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 A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)

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twoworldscollide
Vecina De Los Jonas!


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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 9th 2011, 17:50

CAPÍTULO 15 – DEMASIADO SUSHI

-NARRA APRIL-

Nick y yo acabamos abrazados en el suelo del balcón, mirando las estrellas y tapados con una típica manta de cuadros.

-¿viste cómo brilla esa? –le señalé una que titilaba con mucha fuerza.

-Sí –se quedó un rato mirándola hasta que, de pronto, se giró para mirarme a mi.

-El cielo está en la otra dirección, Nick –le dije un poco incómoda por su mirada.

-Te equivocas –dijo él –tú eres mi cielo.

Creí que iba a morirme en ese instante o a derretirme.

-Shh, callate y mírala –dije riéndome.

¿Podía haber algo mejor? Yo ya no sabía si habían pasado 10 minutos o 1 hora, pero no quería moverme de allí nunca.

Toc, toc. Llamaron a la puerta, pero nosotros ni nos movimos.

-¿Quién puede ser? –le pregunté.

-Déjalo, sea quien sea se irá si cree que no estamos.

Volví a recostarme sobre él, apoyando mi cabeza en su hombro e intentando ignorar al inoportuno visitante.

-¡Nicholas, sé que estás aquí! –gritó impaciente alguien desde fuera de la habitación. –Abre, tengo que hablar contigo.

-Es Kevin –me dijo Nick -¡Vete, no estamos! –le gritó a su hermano.

-Puede ser urgente –le dije preocupada.

-Voy a ver qué quiere, pero no te muevas de aquí –me besó fugazmente y se dirigió a la puerta.

Yo me acurruqué debajo de las mantas, demasiado feliz y atontada como para prestar atención a lo que ellos hablaban dentro. Sin embargo, una frase me sacó de mi mundo.

-¿Y se abrazó a ella sin esperarlo? –decía Nick con voz de sorpresa.

-Es todo lo que vi, ella abrió la puerta y se echó a sus brazos. Luego, entraron en la habitación de ella y cerraron la puerta –dijo Kev.

-Pero Joe nunca haría... –comenzó Nick.

-No, yo tampoco lo creo, pero aún así, todo es demasiado raro –contestó su hermano.

-¿Qué crees que deberíamos hacer? –comentó Kev –Sophie no es la mejor chica que puedes conocer...

-Yo creía que Joe estaba enamorado de Liz

-Y yo –dijo el mayor, apenado –Por eso no me explico lo que vi.

Di un salto y entré en la habitación.

-¿Sophie y Joe? –aún estaba conmocionada.

-April... –empezó Kev.

-No, espera, ¿dices que Joe se abrazó a otra guarra mientras Liz lo esperaba?

-Pues... más o menos –contestó.

-Tengo que hablar con Liz –dije rápidamente.

-¡No! April, espera... aún no hemos hablado con Joe, seguro que hay una explicación para todo –me dijo Nick.

-Es mi amiga, Nicholas... se merece saber la verdad.

-¿Qué verdad? –dijo Kev –porque ni siquiera yo sé cuál es.

-La verdad que tú viste –le dije. Salí al balcón y saqué el móvil, buscando el número de Liz. Nick salió detrás de mi.

-April, no lo hagas –me miró suplicante.

-No quiero que le hagan daño, Nick –murmuré.

-¿Y qué crees que le vas a hacer tú cuando la llames, cosquillas?

No sabía qué contestar... era cierto, pero no quería que ella estuviera con Joe si para él ella era sólo una más.

-Mira, vamos a hacer una cosa –me dijo –buscamos a Joe y a Liz y si quieres lo hablamos todos juntos.

-Me parece bien –asentí –Nick, ¿tú crees que Joe...?

-No. Al igual que yo tampoco lo haría.

Sonreí, con ojos llorosos.

-Te quiero –le dije.

-Y yo.

-NARRA LIZ-

-¿Te gusta el sushi? –me preguntó Joe.

-¿A quién no le gusta el sushi? –contesté.

-¡A mucha gente! –dijo riéndose.

Nos dirigimos en silencio hacia el castillo, aún cerrado en exclusiva para nosotros.. Caminábamos muy juntos y sentía su brazo rozando el mío a cada paso, pero no llegaba a juntarse demasiado y yo me limitaba a seguirle.

-¿Dónde vamos? –pregunté desorientada.

-Tengo una sorpresa –dijo misterioso. Me cogió de la mano y tiró de mi, dirigiéndome a la parte de atrás, a unos jardines.

Había un gran mantel de cuadros extendido sobre la hierba, iluminado únicamente por la luna y las estrellas.

-De verdad espero que te guste el sushi –murmuró Joe mirando la cantidad de cajas apiladas con comida –Aunque si nosotros no nos lo terminamos, seguro que Big Rob lo hará...

-Me encanta el sushi, así que calla, Joe.

-¿Qué te parece? –me preguntó señalando con la cabeza el picnic que había preparado.

-Me parece que se me retuercen las tripas del hambre...

-Ah, pues entonces vamos a cenar –dijo él, sonriente.

-No, no me refería a la comida –contesté acercándome a él.

Pasé mis brazos por sus hombros, sujetándolo del cuello y acercándolo a mi. Rocé con mi nariz la suya y murmuré:

-Tengo hambre... de ti.

Él pareció nervioso por un momento, pero luego sonrió de forma traviesa.

-Bueno pues, el menú de hoy será Joe con fresas...

-¡Yummy! –dije sonriendo -¿Puedo empezar ya?

-Un momento, por favor –me apartó unos centímetros e hizo como si se preparara: se alisó la camiseta, se repasó con los dedos el pelo y sacó del bolsillo una especie de spray que vaporizó en su boca –es para el buen aliento, ¿sabes? –dijo como quien no quiere la cosa.

Empecé a reírme descontroladamente al ver la cara que puso.

-¡Arg! Creo que me equivoqué... –dijo con dificultad -¡era perfume!

Creí que me ahogaba de la risa, tanto que acabé rodando por el suelo mientras él iba a beber agua.

-Sí, claro –le oía decir –ríete de mi todo lo que quieras, pero verás cuando te agarre..

Me puse alerta. ¿Qué iba a hacerme cuando me agarrara?

Estaba aún tirada sobre la hierba cuando él se acercó de repente, recuperado de su ataque.

-Por lo menos el aliento no huele mal –dijo sentándose a mi lado.

-Tampoco te olía mal antes de perfumártelo –dije riéndome.

-Me encanta tu risa –soltó de repente.

-Y a mi que tú me hagas reír.

-Siempre que quieras –dijo. –Pero no sólo soy gracioso, sino que además estoy bueno.

-Y también eres muy modesto –contesté con sarcasmo.

-Digo que estoy bueno al gusto... ¿no eras tú la que quería comerme?

-Yo sólo quería probar tus labios –puntualicé.

-¿Ves? Pero eso yo no lo sabía –dijo –Así las cosas son más fáciles, porque tus labios parecen apetecibles.

-Lo son –dije altanera -¿Quieres probarlos?

Sonrió mientras se acercaba y los rozaba con sus labios. Cerré los ojos, probando el "plato del día" y dejándome llevar. Joe se apartó un momento.

-Saben a fresa –dijo sorprendido.

-Se llama "brillo de labios con sabor a fresa" –contesté. Él dejó escapar una carcajada.

-Estás loca... me encanta –y volvió a besarme.

De repente escuché un carraspeo que hizo que apartara a Joe. Levanté la mirada y me encontré con unos ojos negros como el carbón. Era Sophie, la amiga de Danielle, esas chicas que habíamos conocido en el avión.

-¿Sophie? ¿Qué diablos estás haciendo aquí? –le pregunté. Ella me ignoró y miraba a Joe enfurecida.

-¿Así que es por "esta" por lo que me rechazaste? –dijo la rubia con rabia.

No entendía nada de lo que estaba pasando. ¿Sophie conocía a Joe en persona? ¿Él la había rechazado por... mi?

-Sophie... ¿qué haces aquí? –dijo Joseph molesto.

-No podía creerme que estuvieras con otra chica, así que te seguí... ¿en serio estás con ella? –dijo.

-¿Y eso qué te importa a ti? –le dije poniéndome de pie –Joe no tiene porqué darte explicaciones.

-Pues ahí te equivocas, niña patética. Tiene que dármelas porque soy su novia –contestó Sophie, dejándome helada.

-¿Qué? –me quedé boquiabierta.

-Sophie, has llevado esto demasiado lejos –dijo Joe de repente, más enfadado que nunca.

-No, cariñito. ¿Es que no te das cuenta de que yo soy mejor que ella? –contestó la rubia.

No me podía creer lo que estaba pasando. De hecho no tenía ni idea de lo que pasaba.

-Joe, por favor, ¿me puedes explicar qué pasa? –le dije a él. Pareció un poco avergonzado.

-Liz, es que... –empezó a decir, hasta que Sophie le cortó.

-¿Qué es lo que no te ha quedado claro? Joe y yo somos novios –ella se acercó a él pasándole el brazo por su cintura y apartándolo de mi. Mientras, yo observaba la escena con lágrimas en los ojos. Sin embargo, la cara de Joseph cambió de expresión.

-Estoy cansado de repetírtelo –apartó a Sophie de su lado –NO somos novios. Nunca lo fuimos y nunca lo seremos.

-Cariño –empezó ella a sollozar -, en Nueva York sí lo éramos...

-No, te equivocas –Joe se giró para mirarme a mi y darme la mano –Verás, Liz, Sophie nunca ha sido mi novia... cometí el error de creer que era diferente, pero todo eso pasó antes de conocerte a ti.

-Entonces... –murmuré confundida.

-¡Liz! –oí el grito de una voz conocida, April, que se acercó corriendo a abrazarme, seguida por Kevin y Nick.

-¿Cómo te atreves a estar aquí, Sophie? –dijo Kev.

-¡Eres tú! –murmuró Nick. Todos nos quedamos mirándolo, Joe con algo de temor en los ojos.

-Nick... –dijo el mediano, avergonzado –dijiste que no lo dirías.

-Pero Joe, ¡tengo que hacerlo! Esto es muy raro –contestó el pequeño.

-¡¿Qué diablos pasa aquí? –grité. No podía más. Estaba de los nervios, porque no me enteraba de nada: una loca decía que era novia de mi Joseph, Nick parecía saber algo y Joe le pedía que no dijera nada... demasiado para mi.

-Verás Liz, he visto hace un rato a Joe entrando en la habitación de... Sophie –murmuró Kevin.

-¡Pero te lo puedo explicar! –añadió rápidamente el mediano –Sophie ha venido aquí sin que nadie la invitara y fui a pedirle que se fuera... porque no quería que estropeara esto que está empezando entre nosotros –añadió susurrando de manera que sólo lo pude oír yo.

-Y... ¿el abrazo? –preguntó April confundida.

-Ella se abalanzó sobre mi –contestó Joe.

-Si hubieras querido, me podrías haber apartado –dijo Sophie –pero no lo hiciste, lo que indica que me quieres aún.

-No quería montar una escena en medio del pasillo del hotel –contestó Joe exasperado. –Que te entre en la cabeza que no te quiero Sophie. Me arrepiento de lo que te dije.

Kevin y Nick se pusieron detrás de Joe, respaldándole, dando a entender que lo apoyaban y que creían su historia. April se mantuvo a mi lado, apretándome la mano con fuerza, pero yo sabía que también creía a Joseph. Sophie había acabado con sus sentimientos heridos, y se notaba por la velocidad con la que sus lágrimas empezaban a caer por sus mejillas. Y yo... bueno, no sabía qué hacer. Creía a Joe por encima de todo, sabía que si él había dicho eso, era porque era verdad... pero Sophie...

-Joe, yo sé que me quieres –sollozó la rubia.

-En serio –rompí el silencio -, Sophie.. creo que ya has hecho la escenita que querías. Quizá te vendría bien recoger la poca dignidad que te queda e irte... ¿no crees?

Joe se acercó a mi, y me pasó el brazo por la cintura, acercándome a él. Me susurró al oído "Gracias. Te quiero" pero yo me aparté de él...

-Creo que tengo que pensar, Joseph...

-NARRA NICK-

Tras las palabras de Liz, Joe se quedó con cara de asombro y pena.

-¿Pensar el qué? –dijo él, roto del dolor.

-Pensar en todo –contestó Liz.

Pude vislumbrar una sonrisa maliciosa de Sophie, que aún contemplaba la escena, feliz de haber conseguido lo que ella quería. Tenía que hacer algo, porque si no, más de un corazón se podría romper esa noche.

-¡Alto! –grité. Todos me miraron. Odiaba ser el centro de atención, pero esta vez era necesario –Liz, cree a Joe, por favor –ella me miró con ojos tiernos.

-Nick, me parece muy bonito que defiendas a tu hermano, pero tengo que decidir por mi misma...

-Verás, Liz.. no lo estoy defendiendo, sólo intento explicarte lo que yo vi –eché una mirada de reojo a Sophie, para ver si se daba por aludida. En efecto, se puso nerviosa.

-Nick, nadie te ha pedido opinión –dijo la rubia.

-Te equivocas –contestó April –yo sí se la he pedido. Habla, Nicholas.

Miré durante un momento a una sonriente April, que intentaba darme ánimos para que continuara hablando. ¿Qué sería de mi sin ella? Intenté centrarme en lo que iba a decir.

-Verás... en Nueva York, hace un mes, más o menos, nos invitaron a una entrega de premios. La cuestión es que, mientras estábamos en el backstage, Kevin desapareció –le eché una mirada significativa, al tiempo que él se ponía rojo –y Joe y yo nos quedamos solos, hasta que llamaron a la puerta.

Hice una pausa para mirar la cara de Sophie. Ella sabía lo que venía ahora.

-Cuando abrimos, apareció Sophie, a quien yo no había visto en la vida, por cierto –suspiré. Todos me escuchaban con atención –Pero resultó que Joe sí la conocía.

-Sí, nos conocimos una vez que fui a una entrevista yo solo, y ella resultó ser mi entrevistadora –contestó Joe.

-Bueno, yo eso no lo sabía en ese momento –continué –así que me sorprendió ver que hablaban mucho y estaban muy juntos –Liz estaba sufriendo, lo sabía.

-Nick... ¿adónde quieres llegar? –preguntó nerviosa Sophie. Lo de ahora no la iba a dejar en muy buen lugar.

-Cometí el error de decirle que la quería –dijo Joe de carrerilla, como una liberación.

-Sí, fue un error, porque a los dos días, cuando ellos supuestamente habían quedado para verse y cenar juntos, ella no apareció en la cita –continué –y nos enteramos a través de internet, que "Stan Farrow, el hijo del multimillonario George Farrow se había comprometido con una chica rubia, Sophie".

-¿Así que eres una trepa no? –soltó de golpe April, dirigiéndose a Sophie.

-El caso es que, después de eso... bueno... no volví a ver a Joe reírse de verdad hasta que apareciste tú, Liz –terminé. Kevin asintió a mi lado, dándome la razón.

Liz parecía abrumada, a punto de estallar... demasiada información, quizá.

-Chicos, de verdad... creo que tengo que pensar –dijo ella dando media vuelta.

-Lo he intentado –suspiré.

-¡Liz! No te vayas, por favor –suplicó Joe.

-Tengo que hacerlo, Joseph...

La chica echó a andar rápidamente hacia el hotel, de manera que pronto la perdimos de vista. Los que nos quedamos allí, nos habíamos quedado mudos de repente. ¿Qué acababa de pasar?

-¿Estás contenta? –le preguntó enfadado Joe a Sophie -¿Era esto lo que querías? ¿has acabado?

Ella se rió amargamente.

-No, ni lo más mínimo –dijo –Esto no ha hecho más que empezar.

Se giró y se fue también, dejándonos a Kevin, April, Joe y a mi totalmente perplejos, sin tener ni idea de lo que iba a pasar.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 9th 2011, 17:53

bueno chicas, apenadisima con ustedes Sad
gracias por ser tan fiel a mi nove, y les digo, si no he podido subir no ha sido por amargarles la paciencia sino que de verdad NO PODIA
en fin, mañana LES PROMETO MARATON ♥ si Dios y mi internet quieren(?
gracias por estar fiel, en especial aBii, a todas gracias ♥
un beso, Lucy.


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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 9th 2011, 21:38

Hola Lucy que bueno que vuelves. Ya te e extrañabamos. Gracias por el capi y te aviso que estaremos esperando maratón. Me encanta como escribes! Ya lei dream y esto no es correcto y tambien me encantaron. No dejes de escribir. Eres muy buena en eso
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 9th 2011, 23:30

siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!! siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 09:47

gracias a las nuevas lectoras ♥ en la tarde les subo el maratón Wink

por cierto, se corren rumores fuertes de que Joe y Nick haran un tour (por separado) por Latinoamerica, Nick ya confirmó Argentina!!
Venezuela también está confirmada, así que comienzan mis preocupaciones, NO TENGO PLATA Neutral

creo que publicaré las noves en libros y las venderé (? jajajajajajaja ^^

un beso, Lucy.


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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 14:17

ok pero subelo ¬¬" Perra P$$&&%& de sophie me cae de un mal!!! Y JOE NO LE TIENE QUE TENER MIEDOOOO!!!!!!! simplemente tiene que enfretar lo que se le venga con fuerza valentia y dureza junto a liz!!! AH!!siguela!!!!!!!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 15:40

CAPÍTULO 16 – SOBRE IR Y DEJAR IRSE

-NARRA APRIL-

Liz había decidido irse para pensar, pero yo sabía que en su interior tenía claro que Joe la quería, al igual que yo me daba cuenta de ello. Tras la escena montada en el jardín del castillo, Joe se había quedado completamente mudo, inexpresivo. Kevin y Nick tampoco se atrevían a hablar, así que la situación era de silencio absoluto.

-¿No piensan hacer nada? –dije llamándoles la atención a todos.

-El único que puede hacer algo es Joe, pero no estoy muy seguro de... –empezó a decir Kev.

-Verás, April –lo interrumpió el mediano –lo que pasó con Sophie es algo de lo que me he arrepentido todos los días desde entonces.

-¿Por qué? –dije furiosa -¿Fallaste al decirle "te quiero"? vale, ¿y qué? el amor no es perfecto, Joe y puedes equivocarte muchas veces hasta encontrar a la persona adecuada.

-Pero es que yo creí en ella... –murmuró Joseph.

-April, no lo entiendes –me dijo Nick con dulzura –él lo pasó muy mal después de todo, y ahora ella llega aquí, diciendo que lo quiere...

-No, te equivocas Nick –Joe levantó la cabeza –No tengo ningún problema con que ella haya vuelto; es más, me da igual. Lo que no quiero es que Liz deje de confiar en mi por culpa de esa loca.

-Entonces lo único que se me ocurre es que tienes que explicarle a Liz todo lo que pasó en realidad, con detalles –le dije. –Sólo así podrá comprender lo que ha pasado. La conozco bien, y creo que lo que más le ha molestado ha sido ser la última en enterarse de algo que tenía mucho que ver con ella.

Todos agacharon la cabeza, en señal de arrepentimiento.

-Yo no podía saber que Sophie volvería –se disculpó Joe.

-Lo sé, -dije rápidamente –y no te culpo por ello, a ninguno de ustedes, de hecho... comprendo que tienen una vida a sus espaldas y nuestra llegada no los va a hacer cambiar lo que fueron o hicieron antes.

-Tú sabes que yo te lo contaría todo –murmuró Nick. Sonreí.

-Creo que quizá sé más cosas de ustedes de las que ustedes cren –contesté. –He sido una fan muy entregada...

Ellos se rieron.

-No te creas ni la mitad de las cosas que lees en las revistas de adolescentes –dijo Kevin.

-ok, entonces ¿no es verdad que odias las frutas? –pregunté con suficiencia. Él se miró la punta de las botas.

-Eso es cierto. Las odio –rompió a reír –pero nunca he discutido con mis hermanos sobre la forma en que mi pelo debía estar.

-¡Mentiroso! –gritó Joe. –Aún recuerdo una pequeña batalla para conseguir alisártelo...

-¡atrapados! –sentenció Nick, riéndose.

Así, con la situación un poco más relajada, pudimos ir caminando hacia el hotel, en busca de Liz.

-Entonces, ¿has decidido ya lo que vas a hacer, Joe? –le preguntó Nick.

-Sí, voy ahora mismo a la habitación de Sophie para aclarar de una vez por todas las cosas –hizo una pausa. –Y luego tengo que ir a buscar a mi princesa para explicárselo TODO, sin omitir ningún tipo de detalle.

Sonreí. Estaba segura de que la convencería... eso, si no lo estaba ya.

-Bien, pues yo me iré con ellos... a otro sitio –dije abrazándome al brazo de Nick. Ojalá pudiéramos estar solos...

-No –dijo Kevin –te vas con ÉL. Yo me voy con mi cita...

"¡Sí!" Pensé. Otro rato a solas con Nicholas. Él pareció pensar lo mismo, porque sonrió.

-Así que mi hermano mayor tiene novia, ¡por fin! –celebró Joe. Kevin se puso rojo, pero no pudo evitar dejar escapar una sonrisa.

-Nos estamos conociendo... –murmuró tímido.

Cuando llegamos a la puerta del hotel, cada uno se fue en una dirección: Joe directo al ascensor, Kevin por las escaleras y Nick y yo...

-¿Por qué te paras? –le pregunté. Se había detenido en la puerta principal y se negaba a dar un paso más.

-Todo esto me ha dado que pensar –dijo. De hecho, lo veía precupado –Vamos a dar un paseo.

Estiró de mi, sin soltarme de la mano y fuimos bordeando el hotel por un pequeño camino, lejos de miradas curiosas.

-Si es por lo que he dicho de tu pasado, tranquilo Nick... no pasa nada –solté de repente. Él se detuvo y me miró.

-¿Qué quieres saber? –preguntó. Mil cosas me vinieron a la cabeza, mil preguntas... cada cual menos adecuada. ¿Era cierto que estuvo saliendo con aquella cantante? ¿Porqué lo dejaron? ¿Le seguía gustando? ¿o la odiaba? Demasiadas cosas.

-Nick, yo... –murmuré.

-Pregunta. Lo que sea. No quiero que hayan secretos entre nosotros.

-Verás... ¿te suena el nombre de Miley? –pregunté tímida, temerosa por su reacción. Él suspiró.

-Sabía que te preocupaba ella –dijo.

-¿Hago mal preocupándome?

-Sí –se sentó en un banco y dio unas palmaditas a su lado, pidiéndome que le acompañara. –Quiero que sepas, antes que nada, que cuando estoy con una persona me entrego al 100%. Así que si estoy contigo, no tienes nada que temer en ese sentido.

-Eso ya lo sabía, Nick –le di un fugaz beso en la mejilla. –Lo mismo te digo.

-Gracias –sonrió, pasándome la mano por la cara –Nunca podría hacerte daño.

Esto último lo dijo en un susurro, mirándome a los ojos, provocando que mi corazón estuviera a punto de salirse de mi pecho. Pero mantuve la calma.

-Todos hemos cometido errores –empezó él –no solo Joe con Sophie. Mi error fue Miley.

Puso una cara que deseé no volver a ver. Parecía triste, decepcionado. Sujeté su barbilla, provocando que nuestras miradas se encontraran. Sus ojos estaban llorosos.

-¿La querías mucho? –susurré comprensivamente.

-Sí –dijo. –Pero las cosas no resultaron ser como yo creía. ¿Nunca has conocido a alguien que se comporta contigo de una forma y luego, a tus espaldas, es de otra? –asentí. –Pues eso me pasó con ella.

Esperé a que organizara sus pensamientos, a que decidiera si realmente me lo quería contar... pero yo no estaba muy segura de si quería saberlo.

-Nick, no tienes la obligación de contármelo –le dije.

-Quiero hacerlo –contestó él. tomó aire y empezó –Miley y yo nos conocimos en un acto benéfico y enseguida congeniamos. Prácticamente no podíamos dejar de hablar, nos pasábamos el día al teléfono, e incluso tuvimos unas cuantas actuaciones juntos. Aún hoy nadie sabe porqué rompimos en realidad... creo que ni siquiera yo lo sé, quizá fue la distancia o que maduramos y nuestros sentimientos cambiaron.

-Nick... –lo veía un poco agobiado, quizá no le estaba sentando bien pensar en ella.

-Déjame seguir, necesito contártelo –contestó. –Al final de todo, Miley y yo dejamos de hablar, sin ninguna explicación. Ella cambió, y yo me enteré luego de que no había sido del todo sincera conmigo. Después de eso, yo me decidí a olvidarla. Costó, pero lo conseguí; sin embargo, ella parecía no poder dejar de sacarme a relucir en todas las entrevistas que le hacían...

-Esa canción... –caí de repente.

-Sí, era sobre mi –dijo él. –No comprendo porqué se empeña en tener esa guerra. Yo no quiero entrar en su juego, no quiero hacer comentarios sobre ella nunca y odio que me pregunten en cada sitio al que mis hermanos y yo vamos cosas sobre nuestra pasada relación.

-¿Y nunca le has preguntado directamente porqué sigue obsesionada contigo? –pregunté.

-No –contestó –Como te he dicho, no he vuelto a hablar con ella... y la verdad, tampoco quiero.

-Lo único que se me ocurre decir es que fue demasiado tonta como para dejarte escapar de esa forma –le sonreí. –No se me ocurre mayor estupidez que despreciar tu amor.

Él pareció más animado.

-He estado desde entonces con miedo... miedo de volver a querer a alguien por si me pasaba lo mismo –dijo. –Pero creo que contigo va a ser diferente.

-Por lo menos por mi parte, lo será –contesté –No te voy a dejar escapar tan fácilmente.

-NARRA KEVIN-

Cuando abrí la puerta del salón de actos, Annette me esperaba sentada sobre una mesa, de espaldas a la puerta.

-¡Te quedaste! –exclamé emocionado. Ella se giró, sonriente.

-¡Pues claro! –dijo -¿creías que no lo haría?

-La verdad... tenía mis dudas –contesté bromeando.

Se bajó con un pequeño salto de la mesa y se me acercó dando casi unas zancadas. Lo que hizo no me lo esperaba: enroscó sus brazos alrededor de mi cuello, provocando que nuestras caras quedaran muy cerca.

-He estado pensando... –comenzó a decir. Cada vez me ponía más nervioso. Sentir su aliento en mi cara, sus ojos centelleantes tan cerca...

-¡Qué miedo! –bromeé –tú pensando...

-¡No seas tonto! –dijo riéndose –Lo que te decía... he pensado que... bueno, -bajó la mirada -¿seguiremos hablando cuando nos vayamos de Disney?

-Sólo si tú quieres –contesté. En mi interior deseaba que dijera que sí. Ahora se me haría raro volver a la rutina después de haberla conocido.

-¿Me das a elegir? –dijo ella -¿tú no puedes opinar al respecto?

-¿Puedo? –ella me miró, como si fuera obvio –bueno, es que si yo tuviera que decidir, tú y yo estaríamos hablando durante las 24 horas del día, lo cual no sería bueno para mi carrera, porque necesito dormir...

Ella se rió, aflojando un poco su abrazo.

-Si lo piensas bien, no hace falta dormir... yo creo que se puede vivir sin eso –masculló. –Además, ¿para qué voy a dormir si puedo hablar contigo?

La miré sonriente. Eso mismo pensaba yo. Si pudiera elegir entre dormir y estar con ella, estaba claro que decidiría la segunda opción.

-No me lo explico –murmuré.

-¿El qué, señor Jonas? –dijo ella con tono de burla. Puse los ojos en blanco.

-Si te lo dijera, tendría que matarte –contesté misterioso.

-Pues que sepas que no me das miedo –se defendió ella. –Soy cinturón negro de karate.

Rompí a reír al verla imitar a los karatekas, dando patadas al aire y esas cosas. En tan poco tiempo, Danielle me hacía sentir bien, sin preocupaciones. Me hacía reír, y yo ya pensaba que costaría...

-¿Sabes una cosa? –murmuró de pronto –no sé mucho sobre ti, aún.

Me sorprendí. Habían pocas personas que no nos conocían, al menos en América.

-Soy el hombre misterioso –contesté –pero yo tampoco sé nada de ti.

Era cierto. Ni idea. ¿Dónde vivía? ¿Qué edad tenía?

-¡Tengo una idea! –dijo dando un pequeño respingo. Emocionado pensando qué se le habría ocurrido, me quedé mirándola atentamente.

Pero no siguió hablando.

-NARRA JOE-

En cuanto llegamos al hotel, salí disparado hacia el ascensor. Ya tenía pensado el recorrido. Primera parada: habitación de Sophie.

-¿Joe? –dijo ella sorprendida al abrir y encontrarme en el umbral -¿vienes a pedirme que te perdone?

-No –entré sin ser invitado, pero sin que me importara. –vengo a dejar claras las cosas.

-Tranquilo –dijo con voz cansina, aún manteniendo la puerta abierta –me ha quedado claro.

-¿Sí? –pregunté desconfiado.

-Pues sí, cariño –hablaba como si se estuviera dirigiendo a un niño o a un discapacitado mental –te has cansado de mi... ahora tu nuevo juguete es esa Lizzie, que parece un saltamontes disecado.

-¿Perdona? –pregunté enfadado –tú no eres quien para juzgar a Liz de esa manera.

-¿Cómo que no? –murmuró –Es lo menos que puedo hacer después de haber sido humillada de esa manera.

-¿Humillada tú? –me carcajeé –No sabes el daño que puedes haberle hecho a Liz.

-Ella me da igual, Joe –dijo. -¿Cuándo te va a quedar claro que lo único que quería era demostrarte que aún te quiero?

Cerró la puerta y se me acercó, directa a mis brazos. Yo no me moví.

-Quizá tendrías que haberlo pensado antes, ¿no crees? –respondí.

-Sí, lo sé cariñito... y lo siento mucho –sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas. Traté de apartar la mirada. No podía ver a una chica llorar sin sentirme fatal.

-Mira –la aparté de la manera más educada que pude -, olvida todo lo que te dije. No te quiero ya. Cualquier sentimiento que pude tener hacia ti cambió el día en que me encontré solo en la mesa de aquel restaurante, esperando a que llegaras.

-Pero Joe, ya te dije que el compromiso estaba acordado por nuestras familias, yo no podía hacer nada.

-Ya, el compromiso... –dije dolido -¿el beso y los abrazos cuando nadie los veía también?

Se sorprendió de que yo tuviera esa información.

-¿Cuándo...? –balbuceó. -¿Nos viste?

-No, los vio Nick.

-¿Te crees todo lo que ese enano te dice? –añadió rápidamente.

-Sí –cada vez me estaba poniendo más furioso –y "ese enano" es mi hermano pequeño.

-Lo siento... lo siento tanto...

-De poco me sirven tus disculpas –me estaba empezando a doler la cabeza ya con todo eso –Mira, yo sólo he venido para pedirte por favor que te olvides de mi, o que por lo menos dejes de seguirme o buscarme adondequiera que vaya. Has perdido tu oportunidad. Estoy empezando con Liz, y quiero que salga todo bien.

-Seguro que no le has dicho que la quieres, como me dijiste a mi en Nueva York.

Era cierto. No se lo había dicho aún. ¿Porqué? Cuando me gustaba alguien, no dudaba en decírselo, cuando realmente estaba seguro de algo, lo decía y punto. ¿Estaba enamorado de Liz? Empecé a planteármelo. ¿Joe Jonas y una desconocida? ¿Joe Jonas y Liz? ¿Joe Jonas y la chica del bigote postizo, la chica del brillo labial con sabor a fresa, la loca de la camiseta de los Power Rangers?

-¿Ves? –dijo Sophie con superioridad –No la quieres Joe, es sólo un capricho que tienes, o un triste intento para olvidarte de mi.

No era cierto. Me negaba a creerlo.

-Lo tuyo no tiene nombre –le reproché a Sophie -¿te crees que me vas a hacer dudar sobre mis sentimientos? ¿Crees que puedes ir con esa arrogancia por la vida?

-¿Qué arrogancia? Sólo digo verdades.

Rebasó el límite. No podía seguir en la misma habitación que esa arpía egocéntrica.

-Adiós, Sophie –contesté dirigiéndome a la puerta.

-Hasta luego, Joe –remarcó bien las palabras –Quizá nos veamos pronto.

Eché un último vistazo a su habitación y salí lo más rápido que pude de allí. Necesitaba urgentemente ver a mi princesa, a Lizzie, a la loca de los labios de fresa, así que corrí hacia la suite que compartía con April.

Llamé varias veces a la puerta, pero no me abría nadie. Empecé a extrañarme...

-¿Liz? –dije a través de la puerta –soy Joe, ábreme por favor, tenemos que hablar.

Pero nadie contestaba. Aporreé la puerta, incansable, hasta que recordé que aún guardaba la llave en mi bolsillo. Cuando por fin pude entrar, recorrí con la mirada la estancia, buscando su cuerpo encima del sofá o simplemente mirando las estrellas en el balcón... pero no estaba.

Sólo dejó una nota encima del piano: Me voy. Adam, sé feliz.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 16:00

CAPÍTULO 17 – EL CABALLO BLANCO

-NARRA LIZ-

Decidí echar a correr. Sólo eso podía hacer que me olvidara de pensar. De hecho, tenía calculados mis pasos hasta el momento en que dejé detrás de mi el parque Disney, pero luego... bueno, la decisión de marcharme de aquella locura y no volver a tener contacto con Joe había sido precipitada, pero no podía estar segura de si sería la correcta. La nota "Me voy. Adam, sé feliz" no había sido muy valiente por mi parte, pero sabía que no habría podido mirar a los ojos a Joe y decirle esas palabras en voz alta.

Llegué a la carretera, un punto en el que ya no tenía ni idea de qué hacer. Aparté las lágrimas de mi cara, que no habían parado de brotar desde que eché a correr. Necesitaba centrarme en mi situación, dejar de pensar en sus ojos tristes: poco dinero y sin transporte para volver a casa. Los coches pasaban a mi lado zumbando, a una velocidad de vértigo. Encontré unos cuantos gatos atropellados en la cuneta, así que, deseando no correr la misma suerte que esos pobres animales, salté el borde que -bordeaba- toda la carretera y me detuve un segundo para pensar.

Saqué mi móvil del bolsillo del pantalón para comprobar todas las llamadas que no había contestado. April, Joe, Nick... mil llamadas perdidas y mil mensajes sin leer también.

"Liz, no seas dramática. Vuelve, todo tiene una explicación. –April"

¿Explicación? Dejé escapar una risotada. La explicación era lo que menos me importaba. Había comprendido que Joe y yo no podíamos estar juntos, nuestras vidas eran demasiado diferentes... además, por mucho que le quisiera, otro millón de chicas más estaban locas por él. No estaba dispuesta a que le hiciera daño una rubia egocéntrica como Sophie por mi culpa.

Guardé el móvil, aún sin leer la mayoría de mensajes y de pronto se me ocurrió una idea. Quizá si podía conseguir que algún amable conductor me acercara a Pasadena... porque California no estaba tan lejos de Orlando, Florida ¿no?

Me levanté rápidamente del suelo, salté el borde otra vez y levanté el pulgar, mientras que los coches seguían pasando, impasibles. ¡Ojalá alguno parara!

No pasó mucho tiempo, cuando un pequeño descapotable azul metálico se detuvo unos pasos por delante de mi. Corrí para asomarme por la ventanilla.

-¿Adónde vas, linda? –gritó el conductor sin bajar. Era cincuentón, de pelo canoso que empezaba a escasear y dientes amarillos. Un poco repulsivo. De todas formas, intenté acordarme de que era una situación de máxima importancia.

-A Pasadena, California –contesté con una sonrisa forzada -¿le queda de paso?

-No, pero puedo dar un pequeño rodeo –me guiñó un ojo.

Justo en ese momento, una mezcla de asco y sentido común se agolpó en mi estómago. Nunca subas al coche de un extraño, y mucho menos si es medio calvo.

-Eehm... –balbuceé –perdone, es que acabo de recordar que mi novio tiene que venir a recogerme.

-¿Tu novio? –contestó el hombre, sorprendido por el giro de la conversación –No importa, pequeña. Pasa de él, sube al coche y nos iremos de fiesta a Las Vegas, ¿qué te parece?

-No, gracias de verdad - ¡ALARMA! Me aparté del coche y eché a andar lo más rápido que pude en dirección contraria –mi novio me espera... ¡y es enorme! ¡El otro día dejó KO a 3 tipos él solo!

Alcancé a oír el acelerón. Sonreí para mis adentros, aunque había estado a punto de cometer una estupidez.

Volvía en dirección Disney, decidida a regresar al hotel y quedarme con April, mi mejor amiga. Eso no implicaba encontrarme a Joe. Ella, educadamente, le podía decir a Nick que le dijera a Joseph que no quería hablar con él.

Mantuve la mirada fija en el horizonte, ignorando a los coches que pasaban a mi lado. Pero, de pronto, uno bastante grande y oscuro paró con un frenazo seco detrás de mi.

-Princesa, sube al coche –dijo una voz de chico.

-¡No, gracias! –contesté sin ver al conductor –voy en dirección contraria.

Seguí andando sin mirar el coche; lo que menos necesitaba en ese momento era a otro depravado. Oí un portazo, al parecer el conductor había bajado y escuché sus pasos apresurados detrás de mi.

-¡Liz, sube al coche, por favor!

Me giré lentamente, como en las películas. Creí reconocer la voz, pero no estaba demasiado segura. Podía haber sido mi imaginación...

No, no había sido mi imaginación.

Era él, en persona.

-NARRA KEVIN-

Annette parecía tan emocionada... había tenido una idea y estaba a punto de decírmela, pero algo le impidió seguir, algo que estaba justo detrás de mi.

-Ni se te ocurra moverte –susurró como si fuera un cazador acechando a una presa, mirando a un punto que no pude identificar.

-Danni, me asustas... ¿qué pasa? –me había quedado completamente parado, como si fuera una estatua.

-Si te lo digo, ¿prometes no ponerte nervioso? –preguntó aún con voz calmada.

-Sí –me estaba poniendo histérico. ¿Qué tenía detrás?

-Mira, voy a levantarme poco a poco y a intentar coger algo para espachurrarla –dijo ella a la vez que se incorporaba con movimientos lentos y seguros –Dime que no le tienes fobia a las arañas...

¡Una araña! ¡Una araña en mi hombro! Sentí un asco profundo, pero intenté hacerle caso y no moverme. Cerré los ojos, respirando profundamente.

-¿Es muy grande? –ella abrió la boca para hablar, valorando la situación. Pero le impedí que me diera detalles -¡No! No hace falta que me lo digas... ¡Acaba con ella cuanto antes, por favor!

-Te empiezas a poner histérico –dijo ella riéndose –así que al señorito Kevin le asustan las arañas...

No me di cuenta de que llevara un papel enrollado en la mano, pero le sirvió de mata arañas. La indeseable cayó muerta y con las patas en alto al suelo. La verdad, sí era bastante grande. Respiré aliviado.

-Te debo la vida –le dije ya calmado –un picotazo de eso me habría convertido en el Spiderman más feo de la historia.

-Cierto, te habrían salido pelos por todos los brazos –se interrumpió al ver mis brazos descubiertos–ah, veo que ya los tienes...

-Por si no lo sabes, se llama "vello masculino" –contesté altanero.

-Muy masculino –repitió riéndose.

-¿Te estás riendo de mis brazos de hombre? –dije intentando ser intimidante. La acorralé en la pared, de manera que no tenía escapatoria posible.

-Para nada –contestó nerviosa. Intentaba mantenerme la mirada, produciendo un encuentro entre sus ojos verdes esmeralda y los míos, verdes también pero más oscuros. Pero no lo conseguía, se veía obligada a bajar la vista.

-Ahora sí que te intimido, ¿no? –murmuré.

-Un poco –dijo –es que estás muy cerca.

-¿Quieres que me aparte?

-No –ahora me miró a los ojos y sonrió –casi estoy mejor así.

-¿Y eso? –pregunté extrañado.

-Me siento más protegida... por tus "brazos de hombre"

Sonreí. Me distraje un poco recorriendo su cara con la mirada...

-¡Tienes una peca en el labio! –dije sorprendido –nunca había visto una de esas.

-Yo nunca había visto ningunas como las que tienes en el cuello.

-¿Qué les pasa? –pregunté.

-Tienen forma de estrella –repasó con la yema de su dedo las dos más grandes, una justo en la garganta y la otra más abajo, muy cerca del borde de mi camisa. Sentí un escalofrío por toda la espalda al sentir el contacto de su dedo con mi piel.

Fue un impulso, un arrebato, el que me hizo lanzarme a sus labios. Le di un beso de prueba, breve, para ver cómo reaccionaba. Ella tenía los ojos abiertos por la sorpresa, pero se recuperó enseguida, los cerró y salió disparada en busca de mis labios otra vez. Sonreí en medio del beso, acariciando con mis manos su precioso cabello

-NARRA JOE-

Después de leer la carta de Liz, supe que no podía perderla. Ella significaba ahora todo para mi, a pesar de haber estado poco tiempo juntos. ¿Qué más daba si Sophie me había abandonado por otro? Liz había hecho que el resto del mundo me diera igual, que sólo quisiera estar con ella.

Salí de su habitación, para ir directamente a la de mis padres. Ellos tenían que ayudarme en mi plan improvisado. Cuando llegué, llamé unas cuantas veces hasta que me abrió mi madre, al parecer aún un poco adormilada.

-Joseph, ¿va todo bien? –preguntó asustada.

-Sí, sí... –contesté impaciente. Me acordé de la hora, no muy decente. Ellos ya se habían ido a dormir, y yo los acababa de despertar –Mamá, siento venir aquí tan tarde, es que...

-¿Te encuentras bien? –apareció mi padre por detrás. -¿Por qué no estás durmiendo?

-Kevin, cariño –le dijo mamá –mañana no tiene que madrugar, pero tú si, así que vuelve a la cama. Frank quiere que lo llevemos a ver el parque por la mañana.

Mi padre obedeció, dándole un beso a mi madre en la mejilla antes de irse.

-ok, cuéntame –me pidió mi madre. –¿tiene ella algo que ver?

¿Cómo lo sabía? Yo aún no le había contado nada de Liz, porque no quería precipitarme, pero mamá siempre adivinaba lo que nos pasaba.

-Sí, mamá –contesté triste –se ha ido.

-¿Qué le has hecho? –preguntó alarmada.

-¡Nada! Ha sido un malentendido –ella frunció el entrecejo –y quiero arreglarlo. Pero necesito tu ayuda, mamá.

-¿Mi ayuda? –pareció extrañada -¿Qué puedo hacer por ti?

-¿Tienes tú las llaves de mi coche? –pregunté impaciente.

-Joseph Adam Jonas, bajo ningún concepto te voy a permitir que conduzcas a estas horas de la noche por ahí –dijo alterada. -¿Te has olvidado de la última vez que cogiste el coche?

Inconscientemente rocé la cicatriz que se había quedado en mi frente, disimulada por las cejas. Me habían dado unos cuantos puntos al chocar contra un cubo de basura y golpearme contra el volante.

-No, mamá –dije cansinamente –no me he olvidado. Pero esta vez es diferente...

-¡Claro que es diferente! Está más oscuro y puede que te golpees contra algo que no sea un cubo de basura, sino otro coche. Puede ser grave, Joe.

-¡Mamá! He practicado mucho desde entonces, y ya sé conducir bien –argumenté –Además, si no voy a buscarla, la chica de mis sueños puede desaparecer para siempre.

Pareció pensárselo.

-¿Y no te puede llevar alguien? Pídeselo a alguien del equipo, seguro que accede –intentó convencerme.

-¿Y dónde queda el romanticismo de ver llegar al caballero a lomos del caballo blanco, mamá? –dije yo. Ella, que era una romántica empedernida, seguro que accedía ante esto.

-Tu coche es negro, Joseph –contestó impaciente, pero más vulnerable.

-No importa, mamá, ella lo verá blanco, porque lo que importa no es el caballo, sino el príncipe que va encima.

Ella sacudió la cabeza, dando la batalla por perdida, volvió un momento al interior de la habitación y salió haciendo tintinear las llaves de mi Mercedes-Benz G500. ¡Sí, lo había conseguido!

-Joseph Adam Jonas, -dijo antes de dármelas –ten mucho cuidado...

-Lo tendré –cogí las llaves y las guardé en mi bolsillo, a salvo. Luego le di un beso en la mejilla –soy Mister Seguro.

Ella pareció dudar.

-¿De verdad que no te puede acompañar alguno de tus hermanos? –preguntó a la desesperada. Suspiré exasperado -¡está bien! Ve tu sólo, pero ¡vuelve pronto!

Salí de allí lo más deprisa que pude, haciendo cuentas mentalmente. Ya eran las 2 de la madrugada, pero ninguno de los tres estábamos en la cama... lo cierto era que cada uno tenía sus propios problemas... y sus propias chicas.

Busqué en el aparcamiento mi coche, que había traído Big Rob por si acaso lo necesitábamos, y lo encontré gracias al sonido que hizo al apretar el mando a distancia.

En cuanto subí, me pregunté qué dirección tomar, decidiendo recorrer la carretera más cercana. Arranqué el motor y se encendió la radio automáticamente.

"Buenas noches a todos aquellos corazones solitarios que nos escuchan a estas altas horas de la madrugada. Hoy les ofrecemos una lista de canciones perfectas para la ruptura. Desahogense, pequeños seres sin dueño"

¿Qué tipo de programa era este, uno decidido a provocar el suicidio de los deprimidos? Decidí poner un CD, "Viva la Vida" de Coldplay y en cuanto sonaron las primeras notas de la canción, me animé, a pesar de tener mucho trabajo por delante.

Llevaba un rato conduciendo, a solas con mis pensamientos y con la voz de Chris Martin a todo volumen en los altavoces, cuando vi en el arcén de la carretera a una chica que caminaba sola, en dirección contraria a la mía. Cargaba una mochila al hombro, y sorprendentemente, sonreía. ¿Porqué sonreía? Tal vez hubiera decidido volver a Disney conmigo...

Me arrimé al borde de la carretera, un poco más optimista.

-Princesa, sube al coche –le pedí. Ella ni siquiera se giró a mirarme.

-¡No, gracias! –contestó aún de espaldas –voy en dirección contraria.

¿Dirección contraria? ¿Hacia Disney para encontrarse conmigo y darme un beso hasta el fin de los tiempos? Pero, ¿porqué no subía al maldito coche? Bajé dando un portazo, y la seguí a unos cuantos pasos de distancia.

-¡Liz, sube al coche, por favor! –grité. Ella se detuvo en seco, pero le costó más decidir si girarse o no. ¿Es que no me reconocía?

-¿Joe? –dijo por fin cuando se volvió hacia mi -¿Qué haces aquí?

¿Qué tipo de pregunta era esa?

-¿Acaso esperabas que me quedara de brazos cruzados al leer tu intento de despedida? –pregunté.

-No era un intento, Joe, era una despedida real –dijo ella con la cabeza gacha.

-Pues lo siento, pero yo no acepto tu despedida –contesté acercándome a ella con unos cuantos pasos. Le sujeté la barbilla para que me mirara. -¿Porqué te has ido tan rápido?

-Pues... –me miraba con ojos llorosos –¡Joder, Joe! No quería tener esta conversación contigo...

-¿No te atrevías a mirarme a los ojos y decirme que te ibas? –pregunté.

-No –contestó, a punto de echarse a llorar –no tengo el valor de decirte a la cara que me voy.

-Es un don –sonreí. Ella pareció confundida.

-¿Don? –masculló -¿Qué don?

-Soy tan adorable que nadie puede intentar herirme cuando pongo estos ojos –le hice una demostración de mis "ojitos de perrito". Conseguí arrancarle una sonrisa.

-Es que eres demasiado perfecto –dijo ella.

-Para ya, que al final me lo creeré y todo –bromeé acariciando su cara. –Liz, ¿no entiendes que no puedo vivir si te vas?

-No.. yo... –balbuceó. –Tampoco puedo vivir sin ti, Joe... pero era necesario.

-¿Necesario para quién?

-Necesario para que no me odies dentro de poco –contestó.

-¿Odiar a la cosa más adorable que he conocido? –pregunté sonriendo. Su cara relucía bajo la luz de los faros de los coches que pasaban muy deprisa a nuestro lado, llegándonos trozos de canciones que retumbaban en sus altavoces.

-Sí, Joe –continuó –odiarme porque te impediré vivir la vida, tu vida.

-Liz, no me importa la vida si tú no estás. Sin ti, todo será música, nada más. Y, ¿sabes una cosa? Tengo corazón, a pesar de lo que digan. Y mi corazón ya ha decidido.

Sin esperármelo, una lágrima cayó por su cara. ¡Lloraba! Intenté averiguar porqué.

-Joe... –dijo ella. Esperé a que continuara –no sé qué decir a eso.

-Sólo di: ahora subo contigo al coche, Joe –sugerí. Ella se rió.

-Ahora subo contigo al coche, Joe –repitió sonriente.

-Buena chica.

Con el dorso de la mano le sequé las lágrimas, le eché el pelo detrás de las orejas, acaricié sus hombros y brazos, rocé con mi nariz la suya, la estreché entre mis brazos y susurré:

-Ni se te ocurra desaparecer mañana –y le di un beso, largo y dulce.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 16:23

CAPÍTULO 18 - LA PROMESA
-NARRA NICK-

-¿Te has dado cuenta de la hora que es? -exclamó April, sobresaltándome.

Joe había llamado para decirnos que Liz se había ido, pero también nos avisó en poco rato que ya la había encontrado, así que nos tranquilizamos enseguida. Después, nos habíamos quedado hablando de nuestras relaciones pasadas, como la mía con Miley y la suya con un tal Matt. No lo conocía y ya me caía mal ese chico.

-Pues sí que es tarde -dije mirando mi reloj. Eran las 3 de la madrugada.

-¿Tienes que madrugar mañana? -me preguntó.

-No -contesté. Luego sonreí -tenemos todo el día para nosotros solos.

Su sonrisa se extendió por toda la cara, iluminándose. A pesar de estar oscuro aún podía ver claramente el hoyuelo que le salía cuando sonreía.

-Bueno, pero puede que cambie de idea -dijo ella.

-¿A qué te refieres? -pregunté confundido -¿no quieres pasar el día conmigo?

Ella se levantó del duro banco de piedra en el que estábamos sentados y se quedó con los brazos cruzados delante de mi, evaluándome con la mirada, pero sonriente de todas formas.

-¿De verdad piensas que podría pasar un solo día sin ti? -dijo April. En ese momento sentí como si el corazón se me hinchara de pura alegría. Me levanté de un salto, la tomé por la cintura, dándole un abrazo que la levantó del suelo. Ella reía.

-¡Bájame, Nicholas! -dijo.

-¡A sus órdenes! -la obedecí, pero no la solté. -No puedes decirme algo así y esperar que me quede sentado.

-A partir de ahora mediré mis palabras -contestó.

-¡No, por favor! -exclamé -nunca dejes de decir lo que piensas… y más si es como lo de antes.

-Pues ya verás, porque tengo muchas cosas más esperando a ser dichas -dijo misteriosa.

Sacudí la cabeza, dejándola como un caso perdido. Esta chica estaba un poco loca.

-Bueno, osita -le dije recordando su pijama -creo que deberíamos volver al hotel…

-¿Y dormir? -dijo ella llevándose las manos a la boca teatralmente.

-Sólo si tú quieres -contesté.

Salió solo, no lo había planeado. En realidad, yo me refería a que en vez de dormir podríamos hablar o estar juntos o ver un DVD o algo, pero no sé cuál fue el sentido que April le dio a mi frase (vale, sí que lo sabía, pero prefería negármelo), ya que se puso a temblar y a hablar atropelladamente.

-¿Qué… qué otra cosa…? esto… ¿Qué otra cosa podemos ha-hacer? -preguntó echando miradas fugaces a mi mano izquierda.

-Estar juntos -contesté. -¿No te basta?

-Me sobra -sonrió.

-NARRA LIZ-

Lo primero que hice al subirme al coche de Joe fue abrocharme rápidamente el cinturón, comprobar que estaba bien sujeta y ponerme a rezar interiormente. Él debió de darse cuenta de que estaba un poco inquieta, porque tras sentarse en el asiento del conductor y cerrar la puerta, se me quedó mirando extrañado.

-¿Va todo bien? -me preguntó poniendo su mano en mi hombro.

-Lo cierto es que no me fío mucho de tu manera de conducir -dije un poco tímida. Al fin y al cabo, nunca había subido antes en su coche y no tenía derecho a criticarlo.

-¿Por qué dices eso? -me espetó molesto.

-Tengo entendido que esta cicatriz -le rocé un segundo la ceja -te la hiciste al chocar contra algo…

-Pues sí -dijo él -contra unos cubos de basura. Pero, ¿tú ves alguno por aquí? -señaló la carretera.

-No, no veo contenedores… pero sí veo coches que van a toda velocidad…

-Liz, tranquilízate, no va a pasar nada.

-Pero Joe, es muy tarde y puede que estés cansado y no te lo esperes, y te duermas y …

-Shh -me cortó él -de verdad, no hay nada por lo que preocuparse…

Sacó un bote de algo… ¡red bull!

-¿Quieres uno? -me preguntó. Negué con la cabeza -¿más tranquila? El red bull me mantendrá despierto.

-Demasiado, diría yo -murmuré en voz baja.

Él se reía mientras metía las llaves en el contacto y arrancaba el motor de su Mercedes gigante. Yo me agarré lo más fuerte que pude a lo primero que tuve a mano.

-Puedes agarrarte a mi si quieres -dijo él.

Ignoré su comentario y seguí mirando al frente, demasiado nerviosa como para reaccionar a su proposición. Pero su forma de poner el coche en marcha no resultó ser tan brusca como me imaginaba. Sujetaba el volante como si lo acariciara, tenía los 5 sentidos puestos en la carretera y estaba pendiente tanto de sí mismo como de los demás coches. Al descubrirme embobada siguiendo cada movimiento que hacía, Joe se rió.

-Te dije que no tenías de qué preocuparte -dijo él -he estado practicando.

-Ya veo -murmuré aún un poco ida. Y es que, los músculos de su brazo al sujetar el volante, se ponían en tensión dejándome fuera de combate.

Joe me miraba de vez en cuando de reojo y yo estaba segura de que él se daba cuenta de que me faltaba sólo babear para parecer una tonta. Así que, con mucho dolor en el corazón, aparté mi mirada de su perfecta cara, de sus brazos y de sus manos para volverme al frente.

Ninguno de los dos hablaba, pero mi cabeza no paraba de dar vueltas pensando en todo lo que me había dicho y en lo tonta que había sido por haberme ido de esa manera.

Vi la señal que indicaba la entrada al parque de atracciones, pero Joe la ignoró y pasó de largo.

-Esto… uhm… creo que te has saltado la entrada -dije contrariada.

-No. No vamos al parque -dijo él sonriente.

-¿Cómo que no? -di un salto -¿dónde vamos, Joseph?

-¿No te gustan las sorpresas? -contestó guiñando un ojo -no está muy lejos, tranquila. Pero avísale a April que no irás a dormir al hotel.

En estado de shock y con esas palabras repitiéndose en mi mente "no irás a dormir al hotel", saqué mi móvil y escribí atropelladamente.

"April, todo bien, estoy con Joe. Palabras textuales: avísale a April que no iras a dormir al hotel. No sé nada más. ¡Este chico está loco! No hagas nada que yo no haría con Nick. ¡Buenas noches! -Liz"

Se lo envié, y al segundo recibí su respuesta.

"Son tal para cual, los dos igual de locos. ¿Qué insinúas con lo de no hagas nada que yo no haría? Nick y yo vamos al hotel a… ¡no lo sé! Pero, por las dudas, mírale la mano izquierda a Joe y recuerda que Nick también lo lleva. ¡Mundo cruel! Un beso -April"

Guardé el móvil y mientras, eché un ojo disimuladamente a la mano izquierda de Joseph, donde brillaba un anillo de plata, su promesa. No pude evitar sonreír. Él pareció darse cuenta de mi mirada porque movió la mano, jugando inconscientemente con el anillo, haciéndolo rodar.

-¿Pasa algo? -preguntó curioso.

-No, nada, es sólo que me ha hecho gracia una cosa que me ha dicho April.

-¿Ah, sí? ¿qué te ha dicho? -se le notaba deseoso de saberlo -

Él alzó un poco la cabeza, dejando el asunto por perdido de momento. Tras dar un pequeño rodeo, frenó el coche y se desabrochó el cinturón, bajando de un salto. Yo me quedé un momento parada, sin reaccionar. Miraba a mi alrededor sin saber dónde estábamos, sólo veía muchos árboles alrededor. Joe abrió mi puerta, esperando para ayudarme a bajar "el perfecto caballero" pensé. Tendió su mano para hacérmelo más fácil, pero él no comprendía que sólo lo empeoraba, porque en el momento en que nuestros cuerpos entraron en contacto, el corazón me empezó a latir desenfrenadamente.

-¿Es que no me voy a acostumbrar nunca? -maldije por lo bajo.

-Espero que no -contestó él. Me había oído -si te acostumbraras ya no tendría poder sobre ti… además, es muy divertido ver tus reacciones.

Arreglé un poco mi ropa, arrugada por haber estado sentada tanto rato. Me preguntaba qué hora sería… pero no pude pensar en nada más, cuando sin esperarlo, Joe me agarró de la cintura, empujando de mi hacia más allá de los árboles que nos rodeaban. La vista me dejó sin habla: ¡era un mirador! Estábamos en lo alto de una colina desde la cual se podía tener una visión completa de la ciudad, el parque de atracciones, las carreteras… Las luces de las farolas y de los coches pasando a toda velocidad se veían como pequeñas hormigas brillantes, y pasaba lo contrario con las estrellas, que parecían gigantes. La luna brillaba en el cielo, y se respiraba la humedad del ambiente, ese tipo de olor que hace la madrugada. Jamás me había sentido así antes…

-¿Estás bien? -me preguntó Joe aún con la mano en mi espalda.

-Sí, es sólo que… -casi no podía articular palabra.

-¿Te gusta? -asentí con la cabeza, aún absorta en la vista -lo he descubierto hoy cuando iba haciendo la ronda para buscarte. ¿Sabes qué es lo primero que he pensado cuando lo he visto? -me limité a negar con la cabeza, ahora ya con mi atención centrada en sus ojos -he pensado en ti…

-¿En… en mi? -balbuceé abrumada.

-Sí, en ti y en lo bien que quedarías bajo esta luz -contestó.

-¿Qué luz? Estamos medio a oscuras, Joe -bromeé. Gracias a "la poca luz" él no había podido ver lo roja que estaba.

-¿Tienes que estropear el momento? -dijo riéndose.

-No, claro que no -decidí callarme. Al fin y al cabo, nada cuerdo podía salir de mi boca en esos instantes.

Él me besó tiernamente en la punta de la nariz (¿su sitio favorito?) y estiró suavemente de mi para que me sentara con él sobre el césped húmedo. Teníamos toda la ciudad ante nosotros.

-Vale, entonces, ¿me merezco ahora que me cuentes lo que te había hecho tanta gracia de April? -preguntó poniendo su mano derecha sobre mi rodilla.

-Ehh… -pensé rápidamente -creo que no estoy segura de cómo te puede sentar…

-¿Por qué lo dices? ¿No os habréis metido con mi forma de conducir, no? Porque creo que me merezco un 10...

-No es sobre tu conducción, Joseph -contesté -era… algo relacionado con una promesa -eché una mirada fugaz a su anillo.

Él descifró el significado de "promesa" en seguida, levantando su mano izquierda, como mostrándomela.

-¿Esta promesa? -preguntó. Yo asentí con la cabeza. -¿qué pasa con ella? ¿te parece estúpida?

-¡No! -aclaré rápidamente -¡claro que no me parece estúpida ni nada por el estilo! Es más, me parece perfecta y dice mucho de ti como persona.

-¿Entonces? -dijo -estoy un poco confundido… ¿te hacía gracia mi anillo?

-No… es sólo que April me ha dicho algo sobre ella y Nick y me ha parecido divertido... pero a la vez frustrante.

-Sigo sin entenderlo -replicó él. Yo tomé aire, decidida a aclararlo de una vez por todas.

-April me ha dicho que Nick y ella se iban al hotel, pero no a dormir, aunque ella no sabe qué van a hacer. Para que yo no me preocupe, me ha pedido que te mirara la mano izquierda y recordara que tu hermano también lleva uno de estos... así que nada extraño le podía pasar.

Joe se echó a reír, así que me miré las rodillas avergonzada, esperando a que acabara y me dijera que era la más tonta del mundo por haber estado pensando esas cosas. Pero no lo hizo.

-Liz, ¿inmediatamente te has puesto a pensar en mi promesa? -dijo él. Yo lo miré, aún muerta de la vergüenza.

-Un poco. Es sólo que nunca sé lo que puede ser verdad o mentira de lo que se dice de ustedes.

-Pero esto es verdad… ¿lo sabes, no? -dijo él.

-Sí, lo sé… y lo acepto -contesté.

-Liz, mi promesa no me impide querer a alguien antes del matrimonio.

-¿Eso quiere decir que podrías… ya sabes… antes de casarte? -pregunté.

-Podría, pero pienso que es mejor esperar -dijo él. -Cuando encuentre a la persona adecuada, no pensaré en lo que podría hacer si no tuviera el anillo, sino en cómo será nuestra vida juntos.

-Ah, ¿así que aún no has encontrado a la persona adecuada, no? -pregunté comprometedora. Él sonrió.

-Bueno, digamos que estoy en ello -se acercó, acariciándome tiernamente y me besó.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 16:45

CAPÍTULO 19 - APAGÓN


-NARRA KEVIN-

La cosa no pasó del beso. Después de separarnos algo avergonzados, Danielle me cogió de la mano y tiró de mi.

-¿Adónde vamos? -pregunté. No dejaba de sorprenderme.

-Es bastante tarde y no podemos estar por ahí a estas horas.

-¿Piensas irte a dormir?

-La verdad es que estoy algo cansada… -la miré con ojos tristes -¡es broma! Quiero que vengas conmigo.

-Donde tú quieras -contesté, dejándome arrastrar por ella.

Subimos al ascensor, pasando por el vestíbulo del hotel, desierto ya. Mantuvimos durante todo el rato las manos entrelazadas, como si fuera imposible que nos separaran. De hecho, me gustaba pensar que así era.

-¿Mañana tienes que madrugar? -me preguntó levantando la vista.

-No. Tengo el día libre -sonreí. -¿Propones algún plan?

-Prefiero que improvisemos… pero mañana por la noche tengo que volver a Nueva York -contestó triste.

-¿No puedes quedarte un poco más? -me dolía pensar que se iba tan pronto.

-No… mis padres me pidieron expresamente que volviera pronto. Además, tengo un asunto que arreglar.

-Entonces tendremos que aprovechar muy bien esta noche, ¿no? -dije.

-Supongo… ¿es que no piensas verme más? -preguntó ella.

-¡Claro que voy a verte! El problema es que dentro de poco empezaremos la gira por el país… y se nos hará difícil poder tener tiempo para nosotros mismos.

El ascensor llegó a su piso, dando un pequeño saltito. Ella tiró de mi.

-Sólo tengo que pasar un momento por mi habitación -dijo.

-¿No la compartes con Sophie?

-No, cada una tiene una -dijo sacudiendo la cabeza -además, supongo que ella se habrá ido ya a casa.

-¿Y eso es malo? -pregunté.

-No, para nada -sonrió -No me interesa ya su amistad. No después de todo.

Yo le había contado todo el lío que había armado, consiguiendo así que ella sintiera mayor repugnancia hacia su "casi amiga". Danielle me dio un beso rápido y entró a su habitación, cerrando la puerta detrás de sí, impidiendo que pudiera ver la estancia. No tardó mucho en salir, con el pelo recogido y una especie de tarjeta.

-¿Qué…? -pregunté confundido.

-Calla, no digas nada -contestó misteriosa -ya verás lo que es…

-Dani, no es por nada.. pero esto es un poco raro -dije yo.

-Haz el favor de callar y seguirme -volvió a agarrarme del bolsillo delantero del pantalón, arrastrándome de vuelta al ascensor. Una vez allí, para evitar que siguiera hablando (y pensando), empezó a besarme tiernamente. Lógicamente, su plan funcionó, ya que mis neuronas se desconectaron.

El ascensor paró, y ella estiró de mi para sacarme, ya que por mi mismo no podía reaccionar. Sólo había un pasillo largo, sin puertas de habitaciones. Me fijé en que estábamos en el sótano.

-¿Qué…? -pregunté.

Ella se acercó a la única puerta que había, sacó la tarjeta que había cogido de su habitación y la pasó por un lector. La puerta se abrió enseguida. Empujó con el pie, dejando a la vista una gran estancia iluminada por tubos fluorescentes en el techo. ¡Era la cocina del hotel! Pero estaba vacía.

-¿No nos meteremos en un lío si nos ven aquí? -pregunté.

-No lo creo… al fin y al cabo eres "el señor Jonas", ¿no? -dijo ella pícaramente.

-Sí… pero, ¿cómo tienes esa tarjeta? -aún estaba un poco confundido.

-Hay una cosa que no sabes de mi: me dan ataques devoradores de vez en cuando -explicó tímidamente. -así que eso explica mi figura de ballenato.

-¿Qué ballenato? ¡Si estás estupenda! -dije. Era verdad… Dannielle tenía un cuerpo envidiable. -Además, lo que me preocupa no es tu peso, sino saber qué es lo que devoras cuando te dan esos ataques.

Ella se rió. Empezó a juguetear con el cuello de mi camisa, inocentemente.

-Pues, normalmente me da por el chocolate… pero creo que de hoy en adelante me van a gustar mucho más las estrellas.

-¿Por estrellas te refieres a mis pecas? -pregunté.

-Sí, y ya de paso, a tu cuello.

Se lanzó a darme besos por el cuello, subiendo por la mandíbula y llegando a los labios. Volví a quedarme sin habla. Cuando ella consideró que se había divertido bastante, me dejó plantado y entró a la cocina.

-Cierra cuando entres -me dijo, sacándome de mi mundo feliz. Obedecí, y la puerta se cerró con un golpe sordo.

-No puedes hacer esas cosas y parar tan de repente -murmuré indignado.

-Perdóneme usted, señor Jonas -dijo ella riéndose -creía que eras un caballero… y pensé que no estaría demasiado bien seguir hacia zonas más comprometedoras.

-Danielle, soy un caballero… pero en esos momentos, puedes hacer lo que te plazca conmigo.

-Lo tendré en cuenta -contestó. Se dirigió a la gigante cámara frigorífica -Y ahora, ¿qué te gusta más: pastel de manzana o helado de vainilla?

-Odio la fruta -contesté cansino.

-Entonces, ¡dos de pastel de manzana marchando! -la miré escéptico -vale, vale… ¡era broma! ¿te parece bien el helado, o prefieres otra cosa?

-Está bien… helado. Pero, ¿puedo tomarlo con un poco de Dannielle como complemento, por favor?

-¡Marchando! -entró en la nevera, para salir con dos pequeños cuencos con el helado.

-¿Qué te parece un picnic improvisado en el suelo de la cocina del hotel a las… -miré el reloj en mi muñeca -cuatro de la madrugada?

-Perfecto. Y más si es contigo.

Nos sentamos uno frente al otro, y empezamos a comer.

-NARRA APRIL-

Nerviosa.

Nerviosa e histérica. Así estaba yo cuando nos detuvimos en el umbral de la habitación de Nick. Él se puso a revolver sus bolsillos, buscando la llave, así que yo aproveché para repasarle por millonésima vez de arriba abajo. La verdad, es que en persona estaba mucho más bueno (lo cual, por difícil que parezca, es posible).

-¿En serio te cabe algo en esos bolsillos? -le pregunté burlona.

-¿A qué te refieres? -se giró para mirarme extrañado.

-Quiero decir… ¿tienes pensado tener descendencia algún día de estos? Creo que llevas los pantalones demasiado apretados y eso no puede provocar nada bueno…

-¡Qué va! No son tan incómodos como parecen… lo cierto es que si lo fueran no podría hacer todas las piruetas que hago en concierto, ¿no crees? -me guiñó un ojo mientras sacaba la llave.

Se giró y, tras empujar la puerta y encender la luz desde fuera, me hizo un gesto con la mano para que entrara yo delante. Le hice caso, y di unos pequeños pasos dentro de la habitación, de espaldas a él. Se había dejado las ventanas abiertas, y se respiraba la humedad de fuera, la típica de la madrugada.

-¿No hueles como a lluvia? -pregunté mirando el exterior. Lo cierto es que el cielo, que ya empezaba a clarear, estaba cubierto de nubes más oscuras.

-Puede -oí que la puerta se cerraba -pero nosotros estamos a cubierto.

-¿Crees que lloverá? -pregunté.

-Quién sabe… -se acercó por detrás de mi, apoyando su mano en mi cintura. Lo sentía pegado a mi espalda, con su barbilla ahora descansando sobre mi hombro.

Me estaba poniendo MUY nerviosa, tanto que me había quedado petrificada. ¡No sabía qué hacer! Intenté deshacerme de su abrazo, girándome como una tonta en otra dirección.

-¡Me encanta este piano! -fui directa hacia el piano de cola que había en su habitación, igual que el que había en la mía. Era blanco, el típico que solía utilizar Nick.

Desde donde estaba, no me atrevía a mirarle a la cara, porque me moría de la vergüenza.

-¿Qué te gustaría hacer? -dijo él acercándose poco a poco a mi. -Tus deseos son órdenes para mi.

-Puees… -busqué desesperadamente con la mirada por toda la habitación, hasta dar con la cama gigante -¡sígueme!

Salí disparada hacia el enorme colchón, y de un salto me puse de rodillas encima. Él, aún a altura del piano, se me quedó mirando extrañado, sacudió la cabeza y se rió.

-¡Definitivamente, te falta un tornillo! -dijo riéndose.

-¡Qué va! -me incorporé encima de la cama y me puse a saltar. Luego le miré y le guiñé un ojo -¿te apuntas?

Él vino directo a mi, subiéndose conmigo sin mucho esfuerzo.

-Nunca había saltado sobre una cama -dijo él.

-¡Imposible! -contesté sorprendida -¿nunca?

-¿Se te ocurre alguna forma de saltar en una litera en un autobús?

-Pues no, la verdad -admití. -Pues siempre hay una primera vez para todo.

-Como ahora -nos pusimos a saltar los dos, riéndonos. Él se bajó, medio ahogado por las risas y buscó un mando, que resultó ser el del equipo de música. Le dio al play y empezó a sonar "Thrill Of It" de Robert Randolph & The Family Band. Bastante animada para los saltos. La música me poseyó y me volví medio loca… lo cierto es que cogí una pequeña botella de agua que había por ahí y la usé de micrófono.

-¿Qué haces? -preguntó él riéndose.

-¡Lo que tú! -contesté alto para que me oyera por encima de la música -¡y este es mi baile del pompis!

Le hice una demostración rápida, que consistía en mover el trasero de un lado a otro, dar media vuelta y volver a repetir el principio. Él no paraba de reírse, y hasta se puso a imitarme. Wink

-Mira, ahora voy a hacer de ti en concierto -dije cuando venía la parte de guitarra. Toqué con todas mis fuerzas una guitarra imaginaria, poniendo las expresiones que hace él cuando está tocando una canción demasiado emocionado.

-¡Va, no es cierto! -dijo él -¡yo no hago esas caras!

-¡Sí que las haces! -y seguí concentrada en mi papel.

-Esto es demasiado -seguía riéndose, hasta que acabó tumbado en la cama, sin quitarme un ojo de encima. Yo hice mi gran final, que era acabar de rodillas en la cama y él aplaudió.

-Sólo me faltan los gritos histéricos de tus fans -murmuré yo, aún recobrando el aliento.

-¿Te estás llamando a ti misma histérica? -preguntó él.

-Un poco -admití. ¡Mierda! El bailecito me había dejado toda agotada y sudorosa -ya entiendo porqué necesitáis una toalla después de cada concierto… necesito una ducha.

Iba a levantarme para irme a mi habitación y cambiarme, pero él me sujetó del brazo.

-¡Espera! -dijo -dúchate aquí. Prometo no mirar.

-Vale, me confío en ti -contesté -pero, ¿qué me pongo luego? No tengo ropa limpia aquí.

-Yo te dejo algo. Pero quédate, por favor -suplicó con ojitos tiernos.

-¿Cómo te voy a decir que no así? -cedí. -Pero me tienes que dejar elegir a mi la ropa.

-¡Por supuesto! -se levantó y fue directo al armario, abriendo las puertas de par en par -toma lo que quieras.

Yo le hice caso, y me acerqué inspeccionando los estantes súper ordenados de Nick. No tenía nada fuera de su sitio, y todo estaba impecablemente doblado y colocado. Hice ver que me pensaba lo que quería ponerme, pero ya lo tenía claro desde mucho antes; es más, era uno de mis sueños locos. Estiré la mano hacia un montón de camisetas blancas de manga corta, para coger una con la punta de los dedos y acercármela. Olía súper bien. Luego, me giré hacia Nick, como pidiendo permiso para ponerme eso. Él se limitó a sonreír y asentir.

-Necesitaras algo para la parte de abajo, ¿no? -dijo él.

-Supongo que sí… a no ser que a ti no te importe que no lleve nada…

Él se quedó un rato pensándoselo, un poco descolocado y vergonzoso.

-Ehm, esto… bueno, yo lo decía por ti -balbuceó -por mi no te preocupes…

Yo me eché a reír; había conseguido justo lo que quería: hacer que Nicholas se pusiera nervioso.

-¡Es broma! -dije -quizá tus pantalones me queden grandes…

-Espera, sé de algo que te estará bien -dio media vuelta y se dirigió a una mesita al lado de la cama, abrió el cajón y sacó una especie de pantalones cortos. Luego, me los tendió con cierto rubor en la cara.

-¿Eso es lo que creo que es? -pregunté medio descompuesta. Genial, Nick Jonas me estaba dando sus boxers para que me los pusiera.

-Sí… pero si prefieres la opción de no llevar nada… -rápidamente se los arrebaté de las manos, descartando la posibilidad al instante.

-¡Me voy a duchar! -dije entrando en el baño gigante.

-Yo también tengo que darme una ducha… a poder ser de agua fría -murmuró casi inaudible -voy un momento a la habitación de Joe, que sé que no está.

Recordé el mensaje de Liz. No iba a venir a venir a dormir al hotel… bueno, ni ella ni Joe, claro estaba. Sonreí a Nick.

-Pero date prisa, que yo no tardo nada… y no quiero estar sola aquí -le dije.

-No te preocupes -se acercó a mi de una zancada y me dio un beso rápido -estaré cuando salgas.

Luego cerré la puerta, aún asimilando todo lo que estaba pasando. Abrí el grifo dejando que el agua corriera un momento.

No tardé mucho en acabar, incluso me lavé el pelo. Con la camiseta de Nick parecía un saco descompuesto, porque me estaba gigante. La verdad, ni siquiera necesitaba sus boxers para tapar mis vergüenzas, porque la camiseta tapaba justo por debajo del trasero. De todas formas, por las dudas, me puse los mini pantalones. Eran de color verde, lo cual me hacía pensar cada vez más que a Nick le volvía loco ese tono… como a mi.

Cuando salí de la habitación, él ya estaba duchado y cambiado de ropa sobre la cama, cambiando desinteresadamente de canal.

-¡Qué rápido eres! -le dije. Sacudí mi pelo mojado, para que no se me quedara todo compactado en el mismo sitio. Él me miró sonriente.

-Te dije que estaría aquí cuando salieras -me echó una mirada de abajo a arriba, con cara burlona -lo siento, no he podido evitarlo.

Me quedé mirándolo, y me di cuenta de que íbamos iguales… sólo que a él la camiseta blanca le quedaba mil veces mejor que a mi, resaltando los músculos de sus brazos. Sin embargo, los boxers que él llevaba (sí, ese detalle no lo había pasado por alto) eran blancos con rayas negras y sus rizos ya estaban medio secos.

-No importa… no hay punto de comparación -articulé, aún absorta mirándolo detenidamente.

-Va, ven conmigo -dio unos golpecitos a su lado en la cama. Yo lo miré con desconfianza -creo que hacen alguna película en la tele.

Con unos pasitos tímidos me acerqué, para luego sentarme a su lado. Casi era de día… de hecho, las cinco de la madrugada.

Sin saber cómo, al cabo de un rato me encontré a mi misma con la cabeza apoyada en su hombro y su brazo rodeándome. Pero no me importaba. Había dejado un canal en el que estaban haciendo una película de James Bond… y que yo seguía a ratos. De repente, algo empezó a golpear la ventana, como el sonido de gotas.

-¿Está lloviendo? -levanté la cabeza, atenta a la ventana.

-Sí -contestó él. Volví a relajarme, recostándome sobre él. Pero un ruido fuerte me hizo dar un brinco.

-¡Mierda, Nick! ¿eso eran tus tripas o un trueno? -pregunté asustada. Él se rió.

-Un trueno

-Joder, odio las tormentas -me acurruqué aún más, abrazándole fuerte, como si él pudiera servirme de protección.

-Pues si tú reaccionas siempre así cuando hay una, a mi me encantan -contestó.

-Es que me dan miedo…

-No te preocupes, pequeña -dijo él con tono protector -yo estoy contigo.

Pasó su brazo alrededor de mi, sujetándome fuerte. Y no sé porqué, pero sirvió para calmarme. Con él, nada malo me podía pasar.

-NARRA KEVIN-

Estábamos tranquilamente comiendo y hablando, ella contándome cosas de Nueva York (aunque yo ya había estado un par de veces con mis hermanos), cuando de repente, se fue la luz.

-¿Es otro truquito tuyo? -pregunté burlón a Danielle.

-No, esta vez no he hecho nada -contestó. No la veía pero me la imaginaba petrificada en el suelo, enfrente de mi.

-Espera, no te muevas -dije -voy a ver si encuentro la puerta y salimos de aquí.

Me levanté con cuidado y a tientas, intenté recordar en qué dirección estaba la entrada. Di media vuelta, avanzando arrastrando los pies y con los brazos estirados, para evitar chocar contra algo… sin resultado. Me di contra una mesa, provocando un golpe sordo.

-¡Ay! -exclamé.

-¿Estás bien? -preguntó preocupada Dann.

-Sí, sí… sólo era una mesa -contesté. Esquivé a la puñetera, y me dirigí otra vez con cuidado hacia la puerta -¡he encontrado la salida!

Recorrí con mis manos la pared, en busca del pomo de la puerta, para poder salir de allí, pero cuando por fin lo encontré, no se abrió ni siquiera aunque empujara con todas mis fuerzas.

-¿Por qué no abres? -escuché la voz de Danielle desde alguna parte por detrás de mi.

-No puedo -pensé cómo explicárselo -creo que está cerrada.

A oscuras y encerrados en una cocina. Perfecto. Ahora sí que nos descubrirían allí metidos.

-¿Cómo que cerrada? -gritó histérica -¿estamos atrapados aquí?

-Creo que sí -dije. Su reacción fue muy diferente a lo que me esperaba: se puso a reír. Creí que le había dado un ataque de nervios -¿Estás bien? ¿por qué te ríes?

-¡Porque es gracioso! Hemos querido colarnos aquí, y ahora resulta que no podemos salir -contestó -Anda, da media vuelta y vuelve conmigo, que a la oscuridad sí que le tengo miedo.

Sonreí aunque ella no podía verme, y me dirigí hacia mi anterior posición. De repente, las luces de emergencia se encendieron, permitiéndome así ver un poco más.

-Quizá la puerta se ha bloqueado por el apagón -aventuré. Ella asintió.

-Habían previsiones de tormenta… pero no importa -dijo -vamos a acabarnos el helado hasta que vuelva la luz y podamos salir de aquí.

Y, la verdad, me parecía un plan fantástico.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 16:55

aww joe que tierno y kev enaamorado y mi nick tan lindo como siempre. Gracias lucy me encantaron sigue pronto
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 17:08

CAPÍTULO 20 - TORMENTA

-NARRA LIZ-

Estábamos sentados sobre el césped, mirando las luces de los edificios que se extendían ante nosotros. Joe no paraba de decir cosas graciosas para hacerme reír y aliviar un poco la tensión que había causado estar hablando de su anillo y del significado.

-¿A cuántos crees que les tocará levantarse dentro de una hora? -preguntó él señalando con la cabeza el horizonte. La verdad, el cielo empezaba a clarear… eran las cinco de la madrugada y aún no nos habíamos acostado.

-Pues… ni idea -comenté yo. De repente una gota de agua calló sobre mi cabeza, haciéndome dar un respingo.

-¿Estás bien? -me preguntó Joe con una sonrisa de burla por mi reacción.

-Sí, es sólo que… -de pronto, empezaron a caer las gotas con más fuerza. ¡Llovía un montón! Me levanté de un salto -¡Mierda! ¡Corre, vamos al coche!

Me dispuse a salir corriendo hacia el coche de Joe, y me quedé mirándolo un momento, para ver si reaccionaba, pero a él parecía no importarle estar empapándose. Se levantó ágilmente e hizo una pequeña pirueta.

-¿Para qué correr si puedes bailar? -dijo. Ante esto, empezó a moverse bajo la lluvia, dando saltitos y con los brazos extendidos, como si fuera un pequeño colibrí.

-¡Joseph, estás loco! -le dije riéndome.

-Sí, pero eso ya lo sabías -me guiñó un ojo y extendió su mano, ofreciéndomela -¡Baila conmigo! Bailar solo bajo la lluvia es muy triste…

Le miré un momento, medio atontada por su proposición. El agua le caía sobre el pelo, haciendo que este quedara empapado, con algunos mechones en su frente. Las gotas resbalaban por su cara, dando la sensación de que estaba llorando, pero su amplia sonrisa y la forma en que sus ojos estaban iluminados hacían que me diera cuenta de que era imposible que estuviera triste en esos momentos. Su expresión era de felicidad, y a la vez súplica. No podía decirle que no a esa cara… Le cogí de la mano y aproveché para dar una vuelta. Él me siguió y de repente me agarró por la cintura, poniendo mi mano en su hombro.

-¿Vamos a bailar un vals? -pregunté mirándole a los ojos.

-Eso sólo se baila en las bodas -contestó perdido en algún punto de mis ojos -y para la nuestra aún queda un poco…

-¿Me estás hablando de boda, Joseph? -pregunté tensa y en shock. ¿Boda? ¿Él? ¿Yo?

Él se limitó a sonreír de esa manera suya que hacía que sintiera ganas de bailar al estilo cosaco ruso, me empujó hacia sí, haciendo que nuestros cuerpos casi se rozaran, mientras me mantenía abrazada por la cintura.

-Siempre he pensado que eres demasiado pequeña, ¿no? -dijo de repente.

-¿Pequeña? Joe, tengo dos años menos que tú -le dije -así que no soy tan pequeña.

-No me refiero a edad, sino a tamaño -contestó burlón -eres como un Tamagotchi.

Me quise apartar, para hacerme la ofendida, pero al ver mis intenciones, Joe me apretó aún más. Nos estábamos empapando, porque ahora la lluvia caía mucho más fuerte que antes.

-No entiendo qué haces aquí si soy tan pequeña… -dije con tono molesto.

-Eso mismo me pregunto yo -murmuró él sin dejar de mirarme -no sé porqué, pero siento como si necesitara tenerte a esta distancia.

Ante esto, volvió a aproximarme hacia él, si era posible. Estábamos completamente pegados, y yo intentaba mantener la cabeza un poco alejada de la suya, lejos de tentativas de lanzarme a sus labios. De hecho, tenía que intentar pensar en otra cosa, no mirarle directamente.

-Se te han mojado las pestañas -dijo él divertido.

-Y a ti las cejas -contesté. Él se reía.

-Son mi signo de identidad -contestó -¿Qué te parece si cantas algo para acompañar el baile?

No sabía de qué baile me hablaba, porque no nos habíamos movido del sitio en todo el rato que llevábamos abrazados y en posición, pero si pretendía que yo cantara, iba listo…

-Joe, eres tú el cantante, no yo -le dije.

-Sí, ya lo sé… pero tú me has oído muchas veces cantar y yo a ti nunca. Creo que me lo debes, ¿no?

-Nunca te he oído tan de cerca… -murmuré evitando mirarle a los ojos.

-Eso tiene fácil solución -acercó sus labios a mi oído, empezando a susurrar un trozo de canción, Gotta find you. Creí que me iba a desmayar. Luego, a mitad de estribillo, paró y se separó -ahora te toca a ti.

-¿Crees que en mi estado actual puedo cantar? -dije.

-Prueba -contestó.

Me armé de valor. Siempre había querido hacerlo, así que aproveché el momento. Empecé a cantar las primeras palabras de This is Me, mientras él me miraba atentamente. Bajé la mirada, pero él levantaba mi cara para que lo mirara también, así que mis ojos iban nerviosos de los suyos a su nariz, pasando por sus pestañas. Cuando llegué a la parte adecuada, Joe se unió a cantar conmigo. Me sentí más segura, así que casi levanté la voz, igual que él. La escena debía ser muy divertida, porque los dos cantábamos a pleno pulmón, alternando la mirada, hacia nuestros ojos y hacia el cielo.

Acabamos la canción, con la última palabra dicha en voz baja, casi en un susurro. "no more hidding who I wanna be, this is… me". Se quedó mirándome un momento.

-Pues no entiendo porqué no querías cantar -dijo. Yo sonreí avergonzada -sí, esta eres tú, y me gusta lo que eres.

Sin decir nada más, se acercó rápidamente y me dio un beso. Al principio me pilló desprevenida (con Joe nunca se sabe), pero luego se lo devolví, pasando mis brazos por su cuello. Justo en ese momento pasó algo mágico: las luces de la ciudad que se extendía ante nosotros, se apagaron de golpe, quedando todo a oscuras. Joe se apartó de mi, echando un vistazo a la oscuridad.

-¿Te has dado cuenta? -dijo - se ha apagado todo al besarnos.

-Sí, es que hemos creado una sobrecarga -contesté. Y era cierto, no podría haber durado mucho más allí parada sin hacer nada más que besarle.

-Puede ser -volvió a besarme, pero más brevemente esta vez -Quizá deberíamos irnos ya al hotel, ¿no?

Asentí, y él me dio la mano, tirando de mi hacia el coche. Me sabía mal mojar la tapicería de piel con mi ropa mojada, así que lo miré antes de subir.

-¡Sube! -dijo él -no te quedes parada o te mojarás más aún.

Le hice caso, intentando no resbalarme al sentarme en el asiento delantero. Ahí dentro sí que hacía un poco de frío, y no pude evitar estremecerme con un escalofrío.

-Joe, ¿no tendrás una manta o algo así, verdad? -pregunté temblando. Él se giró para mirar en el asiento trasero, y se volvió hacia mi apesumbrado.

-Pues no… pero espera -encendió el motor del coche y conectó el calefactor, haciéndome sentir mucho mejor. -¿te vale?

-Sí -contesté -pero, ¿sabes qué estaría mucho mejor? -él me miró desconcertado y negó con la cabeza -un abrazo.

Él sonrió y se inclinó para abrazarme, rodeándome con sus fuertes brazos. A pesar de estar mojados, su contacto me hacía sentir bien, sin frío y completamente seca.

-Eso no lo tenías que pedir -dijo Joe por encima de mi hombro -te abrazaré siempre que quieras.

-La cuestión es que quieras tú -contesté. Él se apartó, y me miró otra vez a los ojos.

-Querré siempre -dijo. Mi respuesta fue sonreírle -y ahora, tenemos que volver, porque en teoría le había dicho a mi madre que regresaría pronto…

Pero antes de que acabara de hablar, me lancé a sus brazos otra vez. Era increíble tenerlo ahí, y no quería que movernos del sitio tan mágico nos rompiera el encanto. Con disimulo, apagué el motor y quité la llave del contacto, haciendo que el coche se quedara otra vez inmóvil. Nuestro beso se interrumpió por sus risas.

-¿Qué pasa? -le dije yo con voz inocente.

-¿Ahora me vas a decir que el coche se ha parado solo? -dijo Joe divertido. Yo me encogí de hombros, fingiendo que no sabía de qué me hablaba -venga, Liz: dame las llaves.

Apreté con fuerza las llaves en mi mano, y me aparté de él. Fue un impulso; le saqué la lengua y negué con la cabeza.

-Tendrás que quitármelas a la fuerza -le reté. De alguna manera, salté al asiento de atrás, que era enorme, habrían cabido perfectamente 4 personas. Abrí la puerta de atrás y salí bajo la lluvia, quedándome de pie. Saqué las llaves y las hice tintinear en el aire, como provocándole.

Joe se rió, y saltó al asiento de atrás, mientras me miraba desde dentro del coche. Yo me estaba empapando otra vez, pero no me importaba, porque me lo estaba pasando demasiado bien.

-No me retes -dijo él, aún dentro. -No sabes de lo que soy capaz.

Seguí mirándole, provocándole. Quería que saliera y me intentara agarrar. Lo que fuera para no tener que irnos de allí.

-No, no sé de lo que eres capaz -contesté -sólo sé que no eres lo suficientemente valiente como para salir aquí y coger las llaves por ti mismo.

Su expresión cambió, y de un salto se plantó delante de mi, bajo la lluvia, sin tocarme. Nos miramos un momento a los ojos, antes de que yo echara a correr alrededor del coche, con él pisándome los talones intentando cogerme. Puede sonar infantil, pero me lo estaba pasando genial. Pensar que tenía en mi poder algo que Joe necesitaba me hacía sentir bien. La puerta del coche seguía abierta, así que lo consideré como una forma de escapar. Entré en la parte trasera y me dispuse a recuperar el aliento, pero detrás de mi entró él riéndose aún.

-Estás demasiado mojada -dijo él cerrando la puerta. No sólo yo lo estaba, los asientos parecían una laguna.

-Tú también -contesté -pero me encanta como te queda el flequillo mojado.

-Gracias. El tuyo… -se detuvo a mirar mi flequillo -bueno, digamos que el tuyo está diferente.

Me miré con dificultad en el reflejo de la ventanilla, ya que la oscuridad de fuera hacía que no se viera nada más que las gotas contra el cristal. Era cierto, mi flequillo se había quedado un poco deshecho… pero me daba igual. Volví a girarme para mirarle, sonriente.

-Mi flequillo no me importa en estos momentos, Joe -le dije.

-Me alegro -contestó echándomelo hacia atrás.

Como había ganado, le di las llaves, y él las tiró en el asiento delantero, sin darles demasiada importancia.

-¿No nos íbamos? -pregunté confundida.

-Sí, pero he cambiado de idea -contestó.

Ante esto, me abrazó con fuerza, haciendo que quedara sentada encima de él, como si fuera una muñeca o algo así. Para él no era difícil levantarme del suelo (en este caso del asiento) y manejarme como quisiera. Así que acabé sentada en sus rodillas y con mi brazo alrededor de su cuello, mirándole directamente a los ojos.

-¿Sabes que dicen que bailar bajo la lluvia trae buena suerte? -dijo de repente.

-¿En serio? -pregunté medio ida. Me daba igual que diera buena suerte, no estaba pensando en eso en un momento como ese.

-No, me lo acabo de inventar, pero es que no puedo pensar con claridad cuando estás a esta distancia -dijo.

-Me pasa lo mismo, así que no te extrañes si me pongo a hablar del dedo gordo del pie de mi abuela.

-¿Estás pensando en tu abuela ahora mismo? -preguntó.

-No… pero era un ejemplo.

-Estás loca, ¿te lo he dicho ya? -dijo riéndose.

-Tus ojos son marrón claro -dije yo.

-¿En serio? Y yo toda la vida pensando que eran morados…

-No bromees. Son lo más bonito que he visto nunca -dije embobada.

-Tú eres lo más bonito que he visto nunca -me corrigió.

-Estaba pensando… -empecé.

-Espero que no sea en tu abuela -se apresuró a decir él.

-¡Cállate! -le golpeé -pensaba en cuando estábamos en tu camerino, en Disney…

-Sí, ¿cuando casi me dejas desnudo en el sofá?

-Exacto -sonreí avergonzada -¿qué habría pasado si no hubiera parado?

-Pues… -él también parecía muerto de la vergüenza -ni idea.

-Es que me sentiría muy culpable si… bueno, si te hiciera hacer algo así sin querer.

-¿Sin querer? -contestó -Créeme, si pasara algo así sería queriendo.

-Captado -concluí.

Me quedé pensando un momento. En el camerino no sabía cómo pero había estado a punto de bajarle los pantalones… pero ahora me planteaba lo del anillo. La verdad, no sabía qué habría hecho Joe en realidad. ¿Me habría parado antes de que siguiera más allá? Además, que yo no habría tenido el valor de seguir…

Unos cuantos rayos de sol se colaron por el cristal delantero, y a mi se me escapó un bostezo. Al fin y al cabo habían sido muchas horas despierta.

-Creo que ahora sí que tenemos que irnos al hotel -dijo él. Asentí con la cabeza, y los dos trepamos hasta los asientos delanteros.

-NARRA NICK-

Cuando rodeé a April con mi brazo pareció calmarse, a pesar de que aún se oían los truenos. La tormenta parecía bastante importante, así que no dejé de abrazarla en todo el rato. Intenté centrarme en la película (que yo ya había visto mil veces), pero el olor de su pelo recién lavado y su mano sobre mi pecho hacían que me distrajera de vez en cuando. Aún así, podía disimular mirando la pantalla del televisor… hasta que se apagó de repente. Pero no sólo había sido eso, sino que todas las luces de la habitación se apagaron, y del exterior sólo entraban unos cuantos rayos tenues de sol; estaba amaneciendo. Bajé mi mirada para comprobar si April seguía dormida. Y así era; tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente, pero por su expresión pude notar que no estaba demasiado contenta. Tenía razón con lo de que la tormenta le daba miedo… Intenté que se relajara y se diera cuenta de que no le iba a pasar nada apretando aún más mi abrazo, protegiéndola como haría si estuviera en peligro. No pude evitar sonreír al ver que, aún estando dormida, ella se sonrojó un poco, y cambió su expresión rígida a una más relajada, sonriente.

¿En qué momento me había pasado eso? ¿cuándo fue que me di cuenta de lo mucho que la necesitaba? Me quedé dándole vueltas al asunto, perdiendo mi mirada entre su ropa tirada en el suelo, en el techo, en la ventana y en ella otra vez. Debí de quedarme dormido en algún momento, porque fue un pequeño grito el que me despertó de golpe.

-¡Oh! -gritó sorprendido alguien. Me incorporé para encontrarme a mi hermano pequeño Frankie, en el umbral de la puerta, con los ojos como platos.

-¡Shh! -le ordené. Comprobé que April no se había despertado. Y así era, seguía dormida. -¡Ni se te ocurra decir nada, Frankie!

-Pero… -empezó a balbucear. Al ver mi mirada amenazadora, bajó la voz aún más -¿qué haces durmiendo con ella?

-Pues… no… es que… -intenté decir. ¿Cómo le explicaba a un niño de 9 años que April llevaba mi ropa (y mis boxers) y que no era lo que parecía?

El pequeño echó a correr hacia fuera de la habitación, dejándome un poco desconcertado. ¿Dónde iba? No sabía qué hacer, si despertar a April y avisarla o dejarla dormir… no me dio tiempo a decidir.

-¡Nicholas! -era un grito escandalizado, pero esta vez de mi madre, que me miraba sorprendida.

April sí se despertó en esta ocasión, y al ver a Denise en la habitación, trató de taparse rápidamente con una sábana y apartarse de mi al mismo tiempo… lo que provocó que se cayera con un ruido sordo de la cama. No pude evitar dejar escapar una carcajada. Después, se incorporó rápidamente, poniéndose de pie de un salto, aún envolviéndose con la sábana para que mi madre no viera que llevaba mis boxers.

-Buenos días señora Jonas -dijo April muerta de la vergüenza. Mi madre la miró un momento, sin saber si reír o ponerse a gritar como una loca. Tenía esa expresión que aparecía cuando estaba indecisa.

-Buenos días, April, cariño -consiguió decir. Luego me miró -Nicholas… creo que me tienes que explicar muchas cosas.

-Sí, mamá -dije yo -pero antes que nada, esto no es lo que parece…

April se apresuró a negar con la cabeza, apoyándome. A pesar de lo grave del asunto, no podía evitar hacerme gracia.

-Verá señora Jonas… -empezó a decir April avergonzada.

-Espera, cielo, me gustaría que mi hijo me lo explicara, puesto que esta es su habitación -dijo mi madre educadamente.

-Bueno, es que… -dije yo. Pensaba a toda velocidad, buscando una excusa perfecta -mamá, anoche se nos hizo tarde cenando, y al final… bueno… Liz, la compañera de habitación de April no estaba y por eso ella no pudo entrar. No la iba a dejar dormir en el pasillo, ¿verdad?

Mi madre me miró, intentando descubrir si decía la verdad, y luego miró a April, que sonreía inocentemente. Pareció convencida, así que sonrió y respiró aliviada.

-Sí, es verdad Nicholas… no la ibas a dejar fuera -repitió mi madre. -Bueno, sólo venía a decirte que tu hermano ya está en su habitación.

-¿Ha venido con Liz? -preguntó April. Mi madre la miró y asintió -¡genial! Entonces quizá debería ir a verla…

Recogió sus cosas, me dirigió una mirada fugaz y salió corriendo hacia su habitación, llevándose la sábana con ella. Cuando escuché la puerta cerrarse, solté una carcajada.

-¿Qué te hace tanta gracia? -preguntó mi madre mirándome.

-Nada, es sólo que se ha llevado mi sábana -contesté más tranquilo. Me levanté de la cama y me acerqué a ella, para darle un beso en la mejilla -Buenos días, mamá.

Ella suspiró, y me miró un rato más, como evaluándome.

-Nick, siéntate un momento -me pidió. Yo le hice caso, y me senté en el borde de la cama. Ella se sentó a mi lado.

-Mamá, sé lo que me vas a decir… -me adelanté yo. Era cierto, me imaginaba algo.

-No, no tienes ni idea de lo que te voy a decir -contestó ella.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 17:12

bueno chicas, hasta aquí el maratón ♥

espero que les guste y comenten mucho ^^

juro solemnemente no perderme tanto, creanme ya le busqué solución a esta precaria situación xD

un beso enorme y gracias por leerme

siganme en twitter, las que quieran, @iJonasLovatoFan ♥

besos.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 10th 2011, 19:07

dios mio santo casi me dan 416161654695 infartos CARAYYYYYYYYYYYYYYYY amo esta novela enserio que la AMOOO

P.S: no te pierdass tan feo vale? no la vuelvas a abandonar x 1 mes y volver y poner caps TAN AWESOME, ammm buee eso ultimo lo d los Caps AWESOME si hazlo siempre.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 12th 2011, 10:52

Siguelaaaaaaaaaaa!!! muy muy buena! eso nos mereciamos hasta creo que mas!! nos abandonaste por mucho tiempo!! pero siguela muy muy buena! xdd
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 15th 2011, 18:22

woooww! empecee a leer la nove de The number one luuego lei la 2da partee y heme aquui! Todo estoo en empeezo el luunes Juuro quue me ENCAAANTA coomo escriibes hahaha espeero quue la sigas proonto... ly(:
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 15th 2011, 20:35

H e r m o s a !
Me encanto! Gracias Lucy, estuvo hermoso pero creo que me perdi... Explica lo de los boxers :S
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 15th 2011, 22:01

CASI ME HAGO PIPIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!
mucha informacion para mi cerebro
pero como me encantaron

OMG!!! que ira a pasaaaaaaaaar!!!
que le ira a decir Denisse OMG!!!!!!!!


siguelaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 16th 2011, 18:14

nicollemusical los boxers... búe lo que pasa es que esa noche April (tú) te quedaste con Nick es su habitación del Hotel, y como no tenías ropa Nick te prestó uno de sus boxers :B quisiera yo que me pasara eso! jajajajajaja en fin ya les subo cap ♥
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 16th 2011, 18:29

CAPÍTULO 21 - EXPLICACIONES Y DUDAS

-NARRA KEVIN-

Danielle y yo nos habíamos quedado dormidos en el suelo de la cocina, ya que decidimos que otra cosa no podíamos hacer. Fue la luz lo que hizo que nos despertáramos.

-¿Pero qué hacen aquí? -preguntó una voz. Mis ojos aún se estaban acostumbrando a los reflejos de los fluorescentes del techo, así que veía borroso al dueño de dicha voz.

-Esto… buenos días -murmuré. Al fin pude ver a un hombre parado en el umbral de la puerta. Nos miraba como si fuera lo más raro del mundo.

-¡Oh! -exclamó el hombre -disculpe, señor Jonas.

Danielle contuvo una carcajada. Le eché una mirada fulminante para que no se atreviera a hacer ningún comentario, y me volví de nuevo hacia el hombre.

-Verá, es que anoche se fue la luz y nos quedamos encerrados aquí… no sabíamos qué hacer, así que decidimos esperar a que alguien viniera por la mañana.

-Sí claro, por supuesto -el hombre parecía nervioso e intimidado -tranquilo, deben de haber pasado una mala noche… si quiere les llevaremos a sus habitaciones los desayunos… corren a cuenta del hotel, por supuesto -dijo.

-Pues, sería muy amable por su parte -ayudé a Danielle a levantarse del suelo, y nos dirigimos a la puerta. -Gracias, y siento mucho haber pasado aquí la noche…

-¡No se preocupe, señor Jonas! Es totalmente comprensible -replicó el hombre. -¿Desean algo en particular para desayunar?

Miré el reloj. Eran las 8 de la mañana, por lo que pensé que quizá podríamos dormir un poco más. Danielle me cogió de la mano, y contestó ella por los dos.

-Pues, la verdad nos gustaría poder dormir unas horas más… así que, ¿cree que sería posible que alguien nos trajera un desayuno copioso sobre las 11? Sé que no suelen hacer eso a esas horas pero…

-¡Por supuesto! -la cortó el hombre -no importa la hora, señorita. A las 11 tendrán su desayuno en la puerta de su habitación. ¿Desean algo más?

-No, muchas gracias -contesté. -Con eso será suficiente… buenos días, y gracias otra vez.

Tras esto, Danielle me estiró rápidamente hacia el ascensor, donde se apoyó mientras yo pulsaba el botón de nuestra planta.

-Menos mal que "el señor Jonas" iba conmigo… si no, estoy segura de que me habrían armado un escándalo -dijo.

-Ya sabes que odio que me traten diferente -contesté un poco molesto.

-Lo sé… pero reconoce que esta vez nos ha venido bien.

-Cierto -me acerqué a ella y le di un beso en la punta de la nariz -En serio, necesito dormir en una cama…

-Ah, ¿no te ha parecido cómodo el suelo de la cocina? -preguntó ella irónicamente.

-Sí, claro. Mi espalda agradece dormir sobre el frío mármol de vez en cuando…

Puse los ojos en blanco y ella se rió; luego, se le escapó un bostezo.

-Yo también necesito dormir… creo que me iré a mi habitación, me daré una ducha y dormiré hasta las once.

-Vale, pues a esa hora te espero en mi cuarto. Tenemos un desayuno pendiente -le dije.

Ella asintió. Cuando llegamos a nuestra planta, nos dimos un beso fugaz y cada uno se dirigió a su habitación. Entré en la mía con una sonrisa, feliz a pesar de todo. Quizá había dormido en el suelo de una cocina, pero estar con ella había hecho que valiera la pena. Decidí que me daría una ducha y luego intentaría dormir hasta que fuera la hora del desayuno… ¿Estarían Joe y Nick durmiendo aún o quizá habían vivido otra aventura con Liz y April? Pensé en llamarlos luego… porque ahora necesitaba darme prisa y dormir.

-NARRA JOE-

Habíamos llegado al hotel ya por la mañana, y acompañé a Liz a su habitación cuando me encontré con mi madre, que llevaba a Frankie de la mano.

-Buenos días, mamá -la saludé devolviéndole las llaves de mi coche -gracias.

-Buenos días, Joseph -dijo ella. Luego miró a Liz, que le sonrió -buenos días, Liz.

-Hola, señora Jonas -dijo ella.

-Veo que se mojaron… -replicó mi madre.

-Sí… pero no es nada, mamá -contesté.

-Vale… tienen que dormir -dijo. Yo asentí.

-En eso estábamos. Estaba a punto de despedirme de Liz -la miré, demasiado contento.

-Sí, ehm… creo que luego nos veremos, ¿no, Joe? -dijo ella.

-Claro -le sonreí. Miré a mi madre, como haciéndole notar que sobraba en esos momentos. Al ver que no captaba la indirecta, me resigné a despedirme de Liz con un abrazo, en vez de darle el beso que se merecía.

Liz se despidió de Denisse y entró en su habitación. Mamá me miró, preocupada.

-Joseph, te dije que volvieras pronto… y mira la hora que es -dijo.

-Mamá, lo siento mucho… es que no me pude resistir a enseñarle a Liz un sitio que encontré el otro día.

-Está bien, pero quiero que ahora mismo te vayas a tu habitación y duermas algo… ¡y sécate, no te vayas a poner enfermo! -contestó mi madre.

-Sí, mamá -le di un beso en la mejilla -¿sabes algo de Kevin y de Nick?

-No, ahora iba a ver a Nicholas…

-Vale. Seguro que está durmiendo… sabes que él es el aburrido.

Frankie se rió, pero mamá me miró seria.

-Mamá, ¿puedo ir a verlo? ¿Puedo, por favor, puedo? -preguntó el pequeño impaciente.

-Sí… y así le avisas de que voy a ir a verle en un momento -contestó. Frankie echó a correr hacia la habitación de Nick, que seguro tendría ganas de asesinarlo cuando le despertaran sus gritos.

-¿Qué van a hacer hoy, Joseph? -preguntó mamá.

-No lo sé… supongo que luego quedaremos todos para dar una vuelta por el parque. ¿Papá y tú vais a llevar a Frankie a las atracciones?

-Sí… pero Joseph, ten cuidado -dijo.

-Claro, mamá -me despedí de ella, a punto de entrar en mi cuarto, cuando Frankie vino corriendo y gritando.

-¡Mamá! Tienes que venir a ver esto, corre -decía acalorado. Ella lo miró como exasperada, y me miró significativamente. Yo sonreí, y entré en mi habitación, por fin. La verdad era que estaba cansado.

-NARRA NICK-

April acababa de irse, y mi madre se había sentado en mi cama para hablar conmigo. Tenía algo importante que decirme y, la verdad, tenía una ligera idea de lo que podía ser. Me desperecé y me senté a su lado, esperando a que ella se decidiera a hablar.

-Nicholas, quiero que sepas que papá y yo te apoyaremos en todas las decisiones que hagas, incluso si son equivocadas.

-Mamá… -sabía hacia dónde se dirigía, y veía inútil que se preocupara por eso.

-No, cariño, déjame continuar -dijo ella -al ver a April en tu cama, sólo he podido imaginarme una cosa.

Suspiré y cerré los ojos. Lo sabía. Mamá pensaba que ella y yo habíamos… bueno, hecho algo más que dormir.

-Mamá, sé lo que imaginaste. Pero ya te digo que no tienes que preocuparte por eso -contesté.

-Cielo, quiero que levantes tu mano izquierda -lo hice -y mírate el dedo.

Ahí estaba, brillando, mi anillo de pureza, mi promesa. Una promesa que nunca me había planteado romper… hasta ahora. Lo cierto era que April me gustaba demasiado, y tenerla a tan poca distancia, abrazada a mi, me había hecho pensar en qué habría pasado si hubiera pasado por alto mi promesa. Pero claro, eso no se lo iba a decir a mi madre.

-De verdad, sé lo que este anillo significa, y no pienso hacer nada que pueda romper mi promesa -repliqué, intentando sonar convincente.

-Nicholas, sé que a tu edad se tienen impulsos, pero quiero que pienses si de verdad vale la pena -dijo ella. Sonreía, así que la tormenta ya había pasado -¿de verdad que no ha pasado nada entre tú y April?

-No, nada de lo que tengas que preocuparte -contesté yo. -Pero mamá, la quiero, ya te lo dije.

-Sí cariño, lo sé -dijo ella -Supongo que tendré que aceptar que mi pequeño ya no lo es tanto…

Ante esto, pasó su mano por mi pelo cariñosamente, como hacía cuando era más pequeño. Yo le sonreí. Mi madre siempre había sido parte importante de mi vida, al igual que el resto de mi familia, y pensar en hacer algo que la decepcionara me provocaba un malestar en el cuerpo bastante importante. Se me escapó un bostezo. Lo cierto es que quizá no me vendría mal dormir un poco más.

-Mamá, creo que voy a dormir otra vez -le dije. Ella se levantó y se dirigió a la puerta. Frankie estaba esperando en la sala, mirando la tele, así que cuando vio que Denisse salía, se acercó de un brinco.

-¿Ya lo regañaste? -dijo el enano -¿qué hacía tu novia durmiendo contigo?

-Frankie, no te metas donde no te llaman -le dijo mamá. Al momento, él se calló. -Luego nos veremos, Nicholas.

Le sonreí, y ella me dirigió una mirada más, como de melancolía. Se la veía triste, pero a la vez contenta… era raro. Supongo que se daba cuenta de que ya no era tan pequeño. Y la verdad, ya era hora. Siempre me habían considerado como el pequeño, a pesar de que todos decían que era bastante maduro para mi edad. Y ahora que me tomaba en serio una relación, todos parecían estar preocupados… bueno, no todos, sólo mamá.

Decidí dejar de darle vueltas al asunto y volver a dormir. Ya era hora…

-NARRA APRIL-

Llegué corriendo a mi habitación, aún con la sábana de la cama de Nicholas enrollada a mi alrededor. Abrí la puerta a toda prisa, procurando que nadie me viera por los pasillos con la ropa de un chico, y al entrar, me encontré a Liz sentada en el suelo con las piernas cruzadas, sola y mirando hacia la puerta. Al verme, ella soltó un grito y de un salto se levantó.

-¡Liz! Joder, no me des estos sustos -dije. No me esperaba su reacción. Ella parecía súper feliz, y no paraba de bailar a mi alrededor y darme abrazos.

-¡April, no sabes todo lo que me ha pasado! -gritaba ella emocionada -acabo de llegar al hotel, he estado toda la noche fuera con Joe… ¿porqué llevas la ropa de Nick? ¡¿ESOS SON SUS BOXERS?

Se me había escurrido la sábana cuando ella estaba abrazándome tan emocionada, por lo que Liz se dio cuenta de mi nuevo y súper-chic vestuario. Suspiré, pensando que ahora tendría que darle muchas explicaciones hasta que se quedara contenta.

-Sí, son los boxers de Nick, y no, no es lo que estás pensando con tu mente pervertida. No ha pasado nada entre él y yo -dije rápidamente. -Sólo que me ha dejado dormir en su cama…

Ella abrió la boca, demasiado impactada como para hablar.

-¿Tú, en su cama? -balbuceó -¿sin hacer nada? ¿con su ropa, con él?

-Liz, no tiene sentido lo que dices -me reí. Luego me dirigí al dormitorio, para tumbarme en mi cama. Ella me siguió como un perrito faldero, muerta de las ganas de que le contara más cosas.

-¿Y tú sí que tienes sentido llegando por la mañana con la ropa de un chico y una sábana alrededor de ti? -dijo ella, sentándose en el borde de mi cama. Estaba histérica.

-A ver, no ha pasado nada, ya te lo he dicho -cerré los ojos un momento, recordando todo lo que había pasado la noche anterior. -Pero, ¿qué me dices de ti? ¿dónde has estado toda la noche?

Liz se levantó y se puso a dar pequeños saltitos alrededor de la habitación.

-Pues, ¡no te lo vas a creer! Estuvimos en un mirador, nada de luz, bailes bajo la lluvia, flequillo, anillo, coche, mantas… no, no habían mantas.

-¡Para! -grité confundida -relájate y ponte a contarme todas las cosas con pelos y señales.

Me incorporé en la cama, dejándole espacio para que se sentara. Ella cogió aire, y se acomodó a mi lado, dispuesta a desembuchar.

Presentía que la charla iba a ser bastante larga, porque ella no se iba a conformar con la mini explicación que le había dado antes, así que tenía que hacer algo urgentemente antes de empezar.

-¡Un momento! -la corté -¿crees que debería enviarle un mensaje a Nick?

-¿Para qué? -me preguntó ella.

-Pues para preguntarle a qué hora nos vemos luego y esas cosas…

-¡No! -exclamó Liz -hazte la interesante, que te lo envíe él.

-¿Eso vas a hacer tú con Joe? -la verdad era que me gustaba la idea, porque tampoco quería ser una pesada.

-Desde luego -dijo Liz. -Y ahora, calla y te cuento.

Nos acomodamos cada una en su cama, y empezó a contarme toda su maravillosa noche con Joe.

-NARRA JOE-

En realidad tenía que haberme ido a dormir enseguida, en cuanto mi madre se despidió de mi para ir a ver a Nicholas, pero estaba demasiado nervioso y contento. Pensé en ir a la habitación de Kevin para hablar con él, pero no quería molestarlo, así que decidí ir a la de Nick, que seguro estaba despierto después de la visita de mamá.

Ni siquiera pensé en cambiarme, sino que fui con la ropa aún húmeda a su suite. Después de llamar repetidamente y con todas mis fuerzas, Nicholas me abrió con cara de muy mal genio.

-¡Buenos días, enano! -dije entrando sin ser invitado -OH, perdona, ¿estabas durmiendo?

Lo dije en un intento por ser gracioso, porque era obvio que sí lo había despertado. Me reí de mi propio chiste, aunque a él no le hizo demasiada gracia.

-Joe, sal de mi habitación -dijo.

-Eres muy amable por las mañanas, Nick -ignoré su comentario y entré en su dormitorio. Tenía la cama deshecha, y creo que faltaba una sábana. -¿ahora duermes sin sábanas?

Él cerró la puerta, y se acercó a mi, exasperado. Me ignoró y se dejó caer bocabajo en la cama, soltando un gruñido.

-¿Qué quieres, Joe? -preguntó sin moverse.

-Espera, -la verdad era que me tenía intrigado -¿dónde está tu sábana?

-Se la ha llevado April -dijo cansinamente.

-¿April te ha robado la sábana? -pregunté aún confundido. Nicholas se incorporó y se sentó en la cama, con aspecto de estar un poco más dispuesto para hablar.

-Más o menos… Joseph, las sábanas no se roban -dijo él.

-Puede que al resto del mundo no, pero lo que aquí veo es un claro caso de robo sabanil -contesté.

-Joe, mamá pilló a April aquí y ella se fue cubriéndose con mi sábana -aclaró él.

-¡¿APRIL IBA DESNUDA? -no me lo podía creer. Mi hermano pequeño con una chica desnuda en su cama, mi madre pillándolos… -¿ha pasado la noche aquí contigo?

-¡Joe! -Nick se levantó escandalizado, para taparme la boca con su mano -¡baja la voz, por favor! No, April no iba desnuda… y sí, ha pasado la noche aquí.

-Pero si no iba desnuda, ¿porqué se tuvo que ir con tu sábana? -pregunté.

-No sé, Joseph, quizá le gustó mucho y la quería para su habitación -puso los ojos en blanco -llevaba mi ropa, imbécil.

-¡¿APRIL LLEVABA TU ROPA? -grité. Él me volvió a mirar escandalizado -vale, ya paro de gritar. ¿Tu ropa?

-Sí… y estaba claro que ella no quería que mamá la viera así -contestó Nick.

-Claro -me paré a pensar -¿estás seguro de que April y tú no habran hecho nada extraño aquí, en tu cama?

-¡Claro que no! Sólo dormimos -dijo él.

-¡Ah! -me relajé un poco y me senté en el cómodo sillón que había al lado de su cama. Nick se volvió a tumbar de golpe. -¿Te pasa algo?

-Puede ser -murmuró.

-¿Has estado pensando en lo del anillo, no? -le pregunté. Él se incorporó de golpe, provocado por mis palabras.

-¡Sí! -contestó -¿Te ha pasado alguna vez?

Parecía emocionado por poder hablar de eso, y al fin y al cabo, era mi hermano pequeño. Me tocaba a mi explicárselo.

-Muchas veces -él abrió los ojos, sorprendido. Yo me reí -es broma. No, lo cierto es que no me lo había planteado hasta esta noche.

-¿Tú y Liz…? -preguntó asombrado.

-¡No! -contesté rápidamente. -pero eso no significa que no me lo haya preguntado.

-¿Ella te ha preguntado sobre tu anillo?

-Sí… y por lo visto Liz no es la única preocupada por eso -dije recordando el mensaje de April -a tu novia también le interesa el tema. Por lo visto, ellas dos cotillean sobre nuestros anillos.

-¿Crees que les importan? -preguntó Nick.

-Obviamente sí… pero no en el mal sentido, sino que saben cuáles son nuestros límites.

-Bien por ellas. Lo malo, es que yo no estoy muy seguro de si sé dónde están los límites… de verdad creía que no iba a poder resistirme hoy. Es que nunca me había pasado algo así.

-Ya somos dos -admití. La verdad, había demostrado ya bastante fuerza de voluntad algunas veces antes con Liz, como el famoso momento del camerino. -Creo que estaba dispuesto a romper la promesa por ella.

De repente, se oyó un portazo en la habitación, y Kev entró con su pijama de cuadros.

-¿Están hablando de promesas y no han llamado a su hermano mayor? -dijo.

-¿Cómo sabes que estamos hablando de eso? -preguntó Nick.

-Hermanito, nuestras habitaciones están pegadas, y las paredes no son demasiado gruesas… llevo escuchando desde que el grito de "April iba desnuda" me despertó -contestó Kev.

-Pues entonces habrás escuchado bastante como para saber que NO iba desnuda -gruñó Nick.

-Por desgracia -añadí. Kev se rió, y los dos miramos a Nick que cada vez estaba más molesto con nosotros -¡es broma, Nicholas!

-No sabes aceptar ningún chiste -dijo Kevin. Yo asentí con la cabeza.

-Tienes que ser más relajado, no darle tanta importancia a cosas que no las tienen -dije.

-Está bien, entonces no le daré importancia al hecho de que CASI rompo mi promesa -murmuró Nick.

-A ver, lo que ha pasado no es nada raro -aclaró Kevin. Nick y yo nos quedamos mirándolo, como si fuera el sabio del bosque -a mi me ha pasado algunas veces…

-¡¿Kevin el perfecto ha tenido ganas alguna vez de hacer algo indebido? -dije con voz escandalizada.

-Sí -admitió él. Se sentó en el otro sofá de la sala y se nos quedó mirando -soy el mayor, por lo tanto tengo que aconsejar a mis hermanos.

-Ah, pues espera que voy a avisar a Frankie -bromeé. Él me miró cansinamente.

-En serio, Joe -dijo -sé que aunque no lo admitas, a ti también te interesa.

Me encogí de hombros. Era cierto, me moría de ganas de saber qué opinaban al respecto mis hermanos, y necesitaba saber si a ellos también les había pasado. Aunque ahora parecía que estaba claro.

-Lo importante es que tenemos que saber dónde están los límites -dijo Nick.

-Cierto. Además, contamos con la ventaja de que ellas ya saben cuál es nuestra pequeña promesa -aclaró Kevin. -Saben dónde está la línea, y no la cruzarán si no les damos permiso.

En ese momento pensé en Liz en el camerino… por muy clara que tuviera la línea, en ese momento había estado a punto de cruzarla. Ignoré el pensamiento, y me centré en la conversación.

-Pero Kevin, ¿qué pasa cuando a ti no te importa que ella rompa las reglas, y cruce la línea? -preguntó Nick.

-Pues, eso… lo cierto es que no tengo ni idea.
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 16th 2011, 18:33

no les voy a negar que cuando posteé este cap me puse a pensar en los anillos, enserio... ya Kevin no forma parte de esta lista obvio pero Joe y Nick sdfghjkljhgfdsdfghjklkjhgfdsdfghj todas me llevaran la contraria pero tengo dudas de que Joe siga siendo virgen ♥ en fin, tambien fue inevitable pensar en la noviejastra, perdon en la nueva novia de Nick, Delta, es que ella es tan asdfghjkjhgfdsasdfghjk temo por la virginidad de Nick (? Neutral
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 16th 2011, 22:58

Hola Lucy gracias por la explicación y por el capi. Tienes razon con lo de Kevin pero con Joe y Nick prefiero creer que ambos son vírgenes, y aunque no me habia preocupado antes por la de Nick delta no me cae nada bien... Digo, no pudo elegir alguien mejor? Ella es una anciana y aunque sea bonita y talentosa no me interesa, es una anciana y no dejara de serlo. Y Nick es muy bueno y educado y centrado y sabe lo que hace y no creo que cometa una tontería de esas y menos teniendo como ejemplo a Kev. Bueno me encantó el cap. Espero otro pronto y ya me pusiste a pensar en los anillos de pureza Jeje Bye Lucy Smile
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 17th 2011, 10:18

oh x diosss claro q sabemos cuales son los limites pero dime tu quien se resiste a esos sentimientos? nadiie y menos con ellos que son tan tan SEXYS
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 17th 2011, 14:12

Yo no se si joe o nick son virgenes o no solo se que si ellos la pierden es xq quisieron y hay que respetar su decision xq es su vida no la nuestra, a mi antes no me cai nelta y tampoco me simpatizaba la relacion pero es la vida de nick esa es su decision no la nuestra Ah!! Y siguela estuvo muy buena!!!
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Julio 17th 2011, 18:00

ahhhhh volvi desde hace mucho no comentaba lo siento!!!!!!!! dios de tanto me perdi!!!!!
los cap estan de ataque me fascinaron estan estupendos!!!!!!!


mmm... y respecto a lo otro pues yo dudo y ademas ni pensarlo con esa vieja %$·%·$%$· :/ la destesto , pero en fin se ve tan feliz que espero que no sufra nick!!!!!

en fin

plis siguelaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)   Hoy a las 19:58

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A Little More Personal ♥ (Nick y Tú)
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