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 mas alla de la atraccion....(con joe)

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MafeGray
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 15th 2010, 20:17

En el Capitulo Anterior:

–fue tu culpa Joseph, todo esto es tu culpa. –Le grité entre eufóricas lágrimas–. Por tu culpa no tengo a nadie. Por tu culpa me llevarán.
Cuando los policías le dieron la espalda a Joseph mientras luchaban contra mi locura lo vi sacar una daga de uno de sus bolsillos, enseguida comprendí que pretendía asesinar a los oficiales, Anthony reaccionó enseguida interponiéndose entre el camino de Joseph y deteniéndolo.
–Joseph cálmate. –Le dijo Anthony–. Déjala ir, será lo mejor.

Capitulo 12:

Joseph sostuvo su arma escondiéndola a un costado dentro de su abrigo cuando los policías voltearon a verlo.
–No!! –lloré–. No quiero irme!!!
Me di por vencido y me relajé pero seguí llorando casi con desespero.
–eres un imbécil Joseph. –le grité con intenciones de que escuchara–. Fue tu culpa. Te odio estúpido Joseph Jonas.
La furia me hizo decirlo pero ni siquiera yo misma pude creerme aquellas palabras. Joseph pareció paralizado, no pude ver su rostro demasiado pero sabía que otra vez estaba igual como cuando me vio llorar por la muerte de Lucas.
Prácticamente a la fuerza entré al auto de los policías. A través del oscuro vidrio de la ventana cerrada de este le di un último vistazo a Joseph que parecía estar indignado, molesto, lastimado? Se apoyaba de Anthony como si solo así pudiera mantenerse de pie.
–odio a los policías. –dije en voz alta desde el asiento trasero del auto con la intención de que ambos oficiales escuchen–. Son unos sucios.
Ambos se volvieron a verme. Los miré con sumo odio y no dije nada más durante todo el camino.
–que haremos contigo? –Dijo uno de los policías–. Ya te has decidido?
–creo que deberíamos elegir por ella. –Masculló la mujer–. Yo digo que Kent College. Es lo mejor para cualquier adolescente.
–entonces allí la dejaremos a menos que un juez diga lo contrario. –le respondió su amigo mientras conducía.
El camino se hizo largo y yo lloraba en silencio. Me aterraba la idea de cambiar de vida, pensé que necesitaba a Lucas conmigo pero luego me arrepentí de haber pensado eso, no sé por qué había reprochado a Joseph por matar a Lucas si él mató a mis padres, al menos eso había dicho Joseph. Si Lucas había matado a mis padres se merecía haber ido al infierno, él de verdad si me había arrebatado todo lo que yo tenía, Lucas era el peor de los sucios en este planeta, lo odie.

La academia Kent College.
El auto de policía se detuvo en frente de ese lugar, era evidentemente un internado. Unas grades instalaciones y un lugar bastante agradable y algo tenebroso. Era una gran edificación de ladrillos con muchísimas ventanas en madera blanca y un tejado de tejas grises o negruzcas.





Habían chichos en los alrededores uniformados en blanco y negro. Unos uniformes bastante elegantes, corbata, abrigo, falda de cuadros, zapatos negros de vestir.



Supe que no iba a encajar en ese lugar desde que le eché mi primer vistazo. Todos parecían increíblemente... Estirados, pedantes, presumidos, sabiondos y con el físico perfecto que cualquiera desearía. No, definitivamente no sería bien recibida en ese lugar, en mi rostro se notaba todo mi enojo.
Marie y Pablo, los dos oficiales cuyos nombres aprendí por escuchar sus conversaciones, estaban en las afueras del internado hablando con la directora de la academia mientras yo los observaba con odio desde el auto con los vidrios cerrados.
–vamos. –me dijo Pablo mientras abría la puerta de la patrulla para que yo saliera de allí.
Que iban a pensar todos cuando vean que la chica nueva llegaba en un auto de policía? Salí del auto y cerré la puerta detrás de mí de un portazo fuerte con enojo reprimido.
–Sabrina, ella es la señorita Simmons. –me dijo Marie cuando me reuní con ella, Pablo y esa tal "señorita" Simmons.
La verdad era bastante vieja para hacerse llamar señorita. Estaba de pie esta mujer sobre sus altísimos tacones en color purpura, y vestida acorde para el ambiente del colegio, llevaba todo su negro cabello recogido y bajo los vidrios transparentes de sus anteojos sus ojos azules parecían fulminarme como si ya me odiara, y era apenas la primera vez que la veía.



Me saludó dando un asentimiento con su cabeza.
Todas las miradas de los estudiantes que estaban allí se posaron en mí, capté su arrogancia incluso a muchos metros de distancia, todos parecían examinarme de pies a cabeza adoptando actitud despectiva.
–bienvenidos señorita Gray. –dijo la vieja esta, bueno, la señora Simmons.
–Sabrina, te quedarás aquí y nosotros nos encargaremos de que un juez te busque a un tutor para que te ayude financieramente. –decía Pablo. Yo no dije nada, ellos sabían que yo estaba que echaba humo por el enojo.

Marie y Pablo me dejaron allí, la señora Simmons me pidió que la siguiera hasta dentro del instituto, tragué saliva antes de entrar por ese gigante par de puertas. El resto de los estudiantes me lanzaban miradas poco disimuladas, me sentí tan pequeña e intimidada. El interior de la academia era una mezcla de modernidad al estilo antiguo que le daba elegancia y la hacía deslumbrante.



–esta será tu habitación. –dijo sin amabilidad la directora de la academia.
Ella me había llevado a una habitación con unas 20 camas de madera oscura y colchones forrados en unas sábanas rosadas y blancas, grandes ventanales iluminaban la habitación.



–aquí tienes. –Continuó la señorita Simmons–. Esta es tu cama, tu uniforme y una copia del reglamento, debes leerlo. –Lanzó sobre aquella camita aislada en la esquina más alejada de la puerta un librito pequeño y delgado que debía de ser el reglamento y mi uniforme perfectamente planchado-. Comenzarás mañana con las actividades rutinarias, puedes tomarte el resto del día para conocer las instalaciones y a los estudiantes.
La mujer se retiró y me dejó allí sola. Como odiaba estar sola, ahora estaba realmente sola en el mundo, sin nadie, ni mis padres, ni Lucas, ni Joseph, nadie en absoluto, yo estaba aterrada con todas estas personas, para nada podía decirse que era divertido estar en un lugar como ese, era más que simplemente horrible, nunca iba a lograr hacer amigos ni conocer a nadie, nunca antes había socializado siquiera con chicos de mi edad, solo Nicholas y es porque era mi tutor, y podría contar a Joseph o a Anthony pero ellos eran un tanto mayores. De verdad me sentía devastada, y sola como nunca antes, un terrible vacío me invadía, y para empeorar las cosas la imagen de Joseph no salía de mi cabeza, ni tampoco Anthony, es que eran tan idénticos, casi la misma persona.
No pude hacer otra cosa que recostarme en la cama a llorar unas cuantas horas hasta que un grupo de unas diez chicas entraron a la habitación en el uniforme de gimnasia que hacían mucho ruido y gritando que ganaron, supuse que venían de un partido de algún juego deportivo. Limpié mis lágrimas con rapidez y cuando ellas se percataron de que estaba yo allí callaron sus gritos y me miraron atentamente.
"es la nueva" susurró una chica de tez oscura y de cabello negro y perfecto que le llegaba hasta la cintura, era hermosa como todas las demás,



tenía un cuerpo envidiable al igual que la chica rubia y alta que estaba a su lado, esta tenía el cabello recogido de forma prolija y sus ojos verdosos parecían atacarme con su mirada.



–vaya. –Exclamó esa misma rubia que estaba delante de todo aquel grupo de chicas, parecía acecharme–. Eres la chica nueva, la que salió de la cárcel.
Mi indignación era grande.
–yo no salí de la cárcel. –mascullé.
–a no? –dijo ella en tono de reto.
–por supuesto que no. –empecé a alterarme un poco.
–seguro es una becada Rubie. –dijo la otra chica de piel más oscura que estaba a un lado de la de ojos verdosos.
–es una vagabunda. –Esta chica aparentemente llamada Rubie se echó a reír con una carcajada irritante y mi rostro estaba rojo de rabia, odiaba que me llamaran de esa forma–. Nadie la va a querer aquí.
Las chicas salieron de la habitación luego de haber tomado su uniforme de diario para cambiarse el de gimnasia, yo por mi parte quise arrancar los cabellos rubios de Rubie de raíz.
No salí de la habitación el resto del día, miraba con nostalgia la ventana, me acostaba sobre la cama y me ponía a intentar leer el reglamento escolar, contuve las lagrimas, por primera vez en mi vida preferí estar sola, mil veces lo elegía antes de estar en compañía de todos esos estirados irritantes, ni siquiera probé un bocado de comida, no quería tener que ir al comedor con esos chicos presumidos que me miraban mal.

Me quedé dormida no sé a qué hora de la tarde y desperté evidentemente en la noche cuando estaban un montón de chicas a mi alrededor durmiendo.
Mi corazón se paralizó cuando me senté sobre la cama y vi a un chico de pie frente a la misma, comprendí rápidamente que no era humano, era otro espíritu, su rostro tenia lagrimas de sangre rodando por sus mejillas, parecía bastante joven, entre los 9 o 11 años, su cabello era de un castaño claro y medianamente largo y llevaba puesto el uniforme de la academia Kent College. Esta vez no sentí miedo, caminé lentamente sobre la cama con mis rodillas hasta llegar al borde para acercarme a este chico, cuando estuve en la orilla puse mis pies sobre el suelo y alcé un brazo para tocarlo, cuando estaba lo suficientemente cerca para tocarlo y puse mis manos sobre su imagen y esta se desapareció tal como si se tratara de un holograma, se borró, se desvaneció, nada quedó de aquel niño.
"Tal vez veo solo niños muertos" pensé. Sea como fuera ya me estaba hartando vivir así, no quería tener más nada que ver con fantasmas, demonios ni cosas extrañas. Cuando escuché los ruidos de la madera de las ventanas golpear giré mi vista hacia esta, los vidrios estaban empañados por la humedad del aire de afuera, de pronto entre el empañamiento de los cristales comenzaron a escribirse palabras, como si alguien las estuviera escribiendo en ese mismo instante en el vidrio con sus dedos pero ni siquiera había nadie. "le perteneces" decían las palabras escritas, sin poder comprender el significado de aquello traté de mantener la calma, intenté contener un grito de terror y permanecí muda para evitar despertar a nadie.
Las demás chicas dormían como rocas, nada parecía capaz de despertarlas, aprovechando este punto a mi favor corrí fuera de la habitación hacia el pasillo como si eso fuera a alejarme de las extrañas presencias y espíritus.
El pasillo alfombrado en un tono vino tinto estaba vacío y oscuro, caminé un poco rápido sin saber a dónde ir con mi mano derecha tocando la pared, me encontraba un poco asustada y no sabía qué hacer.



–Sabrina!!! –me llamó una voz bastante reconocible que se escuchó a mis espaldas, pero yo no estaba segura de si era el sonido de la voz de Anthony o la de Joseph ya que eran prácticamente la misma. Me volví hacia atrás y vi a Anthony.
–que... Que estás haciendo acá? –le susurré, nadie debía verme escapada del cuarto a esas horas, estaba en contra del reglamento.
–Joseph te está esperando en el salón de ciencias en el segundo piso, quiere hablar contigo. –me dijo en voz baja.
No se me ocurrió decirle nada, solo le di un abrazo de gratitud, pensé que Anthony y Joseph me olvidarían y no se preocuparían más por mí pero ahora estaba muy agradecida con verlos de nuevo.
Por poco no me echo a correr y bajé las escaleras hasta el segundo piso con rapidez. Recorrí los pasillos en busca del salón ciencias hasta que por fin lo encontré. Una puerta en marrón oscuro al igual que las demás con una pequeña ventanita de vidrio en la parte superior y un letrero pequeño encima del marco de madera que decía "ciencias".
Giré la manilla de la puerta y la abrí un poco temerosa,



Joseph todavía era un tanto escalofriante y un poco perturbador pero por alguna razón necesitaba verlo. Al abrir la puerta por completo me exalté y me sorprendí un tanto, él estaba igual de perfecto como siempre recostando su espalda a una pared y de brazos cruzados. En seguida me vio empezó a acercarse a mí, yo cerré la puerta con cuidado después de entrar.



–Sabrina. –me habló él–. Cómo estás?
Mientras más se acercaba yo más me exaltaba, mi corazón se aceleraba y me iba quedando sin aliento.
–perdóname. –siguió hablando al notar que yo no le contesté–. Me odias?
–Joseph. –susurré–. Te amo.
Aquellas palabras le sirvieron a él para acortar más la distancia entre nosotros, me rodeó la cintura con sus brazos y me apegó a su cuerpo, me llené de satisfacción al sentir su cercanía, mi cuerpo empezó a temblar cuando él besó mi cuello de forma seductora, sus labios se sentían sobre mi piel y me hacían estremecerme de placer, cuando Joseph me besaba sentía que perdía los sentidos, que me debilitaba, sentía que me llevaba lejos, eran tantas cosas extraordinarias. No me quedé con las ganas de besarlo, entrelacé mis manos en su cabello y besé sus labios con deseo.
–Yo también te amo. –Dijo jadeando para recuperar el aliento–. Te deseo tanto.
Lo besé como si fuera la última vez que lo haría, nos besamos apasionadamente. Joseph caminó conmigo pegada a sus labios y luego me alzó por la cintura levantándome hasta dejarme sentada sobre la mesa del escritorio de los profesores, con una mano entrelazada en su cabello y la otra acariciando su espalda lo seguí besando, saboreé su cuello y sus labios, él mordisqueó mis orejas provocándome un cosquilleo en todo el cuerpo. Yo estaba sentada sobre la mesa y el estaba de pie en el suelo frente a mi mientras nos devorábamos. Joseph jaló mi cuerpo todavía más cerca al de él y sus caderas estaban entre mis piernas, ambos jadeábamos por nuestro esfuerzo en respirar, entonces sentí la calidez de sus manos hacer contacto directo con la piel de mi espalda, había metido sus manos por debajo de mi camisa y me acariciaba, realmente me estremecí, Joseph me hacía perder la razón, no deseaba otra cosa que tenerlo entre mis brazos por siempre, por el resto de la eternidad, incluso una vida era muy poco tiempo. Deseaba que sus labios me tocaran y que sus manos siguieran con las caricias, cuando puse ambos manos sobre su perfecto rostro sentí el temblor en el cuerpo de Joseph. Él se detuvo, dejó de besarme de un segundo al otro como si algo le hubiera hecho detenerse, escuché la agitación en su respiración, de pronto dejó caer sus manos a ambos lados de su cuerpo y bajó su mirada al suelo. Estuve angustiada cuando no sabía que le había sucedido y por qué se había detenido, él estaba como paralizado.
–Sabrina vete. –dijo con amplio esfuerzo que se le notaba en la voz.
–pero por qué...? –pregunté atónita.
–corre!! –me dijo–. Huye de mí ahora.
–Joseph que tie...?
–QUE TE VAYAS. –me gritó–. Corre, muévete, sal de aquí!!!
Entonces levantó su mirada y me miró a los ojos, nuevamente vi que aquellos ojos de Joseph eran de un verde felino, tenía una mirada asesina. Comprendí entonces que debía irme, debía correr. De un salto me incorporé en el suelo y eché la carrera hasta la puerta, antes de irme volví a mirar a Joseph, yo aun tenia las ganas inmensas de seguir besándolo y él me estaba mirando como si yo fuera su presa al acecho, me aterroricé al verlo de ese modo y salí del salón de clases corriendo, corrí a través de los pasillos y subí las escaleras hasta el último piso para volver a la habitación, como no quería que nadie se despertara en el cuarto me detuve antes de entrar para calmar mi respiración y mis nervios.
Entonces sentí una mano sobre mi hombro. Antes de volverme a mirar quien estaba tocándome escuché su voz hablarme.
–estás bien? –era Anthony con aquel angelical físico y su mirada relajadora.
Respiré profundo antes de contestarle.
–sí, estoy bien.
Cuando Anthony me vio tan agitada me rodeó con un cálido abrazo, quizás para que me calmara.
–que ha pasado con Joseph? Que te dijo?
–nada. –le respondí.
No iba a confesarle que me dijo que me amaba y que me deseaba. Él puso sus dos manos sobre mis hombros y estirando sus brazos, me observaba y me observaba, parecía examinarme a detalle, tanto que me intimidaba, me ruboricé. Él me miró del mismo modo durante muchos segundos, quizás eternos minutos pudieron pasar y ambos seguíamos en silencio mirándonos.
–tú eres lo más lindo que me ha pasado Sabrina. –cortó el silencio Anthony, su ternura me hizo olvidarme de Joseph repentinamente, o quizás era lo contrario, me hizo recordar tanto a Joseph, es que sencillamente eran iguales. Con mi rostro tan enrojecido como una bala en el pecho bajé mi mirada sintiéndome algo avergonzada y cohibida al mismo tiempo que en mi estomago revoloteaba esa sensación parecida a cuando caes y caes al vacio.
–mírame. –Él levantó mi rostro con una de sus manos delicadamente y su otra mano estaba todavía sobre mi hombro–. Eres la más hermosa que jamás he visto.
Por qué Anthony me estaba diciendo todo esto a mí? Cada vez que veía su rostro podía ver al Joseph indefenso que aparentaba ser malo, sus ojos me miraban de la misma forma, los halagos de Anthony me daban me daban directo en el corazón haciendo que aumente mi nerviosismo de manera notable.
No sabía que decirle... Tal vez Gracias? O quizás un "ah sí, pues tú también eres bastante guapo". Seguía callada como la soledad y el vacío, no pude siquiera en pensar algo para decir cuando sentí sus labios tocar los míos, esos labios suaves acariciaron los míos con ternura, se sentían igual a los de él, se sentían casi tan maravillosos como los labios de Joseph, si bien los besos de Joseph eran más apasionados, los de Anthony eran dulces y llenos de ternura, de todas formas el sabor era el mismo, sus labios sabían a Joseph... Yo me dejé llevar por ese delicioso sabor, ese exquisito aroma de su piel que también era igual al de Joseph, no podía evitar la comparación entre los dos, besar a Anthony me recordaba tanto a él... Mejor dicho, era casi como besar al mismo hombre, sus besos eran casi igual de buenos, solo casi. Nuestro beso no duro demasiado porque fuimos interrumpidos por aquella voz firme e impecable.
–parece que se están divirtiendo. –Habló Joseph desde alguna parte de la oscuridad del pasillo.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 15th 2010, 20:19

En el Capitulo Anterior:

Yo me dejé llevar por ese delicioso sabor, ese exquisito aroma de su piel que también era igual al de Joseph, no podía evitar la comparación entre los dos, besar a Anthony me recordaba tanto a él... Mejor dicho, era casi como besar al mismo hombre, sus besos eran casi igual de buenos, solo casi. Nuestro beso no duro demasiado porque fuimos interrumpidos por aquella voz firme e impecable.
–parece que se están divirtiendo. –Habló Joseph desde alguna parte de la oscuridad del pasillo.

Capitulo 13:

–Siento interrumpirlos chicos pero no pensé que estuvieran en eso.
Había demasiado filoso y cortante sarcasmo en su voz, él apareció entre la penumbra y nos fulminaba con su mirada, sus ojos nuevamente eran castaños y brillaban en un tono plateado por el efecto del brillo de la luna entrar por las ventanas cercanas al techo. Supe que Joseph se sintió traicionado por mí, y era lo mas lógico además, yo acababa de tener un momento muy intimo junto a él y luego me besaba con su hermano, me sentí terriblemente por primera vez como una traicionera. Hacía minutos atrás le había confesado que lo amaba y luego estaba en brazos de Anthony pero es que... Eran tan idénticos.
–Joseph... –dijo Anthony.
–cállate hermanito. –Musitó Joseph–. Quien lo diría? Como resultó de traicionero el angelito, y tu... Sabrina pues...
La frase quedó en el aire, sus palabras parecieron quedar ahogadas en su garganta.
–Joseph, déjala en paz. –Le pidió Anthony a Joseph–. Sabes que también la matarás.
–claro. –Joseph sonó con aquel sarcasmo–. Ahora dices eso luego de que me habías dicho que me ayudarías a encontrar la forma de romper la maldición.
No me atreví a defenderme ya que me sentía culpable con todas las letras.
–qué pasaría si te digo que a mí también me agrada la chica, me gusta y mucho. –Anthony lo retó–. Es muy fácil enamorarse de ella sabes?
–sucio arcángel!! –Joseph casi gritó y se alteró con bastante enojo acercándose hasta Anthony como si fuera a golpearlo pero pareció contenerse.
–eres tú a quien no le importa ella, en lugar de alejarte de Sabrina sigues sin importarte las consecuencias. –Decía Anthony–. Hermano yo te quiero pero debes entender que estás equivocándote.
–sí, tienes razón. –Respondió Joseph con arrogancia–. Y tú pequeña... Te recuerdo que yo soy el hermano que lleva el cabello corto. Yo sé que ella me quiere a mí y no a ti "hermanito", pero si te gusta tanto, adelante, mi hermanito el ángel se lo merece.
El sarcasmo en Joseph venía acompañado con una forzada sonrisa resplandeciente, él quería ocultar su enojo.
Anthony, Joseph y yo nos enmudecimos cuando escuchamos pasos acercarse.
Joseph se fue corriendo sigilosamente escaleras abajo y Anthony me jaló de una mano para que fuera con él. Seguimos a Joseph y luego de que estuvimos en el primer piso salimos hasta el gran jardín de la academia. Realmente parecía ser un gran campo deportivo o el jugar donde probablemente pasaban sus descansos, era un espacio de suelo enorme cubierto de césped en un tono verdoso agradable.





–no tenias que seguirme. –le dijo Joseph a su gemelo.
–quiero terminar de resolver esto.
En silencio detrás de Anthony le dirigí toda mi atención a Joseph. Ninguno de los dos me miraba, ellos se miraban fijamente a los ojos.
Le dirigí un gran vistazo a la luna llena que deslumbraba con su luz plateada sobre nuestras cabezas, y en pleno acto sentí detrás de mí unos ajenos brazos rodearme con fuerza para levantarme del suelo, no estaba segura de que sucedía pero Joseph y Anthony se volvieron enseguida a verme.
–cuidado!!! –Me gritó Joseph–. Detrás de ti.
Pero ya era demasiado tarde, un hombre me tenía alzada en sus brazos y una manada de unos diez hombres más aparecieron de todas partes. Lancé un grito de miedo.
Joseph se lanzó contra el hombre que me tenía a mí en brazos y de un salto lo derribó, los tres caímos al suelo chocando con fuerza contra él y haciendo que este tipo me soltara, corrí directo hasta Anthony.
Vi a Joseph golpear con increíble habilidad a este hombre que me quería agarrar. Joseph estaba sobre él y golpeaba su cara lanzando puñetazos
–corre Sabrina, ellos son demonios. –me explicó Anthony.
No corrí, me quedé allí plantada y Anthony que estaba de pie a mi lado corrió al ataque de los demonios sin siquiera la mas mínima arma a diferencia de Joseph que ahora había sacado una resplandeciente arma de un plateado metal que brillaba por el reflejo de luna y centelleaba lanzando luces por todas partes, Joseph sostenía el cuchillo por encima de su cabeza y estaba a punto de clavarlo en el pecho del demonio.
–No!! –se escuchó el grito de la única mujer que andaba entre los demonios–. Joseph espera!!
Ella tenía un cuerpo delgado pero bastante voluminoso al mismo tiempo, llevaba un vestido largo y rojo que le llegaba hasta los tobillos y la falda de este tenía un corte al costado o una abertura vertical de manera que dejaba toda su pierna descubierta,



supuse que era para tener más movilidad peleando, ella estaba descalza y tenía un cabello color rojo fuerte y enmarañado que le caía hasta la cintura y se le ondulaba en las puntas.
Joseph seguía con el arma sostenida en sus manos y Anthony que había derribado a un tipo se quedó mirando fijamente a la mujer.
–Joseph querido. –dijo ella–. Hay que asesinar a la chica.
Él se levantó del suelo perdonándole la vida al tipo que había estado a punto de matar.
–que significa esto? –Masculló Joseph–. Y como sabes mi nombre?
Otro hombre que estaba detrás de la mujer dio algunos pasos al frente para acercarse a Joseph.
–tú eres Joseph Adam no? –le dijo este hombre que a decir verdad era bastante apuesto, alto, rubio, de unos ojos azules deslumbrantes–. Todos los demonios conocemos a un demonio tan importante en el mundo de las tinieblas.



Ya nadie peleaba, Anthony observaba perplejo y Joseph parecía no entender nada, la manada de demonios estaban mirándome con sus ojos diabólicos.
–debemos acabar con la vida de la chica. –repitió la mujer demonio.
Tan rápido como un suspiro el hombre de ojos azules estaba frente de mí, se había acercado con rapidez mortal, tan sigiloso como un puma. Cuando Joseph lo vio acercarse a mí fue directo a lanzarse hacia el hombre, pero la voz de este lo detuvo.
–ella es una elegida Joseph mira. –antes de que yo pudiera echarme a correr, el hombre me agarró dolorosamente para luego poner ambas manos sobre la tela de mi camisa. El tipo me abrió la camisa de un tirón, utilizando sus dos manos para desgarrarla, unos cuantos botones salieron volando esparciéndose por el suelo. Mi pecho quedó descubierto ante todos.
–ella tiene la marca. –El hombre que desgarró mi camisa mostró a la luz aquello.
Justo allí por encima de mi brasier y de mis senos, en todo el medio de mi pecho, un poco más abajo del nacimiento de mi cuello estaba lo que yo llamaba marca media luna, era una marca de nacimiento, algo parecido a un lunar rojo en forma de una luna menguante de unos 5 centímetros de diámetro.
Joseph y Anthony me miraban.
–ella es la elegida para destruirnos. –dijo la misma mujer de vestido rojo refiriéndose a mí–. Tiene la marca, lo que quiere decir que hay que asesinarla antes de que sea demasiado tarde y nos mate a todos.
El demonio rubio de ojos claros seguía frente a mí, sacó un cuchillo y lo empuñó con su mano derecha poniéndolo justo sobre donde estaba mi marca media luna, como yo la llamaba.
–no la toquen. –advirtió Joseph amenazante–. Si no se van juro que voy asesinarlos a todos.
–el mismo Joseph Adam... –dijo otro hombre moreno un poco más mayor que los demás.



–El mismo príncipe y fuerza superior entre tinieblas nos da la espalda a sus iguales para proteger a una chiquilla que va a matarnos. Pensé que realmente iba a ser como nosotros pero veo que es débil, sangre de ángel tenía que tener para ser un traicionero de raza. –dijo este chico.
La puntiaguda y filosa arma tocaba mi piel, yo sabía que si me movía iba a desgarrarme. Mis piernas se tambaleaban por el miedo y un nudo en mi garganta me ahogaba.
–suelta a Sabrina!! –gritó Anthony.
Joseph no gritó, fue directo al acto y atravesó el espacio reducido que nos separaba corriendo como un lobo para clavar su cuchillo en la espalda del tipo y perforar su corazón. Cuando lo hizo el hombre quedó tumbado en el suelo y todos miraban a Joseph y a su amigo demonio fallecido con sorpresa ilícita.
De la boca del tipo muerto salió el mismo humo negro que vi la otra vez cuando Joseph mató a la chica aquel día en Italia. El humo negro que se desprendió del interior del demonio se esparció por el aire hasta desaparecer, supuse que esta debía ser su alma.
–lárguense si no quieren que les suceda lo mismo. -–amenazó Joseph.
–que decepción has sido muchacho. –era la voz de la única mujer demonio que estaba allí.
Creí que todos desaparecerían o se desvanecerían para irse pero en lugar de esto escalaron el tejado dando saltos y se alejaron caminando por encima del techo, ellos se llevaron con sigo al cuerpo de su amigo.
Cuando los tres volvimos a estar solos, Anthony y Joseph se acercaron a mí. Yo cerraba mi camisa con mis manos para evitar mostrar todavía más mi brasier, debido a que los botones habían salido disparados y ahora no tenía como taparme.
–estás bien? –me preguntó Anthony.
Yo asentí con mi cabeza y Joseph no dijo nada pero lo vi quitándose su camisa gris de mangas cortas, antes de que pudiera acabar de quitársela ya yo deleitaba mi vista con aquella imagen de su abdomen descubierto, era la primera vez que tenía el placer de ver aquel torso desnudo, estaba muy bien formado y yo sentía que si continuaba mirándolo de esa forma se me iría la baba, su cuerpo estaba maravillosamente bien dotado con músculos en proporciones perfectas, Joseph era como un ángel, el más hermoso de todos los ángeles, cuando lo examiné con más atención después de que terminó de sacarse la camisa por completo vi en la parte delantera de su hombro izquierdo una marca, un dibujo como un tatuaje en tinta negra, era el símbolo de un circulo no muy grande con una estrella en su interior,



estuve a punto de preguntarle que era aquello pero me interrumpió su voz.
–ten. –Me dio su camisa–. Puedes ponértela luego si quieres.
Iba a necesitarla si mi camisa estaba rota.
Joseph parecía estar enojado conmigo, no me miraba igual, entonces me acerqué a él con los brazos abiertos para abrazarlo, lo rodeé con mis brazos apretándolo fuerte, él dejó sus brazos a cada lado de su cuerpo y no correspondió a mi abrazo, sencillamente dejó que lo abrazara.
–Joseph... –le dije con una vocecita entrecortada.
Hundí mi cara en su pecho desnudo y fuerte y luego lo besé, le di un cortito beso en su pecho y luego saboreé mis labios aun sin soltar a Joseph, pero cuando sintió mis labios tocar su pecho me tomó de los hombros y me alejó de él.
–Sabrina vete a la habitación. –me dijo Joseph en tono firme y poco amable–. Tengo que irme.
–Joseph perdón. –le dije–. Estás enojado conmigo?
No me contestó. Me observaba con los ojos entrecerrados.
–vamos yo te acompañó al cuarto. –Se ofreció Anthony–. Te van a castigar si te ven aquí.
Anthony puso su mano extendida sobre mi espalda y me empujó con delicadeza para que yo caminara, Joseph no hizo más que quedarse de pie, antes de marcharme con Anthony le lancé una mirada de disculpas a Joseph y él cruzó sus brazos sobre su pecho desnudo, ese chico me volvía loca, lo amaba.
A hurtadillas llegamos hasta la habitación, todas las chicas seguían dormidas, Anthony entró conmigo y nos sentamos juntos en la cama.
–descansa Sabrina. –me susurró Anthony para que nadie escuche–. Te visitaré mañana.
Segundos largos de silencio impregnaron la habitación.
–Anthony, para que vino Joseph? –pregunté–. Ustedes vinieron a decirme algo en específico?
–sí, vinimos para decirte que encontramos una parte de una de las paginas en las que está escrita la profecía, era la que tenia Nicholas en el hotel. Vamos a intentar romper la maldición de Joseph.
–y que significa lo que dijeron los demonios? Que querían decir con que soy la elegida. –le pregunté, yo todavía cerraba la camisa que Nicholas me había regalado con mis manos y sobre mi hombro descansaba la camisa de Joseph.
–tienes la marca del salvador, hay una vieja historia que habla sobre un salvador que vendrá al mundo cuando se desate la guerra entre el cielo y el infierno, este sería un simple mortal que acabaría con el mal y devolvería a los demonios a su infierno, lo reconoceríamos cuando viéramos la marca, es la que tú tienes. No estoy muy seguro de si esto es cierto, o tal vez sea una casualidad que tengas una marca igual pero ahora los demonios están buscándote para matarte y habrá que mantenerte segura. Te recomiendo que te mantengas con personas, no vayas sola a ninguna parte y no salgas del internado por favor.
Asentí con la cabeza solo para darle la razón.
–Sabrina? Dime una cosa... –siguió él susurrando–. Estás enamorada de Joseph?
–sí. –afirmé.
–es la maldición. –se dijo a sí mismo–. Cada vez se sentirán más atraídos, la maldición se encarga de que nunca dejen de amarse así Joseph tendrá que sufrir a como dé lugar.
–hay forma de acabar con la maldición cierto? –musité.
–la verdad no lo creo Sabrina. –me contestó–. Lo mejor sería que alejes de mi hermano, él no quiere hacerte daño pero terminará haciéndolo de todas formas, él está condenado.
–pero yo lo necesito. –cuando dije esto Anthony apartó unos cabellos que me caían sobre el rostro con toda la delicadeza posible.
–me voy Sabrina. –me besó en la mejilla, sentí sus labios tan cálidos y suaves rozar mi rostro justo muy cerca de mis labios, nuevamente me ruboricé.
Anthony atravesó el cuarto con pisadas firmes dando imponentes pasos, yo miraba su espalda cuando se alejaba con su hermosa, relajada y sexy forma de andar.

Me coloqué la camisa de Joseph antes de irme a la cama para intentar dormir, finalmente logré conciliar el sueño luego de horas pasadas mirando el techo de dormitorio.


"El niño que había visto esa noche, lo vi con las mismas lagrimas de sangre chorrear por sus ojos, su cabello castaño le caía sobre el rostro y tenía una agonizante mirada atormentada, este me hizo una seña con su dedo índice para que yo lo siguiera y luego se echó a correr por los oscuros y tenebrosos pasillos del internado, yo lo seguí, corrí detrás de él intentando alcanzarlo y llevar su ritmo, lo perseguí hasta que me llevó al jardín interno de la escuela, se detuvo frente a unas puertas de madera rancia que había en el suelo que parecían comunicar con un sótano y estaban escondidas intencionalmente bajo plantas, hojas, flores y escombros. Algo dentro de mí me decía que entrara, ese pequeño quería decirme algo y yo lo sabía. Abrí aquellas puertas y vi unos escalones que daban hacia abajo donde solo podía ver la negrura de la oscuridad. Me adentré a aquel hoyo en el suelo bajando por las escaleras de madera también, todo estaba demasiado negro debido a la oscuridad en ese lugar pero cuando llegué completamente hasta abajo las luces se encendieron y salían deslumbrantes de todas partes, ahora el lugar se veía con claridad, era un sótano pero en el medio de la habitación yacía colgado aquel niño, ahorcado con una cuerda atada al techo."

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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 15th 2010, 20:20

En el Capitulo Anterior:

"El niño que había visto esa noche, lo vi con las mismas lagrimas de sangre chorrear por sus ojos, su cabello castaño le caía sobre el rostro y tenía una agonizante mirada atormentada, este me hizo una seña con su dedo índice para que yo lo siguiera y luego se echó a correr por los oscuros y tenebrosos pasillos del internado, yo lo seguí, corrí detrás de él intentando alcanzarlo y llevar su ritmo, lo perseguí hasta que me llevó al jardín interno de la escuela, se detuvo frente a unas puertas de madera rancia que había en el suelo que parecían comunicar con un sótano y estaban escondidas intencionalmente bajo plantas, hojas, flores y escombros. Algo dentro de mí me decía que entrara, ese pequeño quería decirme algo y yo lo sabía. Abrí aquellas puertas y vi unos escalones que daban hacia abajo donde solo podía ver la negrura de la oscuridad. Me adentré a aquel hoyo en el suelo bajando por las escaleras de madera también, todo estaba demasiado negro debido a la oscuridad en ese lugar pero cuando llegué completamente hasta abajo las luces se encendieron y salían deslumbrantes de todas partes, ahora el lugar se veía con claridad, era un sótano pero en el medio de la habitación yacía colgado aquel niño, ahorcado con una cuerda atada al techo."

Capitulo 14:

Desperté.

Otra pesadilla, por poco no suelto el grito de miedo pero lo contuve cuando supe que solo había sido un sueño.
A mi alrededor se encontraban las innumerables chicas que compartían el dormitorio conmigo vestidas con el uniforme de la academia y peinándose o maquillándose.
Rubie me echó una mirada acusadora y destilaba veneno por los poros.
–chicas!!! –exclamó por lo alto para llamar la atención de todas–. Sabían que la nueva chica es una zorra, una barata, una cualquiera?
Si, ella se refería a mí, semejantes acusaciones aquellas, ella ni siquiera me conocía. La fulminé con la mirada desde mi cama.
–anoche metió a un chico a su cama. –continuó la maldita, probablemente había visto a Anthony y había aparentado estar dormida.
Las caras de sorpresas de todas se expresaron notablemente, me lanzaban miradas llenas de picardía, sarcasmo y asombro.
–en serio? –Dijo una chica pecosa de cabellos rojos, más pequeña que el resto–. Un chico del instituto?
–no!! –Le contesto Rubie–. Era un chico de afuera y era algo mayor. Y es que no lo ven? Ella lleva una camisa de hombre esta mañana, anoche la vimos dormida con una camisa de chica. Con cuantos se habrá acostado esa vagabunda?
Mi cólera creció demasiado, no iba a seguir aguantando que esta teñida, falsa, envidiosa y ridícula continuara con sus insultos. Nunca pensé que la primera vez que socializara con chicas de mi edad iba a ser por una pelea, y yo nunca era violenta pero sentí unas terribles ganas de sacudirla por los cabellos, me levanté de la cama y me lancé hacia ella y le di un fuerte empujón que la mandó directo hasta la mesa del tocador que estaba a sus espaldas haciendo que derribe todo lo que había encima de esta y que casi se rompiera el espejo.
Sus amigas fueron tras su ayuda, ellas corrieron para ayudarla a levantar.
–sucia inútil. -me insultó Rubie-. Debí imaginar que debías ser una chica violenta si saliste de la cárcel.
Nunca pensé que yo haría algo así pero luego me acerqué a ella y la insulté como pude, además la amenacé.
–JA!! –balbuceé–. Estás completamente loca y eres una maldita idiota, rubia falsa, envidiosa, tarada, sin cerebro, hueca, teñida, además de ridícula, imbécil, bruta e ignorante, entrometida, harpía venenosa, arrastrada, necesitas de un terapeuta, un psiquiatra tal vez, que acaso no puedes meter tus narices en tus propios asuntos? O quizás te interesa demasiado lo que yo hago? Ah y por cierto, hasta acá se nota que rellenas tu sostén.
Asombro en las caras de todas fue lo siguiente que vi, y BAM!!!! Di en el blanco, puse en su sitio a esa taradita. Ella se levantó con la ayuda de sus amiguitas y me miró con odio.
–me las vas a pagar estúpida!!! –me dijo a gritos.
–agradece que no te arrastre de los cabellos. Después de todo soy violenta, vengo de la cárcel no? –lancé mi voz llena de sarcasmo.
Rubie y sus club de fans se retiraron indignadas, bueno al menos Rubie sí, el resto estaban asombradas. Busqué mi uniforme y me lo coloqué para luego enfrentarme a el primer día de clases, bajé a ese gran comedor con mesas extensas y larguísimas donde todos los estudiantes ya estaban sentados y haciendo una oración al unísono.



"Llegue tarde". Imaginé.
Todos me miraron entrar como la única intrusa que llegaba tarde al desayuno, me quedé de pie recostada a una pared hasta que terminaron de rezar y agradecer los alimentos y fui directo a buscar un asiento en las mesas de madera de pino probablemente. Todos los asientos parecían estar ocupados y cuando las chicas me veían acercar colocaban sus bolsos o sus piernas para ocupar más espacio. Me odiaban. Todos me odiaban.
Al fin y cabo un chico se abrió un espacio y me hizo una seña golpeando con su mano el lugar a su lado para que me sentara junto a él. Este chico era apuesto como todos los de la academia, también era rubio como la mayoría, su cabello era corto y estaba bien peinado, sus ojos eran de un azul penetrante igual al mar en Australia, y su sonrisa deslumbrante y cautivadora.



Tomé un plato y serví en él comida, frutas, hot cakes con miel, tostadas y wafles, claro una delicia. El chico a mi lado mordisqueaba un poco de pan tostado.
–soy Mathew. –Me dijo este joven–. Cómo te llamas?
Bastante tardé en asimilar que me estaba hablando a mí. Qué clase de chico de ese internado en su sano juicio le hablaría a la nueva rara delante de todo el mundo?
–me hablas a mi? –le pregunté.
–por supuesto.
–Soy Sabrina.
La chica que estaba en frente de mí comiendo una ensalada de frutas me observaba como si me odiara.
–no te preocupes si las chicas son odiosas contigo. –Me dijo Mathew al oído–. Suelen ser algo hostiles al principio.
–yo diría sangronas y pesadas. –musité.
Mathew se echó a reír por lo bajo.
Luego de desayunar comenzaron las actividades escolares, estuve en clases como francés, aritmética, gimnasia y cocina sin demasiado éxito socializando con los demás estudiantes.
Puedo asegurar que no era nada agradable estar en Kent College, me sentía humillada y maltratada, todas esas chicas hablaban mal de mí y me miraban mal, estar obligada a estar en un lugar en el que sabes no te quieren es realmente desagradable, es por eso nunca acepté vivir con mis tíos en Australia.

Lo que restaba de la mañana estuve lidiando con todos esos molestos chicos pero a la hora del almuerzo Mathew fue a buscarme, el único chico al que parecía agradarle.

–hola Sabrina. –me saludó sonriendo.
–Hola Mathew.
–Sabrina quiero mostrarte algo. Ven conmigo. –dijo él.
–que cosa? –pregunté.
–sígueme.
Tomó mi mano y me llevó con él hasta el gran jardín, el mismo jardín que había visto en mis sueños, con flores y arboles bien cuidados, de las hojas y de los pétalos de las flores caía el agua de la lluvia que aun quedaba debido que toda la mañana había caído agua a cantaros.



–que hacemos acá? –pregunté y vi además ese par de puertas pequeñas en el suelo algo escondidas entre las hojas. Como era posible que haya visto en mis sueños algo que nunca había visto antes pero que sí existía? Me preguntaba yo, es decir, yo había soñado con ese jardín y esas puertas que daban hacia un sótano sin haberlos visto nunca antes para luego enterarme de que eso era real, si existía un jardín como ese y la misma entrada escondida entre la penumbra y entre las hojas caídas y enredaderas de ramas del suelo.
–quiero que veas algo. –respondió Mathew mientras apartaba con sus pies aquellas plantas que ocultaban ambas puertas de madera podrida por efecto de la humedad.
Cuando la entrada al que yo creía que era un sótano estuvo descubierta Mathew se inclinó hacia el suelo para halar las puertitas hacia él hasta que se abrieron. Miré hacia abajo hasta aquel hoyo en el suelo, solo vi oscuridad absoluta, el color negro era lo que abundaba dentro de ese lugar y apenas se distinguían los peldaños de una escalera que bajaba. Igual a mi sueño.
–las damas primero. -–escuché decir a Mathew que seguía a mi lado–. Entra por favor.
Mathew parecía un chico cortés a simple vista, al menos era el único que no me había tratado de indigente, loca, ex-presidiaria, o chica barata, aunque acababa de conocerlo pero tampoco podía decir que era todo un amor, solo tenía pinta de un buen chico. Yo me preguntaba qué rayos estaba planeando ese chico, igual sentía cierta desconfianza hacia su persona, no me parecía racional que un chico de esa academia socializara de buena forma conmigo.
–que hay allí dentro? –Pregunté a Mathew–. Está muy oscuro.
–vamos!! Quiero que veas algo.
–estás seguro de que no es peligroso?
–segurísimo. –dijo Mathew sonriendo–. Anda, tengo una sorpresa para ti.
Dude un poco al entrar a ese sótano pues la pesadilla que había tenido aun seguía atormentándome. Noté en mi cara esa expresión discrepante de desaprobación, yo no quería seguir hasta allá abajo pero aun así comencé a bajar los escalones resquebrajados e inseguros mientras me adentraba hacia el absoluto negro profundo de la oscuridad del lugar, mientras bajaba las escaleras lancé una mirada hacia arriba para luego percatarme de que Mathew no me seguía, él estaba de pie en la superficie exterior y me observaba desde arriba con una maliciosa sonrisa, seguidamente lo miré entre parpadeos de disgusto y lo vi cerrar las puertas de la entradita conmigo dentro y él afuera. "lo sabía" pensé. Había sido un trampa, me había encerrado para asustarme. La oscuridad ahora si era absoluta. Maldije a Mathew y emprendí escaleras arriba para golpear las puertecitas de madera de la entrada.
–Hey!! Sácame de aquí. –grité desde allá abajo y golpeé con fuerza las tablas.
–lo siento Sabrina, eres muy bonita pero debíamos darte la bienvenida! –gritó el imbécil de Mathew desde otro lado.
Sonaron un par de carcajadas desde afuera.
–ahora aprenderás tontita. –Se escuchó la voz de Rubie–. Eso te pasa por meterte conmigo y por supuesto por ser una barata cualquiera. Crees que mi novio de verdad iba a querer estar contigo alguna vez?
Supe entonces que cuando habló de su novio se refería a Mathew.
Par de idiotas resultaron ser esos dos. Yo estaba colérica y comencé a golpear las puertas, además la sensación de estar en ese lugar me hacía sentirme aterrorizada y angustiada, tenía miedo, miedo a quedarme allí sola, miedo a la oscuridad que había, temía lidiar otra vez con aquellos traumantes "espectros".
–déjenme salir!!! –volví a gritar–. Se los ruego por favor sáquenme!!
-Que dices Mathew la sacamos? –preguntaba Rubie con ironía y yo escuchaba su malévola risa.
–por favor se los pido abran esa maldita puerta.
–Sabrina querida, las malas palabras están prohibidas. –siguió Rubie con su arrogancia.
-Ábranme!! –grité completamente alterada.
–Rubie deberíamos sacarla ya. –dijo Mathew.
–estás loco!! –Le replicó Rubie–. Acaso no te importa lo que me hizo? Debería quedarse allí encerrada unos cuantos días.
–no exageres. –decía Mathew a Rubie desde afuera.
Comencé a sentirme sofocada, por más que les gritara a esos dos ellos no me sacaban de allí, todo estaba demasiado oscuro, terminé de bajar los escalones para sentarme en el frio suelo de piedra de ese sótano. Aterrorizada en un rincón pedía a gritos ayuda, Rubie y Mathew ya se habían marchado dejándome en solitario y a punto del colapso o tal vez cerca de sufrir de claustrofobia porque incluso empecé a sentirme asfixiada. El lugar olía a formol y a polvo.
A tientas logré encontrar un interruptor de encendido y apagado para las luces y hundí el botón, una muy leve luz se encendió, una luz que apenas brillaba iluminó el lugar.



Se me erizó la piel y un nudo en la garganta estaba ahogando un grito para que no saliera de mis labios ya que luego de que las luces brillaron mis ojos se aterraron con imágenes espantosas y una escena atemorizante, justo en el medio de la habitación, justo en el mismo lugar que en mi pesadilla estaban colgados con una cuerda atada al techo los huesos de un esqueleto humano, eran los huesos de ese niño, lo supe, era el cuerpo esquelético del tamaño de un niño, entonces debía ser él, eso era lo que ese espectro intentaba decirme, sus restos estaban allí encerrados.
–Sabrina sigues ahí? –se escuchó del lado de afuera nuevamente la voz de Mathew.
Yo estaba tan atónita, petrificada y enmudecida que mi voz no salió cuando abrí la boca para responder. Sentí una humedad en mis mejillas y cuando me pasé las manos por el rostro descubrí que eran lagrimas, lagrimas que no pude contener, lagrimas de miedo, de compasión, de tristeza, de lastima, ese nudo en la garganta no me dejaba decir una palabra.
–Hey estás bien? –se escuchó la misma voz de Mathew a lo lejos.
Las puertecillas se abrieron dejando que entre una oleada de luz solar cegadora y las cabezas de Mathew y Rubie se asomaron en por el agujero de la salida. Me fui escaleras arriba sin decir una palabra.
–te dije que la tarada estaba bien. –dijo Rubie cuando salí de ese lugar.
Continué callada como una tumba, con el contorno de mis labios bocetando una línea recta, con el ceño entre fruncido y parpadeando petrificada los observé olvidándome de que me habían dejado allí encerrada y recordando la continua imagen del saco de huesos que estaba colgado en ese lugar.
–mírala. –Balbuceó Mathew–. Creo que la traumamos.
–ay por favor. –Canturreó la ridícula de Rubie–. No ves que esta haciéndose la tontita?
Mathew sacudió su mano haciendo un gesto parecido a un saludo y pasándola frente a mis ojos.
–crees que está bien? –dijo él–. Yo la noto extraña.
–ella es extraña Mathew ella es una loca. –espetó Rubie.
Absorta en mis pensamientos no podía salir de ese estado de autismo en el que había entrado, prácticamente estaba en trance por la impresión que me causó ver todo aquello. Primero había sido una pesadilla, luego se había convertido en algo parecido a un visión, era algo real, los restos de aquel chico estaban en ese lugar tal y como yo lo había visto en mis sueños excepto por la diferencia de que en mi pesadilla el niño aun tenía su cuerpo completo, estaba repleto de carne y piel y su cuerpo estaba aun bastante conservado pero este, el real era un simple esqueleto, huesos viejos y asquerosamente repugnantes y aterrorizantes.
Salí de mi estado de shock y balbuceé palabras casi inentendibles.
–ha... hay... u... un muer... hay alguien... alguien muer... muerto allí.
–qué? –jadeó Rubie.
–hay... un... un muerto allí dentro!! –alcé la voz.
–que dices? –Preguntó Mathew–. Un muerto?
Asentí para afirmar y mi rostro reflejaba mi trauma.
–te dije que ella estaba loca Mathew.
–pero que estás diciendo chica? –dijo incrédulo Mathew agitando los cabellos para alejarlos de su rostro.
–es cierto!! –insistí–. Tienes que verlo, allí hay un esqueleto.
–estás segura de lo dices? –me interrogó él.
–ve a verlo!! Estoy diciendo la verdad.
La curiosidad de Mathew pudo más que él y lo vi adentrándose hasta ese lugar, comenzó a colocar sus pies sobre los escalones cuando la voz chillona de Rubie salió al ataque.
–que intentas estúpida? –dijo ella–. Mathew vuelve aquí ella intenta asustarnos.
Cuando ella dijo esto último Mathew ya estaba dentro del sótano y le respondió a ella hablando a gritos.
–Rubie es cierto. –Gritó–. Tienes que ver esto.

Ella no se atrevió a entrar al lugar pero fue enseguida a correr para avisar a todo el College que había un fallecido allí dentro. La directora no tardó en llegar con oficiales de policías y una muchedumbre abundante se amontonó en los alrededores del lugar.
–fue Sabrina. –Explicó Mathew a la directora y los policías–. Ella lo descubrió.
Las voces de todos los jóvenes a mi alrededor se alzaron murmurando y musitando sus rumores. Escuché que una chica le decía a otra: "es el cuerpo de Cody McGraw" y entonces la otra chica le contestó con un tono verdaderamente sorprendido: "ese es Cody McGraw? Es el chico que desapareció repentinamente hace unos años?" escuché la respuesta: "exacto, el mismo, dicen que se suicidó porque todos lo molestaban porque creían que era gay"

Cody McGraw, así se llamaba y supe que eso era lo que él quería de mí, quería que encontraran su cuerpo. Mientras retiraban sus huesos y todos comentaban la espantosa situación su espíritu estaba allí, el chico estaba de pie a unos metros de mí y sus ojos me decían "gracias" ya no estaba llorando lagrimas de sangre, ahora su rostro parecía puro como el de un ángel y en sus labios se curvaba a penas una sonrisa, solo yo podía verlo, y él solo me miraba a mí. Y así como un suspiro el viento frio hizo que las rosas rojas del jardín se movieran al ritmo de la brisa y la imagen del niño desapareció ante mis ojos mientras veía a su espíritu ascender a los cielos tal como en las películas.



–Tienes visitas. –me dijo el mensajero escolar cuando yo tomaba clases de lectura de partituras en piano.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 16th 2010, 08:48

atencion

hola chicas debido a q no voy a tener tiempo para seguir mis novelas voy a terminarlas de una buena vez.... lo siento mucho pero estoy muy ocupada con mis estudios y mi trabajo les subire de 5 en 5 los caps para terminar rapido... bye las amooooo muaaaa kisses
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 21st 2010, 14:49

En el Capitulo Anterior:

–Tienes visitas. –me dijo el mensajero escolar cuando yo tomaba clases de lectura de partituras en piano.

Capitulo 15:

Interrumpí mi clase para ver quién era mi visita, pensé que sería Anthony ya que él había dicho que me visitaría y pues realmente no estaba equivocada, era Anthony con Nicholas, yo esperaba que Joseph estuviera con ellos, pero no, por supuesto que no iba a ir a visitarme, yo estaba segura de que él estaba molesto conmigo.
Una impactante necesidad de Joseph me invadió cuando solo vi a Anthony y a Nicholas, sentí una terrible sensación de vacío al no verlo, había algo dentro de mí que andaba mal. Como era posible que me empezara a faltar el aire cuando él no estaba? Como era posible que lo extrañara tanto cuando lo recordaba? Era como si dependiera de su persona, me sentía embobada y enamorada. Joseph era probablemente el demonio más hermoso del planeta, del cielo, del infierno y del universo entero y lo más increíble era que ver a Anthony me recordaba inmensamente a Joseph pero en cambio cuando veía a Joseph para mí no existía ningún Anthony ni nadie más, solo él, el perfecto chico malo, pero yo sabía que él no podía ser tan malo, Joseph para mí era perfecto y nadie me lo quitaba de la cabeza.
Miles de interrogantes me atormentaban además, era claro que entre Joseph y yo había algo, teníamos una estrecha relación pero era la más extraña de las relaciones que yo jamás haya visto. Que sentirá Joseph por mi? Realmente me amará? Andará con otras chicas? Que es lo que piensa hacer con lo nuestro? Seguiremos con esto a pesar de la estúpida maldición? Será que quiere asesinarme o quiere mi alma? Formalizaremos una relación? Que busca Joseph en mí? Que es capaz de hacer por mí? Eso era lo que pasaba por mi cabeza, al fin me había tomado el tiempo para preguntarme ese tipo de cosas en lugar de pensar en lo lindo que se veía y lo hermoso que sonaba su nombre y lo sexy que se veía sin camisa y lo suave y delicioso que eran sus labios y lo radiante que se miraba bajo el sol, y ver su imagen en mi cabeza repetitivamente.

Estaba lloviendo como de costumbre, los alumnos estaban en su mayoría dentro del instituto debido a esto, el vestíbulo principal estaba repleto de esos estudiantes presumidos que esperaban a que acabara de llover para salir al partido de football americano y yo me dirigía a grandes zancadas hacia estos dos chicos, Anthony y Nicholas que me esperaban bajo la lluvia en las afueras solitarias de Kent College, ellos estaban con otro hombre un poco mayor que ellos que estaba junto a ambos con un paraguas de color negro sostenido con su mano derecha, el hombre llevaba una sotana negra y tenía una mirada que destilaba bondad, no parecía demasiado viejo, quizás unos treinta y tanto, era apuesto considerando su supuesta edad, su rostro era totalmente ajeno a mis conocimientos.



Saludé de un abrazo a Nicholas y Anthony y titubeé un poco cuando debí saludar a este hombre de negro.
–él es el padre Robert. –me explicó Anthony.
El padre Robert y yo nos dimos un apretón de manos amistoso.
–que tal señorita Gray? –dijo este hombre con aire juvenil en su voz.
Y qué? Como sabia mi nombre? Era un adivino? No me sorprendería.
–le hemos hablado mucho de ti. –argumentó Nicholas.
Ahm!! He ahí la explicación, el padre Robert no era adivino sino que Nicholas y Anthony eran unos chismosos.
–entonces? ella es la chica. –le dijo Anthony al hombre más mayor.
–donde está la marca? –preguntó el padre Robert.
–necesitamos que le muestres tu marca. –me dijo Anthony.
–para qué? –pregunté extrañada.
–necesitamos saber si tu eres el salvador Sabrina. –Me contestó Nicholas-. Él sabrá si tu marca es autentica.
Aflojé el nudo de mi corbata del uniforme y luego desabroché dos botones de mi camisa manga larga blanca cuidándome de mostrar únicamente mi marca media luna. El padre Robert examinaba la mancha roja en forma de luna con una cara de sorpresa y pude ver como abría sus ojos como platos, como si no pudiera creerlo.
–es autentica!! –exclamó en un susurro que me fue difícil escuchar–. Ella es el salvador.
–Salvadora. –repuse.
En seguida volví a abrochar los botones de mi camisa del uniforme y acomodé mi corbata.
–nunca había visto una marca tan autentica. –Dijo el padre Robert aun con sorpresa en la voz–. Ella está marcada. Y ahora esta maldecida, dos veces.
Maldecida dos veces? Qué quiso decir? Pensé.
–entonces significa que sí es ella. –Susurró Nicholas–. Lo que quiere decir que el caos se aproxima.
–exacto. –afirmó el padre.
–hay que ocultar a Sabrina. –Dijo Anthony luego de haber salido de sus pensamientos–. Los demonios están buscándola para matarla ahora que es débil.
–pero no podemos sacarla de aquí. –repuso Nicholas.
–no hay problema. –Dijo Anthony–. Mantendremos el lugar vigilado.
–SENIORITA GRAY!! –Gritó la directora desde la entrada del instituto mientras se acercaba a nosotros con su paraguas en mano–. No están permitidas las visitas en horas de clase!! –me riñó cuando estuvo cerca de mí.
–lo siento señorita Simmons. –me disculpé.
–está bien entonces nos vamos. –dijo Anthony.
–espera. –le llamé a Anthony antes de que pudiera irse.
–en cinco minutos la quiero en su clase. –habló la señora Simmons y marchó con su presumida forma de caminar.
–Anthony donde esta Joseph? –le pregunté.
–no lo sé. –me respondió él–. No sé de él desde que salí de aquí anoche.
–crees que está molesto? –volví a preguntar.
–no lo sé Sabrina pero debemos irnos. –me contestó Anthony algo arrogante–. Ve a tu clase antes de que te reten.
–bien. Adiós.
–Adiós, cuídate. –se despidió.
El padre Robert y Nicholas se despidieron con su mano.

Aquella noche después de tediosas clases los estudiantes se dedicaron a divertirse, cenaron juntos, se reunieron y asistieron a un partido de football americano contra otra academia de niños ricos que se daba en el campo del instituto, las chicas estaban vestidas de porristas apoyando al equipo y un gentío sobre las gradas gritaba para dar apoyo a Kent College. Reflectores enormes iluminaban el campo y los jugadores y yo con timidez estaba escondida en el dormitorio y miraba el juego desde la ventana. Un rato más tarde Kent College obtuvo la victoria en el football, todos celebraban en el vestíbulo y saltaban de alegría. Bajé a tomar mi cena y escuché que todos hablaban sobre el reciente juego de football y además de eso mencionaban, el baile de sociedad. "que te vas a poner?" "mi madre me compró un vestido" "ya tienes pareja?" "mañana estaré hermosa" "será una noche perfecta" escuchaba yo al resto de las estudiantes hablar. "mi madre me compró un vestido" repetí las palabras en mi mente con nostalgia, hubiera dado muchas cosas por estar con mi madre en ese momento, y casi me echo a llorar cuando la recordé toda su belleza y cuidándome cuando yo era una niña y mi corazón se sintió dolido, pero yo debía ser fuerte y debía hacerme la dura para que ninguno de aquellos chicos vieran lo vulnerable que yo era y luego me hicieran daño igual que Lucas lo hizo.
Algunas veces me detenía a pensar porque yo no tenía a nadie en la vida, pero sin llorar acepté que yo debía lidiar con todo yo sola. Y entonces pensaba en por qué me había sucedido todo eso a mí. Un desgraciado mató a mis padres, me hizo sufrir maltratos y luego también se fue él, me quedé sola y enamorada de un demonio, sonaba tan imposible, pero justamente me tuve que enamorar de un demonio que me había condenado a una maldición, pero que me importaba morir amándolo si de todas formas nadie me ataba al mundo, si Joseph se llevara mi vida yo moriría satisfecha con el solo hecho de saber que él me amó, que alguien sí me quiso. Y luego está todo esto del Salvador y de que yo venía al mundo a matar demonios. –imposible. –pensé–. Yo jamás sería lo suficiente fuerte y valiente para salvar a nadie y además a todo esto se le agregaba que esos espíritus me querían hacer más miserable y Joseph se enojaba conmigo por besar a su gemelo, su guapo gemelo. Hubiese sido más fácil querer al angelito de Anthony que era exactamente igual a Joseph pero yo prefería jugar con fuego, Joseph podía hacer conmigo cualquier cosa, ese hermoso "demonio" era mi camino al sufrimiento placentero.

La siguiente mañana todas las chicas parecían enloquecidas, no solo porque era el día del baile, por una extraña razón el día anterior se veían más preocupadas por el tal "baile de sociedad" que ahora que estábamos a solo horas del famoso baile. Las actividades escolares estaban suspendidas por las preparaciones del baile pero todas las chicas desde las jóvenes hasta las más grandecitas hablaban sobre un muchacho. "El nuevo Jardinero" las escuché describirlo como increíblemente sexy.
–de que hablan? –pregunté a una de las estiradas que estaba en el dormitorio conversando con las demás chicas. Ella me miró con desprecio antes de contestar.
–acaso no lo has visto? –me dijo la chica súper sorprendida–. El jardinero nuevo que contrataron está súper guapo, más que eso esta divino, para comérselo, es todo un tipazo sexy. Rubie era la única chica que parecía más bien anonadada con el tema de este tipo.
No le di importancia a sus tontas conversaciones sobre jardineros sexys ni mucho menos. Minutos más tarde el mensajero llamó a la puerta de nuestro dormitorio y Rubie fue a abrirla.
–esto es para la señorita Gray. –dijo el chico huesudo de aspecto pequeño y dándole a Rubie un gancho del que colgaba un hermoso vestido, unas sandalias de tacón bastante altas y una cajita adornada.
–para la vagabunda? –Dijo Rubie y su boca se abrió de par en par por la sorpresa–. Digo, para la nueva?
El joven mensajero asintió con la cabeza.
–no puedo creerlo. –dijo una de las chicas llamada Margaret mientras todas veían el vestido espectacular de corte fantástico, con aquellas prendas y zapatos magníficos, todas abrían sus bocas de par en par ante aquello y la mirada envidiosa de Rubie parecía arder. Ella lanzó el vestido sobre mi cama.
Ni siquiera yo podía creer que aquello había sido enviado para mí. No pude dejar de preguntarme quien había enviado todo eso.
Examiné el vestido con mis manos y luego me detuve a abrir la cajita adornada con un lazo de color fucsia, dentro de esta había algunas prendas, zarcillos, anillos y una gargantilla plateada que hacían juego con los zapatos y el vestido y además había un poco de maquillaje. Yo estaba tan sorprendida como las demás.
–quien te lo envío? –Preguntó atenta Margaret–. Tus padres?
–yo no tengo padres. –dije mientras acariciaba sorprendida mi vestido de ensueño, era corto por encima de las rodillas de un modelo strapless en un tono color crema.



–eres una huérfana? –dijo otra chica cuyo nombre no recuerdo.
–es obvio que se lo dio uno de los chicos con los que se acostó chicas. –dijo Rubie tan irritante como siempre.
Algo dentro de mí ardió, me enfurecí y fulminé a Rubie con la mirada.
–Rubie será mejor que cierres tu gran bocota estúpida, yo no me acuesto con nadie. –dije.
–si como no. –balbuceó con sarcasmo.
Pude haberla revolcado contra el suelo nuevamente pero estaba demasiado feliz por mi regalo, yo quería imaginar que fue Joseph quien me lo dio.
–lo envío alguien que quiere que vayas al baile de sociedad por supuesto. –dijo Margaret que era la más pequeña del grupo, debía de tener unos 12 años o algo así.

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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 24th 2010, 19:28

omggggg tu nove es increible me encanta porfis tienes que seguirla
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Hoy a las 07:40

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