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 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)

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GisలL×Jß
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Septiembre 20th 2011, 20:24

Chicas! Muchas Gracias por comentar y leer♥
PreservativoJonaS♥ Ya le he puesto que me gusta(:
Siento no haberles puesto antes, ): lo que pasa esque me dejan mucha tarea
no he ni podido ni visitar mis wn favoritas ._. siempre comentaba desde mi celular
en las noches, pero ahora como lo descompuse accidentalmente (A) la pantalla de mi blackberry
y tampoco he tenido tiempo de llevarlo a arreglar u.u


Ya les pongo cap(:


Última edición por GisలL×Jß el Septiembre 21st 2011, 10:29, editado 1 vez
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GisలL×Jß
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Septiembre 20th 2011, 20:25

CAPÍTULO 05

La noche transcurrió de la misma manera que las otras noches que había pasado con Joe aquella semana: una mezcla inexorable de trabajo y juego, música y sexo. Se dirigieron en taxi al primero de los bares aislados que había en la lista de Joe para aquella velada. Pero, una vez en el bar, incluso mientras discutían acerca del primer grupo, Paramore, Joe deslizó la mano hacia arriba bajo la mesa en la que estaban sentados y se inclinó hacia delante para susurrarle al oído:
—¿Estás mojada?
Su corazón latió con más fuerza ante aquella pregunta.
—Muy mojada —le dijo. Y era verdad. Incluso aunque siguiera concentrándose en la banda de rock, era consciente de aquella pegajosidad que tenía entre las piernas, justo como él le había dicho que iba a sentirse. Se sentía preparada para la acción, sentía los pechos pesados y sensibles bajo el sujetador, y escalofríos en la vulva.
—Bien —dijo él con una sonrisa dominante que a ella le hizo saber que le pertenecía, al menos durante aquella noche, durante aquella semana; y aunque nunca antes le había gustado la idea, la de ser la posesión de un hombre, con Joe era solo un matiz sexual más que añadir al resto.
—¿La tienes dura? —le preguntó entonces; deseaba tomar parte en aquel juego atrevido y guasón.
Él le concedió una mirada traviesa.
—Compruébalo tú misma.
Ella aspiró con fuerza. La sala estaba oscura, y estaban sentados alrededor de una pequeña mesa redonda, el uno al lado de otro, por lo que acariciarle sin ser vistos no sería algo difícil.
Se mordió el labio, tendió la mano, y deslizó la palma directamente sobre el bulto que había en sus pantalones. Lo que era más que un bulto. Lo sentía más como una columna de hormigón, dura como la roca contra su mano. Presionó hacia abajo, y el placer de aquella caricia se extendió a lo largo de su cuerpo, y le oprimió el pecho con deseo y seguramente la hizo humedecerse más donde se suponía que tenían que estar sus braguitas.
—¿Cómo puedes soportarlo? —le susurró ella. Se refería al hecho de que estuviera tan empalmado. Y además todavía era muy temprano.
Su respuesta vino acompañada de una sexy sonrisa.
—Es el precio de mezclar el trabajo con la diversión.
—Te las arreglas mejor que nadie al que haya conocido.
Sus ojos brillaron con pura lascivia.
—Tú lo has dicho. Supongo que eso significa que una cosa es tan importante para mí como la otra.
Le costó mucho no lanzarse hacia él y olvidarse completamente de Paramore, pero justo entonces llegó la camarera, llevando dos bebidas frías. Vino para ella, Joe iba a tomar ron con cola aquella noche.
Así que bebieron y flirtearon incluso mientras hablaban de negocios, y al final, llegaron a la conclusión de que Paramore no tenían un sonido lo suficientemente único como para aprovecharlo y dar el siguiente paso.
El bar al que fueron después era un poco más selecto, lo que no desentonaba mucho con el Strip, con un patio exterior en el que había una joven mujer que tocaba la guitarra y cantaba. Mientras se quedaban allí observándola, hubo una camarera que reconoció a Joe y le preguntó si podía echarse una foto con él con la cámara de su teléfono móvil. (___) pensó que parecía avergonzado —y fue como acordarse exactamente de por qué su cara se estaba haciendo famosa fuera de Los Ángeles, debido a la mala prensa y las hirientes acusaciones— pero él estuvo de acuerdo, por lo que después la gente empezó a mirarlos; era obvio que estaban intentando adivinar quién era él, y (___) se sintió una vez más como la novia de un famoso.
—¿Qué te parece? —le preguntó acerca de la cantante.
Ella reflexionó un momento y le dijo:
—Me gusta. Es como... una Juliana Hatfield de otra época.
A su lado, Joe parecía impresionado, entonces le dijo:
—Es una buena comparación. Pero quizás sea ese el problema, la otra época. Incluso cuando canta canciones más actuales, hay un tono demasiado nostálgico en su voz. Nada en ella dice ahora o innovación.
Su respuesta sorprendió a (____), ya que hasta aquel momento, habían estado completamente de acuerdo en cada cosa que habían escuchado juntos.
—Pero es muy buena, Joe. ¿No te parece?
En lugar de responder a su pregunta, le dijo:
—¿Quién es su público? ¿A qué tipo de gente la venderías?
La multitud que había alrededor de ellos estaba formada estrictamente por adultos maduros con un aspecto más formal y distinguido, que iban desde los treinta hacia delante; en realidad (____) se sentía un poco joven entre ellos llevando aquella minifalda.
—La misma gente que escucha a Michael Bublé y a Jason Mraz —dijo ella.
Damon negó lentamente con la cabeza.
—Bublé y Mraz dicen ahora e innovación. Dan un giro fresco a su música, lo que la hace actual, incluso aunque no haya mucho sonido de pop moderno. No creo que esa chica esté a su altura.
Brenna no pudo evitar sentirse algo decepcionada, como si quizás no tuviese realmente buen ojo para ver las personas que podían vender.
Vio que Joe tenía una expresión ligeramente refunfuñona.
—No parezcas tan deprimida. La música es subjetiva. Incluso la gente del negocio no está siempre de acuerdo en todo.
Ella escuchó cómo la honestidad hacía acto de presencia antes de que ni siquiera pudiera pensarlo.
—Hasta ahora, he sentido que realmente estoy pillándolo todo. Pero si tú no estuvieras aquí, si solo estuviera yo, probablemente me acercaría a esa chica y le diría que estoy muy interesada. Y si tú tuvieras razón, si no tiene lo que hay que tener, entonces significaría que estoy cometiendo un grave error.
Joe ladeó la cabeza.
—Todo el mundo toma una decisión errónea en algún momento. No sería el fin del mundo, ni siquiera el fin de tu trabajo.
—¿Has cometido tú alguna vez un error así?
—Katy Perry —le recordó con sinceridad. —Un error por muchas razones. Resultó ser alguien exigente e irracional con la que trabajar, pero aun así yo lo eché a perder todo. Y ahora estoy pagando por ello.
«Más de lo que te piensas». (____) no pudo evitar pensar en aquello.
Antes de que abandonaran el bar, Joe se presentó y también presentó a (___) a la cantante, y le dijo que si deseaba enviarle algo más movido y actual, estaría encantado de escucharlo.
La chica, que no tenía ni idea de que había estado siendo estudiada por los de Blue Night, pareció agradecida, incluso un poco avergonzada ante la crítica silenciosa de Joe. Y cuando se fueron, él le explicó a (____) que cuando alguien demostraba ser una promesa, prefería arriesgarse a herir sus sentimientos que a no darle algún tipo de guía que pudiera ayudarlos a tener éxito.
—Y por mucho que te guste, estoy deseando darle la oportunidad de que me enseñe algo más.
Pero cuando subieron al taxi y se dirigieron hacia el siguiente destino, (___) no estaba muy segura de poder hacer aquello, acercarse sin más a alguien y, efectivamente, decirle que lo que estaban haciendo no era lo suficientemente bueno, incluso aunque ellos no hubieran pedido nunca que ninguna discográfica los solicitara.
Había ciertas partes confusas que le hacían dudar, dudar acerca de cómo podría llevar a cabo exactamente las partes de su trabajo como las de estar cara a cara con los artistas, las partes que no implicaban solamente dar buenas noticias. (____) decidió hacer lo que se le había estado dando tan bien durante aquella semana. Dejó a un lado sus dudas y se concentró en las partes buenas de la noche: caminar del brazo de (____), saber que más tarde estaría en su cama.
Su última parada de la noche fue en uno de los hoteles más antiguos del extremo norte del Strip, en un salón bar donde una cantante pelirroja cantaba canciones alternativas al piano. Después de unos quince minutos, Joe se inclinó sobre (____) y le dijo:
—Por favor, dime que no estás considerando a esta tía.
Afortunadamente, podía hacerlo.
—Tiene una voz lo suficientemente buena, pero... no. No estoy segura de cuál es la razón. ¿Porque está poniendo demasiado interés? ¿Porque su presencia en el escenario es demasiado violenta? Hay algo en ella que me hace sentir como... algo que ya he visto.
Al ver que Joe asentía, sintió que su confianza se restauraba.
—Sí, por todo eso. Es una imitadora barata de Tori Amos. Y no se puede imitar a Tori. Tienes razón, esta chica tiene una voz decente, pero es el vivo ejemplo del artista de sala de Las Vegas, y estará encerrada en lugares como este durante toda la vida.
—Eso... es algo triste —no pudo evitar decírselo.
—El negocio es así. —le dijo él, después le levantó la barbilla con uno de sus dedos. —Pero tú eres condenadamente dulce, ¿lo sabes?
Sus ojos estaban brillándole otra vez, derritiéndola como de costumbre, y ella se sorprendió al saber que él la encontraba dulce, después de todas las cosas que había hecho con él y cómo de sucia se había comportado. Le llegaba directamente al corazón, porque incluso si ella no se hubiera convertido completamente en una nueva (____), quizás eso significaba que la vieja (____) no se había desvanecido, y que quizás él estuviera puliendo la parte que quedaba de ella. La parte que era sensible, la parte que se preocupaba acerca de herir los sentimientos de los demás, la parte que... odiaba tanto las mentiras.
Aun así, cuando salieron a la noche iluminada por las luces de neón de Las Vegas, recomenzaba un nuevo tipo de pecado.
—Dime algo —le dijo Joe cuando le abrió la puerta del taxi.
Ella recibió su mirada bajo las brillantes luces. —¿Qué?
—¿Todavía tienes los muslos pegajosos?
Una nueva ola de lujuria la inundó mientras su cuerpo respondía a la pregunta.
—Mucho. Y espero que pronto hagas que estén incluso aún más pegajosos.
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Octubre 3rd 2011, 20:05

WAO..... ME ENCANTA ESTA NOVELA........ =) SOY NUEVA LECTORA............ EN SOLO 2 DÍAS LA LEI COMPLETA Y ESPERO Q PRONTO SUBAS NUEVOS CAPÍTULOS XQ YA SOY ADICTA A ESTA INCREÍBLE NOVELA DE VERDAD ME FASCINA..... Very Happy













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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Octubre 14th 2011, 19:16

Sigele!
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Octubre 16th 2011, 00:39

SEGUILA.

subí más seguido !
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Octubre 19th 2011, 21:04

Holaaa! nueva lectora! tu nove esta increible! siguela plisss!!
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Octubre 27th 2011, 20:49

NUUEEEVAAA LECTOOOORAAA
SIIIGUEELA ESTA DEMASIADO INCREIBLE COMO PARA EXPLICARLO
YAAAA QUIIERO SABER QUE VA A PAAASAAAR
SIENTO UN GRAN PESO DE CONSIENCIA POR MENTIRLE Y UNA GRAN TRSITEZA
POR QUE NO HAYA MÁS QUE UNA AVENTURA XD
POR ESO ES QUE QUIERO SEGUIR LEYENDO A VER QUE SUCEDERA.... SI JOE SE ENTERA DE LA VERDAD QUE PASARÍA.... Y SII... ALGUNA VEZ LLEGARAN A SENTIR ALGO MÁS
TE LO PIDO SUBE EL SIGUIENTE CAPITULO LO MÁS PRONTO QUE PUEDAS
BESOS Very Happy
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GisలL×Jß
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 3rd 2011, 21:54

No tengo perdón de dios! lo se lo se!!!!!!!!
les dejare 3 capituloss!
y mañana en la noche les pondré mas
Bienvenidas a las nuevas lectoraas!
me alegra demasiado que les guste la nove♥
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GisలL×Jß
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 3rd 2011, 21:57

CAPÍTULO 06;CUARTA NOCHE


Cuando salieron del taxi hacia las puertas principales del hotel Venecia —los numerosos carriles estaban abarrotados de coches, de gente que iba y venía, el mundo entero parecía concentrarse en aquel oasis del desierto— lo único en lo que (____) pudo pensar fue en meterse dentro y volver a los calzoncillos de Joe.
Así que se sorprendió mucho cuando él la cogió de la mano y la llevó lejos de la lujosa entrada, lejos de la multitud, y se dirigieron a una ondulada acera.
—Eh, ¿a dónde vamos?
Él le concedió una sonrisa misteriosa.
—Es una sorpresa.
Ella parpadeó.
—¿Qué tipo de sorpresa?
—Ya lo verás. Solo camina conmigo.
Sin pensárselo dos veces, (____) pasó el brazo por el de Joe y él subió la mano que le quedaba libre para cubrirle la suya. Y mientras paseaban por el camino hasta alcanzar finalmente una enorme escalera blanca que recibía a los peatones que venían del Strip, (____) se sintió... cerca de él. Románticamente cerca.
Lo que ella sabía que era terrible, rozando lo trágico.
Pero el cuerpo de Joe junto al suyo le daba una sensación tan cómoda y acogedora, y la noche parecía tan bonita, que no pudo hacer otra cosa que disfrutar de la situación. Y averiguar cuál era su sorpresa.
El ambiente que rodeaba la enorme plaza que había al final de las escaleras estaba en silencio, excepto por el eco de la música que venía de una discoteca que había encima. Las ventanas y columnas arqueadas y de aspecto gótico del hotel se levantaban majestuosamente alrededor de ellos, iluminadas desde dentro. Y al igual que en muchos momentos durante los últimos días, ella se sintió sorprendentemente sola con Joe, a pesar de estar justo en el centro de la Ciudad del Pecado.
Todavía cogidos del brazo, él la llevó hacia el embarcadero de góndolas donde reinaba la más absoluta oscuridad y tranquilidad también, excepto por un gondolero que maniobraba una de las barcas grandes y decoradas de adornos.
—Pensé que quizás te gustaría dar un paseo en góndola —le dijo Joe.
Ella desvió la mirada de la concentración de estrechos botes hacia su cara. La idea era increíblemente tierna, pero...
—Creo que están cerrados esta noche.
Aun así, él ladeó la cabeza, en un gesto de seguridad.
—Para casi todo el mundo.
Ella enarcó las cejas.
—¿Para casi todo el mundo?
—Hice una llamada temprano, cuando tú estabas en el aseo de señoritas.
—Y...
A él le brillaban los ojos en la oscuridad.
—Me quedo mucho en este sitio y al parecer les gusto, a pesar de la mala publicidad que me dan. Aceptaron abrir el canal para un último paseo esta noche.
Justo entonces, el gondolero se dirigió a ellos.
—¿Señor Jonas?
—Sí, soy yo. Gracias por ser tan complaciente.
—Es un placer, señor... y señorita —dijo el joven hombre, haciendo una leve inclinación de cabeza, mientras
Joe llevaba a (____) hacia el bote donde estaba el gondolero, con un palo en la mano.
Ella se dio cuenta de que aquella góndola en particular era incluso más grande que las demás, resplandecía con los lujosos adornos dorados que enmarcaban los asientos negros de felpa. Con discreción, Joe puso en el puño del gondolero lo que parecía un fajo considerable de billetes cuando (___) se acomodó en la tapicería de terciopelo.
—Pónganse cómodos y disfruten —les dijo el gondolero, y ella pudo distinguir el acento italiano cuando él empezó a entonar una elegante serenata operística que bloqueaba cualquier otro sonido, y al resto del mundo más allá del canal.
Joe se sentó cerca de ella y, a medida que el barco se alejaba del embarcadero, ella se inclinó para susurrarle al oído.
—Esto es tan maravilloso, Joe... gracias. Pero... no deberías haberte molestado tanto. Hubiera estado encantada con un paseo normal mañana, uno que apuesto que no te costaría un brazo y una pierna.
—Pero yo no hubiera estado encantado —le dijo él con intensidad.
—¿Por qué no?
—Porque a veces, me gusta hacer ciertas cosas en privado. Quería poder enrollarme contigo si me apetecía, y no creo que tú me dejaras hacerlo a plena luz del día.
(___) soltó una carcajada y le recordó:
—Acabo de hacerte una mamada en la cima de la alucinante Torre Eiffel.
Sus ojos la miraban apasionadamente.
—Sí, está claro que lo has hecho. Pero durante el día, la gente se queda alrededor del canal para ver pasar a las góndolas. No creí que fuera una buena idea, a no ser que quieras que aparezcamos en la prensa sensacionalista, como portada del National Enquirer cerca del último bebé alienígena.
—Oh —dijo ella. —Bueno, supongo que esa es una preocupación válida. Pero solo para que quede claro, si empezaras a besarme mientras nos miran miles de personas, aun así no creo que fuera capaz de resistirme.
Él ladeó la cabeza, con una expresión especulativa en la cara.
—No puedo superarte. Eres la última chica con la que hubiera imaginado divertirme tanto.
—¿Y qué es exactamente lo que te hizo pensar que era tan correcta y remilgada al principio?
—Bueno, no te tomes mal lo que voy a decir, pero llevo viéndote en la oficina cada semana durante los últimos años y tenía la impresión de que eras... una mujer buena y dependiente que... probablemente pensaba que yo era alguien con el que había que tener cuidado.
Algo de la (___) nueva y atrevida quería convencerlo de que estaba completamente equivocado, que la había etiquetado como algo diferente, pero nunca se le había dado bien mentir, la honestidad aparecía simplemente con mucha más naturalidad.
—Bueno, quizás era un poco más remilgada cuando estaba con David. Pero ahora, no tengo razón por la que deba ser así. Y en cuanto a lo que pensaba de ti...
—¿Sí?
De alguna manera, odiaba tener que decirle lo que él ya sabía pero... una vez más, no se le daba bien no ser honesta. En realidad, cuanto más lo conocía, más fácil le resultaba hablarle con el corazón.
—Pensaba... pensaba que con aquellos vaqueros rasgados eras el hombre más sexy que había visto nunca.
Él bajó la barbilla, tenía un aspecto totalmente provocativo.
—¿De verdad?
Ella esperó que la inclinación de su cabeza le pareciera más sexy que tímida.
En cualquier caso, él le pasó el brazo alrededor de sus hombros y la acercó a él, mientras que con su otra mano le levantaba las piernas y las ponía alrededor de su regazo. Y se inclinó un poco más, su susurro resonaba tan sensual como la noche.
—Tú sí que eres condenadamente sexy.
Estar tan cerca de él, pero sin besarlo, la hizo excitarse aún más. Solo mirando sus ojos aparecía esa sensación de posesión otra vez, esa sensación de pertenecerle, de querer abandonarse a su merced sexual.
—¿Todavía quieres que nos liemos? —le preguntó ella.
—Oh, sí —le contestó, y después se inclinó para darle un beso largo y suave.
La canción italiana del gondolero impregnaba la brisa de la noche, con su voz fuerte y profunda, a medida que el bote privado se deslizaba por la suave superficie del canal. Estaba de pie detrás de ellos, guiando el bote, pero había un gran toldo que ensombrecía el asiento y lo hacía casi imperceptible, y gracias a Dios, los besos de Joe se hicieron más y más apasionados. En poco tiempo, su respiración se volvió más forzada mientras un intenso calor se abría camino por sus muslos. No estaba segura de si alguna vez en la vida se había sentido tan excitada por simples besos.
Como de costumbre, cuando su boca descendió por su cuello, ella pensó que iba a estallar. Escalofríos de placer se curvaban alrededor de sus brazos, sus pechos, y la región lumbar le dolió con una necesidad dura y sensual.
Cuando terminó la canción del gondolero, (____) y Joe se detuvieron y miraron por encima del hombro, en el caso de que fuera a hablarles, pero cuando simplemente empezó a cantar otra melodía detrás de ellos, volvieron a empezar con los besos.
Hasta que Joe bajó la mano entre sus piernas.
La sensación palpitaba en su interior, creando una necesidad enloquecedora.
—Por favor —se escuchó a sí misma susurrarle con un tono de voz ronca—, más.
Abrió las piernas ligeramente y sintió cómo sus dedos descendían, lentamente, muy lentamente, hasta encontrar su húmeda abertura.
—Mmm —suspiró ella, incapaz de resistirse, y afortunadamente el gondolero cantaba tan felizmente alto, mientras su paseo avanzaba a través de unas aguas prácticamente privadas y oscuras.
—Todavía estás excitada y pegajosa para mí —le jadeó Joe al oído.
Ella asintió.
—Mmm. Sí.
Él le invadió la boca con su lengua una vez más, la besó con intensidad, posesivamente, de nuevo tomando posesión de ella, justo como (____) quería, hasta que le dijo:
—Dios, te necesito, cariño.
—Pronto me tendrás, en lo más profundo de tu perfecta y pequeña vulva.
La parte del cuerpo a la que aludió se convulsionó involuntariamente alrededor de las yemas de sus dedos, y ambos dejaron escapar un jadeo pesado.
—Jesús —susurró él. —Estás tan preparada, nena —ella nunca lo había oído tan intensamente excitado. O sentido de aquella manera, con todo su cuerpo ardiendo por una avidez precipitada y animal.
—Yo... casi no puedo controlarme. Casi quisiera follarte aquí mismo.
Un calor sin precedente invadió sus ojos negros.
—Solo un poco más —le prometió.
—Deberías... deberías dejar de acariciarme ahora. O... o no sé que voy a hacer.
Él retiró su mano a un lado y ambos dejaron escapar gemidos de frustración incluso aunque ella había insistido en que lo dejara. Aun así, él no pareció poder dejar de tocarla por completo, ya que deslizó la mano hacia arriba y le cubrió un lado del pecho, y le acarició con el pulgar el pezón endurecido casi dolorosamente.
Un gemido de placer incontrolable se escapó de ella cuando él se inclinó para preguntarle, con el tono de voz más sucio que ella había escuchado antes:
—¿Te excita imaginar lo que pueda pasar? ¿Follarme aquí mismo, en este preciso instante, delante del gondolero, delante de la gente que se arremolina alrededor de nosotros, bajo la oscuridad? ¿No te hace alcanzar el éxtasis imaginarte que todo el canal está alineado con gente, pero que no puedes controlarte, así que te subes la falda y te montas encima de mi polla y me follas como una loca mientras todos nos miran?
Oh, cielos, las imágenes que habían suscitado sus palabras le daban vueltas a la cabeza y hacían que su vulva palpitase con una necesidad dura y cruda. Él seguía acariciándole el pecho, enloqueciéndola más con cada una de sus caricias, y ella se escuchó a sí misma hablándole con una sinceridad todavía más desenfrenada.
—Sí. Oh, sí.
—Cuéntame —le pidió él, con una voz baja y exigente. —Cuéntame cómo llegas a él.
—Es... como en la piscina —intentó explicarle, sin aliento, cada fibra de su ser se volvía más hambrienta con cada segundo que pasaba. —Como ya te dije una vez, lo haría contigo en una cama si pudiera o si no, no me importaría hacerlo delante de toda esa gente. Y ahora mismo, me montaría a horcajadas sobre ti y cabalgaría tan intensamente sobre esa preciosa y grande verga tuya... Te follaría bien, cariño, hasta que me corriera encima de ti.
Él estaba besándola de nuevo, con más intensidad esta vez, sus bocas forcejeaban por tener más de cada uno de alguna manera.
Y entonces, el gondolero dejó de cantar otra vez.
Y ambos se quedaron quietos, y miraron de nuevo por encima del hombro.
Y esta vez, él volvió la vista atrás.
—Espero que hayan disfrutado de su paseo en góndola, aquí en el Venecia. Que pasen una maravillosa noche.
Dios, ya habían vuelto al embarcadero. Ella ni siquiera se había dado cuenta, había perdido cualquier noción de espacio y tiempo, y de todo lo demás. No podía hablar, la respiración le temblaba demasiado, pero Joe se las arregló para sentarse recto y decirle al gondolero:
—Ha sido genial. Gracias otra vez por el favor —mientras, (___) se esforzaba por calmarse y actuar normalmente mientras salían de allí.
Después de haber caminado un rato, cogidos de la mano con fuerza, Joe le dijo:
—¿Estás bien, nena?
—No —le contestó ella. —Me estoy volviendo loca. Creo que podría correrme aquí mismo si vuelves a besarme.
Caminaron rápidamente hacia la línea de puertas que conducían al interior del hotel.
—Solo aguanta, cariño, un poco más, y te prometo que daré lo mejor de mí mismo.
Su voz era tranquilizante, pero cuando le apretó la mano, su vulva reaccionó con más humedad todavía, y ella empezó a preocuparse —esperaba que irracionalmente— y se preguntó si podía emitir tanta humedad que, sin bragas, aquello empezara a descenderle por las piernas. ¿Era posible que pasara una cosa así? Temió poder descubrirlo pronto.
—Date prisa —le dijo ella, y después tiró de él hacia delante, hasta romper en un ligero trote.
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 3rd 2011, 22:01

CAPÍTULO 07;CUARTA NOCHE

Joe había estado con mujeres ardientes antes. Él mismo se había sentido así también. Pero no se acordaba de haber tenido que correr nunca para llegar a un lugar en el que tener relaciones sexuales, desde su juventud.
Y (____) no era la única ardiente ahí. Él estaba sencillamente igual de ansioso que ella, así que se dejó arrastrar a través de las puertas del hotel Venecia y después por el casino hasta llegar a los ascensores. Se sentía como si fuera a explotar dentro de sus pantalones si no llegaban pronto a la habitación.
Joder, la deseaba. Y le gustaba. Le gustaba jodidamente, mucho. Demasiado. Y había pasado los últimos días haciendo exactamente lo que se había dicho que no podía permitirse hacer más, especialmente en aquel momento. Había dado rienda suelta a su lujuria, estaba dejando que lo vieran en público con una mujer justo en el momento en el que lo acusaban de aprovecharse de las mujeres, y se había lanzado a todas las oportunidades que se le habían presentado con ella. Sin embargo, había algo en (____) que le hacía imposible parar.
Puede que hubiera intentado actuar despreocupada por haber sido «algo más remilgada» antes de aquel momento, pero él todavía sospechaba que había sido mucho más remilgada de lo que confesó y de lo que había demostrado recientemente, y tenía la fuerte sensación de que fue él quien la había convertido en el animal sexual que era ahora. Él sabía que aquello lo hacía un bastardo arrogante, pero le llegaba al alma. Y que Dios lo ayudara, porque la amaba. Lo hacía sentirse como si fuera... un dios. Su dios. Pero también... quería cuidar de ella. Necesitaba hacerlo. Sentía casi como si la estuviera salvando de algo, y tuviera que seguir salvándola.
Normalmente, él no disfrutaba sintiendo ningún tipo de responsabilidad hacia una mujer, pero aquello era diferente, ella era diferente. No le exigía, ni siquiera le pedía, simplemente era así de sincera, había una parte genuina en ella que lo hacía desear mucho más. Quería seguir salvándola, seguir follándosela, seguir riéndose con ella, solo seguir estando con ella.
Por supuesto, en aquel momento, mientras entraban por la parte de atrás al ascensor abarrotado, todo lo que quería era echar un polvo. La necesidad era más que palpable.
Estaba de pie detrás de ella, y dejó que sus brazos se plegaran con ternura alrededor de su cintura, tirando de ella hacia atrás, sabiendo cómo de dura estaba su verga y que ella podía sentirla presionando con insistencia contra su trasero suave y dulce.
A medida que el ascensor se elevaba, ella se estremeció en sus brazos, alimentando incluso aún más su deseo. Y mierda, aquella maldita cosa se detenía planta por planta. Había gente que salía y más gente que entraba. Él se frotó contra ella. No pudo evitarlo. Ella le cubrió los brazos con los suyos, lo apretujó, lo acarició, y al poco tiempo, le clavó suavemente las uñas.
Cuando el ascensor se detuvo al final en su planta, prácticamente saltaron hacia el vestíbulo y él, cogiéndola de la mano, tiró de ella por el silencioso pasillo que llevaba a su habitación.
—Dios mío —dijo ella, desesperada y sin respiración. —No puedo creérmelo.
—¿Qué?
—De verdad puedo sentirlo... descendiendo por mis piernas.
El estaba confuso.
—¿Qué? ¿Qué hay en tus piernas?
—Mi... humedad.
Él se detuvo, y la paró en seco, después su mirada bajó hacia la minifalda y más abajo aún. Estaba claro que había estado manteniendo cerradas las piernas en el ascensor, pero podía ver perfectamente la humedad a la que se refería, sobre la parte interior de sus muslos y bajo el dobladillo de la falda.
—Cielo santo.
Incapaz de mantener el control, siguió sus instintos, empujándola hacia una de las paredes lujosamente decoradas, cayó a sus rodillas, le abrió las piernas y con intensidad, le lamió la parte interior de los muslos.
El sabor dulce salado de su orgasmo recibía su lengua e hizo que el corazón le latiera con más rapidez, y que cada músculo de su cuerpo se tensara con un deseo puro e intenso. Parecía como si su verga le quemara debajo de la cremallera; estaba ahora tan rígida que le dolía.
Le lamió un muslo, después el otro, y escuchó sus gemidos suaves e incontrolables, consciente de que todavía estaba temblando y ahora se aferraba indefensa contra la pared que tenía detrás, extendiendo los dedos sobre el papel y curvándolos hacia dentro como si pudiera agarrarse a alguna parte. Y él ni siquiera había llegado a ningún lugar cercano de su vulva.
—Dios, Joe. Vamos a la habitación. Ahora. Por favor. O voy a morirme.
Él casi le creyó. Tampoco se había sentido nunca tan atormentado por el deseo.
Recorrieron lo que quedaba de pared en el pasillo, pero tuvo que concentrarse para conseguir sacarse la cartera del bolsillo y sacar la llave tarjeta que había dentro.
Ella atravesó el gran vestíbulo y la zona del salón directamente hacia la habitación, con Joe pisándole los talones. Y entonces, justo cuando pensaba que ella no podía sorprenderlo más de lo que ya lo había hecho, lo hizo. Cuando entró en la habitación, ella se dio la vuelta, le agarró de los antebrazos y lo empujó con fuerza hacia la cama. Él se dejó caer sin dificultad. No había esperado nada de aquello. Después observó como la pequeña (____), excitante y hambrienta, se montaba a horcajadas sobre sus muslos y empezaba a desabrochar vorazmente la hebilla de su pantalón, justo como había hecho la noche anterior, sólo que ahora lo hacía con más fervor aún.
Unos segundos más tarde, liberó su hambrienta verga y él la ayudó a abrirse más los pantalones y bajarse los calzoncillos. Y entonces, ella lo montó, descendiendo su vulva húmeda, cálida y tensa hacia él con tanta rapidez e intensidad que ambos soltaron un grito.
Oh, cielos, justo como antes, la sensación de encontrarse piel contra piel casi lo abrumaba. Ella lo cabalgaba como una vaquera salvaje, al mismo tiempo que se sacaba la camiseta por la parte de arriba de la cabeza. Debajo de ella, llevaba un sexy sujetador de color rojo, de corte bajo, las redondas curvas de sus pechos se arqueaban hacia arriba. Un cálido placer la inundó, el puro placer del sexo, pero también el inesperado deleite que le producía ver a (____) conseguir lo que quería de él, tan grosera y sucia.
—Necesito más de esos hermosos pechos tuyos —le dijo a través de la mandíbula apretada, después tendió la mano para bajarle las copas con los bordes de encaje de su sujetador para que solo perfilaran los dos preciosos montes de carne. Ella jadeaba excitada, después gimió cuando él los cubrió con sus manos y los estrujó, modelando su exuberante suavidad, sintiendo aquellos pezones duros que señalaban hacia las palmas de sus manos.
Y entonces, los movimientos de (____) se volvieron más lentos, solo un poco, después más rítmicos, y cerró los ojos, y él supo en ese instante y así de rápido que pronto alcanzaría el éxtasis.
—Oh, Dios, cariño —le ronroneó ella, después con más suavidad—, sí. Ahora. Sí.
Echó la cabeza hacia atrás y él sintió cómo la golpeaba el orgasmo y observó sus pechos balancearse de un lado a otro, todo su cuerpo sacudiéndose ligeramente, una y otra vez. Joder, estaba preciosa cuando se corría.
Por supuesto, la mayoría de las mujeres lo estaban, pero cuando (___) alcanzaba el clímax, él no podía evitar ver a la formal chica de oficina en su mente, y el contraste entre aquella visión y la otra hacía que todo fuese incluso más increíble aún.
—Oh, vaya —suspiró ella, mientras su cuerpo se inclinaba ligeramente hacia delante, con una sexy sonrisa de alivio invadiendo su cara cuando se encontró con su mirada.
—Ha sido muy rápido —dijo él con una sonrisa, quedándose quieto durante un momento, solo para dejar que ella se recuperara.
—Ya te dije que estaba muy cerca.
—Me encanta que hayas estado excitada toda la maldita noche.
Ella asintió, sonrió y perezosamente se lamió los labios, confirmando, en realidad, que había sido así.
Y por alguna razón, él se acordó de que ella había estado intentando aquella postura en la bañera la pasada noche, y casi lo ahoga, lo que él pensaba que era jodidamente atractivo.
—Este es un lugar mejor para que puedas estar arriba —le dijo, y apretó los dientes de nuevo, mientras empezaba a empujar hacia arriba contra su piel cálida y empapada.
Mientras ella comenzaba a recibir sus embestidas, su respuesta llegó entre jadeos, entre los golpes.
—Esta es... la primera vez... que lo hemos hecho... en una cama.
La respiración de Joe se volvió igual de irregular.
—No... le cojas tanto cariño... a la cama, nena.
—Es... una sorpresa —a Joe se le había ocurrido algo en la góndola, cuando habían empezado a hablar sucio, cuando él la había hecho fantasear con la idea de follársela en el bote.
—¿Otra sorpresa?
—Para mañana por la noche. Y te prometo... que te gustará. Ahora déjame... que te coma las tetas —las necesitaba en su boca más que el aire para respirar.
Ella se mordió el labio, se inclinó hacia delante, le puso los brazos a ambos lados de la cabeza, y dejó que sus hermosos pechos le colgaran sobre la cara. El capturó uno de los erectos pezones entre sus labios y dejó que la firmeza de su lengua le volviera loco mientras lo lamía, en un beso intenso; después succionó.
Sobre él, los gemidos de (____) inundaban la habitación y él entendió que sus pechos eran incluso más sensibles de lo que había imaginado. Se dirigió hacia el otro pecho, y tiró de su preciosa bolita con la boca, mientras todavía empujaba la verga en la calurosa bienvenida de su vulva.
—Oh, cielo —le dijo ella entre jadeos, mientras él le chupaba con más intensidad aún, y cuando ella se arqueó, él recibió todo lo que pudo de su suave y femenina piel.
La respiración de (____) se había vuelto otra vez débil, rápida, y sus movimientos eran más sensuales. Joe cerró las manos sobre su trasero, y estiró los dedos para abarcar de sus nalgas tanto como pudiera, y las masajeó, adaptándose al ritmo que ella había establecido en ese momento para follárselo. Él sintió cómo aumentaba el deseo de (_____), cómo se tensaba, y se sintió más que preparado para explotar, pero se contuvo porque supo que ella estaba a punto de alcanzar el orgasmo otra vez.
Sus gemidos se intensificaron, su respiración se volvió superficial.
Él succionó con más fuerza, e introdujo su pezón todo lo que pudo dentro de su boca, mientras escuchaba sus suaves gritos de placer.
Embistió su erección hacia arriba en unos golpes duros y lentos.
Y entonces, ella explotó, y él pudo escuchar también sus sollozos, sintió una ligera caída en su pelvis, después su vulva hundiéndose y hundiéndose, a medida que la inundaba, y su cuerpo entero se movía y deslizaba contra el suyo, creando una fricción perfecta.
Al final, ella se desplomó sobre su pecho, completamente exhausta.
—Oh, Dios mío —susurró por último. —No puedo creer que haya tenido dos orgasmos, como la pasada noche.
Él recorrió su pelo sedoso con una de sus manos y le sonrió.
—¿Por qué no?
Ella parecía agotada.
—Bueno, he escuchado todo tipo de historias acerca del orgasmo múltiple, pero... realmente nunca lo había experimentado. .. hasta que te he conocido.
—¿Y cómo ha sido este? —le preguntó él con suavidad.
—Eh... intenso.
—¿Intenso en el buen sentido?
Ella asintió contra su camiseta.
Y él, como por instinto, la puso sobre su espalda, sin ni siquiera salir de ella, hasta que quedó encima, bajó la cabeza para mirarla y a ella se le encendieron las mejillas, en una expresión todavía apasionada.
Él pensó que quizás era la primera vez que la miraba tan de cerca. Sus ojos verdes poseían pequeñas motas de dorado y marrón, lo que a él le recordaba a una estrella radiante.
—Bonitos ojos —le susurró sin pensarlo siquiera.
Su sonrisa era sumamente dulce y su voz tierna.
—Gracias.
Y él sintió cómo se le encogía el pecho. Apenas había tenido relaciones sexuales en la postura del misionero. Principalmente, porque solía encontrarlo algo aburrido, y limitado en cierto sentido, pero... ahora no le parecía aburrido. Ahora era como... demasiado para él, estaba demasiado cerca de ella, cara a cara, mirándose a los ojos.
Y él supo que se había sentido cerca de ella antes, durante todas las otras veces que habían estado jugueteando o follando, pero de alguna manera sentía que todo aquello, en aquel preciso instante, era peligroso, como algo de lo que necesitaba alejarse.
Así que él salió de ella, y le dijo:
—Date la vuelta. Ponte de rodillas.
Ella obedeció sin rechistar, y arqueó su precioso trasero en el aire. Su falda colgaba ahora de sus caderas y le ofrecía una vista suntuosa de su vulva abierta antes de que él moldeara sus manos sobre su trasero y empujara su verga de nuevo dentro de ella.
(____) ahogó un grito y él le dijo:
—Dime que te gusta. Dime que te gusta mucho.
—Oh —gimió ella. Después—, oh, Dios sí, ¡me gusta! Dame más fuerte.
Aquello era todo lo que él deseaba, todo lo que necesitaba. Un polvo bueno y salvaje. Se acordó de sus ojos y se concentró en el pasaje de su vulva todavía húmeda, fuerte, fuerte, fuerte, tanto como pudo, hasta que alcanzó el límite de la gloria y se dejó caer sobre ella, gritándole:
—Cielos, nena, ¡me estoy corriendo dentro de ti! Ahora.
«Oh, sí», era tan jodidamente bueno derramar su cálida semilla dentro de ella, dejar que se extendiera, finalmente, después de todas aquellas horas de creciente lujuria.
Y cuando él se vació por completo, aquel familiar cansancio lo golpeó y se desplomó sobre ella, haciendo que los dos cayeran sobre la cama, y se quedaron allí, en silencio y de cerca, mientras él escuchaba sus gemidos y se deleitaba con la fragancia de su perfume, una mezcla del rico aroma del sexo, y entonces, se dio cuenta de que no había solucionado nada poniéndola en aquella postura.
Todavía se sentía peligrosamente cerca de ella y al parecer, no podía hacer nada por evitarlo.
Mierda.
Así que se limitó a darle un beso en la mejilla y se dejó llevar al sueño que vino después de su orgasmo.
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 3rd 2011, 22:03

CAPÍTULO 08;CUARTA NOCHE

Un rato más tarde, (____) salió de la cama y se fue al cuarto de baño para asearse un poco. Se quitó los zapatos, después se deshizo de su falda, agotada pero rebosando de una felicidad que no había experimentado nunca antes. Se sentía completamente mareada. Y maravillosa. Por el sexo. Por Joe. Simplemente nunca se había imaginado que pudiera comportarse tan sucia y que aquello le pareciera tan vigorizante. Era como si Joe hubiera descubierto una parte entera de su vida que ella no podía haber experimentado sin él, y todo su cuerpo cantaba con una satisfacción insuperable.
Se miró en el espejo y suspiró felizmente. Se había acostumbrado con rapidez a su nuevo corte de pelo y su nuevo color. Y ahora... incluso estaba acostumbrándose a ser una mujer altamente sexual, a utilizar su cuerpo de la manera exacta en la que había sido diseñado: para concebir placer.
Y aquello la golpeó repentinamente una vez más, con una nueva fuerza... la nueva (____) ya no existía realmente, porque aquello ya no era parte de una actuación, alguien que estaba fingiendo ser, o incluso intentando ser. Ahora era realmente la nueva (____), que se sentía completamente en casa con Joe y totalmente a gusto con todo el sexo escandaloso del que habían disfrutado juntos.
Y probablemente aquello fuera una estupidez, probablemente era peligroso que se permitiera preguntárselo siquiera, pero qué pasaba si... ¿qué pasaba si de alguna manera funcionaba todo aquello y Joe no era despedido y tuvieran que seguir trabajando juntos? ¿Qué pasaba si lo que había sucedido en Las Vegas no se quedaba en Las Vegas, después de todo? ¿Qué pasaba si pasaban demasiado tiempo juntos y él se daba cuenta de que estaba loco por ella, más que a nivel físico, y que quizás una relación seria con él no fuera realmente algo tan horrible?
Dejó escapar otro suspiro, esta vez uno de infantil esperanza y, desviando la mirada de su reflejo, se fue de nuevo a la habitación, donde también encontró a Joe, que se había quitado la ropa y se había vuelto a meter bajo las sábanas. Dios, estaba hermoso tumbado allí, todo somnoliento y sexy, y despeinado, y exhausto, debido a ella.
—Las luces del móvil están encendidas, nena —le dijo, con los ojos cerrados.
Ella miró hacia el tocador que había al otro lado de la habitación, donde antes había dejado su bolso y el teléfono. Lo había dejado allí en el hotel cada noche que habían salido fuera, ya que había pensado que el bolso sería un estorbo que no necesitaba, sobre todo porque la tarjeta de Blue Night que poseía Joe cubría todos los gastos de su viaje. Y lo había hecho incluso antes de saber que habría tanto sexo involucrado en su relación, por lo que al final había resultado ser una decisión excelente.
Caminó desnuda hacia la mesa, cogió el teléfono, lo abrió y escuchó el mensaje.
Después reconoció la voz de Jenkins.
—Solo quería saber cómo te iba, (_____). Joe me mencionó en un correo que estabas aprendiendo con rapidez y que tenías un buen oído con la música, así que buen trabajo. Sobre todo porque las cosas no parecen muy alentadoras con Katy. No me sorprendería si nos lleva pronto a juicio, y si eso ocurre, ya sabes lo que significa... Joe está fuera y tú dentro.
Oh, mierda.
Cerró de golpe el teléfono, y deseó que Joe estuviera dormido.
No tuvo tanta suerte.
—¿Algo importante?
—No.
—Entonces, ¿por qué pareces tan preocupada?
Ella se dio la vuelta para mirarlo y vio sus maravillosos ojos negros abiertos ahora y estudiando su clara preocupación.
—Era Taylor—eludió ella. —Tiene un problema con un hombre, eso es todo.
—Oh —dijo él, echando la cabeza hacia atrás otra vez y acomodándose en la almohada; después, cerró los ojos. —Apaga la luz y ven conmigo a la cama. Quiero abrazarte.
Acababa de mentirle. Hasta aquel momento, solo había sido un engaño, le ocultó algo que la influía mucho, y aquello ya le había parecido lo suficientemente horrible. Pero ahora le mintió intencionada y detenidamente para guardar su sucio secreto.
Y como le había dicho a Taylor cuando todo aquello empezó, odiaba las mentiras.
Hizo todo lo que pudo para reprimir la sensación de culpa mientras apagaba la luz de la mesita y se metía bajo las sábanas con su amante, el hombre al que estaba engañando para robarle el trabajo.


FIN DE LA CUARTA NOCHE!
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 9th 2011, 17:10

me encantaron los
capitulo super que
increibles pobre Joe
Sad rayita le miente
siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 21st 2011, 23:46

LA QUINTA NOCHE

El placer es el cebo que te pone el pecado.
Platón




CAPÍTULO 01

Al día siguiente, Joe informó a (____) de que necesitaba hacer unas cuantas llamadas telefónicas a algunos de los artistas que llevaba para Blue Night y que iba a poner las manos libres para que ella pudiera escuchar cómo trataba él con «los talentos».
Así que ella se limitó a escuchar mientras él aliviaba los temores de una banda de rock alternativa cuyo primer CD no estaba causando mucha sensación, como ellos habían esperado. Y mientras él le explicaba a la cantante de Rythm & Blues la razón por la que el anuncio de su próximo y anhelado CD debía ser retrasado otros dos meses. Y cuando la gran estrella de Blue Night, el roquero británico Malcolm Barstow, se quejó con Joe porque la selección de la canción de su próximo CD no le había gustado al fotógrafo que había hecho las fotos para la carátula.
(____) se dio cuenta de que Joe hablaba con cada persona de manera diferente, dependiendo de la personalidad de cada uno y de las cuestiones que les preocupaban, hasta que parecían adecuadamente calmados, aunque con Barstow «calmado» era probablemente un término demasiado optimista.
Después de presionar el botón de fin de llamada por última vez, levantó la cabeza del sofá donde se acomodaba con los vaqueros que solía llevar y una camiseta, para mirar a (____), que había estado sentada en una silla con tapizado de satén.
—Ahí lo tienes —le dijo. —El lado oscuro del representante de A&R. ¿Crees que podrás hacerte con ello?
«Ni en el mejor de mis días», se sintió tentada a decirle.
Sabía cómo tratar con Jenkins cuando estaba saturado de trabajo y estresado. Y sabía que cuando Taylor tenía un mal día, lo mejor que podía hacer era estar de acuerdo con ella en todo y al final se calmaría. Sabía cómo arreglar las fotocopiadoras y tenía mucha habilidad con el Microsoft Word, y podía llevar con eficiencia una oficina con una mano atada a la espalda. Aun así, a pesar de que Jenkins y Joe creyeran en ella, no tenía ni idea de cómo iba a encargarse de la gente que probablemente tuviera buenas razones para estar preocupada con unos problemas que posiblemente no tuvieran solución.
Y estaba segura de que había hablado con la mayoría de esas personas antes por teléfono, pero solo para pasarles con Jenkins o para asegurarles que ya se había dado la orden de pago, y eso era completamente diferente. La vieja (____) era una buena guía, pero no con estrellas de rock enfadadas e histéricas.
—Tengo que admitir que estoy intimidada con todo lo que acabo de oír —le contestó ella e intentó no sonar tan alucinada como lo estaba.
—Y yo tengo que admitir que normalmente no tengo que hacer tres llamadas telefónicas como estas de golpe. Pero estar fuera supone que se te acumulen un poco las cosas, y parte de la razón por la que están tan enfadados es porque no les he devuelto la llamada cinco minutos después de que hayan intentado contactar conmigo. Los artistas son temperamentales, eso es un hecho en este negocio. Solo tienes que abordar sus necesidades lo mejor que puedas.
Ella asintió y esperó no parecer demasiado preocupada. Como se había asegurado a sí misma cuando él había estado estableciendo contactos con el personal de las discotecas, Joe tenía un don de gente natural, y ella no estaba del todo segura de que pudiera verse a sí misma tan desenvuelta al iniciar una relación, o al tratar con personas que eran difíciles, justo como acababa de hacer Joe.
—¿Sabes lo que necesitas para animarte? —le preguntó él.
De acuerdo, así que estaba claro que sus miedos se le reflejaban todavía en la cara. ¿Qué?
—Ropa interior nueva.
Ella le dedicó una mirada coqueta; se sentía mucho más cómoda con su actual vida social que con la profesional.
—Tienes razón, me debes un par de braguitas, ¿verdad? O dos pares —añadió ella, después de recordar su encuentro en el Fetiche.
—Por suerte para ti, el centro comercial Fashion Show está lo suficientemente cerca como para acercarnos dando un paseo.
—Por suerte para mí, estoy acostándome con un hombre que sabe cosas como esas —le contestó ella con una carcajada.
—Bueno, espero que esto no vaya a conmocionarte mucho, pequeña señorita (___) —le dijo con un guiño de ojos—, pero no será mi primera vez en una tienda de lencería.
Ella soltó un grito burlón, y le dio una palmada en el pecho.
—Y no es solo que no sea el tipo de hombre que se queda ahí de pie en la puerta con los brazos cruzados, mirándose los pies. Voy a ayudarte a elegir tus braguitas.
Ella rió con suavidad.
—No puedo esperar a ver lo que eliges. Y solo para que lo sepas, no soy fácil. Necesito que mi ropa interior sea a la vez cómoda y sexy.
En respuesta, él chasqueó los dedos y murmuró:
—Mierda.
Dos horas más tarde, estaban atravesando Las Vegas Boulevard y hacían su pequeña caminata hasta el elegante y sofisticado centro comercial. Aparte de reemplazar el tanga rojo que habían destrozado la noche anterior, Joe había elegido un tanga negro, un tanga de leopardo con un lazo negro delante, un sujetador bordado y una caja de braguitas de encaje y seda de color lavanda.
Iban cogidos de la mano, se besaban mientras caminaban y compraban, se besaron aún más cuando se detuvieron para comprar un par de bocadillos en la cafetería para comer. Después, se abrieron camino de vuelta al Venecia, y Joe cargaba con la pequeña bolsita rosa del centro comercial con una seguridad natural que hizo que (____) se deleitara en la masculinidad de su gesto.
—No a todos los hombres les gusta llevar bolsitas rosas —señaló, impresionada.
Él se limitó a contestar.
—Yo no soy como todos los hombres.
«De eso puedes estar seguro». Era fácilmente el hombre más sexy, más seguro y más seductor que ella había conocido. Y le había dado besos ante los escaparates de ropa interior y entre bocados de sus sándwiches de pavo y —oh, Dios— estaba empezando a resultarle realmente fácil pensar en él como... su novio.
Lo que era un suicidio emocional, ella lo sabía con seguridad.
Él le había dicho que aquello era temporal.
Y ella le estaba mintiendo de todas maneras, por lo que era bueno que aquello fuera temporal.
«Así que deja de pensar en él como si fuera tu novio, como si fuera alguien con el que puedes comprometerte».
Ojalá fuera tan fácil.
El hecho era que ella nunca había sido aquel tipo de mujer, el tipo como Taylor, quien podía involucrarse con alguien en el plano físico sin que eso empezara a preocuparla demasiado. Y se había estado engañando los últimos días, pensando que quizás la nueva (____) sí fuera ese tipo de mujer. Pero ahora que la nueva (____) parecía ser la verdadera (____)... bueno, estaba empezando a comprometerse con Joe. E iba a salir herida de todo aquello y se iba a sentir sola y vacía cuando acabara, de eso no le cabía ninguna duda.
La única solución, por el momento, era la misma en la que había estado confiando toda la semana.
«Deja esas ideas a un lado. No pienses en ello. Solo siente».
El la besó cuando se detuvieron en la puerta de su habitación —ya que él tenía más llamadas que hacer y correos que mandar, ella había decidido echarse una siesta— y cuando su lengua bailó con la suya e hizo que su cuerpo se estremeciera desde la cabeza hasta los dedos de los pies, justo como pasaba con cualquier cosa que hacía con él, definitivamente sintió. Lo sintió todo. El placer. La emoción. La necesidad de estar con él.
La triste realidad era que ni siquiera le gustaba realmente que tomaran caminos separados para el resto de la tarde. Se había acostumbrado tanto a estar con él casi todo el tiempo durante aquellos últimos días, que era eso lo que la hacía sentirse como la nueva y verdadera (____). La presencia de Joe, su influencia, las cosas que él le hacía pensar, sentir.
—Arréglate para esta noche —le dijo él, aún cogiéndole la mano.
—¿Que me arregle cómo?
Él se encogió de hombros.
—Con un vestido sexy, si tienes.
—¿Por qué?
—Ya lo verás.
Ah, su sorpresa. Casi se había olvidado de ello. Y no podía imaginar dónde había planeado exactamente Joe follársela aquella noche que requiriera que llevara un buen vestido, pero tampoco podía esperar a descubrirlo.
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 22nd 2011, 20:07

me encanto el capitulo
super que increible!!!
siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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Mariee Diaz:)
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 25th 2011, 19:23

Sigele
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Noviembre 29th 2011, 16:59

Sigela:)
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Diciembre 6th 2011, 18:08

Sigele:)
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MensajeTema: Re: 1 SEMANA DE PECADO (JJ&TU)   Hoy a las 11:51

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