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 Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada

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#CrazyMoFosOfNialler
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:04

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! bounce
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:04

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! bounce
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:04

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! cheers
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:05

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Canta
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:05

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Baila
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:05

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! cheers
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:05

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Very Happy
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:05

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! cheers
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 15:06

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! tiste
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caripe
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 2nd 2012, 23:02

Síguelaaaa esta muy buenaa

study study afro afro afro bounce bounce




Una Gran Mujer !


Perfecta !
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Nani Jonas
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:08

Lamento muchisimo la tardanza chicas aqi les dejo la nove terminada enserio lo siento mucho

Capitulo 5

Incómoda ___________ volvió a girar sobre la cama y miró el reloj de la mesita; las dos de la mañana.

-Oh Dios –se quejó.

No conseguía conciliar el sueño. Pensaba en Joe… quien estaba en la habitación que en unas horas compartiría con él.

-¿Qué pasa? –había preguntado él hacía unas pocas horas.

-Que tengo que dormir contigo, eso pasa –se había quejado ella. Y él había hecho una mueca.

-Siento no tener dos camas en mi cuarto –se burló.

-Ja, ja, ja. Muy gracioso.

-Puedes dormir hoy en la de invitados…

-¡Gracias! –exclamó sarcástica.

-Pero deberías ir acostumbrándote a dormir conmigo.

-Prefiero acostumbrarme a partir de mañana. Hoy no.

Joe la había ignorado, y se había metido a duchar. Y ella había aprovechado para acomodar su ropa junto a la de Joe, como él le había dicho.

Era gracioso. Aquella situación era completamente absurda e irreal. Había cogido su pijama, que consistía en un minúsculo conjunto de pantaloncitos y camiseta, y se había encerrado en el cuarto de invitados. No lo había vuelto a ver. Y ahora se sentía de lo más extraña.

Joe suspiró y clavó la vista en el techo. Si alguien le hubiera dicho dos semanas atrás, que iba a coger a una desconocida de en medio de la calle para hacerla pasar por su novia, se hubiera reído.

Ahora no le hacía tanta gracia.

Sinceramente no sabía que tenía aquella chica y porque insistía tanto para que lo ayudase. Su cara de ángel lo había cautivado, su carácter divertido, en realidad toda ella. Por no hablar de lo dulces que eran sus labios y lo a gusto que se sentía junto a ella.

Desde luego cualquiera diría que tenía ante si a «La novia perfecta»

Una sonrisa apareció en su rostro, desde luego no había elegido nada mal. En cualquiera otra ocasión habría intentado coquetear con ella… pero todo era extraño.

Miró hacía el lado e imaginó el cuerpo de su «novia» a su lado… el solo imaginársela hacía que el corazón le palpitara justamente entre las piernas. Normalmente la perspectiva de alguien durmiendo junto a él, lo echaba para atrás. A él le gustaba tener una amiga ocasional, no una permanente. Ya había descubierto que las relaciones duraderas no eran para él. Y lo había intentado; dos veces.

Las dos habían sido un total fracaso.

No quería volver a intentarlo, estaba demasiado a gusto soltero.

Nada de compromisos…

Entonces ¿Por qué estaba deseando de abrazar el cuerpo de ___________ en mitad de la noche?

Recordó la cara de ella al decirle «nuestra habitación» parecía como si la hubieran abofeteado. Una mueca de disgusto se había alojado en su rostro, tenía que compartir su cama con una mujer a la que no le hacía mucha gracia dormir con él, algo irónico.

Ella misma había decidido aceptar.

Nadie la había obligado, aunque… si se hubiera negado, probablemente él habría insistido.

Retiró las mantas de su cuerpo y se puso las zapatillas. Quería un vaso de agua.

La luz de la cocina estaba encendida.

-Hola –susurró. Ella dio un salto.

-Dios, que susto.

-Lo siento.

-Quería un vaso de agua.

-¿No te apetece mejor una taza de chocolate caliente? –preguntó.

-Oh, si, gracias.

Joe clavó la vista en ella, a pesar de que la cocina estaba en penumbras pudo ver la «poca» ropa que llevaba… si es que llevaba, él no veía más que unos pantaloncitos tan chicos que apenas le tapaban el trasero, y una camiseta que le dejaba a descubierto el ombligo.

-Hace fresco –dijo ella.

-Yo tengo calor –replicó él- ¿Galletas? –preguntó dándole un paquete.

-Gracias –contestó al cogerlas.

Al cabo de un rato, Joe le entregó a _________ una taza de chocolate caliente, en silencio ambos permanecieron en la cocina, concentrados en beberse el contenido de sus tazas.

-Bueno –susurró ___________ poniéndose de pie- creo que será mejor que me vaya a dormir.

Depositó el vaso en el fregadero y comenzó a caminar, pero la mano de Joe que se cerró sobre su brazo la detuvo.

-____________.

Se miraron a los ojos.

-¿Si, Joe?

-Gracias…

-¿Qué, por qué?

-Por ayudarme, esto no lo haría cualquiera…

-No te preocupes, me lo tomo como una nueva experiencia, es bueno arriesgarse.

-Eso parece.

Desde luego, si no se hubiera arriesgado, no estaría ahí, en ese momento con ___________.

-Eh… tengo que irme, mañana madrugo…

Sus palabras fueron un susurro y Joe miró su boca mientras articulaba, el movimiento de sus labios lo hipnotizó.

Poco a poco se fue inclinando sobre ella, sus labios rozaron los de ___________, un suspiro escapó de su garganta, y él lo atrapó en un beso. Su lengua juguetona se adentró entre los suaves labios de la chica. Poco a poco el beso fue intensificándose, sus respiraciones se agitaron y resonaban contra las paredes.

-Esto no está bien… -murmuró ella, mientras él la presionaba contra la pared, y le mordisqueaba el cuello- creo que debemos parar –susurró.

-Párame tú, yo no se…

-Ah –gimió, cuando las duras manos de él se adentraron bajo su camiseta y abarcaron sus pechos- Joe…

-Detenme.

Dios. Estaba perdida.

Su espalda choco contra la pared, sus piernas ligeramente abiertas acogían a Joe, mientras su potente erección quemaba su vientre, con nerviosismo comenzó a arrancarle la ropa que desapareció con rapidez. En pocos segundos quedaron ellos dos; dos cuerpos desnudos que suplicaban atención.

El ambiente estaba caldeado.

Sus pieles ardían. __________ acarició la espalda desnuda de Joe mientras este se inclinaba y capturaba uno de sus erectos pezones entre los labios, un gemido ahogado escapó de su garganta. Se le escapaba el aliento, le costaba respirar, la mano de Joe acarició su vientre hacía abajo hasta alcanzar sus rizos, separó sus labios vaginales y la acarició, un gritito desesperado escapó de entre los labios de ___________.

Que alguien la salvara.

-___________ –murmuró mientras pellizcaba su trasero.

Él la alzó y la apoyó contra la fría pared de la cocina, hizo que le rodeada la cintura con las piernas, y la besó en momento que entró en ella.

Su grito de placer quedó ahogado, pasando a ser un suave gemido. Él la besó con fiereza, y ella le devolvió el beso con la misma agresividad, mientras le acariciaba la espalda de arriba hacía abajo.

La penetraba una y otra vez, cada vez con más fuerza, más profundamente. Los jadeos resonaban, él se inclinó y le besó el cuello, le mordisqueó el hombro. Alzó la cabeza, y la vio luchando por mantenerse, sus ojos cerrados, sus mejillas sonrosadas, sus labios entre abiertos.

-Oh, dios, dios Joe sigue… oh, oh… dios…

La besó, penetrándola con la lengua a la vez que la embestía. El cuerpo de __________ se sacudió en espasmos, su sexo se contrajo, él se tensó. La embistió una y otra vez, sus gritos, sus voces se mezclaron.

-Dios, Joe, Joe… –jadeó ella, y él se enterró en ella con fuerza, una vez más antes de que __________ alcanzara el clímax, gritando.

Él la besó y se concentró en su propia liberación, una, dos, tres veces la embistió profundamente, un gruñido agudo escapó de su garganta mientras el orgasmo lo arrasaba.

____________ descansaba sobre su hombro, y ambos se miraron a los ojos a la vez.

Confusión, incertidumbre.

Oh, no.

Ahora si todo se había complicado mucho más.

¿Qué se supone que debían hacer ahora?

Los labios de Joe, rozaron nuevamente los suyos…
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Nani Jonas
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:09

Capitulo 6

El sol perforó en la habitación y ella abrió los ojos poco a poco. Estaba demasiado cómoda.

Se fijó en los muebles, en la cama. Tardó varios minutos en acordarse donde estaba, y cuando lo hizo dio un salto, incorporándose en la cama.

La sábana cayó, y ella fue consciente de su desnudez, enseguida se cubrió. Quedó en silencio escuchando alguna señal de que Joe estuviera ahí, quería volver al cuarto de invitados…

¿Para qué? Todo su vestuario estaba allí, bueno… todo menos su pijama que debía de estar tirado por la cocina, las mejillas se tiñeron de escarlata y al moverse varios de sus músculos más internos se quejaron. Dulce dolor.

Ahora no sabía cómo debía actuar, ¿debía de continuar con la falsa? Ahora era todo diferente; se había acostado con Joe. Era increíble como las cosas daban la vuelta, era cierto que era atractivo, demasiado, pero no se había imaginado acostándose con él, y no solo se había acostado una vez… la noche había sido muy larga, y ellos no habían tenido reparo alguno en aprovecharla.

Sin vergüenzas, sin miramientos, solo disfrutando de la noche.

Sin pensar en las consecuencias…

Se levantó completamente desnuda, ¿Qué hora sería? No tenía idea alguna de nada. Se suponía que ella iba a buscar trabajo… y como de costumbre, Joe intervenía.

Se acercó a una puerta que había y se asomó, miró por la habitación y sobre una silla vio su pijama doblado, la vergüenza se apoderó de ella y maldijo por lo bajo, no había sentido que Joe se hubiese levantado, no había sentido nada, había terminado demasiado… exhausta.

Cogió el pijama y se lo puso con rapidez, decidió hacer la cama de la otra habitación y desayunar, tenía un hambre voraz. Entro en el cuarto de baño de la habitación, y tras lavarse la cara y recogerse el pelo, salió del dormitorio.

Aún se confundía de sitios, cuestión de acostumbrarse. Pasó por el salón y escuchó el ruido de la tele. Los nervios se le acoplaron en el estómago, sería mejor que se enfrentara a Joe cuanto antes, haría como si nada…

-Voy a hacer la cama de tu madre… -anunció entrando para quedarse paralizada.

-No te preocupes, Joe me dijo que ya le había cambiado las sábanas.

___________ miró a Mercedes y parpadeó, unas cuantas de veces, ¿estaba alucinando? La cara de preocupación de Mercedes le indicó que todo aquello era real. Ella estaba allí, y sentía como si la hubieran pillado in fraganti, a pesar de que sabía que debía de acostumbrarse a aquella situación.

Maldijo mentalmente a Joe por no haberla avisado.

-¿Estás bien? –Preguntó la mujer- parece que hubieras visto un fantasma.

Algo parecido.

-Si, si estoy bien… no la esperaba tan pronto.

La mujer sonrió.

-Mi marido adelantó el vuelo y me trajo antes –explicó- espero que no os moleste.

-Oh no, claro que no. ¿Y Joe? –preguntó confusa.

-¡Trabajando! –exclamó la mujer como si fuera la cosa más obvia del mundo.

-Ah… -intentó disimular- es cierto, ando un poco perdida esta mañana –se excusó.

-Estás un poco pálida ¿estás bien? Joe dijo que probablemente te levantaras tarde, pero solo son las nueve y media.

¿Tan temprano? Realmente si estaba perdida esa mañana. Tuvo que hacer un esfuerzo por no hacer una mueca.

-Se me pasará cuando desayune –dijo alegremente- ¿has desayunado? –le preguntó a su supuesta suegra.

-Oh si, desayune con Joe, no te preocupes.

-Bien, si no te importa voy…

-Claro que no. Yo veré la televisión mientras –__________ sonrió- si te apetece después podemos ir de compras –añadió como si nada.

-Oh… pues… no sé, quería ir a buscar trabajo…

-¡Tonterías! No todos los días podemos estar juntas. Además, seguro que Joe te ayuda a encontrar algo.

Claro… que fácil, como si fueran novios de verdad. Quiso reír. Sonrió a su “suegra” y se escondió en la cocina, de pronto toda el hambre se le había ido, no le apetecía nada, bueno si… volver a su casa.

Con su soledad.

Se lo diría a Joe, buscaría algún tipo de excusa para su madre, cualquiera, y volvería a su casa, con su vida, con un nuevo trabajo, y todo sería normal.

Aunque ya nada fuera como antes… era irónico, pero en lo único en lo que podía pensar era en aquello que quería dejar; Joe. No se quitaba de su mente sus besos, sus caricias, su piel caliente junto a la suya, sus jugosos labios en su cuerpo. El tan solo pensarlo hacía que su cuerpo reviviera. Y quisiera tenerlo cerca.

Se terminó su café y se arrastró hasta su nueva habitación donde se dejó caer en la cama, se sentía extraña… y le gustaba.

Tras ducharse, vestirse, y hacer la cama, salió de aquella habitación, para enfrentarse a un duro y largo día de compras.

Joe respiró hondo e intentó concentrarse una vez más en las letras y los números del monitor, pero lo único que reflejaba aquella máquina era su tonta sonrisa, esa sonrisa que se asomaba a su rostro cada vez que se acordaba de su… novia.

¿Quién iba a decirle que acabaría acostándose con ella la primera noche que pasaría en su casa?

Si lo hubiera llegado a saber… la hubiera invitado antes.

Aún tenía la sensación de tener su cuerpo junto al suyo mientras dormía, su respiración suave lo había hipnotizado, sus labios entre abiertos, lo habían tentado demasiado…

Se había llevado un largo rato observándola dormir, a pesar de haber estado casi toda la noche despierto, no tenía sueño, y hubiera continuado viéndola, si no fuera porque el timbre había sonado.

Su madre había llegado antes de tiempo, y con cara de susto, él había recogido la ropa que yacía en el suelo de la cocina, y había hecho la cama, que la noche anterior había deshecho _________. Luego, había tenido que irse a trabajar.

Y ahora estaba perdido en un mundo en el que jamás había estado. Quería volver a su casa, quería ver a _________, y quería besarla de nuevo, una y otra vez.

Miró el reloj del monitor, y se dio cuenta de que podría haberse marchado hacía quince minutos.

Recogió todas sus cosas, apagó el ordenador, y salió de allí deprisa.

La casa estaba vacía cuando él traspasó la puerta.

-¿Mamá, _________… cariño?

-¡No te impacientes! –dijo la voz de su madre desde la puerta- llegamos tarde, nos entretuvimos más tiempo de la cuenta –añadió.

Miró la cara cansada de _________, y supo que su madre la había machacado con las compras, sus manos estaban cargadas de bolsas.

Se acercó a ellas, le dio un beso a su madre en la mejilla y le quitó las bolsas, después se acercó a _________, y sin poderlo evitar, la besó.

-¡Dios, que empalagosos! –dijo su madre- ¡me encanta!

Tras su declaración, le quitó sus bolsas a Joe y desapareció de allí.

-¿Por qué has hecho eso? –siseó _________.

-Eres mi novia.

-Solo de mentira, además, no era necesario que me metieras la lengua hasta la campanilla.

________ se sonrojó ante sus propias palabras, y Joe sonrió con picardía.

-Anoche no pusiste queja alguna… -se burló él.

-Anoche… ¡Tu madre me trae muerta! –se quejó cambiando de tema.

-No vas a evitar el tema.

-No pretendo hacerlo, solo digo la verdad, ¡dios, que aguante tiene!

Joe se rió, y le quitó las bolsas a __________.

-Mucho aguante –dijo mientras la dirigía hacía su habitación- aún no has visto nada, compra y compra, y se puede llevar miles de horas de tienda en tienda.

-Dios yo no podría... –murmuró _________ mientras entraban en la habitación. Joe soltó las bolsas sobre la cama, y ___________ se dejó caer en ella.

-¿Qué te has comprado? –preguntó curioseando.

-Nada importante –contestó quitándose los zapatos y frotándose los pies doloridos.

Las manos curiosas de Joe, se adentraron en una bolsa, _________ maldijo por lo bajo, y rogó en silencio.

-A ver que tenemos aquí…

-Joe, deja ya las cosas.

-Mmm… déjame ver que es esto tan suave… -antes de que _________ pudiera objetar algo, él sacó un suave camisón de seda, color crema- oh… -dijo- ¿para mi?

-Idea de tu madre –concretó arrancándoselo de las manos.

-Me gusta su idea.

-No te emociones…

-¿Por qué no? ¿No te lo pondrás para mí?

-¡No!

-Da igual, te prefiero desnuda.

-¡Joseph!

-¿Qué? Es cierto…

-¡Olvídate de eso, no vas a verme desnuda! ¡No nos vamos a volver a acostar!

-¿Y eso quien lo dice?

-Yo.

-_________… no estás siendo racional.

-Por supuesto que si lo estoy siendo –más que nunca… o eso creía.

-Vamos a compartir la cama… nos atraemos, eso es obvio ¿no? No podemos evitarlo… mejor disfrutar de ello.

-Estás loco.

-Soy sincero, ¿Qué vas a hacer para evitarlo, poner una pared en medio de la cama?

-Vuelvo a casa.
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Nani Jonas
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:10

Capitulo 7

-¿Qué? –preguntó Joe en una voz.

-Ahora eres tú el que se lleva todo el rato «¿qué, qué, qué?» Y además, ya me has oído.

-Si, pero creo que oí mal, no me puedes dejar tirado ahora.

-Oh si, ya lo creo que puedo…

-Por dios, _________...

-Estoy en todo mi derecho. Rectificar es de sabios.

-Pero no dejar tirado a un amigo.

-¡No eres mi amigo, ni siquiera te conozco bien!

-Te has acostado conmigo –determinó él.

-Eso va en un paquete aparte…

-No me puedes dejar así. ¿Qué hago con mi madre?

-No lo se, no me agobies, no es cosa mía.

-¡Chicos, a comer! –anunció Mercedes en un grito.

-Será mejor que me vaya ya –dijo _________.

-Espera, quédate a comer, no te puedes ir aún, tenemos que hablarlo.

-No hay nada que decir…

-¡Si lo hay! –la contradijo él.

Cogiéndola de la mano la dirigió al salón, donde ya estaba puesta la mesa, le retiró la silla y la sentó, una mueca se alojaba en la cara de _________, y Joe tenía el ceño fruncido.

La miró mientras jugaba con el tenedor como una cría y sintió que le ardía la sangre. No quería que se fuera. Se tenía que quedar, y si hacía falta se lo pediría de rodillas…

-Apartad que quema –dijo Mercedes en un tono alegre.

Ella quiso reír, se sentía como una niña castigada, no decía palabra. Y Joe quiso gritar por la frustración. La mujer sirvió la comida mientras todo estaba en silencio.

Pasó un rato sin que nadie dijera nada, el sonido de la televisión conectada al canal de las noticias, era lo único que sonaba en la sala.

-¿Me podéis decir que pasa? –preguntó la madre de Joe.

-Nada mamá –contestó Joe, y ________pasó la comida al otro lado del plato.

-¿_________, me dices tu que es lo que pasa?

Ella alzó la vista y miró a los ojos a aquella amable mujer, no quería que se sintiese mal, después pasó la vista hasta los ojos de Joe, que brillaban con ironía, la estaba retando. Se puso firme en la silla y volvió a mirar a Mercedes, esbozó una sonrisita tímida, que no duró mucho.

-No pasa nada, es que no me siento muy bien…

-Oh, Joe, te dije que la cuidaras.

Una risa nerviosa se alojó en la garganta de Joe quien luchó para que no se le escapara, aquello era inaudito, su madre… lo estaba regañando, como a un niño. Miró hacía ________ y vio una sonrisa burlona.

-No te preocupes, Mercedes, debe ser por las compras –contestó _________-.

-Oh… quizás estás embarazada.

_________ quien bebía agua, la escupió poniéndose la mano a tiempo delante, y comenzó a toser con fuerza, ¡madre mía! Cogió la servilleta y limpió el desastre.

-Yo… no… -¿Por qué titubeaba? No estaba embarazada- no estoy embarazada –dijo.

-Debes ir al médico, será mejor que te recuestes, pediré cita.

-¡No! –Gritó, y ambos la miraron sorprendidos- quiero decir… no estoy embarazada, no me hace falta visitar al médico.

-Quizás estés enferma

______ comenzaba a frustrarse, ¿Por qué buscaba a todo una respuesta? ¿Por qué no simplemente se conformaba con lo que decía?

Abrió la boca para decir algo nuevamente, pero Joe intervino.

-Mamá, no te preocupes, _________ tuvo una noche… agitada, y no todo el mundo soporta tu ritmo de compras, seguro que después de que se tumbe un rato, se siente mejor –________ vio como la mujer se sonrojaba, y asentía.

-Puede que lleves razón, hijo.

Oh, que fácil había sido para Joe, se notaba que conocía su madre…

-La tengo, mamá –dijo levantándose, se acercó hasta donde estaba ________, y la levantó de la silla- Vamos, cielo, te acompaño.

_________ titubeó, no quería irse con Joe, no quería que la acompañase…

-Voy a recoger la mesa –murmuró.

-Ahora la recojo yo –decidió Joe.

-Oh, no, tú acompáñala, yo recojo –dijo Mercedes.

-No, mamá, tu descansa.

-¡Pamplinas! Acompaña a tu mujer a la cama, no queremos que se enferme.

__________ se sintió como una tonta, como una muñeca a la manejaban, ¿es que no tenía ni voz ni voto en este asunto? ¿No contaba? Hablaban de ella.

Pero a pesar de sus pensamientos, dejó que Joe la guiara hasta la habitación, y cuando se hubo dado cuenta, él le estaba retirando los zapatos.

-¡Basta ya! –gritó.

-¿Qué pasa? –preguntó Joe.

-Deja de comportarte como si fueras mi marido.

-Solo como tu novio –la corrigió.

-¡Lo que sea! Dios, ni hablar puedo, solo decidís por mí, tú y tu madre.

-No es que tú intentes hablar mucho…

-¡No me dejáis! Habláis, habláis, y decidís por mi; _________ debe descansar, _________ esto, _________ aquello… ¡dios, tengo personalidad! ¡Se decidir por mi misma!

-Creo que estás sacando las cosas de sitio.

-¡Yo no lo creo! Estoy cansada de que me digáis que hacer. Además, están esas veces, en que comento algo y tu madre lo relaciona con el sexo, ¡ya lo ha hecho más de una vez!

-Esta vez, no ha sido mentira.

-¡Me da igual! Es una mujer muy tierna, si, pero no me gusta que haga eso.

-Pues deja de dar a entender que nos llevamos el día en la cama –dijo Joe- creo que mi madre lleva razón, puede que estés enferma.

-No lo estoy –determinó- se que no estoy enferma.

-Bueno, será mejor que descanses, por si acaso.

-¡Dios! –se quejó- déjame en paz, no quiero dormir. ¡Quiero irme a casa! ¡Maldito el momento en el que me crucé contigo! –exclamó.

Joe hizo una mueca, y __________ se sintió mal, sabía que se estaba pasando, llegaba a extremos a los que no debía de llegar, estaba haciendo una montaña de un grano de arena, pero si por algo había huido de su casa, era por aquello mismo; le gustaba decidir qué hacer, y no que mandaran en ella. No era una muñeca, y tenía vida; su vida. La que ella dirigía.

Se dejó caer sobre la cama sintiéndose mal, se llevó las manos a la cara y notó que ardía.

Mierda.

Joe se sentó a su lado, y la ayudó a tumbarse.

-Descansa, cielo.

-No me digas así –murmuró queriendo llorar.

-Está bien, lo siento. Pero descansa, _________, estás ardiendo –dijo mientras le ponía la mano en la frente, tomándole la temperatura.

-No estoy enferma –se quejó.

-Lo que tú digas.

-No lo estoy.

-Shh… duerme –susurró él arropándola.

-No estoy enferma…


Pero si que lo estaba, el termómetro marcaba 39’9 grados, y ella se sentía terriblemente mal, y sensible, el doctor le había recetado cama, cuidados, y medicinas, y ella quería desaparecer.

No se enfermaba desde hacía años, y lo hacía justo cuando estaba en casa de Joe. Irónico.

Se suponía que ella se iba a ir.

Y se iría.

Tosiendo de incorporó en la cama.

-Hey, ¿Dónde te crees que vas, no has escuchado el doctor? –Joe se acercó a ella y la tumbó de nuevo.

-Me voy a casa –contestó roncamente.

-¿Con treinta y nueve de fiebre, estás loca?

-Joe… -lo advirtió.

-Te quedarás aquí hasta que te recuperes.

Se fijó en como Joe comenzaba a desvestirse.

-¿Qué haces? –preguntó.

-¿Qué te parece? Es de noche, estoy cansado, y quiero dormir.

-Te vas a contagiar…

-No me importa. Ahora duérmete.

-Me quiero ir a casa.

-Ni hablar. Ahora eres mi novia, eres mi responsabilidad –dijo mientras se metía bajo las mantas.

-No soy tu novia –lo contradijo __________ en el momento en el que él apagó las luces.

-Calla, quejica –la regañó él y la abrazó por la cintura.

-Joe…

-Deja de quejarte, _________, o te callaré.

-¿Si, como?

Mierda. Aquello había sido un reto… Los labios de Joe se posaron sobre los suyos, y comenzó a besarla tiernamente, despacio se hizo paso entre sus labios con la lengua, el beso se fue intensificando, y justo cuando ella comenzaba a rendirse completamente, él se retiró.

-Así.

-Eso… -suspiró ella- eso no ha estado bien.

-Oh, yo creo que sí, ha estado muy bien.

-Te vas a enfermar.

-No me importa si así tengo que compartir todo el rato la cama contigo.

-No nos vamos a acostar –susurró ella.

-¿Y eso por qué? –preguntó Joe.

-Porque… porque no. No es buena idea.

-A mi me parece una excelente, vamos a convivir durante una semana juntos, ¿Qué mejor manera de aprovecharla que siendo amantes?

-¿Amantes? –preguntó ella.

-Si, ¿Por qué no? Conectamos en la cama.

-Amantes… -repitió.

-Claro está, que esperaremos a que te recuperes, ahora necesitas descanso.

-Si…

Él la besó nuevamente, y ella comprendió que acababa de aceptar ser su amante.

La novia fingida, y la amante real.

Ja, ja, ja. ¿Reír o llorar?
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:11

Capitulo 8

Sintió una suave caricia en el vientre y sonrió, respiró hondo y se acomodó en el suave colchón, aquel suave cosquilleo subió por su espalda hasta llegar a su cuello, le acarició haciendo suaves círculos y subió por su mandíbula, ella suspiró pesadamente, encontrándose demasiado bien.

Se giró sobre el colchón de nuevo y chocó contra el musculoso cuerpo al que se había acostumbrado a tener al lado. Abrió los ojos, y él la miró con una sonrisa.

-Buenos días, preciosa.

Un nudo se alojó en el estómago de __________ y clavó sus ojos en los de él, y como de costumbre, se perdió en ellos.

-Hola –susurró.

-¿Cómo estás esta mañana?

_________ abrió la boca para contestar, pero la volvió a cerrar, tragó saliva y descubrió que no le dolía la garganta, se estiró y no le dolía el cuerpo, ni la cabeza, de hecho la sentía muy despejada.

Soltó un suspiro de alivio; ya estaba bien. Bien completamente.

-Perfectamente –contestó con una enorme sonrisa.

Él le sonrió y la miró a los ojos, mientras ella se estiraba de nuevo. Se había llevado dos días en cama, con fiebre, sin poder hacer nada, simplemente dormir, dormir, dormir, quejarse, y dormir. Para su pesar, Joe había sido todo ternura y cuidados, se había ocupado de ella y la había consentido, y ella a pesar de sus quejas estaba encantada.

Sobre todo, cuando él la abrazaba por las noches.

Mercedes era un manojo de nervios, que se preocupaba por ella, a la vez que se ocupaba de todo como un torbellino, tenía la energía de un niño de cinco años, y siempre estaba metida en un montón de cosas.

-¿Perfectamente? –preguntó Joe- ¿ninguna molestia?

-Nada –contestó alegre, por fin estaba recuperada.

-¿La garganta?

-Perfecta.

-¿La cabeza?

-No me duele.

-¿Te molesta algo?

-Absolutamente nada.

-¿Ningún músculo?

-Nada.

-Bien… -susurró Joe, y a continuación se inclinó sobre __________ y la besó suavemente.

_________ suspiró, se había acostumbrado a que él cada mañana le diera un beso, pero ese no era un beso como los otros, era un verdadero beso, nada de controlarse. La mano de Joe se posó en su muslo y la acarició mientras adentraba su lengua en la boca de ___________.

El calor crecía en su interior, acoplándose en su entrepierna.

Casi sin darse cuenta, ella separó sus piernas dándole acceso libre a Joe. ¿Por qué era tan débil cuando lo tenía al lado?

-Joe –susurró- tu madre está fuera…

-Es temprano… llevo demasiado esperando.

Un jadeo escapó de entre los labios de _________, cuando él adentró su fuerte mano por su camiseta, subiendo y subiendo hasta alcanzar sus senos. Su espalda se arqueó en el momento en que Joe atrapó uno de sus pezones con los dedos y lo pellizcó.

-Ahh –jadeó contra su boca.

-Dios, ________, eres tan condenadamente ardiente –jadeó él, y se sorprendió ante sus palabras, él no solía decir esas cosas.

Ella gimió y se arqueó contra él, la boca de Joe bajó por su cuello y lo lamió, antes de quitarle la camiseta y atrapar sus pezones uno a uno con los labios, los lamió, succionó y mordisqueó, mientras ella jadeaba y emitía sonidos ahogados.

El aire le faltaba, y Joe no la ayudaba precisamente a respirar.

La respiración sonora de ambos resonaba en la habitación, Joe hizo un camino con sus labios por el vientre de _________, sintiéndola temblar en el trayecto, las pequeñas y suaves manos de la chica lo acariciaban desesperadamente, como si no tuviera tiempo suficiente para sentirlo.

_________ suspiró pesadamente cuando sus finos dedos se adentraron por el elástico de los bóxers, y alcanzaron el miembro de Joe, duro y caliente, él jadeó y se detuvo durante unos instantes. Lo iba a matar. Llevaba mucho esperando; dos días.

La poca ropa que los cubría desapareció en cuestión de segundos, dejándolos a los dos desnudos, Joe se encargó de ello.

Él se levantó y se colocó frente a ________ de rodillas, sus fuertes manos separaron las piernas de la chica un poco más, y la acarició por el interior de los muslos, ascendiendo poco a poco, hasta llegar a la parte más cálida de ella, separó sus labios vaginales con los dedos pulgares, se inclinó sobre ella, y sacando su lengua la saboreó.

_________ emitió un jadeo ahogado, y él sonrió contra su sexo. Adelantó de nuevo su lengua y volvió a pasarla de arriba hacia abajo, las manos de ________ se aferraron a su cabello para no dejarlo escapar, él abarcó sus nalgas con la mano y la alzó para tomarla mejor.

Los susurros que escapaban de la boca de _________ eran in entendibles, pero lo único que a Joe le importaba era que su voz transmitía placer, introdujo uno de sus dedos en el interior de la chica, y notó sus músculos vaginales cerrándose en torno a él, añadió otro mientras su lengua torturaba el hinchado clítoris de _________ y los jadeos de ella aumentaban.

Ella arqueó la cintura y se movió compulsivamente, se estaba volviendo loca, estaba al borde de la locura, quería llegar ya, y Joe la torturaba lentamente, retirando la lengua cuando estaba a punto de alcanzar la cima, para volver a dejarla caer sobre ella lanzándole oleadas de placer.

El cuerpo de ________ se sacudió mientras él la aferraba sin dejarla escapar, y lo llamó en un grito ahogado mientras el orgasmo arrasaba con su cuerpo. Él se mantuvo en la misma posición hasta que ella se calmó. La respiración de la chica era pesada y profunda, intentaba controlarla sin mucho éxito, oyó el ruido de la mesita de noche, y la ruptura de algo de plástico, cuando al fin consiguió normalizarla un poco un gemido salió de sus labios al notar el caliente miembro de Joe contra su entrada.

-Abre los ojos –susurró Joe.

Ella los abrió un poco y lo miró a los ojos, enseguida lo notó entrar en ella un poco y volvió a cerrarlos.

-Ah… -apenas fue un susurro.

-__________, cariño, abre los ojos, quiero mirarte mientras entro.

Ella ahogó un gemido mordiéndose los labios, él se inclinó y se los lamió haciendo que dejada de mordérselos. Cuando no notó su lengua abrió los ojos nuevamente, y lo notó entrar más, y más, hasta llenarla completamente.

-Joe –jadeó ella.

-Shh…

Se inclinó sobre ella y tomó sus labios mientras se deslizaba hacía fuera casi completamente, y volvía a entrar en un movimiento conciso y prolongado, ella gimió y él ahogó el gemido con el beso.

Las manos de _________ se aferraron a la espalda de Joseph, la acariciaron y acabaron en sus nalgas, las cuales pellizcó.

Él dejó de besarla, y deslizó sus labios por el cuello femenino, mientras ella echaba la cabeza hacía atrás. Las manos de _______ se aferraron a sus hombros, sus piernas rodearon la cintura de Joe y se agarró a él.

Entró y salió de ella calmadamente, prolongando las embestidas, volviéndola loca poco a poco…

-Por dios Joe –murmuró ella entre gemido y gemido- más rápido –pidió.

Él gruñó y la embistió con fuerza, haciéndola gritar, su sexo se contrajo alrededor de él y su cuerpo tembló, le clavó las uñas y él se detuvo para mirarla, una queja de ________ hizo que continuara, penetrándola una y otra vez, cada vez más rápido.

Joe la miró a la cara, mientras ella se sacudía, se obligó a controlarse, se fijó en el rostro sonrojado de la chica, sus labios hinchados por los besos sus ojos cerrados, que al abrir mostraban su dilatación a causa del deseo y el placer, ella se lamió los labios mientras él la embestía nuevamente, esa vez despacio.

El cuerpo de ella se sacudió mientras sus labios entreabiertos emitían grititos, la penetró profundamente y la besó en el momento en el que ella iba a gritar a causa del orgasmo que la llevaba, mientras la besaba comenzó a embestirla con fuerza profundamente buscando su propia liberación, la besó con fiereza mientras alcanzaba el clímax, para después caer sobre ella.

_________ suspiró y lo abrazó soportando su peso. Pero enseguida él se giró colocándose boca arriba y llevándosela de paso, la colocó sobre él. Sin que ella hiciera movimiento alguno, la besó en los labios.

Ella dejó caer la cabeza sobre su pecho y respiró profundamente.

-___________.

-Buenos días –dijo ella y cerró los ojos.

-Si, buenos días…

Ella desde luego, esperaba que la despertara así todos los días, ante su pensamiento hizo una mueca, se suponía que ella se iba a ir de allí, que no iba a ayudarlo, que aquello era una locura.

Una muy buena locura.

Quizás debiera quedarse y ayudarlo, total solo era una semana y sabía que lo iba a pasar bien, muy bien.

Notó el miembro de Joe tensarse debajo de ella y un jadeo escapó de su garganta.

Lo iba a ayudar, era definitivo.

Se quedaría, y lo ayudaría con lo de la novia, de paso le daba a su cuerpo una alegría, bueno, a ese paso unas cuantas…

Joe hizo que _________ lo mirara y sin poderlo evitar la besó de nuevo. Él ya estaba dispuesto para otra ronda, la deseaba.

Atrapó sus labios con intensidad, y pensó que los siguientes cinco días serían los mejor de su vida.
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:14

Capitulo 9


Un ruido extraño hizo que __________ diera un salto en la cama despertándose de repente, asustada se incorporó y se puso una bata, saliendo deprisa de la habitación para saber que había pasado.

Cruzó rápidamente la casa hasta llegar hasta la procedencia del ruido, para descubrir que era Mercedes entre un montón de cacharros de cocina.

Soltó el aire de repente al comprobar que no era nada grave, y entró en la cocina.

-¡___________! –la saludó su suegra- siento el escándalo, espero no haberte despertado.

Demasiado tarde.

-No te preocupes. ¿Estás bien? –le preguntó.

-Si, si, es que iba a coger un cuenco y se vinieron los demás.

__________ agachada comenzó a recoger todas las cosas, hasta que las tuvo sobre la encimera con ayuda de Mercedes. Al incorporarse fue consciente de que estaba completamente desnuda debajo de aquella bata, y el rubor cubrió su rostro, por suerte, parecía que Mercedes no se daba cuenta de nada, pues estaba demasiado ocupada rebuscando en los armarios.

-¿Te puedo ayudar? –preguntó amablemente, y enseguida se arrepintió. ¿Cómo la iba a ayudar, si no tenía apenas idea de donde estaban las cosas?

-No te preocupes, mi hijo siempre lo tiene todo desorganizado, y no encuentro la levadura.

-¿Levadura?

-Si, para el pastel que estoy haciendo.

-Oh.

-Todos los viernes por la noche mis amigas y yo nos reunimos para cotillear un poco -________ quiso reír, ¿quedaban para cotillear?- ya sabes… nos informamos de lo que pasa.

-Si, si…

-Así que esta noche vais a tener suerte, os dejaré a solas.

«¡Tierra trágame!»

-¿Es viernes? –preguntó un poco perdida. Su suegra rió sonoramente y le sonrió moviéndose por la cocina.

-Si, es viernes. Parece que has perdido el rumbo de los días con la enfermedad. Por cierto ¿Cómo estás?

-Muy bien –sonrió- ya no me duele nada.

-¡Que bien, así podréis salir esta noche!

-¿Qué?

-Bueno… es decisión de vosotros dos…

-¿Qué es decisión de nosotros dos? –__________ se sobresaltó al oír la voz de Joe a sus espaldas y cruzó los brazos a la altura del pecho después de apretarse la bata.

Era una estupidez que hiciera eso, pues no había parte de su cuerpo que él no hubiera explorado, igualmente no pudo evitarlo.

-Le decía a ________ que quizás podríais salir esta noche. Ya que ella está recuperada…

-Cierto –corroboró, su madre sonrió- es decisión de nosotros dos –añadió.

_________ lo miró fijamente, mientras su estómago vibraba ante la su mirada penetrante.

-Bueno, de todas formas, yo hoy salgo, llegaré tarde –dijo su madre.

-No muy tarde mamá –Mercedes sonrió, y se giró hacía Joe.

-Eso mismo te decía yo a ti cuando tenías diecisiete años, y siempre volvías al día siguiente –Joe hizo una mueca, y Mercedes se giró hacía __________- Se creía que no lo escuchaba, pero con los trompicones que daba era un poco difícil. A las madres es muy difícil engañarlas.

_________ sonrió, mientras él enarcaba una ceja.

-¿Cómo estás, __________? –ella se sonrojó sin venir a cuento. Quizás fuera por el tono de burla que había en la voz de Joe.

-Perfectamente –dijo, y su rubor se hizo más violento al recordar que había dicho eso mismo esa mañana.

-Yo la noto bastante mejor, ¡hasta color en las mejillas tiene! –intervino Mercedes- antes estaba pálida.

_________ sonrió y movió sus pies descalzos en el suelo con nerviosismo, haciendo que la mirada de Joe bajara hasta sus uñas rojas.

-No deberías andar descalza –la regañó él, y ella tuvo el impulso de sacarle la lengua, aunque lo contuvo.

-Iré a ducharme –dijo.

Giró para escapar de allí, pero antes de que pudiera dar dos pasos, se encontró soltando un grito de sorpresa, al ser levantada por Joe, enseguida se encargo de que la bata no volara, sería un poco vergonzoso que la madre de Joe la viera.

-Joe bájame –siseó _________.

Mercedes los ignoró y continuó con su pastel. Joe la sujetó más fuerte, caminó con ella en brazos

No deberías ir descalza –le repitió.

-¿Qué quieres? Escuché ruidos y salí corriendo, la bata es lo único que me puse…

Ella se calló de golpe, mientras Joe la miraba con los ojos brillantes, acababa de decirle que bajo aquella prenda se encontraba completamente desnuda. No lo había hecho queriendo, o quizás si…

-Mmm… ¿te apetece que te enjabone la espalda? –preguntó él y pegó su nariz al cabello de la chica.

-Puedo sola –contestó.

-Pero una ayuda nunca viene mal…

-Ya Joe –lo interrumpió luchando contra la reacción de su cuerpo.

Joe la dejó caer sobre la cama, y le puso las zapatillas delante.

-Quizás si debemos salir esta noche –dijo.

-No lo creo, no me apetece.

Joe sonrió divertido.

-Si, es mejor idea que nos quedemos en casa, a mi me apetece más…

-Mmm… -ella prefirió no decir nada, de todas formas el nudo de la garganta no la dejaba hablar mucho.

-Haré la cena, y pondré la mesa… abriremos una botella de vino –continuó él- y podemos acabar comiéndonos el postre –propuso suavemente.

__________ tragó saliva.

-Quizás… quizás si debamos salir a cenar… -dijo ella con voz medio temblorosa, y medio ronca.

-Lo que tu digas, de las dos formas podemos comer postre.

-A ver si se te atraganta

-No lo creo… eres muy dulce, como tu nombre…

-Voy a ducharme –dijo.

-Yo haré reserva –anunció él- a menos que cambies de idea.

-No, no.

-Bien.

__________ se puso las zapatillas y caminó a marcha forzada hasta el cuarto de baño, tras cerrar la puerta se apoyó en ella y se dio unos minutos para calmar su corazón palpitante. Tenía que huir de allí. Ese hombre hacía que todas sus hormonas revoloteasen y que su corazón se encogiera.

Si fuera un poco lista haría las maletas y se iría de allí.

Pero a pesar de que no se consideraba estúpida no iba a irse, él la había cuidado cuando ella había estado enferma, le debía ese favor.

-¿Estás segura de que no quieres que te ayude? –preguntó Joe al otro lado.

-Cállate –gritó ella y abrió los grifos del agua.

Iba a ayudarlo, solo quedaban cinco días, además, era fin de semana y se pasarían el día con Mercedes.

Cinco días no mataban a nadie.

Lo ayudaría y después saldría de allí escopeteada.

Asintiendo con la cabeza se quitó la bata y se sumergió bajo los chorros de agua caliente.

Pensándolo mejor… quizás debiera haber dejado que Joe le enjabonara la espalda…
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:16

Capitulo 10


-¿Bailas? –preguntó Joe extendiéndole una mano a __________, en medio del restaurante.

Ella sonrió y después de unos segundos de vacilación, la aceptó.

-Claro.

Él la dirigió hasta la pista de baile, donde posó sus manos en las caderas de ___________, mientras ella rodeaba su cuello con los brazos, con una suavidad extrema. No podía parar de sonreír. Para su grata sorpresa, se lo estaba pasando bien esa noche, más que bien, se estaba divirtiendo como había mucho, reía, bebía, comía, tenía un compañía estupenda, que encima la sacaba a bailar.

Dejaba que él marcara el ritmo, ella tan solo se dejaba llevar por la melodía suave. Las manos de Joe en su cintura hacía que su piel se erizara, su aroma inundaba sus sentidos, sin poderlo evitar, dejó que su cara se apoyase en el pecho de Joe, mientras él hacía que los dos bailaran… o más bien, flotaran.

Se sentía en una nube, y le gustaba.


Joe hundió la nariz en el pelo de su encantadora novia y se embriagó de su olor, haciendo que su cuerpo reaccionara con un deseo increíble, deseaba besarla sin descanso hasta llevarla a la cama y hacerla suya una y otra vez, hasta que los dos quedaran exhaustos.

Hacía mucho tiempo desde la última vez que había salido con una chica y se había sentido tan cómodo, lo normal era el ritual de siempre; cena, dos palabras bonitas, y sexo.

Pero con _________ era diferente, no tan solo eran dos palabras bonitas, le gustaba hablar con ella, hacerla reír, ya que el hecho de que ella riera lo hacía a su vez reír a él, y le encantaba.

Dejó que su mano vagara subiendo por su espalda, pudo notar en el acto como ella se estremecía y una oleada de placer sacudió su cuerpo.

Mientras una de sus manos vagaba por la espalda de la joven, la otra se posicionó en su cuello, alternando caricias entre su mejilla y la suave piel de su cuello mientras jugaba con un mechón de su sedoso cabello.

__________ suspiró, un suspiro cargado de placer, y él sin poder evitarlo hizo que alzara la cabeza, sus ojos se encontraron, largos segundos se quedaron clavados el uno en el otro, de pronto nada los rodeaba, no había música, ni gente, no había un lugar, solos ellos dos. Joe se inclinó y capturó sus labios en un beso tan suave que hizo a ________ anhelar más, presionó el nudo de sus brazos y se apretó contra él.

Las manos de Joe bajaron a sus espaldas, haciendo presión la pegó contra él, contra su cuerpo tenso, un suave jadeo escapó de entre los labios de la chica.

-Quizás sea mejor que nos vayamos… -susurró él.

__________ luchó contra su mente embotada. Las palabras no llegaban a su cerebro, tan solo era consciente de las sensaciones de su cuerpo.

De lo siguiente que fue consciente, fue del aire frío de la noche contra su rostro, Joe la escoltó hasta el coche, donde le abrió la puerta como un caballero y esperó que ella entrara antes de cerrarla.

Que alguien lo salvara porque esa mujer lo llevaría directo al infierno, daba igual porque mientras estuviera con ella, se sentía en el cielo.

No tardaron mucho en llegar a casa de Joe, ella bajó del coche sintiéndose un poco incómoda, no veía el momento de retomar lo que habían comenzado en el restaurante, pero no quería ser ella quien continuara.

Entró en el interior de la casa, detrás de Joe, dejó el bolso a un lado y se retorció las manos con nerviosismo, ni ella misma se entendía, miró a Joe que estaba en penumbras, ninguno se había molestado en encender luz alguna.

-Eh… tu madre no ha llegado aún –comentó ___________.

-Mucho mejor… así no tengo que esperar hasta llegar a la habitación.

No dijo nada, ella miró sus fuertes rasgos en la oscuridad, y se sintió sumamente excitada, él la acorraló entre su fuerte cuerpo y la fría pared. Se estremeció y tembló de anticipación al ver como Joe se inclinaba hacía ella.

Colocó las palmas de sus manos contra el pecho de Joe, que subía y bajaba cada vez más deprisa a medida en la que el beso iba siendo más apasionado, la lengua masculina se hizo paso entre los dulces labios de la chica hasta encontrarse con la lengua femenina, ella gimió ante la invasión y jugó con él.

Las manos de Joe acariciaron la espalda de la chica, hasta llegar a su trasero, donde tras abarcar sus nalgas tiró de ella poniéndola de puntillas. __________ gimió y se colgó de Joe, quien la levantó del suelo, pegándola contra la pared, ella aprovechó para rodearle la cintura con las piernas, haciendo que el vestido se le subiera a los muslos.

Joe le acarició la suave piel de las piernas, hasta llegar a sus… desnudos glúteos. «Oh, dios» una oleada de placer recorrió su cuerpo, parando en su entrepierna. ¿No llevaba ropa interior? Bajó la mano un poco para tocar una suave tela… llevaba un tanga, un tanga tan escaso que pareciera que no llevara nada, al llegar a la altura de su sexo pudo palpar la humedad que se alojaba en la tela.

Ella jadeó al sentir como Joe pasaba sus dedos por su sexo palpitante y lo besó con más intensidad, con urgencia, él redujo sus caricias haciéndola más tenues, la sentía temblar, con un brazo rodeó su fino cuerpo y comenzó a caminar de lado a lado hasta que al fin pudo llegar hasta la habitación, no hubo ceremonias, el placer, la lujuria, los hacían actuar.

Cayeron a la cama, Joe sobre ella, ___________ deshizo el nudo de sus piernas, y pisó la cama flexionándolas.

Joe dejó de besarla para acariciarle el cuello con los labios.

-La puerta, Joe –jadeó ella.

Él gruñó.

-Da igual –dijo, mientras le alzaba el vestido para desnudarla.

-Tu… tu madre puede llegar –susurró intentando pensar. Él volvió a gruñir.

Debía de reconocer que ella llevaba razón, y no le haría ninguna gracia que su madre los pillara en plena acción.

Con mucha fuerza de voluntad se retiró liberando a __________ de su peso, se acercó hasta la puerta y la cerró de una patada. Cuando se giró aprovechó para comenzar a desvestirse, la camisa voló junto con la corbata y se desabrochó el cinturón y el pantalón a medida que se acercaba a la cama. Ella se había puesto de rodillas, y se había quitado completamente el vestido, quedando solamente con aquel pequeño y torturador tanga, que dejaba muy poco a la imaginación.

Se acercó a ella, pero antes de tocarla, abrió el cajón de la mesita y sacó un paquete de preservativos. La miró a la cara sonrojada con los labios entreabiertos, su piel estaba ardiendo, sus pezones erectos… su tanga húmedo.

Apretó los dientes, lo excitaba mucho… demasiado.

Terminó de desvestirse y por último se deshizo de los calzoncillos. Se puso delante de Joe, quien permanecía de rodillas sobre el blando colchón, la miró a los ojos dilatados por la pasión. Ella se acercó hasta el borde de la cama y tocó su pecho despacio, haciéndolo temblar.

Pasó sus labios por el mismo sitio en el que sus manos habían estado. Y Joe gimió cuando la mano de la chica alcanzó su duro y caliente miembro, mientras su boca descendía por su vientre…

Se detuvo en su ombligo, donde hizo círculos con la lengua, antes de seguir bajando…

-_________… -susurró él.

-Shh… -siseó ella mirando su pene erecto. Él tragó saliva. Los labios de _________ se posaron sobre la punta de su miembro, y él jadeó. Bendita mujer…

La lengua femenina cayó sobre su erección palpitante y lamió la punta de su pene, antes de lamerlo por toda la extensión, de arriba hacía abajo. Las rodillas le flaquearon y se agarró a la cabeza de __________. Ella volvió a lamerlo, esa vez al contrarío, de abajo hacía arriba, y volvió a posicionar sus labios contra la cabeza de su miembro, suspiró y a continuación comenzó a tomarlo, lentamente… muy despacio…

Su cuerpo ardió, el deseo se apoderó de él, su respiración se agitó y sintió el impulso de empujar contra los labios de la chica, pero se contuvo, no quería asustarla, aunque…

Se aferró a su cabello y dejó que ella hiciera lo que quisiera, que lo explorara poco a poco. Lo tomó cuanto pudo, y él para ayudarla cerró una de sus manos sobre su pene marcando el tope, ella subió los ojos y lo miró, luego volvió a concentrarse y se dedicó a subir y bajar, apretando los labios en el trayecto.

Joe se sintió tensar. Notaba el orgasmo formarse en su cuerpo, y apretó los dientes. No quería correrse en su boca, aún era pronto…
La asió de los hombros y tiró de ella.

-__________, cielo…

Ella protestó en un gemido, estaba tan concentrada en lo que hacía, que él se podía correr en ese momento, y sería tan increíble…

Sin embargo tiró de sus hombros, mientras ella intentaba aferrarse a él. Cuando por fin la consiguió levantar, ella lo miró con los labios fruncidos, como si fuera una niña pequeña a la que le hubiesen quitado algo que quería mucho…

Él sonrió y la besó haciendo que su cuerpo se fuera momentáneamente hacía atrás, pero la aferró con una mano, mientras con la otras acariciaba su cuerpo, su mano se posó en su sexo ardiente y mojado aún cubierto por el tanga. Sin poderlo evitar lo rasgó partiéndolo.

-Hey –protestó ella, pero no dijo más, no pudo cuando él adentró un par de sus dedos en su cálido interior.

-Estás tan mojada –gimió.

__________ no dijo nada, dejó que las sensaciones la invadieran, con la uña, él rozó su clítoris, y su sexo de contrajo. Joe gruñó al sentirlo, y enseguida la manejó a su gusto, le dio la vuelta sin que ella se opusiera, y la dejó a gatas. Ella jadeó, cuando él tras colocarse un preservativo colocó su pene contra su entrada, y entró en ella profundamente.

Un grito resonó mezclándose con el gruñido de él al sentirla palpitar.

Comenzó a salir de ella, para volver a entrar, esa vez lentamente, despacio, haciendo una tortura aquello, continuó moviéndose, mientras la agarraba por la cintura. __________ se sentía arder, su sexo se contraía, estaba palpitante, rogaba por la liberación.

Él la levantó y pegó el ardiente cuerpo de la chica contra el suyo, _________ apoyó la cabeza sobre el hombro de Joe al sentir sus dedos acariciando su clítoris hinchado y suplicante. Tembló cuando lo acarició, y él se detuvo un momento, antes de volver a moverse dentro de ella, cada vez más rápido, más profundamente.

Mientras una mano estaba concentrada en su parte más sensible, la otra buscó sus pechos, donde jugó con sus pezones.

_________ tembló nuevamente, y gritó, mientras el orgasmo se apoderaba de su cuerpo, que se sacudió, y Joe hundió su rostro en la curva de su cuello, respirando pesadamente, mientras se adentraba por última vez en ella antes de alcanzar el clímax.

Ambos cayeron hacía delante, y Joe salió de ella, para deshacerse del envoltorio de látex.

__________ suspiró aun intentando normalizar su respiración, y pensó en su suerte. Quedaban pocos días, pero los pensaba aprovechar al máximo, y sabía que Joe pondría todo de su parte hasta que le tocara volver a casa.

-¿Lista para comenzar de nuevo? –hablando del rey de roma…
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:18

Capitulo 11

______ suspiró y dobló la prenda que tenía en las manos antes de meterla en la maleta.
-¿Estás bien? –preguntó Mercedes.
______ salió de su ensoñación y miró la cara risueña de su suegra.
-Si, si.
-No tienes que ayudarme a hacer la maleta, no es mucho, terminaré rápido.
-Ya lo hemos discutido, y ya he dicho que no me molesta en absoluto ayudarte.
Sonrió, había cogido mucha confianza con Mercedes, la suficiente como para llevarle la contraría y no dejarse dominar. Por desgracia, era la hora de que volviera a su casa, con su marido, por consiguiente, ella también volvería a casa.
Dejando a Joe atrás.
Se había acostumbrado a él, a dormir junto a su cuerpo, a ayudarlo en casa, se sentía bien estando allí con él.
Pero aquello era algo fingido, un acuerdo que finalizaba tras la partida de aquella maravillosa mujer, y se iba esa noche, después de cenar.
La ayudó a terminar la maleta y a cerrar la cremallera. Volvió a suspirar.
-¿Sabes? –preguntó su suegra, _____ la miró- estás de lo más extraña hoy, ¿estás segura de que estás bien?
-Si, no te preocupes. Ha pasado el tiempo muy rápido –dijo encogiéndose de hombros.
-Eso es cierto. Me lo he pasado bien aquí. Espero no haber sido una molestia.
-¡Para nada!, ha sido un placer que estuvieras aquí.
La mujer sonrió y acarició el rostro de la joven.
-Para mi ha sido un placer conocerte, de verdad no me imagino una mujer mejor para mi hijo.
Los ojos de _____ se llenaron de lágrimas, que irónico era todo. Ella ahora se moría por ser realmente la mujer de su hijo. Su maravilloso hijo.
El que le había robado el corazón.
Su labio tembló y se lo mordió, enseguida se pasó la mano por debajo de los ojos para limpiar las lágrimas que querían escaparse tan rebeldemente.
-Uff –resopló intentando controlarlas. La mujer sonrió de nuevo.
-No llores, chiquilla.
-Lo siento…
-¡Y no me pidas perdón! De verdad estoy encantada contigo, y a mi marido también le vas a gustar.
_____ sonrió.
-Joe debe estar al llegar –dijo.
-Si, es cierto, los viernes llega antes.
Viernes… se tenía que enfrentar al sábado y al domingo en su solitario apartamento, que vacío iba a estar.
Ayudó a Mercedes a llevar la maleta hasta la entrada, junto con más bolsas, se notaban las compras… _____ la había acompañado de nuevo de tiendas, y había vuelto a ser agotador. Pero había tenido su recompensa; Joe le había dado un masaje muy relajante en el que casi se había quedado dormida.
Casi, porque después, se dedicó a hacerle el amor, y ella ya no quiso dormir, quiso sentir.
-Voy a preparar la cena –anunció.
-Te ayudo –dijo Mercedes.
Ambas se dirigieron a la cocina y comenzaron a preparar la cena. Llevaban un rato preparándolo todo, cuando escucharon la puerta de la calle; Joe.
Ella volvió a suspirar, y su suegra la miró de reojo.
-¿Estás segura que…?
-Si –le contestó antes de que terminara.
-Deberías ir al médico por si acaso, quizás has recaído.
-No te preocupes.
-¡Hola! –la animada voz de Joe interrumpió su charla, se acercó a su madre y le besó la mejilla- Mamá…
-¡Que buen hijo tengo! –presumió- que bien educado lo tengo…
-No soy un perro –se burló él.
-No dije eso… -vaciló su madre.
Joe abrazó a _____ quien estaba entretenida con la masa de la lasaña, y no le había echo caso, tenía unas enormes ganas de llorar.
-Hola, cielo –la saludó él rodeándole la cintura en un abrazo y hundiendo la cara en la cuerva de su cuello- ¿no me vas a dar un beso? –preguntó girándola.
-Ten cuidado, te vas a manchar.
-A la lavadora, y punto…
Ella sonrió, una sonrisa triste que no llegó a sus ojos, y él la miró preocupado.
-¿Estás bien? –le preguntó.
Otro…
-Si…
-Yo creo que deben de llamar al médico –intervino su madre.
_____ volvió a suspirar, se inclinó y besó en los labios a Joe, un beso corto y sin entusiasmo, él hizo una mueca.
-Si quizás… -murmuró.
-Estoy bien –dijo _____.
-Mmm…
-Joe, estoy bien –repitió con más fuerza.
-Quizás será mejor que te recuestes.
-Cállate y ve a cambiarte –ordenó _____.
Él sonrió, y Mercedes le dedicó una sonrisa divertida.
-A sus órdenes mi capitán.
Joe le sonrió de nuevo, una sonrisa que la hizo estremecerse y se giró antes de salir de la cocina, Mercedes abrió la boca.
-No preguntes de nuevo –le advirtió _____.
La mujer sonrió y terminó de acomodar lo que hacía.
Al cabo de un rato la mesa estaba puesta, Joe ya se había sentado, y Mercedes también tras la orden de ______.
Ella salió de la cocina con la lasaña, Joe fue a levantarse para ayudarla.
-¡Siéntate! –dijo ella, él hizo caso a la vez que sonreía, le encantaba. Era una mandona imperdonable, pero la adoraba.
Siempre sonreía al oírla.
Sirvieron la cena y comieron charlando animadamente, aunque de vez en cuando la mente de _____ divagaba por un mundo alejado del que estaba.
El teléfono sonó y Mercedes se levantó a cogerlo.
-_____, me tienes preocupado ¿Qué te pasa?
-Hector ya viene hacía acá, será mejor que baje al portal. Perdonad que no suba, viene cansado…
_____ le guiñó un ojo a Joe, y a él se le contrajo el estómago.
-No te preocupes –dijo _____ levantándose y comenzando a recoger la mesa.
-Yo quería que te conociese –protestó la mujer.
-Ya habrá otra ocasión –intervino Joe pensativo.
Mercedes lo miró, y luego ayudó a recoger.
-Podéis venir a casa a cenar un día de estos.
-Si… -murmuró su hijo a modo de contestación.
-Joe, hijo, ¿Qué pasa?
-¿Qué? –preguntó él.
-Estás pálido.
-Estoy cansado –dijo.
-No me extraña, con todo lo que trabajas.
Él le sonrió y entre los tres terminaron de recoger, poco después Joe acompañó a su madre a la puerta después de que se despidiera de _____, ella no quiso salir. Y él la respaldó diciendo que era mejor que se quedase en casa, después de titubear, Mercedes quedó convencida.
Su padre no tardó en aparecer, y después de despedirse animadamente de su madre, le tocó volver a su casa.
-¿Qué haces? –preguntó al entrar en la habitación y ver a _____ doblar ropa.
-La maleta –contestó ella sin mirarlo. Quería llorar nuevamente.
Idiota.
Joe vaciló en la puerta, no había pensado en ello en todo el día, no había querido pensar en ello. No quería pensar en _____ yéndose de su casa. Quería que se quedara, pero no podía detenerla. Ella estaba allí haciéndole un favor, como su amiga, y no podía hacer nada.
-Podrías quedarte un poco más… -sugirió.
-Creo que será mejor que me vaya ya.
-Solo el fin de semana –intentó convencerla.
_____ lo miró a los ojos y tembló, quizás podría… el daño ya estaba echo, ¿Qué más daba? Ya se había enamorado total y completamente de Joe, unos días más no lo haría más doloroso.
Joe se acercó a ella y rodeándola con sus brazos la besó con ternura. ______ sintió como sus ojos ardían por las lágrimas e intentó controlarlas; sin éxito, aquellas saladas gotas se mezclaron entre sus labios, y se perdieron entre las sensaciones. Dos días más.
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:19

Capitulo 12

¡Que mentira más grande!
____ sorbió por la nariz mientras su cuerpo se sacudía por los sollozos. Dos días más si podían hacer algo más doloroso. Mucho más doloroso.
Estaba llorando como una cría y a pesar de que quería detener las lágrimas no lo conseguía, por más que se repitiese que era una mujer adulta e independiente. Su cuerpo le recordaba que necesitaba a Joe a su lado.
Por más que dijera que lo iba a olvidar, su corazón se lo recordaba en cada momento.
Tendría que haberse marchado de allí el viernes, y no esperar al domingo por la tarde.
Joe había sido el hombre perfecto en esos dos días, más tierno y dedicado que nunca, había pasado dos días maravillosos, disfrutando el uno del otro, riendo, hablando, haciendo el amor, una y otra vez, de forma tierna y sensual algunas veces, de forma agresiva y apasionada en otras.
Sus almas se mezclaban en el acto, y el corazón de ______ se había quedado con él.
Tan solo su cuerpo había vuelto a esa casa vacía y solitaria. Su cuerpo y su tristeza que nada más la hacía llorar.
Se hizo un ovillo en el sofá y deseó que el tiempo pasara más rápido, más deprisa, que se esfumara. En todo el día apenas había pensado en él…
Mentira. Había pensado en él al levantarse sola en su cama, un gran vacío se había apoderado de ella cuando no había sentido el fuerte y cálido brazo de él a su alrededor. Luego se había acordado mientras se duchaba… había extrañado su voz preguntando si la podía enjabonar seguida de su risa cuando ella le gritaba «cállate» esa mañana no había podido gritarle. Ni desayunar con él. Ni besarlo antes de que se marchara al trabajo. No había sentido sus brazos rodeando su cuerpo y diciendo que no se quería ir, que se encontraba mejor en la cama…
Sollozó más fuerte y se sintió más idiota por llorar, no sabía ni el por qué de sus lágrimas, ella misma había sido quien se había marchado.
No porque quisiese.
Si no porque ya no tenía nada que hacer allí. Debía de continuar con su vida, ya bastante la había desviado, sus propósitos habían sido olvidados, la cantidad de dinero de su cuenta disminuía rápidamente, no tenía trabajo y para colmo se había enamorado.
Bueno, algo de eso si que había cambiado.
Ahora tenía trabajo. Era algo a lo que había dedicado esa mañana, sobre todo por hacer que el tiempo pasara rápidamente. Después de andar dejando currículos, había sido contratada –por suerte- en una peluquería.
Lo que ella quería.
Y ahora se suponía que debía de estar feliz, pues tenía trabajo, y en algo que le gustaba. Pero, se hubiera sentido mejor, si en vez de volver a su casa hubiera ido a la de Joe, y él la hubiese abrazado cuando se lo contara.
Sin embargo nada de eso había sucedido.
El teléfono sonó y ella sorbió nuevamente por la nariz. No tenía ganas de contestar, pero por no soportar más el irritante ruido lo descolgó.
-¿Si? –preguntó con voz ronca por las lágrimas.
-¿_____?
Joe. Se sentó en el sofá con rapidez, y se acomodó el pelo a pesar de que él no la podía ver, también se secó las lágrimas y volvió a sorber.
-¿Joe?
Silencio.
-¿Estás llorando? –el cuerpo se le congeló, y rogó porque su voz fuera normal de nuevo.
-No, no, es que me acatarré un poco –mintió.
-Ah… -silencio- ¿Cómo estás? Digo, aparte del resfriado…
-Eh… bien. ¿Y tú, como está todo, y tu madre?
Solo hacía un día que no lo veía…
-Pues todo bien, como ayer –_____ se sonrojó.
-Cierto. ¿Me llamas por algo en especial? –preguntó vacilante, una parte de ella quería que la necesitara de nuevo…
-No… solo, no se, me acostumbré a ti y es raro que no estés aquí
Sonrió con tristeza, como le gustaría a ella estar allí junto a él.
-Si, es raro.
-He pensado… ¿te apetece ir a dar una vuelta?
Silencio. Vacilación. «Si, si, si, si… no»
-No me parece buena idea… eh… es un poco tarde.
-Sería un rato… -insistió él.
_____ volvió a vacilar, ¿verlo y darle un poco de felicidad a su alma y sufrir de nuevo? ¿O mejor encerrarse y continuar con su sufrimiento?
-Será mejor que me acueste ya… -dijo.
-Oh, es cierto, estás acatarrada… -silencio- si quieres me paso…
-¡No! eh… quiero decir, no te molestes, tu mañana madrugas, y yo también.
-¿Dónde vas?
-Encontré trabajo –respondió con rapidez, y una sonrisa en los labios.
-¡Felicidades, que bien!
-Si…
-¡Podemos quedar un día para celebrarlo!
-No te preocupes, no es gran cosa.
-Bueno, yo no se si lo es, porque no se de que es el trabajo.
-En una peluquería –le contó.
-Eso es fabuloso –sonrió él- es lo que querías ¿no?
-Si…
-¿Estás contenta? –preguntó con duda.
-Si, es genial…
-Quizás pueda ir un día a que me cortes el pelo.
Ella sonrió.
-Estaré encantada –silencio- Bueno… eh… será mejor que me vaya a dormir –susurró aunque sabía que no iba a pegar ojo.
-Si… yo también –contestó él.
-Buenas noches, entonces.
-Buenas noches… -ella permaneció con el auricular en la oreja.
-¿_____?
-¿Si, Joe?
-Creo que debemos colgar…
-Si, yo también lo creo…
-Bien, colguemos.
-Vale…
Silencio, respiración.
-¿_____?
-¿Si, Joe?
-Buenas noches…
-Buena…
Pi, pi, pi, pi…
_____ miró el auricular, y lo depositó en el aparato, luego se arrastró a su habitación y se arrojó sobre la cama, iba a ser una noche muy larga…

Miró el auricular del teléfono otra vez, y vaciló en descolgarlo o no. Hacía un rato que le había colgado a _____, sin embargo él permanecía mirando aquel aparato color negro que no emitía ningún ruido que señalizara que lo estaba llamando.
Él quería llamarla de nuevo, pero no quería ser pesado…
Soltando un suspiro de frustración se levantó de aquel cómodo sofá, se pasó la mano por el pelo desordenándolo nuevamente, la corbata lo asfixiaba, y por más que tiraba de ella para alejarla de su cuello no conseguía respirar bien.
Algo le faltaba.
Ella.
No sabía que le pasaba, eso no era normal en él, nunca había sido dependiente, ni siquiera de su familia, con una edad temprana tenía decidido todo lo que quería, y buscó un trabajo para poder pagarse sus cosas. Era algo que necesitaba. El ser independiente, el vivir por si mismo y no depender de nadie para vivir. Y era algo que había logrado y de lo que se sentía orgulloso, muy orgulloso.
Por ello mismo no le gustaba ese sentimiento de dependencia que se había apoderado de él, dependencia por una mujer…
Se olvidaría de ella.
Bueno, conservaría los buenos recuerdos, la conservaría como una amiga, porque quisiera que no le había solucionado mucho… si, serían amigos.
Se paseó por la salita. Quizás fuera bueno que no la viera por unos días, así sería más sencillo.
El timbre sonó y vaciló entre abrir o no abrir. Realmente no tenía muchas ganas de ver a nadie, pero en cambio por la hora que era no sería una tontería.
Se apresuró y abrió la puerta. Sus ojos se abrieron y una sonrisa medio tonta se alejó en su cara.
Ella lo miró medio vacilante, confusa e indecisa.
-¿Sigue en pie ese paseo?
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:21

Capitulo 13

¿Paseo? ¿De que hablaba? Joe miró de arriba abajo a aquella mujer que estaba en su puerta, tenía la necesidad de pellizcarse para comprobar si estaba soñando o si al contrario era real, una realidad muy bella.
Rogaba para que fuera aquella hermosa realidad.
La miró de nuevo, y vio la confusión en sus enormes y brillantes ojos.
-Hola –dijo ella, y él le miró los labios.
-Hola –contestó.
____ vaciló en la puerta, había echo mal en ir, lo sabía por la expresión de Joe, parecía aturdido y que lo hubiesen pillado in fraganti. Retrocedió un poco y buscó palabras para disculparse.
-Bueno eh… creo que no hice bien en venir –dijo- será mejor que me…
-¿Qué? –ella sonrió, cuando él preguntó «¿Qué?» mala costumbre. Cuando él la vio retroceder de nuevo lo comprendió- oh, no te vayas, espera.
-Creí… es decir, si no puedes… estaba en mi casa y… puedo venir otro día –terminó, mientras su rostro se sonrojaba por la vergüenza y la frustración.
Vaya lío se había formado ella solita, ni siquiera había dicho una frase correctamente, ni siquiera había dicho una frase, las había dejado todas a media.
Joe voló, estaba haciendo el idiiota, ella había ido a su casa, y él se estaba comportando como un imbécil, a ver, tenía que buscar una forma de solucionar aquella extraña situación.
-¿Quieres pasar? –preguntó. Un comienzo, quizás por ahí fuera solucionando un poco aquello.
-Eh… claro, si no molesto…
-¡Claro que no! perdona, me quedé aturdido, no te esperaba.
-Yo tampoco esperaba venir… pero no podía dormir, y como me dijiste eso de pasear…
Joe se acordó. La proposición de dar un paseo, no se había acordado de ella en absoluto, había estado demasiado ocupado tratando de darse cuenta de si soñaba o no.
-Cojo mi chaqueta y nos vamos ¿vale?
Ella se balanceó sobre sus talones, lo miró mientras se mordía el labio.
-Está bien…
Él no tardó más de dos minutos en estar listo, realmente deseaba pasar un poco de tiempo con _____, no había pasado muchas horas alejada de él, pero si las suficientes como para extrañarla.
Salieron a la calle desierta. Pero no les importó, el tiempo no era ni muy frío ni muy cálido, hacía un airecito que si se posaba sobre la piel era helador. Pero también era muy aprovechable.
-¿Dónde quieres ir? –preguntó Joe.
-No se… propón tú, eres el de la idea del paseo.
-Cierto, pero he de reconocer que no paseo mucho.
Ella se rió, y él sonrió por hacerla reír. Caminaron en silencio tomados de la mano, el airecito aprovechable, le sirvió a Joe para poder abrazar a _____, quien no opuso resistencia alguna, le gustaba sentirlo. Llegaron a un parquecito, allí se sentaron en un banco solitario, y Joe aprovechó para pegarla a su cuerpo.
-¿Sabes? Me siento como una adolescente –murmuró _____.
-Y yo –corroboró Joe- hacía mucho que no iba a un parque… creo que en mi vida habré estado… un par de veces quizás.
-Yo iba con mis amigas –dijo ella- y con mis hermanos…
-Espero que conmigo lo pases mejor.
-Bueno… se está bien.
Se miraron, se perdieron. Joe se acercó hasta poder rozar sus labios contra los de ______, para comenzar un tierno y prologando beso, que duró unos largos minutos, en los cuales disfrutaron el uno del otro, saboreándose, hasta que finalizó.
-Ahora –carraspeó Joe- si me siento como un adolescente.
Ella rió y se acomodó en su pecho.
-Creo que será mejor volver a casa… se hace tarde –murmuró ella.
-¿Cómo llegaste?
-En taxi…
-Te llevo.
-Oh, no te preocupes… -no quería molestarlo, aunque no le molestaría nada que la acompañase.
-Quejica… no se para que me contradices, si sabes que te voy a llevar.
Ella sonrió. Él le tomó la mano, para tirar de ella y pegarla contra su cuerpo, caminaron hasta el coche, donde tras montarse, él condujo hasta la casa de _____, y la acompañó hasta la puerta.
-¿Sabes? –comenzó- se me hace extraño que no estés en casa… me he acostumbrado a ti…
-Si… es raro…
-No se que haré si mi madre se presenta allí…
-Búscate una excusa… y me llamas.
-¿Me ayudarías otra vez?
-Mmm… sería mejor que le dijeras la verdad, pero si hiciera falta, solo llámame.
-Lo tendré en cuenta.
-Mmm… creo que debo entrar.
-Si –corroboró él.
-¿Te apetece tomar un café o algo?
Él la miró, fijó sus ojos en sus labios entreabiertos y sus ojos entrecerrados.
-Me gustaría… -aceptó sensualmente.
_____ se estremeció. Mala y buena invitación. Un café, solo uno y luego lo “echaría” ella solita se metía en la boca del lobo, siempre lo hacía, sabía que no era buena idea que lo invitara, pues sabía como acabaría la cosa.
La cuestión es que lo deseaba, lo amaba, lo necesitaba.
Entraron en el piso, y Joe se sentó en el sofá, mientras ella preparaba el café. Cuando llegó cada uno se sentó en un sofá, y bebieron en silencio.
-Bueno –dijo ella levantándose- creo que ya es tarde…
Él se puso a su altura, y se acercó a ella.
-Si, muy tarde…
-Quizás debería marcharte…
-Debería…
-Joe…
-¿Qué?
-Eh…
-Shh…
Aferró sus manos a los hombros de _____, la acarició frotándolos de arriba hacía abajo, para tirar de ella e inclinar su cabeza los centímetros juntos para poder rozar sus labios contra los de _____.
Ella jadeó.
-No deberíamos –susurró ella.
-Lo se…
-Es tarde… -intentó razonar.
-También lo se…
-Deberías irte…
-Pero no puedo.
Ella tembló.
-Joe…
-Calla ya, _____. Solo una última vez.
Una última vez, una última vez, una última vez. Se repitió ella mientras Joe cubría su boca con la suya, y la besaba hambrientamente.
Tan solo hacía horas que no la tenía pero parecían años.
La cargó en sus brazos mientras la besaba, dejó que _____ le indicara el dormitorio, y al llegar, estaban medio desnudos, ninguno se molestó en encender la luz, ni en cerrar la puerta.
Cayeron sobre la cama con sus cuerpos entrelazados, mientras se besaban hambrientamente, sus manos se acariciaban y la ropa iba desapareciendo con rapidez. Joe dejó de besarla para recorrer el cuerpo de la chica con la boca, haciéndola gemir y rogar por más, sus suaves toques la estaban volviendo loca, cuando la notó a punto, se colocó entre sus piernas y mirándola a los ojos comenzó a entrar en ella con lentitud.
Última noche, inolvidable noche.
La llenó despacio y ambos gimieron cuando estuvo totalmente enterrado en su interior. Estuvo así durando unos segundos, quieto, sintiendo, antes de comenzar a moverse y penetrarla, con embestidas largas y poderosas, que la hacían subir a la cima poco a poco.
El cuerpo de _____ se sacudió en espasmos, él buscó su boca mientras notaba su propio orgasmo formarse, la besó con fiereza y la penetró locamente, mientras adentraba su lengua en la boca de ______ con la misma fuerza, mientras ambos gemía.
Gritaron, ella clavó las uñas en las uñas en la espalda de Joe mientras él la besaba con fuerza.
El orgasmo los arrasó a los dos. Y él cayó sobre ella.
Se abrazaron, y ______ cerró los ojos inspirando.
Era, la última vez…
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:22

Capítulo 14

______ se concentró en el cabello de la mujer que tenía delante, e intentó hacer bien su trabajo.
Le costaba demasiado. No paraba de pensar en Joe, las últimas semanas habían sido insoportables. Aún no conseguía sacarse de la cabeza los recuerdos de aquella última vez. Habían dormido abrazados, y por la mañana ella se había ido temprano dejándolo en su cama…
¡Cuánto le torturaba esa imagen!
Al llegar su cama estaba echa, pero no había rastro de Joe, se había ido, ella se había conformado, lo vería otro día, seguían siendo amigos, por la noche, después de una larga tarde, las lágrimas habían inundado sus ojos, el olor de Joe le había inundado los sentidos. Su cama olía a él.
Se aferró a la almohada, intentando dormir. Soñó con él.
Y se levantó jadeante y llorosa.
¡Odiaba el amor!
Poco a poco se había echo a la idea de que él tan solo era un amigo, que sería su amigo, pero nada más, lo de «novio» había sido ficticio, ella lo sabía mejor que nadie, y habían sido amantes.
¿Para que perder el tiempo? Era lo mejor, ambos habían disfrutados de un bonito y placentero tiempo, se habían reído, y todo bien.
Nada más.
-Joven –la voz de la mujer que tenía delante la sacó de su ensoñación.
-¿Si?
-¿Le queda mucho? Mi marido va a venir por mí…
-Oh, disculpe, ya mismo acabo.
Se apresuró y en poco tiempo la mujer estuvo lista, su marido apareció y juntos tomados del brazo salieron de la peluquería. Sintió envidia.
Miró su reloj y vio que era la hora de su descanso. La campanilla que anunciaba la entrada de una nueva persona sonó, y el alma se le cayó a los pies al ver quien era.
-¡_____!
-Mercedes…
Desde luego si esperaba ver a alguien, no era a ella. ¿Le habría dicho Joe algo? ¿Le habría contado la verdad?
Sonrió y escapó.
Debía de llamarlo, preguntarle… que la salvara.
No contestó.
Mierda.
Salió de nuevo hacía fuera y se reencontró con la mujer.
-¡Hola, Mercedes!
-¡Hija! –la saludó sonoramente.
-¿Qué te trae por aquí?
La mujer rió y se tapó la boca.
-Pues es una peluquería ¿Qué me va a traer por aquí?
-Oh…
-Bueno, he de confesar que Joe me dijo que trabajabas aquí.
_____ sonrió, más no se acordaba de haberle contado nada a Joe…
-¿Tienes cita?
-Eh… no.
-Bueno, ahora es mi descanso, si quieres, te invito a un café y luego te atiendo…
-Me parece bien… pero, eh…
-¿Qué pasa?
-Vale… he de confesar que no he venido a pelarme –murmuró en un tono que ____ no conocía en ella.
-¿Pasa algo?
-¡Tienes que volver con Joe! –dijo. La boca de _____ se abrió.
-Yo…
-Él me ha contado que ha sido un cerdo. ¡Pero no ha podido ser tan malo! ¡Se os veía tan felices! Tienes que ir a verlo… parece un perro abandonado. ¡Nunca lo había visto así!
«Tierra trágame, tierra trágame, tierra trágame… por favor, trágame»
Por más que rogaba, la tierra no la tragaba. No sabía que le pasaba a Joe, pero no iba con ella y no sabía que decir.
¡Maldito fuera! Que marrón le había dejado…
-Yo…
-Oh, _____, por favor, solo habla con él.
-Pero…
-Una vez.
-¡Dios, eres muy persuasiva! –exclamó indignada.
-¡Gracias, vamos!
-¿Qué? Pero…
Antes de que pudiese darse cuenta, estaba en la calle, y justo frente a Joe, él se encogió de hombros, y su madre le guiñó un ojo.
-Arregladlo ¿eh? Hijo… no la lies de nuevo. Es muy buena mujer, no la pierdas. ¡Como lo hagas, te desheredaré! Y tu _____, dale una oportunidad.
Ella quiso reír. Mercedes desapareció.
-Lo siento –se disculpó él.
-No te preocupes, pero ¿me cuentas que nos pasó?
-¿Qué? –preguntó él, y ella rió entre dientes.
-Es decir… ¿Por qué eres un cerdo, y por qué te tengo que perdonar? Ya sabes…
-Ah… eso.
-Si, eso.
-Pues, mamá se presentó en casa… le dije que nos habíamos peleado y que te habías ido… Lo primero que se me ocurrió.
-Am…
-Puedes gritarme –dijo él.
-¿Por qué? –sonrió ella- es gracioso…
Rieron juntos, y de pronto se callaron.
-¿Sabes? –preguntó él- te echo de menos.
Oh, no… no por favor, rogó ella.
-Creo que debo volver a la peluquería…
Se giró y de pronto se mareó, Joe la sujetó.
-¿Estás bien?
-Si, si… perdón.
-¿Por qué pides disculpas?
-No lo se… lo siento.
-Otra vez –refunfuñó él. Ella sonrió- debes ir al médico.
______ arqueó la ceja. ¿Otra vez el mismo cuento?
-Iré –contestó.
-Más te vale.
-Adiós Joe…
-Adiós, _____…

Temblorosa cruzó la puerta de la peluquería.
-¿Dónde estabas? –preguntó Clara- la jefa preguntó por ti.
-Perdón, no me sentía bien…
Y era cierto, ahora no se sentía nada bien.
-Creo que debes ir al médico… -dijo su amiga.
-¡No empieces tu también!
-Vale, vale…
El tiempo pasó, lento y pesado, la campanilla sonó de nuevo. Y por segunda vez ese día el alma volvió a caer a sus pies. Y esa vez, era Joe.
Esperó el turno y esperó a que _____ lo pudiera atender. Las manos le temblaban cuando le lavó al cabeza a Joe.
-_____…
-¿Mmm? –temblaba.
-He pensado…
-Mejor no pienses, Joe –dijo ella sin pensarlo.
-Vale, vale…
Silencio. Terminó de lavarle la cabeza y se dispuso a recortarle el pelo.
-_____…
-Shh…
-He pensado que podemos volver a ser amantes.
Plaf… ____ sintió como si le hubieran golpeado el pecho, y su corazón comenzó a latir con fuerza.
-No…
-¿Por qué no? somos buenos amigos, congeniamos en la cama… ¿Qué más nos hace falta?
Que me ames…
-No, Joe…
Terminó de cortarle el pelo.
-Dame una razón… mantendríamos a mi madre contenta, y los dos estaríamos bien…
Si ya… su madre.
-No.
-_____, se razonable.
-Lo estoy siendo, Joe.
-Pues dame una razón.
-¿Quieres una razón?
-¡Claro!
-Pues allá va; estoy enamorada de ti. No quiero ser tu amante, quiero más que eso, te quiero a ti. Te amo. Y no me conformo sólo con tu cama. Hay tienes tu razón ¿Contento?
A continuación salió de la peluquería, todos la miraban, lágrimas calientes cayeron por sus mejillas, se sintió mal y la oscuridad la cegó.
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:24

Capitulo 15

-¡Enhorabuena, está usted embarazada!

Las palabras torturaban a ____ en la soledad de su habitación. ¿Embarazada?, Embarazada… un bebé.
Pero… ¿Cómo?
No, esa no era la pregunta, sabía perfectamente como había pasado, era inolvidable, la pregunta era; ¿Cuándo, en que momento se olvidaron de tomar precauciones?
Y de pronto su mente voló… ¡la noche en la cocina! La primera noche…
Se levantó de golpe de la cama para volver a caer sobre ella, una mezcla de sensaciones la invadieron; el miedo, temor, confusión, felicidad…
Iba a tener un bebé, un bebé… ¡un bebé de Joe!
Joe… de él no quería acordarse, hacía escasas horas la había dejado en casa, según le había contado su amiga, que había ido a llevarle las cosas, él la había sujetado a tiempo, por él no había caído al suelo, también la había llevado al hospital y se había encargado de que la revisaran de arriba abajo.
Estaba perfectamente, eso le había dicho el doctor, también le había dado su enhorabuena, y le había soltado una regañina ya que por lo visto últimamente no comía lo suficiente, y de ahí la procedencia del desmayo. Aún no eran síntomas del embarazo, pues apenas tenía poco más de un mes de gestación.
Le había pedido al doctor que no dijera nada, no quería que nadie lo supiera, y mucho menos Joe, por ahora no. No después del numerito que había formado en la peluquería.
Aún no se creía que hubiera dicho aquello. Sus propias palabras hacían que se avergonzara.
«Estoy enamorada de ti. No quiero ser tu amante, quiero más que eso, te quiero a ti. Te amo. Y no me conformo sólo con tu cama»
El simple recuerdo hacía que sus mejillas ardieran, lo peor era que tenía que volver a la peluquería y aguantar los cotilleos de las clientas, los murmullos y las señalaciones, conociendo a la gente, al día siguiente lo sabría medio vecindario.
Pero eso no le importaba ahora, lo que le preocupaba era la vida que crecía en su interior, y el contribuidor de ella; Joe.
La había llevado a casa después de que el doctor le confirmara que estaba bien. Se había ofrecido a cuidarla, y ella amablemente lo había despachado. Necesitaba pensar. Sobre todo después de aquella bomba.
Sabía que debía decirle a Joe lo del embarazo, pues tenía derecho a ello. Pero por otro lado no tenía idea alguna de cómo hacer aquello ¿Cómo se le decía a un hombre que iba a ser padre…?
Aparte de aquella cuestión, estaba el hecho de sus palabras, y la vergüenza que le daba mirarlo, había dejado que la llevara a casa, pues se lo habían dejado todo en la peluquería y no tenía como volver, el silencio en el coche había sido tenso, y ninguno de los dos había tenido mucho valor para hablar.
Cuando él lo había intentado, ella le había contestado secamente, y Joe había guardado silencio. Cuando se había ofrecido voluntario para quedarse, ella había puesto su mejor sonrisa, y lo había mirado a la boca, no a los ojos.
-¿No has oído al médico? Estoy perfectamente, no debes de preocuparte…
-Me quedaría más a gusto si supiera que estás bien…
-Lo estaré, solo necesito dormir.
-Bien, entonces… hasta mañana…
-Joe… -su garganta se había encogido- eh… creo que será mejor que no nos veamos un tiempo.
Él se había quedado en silencio, y ella había querido una contradicción, sin embargo, Joe había asentido.
-Está bien. Llámame si necesitas algo.
-Gracias.
-Adiós.
_____ había cerrado la puerta, y por la mirilla lo había visto alejarse, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, y lo perdía de vista. Al poco tiempo su amiga se había presentado en su casa con sus cosas, y se las había dejado, se quedó el tiempo suficiente como para contarle lo sucedido y tomar un café, después se había despedido dejándola sola…
Y ahora estaba ahí, con su mente echa un lío.
Se lo diría a Joe, pero esperaría un poco antes…

Había pasado casi un mes, y Joe no sabía nada de ____. No estaba preocupado, pues sabía que ella estaba bien. Podía saber de ella, pero no lo había llamado. Le había pedido un tiempo y él había aceptado suponiendo que era lo mejor para ____.
Pero se comenzaba a cansar de esperar.
Aún rebotaban en su mente las palabras de _____, sobre todo dos; Te amo.
No había esperado esa ola de felicidad que lo había embargado al oírlas, pero todo se había convertido en un susto, al verla aflojar el paso e ir cayendo al suelo, podría decirse que prácticamente había corrido hacía ella, después de saltar de la silla.
Los siguientes intentos de hablar con ella habían sido en vanos, al salir del hospital todo había sido silencio, y contestaciones bruscas.
Había decidido a darle el tiempo que ella había pensado, pero ya estaba pasando mucho, y tenía que hablar con ella, confesarle sus sentimientos…
Decirle que la necesitaba.
Sus días habían sido demasiado lentos y pesados, interminables, algo le faltaba a esas largas noches, y a esos agotadores días. Y ese algo tenía un nombre; _____.
Ya estaba arto de esperar. Haría algo al respecto.
____ colgó el teléfono después de que finalizara el sonido de llamada. No contestaba. Se estaba poniendo nerviosa, lo había llamado al trabajo, al móvil, que estaba apagado, y a su casa, nada. En ninguno contestaba.
Le había costado demasiado trabajo reunir el valor suficiente para llamarlo, y cuando se había decidido, no conseguía contactar con él.
Su tiempo de descanso se estaba terminando, y no había podido contactar con Joe para concertar una cita.
Lo intentaría por la noche…
Al salir a la peluquería, se dio cuenta de que no tendría que llamar a nadie esa noche. Estaba allí. Más guapo y sexy que nunca. En carne y hueso.
Notó como sus hormonas se revolucionaron, e intentó controlarlas sin mucho éxito. Respiró profundamente, estaba barajando la posibilidad de esconderse, cuando él se giró hacía ella. Y sus ojos se clavaron los unos en los otros.
Se acercó a él con paso vacilante.
-Hola… -dijo él.
-Te he… eh… te he estado llamando –farfulló ella a modo de saludo.
Pudo ver la sorpresa en la cara de Joe.
-¿Si, cuando?
-Ahora…
-Ah… tengo el móvil apagado.
-Me di cuenta… eh…
-Bueno, ¿y que querías? –preguntó Joe.
-¿Qué? –ambos sonrieron.
-¿Qué para que me llamabas? –aclaró.
-Pues… eh… -____ se retorció un mechón de pelo mientras se mordía el labio, Joe la observó y se fijó en que estaba más bella que nunca. El amor brotó por todo los poros de su cuerpo y sintió ganas de estrecharla entre sus brazos- eh…
-Yo también te buscaba –dijo él interrumpiéndola- quería hablar contigo.
-Yo también, quiero decir. Quería hablar contigo.
-Uhm… pues aquí me tienes –murmuró Joe.
-Si…
Aquella conversación era inútil, no iba a llegar a ninguna parte y ambos lo sabían, pero no hacían nada más que decir tonterías y mirarse el uno al otro.
-¿Qué te parece ir a tomar algo?
-Si, mejor. Déjame avisar a Ángela…
Con piernas temblorosas buscó a su amiga, necesitaba el tiempo para comunicarle a Joe que iba a ser padre…
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:26

Capitulo 16

-Estoy enamorado de ti…
-¿Qué?
_____ se levantó de la silla de su casa y caminó de un lado a otro… ¿Su imaginación le estaba jugando una mala pasada o aquello era real?
No… era imposible que fuese real, debía ser que se había quedado dormida en el coche, y estaba teniendo un mal sueño, bueno, un precioso sueño…
Giró en redondo y clavó sus ojos en los de Joe, que la miraba con confusión y timidez.
No se lo creía. Aquello no era real, simplemente por eso no se lo creía.
Después de salir de la peluquería, Joe le había propuesto una cafería muy tranquila que había por allí cerca, pero ella había dicho que mejor un lugar privado, ya que, aquello que iba a decir, no era una tontería cualquiera.
Le iba a decir al hombre que amaba que iba a ser padre…
Después de conducir hasta la casa de _____, pues ella así lo había querido, se había echo un silencio tenso, ella no dejaba de darle vueltas a las palabras que quería decir, las que debían salir de sus labios, y por más que se esforzara no brotaban de su garganta.
Cuando por fin se había envalentonado, él la había sorprendido con aquellas escasas palabras.
Cuatro palabras que habían echo su corazón galopar a una velocidad increíble.
«Estoy enamorado de ti»
Por un momento se había quedado mirándolo con incredulidad, después había reaccionado. El nudo de su estómago, y la velocidad de su corazón, le indicaban que no era un sueño.
Su mente pensaba con demasiada rapidez, montones de pensamientos se acoplaban unos sobre los otros, y no conseguía dejar su mente con un solo pensamiento coherente.
Joe se levantó y se acercó a ella.
-_____…
-Creo… eh… creo que no te oí bien –dijo.
-Me has oído perfectamente, cariño; te amo.
-No… eso, eso… no es real –finalizó.
-Oh… es muy real. Te fuiste de mi casa y te llevaste contigo mi corazón.
-No –murmuró ella negando con la cabeza mientras retrocedía.
-_____…
Lo miró con lágrimas en los ojos.
-Yo… yo…
-_____… se que tu también me amas… me lo dijiste.
-Pero… yo… esto no es… ¡oh, dios!
-Tranquilízate.
-¡No puedo! ¿Cómo quieres que me tranquilice? Yo… yo estaba… llevaba demasiado tiempo pensando en como decirte… es decir, ¡dios!
-Respira, _____, por favor, estás muy nerviosa.
-Me amas… -murmuró ella.
-Más que a mi vida –dijo él.
-Pero no me conoces… quiero, digo… es decir, apenas sabes nada de mi.
-Ni tu de mi… y también me amas… además, se si que se de ti.
-No. Quiero decir…
-Shh… -siseó él, y le aferró los hombros, pegándola contra su cuerpo- eres una bruja que hechizó mi corazón. Te pertenece, _____. Te pertenezco.
Lágrimas sigilosas cayeron por las mejillas de chica.
-¡Oh, Joe! –lloriqueó ella.
-Shh…
Posó sus labios sobre los de ____, en un beso tierno y lento, un beso largo en el que le demostraba todo su amor, en el que entregaba su alma. Un beso suave que la hizo llorar.
La amaba…
-Te amo –dijo ella en un susurro cuando él la miró a los ojos.
-Lo se…
-Joe…
-¿Mmm? –murmuró mientras pegaba su frente a la de ella y la abrazaba.
-Estoy embarazada.
Joe la miró mientras sus ojos mostraban todo aquel sentimiento que lo poseía. Incredulidad, confusión, curiosidad…
-¿Estás… estás…? ¿Estás embarazada? –preguntó él aun incrédulo.
Ella asintió.
-Si… -murmuró.
Quizás debería de haber esperado un poco más para decírselo, había estropeado su maravilloso momento, ese momento lleno de amor, y alegría. Él caminaba de lado a lado, mientras se pasaba la mano por el cabello una y otra vez.
-¡Estas embarazada! –exclamó, y su voz demostraba felicidad. Ella sonrió sin poderlo evitar- ¿De cuanto? ¿Y… como? Es decir, siempre…
-Casi dos meses… -dijo ella- y… el primer día, el de la cocina, no usamos… eh… -murmuró mientras sus mejillas se coloreaban.
-Dios, un bebé…
-No tienes ninguna o…
-¡Un bebé, nuestro! ¡De los dos!
¿Era aquello real?
_____ no estaba segura de si soñaba, pues se había esperado muchas reacciones, pero no esa en concreto, de hecho, no sabía exactamente lo que sentía Joe.
-Joe… -susurró.
Él se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. La besó, y cuando acabó de saborear el interior de su boca, la miró a los ojos.
-¿Desde…? –comenzó Joe, y carraspeó- ¿desde cuando lo sabes?
Ella se sonrojó.
-Desde el día que me llevaste al médico… -susurró avergonzada.
-Eso hace un mes…
-Lo siento –se disculpó- quería decírtelo antes, pero… me daba… miedo.
-¿Miedo? –preguntó él.
-Si. No. No lo se. Lo siento, no sabía como decírtelo.
-Creo que me lo merezco –susurró él.
-Pero pensaba hacerlo, de verdad –continuó ella.
-Me lo merecía por tonto, debía de haberte dicho antes que te amaba.
-Y yo… ¿qué? –preguntó de pronto.
-Si. Si te hubiera dicho antes que te amaba, lo sabría. Fui un cobarde, y esperé demasiado. Creía que no te tendría nunca más, y de pronto me dices «Te amo» -ella lo miraba incrédula- ¿sabes como me sentí cuando me lo dijiste? No podía ser más feliz… Te iba a decir que yo también te amaba, pero… te desmayaste.
-Oh…
-Y después te me escapaste, esperé tu llamada y no me llamaste…
-Soy una cobarde.
-Lo eres, y me estabas volviendo loco. Tuve que comprobar si la línea funcionaba. Claro, que no tenías ninguna obligación para conmigo. Por eso no te llamé yo. Pero me dijiste que me amabas…
-Joe…
-Y no te podía dejar escapar tan fácilmente. Eres demasiado importante como para que te me escapes.
-¡Oh, Joe! –lloriqueó ella- Te amo…
-Y yo a ti, mi vida, más de lo que imaginas…
-¿Entonces no estás enfadado por no haberte dicho lo del embarazo?
-Lo se ahora.
-Te lo tendría que haber dicho antes…
-Lo se ahora –repitió- y es lo que importa.
-Eres un hombre increíble…
-Y no te merezco –dijo él.
-Creo que aquí la única afortunada soy yo.
-No te creas… -la besó nuevamente, un beso cargado de sentimientos- ¡nos casaremos! –anunció él.
-No… quiero decir, no quiero que te sientas obligado por el bebé…
-¿Obligado? Jamás he estado tan deseoso de ir a la iglesia.
-Oh…
De pronto Joe hincó una rodilla en el suelo, tomó su mano, y la miró a los ojos.
-¿Quieres casarte conmigo? –preguntó. Los ojos de _____ se llenaron de lágrimas.
-Si, si quiero. ¡Claro que quiero! –contestó. Y él la abrazó.
Ya había soltado la bomba.
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 3rd 2012, 17:28

Epilogo

-¡Issa, deja a tu hermana!
-Es que Gaby no me deja –protestó la niña de cinco años- no me da la muñeca…
-Gabriela, dale la muñeca a tu hermana –dijo Joe.
-Ella tiene el collar y los zapatos, y no me los quiere dejar –se excusó Gaby.
-¡Porque tu no me das la muñeca! –gritó Issa.
-¡Dame tu el collar y los zapatos! –le espetó Gaby.
-¡Ya basta! –de pronto la voz de ____ hizo que las niñas se inmovilizaran- se acabó, ni una pelea más…
-Pero mamá –protestó Gaby- no me da el…
-¡Gabriela! –advirtió la rubia a su segunda hija- ya basta. Estáis asustando a vuestro hermanito.
-Alex –gritaron las dos a coro y salieron corriendo hacía su madre quien sujetaba a su hermano pequeño de tan solo unos meses, olvidando la tonta discusión.
-¿Puede venirse a jugar? –preguntó Gaby inocentemente.
-Todavía es muy chico –se burló Issa- no sabe jugar.
-Si sabe –la contradijo su hermana- ¿a que si mamá?
-Es pequeñito, cariño –le explicó su madre- pero pronto lo tendréis que enseñar.
-¿Y nos quitará las muñecas? –preguntó Issa.
Joe quien estaba al margen soltó una carcajada por la pregunta de su hija.
-Espero que no… -murmuró.
-¡Joe! –lo regañó _____.
-Perdona, amor –se excusó él.
Después miró a su familia con amor. Hacía cinco años que estaba casado con ______, cinco años de amor y felicidad, y cada día se sentía más y más dichoso. Una mujer y tres hijos ¿Qué más podría pedir?
Habían esperado un poco para casarse, _____ había ido a la iglesia con una barriga de casi siete meses, y había sido para él la novia más guapa del mundo, con sus ojos brillantes de felicidad, y aquella sonrisa que le quitaba el habla. Denisse no había podido ser más feliz con las noticias, ellos se juntaban nuevamente, se casaban y encima ¡iba a ser abuela! No había podido ocultar su felicidad y había presumido de todo ello.
Tres meses después de dicha boda, _____ había dado a luz a su primera hija; Issa.
A la que habían consentido todo lo posible y más.
Había sido tan grande su amor, que meses después, _____ había anunciado nuevamente que estaba embarazada, él casi había saltado de felicidad, al saber que iba a ser padre de nuevo, Gaby había nacido después de horas tortuosas en el paritorio, había sido un parto largo y rebelde, como ella, quien siempre discutía con su hermana.
Habían sido felices, con sus dos hijas, habían comprado una nueva y amplia casa en la que vivían felices.
Pero poco más de un año atrás, había decidido ampliar la familia, con un nuevo miembro, y ese era Alex, el niño de la casa, que tenía la atención de todos, sus hermanas orgullosas pedían verlo cada dos por tres, y jugar con él.
-Bueno, hora de dormir –dijo Joe, _____ lo miró.
-¡Nooo! –protestaron las niñas.
-Es tarde, cielo –dijo su padre- y mañana hay colegio.
Cargó a sus dos hijas en brazos, y caminó con ellas, hacía su habitación, las tiró sobre la cama, mientras reían y gritaban, cada noche una lucha de diversión.
-Issa, por aquí –gritó Gaby- ¡corre, corre, que papá te coge!
-¡Ay, ay! –gritaba la niña mientras reía, buscando la forma de corretear.
______ reía con Alex en brazos desde la puerta, el niño miraba con atención la escena y soltaba ruiditos graciosos.
-Será mejor que nosotros nos vayamos también a dormir –susurró a su hijo, mientras veía a Joe intentar cazar a sus hijas.
El niño protestó, pero solo fue eso, ____ lo llevó hasta su habitación, que era una conjunta a la suya, como siempre, esa había sido puesta para el bebé. Ahí había dormido, Issa, después Gaby y ahora Alex…
Acunó a su hijo, después de cambiarlo, hasta que quedó dormido, lo acostó y lo arropó, sin poderlo evitar se lo observó sonriendo.
Cada día era más feliz, ¿Cómo no serlo con esa fabulosa familia que había creado junto a Joe?
-¿En que piensas? –preguntó el susodicho junto a su oído, mientras la abrazaba.
-En lo mucho que te quiero…
-Mmm…
-¿Has dormido ya a las fierecillas?
-Han caído como troncos.
-Normal, con todo lo que juegan…
-Y lo que pelean… -añadió Joe.
-Y aun así las amas…
-Por supuesto –asintió él- son igual de rebeldes que tú.
-¿Qué yo?
-Y aún así te amo –continuó él.
-No más que yo a ti…
-Eso es discutible… -respondió él, en el momento en el cual la giró entre sus brazos, quedando cara a cara.
Le acarició el rostro con los dedos pulgares, mientras sus ojos se observaban con atención, él se inclinó poco a poco, despacio, hasta rozar sus labios con los de su esposa, ella entreabrió su boca, dándole paso a la lengua masculina, para que se encontrara con la suya.
Ahogó un gemido, al sentir la urgencia de Joe, y combatió con su propia necesidad, serenándose.
-¿Qué hora es? –preguntó ella en un susurro.
-Las doce menos diez… en diez minutos es nuestro aniversario…
-Seis años… -contestó ella.
-Los mejores de mi vida –murmuró él.
-¿Me quieres? –preguntó ella de pronto.
-Ya lo sabes…
-Cierra los ojos, pues.
-¿Qué? –ella sonrió.
-Ciérralos. Confías en mi, ¿verdad? –él asintió- ciérralos.
Joe asintió, y _____ aprovechó para colocar sobre sus ojos un pañuelo de seda que tenía guardado en su bolsillo, le había costado trabajo organizarlo todo, pero valdría la pena.
-Pero ¿Qué…?
-Shh…
Él calló, y _____ lo tomó de la mano, lo condujo hasta su habitación, las luces tenues alumbraban el lugar con sensualidad, sobre la mesita de noche había una bandeja con nata montada, unas fresas y una botella de champán…
Lo llevó hasta la cama, e hizo que se sentara. De pronto él sintió como ella lo comenzaba a desvestir, desabrochándole los botones de la camisa despacio. Sus labios estaban posados sobre el pulso acelerado de Joe, en su cuello, su lengua juguetona lamía su piel salada, y él susurraba palabras de aliento para que ella fuera con más rapidez.
Alargó las manos para desvestirla, aunque fuera a ciegas, sabía cada parte de su cuerpo, no le costaría mucho… un gemido ahogado escapó de su garganta, al contactar con la piel desnuda de _____. ¿Pero cuando se había desnudado?
Ella rió entre dientes, solo había tenido que quitarse el vestido que llevaba cubriendo su cuerpo, ninguna tela más la cubría…
Notaba su sexo humedecerse, mientras él gruñía con urgencia, pero ella no pensaba ir con mucha rapidez… lo normal era que ella rogara, mientras él sonreía embistiéndola, esa noche, cambiaría un poco las cosas.
Una vez lo hubo desnudado, con la ayuda de él, hizo que se tumbara a lo largo de la cama, silenció las protestas de su esposo con suaves y largos besos, se colocó a horcajadas sobre él, y se inclinó besándolo. Se resistió cuando Joe intentó conducirla, situándola sobre su duro pene. Tocó sus manos y las unió a las suyas, jugando con sus dedos. Él la seguía, ella lo sabía, siempre sucumbía a ella. Le encantaba el juego.
Mientras se besaban, se encargaron de acariciarse el uno al otro, cada rincón de su cuerpo ya conocido, ya experimentado, cada trozo de piel del que nunca se cansaban…
-Estás mojada, por favor, déjame… -canturreó él, tomándola por las caderas.
Ella gimió al sentir contra su sexo la urgente erección de su marido, ella estaba tan caliente que temía arder… pero aún…
Algo frío cayó sobre el pecho de Joe, y después de un gemido, él sonrió.
-¿Ya estamos con la nata? –preguntó él.
-No lo puedo evitar… -susurró ella- me encanta sobre ti…
_____ lamió su pecho, mientras él dirigía nuevamente su pene a la entrada de su mujer. Ella gimió, y buscó la boca de su marido, mientras lo sentía entrar, dejó sus caderas caer, y se unieron completamente.
Un gritó escapó de sus gargantas, quedando ahogado por el beso, apoyándose sobre los hombros de Joe, _____ comenzó a moverse, con la ayuda de él, quien la tenía sujeta por las caderas.
Largas, profundas y potentes embestidas, que poco a poco la hacían ir subiendo hacía la cima. Ella gimió, cuando él alcanzó su hinchado clítoris y comenzó a masajearlo, haciendo que ella acelerara, cabalgándolo con más rapidez.
Su sexo se contrajo, mientras luchaba por respirar.
-Joe –jadeó ella.
-Vamos, cariño, vamos –murmuró él con los dientes apretados, conteniéndose.
No la veía, pero podía imaginarse su rostro sonrojado por la pasión, sus labios entreabiertos intentando respirar, sus ojos cerrados. Sus pechos balanceándose, arriba y abajo… mientras con una mano le masajeaba su parte más sensible, la otra jugó con sus pechos, tironeando de sus pezones.
Ella gritó y de dejó caer sobre él con fuerza, una y otra vez, mientras su sexo se contraía con violencia. Bajó su mano por su vientre hasta encontrarse con la de Joe, lo ayudó a estimularse…
Jadeó, gimió, gritó, junto con él, con sus gruñidos, con sus palabras de placer, sus voces, ellos siendo uno.
El orgasmo sacudió sus cuerpos, dejándolos exhaustos y rendidos, ella cayó sobre él como una muñeca de trapo, y dejó que la abrazara.
Joe se quitó la venda y la miró.
-Te amo –dijo, cogiendo las dos copas de champán- por nosotros –susurró él, con voz cansada.
Ambos brindaron.
-Por nosotros –repitió ella.
-Y por nuestro amor… que cada día va a más.
-Te amo –susurró ella, acurrucándose sobre él.
Y de pronto, algo frío cayó sobre su muslo; nata.
-¿Seguimos?

FIN

Bueno chicas espero les haya gustado la nove y de nuevo les pido una disculpa por la tardanza ojala disfruten el final las qiero.
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 4th 2012, 16:29

Increible tu nove la ame
espero que subas otras y
por me avisas
cuidate, besos
Bye
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caripe
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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Septiembre 8th 2012, 17:33

Awwwwwwwwwwwwwwwww
Ame el final !!
me encantoo mucho !!!!

Ahhh espero más novelas tuyas y Gracias por publicarla
Excelente Novela Very Happy bounce afro
GP Baila

Give Your Heart a Break !


Hermosa


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MensajeTema: Re: Un Novio Diferente - Joe y tu Terminada   Hoy a las 19:12

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