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 The Number One II (Nick)

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twoworldscollide
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 16th 2011, 13:40

Capítulo 48: I was enchanted to meet you
Nick


Había sido una idea totalmente descabellada. De hecho, las probabilidades de que todo saliera según lo planeado (¿A quién engaño? No tenía nada planeado) eran de una en un millón. Haber entrado mientras _____ y Anne cantaban no era una buena idea.
Sin embargo, allí estaba. Susurrándole al oído las palabras que leía en el papel que _____ tenía en sus manos, la canción de Anne. No era la canción que quería cantarle al oído durante toda mi vida, pero lo que decía era realmente perfecto. En aquel momento tal vez hubiese necesitado una canción de disculpas, pero entonces ella se iría. Estaba seguro.
En cambio, aquellas palabras expresaban prácticamente todo lo que me encantaba recordarle. Cuánto la amaba, cuánto la necesitaba. Cuánto quería que estuviese a mi lado, lo feliz que me hacía haberla conocido. Y el dolor que me producía esta situación.

_____ estaba tan quieta como una piedra, mirando fijamente la letra de la canción mientras yo seguía susurrándole al oído. Anne estaba cantando con una sonrisa mientras nos miraba a los dos, feliz. Era una chica increíble y ahora le debía mucho.
Mi hermosa _____ comenzó a cantar cuando la canción ya había pasado la mitad. Pero comprendí que estaba esperando a decirme algo con las palabras que cantara. Y lo logró.
Please don’t be in love with someone else, please don’t have somebody waiting on you.
Luego cantó el estribillo mientras una sonrisa se iba dibujando en su rostro. Yo ya estaba sonriendo, mirándola fijamente mientras intentaba asimilar la realidad. Era increíble el cambio que podían hacer unas palabras bien dichas. Una melodía, algo que lo acompañara. Habríamos pasado un mal momento de no ser por esa canción. Sin la canción de Anne, probablemente jamás hubiese vuelto a ver la sonrisa en el rostro de _____. Y la necesitaba para vivir.
Cuando terminó la canción, Anne se levantó rápidamente y tras una sonrisa, dejó su guitarra a un lado y salió de allí, dejándonos solos. No estaba preparado, y al mismo tiempo, tenía mil cosas que decirle.
Pero ¿por dónde empezar?
Ella se levantó justo después de que me alejé de ella. Suspiró mientras se arreglaba la ropa y volteó lista para marcharse. Pero no iba a permitirlo. Aquel era el momento y no iba a dejarlo pasar.
La tomé del brazo y la detuve.
-Alto ahí –dije con suavidad.
Ella volteó y me miró fijamente. Diablos, su mirada me estaba atravesando el alma una vez más. Podía ver sus lágrimas contenidas, queriendo salir. Pero ella no iba a permitirlo. Beth y Amy me habían confesado que _____ había dejado de llorar mi ausencia hacía un buen tiempo. Y no podía evitar pensar que todo esto se nos estaba yendo de las manos.
-¿Qué quieres? –preguntó, tal vez más fría de lo que imaginé.
-Tenemos que hablar, _____. Y lo sabes bien –dije.
Ella suspiró. Sabía que estaba tentada a decir que no y marcharse, por su orgullo. Pero no iba a hacerlo. Y si decidía hacerlo, no iba a permitirlo.
-Creo que ya he dicho todo lo que tenía que decir –dijo ella.
-Perfecto. Entonces, sólo escúchame. Pero no te vayas de aquí hasta que no haya terminado de decir todo lo que yo tengo que decir.
Ella se mordió el labio mientras se soltaba de mi agarre lentamente. Se cruzó de brazos e hizo una mueca que, mucho tiempo atrás, hubiese sido una sonrisa. Ahora, era dolor.
-De acuerdo, habla entonces.
Suspiré. Diablos ¿qué se suponía que tenía que decirle? ¡Ya lo he olvidado!
Oh, sí. Thomas y Courtney. Mi sueño y mis anhelos.
Comencé a hablar. Le expliqué todo tal y como tenía que decirlo. Tal y como lo sentía, con las mismas palabras que me lo dictaba mi corazón. Le dije todo como si hubiese estado escribiéndolo para mi autobiografía, como si ella fuese yo mismo. Le expliqué todo sin detenerme en ningún momento.
Ella me miraba fijamente sin expresión en su rostro. No sabía si estaba sorprendida, desanimada, triste o arrepentida. Simplemente me miraba.
Cuando terminé, suspiré y la miré fijamente a los ojos. Diablos, una lágrima estaba amenazando con salir y eso me dañaba demasiado.
-Por favor, no llores –le supliqué.
Creí que iba a darme una buena bofetada y marcharse con la frente en alto. Creí que aquel era el final, lo veía venir. Veía la luz negra acercarse y tomarlo todo, dejándome sumido en la oscuridad para siempre. Estaba intentando recordar cada milímetro de su rostro para tenerlo en mi mente para siempre, para no olvidarla. Estaba perdido.
Pero entonces, ella hizo algo que creí que jamás volvería a ocurrir. Agachó la mirada y lanzó un sollozo mientras se llevaba las manos al rostro para taparse. Segundos después, escuché de su boca salir un quebrado hilo de voz.
-Lo siento –susurró.
Sin dudarlo ni un momento, me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos. _____ comenzó a llorar desesperada en mi pecho mientras yo le acariciaba la espalda. Le susurré que no estaba sola, que me tenía con ella. Que jamás me volvería a ir de su lado, que todo ya había pasado.
¿Era cierto? ¿De verdad había vuelto a salir el sol?
-Lo lamento, soy una idiota –dijo contra mi pecho mientras me rodeaba con sus débiles brazos.
Rápidamente tomé su rostro entre mis manos y la miré
-Por todos los Cielos, _____ no digas eso. Fue mi culpa ¿de acuerdo? Nunca vuelvas a decir eso. Soy yo el que te debe mil disculpas, el que se equivocó. No hiciste nada malo, mi vida. En tu lugar hubiese pensado lo mismo, créeme. Pero no te sientas culpable, por favor. Odio verte así. No soporto verte llorar.
-Es que si no hubiese sido por mí, yo… Si te hubiese escuchado en lugar de sacar mis propias conclusiones…
-_____, por favor, ya pasó. Es pasado ¿Sí? Ahora estamos juntos. No te volveré a dejar sola, lo prometo.
-Lamento todo esto, Nick –dijo ella abrazándome de nuevo.
-Ya, linda, no llores –murmuré.
Nos quedamos unos minutos así, abrazados, en silencio. Escuchando las respiraciones y los latidos de los corazones, sintiendo que nada más existía. Por fin volvía a ser feliz. Por fin la oscuridad había desaparecido. La tenía en mis brazos y nada podía ser mejor. La amaba demasiado como para dejarla ir.
-Baby you’re all that I want when you’re lying here in my arms, I’m finding it hard to believe we’re in heaven. And love is all that I need and I found it there in your arms, it isn’t too hard to see we’re in heaven –canté.
Ella sonrió en mis brazos y levantó la mirada.
-This night is sparkling, don't you let it go. I'm wonderstruck, blushing all the way home. I'll spend forever wondering if you knew I was enchanted to meet you. Please don't be in love with someone else, please don't have somebody waiting on you.
Sonreí y me acerqué a ella mientras la volvía a tomar en mis manos.
-No te preocupes por eso, linda. No estoy enamorado de nadie más que de ti. Y no hay nadie más que tu. Jamás lo hubo y jamás lo habrá. Porque te amo, _____. Te amo y estos meses han sido un infierno sin ti. Sin tu sonrisa, tu mirada, tu piel…
-Te amo, Nick –sonrió ella.
Mi corazón se hinchó y tuve la sensación de que iba a explotar. Pero no lo hizo.
Me acerqué a su rostro y le susurré contra sus labios cuánto la amaba. y entonces, después de meses de haberlo anhelado, soñado, deseado… día y noche, esperando a aquel momento.
La besé. La besé con todo el amor y la pasión que le tenía. La besé como si fuese la última vez.
Sólo que no era la última vez.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 16th 2011, 13:47

Capítulo 49: In darkness he’s all I see
Ella

Cuando me separé de él no pude evitar mirarlo y sonreír. ¿Cómo fue que soporté tenerlo lejos durante tanto tiempo?
En el presiso instante en que nuestros labios iban a juntarse de nuevo, escuchamos unas voces desde afuera.
-¡Nicholas, no entres! –decía.
Nick y yo nos miramos frunciendo el ceño, cuando de repente se abrió la puerta.
-¿Por qué no…?
Nicholas (padre) estaba parado en la puerta, mirándonos fijamente arqueando las cejas cuando Anne apareció detrás de él agitada, como si acabara de correr.
-Por esto –dijo ella.
-Oh, no podía interrumpir ¿cierto? –preguntó.
Nick lo miró con ojos entrecerrados.
Pero su padre, en lugar de hacerme sentir más incómoda de lo que ya estaba, sólo rió tranquilamente y entró a la habitación como si nada hubiese pasado.
-Vamos, Anne. Hay que empezar –dijo mientras caminaba hacia el estudio con varias carpetas en la mano.
Se acercó a nosotros y nos señaló con un dedo.
-Y ustedes dos, dejen de distraerse –dijo divertido.
-No estábamos haciendo nada malo –se quejó Nick.
-No dije que fuera algo malo. Pero sé que cuando están juntos, no hay nada más en lo que puedan pensar ¿O me equivoco?
Me puse colorada mientras Nicholas se alejaba y Nick sonreía mirándome.
-Tiene razón –murmuró.
Levanté la mirada y le sonreí.
-¿Ya empezaron? –preguntó alguien entrando al lugar también.
Sunny Jonas lucía tan hermosa como siempre –o inclusive más. Se acercó a Anne y la saludó con alegría mientras intercambiaban unas pocas palabras acerca de la gira. Luego fue con su marido y él la abrazó mientras la besaba en los labios.
-¡Oye! –se quejó mi novio.
-Nick –le reproché.
Sunny y Nicholas se separaron y ella nos miró con una sonrisa.
-Oh, lo siento, no los había visto –dijo bromeando-. Buen día, Sunny. Estás muy linda.
Luego se nos quedó mirando un segundo como queriendo resolver una duda en su mente.
Supongo que lo que estaba pensando era demasiado obvio ¿Verdad? Ella de seguro sabía que Nick y yo nos habíamos separado hacía unos meses, y vernos juntos y abrazados debía de ser raro y nuevo.
Cuando pareció comprenderlo todo, sonrió alegre y me guiñó un ojo aprovechando que Nick estaba distraído.
Le respondí con una sonrisa y segundos después, cada uno se dirigió a su lugar de trabajo.
-______–dijo Nicholas desde los controles-. Ve a buscar a Joe, por favor. Debe estar en alguna parte. Y tú, Nick, será mejor que vuelvas a trabajar. Los promotores están como locos y no deja de sonar el teléfono, me tienen harto –dijo suavemente, sin un tono de severidad en su voz.
Ambos asentimos. Eso era algo que me gustaba de mi jefe: jamás nos reprochaba. O por lo menos, jamás me había reprochado a mí. Sabía que si alguien hacía algo mal, Nicholas de inmediato se lo hacía saber. Pero intentaba sonar tranquilo siempre, para no herir a nadie con palabras duras y frías.
-Lamento eso –dijo Anne tomándome del brazo justo cuando salía del estudio.
-¿Qué cosa? –pregunté.
Ella hizo un gesto con la cabeza, señalando a Nicholas.
-Oh, no hay problema –dije con una sonrisa algo avergonzada-. Después de todo, es mi suegro ¿Verdad?
Ella frunció el ceño y lo miró.
-La palabra suegro lo hace parecer mucho más viejo –dijo en un murmullo y rió.
Tenía mucha confianza con Nicholas. Él era prácticamente su tío, la conocía desde que era una niña y había estado a su lado siempre. así que siempre bromeaban juntos. O por separado.
-De todas formas, me alegra que se hayan arreglado –dijo con una sonrisa, volviéndose hacia mí-. Creo que no podría imaginarlos separados.
Le sonreí mientras mis ojos se dirigían inconscientemente a Nick parado del otro lado de la habitación, hablando acerca de algo que parecía ser importante con su madre mientras su padre arreglaba unas cosas para comenzar con la grabación.
Estaba loca y perdidamente enamorada de aquel chico. Y no podía vivir sin él.
-Creo que yo tampoco –admití.
Anne me abrazó.
-Por cierto, cantas muy bien, tontita –dijo riendo-. Creo que voy a considerar hacer un dúo contigo en mi disco ¿Qué dices?
Me puse pálida de repente.
-¡Olvídalo! –dije.
-Oh, vamos. No es tan malo. Simplemente tienes que cantar como lo has hecho recién.
-Lo de recién fue una excepción a todas mis reglas.
-Pues que haya otra.
Hubo un segundo de silencio.
-No lo sé, Anne, yo…
-Piénsalo ¿sí? No te pido que me respondas ahora, pero tómate tu tiempo y luego me dices ¿Qué te parece? Sé que te encanta todo esto.
La emoción del momento de grabación, los nervios previos, la excitación mientras se canta delante de aquel micrófono… Era cierto, amaba todo aquello y era increíble.
-De acuerdo, lo pensaré –dije luego de vacilar.

-Tengo que contarles algo –anuncié mientras me sentaba con Beth y Amy en la cafetería.
-¿Qué? –preguntaron confundidas.
De cuerdo. Puede que haya sido extraño.
Durante los últimos días había permanecido callada y fría, casi sin sonreír. Y de repente aperecía entusiasmada y con una gran sonrisa en mis labios.
Cuando les di la gran noticia, puedo asegurar que los gritos se escucharon hasta el tercer piso. Estaban felices por mí. Casi tan felices como yo.
Mientras me abrazaban, a lo lejos logré divisar una silueta que me miraba desde le puerta de entrada de la cafetería. Nos estaba mirando fijamente y una sonrisa se dibujó en sus labios cuando notó que lo miraba.
-Te amo –leí de ellos y luego, tras un guiño con el ojo, dio media vuelta y salió de allí.
Sí. Nadie podía estar más feliz que yo misma.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 16th 2011, 13:50

Capítulo 50: Sweet child of mine
Ella

Me levanté temprano aquel jueves decidida a hacer las cosas con tiempo. Nicholas nos había dado la semana libre a todos por la boda de Will y Amy. Pero apenas había abierto un ojo, noté que el brazo de Nick me rodeaba la cintura mientras él dormía. Estaba atrapada y no podría moverme de allí a menos que lo despertara.
Pero… ¿Cómo podría despertarlo si lucía tan dulce mientras dormía? Parecía estar tranquilo, en paz, como si hubiese olvidado todos sus problemas y estuviera rendido a sus sueños.
Suspiré mientras comenzaba a moverme. Lo hice con cuidado y sin hacer ruido, con toda la paciencia del mundo.
Habían pasado quince minutos y yo apenas había logrado sentarme en la cama. Pero su brazo seguía pegado al mío como si jamás quisiera soltarme. Me moví sólo un poco, despacio, otro movimiento más y…
-¿A dónde crees que vas? –preguntó de repente.
Di un pequeño salto al escuchar su voz ronca. No me esperaba que estuviera despierto.
-Tengo que levantarme.
Él hizo una mueca y lanzó un gemido de protesta.
-No seas así, quédate conmigo en la cama.
-ME encantaría, amor. Pero tengo que levantarme.
-¿Por qué?
-Tengo que ir con Amy y Beth a ver un par de cosas para la boda ¿Recuerdas? Es este fin de semana y Amy se está volviendo loca.
-Dile que estás enferma. Pero por favor no te vayas –suplicó como un niño pequeño que no quiere separarse de su madre el primer día de jardín.
-No voy a hacer eso, Nick –dije riendo suavemente-. Ya, déjame ir.
-No, no lo haré –dijo apretándose más a mí.
Tras una divertida lucha matutina, logré que me soltara y también me gané mi merecido premio: un beso de buenos días que me dejó mareada.
-¿En serio tienes que ir? –preguntó aún acostado en la cama, mientras me observaba atentamente yendo de un lado al otro, terminándome de arreglar.
-En serio. Y ya me has atrasado un buen rato –dije mirando la hora.
Él sonrió pícaramente.
-Puedo atrasarte más si quiero.
Noté que empezaba a levantarse de la cama.
-Oh, ni se te ocurra, Jonas –dije caminando hacia él.
Me incliné hacia adelante y él levantó la cabeza para besarme apasionadamente.
-Quédate en la cama ¿sí? Tuviste una semana bastante agitada. Además, todavía es temprano.
-Quiero quedarme aquí contigo –dijo contra mis labios.
-Lo sé, amor. También yo. Pero no puedo dejar a Amy. Me necesita ¿Recuerdas?
-Yo también te necesito.
Reí y le di un suave puñetazo en el hombro.
-Ya, no seas tan infantil. Vuelvo por la tarde ¿sí?
-Te voy a estar esperando –dijo mientras me separaba de él.
Le sonreí y tras un corto beso en los labios, tomé mi cartera y me dirigí hacia la puerta.
-¿_____? –preguntó desde la cama una vez más.
Volteé a verlo y él sonrió tiernamente.
-Ya te estoy extrañando –dijo.
Me puse colorada como un tomate y me acerqué a él para besarlo de nuevo.
De acuerdo, todas las mañanas era lo mismo. Éramos como dos adolescentes viviendo las mejores épocas de sus vidas, completamente enamorados y compartiendo esa relación casi pegajosa. Pero no era tan así en realidad.
Nos queríamos y todo era perfecto cuando estábamos juntos. Claro que había peleas, discusiones. Pero siempre intentábamos mirarle el lado positivo a las cosas. No es que fuéramos así de infantiles todas las mañanas, ¡de hecho, si fuese así cada día, me habría aburrido hace mucho!
Nick era espontáneo y al mismo tiempo, lo tenía todo planeado. Pero era divertido estar con él. Lo nuestro se basaba en el compañerismo y en el amor. Pero también solíamos ser serios y nos tomábamos las cosas con calma.
Hacía mucho que estábamos juntos, y sin embargo, nuestra relación nunca cambió.

-Llegas… veamos… Quince minutos tarde –anunció Beth mientras me encaminaba hacia ellas.
Estaban sentadas en una de las mesas de la confitería del hotel donde Amy y Will se casarían.
-Muy divertida –dije luego de saludarlas.
-Puedo apostar lo que quieran a que esos quince minutos fueron obra de Nick –continuó.
-Ya, Beth –dijo Amy intentando ocultar su sonrisa de diversión.
Lo primero que hicimos fue echarle los últimos vistazos al gran salón principal. Cuando entramos, las tres nos quedamos boquiabiertas. Era mucho más grande de lo que pensábamos y mucho más hermoso de lo que imaginábamos. A Amy se le llenaron los ojos de lágrimas.

Lo que siempre había soñado estaba a punto de ocurrir. El sábado daría el sí con Will y estaba sumida en una nube.
Nos encargamos de los últimos detalles y nos despedimos de los organizadores hasta el próximo día, ya que desde el viernes hasta el domingo teníamos todos una habitación en el gran hotel.
Nos dirigimos a la última prueba de vestido. ¡Para cuando llegamos Amy estaba temblando! No podíamos creer que fueran en dos días. Beth y yo intentábamos calmarla, pero ¿cómo podíamos hacerlo si hasta nosotras estábamos ansiosas?
Amy salió del probador y ambas nos quedamos petrificadas al verla. Se veía radiante, feliz. Estaba hermosa. Jamás había visto a Amy tan hermosa en toda mi vida. No digo que no lo fuera. Es sólo que verla de aquella manera, con aquel vestido tan increíble y su maravillosa sonrisa en el rostro, hacían que luciera completamente distinta.

-¿Y? –preguntó, nerviosa- ¿Qué opinan?
-¿Es en serio? –preguntó Beth casi sin respiración- ¡Amiga estás hermosa!
-¡Amy, es bellísimo!
-¿De veras? –preguntó ella con una sonrisa mientras sus ojos comenzaban a empañarse.
-No irás a llorar…
-Es que estoy emocionada… -dijo ella.
Beth y yo nos miramos y notamos que las tres lo estábamos en realidad. Reímos y nos abrazamos.
Habíamos pasado por tanto juntas… y aún así, allí estábamos. Dando cada una pasos alejados, pero que nos mantendrían juntas para siempre.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 16th 2011, 13:52

Capítulo 51: She’s the one
Nick

Mientras la besaba para despedirme de ella era como si el tiempo de repente se hubiese detenido. Una luz me invadió la cabeza y de alguna manera, sentí que tenía que hacer algo. la amaba demasiado y ella lo sabía, pero ¿cómo es que lo sabía exactamente? ¿Alguna vez se lo había demostrado?
Comienzo a pensar en todo lo que hemos vivido juntos desde el momento en que la vi por primera vez. Pareciera que hubiese sido ayer, pero en realidad, habían pasado muchos años.
Ella no le había hablado por su nombre. Le había hablado –porque se había chocado con ella, en realidad- con sinceridad y no buscando algo más que una simple sonrisa. Ella era la mujer más sencilla que había conocido y desde el primer momento estuve encantado con ella.
Me sentía yo mismo. Cuando estaba con ______ podía ser Nick y no pretender nada ni imitar a otra persona. No tenía que ser lo poco rebelde que quería ser en casa para que la gente dejara de compararme con mi padre. no tenía que pretender que las cosas no me dolían. No tenía que hacer de cuenta que era fuerte.
Ella veía mis debilidades y mis cosas buenas como si fuesen el tesoro más valioso. Me trataba como a un amigo, un verdadero amigo.
Comencé a recordar cómo habían cambiado las cosas. Desde aquel día que noté que mis sentimientos hacia _____ iban más allá de una simple amistad. Y de la noche en que la besé por primera vez. De nuestras peleas, separaciones, momentos tristes. De cuando me fui, de cuando moría por volver. De cuando volví y la vi allí parada. Dios Santo, sí que no lo esperaba. Y desde aquel momento, fue como si me hubiesen dado una oportunidad más para ser feliz.
Entré a mi habitación con una sonrisa mientras comenzaba a idear en mi mente un plan para hacerle entender lo mucho que significaba para mí, lo agradecido que estaba de que estuviese aún a mi lado y las esperanzas que conservaba de que siguiera conmigo siempre.

-Alto ahí –dije al verla salir de su habitación- ¿A dónde vas?
Volteó a verme y levantó una ceja, confundida. Estaba tan hermosa que me costaba mantenerme al margen.
-Tenemos la cena ¿recuerdas? –dijo.
-Oh, sí. Claro.
-No lo olvidaste ¿o sí?
-Claroq ue no, _____. Sino ¿por qué tendría este traje?
-Buen punto –rió-. Entonces, ¿qué esperamos? Andando.
-Espera –la detuve.
-¿Qué ocurre?
-Quiero mostrarte algo.
-Ahora…
-No, después de la cena.
-Bien, como quieras –sonrió.
-Recuérdalo.
-¿Cómo podría olvidarlo? Ahora vamos. Llegaremos tarde.
Rodeé mis ojos mientras sonreía.
-Estás obsesionada con la puntualidad.
-¡Tú eres muy impuntual, cariño, ese es el problema! –rió ella.
Bajamos por el ascensor tomados de la mano y cuando llegamos ya estaban todos allí sentados. Era viernes por la noche, la cena que le habíamos preparado a Amy y Will como una especie de despedida de solteros. Pero en realidad, ya habíamos salido todos a festejar.
Y sí, había sido algo así como una fiesta. Por lo menos, entre los hombres.
Aunque me llegaron los rumores de que las mujeres también se divirtieron bastante… Espero que _____ no haya mostrado demasiado, no me gusta que la miren otros hombres. Oh, diablos. Ya me puse celoso. Tarado. Ella me ama.
Se sentó a mi lado y comimos entre risas con la familia, caricias entre nuestras manos y miradas.
Cuando dieron las 12:30 pm me levanté sutilmente e hice que todos voltearan a verme. Perfecto, porque en verdad tenían que escucharme todos. Casi obligué a _____ a pararse también. Y digo casi, porque ella prácticamente se levantó sola para detenerme. Pero lo evité tomándola de la cintura y pegándola a mi cuerpo.
-_____ y yo debemos irnos –anuncié sin rodeos.
Ella me miró con el ceño fruncido.
Pero Amy y Will sonrieron divertidos. Más Will, en realidad. Qué gracioso mi mejor amigo.
Hablando de Will. ¿Recuerdan que hacía meses dije que no estaba del todo bien nuestra relación? Pues hablamos y pareció mejorar todo de nuevo. Como si nada hubiese pasado. Will no me había dicho nada porque aún quería que fuese una sorpresa. Me comporté como un idiota. Ahora está todo más que bien. Volvimos a ser los mismos de siempre.
Y estoy muy pero muy feliz por él y mi prima. Muy feliz.
-Perfecto –dijo él-. Creo que nosotros también nos retiraremos en un minuto.
_____, sin embargo, no pareció tranquilizarse.
Saludamos a todos y la tomé de la mano mientras nos alejábamos de vuelta al pasillo a toda prisa. Recé en silencio para que no estuviera enojada.
Buen intento. Lo estaba.
-¿Por qué hiciste eso? –explotó.
-Teníamos que marcharnos –dije encogiéndome de hombros.
-¡Podrías haber esperado a que Will y Amy se fueran!
-_____, linda. No seas exagerada. Ellos ya se iban.
-No te costaba nada esperar.
-Me costaba, creéme. Estoy más ansioso de lo que parece. Y por favor no discutamos. Odio discutir contigo.
Ella sonrió débilmente, como queriendo aceptar lo que estaba diciendo sin herir su orgullo. La amaba incluso cuando se ponía así, entre enojada y arrepentida.
-También yo. Lo lamento –murmuré.
Volteé para besarle la mejilla cuando llegamos a la puerta de mi habitación. Luego la abrí y la hice pasar mientras prendía las luces.
-Ven.
La llevé hasta la entrada de mi habitación y ella me miró confundida.
-¿Qué es todo esto? –preguntó.
-Tengo una sorpresa para ti.
-No me digas –dijo irónicamente.
Reí.
-Ten, ponte esto.
-¿En serio?
-Claro que sí.
-Eres increíble –susurró con una sonrisa mientras le tapaba los ojos con un pañuelo.
-Y aún así me quieres.
-Te adoro.
Sonreí y volví a besarle la mejilla.
-¿Por qué no me besas en los labios?
-Ya, no te quejes –le dije riendo entre dientes-. Ahora, siéntate aquí.
La conduje hasta mi cama y ella se sentó lentamente en el borde.
-Quiero que te concentres sólo en mi voz ¿De acuerdo? –pregunté.
-¿Vas a hipnotizarme?
-No tendría sentido. Tú me tienes hipnotizado a mí.
Ella sonrió dulcemente.
-De acuerdo. Sólo en tu voz –suspiró.
-Exacto.
-Rayos, Nick. Es más complicado de lo que crees. Tu voz es tan…
-Shhh… concéntrate –susurré.
Ella asintió y volvió a suspirar, esta vez más tranquila.
Tragando saliva, más nervioso de lo que pensaba que estaría, tomé la guitarra que había dejado estratégicamente a un lado de la cama para aquel momento. Coloqué un pie arriba de la cama y me acerqué a ella. Acomodándome para comenzar a tocar, la miré antes de hacer sonar la primera nota.
Se veía demasiado hermosa y yo estaba demasiado nervioso.
Con las primeras palabras que canté suavemente, ella ya estaba sonriendo. Lo hizo durante toda la canción, casi cantándola conmigo. Pero no lo hacía, simplemente la murmuraba para ella misma, sin dejarme escuchar su perfecta voz junto a la mía. Ya habíamos sonado increíble juntos, y quería volver a escucharla.
-Por favor, canta conmigo –le dije antes de que comenzara el último estribillo.
Ella se sonrojó y tras un segundo, dio una respiración profunda y me acompañó durante las últimas letras. Sonreí complacido cuando terminamos.
Había finalmente demostrado algo que me venía preguntando hacía mucho tiempo: estábamos definitivamente hechos el uno para el otro.
-¿Recuerdas que cuando la canté por primera vez apenas sabía tocarla? –le pregunté al ver que ella no decía nada cuando terminamos.
Pero lo hizo. Y me hizo el hombre más feliz del Universo con sus palabras.
-Oh, Dios. Eso fue… magnífico, Nick. Fue hermoso –dijo emocionada.
-¿Recuerdas cómo fue la primera vez que la toqué? ¿Recuerdas la historia de mis padres? ¿Recuerdas todas las veces que la cantamos? Quiero que recuerdes todos esos momentos y…
-No puedo decirte cómo me sentía, si eso es lo que quieres. Simplemente, no puedo. Siempre sentí demasiado durante aquellos momentos. como que el corazón me iba a dar un vuelco y al mismo tiempo se hinchaba. Sentía que te quería cada vez más. Y mi respiración se cortaba. Bueno, aún sigue siendo así. No entiendo por qué tienes ese efecto en mí cuando cantas… Es como si…
-Es como si a través de las palabras y la melodía nos uniéramos ¿verdad? –me arriesgué.
Y me sorprendí al ver que ella se sacaba lentamente el pañuelo para verme a los ojos. un escalofrío me recorrió la columna.
Sentía lo mismo. Lo veía, lo sabía.
-¿Cómo…? –murmuró tartamudeando.
-No lo sé –me encogí de hombros mientras dejaba la guitarra a un lado-. Cada vez que te canto es como si me liberara de un gran sentimiento. Es como si te dijera cómo me siento realmente, porque no puedo explicártelo de otra manera que no sea esta ¿sabes, amor? Es mucho más fuerte que cualquier otra manera de expresarme –bueno, además de sus besos-. Quiero que sepas esto, _____: la música siempre nos conectará. Cada vez que me oigas susurrarte una canción al oído, es porque no puedo decírtelo de otra manera. Es porque mis sentimientos son tan grandes que no tengo palabras para describirlos. ¿Entiendes de lo que hablo?
Ella asintió lentamente con lágrimas en sus ojos. me acerqué a ella y tomé su rostro entre mis manos mientras se las quitaba del camino. Amaba verla feliz. Amaba verla con aquella sonrisa.
La amaba demasiado.
-Siempre puedes acudir a la música cuando no sepas qué decirme o cómo. Siempre te entenderé. Siempre estaré a tu lado. Te amo y nunca te dejaré sola. Lo sabes ¿Verdad?
Sonrió.
-Eres hermoso, Nick. No te imaginas cuándo significa esto que acabas de hacer para mí.
-Tú eres hermosa, _____. Y siempre, siempre, siempre te lo recordaré. Porque te amo.
La besé y dejé que todos mis sentimientos se dejaran fluir en aquel beso. Me dejé llevar con aquel beso, tanto que hasta terminamos acostados en la cama, abrazados sin querer separarnos.
Estaba agitado y ella también, pero no me importó. Nada iba a terminar con aquel momento. Nada.
-Por favor, quédate conmigo esta noche –murmuré contra sus labios.
-Ésta y todas las noches que quieras, amor. Te amo –respondió ella suavemente.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 17th 2011, 18:43

aaaaaaaaaaaaaahh!!! que bonitooooo
Dios ya era tiempo de que se reconciliaran
aww todo bello Nick y esa viejaa que no se
como se escribe su nombre y me da flojera
fijarme jajaja la odiooo!!! tan metiche entre
Nick y yo jaja pero lo bueno que ya todo se soluciono

de verdad que yo pensaba que lo que Nick
iba a hacer era proponerme matrimonio pero pues
por lo visto no ¬¬ pero igual el detalle estuvo hermoso
me encantoo

pero mujer ya no tardes tanto en subir por favor
que luego estoy desesperadaa!!!
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 18th 2011, 09:51

sorry abbii la universidad me tiene full!
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 18th 2011, 12:00

pues en verdad te entiendo yo estaba igual
asi que no te preocupes
como quiera yo aqui seguire Very Happy soy tu mas fiel
lectora y aunque me tarde en comentar no me voy Very Happy
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 21st 2011, 22:08

Aaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!
Me encantooo de verdad iii te entiendo aveces la scuela nos tiene
Muuuui o ocupadas pff.....
Waaa!!! Me encanto la reconciliación enceriooo!!
Muuuy hermosos los cap's ^^
Siiguuuuueeeelaaaa pronto porfaa!!!
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Andrea (NIAN )
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Febrero 27th 2011, 12:59

holaaa!!! estoy de vueltaa Very Happy lo siento la uni me tiene loca :/

esta hermosaaa la nove, me encanta

esa reconciliación fue perfectaa *-*!!

siguelaa! y de verdad tratare de pasar mas seguido Smile
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:01

GRACIAS A TODAS POR EL APOYO ♥

YA NO TENGO EXCUSAS ESTAMOS EN VACACIONES DE CARNANAL!!

TRATARÉ DE SUBIR LOS CAPÍTULOS QUE QUEDAN Wink

ESTABA PENSANDO EN SUBIR OTRA NOVELA... DE NICKJ CLARO, QÚE DICEN (?)

BESOS A TODAS ♥
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:05

hay que felicidaaaaaaaad
me has dadoooooo ya quiero que subas ahoraa!! Very Happy jaja

y obviamente apoyo tu idea de una nueva novela ya sabes yo soy
tu fiel lectora Very Happy
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:07

Capítulo 52: It’s done but you are worth it
Nick

Desperté el sábado a la mañana y durante un nanosegundo me pregunté dónde estaba. Por alguna razón, las cosas parecían diferentes.
Y en el instante en que sentí su cuerpo pegado al mío, supe qué había cambiado. Sonreí mientras recordaba cada segundo de la noche anterior. No me lo veía venir. En realidad, no lo esperaba. Pero lo habíamos hecho. Y realmente valía la pena.
Todo lo que hiciera con _____ valía la pena, en realidad. La amaba tanto que haría cualquier cosa por ella. Y lo que habíamos hecho anoche no era sólo un acto de amor. Era más que eso. Significaba todo para mí. Ahora era diferente.
De alguna manera, lo nuestro comenzaba a ser algo más de lo que pensábamos. Siempre había jurado que lo haría con la persona que estaba seguro que estaría el resto de mi vida. Y cumplí mi promesa.
Si había algo de lo que estaba seguro en este mundo, es que quería estar con _____ hasta el final de los tiempos. Que fuera mía por siempre.
Tenía una sensación extraña dentro de mí. Estaba preocupado y al mismo tiempo, mi felicidad era tan grande que casi no cabía en mi cuerpo. Le acaricié suavemente el pelo mientras pensaba en el paso que habíamos dado. Era tan especial.
La oí murmurar algo ininteligible mientras se movía lentamente. Me arrepentí de haberla tocado.
-¿Te desperté? –susurré.
-No, ya estaba despierta –dijo ella, con una voz poco convincente.
Pero cuando levantó su rostro de mi pecho y me miró con aquellos ojos brillantes, supe que en realidad llevaba despierta casi tanto como yo.
-¿Hace cuánto despertaste? –pregunté.
-No mucho. Pero no sabía si estabas despierto. Respirabas tan tranquilo que creí que seguías dormido.
-¿Y no quisiste moverte porque…?
-Porque no quería despertarte –dijo ella.
La miré y levanté una ceja y ella se sonrojó. Yo reí mientras le besaba la cabeza.
-No seas tonta. No tienes que avergonzarte ¿sí?
-No lo estoy-dijo decidida-. Es que… estoy algo preocupada.
Hice una mueca. Sabía de lo que hablaba.
-También yo –admití-. Fui un idiota al no haber usado protección.
-No es tu culpa. Aunque las probabilidades son muy pocas, ya sabes –aseguró-. De todos modos, no es que no quiera tener hijos contigo, Nick, pero…
-______, deja de intentar explicarme las cosas. Te entiendo, amor. Siempre lo he hecho y no dejaré de hacerlo justo hoy ¿de acuerdo? –sonreí.
Ella sonrió y tras rodear los ojos se llevó una mano a la boca.
-Me estoy comportando como una idiota ¿verdad? No dejo de decir tonterías.
-No digas eso –dije quitando su mano de su boca-. No importa ahora ¿sí? Te amo de todas formas. Y lo que ocurrió anoche fue… mágico. En serio, gracias, linda.
-Ya, ahora tú eres el que dice tonterías –dijo riendo mientras se acercaba a mis labios y los besaba suavemente-. No tienes por qué agradecérmelo.
-Mmm, pero me gusta esa recompensa –dije volviéndola a besar.

Eran casi las once y cuarto cuando el desayuno llegó al cuarto. Comimos entre risas y mimos mientras nos abrazábamos sentados en la cama. Era tan feliz a su lado… Pero debía caer a la realidad. El casamiento de Will y Amy comenzaría en unas horas y teníamos que prepararnos y luego despedirnos para cada uno ir con el novio y la novia.
No sé cómo logró que la dejara ir a su cuarto. En realidad no quería dejarla ir, no podía dejar de pensar en ella y me volvía loco la idea de no tocarla por un instante. Pero me estaba comenzando a volver un obsesionado –es que en realidad, ya lo estaba-. Así que la dejé ir. Y cuando volvió a tocar mi puerta y la vi con aquel hermoso vestido, tuve que resistir las ganas que me dieron de sacárselo a pesar de lo increíble bien que le sentaba.
-Me estoy conteniendo. Quiero que lo tengas en cuenta –mascullé entre dientes.
Ella rió y se acercó a mí con una sonrisa. Apoyó sus manos en mis hombros y me guiñó un ojo.
-Créeme que yo también. Este traje te queda demasiado bien.
-Ya, no hagas eso –reí nervioso tras besarla fugazmente.

Cuando nos despedimos –finalmente-, me dirigí hacia el cuarto de Will. Cuando entré, estaban todos mis primos allí, esperándome. Pero Will estaba nervioso, caminando de un lado al otro.
Miré a Zac y Jack me hicieron una mueca mientras lo señalaban. Sabía lo que significaba aquello.
Habla con él.
Me acerqué a mi amigo y él volteó cuando apoyé mi palma en su hombro.
-Estoy nervioso –dijo de repente, completamente agitado-. No dejo de pensar en ella. Debe estar hermosa. Dios santo, ¡me voy a casar! Amy será mi esposa. ¡Nick, será mi esposa! ¿Entiendes eso? ¿Qué hago si sale todo mal? ¿Si lo arruino? ¿Si me caigo? ¡Por Dios, no puedo caerme, eso sería patético! ¡Imagínalo! ¡Nick, ayúdame!
-Ya, Will, respira –dije levantando mi voz.
El dejó de hablar y respiró hondo.
-¿Qué diablos ocurre conmigo? Me estoy comportando como un adolescente antes de su primera cita.
-Digamos que es irónico, pero la situación se parece bastante. Estás a punto de dar un paso importante. Muy importante.
-Dios, lo sé. Y no puedo esperar a dar el sí frente a ella. Decirle de alguna manera cuánto la amo. No encuentro las palabras exactas jamás. Espero que esto le deje muy en claro lo que significa para mí.
Sonreí. Sabía de lo que mi mejor amigo hablaba.
Le di una palmada en el hombro y sonreí.
-Lo hará, Will, créeme. Y ahora, dame un abrazo antes de que dejes atrás este aburrido mundo de soltería y libertad.
Mi amigo rió y me abrazó tras agradecerme un millón de veces.

Horas después, mientras Will y Amy decían sus votos, observé la felicidad que desprendían los ojos de mi amigo. En verdad la amaba y Amy, aunque él no lo viera, lo sabía. Porque ella se sentía igual hacia él.
Inconscientemente miré a ______ a mi lado, quien observaba la escena emocionada. Cuando volví a voltear, noté por el rabillo del ojo que me miraba también. Apreté su mano y de alguna manera intenté decirle que la amaba.
Supe que lo había comprendido cuando acarició mi palma con sus suaves dedos. La volví a mirar y esta vez nuestros ojos se encontraron. Ella sonrió y nos quedamos así durante varios segundos, simplemente hundidos en nosotros hasta que se oyó el “Puede besar a la novia” y ambos volteamos a tiempo para ver a Will sonreír mientras tomaba a su esposa en brazos para besarla con la misma pasión que deseaba besar a _____ en aquel momento.
Ya podía vernos a nosotros en su lugar, casi igual a ese momento…
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:09

Capítulo 53: Don’t you worry your pretty little mind
Ella

Aquella semana Amy y Will se fueron de luna de miel. Creo que se habían ido al mismo lugar donde Will le había pedido matrimonio. Muy romántico y por sobre todas las cosas, mucha felicidad para ellos.
Esos últimos dos días casi no había visto a Nick. Tampoco a Anne. Según lo que Nick me había dicho la noche anterior, estaban trabajando juntos para el próximo trabajo de Anne. Nick me contó que al parecer, su padre le había dado aquella responsabilidad esperando que pudiera cumplirla.
Yo creía en él tanto como Nicholas. Lo iba a lograr y el próximo disco de Anne sería todo un éxito.
No me había animado a decirles a mis amigas la verdad acerca de lo que había ocurrido entre Nick y yo el viernes. Pero quería decírselo. De alguna manera, creo que me sentía mejor si ellas lo sabían.
Pero la única que estaba aquella semana era Beth. Así que me encaminé hacia su oficina cuando llegó la hora del almuerzo y juntas decidimos ir a comer afuera aquella vez. Creo que fueron mis palabras “tenemos que hablar” lo que la hicieron tener aquella idea.
Caminamos unas cuadras hasta llegar a un bonito lugar frente al mar, una vista increíble. Hicimos nuestros pedidos y cuando el mesero se hubo ido, Beth apoyó casi bufando sus codos en la mesa, con educación a pesar de su mal humor.
-¿Ocurre algo? –pregunté confundida.
-No, nada –dijo ella.
-Beth, no soy idiota. Veo que algo te ocurre.
-¿Lo notaste?
-Digamos que eres bastante demostrativa.
Ella rió con ganas y luego suspiró.
-_____, ¿crees que soy demasiado pegajosa?
-¿Pegajosa? –pregunté haciendo una mueca.
-Si, esa horrible palabra. Pegajosa. Que me pego mucho a las cosas. Que no las dejo respirar. Que no dejo de preguntarles cómo les fue en el trabajo o cómo ha estado su día. Que no dejo de decirle que lo amo, que…
-Oh, alto. ¿Te peleaste con Matt?
-¿De veras soy tan demostrativa? ¡Te juro que no me doy cuenta!
Reí intentando no sacarle importancia a la conversación.
-Ya, ¿Qué ocurrió?
-Es que… -gruñó-. El otro día lo abracé delante de no se quién importante en una reunión con sus compañeros de oficina. Sé que es algo vergonzoso, pero ¿de veras no le gusta que lo haga? No se enojó, pero me dijo algo cuando volvíamos. Dijo que intentara no hacerlo, que lo ponía incómodo. Pero ¿y si en verdad es otra cosa? ¿y si en realidad no me quiere como yo creo que lo hace? ¿Y qué si me está mintiendo? ¿Qué haré?
-Beth, tranquila. Primero que nada, no es tan grave. ¿Pelearon?
-Discutimos –dijo-. Y desde el lunes no hablamos.
-¿Todo esto pasó el lunes?
-Domingo por la noche –me corrigió.
-Bien, escucha. Sé que no es fácil, pero tienes que dejar que tu orgullo se desinfle un poco. Creo que me dijiste lo mismo cuando me puse así por Nick ¿verdad? Y al fin y al cabo, estaba equivocada ¿Recuerdas? No tomes decisiones apresuradas, no tienes idea de lo que él puede sentir. Además, creo que conociéndolo, es cierto que es algo vergonzoso. Tal vez no le gusta que le demuestres delante de sus compañeros tu cariño porque cuando llegara al trabajo el lunes serian insufribles. Ya conoces a los hombres, son una especie extraña de la humanidad. Se comportan diferente cuando están con sus amigos. Es una regla. Y aunque todos digan que no es cierto, comienzo a sospechar que no sólo ocurre en la adolescencia.
Beth rió.
-El punto es que no deberías sacar tus propias conclusiones. Deberías hablar con él y pedirle perdón pero también pedirle explicaciones acerca del tema. ¿Qué dices?
Ella pareció pensarlo durante unos minutos. Finalmente, ladeó la cabeza y asintió mientras sonreía tímidamente.
-Tienes razón. No hay raznes para que comience a sospechar.
-Exacto. Y recuerda que la sinceridad es lo mejor. Si no le dices cómo te sientes con respecto a su comportamiento, él nunca lo sabrá. Y si no lo sabe…
-A la larga será peor –dijo.
Asentí y ella sonrió con un suspiro.
-Gracias, _____. NO sé qué hería sin ti.
-Creo que no podrías vivir.
Reímos mientras llegaba nuestra comida. Tras unos minutos en silencio de probarla, ella tomó un trago de su gaseosa y me miró.
-¿Qué querías decirme tan importante?
La miré con el ceño fruncido y luego recordé. Tomé un trago de agua para evitar ponerme colorada.
-Estás ruborizándote –dijo ella con una extraña expresión.
Hice una mueca. No había funcionado.
-¿Qué pasó? –preguntó.
-En realidad, no es tan importante. Es más, creo que ni siquiera debería decírtelo. No es que diga que no te considero mi amiga para contártelo, pero es que es algo idiota. Es decir, es importante, pero tal vez no…
-¡Oye, respira! –dijo ella atajándome-. ¿Podrías explicármelo todo tranquila?
-Es que no…
-______, ya comenzaste. Quiero oírlo todo. Había una vez…
Reí.
-Había una vez dos adolescentes enamorados. Una noche se besaron en la playa y al poco tiempo él se fue del país. Cinco años después, volvió y cuando se reencontró con ella, comenzó su amor. El tiempo pasó y tras algunas peleas, discusiones y malentendidos, llegó la noche antes de la boda de sus mejores amigos. Él la llevó a su cuarto tras la cena y le cantó su canción y le dijo palabras hermosas. Luego de eso, las cosas se les fueron de las manos y… bueno… eso… y…
-¿Eso? –preguntó Beth frunciendo el ceño.
-Ellos… lo… hicieron… -murmuré avergonzada-. Y vivieron felices para siempre, fin.
Beth me miró durante un minuto sin decir nada. Absolutamente nada. Estaba tranquilamente mirándome con su rostro completamente inexpresivo. Me estaba comenzando a poner nerviosa.
-Creo que no entendí, ¿podrías repetirlo?–dijo ella divertida.
-¡Beth!
Mi amiga rió.
-De acuerdo. Entendí. ¡Por Dios, _____, no puedo creerlo! Estoy muy feliz por ustedes. Lo que no comprendo es por qué estás tan preocupada.
-Porque, exactamente, no se cuidaron muy bien que digamos… -dije algo avergonzada.
Ella no pareció preocuparse. A diferencia de mí, claro.
-_____ -dijo mientras apoyaba su mano sobre la mía, consolándome-. No te preocupes por eso ¿Sí? Si se dio fue por algo y tienes que recordarlo así. Lo demás es todo aparte. Si llegaras a quedar embarazada, entonces será cosa del destino. Pero no deberías estar preocupada. Tú y Nick se aman mucho. Y lo sabes. Creo que lo sabes, quiero suponerlo.
-Sí, lo sé –dije con una tonta sonrisa de enamorada.
-Entonces no hay nada que temer. Todo estará bien.
-Tengo miedo –admití.
-No tienes que tenerlo. Tener un hijo debe ser increíble –suspiró-. De todas maneras, no tienes que preocuparte. Hay tantas probabilidades de que así sea como de que no.
-En realidad, hay más de que no.
-¡Entonces no te preocupes! Ni siquiera te hagas el test ¿sabes? Creo que sería tonto. Dicen que mientras esperas para ver el resultado, muy dentro tuyo siempre deseas que dé positivo y si no diera así, te deprimes aunque sea un poco. Ahórrate eso ¿sí? Haz como si no hubiese ocurrido nada. Bueno, en realidad sí ocurrió algo. supongo que debió de ser muy especial para ambos –sonrió-. pero no estés preocupada por lo otro ¿de acuerdo? Sonríe. Eres hermosa y Nick te ama. Serán muy felices y estoy segura de ello.
Beth tenía razón. No había razones para estar tan preocupada.
Además, en los pocos días que habían pasado no había notado cambios extraños ni nada. Todo estaba bajo control.

Cuando llegué a la oficina, me crucé con Anne. Intenté hablarle, pero iba demasiado ocupada como para tomarse un segundo.
Increíblemente, también me ocurrió lo mismo con Nick, quien sólo me besó y luego se marchó casi corriendo.
-¿Qué estarán haciendo estos dos?
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:12

Capítulo 54: Baby it’s you
Ella

Cuando terminé de escribir el maldito archivo que me mantuvo ocupada toda la tarde, casi salté de la silla de la emoción.
Ahora, al fin podía irme a casa.
Sin olvidarme de guardarlo, apagué la computadora y ordené mi escritorio. Me aseguré de tener todo en su lugar antes de salir de allí. Estaba harta de la oficina, era viernes y necesitaba descansar. Aquella semana había sido un caos total.
Tomé mis cosas y salí de allí mientras sacaba mi celular de la cartera. Marqué el número de Nick y esperé a que atendiera.
-Hola, hermosa –contestó.
-Hola, amor –dije con una sonrisa mientras me dirigía al ascensor.
-¿Qué haces?
-Acabo de terminar el archivo que tu padre me pidió y estoy saliendo para ir a casa, ¿tú?
-¿A casa? ¿Ya vuelves? –preguntó sorprendido.
-Sí, Nicholas me dijo que apenas acabara me fuera. ¿Por qué?
-Nada, sólo preguntaba –dijo-. Yo estoy trabajando. Creo que tendré para un buen rato más…
-¿Por qué lo dices?
-Digamos que tengo que terminar un par de cosas bastante… complicadas. Y no sé si terminaré hasta tarde.
-¿No vendrás a cenar? –pregunté triste.
Él pareció dudar.
-Lo siento, amor –dijo finalmente.
-Está bien, tienes cosas que hacer –intenté sonreír.
-¿______? –preguntó.
-¿Qué ocurre?
-Por favor créeme.
-Lo hago, Nick. ¿Por qué crees que no lo haría?
-No quiero que ocurra lo mismo… que la otra vez –dijo en un hilo de voz.
Fue entonces cuando sonreí de verdad.
-No volverá a pasar, Nick. Confío ciegamente en ti. En serio –dije intentando hacerle ver la sonrisa de mi rostro en aquel momento a través del celular-. Termina todo tranquilo ¿Sí? Y no olvides que te amo.
-Yo también te amo, linda.
-Ahora será mejor que corte antes de que me atropellen. Por cierto, ¿dónde estás?
-En… el trabajo ¿por qué? –dijo rápidamente.
-Sólo preguntaba –sonreí-. Suerte, cariño.
-¡Espera! –exclamó.
-¿Qué? –pregunté riendo-. Nick, no me dejarás ir jamás.
-Espérame despierta –dijo entonces en voz baja.
Pude notar su sonrisa del otro lado del teléfono.
Me sonrojé y rodeé los ojos.
-Si insistes…
-Insisto –dijo firmemente-. Te amo.
-Yo también –respondí-. Adiós.
Salí del edificio y me acerqué a la calle para parar un taxi. Me pasé todo el viaje de vuelta a casa pensando en lo feliz que era con Nick. Y en lo mucho que lo amaba.
No volvería a desconfiar de él. no volvería a pensar cualquier cosa y mucho menos a sacar conclusiones. Él no me mentiría y yo no tenía por qué dudar de eso. Así que si me decía que tenía que trabajar, era porque realmente tenía que hacerlo.
Entré a mi casa y volteé para cerrar la puerta con llave. Sería una noche aburrida y solitaria sin Nick cenando conmigo o abrazándome mientras mirábamos una película. Tendría que sobrevivir.
Apenas di dos pasos y sentí un ruido proveniente de una de las habitaciones del pasillo. El pánico se apoderó de mí enseguida.
-¿Hola? –pregunté.
Pero nadie respondió. Rodeé los ojos y dejé la cartera en el sofá junto a mi abrigo mientras me dirigía a la cocina.
De seguro son imaginaciones mías.
Pero justo antes de abrir la heladera en busca de algo de tomar, volví a sentir un sonido extraño.
Me detuve en seco e intenté no alterarme. Eso no había sido una ilusión ni nada por el estilo. Había algo que estaba haciendo ruido y no era un insecto.
No estaba sola.
¿Y si habían entrado a robar? ¿Y si era un secuestrador? Probablemente era alguien de la mafia, o un delincuente muy buscado. ¿Y qué tal si…?
Ya, cálmate, me dijo una voz interior.
Intenté escucharla por sobre mis idiotas pensamientos mientras comenzaba a hacer una larga lista de cosas por hacer en aquel momento. Podría llamar a la policía, o a Nick, o a mis padres y decirles lo mucho que los amo, o salir corriendo, o tal vez tomar algo y olvidarme de todo…
O mejor, armarme de valor e ir en busca del extraño ruido.
No podía ser tan malo ¿verdad? La puerta estaba cerrada cuando entré y las ventanas estaban exactamente como las había dejado. No podría haber entrado nadie a robar…
Eso espero.
Así que tomé aire profundamente y comencé a caminar con cuidado hacia el pasillo. Mientras daba pasos sigilosos acercándome a las habitaciones, comencé a imaginar qué ocurriría si en realidad estaba equivocada y sí había alguien en mi casa. Dios santo, ¿Qué sería de mí? No podría decirle a Nick lo mucho que lo amaba, lo feliz que me había hecho. Por todos los Cielos ¡nunca tendría hijos con él! Diablos, ¡con lo mucho que deseaba casarme y ser feliz a su lado! ¿Qué sería de todo lo que habíamos planeado? ¿De mi vida, de mis sueños? Si llegara a morir en ese momento, creo que no sabría qué hacer…
De repente el ruido se hizo aún más cercano. El corazón dejó de palpitarme durante un instante en el que me dediqué a intentar descubrir qué era aquel sonido.
Fruncí el ceño mientras los únicos pensamientos coherentes de la tarde se hacían lugar en mi mente.
Aquello no era un humano, era más bien el sonido de…
-¡Elvis! –exclamé cuando él apareció frente a mis ojos moviendo su cola y jadeando sonoramente.
Así que los últimos diez minutos había estado completamente aterrorizada por el perro de mi novio. Vaya si era cómico.
-¿Cómo llegaste hasta aquí? –le pregunté al animal mientras me agachaba a acariciarlo.
Fruncí el ceño. Era extraño. No recordaba haber dejado a Elvis en mi casa el día anterior. Es más, estaba con nosotros en lo de Nick… ¿Qué diablos…?
De repente Elvis ladró y se alejó un poco de mi.
-¿Qué ocurre, amigo? –pregunté poniéndome de pie.
El animal volvió a ladrar parado frente a la puerta de mi habitación.
-¿Qué pasa allí dentro? –pregunté caminando hacia él.
Cuando llegué a la puerta, noté que estaba abierta. Elvis se apresuró y entró antes que yo. Cuando estuvo adentro, se dirigió hacia un lado de la cama que no podía ver. Alzó la cabeza y volvió a ladrar, como indicándome que fuera con él.
-¿Qué hay, Elvis? –pregunté entrando en la habitación.
Todo esto era demasiado raro. Primero, Elvis en mi casa. Y ahora, algo extraño estaba ocurriendo detrás de mi cama.
Aquel día sin dudas sería inolvidable.
-¿Qué…? –comencé cuando me paré a un lado del perro de Nick.
Pero apenas dirigí mis ojos al suelo, me quedé sin habla. Y sin aliento, por poco. Una tímida sonrisa apareció en mis labios mientras contemplaba la romántica escena.
Elvis estaba recostado a un lado de otro hermoso perro. O perra, debía decir.
Era una golden igual de hermosa que él. estaba acurrucada a su cuerpo y tenía la cabeza apoyada en su regazo. La escena me conmovió.
-¿Quién es esta amiguita tuya? –pregunté mientras me agachaba para acariciarlos a ambos.
Me pasé unos cuantos minutos en silencio, completamente anonada, acariciando a la pareja. Ni siquiera me puse a pensar de dónde salieron ambos. Estaba demasiado encantada.
-Son hermosos –murmuré para mí misma.
-¿Te gusta?
Me sobresalté enseguida al oír aquella voz conocida.
Volteé y me encontré a Nick parado a mi lado, contemplando la escena con los ojos brillantes y una tierna sonrisa en sus labios.
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
-¿Fuiste tú? –pregunté.
Él suspiró y sonrió aún más, haciendo que mi corazón diera un vuelto y además, enamorándome aún más.
-Creo que sí te gusta –dijo.
-¡Fuiste tú! –exclamé mientras me levantaba a toda prisa.
Cuando estuve parada me arrojé a sus brazos y él me levantó en el aire mientras me abrazaba con suavidad y firmeza por la cintura, con mis piernas rodeando la suya. Rió en mi oído y el sonido hizo eco en todo mi cuerpo, estremeciéndome mientras me embriagaba con su aroma en mi nariz.
-Eres un mentiroso –dije mirándolo con la voz quebrada-. No estabas trabajando.
Nick rió con ganas para luego besarme la frente.
-Quería darte algo especial tras lo del sábado –explicó y puso un mechón de mi rebelde cabello detrás de mi oreja-. Y entonces recordé que Elvis estaba enamorado de cierta perrita de mi vecino. Casualmente, Josh quería regalarla porque se está mudando a Canadá, así que cuando me presenté frente a su puerta no dudó ni un segundo en dármela. Y aquí está. Feliz aniversario, amor.
-Fue hace dos semanas –reí.
-Lo sé. Pero no tengo otra excusa –dijo con una mueca.
-Te amo tanto.
Me acerqué a su rostro y lo tomé en mis manos mientras lo besaba con pasión y desesperación. Era el ser más maravilloso que había conocido y no podía dejar de pensar en lo increíble que era.
-Gracias, Nick. No te imaginas lo feliz que me has hecho –dije mientras nos separábamos.
-Creo que te regalaré más perritos si así serán todos tus agradecimientos –murmuró.
-Cállate –reí- ¿Cómo se llama?
-Diana ¿te gusta?
-Me encanta –contesté con una sonrisa
-Te amo, hermosa –dijo él volviéndome a besar.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:19

Capítulo 55: You are the music in me
Nick

-______, amor… despierta… -repetí por segunda vez.
Pero ella estaba completamente hundida en sus sueños, imaginando algo que seguramente era lindo, porque tenía una preciosa sonrisa en su rostro.
Amaba verla dormir, pero realmente ya se estaba haciendo tarde. Así que, con una sonrisa en mis labios, fui hacia la puerta y la abrí.
En ese momento entraron Elvis II y Diana, corriendo alegremente hasta que se subieron a la cama. Pocos segundos después a que los perros intentaran despertar a _____, ella al fin abrió sus ojos para comenzar a reír mientras la feliz pareja canina le lameteaba toda la cara.
-¡Diana, Elvis! –decía entre risas -¿Quién los dejó entrar?
-Fui yo –dije acercándome a ella.
-Oh, debí suponerlo –entrecerró los ojos-. Muy gracioso, Nicholas Jonas II.
-Buenos días –susurré a milímetros de sus labios.
-Muy buenos –respondió ella, besándome.
De no haber sido por los ladridos de Elvis y Diana, me habría olvidado completamente de por qué teníamos que levantarnos temprano. Y de seguro también habría logrado que llegáramos tarde…
-Ahora apúrate, tenemos cosas que hacer –dije separándome de ella rápidamente, para evitar distraerme demasiado.
-¿Qué? Pero si es sábado –se quejó ella, tapándose de nuevo.
-Oh, vamos, perezosa. Es hora de levantarse.
-Pero no quiero.
-______, mi amor. Hay algo que quiero enseñarte –mentí.
Pero funcionó…
Ella se levantó de un salto y me miró con ojos brillantes, tal y como un niño cuando se levanta en el día de su cumpleaños, esperando a que entren sus padres con un gran regalo.
-¿En serio? ¿Qué es?
-Es una sorpresa. Ahora, prepárate. Salimos en media hora.
-¿Qué?
-Y será mejor que te apures –dije saliendo de la habitación.
Mientras caminaba por el pasillo pude escuchar los pasos apresurados de mi novia dirigiéndose al baño. Sonreí. Esperaba que mantuviera aquella increíble excitación durante el resto del día. Incluso, cuando le diera su tan maravillosa noticia…

Una hora después, estábamos entrando en el gran edificio de Jonas Records. ______ me había mirado confundida cuando llegamos.
-¿Qué hacemos en el trabajo? Es sábado –dijo por segunda vez en el día.
-Así es.
-¿Tu sorpresa está aquí adentro? –preguntó saltando como una niña.
Reí.
-Sí, está aquí.
-¡Sí! –exclamó aplaudiendo.
Realmente estaba actuando como toda una niña. Amaba que se pusiera así. La amaba en todas sus formas.
La tomé de la cintura y la acerqué a mi cuerpo mientras activaba la alarma del auto.
-Ven, será mejor que te tranquilices o el corazón se te acelerará bastante.
-Es normal cuando te tengo tan cerca.
Lo dijo casi tan distraída que apenas pude creer la espontaneidad del tono de sus palabras. La miré con una sonrisa y le besé la mejilla mientras ella intentaba por todos los medios dejar de moverse.
-¿A dónde vamos? –preguntó cuando llegamos al ascensor.
-Ya verás.
-¿Falta mucho?
-Espera…
-¿Ahora?
-_____, deja de preguntar –reí.
Ella bufó, rendida.
-De acuerdo.
No volvió a abrir la boca durante los siguientes minutos. Lo cual, por un lado, era bueno, ya que no podía responderle a todas sus preguntas y ¡definitivamente no era el mejor guardando secretos! Sin embargo, también era algo malo, ya que mi enamorado corazón comenzaba a preocuparse de que se hubiera enojado.
Pero cuando giré la cabeza para verla, tenía una hermosa sonrisa en sus labios, lo cual sólo significaba una cosa… o dos. Primero, que estaba ansiosa. Y segundo, que era perfecta.
-Llegamos –anuncié.
Ella me miró durante un segundo con el ceño fruncido. Luego, dirigió sus ojos nuevamente hacia la puerta de madera uqe teníamos frente a nosotros.
-¿Estás hablando en serio? –susurró.
-Claro que sí –sonreí, realmente la había impactado-. Anda, entra.
-Pero…
-______, entra.
Ella suspiró y tras un par de segundos de duda, levantó lentamente su mano y giró el picaporte. Cuando abrió la puerta y vio lo que había adentro, se quedó helada. Su cuerpo se tensó y sus ojos se abrieron de par en par. Sonreí. Esperaba que se impresionara así.
-¿Qué es…?
-¿Te gusta? –pregunté.
-Sí, pero…
-¿Pero qué? –la miré preocupado.
Lo único que me faltaba. Que no le agradara la sorpresa.
Y en realidad, merecía eso si es que a ella le pasaba. Hacía días que venía intentando ignorarla para poder prepara aquello. Me había sentido como un idiota durante todo ese tiempo, temiendo que volviera a creer lo mimso que la última vez. Pero por suerte ella era tan increíble, que no se había puesto a dudar ni un instante.
Y yo había estado muy ocupado arreglando todo con Anne.
Quien, en ese momento, apareció frente a nosotros y sonrió ampliamente.
-¡Sorpresa! –exclamó, mirando a ______, aún en shock.
-¿Tú estás metida en todo esto? –preguntó mi novia, abrazándola.
Anne rió mientras la abrazaba.
-No te imaginas cuánto.
-Pero…
-Mira, ______. Sé que te dejé que lo pensaras, pero no puedo permitirte que lo dudes. Tienes una voz maravillosa y mereces estar en este disco, aunque sea en una canción. Y como amiga, esta vez no como compañeras de trabajo, te pido, te ruego, que lo hagas por mí. ¿Podrías?
-Anne, todo esto es muy lindo de tu parte. Pero no sé si soy capaz…
Era momento de intervenir.
-_____, mírame, amor.
Ella volteó lentamente mientras Anne se alejaba de vuelta a la sala de grabación.
-Escúchame bien, cariño, y escucha mis palabras con atención ¿de acuerdo? –ella asintió-. Todo esto es obra mía. Hace varios días que vengo hablando con Anne para hacer esto y creo que es momento de que lo hagas. Sabes casi tan bien como yo lo mucho que amas esto. Y sé que quieres hacerlo. Créeme, te conozco demasiado bien, y si lo he arreglado todo para ti, es porque confío en ti, linda. Sé que lo lograrás. Sólo tienes que creer en ti por una vez. ¿Puedes hacerlo?
Se le llenaron los ojos de lágrimas. Por un instante pensé que iba a salir corriendo.
-Nick, eres increíble –dijo abrazándome.
Me aferré a ella como si fuera la última vez. La amaba y no podía dejarla ir. Y todo mi corazón quería que ella cumpliera su sueño.
-Ahora escucha –susurré a su oído-. Te secarás esas lagrimitas, caminarás decidida hacia esa sala de allá y comenzarás a hacer esos ejercicios de voz que tan bien te salen. Y luego, grabarás una canción con Anne. Y yo me sentiré orgulloso de ti. Elvis, Diana, Anne, mis padres, Beth, Amy, Will, Jack, Zac, mis tíos, tus padres… Todos lo haremos. Porque confiamos en ti. Y sabemos que lo lograrás.
Ella sonrió y sin dudarlo, pero dejándome completamente sorprendido, me tomó del cuello de la camisa y me acercó a ella para besarme casi tan apasionadamente que olvidé donde estaba.
Cuando se separó de mí, tenía una hermosa sonrisa en sus labios.
-Eso es por todo lo que estás haciendo por mí, Jonas. Te estás comenzando a pasar –dijo riendo.
-Contigo es imposible pasarse.
-¿No crees que es hora de que me dejes a mí sorprenderte?
La abracé más a mí y la besé.
-Cariño, créeme. No dejas de sorprenderme a cada minuto que pasa.
Ella rió y me guiñó un ojo mientras se alejaba hacia la sala de grabación, para luego hacer exactamente todo como le había dicho.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:22

Capítulo 56: It’s not too late to apologize
Ella

Estaba sentada en la cocina haciendo algunas anotaciones de cosas que teníamos que hacer con Nick durante los siguientes días. Era domingo y el día anterior habíamos estado trabajando en el estudio de Anne hasta el cansancio.
Todavía no podía creer que Nick hubiera hecho tal cosa por mí. Creo que fue el momento más emocionante de todos, especialmente cuando luego de grabar por horas y horas, escuchamos las voces finales. Todavía faltaba que le agregaran la increíble música y también algunos efectos y retoques, pero podía asegurar que la canción había quedado muy bien.
Luego de eso, Nick había insistido en ir a cenar para celebrar. No tuve otra opción –créanme, es bastante persistente-, así que apenas llegamos a casa nos duchamos y nos preparamos par salir nuevamente. Llegamos bastante tarde, pero aún así nos quedamos un rato abrazados en la cama, mirando el techo, a veces hablando. Y así nos habíamos quedado dormidos, para despertar exactamente en la misma posición.
Ya habíamos almorzado y ahora Nick se estaba duchando.
Podía escuchar muy bien lo que estaba ocurriendo ahí adentro. Una sonrisa apareció en mis labios mientras se oía muy bajita la voz de Nick cantando ‘She will be loved’. Sacudí mi cabeza y volví al trabajo.
No por mucho tiempo, porque segundos después, la paz de la casa fue interrumpida nuevamente por la voz de mi novio. Esta vez sonaba muchísimo más fuerte.
-Ask her if she wants to stay a while –cantaba a toda voz- and she wiiiiiiiiiill be looooooooved. She wiiiiiiiill be looooooooved.
Elvis y Diana, que estaban acostados uno al lado del otro en el piso a mi lado, levantaron las cabezas alarmados. Comencé a reír mientras escuchaba que se abría la puerta del baño.
Cuando levanté la mirada, me encontré con un Nick mojado, sólo cubierto por la toalla en su cintura. Me miraba con una ceja levantada, como si estuviese viendo a una loca en persona.
-¿Qué pasa? –preguntó confundido.
Sonreí. Era tan tierno.
-Me gusta cómo cantas Maroon 5, amor –respondí.
-Ah, eso –murmuró él enrojeciendo mientras se llevaba una mano a la nuca.
Reí una vez más y me levanté para rodearle el cuello con los brazos.
-No te avergüences, cantas hermoso.
-De repente ya me siento perfecto –dijo tomándome de la cintura mientras se acercaba a mis labios.
Sonrió antes de besarme lenta y suavemente, como todo un profesional. Dios mío, me volvía loca con el roce de sus labios. Era increíble.
-Creo que mejor nos separamos, me estás empapando –sonreí mientras me soltaba de él y daba media vuelta para marcharme.
-Oh, vamos, no seas aburrida –insistió volviéndome a tomar de un brazo y pegándo su cuerpo por atrás.
-¡Nick! –reí mientras intentaba alejarme.
Entre risas y ladridos de Elvis y Diana, se escuchó el timbre.
Nick detuvo su jueguito de hacerme cosquillas y se separó lentamente de mí antes de besar mi mejilla.
-Abre tú, ya vuelvo –dijo antes de desaparecer tranquilamente.
Me acomodé la ropa y rogué a Dios que quien quiera que fuera no notara que estaba toda mojada por el divertido de mi novio.
El timbre volvió a sonar.
Qué impaciente.
-Estoy yendo –dije más para mí misma que para el visitante.
Con una sonrisa bastante natural destrabé la puerta y abrí.
Pero al ver quién se encontraba del otro lado, mi alegría se desplomó.
-Courtney –murmuré.
Ella no estaba ni sonriendo, ni alegre, ni feliz. más bien estaba triste, como si algo malo hubiese ocurrido. No llevaba más esas ropas provocativas que alguna vez me había a acostumbrado a ver en ella, ni tampoco se reía de mí.
No, esta Courtney era visiblemente diferente.
Tenía las manos agarradas con nerviosismo en su regazo, y la cabeza gacha. Sus ojos tenían un brillo extraño, como de súplica. Y parecía mucho más linda ahora que no se había puesto tanto maquillaje ni tanta producción.
Ahora parecía una mujer de verdad.
-¿Puedo pasar? –preguntó tras una sonrisa amable.
Me quedé de pie en la puerta intentando asimilar todo lo que estaba ocurriendo.
De acuerdo, era la persona que probablemente más mal me caía en el mundo. Había provocado mil cosas en mi relación con Nick –y nada de ellas fue buena, de hecho. Desde que éramos adolescentes, durante la estadía de Nick en Francia e incluso después. Dios sabe que tan bien le hizo a nuestra relación.
Pero por más que me molestara el hecho de que me hubiese hecho pelear tantas veces con mi amado, tantas veces que me hizo pensar cualquier cosa, todos los momentos que se aprovechó de él, de mí, de nosotros… Por más mala que fuera o que hubiese sido, no podía cerrarle la puerta en la cara. No podía agarrarla de los pelos y hacerla pedir perdón. No podía odiarla ni siquiera. Había algo nuevo en el rostro de Courtney que me llamaba la atención.
Tras un suspiro –que significó metafóricamente un brazo a torcer por uno de los bandos- abrí más la puerta y con una sonrisa bastante débil le permití el paso.
Ella sonrió agradecida y entró en la casa, no sin antes pronunciar una palabra que escuché muy claramente “Permiso”.
Mientras cerraba la puerta, pude escuchar unos pasos mucho más fuertes que los suaves de Courtney. Diablos, Nick.
-Amor, ¿quién…? –dijo en voz alta mientras entraba a la sala.
Pero al ver a su ex compañera, se quedó completamente de piedra. Aunque el efecto no duró tanto como el mío.
Enseguida sus ojos se tornaron llenos de fuego, completamente furioso con la mujer que estaba plantada en el medio de la sala, mirándolo con una inocencia irreconocible.
-¿Qué diablos está haciendo ella aquí? –explotó Nick.
-Nick, tranquilo –dije acercándome a un lado de Courtney-. Estoy segura de que vino en son de paz.
-¿Son de paz? ¡Por todos los Cielos, ______! ¡Es una mentirosa y lo sabes!
Por alguna razón, sus palabras me hirieron tanto como de seguro le hirieron a la mujer que tenía a un lado.
-Amor, por favor…
-No te preocupes, ______. De todos modos creo que tiene razón –interrumpió Courtney-. Me he portado demasiado mal con él y es comprensible que me trate de esta manera. Así que si no soy bienvenida, creo que mejor me voy.
-Sí –dijo Nick.
-No –interrumpí yo, mirándolo fijamente.
Sabía que me estaba ganando un buen enfrentamiento con él por la mirada que me dirigió. Sabía que no le gustaba que la estuviera defendiendo.
Pero sabía que Courtney tenía algo que decirnos. A los dos. Y no iba a dejar que se marchara sin saberlo.
-Courtney, por favor dinos lo que has venido a decir –dije volviéndome hacia ella.
Nick bufó y se cruzó de brazos, malhumorado.
Courtney suspiró, incómoda.
-Bien. En realidad, es corto. Es algo así como un perdón. Sé que estuve mal todo este tiempo y sé que fui una completa perra –dijo mirando a Nick, quien casualmente hizo una mueca de “no me digas” irónica que desapareció en cuanto vio la advertencia en mis ojos-. _______, lamento haberte tratado como te traté durante toda la secundaria, bueno lo poco que compartimos. Y lamento haberte hecho la vida imposible con Nick, de veras –se volvió hacia él, quien había suavizado un poco las facciones-. Nick, en serio perdón por haberte vuelto loco en Francia, y por todos los años anteriores. Sé que fui una completa idiota y que muchas veces tuviste ganas de matarme, y creo que es justo pedirte perdón e incluso si lo aceptaras no me sentiría suficientemente bien de nuevo. Les debo una gran disculpa a ambos y ahora que lo veo con otros ojos, no puedo creer lo que hice. Ustedes dos están realmente hechos el uno para el otro, y me siento una imbécil al haber intentado romper algo tan maravilloso –hizo una pausa-. En serio espero que sean muy felices y que tengan una vida llena de alegrías, y que las tristezas sean pocas. Porque realmente se lo merecen, los dos. Yo he cambiado, mi esposo Dylan me ha hecho ver las cosas de otra manera y le estoy eternamente agradecida. He decidido reparar cada daño que he hecho, y por eso he venido a hablar con ustedes –sonrió por última vez antes de volver a suspirar-. En fin, eso es todo. No necesito que me digan que me perdonan, porque simplemente con haberles dicho todo esto ya me siento un poco mejor. Espero que sean muy felices, en serio. Y lo lamento.
Hizo una mueca y, sin decir más, se dirigió a la puerta para marcharse.
Nos quedamos los dos en silencio, mirando fijamente el suelo. Fueron unos minutos extraños, en los que nos dedicamos a pensar. No podía creer lo que acababa de pasar. Courtney parecía muy decepcionada de sí misma y muy arrepentida.
Era extraño, pero en el fondo de mi corazón, le agradecía lo que había hecho. Y por supuesto que la perdonaba.
En ese instante, levanté la mirada.
-Nick, lo lamento –susurré.
Él también la levantó y me miró fijamente durante un instante antes de acercarse a mí rápidamente y abrazarme con todas sus fuerzas, como siempre sin hacerme daño alguno.
-Diablos, ______. No me pidas perdón. Me comporté como un cavernícola.
Sonreí y me aferré más a él.
Lo amaba tanto. Con sus perfecciones y sus pequeños defectos tan irrelevantes.
Y supe que él también había perdonado a Courtney, aunque nunca fuera a admitirlo.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:23

FALTA POCO PARA EL FINAL Sad


Última edición por twoworldscollide el Marzo 6th 2011, 06:37, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:26

Capítulo 57: There’s always something else
Ella

-Voy a revisar los mensajes –anuncié mientras entrábamos en la casa aquel martes por la tarde.
Nick asintió mientras cerraba la puerta y apenas comenzó a caminar hacia la cocina, comenzó a desatarse la corbata. En el camino se reunieron con él Elvis y Diana, a quienes saludó con mucho entusiasmo mientras comenzaba a hablarles como si fueran humanos.
Sonreí.
Me dirigí hacia el teléfono y apreté el botón para ver si alguien había llamado.
Teníamos dos mensajes. Uno de ellos era de Amy, preguntándonos si queríamos ir a comer a su casa el sábado. Decidí que la llamaría después para hablar con ella.
El otro era de Beth y decía así:
-¡Hola! Dios, espero no estar interrumpiendo nada importante… ¿De qué diablos estoy hablando? ¡Están en el trabajo y esto es el contestador! Por Dios, estoy actuando como una tonta…
Nick apareció riendo desde la cocina con la camisa desabrochada y arremangada, y dos vasos de agua en sus manos.
-¿Qué le pasa a Beth? –preguntó entregándome un vaso.
Lo tomé y le hice un gesto para que me dejara seguir escuchando. Me tomó por la cintura con el brazo recién libre y escuchó en silencio.
-… De acuerdo, sólo quería asegurarme de que ambos notaron que falté al trabajo hoy. Porque lo hicieron ¿verdad? Más les vale, ¡especialmente a ti, Nicholas! No, otra vez estoy diciendo tonterías. Por todos los Cielos, ______ ¿puedes sólo llamarme y ya? Tengo que hablar contigo. En realidad, tengo que hablar con los dos. Diablos, si de todas formas voy a terminar diciéndoles. No me llames. Simplemente vengan a casa esta noche. Tengo algo muy importante que decirles a ustedes dos y también al resto de la familia. Y sí, ¡más les vale que vengan o me van a conocer enojada! Los quiero, adiós.
Se escuchó el insistente tono que marcaba el fin del mensaje y lo borré mientras fruncía el ceño.
-Eso ha sido extraño –dijo Nick, pensativo.
Sonreí ante su expresión confundida.
-Ya conoces a Beth.
-No, ese es el problema. Eso ha superado todos mis conocimientos, lo que lo hace aún más raro.
Reí y me puse de puntillas para besarlo.
-De todos modos, hay que ir –dije separándome de él segundos después.
Nick refunfuñó como un niño pequeño.
-No puede ser. Llego a casa después de un día agotador con el simple deseo de estar simplemente abrazado a mi novia toda la noche, y tienen que terminar con mi felicidad.
Levanté una ceja intentando mantenerme seria mientras rodeaba su cuello con mis brazos.
-No exageres –dije.
-Lo sé, lo sé –rodeó los ojos-. Estoy actuando como un novio posesivo.
Murmuró algo ininteligible y se separó de mí de mala gana. Luego señaló con determinación hacia el teléfono y me dijo seriamente:
-Más le vale a Beth que sea importante. Tenía planeada una noche serena, tranquila y placentera.
-No me digas –bromeé con ironía mientras lo empujaba hacia el dormitorio.
Nick se detuvo y dio media vuelta para quedar frente a mí.
-No me provoques, princesa, porque de lo contrario Beth pondrá el grito en el cielo como no nos vea en su casa a las ocho –dijo con su dedo sobre mi nariz.
Le saqué la lengua y salí corriendo antes de que pudiéramos distraernos de nuevo. Teníamos apenas una hora para estar allí.

Beth nos abrió la puerta mucho más feliz de lo que imaginaba. De hecho, estaba radiante, no dejaba de sonreír ni de abrazar a Matt. Me gustaba la pareja que hacían, de hecho, la veía muy feliz y Matt me parecía un hombre muy bueno. No sólo para ella, sino también como persona. Espero que sean felices…
-Creí que vendrían tus padres también –dije cuando nos sentamos todos en la sala.
Estábamos Amy y Will, Jack, Zac, Claire, Nick y yo. Sólo los “primos”, como solían llamarse entre sí. Y como me habían obligado a comenzar a llamarlos a todos. Desde mucho antes de comenzar a salir con Nick.
-No, mis padres ya lo saben. Hablé con ellos esta tarde –sonrió mientras se ponía colorada.
Matt la abrazó y rió ante el comportamiento de su novia.
-Creo que será igual que esta tarde ¿verdad, amor? –le preguntó a ella.
Beth rió.
-Estoy nerviosa.
-¡Por Dios, dilo de una vez! –dijo Jack perdiendo la paciencia, pero suavemente.
Beth asintió y suspiró.
Pasaron varios segundos. Casi minutos. Estábamos todos impacientes, esperando a que por fin hablara. Todos mantenían la respiración, tensos, observándolos fijamente. Como cuando esperas a que te den el resultado de un importante examen o cuando van a elegir al finalista en tu programa favorito. Algo así.
Entonces, todo sucedió en cámara lenta.
-Estoy embarazada –dijo ella, así sin más, encogiéndose de hombros.
Y como si fuéramos todos gemelos, los siete que esperábamos la respuesta nos quedamos de repente boquiabiertos y con los ojos como platos. Beth y Matt se miraron y rieron.
-Vaya, exactamente la misma reacción que nuestros padres –bromeó él.
-Por todos los Cielos ¡no lo puedo creer! –exclamó Claire levantándose de la mesa- ¡Voy a ser tía!
Todos soltamos el aire que habíamos acumulado en los pulmones.
Era extraño, pero a cada día que pasaba, a cada momento, cada noticia o cada pequeña cosa, me daba cuenta de que aquella era mi familia. Allí es donde pertenecía.
A las bromas de Zac y Jack. A los consejos de Claire. A la gran amistad con Beth y Amy. A las locuras de Will y a la dulzura de Matt.
Pero por sobre todas las cosas, al amor que me brindaba el hombre que en ese instante me había tomado de la mano y me había obligado a mirarlo a los ojos. Siempre hacía eso cuando ocurría algo relacionado con la familia. Cuando Amy y Will anunciaron su compromiso. Cuando se casaron. También cuando sus padres se abrazaban. Ahora. Como si de alguna manera, estuviera avisándome de lo que nos deparaba el futuro. Como si quisiera advertirme de lo que esperaba hacer conmigo. Y yo estaba más que dispuesta a pasar toda la vida a su lado.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:30

Capítulo 58: Way back into love
Ella

Él acariciaba mi vientre mientras tenía entre sus brazos a nuestro pequeño niño. Me miraba con esa sonrisa suya que tantas veces me había hecho derretir. Y había algo en sus ojos que no podía descifrar. Pero era una intensidad tan visible que apenas me podía mantener respirando. Era como si cada suspiro fuera una órden que me daban aquellos ojos. Me hablaba en silencio, como queriendo decirme algo más que lo que dijo en realidad.
-Gracias por esto, amor. Por esta vida, por este amor, por estos hijos. Eres el mejor regalo del mundo y no quiero dejarte ir jamás.


La alarma sonó y creí que moriría si no sentía lo que venía a continuación. Pero por más que intenté no prestarle atención, el sueño se había esfumado como la niebla. Aunque había conseguido no moverme ni un solo centímetro, no veía nada más que la oscuridad que me producía el efecto de tener mis ojos pegados a la almohada.
Suspiré rendida mientras me movía apenas para encontrar una posición más cómoda. Sonreí al recordar que, al menos, una parte del sueño era real.
Estiré un brazo para encontrarme con el cuerpo de aquel ser tan especial, pero no sentí nada.
La sonrisa desapareció de mi rostro al mismo tiempo que me incorporaba sobre el colchón. Horrorizada, afirmé mis claras sospechas: Nick no estaba a mi lado.
Fruncí el ceño, pensando que tal vez estaba un poco más paranoica de lo que una novia podía llegar a ser, barajando posibilidades de que estuviera bañándose, desayunando o haciendo cualquier otra cosa. No tenía que alarmarme, por todos los Cielos.
Es que mi corazón daba un vuelco cuando no lo tenía a mi lado…
No estaba en el baño. Tampoco en la cocina. Lo único que tenía sus rastros era la nota que estaba sobre la mesa donde solíamos desayunar.
Amor: tuve que ir con urgencia a ayudar para el concierto de esta tarde. Creo que te veré allí directamente. Te ama, N.
Miré la hora y me encogí de hombros. No faltaba tanto para la hora del concierto, así que no sería un fastidio tener que esperar sentada haciendo nada.
Estaba muy feliz porque Anne tuviera un concierto para presentar su álbum a todos. Lo cierto era que lo había escuchado por completo. Pero aún así me parecía una idea asombrosa, sobre todo después de que me hubiera confesado que aquel francés Ryan iba a asistir al concierto. Así que sería una tarde no sólo increíble, sino también muy especial.
Oh, y casi obviando el hecho de que yo también era una pequeña parte de aquel disco. Por suerte, tras horas y horas de rogarle que tuviera compasión de su amiga, Anne me había permitido no cantar con ella en directo su canción “Enchanted”, la que cantábamos juntas. Eso me permitió estar menos nerviosa.
De hecho, me sacó todos los nervios. Ahora sólo quería ver a mi amiga en acción.

El concierto estaba llegando a su fin. Vaya que Anne era toda una artista. Había pasado una hora y media y aún así el asombroso público respondía con fervor y alegría, mientras ella desplegaba todo su carisma y simpatía en todos los fanáticos que gritaban su nombre a coro.
No debía de haber un momento más emocionante que ese.
Había visto a Nick unos minutos antes de que comenzara el concierto. Me había besado y habíamos dado un pequeño espectáculo a los presentes (que, gracias a Dios, sólo eran algunos técnicos y organizadores, los fans no habían entrado todavía). Luego, tuvo que marcharse para encargarse de algo en el backstage y no lo había vuelto a ver.
Hasta ese momento.
-Bueno, creo que esto está llegando a su fin –anunció Anne parada sobre el medio del escenario. Se escuchó una exclamación de tristeza entre el público y ella rió-. Lo sé, ¡yo tampoco quiero irme! Pero supongo que no voy a poder cantar toda la noche, así que… -hizo una pausa para luego volver a hablar-. Creo que sería lindo que les dijera que éste álbum es muy especial para mí. De hecho, es tan especial que creo que lo conservaré en mi corazón durante el resto de mis días. Quiero decir que las canciones tienen significados muy importantes, tanto para mí como para… bueno, más gente. Hay canciones tristes, canciones divertidas, canciones lentas y otras más movidas. Pero creo que cabe destacar que hay canciones que conectan a dos personas –sonrió-. Esta canción no la escribí sola. De hecho, tuve la ayuda de un viejo amigo, al que no me había acercado tanto hasta hace unos días, cuando ambos decidimos que teníamos algo muy importante que decirle al mundo –anunció. Eso no me lo esperaba ¿de qué estaba hablando? Qué interesante-. ¡No, no es lo que piensan! –rió-. No es mi novio, ni nada por el estilo. Y tampoco escribimos la letra pensando el uno en el otro. Me refiero a que él por su parte pensó en alguien y yo por la mía en otra persona. Creo que, cuando mi querido acompañante salga al escenario, esos dos involucrados especiales sabrán quiénes son. Y si no lo hacen ¡sí que son ciegos! –guiñó un ojo, caminando hacia la izquierda-. Así que, damas y caballeros, me enorgullezco en presentar a quien será mi dúo esta noche, ayudándome a expresarle algo muy especial a alguien muy especial…
-Y tú ayudándome a mí, Anne –dijo una voz mientras las luces se apagaban.
Los gritos fueron en aumento mientras mi corazón comenzaba a latir con fuerza. Reconocería aquella voz adonde quiera que fuera.
-Señoras y señores ¡Nick Jonas II! –anunció ella.
Por un momento dejé de respirar.

Nick apareció por la derecha del escenario, uniéndose a Anne mientras saludaba al público –que increíblemente lo aplaudía con todas sus fuerzas.
Las notas comenzaron, la melodía empezó a fluir. Y la letra se dispersó por todo el estadio. Durante un segundo me quedé sin habla, allí parada en la primera fila.
Supe que tenía que hacer algo, de alguna manera, supe que tenía que ir con él.
Mientras la letra se pegaba a mis oídos, apenas dejándome seguir caminando, llegué hasta la entrada al backstage. Un guardia me reconoció –o tal vez fue el pase VIP que colgaba de mi cuello- y me dejó pasar. Casi corrí hasta pararme a un lado del escenario, del lado derecho: exactamente por donde había salido Nick minutos atrás.
No podía creer lo que veía. Era más que hermoso. Era todo lo que siempre había deseado ver. No tenía palabras para expresar mis sentimientos. De hecho, no creía que las tuviera en algún momento de mi vida.
Y sigue siendo así.
De repente, él giró hacia mí y a pesar de la distancia, sonrió. Se volvió a mirar a Anne y ella le guiñó un ojo mientras se encaminaba hacia el centro del escenario. Nick volvió a voltear y, sin que lo hubiera planeado, comenzó a correr hacia mí.
Duró pocos segundos, pero fueron increíblemente eternos. Cuando estuvo frente a mí me tomó en sus brazos y yo salté a ellos, abrazando su cadera con mis piernas.
-Creí que habíamos terminado con las sorpresas –dije mientras una lágrima amenazaba con caer.
Él sonrió tiernamente y me la secó con su mano, manteniendo el equilibrio con su fuerte cuerpo.
-Nunca dejaré de sorprenderte, mi querida ______-susurró contra mis labios.
-No, no dejas de hacerlo –reí entre lágrimas, conteniendo la emoción.
Él volvió a sonreír y tras susurrarme aquellas dos increíbles palabras que tanto amaba, me besó como nunca antes me había besado. Me besó con cariño, con dulzura, con pasión y desesperación.
Pero me besó con amor. Y eso fue lo único que importó en ese momento, mientras las risas se mezclaban con la voz de Anne de fondo y la melodía desde el escenario, mientras Nick nos hacía dar vueltas y vueltas en el lugar, haciéndome perder cualquier noción del tiempo.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:31

Capítulo 59: We’re a big family
Ella

-Nicholas Jonas II ¿Cómo te atreves? –exclamé mientras, boquiabierta y empapada, me giraba hacia él.
Intentó contener la risa. Pero sé que no pudo hacerlo. De hecho, me demostró lo correcta que estaba cuando dejó escapar una carcajada, provocándome que, por un instante, quisiera unírmele para reírme junto a su increíble risa que me hacía llegar al cielo.
El muy gracioso estaba parado a unos cuantos metros de mí, con la manguera del jardín en sus manos, corriendo el agua como si no importara. Se había atrevido a rociarme apenas unos cuantos litros aprovechando que estaba completamente sumida en mis pensamientos, admirando aquella tarde de primavera.
No es que hiciera un calor terrible como para estar jugando como niños con agua, pero…
-Déjame decirte que te ves hermosa toda mojada –sonrió pícaramente.
-Oh, qué divertido –ironicé-. Te vas a arrepentir, Jonas.
-¿En serio? –levantó una ceja- ¿Por qué no vienes aquí y me lo demuestras, ______(apellido)? Espero que la venganza sea dulce.
-Dulce. Muy dulce.
Corrí hacia él y, aunque lo intenté, su fuerza duplicaba –triplicaba, mejor dicho- la mía, por lo que mi patético intento de volver a conseguir la manguera para mojarlo quedó suspendido en la nada cuando ambos caímos al suelo y él no dejaba de mojarme.
En ese instante agradecí en silencio que nuestros vecinos estuvieran de vacaciones. Habría sido un verdadero show haber sido testigos de semejante escena.
-Creo que ya tengo suficiente –me quejé entre risas.
-No te creas, linda –dijo él, apartando la manguera a un lado.
Se colocó sobre mí y me besó. Un beso bastante húmedo, a decir verdad.
De repente sentimos la presencia de alguien más y nos separamos.
-Elvis, amigo –dijo Nick sonriendo tiernamente mientras observaba al animal a nuestro lado- ¿Quieres jugar tú también?
Pero el perro no le prestó atención. Extrañamente, se acercó a Nick y le empujó el hombro suavemente, para luego ladrar y salir corriendo a la casa.
Fruncí el ceño.
-Creo que quiere que lo sigamos –dije.
-Sí, vamos.
Nos levantamos –tras haber tropezado dos veces- y al fin logramos meternos en la casa, empapados.
-¿Elvis? ¿Dónde estás?
Oímos un ladrido desde el cuarto y tras este, una especie de aullido triste. Nos miramos confundidos y corrimos hacia la habitación.
Al entrar nos quedamos paralizados.
Era una escena muy parecida a la primera vez que habíamos visto a Diana y Elvis juntos en aquella casa. Diana estaba recostada en el suelo, con la cabeza apoyada entre las patas y una expresión tan extraña que me recorrió un escalofrío la columna vertebral. Elvis, como buen novio, estaba a su lado, acompañándola, haciéndole mimitos.
Aunque la imagen era totalmente tierna, Nick y yo sabíamos que algo no andaba bien.
-Creo que es hora de que hagamos una visita al doctor, Diana –dijo mi novio, con las manos en las caderas.
La perra levantó la cabeza un instante y lo miró durante segundos para luego volver a agacharla.
-Algo no anda bien –le oí susurrar a él.
Y mis mayores temores comenzaban a decirme que tenía razón.

Me mantenía pegada a Nick mientras esperábamos en la pequeña sala de espera de la veterinaria. Elvis estaba recostado sobre el suelo, a un lado de nosotros, esperando exactamente lo mismo.
Mi cabeza estaba apoyada sobre su hombro, mientras el silencio invadía el lugar. Él tenía su cabeza ligeramente sobre la mía, mientras que con la mano tenía la correa de Elvis.
Llevábamos casi una hora en aquel lugar. Comenzaba a temer lo peor.
De repente las puertas se abrieron y Elvis, como todo perro guardián, levantó su cabeza al notarlo. Nick y yo nos levantamos rapidamente al igual que él cuando el Veterinario salió del consultorio hacia nosotros.
-¿Y? –pregunté impaciente.
El señor me miró y sonrió, y Nick le preguntó si ocurría algo con Diana.
-De hecho, sí, señor Jonas –dijo y sentí que la sangre se helaba en mis venas-. Pero no tienen por qué preocuparse, no es nada malo –sonrió.
Miré a Nick con el ceño fruncido y él miró al médico confundido.
-No entiendo, ¿a qué se refiere?
Él casi rió. Cosa que me sorprendió.
-Diana está embarazada –dijo-. Sus cachorritos nacerán en pocos meses.
Nick y yo nos quedamos tildados, completamente perplejos. De acuerdo, ¡eso sí que era inesperado! Elvis saltó y ladró a nuestros pies, como si comprendiera lo que estaba pasando. Nick se agachó hasta quedar a su altura y sonrió de una manera que me dejó perpleja. Era la sonrisa de un hombre cuando le decían que su hijo acababa de nacer.
-¡Vas a ser padre, Elvis! –exclamó y el perro volvió a ladrar con excitación mientras Nick lo abrazaba y no dejaba de acariciarlo.
Yo aún seguida sumida en mi propia nube.

Horas después, Nick y yo permanecíamos abrazados en el sofá. Me rodeaba la cintura con sus fuertes brazos mientras que yo estaba recostada sobre su regazo con una taza de café entre mis manos.
-Creo que me has regalado un buen resfriado –dije.
-Oh, habrá valido la pena –rió-. Prometo cuidarte muy bien.
-Me parece que lo has planeado todo.
-Oh, créeme que el notición de Diana y Elvis estaba fuera de todo tipo de plan. Apenas puedo creerlo.
-Y yo –admití-. Sí que nos han sorprendido.
Nos quedamos en silencio unos cuantos minutos, disfrutando de la sola presencia del otro.
-No puedo creer que ellos vayan a ser padres y nosotros todavía no –murmuró Nick de repente.
Dejé de respirar. Segundos después, cuando no estaba tan afectada por su declaración, dejé la taza sobre la mesa y tomé su rostro entre mis manos mientras me acercaba más a él.
-¿Qué dijiste? –pregunté.
Él sonrió con melancolía.
-Quiero tener una familia contigo, ______. Quiero llenar la casa de niños, y no solamente cachorros. Quiero pasar el resto de mis días a tu lado, viendo crecer a nuestros hijos, corriendo de un lado para el otro, divirtiéndose con los perritos.
Sonreí casi muerta de amor y ternura. Aquel hombre era, más allá de su fuerza física y su serio semblante, el más dulce de todos los hombres que había sobre la galaxia.
Y lo amaba.
-Tendremos que comprar una casa mucho más grande –sonreí.
-¿Qué te parece Malibú?
-Me encanta.
Nick sonrió con tanta emoción como lo había visto aquella tarde cuando había abrazado con euforia a Elvis tras descubrir que sería padre.
-A mí también.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:32

Capítulo 60: I’m thinking about forever
Nick

-Entonces ¿estás seguro de esto?-preguntó mi padre, intentando disimular una sonrisa.
Miré a mi alrededor. Nicholas y Sunny me observaban detenidamente, con Paul, Adam y Jerry a su lado, mirándome expectantes. Todos sonreían, excepto mi padre, quien intentaba mantenerse firme y serio. Pero yo sabía mejor que nadie que le encantaba la idea. Estaba tan feliz por mí como el resto de mi familia.
Suspiré y sonreí sin poder evitarlo, cuando su rostro se apoderó de mi mente.
-Totalmente-respondí.
Se miraron entre ellos y pude notar que comenzaba a sonrojarme.
-Entonces, tengo que decirte que estoy de acuerdo, Nick-continuó-. Sabes que siempre estaremos a tu lado y te apoyaremos. Y esta decisión que has tomado, sinceramente, me parece increíble.
Lo miré.
-¿De veras?
-Claro que sí, hijo. Siempre supe que llegaría este momento. Y estoy muy feliz porque sé que es una decisión acertada. Tu madre y yo no queríamos decirte nada, pero lo veíamos venir desde hace más de cinco años.
Sonreí, agradecido y sorprendido por la declaración, y miré a mi madre a su lado.
-¿Tú qué opinas, mamá?
Ella sonrió feliz y se levantó, rodeó la mesa y me abrazó. Comenzó a llorar de alegría en mi hombro, y yo la abracé aún más.
-Nick, si supieras lo orgullosa que estoy de ti. Estoy muy feliz, hijo. Y por supuesto, me parece increíble. Te apoyo y siempre lo haré.
Se separó de mí y me dio un beso en la mejilla, luego acercó una silla que estaba cerca y se sentó a mi lado mientras yo la abrazaba.
No podía creer que cuando era un adolescente casi llegaba a detestar a mis padres. A pesar de su fama y toda la cosa, en el fondo siempre supe que eran increíbles. Y ahora que lo pienso, me arrepiento de haberlos tratado como en su momento los traté.
Sonreí mientras me dirigía a mis pequeños hermanos.
-¿Qué hay de ustedes tres?
Paul y Adam se miraron y luego miraron al pequeño Jerry a su lado.
-Wow, Nick. En realidad no entiendo mucho de esto… apenas he pasado los doce, pero… -Paul se rascó la cabeza-. En realidad, sé que es importante. No soy un niño –rodeó los ojos-. Así que… ¡felicidades! En serio no podría imaginar algo mejor para ti.
Se levantó y me abrazó. Comencé a reír.
Lo abracé más fuerte mientras evitaba reír al mirar a Adam, quien tenía el ceño fruncido, intentando entender la conversación que acabábamos de tener. Sabía que no había sido necesario que mis hermanos estuvieran allí, pero de alguna manera, quería que estuvieran en aquel momento importante.
-Creo que no entiendo muy bien –dijo Joe-. Aunque la idea la tengo muy clara.
Sonreí.
-Gracias por decírnoslo, Nick. Me gusta que… no pienses que somos unos niños –sonrió tiernamente y me abrazó-. Y te quiero, y te felicito. Cuentas conmigo siempre.
Adam no era solamente el niño divertido y travieso, sino que también era tan dulce como Paul cuando quería serlo.
Aunque Jerry era mucho más dulce de lo que cualquier otro niño en el universo podría haberlo sido jamás.
Se acercó a mí con su pequeño rostro de niño de siete años contemplándome en silencio. Luego una sonrisa atravesó sus labios y sus ojitos brillaron cuando se lanzó a mis brazos. Lo abracé como nunca antes y me alegré por millonésima vez en el día.
-Felicitaciones, Nick –dijo, aunque yo sabía perfectamente que era casi imposible que comprendiera la situación del todo.
Minutos después me separé de mi hermano pequeño y me quedé mirando a mi padre durante unos segundos. Sonreía, sabía lo que estaba pensando y no necesitaba palabras para expresar lo que sentía. Sin omitir sonido alguno más que el de la silla, se levantó y me sonrió aún más cuando me tuvo en frente.
-Estoy muy orgulloso de ti, Nick –dijo-. Y aunque no lo creas, esto se parece mucho a un recuerdo de mi mismo cuando tenía tu edad.
-¿En el mismo momento? –pregunté.
Él sonrió.
-En el mismo momento.
Luego me abrazó, un abrazo de padre a hijo, de amigo a amigo, que contenía todo lo que no nos habíamos dicho durante años. Nicholas era increíble en todos los sentidos.
Pude sentir que comenzaba a emocionarme, pero no mi padre: él no era de llorar mucho.
No es que yo lo fuera, en realidad. No me gustaba llorar.
Pero, si pensaba en lo que estaba a punto de hacer, no había por qué ponerse sentimentales.
Las sonrisas eran mucho mejores.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 06:34

OK!

LISTO, LLEGÓ EL GRAN FINAL Sad

NO SE LOS SUBIRÉ DE UNA, C-O-M-E-N-T-E-N

SI ES POSIBLE PASEN DE PAG(? JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJ

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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 6th 2011, 10:39

YO YO AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH me encanta cuando subes muchos capitulos Very Happy

tienes que seguirla, pero no quiero que acabe

AME TODOS LOS CAPS...

la parte q ____ tenia vergüenza fue muy graciosa XD

SIGUELA!!

y con respecto a lo de subir otra nove! la respuesta es SIII
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 7th 2011, 09:18

VAMOS CHICAS COMENTEN!!

YA TENGO LA OTRA NOVE PREPARADA ♥

HAY HISTORIA DE NICK PARA RATO Wink
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Marzo 7th 2011, 10:26

CREO QUE ALGUNAS YA SE FUERON DE VACACIONES (? JAJAJAJAJAJAJAJA
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Hoy a las 01:08

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