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 Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)

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Brigitte!
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 24th 2011, 16:12

Vamos Luu!!!!
espero que no estes enferma!!!!
pon capi, que muero de la intriga...
ya quiero saber que va a suceder!!!
cuidate...

P.D: siguela!!!*
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Floopii.xoxo
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 24th 2011, 18:26

me encanta siguela
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 26th 2011, 03:19

Ya estooy mejor chicas. Subo capitulo ahora!
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 26th 2011, 03:41

[u]CAPÍTULO 02[/u]

_____ se despertó.
Los párpados le pesaban demasiado como para abrirlos, y tampoco sabía si quería ver nada. Un rápido inventario mental de su cuerpo le reveló detalles terroríficos.
Estaba tumbada encima de lo que parecía ser una losa, desnuda excepto por sus joyas, y con su larga melena colgando por un extremo, enredándose en los cantos. La piedra estaba tan fría que le castañeteaban los dientes.
Le habían quitado las gafas, asegurándose así de que todo lo que estuviera a más de dos metros fuera para ella sólo un dibujo borroso.
Voces profundas cantaban a su alrededor en una lengua extraña que no había oído nunca.
Por fin, abrió los ojos. Ningún hombre la había visto antes completamente desnuda. Ahora, una docena de figuras poco definidas la miraban con lascivia.
Uno le sujetó los brazos, otro las piernas. Con un grito, intentó resistirse.
—¡Soltadme! —Todo aquello era un sueño. Una pesadilla. —¡Soltadme! Oh, Dios mío, ¿qué vais a hacerme?
Los medicamentos habían terminado por dañarle el cerebro. Seguro que estaba alucinando.
Al ver que no le respondían, sino que seguían cantando, suplicó:
—No lo hagáis. —A pesar de que no sabía exactamente qué era lo que pretendían hacerle.
En aquella habitación tan oscura no había ninguna luz eléctrica, pero sí velas negras por todas partes, y junto con los rayos de la luna ofrecían cierta claridad. Holly miró a su alrededor y vio que aquellos hombres llevaban túnicas y... ¿cuernos?
En medio de sus cánticos, una palabra parecía repetirse: Demonaeus. Seguro que eran una panda de lunáticos adeptos a alguna secta satánica.
Sin embargo, no llevaban máscaras para ocultar su identidad, y _____ estaba convencida de que eso sólo podía significar que no iban a dejarla salir de allí con vida.
—Mi familia me estará buscando —mintió. Sus padres estaban muertos y no tenía hermanos. —Yo no soy la adecuada para este... este sacrificio. —Los ojos se le llenaron de lágrimas y luego le resbalaron por el rostro. —No tengo nada especial.
Un par de los que la rodeaban se rieron al oír eso.
—Esto no está pasando —susurró para sí misma, tratando de controlar el ataque de pánico. —No está pasando.
Levantó la vista y vio que tenía encima una cúpula de cristal. La luna brillaba justo en el centro de ésta, cuyo cristal tenía una especie de grieta extraña que proyectaba lo que parecía ser el rostro de un demonio con cuernos.
Esa sombra caía encima mismo del altar, encima de ella.
Los hombres parecían estar pendientes de la sombra, y no dejaban de mirarla. ¿A qué estaban esperando?
Los cánticos fueron en aumento a medida que la luna iba ascendiendo en el cielo. _______ redobló sus esfuerzos por escapar, dando patadas y sacudiendo los brazos.
Un rayo brilló en el cielo. Ella notó vagamente que cuanto más se resistía, más rayos y relámpagos retumbaban por encima de su cabeza.
El hombre más corpulento de todos se colocó entre sus piernas y, cuando se quitó la túnica, _____ lo comprendió todo. No podía verlo por debajo de la cintura, pero sabía que estaba desnudo.
—No, no, no... ¡no me hagas esto!
¿Tenía el blanco de los ojos teñido de... negro? La sujetó por los muslos y la arrastró hasta el borde del altar.
Ella gritó. Y entonces se desató el infierno.
Los hombres se taparon los oídos con las manos; los cristales de la cúpula saltaron en mil esquirlas que se clavaron en el rostro de los demonios e inundaron el suelo, pero sin embargo, ninguno cayó encima del altar, que permaneció a resguardo.
Un poderoso rayo atravesó la grieta de la cúpula y fue a parar al pecho de Holly, lanzando lejos a sus asaltantes.
Un inimaginable calor le inundó las venas. Los dos anillos que llevaban se fundieron en sus dedos, y lo mismo pasó con los pendientes que colgaban de sus orejas. El collar y el reloj se derritieron y empezaron a gotear de su cuerpo.
Ella estaba ilesa, porque, de algún modo, su piel tenía una temperatura más elevada que el metal fundido.
Esa electricidad la llenaba de poder, de... calma. Y cuando terminó todo, _____ había cambiado. Ya no se sentía sola en aquel lugar.
«Dales su merecido —susurró una voz en su mente. —Han osado hacerte daño...»
El terror que había sentido al principio se convirtió en rabia y, de repente, sus dedos se convirtieron en garras afiladas como cuchillos. Sus ojos veían en la oscuridad con gran agudeza y notaba unos colmillos acariciándole el labio.
A ella, el rayo no le había causado ningún daño, pero los demonios en cambio parecían estar mareados, ciegos incluso. Y seguían sangrando por los cortes que les habían hecho los cristales.
A pesar de todo, no tardaron en reagruparse. Holly se levantó y se puso en cuclillas encima del altar, esperando mientras ellos la acechaban. Uno blandía un garrote, así que se concentró en él.
Un garrote. Para dejarla inconsciente y poder proseguir con el ritual.
De repente el rojo tiñó la visión de _____. Cuando uno de los hombres se le abalanzó, ella lo agarró por los cuernos. Estaban... pegados a su cráneo. No era un disfraz. ¿Eran demonios de verdad?
Estaba alucinando. Aquello no podía estar sucediendo de verdad. Se rió mientras sacudía la cabeza del demonio para asegurarse de que todo aquello era una especie de pesadilla.
Y en su pesadilla, el instinto de matar y una fuerza y furia sobrehumanas la abrumaban.
Cuando los otros también la atacaron, _____ ya no tenía miedo.
Sabía exactamente cómo matarlos, igual que si los hubiera estado cazando y aniquilando durante miles de años. Sabía cómo separar las cabezas de sus cuellos, cómo arañarlos con las garras para atravesar la piel y destrozar las arterias como si estuvieran hechas de papel.
«Dales su merecido...»
Un chorro de sangre salpicó por encima de su cabeza, como para darle ánimos.
—Ya veo —murmuró, apuntando a la yugular de un demonio para arrancársela. —Comprendo.
«Sí, lo último que verán antes de irse de este mundo será mi sonrisa.»


—Tranquila, mujer —dijo Nick en voz baja, acercándose a la esquina en la que _____ yacía desnuda, hecha un ovillo.
Estaba cubierta de sangre. Pero ¿era suya o de los doce demonios que al parecer había aniquilado?
Tenía los ojos... plateados, brillantes en medio de las sombras. Lo que significaba que era una valquiria. _____ ya no era una simple humana, era la valquiria del Gibson Hall. _____ era la Vestal.
Tenía las piernas dobladas y trataba de taparse los pechos con las rodillas al tiempo que le enseñaba las garras, indicándole con ello que se mantuviera alejado. Temblaba de miedo y estaba en estado de shock; las lágrimas le resbalaban por las mejillas cubiertas de sangre.
Nick no soportaba verla así.
—Tranquila —repitió. —No quiero hacerte daño.
Ella apartó los ojos de los cuernos de Nicholas y miró una de las cabezas que había tiradas en el suelo.
—Sí, yo también soy un demonio —explicó él. —Pero no todos somos iguales. Me llamo Nicholas Woede.
¿Hasta dónde habrían llegado aquellos animales antes de que ella se transformara y los atacara? A pesar de que la carnicería tenía toda la pinta de haber sucedido hacía rato, _____ todavía tenía algunas heridas de las garras de los demonios en un brazo.
Quizá ahora fuera una valquiria, pero aún no tenía la ancestral capacidad de curarse casi al instante ni la inmortalidad propias de aquella especie. Lo que significaba que todavía era increíblemente vulnerable. Lo mismo que los humanos.
«Los humanos mueren con tanta facilidad...»
—¿Te han hecho algo más aparte de las heridas del brazo?
Ella por fin levantó la cabeza.
—¿Te duele algo más? ¿Quieres que te lleve a un hospital? —insistió Nick, a pesar de saber que no iba a hacerlo.
Otras facciones de la Tradición también la estaban buscando. Le sorprendía que no hubieran visto el espectáculo de rayos y relámpagos desde la distancia. El poder seguía emanando de ella, y podía notarse en toda la habitación. Un poder tan reciente era muy fácil de rastrear.
—No... no me han hecho daño —susurró.
—Bien. Quiero ayudarte, _____.
Al oír su nombre, la joven frunció el cejo y estudió el rostro de Nick.
—Ya nos conocemos —dijo él, pero eso no pareció tranquilizarla en absoluto, y los rayos siguieron estallando a gran velocidad.
Las tormentas eléctricas daban fuerza a las valquirias, pero también eran el reflejo de su estado emocional.
Cuando Nick empezó a desabrocharse la camisa para cubrirla con ella, _____ se asustó y le enseñó las garras. Luego se quedó horrorizada al verse los dedos.
Hacía apenas unas horas, era una simple mortal, con una vida normal, o casi normal, si se tenían en cuenta todas sus excentricidades. Ahora, en cambio, se había convertido en algo que ni siquiera Cadeon había sido capaz de anticipar: una valquiria. O media como mínimo. Él no sabía que ella tuviese ese potencial latente en su interior. El terror que debió de sentir durante el ritual desencadenó sin duda el proceso de transformación.
De no ser por el poder que le otorgaba ser una valquiria, _____ habría sido brutalmente asesinada y su matriz ofrecida como sacrificio al dios oscuro que adoraban aquellos demonios.
Nick se quitó la camisa, y ella le enseñó los pequeños colmillos con un siseo; luego volvió a quedarse horrorizada por su propia reacción.
—Tranquila, no te preocupes, sisear no ha matado nunca a nadie. —Se puso de cuclillas a su lado, luchando contra las ansias que sentía de abrazarla. —Voy a taparte con esto. No te alteres...
Ella lo miró con aquellos ojos plateados que poco a poco iban retomando el tono violeta que él recordaba.
—¿Qué... qué me está pasando?
—¿Sabes todas esas criaturas que creías que eran seres mitológicos?
Cuando ella asintió, continuó:
—Pues bueno, no lo son. Y tú te estás transformando de humana en inmortal.
Lo que significaba que Nick podría reclamarla y hacerla suya.
«Y desde ahora mismo eres mi objetivo: la Vestal. El precio que tendré que pagar para recibir la espada que matará a nuestro enemigo.»
Si entregaba a _____, podría recuperar la corona por la que llevaba novecientos años luchando; y cumplir con la misión que se había convertido en el motor de su vida.Jamás había estado tan a su alcance...Lo único que tenía que hacer era utilizar y traicionar a la compañera que llevaba esperando toda su vida.
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Floopii.xoxo
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 26th 2011, 09:38

hay que demas amo esta nove
esta bueniiissiimaaaaaaaaaaa
_____ es una valquiria siii
siguelaaaa que hdp que es
nick si la entrega :mad:
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 26th 2011, 09:38

sigurlaaa
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MeelyJonas
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 26th 2011, 11:12

Wowww; No puedo esperar por el proximo cap.
Cada vez es mas interesante, Y me Encanta!
Asi que Sigueeelaaa!!
Very Happy
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 26th 2011, 14:50

yo tampoco
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 28th 2011, 10:05

haha. Graciaaas. Se pone interesante cierto? Sí, ____ es una valquiria. La Vestal. Encargada de tener un hijo, que puede resultar El más malo de los tiempos y el más valiente y bondadoso. Todo depende del padre...
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Floopii.xoxo
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 28th 2011, 15:14

qe mala cuando vi que habias con¡mentado me re puse feliz
bueno esta bien si se pone muy interesanta siguelaa
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 29th 2011, 09:29

Ahora maás.
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 29th 2011, 10:41

CAPÍTULO 03
_______
Se dio media vuelta e inclinó la cabeza para abrocharse la camisa, espiando de reojo a Nicholas para asegurarse de que seguía allí.
Se acordaba del día en que lo conoció... Cómo hubiera podido olvidar aquellos preciosos ojos verdes. También recordaba su acento; una mezcla de inglés colonial con otro dejo algo extraño.
Unos meses atrás, se había dirigido a ella en el campus. De entrada había sido algo chuleta, pero luego empezó a tartamudear sin dejar de mirarla con avidez de arriba abajo.
A _______ le pareció un tipo muy raro. Y eso que entonces no sabía lo que se escondía debajo de la gorra que llevaba.
Ahora sí lo sabía, así como también lo que cubría con la camisa. Un torso musculoso y bien formado; llevaba una esclava de oro justo encima del bíceps.
Era mucho más corpulento que los otros demonios, y no había negado que fuera uno de ellos. _______ se estremeció y trató de no pensar en el montón de cadáveres que había a su alrededor.
Tenía que reconocer que Nicholas parecía distinto. Sus rasgos faciales eran más humanos, los cuernos le crecían hacia atrás, pegados al cráneo, en vez de hacia arriba, y se escondían entre su pelo castaño.
«¿Cómo es que veo tan bien sin gafas?»
—¿Por... por qué tendría que confiar en ti?
—Porque mi misión es protegerte. Pronto llegarán más demonios... Más tarde te lo explicaré todo. —Al verla que aún dudaba, añadió: —Estos doce eran sólo la avanzadilla.
—¿La avanzadilla? —Se asustó ella.
Oyeron cómo una puerta se abría en uno de los pisos inferiores y Nicholas se puso en pie de un salto.
—Si quieres salir de aquí con vida tienes que venir conmigo.
—¿Qué... qué vamos a hacer?
—Vamos a huir. Te mantendré a salvo, pero tienes que confiar en mí. —Le tendió una de sus grandes manos.
Al ver que no tenía alternativa, _______ la aceptó, y Nick la ayudó a ponerse en pie. Teniendo en cuenta todo lo que le había sucedido, estaba bastante serena. Sin soltarla ni un segundo, la sacó de aquella habitación y luego la guió a través de un húmedo pasillo con muros de piedra.
El pasillo desembocó en una sala, y en ella vieron a un grupo de tres hombres ataviados con las mismas túnicas que los primeros, y que también hablaban aquel lenguaje tan extraño. Cadeon pegó a _______ contra la pared y luego le susurró al oído:
—No hagas ruido. Quédate aquí hasta que yo vuelva. ¿Está claro?
La joven asintió y él se dio media vuelta.
Listo para atacar, los músculos de su espalda crecieron ante la mirada atónita de _______. Los cuernos se irguieron y cambiaron de color hasta volverse negros.
Nicholas se abalanzó sobre los que estaban en la sala. Su velocidad era sobrehumana, y el gemido que salió de su garganta hizo retumbar las paredes de la habitación y produjo un agudo dolor en los ahora sensibles oídos de _______. Nicholas cogió a un demonio por los cuernos y le giró el cuello hasta partírselo.
Mientras se preparaba para atacar al segundo, le crecieron los colmillos, tanto los de arriba como los de abajo. Los usaba igual que un animal, para morder y desgarrar.
¿Ella también había tenido ese aspecto tan salvaje cuando había matado a sus asaltantes? Su sensación de valentía desapareció y cuando los ojos de Nicholas se oscurecieron, igual que los de los otros demonios, _______ se estremeció y dio un paso atrás.
¿De verdad había creído que él era distinto? «Quiero irme a casa. Quiero olvidar que esto ha sucedido.» ¿Por qué debía confiar en él? «Puedo encontrar la salida yo sólita.»
Se alejó de la pelea y corrió en la dirección que habían estado siguiendo hasta que llegó a una galería.
Tanto en las sillas de madera como en el suelo de piedra vio grabados los mismos símbolos desconcertantes de antes. Unos tapices que parecían ser muy antiguos colgaban de las paredes, y en una estantería había expuestos lo que parecían ser cráneos humanos, pero con cuernos, y colmillos en ambos maxilares.
Entonces vio lo que debía de ser una puerta. Si pudiera salir de allí, una vez fuera quizá lograra encontrar un coche, o un sitio donde esconderse.
Unos disparos hicieron saltar por los aires el yeso que había a escasos centímetros de su pie derecho. Cogió aire y se atrevió a mirar de reojo, al tiempo que echaba a correr hacia su izquierda. Hombres armados con metralletas apuntaron hacia ella decididos.
Otro hombre empezó a disparar desde otra dirección. Las balas se estrellaron contra la pared a ambos lados de _______. Miró hacia la derecha, luego de nuevo hacia la izquierda: estaba atrapada. El cerco iba estrechándose más y más.
Tenía apenas escasos centímetros para moverse. Se quedó petrificada de miedo.
Por encima de los disparos se oyó un grito desgarrador. Cadeon esquivó la ráfaga de balas para llegar hasta ella. La cogió en brazos y la apretó contra su torso. En el preciso instante en que los disparos los alcanzaban, la empujó contra la pared y la cubrió con su cuerpo.
Apretó los dientes cuando le dio la primera bala. No podía intentar huir sin ponerla en peligro. Ella se echó a llorar. Dos balas, tres, cuatro...
Nicholas bajó la vista, abrasándola con aquellos ojos completamente negros.
—No... —gimió, —no vuelvas a tratar de huir de mí. ¿De acuerdo?
—De... de acuerdo —susurró ella con voz entrecortada, llorando con una desesperación que iba en aumento a cada balazo que recibía el demonio.
Dándoles todavía la espalda, Nicholas rugió, un rugido de advertencia, y ella se estremeció asustada.
—No, no, cariño, tranquila —le dijo él con voz profunda. Y le secó las lágrimas con sus fuertes dedos, cuyas uñas ahora eran negras.
Los disparos cesaron de repente. _______ atisbo por encima del hombro de Nicholas. Los demonios estaban atacando a los hombres de las metralletas.
Aprovechando la distracción, Nick corrió hacia la puerta con _______ en brazos. A medio camino, se volvió y golpeó la madera con la espalda cosida a balazos, arrancando las hojas de sus bisagras.
En la oscuridad, se dirigió hacia un viejo coche que estaba aparcado al lado de la casa. Abrió la destartalada puerta y lanzó a _______ encima del raído asiento para luego entrar también él. Metió la llave en el contacto y la giró. Nada.
—¿Se ha quedado sin batería? —preguntó ella, un poco menos asustada y aturdida. —¿Esta cafetera todavía funciona? —El salpicadero estaba lleno de envoltorios de pastelitos y de latas vacías.
—Eh, no te burles de mi coche, que me ha sacado de un montón de líos. —Movió la palanca del cambio de marchas con delicadeza un par de veces. —Sólo tengo que asegurarme de que... de que está en punto muerto. —_______ oyó un clic. —Ya está.
El motor se puso en marcha. Él la miró como diciéndole que no debería haber desconfiado y enfilaron el camino.
_______ echó un vistazo a la mansión. Desde fuera parecía una casa tranquila, con un jardín impecable. Jamás se habría imaginado el tipo de criaturas que vivían en las entrañas de aquel lugar.
Y ahora ella era uno de ellos. Se volvió hacia Nicholas y se quedó mirando a aquel ser... a aquel demonio.
En el rostro bronceado se le empezaba a dibujar la sombra de una incipiente barba rubiácea, y tenía el pelo espeso y lacio, con una melena que le llegaba más o menos hasta aquella mandíbula tan masculina. Unos mechones algo desiguales se veían más rubios debido al sol.
La esclava de oro que llevaba en el brazo derecho parecía permanente, como si hubiera que romperla para poder quitársela de aquel bíceps tan desarrollado. Y los cuernos...
Durante la pelea se habían erguido, creciendo y oscureciéndose al mismo tiempo. Ahora en cambio eran suaves, del color de las conchas, y descansaban pegados al cráneo del demonio. Con su alborotado pelo por encima de ellos, eran casi imposibles de distinguir.
—Bueno, ¿cuál es el veredicto? —preguntó Nick con voz profunda.
_______ se sonrojó.
—Es... es que hasta hoy nunca había visto cuernos.
—Me imagino que estarás muy impresionada.
—¿Adónde vamos?
—Tengo que sacarte de la ciudad —contestó. —No podemos quedarnos aquí. Es demasiado peligroso.
Ella vio que el respaldo del asiento de Nicholas estaba empapado de sangre.
—¿Cómo es posible que sigas respirando con todas esas balas en el cuerpo?
—Con mucho dolor, joder, _______.
Ella se sobresaltó al oír el taco y clavó las uñas en el salpicadero.
—¡Oh, vamos, princesa! Te aseguro que mi lenguaje va a ir de mal en peor a partir de este momento.
—Perdona... es sólo una costumbre. ¿Te pondrás bien?
—Supongo que conseguiré expulsar todas las balas.
Al ver que ella fruncía el cejo se lo explicó:
—Mi piel las expulsará cuando me haya curado.
_______ todavía no lograba comprender todo aquello.
—¿Qué querían todos esos hombres de mí? ¿Quiénes eran los que disparaban?
—Sanguijuelas. Vampiros.
—Vampiros —repitió ella en voz baja, pero su mente no dejaba de gritar: «¡Esto es una locura!».
—Deben de saber que todavía no eres del todo inmortal. Nosotros nunca utilizamos armas, como ha puesto de manifiesto la puntería de mierda de esos chupasangres.
Ella volvió a hacer una mueca al oír sus palabras, pero esa vez consiguió no aferrarse al salpicadero.
—Pero ¿por qué?
—Porque acabas de convertirte en la chica más popular de la ciudad.
—¿Qué quiere decir eso? —Y con el tono de voz que solía utilizar para sermonear a sus alumnos, añadió: —Ahora no es momento de respuestas crípticas, Nicholas.
—Ahora no es momento de hacer preguntas, _______.
Unos faros los deslumbraron y vieron que el coche al que pertenecían les cerraba el paso.
—Joder —soltó él, dando un volantazo que hizo saltar por los aires las piedras del camino. —Más vampiros.
Ella se aferró al tablero para no caerse.
—¿Adónde iremos ahora?
—Sólo hay otro modo de salir de la finca. A través del pantano.
—¿Cómo lo sabes?
—He estado aquí antes. —Al ver el modo en que ella lo miraba, añadió: —Me reuní aquí con los demonios en un par de ocasiones. Como representante de mi pueblo.
—Tú... ¿tú confraternizaste con esos animales? ¿Tu «pueblo» también secuestra a mujeres?
—¿Secuestrar a mujeres? Pero si apenas puedo mantener a las féminas a raya, princesa.
Con los ojos abiertos como platos, _______ respondió:
—¿Féminas? ¿Princesa? ¿Eres del siglo diecinueve o sólo misógino?
—Soy de la Edad Media, y nunca he tenido que esforzarme por ser misógino. —Apretó el freno, puso tracción en las cuatro ruedas y la miró a los ojos. —Me sale natural, es un don. —Pisó el acelerador de nuevo y mandó a _______ contra el respaldo del asiento al tiempo que el coche saltaba por encima del césped inmaculado.
—¿Por qué quieren hacerme daño? ¡Yo no he hecho nada para merecer algo así!
—No es por nada que hayas hecho... es por ser lo que eres.
—¿Profesora de matemáticas? —preguntó asustada.
—Ahora eres una valquiria. Y una muy especial para ser exactos. Tu madre también debió de serlo.
—¡Valquiria! ¡Lo más peligroso que hizo mi madre fue ganar un concurso de tartas! Y era humana. Murió hace dos años.
—Tu madre biológica debió de serlo.
Ella se quedó atónita durante un segundo. ¿Cómo sabía aquel demonio que era adoptada?
—Ni siquiera la conocí. —_______ siempre se la había imaginado como una adolescente asustada que había tenido el excelente criterio de abandonarla en la mejor casa del mundo. ¿Y ahora ese demonio le decía que su madre era una valquiria?. —¿Qué es una valquiria exactamente? ¿Y cómo sabías que era adoptada?
—Deja las preguntas para más tarde. Ahora mismo tenemos que concentrarnos en atravesar el pantano.
Los arbustos fueron espesándose.
—¡No veo ningún camino!
—Hay una ruta de servicio —le explicó él como si nada. —Pero quizá esté oculta debajo de los matorrales.
—¡Matorrales! ¿Estás seguro de que no hay otro modo de salir de aquí?
—La finca está rodeada por lagos y pantanos —contestó. —¿Qué probabilidades tenemos de conseguirlo? —Yo diría que una entre quince.
—¡Pues yo no me arriesgaría! —dijo ella con los ojos muy abiertos.
—Lo harás si la alternativa es cero probabilidades. —Oh, Dios —murmuró, dándose media vuelta. —¿Dónde está el cinturón?
—Se rompió hace unos años.
—¿Y no lo arreglaste? —gritó _______.
—¡No suelo viajar con mortales! —gritó él también.
Tratando de mantener la calma, ella dijo: —Nicholas, ni siquiera hay trazas de que aquí haya habido un camino.
—Instinto demoníaco. Confía en mí, lo encontraré. —Al acercarse al pantano, le colocó un brazo por encima del pecho para sujetarla.
—¿De... de verdad vamos a meternos ahí?
—Confía en mí —repitió.
Aquella criatura le había salvado la vida, había recibido varias balas por ella, y, a pesar de todo, algo le decía que no podía fiarse de él...
Cadeon le sonrió y Holly vio que apenas se le distinguían ya los colmillos.
—Pero si eres de las que rezan, tal vez ahora sea un buen momento para hacerlo.
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 29th 2011, 10:46

Lo sé, un poco violento.
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 29th 2011, 11:31

ame el capi!!!
please pon otro... debo estudiar, pero no puedo pararme de la compu, sin antes leer el prox capi!!!
puedes poner otro, please??
me muero de la intriga...
me encanto, el nick o cadeon demoniaco, oh Dios amo este tipo de noves!!!!
espero puedas poner otro capi....
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Floopii.xoxo
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 29th 2011, 15:59

ay no la dejes asiiii
que son las valquirias aqui???
son las que sirven a odin??
o son otra cosa??
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 30th 2011, 02:28

Las valquirias son las que dominan la luna. No sirven a nadie, creo. Y son las únicas que se pueden acostar con los demonios, ya que ambos tienen mucha fuerza y no se lastimarían.
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 30th 2011, 13:05

y porque me respondiste y no subistes caps??!!!
siguelaaa plis!!!!
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 30th 2011, 13:05

y porque me respondiste y no subistes caps??!!!
siguelaaa plis!!!!
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 30th 2011, 13:46

Woww, Woww y mas Wow!
La verdad que creo que me
vuelvo adicta a tu nove!
Razz
Me encanto el Cap, Siguela Pronto! Very Happy
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 30th 2011, 15:34

ssiissisi
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 31st 2011, 00:38

Vieenen corriendo los capítulos (2)
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 31st 2011, 00:56

CAPÍTULO 04
_______
El coche saltó por encima de los arbustos y _______ salió catapultada contra el brazo de Nicholas.
Las ramas y las hojas golpearon el parabrisas mientras el vehículo traqueteaba. Golpearon algo que soltó un quejido y un montón de plumas flotaron a su alrededor.
_______ se dio media vuelta, aferrándose al respaldo del asiento, y miró hacia atrás.
—¡Nos seguirán y nos atraparán en este sitio!
—Sus preciosos y modernos deportivos son demasiado bajos comparados con mi viejo todo-terreno. Con un poco de suerte, se quedarán atascados. Al menos antes que nosotros.
Por encima del ruido de destrucción de la flora y fauna del pantano que ellos mismos estaban ocasionando, _______ le preguntó:
—¿Por qué me estás ayudando?
—Soy un mercenario... me han contratado para mantenerte con vida.
—¿Un mercenario? ¿Quién te ha contratado? ¿Cómo han sabido que tenían que contratar a un demonio para protegerme del ataque de sus congéneres?
—También te han atacado vampiros.
—¡Cómo he podido olvidarlo! —Se frotó la sien. —¿Quién te ha contratado?
—Ya hablaremos de eso más tarde.
—Al menos dime por qué me raptaron esos demonios. ¡Yo soy la persona más aburrida del mundo!
—Ya no, mestiza —le dijo mirándola a los ojos. Ella volvió a mirar hacia atrás y vio los faros. —Se están acercando.
Farfullando en un lenguaje que _______ no había oído jamás, él apretó el acelerador.
—Nicholas, ¿no crees que no deberías ir tan rápido...?
Sonaron unos disparos que dieron en la parte trasera del todo-terreno y el retrovisor de ella. El colocó una mano encima de la cabeza de _______ y la empujó hacia abajo hasta conseguir que se arrodillara frente al asiento.
Los cristales estallaron a su alrededor y Nicholas gritó de dolor. El parabrisas se agrietó antes de salir volando por los aires, mandando esquirlas de cristal contra los ocupantes.
—¡Por favor, princesa, no grites!
—¿Esto lo he hecho yo? —preguntó ella asustada, quitándose de encima los pedazos de cristal.
—Sí. La naturaleza de la bestia —explicó él. —Los gritos de las valquirias siempre rompen los cristales. Seguro que tienes bien aprendida la lección.
Al ver que a él le sangraba la oreja, _______ se mordió el labio inferior y se incorporó para sacudirle los cristales.
Nicholas se quedó atónito ante tal muestra de consideración.
—Eres muy dulce, princesa. Pero un poquito más abajo y a la derecha todavía me gustaría más...
—¡Cuidado!
Ya no había camino. Una agua negra y llena de barro cubría al menos los tres metros siguientes.
—¡Sujétate fuerte! —Nicholas la cogió con un brazo para sentarla y volvió a sujetarla con él.
—¿Por qué aceleras todavía más?
—¡Para no quedarnos atascados! —contestó él justo antes de llegar hasta allí.
_______ volvió a salir disparada contra el brazo de Nicholas, y ahora que no tenían parabrisas el agua se estrelló contra el capó salpicándolos por completo.
La parte delantera del todo-terreno se inclinó hacia abajo, y el agua empezó a entrar en la cabina. Barro, hojas, nenúfares y varios peces volaron por los aires como si los hubieran sacudido de una red. El motor rugió por el esfuerzo que estaba haciendo y de repente salieron propulsados hacia el otro lado.
De nuevo en tierra firme, Nicholas sacudió la cabeza igual que haría un león.
—Joder, ¡no me puedo creer que lo hayamos conseguido!
_______ se apartó el pelo empapado de los ojos y luego se pasó el antebrazo por la cara para secarse un poco con la camisa, eliminando también un poco de la sangre de antes.
El la miró sonriendo. Ella lo miró atónita.
Los faros volvieron a acercarse. Aquellos vampiros eran insistentes. Seguro que creían que uno de los demonios había conseguido copular con ella, y no podían arriesgarse a que el ser más malvado, o el mejor de los dioses, naciera en forma de demonio.
—Joder.
_______ soltó una exclamación. —¿Es por cómo hablo? ¿Es por eso? Porque... A la velocidad del rayo, la joven se sentó encima de él y se echó a llorar.
Nick tragó saliva, perfectamente consciente de que ella estaba sentada a horcajadas encima de su entrepierna, y que no llevaba nada debajo de la camisa que él le había prestado. En otras circunstancias, le hubiera encantado estar en esa postura, y quizá incluso trataría de convencerla de que volviera a hacerlo, pero ahora, con la cabeza de ella tapándole la vista, apenas podía mirar hacia dónde se dirigían.
—¡Sólo son cangrejos de río!
—No, no... no es sólo eso...
El todo-terreno se hundió en medio de una cañada, pero siguió adelante. Luego otra y otra. Nick la cogió por la cintura y ella se ladeó un poco.
—Ten cuidado con las rodillas, princesa.
Nick colocó una mano entre los muslos de ella.
Cuando sintió la suave y cálida piel de _______ bajo su mano gimió desde lo más profundo. El motor no paraba de rugir, el todo-terreno seguía botando, y, a pesar de todo, ellos dos consiguieron mirarse a los ojos. Los de ella se abrieron todavía más y le apartó la mano. Pero no se bajó de encima de su regazo.
—¡No son sólo los cangrejos! —gritó.
—Entonces, ¿qué pasa? —preguntó él.
—¡Eso! —_______ señaló el charco de agua que cubría el salpicadero.
Una serpiente de río había decidido aprovechar e ir a dar un paseo con ellos, y ahora nadaba mareada por entre las latas vacías de Red Bull, más asustada incluso que _______.
Nick trató de cogerla, pero se escurrió debajo del asiento, y entonces pronunció unas palabras que no había creído que llegara a decir jamás:
—Quítate de encima, _______. Vuelve a tu sitio y mantén las piernas levantadas. Ella se negó.
—No si esa cosa sigue aquí.
—Entonces vas a tener que conducir tú.
—De acuerdo —contestó con voz temblorosa, cogiendo el volante mientras él se deslizaba por debajo.
Nicholas metió la mano por debajo de los asientos. —Ven aquí, jodido bicho.
—¡Nicholas!
—¡Oh, vamos, princesa!
El todo-terreno perdió velocidad. El demonio se incorporó de un salto y miró hacia atrás, y las luces del coche que los seguía lo cegaron.
—¿Qué diablos estás haciendo? —le gritó a ella.
—¡Algo se ha movido en el agua, junto al acelerador!
—¡_______, o pisas a fondo o la palmamos! ¿Está claro?
Sin ocultar el asco que sentía, _______ estiró la pierna y alcanzó el pedal hasta conseguir apoyar el pie con todas sus fuerzas. Cada vez que el coche daba un salto, ella apartaba el pie, pero consiguió mantener el tipo.
Nick atrapó la serpiente, y, como sabía que ella tendría que verlo para creérselo, se la enseñó mientras el bicho aprovechaba para morderle.
—Mira, ya está. La has visto con tus propios ojos. —La lanzó por la ventana. —Y ahora, mueve tu precioso culo hacia aquí, y a ver si perdemos de una vez de vista a esos cerdos, ¿de acuerdo?
—De acuerdo.
Cuando ella volvió a pasarle por encima, Nick tuvo que contenerse para no sujetarla y retenerla encima de él, pero al final cogió el volante. Subieron por una pequeña colina y, al empezar el descenso, Nick anticipó otro desastre. Aceleró y acercó a _______.
—Abrázate a mí.
Ella le rodeó el torso con los brazos y enterró el rostro contra su pecho. La tensión se apoderó del cuerpo de Nicholas, el deseo de poseerla lo quemaba por dentro incluso en aquellas circunstancias.
La estaba abrazando. A noventa kilómetros por hora. A su compañera. Cien. La rodeó con un brazo al sentir que el chasis del todo-terreno empezaba a vibrar y a sonar como si fuera una lata llena de piedras.
El coche entró en el enorme charco a casi ciento veinte kilómetros por hora, levantando una cortina de agua a su alrededor. A medio camino, el motor se ahogó y empezó a quejarse. «El agua habrá entrado en su interior.» Apretó el acelerador.
—Vamos, pequeño —farfulló. Olió el hedor a quemado. El todo-terreno regurgitaba, regurgitaba, hasta que... los llevó al otro lado.
Cuando por fin pudo mirar hacia atrás, Nicholas vio que el deportivo se estaba hundiendo, y no pudo resistir la tentación de hacerle una pequeña caricia al destartalado salpicadero.
—Los hemos perdido. ¿No está nada mal mi todo-terreno, eh? —dijo. —¿_______? —Frunció el cejo y la miró preocupado. Ella seguía aferrada a su torso, como si éste fuera un árbol en mitad de la tormenta. Como si lo necesitara para sentirse segura.
Nick no recordaba la última vez que se había sentido tan bien. Ni una milésima parte de bien.

CAPÍTULO 05

—Estoy un poco ocupado, Rydstrom —soltó Nick cuando su hermano volvió a llamarlo.
—¿Qué le pasa a tu teléfono?
—Se me ha mojado.
—¿Ya estás en casa?
—Estoy de camino —respondió él. —Llegaré en unos quince minutos. ¿Y tú dónde estás?
—A una hora de la ciudad. —Hizo una pausa. —Suenas animado, como si no fueras... tan desgraciado.
Rydstrom lo conocía demasiado bien. Nick se había pasado muchísimo tiempo deseando a _______ a distancia y ahora estaba con ella y podía tocarla, tocarla...
—No digas tonterías, Rydstrom.
—Algo te pasa. Pero sea lo que sea, será mejor que lo dejes para más tarde. Tenemos que ponernos a la tarea.
Nick miró hacia abajo y vio que _______ seguía abrazada a él, luego volvió a centrar su atención en el camino. Cambiando de idioma, respondió a su hermano en demoníaco:
—No creo que quieras que lo deje para más tarde. Tengo a la valquiria.
—¿Cómo es posible? Si ni siquiera sabíamos quién era...
—Es mi compañera. ¿Sabías que ella era el objetivo?
—Eso es imposible. _______ _______ es humana.
—Ya no.
—¿Estás seguro? ¿Estás seguro de que es la Vestal?
—El lugar que me describiste es el edificio donde ella da clases de matemáticas. Y, además, cuando llegué se la había llevado la Orden de los Demonaeus. Acabamos de huir de ellos. Y a la fiesta también se han unido unos vampiros. Todos están tratando de matarla.
Rydstrom suspiró.
—No sabía que la Vestal fuera tu hembra. Pero... eso no cambia nada. No tenemos alternativa. —Al ver que Nick no respondía al instante, Rydstrom añadió: —La semana pasada, Nix te preguntó si serías capaz de renunciar a tu compañera para recuperar nuestro reino, y tú dijiste que sí. ¿Mentiste?
—Haré lo que tenga que hacer.
—Si no podemos matar a Omort, perderemos Rothkalina para siempre.
—¡Incluso yo puedo recordar eso! —soltó Nick furioso. —¡He tenido novecientos años para metérmelo en la cabeza!
—Me alegro. Veamos, los aeropuertos están vigilados. Tendremos que sacarla de la ciudad en coche.
—¿Y adónde se supone que tengo que llevarla?
—Al campamento de Groot.
—¿Y dónde diablos está eso?
—Todavía no tenemos la localización final —contestó Rydstrom. —Han colocado diferentes bases a lo largo del país. En cada una nos darán información sobre la siguiente, hasta llegar así a la vuestra. Por ahora, sólo tengo información sobre la primera base.
—¿A qué viene tanto misterio?
—Groot quiere a la Vestal, pero no quiere que nadie descubra dónde está su fortaleza. Ha tomado precauciones para estar seguro de que no nos siguen.
—¿No tienes ni idea de dónde puede estar?
—En algún paraje oscuro, de difícil acceso, y con mucha tierra alrededor. Circularon rumores sobre el Yukón. También podría ser Alaska.
—Me extraña que haya confiado en nosotros para esta misión.
—A pesar de que tus métodos son cuestionables, tú siempre consigues tu objetivo. Incluso los más difíciles. Y él sabe lo mucho que necesitamos esa espada.
—¿Por qué no ha querido reunirse con nosotros?
—Nunca sale de su escondite. Omort lo destruiría. Groot es el único que sabe cómo matarlo. Al menos que yo sepa.
—¿Qué se supone que significa eso? —preguntó Nick, aunque ya sabía a qué se estaba refiriendo su hermano. Los dos habían seguido la pista de un vampiro que también sabía cómo matar a Omort. Pero al salvar a ese chupasangre de una muerte segura, sin querer, Nick había quitado la vida a la novia del vampiro. Una joven humana llamada Néomi.
Sin previo aviso, recordó el preciso instante en que su espada se hundía en el cuerpo de Néomi... Bloqueó la imagen. Nick era un auténtico especialista en bloquear recuerdos indeseados.
Aun en el caso de que hubieran capturado al vampiro y lo hubieran torturado para conseguir información, nada de lo que hubiesen podido hacerle habría sido peor que haber matado al amor de su vida. Y ahí había acabado la historia.
Y otra vez había sido culpa de Nick.
—Probablemente, Omort ya esté al tanto de nuestras intenciones —dijo Rydstrom. —No se quedará de brazos cruzados... Mandará a todo el que tenga disponible a interceptarnos y evitar así que consigamos llevar la Vestal a Groot.
—Es irónico que, cuando por fin descubro que mi hembra ya no es humana, y, por tanto no me está prohibido acercarme a ella, tenga que entregársela a otro.
—No puedes estar seguro de que sea ella. Y, aunque lo fuera, tienes que pensar en tus responsabilidades. La última vez que el reino dependió de ti... —Se calló. —Ahora tienes que hacer lo correcto.
Al recordarle sus fracasos, la culpabilidad volvió a ahogar a Nick, que apartó a _______ de su regazo. Esta irguió la espalda de golpe, como si le diera vergüenza haberse abrazado a él de ese modo.
—Así pues, supongo que no es necesario que vaya hacia casa —dijo Rydstrom. —Nos encontraremos en la gasolinera que hay al norte del lago a las once, y seguiremos desde allí.
—A las once.
Después de colgarle a Rydstrom, Nick llamó a Rók, su segundo de a bordo y compañero de piso al mismo tiempo. Todavía en demoníaco, Nick le dijo:
—Te he llamado hace un rato para que vinieras a echarme un cable. Justo antes de entrar yo sólito en la guarida de los Demonaeus.
—¿En serio? —preguntó Rók aburrido. —Estaba echando un polvo.
—Y cuándo no. Necesito que vayas a casa.
—¿Para? —Preguntó el otro, y luego hizo callar a una mujer que se oía de fondo: —Vuelve a la cama.
Nick le contó lo sucedido a toda prisa y terminó con un:
—Te espero allí dentro de diez minutos.
Cuando colgó volvió a mirar a _______, ésta contemplaba absorta el agujero que antes había ocupado la ventana. Su melena rubio-rojiza había empezado a secársele y se le estaba rizando. Nick llevaba más de un año esperando verle el pelo suelto, libre del recogido que ella siempre llevaba, una melena que él había imaginado soltar más de mil veces.
No se le había pasado por la cabeza que pudiera tenerla rizada. Seguro que ella odiaba sus rizos, y los veía como otro aspecto de su vida que no podía controlar.
Parecía perdida, y Nick cerró el puño para resistir la tentación de volver a tocarla. Tenía que aguantar. No serviría de nada que se apegara aún más a ella.
Durante todos los meses que llevaba observándola, Nick se había ido quedando cada vez más fascinado con _______. Sentado en el tejado del edificio contiguo a aquel en que ella vivía, la había observado miles de veces repetir su rutina diaria, entre la que se encontraba: una hora diaria de natación matutina en la piscina privada que había en la azotea, tres horas dedicadas a la tesis doctoral, y una hora por la mañana y otra por la noche para limpiar su ya inmaculado apartamento.
Al principio, Nick se había llevado las manos a la cabeza ante el comportamiento repetitivo de la mortal y su obsesión por la limpieza. Ahora sólo le hacía gracia; formaba parte de lo que hacía que _______ fuera única.
En el campus, Nick la había visto quedarse ensimismada, pensando, y pasarse horas dándole como una posesa a las teclas del portátil cuando tenía un ataque de inspiración.
Y también la había observado con su novio, sintiendo una enorme satisfacción, casi animal, cada vez que ella le negaba los labios a aquel tipejo y le ofrecía en cambio la mejilla. Ese humano nunca se había quedado a pasar la noche en casa de _______, y ella tampoco se había quedado en el apartamento de él.
Y precisamente por eso, aquel impresentable seguía con vida. Nick estaba convencido de que, mirándola, había averiguado muchas cosas sobre _______, pero nunca se habría imaginado que fuera tan valiente. No muchas mujeres hubiesen metido el pie en un charco de agua sabiendo que allí había una serpiente, por no mencionar lo de cargarse a una docena de demonios.
Pero que estuviera tan callada lo hacía sentir intranquilo. A pesar de todas sus neuras, _______ no era tímida, y tampoco tenía reparos en expresar su opinión.
—Tú... ¿tienes alguna pregunta más?
—¿Hay algún modo de deshacer todo esto? —preguntó al instante.
—¿Y por qué ibas a querer dar marcha atrás? —preguntó él confuso. —Quizá desestimas la inmortalidad con demasiada rapidez. —Aunque no cabía duda de que su fiesta de bienvenida a la Tradición había sido algo brusca...
—No quiero ser así. Quiero volver a ser como antes.
Como mercenario, su principal objetivo consistía en identificar los deseos más recónditos de sus clientes. Y luego convencerlos de dos cosas.
Que él podía hacerlos realidad. Y que él era el único que podía hacerlos realidad.
_______ acababa de ponérselo en bandeja. Lo que era genial, porque por fin había encontrado el modo de conseguir su cooperación sin tener que contarle la verdad: «Para conseguir una arma inmortal tengo que entregarte a un malvado hechicero que lo más probable es que te hechice para que te acuestes con él. Ah, y cuando hayas dado a luz a su hijo y él pueda convertirlo en el peor de los asesinos, tal vez te deje ir».
—Quizá exista un modo de hacer retroceder tu proceso de transformación. —Por supuesto, no había ningún modo de hacer eso.
Ella lo miró con ojos llenos de esperanza. Si él no fuera un completo bastardo, aquella mirada lo habría alterado, pero lo era, por lo que casi no se dio ni cuenta. Casi.
—¿Cómo? ¿Cómo es posible?
—Mira, no quiero prometerte nada ni que te hagas ilusiones —dijo Nick. —Por ahora, vamos a ir a mi casa para coger provisiones antes de salir de la ciudad y luego iremos a ver a mi hermano, que sabe mucho más de todo esto. Sólo tendrás que aguantarme hasta entonces, ¿de acuerdo? Así todos contentos.
Pasado un rato, _______ asintió.
—Tengo que ir a mi apartamento a coger ropa y... cosas.
—Ni hablar. Seguro que tu apartamento está vigilado.
—Pero necesito... mis pastillas. Estaban en mi bolso.
—¿Qué clase de pastillas? —preguntó él, a pesar de que estaba al tanto del trastorno que ella sufría e incluso lo había estado estudiando. Sólo quería ver si ella se lo contaba.
—Son para el TOC —dijo levantando la barbilla. —Trastorno...
—Obsesivo compulsivo. He oído a hablar de él. —Le iba a encantar su apartamento, pensó Nick.
—Así pues, comprendes que tenga que ir a buscarlas.
—¿Te morirás si no te las tomas? Porque, joder, te aseguro que eso es lo que pasará si vamos a por ellas. Tu edificio estará infestado de asesinos.
_______ frunció el cejo.
—Has dicho «edificio». ¿Cómo sabes que no vivo en una casa con jardín? ¿Y cómo sabías dónde iba a estar esta noche?
—Hemos estado recabando información sobre ti. Te estaba siguiendo cuando he visto que se te llevaban.
—Dime, ¿quién te ha contratado para que me protejas?
Si _______ insistía, la conversación iba a ponerse peliaguda.
—No lo sé exactamente. Lo único que me dijeron fue que te mantuviera a salvo y lo mucho que iban a pagarme. Lo demás no me interesa lo más mínimo.
Ella se quedó callada durante un rato.
—¿Recabando información sobre mí? —Preguntó al fin. —Querrás decir que me habéis estado espiando.
—No pienso disculparme por ello, y mucho menos cuando gracias a eso te he salvado la vida.
—¿Y qué has descubierto sobre mí?
¿Cómo podía responder a eso? Cada vez que Nicholas pensaba que ya lo sabía todo, ella lo sorprendía de nuevo. A lo largo de los últimos meses, había pasado de ser una pirada de las matemáticas, a una feminista universitaria, una modosita, una ecologista, y finalmente la mujer más sexy del mundo, al menos para él.
Nick había llegado a la conclusión de que jamás lo sabría todo sobre ella, ya que ni ella misma lo sabía. Y no tenía control sobre sí misma.
—Tienes veintiséis años y eres hija única. Adoptada —optó por responder. —Tus padres adoptivos murieron de causas naturales a lo largo de los últimos dos años. Te dejaron una fortuna... —Se atrevió a mirarla de reojo.
Ella ni se inmutó.
—Sigue.
—Tienes dos máster, y estás a punto de doctorarte en matemáticas. —«Confías en tu inteligencia y eso es lo más excitante que he visto jamás, joder.»
—Te gusta nadar. —«Incluso con ese recatado bañador consigues dejar a este demonio babeando. »
—Tienes un novio formal que también se está doctorando. —«Tim es un perdedor y un hipocondríaco. »
—Les enseñas matemáticas a los del equipo de fútbol americano. —«Y con cada comentario sexista que hacen esos cretinos se arriesgan a que un día un demonio les arranque el cuello a mordiscos... »
—Te gusta que las cosas estén... limpias. —«Te gusta el blues y la comida envasada. »_______
—Todo lo que has dicho es verdad —comentó _______-. —Y lo único que yo sé de ti es que eres un demonio, que trabajas de mercenario y que tienes como mínimo un hermano.
Nick se rió con amargura. «Eso es todo lo que se puede decir sobre mí», pensó con tristeza.
—Es mejor así —optó por decir. —Cuanto menos sepas, mejor.
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Marzo 31st 2011, 15:25

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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Abril 1st 2011, 08:28

CAPÍTULO 06
_____
Mucho rato después de haber hablado con Nick, Rydstrom seguía preocupado. «Esto no va bien»
El emisario de Groot había insistido en que se reunieran a cuatrocientos kilómetros de la ciudad, y Rydstrom todavía tenía hora y media de trayecto hasta llegar a la gasolinera donde había quedado con Nick.
Pisó el acelerador y su Mercedes McLaren casi alzó el vuelo por encima de aquella vieja carretera que rodeaba la bahía. Circulaba a doscientos veinticinco kilómetros por hora con tanta suavidad que el coche parecía incluso aburrirse de tan callado como estaba.
Rydstrom tenía que hablar con su hermano antes de que éste cometiera una estupidez. Estaba convencido de que ni siquiera el propio Nick comprendía lo mucho que deseaba a esa mujer.
«Esto no va nada bien.» Rydstrom no estaba nada convencido de que Nick, ahora que por fin podía tener a _____, no fuera a huir con ella.
¿Creía él que aquella hembra podía ser la compañera de Nick? Sí. Pero estaba claro que no estaban destinados a estar juntos.
Al principio, lo que los separaba era la mortalidad de ella.
Ahora, _____ era lo que podía determinar que Rydstrom pudiese recuperar su reino o no.
«Recuperar Rothkalina...» Se le aceleró el corazón al pensar que por fin podría liberar a su país, que podría dedicarse a hacer prosperar a su gente por primera vez en un milenio.
Omort los había tratado con brutalidad, reprimiendo cualquier acto de rebeldía y castigando sádicamente a quienes se le enfrentaban.
Pero en esos momentos, su libertad estaba... en manos de Nick. Y ése era un lugar muy inseguro.
Su hermano lo frustraba sobremanera. Rydstrom era un hombre que idolatraba la razón, el único demonio de la ira que jamás perdía los nervios. Excepto con Nick... que sabía cómo conseguirlo. Y por eso era tan duro con él. Algunos decían que incluso demasiado.
Cada vez que tenían unas de sus famosas peleas a puñetazos y justo antes de que Rydstrom decidiera irse de allí y apartarse de Nicholas para siempre, se acordaba de cuando éste tenía siete años, con sus cuernos de leche, siguiéndolo a todas partes, mirándolo con adoración, y entonces sentía un atisbo de esperanza de que algún día sentara la cabeza e hiciera algo de provecho con su vida.
Pero si esta vez Nick no hacía lo correcto, esa esperanza se apagaría para siempre.
Pensó en el día en que su hermano vio a _____ por primera vez y pisó el acelerador un poco más a fondo...
Poco menos de un año atrás, Nick aceptó un trabajo que consistía en ir en busca del hijo de un matrimonio de demonios de clase alta que había decidido irse a la Universidad de Tulane. El muchacho no sólo estaba experimentando con lo de ser humano, sino que había decidido vivir como tal al cien por cien, llegando incluso a cortarse los cuernos, arrancarse los colmillos y negarse a tele-transportarse.
Los consternados padres querían que lo llevara de regreso a casa sin que todo eso saliera a la luz, y evitar así que sus amigos o socios se enteraran de la vergüenza que les había hecho pasar su primogénito.
Nick no compartía el punto de vista de los padres, uno de sus lemas era «Vive y deja vivir», pero dado que su norma básica para tomar decisiones profesionales era «Uno nunca gana suficiente dinero», terminó por aceptar el trabajo.
Rydstrom lo acompañó al campus para asegurarse de que no hubiera ningún problema y, de camino a la residencia en la que estaba alojado el joven demonio, vieron un cartel que anunciaba: «¡Hoy entrega de los premios de matemáticas!».
A Nick le hizo tanta gracia que soltó una de sus bromas:
—Será una reunión de tarados.
A pesar de que los padres adoptivos de Nick le habían enseñado a leer y escribir, a sumar y restar, y algo de idiomas, él siempre había tenido cierto complejo por no haber recibido la educación que le hubiese correspondido como miembro de la realeza. Nick no había sido instruido en temas tan elevados como la filosofía, la astronomía o la literatura. Y todavía ahora, después de tantos siglos, se sentía inferior.
A lo largo de los años, Rydstrom se había dado cuenta de que, entre las pertenencias de su hermano menor, siempre había algún libro de alguno de esos temas. El sanguinario mercenario se estaba educando en secreto.
Y entonces Ncik vio a _____ _____ subir a una tarima para recoger el primer premio del concurso de matemáticas.
—A ésa sí que no me importaría darle un mordisco —dijo.
Rydstrom estaba seguro de que Nick exageraba su acento de clase baja para molestarlo.
En ese momento, él no había comprendido la atracción que nick parecía sentir por _____. La chica era guapa, de eso no cabía duda, pero iba vestida demasiado clásica, llevaba gafas, nada de maquillaje, y el pelo recogido en un tirante moño. Exudaba tranquilidad, y era obvio que era muy lista... completamente opuesta al tipo de mujeres de cabeza vacía y tetas grandes que solían gustarle a su hermano.
—Vámonos Nick, aquí es imposible que pasemos desapercibidos —dijo entonces Rydstrom. Ambos medían más de dos metros y llevaban gorras.
Pero Nick esperó hasta que la multitud abandonó el recinto, y cuando _____ salió del auditorio la llamó:
—Ven aquí, pequeña. Tengo una pregunta sobre ese concurso de belleza que acabas de ganar.
Ella se dio media vuelta con los ojos entrecerrados, subiéndose las gafas con el dedo anular.
Rydstrom se apoyó en la pared del edificio, observando la escena con fascinación, como un transeúnte que se quedara mirando descarrilar un tren.
La sonrisa de su hermano había conquistado a una mujer tras otra, y seguro que estaba convencido de que obtendría el mismo resultado con _____. Pero en vez de eso, ella se mantuvo firme y lo miró con algo de desprecio.
—¿Puedo ayudarle en algo?
Atónito, Nick se acercó a ella como si no pudiera evitarlo.
—Ah, sí. ¿Qué me cuentas?
—¿Que «qué te cuento»? —repitió la joven.
El hecho de que ella no fuera receptiva a su coqueteo cogió a Nick tan desprevenido que se sonrojó y empezó a tartamudear. Al final, sin conseguir pronunciar ni una sola frase coherente y sin poderse controlar, la devoró descaradamente con la vista.
Rydstrom se dio cuenta de que Nick estaba a punto de dar un paso más, y que tenía toda la intención de soltar el moño de la muchacha. Al ver que también ella se había percatado de ello y que estaba dispuesta a abofetear a su hermano por el atrevimiento, Rydstrom decidió intervenir e interrumpir la escena.
Sin decir ni una palabra, _____ giró sobre sus talones y se alejó de ellos.
Mientras Rydstrom se llevaba a Nick en otra dirección, éste no pudo dejar de mirar por encima del hombro.
—No se ha dado la vuelta para mirarme —comentó destrozado. —Ni una sola vez.
En los meses que siguieron al incidente, Nick averiguó todo lo que se podía averiguar sobre ella. La semana anterior, sin ir más lejos, Rydstrom lo había pillado escondido en un tejado de la ciudad, con una cerveza demoníaca en la mano, espiándola mientras nadaba. Ni en circunstancias tan críticas como las presentes podía alejarse de ella.
Sí, seguramente _____ era la única compañera con la que Nick se sentiría completo, la única con la que podría tener hijos, con la que podría encontrar la felicidad, pero a pesar de todo, Rydstrom seguía sin entenderlo. El reino siempre era lo más importante.
El moriría por su gente. ¿Por qué no podía Nick ...?
Unos ojos lo miraron desde la carretera. No pertenecían a un animal, sino a una mujer.
Pisó el freno de golpe y perdió el control del McLaren. Justo cuando estaba a punto de enderezar el rumbo, el contrafuerte de un puente apareció de la nada y Rydstrom chocó contra él.
Cuando por fin dejó de dar tumbos, se llevó las manos a la cabeza para tratar de controlar el mareo.
Salió del coche como pudo y se puso en cuclillas para hacer inventario de los daños; había cristales esparcidos por el cemento, restos de neumáticos e incluso partes de la carrocería.
Ante tal cuadro soltó el aliento. El vehículo estaba destrozado.
El lateral derecho del coche había desaparecido por completo. «Y ¿dónde está la mujer?»
La imagen de ella volvió a aparecer en su mente... ojos asustados, melena rojiza flotando al viento.
Dio media vuelta y deshizo el camino.
—¿Hay alguien ahí? —gritó. —¿Está herida?
Nada. La gasolinera más cercana estaba como mínimo a treinta kilómetros. Metió la mano en el bolsillo de la chaqueta para buscar el móvil.
«Fuera de cobertura», decía la pantalla.
—Mierda.
Volvió a levantar la vista y entonces vio a la mujer, allí sola, en mitad de la carretera.
«¿Qué diablos está haciendo aquí?»
Sus miradas se encontraron. Y en ese instante, Rydstrom captó la sensual esencia femenina que ella desprendía.
La brillante melena pelirroja le llegaba a la cintura, y al acercarse vio qué tenía los ojos negros como la noche. Llevaba un vestido de seda azul claro que se le pegaba a la silueta, y al ver dibujarse sus pechos, Rydstrom se pasó la mano por los labios.
Tenía quince mil años. ¿Alguna vez había sentido una atracción tan fina e instantánea por alguna mujer?
Ella echó a andar por la carretera, alejándose de él.
—¡No, espera! ¿Estás bien?
Ella se dio media vuelta, pero siguió avanzando.
—No voy a hacerte daño —le aseguró Rydstrom, siguiéndola. —¿Tienes el coche por aquí?
—Necesito tu ayuda —dijo ella con voz sensual.
—Por supuesto. —¿Qué pensaría de su rostro lleno de cicatrices? Nunca le había importado, pero ahora... la idea de que ella pudiera mirarlo con asco lo hizo dudar. Hasta que la mujer se volvió hacia la cuneta y se alejó todavía más de él. Rydstrom corrió detrás. —¿Vives cerca de aquí?
—Necesito tu ayuda —dijo ella de nuevo, metiéndose bajo un sauce.
El se inclinó y la siguió bajo el árbol.
—Tengo que ir a la ciudad, pero luego podría regresar y ayudarte. «Y sonsacarte toda la información necesaria para poder regresar a tu lado en cuanto haya cumplido con mi deber.»
Al mirarle el rostro, Rydstrom volvió a sentirse mareado, a punto de perder el sentido. La reacción que sentía ante aquella mujer era demasiado intensa, su belleza demasiado hipnótica para ser real. Tenía los pómulos marcados y la piel más perfecta que había visto jamás. Los labios carnosos y húmedos.
En el preciso instante en que Rydstrom iba a dar media vuelta, ella habló:
—Ayúdame. —Le cogió la mano entre las suyas, mucho más menudas, y le besó la palma con los labios, esbozando una sonrisa. Luego, se la colocó encima de uno de sus pechos.
Todos los músculos del cuerpo de Rydstrom se tensaron de deseo. Incapaz de detenerse, apretó los dedos sobre el seno de ella y gimió. La promesa de un placer electrizante brillaba en el fondo de sus ojos y él comenzó a bajar sus defensas.
—Esto es exactamente lo que necesito —susurró ella con voz de sirena, arqueándose contra la mano de Rydstrom.
—Y los dioses saben que quiero dártelo, tan pronto como haya solucionado...
—Te necesito... —le cogió la otra mano y se la colocó en uno de los muslos—... ahora.
Rydstrom trató de concentrarse. Tenía responsabilidades. «Pero hace tanto tiempo que no estoy con una mujer...»
Se quedó sin aliento cuando ella levantó las manos y le acarició los cuernos, sujetándolos con descaro hasta conseguir que él agachara la cabeza.
—Bésame, demonio.
Cuando una mujer abrazaba así a un demonio... Rydstrom se estremeció al sentir el latigazo de deseo que le recorrió el cuerpo, y bajó la cabeza para que ella pudiera seguir tocándolo de aquel modo tan sexual. Sus labios se encontraron, y la lujuria se apoderó de él.
Sentía una conexión especial con ella. Tal vez incluso fuera su compañera.
Con ese pensamiento en mente, empezó a besarla con desesperación. La mujer tenía experiencia, y lo alentaba a que siguiera, yendo al encuentro de la lengua del demonio con la suya, atormentándolo hasta que las manos de él se rindieron y le rodearon las nalgas para apretarla contra su erección.
Pero por increíble que pareciera, Rydstrom consiguió apartarse.
—No... no puedo. Ahora no. Tengo que reunirme con alguien. Hay mucho en juego.
—Hazme el amor —susurró ella, acercándosele. —Aquí. Bajo este árbol, a la luz de la luna. Te necesito.
Los cuernos del demonio se irguieron, su erección empezó a palpitar. Apenas podía controlar las ansias que tenía de hundirse en aquel sensual cuerpo.
Pero tenía que hacerlo. «Las necesidades del reino siempre se anteponen a las de su rey.»
—No. Tengo que cumplir con mi deber —dijo él, furioso, odiando por primera vez en su vida las responsabilidades de su linaje. Resintiéndose de ellas.
Se apartó y la mujer frunció el cejo.
—Entonces, no me dejas otra opción, Rydstrom.
Justo cuando empezaba a preguntarse cómo sabía su nombre, la carretera desapareció bajo sus pies, igual que si la Tierra se la hubiera tragado. El miró a su alrededor.
Todo era un espejismo. A su espalda escuchó el ruido de la puerta de una celda al cerrarse. La quimera desapareció y Rydstrom por fin lo comprendió todo.
—Eres la hermana de Omort y Groot, Sabine, la Reina de los Espejismos.
La hechicera había abierto un portal para llevarlo directamente a las mazmorras, y luego lo había ocultado tras el espejismo de la carretera.
—Has acertado, Rydstrom.
Él mismo le había advertido a Nick que sus enemigos no se detendrían ante nada para evitar que se hicieran con la espada. Hasta entonces no sabía que la hermana del hechicero también estuviera confabulada con Omort, ni que fuera tan poderosa.
Y si los rumores eran ciertos... era todavía más traicionera y malvada que sus dos hermanos.
La mujer más hermosa que Rydstrom había visto jamás era también la más diabólica. O tal vez aquél no fuera su verdadero aspecto. Seguramente se habría transformado en lo que creía que podía hechizarlo.
—Muéstrame tu verdadero aspecto.
—Es éste. —Sabine se recorrió el torso con las palmas de las manos. —Me alegra ver que te excita tanto.
Era verdad. Incluso en ese momento lo estaba, y Rydstrom la odiaba por ello.
—¿Por qué me has hecho esto, Sabine?
—¿Acaso no es evidente?
Con la mano señaló la cama que había en el centro de la celda. No tenía sábanas ni ningún adorno, excepto unas cadenas en los extremos.

CAPÍTULO 07

—Eres un... cerdo —murmuró _____, sintiendo arcadas al entrar en el apartamento de Nick.
—Sé sincera, _____. No te reprimas, no te esfuerces por quedar bien.
Había camisetas encima de las lámparas, el suelo estaba minado de cajas de pizza y latas de cerveza, y se veía DVD tirados por todas partes; algunas de las portadas de los mismos consiguieron que el propio Nick sintiera algo de vergüenza.
La lámpara de araña que colgaba del techo tenía diecisiete bombillas encendidas y diez fundidas, y a _____ le dieron ganas de romper dos más para que ambos grupos fueran divisibles por tres.
—Esto es... cómo puedes... ¿cómo puedes vivir así?
Cuando aparcaron frente a la mansión, ella se había quedado impresionada al ver la lujosa casa del Garden District, un lugar que, además, estaba muy cerca de donde ella se había criado. Primero habían atravesado la verja que rodeaba la propiedad y luego habían conducido hasta aquella cabaña, que también era preciosa, y que medía tranquilamente más del doble que su espacioso piso.
Pero dentro reinaba el caos.
—No sabía que iba a tener compañía.
—¿Habrías limpiado de haberlo sabido? —preguntó ella.
—No —respondió Nick con una picara sonrisa y, cogiéndola por el hombro, la guió hasta su habitación y luego hasta el cuarto de baño, que, por suerte, no estaba tan mal como había temido. —Tienes cinco minutos, ¿de acuerdo?
_____ asintió en silencio, todavía aturdida por tanto desorden, y temblando de las ganas que tenía de ponerse a ordenarlo todo.
—Ahora no es el momento de quedarte embobada mirando tus nuevas orejas puntiagudas y tus pequeñas garras. —Abrió el grifo y ajustó la temperatura. —Date una ducha y quítate la sangre de encima. —Cogió una botella de champú y, al ver que estaba vacía, la lanzó por allí. —En seguida vuelvo. —Y salió del baño.
Cuando regresó, Nick llevaba dos toallas al hombro y las manos llenas de muestras de champú y acondicionador.
—Mi compañero de piso es incapaz de resistirse a las muestras gratuitas. Espero que encuentres alguna que te guste.
Abrió la mampara y, sin fijarse en absoluto, lanzó los botellines al suelo de la bañera, donde se esparcieron al azar.
Azar. _____ odiaba el azar.
—Echaré un vistazo por ahí —dijo Nick dejando las toallas en el lavamanos, —a ver si encuentro alguna cosa que puedas ponerte y que no te vaya diez tallas grande. Llama si necesitas algo.
Él salió del cuarto de baño y _____ echó el pestillo. Después de quitarse la asquerosa camisa por la cabeza, la dobló, y luego hizo lo mismo con la toalla grande. Cogió la toalla de manos, y se metió debajo del agua humeante.
Alrededor de sus pies estaban las muestras sin ningún orden, sin criterio. Atormentándola.
_____ sabía que no tenía tiempo de ordenarlas en grupos de tres, pero a duras penas podía resistir la tentación. «No mires abajo.»
Sin embargo, tenía que hacerlo para coger el champú. Inspiró hondo y se agachó para escoger uno de los botellines.
Mientras se enjabonaba el pelo, cerró los ojos, tratando de ignorar las orejas puntiagudas e hipersensibles y las uñas tan largas y fuertes que tenía al final de los dedos.
Después de lavarse la cabeza por segunda vez y ponerse algo de acondicionador, se frotó la piel hasta que le dolió.
Nicholas no quería que se fijara en sus cambios físicos, pero en realidad ella tampoco quería hacerlo. Lo único que quería era despertar de aquella pesadilla y recuperar su ordenada vida normal, su piso inmaculado, su carrera perfectamente programada...
«¡Oh, Dios, Tim!»
Su novio desde hacía dos años estaba en California, presentando en unas conferencias la investigación que ambos habían realizado, trabajando para su futuro en común. Habían decidido que él buscaría trabajo en una de las compañías de software que había en la zona, especializadas en seguridad informática, para así poder seguir con su investigación, y que ella continuaría en la docencia.
¿Cómo podría enfrentarse a él en ese estado? ¿Cómo iba a explicárselo?
«Bueno, verás, me cayó un rayo encima, y, voilá, me cargué a una docena de demonios. ¿Que si me dolió lo del rayo? No, me gustó muchísimo. Como si me abrazara alguien a quien hubiera echado muchísimo de menos.»
Tenía que conseguir dar marcha atrás a aquel proceso de transformación. Estaba dispuesta a hacer casi cualquier cosa para que aquello no siguiera adelante.
«¿Puedo confiar en Nicholas y pedirle que me ayude?» Aquella presencia tan reconfortante que había sentido últimamente... ¿era posible que fuera él?
Lo recordaba bien; lo conoció el día en que recibió el premio a la ecuación diferencial del año. Ese día Nicholas había tartamudeado y se había sonrojado, comportándose de un modo muy distinto al de esa noche, en que lo había visto contundente y seguro de sí mismo. Y también algo engreído. Bueno, mucho. Era imposible que hubiera alguien más engreído que él. Era como si tuviera una doble personalidad, o un gemelo maléfico.
Los ojos de _____ se abrieron como platos al recordar cómo la había... acariciado en el todo-terreno. En medio de aquel caos, recordaba perfectamente haber sentido su mano entre sus piernas desnudas, la áspera palma de Nicholas tocándola... el gemido de él que la había dejado sin aliento.
Se dio media vuelta y el chorro de la ducha le golpeó los pechos; una sensación maravillosa. Descargas de placer le recorrieron el cuerpo...
¿Cómo era posible que estuviera excitada después de todo lo que le había sucedido? ¿Después de todo lo que había estado a punto de sucederle?
Aquel hombre, aquel canalla, había estado a punto de violarla encima de un altar de piedra. Todos habían estado a punto de hacerlo. Al pensar en aquellos animales mirándola con lascivia, ansiosos por estar dentro de ella, a _____ le dieron arcadas, y la maravillosa sensación desapareció.
Al final no le habían hecho nada porque ella había sido capaz de defenderse. Esa noche, _____ había matado. Con crueldad.
«Y me lo he pasado bien haciéndolo.»
Ante ese pensamiento se le escapó un grito, y abrió los ojos de golpe, agachándose al instante para recoger las muestras. El impulso de sistematizar el desorden era ahora incontrolable. De rodillas, cogió las once muestras. No era múltiplo de tres, pero tendría que pasar ese dato por alto.
Colocó tres grupos de tres separados entre ellos en el extremo de la bañera, después de quitarles las etiquetas, por supuesto. Dio un paso atrás y comprobó el espacio que separaba los grupos, ajustándolo hasta que quedaron equidistantes.
Dejó las dos botellas que le sobraban en el otro extremo, cabeza abajo. Si estaban del revés y separadas la una de la otra, era señal de que no formaban parte del mismo grupo que las anteriores, por tanto, no era necesario que las juntara con las demás muestras. Había conseguido anularlas.
Se levantó y, nerviosa, buscó algo más que ordenar...
Una mano atravesó el agua y la cogió por el brazo para sacarla de la ducha. La mejilla de _____ se topó con un musculoso torso desnudo.
Estaba a punto de gritar cuando Nicholas le tapó la boca con una mano.
—Se están acercando... —dijo, apartando aquellos ojos verdes del cuerpo desnudo que ella trataba inútilmente de cubrir. Obligándose a centrarse, le tendió una camiseta. —Vamos, levanta los brazos.
—¡Deja de mirarme! Tengo que secarme y...
—¡_____, levanta los jodidos brazos!
Sorprendida por el lenguaje, obedeció, y él le pasó una camiseta de hombre por la cabeza. Luego se la bajó por el cuerpo, todavía mojado, con manos descaradas, como si tuviera todo el derecho a tocarla.
—No estoy mirando, princesa —dijo, pero tenía la voz tan ronca que _____ casi podía sentir su mirada acariciándole los pechos.
Agachó la cabeza, muerta de vergüenza, y vio que Nick tenía el botón de los vaqueros desabrochado, como si hubiera corrido hacia allí sin acabar de vestirse.
Una delgada línea de vello dorado iba desde el liso estómago del demonio hasta su ombligo, y se ocultaba bajo los tres únicos botones que sí se había abrochado.
No llevaba calzoncillos. «Deja de pensar en eso. ¡Deja de pensar en eso!»
_____ tragó saliva y volvió a levantar la vista. Desvió la mirada hacia la mesilla de noche que había junto a la cama deshecha, y que podía ver por la puerta entreabierta del baño. Encima, había un libro de psiquiatría, mira por dónde.
Nick arrastró a una furiosa _____ desde el baño hasta la leonera de su dormitorio, y allí la obligó a agacharse en medio de todos los trastos que tenía esparcidos por la habitación.
—Dos todo-terreno negros acaban de aparcar fuera.
No quería asustarla, pero Nick estaba convencido de que al menos un par de vampiros habían logrado colarse en la casa.
—Coge esta bolsa. —Y le dio la bolsa que siempre tenía preparada para emergencias. Dentro llevaba algo de ropa, su gorra de la suerte, dinero, y parte de su equipo.
—¿Cómo consigues encontrar nunca nada? —preguntó ella horrorizada al mirar todo aquel caos.
—Tengo mi propio sistema —contestó Nick, algo distraído por la camiseta empapada de ella.
_____ siguió su mirada y, sonrojándose como nunca, tiró de la tela mojada para despegársela de los pechos. Pero ya se los había visto antes, en el baño.
«Dios, y cómo la he visto.» Hasta entonces, Nick no sabía si era rubia natural. No sabía lo rosados y suaves que eran sus pechos, y tampoco que eran más grandes de lo que parecían.
Eran perfectos para él.
Sacudió la cabeza, consciente de que tenía que concentrarse y conseguir sacarla de allí.
—Nicholas, esto no es ningún sistema. Es más bien la ausencia total de uno.
—Sí, no es tan perfecto como el que tú has aplicado a las muestras de champú. En eso te doy la razón. —No le había pasado por alto la precisión con que las había colocado.
El trastorno que sufría _____ convertía el desorden de él en una especie de infierno para ella. Cade iba a tener que hablarle sobre ello y convencerla de que tenía que relajarse un poco.
Centrado ya en lo importante, cogió una camiseta negra que tenía tirada por allí y una cazadora de piel. Vio una botella de cerveza demoníaca.
—Cógela. —La lanzó hacia _____ sin mirar, pero no oyó que cayera al suelo. —Toma, otro envío. —Esta vez, le lanzó el móvil, que funcionaba vía satélite, y ella volvió a cogerlo al vuelo. Sus reflejos de valquiria estaban aflorando a la perfección. Luego cogió su espada y un saco de dormir, y se volvió hacia la joven.
Ella lo miró asombrada antes de observar de nuevo la cerveza.
—¿Estas son las provisiones por las que hemos tenido que pararnos aquí? ¿El veinte por ciento de tu equipaje es alcohol?
—Tienes razón. El veinte por ciento es demasiado poco...
Notando un cambio en el aire, Nick le lanzó a _____ el saco de dormir y desenfundó la espada.
En medio de una nube de humo apareció Rók con una espada ensangrentada en la mano.
_____ dio un salto hacia atrás, pero Rók bajó el arma y la recorrió de arriba abajo con la mirada.
—¿Le has puesto una camiseta mojada y has conseguido que te lleve la bolsa? —le preguntó a Nick sin apartar la vista de la chica. —Maldición, Nick, me gusta tu estilo.
Este respondió en demoníaco:
—No sabe que es mía, pero se hará una idea cuando te arranque la yugular por mirarla de ese modo.
—Ya lo pillo —contestó Rók en el mismo idioma. —Tienes a un montón de chupasangres esperándote en la calle. Y a dos de ellos muertos en la casa.
Nick enfundó la espada.
—Por suerte, tenemos una ruta alternativa.
—¿Vas a reunirte con Rydstrom? —Al ver que él asentía, continuó: —Buena suerte, pues. Disfruta de ella mientras puedas.
—¿Vas a quedarte para distraer a nuestros invitados o vas a volver a desaparecer cuando más te necesito?
Rók era uno de sus mejores luchadores, pero desaparecía más a menudo que cualquier otro demonio que Nick hubiera conocido jamás.
—AYS —contestó, encogiéndose de hombros, citando las siglas de «ama y señora». —¿Qué le vamos a hacer?
—No sé, Rók. —Los demonios de humo como aquél establecían vínculos temporales cada vez que mantenían relaciones sexuales. El pacto permitía que la otra parte pudiera reclamar la presencia del demonio a voluntad mientras duraba dicho vínculo. Y, entonces, él desaparecía de donde estuviera para presentarse frente a la persona que lo había llamado. —Podrías probar la abstinencia durante un tiempo.
—¿Hay algo más que quieres que haga? No sé, algo que sea factible, por ejemplo.
—Captura a uno de esos vampiros para interrogarlo. Sigue la pista que obtengas y descubre quién diablos ha ordenado esto. Y con el resto de los hombres, acaba con lo que quede de la Orden de los Demonaeus.
—Ningún problema.
Nick cogió a _____ de la mano y tiró de ella hacia el garaje.
Rók soltó un silbido de admiración al ver el trasero de la muchacha, que quedaba tan a la vista.
—Por lo que veo, el que ahora tiene una AYS eres tú —comentó, abandonando el demoníaco.
Nick se quitó la cazadora con movimientos bruscos y la colocó sobre los hombros de _____. A continuación, le mostró los colmillos a Rók, y éste soltó una carcajada.
—¿Quién era ése? —preguntó Holly con las mejillas sonrosadas.
—Rók, un demonio de humo. Es uno de los mercenarios que trabajan para mí. Un fugitivo. Dos dimensiones lo buscan para cortarle la cabeza. —Nick le cogió los bultos. —Y, como puedes ver, está muerto de preocupación.
Dentro del garaje sólo había un vehículo disponible. Al parecer, Rydstrom había cogido su coche «de diario», un impresionante Mercedes McLaren. Y Nick se había cargado su querido todo-terreno.
Sólo quedaba la niña de los ojos de su hermano, que Nick y Rók tenían terminantemente prohibido conducir. «Situación desesperada, Rydstrom...»
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Abril 1st 2011, 12:52

Nueva lectora Smile me encanto tu novela! S I G U E L A ~ besitos!

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El es mi V I D A ~
Al igual que sus hermosos hermanos (L'

Mi web novela *-* Mine and Dangerous HOT
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MensajeTema: Re: Deseos al Anochecer (Nick y tú) Hot (Adaptación)   Hoy a las 06:42

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