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 Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot

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¿Les gustan las noves que subo?
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 100% [ 14 ]
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 24th 2011, 17:25











Bueno chicas, aqui vengo con otra propuesta de nove con los tres Jonas...












ARGUMENTO





______ _________ (Tu Apellido) es un enigma. Es una chica muy femenina que está loca por el fútbol, se muere por las películas de acción y le encanta tomarse una cerveza fría con sus tres mejores amigos… todos hombres. Ella es un enigma, también, cuando se trata de sexo. Aquí hay tres tipos ardientes siempre listos y a tiro, y ella nunca ha parecido interesada. Entonces, ¿quién es el misterioso y afortunado hombre que satisface a la chica de los sueños secretos de ellos? . Y cuando lo hagan, verán un lado de _______ sobre el que sólo se han atrevido a fantasear.











¿Estan interesadas?
¿La sigo?


Espero respuestas Wink













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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 24th 2011, 17:28

NUEVA LECTORA!!
SIGUELA ME ENCANTO!!
Very Happy
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 24th 2011, 18:14

O.O STAII LOCA!!!!?????
COMO LA VAS A DEJAR AHI!? X DIOOOOOOOOOOOOOOSSS!!!!!!!!!!!!!!!!
O_____________________________O affraid affraid affraid affraid -.- sube mas capppp mujer!!!! Estan bueniisiimas todas tus novees:D
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 25th 2011, 12:07

ACa tienes una fiel seguidora de tooodas tus novelas...!! Very Happy
SIGUELA!!!!! Very Happy
quiero mas noveeE!!!
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 25th 2011, 12:40

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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 26th 2011, 16:24










¡Bienvenidas Chicas!

Espero tener igual buen gusto en noves Wink







Capítulo 1




—¿Cuál de vosotros hijos de puta con suerte está follándose a ______? —Joe Jonas se apoyó contra el respaldo del sofá, cerveza en mano y miró a los otros dos hombres—. No soy yo, y ella está demasiado radiante para estar montándoselo en solitario.
Nicholas Miller enarcó una ceja oscura.
—Supuse que sería uno de vosotros, ya que me puso en mi lugar.
Kevin Hall miraba al objeto del deseo de los tres a través de la ventana mientras ella trajinaba en torno a la mesa del patio, poniendo los últimos arreglos de la fiesta en su sitio. Vestía otra de esas faldas largas y veraniegas que escondían su culo exuberante. Sin embargo, en deferencia a los primeros calores de Septiembre, tenía puesta una camiseta de tirantes pequeña y blanca que ceñía las curvas maduras de sus pechos. La luz del sol se derramaba dorada sobre la pálida piel y los rizos caoba. ____ era como algo atemporal, una de esas mujeres que podrían haber posado para los antiguos maestros del oleo y el lienzo. Apenas una mirada de ella le ponía la polla dura. Las fantasías de ella sobre su espalda y con las piernas abiertas para él, podían hacer que se corriese en tiempo record.
—Creo que Kevin es el afortunado ganador —se quejó Joe.
—¿Yo? —Él volvió bruscamente la mirada a los otros tíos—. No. Estoy atascado en la zona del amigo, tío. Me puso allí en el instante en que fuimos cuatro y no he salido desde entonces.
—Al menos puso dos en la categoría —se lamentó Joe—. No creo que sepa que estoy vivo la mitad del tiempo a menos que se quede sin café o necesite que le arregle su irascible bañera. Entonces ella necesita un buen vecino.
Una calma colectiva se instaló sobre el trío mientras todos ellos pensaban en la pregunta que finalmente Nick expresó.
—¿Entonces, quién?
—Por la noche, nadie —dijo Joe—. He tenido dulces vistas del interior de su dormitorio.
Y no dudó en aprovecharse de ellas, apostaría Kevin. Sin escrúpulos, pero un hijo de puta con suerte.
—Está siempre en casa y sola —añadió—. A menos que cuentes los novios accionados a pila.
—¿La has visto masturbarse? —Nick casi se cayó de la silla.
Kevin casi se corrió y punto.
Joe sonrió.
—Oh, sí. Nuestra _________ tiene una saludable energía sexual. —Su sonrisa descendió en picado—. Ella de mí no obtiene nada, al menos no mientras está en casa. ¿En la oficina? ¿Sexo al mediodía, tal vez?
Nicholas negó con la cabeza.
—No. La mantengo ocupada, en parte porque no puedo soportar la idea de que pueda tener relaciones sexuales en la hora del almuerzo y yo sin participar.
—El único momento en que desaparece es para ir a tu oficina —señaló Joe a Kevin con mirada expectante.
—Juro, por mucho que me encantaría estar mintiendo, que vemos juntos películas de acción, pero no estamos teniendo ninguna acción. He tratado unas cien veces de pensar en formas de traer a colación el sexo sin arruinar la amistad… o tenerla riéndose en mi cara. Hasta el momento, he fracasando.
El silencio se prolongó. Kevin se jugaba que, individualmente, el trío a menudo se había preguntado con quién compartía _________ ese dulce cuerpo. Francamente, habría apostado por Nicholas. Alto, moreno, apuesto, rico, apasionado… ¿Qué mujer no querría eso? Pero _____ nunca había sido una mujer típica. A ella le gustaban las películas de Stallone, el fútbol, y bebía cerveza. En la misma semana también podía bailar salsa, comprar un bolso Coach y a continuación asistir a una conferencia, en la universidad local, sobre el descubrimiento de nuevos agujeros negros en el universo. Era siempre un enigma.
Ésta era la primera vez que ellos habían comentado el mutuo deseo por ________. Claro que él sabía que los otros dos estaban duros por ella. Joe prácticamente la seguía con la lengua arrastrando por el suelo y Nick la miraba con esos ojos penetrantes y oscuros que no se perdían nada. Como los demás, Kevin había asumido que uno de ellos era el amante de ______. A menos que alguien mintiera, esta conversación le daba mucha esperanza.
—Tengo que preguntar… —empezó Joe—. Si no está practicando el mambo horizontal con su mejor amigo, su jefe o su vecino, ¿a quién diablos se está follando?
La respuesta llegó a Kevin como una cometa a través de su cerebro. Ahogó el chisporroteo que lo excitó con un largo trago de cerveza. O trató. Nada apagaba su necesidad de ____.
—Nadie —dijo finalmente—. Tenía veintiún años cuando perdió la virginidad.
Kevin lo recordaba vívidamente, aunque en verdad le gustaría olvidar. David, el tío con labia, finalmente la había persuadido de ponerse de espaldas, mintiendo sobre sus sentimientos hacia ella. ________ había llamado a Kevin llorando furiosa cuando había descubierto que los sentimientos duraron tanto tiempo como el orgasmo y se extendieron hasta la siguiente actividad mixta una semana después. Su _____ nunca se entregó con facilidad y desde David, nunca lo había hecho a menos que estuviera segura. Hasta donde sabía, había tenido sólo otro amante, Sterling, el músico con quien casi se había casado. Aquello estuvo cerca. Pero Kevin no podría reprochárselo. A él realmente le gustaba Sterling, aún cuando estuvo celoso como el diablo. _________ fue la que decidió que a los veintitrés años era muy joven para casarse. Sterling, a los treinta, no quería esperar. Se separaron sin daños, sin palabrotas. Ella incluso intercambiaba tarjetas de Navidad con él y su esposa.
Muchos trataron de meterse en las bragas de _________. Ella no se tomaba a ninguno de ellos en serio. Él, Nick y Joe eran buenos ejemplos.
—Sí, ella no se acuesta con nadie que yo pueda ver —concordó Joe.
—Jamás ha coqueteado con nadie en la oficina.
—¿Y eso dónde nos deja?—preguntó Joe.
—Jodidos y no de manera agradable. —Kevin suspiró—. ¿Un plan, alguien?







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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 26th 2011, 19:26

Soyy.. Nueva lectora !!! WIIIII

JAJAJA .. me llamo nicole :V .. pero mis amigos me dicen niki .. asi q no ..

te atrevas a decirme niki e.e ....

jaja no es cierto .. me puedes decir niki .. toda persona q ama a los joans .. me puede ..decir niki Wink



Encfin solo queria comentar y decirte que ..



AMO TU NOVELA !!!. .. ENCERIO .. LA ADORO .. SOLO QUE YA PASEN ,,ESENAS HOT !!1 JAJAJJA OK NO JAJAJ XD ....

SIGUELA PORFIS .. NO ME DEJS ASI ;(





Nicole Jonas ♥
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 27th 2011, 00:11

SIGUE!!!
QUIERO MAS CAPSS!!!
LAS NOVES QUE SALECCIONAS PARA ADAPTAR SON GENIALES"!!!!! QUIERO MAS CAPS... PORFAS PONLOS CON LETRA GRANDE. PORQUE SINO NO VEO AAJJAJA...
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 27th 2011, 12:16

DIOS!!!!!!! mio!
No la puedes dejar la nove! hahahhaha!
Ya quiero nuevo capitulo !!!
Porque no haces un maratón!?
Seria Genial
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 27th 2011, 18:58

AAAAAAAAAAAAAAAAAAH MORII MORRII XD! SUBE MAS MARTHA:$
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 27th 2011, 19:15

new lectora seguila se ve nuenisma y los cap
buenisimos asi q sige
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 27th 2011, 21:14








Bueno chicas... gracias por sus comentarios....



Y bueno... por ahi pidieron maraton...

¿Aceptarian un Mini-Maraton?

Es que la nove es re corta y pues con un maraton se iria muy rapido...

Bueno... mañana subo un mini maraton... gracias por sus comentarios Wink


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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 27th 2011, 21:47

T_T sube!
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 28th 2011, 16:31

No puedo creer q despues de tanto time no hayas puesto mas kap...
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 28th 2011, 16:34

HEY ES HOY EL MINI MARATON COME ON ESTOY Q ME MUERO
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 28th 2011, 16:37

O.O........................................LA AMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEÉ
!!!!!!!!!!!!!!!!!!! LA AMEEEEEEÉ Twisted Evil
PERO SIGUELA, QUE DESDE HACE TIEMPO NO SUBES PLEASEEEEEEÉ
Lloron



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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 28th 2011, 18:52

Ohhh yes, mini-maraton!!!
quiero mini-maraton!! Very Happy
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 28th 2011, 21:12

PON EL MARATON AGHhhhhhhh
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 29th 2011, 13:38







¡Lo se, lo se!

Bueno, siento no haber subido ayer, pero me salio un inconveniente...

Soy mama adoptiva y mi hija se puso malita... y pues no me acerque para nada
a la compu todo el dia de ayer...

Pero no se espanten, chicas, claro que aun recuerdo lo que acordamos...

Si tengo suerte, hoy lo subo... aunque admito que sera mas posible que el
Sabado suba todo...

(Mi hija es mi mascota, mi perrita Destiny)

Y pues lleva apenas 3 meses y necesita atencion... y educacion...

Ya que es muy rebelde mi perrita... les aseguro que no les gustaria vivir en mi casa Wink

Bueno, me voy, para que pueda editar bien y suba Wink

Las quiero, no lo olviden Wink





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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 29th 2011, 20:38

KPI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 29th 2011, 20:48











* * *

__________ ___________ (Tu Apellido) lanzó una mirada nerviosa hacia el interior de la sala de estar. Sus hombres estaban hablando atentamente. Todos habían sido una parte de su vida al menos los últimos tres años, por lo que se conocían entre ellos. Eran incluso amigos… de alguna manera. Pero habría apostado que ninguno tenía idea de cómo se sentía acerca de todos ellos. Temía su reacción si lo hicieran.
Gracias a Dios que esta fiesta empezaría pronto. Dejaría que otro se abriese paso entre la testosterona que invadía su sala de estar. Una vez que el ambiente empezó a ponerse denso, ella salió disparada. Era eso o el bochorno.
—¿Necesitas ayuda, ___? —Kevin sacó la cabeza por la puerta acristalada.
Ese cabello castaño salvaje y ondulado de él le hacía desear arreglárselo, pasar los dedos por él. Pero los ojos verdes la enternecían sin excepción. Tenía el corazón más grande… y la sonrisa más sexy que jamás hubiese visto.
—Estoy bien. Pero ¿podéis ir a buscar la nevera del garaje y poner a enfriar las bebidas?
—Lo haré. —Él dudó—. ¿Estás bien?
Ella evitó su mirada. Si lo miraba… a cualquiera de ellos… no era seguro lo que sus ojos revelarían. Nick estaría furioso, Kevin dolido y Joe… lo entendería como que se marchara.
Concentrada en la vajilla de plástico que colocaba en la mesa del patio, ________ murmuró:
—Genial. Cuando las personas empiecen a llegar, sólo hazlas salir al jardín.
Kevin suspiró. Algo estaba mal en él, en todos los muchachos. No era la temporada de fútbol todavía, así que el equipo favorito de ninguno de ellos había perdido últimamente. Kevin nunca permitía que el trabajo lo estresase. Ella se preguntaba si estaba teniendo problemas con su novia… entonces decidió que no quería saberlo. (¡Goodbye a la novia! Porque ahora será EX)
La puerta se cerró y ella suspiró aliviada. Si sólo pudiese apañársela con esos tres durante la tarde y luego ahuyentarlos después de la fiesta, podría escapar a su vida de fantasía. Por lo menos faltaban cuatro horas para marcharse. ¡Mierda! Echó una mirada al reloj y comenzó a contar…


* * *


—¿Nada? —preguntó Nick tan pronto como cerró la puerta.
—No, tío. Ella está en su propio mundo. —Uno que no los incluía. Kevin resistió el deseo de maldecir.
—¿Qué creéis que desea de un hombre? —preguntó Joe.
—Si yo fuera experto, entonces no os lo estaría diciendo. Estaría saliendo con ella.
Nick asintió con la cabeza.
—No parece importarle el dinero. Dios sabe que probé esa ruta.
—No. —Kevin agarró otra cerveza, luego se dirigió al garaje, haciendo señas a los demás para que se le unieran—. Ella está más cómoda con su habilidad para conseguir su propio dinero.
—Además, no se impresiona para nada con un motor rápido. También intenté eso —confesó Nick.
—Oye, corté el césped sin camisa durante un mes, luego entablaba conversaciones con ella, esperando que mirara. Su mirada permaneció pegada por encima de mi cuello.
Joe era bombero y pasaba casi todo su tiempo libre haciendo pesas. Si ______ fuese a estar entusiasmada por el cuerpo de algún tipo, sería el de Joe.
Kevin recuperó la nevera, luego abrió el congelador del garaje y comenzó a echar bolsas de hielo dentro. Los otros le echaron una mano.
—He sido su confidente, su paño de lágrimas, su cita de baile de graduación cuando la que tenía la abandonó a última hora… Nada de eso me sirvió tampoco.
—Tú conociste a Sterling. ¿Cómo era? —Nick hablaba en voz baja. Siempre. Sin embargo su voz transmitía la energía de sutil demanda.
—Fácil de llevar. Gran sentido del humor. Una especie de espíritu errante.
—Eso me excluye —reflexionó Nick mientras comenzaba a echar cervezas, vinos afrutados, agua y bebidas suaves dentro del frigorífico.
—Sin embargo su novio anterior a ése era un tipo con dinero que tenía varias joyerías. Vitrina deslumbrante. Por supuesto, también era un idiota. No creo que ella os pusiera en ese molde o tú no estarías aquí —le dijo a Nick, luego se preguntó por qué estaba tratando de hacer que la competencia se sintiese mejor.
La verdad era que a él le gustaban Nick y Joe. Y se sentía bien de estar hablando del tema intocable.
Terminaron de meter las bebidas bajo el hielo con relativa calma, pero el cerebro de Kevin estaba haciendo horas extras. Una mirada a Nick… cuyo cerebro nunca se detenía… demostró que el jefe de ___________ también estaba perdido en sus propias reflexiones.
Hasta que habló.
—¿Estaríais todos de acuerdo en que preferiríamos ver a _______ feliz con uno de nosotros que con algún hijo de puta que la pudiese maltratar?
Kevin vaciló y echó un vistazo a Joe. Finalmente, ambos asintieron con la cabeza. Sí, él odiaría muchísimo dejarla ir, pero si no podía tenerla, al menos sería más feliz sabiendo que estaba con alguien que la quería, que tenía sentimientos genuinos por ella, que la cuidaría.
—Yo, también —dijo Nick—. Creo que Kevin tiene razón, caballeros. Lo que necesitamos es un plan.
—¿Un plan?
Kevin rió ante la confusión de Joe.. El bombero era un gran tipo… pero Joe y un plan combinaban como la mezcla de gasolina y margarita.
—Tenemos que averiguar lo que tiene en la cabeza. —Y en su corazón, resolvió Kevin. Pero tenían que empezar despacio. El eterno sueño americano de la casita y dos niños era un buen objetivo para comenzar. En primer lugar tendrían que conocer lo que ella quería de una cita, de un amante. ¿Quién, si es que había alguien, estaba en su mente?
—¿Cómo? —preguntó Kevin, acertando al corazón del problema como de costumbre—. ¿Tiene un diario?
—No que yo sepa… pero no es como si ________ me lo contara todo. —Kevin se encogió de hombros, lamentando ese hecho.
—Podría tener un diario. Dios sabe que es capaz de escribir más que la lista de la compra —dijo arrastrando las palabras Joe.
—______ es un poco reservada. No estoy seguro de que ella escriba sus sentimientos.
—Tal vez porque es reservada, sería más probable que desnudara sus sentimientos en un papel que a otro ser humano. —Nick clavó la mirada en Kevin—. ¿O es que ella tiene alguna amiga íntima muy cercana que no conozco?
—No. Según ella, a las mujeres les gustan las compras, los chismes y esas series tipo Anatomía de Grey, que ella odia.
Joe frunció el ceño.
—Sí. No es el estilo de _______.
—¿Y ahora qué? —Kevin se pasó la mano por el cabello revuelto.
—¿Podrías tener una de esas conversaciones íntimas de mejor amigo?
—Sí. —Joe acogió con entusiasmo la cuestión—. A ver si ella cuenta.
—Ya lo intenté. Se sonrojó y dijo que hablar conmigo de sus fantasías y del último hombre cruzaba la línea de amigo. Le dije que era porque estaba buscando una novia y quería su consejo. Aseguró que sus deseos no coincidían necesariamente con los de nadie más y terminó la conversación.
—¡Maldita sea!
—Exactamente. Debe haber alguna manera para hacerla tropezar o inducirla a un estado de ánimo revelador, así podremos enterarnos de lo que quiere y por quién siente algo —murmuró Nick.
—¿La emborracho?
Joe extendió la mano y golpeó con fuerza a Joe en la cabeza.
—No, idiota. Algo que no la tenga vomitando o dándole dolor de cabeza. Sabes que no tolera bien las bebidas alcohólicas. Yo más bien intentaría algo menos taimado.
Mientras Kevin se agachaba para levantar la mitad de la enorme nevera por un asa, Joe la levantaba por el otro.
—Yo también, colega, pero actuar honestamente no está funcionando.
Nick sostuvo la puerta del garaje abierta.
—Él tiene razón.
—¿Qué estás sugiriendo? —preguntó Kevin—. ¿Seducirla?
—Lo intenté. —Suspiró Nick mientras atravesaban la casa, nevera en mano—. Ella me esquivó y luego me hizo caer en una trampa de una cita a ciegas con una Barbie que tenía idéntica personalidad de plástico.
—Yo también lo intenté. —Joe bajó la nevera al lado de la puerta trasera, luego miró afuera hacia _________, que estaba de pie en la sombra con la cara levantada hacia el cielo, los ojos cerrados, disfrutando del sol—. Ella se rió tontamente y empezó a hacer bromas sobre bomberos que piensan con sus mangueras.
—No puedo seducirla —admitió Kevin—. En primer lugar, yo no soy un mujeriego y en segundo lugar, la perdería. Ella piensa en mí como en alguien en quien puede confiar.
—Es por eso que estás atascado en la zona de amigo, amigo —le castigó Joe—. ¿Nunca trataste de hacer que te viera como un hombre?
—La besé una vez.
—¿Sí? —Eso llamó la atención de Joe.
—Pero teníamos trece años y su comentario fue que Zac Efron besaba mejor.
Joe se dobló de la risa. Incluso con una sola cosa en mente Nick esbozó una sonrisa.
—Lo que necesitamos es una prueba.
Con una ceja dorada levantada, Joe miró ferozmente a Nick.
—Hablas como un abogado.
—Lo soy; demándame. —El abogado sonrió y algo en sus ojos le mostró a Kevin por qué el tipo facturaba a dos grandes la hora. De repente, fulminó a Joe con una astuta mirada—. Vosotros, los bomberos, tenéis formas interesantes de acceder a una casa, ¿verdad?
Joe puso los ojos en blanco.
—Sí, con toda la sutileza de un mazo.
—Tengo una llave, muchachos —ofreció Kevin..
—Dásela —replicó Nick—. Voy a llamar a _______ después de la fiesta, a inventar una emergencia. Tú —clavó los ojos en Joe— vas a entrar a hurtadillas. Curiosea ese monstruoso ropero de ella, y su oficina en casa. Mira si tiene un diario o recuerdos o ha escrito cualquier cosa personal en su ordenador portátil. Revisa su correspondencia, sus mensajes de voz. Busca a través de sus llamadas recientes y mira si está con alguien.
—No sé, tío… ¿Qué pasa si me atrapa?
La mirada de Nick perdió lo poco que tenía de ligereza. Parecía como si se estuviese resistiendo a agarrar a Joe de la camisa y zarandearlo hasta hacerlo entrar en razón.
—Ten cuidado y no lo hará. Sólo tráenos alguna información o estaremos metidos en este infierno por tiempo indefinido.
Joe suspiró.
—¡Joder!
—Llámanos tan pronto como hayas terminado tu reconocimiento —dirigió Nick—. Entonces conjuntamente decidiremos el mejor curso de acción, independientemente de lo que encuentres, ¿de acuerdo?
—Cuenta conmigo.
Kevin vaciló. No le gustaba espiar a _____. No le gustaba mentirle o invadir su intimidad… pero así mismo no le gustaba estar separado de la mujer a la que adoraba. No había hecho ningún progreso con ella desde ese beso casto de adolescente. Quince años más tarde tal vez era hora de probar algo nuevo.
Esperando con ansias no arrepentirse de esto, entregó las llaves de la casa de _______ a Joe.










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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 29th 2011, 20:52
















Capítulo 2






La fiesta fue una verdadera tortura. Los festejos del Día del Trabajo, la cerveza fría y los buenos amigos aparte, ver a ______ en bikini rojo sangre por poco no había sido la ruina de Joe. La pálida turgencia de sus pechos casi desparramándose del sostén de su bikini, esa cintura tan ridículamente pequeña por encima de las caderas escandalosamente exuberantes y los muslos… Maldita sea, se puso duro otra vez sólo de pensar en ella.
Vaya mierda que no fuera el único empalmado por _______. Joe hizo una mueca. Los sentimientos de Kevin por ella eran profundos, verdaderos y duraderos, y Nick, un hombre conocido por no detenerse ante nada ni nadie una vez comprometido, tenía la intención de convertirla en su sumisa. Sin embargo, Joe se negaba a salir a la fuerza de la vida de ________ por lealtad o autoridad. Él ardía por cada pedacito de ella tanto como los demás.
Pronto, él le haría ver eso. De algún modo.
Nick podría haber proporcionado un plan para que pudieran enterarse de los sentimientos de ________. Kevin podría haber proporcionado la clave para que pudieran investigar lo que podría estar en su corazón. Pero Joe tenía la intención de aprovechar al máximo la oportunidad de hacerla suya.
Se había escabullido durante la fiesta más temprano y había hecho algo ideado para asegurarse de que ________ llamaría a Joe esta noche después del encargo falso de su jefe, entonces lo invitaría a pasar. Todo lo que tenía que hacer era esperar.
Caminando de arriba abajo por el dormitorio, clavó la mirada fuera de la ventana otra vez… directamente en la de _______. A Dios gracias, su hermosa vecina nunca cerraba las persianas.
Finalmente, ella entró en la habitación y se despojó de su vestido de playa. La parte superior del bikini le siguió, a continuación la de abajo… y ella se quedó de pie dichosamente desnuda. Y bellísima.
Joe anhelaba que las paredes, las ventanas y las verjas no los distanciaran. Mataría por ver esa piel hermosa de cerca. Por tocarla.
Para lograr su cometido personal, tenía que ayudar primero en el colectivo.
Rápidamente envió un texto a Nick:
Finalmente todo el mundo se ha ido. Llámala ahora.
Menos de treinta segundos más tarde, _________ saltó, se pasó el vestido sobre la cabeza y bajó como una flecha al vestíbulo.
Un minuto más tarde, Joe estaba tranquilo mientras abría la puerta principal con la llave de Kevin y se deslizaba dentro, cerrando detrás de él. Probablemente debería esperar para ver si Nick podía sacarla de la casa para este “mandado”, pero la impaciencia lo exasperaba. Además, para salir, ________ tendría que cambiarse de ropa… Lo que significaba que tendría que desnudarse primero. No podía pasar por alto la oportunidad de verla de cerca y en persona.
Una vez dentro, Joe oyó a ________ en el teléfono, yendo y viniendo por la cocina. Los tonos respetuosos que usaba con Nick lo sacaban de sus casillas.
—He bebido demasiado para conducir hasta la oficina esta noche, señor, pero le prometo que estaré allí temprano y terminaré de corregir el texto de ese informe para usted.
Un momento más tarde agregó:
—Tomé dos margaritas más después que usted se fue —a continuación—, no me di cuenta que necesitaría mi ayuda esta noche. —Ella suspiró—. Me doy cuenta que eso no es bueno para mí. Lo siento, señor.
_________ se movía inquieta.
—No, no tengo planes para el almuerzo —otra pausa—, mi trabajo es ayudarle de cualquier manera que pueda, señor. Contaré con asistir a la reunión con usted. ¿Necesita que haga reservas para el almuerzo?
Joe hizo una mueca ante el tono de ________. Sonaba jadeante, casi excitada. A su jefe le gustaba atar a las mujeres y mangonearlas. Por un lado, le molestaba. ¿Su independiente __________ metida en eso? ¿En serio? Por otra parte, la idea de ver a ________ amarrada y lista para aceptar lo que fuere que él quisiese darle lo calentaba. Le gustaba más la imagen sin Nick en ella.
Suspirando, Joe apartó la idea a un lado y atravesó lentamente el vestíbulo y la sala de estar, rodeando la parte de atrás del comedor, luego asomó la cabeza en la cocina y el estudio. Tuvo suerte; _________ estaba mirando por las puertas francesas hacia el patio trasero en sombras, respondiendo sumisamente todavía a otra de las órdenes de Nick Miller.
Mierda.
Se preocuparía por el jefe de _________ más tarde. Después de todo, ella podría estar intrigada con Nick, pero no le había permitido tocarla. Tal vez no tenía ningún sentimiento real por el tipo y simplemente reaccionaba instintivamente a la orden en la voz de un jefe. Joe esperaba como el diablo que el respeto no significara nada.
Joe entró en el vestíbulo oscuro, luego se arrastró a la habitación de huéspedes y oficina casera y cerró la puerta detrás de él.
Su ordenador zumbaba bajo. Una búsqueda rápida en las carpetas reveló nada más que unos pocos archivos impositivos, su lista de reproducción de música, fotos familiares y en su mayor parte correos electrónicos relacionados con el trabajo. Todavía estaba registrada en su muro de Facebook, pero la pantalla tenía saludos de unos pocos amigos de la secundaria deseándole feliz Día del Trabajo. Nada de un amante.
Después, Joe recogió el móvil, el que estaba apoyado al lado de su portátil. Echó un vistazo a sus últimas llamadas entrantes y salientes. Su madre, su tía, su prima, Nick. Kevin, él mismo y punto. Si ella tenía un amante, no se estaba comunicando con él, y ese no era el estilo de __________.
Mierda. ¿Y ahora qué? Tal vez guardaba un diario. Miró alrededor de la pequeña habitación, registró los cajones del escritorio. Aparte de facturas y documentos de identificación de la casa, estaban vacíos. Tal vez el diario estaba en su dormitorio…
Andando de puntillas por el pasillo, Joe podía oír a ________ murmurando algo en más de esos tonos respetuosos que le hacían rechinar los dientes. Bastardo suertudo, Nick.
Con una sacudida de cabeza, Joe se deslizó en el dominio privado de ________ y fisgó su pequeño bikini rojo sobre la alfombra pálida. Su polla se endureció en una prisa dolorosa. Se había visto fabulosa en eso, riéndose, haciendo de anfitriona, tan natural e inconsciente de lo hermosa que se veía con esos ojos oscuros y danzantes y la profusión de rizos marrones rojizos. Él sabía que ella se veía incluso mejor sin el bikini.
—No, señor. Realmente estoy borracha. Y cansada. Prometo que estaré allí temprano.
Maldita sea, Nick no había sido capaz de sacarla de la casa. Así que ahora su tiempo era realmente limitado. Joe se obligó a concentrarse.
Miró por su tocador, diseminado con las llaves del auto, alhajas y otras chucherías. Nada que destacar. Su cama arrugada estaba sin hacer, la diminuta mesita de noche cubierta por una lámpara pequeña, una vela y lo que parecía un libro romántico bastante picante. ¿Esa tapa tenía una mujer con más de un tío en el frente?
Mientras intentaba alcanzarlo, oyó a _________ decir:
—Sí, sé que usted me reprenderá, señor. Lo que fuere que sienta que es necesario, lo entiendo. —Hizo una pausa—. Buenas noches.
Luego ella golpeó ruidosamente el teléfono en su base, y comenzó a caminar con pasos largos por el pasillo, los pasos resonando por los suelos de madera dura.
¡Escóndete! Él se abrió paso entre los confines oscuros del vestidor, gateó detrás de los vestidos a lo largo de la pared posterior, rezando para que no lo encontrara antes de que pudiera salir. De lo contrario, tendría que tener una buena explicación para estar allí. La que no tenía. Y habría un castigo duro.
________ entró en el dormitorio con un suspiro tembloroso y se lanzó directamente a su mesa de noche. A través de la rendija de la puerta, pudo verla abrir bruscamente un cajón. Sacó un par de bolsas de papel arrugado y las rompió. A medida que ella sacaba los objetos, Joe apretaba los puños para contener su gemido.
Su conejo a pilas y un vibrador delgado y curvo.
Iba a masturbarse. ¡Joder!
Dejando caer los artículos sobre la cama, _________ desgarró las cubiertas, se puso los auriculares de su iPod en los oídos, encendió el reproductor de MP3 y luego se acostó. Su piel se veía tan perfecta y hermosa sobre las sábanas oscuras. Su respiración se entrecortó, levantando el pecho con cada suave inhalación, los pezones duros apuñalando el aire. Joe se puso completamente duro de nuevo. Sí, le encantaba observarla por la ventana, ¿pero estar a meros centímetros de distancia de ella? Sin duda, entraría en combustión espontánea.
Antes de mudarse cerca de _________, había preferido a las chicas altas y flacas, con cabello lacio y piel bronceada. Una mirada a ________, y apenas había mirado a otra mujer. Cuando la encontró, cuando oyó su risa y experimentó su calidez, fue hombre muerto.
Ella cerró los ojos y respiró profundo. Hora de llamar a los demás por un plan alternativo. Iba en contra de sus principios contarle a los otros los momentos privados de ________, muchos de los cuales él había observado desde la ventana de su propio dormitorio, polla en mano… pero no podría salir de la casa de ________ sin ser descubierto sin la ayuda de ellos. Maldita sea.
Aporreó la marcación rápida de Kevin. Ni un segundo más tarde contestó.
—¿Qué encontraste?
—Espera un segundo —susurró, sin saber lo fuerte que podía estar su iPod.
Luego se dio vuelta y marcó a Nick, quien contestó inmediatamente.
—¿Y bien?
Joe habló en conferencia con los hombres.
—No he encontrado nada útil y ahora está masturbándose. Estoy escondido en el vestidor, tratando de imaginar cómo mierda voy a salir sin ser atrapado. ¿Ideas?
—¿Masturbándose? —se atragantó Kevin.
—Sí. Está desnuda sobre la cama con sus juguetes sexuales. Y luce terriblemente caliente.
—Maldita sea —gruñó Nick—. No la mires.
—¡Chúpamela! —le respondió Joe bruscamente—. Está a tres metros delante de mí. Por supuesto que voy a mirar.
—¿Oiría el timbre del teléfono? —espetó el jefe de ________—. Si puedo quitar tus ojos de ella llamando otra vez…
—No lo oiría. Está escuchando su iPod. Pero no puedo pasar caminando junto a ella; podría verme.
La luz de la luna y del poste de alumbrado cercano filtraban la luz a través de las tablillas de las persianas. Joe observaba a _______ preparándose para ir al grano. Tuvo que reprimir un gemido ante la vista.
—¡Oh, diablos! Se está acunando los pechos. —Sus pechos voluptuosos, llenos y apetitosos—. Y está pellizcándose los pezones. Maldita sea…
Nick gruñó una maldición.
—Si vas a observar esto, entonces vas a compartir los detalles. Cada uno de ellos.
El tono cabreó a Joe.
—¡Vete a la mierda!
—Yo te ayudé para que entraras en su casa con una llamada telefónica y un plan —sostuvo Nick—. Kevin te prestó su llave. Si un espectáculo tan magnífico va a caerte como llovido del cielo, vas a compartirlo con nosotros. O no te ayudaremos con una estrategia de salida.
Cómo si no lo hubiera probado una y otra vez, Nick demostraba una vez más por qué era uno de los abogados más solicitados en Texas. El hombre podía discutir de plano con cualquiera y ganar.
—Bien —dijo Joe con los dientes apretados—. Se está raspando los pezones con las uñas.
Joe podía percibir la excitación de ellos por el teléfono. Sentía la misma sensación de excitación… la que sólo se multiplicó cuando ________ deslizó su mano por el abdomen plano, bajando como una caricia hasta el interior de los muslos. Ella separó las piernas. Él tragó saliva.
—Tócame…—murmuró ella—. Sí.
Hundió los dedos dentro de su coño, y Joe casi enloqueció.
Kevin se sofocó.
—¿A… acaba de suplicar a alguien que la toque?
Joder mierda…
—Sí.
—¿Alguna idea de quién desea que la toque?
—¿Dónde está ella imaginando a alguien tocándola? —ladró Nick.
Antes de que él pudiera contestar, ________ levantó los dedos de entre las piernas y Joe obtuvo un buen vistazo.
—Mierda, está mojada.
—¿Ves su coño? —exigió Nick.
—Es una palabra horrible —reprendió Kevin.
Nick se burló.
—¿Te gusta más vulva?
Joe los ignoró.
—Son sus dedos. Están mojados.
Kevin tragó.
—¿De verdad se tocó?
—Tío, lo hace todo el tiempo. —Joe puso los ojos en blanco.
Ella dejó escapar un suspiro tembloroso.
—Creo que voy a explotar.
Fácil relacionar con esa sensación, especialmente cuando _________ comenzó una fricción lenta y rítmica de su clítoris.
—Por favor… —gemía ella—. Así. Oh, sí… —Levantó las caderas—. Lo deseo…
—Maldita sea —gruñó Nick—. Se lo daré. Sin descanso. Hasta que me suplique que me detenga. Cuando lo haga, sólo le daré más.
No si Joe tenía algo que decir sobre eso. Ese sería su privilegio.
—Pero no puedo —susurró ella—. Demasiado…
Maldita sea, ¿a quién imaginaba compartiendo su placer? ¿Qué diablos le hacía su amante imaginario? ¿Qué le decía?
Un momento más tarde ella agarró el delgado vibrador, lo giró, lo encendió y se lo metió suavemente. Su espalda se despegó de la cama cuando desapareció dentro de su cuerpo.
—Oh, Dios mío… —sollozó ella.
—¿Qué? —espetaron Kevin y Nick.
—Está usando el vibrador.
________ enfatizó el anuncio de Joe con un grito de placer. Llenó la habitación, calentándole la sangre. En el teléfono, Kevin gimió.
El silencio de Nick tenía su propio sonido de contención cuidadosa. Esperaba que ninguno de ellos hubiera tomado su polla en la mano. Lo último que él quería escuchar era a algún otro tío correrse con los gritos de placer de _________.
Aunque tuvo que admitir que estaba tentado de acariciarse al compás de sus gemidos.
Con una mano, metía y sacaba el vibrador delgado de su cuerpo hambriento, los sonidos de su carne jugosa empujando al límite su control. Finalmente, tener una banda sonora para esta escena lo estaba matando.
Con la otra mano, buscaba a tientas el conejo. Primero encontró la base, lo giró y lo encendió, luego agarró con firmeza el juguete púrpura zumbando y lo arrastró entre sus piernas, instalándolo directamente sobre el clítoris.
—¡Sí! ¡Oh Dios! ¡Lo necesito! Es tan bueno…
—No puedo escuchar esto y no hacer nada. Voy para allá —gruñó Nick.
Todo dentro de Joe protestó.
—Quédate dónde estás, maldita sea. Vas a ayudarme a salir de aquí cuando ella se corra, pero esto no es una fiesta.
Ella jadeaba.
—Por favor. Oh, Dios…
—No puedo soportarlo —masculló Kevin—. ¿Qué está haciendo?
Ruborizándose. Arqueando la espalda. Mordisqueándose el labio. Aferrando sus juguetes. Gimiendo. Y…
—Corriéndose.
—Te amo… a ti… a ti… —jadeaba ________.
Luego ella rasgó el aire con un grito rasposo y estridente que continuó, convirtiéndose en un gruñido bajo de satisfacción que casi tuvo a Joe llegando al clímax en sus vaqueros.
—Voy a azotar el culo de esa mujer por esta tortura tan pronto como consiga poner mis manos sobre ella —prometió Nick.
—No puedes golpear a una mujer—protestó Kevin.
Antes de que Joe pudiese decir que no le importaría ver a ________ con un trasero rosado, contestó el jefe de ella.
—¿Tan probable es que olvides el sonido de su orgasmo? ¿Nunca? ¿Cuántas veces rondará tu cabeza en los próximos días? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Cuántas veces te masturbarás con ello y le rogarás a Dios haberlo oído en persona porque le habrías dado aquel gran placer? ¿Cuántas veces después de tu auto-inducido orgasmo quedarás amargamente desilusionado porque sólo estabas torturándote con el sonido porque no sabes con quién mierda está fantaseando cuando se lleva al orgasmo?
Nadie dijo nada durante un minuto largo. Joe podía oír a ________ jadeando mientras poco a poco volvía a respirar con normalidad. En el teléfono sus otros dos admiradores, cada uno luchando por controlarse.
—Tienes razón —dijo Kevin finalmente—. Nunca olvidaré este sonido. Y dado que Joe no encontró nada en la búsqueda, aún no sabemos a quién desea.
—O a quien ama —agregó Nick—. ¿Estáis seguros que ninguno de vosotros sabe de otro hombre en su vida?
—Nosotros somos los únicos hombres que alguna vez visitamos su casa —dijo Joe—. Tengo a la fisgona señora MacDermott enfrente observándola cuando estoy en la estación y ella siempre cloquea que incluso su nieta de catorce años tiene más novios que __________.
—No ve a nadie en el trabajo. La mantengo demasiado ocupada a propósito para tener un romance de oficina.
—Hablo con su familia cada dos semanas poco más o menos —dijo Kevin—. Ellos no mencionan un novio. Creedme, lo pregunto. Y hasta donde yo sé, a excepción de su cita con el dentista la semana pasada y las compras de comestibles, no ha estado en ninguna parte.
—Tal vez su amante es puramente imaginario. —Joe se estremeció cuando lo dijo. Eso echaría a perder bastante su esperanza colectiva.
—O es uno de nosotros y ella simplemente no puede decirlo —sugirió Kevin—. Me pregunto… ______ y yo hemos sido amigos durante tanto tiempo, tal vez piensa que sacar a colación el sexo sería embarazoso. ¿O cómo le dice una mujer a su jefe que está enamorada de él? ¿O a un vecino con el que nunca ha tenido una cita? Con todo lo que ____________ es de independiente, no creo que sea valiente con sus sentimientos.
—Otra cosa por la que tenemos que dar gracias a ese gilipollas de David —masculló Nick.
—Totalmente —coincidió Kevin—. Así que tal vez… sólo tenemos que seguir tratando de llegar a ella individualmente.
Nick dudó.
—Sigo pensando que la idea de Joe de emborracharla sería más efectiva.
—No me aprovecharé de ella cuando esté borracha —la desaprobación de Kevin atronó por el teléfono.
—Sólo quiero hacerle algunas preguntas, no atarla a la cama y follarla toda la noche… sin embargo ese plan tiene un gran atractivo.
—_________ y sumisión no deben estar en la misma frase.
Nick resopló.
—Esa es tu opinión. La cual, por cierto, es errónea.
—Mira, conozco los repugnantes juegos de dormitorios que practicas, pero ________ es demasiado dulce para excitarse con esa mierda.
La forma en que Nick se echó a reír no era agradable.
—Entonces, ¿por qué está mojada en el trabajo durante todo el día? ¿Y por qué se humedece más cuando le mando?
Esta discusión no llevaba a ninguna parte.
—Alto, los dos —insistió Joe.
—Vamos a darle una semana más o menos —sugirió Kevin—. Todos podríamos preguntarle por separado para ver de lo que podemos enterarnos, luego nos pondremos en contacto de nuevo.
—Podemos reunirnos en mi oficina al atardecer cuando ambos estéis disponibles.
—¿_______ no estará allí? —señaló Joe.
Nick replicó.
—Voy a exigirle que haga algo en otra habitación.
—¿Exigir? —A Kevin claramente no le gustó como sonaba eso.
—Soy bueno tanto siendo su jefe como siendo un Dominante. Ella obedecerá.
—Ella no es un maldito perro.
Joe suspiró.
—¡Basta! Cada uno de nosotros trataremos de forzar su respuesta por separado. Nos encontraremos en la oficina de Nick la próxima semana y seremos totalmente honestos sobre el resultado. A pesar de todo, antes la vería felizmente establecida con uno de nosotros que con algún perdedor que no conocemos y que podría lastimarla.
—Bien —masculló Kevin.
La voz de Nick fue segura.
—De acuerdo.
Kevin suspiró.
—¿Qué hacemos si, la próxima semana, aún no sabemos nada de los sentimientos de ________?
Joe se detuvo. Nick suspiró. Juntos dijeron:
—La emborracharemos.
* * *
El gozo dulce del orgasmo se fue cuando ________ abrió los ojos. El hormigueo en sus brazos y piernas se redujo y los latidos del corazón volvieron a la normalidad. Esa sensación eléctrica, tan llena de vida, lentamente se disipó, dejando algo lacerante y vacío en su lugar.
Lentamente, abrió los ojos. Y estaba sola. Una vez más.
Empujando a un lado los juguetes, se arrancó los auriculares, acercó las rodillas hacia el pecho y bajó la cabeza. ¿Cuánto tiempo podría permanecer en este limbo, deseando desesperadamente a tres hombres y no teniendo a ninguno, porque no sabía lo que ellos realmente sentían y tenía demasiado miedo de alterar el estado de las cosas? ¿Por qué no podía arriesgarse a elegir uno y potencialmente tener a los otros dos desapareciendo de su vida?
Kevin, sin el que ella nunca podría vivir. Él la conocía hasta la médula. Era la primera persona en quien pensaba cuando necesitaba un abrazo. A la única persona a quien había desvelado sus secretos había sido él. Al igual que le había escuchado a cambio. Su forma tranquila y sexy la dejaba sin aliento. Ardía por tocarlo, por descubrir cuánto más profunda podría ser su amistad. Prescindir de Kevin dejaría un agujero en su corazón del que nunca se recuperaría.
Nick… había estado trabajando para él durante casi cuatro años. No tenerlo en su vida la mataría. Sin él, temía transformarse otra vez de una mujer segura de sí misma e independiente al equivalente espiritual de un fondo de pantalla. Su autoestima remontaba el vuelo ante las miradas calientes de Nick. Él le había enseñado cuándo aplastar a los adversarios y cuándo mostrar compasión. La hacía sentirse vital, vibrante, necesaria… y del tipo de mujer que podía inspirar lo prohibido. La excitaba como ningún hombre lo hacía, su veta dominante era la esencia de sus fantasías. Simplemente… congeniaban.
Joe a menudo le recordaba no tomarse la vida, el trabajo, los problemas… o así misma… demasiado en serio. Él era su punto de vista positivo, su lado optimista. Le había enseñado que las cosas ocurren por una razón. Además de advertirla de ser tan sensiblera, compartía su pasión por las películas de humor adolescente y era su manitas a domicilio.
¿Cómo iba alguna vez a decidirse? Pero, ¿cómo podría seguir negando sus sentimientos… y temiendo los de ellos?
__________ suspiró. Había tenido esta discusión consigo misma mil veces. Y unas mil veces llegó a la misma conclusión. Tenía que guardarse su amor hacia ellos para sí misma.
Levantándose lentamente, caminó con suavidad hasta el cuarto de baño y cerró la puerta. Un fastuoso baño de espuma podría relajarla lo suficiente como para dormir. Por supuesto, podría darse otro orgasmo… pero el placer sin sus hombres de fantasía… Kevin, Joe y Nick… estaba perdiendo su encanto.
Y la depresión después era más dura a causa del clímax. Giró el grifo de su temperamental bañera, rezando por agua caliente. Y esperó. Y esperó.
El agua fría se derramaba sobre la punta de sus dedos. ¡Maldita sea esta bañera!
Gimiendo, __________ cerró los ojos. ¿Por qué ahora? Tenía tres hombres increíbles que tratar de limpiar de su corazón.
¿Llamar a Joe o rezar por un sueño que probablemente no llegaría? _______ se mordisqueó una uña despintada por un momento, luego suspiró. Sin respuesta.
Atravesó el vestíbulo con suavidad y agarró el móvil.
—Diga —respondió él.
¿Eso era todo? No ¿Cómo está mi vecina más sexy? O siempre pensé que llamarías, nena. ¿Sólo diga? Aún más extraño, la voz de Joe en el otro extremo sonaba forzada. Temblorosa.
—¿Estás bien?
Él tragó saliva.
—Genial.
Sonaba más como si un alien se hubiera apoderado de su personalidad. Pero si no quería hablar de lo que le estaba molestando, ella no iba a presionarlo. Más de una vez, ella había estado deprimida por su situación desesperada con estos hombres estupendos, y Joe la había animado a confiarle sus problemas. Pero ella se había quedado callada. No podía ejercer presión ahora y esperar que él se explayara si ella no estaba dispuesta a hacer lo mismo.
—¿Es un mal momento? Si estoy interrumpiendo algo…
—No, en absoluto. Estaba deseando verte de nuevo.
Dios, le encantaría verle también. Y eso era muy peligroso.
Ella hizo una mueca.
—¿Incluso si es para arreglar mi bañera?
—Por supuesto. Ya mismo voy.
Antes de que pudiera decir nada, él acabó la llamada y ella escuchó el golpe en la puerta principal. Maldita sea, debía estar caminando y hablando al mismo tiempo. Y ella seguía de pie aquí desnuda.
Poniéndose rápidamente su vestido, bajó corriendo al vestíbulo y abrió la puerta. Contuvo la respiración. Joe estaba allí de pie, con unos vaqueros descoloridos y una camiseta gris ajustada que se pegaba a cada músculo duro y marcado. La brisa agitaba su cabello rojizo y corto. Esos ojos mieles eran como láseres, aferrados a su rostro, luego bajando suavemente en una mirada caliente hasta la cremallera cerrada justamente por encima de su escote. Como él la deseaba. Sus pezones se elevaron al máximo.
Ser consciente de que no llevaba puesto nada debajo de la pieza delgada de toalla blanca era filoso como una cuchilla… y muy desconcertante.
La mirada entornada de Joe se aferraba a sus pechos. Él se agarró al marco de la puerta y levantó los ojos hacia su cara nuevamente. Nunca había visto este lado de él. Sin bromas ni risas. Ni coqueteos. El deseo se reveló a través de su expresión, tensa, dura, sin concesiones. Aunque no dijo una palabra, ni hizo un movimiento, su necesidad detonó como una bomba entre ellos. La explosión la sacudió.
Ella tragó con fuerza, se estremeció. ¿Debería dejarlo entrar? ¿Qué pasaría si lo hacía?
Nada. Era fuerte; tenía que serlo. Darle lo que ella deseaba… lo que ambos deseaban… alteraría la delicada relación que tenía con los tres hombres.
—Pasa —las piernas le temblaban mientras daba un paso atrás para dejarle entrar.
Él se rozó contra ella cuando entró al vestíbulo y ella reprimió un jadeo ante la avalancha de excitación. Un fogonazo de vertiginosa necesidad la invadió.
Dios, esto era mil veces más poderoso que cualquier orgasmo que se hubiera dado y él apenas la había tocado.
—Tus mejillas están ruborizadas, __________.
Me he estado acariciando y pensando en ti.
Forzando una sonrisa temblorosa, cerró la puerta encerrándolos en la intimidad de la casa.
—Tuve una pelea con la bañera y perdí. Sabes cómo soy cuando pierdo los estribos.
Las comisuras de la boca de Joe se levantaron, pero no fue exactamente una sonrisa.
—¿Cuál es el problema?
Mientras _________ se retiraba por el pasillo hacia su habitación, esperando que la pequeña prenda blanca le cubriese completamente el culo, repelía un pánico creciente. Nada era diferente esta noche. Podía dejar a Joe entrar en su dormitorio… lo había hecho una docena de veces por lo menos. Él entraría, iría directamente al baño, arreglaría el problema, coquetearía y después se iría. Esta era la misma mierda de siempre, diferente día.
Pero esta noche, él le tocaba la parte baja de la espalda, su cuerpo grande revoloteaba detrás de ella, su pecho le rozaba la espalda. Su aroma a tierra y pino, la envolvía. Sus rodillas se debilitaron de nuevo.
—¿__________? ¿El problema?
Bien.
—La necesito caliente.
—Me encantaría dártela tan caliente como puedas soportar —le murmuró al oído.
Oh, Dios. Sus palabras bajaron temblorosas por su columna.
—Me refiero al agua.
Su expresión le dijo que él no la creyó. Ella no estaba segura de hacerlo tampoco.
Cuando doblaron la esquina del dormitorio, _________ respiraba nerviosa. Diez minutos. Si él le hacía insinuaciones amorosas, entonces ella podía ser fuerte y resistirlo ese tiempo.
—Abrí el agua hace unos minutos y… —se arriesgó a mirarlo por encima del hombro.
Él clavaba la mirada en su cama, en el conejo y el vibrador que había dejado accidentalmente allí.
La mortificación se precipitó sobre ella en una ola caliente y apestosa. Oh, por favor no le dejes sospechar que me he estado masturbando pensando en él…
—Acondiciona la temperatura del agua. Por favor —ella lo empujaba hacia el cuarto de baño.
Joe no se movió un centímetro. En cambio, la atrajo hacia sí y apoyó las manos en sus caderas. Posiblemente ella no se podía perder su erección contra su vientre, caliente y apremiante. __________ se estremeció de nuevo.
—____________, nena…
Ella cerró los ojos para evitar la mirada inquisitiva.
—No digas una sola palabra.
—Está bien. Tú tienes necesidades. Quiero satisfacerlas.
En este momento ella lo deseaba también, tan desesperadamente, que casi podía saborearlo. Sería salado, almizclado y tan malditamente masculino…
—Es complicado.
—No tiene que serlo. Yo nunca te lastimaría. Sólo quiero cuidar de ti de todas las maneras que me permitas.
Oh Dios, oh Dios, oh Dios. Tenía que parar esto ahora y conocía una única manera de ahuyentar a Joe en un santiamén. Él odiaba a las mujeres pegajosas. Tres se habían encariñado con él en la barbacoa comunitaria del mes pasado. Las había rechazado fríamente.
—No sería justo para ninguno de nosotros. Tengo veintiocho años, Joe. Quiero casarme, empezar a tener hijos. Eres un par de años más joven y…
—Hagámoslo.
La mandíbula de ________ se cayó.
—¿T… tú quieres casarte conmigo?
—¿Contigo? Por supuesto. Pienso en ti… Maldita sea. Constantemente. Así es mi deseo. —Le acarició la mejilla—. Y mi amor.
Ella parpadeaba, respiró estremecida, aferrándose a sus voluminosos bíceps para sostenerse. ¿Estaba tratando de decirle que no sólo la deseaba, sino… que la amaba?
—¿De veras?
Una sonrisa asomó a los labios de él mientras la mano se movía suavemente por el hombro de ella.
—Sé que nosotros normalmente compartimos las risas. Pero hablo en serio. Si creyera por un segundo que te casarías conmigo, estaría de rodillas con un anillo en la mano, suplicándote.
Su respiración temblorosa casi se convirtió en hiperventilación. Oh, Dios mío.
—Somos amigos, Joe.
—Podríamos ser mucho más. (¡Ohh si!)
—No tenía idea de que sentías esto con tanta fuerza.
—Eso eres para mí, __________.
—¿Cómo puedes saberlo? Quiero decir, nosotros nunca hemos… um… —Las revelaciones de Joe eran tan sorprendentes que no podía construir una frase coherente.
—¿Besado? ¿Tenido sexo? —arqueó una ceja dorada—. Podemos resolver eso ahora mismo.
La cama estaba en la visión periférica de _________. Podrían estar en ella… juntos… en los próximos minutos. Podía tener a Joe como su amante, tener una de sus fantasías cumplidas.
La tentación chocó contra ella. Se le hizo un nudo apretado en el estómago. Incluso la idea la humedeció. En el pasado, él le había sugerido sutilmente que quería acostarse con ella, lo envolvió en una broma provocativa o un doble sentido. Ella lo había ignorado. Nada cubría sus palabras esta noche.
¿Si lo rechazaba ahora, estaría haciendo lo debido? ¿O lo lamentaría?
—Estás pensando demasiado. Te deseo, me deseas. Te amo.
Él la miraba expectante, esos ojos verdes brillando con honestidad. La amaba.
En serio, realmente la amaba. ________ no podía mentirle. El momento era demasiado honesto, demasiado crudo, para cualquier otra cosa.
—Te amo mucho.
—Ah, nena… —Él sonrió y la estrechó en sus brazos—. Comencemos allí. Del resto nos preocuparemos más tarde.
Ella no debería. __________ lo sabía. Esto cambiaría su relación con Joe… y con Kevin y Nick
Pero cuando él se inclinó y apoyó la boca sobre la de ella con urgencia hambrienta, ella se perdió.
Era como abrazar a una montaña, grande, tierno, poderoso, innegable… toda una fuerza en sí mismo. Ante el apremio insistente de sus labios, se abrió para dejarle entrar. El barrido de él contra su lengua fue una gran explosión de sabor y sensación.
Vivificante y limpio, la llenó con un destello de sensación que la arrasó de excitación y necesidad.
_________ le echó los brazos alrededor de los hombros y se perdió en su toque. Él le acunaba la parte de atrás de la cabeza, prodigándole un beso de infarto detrás de otro hasta que ella quedó jadeante y dolorida.
Los juguetes no tenían nada en comparación con este hombre y ________ temía que, después de esta noche, nunca se saciaría con ellos otra vez.
—Nena —respiró él contra los labios—. No sé cuánto tiempo he querido… deseado.
—Sí, lo sé. —Más de lo que él podría imaginar.
—¿Piensas en mí cuando te tocas?
Habló con voz áspera y baja en su oreja, luego presionó la boca en la garganta, en la clavícula, en el montículo de su pecho por encima del vestido. Una de sus manos se abrió camino hasta la parte posterior de sus muslos hasta acunar su culo desnudo. Bajo ese tipo de asalto, _________ no podía ser otra cosa que honesta.
—Lo hago.
—Jesús —masculló sin aliento—. No lo hagas para ti misma nunca más. Te corres para mí. ¿Entiendes?
No era tan simple y ella trataba de encontrar las palabras para explicar, pero él le bajó bruscamente la cremallera del vestido hasta el abdomen y lo apartó de sus pechos.
—Joder —murmuró—. Eres preciosa, nena.
_________ tuvo que reprimir un impulso instintivo de cubrirse los pechos.
—Son grandes.
—Sí —dijo, como si eso fuese el hecho más maravilloso en la vida.
Él le acunó uno, el pulgar rozando el pezón. Ya estaba duro, pero su toque le produjo un placer temerario a través de todo el cuerpo. Se quedó sin aliento por la sensación eléctrica y sintió que su sexo manaba a raudales otra vez.
La boca de Jo cubrió la suya una vez más, ahora devorando, como un misil buscando el calor, anhelando. Ella se derritió como cera de una vela encendida cuando él le acunó el otro pecho, haciendo rodar el pezón, apretando. Su sexo se tensó de necesidad.
Un rato más tarde, él apartó bruscamente la boca.
—Cuando te beso, sabes asombrosa. Pero tengo que saborearte en todas partes.
La anticipación revoloteaba en su vientre, y antes de que pudiera parpadear, Joe se inclinó hacia su pecho, sosteniendo el pezón contra su lengua, encerrándolo entre sus dientes. La mordió, luego la reconfortó con una succión que la hizo gritar y asirse a él con más fuerza aún.
Mientras Joe movía la cabeza de un pecho a otro y repetía el proceso, metió su pie entre los de ella y le separó las piernas. Un instante después, sus dedos se movieron furtivamente a través de su clítoris y ella lloriqueó ante la dulce fricción de su toque.
—Eso es, nena. Estás tan húmeda para mí. Voy a hacerte sentir muy bien —le dijo con voz poco clara contra su pezón antes de chuparlo de nuevo.
Mientras ella permanecía de pie, temblando, necesitando, él se dejó caer sobre las rodillas y ajustó su boca sobre ella. ¡Eureka! Había pensado cien veces en Joe, Nick o Kevin dándole placer oral. Las fantasías no tenían nada que ver con la realidad.
Ante su grito, él le chupó el clítoris dentro de la boca, jugó con él utilizando la lengua y hundió dos dedos en la entrada resbaladiza y apretada.
Era como si el orgasmo que se había dado veinte minutos antes jamás hubiera sucedido. _________ nunca podía recordar un dolor tan agudo e implacable. Y él todavía no cejaba. Se limitó a levantarle el muslo sobre el hombro mientras golpeteaba la lengua sobre ella otra vez en una caricia malvada. ________ apretó las manos en su grueso cabello. Cuando él agregó un tercer dedo dentro de ella y frotó un lugar sensible que sólo su vibrador pequeño alguna vez había tocado, toda la sangre abandonó su cabeza. _______ juraba que iba a caer al suelo y suplicar.
Había extrañado el toque de un hombre, esa dura pasión… pero la necesidad de Joe la dejó estupefacta. El deseo colapsó sobre ella cuando le lamió la pequeña protuberancia de nuevo, atormentándola un segundo, comiéndola viva al siguiente.
—M… me voy a correr. —Por favor… Clavó sus uñas en los hombros de él, aferrándose al borde de cordura en el que no podía pensar, no podía respirar… y no le importaba.
—Lo esperaré con ilusión. —Sus dedos atinaron a su dulce lugar otra vez—. Muy pronto. ¿Cuánto tiempo ha sido para ti, nena? Estás apretada y no quiero lastimarte.
_________ no podía recordar que hacía mucho.
—Desde Sterling.
Joe se quedó inmóvil.
—¿Cinco jodidos años?
Ella asintió con la cabeza. Sin su toque, cada terminación nerviosa en su cuerpo ansiaba aún más.
—¡Joe!
—Nunca tendrás que volver a pedirlo, nena. Tendrás suerte si prescindes cinco horas de aquí en adelante.
__________ apenas había levantado las cejas ante esa afirmación antes de que Joe se pusiera de pie y se desabrochara los vaqueros. Ella atrapó un mero vislumbre de su polla prominente, gruesa y de punta roma, antes que él la levantara en sus brazos y le separara las piernas. Un segundo después la empaló, estirándola imposiblemente. Su carne punzaba y ardía mientras él se enterraba más profundo, empujaba más duro. La satisfacción estaba casi a su alcance.
Siguió el asombro. Esto estaba sucediendo. Joe estaba desnudo y profundamente dentro de ella. No era una fantasía o algo en su cabeza. Ellos estaban haciendo el amor y finalmente era real.
—Maldita sea, eres alucinante. Apretada. Caliente —masculló él contra su garganta—. Te amo.
En dos pasos llegó a la cama y la acostó, luego se hundió profundo dentro de ella.
La punta de la polla llameó contra su sitio repleto de nervios. Ella gemía mientras el orgasmo se aproximaba y se aferraba con fuerza de él.
Siempre había imaginado que el sexo con cualquiera de sus hombres sería increíble… eso había alimentado sus fantasías durante meses… pero esto estaba mucho más allá de todo lo que había imaginado. Mientras él se movía contra ella, la piel de ambos se humedecía más y más, adhiriéndolos. Las respiraciones estaban sincronizadas mientras empujaba aún más en su interior, con ferocidad, acunando su culo, coreando su nombre. Él saqueó su boca con abandono. A medida que pasaba cada segundo se ponía más duro, su respiración más áspera, el placer de ella más embriagador.
—¡Joe! —Ella le arañaba la espalda y besaba su recorrido a través de sus musculosos hombros, esforzándose por encontrarle.
—Necesito ver que te corres para mí, nena.
La quemazón detrás de su clítoris se hinchó, se aceleró. Sus músculos se tensaron. Su mundo se detuvo.
Luego explotó.
Ella gritó cuando el placer se disparó a través de su cuerpo. Joe se tensó, su polla hinchándose mientras gemía en la oreja de _________. Profundo en el interior, ella lo sintió grueso, pesado y caliente cuando él se corrió.
Volaba, ingrávida, eterna. Atesorada. Y también enamorada. De ninguna manera podría vivir sin tener a Joe así de nuevo.
Mientras sus movimientos se hacían más lentos, él le dejaba caer una lluvia de besos en la cara. Arrojándole los brazos al cuello, frotó su mejilla contra la de él, luego le acarició con la nariz el cuello.
Se sentía libre, renacida en los brazos de Joe. Para su sorpresa, las lágrimas le mojaban sus mejillas.
Cuando la realidad lentamente la golpeó, se convirtieron en sollozos desgarradores.
Estar con Joe había sido muy impactante, más allá de toda fantasía. ¿Qué ocurriría la próxima vez que vieran a Kevin o Nick? Joe la tocaría, asumiendo que ahora era su derecho. Kevin se sorprendería, posiblemente herido. Nick estaría furioso.
Los había perdido a los dos.
Y si ella apartaba a Joe en este momento, lo perdería, también.
¿Por qué había cedido a la tentación?
—Oye, nena, sin lágrimas. —Aún enterrado dentro de ella, Joe le retiraba el cabello de la cara—. No te lastimé, ¿verdad?
—N… no.
Pero él le había complicado la vida. Olvídalo. Ella se la había complicado. Joe meramente le había dado lo que ambos deseaban. Ahora ella tenía que hacer frente a las consecuencias.










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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 29th 2011, 20:56











Capítulo 3




—No te di permiso para irte, _______.
__________ agarró su bolso un poco más fuerte y maldijo en voz baja. Nicholas Miller, con su deliciosa y mejor exigencia, se paró detrás de ella. Normalmente era un profesional consumado, la orden sexual tan sutil en el tono, que ella a menudo se preguntaba si la había imaginado porque la deseaba tanto. Someterse a un hombre nunca se le había ocurrido… hasta Nick. Ella fantaseaba sobre eso constantemente, aunque en realidad él nunca trató de dominarla.
Hasta esta semana.
Después de su error del lunes por la noche con Joe, ella se había arrastrado al trabajo el martes por la mañana temprano con la esperanza de escapar a los recuerdos sumergiéndose en el trabajo. Gracias a Dios, Joe tenía planificado estar en la estación de bomberos las próximas cuarenta y ocho horas. Hasta que su siguiente turno finalizara, ________ esperaba que la oficina fuera su refugio de las sábanas revueltas sobre la cama que aún olían a sexo.
Nick hizo imposible la paz. Se dirigía a ella con un filo nuevo en la voz. Se paraba más cerca, la miraba con más intensidad, haciéndola temblar de necesidad.
El martes, había ido a trabajar repleta de un millar de recriminaciones, ahogándose en una tonelada de culpa. Cuando regresó a su casa, sus bragas estaban húmedas por el deseo que Nick le inspiró. Hoy, estaban empapadas y si ella no se escapaba de su jefe… Bueno, a él no se le escapaban muchas cosas de su atención. Y tan a flor de piel y confundida como ahora se sentía, no sabía lo que sucedería.
Después de cinco años de abstinencia, había tenido un amante. Ahora deseaba otro. ¿Qué le estaba pasando?
—Son más de las seis, señor —cerró los ojos, rezando para que él tuviera misericordia.
Ella tenía que calmarse o Nick adivinaría cuanto lo deseaba.
—Puedo ver la hora. No he terminado contigo. Deja tus cosas y ven a mi oficina. —Nick se volvió y cruzó la habitación, entrando en su dominio privado.
Su discurso era pura gilipollez… pero el tono era pura miel. Sin embargo, ella tenía que resistir… por su cordura y su futuro.
—Señor, necesito probarme un vestido para la boda de mi primo. Soy una de sus damas de honor.
—La prueba no comienza hasta dentro de una hora y media. —Él enarcó una ceja oscura—. Te necesito ahora.
Una orden directa, del jefe al subordinado. Con un suspiro, ________ colocó sus cosas en el escritorio y lo siguió.
La oficina estaba silenciosa ahora. Todo el mundo se había ido. Las luces estaban apagadas en las demás partes del edificio. El aire acondicionado se apagó con un clic. Con cada paso, ________ oía sus respiraciones temblorosas, el sonido de los pasos sobre la alfombra… Nick tamborileando con los dedos en la puerta abierta.
Con los ojos pegados a la cara morena y brillante, pasó junto a él. Y se mordió el labio. Su mirada la quemaba. El corazón de _______ vaciló ante la imagen. Él la deseaba. Por primera vez en mucho tiempo, no lo escondía. Dios, ¿por qué ahora, cuando se sentía tan débil?
Él cerró la puerta. El chasquido sutil encerrándolos en total privacidad hizo que se le tensara el estómago.
—¿Era Garrison con el que te oí hablar por teléfono hace un minuto?
El alivió se movió a través de ella. De esto podía hablar.
—Sí, señor.
Nick cruzó los brazos sobre su amplio pecho.
—¿Te ofrece un trabajo de nuevo?
Ella asintió con la cabeza.
—En Miami.
—¿Y tú le contestaste…?
Lo mismo que siempre le decía; que disfrutaba trabajando para Nick y se sentía demasiado leal para abandonar el barco. Incluso si le estaba ofreciendo más dinero, no valía la pena abandonar su casa, sus padres… y sus hombres.
—No.
Nick soltó el aliento y algo de la tensión abandonó sus hombros. Todos los días, en pequeñas formas como esta, él demostraba que la quería con él. Que le importaba. Se había metido en sus pensamientos. En su corazón.
—Muy bien —la alabó—. Ahora quiero preguntarte sobre tu conducta de esta semana.
La única cosa que ella realmente no quería discutir.
—Señor, lo… lo siento. No me estoy sintiendo bien.
El rostro de él se suavizó por un momento.
—¿Qué pasó? El lunes por la noche, en la fiesta, te veías radiante. El martes te arrastraste hasta aquí luciendo pálida y cansada, con los ojos hinchados y rojos.
—Tenía resaca.
—¿Duró dos días?
—Bien, luego me salieron las alergias.
—No tienes alergias. —Levantó una ceja oscura hacia ella—. No me mientas.
Maldita sea, era demasiado inteligente y siempre la ponía nerviosa.
—Señor…
—Estás distraída. Derramaste café en un informe importante esta mañana. No estás comiendo. —Ella abrió la boca y Nick levantó la mano—. Antes de decir una palabra, debes saber que no quiero más excusas ni mentiras. Quiero respuestas.
No podía dárselas. Si ella le dijese que había cometido un error maravilloso con Joe, Nick se enojaría. Incluso lo lastimaría. Casi cuatro años atrás, cuando ella le había dicho que no tenía amantes, él le había hecho jurar que si alguna vez cambiaba de idea, él sería el primero, el hecho de que fuera su jefe era una mierda.
Había faltado a su palabra.
—He… he tenido problemas de insomnio.
Eso, al menos, no era una completa mentira. Había estado demasiado preocupada el último día y medio para dormir mucho. ¿Qué iba a hacer cuando el turno de Joe finalizara y él llamara a su puerta? Y llamaría. Ya le había dejado tres mensajes. No supo cómo responderlos.
—Tal vez, pero algo lo causó. ¿Qué?
—N… nada.
—¿Sabes lo que le ocurre a las niñitas que me mienten?
________ tenía una muy buena idea.
Desde que se enteró que Nick era un Dominante, había estado leyendo novelas eróticas con hombres así. Sus fantasías con él siempre implicaban a su jefe atándola, dominando con maestría su cuerpo... con Joe y Kevin participando en sus castigos y su placer.
—¿T… tú las disciplinas?
—Sí. ¿Y sabes lo que eso significa?
________ contuvo el aliento. ¿La pondría sobre sus rodillas y le zurraría? Nick la agarró de la muñeca y la acercó bruscamente, la mirada implacable. Ella leyó la respuesta a la pregunta tácita. Sí, eso era exactamente lo que haría. Incapaz de apartar los ojos, sus entrañas aleteando, ella lo miró fijamente.
—Lo… lo siento. No dejaré que nada afecte mi trabajo de nuevo. —_______ no estaba segura de cómo mantendría esa promesa.
—No estoy preocupado por tu rendimiento en el trabajo; eres una empleada excelente, por lo que Garrison sigue tratando de contratarte a mis espaldas. Estoy preocupado por ti. Pero si me mientes de nuevo, no tendré reparo en disciplinarte.
Dios mío, ¿por qué incluso su amenaza la hacía humedecerse?
—No tienes derecho. —Ella trató que las palabras sonaran fuertes, antagónicas. Salieron jadeantes.
—¿Realmente quieres desafiarme en esto?
No. Porque si él torcía su dedo y se mantenía hablando así, ella se fundiría en un charco de deseo a sus pies. ¿Cómo incluso era posible eso? Estaba aún procesando su culpa por tener relaciones sexuales con Joe, y ahora…
—Por favor, señor. Esto no tiene nada que ver con el trabajo.
Nick clavó duramente los ojos en ella.
—Considérate fuera de hora, entonces. Te estoy hablando como un… amigo ahora, no como tu jefe. ¿Está claro?
Pero no sonaba amigable, sonaba agresivo.
—Sí, señor.
Él se acercó, caminando majestuosamente hacia ella en la pequeña oficina cerrada, obligando a _________ a retroceder hasta que su trasero golpeó con el borde del escritorio. Los ojos de Nick destellaban de satisfacción cuando apuntaló las manos sobre el escritorio, a ambos lados de sus caderas, atrapándola en la jaula de sus brazos.
—¿Qué te sucedió entre la fiesta y la vuelta al trabajo ayer por la mañana?
Aquí venía el aluvión de preguntas… y ella no tenía ninguna buena respuesta.
—Es… es personal.
Él vaciló.
—¿Están tus padres bien? ¿Necesitas ayuda con algo? ¿Dinero?
—No. Mis padres están bien. Están en Italia en estos momentos. No… no necesito dinero. Gracias, pero…
—No tienes hermanos, ni mascotas. Ni amigos íntimos, aparte de Joe y Kevin. ¿Te peleaste con uno de ellos?
—No.
Nick tamborileó con los dedos sobre el escritorio, lento, medido, insistente.
—¿Follaste a alguno de ellos?
La aprensión le clavó los dientes, corriendo hielo por sus venas. Había temido que Nick adivinase la verdad con el tiempo, pero no tan rápido.
—Esa es una pregunta muy personal.
Él apretaba la mandíbula mientras se acercaba más, elevándose sobre ella. La rabia celosa ardía en su rostro tenso.
—Has roto tu promesa de venir a mí primero si querías un amante, _______.
—Tú eres mi jefe. —Pero ella sabía que era un mal argumento; ambos querían muchísimo más.
—Ahora no. Soy un hombre que te desea, y eres una chica traviesa que no permaneció fiel a su palabra. Te has ganado un castigo.
—Nick…
—Es señor para ti. —La agarró por las caderas y la giró.
Inmediatamente después, le levantó la falda por encima de la cintura, le arrancó las bragas. Ella trató de bajarse la falda de nuevo, pero él le agarró las manos y se las mantuvo agarradas en la parte baja de su espalda. La otra palma se extendía caliente por el cachete del culo, y _______ sintió cada segundo de la caricia como una carga eléctrica por el cuerpo.
—Tienes un culo precioso —gimió, luego le golpeó el trasero… con fuerza.
Ella se quedó sin aliento.
—¡Ay!
—Quieta. Por cada sonido, agregaré otra.
—Por favor…
—¿Me suplicas después de haber roto tu palabra? No, _________. Sabías lo mucho que te deseaba. Elegiste a otro sin venir a mí primero.
—Señor, yo…
—No te he dado permiso para hablar.
—No sé cómo hacer esto —espetó ella, las lágrimas derramándose por el rabillo de los ojos.
Nick se tranquilizó.
—¿Ser sumisa?
Ella hizo un gesto tembloroso.
—Me asusta.
La envolvió en sus brazos. Su voz se suavizó.
—No hay de qué temer. Lo deseas.
No era una pregunta; él lo sabía. Ella asintió con la cabeza.
—Dilo. Déjame oírlo.
—Lo de… deseo.
—¿Qué exactamente? Sé precisa.
__________ respiró temblorosa.
—Quiero aprender a ser sumisa para ti, pero Joe y Kevin...
—Son irrelevantes en esta discusión. Me deseas. Y te tendré… inmediatamente después de tu castigo.
Antes de que ella pudiera decir otra palabra, llovieron una serie de golpes a través de su culo, nunca en el mismo sitio dos veces, pero sin mostrar piedad. Picaba, dolía… a continuación dejaba paso a un calor dulce y floreciente que la tuvo mordiéndose el labio para contener otro suspiro.
¿Por qué le gustaba? No, ¿por qué le encantaba? La vergüenza y el deseo mezclados, dejándola atontada. Arañó el escritorio, conteniendo un grito. Deseaba muchísimo gemir su nombre.
De repente, él se detuvo. Sin pensarlo, empujó el culo hacia él, silenciosamente mendigando por más. Nick se apartó y ella lo escuchó despojarse de la chaqueta del traje, de la corbata y la camisa.
Esto no podía pasar, no aquí. Especialmente no ahora. Ya se había complicado la vida con Joe, pero tener relaciones sexuales con Nick la ablandaría por completo… la destruiría.
__________ juntó coraje para enfrentarse a él.
—Nick, creo…
—No lo hagas. Esta noche, pensar es la última cosa que deberías hacer. Sólo siente.
—No puedo. Las complicaciones… Es imposible.
—Entonces lo niegas. He esperado, deseado, agonizado. Mientras tú lo haces y no trates de decir lo contrario. Puesto que ahora estás teniendo amantes…
—Sólo… sucedió.
—Esto sucederá también. En varias ocasiones.
Su corazón vaciló en su pecho cuando él se dio media vuelta rápidamente, inmovilizándola en el lugar con una mano suave pero enérgica en la parte baja de la espalda.
—No te muevas.
—Sí, señor.
Los siguientes sonidos fueron metálicos, el tintineo de la hebilla del cinturón desabrochado. Ella respiró fuerte. Su estómago se tensó. El chirrido de la cremallera bajando vino después y la hizo respirar rápido, áspero y tenso.
—Bajo mi mano, aprenderás a someterte —le prometió—. Quiero adorarte como sólo yo puedo. Consentirte y quererte.
Ella apretó las manos, deseando eso, también. Y más.
—¿Esposarme?
—Sí.
—¿Utilizarme?
—Sí. Quítate la blusa y el sostén. Rápido.
Él quería que ella se quitara las capas de ropa protectoras, se desnudara para él hasta que no llevara puesto nada más que una falda apiñada alrededor de la cintura. ¡Oh Dios mío! Incluso el pensamiento devastó su mente hasta que se sintió vulnerable, sumisa.
—Estoy esperando. —Y no con paciencia.
El deseo prohibido poniéndola caliente y atontada, ________ dejó escapar un trémulo suspiro y se desabrochó la blusa. Nick se la retiró bruscamente de los hombros, dejándole el sostén expuesto. Los ganchos estaban en su espalda, propiamente ante los ojos de él. Esperó a que él los desabrochara. Él no se movió.
Lentamente, ella miró por encima de su hombro a un pecho impresionante y bien musculoso, con una ligera capa de vello oscuro y abdomen musculado que atestiguaba su ritual diario de gimnasio. Había un camino al riquísimo tesoro que desaparecía en sus pantalones desabrochados y en la ropa interior oscura visible a través de la cremallera abierta. ________ no podía perderse el más que saludable bulto debajo.
Tragó saliva mientras levantaba la mirada para encontrar los ojos oscuros convertidos en fuego negro sobre ella.
—Quítate el sostén. No te lo pediré otra vez.
—Sólo pensaba…
—No pienses —la interrumpió él—. Sigue las instrucciones.
Probablemente no podría desnudarse con su mirada completamente enredada en la de él.
Nick vería cómo la excitaban sus órdenes. Tendría muchísimo más poder sobre ella.
Pero cuando giró la cara, él le asió la barbilla.
—Date la vuelta. Mírame mientras te quitas el sostén y me muestras tus pechos.
Luchando contra la aprensión y la necesidad que la abrumaba, hizo lo que le dijo. Nick observaba su rostro, la mirada oscura nunca dejó la de ella hasta que su serio sostén beige cayó al suelo. Luego él se extendió hasta acunar uno de los suaves montículos y la mirada se desvió hasta el pezón duro y dolorido.
—Magnífico. Recuéstate hacia atrás en el escritorio y envuelve el borde con tus dedos. Déjalos allí hasta que diga lo contrario.
El primer instinto de _________ fue obedecer. Quería complacer a Nick muchísimo… pero la lógica seguía tratando de reafirmarse. ¿Qué sería de su amistad con estos tres hombres maravillosos?
—En realidad no deberíamos hacer esto… —murmuró—. No es inteligente.
—O dices no y te vas, o me obedeces. Sin vacilaciones o te castigaré de nuevo.
¿Podría dar media vuelta y marcharse? ¿Podría privarse de algo… alguien… que había deseado tantísimo durante tanto tiempo? _________ sabía que si salía por la puerta ahora, Nick la dejaría. Pero probablemente la sacaría de su vida personal, sería su jefe y nada más. Incluso el pensamiento de eso la hacía querer llorar. Lo amaba, lo respetaba, ansiaba su disciplina.
—Sí, señor —y accedió, agarrando el borde del escritorio.
—Buena chica. No uso tontas palabras seguras. No es no. Pero usa la palabra sólo si realmente la quieres decir. No voy a hacerte daño. Pero debes confiar en mí.
—Entiendo, señor.
Nick le apartó el cabello del cuello y apoyó los labios sobre la piel sensible.
—Tu obediencia me complace.
_________ sonrió radiante por su alabanza, lo cual no tenía sentido. No había hecho nada extraordinariamente difícil. Pero percibió que él no iba a hacerlo fácil. No creyó ni por un instante que había terminado de castigarla por acostarse con Joe.
Nick presionó un beso suave en su garganta, en su clavícula, antes de ir a la deriva hasta sus pechos. Tomó uno en la boca, su lengua venerándolo antes que los dientes rasparan el pezón. Ella gritó, la sensación cabalgando la línea delgada entre el placer y el dolor.
—Silencio —le recordó.
Le dio el mismo tratamiento al otro pecho, mientras pellizcaba y retorcía el primero con un firme agarre. El dulce mordisco hizo que su sexo se apretara y chorreara. _________ respiró conmocionada. Quería suplicar por más, pero sospechaba que si lo hacía, él se detendría inmediatamente.
—No te correrás hasta que te dé permiso.
Cerró los ojos y se aferró al escritorio con más fuerza. Sabía, de trabajar con Nick, que podía ser el bastardo más paciente del planeta si así conseguía lo que quería. Y ella sabía sin duda que él quería muchísimo su sumisión.
—Respóndeme —exigió.
—Sí, señor —suspiró.
Él le mordisqueó el labio inferior, luego aplastó su boca debajo de la de él. El beso de Nick era como su personalidad, una fuerza a tener en cuenta, astuto, magistral. Todavía agarrando el escritorio, ella se contoneó contra él. Su beso la mareó. La lujuria insolente estalló a través de su cuerpo, instalándose en un dolor impaciente entre las piernas. Gimió contra su boca, anhelando más.
Esto realmente estaba ocurriendo, cada una de sus fantasías a punto de cobrar vida. Su anhelo más prohibido por su jefe, su amigo, su hombre dominante reclamándola, se estaba convirtiendo en realidad. El pensamiento la excitó casi tanto como su voz refinada emitiendo órdenes rudas.
Las manos cubrieron las de ella, garantizando que sus dedos aferraran firmemente el escritorio contra el cual se apoyaba.
—Buena chica —la alabó mientras le arrancaba la falda, aferraba sus caderas y la levantaba sobre el escritorio.
Ella gritó cuando la piel ardiente del culo golpeó la superficie fría y laqueada de negro.
Él enarcó una ceja oscura.
—Pareces decidida a recolectar castigos esta noche.
—No, señor.
—Haz un sonido más, di una palabra más antes de que te dé permiso y agregaré otro castigo. Ahora, date la vuelta y mira la puerta.
¿Qué iba a hacer? ________ no tenía idea mientras rodeaba a toda prisa el escritorio con un cuarto de giro y se ponía frente a la puerta cerrada.
—Sobre tus manos y rodillas.
Ella vaciló. ¿Aquí? ¿Sobre su escritorio?
—Ya deberías estar en la posición, ________. Manos y rodillas. Mirando hacia la puerta. Exactamente como suena.
La paciencia de él se estaba acabando y la aprensión de ella aumentaba. Frunciendo el ceño, giró el cuerpo hasta que su peso descansó sobre las extremidades. Inmediatamente se sintió vulnerable. Sus grandes pechos colgaban debajo de ella, los pezones distendidos. La humedad entre las piernas comenzó a chorrear por los muslos. Cerró los ojos.
Un susurro de tela y unos pocos minutos más tarde sintió la mano de Nick meterse suavemente en su pelo y bajarle la cabeza. Abrió los ojos y lo encontró desnudo, esperándola, polla en mano. Era formidable, como él, el insistente glande rabiosamente oscurecido y la abertura goteando.
—Chúpame.
Ella se lamió los labios. ¿Sabía que ella había fantaseado cien veces con que él le ordenaba hacer precisamente eso?
—Sí, señor —suspiró.
A medida que él se acercaba, inhalaba su aroma. El almizcle de él fue directamente a su sexo, donde ella apretó nostálgica. _________ se lamió los labios de nuevo.
—Te ves tan sexy como el diablo. Abre tu boca. Eso es…
Lentamente, ella acunó la parte inferior de la polla con su lengua.
Nick siseó, se puso en tensión. ________ tuvo que abrir más para acomodarlo. Los músculos de su mandíbula protestaron. Jadeó cuando él se deslizó hasta la parte de atrás de su boca y chocó contra su garganta.
—Relájate a mi alrededor. Controla tus reflejos. Respira por la nariz.
________ se obligó a hacer retroceder el pánico y obedecer. Cuando envolvió los labios alrededor de la erección de Nick y chupó, aceptándolo profundamente, las manos de él se apretaron en su pelo.
—Ah, mi amor. Sí… —Se endureció aún más en su boca—. Te he deseado así durante tantísimo tiempo.
Retrocediendo, ella golpeteó la lengua por la punta, bebiendo a lengüetazos la salada humedad alrededor de la abertura. Él se tensó de nuevo. Y ella sintió su propio poder. Él podría darle órdenes, pero en este momento, ella controlaba su cuerpo, su placer.
Él era su esclavo.
Respirando hondo deslizó su boca sobre la polla, tragando más, tomando aún más de él. Sabía más abrumador la segunda vez. Fuerte, masculino, era un afrodisíaco todo lo de él. Hizo círculos con la lengua alrededor del pene, limpió la punta con duras succiones y luego la raspó con los dientes.
—Joder —maldijo él—. Estás tratando de hacer que me corra, gatita.
¿Podría? La idea la aturdió. __________ se aplicó otra vez, usando succiones lentas y fuertes, arrastrando la lengua a lo largo de cada centímetro, siguiendo el rastro de la vena en la parte inferior, mordisqueando el glande sensible, saboreando la punta mojada una y otra vez. Aceleró el ritmo. La respiración de Nick se hizo dificultosa.
Dios, era adicta al sabor y a la sensación de él, a la forma en que cada gramo de atención de Nick estaba enfocado en ella y sólo en ella. Gimió alrededor de su polla.
La espalda de Nick se arqueó y sus manos le apretaron el pelo de nuevo.
—Acuna mis pelotas. Ahora.
________ accedió sin titubear, acariciándolas suavemente, raspando las uñas levemente a lo largo de los sacos apretados. Él se endureció otra vez. Se hinchó.
Pulsó sobre su lengua. Comenzó a follarle la boca con duras y rápidas estocadas.
Despiadado e imparable, la mantuvo completamente inmóvil con su mano aferrada a su pelo mientras controlaba la profundidad y el ritmo de los movimientos llenándole la boca una y otra vez. Era rudo y primitivo. Él estaba en el mismo límite de su control y _______ nunca se había sentido más femenina o deseada.
—Voy a correrme. Y tú vas a tragar todo lo que te dé.
Ella gimoteó. La idea de él inundando su boca con semen era excitante y temible a la vez. En realidad nunca había chupado a un hombre. Sus incursiones en el sexo oral con David habían sido, de lejos, más breves y menos excitantes. Esto… Dios no podría esperar para hacerlo de nuevo.
A continuación apretó su agarre sobre ella de nuevo y gritó:
—¡________!
Su descarga salobre roció su lengua y la parte posterior de la garganta. Tragó una vez, dos veces, la lengua seguía moviéndose por encima de él. Él chorreó en su boca otra vez y ella bebió codiciosamente, su corazón latía como si hubiese corrido una carrera.
La respiración de Nick era arrítmica cuando con delicadeza se retiró de su boca un momento después y soltó el agarre sobre su pelo. Lo alisó con una caricia de la mano, calmando el cuero cabelludo con un masaje tierno.
Los ojos de Nick se entornaron de repente y le pasó un dedo por la comisura de la boca, luego lo sostuvo en alto para la inspección de ella. Otra gota de semen cubría la punta del dedo.
—Abre. Dije cada gota.
Lentamente, ella abrió los labios.
—Saca la lengua. Quiero ver.
La excitación ardió a través de ella una vez más. ¿Podía mojarse más? ¿Podría desearse a un hombre más de lo que ella deseaba a Nicholas?
Ávidamente sacó la lengua. Él le colocó la yema del dedo bien en el medio y ella saboreó tanto la sal de su piel como de su semilla.
—Chúpalo.
Inmediatamente obedeció, cerrando los ojos para paladear el sabor de él una vez más.
Él gimió.
—Excelente. ¿Cómo está tu mandíbula?
—Un poco dolorida —admitió con una sonrisa—. Así también están mis rodillas.
—Mmm. —Su expresión era una que ella le había visto muchas veces. Tenía algo en la manga y ella nunca adivinaría qué—. No estoy dispuesto a moverte aún. Quédate ahí.
Para Nick, un poco de incomodidad no era nada.
—Sí, señor.
—Tan dulcemente sumisa. Lo estás haciendo bien. —Dejó caer un beso sobre su hombro, su mejilla, mientras deslizaba la palma de la mano hacia abajo por la línea de la columna vertebral. Su otra mano se zambulló por debajo de ella para acariciarle los pechos—. Mira hacia abajo. Obsérvame tocarte.
Miró. Su piel se veía pálida contra la mano bronceada y la imagen la excitó insoportablemente. _________ cerró los ojos con fuerza, tratando de contener un delicioso suspiro mientras él le acariciaba los montículos de los pechos con el máximo cuidado, luego le pellizcó los pezones bruscamente. La sensación se trasladó como una flecha directamente entre sus piernas.
—Tienes los pechos más increíbles. Muchos Doms, al igual que sus sumisas, los desnudan en todo momento en la intimidad de su hogar, pero tú necesitas sostén.
Lo haría. Estar desnuda para Nick sonaba divino, pero no había manera de ir sin sujetador sin hacerse daño.
—Sé lo que necesitas. Una vez que te lo envíe, lo usarás cuando te lo pida.
En su interior, ella se regocijó con el deseo de él y lloró por no poder aprovecharlo.
—Sí, señor.
Nuevamente, su mano le cubrió por completo el pecho antes de pellizcarle un pezón, luego el otro, deslizando calor a través de su sangre. Luego arrastró un dedo hacia abajo por el abdomen, zambulléndose en su ombligo. Con una sonrisa apenas perceptible, bordeó su ombligo cóncavo unas pocas veces. Incapaz de controlarse, ella soltó una risita.
—¿Tienes cosquillas?
—Sin posibilidad de evitarlo.
Cuando le levantó la barbilla para que su mirada se encontrara con la de él, ella se sorprendió por la calidez y la sonrisa persistente.
—Otra razón para adorarte.
Se inclinó y le besó la punta de la nariz, presionó la frente contra la de ella y cerró los ojos por un instante. Ella hizo lo mismo, sintiendo la reverencia del momento.
—Estás más allá de todas mis fantasías. Te amo —susurró él contra su boca.
Nick nunca decía nada que no quisiera decir. El corazón de ________ se detuvo mientras la alegría y el asombro se deslizaban a través de ella. Había tenido la esperanza, pero nunca se atrevió a imaginar que él se sentía así con respecto a ella. De ninguna manera podría negarle nada ahora. Tener esta gran parte de él y no el resto sería una tortura insoportable. Sin duda, intimar con un amigo y con su jefe le traería problemas, pero se preocuparía por eso mañana. Había esperado años por este momento. No iba a esperar más.
—Yo también te amo.
La paz se apoderó de su rostro antes de oscurecerse de nuevo. En este instante, ella sabía lo que él estaba pensando, cómo pudo acostarse con uno de sus otros amigos si lo amaba. Eso sólo iniciaría una discusión que no iría a ninguna parte y les traería nada más que frustración y lágrimas.
Sabiendo que tenía escasos segundos para distraerlo, extendió la mano y envolvió los dedos alrededor de su pene.
Nick se inmovilizó.
—__________…
Era una advertencia, pura y simple.
—¿Has terminado conmigo, señor?
Continuó acariciándolo y él respiraba hondo mientras se endurecía y alargaba en su mano.
—Por supuesto que no.
________ le sonrió descarada, a continuación le recorrió la erección con la mirada, ahora igual de dura que antes.
—No parece.
—Gatita —masculló él—. De espaldas, las manos por encima de la cabeza.
La orden llegó con tanta rapidez que le tomó un instante a ________ procesarla. Nick se calló disgustado y ella se apresuró a obedecer.
Asintiendo con la cabeza mientras ella se disponía en el escritorio, le acarició el vientre de nuevo.
—Las piernas sobre el borde, cariño, muslos y todo.
Ridículamente ansiosa, se apresuró a obedecer.
—Buena chica. Abre las piernas. Más abiertas. —El ceño en la voz se le reflejaba en la cara—. Más.
Le dio golpecitos en el interior de las rodillas hasta que abrió los muslos a su satisfacción. El interior de ellos ardía con el estiramiento y el esfuerzo mientras el aire frío le golpeaba la carne resbaladiza. Pero nada podría enfriar su rabiosa necesidad. Caliente, a punto de estallar, ella se retorcía ante la oscura intención en su mirada. Mientras sus manos resbalaban por los pechos, vientre y sexo, ella veía apretarse en el rostro de Nick el anhelo masculino de dominar y conquistar.
Él apretó los dientes, luego se inclinó para recuperar la corbata. Rodeó el escritorio y se acercó a ella, sujetándole las manos. Con movimientos enérgicos, envolvió la corbata alrededor de las muñecas, luego aseguró los extremos a las abrazaderas de metal de la estantería, montado en la pared por encima de su cabeza. Cada músculo de sus hombros y antebrazos se estiró cuando anudó la corbata. Dos veces. Ninguna atadura fácil, ningún mero ornamento de esclavitud, esta sujeción se mantendría hasta que él la soltase.
—¿Demasiado apretado? —Su voz le advertía que no mintiese.
—No. —La voz de _________ temblaba, al igual que su vientre.
Ella estaba literalmente a su merced ahora. Racionalmente sabía que nunca la lastimaría. Pero se sentía tan indefensa y hambrienta. Nick podría concederle placer o retenerlo. Un hecho del que él era adecuadamente consciente, habida cuenta de la sonrisa depredadora que le levantaba las comisuras de la boca.
—Recuerda, sin correrte hasta que yo lo diga.
Ella no tenía absolutamente ninguna práctica tratando de frenar su orgasmo y se preguntaba si sería capaz de hacerlo.
—¿________?
—Sí señor.
Le deslizó rápidamente los nudillos por su garganta, entre sus pechos, hasta su sexo empapado. Con una sonrisa malvada pasó rozando el clítoris. Una vez. La espalda de ella se arqueó y jadeó clavando con impotencia los ojos en su cara morena. No había duda de que él estaba pasando un buen rato.
—Todo tu cuerpo está temblando. Es hermoso saber que te tengo en la palma de mi mano. Puedo darte placer… o hacerte esperar.
Por favor, por favor, dame placer.
—Algo así como que tú tenías la capacidad para escoger dar o negar sexo durante los últimos cuatro años.
Uh…oh. Ahora su verdadero castigo comenzaría. La zurra… un simple calentamiento.
—Veo que entiendes. ¿Crees que estos últimos años han sido fáciles para mí, ________?
—Para mí también han sido difíciles —insistió ella.
La mandíbula fuerte y cuadrada de Nick se apretó.
—Pero dejaste que Joe o Kevin pusieran fin a tu celibato.
Ella abrió la boca para explicar. Él levantó la mano y negó con la cabeza.
—No quiero detalles. Rompiste una promesa, una que yo me tomé muy en serio.
—No tuve intención —argumentó ella—. Además, no es como si tú hubieras estado sin tener relaciones sexuales.
La realidad de que ella casi lo había empujado a los brazos de otra mujer la llenó de pena enfermiza. En lugar de mantener a Nick a distancia, podría haber estado con él.
Pero estaban sus relaciones con Kevin y Joe…
—¿Alguna vez te fijaste cuántas de mis citas son pequeñas morenas con cabello rizado y figura exuberante?
Un desfile de sus novias anteriores marchó a través de su mente. Oh, Dios mío…
—Todas.
Él asintió con la cabeza.
—He estado sustituyendo, abrigando la esperanza del verdadero objeto, esperando que tus sentimientos y deseos se desarrollen, que tu confianza crezca. Sé que estoy pidiendo mucho de ti… Sumisión, devoción. Quería que vinieras a mí.
_________ se mordía el labio, las lágrimas apuñalando la parte de atrás de sus ojos.
—No lo sabía. Quiero decir, sabía que querías acostarte conmigo.
Él se mofó.
—¿Creíste que sólo quería sexo?
—Yo… yo… supongo.
La sorpresa destelló en su rostro antes de que él plantara las manos a ambos lados de su cuerpo y se inclinara sobre ella.
—Déjame disculparte por esa estupidez. Voy a hacer todo lo necesario para hacerte mía en todas las formas. Mi esposa, la madre de mis hijos, mi todo. Cumpliré treinta y ocho años en dos meses. He dedicado la mayor parte de mi vida adulta a mi carrera. Ahora, quiero dedicarme a ti.
__________ lo miraba con los ojos bien abiertos y el corazón enloquecido. Las palabras escaparon de ella.
La firme resolución en el rostro de Nick mientras le separaba más las piernas de nuevo. Ella contuvo un gemido y esperó. Pasó un instante, otro… Entonces él le acarició el interior de los muslos.
—Estás mojada. Mucho.
Y sonaba como que le agradaba.
Su mirada estaba pegada a la cara de ella mientras deslizaba dos dedos en su interior y atormentaba la pared frontal de su sexo. Oh… wow. Contuvo el aliento. Ese lugar. Lo había encontrado de inmediato. Luego ubicó el pulgar sobre el clítoris y lo frotó en círculos tortuosamente lentos.
Los ojos de __________ se abrieron más grandes mientras le observaba mirarla, la determinación implacable en todo el rostro. Tenía la intención de hacerla subir duro, a gran altura, rápido.
El cuerpo entero de _________ se tensó en el silencio recargado y se aferró a la corbata desesperada, abriendo los muslos aún más.
—Dios, te ves deliciosa. Te sientes increíble, tan apretada, tu dulce coño aferrándose a mis dedos, tu clítoris inflamándose.
Ningún hombre le había hablado nunca así. Aunque ella no podría explicar por qué, __________ lo amaba. La crudeza de su lenguaje, unido con la admiración en la voz y la ternura en sus ojos.
Y esos dedos mágicos e implacables.
El orgasmo comenzó a acercarse, el dolor aumentando entre sus piernas se convirtió en una aguda quemazón que crecía y aumentaba. Su crema empapaba los dedos de él, goteando hasta su entrada trasera. Ella apenas podía respirar. La expectativa era enorme. Luchar contra el clímax se volvió imposible.
Justo cuando sintió los primeros movimientos de su vientre apretarse, Nick se retiró.
Moviéndose agitadamente, ella negó con la cabeza en señal de protesta.
—No. Por favor…
Él deslizó el más leve de los toques por el clítoris y ella levantó las caderas hacia el contacto. Él se apartó.
—Por favor, ¿qué?
—Te necesito.
—¿Para hacer qué? —Le rozó el clítoris de nuevo—. Sé específica. Convénceme de que me deseas.
________ clavó la mirada en él mientras los ojos de Nick la taladraban con desnuda lujuria. Un millón de pensamientos atravesaron con rapidez su mente mientras él con lentitud rozaba la sensible y pequeña protuberancia una y otra vez, manteniendo el placer sobre el filo de la navaja. La estaba partiendo en dos, destruyendo su mente. Cada pedazo de ella ardía y se tensaba por él.
Él no iba a aplacarse o rendirse. No aceptaría nada menos que la rendición total.
Ella tragó y dijo una palabra que nunca había dicho en la vida.
—Fóllame.
Nick rodeó el escritorio, instalándose entre sus piernas, entonces dijo:
—No. Puedo follar a cualquiera. Tú eres diferente. Inténtalo de nuevo.
Frunciendo el ceño, _________ trató de encontrarle significado. Sabía que él la deseaba, ¿pero por lo general no querían los hombres sólo correrse?
Dado que Nick la amaba y quería dedicar su vida a ella, claramente no. Ella había menospreciado la profundidad de sus sentimientos otra vez.
—¿Hazme el amor?
Él agarró sus muslos, la atrajo más cerca y le dedicó una sonrisa pirata.
—Sí. Ahora y siempre.
Entonces Nick comenzó a entrar suavemente en ella, a través de su carne hinchada y dolorida. _________ se quemaba y siseó cuando él empujó profundamente, hasta que hubo enterrado cada porción de sí mismo dentro de ella. Luego se recostó sobre ella y se movió hacia adelante, penetrando todavía más en su interior.
_________ sujetó la corbata con un jadeo. Lo sentía en todas partes. No había parte de ella que él no la llenara: su sexo, sus ojos, su corazón.
Nick gimió, largo y bajo.
—Joder, nunca tendré suficiente de ti. Tan apretada. Perfecta.
Antes de que pudiera comentar que él se sentía perfecto también, se retiró lentamente, luego embistió con una potencia y precisión que la hizo agarrarse de la corbata de nuevo hasta que sus dedos se entumecieron y gritó su nombre.
—Magnífico. Dámelo todo.
Como si ella pudiera esconder algo de Nick.
Su pulgar le rozó el clítoris de nuevo, a continuación se apoyó en los codos, tan cerca que ella podía ver las gotas de sudor en las sienes humedeciéndole el nacimiento del cabello, tan cerca que su respiración le rozaba los labios.
—Te ves excitada, necesitada, esa linda boquita abierta y lista para implorar. Miraré este escritorio cada día y recordaré tu rendición.
________ miró los ojos que se habían vuelto negros con la excitación y tragó. Ella miraría este escritorio cada día y lo recordaría, también. El deseo arañó más alto, alterando su flujo sanguíneo. Era enteramente suya en este momento… atada a su escritorio, a su merced, colmada con su polla, esclava de sus palabras seductoras. _______ gritaba mientras su cuerpo se acercaba a toda prisa al pináculo de placer con cada estocada.
Cuando se apretó sobre él, a segundos del orgasmo, Nick se echó para atrás, su mirada reprendiéndola.
—No te di permiso.
—¡No sé cómo detenerlo! Tú… oh, Dios… Me haces desearte tanto…
—Esa es la forma en que yo te deseo. ¿Te podrías imaginar esperando otros cuatro años para sentir esto?
No. Con el primer toque de Nick, ella temió que la había atrapado. Era una adicta al placer y él le suministraba su dosis.
La penetró con fuerza, los dientes apretados, los hombros tensos. El cuerpo de ________ ardía.
—Nunca diré que no otra vez —prometió ella temerariamente. Haría cualquier cosa por el placer apenas fuera de su alcance, por la satisfacción que estaba tan cerca… pero tan lejos.
—Tienes razón; no lo harás. —Retrocedió y cubrió el ardiente clítoris con el pulgar de nuevo—. Córrete.
En ese instante, el cuerpo entero de ________ ardió en llamas que se iniciaron con una explosión de placer entre los muslos, luego bajaron a toda prisa por sus piernas, subieron por sus brazos y se metieron a la fuerza en su corazón. El sudor acicalaba la piel de ambos, las fusionaba mientras ellos se tensaban.
Él la cabalgó duro a través del clímax, susurrando palabras que la llevaron más y más alto.
—¡Sí! Estás preciosa cuando estás así abierta para mí. Voy a follarte todos los días, todas las noches.
La imagen mental de ser suya así con él para siempre hirvió en su sangre, manteniéndola en llamas. Con Nick no sentía vergüenza por su falta de experiencia o su cuerpo. No quería cubrirse o disculparse por tener más carne en los huesos de lo que debiera. En lugar de eso… se sentía poseída. Se sentía la persona más importante de su mundo.
Sus ojos le decían que, para él, ella lo era.
—Respóndeme —exigió él.
Imposible, no cuando él comenzó a masajearle el clítoris de nuevo con círculos lentos que la hicieron jadear.
—Sí, señor. Todos los días. Todas las noches.
—Córrete de nuevo. Para mí.
El placer, apilado encima del deseo, se mezclaba en un frenesí a causa de sus palabras y su toque. La succionó dentro de un remolino como un agujero negro, demasiado grande, demasiado fuerte para que escapara. Él todavía estaba muy duro dentro de ella y el cuerpo de ________ era un manojo de nervios más tenso que nunca. Un millón de sensaciones la atravesaron en cascada a la vez, cada una más sensacional, impresionante que la última, cada una llevándola a un lugar donde nunca había estado en la vida.
—Es demasiado… Excesivo.
—Será excesivo cuando yo diga que lo es, ________. —Nick le aferró con fuerza las caderas y llenó cada parte de su sexo con su polla de nuevo—. Eres mía… tu cuerpo, tu boca, tu coño. Incluso tu culo. Todo mío para tomar a voluntad. Vas a llegar al clímax de nuevo conmigo dentro de ti porque yo quiero sentir que te corres por toda mi polla. Ahora.
Negarle cada cosa que él deseaba… que ella deseaba… en este momento estaba más allá de ella. La había atado a su escritorio… pero por dentro, ella necesitaba dejarse ir, creer que el lugar adonde la llevaba era seguro y perfecto. Necesitaba darle su confianza absoluta.
Con una respiración entrecortada, _______ se aferró a su mirada, retirando su red de seguridad mental y dándole todo lo que estaba dentro de ella.
Los ojos de Nick destellaron con el conocimiento de que se había entregado por completo. Él llevó su cuerpo más alto hasta que ella se retorció, incoherentes súplicas murmuradas por sus labios hasta que él ahogó el grito con su boca.
Y ella se corrió.
El placer era diferente a cualquier cosa que alguna vez hubiera conocido, la piel hormigueando por las descargas eléctricas, la respiración entrecortada, la mente y el corazón unidos a él mientras ella vibraba de placer. Él gritó y se corrió profundamente dentro de ella, caliente y líquida, marcándola como suya.
Entonces la consciencia de _______ se volvió negra.
Momentos después regresó y encontró a Nick, aún desnudo en la silla de su oficina, que la acunaba en su regazo. La había desatado y apoyado la cabeza en su hombro.
Ella parpadeó por las luces del techo, a continuación encontró la solemne mirada de él. La ternura y la posesividad allí le quitaron la respiración.
—Sabes que nunca puedo ser simplemente tu jefe otra vez.
—Lo sé —le temblaba la voz.
Lo que ella no sabía, sin embargo, era qué hacer con Joe. Y qué debería hacer con Kevin.
_______ suspiró. ¿Qué sucedería a continuación?










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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 29th 2011, 21:00

















Capítulo 4






Mirando la puesta del sol. ______ arrastró las piernas al pecho y apoyó la barbilla sobre las rodillas, limpiándose el último ataque de llanto. Los robles perennes proyectaban largas sombras sobre los claros cubiertos de hierbas y el pequeño estanque a unos pocos centímetros de distancia. El entorno era calmante pero no serenaba el tumulto dentro de ella.
A sus pies, su móvil vibraba. Una vez más. Ahora tenía catorce mensajes de voz: cuatro de Joe, cinco de Nick, dos de Kevin, uno de la madre de Kevin. Así que también podía contar ese como de Kevin. Uno de su tía por la próxima despedida de soltera de su prima. Y uno de Garrison tratando de cotillearle sobre el trabajo de Miami porque su vida no era lo suficientemente complicada.
Había estado escondida durante dos días y todavía no tenía la menor idea de qué hacer.
La noche del miércoles, después de su interludio con Nick en la oficina, él había querido que ella pasara la noche en su casa, en su cama. No se atrevió. Peligrosamente cerca ya de llegar a un acuerdo para ser su esclava de amor de por vida, ella le había recordado sobre su adaptación y dio como excusa el cuidado de los animales de sus padres mientras ellos estaban de vacaciones. A regañadientes, él la había dejado ir. ________ había conducido hasta casa de sus padres… y estuvo escondiéndose desde entonces, escabulléndose del trabajo con un correo electrónico a Nick diciéndole que necesitaba pensar. Había eludido a Joe con silencio. Aunque ambos sabían que sus padres vivían en un rancho en las afueras de Austin, no sabían exactamente dónde.
Pero Kevin…
El ruido de pasos detrás de ella le dijeron que su tiempo se había acabado. Kevin, por supuesto, no tuvo ningún problema para encontrarla; sus padres vivían en el rancho vecino. Conociéndola tan bien, se había imaginado exactamente donde se había ocultado.
Sin decir una palabra se sentó junto a ella, hombro con hombro, tocando sin agobiar. Kevin siempre sabía cuándo ella necesitaba espacio y cuándo necesitaba enfrentar el mundo… incluso cuando no lo sabía.
—Todo el mundo está preocupado por ti, ____.
Ella se abrazó sus rodillas con más fuerza.
—Lo sé.
—Nick me llamó. También lo hizo Joe.
El miedo le golpeó el pecho y cerró los ojos con fuerza. No podía mirarlo. Dios mío, ¿sabía que había tenido sexo con los dos? ¿Qué pensaría?
—Diles que no se preocupen. Estoy bien.
—Si lo estuvieras, entonces no te esconderías aquí.
En su modo suave, insistente, Kevin le disparó la justa verdad. _______ respiró hondo.
—No sé qué hacer.
—Evadir la realidad no es la respuesta.
Algo en la voz de Kevin la hizo detenerse.
—Te dijeron lo que sucedió.
Junto a ella, lo sintió encogerse de hombros.
—Preferiría oírlo de ti.
¿Mirar a uno de los hombres que amaba y decirle que se había acostado con los otros dos? Pero la única alternativa era mentir. Ella tenía, a falta de un término mejor, que ser un hombre. Además, Kevin era su mejor amigo. Siempre había confiado en él. Aún si no la amaba, se preocupaba por ella como un amigo. Estaría muy dolido si ella lo aislaba.
_________ tragó.
—Tuve relaciones sexuales con ellos, con Joe el lunes después de la fiesta, con Nick el miércoles después de la oficina.
Kevin se tensó.
—¿Y ahora te debates entre los dos?
Algo en el tono ahogado de Kevin la detuvo.
—Si escojo a uno de ellos para salir o casarme, ¿cómo te sentirías?
Él dio un tirón a la hierba entre sus pies enfundados en un par de botas, esas manos que hacían hermosos muebles por encargo. Morenas, fuertes y seguras.
—Seré honesto, ______. Todavía sería tu amigo… siempre estaré… pero a más distancia. Si yo fuera un hombre mejor, entonces podría observar que uno de ellos te hace feliz, darle la mano y sonreír. Pero te amo más de la cuenta para ver el anillo de otro hombre en tu dedo y no estar terriblemente celoso.
—¿Tú me q...quieres? ¿Más que a un amigo? —ella se lo había preguntado… pero oír que lo admitía la conmocionó.
Con un dedo suave debajo de su barbilla, él la instó a mirarlo. Sus ojos tan azules rodeados por esa espesa franja de pestañas oscuras la taladraban con sinceridad y franqueza. Con devoción.
—He sabido durante doce años que eras la chica para mí. Supongo que mantuve la esperanza de que tú lo comprendieras también.
¿Doce años?
—Teníamos dieciséis.
—Sí. ¿Recuerdas cuando Katie Benson terminó conmigo? No iría a una estúpida fiesta de cerveza, así que ella me dijo que era aburrido y entonces empezó a salir con un futbolista.
—Lo recuerdo. Te veías tan abatido.
—No, confundido. Había perseguido a esa chica durante cuatro meses. Debería haber estado devastado cuando me dejó. Y me sentía extrañamente liberado. Cuando me encontraste haciendo esa silla mecedora a mi madre en el porche, trataba de comprender por qué. Tú te acercaste y tomaste mi mano. Me dijiste entonces que yo merecía lo mejor en la vida, alguien que me amase exactamente como yo era. Me di cuenta en ese momento que siempre me habías amado. Y yo siempre te amé.
_________ recordaba esa noche vívidamente. Esa fue la primera vez que había sentido una atracción romántica por Kevin. Pero nunca habían hecho nada al respecto.
—No dijiste nada.
—En ese momento, estabas saliendo con Robert como se llame. No podía decirte que no era bueno para ti… tenías que averiguarlo por tu cuenta. Pero entonces te marchaste a la universidad. Mamá me animó a seguir adelante y lo intenté.
—Tenías una gran reputación de mujeriego. —Ella hizo una mueca.
—Me desperté a los veintiuno y me di cuenta de que había tenido un montón de sexo pero nunca había amado a nadie como te amaba. Para entonces, tú estabas saliendo con David.
—El baboso. ¡Uf! No me lo nombres. Hablando de arrepentimiento —ella se mordió el labio—. Me gustaría… si hubiese sabido qué sentías entonces, nunca habría estado con David.
Él dejó caer la mirada.
—Y esa es mi pena. No pensé que podría competir con un tipo rico y sofisticado como él. Conducía un maldito Porsche. Mi camioneta azul había visto épocas mejores.
—¡No me importa lo que conduces! Tu camioneta tiene personalidad. Es… tú.
Él se encogió de hombros.
—Era joven e inseguro. En mi cabeza, David podía darte los coches llamativos y los diamantes que yo no podía. Pensé que… nunca sería lo suficientemente bueno.
—Saliste con las chicas más bonitas, siempre extrovertidas y delgadas y…
—Y nunca ni la mitad de mujer que eres tú. No me importa lo que ocurrió con Joe y Nick, todavía te amo. Cuando elijas a uno, simplemente te amaré desde la distancia.
Ella le agarró la cara, deseando que él comprendiera.
—Por favor no. Yo también te amo. Ese es mi problema. Os amo a los tres. Debería haberme resistido a Joe, debería haber rechazado a Nick. Pero no lo hice. No podía. Ahora, quiero estar envuelta en tus brazos de la misma manera y sé que no tengo derecho…
Incorporándose de un salto, _______ corrió a la casa de sus padres.
Kevin debía pensar que ella se había permitido sus necesidades hedonistas sin tener en cuenta los sentimientos de nadie, excepto los propios. Dios mío, había estropeado todo, echado a perder una de las mejores amistades de su vida y malgastado la oportunidad para que la relación se convirtiera en algo más.
En instantes, Kevin estaba detrás de ella.
—¡_____!
Lágrimas calientes bajaban por su rostro mientras ella corría de prisa hacia la casa. Maldita sea, ella nunca lloraba… excepto esta semana. Y estaba tan cansada de eso. No solucionaba nada y necesitaba trabajar en rescatar lo que pudiera de sus relaciones, especialmente con Kevin.
Pero nada de lo que dijera o hiciera podría reparar el daño que ya había hecho.
_________ corrió hasta la galería antes que el ahogo y las lágrimas la alcanzaran. También la alcanzó Kevin. Cuando abrió de par en par la puerta de la pequeña habitación, Kevin estaba sobre ella, cubriéndola con su cuerpo, presionándola contra la jamba de la puerta. Ella no tenía donde mirar, excepto dentro de sus ojos verdes y ardientes.
—¿Me amas? —la voz cascada.
No tenía palabras para lo mucho que lo amaba. Así que se limitó a asentir.
Kevin agarró sus hombros y la acercó más. Su tamaño la golpeó entonces. Siempre había sido un chico alto, gastándole bromas por su baja estatura, pero se había convertido en un hombre grande, metro noventa y dos, tan sólido y permanente como el tronco de una secuoya.
—Sabes que no soy un luchador, ______. Pero lucharé por ti. Lo que sea para hacerte mía. (¿Acaso puede ser menos adorable? ADORO con mi VIDA a Kevin Jonas)
Antes de que pudiese decirle que una parte de ella siempre le pertenecería y rogarle que no la hiciera elegir, Kevin acunó su rostro entre sus manos grandes y bajó la boca hacia la de ella.
Había imaginado a Kevin lamiéndole los pechos, tocando su sexo, deslizándose profundamente en su interior. Desde la experiencia a los trece años, no había pensado mucho en su beso. Él había aprendido un montón desde que lo había comparado con Zac Efron.
La forma en que se apoderó su boca la dejó sin aliento. Firme, seductor, engatusando de inmediato, Kevin besaba como un hombre que sabía lo que quería y la instaría a concedérselo.
_________ envolvió las manos en las ondas enmarañadas de su cabello oscuro y se agarró. Él encendió su cuerpo hasta que ella se sintió tan viva como la calle Sexta de Austin en una noche de sábado. La lengua de él se hundía en su boca. Kevin sabía a cerveza y a algo especiado que probablemente había comido para la cena. En él, los sabores eran fascinantes. El hombre olía a madera bien lijada y hierbas. Todo en él se combinaba para encender su descarga sensorial.
En diez segundos, pasó de desamparada a mojada y pegajosa. ¿Cómo hizo él eso?
¿Cómo podría ella?
________ separó bruscamente los labios de los de él.
—Kevin…
Su mandíbula se endureció como el granito mientras negaba con la cabeza.
—Una oportunidad. Eso es todo lo que pido. Pasa una noche conmigo. Haremos lo que sea que desees. Si no es sexo, está bien. Pero no me excluyas antes de que hayas considerado cuánto más profunda podría ser nuestra amistad y cuánto te amo.
—¿Aunque haya… estado con Joe y Nick?
—Sobre todo porque has estado con ellos. Tienes que darme una oportunidad. Podríamos tener mucho más…
Levantando la mirada hacia él y tratando de controlar sus ásperas respiraciones, ella sospechó que Kevin tenía razón. Incluso sus padres siempre habían dicho que las mejores relaciones comenzaban como amistad. Ella y Kevin habían estado allí uno para el otro desde que él se había mudado al lado, poco después de que ambos cumplieron cuatro años. No había nadie en el mundo en el que confiara más.
Si ella se alejaba ahora sin darle una oportunidad sería injusta y dañaría irreparablemente su estrecho vínculo.
Lentamente, _______ asintió con la cabeza. Luego, agarró la camiseta de él y tiró para arriba.
El alivio caliente en el rostro de Kevin se zafó de su vista mientras la camiseta salía de su cuerpo, revelando un torso magníficamente musculoso. No músculos de físico culturista como Joe, ni esbeltamente elegante como Nick, Kevin estaba en el medio. Alto, sólido, discretamente poderoso. Los hombros anchos estrechándose en un abdomen fibroso, perfeccionado con un paquete de seis, todo cubierto de piel dorada dado que construía muchos de sus muebles al aire libre.
En una palabra, Kevin era magnífico. ¿Cómo se había resistido a sus sentimientos por él durante tanto tiempo?
Él le sujetó las manos.
—______, esto va a cambiar nuestra amistad.
La gravedad en su voz la hizo tragar.
—Lo hará.
—Creo que tendremos algo mejor.
________ esperaba que él tuviera razón, especialmente mientras bajaba las manos suaves a los botones de su blusa y comenzaba a desabrocharlos uno por uno, mirándola a los ojos como si fuera la única mujer en el mundo.
Una vez desabrochó el último botón, le retiró la camisa de los hombros, la mirada descendió a la turgencia de los pechos que sobresalían del sujetador con aros. De repente, se sintió ridículamente contenta de haber elegido el negro de copa baja y encaje.
—Oh mi… _____—suspiró.
Su respiración y las palmas de las manos adoraron sus pechos, cayendo sobre ellos, resbalando, acariciándolos. Ella se estremeció.
—Soñé contigo un millón de veces… —le acunó un pecho en la mano—. Eres aún más hermosa de lo que imaginaba.
_________ en realidad sentía que se sonrojaba por las palabras.
—No soy tan sexy como las otras mujeres con quienes has salido.
—Esa es tu opinión, no la mía. El sexo con ellas no significó nada. Contigo va a significarlo todo.
En el pasado, las novias de Kevin habían lucido más como modelos de Victoria’s Secret que como la chica corriente del lugar. Ellas desfilaron por la mente de _________ y se puso nerviosa.
—Tengo miedo de decepcionarte.
Kevin le tomó la cara con las manos, la excitación en un segundo plano detrás de la preocupación.
—¿Cómo puedes pensar que alguna vez lo harías? Nunca me he interesado tanto por una mujer. No quiero que seas lo que piensas que espero. Sólo quiero que seas tú.
Dios, ¿cómo podría una chica sentirse otra cosa excepto amada?
Kevin apoyó la mano en su nuca y la acercó. Y se quedó mirándola. El hambre y el deseo le oscurecían los ojos. La necesidad la poseyó despiadadamente y se tambaleó contra él, la punta de los dedos contra el pecho duro, sintiendo los latidos fuertes de su corazón contra la palma de la mano.
Con un gemido unió sus labios con los de ella, robándole la respiración. Capturando una parte de su alma. Los pensamientos cesaron. Él la alegraba, como la luz del sol en invierno, caliente, bienvenida y necesaria.
Kevin se aferró a sus hombros, la cabeza echada hacia atrás mientras la palma de la mano de Kevin se deslizaba por su columna, haciéndola estremecerse. Sus manos presionaron apremiantes, siguiendo la forma de su cintura, enardeciéndose con la curva de sus caderas. La acercó tanto que no había un soplo de aire entre ellos.
Este era su amigo. Su mejor amigo. Antes, ella lo miraba y veía su tabla de salvación, su roca, su mano para sostenerse. Ahora veía a todo un hombre. Un amante apasionado. Ardió y se arqueó contra él cuando Kevin le acarició el cuello, haciéndola temblar.
—Dios, te sientes tan perfecta —susurró.
Así se sentía él.
Le capturó los labios, hundiéndose cada vez más profundo en su boca. _______ metió los dedos en su pelo grueso, gimiendo, perdiéndose en todo lo que lo convertía en el Kevin que ella siempre había conocido... sin embargo, revelaba un hombre al que nunca había visto. Dios, cuánto lo deseaba.
Como si leyera su deseo, la levantó acunándola contra su pecho y sofocando su protesta de que era demasiado pesada con un beso feroz.
Momentos después se acercó hasta el sofá y se sentó, atravesando a ________ en su regazo. Mientras ella montaba a horcajadas sus caderas, los labios se unieron, las lenguas se acoplaron. Su fuerte agarre le aplastó los pechos contra el tórax de Kevin. Su aroma a madera se incrementó de nuevo, enloqueciéndola. Entonces se dio cuenta del denso calor de su erección presionando contra su sexo sensible e inflamado.
Gimió en la boca de Kevin, sucumbiendo el corazón al deseo embriagador. En ese instante, ________ los visualizó desnudos, jadeando juntos mientras él se enterraba dentro de ella, esas manos grandes y creativas guiando sus caderas hacia abajo para tomarlo por completo.
La sola idea hizo que su sexo se tensara ávido.
Él le recorrió con las manos la piel desnuda de la espalda y le desabrochó el sujetador. Cayó por sus brazos y Kevin lo arrojó lejos. La carne de gallina subió por toda su piel. Sus pezones se apretaron bajo la mirada masculina.
—Eres tan bonita y suave, amor —le acunó un pecho en la palma de la mano, manoseando el pezón con ligeros y provocativos roces—. ¿Sabes la cantidad de veces que he fantaseado sobre cómo te sentirías? Tantísimas.
—Oh… Kevin —jadeó ella.
—Hmm, eres tan… —Con ternura pellizcó las puntas sensibles de los pechos—. Perfecta.
La piel de _________ chisporroteaba. La amistad se volvió pasión y ardía en su sangre.
—_________, amor, te deseo tanto. Dime que deseas esto también…
Su susurro se derramó en cascada sobre ella, cálido, afectivo y pasional. ¿Cómo podría decir que no lo deseaba? Imposible.
—Lo deseo. No te detengas —jadeó ella y a continuación apoyó sus labios sobre los de él y se hundió en el beso—. Por favor…
Sus verdes ojos la abrasaron, incluso mientras le acariciaba el cabello con manos tiernas.
—Voy a cuidarte muy bien.
________ se mordió los labios en contra de un arrebato de necesidad.
—Entonces ámame.
—Siempre lo hago.
Su respuesta le aseguró aún más de que esta noche era correcta.
—¿P…Puedo tocarte?
Kevin gimió.
—Donde quieras, amor. Cuando quieras.
Sonriendo, ella se escabulló hacia atrás en sus muslos y pasó rápidamente un dedo por los duros abdominales. Él se movía no importaba donde ella tocaba. Sonrió… y lo hizo de nuevo, esta vez yendo más abajo, pasando un dedo sobre sus vaqueros y más abajo a lo largo de su polla. Y más abajo y más abajo y más…
—Oh Dios mío —exclamó ella, mirándolo parpadeando—. ¿En serio?
Él reprimió una sonrisa.
—No voy a hacerte daño, ______.
—No a propósito, no. Pero esto está muy fuera del promedio.
—Eres buena para el ego de un tío —se rió.
—No puedes decirme que nunca lo has oído antes.
—Lo he oído —admitió él y a continuación se pasó una mano por el rostro—. ¿Podríamos no hablar de otras personas en este momento? Realmente me estoy esforzando para concentrarnos sólo en nosotros.
Y no pensar en el hecho de que ella recientemente había tenido relaciones sexuales con Joe y Nick y estaba enamorada de ellos. Buena invitación.
Al menos se podía distraer mirándolo desde mil ángulos distintos. Hombros dorados y voluminosos de abundante fuerza contenida. En realidad, Kevin normalmente estaba relajado. Ahora podía ver la tensión en sus hombros, la flexión de sus músculos mientras la agarraba, dándose cuenta de que la estaba sujetando un poquito demasiado fuerte la soltó... sólo para repetir el proceso. Sus pectorales, firmes y marcados, no tetas masculinas como ella había oído llamarlas. Simplemente el estado natural de un cuerpo masculino muy familiarizado con la actividad física. Sus abdominales, incluso los oblicuos… músculos que conocía porque había probado un millón de videos de ejercicios y clases… estaban más definidos que en un diccionario.
Había ganado la lotería de la testosterona.
Pero su atracción por Kevin no era su belleza física; era que ella lo conocía… y amaba… hasta el alma.
Bajando las manos por el torso, encontró su mirada.
—Eres hermoso.
Él puso los ojos en blanco.
—Soy un hombre. Sudamos, olvidamos cortarnos el cabello y pensamos que WWE es un entretenimiento de calidad…
—Eres considerado. Nunca has olvidado un cumpleaños. Me llamabas religiosamente, aún cuando estaba en la universidad. Censurabas mis malas decisiones de la forma más diplomática posible. Nunca me dejaste llorar sola. —En ese momento, las lágrimas comenzaron de nuevo, rodando por su rostro. Kevin era un tesoro y ella tenía que asegurarse que él supiera que le estaba agradecida—. ¿Cómo pude buscar el amor durante años y no verte justo ante mis ojos?
Él la abrazó.
—Amor, ambos hemos cometidos errores. El ayer no es importante, no podemos cambiarlo. El mañana vamos a enfrentarlo juntos. Ahora mismo, tenemos que abrazarnos al momento y sacar el máximo provecho de él.
El hombre estaba en lo cierto, como de costumbre. En cierto modo lleno de la sabiduría que ella necesitaba. Y ________ amaba eso en él.
Le arrojó los brazos al cuello, le cubrió los labios con los de ella y colapsó en su interior, ávida por conseguir más de su sabor, más del confort y la pasión de su abrazo. Él se frenaba, dejaba que ella llevara la delantera, seguía su ritmo, su presión, su duración. Pero ella lo sintió contenerse. abrazo. Él se frenaba, dejaba que ella llevara la delantera, seguía su ritmo, su presión, su duración. Pero ella lo sintió contenerse. presión, su duración.
—¿Qué pasa?
—Trato de controlarme. Lo que siento, _____, es… —se restregó la mano por el rostro, luego suspiró—. Es un fuego arrasador. No sé cuanto más lo pueda contener.
¿Él la deseaba tanto? Por dentro, ella estaba bailando inmensamente feliz.
—Entonces, no lo hagas.
Kevin se detuvo.
—Quiero que nuestra primera vez sea suave. Quiero que sepas que te amo y que no voy a lastimarte.
—Yo quiero que sea lo que tú necesites que sea. Confío en ti.
Él exhaló de prisa.
—Estás tirando leña al fuego.
________ se inclinó, le pellizcó la oreja con los dientes y susurró:
—Déjalo arder.
No alcanzó a respirar antes que Kevin tomara su boca, invadiendo, saqueando… adueñándose. La pasión chisporroteaba en cada segundo de ese beso y ella lo sintió hasta en el alma.
Su boca estaba aún en la de ella cuando ________ se dio cuenta que estaba atontada, mojada y dolorida. ¡Yupi! Unas pocas veces se había preguntado si la fantasía con Kevin era mejor dejarla en su imaginación, si besarlo sería como besar a un hermano. Este no era el caso en absoluto.
Segundos después le devoraba otra vez la boca mientras aprisionaba sus pechos con manos callosas y calientes. Sus pulgares arañaron las puntas duras como perlas, enviando una nueva ola de hormigueos por su piel.
Luego inclinó la boca sobre ella y chupó uno.
Las sensaciones de _______ se dispararon, la hicieron doblarse. El placer quemaba en su vientre. Dios, ella se mojaba más a cada instante.
Kevin le raspó con delicadeza el pezón con los dientes. Ella gritó, se arqueó hacia él antes de que él se trasladara al otro y repitiera el proceso. A continuación lo repitió. Y una vez más. ________ le arañaba los hombros… luego se dio cuenta que sería mucho más productivo arrancarle los pantalones. Cualquier cosa que la llevara a tenerlo más cerca, más dentro.
Afortunadamente, Kevin tenía ideas similares.
Mientras ella atacaba el botón y la cremallera de los vaqueros de él, Kevin enganchó los pulgares en la pretina de los pantalones cortos de ________ y se los bajó de un tirón por las caderas y las piernas, hasta que fueron un recuerdo sobre el suelo.
—Oh, maldita sea, amor. —Su mirada le hacía ampollas por el calor mientras las manos se movían desde su cintura, hacia abajo por sus caderas, sobre sus muslos desnudos—. Me estás matando. ¿Bragas negras a juego?
—Sabes que me gustan que las cosas… coordinen.
Él le acarició la curva de la cadera de nuevo, deteniéndose sobre los pequeños lazos de satén de sus bragas.
—Tan malditamente sexy. Y tan loco.
Un pronunciado tirón a un lazo, luego al otro y las bragas cayeron de su cuerpo. Él retiró el retazo debajo de ella y lo guardó dentro de sus vaqueros.
—¡Necesito que me lo devuelvas!
—No —sonrió—. No lo necesitas.
¿Iba a conservarlas como un trofeo? Hacían juego con su sujetador, maldita sea. Esas eran palabras de guerra.
________ se cruzó los brazos sobre el pecho, de forma deliberada marcando pecho. Los ojos de Kevin se volvieron desorbitados y vidriosos.
—Entonces, tú no necesitas tu ropa interior, tampoco.
—Estoy totalmente de acuerdo con eso.
Y como ella seguía montada a horcajadas en su regazo, tendió sus muslos fuera del sofá y se bajó rápidamente los pantalones por las caderas. _______ se las arregló para ayudarlo, y pronto todas sus ropas estuvieron sobre la acogedora y pequeña alfombra… y ella obtuvo el primer vistazo de Kevin desnudo.
Oh, Dios mío, así vale la pena esperar.
Él era grande, no se podía negar.
Con un toque tentativo, ________ agarró su erección y apretó. Hizo lo mejor que pudo para rodearlo, pero las puntas de los dedos no se tocaban mientras acariciaba hacia arriba y hacia abajo su gran longitud.
________ tragó saliva.
Kevin gimió.
—Maldita seas, ______, he deseado que me toques durante tanto tiempo.
Se empujó dentro del agarre y se estremeció. Cuando gimió en su oreja, _________ percibió cada pizca de su pasión y la excitó más aún. Kevin era grande y mucho más experimentado, pero por el momento, era completamente suyo. La deseaba. La amaba.
El pensamiento le dio confianza y la calentó a la vez.
—Tan genial como es tu toque, así no es como te deseo esta noche. Acuéstate conmigo.
Él se reclinó en el sofá, luego acomodó el pecho en las espaldas de ________, su erección aguijonando sus nalgas y las lumbares. Cuando él le recostó la cabeza sobre su hombro, ella se volvió para mirarlo vacilante. Kevin le tomó la boca en un apareamiento narcótico de labios y lenguas.
Un aturdimiento de necesidad descendió y ella sólo se sintió más mareada cuando las manos de él comenzaron a deambular por su cuerpo. Acunó su pecho, jugueteó con el pezón y pasó rozando su abdomen… luego exploró entre sus piernas y le acarició el clítoris.
Aunque no estaban cara a cara, podía percibir cuando ella se tensaba o contenía el aliento. Sentía el calor de su piel contra la de él. La postura era terriblemente caliente e íntima.
Aproximadamente diez segundos después, ella supo que su mejor amigo iba a darle un orgasmo matador. __________ respiraba ásperamente.
Kevin levantó la cabeza, jadeó contra su cuello. Veloces temblores la atravesaban. Él la llevaba más alto… más alto mientras trabajaba el resbaladizo manojo de nervios bajo sus dedos. Las sensaciones se incrementaron, rápida y despiadadamente.
—La forma en que tiemblas en mis brazos está matando mi autocontrol, amor. Todo tu cuerpo está ruborizado. Estás inflamada por mi toque. —Acunó su sexo—. Maldición.
El orgasmo estaba a punto de robar la cordura de _______. Kevin la conocía tan bien que, sin haberla tocado jamás, conocía su cuerpo.
—Sí —gimió ella, casi mendigando.
Él agarró su muslo y lo colocó detrás de ella, sobre el suyo, abriendo su sexo para él. Luego hundió dos dedos profundamente.
________ arañaba el sofá mientras la tensión subía más alto. La atormentó con la punta de los dedos, frotando en su lugar más sensible. Ella se arqueaba para arrimarse más a su toque.
—¿Estás lista?
Frenéticamente, ella asintió con la cabeza.
—Ahora, por favor…
Su orgasmo ardía directamente bajo sus dedos. Kevin se alejó de su punto G, frotando su clítoris con círculos insistentes y perezosos. Con un grito de lamento, ella negó con la cabeza.
—¡Kevin!
—Déjame fortalecerlo, _____. Déjame hacerlo realmente bueno.
Ella quería decirle que ya lo era, pero increíblemente, el placer se incrementó, abrasando a través de su cuerpo, manteniéndola cautiva mientras ardía. Le clavó las uñas en los antebrazos y se aferró como si fuera su único agarre con la realidad.
—Te ves tan caliente, toda encendida y mojada.
_________ tuvo el pensamiento pasajero de que era feliz de que a Kevin le gustara lo que veía, pero…
—Maldita sea. Te necesito ahora.
—¿Ardiendo, corazón? ¿Dolorida?
Ella asintió con desesperación.
—Sí, así es como me siento por ti. A veces, sólo tengo que estar en la misma habitación contigo durante unos pocos minutos y me estoy muriendo.
Incluso ahora podía sentir su erección contra su trasero, la base anidada entre sus cachetes mientras giraba en ella al compás de sus caricias.
Un viso de sudor cubrió la piel de _______ mientras ellos se movían juntos, su placer ardiendo como una fiebre.
—Tan pronto como te corras, corazón —susurró Kevin bruscamente en su oído—. Voy a abrirme camino dentro de ti, sentir todas esas dulces y pequeñas réplicas antes de que te haga subir de nuevo.
Una cosa sobre Kevin. Era tan bueno como su palabra. Ella gemía, con la necesidad de correrse, de sentirlo profundo dentro de ella, doblegándola a una masa suplicante.
La agonía entre las piernas se tensó hasta que casi se convirtió en dolor. Sus dedos jugueteaban con ella, justo encima del clítoris, alrededor de él, debajo de él, despertando cada nervio entre sus piernas. Ella jadeaba, arañaba, consciente de que él había apoyado la cabeza en su mano y la observaba colapsar. _________ temía lo mucho que su rostro le revelaba mientras se perdía en el placer, pero él sólo sonreía, sus ojos ardiendo con un fuego azul.
Luego pasó rozando la punta de dos dedos justo sobre su clítoris. El placer penetrante convergió y explotó. _______ gritó su nombre y se aferró ciegamente a él, el cuerpo ya no le pertenecía. En ese momento era completamente suya.
Cuando lo último de la líquida satisfacción serpenteó a través de su cuerpo, Kevin la hizo rodar sobre su espalda en el largo sofá.
—Eres bellísima, _____. Siempre te he deseado.
Automáticamente separó sus muslos para él, y se instaló en el medio, deslizando los primeros centímetros de su erección dentro de ella.
—¡Date prisa! —apenas exhaló las palabras antes de que lo sintiera deslizarse más hondo.
—Oh… _______. Dios. Te siento latiendo sobre mí, amor.
Él miraba casi bizco y ella sonrió.
—¿Bueno?
Kevin suspiró.
—Jamás sentí algo tan bueno. Agárrate fuerte a mí. Penetrarte del todo no será nada fácil.
Un eufemismo. Ella no tenía idea de que su mejor amigo había sido bendecido con un equipo tan increíble. Sabía que él haría todo lo posible para no lastimarla, pero todavía se tensó.
—Tienes que relajarte. No podré caber si no lo haces.
Kevin le asió las caderas y se inclinó hasta ella. Cuando metió unos pocos y agonizantes centímetros de golpe, la fricción le raspó la carne sensible y rápidamente la excitación de _________ estuvo en alza de nuevo. Aunque se movía con delicadeza dentro de ella metiéndose con cuidado, la estiraba sin piedad.
Mientras Kevin empujaba más profundamente dentro de ella, _______ respiraba conmocionada ante el crudo placer. Sus ojos se abrieron de par en par. Cada músculo tenso cuando le clavó la mirada.
—Kevin…
Él apretaba los dientes. La sacudida de la conexión lo alcanzaba también.
—Relájate, corazón.
________ se obligó a hacer una respiración profunda, canalizó la relajación en su cuerpo mientras exhalaba una, dos veces.
Kevin se introdujo otros pocos centímetros. Ella gimió, un gruñido largo y gutural.
—Maldita sea, eres tan sexy. —Metió otros pocos centímetros dentro de ella, inyectando su cuerpo con otra violenta avalancha de deseo—. Al punto de…
—Hazlo. Ahora.
—No quiero hacerte daño…
—¡Hazlo!—exigió, agarrando su rostro y presionando su boca en la de él.
Cuando ella se arqueó hacia arriba, Kevin le agarró las caderas con más fuerza, se hundió más en ella, besándola como un hombre poseído, todo indicio de suavidad y amistad desapareció.
Mostrando los dientes se echó hacia atrás, reunió sus fuerzas y empujó hasta el fondo. Ella susurró un suspiro conmocionado. Lo sentía hondo, aguijoneando al final de su vagina, estirándola con su grosor hasta que se quemaba y jadeaba.
Le encantó.
—Oh diablo… —susurró él—. Eres increíble. ¿Duele?
—De una buena manera —jadeó ella mientras él se echaba hacia atrás—. No te detengas.
—No podría hacerlo aunque quisiera —su voz sonaba tensa cuando afirmó sus antebrazos en el sofá cerca de la cabeza de ________ y utilizó su peso para empujar dentro de ella nuevamente.
Las sensaciones eran indescriptibles. Como chocolate derretido, como el mejor baño de espuma, como las mejores vacaciones tropicales y el margarita más sabroso, todo envuelto en una deliciosa emoción… luego multiplicada por mil. No era sólo que él llenaba cada rincón de su sexo y frotaba todos los sitios sensibles en el interior… Lo hacía… Sino el hecho de que se trataba de Kevin dentro de ella. Era un hombre de palabra, tan bueno con ella, siempre la había cuidado y siempre lo haría. La seguridad absoluta envolvió su deleite carnal para crear una vivencia que nunca antes había conocido. Y de la que nunca más podría prescindir.
Kevin le besó todo el recorrido hasta el cuello, luego le mordisqueó el lóbulo mientras presionaba contra su útero.
—No sabes cuántas veces quise estar contigo así, sintiendo tu piel caliente contra la mía. —Extendió una mano entre ellos y le acunó uno de los pechos, haciendo rodar el pezón entre el pulgar y los dedos—. Cuántas veces deseé el derecho de tocarte, de tomarte cada vez que quisiera. De oírte gritar mi nombre.
Sólo hasta hoy. Y él probablemente sabía que su seducción verbal estaba destruyéndola, rompiéndola en pedazos, que entre sus palabras y sus estocadas largas y lentas, la había empujado a la cima de nuevo.
________ le clavó las uñas en la espalda, deleitándose en la fricción de su vello esparcido en el torso contra sus pechos, la penetración de su polla tan profundamente dentro de ella que se sentían como uno solo. Era… perfecto.
—¿Estás lista para gritar mi nombre, corazón? —Él giró, movió las caderas, arrastrando la punta de su pene justo contra el lugar más sensible y urgiéndola implacablemente.
En segundos, su orgasmo pasó de cerca a inevitable.
—Sí…
—Tan apretada. Tan fascinante. Extiende una mano entre nosotros —le susurró al oído— y frota tu clítoris para mí. Quiero verte.
Normalmente _________ era tímida con su cuerpo. La idea de tocarse a sí misma para complacer a Kevin la excitó. Empujó la mano entre ellos y él se puso de rodillas para darle espacio.
En el instante en que sus dedos hicieron contacto con la pequeña protuberancia dura y mojada, ________ se tensó, su vagina lo apretó aún más. Él agarró sus caderas y la levantaba con cada lenta y profunda penetración. Ambos gemían.
—Eso es, corazón. Tan erótico observar tu recato y tu necesidad entrar en conflicto. Sigue… Sí.
Increíblemente, ella se puso aún más sensible. La agonía se tensó, llameó justo bajo su piel, extendiéndose a través de ella como un reguero de pólvora. Se arqueó, levantando las caderas hacia Tucker como una ofrenda.
—Más duro, Kevin —gimió.
—Paciencia. —Pero mientras se contenía, se veía como si estuviese sufriendo—. Te ves tan bonita con mi polla deslizándose dentro de ti toda resbaladiza por tus jugos. No estoy dispuesto a terminarlo.
—¡Me estás volviendo loca! —ella arañaba los cojines del sofá.
Kevin le agarró la mano y la puso de nuevo sobre su clítoris.
—Nos volveremos locos juntos. Tócate.
Esta vez no podría detenerse por nada. Arremolinó los dedos alrededor de su clítoris mientras Kevin la penetraba, con más fuerza, más profundo que antes, una y otra vez. ________ jadeó cuando el placer se concentró, se volvió líquido y estalló profundo en su interior.
—¡Kevin! —gritó a todo pulmón—. ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
—_____… Te amo. ¡Oh Dios! —gritó Kevin, luego se corrió, su cuerpo sacudiéndose espasmódicamente mientras se vaciaba dentro de ella, dejándola caliente, mojada y sumamente saciada.
Jadeando, sonrió, sus ojos eran cálidos y verdes y _______ juró que podía ver hasta el fondo de su alma transparente y tierna. (Asi es mi Kevo XD)
—________ ________ (Tu Apellido), ¿me harías el honor de casarte conmigo?










Ya cumpli Wink

Aunque me tarde un poco, pero cumpli...
Disfrutenlo Wink









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MaferCastilloJonas
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Julio 29th 2011, 22:00

Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!
Oh por Dios mujer! esta nove me va volver Locaa! Es encerio Surprised
Me encanta!!! Tienes que seguirla por favor!
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MensajeTema: Re: Hombres de Fantasia (Kevin,Joe,Nick&Tu) Hot   Hoy a las 10:53

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