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 mas alla de la atraccion....(con joe)

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MafeGray
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MensajeTema: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 20th 2010, 13:02

IMPORTANTE....

ACLARACIONES...

1º-ESTA NOVELA NO ES MIA.... REPITO NO ES MIA.... NO QUIERO MAL ENTENDIDOS...
2ºME PARECIO MUY BUENA Y QUIZE PUBLICARLA EN EL FORO.....
3º.... NO ES MIAAAAAA.......

GRACIAS POR SU PACIENCIA.............





MAS ALLA DE LA ATRACCION
SINOPSIS......

Dos misteriosos jóvenes se encontrarán atraídos de manera inevitable, su atracción es y será tan fuerte que logrará romper las barreras de la realidad.


Sabrina Gray es una joven de 16 años que vive atormentada por oscuros sucesos, es una chica con poca educación y llena de un suspicaz salvajismo, su cuerpo destilaba sensualidad pero ella era inocente y de pocos conocimientos sobre la vida, tenía un hermoso físico con un cuerpo delgado pero bien dotado y una larga melena de cabello usualmente despeinado, su rostro era aniñado, dulce y con sutiles facciones como las de una pequeña de poca edad.
Tras el asesinato de sus padres Sabrina es raptada por un joven de 25 años llamado Lucas que la obliga a servirle y la utiliza como se le plazca, a cambio él le da un techo donde vivir, alimentación y educación ya que esta chica es prácticamente una incivilizada que pasaba su vida en el mar.


Ella cada noche es atormentada por presencias oscuras y tras conocer la absoluta perfección del joven Joseph Jonas su vida da un cambio, conoce el verdadero amor y se da cuenta de que el mundo no se limita a lo sus ojos pueden ver.




Última edición por Fer.Joseph.Danger.2148 el Abril 16th 2010, 08:51, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 20th 2010, 13:11

fer awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww ponlaaaaaaaaaaaa jajajja aunq ya yo voy lejos pero ponla
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MafeGray
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 21st 2010, 09:43

mas alla de la atraccion




Capitulo 1

Roma – Italia.

Joseph se encontraba en un club nocturno poco conocido de Roma,
URL=http://img38.imageshack.us/i/joejonasjoejonas.jpg/]



su vaso de Sherry Cobbler reposaba en sus manos mientras él devoraba con la mirada a una sensual chica de cabellos dorados que le bailaba exclusivamente a él.



Ella pasó sus manos por su pecho para seducirlo y se sentó sobre sus piernas de frente a él y él no movía ni un centímetro de su cuerpo solo mantenía su picara sonrisa con audacia. Al mirar por detrás de la espalda de la chica rubia del cabaret que tenia sobre su regazo su mirada captó de manera inmediata una imagen que tomó toda su atención. Con curiosidad él siguió observando de manera interesada mientras aquella mujer lo seguía acariciando con lujuria. Lo que él estaba observando mas allá de las mujeres casi desnudas que danzaban sobre él era a una chica muy joven, esa niña abarcó toda su atención, ella estaba inconsciente en brazos de un tipo extremadamente ebrio que se reía a carcajadas con otros robustos y gruesos hombres también ebrios, el aspecto de esa chica daba pena ajena, su vestimenta estaba rasgada y sucia tal y como si se tratara de una mendiga, como si viviera en la calle, llevaba unos cortísimos shorts de tela de Jean que dejaban descubiertas casi por completo sus largas piernas, y llevaba una ancha y larga camisa de color blanca y mangas cortas que cubría casi del todo sus shorts,



sin dudar Joseph sabía que era la camisa de un hombre, el cabello de esta chica era una larga y hermosa melena de abundante y espeso cabello oscuro y excesivamente despeinado como si nunca en la vida le hubieran mencionado la palabra peine, esa despeinada pero aun así hermosa cabellera le colgaba en el aire mientras ella estaba cargada en brazos de aquel hombre.

A pesar del aspecto descuidado que daba aquella joven adolescente Joseph sintió que era la niña más atractiva que él hubiera visto jamás, ella era atrayente y tenía algo especial que destilaba brillo y completa belleza, su tez era de un color brillante como dorado o cobrizo por efecto de un bronceado perfecto, tenía los pies descalzos y levemente empolvados por la parte de abajo como si hubiese caminado descalza, sus muñecas estaban cubiertas por gruesas pulseras de cuero marrón y negro, sus manos colgaban por efecto de la gravedad a los lados de su cuerpo inconsciente, su rostro era muy aniñado, tenia largas pestañas que reposaban en sus parpados cerrados, en sus mejillas se podía notar el color rojizo que enternecía aun mas su cara, estaba tan sonrojada que no se podía diferenciar si era efecto de la sangre que le había llegado al rostro o si estaba igual de bronceada que el resto de su cuerpo, sus labios eran delgados pero perfectamente contorneados y con la forma perfecta que deberían poseer los labios femeninos, su nariz era perfilada y delgada, sus cejas eran solo un poco gruesas pero con la forma perfecta. A ella parecía no sobrarle ni faltarle nada.
–yo la haré mía primero. –masculló el tipo que la tenía en brazos.
–vamos puedes compartir a esa belleza con tus amigos. –escuchó decir Joseph a otro de los tipos.
Joseph escuchó con atención y realizó su primer movimiento en varios minutos que llevaba inmóvil. Movió su mano y la colocó sobre la cintura de la bailarina erótica que tenia al frente para apartarla delicadamente como todo un caballero, después de haberse quitado a aquella falsa rubia de encima se acercó hasta los tipos que tenían el cuerpo de la joven en brazos y llevaban una alegre discusión sobre quien se quedaría con el cuerpo.
–señores, permítanme, yo debería ser el primero que posea a la chica. –dijo Joseph con cordial elegancia.
Los hombres detuvieron su discusión y se apresuraron a mirar a Joseph de arriba a abajo hasta que la voz del tipo que tenía a la chica en brazos resonó.
–creo que nadie te ha invitado a unirte a nuestra conversación. –gruñó el tipo con afán.
–dame a la chica ahora. –dijo Joseph.
–estás loco? De verdad piensas que voy a entregarte a mi linda Sabrina?. –dijo mientras acercaba hacia él el inmóvil cuerpo de la joven para darle un beso justo en los labios.
–he dicho que me entregues a la joven. –dijo calmado Joseph pero a punto de perder la paciencia.
–JA!!. –Canturreó nuevamente el grosero tipo–. Ya crees que voy a hacerle caso a un niñito caprichoso como tú. Te mereces una buena paliza.
–será mejor que te arrepientas ahora de querer pelear porque vas a salir mal herido. –dijo Joseph con aire presumido, el tipo lo fulminó con la mirada y pareció haberse enojado demasiado.
–ten. –Le dijo a otro de los hombres que andaban con él mientras le entregaba el cuerpo de la chica–. Creo que tienes ganas de pelear cierto?
–la verdad tu me fastidias. –respondió Joseph con aire burlón–. Hubiese sido más fácil que me dieras a la jovencita esta de una buena vez y te habrías evitado la pena.
El tipo tenía intenciones de alzar su puño para ir directo a golpear a Joseph.
–déjalo Brandon. -le susurró al oído otro de los tipos al hombre que le buscó pelea a Joseph–. Puede ser muy peligroso, he escuchado que ese chico es muy pero muy peligroso.
–está bien. –Dijo Brandon–. Me gustaría comprobarlo.
Brandon se arremangó las mangas largas de su camisa doblándolas a la altura de sus codos mientras Joseph permanecía en silencio aguardando con mucha seguridad y confianza.
Brandon alzó su mano para atacar justo en el rostro a Joseph pero antes de que este pudiera realizar cualquier movimiento Joseph se adelantó y lanzó su puño directo al estomago de Brandon golpeándolo con una increíble fuerza. El tipo se quedó sin aire en el acto y cayó al suelo mientras ponía ambas manos sobre su abdomen y abría ligeramente su boca intentando recuperar el aliento.
–Hey. –Gritó otro de los tipos al ver a su amigo en el suelo de esa forma–. Que sucede contigo?
–qué? –Preguntó Joseph–. Alguien más quiere pelear?.
–vámonos!! He dicho que es peligroso este tipo. –dijo el muchacho más joven pero igual de robusto que los demás refiriéndose a Joseph.
Otro hombre del bando de Brandon atacó a Joseph por la espalda rodeando su cuello con las manos e hizo fuerza para estrangularlo o al menos dejarlo sin respirar.
Joseph vaciló y empezó a quedarse sin aire cuando este hombre apretó su garganta con tal fuerza que estaba comenzando a serle doloroso, la falta del aire estaba haciendo que su rostro cambiara notablemente de color y recién Brandon empezaba a recuperarse del golpe en el estomago que le había dado Joseph. Al cabo de minutos de que Joseph seguía luchando para zafarse de las manos del tipo que lo tenía ahorcando cayó al suelo casi desmayado y sin aliento.
Brandon se incorporó y pateó sus costillas, Joseph se retorció adolorido.
–vaya, vaya. –Dijo Brandon con tono burlón mientras miraba a Joseph tirado en el suelo–. Este es el hombre tan fuerte y peligroso del que hablabas? No, creo que te has equivocado. Que no ves que es un Jovencito llorón?.
De inmediato Joseph recuperó sus fuerzas, sus ojos se oscurecieron, se puso de pie con increíble agilidad y se lanzó hacia Brandon, lo golpeó en todas partes dejándolo nuevamente tumbado en el suelo, cinco hombres más se unieron a la pelea, todos en contra de Joseph. Él los atacó de manera demasiado natural y sin ningún esfuerzo dejándolos a todos adoloridos y tendidos en el suelo.
–dame a la chica. –reclamó Joseph ardido por el enojo.
El hombre aterrorizado de Joseph le entregó en brazos a la chica aun inconsciente. El contacto con la suave piel de la joven Sabrina hizo que Joseph se estremeciera de manera que él no logró entender.
Antes de que pudiera llegar el personal de seguridad a echarlo del lugar él huyó sigilosamente con la chica en brazos.
En las afueras del Cabaret estaba detenido en el viejo callejón sin salida un auto extremadamente antiguo reposando sobre el asfalto, cualquiera podría asegurar que ese auto jamás podría estar andando aun sobre las calles cuando se trataba de un auto autentico de los años 1930 pero estaba tan bien conservado que cualquiera hubiera pagado una millonada o incluso el doble del valor de los autos mas nuevos y modernos por aquel auto de montaje antiguo.



Joseph abrió la puerta del copiloto de ese auto y dejó a Sabrina recostada delicadamente sobre el asiento mientras él tomaba su lugar del conductor y empezó a conducir hasta el primer motel que encontrara para pasar la noche.
Cuando se puso a pensar mientras atravesaba las calles de Roma andando con su auto se dio cuenta de que él mismo no sabía su interés por aquella adolescente con inocentes curvas en su cuerpo. Él no lograba entender porque había peleado con un montón de hombres solo por tener en sus brazos a aquella niñita, ni siquiera sabía que iba a hacer con ella ahora que la tenía. Comenzó a observarla con interés y notó que la habían dejado inconsciente intencionalmente, probablemente la habían drogado o algo por el estilo para que durmiera. Observaba a la chica mientras conducía, era para él demasiado inevitable alejar su mirada de Sabrina, ella estaba angelicalmente dormida con la cabeza ladeada recostada sobre el asiento, su camisa era tan grande y holgada que el cuello de la misma estaba ladeado y dejaba a la vista su hombro y el hueso de su clavícula, él la observaba con un interés que iba más allá del atractivo físico de aquella misteriosa chica. Él no sabía nada de ella, nada en absoluto más que su nombre porque lo había escuchado de Brandon, lo único que él tenia en cuenta era que esos hombres habían estado a punto de hacerle daño y él por alguna inexplicable razón no pudo permitirlo, había sentido una necesidad increíble de protegerla, quizá era por su aspecto inocente que la hacía parecer una niña, Joseph estaba seguro de que ella no llegaba siquiera a los 17 años pero se preguntaba... Como una menor de edad se encontraba en un oscuro club nocturno de ese tipo?
Ella no despertó durante el corto camino hasta el motel casi lujoso que se encontró al conducir por la calle.
Todos miraron con atención a Joseph cuando se bajó a solicitar una habitación en el motel con la chica cargada en brazos, tal vez todos tenían malos pensamientos sobre las intenciones de Joseph. Con un perfecto italiano que recaía en acento ingles solicitó una habitación, él cargaba a la joven en sus brazos con tanta facilidad que parecía pesar menos de un gramo.
Ya en la habitación Joseph se acercó a la única cama que había y colocó con toda la delicadeza posible a Sabrina sobre la cama, la miró de arriba a abajo y se dio cuenta de que la deseaba, tenía una repentina sed de ella, sentía unas increíbles ganas de tocar su dorada piel suave y apetecible.
Aprovechó el estado inconsciente de la joven y sin poder resistir acarició el largo de sus piernas brillantes y largas completamente visibles. Luego posó su mirada con deseo en su esbelto cuello descubierto, colocó sus dedos sobre su cuello y la acarició bajando hasta su descubierto hombro y hasta su clavícula visible. La sensación de la piel de ella bajo la suya le producía una extraña exaltación que hacía que él no resistiera seguir tocándola, era como si cada roce para él fuera como sagrada agua que saciaba su sed de manera satisfactoria como que si hubiese tenido que aguantar días y días en un desierto sin beber una pisca de líquido y ahora le estuvieran dando la bebida más deseable, fría y jugosa que jamás habría soñado que existía. Él deseaba entender que había en ella que le suministraba tanta compasión, lo ablandaba y tocaba una parte de él que creía que ya estaba sin vida.
Él tenía miedo, pero nunca iba a admitirlo, él tenía miedo de sentir algo, tenía miedo a lo que esa chica pudiera hacerle a su fuerza de voluntad, a su corazón endurecido por el tiempo, a su aparente rudeza. Incluso él había llegado a sentir compasión y eso era algo que él había dejado de sentir hacia ya muchos años, él se percató de eso de inmediato y se negó a tocarla de nuevo. Joseph no durmió lo que quedaba de la noche y se quedó sentado en la salita de la habitación simplemente mirándola, había solo una cama y era pequeña además, entonces Joseph decidió simplemente no molestar a la chica y permanecer despierto. Por la ventana se podía observar un hermoso cielo azul oscuro protagonizado por una hermosa luna llena rodeada de estrellas pero él ni siquiera le prestaba atención, para Joseph el atractivo de Sabrina era mucho más fascinante que la hermosa y oscurecida noche en todo su esplendor, así que pasó el resto de la noche mirando el inmóvil cuerpo adormecido de aquella señorita. Una chica aparentemente algo salvaje a juzgar por su descuidado aspecto, su ropa bastante rasgada y su melena de cabello despeinado y rebelde que la hacía ver aun más hermosa.
Él estuvo a punto de llamar a un medico porque se preocupó al notar la claridad del amanecer montándose sobre el cielo y ella aun no daba señales de vida, no se movía ni reaccionaba a nada.
Sigiloso Joseph se acercó a ella para asegurarse de que estaba respirando y para su alivio ella si lo hacía. Delicadamente colocó su cabeza sobre su pecho para escuchar su corazón, lo hizo solo por placer ya que él bien sabia que la chica si estaba perfectamente bien, si respiraba y además había otras maneras más efectivas de tomarle el pulso. Pero él quería sentir los latidos de su corazón directo de su pecho. Su pulso era normal, pero ese leve sonido de cada latido hacia que Joseph se sintiera completamente relajado, el casi impersivible movimiento del pecho de ella al respirar le proporcionaba a Joseph sentirse vivo y lleno, por primera vez se imaginaba que si había un corazón latiendo en su pecho debajo de su fino traje y debajo de la carne y los huesos de su cuerpo, podía sentir cada gota de sangre bombeando a través de sus venas.
El pecho de ella empezó a moverse con más agitación y eso hizo que él se apartara de inmediato. La miró moverse y retorcerse como si ella estuviese teniendo una pesadilla hasta que de pronto ella se inmovilizó nuevamente, respiró profundamente y seguidamente abrió los ojos.

Narra Sabrina:

Desperté agitada porque estaba empezando a tener otra de mis pesadillas. No supe en donde iba a despertar esta vez, no supe que había sucedido ni donde estaba pero ya yo estaba preparada para esperarme cualquier cosa. Cualquier cosa menos lo que vi. Abrí mis ojos con curiosidad por saber donde estaba metida esta vez.
Me atemoricé de inmediato, yo estaba terriblemente llena de miedo cuando vi a aquel chico, estaba sentado sobre la cama en la que yo estaba recostada, a mi lado, no reconocí su rostro pero de alguna manera yo sentía que lo conocía, como si lo hubiera visto antes en alguna vida pasada, y esa misma sensación era la que me hacía dudar de él, me hacía sentirme atemorizada y llena de terror. Rebusqué en mi memoria intentando recordar algo sobre él. De donde salió él? Por qué estaba conmigo? Donde estaba yo? Que me había sucedido? Por qué le tenía tanto miedo a aquel muchacho? Quien era él? Era uno de ellos? Y donde estaba... Lucas?
Me alteré de forma demasiado notable, tenía un nudo en la garganta y un escalofrío me recorrió todo el cuerpo. Como podía sentir miedo de un chico tan... Perfectamente hermoso? Yo había estado toda mi vida rodeada de hombres feos, robustos y con cara de matones y nunca sentía miedo, pero esta vez el pánico me invadía cada parte de mi cuerpo, sentí que debía echarme a correr o caer en el llanto, por alguna razón sentía que él quería hacerme mucho daño.
Si imagen me cegaba de manera espeluznante, era como si estuviera brillando, como si tuviera luz a su alrededor, su rostro era perfecto, perfecto con todas sus letras, tenía un brillante cabello negro, corto y liso peinado de manera elegante y casual hacia arriba, tenía una perfecta sonrisa dibujada en el rostro con perfectos dientes blancos que relucían a través de sus carnosos labios rosados, sus mejillas estaban bastante sonrojadas y tenían un ardiente tono rosa, su mirada era intensa y llena de picardía, me miraba como si quisiera comerme y eso me aterrorizaba pero él aparentaba tener una actitud juvenil y relajada. Sus cejas eran espesas y hacían relucir su rostro iluminado, sus ojos eran de color castaño y tenían un brillo suspicaz, su cuerpo era hermoso y dotado, tenia musculosos brazos y musculosos abdominales que se le veían a través de su camisa, era de espaldas anchas y hasta su cuello era musculoso y grueso y hasta apetecible,



pero aun así este chico me aterrorizaba. Por qué sentía tanto pánico de un chico tan apuesto y aparentemente perfecto?
Tomé una bocanada de aire para echar un grito audible y enseguida la sonrisa del joven se borró, alzó su mano y la colocó sobre mi boca antes de que yo pudiera soltar el aire con un grito.
La sensación que sentí cuando él colocó su mano sobre mis labios fue impactante, electrizante, y paralizante, fue atrayente y aumentó mi ritmo cardiaco de manera brutal. Mi terror aumento aun más. Que me está haciendo? Pensaba yo. Era como si me estuviera suministrando alguna sustancia mortal que fluía por mi cuerpo.
–hazme el favor y no grites. –dijo el chico con una perfecta voz que entró por mis oídos y golpeó mis tímpanos, su melodiosa voz era como música para mis oídos. Apartó su mano de mi boca de inmediato, intenté tranquilizarme y que mi voz saliera.
–Quien... Quien eres tú?. –balbuceé intranquila y aterrorizada.
–Joseph. –Me respondió él y volvió a esbozar su sonrisa matadora–. Joseph Jonas para servirte.
–Donde... –dije con una tímida vocecita–. Donde está Lucas?
–Quien? –preguntó Joseph.
–Lucas... Mi... Mi Lucas.
–espera... Quien eres tú? Te llamas Sabrina no? –Me preguntó casi con amabilidad–. Yo no sé nada sobre ti, ni Lucas ni nada que tenga que ver contigo pero quiero saber que hacías en el Cabaret?
–Que estoy haciendo aquí? –dije aun mas confundida.
–yo te traje porque unos tipos iban a hacerte daño, iban a tocarte y quien sabe que mas. –sonaba su voz calmada–. Estabas en peligro, ahora dime que hacías en un lugar como ese?
–Yo... Yo te tengo miedo.
–Deberías. –Su respuesta hizo que me aterrorizara aun más–. No has escuchado que soy peligroso?
–Que estoy haciendo aquí? –dije aun mas confundida.
–yo te traje porque unos tipos iban a hacerte daño, iban a tocarte y quien sabe que mas. –sonaba su voz calmada–. Estabas en peligro, ahora dime que hacías en un lugar como ese?
–Yo... Yo te tengo miedo.
–Deberías. –Su respuesta hizo que me aterrorizara aun más–. No has escuchado que soy peligroso?




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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 25th 2010, 21:14

Capitulo 2:

–no yo... –tragué saliva aun más temerosa–. Yo ni siquiera soy de aquí.
–lo sé. –me dijo–. No quiero ofenderte pero tienes un espantoso acento.
Me quedé muy callada cuando pensé en las palabras de Joseph, él me había confesado que debería tenerle miedo, él me había dado a entender que se decía que él era un tipo peligroso.
–Tengo... Tengo que ir con Lucas. –dije llena de pánico–. Si no le tengo la comida preparada él va a golpearme.
–Qué? –Preguntó Joseph frunciendo el ceño mientras su sonrisa desaparecía de su rostro–. Quién es ese Lucas?
–Lucas es mi novio. –dije insegura y me levanté de la cama para alejarme de ese extraño, guapo y peligroso Joseph, miré a mi alrededor, estaba solo en una habitación pequeña y cómoda, tenía una salita, un cuarto de baño con la puerta entre abierta y yo visualicé directo hasta la puerta principal pensando escapar. Aquel chico no me había mostrado intensiones de herirme ni hacerme daño, solo estaba conversando conmigo pero aun así yo sentía miedo de él. Había una voz dentro de mí que me gritaba que me alejara de él.
Corrí hasta la puerta cerrada que parecía ser mi vía de escape, la puerta de salida. Cuando llegué hasta puerta puse mis manos en la manilla y de un segundo a otro sentí sus brazos rodearme por detrás la cintura. Ni siquiera lo sentí acercarse a mí, fue sigiloso y silencioso, ágil como un felino. Mi estomago se alteró y sentí un terrible cosquilleo.
–suéltame. –me quejé–. No me toques.
Él no me soltó y siguió rodeándome con más fuerza apretándome el abdomen.
–No tengas miedo pequeña salvaje. –Me molestó que me llamara de ese modo, casi todas las personas solían hacerlo y cada vez me molestaba más–. Sí, es cierto que soy peligroso pero realmente no voy a hacerte daño.
–suéltame. –repetí. Joseph me soltó.
–háblame de ese Lucas, quizás yo pueda llevarte con tu novio. Él te maltrata no es cierto?
–Lucas me ama, y yo lo amo a él.
–por qué dices que te golpeará si no le das de comer? De verdad lo haría? Vives con él?
–no es de tu incumbencia. –respondí.
–bueno... Cambiemos de tema si prefieres. –dijo Joseph. El perfecto chico estaba al frente de mí mirándome–. Donde vives? Puedo llevarte a tu casa.
–yo no tengo casa. –respondí–. No aquí en Roma. Lucas me envío a ese cabaret que le pertenece a uno de sus amigos para que yo pasara la noche allí. Él me dijo que pasaría a recogerme en la mañana.
–es decir que debo llevarte de vuelta hasta ese lugar no es cierto? –dijo Joseph
–sí, pero no quiero volver allí.
–te han hecho daño allí?
–ese tipo entró al cuarto mientras yo dormía, quiso besarme y tocarme, y como yo me resistí él me inyectó algo, lo último que recuerdo es que me tomó en sus brazos y luego lo vi todo negro... Que quieres de mi Joseph? –le pregunté aterrorizada. Yo me preguntaba por qué un tipo como él había querido proteger a una chica como yo. Por qué él quería saber de mí? Por qué me trataba tan bien si a mí nunca nadie me trató bien?
Ese chico estaba tan cerca de mí y era tan guapo que me hacia derretirme de una manera que nunca antes había experimentado. Nunca antes me había llamado la atención un hombre físicamente ni nada por el estilo. El único hombre que había en mi vida era Lucas, él me había dado todo lo que yo tenía desde que mataron a mis padres cuando yo solo tenía 10 años, él era un amigo de la familia y desde entonces él me llevó con sigo y a nadie le importó nada sobre mí, a nadie le importó si yo estaba bien o donde estaba yo, solo Lucas se preocupó por mí y se preocupaba porque yo tuviera cada noche una cómoda cama bajo un techo y porque cada día mi estomago se llenara. Mis propios tíos se quedaron con la casa que mis padres me habían dejado, yo nunca le importé a nadie más que a Lucas y a mis santos padres pero ellos ahora no estaban conmigo, solo me quedaba Lucas y... y ahora por qué este extraño se preocupaba por algo sobre mi?
–no te preocupes Sabrina. –Me susurró Joseph–. Yo no quiero hacerte mal.
Me lo dijo de manera tan convincente que casi mi miedo hacia él desapareció por completo.
Me quedé de pie frente a él y lo vi alzar su mano hasta mi mejilla, me acarició casi como si me conociera de toda la vida, como si fuéramos amigos de toda la vida, incluso si no fuera porque era un completo extraño yo hubiera pensado que me quería, pero aun dentro de mí tenía esa horrible sensación, algo que me decía que me alejara de él, algo que me hacía creer que él iba a hacerme daño.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Joseph para mí era el hombre más hermoso que yo haya visto jamás, solo lo había visto una vez en la vida y ya deseaba probar aquellos labios, pero a la misma vez que lo veía como nunca vi a ningún hombre había algo en su persona que me mostraba que era muy peligroso.
–aléjate de él. –escuché esa voz resonar en mis oídos, pero esa no era la misma voz interna de antes que provenía de mis pensamientos, este era un susurro que provenía de quien sabe dónde y volvía a repetirse una y otra vez, estaba escuchando esas voces nuevamente. Desde la muerte de mis padres empecé a escuchar aquellas voces aterradoras que se dedicaban a atormentarme. Estoy loca? Me preguntaba yo todo el tiempo y temía contarle a alguien sobre eso.
–escuchaste eso? –le pregunté a Joseph esperando que él si me entendiera.
–Qué? Yo no he escuchado nada.
–Joseph tengo miedo. –le dije con absoluta sinceridad. Por más que intentaba nunca iba a acostumbrarme a aquellas voces que solían atormentarme y cada vez eran más escalofriantes. Cada vez sonaban más aterradoras.
–Aléjate de él. –volví a escuchar ese horrible y aterrador susurro, la voz era demasiado horrible, demasiado maligna, no sabía a qué temerle más.
–Joseph tengo miedo. –Volví a decirle con voz cortada por el pánico y ahogada por un nudo en la garganta–. Joseph no lo escuchas? Tengo miedo. Tú tampoco me crees verdad?.
Vi a Joseph fruncir el ceño.
–no tengas miedo, sabes? Estás con Joseph Jonas no tienes por qué tener miedo. Dime que es lo que escuchas? –me dijo con un tono lleno de ternura y me hizo sentir protección.
No quise responderle que estaba escuchando voces, la última vez que se lo mencioné a Lucas él me llamó loca y ni siquiera le dio importancia.
–Joseph llévame con Lucas por favor.
–bien. –Me dijo con sequedad–. Vamos al Cabaret.
Joseph abrió la puerta de la habitación y solo hasta entonces noté que era la habitación de un motel, Joseph se abrió paso a caminar a través del pasillo hasta un elevador sin decirme nada, supuse que esperaba que yo lo siguiera y eso fue lo que hice.
Lo seguí hasta que me llevó a un auto chapado a la antigua, verdaderamente una sorpresa ver un auto como ese, él abrió la puerta del copiloto y supe que aquel era su auto, me quedé de pie en la acera mirando a Joseph y al auto que estaba frente a mí como esperando a que sucediera algo.
–qué esperas? Entra al auto. –me dijo Joseph.
Nunca antes un chico había sido cordial conmigo es por eso que ni siquiera me pasó por la cabeza que Joseph estuviera abriendo la puerta de su auto para mí.
Despistada entré a aquel carruaje de quien sabe qué época. Joseph puso su auto en marcha. Yo lo miraba, miré su perfección.
–donde están tus padres? –rompió Joseph con el silencio.
–yo no tengo padres.
–o sea que si vives con ese Lucas?
–sí, Lucas es el único que me quiere, él me está enseñando a leer. –le comenté mi gran emoción por el agrado que me causaba recordar que Lucas me enseñaba a leer con mucha paciencia.
–No sabes leer? –me miró con extrema sorpresa.
–estoy aprendiendo. –me defendí.
–wow.
El auto se detuvo en las instalaciones de ese cabaret, Joseph se bajó el auto y luego me abrió la puerta para que yo bajara también.
–no quiero entrar allí. –dije con miedo.
–quieres que entre a ver yo solo? –me preguntó el amable Joseph.
–no quiero estar sola.
–Que quieres hacer? Esperamos aquí? Si Lucas viene a buscarte estaremos aquí afuera y si está allá adentro algún día tendrá que salir y nos vera. Te parece? Estás de acuerdo?.
–sí. –dije.
Joseph y yo nos recostamos de su auto, él cruzó sus manos sobre su pecho y apoyó uno de sus pies sobre una de las ruedas del auto mientras su otro pie reposaba en el suelo. Su pose se acercaba a la perfección.
–tú de dónde eres?. –me preguntó Joseph interesado, el sol radiante se reflejaba en su piel perfecta.
–soy de Australia, pero desde que mis padres murieron Lucas me ha llevado a conocer todo el mundo.
–qué edad tienes?. –volvió a interrogarme.
–16.
–y... Tu novio, Lucas qué edad tiene?.
–25.
–umm, lo imaginé. -me dio la impresión de que Joseph estaba diciendo aquello para él mismo.
Yo estaba a su lado recostada del auto, estábamos muy cerca pero sin tocarnos, él no me miraba pero yo si ponía atención a cada movimiento que él hacía. Yo solía confiar ciegamente en muchas personas siempre, y aunque había algo en Joseph que me aterrorizaba eso no quitaba el hecho de que yo confiara en él, me había preguntado un montón de cosas sobre mí y yo le respondí sin dudar y ni siquiera me molesté en preguntar nada sobre su vida, y ni siquiera me interesaba saberlo, lo único que parecía saber sobre aquel chico es que se llamaba Joseph Jonas, que al parecer tenía fama de peligroso y que era increíblemente apuesto y con eso me bastaba.
–por qué me ves tanto?. –dijo Joseph al darse cuenta de que yo no apartaba la mirada de él, apenada bajé mirada al suelo y me quedé mirando mis pies descalzos apoyados sobre el asfalto caliente. Joseph me miró y colocó su cuerpo justo frente al mío, mi cabeza llegaba justo a la altura de su barbilla, el hundió su cara en mi cuello como si quisiera morderme pero en su lugar aspiró aire profundamente.
–hueles muy bien. –dijo Joseph intentando no tocarme pero el aire de su respiración en mi cuello fue casi tan potente como si estuviera tocándome.
Mi corazón palpitaba con rapidez, estaba sintiéndome realmente extraña, era como si mi cuerpo se debilitara y mis piernas se tambaleaban.
–Joseph, aléjate, es incomodo. –Él volvió a aspirar mi aroma respirando profundamente.
Se apartó lentamente.
De pronto escuché el audible sonido de una respiración agitada en mis oídos, supe que no era Joseph, me aterroricé nuevamente cuando supe que eran ellos, otra vez ellos, mi única perdición.
–tu alma le pertenece ahora. –me dijo aquella voz maligna y escalofriante. Solo yo podía escucharla, salté del miedo, cerré mis ojos con fuerza intentando pensar en algo que alejara las horribles voces de mi cabeza.
–te pasa algo? –preguntó Joseph con curiosidad.
Yo no le contesté y puse mis manos sobre mis oídos para no escuchar aquellos susurros diabólicos pero no funcionaba.
–estas bien?. –escuché nuevamente la melodiosa voz de Joseph.
Negué con la cabeza aun con los ojos cerrados y apretados. La presencia de Joseph se sintió aun más cercana, puso las manos en mis hombros y nuevamente sentí su respiración mortal a un costado de mi cuello.
Aspiré su exquisito aroma, el hipnotizante perfume de su cuerpo, su olor era suculento y no quería olvidarlo jamás.
Seguía escuchando repetitivamente aquellas voces, "aléjate de él", "ahora le perteneces", esas voces susurraban en tono horrible y atemorizante.
–Maldita mocosa dónde estabas metida?. –escuché la voz de Lucas gritarme y abrí los ojos. Joseph solo se alejó unos cuantos centímetros y yo miré a mi alrededor buscando con la mirada la voz de Lucas, lo vi saliendo del club nocturno, estaba solo y encaminándose con pasos furiosos hacia mí. Cuando estuvo cerca de mí, Joseph le dirigió una mirada asesina.

(Lucas)
–Que haces con este tipo?. –Dijo y me tomó con fuerza del brazo jalándome y apretándome extranguladoramente–. Dormiste con él? Dímelo Sabrina.
–no la toques!. –exclamó Joseph y empujó con fuerza a Lucas, me asusté mucho de ver a Joseph así, su mirada estaba oscurecida, parecía que mataría a cualquiera que se interpusiera en su camino, parecía lleno de odio. Lucas quedó tendido en el suelo y yo me sorprendí al notar la increíble fuerza que parecía tener Joseph.
–Joseph!!. –Dije a gritos–. Está bien, deja en paz a Lucas.
–quien te crees imbécil?. –dijo Lucas levantándose del suelo enfurecido como nunca antes lo había visto. Empezó a caminar hasta Joseph con pesados pasos y supe que iría directo a devolverle el golpe.
–Joseph. –respondió–. Joseph Jonas para servirte.
Me interpuse en el medio del camino entre Lucas y Joseph y coloqué ambas manos en el pecho de Lucas para detenerlo.
–Lucas, detente, está bien, déjalo y vámonos. –Su mirada fulminaba a Joseph–. Adiós Joseph.
Tomé a Lucas de la mano halándolo para que se alejara de Joseph y lo vi tranquilizarse.
Joseph tuvo el descaro de lanzarme una maliciosa sonrisa y no me respondió cuando me despedí, tiré de Lucas para que caminara conmigo y le dimos la espalda a Joseph para marcharnos, yo sentía la intensidad de la mirada penetrante de Joseph clavada en mi espalda, volteé para verlo quizás por última vez y aun él mantenía su sonrisa picara y me miraba de forma sospechosa.
–deja de mirarlo. –me susurró Lucas haciendo que vuelva mi mirada hacia el frente–. Hablaremos mas tarde.
Joseph se iba quedando atrás a nuestras espaldas y yo sentía la necesidad de seguir mirándolo. Nunca mis ojos se habían deleitado con tanta belleza y deseaba con todas las ganas mirarlo por el resto de la eternidad. Era perfectamente hermoso, aunque seguía dándome miedo yo no podía evitar sentir algo que me hacia querer verlo, y hasta tocarlo, ya incluso extrañaba la sensación de su respiración helada golpeando mi cuello.
–a dónde iremos?. –le pregunté a Lucas bastante inquieta y tratando de alejar mis pensamientos de el misterioso Joseph.
–he encontrado una casa abandonada casi en las afueras de la ciudad así que tomaremos un bus para ir allá. –me explicó Lucas con voz molesta y ardida.
–estas molesto?. -pregunté. Y giramos en la esquina lo que me hizo darme cuenta de que cuando volteara mi mirada hacia atrás Joseph no estaría allí–. Conmigo?.
–sí. –respondió.
–lo siento. –me excusé y bajé mi mirada al suelo.
he encontrado una casa abandonada casi en las afueras de la ciudad así que tomaremos un bus para ir allá. –me explicó Lucas con voz molesta y ardida.
–estas molesto?. -pregunté. Y giramos en la esquina lo que me hizo darme cuenta de que cuando volteara mi mirada hacia atrás Joseph no estaría allí–. Conmigo?.
–sí. –respondió.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 25th 2010, 21:44

aaaaaaaa!! amiguis! siguelaaaaaaaaa!!!
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 26th 2010, 11:02

NUEVA LECTORAAA!!

Me encanta tu nove!!
Es muy buena...
Espero que la sigas...
y espero volver a ver a Joseph...
Plisss....es tann hermoso!!
pero bueno..siguelaa ehh!!
Cdtt...



Biie!*



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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 26th 2010, 11:08

q bueno q tengo al menos 2 lectoras.... aqui les dejo el cap 3.... es super genialllll...... comenten.....




Capitulo 3:



Después de un largo camino en el que Lucas ni siquiera me habló y me miraba con furia llegamos a una solitaria casa, sus alrededores estaban aun mas solitarios, la casa estaba envejecida, el suelo del porche que se veía en la parte frontal de la casa estaba cubierto de hojas secas de otoño, el marco de madera de las ventanas viejas se veía en mal estado y sus cristales en su mayoría estaban rotos, no había ninguna luz que pareciera provenir de la casa.

La casa estaba demasiado descuidada por el abandono pero por encima se notaba que alguna vez estuvo muy bien cuidada.
Lucas y yo atravesamos el amplio jardín lleno de plantas demasiado crecidas y descuidadas, el aspecto superficial de la casa atemorizaría a cualquiera pero ni Lucas ni yo teníamos una pizca de miedo, se necesitaba mucho más para que yo sintiera miedo, desde la muerte de mis padres vi tantas cosas horribles que ahora nada me asustaba, nada me había asustado hacia ya unos 6 años... Nada excepto... Joseph Jonas. Su imagen no salía de mi cabeza, lo veía una y otra vez sin entender porque no lograba dejar de pensarlo porque sentía la necesidad de verlo realmente y de que estuviera a mi lado, extrañamente incluso ya extrañaba su aroma, extrañamente ya deseaba volver a mirar esos perfectos ojos y ese rostro tan perfecto y aun más extraño todavía de solo imaginarme volverlo a tener cerca me causaba terror, como si se tratara de un asesino o algo maligno pero hermoso, ni siquiera un asesino podía asustarme de tal manera, jamás había sentido tanto miedo hacia alguien como hacia Joseph, y además había algo aun más raro... Las voces, solía escucharlas cuando estaba sola, pero mientras estuve con Joseph las voces misteriosas se intensificaban.
Lucas golpeó la puerta de madera envejecida y esta se abrió sin mucho esfuerzo, supuse que la madera estaba tan debilitada por las termitas que en cualquier momento podría deshacerse.
La casa solitaria y vacía me causó mucha nostalgia al verla, parecía que antiguamente, hace muchísimos años había sido un lindo hogar, con una linda familia, tal vez la casa había estado deshabitada durante muchísimos años, se notaba que era muy antigua a juzgar por aquellos muebles del siglo pasado cubiertos por polvo, un gran piano igual de antiguo estaba sobre el suelo de mármol, habían adornos costosos de otras épocas, probablemente Lucas tomaría todo y lo vendería para pagar gastos.

Me deleité con esas fascinantes imágenes de aquella casa que en sus tiempos mientras estaba habitada tal vez era aun más hermosa, ciertamente ahora se encontraba en condiciones deplorables debido a la antigüedad que se notaba a simple vista. Había cuadros con imágenes bellísimas de Europa en el siglo XVI,


yo sabía poco sobre historia pero había visitado algunas galerías de arte con Lucas y eso me dio algo de conocimientos sobre el tema y sobre la pintura, había extraños jarrones reposando sobre mesas de té que parecían realmente de mucho valor. Pero todo estaba oscuro y tenebroso, había una que otra fotografía de una familia extraña y personas desconocidas que eran tenebrosas

pero sin embargo yo era valiente y no me asustaban cosas como esa.
Polvo y telarañas abundaban por cada rincón de la casa increíblemente hermosa.
La fantasía duro poco tiempo.
–ahora si vamos a hablar tu y yo pequeña brincona. –Dijo Lucas con voz molesta y a gritos–. Dime si te acostaste con ese maldito.
–Lucas no. –dije con temblorosa voz, yo sabía de lo que Lucas era capaz de hacer–. Yo ni siquiera sé quién es, te juro que yo no hice nada con él, yo no lo conozco, ni siquiera sé como llegué con él.
–no mientas Sabrina, Andrew me dijo que no supo de ti desde la madrugada, fue a verte al cuarto y tu no estabas!! –Me gritó con fuerza–. Te fuiste con ese tipo toda la noche no es cierto?
–no. –dije con una débil voz apenas audible–. No es cierto, mira yo no sé cómo explicarlo porque un tipo me durmió y...
Mi voz se detuvo en el acto cuando Lucas alzó su mano y me dio una fuerte bofetada haciendo que diera vuelta a mi cara. Solo solté una débil lagrima, ya yo estaba acostumbrada a los golpes, al menos esta vez Lucas no había sido tan rudo como otros días.
–no te creo nada linda. –sonó la voz de Lucas enfurecida–. No te doy más fuerte porque me da miedo arruinar tu belleza.
–Lucas... –Balbuceé con voz quebrada y a punto de llorar–. Te juro que no hice nada.
–no vayas a llorar, me vuelve loco cuando empiezas a chillar. –Él se acercó hacia mí y puso sus labios sobre mi cuello–. Ningún hombre te tocará... Júrame que seré el primero en tenerte.
–si Lucas, te lo juro. –él empezó a besar mi cuello y yo me quedé muy, muy quieta, bajó sus besos hasta mis hombros.
–sabes que lo he hecho todo por ti. Lo sabes no? –Dijo Lucas y siguió besándome, me rodeó con sus brazos apretándome con fuerza por la cintura–. Sabes que todo lo que hago es por tu bien y porque te amo, no?
–lo sé, Lucas lo sé.
Lucas me jaló por el brazo rústicamente y me apegó hacia su cuerpo para luego lanzarme de manera salvaje en uno de los viejos sofás que se encontraban en la casa, tumbó su cuerpo encima del mío y acarició mis piernas con sus dedos, mi cuerpo se tensó y al igual que siempre lo único que hice fue quedarme inmóvil, Lucas besaba mis labios y yo no respondía a nada, me levantó la camisa para deshacerse de ella.
–Lucas no por favor. –le rogué de verdad que no me tocara. En mi voz se escuchaba el tono de suplica pero Lucas pareció no escucharme, él siguió tocando mi abdomen y mi espalda y cuando quiso subir hasta mi pecho yo cubrí mis senos con mis manos y empecé a llorar suplicando que Lucas no me hiciera nada.
–Maldita sea Sabrina. –Dijo Lucas enfureciéndose como loco–. Cuando demonios piensas dejar que te haga mía? Piensas ser una virgencita toda tu vida?
–Lucas me da miedo... –chillé con voz llorosa, Lucas se levantó de encima de mí, y se apartó con furia interrumpiendo mi dialogo a gritos.
–cállate!! –gritó–. Deja de lloriquear niñita... Adiós, voy a pasar la noche con una mujer de verdad.
Se acercó a la puerta preparado para marcharse.
–me dejarás sola?. –empecé a sollozar–. Sabes que me da mucho miedo estar sola.
Ese era uno de mis únicos temores, era por eso que yo estaba tan aferrada a Lucas, odiaba y me atemorizaba estar sola, jamás pude superar ese temor que incluso cada vez crecía mas. Es por eso que cada noche que pasaba junto a Lucas dormía a su lado y me aferraba con fuerza a él para asegurarme de que no me dejara mientras yo dormía, mi temor era tan grande que prefería estar en compañía de cualquiera antes de estar sola, ese miedo lo había desarrollado luego de que mis padres murieron, ya que cuando estaba sola esas horribles visiones y voces me atormentaban y atemorizaban aun mas.
–eso te pasa por ser una tontita niña llorona que le tiene miedo a todo. Vendré por ti en la mañana Sabrina. –escuché a Lucas muy enojado.
–Lucas no quiero estar sola, te lo pido no me dejes. –mascullé–. No sabes lo horrible que es sentirse como yo me siento cuando estoy sola.
Me ignoró y salió por la puerta rota de la casa vacía.
Estaba sola y asustada sentada sobre un sofá que no me pertenecía, en una casa que tampoco me pertenecía y que ahora que estaba sola si empezaba a asustarme su terrorífico aspecto.
Cuando yo estaba sola era vulnerable a todo, cuando yo estaba sola todo me asustaba. Podía echarme a llorar en cualquier momento, podía empezar a gritar histérica, pero en lugar de eso sucedió algo más extraño. Fijé mi mirada en una habitación que se veía con la puerta entre abierta, me llamó la atención de manera tan increíble que hasta pude olvidarme del hecho que estaba sola.
Vi a través de la puerta entre abierta una cama enorme y antigua, sus sabanas eran apenas de un color rosa desteñido por el tiempo, era de madera solida y sobre el colchón había una muñeca pequeña vestida con un hermoso vestido de época de color blanco y su cabello eran bucles pelirrojos. Una extraña atracción me hizo mover mis pies y empezar a caminar hasta aquella puerta, era como si mis pies se movieran por su propia voluntad y yo no tuviera control de ellos, era como si estuviera poseída y me sentía absolutamente atraída de forma sobrenatural por entrar a ese lugar, mis pies continuaron dando pasos hasta que estuve frente a puerta de madera pintada en color blanco, apoyé ambas manos sobre la misma y la empujé lentamente. Vi el resto del interior del cuarto, parecía ser la habitación de una niña, sus muebles eran de madera ya envejecida por el tiempo, había una caja de música sobre la mesa del tocador que tenía una pequeña muñequita tallada de una bailarina,

sobre las dos mesitas de luz habían antiguos libros y una lámpara decorada,

cada adorno y cada detalle se veía hermoso aunque estuviera viejo y descuidado, también pude observar una gran ventana con cortinas blancas y rosadas por la que se miraba la luna con aspecto espectacular.

Quedé paralizada mirándolo todo con atención y examinando cada detalle de cada objeto, me acerqué hasta la caja de música y antes de que pudiera siquiera tocarla empezó a sonar sola una melodía hipnotizante, me hubiera asustado de no ser porque la música me estaba embobando como jamás lo habría imaginado.
–sonó sola. –Pensé cuando caí en la realidad–.
Seguía sonando aquella música, quise tocar aquella cajita y me puse frente al tocador observando mi reflejo en el espejo,

bajé mi mirada hasta la misma cajita de música y moví mis manos para tomarla, pero cuando solo milímetros de distancia separaban mis temblorosas manos de esta escuché una horrible voz ronca y maligna.
–alto!! –Escuché decir a esa voz como si estuviera hablándome al oído–. No toques!!
Aparté mis manos de la cajita y cuando volví mi mirada de nuevo hasta el espejo quedé petrificada al ver esa imagen, mi corazón se paralizó y me aterroricé de manera terrible, sentía que mis pulmones se cerraban por el miedo tan grande que me invadía cada parte del cuerpo, mi piel se erizó, estaba muerta del terror, totalmente sin habla e inmovilizada.
En el lugar donde debía estar mi reflejo en el espejo había otra chica, no era yo la imagen reflejada en el vidrio, era una niña de menos edad que yo, pálida como la nieve y con los labios de color vino tinto, tenia hermosos bucles de color rojizo que le caían sobre el rosto y le llegaban hasta la cintura, fue entonces cuando noté que era la viva imagen de la muñeca que estaba sobre la cama, su cara fuera hermosa si no hubiera estado mirándome con esos ojos que destilaban dolor y me atemorizaban,

la niña estaba completamente inmóvil y yo casi pude echarme a llorar por el miedo que llenaba cada parte de mi cuerpo.
Cerré mis ojos para no tener que ver nada, pero luego comenzaron las voces a llamarme.
–Sal de aquí. –Escuché petrificada de miedo–. Le perteneces a él.
Las voces no cesaban, "sal de aquí", "eres nuestra", "ven", "acércate", las voces se contradecían una y otra vez y por más que intentara no podía dejar de escucharlas.
Cubrí mis oídos con mis manos como si eso fuera a funcionar y a alejar las voces de mi cabeza. Entré en el llanto.
–Cállense!! –grité con desesperación y entre sollozos aun cerrando con fuerza los ojos.
Lo veía todo negro y de un momento a otro parecía que ellos me hubieran obedecido y todo estuvo en silencio nuevamente.
Abrí los ojos, con mucha exaltación vi de nuevo la imagen de la niña en el espejo aun mirándome con los ojos ardiendo en fuego.
–ven a jugar conmigo. –me susurraron esos oscuros labios vino tinto. Yo lloré aun más desconsolada, su voz me hacía sentir todavía más pánico. Salí corriendo de la habitación y volví a la sala principal, todo estaba muy oscuro y silencioso, miré hacia las ventanas y en los vidrios vi sombras demasiado negras pero deformes pasar rápidamente, las puertas de las ventanas comenzaron a abrirse y a cerrarse ruidosamente, quise huir y corrí hasta la puerta pero esta se cerró sola de un portazo, puse mis manos en la manilla y la giré pero no se movía.
Aterrorizada golpeé la puerta y seguí llorando.
–déjenme en paz!! –grité y me senté sobre el suelo apoyada en la pared, cerré mis ojos nuevamente pero aun seguía escuchando todos esos ruidos de las ventanas abrirse y cerrarse.
El piano empezó a sonar melodiosamente pero no había nadie tocándolo,

cuando abrí los ojos vi las teclas de este hundirse y las notas sonaban perfectamente, mi miedo cada vez crecía mas, mi cuerpo temblaba de pies a cabeza, mis lagrimas rodaban sobre mis mejillas.
–Deténganse por favor!! –grité y sollocé.
Escuché una voz todavía más maligna susurrarme "Sufrirás Mucho". "Morirás Sabrina". Mi llanto sonó más audible. Yo me preguntaba Por qué? Por qué a mí? Yo que hice para merecer esto?.
El siguiente segundo todo se inmovilizó y quedó en silencio, una brisa helada atravesó las ventanas y tocó mi cuerpo helándome la piel y haciendo que me recorra un escalofrío.
Me levanté del suelo y caminé unos pasos hacia el centro de la habitación dándole la espalda a la puerta principal de la casa, me quedé de pie y miré a mi alrededor toda la habitación, mi corazón palpitaba audiblemente y con desespero y mi respiración estaba agitada, no lograba escuchar nada más que el susurro del viento entrando por las ventanas.
–Sabrina Gray no?. –escuché esa voz que hizo que me estremeciera, era la perfecta voz de Joseph que sonó a mis espaldas. Volví mi mirada hacia atrás y lo vi de pie con toda su perfección, su pose era rígida y a la vez relajada, su rostro relucía a la luz de luna y la comisura de sus labios se curvaba en una alucinante sonrisa.
Su presencia debilitó mi cuerpo y nuevamente algo en mi interior me gritaba que debía correr lejos de él y tenerle mucho miedo. Pero esta vez otra parte de mi inconsciente me pedía a gritos que corriera a sus brazos. Su perfección era impactante y su luz me iluminaba y cegaba mis ojos de modo que lo único que podía ver era a él y únicamente a él. Lo miré con suma preocupación y no le dije ni una palabra.
–Sabrina Gray. –continuó él–. Nacida en Australia un 23 de Octubre, tus padres eran muy adinerados antes de que tú nacieras pero perdieron toda su fortuna apostando, así fue como terminaron en una pequeña casucha frente al mar, naciste con potentes dones, tienes el don de la pintura y te apasionaba, solías hacerlo a diario al igual que el surf, pasabas todas tus tardes en el mar ya que no tenias nada más que hacer, tus padres eran tan pobres que apenas les alcanzaba para darte de comer y nunca pudieron ofrecerte una educación como es debida. Eres toda una niñita salvaje y con pocos modales... y aquí entra Lucas... El chico vivía fuera de la isla solo y conocía a tus padres desde joven, todos los meses viajaba a la isla a brindarles apoyo económico y ayudarlos con los que podía, pero Lucas nunca fue un buen tipo. Tus padres murieron en condiciones misteriosas y fuiste raptada por Lucas, tu tía Doroty con tu tío Tim se adueñaron de tu casita en la isla y hasta entonces tú y Lucas se han dedicado a recorrer el mundo, sabes que viven a duras penas y él te hace creer que ha sacrificado todo por ti pero realmente sabes que te maltrata, te obliga a servirlo y hacer lo que él quiera que hagas, te golpea y nunca te ha tratado como te mereces. Me equivoco o no?
Tragué saliva al escuchar cada palabra de Joseph. Como sabia toda mi vida si en la mañana estaba preguntándome todo? Acaso era un loco acosador que estuvo investigando sobre mí? Como supo que yo estaba en esa casa? Me siguió? En qué momento averiguó toda mi vida tan rápido? O será que había estado mintiéndome y realmente él si me conocía y lo sabía todo sobre mí por alguna extraña razón? Definitivamente sea cual fuera la razón por la que Joseph sabia sobre mi triste vida me ponía los pelos de punta.
–dime Sabrina... él te toca? Te besa? Te obliga a acostarte con él?. –Siguió hablando sin que yo emitiera sonido alguno más que el de mí agitada respiración–. Quiero saberlo.
Fue acortando la distancia entre nosotros acercándose con pasos lentos cada vez más. Joseph parecía estar diciendo un monologo ya que yo estaba enmudecida y sin habla.
–se que has sufrido mucho, Lucas te ha maltratado desde siempre, y no conforme con eso sé que escuchas cosas, ellos te aterrorizan todo el tiempo, vives cada noche atormentada por eso no es cierto?. –la voz de Joseph se escuchaba tranquila y pacífica–. Alguna vez te han tratado bien? Alguna vez alguien te ha dicho que te ama y lo hermosa que realmente eres?
Cada paso que daba hacia mí me hacia tambalearme sobre mis pies por el efecto del temblor de mi cuerpo y la debilidad que crecía mas y mas.
Realmente yo sentía mucho miedo.
–alguna vez te miraron sin lujuria desde que te convertiste en una mujercita? –Joseph me miraba como si algo lo estuviera lastimado mientras hablaba–. Han acariciado tu mejilla de esta forma sin pensar en acostarse contigo?.
Se acercó demasiado y tocó mi mejilla acariciándome con sus dedos, el contacto fue relajante y se sentía increíblemente bien, me hipnotizó con su caricia y ni siquiera pensé en lo me él me estaba preguntando, mejor dicho, ni siquiera pensé en nada más que en la absoluta perfección de ese joven.
–Sabrina te han invitado a bailar alguna vez? –esa fue la única pregunta a la que respondí negando con la cabeza–. Quieres bailar conmigo preciosa?
Sus palabras hicieron volar mi corazón hacia otra dimensión, nunca me habían pedido una pieza de baile, nunca nadie se había preocupado porque alguna persona me diera un buen trato.
Joseph tomó una de mis manos y la entrelazó con la suya, con su otra mano acarició mi brazo para luego tomar mi otra mano y colocarla sobre su hombro y para finalizar terminó de acomodar su postura rodeando con su brazo mi cintura mientras su otra mano seguía alzada entrelazando la mía.

Joseph empezó a tararear una canción que sonaba melodiosa y perfecta de forma inimaginable, el sonido que emitía su garganta era como escuchar un coro de ángeles. Mi cuerpo no respondía, no logré hacer nada más que dejarme llevar por el hipnótico movimiento del cuerpo de Joseph.
Yo jamás en la vida había bailado y mucho menos con alguien, solo lo había visto en películas o en la televisión, pero no tuve que hacer demasiado, puse mis pies sobre los de él y el moviendo de su cuerpo me guiaba, me hacía sentir como si estuviera flotando en el cielo, era como si sentirlo tan cerca me drogara y me hiciera ver por primera vez en mi vida cosas realmente hermosas, estando tan cerca de él me sentía espectacularmente bien, no podía pensar con claridad, lo único que tenía en la mente era... Joseph.
Su voz tarareando la música era lo único que mis oídos escuchaban, su piel era lo más suculento que jamás hubiera sentido al tacto, su aroma seria una marca inolvidable en mi piel y yo seguía respirando con el único motivo de seguir inhalando su perfume, yo tenía los ojos cerrados intentando contener una lagrima que estaba a punto de caer, yo estaba demasiado conmovida por el hecho de que por primera vez desde que mi padres se fueron alguien me estaba tratando bien, ya estaba tan acostumbrada a los maltratos que nunca imaginé que merecía ser tratada bien.
Joseph me había demostrado lo que era sentir que alguien te apreciara, Joseph, un simple extraño, me demostró lo fantástico que se sentía bailar con alguien... Alguien como él. Mi miedo hacia él estaba siendo opacado por todas las hermosas sensaciones y emociones que había dentro de mí.
Durante minutos y minutos estuvimos de la misma forma, moviéndonos muy lentamente demasiado cerca uno del otro, mi cara estaba apoyada en su hombro hasta que abrí los ojos para deslumbrarme con la hermosura de su rostro, él estaba sonriendo, me bastó solo con mirarlo para desear de manera sobrenatural sus labios. Sin poder contenerme acerqué mi rostro al suyo, yo quería sus labios, deseaba saborearlos, probarlos, me acerqué de manera peligrosa para besarlo y mi corazón se lastimó cuando él me apartó para que no lo besara.
Yo lo miré dolida con ganas de llorar.
–no estoy rechazándote. –Se excusó Joseph–. Pero no puedes besarme, debes alejarte de mí, yo soy muy peligroso, soy un maldito egoísta que te hará daño si no te alejas de mí.
Durante minutos y minutos estuvimos de la misma forma, moviéndonos muy lentamente demasiado cerca uno del otro, mi cara estaba apoyada en su hombro hasta que abrí los ojos para deslumbrarme con la hermosura de su rostro, él estaba sonriendo, me bastó solo con mirarlo para desear de manera sobrenatural sus labios. Sin poder contenerme acerqué mi rostro al suyo, yo quería sus labios, deseaba saborearlos, probarlos, me acerqué de manera peligrosa para besarlo y mi corazón se lastimó cuando él me apartó para que no lo besara.
Yo lo miré dolida con ganas de llorar.
–no estoy rechazándote. –Se excusó Joseph–. Pero no puedes besarme, debes alejarte de mí, yo soy muy peligroso, soy un maldito egoísta que te hará daño si no te alejas de mí.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Febrero 26th 2010, 12:18

siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 1st 2010, 14:19

O_O
woooo (Y) mui wenaaaaaaaaa!!!!!!!!!
siguelaaaaa pleaseee!!!
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 1st 2010, 17:26

En el Capitulo Anterior

Durante minutos y minutos estuvimos de la misma forma, moviéndonos muy lentamente demasiado cerca uno del otro, mi cara estaba apoyada en su hombro hasta que abrí los ojos para deslumbrarme con la hermosura de su rostro, él estaba sonriendo, me bastó solo con mirarlo para desear de manera sobrenatural sus labios. Sin poder contenerme acerqué mi rostro al suyo, yo quería sus labios, deseaba saborearlos, probarlos, me acerqué de manera peligrosa para besarlo y mi corazón se lastimó cuando él me apartó para que no lo besara.
Yo lo miré dolida con ganas de llorar.
–no estoy rechazándote. –Se excusó Joseph–. Pero no puedes besarme, debes alejarte de mí, yo soy muy peligroso, soy un maldito egoísta que te hará daño si no te alejas de mí.

Capitulo 4:


No entendí del todo el significado de sus palabras. Que era lo que lo hacía tan peligroso? Para mi había sido un caballero, había sido el único hombre al que yo alguna vez habría deseado besar y el único hombre que me negaría un beso.
–tengo que irme. –me susurró Joseph con sus labios rozando mi oreja.
–No!!! –le hablé por primera vez, más bien le grité y me aferré con las dos manos a su camisa por la parte del pecho halándolo para que no se atreviera a dar un paso, supe que estaba mostrando toda mi desesperación–. No te atrevas a dejarme sola, no sabes las cosas horribles que veo cuando estoy sola, no sabes lo terrible que se siente, no tienes idea de lo agonizante que es, Joseph te suplico que no me dejes sola, te lo ruego.
Yo sonaba desesperada y mi voz casi se ahogaba en llanto por tan solo imaginarme la agonía y el miedo de volver a estar sola.
Joseph pareció sorprenderse al verme en ese estado.
–estas bien?. –me preguntó él
–sí, pero no me dejes sola.
–de acuerdo, me quedaré contigo hasta el amanecer.
Joseph tomó mis manos para apartarlas su camisa y entrelazó sus dedos con los míos.
–por qué confías en mí si te he dicho que soy peligroso?. –Dijo él con tono protector–. Deberías querer huir y correr, deberías tenerme miedo y escapar de mí, deberías estar rogando que me vaya.
–si te tengo miedo pero... No me importa. –le dije–. No me gusta estar sola.
–no debería quedarme.
–quédate!! –le rogué una vez más–. Te lo pido.
Joseph pareció ignorarme y fijó su mirada en el piano.
Se acercó cauteloso hacia aquel viejo piano y se sentó para empezar a tocarlo, puso sus dedos sobre las teclas llenas de polvo y comenzó a tocar hermosa música, era conmovedor e impactante, tocaba piano con una facilidad increíble, sonaba atrayente, artístico, melodioso, en definitiva tenía un don, la música se le daba muy bien, al menos en el piano sí.

Musica:
http://www.youtube.com/watch?v=95WiwmXKJNU

Cuando terminó de tocar su pieza, posó su mirada en mí, yo había estado todo el tiempo callada detrás de él, sus perfectos ojos me miraban de forma maravillosa y me sonreía con picardía. Quedé prendida en su mirada, me atraía de un modo que no podía controlar mi cuerpo y mis acciones, me acerqué hacia Joseph con precaución, él era atractivo y esto no era solo algo físico, había algo en él que me atraía tal como las plantas carnívoras atraen a los insectos y de alguna forma yo sentía que estaba cayendo en su trampa y que luego él iba a lastimarme, pero de todos modos me seguí encaminando hacia Joseph, él me continuaba sonriendo, se puso de pie frente a mi cuando yo estuve lo suficiente cerca de su cuerpo, no lo toqué, no le hablé, simplemente me mantuve mirándolo y él también me miraba a los ojos.
–te digo algo? –Joseph rompió el silencio de la noche–. Tú me gustas mucho.
Ay ay ay!! Sus palabras sonaron perfectas para mí, hubiera hecho cualquier cosa que Joseph me pidiera, hubiese dado en ese momento todo lo que tenía por volverlo a escuchar. Cómo un chico tan perfecto como él podía decirle a una zarrapastrosa como yo que le gustaba? Yo perfectamente sabia que cualquier mujer soltaría las babas por aquel muchacho rebosado en perfección, pero que un tipo como él me dijera a mí, una chica con apariencia de ser una chica de la calle, que le gustaba, para mí era demasiado. Solo hombres sucios y sádicos me habían dicho que le gustaba, porque incluso Lucas que era de buen aspecto nunca me había dicho que yo le gustaba, llegó a decirme que era linda y que me amaba pero jamás me demostró que yo le gustaba como algo puro y como se escucha decir los jóvenes en las telenovelas cuando están... Enamorados. Pero aun algunas cosas no me quedaban del todo claras.
–Joseph. –susurré–. Quien eres? Que es lo que quieres de mi? Por qué dices ser peligroso? Me seguiste hasta aquí? Como sabes sobre mi vida?
Joseph hizo una mueca de desagrado.
–no creo que realmente quieras saber esas respuestas.
–por qué? –le pregunté–. Yo necesito saber algo de ti. Qué edad tienes por ejemplo?.
–19 –respondió enseguida.
–dónde naciste?
–Londres - Inglaterra
–por qué te importo? –lo interrogué nuevamente–. Te importo no es cierto? Sino no te hubieras quedado a acompañarme.
–sí. –Respondió Joseph–. Lamentablemente si me importas pero yo mismo no sé por qué.
–lamentablemente? –pregunté haciendo énfasis en aquella palabra. Por qué él lamentaba que yo le importara?
–lo siento pero es lamentable lo terrible persona que soy, puedo hacerte mucho daño, y que me importes supongo que traza tu camino a tu tumba.
Tragué saliva al escuchar cada ruda palabra que salía de su boca. Acaso estaba confesándome que iba a matarme? Si se trataba de eso pues yo tampoco le tenía miedo a la muerte, existían otras maneras de hacerme daño más efectivas que matarme.
–Qué? –dije–. Vas a matarme?
Joseph sacudió su cabeza negando a mi pregunta como si le hubiera causado escalofríos. Por primera vez lo vi titubear como si no tuviera nada para decirme, aunque él siempre parecía tener algo para hablar esta vez parecía haberse quedado mudo, por primera vez noté como se quedaba sin habla. Seguía frente a mí sin tocarme, noté como comenzaba a tambalearse sobre sus pies como si de pronto estuviera mareado.
Apoyó su frente en contra de la mía mientras me miraba a los ojos y entonces volví a escuchar aquellas voces nuevamente. En mis oídos resonó la frase "Aléjate de él". Cerré mis ojos y me exalté, me llené de miedo y se notaba por la manera en que respiraba.
–que tienes? –me preguntó el mismo Joseph sin perder la postura y manteniéndome cerca de él.
–Joseph tengo miedo, ellos me hablan.
–las voces?
–sí, tú si me crees verdad?
–que te dicen Sabrina?
–me dicen que... Que me aleje de ti Joseph.
Escuché a Joseph soltar un suspiro y acarició mis mejillas, su cercanía conmigo no dejaba de sorprenderme, él parecía comportarse como si me conociera de toda la vida, como si me quisiera y yo apenas lo había visto aquel día por primera vez.
–estás cansada? Quieres dormir?
–sí. –le contesté.
No sé como Joseph logró convencerme de volver a entrar a la habitación de la niña nuevamente, pero estando junto a él mi miedo hacia cualquier cosa sobrenatural disminuía.
Terminamos tumbados en la enorme cama, él estaba recostado a un lado de mí y nos separaba la muñeca que seguía en medio del colchón.
Estábamos en silencio, Joseph miraba la luna por la ventana y yo lo miraba a él.
–Joseph?!! –lo llamé y volteó a verme–. Eres capaz de hacerme daño?
Hubo silencio durante segundos y su mirada me intimidó.
–no estoy seguro.
Después de escuchar su respuesta permanecí callada, mis parpados empezaron a pesarme, y me perdí en sueños espantosos y uno que otro sueño hermoso con Joseph.

La luz cegadora del sol del amanecer me incomodó e interrumpió mi sueño. Abrí los ojos y volteé hacia mi costado, mi vista logró captar solo esa muñeca con aires diabólicos que descansaba en la cama, Joseph no estaba. Yo me preguntaba muchas cosas sobre él, a donde había ido? Y cuando volvería a verlo? Ni siquiera estaba segura de si alguna vez volvería a verlo.

Aproveché la luz del día y tomé del armario de aquella habitación un vestidito tipo pijama que estaba junto a la otra ropa, me lo coloqué para lavar mi único cambio de ropa y además me di un baño. Cuando estaba colocándome nuevamente mi ropa ya seca me di cuenta de Lucas estaba observándome desde el marco de la puerta de la habitación, terminé de vestirme rápidamente. Lucas estaba apoyado contra la pared con una botella de... Cerveza supongo en su mano y me lanzaba una sonrisa maliciosa, noté que estaba ebrio, y yo como una pequeña asustada me quedé de pie mirándolo, fue acercándose hacia mí y entonces me jaló bruscamente del brazo, metió sus narices en mi cuello e inhaló audiblemente mi aroma.
–mmmm hueles muy bien. –Exclamó Lucas–. Para quien te has bañado? Para mí no es cierto? Y también lavaste tu ropa?
Lucas examinó mi ropa tomando entre sus manos la tela de la camisa que él me había regalado hace un montón, yo seguía sin hacer nada, entonces lo vi sacarse toda la ropa quedando solo en ropa interior.
–toma. –me dijo y lanzándome su ropa a la cara–. Ve a lavar mi ropa.
Yo obedecí como solía hacerlo y mientras lavaba la ropa observé a Lucas colocar en su mochila todos los artefactos de valor que poseía la casa.
–hoy vamos a salir a vender todo esto. –Dijo Lucas mostrándome su mochila después de haberse colocado su ropa limpia y seca–. Quizás te compre otra muda de ropa.
–gracias Lucas. –lo abracé por la emoción que me causaba tener más ropa que vestir–. Hoy no me darás lecciones de lectura?
–Sabrina no tengo tiempo para esas tonterías. –dijo con tono amargado.
Lucas enseguida me tomó del cuello y besó mis labios, mis mejillas y mi frente.
–Te amo. –me susurró Lucas.
–también yo.
Yo dependía de Lucas de forma increíble, para aquellos tiempos yo juraba que a Lucas era a la única persona que le importaba, lo poco que teníamos lo había conseguido él con sus sacrificios, todos los días me repetía que él robaba y hacia cualquier cosa por mí y para que yo estuviera bien y realmente me convenció, me dijo que me amaba y yo le creía, me dijo que me golpeaba solo por mi bien para que yo aprendiera y también le creí, pero no tenía nada mas en el mundo y por eso me aferré a lo único y al único que tenia, nadie mas estaba ahí siquiera para maltratarme, y yo prefería los insultos, maltratos y órdenes antes que la soledad, era patético pero yo estaba muerta en vida desde la muerte de mis padres, era débil y vulnerable a cualquier cosa, hubiera caído en cosas terribles si hubiera estado en peores manos o realmente sola, por eso soportaba el dolor sin derramar una lágrima y cada vez me volvía mas valiente y fuerte gracias a Lucas y a las malas experiencias.
Nunca había deseado más de lo tenía pero ahora que Joseph había marcado mi vida me hizo preguntarme las respuestas a sus preguntas "se que has sufrido mucho, Lucas te ha maltratado desde siempre" "Alguna vez te han tratado bien? Alguna vez alguien te ha dicho que te ama y lo hermosa que realmente eres?" sus palabras volvían a mis recuerdos, nunca antes me había preguntado si yo merecía un mejor trato, solo me acostumbré a lo que tenia y punto, pero Joseph me hizo pensarlo por primera vez. Merezco algo mejor? Sea cual sea la respuesta yo igual deseaba algo mejor, Lucas era lo más cercano que tenia para sentirme amada pero esta vez deseaba alguien como... Joseph, el chico que bailó conmigo en la oscuridad tarareando música y que me dijo que le gustaba, no era tan caballero como los príncipes en las películas pero si era el hombre más caballeroso y atractivo que jamás haya visto... y por supuesto, peligroso, pero eso era "un detalle menor".
Salimos de aquella casa Lucas y yo, en el camino desayunamos y estuvimos todo el día de aquí para allá mientras yo acompañaba a Lucas a encontrar personas que le compraran aquellos artefactos que robó de la vieja casa.

Al anochecer cuando ya habíamos conseguido suficiente dinero Lucas quiso celebrar con unos amigos y me llevó con él a un casino.
Empezaron a beber y a jugar póker, vi a Lucas perder todo el dinero que había conseguido, apostando.
Yo estaba sentada a su lado y entre cada jugada Lucas besaba mi cuello y mis hombros y bebía tragos de vodka, sus besos estaban empezando a parecerme repugnantes aun cuando él me había metido en la cabeza que era mi marido, mi novio, mi amante y demás.
–y ahora tienes algo más que ofrecer? –le preguntó Arthur (amigo de Lucas) a Lucas.
–creo que he dado todo lo que tengo. –respondió Lucas con voz de borracho.
–yo no lo creo. –Continuó Arthur–. Que tal esta oferta... Una última jugada... Si ganas te doy todo lo que perdiste más todo lo mío... y si pierdes me quedo con todo y tú me das una noche con la chica.
Palidecí al escuchar a aquel sucio y maldito hombre que le había pedido a Lucas acostarse conmigo. Lo único que faltaba era que Lucas aceptara y mi virginidad quedaría en manos de la suerte de un juego póker.
–oye Arthur si ganas puedes compartirla o no? –dijo otro jugador borracho riendo a carcajadas.
–quien sabe? –Le contestó Arthur–. Pero primero él debe aceptar. Qué me dices Lucas sí o no?
Lucas me dirigió una mirada de arriba a abajo.
–yo... –comenzó Lucas a hablar y yo rogaba que por favor no aceptara–. Yo no lo sé... Es que... yo aun no...
–no te has acostado con ella? –Preguntó Arthur en expresión de sorpresa–. Qué? no me digas que te da lástima? O que acaso quieres ser el primero?
–no, no es eso! –Dijo Lucas con inquietud–. Está bien acepto.
Una lágrima corrió por mi mejilla, yo sabía que Lucas volvería a perder y me obligarían a hacer algo que yo no quería. Lucas me miró y al ver mis ojos cristalizados por las lágrimas acarició mi mejilla removiendo aquella lágrima salada.
–no te preocupes. –Me dijo al oído en voz baja–. Voy a ganar... Te lo prometo, sabes que todo esto lo hago por ti, para comprarte ropa y unos bonitos zapatos para que no tengas que andar mas descalza, para darte comida y para que tengas todos los lujos linda.
El juego en el que la apuesta era yo comenzó con extrema tensión, yo miraba cada jugada con una increíble preocupación y casi soltando las lágrimas, Lucas también de vez en cuando me lanzaba miradas preocupadas a diferencia de Arthur y los otros tipos que me miraban riéndose con malicia.
De pronto sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, sentí una extraña presencia y la pesadez de la mirada de alguien clavada en mí, una sensación familiar me invadía, algo tan fuerte y sobrenatural que me asustaba. Levanté mi mirada de la mesa del juego de póker y supe de que se trataba, al mover la dirección de mirada contemplé la perfecta imagen de Joseph de pie apoyado en la barra a unos metros de distancia de mí y no paraba de observarme, nuestras miradas se cruzaron y yo me quedé helada al verlo de nuevo, su presencia me tranquilizaba y relajaba al mismo tiempo que me exaltaba e inquietaba.
Quise hablarle con mis ojos o tal vez telepáticamente de forma que Lucas no notara que estaba allí, ya que si Lucas llegaba a verlo se enfurecería; solo me limité a mirarlo y él también a mí.
Le lancé miradas disimuladas para que Lucas no lo notara, mis ojos no podían evitar mirarlo, examiné su cuerpo de arriba a abajo y él no dejaba de lanzarme sonrisas que calmaban mi preocupación, sentí como si todo iba a salir bien cuando lo vi aparecer, incluso llegué a olvidarme de la estúpida apuesta. Todo marchaba igual hasta que escuché a Arthur reír a carcajadas con ganas, vi a Lucas levantarse de la mesa furiosa y pateó su silla luego de que estuvo de pie.
–es mía. –gritó Arthur y siguió riendo audiblemente hasta el punto de que todos en el casino se quedaron mirándolo.
–no podemos discutirlo? –dijo Lucas.
–no jovencito!!! Ahora déjame llevarme a esta preciosura conmigo. –Arthur se acercó hasta mí y quiso ponerme las manos encima.
–Arthur no vayas a hacerle daño. –me defendió Lucas, yo ciertamente nunca lo había visto tan preocupado por mí, nunca me había demostrado que realmente le dolería si alguien me hiciera daño, pero esta vez parecía estar hablando en serio.
Arthur soltó una carcajada.
–ella lo disfrutará, cierto linda? –dijo Arthur en respuesta.
Ese tipo me daba asco, me repugnaba, lo odiaba. Quiso poner sus manos en mi cabello pero yo retrocedí un paso, eso hizo que hombre se enfureciera y se abalanzó hasta donde yo estaba, me aferré a Lucas y me escondí tras su espalda, Lucas me abrazó con fuerza, entre los brazos de Lucas eché una mirada a Joseph que parecía tenso y molesto.
Lucas me besó en la frente.
–quédate tranquila. –Me dijo Lucas al oído–. Irás con él y luego yo iré por ti, compórtate como la mujer que eres.
Arthur con furia me arrancó de los brazos de Lucas, Lucas no protestó en lo más mínimo, empecé a soltar las lágrimas cuando ese asqueroso me llevaba casi arrastrada con él.
–Lucas...!!! –grité mientras hacía fuerza para zafarme de los brazos de Arthur, todos miraban con atención la escena. Busqué con la mirada nuevamente a Joseph pero no lo vi.
Pataleé en brazos de Arthur haciendo lo posible para que me soltara pero este tipo robusto de unos treinta y tanto años era el doble de mi tamaño y superaba mi fuerza por mucho.
Me sacó del lugar y me llevó hasta la calle solitaria y oscura, Lucas se había quedado adentro y no había hecho nada por defenderme, en ese momento sentí mucho rencor hacia su persona.
Arthur me lanzó contra una pared y me acorraló, mi llanto era bastante audible. Yo apartaba mi rostro cuando él intentaba besarme.
–suéltame asqueroso!!! –exclamé con voz llorosa.
–sshhh!! Una apuesta es una apuesta.
–Joseph ayúdame. –esas palabras salieron de mi boca pero lo dije inconscientemente.
Segundos después vi a Arthur paralizarse, hizo una mueca de dolor e intentó tomar aliento pero cayó al suelo de espaldas y cuando su cuerpo dejó de cubrir mi vista vi a Joseph allí de pie con el cuchillo ensangrentado en sus manos. Me miró fijamente y su respiración se escuchaba entrecortada.
–lo... lo mataste? –dije a duras penas aterrorizada y aun envuelta en llanto.


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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 1st 2010, 17:30

En el Capitulo Anterior:

–Joseph ayúdame. –esas palabras salieron de mi boca pero lo dije inconscientemente.
Segundos después vi a Arthur paralizarse, hizo una mueca de dolor e intentó tomar aliento pero cayó al suelo de espaldas y cuando su cuerpo dejó de cubrir mi vista vi a Joseph allí de pie con el cuchillo ensangrentado en sus manos. Me miró fijamente y su respiración se escuchaba entrecortada.
–lo... lo mataste? –dije a duras penas aterrorizada y aun envuelta en llanto.

Capitulo 5

Joseph asintió con la cabeza, sacó un pañuelo del bolsillo trasero de su pantalón y le limpio la sangre completamente al cuchillo para luego lanzar el pañuelo sobre el cuerpo sin vida de Arthur, seguidamente guardó su arma en el bolsillo interno de su chaqueta de color negro, me dio la impresión de que Joseph era un profesional, es decir, un experto en el tema de... Matar. Pensé en el hecho de que andaba armado y de la forma en que limpió de manera tan pulcra su cuchillo bien escondido en su ropa. Era un asesino? Si no lo era pues acababa de convertirse en uno.
–Joseph lo mataste!! –mi voz sonaba cortada entre sollozos.
Él se movió con cuidado para no pisar al fallecido y se acercó hacia mí, yo di un paso a atrás.
–no debiste ver eso. –me dijo el precioso Joseph con una cara que lo hacía parecer arrepentido, inocente e indefenso–. Lo hice porque él iba a hacerte daño.
–debería agradecértelo? –le pregunté confundida y con miedo.
–solo si tu quieres.
–Gracias!! –le dije con sinceridad, de verdad no hubiera deseado que nadie tuviera que morir pero agradecía tener aun una de las pocas cosas preciadas de mi cuerpo... Mi virginidad.
–vamos!! –me tomó de la mano jalándome para que caminara con él.
–adónde vamos?. –Dije con timidez al ver que nos alejábamos por las calles a algún lugar lejos del cadáver–. Debo volver con Lucas.
Joseph se detuvo al escucharme.
–Sabrina tú crees que Lucas te quiere pero no es así. Crees que si te quisiera hubiera apostado tu cuerpo? Crees que si te quisiera te golpeara y te tratara mal?
–él si me quiere, y de todos modos si no fuera así yo igual... No tengo a nadie mas... –repliqué.
Joseph se quedó callado como si no tuviera argumento válido para mi respuesta.
Él fue disminuyendo el espacio que nos separaba, me acorraló contra un auto que estaba estacionado en la calle apoyando ambas manos en el mismo y dejándome atrapada entre el auto y su cuerpo, respiró sobre mi rostro, su aliento era frio, acercó cada vez más su rostro hasta el mío y yo me paralizaba cada vez más, mis sentidos enloquecían, bajo mi pecho mi corazón latía agitado y con voraz velocidad.
–Tú tienes algo que... –Joseph dejó la frase en el aire–. Maldita sea no me puedo estar enamorando de ti.
Quise mirarlo a los ojos para captar su expresión pero el volteó su rostro y fijó la mirada perdida en el semáforo que cambiaba de color justo en ese momento, las calles seguían igual de vacías, el cielo se miraba perfecto con miles y miles de estrellas notables a simple vista. La cercanía de Joseph me dejaba sin aliento, me sentía reconfortada a su lado. En qué momento empecé a depender tanto de él? Llevaba unos dos días conociéndolo y no dejaba de pensarlo, añorarlo y soñar con él. Era eso algo explicable? Y para empeorarlo todo Joseph aparecía en cada episodio de mi vida de manera que me hacia necesitarlo cada vez mas. No me había dado cuenta de que realmente lo necesitaba como si de eso dependiera mi vida. Lo necesitaba tanto como él agua o la comida... O quizás mucho más que eso, habría incluso cambiado lo único que tenia para comer si me dijeran que eso haría que yo volviera a ver a Joseph y ahora él... Él acababa de maldecir creer estar enamorado de mí? Que para él fuera algo malo enamorarse de mí me lastimaba un poco pero que se estuviera enamorando de mí era mi perdición, me bastaba con que me dijera que me amaba para olvidarme de cualquier cosa como por ejemplo del hecho de que yo no lo conocía en absoluto, de que probablemente podía estar lidiando con un asesino en serie y de igual forma no me importaría, yo era demasiado vulnerable y me aferraba con facilidad a las pocas que me daba la vida... Sean buenas o malas.
–puedo... Puedo besarte? –me pidió Joseph. Era la primera vez que un hombre me pedía un beso, todos los hombres que me habían besado lo hacían a la fuerza y sin preguntar, Joseph me hacía dudar de mi misma, me hacia titubear y no me dejaba pensar de manera lógica, me importaba un bledo lo peligroso que decía ser y cualquier otra cosa, para mí había sido mucho mejor que cualquier hombre que yo jamás habría conocido. Que me haya pedido un beso me llevó hasta las nubes.
–puedes hacer lo que quieras. –le di el permiso que me estaba pidiendo incluso con créditos extra, le ofrecí más de lo que él estaba pidiendo. Lo vi esbozar su sonrisa con aquella picardía que lo caracteriza y el simple hecho de ver su sonrisa montada sobre sus labios me hacia tambalearme de gozo.
–no sientes como si... –empezó a decir Joseph con sus labios a tan solo milímetros de distancia de los míos–. Como si cuando nos tocamos hubiera algo como... no lo se... no sé cómo explicarlo... cuando te toco yo siento que no puedo detenerme, lo que siento es increíble, y siéndote sincero te empezaba a extrañar incluso cuando llevaba apenas dos minutos sin verte... Tú me haces algo que ninguna mujer ha logrado hacerme sentir.
Sentir sus labios tan cerca de los míos me dejaba hipnotizada, idiotizada y me hacía sentir cada milímetro de mi cuerpo revolotear, yo no se lo dije pero si estaba sintiendo exactamente lo que él describió con mucho parecido a lo que yo sentía, pero realmente las palabras se quedaban cortas para tratar de describir tales sensaciones. Joseph era el único chico que me haría sentir algo, había una inexplicable fuerza que me hacía sentirme atraída hacia él.
Podía sentir el fresco aliento que desprendía de sus labios cuando hablaba, no sé como logró mantenerse tan cerca de mis labios durante tantos interminables segundos sin besarme, porque yo estaba casi retorciéndome deseando que dejara de hablar y terminara de darme ese beso que me había pedido. –bésame de una vez!! –pensaba yo casi sin fuerza de voluntad para contenerme de saborear sus labios. Mi cuerpo temblaba por el esfuerzo que estaba haciendo para no besarlo, yo quería que él me besara a mí, no pensaba volver a ser rechazada por él, así que aguardé con un inmenso esfuerzo.
Joseph pegó su cuerpo al mío, y cada contacto me daba una sensación placentera, tomó mi rostro entre sus suaves manos, mi cuerpo no paraba de temblar, el roce de sus manos acariciando mis mejillas hacia que me derritiera, era demasiado impresionante estar sintiendo tantas cosas al mismo tiempo y por primera vez, ahora sí que ya no podía mas con mi fuerza de voluntad, si Joseph no me besaba rápido yo saltaría a devorarme aquellos labios.
Tenía mi mirada fija en su pecho para no tener que mirar sus labios sabiendo que no iba a contenerme a besarlos, hasta que Joseph se animó a dar el siguiente paso y levantó mi rostro para mirarme a los ojos, fue acercándose con tanto desespero como el mío y al fin sus labios tocaron los míos.
El primer contacto lo hicimos ambos con los labios cerrados, y yo casi sufro un paro cardiaco al sentirme de forma tan inusual, me estaba derritiendo casi literalmente, mi cuerpo se debilitaba y empezaba a dejar de responder, su beso fue sobrenatural en absoluto. Me aferré a él como nunca lo hubiera hecho, una de mis manos haló su camisa a nivel de su pecho y la otra descansaba en su hombro, yo lo apretaba con fuerza temiendo caerme o desvanecerme por la debilidad que su beso le había causado mi cuerpo, mis piernas temblaban, el tocar sus labios con los míos fue incluso aun mejor que cualquier otro contacto, nunca nadie me había dado un beso siquiera la mitad de bueno, jamás podría compararse tal perfección.
Joseph empezó a morder mis labios y luego se adentró hasta mi boca acariciándome con su lengua. Me aferré con más fuerza a su camisa cerrando mis puños aun más y clavando mis dedos en su fuerte hombro. Perdí los sentidos, mi corazón estaba enloquecido como jamás podría haberlo estado y latía tan rápido y fuerte que incluso podría decir que cualquiera podría escuchar esos latidos a metros de distancia, mi respiración estaba agitada y el movimiento de mi pecho al expandirse y contraerse delataba mi desesperación y mi falta de aliento.
Su beso paso a ser más apasionado y desesperado tal como si fuera el último y primero, aunque probablemente sí lo era, exploré su boca casi por completo y saboreé sus labios con desesperación y además los tuve entre mis dientes. Este era el primer beso que yo daba en mi vida, muchos me habían besado pero yo nunca les respondía devolviendo el beso, esta vez sí tuve la oportunidad por primera vez de juguetear con mis labios y de besarlo como nunca había besado a nadie, me deleité con su sabor suculento y exquisito, era como un manjar de dioses. Noté que la desesperación era mutua cuando él también se aferró a mi cuerpo bajando sus manos a mi cintura y presionándome contra su cuerpo, en ese momento ya mi cuerpo no respondía, escuché la respiración de Joseph agitada también. Intentando recuperar el aliento respiré como pude de forma audible y tan entrecortadamente que el sonido se asimiló a un gemido.
Mis brazos y piernas no daban mas, estaba tan temblorosa y debilitada que no pude evitar soltarme de mi agarre con Joseph. Lancé mis manos a ambos lados de mi cuerpo, casi literalmente me derretí en sus brazos, ya mi cuerpo no respondía y aunque quería seguir besándolo me desvanecí entre su cuerpo, Joseph me agarraba con fuerza para no dejar que cayera, luchando por seguir pegada a sus labios pasé mis brazos alrededor de su cuello pero no fue suficiente, mi cuerpo quedó prácticamente desmayado en brazos de Joseph de manera inexplicable. Cómo un beso podría hacer tal cosa?
Joseph me levantó para cargarme mejor y agarró cada una mis piernas para engancharlas por alrededor de sus caderas.
Mi cuerpo no respondía pero aun podía hablar, apoyé mi cabeza en el hombro de él con las últimas fuerzas que me quedaban mantuve mis brazos alrededor del cuello perfecto de Joseph.
–Joseph que me hiciste? –dije en su brazos.
–no lo sé. Estás bien? Te lastimé? –se escuchó bastante preocupado.
–No!! –Le contesté tratando de aliviar su preocupación–. Joseph después de esto no podré vivir sin ti.
–tienes que volver con Lucas Sabrina. –dijo mientras volvía conmigo en brazos hasta la puerta de entrada del casino.
Se detuvo justo al frente de la entrada del lugar, yo aun estaba colgada en sus brazos e increíblemente idiotizada como para mover mi cuerpo, era como si el beso de Joseph me hubiera drogado, si era ese el caso entonces me volvería drogadicta porque ya deseaba volver a besarlo una y otra vez.
–ya estás bien? –me dijo mientras me colocaba en el suelo, y yo increíblemente logré mantenerme de pie.
–Joseph quiero volver a besarte. –le confesé. Él sonrió de forma instantánea.
–ahora no. –Me dijo manteniendo su sonrisa–. Ve con Lucas, yo debo ocuparme de ciertas cosas.
–no me dejes con ese monstruo. –le supliqué en voz baja.
–te prometo que nos veremos luego Sabrina.
–júralo.
–te lo juro.
Mi corazón aun no paraba de palpitar con desespero. Ya no deseaba separarme ni un milímetro, ni un segundo de Joseph, ya no deseaba ir con Lucas, que Joseph me haya besado me marcó de forma permanente, ahora sentía que le pertenecía y me hacia necesitarlo todavía más, me había vuelto adicta a sus besos con tan solo haberlos probado por primera vez.
–qué esperas? Entra. –me ordenó Joseph.
–no quiero. –me quedé de pie inmóvil.
–por favor. –me pidió.
Me di por vencida, con enojo me acerqué a las puertas y puse mi mano sobre esta para empujarla, antes de abrir miré por última vez el angelical rostro de Joseph que aun me sonreía, con mucho esfuerzo volví a entrar al escandaloso casino. Mi mirada se entristeció cuando vi a Lucas celebrando alegremente con el resto de sus amigos, tomando y riéndose a carcajadas sabiendo que en esos momentos yo podría estar siendo violada por Arthur. Es que acaso yo no le importaba en lo más mínimo?
Lo miré desconsolada hasta que él me descubrió observándolo a lo lejos, se acercó hasta mí lentamente.
–que haces aquí? –preguntó Lucas extrañado.
–Mataron a Arthur. –recordé.
–Qué?
–Alguien le clavó un cuchillo en la espalda y murió. –expliqué–. Debe de seguir tirado en la calle.
–estás loca o qué? –masculló Lucas.
–No!! Es cierto, Arthur está muerto.
–estás segura?
Asentí con la cabeza.
Lucas me jaló del brazo y salió a la calle conmigo.
–dónde está? –preguntó Lucas con calma luego de que estuvimos afuera. Yo miré a todas partes pero increíblemente ya el cadáver no estaba por ninguna parte, no quedaba ni el más mínimo rastro de su sangre derramada en el asfalto.
–ya no está. –siseé.
Lucas me miró enojado como si pensara que yo le estaba mintiendo, y efectivamente así era, él pensaba que yo le metía, segundos después me llamó "mocosa mentirosa" y no creyó una sola palabra de la que yo dije.


Mientras yo me preguntaba dónde se encontraba Joseph en ese momento Lucas alzó su mano por encima de su cabeza y lanzó un grito al conductor del autobús indicándole que se detuviera.
Lucas me tomó de la cintura manteniéndome a un costado de su cuerpo para que yo me quedara a su lado. Bajamos del autobús de la misma forma, yo caminé junto a él descalza sintiendo el suelo rustico debajo de mis pies unas dos cuadras hasta que volví a vislumbrar aquella casa.
La misma vieja casa en la que estuve la noche anterior, las sombras de la misma ya parecían empezar a susurrarme. Me estremecí al recordar a Joseph, invitándome a bailar, tocando el piano, susurrándome que le gustaba y acostado a mi lado justo antes de que mis ojos se cerraran y me quedara dormida.
Caminé todavía pegada a un costado del cuerpo de Lucas y mientras nos acercábamos aun mas hasta la casa abandonada me percaté de que había algo diferente en aquella casa, algo diferente con respecto a la última vez que la había visto esa misma mañana, todas las puertas estaban abiertas de par en par invitándonos a entrar.
–alguien habrá entrado? –Preguntó Lucas para sí mismo en voz alta–. Esta mañana cerré las puertas y ahora están abiertas.
–Joseph. –pensé.
Quizás... Existía la posibilidad de que fuera Joseph el responsable de aquello? De Joseph yo me esperaba muchísimas cosas, siempre me sorprendía.
Me adentré junto con Lucas hasta aquella casa, atravesamos el jardín cautelosamente, todo estaba silencioso, escuché cada diminuto sonido que manaba de aquel jardín del frente, el ruido que hacían los arboles al chocar sus ramas unos con otros por efecto de la gélida brisa, el canto aterrador de los búhos y los grillos, las hojas de otoño secas quebrarse cuando yo las pisaba con las plantas de mis pies sin calzar, el hierro de las rejas crujir cuando el viento las agitaba al igual que el golpeteo de la madera de los arboles al impactar contra los vidrios de las ventanas altas del segundo piso inexplorado de la casa, el mismo viento hacía que mi cabello largo volara por los aires y que gruesos mechones de este cubrieran mi rostro.
Ambos atravesamos el umbral de la puerta principal abierta de la casa, en cuanto estuvimos dentro de la enorme y oscura la puerta se cerró detrás de nosotros haciendo mucho ruido, yo me asusté y mi nerviosismo se hizo bastante notable, Lucas hizo caso omiso a la situación, por mi parte yo seguía pensando que aquella casa ponía los pelos de punta y que algo muy extraño estaba sucediendo, la pasada noche había visto y escuchado cosas horribles e indescriptibles. El recuerdo de la niña apareciendo reflejada en el espejo me causó terror, en absoluto yo catalogaría aquella visión como una de las más espeluznantes que había visto en años que llevaba de ver extrañas sombras y tener sueños tenebrosos.
–voy a darme un baño. –dijo Lucas con voz que reflejaba lo ebrio que se encontraba. Guardé silencio y observé a Lucas explorar la casa para encontrar un cuarto de baño hasta que pareció encontrarlo y me quedé sola en la sala escuchando el sonido del agua de la regadera chorrear mientras Lucas se bañaba.
Todo seguía en plena oscuridad, no quise si quiera moverme de mi lugar por el miedo que me causaba estar sola, incluso cuando sabia que Lucas estaba a unos cuantos metros de distancia disponible.
Examiné con la mirada cada rincón vacío de la casa, la sala se comunicaba con varios pasillos y con algunas habitaciones, tenía unas escaleras de piedra enormes y decoradas como las de las mansiones de las princesas que comunicaban hasta el piso de arriba que yo aun ni siquiera conocía.



Una luz entraba por unas puertas de vidrio que supuse que daban con el patio trasero ya que era la misma luz de la luna la que se adentraba en el interior de la casa atravesando los cristales de las puertas. Sin saber que hacer se me ocurrió ir a visitar ese aparente patio trasero, vacilé al caminar hasta allí, me acerqué dando grandes zancadas y como un destello atravesé las puertas de cristal para encontrarme con un escalofriante ambiente de un aparente patio.



Había en el suelo asfaltado un hoyo enorme, para ser mas especifica era una piscina vacía, en el fondo de la misma pude ver hojas caídas de los arboles que ensuciaban y daban mal aspecto a la misma, a sus alrededores reposaban inmóviles unas estatuas de piedra solida en color gris alusivas a extrañas personas que no reconocí, cada una de las estatuas era más escalofriante que la otra.







Cuando miré hacia el suelo vi justo mis pies la muñeca pelirroja con aires diabólicos tirada allí, me puse de rodillas para recogerla pero al momento en que incliné mi mano para tomarla sentí unos dedos rodear mi muñeca, miré detenidamente mi mano y efectivamente una mano blanca y pálida resaltaba con el contraste de mi piel y me apretaba tan fuertemente que yo creí que rompería mis huesos, chillé de dolor en el acto pero mi miedo era todavía más grande que el dolor físico que sentía, levanté mi mirada y fue entonces cuando comprendí que quien estaba agarrándome era esa misma niña del espejo…
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 1st 2010, 22:03

es obvio lo ke te voy a decir....
siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
jajaja...Bieee!!!
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 2nd 2010, 16:02

un comentario mas y la sigo hasta el cap 7.....
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 2nd 2010, 19:17

me autodeclaro adicta a esta novela
asi que siguelaaaa
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 2nd 2010, 19:58

jajajaja.... AUTOADICTA A ESTA NOVELA.... JAJAJAJA..... yo me declaro auto adicta a escribir y subir novelas..... mañana subo otro cap... vean vamos por el cap 5 y ni una pagina hemos pasado... me entriztesco,...
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 4th 2010, 20:28

En el Capitulo Anterior:

Cuando miré hacia el suelo vi justo mis pies la muñeca pelirroja con aires diabólicos tirada allí, me puse de rodillas para recogerla pero al momento en que incliné mi mano para tomarla sentí unos dedos rodear mi muñeca, miré detenidamente mi mano y efectivamente una mano blanca y pálida resaltaba con el contraste de mi piel y me apretaba tan fuertemente que yo creí que rompería mis huesos, chillé de dolor en el acto pero mi miedo era todavía más grande que el dolor físico que sentía, levanté mi mirada y fue entonces cuando comprendí que quien estaba agarrándome era esa misma niña del espejo…

Capitulo 6:

su rostro parecía demasiado angelical para ser maligna o uno de ellos, y cuando hablo de ellos quiero decir de las visiones que solo yo puedo ver... Hablo de... Los fantasmas? Realmente nunca me preocupé por darle un nombre a las malévolas presencias que me atormentaban.
Esta niña me miraba sin expresión alguna, en su rostro no pude ver ni tristeza, ni felicidad, ni dolor, ni ninguna otra emoción. Sus ojos eran negros en su totalidad, y me refiero a que incluso la parte que normalmente debería ser blanca estaba oscurecida en un tono más negro que la sombras. Yo estaba petrificada, aterrada, asustada, y cualquier otro sinónimo de la palabra, una lágrima se asomaba desde mis ojos, quise gritar pero me di cuenta de que no podía hacerlo, era como si mis labios estuvieran sellados, quise moverme pero tampoco podía hacerlo, mi cuerpo estaba inmovilizado por una fuerza sobrenatural. Lo único que pude hacer fue soltar las lagrimas, "no me hagas daño", "que quieren de mi?" pensé, ya que hablar no podía.
Desvié la mirada y vi alrededor mil sombras que atestaban el lugar, eran siluetas de cuerpos pasando fugazmente como un soplo.
"Suéltame" pensé nuevamente mirando a la espectro que tenia al frente. Hice sonidos de gemidos intentando gritar.
Habían pasado demasiados segundos y ella todavía estaba agarrándome del brazo de forma muy dolorosa.
–no tomes lo que no te pertenece. –Me susurró una voz maliciosa y demoniaca–. Sal de aquí.
El viento comenzó a hacerse violento de un segundo a otro, me estremecí, las voces empezaron a hablar y a susurrarme cosas inentendibles, era como si escuchara mil voces de distintas personas hablando al mismo tiempo, no logré entender ninguna de sus palabras excepto una de ellas, una de las voces dijo su nombre..., "Joseph", esa palabra podía distinguirla sin problemas entre cualquier muchedumbre, esa palabra para mi resaltaba más que cualquier otra... Su hermoso nombre.
La niña ladeó su cabeza mientras me miraba con sus ojos diabólicos.
–ven a jugar conmigo. –me dijo sin siquiera mover sus labios, pero aun así supe que era su voz porque era la misma horrorosa voz que había escuchado la noche anterior diciéndome exactamente las mismas palabras.
Mi cuerpo empezó a temblar y comprendí que estaba comenzando a tomar movilidad, sacudí mi cabeza de un lado a otro y en cuanto supe que podía hablar susurré "Joseph", acto seguido: la niña se desvaneció y desapareció en mis narices sin dejar rastro.
Todo se silenció nuevamente. Aun con lágrimas en los ojos miré mi muñeca y alrededor de esta estaban marcados cada uno de los dedos de ella. Corrí en busca de Lucas y lo encontré en la sala secando su cabello con una toalla y vestido con ropa nueva. Él ni siquiera notó que mi rostro estaba bañado en lágrimas.
Esa noche yo no le comenté nada de lo que había visto a Lucas, y ambos dormimos cada uno en un sofá.
Me desperté exasperada cuando sentí unas grandes manos tomar mi rostro con fuerza haciéndome daño, al abrir los ojos descubrí a Lucas sobre mí con un gesto en el rostro que destilaba furia.
–Estabas diciendo Joseph!! –gritó–. Ese es el tipo con quien estuviste la otra noche no es cierto?.
Lucas estaba furioso, manaba fuego de sus ojos.
–por qué lo mencionas a él mientras duermes? –Continuó a gritos–. Dime quien es ese tal tipo? Dímelo de una buena vez Sabrina.
–yo... –dije asustada–. Yo... Lucas...
Vi a Lucas alzar su mano para golpearme y cerré los ojos, seguidamente sentí su mano abofetearme y mi mejilla arder adolorida.
–zorra!! –me insultó.
Contuve mis lágrimas por orgullo, me mantuve callada y en extremo silencio. Ya todo empezaba a hartarme, los golpes, los maltratos, los gritos, los insultos y Lucas con su temperamento asesino. Cuánto tiempo más podré soportarlo?

A la mañana siguiente salimos de casa y nos las arreglamos para desayunar en una panadería pan tostado junto con un café, alcanzó el dinero de Lucas únicamente para comprar aquello.
Mientras comíamos en las mesas de la panadería Lucas me mencionó que había contratado a un tutor de tiempo completo para que me enseñara a leer y algunas otras cosas con un dinero que le pagaron, mi rostro se iluminó con una sonrisa cuando Lucas habló de esto.

Ese día conocí a Nicholas,



un joven de apenas unos 17 años, nunca imaginé que un chico tan joven podría ser tutor pero me sorprendí al escucharlo hablar, sabia de todo lo que puedas imaginar, sabia sobre arte, ciencias, historia, mitología, libros, anatomía, astrología, pintura, música y podía hablar castellano, inglés, francés, alemán, portugués, italiano y latín. Era guapo e inteligente, también bastante serio y parecía un poco tímido, él nos acompañó a Lucas y a mí durante todo el día mientras me explicaba la historia de cada monumento que veíamos en las calles de Roma.
Me deslumbré al notar que este joven si me daba un buen trato, me explicaba cada cosa con absoluta paciencia y me hablaba calmadamente sonriéndome y sin malas caras. Comprendí que no todos en el mundo eran malos sino que yo solo conocía a los malos. Nicholas Salvatore no me juzgaba por parecer una salvaje y una bruta, llegó a decirme que yo era muy inteligente y talentosa.
Lucas pareció estar molesto todo el día viendo a Nicholas tratarme bien y hablar conmigo cómodamente, era la primera vez que alguien conversaba conmigo y me hacía sentir tan cómoda.

–ya vuelvo. –Dijo Lucas cuando llegamos a una casa descuidada y fea escondida en un callejón.



–Iré a hablar con un tipo peligroso, será mejor que te quedes aquí afuera Sabrina. Tu Nicholas vienes conmigo.
–Lucas no pensarás dejarme sola.
–yo puedo quedarme si te da miedo estar sola. –se ofreció Nicholas.
–he dicho que vendrás conmigo. –Dijo Lucas con enojo–. Que acaso eres sordo?
–no quiero estar sola, todo está oscuro y me da mucho miedo.
–cállate y quédate aquí, no te muevas. –me ordenó Lucas con enojo.
Lucas y Nicholas se acercaron a la fea casucha y Lucas llamó a la puerta golpeándola con el puño cerrado repetitivamente. En seguida la puerta se abrió y un haz de luz proveniente de la casa iluminó la calle. Lucas junto con Nicholas entraron sigilosamente y la puerta se cerró. Me quedé sola, yo estaba a lo lejos atenta para ver a Lucas y Nicholas salir, las calles no abundaban de personas, y de vez en cuando se escuchaban ruidos de autos pasar a toda velocidad por la avenida.
Seguía de pie como una idiota estatua sola esperando cuando escuché a lo lejos el ruido aparente de una motocicleta seguido de un espantoso grito de miedo de una mujer. Me asusté tanto que estuve a punto de correr hasta la casucha aquella y rogar que me abrieran la puerta, pero en lugar de eso me senté al final del callejón en el sucio suelo en un rincón casi escondida.
Escuché pasos acercarse corriendo y no sabía de donde provenían los sonidos. Tan de repente como un escalofrío vi el cuerpo de Joseph aterrizar en el suelo después de haber saltado de un tejado, pero no estaba solo, llevaba en sus brazos a una mujer de cabellos castaños y largos, la mujer llevaba un corto vestido rojo de fiesta y estaba como desmallada en los brazos de Joseph. Fue impresionante la forma en la que Joseph aterrizó sigilosamente y sin esfuerzo con la mujer en sus brazos, se asimilaba a una pantera saltando del alto tejado de la fea casa aquella. Él estaba igual de perfecto que siempre, vestido de negro con un largo abrigo que le llegaba hasta los pies, parecía una sombra a la mitad de la noche, su corto cabello negro ondeaba por efecto de la briza y lo hacía lucir aun más perfecto. Él no me vio, yo estaba bien arrinconada detrás de un bote de basura de metal y escondida en la oscuridad. Qué hacía Joseph subido al techo y como logró saltar de allí sin sufrir ningún rasguño? por que llevaba a esa mujer cargada? Me preguntaba yo. Estaba realmente confundida, contuve el aliento para que Joseph no escuchara el sonido de mi respiración y no me descubriera allí escondida.
La mujer que llevaba Joseph empezó a patalear y comprendí que no estaba desmayada. Ella comenzó a gritar como si estuviera aterrorizada, Joseph no parecía él mismo, se notaba furioso y en sus ojos había fuego, su mirada ardía. Soltó a la mujer que cayó sobre el suelo sentada. Esta mujer empezó a gatear para alejarse de Joseph como si supiera que él iba a hacerle daño.
Él caminaba paso a paso acercándose a la chica con mirada asesina, ella se arrastraba por el suelo intentando escapar de él.
Cuando la mujer intentó ponerse de pie vi a Joseph saltar sobre ella, igual que un león cuando ataca a su presa, cayó encima del cuerpo de ella y la inmovilizó, sin decir nada Joseph tomó su rostro entre sus manos haciendo que ella lo mirara a los ojos.
Los ojos de Joseph cambiaron a un color verde amarillento brillante igual que los ojos de los gatos, me aterroricé, Joseph ya no parecía un chico común, se asimilaba a algo maligno y oscuro, de verdad podría jurar que iba hacerle daño a esa mujer.
Ella aun tumbada en suelo con Joseph encima abrió la boca de par en par involuntariamente y un humo negro se desprendió de su interior, Joseph aspiró con su boca aquel humo tragándoselo por completo y dejó a la mujer sin vida en segundos con tan solo haber hecho eso.
Él respiraba agitado con la mujer fallecida aplastada debajo de su cuerpo, mientras parecía intentar recuperar el aliento yo respiré tan entrecortadamente por el miedo y de forma tan ruidosa que Joseph lo escuchó y volvió su mirada justo en dirección a mí, me observó con sus felinos ojos ahora verdes durante segundos, hasta que nuevamente sus ojos cambiaron a su normal castaño de siempre. Enmudecida lo miré desconfiada y tomé valentía para ponerme de pie e intentar correr, corrí en dirección a la avenida sin fijarme si Joseph estaba persiguiéndome pero no logré moverme más que un par de metros cuando sentí todo el peso de Joseph derrumbarme y caí de espaldas en suelo mientras él aplastaba mi cuerpo con el suyo.
Me miró con una increíble ternura que me hizo tranquilizarme lo suficiente como para poder hablar.
–Joseph... –balbuceé con esfuerzo–. La... La mataste.
Él se quedó en absoluto silencio durante largos segundos mirándome con expresión seria.
–eso es lo que hago. –Dijo al fin Joseph–. Soy incluso peor que un asesino. Seduzco mujeres y luego de llevarlas a la cama me robo su alma... y contigo haré lo mismo.
Antes de que yo pudiera empezar a sollozar Joseph besó mis labios una vez, sus labios estaban fríos como el hielo y el beso fugaz me dejó paralizada y sin aliento.
–ahora es tu turno. –Dijo esbozando una sonrisa maliciosa–. Eres la próxima.
Joseph me había engañado para matarme, debí haberlo imaginado, pero ahora que lo sabía simplemente me quedé inmóvil esperando que él se llevara mi alma con demasiada tranquilidad, el hecho de que me haya besado por segunda vez robó mi temor, mi dignidad, mi pudor, mi sentido común y me dejó perdida en sus ojos café. Si me mataba en ese momento yo hubiera estado satisfecha por haber probado sus labios, así que simplemente esperé con tranquilidad a que Joseph se llevara mi vida.
Me miró con los ojos entrecerrados, su cuerpo se tensó y lo pude notar, con una de sus manos tomó mi rostro, hizo fuerza con sus dedos apretando mis mejillas para que mi boca se abriera, pero luego dejó de hacerlo y en lugar de eso me acarició todo el rostro de manera tierna. Cada contacto con su piel era mágico, si Joseph quería hacerme sufrir más antes de matarme lo estaba logrando, me lastimaba ver como un chico con tanta belleza como él podía ser una especie extraña de asesino oscuro que me había engañado para matarme y aun en mi lecho de muerte seguía haciéndome sentir tan maravillosa.
El delicado y perfecto rostro de Joseph se acercó más al mío, cerré los ojos esperando tener el mismo destino que la chica que aun yacía sin vida en el callejón y me preparé para cualquier cosa.
–no, no puedo. –Dijo Joseph en voz baja–. No puedo hacerlo!
Abrí los ojos al escuchar las palabras de Joseph, quedé perpleja ante aquello, me esperaba cualquier cosa excepto que Joseph me dijera que no podía matarme. Él se apartó de encima de mí y tumbo en suelo a mi lado como si estuviera cansado o se hubiera dado por vencido, o como si algo lo hubiera dejado tendido en el suelo apropósito.
–Joseph... Quien eres? Que eres? –le pregunté esforzándome por respirar y hablar. Había algo sobrenatural en él que me hacía pensar que no era un humano, y es que... Que humano podía matar alguien robando su alma de esa forma? Que humano cambiaba de color sus ojos de un segundo a otro? Joseph no era una persona normal.
–soy un demonio. –Me respondió y aunque sus palabras eran difíciles de creer yo no dudé ni un segundo en que estaba siéndome sincero–. Soy un demonio nacido en el cuerpo de un mortal, mato gente sin piedad y me alimento de sus almas.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 4th 2010, 20:32

En el Capitulo Anterior:

–Joseph... Quien eres? Que eres? –le pregunté esforzándome por respirar y hablar. Había algo sobrenatural en él que me hacía pensar que no era un humano, y es que... Que humano podía matar alguien robando su alma de esa forma? Que humano cambiaba de color sus ojos de un segundo a otro? Joseph no era una persona normal.
–soy un demonio. –Me respondió y aunque sus palabras eran difíciles de creer yo no dudé ni un segundo en que estaba siéndome sincero–. Soy un demonio nacido en el cuerpo de un mortal, mato gente sin piedad y me alimento de sus almas.

Capitulo 7:

Iba a empezar a balbucear cuando escuché las voces de Nicholas y Lucas despidiéndose de alguien.
Joseph se puso de pie en un abrir y cerrar de ojos, me ofreció su mano para que yo la tomara y de un tirón me ayudó a ponerme de pie. Sin previo aviso echó a correr y se subió a una motocicleta que estaba estacionada en la esquina,



antes de poner la motocicleta en marcha se volvió hacia a mí para luego despedirse con la mano.
Me dejó sola y mas que confundida.
Lucas salió de la casa junto con Nicholas e increíblemente no se percataron del cadáver de la mujer allí tirada entre las sombras y la oscuridad.

Nicholas, Lucas y yo nos hospedamos esa noche en un hotel.
Mientras dormía tuve terribles pesadillas sobre Joseph, me abstuve de seguir durmiendo temiendo despertar a Lucas mencionando a Joseph y volver a ser golpeada.
Joseph, Joseph, Joseph y mas Joseph, eso era lo único que podía pensar, me obsesioné de manera ilógica con ese perfecto extraño, un asesino que decía ser un peligroso demonio come almas, un chico repleto de belleza que me había enamorado y que había querido matarme pero... por alguna razón no pudo hacerlo, me dejó con vida y suspirando por él.

Al día siguiente...
–Nicholas? –le dije interrumpiendo la lectura sobre vampiros que estaba utilizando para enseñarme a leer–. Crees en lo sobrenatural?
–qué? –me preguntó deteniendo su lectura.
–ya sabes... Esto de vampiros... fantasmas, espectros, o... Demonios quizás?
–bueno, realmente he leído bastante sobre tales cosas pero... No creo que sea real, nunca he visto algo parecido. –me contestó.
–que sabes sobre... Demonios? –Nicholas pareció extrañado.
–a que se deben esas preguntas? –dijo él cerrando el libro que tenía en sus manos.
–solo... Curiosidad.
–según lo que he leído ellos... Son almas malignas que pagan condena en el infierno pero... Algunas veces salen del infierno y poseen cuerpos humanos, se remontan a las épocas más antiguas y según aun rondan entre nosotros, hay diferentes tipos de estos... Existen los que se le alimentan de almas, casi la mayoría, y algunos otros presentan poderes y los utilizan para hacer el mal, pero... Solo son leyendas sobre el cielo y el infierno, nada es cierto.
Recordé algunas palabras de Joseph... "Soy un demonio nacido en el cuerpo de un mortal"
–y que hay sobre... Aquellos que nacen siendo demonios? –me aventuré a preguntar.
–no lo sé, no he escuchado nada sobre eso.
–bien! –exclamé–. Continuemos con la lectura, los vampiros también son interesantes.
Intenté disimular mi vago interés específico en los demonios y me concentré en la lectura que por cierto cada vez se me hacía más fácil y estaba empezando aprender nuevas cosas.
Por otra parte Lucas cada vez comenzaba a tener más dinero, Nicholas me confesó que Lucas estaba haciendo negocios sucios con personas peligrosas, negocios basados en robos grandes y pequeños e incluso secuestrando personas, de Lucas sí lo creía, él había estado años intentando obligarme a robar para comprar comida en nuestros días de más miseria y yo siempre me rehusé, viéndose obligado a robar con sus propias manos y lo hacía cada vez que podía.
Ese fue el segundo día entero que pase junto a Nicholas, esa noche él se quedó en casa de su abuelo y Lucas yo en un hotel.
Mientras Lucas dormía aquella madrugada yo sin poder dormir escapé de la cama y rebusqué entre los libros que me dejó Nicholas para encontrar información sobre demonios y esas cosas, me acerqué a la ventana para aprovechar la luz de la luna, ahora que podía leer con menos dificultad sería más fácil encontrar algo por mi propia cuenta. Revisé entre páginas libros con nombres tenebrosos o algo por el estilo pero lo único que solía encontrar eran novelas románticas y libros de historia griega o europea, nada alusivo a demonios ni nada parecido.

Al amanecer yo seguía despierta lidiando con mi temor de volver a soñar con Joseph y con el cansancio de mi cuerpo. Lucas seguía durmiendo en la cama cuando escuché que tocaban la puerta, fui a abrirla y del otro lado se encontraba Nicholas con una pequeña maleta en sus manos.
–Hola –me saludó–. He venido a traerte esto.
Él extendió su mano para darme aquella maletita.
–esto... Qué es?
–es ropa que te he comprado y un par de zapatos.
–Nicholas no tenías que molestarte. –dije sorprendida y extremadamente feliz.
–no fue molestia en serio.
–gracias... Realmente te lo agradezco. –le di un abrazo amistoso.
–no fue nada en serio. –Correspondió al abrazo–. Tengo que irme ahora pero te veo luego está bien?
–de acuerdo, adiós –le lancé una sonrisa llena de gratitud y él me la devolvió.
–adiós Sabrina.

El caos se desató minutos después cuando Lucas despertó y me vio con nuevos Jeans y calzada con unos converse negros recién comprados. Mientras yo me sentía realmente feliz, Lucas me gritaba.
–por qué demonios el infeliz de Nicholas te trae ropa? –me gritó enfurecido–. Él no tiene por qué hacer eso, tú no te mereces ropa nueva ni bonita y en tal caso soy yo quien debería dártela no un maldito al que le pago para que te dé clases.
–Nicholas es un caballero y él si me trata bien, no como tú Lucas. –susurré mirando al suelo.
–JA!! –Canturreó Lucas–. Seguramente crees que el niñito prematuro ese te quiere o algo así. La única razón por la que te trata bien es porque yo le pago para que le tenga paciencia a una salvaje como tú. A ti nadie te quiere ni te va a querer nunca, nadie quiere a una niña de la calle como tú, lo entiendes? El único que puede amarte soy yo, entiendes o tengo que repetírtelo?
Fruncí el ceño y lo miré con odio.
–no me odies princesa. –Me sonrió con malicia–. No me odies por amarte.
Se acercó hasta mí y me tomó por la cintura a la fuerza, intenté empujarlo pero solo conseguí que se enojara.
–a mí nadie me rechaza linda. –me besó a la fuerza.
Me resistí todavía más a sus besos empujándolo por el pecho para que se alejara. Lucas al notar mi rechazo se enojó, su mirada se enfureció mas, casi destilaba fuego de sus ojos. Temí cuando lo vi enrojecer por efecto de su furia, Lucas me tomó de los hombros y me sacudió con fuerza, supe que estaba comenzando a perder los estribos y probablemente me golpearía.
Lo miré con los ojos entrecerrados conteniéndome de lloriquear como una bebita, no iba a permitirme llorar otra vez por un tipo como Lucas. Firme como una roca vi a Lucas alzar su puño para golpearme pero antes de que el golpe pudiera impactarme me zafé de su agarre y corrí hasta la puerta, miré a Lucas y giré la manilla de la puerta, sin dudar corrí a través del pasillo hasta el ascensor pero supe que tardaría demasiado en llegar y Lucas me atraparía, así que decidí lanzarme a correr escaleras abajo hasta que llegué al vestíbulo del hotel, Lucas no me golpearía en un lugar atestado de personas por doquier de modo que me sentí segura.
Reconocí a Nicholas, él seguía aun en las instalaciones del hotel, estaba sentado en un amplio sofá con una taza de café en sus manos que humeaba. Lo primero que hice fue acercarme a él.
–que haces aquí aun? –le pregunté alterada, temiendo que Lucas apareciera salvaje de repente desde algún rincón del hotel.
Nicholas alzó las cejas mostrándome que no se esperaba verme aparecer de un momento a otro.
–me quedé por un café. –respondió Nicholas después de que casi escupe su trago al verme.
–Nicholas debo confesarte algo. –lo intrigué–. Lucas está furioso y temo que me golpee, él lo hace siempre.
El no pareció sorprenderse al mínimo. En ese momento el elevador se abrió y tras sus puertas apareció Lucas atemorizante. Nos miró fijamente y fue acercándose con pasos relajados para disimular su rabia, casi intenté esconderme tras las espaldas de Nicholas pero supe que no iba funcionar.
–Buenos días joven Salvatore –dijo Lucas para disimular su rabieta, su carácter de perro y su mal humor.
–buenos días. –respondió Nicholas con cortesía.
–Nicholas, esta tarde saldremos de viaje y vendrás con nosotros. –comentó Lucas aun con furia en los ojos.
Yo estaba en silencio observando la conversación.
–para seguir enseñando a Sabrina? –preguntó Nicholas.
–en realidad necesito que vengas para que me eches una mano en algunos asuntos. –Explicó Lucas–. Con respecto a Sabrina yo preferiría que eliminemos eso de las clases.
–Lucas no!! –exclamé–. Yo quiero continuar mis clases, te lo pido.
–Luego hablaremos sobre eso. –me miró con furia extrema.
–Nos vamos de viaje? –pregunté para que Lucas me diera una explicación.
–La cosa es que... –comenzó Lucas–. Nos busca la policía. –susurró para que nadie escuchara.
Nicholas miraba a Lucas con expresión ceñuda.
–yo diría que te buscan a ti. –Dijo Nicholas con valentía–. Ni Sabrina ni yo hemos estado robando.
–maldito niñito deja de retarme, deja de decir tonterías, que no ves que estamos en un lugar público?
Supuse que si el lugar no hubiera estado repleto de gente Lucas habría golpeado a Nicholas por decir imprudencias.

Esa mañana Nicholas y yo fuimos a una librería en busca de libros para continuar con las lecciones de lectura, Lucas nos vigilaba mirando desde afuera, estaba sentado en una acera atravesando con la mirada la vidriera de la tienda para no apartar su mirada de nosotros.
–por qué sigues a Lucas si sabes que puede involucrarte con sus negocios sucios. –Dije yo mientras examinaba con mi mirada la estantería repleta de libros y novelas–. Podrías ir preso.
–por ti. –Contestó Nicholas–. Sé lo que te hace él, he visto como te trata y suele golpearte cierto? siento lástima por dejarte lidiando sola con ese salvaje.
–por qué? –le pregunté–. A nadie le importa si alguien me hace daño, nunca a nadie le intereso.
–no entiendo como alguien podría ser tan inhumano como para dejarte seguir con Lucas. –ojeó un libro que encontró–. Sería muy insensible ver a una chica como tú sin intentar ayudarla. Es decir, tu vestuario era...
–No necesito caridad Nicholas. –comencé a sentirme ofendida, es que me sentí como si Nicholas me estuviera llamando "niña de la calle" al igual que todo el mundo.
–lo siento, no quise decir...
–está bien. –lo interrumpí.
–demonios entre las sombras? –preguntó Nicholas al ver el título del libro que yo tenía en manos.
–quisiera... Cambiar de tipo de lectura. –me expliqué.
–ten cuidado con lo que quieras leer... –me advirtió él–. Algunos libros como estos son reales instructivos sobre magia negra y enloquecen a las personas.
Dejé el libro sobre el estante nuevamente, y me concentré en otros libros.
–Nicholas... –dije en con voz de intriga–. Has escuchado sobre un tal Joseph Jonas?
Nicholas se quedó fijamente mirándome alzando una ceja y con una extraña expresión de sorpresa.
–Joseph Jonas? –me preguntó.
–aja.
–que sabes sobre él? –me interrogó ahora él a mí.
–yo nada. –contesté–. Por eso estoy preguntándote, escuché su nombre un par de veces.
–bueno... Se sabe que es un joven creo que de más edad que yo. Lo han visto golpear a bandas enteras de hombres él solo con sus propias manos dejándolos a todos esparcidos por el suelo sin poder moverse, dicen que es realmente peligroso, que es un asesino que ronda por aquí por Roma, pero nunca nadie ha logrado comprobar que realmente ha matado personas, se le ve todo el tiempo en night-clubs y con toda clase de mujeres. Yo nunca lo he visto, realmente no lo conozco pero se habla tanto sobre él en estos días que me enteré de la historia.
Al cabo de haber hecho una mejor selección sobre gran variedad de novelas sobre demonios y presencias oscuras más algunas historias de amor salimos de la tienda luego de haber pagado los libros.
Mi obsesión por el tema de los demonios no cesaba. Ciegamente creí cada palabra que Joseph me había dicho, lo había visto casi convertido en un monstruo asesinar a esa mujer, y además yo todo el tiempo solía ver extrañas visiones de esos... fantasmas que nadie además de mí podía ver. Las cosas extrañas y aparentemente imposibles, increíbles y paranormales no me sorprendían.
Si Joseph había dicho que era un demonio yo no lo dudaría jamás, si alguien venía a decirme que existían todas esas cosas como... Elfos, hadas, duendes, hombres lobos y dragones yo lo creería.
También estaba otra teoría aun más probable como por ejemplo que Joseph sea un asesino común y basto que me engañó para que yo me aterrorizara y pensara que era realmente un demonio. Quizá ver los ojos de Joseph cambiar de color había sido efecto de mi imaginación, tal vez la Joseph practicaba artes marciales y por eso saltaba de techos con tanta facilidad y bueno... Aun no le encontraba explicación al extraño asesinato de la mujer aquella pero lo más seguro es que sí existiera una razón científica para explicar los hechos.

–ve a comprarme algo de beber. –me ordenó Lucas.
Lucas, Nicholas y yo nos encontrábamos esperando en el aeropuerto para emprender vuelo hasta el destino de nuestro viaje.
Tomé el dinero que me dio Lucas en mis manos y fui directo a buscar un establecimiento donde vendieran bebidas.

Con una soda en mano iba camino hasta Lucas cuando escuché una voz a lo lejos, una voz desconocida que parecía discutir con alguien.
–Joseph no puedes acabar con la maldición, acepta que estás maldito y no puedes amarla. –decía una voz masculina.
Me detuve cuando escuche ese nombre... Joseph. Cautelosamente seguí la voz por lo largo de un pasillo repleto de puertas de habitaciones, cuando la voz se intensificó me detuve tras una de las puertas, la puerta estaba entre cerrada pero supe que la voz provenía de ahí dentro.
–a mi no me engañas. –dijo otra voz. La voz clara y perfecta de Joseph-. Tú me maldijiste y tú tienes el poder de deshacer esa maldición. Yo sé bien quién eres tú Paul D' Angelo.
Asomé mi mirada a través de la abertura de la puerta y vi la escena. Estaba Joseph de pie frente a un hombre medianamente alto de ojos verdes y cabello ondulado, el tipo llevaba Jeans de color negro y una camisa gris, zapatos negros, y una pulsera de cuero gruesa adornando su mano derecha en conjunto con el collar que llevaba en el cuello del que parecía colgarle un diente, mejor dicho, un colmillo.


–tú no mereces ser liberado de la maldición. –argumentó este tal Paul D' Angelo–. Tú eres un demonio, los demonios no merecen ser felices.
Vi a Joseph sonreír con malicia.
–no sientes lástima por esa pobre chica inocente? –Le preguntó Joseph–. Ella sufrirá por culpa de tu maldición.
–sufriría de igual forma. –replicó Paul.
Joseph sonrió mostrando sus brillantes dientes blancos todavía más.
–todo lo haces por tu envidia. –Dijo Joseph acercándose a Paul–. Tu deseas ser como yo y tener lo que yo tengo pero nunca llegarás siquiera a alcanzarme.
–nadie quiere ser un maldito asesino como tú Joseph Jonas. –la voz de Paul se intensificó al igual que su mirada.
–pero que pequeña es Roma!! –me dijo Joseph cuando volteó su mirada y me vio espiándole.
Paul y Joseph me miraron sin parecer sorprendidos en absoluto, como si siempre hubieran sabido que yo había estado escuchándolos.
–otra vez tú de nuevo. –Me dijo Joseph–. Paul, ella es mi amiga, Sabrina Gray.
Me quedé mirándolos con gesto de total confusión.
–es ella? –Preguntó Paul–. Si pides mi opinión yo diría que es muy inocente para ti.
–nadie pidió tu opinión. –gruñó Joseph mirando con odio a Paul.
Luego de eso vi a Paul desvanecerse. Simplemente desapareció en el aire como si nunca hubiera estado allí, me enmudecí de la impresión que me causó ver a ese Paul desaparecer en un abrir y cerrar de ojos sin dejar rastros.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 4th 2010, 20:35

En el Capitulo Anterior:

–otra vez tú de nuevo. –Me dijo Joseph–. Paul, ella es mi amiga, Sabrina Gray.
Me quedé mirándolos con gesto de total confusión.
–es ella? –Preguntó Paul–. Si pides mi opinión yo diría que es muy inocente para ti.
–nadie pidió tu opinión. –gruñó Joseph mirando con odio a Paul.
Luego de eso vi a Paul desvanecerse. Simplemente desapareció en el aire como si nunca hubiera estado allí, me enmudecí de la impresión que me causó ver a ese Paul desaparecer en un abrir y cerrar de ojos sin dejar rastros.

Capitulo 8:

–impresionante no? –me dijo Joseph sonriéndome después de que estuvimos solos.
Yo seguía del lado de afuera de la puerta. Joseph caminó un paso hacia mí y yo retrocedí un paso al mismo tiempo. No estaba segura de a que me enfrentaba teniendo a un... "demonio" frente a mí.
–no tengas miedo. –me dijo Joseph en tono tranquilizador.
Mis piernas se tambaleaban tanto por miedo ahogado dentro de mí que cuando intenté dar otro paso hacia atrás caí en el suelo sobre mi espalda al mismo tiempo que derramaba la soda de Lucas en el suelo. Joseph aprovechó la situación, para acercarse hasta mí.
–dime una cosa. –Continuó hablando Joseph–. A tu novio lo busca la policía verdad? Por eso se irán dentro de una hora?
No le contesté y él me ofreció su mano para levantarme pero yo no sé la tomé esta vez, solo me quedé en el suelo mirándolo con terror y confusión.
Al ver que no le tomé la mano Joseph se inclinó sobre mí y me levantó a la fuerza, como habían pocas personas mirando él me alzó en sus brazos, pensé en soltarme, patearlo y echar a correr pero al sentir sus cálidos brazos rodearme y su cuerpo hacer contacto con mi piel me inmovilicé. Era como si mi cuerpo pidiera a gritos tenerlo a él y no me importaba lo que Joseph hiciera conmigo.
Me llevó hasta dentro de aquella pequeña habitación que pensé que era un depósito pero que en realidad era una oficina vieja totalmente vacía y cerró la puerta detrás de él después de haber entrado conmigo en sus brazos.
Debo admitir que me atemoricé un poco de lo que Joseph pudiera hacerme pero mi sentido común hacia notar su ausencia y mi increíble atracción hacia él era mucho más fuerte que cualquier miedo. Un asesino demonio me acababa de encerrar en una solitaria habitación y yo estúpidamente me preocupaba por lo hermoso que se veía.
Me dejó en el suelo y después se puso de pie para luego recostarse sobre la pared más lejana a mí. Me miró pareciendo esperar a que yo hiciera algo, con su sonrisa todavía dibujada en la comisura de sus labios se preparó para hablarme.
–Qué? –me preguntó–. No piensas preguntarme quién soy?, y de qué hablaba con ese tipo, y por qué acaba de desaparecer, y si te haré daño, o si quiero matarte?
Débilmente negué con la cabeza. Tomé aire profundamente para empezar a hablar.
–anda. –Me aventuré con valentía–. Confiésame lo que quieras decirme Joseph Jonas.
–como qué? –Joseph sonrió–. Como que eres mi perdición? Debería confesarte que me enamoré de ti? Sabrina... Yo se que sabes que soy un demonio, y ese tipo que acabas de ver era la mismísima muerte en persona.
–la... La muerte? –pregunté atónita.
–tal vez no parezca el clásico tipo que ves en las películas con capa y capucha negra pero aun así él es el encargado de llevarse las almas cuando los cuerpos mueren. Mira yo no soy como cualquier demonio, yo nací en un cuerpo humano, mi padre era un ángel y mi madre un demonio. Ellos se enamoraron prohibidamente claro cuando estuvieron como humanos en la tierra. Mi nombre está escrito con sangre de mortal en la profecía que habla sobre los primeros hijos de ángeles y demonios nacidos humanos, se dice que yo debería ser más fuerte que cualquier demonio o ángel por ser la unión de ambos pero no es así, y estando atrapado en un cuerpo humano soy todavía menos fuerte, soy mortal a pesar de todo. Además Paul me maldijo cuando nací y ahora es cuando la maldición empieza a cumplirse.
Mi rostro reflejaba mi inquietud e inseguridad. Lo miré incrédula.
–tú... no eres... no eres del todo malvado. –Dije con dificultad–. Tú eres... también un ángel entonces.
–No! –Replicó Joseph–. Yo soy únicamente el lado oscuro de la moneda.
–Joseph de que trata tu maldición?
–haré sufrir y asesinaré a la primera mujer que ame incluso en contra de mi voluntad.
–tú no me amas verdad? –susurré.
–Sabrina eres tú. –Dijo Joseph con cierta preocupación en la voz–. Tu alma me pertenecía incluso desde el primer momento en que te vi. Aunque yo no quiera, está escrito que voy a hacerte daño. Te advertí que no confiaras en mí. Me viste golpear a tu novio y asesinar a dos personas delante de ti y tú aun sigues escuchando lo que tengo para decir.
–ellos me lo advirtieron. –pensé.
Ellos me habían dicho "aléjate de él" "tu alma le pertenece"
–Joseph tú me haces... no lo sé, es como si no pudiera decirte que no a nada, me dejas sin fuerza de voluntad.
Lo vi acercarse hasta mí con pasos lentos, cuando estuvo cerca de mí decidió ponerse a mi altura y como yo aun estaba sentada en el frío suelo alfombrado Joseph apoyó una de sus rodillas sobre el suelo para arrodillarse frente a mí.
Acarició mi mejilla dejándome deseosa por él. Para mi Joseph acababa de admitirme que me amaba y me bastaba con eso para entregarme al sufrimiento y entregar mi vida para tener a Joseph por el resto de la eternidad.
Sus historias sobre ángeles, demonios y maldiciones me seguían pareciendo casi increíbles.
–sufriré yo más que tú haciéndote daño. Créeme que a mí me dolerá más que a ti verte sufrir, y lo peor es que no tengo la suficiente fuerza de voluntad para aléjame de ti. Soy un demonio, soy capaz de seguir a tu lado para satisfacerme. Yo no quiero hacerte daño pero siento que cada vez se hace más difícil mantenerme alejado de ti.
Su mano seguía tocando mi rostro dejándome totalmente perdida en otra dimensión. Mientras yo me perdía en su mirada sintiendo el tacto de su suave y delicada caricia pensaba que ese chico tan perfecto jamás podría ser un malvado demonio como decía ser, algo tenía que haber sacado de su padre, tenía que al menos tener un lado bueno, un lado de ángel.
–por qué no me has matado entonces? –dije intentando que Joseph dudara.
Guardó silencio durante segundos mirándome a los ojos, parecía estar pensando su respuesta.
–no lo sé, tal vez la maldición implique algo más que...
–quizás no me amas. –lo interrumpí.
Joseph sacudió la cabeza para negar mi afirmación pero luego vaciló un poco.
–espero que así sea. –Dijo Joseph–. Porque solo así estarías libre de mi maldición.
–Joseph donde están tus padres? –cambié el tema.
–en donde deberían estar. –me contestó–. Fueron a donde pertenecen... Al cielo y al infierno.
–y sabes sobre... Lo que yo veo y escucho. Sabes sobre ellos?
–lo que sueles ver y escuchar son espectros, en otras palabras, espíritus, conocidos popularmente como fantasmas. –decía Joseph mientras su rostro perfecto se acercaba más al mío–. Ellos viven entre nosotros, y tú eres de esa clase de humanos que nace con dones para verlos. Tal vez quieran atormentarte a ti en específico porque sino yo también pudiera verlos y escucharlos cuando tú lo haces, después de todo sigo siendo un demonio y también veo esa clase de cosas, pero si ellos solo te quieren a ti no hay manera de que los presienta.
–hay algo más que tenga que saber? –pregunté.
–realmente tú no tendrías porque saber todo esto, pero creo que de todas formas no hay ninguna otra cosa importante que deba confesarte, pero si hay una cosa que quisiera hacer.
Entrelazó una de sus manos en mi cabello y la otra seguía apoyada en mi mejilla, contuve el aliento cuando vi que se acercaba tanto, me miraba con un especial brillo en ojos y sonreía. Sus labios estaban tan cerca de los míos que cuando habló el roce de los mismos me hizo sonrojarme.
–eres hermosa. –dijo lanzándome su respiración al rostro y rozando solo apenas sus labios contra los míos.
Yo deseaba comerme sus labios, saborearlos, probarlos una vez más. Deseaba que Joseph fuera solo mío, únicamente para mí. Cerré mis ojos esperando un beso de Joseph pero en lugar de eso sentí su presencia alejarse de mí, su respiración ya no chocaba con mía. Después de haber acariciado mi cabello lo sentí levantarse del suelo y abrí los ojos, él estaba abriendo la puerta de la habitación y salió sin decirme nada. Me levanté del suelo y fui tras él.
–Adiós. –dijo Joseph girándose para mirarme–. Que te vaya bien en tu viaje.
–Adiós. –le dije un poco lastimada cuando él se alejó y se perdió entre la muchedumbre de personas que atestaban el aeropuerto.



Me lastimaba que se alejara de mí, definitivamente lo necesitaba para seguir viviendo.
Conociendo a Lucas yo sabía que lo más probable es que no volviéramos más a Italia y si eso sucedía quizá jamás volvería a ver a Joseph.
Irónicamente ahora tenía menos miedo de Joseph que cuando lo conocí, irónicamente ya que ahora sabía que era un demonio y lo había visto matar gente y hasta me había dicho que iba a matarme. Casi era imposible pero cada vez podía desearlo más y más, cada vez la atracción era mayor, y estar a metros de distancia de él para mí no era suficiente, sería aun peor estar a millas de separación. Me enamoré de un extraño misterioso, de un peligroso "demonio" que acababa de conocer hacía un par de días. Tal vez era la persona equivocada pero era el único que hacía sentir algo a mi corazón.
–Sabrina. –Escuché llamarme a Nicholas y me volví siguiendo su voz–. Lucas está buscándote.
Seguí a Nicholas que me llevó con Lucas que tenía una cara de querer matar a alguien.
–donde esta mi bebida?
–me robaron el dinero. –mentí.
–te lo robaron o me lo robaste? –dijo Lucas.
–yo no me robe nada Lucas.

Después de haber olvidado el tema y pasados unos minutos agonizantes llamaron para que abordemos a nuestro vuelo. La imagen de Joseph era lo único que me venía a la mente y me golpeaba como un lastimoso recuerdo, podía incluso ponerme a chillar como una bebita estúpida al pensar en cuando volvería a verlo, en cuándo volvería besarme, y en lo mucho que deseaba sus labios. Al menos me hubiera gustado despedirme de él con un beso apasionado como en la novela que leí con Nicholas.

En el avión Lucas se sentó en medio de Nicholas y yo. Era un asiento para tres pasajeros en clase turista.

Londres - Inglaterra.

De pie en plena calle Nicholas, Lucas y yo buscábamos un taxi desesperadamente. Llevábamos más de una hora intentando que un taxi se detuviera, me sirvió para darme cuenta de lo difícil que resultaba en esos días encontrar transporte.



–entonces caminaremos hasta un hotel. –dijo Lucas dejándonos a Nicholas y a mí atrás cuando empezó a caminar.
Empezamos a andar unas cuantas cuadras.
Las calles de Londres estaban brillantes por el efecto del agua de la lluvia que aun no se secaba después de que ya había terminado de llover.



A pesar del clima húmedo había bastantes personas en las calles con sus abrigos y paraguas.




Yo caminaba a las espaldas de Lucas y Nicholas intentando con esfuerzo seguirles el paso. Me llevaban unos cuantos metros de ventaja adelante de mí así que decidí apresurarme y más rápidamente me adentré entre las personas y la espesa multitud de gente que caminaba por esa misma acera. Estaba casi corriendo para alcanzar a los chicos cuando choqué fuertemente hombro con hombro con alguien que ni siquiera pude ver debido a lo rápido que estaba caminando. Volví mi mirada hacia atrás para pedirle disculpas a ese alguien. Cuando lo vi un estremecimiento azotó mi cuerpo, era un chico, estaba sobando su hombro supuse que por el golpe que le di. Era un joven exactamente igual a... Joseph. Pero lo más sorprendente es que este no era Joseph, era igual excepto por una cosa, su cabello era mucho más largo a comparación con el de Joseph, pero su rostro era el mismo, el color de su cabello era el mismo, su cuerpo era exactamente igual, su sonrisa era la misma, sus ojos castaños eran igual de hermosos, cada parte de ese chico era igual de perfecta y hermosa.



Eran dos gotas de agua increíblemente iguales, si aquel chico no hubiese tenido el cabello largo yo hubiera jurado que era el mismo Joseph. Mi confusión era grande, como era posible que existieran dos chicos tan perfectamente hermosos en este mundo? Prácticamente un sueño hecho realidad. Quizá a los demonios les crecía el cabello rápido? Joseph me había seguido hasta Inglaterra? Si no era Joseph quien era y porque era igual a él?
La presencia de este muchacho me hacía sentirme tan relajada, protegida, segura, a salvo, tranquila y llenaba mi cuerpo de una paz extraordinaria. Su rostro estaba tan iluminado, brillante y radiante que cegaba mis ojos. Era igual de perfecto. Llevaba puesta una camisa ajustada blanca de mangas cortas que hacía notar los músculos de su abdomen y dejaba a la vista esos brazos fuertes y formados. Sus pantalones de tela de pana en color gris ajustados hacían relucir aquellas piernas, casi sentí que estaba mirándolo desnudo por el hecho de que todas las personas a mi alrededor estaban cubiertas de números abrigos y gran cantidad de ropa, pero él no llevaba más que unos pantalones y una camisita con cuello en "V" y claro unos zapatos iguales a los míos pero en color blanco completamente.
Fijamente nos miramos eternos segundos, él sonreía, supongo que se reía de mi cara estupefacta y mi expresión atónita y confundía.
–Joseph? –le pregunté antes de pedirle mis disculpas y lo seguía mirando con perplejidad.
–No!! –Espetó el chico–. Anthony... Anthony Jonas para servirte.
La misma condenada presentación diplomática, exactamente la misma melodiosa e inspiradora voz, el mismo apellido y un nombre igual de perfecto... Anthony? Me pregunté. Anthony Jonas? Quién demonios es este?
Extendió su mano para ofrecérmela en gesto de presentarse y yo dudé un poco antes de alzar mi mano con confusión para tomar la suya.
Cuando tomé su mano me sentí estupendamente bien, era como si todo el tiempo hubiera estado sumamente lastimada y ahora él había sanado todas mis heridas con solo tocarme la mano. Era como conocer una parte del cielo.
Tal vez él esperaba que le dijera mi nombre pero estaba tan enmudecida que nada salió de mi boca, ni la más mínima palabra logré expresar, ni un solo sonido.
–discúlpeme. –dijo luego de que soltó mi mano y lo vi alejarse y perderse entre el gentío.
–Sabrina!! –gritó Lucas del otro lado de la calle al verme parada como una estúpida con cara de un niñito que descubrió que su padre era el que dejaba los regalos bajo el arbolito de navidad.
Atravesé la calle a saltos intentando no ser atropellada.
La imagen de ese Anthony idéntico a Joseph rebotaba en mis pensamientos. Eran iguales... Eran exactamente idénticos, incluso cada gesto era perfectamente el mismo. Habían dos como él. Tenía que haber una explicación para todo esto, debía de ser su hermano, tenían el mismo apellido.
Pero... Joseph no me dijo que tenía ningún hermano. Sería un demonio también aquel Anthony?
–que te sucede? –Dijo Nicholas luego de que regresé junto con ellos–. Parece que hubieras visto un fantasma.
–no... –dije–. No es nada.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 4th 2010, 20:43

En el Capitulo Anterior:

La imagen de ese Anthony idéntico a Joseph rebotaba en mis pensamientos. Eran iguales... Eran exactamente idénticos, incluso cada gesto era perfectamente el mismo. Habían dos como él. Tenía que haber una explicación para todo esto, debía de ser su hermano, tenían el mismo apellido.
Pero... Joseph no me dijo que tenía ningún hermano. Sería un demonio también aquel Anthony?
–que te sucede? –Dijo Nicholas luego de que regresé junto con ellos–. Parece que hubieras visto un fantasma.
–no... –dije–. No es nada.

Capitulo 9:

Después de haber reservado un hotel los tres fuimos de aquí para allá recorriendo la ciudad de Londres, Lucas estaba visitando personas y Nicholas y yo simplemente lo seguíamos, Nicholas me explicaba cosas sencillas como que en Oxford - Inglaterra se encontraba una de las mejores universidades y más antiguas del mundo y no sé qué otras cosas, la verdad no le presté demasiada atención estaba muy ocupada con el tema de los dos Joseph o mejor dicho de Anthony y Joseph, no sabía que sentir ni que pensar, por un lado sentía la necesidad de tener a Joseph junto a mí y me dolía pensar en su recuerdo sabiendo que no estaba conmigo pero por otro lado mis interrogaciones no cesaban sobre ese perfecto clon de Joseph... Anthony. Lo único que quería era encontrar a ese Anthony y preguntarle por qué era igual a Joseph y por qué tenía el mismo apellido y que me diera un montón de explicaciones. Joseph y Anthony tenían que estar unidos por algo, tenían que ser familia, hermanos quizá, era imposible que simplemente fuera un clon, aunque con la tecnología y las cosas paranormales ya nada me sorprendía.

El sol estaba escondiéndose cuando Nicholas, Lucas y yo estábamos en la casa de Savannah, una amiga gitana de Lucas, ella nos hizo pasar a su casa excesivamente adornada con objetos que parecían ser alusivos a muchas religiones.



–siéntense. –ofreció la gitana.
Ella llevaba una camisa amarrada por encima de la cintura de modo que dejaba descubierto su abdomen, su cabello era largo, dorado y ondulado y su piel tostada, su cuerpo era tan voluminoso que vi a Lucas y Nicholas casi babear tras las faldas de la mujer.



Nos sentamos en los sillones acolchados de su casa no muy grande debo decir.
–Lucas que te trae por aquí? cuánto tiempo sin verte. –Dijo Savannah–. Y veo que aun sigues con la niñita.
La mujer me miró de arriba a abajo examinándome con desprecio.
–realmente no vine a visitarte. –Comentó Lucas–. Vine porque necesito un favor de ti.
–bien. –dijo ella–. Pero primero deberías presentarme a tus nuevos amigos.
Savannah se acercó a Nicholas y le acarició el rostro. Quizá Nicholas estaba por sufrir un infarto o tal vez solo estaba intentando cerrar la boca para no soltar la baba.
–él es Nicholas. –Dijo Lucas–. Demasiado menor para ti Savannah.
La sonrisa de Savannah se intensificó hasta que soltó una carcajada.
–me gustan inexpertos. –escuché decir a la mujer.
–vamos a lo que vine Savannah no tengo tiempo que perder. –dijo Lucas.
–dime entonces que es lo que quieres de mí cariño. –Nicholas y yo seguíamos sin decir una palabra.
–necesito que contactes a Arthur. –Explicó Lucas–. Está desaparecido y por alguna razón me culpan a mí de haberlo asesinado.
–Lucas esto es insólito. –Gruño la mujer–. Arthur es mi ex-marido, yo sé incluso menos que tú sobre ese desgraciado. Has perdido tu viaje querido.
–bien eso no me importa tanto ahora porque estoy seguro de que ninguna prueba me inculpa, ese imbécil seguro anda de vacaciones mientras a mí me culpan de haber matado a un estafador.
–un estafador.... –dijo ella en tono misterioso–. Como tú?
–será mejor que te calles belleza.
–ya te extrañaba. Sigues igual de encantador. –Ella se sentó sobre sus piernas–. Lástima que ahora te gustan las niñitas. Yo pensaba que te gustaban las mujeres experimentadas.
La repulsiva conversación no me interesaba en absoluto así que dejé de escucharla. Minutos después Lucas y Savannah empezaron a besuquearse justo en frente de mis narices y las de Nicholas.
–lleva a Sabrina al hotel. –le dijo Lucas a Nicholas mientras se besuqueaba con la gitana arrogante–. Tú puedes ir a dónde quieras pero no quiero que toques a Sabrina, te lo advierto.
Nicholas se limitó a asentir con la cabeza y de inmediato Nicholas y yo salimos a las calles de Londres iluminadas por todas esas segadoras luces.



–Lucas es un maldito. –me dijo Nicholas luego de que estuvimos lo suficiente alejados de la casa de Savannah como para que ninguno de ellos escuchara. Me quedé en silencio. El silencio que hubo luego de eso durante todo el camino se convirtió algo incomodo.

Llegamos al hotel y entré a la habitación usando aquella tarjetita para abrir la puerta.
–estaré en la habitación de al lado por si quieres algo. –dijo Nicholas amablemente.
–ok.
Cuando me recosté sobre la cama me quede dormida instantáneamente.

"Joseph estaba siguiéndome, yo corría agitada a través de las calles. Corrí y corrí y cada vez Joseph aceleraba el paso, estaba desesperada por huir de él, la mirada de Joseph era asesina y sus ojos tenían ese atemorizador tono verde. Tropecé y caí sobre suelo lo que ocasionó que mis rodillas y manos se rasparan y empecé a sangrar. Joseph se lanzó sobre mí aprovechando mi desventaja. Su cuerpo me aplastó y yo a duras penas podía respirar, no solo estaba aterrorizada sino que sentía un dolor en mi cuerpo al estar siendo aplastada por Joseph. Me miraba con malicia como si estuviera disfrutando, incluso sonreía, pero ya no quedaba nada de ese Joseph apasionado que me besó. Él era un monstruo, era un demonio, sus ojos destilaban maldad pura. Acercó sus labios a los míos y de pronto desapareció. Empecé a escucharlos a ellos hablarme. Los espíritus me susurraban cosas que no quise entender, me hablaban y sus voces eran horribles y aterradoras, empecé a ver el espantoso rostro de la niña de la casa vieja en Italia. Grité y grité de pánico pero me di cuenta de que yo no era la única que estaba gritando, miles de voces de personas gritaban al mismo tiempo que yo. La temperatura de mi cuerpo empezó a subir tanto que dolía, me sentía ardiendo y una horrible sensación invadía mis pulmones, no podía respirar, sentí que iba a morir"
Desperté.
Había sido un sueño pero no del todo. Lo primero que vi al abrir mis ojos fue un espeso humo grisáceo llenar mi habitación que entraba por la ventana al igual que unas luces de color naranja que se reflejaban en los cristales de la misma y cruzaban la pequeña ranura de la parte inferior de la puerta cerrada. Escuché todos esos gritos de las personas que venían de todas partes y traspasaban las paredes y la temperatura del aire era tal que me sentí sofocada como a punto de desmayarme. El humo me asfixiaba y empecé a toser descontroladamente. No estaba segura de que estaba sucediendo pero lo primero que se me ocurrió fue echar a correr.
Me levanté de la cama haciendo un esfuerzo por ver a través del humo y caminar mientras sentía que mi cuerpo ardía. Logré acercarme a la puerta y coloqué mis manos sobre la manilla dorada metálica para abrirla desde adentro, la manilla estaba increíblemente caliente, quemó mis manos y me hizo daño, con mucho dolor continué girando la misma hasta que la puerta de hierro se abrió.
Comprendí todo cuando en vislumbre el pasillo del hotel prendido en llamas, el fuego envolvía todo el lugar y me obstaculizaba el paso. Desesperada me pregunté donde estaba Nicholas, el pasillo estaba vacío, solo las llamas, el humo y yo. No podía alcanzar bajar por las escaleras ya que el fuego me rodeaba y me acorralaba.
–Auxilio!! –Grité con desesperación–. Ayúdenme!!!
Mis pulmones se llenaron de humo y empecé a toser todavía más, era demasiado difícil respirar y la sensación de sentirme ahogada era terrible y agonizante. El fuego se acercaba cada vez más a mí y mi cuerpo ardía al mismo tiempo que me debilitaba por el calor en exceso.
–Moriré quemada –pensé.
Recorrí toda mi vida en segundos, recordé a Joseph y deseaba que hubiera estado hay para rescatarme, deseaba haberlo besado y probarle que si había un lado bueno en su persona. Al menos me hubiera gustado decirle adiós.
Me volteé hacia atrás para regresar a la puerta de mi habitación y entrar nuevamente, las llamas aun no alcanzaban el lugar y además allí estaba la ventana que me serviría de vía de escape. Al volverme de frente a la puerta noté con suma preocupación que estaba cerrada.
La maldita puerta se había cerrado y la única manera de abrirla desde afuera era con la tarjeta que funcionaba de llave pero a la inteligente de mí se le ocurrió salir sin llevar la tarjetita. Ahora si era oficial, moriría.
No logré mantenerme de pie ni un segundo mas, mis rodillas se tambalearon y se doblaron hasta que quedé de rodillas en suelo, el oxígeno no llegaba a mi cerebro ni a mis pulmones. Comencé a sentirme realmente mal, estaba desesperada por aire y sentía el calor del fuego que cada vez se acercaba más a mí. La falta de respiración hizo que me desvaneciera. Quedé tendida en el suelo asfixiándome con el espeso humo.
–Moriré. –pensé cuando vi tan de cerca a la muerte aparecer. El mismo Paul D' Angelo en persona apareció de la nada y lo último que vi fue su rostro lleno de preocupación.
Mientras él me seguía mirando sentí otros brazos alzar mi cuerpo casi desmayado del suelo, el contacto con estos brazos de alguien a quien no pude ver debido a que estaba ocupada muriéndome, me hizo sentirme mucho mejor, como si ya pudiera respirar y como si de pronto el ambiente se enfriara, pero aun así luego de eso vi el increíble vacio de la oscuridad y el interior de mis parpados. Todo se torno de color negro.

De pronto sentí vivo oxigeno entrar desde mi boca y llenar mis pulmones asfixiados, unos labios estaban sobre los míos soplando aire, una sensación celestial invadió mi cuerpo al sentir aquel contacto. Respiré casi con desesperación como si eso me hubiera devuelto a la vida.
Abrí los ojos y lo primero que vi fue el perfecto y angelical rostro de Joseph a unos cinco centímetros de distancia. Sonreí instantáneamente aunque estaba conmocionada y sentía un fuerte dolor en mi cabeza y apenas podía respirar pero eso era algo que no me importaba demasiado, al menos estaba viva y Joseph estaba conmigo.
–Joseph? –le dije rebosada en felicidad.
–ya te dije que no soy Joseph. –dijo él apartando su rostro del mío–. Soy Anthony.
Anthony? –ahhhh... El clon, no?–. Pensé con sarcasmo.
Mi confusión era grande, el destino quiso que volviera a verlo y ahora que estaba ahí no pensaba dejarlo ir sin escuchar una explicación.
Noté que mi cuerpo estaba tumbado en el asfalto, en la fría calle húmeda, y escuché sirenas de los camiones de bomberos a lo lejos. Anthony estaba de rodillas a un lado de mí.
Levanté mis manos para ponerlas sobre su rostro y lo tomé posesivamente. Tocar a Joseph me hacia desearlo descontroladamente pero tocar a Anthony era relajante y una sensación de paz llenaba cada centímetro de mi cuerpo. Con mis manos en su rostro lo atraje jalándolo hacia mi cara para mirarlo más de cerca, nuestros rostros tenían una cómoda cercanía con apenas unos cuantos centímetros de separación, lo que me permitió observarlo detalladamente. No había un solo lunar o peca que no fuera igual a los de Joseph, era exactamente el mismo, sus cejas eran igual de espesas y creo que hasta el mas mínimo vello estaba en su lugar, es decir, era igual a Joseph, sus ojos tenían la misma mirada, el mismo color, las mismas pestañas y sus parpados. Sus labios eran igual de apetitosos, provocativos, carnosos y rosados justo como para caerle a besos, sus mejillas tenían la misma característica de sonrojarse ligeramente haciéndolo ver radiante, no había nada que diferenciara a Joseph de Anthony excepto pues..., el cabello, Joseph lo llevaba corto y Anthony largo. Pero del resto eran como exactamente una copia uno del otro, cada gesto, cada mirada, cada sonrisa, incluso la forma en que sus músculos se tensaban era igual.
–son iguales. –susurré sosteniendo a Anthony entre mis manos.
Anthony tomó mis manos y las apartó de su rostro para que yo le permitiera alejarse.
–veo que conoces a mi hermano. –dijo él.
Su hermano? Yo estaba en lo correcto, Anthony era su hermano
–mi hermano gemelo Joseph. –concluyó "el clon".
Pensé en miles de cosas a la vez, tenía muchas preguntas por hacer y no sabía por cual comenzar. Me hubiera gustado haber preparado un cuestionario para ese momento. La confusión era peor que cualquier cosa.
–también eres un demonio? –lancé la pregunta de manera inesperada. La cara de sorpresa de Anthony era exactamente para ponerla en una fotografía y enmarcarla, abrió sus ojos como platos y me miró perplejo, atónito, más que sorprendido.
–Joseph no te ha ocultado nada por lo que veo. –Mencionó él y luego negó con la cabeza–. Y no, no soy un demonio. Yo soy un arcángel. Joseph es el demonio.
"Oh por Dios!!" Pensaba yo. Un arcángel? O sea un ángel, como esos de las películas? La cabeza me daba vueltas y me confundía entre recuerdos "mi padre era un ángel y mi madre un demonio" "Yo soy únicamente el lado oscuro de la moneda" volví a revivir en mi mente y recordé las palabras de Joseph. Ahora tenía una teoría: si su padre era un ángel y su madre un demonio, uno de los hermanos nació como ángel y otro como demonio, ahora tal vez sabía a qué se refería Joseph cuando me dijo que él era el lado oscuro de la moneda... Entonces Anthony debía de ser el bueno. Además de todo lo que tenía por pensar sobre ángeles y demonios debía preocuparme por mi vida humana donde se suponía que no debían existir cosas como tal.
–donde está Nicholas? –Pregunté con cierto desespero mientras me levantaba para quedar sentada–. Salió del incendio?
–cuidado! –Me advirtió Anthony–. Estás herida. Todos escaparon del incendio, la única que no había escapado eras tú, así que ese Nicholas debe estar por allá buscándote.
Estuve más tranquila luego de que dijo que Nicholas tenía que estar bien. Cuando eché un vistazo al cielo noté que seguía siendo de noche así que probablemente solo había dormido un par de horas. Y solo luego pensé en mí. Estoy herida? Me percaté del incomodo dolor que sentía en la frente y fui directo a examinar mi cara con mis manos.
–me quemé? –dije sintiendo mi rostro liso de siempre bajo mis dedos.
–No.
Toqué mi frente cerca de la parte donde empezaba a nacer mi cabello y sentí la húmeda sangre que provenía de una herida. Luego bajé mi mano y la coloqué en frente de mi rostro para verla. Mi mano estaba llena de la sangre que acababa de tocar.
–te golpeaste justo aquí. –Anthony puso su mano extendida sobre la herida de mi frente y de forma increíble esta dejó de dolerme. Ya no sentí esa sensación incomoda e inquietante del dolor que me estaba lastimando y debilitando.
De inmediato luego de que Anthony quitó su mano de mi herida yo volví a levantar mi mano hasta mi frente para volverme a tocar pero... Ya no había nada, ya no estaba la herida donde debía de estar, desapareció bajo los dedos de ese ángel, lo único que quedaban eran los rastros de la sangre derramada anteriormente, pero ni una sola marca, ni cicatriz ni mucho menos.
Anthony sonrió y casi suelta una carcajada al ver mi cara de absoluta y completa sorpresa repentina. Me dio la impresión de que se reía de mí.
–soy un ángel. –me recordó–. Tengo el poder de curar personas... y por cierto, te he salvado la vida.
Me puse de pie con la ayuda de Anthony. Miré mi atuendo de arriba a abajo.
–ensucié la ropa que me dio Nicholas. –me repliqué en voz baja.
–no creo que a él le importe en absoluto ese detalle. –dijo también examinándome de de pies a cabeza.
–No lo entiendo. –se dijo Anthony así mismo.
–que cosa?
–pues que tú... tú eres una chica guapa y conoces a Joseph y... Estas viva. –fue confuso lo que dijo pero yo capté el significado de sus palabras en segundos. Él estaba preguntándose por que Joseph no me había matado aun.
–estoy viva porque me salvaste. –hice como si yo no hubiera entendido.
–No, yo no diría que por mí. Estás viva porque Joseph extrañamente decidió dejarte con vida.
–pero tu salvaste mi vida.
–si bueno... Supongo. –esbozó una sonrisa resplandeciente–. Eso me convierte en tu ángel de la guarda.
–y tú? Quien eres? –Escuché decir a Anthony–. Cuál es tu nombre?
Su voz era tan amable, tan suave, tan perfecta que me hacía perderme en mi imaginación y en mis fantasías. Mi nombre? Me pregunté. Ahhh sí.
–Sabrina. –recordé–. Me llamo Sabrina Gray.
–bonito nombre. –dijo mirándome con esos ojos extremadamente hermosos. Me perdí mirándolo. Me hacía creer que tenia a Joseph al frente, incluso sentía que lo extrañaba menos, como si Anthony hubiese sustituido su persona y la ausencia de Joseph era menos notable con semejante belleza de hermano gemelo, o clon exacto de Joseph frente a mí.
–son tan iguales. –dije examinando cada pequeño y mínimo detalle de su belleza y sin disimular.
–y tú eres tan hermosa. –su mirada emanaba una ternura indescriptible y una sonrisa dulce se curvaba en la comisura de sus labios.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 4th 2010, 20:46

En el Capitulo Anterior:

–bonito nombre. –dijo mirándome con esos ojos extremadamente hermosos. Me perdí mirándolo. Me hacía creer que tenia a Joseph al frente, incluso sentía que lo extrañaba menos, como si Anthony hubiese sustituido su persona y la ausencia de Joseph era menos notable con semejante belleza de hermano gemelo, o clon exacto de Joseph frente a mí.
–son tan iguales. –dije examinando cada pequeño y mínimo detalle de su belleza y sin disimular.
–y tú eres tan hermosa. –su mirada emanaba una ternura indescriptible y una sonrisa dulce se curvaba en la comisura de sus labios.

Capitulo 10:

Me hubiese encantado que fuera Joseph el que lo hubiera dicho. Aunque Anthony era físicamente la copia de Joseph o Joseph quizá era la copia de Anthony, eso no puedo saberlo, de todas formas nunca serian iguales en otra cosa que no fuera su exterior, los dos eran maravillosos pero sin duda diferentes y mucho. Las pocas veces que Anthony hizo contacto físico conmigo la sensación llenaba un vacio, era algo especial y celestial por supuesto pero con Joseph era diferente pero todavía más especial, sentía esa atracción que me hacía perder la cabeza, una atracción fuera de los límites de lo natural, lo deseaba y lo quería, lo necesitaba, cada contacto me llevaba hasta las estrellas, su sola presencia me hacia tambalearme, lo describiría como un Dios pero realmente era todo lo contrario, era un demonio. Debería ser un pecado que existan demonios tan perfectos, como evitas amar a chicos demonios perfectos como el cielo y el universo?
Y ahí estaba Anthony confesándome que le parecía hermosa. Me sentí alagada y linda, ahora dos chicos igual de perfectos me habían dicho que era hermosa y a mí me resultaba encantador y con sinceridad puedo decir que levantaba mi autoestima lo suficiente.
Mis mejillas ardieron un poco y supe que probablemente estaba súper sonrojada. Tanto, que bajé mi mirada hasta mis zapatos y los examiné sin interés.
Él esperaba que algo pasara, tal vez que yo hiciera algún movimiento o dijera algo pero todo quedó a medio silencio. Aun podía escuchar el sonido a unas pocas calles de distancia de las sirenas de los camiones de bomberos.
–vamos. –Rompió con el silencio Anthony–. Vamos a buscar a tu amigo.
Yo asentí con la cabeza aun mirando hacia el suelo y con el rostro enrojecido como la misma sangre.
Caminamos a lo largo de esa calle y yo recordé algo. –si no me iba a morir porque estaba Paul ahí? –Yo creí que las palabras no habían salido de mi mente pero de pronto me escuché decirlo en voz alta. Seguidamente vi como Anthony dejó de mover los pies para quedarse plantado en el suelo dejando de caminar. Quise con curiosidad ver su rostro.
–parece que estás bastante informada. Más de lo que imaginé. –Anthony parpadeaba muy seguido–. Mi hermano te ha contado todo esto?
–que todo esto? –pregunté–. Lo de Paul?
–sí y... Te dijo que era un demonio. Y cómo puedes ver a Paul? Los humanos no ven a la Parca.
Guardé extremo silencio y Anthony comprendió que yo no iba a decir nada.
–Paul esperaba por tu alma. –Continuó Anthony–. Sí ibas a morir, pero yo te salvé. Recuérdalo.
Anthony continuó caminando y yo lo seguí. Al cruzar la esquina vi la calle atestada de gente, varios camiones de bomberos estacionados frente al edificio del hotel que ahora ya no estaba prendido en fuego pero de sus ventanas salía un espeso humo gris oscuro.



–ella se quedó dentro. –Vi a Nicholas discutiendo con un par de policías–. Mi amiga está dentro, debo ir a buscarla.
–nadie puede entrar al lugar todavía. –Replicó el oficial–. Ya se lo dije, no dejaremos entrar a nadie.
Nicholas pareció darse por vencido y con cierta molestia paso sus manos por su cabello en gesto de preocupación.
Enseguida me lancé a correr hasta él y Anthony me venía siguiendo. Cuando estuve detrás de Nicholas toqué su hombro para llamar su atención. Él giró y al verme vi su rostro iluminado lleno de alivio. Antes de hablar o decir cualquier cosa me dedicó un abrazo amistoso.
–Sabrina. –dijo Nicholas con cierta felicidad que lo hacía ver radiante–. Qué bueno que estás bien. Cómo lograste salir de ahí?
–él me ayudo. –dije mostrándole a Anthony que seguía detrás de mí–. Él fue quien salvó mi vida.
Paré de hablar cuando noté la forma en que los dos chicos se miraron.
–Anthony? –preguntó Nicholas. Qué pequeño es el mundo, pensé. Ahora resulta que estos dos también se conocían–. Anthony cuánto tiempo ha pasado, me alegro mucho de verte.
Los chicos se abrazaron cariñosamente como si fueran los mejores amigos de toda la vida.
–de donde se conocen? –lancé la pregunta en voz alta con plena curiosidad. Ambos chicos voltearon a verme.
–crecimos juntos. –dijo Anthony sonriéndome con cariño.

Los jóvenes y apuestos muchachos comenzaron a hablar con gran interés, supuse que debían estar poniéndose al tanto de lo que había sucedido con sus vidas desde que no se veían porque nada de lo que ellos hablaban era para mí entendible.
–hay que ir a buscar entonces a Lucas. –empezó a decirme Nicholas–. Nos quedamos sin hospedaje, sin ropa, sin papeles. Todo se debe de haber quemado.
Tremenda preocupación!! Al menos Lucas siempre cargaba el dinero consigo y por eso no teníamos que preocuparnos. Y pues todavía me dolía que la ropa que Nicholas me regalo estaría quemada y nuevamente tendría que andar con la misma y única ropa que cargaba, Jeans azul oscuro, converse y una camisa de mangas largas con botones y con estampado de cuadros en color rojo fuerte. Y por otro lado seguramente lo de los papeles y la documentación, eso podría resolverlo Lucas.

Volvimos a casa de la gitana Savannah, Anthony nos acompañó y yo casi fui ignorada todo el camino mientras los dos muchachos hablaban de cosas de su vida que me hubieran interesado de no ser porque estaba colgada recordando a Joseph con un terrible dolor en el pecho. Lo necesitaba, me sentía increíblemente mal estando sin él, incluso cuando había un joven idéntico a mi lado. Desde afuera de la casa no se veía ni una mínima luz que saliera de las ventanas.
Nicholas iba a tocar el timbre de la casa pero al notar que la puerta estaba abierta entramos sin pedir permiso a nadie. Había una oscuridad mortal. El silencio abundaba en aquella casa. Me aferré a Anthony tomándolo del brazo para asegurarme de que no se fuera a ninguna parte y luego me dejara sola.
–Nos volvemos a ver. –sonó la voz de Anthony pero yo no sentí que fue él quien habló-. Qué tal te ha ido hermanito?
La voz no era la de Anthony, esa voz salió de un lugar más alejado de mí. Entonces comprendí que esa debía de ser la única voz igual a la de Anthony que yo conocía, era Joseph, con su tono amenazador de siempre.
Las luces se encendieron tan repentinamente que mis ojos ardieron por el repentino cambio de la dilatación de mi pupila. Bajo la luz chillona y blanca del bombillo vi a Nicholas aun con su mano puesta en el interruptor de encendido y apagado de la luz, y además de eso contemplé la mirada llena de furia que se lanzaban los dos hermosos y perfectos hermanos. Joseph lucia tan maravilloso y guapo como siempre, aunque su mirada estaba casi llena de odio sus ojos aun me parecían espectacularmente deslumbrantes. Frente a él a unos dos metros de distancia estaba Anthony a mi lado y yo aferrada a su musculoso brazo todavía. Con cierta vergüenza solté el brazo de Anthony. Ver a Joseph y a Anthony juntos era impresionante, es demasiada perfección junta, era como imposible amar a uno más que al otro cuando veías lo exactamente iguales que eran.
–Joseph? –Dije llena de confusión–. Que haces aquí?
–te estaba buscando y le seguí el rastro a Lucas.
Casi no presté atención a las palabras de Joseph porqué bajé mi mirada al suelo y vi algo que me destrozó. A sus pies, a los pies de Joseph estaba el cuerpo inmóvil y ensangrentado de Lucas y sobre el sofá en el que había estado sentada hace unas horas estaba el cuerpo absolutamente pálido sin vida de la gitana, pero ella no tenía ni una gota de sangre, solo estaba inmóvil y por supuesto muerta. A una prudente distancia de un par de metros más se encontraba Paul de pie cerca de Joseph. Toda la escena me causaba escalofríos.
Volví mi mirada hasta Lucas y noté que su cuello estaba desgarrado. El único culpable podía ser... Joseph.
Corrí hasta Lucas y me puse de rodillas sobre el suelo junto con su cuerpo muerto. Apoyé mi cabeza en su pecho y no me importó que su camisa estuviera manchada con sangre. Tres segundos más tarde solté a llorar. Mi llanto era fuerte y mis lágrimas mojaron todo el pecho de Lucas, sentí todas las miradas puestas en mí.
–Joseph asesinaste a Lucas!!! –Grité entre sollozos–. Por qué Joseph? Tú sabías que no tengo a nadie más. Ya no tengo nada ni a nadie, estoy sola.
De pronto sentí la cercanía del cuerpo de Joseph que me levantó del suelo tomándome como pudo con sus manos hasta que estuve de pie frente a él. Vi el rostro de Joseph adolorido y sufrido, su mirada me transmitía que algo lo estaba lastimando, algo lo estaba matando y desgarrando, parecía que sufría incluso más que yo. Sentí sus brazos rodearme segundos más tarde. Me apretaba con fuerza en un abrazo cálido.
–Joseph... –sollocé y hablé entre dientes–. Por qué me hiciste esto?
–perdóname. –Sonó su voz llena de dolor–. Deja de llorar te lo ruego.
Me lo pidió como si de eso dependiera su vida, aunque su voz era firme me transmitía sufrimiento. Yo estaba entre sus brazos sin saber qué hacer, solo quería llorar.
–ahora que voy a hacer yo sola? Si me mandan con mis tíos a Australia nunca te lo voy a perdonar Joseph.
–linda. No llores más, te lo estoy suplicando. Perdóname por favor. Yo no sabía lo importante que era él para ti. Pero te pido que dejes de llorar porque me estás destruyendo.
Era cierto. Yo veía el dolor en sus ojos, yo quería dejar de llorar desesperadamente cuando vi a Joseph en ese estado, él parecía sufrir más que yo, me lo estaba rogando, me suplicó que yo dejara de llorar pero yo no podía hacerlo, tenía demasiadas cosas en la cabeza. Sentí rencor hacia Joseph por haber asesinado a Lucas, sentía dolor por la pérdida de Lucas y aquel terrible miedo de volver a estar sola me acechaba, y además me sentía terriblemente culpable por el estado de Joseph, sentía como que si ahora era yo quien le estaba haciendo mucho daño, y hacerle daño me ponía todavía peor, lo único que hacía era llorar y llorar como loca pero sabía que debía detenerme si no quería ver a Joseph a punto del colapso.
–pero Joseph no puedo. –me refería a que no podía parar de llorar.
Luego él dejó de abrazarme para tomar mi rostro con sus dos manos y me miró fijamente. No pude con eso, lo vi devastado.
–te lo pido no llores mas, no sabes cómo me siento, me duele verte llorar, me duele mucho, me está matando te lo juro.
Un brillo cristalizado humedecía sus ojos, era como si Joseph estuviera a punto de llorar. Fue horrible sentirse culpable de que él estuviera así.
Ver a Joseph tan desesperado me dolía tanto y me hacía sentir tan culpable que con todo el dolor del mundo y con un increíble nudo en la garganta intenté parar de llorar para no tener que verlo más de ese modo. Lo intenté con desespero, contuve el llanto pero las lágrimas no dejaban de chorrearse solas. Joseph solo seguía mirándome del mismo modo con sus suaves manos tocando mi rostro.
–perdóname. –susurró Joseph.
Todos miraban perplejos, todos posaban sus ojos en Joseph y en mí.
Yo asentí con la cabeza.
Aproximadamente unos seis minutos después contuve las lágrimas como pude. No soporté ver un segundo más a Joseph tan adolorido.
Increíblemente todos estaban enmudecidos, la sorpresa en la cara de todos era notable. Joseph seguía mirándome a los ojos con gran alivio cuando vio que yo paraba las lágrimas, estaba tan cerca de mí que podía oler su aroma y de cerca lo veía incluso más perfecto.
–cada lagrima que ella llore serán puñaladas para su corazón. Cada gota de sangre ella derrame será su destrucción. –Se escuchó decir en voz baja a Anthony–. Es la maldición. Joseph tú la amas? Estás enamorado de ella?
Joseph miró a Anthony con los ojos entrecerrados, no contestó ni dijo nada.
–que es lo que está sucediendo? –gruñó Nicholas, hablando por primera vez desde que llegamos a aquel lugar.
–Nicholas no lo mates. –Le dijo Anthony–. Él es mi hermano, también es mortal.
–pero es un demonio. –dijo Nicholas.
La confusión me invadió.
–tengo que llevarme el alma del chico antes de que su espíritu se escape. –dijo Paul. Yo casi había olvidado que seguía allí.
–noo! –dije volviendo a arrodillarme a un lado de Lucas y cuidándome de no llorar.
–no hay algo que pueda hacer? –Masculló Anthony–. Quizás pueda curarlo, yo puedo...
–ya está muerto. –Interrumpió la voz de Paul–. Ya no puedes hacer nada.
–y ella...? -pregunté refiriéndome a Savannah que seguía sin vida sobre el sofá.
–pregúntale a tu Joseph. –me contestó.
Mi Joseph? Pensé para mí misma. Y luego levanté mi mirada para verlo. Él estaba de pie. Desvió su mirada como si no quisiera verme a los ojos.
–yo me quedé con su alma. –explicó Joseph.
Si, debí saberlo.
–apártate niñita. –dijo Paul mientras se acercaba hasta el cuerpo de Lucas. Yo obedecí.
Paul puso sus manos extendidas delante de él. De repente vi como del cuerpo de Lucas se desprendía algo parecido a su espíritu, un destello blanco salía de su cuerpo como si estuviera siendo atraído por las manos de Paul que al final terminaron por absorber esa sombra transparentosa.
–irá al infierno. –dijo Paul refiriéndose a Lucas y después de haber terminado con su trabajo desapareció en la nada.
–Salgan de aquí. –Dijo Joseph–. Vayan a alguna parte, yo me encargaré de deshacerme de los cuerpos.
–vamos. –me ordenó Anthony y me tomó de la mano.
Nicholas, Anthony y yo dejamos a Joseph con su desastre y fuimos a sentarnos en una mesa de un restaurant de comida rápida abierto las 24 horas. En cuanto supe que Joseph no estaba cerca me eché a llorar de nuevo.
Crucé mis brazos encima de la mesa y hundí mi cara en ellos para que nadie tenga que verme la cara al llorar. Lloré en silencio y Anthony me acariciaba el cabello sentado a mi lado. Al frente de ambos estaba sentado Nicholas.
–Anthony... –dijo éste–. Tu hermano es un demonio.
Yo creí que Nicholas pensaba que los demonios no existían. Él mismo me había dicho que solo eran leyendas del cielo y el infierno. Ahora estaba confundida. Nicholas reconoció que Joseph era un demonio como si fuera algo que pudiera notarse a simple vista.
–pero es mi hermano Nicholas. Además si combates con él estoy seguro de que saldrás perdiendo.
–pero mata a personas. Eso te parece justo? –yo escuchaba atentamente.
–hazlo por mí. –Decía Anthony–. Sabes que fuiste como mi hermano.
Yo levanté la cabeza para mirarlos. Se notaba mi curiosidad. Mis lágrimas bañaban mis mejillas.
–no llores. –Dijo Anthony–. Eres muy linda para llorar tanto.
Me limpié las lágrimas con mis manos y pasé mi mirada de Anthony a Nicholas pidiendo una explicación.
–yo mato demonios. –me dijo Nicholas.
–él es una especie de cazador. –me explicó Anthony.
No le di importancia y seguí llorando.
–ahora a donde iré? –mi voz sonó entrecortada y terrible–. No tengo a nadie.
–y tus padres? –preguntó Anthony.
–no tengo.
Nicholas ciertamente no parecía demasiado feliz. Y Anthony me dio un acogedor abrazo, estar entre sus brazos me hacía sentirme tan protegida y confortable que caí dormida en sus brazos.
Sus manos estaban acariciando mi rostro y mi cabello cuando desperté. No logré diferenciar si era Anthony o Joseph hasta que abrí mis ojos y vi al chico de cabello corto. Aparecí en una cama enorme, Joseph estaba recostado a mi lado, con la mirada puesta en mí y sus dedos me tocaban de forma dulce.
Lo miré adolorida por dentro, aun no me olvidaba de que él había asesinado a Lucas. Observé todo lo que me rodeaba antes de decir cualquier cosa, era una habitación enorme, los muebles eran antiguos como de la época colonial, estaba todo increíblemente iluminado por luz solar que entraba desde las ventanas amplias.



El techo de la habitación era altísimo, yo hubiera calculado unos tres metros y medio o quizás cuatro de altura.
–me odias? –me preguntó Joseph.
Frunciendo el ceño negué con la cabeza.
–escúchame. –siguió hablando él–. Lucas era un sucio, no tienes que sufrir por ese tipo. Fue él quien mató a tus padres. No fueron tus tíos como tú creías.
–eso no es cierto. –negué con la cabeza.
–Sabrina mira... Lucas fue enviado al infierno por eso, por asesinar a tus padres. Pero tú no te preocupes, ahora me tienes a mí. Yo voy estar contigo.
–pero tú eres un demonio. Y tienes una maldición.
Joseph cerró los ojos como si lo hubiera lastimado lo que dije. Estuvo así durante segundos.
–igual te necesito. –le dije.
Entonces abrió sus ojos y posó su mirada en mí para después encimarse sobre mí con todo su cuerpo, apoyó sus manos sobre la cama para no aplastarme con su peso, sentí su cuerpo pegado al mío y los latidos de su corazón golpear su pecho con fuerza sobre mi pecho. El aire que respiraba chocaba contra mi cara y estar tan cerca de él hacía que me sonrojara notablemente.
–ya no puedo con esto Sabrina. Yo intenté alejarme de ti pero no lo logré. –Sus palabras sonaban muy cerca de mis labios–. Ahora temo hacerte sufrir, temo por ti, y no quiero lastimarte aunque creo que eso yo no puedo controlarlo. Si te hago daño me destruiré a mí mismo. Nací para hacer el mal y cuando mato personas no puedo controlarme, no soy yo mismo, es algo que me posee y no puedo evitar.
–no quiero que te alejes de mí nunca. –dije con seriedad.
–yo tampoco quisiera dejarte nunca. –acarició con sus labios mi rostro dándome pequeños besitos cerca de los labios, en mi mentón, en mis mejillas hasta que por fin atrapó mis labios con los suyos. Tomó mi labio inferior para dejar para mí su labio de superior. Se sentía tan bien... Tan placentero. Me hacia estremecerme y desearlo. El beso se volvió más furioso cuando yo recorrí su espalda con mis manos antes de rodearlo con mis brazos. Con mi lengua exploré el interior de su boca y saboreé sus labios una vez más. Joseph me daba placenteros mordisquitos en los labios que me enloquecían. Debía respirar pero prefería mil veces seguir besándolo. Nunca me habían dado un beso tan apasionado que hasta me erizara la piel. Joseph me dejó sin aliento y sin fuerza de voluntad. Jugueteé entrelazando mis dedos en su cabello perfecto y a Joseph pareció agradarle tanto que bajó sus besos hasta mi cuello, aspiré aire profundamente para recuperar el aliento cuando Joseph dejó libres mis labios. La humedad de sus labios sobre mi cuello me causó un escalofrío satisfactorio. Recorrió el largo de mi cuello e iba descendiendo con sus besos hasta que llegó al cuello de mi camisa donde se detuvo para regresar a mis labios. Tomé sus labios entre los míos con desesperación. Las manos de Joseph recorrieron desde mis caderas hasta subir a mi cintura. Nos besábamos con locura y sin pensar en nada ni en nadie más cuando la puerta del cuarto se abrió y la voz de Anthony se escuchó casi gritar.
–Joseph ten cuidado!! –exclamó.




donce porq antony dijo eso??????????? oooooohhhhhhhhh jajajajajjajajaja muajajajajajajajajajjajajajajajaj soy malaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 4th 2010, 21:51

awwwww ferrr...
amee los capppss!!
toiititossss!!!
me encantaronnn!!!
tienes que seguirla nenaaa!!
esta bueniiisimaa la novee!!
es tann tristeee....
pero tan lindaa!!
la amoo enserioooo!!
siguelaaa Tkk muxoo!!!!
Cdttt....



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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 10th 2010, 21:30

mmmm a nadie le gustaaaaaaaaa........ no la sigoooooooooooo
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cr3wjonas
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 13th 2010, 18:43

uu siguellaaaaaaaaaaaaaaaa ... Razz

esta buena .. !!
a mi me gusto todo eso de demonios y angeles ..
aa.. y el cazador
siiguellaaaaaaaaaaaaaaaa ... Razz
yo quiero ver que pasa .. con los gemelos Jonas !!
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 14th 2010, 05:46

En el Capitulo Anterior:

La humedad de sus labios sobre mi cuello me causó un escalofrío satisfactorio. Recorrió el largo de mi cuello e iba descendiendo con sus besos hasta que llegó al cuello de mi camisa donde se detuvo para regresar a mis labios. Tomé sus labios entre los míos con desesperación. Las manos de Joseph recorrieron desde mis caderas hasta subir a mi cintura. Nos besábamos con locura y sin pensar en nada ni en nadie más cuando la puerta del cuarto se abrió y la voz de Anthony se escuchó casi gritar.
–Joseph ten cuidado!! –exclamó.

Capitulo 11:

Joseph dejó de besarme pero seguía encima de mí, logró separarse un poco de mí alzando su cuerpo con sus manos apoyadas en la cama y sus brazos extendidos. Ambos respiramos agitados recuperando el aliento.
–hermano la maldición dice que te llevarás su alma después de hacerla tuya. –Dijo Anthony–. Lo que quiere decir que si quieres mantener a esta chica viva no puedes hacer el amor con ella.
Fue entonces cuando Joseph se separó de mí y se levantó de la cama de un salto.
–como rayos sabes tanto sobre la maldición?
–en el santuario del padre Robert se encuentran algunas de la páginas escritas por el profeta.
–hay forma de deshacer la maldición? –le preguntó Joseph.
–no estoy seguro.
–y que hay de ti? Que es lo que dice sobre ti la profecía?
–me convertiré en el ángel guardián de la primera mujer a la que le salve la vida y me casaré con ella.
–como siempre a ti te bendicen y a mí me maldicen. No entiendo por qué tuve que nacer así.
Ellos discutían y yo me preguntaba algo... Anthony me había dicho "eso me convierte en tu ángel de la guarda". Eso que habrá significado? No podía ser yo. Tal vez Anthony era ángel guardián de unas otras cuantas mujeres más.

Después de un momento de vacilación interrumpí la tensión de la conversación de los hermanos que ahora parecían discutir.
–tengo muchas dudas. –afirmé–. Los dos Jonas callaron y se volvieron a verme, yo estaba sentada sobre la cama. Joseph volvió a incorporarse sentándose a mi lado.
–dónde estamos? –comencé con la interrogación.
–aquí vive Anthony. –respondió Joseph de inmediato.
–adónde está Nicholas? -continué.
Joseph no me respondió, esta vez pasó su mirada hasta su hermano.
–está aquí, en el salón de al lado. –contestó Anthony.
–por qué Nicholas no conocía a Joseph si dijiste que ustedes crecieron juntos? –Le lancé la pregunta exclusivamente a Anthony–. Tú y Joseph no crecieron juntos?
–no, escucha. –espetó Anthony.
–la cosa es así. –Interrumpió una voz exactamente igual pero con tono más pícaro, ese era Joseph–. La profecía... Esta estaba escrita mucho antes de que naciéramos, no sé quien fue el profeta culpable de mi desgracia pero este se encargó de escribir páginas y páginas con sangre de mortales profetizando una historia sobre los hijos del mal y el bien, es decir, nosotros.
–Cuando mis padres se enamoraron..., –continuó Anthony interrumpiendo a Joseph–. Fue Paul el que se encargó de decirles tanto a los seres del cielo como a los del infierno que la profecía estaba por cumplirse. Hubo una lucha entre ángeles y demonios en aquellos tiempos todo por culpa de nuestros padres, pero tanto el bien como mal tenían el mismo propósito que era separar nuestros a padres. Cuando mi madre salió embarazada fue demasiado tarde. Incluso intentaron asesinarnos antes de que pudiéramos nacer pero mis padres huyeron y se escondieron juntos. Para ellos no existía ni bien ni mal, para ellos solo existía el amor y nada más, bueno eso cuenta la leyenda.
–Justo el día que nacimos... –interrumpió Joseph a su hermano–. Algunos entrometidos se encargaron de hacer más miserable todavía mi vida y me lanzaron maldiciones cuando yo solo era calvito, sin dientes y desnudo que veía el mundo por primera vez. –escuché a Anthony soltar una risita ahogada por el comentario de Joseph, si yo no hubiera estado tan encantada con la historia también hubiese reído–. Por su puesto, en mi caso eran maldiciones, pero a Anthony solo se encargaron de "bendecirlo en gracia divina" –Joseph hizo un gesto simbólico con sus manos simulando unas imaginarias comillas en el aire al decir esto último–. Paul D' Angelo, la Parca, junto con un ángel y un demonio más se encargaron de agregar paginas en el pergamino de la profecía, paginas repletas de predicciones del futuro, y esas estúpidas maldiciones que me hacen desgraciado. Y por su puesto escritas con sangre de mortales, mortales creyentes, miembros de templos sagrados y monasterios y también católicos. Para deshacer mis maldiciones debo convencer a las personas que me maldijeron de retirar sus palabras y arrepentirse de haberme desdichado, pero solo he encontrado a Paul y no sabemos quiénes eran el ángel y el demonio que lo acompañaban. Y no tenemos las páginas en las cuales firmaron su maldición. Alguien se encargó de desaparecer por todo el mundo estas hojas, alguien que evidentemente no quería que fuera leída la profecía por completo.
–o quizá solo se perdieron con el paso del tiempo. –Musitó Anthony-. Si, ya lo sé Joseph, esa no es la mejor teoría.
–un momento. –reclamé–. Quiero seguir escuchando la historia por supuesto, pero siento curiosidad... Que tiene todo esto en relación con lo que pregunté sobre Nicholas?
–aun no he llegado a esa parte. –Explicó Anthony–. Mis padres fueron luego asesinados de todas formas. No sé quien lo hizo, no sé quien los mató pero dicen que luego de esto los dos idénticos bebes, o sea Joseph y yo, fuimos encontrados solos y en una cesta y alguien se encargó de dejarnos en las puertas del templo de una iglesia católica, el santuario del padre Robert. Pero Joseph no podía entrar a ese lugar, él era un demonio. –supuse que esta era la parte en que la historia de una separación de hermanos se aproximaba, Joseph miraba a Anthony con aspecto furioso y los ojos entrecerrados–. Era tan solo un bebé y se retorcía y chillaba endemoniadamente cuando intentaron llevarlo hasta dentro de la iglesia. Sin embargo intentaron ayudarlo, el padre Robert, que era tan solo un muchacho, junto con alguna ayuda supongo, intentó sacar el demonio del cuerpo de Joseph, pero no fue posible, Joseph había nacido así, no era un cuerpo poseído como todos los demás demonios. Yo crecí metido en la iglesia, el padre Robert era mi tutor y me enseñó muchas cosas. Joseph fue enviado a un orfanato. El padre Robert es como mi padre, él siempre supo que yo era un arcángel pero se limitó a esperar que yo lo notara por mi cuenta, Nicholas era monaguillo en esa iglesia desde sus ocho años, nos hicimos amigos rápidamente, él siempre estuvo obsesionado con encontrar seres malignos, siempre dijo que su madre había sido asesinada por demonios, él asegura haberlos visto, por eso mata demonios, quiere venganza, aunque él le llama justicia. Y por su puesto yo si conocía a mi hermano, desde que tengo uso de razón me llevaron a visitarlo al orfanato, siempre supimos que éramos hermanos, incluso nos queríamos. En ese lugar siempre lo culpaban de todo, nunca fue demasiado bueno estar allí para él, Joseph estaba solo, solo estaba yo para jugar con él cuando lo visitaba cada semana. Se puede decir que muchos lo odiaban.
–por su puesto. –Dijo Joseph después de haber estado callado durante largo tiempo–. Me envidiaban, yo era perfecto, hasta era bueno.
–calla! –Le ordenó con voz pacífica Anthony a Joseph–. Cuando Joseph cumplió seis supo que algo andaba mal en él, me lo confesó cuando una tarde que jugábamos a las espadas como cualquier día. Había empezado a sentirse bien haciendo cosas malas. Era más que obvio que se trataba de la profecía que debía cumplirse al pie de la letra. Joseph los odiaba a todos, se dijo que no podía confiar en nadie, ni siquiera en mí, también me tomó odio.
–empecé asesinando al gato de la directora del orfanato porque me mordió mientras yo jugaba inocentemente con él. Esa maldad dentro de mí empezaba a crecer aunque yo no quería, odiaba ser así. Odiaba ser lo que soy. –decía Joseph con la mirada fija en la nada. Yo me estremecí al escucharlo. Era como si realmente se odiara a sí mismo.
–de todos modos todo empeoró cuando Joseph fue adoptado a los once años. –sonó la voz rígida de Anthony.
–mi nuevo padre era un maldito. –Gruñó Joseph–. Solo me adoptó para esclavizarme, me daba palizas y me obligaba a hacer trabajo duro. Él sabía que yo tenía maldad dentro quizás por eso lo hacía, pero no lo soporté mas cuando a los 14 años trató de bañarme con agua bendita y unas gotas me salpicaron quemándome la piel. De nuevo esa maldad me azotó y maté al tipo. Me escapé y desde entonces vivo solo, aprendí a lidiar con el mundo yo solo y diría que a defenderme, pero realmente son los demás que deben defenderse de mí.
–nosotros supimos sobre la profecía cuando el padre Robert descubrió en la biblioteca del templo un par de pedacitos de páginas escritas en latín sobre nosotros, tras investigación descubrimos que nosotros éramos los hermanos de los que se hablaban en la paginas aquellas, yo se lo conté a Joseph. Durante la adolescencia tuvimos uno que otro encuentro pero ya no nos veíamos tan menudo, Joseph me odiaba. Me odia, creo. –Le lanzó una mirada a Joseph que seguía sentado a mi lado–. Dejamos de vernos cuando él se fue a Italia hace unos tres años, al mismo tiempo que Nicholas también se fue por decisión de su abuelo. Esta casa es mi propio santuario, las hermanas monjas del orfanato de Joseph me tomaron cariño y cuando cumplí 18 años, la hermana Isabelle murió, la casa estaba en su testamento con mi nombre.
Yo estaba atónita ante aquella historia. Casi pude abrir la boca de par en par pero me limité a seguir interrogando.
–y... Paul es de los buenos o de los malos?
–Paul es la Parca. Él no es ni uno ni otro. Solo hace su trabajo. –dijo Anthony amablemente.
–pero aun así nos odia. –Dijo Joseph–. Es un envidioso.
–por que los odia? –pregunté.
–no lo sé. Le fastidiamos, somos un fastidio para él porque no le dejamos hacer su trabajo supongo. Nos envidia. –Joseph parecía creer que todos lo envidiaban.
–yo creo que es más bien porque Joseph es un demonio. Se alimenta de las almas de los humanos lo que hace que Paul tenga menos almas para él. Y yo pues soy un ángel, no solo hago el bien sino que de vez en cuando salvo personas. Si salvo una persona de la muerte es un alma menos para él. –Anthony explicó su teoría.
–eso fue lo que quise decir. –se quejó Joseph.
De pronto la puerta volvió a abrirse detrás de Anthony que seguía de pie en medio de la habitación y Nicholas entró con expresión inquieta. Todos fijamos nuestras miradas en él.
–Anthony... –dijo–. Yo tengo una de las páginas de la profecía. Bueno la tenía, pero sé donde está. Si dices que no se puede destruir es probable que siga aun en el hotel, allí había dejado yo todas mis cosas. Puede que no se haya quemado, si según tú es indestructible.
–vamos a buscarla. –se animó Joseph.

Estábamos, Joseph, Anthony y yo esperando a que Nicholas volviera de su búsqueda dentro del hotel, esperábamos afuera sentados en la acera húmeda por la lluvia, Joseph a un lado de mi y Anthony del otro lado.
Yo me sentía fascinada con la espectacular belleza y compañía de los dos perfectos hermanos. Tanta hermosura junta deslumbraba mis ojos.
Anthony me lanzó una sonrisa y yo no pude evitar devolvérsela, entonces sentí su brazo rodear mis hombros agradablemente y no pude evitar sonrojarme. Escuché a Joseph aclarar su garganta y cuando vi su rostro advertí su mirada que fulminaba a su gemelo Anthony.
–Sabrina. –me llamó Joseph, en voz muy baja, incluso parecía amable. Giré mi mirada hacia él, Anthony retiró su brazo que rodeaba mis hombros. Cuando estuve cara a cara con Joseph el tomó mi barbilla con una de sus manos y así sin advertencia alguna acercó su rostro al mío y me besó, sin previo aviso me dio un beso diferente a cualquier otro, fue un beso lento, lleno de ternura, extremadamente romántico y además bastante sonoro y audible. Mi corazón latió tres veces más rápido bajo mis costillas y un cosquilleo insoportablemente agradable se sintió en mi estomago. Fue un perfecto y corto beso que sirvió además para humedecer mis labios resecos.
Al separar nuestros labios Joseph sonreía con picardía, sus ojos eran perfectos y perspicaces.
–mmmmm... –soltó Joseph mordiendo su labio inferior como para saborearlo.
Verlo hacer ese gesto tan coqueto casi me hizo lanzarme a suspirar por él delante de todo el mundo. Me mataba que tuviera esa clase de coquetería picara, era mi debilidad.
A mi otro costado sentí a Anthony levantarse y me volví para verlo, nos dio la espalda a Joseph y a mí, se dirigía hacia la puerta del hotel quemado y clausurado.



–adónde vas? –le dijo Joseph antes de que Anthony pudiera marcharse.
–voy a ver por qué Nicholas aun no ha salido. –por primera vez no sonaba tan amable como siempre.
–quieres comer algo? –me preguntó Joseph que se seguía sentado a mi lado sobre aquella acera, su brazo rozaba con el mío y estábamos hombro con hombro. Cada contacto me ruborizaba la piel. Eché un vistazo al cielo en el que el sol de la mañana se asomaba radiante y un arcoíris se curvaba con todos los colores en el cielo azul claro con nítidas nubes blancas. Y con toda la claridad que manaba del cielo supe que sí era hora de desayunar.
Anthony estaba cruzando la entrada clausurada del hotel y Joseph esperaba atento mi respuesta cuando unos oficiales uniformados se acercaron a Joseph y a mí.
–Buenos días Jóvenes. –dijo uno de los dos policías con apestoso y elegante acento inglés como el de Joseph. El auto de la patrulla reposaba tras ellos estacionado en la calle.



–algún problema oficial? –dijo Joseph ayudándome a ponerme de pie junto con él.
–para empezar, el muchacho igual a usted debe venir aquí. El paso al hotel está claramente prohibido. –el oficial señaló con su mirada la cinta amarilla con letras negras en mayúscula que decía "NO PASAR" que rodeaba al edificio. Anthony debió haber escuchado ya que en segundos estuvo nuevamente a mi lado–. Y bueno realmente estamos buscándola a ella. Eres Sabrina Gray?
Asentí con la cabeza lentamente mostrando mi confusión. Ahora la policía me buscaba? Genial!! Exclamé en mi mente de forma sarcástica.
–conocías a Lucas Richie? Él era quien tenía tu custodia cierto? –me preguntó la otra oficial que estaba junto al hombre.
–No... –comenzó a decir Joseph, sabía que pretendía decir algo más pero fue interrumpido por la arrogante oficial de policía.
–silencio. –Dijo esta mujer con expresión ruda–. Estamos hablando con ella.
–sí, Lucas tenía mi custodia. –dije al fin. Anthony no decía nada.
–Sabrina... –Joseph quiso interrumpirme.
–por lo que sabemos murió anoche, lo que quiere decir que te has quedado sin custodia. –Comenzó a hablar nuevamente el oficial–. Tienes algún familiar o alguien cercano a tu familia para asignarle tu custodia?
Negué con la cabeza.
–no tengo a nadie.
–y eres extranjera. –dijo la mujer policía.
–no pueden deportarla. –Interrumpió la voz de Joseph–. Es menor y no tiene familia.
La voz de Joseph sonaba imponente.
–lo sabemos. Solo venimos a darle unas opciones. La ley no permite que una menor de edad ande por ahí sin custodia y sin autoridad. Puedes conseguir algún familiar o persona allegada a tu familia para que tome tu custodia, podemos asignarte un tutor político, es decir un desconocido o tal vez mandarte a un orfanato, también hay una beca para el internado de Kent College que está a solo unos 30 minutos de acá de Londres.
Cada palabra me arrebataba una parte de mi maldita vida. Ninguna de las alternativas era de mi agrado. No tenía ningún familiar que quisiera cuidarme, solo mis tíos de Australia pero nunca pensaba volver con esas dos ratas estafadoras que no me querían. Descarté la opción de un tutor desconocido apenas la oí, jamás iba a lidiar con alguien que esté dándome órdenes sin siquiera conocerme. Un orfanato? Eso significaba que podía ser adoptada por una familia de extraños o estar encerrada en un feo lugar hasta que cumpliera la mayoría de edad, mientras que una beca en un internado sería igual de malo.
Si mi rostro había estado ligeramente sonrojado antes de que estos dos oficiales llegaran ahora estaba pálido con menos color que una película en blanco y negro.
Joseph mató a Lucas. -recordé-. Todo es su culpa. -pensé.
Yo estaba de pie sin poder analizar las palabras con claridad.
–que quiere decir? –habló Anthony por primera vez.
–que tenemos que llevarnos a la chica.
–quiero su custodia. –dijo Joseph.
–no lo creo muchachito. –Dijo la mujer policía–. Ningún juez va a darte la custodia, eres demasiado joven.
–señorita Sabrina tiene que venir con nosotros. –dijo el oficial ejerciendo tu autoridad.
–no voy a ninguna parte. –dije con furia. Lo único que podía pensar era: "esto es culpa de Joseph".
–señorita no hay opciones, no estamos preguntándole.
–no, no me voy a ir con ustedes. –mi rostro empezaba a enrojecerse de nuevo por la rabia que me inundaba. Me vi alterada.
–ven. –el oficial me tomó de brazo. Halé mi brazo para soltarme. Retrocedí algunos pasos.
–no me toque. –me alteré, perdí los estribos, y empecé a perder el sentido común.
–cálmese señorita. –me dijo uno de esos uniformados–. Va a estar mucho mejor, tal vez encuentres una familia que te quiera, no será tan malo.
–QUE NO QUIERO IR!! –grité–. No voy a ir a ninguna parte!!!!
–Sabrina. –dijo la voz del ángel, o sea, Anthony para que me tranquilizara.
La mirada de Joseph parecía preocupada.
–pero debe venir con nosotros!! –la mujer policía me tomó de un brazo y el tipo del otro brazo.
Iba a salir corriendo pero ellos me atraparon con más fuerza. Forcejeé para deshacerme del agarre de sus manos que me apretaban con fuerza.
–No!! Suéltenme!! No me toquen!! –grité, forcejeé todavía más cuando me sentí acorralada. Ellos iban a llevarme a la fuerza y yo lo sabia–. No iré con ustedes!!
Lancé patadas al aire y luché con todas mis fuerzas para que me soltaran. Ellos me empezaron a llevar hasta su auto casi arrastrada ya que yo no pensaba colaborar con ellos, cuando supe que no iba a poder escapar empecé a sollozar y seguí gritando con histeria.
–fue tu culpa Joseph, todo esto es tu culpa. –Le grité entre eufóricas lágrimas–. Por tu culpa no tengo a nadie. Por tu culpa me llevarán.
Cuando los policías le dieron la espalda a Joseph mientras luchaban contra mi locura lo vi sacar una daga de uno de sus bolsillos, enseguida comprendí que pretendía asesinar a los oficiales, Anthony reaccionó enseguida interponiéndose entre el camino de Joseph y deteniéndolo.
–Joseph cálmate. –Le dijo Anthony–. Déjala ir, será lo mejor.
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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Abril 15th 2010, 19:10


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MensajeTema: Re: mas alla de la atraccion....(con joe)   Hoy a las 15:27

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mas alla de la atraccion....(con joe)
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