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 Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot

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OliVzz
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MensajeTema: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 4th 2012, 14:21

-TITULO: Una compañera inoportuna [Nick y tu]
-AUTOR(A): Lora Leigh De la Saga Castas
-TIPO DE NOVELA: Hot
-MENSAJE PARA SUS LECTORES: Hola!... Bien exactamente no se que decir es la primera vez... bueno segunda vez que me creo una cuenta para adaptar una novela... La verdad no se como funciona esto asi que lo unico que puedo decir es que Me encantan los Jonas Brothers en Especial Nick y pues se me ocurrio que no estaria mal adaptar mi libro favorito con mi Jonas favorito asi que les dejo las sipnosis y me dicen si la sigo o no.

Argumento

_________ Martinez quedó fascinada al instante por el sexy Casta Coyote que conoció en el bar, pero su coqueteo sensual con él se vio interrumpido cuando vio llegar al bar al hombre que la había atacado.
El Enforcer Nicholas Jonas estaba encantado por la mezcla de timidez y audacia de ___________ y estaba decidido a perseguir y jugar con su sensual presa. Pero sabía que había sido herida por un hombre antes, y juró que ___________ era ahora suya para protegerla y amarla, aún si eso significaba ir en contra de la familia de ella y de las órdenes de él.
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NataliadeJonas
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 4th 2012, 19:51

Hola !! Very Happy Primera lectora ! Very Happy Wii jejeje Me llamo Natalia , y me gusto mucho la sipnosis , ya quiero seguir leyendo Smile Y tambien mi Jonas favorito es nick *-* , 'choque de manos' Jajajaj xD

Siguelaaaaaaa Very Happy

XOXOXO
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OliVzz
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 5th 2012, 14:16

Gracias Natalia por comentar te dejo el primer Capitulo Wink

Capítulo 1 Parte 1
Tantos sueños y años esperando con dolorosa expectativa.

Windows rock, Arizona.

Ella no podía mantener los ojos lejos de él.
______ Martinez observaba al hombre al otro lado de la barra mientras este levantaba la botella de cerveza helada y bebía. Colocó la boca de la botella en sus labios entreabiertos, echó la cabeza hacia atrás y pareció disfrutar de la fría dentellada del líquido.
La fuerte columna de su garganta se movió perezosamente antes de que él bajara la botella, permitiendo que su mirada diera una barrida a la habitación. Como si no hubiera estado observando cada posible movimiento en el pequeño bar antes y durante el tiempo en que había estado bebiendo.
El enmarañado cabello rubio caía sobre sus anchos hombros mientras que el uniforme que usaba, negro y adaptable al cuerpo, se desplazaba sobre sus músculos con cada movimiento.
Uniforme de misión, así era como lo llamaban, pensó ella fascinada. La tela negra no era muy ajustada, era adaptable y lo distinguía como lo que en verdad era… un arma mortal. Una criatura, que ningún hombre ni bestia debería ser tan *beep* como para enfrentarle.
—Te reto por partida doble —le susurró su hermana en el oído.
Chelsea simplemente no tenía idea de lo que estaba haciendo.
—No va a funcionar, Chel. —Liz, su mejor amiga, se echó a reír desde el otro lado de la mesa.
—Ella no tiene las agallas para ir a por ello. Te lo dije, Holden le exprimió el coraje.
La mención de Holden Mayhew hizo que una sensación oscura y repugnante la rebanara y que un gélido escalofrío le bajara por la espalda. La mirada de él se separó de la de ella y luego regresó, se miraron a los ojos durante un segundo que pareció durar toda una vida mientras hacía una seña al camarero casi distraídamente.
__________ se lamió los labios con nerviosismo y los ojos de él estuvieron pendientes de la acción como un gato sobre un ratón.
Un coyote sobre un conejo.
Depredador.
Entornados y oscuros. ¿Eran sus ojos negros o de un azul tan oscuro que la distancia los hacía parecer negros? Desde donde estaba sentada y las sombras proyectadas por la distancia entre ellos podrían haber sido de cualquier color, del marrón oscuro al azul. Una cosa era cierta, estaban absortos y brillaban con interés cuando se encontraban con los de ella.
Aunque ahora le sostenía la mirada mientras alzaba el vaso lleno de hielo que el camarero había colocado a su lado y se lo llevaba a los labios.
Sus ojos, entornados y fijos, permanecían trabados con los de ella cautivándola, sujetándola como ningún otro hombre lo había hecho jamás.
Oh dulce Señor.
Podía sentir su respiración incrementarse, la lujuria arañar en sus sentidos mientras los labios masculinos tocaban el borde del vaso y bebía antes de retornarlo a la barra
¿Whisky?
Por supuesto.
El camarero había llenado el vaso hasta el borde, sin duda esperando una de las propinas que se rumoreaba los Castas eran propensos a dejar.
Era una de las mejores marcas y el favorito de Isabelle.
—No podrías solo devorarlo —murmuró Chelsea a su lado. Y ella podría. Un lametazo lento y delicioso cada vez.
—Vamos, _____. —Liza exhaló intimidada—. No es que pueda contagiarte una enfermedad. O dejarte embarazada. Recuerda, sus esposas tienen que tomar esas pastillas para quedarse embarazadas.
_________ no se molestó en echar una mirada a su amiga.
Los documentales que había visto durante los últimos años sobre los Castas habían sido muy esclarecedores. Eso, combinado con cada artículo al que podían ponerle las manos encima, como así también con cada pasquín que Chelsea arrastraba al apartamento. Esas historias, junto con las historias de su padre y abuelo sobre miembros desaparecidos de la Nación durante décadas, le llenaban la cabeza.
Sin embargo, nunca había estado tan fascinada por otros Castas como estaba por éste. Y él era, a las claras, el más malo de los malos.
Un Casta Coyote. La noticia publicada días atrás sobre la reestructuración de las comunidades Castas había mostrado los nuevos uniformes y la identificación de los Castas Coyotes.
El colmillo blanco y curvo en el hombro izquierdo de la ligera chaqueta del uniforme, la nueva insignia de identificación de los Castas Coyotes, se revelaba claramente a través de la luz tenue del bar. Llevaría una identificación con foto, y si estaba en la Oficina de Asuntos Castas, una insignia oficial y la identificación.
Pero ella habría sabido que era un Casta sin el uniforme o la identificación.
Eran fácilmente distinguibles entre la multitud. Eran las criaturas más perfectas creadas sobre la faz de la tierra, y reflejaban la genética más perfecta que los científicos pudieron idear como ensamblar para crear una belleza masculina ruda, que parecía casi dolorosa de mirar.
Altura, fuerza y salud perfecta. Dientes perfectos, facciones salvajes para los hombres y belleza clásica para las mujeres… perfectos y exquisitamente peligrosos.
Una combinación infernal para una mujer que ahora temía a la fuerza y al peligro.
—Ella no está hablándonos —señaló Liza, la sonrisa era notoria en el tono de la voz.
—Porque él la está mirando —dijo jadeando Chelsea ante la repentina sorpresa—. Oh Dios mío, obsérvalo clavarle los ojos. Está igual de fascinado por ella, Liza. ¿Crees que al fin encontró un hombre al que no dirá “no”?
________ bajó la mirada y cerró los ojos durante un instante, esperando calmar la aceleración de su corazón y el repentino conocimiento de lo que sus amigas y probablemente otros, estaban viendo ahora. Ese intercambio silencioso y hambriento no debería ser compartido. Ella no quería que los demás lo vieran. No quería que comentaran o chismorrearan sobre ello. Parecía demasiado profundo, demasiado íntimo para echarlo a perder de esa manera.
Existían pocos lugares a los que un Casta podría ir dónde él o ella no fueran observados.
Observados, juzgados, criticados y a menudo temidos. Tal como sus amantes, esposas e incluso sus amigos eran odiados, denigrados e insultados. A ella no le importaba si era juzgada, o cómo era juzgada, pero esa mirada era demasiado especial para ponerla en riesgo, incluso aquí en uno de los pocos lugares donde los Castas habían encontrado alguna aceptación.
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OliVzz
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 5th 2012, 14:20

Capitulo 1 Parte 2

La gente de la Nacion Navajo los aceptaba, hacían lo que podian para protegerlos, y los apoyaron cuando la reforma social y política fue necesaria para garantizar su seguridad y supervivencia.
Además, era uno de los pocos lugares donde podrían rastrear sus orígenes. Muchos de los hijos e hijas desaparecidos de la Nación Navajo habían sido llevados a la fuerza por el Consejo de Genética para la investigación Casta y muchas de esas familias estaban desesperadas por reclamar los últimos lazos que habían perdido.
Irresistiblemente atraída por él, ______ levantó los ojos una vez más para encontrar la mirada del Casta que supuestamente se volvía a la izquierda de ella. Como si estuviera vigilando la entrada.
Parecía aburrido. Esperaba con impaciente paciencia, pensó ella, casi sonriendo ante la contradicción. Sabía que la estaba observando; podía sentir su toque como una caricia fantasma sobre su rostro. Una sensación de calor y hambre sensual la inundaba.
Los dedos del casta agarraron el vaso de nuevo mientras llevaba la bebida a sus labios y bebía. Y aunque miraba hacia un lado, ella sabía que él podía ver con exactitud dónde estaba y cada movimiento que hacía. Tal como sin duda sabía que ella no podía apartar los ojos de él.
—Eres una niñita de mamá.
Chelsea se acercó y le susurró al oído, con voz divertida y desafiante.
—¿Qué quieres decir?
_________ levantó su bebida, el mismo whisky caro que el Casta había ordenado.
—Quiero decir, ve a hablar con él, cabeza de chorlito —susurró Chelsea, repentinamente sombría—. Vamos, ___, esta podría ser la respuesta a tus oraciones. Holden no se atrevería a acercarse si supiera que un Casta está interesado en ti. Ni ahora, ni nunca.
Holden. Dios, ella no quería pensar en Holden.
Había luchado para olvidar aquella noche, para erradicar el miedo de su vida y de sus pesadillas. Sin embargo, era imposible. Aquella noche había quedado tan impresa en su cerebro que parecía no poder deshacerse de esos recuerdos.
Y sinceramente dudaba que nada ni nadie fuera a cambiar la mente de Holden, a excepción de una bala. Tal vez incluso la propia muerte. Él no permitiría que nadie, hombre o Casta, se interpusiera entre él y cualquier cosa o persona que decidiera que quería. Y había decidido que no solo deseaba a Isabelle, sino que la tendría. Tanto si ella lo deseaba como si no.
Un escalofrío corrió por su espalda con el pensamiento.
Al mismo tiempo, la mirada del Casta, de repente, estaba trabada con la suya una vez más, sin parpadear, sus ojos oscuros destellaban de manera peligrosa. La miraba atentamente, las fosas nasales ensanchadas, su actitud general parecía en guardia, como si percibiera alguna amenaza.
________ podía sentir que se le secaba la boca, el nerviosismo y una pizca de miedo teñían la excitación que parecía no poder evitar.
Ella deseaba saber más sobre los Castas. Conocer más sobre sus fortalezas e incluso sus debilidades. Asombrosamente, los datos eran imprecisos, aunque los rumores eran numerosísimos.
¿En verdad podía oler su excitación?
¿Podía oler su miedo?
¿Le importaba?
Ella se lamió los labios otra vez. Siempre se había reprimido en lo que a hombres se refiere, siempre se había negado a hacer el primer movimiento. Todavía era virgen, decidida a esperar por el único hombre que haría que la espera valiese la pena. En este caso, no podía resistirse al Casta. Sin embargo, tenía la sensación de que este Casta no haría ese primer movimiento. No con ella. Había algo en el aire entre ellos que le aseguraba que nunca le permitiría esconderse del hecho de que él era lo que ella deseaba. Ella debería ser lo bastante mujer para hacer una invitación que ni él ni nadie que observara pudiera confundir. Si lo quería, tendría que ser lo suficientemente mujer para demostrarlo.
¿Lo era?
Una parte estaba gritando: Diablos, sí.
Mientras la otra estaba gritando: Ni de co/ña.
A la vez que su cabeza y corazón estaban discutiendo si era o no lo bastante valiente, la mujer aceptó el desafío y fue a por él. Se levantó de la silla.
—Umm, esto no es bueno, Chelsea, tal vez deberíamos marcharnos —escuchó murmurar a Liza con un filo de algo que podría haber sido miedo agudizándole la voz. Ignoró el comentario de la otra mujer y en lugar de eso comenzó a atravesar la habitación.
Se sentía atraída por él.
Hipnotizada por esa mirada oscura y se estaba convirtiendo en una persona que no reconocía del todo.
La mujer que siempre había fantaseado ser.
Independiente. Libre. Una mujer enfrentando la aventura más peligrosa de su vida. Una que la podía dejar plena por los siglos de los siglos o con el corazón roto para toda la eternidad.
Siempre le había dicho a su padre que conocería el instante en que encontrase al hombre a quien quería darle su corazón. Ese conocerlo no sería el problema.
Sujetarle sería otra historia.
Y ________ sabía que varias de sus amigas habían pensado que podrían aferrarse a uno de los efusivos, sexuales y experimentados machos que la ciencia había creado, solo para terminar con un corazón roto.
Tener un futuro con un Casta no sería el trabajo más sencillo que una mujer podría aceptar.
O el desafío más fácil. Enamorarse de uno podría ser llamado el colmo de la ****ez.
En ese instante, también sabía que su corazón estaba en riesgo. Si no lo había perdido ya. No es que antes alguna vez hubiese creído en el amor a primera vista. No estaba ahora segura de creer en eso. Pero sabía que una parte suya se lamentaría durante toda una vida cuando este Casta se largara de su vida.
—________ —siseó Chelsea detrás de ella—. Cariño, creo que mejor nos vamos.
La ignoró. Su hermana no parecía presa del pánico, solo preocupada. Preocupada estaba bien.
Ella se sentía como si estuviera planeando por el bar, en poder de su mirada, tan fascinada y absorta en el hombre que la observaba que apenas podía respirar.
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 5th 2012, 14:22

Capitulo 1 Parte 3

Era impulsiva. Vivía cada fantasía que hubiera tenido en el momento.
Dando un paso hacia él con la mirada todavía atrapada, los sentidos enfocados en este preciso momento, Isabelle trató de alcanzar los dedos masculinos y grandes que sujetaban el vaso.
No se lo quitó.
Usando los dedos, urgió para que el vaso se acercara a sus labios y él obedeció con facilidad. Metiendo el borde de éste en sus labios, lo levantó poco a poco hasta que el líquido helado estaba tocándole la lengua, quemando a través de sus sentidos mientras tomaba un trago lento y sensual de la ardiente bebida.
Cuando él retrocedió, ella se relamió los labios lentamente, percatándose de que él había puesto los suyos en el lugar exacto que habían tocado los de ella.
—Vives de manera peligrosa —murmuró mientras su corazón latía desbocado, retumbando en su pecho y luego interrumpiéndose para precipitarse por sus sentidos y abrumarlos.
—Demuéstralo.
Diablos. No. No había dicho eso. En verdad no.
¿Alguien no había dicho algo sobre nunca jamás desafiar a un Casta, especialmente a un Coyote?
Los labios del Casta se torcieron, un dejo de sonrisa le llenaba los ojos de un azul tan, tan oscuro que eran casi negros.
—Puedo demostrarlo. —La confianza absoluta le llenaba la voz.
Esta vez, ella levantó el vaso de su mano, se lo llevó a los labios y terminó el trago antes de devolvérselo.
Sus dedos cubrieron los de ella cuando lo tomó, una llama saltó en su mirada mientras la plena conciencia sexual pareció cargar la noche.
—Confiado, ¿no? —susurró en broma mientras un cosquilleo de excitación se precipitaba por su cuerpo.
—Mucho —coincidió él—. Y disfrutaría jugando contigo.
¿Un juego? Nunca había jugado juegos sensuales y provocativos. Nunca había desafiado a un Casta y nunca, en ningún momento, había retado a un hombre, humano o Casta, a que la sedujera.
—Entonces, ¿estamos jugando? —preguntó ella en voz baja.
—Podrías decir que estoy de caza —le susurró de manera seductora—. Creo que del bocadito más dulce y tierno que alguna vez he olfateado en mi vida. Podrías volverte una adicción.
Su corazón se disparó, se aceleró y comenzó a latir de prisa por la excitación.
—¿Tengo ventaja?
Ups. ¿De dónde había salido eso?
Él inclinó la cabeza hacia un lado, los ojos entornados solo un poco en las comisuras como si quisiera sonreír.
—¿Tienes intención de usarla?
—Por supuesto. —Iba a ponerse a salvo en el otro extremo del estado para escapar del recuerdo de su atrevimiento.
¿Qué era esa expresión que apareció en su rostro? Casi tierna. Sus ojos brillaron y parecieron llenarse de algo que hubiera llamado cariño en cualquier otro momento.
—¿Estás segura que deseas una ventaja? —Su voz bajó, sexual y caliente, le acariciaba los sentidos con una intimidad que no se esperaba.
—Sería prudente. Solo para estar segura de que sé lo que estoy haciendo, claro está. —No tenía idea de qué diablos estaba haciendo y eso era un hecho.
Él levantó la mano y metió la punta de los dedos en el cabello que había caído sobre su hombro para encontrar la clavícula expuesta a la vez que se acercaba y ponía los labios en su oído.
—Cuando te encuentre, voy a desnudarte, luego te abriré de par en par y lameré toda esa crema dulce y lujuriosa que puedo oler brotando de tu co/ño. Cuando haya ahogado mis sentidos con tu sabor, voy a fo/llarte con mi lengua, a lamerte más y entonces escucharé tus gritos mientras te corres.
Iba a derretirse allí mismo, en el suelo. _________ juraría que sus rodillas casi le fallaron cuando la debilidad sexual las inundó. Tuvo que apretar los muslos ante el repentino mordisco de sensación en el clítoris. El cual inflamado y sensible palpitaba de necesidad, latiendo con una exigencia tan poderosa que no estaba segura de poder desconocerla.
—Voy a morder tu pecho. —Ella suspiró, luego hizo una mueca ante la falta de una explicación explícita.
Pero eso era lo que deseaba.
Deseaba morderle el pecho.
Su mano de repente le sujetaba la cadera, los dedos largos y fuertes doblados sobre el tejido de sus vaqueros mientras ella sentía el cuerpo masculino tensarse, la respiración volverse más profunda y dura.
—¿Estás segura que quieres esa ventaja? —Los labios bajaron para mordisquearle la oreja.
Luego le lamió el borde, excitando las sensibles terminaciones nerviosas debajo de la piel.
Un estremecimiento se precipitó por ella, abrasándola, casi catapultándola fuera de sus sentidos y dentro de un orgasmo sin precedentes.
Apretó los muslos mientras luchaba por detenerlo. ¿O por sucumbir a ello? No estaba segura de cual.
—No lo sé —susurró—. ¿Tal vez no eres lo bastante bueno en este juego para atraparme si la acepto?
Joder no, ella no quería una ventaja, pero esto era divertido. Era lo más divertido que alguna vez había hecho, el tipo de diversión que había soñado tener con un hombre.
Y en retrospectiva, se dio cuenta que quería que la persiguiera. Deseaba este juego más de lo que alguna vez pudo haber imaginado desear algo así.
Él se tensó de nuevo, un gruñidito retumbó entre ellos, excitándola a la vez que un destello de temor le subía deprisa por la espalda.
Podía ver el hambre en la mirada del Casta, sentirlo irradiando de su cuerpo enorme. La fuerza de eso la confundió, al igual que la fuerza de la respuesta que surgió de su propio cuerpo.
—Cuando te atrape, te fo/llaré—le prometió, la voz retumbando en su oído antes de apartarse para mirarla a los ojos—. Durante toda la noche y el día. Posiblemente durante toda la semana.
Apartarse de él, era prácticamente imposible y obligarse a darse media vuelta y marcharse le consumió toda la energía que pudo reunir. Porque no quería irse. Quería permanecer allí con él, frotarse contra él y sentir el calor sensual y el poder que percibía era una parte muy importante de él. Sin embargo, se obligó a moverse. Se obligó a apartar la mirada y volver a la mesa que ella, Chelsea y Liza compartían. Aunque ellas se habían ido. Estaban esperándola en la salida, lo cual era incluso mejor. Irse era la mejor opción, le daría un motivo para tratar de encontrarla. Si se quedaba en el bar, sería bastante anti clímax. Y ella por cierto, no deseaba eso.
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 5th 2012, 17:28

Hola, soy nueva lectora, bue en realidad todavia no la lei,es que solo leo cuando ya estoy en mi camita jaja solo lei la sinopsis, y ya me gusto, si no aparezco muy de seguido es porque empece mi 6to semestre en la facultad y bue tengo mucho que estudiar pero cada vez que pueda intentare comentar Smile
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NataliadeJonas
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 8th 2012, 15:10

Hola , mil disculpas no haber comentado antes, te juro que no es porque no me haya gustado ni nada en realidad ME ENCANTOOOOOOOOOOOOO !! Very Happy Aaaa ya quiero seguir leyendo mas !! Estoy se puso interesante !! Jajaja la tiene que buscar y lo que le dijo OMG !! Very Happy Siguela pronto !!

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 8th 2012, 17:43

Capítulo 2 Parte 1
El corazón partido en tantos pedazos, noches y noches pasadas mirando a la oscuridad y peguntándome dónde estabas.

Algunas pesadillas se negaban a irse, incluso en medio de los sucesos más sensuales y eróticos de su vida, el más profundo terror que había conocido insistía en entrometerse.
Y ella no hubiera sabido, no se habría dado cuenta de que el monstruo que rondaba sus sueños estaba allí si Chelsea y Liza no la hubieran sacado tan rápido del bar.
Holden Mayhew estaba en el bar y había sido testigo de su flagrante coqueteo con el Casta Coyote. Él único que le había dado ventaja. Una oportunidad para estar segura de que esto era lo que quería.
Y ella le quería con cada fibra de su ser.
Tanto que su cuerpo estaba increíblemente sensible, sus terminaciones nerviosas aún palpitando con la necesidad del contacto. De su beso. De cada promesa sensual hecha en el bar débilmente iluminado.
Sus dedos acariciándole la piel, sus labios, el mordisco de sus dientes. La sensación de su cuerpo duro contra el suyo.
Y anhelaba, le dolía, ardía porque él la tomara.
Tal vez debería haber rechazado la ventaja, pero la expectativa de ser perseguida, de ser una presa sensual, había sido más de lo que podía privarse.
_______ se quedó mirando una de las velas perfumadas que titilaba en la habitación, eliminando el olor a hotel y trayendo una sensación de calma a sus nervios deshechos. No hacía nada por aliviar la pulsación y el latido de una excitación que se estaba volviendo casi abrumadora. De hecho, el aroma suave y sensual que infundía la cera la podía hacer peor.
Pero incluso la expectativa del Casta y del placer que podía sobrepasarla no podían eliminar el miedo creciente dentro de ella.
Alguien había llamado a Holden y le había dicho que estaba allí. Alguien a quien no le importaba que ella no quisiera tener nada que ver con él. Joder, a él no le importaba que ella no quisiera tener nada que ver con él. Estaba allí y, una vez más, la acosaba.
El parpadeo de la luz de las velas que su abuela había hecho para ella atrajo su atención de nuevo. El regalo de su abuela horas antes de que su tío la hubiera llamado al hotel le había sorprendido. Los aromas eran aún más sorprendentes.
Lavanda, sándalo y un olor más oscuro y difícil de distinguir que le recordaba a sexualidad oscura y al Casta del que se había alejado antes.
Las velas en sí no eran sorprendentes. Su abuela siempre creaba fragancias distintivas con los individuos y sus emociones o problemas en mente. Sin embargo, este aroma subyacente de sexualidad era una sorpresa. Solo deseaba poder dar en el clavo sobre lo que, en verdad, era.
—¿Qué vas a hacer, _______? —Era raro que su hermana la llamara por su nombre completo, como todos los demás. Chelsea generalmente utilizaba la versión abreviada de Isa, a pesar de que a ________ no le importaba mucho su apodo.
—¿Cuánto tiempo estuvo ahí? —susurró _______ mientras miraba hacia la puerta. Podía percibir la agitación nerviosa rabiando a través de las otras dos mientras sentía el miedo que tironeaba de ella.
—Llegó justo antes de que te acercaras al Casta —dijo Chelsea en voz baja.
—Debería haberte avisado en el mismo momento en que vi a su hermano Harlen hablando por el móvil.
Chelsea suspiró.
—Yo debería haber hecho algo más que sugerir que nos fuéramos.
Bueno, eso respondía a la pregunta de quién podría haber llamado a Holden.
Recordaba a distancia a Chelsea diciendo algo acerca de marcharse, había reconocido la preocupación en la voz de su hermana, pero la había ignorado.
Nada había importado, excepto el Casta y la conexión con él. Nada ni nadie había importado. Su fascinación por él era algo tan raro que había pensado que la preocupación que su hermana había sentido había sido a causa de sus acciones y no del hombre que había entrado minutos más tarde.
—¿Y él me vio? —susurró.
—No te quitó los ojos de encima hasta que saliste del bar con nosotras —le dijo Chelsea, la ira empezaba a endurecerle la voz—. El hijo de puta. Deberías contárselo a papá, Isabelle. No puedes dejar que te siga haciendo esto.
"Esto" era acosarla de manera permanente y acecharla. Él se negaba a aceptar el hecho de que _______ le odiaba.
Pasándose los dedos por los largos mechones de su pelo, _______ se levantó de la silla sobre la que se había arrojado momentos antes y se paseó de un lado a otro de la habitación.
No necesitaba esto. No quería enfrentarse a ello. Tenía la esperanza de poder escapar de la pesadilla que Holden Mayhew había introducido en su vida, pero parecía que él estaba decidido a asegurarse de que nunca escapara de ella.
O de él.
Por un momento, la oleada de terror y furia que había sentido esa noche se agolpó otra vez en su interior. La sensación de sus manos, dolorosas en su cruel insistencia, manteniéndola sujeta. El sonido de su voz mientras se burlaba de ella, decidido a tomar lo que ella no estaba dispuesta a darle. La facilidad con que le había arrancado la ropa fue humillante. Saber que él casi había conseguido llevar a cabo su intento de abusar de ella era tan terrible como enfurecedor.
No podía olvidar el hecho de que casi la había violado. Casi le había robado la única cosa que había querido salvar para el hombre al que un día le entregaría su corazón. El regalo que sabía que había estado tan dispuesta a dar a un Casta desconocido esta noche.
Su virginidad.
No había completado la violación, pero ahora el terror era parte de ella, estaba sorprendida de haber escapado al recuerdo durante esos pocos minutos en que se había atrevido a lo indecible. Un Casta Coyote.
—Digo que vuelvas a bajar las escaleras y te lleves a ese Casta grande y cabrón a tu cama. Pueden no ser material para un para siempre, pero se veía muy interesado, _______. Podría hacerse cargo de este pequeño problema por ti, si se lo pidieras. Joder, por lo que sé sobre los Castas, todo lo que tendrías que hacer es contárselo. Él se ocuparía de ello —sugirió Liza, sus ojos grises llenos de ira.
_________ negó con la cabeza mientras caminaba hacia la ventana. En silencio, tranquila, contempló el oscuro paisaje que rodeaba la parte trasera del hotel, cinco pisos más abajo. En su reflejo, pudo ver los rasgos pálidos y demacrados de su propio rostro y lo odió.
Dios, deseaba haberle matado cuando tuvo la oportunidad. Simplemente deseaba haber empujado a Liza a un lado y apretado el gatillo. Existía la posibilidad de que pudiera haber escapado de la cárcel. Había sido golpeada, estaba sangrando y desnuda. Hubiera sido tan fácil demostrar el intento de violación.
Si hubiera sido lo suficientemente fuerte como para apretar el gatillo. Si no hubiera estado tan aterrorizada de que su padre apretara el gatillo después de lo sucedido, entonces habría seguido adelante y formulado cargos contra él. No había manera de que él pudiera librarse de ello. Chelsea y Liza habían estado allí, y todos los empleados y familiares de los miembros del Consejo de la Nación Navajo.
Si hubiera presentado cargos, o tuviera el coraje de hacerlo ahora, entonces no estaría reviviendo la pesadilla en la noche en que debería estar disfrutando del juego atrevido y sensual que un Casta Coyote había iniciado con ella.
¿Cuánto tiempo había esperado para encontrar a ese único hombre que la haría anhelar entregarse inmediatamente? En verdad, el hecho de que fuera un Casta no la había sorprendido. Había sabido durante años que los hombres que había conocido antes que él no tenían el lado sensual que estaba buscando. La parte femenina que exigía mucho más de un amante que esos que se habían presentado hasta el momento.
No es que no hubiera esperado, visto, buscado el hombre que despertaría su sensualidad.
Había viajado por el mundo con su padre en su búsqueda de información sobre su hermana desaparecida. Había conocido a jefes de estado, políticos, embajadores, cretinos y peones en su breve período como asistente personal de su tío, justo después de que hubiera sido elegido jefe de la Nación Navajo.
Había tenido citas, había besado, se había dejado agasajar y ese hambre elusiva que había sabido que tenía esperando en su interior nunca se había puesto de manifiesto.
Esa impaciencia inquieta, a la espera, siempre la había perseguido, siempre había sido parte de ella, hasta esta noche. Esta noche, cuando su mirada se había encontrado con la de un Casta y se había atrevido a provocarlo. Esa inquietud se había calmado. Por unos momentos, ni siquiera existió.
Y ahora, estaba aterrada de las consecuencias de estirar la mano para alcanzar lo que quería.
Levantando la mano, se frotó el pequeño lugar en el oído que el Casta le había mordisqueado. Podía sentir la huella de sus dientes, un recordatorio caliente de ese mordisco suave, una marca contra su piel.
Ni siquiera sabía su nombre.
No había puesto atención a la placa de oro de identificación a la izquierda de su muy amplio pecho.
Los Castas no mostraban sus nombres como otros militares, policías o agentes. Llevaban un número, ocultando su identidad al observador casual.
No es que el número le hubiera servido de algo si buscase su identidad. La única manera de saber a quien correspondía el número era ponerse en contacto con la Oficina de Asuntos Castas y pasar por el aro, besar culos y tener la esperanza de que Jonas Wyatt estuviera de buen humor el día en que la solicitud cayera en su escritorio, a pesar de que había oído que Wyatt nunca estaba de buen humor. Había rumores de que incluso les negaría esa información a los senadores, benefactores de los Castas y oficiales de policía.
—_______, no estás escuchando —la reprendió Chelsea mientras seguía de espaldas a ellas.
—Vamos, ese Casta parecía capaz de proteger a un ejército. Ni siquiera tendrías que acostarte con él para convencerle de hacer algo al respecto de Holden.
El hecho de que su hermana le hiciera esa sugerencia era un testimonio de lo preocupada que estaba por la situación de Isabelle.
—No quiero un protector —dijo en voz baja, dirigiéndose a las dos únicas mujeres que conocían el temor que la atormentaba—. No quiero a un hombre en mi cama a causa de Holden, Chelsea. Quiero un amante. Quiero algo más que un escudo. No quiero tener miedo de lo que va a suceder cuando Holden se entere, o si nos ve juntos. Quiero disfrutar de ello mientras lo tengo, para poder aferrarme a los recuerdos cuando se acabe. Esta será mi primera vez, Chelsea, quería que fuera algo especial. ¿Es eso mucho pedir?
Porque pocas cosas duraban para siempre. Su madre se lo había enseñado cuando murió en un accidente la mañana que Isabelle cumplía siete años, apenas unas horas antes de la fiesta de cumpleaños que ambas habían planeado tan meticulosamente.
—Creo que Holden es lo bastante listo como para no enfrentarse a un Casta. Pero eso no implica que haría que el Casta sea algo menos que tu amante, cariño —le aseguró Liza—. Demonios, ________, es solo que no puedo pensar en nadie que se enfrentara a un Casta por una de sus amantes. Me han dicho que son feroces en lo que a ellas respecta. Y que incluso son peores en lo que se refiere a sus esposas, o compañeras, como ellos las llaman.
Más de un hombre había aprendido la estupidez de desafiar a un Casta por la mujer con quien estaba, tanto si se acostaba con ella como si no. Se decía que los machos Castas eran tan intensamente protectores con las mujeres y los niños que incluso padres y esposos maltratadores, habían sentido el embate de su descontento. Sin embargo, cuando alcanzaba a esposas y amantes eran ferozmente territoriales en lo que se refería a otros hombres o Castas.
Pero a pesar de lo que Liza creía, si fuese a buscarlo, si terminase el juego sensual que tanto había querido jugar, entonces también cambiaría el hecho de que estuviese en su cama solo por el placer que compartirían. Sería por la protección que pudiera necesitar. Y eso alteraría por completo todos los recuerdos que pudiera tener de cualquier tiempo que pasaran juntos.
Lo que significaba que, hasta que ella se hubiera encargado de la situación de Holden, tener a un Casta en su cama, podía no ser la decisión más sabia.
—No importa —suspiró Isabelle con brusquedad—. Solo olvídalo. Estamos para lo que sea que el tío Ray nos necesite aquí, terminaremos y luego nos iremos a casa. De cualquier manera, debería haber sido más lista que provocar a un Casta.
—Y chica, sí que le provocaste —dijo Chelsea asombrada—. Oh Dios mío, _____. Nunca te he visto así en torno a un hombre. Pensé que los dos ibais a prenderos fuego e incendiar el lugar. Estabais tan calientes como el infierno.
Liza negó con la cabeza con una sonrisa burlona curvando sus labios.
—Cree lo que quieras, amiga, pero ese Casta no te dejará escapar. Antes de que tu tío acabe estas reuniones con los Castas, vas a ser follada durante toda una semana y más y rogarás clemencia.
Ella se conformaría con una vez el viernes y los recuerdos que pudiera guardar después de que todo hubiera terminado.
Isabelle se frotó la oreja de nuevo. Todavía estaba demasiado caliente por él, y la excitación aumentaba segundo a segundo. Lamentó no haber podido quedarse en el bar. Ojalá hubiese podido bailar con él cuando regresó la banda. Lamentó no haber tenido la valentía de darle su número de habitación.
—Contar con él sería una muy mala idea —suspiró—. No debería haber ido con él. Caray, ni siquiera sé su nombre.
—Su nombre es Nicholas —anunció Liza repentinamente—. Mientras compartías su bebida, se lo pregunté a los dos Castas de la mesa de al lado. El grande y oscuro estuvo más que feliz de suministrar su nombre.
Las cejas de _____ se elevaron. Eso era raro para los Enforcers. Rara vez daban información a menos que no tuvieran otra opción.
—Sí, el de los ojos azules frunció el ceño y dijo algo acerca de las condenadas hormonas coyote y el calor. Solo Dios sabe lo que significa, porque no hacía calor allí. El otro, sin embargo, el más oscuro, su nombre era Stygian. Estaba divertido y, lo juro por Dios, creo que le oí dar un gruñido de lobo cuando tomaste el vaso de su amigo y te terminaste su bebida. Dudo bastante que sea felino —dijo pensativa, como si estuviera más que un poco interesada.
Chelsea y Liza la miraban como si no hubieran descubierto todavía lo que la había poseído.
Ni siquiera ella misma sabía que la había poseído.
—No quiero hablar más de esto —se quejó mientras se frotaba la oreja, deseando poder borrar la calidez que le recordaba su toque—. Todavía no puedo creer lo que hice.
—Y tan aterrada como estás de Holden, yo todavía no puedo creer que no lo vieras entrar en el bar. —Chelsea estaba sacudiendo la cabeza confusa.
Su hermana no estaba más confundida que la propia ______. Eso no iba con ella. Ella no se acercaba a hombres extraños y seguro que no se atrevería a acercase a un Casta de ninguna especie. Ellos simplemente eran demasiado desconocidos y su temperamento demasiado incierto.
Las vírgenes deberían ser más listas, se dijo con exasperación. Ellos eran tan experimentados y sexuales que deberían ser considerados ilegales. Joder, probablemente era ilegal. Eran letales en más de un sentido, pero serían un infierno para el corazón de una mujer.
Sabía un montón de ellos y era amiga de varias mujeres Castas, pero no eran sus mejores amigas. Así como los hombres Castas que conocía, nunca habían sido amantes.
Sin embargo, le habría encantado entregarse a este Coyote. Una y otra vez.
Y le habría gustado continuar el juego esta noche. Tenían amigos en el hotel, podría haber encontrado donde estaba su habitación. Tal vez deslizar algo debajo de su puerta. Desafiarle a encontrarla y luego conseguirse otra habitación.
Se habría divertido tanto y si ese brillo juguetón de sus ojos era una indicación, su Coyote habría jugado con ella. Él habría roto todas las reglas. Se hubiera reído ante la femenina indignación. Pero ella se habría divertido mucho.
Si no fuera por Holden y su comportamiento imprevisible.
—Mira, Holden no sabe que nos quedamos aquí en el hotel. Espera que regresemos a casa —señaló Liza—. Nicholas y sus amigos sin duda se encuentran en este hotel. He hablado con mi amiga, María, del registro. Nicholas Jonas, Rule Breaker y Stygian Black están aquí como una delegación Casta para reunirse con tu tío. —Frunció el ceño, y el elegante arco rubio oscuro de sus cejas bajó con preocupación—. ¿Sabes de qué se trata?
________ negó con la cabeza en lugar de mentir abiertamente a sus amigas. Como ayudante de su tío, sabía que tenía que tener cuidado con divulgar demasiada información confidencial. Y había cosas que sabía que su hermana ignoraba.
Sabía por qué su padre, su tío y su abuelo pensaban que estaban allí, aunque no estaba al tanto de los detalles.
Su tío, el jefe de la Nación; su padre, uno de los representantes legales de ésta, y su abuelo, el chaman habían estado discutiendo sobre un Casta renegado y la búsqueda de él que la Oficina de Asuntos Castas estaba llevando a cabo.
__________ había oído que su abuelo temía que los Castas no dijeran toda la verdad sobre por qué la delegación de la Oficina de Asuntos Castas estaba allí.
Temían que tuviera algo que ver con el niño que los Castas sospechaban que el Consejo de la Nación Navajo y la familia Martínez habían estado escondiendo durante más de una década.
__________ no sabía si su familia sabía dónde estaban o no. Sin embargo, sabía que, alguien en el Consejo estaba detrás de la desaparición de niños Castas, quien tenía que dejar de existir para la seguridad de ellos. Solo eran coherentes harían lo mismo por cualquier niño humano que hubiera sido parte de la investigación Casta. Todo lo que sabía era que había habido un adolescente y una jovencita que su padre había encontrado hacía años y que habían desaparecido de su casa más tarde. Seis Navajos vestidos con vaqueros y caras pintadas con pinturas de guerra, ojos oscuros y feroces, se los habían llevado e Isabelle nunca les había visto otra vez. Nunca les había contado nada a Chelsea o Liza sobre ellos. Poco tiempo después, había oído a su padre y su tío hablando de otra chica. Una que su padre había traído después de los otros dos, pero no había sido capaz de escuchar los detalles, y no había visto a la niña. No habría sabido nada de esto si no hubiera sido una niña curiosa y astuta, como a su hermano mayor, Lincoln, le gustaba acusarla.
No era la primera vez que la Nación Navajo y la familia Martinez habían interferido en los planes del Consejo de Genética, o cualquiera de sus homólogos. Los Castas eran una parte de la Nación y su pueblo. Eran los hijos e hijas de muchos de sus familiares desaparecidos que fueron secuestrados por el Consejo. Demasiados de ellos llevaban sus genes como para apartarlos. Y ________ sabía que los tres niños que habían escondido todos estos años se los quitaron al Consejo o a alguno de sus homólogos. Formaban parte de la investigación, y la familia Martinez y la Nación Navajo mataría por protegerlos.
—La reunión es mañana —le contó ________ a las dos mientras guardaba los secretos que las otras desconocían—. Comienza a las diez. Sé que papá quiere rechazar su solicitud de búsqueda de este Casta renegado porque no confía en sus razones para ello, mientras que el abuelo y el tío Ray no se atreven a negarse.
—Tal vez Ashley sepa que está pasando —reflexionó Liza refiriéndose a la mujer Coyote, que era una visitante asidua de Haven, la comunidad de los Castas Lobos y Coyotes en Colorado—. Está en la ciudad esta semana. Llamó la semana pasada para ver si quería ir al spa con ella mientras estaba aquí.
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 8th 2012, 18:03

Capitulo 2 Parte 2
Rubia también, aunque coloreada artificialmente, con reflejos y mechas, Liza era conocida por pasar una cantidad excesiva de tiempo en el spa de la ciudad mimando su cabello, uñas y piel brillante y suave.
Hasta cierto punto, _________ y Chelsea eran clientes regulares del spa, pero Liza y Ashley pasaban más tiempo mimándose que cualquiera de ellas.
—No estoy tan preocupada por esto como mi hermana. ¿Qué vas a hacer al respecto, ________? —preguntó Chelsea cuando tanto ella como Liza le devolvieron la mirada preocupadas—. Si conozco a Holden, no solo no te dejará en paz. Va a seguir detrás de ti hasta que te atrape con la guardia baja otra vez. Y cuando lo haga, se asegurará de hacerte daño. Ambas sabemos que lo hará.
Por alguna razón, a Holden Mayhew se le había metido en la cabeza que le pertenecía. ________ solo había necesitado una cita para darse cuenta de que era un hombre que no aceptaría un no por respuesta. La segunda cita, un intento de razonar con él y había demostrado que tenía razón.
—No sé, Chelsea. —Metiéndose las manos en los bolsillos de sus pantalones vaqueros, se sintió atraída de nuevo a la ventana.
—Podrías contárselo al tío Ray —sugirió.
No era la primera vez que su hermana, o Dios no lo quiera, su hermano Linc, habían hecho esa sugerencia.
—O a tu padre —señaló Liza con un dejo de burla.
Todos sabían que si se lo decía a su padre, Terran Martinez, este probablemente intentaría matar al propio Holden. Y eso era algo que ella no quería tener que enfrentar. Siempre existía la posibilidad de que Holden hiriera a su padre o atrapara a su hermano desprevenido y le lastimara. O la posibilidad de que su padre o su hermano mataran a Holden y estuvieran dispuestos a enfrentarse a la cárcel por hacerlo. Protegerla a ella y a Chelsea era a veces en lo único en lo que parecían pensar. Como si el espectro que rondaba el secuestro y desaparición de Morningstar Martinez hacía más de treinta años de alguna manera amenazara también a _______ y Chelsea.
—Desearía que vosotras dos no lo supierais —suspiró ______.
—Eso sería difícil de lograr —dijo Chelsea arrastrando las palabras—. Si no hubiéramos aparecido, hermana, esa noche habría tenido un final muy diferente para ti.
Habría sido violada.
Fue Chelsea quien golpeó a Holden en la cabeza con una lámpara y Liza, quien había sacado el rifle que su padre le había dado cuando se había mudado al apartamento con ________ y Chelsea.
Desnuda, aturdida por el ataque, _______ le había arrancado el arma a Liza, amartillado y le habría matado ella misma si Chelsea no se hubiera interpuesto entre el arma y Holden.
Se le había dado la oportunidad de huir antes de que ella pudiera poner al resto de la población femenina a salvo de cualquier miseria que él pudiera ofrecer.
Le habría disparado a las pelotas.
—Un final muy diferente para él si no te hubieras puesto delante del arma—expuso aunque no se dio la vuelta—. Debería haberle matado antes de que tuvieras la oportunidad de dar un paso entre nosotros.
Había noches en que deseaba no haber permitido que su hermana la detuviera. Noches en que había estado asustada, escuchando su camioneta mientras tronaba por su calle. Su habitación estaba en la parte de adelante de la casa, las otras dos en la parte posterior. Su hermana y Liza, no sabían nada sobre las noches en que Holden la atormentaba y no quería que lo supieran.
Si él lo dejara estar. Si la dejara en paz. Pero desde aquella noche se negaba a dejarla en paz. La acechaba, la determinación de violarla se estaba convirtiendo en una obsesión con la que sabía que iba a tener que lidiar pronto.
—Deberías contárselo a tu tío por lo menos —le dijo Liza mientras _______ miraba a su reflejo en la ventana.
Su amiga se levantó de la silla y recogió el bolso del suelo. Vestida con vaqueros y una camisola elegante, la otra mujer se pasó las correas del bolso sobre el hombro desnudo antes de decir:
—Tengo que ir a la cama si voy a levantarme a tiempo para estar en la sala de conferencias por la mañana. Piensa en ello, ________. Eso, o encontrar un hombre, o un Casta, con el que Holden no joderá. De lo contrario, vas a terminar con más problemas de los que Chelsea y yo te salvamos esa noche. Está bastante claro que Holden está loco y los hombres como ese no te dejarán descansar hasta que uno de los dos esté muerto.
Esa era Liza. No vacilaba. Y aunque podía parecer fría o insensible, _______ sabía que no lo era. Su amiga rara vez mostraba sus emociones. Había perdido a su familia cuando no era más que una adolescente y a menudo tenía pesadillas sobre ello.
—Sí, yo también tendría que acostarme —suspiró Chelsea, mientras miraba por el cuarto— . Pero me quedo aquí a menos que aparezca un Casta alto y rubio.
La obstinada determinación fruncía los normalmente labios carnosos de Chelsea mientras miraba a su hermana, desafiándola en silencio a tratar de que se fuera.
__________ se giró hacia las mujeres.
—¿Qué haría yo sin vosotras dos?
Las lágrimas inundaron sus ojos a pesar de que las contuvo en vez de dejarlas caer.
Liza había sido su mejor amiga desde hacía años. Aunque Chelsea era más joven, ________ nunca había negado a su hermana la oportunidad de acompañarlas y por eso, se había convertido en parte de los lazos de amistad que las vinculaban entre sí. Su amistad estaba grabada en piedra y preocuparse una por las otras siempre había estado ahí.
—Serías miserable, solitaria y probablemente vivirías en una casa llena de gatos en lugar de dos locas —gruñó Liza mientras se dirigía a la puerta que comunicaba las habitaciones—. Ahora, a dormir un poco. Dejaré la puerta abierta. Si me necesitas, solo grita.
Se dirigió a la habitación comunicada mientras ________ se giraba hacia su hermana.
—Puedes hacer lo mismo. —Casi se rió de la expresión rebelde de su hermana—. No eres alta, rubia ni Casta, así que no voy a compartir mi cama contigo.
—¿Y la compartirías con él? —Su hermana puso los ojos en blanco—. Es posible que hayas estado toda caliente y coqueteando con él, pero olvidas, ______, que soy tu hermana. No vas a entregarle más de lo que has entregado a cualquier otro hombre. Pero tienes razón. Puedes dejar la puerta abierta. —Se fue a la puerta comunicante en el lado opuesto de la habitación—. Duerme un poco, hermanita. Te veré en la mañana.
Por la mañana.
_________ se giró hacia la ventana y contempló el paisaje desértico una vez más. Levantando la mano, la puso contra la ventana y apoyó la frente en el cristal.
¿Cuántas veces durante los últimos años había hecho esto? Quedarse mirando la noche y preguntándose, ¿por qué estaba tan inquieta, qué estaba buscando? ¿A quién estaba buscando?
Al mover los brazos para cruzarlos sobre los pechos, se frotó la parte superior de estos, tratando de expulsar el frío de la carne.
Se sentía caliente y fría, nerviosa y a la vez tan cansada que parecía no poder mantener los ojos abiertos. Sin embargo, cerrar los ojos solo traía a su mente la amenaza sensual que Nicholas le había hecho.
Que la folla/ría durante toda la noche. Durante todo el día. Posiblemente durante toda la semana.
Su vagina se tensó con el recuerdo de su voz, de su mirada, del modo en que su cuerpo parecía envolverla protectoramente. La idea de tenerlo envolviéndola así, después de follar/la hasta el agotamiento hizo que su cuerpo le doliera por esa sensación.
Sí, lo deseaba en su cama. Entre sus muslos. Pero por extraño que pareciera, Dios, aún no lo conocía y lo quería en su vida. Quería compartir esa parte de sí misma que nunca antes había compartido.
Su corazón.
Mientras había estado dentro de su abrazo, se había sentido cálida, protegida y segura.
Se había sentido como si nada ni nadie pudiera tocarla, lastimarla. Y ese era una sensación muy peligrosa para que ella tuviera.
Ahora no era tan inocente. No era tan ingenua y el monstruo que frecuentaba esos miedos se negaba a dejarla ir.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
—Su nombre es ______ Martinez. Es mi prima, Coyote sarnoso e hijo de puta —gruñó Rule mientras clavaba la mirada en la información en la e-pad que sostenía—. Veinticinco años de edad, hija de Terran Martinez y Ellen Johnson Martinez. Su madre, Ellen, falleció. Ella es la asistente personal del hombre fuerte de la Nación Navajo y estará presente en la reunión de la mañana.
Nicholas oyó el filo de preocupación y enojo en la voz de Rule Breaker. No se lo imaginaba. Su compañera era prima hermana de este bastardo. Maldita suerte la suya. Se frotó la nuca, la irritación le tensaba los músculos mientras reprimía su necesidad de encontrarla.
Ahora mismo.
Hijo de puta.
—Es tu prima, pero que yo sepa, ni tú y ni Lawe nunca han proclamado sus vínculos genéticos con la Nación Navajo —señaló Nicholas—. Si lo hubieras hecho, entonces habría aparecido por todas partes en la búsqueda de información cruzada que hice en mi camino hacia aquí. ¿Qué te hace pensar que puedes reclamar el vínculo cada vez que lo consideres oportuno y mantenerlo en secreto en cualquier otro momento?
Él observaba al comandante con serenidad, asombrándose por todas las dificultades que el otro Casta intentaba interponerle en lo que a su compañera concernía.
Todo su cuerpo se tensó con el pensamiento, sus ojos de nuevo enfocados en el comandante.
—Ella es mía—afirmó, tratando de mantener el enfrentamiento apartado de su tono—. No te interpongas entre nosotros, Rule.
—Yo no soy por quien tienes que preocuparte y de todos modos no tenemos tiempo para esto. —Rule lo atravesó con una dura mirada—. Mi punto es que eres parte integral de esta negociación, Nicholas. No puedo permitirme el lujo de tener tu atención dividida.
Nicholas arqueó las cejas.
—Siento causarte inconvenientes, comandante. Me aseguraré de posponerlo solo por ti.
Rule rugió ante el sarcasmo.
—Inconveniente es exactamente lo que es. ¿No puedes permanecer lo más lejos posible de ella solo durante un tiempo? Seguramente aún no es doloroso. Joder, ni siquiera la besaste todavía. No puede ser tan malo.
Nicholas le devolvió la mirada con incredulidad, como Stygian y Ashley estaban haciendo.
—Wow, eso es injusto —murmuró Ashley mientras se repantigaba en la silla en la que se había dejado caer antes—. ¿Crees que tal vez deberíamos programar el acoplamiento como tú programas las sesiones de entrenamiento y esas cosas? De esa manera, no perturbaría tu agenda casi nada.
—Solo desearía que fuera tan fácil —rugió Rule como si ignorara que ella lo había destrozado por su planteamiento con el filo de su lengua.
—Su número de habitación —dijo Nicholas en lugar de molestarse o desafiar al otro Casta.
Rule lo fulminó con la mirada.
—Si vas con ella esta noche, sabes lo que va a pasar. Dame un respiro, Coyote. Al menos espera hasta que hayamos encontrado al bastardo que está cortando en rebanadas a los del Consejo y a los científicos de investigación. Si no te importa.
Nicholas levantó su ceja.
—Es evidente que sí me importa. ¿Tengo que llamar a la planta baja y dar mi acreditación de seguridad para conseguir su número de habitación? Lo haré si no me lo das durante los próximos tres segundos.
No iba a discutir, gruñir o desafiarlo. No necesitaba al comandante para conseguir lo que quería. Solo habría sido más fácil.
Rule lo observaba con sus gélidos ojos azules, sin duda buscando un signo de debilidad. Podría ser el comandante de esta misión, pero no tenía autoridad sobre ningún Casta a la hora del calor de acoplamiento.
También, el comandante había cambiado en el último mes, pensaba Nicholas. Un cambio que había comenzado incluso antes de que su mellizo hubiera comenzado a llevar el aroma de acoplamiento y se retirara del estado activo. Aún cuando Lawe no había reclamado a su compañera, a pesar de eso había demostrado su conciencia retirándose de las misiones.
Rule Breaker y Lawe Justice siempre habían luchado juntos, incluso en los laboratorios donde habían sido creados y entrenados. Se habían cubierto las espaldas uno al otro, habían recibido balas por el otro y se habían cerciorado de que el otro estaba protegido garantizando al mismo tiempo que la misión marchaba con perfección sincronizada.
¿El comandante había cambiado porque su otra mitad biológica ya no estaba allí para cubrirlo? Parecía bastante difícil de creer, sobre todo considerando el hecho de que a veces habían peleado por separado durante los últimos años y habían funcionado con la misma precisión fría como una piedra como lo habían hecho juntos. Cualquier cosa era posible, pero Nicholas no consideraba esto probable.
—Quinientos cuarenta y dos —rugió Rule—. Está justo al otro lado del puto corredor tuyo. Ahora, ¿considerarás al menos mi petición de esperar veinticuatro horas? El calor de acoplamiento y las negociaciones con el tío de tu compañera no van de la mano, Nicholas.
—El cuarto de la vela. —El tono de Ashley sonaba interesado ahora, mientras se sentaba derecha en la silla ignorando el resto de la declaración de Rule.
—Maldición —gruñó Stygian—. No sé qué perfume estaba usando cuando nos acercamos al corredor, pero era tan sexy que creo que incluso yo estaba excitado.
—El que ella usaba más tarde era igual de bueno. No sé de donde consiguió esas velas, pero, fuera de broma, la Coya amaría a la persona que las hiciera. Olían como el cielo anoche. Te juro que el aroma a lavanda me hizo dormir como un bebé —suspiró Ashley.
Y eso era nada menos que la verdad. El perfume de esas velas había sacado el olor rancio y acre del rastro de demasiados desconocidos, uno detrás del otro, del hotel. Era un olor de hotel, uno que todos tenían y que los Castas encontraban desagradable. Pero el aroma de las velas más tarde en la noche había sido relajante, una mezcla tranquilizadora que también había calmado a Nicholas, al igual que la anterior había sido tan evocativa del sexo y la seducción que había agravado su excitación. Debería haber sabido que el perfume venía del cuarto de su compañera. Debería haberse dado cuenta que no había huido lejos.
—Ey, Mal, cariño, asegúrate de averiguar dónde las consiguió —imploró Ashley con gracia—. Así puedo conseguir algunas para la Coya.
La Coya de Ashley, que era la de Nicholas también, era la mujer alfa más querida, en algunos casos reverenciada, de las manadas Coyote.
—Necesitamos todos nuestros sentidos alertas para esta reunión —suspiró Rule, lanzando a Nicholas otra dura mirada—. Lawe llegará en cuestión de días y cuando lo haga, nuestra misión aquí comenzará en serio. Acoplarla ahora solo la pondrá en peligro.
Nicholas sintió algo moviéndose dentro de él. Un oscuro filo de instintiva negativa se encabritó con un cambio en la calma habitual con la que, normalmente, se mantenía centrado.
—Ella ya está en peligro.
Él lo sabía. Lo había percibido. Pero había sido solo después de que su amiga le había susurrado algo y su mirada de repente había rastrillado la habitación con un destello de terror en las profundidades azul cobalto.
—Eso no lo sabes, Nicholas. —A pesar de su negativa, Rule se tensó aún más, el tono de voz cada vez más oscuro.
—Algo la asustó, emanaba un aroma particular de miedo —afirmó Nicholas a la vez que se enderezaba de la pared contra la que había estado apoyándose, la tensión furiosa haciendo que se inquietara—. Un miedo que solo he olfateado después de que nuestras mujeres fueran violadas en los laboratorios.
A continuación los tres Castas lo miraron a la cara prestando inmediata atención.
Un gruñido bajo retumbó en la garganta de Stygian. Los ojos grises de Ashley se entornaron, dejando caer la mano sobre el cuchillo enfundado en su muslo mientras se ponía lentamente de pie, pero fue la reacción de Rule que, a pesar del vínculo genético con ______, lo sorprendió.
Sus labios se apretaron hasta formar una línea fina, las fosas nasales se ensancharon mientras tensaba los dedos contra los apoyabrazos del sillón de cuero donde estaba sentado. La rabia relampagueaba en sus ojos azul hielo, ardiendo como una llama fría antes de que lograra controlar la emoción.
La batalla por el control fue breve, pero a las claras difícil. Volviendo la cabeza poco a poco, el comandante dirigió a Ashley una mirada mientras la comisura de su labio se levantaba y un canino malvado y filoso brillaba a la vez que un rugido cavernoso vibraba en su pecho.
—Tengo la habitación a dos puertas de la de ella —dijo Ashley, la mirada salvaje mientras hacía a Rule un gesto de asentimiento cortante con la cabeza—. Emma está dos puertas para el otro lado. Confía en mí, nadie va a hacerle daño mientras esté en su habitación.
Nicholas y Stygian estaban delante de ella.
¿Y Rule esperaba que él se mantuviera alejado de ella?
¿De su compañera?
¿Su compañera portaba el olor del miedo y del alma con cicatrices de una mujer marcada en una de las peores formas posibles?
¿Tendría la resistencia? Nicholas sabía que no había manera de que permaneciera alejado de ella durante más de unas pocas horas. El hambre por ________ estaba latiendo, no solo en su po/lla, sino en su pecho. La furia protectora que había comenzado a crecer en el segundo en que había visto ese terror en su cara, estaba endureciéndose en su interior.
Ella le pertenecía. Su vida estaba ahora atada a la de él y viceversa. Su salud, felicidad y placer eran ahora su responsabilidad. Y si ________ sabía algo, era como cumplir con sus responsabilidades.
—Su hermana, Chelsea, está en la habitación que se comunica con la de ella y su amiga, Liza, en la otra por el otro lado.
Rule retomó el e-pad, obteniendo información a medida que hablaba antes de levantar la mirada hacia Ashley otra vez.
—Quiero un informe sobre ella y sus amigas por la mañana y por Dios quiero saber a lo que le teme.
—¿Y la otra información que querías que recabara? —preguntó Ashley.
La información sobre cuatro mujeres jóvenes, dos de las cuales posiblemente podrían ser las dos mujeres que los Castas habían estado buscado de manera desesperada.
—Puede esperar —decidió Rule—. Ha esperado durante doce años, puede esperar otro día para comenzar la búsqueda. Lawe debería estar aquí dentro de las dos próximas noches y esperamos que nuestro sospechoso llegue esta noche, si es que él ya no está aquí. A más tardar, llegará inmediatamente antes o detrás de Lawe y Diane. Más bien dudo que vayamos a tener tiempo para cumplir nuestra misión además de la de él antes de que llegue.
Su misión era la de recibir la aprobación del jefe del Consejo Navajo y la del asesor principal para llevar a cabo la búsqueda de un Casta que había estado matando de manera sistemática a científicos e investigadores adscritos al Consejo de Genética y a una compañía de investigación farmacéutica ligada a la investigación y experimentación con Castas.
Ashley asintió con firmeza.
—No debería requerir más que unas pocas horas conseguir datos sobre ellas. Son bastante conocidas, no deberían poder esconder mucho de sus vidas.
Pero Nicholas ya le llevaba ventaja. Él no jugaba a eclipsar al otro dando a conocer a Rule que tenía esto cubierto. Dejaría al comandante jugar al primo hermano, no rechazaría ninguna ayuda para proteger a su compañera.
Pero tampoco dependería nunca de otros para protegerla.
—Las reuniones deberían terminar cerca del mediodía de mañana.
Rule levantó la mirada hacia Nicholas ahora.
—Justo a tiempo para la llegada de Lawe y Diane dentro de dos días. Protégela, entérate de que peligro la acecha. Pero acoplarla antes de que Lawe llegue está fuera de la cuestión, Nicholas.
La orden en su tono era clara.
—Después de eso, puedo garantizar vuestra protección y puedo tener otro equipo para cubrir tus obligaciones. Hasta entonces, por nuestro bien y el de tu compañera, necesitamos que la misión sea prioritaria.
Nicholas asintió con la cabeza bruscamente. No discutió. No era uno de pararse, polemizar o enfurecerse, y sin duda alguna, no estaba por encima de mentir si la situación lo requería. Él era, después de todo, un Casta Coyote. Tomaban el camino de menor resistencia siempre que fuera posible.
Pelear y enfurecerse cuando podía lograr sus objetivos de un modo más eficiente no parecía lógico. Y Nicholas en particular siempre se había sentido mejor rodeando un obstáculo en vez de atravesarlo a puñetazos.
Ignoró la mirada desconfiada de Rule. No era un hombre estúpido y había conocido a Nicholas el tiempo suficiente para saber que no tendría importancia la orden dada cuando su compañera estuviera involucrada, Nicholas haría lo que sintiera mejor.
El comandante tenía esta noche y solo esta, y la tenía porque Nicholas había prometido a su compañera un jueguecito sensual. Un juego del que estaba seguro ella desconocía absolutamente las reglas. Un juego que ninguno de los dos perdería, porque una vez que él la atrapara, el placer les cambiaría la vida.
Y ambos ganarían.
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 8th 2012, 18:08

Natalia no te preocupes Me alegro que te Hay gustado el capitulo Ahora te dejo El Segundo... Gracias por seguirla....
Paola Bienvenida Espero y te guste la novela Welcome
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:27

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:29

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:30

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:30

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:31

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:31

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:31

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:31

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:31

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:31

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 12th 2012, 12:36

Hola, disculpame por no haber pasado todo este fin de semana, es que me fui a un reencuentro 'campamento' con mi colegio y por eso no me habia podido pasar, pero me gustaron mucho los capis nick como 'tengo q proteger a ____' y todo eso del con lo del consejo me encanta!! Siguela pronto !!

XOXOXO
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 27th 2012, 23:27

PORFAVOR SIGUELAAAA NO LA DEJES !

POR FAVOR !

XOXOXO
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 28th 2012, 17:53

Siguela y una sugerencia disculpa pero as que hablen mas es que me cansa.un poco que sea descriptiva bueno tanto sólo eso pero es muy buena si? Sólo si puedes si no no ok? Siguela plis
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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 29th 2012, 13:40

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Noviembre 29th 2012, 13:40

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MensajeTema: Re: Una compañera Inoportuna [Nick y Tu] [Adaptacion] Hot   Hoy a las 17:50

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