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 The Number One II (Nick)

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twoworldscollide
Vecina De Los Jonas!


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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 17:05

VEINTIDÓS: It’s you who makes me sing
(Ella)
–Vamos, duérmete–me dije por enésima vez.
Pero no estaba funcionando.
Me levanté y comencé a caminar en el cuarto. Intenté leer, pero no tenía ganas. Me acerqué a la ventana y la noche parecía estar muy agradable. No veía la playa desde allí.
Sin pensarlo demasiado, tomé mi abrigo y salí de la casa en silencio para no despertar a nadie. Probablemente estaba loca, sólo a mí se me ocurrían este tipo de cosas.
Caminé un par de metros, alejándome de la casa. Y en cuanto vi aquella figura sentada frente al mar, me quedé helada.
Había una pequeña brisa de verano que me revolvía apenas el cabello. Al principio me asusté al ver a alguien allí, pero a medida que me iba acercando, el miedo desaparecía. Y en cuanto lo vi, supe que era él.
Me acerqué en silencio. Pude oír que cantaba una canción en voz baja. Su increíble voz…
–Te gusta esa canción ¿Verdad?–pregunté sentándome a su lado.
Él volteó rápidamente.
–¿Qué haces aquí?
Me encogí de hombros.
–No podía dormir–sonreí–. ¿Y tú?
–Tampoco.
Nos quedamos en silencio durante unos minutos, contemplando la noche y el sonido del romper de las olas frente a nosotros, en la orilla. Era algo relajante y sereno. Algo que no volvería a vivir en quién sabe cuánto tiempo.
–No me has respondido.
Se volvió hacia mí.
–Sí, me encanta–dijo mirándome fijamente, con una pequeña sonrisa queriendo escapar de sus labios.
Qué extraño, pareciera como si mi corazón se hubiera comenzado a acelerar.
–Es hermosa–concordé.
Él asintió lentamente y volvió a mirar al mar.
–Sí que lo es, ¿verdad? Es la canción de mis padres–sonrió tiernamente.
Yo lo observé sorprendida.
–¿De veras?
–Sí. Creo que su casi primer beso fue bailando esa canción. Y uno de sus besos de reconciliación también–rió levemente.
Aquella risa angelical.
–¿Peleaban mucho?
–Mmm… Eran mejores amigos, y de repente se enamoraron. Al principio las cosas fueron complicadas porque mi madre tuvo que volver a su país natal durante mucho tiempo, y no se vieron durante casi tres años. Después de un par de idas y vueltas, todo fue bien. Claro que en medio hubo muchas peleas y dolor, supongo. Pero después de todo… El amor triunfó.
Sonreí. Era la historia más hermosa de todas. Y Nick la contaba de tal manera, parecía orgulloso del amor de sus padres. Y cómo no estarlo, cualquiera desearía ver tal muestra de cariño y ternura cada día de su vida. Cualquiera desearía vivir un amor como el de Sunny y Nicholas Jonas.
–¿Cómo se conocieron?
–Mi madre literalmente chocó con mi padre.
Reímos.
–¿Cómo se comprometieron?
–Mmm…–parecía recordar–. Mi padre me confesó que había pensado hacerlo en Paris, mientras filmaban la película esa tan famosa que hicieron. Pero todo salió mal. Según ella, fue algo sencillo cómo ocurrió. Mi padre se arrodilló frente a mi madre y le dio un “hermoso discurso” acerca de cuánto la amaba y bla bla bla. Y se lo dijo. Así de sencillo. Nada extravagante. Ni siquiera en un parque, o a la luz de las velas. Fue a la tarde, en la sala del departamento de Sunny–sonrió.
–¡Aaaaw!–exclamé– ¡Qué romántico!
En serio lo pensaba. No podía creer que Nicholas hubiera hecho de una simple tarde como cualquier otra, un momento para recordar toda la vida.
–Las mujeres son una raza extraña. Quieren libertad y mueren porque vivamos pendientes de ustedes.
–Los hombres sólo piensan en lo geniales que son, se ven y son completamente descuidados. ¡Sin mencionar su falta de atención!
Él se quedó en silencio un segundo y volvió a mirar hacia el mar.
–Touché–murmuró.
Reí y luego se produjo otro momento de silencio.
–¿Dónde fue su primer beso?–pregunté.
Me lo estaba preguntando desde que había comenzado la conversación.
Nick no habló durante unos segundos, en los que se limitaba a mirar el mar con bastante atención.
–Aquí. En esta playa–murmuró y me miró fijamente a los ojos–. Exactamente en este lugar.
Tragué saliva. Ya no eran imaginaciones mías, mi corazón se había acelerado definitivamente. No podía dejar de preguntarme qué ocurría conmigo cuando noté que Nick comenzaba a acercarse lentamente a mí.
–_____...–murmuró a tan sólo centímetros de mí.
Pero yo apenas podía respirar. Mi sentido común me decía que me alejara de él en aquel preciso instante. Pero algo me lo impedía.
Cuando menos lo imaginé, sentí que todo alrededor se detenía. El sonido de las olas, la brisa golpeando mi rostro, el tacto de la arena. Y en ese instante, ocurrió. Nick colocó su mano suavemente en mi nuca y me besó.
Me besó tierna y dulcemente, como nunca antes me habían besado. Sentía que volaba en el aire mientras sus labios me acariciaban. Me sentía extraña, diferente. Era diferente a cualquier otra sensación que había tenido con cualquier otro chico antes, esta vez era…
Fue entonces cuando reaccioné y me separé de él rápidamente, casi sin medir las consecuencias.
–Deberíamos ir a dormir, especialmente tú ¿no crees?–pregunté nerviosa, disimulando una sonrisa (nerviosa también).
Intenté mantener la calma, pero me temblaba todo el cuerpo. Apenas pude levantarme por mí misma sin su ayuda. Me sentía rara.
Me levanté y evitando su mirada, sonreí. O eso intenté.
–Nos vemos mañana–le dije saludándolo con la mano.
Me di la vuelta y comencé a caminar. Primero lento, después aceleré un poco el paso… hasta que terminé corriendo hacia la casa. Fue una actitud infantil y muy inmadura, pero no pude evitarlo. ¡Había besado a Nick! ¿Cómo se suponía que lo miraría a los ojos ahora? Y además… me había gustado.
Me había gustado tanto que me había dejado totalmente en otro mundo. Totalmente confundida.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 17:31

VEINTITRÉS: It’s good to know you’re still the same
Nick

Desperté casi tan de repente que me asusté. Lo primero que pensé que “idiota”… Lo segundo, “¿dónde están todos?”. Había tanto silencio que sospechaba que Will se había metido a hurtadillas en mi cuarto mientras dormía para robarme las llaves y escapar con mi auto. ¿Y si era cierto? ¿Y si se habían ido y me habían dejado solo? Bueno, no es que me pareciera una mala idea. Dos días allí me habían dado toda la paz que necesitaba. Podría vivir allí de no ser por la falta de comida… y el hecho de que ahora no era un buen lugar para olvidar todo.
¿En qué demonios estaba pensando? Oh, claro. En ella y en lo mucho que deseaba besarla desde el instante en que se había sentado a mi lado en la arena. Me había dejado llevar y no pude contenerme y… ¿por qué tuve que besarla? En realidad, ¿por qué tuvo que preguntarme acerca de la historia de mis padres? SI no me hubiese traumatizado tanto el hecho de que la relación de mis padres solía ser muy parecida a la de ____ y yo, tal vez no habría reaccionado así. Pero no, tuve la tonta idea de comenzar el tema.
Era su culpa. Ella era dulce y tierna, hermosa y comprensiva. Divertida, sencilla, espontánea… ¿por qué diablos tenía que ser perfecta? Y lo peor es que ahora no tenía idea de cómo actuar frente a ella. Oh, esperen, las cosas se ponían aún mejor: ¡viajaríamos solos en mi auto! Fabuloso, ¿verdad?
Un aullido me saco de mis pensamientos. ¿Un lobo? ¿En la playa? Palidecí ¿en la cabaña…?
–Hey, hola, Nick–saludó Will abriendo la puerta de mi cuarto– ¿Oíste mi nuevo ringtone?
Completo. Idiota.
–Me diste un susto de muerte, William.
Él se echó a reír a carcajadas.
–Faltan las chicas. Zac y yo estamos esperándote para comenzar a cargar todo en los autos.
–¿No las despertaremos aun?
–A decir verdad…–se pasó la mano por la nuca y noté su nerviosismo–. Acabo de darle un vistazo a un cuarto y casualmente…
–Causalmente–lo corregí con una sonrisa.
–… era de Amy–continuo–. Se veía tan adorable que me dio pena despertarla. Apuesto a que Beth y ____ están igual. ¿Por qué no te fijas y lo compruebas?–guiñó un ojo.
–Cállate–le tiré una almohada.
–¿Nunca me dirás que ocurrió este fin de semana?
–Realmente no estoy de ánimos ahora, Will. Te prometo que lo hare en otro momento ¿de acuerdo?
Él sonrió.
–Cuando quieras–salió del cuarto– ¡Apúrate!
Casi una hora después, nos reunimos todos en la sala. No había visto a ____ hasta el momento en que entré a la casa y la vi bajar las escaleras. ¿Era yo o estaba más hermosa que nunca? Diablos, ya me estaba volviendo loco.
Nuestras miradas ni se cruzaron durante lo que duró el discurso diario de Beth. Cuando preguntó si alguno tenía alguna duda o problema, ya me preparaba para viajar en compañía de alguna de mis primas.
Anda, dilo. Di que no quieres ir conmigo porque temes que vuelva a tomarte desprevenida.
Pero nadie hizo nada. Ni una pregunta, ni una queja. Nada.
Como hijo de los dueños, me encargué de revisar todas las habitaciones de la casa antes de partir. Encontré un par de auriculares en el cuarto de Zac, una lapicera en el de Amy y una hermosa cadenita en el de _____. Tenía algo así como un dije en forma de N. En ese momento recordé: había sido un regalo mío.
Perfecto, ahora tampoco quería mis regalos. Lo había arruinado todo.
Me despedí mentalmente de aquella cabaña. Noté que no quería marcharme, ¡mis padres iban a tener que darme las llaves a partir de ahora!
Me subí al auto casi sin mirar a ____ a mi lado. Zac salió delante de mí y yo lo seguí. La primera hora de viaje fue completamente en silencio. Un silencio espantoso. Lleno de incomodidad.
Bien hecho, Nick. Arruinaste tu relación con tu mejor amiga.
Estúpido amor.
_____, quien iba tranquila y serena, comenzó a ponerse nerviosa. No le presté mucha atención, pero cuando comenzó a tocarse el cuello y los bolsillos frenéticamente, me preocupé.
–¿Todo en orden?
–Mi…–murmuró mientras seguía buscando.
–¿Tu qué?
Ella no respondió. En lugar de eso, levantó su bolso de mano del suelo y comenzó a sacar cosas.
–____ ¿qué haces?–pregunté tratando de no dejar de mirar la carretera.
–¡Los ojos al frente!–me retó.
–De acuerdo, de acuerdo.
Pero ella siguió buscando y rebuscando. Iba a lanzar un suspiro cuando oí el click del cinturón.
–¿¡Qué demonios haces!?
No tenía idea de cómo, pero ella había logrado escabullirse debajo del asiento.
–¡_____, por el amor de Dios! ¡Vuelve ya mismo a tu asiento!
–Es sólo un minuto…
–¡_____, hablo en serio! ¡Siéntate!
Pero ella no me prestó atención.
–¡Siéntate y ponte el cinturón, maldita sea!
Ya empezaba a ponerme nervioso.
–¡Vuelve!
–¿¡Qué!?
–¡Pega la vuelta!–gritó sentándose.
–¡Abróchate el cinturón!
Ella lo hizo.
–¡Pega la vuelta!–repitió.
–¿¡Por qué!?
–¡He olvidado algo!
–¿¡Qué, maldita sea!?
–¡Algo!
–¡____, dime ya!
–¡Tu cadena, diablos!
Bufé y frené de golpe a un costado de la carretera. Ella gritó del susto. Cuando estuvimos más tranquilos y las respiraciones se nos tranquilizaron, tomé la cadena de mi bolsillo.
–¿Ésta cadena?–pregunté más tranquilo, enseñándosela.
A ella se le iluminaron los ojos cuando la vio y la tomó.
–¿Dónde la encontraste?–murmuró mirándola.
–En tu mesa de noche cuando hice la última revisión.
–Iba a ponérmela, pero lo olvidé.
–No tienes que disculparte. Entiendo que te quieras deshacer de ella.
–Nick, no digas tonterías. Es mi cadena favorita. No voy sin ella a ningún lado y tú lo sabes mejor que nadie.
–Sí, pero después de lo de anoche…
–Nick, no seas absurdo. Lo de anoche ya pasó. Quedó en la playa ¿sí? Todo está bien–sonrió.
Sonreí también. Bueno, era un alivio que no me odiara por lo menos.
–Gracias–dijo tiernamente.
–No hay de qué.
Sonrió.
–¿Y si seguimos? Zac debe estar preguntándose dónde estamos.
–Claro.
Giré la llave y encendí el motor… o eso creí.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 17:43

VEINTICUATRO: Is that so hard to believe?
Nick
Lo hice una, dos, tres… siete veces. Nada.
–¿Qué ocurre?–preguntó _____.
Me dejé caer en el asiento y llevé mis manos a mi cara. Juraba por Dios que había revisado el motor tantas veces que me había cansado de hacerlo. ¡Diablos! ¿Por qué tenía que ocurrir en ese momento?
–¡Já!–exclamé.
–¿Qué pasó?
–¡No arranca!
–Creo que ya noté eso. Pero ¿por qué?
–¡Y qué voy a saber yo!
Abrí la puerta y salí del auto pegando un portazo. Abrí el capó. Bueno, todo estaba bien, en realidad, parecía como un simple sobrecalentamiento nada más. Pero para arrancarlo debía esperar un rato… ¡Diablos!
Ella apareció a mi lado.
–¿Por qué sale humo?
–Está caliente–expliqué de mal humor.
–¿Por qué?
–Mmm… ¡no lo sé!–dije irónicamente– ¡Tal vez una fuerte frenada!
Cerré el capó y rodeé el auto, apoyándome en mi puerta. _____ no tardó en aparecer.
–¿Cuánto estaremos aquí?–preguntó.
¡Qué irritable!
–No lo sé, de cinco a cuarenta minutos. Depende.
–¿De qué?
–De la temperatura del motor.
–¿Y qué haremos?
–Esperar.
–¿Cuarenta minutos?–preguntó, como si la estuviera cargando.
–¿Alguna otra sugerencia?–la miré.
–Podríamos llamar a Zac y…
–¿Y dejar mi auto aquí? No, gracias.
Ella bufó.
–¿Sabes? No ayudas con tu mal humor.
–Oh, discúlpame. No estaría así si alguien no se hubiese puesto histérica buscando una cadena.
–¿Me culpas de esto?–me miró boquiabierta.
–¡Por supuesto! ¿Es mi culpa?
–¡Pues sí!–dijo ella con su tono de “obviamente”– ¡Tú frenaste, no yo!
–¡Era eso o chocábamos gracias a tus gritos!
–¡Mis gritos no hubiesen comenzado si tú me hubieras dado la cadena apenas entraste al auto!
–¿¡Y qué sabía yo que la querías!? ¡Estaba en tu cuarto, imaginé que la habías dejado allí a propósito!
–¿¡Con qué motivo!? ¿¡Por un estúpido beso!?
Eso dolió. Y más de lo que pensé.
De repente sentí que no tenía corazón, me sentí vacío. Sus palabras fueron duras…
La miré, sentí que se me llenaban los ojos de lágrimas. ¿Qué diablos ocurría conmigo? Era un hombre, no podía llorar por eso.
Pero me había herido.
Rodeé el auto para evitar que me viera así, para alejarme del dolor. Pero el dolor continuó.
No, no iba a llorar ahora.
–Nick…
_____, que había caminado hasta mi lado, me tomó del brazo.
–Suéltame–murmuré.
–Lo siento.
–No lo sientas.
–No quise…
–¡Ya basta, ______!
Me giré y la miré fijamente.
¿Por qué en ese momento tenía que sentir que era la única mujer en el mundo? ¿Por qué su notable arrepentimiento me partía el alma?
–Lo lamento, yo no…
–¡Ya lo sé! ¡Ya sé todo! ¡Sé que no quisiste herirme! ¡Sé que no quisiste besarme! ¡Sé que fui, soy y seré un idiota por el resto de mi vida! ¡Siempre lo seré! ¡Diablos, se suponía que esto nunca pasaría!
Ella me miró confundida.
–¿De qué…?
–¿¡No lo entiendes!? ¡Diablos! ¿¡Cómo no puedes verlo!? ¿¡No es obvio!?–di un paso hacia ella inconscientemente– ¿¡Qué acaso no te das cuenta de que no dejo de mirarte!? ¿¡De que me pierdo en tus ojos!? ¿¡De que tu piel me quema!? ¿¡De que se me acelera el corazón cada vez que te tengo cerca!?–la tomé de los brazos suavemente, siempre cuidándola a pesar de mis gritos– ¿¡No te das cuenta de que el beso de anoche fue lo mejor que me pasó en años!? ¡Dime, _____! ¿¡Acaso no es obvio que estoy completamente enamorado de ti!?
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 18:03

CAPÍTULO VEINTICINCO: Just can’t believe your words
(Ella)
–¿Qué dijiste?–pregunté casi sin voz.
–Lo que escuchaste–respondió de mal humor.
Me quedé en silencio un minuto y luego reí nerviosamente.
–Ya, deja de bromear conmigo.
Él bufó y colocó sus manos en su cintura.
–¿Bromear?–preguntó incrédulo.
–¿Cómo esperas que crea eso de ti?
Él me miró fijamente con el ceño fruncido.
–Bien, oficialmente soy el idiota más grande de todos–dijo.
–Nick…–intenté tocarle el brazo.
–¡Ya basta, _____! Entiendo que no me quieras creer, entiendo que quieras hacer de cuenta que todo es un estúpido chiste, pero ¡por el amor de Dios, no quiero que sientas pena por mí!
Me quedé congelada. De hecho, no podía pensar en nada que no fueran las cinco palabras que había dicho. Nick estaba enamorado de mí. Completamente enamorado de mí. No podía ser verdad… ¿cierto?
Pareció una eternidad mientras lo miraba fijamente a los ojos, él sólo respiraba agitado ya que acababa de gritar. Sentía que el mundo se había detenido, pero sólo pasó un segundo hasta que oímos el ruido de un motor acercarse. Ambos giramos las cabezas y nos encontramos con el auto de Zac deteniéndose detrás del de Nick. De allí bajaron Will y él, y ambos se acercaron a nosotros.
–¿Qué rayos ocurrió?–preguntó Will exaltado.
Nick ya había girado, dejándome frente a la nada, mientras él se acercaba a los chicos.
–Frenamos de golpe porque… habíamos perdido algo. Y se sobrecalentó el motor–se encogió de hombros luego de explicar sencillamente–. Sólo hay que esperar unos cuantos minutos, está todo bien. ¿Qué hay de ustedes? ¿Cómo nos encontraron?
–Noté que faltaba cierto Mustang detrás de mí–dijo Zac.
Nick sonrió apenas.
Estaba enojado, podía notarlo. A pesar de su indiferencia y su increíble actuación –que me había engañado durante quién sabe cuánto–, podía notar que quería voltear, subirse a su auto y manejar a cientos de kilómetros por hora para llegar a ningún lado. Lo conocía bastante bien como para no saberlo.
Yo sólo los observaba mientras hablaban de algunas cosas técnicas. Pude notar que Amy y Beth estaban dormidas en los asientos traseros del auto de Zac. Pero por mi mente sólo pasaba la escena de minutos atrás. Aún no lo creía. Tal vez no era verdad y él sólo estaba bromeando ¿no es cierto?
–_____–me llamó Nick.
Su voz estaba apagada y neutra, como no queriendo dejar que algún sentimiento saliera de ella. Tuve el extraño presentimiento de que me había estado llamando hacía varios segundos, pero de seguro yo estaba muy ocupada pensando en otra cosa.
Volteé a mirarlo, agradeciendo que al fin notaran mi presencia allí. No podía mirarlo a los ojos, algo me lo impedía. Lo del beso había sido suficiente y ahora todo se complicaba más y más. Diablos ¿Cómo es que las cosas se habían puesto así de un momento para el otro?
Will, Zac y Nick habían abierto su pequeño círculo para dejarme entrar en él. Me paré entre Will y Nick, mientras Zac me hablaba.
–Vendrás conmigo y las chicas en mi auto, así Nick y Will pueden ir al mecánico. Además, nosotros tenemos que llegar a la ciudad lo más rápido posible. ¿De acuerdo?
–No hay problema–dije con un hilo de voz.
Cuando quise notarlo, Zac ya estaba pasando mis valijas a su auto. Sin dejarme tiempo para nada, me dijo que me despidiera de los chicos.
Saludé a Will y cuando me giré para saludar a Nick, él me miró fijamente durante un minuto. Sólo en ese instante pude verlo a los ojos. El brillo de siempre había desaparecido, y ahora me miraba con tristeza y dolor. Sentí una punzada en el pecho apenas lo comprendí. Él sólo respiraba, parecía que intentaba debatirse algo en su interior. Sabía que quería hablar de lo que había ocurrido, pero jamás dijo una palabra, simplemente suspiró y pasó a mi lado, ignorándome, para subir a su auto y encender el motor. Me giré y lentamente vi cómo se alejaba el auto en el que había estado minutos atrás.
Cuando me senté al lado de Zac en su auto, mi mente comenzó a vagar durante el último tiempo junto a Nick. Desde la fiesta de disfraces lo había notado diferente, e incluso yo me sentía diferente. Pero ¿enamorada?
–Duerme si quieres–me dijo Zac mientras avanzábamos por la carretera–. Todavía falta más de la mitad de viaje.
Asentí lentamente mientras me acomodaba en mi asiento. Poco a poco cerré los ojos mientras escuchaba cada vez más a lo lejos aquella verdad.
Estoy completamente enamorado de ti.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 18:58

CAPÍTULO VEINTISÉIS: Start all over
Nick


–¿Nick, hijo? ¿Llegaste?–preguntó mi madre saliendo de la cocina.
Supongo que fue el sonido de cuando estacioné el auto tan rápido como pude lo que llamó la atención de mi madre. O tal vez fue la manera en que tiré literalmente las maletas dentro de la casa. O, también pudo haber sido el increíble portazo que acababa de pegar. O de seguro fue la manera en que arrojé las llaves en su recipiente con todas mis fuerzas.
Quién sabe. Tal vez mi madre notó mi presencia por simple instinto maternal.
–¿Ocurre algo?–preguntó frunciendo el ceño.
La mire y sonreí.
–No, mamá. Todo está perfecto.
Ella sonrió. Era como verme reflejado en aquella sonrisa.
–Y con perfecto, claramente te refieres a horrible.
Rayos, me entendía demasiado bien. ¿Por qué tenía que ser mi madre?
–¿Qué pasó allá?–preguntó sentándose en el sofá mientras me invitaba a sentarme a su lado.
Suspiré y tras rodear mis ojos, me senté a su lado. Ella sólo me miraba con una sonrisa encantadora. Demasiado encantadora.
–Bien, todo fue realmente maravilloso, la playa es completamente alucinante ¿por qué nunca me habían contado de ella? Fue increíble, gracias mamá. Debo agradecerle a Nicholas cuando lo vea también.
Sunny sonrió agradecida.
–Nunca pensamos que te gustaría.
–¡Me encantó! De hecho, reclamo una copia de las llaves.
Ella rió y luego me abrazó.
–¿Y qué hay de _____? ¿No pasó nada?
La miré con el ceño fruncido.
–¿De qué hablas?
–Oh, vamos. No creas que tu padre fue el único que lo notó.
Me quedé callado y tras unos minutos de silencio, me levanté y sonreí.
–Lo siento, no sé nada–me encogí de hombros.
Tomé mis maletas y comencé a correr a través de las escaleras, dejando a una divertida Sunny todavía sentada en el sofá. Supongo que era la única persona que podía ponerme de buen humor con tan sólo sonreír.
Bueno, ella y…

–¿Papá?–pregunté abriendo la puerta del estudio.
Nicholas levantó la mirada y me sonrió. Estaba inclinado leyendo unos papeles que se encontraban arriba del escritorio, con las mangas de la camisa arremangadas y un par de lentes. Hacía mucho tiempo que no lo veía tan pendiente de su trabajo.
–Pasa, Nick.
Entré a la habitación y cerré la puerta detrás de mí. Me acerqué al escritorio y sin que él lo notara, leí lo que decían los papeles: Jonas Records.
En ese momento, Nicholas tomó los papeles y los acomodó a un costado. No notó que los miraba, pero ahora ya no podía hacerlo más.
–¿Cómo te fue en la playa?–preguntó finalmente.
–Muy bien, ese lugar es espectacular.
–Sí que lo es ¿verdad? Por eso mismo compramos la casa.
–Me parece que fue por otra cosa…–sonreí.
Él me miró y rió a carcajadas.
Era su manera de decir, “si, es cierto pero no lo voy a decir”.
–Dejando un poco de lado el tema de la playa, quería hablar contigo de algo más…–dijo de repente.
Lo miré confundido. No tenía idea de lo que podía ser.
–¿Qué cosa?
–Primero que nada debes saber que no me presentaré para gobernador este año.
Levanté la mirada y lo miré boquiabierto.
–¿En serio?
–He decidido que me encargaré de la empresa durante un tiempo más. Tal vez dentro de algunos años cumpla ese sueño. Antes, quiero terminar de cumplir otro.
–¿Con la empresa te refieres a…?–inconscientemente señalé los papeles.
–Exacto. Tus tíos y yo hemos decidido que es momento de sacarla a la luz. Los trámites ya están hechos, comenzamos a funcionar dentro de poco.
–Increíble. Felicitaciones–dije sinceramente.
–¿Quieres ver los papeles? Pensé que te gustaría conocer un poco más el negocio familiar.
Sonreí y él me entregó los famosos papeles. Mientras leía, me hablaba de arreglos, publicidad, ideas y me pedía opiniones.
–Creo que es fabuloso, me encanta el mercado musical–dije entregándole los papeles.
Mi padre los tomó y se sentó frente a mí.
–¿Tanto como la política?
Sonreí. En realidad, más.
–Tengo que decirte algo más–dijo serio.
¿Otra sorpresa? ¿Tantas cosas habían pasado en mi ausencia?
–Dime, estoy preparado para otra bomba–reí.
–¿Qué me dices de la idea de estudiar en el exterior?
Lo miré boquiabierto. Otra cosa que no esperaba. Pero ni en un millón de años.
–¿De qué hablas?
–Bueno, digamos que tengo un par de amigos en Europa… contactos, llamémoslos. Les conté que mi hijo mayor estaba estudiando Política y no dudaron en abrirme las puertas de las mejores universidades ¿qué dices?
Mi sonrisa no tardó en aparecer. Sacando el hecho obvio de que me alejaría de los malditos medios y paparazzi, también era increíble para estudiar. Europa, el sueño de cualquier estudiante. ¿Quién rechazaría una oferta como tal en su sano juicio? Además, no sólo era una gran idea para estudiar, sino que también podía ayudarme en mi vida sentimental.
De acuerdo, estaba intentando demostrar lo bien que estaba todo cuando en realidad no era así. Por dentro quería gritar y seguir arrojando cosas, como lo había hecho minutos después de hablar con mi madre. Necesitaba descargarme, o lo que era mejor, alejarme de ella. De mis sentimientos, de todo. Que no estuviera enamorada de mí me rompía el corazón más de lo que había pensado. No podía seguir viviendo en un lugar donde ella estaba a menos de un kilómetro de distancia.
La necesitaba y la necesidad no era nada saludable si ella no sentía lo mismo.
–¿Cuándo dices que me voy?–pregunté.
Mi padre rió y me dio la mano, cerrando el trato.
De acuerdo, una nueva etapa comenzaba.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 19:20

CAPÍTULO VEINTISIETE: Without you I can’t breathe
Ella


Flashback
–Nick, necesito que hablemos…–dije entrando a su cuarto.
El pequeño Jerry me había señalado las escaleras cuando le pregunté por su hermano mayor. Sabía que no era muy seguro que estuviera allí, después de todo ¿Cómo podía estar segura de la palabra de un niño?
Pero jamás imaginé lo que vi tras la puerta de su habitación. De hecho, jamás imaginé que no vería nada. Las paredes estaban vacías, se notaban apenas las marcas de los cuadros que antes había allí. La cama estaba sin sábanas, completamente fría. El escritorio, ya no estaba. Su armario vacío, ni siquiera una corbata en él. Sus guitarras, sus tan amadas guitarras, ya no estaban. Y el piso completamente limpio. Me recorrió un escalofrío cuando entré allí. Por un momento había pensado en la mínima posibilidad de que Nick estuviera re ordenando su cuarto, o incluso redecorándolo… pero algo en mi interior sabía que no era así.
–____, querida. No esperaba verte por aquí–dijo Sunny entrando al cuarto.
Giré y la miré directamente a los ojos. Su sonrisa desapareció cuando vio mi expresión. Estaba llenándome de lágrimas, pero no me importaba. No quería ni siquiera pensar en la posibilidad de que Nick…
–¿Dónde está?–logré preguntar mientras se me cortaba la voz.
Sunny me miró durante varios segundos y suspiró. Luego se cruzó de brazos e hizo una mueca que quería parecerse a una sonrisa triste.
No.
Di un paso hacia atrás. No podía ser cierto ¿verdad? ¿Dónde estaba Nick? ¿A dónde se había ido mi mejor amigo? ¿Por qué se había marchado y no me había dicho nada?
–_____, cielo…–Sunny se acercó a mí con los brazos abiertos.
Sin dudarlo ni un segundo, me hundí en ellos. Sunny era una mujer maravillosa y muy amable. Era como una madre para mí, mi segunda madre. Sus abrazos siempre me hacían sentir viva, tranquila. Pero aquella vez no provocaron nada más que un dolor aún más fuerte. Se parecía tanto a Nick en algunos aspectos, que…
–¿A dónde fue?–pregunté.
–Está en Francia, estudiando–respondió mientras acariciaba mi cabello–. No volverá hasta que haya terminado la carrera…
De mi boca escapó un sollozo. Era cierto. Se había ido.
–No me dijo nada…
–Lo sé, y me parece muy extraño. Sé que no podía vivir sin ti, lo conozco, _____. Te quiere demasiado. No sé qué se le habrá cruzado por la cabeza como para no haberse despedido.
Pero yo sí lo sabía. Era eso, aquel estúpido beso. Todo. Era mi culpa, tendría que haberle dicho antes lo importante que era para mí, que no comprendía lo que me ocurría y por eso no podía decirle que yo me sentía igual con él. Pero ya era tarde. Ahora Nick estaba lejos, tan lejos que la simple idea me causaba escalofríos.
–Lo extrañaré…–murmuré.
–Yo ya lo estoy extrañando, querida. Se fue hace dos días y siento que es una eternidad.
Sunny me siguió abrazando durante varios minutos. Pero en lo único que mi corazón podía pensar era en el hecho de que ya no tenía a Nick. Y en la extraña sensación que me provocaba su habitación vacía a mí alrededor.
Fin flashback

Cinco años después.
Caminaba hacia la oficina de Nicholas. Era jueves y ya deseaba que llegara el fin de semana. Amaba mi trabajo, pero esa semana en especial estaba muy cansada. Últimamente no había logrado dormir muy bien por las noches.
Al llegar a la puerta de mi jefe, la golpeé suavemente. Se escuchó la voz de Nicholas decir fuerte y claro “Adelante”. Entré y apenas lo vi parado mirando hacia la ciudad a través del ventanal detrás de su escritorio, no pude evitar sonreír. Pero cuando volteó para verme y me respondió con su increíble sonrisa, la mía desapareció.
Nick…
–_____ ¿cómo estás?–preguntó después de saludarme con un beso en la mejilla.
Siempre me trataba como si fuéramos grandes amigos. Trabajaba para él, pero no lo sentía así. Nicholas me daba toda la libertad del mundo y eso me encantaba y además, confiaba en mí siempre que tenía que hacer algo.
Había entrado a trabajar a la empresa de Nicholas poco después de terminar la secundaria, casi antes de ponerme a estudiar. Me estaba yendo muy bien en la carrera de Publicidad, pero realmente había encontrado mi pasión: trabajar en la discográfica no era sólo un sueño hecho realidad, sino también todo un honor. Jonas Records era una de las más reconocidas desde el momento que se dio a conocer, trabajábamos con artistas muy reconocidos y también hacíamos relanzamientos de viejos éxitos –por supuesto, de los Jonas Brothers, Demi Lovato, la mamá de Zac y Amy, y Miley Cyrus, la madre de Will, entre otros.
–Bien, todo bien–dije intentando sonreír.
Siempre me ocurría lo mismo cuando tenía en frente a Nicholas. Era… extraño.
Él me miró y tuve la sensación de que sabía lo que estaba pensando.
–¿Cómo está yendo todo con Anne?
Tomé los papeles que traía bajo el brazo y se los alcancé. El comenzó a mirarlos y leer varias cosas, haciendo gestos de aprobación mientras le explicaba básicamente los adelantos del CD de la súper estrella del momento.
–Anne es linda: una chica sencilla y con los pies sobre la tierra. Debe ser por eso que tiene tantos fans–sonreí.
Nicholas levantó la mirada y sonrió.
–Eso es lo más importante para poder triunfar–me entregó los papeles–. ¿Sabes? Me recuerda a Miley cuando tenía su edad. La chica de campo con un sueño que llega y ¡pum! Se hace increíblemente famosa. Asombroso, créeme. Espero que tenga la suerte de Miley y consiga un primer novio tan bueno como lo fue el de ella.
Reí. Nicholas solía bromear con su noviazgo con Miley.
–Creo que tiene potencial–finalizó.
Miró un par de cosas en su computadora mientras yo daba un vistazo alrededor, distraída. Dirigí mi mirada hacia el ya muy conocido portarretratos de él y Nick. Cada vez que entraba ahí lo miraba de reojo, intentando recordar cómo eran los días con mi mejor amigo a mi lado.
–Lo extrañas mucho, ¿verdad?–preguntó Nicholas con la voz suave.
Sin dejar de mirar la foto, asentí. Me hacía falta su sonrisa, sus abrazos, su mirada, su humor…
Rodeó el escritorio y apoyó una mano sobre mi hombro.
–Esperemos que vuelva pronto. En casa todos lo extrañamos terriblemente–dijo con una sonrisa.
Su sonrisa.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 19:31

VEINTIOCHO: I didn’t expected so
Ella

–¡Beth, allí estás!
Ella volteó enseguida. Los zapatos de tacón que llevaba aquel viernes le favorecían mucho. Estilizaban sus increíbles piernas y la hacían lucir hermosa.
Se acercó a mí con una sonrisa y me saludó.
–¿Dónde está Amy? Hace días que no la veo–dije mientras caminábamos hacia la cafetería.
Beth me miró incrédula y lanzó una carcajada.
–¿En serio no notaste?
–¿Qué cosa?
Ella miró a ambos lados para asegurarse de que no había nadie escuchándonos.
–Que tampoco Will ha estado por aquí…–susurró.
Fruncí el ceño, intentando recordar la última vez que había visto a William Hemsworth.
El lunes. De la semana anterior.
–Es cierto.
Ambas reímos.
–¡No puedo creer que no nos haya dicho nada!
–¿Acerca de qué?
–¡De su aventura con Will!
–¿Aventura? Oh por favor, _____. Están juntos desde hace más de cuatro años. No es nada nuevo.
–Pero jamás nos contó nada acerca de unas mini vacaciones.
Beth suspiró.
–Tal vez el problema seamos nosotras, que estaremos por siempre solteras.
–Ni me lo recuerdes. No quiero saber nada con los hombres.
En ese momento no vi a la persona que venía delante de mí. Apenas nos golpeamos un poco los brazos, pero ambos volteamos. En el instante en que lo vi no pude articular palabras, simplemente no me dio tiempo a hacerlo. Él siguió caminando luego de un fugaz ‘Disculpe’. Pero yo me detuve sin dejar de mirarlo. Era alto, llevaba un par de jeans oscuros, anteojos de sol y un sombrero.
Vaya, alguien quiere pasar desapercibido.
–_____–me llamó Beth.
Me volteé para verla y tras sonreírle, seguimos nuestro camino hacia la cafetería. Cada día nos juntábamos para almorzar, con Amy generalmente, pero ahora ella no estaba. Solíamos estar bastante separadas durante el día de trabajo, así que también salíamos los viernes en la noche las tres juntas. Algunas veces se nos unían algunas compañeras del trabajo, y más de una vez intentaron venir con nosotras Demi, Miley, Danielle y hasta Sunny. Pero un par de gritos por parte de sus hijas y ya todo estaba solucionado. Imagínenlo, hubiese sido extraño salir con las mamás de tus amigas ¡por más jóvenes que fueran!
Almorzamos entre risas, como cada día, y más tarde se nos unió Jack. Así es, toda la familia Jonas trabajaba en la disquera. Bueno, todos menos… él.
–¿Saben algo de Will? Hace días que no contesta su teléfono y está completamente desaparecido de la oficina. Comienzo a preocuparme…
Beth y yo nos miramos y reímos. Jack no lo hizo.
–No creo que sea gracioso que mi primo esté perdido, chicas–dijo seriamente.
–No nos malinterpretes, Jack–apoyé mi mano sobre su brazo, calmándolo–. Lo que queremos decir es que Amy tampoco aparece hace días.
Cuando pensé que se reiría con nosotras, pasó todo lo contrario. El rostro de Jack se quedó sin color, completamente pálido. Beth y yo nos volvimos a mirar, esta vez preocupadas.
–¿Jack? ¿Te encuentras…?
–¡Por Dios!–gritó levantándose de su asiento– ¡Tenemos que llamar a la policía! ¡Estos dos fueron secuestrados!
Todos los presentes voltearon a verlo. Jack estaba como loco gritando cosas ininteligibles.
–¡Jack por el amor de Dios, siéntate!–le decía Beth mientras tiraba de su brazo.
–Qué vergüenza–murmuré mientras hacía lo mismo que ella–¡Jack, deja de gritar! ¡No fueron secuestrados, están juntos en unas mini vacaciones!
Noté cómo Beth levantaba una ceja. No le presté atención, pero Jack ya estaba más calmado. Ahora se reía nervioso porque había hecho un escándalo y toda la cafetería lo miraba como si estuviese loco.
–Mm–dije dejando de tomar mi agua mientras veía la hora en el reloj–. Debo irme, Nicholas me pidió que estuviera en su oficina a la una y media.
–¿Qué hora es?
–La una y veinticinco.
–Bien. ¿Nos vemos esta noche?–preguntó Beth.
–Claro, te llamo más tarde para arreglar. Adiós Jack.
Me levanté de mi asiento y escuché la pequeña conversación de los hermanos mientras me alejaba hacia la puerta.
–¿A dónde van?
–¡Y a ti que te importa!
–Soy tu hermano mayor, tengo derecho a saberlo.
–Jack por favor, no tengo quince años.
Reí mientras salía de la cafetería.

Dos minutos después estaba caminando de mi oficina a la de Nicholas. Llevaba unos papeles en la mano, iba leyéndolos para asegurarme de no haber hecho nada mal. Me gustaba hacer bien mi trabajo y era muy detallista.
Estaba llegando a la oficina de Nicholas, me di cuenta por el cambio del tipo de suelo: del frío y duro mármol de los pasillos a la cálida y suave alfombra del despacho más importante del edificio. Venía tan concentrada, que ni siquiera lo noté. Por segunda vez en el día, choqué con alguien. Parecía como si me hubiese levantado con el pie equivocado.
–Oh, lo siento, salía distraído–dijo al instante.
Comencé a levantar la mirada mientras le respondía:
–No se preocupe, yo también venía algo…
Mi boca se entreabrió enseguida y no pude continuar. No podía creer lo que veía. El mismo hombre con el que había chocado hacía tan solo un rato estaba frente a mí, mirándome tan asombrado como yo a él.
Apenas escuché a Nicholas que salía de su oficina, que se encontraba detrás del hombre que tenía en frente. Nos miró durante un segundo y luego sonrió.
–Al parecer ninguno de los dos esperaba esto ¿verdad?
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 19:37

VEINTINUEVE: I had forgotten what it felt like
Nick


–Al parecer ninguno de los dos esperaba esto ¿verdad?–dijo mi padre.
No, ni siquiera creí que la volvería a ver.
Parecía estar igual a como la recordaba. Seguía tan hermosa como siempre, y aunque ya había cumplido los veintidós, seguía tan joven como el primer día. Su cabello era más corto ahora, incluso su mirada era la misma. La misma profundidad en aquellos ojos, el mismo brillo, la misma intensidad.
En Francia creí haberla olvidado, había estado con más de una mujer e incluso había creído enamorarme. Pero en cuanto mis ojos se toparon con ella esa tarde, supe que todo había sido una mentira. ¿Era posible que siguiera causando el mismo efecto en mí? ¿Era posible que siguiera enamorado de ella? ¿Después de tanto tiempo?
–Bueno, los dejo solos. Creo que tienen bastante de qué hablar–dijo Nicholas y tras decirle algo a ella acerca de unos papeles, volvió a entrar a su oficina.
Cuando volteé a verla de nuevo, ya no estaba. Se encontraba algunos pasos delante de mí, volviendo por donde se suponía que había venido.
–¡Hey!–la llamé.
Pero ella no volteó, siguió caminando con paso decidido.
Sin pensarlo dos veces comencé a correrla. Gritaba su nombre –no tan fuerte ya que, después de todo, seguíamos en los pasillos de una empresa donde la gente trabajaba– pero ella parecía no escucharme. Entonces se metió en una oficina.
Cuando llegué a la puerta, estaba cerrada. Tenía un cartel plateado que decía su nombre completo. Fruncí el ceño, ya comenzaba a extrañarme que ella estuviera en la disquera y ahora parecía que trabajaba allí ¿Tantas cosas en había perdido en cinco años? ¡Ni que fuera tanto tiempo!
Golpeé suavemente la puerta una vez, dos veces. Ni siquiera intenté golpearla de nuevo, la abrí directamente. Ella estaba parada a un lado del escritorio que se encontraba al final de la pequeña oficina, mirando unos papeles. Al notar que alguien había abierto la puerta, se sobresaltó un poco. Pero cuando vio que era yo, volvió su mirada a los papeles sin decir ni una palabra.
–¿No vas a decir nada?–pregunté intentando que mi voz sonara fuerte y clara.
Ella no respondió, de nuevo. Suspiré y cerré la puerta detrás de mí. Me acerqué a su escritorio lentamente.
–_____...–otra vez silencio, ya comenzaba a preocuparme– ______ ¿qué ocurre? Vamos, hace cinco años que no nos vemos ¿y así es como me das la bienvenida?
Entonces levantó la cabeza y me miró directamente a los ojos. Estaba enojada, lo podía ver.
–No quiero hablar contigo, Nicholas.
Lo sabía.
–¿Qué hice ahora?
Ella pareció hartarse. Golpeó su mano contra el escritorio y tras un bufido, se irguió para cruzarse de brazos y enfrentarme.
–¿Qué hiciste? Justamente no lo hiciste. ¿Por qué diablos no me dijiste nada? ¿Por qué no pudiste venir y decirme que te irías? ¿Por qué no fuiste lo suficientemente fuerte como para decirme que te irías durante tanto tiempo? ¿Por qué?
La contemplé en silencio mientras sus ojos comenzaban a aguarse. Sabía que le había hecho mal, lo había sabido desde el instante en que me había subido al avión y el vacío en mi pecho me recordaba minuto a minuto que había sido un cobarde que no se atrevía a dar la cara y declararle que se iba para olvidarse del dolor que le producía su amor. Pensé hasta en llamarla cuando llegué a Paris, pero era mucho más cobarde. Había intentado por todos los medios, pero ninguno me convencía. Había sido el idiota más grande, y lo admitía, sabía que era mi culpa. Únicamente mía.
–Lo siento–murmuré.
–¿Lo sientes? ¿Es todo lo que vas a decir? ¿Qué estás arrepentido?
–Por Dios, _____, déjame explicarte.
–¡No quiero que me expliques nada! Te fuiste sin decir nada y pretendes explicarme tus estúpidas razones.
A esas alturas ya podía comenzar a notar las lágrimas en sus ojos y como su voz se iba cortando poco a poco.
Sin pensarlo dos veces me acerqué a ella. Iba a abrazarla, pero ella fue más rápida y puso su mano en mi pecho, deteniéndome apenas a centímetros de su cuerpo.
–No–susurró con la cabeza gacha–. Ahora estás aquí esperando que me arroje a tus brazos después de cinco años ¿verdad? No, Nick… Lo lamento pero…
–_____, por favor. Sólo déjame que te diga la verdad.
–No quiero oírla.
–Fui un cobarde idiota, y lo admito, porque lo sé. Cuando llegué allá me sentí un completo imbécil y me arrepentí de no haber ido a verte y decirte que me iría, pero ¿alguna vez supiste por qué me fui realmente?
Ella negó con la cabeza.
–Porque estaba completamente enamorado de ti y me dolía en lo más profundo que no sintieras lo mismo.
Fue entonces cuando supe que estaba llorando. Levanté su mentón con mi mano y la vi a los ojos. Las lágrimas salían lentamente y me perforaban hasta lo más profundo de mi corazón. Le tomé el rostro con ambas manos y comencé a secarlas una por una.
–¿Qué ocurre? ¿Por qué lloras?
–Te odio–susurró mientras me daba un suave y débil golpe en el estómago.
Fruncí el ceño.
–¿Por qué?
–Porque no tenías una mínima idea de mis sentimientos. Y te fuiste de todos modos.
Eso me desconcertó. ¿Qué quería decir?
–¿A qué te refieres?
–¿Tienes una mínima idea de lo que pasaba por mi mente en el momento en que me dijiste que estabas enamorado de mí o cuando me besaste? ¿Tienes alguna idea aproximada de lo que sufrí cuando te fuiste? ¿Tienes idea?
Me quedé en silencio. ¿Lo que estaba queriendo decir era que…?
–Me hacías falta, Nick, te necesitaba. Estaba terriblemente enamorada de ti. Tardé en averiguarlo, pero lo hice. Y cuando lo supe fui a buscarte, pero… te habías ido.
No supe qué hacer más que abrazarla. No podía creerlo. Yo me había marchado para huir del dolor. Y el dolor no tenía razones, porque en realidad ella sí sentía algo después de todo.
Al parecer, no todo había sido como pensaba. Y acababa de perder cinco años de mi vida.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 19:42

LAS QUE SE SIENTAN PERDIDAS, RELEAN LOS CAPITULOS ANTERIORES!

YO TAMBIEN ME RE PERDÍ Y TUVE QUE LEERLA DE NUEVO Wink

COMENTEN!! HAHAHAHAHA SOY LA ÚNICA QUE EN NOCHEBUENA SUBE CAPS (?)

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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 19:46

TREINTA: Like old times
Nick

Me separé de ella y la miré a los ojos. Las lágrimas habían dejado su recuerdo en ellos, lucían cansados y enrojecidos, hinchados. Mientras tanto, yo me sentía un completo idiota. Si tan sólo lo hubiese sabido, si tan sólo me lo hubiese dicho. Si tan sólo me hubiese quedado un día más. Sólo un día más y nada de esto hubiera ocurrido.
Pero ahora estaba todo perdido. Todo había quedado duramente en el pasado. El amor, los besos. Todo era parte de un capítulo completamente cerrado. Cinco años era mucho tiempo y ella de seguro ya había comenzado de nuevo. Ya se había olvidado de mí ¿verdad? Pero lo cierto es que… ni cinco años, ni diez, ni toda la eternidad habría sido suficiente para que yo la olvidara. Para que olvidara su sonrisa cada noche antes de ir a dormir. Para que su voz dejara de perseguirme cada vez que tenía que tomar una decisión, ella estaba allí. Para que sus besos ya dejaran de aparecer en mis sueños, invitándome a perderme en su sabor. Me estaba volviendo loco y lo sabía, pero aún estaba completamente enamorado.
Quería suponer que ella lo seguía también, pero ¿a quién quería engañar? No era tan ingenua. En el instante en que vio que estaba sola de nuevo, de seguro supo que no valía la pena derrochar lágrimas por mí. Y en este instante, de seguro estaba feliz. Feliz sola, o con alguien más a su lado. No podía soportar la idea de que alguien más la abrazara con dulzura, le susurrara palabras de amor al oído, la hiciera sonreír cuando lo necesitaba, la despertara con un beso cada mañana. Comprendía que era egoísta de mi parte, pero ¿qué podía hacer? Simplemente no podía evitarlo. Porque comenzaba a sospechar que amaba a esa mujer. La amaba más que a mi propia vida, más de lo que alguna vez creí que llegaría a amar.
Cuando pensaba que el amor jamás tocaría a mi puerta, cuando no pensaba que alguna vez me iba a ocurrir. Diablos ¿quién me había metido en la cabeza que no podía sentir lo mismo que mis padres? Y pensar que había sufrido tanto por Hilary… El intento de amor que había sentido en mi adolescencia no se comparaba con el dolor que sentía al no tener a _____ en mis brazos, besándola a cada instante, diciéndole lo mucho que la amaba.
¿Cómo diablos me había vuelto adicto a ella si la había besado una vez? Extrañaba aquella noche en la playa, ambos sentados sobre la arena. Fue, sin lugar a dudas, la noche más increíble de toda mi vida. Y la extrañaba. Necesitaba revivirla.
Fue en el instante en que estaba acercándome a sus labios, con deseo, con amor, con necesidad, que alguien abrió la puerta.
–_____, necesito que…
El rostro de Beth se soprendió no sólo al ver que yo tomaba a _____ de las manos, sino al verme allí parado.
–¿Nick?–preguntó boquiabierta.
Sonreí. No sabía si avergonzado o contento.
–Hola, Beth.
–¡Oh por Dios! ¡Nick!–corrió a abrazarme.
_____ automáticamente me soltó un segundo antes de que Beth se lanzara a mis brazos y comenzara a reír de alegría. Me quedé observándola por el rabillo del ojo mientras intentaba no quedar asfixiado por lo fuerte que mi prima me abrazaba el cuello.
–¡Has vuelto! ¡No puedo creerlo!
Vaya, la reacción de Beth era la que había soñado que sería la de _____. Pero no, por mi estúpida culpa, su reacción al verme había sido un mar de lágrimas.
Grandísimo tarado.
Cuando mi prima se separó de mí, sonreí. En realidad no tenía idea de qué decir, me sentía incómodo. Mi mente pensaba en que hacía cinco años que no veía a Beth, pero mi corazón no dejaba de rogar que volteara y besara a la mujer que se encontraba a mi lado de una vez por todas.
De repente del rostro de Beth desapareció la sonrisa al notar que _____ se encontraba a mi lado. Pareciera como si en realidad no hubiese notado que estaba allí.
–Oh, em… creo que… yo, em… me parece que…–balbuceaba.
Yo sonreía divertido mientras la miraba alejarse lentamente hacia la puerta, con el rostro cada vez más avergonzado.
–Creo que…
–¿Tienes algo más que hacer?–continué por ella.
–Sí, eso. Lo siento. Los veo después, adiós.
Arrastraba las palabras. Pobre Beth. Luego la abrazaría como se merecía.
En cuanto cerró la puerta, volteé a ver a mi querida ______.
–Bueno, ¿en qué estábamos?–pregunté tomando sus manos.
Ella levantó una ceja.
–Ni lo pienses–rió soltándose.
La miré confundido mientras veía cómo tomaba los papeles de su escritorio, seria de nuevo.
–¿Qué ocurre?
–Tengo que trabajar, no sé si lo notaste.
–Ah, claro. Hablando de eso, creo que me deben una explicación tú y mis padres ¿no crees?
–¿Puede ser en otro momento? Tengo que llevarle estos papeles a Nicholas–dijo mirándolos mientras los acomodaba, intentando pasar al lado mío hacia la puerta.
–No puede esperar, lo siento–dije tomando los papeles que llevaba en la mano y dejándolos sobre la mesa una vez más.
La tomé de la cintura y la acerqué a mí. El espacio entre nosotros ahora era nulo. Podía sentir su cuerpo pegado al mío y eso me recordaba lo mucho que deseaba besarla en ese instante.
–Nick, hablo en serio. Tengo que trabajar.
–Estoy seguro de que puedes tomarte cinco minutos libres.
–Ya los acabo de tomar. Y con respecto a eso, debería ir a retocarme el maquillaje.
–Estás hermosa de todos modos. Eres perfecta.
Ella se sonrojó.
–Vamos, suéltame. Tengo que ir a hablar con mi jefe.
–Considerando que soy el hijo del dueño, eso me podría hacer tu jefe, ¿no crees? Así que te obligo a que te quedes.
Ella rió.
–No tengo tiempo para juegos, Nick.
–Sh, no me digas Nick. Soy tu jefe, recuérdalo.
–De acuerdo, señor Jonas ¿podría dejarme ir ahora por favor?
–Jamás, querida. Ahora dime qué haces vestida así de seria y con tu propia oficina en la disquera.
No dije nada, pero en realidad amaba cómo le quedaba aquel atuendo. Lucia linda y formal. Y hermosa, como siempre.
–Creo que la respuesta la sabes–dijo.
–Sí, sé que trabajas aquí. Pero ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
–Después de terminar la secundaria, mientras comencé a estudiar Publicidad. Nicholas simplemente me preguntó y acepté. Porque realmente me gusta y he encontrado mi pasión–sonrió.
Y yo le respondí aquella sonrisa. Así que, al parecer, teníamos la misma pasión.
–Interesante–dije–. ¿Y qué hiciste en los últimos cinco años?
–Estudiar, trabajar, nada fuera de lo normal. ¿Y tú?
–Estudiar, trabajar, nada fuera de lo normal–sonreí.
–Y… supongo que habrás encontrado a alguien.
–Mmm… nada que valga la pena contar. ¿Qué hay de ti?
–No lo sé. Puede que sí, puede que no.
Fruncí el ceño.
–¿A qué te refieres con eso? ¿Estás saliendo con alguien?
Ella no respondió, sólo miró hacia otro lado con una sonrisa divertida.
–Vamos, no juegues conmigo _____.
Comenzaba a preocuparme.
–Averígualo–me miró.
–¿Cómo?–pregunté confundido.
Ella se encogió de hombros.
La miré fijamente a los ojos. Descifraba cada reacción de su mirada, porque la amaba tanto que me había vuelto adicto a ella. Un brillo de diversión se asomaba por ellos, amenazando con delatarla. Pero yo podía notarlo.
–Oh, muy graciosa.
Ella rió.
–Lo creíste en serio.
–Claro que sí, me preocupé.
Ups, demasiada información.
–¿Por qué?
En ese momento sonó el teléfono y tuve que soltarla para que lo atendiera. Corrió hacia él y dijo unas pocas palabras hasta que cortó de nuevo. Seria una vez más, tomó los papeles de hacía unos minutos y comenzó a encaminarse hacia la puerta, rodeando el escritorio por el otro lado para no cruzarse conmigo.
–¿A dónde vas?
–Tu padre me necesita, es urgente.
–¿Podemos continuar hablando en otro momento?
–Claro, cuando quieras–dijo con una sonrisa mientras salía de la oficina.
–¡______!–grité corriendo hacia ella.
Cuando salí hacia el pasillo, ella se había detenido al escuchar mi grito. Volteó y me miró.
–¿Qué ocurre?–preguntó.
–¿Quieres salir a comer esta noche?
–No puedo, tengo que salir con Beth.
–Entonces mañana.
–De acuerdo.
–Perfecto, te llamo y arreglamos bien.
–Bien–sonrió y tras agitar la mano en el aire unos segundos, se alejó rápidamente hacia la oficina de mi padre.
–Ha sido increíble volver a verte, ______. De veras te extrañé–murmuré antes de suspirar y salir de aquella oficina para dirigirme hacia el lado contrario por el que se había ido ella.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 20:01

TREINTA Y UNO: Crazy little thing called love
Ella
–Lamento haber interrumpido hoy–dijo Beth por décimo cuarta vez en lo que llevaba la noche.
–Beth, ya te disculpaste cerca de veinte veces. Ya te entendí y creo haberte dicho que no importaba.
–Sí, lo sé. Pero igual me siento algo mal…
Suspiré. No iba a meterle en su cabeza de ninguna forma que no me importaba en absoluto.
–Mira, vamos a olvidarnos de lo que pasó hoy y a hacer de cuenta que nada ocurrió ¿de acuerdo? Vamos a divertirnos–sonreí.
Claro que no iba a poder pretender que nada había pasado. Todavía recordaba el tacto de las manos de Nick en mi cintura. ¿Cómo es que le había confesado el secreto mejor guardado de toda mi adolescencia? Sí que me podía. Con tan sólo una mirada ya lograba su propósito, y una sonrisa me dejaba a sus pies. Las únicas dos personas que sabían de mi viejo enamoramiento eran Beth y Amy. Ellas habían jurado no decirle nada a su primo, y así lo hicieron, porque al parecer, Nick se quedó muy sorprendido cuando lo dije.
–Entonces, ¿qué te contó Nick? No hablé casi nada con él–dije. Beth me miró y levantó una ceja, divertida. Yo incliné la cabeza–. Que ni se te ocurra pensar eso.
Ella rió.
–Mmm, veamos. Me dijo que lo único que hizo fue estudiar, estudiar y estudiar. Pero se qué que el estudio dio sus frutos porque se recibió con honores. Que Paris es tan hermosa como todos dicen, y que le costó bastante hablar francés, pero que luego se acostumbró–hizo una pausa mientras tomaba otro sorbo de su trago–. Dijo que no tuvo novias oficiales, sólo salió con un par de chicas. Ah, y la idiota de Courtney estaba allí–dijo con desinterés.
–¿Qué?
–Que Courtney Fox estaba estudiando “casualmente” en la misma Universidad que Nick.
Esa grandísima tonta. ¡Cómo deseaba que quitara sus malditos ojos de Nick! Era una interesada, y para colmo, ¡lo perseguía!
Eso me recordó que Nick había querido salir con Courtney. Diablos, ¿qué habría visto en ella? ¿Habrían salido en Paris? Un momento ¿por qué se enamoró de mí si le gustaba Courtney? Rayos, este asunto me estaba volviendo loca.
–¿No te contó nada más?–intenté que mi voz sonara neutra, pero la decepción debió de ser muy notoria, porque Beth me miró con compasión.
–No te preocupes, Nick se deshizo de ella en cuanto la vio allí.
Sonreí. Qué lindo que nos entendíamos con una mirada. Qué mal que estaba comenzando a sacar conclusiones erróneas.
–Oye Beth, ¿no pensarás que me siguen pasando cosas con Nick, o sí?
–Por favor, _____. Estabas loca por él hace cinco años ¿por qué razón no ibas a estarlo ahora también? No lo has visto en un tiempo, es normal que sigas enamorada.
–¡Beth!
–¿Qué? ¿Me vas a decir que es mentira? Te conozco, _____.
Lo cierto es que su mirada aún lograba intimidarme, aunque sea un poco. Y su sonrisa… ¡Cómo extrañaba esa sonrisa! Me iluminaba el día, como si mostrase lo único bueno que debía ver. Era realmente increíble.
–No es cierto–desmentí.
Ella levantó una ceja e hizo una mueca. Luego rodeó los ojos y siguió tomando lentamente su trago, dando por terminada la conversación. De repente sus ojos se abrieron como platos y dejó la copa en la mesa de la barra.
–¡No lo puedo creer!–exclamó.
Se quedó boquiabierta mientras miraba hacia un punto fijo. No había mucha gente, algo agradable pero extraño para un viernes a la noche, por lo que era fácil reconocer algo o alguien allí. Pero su pequeño grito me llamó la atención. Giré y dirigí mi mirada hacia donde estaba viendo y yo me quedé igual de sorprendida que ella.
–¡Son Amy y Will!–exclamé.
A lo lejos se veía a una pareja sentada sobre un sofá blanco sonriendo felizmente mientras hablaban acaramelados. Él la rodeaba con un brazo y ella estaba apoyada en su hombro.
–Ven, espiémoslos–susurró mi amiga acercándose a una mesa que teníamos al lado.
Me tomó de la mano y me llevó a su lado. Nos inclinamos un poco hacia adelante y nos pusimos a observar con atención. Estábamos tan metidas en nuestro espionaje que ni siquiera nos dimos cuenta de cuánto tiempo había pasado.
–Mmm… eso no se los enseñé yo. –murmuró una voz justo en el espacio que había entre la cabeza de Beth y la mía.
Volteamos rápidamente, asustadas. Y cuando vimos aquella sonrisa burlona, fue un alivio para ambas. Bueno, por lo menos para Beth debe haberlo sido, porque suspiró. Pero para mí, no era un alivio precisamente que el corazón comenzara a latirme aceleradamente.
–¿Saben que espiar los asuntos ajenos es de mala educación?–preguntó Nick rodeando el sofá y sentándose frente a nosotras.
–Era sólo sana curiosidad–se excusó Beth.
Nick rió entre dientes y luego dirigió su mirada hacia mí. Me miró fijamente durante varios minutos, ya no podía ocultar los nervios. Él lo notó y me guiñó un ojo para luego levantarse.
–Tengo que irme, Jack me matará si no aparezco en dos segundos. Las veo otro día, chicas– saludó a Beth con un beso en la mejilla y luego se dirigió hacia mí– ¿La cena sigue en pie, verdad?
Sonreí.
–Por supuesto.
–Perfecto–sonrió. Esa sonrisa matadora. Se acercó a mí y me dio un beso en la comisura de los labios. Un beso que por suerte Beth no notó. Un beso que me dejó completamente en shock. ¿Sería cierto que seguía enamorada de Nick?
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 20:16

TREINTA Y DOS: If we were a movie
Nick

Me miré al espejo más de diez veces antes de salir. Tenía la sensación de que si no lo hacía, algo malo ocurriría durante la cena. Esperaba que mis conclusiones fueran erróneas.
Tomé las llaves del auto y salí directo hacia su casa. Hacía tan sólo dos días que estaba de vuelta en Los Ángeles, y desde el instante en que la vi, era como si sólo necesitara de su presencia para seguir. No podía dejar de pensar en ella, como si verla fuera primordial y no pudiera pensar en otra cosa. Es que de alguna manera era cierto, sino ¿qué habría explicado mi comportamiento el viernes en su oficina y también en el bar? No era de ser así, por lo que aquel comportamiento definitivamente se tenía que deber a mi necesidad de tenerla conmigo todo el tiempo.
Durante el camino procuré no olvidar nada. Por el momento, recordaba todo. Tenía miedo de verla y perder todo conocimiento, estaba bastante nervioso para tener 23 años. Llegué a su casa y lo primero que hice fue respirar hondo antes de bajar de mi auto y caminar hacia la puerta de entrada. Cuando estaba llegando, recordé que estaba olvidando algo. Estúpido ¿para qué lo había dejado arriba del asiento?
Cuando volví a la entrada, me arreglé un poco la ropa. Dios santo, estaba más nervioso que un adolescente antes de dar su primer beso. ¿Qué rayos pasaba conmigo? Toqué timbre sólo una vez y esperé. Los segundos parecían horas allí parado en su puerta. Pero todo valió la pena, porque en el instante en que la puerta se abrió, vi aparecer a un ángel frente a mis ojos.
Me quedé boquiabierto ante ella. Jamás la había visto tan hermosa, tan dulce y tan atractiva al mismo tiempo. Su cabello oscuro resaltaba en contraste con el vestido color claro. Los zapatos la hacían lucir más grande y madura, además de hacerla ver mucho más increíble. Era realmente un sueño.
Tenía aquella sonrisa tímida en su rostro que tanto amaba, la que me robaba el aliento cada noche en mis sueños. Y sus ojos brillaban, alumbrando toda oscuridad posible. Era mágica, lo sabía. Tenía algo que no era real. Y me volvía loco, más de lo que alguna vez había pensado.
–Te ves… hermosa–dije, aunque sabía que ni siquiera aquella palabra le hacía juicio a su magnífica apariencia.
Noté cómo el rosado teñía delicadamente sus mejillas. Adoraba cuando se sonrojaba, la hacía lucir aún más linda. Sin dejar de mirarla –y de sonreír como un tonto–, tomé la flor que había colocado minutos atrás dentro de mi saco. Era una rosa blanca, la más linda que pude haber encontrado. Sabía que las adoraba, eran sus favoritas desde siempre.
La tomó en sus manos y sonrió mientras la olía. Me dediqué a observar sus ojos cerrarse suavemente para impregnar la fragancia. En aquel momento, una punzada extraña me tomó por sorpresa. Comenzaba a creer que hacía tiempo que había dejado de estar sólo enamorado. Ahora era algo más fuerte, algo mucho más serio. No podía ser otro romance adolescente, esto era totalmente diferente a todo lo que había vivido antes.
Minutos después nos dirigíamos hacia el lugar donde cenaríamos. Ella no dejaba de preguntarme a dónde iríamos y yo sólo sonreía, no iba a decirle nada hasta llegar. Sabía que no era algo completamente exclusivo o romántico, pero me parecía que estaba bien. Después de todo, tras haber pasado cinco años sin verla y sin besarla, no me parecía buena la idea de organizar una cena romántica. No todavía.
Cuando llegamos, se quedó sorprendida mirando el lugar desde la ventanilla del auto. No dejaba de sonreír. En el instante en que tomé su mano para ayudarla a bajar del auto, sentí un escalofrío. Si seguía así, no creía llegar vivo al final de la noche. El entusiasmo de _____ irradiaba el lugar, haciendo que me contagiara a mí también. Mientras caminábamos hacia el gran teatro, rodeé su cintura y ella se acercó a mí. El calor de su piel me hacía sentir en casa, como nunca antes me había sentido.
Entramos y lo único que logró pronunciar cuando nos sentamos en nuestra mesa fue “wow”. Me limité a reír mientras ella miraba a su alrededor como una niña. Estaba realmente emocionada.
–¡No puedo creerlo!–exclamó.
–¿Te gusta?
–¿Es una broma? ¡Me encanta! ¡Es increíble!
Sonreí. Sí que lo era.
El teatro era grande y espacioso, pero el ambiente era realmente acogedor. Las paredes estaban forradas de terciopelo bordó, haciendo que el lugar luciera aún más elegante. Había por lo menos una centena de mesas redondas frente al escenario, todas iluminadas por unas pocas velas que le daban un aire romántico al lugar. Nosotros estábamos sentados en una de ellas. A nuestro alrededor se encontraban más parejas, murmurando conversaciones y sonriendo. La miré y sonreí. No podía evitar sentirme así con ella.
Un rato después comenzó el musical. La obra era realmente increíble, además de los asombrosos vestuarios y escenas de baile, el guión era realmente atrapante. ______ lucía sonriente mientras prestaba atención a cada palabra que decían los actores. Creo que la miré más a ella que a la obra.
Un par de horas después salimos de allí, después de haber comido en el salón. Era tarde, cerca de las once. No habíamos tenido oportunidad de hablar tanto en la cena, sólo charlamos acerca de la obra, nada en particular. Pero en cuanto salimos y noté que ella temblaba por el frío, la acerqué a mí y la rodeé con mi brazo. Sólo me miró y sonrió mientras caminábamos hacia el lado contrario del auto.
–¿A dónde vamos?
–Ya verás.
–Sabes que no me gusta que hagas esto.
–Eso es porque eres demasiado ansiosa.
Rió.
–¿Llegamos? Tengo frío.
–En realidad, no vamos a ningún lado. Sólo quería caminar.
Ella me miró, rodeó los ojos y sonrió. Una mezcla increíble. Luego se acercó más a mí, pegando su cuerpo al mío para protegerse del frío.
Luego nos sentamos en la calle. Era extraño, ya que hacía frío. Pero aquel lugar tenía una hermosa vista hacia un pequeño lago.
–Entonces… cuéntame algo de los últimos cinco años–dijo–. Algo de… tus novias, o…
Suspiré. Era definitivamente obvio que Beth le había dicho de Courtney. Pasé mi mano por el cabello y me volví hacia ella.
–Si estás pensando que Courtney y yo…
–Alto ahí. Nunca dije eso.
–Lo pensaste, _____.
–¡No es cierto!
Podía verlo en sus ojos. Sí era cierto. Pero no iba a discutir con ella, no esa noche.
–¿Quieres saber cómo fue en realidad todo?
Ella se encogió de hombros, lo que significaba “Sí, claro que quiero saberlo”. La conocía demasiado bien y eso, a veces, llegaba a asustarme. Pero me encantaba. Me fascinaba.
–Bien. Todo comenzó cuando llegué y noté que no te podía sacar de mi mente –ella se sobresaltó al instante al escuchar que la nombraba tan libremente–. Entonces comencé a salir con Katy, pero era demasiado tonta. Después vino Jess, pero era demasiado alta. Luego llegó Cat, pero era una fanática de las matemáticas. Después Elle, pero era muy inmadura. También estuvo Natie, pero era demasiado atrevida. Además de Lauren, ella estaba todo el día pensando en ser porrista, me volvía loco. Oh, y olvidaba a…
–¡Ya! ¿Cuántas novias tuviste?–exclamó.
La miré divertido. No eran mis alucinaciones, había sonado celosa. ¿Estaría celosa? Qué linda que se ponía cuando se enojaba y se cruzaba de brazos, justo como en aquel momento.
–A lo que iba es que, a pesar de todas las chicas con las que salí, ninguna era lo suficientemente buena. Bueno, en realidad había algunas que eran bastante buenas, o incluso llegaban a ser perfectas. Pero no eran perfectas para mí. ¿Me entiendes?
Ella se movió incómoda mientras asentía. Sabía que me estaba arriesgando, quizá demasiado. Pero ella me instaba a hacerlo, quería arriesgarme…
–Entonces…–dije acercándome a _____– intenté buscar a alguien que fuera perfecta en todos los sentidos. Pero no la he encontrado. En realidad, siempre la he tenido en frente, sólo que no me había dado cuenta hasta hace un tiempo. Y me enamoré, claro que me enamoré. Pero cuando lo supe, fue extraño… y traté de olvidarla, pero…–tomé su rostro entre mis manos y junté nuestras frentes–. Ya ves que no pude.
Ella me miró a los ojos. En aquel momento, no había nada que pudiera pensar además de cuánto la amaba, la deseaba. Cuán enamorado estaba de ella. Me importaba demasiado poco lo que ocurriera alrededor, porque con aquella mirada y aquella sonrisa, me bastaba para ser feliz. Me bastaba con que _____ estuviera a mi lado.
–¿Te cuento un secreto?–susurró.
Yo asentí, todavía pegado a ella.
–Yo también me enamoré. También intenté dejarlo ir. Pero no pude. Y…–apoyó su mano sobre mi pecho–. Todavía estoy enamorada.
Sonreí. Fue todo lo que necesité. No podía creerlo, simplemente porque era demasiado perfecto para ser real. ¿Estaría soñando? Si así era, que nadie me despertara entonces.
Terminé con la distancia que nos separaba. Ya no soportaba ni un segundo más lejos de ella. Necesitaba tenerla en mis brazos, necesitaba sentir sus labios sobre los míos. Y cuando los tuve, fue perfecto. Aún mejor de lo que imaginaba. La adoraba, la amaba. La besé dulcemente y al mismo tiempo con desesperación. Hacía cinco años que anhelaba aquel momento, que me despertaba en las noches soñando con que algún día ocurriría. Y ahora estaba pasando, la tenía justo en frente mío. Y pensar que había estado tanto tiempo alejado de ella… ¿cómo pude soportarlo?
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 20:43

TREINTA Y TRES: You’re like a dream come true
Nick

Me separé de ella minutos después, tras haberle sonreído sobre los labios. Sentí que el mundo se detenía solamente para nosotros. Era cierto, seguía tan enamorado como el primer día, la primera vez. Aquello había sido lo que tanto había esperado durante tanto tiempo. Había extrañado a ______ más de lo que pensaba.
-Eres tan hermosa-dije mirándome fijamente a los ojos y colocándole un mechón tras su oreja.
Me sonrió sonrojada.
-Creo que podemos hablar de esto ¿no crees?-dije dulcemente.
Sólo asintió. Y yo no pude evitar reír.
-¿Sabes? Me gusta cuando no dices nada. Es como si…-me quedé callado y levanté la mirada al cielo- Como si no necesitara nada más que tu presencia para comprenderte.
Apoyó mi cabeza sobre su hombro mientras la abrazaba. Se sentía hermoso. La luna nos iluminaba en una noche llena de estrellas y ella era la única a la que sentía cerca. Nada más importaba.
-¿Crees que lo lograremos?-preguntó en un susurro, distraída.
-Tendremos que intentarlo. Pero estoy seguro de que sí lo haremos.
-¿Cómo puedes saberlo?
-Lo siento. Lo siento en mi corazón. Cada vez que estás a mi lado, cuando me tocas, cuando me sonríes, cuando me besas. Estás tan metida en mí que casi no creo que sea cierto.
Me miró fijamente durante un instante. Era tan hermosa, tan sencilla, tan natural. La más simpática, alegre, apasionada y romántica de todas las personas que había conocido en toda mi vida. Era perfecta, lo sabía.
No podía dejar de pensar en ella, en el amor que le tenía. En cada instante que habíamos compartido juntos, en cada momento. Cada sonrisa que me daba se sentía como la primera vez. La amaba, ahora comprendía que la había amado desde el instante en que la había visto caminando hacia mí aquella mañana desastrosa en la secundaria. Recuerdo sus primeras palabras, su primera sonrisa. Me había cautivado. Recuerdo que jamás me quiso por lo que era, sino por quién era. Recuerdo que cuando le dije quiénes eran mis padres no cambió nada en su reacción: siguió mirándome con aquella sonrisa hermosa y sus ojos increíblemente profundos. Recuerdo cuando descubrí que estaba enamorado. Recuerdo que cada te quiero que salía de sus labios me hacía sentir seguro, tranquilo. Me sentía feliz a su lado. Y había sido así desde siempre.
-Hablemos de nosotros-dijo de repente.
La miré confundido. Sabíamos exactamente todo acerca del otro.
-Estuvimos alejados durante cinco años. Supongo que tienes cosas nuevas que contar, así como yo.
Era cierto, tenía que admitirlo.
-Bien, empecemos. Tu color favorito no ha cambiado ¿Verdad?
-Sigue siendo el azul. ¿El tuyo cambió?
-No, tampoco.
-Oh, tengo que confesar algo: me gustan más las morochas que las rubias.
-Primer cambio-sonrió.
Yo reí. Hablamos un rato sobre cosas sin sentido, abrazados en la noche.
- La pequeña Hannah es hermosa-susurró entusiasmada.
-¿Hannah?-hice memoria- ¡Hannah, la hija de Miley y Liam! Dios Santo, tengo que conocerla.
-Te vas a volver loco. Tiene apenas cuatro años, pero es la niña más dulce del Universo.
-Ayer vi a mis hermanos.
Ella me miró y sonrió.
-Estuve con ellos el miércoles por la tarde. ¡Paul está enorme!
-¿Viste a Adam? ¡Dios Santo, ese chico sí que crece rápido!
-Y Jerry es todo un hombrecito.
-Se parece a mi padre cuando tenía su edad. A los seis años ya estaba enamorado de la música.
-¿Te conté que cada miércoles va al estudio, toma el micrófono y se pone a cantar? Es muy lindo.
La miré sonriente. Adoraba estos momentos con ella. Cuando hablábamos de cualquier otra cosa que no fuéramos nosotros. Era como volver a ser los mejores amigos que alguna vez habíamos sido. Pero yo sabía muy bien que quería que fuera diferente.
Esta vez no iba a hacer nada más. Iba a hacerlo sencillo y limpio. Preguntárselo de una buena vez. Porque estaba tan enamorado que no importaba verdaderamente cómo sucediera. Sólo importaban las palabras que estaban a punto de salir de mi boca. Y de la de ella.
-¿Sabes, _____? Es la una y treinta y siete de la mañana de un ya domingo 14 de Octubre. Y hay algo que quiero que quede marcado desde este instante y para toda la vida.
Ella sonrió. Sabía que comprendía lo que intentaba decirle. Me acerqué a ella y rocé mi nariz con la suya. Luego la miré y ella sonrió mirando mis labios.
-Quiero que seas mía para siempre-susurré.
Ella asintió y luego me miró a los ojos.
-¿Es tu forma de pedirme que sea tu novia?
-Me comprendes tan bien-sonreí.
Sonrió dulcemente y de la misma manera nos unimos en un primer beso perfecto.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 24th 2010, 20:51

QUE LES PARECIÓ EL MEGA MARATÓN NAVIDEÑO (?) AJAJAJAJAJA Wink

LES DARÉ TIEMPO PARA QUE SE ACTUALICEN BIEN Y AGARREN DE NUEVO EL HILO DE LA NOVELA

LES DESEO UNA FELIZ NAVIDAD A TODAS, DISFRUTEN MUCHO, QUE RECIBAN REGALOS (UN JONAS DE PREFERENCIA) JAJAJAJAJAJA

GRACIAS POR ESTAR ALLÍ SIEMPRE AÚN CON MI AUSENCIA.

TRATARÉ DE SUBIRLES LA NOVE COMPLETA ANTES DE COMENZAR CLASES DE NUEVO.

LO MAS PROBABLE ES QUE ESTA SEA LA ÚLTIMA NOVE QUE SUBA AL FORO Y TAL VEZ SOLO ME QUEDE COMO LECTORA YA QUE LA UNIVERSIDAD ME CONSUME TODO EL TIEMPO Sad

IGUAL NO LAS VOY A OLVIDAR EH ? SON LO MEJOR♥

LAS AMO!

MERRY CHRISTMAS (AGAIN)

BESO.
LUCY!
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 26th 2010, 06:52

Dios mio Lucy
fueron maravillosos....aun no comprendo
como se besaron y no dijeron nada...como el
se fue si aviar....pero cuando volvio nada habia
cambiado...todo seguia igual de perfecto

la manera en que le pidio que fuera su novia aww
sencillamente hermoso....pero mi novio a mi me lo pidio
mas bonito....pero creo que por la sencilla razon de que es
Nick todo cambia jajajaja


gracias por el maraton Very Happy y yo te comprendo con eso de la universidad
a mi tambien me consume un buen pero aqui sigo como lectora...de hecho tengo una nove inconclusa jajajaja pero no he tenido tiempo de seguirla :/ en fin
el punto es que gracias porque no la dejaras a medias Very Happy

y mas importante aun...siguela yaaaaaaaa!!! Razz jajaja
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 26th 2010, 06:52

ah y se me olvidaba....F E L I Z N A V I D A D ! ! !
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 26th 2010, 11:22

WOW ESTE MEGA MARATON COMO CAMBIA TODO!!!

okeyyyyyy!! nick se fue O.o

jaajja ame a jack cuando grito q su primo y su novia fueron secuestrados me rei mucho ajajaj!!!!

NICK VOLVIOOO, como pudo irse por cinco años...es demasiadoo!!!

este hombre ni porq pasen cinco años deja de ser tan hermosoo *-* seria justicia... por fin son novios awwww!!!! Enamorada

esta nove es genial... Hermosaa!! perfectaa Very Happy

oyee no te comprendo por lo de la uni, pero en menos de un mes entrare a ese mundo loco :S ajajajjaaj lo importante es q la sigues y subes esos maratones geniales!! q me dejan con ganas de leer!!

siguelaa!!

FELIZ NAVIDAD a ti tambien Smile
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 26th 2010, 11:50

siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 26th 2010, 23:07

Aaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!
Amo tus novelas me encantan la verdad Very Happy las eh estado leyendo todo
El tiempo pero no había comentando asii q.....
Sube CAP prontoooo!!! Xfa zi no moriré czi me infarto Cndo veia qe no
Ponías cap :'( xro tengo que decirte que ameeeee!!!! El mega maratón Very Happy
Siguelaaa!!!
Sube cap sube cap sube cap sube cap!!!
Nooo!!! Xfavooor tienes que subir otra nove ^^ no dgo que luego luego
Xroo si en vacaciones xfavoooor!!!! "/ necesitare leer tus novelas y + cm sta
Wno ya ni doy lata =_= Jaja
PD: si no la sigues te mandare a nick qe t obligue a subir capítulo especialmente para su cuñada -.-' haha Okeii nuu U.U Jaja
PDD: nueva lectora xD
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 27th 2010, 15:51

GRACIAS A LAS NUEVAS LECTORAS ♥

SON TODAS UN AMOR!

YA LES SUBO!

CAPITULO DOBLE Wink
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 27th 2010, 16:06

wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!
que felicidaaaaad!!
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 27th 2010, 16:49

pues no que ibas a subir?
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 27th 2010, 17:41

TREINTA Y CUATRO: Yours are the sweetest eyes I’ve ever seen
Ella

-Supongo que un ¡felicitaciones! Será demasiado común ¿verdad?-rió Nicholas mirando a su hijo tomar mi mano frente a ellos.
-Nick…-lo reprochó su esposa en un susurro.
Mi novio sonrió y me abrazó más a él por la cintura. No pude más que pegarme a su cuerpo. Cuando estábamos juntos me sentía completamente diferente. Me sentía viva, llena y protegida. Era como la fuerza que le faltaba a mi corazón para ser inquebrantable.
-¿Puedo preguntar hace cuánto que me estoy perdiendo la historia?-continuó Sunny.
-No te preocupes, mamá. Tan sólo ocurrió el sábado.
-Oh, menos mal. Sino ibas a tener un problema, querido.
Nicholas padre e hijo rieron. Y me contagiaron a mí. Luego los padres de Nick se retiraron.
-¡Elvis, no!-gritó Paul.
Nick y yo volteamos a tiempo para ver pasar al niño seguido del Golden. Detrás del perro iba Adam y un poco más atrás Jerry reía a más no poder mientras intentaba alcanzar a sus hermanos.
-Pobre Jerry, saben que tienen ventaja sobre él-rió Nick.
-¡No entiendes! ¡Elvis quiere arrancarme los pantalones!-gritó desesperado Paul mientras intentaba escapar.
Nick me miró e hizo una mueca, lo que me provocó más risas. ¡Esa familia me volvía loca!
-¿Qué le hiciste a tus pantalones?-pregunté.
-¡Nada! ¡Sólo los tomé y el perro apareció detrás de mí en el instante en que me los puse!
Las risas de Adam y Jerry resonaron por toda la casa mientras ambos se tiraban al suelo.
-¿Hay algo que no sepamos?-preguntó Nick agachándose al lado de ellos, mirándolos con una ceja levantada.
-No le digas a Paul-le susurró Jerry-. Pero Adam y yo pusimos sus pantalones al lado del horno. ¿Viste que mamá está haciendo carne…?
-¡Oye! ¡Oí eso!-gritó Paul desde algún lado de la casa.
Cuando volteamos a buscarlo y lo vimos colgado de la baranda de la escalera, me quedé boquiabierta.
-¡Paul baja de ahí! ¡Te vas a lastimar!-corrí hacia él mientras no dejábamos de reír.
Nick atrapó a Elvis en el momento exacto en que el perro iba a tirarse encima del exhausto Paul.
-¡Paul ve a darte una ducha y quítate esos pantalones!
-Pero…
-¡Paul, pesa!-se quejó refiriéndose al perro.
Con un poco de mi ayuda logró desenredarse de la baranda y subió las escaleras tan rápido como el viento mientras Adam y Jerry seguían riendo. En la planta superior se oyó el ruido de la puerta cerrarse con fuerza.
-Me parece que…-cuando Nick estaba comenzando su sermón, se oyó el sonido de las llaves girar. Miró hacia arriba y tras hacer una mueca, rodeó los ojos y volvió a mirar a sus hermanos nuevamente-. Se pasaron ¿no creen?
-Fue divertido-se excusó Jerry.
-Admitan que se divirtieron un buen rato.
Nick me miró fijamente, esperando a que lo negara. Estaba a punto de hacerlo, pero tan solo mirarlo a los ojos me producía un cosquilleo en el estómago y no pude evitar sonreír. En ese momento Adam y Jerry notaron el pequeño desperfecto y salieron corriendo de la habitación con Elvis persiguiéndolos, gritando palabras de victoria.
Mientras escuchábamos las voces de los niños alejarse más y más, noté que Nick se acercaba a mí lentamente con las manos en la cintura.
-¿Qué haces?-pregunté.
-Se supone que debes apoyarme, no hacerme lucir como un tonto-dijo haciéndose el ofendido.
Di un paso hacia él y tomé su cara entre mis manos.
-Lo siento-dije haciendo puchero.
Él me miró fijamente durante un minuto y luego suspiró, elevando sus brazos al cielo. Cuando los bajó los posó sobre mi cintura, acercándome a él. Sólo sonrió, con eso fue suficiente.
-Detesto ser tan vulnerable a ti-susurró sobre mis labios-. Y al mismo tiempo, me encanta.
Sonreí. Si no era el chico más dulce de todos, entonces la dulzura no era tan especial después de todo.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 27th 2010, 17:50

TREINTA Y CINCO: Your smile is flawless
Ella

No sé dónde estaba precisamente. Sólo sé que era un lugar hermoso, perfecto. Sólo porque él estaba allí. Me susurraba al oído “te amo” una y otra vez, porque de verdad lo sentía. Cómo deseaba que supiese lo mucho que yo lo amaba a él. Hacía varios meses que estábamos juntos y yo sentía que quería tnerlo a mi lado para el resto de mi vida. Pero eso jamás ocurriría, y debía dejar las cosas como estaban. Por ahora, sólo era un sueño. Un hermoso y profundo sueño, que por supuesto no me negaría a terminar. A menos que…
-Mi amor-susurró la misma voz, pero desde otro lugar.
Poco a poco los te amo se fueron haciendo más y más lejanos, dejándome con las ganas de seguir escuchándolos. Pero si había algo que me podía permitir dejar de escuchar su voz, era su voz. Su dulce voz, tierna y profunda, haciendo que su suave aliento rozara con mi oído. Él en persona.
-¿Estás despierta?-preguntó en voz baja.
Intenté no sonreír, pero simplemente tenerlo tan cerca me sacaba una sonrisa. Acababa de despertar de un sueño hermoso para sumirme en la más hermosa realidad ¿Cómo se suponía que iba a dejar de reír para hacerle creer que estaba dormida?
-Ah, así que aún sigues dormida ¿verdad? Entonces, podré hacer esto…
Sentí que se alejaba de mí. Fruncí el ceño unos segundos. Apenas terminé de hacerlo, sentí que su boca comenzó a acercarse primero a mi cabello, después a mis hombros, bajó por mis brazos y depositó un beso en mi mano. Luego volvió a subir y sentí sus dulces labios sobre mi frente, mi mejilla, mi nariz, mis párpados. Entonces, cuando más quería que terminara su tarea, se alejó.
No pude evitar lanzar un gemido de protesta. Su grave risa retumbó por toda la habitación. Pero más en mi corazón, acelerando mi pulso.
-Con que estabas dormida, ¿eh?-preguntó sobre mis labios.
-Ya, bésame-susurré.
-Pequeña mentirosa-susurró-. Te va a crecer la nariz.
-¡Nick!
Él volvió a reír.
-De acuerdo, no seas impaciente. Yo tampoco puedo esperar.
Terminó con la distancia que quedaba y me besó. Me besó dulce y tiernamente. No era el “te amo” de mis sueños, pero era perfecto. De todos modos, quería imaginar que algún día aquellas palabras vendrían antes que aquel tipo de besos. Quería imaginarlo…

-¿Por qué siento que estás más feliz que de costumbre?-pregunté entrando a la cocina mientras me hacía una colita alta en el cabello.
Nick estaba preparando el desayuno, como todo viernes. Ambos entrábamos a trabajar pasado el mediodía, y generalmente se quedaba a dormir en casa o yo iba a la suya el jueves por la noche. Pero la noche anterior se había tenido que ir a su casa porque había tenido un problema con el gas, y yo no tenía nada allí como para ir.
Había sido una noche fría sin él. Pero si no estaba a mi lado en carne y hueso, siempre lo encontraba en mis sueños. Como si jamás se separara de mí.
-Tal vez porque me conoces demasiado bien-dijo volteando para verme.
Me guiñó un ojo, sonrió (aquella sonrisa encantadora) y volvió a su trabajo. Corrí hacia él y lo abracé de atrás por la cintura, dándole un pequeño beso en la nuca.
-Vamos, cuéntame.
-Después te digo.
-No, quiero saber ahora.
-¡Sí que eres impaciente!-rió dando la vuelta y besándome.
-Es que tú eres muy cruel. Me haces esperar en el momento que sabes que muero por dentro.
-Es que me encanta que me roges. Pones una carita tan dulce que me dan ganas de no separarme de ti jamás.
-Entonces la haré todo el día-dije haciendo puchero.
Él rió y acarició mi mejilla con el dedo.
-Me quedaría así toda la tarde, abrazado a ti, besándote y diciéndote lo mucho que te quiero. Pero primero, estos huevos ya están hirviendo y será mejor sacarlos si no queremos un desastroso desayuno de viernes. Y segundo, mi padre se pondrá como el otro viernes si llegamos tarde. Así que, lamentablemente mi vida, tenemos que apurarnos.
-Mmm-me quejé.
-Lo sé. Yo tampoco quiero-me dio un corto beso-. Pero debemos. ¡Diablos, eres adictiva!
Me dio otro sonoro beso y luego se separó para terminar el desayuno.
-¿Jamás me vas a decir qué te trae tan contento?
-¿Que tengo la novia más hermosa del mundo, tal vez?
Lo golpeé suavemente.
-¡Sabes que muero de intriga!
-Está bien. Como siempre me harás decirte antes del momento planeado. Pensaba decírtelo esta noche, pero veo que si espero tanto mi teléfono no dejará de sonar en las reuniones importantes y tendremos más de un problema. Insistente-me besó la punta de la nariz.
-Estás muy cariñoso. Debe ser algo muy bueno ¿Verdad?-salté como una niña pequeña.
-Muy bueno, créeme-sonrió y me tomó de las manos-. He hablado con mis padres y me dieron permiso para que faltes el lunes. De hecho, yo también podía darte permiso porque digamos que soy tu jefe, pero quería tenerlo bien seguro.
-¿Para qué voy a faltar el lunes?-pregunté con el ceño fruncido.
-Déjame terminar-me interrumpió-. Nos vamos. Tú y yo, solos, mañana a la mañana hasta el lunes en la noche. Al lugar más maravilloso del mundo. Y no, no es Disney.
-No iba a decir eso-dije haciendo una mueca.
Y era cierto. El lugar más maravilloso del mundo no era nada más ni nada menos que…
-Nos vamos a la playa de mis padres-sonrió.
Aquel.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Diciembre 27th 2010, 17:53

AJAJAJAJAJAJAJA QUE DESESPERO aBii ♥

RECOMPENSADA PUES! Wink

LAS QUIERO CHICAS!

MAÑANA NO SE CREAN NADA DE LO QUE DIGAN POR AHI!

NO CAIGAN POR INOCENTES Neutral

UN BESO.
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MensajeTema: Re: The Number One II (Nick)    Hoy a las 08:59

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