su pequeña venganza contra aquel hombre.
Muy pronto se le quitaría la sonrisa, más pronto de lo que pensaba.




*****


_______ llegó a la habitación de Joe hecha un mar de lágrimas, tocó y tocó incansablemente, incluso cuando comprendió que allí no se encontraba nadie.
Se sostuvo contra la puerta cuando no sintió las piernas y se deslizó hasta el suelo, sollozando.

- Joe, por favor, abre – susurró mientras intentaba levantarse, fracasando estrepitosamente.


Escuchó el ruido de una puerta abrirse y giró su cuerpo rápidamente, pensando en Joe.

- ¿____? – escuchó la voz de Kevin, pero no pudo enfocarlo, pues su vista estaba llena de lágrimas.

-¿Qué haces en el suelo? - ¿Qué te ocurrió? – Silencio - ¿Dónde está Joe? – preguntó esta vez más preocupado y comenzando a levantarla del frío suelo.

- Él se fue, yo lo siento, no quería – susurró todavía incoherentemente.

- Respira ____ - la ayudó a entrar a su habitación – respira tranquila y dime que ocurrió.

- Joe no quiere verme, él piensa que lo engañé pero yo solo – sollozó – yo sólo quería arreglar las cosas – dijo en un intento.

- ¿Engañar? – preguntó, más extrañado

Ella no respondió y siguió sollozando entre sus brazos.
Él no supo bien qué hacer, sólo la había visto en aquel estado una sola vez en la vida, y fue cuando pensó que Joe tenía una aventura con otra mujer, pero al final resultó ser que él se escapaba todas las noches a preparar su gran fiesta sorpresa de cumpleaños.

Pensó, ¿y si tal vez hubiera ocurrido algo como eso? En el caso de ___, ella era una mujer con demasiada imaginación, y no dejó de lado la idea de que ella podría haber imaginado cosas que no eran, como aquella vez en su cumpleaños.
______  simplemente notaba algún comportamiento extraño y sacaba conclusiones precipitadas.

Suspiró, rezando porque nada malo hubiese ocurrido y pensó en llevarla a su habitación pero estaba unos pisos más arriba, pero era un largo trayecto que para ella no sería fácil en aquel estado, así que la llevó a la habitación de Joe.
Él tenía una llave que Joe le había dado en caso de alguna emergencia con ______.
Qué previsor, pensó mientras cargaba a _____ a través de la habitación y la dejaba sobre la cama.
Ella parecía una estatua cuando la depositó en la suave sábana, no hablaba y tenía la mirada perdida, parecía perdida e
indefensa y él la consoló lo más que pudo.

La abrazó cuando la sintió derrumbarse e incluso le acarició la larga melena para ayudarla a dormirse.
La sentía como si de una hermana pequeña se tratase, siempre la había visto pequeña y frágil frente a Joe, por eso le había pedido incansables veces a Joe, después de haberla conocido, que la cuidara y que no se atreviera a dañarla por aquellas mismas razones.

Hasta que un día ella había sacado las garras que muy bien escondidas las tenía. Joe y _____ habían discutido fuertemente por culpa de un cliente que se había intentado sobrepasar con ____. Joe se puso furioso y le reclamó que no quería que volviera al buffet de abogados y ella no había querido dar su brazo a torcer.
Entonces, Kevin pensó que ____ se derrumbaría tras aquella discusión pero ocurrió lo contrario. En lugar de derrumbarse por la pelea con Joe, ella había puesto todas sus fuerzas en convencerlo y demostrarle de que ella era una mujer que podía tomar cualquier decisión cuando se tratase de ella misma.
Ella amaba su profesión y tan solo por un incidente no pensaba ni imaginaba dejar su trabajo que tanto tiempo y esfuerzo le había tomado conseguir.

La había visto luchar y conseguir que Joe aceptase e incluso se disculpase por haberle pedido tal cosa.

Por aquella razón ahora no sabía qué pensar, no sabía qué _____ estaba tendida en aquella cama.

Decidió esperar a que ella despertara o que Joe apareciera. Pero las horas pasaban y pasaban y no ocurría ninguna de las dos cosas.
Decidió salir a comer, estaba muriendo de hambre, él también había dormido muchas horas, se había saltado la comida, y ya había oscurecido.

Salió de la habitación desperezándose, tenía los brazos con calambres por culpa de la posición en la que se había acostado junto a ______ y por su posición al dormir durante tantas horas después…
Entonces lo recordó, la recordó a ella.
Con el incidente de ____, había olvidado que había visto a Marie, aquella traidora.

Sacudió la cabeza e intentó quitarse el recuerdo de Marie sabiendo perfectamente que aquello sería imposible, se estiró y bajó por las escaleras para mover un poco los músculos del cuerpo, todavía agarrotados.

Cuando llegó, pensaba en que trataría de tardar el menor tiempo posible.
Pero al ver el gran buffet libre de comida que lo recibió, se dijo que ____ estaba bien, y parecía que no despertaría hasta dentro de unas horas, así que podía entretenerse un poco con aquellos manjares.
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MensajeTema: Re: Nunca me Abandones [Joe&__]   Septiembre 2nd 2013, 13:39



Chapter 54;




Joseph se bebió el vaso de whiskey de un trago y le hizo una señal al camarero para que le pusiera otro, otro y otro.

Bajó el bajo por enésima vez, la garganta le quemaba como si se la estuvieran desgarrando, pero el dolor de su corazón era mucho mayor, no había comparación.

Levantó el vaso de cristal para volver a beber su contenido, podía sentir como el líquido quemaba su sangre, comenzaba a ver el vaso borroso y el dolor comenzaba a remitir.
Como si aquella sustancia fuera un calmante para su dolor, uno bastante eficaz.

Aunque no totalmente, porque el recuerdo de _____ seguía vagando por su mente, aquel recuerdo de ella jamás se iría, ni con todo el alcohol del mundo.
La tendría anclada en sus pensamientos hasta el día en que muriera.

Rió amargamente al pensar en lo que tantas personas pensaban todos los días de su vida, ¿dónde está esa persona que me hará feliz por el resto de mi vida? ¿Existe? ¿Dónde está el amor?

Él mismo la había encontrado, había encontrado lo que tantas personas tan solo soñaban. Había lograr encontrar lo que tantos buscaban, el amor.
Había encontrado a _____.

Muchos desearían conocer a aquella persona especial, aquella que con tal solo una sonrisa te podía iluminar el día, hacer las cosas mejores, darte fuerzas; pero ninguno de ellos jamás han pensado ¿Y si el amor de mi vida no me recuerda?
Y si…
Ninguno de ellos se había detenido a pensar en lo que aquel amor conllevaba.

Malditos fueran todos aquellos que decían que nosotros mismos hacíamos la vida complicada, difícil. Que teníamos en nuestras manos el poder de cambiar.

Qué irónico, el había pensado así hasta tan solo unas horas.
Él, convencido de que era capaz de manejar su futuro, sus decisiones, su vida.
Jamás lo había comprendido, pero ahora sí.
Él no era capaz de controlar su vida, como tampoco de controlar sus propios sentimientos.
Había tratado durante toda su vida de mantener todo bajo su control, de manejar todo según se le antojaba.

Y durante un tiempo se había engañado a sí mismo de que podía conseguirlo.
Pero no.
Maldijo una y otra vez a todo y a todos.

Se sorprendió cuando al girarse, después de haberlos maldecido a todos, vio a dos camareros en lugar de uno.
No pudo omitir la risa, puesto que los dos eran iguales.

- Eh, ¿de dónde ha salido este? – rió, señalando a la derecha del camarero.

Este negó suspirando.

- Señor, me parece que debe retirarse a su habitación.

Joe lo miró extrañado - ¿por qué? – Preguntó riendo – Estoy genial aquí – se levantó tambaleándose.

- Porque no está en condiciones de seguir bebiendo – afirmó sin intención de dar su brazo a torcer – Si quiere podemos acompañarlo a su habitación, sólo díganos cuál es – se aventuró a decir.

- No – negó rápidamente Joe – Puedo solo – afirmó viendo esta vez a tres camareros.
Le tomó unos minutos sacar la cartera para entregarle unos billetes al camarero.

Salió a la recepción del hotel sintiendo que las personas se multiplicaban, y que el suelo se movía a la par que él.

Tuvo que sostenerse a las paredes para poder llegar al ascensor sin caerse.
Pulsó el piso y cerró los ojos, sintiendo que su mundo se volvía a tambalear, y rió como nunca en su vida al ver que la pared se movía de un lado a otro como si se fuera a caer.

Salió casi cayendo de rodillas, se enderezó buscando las llaves en su bolsillo.
Y tuvo que agacharse tres veces a recogerlas entre las distancia que había entre el ascensor y la puerta de su habitación.

Abrió la puerta con esfuerzo, lanzando las llaves a cualquier sitio de la habitación.
Se apoyó en las puertas para ir hasta su habitación, comenzaba a sentir náuseas cuando vio la foto de ____ sobre la pequeña mesilla de centro del salón.

Dejó de torturarse y abrió la puerta de su habitación. Y entonces su mundo se tambaleó tan fuerte que cayó de rodillas al suelo.

- Así que estás aquí -dijo - también – añadió susurrando mientras observaba como el pelo de ____ resbalaba sobre la almohada.

- Incluso borracho te sigo viendo – continuó acercándose hasta ella –

Casi podía sentirla respirar, qué real era su imaginación.
Vio su rostro contraído por la angustia, y se preocupó por aquel fantasma de ____.
No es real, se trató de decir, pero posó su mano sobre la tela rosa que cubría sus hombros, delicada pero a la vez fría, distante.

Observó el vestido de ____ una vez más, asombrado de su delicadeza, de su color tan puro pero a la vez distante.
Como la propia ____, así lo sentía.
Este era uno de los pocos recuerdos que tendría de ella. Susurró su nombre mientras inspiraba su aroma, impregnado en la preciosa tela.

Tal vez para él fuera la última vez que estarían juntos, así lo sentía, la última vez que la tendría en sus recuerdos.
La última. ¿Realmente lo era?
Sonrió amargamente mientras recordaba como él mismo le había dicho adiós tan solo unas horas atrás.
Pero había sido demasiado verlos juntos. Ver a Nicholas besar a _____ y confesar su amor había sido lo último que necesitaba.
Sintió rabia, ¿cómo se atrevía aquel estúpido médico a arrebatársela?
¿Acaso no le enseñaron que no había que entrometerse con mujeres casadas?

Al parecer no.

Masculló improperios de los que su madre no estaría orgullosa y se obligó a levantarse de la cama y despejarse.
No le hacía ningún bien recordar cosas que le destrozaban el corazón.
Se sentó en el sofá de la habitación observando el fantasma de ____ que su mente creaba para torturarse a sí mismo, sin nada que hacer, incompleto.

Miró la nada hasta que vio la sábana moverse.

Estaba perdiendo la cabeza se dijo, aquella sábana no podía moverse porque ahí no había nadie.
Pero se equivocó una vez más y vio, no sin asombro, como el fantasma de ____ se levantaba y abría los ojos, clavando su mirada verde en la de él.

Suspirando una maldición, pensando que se había vuelto loco, oficialmente.
Se aferró a la tela que cubría el sofá al ver la pequeña silueta de _____ mirarlo suplicante.

- No me dejes – susurró ella sobre él.

La sostuvo mientras el aroma dulce de ella le impregnaba las fosas nasales, produciendo una sensación de calor en su estómago.

- ¿Por qué me haces esto ____? – susurró en respuesta, deseando con sus fuerzas poder alejarla.
Alejar su recuerdo de su mente, que comenzaba a desvariar.
Pero se sentía tan real, la sentía tan cerca.

Ella negó fuertemente con la cabeza, susurrando palabras incomprensibles.
- Por favor – suplicó ella enterrando su nariz en el cuello cálido de él.

- Sabes que no puedo – respondió él, dándose por vencido.

- Dame una oportunidad Joe – susurró ella sin escucharlo realmente.

Joe observó la mirada suplicante de ella.
Acercó sus labios a los suyos, sedientos de sus besos, la besó intensamente, dejando su cabeza dando vueltas.
La sostuvo durante unos interminables minutos hasta que ella le pidió más, mucho más.
Y entonces decidió que nunca más iba a separarse de ella, jamás.

- ¿Eres tú ___? – Susurró aún sobre sus labios - ¿Eres real?

Ella le correspondió con un beso tan arrollador que olvidó cualquier cosa ajena a ellos.

La alzó entre sus brazos y la sentó en sofá en el que había estado sentado hacía unos minutos.
Besó su cuello, chupándolo y acariciándolo en el proceso, recorrió con las manos sus turgentes pechos sobre el sujetador y se entretuvo en su vientre, haciéndola gemir.
Desabrochó rápidamente su ligero vestido, necesitado de ella.
Suspiró cuando la piel de ella hizo contacto con la suya, quemando y calmándolo al mismo tiempo.

Un deseo irrefrenable lo comenzaba a consumir, era doloroso y placentero al mismo tiempo.
Sonrió sobre sus labios cuando ____ comenzó a desabrochar su camisa, acariciando la piel que dejaba al descubierto; gimió al sentir sus delicadas manos mezclarse con su ropa interior.

- Joe – susurró ella con la boca desbordante de deseo.

Movió sus manos para deslizar el vestido hasta sus tobillos y alejarlo a algún lugar de la habitación.
Sus ojos se inyectaron de deseo al sentir muslos suaves de ella mezclarse con los suyos.
Dejó que ______ le desabrochara con impaciencia el pantalón y que se lo quitase con la misma rapidez.

Y una vez que los dos estuvieron en ropa interior, la llevó a la habitación, dispuesto a demostrarle cuánto la deseaba.
La depositó sobre la cama suavemente mientras se quitaba los boxers negros, dejando su desnudez al descubierto.
Ella sonrió con deseo y lo instó a acercarse.

Se acercó y se fundió con ella en un abrazo silencioso, besó sus labios una vez más mientras bajaba sus pequeñas braguitas negras y acariciaba el centro entre sus piernas.
Ella se aferró a él mientras sentía el placer inundarle los sentidos, nublándole la vista.
Joe movió la mano más rápidamente mientras observaba extasiado la expresión de placer de su mujer. Y antes de que ella pudiera sucumbir, retiró la mano y con una expresión satisfecha la besó, dejando de lado las protestas de ella.

- Joe, por favor – suplicó entrecerrando sus ojos verdes.

Lamió su cuello con ahínco, dejando un rastro de marcas rojas, marcándola como suya.
Bajó hasta llegar al sujetador negro que cubría sus pechos, lo desabrochó y besó su pecho derecho mientras acariciaba con sus manos el otro.
La escuchó suspirar de placer y pedirle más, retorciéndose entre sus brazos.


Dejó que ella lo parara, durante un segundo se extrañó hasta que comprendió sus intenciones.
Se dejó hacer, dejó que ella lo cubriera con su cálido cuerpo y gimió cuando sus pechos hicieron contacto con su torso.
Dejó que ella besara su abdomen y lo acariciara por debajo del estómago.
Ella decidió tomar el control y se subió a horcajadas sobre él.
Joe la observó extasiado, subir y bajar, creando una fricción dolorosa entre ellos.

Ella sonrió con deseo al conducir su cuerpo a la erección palpitante de él.
Y los dos suspiraron cuando se enterró profundamente en ella.

- Hazme el amor ____ - susurró perdido en su propio placer.

Ella cerró los ojos extasiada, moviendo sus caderas lentamente, volviéndolo loco de placer.
Una y otra vez, subía y bajaba, enviando espasmos a su vientre.
Dejó que Joe agarrara su cintura e incrementara el ritmo, creando más fricción.

Gritó cuando lo sintió llenarla completamente, duro y caliente.
Joe dejó que ella le hiciera el amor como solo ella sabía. Dejó que lo amara y se entregara a él completamente.
_____ se quedó sin aliento cuando una corriente de espasmos le inundó el vientre y se sintió volar en pedacitos pequeños.
Joe la acompañó en su orgasmo segundos después, explotó en su interior, llenándola con su semilla caliente.

Sonrió con ternura una vez que su respiración se calmó.
Estrechó a _____ entre sus brazos y acarició lentamente su brazo, adormeciéndola.
Arropó sus piernas entrelazadas con las suyas una vez que escuchó la respiración pausada de ella.

- Te amo ____, y no voy a dejarte nunca más – besó su hombro desnudo.

No obtuvo respuesta y aunque tampoco la esperaba, sintió un sabor amargo en la boca. Miró su rostro impasible, dormido.
Alejó los malos pensamientos, ya habría tiempo de que ____ le correspondiera, ahora solo importaba que ella lo necesitara.
Y así como un día ella se enamoró de él, volvería a hacerlo, de eso se encargaría él.

***
Joe despertó sintiendo cosquillas en su cuello, eran suaves y hacían que su piel se estremeciera.
Sonrió todavía pensando en lo que había ocurrido la noche anterior, había vuelto a sentir a ___ entre sus brazos, su calidez había calmado el dolor y la pérdida que sentía en su corazón.
Se había entregado a él y no podía haber sido mejor.
Abrió los ojos sintiendo la luz de sol colarse por entre los agujeros de las persianas.
No estaban totalmente subidas, así que la luz no entraba a raudales, sino tenuemente, iluminando la estancia.

Encontró los ojos de _____ observándolo mientras sus manos, culpables de hacerle cosquillas, acariciaban su cuello.

- Buenos días – dijo _____ mientras besaba sus labios

Joseph agarró su mentón, acercando hacía si el rostro de ____, profundizando el beso y sintiéndose completo junto a ella.
Despertarse junto a ella era una de las cosas que más amaba hacer.


- Te quiero – susurró ella alejándose unos centímetros para mirarlo a los ojos.

Peinó su cabello con ternura a la vez que esperaba una respuesta.

- Te quiero Joe – volvió a decir ésta vez besando sus labios.

Él le respondió, vaya si lo hizo.
La estrechó entre sus brazos y se subió encima de ella

- Yo también ____ - correspondió – Eres lo más preciado que alguna vez ha sido mío – susurró todavía creyendo que seguía soñando.

Ella suspiró aliviada al ver que él le correspondía, al ver que el rencor de sus ojos se había evaporado y la luz volvía a iluminar sus ojos mieles.

- Perdóname – dijo ella – quisiera explicarte lo que ocurrió – quiso decir

- Shh – chistó él – volvamos a empezar – susurró él admirándola con la mirada.

Acarició su cuerpo desnudo a través de las sábanas.

- Lo único que me importa ahora es que estás conmigo, que podemos volver a empezar, juntos – dijo esperando ansioso su respuesta.

Ella asintió mientras dejaba que él se colocara entre sus piernas.
Sentía como el deseo volvía con fuerza hacia sus venas, su cuerpo no se cansaba de tenerlo, de acariciarlo y sentir sus caricias.

- Sí - aceptó besando apasionadamente sus labios; llevando sus manos a él cabello de Joe y tirando se sus mechones ligeramente.

- Volvamos a casa _____ - recogió los mechones rebeldes de su pelo entre sus dedos -Volvamos a donde pertenecemos – sonrió

- Sí, quiero volver Joe, quiero estar contigo – respondió haciendo que el corazón de Joe se hinchara de alegría.

Él acarició su mejilla, mirándola, intentando grabar aquel recuerdo, grabarlo a fuego para siempre en su alma

Rozó con calma sus labios, no llegando a tocarlos durante más de unos segundos.
Dejándola con ganas de más, mucho más.
Besó lentamente sus labios rojos, tan dulces y suaves que lo recibieron abriéndose para él. Jugó con su lengua, caliente, enfrentándose para ver quien era capaz de tomar el control.
Él agarró su cabeza ligeramente para poder mantenerla estática, apoyando sus frentes.

- Te quiero ____ ___ -

- Yo también Joe –aceptó ella dejando que él la amara.

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Nunca me Abandones [Joe&__]
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