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 Nivel: principiante. JoeJonas&Tu

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LaryRock
Nuev@


Cantidad de envíos : 9
Fecha de inscripción : 23/03/2012

MensajeTema: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 12th 2012, 10:43

Prólogo
JOE Jonas se sentía solo. Su último hermano soltero, Kevin, se había casado hacía un año. Joe estaba solo con la asistenta, que iba dos veces por semana y amenazaba constantemente con jubilarse. Eso lo dejaría sin sus bizcochos, a no ser que fuera todos los días a desayunar a un restaurante y aquello era prácticamente imposible teniendo en cuenta su horario.
Se echó hacia atrás en la silla de su despacho, de aquel despacho que ya no compartía con nadie. Se alegraba por sus hermanos. Excepto Kevin, la mayoría de ellos tenían ya hijos. Nick y Tira tenían dos niños. Cag y Tess, uno. Corrigan y Doríe, un niño y una niña. Joe se dio cuenta de que hacía tiempo que no tenía una relación. Estaban a finales de septiembre. Los rodeos acababan de terminar y había habido tanto trabajo en el rancho que no había tenido tiempo de salir ni una sola noche.
En ese momento, sonó el teléfono.
—¿Por qué no te vienes a cenar? —le preguntó Kevin nada más descolgar.
—¿Te parece normal invitar a tu hermano a cenar en tu luna de miel? —sonrió Joe.
—Nos casamos hace casi un año —apuntó Kevin.
—Por eso, todavía estáis de luna de miel —Dijo Joe.
—El trabajo no lo es todo. Es mucho mejor el amor.
—Qué te lo digan a ti, ¿verdad?
—Bueno, haz lo que quieras, pero la invitación está en pie. Ven cuando quieras, ¿de acuerdo?
—Gracias, lo tendré en cuenta.
—Bien.
Tras colgar, Joe se estiró. Junto con sus hermanos tenía cinco ranchos, pero era él quien se ocupaba de casi todo el trabajo físico con el ganado, como ponía de manifiesto su enorme cuerpo. A menudo se preguntaba si no trabajaba tanto para no pensar en otras cosas. De joven, las mujeres habían revoloteado a su alrededor y se había hecho de rogar para aceptar sus invitaciones, pero ahora, a los treinta y tantos, las aventuras de una noche no le satisfacían.
Había pensado pasar un fin de semana tranquilo en casa, pero Marilee Morgan, una amiga íntima de ___(tn)___ Bréwster, lo había convencido para que la acompañara a cenar a Houston y al ballet. A Joe no le hacía mucha gracia lo del ballet, pero Marilee le había explicado que no podía ir sola porque tenía el coche en el taller. Era una mujer guapa y sofisticada, pero Joe no quería nada con ella porque no quería que le fuera contando nada de su vida privada a ___(tn)___, que estaba patente e incómodamente enamorada de él.
Sabía que Marilee jamás le habría pedido que saliera con ella en Jacobsville, Texas, porque era un sitio pequeño y ___(tn)___ se enteraría enseguida. A Joe le habría gustado hacerlo para que ___(tn)___ se diera cuenta de que era un hombre libre, pero aquello no habría favorecido en absoluto su amistad con su padre, Fred Brewster.
Lo bueno que tenía salir con Marilee era que se libraba de ir a cenar a casa de los Brewster. Fred era uno de sus mejores amigos, además de ser su socio, y le encantaba su compañía, pero había dos elementos en su casa que detestaba: su hermana, Lydia, que era una cotilla pero que no vivía con ellos, y su hija ___(tn)___, que tenía veintiún años y era psicóloga. Había vuelto loco a Cag analizando sus preferencias alimenticias y Joe solía buscar excusas para no ir a casa de Fred si estaba ella.
No era fea. Tenía una cabellera castaña y larga y tenía buen cuerpo. Lo malo era que estaba enamorada de él y todo el mundo lo sabía. Joe no la tomaba en serio porque la conocía desde que tenía diez años y llevaba aparato dental. Era difícil olvidar esa imagen.
Además, no sabía cocinar. Su pollo calcinado era famoso en la ciudad, como sus bizcochos, que eran armas letales.
Al pensar en aquellos bizcochos, Joe descolgó el teléfono y llamó a Marilee.
—Hola, Joe —lo saludó encantada.
—¿A qué hora quieres que te recoja el sábado?
—No le dirás nada de esto a ___(tn)___, ¿verdad?
—Sabes que procuro verla lo menos posible —contestó Joe impaciente.
—Por si las moscas —bromeó Marilee preocupada—.Estaré lista a las seis.
—¿Y si me paso a las cinco y cenamos en Houston antes del ballet?
—¡Perfecto! Me apetece mucho. Hasta luego.
—Hasta luego.
Joe colgó y marcó el número de los Brewster. Por desgracia, contestó ___(tn)___.
—Hola, ___(tn)___ —le dijo con simpatía.
—Hola, Joe —saludó ella sin aire en los pulmones—. ¿Quieres hablar con papá?
—No, bueno, era solo para deciros que no voy a poder ir a cenar el sábado. Tengo una cita.
—Ya —dijo ella tras una pausa apenas perceptible.
—Perdón, pero ya había quedado hace tiempo —mintió Joe— y se me había olvidado cuando le dije que sí a tu padre. Dile que lo siento.
—Claro —contestó ___(tn)___—. Pásatelo bien.
Estaba rara.
—¿Pasa algo? —preguntó Joe dubitativo.
—¡No, claro que no! Hasta luego, Joe.
___(tn)___ Brewster colgó el teléfono y cerró los ojos completamente decepcionada. Llevaba toda la semana planeando el menú, practicando aquel pollo tierno y suculento y la creme brulée porque sabía que era el postre preferido de Joe. Le había costado, pero incluso sabía utilizar el aparatito para poner el caramelo por encima. Todo el trabajo tirado a la basura.
Estaba segura de que Joe no tenía una cita de antes. Se la había buscado para no ir a cenar con ellos.
Se sentó junto a la mesa del pasillo, con el delantal y la cara llenos de harina. Desde luego, era todo menos la cita perfecta. Llevaba un año intentando que Joe se fijara en ella. Había flirteado con él abiertamente en la boda de Micah Steele y Callie Kirby hasta que lo había visto fruncir el ceño enfadado por haber agarrado al vuelo el ramo de novia. Se había muerto del corte ante su mirada reprobadora. Meses después, había intentado encandilarlo con sus virtudes, pero no había servido de nada. No sabía cocinar y, según su mejor amiga, Marilee, que le estaba ayudando a cazar a Joe, parecía un figurín. Marilee la aconsejaba mucho y le decía todo lo que a Joe no le gustaba de ella para que ___(tn)___ lo fuera puliendo. Incluso estaba haciendo todo lo que podía para acostumbrarse a los caballos, al ganado, al polvo y al barro. Pero si no conseguía que Joe fuera a su casa para mostrarle sus nuevos conocimientos, ¿de qué le servía todo aquello?
—¿Quién era? —preguntó Hettie, la asistenta, desde lo alto de la escalera? —.¿Era el señor Fred?
—No, era Joe. No puede venir el sábado a cenar. Tiene una cita.
—Oh —sonrió Hettie con simpatía—. No te preocupes, habrá otras cenas, cariño.
—Claro que sí —sonrió ___(tn)___ levantándose—. Bueno, cocinaré para papá y para ti —añadió decepcionada.
—Joe no tiene obligación de venir el fin de semana porque tenga negocios con tu padre —le dijo con amabilidad—. Es un buen hombre, pero algo mayor para ti...
___(tn)___ no contestó. Sonrió y volvió a la cocina.
===
Joe se duchó, se afeitó, se vistió y se montó en el LincolI negro que se acababa de comprar. Estaba listo para pasar una noche en la ciudad y, desde luego, no iba a echar nada de menos el pollo quemado de ___(tn)___.
Sin embargo, la conciencia le remordía un poco. Tal vez fuera por todas las cosas que Marilee le había dicho de ___(tn)___. La semana anterior le había estado contando lo que había dicho de él. Iba a tener que tener cuidado con lo que decía delante de ___(tn)___ porque no quería que se hiciera falsas ilusiones. No le interesaba lo más mínimo. Era una cría.
Se miró en el espejo retrovisor. Su pelo era castaño oscuro, tenía la frente ancha, la nariz ligeramente torcida y una boca grande de dientes perfectos. Comparado con la mayoría de sus hermanos era atractivo. Además, no le hacía falta ser guapo porque tenía dinero de sobra.
Sabía que a Marilee le parecía de lo más atractivo precisamente por su cuenta bancaria, pero era guapa y no le importaba sacarla por Houston y enseñarla, como los trofeos de pesca que llenaban su despacho. Un hombre tenía sus debilidades. Sin embargo, al pensar en la decepción de ___(tn)___ al decirle que no iba a ir a cenar y en cómo se sentiría si supiera que su mejor amiga la estaba traicionando, sintió una punzada de remordimientos que no le gustó nada.
Se puso el cinturón y encendió el motor. Mientras avanzaba por la carretera, se dijo que no tenía motivos' para sentirse culpable. Estaba soltero y nunca había hecho lo más mínimo para darle a entender a ___(tn)___ Brewster que quería ser el hombre de su vida. Además, llevaba solo demasiado tiempo. Una velada cultural en Houston era lo que necesitaba para aliviar la soledad.






Capítulo 1
JOE no estaba de muy buen humor. Había sido una semana muy larga y ahora se encontraba teniendo que consolar a su vecino, Fred Brewster, que acababa de perder al toro de raza Salers que Joe quería comprarle. Aquel toro era hijo de un gran campeón y una de las compras prioritarias de Joe, que estaba tan triste como Fred.
—Ayer, estaba bien —dijo Fred secándose el sudor de la frente mientras ambos observaban al animal que estaba tumbado de lado sobre la hierba—. No me podía venir peor que se muriera ahora, en plena temporada de cría —dijo el hombre pasándose la mano por el pelo cano. Estaba pasando un mal momento económicamente, pero no se lo quería decir a Joe.
—Esto no me parece muy normal. ¿Has despedido a alguien últimamente?
—Ya, yo he pensado lo mismo, pero hace más de dos años que no despido a nadie. No lo tenía asegurado, así que no me puedo comprar otro... todavía —añadió porque no quería que nadie supiera que estaba casi arruinado.
—Eso tiene arreglo. Tengo un toro Salers que compré hace dos años. Lo quería cambiar y comprar el tuyo, pero como eso ya no va a poder ser... mientras le busco sustituto, utilízalo tú durante la época de cría.
—Joe, no puedo aceptar eso —dijo Fred sabiendo lo que costaban aquellos servicios.
Joe levantó la mano y sonrió.
—Claro que puedes. Así, en primavera, yo elegiré el toro que más me guste de los que hayan nacido.
Fred se rió.
—Bueno, si es con esa condición, de acuerdo, pero me gustaría que alguien lo vigilara.
—No te preocupes. Tengo un par de vaqueros lesionados que no pueden salir con el ganado, así que pueden venir a vigilarlo.
—Nosotros nos encargaremos de darle de comer.
Joe se rió.
—Muy bien, pero ya sabes que uno de estos come por tres hombres.
—No importa... —se interrumpió al oír un ruido detrás de ellos.
Era su hija, ___(tn)___, cubierta de barro de pies a cabeza.
—Hola, papá. Hola, Joe. Buenos días —saludó la chica, que llevaba una silla de montar sobre el hombro.
—¿De dónde vienes? —le preguntó su padre mirándola con los ojos como platos, al igual que Joe.
—De montar un rato —contestó ella yendo hacia el porche.
—De montar un rato —murmuró Fred—. Primero le dio por dar de comer a los animales, luego por conducir al ganado, ahora por montar a caballo... No sé qué le pasa. Decía que se iba a ir a la universidad a hacer otro curso de psicología y, de repente, le da por decir que quiere aprender a llevar el rancho. No hay quién entienda a los hijos, ¿verdad?
Joe se rió.
—Yo de eso no tengo ni idea. Ni tengo ninguna intención de tenerla. Bueno, volviendo a lo del toro. Te lo traigo cuanto antes y, si tienes algún otro problema, me lo dices.
Fred sintió un gran alivio. Los Jonas tenían cinco ranchos. Eran la familia con más influencias políticas y económicas de la zona. El préstamo de aquel animal le permitiría recuperarse. Joe era todo un caballero.
—Te lo agradezco mucho, Joe. No lo estamos pasando muy bien últimamente.
Joe se limitó a sonreír. Estaba encantado de poder ayudar a aquel hombre con el que llevaba años haciendo negocios.
Se preguntó por el extraño comportamiento de su hija. Antes, se ponía camisetas ajustadas y faldas cortas y esperaba a que él saliera del despacho de su padre para dirigirle miradas seductoras desde el salón. Bueno, seductoras... ___(tn)___ no sabía ser seductora. No como su amiga Marilee Morgan, que tenía solo cuatro años más que ella, pero que podía dar lecciones a Mata Hari.
En cuanto se enterara de que había salido con su mejor amiga, ___(tn)___ se olvidaría de él. Era demasiado joven para él y, cuanto antes lo supiera, mejor. Además, ¿de dónde salía ahora aquello del rancho? Lo que le faltaba, cubierta de barro... Lo único que le gustaba de ella era la forma tan elegante y sofisticada que tenía de vestir. ¡Cubierta de barro ya no había por dónde agarrarla!
Se despidió de Fred y se fue a su rancho dándole vueltas a por qué había muerto aquel toro de repente.
===
___(tn)___ se duchó mientras pensaba en el consejo de su amiga Marilee. «Joe me ha dicho que no le gustas porque no tienes ni idea de las cosas del rancho, que vas siempre demasiado bien vestida, demasiado chic y sofisticada. Además, no sabes cocinar».
Estaba claro: si quería que Joe se fijara en ella tenía que aprender a llevar el rancho y a cocinar.
Marilee y ella eran amigas y vecinas de toda la vida, así que confiaba en sus consejos. Su mejor amiga lo hacía todo por su bien. ¡Estaba dispuesta a no volver a la universidad aquel año con tal de demostrarle a Joe Jonas que era capaz de convertirse en el tipo de mujer que a él le gustaba. ¡Se lo había tomado muy en serio y lo iba a conseguir!
No le iba muy bien montando a caballo, pero, al fin y al cabo, su padre eran ranchero así que seguro que mejoraba con la práctica.
===
Siguió practicando. Una semana después, estaba en la cocina intentando hacer bizcochos, cuando se le cayó el paquete entero de harina al suelo y la cubrió por completo.
En ese momento, tuvo la suerte de que apareciera su padre con Joe.
—¿___(tn)___? —dijo su padre mirándola con la boca abierta.
—¡Hola, papá! —sonrió ella—. Hola, Joe.
—¿Qué estás haciendo?
—Poner harina en un bote —mintió.
—¿Dónde está Hettie?
—Limpiando, creo.
Hettie estaba escondida en la habitación de ___(tn)___, intentando no reírse a carcajadas de los nulos intentos de la chica por cocinar mejor.
—¿Y la tía Lydia?
—Jugando al bridge con los Harrison.
—¡Si no es al bridge, es al golf! —exclamó su padre—. Pues a ver si viene porque tenemos que hablar de unas acciones.
Tenía que venderlas y las tenía a medias con su hermana. ¡Dónde estaría aquella maldita mujer!
—Dijo que no vendría hasta el sábado, papá —le recordó ___(tn)___.
Fred suspiró enfadado.
—Bueno, ven, Joe. Te las quiero enseñar a ver qué te parece a ti que debo hacer. ¡Maldito bridge! No puedo hacer nada sin Lydia.
Joe miró a ___(tn)___, pero no dijo nada. Siguió a su padre al despacho y se fue al cabo de un rato, pero por la puerta principal, no por la de la cocina...
===
___(tn)___ no se dio por vencida y siguió con su aprendizaje en el rancho. A la semana siguiente, el viejo John le enseñó cómo montar a un ternero. El animal la lanzó por los aires justo cuando Joe aparcaba su coche junto al establo.
No dijo nada. Solo se rió a carcajadas. ___(tn)___ tampoco dijo nada. Tenía la boca llena de barro. Se levantó y se fue a la ducha directa. Una vez duchada, bajó a la cocina sin maquillarse. ¿Para qué? Si Joe no iba a estar. Se puso unos vaqueros y una camiseta de manga larga y no se puso zapatos.
—Verás como pises algo —le dijo Hettie, que estaba haciendo panecillos.
—Tengo los pies duros, no te preocupes —bromeó ella abrazándola por detrás.
Le encantaba cómo olía aquella mujer, a algodón recién lavado y harina. Llevaba con ellos desde que ___(tn)___ tenía seis años y había sido de gran ayuda cuando se habían quedado ella y su padre solos tras la muerte de su madre.
—Ay, Hettie —suspiró—, ¿qué haríamos sin ti? —añadió cerrando los ojos.
—Largo de aquí, que sé lo que quieres hacer... —Demasiado tarde. ___(tn)___ ya le había quitado el delantal y bailaba burlona ante ella mirándola divertida con sus grandes ojos verdes.
—¡O me pones el delantal u olvídate de los panecillos para esta noche! —le advirtió Hettie.
—De acuerdo, de acuerdo, solo era una broma —río ___(tn)___ poniéndoselo.
Mientras se lo anudaba, oyó que la puerta se abría a sus espaldas.
—¡Deja de enseñarle estas cosas! —le dijo Hettie al recién llegado.
—¿Quién, yo? —dio Joe con total inocencia.
___(tn)___ sintió que se le anudaban los dedos con los lazos del delantal y que el corazón le latía a mil por hora. No se había ido. ¡Y ella hecha un asco!
—Pon ese delantal en su sitio, ___(tn)___ —bromeó él.
___(tn)___ lo miró mientras ataba la prenda.
—Mira quién fue a hablar. Tus asistentas siempre se quejan de que les desatas el delantal a la mínima ocasión. ¡Había una que incluso siempre tenía una escoba a mano!
—Sí, y acabó rompiéndomela en la cabeza. ¿Qué haces, Hettie?
—Panecillos —contestó la mujer—. Lo siento, no sé hacer bizcochos.
—Bueno, aquello no fue para tanto... —protestó él.
—¿Cómo que no? Me han dicho que sacaste al cocinero del restaurante en volandas —bromeó Hettie.
—Me dijo que sabía hacer bizcochos y me lo estaba llevando a casa para que me lo demostrara —contestó Joe.
—A él no debió de parecerle lo mismo. Te ha quitado la denuncia, ¿no?
—Se puso un poco nervioso, eso fue todo. En fin, no creo que fuera verdad que sabía hacer bizcochos. ¿Seguro que tú no sabes? Tal vez, si lo intentaras..
—No, no tengo ningún interés. Me gusta trabajar aquí —contestó Hettie.
Joe suspiró.
—Era solo una idea... Panecillos, ¿eh? Hace mucho que no tomo panecillos caseros.
—Dile a Fred que te invite a cenar.
—¿Por qué no me invitas tú, ___(tn)___?
___(tn)___ no podía articular palabra.
Joe no entendía por qué no contestaba. Debería estar dando brincos de alegría. Acababa de decirle que quería quedarse a cenar.
La miró intensamente y lo único que consiguió fue ponerla más nerviosa.
___(tn)___ pensó que, además de querer una mujer que supiera llevar un rancho y que supiera cocinar, Joe debía de querer una mujer guapa. ¡Y ella estaba feísima!
Se mordió el labio inferior y lo miró como si fuera a echarse a llorar.
—¿Qué te pasa? —le preguntó él en un tono que nunca había empleado con ella.
—Bueno, voy a tender la ropa —dijo Hettie saliendo de la cocina.
Ni Joe ni ___(tn)___ oyeron la puerta al cerrarse.
Él se acercó a ella y, de repente, le puso las manos en los hombros. ___(tn)___ las sintió, grandes y fuertes. No podía respirar ni dejar de mirarse en sus ojos miel. La estaba mirando como si no la hubiera visto nunca.
—Venga, ¿qué te pasa? Si te puedo ayudar... –___(tn)___ no sabía qué decir.
—Me he hecho daño al caerme del ternero —mintió.
—¿Ah, sí?
Joe apenas la oía porque estaba absorto en aquella maravillosa boca de labios rosados y dientes blancos. Se preguntó si la habrían besado alguna vez. Aunque no la había visto nunca salir con un chico, Marilee le había dicho que salía con muchos, que era mucho más experimentada de lo que parecía.
___(tn)___ se estaba derritiendo. Las rodillas le temblaban.
Joe la sentía estremecerse. ¿Por qué se comportaba así si era tan experimentada como Marilee decía? Una mujer con experiencia ya le habría puesto los brazos alrededor del cuello y se estaría frotando contra su cuerpo...
—Ven aquí —le dijo abrazándola. Al hacerlo, sintió sus pechos a la altura del diafragma porque era mucho más alto que ella.
___(tn)___ puso las manos sobre su, camisa, pero con vergüenza. Joe suspiró. La imaginación se le había disparado, pero no podía ser, ___(tn)___ solo tenía veintiún años y era la hija de un amigo. Entonces, ¿por qué no podía parar de mirarle la boca y por qué se había excitado al sentir sus pechos?
—Pon las manos en mi pecho —le dijo.
___(tn)___ obedeció lentamente. Tenía las manos frías y temblorosas. Se quedó muy quieta, sin respirar, rezando para que aquel momento no se rompiera, para que Joe no recobrara la cordura que había perdido por unos segundos.
—¿No sabes hacerlo?
—¿Hacer... qué? —dijo ella mojándose los labios con la lengua.
Joe le acarició la mejilla y le pasó el pulgar por el labio inferior en un rapto de deseo.
—Esto —murmuró bajando la cabeza.
___(tn)___ sintió sus labios sobre la boca, acariciándola y besándola suavemente. Aquello no saciaba su apetito ni de lejos.
Le clavó las uñas y Joe se tensó. ___(tn)___ sentía sus músculos bajo la camisa y el latir acelerado de su corazón.
—Tranquila —le dijo Joe.
___(tn)___ sintió sus manos deslizarse desde su cintura a sus caderas mientras no paraba de besarla. ¿Se habría dado cuenta de que le costaba respirar, de que se moría de deseo?
Estaba experimentando sensaciones que nunca había imaginado.
___(tn)___ abría cada vez más la boca. Joe la apretó contra su cuerpo. Al sentir que su anatomía había cambiado, ___(tn)___ se echó atrás.
—Muchos novios, ¿eh? —dijo Joe como para sí mismo.
—¿Novios? —repitió ella en un hilo de voz. Joe la agarró de la cintura y con la otra mano le acarició la cara.
—Déjalo —susurró besándola de nuevo.
___(tn)___ le clavó las uñas y gimió.
Joe la apretó contra sí y la miró con los ojos encendidos. Le quitó la goma del pelo y se lo esparció.
—Puede que sí tengas la edad... —dijo antes de besarla con pasión.
___(tn)___ se regodeó en su deseo. Arqueó el cuerpo contra él y lo agarró de la nuca para que nunca dejara de besarla. Aquello era su sueño hecho realidad. Era genial. Desechó cualquier rastro de prudencia y abrió la boca para invitarlo a entrar.
Sintió su lengua explorando la oscuridad y tembló mientras la devoraba.
Al oír una puerta que se cerraba, salieron de la niebla en la que estaban.
Joe la miró como si no la conociera. Tenía los ojos como esmeraldas mojadas. La había levantado del suelo y su cuerpo se moría por ella.
Sabía que ___(tn)___ se había dado cuenta de que estaba excitado. Solo lo sabían ellos y así debía ser. ¡Debía parar aquello en ese mismo instante!
La soltó despacio y tomó aire. Se echó en cara haber perdido el control con una mujer a la que no debería de haber tocado jamás. No entendía qué le había pasado. Normalmente solía mantener la cabeza fría con las mujeres. Y más con ___(tn)___.
Le desconcertaba su mirada. Iba a tener que darle muchas explicaciones y no sabía por dónde empezar. ___(tn)___ era mucho más joven que él, pero su cuerpo no parecía darse cuenta.
—Esto no tendría que haber ocurrido —dijo apretando los dientes.
—Es como un helado... apetece —contestó ella, que no quería oír un no por respuesta.
—Eres demasiado joven para tener apetencias —le contestó Joe—. Y yo, lo suficientemente mayor como para no hacer estas estupideces. ¿Me oyes? Esto no tendría que haber ocurrido. Lo siento.
Horrorizada, ___(tn)___ se dio cuenta de que se estaba arrepintiendo. Se apartó sonrojada, con los ojos llenos de sueños que él no debía ver.
—Yo... también lo siento —dijo.
—Maldita sea —dijo Joe metiéndose las manos en los bolsillos —.Ha sido culpa mía. He empezado yo.
—No pasa nada —contestó ___(tn)___ encogiéndose de hombros—. Así practico.
Joe enarcó las cejas sorprendido. ¿Había oído bien?
—No soy la reina del baile de graduación. Por aquí no hay muchos hombres y los que hay son solterones que mascan tabaco y no se bañan.
—Menudos prejuicios —bromeó él.
—¿Acaso tú sales con mujeres que huelen a caballo?
—No sé. La última vez que te vi, si no recuerdo mal, olías a barro y a mi...
—¡No sigas! —lo interrumpió sonrojándose. Joe la miró intensamente.
—Es una pena que no te llames Jeanie —murmuró—. Stephen Foster tiene una canción muy bonita sobre el pelo de una mujer que se llama Jeanie.
___(tn)___ sonrió. Le gustaba su pelo. Era algo.
Joe pensó que se ponía muy guapa cuando sonreía.
—¿Estoy invitado a cenar, entonces? —preguntó perdido en su mirada —.Si me dices que sí, tal vez te dé unas cuantas clases más. Solo nivel principiante, claro —añadió sonriendo.
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 12th 2012, 11:44

NUEVA LECTORA!!
ME ENCANTO SIGUELA PORFAAA!!
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#CrazyMoFosOfNialler
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 12th 2012, 13:12

Segunda nueva lectora cheers !!!!!
siguela Very Happy !!! me gusto mucho el prologo Canta
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 12th 2012, 14:29

Tercera lectora Smile SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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LaryRock
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 14th 2012, 23:22

Capítulo 2
___(TN)___ se dijo que era imposible que Joe hubiera dicho aquello, pero lo importante era que seguía sonriendo. Ella también sonreía. Se sentía guapa.
Sin maquillaje, descalza, sin peinar... y Joe la había besado. No se lo podía creer. Entonces, recordó el amor que los Jonas tenían por los bizcochos. Harían lo que fuera por ellos. ¿También por panecillos?
—Estoy pensando que un hombre que es capaz de secuestrar a un cocinero para que le haga bizcochos, es capaz de hacer cualquier locura por unos panecillos —le dijo.
Joe suspiró.
—Hettie hace unos panecillos de muerte.
—¡Vaya! —bromeó ___(tn)___ riendo—. Está bien, te puedes quedar a cenar.
—Eres un encanto.
Encanto. Bueno, al menos, le caía bien. Ya era algo. No se le ocurrió que un hombre que realmente se interesara por ella no le diría que era un encanto.
En ese momento, entró Hettie, sacó unos guisantes y los puso en una fuente.
—___(tn)___, cariño, ayúdame con esto. ¿Te quedas a cenar? —le preguntó a Joe.
—___(tn)___ ha dicho que podía quedarme.
—Muy bien, pues vete a dar una vuelta hasta que esté la cena lista.
—De acuerdo. Iré a ver a mi toro.
Sin decir nada más, salió de la cocina. No sin antes mirar a ___(tn)___ con complicidad.
Sin embargo, aquel beso no cambió en nada su relación. Joe se pasó toda la cena hablando de cría genética con su padre y, aunque fue correcto y educado con ella, era como si no estuviera.
Después de cenar, solo se quedó un rato. Se despidió alabando la cena de Hettie y sonrió a ___(tn)___, pero no como antes de la cena. Era como si hubiera borrado de su memoria el episodio de la cocina y quisiera que ella hiciera lo mismo. Qué chasco. Todo volvía a ser como antes, pero él la había besado y ___(tn)___ quería que volviera a hacerlo. A juzgar por su comportamiento durante la cena, tenía más posibilidades de convertirse en actriz de Hollywood.
===
Se pasó las siguientes semanas recordando los besos de Joe. Cuando no estaba soñando despierta, estaba haciendo bizcochos. Como gastaba todos los paquetes de harina que se le ponían por delante, no paraba de ir a la tienda. Aquella tarde no fue una excepción. Se maquilló un poco y se puso la chaqueta de cuero antes de montarse en su deportivo rojo. Una nunca sabía cuándo podía encontrarse con Joe en el supermercado. Era muy dado a ir a comprar bizcochos congelados.
Cuando estaba en la cola de la caja con la harina y los huevos y la leche que Hettie le había en cargado, lo vio. Estaba de espaldas, pero era inconfundible porque era más alto que todos los demás. Estaba sonriendo.
___(tn)___ se dio cuenta de que no estaba solo. Miró hacia abajo y vio a una chica castaña. Aquel pelo le resultaba familiar.
¡Era Marilee Morgan!
Qué bien. Seguro que su amiga le estaba hablando de ella. Pensó en ir a saludar, pero ¿y si interrumpía en un momento crucial? En dos semanas, el sábado antes del día de Acción de Gracias, era el baile de ganaderos de Jacobsville. Seguro que Marilee le estaba diciendo que a ___(tn)___ le encantaría que la invitara.
Era una suerte tener una amiga como Marilee.
===
Si ___(tn)___ hubiera sabido lo que Marilee le estaba diciendo a Joe en realidad, habría cambiado su opinión sobre su amistad y sobre muchas cosas más.
—Te agradezco mucho que me hayas traído a hacer la compra —le dijo al salir de la tienda—. Tengo la muñeca fatal desde la caída.
—No es nada —murmuró Joe sonriendo.
—El baile de ganaderos es dentro de dos semanas —comentó ella coqueta—. Me encantaría ir, pero nadie me lo ha pedido y no voy a poder conducir para entonces porque me he hecho un buen esguince. Ya sabes que tardan tanto en curarse como las fracturas. ¿Sabes que ___(tn)___ le ha dicho a todo el mundo que va a ir contigo? Sí, todos lo saben. Ha dicho que estás todo el día en su casa y que no vas a tardar mucho en comprarle un anillo.
¡Pero si solo la había besado! ¡No había comentado nada de casarse, por Dios! Joe odiaba los cotilJoes, sobre todo, cuando eran de él. ___(tn)___ ya se podía ir olvidando de que la invitara al baile. No le gustaban las mujeres que mentían.
—Puedes ir conmigo —le dijo enfadado—. A pesar de lo que te haya dicho ___(tn)___, no soy propiedad de nadie y soy libre para ir al baile con quien quiera.
—¡Gracias, Joe! —dijo ella radiante.
Joe se encogió de hombros. Marilee era guapa y le gustaba su compañía. No era una mujer a la que le gustara estar siempre compitiendo con los hombres. No como ___(tn)___ que, de repente, se había puesto a hacerse el vaquero en el rancho. Como le había comentado a Marilee, no le gustaban las mujeres así. Lo último ya era que se le hubiera ocurrido ir diciendo por ahí que la había invitado al baile.
—Gracias por decírmelo. Lo mejor para acabar con esto será decirlo en público —le dijo a Marilee.
—Pues claro. No le guardes rencor a ___(tn)___ por esto. Es muy joven. Comparada conmigo, digo. Si no hubiéramos sido vecinas, seguramente jamás habríamos sido amigas: Es tan... bueno, tan niñata a veces, ¿verdad?
Joe arrugó el ceño. Había olvidado que Marilee era mayor que ___(tn)___. Recordó los apasionados besos que se habían dado y se preguntó cómo podía decir lo que había dicho por un par de besos. Entonces, se acordó de algo.
—Me habías dicho que ___(tn)___ había tenido más novios que nadie.
Marilee carraspeó.
—Bueno, novios... lo que se dice novios. Amigos... —dijo cubriéndose las espaldas. Era difícil presentarla como una niñata y una devorahombres a la vez.
—No es lo mismo —apuntó Joe más tranquilo.
Marilee le dijo que tenía razón. Se arrepentía por ser tan mala con su mejor amiga, pero Joe era muy atractivo y a ella le gustaba tanto como a ___(tn)___. En la guerra y en el amor, todo estaba permitido, ¿no? Además, no había muchas posibilidades de que Joe invitara a ___(tn)___ a salir... Pero, por si acaso, ya se encargaría ella de que no fuera así.
Sonrió al montar en el coche de Joe, soñando con el primero de muchos bailes juntos. ¡Y si algún día quería casarse con ella!
===
___(tn)___ siguió haciendo bizcochos hasta que un día le salieron comestibles. Hettie estaba alucinada.
También había hecho progresos considerables montando a caballo.
Solo faltaban cuatro días para el baile y tenía un precioso vestidito blanco de tirantes muy finos. Le llegaba por los tobillos y dejaba los brazos y el escote al descubierto. Tenía una raja de lo más provocativa que dejaba ver una de sus preciosas piernas. Se había comprado unas sandalias de tacón alto, también blancas, y todo lo iba a combinar con un abrigo negro de terciopelo. Solo le faltaba una cita.
Esperaba que, después de aquellos besos, Joe se lo pidiera, pero no había vuelto a aparecer por la casa. Por el rancho, sí, porque tenía que hablar con su padre y había ido varias veces, pero no se había acercado a la casa. ___(tn)___ asumía que se arrepentía de lo que había pasado entre ellos y que temía que ella se lo hubiera tomado en serio. Por eso la estaba evitando. Estaba más claro que el agua.
Aquello quería decir que no la iba a invitar al baile. Llamó a Marilee desesperada.
—Te vi hace un par de semanas con Joe en el supermercado. No quise saludaros porque supuse que le estabas hablando del baile, pero no ha querido invitarme, ¿verdad?
Le pareció oír a su amiga tragar saliva.
—No, lo siento.
—No te preocupes. No es culpa tuya. Tú eres mi mejor amiga y lo has intentado.
—___(tn)___...
—Me había comprado un vestido precioso para la ocasión —suspiró—. Bueno, qué se le va a hacer. ¿Tú vas a ir?
—Sí —contestó Marilee tras un silencio.
—¡Qué bien! ¿Con alguien que conozco?
—N...No.
—Espero que te lo pases bien.
—Tú no vas a ir, ¿verdad?
Marilee estaba un poco rara.
—No, no tengo con quién —se lamentó ___(tn)___—. Habrá otros bailes. Puede que Joe me invite a alguno alguna vez... —«cuando deje de tenerme miedo», añadió mentalmente—. Si lo ves, dile que ya sé atrapar a los terneros con el lazo y tirarlos al suelo. ¡Y ya sé hacer bizcochos!
___(tn)___ se reía, pero Marilee, no.
—Te tengo que dejar porque tengo que ir a la peluquería, ___(tn)___ —le dijo—. Lo siento mucho... lo del baile.
—No es culpa tuya —insistió ___(tn)___—. Pasároslo bien, ¿de acuerdo?
—De acuerdo. Hasta luego.
Al colgar, ___(tn)___ arrugó el ceño. A Marilee le debía de pasar algo. Le tendría que haber preguntado qué le ocurría. Decidió ir a su casa después del baile para que su amiga le contara todos los cotilJoes y, así, averiguar qué le pasaba.
Sumida en sus pensamientos, salió al porche. En ese momento llegaba su padre a caballo con dos de sus hombres.
—Acabo de romper los últimos guantes que me quedaban sanos. ¿Te importaría ir a la ferretería y traerme otros? —le dijo Fred con cariño.
—Claro que no —contestó ___(tn)___. Joe solía ir mucho por la ferretería. Con un poco de suerte...
—¡No corras!
Al llegar a la ferretería, se le puso el corazón a mil por hora. Allí estaba la furgoneta del rancho Jonas. ¡Joe! Sí, seguro que era él.
Se miró al espejo y se peinó un poco. Llevaba el pelo suelto porque a él parecía gustarle. Entró en la tienda con una gran sonrisa. No había nadie en el mostrador, lo que era bastante normal porque los empleados solían estar atendiendo por la tienda, así que se fue directa al estante de los guantes.
—También necesito un rollo de alambre —dijo una maravillosa voz.
¡Era él! Estaba al otro lado de la estantería.
—Muy bien —contestó Joe Howland—. ¿Vas a ir al baile de los ganaderos?
—Pues sí —contestó Joe—. No iba a ir, pero una amiga necesitaba que alguien la llevara y me ha tocado a mí.
___(tn)___ sintió que se le partía el corazón. ¿Joe iba a ir con otra? ¿Con quién? Salió del pasillo y se colocó detrás de Joe. Él no la veía, pero Joe, sí.
—¿Esa amiga no será ___(tn)___ Brewster? —sonrió el hombre.
—Escucha, porque agarrara el ramo de novia en la boda de Micah Steele no quiere decir que esté conmigo —contestó Joe enfadado—. ¡Tiene una familia encantadora y ella es muy mona, pero aunque aprendiera a cocinar, que sería un milagro, nunca, jamás, me atraería como mujer! Y, para colmo, no se le ocurre otra cosa que ir contando por ahí mentiras sobre mí. ¡Qué pesada!
___(tn)___ sintió como una descarga eléctrica que le atravesara el cuerpo. No se podía mover del dolor.
Horrorizado, Joe intentó decir algo, pero Joe había tomado carrerilla y no estaba dispuesto a callar.
—Además, últimamente parece una mazorca de maíz. Lo único que la salvaba era su apariencia física y ahora se pasa el día cubierta de barro, polvo y harina. Se pasa horas en el rancho demostrando que es tan buena como cualquier hombre y fardando de que me tiene comiendo en la palma de su mano. Le ha contado a todo el mundo que estoy a un paso de regalarle un anillo de compromiso y que va a ir al baile conmigo. ¡Pero si ni siquiera se lo he pedido! Se ha equivocado de hombre. ¡Lo último que quiero es una niñata con cuerpo de chico y un gran ego! No tendría nada con ella aunque tuviera un rebaño entero de toros Salers como dote y eso es mucho decir. ¡Me pone enfermo!
Joe se había puesto pálido y le estaba haciendo gestos. Joe se volvió con curiosidad... y se encontró con ___(tn)___ Brewster mirándolo como si le acabaran de clavar un puñal en el corazón.
—___(tn)___ —dijo lentamente.
Ella tomó aire y apartó la mirada.
—Hola, Joe —saludó intentando sonreír—. Solo quería ver si habías recibido lo que te encargó papá la semana pasada —mintió. No era el momento de ponerse a buscar guantes. ¡Lo que quería era irse!
—Todavía no, ___(tn)___ —contestó Joe con amabilidad —.Lo siento mucho.
—No pasa nada. Gracias, Joe. Hola, señor Jonas —dijo sin mirarlo a los ojos—. Hace bueno, ¿eh? Parece que va a llover un poco, que nos hace falta. Hasta luego.
Salió del establecimiento con la cabeza bien alta y Joe se sintió enfermo de verdad.
—¿Por qué no me has dicho que estaba detrás? —le preguntó a Joe furioso.
—Porque no sabía cómo.
—¿Cuánto tiempo llevaba ahí?
—Todo el tiempo, Joe. Lo ha oído todo.
En ese momento, oyeron chirriar las ruedas del deportivo de ___(tn)___. Joe se apresuró a sacar el móvil y llamar a la policía.
—¿Grier? Mira, ___(tn)___ Brewster acaba de salir de la ciudad como alma que lleva el diablo. Estaba enfadada por mi culpa y me da miedo que tenga un accidente. ¿Tienes a alguien en la carretera Victoria que la pueda parar? Sí, gracias, Grier. Te debo una.
Colgó y maldijo.
—Si se entera de que, para colmo he mandado a la policía tras ella, se va a poner como una furia, pero no quiero que le pase nada.
—Es un secreto a voces que lleva un año bebiendo los vientos por ti.
—Después de lo que me acaba de oír decir, supongo que se le pasará —dijo Joe compungido—. Llámame cuando tengas el pedido, ¿de acuerdo?
—Muy bien.
Una vez en su furgoneta, Joe echó la cabeza hacia atrás y suspiró. Pensó en ___(tn)___ y en cómo debía de sentirse. Había dicho una crueldad tras otra. Se había dejado llevar y la había pagado con ella. Marilee le había puesto la cabeza como un bombo y, al final, había estallado. ___(tn)___ nunca había hecho nada para herirlo. Su único delito era pensar que el mundo giraba alrededor de Joe Jonas y dar demasiadas cosas por sentadas solo por un beso.
Se rió sin ganas. Después de aquello, le debía de haber quedado claro que no había nada. Le extrañaba que ___(tn)___ hubiera ido por ahí alardeando de su relación cuando sabía perfectamente que no le gustaban los cotilJoes. De hecho, una vez en su presencia, había atajado las habladurías sobre otra chica diciendo que no le gustaba hacer leña del árbol caído.
Se quitó el sombrero y lo dejó en el asiento del copiloto. Se odiaba por lo que acababa de pasar. No quería que ___(tn)___ se hiciera ilusiones con él, pero había otras maneras más amables de dejárselo claro. Al recordar su cara, supo que jamás la iba a olvidar. Aquel dolor lo iba a perseguir toda la vida.
===
___(tn)___ estaba batiendo récords de velocidad. Ya se había pasado la salida de su rancho, pero no le importaba nada. Se sentía herida, humillada, triste y confundida. ¿Cómo podía Joe pensar esas cosas de ella? La única que sabía lo que sentía por él era Marilee y ella no se lo había dicho a nadie, eso era seguro, porque odiaba los cotilJoes, como ella.
Joe la conocía hacía años, pero no sabía nada de ella, estaba claro. Lo que más le dolía era que Joe cKevinera todas esas mentiras.
Se preguntó quién le habría dicho todo aquello. Pensó en su amiga, pero rápidamente se recriminó por pasársele siquiera por la cabeza. Marilee era su mejor amiga. Tenía que haber sido una enemiga. ..pero no tenía ninguna, por lo menos, que supiera.
Las lágrimas no le dejaban ver bien. Sabía que iba demasiado rápido. Debería frenar un poco. En ese momento, oyó una sirena y vio un coche de policía por el retrovisor.
Se paró y bajó la ventanilla, limpiándose las lágrimas mientras esperaba a que llegara el agente.
—¿Señorita Brewster?
—Sí...
—Soy Cash Grier —se presentó el hombre, que llevaba el pelo recogido en una coleta—. Soy el nuevo ayudante de policía.
—Encantada de conocerlo —sonrió ___(tn)___ con tristeza—. Siento que sea en estas circunstancias —añadió tendiendo las manos—. ¿Quiere esposarme?
El agente la miró muy serio. Aquel hombre no tenía sentido del humor.
—Pero, bueno, ¿a qué tipo de juegos está usted acostumbrada con los hombres?
___(tn)___ dudó un segundo antes de reírse a carcajadas. Sí, sí que tenía sentido del humor. Bajó las manos.
—Iba muy rápido.
—Sí, pero no la voy a llevar al calabozo. Simplemente, recuerde que en las carreteras comarcales no se puede ir a más de cincuenta millas.
—¿Estamos en una carretera comarcal?
—Sí. Tal y como está pensando, no tengo jurisdicción aquí. Por eso, se lleva una advertencia y una sonrisa. En la ciudad se habría llevado una multa y una buena bronca. Recuérdelo.
—Lo haré. De verdad —prometió limpiándose la cara —.Estaba enfadada y me he puesto a acelerar. No debería haberlo hecho y no lo volveré a hacer.
—Eso espero. Luego vienen los accidentes y eso sí que es serio —comentó el hombre como recordando algo.
—Gracias por su amabilidad.
Grier se encogió de hombros.
—Todo el mundo mete la pata de vez en cuando.
—Eso es exactamente lo que me acaba de suceder a mí...
—No me refería a usted —la interrumpió—. Y no soy amable. Jamás.
—Ah —dijo ___(tn)___ intimidada.
—No corra —dijo el agente tocándole la punta de la nariz con el dedo.
—De verdad que no —contestó ella con la mano en el corazón.
Grier asintió, se metió en su coche y se fue. ___(tn)___ esperó un par de minutos y, más calmada, volvió a casa. No le explicó a su padre por qué no le había comprado los guantes, pero el buen hombre dijo que ya iría él al día siguiente.
___(tn)___ subió a su habitación y no hizo más que llorar hasta quedarse dormida.
===
A la mañana siguiente fue por allí Harley Fowler, el capataz del rancho Cy Parks. ___(tn)___ y él se llevaban de maravilla y le pidió que fuera al baile con él.
—Si no tienes ya con quien ir o si no vas a ir con tu padre, claro.
—¡Nadie me lo ha pedido y papá estará fuera de la ciudad por motivos de negocios, así que iré contigo encantada!
—¿De verdad? —dijo Harley sonriente. Sabía que a ___(tn)___ le gustaba Joe Jonas, pero también sabía que él la evitaba. A él no le gustaba ___(tn)___, pero la apreciaba de verdad.
—De verdad —contestó ella —.¿A qué hora quedamos?
—El baile empieza a las siete, pero vendré a buscarte a las seis y media para llegar bien.
—Estupendo. ¡Gracias, Harley!
—¡Gracias a ti! Nos vemos el sábado.
Cuando se fue, ___(tn)___ suspiró con alivio. No había nada que deseara más en el mundo que ir al baile y demostrar a Joe Jonas que no tenía ningún interés en él. Harley era joven y guapo. Le caía bien. Iría al baile con él y se lo pasaría bien. Joe vería que ya no estaba interesada en él, podía estar tranquilo, no pensaba volver a acercarse a él en su vida. Sonrió con frialdad. La venganza era dulce. Después del dolor que Joe le había infligido, tenía derecho a vengarse un poquito. Joe no iba a olvidar aquel baile mientras viviera.



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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 09:06

AAAAAhhhhhhhhh1 no puedo creerlo
sldjasdkjalsdja
lo que le va a dar a Joe
ojala, ¬¬ lo tiene bien merecido y esa lkdsjdalksdja tambien
xD
siguela pronto porfa me encanto Smile
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 20:55

SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Smile
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 20:55

SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Smile
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 20:55

SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Smile
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 20:56

SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA YA ME ENGANCHE CON TU NOVE, ASI QUE SIGUELA CUANTO ANTES Smile
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 20:56

SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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FerJonas12
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 22:50

Nueva lectora!! Me encanto de verdad!! Que
Malo fue joe pero que bueno que rayis se vengara
Muajaja siguela me encabto
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LaryRock
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 15th 2012, 23:49

CAPÍTULO 3
EL baile de ganaderos era el evento más importante de la zona y nadie faltaba. Había tanta gente que los organizadores habían tenido que alquilar el centro comunitario y poner comida y bebida para un regimiento.
Joe estaba bebiendo en exceso y sus hermanos estaban muy sorprendidos porque no era propio de él.
A su lado, Marilee estaba pálida y mirando todo el rato hacia la puerta.
—¿Esperas a alguien?
—Sí, a ___(tn)___. Me dijo que no iba a venir, pero tu cuñada Tess me ha dicho que Harley Fowler le había comentado que iba a venir con ella.
—¿Con Harley Fowler?
Aquel joven había demostrado su valía como capataz, pero no era de las mejores familias de Jacobsville, como ___(tn)___. Joe dudaba mucho que a su padre y a su tía les hiciera mucha gracia que saliera con él.
Bueno, tampoco era que se fuera a casar con él...
—Harley es simpático —apuntó Marilee recordando la cantidad de veces que le había dicho que no quería salir con él porque era un inmaduro. Ahora que todos comentaban que pronto tendría un rancho propio, lo miraba con otros ojos, pero Harley no la soportaba.
—___(tn)___ no me va a perdonar nunca que haya venido contigo.
—A ver si os enteráis las dos de que no soy de nadie —contestó Joe malhumorado—. ¿A quién le importa que venga?
—A mí —suspiró Marilee.
En ese momento, entraron ___(tn)___ y Harley. Acababan de dejar los abrigos y estaban saludando a la gente. Ella estaba preciosa, con su vestido blanco, y Joe no podía dejar de mirarla.
Recordó lo que había sentido al besarla y, de repente, sintió celos de Harley.
Marilee no podía ni hablar.
Joe se terminó la copa y la agarró del brazo para ir a saludarlos.
—Es ridículo esconderse, ¿no?
—Supongo que sí —contestó Marilee nerviosa. Al verlos, ___(tn)___ los miró con sorpresa y dolor.
Lo que Joe había dicho de ella en la ferretería le había dolido, pero la traición de su mejor amiga era todavía peor. De repente, todas las piezas encajaron. Estaba claro lo que Marilee le había estado contando a Joe sobre ella.
—Hola... ___(tn)___ —saludó su supuesta amiga tímidamente—. Me dijiste que no ibas a venir.
—Y no iba a hacerlo, pero, en el último minuto, me lo ha pedido Harley y aquí estamos —contestó ___(tn)___ mirando a su acompañante con agradecimiento.—. Hace años que no bailo.
—Pues esta noche vas a bailar todo lo que quieras, cariño —dijo Harley estrechándole la mano.
—No he visto a tu jefe —apuntó Joe.
—No van a venir. El niño está enfermo y no querían dejarlo con nadie —contestó Harley—. La verdad es que están felices. Viéndolos a ellos, uno piensa que el matrimonio tiene que ser algo maravilloso —añadió mirando a ___(tn)___ deliberadamente.
—Para algunos —comentó Joe con frialdad.
—Vamos a bailar —propuso Harley—.Me muero por bailar el vals contigo.
—Perdonad... —dijo ___(tn)___ mirando a su amiga con rencor.
—___(tn)___, déjame que te lo explique...
Pero ___(tn)___ ya se estaba alejando.
—Me alegro de verte, Marilee. A usted, también, señor Jonas —añadió con fría cortesía.
—¿Por qué lo llamas señor Jonas? —le preguntó Harley.
—Porque es mucho mayor que nosotros. Casi de otra generación —contestó ella lo suficientemente alto como para que Joe la oyera.
—Sí, tienes razón.
Joe se mordió los labios.
—No me va a volver a hablar —comentó Marilee apesadumbrada.
—No soy de su propiedad —la tranquilizó Joe—. No es culpa tuya que haya ido diciendo por ahí mentiras sobre mí.
Marilee hizo una mueca.
Joe volvió a mirar a ___(tn)___, que iba hacia la pista de baile con el maldito Harley.
—No me gusta. ¿Qué me importa que le guste Harley? —murmuró.
En ese momento, la orquesta comenzó a tocar un vals de Strauss y ___(tn)___ y Harley salieron a bailar. Lo hacían tan bien que pronto se quedaron solos y todo el mundo los miraba. Joe no pudo evitar acercarse a verlos.
Se movían perfectamente acompasados. Aquello parecía un ballet.
—¡Qué bien bailan! —apuntó Marilee—. ¿Tú no bailas?
—No —mintió Joe. No le apetecía nada salir a hacer el ridículo con ella, que tenía dos pies izquierdos y el mismo sentido del ritmo de una zarigüeya.
—Bueno, no pasa nada —se resignó Marilee.
___(tn)___ y Harley se miraban a los ojos y se sonreían. Joe sintió envidia de su juventud. Al terminar, tuvo que controlarse para no saltar a la pista de baile y darle un puñetazo a Harley.
De repente, se dio cuenta de lo que estaba pensando. ___(tn)___ no era suya. No tenía derecho a actuar así. Además, aquella chica se había dedicado a gritar a los cuatro vientos que estaban juntos.
Todo el mundo los aplaudió y Cash Grier y Christabel Gaines, que también hacían una buena pareja, salieron a bailar.
—Quién iba a decir que Harley bailaría tan bien... —comentó Marilee.
Joe la miró, se giró y la dejó allí sola. Se fue hacia la barra mientras Harley y ___(tn)___ seguían bailando. Él la agarraba demasiado y ella se dejaba. Recordó sus palabras en la ferretería y se sintió morir, así que se sirvió otra copa. Whisky solo. ¿Por qué se sentía tan mal? Al fin y al cabo, ___(tn)___ había estado cotilleando...
—Hola, Joe —lo saludó su cuñada Tess sonriente—. ¿Has venido con Marilee?
—Sí —contestó él—. Le seguía doliendo la muñeca y la he traído. Llevo haciendo de chófer desde que se hizo el esguince.
Tess pensó que los hombres eran de lo más idiotas. ¿No se daba cuenta de que, si hubiera querido, Marilee podía conducir con una mano? Miró hacia la chica, que estaba observando a Harley y ___(tn)___ bailar.
—Creí que era su mejor amiga —comentó—. Para que te fíes de la gente.
—¿De qué me hablas?
Tess se encogió de hombros.
—La oí contarle a alguien que ___(tn)___ iba diciendo por ahí que tú y ella estabais juntos —le explicó negando con la cabeza—.y no es cierto. ___(tn)___ es muy tímida. Le cuesta hablar con la gente. Nunca la he oído hablar mal de nadie, ni siquiera de gente que no le cae bien. No sé por qué Marilee ha ido contando mentiras sobre ella.
—___(tn)___ le ha dicho a todo el mundo que iba a venir al baile conmigo —insistió Joe.
—Marilee le ha dicho a todo el mundo que ___(tn)___ había dicho eso —Le corrigió Tess—. No te has dado cuenta, ¿verdad? Marilee está loca por ti. Tenía que deshacerse de ___(tn)___ para que no te fijaras en ella y creo que lo ha conseguido.
Joe fue a decir algo, pero se calló. No podía ser.
Tess vio que no se lo creía y sonrió.
—No me crees, ¿verdad? No importa. Aunque no quieras, tarde o temprano, verás que es verdad. Voy a buscar a Cag. ¡Hasta luego!
Era imposible. Joe no podía creer... no quería creer que Marilee lo hubiera engañado como a un bobo.
Dejó la copa y sintió que se le iba un poco la cabeza. Eso le pasaba por beber demasiado. Aquello era ridículo. No podía seguir comportándose como un idiota porque la hija de Fred lo tratara como a un viejo. Intentó andar recto, pero se chocó contra su hermano Cag.
—Eh, cuidado. Estás borracho —sonrió su hermano.
—Ese whisky debe de tener doscientos grados.
—No, lo que pasa es que no estás acostumbrado a beber. Cuando te vayas a ir, avisas. Dejas aquí tu coche y Tess y yo os llevamos a Marilee y a ti a casa. No estás como para conducir.
—Supongo que no —suspiró Joe—. Qué estupidez.
—¿Qué? ¿Beber tanto o ayudar a Marilee a apuñalar a su amiga por la espalda?
—¿Tess te lo cuenta todo?
Cag se encogió de hombros.
—Estamos casados.
—Marilee está guapísima, ¿eh?
—A mí me parece que lo está pasando fatal —contestó Cag mirando a la aludida, que estaba apoyada en la pared intentando pasar inadvertida—. No me extraña... Después de contarle a todo el mundo que ___(tn)___ iba a por ahí diciendo que estaba contigo...
—___(tn)___ lo dijo, no ha sido Marilee. No tenía motivos para actuar como si estuviéramos prometidos. Solo fue un beso.
—¿La has besado? —dijo Cag con las cejas enarcadas.
—Bueno, si a eso se le puede llamar besar. ¡No tiene ni idea!
—No creo que siga así mucho tiempo si sigue viendo a Harley. No es ningún playboy, pero a las mujeres les gusta.
Joe lo miró enfadado. No le gustaba nada la idea de que Harley besara a ___(tn)___. Iba a tener que hacer algo al respecto.
—No te caigas dentro del ponche —le advirtió Cag—. Y, por favor, no bailes. Podrías hacer tanto el ridículo que entonces sí que ibas a ser la comidilla de todo el mundo.
—Si quisiera, podría bailar perfectamente.
Su hermano se alejó para sacar a bailar a su mujer y Joe fue junto a Marilee.
—De repente, tengo la peste. Joe Howland, el de la ferretería, le está contando a todo el mundo lo que dijiste de ___(tn)___ en su local y me están culpando por haberte calentado la cabeza.
—¿Ha sido así?
Marilee se miró la punta de los zapatos. Se sentía culpable, herida y avergonzada.
—Le dije a ___(tn)___ que te gustaría más si supiera montar a caballo, hacer bizcochos y no ir siempre tan arreglada.
—¿Le dijiste eso?
—Sí —contestó mirando a ___(tn)___, que estaba bailando con Harley y pasándoselo en grande—. Hay más —añadió—. No era cierto que le hubiera dicho a la gente que la habías invitado al baile.
—¡Marilee, por Dios! ¿Por qué me has mentido?
—Es solo una chiquilla, Joe —murmuró incómoda—. No sabe nada de los hombres ni de la vida. Ha crecido muy protegida. Tiene dinero, es guapa... pero yo soy mayor que ella y más madura y me gustas mucho. Pensé que, si me la quitaba de encima, tal vez, te fijaras en mí.
De repente, Joe entendió la cara de ___(tn)___ en la ferretería. Tess tenía razón sobre Marilee. Había traicionado a su mejor amiga y él la había ayudado. Se sintió morir.
—No me digas que soy una rata —dijo Marilee sin mirarlo—. No sé cómo se me ocurrió que ___(tn)___ no se iba a enterar nunca de que iba diciendo mentiras por ahí sobre ella —añadió consiguiendo mirarlo a los ojos—. Nunca ha dicho nada de ti, Joe. Se moría por que la invitaras a este baile, llevaba semanas hablando de ello, pero jamás le dijo a nadie que se lo hubieras pedido. Creía que yo la estaba ayudando, convenciéndote para que se lo pidieras —se rió con amargura—. Era mi mejor amiga y la he traicionado. No me va a volver a hablar y me lo merezco. Si te sirve de algo, lo siento.
Joe intentó asimilar la verdad. Aunque le dijera a ___(tn)___ que no sabía nada, estaba claro que no lo iba a creer. No creía que fuera a seguir siendo bien recibido en su casa, sobre todo si Fred se enteraba de lo que había dicho de su hija. Aquello ponía en peligro su amistad y había acabado con lo que ___(tn)___ sentía por él. Lo sabía por cómo lo miraba, dolida y enfadada.
—¿Cómo le has podido hacer algo así?
—No lo sé —suspiró Marilee—. He debido de perder la cabeza. ¿Me podrías llevar a casa? No me apetece quedarme más tiempo.
—No te puedo llevar a casa.
—¿Y eso?
—Por decirlo de manera suave, porque he bebido mucho.
—Ah... lo siento.
—Tú lo sientes y yo lo siento, pero eso no cambia las cosas —dijo mirando a ___(tn)___ con dolor.
Ahora entendía toda aquella campaña suya de cambios. Había dejado que los caballos la tiraran y se había prestado a ir cubierta de barro todo el día en un intento por ser como se suponía que él quería.
Joe hizo una mueca.
—Se podría haber matado —dijo muy serio—. No está acostumbrada a estar con el ganado ni a montar a caballo. ¿No te das cuenta?
—No lo había pensado. Menos mal que no le ha pasado nada.
—Eso es lo que tú te crees.
Marilee se encogió de hombros y se fue corriendo al baño de señoras para ocultar las lágrimas.
En ese momento, Harley dejó de bailar y fue también al baño.
Sin pensárselo dos veces, Joe fue hacia ___(tn)___, la agarró de la mano y se la llevó.
—¿Qué haces? ¡Suéltame!
Joe no le hizo caso. Abrió la puerta que daba al patio, la hizo pasar y cerró la puerta, que era de cristal.
—Quiero hablar contigo.
—¡Pero yo no quiero hablar contigo! ¡Vuelve con tu cita, Joe Jonas! ¡Has venido con Marilee, no conmigo!
—Quiero decirte...
___(tn)___ intentó darle una patada en la espinilla. Joe perdió el equilibrio y se fue contra ella.
Qué bien se sentía teniéndola entre sus brazos.
—Harley ...se estará preguntando dónde estoy —dijo ___(tn)___ sorprendida por su contacto.
—A la porra Harley —murmuró Joe besándola con pasión.
La abrazó con fuerza y la apretó contra sí, para que viera lo excitado que estaba por ella.
___(tn)___ intentó forcejear, pero la debilidad pudo con ella. ¿Cómo podía hacerle aquello? ¿Cómo estaba permitiendo ella que se lo hiciera? Lo estaba haciendo para demostrarle que no se podía resistir a él, no porque le importara lo más mínimo. ¡Pero si había ido con su amiga al baile donde iba todo el mundo!
—¡Suéltame! —insistió ella, apartando la boca—, ¡Te odio!
—No me odias —contestó él—. Me deseas. Cuando me tienes cerca, tiemblas. Hasta un ciego se daría cuenta —añadió volviéndola a abrazar con fuerza—. La pasión de una mujer excita a un hombre y tú me excitas.
—Dijiste que te ponía enfermo —le recordó.
—y así es... Cuando estás tan excitado como yo y no puedes aplacar la sed, te pones enfermo —contestó con insolencia agarrándola de las caderas —.¿Lo sientes? ¡Me excitas tanto que no puedo ni pensar...! —se interrumpió al sentir el tremendo pisotón.
—¡A ver si eso te ayuda! —exclamó ___(tn)___ clavándole bien el tacón.
Se apartó de él enfadada consigo misma por desearlo tanto. Joe se agarró el pie y maldijo a gusto.
—¡Eso por decir cosas groseras! ¡Tú no me deseas! ¡Ya me lo dejaste bien clarito! Prefieres a Marilee. Por eso, la paseas por ahí contigo. ¿Lo recuerdas? Yo soy la pesadita cotilla que te persigue sin cesar. ¡No te preocupes, porque no lo voy a volver a hacer en mi vida! ¡No te quiero ver ni en pintura!
—No me lo creo —sonrió Joe—. Si quisiera, podría tomarte ahora mismo, aquí mismo. Tú harías lo que yo dijera.
Tenía razón y eso era lo que más la enfurecía.
—Ya no —dijo apartándose un mechón de pelo de la cara—. Ahora que sé lo que piensas de mí, no.
—Has venido con Harley —apuntó Joe con frialdad—.Que sepas que es un ligón.
—¡Pero tiene mi edad, señor Jonas! No soy más que una niña, eso dijiste, ¿no? —le recordó al borde de las lágrimas—. Solo una niña enamorada, la hija pesadita de tu socio.
Sí, lo había dicho, pero debía de haber estado loco. Mirándola ahora no se podía creer que hubiera dicho algo así de ella. Era toda una mujer y estaba con Harley. ¡Maldito Harley!
—No te preocupes. No le voy a contar a mi padre que has intentado seducirme delante de todos con tu novia a pocos metros. ¡Pero, como me vuelvas a tocar, te mato!
Se dio la vuelta y se fue dentro.
Mientras la observaba ir hacia la mesa de la comida, Joe se preguntó por qué no habría mantenido la boca cerrada.
No había hecho más que empeorar las cosas



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Carpe Diem
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Agosto 16th 2012, 15:04

Bien merecido que se lo tiene
jajaja tiene celos y muy bien xD
me encanto el capi.
xD
siguela pronto porfa esta genial Very Happy
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QamiDanger
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Junio 25th 2013, 00:53

siguelaaa, es genial!!!!!!!!!1
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MensajeTema: Re: Nivel: principiante. JoeJonas&Tu   Hoy a las 11:24

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Nivel: principiante. JoeJonas&Tu
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