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 A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)

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aBii
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 19th 2011, 10:49

awww me encantoo!!!!
tienes que seguirla hoy porque mañana me voy
de viajeeeeeeeee
y luego no podre leer porfiiiiiiiiiiis!!!!
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fallingfornicholas
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 19th 2011, 10:50

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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 28th 2011, 08:07

Uy! aBii se fue de viaje y no le subí los capítulos que ella queria Sad
sorry aBii tambien me fui de viaje pero ya regresé
te dedico los siguientes 2 caps que subiré gracias por ser tan fiel lectora conmigo
y a todas las demas chicas gracias tambien!
las amo, un beso♥
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 28th 2011, 08:22

CAPÍTULO 22 - SUEÑOS

-NARRA KEVIN-

No sé cómo pasó, pero acabamos los tres dormidos de cualquier manera en la habitación de Nick. Él en su cama, bocabajo y abrazado a la almohada, Joe en el sillón que había en un rincón, con la boca abierta y yo… bueno, yo me desperté en el suelo. ¿Es que no había tenido suficiente con dormir toda la noche en el de la cocina del hotel? Me levanté e intenté estirarme, haciendo sonar mi columna, que intentaba reponerse. Mierda, me iba a pasar unos cuantos días con dolores…

Miré la hora: ¡las doce! De repente caí: ¡había quedado a las once con Danielle en mi habitación! Maldiciendo por lo bajo, salí corriendo de aquel sitio, pegando un portazo. No tuve que andar demasiado, porque mi habitación estaba justo al lado de la de Nick… pero Danielle no estaba fuera. Desanimado, decidí entrar y llamar desde allí a recepción, para volver a pedir el desayuno. Quizá, hasta podía convencer a Danni de que volviera…

-¡Ya era hora, señorito! -oí desde la sala de mi suite. Cerré la puerta y me asomé, para ver quien era la que decía eso. ¡Era ella! Sonreí.

-¡Danielle, lo siento muchísimo! Me quedé dormido en la habitación de Nick y…

-Shh, calla y ven a desayunar -dijo ella con urgencia. Me acerqué a su lado, y me encontré con que tenía una bandeja repleta de comida delante. -he empezado sin ti, pero es que tenía hambre…

-No pasa nada, tenías que hacerlo -dije yo sin darle importancia -¿qué hay para mí?

-Pues te he dejado algo de fruta -fruncí el ceño. Ella se rió -¡es broma! Tienes tortitas con chocolate, si los quieres.

Mi estómago crujió, pidiéndolos como loco, así que le hice caso.

-Gracias -le dije mientras me acercaba el plato. Me senté con ella, a la mesa. Al parecer ella había estado con la televisión puesta mientras me esperaba -de verdad, siento mucho haber llegado tarde.

-No pasa nada -dijo ella con una sonrisa. Al parecer, se había duchado porque tenía el pelo aún mojado, cayendo despreocupadamente por su espalda y hombros. Engullía unas tortitas con pinta deliciosa. Otra vez, mi estómago se quejó, así que empecé a comer.

Estuvimos un rato sin hablar, simplemente comiendo y dedicándonos miradas fugaces. Ella observaba cada movimiento que hacía, ya fuera al acercarme la leche o cuando me quedaba un rato mirándola atentamente. Dejó escapar unas carcajadas.

-¿Qué pasa? -le pregunté confundido.

-Nada -contestó. No me convenció su respuesta, porque seguía riéndose.

-¿Tengo algo en la cara o… ? -la verdad era que me empezaba a preocupar.

-Pues, la verdad es que sí -acercó su mano hacia mi mejilla, para señalar algo. Yo me miré en el reflejo de una cucharilla, y ahí estaba: una mancha de chocolate.

-¿Me mancho y no me dices nada? -le reprendí. Ella seguía riéndose.

-Si quieres te la quito -contestó. Se levantó de su silla y se acercó a mi… demasiado, diría yo. Sin esperármelo, pasó su lengua por mi mejilla, "limpiando" la mancha de chocolate -ya está, ya no tienes nada.

Luego se volvió tan tranquila a su silla, para seguir comiendo su tortita, mientras yo me había quedado petrificado. Completamente.

-¿Qué…? -balbuceé. Ella levantó la vista de su plato, un poco roja, para mirarme.

-Lo siento… ha sido un impulso -se disculpó. -De verdad que no quería molestarte, yo…

No quería que pensara eso, así que salí como pude de mi estado de shock y me acerqué a ella, para devolverle el lametón. Exactamente eso hice: le lamí el moflete tal y como ella había hecho. Su reacción fue similar a la mía, se quedó un rato callada y quieta, pero luego rompió a reír.

-Si hubiera sabido que ibas a hacer eso, te habría limpiado la mancha mucho antes -dijo.

-No habría estado mal -contesté.

Dann se levantó de repente y me estiró hasta la altura del sofá, para luego tirarme en el de un pequeño empujón.

-¡Ah! -grité. La espalda me había hecho "crack".

-¿Qué pasa? -preguntó preocupada -¿no debí tirarte, verdad?

-No, si eso no importa… es que mi espalda no es la que era. Hoy he dormido dos veces en el suelo -dije. No me podía mover, y me había quedado con el trasero en pompa sobre el sofá, la cual no era la mejor postura del mundo delante de una chica.

-Por suerte para ti, estás con la mejor masajista del mundo -dijo haciendo crujir sus dedos. -Vamos, levántate.

-Es fácil de decir, pero más difícil de hacer -dije desde mi lecho de dolor.

-¡Calla, no seas tan quejón y levántate! -ordenó -Estarás mejor en la cama.

Como pude, me puse en pie y me arrastré hacia mi cama, que estaba medio deshecha, dejándome caer bocabajo. Mi espalda volvió a sonar.

-Esto… -murmuró ella -Kevin, creo que el masaje será más efectivo si te lo hago sin… esto, sin camisa.

Lo último lo dijo en voz muy baja, demasiado avergonzada. ¿Sin camisa? ¿En mi cama? ¿Con ella y un masaje? En un segundo pasaron mil cosas por mi cabeza, pero tuve la suficiente fuerza de voluntad como para dejarlas pasar y contestar con la voz más normal que tenía.

-Sí, claro -dije mientras me quitaba la camisa -estoy tratando con una profesional, así que no pasa nada.

¿NO PASA NADA? ¡Sí que pasaba! Porque de repente, ella dio un salto y quedó sentada sobre mi, dispuesta a empezar a masajear mi espalda dolorida. ¡ENCIMA DE MI! Cerré los ojos, intentando mantener la mente fría.

-Vale, esto lo aprendí hace poco… pero creo que es muy efectivo -decía ella mientras empezaba por mis hombros -¿sabes cómo sería muchísimo mejor? Con aceite aromático… ¿no tendrás velas por aquí, verdad?

Aunque no me podía ver, puse los ojos en blanco.

-Sí, claro… tengo un spa portátil en la maleta, mira a ver si encuentras algo -dije sarcástico. Ella apretó con más fuerza.

-¡Cállate! -se rió -nos tendremos que conformar con esto…

-Pues no está nada mal -murmuré. De momento, sólo pensaba en que el tiempo pasara rápido, que me curara la espalda, que se quitara de encima y me pudiera poner la camisa… y tal vez, en darme una ducha fría.

-NARRA NICK-

Fue el portazo lo que hizo que me despertara. Normalmente no lo habría hecho, pero supongo que una parte de mi deseaba que abriera los ojos, porque mi sueño no estaba siendo demasiado bueno. Pero, como siempre, al recuperar el sentido me olvidé por completo de lo que había soñado. Muy frustrante, la verdad.

Recorrí la habitación con la mirada, buscando a mis hermanos. Supuse que el portazo había sido de Kevin, porque era el que faltaba. Joe seguía sin inmutarse en una posición un tanto extraña en el sofá. De hecho, me pareció que hablaba… ¡Joseph estaba hablando en sueños!

-¿Porqué dices que sin pantalones estaré mejor?… Ah, ya claro… hace calor, es verdad… -sonreía. Parecía un sueño un poco raro -¿pero tú no tienes calor con el bigote? Ya sé que es falso, pero aún así dan calor…

¿Pero qué cosas raras soñaba? Aguantándome la risa, le tiré un cojín, acertando en toda su cara. Él se despertó dando un salto, buscando al causante del impacto con cara de confusión.

-¡Nick! -gruñó -qué manera más educada de despertar a tu hermano mayor…

-Pensé que tenías calor, así que te he despertado… -dije con tono burlón. Él se puso rojo, de repente acordándose de su sueño -Va, cuéntame qué soñabas.

-¿Yo? -se hizo el loco -yo no estaba soñando nada, enano.

-¿Estás seguro? -dije -porque creo haber oído que había un bigote falso involucrado… y querían que te bajaras los pantalones.

Él se levantó del sofá, nervioso, y fue dando tumbos hacia el baño. Oí que se abría el grifo.

-Lo que yo sueño no es de tu interés, hermanito -gritó desde allí. Yo me levanté de la cama, yendo con Joe a lavarme los dientes.

-¡Eh! -le grité -¡Ese es mi cepillo, Joe!

Él acabó su limpieza, enjuagó el cepillo y me lo tendió.

-Toma, no pasa nada… mis gérmenes son los tuyos -guiñó un ojo.

-Eres asqueroso, Joseph -miré el cepillo con asco -quédatelo, te lo regalo.

Él se rió, sacando de su bolsillo otro cepillo idéntico… el mío, el verdadero.

-Era broma, hermanito -dijo -el que he usado yo estaba sin abrir…

Le eché una mirada fulminante, arrebatándole de las manos mi cepillo de dientes. Mientras yo hacía mi trabajo, él se miraba en el espejo, repasándose meticulosamente.

-¿Crees que debería cambiar de peinado? -me preguntó. Yo gruñi, encogiéndome de hombros. Joe me miró atentamente -de verdad, Nicholas, eres la persona más expresiva que he conocido…

Esto último lo dijo irónicamente, claro. Joe se pasaba la vida diciendo que podría abrirme un poco más, mostrar mis emociones… pero no podía. Al menos no siempre. Escupí la pasta de dientes, me enjuagué la boca y me lavé la cara. Cuando abrí los ojos me encontré con el pesado sacando músculo y mirándose aún en el espejo.

-¿Has visto qué brazos se me están haciendo? -dijo. -De hecho, creo que ya no soy competencia para ti…

Eso me sacó de mis casillas. Si tenía un punto débil, ese era la competitividad.

-Perdona, Joseph, pero creo que te equivocas -le dije. Él me miró con superioridad.

-Nicholas, está claro que yo tengo más músculos que tú.

-¿Hacemos un pulso a ver quién es el más fuerte? -le reté. Él, por supuesto, asintió.

Salimos hacia la sala, donde había una mesa y nos pudimos sentar. Contamos hasta tres y empezamos a hacer fuerza. Tenía que ganarle… pero no pude. Mi mano chocó contra la mesa.

-¡Has hecho trampa! -le dije -¡te has levantado de la silla y eso no vale!

-No, yo no me he levantado -contestó. -admítelo Nick: estoy más bueno que tú.

En esos casos, lo mejor era dejar a Joe con su idea, porque nada podría demostrarle que estaba equivocado. Sacudí la cabeza, dejando el caso por perdido. Él se acercó a la mesa, donde había algo de fruta, cogió una manzana y la mordió despreocupadamente. Luego, se tumbó en el sofá, cogió el mando de la televisión y la encendió.

-¿Piensas quedarte aquí toda la mañana? -dije mirándole significativamente.

-Pues, sí, a no ser que propongas otro plan -contestó. -¡Ey, mira, este programa es bueno!

Desesperado, me acerqué al televisor y lo apagué.

-Joe, ¿recuerdas qué estamos haciendo aquí? -dije. Él se golpeó la frente, como si acabara de caer.

-¡Las chicas! -exclamó. Yo asentí con la cabeza -¿sabes algo de ellas?

-No. ¿Crees que deberíamos llamarlas? -pregunté. Él pareció pensárselo, y luego sonrió. No me gustaba esa sonrisa, siempre anticipaba algo malo… o raro.

-NARRA LIZ-

Estaba en una especie de castillo, pero me había crecido el pelo tanto como a esa princesa llamada Rapunzel. Sin saber cómo, Joe, vestido con una armadura brillante, cantaba desde debajo de mi torre para que le tirara una cuerda.

-¡No hay ninguna! -le gritaba yo. Él seguía cantando, pero ahora triste. De repente, yo me daba cuenta de mi pelo largo, y lo tiraba a través de la ventana para que él pudiera usarlo de cuerda.

Ahora Joe trepaba por mi trenza, cantando más animado. Sin saber porqué, entonaba la canción de los Enanitos de Blancanieves cuando salen de la mina. Parecía muy contento…

-¡Pronto estaré con mi amada! -cantaba. Mientras, seguía escalando.

Lo peor era que yo no lo miraba con cara de loca habiendo visto a un loco, sino que estaba embobada contemplando su brillante armadura, pensando que él era mi caballero salvador, el que me iba a librar del encierro en mi torre. Sin embargo, algo iba mal cuando, de repente, me caí de la torre, precipitándome al vacío y haciéndole a él caer conmigo.

Lo siguiente, un golpe contra el suelo.

-¡Mierda! -gruñí. Abrí los ojos, de vuelta a la realidad. Si que me había caído, pero no era de la torre, sino de la cama. Me encontré a mi misma tumbada boca arriba en el suelo de la habitación.

De repente, alguien se precipitó hacia mi, tapándome la boca con la mano, para evitar que gritara, me agarró de forma que no pude casi moverme, y me arrastró fuera del dormitorio. Acabé metida con el extraño en uno de los armarios de la suite, a oscuras. No podía hablar ni gritar, porque sus brazos aún me rodeaban con fuerza. A pesar de ello, no me hacía daño. Era un abrazo fuerte pero cariñoso a la vez. Parpadeé muchas veces, intentando que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad y vieran algo del desconocido, pero era casi imposible. No tenía miedo… no sentía la necesidad de salir corriendo o de morder, patear y luchar para salir de allí, sino que me encontraba ridículamente a gusto… y más al reconocer los besos que el "desconocido" me estaba dando en el cuello.

-NARRA APRIL-

Me desperté un poco antes que Liz, así que decidí meterme en la ducha. Sin hacer ruido, entré en el baño, cerrando la puerta detrás de mi. Abrí los grifos, dejando caer el agua hasta que estuvo a una temperatura adecuada como para despejarme. Sabía que había soñado algo, pero era demasiado raro como para recordarlo. Intenté recordar mientras me enjabonaba el pelo, cerrando los ojos, concentrándome profundamente. Había algo relacionado con un piano… una melodía no dejaba de sonar en mi cabeza. Sí, mi sueño había sido sobre una canción. Sonreí al darme cuenta de que acababa de recordar el sonido de las notas, claramente. Me veía a mí misma tocándolas en un gran piano de cola… supuse que era blanco, como el de Nick… mis sueños eran casi siempre en blanco y negro.

Cuando acabé con la ducha, estaba contenta porque había conseguido rescatar el sueño, manteniendo la cancioncita en mi cabeza. Yo no tenía ni idea de tocar el piano, pero estaba convencida de que esa melodía saldría fácilmente si me ponía a probar con las teclas. Sin embargo, al salir de la bañera, no encontré mi toalla… ¡ni mi ropa!

Me dediqué a mirar alrededor, pero nada… ¿había sido tan tonta como para olvidarme de cogerla? No, estaba completamente segura de que la había dejado preparada…

Con cuidado, entreabrí la puerta del baño para asomarme a ver si Liz ya se había levantado y podía traerme la toalla, pero ella no estaba en su cama.

-¡Lizzie! -grité. Quizá estaba en la sala, y no me había oído acabar -¡Oye, que no puedo salir desnuda por ahí!

Al parecer, o se hacía la sorda o no me oía… pero, ¿y si no estaba? ¿dónde podría haber ido? Liz no era de las que se despertaban de forma fácil… ya podía pasar un huracán, que ella ni se inmutaría.

Frustrada, volví a cerrar la puerta del baño… me negaba a salir desnuda. Recorrí el baño con la vista, buscando algo con lo que poder taparme para salir por lo menos a por ropa… ¡y ahí estaba! Tirada en un rincón, formando un bulto, estaba la sábana de la habitación de Nick. ¿Cómo narices había llegado ahí? Suspiré, pensando que no tenía más remedio que taparme con ella. La enrollé a mi alrededor, procurando que tapara lo máximo posible y volví a abrir la puerta, un poco, asomando la cabeza.

-¿Buscabas esto? -preguntó alguien. De pronto, Nick entró en el dormitorio, con sonrisa burlona y MI toalla en la mano, balanceándola provocadoramente.

-Pues sí -afirmé. Tendí la mano para que me la diera, temblando de la rabia y de los nervios. Él negó con la cabeza y se tumbó despreocupadamente en la cama con la toalla en su poder.

-Si la quieres, cógela -dijo. Me miraba desafiante, pero a la vez sonriente. Se lo estaba pasando bien poniéndome en ese aprieto. Yo me mordí el labio inferior, debatiéndome interiormente.

-¿La traidora de Liz sabía esto? -gruñí. Cuando la pillara, la haría papilla.

-No… ella no tenía ni idea de lo que te iba a pasar a ti… ni de lo que le iba a pasar a ella -contestó con una sonrisa.

A pesar de estar haciéndomelo pasar mal en esos momentos, Nick estaba tremendamente irresistible con los rizos despeinados, su camiseta blanca y unos pantalones cortos negros. A pesar de que una parte de mi tenía ganas de asesinarlo por haberme robado la toalla, la otra parte se moría de ganas de dar un salto sobre él y comérselo a besos. Intenté pensar con claridad…

-¿Así que todo esto es un plan malvado tramado por dos hermanos crueles, no? -dije armándome de valor y saliendo del baño. Aún tenía la sábana alrededor de mi, usándola de escudo, procurando que mis vergüenzas no salieran a la luz.

-Puede ser -dijo Nick riéndose. Se acomodó en la cama, sin dejar de mirarme.

-¿Tienes intención de darme la toalla? -pregunté, sospechando su respuesta. Él negó con la cabeza.

-Dime qué has soñado hoy -dijo con total tranquilidad. Era como si no estuviera manteniendo una conversación con una chica casi desnuda…

-Nick, dame mi toalla, me pongo la ropa y te cuento lo que he soñado -contesté nerviosa. Me acerqué aún más, intentando arrebatársela de las manos. Fallé.

-Dime qué has soñado hoy -repitió. -Bueno, dime con quién -rectificó.

-¿Con quién he soñado hoy? -él asintió -Pues verás, he soñado con Joe.

Su cara cambió, de sonriente a ceño fruncido.

-¿Con Joseph? -repitió. Oí una risa desde la parte de la sala. Creí que salía de dentro de un armario, pero ignoré ese pensamiento.

Sonreí y me acerqué a la cama, sentándome en el borde, cerca de Nick, que seguía un poco malhumorado mirando el suelo e intentando ignorarme.

-Nick, mírame -él levantó la vista, para dirigirse a mis ojos. Yo sonreí -¿crees que podría soñar con otra cosa que no fueras tú después de todo lo que nos ha pasado?

Él pareció animarse, sonriendo de nuevo.

-No lo sé… -dijo.

-Pues que lo sepas: no es posible. En serio Nicholas, eres un pesado. ¡Estás hasta en mis sueños! -exclamé.

-¡Ah, vale pues si soy un pesado me marcho! -hizo ademán de levantarse, pero yo lo sujeté con una mano (con la otra me encargaba de mantener la sábana en su sitio). Se volvió y me miró.

-Quiero que sea así siempre. Quiero soñar contigo siempre. Por eso odio al sol, porque hace que me despierte y abandone mis sueños. Me hace ver que no estoy sola en un mundo perfecto, que tú no estás conmigo…

-Pero en eso te equivocas -dijo Nick. -Sí estoy contigo.

Tras eso, me acarició la cara con delicadeza, acercándose para darme un beso… demasiado dulce para ser el primero del día, demasiado intenso para ser tan breve, demasiado perfecto para ser real.

-¡Vale! -gritó alguien -¡Vale ya! los quiero a 5 metros de distancia. Van a convertir esto en una película para adultos si siguen así…

Se oyeron unas palmadas y alguien tiró de mi, separándome de Nick… y haciendo que la sábana se me escurriera.

La situación fue tremendamente vergonzosa. La que me había estirado había sido Liz, que iba seguida de Joe, el responsable de los gritos. Lizzie lo hizo tan bruscamente que me dejó completamente desnuda delante de Nick y Joe Jonas. Perfect
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 28th 2011, 08:33

CAPÍTULO 23 - MELODÍA Y PLAN

-NARRA APRIL-

Hice lo que pude, intenté cubrirme con las manos, intenté alcanzar la sábana para taparme otra vez… pero era imposible reaccionar. Nick y Joe se habían quedado igual que yo, completamente de piedra. Y Liz… bueno, ella lo intentó a su manera.

-Joe, haz el favor de taparte los ojos -le gritó Liz a Joseph. Él se apresuró a hacerle caso, cubriéndose la vista con las manos.

Al final, como nadie parecía hacer nada para ayudarme, corrí hacia el baño, cerrando la puerta de golpe. Luego, me senté sobre el borde de la bañera, sin creerme lo que acababa de pasar ahí fuera. Nick. Nick Jonas. ¡Nick Jonas me había visto desnuda! Y lo que era peor… Joe también.

Alguien llamó a la puerta, tímidamente.

-Soy yo, Liz -gritó -traigo ropa y una toalla.

Abrió con cuidado, y me tiró las cosas rápidamente, sin mirar. Luego cerró de nuevo. Sin perder tiempo, me sequé y vestí a toda prisa, pensando cómo reaccionar cuando saliera del baño… o lo que era peor, cómo soportar las miraditas de los chicos.

Por fin, me armé de valor y salí del baño… no había nadie en el dormitorio. Seguí hasta la sala, donde los encontré a los tres, sentados en la mesa. Al parecer habían tenido tiempo de llamar al servicio de habitaciones, porque tenían delante de sí muchísima comida, algo que me parecía perfecto porque aún no había desayunado.

-¿Tienes hambre? -me preguntó Joe, como si no hubiera pasado nada raro antes.

-Un poco -contesté. Intenté averiguar cómo se había tomado Nick el verme en esa situación, pero él trataba de mantener la mirada en su cuenco de cereales, y evitaba levantar la cabeza. Suspiré y me senté a su lado.

-Entonces, ¿hace mucho que se levantaron? -preguntó Liz para romper el silencio.

-Pues, hace un rato -contestó Joe. Seguía mirándome con una cara un poco rara. Cuando se dio cuenta de que yo también le miraba, se giró de nuevo a Liz.

Era normal que estuviera incómodo, pero ¿cuánto tiempo pensaba estar sin levantar la cabeza Nick? Decidí tratar de provocar esa mirada.

-Oye, Nick -le dije dejando la cuchara en mi plato -¿no querías que te contara mi sueño?

Él siguió sin inmutarse, simplemente negó con la cabeza.

-No hace falta -dijo mientras seguía comiendo. De nuevo, dejé escapar un suspiro, mirando a Liz en busca de ayuda. Ella estaba tan desencajada como yo, así que se encogió de hombros para darme a entender que no se le ocurría nada.

Justo en ese momento, empezó a sonarme el móvil, que estaba en el dormitorio. Me levanté rápidamente y fui a contestar.

-¿Sí? -pregunté. El número que me salía en pantalla no me sonaba.

-¿April? -gritó una voz -¿me oyes?

De repente, me dí cuenta de quién era.

-¿Matt? -exclamé sorprendida. Liz me miraba con los ojos como platos desde la mesa, e incluso Nick había levantado la cabeza, sin mirarme aún, sorprendido por haber oído ese nombre.

Sí, Nick sabía quién era Matt, yo se lo conté cuando estuvimos hablando de nuestros ex. Él era mi antiguo novio, que me dejó destrozada, pero que de alguna manera acabó siendo mi mejor amigo. Hacía mucho que no sabía nada de él, porque se mudó a otra ciudad.

-¡Aprilita! -continuó Matt desde la otra parte del teléfono -no te imaginas la cara que se me ha quedado cuando he ido a tu casa y tu madre me ha dicho que estabas de pendoneo por ahí.

-¿Estás en mi casa? -pregunté en shock -¿no estabas viviendo en Londres?

-Sí, pero… ¿adivina qué? -dijo emocionado -¡vuelvo a vivir en Pasadena!

Liz seguía mirándome atentamente, intentando enterarse de la conversación, Joe la miraba a ella, extrañado.

-¿Quién es Matt? -le preguntó susurrando Joe a Liz. Ella no podía ni contestarle por culpa del shock.

-Su ex novio -le contestó Nick, por fin. Lo dijo como escupiendo las palabras, haciendo que sonaran realmente rastreras.

Joe abrió mucho los ojos, almacenando la información. Luego, todos se centraron en mirarme fijamente. Todos, menos Nick, claro está. El señorito seguía sin dignarse a mirarme, sino que se mantenía de espaldas, rígido.

-¿Cómo que vuelves a vivir en Pasadena? -repetí asimilando las palabras. Eso fue lo que desbordó el vaso. Liz dio un salto en la silla, Joe torció el gesto y Nick… él por fin se giró para mirarme a la cara. Parecía dolido, tenso, preocupado.

-Pues sí, pequeña -confirmó Matt por el teléfono -voy a volver al colegio y todo eso… así que supongo que nos veremos pronto.

-Eh… sí, supongo que sí -contesté. Tener a Matt otra vez en la ciudad era lo que llevaba deseando desde hacía mucho tiempo… ¡pero no ahora! Estaba Nick… y nunca se me ocurriría hacer algo que le hiriera.

-Bueno, pequeña -dijo Matt -pues no tardes mucho en venir, que tengo algo que decirte. Te quiero mucho… ¡no sabes cuánto te he echado de menos!

Podía jurar que Nick y los demás podían escuchar lo que Matt estaba diciendo, porque con cada palabra, su cara cambiaba a peor.

-Eh… yo también te he echado de menos, Matt -dije esto un poco avergonzada. Nick me echó una última mirada y se giró de nuevo hacia su bol de cereales, para empezar a comer. Preferí no seguir mirándolo.

Colgué, dejé el móvil en el dormitorio y volví a la mesa. Si la situación había sido rara hasta el momento, ahora se estaba haciendo insoportable. Nadie hablaba, se limitaban a comer sin ganas, procurando no hacer ruido.

Pero, ¿qué había pasado? Hacía un momento estaba hablando con Nick, besándole y mirándole a los ojos, pero ahora todo parecía diferente. ¡No se dignaba a mirarme! Ni siquiera a pedirme una explicación.

-Bueno, creo que tenemos que irnos a cambiarnos de ropa y todo eso -dijo Nick levantándose de repente. Joe le miró extrañado.

-Acabamos de llegar, Nick -le dijo. -¿Porqué tienes tanta prisa? No tenemos nada planeado para hoy…

-Lo sé, Joseph -ignoró el comentario de su hermano, dejó la servilleta encima de la mesa, y se dirigió a la puerta sin decir nada. Sólo escuché el sonido del portazo.

Los lágrimas amenazaban con desbordarse de mis ojos, seguía mirando fijamente el lugar por el que había desaparecido Nick, intentando entender lo que había pasado, sin éxito.

-¿Qué haces? -me preguntó Liz -¡ve con él a explicárselo, YA!

Se levantó, dándome un pequeño tirón para que me levantara. Mis piernas se negaban a responder, por lo que tuve que hacer un esfuerzo de más. Eché a correr hacia la puerta, agarré el pomo, el mismo pomo que Nick había aferrado hacía un momento, y tiré para salir de aquella sofocante habitación.

-NARRA NICK-

Simplemente estaba avergonzado, eso era todo. No me atrevía a mirarla a la cara después de haber presenciado el momento "desnudo" de hacía unos momentos. Pero estaba seguro de que se me pasaría… hasta que sonó su móvil.

Matt. Ese nombre me sonaba. ¿Matt su ex novio? Sentí como si mi cuenco de cereales ya no fuera lo suficientemente interesante, y reaccioné dando un respingo. ¿Ella aún hablaba con su ex, se llevaban bien? El monstruo de la envidia y de los celos se apoderó de mi. Sentí que iba a explotar, o a golpear algo… cosa no muy común en mi, ya que por lo normal era muy tranquilo. Pero sólo oír la voz de April pronunciando su nombre "Matt" hacía que no pudiera estar tranquilo.

-¿Cómo que vuelves a vivir en Pasadena? -dijo April. Me giré rápidamente a mirar su cara, en busca de alguna emoción notable. Quería saber si ella consideraba eso una mierda o si de verdad le hacía ilusión que su ex novio volviera a su ciudad, a su vida.

Su expresión seguía siendo de sorpresa, demasiado indescifrable. Y yo no podía hacer otra cosa que pensar mil versiones diferentes de cómo sería su reconciliación, cómo él la abrazaría diciéndole que la había echado mucho de menos y que había vuelto sólo por ella. Y con cada pensamiento, sentía que la iba perdiendo un poco más.

-Eh… yo también te he echado de menos, Matt -concluyó April. Vale, ahora ya no había vuelta atrás. Ella iba a volver con él, se iba a olvidar de ese Nick como-se-llame, que sólo fue un bonito deseo que no podía cumplirse…

Me giré de nuevo, con la urgencia de acabarme mis cereales y salir lo más rápido posible de allí. Necesitaba abrazarme a mi guitarra, aferrarme a las teclas de mi piano, escribir…

Nadie hablaba, todos se dedicaban a comer, por lo que me fue más fácil acabar.

-Bueno, creo que tenemos que irnos a cambiarnos de ropa y todo eso -le dije a Joe, levantándome de la mesa.

-Acabamos de llegar, Nick -me contestó. -¿Porqué tienes tanta prisa? No tenemos nada planeado para hoy…

-Lo sé, Joseph -intenté que se diera cuenta de que NECESITABA salir de allí, pero no tuve éxito. Resignado, dejé la servilleta y di media vuelta, sin ni siquiera mirarla, para salir de allí pegando un portazo.

Vale, quizá el portazo no había sido intencionado, pero abandonar la habitación me había ayudado a aflojar un poco el nudo que tenía en el estómago… aunque no había funcionado con el de la garganta.

Prácticamente volé hacia mi habitación, entrando veloz y yendo directamente a la banqueta del piano blanco que había pedido que pusieran. Acaricié las teclas, haciéndolas sonar, en busca de inspiración, de la correcta. Justo entonces, golpearon a la puerta, tres veces, con timidez a la vez decisión. Suspiré, pero de todas formas fui a abrir.

-Nick -era April. Una lágrima caía por su mejilla, rompiéndome el corazón. -¿Puedo hablar contigo?

Me aparté de su camino, permitiéndole la entrada a la habitación. Ella se dirigió a la banqueta del piano y se sentó, esperando a que yo cerrara la puerta.

-¿De qué quieres hablar? -le pregunté acercándome al piano.

Me esperaba lo peor, un "adiós, ha sido muy bonito, pero tengo que volver a mi vida normal… y en ella tú no cabes".

-Quiero saber porqué te has ido así -me dijo. Se enjugó las lágrimas, al parecer con más valor para hablar.

-Sentía que sobraba -contesté. Iba a intentar ser sincero, ya que ella parecía estar haciendo un gran esfuerzo por ser clara.

-¿Y porqué? -preguntó ella levantándose y acercándose a mi.

-Matt ha vuelto -me limité a contestar.

-¿Y crees que eso cambia las cosas? -dijo. Yo la miré, confundido.

-Eso lo tienes que decir tú.

-No, Nick. ¡Que Matt haya vuelto no cambia nada! -dijo.

-Pero yo sé lo que él significó para ti, y sé que algo cambia -dije yo. Después de todo lo que ella me había contado, se me hacía difícil pensar que pudiera estar tranquila sin saber nada de él.

-Sí, pero al parecer no tienes ni idea de lo que TÚ has significado para mi, y lo que significas -se acercó para rozarme el brazo con su mano.

-Entonces, ¿no vas a volver con él? -le pregunté. Ella negó con la cabeza, sonriendo.

-He encontrado a alguien muchísimo mejor -dijo.

Quizá era eso lo que necesitaba oír, porque mis pulmones volvieron a abrirse, permitiendo el paso de oxígeno. Mi corazón volvía a latir, quizá un poco desenfrenado… pero al fin y al cabo, me sentía muchísimo mejor: podía sonreír.

La abracé, disfrutando el momento, para luego darle un beso demasiado ansioso. Pero el sólo hecho de haberme imaginado la posibilidad de estar si esos labios por mucho tiempo, me provocaba dolor de cabeza. Por fin, me aparté, aún mirándola sonriente.

-No vuelvas a darme esos sustos -le dije. -ya tenía suficiente con haberte visto desnuda…

Ella abrió los ojos, dando un salto hacia atrás. Luego, me dio un puñetazo en el brazo.

-¡Eres un pervertido, Nicholas Jonas! -dijo. Yo me reí. Ya había descubierto la manera de no darle importancia al asunto: asumiéndolo. Iba a aceptar que de hecho, SÍ la habíha visto desnuda, nada podía cambiarse ya. De todas formas, no iba a darle más vueltas al asunto. Página pasada, hierba pisada y caja cerrada. Lo guardaría como un recuerdo bonito, pero a la vez raro… e incómodo.

-¿Qué hacías? -dijo April sentándose de nuevo en el piano, rozando las teclas.

-Intentaba canalizar mi ira hacia algo creativo -contesté, sentándome junto a ella.

-Hoy he tenido un sueño -comentó distraída.

-¿Ese en el que salía Joe? -le pregunté malicioso. Ella se rió.

-Sí, exactamente… -puso los ojos en blanco -en serio, estábamos en un piano blanco, como este, y no sé porqué ni cómo, yo tocaba unas notas…

Empezó presionando las teclas negras, al principio con torpeza, luego más segura.

-¿Tocas el piano? -le pregunté sorprendido.

-No -contestó con el ceño fruncido por la concentración -es sólo que tengo muy viva la imagen de qué teclas tocaba soñando…

-¿Sabes que eso es muy raro? -le dije asombrado y a la vez divertido.

-Puede ser… ¡exacto! -había dado con lo que buscaba. Repetía las mismas notas una y otra vez. -Esta era mi melodía.

La escuché atentamente, almacené la información y la imité unas escalas más hacia arriba.

-No está mal -comenté. Ella sacudió la cabeza.

-Es sólo una chorrada -dijo. -sólo tenía que probar que tengo un poco de memoria.

Se levantó de la banqueta y me tendió la mano.

-Anda, vamos a mi habitación, que Joe y Liz deben de estar preocupados -me dijo.

La tomé fuerte de la mano y ambos nos dirigimos a la puerta.

-NARRA LIZ-

Después de ver salir corriendo a Nick y detrás de él a April, Joe y yo nos quedamos solos en la mesa, demasiado impactados como para hablar. Seguíamos mirando la puerta cerrada hasta que él habló.

-¿Crees que…? -comenzó.

-No -me adelanté. -Ella está enamorada de Nick incluso desde antes de conocerlo; ¿de verdad crees que dejaría pasar su sueño así como así?

-Pues espero que no, porque él cada día está más atontado por su culpa -dijo Joe.

-¿Insinúas que mi amiga vuelve tonto a tu hermano? -comenté haciéndome la falsa ofendida.

-Puede ser -dijo. -¿Si así fuera qué me harías?

¿Cómo que qué le haría? A ver, déjame pensar… ¡arrancarle la ropa y devorarlo entero a besos! Pero claro, eso no se lo podía decir a él.

-No me retes, Joe -me limité a decir.

-Estás roja. A saber lo que estás pensando -dijo él riéndose.

-¿Yo roja? -mierda, me había pillado -no, es sólo que hace mucho calor…

Me levanté de la mesa y fui corriendo a abrir el balcón, para seguir con la mentira de que me estaba asando ahí dentro sin aire fresco. Joe se levantó también y me siguió.

-Sé que no es el calor -puso sus manos en mi cintura. -Estabas pensando algo y creo saber qué es…

¡Ay! No podía hacer eso y pensar que me iba a quedar quieta. Lo intenté, pero al escucharle hablar tan seductoramente, automáticamente me puse en situación de flirteo.

-¿Sabes que eres demasiado para mi? -murmuré. Él sonrió.

-No. Tú eres demasiado para mi. Aún intento conseguir que caigas a mis pies.

Me faltó un pelo para tirarme teatralmente al suelo y adorarlo como si fuera un Dios egipcio. Pero, no sé cómo, me controlé.

-Eso es que quizá no te esfuerzas lo suficiente -dije. Joe entrecerró los ojos, pensativo.

-Quizá tendré que emplear técnicas más agresivas -contestó en voz baja, tremendamente sexy. -Pero tendrás que esperar a que trace un plan.

-Pues date prisa, no esperaré mucho.

¿A quién quería engañar? Esperaría todo el tiempo del mundo si hacía falta. Por él, me daba igual.

-¿Estás dispuesta a perderte el premio por culpa de tu impaciencia? -dijo Joe.

Ahora la distancia que nos separaba era inexistente, teníamos las narices pegadas, y mi espalda estaba pegada contra el cristal del balcón. Sus brazos impedían que pudiera escabullirme, aunque de todas formas, no me apetecía demasiado salir de allí.

-Esperaré -le dije. Él asintió, se humedeció los labios y se lanzó a besarme.

Aplastada contra la ventana y besándole con demasiada furia. Hasta que alguien silbó desde la puerta. Joe se separó y se giró a mirar, mientras que yo lo hacía por encima de su hombro.

-¿Así que los dejamos un momento solos y esto es lo que hacen? -dijo Nick. Él y April iban cogidos de la mano, así que supuse que todo iba bien otra vez.

-¡Hagan el favor de controlarse, que aún es muy pronto! -añadió April.

-Perdon, es que era imposible contenerse -dijo Joe. Luego se separó aún más, dejándome espacio para respirar. -¿Ya saben lo que vamos a hacer hoy?

Estuvieron un rato comentando qué les apetecía hacer, teniendo en cuenta que esa misma noche teníamos que volar de vuelta a Pasadena. Otra vez a la realidad. Eso era lo que me más me preocupaba… ¿y si Joe ya no tenía tiempo para mi? Aparté la idea, decidida a disfrutar el tiempo que pudiera con él.

April y Nick se fueron al dormitorio, con la excusa de que él le iba a ayudar a decidir qué ponerse… aunque yo sabía muy bien que no iban a hacer eso; mientras, Joe y yo nos sentamos en el sofá, haciendo una pequeña guerra de miradas: el primero en reírse perdía.

-Recuerda que no vas a ser libre hasta que haya agotado todos mis recursos -dijo él de repente -no vas a poder resistirte a mi plan.

Yo asentí, aceptando el trato. Lo que Joe no sabía era que no tenía que hacer nada para tenerme: ya era suya. De todas formas, no dije nada, albergando la esperanza de que así tardara más tiempo en separarse de mi. Si tenía un objetivo, no pararía hasta conseguirlo, así era él. Y la verdad, a mi no me importaba ser un objetivo con apariencia "inalcanzable". A partir de ahora iba a ser la mujer de hielo, la de piedra… al menos sólo un tiempo.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 28th 2011, 11:09

WTFFFFFFFFFFF: a april la vieron en cueritos O.O joe y nick!!! okeeeeeeeeeey .________________. pena absolutaaa! uuuuuuuuuuuuuuuuuuiiiiiiii! verro liz si es "dura" vale!! siguelaaaaa!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 29th 2011, 03:33

hola Lucy! Me encantaron los capis, pero me dejaste algo sacada de onda con eso de quedarme desnuda... Nunca habia pensado en que hacer sí me pasara, pero ni creo que me pase Jaja. Está bien, cuídate y sigue escribiendo para nosotras vale?
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 30th 2011, 16:02

CAPÍTULO 24 - VESTIDAS PARA LA OCASIÓN

-NARRA KEVIN-

La verdad era que el masaje de Danielle había conseguido aliviarme el fuerte dolor de espalda, pero ahora tenía que concentrarme en otra cosa: mantener la mente fría. Mantuve la cara enterrada en el almohadón, procurando pensar en otra cosa, intentando olvidar que ella estaba sobre mi.

-¿Voy bien por aquí? -me preguntó mientras apretaba con más fuerza la zona de mis hombros.

-¡Mm! -me limité a balbucear.

-¡Vaya, qué expresivo! -dijo ella riéndose -. ok, ahora date la vuelta, me falta el masaje frontal.

¿Cómo? De repente me puse tenso otra vez.

-Pero… ¿has acabado con los hombros? -le pregunté intentando evitar girarme. Bajo ningún concepto podía permitir que ella acabara cabalgando encima de mi.

-Sí, Kevin -dijo exasperada -va, date la vuelta.

¡Mierda! Y ahora, ¿cómo se lo decía?

Justo en ese momento sonó mi móvil; ¡perfecto, salvado por la campana!

Di un salto, sin acordarme de que Danielle estaba encima, de modo que ella cayó con un golpe seco sobre el suelo de la habitación.

-¿Sí? -contesté al móvil.

-Kevin -era mi madre -siento molestarte.

-¿Pasa algo? -le pregunté. Dan me miraba aún desde el suelo, con cara de malas pulgas. Fingí ignorarla.

-No, nada -continuó mi madre -sólo quería decirte que hoy comemos todos juntos.

-¿Todos? ¿A quienes incluyes? -le pregunté.

-Papá, Frankie, Joseph, Nicholas, tú y yo -contestó.

-¡Ah, vale! ¿se lo has dicho ya a Joe y a Nick?

-No, confiaba en que se lo dijeras tú…

-Vale, lo haré -de repente pensé algo -pero mamá, te recuerdo que tenemos invitadas…

-Es cierto -se quedó pensando -diles que vengan.

-Perfecto -sonreí. Danielle seguía en el suelo, mirándome con reproche.

-Dentro de dos horas nos vemos en recepción -gritó mi madre antes de colgar.

Dejé el móvil sobre la mesa y me quedé mirando un momento a Danielle.

-Vaya, por fin el señorito se ha dignado a darse cuenta de que estoy en el suelo -dijo intentando parecer enfadada.

Sonriente, le tendí la mano para ayudarla a levantarse.

-Tenía una buena razón -le dije. -¿a qué hora tienes que ir al aeropuerto?

-A las seis -bajó la cabeza, triste de repente.

-Me parece bien -ella levantó la cabeza, confundida y decepcionada.

-¿Así que sólo querías que te hiciera un masaje gratis para luego deshacerte de mi, no? -dijo.

-Por supuesto -la abracé, tirándola sobre la cama. Luego me tumbé a su lado.

Ella se quedó mirándome extrañada, sin saber por qué actuaba de esa forma. La miré a sus ojos, que brillaban hipnotizantes.

-Queda usted invitada a una comida típica de la familia Jonas -le dije.

-¿Qué? -se incorporó un poco sobre la cama.

-Comida familiar, llevar a nuestras acompañantes -le expliqué -tú eres la mía.

-Pero Kevin, tus padres… -de repente estaba nerviosa.

-Ellos son muy simpáticos, no van a hacerte nada.

-¿Y si no les caigo bien? -preguntó.

-En ese caso, tú y yo nos fugaremos a Las Vegas y nos casaremos con Elvis como testigo de boda -bromeé.

-¡Ah, no! -dijo ella -me niego. Cuando me case quiero que el testigo de boda sea Mickey.

Nos echamos a reír.

-¿En serio crees que puedes no caerle bien a alguien? -le pregunté dándole un beso demasiado breve. Ella se encogió de hombros -no, no puedes.

Me levanté de la cama, tendiéndole la mano para que me acompañara.

-¿Adónde vamos? -preguntó.

-Tenemos que avisar a mis hermanos.

-NARRA APRIL-

Nick y yo estábamos en el piano, haciendo algo más que tocar y Joe y Liz seguían en el sofá, con su estúpida guerra de miradas.

-Me extraña que ella no haya explotado aún -me dijo Nick.

-¿De qué hablas? -pregunté confundida.

-De Liz -la señaló con la cabeza. Me giré para mirarla. Ella mantenía los ojos clavados en los de Joe, pero estaba roja tomate.

Me reí por lo bajo.

-A mi lo que me extraña es que siga viva -le dije a Nick. Él me miró confundido.

-Ese color no es muy saludable, pero, ¿porqué dices eso?

-Estoy segura de que si Liz estuviera ahora mismo conectada a un monitor de hospital, los pitidos de su corazón estarían descontrolados.

-¿En serio lo crees? -Nick la miró preocupado.

Liz y Joe estaban mirándose directamente a los ojos desde hacía bastante tiempo, y el color rojo de la cara de ella aumentaba progresivamente.

-Sí, en serio lo creo -dije riéndome -tu hermano tiene ese efecto en ella.

-Joe tiene ese efecto en todas -me corrigió Nick.

-No -le dije sonriendo -en mi no.

-¿Y eso cómo es posible? -me preguntó.

-Porque sólo hay uno que hace que me ponga así.

Le cogí la mano y me la llevé al corazón, haciendo que sintiera mis latidos enfurecidos. Él se rió.

-¿Todo esto por mi? -preguntó.

-No, por ti no. Por el piano -dije sarcásticamente.

Acto seguido, sacudió la cabeza y se acercó a mi, pasándome la mano por la cintura, acariciando mi espalda y besándome tiernamente. Mantuvo una mano sobre mi corazón, dándose cuenta irremediablemente de cómo se aceleraba cuando sus labios rozaban los míos. Dejó escapar unas carcajadas, separándose de mi.

-Creo que mejor lo dejamos -dijo -no quiero que te dé un ataque por mi culpa.

Yo gruñí por lo bajo, sin querer que se separara de mi.

De repente, nos llegaron unas risas desde el sofá.

-¡He vuelto a ganar! -gritó Liz -te reíste.

-¡Pero es que no vale! -decía Joe -si haces caras raras es normal que me ría.

-Joe, no es ninguna cara rara, simplemente es la que tiene -le dije yo. Liz se hizo la ofendida.

-¡Eres una tramposa! -me tiró un cojín con rabia.

Ahora todos nos reíamos, por culpa de la reacción exagerada de ella.

-¿A qué viene tanta diversión? -era Kevin, que acababa de entrar en la habitación.

Nos giramos a mirarlo, saludándole con una sonrisa. La verdad es que él siempre me había parecido simpático. Kev iba agarrado a una chica que me resultaba vagamente familiar. Abrí los ojos desmesuradamente al darme cuenta de quién era, pero Liz reaccionó antes que yo.

-¡¿Danielle? -se levantó del sofá en el que estaba sentada con Joe y se acercó rápidamente a la pareja.

-¡Hola chicas! -saludó la chica un poco sonrojada.

-¿Dónde te has dejado a Cruela? -le espetó Liz refiriéndose a Sophie, su amiga. Joe se levantó y se aproximó a ella veloz, abrazándola por los hombros, tratando de calmarla.

Danielle se puso seria de repente, agachando la cabeza.

-Sophie y yo ya no tenemos nada que ver -dijo en voz baja, pero firme.

-Ella no sabía nada, chicos -aclaró Kevin. Nick y yo nos acercamos a ellos.

-Bien, vale, tranquila -dijo Nicholas. Por algo era el tranquilo: odiaba las peleas. Liz seguía mirando desconfiada a Danielle y, después de todo, yo la entendía.

No sabíamos de qué bando estaba ella, si del de Sophie o del nuestro, y era normal que tuviéramos nuestras dudas al saber que las dos eran amigas. Sin embargo, eran completamente diferentes y ya me había dado cuenta de eso en el avión. Danni no desprendía ni una sola gota de maldad.

Así, le sonreí sinceramente y me acerqué para darle un abrazo.

-¡Me alegro mucho de volver a verte, Danielle! -le dije. Ella sonreía, feliz ahora por haber encontrado apoyo. Luego miré significativamente a Kev: ¡qué callado se lo había tendido!

Después de mi abrazo, los demás la saludaron alegremente, aunque Liz aún se mostraba un poco incómoda.

-Bueno, Kev, así que era esto lo que nos has estado ocultado -le dijo Joe a su hermano.

El mayor asintió sonriente. Pude ver cómo apretaba con más fuerza la mano de ella. Danielle miraba a Kevin casi con devoción, sonriente y feliz. Sí, los dos hacían una bonita pareja.

-Ha sido inesperado -contestó él mirándola tiernamente.

-¿No me digas? -dijo Nick en voz baja. Luego me miró de reojo, pasando su brazo alrededor de mi cintura, aproximándome hacia sí.

Al ver a Kevin y a Danielle ahí de pie, juntos, me empecé a preguntar si Nick y yo teníamos el mismo aspecto. Me preguntaba si también parecíamos tan enamorados como ellos, o si por el contrario no pegábamos ni con cola.

-¿Tienen algo planeado para comer? -preguntó Kev.

Los hermanos se miraron, negando con la cabeza. En un descuido, me di cuenta de que Danielle nos observaba atentamente a Nick y a mi, que su mirada iba desde el brazo de él alrededor de mi hasta sus ojos. No quise darle importancia, seguramente estaba reconociendo el terreno…

-Creo que no lo habíamos decidido -dijo por fin Joe.

-Pues ya tienen un plan: comida familiar -Kevin soltó la bomba. Liz y yo nos miramos nerviosas y muertas de miedo. ¿Comida familiar? Sabía exactamente lo que el cerebro de Lizzie estaba maquinando en esos instantes, en parte porque yo también lo estaba pensando.

Comida familiar significaba reconocer públicamente la relación que mantenía cada uno con nosotras, la forma en que nos presentaran delante de sus padres era crucial para saber qué tipo de lazo nos unía a ellos.

-Pero, ¿vamos todos? -preguntó Liz medio ahogada.

-Sí, mamá ha dicho que llevemos a las acompañantes -le contestó Kev. -Dentro de una hora y media en recepción.

Las chicas nos miramos nerviosas, pensando seguramente lo mismo: teníamos 90 minutos para conseguir el aspecto adecuado delante de, quizá, nuestros futuros suegros. Dann, Liz y yo compartimos una mirada cómplice y asentimos.

-Bueno, me parece que los chicos sobran un poco aquí -cogí cariñosa pero decididamente la mano de Nicholas y estiré un poco de él, dirigiéndolo a la puerta.

-Exacto, deben abandonar el cuartel general de las chicas -corroboró Liz haciendo lo mismo con Joe.

Ellos intentaron parecer molestos pero no podían evitar reírse.

-¿Así que van a sacar la artillería pesada, no? -bromeó Joe.

-Puede ser -contestó Liz.

Joseph y Nicholas ya tenían un pie fuera de la habitación, el único que se resistía era Kevin, pero era porque Danielle estaba hablando con él. Liz se acercó a ellos, mandona y enérgica.

-¡ok, fuera! -dijo dándole pequeños empujoncitos a él -no se aceptan chicos.

-Es que trataba de saber qué iba a hacer Dann -se excusó.

-Pues se queda con nosotras, por supuesto -dijo Liz abrazando en señal de camaradería a Danielle.

Sonreí al ver que ya no había rastro de sospecha en la mirada de ella. Eso era lo bueno de Lizzie, que perdonaba y comprendía enseguida.

-Gracias, chicas, pero tengo que buscar mi ropa -dijo Dan.

-Para eso está el botones Kevin -contesté yo, dándole un codazo al mayor.

-¡A sus órdenes! -él salió veloz, apartando a Joe y a Nick que contemplaban la escena divertidos desde la puerta.

No tardó en volver, cargado con la maleta de Danielle, se la dio y la besó por última vez.

-Perfecto. Ahora fuera -ordenó la sargento Liz.

Los chicos salieron, con la típica broma de que no les importaba quedarse a "ayudar con la ropa".

-¡En hora y media, todos abajo! -gritó Joe antes de que le cerraran la puerta en la cara.

Una vez solas, las chicas comenzamos a dar vueltas por la habitación.

-Danni!, no te creas que te libras de contarnos cómo y cuándo conociste a Kev -le dije yo. Ella sonrió.

-Por supuesto… ¡lo mismo les digo! Tienen que contármelo todo -dijo.

-Sí, sí… me parece muy bien, pero ahora, a lo que íbamos -Liz estaba histérica -veamos qué llevas, Dann
Cargó la maleta de la chica y la llevó como pudo al dormitorio, apresurándose a abrirla.

-Pues no sé qué ponerme -dijo Danielle.

Corrimos todas a los armarios y nos pusimos a hacer un rápido reconocimiento. De repente, me acordé del color de los ojos de la chica

-Danielle dime que tienes algo verde -le dije mirándola atentamente. Ella asintió, sacando rápidamente una falda con vuelo de color esmeralda, como sus ojos.

-¡Es preciosa! -exclamamos Liz y yo a la vez.

-Pero, ¿con qué me la pongo? -preguntó preocupada.

-¿Blusa negra? -propuso Liz. Anne sacó al instante una de la maleta.

-Vaya, Dani, tu maleta parece una tienda de ropa -le dije impresionada. Ella se rió y volvió a meter la mano para sacar unos zapatos de tacón negros.

-¿Estos? -preguntó sonriente. Liz y yo asentimos emocionadas: eran perfectos.

-Vale, ya tenemos a una -dije animada -ahora tú, Liz.

Las tres nos acercamos impacientes a su parte del armario, aunque yo ya tenía claro qué le iba a obligar a ponerse.

-Esto -dije. Saqué un vestido precioso que se había comprado conmigo.

Era morado, de tirante grueso, que se ceñía por la cintura y luego caía de una forma muy natural, hasta un poco más arriba de las rodillas. Danielle asentía muy deprisa.

-Sin duda -decía emocionada -¡este!

Liz lo miró un rato, como evaluándolo y luego sonrió.

-¿Zapatos? -pregunté yo -Tienes que llevar tacón, porque no eres exactamente alta…

-¡Cállate! -me dio un puñetazo en el hombro, ofendida. Dani y yo nos reímos, mientras Liz rebuscaba entre los zapatos hasta dar con el que quería: unas sandalias de tira gruesa, moradas. Simplemente perfectas.

-Vale, ahora sólo quedas tú -me dijeron. De repente, Danielle dio un respingo: había tenido una idea.

-Sólo les voy a decir una cosa: "high heels, red dress" -empezó a cantar Burnin' Up.

-¿No pretenderás que me ponga "tacones altos, vestido rojo", no? -dije asustada.

Las dos me miraban con un brillo demente en los ojos. Realmente querían que me lo pusiera. Liz buscaba frenética en el armario.

-¡Lo has traído! -exclamó cogiendo mi vestido rojo -¿te acuerdas cuando lo compramos?

¿Cómo me iba a olvidar? Cuando lo vimos colgado en la tienda nos pusimos a cantar como histéricas Burnin' Up delante de todo el mundo. Como no encontramos talla pequeña para Liz, acabé comprándomelo yo…

-Lo compré porque estaba rebajado, pero no pretendía ponérmelo para algo así -me excusé yo.

-¡Calla y póntelo! -me dijo Liz -y estos zapatos.

Me tendió unos negros, con abertura delante y suela roja. Había suplicado por tener esos zapatos, hasta que en un acto de bondad, mi madre por fin me los había comprado.

-¿No nos estaremos pasando? -dije yo mirando toda la ropa -¿y si ellos tienen pensada una comida tranquila en algún sitio normal?

Las dos se me quedaron mirando como si hubiera nacido ayer.

-¿Has visto alguna vez fotos de sus "comidas familiares"? -me preguntó Danielle.

-Pues claro -dije yo, orgullosa. Por algo me consideraba una de sus mejores fans.

-Pues ya está -concluyó Liz.

Mientras nos vestíamos, arreglábamos el pelo y maquillábamos ligeramente, Danielle nos contó cómo había conocido a Kev. La historia de la guitarra en una sala vacía o el encierro en la cocina nos habría parecido increíble si no hubiera sido porque la nuestra tampoco era demasiado corriente. Contestar a una llamada de teléfono con número desconocido y que el que llama sea Nick Jonas no es algo que pase todos los días.

Al cabo de una hora, estábamos las tres listas: Danielle se había alisado el pelo rizado, Liz también y yo opté por una diadema roja, a juego con el vestido.

-Creo que vamos aceptables -dijo Danielle, repasándonos con la mirada.

-¿Bromeas? -replicó Liz -¡vamos espectaculares!

Así, riéndonos como locas, nos dirigimos con paso firme sobre nuestros tacones hacia el ascensor.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 30th 2011, 16:05

Espero les guste! no tenía animos de subir

cada vez que veo fotos de Nelta se me viene el mundo (? Sad

amo demasiado a este hombre♥ demonios Nicholas!

un beso a todas!

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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 30th 2011, 16:30

OMG!!!!!!!!! GRACIAAAAAAAS por esos dos capitulos
tan hermoso casi me da un paro cardiaco cuando vi
lo de Matt OMG!!!!!!! no manches fue frustrante

y no me gusta esa baja autoestima de Nick es
imposible que alguien lo pueda cambiar a el o
a cualquiera de ellos por un tipejo cualquiera

me encanto como reaccionaron todos con
lo de la comida familiar me imagino que esto
se pondra bueno y los atuendos me encantaron


esperando mas caps

sabes que amo tu nove Very Happy
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 30th 2011, 21:06

Gracias Lucy! Y no te preocupes por tú falta de inspiración... A mi me pasa lo mismo. Me deprimen sus fotos y todas las noticias sobre Nelta, no me gusta para nada y siento un enorme nudo o vacío en mi estómago cuando lo pienso. Aunque son muy obvios yo mantengo la esperanza de que sean buenos amigos o que por lo menos no le haga nada o lo lastimé. Cuídate Nick, te amamos demasiado y nos preocupa cada detalle de tú vida. Bueno Lucy... Me despido de nuevo. Bye y gracias Smile
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 31st 2011, 13:45

CAPÍTULO 25 - UNA GRAN FAMILIA


-NARRA JOE-

Ahí estábamos nosotros tres, como postes de luz, parados en medio de la entrada del hotel esperando a nuestras chicas.

-Al final mamá llamó y ha dicho que nos veremos en ese restaurante que está cerca… ¿cómo se llamaba? -decía Kevin.

-El Four Season -le recordó Nick.

No sabría decir cuál de los tres estaba más nervioso. Era raro que Kev olvidara el nombre de algo, y Nick no paraba de moverse. Yo, en cambio, tenía unas ganas irrefrenables de hablar.

-¿Iremos en mi coche? -pregunté yo -no sé si cabremos todos…

-No, que cada uno lleve su coche -ordenó Nick. Mejor, así podría estar a solas con mi princesa.

-¿Creen que tardarán mucho? -pregunté nervioso.

Aparecerían por la escalinata, y nosotros nos encargábamos de controlarla todo el rato, en busca de alguna de ellas.

-Seguramente vendrán juntas -dijo Kevin. Se le notaba ansioso, no paraba de mirar su reloj -tendrían que estar aquí en 5 minutos.

Los tres nos miramos histéricos… bueno, Nick intentaba mostrarse tranquilo, como buen Presidente que era, pero a mi no me engañaba: estaba muy nervioso. Y no era para menos; lo que nuestros padres opinaran sobre ellas sería crucial para nuestra relación.

-No sé de qué tienes miedo, Nick -le dijo Kevin -papá y mamá ya conocen a April.

-Sí, pero después de lo de esta mañana, quizá han cambiado de idea sobre ella -contestó él.

Cierto, eso dificultaba las cosas. Mamá había pillado a April en la cama de Nick… Pensándolo bien, la comida familiar iba a ser incómoda para todos.

-NARRA LIZ-

Se había agarrado a la puerta del ascensor y se negaba a salir.

-Danielle, tienes que salir -April y yo tirábamos de ella, intentando que se soltara.

-No, de verdad, tienen que ir sin mi -decía ella.

-Piensa en cómo se sentirá Kev si no te ve aparecer -le dije. Su cara cambió de repente, más dispuesta a ceder.

-Pero, ¿y si no les caigo bien a los padres? -preguntó preocupada.

-¿Cómo les vas a caer mal? -dijo April, quitándole importancia.

Ella y yo nos quedamos mirando serias a Danielle, intentando que se diera por vencida. Se dio un vistazo rápido en el espejo del ascensor y, suspirando, se soltó.

-ok, chicas -dijo decidida -estoy lista.

Y allá íbamos, las tres en fila, dándonos ánimos con el ruido de los tacones, mirando seguras hacia el frente, agarrando con fuerza nuestros pequeños bolsos de mano.

-NARRA NICK-

Si no aparecían pronto iba a volverme loco. Joe estaba histérico y cuando eso le pasaba, no podía dejar de hablar.

-Y yo no estaba seguro de qué chaqueta escoger, porque me arriesgo a que a ella no le guste… o peor, a que la deteste -decía.

-Por quinta vez, Joe: tu chaqueta está bien -le dijo Kev intentando calmarlo.

Joe puso los ojos en blanco, pero no se calló.

-Bien, ok -admitió -y, ¿cómo llevo el pelo?

-Perfecto, como siempre -dije sin mirarlo.

-No, en serio, echale un vistazo -eso nos obligaba a Kev y a mi a hacer una revisión detallada de su cabeza, por lo cual tuve que apartar la vista de las escaleras.

-Joseph, a mi me parece que está bien -dijo Kev.

Pero el mediano no decía nada.

Se había quedado completamente atontado mirando las escaleras.

-Me voy a poner morado -murmuró Joe completamente ido.

Kevin y yo nos giramos para ver qué era lo que le había dejado en tal estado de shock. Y de pronto lo entendí.

Como si de una película se tratase, ellas tres bajaban con decisión las escaleras. Repasé con la mirada a Liz, Danielle… y a April, sobretodo a ella.

Al verla, no pude evitar quedarme unos instantes con la boca entreabierta. Sólo una cosa pasó por mi cabeza: high heels, red dress, all by yourself gotta catch my breath. Era cierto, me había quedado completamente sin aire. Iba sonriente, pero a la vez tímida y alternaba su mirada entre los escalones y mis ojos. No tenía miedo a eso. Llevaba una diadema roja, a juego con el vestido, que le daba un aire inocente.

Cuando las chicas llegaron a nuestra altura, el primero en hablar fue Joe, por supuesto.

-He muerto y estoy en el cielo -dijo tomando de la mano a Liz. Ella dejó escapar una carcajada.

-Tú no irías al cielo, Joseph Jonas -le contestó.

Joe siguió mirándola, como si fuera el objeto más precioso del mundo. Pero, lo cierto era que yo no me había fijado demasiado en ella, ni en Danielle. Por el contrario, cogí a April de la mano y, sin decir nada, la separé un poco del grupo. Ella me siguió sin resistirse ni decir nada. Luego, la besé en la mano y me acerqué a su oído para susurrarle una canción.

-High heels, red dress, all by yourself gotta catch my breath.

Ella se rió nerviosa, bajando la mirada.

-Si no me lo pongo, esas locas habrían sido capaces de clavarme agujas en los ojos -dije señalando a Liz y a Annette.

-Recuérdame que les dé las gracias.

Pasé mi brazo por su cintura y nos acercamos de nuevo con los demás. Kevin aún miraba fascinado a Danielle, que reía nerviosa. Joe seguía tomado de la mano de Liz y se limitaba a mirarla detalladamente, una y otra vez.

-Definitivamente, el morado es mi nuevo color favorito -decía.

-Joe, ¿pero no era el azul? -preguntó ella. Como buena fan, sabía muy bien nuestros gustos.

-Sí, pero no importa -dijo él quitándole importancia al asunto. Decidí intervenir.

-Entonces, cada uno en su coche. Mamá y papá nos esperan.

-¿Vamos en tu coche? -me susurró April.

-Sí, ¿te parece mal? -pregunté preocupado.

-¡No! ¡al revés! QUIERO ir en tu coche -dijo emocionada -siempre he querido…

Se calló de repente, poniéndose más roja que su vestido. Yo sonreí.

-A saber qué querías… -la tomé de la mano, dejando el interrogatorio para después.

-Nos vemos allí -Kevin y Danielle salieron disparados hacia el aparcamiento.

-Joe, ¿tienes tú mis llaves? -le pregunté.

Sin apartar la vista de Liz, hurgó en su bolsillo y me las tendió.

-Creo que es mejor que Liz venga con nosotros en el coche, Nick -me dijo April -si tu hermano conduce con ella, no mirará a la carretera.

Todos, excepto Joseph, nos reímos. Él levantó la cabeza, orgulloso.

-Liz viene conmigo, en mi coche -la agarró, nos sacó la lengua y antes de que pudiéramos decir algo más, se la llevó de allí corriendo.

-No tiene remedio -dije sacudiendo la cabeza.

-Bueno, vamos -ahora era April la que estiraba de mi -¡me muero de ganas por subir en tu Mustang!

-NARRA APRIL-

Estaba casi muerta de la emoción: ¡tenía el Mustang de Nick Jonas delante de mi! Y lo que era mejor, iba a subir en él.

-Vamos!, ¿qué esperas? -me preguntó él divertido desde el asiento del conductor.

Me apresuré a sentarme a su lado y a abrocharme el cinturón.

-¿Sabes que hoy vas muy guapo? -le dije. Era cierto. Desde que bajé las escaleras no podía quitarle ojo: chaqueta de traje negra, camisa blanca con botones, corbata negra y pantalones a juego con la chaqueta. Sin embargo, el rizado de su pelo le daba un aire más casual.

-No tanto como tú -me dijo. Me dirigió una sonrisa y luego se puso sus gafas de sol.

Yo me mantuve callada mientras él arrancaba el coche. Salió con elegancia y facilidad del aparcamiento, sorprendiéndome lo bien que conducía.

-¿Hay algo que hagas mal? -le pregunté.

-Pues sí -reconoció sonriente -se me dan fatal las chicas.

-Déjame que me ría -dije sarcásticamente -en el último concierto conté como 50.000 carteles de "Nick, te quiero".

-Es posible, pero Nick sólo quiere a una -contestó.

Demasiado abrumada como para decir algo, me quedé callada mirando la carretera.

-¿Pongo música? -encendí la radio, pero él tenía puesto un CD -Elvis Costello, no me sorprende…

Yo sabía que él estaba loco por su música, así que me pareció completamente normal. La canción que sonaba me la sabía, así que me puse a cantar. Ahora el sorprendido era él.

-¿Te gusta Elvis Costello? -me preguntó.

-No he escuchado mucho de él, pero esta me encanta.

Era cierto. "She" era una canción preciosa, muy romántica.

-Yo creo que moriría si alguien me escribiera una canción como esta -murmuré.

Rápidamente giré la cabeza para mirar por la ventanilla, muerta de la vergüenza, pero él sonreía y me miraba de vez en cuando.

- llegamos! -dijo mientras entraba en un parking con suelo de grava y la canción se acababa.

El restaurante Four Seasons era un pequeño edificio de dos plantas rodeado por unos preciosos jardines, con muchas flores de diferentes colores. Tenía unos ventanales gigantes, desde las cuales los clientes podían mirar al exterior mientras comían. Demasiado bonito.

Cuando Nick aparcó, se apresuró para abrirme la puerta, como si fuera un caballero de otra época.

-Hay muy pocos que aún hagan eso -le dije.

-Yo marco la diferencia -contestó sonriente.

Y así era.

-NARRA LIZ-

Aún no me explico cómo pudimos llegar vivos al Four Seasons. Joe había estado a punto de chocar contra algo más de dos veces, y todo porque no dejaba de mirarme.

Pero por fin, ya estábamos allí.

-No vuelvo a subir a este coche contigo nunca más -le dije cerrando la puerta.

-¡Es culpa tuya! -me dijo -no te vuelvas a vestir así y no habrá problema.

-¿De verdad quieres que no me vista así? -le pregunté provocadora.

-No lo decía en serio -me atrajo hacia sí y me dio un beso -aunque en realidad, si no te vistieras, tampoco estaría mal…

Me separé de él, golpeándolo sin demasiada fuerza.

-Eres un pervertido, Joseph -le dije.

-Y eso te encanta -completó él. Me puse inevitablemente roja. ¿Por qué estaba tan seguro de sí mismo? Yo sabía porqué: ¡porque podía!

Iba arrebatadoramente sexy, con unos pantalones oscuros, camiseta morada de manga corta y una cazadora de cuero negra.

-¿Sabes que vamos conjuntados? -le dije.

-Ya te he dicho que me encanta el morado -me guiñó un ojo y nos dirigimos a la entrada.

Danielle y Kevin ya habían llegado y estaban hablando animadamente, riéndose. Al parecer a él ya se le había pasado el estado de shock, pero seguía mirándola emocionado.

-¿Aún no han llegado Nick y April? -preguntó Joe.

-Pues claro -contestó alguien por detrás nuestro. Eran ellos.

-¿Entramos? -dijo Kev.

Temblando, apreté la mano de Joe, intentando tranquilizarme. Sin darnos cuenta, íbamos por orden de edad: Kevin, el más mayor, con Danielle a su lado; Joe y yo detrás y por último, Nick y April, tomados de la mano.

Intenté calmarme evaluando con la mirada a Kev, que iba delante de mi. Como siempre, llevaba botas oscuras, con unos pantalones negros y camisa blanca. Estaba tan nerviosa que por poco me puse a contar sus rizos.

Uno, tres, seis, ocho… ¡¿pero qué estaba haciendo?

-Joe, dime algo, lo que sea -le pedí susurrando. Él me miró y al parecer se dio cuenta de que estaba histérica.

-Sólo te voy a decir una cosa -y lo siguiente que hizo fue poner una cara rara, provocándome la risa incontrolable.

Lo peor fue que llegamos a la mesa donde estaban sentados sus padres y Frankie y aún así no pude parar.

-Disculpenme -dije ante la mirada atónita de todos.

Salí corriendo de allí hacia los baños, para intentar calmarme. ¿Qué me pasaba? Todo era por culpa de Joe, de él y de la estúpida mueca que había hecho. Entré en el baño y cerré la puerta, intentando controlar la risa… pero era bastante complicado porque la imagen de Joe se había quedado grabada en mi retina. Debía calmarme. Había salido sin ni siquiera saludar correctamente a Denisse y a Kevin Sr.

Conseguí volver a la normalidad y, soltando un suspiro y dándome un vistazo rápido en el espejo, salí de allí.

-NARRA APRIL-

Con los nervios a flor de piel, entramos ordenadamente al Four Seasons. Nick, intuyendo mi estado de nerviosismo me apretó con fuerza y calidez la mano, infundiéndome valor. Yo le sonreí.

Sin embargo, cuando llegamos a la mesa, inexplicablemente a Liz le dio un ataque de risa y salió corriendo hacia los baños.

-Vaya, tiene buen humor -observó Kevin padre. Todos nos reímos, relajando el ambiente -Así que estas señoritas son sus invitadas, ¿no?

Ahora llegaba el momento de la escrupulosa evaluación. El padre y la madre se levantaron mientras que Frankie se quedó sentado.

-Papá, mamá, esta es Danielle -dijo Kevin. La pelirroja los saludó amablemente, dándoles a los dos la mano. Después, volvió al lado de Kev, aún sonriente.

-Encantado, Danielle -respondió Kevin padre con calidez.

Lo más normal habría sido que la siguiente en ser presentada hubiera sido Liz, pero afortunadamente para ella, se había ido corriendo. Nick volvió a apretarme la mano, como avisando de lo que iba a hacer. Sin embargo, yo no me sentía preparada.

-Y, aunque ya la conocen, ella es April -dijo Nick.

Sus padres me sonreían, incluso Denisse. Había tenido miedo por cuál podía haber sido su reacción al verme en la cama de su hijo, pero parecía que no le había dado demasiada importancia.

-Hola otra vez, señores Jonas -les saludé estrechándoles la mano. Luego me giré hacia Frankie -no nos han presentado, ¿verdad?

El pequeño me miró extrañado.

-Pero tú si que sabes quién soy, ¿no? -dijo.

-¡Pues claro! Eres el Bonus -dije sonriente.

-¡Y tú eres la novia de Nick -exclamó -¿eras tú la del teléfono y la de la cama?

Debí de ponerme roja porque Denisse tuvo que intervenir.

-Frankie, cariño, ahora no -le dijo.

Sin embargo, todos estaban aguantándose la risa, incluso Nicholas, que al parecer se estaba divirtiendo mucho.

Al final, nos sentamos todos a la mesa, esperando a que Liz volviera. Por suerte, a mi derecha tenía a Nick y a mi izquierda a Joe, pero enfrente mío se sentó Kevin Sr. Genial, ahora seguro que me hacía una inspección minuciosa y detallada.

Por fin, Liz llegó apresuradamente.

-Lo siento mucho -se disculpó ella. Luego miró culpable a Joe -tienen ustedes un hijo demasiado gracioso.

Joseph se rió y luego se levantó para presentarla.

-Ella es Liz -dijo. Se acercó a ellos para saludarlos, aún roja por los nervios.

Después del primer plato, el ambiente fue relajándose.

-Bueno, Danielle, ¿tu de dónde eres? -dijo Kevin Sr. Ella necesitó el apoyo de Kev para hablar.

-Vivo en Nueva York -empezó Danielle -pero mi madre es francesa…

-¡Me encanta París! -exclamó Joe, demasiado contento. Todos nos reímos.

-Ustedes son de California, ¿no? -nos miró Denisse.

-Sí -contestó Liz -vivimos en Pasadena, que está muy cerca de Los Ángeles.

Yo asentí. Parecía que Liz ya se había ganado a Denisse, porque estaba tranquila y hablaba sin atragantarse. Sin embargo, no estaba muy segura de qué pensaba ella de mi…

-Veran, April y Liz son fans nuestras -dijo Nick.

-Exacto -corroboró Joseph -son de las que tiran el sujetador al escenario.

Liz y yo nos quedamos heladas mientras el resto se reía.

-¡Eso nunca ha pasado, Joe! -le dije. A saber lo que sus padres pensarían de nosotras.

-ok, puede que haya exagerado un poco -reconoció Joe.

Cuando llegaron los platos, la conversación se fue haciendo más ligera, mientras ellos contaban anécdotas de conciertos y cosas que les habían pasado.

Pero al llegar el postre, Denisse soltó la bomba.

-¿la han pasado bien en Disney? -preguntó. Quizá yo estaba paranoica, pero creí notar una mirada examinadora por su parte.

-¡Si, desde luego! -dijo Danielle.

-Creo que hemos tenido mucha suerte -comenté yo. Liz asentía con la cabeza, dándome la razón -sus hijos son los chicos más increíbles que he conocido nunca.

Y tanto. No pude evitar quedarme embobada contemplando la perfección que tenía a mi lado. Nicholas, el chico de mis sueños.

-¿Eso crees? -preguntó Kevin padre, divertido.

-¿Acaso dudas de nuestra perfección, papá? -espetó Joe.

Todos nos reímos, teniendo claro que nadie podía dudar sobre eso.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 31st 2011, 13:50

bueno bueno "Danielle" no es precisamente Danielle Deleasa(?

sólo le puse ese nombre para que combinara con Kev. y tampoco sé si sus padres son de Francia. me gusta inventar Wink

al subir este cap no dejé de pensar en la cena familiar que tuvieron por el cumple de Denisse donde estaba "ella" (Delta) y posta se me aguaron los ojos el solo recordarlo.

un beso ♥
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 31st 2011, 14:46

Oh Lucy... Tranquila. Te sigo entendiendo pero sigamos confiando en que no pase nada malo. No vale la pena que pienses en eso, sólo ignora las noticias que veas al respecto y ya, no lo tomes en cuenta. Y cuando lo admita, sí es que lo hace, veremos que hacer vale. Sobre el capi. Me hiciste pensar en que tengo que conseguir un vestido rojo, no tengo ninguno! Pero creo que me quedaría bien Smile . Bueno sigue escribiendo y ya sabes que yo te apoyo Smile
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 1st 2011, 09:47

muy buena el cap! ^^, bueno los cap xdd siguelaa!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 4th 2011, 00:19

sin tiempo de escribor mas
solo dire que me encanto demasiad


siguelaaaaaaa
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 5th 2011, 12:24

este fin de semana les subo cap ♥ entiendan mi euforia de que Nick viene a Venezuela ♥ asdfghjklkjhgfdsa
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 5th 2011, 20:16

hay otras chicas que también son venezolanas que publican noves y también como yo que comentamos y también ESTAMOS EUFÓRICAS XQ NICK VIENE Baila así que esa no es excusa así que igualita te tas hundiendo titanic! Bobo!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 7th 2011, 12:59

CAPÍTULO 26 - CUANDO LOS DESEOS SE CUMPLEN


-NARRA KEVIN-

A pesar de todos los nervios, la comida salió bastante bien y nuestros padres parecieron tranquilos al conocerlas mejor. Sin embargo, después del postre Danielle me dio una pequeña patada para decirme algo.

-Kev, mi vuelo sale dentro de una hora -me susurró. Yo asentí, triste por que tuviera que irse tan pronto.

-Bueno, nosotros tenemos que irnos ya -anuncié a la mesa -Danielle tiene que tomar un avión.

-Ha sido genial comer con todos ustedes -dijo ella, levantándose. Mis padres hicieron lo mismo, para despedirse.

-Lo mismo digo, cariño -dijo mamá dándole un abrazo.

-Espero que nos veamos pronto -añadió papá.
Danielle sonreía feliz, haciendo que yo me sintiera igual.

-Muchas gracias por todo, señores Jonas -dijo -hasta luego, chicos.

Tras despedirnos de todos, salimos hacia el aparcamiento. Ella se dejó caer sobre el asiento de mi coche, suspirando.

-¿Crees que ha ido bien? -me preguntó mientras yo ponía el motor en marcha.

-Creo que ha ido genial -contesté. Eso pareció aliviarla, porque pronto se acomodó en el asiento, sonriendo más tranquila.

Sin embargo, los dos nos quedamos callados durante todo el trayecto, incluso cuando paré en el hotel para que recogiera su maleta.

-Vas a llegar impresionante a Nueva York -le dije cuando aparqué en el aeropuerto. Estaba triste por verla irse ya, tan pronto…

Ella sonrió, a pesar de tener los ojos húmedos.

-No quiero irme -dijo dejando caer una lágrima.

Acaricié su cara, rogando para que no llorara. Habría hecho cualquier cosa para que no estuviera triste.

-Pues no te vayas -repliqué. Sabía que eso no era posible, pero no perdía nada intentándolo. Ella negó con la cabeza.

-Tú tienes que seguir con tu vida de súper estrella -sonrió.

-Tú también cabes en mi vida -le dije. Pero, me di cuenta de que no sólo cabía, sino que era una parte muy importante de ella.

-¿Qué va a pasar ahora, Kevin? -me preguntó, triste otra vez. ¿Qué le contestaba a eso? Ni siquiera yo sabía lo que iba a ocurrir. Me encogí de hombros.

-No estoy muy seguro -ella bajó la cabeza -, pero ten por seguro que un pesado de pelo rizado va a estar llamándote por teléfono a todas horas.

Se incorporó para mirarme a los ojos, con tristeza.

-¿Eso es lo que quieres, una relación a distancia? -dijo. Yo asentí -creo que eso sólo nos haría estar más tristes, pensando en cómo sería todo si estuviéramos juntos.

-Podemos intentarlo -le dije.

-Sabes que no va a funcionar -contestó ella, negando con la cabeza -no seremos capaces de seguir con nuestras vidas porque nos aferraremos a algo que pudo haber sido.

-Sí puede funcionar, Danielle -le dije -no me importa la distancia, soy capaz de soportarla por ti.

-Yo no estoy tan segura de si podré -me dijo. -quiero estar con alguien al que poder abrazar cuando necesite, no sólo limitarme a tener una conversación telefónica.

Sentí que algo se rompía dentro de mi. Eso era algo que no podía darle, no iba a poder estar a su lado cuando me necesitara, al menos no físicamente.

No dije nada más.

No dijo nada más.

Me dio un beso en la mejilla, mantuvo un instante su mirada, tomó su maleta y caminó sin mirar atrás hacia las puertas del aeropuerto, hacia su mundo.

Un mundo en el que, por desgracia, yo no cabía.

-NARRA JOE-

Después de todo, la comida familiar había sido un éxito, lo intuía en la mirada de mis padres. Tras la huída de Kev, sólo quedábamos April, Nick, Liz y yo como posibles sospechosos, así que papá y mamá se centraron en nosotros. Tenía que idear algo para escapar de allí cuanto antes, pero necesitaba la ayuda de Nick. De pronto, di con algo interesante. Saqué mi móvil y tecleé disimuladamente por debajo de la mesa, sin que nadie se diera cuenta.

"Enano, tenemos que salir de aquí. ¿Alguna idea? -Joe"

El móvil de Nick sonó y él, disculpándose un momento, lo leyó. Pronto mi móvil zumbó.

"Las chicas tienen que estar en el aeropuerto dentro de 3 horas, ¿alguna excusa con eso? -Nick"

Era cierto… eso nos daba una buena razón.

-Papá, mamá -dije levantándome -creo que nosotros nos tenemos que ir ya…

Mis padres, Frankie y las chicas se me quedaron mirando extrañados, pero Nick se levantó de la silla también.

-Es cierto, acabo de acordarme de que no han hecho las maletas aún -dijo.

-¿Y ustedes? -preguntó papá. Al fin y al cabo, nosotros también nos íbamos esa noche.

Sonreí, porque sin querer, mi padre nos acababa de dar una excusa perfecta.

-¡Pues no! -interpreté -creo q mi ropa está tirada por toda la habitación.

Me vino a la mente la imagen de mi maleta perfectamente hecha, esperando pacientemente en el hotel y, conociendo a Nick, estaba seguro de que la suya también estaba lista.

-Es verdad -mintió él -chicas, ¿nos vamos?

April y Liz se miraron un momento, sospechando. Sin embargo, no dijeron nada, se limitaron a asentir y levantarse de la mesa.

-De verdad que nos lo hemos pasado muy bien, señores Jonas -dijo Liz. April sonreía.

Nick y yo tamborileábamos nerviosos con los pies, deseando que acabara cuanto antes para poder salir de allí y estar a solas con ellas. Al fin y al cabo, esa noche nos separaríamos.

-Nos veremos pronto, espero -dijo mamá, abrazándolas -April, ¿puedo hablar contigo un momento antes de que te vayas?

Un pie dejó de golpear el suelo nervioso. El de Nick. De repente, se quedó tenso, erguido. En realidad no fue el único, porque todos nos quedamos mirando cómo April intercambiaba una fugaz mirada con Nicholas, como si fuera una llamada de socorro.

-Mamá, tenemos prisa -dijo Nick intentando hacer que se diera cuenta.

-Sólo será un momento -contestó mamá. Sin poder remediarlo, se llevó a April a una distancia prudencial, para que el resto no pudiéramos escuchar lo que decían.

-NARRA APRIL-

No sé cómo mis piernas aguantaron para seguir a Denisse hacia una zona un poco alejada del resto, porque estaba temblando desesperadamente.

Ya estaba claro. Ahora era cuando me decía educadamente que me alejara de su hijo o me haría picadillo. Mi corazón bombeaba a mil por hora, desesperado por escuchar qué era lo que tenía que hablar la madre del chico de mis sueños conmigo.

Acabamos en una mesa aparte, aislada del ruido del restaurante y pegada a uno de los enormes ventanales del lugar. Me senté, nerviosa cuando ella me lo pidió, y esperé a que empezara a hablar.

-April, solamente quería tener una pequeña charla contigo antes de que te vayas -me dijo. Yo asentí, de acuerdo con la idea. -voy a ser directa, porque nunca ha sido lo mío ir con rodeos…

Mi cerebro iba a explotar. No me atrevía a mirarla demasiado fijamente, no quería parecer desafiante, pero tampoco tenía que mirarme las rodillas. Tenía que mostrarme segura y a la vez dócil. Difícil mezcla…

-Verás, no me puedo quitar de la cabeza la escena de esta mañana -dijo ella, sonriendo -¿tienes algo que decir?

De repente me acordé de su cara al verme en la cama de su hijo, en cómo se había quedado al verme salir de allí con el rabo entre las piernas y enrollada con una sábana. Tragué saliva y me armé de valor.

-¿Algo que decir? -comenté -básicamente que, aunque suene a tópico, no era lo que parecía.

Ella se rió, haciendo que me sintiera un poco mejor.

-No hicimos nada extraño, señora Jonas -le dije.

-Llámame Denisse, cielo -me pidió. Yo sonreí. La cosa iba bien… o al menos eso parecía.

-Está bien, Denisse. No pasó nada, porque ninguno de los dos quería que ocurriera. Tengo muy claro cuál es mi posición en ese sentido -le dije.

-Yo también lo creo -dijo -es sólo que me preocupaba un poco esa cuestión.

-No voy a hacer que su hijo rompa su promesa -"si no quiere", añadí para mi.

-Sé que será así -comentó -y estoy segura de que los dos tienen en cuenta eso.

Asentí con la cabeza. Desde luego, no iba a obligar a Nicholas a hacer algo que él no quisiera. Y, de todas formas, aún era muy pronto para eso. Quiero decir, le quería incluso desde antes de conocerlo, pero para poder llegar a algo más, primero tenía que saber que la cosa iba en serio y que no era una chica más a la que logró conquistar y pronto olvidó.

-Sólo era eso lo que me preocupaba -dijo -sé que tú eres la adecuada para Nick. Sé que vas a estar con él aunque las cosas no vayan demasiado bien, y eso nos lo has demostrado ya.

Me acordé del momento "la vida de Nick peligra, inyéctale insulina YA o se muere". Un escalofrío me recorrió la espalda.

-Denisse, quiero a tu hijo. Lo quiero mucho, nunca me había pasado algo así…

-Lo sé, eso se nota -me contestó -él también te quiere a ti, nunca lo había visto así.

El corazón empezó a desbocarse. Nick me quería, de eso estaba cada vez más segura. No podía hablar, así que me limité a sonreír como una tonta, echándole un vistazo. Nicholas estaba aún en la mesa con los demás, pero estaba atento a cada movimiento que su madre y yo hacíamos, analizaba la situación preocupado. Al ver que le sonreía, pareció relajarse, y se atrevió a acercarse.

-¿Cómo van? -preguntó al fin. Miraba nervioso a Denisse, interrogándola silenciosamente. Seguro que en cuanto estuviéramos a solas me intentaría sacar a la fuerza todo lo que me había dicho.

-Muy bien, Nicholas -contestó Denisse -ya hemos acabado.

Se levantó de su silla, por lo que consideré que yo también tenía que hacerlo. Nick me pasó el brazo por la cintura, aferrándose fuerte.

-¿Ahora mi novia y mi madre conspiran contra mi? -dijo.

Espera un momento… ¿novia? ¿acababa de decir novia?

-Sí -se limitó a decir Denisse -¡ah! Antes de irse, Liz, acércate por favor…

Consideré que era hora de escapar, así que le di dos besos a Denisse, me despedí de Kevin Sr. y agarrada a Nick salimos de allí lo más rápido posible.

-NARRA LIZ-

"Eso, sal corriendo como una rata asustada" pensé cuando April y Nick escaparon veloces hacia la puerta del Four Seasons. Antes de irse, me dirigió una mirada burlona, mientras que Nick me guiñó un ojo. A ella parecía haberle ido bien, así que, ¿porqué a mi no?

Le di un beso rápido a Joe en la mejilla y salí disparada a hablar con Denisse. Fuera lo que fuera que tenía que decirme, que lo hiciera rápido, así dolería menos.

-Liz, antes que nada, tranquila -me dijo. ok, eso para empezar no estaba mal. Sonreí -sólo quería hablar personalmente contigo… es que no te he podido conocer antes.

-Es cierto; yo también tenía ganas de conocerla, señora Jonas -dije. Había que ser amable…

-Llámame Denisse -me pidió. -Voy a ser directa, ¿quieres a mi hijo?

-¿A cuál de todos? -le dije. Juro que se me escapó, no intentaba hacerme la graciosa ni nada de eso, simplemente, salió. Me puse roja, balbuceando para poder rectificar mi error. Ella, sin embargo, se rió.

-ok, una cosa está clara: eres perfecta para él -dijo. ¿Resultado? Más roja aún, si era posible.

-Sí, quiero a Joseph -le dije, muerta de la vergüenza.

-Perdona que te lo diga, pero se te nota mucho -contestó. Mis manos empezaron a sudar -pero a ti lo que te preocupa es lo que nosotros pensemos de ti, ¿no?

-Sí -bajé la cabeza.

-Bueno, pues por eso no te preocupes -dijo. Sonreía. -hacen una bonita pareja.

-¿Usted cree? -le pregunté emocionada -quiero decir, sé que Joe ha tenido muchas novias, y que cada una ha sido especial, pero creo que lo nuestro es… diferente.

-Pienso lo mismo -dijo Denisse. -No sé qué le has hecho, pero lo veo distinto.

-¿Cree que le influyo tanto? -pregunté. No estaba muy segura de qué era lo que Joe sentía por mi. ok, podía sentirse atraído pero… ¿me quería?

-Sí lo creo -dijo -a Joseph le cuesta decir las cosas, pero cuando se sienta preparado, lo hará -suspiré -y creo que voy a dejar que vayan a por las maletas, porque mi hijo va a acuchillarme como no te deje en paz ya…

Levanté la mirada, para fijarme en Joe, que se mantenía a una distancia prudencial, jugueteando nervioso con el cuchillo encima de la mesa. Me eché a reír. Él se levantó de un salto cuando nos vio llegar.

-¿Me han puesto verde lo suficiente? -dijo él.

-Sí, principalmente hemos hablado de tu mala conducción -contesté yo. Denisse, Kevin Sr, y Frankie se rieron.

-¡Qué cruel eres! -dijo Joe dramáticamente -pero te perdono porque nos tenemos que ir ya.

Asentí. Después, nos despedimos de todos y salimos hacia el aparcamiento. Una vez allí, solos, me acorraló.

-¿De qué han hablado? -me preguntó antes de subir al coche.

-De nada -le dije. Él no se dio por vencido.

Se acercó de un salto hacia mi, obligándome a acabar con la espalada pegada a la puerta de su coche, que estaba cerrada y no se abría. Joe se aproximaba peligrosamente, manteniendo la cara a una distancia casi inexistente de la mía.

-Joe… -dije nerviosa. Estábamos en un parking público que, justo en esos momentos estaba vacío -apártate, que nos pueden ver.

-¿Y qué? -contestó él provocador, sin hacerme caso.

-¿No te preocupa que cuelguen una foto nuestra por todos los portales de internet?

Él miró a su alrededor, en busca de paparazzi.

-No hay nadie -dijo. Siguió cerca de mi, sin apenas dejarme moverme -¿me lo vas a decir?

Era imposible negarse a hacer algo cuando se ponía así. No podía, no tenía ni las fuerzas ni las ganas como para decirle que no, que no iba a revelarle el secreto. Sin embargo, pensé en algo mejor para distraerle.

-Verás, tu madre y yo hemos hablado de… -paré un momento de hablar, mirándole atentamente los labios, a escasos centímetros de los míos -no te imaginas cómo me apetece besarte en estos momentos…

La respuesta le pilló por sorpresa, justo como yo quería. Abrió los ojos, sorprendido por el cambio de tema de conversación.

-Creía que lo iba a tener más difícil a partir de ahora -dijo él. Era cierto, mi propósito era "ser la mujer de hielo" para que Joe tuviera que trabajar duro si quería conseguirme. ¡Pero es que era imposible!

-Bueno, digamos que tenemos tregua de momento -susurré. Me lancé a saborear sus labios, que no me esperaban al principio, pero que pronto se acostumbraron. No lo pude evitar, la respiración se me aceleró, mi corazón bombeaba con fuerza y mis brazos se enroscaron en su cuello. Él me correspondió con un abrazo fuerte por la cintura, aproximándome hacia sí (aún más), casi con desesperación.

A pesar de tener los cinco sentidos puestos en ese beso, escuché un click y al abrir los ojos para ver qué pasaba, una luz fuerte me deslumbró. Paparazzi.

-Joe, ¿nueva novia? -preguntaba uno.

-¿Cuánto va a durar esta? -decía otro.

Sin saber cómo, nos habían rodeado por completo. ¿De dónde salían? ¡Eran como hongos(?, surgían de la nada!

-¿Cómo te llamas? -me gritaban desde alguna parte. Sin apenas ver nada, bajé la cabeza, intentando que no me vieran la cara. Las cámaras no dejaban de sacar fotos, y los flashes relampagueaban.

-Sube al coche -me dijo Joe, casi susurrando. Me abrió la puerta del copiloto y rápidamente, le obedecí. En serio, a los paparazzi sólo les faltaba subirse al capó del coche y hacer fotos desde allí arriba.

Como pudo, Joe los esquivó a todos y logró llegar a su puerta. Me fascinaba como, a pesar de estar completamente agobiado por un montón de hombres haciéndole fotos, él seguía poniendo buena cara.

Mantuve la cabeza gacha todo el rato, mientras él arrancaba el motor y salíamos de allí, dejando todos los flashes detrás nuestro.

-Lo siento -le dije, cuando ya estábamos en la carretera, sin agobios.

-Tú no tienes la culpa -sonrió -he sido yo el que te ha provocado.

-¿Insinúas que si me provocas, yo caigo? -dije, haciéndome la ofendida.

-Por supuesto -esbozó una sonrisa de oreja a oreja.

-Es cierto -me rendí. Entonces él empezó a reírse a carcajadas -pero, cuando esas fotos salgan, millones de chicas van a odiarme.

-Quien sabe -se limitó a decir.

En mi interior, estaba asustada. Estaba casi segura de que no me habían podido hacer ninguna foto en la que mi cara quedara totalmente al descubierto, pero aún así, nunca se sabía.

-¿Cómo puedes vivir con toda esa legión de chupa sangres siguiéndote? -le dije.

-Te acostumbras.

Por fin, llegamos al aparcamiento de Disney. Teníamos aún un poco de tiempo para recoger las cosas y estar juntos, a solas.

-Joe, no sé si era esto lo que querías -le dije cuando llegamos a su habitación.

-¿El qué? -preguntó.

-Que te saquen en todas las revistas besando a una desconocida -solté de carrerilla.

-No quería que fuera así, desde luego -dijo -pero tarde o temprano se iba a saber.

-O no…

-¿No querías que nos vieran juntos? -me preguntó.

-¿Estás loco? -exclamé -eso es lo que menos me importa. Lo que sí me gusta es que estemos juntos.

-Entonces, ¿no te importa que unos fotógrafos locos te sigan a partir de ahora para ver cómo es la enamorada de Joe Jonas?

-¿Enamorada? -pregunté, conteniendo la respiración -¿quién te ha dicho que estoy enamorada?

-Espero que lo estés, porque eso mismo siento yo por ti -dijo.

¿Puede el alma salirse del cuerpo durante unos instantes por felicidad extrema y luego regresar, provocándote cosquilleos por todo el cuerpo? Porque algo así sentí al escuchar aquellas palabras.

-Te voy a demostrar lo enamorada que estoy de ti -lo agarré de la camiseta, necesitando más que nunca su abrazo. Sin decir nada, empecé a besarle, ansiosa.

Deseaba que no acabara nunca ese momento, que esas palabras no se borraran nunca de mi memoria, que ese beso durara para siempre.

-NARRA APRIL-

-Nada de lo que tengas que preocuparte -le repetí a Nick por quinta vez. Sabía que iba a intentarlo todo lo que pudiera, y así había sido.

Por mucho que lo preguntara, jamás le iba a contar lo que Denisse y yo habíamos hablado. En algún momento debió de darse por vencido, porque suspiró derrotado y siguió conduciendo. Sin embargo, levantó una ceja. Al parecer se había acordado de algo.

-Antes habías dicho que siempre te habría gustado hacer algo… en mi coche -dijo.

¡Mierda! Creía que ya se había olvidado de eso.

-Ehm… sólo dije que me habría gustado subir en tu coche -mentí avergonzada.

-No es cierto, no era eso -me acusó -¿tampoco me vas a decir qué era lo que querías?

Puso su cara de cachorrito triste, de manera que no podía seguir con la mentira.

-Te lo diría, pero… -él seguía poniendo ojitos -¡vale, está bien!

Sonrió, al ver que había ganado. Di un salto a la parte trasera del coche, acomodándome en los asientos, que ahora eran para mi sola. Él miró por el retrovisor, extrañado.

-¿Ya está? -preguntó -¿eso es todo?

-Eso es todo… de momento -dije -uno de mis sueños era poder tumbarme aquí detrás sola, y mirarte la nuca mientras conducías.

-Deseo concedido -no pude verle la cara completamente, pero por su voz sabía que estaba sonriendo. Me lanzó otra mirada por el espejo -¿segundo deseo?

-Ese… bueno, no estoy muy segura de pedirlo -le dije sonrojada.

-Haz lo que quieras, pero los deseos van en pack. Luego te arrepentirás de no haberlo hecho.

Tenía razón. Me armé de valor y me incorporé en el asiento, aproximándome a su espalda. Sólo estaba el asiento entre su cuerpo y el mío. Asomé la cabeza entre los dos asientos, soplando suavemente en su cuello. Estaba tan cerca de su piel que contemplé perfectamente cómo su vello se erizaba y la piel se le ponía de gallina.

-¿Qué…? -murmuró sorprendido.

-Calla, o me voy -le susurré al oído. Él me hizo caso y siguió conduciendo, intentando estar concentrado en la carretera.

Me aparté del asiento, alejándome de él, de su cuello, de su pelo rizado.

-No sé si seguir… -murmuré. Él gruñó, como casi ordenándome que lo hiciera -está bien, tú lo has querido -volví a acercarme, ahora apoyando la cabeza en su hombro -otro de mis sueños era -le abracé delicadamente, pasando mis manos por el borde de su chaqueta, bordeando los botones, sin llegar a rozar la camisa -era…

Sin hablar, hice el recorrido en silencio, sintiendo el tejido de su chaqueta en mis dedos, con mi cabeza aún descansando en su hombro, mientras él seguía conduciendo, mirando al frente, con la respiración contenida. Decidí atreverme un poco más, apartando las solapas de la chaqueta con manos temblorosas, acariciando ahora su camisa. Y debajo de ella, a escasos milímetros, su piel, su pecho. Él seguía sin decir nada.

-Esto… -murmuré.

-Siguiente deseo -ordenó.

Con mis labios rocé casi imperceptiblemente su cuello, dándole pequeños besos, rápidos y tiernos unos, largos e intensos otros.

Esa fue la gota que colmó el vaso. El coche dio una sacudida, casi saliéndose del carril. Por suerte, no había demasiado tráfico. Nick se había puesto nervioso.

-Creo que eso es todo -dije separándome de él rápidamente. No quería que tuviera un accidente por mi culpa. Me acomodé de nuevo en el asiento trasero, mirando cómo su pelo se enroscaba por su nuca, cómo sus manos estaban tensas alrededor del volante.

Nick no dijo nada, y yo casi no me enteré del resto del camino hasta que llegamos al parking de Disney. Sólo entonces, salté al asiento delantero y bajé del coche.

¿Habría actuado mal? Él seguía sin pronunciar palabra hasta que llegamos al ascensor. Allí, por fin, me miró.

-¿Pasa algo? -le pregunté preocupada.

-Espera a que estemos solos… entonces, pediré yo mis deseos -contestó misterioso.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 7th 2011, 18:31

O.O wtffff?? liz hoe april nick Y LA PROMESA QUE??
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 11th 2011, 23:43

aaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh!!!!!!! me he hecho pipi
de la emocion jajajaaj ok no es verdad eso pero
mi emocion esta al limite osea TODO estuvo MARAVILLOSO
desde las platicas con Denisse, los malditos paparazzis
el super beso de Joe y Liz, los deseos de April

PERO LO MEJOR DE TODO ES LO SENSUAL QUE HA SONADO
NICK AL PEDIR SUS DESEOS A SOLAS

me encanto la verdad.....y espero con ansias por saber cuales son
jajajaja

me disculpo por no pasar antes pero no me llego la notificacion ¬¬ en fin
ya lo lei y como ya te dije practicamente me hice pipi jajjaja

siguela por favor
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 21st 2011, 19:33

CAPÍTULO 27 - VUELTA A LA REALIDAD


-NARRA NICK-

Quizá fue el contacto de su mano sobre mi pecho o su respiración golpeando mi cuello… o quizá fueron sus labios, que estaban demasiado cerca. Perdí el control del coche durante unos segundos… aunque mejor el coche que yo.

-Creo que eso es todo -dijo April, separándose rápidamente de mi.

Supuse que lo hizo porque se asustó de mi reacción… pero había sido demasiado directa. Así, el resto del trayecto estuve callado, repitiendo una y otra vez en mi cabeza el recorrido de sus manos en mi chaqueta, el de sus labios en mi cuello… Debía mantener la cabeza fría, al menos hasta que llegáramos.

De hecho, lo logré hasta que entramos en el ascensor. Allí, tuve que mirarla.

-¿Pasa algo? -me preguntó, visiblemente preocupada.

-Espera a que estemos solos… entonces, pediré yo mis deseos -contesté.

No sabía qué mosca me había picado, pero tenía que hacerlo. La tomé de la mano, con decisión y, cuando se abrieron las puertas, la dirigí hasta su habitación.

-¿Deseo número uno? -preguntó ella, una vez dentro, con la puerta cerrada.

Me quedé unos instantes delante suyo, mirándola detalladamente. Zapatos de tacón, vestido hasta las rodillas, su cara, sonriente y avergonzada a la vez, y la diadema roja…

-Esa diadema te da aspecto muy inocente -le dije, acercándome a ella sutilmente.

-Soy inocente -contestó. Le acaricié la cara, recorriendo con las yemas de mis dedos sus mejillas.

-No lo eres -la rodeé, para colocarme en la posición en la que ella había estado antes: son mi cabeza sobre su hombro. Le susurré al oído: -no lo eres ni lo más mínimo.

Se quedó tensa de repente, completamente parada. Ahora era cuando tenía que comprobar si mi plan estaba dando resultado. Puse mi mano sobre su pecho, para sentir los latidos de su corazón. Sí, estaban descontrolados. Sonreí al darme cuenta de que todo iba tal cual quería.

-¿Estás nerviosa? -volví a susurrarle.

-Para nada… -balbuceó. Era obvio que estaba histérica.

-Como está claro que no eres inocente, voy a hacer algo -con cuidado, le quité la diadema, lanzándola sobre una mesa cercana.

Volvía a estar delante de ella, mirándola directamente a los ojos, sonriendo al verla nerviosa.

-Tú tampoco eres un santito -murmuró. Me hice el ofendido.

Ella se separó de mi, caminando con paso firme hacia el dormitorio, en el que las camas estaban perfectamente hechas.

-¿Vas a devolverme mi sábana? -pregunté. Ella sacudió la cabeza, haciéndome un gesto para que me acercara.

-NARRA JOE-

Saber que ella me quería era lo mejor que podía haberme pasado en mucho tiempo. Liz me quería y yo a ella, ¿había algo más perfecto?

Llevábamos un rato en el sofá, besándonos y abrazándonos. De vez en cuando, me quedaba un rato mirándola, con miedo a que todo fuera un sueño, y se esfumara de repente. Pero, cuando más miedo tenía, ella volvía a buscar mis labios con los suyos, haciéndome darme cuenta de que sí era real.

-¿Te has planteado alguna vez… ya sabes, la promesa? -me preguntó, medio ahogada.

-Sí -contesté.

-Ah.

-¿Ah? ¿eso es todo? -le dije. Liz cerró los ojos, besándome de nuevo -sí, me lo he planteado, pero sólo desde que te conozco.

-¿Y qué has…? -empezó a decir. Luego se calló, y volvió a besarme, intentado que no le diera importancia.

-Algún día -determiné.

¿Algún día? ¿Y porqué no en ese momento? Me acordé del camerino, de todos los momentos en los que me habría gustado compartir algo más que besos y abrazos con ella…

De alguna forma, acabé encima suyo. Sabía que la había tomado por sorpresa, porque su respiración se cortó durante un momento.

-Hace un poco de calor, ¿no? -me quité la camiseta, lanzándola al suelo. Ahora no había nada que se interpusiera entre su cuerpo y el mío… bueno, sí: su vestido, pero no me atrevía a quitárselo.

-¿Qué…? -balbuceó Liz al verme sin camiseta.

-Nada, simplemente hace calor.

Volví a besarla, un poco más decidido que antes. Ella reaccionó pronto, pasándome las manos por la espalda, recorriéndola suavemente. Sin embargo, sus manos acabaron en mi pecho, haciendo presión para que me apartara un poco.

-No quiero que luego te arrepientas -dijo avergonzada.

¿Arrepentirme? Iba a ser uno de los mejores momentos de mi vida. Ignoré su comentario, sonriendo y acariciándole el pelo, con cariño.

Al darse cuenta de que no tenía intención de parar, volvió a enroscar sus brazos en mi cuello, aproximándome hacia sí, ansiosa por mis besos.

De pronto, un portazo. El de la habitación… nuestra habitación. Levanté la cabeza del sofá un momento, para ver quién había entrado.

-¡Kevin! -era él, con una cara no muy buena. Parecía triste -¿va todo bien?

De un salto, me aparté de Liz, que se había quedado petrificada sobre el sofá. Kev, que no estaba de demasiado buen humor, se fue directamente al dormitorio, por lo que Liz y yo tuvimos un poco más de tiempo para adecentarnos antes de ir a verlo.

-Kevin, ¿qué pasa? -pregunté.

Se había tumbado sobre la cama, con la cabeza enterrada en la almohada, así que me senté en el borde, intentando que me hablara. Liz me miró indecisa desde el umbral de la puerta. Le hice un gesto para que se acercara, y ella se sentó en una silla, cerca de dónde estaba Kev.

-Va, cuéntanos… -dijo.

Él levantó la cabeza, se recostó sobre la cama y nos miró a los dos sin mucho ánimo.

-Danielle se ha ido -murmuró.

-Pero eso ya lo sabías -dije yo -era obvio que este viaje no iba a durar para siempre…

-Kev, irás a verla dentro de poco a Nueva York -le dijo Liz, intentando animarle.

-¡Es cierto! Tenemos algo que hacer allí en una semana -me acordé. Kevin, sin embargo, seguía triste, sacudiendo la cabeza.

-Da igual que vayamos a Nueva York… Danielle no quiere verme -dijo, con apenas un hilo de voz.

Ahora los que nos quedamos sin habla fuimos Liz y yo. Nos miramos un instante, contrariados.

-¿Qué dices, Kevin? -le dijo ella -Danielle está muy enamorada de ti, yo me doy cuenta de esas cosas. Créeme: te miraba con ojos de amor.

-No quiere relaciones a distancia -aclaró el mayor -y yo no le puedo ofrecer otra cosa…

De pronto, lo comprendí: con nuestra vida, no se podía tener una relación estable, más que nada porque no podíamos estar en el mismo sitio durante mucho tiempo. Además, no disponíamos de demasiado tiempo libre. Cuando no eran conciertos, eran entrevistas, y si no era nada de eso, teníamos que aparecer en algún sitio al que nos habían invitado.

-Entonces, Kev -dijo Liz -Danielle no se merece tenerte. Si no está dispuesta a aguantar la distancia por ti, no vale la pena. Cuando quieres a alguien, no importa el tiempo que estés sin verle. Para poder estar con una súper estrella del rock como sois vosotros, como eres tú, tienes que tener paciencia. No puede obligarte a elegir entre tu pasión, que es la música, y ella.

Los dos nos habíamos quedado mirándola completamente embobados. Menudo discurso. Pero si eso era lo que pensaba, adelante.

-Kevin, no te preocupes… ya verás como se dará cuenta de su error -le dije yo a mi hermano.

Él, sin embargo, sacudió la cabeza, no demasiado convencido.

-NARRA APRIL-

¿Qué estaba a punto de pasar? Había sido yo la culpable de todo, no tenía que haber hecho la escenita del coche…

Entré en el dormitorio y le hice un gesto a Nick para que me siguiera. Él me hizo caso en seguida, y cerró la puerta tras de si. Volvíamos a estar a sólo unos pasos de distancia, y aún estaban demasiado recientes sus besos.

-Hemos llegado a la conclusión de que no soy inocente, ¿no? -le pregunté.

-Cierto -contestó.

-¿Sabes qué es lo que llevo pensando todo el día? -él me miró, curioso -me pregunto si…

Me acerqué a él, quitándole la chaqueta. Al fin y al cabo, él no se negó. Le aflojé el nudo de la corbata y volví a acariciar los botones de su camisa blanca. Sin embargo, él dio el primer paso: se quitó la corbata y volvió a quedarse inmóvil enfrente de mi, con sus manos descansando en mi cintura.

Lo consideré una señal, así que me lancé a desabrocharle los botones de la camisa, despacio, mirándole a los ojos.

-Ah, pues tenía razón -murmuré. Se había quedado con la camisa abierta, pero en vez de dejar al descubierto su pecho, aún llevaba una capa más: una camiseta blanca.

-¿Razón? -preguntó confuso.

-Mi teoría es que siempre llevas una camiseta blanca debajo de cualquier cosa -le dije. Él se rió.

-A veces…

-No te preocupes; me encanta cómo estás con ella puesta -le dije.

Mientras sonreía, se quitó la camisa, quedándose sólo con la camiseta blanca de manga corta, típica de él. La chapa de la diabetes brillaba sobre su pecho, como si fuera una guía, para que no me perdiera y supiera llegar allí sin problemas.

En un impulso, me lancé buscando con mis manos el borde inferior de la camiseta, para poder tirar de ella hacia arriba y obtener por fin mi premio: su piel descubierta. No sabía si eso sería pasarme mucho, así que antes de quitársela, lo miré, haciéndole una pregunta muda. Supuse que, al sonreír, me daba permiso…

-Pero sin ella aún estás mejor… -le dije.

Al quedarse con el pecho descubierto, Nick me rodeó con sus brazos, tiernamente, puso una mano en mi nuca y se acercó a besarme. Pude sentir casi una descarga eléctrica, una especie de transformación.

-Lo siento, señorito, pero se ha equivocado usted al hacer eso -murmuré.

La April descontrolada acababa de salir a flote. Quizá tuvieron la culpa sus brazos, o puede que fuera aquel beso electrizante.

Empujé a Nick sobre la cama, dejándole tumbado de espaldas, mirándome en estado de shock, pero a la vez divertido.

-A veces sólo hace falta una chispa para encender el fuego -me dijo.

-Créeme: había fuego antes de la chispa.

Nick se recostó sobre la cama antes de que yo pudiera atacarlo con mis labios, y me hizo una señal para que no hiciera nada más.

-Aún tengo que pedir mis deseos -dijo, sonriendo malicioso.

-Es cierto -no sería justo si él no los pudiera pedir. Me quedé de pie, con los brazos extendidos.

Nick se levantó de la cama, y se puso a dar vueltas a mi alrededor, examinándome. Por fin, se quedó enfrente de mi, con los ojos entornados.

-Me pregunto si… -me rodeó, quedándose en mi espalda. De pronto, sentí sus labios justo debajo de mi oreja, paseándose por mi cuello. Apartó mi pelo hacia un lado, pasándomelo por encima del hombro para que no le estorbara en su misión.

Lo siguiente que noté, fue cómo la cremallera del vestido empezaba a bajar, lentamente y con delicadeza. Cerré los ojos, completamente ida. ¿Pretendía seguir por ahí? Sin embargo, no hizo nada más. Se apartó sutilmente y volvió a ponerse en frente mío.

-¿Y bien? -le pregunté confundida.

-Dudaba sobre si llevarías algo más aparte del vestido -dijo.

-Pues ya ves que sí.

Él sonrió. Estaba segura de que estaba maquinando algo en su cabeza, porque me miraba con ojos sospechosos.

-Deseo número uno -le pedí. No tuve que esperar demasiado su respuesta.

Casi con violencia, pasó su brazo alrededor de mi cintura, esta vez deslizando su mano bajo mi vestido, rozando mi espalda descubierta con su mano. Aprovechó para susurrarme en el oído:

-Quizá no me tenga que arrepentir de nada.

Casi sin entender sus palabras, acabé tumbada boca arriba en la cama, con Nick encima de mi. Nos besábamos desesperados, como si los labios del otro fueran completamente irresistibles. De algún modo, así era para mi.

-Espera -murmuré apartándolo un momento -creo que esto no es justo.

Ante la mirada un poco extrañada de Nick, bajé con urgencia uno de los tirantes de mi vestido, dejando al descubierto mi pecho, cubierto aún por el sujetador. Él se apresuró a ayudarme con el otro, bajándolo hasta la cintura, de manera que ahora los dos teníamos la parte de arriba al aire.

-Mucho mejor -susurró.

Con una especie de vuelta, coloqué a Nick debajo de mi, quedándome sentada sobre él. Con un solo dedo recorrí su pecho desnudo, desde la garganta hasta sus pectorales perfectamente dibujados. Luego opté por trazar la forma perfecta de sus brazos, que seguían abrazándome, intentando aproximarme hacia sí.

La cosa se estaba volviendo seria… ¿sería esta nuestra primera vez? Mientras me inclinaba para besarle, me puse a pensar un poco sobre qué era lo que yo realmente quería. ¿Iba a perder mi virginidad con Nick Jonas en un hotel?

-Nick -balbuceé, separándome un poco de él -¿es así como quieres que tu promesa se vaya al traste?

-Mi promesa peligra desde el momento en que entraste en mi vida -dijo -¿porqué esperar más?

Eché un vistazo a la mesa cercana, viendo la hora que era y alarmándome. Teníamos que irnos ya o perdería el avión.

-Nick, no quiero que mi primera vez sea con prisas -murmuré. Él pareció comprenderlo, porque cariñosamente, me bajó, tumbándome a su lado. Luego, se colocó de costado para mirarme directamente a los ojos.

-Nuestra primera vez será especial -prometió. -No sabía que tú también eras nueva en esto.

-¡Desde luego que lo soy! -dije ofendida. Él sonrió, acariciándome la cara.

-Y por tanto, te mereces una primera vez a la altura.

Podría haberme pasado el resto de mi vida allí, tumbada con Nick a mi lado, pero pronto me asaltó de nuevo la urgencia de la hora.

-Creo que tengo que ir a preparar mi maleta… tenemos que estar en el aeropuerto en media hora -le dije, dándole un beso fugaz y saltando de la cama.

-Es cierto… mientras, yo creo que necesito… una duchade agua fría -murmuró, dirigiéndose al baño.

No era una mala idea. Ahora iba a llegar acalorada a casa.

-NARRA LIZ-

-Mierda, Joe -le dije cuando llegamos al aeropuerto -no quiero irme sin ti.

Estábamos en el aparcamiento, de alguna manera habíamos cabido todos en su coche. Joe conducía, conmigo a su lado. En la parte trasera, Nick, April y Kevin estaban medio apretados… pero no parecía importarles.

-Pronto nos veremos -prometió él.

Nick y April mantenían sus manos entrelazadas, sin decirse nada. Sólo se miraban, como si pudieran hablarse a través de los ojos.

-Joe… en serio -le pedí -no te enamores de la primera loca con bigote que aparezca mientras yo no esté.

Intenté sonar graciosa, pero en el fondo sí me preocupaba por eso. Sus vidas estaban rodeadas de música, gente nueva… y millones de fans diferentes cada noche. Chicas guapísimas dispuestas a hacer casi cualquier cosa por ellos.

-Para mí, sólo hay una loca con bigote -dijo. No pude evitarlo, me lancé a sus brazos, dándole un abrazo, intentando fundirme con él de alguna manera para no tener que separarme de su lado nunca.

Sentí que las lágrimas amenazaban con escaparse, y por mucho que lo intenté, no pude evitar que corrieran libres por mis mejillas… bueno, no llegaron a viajar tanto, porque acabaron estrelladas sobre el hombro de Joe. Sus brazos me rodeaban como si fueran un escudo protector, fuertes y seguros.

Decidí que ya estaba bien, que la novia de una estrella del rock tenía que saber cuándo era la hora de separarse. Enjuagué mis lágrimas y le di un beso, de esos que aún recuerdas cuando pasan unas cuantas horas. Metí la mano en su bolsillo, para sacar su móvil.

-¿Ves esta cosa con botones? -le dije, como si estuviera hablando con un discapacitado -se llama M-Ó-V-I-L. Y, cuando aprietas los números correctos, puedes llamar a la gente que no está contigo -Joe me miraba con una sonrisa divertida -sólo tienes que buscar mi nombre y apretar para llamarme.

-Captado -dijo riéndose.

Le di un último abrazo y me giré para ver qué tal iba el mundo por la parte trasera. Nick y April seguían sin hablar.

-Señorita, tenemos que irnos -le dije. Nada, no había manera. April no se inmutó -¡tierra llamando a April, tierra llamando a April! ¿me recibes?

Su relación era de lo más extraña. Nick le sonrió, apartándole el pelo de la cara. Ella cerró los ojos, como absorbiendo ese momento. Luego, se lanzó a sus brazos, dándole un abrazo largo. Casi sentía desesperación, porque nos íbamos a hacer viejos antes de que acabaran con su despedida, pero me pareció un momento tan íntimo que no me atreví a molestarlos.

-¡Por fin! -exclamé cuando se separaron -nos vemos pronto, chicos.

Kevin y Joe asintieron con la cabeza, sonrientes más o menos. Sin embargo Nick… bueno, el chico no tenía solución: seguía mirando a April bajar del coche y coger su maleta.

-¿Lista? -le pregunté cuando se puso a mi lado. Ella sonrió, con ojos llorosos. Echamos a andar hacia la puerta del aeropuerto, mientras desde el coche negro de Joe, él y sus hermanos nos miraban irnos. Sin embargo, April se paró en seco y volvió corriendo al coche.

-¡Nick! -se asomó por la ventanilla -supongo que aún tienes mi número de teléfono, ¿no?

-Desde luego -dijo él. Sacó la cabeza del coche, y besó a April brevemente -Avísame cuando aterrices.

Volvieron a quedarse mirando, como atontados. Exasperada, solté un suspiro y me acerqué al coche.

-Como no arranques el coche y nos larguemos de aquí, gritaré con todas mis fuerzas que son los Jonas Brothers y sufriran el ataque de las fans locas -amenacé.

Los chicos se quedaron serios, preguntándose si sería capaz de hacer algo así.

-Sí, chicos -dije -saben que soy capaz de hacerlo. Y no me importará que hayan heridos…

-Hasta luego, chicas, tengan mucho cuidado -dijeron los tres, tras intercambiar una mirada de pánico.

El coche negro salió del aparcamiento como una bala, sin apenas darnos tiempo a devolverles el adiós.

-Habría sido genial haberlo hecho de todas formas, ¿no crees? -me dijo April mientras entrábamos en nuestra terminal y dejábamos las maletas.

-Lo malo habría sido que luego ellos nos habrían matado.

Nos sentamos a esperar a que nos avisaran para subir al avión, un poco tristes por no poder estar con nuestros chicos. De pronto, el móvil de April sonó.

-¿Es Nick? -pregunté. Eso era demasiado. Sí que estaba necesitado de ella…

-No -murmuró April sorprendida -es Matt.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 24th 2011, 14:37

OMG que te crees muchachita porque no la has seguido estoy espera do ansiosament con que es lo que sucederá ahora y tu ni tus luces -.- pues que t crees ah?

Debes de seguiría lo mas pronto posible por favor siiiiii? Very Happy
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 28th 2011, 17:07

uy! casi nadie me lee Sad asdfghjkl aBBi gracias por ser constante ♥
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Agosto 28th 2011, 17:27

CAPÍTULO 28 - TRAICIÓN


-NARRA NICK-

April había prometido que me llamaría en cuanto aterrizaran y llegaran a su casa, pero estaba tardando un poco… Lo peor era que mis hermanos y yo teníamos que subir al jet privado para ir a Nueva Jersey en un momento. ¿Y si apagaba mi móvil y entonces ella llamaba?

-¿No podemos esperar un momento? -pregunté desesperado a mi padre.

-Tenemos que estar allí en tres horas, Nick -me dijo. -Cuentan con nosotros.

Nadie me había dicho hasta hacía una hora que teníamos una entrevista y una actuación en un programa de Nueva Jersey.

-Pero yo creía que íbamos a empezar con el nuevo álbum -repliqué, intentando ganar tiempo.

-Empezaremos mañana -se unió a la conversación Joe.

Él y yo estábamos más o menos bien, un poco tristes por no poder estar con nuestras chicas, pero Kevin… bueno, él no era el de siempre. Tenía aspecto de derrotado. Apenas habíamos llegado al aeropuerto, se había sentado en una silla pegada al ventanal y se había quedado con la mirada perdida en el horizonte. Ese no era Kevin, mi hermano mayor, el que siempre conseguía que te rieras con su peculiar forma de reírse.

-Dale tiempo -me susurró Joe, al ver que estaba mirando a Kev con preocupación -ya he intentado hablar con él, pero me ha dicho que quiere estar solo.

-No podemos hacer eso ahora -le dije -nos necesita.

-Es lo que me ha dicho -Joe se encogió de hombros -hay que respetar sus decisiones.

Solté un suspiro, derrotado. Nadie sabía lo que pasaba por la mente de Kevin en esos momentos… aunque algo me imaginaba.

-NARRA KEVIN-

Me sentía vacío, sin vida. Seguía a mis hermanos por el aeropuerto completamente derrotado, sin apenas levantar la vista del suelo. Ni siquiera cuando unos gritos de fans me llamaron por mi nombre. Eso solía hacerme feliz, saber que nuestra música le gustaba a la gente, pero en esos momentos, era la música la culpable de todo.

Si no hubiera tenido que estar en el grupo, viajando, sin tener una vida estable, ahora podría estar hablando con ella, con Danielle. Si hubiera sido un tipo con una vida normal, habría podido abrazarla cuando lo necesitara, porque podría estar a su lado siempre que me necesitara.

-el avión ya está listo -anunció papá.

Con un gesto, me ajusté las gafas de sol y seguí a Big Rob a través de los pasillos del aeropuerto. Simplemente me dejé caer en uno de los cómodos asientos del avión, volviendo a abstraerme mirando por la ventanilla.

Quería estar con Danielle, estaba seguro de eso. La quería. ¿Haría cualquier cosa por ella? Quizá la solución a todos mis problemas era renunciar a la vida que llevaba. Podía dejar el grupo… Pero si hacía eso, mis hermanos no me lo perdonarían nunca.

¿O quizá sí? Tal vez comprenderían que era la única forma por la cual podía ser feliz…

¿Dejar algo por lo que tanto había luchado? Cerré los ojos, con un dolor de cabeza prominente. Necesitaba dejar de pensar. ¿Danielle o Jonas Brothers? ¿Ella o la música?

-NARRA NICK-

Tras pasar todo el vuelo completamente ansioso por tener el teléfono desconectado, en cuanto llegamos a Nueva Jersey corrí a encender el móvil y ver si April me había llamado. Sonreí al ver que tenía 2 llamadas perdidas de ella y rápidamente apreté el botón de re-llamada.

-¡Nick! -exclamó ella casi instantáneamente -¿cómo estás, qué tal ha ido el vuelo?

-Ha ido… bien -murmuré -pero te echo de menos ya.

-Yo también, muchísimo -dijo con voz triste.

Hubo un silencio en el que sólo se oía la respiración del otro a través del auricular, pero de pronto, escuché algo.

-¡Es imposible que te hayas olvidado de esta foto! -exclamó alguien al otro lado del teléfono.

-¿April? -pregunté confundido.

-Ehm… Nick, tengo algo que decirte -hubo un silencio. Mi corazón se aceleró.

-Te escucho -intenté animarla.

-¿Recuerdas que te hablé de Matt? -me preguntó, insegura.

¿Matt? ¿El ex que se había ido a vivir a otra parte para volver justo en el momento más inoportuno? ¿Ese Matt?

-Sí, me acuerdo de Matt -le dije, totalmente serio.

-Pues… ha venido a darme la bienvenida a Pasadena, está en mi casa ahora mismo… y me ha dicho que… bueno, que… vamos a la misma clase otra vez.

-Vale -dije yo -pero, ya han superado lo de ustedes ¿no?

-Sí, por supuesto -se apresuró a decir -pero, él ha sido siempre mi mejor amigo, Nick… y, no sé, siento como que quedamos demasiado mal la última vez.

-Ah -exclamé, derrotado.

-¿Sólo "ah"? -preguntó ella. Era normal que esperara una respuesta mejor, pero en ese momento no tenía los ánimos de crear una frase más extensa.

-¿Qué más quieres que diga? -le dije, algo molesto.

-No sé, un "no pasa nada" estaría bien.

-No pasa nada, April -dije.

-¿Lo dices por obligación? -preguntó.

-No, es sólo que…

-¿Qué, Nick? -presionó.

-Nada, todo va bien -necesitaba pensar -April, tengo que colgar, me llaman para ensayar… luego hablamos, creo.

Y colgué.

¿Había sido demasiado brusco? Me había pasado, porque yo no era quién para juzgar a nadie. Si ella decía que eran amigos, eso significaba que ERAN amigos, nada más. Pero, los celos habían hecho que me saliera de mis casillas. Matt tenía todo lo que yo quería: a April a su lado.

-Venga, date prisa, llegamos tarde -me apremió Joseph. Tenía una sonrisa gigante en la cara, así que supuse que acababa de llamar a Liz.

-¿Todo bien por el frente Lizzie? -le pregunté.

-Todo perfecto -contestó radiante. Luego, frunció el ceño -a ti no parece haberte ido demasiado bien…

-Matt -me limité a contestar. Joe gruñó.

-Me cae fatal ese tipo -dijo -mientras hablaba con Liz por teléfono, no dejaba de hacer ruidos raros por el fondo, como si quisiera impedir que la entendiera.

-¿Liz estaba con ellos? -pregunté.

-Sí, estaba en casa de April, con el pesado -me contó Joe -me ha dicho que se presentó por sorpresa al saber que ya habían vuelto a la ciudad.

Así que el interesado en el asunto era Matt, no April… pero, ¿Por qué se empeñaba ella en ser su amiga? Después de todo, fue él el que la engañó con otra mientras estaban saliendo y se fue sin decir nada a la otra punta del país.

-Nick, no te preocupes por ese imbécil -me dijo Joe, intentando tranquilizarme -no tiene nada que hacer a tu lado…

Murmuré un "gracias" un poco más animado. Quizá las cosas no irían tan mal, después de todo.

-NARRA APRIL-

Nick no parecía haberse tomado demasiado bien que Matt estuviera de vuelta en la ciudad, pero yo sentía que tenía que arreglar las cosas con él. No importaba que me hubiera hecho daño al engañarme porque siempre había sentido que podía confiar en él. Y ahora que había vuelto, una parte de mi se alegraba muchísimo.

-¿Qué te ha dicho? -preguntó Matt, sentándose en la cama, a mi lado. Liz observaba desde la silla del escritorio, con la ceja levantada.

-Que todo va bien -respondí, sin estar demasiado segura.

-¿Seguro? -insistió él.

-Sí… pero no se le veía muy convencido -dije. Matt se acercó aún más, pasándome el brazo por los hombros para reconfortarme.

-Ya verás que no es nada -susurró.

Al parecer, no le importaba que Liz estuviera delante de nosotros, mirándonos malhumorada. En cuanto llegamos a mi casa, Matt se había auto-invitado a cenar, y de alguna manera, había conseguido que le contáramos todo, excepto que nuestras parejas eran Nick y Joe Jonas y que habíamos pasado un fin de semana entero con los Jonas Brothers. Él pareció contento por nosotras, y se mostró interesado en detalles. Tuvimos que ir con mucho cuidado para que no se nos escapara nada comprometedor.

-Entonces, ¿Jack y Adam son hermanos y viven en Los Ángeles? -preguntó Matt de nuevo, intentando aclararse.

-Sí -contestó rápidamente Liz.

-Pero, ¿cuándo lse ven otra vez? -insistió él -no va a funcionar, chicas.

-¡Cállate! Claro que va a funcionar -dijo Liz, alterada. Inconscientemente, agarró con fuerza su móvil, como si fuera una prueba de que SÍ iba a funcionar su relación con Joe.

-Yo sólo digo que las relaciones a distancia nunca son buenas -se encogió de hombros Matt.

-Esto… ¿no creen que tendríamos que acostarnos ya? -dije, intentando calmar el ambiente -mañana tenemos clase.

Ellos asintieron, saliendo ordenadamente por la puerta. Como siempre, quedé con encontrarme con Liz unos minutos antes de entrar a clase, para poder hablar a solas.

Por fin sola otra vez. Les di las buenas noches a mi abuela y a mi madre, y subí veloz a darme un baño, cuanto más largo, mejor. Casi me quedé dormida en la bañera, pero mi móvil me sacó del sopor. Me sequé las manos y la oreja rápidamente y contesté sin mirar quién era el que llamaba.

-¿Hola? -pregunté, con voz un poco ronca.

-April, ¿estabas durmiendo? -me preguntó. Era Nick.

-No, estaba en el mundo de Yupi, demasiado relajada en la bañera -contesté, sonriente.

-Ah, pues si te molesto, cuelgo.

-¿Estás loco? -exclamé -tú nunca molestas.

-Está bien -contestó. Por su voz, podría decir que sonreía -quería… bueno, quería disculparme por lo de antes.

-¿Por el qué? -pregunté, aún sin centrarme.

-No tendría que haber reaccionado así cuando me has dicho que Matt había vuelto y que son mejores amigos y todo eso…

-Es normal, Nicholas -le dije -pero yo ya te dejé claro que si estaba contigo, no estaría con nadie más. Sólo estoy interesada en ti.

-Sí, me acuerdo de eso… yo también sólo quiero estar contigo

-¿Entonces? -murmuré.

-Entonces, pienso que tendrías que irte a la cama inmediatamente, antes de que te duermas en la bañera -dijo riéndose.

-Es una buena idea -admití -¿tú que vas a hacer?

-Lo mismo que tú: irme a la cama.

-¿Y la entrevista? -pregunté.

-Se ha aplazado hasta mañana por la mañana. Y, ¿sabes qué? Por la tarde volvemos a Los Ángeles.

-¿Lo dices en serio? -me despejé por completo.

-Sí… ¿qué te parece si te llamo cuando llegue y vemos si podemos quedar? -dijo Nick.

-¡Desde luego que sí! -exclamé emocionada -pero, espera, ¿tú y yo solos o con Liz y Joe? Por cierto, ¿cómo está Kevin?

-Kevin está… muerto cerebralmente, sólo espero que se le pase. Liz y Joe si quieren verse, que lo hagan por su cuenta. Mañana estaremos tú y yo solos.

Sonreí, pletórica. Nick para mi sola durante una tarde. Era casi imposible.

-Entonces, señor Presidente, le dejo descansar. ¡Mañana nos vemos! -exclamé, a punto de colgar.

-¡April! -aguanté un momento la llamada -que duermas bien… ¡y que sueñes conmigo!

Luego colgó. Me quedé con el teléfono pegado a mi oreja un rato más, como reteniendo ese momento. Podía tenerlo todo: un amigo como Matt y a un chico como Nick. En realidad, este último sería el mejor amigo que pudiera tener, además de… ¿mi novio?

-NARRA KEVIN-

Tras tener mil pesadillas raras, Big Rob vino a despertarme. Me costó un poco, pero al final me acordé de que teníamos una entrevista que hacer. Prácticamente, me arrastré hacia la ducha, me vestí y bajé a desayunar. Como siempre, era el primero de mis hermanos. Funcionaba sin muchas ganas, iba llenando los platos automáticamente, sin fijarme en la gente que había en el comedor del hotel. Pero de pronto, algo me hizo alzar la cabeza, sorprendido: una chica estaba sentada de espaldas en una de las mesas, sola.

Nervioso, intentando averiguar si era Danielle o no, dejé el plato en mi sitio y, casi flotando, llegué a la mesa de aquella chica.

-¿Danielle? -murmuré cuando la tuve delante. Ella pareció no oírme. Ahora que estaba más cerca, intenté buscar rasgos que fueran suyos, algo que me recordara a ella.

Coloqué mi mano suavemente sobre su hombro, intentando que se diera la vuelta y me mirara. Ella dio un salto, casi tirando su bol de cereales al suelo.

-¡Kevin! -exclamó cuando me vio. Sentir de nuevo el contacto de sus ojos con los míos hizo que mi corazón latiera enfurecido, casi saliéndose de mi pecho. Estaba guapísima.

-¿Qué… qué haces aquí, Danielle? -le pregunté, casi temblando.

-Yo… esto… bueno… -balbuceó ella, bajando la mirada -me arrepiento mucho de lo que pasó… no sé si hice bien rechazándote…

Mi impulso fue abrazarla, sin importarme que estuviéramos en una sala llena de extraños y curiosos. Tuve que contenerme.

-¿Has venido por eso? -sentía que el corazón me iba a explotar de alegría.

-Necesitaba hablar contigo -dijo -¿crees que… crees que podrías olvidar lo que te dije en el aeropuerto? ¿llego demasiado tarde?

Ahora sí que no me importaba ser visto; la rodeé con mis brazos, feliz, exultante, sonriente. Sin darme cuenta, la había levantado del suelo. Demasiada emoción.

-No he podido dejar de pensar en ti, Danielle -le dije.

-Ya somos dos -contestó sonriente -a mi madre casi le da un ataque cuando me vio llegar a casa con los ojos hinchados… me pasé todo el vuelo llorando.

-Y, ¿cómo sabías que iba a estar en Nueva Jersey? -pregunté.

-En la radio dijeron que los Jonas Brothers tenían una entrevista ayer por la noche, así que inmediatamente cogí otro vuelo hacia aquí… pero llegué tarde. Creí que ya no estarias -dijo.

-La entrevista se ha aplazado a hoy por la mañana -sonreí.

-Ah, pues eso no lo sabía… pero me alegro mucho.

Los dos nos reímos. Era estupendo tenerla a mi lado otra vez.

-¿Qué planes tienes para hoy? -le pregunté, llevándola hacia mi mesa para sentarnos a desayunar.

-No muchos -contestó -había perdido las esperanzas de encontrarte hoy, así que pensaba regresar a Nueva York.

-Ni de broma -dije rápidamente -tú hoy no te mueves de aquí.

-Está bien -dijo riéndose -¿te acompaño a la entrevista?

-Desde luego -se me adelantó Joe. Apareció por detrás de mi, ya vestido, peinado y todo eso -¡qué bien que estés aquí, Danielle!

Ella se levantó para saludarlo, dándole un abrazo. Parecía cómoda.

-¿Qué sabes de Nick? -le pregunté a Joe cuando se sentó.

Justo en ese momento, el pequeño apareció por la puerta, un poco sorprendido de ver a Danielle con nosotros.

-Danielle, ¡qué sorpresa! -le dijo.

-Vendrá con nosotros a la entrevista… puede esperar en el camerino, ¿no? -pregunté.

Ellos asintieron. Después, seguimos desayunando, con prisas. Llegaríamos tarde si no nos dábamos prisa, y ese programa era en directo.

Cuando llegamos al plató, Danielle encontró un hueco entre el público y se sentó para ver la entrevista desde allí. Nosotros esperamos a que nos dieran la señal para salir.

-Hoy tenemos con nosotros a… ¡los Jonas Brothers! -dijo la presentadora.

-Hola -saludamos los tres al público, que aplaudía entusiasmado.

Nos sentamos en unos cómodos sofás y empezamos a contestar a las preguntas, que eran las de siempre… pero de pronto, el ambiente se puso tenso.

-Tenemos unas noticias de última hora, y me veo obligada a preguntarles por ello -dijo Ellen, la presentadora -Joe, ¿qué tienes que decir sobre esto?

En las pantallas gigantes apareció una foto: Joe besando y abrazando a una chica vestida de morado en su coche... demasiado emocionado. Joseph se quedó blanco.

-Eh, pues… ¿qué tengo que decir…? -balbuceó soltando unas risitas nerviosas.

-¿Es tu nueva novia? -preguntó Ellen -cuéntanos cosas sobre ella.

Presté atención a la foto, pero me di cuenta de que a Liz no se le veía la cara. Por lo menos ella podría seguir con su vida normal… pero a Joe le iba a costar explicar aquello.

-Pues… esto… ella es una chica magnífica -dijo Joe -a la que le gusta mucho el morado.

El público se rió. A pesar de todo, muchas de las adolescentes presentes estaban al borde de las lágrimas. Se les había escapado Joe Jonas, el caballero perfecto. Sonreí hacia mis adentros. Si supieran que en realidad nos habíamos escapado todos…

-Está bien, es una información muy valiosa -dijo sarcásticamente la presentadora -¿la conoces desde hace mucho?

-Más o menos -contestó Joe -lo suficiente como para saber que es la adecuada.

El público dejó escapar un sonidito de asombro; todos pensaban que Joe no iba en serio con las chicas, que cada vez estaba con una diferente.

-Enhorabuena entonces -dijo Ellen. Entonces, se giró hacia mi -y bien, Kevin… nos han llegado unos e-mails… que puede que te interesen.

Tragué saliva. ¿E-mails? La presentadora se puso a leer unos papeles que tenía en las manos.

"He pasado estos dos últimos días con los Jonas Brothers, y he conseguido acercarme mucho (en todos los sentidos) a Kevin"

Hizo una pausa. Mi estómago se encogió, intercambiando una mirada fugaz con mis hermanos, que estaban igual de tensos que yo.

"El muy idiota se ha enamorado de una desconocida, sin apenas conocerme antes. Pero no sólo él ha estado ocupado estos días: Joe y Nick también tienen a una chica a la que abrazar y… besar. Las cosas van en serio porque nos han llegado incluso a presentar a sus padres. Joe ha rechazado a su antigua novia por esta chica nueva, una estúpida niña que lo mira como si fuera su príncipe azul. Lo que no sabe es que pronto le romperá el corazón, como hizo con la anterior, y con la anterior a la anterior. Nick… bueno, pronto se dará cuenta de que la chica con la que cree que tiene algo especial no es como él se imagina. En cuanto a mi… Kevin me ha enseñado a tocar la guitarra, me ha llevado a cenar, me ha dejado acariciarle el cuello y repasar con mis dedos sus pecas, nos hemos colado en la cocina del hotel por la noche, para atracarnos a helado y hablar a solas…"

Ellen dejó de leer, mirándonos con ojos inquisidores. Los tres estábamos mudos, y mi corazón parecía haberse parado. ¿Danielle? ¿Danielle había hecho eso? ¿Había enviado ese e-mail? Busqué su mirada entre el público, que estaba boquiabierto. Tenía los ojos desorbitados, sin atreverse a mirarme a la cara.

¿Danielle se había estado burlando de mi?
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Hoy a las 19:22

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