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 (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)

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Carpe Diem
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 5th 2011, 10:07

Felicidades!!!!
si!! caps!!!
Razz
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 5th 2011, 10:29

Ya subo!!
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 5th 2011, 10:39

Capítulos 125-135.

Narra Nicholas

- Sí -responde ______.
- ¿Y tú? ¿Has pensado alguna vez en hacer el amor conmigo?

Todas las noches sueño despierto, fantaseando con ella, con dormir a su lado,con hacerle el amor.

- Ahora mismo, no puedo pensar en otra cosa. -Miro el reloj. Pronto tendré que irme. A los traficantes de drogas no les importa mucho la vida sentimental de cada cual. No puedo llegar tarde, pero deseo tanto a ____-. Lo próximo que tendrás que quitarte será el abrigo. ¿Estás segura de que quieres seguir?

Me quito el otro calcetín. Lo único que me falta para quedarme completamente desnudo son los vaqueros y los calzoncillos.

- Sí, quiero seguir -asegura, sonriendo de oreja a oreja, con sus preciosos labios rosados brillando bajo la luz-. Apaga las luces antes de que me quite el abrigo.

Apago las luces del taller y la observo mientras se pone de pie sobre la manta y se desabrocha el abrigo con dedos temblorosos. Estoy en trance, sobre todo porque mientras lo hace, me mira con esos ojos claros llenos de deseo.Cuando se abre lentamente el abrigo, no puedo apartar la mirada del regalo que oculta en su interior. Se acerca a mí, pero tropieza con un zapato.La cojo a tiempo y la ayudo a recostarse sobre la suave manta. Entonces me coloco encima de ella.

- Gracias por evitar que me caiga -dice. Le cuesta respirar.

Le retiro un mechón de la cara y me pongo a su lado. Cuando ella me rodea el cuello con los brazos, lo único que deseo es protegerla durante el resto de mi vida. Le quito el abrigo y me alejo un poco para observarla. Solo lleva puesto un sujetador de encaje rosa. Nada más.

- Como un ángel -susurro.
- ¿Ha terminado el juego? -pregunta con nerviosismo.
- Sí, nena. Lo que viene a continuación lo es todo menos un juego.

Apoya sus uñas perfectamente arregladas sobre mi pecho. ¿Sentirá los latidos de mi corazón con la palma de la mano?

- He traído preservativos -dice.

Si hubiese sabido,si hubiera imaginado que esta noche sería «la noche», habría venido preparado. Supongo que no imaginaba que esto pudiera suceder de verdad con _____. Introduce la mano en el bolsillo del abrigo y una docena de preservativos se esparcen sobre la manta.

- ¿Tenías planeado hacerlo varias veces?

Avergonzada, se cubre la cara con ambas manos.

- Solo he cogido un puñado.

Le aparto las manos y froto mi frente contra la suya.

- Estoy bromeando. No seas tan tímida conmigo. -Cuando se deshace de la chaqueta, sé que me odiaré por tener que dejarla allí cuando me vaya. Ojalá pudiéramos pasar juntos toda la noche. Y, sin embargo, sé que los deseos solo se cumplen en los cuentos de hadas.
- ¿No vas... a quitarte los pantalones? -me pregunta. Tranquila.

Ojalá pudiera tomarme mi tiempo y hacer que esta noche durase para siempre. Es como estar de excursión en el paraíso y saber que has de regresar al infierno. Le recorro el cuello y los hombros con mis besos, lentamente.

- Soy virgen, Nick. ¿Y si hago algo mal?
- Nada va a salir mal. Esto no es un examen de la Peterson. Solo estamos tú y yo. El resto del mundo no importa ahora mismo, ¿vale?
- Vale -contesta ella en voz baja.

Tiene los ojos brillantes. ¿Estará llorando?

- No te merezco. Lo sabes, ¿verdad?
- ¿Cuándo te darás cuenta de que eres un buen chico? -suelta, y al ver que no respondo, me obliga a acercar la cabeza a la suya-. Esta noche mi cuerpo es tuyo, Nick -me susurra muy cerca de los labios-. ¿Lo deseas?
- No sabes cómo. -Mientras nos besamos, me deshago de los vaqueros y de los calzoncillos y la abrazo con fuerza, sintiendo la suavidad y el calor de su cuerpo contra el mío-. ¿Estás asustada? -le murmuro al oído cuando creo que está preparada. Yo lo estoy y ya no puedo esperar más.
- Un poco, pero confío en ti.
- Relájate, preciosa.
- Lo intento.
- Esto no funcionará a no ser que te relajes -le digo, apartándome un poco para coger uno de los preservativos con una mano temblorosa-. ¿Estás segura de esto?
- Sí, estoy segura. Te amo, Nick -confiesa-. Te amo -repite, esta vez casi con desesperación.

Dejo que sus palabras fluyan a través de mí y me contengo. No quiero hacerle daño. ¿A quién pretendo engañar? Para una chica, la primera vez siempre es dolorosa, por muy cuidadoso que sea el chico,por Dios dijo que me ama.Quisiera decirle que yo también la amo,que desearía dejar esta maldita banda, pero no puedo.Quiero decirle cómo me siento, confesarle cómo ha llegado a convertirse en el centro de mi existencia. Pero no puedo. Soy incapaz de pronunciar palabra alguna.
- Hazlo -ruega ella, notando mi vacilación. Así que obedezco, pero cuando ella ahoga un gemido, deseo poder evitarle todo el dolor que siente,deseo que no me haya dicho que me amaba.Aspira por la nariz y se enjuga una lágrima que le resbala por la mejilla. No puedo soportar verla sufrir. Por primera vez desde que vi morir a mi padre, se me escapa una lágrima.Ella me sujeta la cabeza entre las manos y me borra la lágrima con sus besos.

- Estoy bien, Nick.

Pero a mí no me lo parece. Tengo que hacer que sea perfecto. Porque puede que nunca tenga otra oportunidad y ella tiene que saber lo hermoso que puede llegar a ser este momento. Me concentro totalmente en ella, desesperado por convertirlo en algo muy especial,besándola y acariciándola,hacerle sentir lo especial que es ara mi,mpieza a dar pequeños gemidos, indicándome que ya no hay dolor pero no se qué hacer así que empiezo a subir un poco de ritmo disfrutando de este único momento que va a marcar mi vida y la de ella.Más tarde, la acerco hacia mí. ______ se acurruca entre mis brazos mientras yo le acaricio el pelo, ambos deseosos de alargar aquella intimidad todo el tiempo que podamos llegando a un lugar mágico donde nos hemos olvidado de lo que hay en nuestro alrededor.No puedo creer que haya compartido su cuerpo conmigo. Debería sentirme exultante. Pero en lugar de eso, me siento como una mierda.No podré proteger a _____ durante el resto de mi vida de los tipos que quieran estar con ella, verla como yo la he visto, tocarla como la he tocado hoy. No quiero dejarla marchar nunca.Pero ya es demasiado tarde. No puedo perder más tiempo. Al fin y al cabo, ella no será mía para siempre y no puedo fingir por más tiempo después de haber pasado tiempo abrazados recuerdo que tengo que irme aunque no lo quisiera

- ¿Te encuentras bien? -le pregunto.
- Sí. Más que bien.
- Tengo que marcharme -le digo, mirando el reloj digital que hay apoyado sobre una de las cajas de herramientas.

____ apoya la barbilla en mi pecho.

- Vas a renunciar a los Latino Blood, ¿verdad?

El cuerpo se me agarrota.

- No -le digo con la voz cargada de angustia. Joder, ¿por qué me pregunta eso?
- Ahora todo es diferente, Nick. Hemos hecho el amor.
- Lo que hemos hecho ha sido genial. Pero no cambia nada.

Ella se pone en pie, recoge su ropa y empieza a vestirse en un rincón.

- Entonces, ¿solo soy otra chica que puedes añadir a la lista de tías con las que te has acostado?
- No digas eso.
- ¿Por qué no? Es la verdad, ¿no?
- No.
- Pues demuéstramelo, Nick.
- No puedo. -Ojalá pudiera decirle otra cosa. Tiene que saber que las cosas siempre serán así. Tendré que dejarla plantada una y otra vez porque los Latino Blood no dejarán de reclamarme. _____, que ama con el corazón y con el alma, es como una droga. Se merece algo mejor-. Lo siento -le digo después de ponerme los pantalones. ¿Qué otra cosa puedo decirle?

Ella aparta la mirada y camina hacia la salida del garaje como si fuera un robot.Cuando oigo el chirrido de neumáticos, se me disparan todas las alarmas. Un coche se dirige hacia nosotros,el RX-7 de Lucky.Esto no pinta nada bien.

- Sube al coche -le ordeno.

Pero ya es demasiado tarde. El RX de Lucky se detiene frente a nosotros con un frenazo. Le acompañan unos cuantos chicos de los Latino Blood.

- ¡No me lo puedo creer! ¡Has ganado la apuesta! -grita Lucky desde el interior del vehículo.

Intento esconder a _____ detrás de mí, pero es inútil. Pueden ver con total claridad sus piernas desnudas y sexys sobresaliendo del abrigo.

- ¿A qué se refiere? -me pregunta. Siento la necesidad de quitarme los pantalones y dárselos para que se los ponga. Si se entera de la apuesta, pensará que esa es la razón por la que me he acostado con ella. Tengo que conseguir que se marche, y rápido.
- Nada. Solo son gilipolleces -le aseguro-. Sube al coche. Si no lo haces, te subiré yo mismo.

Oigo cómo se abre la puerta del coche de Lucky al mismo tiempo que la del de _____.
- No te enfades con Paco -me ruega antes de acomodarse en el asiento del conductor.
- ¿De qué está hablando?
- Vete -insisto dándole un beso, sin tiempo a preguntarle qué ha querido decir con eso-. Hablaremos más tarde. -_____ acelera y se pierde en la noche.
- Joder, tío -masculla Lucky, mirando la parte posterior del BMW con interés-. Tenía que averiguar si Enrique me estaba tomando el pelo. Te has tirado a _____ ______, ¿verdad? ¿Lo has grabado en vídeo?

Mi respuesta es un fuerte puñetazo en el estómago de Lucky, quien cae de rodillas al suelo. Me monto a horcajadas sobre la moto y enciendo el motor. Cuando diviso el Camry de mi primo, me detengo a su lado.

- Escucha, Nick -dice Enrique a través de la ventanilla abierta-. Lo siento mucho.
- Me largo -interrumpo antes de lanzarle las llaves del taller y marcharme.

De camino a casa, no dejo de pensar en _____ y sobre lo mucho que significa para mí.Entonces, la realidad me golpea.No quiero hacer el intercambio.



Ahora entiendo todas esas películas románticas de las que tanto me he reído. Porque, en este instante, me convierto en el gilipollas sensiblero que lo arriesga todo por su chica. Estoy enamorado.Que les den a los Latino Blood. Puedo proteger a mi familia y, al mismo tiempo, ser coherente conmigo mismo. ______ tenía razón. Mi vida es demasiado importante como para tirarla por la borda traficando con drogas. Lo cierto es que quiero ir a la universidad y hacer algo positivo con mi vida.No soy como mi padre. Mi padre era un hombre débil que eligió el camino más fácil. Yo aceptaré el reto para abandonar los Latino Blood, sin pensar en las consecuencias. Y si sobrevivo, regresaré a _____ como un hombre libre. ¡Lo juro!No soy ningún traficante. Héctor se llevará una decepción, pero solo entré en la banda para proteger a mis vecinos y a mi familia, no para traficar con drogas. ¿Desde cuándo se ha convertido eso en una necesidad?Desde la detención, todo ha pasado muy rápido. Estuve en la cárcel, y Héctor pagó la fianza. Después de preguntar a otros miembros de la banda sobre la noche en la que murió mi padre, Héctor y mi madre tuvieron una discusión acalorada. Y ella tenía moratones. Y ahora Héctor me presiona con el tema del intercambio.Paco intentó avisarme, estaba convencido de que algo no encajaba.Me devano los sesos y las piezas empiezan a encajar lentamente. Joder, tenía la verdad delante de las narices y no he sido capaz de verla. Solo hay una persona que puede decirme lo que sucedió la noche que asesinaron a mi padre.Entro hecho una furia en mi casa y encuentro a mi madre en su habitación.

- Sabes quién mató a papá, ¿verdad?
- Nicholas, no.
- Fue alguien de los Latino Blood, ¿no? La noche de la boda te vi hablando con Héctor. Él sabe quién fue. Y tú también.

Las lágrimas empiezan a inundarle los ojos.

- Te lo advierto, Nicholas. No lo hagas.
- ¿Quién fue? -pregunto, ignorando sus súplicas

Ella aparta la mirada.

- ¡Dímelo! —grito con todas mis fuerzas. Mis palabras la sobresaltan.

Me he pasado tanto tiempo deseando alejarla del sufrimiento, que nunca se me ha ocurrido preguntarle si sabía algo acerca del asesinato de mi padre. O quizás no quería saberlo porque la verdad me asustaba. Ya no puedo soportarlo más.Se lleva una mano a la boca; respira lentamente, con dificultad.

- Héctor... fue Héctor. -A medida que asimilo la verdad, una mezcla de terror, conmoción y dolor se extienden por mi cuerpo como un fuego incontrolable. Mi madre me lanza una mirada cargada de tristeza-. Yo solo quería protegeros, a ti y a tus hermanos. Eso es todo. Tu padre deseaba salir de los Latino Blood y le asesinaron. Héctor quería que tú ocupases su lugar. Me amenazó, Nicholas, me dijo que si no entrabas en la banda, toda la familia acabaría como tu padre -No puedo escuchar más. Héctor lo organizó todo para que me arrestasen, para que le debiera un favor. Y también organizó lo del intercambio, engañándome para que creyera que era un paso adelante cuando, en realidad, tan solo era un paso más hacia su trampa. Probablemente sospechara que, tarde o temprano, alguien me contaría la verdad. Me dirijo a toda prisa hasta mi armario. Tengo muy claro lo que he de hacer: enfrentarme al asesino de mi padre.El arma ha desaparecido.

- ¿Has husmeado en mi cajón? -le gruño a Carlos agarrándole por el cuello de la camiseta cuando le encuentro en el sofá del salón.
- No, Nick -responde Carlos-. ¡Créeme! Paco ha estado aquí antes y entró en nuestra habitación, pero dijo que solo iba a coger prestada una de tus chaquetas.

Paco se ha llevado mi pistola. Debería haberlo supuesto. ¿Pero cómo sabía Paco que no llegaría a casa y le pillaría con las manos en la masa?_____. _____ me ha estado entreteniendo toda la noche, a propósito. Me ha pedido que no me enfadara con Paco. Ambos están intentando protegerme, porque yo he sido demasiado estúpido y cobarde como para enfrentarme a lo que tenía delante de las narices.Las palabras de _______ cuando ha subido al coche resuenan ahora en mis oídos. «No te enfades con Paco».Vuelvo a la habitación de mi madre.

- Si esta noche no regreso, llévate a Carlos y a Luis a México -le digo.
- Pero, Nicholas...

Me siento en el borde de su cama.

- Mamá, Carlos y Luis están en peligro. Sálvalos de este destino. Por favor.
- Nick, no hables así. Tu padre hablaba así.

«Yo soy como papá», quiero decirle. He cometido los mismos errores, pero no dejaré que a mis hermanos les ocurra lo mismo.

- Prométemelo. Necesito oír cómo lo dices. Te hablo muy en serio.

Las lágrimas le resbalan por las mejillas. Me besa y me abraza con fuerza.

- Te lo prometo... Te lo prometo.

Me monto en la moto y llamo a Gary Frankel, alguien a quien nunca pensé que llamaría para pedir consejo. E insiste en que haga algo a lo que jamás pensé que recurriría: llamar a la poli e informarles de lo que está sucediendo.


¿Sorprendidas?
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ILoveJonas
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 5th 2011, 10:53

Dios mío!!! Siguela!!!!

Presiento que Paco va a estar en problemas.... No

Necesito que la sigas!!! Very Happy
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Carpe Diem
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 5th 2011, 12:04

OMG!!
SIGUELA!!!
voy a morir sino u.u
SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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nikifriky
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 5th 2011, 17:20

OH POR DIOS SIGUELAAAAAA AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 5th 2011, 20:13

Oh My God!!!!!!!!!!!!

Dios!!!!!!!

Osea, me encanto la parte donde Nick y yo..............Esa parte!

Y me puse de mil colores cuando llego Lucky y menciono "La Apuesta", creí que me iba a enterar!!!

Y casi me muero cuando Nick se entera quien mato a su padre.....!!!!!!!!

Osea, nena, acaso quieres quedarte sin Lectoras?!!!

Si la nove sigue así de Magnifica, todas, inclusive yo, nos moriremos!!!!!

Te lo digo de corazón, síguela!!!!
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 6th 2011, 09:02

Haha gracias chicas. Atentas pongo fecha para el fin de la novela. Viernes, 8 de abril. Hoy no subiré, tengo que hacer una maqueta de una central y que funcione. Es un proyecto conjunto de Ángel y mío. Besooos!
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karla anchondo
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 6th 2011, 16:43

woooww esta gniall

aww mi nicck,, ppff esperoo cnn ansiass el proxx capp!
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nikifriky
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 6th 2011, 19:38

hey q rayos esta pasando no la has seguido estoy esperando...
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FrancisOchoaJB
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 6th 2011, 20:03

AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH DIOS DIOS DIOS! LA AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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nikifriky
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 7th 2011, 12:20

POR DIOS SIGUELA YA
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DanniLocaa
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 7th 2011, 13:59

Sorprendidas? eso es poco
en shock estoy Neutral
Siguelaaa Pliiis qe me encanta
Ah, me llamo daniela y soy nueva lectora (:
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karla anchondo
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 7th 2011, 21:25

aaahh subee capp porrffaavorr!!
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 08:29

Capítulos 136-170.

Narra ________

Llevo sentada cinco minutos frente a la casa de Sierra. Todavía no puedo creer que Nick y yo lo hayamos hecho. No me arrepiento de nada, pero todavía no me lo creo.Fue tan, no tengo palabras para describir como fue, fue mágico, maravilloso y mucho más.Sin embargo, esta noche he podido sentir la desesperación en Nick, como si quisiera demostrarme algo con acciones en lugar de con palabras. Soy una estúpida por haberme puesto sensiblera, pero no he podido evitarlo. He derramado lágrimas de alegría, de felicidad y de amor. Y cuando vi que se le escapaba una lágrima, la besé... Quería conservarla para siempre porque era la primera vez que Nick me permitía ver esa faceta suya. Nick nunca llora, no deja que nada le afecte hasta el punto de ponerse sentimental.Pero esta noche ha cambiado, aunque se niegue a admitirlo.Yo también he cambiado.Entro en casa de Sierra. Mi amiga está sentada en el sofá de su salón. Mi padre y mi madre están acomodados junto a ella.

- Vaya, parece que te he pillado haciendo de mediadora -me mofo.
- No estoy haciendo de nada, __. Es solo una charla -explica Sierra.
- ¿Por qué?
- ¿Acaso no es obvio? -pregunta mi padre-. Te has ido de casa.

Me planto delante de mis padres, preguntándome cómo hemos llegado a este punto. Mi madre lleva un traje de chaqueta y pantalón negro, y tiene el pelo recogido en un moño, como si se hubiera vestido para asistir a un funeral. Mi padre lleva puestos unos vaqueros y una sudadera, y tiene los ojos inyectados en sangre. Estoy segura de que ha pasado toda la noche en vela. Tal vez mi madre también, pero ella jamás permitiría que se le notara. Se ha puesto colirio en los ojos para enmascararlo.

- No puedo seguir fingiendo que soy la hija perfecta -les explico con tranquilidad, sosegadamente-. Debéis aceptarlo.

Mi padre frunce el ceño, como si estuviera esforzándose por mantener la compostura.

- No queremos que seas perfecta. Patricia, dile cómo te sientes.

Mi madre niega con la cabeza, como si no entendiera por qué estoy sacando las cosas de quicio.

- __, esto ha ido demasiado lejos. Deja de hacer pucheros, de rebelarte, de ser egoísta. Tu padre y yo no queremos que seas perfecta. Solo queremos lo mejor para ti, eso es todo.
- ¿Es porque Shelley, por mucho que lo intente, no es capaz de cumplir vuestras expectativas?
- No metas a Shelley en esto -ruega mi padre-. No es justo.
- ¿Por qué no? Todo esto es por ella. -Me siento derrotada, como si por mucho que intentara explicárselo, ellos nunca llegaran a entenderlo. Me desplomo sobre la afelpada silla de terciopelo frente a mis padres-. Y, además, no me he escapado. Estoy en casa de mi mejor amiga.

Mi madre se aparta una pelusilla del muslo.

- Y se lo agradecemos. Nos ha contado todo lo sucedido. Nos ha informado a diario.

Miro a mi mejor amiga. Está sentada en una esquina, como si fuera una espectadora de la crisis familiar de los _____. Sierra levanta las manos con aire de culpabilidad y se dirige a la puerta para repartir caramelos a los últimos chicos que acaban de llamar a la puerta.Mi madre se endereza en el borde del sofá.

- ¿Qué tenemos que hacer para que vuelvas a casa?

Espero demasiado de mis padres, tal vez más de lo que ellos pueden darme.

- No lo sé.

Mi padre se lleva la mano a la frente, como si le doliera la cabeza.

- ¿Tan mal te sientes en casa?
- Sí. Bueno, no tan mal. Pero es muy estresante. Mamá, me sacas de mis casillas. Y papá, no soporto verte ir y venir de casa como si vivieras en un hotel. Somos extraños viviendo bajo el mismo techo. Os quiero mucho a los dos, pero no quiero ser siempre la mejor, tan solo deseo ser como soy. Me gustaría ser libre para tomar mis propias decisiones y aprender de mis errores sin que me entre el pánico, me sienta culpable o me preocupe por no estar cumpliendo con vuestras expectativas -les explico, reprimiendo las lágrimas-. No quiero decepcionaros. Sé que Shelley no puede ser como yo. Lo siento mucho... pero, por favor, no la mandéis a un centro por mi culpa.

Mi padre se arrodilla junto a mí.

- No lo sientas, __. No vamos a hacerlo por ti. La discapacidad de Shelley no es culpa tuya. No es culpa de nadie.

Mi madre no dice nada. Está muy rígida, con la mirada fija en la pared, como si estuviera en trance.

- Es culpa mía -suelta de repente.

Los dos la miramos fijamente porque esas son las últimas palabras que esperábamos oír de su boca.

- ¿Patricia? -interviene mi padre, intentado atraer su atención.
- Mamá, ¿de qué estás hablando? -pregunto.

Sigue mirando al frente.

- Todos estos años me he estado culpando.
- Patricia, tú no tienes la culpa.
- Cuando tuve a Shelley, la llevé al jardín de infancia -sigue mi madre en voz baja, como si estuviera hablando consigo misma-. Confieso que envidiaba a las otras madres. Tenían niños normales que podían mantener la cabeza en alto por si solos y coger cosas. La mayoría de las veces me miraban con lástima. No lo soportaba. Me obsesioné. Empecé a pensar que podría haber evitado su discapacidad si hubiera comido más verduras o hubiera hecho más ejercicio. Me culpé por su condición incluso cuando tu padre insistió en que no era culpa mía. -Me mira y sonríe con melancolía-. Entonces llegaste tú. Mi princesa rubia de ojos azules.
- Mamá, yo no soy una princesa y Shelley no es una persona de la que tengamos que compadecernos. No saldré siempre con el chico con el que esperáis que salga, no voy a vestir siempre como queráis que vista y, definitivamente, no voy a actuar siempre como esperáis que actúe. Shelley tampoco va a cumplir con vuestras expectativas.
- Lo sé.
- ¿No os supondrá ningún problema? -Probablemente, no.
- Eres demasiado exigente. Haría cualquier cosa para conseguir que dejaras de culparme por todo lo que salió mal. Queredme por quién soy. Quered a Shelley por quien es. Deja de concentrarte en lo negativo porque la vida es demasiado corta.
- ¿Se supone que no debe de preocuparme lo más mínimo el hecho de que hayas decidido salir con el miembro de una banda? -me pregunta.
- No. Sí. No lo sé. Sí hubiese sabido que iba a contar con tu aprobación, te lo habría contado. Si le conocieras... no es cómo la gente cree que es. Si no tengo otra opción que verme a escondidas con él, lo haré.
- Pertenece a una banda -espeta mi madre con brusquedad.
- Se llama Nick.
- Conocer su nombre no cambia el hecho de que esté en una banda, ____ -interviene mi padre.
- No, no lo cambia. Pero es un paso en la dirección correcta. ¿Preferís que sea sincera o que os oculte la verdad?

Tardo una hora en conseguir que mi madre acceda a dejar de dudar tanto de mí. Y para que mi padre acepte volver a casa antes de las seis, dos veces por semana. Yo accedo a llevar a Nick a casa para que mis padres puedan conocerlo. Y a decirles dónde estoy y con quién. No han querido aprobar ni celebrar mi elección, pero al menos es un comienzo. Quiero hacer las cosas bien porque recoger los pedacitos que componen mi familia es mucho mejor que dejarlos tirados en el suelo.

Narra Nicholas

Se supone que el intercambio va a tener lugar aquí, en el parque natural de Busse Woods.La zona de aparcamiento y los alrededores están a oscuras, de modo que solo tengo la luz de la luna para encontrar el camino. El lugar está desierto, excepto por un sedán azul con las luces encendidas. Me adentro en el bosque y reparo en una figura oscura tendida en el suelo.Echo a correr en esa dirección mientras me invade una sensación de pavor. A medida que me acerco, reconozco la chaqueta. Es como si estuviera presenciando mi propia muerte.Me arrodillo en el suelo y le doy la vuelta al cuerpo lentamente.Paco.

- ¡Mierda! -grito cuando su sangre caliente y húmeda me moja las manos.

Paco tiene los ojos vidriosos, pero mueve lentamente la mano y me agarra por el brazo.

- La he cagado.

Apoyo su cabeza sobre mis muslos.

- Te dije que dejaras de meterte en mis asuntos. No te mueras aquí. ¿Me oyes? ¡Te digo que no lo hagas! -le advierto con la voz estrangulada-. Maldita sea, estás sangrando por todas partes.

De la boca le cuelga un hilo de sangre reluciente.

- Estoy asustado -me susurra antes de hacer una mueca de dolor.
- No me dejes. Aguanta. Todo saldrá bien. Sujeto con fuerza a Paco, consciente de que acabo de mentirle. Mi mejor amigo se está muriendo. No hay vuelta atrás. Siento su dolor en mi propia alma.
- Mira por dónde. El falso Nick y su amiguito, el auténtico Nick. Bonita noche de Halloween, ¿eh? -Me vuelvo hacia la voz de Héctor-. Qué lástima que no reconociera a Paco antes de dispararle -continúa-. Tío, a la luz del día sois tan distintos. Supongo que debería ir a mirarme la vista.

Saca una pistola y me apunta con ella. No estoy asustado; estoy furioso. Y necesito respuestas. - ¿Por qué lo has hecho?

- Bueno, si te empeñas te diré que todo es culpa de tu padre. Quería salir de los Latino Blood. Pero no hay modo de salir, Nick. Él era el mejor hombre que teníamos. Justo antes de morir, intentó salir de la banda. El reto al que tuvo que enfrentarse fue aquel trapicheo. El mismo que te ha tocado a ti. Y ninguno de los dos saldréis vivos de esta. -Estalla en carcajadas y su risa resuena en mis oídos-. Ese estúpido hijo de puta nunca tuvo ninguna posibilidad. Tú eres como tu viejo. Pensé que podría adiestrarte para que ocuparas su lugar como traficante. Pero, no, eres igual que él. Un desertor. Un rajado.Miro a Paco. Está respirando con dificultad. Apenas puede expulsar el aire de los pulmones. Reparo en su pecho manchado de sangre, en la mancha roja que se extiende lentamente. La escena me recuerda a mi padre.Aunque esta vez no tengo seis años. Ahora lo tengo todo mucho más claro.Paco y yo nos miramos durante un intenso segundo.

- Los Latino Blood nos han traicionado a los dos, tío. -Son sus últimas palabras antes de desplomarse sin vida entre mis brazos.
- ¡Déjalo en el suelo! Está muerto, Nick. Como tu viejo. ¡Levántate y mírame a la cara! -grita Héctor, agitando el arma en el aire como un lunático

Coloco el cuerpo sin vida de Paco en el suelo con delicadeza y me pongo en pie, preparado para luchar.

- Pon las manos sobre la cabeza, donde pueda verlas. ¿Sabes? Cuando maté a tu viejo lloraste como un bebé, Nick. Lloraste en mis brazos, en los brazos del tipo que lo mató. Qué ironía, ¿verdad?

Solo tenía seis años. Si hubiese sabido que el asesino era Héctor, no habría ingresado en los Latino Blood.

- ¿Por qué lo hiciste, Héctor?
- Chico, nunca aprenderás. Tu padre pensaba que era mejor que yo. Pero le demostré que estaba equivocado. ¡Vaya si lo hice! Se jactaba de que la zona sur de Fairfield había ganado mucho desde que habían puesto el instituto en el vecindario rico. Decía que en Fairfield no había bandas. Yo cambié eso, Nick. Hice actuar a mis chicos y conseguí que todas las familias me pertenecieran. O venían conmigo o lo perdían todo. Eso, chico, es lo que me convierte en el jefe.
- Eso te convierte en un chiflado.
- Chiflado. Genio. Da igual -dice antes de empujarme con el arma-. Ahora ponte de rodillas. Creo que es un buen lugar para palmarla. Justo aquí, en el bosque, como un animal. ¿Quieres morir como un animal, Nick?
- Tú eres el animal, gilipollas. Al menos podrías mirarme a los ojos cuando me mates, no como hiciste con mi padre.

Cuando Héctor empieza a dar vueltas a mí alrededor, comprendo que aquella es mi última oportunidad. Le agarro por la muñeca y lo obligo a caer al suelo.Héctor se pone hecho una furia y se levanta como un resorte, con la pistola aún en la mano. Aprovecho su desorientación para propinarle una patada en el costado. Él se da la vuelta y me golpea con la culata de la pistola en un costado de la cabeza. Caigo de rodillas, maldiciendo el hecho de ser simplemente un chico.El recuerdo de mi padre y de Paco me otorga la fuerza necesaria para enfrentarme a la borrosa silueta de Héctor. Soy consciente de que está preparándose para pegarme un tiro.Intento golpearle, pero caigo redondo al suelo. Héctor me apunta al pecho con su Glock.

- ¡Le habla la policía de Arlington Heights! ¡Tire la pistola al suelo y levante las manos donde podamos verlas!

A través del bosque y de la neblina, apenas puedo distinguir las luces rojas y azules que brillan a lo lejos.Levanto las manos.

- Tira el arma, Héctor. Se acabó el juego.

Héctor sigue apuntando la pistola hacia mi corazón.

- Baje el arma -grita la policía-. ¡Ahora!

Tiene una mirada enloquecida. Siento su rabia desde el metro y medio que nos separa.
Sé que va a hacerlo. Es un cabrón.Va a apretar el gatillo.

- Te equivocas, Nick -dice-. El juego acaba de empezar.

Todo ocurre muy rápido. Me lanzo a la derecha cuando empiezan a sonar los disparos.
Pum. Pum. Pum.Me tambaleo hacia atrás y comprendo que estoy herido. La bala me quema la piel, como si alguien estuviera echando tabasco en ella.Entonces, todo se vuelve negro.

Narra ________


A las cinco de la mañana me despierta el móvil. Es Isabel. Probablemente quiera hablarme sobre Paco.

- ¿Sabes qué hora es? -le pregunto.
- Se lo han cargado, __. Está muerto. - me dijo muy asustada.
- ¿Quién? -exclamo, desesperada.
- Paco. Y... no sé si debería haberte llamado... aunque te enterarás de todos modos. Nick estaba con él y...

Los dedos se transforman en una garra alrededor del aparato.

- ¿Dónde está Nick? ¿Está bien? Por favor, dime que está bien. Te lo ruego, Isa. Por favor. - le digo con una gran tono de desesperación en mi voz.
- Le han disparado.

Durante un segundo espero que pronuncie las funestas palabras: está muerto.

- Está en el quirófano. En el Hospital Lakeshore -dice en contra de mi pronóstico.

Antes de que termine la frase, ya me estoy quitando el pijama y vistiéndome a toda prisa, angustiada. Cojo las llaves, me dirijo a la puerta sujetando aún con fuerza el teléfono mientras Isabel me relata todos los detalles.El intercambio salió mal y Paco y Héctor están muertos. Nick recibió un disparo y está en el quirófano. Es lo único que sabe.

- Ay, madre, ay, madre, ay, madre -canturreo de camino al hospital. Tras pasar la noche anterior con él, estaba convencida de que me elegiría a mí por encima del tráfico de drogas. Puede que él haya traicionado nuestro amor, pero yo no puedo hacer lo mismo.

Me convulsiono con los sollozos. Paco me aseguró ayer que se encargaría de que Nick no hiciera el trapicheo, pero madre mía. Paco ocupó su lugar y ha acabado muerto. Pobre Paco.Intento quitarme de la cabeza las imágenes en las que Nick no consigue superar la operación. Una parte de mí moriría con él.Le pregunto a una enfermera si puede informarme sobre el estado de Nick.La señora me pide que le deletree su nombre y luego teclea en el ordenador. El sonido me hace enloquecer. Está tardando demasiado, tanto que quiero agarrarla por los hombros y zarandearla para que se dé más prisa.

- ¿Eres familiar?
- Sí.
- ¿Qué parentesco?
- Hermana.

La enfermera niega con la cabeza y se encoge de hombros. No se lo ha tragado.

- Nicholas Jonas ha ingresado con una herida de bala.
- Se recuperará, ¿verdad? -le pregunto entre sollozos.

La señora vuelve a teclear en su ordenador.

- Lleva toda la mañana en el quirófano, señorita Jonas. La sala de espera es esa habitación naranja al final del pasillo, a la derecha. El médico le informará del pronóstico de su hermano después de la operación.
- Gracias -contesto, agarrándome al mostrador.

Al entrar en la sala de espera, me quedo helada al ver a la madre y a los dos hermanos de Nick juntos en un rincón, sentados sobre las sillas naranjas del hospital. Su madre es la primera que se percata de mi presencia. Tiene los ojos muy rojos y las lágrimas le humedecen el rostro.Me llevo una mano a la boca, pero no puedo evitar que se me escape un sollozo. No puedo contenerme. Las lágrimas me inundan los ojos y, a través del borrón, veo que la señora Jonas me tiende los brazos.Abrumada por la emoción, corro hacia ella.Se le mueve la mano.Levanto la cabeza junto a la cama de Nick. He estado sentada a su lado toda la noche, esperando a que despertara. Su madre y sus hermanos tampoco se han movido de su lado.El médico dijo que podrían pasar horas hasta que recuperara el conocimiento.Humedezco una toallita en el lavabo de la habitación y le mojo la frente. He repetido la misma operación toda la noche, mientras él sudaba, atrapado en un sueño inquieto.Abre los ojos. Es obvio que lucha contra los sedantes.

- ¿Dónde estoy? -pregunta en un tono débil y áspero.
- En el hospital -contesta su madre, que se apresura a colocarse a su lado.
- Te han disparado -añade Carlos con la voz estrangulada por la congoja.

Nick frunce el ceño.

- Paco... -dice con un hilo de voz.
- Ahora no pienses en eso -le digo yo, intentando reprimir las emociones, pero sin conseguirlo del todo. Tengo que ser fuerte por él y no dejar que se venga abajo.
Creo que está a punto de cogerme la mano, pero una expresión de dolor le atraviesa el rostro y ceja en su empeño. Tengo tantas cosas que contarle, tanto que decirle. Ojalá pudiera retroceder en el tiempo y cambiar el pasado. Ojalá pudiera haber salvado a Paco y a Nick de aquel destino.Con los ojos vidriosos por el sopor, me dice:

- ¿Qué haces aquí?

Observo a su madre frotarle el brazo, intentando reconfortarle.

- ______ se ha quedado toda la noche, Nick. Estaba preocupada por ti.
- Déjame hablar con ella. A solas -ruega débilmente.

Sus hermanos y su madre salen de la habitación y nos dejan solos.Nick se incorpora sobre la cama con una mueca de dolor. Entonces, me mira.

- Quiero que te vayas.
- No puedes hablar en serio -respondo, cogiéndole de la mano. No puede estar hablando en serio.

Me aparta la mano, como si el contacto le quemara.

- Sí, hablo en serio.
- Nick, conseguiremos superarlo. Te amo.

Él gira la cabeza y clava su mirada en el suelo. Traga saliva con fuerza y carraspea.

- Me acosté contigo por una apuesta, ______ -asegura en voz baja, pero sus palabras son claras como el agua-. No significó nada para mí. Tú no significas nada para mí.

Doy un paso atrás a medida que voy asimilando las dolorosas palabras de Nick.

- No -susurro.
- Tú y yo, solo fue un juego. Aposté con Lucky su RX-7 a que podía echar un polvo contigo antes de Acción de Gracias.

Me estremezco al oír a Nick referirse a nuestro encuentro con aquella frialdad. Si lo hubiese llamado sexo, me habría dejado un sabor amargo en la boca. Pero referirse a eso con aquellas palabras hace que se me revuelva el estómago. Mantengo las manos firmes a los lados. Quiero que retire lo que ha dicho.

- Estás mintiendo.

Él aparta la mirada del suelo y la fija directamente en mis ojos. Ay, madre. No veo ninguna emoción en ellos. Su expresión es tan fría como sus palabras.

- Eres patética si crees que lo que había entre nosotros era real.

Niego con la cabeza de forma vehemente.

- No me hagas daño, Nick. Tú no. Ahora no -le pido. Me tiemblan los labios cuando pronuncio un silencioso pero suplicante «por favor». No responde y doy otro paso hacia atrás. Me tambaleó al pensar en mí, en la verdadera _____ que Nick sacó a la luz. Con un susurro lastimero, añado-: Confiaba en ti.
- Ese es tu problema, no el mío.

Se toca el hombro izquierdo y hace una mueca de dolor antes de que su grupo de amigos irrumpa en la habitación. Le ofrecen sus condolencias y ánimos mientras yo me quedo de piedra en un rincón, pasando completamente desapercibida.

- ¿Todo esto ha sido por una apuesta? -pregunto por encima del bullicio.

Los seis o siete amigos que hay en la habitación me miran. Incluso Nick. Isabel se acerca a mí pero levanto una mano para detenerla.

- ¿Es cierto? ¿Nick apostó a que se acostaría conmigo? -repito. Aún no puedo creer que las venenosas palabras de Nick sean verdad. No pueden serlo.

Todos los ojos recaen en él, pero los de Nick me atraviesan a mí.

- Decídselo -ordena Nick.

Un tipo llamado Sam levanta la cabeza.

- Bueno, esto, sí. Ha ganado el RX-7 de Lucky.

Me apoyo en la puerta de la habitación, intentando mantener la cabeza en alto. Una expresión fría y dura se asienta en el rostro de Nick.Mi garganta amenaza con cerrarse cuando anuncio:

- Felicidades, Nick. Has ganado. Espero que disfrutes de tu coche nuevo.

Me agarro al pomo de la puerta y, cuando estoy a punto de salir, veo que la mirada de hierro de Nick se desvanece por un instante. Salgo lentamente de la habitación. Oigo los pasos de Isabel en el pasillo pero huyo de ella, del hospital, de Nick. Por desgracia, no puedo huir de mi corazón. Un dolor profundo lo atenaza y sé que nunca más volverá a ser el mismo.

Narra Nicholas

Llevo una semana aquí, y estoy harto de las enfermeras, los médicos, las agujas, las pruebas y, sobre todo, de las batas de hospital. Creo que cuanto más tiempo paso aquí, más gruñón me vuelvo. Vale, puede que no hubiera debido gritarle así a la enfermera que me ha quitado la sonda. Ha sido su animada disposición la que me ha sacado de quicio.No quiero ver a nadie. No quiero hablar con nadie. Cuanta menos gente se meta en mi vida, mejor. He apartado a ____ de mi vida y me dolió mucho tener que hacerle daño. Pero no tuve otra elección. Cuanto más cerca está de mí, más peligro corre. No podría soportar que le ocurriera lo mismo que a Paco.«Deja de pensar en ella», me digo.La gente que me importa muere, así de simple. Mi padre. Ahora Paco. He sido un estúpido al pensar que podría tenerlo todo.Cuando oigo que alguien llama a la puerta, le grito:

- ¡Lárgate!

Pero, sea quien sea, vuelve a hacerlo con más insistencia.

- ¡Dejadme en paz de una puta vez!

Cuando se abre la puerta, le lanzo un vaso. No acaba estrellándose contra ningún empleado del hospital sino contra el pecho de la señora P.

- Oh, mierda. Tú no.

La señora P. lleva gafas nuevas, con una montura llena de diamantes falsos.

- Esta no es exactamente la bienvenida que esperaba, Nick –dice-. ¿Sabes que aún puedo darte una papeleta de castigo por soltar palabrotas?

Me doy la vuelta para no tener que mirarla.

- ¿Has venido para darme papeletas de castigo? Porque si es así, puedes olvidarte de ello. No voy a regresar al instituto. Gracias por la visita. Siento que tengas que marcharte tan pronto.
- No voy a irme a ningún lado hasta que no oigas lo que tengo que decir.

Por favor, no. Cualquier cosa menos tener que escuchar su sermón. Presiono el botón para avisar a la enfermera.

- ¿Necesitas algo, Nick? -pregunta una voz a través del altavoz.
- Me están torturando.
- ¿Cómo dices?

La señora P. se acerca y me quita el altavoz de la mano.

- Está bromeando. Lo siento -dice la señora P., dejando después el altavoz sobre la mesita de noche, fuera de mi alcance-. ¿No te suministran pastillitas de la felicidad en este lugar?
- No quiero ser feliz.

La señora P. se inclina hacia delante. El flequillo le roza la parte superior de las gafas.

- Nick, siento mucho lo que le ocurrió a Paco. No era alumno mío, pero me han dicho que estabais muy unidos.

Miro por la ventana para evitarla. No quiero hablar de Paco. No quiero hablar de nada
- ¿Por qué ha venido?

Escucho el sonido de una cremallera. Saca algo del bolso.

- Te he traído deberes, para que estés al día cuando vuelvas a clase.
- No voy a volver. Ya se lo he dicho. Lo dejo. No debería sorprenderle, señora P. Soy un pandillero, ¿lo recuerda?

Ella camina alrededor de la cama, entrando en mi campo de visión.

- Supongo que me equivoqué contigo. Estaba convencida de que ibas a romper el molde.
- Sí, bueno, eso fue antes de que dispararan a mi mejor amigo. Querían matarme a mí, ¿sabe? -digo, mirando el libro de química que lleva en la mano. El libro me recuerda lo que era antes y lo que ya no podré ser-. ¡Paco no tenía que morir, maldita sea! ¡Tendría que haber sido yo! -grito.

La señora P. no se inmuta.

- Pero no sucedió de ese modo. ¿Crees que le haces un favor a Paco rindiéndote y dejando el instituto? Considéralo un regalo que te hizo, no una maldición. Paco no va a volver. Pero tú aún puedes. -La señora P. coloca el libro de química en la repisa de la ventana-. He visto morir a más alumnos de lo que creía posible. Mi marido insiste en que me vaya de Fairfieldy que de clases en otro instituto donde no haya pandilleros cuya vida solo les conducirá a la muerte o al tráfico de drogas.

Se sienta en el borde de la cama y se mira las manos.

- Me quedé en Fairfield para poder cambiar las cosas, para convertirme en un modelo a seguir. El director Aguirre cree que podemos enmendar la brecha existente, y yo intento aportar mi granito de arena. Si cambiara la vida de uno de mis alumnos, podría...
- ¿Cambiar el mundo? -la interrumpo.
- Tal vez.
- No puede hacerlo. El mundo es como es.

Ella me mira, con una expresión de satisfacción en la cara.

- Ay, Nick, estás tan equivocado. El mundo es como tú quieres que sea. Si piensas que no puedes cambiarlo, entonces continúa el camino trazado. Pero hay otros caminos, aunque son más difíciles de recorrer. Cambiar el mundo no es fácil, pero lo que si tengo claro es que quiero intentarlo. ¿Y tú?
- No.
- Estás en tu derecho. Yo voy a intentarlo de todas formas -asegura, y tras hacer una pausa, añade-: ¿Quieres saber cómo le va a tu compañera de laboratorio?
- No. No me importa -respondo, negando con la cabeza.

Las palabras casi se me atascan en la garganta.Ella suspira, dándose por vencida, y se acerca a la repisa de la ventana para coger el libro de química.

- ¿Debería dejarlo aquí o llevármelo?

No le digo nada.

Ella vuelve a dejar el libro junto a la ventana antes de dirigirse a la puerta.

- Ojalá hubiera elegido biología en lugar de química -confieso cuando abre la puerta para marcharse.

Ella me guiña un ojo, con complicidad.

- No te creo. Y para que lo sepas, el director Aguirre va a hacerte una visita esta tarde. Le advertiré que tenga cuidado al entrar, por si te da por lanzarle alguna cosa.

Me dieron el alta dos semanas después, y mi madre nos llevó a México. Un mes más tarde conseguí trabajo como camarero en un hotel, en San Miguel de Allende, cerca de la casa de mi familia. Un buen hotel, con paredes entabladas y pilares en las puertas delanteras. Como hablaba inglés mejor que los otros empleados, hacía de intérprete cuando me lo pedían. Cuando salía con mis compañeros después del trabajo, estos intentaban que me interesase por alguna chica mexicana. Las chicas eran preciosas, sexys y, evidentemente, sabían cómo atraer a un chico. El problema era que no eran _____.Tenía que sacármela de la cabeza. Y rápido.Lo intenté. Una noche, una chica estadounidense que se alojaba en el hotel me llevó a su habitación. Al principio supuse que acostarme con otra rubia me haría olvidar la noche que pasé con _____. Pero cuando estaba a punto de hacerlo, me quedé paralizado.Entonces, me di cuenta de que ______ había arruinado mi percepción de las mujeres para siempre. No era el rostro de _____, ni su sonrisa, ni sus ojos. Todo eso hacía que los demás la vieran como una chica preciosa, pero era su interior lo que la hacía distinta. Era el modo en que le limpiaba la cara a su hermana, la seriedad con la que se tomaba la clase de química, su modo de demostrarme su amor pese a saber quién y qué era yo. Había estado a punto de meterme en un asunto de drogas y, pese a todo, _____ eligió amarme.De modo que ahora, tres meses después del disparo, regreso a Fairfield para enfrentarme a lo que la señora P. llamaría mi mayor miedo.Enrique está sentado en su oficina, en el taller, negando con la cabeza. Hablamos de la noche de Halloween y le perdono por haberle contado a Lucky que me había acostado con _____.Tras explicarle lo que voy a hacer, Enrique suelta un lento y profundo suspiro.

- Podrías morir -dice, mirándome fijamente.
- Lo sé -admito, asintiendo con la cabeza.
- No podré ayudarte. Ninguno de nuestros amigos en Los Latino Blood podrá hacerlo. Piénsatelo bien, Nick. Regresa a México y disfruta del resto de tu vida.

Ya he tomado una decisión y no tengo intención de dar marcha atrás.

- No soy un cobarde. Tengo que hacerlo. Tengo que salir de la banda.
- ¿Por ella?
- Sí.

Por ella y por mi padre. Por Paco, por mi familia y por mí mismo.

- ¿De qué te sirve salir de los Latino Blood si acabas muerto? -me pregunta Enrique-. La paliza que sufriste para entrar te va a parecer una bendición comparado con esto. Harán incluso que participen los miembros más antiguos.

En lugar de responder, le paso un trozo de papel con un número de teléfono escrito en él.

- Si me ocurre algo, llama a este tipo. Es el único amigo que tengo que no tiene nada que ver con esto.

Ni con esto ni con _____.Esta noche me enfrento a un almacén lleno de gente que me considera un traidor. Me han llamado eso y un montón de cosas más. Hace una hora le conté a Chuy, el sucesor de Héctor, que quería salir de la banda. Una ruptura limpia con los Latino Blood. Solo hay un problema... para conseguirlo tengo que sobrevivir a un desafío: lo que ellos llaman un 360, una paliza en la que te propinan golpes desde todos lados.Chuy, rígido y ceñudo, camina hacia mí con la bandana de los Latino Blood. Observo a los espectadores. Mi amigo Pedro, al fondo, aparta la mirada. Javier y Lucky también están aquí, pero a ellos les brillan los ojos por la emoción. Javier es un cabrón chiflado y Lucky no se alegra de haber perdido la apuesta aunque no haya ido a reclamar mi premio. Ambos disfrutarán apaleándome sin que pueda devolverles el golpe.Enrique, mi primo, está apoyado contra la pared, en un rincón del almacén. Los demás esperan que participe en el desafío, que aporte su granito de arena, rompiéndome un hueso que me provoque la muerte. La lealtad y el compromiso es lo más importante para los Latino Blood. Si violas esa lealtad, violas el compromiso... y te conviertes en su enemigo. O en algo peor, porque antes eras uno de ellos. Si Enrique mueve un dedo para protegerme, estará jodido.Me levanto orgulloso mientras Chuy me tapa los ojos con la bandana. Sé que puedo hacerlo. Si la recompensa es regresar junto a ______, habrá merecido la pena. Ni siquiera voy a pensar en la otra opción.
ras atarme las manos a la espalda, me llevan hasta un coche y me meten en el asiento trasero, con dos tipos flanqueándome. No tengo ni idea de hacia dónde nos dirigimos. Chuy está ahora al mando, así que cualquier cosa es posible.Una nota. No he escrito ninguna nota. ¿Qué pasa si muero y _____ no se entera nunca de lo que siento por ella? Quizás sea mejor así. Ella podrá seguir adelante con su vida más fácilmente si cree que solo soy un capullo que la traicionó.Cuarenta y cinco minutos más tarde, el coche se sale de la carretera. Lo sé porque siento la gravilla crujiendo bajo los neumáticos. Tal vez saber dónde estoy me tranquilizarla, pero no puedo ver nada. No estoy nervioso; más bien Impaciente por saber si seré uno de los afortunados que salen vivo del desafío. E incluso si lo consigo, ¿me encontrará alguien o moriré solo en algún granero, almacén o edificio abandonado? Quizás no vayan a pegarme. Puede que solo me lleven a la azotea de un edificio y una vez allí me den un empujón. Y se acabó.No, Chuy no haría eso. Le gusta oír los gritos y las súplicas de tíos más fuertes mientras los tiene arrodillados frente él.No voy a darle esa satisfacción.Me sacan del coche. Por el sonido de la gravilla y las piedras bajo mis zapatos, sé que estamos en medio de la nada. Oigo cómo se detienen otros coches, el sonido de más pasos. Una vaca muge a lo lejos.¿Un mugido de advertencia? La verdad es que no me gustaría que tuviéramos que largarnos ahora. Si algo interrumpe esta ceremonia, solo supondrá posponer lo inevitable. Estoy deseando hacerlo. Estoy preparado. Acabemos de una vez.Me pregunto si me atarán las manos a un árbol o si me colgarán como una piñata viviente.Joder, tío, odio no saber lo que me espera. Estoy perdido.

- Quédate aquí -me ordenan.

Como si fuera a marcharme a algún sitio.Alguien se acerca. Puedo oiría gravilla crujiendo a cada paso.

- Eres una desgracia para la hermandad, Nicholas. Os hemos protegido, a ti y a tu familia, y tú has decidido darnos la espalda. ¿Es así?

Ojalá mi vida fuera una novela de John Grisham. Sus héroes siempre parecen estar a un paso de la muerte pero acaban encontrando un plan brillante. Normalmente, información secreta que arruina al malvado, y si el héroe acaba muerto, el malvado acaba destrozado durante el resto de su vida. Por desgracia, la vida real no siempre tiene un final feliz.

- Héctor fue el que traicionó a los Latino Blood -le digo-. Él si era un traidor.

Como respuesta, me gano el primer puñetazo en la mandíbula. Mierda, no estaba preparado. No puedo ver nada con los ojos vendados. Intento permanecer impasible.

- ¿Comprendes las consecuencias de dejar los Latino Blood?

Muevo la mandíbula de un lado a otro.

- Sí.

Oigo los crujidos de la gravilla mientras la gente se arremolina a mí alrededor. Esta noche yo soy el centro.Se impone un silencio aterrador. Nadie ríe, nadie emite sonido alguno. Algunos chicos que me rodean han sido mis amigos desde que éramos pequeños. Como Enrique, libran una batalla interior consigo mismos. No les culpo. Solo los menos afortunados han sido elegidos para la pelea de hoy.Sin previo aviso, alguien me golpea en la cara. Intento mantener el equilibrio, pero es difícil, sobre todo porque sé que me esperan más golpes como aquel. Una cosa es estar en una pelea abierta, y otra muy distinta es estar en una en la que sabes que no tienes salida.Algo afilado me rasga la espalda.A continuación, siento un puñetazo en las costillas.Me golpean de cintura para arriba, sin dejar ni un centímetro libre de golpes. Un corte aquí, un puñetazo allá. Me tambaleo varias veces, pero vuelven a enderezarme y a darme otro puñetazo.Me dan una cuchillada en la espalda. Me escuece como si las llamas estuvieran lamiéndome la piel. Puedo distinguir los puñetazos de Enrique porque contienen menos rabia que los demás.Pensar en _____ me ayuda a no gritar. Quiero ser fuerte por ella... por nosotros. No voy a dejar que mi vida o mi muerte dependan de estos tipos. Yo soy el dueño de mi destino, no los Latino Blood.No tengo ni idea ele cuánto tiempo ha pasado. ¿Media hora? ¿Una hora? Tengo el cuerpo entumecido. Me cuesta mucho mantenerme en pie. Y entonces me llega el olor del humo, ¿Me van a empujar a una fogata? Todavía tengo la tirabien atada sobre los ojos, aunque no me importa, porque estoy seguro de que los tengo tan hinchados que de todos modos no podría abrirlos.Me siento desfallecer y estoy a punto de caer al suelo pero me obligo a permanecer recto.Probablemente esté irreconocible, con la sangre brotando de todos los cortes que tengo en la cara y el cuerpo. Puedo sentir cómo me desgarran la camiseta y cómo cae al suelo hecha pedazos. La cicatriz que me dejó Héctor debe de ser ahora visible. Un puño me golpea justo ahí. Es demasiado doloroso.Me desplomo en el suelo, arañándome la cara con la gravilla.Ya no estoy tan seguro de poder resistirlo. «_____. _____. _____». Mientras pueda repetir este mantra, sé que no moriré. «_____. _____. _____.>>¿Será real el olor a humo o acaso es el olor de la muerte?
A través de la espesa neblina de mi mente, me parece oír cómo alguien dice: « ¿No crees que ya ha tenido suficiente?»Oigo una voz distante, pero inconfundible.

- No.

Se suceden las protestas. Si pudiera moverme, lo haría. «_____. _____. _____.». Oigo más protestas. Nadie suele hacer esto durante un desafío. No está permitido. ¿Qué sucede? ¿Qué va a ocurrir ahora? Tiene que ser algo peor que los golpes porque oigo a varios chicos discutiendo.

- Sujetadle cabeza abajo -me llega la voz de Chuy-. Bajo mi mando, nadie traiciona a los Latino Blood. Que esto sirva de ejemplo para todo aquel que intente traicionarnos. El cuerpo de Nicholas Jonas quedará marcado para siempre como un recuerdo de su traición.

El olor a quemado se hace más intenso. No tengo ni idea de lo que está a punto de ocurrir, y entonces siento en la parte superior de la espalda lo que parecen brasas. Creo que suelto un gemido, o un gruñido, o un grito. No estoy seguro. Ya no sé lo que ocurre. Me cuesta pensar. Lo único que puedo hacer es sentir el dolor. Podrían haberme lanzado directamente al fuego; es la peor tortura imaginable. El olor a piel quemada me abrasa la nariz. Entonces comprendo que las brasas no son en realidad brasas. El cabrón me está marcando. El dolor, el dolor.«_____. _____. _____.»

Narra _______

1 de abril

Hace cinco meses que no veo a Nick, desde el día que le dispararon. Los rumores sobre Paco y Nick por fin se han disipado, y los psicólogos y los trabajadores sociales ya han abandonado el instituto.La semana pasada le dije al trabajador social del instituto que conseguía dormir más de cinco horas, aunque era mentira. Desde el incidente me ha costado mucho conciliar el sueño; me despierto en mitad de la noche porque mi cabeza no deja de analizar la horrible conversación que Nick y yo mantuvimos en el hospital. El trabajador social asegura que me costará mucho deshacerme de la sensación de haber sido traicionada.El problema es que no me siento traicionada, sino más bien triste y desilusionada. Después de todo este tiempo, sigo acostándome con las fotos que le hice la noche en la que estuvimos en el Club Mystique.Después de que le dieran el alta en el hospital, dejó el instituto y desapareció. Puede que físicamente esté fuera de mi vida, pero siempre será parte de mí. No puedo dejarlo marchar por mucho que me esfuerce.Una de las cosas positivas de toda esta locura es que mi familia llevó a Shelley a Colorado para que viera las instalaciones de Sunny Acres y a mi hermana le gustó mucho el centro. Tienen actividades programadas para todos los días, hacen deporte, e incluso hay famosos que hacen visitas cada tres meses. Cuando Shelley supo que conocería a famosos y que se celebraban conciertos benéficos, creo que se habría caído de la silla de ruedas si no hubiera estado bien sujeta.Me costó mucho dejar que mi hermana eligiera su propio camino, pero lo hice. Y no monté ninguna escena. Saber que era elección de Shelley me hizo sentir mucho mejor.Pero ahora estoy sola. Nick se llevó un pedazo de mi corazón con él cuando se marchó. Estoy aferrándome a lo poco que me queda. He llegado a la conclusión de que solo lograré controlar mi propia vida. Nick eligió su camino. Y no me incluyó en él.Ignoro a los amigos de Nick en el instituto, y ellos actúan conmigo del mismo modo. Todos fingimos que no ocurrió nada al principio del último curso. Excepto Isabel. A veces hablamos, pero es muy doloroso. Entre nosotras existe una silenciosa complicidad, y me ayuda pensar que hay alguien que atraviesa el mismo tipo de dolor que yo.En mayo, cuando abro la taquilla antes de la clase de química, un par de calentadores de manos cuelgan del gancho interior. La peor noche de mi vida me golpea de nuevo, con una fuerza brutal.¿Ha estado Nick aquí? ¿Ha sido él quien ha colocado los calentadores?Por mucho que quiera olvidarlo, no puedo. Leí una vez que la memoria de los peces de colores dura únicamente cinco segundos. Les envidio. Mis recuerdos de Nick, mi amor por él, durarán toda la vida.Llorando, me llevo los suaves calentadores al pecho y me arrodillo junto a la taquilla. Soy un despojo humano.Sierra se acerca a mí.

- __, ¿qué pasa?

Soy incapaz de moverme. Incapaz de calmarme.

-Vamos -insiste Sierra, levantándome-. Todos te están mirando.
Darlene también se acerca.

- En serio, ¿ya es hora de que superes que el pandillero de tu novio te dejó tirada? Empiezas a ser patética -dice, asegurándose de que la multitud que se ha agolpado a nuestro alrededor la oiga
Justin aparece junto a Darlene y me hace una mueca.

- Nick se merece lo que le pasó -me susurra.

«Sea o no lo correcto, debes de luchar por aquello en lo que crees». Tengo la mano cerrada en un puño cuando le golpeo. Justin esquiva el golpe, me coge de los puños y me los retuerce tras la espalda.Doug interviene.

- Suéltala, Justin.
- No te metas en esto, Thompson.
- Colega, humillarla porque te dejó plantado por otro tío es una idea estúpida.

Justin me empuja hacia un lado y se remanga la camiseta.No puedo permitir que Doug libre aquella batalla por mí.

- Si quieres pelearte con él, tendrás que pasar antes por encima de mí —le digo a Justin.

Sorprendida, observo que Isabel se coloca delante de mí.

- Y antes tendrás que enfrentarte a mí.

Sierra se coloca junto a Isabel.

- Y a mí también.

Un chico mexicano llamado Sam empuja a Gary Frankel, quien acaba al lado de Isabel.

- Este tipo puede romperte el brazo de un solo golpe, gilipollas. Desaparece de mi vista antes de que le obligue te hacerlo -advierte Sam.

Gary, que lleva una camiseta de color coral y unos pantalones blancos, gruñe para parecer un tipo duro, aunque no se le da muy bien el papel.Justin mira de derecha a izquierda en busca de apoyo pero no encuentra ninguno.Parpadeo sin dar crédito a lo que está sucediendo. Puede que el mundo no se acabe, sino que deje las cosas como deben estar.

- Vamos, Justin -le dice Darlene-. De todas formas, no necesitamos a estos perdedores.

Se alejan juntos. Casi siento lástima por ellos. Casi.

- Estoy tan orgullosa de ti, Doug -dice Sierra, lanzándose a sus brazos.

Empiezan a comerse a besos allí mismo, sin importarles quién esté mirando ni la política del instituto en contra de las demostraciones de afecto en público.

- Te quiero -susurra Doug cuando se aparta para tomar aire.
- Yo también te quiero -le contesta Sierra con voz de niña.
- Marchaos a un hotel -grita uno de los estudiantes.

Pero ellos siguen besándose hasta que empieza a sonar la música por los altavoces. La multitud se dispersa. Todavía tengo en las manos los calentadores.
Isabel se arrodilla a mi lado.

- Nunca le dije a Paco lo que sentía. Nunca me arriesgué y ahora es demasiado tarde.
- Lo siento tanto, Isa. Yo sí lo hice y, aun así, perdí a Nick, de modo que puede que tuvieras razón.

Isabel se encoge de hombros. Sé que intenta controlarse para no empezar a llorar en mitad del instituto.

- Supongo que algún día lo superaré. No es probable, pero tengo la esperanza. -Endereza los hombros y se pone en pie, armándose de valor. La observo mientras se dirige hacia el aula. Me pregunto si hablará de ello con otras amigas o si solo confía en mí.
- Vamos -interviene Sierra en cuanto se separa de los brazos de Doug. Me lleva hacia la puerta del instituto. Me enjugo las lágrimas con el dorso de la mano y me siento en el bordillo que hay junto al coche de mi mejor amiga. No me importa hacer campana-. Estoy bien, Sierra. De verdad.
- No, no lo estás. __, soy tu mejor amiga. Estaré a tu lado antes y después de tus novios. Así que suéltalo. Soy toda oídos.
- Le amaba.
- Me refiero a algo que no sepa.
- Me utilizó. Se acostó conmigo para ganar una apuesta. Y, aun así, le amo. Sierra, soy patética.
- ¿Te acostaste con él y no me lo dijiste? Pensaba que solo era un rumor. Ya sabes, de esos que no son ciertos.

Apoyo la cabeza entre las manos, desesperada.

- Estoy bromeando. Ni siquiera quiero conocer los detalles. Bueno, sí, pero solo si quieres contármelos -continúa mi amiga-. Olvídate de eso ahora. Vi cómo te miraba, __. Por eso dejé de agobiarte sobre el tema. No podía estar fingiendo. No sé quién te habrá contado lo de la apuesta pero...

Levanto la cabeza para mirarla.

- Fue él. Y sus amigos lo confirmaron. ¿Por qué no puedo olvidarle?

Sierra niega con la cabeza, como si intentara borrar las palabras que acabo de pronunciar.

- Vayamos por partes -sugiere, cogiéndome de la barbilla y obligándome a mirarla-. Primero, Nick sentía algo por ti, lo admitiera o no, con apuesta o sin ella. Y tú lo sabes, ___, porque si no, no estarías aferrándote a esos calentadores como lo haces. Segundo, Nick ya no forma parte de tu vida. Debes seguir adelante, te lo debes a ti misma, al bobo de su amigo Paco y a mí, aunque no sea fácil.
- No puedo evitar pensar que me apartó de su vida a propósito. Si pudiera hablar con él, conseguiría las respuestas que necesito
- Quizás él no las tenga y por eso se marchó. Si quiere darse por vencido, ignorar lo que tiene frente a sus narices, que así sea. Pero tienes que demostrarle que tú eres mucho más fuerte.

Sierra tiene razón. Por primera vez sé que conseguiré acabar el último curso. Nick se llevó un pedazo de mi corazón la noche que hicimos el amor, y lo llevará consigo para siempre. Sin embargo, eso no significa que tenga que estar esperando toda la vida. No puedo perseguir fantasmas eternamente.Ahora soy más fuerte. Al menos, eso espero.
Dos semanas más tarde, me quedo la última en el vestuario mientras me cambio para la clase de gimnasia. Oigo un taconeo y levanto la cabeza. Es Miley Cyrus. No me pongo histérica. En lugar de eso, me enderezo y la miro a los ojos.

- Vino a Fairfield, ¿sabes? -suelta.
- Lo sé -contesto yo, recordando los calentadores de manos en mi taquilla. Pero se marchó. Como un susurro, estuvo aquí y luego desapareció.

Miley parece nerviosa, casi vulnerable.

- ¿Sabes esos animales de peluche que dan en la feria como premio? ¿Esos que no gana prácticamente nadie, excepto los que tienen mucha suerte? Yo nunca he ganado uno.
- Ya. Yo tampoco.
- Nick era mi premio gordo. No te soportaba porque le habías apartado de mi camino -me dice.

Me encojo de hombros.

- Bueno, pues puedes dejar de hacerlo. Ya no le tengo.
- Ya no te odio -confiesa-. He seguido adelante.
Trago saliva con fuerza antes de decir: - Yo también.

Miley suelta una risita. Luego, a medida que sale del vestuario, la oigo murmurar: - Pero parece que Nick no. ¿Qué se supone que significa eso?

Cinco meses después.

La fragancia de agosto en Colorado definitivamente es distinta a la de Illinois. Me sacudo el pelo. Con mi nuevo corte, no tengo que molestarme en alisar el cabello encrespado mientras intento desempaquetar las maletas en la habitación de la residencia universitaria.Mi compañera de cuarto, Lexie, es de Arkansas. Parece un hada, pequeña y dulce. Podría pasar por una da las descendientes de Campanilla. Juraría que nunca le he visto poner mala cara. Sierra, que está en la Universidad de Illinois, no ha tenido tanta suerte con su compañera de cuarto, Dará. La chica ha dividido el armario y la habitación en cuatro partes separadas y se levanta a las 5:30 todos los días (fines de semana incluidos) para trabajar en la habitación. Sierra está de los nervios, pero como pasa la mayor parte de tiempo en el cuarto de Doug, va capeando el temporal.

— ¿Estás segura de que no quieres venir con nosotras? —me pregunta Lexie con su enérgico acento de campo. En el parque del campus se celebra una especie de fiesta de bienvenida para los estudiantes de primero.
—Tengo que deshacer el equipaje, y luego quiero ir a visitar a mi hermana. Le prometí hacerlo en cuanto acabara con las maletas.
—Vale —dice Lexie mientras se prueba distintas combinaciones de ropa para conseguir el «aspecto perfecto» para esta noche. Guando da con un conjunto, se arregla el pelo y empieza a maquillarse. Me recuerda a mi antigua yo, aquella que intentaba desesperadamente cumplir con las expectativas de todos.

Cuando Lexie se marcha media hora más tarde, me siento en la cama y saco el móvil. Lo abro y miro la foto de Nick. Detesto sentir aquella necesidad. He intentado muchas veces borrar las fotos, borrar el pasado. Pero no puedo.Meto la mano en el cajón del escritorio y saco la gorra de Nick, recién lavada y plegada en un pequeño cuadrado. Acaricio la suave tela, recordando el momento en que Nick me la regaló. Para mí, no representa a los Latino Blood, sino a Nick.Suena el teléfono y regreso al presente. Es alguien de Sunny Acres. Cuando contesto, una voz de mujer dice:

— ¿Podría hablar con _____ ______?
—Yo misma.
—Soy Georgia Jackson, de Sunny Acres. Todo va bien con Shelley, pero le gustaría saber si estará aquí antes o después de la cena.

Miro el reloj. Son las cuatro y media.

—Dígale que estaré allí en quince minutos. Ahora mismo salgo.

Después de colgar, dejo la bandana en el cajón del escritorio y guardo el teléfono en el bolsillo.Cojo el autobús hasta la otra punta de la ciudad. Antes de darme cuenta estoy avanzando por la sala de Sunny Acres donde, según la recepcionista, encontraría a mi hermana.Primero diviso a Georgia Jackson. Ha sido el vínculo entre Shelley y yo cuando llamo para preguntar por ella cada pocos días. Me recibe con un caluroso abrazo.

— ¿Dónde está Shelley? —le pregunto, recorriendo la habitación con la mirada.
—Jugando a las damas, como de costumbre —responde Georgia, señalando un rincón. Aunque Shelley está de espaldas, reconozco la parte posterior de su cabeza y la silla de ruedas.

Está gritando, señal de que va ganando.

Cuando me acerco, reconozco a la persona que está jugando con ella. El cabello negro tendría que haberme dado una pista de que mi vida está a punto de dar un giro sorprendente, aunque no había podido verlo bien hasta ahora. Me quedo paralizada.No puede ser. Mi imaginación debe de estar jugándome una mala pasada.Sin embargo, cuando se da la vuelta y me atraviesa con aquellos ojos negros que tan bien conozco, la realidad me golpea como un martillo.Nick está aquí. A diez pasos de mí. Ay, madre, todo lo que siento por él me invade de nuevo con la fuerza de un maremoto. No sé qué decir, qué hacer. Me vuelvo hacia Georgia, preguntándome si ella sabía que Nick estaba aquí. Por su expresión esperanzada comprendo que sí.

—Ha venido ____ —oigo que le dice Nick a mi hermana antes de ponerse de pie y dar la vuelta a la silla de ruedas, cuidadosamente, para que Shelley pueda verme.

Me acerco a mi hermana como un robot y la abrazo. Cuando la suelto, Nick se planta ante mí. Lleva unos pantalones de algodón de color caqui y una camisa azul de cuadros. No puedo dejar de mirarle. El estómago empieza a darme vueltas y me siento mareada. El mundo se desvanece a nuestro alrededor. En aquel instante solo existe él.
Finalmente, consigo recuperar la voz.

— ¿Nick...? ¿Qué estás haciendo aquí? —pregunto con un nudo en la garganta.

Él se encoge de hombros.

—Le prometí a Shelley la revancha, ¿verdad?
Estamos cara a cara y alguna fuerza invisible no me permite apartar la mirada de él.

— ¿Has venido hasta Colorado solo para jugar a las damas con mi hermana?
—Bueno, no es la única razón. Voy a la universidad de Colorado. Tras salir de los Latino Blood, la señora P. y el director Aguirre me ayudaron a graduarme. Vendí a Julio. Estoy trabajando en la asociación de estudiantes y ya tengo un crédito.

¿Nick? ¿En la universidad? Su camisa, perfectamente abotonada en los puños, esconde la mayoría de los tatuajes de los Latino Blood.

— ¿Dejaste la banda? Pensaba que era demasiado peligroso, Nick. Dijiste que la gente que lo intentaba acababa muerta.
—Me fue de un pelo. Si no hubiese sido por Gary Frankel, seguramente no lo habría conseguido...
— ¿Gary Frankel? — ¿El tipo más agradable del instituto? Estudio detenidamente su rostro y descubro una nueva cicatriz sobre el ojo y otras con muy mala pinta en la oreja y el cuello—. ¡Oh, Dios mío! ¿Qué te hicieron?

Él me coge de la mano y la coloca sobre su pecho. Su mirada es tan intensa y oscura como la primera vez que reparé en él, el primer día del último curso del instituto, en el aparcamiento.

—Tardé mucho tiempo en comprender que debía poner las cosas en su sitio.Enfrentarme a mis propias decisiones. A la banda. Me golpearon y me marcaron como a un ternero; pensé que no iba a salir de aquella. Pero todo eso no fue nada comparado con el hecho de perderte. Si pudiera tragarme cada palabra que te dije en el hospital, lo haría. Pensé que si te apartaba de mí, evitaría que acabaras como mi padre o Paco. —Levanta la mirada y me atraviesa con sus ojos—. Nunca volveré a apartarte de mi lado, _____. Nunca. Te lo prometo.

¿Le golpearon? ¿Le marcaron? Siento nauseas y las lágrimas empiezan a agolparse en mis ojos.

—Shh —dice él, rodeándome con los brazos y frotándome la espalda con la palma de las manos—. No te preocupes. Estoy bien —canturrea una y otra vez con la voz ahogada.

Me siento bien. Podría quedarme entre sus brazos toda la vida.Nick apoya su frente en la mía.

—Tienes que saber algo. Acepté la apuesta porque en el fondo sabía que si me involucraba emocionalmente estaría acabado. Y estuvo a punto de ocurrir. Has sido la única chica que ha conseguido que lo arriesgue todo por un futuro que merecía la pena —confiesa, enderezándose y dando un paso atrás—. Lo siento. ____, dime lo que quieres y te lo daré. Si crees que serás más feliz sin mí, solo tienes que decírmelo. Pero si todavía me quieres, haré todo lo que esté en mi mano para que esto... —dice, señalándose la ropa—. ¿Cómo puedo demostrarte que he cambiado?
—Yo también he cambiado —le aseguro—. Ya no soy la niña que era antes, y lo siento, pero esa ropa no te pega nada.
—Es lo que te gusta.
—Te equivocas, Nick. Yo te quiero a ti, no una imagen idealizada. Definitivamente, prefiero los vaqueros y la camiseta, es lo que te hace ser tú mismo.

Nick baja la mirada para observar su atuendo y suelta una carcajada.

—Tienes razón —admite, mirándome de nuevo—. Una vez dijiste que me querías. ¿Sigues sintiendo lo mismo?

Mi hermana observa toda la escena. Sonríe abiertamente, dándome la fuerza que necesito para decirle la verdad.

—Nunca he dejado de quererte. Ni siquiera cuando intenté olvidarte desesperadamente. No lo conseguí.

Deja escapar un lento y profundo suspiro y, más aliviado, se frota la frente. Tiene los ojos vidriosos por la emoción. Cuando noto que mis ojos se empiezan a humedecer, lo agarro por la camisa.

—No quiero discutir todo el tiempo, Nick. Salir contigo debería ser divertido. El amor debe ser divertido. —Tiro de él. Quiero sentir sus labios contra los míos—. ¿Podremos conseguirlo?

Nuestros labios se rozan ligeramente y entonces se aparta de mí.Oh, dios mío.Se arrodilla, me sujeta las manos entre las suyas y el corazón empieza a latirme con fuerza.

—_____ _______, te demostraré que soy el chico que estabas convencida que era hace diez meses. Me esforzaré por llegar a ser la persona que quiero ser. Tengo planeado pedirte que te cases conmigo dentro de cuatro años, el día que nos graduemos. —Ladea la cabeza y su voz adopta un tono más juguetón—. Y te garantizo una vida llena de diversión. Sé que no podremos evitar alguna que otra pelea porque eres una persona muy apasionada... pero estoy deseando que ocurra porque después vendrán las increíbles reconciliaciones. Tal vez algún día podamos regresar a Fairfield y convertirlo en el lugar que mi padre siempre deseó. Tú, yo y Shelley. Y cualquier otro miembro de la familia _____ o Jonas que quiera formar parte de nuestras vidas. Seremos una extravagante familia mexicano-americana. ¿Qué me dices? ______, mi alma te pertenece.

No puedo evitar sonreír mientras me enjugo una solitaria lágrima que desciende por mi mejilla. ¿Cómo no voy a estar locamente enamorada de este chico? El tiempo que hemos pasado separados no lo ha cambiado en absoluto. No puedo negarle otra oportunidad. Sería como engañarme a mí misma.Ha llegado el momento de arriesgarse, de confiar una vez más.

—Shelley, ¿crees que tu hermana volverá a aceptarme? —le pregunta Alex con el pelo peligrosamente cerca de los dedos de mi hermana. Sin embargo, Shelley no tira de él... sino que le da unos suaves golpecitos en la cabeza. Las lágrimas empiezan a inundar mis mejillas rápidamente.
— ¡Sí! —grita Shelley con una sonrisa de oreja a oreja. Parece más feliz y alegre de lo que ha estado en mucho tiempo. Tengo a mi lado a las dos personas que más quiero en el mundo, ¿qué más puedo pedir?
— ¿Qué carrera has elegido? —le pregunto a Nick.
Me mira con su irresistible sonrisa y responde: —Química. ¿Y tú?
—Química —le digo, rodeándole el cuello con los brazos—. Bésame para que podamos averiguar si todavía existe química entre nosotros. Porque mi corazón, mi alma y todo lo demás ya es tuyo.

Finalmente, sus labios rozan los míos, con mayor intensidad de la que puedo recordar.

Vaya parece que, después de todo, el mundo no se ha acabado. He podido retroceder en el tiempo, incluso sin pedirlo. Y asi acaba mi historia. Bueno no acaba, empieza. Se que puedo contar con Nick, mi Nicholas, el me ama y yo lo amo a el.Ya nada nos vencera. No se que pasara en el Furturo, pero lo que si se es que estamos mas unidos que antes.


* Epílogo *

La Señora P. todavía sigue dictando clases, en nuestro antiguo Instituto. Estoy Junto a _____ y junto a Frankie, mi hijo, es tan precioso.Tiene los ojos azules como _____, el cabello rizado como yo, el carácter igual al mío y algo que siempre recordare, su sonrisa, como la de _____.Esa sonrisa y esa mirada como a la de mi ____, siempre estaré con ella en la Buenas y en las Malas.Hasta que la Muerte nos separe.Frankie tendrá que aprender a vivir, el no cometerá los mismos errores que yo, si no que luchara por seguir. Veintitrés años más tarde.

La señora Peterson cierra la puerta del aula.

—Buenas tardes y bienvenidos al último año de química—anuncia, antes de sentarse al borde de la mesa y abrir una carpeta—. Agradezco que se hayan tomado la molestia de elegir asientos, sin embargo, yo ya había dispuesto la organización de los mismos... por orden alfabético.

Los estudiantes suspiran, el mismo sonido que le ha dado la bienvenida el primer día de clase en el Instituto Fairfield durante los últimos treinta años.

—Mary Alcott, ocupe el primer asiento. Su compañero será Andrew Carson.

La señora Peterson continúa nombrando a los estudiantes, y ellos van sentándose a regañadientes en los asientos asignados, cerca de sus compañeros de laboratorio.

—Frankie Jonas —dice la señora Peterson, señalando la siguiente mesa.

El joven ocupa el asiento asignado. Tiene los ojos azules claros de su madre y el pelo negro y rizado de su padre.La señora Peterson mira a su nuevo estudiante por encima de las gafas.

—Señor Jonas, no crea que esta clase será pan comido sólo porque sus padres hayan tenido la suerte de desarrollar un tratamiento para detener el progreso del Alzheimer. Su padre no acabó nunca mi clase y suspendió uno de mis exámenes, aunque creo que quien merecía el suspenso era su madre. No obstante, eso solo significa que espero más de usted que de ningún otro.
—Sí, señora.

La señora Peterson repasa su lista.

—Julianna Gallagher, por favor, siéntese junto al señor Jonas.

La señora Peterson repara en el rubor de Julianna cuando se sienta en el taburete y en la pícara sonrisa de Frankie. Tal vez la marea se desate de nuevo después de treinta años, aunque no está dispuesta a correr el riesgo.

—Y para aquellos dispuestos a armar jaleo, han de saber que mi política de tolerancia es cero...

FIN


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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 08:30

¿Os gustó?
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maiirithap...=)
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 11:42

ahhhhhhh me encanto el final
fue tan lindo
sorry por no pasar antes
es que habia estado en la clinica
hospitalizada pero me encanto el final y los demas
capi
tienes que subir otra nove eres muy buena escritora Smile
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 18:09

Si me gusto?!!

Hablas encerio?!!

No, no me gusto....................



















Me Encanto!!!!!!

Oh por dios, me quede muda!!!!!

Me encanto el final, jejejeje!!!!

Ame la nove!!!!

No sabes cuan feliz soy de que la haigas subido!!
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FrancisOchoaJB
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 20:19

AAAAAAAAAAH TE AMEEEE TE AMOOO TE SEGUIRE AMANDO! ME ENCANTOO! AAAHH LLORE :')
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karla anchondo
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 20:20

awww estuvoo ermosaa pff, mi nicck volvio
aaee estuvoo gniall, casii lloro,, jaja Razz
esperooo ii dsps `publikes mas noves!
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MrsJonas♥
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 20:58

Lloré con los ultimos 3 capitulos ! no podia parar de llorar!
Está sin duda ha sido la MEJOR novela que he leído!
la amo .. la podría leer una y otra vez..
esta novela no es tuya cierto?
deberias decirle a la chica que la hizo que haga un libro Very Happy sería geniial ..
yo lo compraría xD .. ok me salí del tema.
buenoo.. me encantó! la amé con todo mi corazon!
Es geniial! que bueno que todo se arregló !
fué toda una novela mexicana xD jajaja okno
AMO A NICHOLAS JERRY JONAAAAAS! Enamorada
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nikifriky
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 8th 2011, 21:14

jajajajajajaja jaaaaaaaaaaaaaaa jaajajajja yo tengo una maestra asi... jeje la amo...
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Luu_Nick_16
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 9th 2011, 03:22

Yo también lloré chicas y si preguntaís por otra novela, tengo otra. En mi firma aparece Smile
Y gracias por todos los halagos Smile Vosotras si que sois geniales por estar ahí leyéndola y coméntando (L) SOIS DE LO MEJOR CHICAS!
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ro$$ 100% fan$ griton@
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 9th 2011, 17:36

aww me encanto el finalllllll........!!!!
y como aparecioo nickk de nuevo con shelly omg!! fue tan lindooooo
q triste q ya terminoo!!!
toda tu nove fue genailll!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!1
=D
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Floopii.xoxo
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Abril 10th 2011, 20:35

por dios me encantoo sin palabras la ame con el corazon!!!!!!
me encanto el final no hubo uno mas tierno que esee
lo adoreeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
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MensajeTema: Re: (Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)    Hoy a las 14:39

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(Nick y tú) Hot "Química Perfecta" (adaptación)
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