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 A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)

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twoworldscollide
Vecina De Los Jonas!


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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 28th 2011, 17:40

CAPÍTULO 29 - ACLARACIONES


-NARRA LIZ-

Otro día más en la cárcel. Odiaba tener que ir al colegio ahora que tenía cosas mucho más importantes que hacer, como acompañar a Joe a todos los lugares a los que tuviera que ir. Abrí los ojos cuando el despertador sonó atronador, aún medio adormilada. Con un suspiro, salté de la cama y corrí a abrir las ventanas. Me encantaba sentir el olor de la mañana, la suave luz del sol acariciando mi piel…

Tenía que darme prisa si quería llegar a tiempo. Suerte que me duché antes de acostarme… corrí a cepillarme los dientes, lavarme la cara, peinarme y volví a vestirme. Justo entonces, sonó mi móvil. ¡Era un mensaje de Joe!

"Espero que tengas un buen día, princesa. Nada más abrir los ojos esta mañana, he pensado en ti, ¿cómo lo haces? Te quiero -Joe"

Sonriendo, tecleé rápidamente una respuesta.

"No sabes lo que daría por poder fugarme y estar contigo. ¿Cómo lo haces tú, que estás hasta en mis sueños? Yo también te quiero -Liz"

Salí corriendo de casa, cerrando la puerta con llave. Como siempre, mis padres habían salido más temprano que yo. Justo cuando andaba deprisa hacia mi punto de encuentro con April antes de entrar en clase, mi móvil empezó a sonar.

-Yo soy así, me gusta estar en todas partes -me dijo Joe en cuanto descolgué.

-Buenos días a ti también -le dije, fingiendo estar molesta.

-Muy buenos días, princesa -contestó -¿qué estás haciendo que se te oye medio ahogada?

-Caminar deprisa -contesté entre dientes -llego tarde y April me espera. ¿Y tú?

-Estoy en el ascensor. Creo que Kev y Nick ya están abajo desayunando…

-¿Hoy tienen la entrevista, no? -pregunté. Estaba a punto de llegar al parque en el que había quedado con April.

-Sí, dentro de… una hora -pareció alarmarse -Liz, tengo que dejarte. Si no me doy prisa, son capaces de asesinarme y meterse conmigo por llegar tarde.

-No te preocupes, creo que April va a fusilarme -ya la veía de lejos, con cara malhumorada.

Nos despedimos con un beso y colgamos.

-Ya era hora -gruñó April al verme llegar. Sin esperar a que retomara el aliento, echó a andar hacia el colegio. No tuve más remedio que seguirla.

-Lo siento, me he entretenido un poco -a pesar de todo, sonreía. -¿y esa cara?

-Me ha llamado Nick -dijo radiante.

-A mi también me ha llamado Joe -le informé, contenta. -Hoy tienen esa entrevista… lástima que sea por la mañana y en directo.

-¿No hay ninguna forma de que la podamos ver? -preguntó ella.

-Sí, hay una, pero no vas a querer -le dije.

-Pruébame.

-No vamos al colegio -ella abrió los ojos, un poco escandalizada -déjame acabar. Tenemos una hora hasta que empiece el programa, así que nos pasamos a toda pastilla por Starbucks, cargamos unos cuantos frappuccinos y tarta de chocolate y luego nos vamos a mi casa. Mis padres están trabajando y no llegarán hasta esta noche.

April se quedó en silencio.

-Tienes tantas ganas como yo de saber si dirán algo sobre nosotras en la entrevista o si actuarán como si no pasara nada -la pinché. Ella se mordía el labio, pensando.

-Que le den al colegio. Vámonos -dijo, decidida.

Echamos a correr en dirección contraria, rumbo a la libertad. No habría cárcel ese día para nosotras.

-NARRA APRIL-

Puede que me hubiera costado un poco decidirme, pero estaba segura de que era una de las mejores decisiones que había tomado. Mientras Liz pedía los frappuccinos, yo le envié un mensaje rápidamente a Matt, para que les dijera algo a los profesores por nosotras.

"Emergencia femenina. Liz y yo no vamos a ir hoy a clase, así que tendrás que decir que seguimos de viaje. ¿Lo harás por nosotras? ¡Por favor! ¿Nos vemos esta tarde? -April"

Casi al segundo, recibí su respuesta.

"Claro, haré lo que sea por mi Aprilita y mi Lizzie. No creas que te libras tan fácilmente. Esta tarde me planto en tu casa y me lo explicas todo -Matt"

¿Aprilita? Sólo me llamaba así cuando estábamos juntos y ahora se me hacía muy raro leerlo otra vez.

-April, sal del trance, que llegamos tarde -me dijo Liz, sacudiéndome para que volviera al mundo real.

Cuando llegamos a su casa, nos sentamos en los cómodos sofás, enfrente de su pantalla gigante. Estaba a punto de empezar y nosotras estábamos histéricas.

-¡Ay, pero míralo qué guapo! -gritó Liz cuando los chicos salieron. Parecía mentira que apenas un día antes hubiéramos estado con ellos…

Las dos nos quedamos tomadas de la mano, apretando la mano de la otra, demasiado histéricas. Siempre que los veíamos y estábamos juntas, nos tomábamos la mano y presionábamos con fuerza. Quizá eso tenía que parar.

De pronto, salió la foto de Joe morreándose con Liz en el aparcamiento del Four Seasons. Ella dejó escapar un grito.

-Fuck! -gritó. Joe se había quedado completamente en blanco, y Nick y Kev lo miraban sin saber qué hacer, si reírse o ponerse serios también.

-¿Es tu nueva novia? -le preguntó la presentadora a Joe -cuéntanos cosas sobre ella.

Casi creí escuchar los latidos del corazón de Liz, que estaba a mi lado. La miré de reojo, comprobando que respiraba.

-Pues… esto… ella es una chica magnífica -dijo Joe -a la que le gusta mucho el morado.

Liz abrió la boca, en shock. ¿Una chica magnífica a la que le gusta mucho el morado? ¿Qué tipo de descripción era esa? Ellen, la presentadora, pareció pensar lo mismo, porque siguió insistiendo en la identidad de la chica de morado.

-Está bien, es una información muy valiosa -dijo sarcásticamente Ellen -¿la conoces desde hace mucho?

-Más o menos -contestó Joe -lo suficiente como para saber que es la adecuada.

Esa fue la gota que colmó el vaso. Liz se escurrió del sofá, cayendo al suelo, inmóvil. Asustada, di un salto para ver si estaba bien. Le di la vuelta para mirarla a la cara. No parecía estar demasiado mal. Una sonrisa de oreja a oreja invadía su rostro, y tenía la mirada perdida en algún punto. Ni siquiera cuando le pasé la mano por delante reaccionó, sólo se limitaba a balbucear en voz baja "la adecuada, soy la adecuada" una y otra vez.

Sin embargo, algo nos llamó la atención a las dos, provocando que nos giráramos escandalizadas hacia la pantalla: los e-mails.

Escuchamos con atención cada odiosa palabra, sintiendo repugnancia por dentro.

-Danielle -murmuré yo, por lo bajo. Liz se levantó de pronto.

-¿QUÉ? -gritó ofendida -¿cómo se atreve a hacerle eso a Kevin? ¿Cómo se atreve a tan siquiera mencionar a sus hermanos? ¿Cómo se atreve a mencionarnos a nosotras?

Las caras de los chicos eran un poema. Kevin miraba preocupado entre el público, como si estuviera buscando a alguien. Nick y Joe se miraban sin saber qué hacer… por fin, la presentadora habló.

-¿Tienen algo que decir sobre esto? -dijo Ellen.

-No, creo que no -respondió Nick, tranquilo. A pesar de que el ambiente estaba tenso, él sabía cómo manejar a un presentador impertinente.

-Ellen, no sabía que ahora aceptabas e-mails de extraños -dijo Joe, directo.

-No lo hago, Joe. Simplemente me ha llegado este y me ha dejado un poco conmocionada. ¿Lo que cuenta es real? -preguntó. Los chicos mantuvieron silencio, sin saber qué hacer.

-Pues, de hecho sí -contestó por fin Kevin. Entre el público se oyeron voces asombradas -estoy empezando a tener una relación seria con una persona, al igual que mis hermanos.

Liz y yo nos miramos. Kevin estaba siendo muy valiente para admitir todo eso en un programa de televisión en directo.

-Entonces, ¿crees que vale la pena seguir con tu persona especial, Kevin? Al fin y al cabo, ella ha sido la que ha enviado esto -dijo Ellen.

-Permíteme decirte que te equivocas -dijo Kev, decidido -estoy completamente seguro de que ella no ha sido.

-Pero, ¿quién más puede haber sabido esto? -preguntó -¿quizá sus personas especiales? -miró a Joe y a Nick. ¿Se refería a nosotras? ¿Liz y yo traicionando de alguna manera a nuestros sueños? Nunca.

-No lo creo, Ellen -dijo Joe -Mi persona especial, como tú la llamas, es de fiar. Además, no maneja demasiado bien la tecnología.

Liz soltó un grito ofendido, pero luego se rió.

-Lo mismo digo -corroboró Nick -la mía tampoco ha sido.

-Ellen, quizá deberías investigar un poco quién puede haberte enviado eso -dijo Kev.

-Es posible, pero a mi lo que me interesa es saber si es verdad que -releyó el e-mail en busca de alguna parte interesante -¿es verdad que te han acariciado las pecas, Kevin?

-Es el nuevo hobbie de su chica -dijo Joe, quitándole importancia al asunto. El público se rió. Siempre se reían con los chistes del mediano.

-Está bien -siguió Ellen -y Joe, ¿has dejado a tu exnovia por esta chica nueva, la de morado?

-Pues verás, Ellen, esto es muy gracioso. Ella no era mi novia antes, por lo cual no puede ser mi ex de ninguna manera. De hecho…

Se quedó callado un momento, pensando. Al parecer, telepatía de hermanos, porque los tres parecieron dar con la solución. Y quién sabe, puede que Nick y yo hubiéramos desarrollado telepatía también porque de pronto me vino la respuesta a la mente. Le di un puñetazo a Liz y nos miramos ojipláticas.

-¡Sophie! -exclamamos las dos a la vez.

-¡La muy hija de una langosta! -dijo Liz -cuando la pille le arranco uno a uno los pelos del bigote.

-Chicos, nuestro tiempo se va -dijo Ellen -pero de verdad espero que algún día vengan a presentarnos a "sus personas especiales".

Los chicos sonrieron, dándole las gracias por todo y salieron veloces del plató. Liz agarró su teléfono, veloz como el rayo.

-¿Qué haces? -le pregunté.

-Voy a llamar a Joseph -contestó distraída. -Quiero saber qué pasa.

Me callé y esperé paciente, mientras sonaba. Liz puso el altavoz, para que yo también oyera lo que hablaban.

-¡Qué rápida! -dijo Joe. -¿No tendrías que estar en el colegio?

-No hemos ido. Teníamos que hacer algo más importante -le contestó ella -pero a lo que iba, ¿quién ha sido la culpable de todo esto?

-Tengo mis sospechas -contestó Joe. -Porque Kev está seguro de que no ha sido Danielle.

-Nosotras pensamos lo mismo -dije yo, uniéndome a la conversación.

-Sí, de eso estamos seguros -se oyó a Nick.

-Sólo tengo que encontrarla y pedirle que me lo explique. Tendría que estar aquí -dijo Kev.

-¿Cómo? -preguntó Liz. Estaba tan confusa como yo.

-Danielle estaba entre el público. Hoy ha venido a nuestro hotel y ha arreglado las cosas con Kev, así que no creo que sea ella -explicó Joe. -Ahora Kev la está buscando para hablar con ella.

-Ah -murmuramos nosotras.

-¿Qué les ha parecido la entrevista? -preguntó Joe.

-Pueeees… -me quedé pensando. Increíble.

-Ha sido… especial -dijo Liz.

Mi móvil vibró de repente. Un mensaje.

"Ha sido más que especial. Ha sido un mensaje… codificado. Eres la adecuada -Nick"

Sonreí.

"No te quepa duda de eso. Gracias por aclararlo. Te quiero, ¿lo sabías? -April"

Intenté concentrarme en la conversación que mantenían Joe y Liz ahora, pero se me hizo imposible. Era la adecuada…

"Lo sabía. Te llamo cuando llegue a Los Ángeles. ¿Podrás venir? -Nick"

De pronto me acordé de eso. ¡Iba a venir!

"Por supuesto. Estaré en la ciudad toda la tarde… creo que cogeré un autobús después de comer. ¿Tú y yo solos? -April"

Me alarmé de repente. ¿Qué me ponía?

"Desde luego. Te llamo en cuanto aterrice. Te quiero -Nick"

Sonriendo, guardé el móvil. Aún era temprano, así que podía estar un buen rato con Liz, hablando y decidiendo qué ponerme. Justo en ese momento, se estaba despidiendo de Joe.

-¿Qué vas a hacer esta tarde? -preguntó ella.

-Tengo algo que arreglar -murmuró Joseph, misterioso. Pude ver como Liz se mordía el labio.

-Entonces, ¿hablamos esta noche? -dijo Liz.

-Por supuesto -aseguró Joe -te quiero, princesa.

Y colgó sin darle tiempo a despedirse. Liz se quedó un rato con el móvil en la oreja, y las mejillas encendidas. Tendría que acostumbrarse ya…

-Verás, esta tarde voy a ir… a un sitio -le dije. No sabía cómo había quedado con Joe, y tampoco quería restregarle por la cara que iba a quedar con Nick.

Pareció conformarse con mi vago comentario, porque en seguida me dejó en libertad. Fui a mi casa, comí, me arreglé, cogí dinero y dejé una nota a mi madre diciéndole que me iba a Los Ángeles "de compras" y volvería tarde.

Cuando llegué a la estación de autobuses mi móvil empezó a sonar. Era Matt. ¡Mierda, se me había olvidado que le había dicho que quedaríamos esa tarde!

-Hola Matt -contesté al rato.

-Aprilita, ¿dónde demonios estás? -dijo, no demasiado enfadado -estoy llamando al timbre de tu casa y no me abres.

-Es que verás… no estoy en casa -le dije mientras pensaba qué excusa poner.

-¿Cómo que no? -preguntó confundido -¿no habíamos quedado en que me lo ibas a contar todo sobre tu problema femenino de esta mañana?

-Sí, pero… me ha surgido algo en Los Ángeles -solté de carrerilla.

-¿Te vas a la ciudad, sola? -se alarmó.

-No… es que es eso: no voy sola -intenté que se diera cuenta.

-¿Has quedado con Jack? -preguntó, sospechando. Estaba claro ya, ¿no? Por lo menos no sabía que "Jack" era Nick Jonas.

-Ehh… te tengo que dejar, Matt. Mi autobús acaba de llegar -y colgué.

Me senté en mi asiento con ventana, soltando un suspiro. Estaba decidida a no pensar en Matt durante todo el trayecto, no darle vueltas al asunto. ¿Qué pasaría cuando se enterara de que Jack era Nick? Nuestro nuevo intento de ser amigos se iría al traste, porque no habría sido lo suficientemente sincera con él. Cerré los ojos y subí la música en mi iPod a tope.

Al cabo de un rato, mi móvil volvió a zumbar. Esta vez era un mensaje de Nick.

"Acabo de aterrizar. Voy a ver dónde han dejado mi coche y estaré en un rato en el hotel Sheraton. Te espero en el Starbucks que hay justo enfrente. Tengo ganas de verte. -Nick"

Le contesté rápidamente y volví a intentar relajarme. Aún me quedaba un trozo de camino.

-NARRA KEVIN-

Tras la entrevista, mi corazón no dejó de bombear enfurecido y mi cabeza le daba mil vueltas a lo mismo, una y otra vez. Iba a volverme loco si no la encontraba pronto. Recorrí todo el plató de televisión buscando entre las caras de la gente, buscando sus ojos… pero Danielle no estaba. Decidí llamarla.

-¿Dónde estás? Necesito hablar contigo -le dije en cuanto descolgó. Ella estuvo callada unos instantes.

-Kevin, no he sido yo -murmuró con voz llorosa.

-Ya lo sé, cariño -intenté calmarla -necesito estar contigo ahora mismo. Dime dónde estás.

-En tu camerino -contestó.

-No te muevas de allí.

¿Cómo se me había podido pasar ese lugar? Abofeteándome mentalmente corrí hacia allí, necesitado de sus ojos. Cuando entré, ella estaba sentada en el suelo, abrazada a sus rodillas.

-Dani… -le dije.

-Lo siento muchísimo -murmuró, mirándome y rompiendo a llorar desconsolada. Rápidamente, me senté a su lado, pasándole el brazo alrededor de su espalda, intentando reconfortarla.

-Tranquilízate y explícamelo todo, por favor -le pedí, apartando el pelo que caía desordenado sobre su cara. Tenía los ojos hinchados por haber estado llorando, pero aún así, ejercían ese efecto hipnotizante en mi.

-Verás… no sé como ha pasado esto -murmuró.

-¿Hay alguien más que sepa todo lo que ha ocurrido estos días entre nosotros? -pregunté, intentando desenredar el problema.

-No… ni siquiera me dio tiempo a contarle nada a mi madre. Salí corriendo nada más llegar, cogiendo sólo un poco de ropa y cosas necesarias…

Danielle abrió los ojos de pronto, como si se hubiera dado cuenta de algo. Rápidamente, hurgó en sus vaqueros, sacando el móvil y marcando un número.

-¿Mamá? Sí, todo va bien… ¿ha ido alguien a casa? -escuchó la respuesta y asintió -¿y ayer?… vale, ya está claro. No, tranquila, mamá, todo va… mejor. Un beso.

Colgó, quedándose callada durante unos instantes.

-¿Qué…? -pregunté perdido.

-No le conté nada a mi madre… ni siquiera que había peleado con Sophie. Ella no sabe que los conocí a ustedes en Disney, sólo se imagina que estaba así por un chico, un chico anónimo.

Creí ir entendiendo algo… más o menos.

-Mamá me ha dicho que anoche, justo después de irme, Sophie fue a casa -contuve el aliento -. Ella le dijo que yo no estaba, pero Soph insistió en entrar un momento en mi cuarto, porque tenía que recoger una cosa suya que necesitaba con urgencia. Mi madre confía en Sophie, Kevin, piensa que es mi mejor amiga…

-¿Sophie entró en tu habitación sin estar tú? -pregunté.

-Sí… y debió de encontrar… -bajó la cabeza, avergonzada -mi diario.

Ahora todo encajaba.

-¿Lo apuntaste todo allí? -pregunté interesado. Una lágrima se le escapó.

-Cuando volvía en el avión, mi mundo se había derrumbado. Pensé que nunca volvería a estar contigo, así que apunté con todo detalle las cosas que habíamos hecho en mi diario, como una manera de no dejarlo escapar, para no olvidarme de nada. Creí que si lo tenía todo ahí escrito, cuando te echara de menos sólo tendría que leerlo para volver a sentirme cerca de ti…

-No vas a necesitar escribirlo más, Danielle, porque vamos a estar juntos -le aseguré, acariciándole la cara y acercándome para darle un beso.

-Pero ahora ella tiene mi diario, Kev -murmuró.

-Lo recuperaremos -dije secamente -no te preocupes por eso.

-Pero te he causado un gran problema -argumentó -eso ha sido en directo.

-No me importa -le dije -tarde o temprano se iba a saber que estaba con alguien.

-Pero, ¿y si…?

-¿Puedes dejar de poner excusas y dejarme darte un beso? -la corté.

Ella sonrió, un poco más relajada. No pasaba nada, no importaba que todo el mundo supiera que ahora una chica se dedicaba a repasar con sus dedos mis pecas, o que me colé en una cocina a media noche. Todo eso valía la pena, porque estaba con ella, estaba con Danielle.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 28th 2011, 19:23

siiiguuueelaa ♥ me encaanto el cap!! arrggg qe van a hacer con sophie! y danielle y keviin♥ ayy no los amoo! jjaajaja me encaantee tu nove, la amoo!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 30th 2011, 12:29

Ya volvi...!!! I am come back!, es que yo estaba de viaje y bueh no tenia oportunidad de comentar asi que siguela! Yo soy fiel lectora! ESO TE LO JURO! Siguela que tu nove es E S P E C T A C U L A R<3 *.*
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 30th 2011, 17:02

Como te odio Sophie es una maldita
como se atreve a hacer algo tan
bajo que a caso no conoce los valores
o que aaaah la quiero ahorcar -.-

por otra parte dejame te digo que ame
cada uno de los capítulos te quedaron
bellísimos me muero por leer mas

Ah y soy constante porque amo tu nove Smile
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twoworldscollide
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 31st 2011, 19:34

CAPÍTULO 30 - EL SEDUCTOR

-NARRA JOE-

Tarde libre, ¡genial! Cada uno había hecho sus planes: Nick iba a ver a April, Kev y Danielle pensaban ir al cine y a dar un paseo y yo… bueno, tendría que haber ido a ver Liz, pero algo me lo impedía.

Ya habíamos aterrizado todos en Los Ángeles, de manera que ahora era cuando nos separábamos. Kev y Dann desaparecieron en el instante en que dejamos las maletas en casa, y Nick ya nos había dado esquinazo en el aeropuerto. Poniendo de excusa que no me encontraba demasiado bien, escapé hacia mi cuarto, para poder tumbarme y pensar.

¿Por qué no iba corriendo a buscarla? Necesitaba abrazarla, decirle que la quería, que no quería que se separara de mi pasara lo que pasara… pero de alguna manera, sentía que no podía mirarla ahora a la cara. Al fin y al cabo, todos los líos en los que nos habíamos metido eran culpa mía. Me incorporé demasiado rápido en la cama, decidido: iba a buscar a Sophie. Saqué el móvil de mi bolsillo, buscando su número.

-¿Sophie? -pregunté cuando descolgó.

-Hola Joe -contestó secamente.

-No quiero ir con rodeos, ¿dónde estás?

-Vaya, qué educado eres, Joe Jonas -dijo irónicamente -sí, ya que lo preguntas estoy bien… ¿y tú?

-Perdona, preciosa. Es sólo que necesito verte.

-NARRA APRIL-

Seguía esperando a Nick sentada en un cómodo sofá del Starbucks, agarrada a un cappucino gigante. Me había enviado un mensaje diciendo que tardaría un poco más de lo previsto, así que no presté mucha atención cuando alguien se sentó en el sofá enfrente mío.

-¡Por fin! -dijo un chico -no sabes cuánto me ha costado encontrarte…

Levanté la cabeza, esperando encontrarme con esa sonrisa tímida de Nick, pero en vez de eso, me topé con los fríos ojos negros de Matt. ¿Qué estaba haciendo allí?

-¿Matt? -pregunté sorprendida.

-Como habías escapado tan de repente, he venido a buscarte. En serio, me he recorrido unos 4 Starbucks antes que este…

-¿Cómo sabías que estaría en uno? -pregunté, aún más perpleja.

-Sé que te encantan, así que supuse que habrías quedado en uno con Jack. Por cierto, -levantó la cabeza, buscando entre la gente -¿dónde está? ¿Ha ido al baño o algo así?

-No, sólo se retrasa un poco -murmuré -En serio, Matt, esto era una cita privada -intenté que se diera cuenta de que sobraba.

-Aprilita, no pensarás que voy a dejarte salir con alguien a quien ni siquiera conozco, ¿no? -contestó él, acomodándose aún más en el sofá.

Mis instintos asesinos empezaron a dispararse. ¿Cómo se atrevía a poner condiciones? ¿Cómo se atrevía a tan siquiera volver a hablarme después de dejarme tirada hacía casi un año?

-Yo creo que con quien salga no es tu problema -repliqué, duramente.

-Pues déjame decirte que te equivocas -contestó él -sí es mi problema, porque me importas.

Me quedé muda. Sin saber qué hacer, me limité a mirar por el ventanal, que daba a la calle, deseando con todas mis fuerzas que Nick apareciera.

-¿Te siguen gustando los Jonas Brothers? -preguntó Matt para romper el hielo. -Recuerdo que yo te regalé su primer CD.

Asentí con la cabeza, muerta de la vergüenza. Si tú supieras…

-Son cada vez mejores -contesté, orgullosa.

-Si tú lo dices… ¿cómo se llamaba aquel que te gustaba? ¿Nick?

-Ajá -estaba segura de que a estas alturas mi cara estaba tan roja como un tomate. Bajé la cabeza, centrándome en mi taza de café.

-April… -empezó a decir. No quería levantar la mirada, no quería ver sus ojos, demasiado intimidantes -te he echado de menos.

¿Porqué tenía que decir eso? ¿Porqué había tenido que volver ahora que yo ya estaba bien?

-Matt, he superado lo tuyo -dije, armándome de valor -no quiero que…

Me corté al ver aparcar delante de la puerta un Mustang. El Mustang de Nick. Y era él quien lo conducía. Iba perfecto, como siempre. El pelo rizado despeinado por el viento que se colaba por las ventanillas, la camiseta blanca de manga corta marca de la casa y vaqueros. Simple, pero impresionante. Creí que me desmayaría cuando se recolocó el pelo y se puso las gafas de sol.

Sin decir una sola palabra, me levanté del sofá, dejando a Matt solo y aturdido, y corrí hacia fuera del local. Necesitaba darle un abrazo. Cuando estuve cerca de él, me tiré a sus brazos, sin importarme que hubiera gente alrededor. Nick era muy fácil de reconocer y mucho más si llevaba el coche… pero, ¿qué más daba?

-Tenía ganas de tenerte así de cerca otra vez -murmuró él en mi oído. Sonreí sobre su hombro.

-Y yo -me separé de él un momento, inspeccionando el terreno. Parecía de buen humor, así que me atreví a darle un tímido beso. Él sonrió cuando me aparté, besándome él esta vez.

-¿Te estás planteando enamorar a muchas más así vestido? -le pregunté, colgando de su cuello.

-¿Muchas más? Entonces, ¿tú estás enamorada? -preguntó quitándose las gafas, clavando su mirada en la mía.

-Qué va… -dije sarcásticamente -sólo estoy contigo para pasar el rato.

Me aparté de él, para quedar justo enfrente. No podía describir cómo me sentía cuando lo tenía cerca, mis pulsos se aceleraban, la respiración se me entrecortaba…

-¡Ey, Aprilita! -gritó Matt, acercándose hacia nosotros. ¡Mierda, me había olvidado de él! Nick lo miró con mala cara.

-¿Aprilita? -murmuró en voz baja con repugnancia, de forma que sólo le pude oír yo. Me encogí de hombros, exasperada mientras Nick se escondía otra vez tras sus gafas de sol.

-Hola, Matt -contesté cansina.

-Creo que no conozco a tu amigo -dijo, pasándome la mano por la cintura y aproximándome hacia sí. No pude hacer demasiado para impedirlo, y Nick hizo una mueca, creando una forma rara con su boca.

-Bueno, de algo así estábamos hablando ahora -dijo.

-En realidad -me aparté de Matt para acercarme a Nick, entrelazando mis dedos con los suyos -no es mi amigo…

-Soy su novio -completó Nick la frase por mí, quitándose las gafas de sol otra vez. Matt abrió los ojos, sorprendido.

-¿Eres Nick Jonas? -preguntó, completamente pasmado.

-¡Shh, no tan alto! -le pidió Nicholas. Matt cerró la boca, por fin.

-Ah, pues… ¡encantado de conocerte! -le tendió la mano, que Nick estrechó educadamente.

-Aprilita… ¿pero Jack? -preguntó, aún un poco descolocado.

-Jack es Nick -le aclaré. A continuación le eché una mirada significativa. Si no se callaba ya, iba a estrangularle.

-¿Cómo se conocieron? -preguntó Matt, interesado. Nick seguía mirándolo de arriba abajo, completamente serio.

-Es una larga historia -presionó con fuerza mi mano. Indirecta captada.

-Eh… esto… Matt, tenemos que irnos -anuncié. Él nos miró, primero a mi, luego a nuestras manos entrelazadas, a continuación a Nick y por último de nuevo a las manos.

-Hasta luego -dijo Nick, sin ni tan siquiera darle tiempo a reaccionar. Se dio la vuelta sin soltarme, abriéndome la puerta de su coche. Luego, lo rodeó sin mirar a Matt, que seguía parado mirando la escena, y se sentó en su asiento. Hasta que no arrancó el coche y estuvimos a unas calles de distancia, no dijo nada.

-¿Él era el complemento de vestuario de hoy? -preguntó divertido, sin apartar la vista de la carretera.

-No… se ha auto-invitado -contesté nerviosa -no debí haberle dicho que iba a venir a Los Ángeles.

-No pasa nada -dijo Nick -ya te ha dejado en paz.

-Por hoy -completé.

-bueno, dejemos de hablar de él. No se lo merece -decía Nick -cuéntame qué tal tu día.

-Pues ha mejorado hace un rato.

-Uhm, me pregunto porqué…

Los dos nos reímos. Me sentía a gusto con él, sin ningún tipo de presión. Ahora conducíamos por una zona desierta, de esas en las que la carretera parece no tener fin y te sientes solo en el mundo, sin nadie a tu alrededor. Bajé la ventanilla, dejando entrar el aire caliente de fuera, despeinándome… sin que me importara. Luego, di un salto para ir a los asientos traseros, que eran para mi sola.

-Miedo me das ahí detrás -dijo Nick. Me puse roja. Al parecer, se acordaba del momento "deseos".

-Tranquilo, que hoy me portaré bien -prometí, sin estar demasiado segura.

-No, si a mi me da igual -aclaró. Yo me reí, volviendo a mi asiento delantero.

-¿Dónde vamos? ¿Me estás raptando? -pregunté sonriente.

-¿Acaso te importaría?

-¡Qué va! Sería la chica más feliz del mundo…

Nick soltó una carcajada, cogiéndome de la mano tiernamente.

-Ya lo verás.

-NARRA KEVIN-

-¿No deberíamos ir a hablar con Sophie? -me preguntó Danielle, justo antes de que aterrizáramos en Los Ángeles.

-No creo que se merezca tanta atención -le contesté.

-Pero, ella tiene mi diario y puede seguir utilizándolo en nuestra contra.

-No creo que pueda hacer nada más -la tranquilicé. Ella parecía más convencida -además, esta tarde tú y yo tenemos una cita a solas.

-Vaya, señor Jonas, ¿qué vamos a hacer? -se interesó, sonriente.

-Quién sabe…

-NARRA JOE-

El mundo es un pañuelo. Sophie me dijo que estaba en Los Ángeles también, en uno de los hoteles de lujo que tanto le gustaban a ella. Tras colgar, me duché y vestí, nervioso por volver a verla a solas.

-¿Tardarás mucho? -preguntó mi madre, antes de que saliera de casa.

-No lo sé -contesté vagamente.

Salté al asiento de mi coche, poniendo en marcha el motor, deseando estar en la carretera con el aire golpeándome la cara para poder aclarar mis ideas. Por fin, llegué al hotel de Sophie y, tratando de no ser visto, llegué a su habitación.

Ella no tardó en abrirme; al parecer, había sacado la artillería pesada: camisón rosa de raso, demasiado sexy para por la tarde y el pelo rubio suelto, perfectamente alisado.

-Joseph Adam Jonas -dijo ella, echándome un rápido vistazo -nunca creí que me volverías a llamar.

Utilicé mi sonrisa seductora; necesitaba ganar esa partida.

-Bueno, digamos que la vida da muchas vueltas -contesté. -¿Puedo pasar?

Sin decir una palabra, Sophie se apartó de la puerta, dejándome el camino libre. Armándome de valor, entré con paso firme, recorriendo la habitación con la mirada. Nada, no había suerte.

-¿Y bien? Te has cansado ya de esa niña, ¿no es así? -preguntó, cerrando la puerta y acercándose a mi… quizá demasiado. Traté de mantener la calma.

-Simplemente… necesitaba verte -esquivé su abrazo, fingiendo interesarme por la vista desde su ventana. Ella se quedó parada, con la mirada clavada en mi nuca.

-¿Así, de repente? -dijo, incrédula. Ahora tenía que sacar mis armas de actor, así que me giré, intentando una sonrisa misteriosa.

-¿Por qué no me enseñas tu dormitorio? -le dije, quizá demasiado directo.

Tras el shock que eso supuso para ella, me hizo un gesto con la mano y giró hacia su derecha, adentrándose en otra habitación. La seguí sin decir nada.

Sophie se sentó en la cama, acomodándose y sin dejar de mirarme. Siempre había estado muy segura de sí misma… Centrándome en mi misión, hice un repaso detallado de la estancia, buscando lo que había ido a buscar… sin éxito, otra vez. Decidí jugarme todas las cartas.

-Sabes, aún no me puedo creer que esa estúpida de Danielle escribiera todo eso en un diario -le dije, sentándome a su lado, apartándole el pelo de la cara. Pude ver en sus ojos que se ponía nerviosa.

-Pues… ella siempre lo apunta todo y… no sé, pensé que eso también -contestó, sin poder mantener la mirada. Ya casi la tenía. Apoyé mi mano en su rodilla, acariciando su piel descubierta.

-Debe de estar todo muy detallado, ¿no? -le pregunté, sin dejar de mirarla a los ojos. Bingo. Se estremeció ante el contacto de mi mano, que iba subiendo por su pierna.

-Un… un poco -contestó. Sonreí. Estaba siendo demasiado fácil.

-La verdad, me gustaría saber qué tal se comporta mi hermano mayor con las chicas -susurré. Aparté mi mano de su pierna para acercarla a su cara, acariciándola con delicadeza.

-Bueno, puedes leerlo si quieres…

Sophie se apartó un poco de mi, inclinándose para alcanzar el cajón de la mesa que había al lado de la cama. ¡Premio! Temblorosa, sacó un pequeño cuaderno de piel: el diario de Danielle. Sonreí. Había sido demasiado fácil.

-Quizá te interese la parte final, en la que cuenta cómo se conocieron y todo eso -añadió ella, en voz baja.

Cuando por fin tuve el diario en mis manos, lo agarré con fuerza. ¿Debía irme ya? Todo había ocurrido con tanta facilidad que me había quedado con ganas de más. ¿Y si jugaba un rato más? Lo cierto era que me lo estaba pasando bastante bien… Decidí jugar.

-Quizá luego -murmuré, apartando el cuaderno dejándolo sobre los pies de la cama -¿has pensado mucho en mi?

Ella bajó la mirada, al parecer muy nerviosa. Me encantaba producir ese efecto en las chicas… y ella estaba siendo una presa fácil.

-Un… un poco, Joe -contestó con voz baja. Luego, volvió la Sophie segura de sí misma. Levantó la mirada, demasiado fría para mi gusto -¿y tú?

Con disimulo, alcancé el diario, agarrándolo con fuerza. Después, súbitamente, me aparté de ella, poniéndome de pie.

-Pues… no mucho, la verdad -contesté duramente. Ella pareció descolocada.

-Pero, ¿y esto? ¿a qué han venido tu llamada y tus ganas de verme? -preguntó acelerada.

Como respuesta, balanceé el diario, mi nuevo trofeo de caza. Aún me faltaba la última parte de mi misión: la retirada.

-¡Seré tonta! Sólo has vuelto a por el estúpido cuaderno -entendió ella. Se levantó, hecha una furia. Parecía a punto de llorar -Joe, te quiero, ¿cuándo lo vas a entender? Tienes que darte cuenta de que esa niñita no se merece estar contigo. Si he hecho todo esto ha sido por ti.

-¿Por mi? -pregunté, incrédulo -¿nos has puesto a mis hermanos y a mi en ridículo delante de millones de personas porque me quieres?

-Sí, Joe -lloriqueó.

-Es una forma un tanto rara de demostrar amor, Sophie -espeté. Di media vuelta, decidido a salir de aquella habitación. Sin embargo, ella me agarró del brazo.

-Joe, sólo tú haces que me estremezca cuando me acaricias… sólo sé que es contigo con quien quiero estar… cuando es por ti, actúo sin pensar, sin importarme las consecuencias.

-Sophie… no quiero estar contigo. Estoy harto de ti y de tus dramas -dije deshaciéndome de su agarre. -No te vuelvas a meter con mi familia -la avisé, serio -y sí, eso incluye a Danielle, April y Liz… sobretodo Liz. Mantente alejada de ella.

Su cara cambió a una expresión de respeto, quizá asustada. O puede que intimidada.

Suspirando, abrí la puerta, sin ni siquiera mirar atrás.

Adiós Sophie, adiós dramas, adiós dolores de cabeza.

Hola Liz, hola mundo de hadas, hola labios de fresa.

-NARRA LIZ-

Bueno, Joe podía no querer verme esa tarde, pero yo sí iba a verle a él. Después de una sesión de paz y tranquilidad, seguida de un poco de comilona de chocolate, me encerré en mi cuarto, decidida a repasar todos los videos que encontrara de Joe y sus hermanos. Ahora que era para mi sola, tenía que saber lo máximo posible de él.

Creía que había visto todos sus videos, pero al parecer me equivocaba porque encontré muchos que ni sabía que existían. De hecho, estuve a punto de asfixiarme de la risa con uno… Sin esperarlo, sonó mi móvil con el tono de llamada de Joe.

-Hola, aquí corazón solitario Liz, ¿qué desea? -contesté rápidamente. Oí unas carcajadas desde el otro lado de la línea.

-¿Siempre contestas así al teléfono? -preguntó Joseph.

-Qué va, sólo cuando mi novio me deja tirada una tarde que tiene libre -dije, más en serio que en broma.

-Créeme: era algo importante -murmuró.

-Si, ya claro… -dije incrédula.

-Va, no seas tonta -me pidió, burlón -apaga el ordenador, ya.

Di un respingo. ¿Cómo sabía que estaba encendido?

-Joe… ¿qué? -murmuré. Él colgó.

-¿Prefieres verme en un ordenador antes que en persona?

Me giré de repente. ¡Joe estaba en mi habitación! ¿Cómo había entrado? ¿Quién le había abierto la puerta?

-El portero tiene todas las llaves, ¿no es cierto? -respondió, leyendo mi pensamiento. Estaba apoyado en el marco de la puerta, como una visión, demasiado perfecto.

-¡Qué mala es la seguridad en este edificio! -exclamé, apagando el ordenador y corriendo enfrente suyo.

-¿Y te quejas de eso? -preguntó, con la ceja levantada.

-Para nada -lo agarré del cuello, aproximándome a él para besarle, tiernamente. Él me rodeó la cintura.

-Te he echado de menos -dijo.

-Y yo -contesté. Luego caí en algo -¿dónde ha estado usted, señorito?

Joe hurgó en su bolsillo, sacando un pequeño cuaderno de piel. ¿Un diario? ¡El diario de Danielle!

-¿Has ido a ver a Sophie? -pregunté escandalizada.

-Sigo siendo irresistible -alardeó él. -No ha podido negarse a dármelo.

-¿Has usado tus técnicas infalibles?

-Soy un seductor -dijo poniendo su sonrisa perfecta.

-Pero, Joe… -estaba un poco preocupada. ¿Había pasado algo que yo necesitara saber?

-Tranquila, todo ha sido sin rebasar el límite. Yo soy sólo tuyo.

Más tranquila, me eché a su cuello, necesitada de sus labios. No iba a salir vivo de aquel cuarto.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 31st 2011, 19:56

CAPÍTULO 31 – INVITACIÓN


-NARRA KEVIN-

Justo cuando frené delante del edificio, en mi móvil sonó un aviso de mensaje.

-No te muevas -le dije a Danielle, a mi lado. Ella me miró con cara extrañada, pero me hizo caso.

Bajé del coche, con tiempo para leer el mensaje sin que ella se diera cuenta.

"Asunto arreglado. El diario es mío… sigo siendo irresistible -Joe"

Sonreí. Al parecer, las cosas iban bien otra vez. Pensé en regalarle algún detalle a Joe cuando le volviera a ver… se lo había ganado. Soltando un suspiro de alivio, me dirigí a abrirle la puerta a Dann.

-Ya creía que te habías olvidado de mi -dijo ella, tomándome la mano.

-Qué va… es que eran buenas noticias -alzó la ceja, curiosa -Sophie ya no tiene tu diario.

-¿Cómo? -preguntó Danielle.

-Digamos que uno de mis hombres se ha encargado de eso -dije, misterioso.

A continuación, cerré el coche con el mando a distancia y agarré a Danielle de la cintura, dirigiéndonos al gran escaparate.

-Diría que no quiero saberlo, pero sí quiero -dijo ella. -¿Cómo has conseguido que esa arpía te lo devolviera?

-Está bien, te lo contaré… pero es un secreto -la aparté un poco del camino -: Joe aún es un seductor.

Ella puso los ojos en blanco, riéndose.

-¿Así que has utilizado a tu hermano como carnada? -preguntó.

-Bueno, él se ofreció a hacerlo… y… -traté de disculparme. Como respuesta, se lanzó a mi cuello, dándome un beso.

-Muchas gracias… a los dos -dijo sinceramente.

-No hay de qué, señorita. Lo haré más a menudo si esta es mi recompensa.

Con una carcajada, me apartó de nuevo, recomponiéndose.

-¿Y bien? -preguntó -¿qué hacemos aquí?

Delante de nosotros se alzaba uno de los mayores centros comerciales de la zona, con un montón de tiendas impresionantes.

-Verás, pensaba decírtelo más tarde, pero creo que ya es hora -dije.

-Ahora es cuando me dices que odias como me visto y que me llevas de compras para renovar mi armario, como en Pretty Woman -intentó adivinar ella. Solté unas carcajadas.

-No. Ahora es cuando te invito a venir conmigo a una entrega de premios… la semana que viene. Y quiero elegirte un vestido para que los dejes a todos boquiabiertos.

Lo dije rapidamente, temiendo que dijera que no. Si venía, era como admitir en público que tenía pareja, y que iba en serio… la reconocerían por la calle, y quien sabe, puede que su vida cambiara. Al ver que no reaccionaba, apreté un poco su mano, intentando que dijera algo.

-Ehh… ¿contigo? ¿en público? -preguntó.

-Sí… entiendo que no quieras, porque eso puede hacer que tu vida cambie un poco… al menos la gente puede tratarte de forma diferente…

-¡Cállate! -dijo, poniendo su mano sobre mis labios -¡Claro que quiero ir contigo!

Volvió a colgarse de mi cuello, dándome un beso demasiado corto. Se separó rápidamente al ver que una chica se acercaba a nosotras.

-Perdona, -dijo la desconocida. Al parecer, era la más valiente de su grupo, que esperaba a unos pasos de distancia, cuchicheando -¿eres Kevin Jonas?

Parecía muerta de la vergüenza, pero yo sabía cuál iba a ser su reacción cuando le dijera que sí, que yo era él: gritos, saltos y puede que algún intento de abrazo.

-Si te digo que sí, ¿actuarás con calma? -le susurré. Danielle intentó contenerse las risas -en serio, estoy con mi novia dando un pequeño paseo y no quisiera tener que volverme a casa porque un montón de paparazzi deciden perseguirnos.

La chica asintió, tragando saliva.

-Sí, soy Kevin -tendí mi mano -encantado de conocerte. ¿Cómo te llamas?

Al parecer, entró en shock porque sus ojos se abrieron como platos, y agarró mi mano temblando.

-Soy… soy Alice -contestó -no sabes cómo me alegro de conocerte.

-Lo mismo digo -sonreí. Así daba gusto -en fin, ¿puedo hacer algo por ti?

-¿Podrías… podrías hacerte una foto con mis amigas y conmigo? -se atrevió a decir -¿Por favor?

Miré a Danielle, significativamente.

-Sí, claro. Yo se las tomo… ¿quién tiene la cámara? -dijo. Rápidamente, una de las chicas del grupo se acercó con la suya.

-Muchas gracias, Kevin -dijeron todas cuando acabamos -¡Saluda a tus hermanos de nuestra parte!

Cuando Danielle y yo entramos en el centro comercial, dejando al grupo atrás, ella seguía sin dejar de mirarme.

-Eres increíble -dijo.

-¿Porqué? -pregunté, descolocado.

-Te comportas con total normalidad, aún no te he visto hacer algo de súper-estrella -explicó Dani -y tratas a los demás… como si fueran como tú.

-Son como yo -le dije, sonriente -: personas.

-Y he aquí, lo que más me gusta de ti -dijo, frenando en seco.

-Creí que eran mis pecas lo que más te gustaba de mi -pasé mis brazos por su cintura.

-Es una de las muchas cosas -contestó. Ahora la besé yo… para luego tener que separarme. Demasiada gente.

-Venga, señorita. Tenemos que buscarte un vestido para la gala.

-NARRA APRIL-

-Me da la sensación de que no sabes adónde vamos -le dije a Nick, tras un buen rato conduciendo.

-Claro que sé adónde vamos…

Parecía seguro, sin dejar de mirar a la carretera, con sus gafas de sol que impedían que leyera su mirada. De cualquier forma, me daba igual perderme con él.

-Aquí es -dio un volantazo, girando hacia la derecha, saliéndose de la carretera para adentrarse en la arena. Estábamos en el culo del mundo… literalmente.

-Nick… ¿qué? -pregunté.

-¿No te gustan las sorpresas? -dijo, misterioso. Frenó el coche y bajó, dejándome sin saber qué hacer. No tardó demasiado en venir a abrirme la puerta.

-Mucho… pero esto es muy raro.

Él se apoyó en el coche y levantó la cabeza, mirando el cielo, azul y despejado.

-Si buscas estrellas, siento darte la mala noticia de que sólo salen por la noche -le dije.

-¿No me digas? -contestó, sonriendo -Debe de estar a punto…

¿A punto de qué? Estaba hecha un lío, así que me apoyé a su lado, mirando el cielo también… sin embargo, sólo veía pasar águilas volando y cosas así. De todas formas, me daba igual. Estábamos solos… aunque quizá demasiado. De pronto, escuché el ruido de una avioneta. ¿Por esta zona desierta, avionetas?

La busqué con la mirada, hasta dar con ella, casi encima de nosotros. Aún había suficiente luz como para verlas, ya que eran las 6 de la tarde. Nick dio un respingo, soltando un gritito de alegría.

-¡Por fin! -miró su enorme reloj de muñeca -aunque son bastante puntuales…

-Nick, ¿puedes explicarme ya lo que…? -pregunté, aún más confundida que antes.

-Tú calla y mira -de un salto, se encaramó al coche, tendiéndome la mano para que le acompañara.

-Señor misterioso… -gruñí. Me moría de la curiosidad y él lo sabía, así que se limitó a sonreír.

-Ahora, atenta -me dijo. La avioneta estaba casi encima nuestro, cuando de repente, empezó a… ¿escribir algo en el cielo?

-¡Nicholas! -dije, alternando la mirada entre el mensaje que aparecía en el cielo, y en él.

-Creí que te gustaría -murmuró él. Levanté la cabeza, atenta a lo que iba escribiéndose con una especie de humo.

"Te quiero. ¿Quieres venir conmigo?"

Tras completar el mensaje, la avioneta salió veloz de allí, dejándonos de nuevo solos y en silencio. Creo que entré en shock.

-Sí -dije, mirando fijamente a Nick a los ojos.

-Pero ni siquiera sabes adónde -contestó él, riéndose.

-No me importa… donde sea, pero contigo.

Se acercó, apartándome el pelo de la cara y mirándome intensamente.

-A una entrega de premios, la semana que viene… como… mi novia -dijo.

-Desde luego que sí -contesté. Sonriendo, me besó delicadamente, para luego, quizá, dejarse llevar demasiado.

Ya no era un beso tímido ni de esos que te dejan con ganas de más, sino que se podía notar desesperación irradiando de sus labios.

-Parece que hace años que no te besaba -susurró Nick.

-Ya me he dado cuenta… -puso su mano en mi cara, acariciándome.

-Intenta besarme más a menudo.

Dicho y hecho. Me lancé sobre él, demasiado impetuosa. Gracias a mi movimiento, los dos nos caímos del capó del Mustang y acabamos en el suelo del desierto, rodando. De alguna forma, Nick quedó sobre mi en una posición no muy decente.

-Esto… perdona -se disculpó él, tratando de no aplastarme.

-¿Estás loco? Nunca me pidas disculpas por algo que no me molesta en absoluto.

Nick compuso una de sus muchas sonrisas matadoras, volviendo a besarme delicadamente.

Casi me podía sentir volando, en una nube… hasta que una idea me golpeó de lleno: ¿qué hora era? Habíamos pasado un buen rato desde que la avioneta había hecho aparición, ya que nos habíamos dejado llevar un poco en el suelo, dando vueltas y abrazándonos.

-Ehm… Nick, ¿qué hora es? -le pregunté. No quería que pensara que quería irme, pero si llegaba tarde a casa, mi madre me mataría. Además, tenía algo que hacer.

-Las ocho -contestó él, tras mirar su enorme reloj. -¿tienes prisa?

-Si fuera por mi, tú sabes que yo me quedaría contigo para siempre, pero si no estoy en casa a una hora decente, mi madre me decapita -dije, rápidamente. -Y hhe pensado que…

Me callé. No estaba muy segura de si le parecería bien lo que estaba a punto de proponerle.

-¿Qué has pensado? -preguntó él, curioso.

-Pues, que… que ya es hora de que mi madre te conozca -tartamudeé.

Abrió un poco los ojos, quizá sorprendido por lo que le pedía. ¿No era tan raro, no? Al fin y al cabo, yo ya conocía a sus padres.

-¿Estás segura de eso? -preguntó Nick. Se levantó, tendiéndome la mano para ayudarme a hacer lo mismo. Luego, empezó a sacudirse el polvo de su ropa.

-Desde luego que sí. Pero, si tú no quieres no pasa nada -me apresuré a decir -es sólo que, mi madre tarde o temprano se enterará de que estamos juntos… y me gustaría poder contárselo yo misma.

-Me parece bien -contestó sonriente. -Para mi será un honor poder conocer a tu madre -se acercó de repente, susurrándome al oído -así podré felicitarla por la hija tan estupenda que tiene.

Me puse roja como un tomate, seguro, porque sentí mucho calor en los mofletes.

-¿Cuándo quieres que vaya a tu casa? -me preguntó.

-Eh… ¿mañana? -sugerí -o cuando puedas, señorito ocupado…

-Mañana -me besó, como sellando el pacto. Luego, corrió hacia el coche, abriéndome la puerta -¡dispóngase a embarcar, señorita!

Sacudiendo la cabeza, dejándole por imposible, subí al Mustang.

-NARRA LIZ-

Mi habitación nunca había presenciado algo como lo que estaba pasando. Estaba segura de que mi cama nunca había soportado el peso de dos personas haciendo lo que Joe y yo estábamos haciendo. Al menos, no en la realidad.

Él había estado muchas veces allí, pero en mi imaginación… y en mis pósters, que cubrían un buen trozo. De hecho, era un poco surrealista, porque tenía a un Joe besándome el cuello tiernamente y a otro mirándome provocador desde la pared.

Pero esta vez era real. El beso en el cuello era real y el Joe que estaba encima de mí, también. Sin querer, solté una carcajada. Él levantó la cabeza, mirándome extrañado.

-¿Va todo bien? -preguntó -¿Qué es tan gracioso?

-Sólo estaba pensando en cuantos dobles tienes -contesté. Él echó un vistazo a la habitación, dando con su foto gigante.

-Es cierto -dijo -soy impotente… ¿o era omnipresente?

Me eché a reír mucho más. Sí, sobre todo impotente… pues cualquiera lo diría, porque todas las fans conocíamos a "Big Joe".

-Omnipresente, Joseph -le corregí -Impotente significa que… bueno, que la sangre no te llega al cerebro -dije avergonzada.

Él se rió, dando un salto de la cama.

-Como sea -hizo un gesto con la mano, quitándole importancia. Luego se acercó a su réplica colgada en la pared, adoptando la misma postura -creo que he crecido.

Se colocó a su lado, posando igual que en la foto. Era cierto, en realidad era más alto… y guapo, si era posible. Yo le miraba divertida desde la cama.

-Esta foto no me hace justicia -dijo Joe, analizándola detalladamente. Se paró justo en la zona en la que "Big Joe" residía -¿sólo eso? ¡Já!

Me dolía la barriga de tanto reírme, pero ese comentario me hizo saltar.

-¡Oye! ¿cómo que sólo eso? -pregunté ofendida. -Nada de "sólo". Desde mi punto de vista, es un buen uso del espacio.

Ahí estábamos los dos, en mi cuarto, discutiendo sobre el tamaño de "Big Joe".

-Supongo que eso es un cumplido, así que muchas gracias, pequeña galleta.

¿Galleta? ¿GALLETA?

-¿Porqué "Galleta"? -pregunté nerviosa. ¡Mierda, se había enterado!

Con una sonrisa, se acercó a una foto que estaba colgada en una de las paredes. ¡Demasiado comprometedor! Sin decir nada, la cogió para examinarla a fondo. Luego, me la enseñó.

-Haz el favor de leer lo que pone aquí -me dijo, señalándome el pie de foto. Yo sabía MUY BIEN lo que ponía, pero lo leí en voz alta, tartamudeando.

-Quiero ser esa galletita -recité. Joe estalló en carcajadas. Y no era para menos.

Aún podía acordarme de ese momento: al ver una foto en la que Joe sujetaba una galleta mordisqueada por él, lo único que se me pasó por la mente fue eso, "QUIERO SER ESA GALLETITA". Y claro, April se dedicó a escribirlo y colgarlo en mi pared.

-No sabía que tenías aspiraciones tan elevadas, señorita galleta -dijo Joe, aún sin aire por la risa.

Y ahí estaba yo, acorralada entre Joe y la pared. Casi habría preferido una espada y una pared… bueno, quizá no. El color rojo de mi cara empezó a subir.

-Si lo que querías era que te diera un mordisco, sólo tenías que pedirlo -me susurró Joe al oído con una voz fatalmente sexy. ¡Ay, ahora era cuando me entraba el tembleque de piernas! -no sólo le doy mordiscos a las galletas, ¿sabes?

Directo como un rayo, se lanzó a mi cuello, dándome breves besos, dejándome una especie de escozor a su paso. ¿Escozor? Puede que no, pero calor sí, mucha. Subiendo por mi mandíbula, sin dejar de rozar mi piel con sus labios, llegó a mi boca, entreteniéndose quizá demasiado. Sin esperármelo, me dio un pequeño mordisco, cariñoso y a la vez intenso. Abrí los ojos, completamente desprevenida.

El corazón me latía con fuerza, amenazando con salirse. Tenía miedo de hablar, por si acaso decía algo que lo echara atrás o estropeara el momento. Sin embargo, tenía que saber su opinión.

-¿No piensas que estoy loca y que doy miedo? -le pregunté, sin valor para mirarle a los ojos. Él me levantó la cara, sujetándome por la barbilla.

-Pienso que estás loca, y que das miedo -repitió. Me puse seria, pero él continuó mirándome -me das miedo, porque me gustas demasiado. Y lo de que estás loca… bueno, asúmelo.

Sonreí, pletórica. Joe no me veía como una fan loca a pesar de haber visto mi rara colección de cosas Jonas, a pesar de haberme visto con un bigote, de haberme pillado viendo videos suyos y riéndome como una histérica; yo, galleta, le gustaba a Joseph Adam Jonas.

-No soy la única loca de esta habitación -le dije, ya preparada para la lucha.

-¿Insinúas que estoy loco? -preguntó él.

-Sí -me lancé a su cuello, dirigiéndolo hacia la cama, dejándolo tumbado e indefenso. Joe se me quedó mirando desde allí, como retándome a hacer algo. Él sabía que siempre me echaba atrás por alguna razón, pero ahora estábamos solos, en mi habitación, con un sitio cómodo… y con muchas ganas de devorarnos el uno al otro.

-Hay algo que sobra -dije en voz alta. Joe frunció el ceño, sin saber de qué hablaba.

¡Oh, pero yo sí sabía muy bien lo que iba a hacer! Había soñado con ello incontables veces. Sin miedo, busqué el borde de su camiseta, tirando hacia arriba, buscando su pecho descubierto. Joe ayudó un poco, sacando los brazos por las mangas rápidamente.

-Soy el mayor, así que debería tomar las riendas, ¿no crees? -murmuró él. Si eso era lo que quería…

Levanté los brazos, como dándole pie a que se deshiciera de mi camiseta. Estaba dispuesta a todo. Por primera vez en mucho tiempo, estaba segura de ello.

-¿Estás segura? -preguntó él, antes de tirar hacia arriba. Asentí, mordiéndome el labio nerviosa. Sacó mi camiseta con mucha facilidad, tirándola a alguna parte insignificante de mi habitación.

Nos quedamos los dos mirándonos, frente a frente, sin tocarnos… hasta que se me hizo incontrolable el impulso de recorrer su pecho con mis dedos. Él puso las manos en mis caderas, acercándome hacia sí casi violentamente. ¿Y si se daba cuenta de que estaba temblando?

-¿Estás bien? -susurró en mi oído. No quería hablar, seguro que mi garganta sólo habría sido capaz de emitir un gritito sofocado. En vez de eso, deslicé mi mano por el borde de su pantalón arrastrándolo a la cama, un sitio más cómodo para nosotros, tumbándonos el uno al lado del otro.

-Mal paso -gruñó Joe. Tras esto, saltó encima de mi, besándome casi toda la cara, haciendo breves pero importantes visitas a mis labios, que no le decían que no.

Mientras que mis manos se paseaban por su espalda a sus anchas, Joe se tomó la libertad de llevar sus besos un poco más allá, bajando por mi cuello, provocándome cosquillas y a la vez nervios. Enredé mis dedos entre su pelo rizado, cerrando los ojos. Ambos llevábamos aún los pantalones, pero algo me decía que no tardarían en desaparecer del camino.

Me dieron ganas de gritar cuando Joe se alejó de mi. De pronto, había dejado de tocarme y se había tumbado a mi lado, mirándome fijamente a los ojos. Seguramente, mi cara era de extrañeza, ya que no tenía ni idea de qué era lo que estaba haciendo.

-¿Pasa algo? -pregunté. Él sonrió tiernamente.

-Soy muy afortunado -dijo, revolviéndome el pelo. Luego, sus labios se dirigieron a los míos, mientras que su mano hacía otra ruta: desde el cuello hasta mi ombligo. Con delicadeza, pero a la vez torpeza. Al fin y al cabo, esto era nuevo tanto para él como para mi.

Estaba decidida a dejarme llevar, a ir hasta el final…

-¡Lizzie, cariño! Ya estoy en casa -gritó una voz desde la entrada de casa. Me erguí rápidamente, tirando casi a Joe de la cama. Aunque él también había levantado la cabeza al oír la voz de mi madre, y miraba la puerta de mi habitación, completamente petrificado.

-¿Estás en tu habitación? -preguntó mi madre, ya más cerca. Mi primer impulso fue empujar a Joe de la cama, tirándolo al suelo.

-Recoge… tu… camiseta -susurré, vocalizando exageradamente para que me entendiera. Él me hizo caso y rápidamente te hizo con ella.

-¿Qué hago? -preguntó Joseph, intentando taparse como podía. Se oyeron unos golpes en la puerta.

-Liz, ¿estás ahí? -me gritó mamá desde fuera de la habitación. -¿Has muerto? No oigo música…

¿Que si he muerto? Puede que físicamente no, pero cerebralmente sí.

-¡Ponte la camiseta, ya! -le susurré a Joe. Apresuradamente, metió los brazos por las mangas y se intentó asear como pudo. Traté de ponerme la camiseta rápidamente, pero mi madre ya estaba abriendo la puerta.

-Liz, ¿porqué no me contestabas? -preguntó mamá cuando entró. Qué raro, no había dicho nada de… ¿Joe?

Me giré para mirar adonde segundos antes había estado él de pie, con la expresión de un animalillo deslumbrado por los faros de un coche en la carretera… pero no estaba.

-Ehh… es que no te he oído, mamá -contesté, acercándome rápidamente a ella para darle un beso. No quería que entrara demasiado en mi habitación, porque dondequiera que Joe estuviera, ella lo descubriría si lo hacía.

No pude evitarlo. Podía oler el caos. Mi madre se empeñó en entrar y sentarse a tener una pequeña charla. Rezando para que Joe hubiera sido listo y se hubiera metido debajo de la cama, fui a sentarme fingiendo estar despreocupada en el borde de la cama.

-¡Oh! -exclamó mamá al llegar al otro extremo de la habitación. Se quedó mirando el suelo, un poco impactada.

-Muy buenas noches -oí la voz de Joe desde allí abajo.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 1st 2011, 11:16

ah??? ¿?¿?¿? Suspect siguela! liz digo sr galleta controlate que iva a pasar algo que no debia pasar talvez podia y tenia pero no debia pasar! no era el momento adecuadp! nick un guapo, valiente, enojon y un tierno que adoro*.* tiste y kev! es kev es HERMOSO! Love!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 1st 2011, 20:42

JAJAJAJA noo! te pasaste! :'D jaja me encaanto el caap! nuunca puuedo dejarme de reeir co joe & liz! jajaj juuuro qe amo tu nove yy tienees qe seguuirla juju
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 5th 2011, 16:54

CAPÍTULO 32 - PREPARATIVOS

-NARRA JOE-

capturado en plena acción por la madre de Liz. Perfecto. Me había empujado fuera de la cama, y traté como pude de meterme debajo, pero algo me lo impedía. Habían unas cajas que cerraban el paso. Así, me pegué al borde de la cama, rezando para que a la madre de Liz no se le ocurriera entrar en la habitación a hacer un repaso detallado…

No tuve suerte.

-¡Oh! -exclamó su madre mirándome totalmente extrañada. Claro, no todos los días te encuentras a un chico en el suelo de la habitación de tu hija adolescente.

-Muy buenas noches -la saludé, intentando ser lo más normal posible.

Ella parecía seguir en estado de shock, ya que estaba con la boca abierta y los ojos como platos, alternando la mirada entre su hija y yo.

-Ehh… mamá, este… este es Joe -dijo Liz, como pudo. Me levanté del suelo, arreglándome la camiseta, sonriendo. Tenía que causarle buena impresión a mi futura suegra.

-¿Joe? -balbuceó la madre. Ahora, me miró minuciosamente, para luego perderse entre los pósters que cubrían la habitación de su hija. Parecía estar comprobando algo -¿ése Joe?

Señaló una de las fotos.

-Así es -asentí, tendiéndole la mano -Joe Jonas, señora. ¿Cómo está usted?

Al parecer la madre era de reacciones incluso más lentas que la hija, porque se quedó mirando mi mano, como si no se creyera lo que estaba viendo.

-Ehh… muy bien, gracias -dijo saliendo del trance y estrechándome la mano -¿Y se puede saber qué hace Joe Jonas en tu cuarto a estas horas, Liz?

Ella se sonrojó, sin saber dónde meterse. Empezó a balbucear sin sentido, permitiéndome casi escuchar sus neuronas trabajando en una escusa creíble.

-Verá, he venido porque quería invitar a su hija a una entrega de premios a la que mis hermanos y yo tenemos que ir la semana que viene -aclaré, tomando las riendas de la situación. La madre de Liz me miró como si estuviera loco.

-Pero, ¿se conocen? -preguntó, totalmente confundida.

-Sí, mamá -contestó Liz, con la cabeza gacha y tremendamente roja.

-Pues, lo cierto es que… -me armé de valor. Ahora sí -quiero a su hija.

La madre de Liz abrió los ojos desmesuradamente, mientras que la hija se me quedó mirando escandalizada. Sin embargo, sonrió, ya un poco más tranquila.

-Sí, mamá -dijo -yo también lo quiero.

Traté de controlar las ganas de bailar claqué delante de mi futura suegra, más que nada porque no quería que me tomara por loco. Ella seguía mirándonos a ambos como si fuéramos extraterrestres. Por fin, suspiró, sacudiendo la cabeza.

-Jamás lo habría imaginado -dijo.

-¿El qué, mamá? -preguntó Liz, aproximándose a mi para tomarme de la mano.

-Que tanta obsesión al final tuviera una sorpresa -explicó su madre. Luego, sonrió amablemente -Eres un tipo con suerte, Joseph.

-Ya lo creo que sí -apreté la mano de Liz, más tranquilo. A partir de entonces, todo iba a ser más fácil.

-Entonces, ¿puedo ir a la entrega de premios con ellos? -preguntó Liz, sonriente.

-Claro que sí -dijo su madre. -Por cierto, Joe, ¿qué hacías en el suelo?

-Es que… se me había caído un lente de contacto -me apresuré a decir.

-¡Ah, es cierto, que tú llevas gafas! -exclamó la madre de Liz -pero no hace falta que lleves lentillas, Joseph. Las gafas te quedan bien también.

-Eso le digo yo, mamá -contestó Liz, aguantándose la risa.

-¿Te quedas a cenar, Joe? -preguntó su madre. ¿Tan tarde era? Miré el reloj. ¡Casi las 10 de la noche! Me extrañaba que nadie me hubiera llamado para gritarme que volviera a casa cuanto antes.

-Lo siento, pero tengo que irme ya. Mañana tenemos unas cosas que hacer…

-¿Van a preparar el nuevo álbum? Dime que sí, Joe… ¿puedo ir? -saltó Liz, nerviosa y emocionada de repente.

-Pues me temo que no, señorita -le dije -es alto secreto.

Liz puso cara triste, mientras que su madre se reía y salía de la habitación sacudiendo la cabeza. Cuando estaba seguro de que no nos veía ni oía, agarré a Liz por la cintura.

-¿Crees que ha ido bien? -le pregunté, nervioso.

-Desde luego que sí -contestó ella, sonriente. Estaba exultante -Te quiero, Joe.

Mi mente se quedó en blanco. Esa era la primera vez que me decía que me quería, al menos directamente. Mi corazón empezó a bombear con fuerza.

-Te quiero, Liz -le dije. Sentí como si un nudo se hubiera desatado en mi estómago -te quiero, muchísimo.

Sin decir una palabra, lanzó sus brazos alrededor de mi cuello, apretando con fuerza. Sin resistirme, le di un beso, feliz.

-NARRA NICK-

Al día siguiente iba a conocer a la madre de April y eso era importante. Conduje en silencio hasta su casa, aún bajo su atenta mirada.

-¿Pasa algo? -pregunté sin apartar la vista de la carretera. Estaba anocheciendo y las estrellas brillaban como guías en el cielo -¿Por qué me miras tanto?

-La perfección necesita ser observada -contestó April, sonriente -además, conduciendo estás muy sexy.

Sonreí, intentando no descontrolarme por sus comentarios. Yo intentaba mirarla lo menos posible mientras conducía, más que nada para no despistarme y perder el control del coche.

-Si no te callas voy a tener que amordazarte y dejarte en el asiento trasero -amenacé, intentando estar serio.

-No creo que te convenga mucho que esté detrás… -dijo ella -aún recuerdo lo que provoqué la última vez que fui ahí.

No hacía falta que me lo recordara. Los deseos. Ese momento se paseaba por mi mente durante casi las 24 horas del día. Intenté cambiar de tema.

-Entonces, ¿puedes venir conmigo a la entrega de premios? -le pregunté.

-Claro que sí -contestó. Por su voz, podía decir que estaba emocionada -Esto… sé que no es asunto mío, pero… ¿Liz y Danille van a ir?

-Joe y Kevin se iban a encargar hoy de invitarlas… así que supongo que cuando llegues a casa tendrás mil mensajes de voz de Liz, histérica.

-No es la única -murmuró.

-¿Estás nerviosa? -le pregunté.

-Un poco…. -contestó -¿aparecer en público contigo? Las cosas pueden cambiar mucho.

-Sólo si tú quieres -le dije -no tienes que venir obligada.

Me quedé serio de repente. Quería que viniera conmigo, la necesitaba en esos momentos. Lo pasaba bastante mal en esos sitios, porque no me gustaba ser el centro de atención, y si encima aparecíamos con el bombazo de que teníamos novia, iba a ser un caos.

-¿Estás loco? -exclamó ella -¡Desde luego que quiero ir! Pero será tu culpa si me encuentran muerta dentro de poco. Ya veo los titulares "Novia de una famosa estrella de la música asesinada por sus fans, celosas"

Dejé escapar unas carcajadas.

-Nuestras fans no son así -dije yo.

-Créeme: sí lo somos -me contradijo April -¿qué crees que le habría pasado a la lagarta que estuviera contigo antes que yo?

Seguí riéndome ante su comentario. Así que era celosa, ¿no?

-Eso no es justo -dije. Ella me miró extrañada -tú tienes a un pequeño perrito mejor amigo, que encima es tu ex novio, y yo no digo nada.

-¿Te preocupa Matt? -preguntó. Yo puse los ojos en blanco. -Nick, sabes que él no me importa lo más mínimo, ¿verdad?

Gruñí por lo bajo.

-Sé que por tu parte no hay nada, pero créeme, soy chico, sé lo que me digo. Él no quiere sólo tu amistad.

-¡Me importa un pepino lo que él quiera o no quiera! -exclamó. -Para mí, sólo hay una persona, y eres tú.

Puso su mano sobre la mía, que descansaba en el cambio de marchas. Lo solté, para poder entrelazar mis dedos con los suyos.

-Sin embargo, yo sí puedo estar celosa -le dije -tú estás rodeado de chicas guapas permanentemente.

-No seas ridícula -justo aparqué delante de su casa -ninguna de ellas es como tú.

-Ya, y puede que por eso te gusten -comentó, bajando la cabeza.

-¿Cuántas veces tengo que repetirlo? -susurré, provocando que me mirara a los ojos -te quiero a ti, a nadie más.

Con delicadeza, me aproximé a ella, dándole un beso breve en los labios. Luego, nos quedamos a sólo unos centímetros de distancia, respirando el uno del otro. No sabría decir quién de los dos era más tímido, pero algo cambiaba cuando estábamos juntos. A su lado, mi vergüenza desaparecía, podía mantener su mirada sin tener que esquivarla de vez en cuando. Y lo mismo pasaba con ella.

-Buenas noches -susurré, sacándola del trance. Ella suspiró, intentando resignarse.

-¿Un ratito más? -dijo sin moverse, sonriendo. ¿Cómo decirle que no? Yo tampoco quería que se fuera.

Así que, ahí estábamos: enfrente de su casa, con el motor y las luces apagadas, mirándonos el uno al otro en silencio. Casi no había luz, pero en realidad no importaba. Podía ver el brillo de sus ojos y sus labios perfilados en una sonrisa. Podía sentir sus dedos entrelazados con los míos… ¿Qué más podía pedir?

-¿Es un poco tarde, no? -dijo una voz, sobresaltándonos. Venía desde fuera del coche. Un tipo nos miraba a través de la ventanilla con una expresión de fastidio. Matt.

-¿Qué haces aquí? -gruñó April -¿te estás dedicando a perseguirme o qué?

Preferí mantenerme callado, limitándome a lanzarle al pesado mi peor mirada.

-Pues no, señorita orgullosa -contestó Matt. Se notaba en su voz que estaba resentido -he venido a traerte la chaqueta. Te la has dejado en el Starbucks antes, al salir corriendo para ir con… él.

Odié la forma en que dijo "él", como si fuera algo repugnante. Ya sabía que yo no le caía muy bien, pero eso era ir demasiado lejos. Torcí el gesto.

-"Él" tiene un nombre, Matt, y es mi novio -espetó April, seca -si quieres que tú y yo sigamos hablando vas a tener que aceptarlo.

Matt abrió los ojos, almacenando la información. Luego, mantuvo un segundo su mirada con la mía, para cambiarla rápidamente a la de April.

-Está bien, lo he captado -dijo con la cabeza gacha -Toma.

Le tendió la chaqueta a April a través de la ventanilla, ahora bajada, y echó a andar en otra dirección, perdiéndose por el final de la calle.

-Odio que se ponga así -suspiró April, hundiéndose en su asiento.

-Ya verás que se le pasa -intenté reconfortarla. En realidad, me importaba muy poco -tienes que entender que ahora se está dando cuenta del gran error que cometió al dejarte. ¿Te suena eso de "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde"?

April puso los ojos en blanco, sacudiendo la cabeza.

-Como si yo fuera una gran cosa que perder -murmuró.

-Cada vez que digas algo así, me negaré a besarte en una semana -dije. Sólo de pensarlo, me daban espasmos. No podría aguantar sin besarla más de 5 minutos.

-No podrás resistirte -dijo ella, sonriente de repente -sacaré mi as de la manga, y veremos cuanto tardas en lanzarte a mis labios.

Me reí, pensando en que tenía razón. No podría aguantar mucho. Volví a centrarme en la hora… demasiado tarde.

-Creo que es hora de irme -le dije -mañana tengo que levantarme temprano.

-El señorito ocupado ataca de nuevo -bromeó ella -¿qué tienes que hacer mañana? ¿alguna entrevista?

-No -dudé si decírselo o no -empezamos con el nuevo álbum.

April abrió la boca, completamente sorprendida.

-¿Puedo ir? Necesito saber cosas sobre ese CD. ¿Ya tienes alguna canción totalmente preparada? ¿Sobre qué son las canciones? ¡Llévame contigo mañana al estudio, por favor! Te prometo que estaré calladita sentada en un rincón, siempre y cuando pueda escucharlos…

-¡Para, para! -puse mi mano sobre su boca, tratando callarla. Había hecho mal en decírselo -No puedes venir… bueno, no sólo tú, es una norma. Las grabaciones son alto secreto.

-¡Pero Nick! -gruñó ella -¿qué ventajas tengo por ser tu novia?

-¿No te basta con esta? -le planté un beso repentino, dejándola más pasmada que antes. Traté que fuera uno de esos mortales, que hacen que dejes de pensar y pongas los cinco sentidos en él… y creo que lo conseguí.

Aproveché que la había dejado atontada, para bajar del coche rápidamente e ir a abrirle la puerta. Tenía que volver a casa antes de que su madre sospechara.

April apenas se opuso a que la sacara del coche, iba casi como un zombie. Uno muy gracioso, por cierto. Tenía la cara colorada, los labios aún en posición beso y los ojos abiertos como platos. Intenté contenerme la risa.

-Buenas noches -le dije, dándole un beso fugaz en la mejilla. Ella sacudió la mano, como si fuera un gracioso saludo, y luego dio media vuelta hacia el portal de su casa.

Cuando por fin entró en casa, sacudí la cabeza y empecé a reírme solo, en la oscuridad. Esta chica estaba loca.

-NARRA APRIL-

¿Qué había pasado? Llegué sin darme cuenta a la puerta de mi casa, intentando abrir con mis llaves, pero estas se negaban a entrar en la cerradura. No iba borracha, desde luego que no, simplemente algo me había causado una muerte cerebral.

-¿Se puede saber por qué no abres? -preguntó mi madre, abriendo la puerta incluso antes de que yo fuera capaz de hacerlo sola.

-Ehh… -balbuceé, sin saber que decir. En realidad… ¿sabía hablar?

-April, ¿has bebido? -preguntó mi madre, examinándome atentamente la cara, en busca de algún rastro acusatorio. Luego, se acercó a comprobarme el aliento.

Sacudí la cabeza enérgicamente. Por desgracia, eso era lo único que podía hacer, porque mi garganta se negaba a funcionar.

-Entra en casa, anda -dijo mi madre, apartándose para dejarme pasar. Sin decir nada, me arrastré al interior.

-¿Qué ha pasado? -preguntó mi abuela, apareciendo desde la cocina. Sonreí al verla. Si ella supiera…

-Buenas noches -murmuré, demasiado feliz. Sin darles ninguna explicación, me dirigí a mi cuarto, sonriendo de oreja a oreja. Había sido una de las mejores tardes de mi vida.

Al llegar a mi habitación, cerré la puerta, encendí la música y me dejé caer sobre la cama con los ojos cerrados. Nicholas y yo iríamos a una entrega de premios… juntos, como pareja. Ya podía visualizarnos a los dos, perfectamente vestidos, agarrados de la mano. En mi imaginación, Nick llevaba un traje de chaqueta y corbata…

Según se iba formando un lío en mi cabeza, traté de relajarme. Tenía que hacerlo, porque por lo contrario, no podría dormir en toda la noche, y al día siguiente tenía que ir a clase. Sin embargo, alguien llamó a la puerta.

-April, cariño -era mi abuela. Seguro que mi madre la había enviado como espía, para descubrir lo que me pasaba -¿puedo entrar?

-Claro que sí -grité, cambiando de postura. Ni siquiera me había cambiado de ropa…

-¿Estás bien? ¿Qué tal en Los Ángeles? -preguntó sentándose a mi lado. Se la veía preocupada, tratando de buscar algo en mi cara que explicara mi estado. Pero le iba a ser difícil, porque el único que estaba cambiado era mi corazón.

-Pues, lo cierto es que no estoy bien -murmuré, tocándome la frente, comprobando si estaba caliente -creo que me ha subido la fiebre.

-¿Quieres algo? ¿Te has enfriado? -preguntó ella.

-No… creo que se me pasará en un rato -esto era nuevo. Los besos de Nick provocaban que la fiebre me subiera. Perfecto. Se me escapó una sonrisa.

-Estás muy contenta últimamente -insinuó mi abuela, perspicaz -¿Tiene algo que ver con ese amigo tuyo que ha vuelto a la ciudad? ¿Matt, verdad?

Me puse seria de repente, soltando un gruñido bajo. ¿Yo estar así por Matt? ¡Já!

-No abuela, no es por él -dije decidida. Ella levantó la ceja, extrañada.

-Entonces, ¿has conocido a alguien y no me lo has contado?

-Puede ser -sonreí, misteriosa. Siempre se lo contaba todo a mi abuela, y ahora que teníamos un secreto se me hacía raro no poder hablarlo con ella. Pero pronto lo sabría, porque al día siguiente Nick iba a venir a hacer la presentación oficial… mi sonrisa se ensanchó más aún.

-¿Sabes que puedes contármelo, no? -dijo ella.

-Sí, abuela -le di un beso en la mejilla -todo a su debido tiempo. ¿Mamá y tú tienen algún plan para mañana por la tarde?

-No, creo que no -dijo pensativa -¿Va a pasar algo?

-Nunca se sabe -concluí.

Tras estar un rato comentando lo que había hecho durante el día, mi abuela salió de mi cuarto, dejándome tiempo para ducharme y ponerme el pijama. Ya me había metido en mi cama y había apagado las luces cuando el sonido de mi móvil me sobresaltó. Liz me estaba llamando.

-¿Qué quieres a estas horas? -pregunté, un poco molesta. Estaba a punto de quedarme dormida soñando con él…

-¡Es importante! -dijo ella, susurrando. Seguro que sus padres pensaban que estaba dormida -antes que nada, saluda a Danielle.

-¡Hola April! -oí la voz de la chica a través de la llamada.

-¿Están juntas? -pregunté extrañada.

-No, querida. Esto es una llamada de tres -explicó Liz. Vaya, qué moderna.

-¡Hola Dann! -dije yo. No estaba mal, las tres podíamos hablar a la vez…

-Vale, dejem los formalismos y al grano: tenemos una gala la semana que viene -se impuso Liz -¿quién está nerviosa?

-Yo. Casi no puedo ni tragar -dijo Danielle.

-Lo mismo digo -repetí.

-Vale, entonces el estado es general -continuó Liz -ahora el problema es: ¿qué nos ponemos?

-Queridas amigas, yo ya tengo mi vestido -dijo Danielle con aires de superioridad.

-¿Cómo? -exclamamos Liz y yo a la vez.

-Kev me ha llevado hoy de compras, y hemos encontrado el vestido perfecto… además de habernos dado unos besos de cine en los probadores -dijo ella.

-¡Oh dios mío! -exclamé yo. Danielle reía como una loca. Al parecer, se lo había pasado bien y las cosas volvían a ser igual que antes. Me alegré muchísimo.

-ok, pero ahora faltamos nosotras… ¿de qué color es tu vestido? -le preguntó Liz.

-Es azul cielo -dijo emocionada Danielle -llevaré una chaqueta negra a juego con unos zapatos… ¡Son preciosos!

-Ya veo -murmuró Liz.

-¿Puedo ir de verde? -pregunté, deseando que me dijeran que sí.

-¡Desde luego que sí! -exclamaron las dos.

-Liz, ¿y tú? -preguntó Dann.

-¿les parece bien de rosa claro? -dijo Liz.

-Definitivamente -grité emocionada -¿Vamos pasado mañana de compras? Danielle, ¿nos acompañas para aconsejarnos?

-Es que mañana vuelvo a Nueva York… tengo que hablar con mi madre porque… ¡quiero mudarme a Los Ángeles!

-¿Qué dices? -dijo Liz -¡Eso sería genial! ¡Nos podríamos ver casi todos los días!

-Ya, pero tengo que decidirlo primero.

-Está bien… -dije yo -Dann, ¿tu madre ya sabe lo de Kev?

-La mía ya conoce a Joe -soltó Liz, dejándome en estado de shock.

-¿Cómo? -gritamos Danielle y yo -¡Cuéntanos todo ya!

Liz nos contó cómo su madre había pillado a Joe en su cuarto, justo cuando él estaba en el suelo porque "se le había caído un lente de contacto"…

-¿Desde cuando lleva lentes? -la interrumpí -creía que sólo tenía las gafas…

-Eh… sí, tiene lente… sigo contándoles.

Sin interrumpirla de nuevo, nos informó de todo con detalle. Al parecer sus padres se habían tomado bastante bien la noticia… Recé para que mi madre reaccionara igual al día siguiente.

Estuvimos hablando casi 2 horas, sin dejar de reírnos. Cuando por fin colgué, recibí un mensaje.

"Llevas cinco mil años hablando por teléfono y no tengo línea para llamarte. Mañana quiero verte en el colegio. Tenemos que hablar -Matt"

El mensaje me tomó por sorpresa. ¿Hablar de qué? Dios, ahora no podría dormir. Intenté apartar eso de mi mente, centrándome en Nick. Tecleé rápidamente un mensaje.

"Eres un manipulador. ¿Ese último beso ha sido con el propósito de dejarme atontada? Lo has conseguido. Buenas noches, que sueñes con cosas bonitas -April"

Al rato, recibí su respuesta.

"Cuando me propongo algo, suelo conseguirlo. Ponte linda mañana. Buenas noches -Nick"

Sonreí, volviendo a cerrar los ojos. El día siguiente iba a ser un día movido…
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 5th 2011, 17:34

CAPÍTULO 33 – EL ATREVIDO


-NARRA NICK-


Dormí de un tirón, sin sobresaltos y, como siempre, sin acordarme de lo que había soñado. Sólo una cosa rondaba mi cabeza al abrir los ojos: aquella melodía que April me había enseñado hacía un tiempo. Y esa melodía, necesitaba una letra… pero no se me ocurría ninguna.

-¿Estás listo? -preguntó Joe, abriendo la puerta de mi habitación.

-¿Qué haces despierto tan pronto, Joseph? -le pregunté extrañado.

-No podía dormir -dijo, cerrando tras de sí la puerta -No paraba de darle vueltas a una canción durante toda la noche.

-Qué suerte… -murmuré, incorporándome en la cama -¿de qué va?

-Pues, es algo sencillo… habla de que has encontrado a alguien mejor, y que no echas de menos a la anterior.

-Uhm, ¿por qué me suena? -dije poniendo los ojos en blanco.

-Liz es mucho mejor -aseguró Joe -¡eh, me gusta ese título: Much Better!

-Sí, creo que puede funcionar… ¿tienes algo escrito? ¿Algo por lo que podamos empezar? -pregunté.

-¿Están trabajando en una canción sin mi? -dijo Kevin, irrumpiendo en la habitación.

-Sólo tratábamos de clarificar las ideas de Joe -me disculpé yo.

-Si ya, claro -nos reprochó el mayor -¿alguien me pone al día?

Iba a explicarle a Kevin que Joe quería escribir una canción sobre que Liz era mucho mejor que su anterior novia, Sophie… lo más seguro era que esa canción nos iba a dar muchos problemas. De repente, mamá entró en la habitación.

-¿Reunión ya, de buena mañana? -preguntó, al vernos a los tres juntos.

-Más o menos -dijo Joe. -Buenos días, mamá.

-Buenos días, cariño -contestó ella -¿Saben la hora que es? Tienen que estar en el estudio en media hora.

-Es cierto, no tardamos nada –dije yo.

-Desayunaremos de camino –añadió Joe, al ver la cara de preocupación de mi madre.

-¡Sí! Creo que hay un Starbucks de camino hacia el estudio –exclamó Kev, emocionado. Si algo le volvía loco, eso era el Starbucks. Podía oler uno a kilómetros.

-Está bien –cedió mamá – ¡pero dense prisa!

Tras unos segundos, todos salieron de mi habitación, dejándome un poco de espacio. Una ducha sonaba muy bien en esos momentos.

-NARRA LIZ-

Ya era de día. Y Joe no me había llamado. ¿Pasaría algo raro? Seguro que no quería ponerme más nerviosa de lo que estaba por todo el asunto del nuevo álbum y de la entrega de premios… ¡pero necesitaba su voz para darme ánimos! Odiaba el colegio, lo odiaba con todas mis fuerzas. Antes podía soportarlo con la idea de llegar a tener un trabajo que me permitiera estar cerca de Joseph de alguna manera… pero ahora que ya lo tenía, ¿qué sentido tenía desperdiciar mi vida en él en vez de estar con Joe a todas horas? Aunque, pensándolo bien, no creía que él quisiera a una inútil a su lado las 24 horas del día…

Salté de la cama, volviendo a echar un vistazo a la pantalla de mi móvil. Nada, ni un mensaje. Suspiré, resignada a su olvido. ¿Y si le llamaba yo? No, tampoco quería molestarle. Gruñí por lo bajo mientras dejaba el móvil encima de la mesa, volviendo a intentar decidir qué ponerme.

Estaba en ello cuando llamaron a la puerta.

-Buenos días –dijo mi padre, mientras abría la puerta con cuidado -¿puedo entrar?

-Sí, supongo que sí –murmuré. Él entró titubeante.

-Verás… quería hablarte sobre ese chico, Joseph.

-Joe, papá –le corregí. –Es increíble, ¿verdad?

-Sí, la verdad es que parece buen chico –admitió –pero, has de entender que es un hombre… y los hombres… bueno, todos son iguales…

-¡Oh, no papá! –ya sabía por dónde iba -¿no irás a darme la charla de las abejas y las flores, verdad?

Él se sonrojó, avergonzado.

-Si era eso, puedes estar tranquilo –mentí –tu hija no se va a dejar polinizar por ninguna abeja antes de tiempo. Además, él no es de esos. Por si no te acuerdas, lleva un anillo de promesa.

-¿Eso quiere decir que te casarás a los 18 para poder hacerlo antes? –preguntó, entre burlón y preocupado.

-No –dije. –Papá, no te preocupes por eso. Joe es un buen chico… y tu hija no va a conseguir cambiarle.

Eso ya lo veremos me dije interiormente. De hecho, no había faltado mucho la última vez para que… eso.

-Está bien… date prisa o llegarás tarde a clase –me dijo, antes de salir de la habitación.

¿Acababa de pasar lo que creía? Había confiado en no tener que soportar una de esas charlas jamás de los jamases, pero la desgracia exhalaba su maloliente aliento sobre mi nuca. Lo que fuera que significara eso.

Al llegar al punto de encuentro con April, pude notar que estaba un poco alterada. Sus ojeras le llegaban hasta la mandíbula, por lo menos.

-¿Se puede saber qué te pasa? Pareces la novia cadáver –le dije, intentando ser simpática. Ella me echó una mirada fulminante. Mientras, dio otro sorbo al cappuccino gigante que llevaba en la mano.

-No he podido dormir nada –murmuró ella, con una voz ronca.

-¿Y eso por qué? –pregunté, interesada. ¡Si ahora su vida iba perfectamente! Nadie había tenido que hablarle de abejas y flores, así que, ¿de qué se quejaba?

-Matt quiere hablar conmigo hoy y no me veo capaz de soportar un llanto de quiero-que-volvamos y Nick esta tarde viene a casa a conocer a mi madre y a hacer las presentaciones oficiales –dijo de un tirón.

-Te acompaño en el sentimiento –le di unas palmaditas en la espalda, compadeciéndome de ella. Luego eché a andar en dirección al colegio. Me tenía que hacer a la idea de que mi mejor amiga estaba muerta, porque tras el día que le esperaba, iba a ser hierba pisada y arrancada de cuajo.

-¿Así es cómo apoyas a tu amiga? –gritó April, detrás de mí -¿te digo que me muero y me dices que "me acompañas en el sentimiento"?

. A ver, ¿qué te preocupa más: que el capullo de Matt vaya a pedirte disculpas por la gran cagada del siglo o que Nick vaya a conocer a tu madre?

-Creo que… creo que lo de Matt -dijo ella, tartamudeando. La miré inquisidora –quiero decir, está claro que Nick va a caerle muy bien a mi madre, así que por eso no debería preocuparme.

-¿Y por el imbécil de Matt sí? –pregunté, incrédula.

-Supongo… es que no quiero hacerle daño –aclaró April. Gruñí, frustrada por lo que me acababa de decir. Me acerqué a ella, sujetándola por los hombros, tratando hacerla comprender.

-April, el efecto de Matt en ti es como cuando bebes demasiada coca-cola –ella me miró como si me hubiera vuelto loca –lo más gracioso es que te das cuenta de que no te gusta después de beberla. Te pasas mil años con dolor de barriga y gases, y todo por un momento de placer.

-Creo que, a pesar de tu horrorosa metáfora, te entiendo –me dijo, pensando –quieres decir que, no vale la pena pasarlo mal por un único momento bueno que haya tenido con él, ¿no?

-Soy un genio –me regodeé. Justo llegamos a la puerta del colegio.

-Vale, ahora compara el efecto que produce Nick en mí con el de alguna bebida –me retó.

Tras unos segundos de estruje cerebral, obtuve la respuesta.

-Está bien. Nick es para ti, lo que el cappuccino. Delicioso en el momento en que lo tomas, te mantiene despejada durante un buen rato y encima, está buenísimo –concluí, exultante.

-¿Cómo que está buenísimo? –preguntó con la ceja levantada, sospechosa.

-Quiero decir, que está bueno para ti, que te gusta... sabes que yo soy "Team Joe" pase lo que pase…

-Más te vale –amenazó April.

Bueno, por lo menos había conseguido calmarla ante lo que le iba a caer ese día.

-NARRA APRIL-

Supongo que comparar a Nick con un cappuccino no estaba tan mal encaminado como creí al principio. No era amargo como lo podía ser el café sólo, sino que, como en el cappuccino, al añadirle un poco de nata y chocolate, lo convertía en algo perfecto. Todos sabían que Nick podía ser un poco seco a veces, pero para eso estaba el chocolate y la nata: para hacer que esa faceta suya desapareciera. Además, en el momento en que lo tomabas, notabas su gusto bueno, pero cuando pasaba un rato después, seguías sintiendo lo genial que era.

-¿Y bien, April? ¿Puedes contestar a mi pregunta? –la voz del profesor de geografía me sobresaltó.

¿Qué pregunta? ¿Qué diantres estábamos dando en clase? Sintiendo la mirada de toda la clase clavada en mi nuca, traté de orientarme, mirando a la pizarra en busca de alguna señal. El profesor seguía esperando.

-Eehh… sí, su pregunta… una pregunta que voy a responder… -intenté ganar tiempo.

Busqué la mirada de Liz, para que me echara una mano, pero al parecer estaba tan perdida como yo. Justo en ese momento, una mano me tendió un pequeño papel sin que el profesor se diera cuenta.

-Todo el mundo sabe que el caudal de un río es… la cantidad de agua que lleva, ¿no? –leí disimuladamente el papel.

-Sí, muy bien –dijo el profesor, girándose para seguir con su clase.

Eché un vistazo para ver quién había sido mi salvador, dando con Matt, que se sentaba a mi lado en esa clase.

-Gracias –susurré, eternamente agradecida. Ya tenía suficiente con suspender sus exámenes, así que no necesitaba que me pillara distraída en clase.

-De nada –dijo Matt, serio –quizá deberías dejar de pensar en estrellas del rock y centrarte en la clase, ¿no crees?

Malhumorada, y un poco avergonzada, erguí mi cabeza, mirando la pizarra. Traté de ignorar su comentario, pero la última frase no paraba de dar vueltas en mi interior: "Dejar de pensar en estrellas del rock y centrarme en la clase" Era un buen consejo, con un único fallo: era imposible dejar de pensar en él.

Al fin, el timbre sonó, dando paso a un pequeño descanso de media hora.

-Vamos a tomar algo ya –dijo Liz, tirando de mi brazo en dirección a la cafetería –Mi estómago gruñe hambriento.

Iba a dejarme arrastrar felizmente, cuando otra mano aferró mi otro brazo con fuerza.

-Me debes una charla –dijo Matt, sin soltarme. Liz le echó una mirada fulminante. Si las miradas matasen…

-Te la debe sólo si ella quiere –contestó.

-Vale, creo que sí deberíamos hablar. Tranquilisenze los dos –dije yo, tratando de calmarlos –Luego nos vemos, Liz.

Seguí a Matt hasta el patio trasero, que daba al campo de fútbol y a la cancha de baloncesto, vacía en esos momentos. Todo el mundo estaba en la cafetería o se había escapado por la puerta de atrás para tener unos segundos de libertad. Él se sentó en un banco, mirando al frente con la mirada más o menos perdida. Decidí sentarme a su lado, a una distancia prudencial.

-¿Y bien? ¿A qué viene tanto alboroto? –pregunté, tratando de mostrar normalidad.

-Nick… -dijo él en voz baja.

-¿Qué pasa con él? –pregunté.

-¿Estás… estás bien con él? –preguntó, ahora mirándome directamente. Sentí que enrojecía.

-Estoy más que bien, Matt –confesé, con una sonrisa furtiva.

-¿Más que antes, cuando estabas conmigo? –volvió al ataque.

-Es diferente –murmuré mirándome los pies.

-¿En qué es diferente?

¿Ser sincera o callarme y tragar todo durante más tiempo? Decidí ser lo primero.

-Porque él no es un cerdo que me dejará a la primera de cambio.

Abrió los ojos, procesando el golpe. Si de verdad pensaba que teníamos que hablar, no me iba a dejar nada para mí misma.

-Pero April…

-No, Matt. Te fuiste porque quisiste, sin avisarme –las lágrimas empezaron a descontrolarse –y luego ni siquiera te molestaste en llamarme. ¿Cómo quieres que te diga que lo nuestro fue mejor que lo que tengo con Nick?

-Sabes que no me fui porque quisiera –se excusó él –mis padres decidieron mudarse…

-No importa –le reproché –lo mínimo que podías haber hecho era avisarme. ¿Cómo te crees que me sentí durante una semana sin tener ni idea de dónde estabas? ¿Cómo te crees que me sentó saber que estabas en Nueva York con otra chica que habías conocido hacía dos días?

-¿Quién te dijo eso? –preguntó.

-Tu mejor amigo –dije, amargamente. Me sequé las lágrimas. Eso ya se había acabado para mí –Y encima, te dignas a volver y tienes la suerte de que te ofrezco mi amistad, que no te mereces lo más mínimo, y lo primero que haces es ser un incordio con mi novio. ¿Crees que todo esto está bien?

Él negó con la cabeza, mirando el suelo.

-Pero April, he vuelto –murmuró –he vuelto… por ti. Porque entendí que al irme así, lo había fastidiado todo.

-No esperes volver y encontrarlo todo igual que antes.

-Está claro que no… sé que tendré que esforzarme…

-Ahórratelo –le dije –Estoy muy bien como estoy, gracias.

Sin esperármelo, se lanzó a mis labios, sujetándome por la espalda, impidiendo que me apartara. Tan sólo duró cinco segundos, pero los sentí como si fueran años. Cuando pude apartarme de él, le di con todas mis fuerzas en la cara. Estaba roja de ira.

-Ni… se te ocurra… volver a hacer eso –repliqué, jadeante. ¿Cómo se atrevía?

Matt sonreía, acariciándose la zona en la que le había golpeado.

-Tranquila –dijo. Me levanté de un salto, dando zancadas para alejarme de allí. Él se quedó sentado en el banco, sonriente y pensativo.

¿Sonreía? ¿Cómo se atrevía a sonreír después del bofetón que se había llevado? Cuando me encontré con Liz, mi interior gruñía tan ferozmente que tuve que sentarme para relajarme.

-¿Qué ha pasado? ¿Llamo a Big Rob? Es amigo mío, así que seguro que está dispuesto a hacernos un favor –dijo Liz, sentándose a mi lado.

-El muy idiota me ha besado –escupí con asco. Liz dio un salto.

-¿Qué?

-Se ha atrevido a juntar sus labios con los míos y después de darle un bofetón, se ha quedado allí parado, sonriendo.

-¡Este tipo es un psicópata! –exclamó Liz –ahora sí que la ha armado buena: voy a llamar a mi "pequeño" amigo Rob y verás cómo se le van las ganas de ir besando a chicas por ahí –dijo, mientras sacaba el móvil de su bolsillo.

-Para –se lo quité de las manos –Si Big Rob se entera, Nick, Joe y Kevin se enteraran también… ¿de verdad quieres eso?

-Creo que no –dijo Liz tras reflexionar un poco –todos sabemos lo que puede hacer Joe con un bate cuando se lo propone.

Asentí. Por nada del mundo quería que Nick se enterara de que Matt me había besado, ya me había costado suficiente convencerlo de que entre él y yo no había nada.

-Necesito salir de aquí –dije, echando una mirada furibunda al colegio.

-Eso está hecho, señorita –me dijo Liz -¿no crees que el desayuno nos ha sentado un poco mal?

Una buena excusa… así podríamos escapar de la cárcel con discreción.

Lo primero que hicimos al salir del colegio fue ir al Starbucks. Sin duda, casi vivíamos allí… ¡pero es que se estaba tan bien!

-¿Te ha llamado Nick hoy? –preguntó Liz. Al parecer, las dos estábamos decididas a ignorar el percance con Matt.

-No –contesté, apenada –lo cual es raro, porque aún tiene que decirme a qué hora viene esta tarde a mi casa.

-¿Y si les llamamos nosotras? –preguntó.

-¿Eso no nos hará parecer desesperadas? Además, deben de estar ocupados en el estudio.

-Pues ya es hora de un pequeño descanso –dijo Liz decidida, cogiendo el móvil y marcando el número de Joe.

Me mordí nerviosa las uñas, mirando concentrada a Liz, que esperaba a que contestara.

-¡Hola, Joe! –exclamó ella, por fin –soy Liz, tu novia, ¿recuerdas? Llámame cuando puedas, señorito ocupado.

Y colgó.

-Era el buzón de voz –dijo Liz –al parecer, lo tiene apagado.

-Entonces, sólo nos queda esperar.

-NARRA JOE-

-Bien, entonces esto va así: "now I see, everything I'd ever need, is the girl in front of me, she's much better"

Tratábamos de seguir la canción, mi canción sobre ella.

-¿Y algo así con el piano? –preguntó Nick, desde su banqueta.

-¡Perfecto! Otra vez.

Ya casi la teníamos. Llevábamos toda la mañana, sin interrupciones. "Much Better" ya casi estaba lista, y Nick parecía estar a punto de sacar otra canción en unos momentos. En cada rato que tenía, jugueteaba con las teclas de su piano, tratando de sacar algo en claro… sin éxito. Aunque seguro que no tardaría mucho.

-Chicos, un descanso –dijo mi padre, viendo que ya llevábamos un buen rato sin parar.

Cuando todo el equipo salió del estudio, nos quedamos Kevin, Nick y yo solos.

-¿Qué es eso que llevas toda la mañana toquiteando, Nick? –preguntó Kevin, pellizcando inconscientemente su guitarra.

-¿El qué? –dijo Nick.

-Ese sonidito molesto –aclaré yo –es broma, no es molesto. ¿Es una nueva canción?

-¿Esto? –rápidamente, Nick repitió la melodía, sin titubear. Nosotros asentimos –aún no tengo letra para esto.

-¿Quieres que trabajemos en ella? –preguntó Kev.

-No… creo que tiene que ser un poco personal –nos dijo Nick –veran, April soñó hace un tiempo con esta melodía...

-¡Y tú quieres ponerle letra! –exclamé. A veces yo mismo me sorprendía por su genialidad.

Nick bajó la cabeza, un poco avergonzado.

-Entonces, ¿está claro? Cada uno escribirá una canción para nuestras chicas, y estará en el nuevo álbum –dije.

-¡Pero nadie debe decir nada! –previno Kevin –tiene que ser una sorpresa.

Todos asentimos, conformes. Yo casi tenía la mía: Much Better. Nick tenía que trabajar en la suya… y Kev debía empezar de cero.

-Por cierto, Kevin –pregunté -¿qué sabes de Danielle

-La he llamado esta mañana y me ha dicho que acababa de llegar a Nueva York –nos miró a todos, emocionados –va a venir a vivir a Los Ángeles.

Nick y yo nos miramos, completamente en shock.

-¿Cuánto tiempo llevas escondiendo esa noticia? –le pregunté a Kevin.

-Desde ayer. Danielle lo ha decidido. Dice que quiere seguir estudiando aquí.

-Eso es genial, Kev –dijo Nick. –Ahora la tendrás más cerca.

El mayor sonreía, pletórico.

-Hablando de chicas… Nick, ¿tú has llamado esta mañana a April? –pregunté.

-No –se quedó helado de repente -¡mierda! ¡Y esta tarde tengo que ir a conocer a su madre! Va a pensar que me he olvidado de eso.

Hurgó en sus vaqueros, buscando su Blackberry para encenderla. Se detuvo un momento.

-¿Y tú? ¿Has llamado a Liz hoy, Joseph? –preguntó.

-Ehh… creo que no –eché un vistazo a mi móvil, en busca de alguna llamada perdida… ¡estaba apagado! –se me ha acabado la batería, perfecto. Kevin, déjame tu móvil, por favor.

-¿Quieres que te deje a mi bebé? –dijo el mayor, haciéndose de rogar –estamos conectados, no podemos vivir el uno sin el otro. Dime, Joseph, ¿me has visto alguna vez sin mi móvil?

Negué con la cabeza. De hecho, era raro ver a Kev sin su teléfono.

-¡Pero es una emergencia! Sabes que no te lo pediría si no fuera necesario –intenté convencerlo… con éxito. Kevin me tendió el móvil, un poco reacio.

-Trátalo bien –me pidió –y cuando notes que se te recalienta la oreja, cambia de lado.

Un poco extrañado por ese consejo, salí de la habitación sacudiendo la cabeza. Cuando estuve lejos de oídos curiosos, marqué el número de Lizzie.

-¡Hola! Es usted la ganadora de cincuenta pizzas con queso. ¡Felicidades! ¿a qué dirección debo enviarlas? –dije en cuanto Liz respondió. Oí unas risas.

-¿Cincuenta? –contestó ella –se debe de haber equivocado de número, vaquero, porque con cincuenta pizzas no tengo ni para empezar… ¡Joseph!

-Hola, galleta –le dije, aún sonriendo -¿me has echado de menos?

-Uhm… no mucho la verdad –se calló un momento -¡pues claro que sí! ¿Dónde has estado?

-En el estudio, ya te lo dije.

-¿Y? ¿Cómo van las nuevas canciones? –preguntó, emocionada.

-Bien, pero son alto secreto –dije misterioso –oye, ¿qué tal el día? Tenía ganas de hablar contigo.

-Y yo… -oí unas risas de fondo y a Liz intentando haciéndolas callar.

-¿Con quién estás? –pregunté.

-Es April. Al parecer le hace gracia la cara que pongo al hablar contigo.

-¡Es que es muy graciosa! –gritó April a través del auricular. Intenté contenerme la risa.

-Dile a tu amiga que Nick va a llamarla dentro de poco –dije. –Por cierto, me gustaría poder ver esa cara.

-¿La mía? –preguntó Liz –¡pero si me viste ayer, Joseph!

-No es suficiente. Cuéntame qué tal tu día.

Justo en ese momento, Nick entró en la habitación.

-Joe, dile a April que estaré en su casa esta tarde a las seis –me pidió.

-Liz, perdona, el pesado de mi hermano… dice que le digas a April que irá a su casa esta tarde a las seis. ¿Para qué tienes que ir a su casa, Nicholas? –pregunté extrañado.

-Va a conocer a su madre –dijo Liz, emocionada.

-¡Vaya, eso no me lo habías dicho! –exclamé -¿quieres que te deje mi vieja plancha para el pelo? Por una vez en tu vida tienes que ir arreglado.

Oí un pequeño golpe en la otra parte del teléfono. Nick negó con la cabeza.

-¿Joseph? –dijo Liz –sólo voy a transmitir las palabras de April textualmente. Dice que "como se te ocurra tocarle un solo rizo a Nick, te meterá la plancha por el culo" Neutral

-Nicholas –dije yo, algo sorprendido –tienes una novia muy bien educada.

El pequeño me miró extrañado. Créeme Nick, la inocencia es un don. Mejor que no supiera lo que su novia estaba dispuesta a hacerme si le planchaba el pelo.

Pero una cosa estaba clara: se me habían quitado todas las ganas de acercarme a la plancha en, por lo menos, cinco años.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 5th 2011, 17:39

ya le falta porco a la nove... como unos 8 capitulos mas o menos Sad

btw estoy hecha mierda, cada vez salen mas fotos de Nick y delta Neutral

las amo ♥
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 5th 2011, 18:04

Joe y liz: O.O woooow! hahah la suegris estaba en shock xdd hahaha dios mio april exagero en el que le iba a meter la plancha por ek culo a joe xdd hahahahahahah DIOS! yo tambien hubiese querido ver la cara de liz cuando habla con joe (:
Nick y april: dios mio xq matt es tan metio, como se atreve a darle un beso a april ah ah ah?? el maricon de mierda ese ah? y aaaaaash!! no lo soporto ¬¬" y nick tienen razon cuando se propone algo lo cumple! cueste lo que cueste :/
kev y dani: ellos son preciosos *.* wiiii siiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!! ^^, dani va a vivir en L.A ^^,
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 5th 2011, 20:58

JAJAJAJA tee pasate! :'D con lo qe le dijo april a jooe jajajja no lo voy a suuperar en muucho tiiempor! X'D jajajajaja

mee encaantoo el caaapp... u.u qe mal qe le qeda poco :'( pero me encaanta siiguuueelaa
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 6th 2011, 16:26

CAPÍTULO 34 – CONVERSACIONES IMPORTANTES


-NARRA APRIL-

Aún estaba con Liz en el Starbucks, simplemente charlando sobre cosas sin sentido, riéndonos por la conversación telefónica que acababa de tener con Joe. Al parecer, se había asustado con mi amenaza de meterle la plancha en un lugar poco habitual.

-¿Nos quedamos a comer? –preguntó ella. Miré el reloj.

-No puedo, Liz. Tengo que ir a casa y prepararlo todo para cuando venga Nick. Quiero que el ambiente sea de tranquilidad y no de tensión, gracias.

Ella pareció comprenderme y, tras desearme suerte, nos fuimos cada una a su casa. La verdad era que empezaba a ponerme nerviosa.

Cuando llegué a la puerta, mi móvil justo empezó a sonar. Emocionada, rebusqué en mi bolsillo, pensando que sería Nick… pero estaba equivocada. En la pantalla no aparecía su nombre, sino el de Matt. ¿Es que no había tenido suficiente antes? Soltando un gruñido, ignoré su llamada y volví a meterme el móvil en los vaqueros.

-¡Llegas pronto! –exclamó mi madre cuando abrí la puerta. -¿Qué tal hoy en clase?

Empezaba la interpretación. Más me valía ser buena.

-Genial, mamá… ¿puedo hablar contigo y con la abuela un momento, por favor? Es importante.

Su cara cambió de alegría a intriga, pero al parecer, me había tomado en serio.

-Claro. Ve a dejar tus cosas en tu habitación. Te esperamos en la cocina –dijo ella.

Traté de calmarme durante el recorrido hasta mi cuarto, respirando profundamente. Cuando volví a la cocina, allí estaban ellas, sentadas muy quietas, cuchicheando tratando de averiguar lo que pasaba.

-Veran –dije, acercándome para sentarme en una silla enfrente suya –esta tarde va a venir alguien a casa.

Ellas se me quedaron mirando, más intrigadas que antes.

-¿Una amiga tuya, cielo? –preguntó mi abuela. Yo bajé un poco la cabeza, algo avergonzada.

-No. Un chico –esperé para ver sus reacciones. Al principio, parecieron en shock, pero luego sonrieron las dos, compartiendo una mirada cómplice.

-¿Matt? –aventuró mi madre. Torcí el gesto. Lo que menos quería en esos momentos era oír ese nombre –ha llamado antes, cariño. Creo que quiere hablar contigo.

-Olvidad a Matt por un segundo –dije yo, un poco malhumorada –el chico que va a venir es MUY especial para mi… ¿lo trataran bien?

-¿Tienes novio y no nos habías dicho nada? –exclamó mi madre, más emocionada que enfadada. Claro, qué raro que llevara a algún chico a casa.

-Pues… -seguro que me puse roja –mamá, ya lo conoceran esta tarde… sé que les va a caer bien.

Di un salto y salí corriendo hacia mi cuarto. Tenía que adecentarlo por si a Nick se le ocurría entrar. Por el momento, ya había soltado la bomba. Seguro que se desmayarían cuando vieran que "el chico" era Nick Jonas. Aislada en mis pensamientos, di un respingo cuando el móvil volvió a sonar. Matt otra vez.

-¿Qué quieres? –contesté con furia.

-Sólo hablar contigo –dijo él, con voz decidida.

-¿Hablar como la última vez? –pregunté sarcásticamente.

-No, hablar de verdad. Tengo algo que confesarte –murmuró.

-Lo siento, hoy no tengo tiempo –y colgué.

¿Algo que confesarme? ¿Pero qué se había creído? Furiosa, lancé el móvil lejos de mí, deseando que no llamara otra vez.

-NARRA NICK-

Me había quedado dormido y no me había dado cuenta de la hora que era. ¡Ya las cuatro! En dos horas tenía que estar en casa de April y ni siquiera me había vestido aún.

-¡Joe! –grité escaleras abajo – ¿has visto mi camisa de cuadros azul?

Como respuesta, sólo escuché unas risitas. Un poco perturbado, bajé sigilosamente las escaleras, queriendo descubrir qué era lo que pasaba. ¿Cuándo…?

-¿Liz? –dije sorprendido -¿qué haces aquí? ¿Cuándo has venido?

Ella estaba sentada en el sofá, al lado de Joe "fingiendo" ver un DVD. ¿Y mis padres? ¿Y Kevin?

-¡Ah, ya te has despertado! –dijo Joe al verme -¿qué tal la siesta, hermanito?

-Bien… ¿dónde está todo el mundo? –pregunté, aún medio ido.

-Mamá, papá y Frankie se han ido al cine y Kevin iba a hacer algo "importante" –contestó. Al ver que le miraba acusador, se apresuró a explicarse –he invitado a Liz a ver un DVD, no te importa, ¿verdad?

-No, por supuesto que no… -me convenía tener a Joseph contento, por si alguna vez necesitaba que me hiciera un favor –y ahora, ¿has visto mi camisa de cuadros azul?

-Creo que está para planchar –contestó, echando un vistazo a un pequeño montón de ropa.

-Siempre me pasa lo mismo –dije exasperado. Me puse a buscar la tabla de planchar, decidido a arreglar de alguna forma mi camisa.

-¿Vas a planchar? –preguntó Joe, un poco sorprendido.

-Sí. A diferencia de ti, yo sí sé hacerlo.

Liz rió por lo bajo, acercándose un poco más a Joe. Al parecer, ya no estaba intimidada por mi presencia.

-Liz, ¿qué tal está April? –pregunté mientras encendía la plancha.

-Histérica –contestó –y enfadada.

Tras esto, se llevó las manos a la boca, como si hubiera dicho algo terrible. Joseph y yo nos quedamos mirándola extrañados.

-¿Enfadada? –dije.

-¡No debería haberlo dicho! –murmuró Liz en voz baja.

-Va, sea lo que sea, escúpelo -le pidió Joe, cogiéndola de la mano. Ella lo miró, con cara de haber metido la pata.

-Es que… ella no quería que ustedes lo supieran –dijo. Estaba empezando a alarmarme.

-Liz, no importa, mantendremos la boca cerrada, pero dilo, por favor –exclamé yo.

-Matt la ha besado esta mañana –soltó. Joe y yo nos quedamos con los ojos como platos –sí, pero ha sido él, ella no quería… y luego April estaba enfadada porque el muy imbécil se había atrevido a hacerlo. Ellos estaban hablando para dejar claro que April estaba contigo y que no quería que él estuviera dando vueltas alrededor y… ¿Nick?

Una nebulosa de palabras se cernía sobre mí, sin sentido. Sólo se repetían una y otra vez "Matt la ha besado esta mañana". El muy…

-¿Nicholas? –preguntó mi hermano, sacándome del trance. Levanté la cabeza para ver qué quería –creo que tendrás que llevar otra camisa…

Bajé la vista para ver a qué se refería. ¡Mierda! Acababa de quemarla con la plancha.

-No pasa nada, seguro que tienes alguna otra que sirva –dijo Liz, intentando calmar el ambiente.

-¿Tienes el número de teléfono de Matt? –le pregunté de repente. Ella asintió –dámelo. Voy a tener una pequeña charla con él.

-NARRA APRIL-

Las seis menos cuarto. Nick estaba al caer. Empecé a dar vueltas, nerviosa por casa, comprobando que todo estuviera bien.

-¿Viene a las seis? –preguntó mi madre, intentando calmarme.

Asentí, volviendo a comprobar la hora en mi móvil. Decidí subir a tumbarme en mi cama, para tratar de relajarme… sin tiempo. De pronto, sonó el timbre.

-¡Es él! –casi volé hacia la puerta. Con el corazón latiéndome a mil por hora, abrí la puerta, con cuidado.

-Hola preciosa –dijo Nick, sonriendo. Parecía tranquilo y seguro… pero, ¿podía no estarlo?

Le eché un vistazo rápido: zapatos perfectamente limpios, pantalones vaqueros oscuros y camisa verde lisa. El pelo rizado perfecto, la cadena cayendo sutilmente sobre su pecho…

-¿Estás bien? –preguntó, al ver que me había quedado un poco embobada mirándole.

-Sí… sí, estoy bien –contesté rápidamente –Quizá no deberías haberte vestido así.

-¿Por qué? ¿No te gusta? –dijo preocupado mientras se autoevaluaba.

-No voy a poder reaccionar normalmente porque me has dejado medio descolocada –le expliqué –si me ves babear, haz el favor de avisarme. No quiero que mi madre crea que estoy retrasada o algo por el estilo.

Él se rió suavemente, acercándose para darme un abrazo. Lo cierto era que lo necesitaba, y encontrarme entre sus brazos era la mejor sensación del mundo… desgraciadamente, se apartó rápidamente, colocándose bien la camisa y mirándome para que le diera mi aprobación. Asentí orgullosa.

-Vamos dentro –dije. Él respiró profundamente y me cogió de la mano, reconfortándome.

-Quédate detrás de mí –le pedí. Mi madre y mi abuela estaban en la cocina, fingiendo estar ocupadas con la cena.

-April –dijo mi madre cuando me vio aparecer por la puerta -¿era él?

Yo asentí. Ahora o nunca, me dije.

-Mamá, abuela –traté de sonar decidida –este es Nick –con suavidad, lo atraje hasta la cocina, para que ellas pudieran verlo.

Había previsto su reacción: ojos como platos, parálisis momentánea y mirada nerviosa alrededor de su mano entrelazada con la mía. Lo cierto era que acerté completamente.

-Buenas tardes –dijo Nick educadamente. Ellas seguían paradas, hasta que la primera en reaccionar fue mi abuela.

-Buenas tardes, jovencito –saludó con su voz tan graciosa -¿así que tú eres Nicholas Jonas?

Nick asintió, sonriente. Mi abuela le devolvió la sonrisa, acercándose a él para darle un abrazo.

-Encantada de conocerte –dijo ella, apartándose de él. A mi madre parecía costarle más.

-Espera un momento –murmuró, aún trastocada -¿Jonas? ¿Eres el que campa a sus anchas por las paredes de la habitación de mi hija?

Mi cara empezó a ponerse de un color rojo a un nivel alarmante. ¿Es que siempre tenía que hacer algo para avergonzarme? Nick, sin embargo, empezó a reírse, echándome un vistazo de reojo.

-Bueno, nunca he estado en la habitación de su hija, pero sí, supongo que sí… soy yo –dijo divertido. Mi madre volvió a repasarle con la mirada, recuperándose poco a poco.

-¡Ah, bueno! –se acercó a él, sonriente –encantada de conocerte, Nicholas Jonas.

Ambos se dieron un abrazo, quizá con demasiada confianza. Luego, se produjo un silencio incómodo.

-Y, ¿se puede saber qué tipo de relación tienen? –preguntó mi madre, curiosa.

-Sí, eso quería decirle –empezó Nick. Menos mal que él se encargaba de todo, porque yo estaba casi sin habla -: estoy enamorado de su hija… y de su nieta.

Tanto mi madre como mi abuela encajaron el golpe con elegancia, esbozando una pequeña sonrisa tierna. Nick se acercó aún más a mí, abrazándome con delicadeza por la cintura. Sin embargo, yo seguía sin poder hablar. ¿Había muerto mi cerebro?

-Por supuesto, quiero que sepan que voy a tratar a April como si fuera mi más preciado regalo. De hecho, lo es… -dijo Nick, mirándome un segundo a los ojos.

Al parecer, mi madre y mi abuela estaban tan idas como yo, procesando cada una de las palabras de Nicholas. ¿Esto era real?

-Ya veo –murmuró mi madre -¿y tú qué dices, April?

No sé ni porqué se molestó en preguntarme. ¿Acaso mi cara no hablaba por sí sola? Me aclaré la garganta para contestarle.

-Mamá, ¿en serio necesitas preguntar eso? –le dije –es Nick, mi sueño. Y ahora es real… no sabes lo afortunada que soy de poder tener esto. Lo quiero.

Nick se aferró más fuerte a mi cintura, provocándome un desmayo casi instantáneo. Tenía que mantener la cabeza serena, así que traté de calmarme.

Mi madre y mi abuela intercambiaron una mirada cómplice. Ambas sonreían, así que creí que la cosa iba por buen camino.

-Entonces, reciben nuestra bendición –dijo teatralmente mi abuela. Luego, volvieron a su tarea de hacer la cena.

-Nicholas, ¿te quedas a cenar? –preguntó mi madre.

-Eh, no, lo siento… es que tengo un asunto que resolver ahora luego –se excusó él.

-Está bien, pero no te librarás tan fácilmente de mi –amenazó ella –ya le diré a April que te invite otro día.

Nick y yo sonreímos. Luego, disimuladamente, le cogí de la mano para sacarlo de allí y llevarlo a mi cuarto. Nadie dijo nada.

-Creía que iba a desmayarme en un momento u otro –murmuré, dejándome caer en mi cama. Nick cerró la puerta tras de sí y se acercó a mi lado.

-Todo ha ido bien –se tumbó junto a mí, apartándome el pelo de la cara –estás preciosa hoy.

-¿Sólo hoy? –murmuré, radiante de felicidad.

-Hoy especialmente –dijo. Nos quedamos en silencio unos segundos, mirándonos a los ojos, perdiéndonos en la mirada del otro.

Llegó un momento en el que no pude seguir aguantando su mirada, así que cerré los ojos, intentando relajarme. Sin esperármelo, sus labios rozaron mi cara, con un tímido beso. Volví a mirarle, esbozando una sonrisa. Él se había separado ya, mirándome de nuevo.

-Creo que alguien me acaba de besar en una mejilla –murmuré, divertida.

-Pero me he dejado esta –dijo, lanzándose a mi otra mejilla –y este punto –ahora besó mi nariz -, y aquí también –besó mi frente -, y aquí –rozó con sus labios mi cuello -; pero sobretodo…

Ahora fue directo a mis labios, con ternura, abrazándose a mí sobre la cama. Era casi cándido, demasiado perfecto. Mantuve mis ojos cerrados, intentando almacenar todo en mi memoria. No quería olvidarlo nunca ♥

-NARRA KEVIN-

Después de salir del estudio, me dirigí a casa con mis hermanos. Una vez en mi cuarto, a solas, decidí llamar a Danielle, a ver qué tal le iba todo por Nueva York.

-¡Kevin! –saludó ella, emocionada al descolgar.

-Hola, Danni –dije -¿cómo estás? Te echo de menos.

-Yo también a ti, Kev –murmuró –pero tengo buenas noticias: ¡he conseguido que mi madre me deje ir a vivir a Los Ángeles!

-¡Eso es genial! –exclamé, feliz. Ahora la tendría muy cerca de mí -¿cuándo vienes?

-Pasado mañana –dijo -¡no puedo esperar a verte!

-Ni yo –contesté, contento -¿Ya sabes dónde vas a vivir?

-Pues no –murmuró –me quedaré en un hotel hasta que encuentre un piso cerca del centro…

Me quedé callado. Me habría gustado poder haberle pedido que se quedara en mi casa, pero con mis padres… decidí esperar para ver qué podía hacer.

-¿Me avisarás cuando llegues a Los Ángeles para poder ir a recogerte? –le pregunté.

-¡Claro! Quiero que seas mi guía por la ciudad –dijo –Kevin, tengo que dejarte. ¡He de preparar mil cosas!

-Está bien. Hablaremos más tarde. Te quiero, Dann.

-Y yo a ti, Kev –dijo antes de colgar.

No podía permitir que se quedara en un hotel durante tiempo indefinido. De pronto, se me ocurrió algo. Recogí mis cosas y salí de mi cuarto, bajando rápidamente las escaleras. Joe estaba aburrido, haciendo zapping desde el sofá, completamente solo.

-Joseph, ¿qué haces? –pregunté, antes de salir de casa.

-Me aburro, y echo de menos a mi galletita –dijo él.

-¿A tu galletita? –pregunté confundido.

-A Liz –explicó. No quería saber porqué la llamaba así.

-Está bien… pues dile que venga a hacerte compañía –a Joe se le iluminaron los ojos.

-¿No te importa? –preguntó, excitado.

-Yo voy a salir y tardaré un rato en volver, nuestros padres y Frankie no están, y Nicholas está durmiendo como un angelito en su cama. Anda, llama a Liz –le dije, mientras abría la puerta.

-¡Gracias! –gritó él, dando un salto del sofá.

Sacudiendo la cabeza, subí a mi coche, dispuesto a ir a dar una pequeña vuelta. Al atravesar la verja de nuestra casa, me encontré con una nube de paparazzi que rondaban por allí a todas horas. Por suerte para nosotros, no podían atravesar esa puerta, y todo lo que hacíamos dentro era asunto nuestro.

-¿Hola? –pregunté, mientras hablaba por teléfono –verá, estoy interesado en una casa que vi el otro día cerca del centro. ¿Podríamos reunirnos dentro de 10 minutos para verla?

La cuestión era esta: iba a buscar la casa perfecta para Danielle, y la iba a dejar preparada para cuando viniera. Sería una pequeña sorpresa.

-NARRA NICK-

Tras despedirme de April y de su familia, subí a mi Mustang, preparado para ir al sitio en el que había quedado con Matt. Había hablado con él antes de salir de casa, y habíamos quedado en vernos para hablar. Tenía que arreglar ese asunto como fuera.

Cuando llegué al parque de Pasadena, aparqué, esperándolo dentro. Por fin, apareció por el final de la calle y entró en mi coche.

-Matt, gracias por venir –le dije, educadamente cuando se sentó en el asiento del copiloto.

-He venido porque prácticamente me has obligado, que si no, no vengo –contestó él. Exasperado, suspiré, tratando de coger fuerzas.

-Mira, quiero ir directamente al grano…

-Quieres saber si me gusta tu chica, ¿no? –preguntó Matt, con sonrisa irónica.

-Ehh… pues sí –admití, sorprendido. ¿Tan fácil de leer era?

-Verás, lo que ella y yo tuvimos fue hace mucho tiempo, pero significó mucho para mí –explicó él.

-¿Crees que a mí no me importa lo que tenemos? –le pregunté, un poco borde.

-April es maravillosa, ¿verdad?

-Sí que lo es –murmuré, quedándome un rato callado. Luego, di un respingo –pero la cuestión es, ¿te gusta o no?

Matt se rió, apoyando su mano en mi hombro.

-No me puedo creer que esté teniendo esta conversación contigo. Dos personas normales se pegarían a puñetazos por una chica –dijo él, animado.

-No creas que no estoy dispuesto a hacerlo –traté de ser intimidante.

-Vale, tranquilo –Matt se apartó un poco de mi, levantando sus manos –no quiero pelear contigo.

-¿Por qué? ¿Piensas que perdería? –pregunté.

-No, es sólo que no tendría razones para hacerlo –se excusó. Empecé a cansarme.

-¿Te gusta April o no?

-Sí, ella es mi mejor amiga –dijo –de hecho, es mi única amiga ahora…

-¿Lo reconoces? ¿Has estado todo este tiempo intentando quitármela? Sé lo del beso de hoy –solté de golpe.

-¿De verdad no te has dado cuenta? –preguntó él, con los ojos abiertos.

-¿De qué? –este tipo empezaba a ponerme nervioso.

-¡Ella está enamorada de ti! Lo está desde antes de conocerte –explicó.

-Lo sé –admití –y yo sé que ella es a la que estaba buscando…

-Al besarla hoy, me he dado cuenta de que todo lo que nosotros pudimos tener, ya no existe –dijo Matt. Se me quedó mirando con ojos indescriptibles, y, de pronto, me dio un beso rápido en la mejilla.

-¿Qué haces? –pregunté, descolocado.

-No es April la que me gustaba, sino tú –confesó Matt. Abrí los ojos desorbitadamente.

-Esto es muy raro, ¿lo dices en serio? –aún estaba en shock.

-Nick, eres el chico más perfecto que he visto en mi vida –dijo Matt -¿Sabes por qué corté con April? Porque me di cuenta de que me había enamorado de un chico… de ti.

Esto no me cuadraba. Mi mente estaba hecha un lío y no sabía si creerme sus palabras o no.

-¿Sabe ella todo esto? –pregunté.

-No… he intentado decírselo, pero está enfadada después de que la besara.

-Y si eres gay, ¿por qué la besaste hoy?

-Trataba de comprobar algo. Necesitaba estar seguro de que ya no siento nada por ella… de hecho, se me ha hecho raro besar a una chica –él siguió, dispuesto a contármelo todo –April empezó a ser fan tuya cuando estaba conmigo… yo le regalé tu primer CD. Y claro, por entonces a mí me gustaban las chicas y nunca me había fijado en un chico… pero cuando ella empezó a hablarme de ti, a obligarme a ver videos tuyos y todo eso… digamos que acabé totalmente enamorado de ti, a pesar de saber que no te podría tener nunca.

Estaba siendo muy raro y surrealista. Seguí tratando de digerir sus palabras.

-Eh… pero Matt, a mi me gustan las chicas –intenté aclarar.

-Lo sé, no me lo recuerdes –se lamentó él –sabía que no iba a ocurrir nunca, pero soñaba contigo todos los días… y al final, April y yo lo dejamos. Me inventé que había estado con otra chica mientras, y mi mejor amigo se lo dijo cuando me fui.

-Entonces, ¿nadie sabe que eres gay? –pregunté.

-No… y la verdad, es que no quiero, de momento.

-Está bien, mantendré la boca cerrada.

-¿Sí? –preguntó él, más animado –ahora sólo quiero que las cosas entre nosotros no sean bruscas. Me hizo mucha ilusión conocerte, casi me desmayo.

-Créeme, no soy para tanto –dije, avergonzado.

-Eres demasiado modesto –contestó Matt –si es verdad todo lo que me contó April de ti, eres el mejor de la historia.

-¿Ah sí? ¿te contó cosas de mi? –pregunté, curioso -¿Cómo qué?

-No te lo puedo contar, es secreto de amiga –dijo él, riéndose.

-Bien, no me la cuentes… pero si lo haces, puede que te presente a Joe y a Kevin algún día, ¿qué me dices? –intenté chantajearle. Él se lo pensó.

-Está bien, sólo una cosa: le encanta cuando llevas camisetas blancas de manga corta –dijo.

–sonreí. Ya sabía algo más –cumpliré mi palabra. Pero, creo que deberías decírselo a April… que te gustan los chicos, digo.

-Sí, ahora mismo pensaba ir a su casa a contárselo –me dijo –oye, ¿y no habrá alguno del mundillo de famosos que sea gay y me puedas presentar?

-De hecho, hay uno… pero tampoco quiere que se sepa –contesté.

-¡Ay dios mío! Es Zac Efron, ¿a que sí? –preguntó, histérico.

-No, no es él –le dije, riéndome.

-Entonces, Jesse McCartney –trató de acertar.

-No te puedo decir quién es, no lo intentes –mi Blackberry empezó a sonar –es Joe, tengo que contestar…

-¡Sí, claro! –dijo Matt, ahogándose de la emoción.

-Ya voy, no creo que tarde –le dije a Joe. Luego colgué –Matt, tengo que irme. Me esperan en casa.

-Está bien –dijo él, triste. Se bajó del coche, saludando con la mano mientras yo arrancaba el coche -¡Chaíto!

-Hasta luego –me despedí.

Durante todo el trayecto de vuelta no pude dejar de darle vueltas al asunto… Matt, mi gran preocupación, era gay. Y encima, su enamorado era yo. ¿Podía haber algo más surrealista? Por lo menos, no iba detrás de April. Aunque, aún así, no me parecía nada bien lo que le hizo. Ella se había sentido muy mal durante bastante tiempo y todo por su culpa.

De todas formas, ahora las cosas se arreglaban, y él me había dicho que hablaría con ella sobre eso. Subí el volumen de la música, cantando a pleno pulmón mientras me dirigía a casa.

-NARRA APRIL-

Cuando Nick se fue, volví corriendo a mi cuarto, tratando de evitar a las fuerzas interrogadoras, o sea, mamá y la abuela. Lo conseguí.

Me tumbé en mi cama. Nicholas Jonas había estado tumbado justo en ella hacía unos minutos. Respiré profundamente, intentando reconocer su olor en la almohada… ¡algo se había quedado!

-April, ¿puedo pasar? –preguntó mi madre, desde la otra parte de la puerta.

-Sí, claro –dije, incorporándome en la cama. Mamá se acercó, sentándose a mi lado.

-Así que Nicholas Jonas, ¿eh? –dijo, aún incrédula. Yo asentí, sonriente.

-¿Qué te ha parecido? –le pregunté.

-Es… perfecto –dijo, mientras me acariciaba cariñosamente el pelo –Estás creciendo tan rápido…

Decidí quedarme callada en vez de protestar. Mi madre había reconocido que Nick era perfecto, y eso era todo un logro.

-Por cierto, ¿y Liam? –me acababa de dar cuenta de que mi hermano pequeño no estaba en casa.

-Se quedaba a dormir en casa de un amigo –explicó mi madre.

-Ah, vale –dije –creo que se puede llevar bien con Frankie, el hermano pequeño de Nick.

Mamá sonrió, con ojos tiernos. Luego, suspiró, saliendo lentamente de mi habitación. Tenía que aceptar que su niña ya no lo era tanto…

De pronto, mi móvil empezó a sonar. Matt de nuevo. Contesté, dispuesta a no dejar que me arruinara el día.

-April… tengo que hablar contigo –dijo en cuanto descolgué.

-Lo siento, el móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura –repliqué mecánicamente.

-Va, no seas así –trató de hacerme entrar en razón –es importante. ¿Voy a tu casa o te lo digo por teléfono?

-No quiero verte ni en pintura –dije, sutilmente.

-Está bien, entonces por teléfono… tu novio me ha besado.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 6th 2011, 16:29

ok, ya sé que fue un poco (bastante) retorcido el capítulo, pero era volver a Matt gay o
matarlo Neutral jajajajajajaj ya tenia que salir del paso! okayno. jajajajaja♥

les estoy subiendo cap lo más que puedo, ahí les va otro, el último de hoy Wink

gracias por todo, un beso, las adoro♥
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 6th 2011, 16:46

CAPÍTULO 35 – DISTANCIA DE SEGURIDAD

-NARRA APRIL-

-Está bien, entonces por teléfono… tu novio me besó –dijo Matt.

-¿Qué? -pregunté sorprendida.

-Lo que oyes.

¿Estaba tomándome por tonta? ¿Cómo iba Nick a besar a Matt, a un chico? Empecé a reírme histérica.

-Matt, ¿qué te has tomado? –pregunté entre carcajadas.

-Nada, y te lo digo en serio. Tu novio, Nick Jonas me ha dado un beso –explicó.

-No soy imbécil, Matt. Sé que te lo estás inventando… creía que me conocías un poco más –dije, secamente. Oí que él se empezaba a reír.

-Está bien… sólo quería probar a ver si te lo creías –dijo Matt. Ahora sí que era yo la que no entendía nada.

-¿A qué viene esto? –pregunté.

-Verás, hace un rato que he quedado con tu novio –dijo él. ¿Esos dos habían quedado sin yo saberlo?

-¿Qué le has hecho? –pregunté alarmada –Matt, eres un bestia y Nick es demasiado bueno… ¿qué le has hecho? ¿No le pegaste o algo así?

Sólo la imagen de Nick en el suelo o con un ojo morado me asustaba demasiado. Si bien era cierto que los brazos de Nick eran imponentes, nunca le había visto señal de agresividad. Sin embargo, no podía decir lo mismo de Matt.

-No, tranquila. Ha sido una charla civilizada –trató de calmarme Matt.

-Pero, ¿por qué han quedado? –pregunté yo, aún preocupada.

-Él me ha llamado –fruncí el ceño, cada vez más curiosa –quería hablar conmigo… sobre ti y el beso que te he dado esta mañana.

Perfecto. Genial.

-¿Y? ¿Qué ha pasado? –le metí prisa a Matt para que se explicara.

-Verás, April –empezó él –no he sido del todo sincero contigo este tiempo...

-¿No me digas? –pregunté sarcásticamente. De él ya me podía esperar cualquier cosa.

-He vuelto a la ciudad para comprobar una cosa que me estaba matando por dentro… tenía que estar seguro de que no me equivocaba al… al… al enamorarme de un chico.

Lo soltó de golpe, o al menos así lo noté yo. ¿Había dicho de un chico?

-Matt… explícate –la cabeza me daba vueltas.

-Me fui de aquí porque sentía que te estaba haciendo daño –dijo él.

-Me lo hiciste cuando te fuiste, no mientras estabas a mi lado.

-Pero no estaba siendo sincero contigo y tampoco conmigo mismo –hizo una pausa, cogiendo aire –April, soy gay… y me di cuenta cuando tú y yo estábamos juntos.

-¿Qué…? ¿Cómo…? –balbuceé.

-No es por ti… eso está claro. Me enamoré de un chico… de Nick.

-¿Nick Jonas? –pregunté, sobresaltada.

-Exacto –admitió –imagínate mi cara al ver que tu "Jack" era él. En serio, creí que me iba a desmayar.

-Pero, aún no me has explicado de qué han hablado Nick y tú hoy…

-Él me llamó porque estaba preocupado. Quería estar seguro de que no intentaba arrebatarte de sus brazos o algo así –aclaró Matt -. Aprilita, tienes mucha suerte de tenerlo.

-No sabes cómo lo sé… sigue.

-Pues nada, el pobre estaba dispuesto a pegarse conmigo y todo… pero en un impulso más bien tonto, lo besé, en el cachete... –paró de hablar, como esperando mi reacción. Yo había dejado de respirar –por supuesto, él se apartó enseguida. Pero entiéndeme, era la única forma de que me creyera.

-Tranquilo, lo entiendo –de hecho, era cierto. No me preocupaba la competencia masculina.

-En fin, que después de dejarme bien claro que le gustan las chicas, en concreto tú, hemos quedado en que me presentará a Joe y a Kev. ¿Te lo puedes creer? –exclamó, emocionado.

-Entonces, ¿no es verdad que me engañaste con otra? –pregunté, tratando de aclararme las ideas.

-No. Nunca hubo otra… porque dudo mucho que consideres a Nick como "la otra", ¿verdad?

-¡Por supuesto que no! –exclamé. Me quedé un rato en silencio. Si lo pensaba bien, todo esto tenía mucha gracia.

-April, has sido y eres la mejor amiga que he tenido nunca… y la segunda en saber que soy gay. ¿Por qué no puede volver a ser todo como antes? –preguntó.

-Sí… supongo que ahora que todo se ha aclarado no hay problema… -titubeé. –Sólo prométeme una cosa.

-Lo que sea –sonaba alegre y a la vez aliviado.

-No te vas a volver a acercar así mi novio, o por lo contrario yo misma me encargaré de que lo próximo que beses sea el culo de un mandril. ¿Entendido? xD

Él rompió a reírse a carcajadas, tardando un rato en calmarse.

-Tranquila, nunca más. Aunque… si él se insinúa, tendré que darle lo que se merece –dijo Matt, tratando de ponerme nerviosa. Sin embargo, sólo conseguí reírme.

Estuvimos un rato más hablando por teléfono, a pesar de que se hacía tarde y al día siguiente teníamos clase. Pero en ese momento no me importaba, porque había recuperado a mi mejor amigo, que encima, era gay, mi ex novio gay. ¿Cómo de raro era eso?

Por fin, sobre la una de la madrugada, colgamos, quedando en seguir hablando al día siguiente. Antes de irme a dormir, busqué su número y llamé, rezando para no despertarle… sin suerte.

-¿Di-diga? –murmuró Nick con voz ronca. Sentí el impulso de colgar, dejar que siguiera durmiendo, pero no lo hice.

-Perdona, Nicholas… te desperté –dije yo, tratando de disculparme.

-No, tranquila… no pasa nada –contestó él, intentando sonar despejado -¿pasa algo? ¿por qué no estás durmiendo?

-Necesitaba oír tu voz –murmuré, algo avergonzada –no sé cómo te ha ido el resto de la noche.

-No ha ido mal del todo –dijo Nick. Yo mientras, me recosté en la cama, apretando el teléfono a mi oído, como si así fuera a tenerlo más cerca.

-Me he dado cuenta de algo hoy –le dije. Una sonrisa apareció en mi cara.

-¿De qué? –preguntó él, tratando de contener un bostezo.

-De que te quiero. Mucho. Quizá demasiado –murmuré. Él se mantuvo callado –supongo que piensas que estoy loca… o que soy una obsesionada…

-No –dijo Nick. –Si pensara eso, los dos seríamos unos locos obsesionados. Estoy dispuesto a hacer lo que sea por ti, ¿lo sabes, verdad?

-Sí… como por ejemplo, besar a un chico –solté. Oí un resoplido.

-¿Has hablado con Matt? –preguntó –yo no he sido, se me ha lanzado él… no he podido hacer nada para contenerlo…

-Tranquilo –murmuré –todo está aclarado. Sólo espero que con las fans seas un poco más inalcanzable que con Matt, porque si no, sí que tendremos un problema…

-¿Estás celosa de un chico? –preguntó.

-Estoy celosa hasta de las sábanas que te cubren ahora mismo ♥

-Exagerada… -dijo Nick riéndose.

En algún momento debimos quedarnos dormidos, porque a la mañana siguiente me desperté con el móvil casi incrustado a mi oreja, sin batería. Sin embargo, sonreí. Iba a ser un día tremendamente bueno.

Cuando llegué al colegio, Liz no apareció, y ni siquiera se molestó en enviarme un mensaje. Me preguntaba dónde estaría…

-NARRA LIZ-

Oír a Joe gritándome "¡Galletitaaa!" nada más descolgar el teléfono, no debía ser bueno para mi salud. Era por la tarde, y al parecer, el pobrecito se aburría en casa solo.

-Nick está durmiendo y los demás no están en casa… ¿vienes a hacerme compañía? –preguntó.

Y, ¿cómo iba a decirle que no? En menos de quince minutos me planté en su casa, deseando lanzarme a sus brazos… pero él se me adelantó.

-No sabes cuánto te he echado de menos, preciosa –dijo nada más verme.

-Lo mismo digo, precioso –intenté hacerme la graciosa, pero no me salía cuando estaba nerviosa.

Estuvimos un buen rato en el sofá, "viendo" un DVD, cuando de repente Nick irrumpió en el salón. Al parecer, dispuesto a planchar su camisa. Yo sabía que no debía haberlo mencionado, pero se me escapó lo del beso de April y Matt. Así que, después de pedirme el número de teléfono de él, Nick agarró sus cosas y desapareció de la casa.

-Soy una chismosa –le dije a Joe, cuando nos quedamos solos.

-¿Por qué?

-April va a asesinarme. No quería que Nick se enterara del beso de Matt –le expliqué.

-¿Le gustó? –preguntó intrigado Joe.

-¡Qué va! ¡Le repugnó! En serio, sólo le faltó lavarse los dientes después de aquello… estaba enfurecida.

-Entonces, tranquila. Nick sabrá qué hacer. Siempre lo sabe –trató de calmarme Joe… con éxito.

Y es que, estando con él sólo podía preocuparme por sus ojos, por sus pestañas, sus labios, sus brazos alrededor de mí… Lo de ver una película no estaba funcionando.

-Me parece que no estás prestando atención a la película –murmuré, incorporándome en el sofá.

-¿Acaso tú sí? –respondió. Me había pillado...

-La verdad es que no –contesté. Él dio un salto, cogiendo el mando y apagando la televisión -¿Qué haces?

-Si ninguno de los dos está atento, supongo que tendremos que encontrar otra cosa que hacer, ¿no? –dijo, tendiéndome la mano para levantarme del sofá.

-Supongo… -murmuré, siguiéndole.

-Se me ocurre algo –dijo, sonriente –voy a hacerte un tour por la casa Jonas… ¿te apetece?

Asentí con la cabeza, sin demasiadas fuerzas para emitir sonido alguno. Al decir "tour" mi mente directamente lo relacionó con "habitación de Joe", lo cual no ayudaba a calmarme.

-Vamos, sígueme –dijo él. Yo le obedecí

Lo primero que vimos fue la cocina.

-Vaya, esto es gigante –murmuré.

-A mamá le gusta cocinar –se encogió de hombros Joe. Yo me acerqué al bote de galletas.

-Está vacío… -murmuré, sacudiéndolo delante de su cara.

-Con una galleta ya tengo suficiente –dijo él, acercándose a mí.

¿Allí, en su cocina? Sus padres podían llegar en cualquier momento, y no era esa la imagen que quería que se llevaran de mí. Traté de apartar a Joe.

-Joseph… tus padres van a llegar dentro de poco… -dije.

-Es cierto –se apartó, frustrado.

-Tendremos que establecer una distancia de seguridad –propuse. Mantenerlo alejado era la única forma de evitar atacarle.

-¿Distancia de seguridad? ¿Tan irresistible soy? –murmuró, sonriendo.

sonrojada –Joseph, es en serio. ¿Quieres que tus padres piensen que soy una pervertida que sólo quiere que la beses?

-¿Es eso cierto? –insistió él. Mi cara ardía, muerta de la vergüenza.

-Mantente… alejado –murmuré. Joe se rió, levantando las manos en el aire, haciéndose el inocente.

-Está bien, galletita tonta –dijo –no me acercaré a ti…

-Más te vale –le advertí. Pero me fiaba muy poco de él, así que se me ocurrió una idea –Joseph, vamos a hacer algo: la distancia de seguridad será de 3 pasos, y el primero que la rompa tendrá que… ¡invitar al otro a cenar!

Joe sonrió, como si ya hubiera ganado.

-Me parece bien. Pero que sepas que nunca pierdo una apuesta –dijo.

-Eso ya lo veremos –le provoqué. Ya había descubierto mi nuevo juego para el día: intentaría hacerlo caer.

Justo en ese momento, oímos el ruido de la puerta, seguido de un correteo. Sus padres y Frankie habían llegado. Salimos los dos, distanciados reglamentariamente.

-Buenas tardes –saludé avergonzada cuando vi a Denisse y a Frankie. Al parecer, el padre no estaba.

La señora Jonas levantó la cabeza, mirándome sorprendida. Luego, sonrió.

-Hola, Liz –dijo -¡qué sorpresa verte!

-La he invitado a venir… espero que no importe –le informó Joe.

-¡Por supuesto que no! –exclamó ella. Frankie vino corriendo hacia mi.

-Hola Liz, ¿cómo estás? –preguntó educadamente.

-Genial, Frank. ¿Y tú qué tal? –contesté.

-Muy bien… hemos ido por unos helados –me dijo.

-Sí, y ahora, te toca darte un buen baño –le ordenó su madre -. Mira cómo te has puesto con el helado…

Al parecer, a Frankie se le había caído encima la bola de helado de chocolate que había pedido y ahora estaba completamente sucio.

-Está bien –se quejó el pequeño, encaminándose a las escaleras.

-Liz, cariño, ¿te quedas a cenar? –me preguntó Denisse.

-Verá, no quiero ser una molestia… -murmuré.

-¿Quién te ha dicho que lo seas? –exclamó ella –Te quedas a cenar, y no hay más que hablar.

-Está bien, pero tendré que decírselo a mis padres.

-Como quieras –dijo. Luego, se puso a recoger un poco las cosas del salón –vayan a hacer sus cosas, yo les avisaré cuando todo esté listo. Por cierto Joseph, ¿dónde están tus hermanos?

-Kevin salió a mirar algo… no estoy seguro de qué, y Nick está en casa de April –contestó Joe.

-Es cierto, hoy iba a conocer a su madre, ¿no? –preguntó Denisse.

-Sí, y no sabes lo histérico que estaba –dijo Joe, riéndose –ha quemado su camisa intentando plancharla.

Denisse cogió el trozo de tela quemado, encima de la tabla de planchar, mirándola apenada.

-Vaya, esta era una de sus favoritas –murmuró.

-No se preocupe, estoy segura de que le estará yendo bien –dije, tratando de calmarlos -. La madre de April es muy simpática… y si su abuela está con ellos, seguro que la apoya…

-Eso espero –dijo Denisse.

-Claro que sí –la calmé -, Nicholas es perfecto, señora Jonas, y April lo quiere muchísimo.

-Él también a ella, cielo –dijo ella, sonriendo. Luego, se dirigió a la cocina.

Cuando Joe y yo nos quedamos solos, él me miró con reproche, aún a distancia.

-¿Qué pasa? –pregunté alarmada. Él levantó una ceja.

-Así que "Nicholas es perfecto", ¿no? –dijo, imitando mi voz. Puse los ojos en blanco.

-Sí que lo es –afirmé, levantando la voz.

-Entonces, ¿te has equivocado de hermano? –preguntó, aún celoso. Yo me reí, divertida por la situación.

-No seas tonto, Joseph –le dije –estoy exactamente con quien quiero estar.

Él giró la cabeza, sin estar convencido del todo, aún ofendido.

-En realidad, no te lo mereces, pero voy a enseñarte el resto de la casa –murmuró. Yo lo seguí, dispuesta a poner el plan de "hacer fallar a Joe en su apuesta" de nuevo.

Entramos en una sala en la que estaban los instrumentos: un piano, incontables guitarras, una batería, el equipo informático... y la pandereta de Joe.

-Así que se recluyen aqui a hacer ruido cuando tienen tiempo, ¿no? –comenté –tus padres deben de estar encantados…

-Está insonorizado, para no molestar a nadie –me informó.

-¿Insonorizado? Eso es como aislado, ¿no? –pregunté. Él asintió –ya decía yo que hacía calor aquí…

Con teatralidad, me quité la chaqueta, quedándome en tirantes. Joe levantó la cabeza, observándome con atención. Una sonrisa invadió mi rostro: iba a ser muy fácil hacerlo fallar… y me tendría que invitar a cenar.

-Eh… ¿te apetece probar el micrófono? –dijo, encaminándose a la otra parte del estudio, detrás del cristal –ponte los cascos para poder oírme.

Cerró la puerta, mientras yo me cubría los oídos y me acercaba al micro. Segunda parte del plan en marcha.

-¿Quieres cantar algo para mí? –oí la voz de Joe por los auriculares.

-Se supone que el experto eres tú –susurré al micro -¿tienes alguna proposición?

-Unas cuantas... –dijo él, sonriendo misterioso. Puse los ojos en blanco.

-Me refiero a canciones, Joseph.

-¡Ah, sí, claro! –murmuró –lo dejo a tu libre elección.

Estrujándome el cerebro, pensando en algo para que Joe sintiera el irremediable deseo de venir hasta mi, romper la distancia de seguridad… no podía cantar delante de él. Al menos no sin hacer el ridículo…

-Joe, no puedo cantar –confesé, mirándole a través del cristal.

-¿Por qué no? –preguntó. Esta era la mía.

-Porque no podría concentrarme contigo mirándome desde ahí detrás.

-¿Ah, no? –dijo él, algo escéptico –creía que el "perfecto" era Nick…

-Puede que sea perfecto, pero él no me gusta tanto como tú –dije, seductora. Él puso los ojos en blanco.

-Sí, ya, claro –dijo, sin creerme.

-En serio, Joe –contesté –cuando le veo a él no siento el irremediable impulso de arrancarle la camiseta, pero cuando te veo a ti, sí.

Me quedé mirándolo a los ojos, aún a pesar de estar bastante lejos. Joe pareció alarmarse, porque también mantuvo la mirada.

-No puedes decir esas cosas pretendiendo que me quede aquí parado –escuché a través de los auriculares.

-Sólo digo la verdad –me encogí de hombros. Casi lo tenía.

-Pues no lo hagas, al menos no mientras tengamos una apuesta de por medio –dijo. Luego, desconectó su micro, haciendo que dejara de oír su voz. Debía volver al ataque, así que hablé, segura de que él me escuchaba.

-¿Sabes qué me gustaria hacer? –pregunté. Él me miró interesado desde su posición –ver tu habitación.

Le miré desafiante, tratando de adivinar lo que pasaba por su mente.

-No… podemos ir allí –murmuró, volviendo a conectar su micro.

-¿Por alguna razón en particular? –pregunté, curiosa.

-Sería demasiado peligroso…

-¿Peligroso para quién?

-Para ambos… aquí por lo menos el cristal me impide que salte sobre ti –reconoció –y en mi habitación, las cosas serían demasiado fáciles.

-Pero, ¿y si yo quiero que saltes sobre mi? –pregunté, sonriente.

-Te olvidas de la distancia de seguridad –murmuró.

-Ya veo… así que, ¿dejas de ser un seductor por culpa de una estúpida distancia?

-Yo sigo siendo un seductor –dijo él, altivo. Sonreí. Sólo me faltaba un poco más.

-Allá tú si quieres quedarte en tu parte del estudio –dije, encogiéndome de hombros. Luego me di la vuelta, dispuesta a interpretar el siguiente acto -. Cada vez hace más calor aquí dentro…

Me estiré, desperezándome. Luego, de espaldas a él, me recogí el pelo, dejando mi cuello al aire, sin demasiado valor para girarme a comprobar si estaba funcionando el plan. Intentando parecer inocente, me dirigí a la pandereta de Joe, cogiéndola para probarla, y así aproveché para mirar hacia el cristal. Él no estaba.

-¿Joe? –le busqué con la mirada. No podía haber desaparecido sin dejar rastro. Di media vuelta para colocar la pandereta en su lugar, de nuevo, preocupada por saber dónde se habría ido, pero algo me sobresaltó.

-¿No esperarías que me quedara tan tranquilo en esa parte mientras que tú te insinuabas de esa forma, verdad? –susurró Joe a mi oído. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. No le había sentido llegar hasta ahí.

-Joseph, has roto la distancia de seguridad –murmuré, sonriente.

-¿A quién le importa eso? –dijo él, colocando su mano en mi cintura. Luego, dio un breve y suave beso en mi cuello.

-A… a mi –tartamudeé –eso significa que me he ganado una cena contigo.

-Una cena, y dos… y quizá tres –dijo él, sin parar de besarme. Traté de contenerme, pero nunca lo conseguía con él. ¡Era imposible!

-No deberías hacer esto –murmuré.

-¿Quién es el seductor ahora? –preguntó.

-Tú, desde luego –admití. Él sonrió, triunfante.

Seguí besándole, abrazándome a él, haciendo que cayéramos los dos en el sofá que había allí, muy oportunamente.

-¿A qué te recuerda esto? –murmuró Joe, sonriendo.

-Eh… no sé… -traté de hacerme la tonta.

-Sí que lo sabes –dijo él, divertido –camerino, en aquel concierto.

-¡Ah, sí, ya me acuerdo! –exclamé sonrojada. Él siguió besándome.

-Joe… ¿y si entra tu madre? –pregunté, alarmada.

-He cerrado con llave, tranquila –siguió a lo suyo.

-No… puedes… seguir –murmuré, demasiado ida.

-¿Por qué no? –levantó la cabeza.

-Tu anillo… -comenté.

-Ya te dije lo que pensaba sobre eso. He encontrado a la persona que quiero, y esto es una realidad. Tiene que pasar, Liz –dijo –aunque claro, sólo si tú quieres.

-¡Claro que quiero! –exclamé.

-Entonces, déjate llevar.

Eso era muy fácil, sobre todo tratándose de él. Dejarse llevar era lo mejor que se me ocurría en esos momentos…

-¿Quién ha cerrado el estudio? –exclamó una voz, al otro lado de la puerta. De un empujón, tiré a Joe del sofá, que cayó sobre el suelo de espaldas.

-¡Ay! –murmuró él. Yo miré asustada la puerta -siempre acabo en el suelo...

-¿Joe? –dijo el que estaba al otro lado -¡ábreme!

-Es Nick –me informó Joseph, desde el suelo. Se levantó, arreglando un poco su ropa, tratando de adecentarse –¡ahora te abro, Nicholas!

De un salto, me levanté, alisando mi vestido y arreglando mi pelo, haciendo un esfuerzo para calmarme. Respiré profundamente. ¿Es que nunca nadie nos iba a dejar llegar hasta el final?

Cuando Joe le abrió la puerta a Nick, este pareció contento, pero a la vez un poco malhumorado por que su hermano hubiera tardado tanto.

-¿Qué estaban haciendo? –preguntó, extrañado. Mi cara se puso roja a una velocidad alarmante.

-Nada que te interese, enano –contestó Joe, seguro de sí mismo.

-¿Qué tal te ha ido en casa de April? –pregunté yo, tratando de cambiar de tema.

-¡Perfectamente! –exclamó él, sonriente de nuevo. Luego, se puso a contarnos algunos detalles, emocionado. Había funcionado el intentar distraerle.

Al parecer, era mi día de suerte. Joe había fallado al intentar mantener la "distancia de seguridad" y, me esperaba una cena con él, privada… quizá otro día.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 6th 2011, 18:45

wii muchitos caps! Jajaj me encantaron =3 ssiiiguuueeelaaa


ooo me qede con cara de wtf? Cuando paso lo de maat! Jajja me encaanta
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 7th 2011, 13:15

Dios miooo! estos chicos son un caso!!! y WTF?!?!?! hahahahahaha!! matt GAY! y enamorado de NICK!! de verdad todavia no lo creo! dios mio! me imagino la cara de nick! hahahahahahah siguela!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 7th 2011, 16:48

CAPÍTULO 36 – DECISIONES


-NARRA JOE-

Había faltado poco para que pasara lo que tenía que pasar en el estudio, con Liz. Cuando estaba con ella no me podía contener y, además, sospechaba que lo había hecho a propósito para ganar la cena conmigo. De alguna manera, seguía sintiéndose insegura respecto a mis sentimientos por ella… y yo ya lo tenía claro, ¿no? Sacudí la cabeza, convenciéndome a mí mismo de que sí. Además, no había nada de malo en tener dudas… ¡pero yo no las tenía! Eché un vistazo a Liz, que estaba sentada enfrente mía, cenando tranquilamente.

-¡Esto está muy bueno, señora Jonas! –dijo ella, tras probar la comida. Mi madre sonrió, dándole las gracias.

Los pasos importantes ya estaban dados: mis padres la conocían, las fans sabían que existía y ahora mismo, ella estaba cenando con mi familia. Eso significa que una relación va en serio, ¿no? Miré a Nicholas, que parecía demasiado concentrado en su plato de cena. Al parecer, todo le había ido bien con la madre de April… pero había algo más que no nos había contado. Decidí guardarme las preguntas para otro momento.

Kevin había vuelto de su "misión secreta" sin querer decirnos nada de lo que había hecho, pero estaba seguro de que tarde o temprano conseguiría sacárselo. Parecía emocionado, sonriente y hablaba más de la cuenta (si eso es posible).

-Kevin, cariño, ¿cuándo viene Danielle a Los Ángeles? –preguntó mi madre, dándole tema de conversación

-Seguramente pasado mañana –contestó él. Se le veía emocionado, con los ojos brillantes.

-Y, ¿dónde va a vivir? –preguntó mi padre, en la otra punta de la mesa.

-Bueno, eso les quería comentar… -empezó Kev. Los ojos de todos se clavaron en él, ansiosos por saber qué era lo que tenía pensado en su loca cabecita –esta tarde he estado mirando una casa, no muy lejos de aquí, y he pensado en alquilarla para ella… si les parece bien.

Afirmé brevemente la cabeza, dando mi consentimiento. Algo así me imaginaba… seguí comiendo, mientras que los demás seguían mirándole. Nick sonrió, asintiendo también, Liz se le quedó mirando, boquiabierta. Estaba claro que ella no sabía lo detallista que era Kev cuando se enamoraba… sin embargo, mi madre y mi padre se le quedaron mirando un rato, sin saber qué decir.

-¿Una casa? –preguntó mamá, algo confundida –pero, ¿no piensas irte de aquí, verdad?

Mi hermano mayor le decía a mi madre que iba a comprar una casa para su novia en la que, seguramente, se pasarían el día haciendo cochinadas, y lo único que le preocupaba a ella era que su pequeño hijo abandonara el nido materno.

-Mamá, somos una familia, y Kev estará aquí hasta que tenga arrugas por todas partes, hasta en el cogote –dije yo, tratando de calmarla. Mi hermano mayor me lanzó una mirada fulminante, mientras que Nick y Frankie se reían. Liz trataba de contener la risa como podía.

-Cariño, es sólo que… no sé, creo que hasta que… bueno, hasta que te cases… -comentó mi madre.

-Esa casa es sólo para ella, mamá –dijo Kev. –Por supuesto que iré a visitarla, o ella se pasará por aquí, pero yo no tengo planes de mudarme. Ya sabes lo que opino sobre eso.

Levantó su mano izquierda, enseñando su anillo. Contuve un sonido de reprobación, mientras que Nick hundía su cabeza en el plato, tratando de pasar desapercibido. ¡El muy hipócrita! Los tres sabíamos que todos habíamos tenido impulsos… sobretodo él. Empecé a preguntarme si Kev nos estaba ocultando algo, porque antes de estar con Dann, se le veía raro. En realidad, Nick y yo sospechábamos que había tenido una novia, pero no nos había dicho nada.

Mi madre asintió brevemente, suspirando aliviada. Consideré que era hora de cambiar de tema, porque el ambiente se había puesto demasiado tenso.

-Entonces, ¿cómo van los preparativos para la entrega de premios la semana que viene? –pregunté, a nadie en particular. Luego miré a Liz, que había levantado la cabeza de repente.

-Tenemos que ir de compras –murmuró Nick. El perfecto Nick. Tenía que ir siempre impecable a cualquier sitio.

-Es cierto, sospecho que las chicas van a hacer un despliegue increíble –dijo Kev.

-Algo así –comentó Liz, sonriendo misteriosa. Me pregunté qué tenía pensado.

Cuando acabamos de cenar, cada uno se inventó una excusa para irse pronto a la cama, incluso mis padres, pero yo quería pasar más rato con Liz, así que les dije a todos que ella y yo nos encargaríamos de fregar los platos. Galletita me miró, un poco sorprendida, pero luego sonrió, poniéndose de ese color rojo que tanto me gustaba.

-Joe, es tarde… quizá debería irme a casa –murmuró cuando nos quedamos solos en la cocina.

-¿Te quieres librar de tener que fregar los platos? –le dije, deseando con todas mis fuerzas que no se fuera.

-No, para nada –se acercó al fregadero, abriendo el grifo –vamos, compañero, ¡pásame un plato!

acabamod todo en muy poco tiempo. Cuando nuestras manos se rozaban al ir pasándonos los platos, sentía un cosquilleo en mi estómago, como si fueran mini descargas eléctricas. Estaba seguro de que nunca me había pasado aquello con otra chica, nunca en toda mi vida... ¿significaba eso que ella era la única, la adecuada, la ideal y perfecta para mí?

-No sé cómo estar seguro… -murmuré cuando acabamos, mientras que Liz se secaba las manos. Ella se me quedó mirando, extrañada.

-¿Seguro de qué, Joseph? –me preguntó, tendiéndome la toalla.

-Nada, no importa –dije, negando con la cabeza. Ella no pareció satisfecha con mi respuesta, pero se calló. Luego, echó un vistazo a la hora.

-Es muy tarde, Joe –murmuró –me extraña que mis padres no me hayan llamado aún para saber dónde estoy.

De repente, sentí una especie de sacudida. Galletita se iba, Liz tenía que marcharse. Me apoyé en el mármol de la cocina, débil.

-Eh, ¿estás bien? –preguntó ella, acercándose a mí. Yo negué con la cabeza.

-No quiero que te vayas –murmuré, sin mirarla directamente.

-Joe… -susurró ella. Levanté la vista, para encontrarme con sus ojos, brillantes –puedes enseñarme tu cuarto, si quieres… supongo que no pasa nada si llego un poco más tarde a casa…

Sonreí, más tranquilo. Cuanto más tiempo se quedara, mejor. La cogí de la mano, conduciéndole a mi guarida, mi espacio personal. Muchas revistas para adolescentes gritonas habían hablado de cómo era, pero ninguna había tenido razón, ni siquiera se acercaban.

Subimos las escaleras intentando no hacer ruido, yo delante y ella detrás, cogida por el borde de mi camiseta, para no perderse. Al entrar en mi habitación, ella sonrió.

-No es como me la había imaginado –comentó, recorriendo el cuarto con la mirada.

-¿Cómo creías que era? –pregunté yo, intrigado.

-No sé, pensé que estaría lleno de bates de goma, bigotes postizos y cosas así –dijo Liz. Yo me reí.

-Pues ya ves que no. Aunque –me acerqué al armario, revolviendo entre el desastre –, sí tengo esto…

Al sacar el bate de goma, ella sonrió, emocionada.

-¿Es el del video? ¿El de "Nick J Show", verdad? –preguntó, refiriéndose al video que habíamos grabado mis hermanos y yo hacía un tiempo en youtube. Asentí, sonriendo.

Mientras ella lo observaba con devoción, yo me tumbé en la cama, mirándola atentamente. Me encantaba cómo se le iluminaba la cara por cosas que a mí ya me parecían normales, cómo la sonrisa le llegaba a los ojos, y se sonrojaba ligeramente. Al parecer, se dio cuenta de mi análisis, porque dejó el bate con cuidado en su sitio, y se sentó a mi lado en la cama.

-¿Qué pasa? –preguntó, al darse cuenta de que no dejaba de mirarla -¿tengo la cara manchada de algo?

Negué con la cabeza, sonriendo aún. Tenía que contener mis impulsos de lanzarme sobre ella, debía hacerlo.

-Entonces, ¿qué pasa, Joe? –preguntó, acomodándose.

-Simplemente estaba mirándote –dije –es algo que me gusta hacer: mirar.

Ella se rió, sonrojándose un poco más. Perfecto, la estaba poniendo nerviosa.

-Pues no mires tanto, y dime de qué no estás seguro –me pidió. Se acordaba de mi triste balbuceo, el de "no sé cómo puedo estar seguro…", en la cocina. Me armé de valor. Necesitaba hablar con ella.

-No estoy seguro de cómo puedo saber si estoy enamorado de ti –solté de golpe. Ella se enderezó un segundo, mirándome fijamente.

-Eso se nota, Joseph –murmuró.

-Es fácil para ti, y al parecer es fácil para todos… pero yo ya no sé qué creer –dije –me ha fallado demasiada gente.

Liz me tomó de la mano, mirándome a los ojos.

-Yo nunca te voy a fallar –dijo, seria. –No sé con qué tipo de chicas te has relacionado últimamente, Joe, pero el amor no es así. Cuando quieres a alguien, confías en él.

-Puede ser que esté tan confundido porque nunca he estado enamorado antes –murmuré.

-Joe, comprueba una cosa –puso mi mano sobre su pecho, cerca de su corazón -¿lo notas, no? –yo asentí, asombrado por lo rápido que bombeaba -¿te crees que estoy así por cualquiera?

Me encogí de hombros, sin saber muy bien qué decir. Ella mantuvo mi mano allí, mirándome fijamente. Era gracioso, porque lo intentaba, pero seguía poniéndose tremendamente roja.

-Supongo que no –dije –al igual que yo no siento descargas en el estómago cuando me rozo la mano con cualquiera.

Ella sonrió, como si hubiera acabado con su argumentación y hubiera ganado.

-Espera un momento –dijo, sacando su móvil. Tecleó algo rápidamente y luego lo volvió a guardar.

-¿Qué…? –pregunté extrañado.

-¿Quieres que me quede contigo toda la noche? –me dijo ella, entre avergonzada y emocionada –les he dicho a mis padres que me quedo en casa de April a dormir…

-Pero, mañana tienes clase, ¿no?

-Sí, pero… supongo que me da igual no ir –dijo ella –entonces, ¿me quedo o me voy?

-¿Tienes que preguntarlo? –le dije yo, sonriente –quédate siempre que quieras.

Le di un beso, demasiado feliz como para decir algo más. Nos quedamos abrazados sobre la cama, ella apoyada sobre mi pecho.

-Pero, ¿qué pasará por la mañana? –pregunté yo.

-Cada uno seguirá su vida normal…

-No puedo llevar una vida normal si tú no estás a mi lado –dije.

-Joe, créeme: no quieres que esté contigo las 24 horas del día.

-¿Por qué no? –dije extrañado –claro que quiero. Y así será cuando acabes de estudiar… si quieres.

Ella sonrió, dejando la respuesta en el aire, dándome un beso y volviendo a tumbarse a mi lado. Nos dormimos abrazados el uno al otro, compartiendo los mismos sueños.

-NARRA APRIL-

¿Dónde se habría metido Liz? La primera clase de la mañana acabó y ella no había llegado aún… ni si quiera me había enviado un mensaje, y su móvil estaba apagado cuando intentaba llamarla.

-¿Le pasa algo a Lizzie? –preguntó Matt, sentándose a mi lado en la segunda clase.

-No tengo ni idea. No contesta mis llamadas –dije preocupada.

-Qué raro… -dijo él. Luego sonrió, quitándole importancia al asunto –seguro que se ha quedado dormida.

Me encogí de hombros, intentando convencerme a mí misma de que era cierto. Luego, me giré para mirarle.

-Buenos días, señorito Matt –dije, sonriendo – ¿ha tenido usted sueños raros en los que aparecía mi novio?

-Créeme, no lo quieres saber –contestó él, poniéndose misterioso. Empecé a reírme.

Justo en ese instante, apareció Liz, medio despeinada y ahogada. Al parecer, había subido las escaleras corriendo. Di un brinco en la silla, muriéndome de la curiosidad por saber qué era lo que le había pasado. Tras disculparse al profesor por haber tardado, me dirigió una mirada nerviosa, corriendo a sentarse a mi lado. Luego, se dio cuenta de que Matt, el anterior enemigo número uno, estaba sentado en el otro asiento y le lanzó una mirada fulminante.

-Liz, ¿llevas la misma ropa que ayer? –pregunté, al darme cuenta de eso. Ella sonrió, misteriosa.

-Luego te cuento –dijo en voz baja. El profesor iba a empezar la clase, y no quería que le llamaran más la atención.

-¿Qué le pasa? –me susurró Matt. Yo me encogí de hombros, mordiéndome el labio, muriéndome de la curiosidad.

Estuve el resto de la clase sin prestar demasiada atención, dándole vueltas al hecho de que Liz había venido sin cambiarse, arreglarse el pelo… y encima tarde. Pero, por suerte, no todo dura para siempre.

Cuando salimos al descanso, asalté a Liz, cogiéndole del brazo y llevándomela a un lugar tranquilo. Matt se mantuvo a una distancia prudencial, por si acaso ella se ponía violenta. Al fin y al cabo, Lizzie no sabía las últimas noticias sobre él.

-¿Dónde estabas? –le pregunté –no sabes lo preocupada que estaba… ¿tanto te costaba enviar un mensaje?

-Es que… no pude –dijo ella. Luego, miró a Matt, con los ojos entrecerrados -¿por qué nos sigue ese?

-Verás, las cosas han cambiado un poco –murmuré. Liz abrió los ojos, impaciente por saber más -: Matt es gay.

Casi se atraganta con su almuerzo, pero consiguió calmarse para que le contara todo detalladamente. Entre Matt y yo le informamos de todos los acontecimientos recientes, desde que él y Nick habían tenido una conversación importante hasta que Matt no me engañó con otra, realmente. Liz trató de digerir la información, algo aturullada.

-Ahora cuenta tú –dijo Matt, muerto de la curiosidad. Yo asentí, mirándola expectante.

-He pasado la noche en casa de los Jonas –soltó Liz, como una bomba. Abrí los ojos desorbitadamente.

-¿Qué has qué? –pregunté, alarmada.

-He dormido con Joe –añadió. Creí que Matt se iba a desmayar… o yo misma.

-¡Liz! –exclamé -¡dime que no has… ya sabes…!

-No. ¿Estás loca? –dijo ella, escandalizada -¿cómo íbamos a hacer eso en su casa, con toda la familia por allí?

-Quién sabe –comentó Matt.

-No, no. les lo puedo asegurar –repitió Liz –pero April, mis padres creen que he dormido en tu casa…

-Tranquila, yo te cubro –le dije –y, ¿cómo has salido esta mañana sin que sus padres te vieran?

-Por eso se me ha hecho tarde –empezó ella –he tenido que esperar a que todos se fueran de la casa. Nick, Kev y el padre han ido al estudio, a seguir preparando las nuevas canciones, Denisse y Frankie iban a algún sitio, no me he enterado bien, y Joe se ha inventado una excusa para quedarse un rato más en casa.

-¿Te ha traído él al colegio? –preguntó Matt, interesado. Liz asintió, orgullosa.

-He tenido que ir en el asiento trasero, agachada durante todo el camino, porque los paparazzi lo siguen a todas partes.

-Tarde o temprano el mundo sabrá quiénes eres, ¿no lo has pensado? –dijo Matt. Liz y yo nos miramos. ¿Estábamos preparadas para eso?

-Supongo que todos lo sabrán cuando nos vean con ellos en la entrega de premios la semana que viene –dije yo.

Lo cual me recordaba algo: esa tarde teníamos que irnos de compras.

-¿Cuándo viene Danielle? –le pregunté a Liz.

-Mañana. Y, ¿adivina qué? –dijo ella. Nos quedamos mirándola, interesados –Kevin le ha conseguido una casa. Es una sorpresa, así que tenemos que mantener la boca cerrada.

¿Así que una casa, no? Menudos fiestones se iban a pegar allí, los dos solos. Me preguntaba si ellos ya habían…

-¿Van a vivir juntos? –preguntó Matt.

-No. Sólo es para ella –contestó Liz, quitándole importancia al asunto.

Tuvimos que volver a clase, pero en mi cabeza no dejaba de darle vueltas al mismo asunto. Liz y Joe en la misma cama, sin hacer nada… bueno, no era tan raro. Ya me había pasado eso con Nick.

Por la tarde, quedé con Liz y Matt en ir de compras. Ahora que teníamos un amigo gay íbamos a sacarle todo el partido que pudiéramos. Antes de salir de casa, mi móvil empezó a sonar: Nick.

-¡Hola! –contesté al móvil, feliz.

-Hola, April –dijo él. Parecía solo –me estaba preguntando... ¿tienes ya un vestido para los premios?

-No, iba a salir ahora mismo a buscar uno –contesté, emocionada.

-Vale. Y, ¿tienes pensado un color? –preguntó, interesado.

-¿Estás intentando que vayamos a juego? –dije, divertida.

-Puede ser…

-Verde –contesté –me gustaría que fuera verde.

-Está bien. Me encanta el verde –añadió él. Luego colgó, dejándome con la intriga.

Tras una larga e intensa jornada de compras, llegué a casa de noche, derrotada. Había encontrado el vestido perfecto, pero me había costado lo suyo. Me tumbé en la cama, demasiado cansada, dispuesta a dormir, pero mi móvil sonó atronador.

-¿Diga? –pregunté, demasiado ida como para ver el nombre en la pantallita.

-¿April? –gritó una voz. Era Danielle, pero la oía demasiado lejos. Di un respingo.

-¡Danielle! –contesté -¿cómo estás? ¿Dónde estás?

-Estoy muy bien, a punto de coger el avión para ir a Los Ángeles.

-¿Mañana nos veremos? –pregunté, emocionada. Tenía ganas de verla. En poco tiempo se había convertido en una amiga.

-Claro que sí. He quedado con Kevin para comer. Dice que tiene una sorpresa para mí. ¿Sabes algo? –preguntó. Yo me mordí el labio.

-Una sorpresa es una sorpresa… -murmuré. No podía contárselo.

-¿Todo el mundo lo sabe? –dijo muero de ganas por saber qué es lo que tiene preparado.

-Créeme: es bestial –contesté –pero no te lo puedo contar.

-Todos me dicen lo mismo. He llamado a Liz, a Joe y a Nick y ninguno quiere decírmelo.

-Es que vale la pena que sea sorpresa, Danielle –aseguré -¿me llamas mañana cuando estés aquí y podamos vernos? Es que creo que estoy a punto de dormirme.

-¡Claro! –dijo ella – ¡que duermas bien!

Cuando colgó, di media vuelta, quedándome dormida casi al instante.

-NARRA NICK-

¿De verde, eh? Tras tener la conversación con April, reuní a mis hermanos, con carácter urgente.

-Tenemos que irnos de compras –advertí. Todos asintieron, serios. Nos tomábamos muy en serio la apariencia.

-Concuerdo contigo, Nicholas –dijo Kev -¿todos saben de qué color van a ir sus chicas?

-Verde –informé yo.

-Rosa claro –añadió Joe.

-Pues Danielle irá de azul cielo. Yo mismo estaba presente cuando se lo compró –dijo Kev.

-Entonces, perfecto –dije –yo conduzco.

-Tu coche es demasiado pequeño, Nicholas –se quejó Joe –vamos en el mío.

Era cierto que el suyo era más grande… pero mi Mustang era como mi hijo pequeño. No quería dejarlo de lado. Tuve que ceder. Por una vez no pasaba nada.

Volvimos a casa cargados de trajes, camisas, camisetas, zapatos… hasta de ropa interior. No nos podían dejar solos. El grupo de paparazzi habituales delante de nuestra puerta, pareció darse cuenta de nuestras compras, ya que al llegar nos bombardearon con preguntas y fotos.

-¿Todo eso es para la entrega de premios de la semana que viene? –preguntaba uno.

-¿Van a ir con sus chicas? –decía otro. Nosotros nos limitamos a sonreír, metiéndole prisa a la puerta para que se abriera.

-Nicholas, ¿has leído lo que Faith ha dicho sobre ti? –soltó uno de ellos. No pude hacer otra cosa que girarme, al escuchar la pregunta.

¿Faith? ¿Mi ex novia? ¿Había dicho algo de mí? Negué con la cabeza, totalmente perdido. Sentí el impulso de preguntarle al paparazzi qué era lo que ella había dicho, si se acordaba de mí… pero Joe me cogió del brazo, sacándome de esa nebulosa.

-No escuches, Nicholas –murmuró él, mientras Kev apretaba el botón para subir las ventanillas de cristal tintado.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 7th 2011, 16:49

Faith vendría siendo Miley pero no lo quise ser tan obvio(?

jajajaja un beso.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 7th 2011, 20:34

ooooh! jajaja muuero por saber como vaa reaccionar daniie cuando sepa el sorpreson qe le tiene Kev! jajaja no puedo esperar :B!

siiguuueelaa pleease
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 9th 2011, 06:24

Lucy perdón por no pasarme antes...
AMO TÚ NOVE!!!
Es super hermosa, me saqué de onda con lo de Matt gay, pero era mejor que matarlo Razz. Y Joe, confundido por Liz, es tan lindo! Y Kevin con su sorpresota!!! Y Nick con April tan tiernos y románticos juntos!!! Me encantó la parte en la que Joe fingio perder su lente de contacto Razz y adoro el apodo de galletita Smile sigue pronto Lucy!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 9th 2011, 13:41

That's Ok (:
Liz y sus ocurrencias
Joe cualquiera estaria insegura si hubiese estado con una bitch como la camello belle
Nick muchas mas tierno
Kev Yo QUIERO UN NOVIO ASI QUE ME REGALE UNA CASA!! Hahahah naaah mentira pero ese detallote es como que mucho, pero bueno el amor es lo que mas importa
Dani I'm sorry for you but, no te pueden decir xq se arruina toda
Faith es miley okeeeeey .____. No me digas que es la mala de la pelicula 77" tu solo siguela!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 12th 2011, 18:50

siiguuueeelaaaa
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Septiembre 14th 2011, 13:08

OMG!!! mujer casi muero por culpa
de Joe me saco mucho de onda
pero aaah estuvieron buenos
muuuuy buenos

lamento no pasar antes estaba sin compu
jiji

sigueeeeee!!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Hoy a las 18:06

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