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 En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)

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LauraJonas
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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 18th 2011, 08:30

En la cama de un millonario

Él quería ser padre… ella quería que la amaran.
______ Johnson siempre había sentido una secreta admiración por su jefe, pero jamás habría pensado que acabaría acostándose con él. Después de una sola noche de pasión, _____ se dio cuenta de que estaba enamorada, pero sabía que Nick no era de los que se comprometían… Sólo había necesitado a alguien que lo ayudara a soportar sus dolorosos recuerdos.
Nick solía salir con mujeres, acostarse con ellas y después olvidarlas… y eso era lo que pretendía hacer también con ___. Pero entonces ella descubrió que estaba embarazada. Nick exigió que se casara con él, pues no quería perder aquella segunda oportunidad para ser padre... y, además, así podría seguir haciéndole el amor a ______.

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LauraJonas
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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 18th 2011, 11:12

Capítulo 1
Parte 1/2
Nick se despertó solo.
Y eso era raro, porque juraría que no estaba solo cuando se durmió, agotado, varias horas antes.
¿Algo sobre una diosa...?
Ah, sí, _____: diosa de juventud.
Alta y delgada, con una mata de pelo liso rubio platino y los ojos de un castaño tan claro que parecían de oro. Extraños e hipnotizadores ojos con un enigmático brillo.
No era que le interesaran sus secretos. _____ había sido una simple distracción, un medio para olvidar el pasado y todo el dolor que significó el día anterior. Había buscado olvidar, divertirse, y la presencia de _____ Johnson se lo había permitido. Por lo menos, durante unas horas.
¿Y dónde estaba ella? Fuera seguía oscuro, y las sábanas revueltas seguían calientes: hacía poco que se había ido.
Frunció el ceño al pensar en su desaparición: ¡ese privilegio solía ser suyo! Vino, una cena y una mujer en la cama, pero sin complicarse, y mucho menos dejarla entrar en su mundo privado.
Claro que eso era un poco más difícil cuando la cama era la suya.
Porque ella no vivía sola, recordó él. Así que después de la cena la había llevado a su piso, rompiendo sus propias reglas, para tomar una copa... ¡y otras cosas!
En realidad rompió dos reglas, recordó con una mueca, ya que _____ trabajaba para él, en la Galería Jonas de la planta baja.
Pero problemas desesperados requerían soluciones desesperadas y por eso había llevado a _____ a su casa ante la necesidad de perderse en la belleza de su cuerpo perfecto de largas piernas. Y lo había hecho. Lo había deslumbrado, embrujado por no ser una de esas mujeres sofisticadas con las que mantenía un breve encuentro, además de por la excitación de la noche pasada. Su dolor había quedado anestesiado, incluso borrado.
Nick gruñó al recordar lo del día anterior, se sentó en la cama, intentando borrar de su mente la tórrida escena de sexo, y salió de la habitación dando la espalda a las sábanas revueltas.
Se paró en seco al comprobar que, después de todo, no estaba solo.
______, la diosa, salía de la cocina con un vaso de agua en la mano, su desnudez quedaba oculta únicamente por la larga mata de pelo que le llegaba casi hasta la cintura.
Nick sintió de inmediato despertarse su deseo al ver su cuerpo dorado de largas y suaves piernas, caderas y cintura de finas curvas, pechos firmes y pezones erectos.
Pedía a gritos que la besaran, otra vez.
Se había fijado en ella hacía unos meses en la galería. Su belleza era tal que no podía evitar destacar. Pero hasta el día anterior no había hablado con ella.
Y la deseaba de nuevo. Otra vez.
-¿Qué haces? -preguntó con voz ronca.
_____ se quedó sin habla al verlo. No estaba segura del todo de cómo había acabado en el apartamento de Nick Cavendish. En su cama. En sus brazos.
Se había sentido atraída por él desde que lo vio. Enamorada, o más bien excitada, reconoció tristemente al recordar cada beso y caricia de la noche anterior, completamente a su merced desde el instante en que Nick la tomó en sus brazos.
0 tal vez ya estuviera perdida antes...
El carismático estadounidense Nick Jonas era el dueño de una galería de arte en Londres, donde ella trabajaba, además de otras dos, en París y Nueva York. Su tiempo lo repartía por igual entre las tres y tenía apartamentos encima de cada una de ellas.
______ llevaba varias semanas trabajando en su galería cuando vio por primera vez al dueño.
Cuando irrumpió en la sala oeste de la galería hacía cuatro meses, bombardeando con instrucciones a un gerente, _____ sintió que el aire escapaba de sus pulmones.
Medía más de metro ochenta y su cuerpo era flexible y atlético, con su oscuro y largo cabello apartado de su rostro moreno, y sus ojos de un azul profundo. Poseía un cierto aire de salvaje robustez que reflejaba la energía de un tigre enjaulado. ¡E igualmente peligroso!
Nunca, ni en sus más locos sueños, habría imaginado que se fijaría en ella, en una empleada novata. Pero la noche anterior se había tropezado accidentalmente con él al salir de la galería y, en lugar de la mirada de reproche que había esperado, ambos se rieron y se disculparon. Aun así, se había quedado de piedra cuando él la invitó a cenar, con el pretexto de que, tras varios meses trabajando en la galería, era hora de que se conocieran.
¡Que se conocieran!
Habían hecho bastante más que eso. No había un centímetro del cuerpo de _____ que él no hubiese tocado o besado.
Sus mejillas enrojecieron al recordarlo.
Se encontró ante la desnuda perfección de su cuerpo. Un cuerpo que ella había descubierto la noche anterior, moreno, con un oscuro vello sobre su ancho pecho y las fuertes caderas y muslos.
Al percibir su erección, sintió un líquido fundirse entre sus propios muslos y el calor invadir su lánguido cuerpo.
-Espero que no te importe, tenía sed -contestó ella mientras levantaba el vaso en que había bebido.
Nick también tenía sed, pero no de agua. Le quitó el vaso y lo dejó sobre la mesa. Sus ojos se oscurecieron al agacharse para besar uno de sus erectos pezones. La miró a los ojos mientras pasaba la lengua por la sensible protuberancia, y sintió la creciente dureza de su masculinidad cuando ella gimió y sus ojos lanzaron destellos dorados al arquearse su cuerpo contra el de él.
Era preciosa, una diosa de juventud, y quería perderse en ella de nuevo, no para borrar los dolorosos recuerdos del día anterior, sino porque la deseaba con tal fiereza que sabía que no podría mostrarse delicado con ella. Era imposible. Necesitaba introducirse en ella, y sabía que ella recibiría ese deseo con el suyo propio. Como había hecho antes.
La levantó en sus brazos, hundiendo su lengua en la boca de ella, que le rodeaba el cuello con los brazos mientras sus dedos se enredaban en la oscura cabellera.
_______ temblaba cuando él la tumbó sobre las sábanas revueltas, y sus bocas se fundieron mientras la mano de él acariciaba su pezón, que ya estaba duro y erecto, inundando su cuerpo de calor y fuego líquido.
Ella acarició su ancha espalda, antes de bajar y tocarle ahí, encantada con la sensación de la dureza de él en su mano. El gruñido que oyó confirmó que él también estaba encantado.
Nick se tumbó de espaldas mientras _____ besaba su pecho y bajaba por su estómago hasta el miembro que palpitaba entre los muslos. Su respiración se ahogó al sentir la sensual caricia de su lengua contra su pene ardiente y, al tiempo que sabía que no iba a poder aguantar mucho más, deseaba hundirse en el calor de sus muslos, dentro de ella, acariciándola hasta alcanzar ese desgarrador clímax que tan bien recordaba, por partida doble, de la noche anterior.
Se colocó sobre ella y miró su excitado rostro mientras la penetraba lentamente y las caderas de ambos se movían al unísono, obligándole ella, con un lento movimiento, a que la penetrara más profundamente.
Minutos, o quizás horas, después, _____ jadeó y sintió el placer que invadía su cuerpo tembloroso mientras perdía el control y alcanzaba la cima.
Nick la acompañó, con deliciosas y profundas sacudidas dentro de ella mientras se rendía a las sensaciones de su cuerpo.
______ se tumbó con la cabeza apoyada en su pecho mientras él rodeaba su cintura con el brazo, muy cerca de él.
Ella nunca había sentido algo así. Sus cuerpos estaban perfectamente sincronizados y cuando llegaban al clímax era como un ballet.
Sonrió al pensar en lo feliz que era, totalmente relajada y colmada. Le resultaría muy fácil enamorarse locamente de ese hombre. Suponiendo que no lo estuviese ya. Lo cual, considerando su desinhibida reacción ante él, le hacía pensar que podría ser cierto.
En cualquier caso, se sentía más unida a él de lo que había estado nunca a alguien, y se preguntaba por el futuro. ¿Pasarían el día juntos? Era domingo y no trabajaban. A lo mejor le apetecería que desayunaran juntos. Antes de hacer el amor. Luego, podían dar un paseo por el parque. Antes de hacer el amor. Y luego...
_____, agotada y feliz, se durmió.
Nick estaba despierto junto a ella, su cuerpo saciado, pero su mente repentinamente despierta.
_____ Johnson era preciosa y deseable, y respondía ante él de una forma que le resultaba irresistible. Pero era esa falta de control lo que le advertía que tenía que resistirse a ella. Los grilletes de terciopelo de una mujer no eran para él, ni la agradable intimidad que estrechaba los lazos hasta que uno dejaba de ser dueño de sus pensamientos o acciones. Nunca más. Ésa era la causa del dolor y la desesperación que había intentado borrar la noche anterior.
Y además, era su empleada. Algo intocable. ¡Aunque había hecho bastante más que tocarla! Había creado la situación que siempre había procurado evitar.
Desde su divorcio hacía dos años, había conocido a muchas mujeres, las había invitado a una copa y a cenar, se había acostado con ellas y se había marchado sin remordimientos. Ninguna de esas relaciones había durado lo bastante para crear un vínculo, sobre todo emocional. Pero una empleada, y por eso siempre las había evitado, iba a ser un poco más difícil de evitar.
Aún no estaba seguro de cómo iba a tratar el hecho de que _____ trabajara para él. Lo más fácil sería despedirla, pero no parecía justo que perdiera su empleo por haberse acostado con él. De hecho, la mayoría de las mujeres pensarían que su trabajo sería más seguro después de acostarse con el jefe.
Contempló el rostro que dormía en sus brazos. ¿Por qué había estado _____ tan dispuesta a irse con él la noche anterior? ¿Por el mismo motivo por el que había vuelto a hacer el amor con él?
Si no era eso le esperaba una desagradable sorpresa.
Nadie, ni nada, sujetaba a Nick Jonas, y mucho menos una sirena de cabello rubio platino y ojos dorados.
______ se sentía casi intimidada al entrar en la modernísima cocina varias horas después.
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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 18th 2011, 12:16

Siguelaaa Pleaseee!
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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 18th 2011, 16:39

dios esta grandiosa la nove plisssssssssssssssssssssss siguela no la dejes asi!!!!!!!!!!!! Very Happy
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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 18th 2011, 16:43

hola, entren a esta nove http://jbvenezuela.activoforo.com/t9260-before-the-storm-nick-y-tu.
Podras identificarte con ella, seguro te encantara
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LauraJonas
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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 19th 2011, 07:08

Chicas quiero darles las gracias por apoyarme,es mi primera nove,solo quiero decirles que NO es mia,es adaptada de Carole Mortimer,les pido perdon si se me olvida pasar el nombre de la chica que es Hebe por el de _____.
Por cierto enseguida pongo la 2ª parte Very Happy,un favor,ayudenme a que más gente la lea,GRACIAS!<3
Las quiero.
Lau.-


Última edición por LauraJonas el Abril 19th 2011, 11:51, editado 1 vez
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LauraJonas
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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 19th 2011, 07:23

Capitulo 1
Parte 2/2

Se había despertado sola en la enorme cama de Nick que le había recordado la tórrida escena de amor que allí había tenido lugar, tanto la noche anterior como esa misma mañana. Había recogido su ropa y se había dado el gusto de ducharse y vestirse antes de ir a buscar a Nick.
Él se encontraba en la espaciosa cocina, vuelto de espaldas, mientras preparaba café. Llevaba puestos unos vaqueros desteñidos y una camisa negra.
_____ observó la musculatura de su espalda y los oscuros cabellos que le llegaban a los hombros.
Con treinta y ocho años, doce más que ella, era sin duda el hombre más maravilloso que había visto jamás. No le sobraba ni un gramo de grasa, y sus manos, que tanto la habían acariciado, eran largas y delgadas. Y hacía el amor con una maestría que denotaba una experiencia que ella estaba lejos de igualar.
Cierto que había estado casado cinco años, según Kate, otra ayudante de la galería. Se lo había contado hacía tres meses, después de otra visita relámpago de Nick, durante la cual les había abroncado antes de irse a la galería de París a aterrorizar a sus empleados de allí.
Kate le había explicado que él era así a veces, que había tenido un hijo: un niño que había fallecido cuando tenía cuatro años. Su muerte había precipitado su divorcio hacía dos años y Nick se hundía a veces en el torbellino de un infierno de emociones.
No era de extrañar. ______ no podía imaginarse nada más traumático que la muerte de un hijo. Pero esos retazos de información sobre su jefe no habían hecho sino aumentar su interés por él.
Le había observado a hurtadillas durante sus visitas a la galería. Le había visto sonreír sólo ocasionalmente, aunque una vez se rió abiertamente, lo que suavizó la expresión de su rostro dándole un aspecto casi infantil, salvo por el profundo gesto de dolor que nunca abandonaba sus ojos.
De vez en cuando irrumpía en la galería, con su vitalidad y energía, dejando a _____ fascinada y perpleja, para luego desaparecer con la misma vitalidad.
Pero nunca se habría imaginado ______ que la invitara a cenar como lo hizo, ni que pasaría la noche con él en su apartamento.
Nick presintió la llegada de _____ a la cocina, y notó su silencio, de pie tras él, mientras seguía preparando café para retrasar el inevitable momento de la conversación. Conversación que a él se le antojaba inútil tras pasar la noche con una mujer.
Para él, la mañana después siempre había sido lo peor de las breves relaciones que había tenido desde su divorcio. ¿De qué se suponía que tenían que hablar? ¿Del tiempo? ¿De quién ganaría el campeonato de tenis ese año? ¿Del torneo U.S.A. de golf?
Pero la alternativa era hablar sobre volverse a ver: algo inaceptable para Nick. Sobre todo en ese caso. Comprendía que había cometido un terrible error, y no tenía intención de enmendarlo con la pretensión de que su relación, ¿aventura de una noche?, tuviera algún futuro.
«Bueno, llegó el momento», pensó Nick mientras se volvía hacia ella. Cuanto antes acabara con eso, antes podría proseguir con su vida.
Ella llevaba puesta otra vez la blusa de seda negra y los ajustados pantalones del día anterior, y su cabello caía sedoso por los hombros. El maquillaje pretendía, aunque no conseguía, ocultar el enrojecimiento de sus mejillas, allí donde su barba y la intensidad de sus besos habían marcado su cremosa piel.
¡No iba a continuar! Tenía que dejar de pensar en lo salvaje y dispuesta que había sido esa mujer en sus brazos. De lo contrario acabarían de nuevo en la cama.
-¿Lista para marcharte? -preguntó sin darle importancia- ¿0 prefieres tomarte antes un café? -dijo mientras sujetaba la cafetera.
______ frunció el ceño ante tanta brusquedad. No podía esperar más para echarla. Se esfumaba la esperanza de pasar el día juntos, hablando, riendo y haciendo el amor.
-No... gracias -rechazó el café mientras se preguntaba si él esperaba que se marchara sin más.
Se produjo un incómodo silencio.
«¿A qué espera?», se preguntó Nick. Le había ofrecido café, ella lo había rechazado y lo mejor para ambos sería que ella...
-Yo... será mejor que me vaya -dijo ella torpemente al notar la urgencia de él, pero en un tono inquisitivo: como si esperara que él le pidiera que se quedara.
¿Para qué? Habían cenado. Habían hecho el amor. Habían disfrutado. Y se había acabado. ¿Qué más esperaba de él? Porque él no tenía nada más que ofrecer.
-Mi compañera de piso seguramente se preguntará dónde estoy -añadió contrariada.
Nick no se había molestado la noche anterior en preguntarle si estaba comprometida, o si por lo menos tenía novio. Había estado demasiado reconcentrado en su propio dolor.
Pero en esos momentos sentía curiosidad. No parecía la clase de mujer que engañara a su pareja. Pero tampoco le había parecido la clase de mujer que se acostaría con él ¡y cómo se había equivocado!
______ pensaba que la situación era muy incómoda y no sabía exactamente cómo debía comportarse la mañana después de la noche anterior. Seguramente porque había pasado mucho tiempo desde la última mañana después de la noche anterior.
No era que fuera completamente inexperta: había mantenido una relación hacía unos años, en la universidad. Pero nunca había pasado la noche en el piso de un hombre, y ese hombre era Nick Jonas, su jefe desde hacía seis meses, haciendo que la situación fuera aún más incómoda.
-¿Seguro que no quieres café? -suspiró Nick aliviado ante su sugerencia de marcharse, mientras se servía una taza sin leche ni azúcar.
______ reconoció tristemente que la insistencia de la invitación parecía más una cortesía que otra cosa, mientras Nick se sentaba a beberse su café sin siquiera dirigirle una mirada.
La noche anterior se había visto completamente rodeada de las atenciones de ese atractivo y seductor hombre y no se podía creer su buena suerte cuando él pareció mostrar su mismo interés. Pero iba a tener mucho tiempo para arrepentirse si ese comportamiento distante iba a ser la tónica general.
Era el momento de acabar con esa situación embarazosa...
-Entonces me voy -dijo alegremente-. Gracias por... la cena -añadió torpemente.
«Y por todo lo demás», pensó, sin decir nada. Después de la noche anterior, eso era demasiado incómodo. Si eso era lo que se sentía a la mañana siguiente, no tenía intención de repetirlo.
Nick advirtió con una punzada de irritación que ella lo miraba perpleja por su brusquedad. Esos increíbles ojos dorados reflejaban recelo, y sus mejillas habían palidecido ante su evidente falta de entusiasmo.
¿Qué esperaba ella? ¿Que le hiciera un juramento de amor eterno? ¿Que asegurara que sería incapaz de vivir sin ella y que la invitara a viajar con él a Nueva York esa misma mañana?
«Maldita sea», pensó. «¡Esto es la vida real y somos adultos, no unos niñatos románticos!»
Los dos se habían divertido, pero eso era todo.
-Vuelvo a Nueva York esta misma mañana -dijo él-, pero te llamaré ¿de acuerdo? -añadió sin ninguna intención de cumplirlo.
Nunca debía haberse involucrado con una empleada, y no tenía intención de arreglarlo volviendo a tener una cita con ______.
No le cabía duda de que si volviera a ver a _____ fuera de la galería, acabarían de nuevo en la cama. Incluso en esos momentos, cuando miraba su boca y ese cabello platino, las sinuosas curvas de su cuerpo bajo la blusa de seda y sus pantalones ajustados, sentía despertarse el deseo por ella.
_____ comprendió que la estaba echando. No era tan ingenua como para no saber que cuando un hombre decía ya te llamaré después de una noche, y sin siquiera pedirle el número de teléfono, significaba que no tenía intención de ponerse en contacto con ella nunca.
Claro que en ese caso era algo distinto porque, si quería, podía conseguir su teléfono de la lista de empleados de la galería. Pero, por su tono carente de interés, ella sabía que no iba a hacerlo.
Después de la excitación de la cena la noche anterior y las horas pasadas haciendo el amor, la manera en que la había echado esa mañana había sido la experiencia más humillante de su vida.
¡Tenía que salir de allí ya!
Nick observó que ella estaba a punto de largarse sin decir adiós. Y eso era lo que él quería, ¿o no? Frunció el ceño mientras pensaba que no le gustaba ser el receptor de la despedida. Él siempre había sido el que se marchaba, no al revés.
-Adiós, _____ -sonrió mientras atravesaba la cocina para rodearle la cintura y atraerla hacia su protuberante dureza, sin disimular su erección.
Ella lo miró con inseguridad.
«Demonios, qué bonitos ojos tiene», pensó Nick. Qué bonito lo tenía todo, si su memoria no le fallaba. Y sabía que no.
A lo mejor podían volverse a ver...
«¡No! No seas idiota, Nick», se reprendió a sí mismo. Era mejor dejarlo como estaba.
Dejarlo y esperar que con el tiempo ambos olvidaran que esa noche había existido.
¡Eso era exactamente lo que iba a hacer!
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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Abril 21st 2011, 18:40

dios siguela por favor me fascina esta nove plis siguela

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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Mayo 2nd 2011, 13:47

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LauraJonas
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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Mayo 26th 2011, 09:09

Chicass siento MUCHISIMO el retraso,tuve demasiado que estudiar! t.t
Para recompensarlas por la espera una SUPER MARATON,¿Qué les parece?
Las quiero,Lau.-
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LauraJonas
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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Mayo 26th 2011, 09:11

Maratón (1/5)


Capítulo 3


Seis semanas después, ________ todavía esperaba la llamada que Nick le había prometido. Había sido una estúpida por pensar que él llamaría, y varias conversaciones mantenidas con Kate le habían confirmado que Nick Cavendish no se comprometía con ninguna de las mujeres con las que salía. También según Kate, desde su divorcio, las mujeres con las que se había liado eran legión y ninguna de ellas, había puntualizado Kate, como si supiera que el interés de __________ no era casual, había sido empleada suya.
0 habían dejado de serlo enseguida, decidió ___________.
De hecho, llevaba seis semanas esperando ser despedida de la Galería Cavendish. Aunque en esos días no era tan fácil despedir a la gente, ella no tenía dudas de que si Nick la quería fuera, encontraría el modo de hacerlo.
El que se le esperara, por fin, la semana siguiente en London para inaugurar una exposición no ayudaba a _________a concentrarse en su trabajo.
De hecho, ese día estaba especialmente torpe, y no hacían más que caérsele las cosas al suelo. Ella sabía bien el motivo de su creciente nerviosismo. La inminente llegada de Nick la alteraba.
Debería haberse dado de baja unos días. Además, no se sentía bien y no había probado bocado en todo el día. Su ansiedad ante la perspectiva de ver a Nick aumentaba día a día.
Sin embargo, no entendía el motivo de su nerviosismo. Al fin y al cabo, había sido Nick el que la había invitado a salir. Y ella no había vuelto otra vez a su apartamento, de hecho...
-¿__________? -sonó en su oído una voz familiar tras seis semanas de silencio.
Ella se giró bruscamente, dejando caer las tarjetas que preparaba para la exposición de la semana siguiente.
-Lo siento -murmuró mientras se agachaba para recogerlas con manos temblorosas y recuperaba la compostura.
¡A Nick no se le esperaba hasta la semana siguiente!
-¿Qué haces aquí? -le preguntó con el brillo dorado de sus ojos resaltando en su pálido rostro.
-Puede que te hayas olvidado, ____________ -él le devolvió la mirada burlonamente-, pero resulta que ésta es mi galería y tengo un piso en la última planta de este edificio. ¡Puedo venir aquí cuando me dé la maldita gana!
Eso era cierto, pero si ella hubiera tenido conocimiento de su llegada antes de lo esperado, no habría actuado así. Se sentía completamente torpe.
Durante las seis semanas de ausencia de Nick, ella había pensado mostrarse fría y digna cuando él volviera, sin hacer la menor referencia a la noche que habían pasado juntos en ese edificio...
-Vayamos a mi despacho -añadió Nick sin ocultar su impaciencia-. Quiero hablar contigo.
Seguía con el mismo aspecto. Su piel morena estaba igual de bronceada, sus ojos marrones igual de inteligentes, y su pelo chocolate, aunque parecía algo más corto, aún descansaba en sus hombros. Elegantemente vestido con un traje gris oscuro y una camisa blanca y corbata de seda gris, parecía que lo tenía todo bajo control.
De hecho, su aspecto respondía exactamente a lo que era: el multimillonario dueño de tres prestigiosas galerías de arte.
En esos momentos, ___________ se preguntaba cómo pudo haber pensado jamás que él se interesaría seriamente por ella.
-¡___________! -la apremió ante su silencio.
Ella se comportaba como una idiota, allí de pie, mirándole, incapaz de decir nada ante su inesperada aparición.
Respiró hondo e intentó comportarse con naturalidad. O lo más natural posible cuando se tenía delante al hombre que había llenado sus sueños las últimas seis semanas.
-¿Qué puedo hacer por usted, señor Jonas? -le preguntó con calmada eficiencia.
-Puede subir a mi despacho conmigo -repitió él con firmeza-. ¡Ahora! -añadió sin siquiera esperar su respuesta y mientras se giraba bruscamente y salía de la habitación.
Kate lanzó una mirada inquisitiva a ___________ mientras ella seguía a Nick, y _________ se encogió de hombros en respuesta.
Porque en realidad no sabía qué pasaba. Habían cenado juntos, habían pasado la noche juntos, pero no se lo había contado a nadie, ni había intentado ponerse en contacto con él. Así que ¿cuál era el problema?
Cuanto más pensaba en ello, y en su profundo silencio al subir las escaleras delante de ella, más enfadada se sentía.
¿Acaso había esperado que ella dejara su trabajo por haberse acostado con el jefe? ¿Por eso estaba tan enfadado? ¿Porque no esperaba encontrársela allí a su vuelta?
Eso le parecía bastante injusto.
A ella le encantaba su trabajo y le gustaban las personas con las que trabajaba. Además, nada de todo eso era culpa suya. ¡Maldita sea!
Nick la miró irritado mientras cerraba la puerta de su despacho. A no ser que se equivocara, por el brillo de sus ojos y el rubor de sus mejillas, se encontraba ante una joven muy enfadada.
Él se apoyó en el borde de la mesa de mármol italiano que más de un cliente había intentado comprar, aunque siempre se había negado a venderla porque hacía juego con el resto del despacho, austero y con las paredes forradas de madera, aunque había un enorme ventanal con vistas sobre el río.
-¿Por qué estás tan enfadada? -dijo lentamente mientras la miraba con ojos burlones-. ¿Porque acabo de ser bastante poco amable contigo? ¿0 porque no te he llamado en dos meses? -la miró desafiante.
-Seis semanas -le espetó ella instantes después con las mejillas ruborizadas.
-Da igual -se encogió de hombros, sabiendo exactamente cuánto tiempo había pasado, pero sin intención de reconocerlo ante ella.
Habría jurado que ___________ sería como las demás mujeres que había conocido los últimos dos años: disfrutadas y olvidadas. Pero, por algún motivo inexplicable, con Hebe no había sido así. No conseguía olvidar esos ojos dorados ni ese cuerpo sedoso. Y eso le irritaba profundamente.
El fulgor de su cálida mirada y la manera de apretar esos sensuales labios, le indicó que con su actitud sólo había logrado aumentar su ira. Lo cual no le afectaba especialmente.
Por lo menos, no en lo referente a los negocios.
A nivel personal, su reacción le resultaba condenadamente sexy.
Estaba muy guapa aquel día, vestida con una blusa color crema, metida dentro de una ajustada falda negra que le llegaba a la rodilla, mostrando sus largas y sedosas piernas.
Lejos estaba ya su incumplida promesa de llamarla, su seguridad de que cuando volviera a la galería de London habría olvidado a ____________(Nombre y Apeido. Incluso antes de ver el cuadro sabía que había fracasado.
La boca de Nick se torció en una mueca mientras miraba hacia el cuadro que había colocado en un lado del despacho, cubierto para protegerlo, pero también para que Hebe no lo viera hasta que él no estuviese preparado para enseñárselo...
_________ miró cáusticamente a Nick y, aunque se estremecía por dentro, se sujetó las manos para que él no notara el temblor.
-Lo siento... ¿se suponía que ibas a llamarme? -contestó con toda la frialdad de que fue capaz.
Y fue bastante, a juzgar por la expresión que asomó al rostro de él.
-De acuerdo,___________, olvida eso de momento -dijo él-, y cuéntame lo que sabes de Andrew Southern.
Ella frunció el ceño mientras intentaba recordar los datos más relevantes sobre el artista, sin comprender la pregunta de Nick, a no ser que intentara demostrar que no era una profesional y despedirla por ese motivo.
-Inglés -tragó saliva-, nacido en 1953. Empezó a pintar hacia los veinte años, sobre todo retratos, pero luego se pasó a los paisajes, y más recientemente a la naturaleza de Alaska.
-¡No te pido la biografía de ese tipo, ___________! -gritó bruscamente mientras se ponía en pie-. Te he preguntado qué sabes de él.
-¿Yo? -pestañeó dando un paso atrás ante su furia-. Te acabo de decir lo que sé de él.
-No seas tímida, ___________-la interrumpió de nuevo con ojos burlones-. No te pido los detalles, sólo que me confirmes que le conoces y si puedes contactar personalmente con él.
Ella estaba completamente confusa. Esa conversación no parecía tener nada que ver con aquella noche de hacía seis semanas, ni con un empeño por su parte en demostrar su incompetencia. Parecía tener que ver con el artista Andrew Southern, a quien ella admiraba, pero nunca había conocido en persona.
Nick se dio cuenta de que ella jamás admitiría esa relación. El tipo ése era lo bastante mayor para ser su padre y a lo mejor por eso ella no quería hablar de él. En cualquier caso, Nick llevaba años intentando organizar una reunión con el artista, pero ni con el respaldo del nombre de Nick Jonas, ni con el de la propia galería lo había logrado. Y al parecer, _________podría ser la clave de todo ese asunto.
Había pasado de decidir si dejar de ver a _________ para siempre o llevarla de nuevo a su cama, a descubrir que tenía que pasar por ella para lograr acercarse a Andrew Southern.
-Mira, __________, volvamos a empezar, ¿de acuerdo? -razonó amablemente-. Admito que hace seis semanas crucé la línea entre jefe y empleada contigo, pero reconocerás que no opusiste demasiada resistencia.
__________ lo miró burlonamente. Si ésa era su manera de disculparse por la noche que habían pasado juntos, o por no llamarla por teléfono, era bastante floja. Además, si una disculpa por aquello era insultante, una disculpa improvisada por lo de ese día resultaba claramente inadecuada.
Se había sentido tan mal las últimas seis semanas, preguntándose en qué se había equivocado, qué había hecho para que Nick ni siquiera la llamara o quisiera verla...
Y en esos momentos aparecía inesperadamente, dando por zanjada aquella noche como si no hubiera sido más que la satisfacción de una breve y mutua atracción, antes de pasar al tema de Andrew Southern: un artista de gran reputación, y muy reservado, desde hacía treinta años.
Comprobó lo poco que conocía a Nicholas Jonas.
-¿Eso es todo? -lo miró fríamente.
-¡Por supuesto que no! -rugió él para luego respirar profundamente-. ¿Intentas molestarme a propósito? -la miró con los ojos entornados.
-¡Parece que lo hago sin siquiera intentarlo! -exclamó ella.
-Ahora entiendo por qué resultabas tan intrigante aquella noche -Nick se relajó y en su rostro apareció una sonrisa.
Eso no era lo que ella quería oír. En esos momentos no. No en ese lugar.
La primera semana tras su marcha a Nueva York, ___________ no había parado de recriminarse por lo sucedido, necesitando desesperadamente la llamada de Nick para borrar esos pensamientos negativos.
Estaba enamorada de él, totalmente cautivada físicamente por él, a pesar de ser una mujer moderna del siglo XXI.



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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Mayo 26th 2011, 09:12

Maratón (2/5)

Capitulo 4


No había hecho nada malo al pasar la noche con un hombre que le resultaba tan atractivo, y que también la deseaba a ella. Pero a medida que pasaban las semanas, su seguridad disminuía. Y en esos momentos, frente a Nick, había desaparecido por completo.
-Puede que lo mejor sea que ambos olvidemos aquello, ¿no? -dijo ella con una mueca.
Nick no pudo evitar sentirse irritado ante la ligereza con que zanjaba la cuestión.
De acuerdo que se había apresurado a echarla de su apartamento por la mañana hacía seis semanas, y que no la había llamado, tal y como prometió hacer, pero era un golpe para su ego descubrir que ella estaba tan dispuesta a olvidarse de aquello como lo había estado él a olvidarse de ella.
¿0 no lo estaba?
-¿Tan fácil soy de olvidar, ___________? -se acercó a ella, que tenía la mirada baja, y le acarició la mejilla con un dedo, sabiendo que seguramente se equivocaba al hacerlo-. ¿Nuestra manera de hacer el amor también es tan fácil de olvidar? -dijo con voz seductora-. ¿No te ha mantenido despierta noches enteras, pensando en cómo nos tocamos y excitamos?
Ella lo miró sobresaltada mientras el rubor aparecía en sus mejillas y sus labios se entreabrían al acercarse sus cuerpos.
-Eso creía yo... -murmuró satisfecho con la reacción de ella y le acarició los labios con un dedo antes de seguir por su garganta hasta el escote de su blusa y la cremosidad de sus pechos, sin dejar de mirarla a los ojos.
«¿Cómo me puede estar ocurriendo esto?», pensó ________, que no podía evitar responder a sus caricias. Sus pechos se endurecieron al instante, sus pezones estaban rígidos y sensibles, sus piernas temblaban y alargó instintivamente los brazos para abrazar a Nick.
Pero en cuanto se tocaron, Nick la apartó de un empujón y dio un paso atrás con gesto de contrariedad.
-Eres de lo más sexy -murmuró él mientras se apoyaba en su escritorio y la miraba con sus ojos marrones, directamente a los pechos.
-Señor Jonas...
-Venga ya, ________ -rugió irritado mientras agitaba la cabeza y un brillo burlón aparecía en sus ojos-, no puedes volver a llamarme así después de compartir tu cuerpo conmigo -le recordó mientras alzaba desafiante la barbilla.
___________sentía arder sus mejillas. ¿Por qué le hacía eso? ¿Qué perverso placer sacaba de humillarla así?
-A la vez que tú compartías tu cuerpo conmigo -le espetó, furiosa y sin importarle ya que ésa fuera su táctica para que dejara su trabajo.
Ya no le importaba si él la despedía.
-Me halaga que todavía me recuerdes entre todos tus otros amantes -sonrió burlonamente.
«Todos tus otros... pero ¿de qué estaba hablando?» Había mantenido una relación anterior a él, y de eso hacía cinco años.
-Dejemos ya este jueguecito -dijo Nick con impaciencia mientras se ponía en pie.
-¡Menos mal! -contestó ella-. ¿Ya puedo volver a mi trabajo? -si no salía de allí iba a echarse a llorar de rabia delante de él.
-¡No, maldita sea! -estalló Nick, sin respiración, al ver cómo ella le provocaba deliberadamente.
¿Y todo porque conocía, su relación con Andrew Southern?
Seguramente, admitió mordazmente. De acuerdo que como artista era toda una leyenda, pero no dejaba de ser un hombre en la cincuentena, y _________ tenía veintitantos. ¡Y pensar que se había preguntado si él no sería demasiado mayor para ella!
-De acuerdo, _________ -dijo tranquilamente-, admito que tu relación con Andrew Southern no es asunto mío...
-¿Mi qué? -exclamó ella con ojos incrédulos.
-Es agua pasada, me doy cuenta...
-¡Pasada! -____________ sacudió la cabeza- ¡Pero si ya te he dicho que ni siquiera lo conozco! -protestó indignada.
-Las pruebas demuestran lo contrario...
-¿Pruebas? -repitió-. Mira, Nick, no tengo ni idea de qué hablas -negó con la cabeza, lanzando sus plateados mechones de pelo sobre sus cremosas mejillas-. A lo mejor es por el jet-lag. No lo sé, pero...
-Volví de Nueva York hace una semana, _________ -contestó dulcemente y con los ojos entornados mientras la escrutaba-. Me enteré de que a lo mejor un Andrew Southern podría ponerse en venta al norte de Inglaterra -torció los labios-. Y comprenderás que nadie más que las Galerías Cavendish podían hacerse con él.
-Te referirás a Nick Jonas, no a las galerías -le espetó ella.
-Exactamente -sonrió-. Imagina mi sorpresa cuando descubrí el tema del cuadro...
_________ sacudió la cabeza. No tenía ni idea de qué trataba esa conversación, pero Nick, al parecer, hacía una semana que había vuelto a Inglaterra. Una semana durante la cual ni la había llamado ni había intentado volver a verla.
Hasta ese día, que no había hecho sino humillarla y avergonzarla.
Aunque también la había tomado entre sus brazos...
Sólo para demostrar una cosa: que ella respondía a su presencia cuando él quería.
A veces se preguntaba si no le odiaba en lugar de amarle.
-¿El tema del cuadro? -preguntó ella.
-Sí -Nick la estudiaba con los ojos entornados-. Un retrato. Una mujer... preciosa de hecho -se encogió de hombros ante la evidencia.
-¿Entonces es una de sus primeras obras?
-No -la cortó Nick-, te puedo asegurar que es reciente: yo diría que de hace cinco años como mucho -añadió.
-Yo pensaba que ya no pintaba retratos...
-Obviamente esta mujer le inspiró lo bastante -le espetó Nick.
A _________ no le gustaba cómo la miraba, como si diseccionara su cuerpo con sus críticas.
Un cuerpo que tan íntimamente había conocido hacía seis semanas...
Claro que entonces no tenía tantos motivos de crítica...
-Por lo que yo sé -ella se encogió de hombros-, Andrew Southern no ha pintado un retrato desde hace más de veinte años.
-¿Dudas de mis conocimientos, _________? -la cortó Nick.
No, no lo hacía. Nick no había logrado un prestigio mundial para sus galerías sin un profundo conocimiento de arte. Era tan experto en arte como buen amante.
Nick ya estaba cansado de sus mentiras. Cruzó su despacho con decisión y descubrió el cuadro que había llevado sin dejar de mirar a __________ para comprobar su reacción.
Los ojos de ella se abrieron de par en par y su cuerpo se tensó al contemplar el retrato.
El retrato era suyo. Sentada de lado sobre una silla y vestida con un ajustado vestido de color azul oscuro. Su pelo era una preciosa cortina plateada que cubría su espalda.
Y ahí acababa toda la formalidad.
Porque su expresión sólo podía calificarse de sexualmente provocadora. Su sonrisa curvada, sus jugosos labios y sus maravillosos ojos dorados entornados: todo reflejaba su deseo. Sus pechos se marcaban bajo el vestido azul, tan ajustado que era imposible que llevara puesto algo debajo.
Esa _________ no llevaba nada debajo.
Porque esa mujer era sin duda ella misma.
Nick había besado esos mismos labios hacía seis semanas. Había visto esa excitación en sus ojos. Había acariciado esos pechos. Había chupado esos pezones. Y esas largas piernas habían rodeado su cuerpo, más de una vez, aquella noche.
-¿Quién es...?
Nick se volvió hacia ella con el ceño fruncido al ver lo pálida que estaba.
-Vamos, ___________ -esa pregunta sobraba, y suspiró de impaciencia mientras se colocaba junto a ella-. ¡Eres tú, maldita sea! -si no fuera porque parecía que se iba a desmoronar al menor contacto, la hubiera estrangulado allí mismo.
Sin duda ella nunca pensó que ese retrato, pintado por un hombre que plasmó todo el amor que sentía por la modelo en cada pincelada, sería visto por el público en general. Por eso estaba tan impresionada. De hecho, casi había pasado a una subasta local, junto al resto de las pertenencias de una casa que habían vaciado los parientes del dueño fallecido, con lo que hubiera desaparecido de la circulación.
Por suerte, el subastador era lo bastante bueno como para reconocer la firma de Andrew Southern: un cisne con la letra S al lado, y había llamado a un amigo suyo de Londres para que lo ofreciera a los grandes marchantes, como Nick, que consiguió que nadie tuviera acceso al cuadro antes de que él volara desde Nueva York para verlo.
Sólo le bastó una ojeada para reconocer su autenticidad, y Nick supo que tenía que conseguir ese cuadro.
A cualquier precio.
Había necesitado tiempo, y bastante habilidad, para negociar el precio con el nuevo propietario y el subastador antes de llevárselo con él a London, y su prioridad había sido hablar con __________.
Sin duda, la modelo del cuadro.
Y, en el momento de pintarlo, la amante de Andrew Southern.
¡Algo que ella se empeñaba en negar!
Hebe se acercó al cuadro como en un sueño y alargó la mano para tocar la pintura, pero sin llegar a hacerlo. Respiraba agitadamente.
-¿Quién es? -preguntó emocionada.
-¡Por el amor de Dios, __________, eres tú! -Nick se acercó a ella.
-¡No soy yo! -se giró hacia él-. Míralo de nuevo, Nick -añadió temblorosa, suplicante, observando el cuadro con una punzada de dolor en el pecho.
-Claro que eres tú...
-No -le cortó-. Tiene una marca de nacimiento, Nick, mira ahí -señaló una marca con forma de rosa en uno de sus pechos, visible en la línea del escote bajo de su vestido azul-. Y mira aquí -se abrió la blusa, dejando al descubierto su propio pecho.
Completamente desprovisto de esa marca de nacimiento con forma de rosa...
Quienquiera que fuera la mujer del retrato, desde luego no era _________.
Pero eso ya lo sabía ella.
Pero si no era ella...
¡No podía ser!
¿0 sí?
Y en ese momento todo se volvió negro...


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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Mayo 26th 2011, 09:15

Maratón (3/5)

Capitulo 5


Nick soltó un juramento mientras se lanzaba a sujetar a _________ antes de que cayera al suelo. La sujetó al vuelo y la tumbó sobre el sofá de cuero del despacho.
Esperaba alguna reacción por su parte al ver el retrato, pero ¡aquello era excesivo!
Esperaba vergüenza, pues era obvio que Andrew Southern había sido el amante de ___________. Y también sorpresa ante el hecho de que Nick estuviera en posesión del retrato.
Pero desde luego no se esperaba que __________ se desmayara mientras insistía en que ella no era la mujer del cuadro.
Salvo por esa marca de nacimiento: una bonita rosa, sólo podía tratarse de ella.
___________ empezó a volver en sí y finalmente abrió los ojos y lo miró, inclinado sobre ella.
Inmediatamente los volvió a cerrar, como si el mero hecho de verlo fuera demasiado para ella.
-Vamos, __________. No seré una pintura al óleo, ¡pero tampoco estoy tan mal! -se burló.
El cuadro. ___________ lo recordó con una punzada de dolor mientras intentaba recuperarse. Pero le iba a costar bastante más que unos minutos aceptar la enormidad que suponía lo que acababa de ver, y lo que pensaba. Tragó saliva, sin saber muy bien cómo se sentía. Si ese retrato era de quien ella pensaba...
-Toma.
Abrió los ojos cuando Nick le ofreció un vaso de agua. Le sacaba de quicio con su numerito de La muerte del cisne. Al fin y al cabo la gente ya no se desmayaba. _________, desde luego, no estaba enferma. Tampoco había recibido un golpe en la cabeza, salvo metafóricamente hablando. Sólo quedaba el hambre.
-¿Has comido algo hoy? -preguntó.
-En realidad -bajó las piernas al suelo para sentarse y beber un poco de agua-, no.
-¿Y por qué no? -Nick sacudió la cabeza mientras se dirigía a la nevera y sacaba una barrita de chocolate-. Cómetela -insistió cuando ella se limitó a mirarla-. Te hará sentir mejor.
Hebe tenía sus dudas, pero el chocolate no le haría daño. Había oído que también era bueno para las impresiones. Y desde luego, se acababa de llevar una buena.
Volvió a mirar el retrato mientras se comía dos onzas de chocolate. La mujer del cuadro era preciosa, mucho más que ella. ¿No se daba cuenta Nick? Y esa mujer tenía un aspecto lascivo y sensual, con una mirada dorada que guardaba un secreto que sólo ella conocía.
___________ empezó a temblar de nuevo mientras se imaginaba cuál podría ser ese secreto.
-¿Dónde lo conseguiste? -dijo _________ mientras se comía otras dos onzas de chocolate.
-Ya te lo he dicho, en el norte de Inglaterra -Nick se movía inquieto por el despacho.
-¿No puedes concretar más? -__________ lo miraba con impaciencia-. ¿A quién se lo compraste? ¿Dónde lo consiguieron ellos? -de repente necesitaba saberlo todo.
-Se lo compré a una joven pareja que acababa de heredar la casa del tío abuelo de él. Nunca habían visto el cuadro antes de su muerte, porque el anciano lo tenía colgado en su dormitorio -reveló Nick con cierto fastidio.
Se sentía incómodo con la idea de un viejo babeando ante el retrato de una mujer, ¡de ___________! lo bastante joven para ser su hija, si no su nieta.
Pero la pareja no sabía nada sobre la mujer del cuadro, ni de cómo había llegado su retrato a manos del tío abuelo. Nick sí sabía quién era, pero no tenía ni idea de qué hacía el cuadro en el dormitorio de un viejo y no en manos del hombre que lo había pintado con tanto amor.
Y __________ tampoco parecía que fuera a aclarárselo.
-¿Cómo se llamaba el anciano? -____________ se humedeció los labios.
-¡Demonios, ___________! ¿Y eso qué importa? -exclamó Nick-. Tenía tu retrato, y eso basta.
-No -sacudió la cabeza lentamente y lo miró-. Porque, pienses lo que pienses, Nick, esa mujer no soy yo -sonrió amargamente ante su evidente escepticismo-. No soy yo -insistió-. Andrew Southern no pudo haber pintado mi retrato porque no lo conozco. Pero parece que mi madre sí.
¿Su madre?
Ella debía de pensar que él era estúpido. ¡Pues claro que el retrato era de _________! No podía ser de nadie más.
¿0 sí?
-¿Me estás diciendo que eres idéntica a tu madre cuando posó para ese retrato? -preguntó contrariado.
-Ah -_______ hizo una mueca-, ésa es una pregunta difícil de contestar para mí...
-¿Y por qué? ¡Maldita sea! -la interrumpió irritado-. ¿Cómo puede ser tan difícil saber si te pareces a tu madre o no?
__________ lo miró con tristeza. Entendía su incredulidad, pero al mismo tiempo sabía que no tenía la respuesta que él buscaba.
Salvo una.-..
-Por ejemplo, si eres adoptada -dijo enarcando sus cejas rubio platino.
Nick se paró en seco y la miró con incredulidad. ¿En serio esperaba que él creyera que...?
¿Y por qué no?
Cientos de niños eran adoptados cada año.
Se colocó frente al retrato. Había visto las similitudes, ahora buscaba las diferencias.
Estaba la marca de nacimiento, pero eso no demostraba nada. A lo mejor Andrew Southern se había permitido una licencia poética, la visión color de rosa de un amante, al pintarla.
También estaba ese aire de sensualidad. Pero por Dios que él había comprobado lo sensual que era ___________. Había visto esa misma mirada en sus ojos la noche que pasaron haciendo el amor. No, eso tampoco demostraba nada. Ni tampoco la longitud de sus delgadas piernas, esos protuberantes pechos ni el delicado arco de su garganta.
¡El anillo!
Llevaba un anillo de esmeraldas en el dedo anular de la mano izquierda. Nick suponía que _________ no había estado comprometida con Andrew Southern, sino con el dueño del cuadro. ¿Por qué si no escondía alguien tan valiosa obra de arte? Sobre todo si al hacerlo molestaba a su futura esposa y a su amante. __________ ya no llevaba un anillo así. Pero si el novio de ____________ hubiera sospechado que tenía una aventura con Andrew Southern, habría tenido todo el derecho a romper el compromiso. Aparte del hecho de llevar puesto ese provocativo vestido, parecía que ___________ acabara de despegarse de los brazos de su amante. Y Nick, mejor que nadie, sabía el aspecto que ella tenía en esos momentos.
No, nada en ese retrato le indicaba que Hebe decía la verdad.
Pero ¿por qué iba a mentirle?
¿Porque la había descubierto?
¿Porque, habiendo dejado escapar a dos hombres adinerados, todavía esperaba que entre ellos dos pudiese haber algún tipo de relación?
-Es una idea interesante, ___________ -dijo con una mueca burlona-, pero no muy creíble.
-¿Por qué no? -dijo ella a la defensiva.
¿Por qué se negaba a admitirlo? Admitir que era la mujer del retrato y decirle de paso cómo demonios contactar con Andrew Southern.
-Porque es demasiado perfecto -le espetó agitando la cabeza.
-¿Para quién? -lo desafió ella: porque desde luego para ella no lo era.
Hacía tiempo que sus padres le habían contado que era adoptada. Eran unos padres maravillosos y por eso nunca había intentado descubrir quiénes fueron sus verdaderos padres.
¿De qué hubiera servido? Obviamente, no la habían querido al nacer. ¿Cómo iban a quererla de adulta?
-Mira, _________, me importa un bledo si posaste desnuda para ese tipo. Sólo quiero ponerme en contacto con él, saltándome al perro guardián de su agente -exclamó Nick con brutal sinceridad.
-Pues cuando le encuentres -__________ se estremeció ante la crueldad de Nick-, dímelo, porque después de ver esto a mí también me gustaría hablar con él.
-Tienes razón -dijo Nick con una mueca-, en la cama no se habla demasiado ¿verdad?
-Los insultos no nos llevarán a ninguna parte, Nick -le contestó temblorosa, sin que el chocolate pareciera hacerle efecto. De hecho, en esos momentos se sentía completamente enferma.
Pero no todos los días se veía cara a cara con el cuadro de la madre a quien nunca conoció.
Quienquiera que fuera esa mujer, Andrew Southern estaba enamorado de ella cuando pintó su retrato. Cada pincelada estaba cargada de toda la belleza sensual de aquella mujer.
¿Eso quería decir que el artista era el padre de ________?
También podría serlo el hombre que había guardado el cuadro todos esos años.
Ésas eran las preguntas cuya respuesta necesitaba __________.
Pero de momento tenía que enfrentarse a la incredulidad de Nick...
-Piensa lo que quieras sobre el cuadro, Nick -__________ respiró hondo-. Tu opinión me interesa muy poco. Yo sé que esa mujer no soy yo, y eso es lo que importa.
-¿De verdad esperas que me crea que ese retrato es de tu madre? -Nick le lanzó una mirada de frustración-. ¿Qué edad puede tener, veintiséis o veintisiete años?
-Eso encajaría con la época en que Andrew Southern pintaba retratos -admitió ella-. Y por lo demás, Nick -añadió-, no espero que te creas nada. Lo importante es lo que yo pienso.
Y lo que ella pensaba era que tenía que conocer a Andrew Southern en persona y preguntarle quién era la mujer del cuadro.
Pero si un hombre como Nick Jonas, arropado por el prestigio de las galerías Cavendish, era incapaz de pasar por encima del agente del pintor, ¿cómo iba a hacerlo ella?
Encontraría el modo.
Tenía que hacerlo.
No podía salir del despacho y pretender no haber visto ese retrato. El retrato de la mujer que seguramente era su madre...
También tendría que hablar con sus padres. No podía buscar a sus verdaderos padres sin decírselo a ellos primero. Se lo debía, y seguro que ellos lo entenderían. La habían criado, y le habían hecho sentir lo importante que era para ellos, y lo mucho que la querían, pero al mismo tiempo la habían enseñado a ser independiente de espíritu y mente. Seguro que la apoyaban en su búsqueda de la mujer del retrato.
-Si eso es todo, Nick, creo que me marcharé -____________dejó el vaso de agua sobre la mesita y se puso en pie.
Y de inmediato se volvió a marear.
De hecho, se sentía como si estuviera realmente enferma.
-¿Qué demonios te pasa? -Nick la agarró del brazo con expresión sombría.
-Ya te lo he dicho -ella lo miró sin poder enfocar bien la mirada-, hoy no he comido.
Intentó alejarse de él, pues hasta ese leve contacto había provocado un escalofrío en todo su cuerpo.
¡Y ella que pensaba que le odiaba!
No sería extraño. El no había hecho nada más que insultarla ese día, sin rastro de ese excitante amante de hacía seis semanas. Pero su cuerpo seguía respondiendo al menor contacto suyo.
-Te vienes arriba conmigo -ordenó secamente.
-¿Arriba? -lo miró asustada.
-No te preocupes -sonrió burlonamente-, ¡no soy tan lascivo como para arrastrarte arriba y satisfacer mis instintos contigo!
-¡Otra vez! -le espetó, molesta con sus burlas.
-Otra vez -admitió él mientras la sujetaba firmemente y la acompañaba hasta la puerta-. Estás mareada por no haber comido, y en mi apartamento hay comida. Lo lógico es que te lleve arriba y te dé de comer -explicó secamente.
¿Lógico? ¿Qué había tenido que ver la lógica con su relación hasta esos momentos?
-Si no te importa, puedo irme a casa y prepararme yo misma algo de comer -dijo con firmeza.
No quería subir a su apartamento. Ya había sido bastante humillante ese día, sin necesidad de volver al escenario de su estupidez, pensar que de verdad le gustaba a ese hombre.
-No -dijo Nick con firmeza-, quiero hacerlo, _________. Además, no pareces capaz de bajar las escaleras, y mucho menos llegar a casa -se burló-. Y todavía no he terminado de hablar contigo.
Eso sonaba siniestro...
-Ya te lo he dicho: no sé nada de Andrew Southern -insistió ella-. Ni de dónde está ni de cómo podrías contactar con él. ¡Ojalá lo supiera!
Nick entornó los ojos. ¿De verdad esperaba que se lo creyera?
Tras una ojeada a su cándida expresión, Nick tuvo que reconocer que, en efecto, eso era justo lo que ella esperaba.
Tendría que asegurarse de que ella supiera que no había logrado convencerle. ¡Aún no!
-Hablaremos después de que hayas comido -dijo con firmeza mientras la acompañaba por el pasillo enmoquetado.
-¿Nunca aceptas un no por respuesta? -__________ estaba furiosa.
-¡Tú, más que nadie, deberías saber que no! -dijo con una sonrisa.
Comprobó que había conseguido hacerle callar. Esa boquita tan sensual estaba fuertemente apretada mientras subían en el ascensor privado hasta su apartamento.
¡_________ estaba a punto de entrar en sus dominios privados por segunda vez!
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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Mayo 26th 2011, 09:18

Maratón (4/5)
Capítulo 6



-¿Te apetece una tortilla? -dijo secamente mientras soltaba su brazo para entrar en la cocina.
__________ tardó un poco en seguirle, tan incómoda por estar allí como él de que lo estuviera.
Le daría una tortilla, le sacaría algunas respuestas, y entonces podría marcharse...
¿Dónde demonios estaba?
-¿Qué crees que estás haciendo? -Nick entró en el salón y se paró en seco, con el rostro lívido, al verla mirando una de las fotos que había en la mesita de café que se hallaba frente a la ventana.
A _____________ casi se le cayó la foto y la sujetó con ambas manos contra su pecho. Por la furiosa expresión de la cara de Nick, supo que no hacía falta contestar: él ya sabía lo que ella estaba haciendo.
La foto era de un niño de unos tres o cuatro años. Un niño precioso que sonreía feliz a la cámara. Un niño pequeño con el cabello oscuro y los ojos marrones de Nick...
Nick le arrebató la foto de las manos mientras le lanzaba una mirada heladora.
-Lo siento -________ tragó saliva-. Es... es muy guapo.
-Sí, lo era -musitó con la mandíbula rígida.
Era su hijo...
__________ sintió una opresión en el pecho al pensar en esa vida y esa alegría que ya no existían.
-Lo siento -repitió.
-¿Sabes quién es? -Nick la miró mientras colocaba con cuidado la foto sobre la mesita.
-Yo... sí -admitió al fin-. Una de las chicas me contó que tuviste un hijo.
-Luke -repuso secamente-. Se llamaba Luke.
Luke... cuatro años. Su muerte fue demasiado para sus padres y les condujo al divorcio.
-Lo siento de veras -repitió _______-. No debería haber... por favor, créeme, yo no quería...
-¿Qué? -la miró desafiante-. ¿Fisgonear? ¿Meter las narices donde no te llaman? -sacudió la cabeza con la amargura reflejada en el rostro.
-No fue así -________ se estremeció ante su furia-. Vi las fotos y...
¿Y qué? Al fin y al cabo sí había estado fisgoneando, pero sin intención de molestar a Nick. Sólo había sido curiosa y, al hacerlo, había provocado de nuevo la ira de Nick.
¡Vaya novedad!
Seguro que él sabía que no quería hacerle daño a propósito. Aunque parecía justo lo contrario.
-Lo siento de verdad -repitió una vez más, antes de pasar delante de él, camino de la cocina, dejándole solo unos minutos.
Parecía ser el día de los disgustos. Para Nick, por su hijo, y para ella, por su aturdimiento ante la mujer del retrato y el hombre que lo había pintado.
Pero mientras ella seguro que encontraba respuestas a sus preguntas, Nick nunca comprendería por qué su hijo de cuatro años había tenido que morir.
Todo se reducía a una cuestión de fe. ¡Y la muerte de un crío desde luego la ponía a prueba!
Levantó la vista nerviosa cuando, unos minutos después, Nick volvió a la cocina con algo más de color en las mejillas y una expresión menos sombría.
-He sacado los huevos y la leche de la nevera -________ señaló la encimera-. No sabía qué más necesitabas.
-¿Queso o champiñones? -Nick se quitó la chaqueta del traje y la colgó del respaldo de un taburete antes de descolgar una sartén del estante situado sobre la mesa de trabajo, justo en medio de la cocina, y se puso a cascar los huevos.
-Sin nada, si no te importa -_________ sintió náuseas al pensar en cualquiera de las dos opciones y extrañeza por estar de nuevo en el apartamento de Nick y que él cocinara para ella.
__________ pensó que Kate, testigo de su marcha, sin duda sentiría más que curiosidad cuando ella volviera a la galería.
La irritación de Nick iba por dentro mientras calentaba el aceite y batía los huevos, antes de añadir la leche. Se arrepentía de haberse ofrecido a cocinar para__________.
Nunca hablaba de Luke. No podía. Después de tres años, todavía le dolía demasiado la muerte de su hijo como para hablar de ella con normalidad. Precisamente a causa de ese dolor su mujer, Sally, y él habían dejado de hablarse, incapaces de pensar en otra cosa cuando estaban juntos, e incapaces de expresar sus pensamientos con palabras. ¡Todo era demasiado doloroso!
De modo que no tenía ninguna intención de hablar con _________ sobre Luke, ¡con una mujer con la que había vivido una noche de pasión!
Vertió los huevos en la sartén y se giró para indicarle a ___________ dónde estaban los cubiertos, cuando de repente ella salió de la cocina tapándose la boca con la mano y con la cara blanca.
____________ apenas consiguió llegar al cuarto de baño que había junto al dormitorio principal, curiosamente el único cuarto de baño que conocía en ese apartamento, antes de ponerse a vomitar.
Había sido el olor de los huevos lo que había hecho que su estómago se revolviera del todo y que sus náuseas fueran incontrolables.
-Ya está -murmuró Nick, colocado detrás de ella, mientras presionaba su frente con un paño húmedo.
¡Qué humillante era todo!
No tanto como la mañana de hacía seis semanas cuando Nick no podía esperar a que ella se marchara, pero casi.
Ella se arrodilló en el suelo y sujetó el paño contra la frente. Las náuseas parecían habérsele pasado. No entendía cómo un poco de chocolate le había sentado tan mal.
-¿Te sientes mejor? -preguntó Nick bruscamente.
-Un poco, gracias -asintió sin poder mirarle a la cara.
Desde esa mañana no había hecho más que causar problemas, y seguro que Nick estaba ansioso por deshacerse de ella.
-Me lavaré la cara y luego creo que será mejor que me vaya -seguramente podría comerse la tortilla sin problemas, una vez eliminado lo que había revuelto su estómago, pero dadas las circunstancias, lo mejor era no quedarse.
-No me parece buena idea, __________.
Lo miró fijamente. Percibió su mirada fría y brillante, y sus manos apretadas a los lados.
-¿Qué quieres decir? -preguntó ella.
-Quiero decir que de momento te quedas aquí -le espetó Nick.
-Pero si ya estoy perfectamente -aseguró __________con los ojos muy abiertos.
-Seguro que sí -respondió él secamente-. Es curioso, pero las mujeres en tu estado suelen sentirse mejor después de vomitar -añadió.
-¿Mi estado? -ella pestañeó.
-___________ -Nick respiró hondo y la miró como si estuviera a punto de estrangularla-, a no ser que esté completamente equivocado, y Dios sabe que espero estarlo, el hecho de que hace un rato te desmayaras sin motivo aparente...
-¡Acababa de ver el retrato de la madre que nunca conocí! -protestó ella.
-El hecho de que te desmayaras, unido a tus mareos y a tus náuseas de hace un rato, cuando empecé a cocinar los huevos, señalan hacia una dirección, me parece a mí.
-Entonces... -___________pestañeó con la mano apoyada en el lavabo mientras le miraba a los ojos.
-Estás embarazada, __________ -la mirada de Nick recorrió su cuerpo y se posó en el vientre-. ¡De unas seis semanas, añadiría! -sin casi poder reprimir su furia. ¡Embarazada!
No podía estarlo. ¿0 sí...?
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MensajeTema: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Mayo 26th 2011, 09:21

Maratón (5/5)

Capitulo 7


Nick admitió con fastidio que se había olvidado por completo de la otra razón por la que las mujeres, a veces, se desmayaban.
Cuando Sally se quedó embarazada de Luke, se desmayó varias veces durante los primeros meses. También se levantó mareada cada mañana durante los tres primeros meses, recuperándose milagrosamente tras vomitar.
Nick estaba casi seguro de que _________ estaba embarazada de su bebé.
-Suponía que tomabas la píldora ¡por el amor de Dios! -murmuró impaciente. Pero una suposición no lo convertía en realidad.
-¿Cómo? -contestó ___________, completamente aturdida y con el rostro nuevamente muy pálido.
-Por lo menos, salgamos del cuarto de baño -sugirió él con impaciencia.
Al ver que ella no tenía ninguna intención de moverse, la condujo hasta el dormitorio y la hizo sentarse en una silla.
-Te he preguntado si tomabas la píldora -dijo secamente.
-¿Y por qué debería hacerlo? -contestó ella con cara de asombro.
-Céntrate un poco, _____________ -le espetó Nick, consciente de que su insistencia no estaba ayudando.
Claro que, si estaba embarazada, no habría ayuda posible para ninguno de los dos.
-Es muy fácil, __________,. ¿utilizabas algún método anticonceptivo cuando nos acostamos juntos hace seis semanas? -dijo, intentando ser lo más claro posible.
Hacía seis semanas había necesitado a alguien: había necesitado perderse en ella, borrar los dolorosos recuerdos y seguir su camino. Pero si Hebe se había quedado embarazada esa noche, seguir su camino no era una opción.
Para ninguno de los dos...
_____________respiró hondo y consiguió al fin controlar el terror provocado por la noticia. No podía estar embarazada. Por mucho que dijeran los padres precavidos sobre el riesgo de embarazo tras una sola vez, no podía estar embarazada por esa única noche pasada con Nick.
«Pero no fue una sola vez», dijo una vocecita en su cabeza. Nick y ella habían hecho el amor tres veces aquella noche. No una.
¡No estaba embarazada!
La idea era ridícula.
-No, no utilizaba ninguno -se irguió en la silla, decidida a tomar el control de la situación-. Pero eso no significa que...
-¿Por qué no? -la interrumpió Nick impaciente-. ¿Qué edad tienes? ¿Veinticinco, veintiséis?
-Veintiséis -confirmó con creciente impaciencia-. Pero no tengo pareja. ¡Y desde luego no voy a tomar la píldora sólo por si acaso encuentro a alguien con quien me apetezca acostarme!
-¡Y sin embargo eso es justo lo que hiciste! -le espetó Nick furioso.
-Pero no fue planeado -____________ palideció un poco más.
-¿Seguro que no? -la desafió-. Creo recordar que chocaste contra mí esa noche...
-¿Y qué quieres decir con eso? -___________ estaba inmóvil y respiraba agitadamente.
-No serías la primera que tiende una trampa de esa clase a un hombre. ¿Qué pretendías, __________? Que te pagara...
-¿Cómo te atreves? -rugió ella.
El no podía pensar... creer... Pero sí que lo hacía, reconoció _________ al ver la ira en sus ojos.
-Déjalo, ___________ -dijo secamente-. ¡El numerito de la virgen ultrajada no te va!
Ella no era virgen cuando se acostaron juntos. Había mantenido relaciones una vez anteriormente. Pero eso fue hace cinco años, con un compañero de la facultad, y no había repetido la experiencia hasta aquella apasionada noche con Nick, ni tampoco después.
Ella se había sentido completamente embriagada por él y su evidente deseo de pasar la noche con ella había sido demasiado tentador para resistirse.
-¿Y por qué me señalas a mí como culpable? -preguntó fríamente-. ¡No me pareció que tú usaras alguna clase de protección esa noche!
-¡Porque nadie me dijo que debía hacerlo! -Nick sabía que ella tenía razón, pero no estaba de humor para admitirlo.
-¡Porque ni siquiera pensé en poder quedarme embarazada! -le espetó mientras se ponía en pie-. ¡Y no lo estoy! Esta conversación no tiene sentido. No estoy embarazada. Debo de haber comido algo que me ha sentado mal...
-Desde ayer no has comido nada -le recordó Nick.
Eso era cierto. Pero eso no significaba que... ¡No podía estar embarazada!
-Hay una manera rápida y sencilla de zanjar esta cuestión -decidió bruscamente Nick mientras salía de la habitación.
___________ salió tras él y le alcanzó en la cocina, poniéndose la chaqueta y dispuesto a marcharse.
-¿Adónde vas? -ella frunció el ceño. ¡Se suponía que era ella quien se iba, no él!
-Voy a la farmacia -le lanzó una mirada cáustica-, a comprar un test de embarazo. Esta conversación no tiene sentido hasta que sepamos con seguridad si estás embarazada o no.
-No estaré aquí cuando vuelvas - _________ sacudió la cabeza con decisión.
-¡Más te vale que sí! -la amenazó furioso tras pararse en seco.
-¿No temes que vaya a fisgonear mientras estés fuera? -_________ alzó la barbilla desafiante.
-Si tocas algo, te prometo que te arrepentirás -la advirtió él con una mueca.
Ella no tenía más remedio que creerle.
También creía en su amenaza si se le ocurría marcharse, pero eso no evitó que saliera del apartamento en cuanto estuvo segura de que él se había ido. Bajó las escaleras, recogió su bolso y su chaqueta de la sala para empleados y salió de la galería.
¡Que la despidiera si quería!
Puede que estuviera acostumbrado a dar órdenes y a que le obedecieran, pero después de sus insultos, no tenía intención de obedecerle.
Y ni siquiera iba a considerar su idea de que estaba embarazada. Claro que no lo estaba. Era una idea ridícula.
Además, necesitaba hacer unas cuantas llamadas antes del cierre de las oficinas. Llamadas que no podía hacer desde el apartamento de Nick.
Tenía muchos amigos de la facultad que trabajaban en el mundo del arte y que, al igual que ella, habían decidido trabajar en una galería o una agencia en lugar de pintar cuadros. Uno de ellos, estaba segura, le daría alguna pista sobre el agente de Andrew Southern.
Estaba decidida a encontrar al artista, por mucho que Nick dijera que era imposible. Nada era imposible con motivación. ¡Y ella tenía de sobra!
¿Dónde estaba su madre? ¿Vivía en Inglaterra? ¿Tenía familia?
________ no tenía intención alguna de alterar su vida, pero, tras ver su retrato, tenía que saberlo.
¿Era Andrew Southern su padre?
Si era cierto que amaba a su madre, ¿por qué no se había casado con ella? Sobre todo si sabía que estaba embarazada de su hija. ¡Suponiendo que __________ fuera su hija!
¿Por qué la habían entregado en adopción?


Hizo falta media docena de llamadas para encontrar al agente de Andrew Southern, pero, tras llamar a la agencia, sólo consiguió que la recepcionista le dijera que tendría que pedir cita para hablar con el señor Gillespie, y que le pasaría cualquier recado que quisiera darle. Pero Hebe dudaba de que quisiera ayudarla a reunirse con Andrew Southern.
___________ concertó una cita para el día siguiente. Al menos podría entregarle una carta, con una foto suya, para que se la remitiera al artista. Si su madre había significado algo para Andrew Southern, y ese retrato parecía indicar que sí, la foto de _______ bastaría para despertar su curiosidad.
Al menos eso esperaba...
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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Julio 19th 2011, 15:10

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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Octubre 30th 2011, 04:33

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MensajeTema: Re: En la cama de un millonario (Nick&Tú,HOT)   Hoy a las 04:50

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