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 Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT

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Andrea De Nick Jonas <3
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 20th 2010, 19:53

magiiiiiiiii siguelaaaa!!
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andreisjonas
Comprometida Con...


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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 20th 2010, 20:04

Siguela la adoro, voy mas adelante
pero me encanta leerla nuevamente

Siguela!!!

xoxo
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Niggi
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 21st 2010, 09:38

Capítulo 4
_______ dio marcha atrás, sobresaltada ante la franqueza de Nick . Pero más que eso, estaba aturdida, ya que quería lo mismo y apenas lo conocía. Y aun así no podía negar cuánto deseaba hacer el amor con él.
Cuánto deseaba acariciar cada pulgada de ese cuerpo poderoso, divinamente masculino.
Su lujuria no le parecía incorrecta. Parecía extrañamente correcta y simplemente natural. DE una forma extraña sintió como si ya lo conociera. Como si se supusiera que ellos debían ser mucho más íntimos que dos extraños que se habían encontrado casualmente en una calle oscura.
Lo deseaba a un nivel que no alcanzaba a comprender.
–No te andas por las ramas, ¿no? –preguntó impertinentemente.
–No –contestó, con sus ojos azabache quemándola con ardiente potencia–, yo no.
El poder de su deseo la recorrió, cautivándola. Él era tan intenso, tan hipnótico. Y se encontró inexplicablemente atraída por él.
Él extendió la mano y tocó un mechón de su pelo. El deseo se enroscó a través de sus venas, excitándola. En ninguna otra parte sus cuerpos se tocaban, pero juraba que podía sentirlo con cada célula de su cuerpo.
Ella se estremeció con necesidad.
Con calor.
Con deseo.
Se inclinó y murmuró en su oído, su respiración rozándole la piel.
–Siempre he sido un firme creyente de vivir el momento. En tomar lo que quiero cuando lo deseo. Y ahora mismo, _______, yo te deseo. Quiero saborear cada centímetro de tu cuerpo. Sentir tu respiración sobre mi cuello mientras te hago el amor. Explorar con mi lengua cada parte de ti hasta que me ruegues que me detenga.
Ella tembló de la forma en que dijo eso.
–La vida es corta, supongo.
Él se rió suavemente mientras le acariciaba la mejilla con sus labios. Su piel barbuda raspaba la de ella y se derritió ante la percepción viril de él.
–Más para unos que para otros.
_______ inspiró profundamente mientras la seriedad caía sobre ellos. El humor de la habitación no sólo era serio, el aire entre ellos era cada vez más cargado.
Con electricidad sexual.
Nick movió su boca peligrosamente cerca de la de ella.
Lentamente.
Tentadoramente.
El tiempo se detuvo mientras esperaba que sus labios reclamaran los de ella. Mientras esperaba, para saborear su pasión otra vez.
Luego, la tomó entre sus brazos y la besó tan posesivamente que la dejó sin aliento.
_______ gimió mientras lo saboreaba con sus labios y con su corazón. Él invadió cada sentido que poseía. Sus músculos se abultaban y se flexionaban bajo sus manos en tanto su lengua se frotaba contra la de ella. Lo escuchó gruñir bajo y profundo en su garganta, como una bestia desenjaulada.
Ella tembló otra vez.
Ella pasó las puntas de los dedos sobre la base cálida de su cuello, jugando con la piel suave, blanda de allí, antes de subirlos a través de las hebras doradas de su pelo, dejándolas enrollarse alrededor de su carne.
Cómo le gustaba la forma en que este hombre se sentía en sus brazos. El perfume a cuero y a Nick invadió su cabeza y la hizo tambalear. Él la rodeó con la fuerte dureza de su cuerpo.
Sintió su deseo mientras su erección presionaba contra su estómago, y la encendía, haciéndola ansiar su cuerpo, sus caricias. Lo deseaba dentro de ella tan desesperadamente que la dejó estupefacta. Nunca en su vida había deseado a un hombre como a éste.
La levantó en sus brazos, soportando su peso mientras profundizaba el beso. Sin esfuerzo alguno, sus manos firmes sostuvieron su trasero contra sus caderas mientras su protuberancia presionaba su centro. Gimió ante el contacto íntimo con el cuero y el hombre.
Devolviéndole el beso tan duramente como podía, envolvió sus piernas alrededor de su cintura.
Sintió su risa satisfecha rugir fuera de su cuerpo. Hizo que su estómago la acariciara entre las piernas, su pecho frotó el de ella, inflamándola aún más.
¿Oh, cariño, qué estás haciendo?
_______ oyó su razonable voz en su cabeza. No había tenido una relación de una noche, o en este caso de un día desde la universidad. La única vez que lo había hecho, se había sentido tan barata después, que había jurado que nunca lo haría nuevamente. Y acá estaba ella, próxima a repetir ese fiasco. Dios mío, no sabía nada de este hombre. Ni siquiera su apellido.
Pero por alguna razón, nada de eso tenía importancia. Lo único en que podía enfocar la atención era en lo bien que se sentía mientras lo abrazaba. Lo maravilloso que se vería en su cama, y el hecho que a ella realmente le gustaba. Más de lo que debería. Más de lo que tenía sentido.
Correcto o incorrecto, quería compartir su cuerpo con él. No, ella necesitaba esto. Era lo que quería en lo más profundo de su corazón. Y ella siempre seguiría a su corazón, donde quiera que éste la llevara.
No habría arrepentimientos acerca de esto. Ningún segundo pensamiento.
Él deslizó el borde de su vestido hacia atrás, sobre sus muslos. Tembló al percibir el material fresco arrastrándose por la piel, seguido por el calor de sus manos. Él hizo deslizar sus palmas por la parte de atrás de sus muslos hasta abarcar su trasero. Gruñó de placer, un sonido intenso y primitivo.
Lleno de necesidad.
–Me gusta como te siento, pequeña _______ –suspiró contra sus labios.
_______ no podía pensar claramente con sus manos grandes y firmes en su piel desnuda. Él sumergió la cabeza en su cuello donde sus labios la quemaron. Sus dientes le rasparon la piel mientras la mordía tiernamente.
Estaba a punto de decirle cuán filosos eran sus dientes cuando le dio un estremecedor lametazo caliente a su piel.
Sus pensamientos se esparcieron por todos lados.
El hombre era simplemente demasiado delicioso, no podía dejarlo ir sin haber probado ese cuerpo delgado y duro. Le sacó la remera por la cabeza y recorrió con sus manos el pecho y el tatuaje. ¡Oh, sí. Ella deseaba esto!
¡Ella lo deseaba a él!.
Nick le dio una sonrisa con labios apretados mientras veía el hambre crudo en sus ojos café oscuros. Iba a saborear a esta mujer.
Hasta la última diminuta pulgada suya.
Debido a su pasión y su pasión de vivir, sólo podía imaginar lo buena amante que ella sería.
Había pasado bastante tiempo desde que hubiera encontrado a una mujer que le fascinara. Como Dark Hunter, había escogido a sus amantes al azar, sabiendo que nunca las vería otra vez.
Por siglos, se había contentado con sexo de una sola noche. Con mujeres deseosas que no querían nada más de él que las pocas horas de placer que les podía dar.
Las había encontrado a todas ellas en la oscuridad de la noche.
Nunca a la luz del día.
Después de una conversación mínima para serenarlas, las había montado salvajemente, y al terminar, se habían ido por caminos separados. La mayoría de las veces, ni siquiera se había tomado la molestia de preguntarles sus nombres.
Pero en el fondo de su mente, sabía que algo era diferente esta vez. Algo era diferente acerca de _______.
No podía contar cuántos siglos habían pasado desde que compartiera una risa real con una amante. Y esta mujer lo hacía reír. Lo volvía loco.
Mejor aun, lo hacía arder.
_______ había tropezado con su mundo y lo había puesto al revés. Había tocado las emociones que había enterrado hacía mucho tiempo. Haciéndolo sentir extrañamente vivo otra vez, lo cuál para un hombre que había muerto mil quinientos años atrás era realmente un logro.
Le dio sentimientos que no entendía. Se sentía como un niño en la mañana de Navidad, sobrecargado con vistas y olores. Sus sentidos lo estaban abrumando con necesidad.
Con deseo por ella.
Relamiéndose los labios anticipadamente, corrió su mano sobre su muslo sedoso, hasta sus caderas. Esta mujer tenía el culo más fino que alguna vez hubiera acariciado. Levantó el vestido hasta su cintura mientras ella cerraba sus tobillos detrás de su espalda.
Su cabeza dio vueltas al sentir como se envolvía alrededor de él. El calor de sus muslos internos quemaron su cintura en tanto sentía su humedad contra su estómago.
Regresando a sus labios, la llevó a la cama y la acostó sobre el colchón. Sin soltarse del abrazo, se colocó encima y la besó completamente, profundamente, mientras posaba su hinchada erección contra la parte de ella en la que él ya no podía esperar para enterrarse. Probó la calidez de su boca y escuchó sus gemidos de placer.
Cerrando los ojos, inspiró su perfume único y dejó que lo inundara.
_______ quería sollozar de lo bien que se sentía sobre ella. El cuero de sus panNick es la acariciaba íntimamente mientras sus labios atormentaban los de ella. Sus trenzas le hacían cosquillas en su cuello con cada movimiento que él hacía. Y sus manos se sentían malvadamente maravillosas mientras las deslizaba sobre su cuerpo, buscando cada parte suya.
Casi lloriqueó en señal de protesta cuando él se apartó.
Le sacó el vestido y lo lanzó al piso.
Se sintió más que físicamente desnuda delante de él. Por alguna razón también se sentía espiritualmente desnuda. Era como si pudiera ver profundamente dentro de ella de alguna forma, como si conociera cosas acerca de ella que nadie más sabía.
Como si estuvieran conectados en un nivel que transcendía el vínculo físico.
¡Al fin! Pensó, cuando volvió a acomodarse sobre ella. Luego sus pensamientos se dispersaron otra vez y se convirtió en una con el momento. Esta percepción de él era realmente extraña.
_______ siseó ante lo maravilloso que él sabía. Toda esa piel lujuriosa, bronceada, un poco pinchuda por su barba masculina. Adoraba el sabor de la mandíbula de un hombre.
Ninguno había tenido un sabor más perfecto.
Movió las manos desde la cintura hasta la bragueta. Su erección era enorme. Echándose hacia atrás ligeramente, observó su cara mientras le abría los panNick es y lo tocaba por primera vez.
Él cerró sus ojos y gruñó profundamente en su garganta mientras se mecía suavemente en contra de sus manos. Oh, a ella le gustó como lo sentía. Estaba tan duro y listo para ella.
Entrelazó sus dedos en los rizos pequeños, moviendo su mano más abajo, hasta poder ahuecar el calor suave de él en su palma.
Nick gimió de placer. Se sentía tan increíblemente bien que lo sostuviera de esa forma. Había tenido sexo más veces de las que podía contar, y aun así había algo nuevo en esta experiencia.
Algo fresco.
Ella tiró hacia abajo sus panNick es a fin de engancharlos con los pies y quitárselos de encima. No fue hasta que ella frunció el ceño que ambos recordaron que todavía llevaba puestas las botas.
–Uy –dijo ella con una sonrisa.
Nick se rió ahogadamente, la besó profundamente, y se dio la vuelta para quitárselas. Ella se levantó en sus rodillas y recostó su cuerpo desnudo contra la espalda desnuda, haciéndolo temblar al sentir sus pechos contra su columna vertebral.
–Simplemente amo este tatuaje –dijo mientras lentamente lo trazaba con su lengua bajando por su espalda.
–Amo cuando haces eso –dijo, lanzando sus botas y panNick es hacia la esquina. Se aferró al borde de la cama mientras ella exploraba su espalda con la boca.
–¿Tiene un significado especial? –él cerró sus ojos mientras ella regresaba a seguir las marcas con su lengua–. Son símbolos célticos para la protección, el poder, y la longevidad. –Nick apretó los dientes ante la ironía. Su tío no había tenido idea lo que le aguardaba a su sobrino cuando había colocado esas marcas en su piel. Cuán larga sería su vida.
Ella dio un lametazo largo, caliente, y luego lo empujó hacia atrás.
–No puedo creer que tu tío hiciera esto. Mi padre se intimidó cuando vio el mío.
Nick la miró sobre su hombro.
–¿Tienes un tatuaje?
Apoyó su pierna izquierda alrededor de su cintura y le mostró la parte interna del tobillo. Era un sol celta muy pequeño, con el símbolo dentado para la creatividad.
Sonriendo, lo recorrió con la mano.
–Muy bonito.
–Sí, pero dolió por días. No puedo imaginar cuánto peor ha debido ser el tuyo.
Ella no tenía idea. Especialmente desde que había sido creado mucho tiempo antes de que existieran las agujas esterilizadas. Su tío meticulosamente había insertado el diseño en su cuerpo, por medio de golpecitos durante tres meses. Algunas veces se habían infectado y sólo las habilidades herbarias de Nynia le habían salvado la vida.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 21st 2010, 09:39

–No fue tan malo.
–Ooh –dijo ella en broma, arrugando la nariz–. El Señor Tipo Rudo.
–¿Preferirías que dijera que dolió?
–Nunca duele admitir que sentiste dolor.
–Nena –dijo él quedo–. No siento dolor. En toda la vida.
Lo miró sorprendida.
–¿Realmente? ¿Ni siquiera uno pequeño? –negaba con la cabeza mientras suprimía las emociones. No se atrevía a permitirse sentir el dolor de todo lo que había perdido. Aún después de todos estos siglos, lo destruiría.
–Es un desperdicio de tiempo y energía. También agota a la mente y te hace débil.
–Pero sin dolor, no puedes tener alegría. Es el equilibrio lo que nos hace apreciar los extremos.
Bueno eso era un concepto profundo. Muy profundo, considerando que estaban desnudos, sentados en su cama.
–¿Siempre filosofas mientras estás desnuda con un hombre?
Ella mordió su hombro traviesamente con los dientes.
–Es bastante difícil encontrar a un hombre que esté dispuesto a hacer eso. –Bajó la mirada hasta sus pechos–. Imagino que sería mucho más fácil si no te viese tan condenadamente bien sin tus ropas.
Gimió mientras bajaba la cabeza y tomaba uno de sus pechos en su boca. Se recostó en la cama arrastrándolo con ella.
Nick suspiró al sentir su aureola arrugada bajo su lengua. Rozó con su mano la curva de la cadera, su muslo suave, y a través de la maraña húmeda de rizos, hasta que pudo tocar la parte que más ardientemente deseaba.
Ella gimió y tembló mientras él cuidadosamente separaba sus blandos pliegues y atormentaba su hendidura.
Oh, sí, él quería esto de ella. Quería ver su cabeza contra las almohadas y oír su grito cuando se corriera por él.
_______ le aferró firmemente la cabeza contra su pecho mientras abría mas las piernas, dándole un mayor acceso a su cuerpo. Ella ardía y latía al sentir su mano acariciándola. Y cuando introdujo sus dedos en ella, gritó fuertemente.
Su cuerpo ardía por el de él de la forma más increíble. Era tan caliente y feroz que la hacía temblar de necesidad. Nunca había deseado a un hombre tanto como deseaba a éste. Quería empujarlo más cerca de ella. Más cerca y más cerca hasta que verdaderamente se transformaran en un solo ser.
Incapaz de esperar más, bajó la mano entre sus cuerpos a fin de poder guiarlo profundamente dentro de ella.
Gimieron al unísono.
_______ arqueó la espalda, arrastrándolo aún más profundo.
Era tan duro y caliente, tan completo. Ella nunca había sentido nada mejor que él llenándola.
Él se sentó sobre sus piernas y empujó sus caderas y así se deslizó en ella, lentamente, profundamente. Era un ritmo arrollador que la hizo contorsionarse ante el intenso placer de sus íntimas caricias.
Ella clavó los ojos en él mientras la miraba con ternura.
–Eres tan bella –murmuró, meciendo sus caderas contra las de ella y empujándose en su interior aún más profundo y más duro.
–Tú también –dijo agarrándole sus rodillas. Sus ojos se oscurecieron mientras la miraban y se dio así mismo en esta unión. Nunca un hombre le había hecho el amor así. Era como si él no fuera nada más que sexo. Como si no pudiera sentir más que su cuerpo.
Tenía tal forma de mover sus caderas mientras se deslizaba adentro y afuera, duro y profundo. La atormentaba con sus manos, sus dedos la acariciaban al mismo tiempo que sus empujes. El placer de su toque impregnó cada fibra de su ser.
Y cuando ella se corrió, el orgasmo fue tan intenso que gritó.
Nick gruñó ante el sonido de su éxtasis mientras su cuerpo se aferraba al de él. Gritando se estiró y lo arrastró encima de ella.
Luego, ella hizo la cosa más extraña de todas... acarició con la nariz su cuello y su cara, dejando caer besos por toda su mejilla y hombro. Nick se congeló.
Sus brazos lo mantuvieron apretado contra ella, mientras envolvía su cuerpo alrededor del suyo. La ternura de su toque y sus acciones lo punzaron, penetrando a través del férreo control que mantenía sus emociones.
Era como si ella realmente se preocupara por él. Como si él significara algo para ella. Como si ella le estuviera haciendo el amor a él. Sólo una mujer lo había sostenido así... Apenas podía respirar. Por primera vez en mil quinientos años él sentía que realmente le estaba haciendo el amor a una mujer y no solo satisfaciendo un deseo primitivo.
No, éste no era sexo sin sentido.
Él la sentía. Se sentía conectado a ella. Sentía como si fueran más que desconocidos sin ataduras entre ellos.
Sus labios abrasaron su piel mientras ella continuaba acariciando su cuello y empujándose a sí misma en contra de él. La sostuvo suavemente y cerró los ojos. Sus sentidos y sus emociones tambalearon ante el placer del momento.
Cuando se corrió en sus brazos, tembló hasta el centro de su maltratado y cansado corazón.
Yació allí, vulnerable y aterrorizado.
No, él no podía haber sentido eso. Él no podría tener estos sentimientos por ella. No era posible.
Estaba equivocado. Lo que tuvieron fue sexual. Sexo increíblemente genial, pero nada más que eso.
Sexo.
Simple.
Básico.
Elemental.
Y se lo iba a probar a sí mismo de una u otra manera
_______ yacía completamente satisfecha, respirando trabajosamente, regresando muy lentamente a la deriva a sí misma. Ese fue el orgasmo más increíble que alguna vez había experimentado. No podía creer la forma en que lo había sentido, la forma en que la había tocado.
Ella mantuvo su cabeza cerca de su corazón y sintió su respiración desigual contra su pecho. Lo acunó con su cuerpo entero y absorbió el cálido peso de él.
Acostumbrada a hombres que rápidamente se salían de encima después de correrse, no estaba preparada para cuando él se dio vuelta sobre la espalda y la jaló para atravesarla sobre su pecho.
–¿No pensarás que ya he terminado, no? –preguntó él en su oído.
–Bueno, sí.
Él se rió.
–Lady _______, apenas he comenzado.
Para su delicia y temor, él confirmó esas palabras en el transcurso de las siguientes horas: Hicieron el amor en la cama, en el piso, en el sofá. La tomó en tantas posiciones diferentes que sintió como si él estuviera recreando el Kamasutra.
Finalmente, fueron a dar en la cocina donde la colocó sobre la barra de desayunar y luego le hizo el amor lenta y tiernamente. ¡Oh cielos, el hombre se sentía increíble! Él tenía más energía que un equipo entero de atletas y era completamente atrevido cuando le hacía el amor. Nunca había estado con un hombre y se había sentido así a gusto con su cuerpo y sus expectativas.
Un hombre como éste era difícil de conseguir. Después que acabaron en la barra, la cual nunca podría mirar otra vez sin sonrojarse, Nick se paró desnudo, mirando dentro de su refrigerador con sus dos trenzas detrás de su oreja mientras buscaba comida. Él todavía respiraba pesadamente después de su último asalto y _______ se preguntó ociosamente si ella iría a quedar con las piernas arqueadas después de la maratón de esa tarde.
No obstante, se veía de rechupete mientras movía envases buscando alimento. Su trasero desnudo era un banquete para los ojos y cuándo se agachó para investigar el cajón más bajo, no pudo resistirse a pasar su mano sobre el musculoso muslo, entre sus piernas, para ahuecar la mano y acariciarle.
Él inspiró abruptamente entre sus dientes y se enderezó.
_______ le sonrió tan traviesamente que se ganó un rápido beso antes de que regresase a la búsqueda en su heladera.
–¿Milady, tienes algo hecho de carne?
_______ pasó la mano a través de su espalda, calmando las marcas rojas en donde ella le había hundido las uñas durante su último orgasmo.
–Tengo hamburguesas de soja, y recogí algunas barras de cereales, germen de trigo, y harina de avena mientras estaba fuera. –Él realmente lloriqueó–. Lo siento. Soy estrictamente vegetariana.
Él suspiró.
–Y yo soy estrictamente carnívoro.
Ella se chupó los labios y sonrió al recordar sus mordiscos y pellizcos juguetones en su carne.
–Me di cuenta.
Giró hacia ella y acercó su cuerpo desnudo contra él. Besó sus labios como si aún pudiera saborearla después de todo lo que habían hecho esa tarde. Luego, se echó para atrás.
–A pesar de lo mucho que te deseo otra vez, necesito algo más para alimentarme que tu ardiente y lujurioso cuerpo.
Agarró el queso de soja del estante de arriba y las galletas saladas de harina integral que tenía en la barra. _______ empezó a advertirle sobre el queso, pero cambió de opinión. Necesitaba algo más aparte de ella para morder, aunque para ser sincera, le gustaba ser su juguete para masticar. El hombre era insaciable, y lo mejor de todo, era un campeón en lo que hacía.
Lo observó curiosamente mientras agarraba su pastillero Pez de Snoopy de la barra, luego regresó a la sala de estar.
_______ recogió sus vasos con agua y lo siguió a la mesita de café Art Deco.
Nick se sentó ante ésta, cortó en rodajas el queso y luego lo colocó sobre las galletas saladas. Le pasó una a ella.
–Entonces dime, si no estuviera aquí, ¿qué estarías haciendo hoy?
Ella se rió.
–Estoy segura que probablemente me sentaría más cómodamente, en primer lugar.
Con cara divertida, bajó su cabeza para acariciar con la nariz el cuello.
–¿Puedo darte un masaje para hacerte sentir mejor?
Ella siseó ante su voz profunda y sensual.
–Tu masaje es lo que me metió en problemas.
Recorrió con su lengua la clavícula, luego se echó hacia atrás y comió una galleta salada.
Se ahogó.
_______ le paso el vaso con agua.
Nick la tragó rápido y la miró con ceño.
–¿Qué tan vieja es esta cosa? –comprobó la fecha de vencimiento del queso y frunció más el ceño–.¿Soja? –dijo cuando finalmente
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 21st 2010, 09:39

reconoció el paquete–.¿Me dejaste comer queso de soja?
–Es bueno para ti.
–Es repugnante.
–Oh –dijo ella, como si le hablara a un niño–. Pobre bebé. Estoy tan apenada.
–No, no lo estás.
–No, verdaderamente. Siento no tener cualquier cosa que pueda ingerir un macho grande como tú.
Nick se sentó hacia atrás y sacudió la cabeza. Debería haber pedido a Kyrian que le trajera una hamburguesa con sus ropas. Aún así, había disfrutado el día con ella.
Aún si eso significaba comer cosas que deberían estar clasificadas como desperdicios tóxicos.
Encogiéndose, alcanzó otra galleta, más preparado esta vez para el sabor repugnante. A pura fuerza de voluntad, engulló seis galletas saladas con queso, aunque apenas quitaron el borde de su hambre.
Agradecía a los dioses que aún tenía sus pastillas. Agarrando a Snoopy, rápidamente echó tres en su boca para cambiar el sabor.
–¿Cómo puedes comer eso? –preguntó ella–. No es mas que azúcar con sabor.
–Sí, pero es buen azúcar.
Ella arrugó la nariz. Nick le sonrió malvadamente.
–¿Conoces cual es la mejor forma de comer estos, no?
Negó con la cabeza.
Él movió hacia atrás la cabeza de Snoopy y sacó la pequeña pastilla con sus dedos. La llevo a sus labios.
–Muérdela suavemente y mantenla entre tus dientes.
Ella vaciló, pero obedeció.
Por un segundo, Nick la miró sentada allí, desnuda con la pastilla entre los dientes. Luego, se inclinó hacia adelante y usó su lengua para saborearla.
_______ gimió ante el sabor de él combinado con el azúcar. Abriendo la boca, ella le dio un beso largo, caliente.
–Bueno, eso fue agradable.
–¿Vale la pena contaminar tu sistema?
–Umm-hmm –ella respiró, moviendo la punta del dedo a lo largo de su mandíbula.
Una vez que todo el pastillero Pez se terminara, ella levantó a Snoopy y lo miró.
–Esto es tan poco característico de ti, Señor Rudo. Me cuesta creer que un tipo que peleó con seis criminales sin ayuda lleve con él un insignificante paquete de pastillas Pez.
Él peinó su pelo negro hacia atrás de su hombro y dejó que sus manos se detuvieran en las hebras.
–En realidad, colecciono los pastilleros. Este es un clásico de 1969.
–¿De verdad?
Él asintió. Lo miró otra vez.
–¿Eso vale mucho?
–Un par de cientos de dólares.
–¿No estás bromeando?
–No estoy bromeando.
–Wow. Y casi lo metí en la lavadora.
Él se rió de eso.
–Me alegro que no lo hicieras. Snoopy y yo vamos a todos lados juntos.
Tomó a Snoopy de sus manos y lo colocó en la mesita de café. Cuando se dio vuelta para mirarla, el brillo en sus ojos era uno con el que ella realmente se estaba familiarizando.
–¿Estás realmente muy dolorida? –preguntó.
Tomando todo en consideración, ella debería estarlo, pero su toque era tan tierno que no lo estaba.
–No lo estoy. ¿Y tú?
–Nunca mejor.
Se reclinó en el piso y la empujó a través de él. _______ lo montó a horcajadas y gimió ante lo bien qué sus abdominales de acero se apretaban contra ella.
Para su asombro, estaba duro otra vez.
–¿Nunca te cansas?
Él ahuecó su cara en sus manos y le dirigió una mirada fija, seria.
–Eres tú, amor. Definitivamente tú. Con cualquier otra, me habría acomodado y estaría durmiendo hace horas.
–¿Lo dices en serio?
Él condujo su mano hacia su hinchada verga
–¿Qué piensas?
–Pienso que debería haber tomado más vitaminas esta mañana.
–Y yo pienso que aún hay varias posiciones que no hemos probado.
Nick despertó en la cama de _______ justo a la puesta del sol. Sonrió con placer somnoliento mientras olía el perfume de trementina y patchoulí en su piel.
_______.
Todavía estaba acunada entre sus brazos, profundamente dormida. Para su asombro, sintió que su cuerpo comenzaba a endurecerse otra vez. Después de esta tarde, debería estar saciado por uno o dos días mínimo, si no por una semana completa.
Debido a eso, no debería poder moverse.
Aun así quería tomarla otra vez. Ahora mismo. Quería sentir sus brazos y piernas envueltas a su alrededor, sosteniéndolo cerca mientras se perdía a sí mismo con la sensación de su cuerpo deslizándose contra él.
Sólo Nynia lo había hecho sentirse así. Había sido completamente insaciable con ella. Mirarla era arder por ella.
Nunca pensó encontrar a otra mujer tan atractiva. Y todo lo que quería hacer era pasar el resto de la noche dentro de _______. Sentir su respiración contra su cuello mientras se enterraba en su calor húmedo una y otra vez.
Pero no podía. Se suponía que debía encontrarse con Acheron en Jackson Square.
Sin mencionar que habían Daimons en la calle listos para matar, y tenía que proteger a la gente inocente.
–¿Nick ?
Interiormente, se encogió ante el sonido de su voz somnolienta. Había esperado hacer una salida silenciosa mientras ella dormía. Cómo odiaba las salidas confusas.
–Buenas noches, amor –murmuró él, besando su frente.
Ella le dirigió una sonrisa que lo deslumbró.
–¿Te estás yendo?
–Sí, tengo que encontrarme con alguien.
–Ok –dijo ella.
Ella se levantó de la cama, y se envolvió con una sábana.
–Fue realmente genial conocerte, Nick . Gracias por un día maravilloso.
Lo dejó solo.
Nick frunció el ceño. Esta era normalmente la parte en donde sus amantes le rogaban que se quedara, al menos un poco más de tiempo. Donde le decían que era el mejor amante que alguna vez habían conocido y luego lloraban ante el pensamiento de nunca tenerlo otra vez.
Pero _______ parecía completamente de acuerdo con su partida. No parecía sentir la más mínima tristeza.
¿Qué era esto?
Salió de la cama y dejó la habitación para encontrarla en la cocina, sosteniendo un pastel de arroz entre sus dientes mientras se servia una taza de jugo rosado.
–¿_______, estás bien?
Se sacó el pastel de arroz de la boca y lo miró.
–Estoy bien.
Su cara empalideció un poco.
–¿Oh, Dios, no irás a ponerte posesivo o extraño conmigo ahora, no? Por favor dime que no eres uno de esos tipos de los que Trina me contó, de esos que tienen un poco de sexo con una mujer y luego creen que la poseen.
¿Un poco de sexo?
¡Un poco de sexo!
Nick se quedó sin palabras. Estaba acostumbrado a dejar a sus amantes, pero esta vez era la más fácil que había vivido, y lo encontró extrañamente desconcertante.
Perturbador.
Humillante.
Especialmente después de la forma en que los dos se habían llevado. Ésta había sido la mejor maratón de sexo que alguna vez había tenido. Ella había igualado su pasión y energía de un modo que había sido increíble.
¿Ahora ella estaba bien con él simplemente saliendo por la puerta?
–¿Estás segura que está bien? –preguntó otra vez.
–Mira, está bien, ¿sí? Sabía cuando accedí a esto, que tú no estarías rondando después. No soy estúpida, sabes. Soy una chica grande. Tú eres un chico grande y estoy seguro que tienes una vida a la que regresar. –El pánico paso por sus ojos–. Oh Dios, no estás casado, ¿no?
–No, no lo estoy.
Dejó escapar un suspiro de alivio.
–Entonces, ningún daño, ninguna culpa. –Cruzó la corta distancia hasta la heladera para devolver la jarra de jugo.
–¿_______?
Hizo una pausa para darle una mirada resentida.
–¿Qué, Nick ? ¿No estás teniendo ansiedad por la separación, no? Hoy estuvo divertido y valió la pena, pero debo regresar al trabajo. Tengo una tonelada de cosas que necesito hacer esta noche.
–Sí, pero... –no terminó la frase. Se rehusaba.
–¿Pero…?
Él mantuvo su mandíbula cerrada. Muy bien, si ella quería que se fuera, entonces él se iría. Igualmente no debería haber pasado el día con ella. Tan cerca de Mardi Gras, no podía distraerse. No importa si venía en la forma de una tentadora de pelo oscuro.
–Nada –dijo.
Ella se vio aliviada.
–Ya que tienes que encontrarte con alguien, toma una ducha mientras hago algo para cenar. –Nick se duchó, pero cuando terminó, rechazó comer su ensalada de tofu y bistec de soja.
–Gracias otra vez, _______ –dijo mientras se colocaba la campera sobre la remera. –realmente tuve un muy buen día.
–Yo también –dijo sonriendo mientras masticaba su ensalada y ojeaba una revista de arte.
Aún no podía creer lo bien que ella se estaba tomando el que la dejara. Maldición. Una parte de él esperaba que le rogara que la llamara. Preguntara su e-mail. Algo. Pero ella no lo hizo.
Hombre, como odiaba el siglo XXI. Ella levantó la cabeza cuando se apresuró hacia la puerta.
–Cuídate, Nick , y en el futuro, por favor prueba a permanecer fuera del camino de las carrozas de Mardi Gras, ¿ok?.
Nick levantó la ceja, estupefacto.
–¿Cómo?
–No recuerdas la última noche, ¿cuándo no podías moverte?
Nick asintió con vacilación, incapaz de creer que eso era lo que se había estrellado contra él.
–¿Fui atropellado por una carroza de Mardi Gras?
–Sí, fue Baco.
Ahora esto añadía un insulto a la herida. Ahora, sólo esperaba que Joe no se enterase. Nunca.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 21st 2010, 09:40

Joseph Ambrosius Gautier había entrado en este mundo sin muchas perspectivas. Hijo bastardo de un infractor de la ley de carreras y una stripper menor de edad de Bourbon Street, no era exactamente el que más obedecía las leyes. De hecho, su consejero de la escuela intermedia lo había votado como el candidato más probable para recibir la pena de muerte.
Pero una noche cuando Joe se había enfrentado a la pandilla con quien andaba, el destino había cambiado su vida y enviado su ángel de la guarda Dark Hunter, quien había tomado al chico de boca inteligente, lo había limpiado, y dado un futuro real.
Ahora, nueve años más tarde, era un pre-estudiante de leyes, y en lugar de jugar ruleta penal como su padre, era casi un ciudadano respetable. Casi era la palabra correcta.
Todo gracias a Kyrian de Tracia y Acheron Parthenopaeus.
No había ninguna cosa que no haría por ellos y era por eso que estaba sentado en su coche, estacionado en un campo vacío poco después de la puesta del sol, en lugar de estar con su última novia, poniendo una sonrisa realmente grande en su cara.
Aún con el coche en marcha, hacia frío afuera. Un frío húmedo y glacial que calaba los huesos y los hacia doler. Su termo de café se había terminado, Joe sólo quería regresar a casa y descongelarse.
En lugar de eso, estaba esperando que llegara el refuerzo de Nick por Mardi Gras, porque Zarek, habiendo pasado los últimos novecientos años en Alaska, no tenía idea de cómo conducir un coche. Aparentemente, los coches no eran el transporte de elección para los Cazadores Oscuros bloqueados por la nieve.
Maldita puta madre. Este era un acontecimiento por el que podría haber esperado toda su vida.
–¿Joe, estas allí?
–Sí –dijo en el radio portátil que tenía en el asiento del pasajero de su Jaguar que lo mantenía en contacto con el helicóptero–. ¿Cual es tu ETA ?
–Cerca de dos minutos –dijo Mike.
Joe comenzó a escudriñar el cielo oscuro para ver el helicóptero negro H-53E Sea Dragon Sikorsky. Era un helicóptero de largo alcance, de tipo militar hecho a medida que los Escuderos a menudo utilizaban para transportar a los Cazadores Oscuros. El helicóptero era rápido y versátil, y podía ser reabastecido de combustible en el vuelo.
Su parte trasera estaba acondicionado con un área acerada para los pasajeros, que evitaba que la luz del sol tocara a los Cazadores Oscuros. Las ventanas en el compartimiento de pasajeros podían ser alumbradas con un interruptor que permitía a los Cazadores Oscuros ver hacia fuera después del anochecer si lo deseaban.
Unos pocos Cazadores Oscuros como Acheron poseían sus propios helicópteros y los volaban cuando era necesario. Esta noche, sin embargo, Mike Callahan, quien era un Escudero Dorean traía a Zarek de Alaska.
Joe había oído un montón de rumores a través de los boletines de los Escuderos de la Web acerca de Zarek de Moesia, sobretodo que era un sicótico. No estaba seguro qué tan precisa era esa información, pero en unos pocos minutos lo sabría de primera mano.
–Oye, Mike –dijo, transmitiendo por radio al piloto–. ¿Qué tan malo es él?
Mike resopló.
–Déjame exponértelo de esta forma. Si tienes una pistola, entonces descárgala.
–¿Por qué?
–Porque si no lo haces, vas a dispararle a este idiota, lo que sólo hará que se enoje aún más. Por una vez, realmente compadezco a los Daimons.
Eso no sonó alentador.
–¿Qué? ¿Es peor que Acheron?
–Joe, toma mi palabra. Nunca has visto uno como éste. Ahora sé por qué Artemisa y Ash lo encerraron en Alaska. Lo que no puedo entender es por qué Artemisa quiere trasladarlo en medio de una población enorme. Mi opinión, es como lanzar una granada en una gasolinera.
Oh, sí, sus tripas estaban anudadas ahora.
Joe esperó mientras el helicóptero aterrizaba en la pista de aterrizaje privada que Acheron usaba cuando hacía una visita. A un extremo del campo había un edificio que parecía un hangar desvencijado. En realidad, era un hangar moderno modificado, acondicionado con un sistema de alarma y puertas tan gruesas que podían ser un refugio antiaéreo. Ese granero actualmente alojaba el helicóptero MH-60K Sikorsky de 28 millones que Acheron usaba para transportarse a él y a sus motos Buell.
Ash había llegado con estilo el día anterior.
Ahora Zarek.
Sí, Mardi Gras comenzaba a verse espeluznante.
Joe salió del coche y ajustó la radio en el auto, luego se paró al lado del campo hasta que Mike detuvo el motor y las aspas dejaron de girar.
Cuando todo dejó de moverse, el parco Escudero de mediana edad salió del helicóptero y se quitó el casco. Mike nunca había sido excesivamente amigable, pero esta noche se lo veía altamente indignado y sumamente irritable.
–No te envidio esto –dijo Mike mientras tiraba el casco en el asiento.
–Vamos, deja de meterte conmigo. No puede ser tan malo.
Joe cambiaría de parecer tan pronto como Mike descorriese la puerta del pasajero y diera su primera mirada a Zarek de Moesia.
Zarek emergió por la puerta como Lucifer de su hoyo más profundo, con un resentimiento tan grande, que Joe se asombró que hubieran logrado conseguir que el helicóptero despegara.
Vestido todo de negro, Zarek traía puesto jeans, botas de motorista Harley, y una remera con mangas, parecía completamente inconsciente del aire húmedo y frío que hacía en la noche invernal de Nueva Orleáns. Tenía un pendiente en su oreja izquierda, era una larga espada de plata, con la empuñadura de una calavera y huesos cruzados.
Zarek salió con una risa sardónica que se hacía más siniestra por su barba de chivo negra. Su pelo lacio negro le rozaba los hombros y los ojos negro azabache estaban llenos de desprecio y odio. Joe estaba acostumbrado a las malas actitudes, demonios él había sido destetado de eso. Pero nunca había conocido a un hombre que tuviera una peor que Zarek.
Le recordaba a Joe, a los asesinos que su padre había traído a casa. Frió. Insensible. Letal. Siempre que Zarek te miraba, sentías que te estaba midiendo para el tamaño de tu ataúd.
Zarek afirmó su mano izquierda en el helicóptero, y se reclinó adentro lo suficiente como para agarrar un gran bolso negro. Joe clavó los ojos en la mano enorme de Zarek con temor. Cada dedo, incluyendo su pulgar, estaba cubierto por una garra larga, de plata articulada y se ladeaba en un punto tan afilado que Joe supo que debía ser el arma de Zarek de elección. A este hombre le gustaba derribar y ensuciarse con sus presas. Carajo, para Zarek, que lo llamaran psicópata era un paso más. Mientras salía del helicóptero, Zarek siseó a Mike, descubriendo sus colmillos.
Por una vez, Mike no hizo comentarios. Eso le dijo a Joe, más que cualquier otra cosa, qué tan cruel era Zarek. Él nunca había sabido que Mike aguantara algo parecido y no hiciera algún comentario.
–Bueno, si ya terminaste de vituperar a Mike, ¿estás listo para irte?
Joe lamentó esas palabras tan pronto como Zarek lo miró. La glacial, hostil mirada, le enfrió aún más que los vientos fríos.
–Dime alguna insolencia, niñito, y no habrá suficiente de ti para atravesar un colador.
Joe no se asustaba fácilmente, pero esas palabras dichas en un gruñido, con tanta sinceridad, realmente le hicieron dar un paso atrás y por una vez mantuvo su gran boca cerrada.
Sin otra palabra, Zarek caminó hacia el coche, con la gracia mortífera de un depredador, con los labios fruncidos en una permanente mueca. Lanzó el bolso sobre el piso, luego entró y cerró de un golpe la puerta del coche.
En ese momento, Joe lamentó seriamente haber comprado un coche sin asiento trasero. No obstante, dada la naturaleza cruel, imprevisible de Zarek, Joe preferiría más bien tenerle al lado y no detrás de él.
Mike dejó escapar un suspiro de alivio y lo golpeó en la espalda.
–Que los dioses te acompañen, niño. Juro que no me gustaría estar en tus zapatos esta noche.
Joe nunca había sido excesivamente religioso. Pero mientras caminaba a su Jaguar antracita, se reencontró con su religión una vez más.
Él entró y arrancó el auto, luego fue hacia la ciudad. Se suponía que debían encontrarse con Nick , Valerius, y Acheron en media hora en Jackson Square. Carajo, éste iba a ser el paseo en coche más largo de su vida. Apretó el acelerador aún más para alcanzar la velocidad que le satisfacía.
Mientras conducía, Joe no podía apartar la mirada de la mano izquierda de Zarek, cubierta con las garras de plata, la cuál estaba extendida sobre su rodilla izquierda. El silencio era ensordecedor y paralizante, y fue interrumpido por Zarek al flexionar sus garras en contra del jean negro. Después de un tiempo, la rascadura metálica comenzó a alterar los nervios de Joe. Encendió la radio.
–¿Te gusta el rock? –preguntó.
La radio se apagó de golpe. Joe tragó mientras se daba cuenta que uno de los poderes de Dark Hunter de Zarek era la telequinesia.
–Niñito, yo no soy tu amigo. No soy tu Dark Hunter y no soy tu maldita cita. Sólo me hablas cuando te haga una pregunta. De otra manera mantienes tu boca cerrada, tus ojos fuera de mí, y puede que vivas lo suficiente para llevarme al Barrio Francés.
Joe sujetó el volante. De acuerdo, ahora la había meado, pero no hasta el punto de ser suicida. Sólo un tonto absoluto se enredaría con un hombre así de letal.
Zarek abrió el bolso y saco un reproductor de Mp3 del tamaño de una tarjeta de crédito y los lentes oscuros. Se puso los audífonos y los lentes oscuros, luego se recostó contra el asiento. Joe escuchó que Nazareth cantaba “Hair of the Dog”, saliendo en un susurro por los audífonos. El himno antisocial verdadero. Qué tan increíblemente pertinente.
Cuando el radio del coche inesperadamente empezó a andar, Joe realmente saltó. Oh, sí, Zarek era un sicótico hijo de puta y cuanto más pronto lo sacara del coche y lo entregara a Acheron, más feliz seria Joe.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 21st 2010, 09:41

Nick aún pensaba en _______ mientras cruzaba el Pedestrian Mall para encontrarse con Acheron. Miró calle abajo hacia donde había encontrado a _______ la noche anterior, y sus tripas se anudaron. Cómo la extrañaba. Y eso era lo más loco de todo. Apenas la conocía. Ella había barrido con todo en su vida como un huracán, inflingiendo destrucción total y caos, y todavía...
Suspiró. Ella había sido una agradable diversión. Pero él tenía negocios que atender.
Su salida con ella estaba terminada. Nunca la vería otra vez.
Eso había sido todo.
A partir de este momento, ella ya no existiría.
Sí, claro.
Nick ignoró la voz burlona en su cabeza. No tenía otra alternativa que olvidarla. Él había hecho un pacto siglos atrás y era un pacto que honraría por el resto de la eternidad. Para él nunca habría una casa, una familia, y más definitivamente no una novia o una esposa. Aún si no hubiese tomado el juramento de Artemisa, esas cosas habrían estado prohibidas para él.
Además, le gustaba su vida como era. Tenía mucha libertad. Tiempo para hacer lo que quisiera y bastante dinero para comprar cualquier cosa que le atrajera.
La vida como un Dark Hunter era buena.
Muy buena.
Entrando en la plaza, divisó a Acheron Parthenopaeus apoyado contra la pared de un edificio con sus brazos doblados sobre su pecho. El alto guerrero Atlante se separó de la multitud que escuchaba cantar a un artista callejero el tema de Scooby-Doo.
Parado en sus dos metros siete con pelo púrpura metálico largo y lentes oscuros negros bastante después de la puesta de sol, Acheron era un hombre difícil de olvidar. Nick usualmente se refería a Acheron como T-Rex. El sobrenombre se debía más a la presencia intimidante y carnicera que a su antigua edad.
Había algo verdaderamente extraño acerca del aura letal de Acheron. Manaba de él como un tsunami peligroso. El mismo aire alrededor del hombre parecía estar cargado con energía mística que podía hacer que la piel en los brazos o tras el cuello se erizara si te parabas cerca de él. Y a juzgar por el espacio que la multitud le había dado a T-Rex, Nick diría que él no era el único que lo sentía.
No obstante, Nick se corrigió, mientras notaba la chaqueta negra de motorista de Acheron con cadenas de plata sobre una manga y sus panNick es de cuero que tenía cordones en lugar de costuras, tal vez era la excentricidad de Acheron, su aspecto poco ortodoxo que hacía que la gente lo dejara solo. Cualquier cosa que fuera, nadie quería estar en el camino de este hombre.
Acheron volteó su cabeza.
Aun con los lentes oscuros cubriéndole los ojos, Nick supo que T-Rex había clavado los ojos en él. Nick dio una risa corta en tanto advertía el nuevo agregado facial de Acheron. Un clavo de plata en la nariz.
T-Rex tenía dos inclinaciones muy extrañas: siempre encontraba nuevos lugares para perforar su cuerpo, y el color de su pelo cambiaba más rápido que el clima imprevisible de Louisiana.
T-Rex también tenía la extraña cicatriz de una mano que iba y venia en su cuello. Nadie estaba seguro si la cicatriz era real o si era un truco extraño para desconcentrarlos, que Acheron usaba. Con su acento sucedía lo mismo. Había veces, cuando la voz de Acheron era pesada con un extraño acento melódico, que Nick asumía que debía ser nativo de Atlántida, y otras veces T-Rex sonaba algo así como cualquier otro americano que aparecía en televisión.
Al guerrero antiguo le parecía divertido tener a las personas adivinando acerca de él. Era incluso más privado que Nick y eso decía bastante.
Acheron recuperó su mochila negra de cuero de ante, la cual tenía un logotipo de anarquía de la calle. La lanzó sobre su hombro, y luego lanzó unos pocos billetes a la caja de la guitarra del músico y se dirigió hacia él.
Varios miembros de la muchedumbre se tensaron y recularon mientras Acheron se movía a través de ellos con el elocuente modo de andar con trancos largos de un depredador peligroso. Aquellos que se animaban a mirarlo rápidamente desviaban sus miradas.
Era irónico, de verdad, ya que Acheron era la última persona en la tierra que alguna vez dañaría a un mortal. Era el protector más viejo que el género humano tenía.
Por siglos había luchado a los Daimons sin ayuda. Sólo.
Sin un amigo o Escudero.
Nick había oído rumores que Acheron había sido adiestrado por Ares, para pelear. Otros rumores afirmaban que Acheron era el hijo de un dios y un legendario héroe Atlante. Pero básicamente nadie sabía nada acerca de Acheron aparte de que era alto, privado, intimidador, y muy, muy extraño.
Mientras Acheron se acercaba, Nick inclinó su cabeza hacia el pelo púrpura de Acheron con sus cuatro trenzas pequeñas que enmarcaban su cara.
–Sabes, pienso que tengo que dejar de llamarte T-Rex y empezar a llamarte Barney.
Una esquina de la boca de Acheron se elevó.
–No empieces conmigo, Celta –él pasó una mirada divertida sobre los panNick es de cuero de Nick , y la campera. –Encantado de verte completamente vestido para la ocasión.
Nick hizo una mueca ante el significado subyacente de sus palabras.
–Kyrian habló de mí, ¿no?
–Oh, sí, la parte de la toalla rosada fue mi favorita.
Kyrian pagaría por esto cuando Nick lo agarrara.
–Juro... ¿Joe lo sabe?
Acheron sonrió con una sonrisa verdadera que mostró un pequeño pedacito de sus colmillos.
«Demonios, estaba jodido».
Oh, que infiernos. Había valido la pena. Pasar la tarde con _______ era más que recobrarse de cualquier vergüenza.
T-Rex miró sobre su hombro como si sintiera algo, y una esquina de su chaqueta de cuero se deslizó de su garganta para mostrar que la impresión de la mano desaparecía otra vez. Nick siguió su mirada y vio a Valerius acercándose. Él sólo se había encontrado con el general romano una sola vez, cuando Valerius había llegado a asumir los derechos de Dark Hunter de Kyrian.
Valerius miró la campera de Nick y su colgante, y dijo con desprecio: «Celta», dejando saber a Nick que la amistad con este Dark Hunter era tan probable como encontrar una plaza de estacionamiento para un tanque en Bourbon Street durante Mardi Gras. Y pensar que estaba condenado a pasar la eternidad en Nueva Orleáns con este pelmazo. Como Joe diría, «Maldita puta madre».
El pelo negro del romano estaba atado en una cola impecable. Vestía panNick es plisados negros, mocasines, cuello de tortuga, y un abrigo largo de cachemira. Si uno no lo conociera mejor, parecería ser un abogado adinerado, no un ejecutor de Daimons.
Y era todo lo que Nick podía hacer para no reírse al ver lo fuera de lugar que quedaba Valerius parado al lado de él, y más especialmente de Acheron, quien era un niño del póster por el movimiento gótico. Directamente, hasta el clavo de plata en la nariz de Acheron y las hebillas de plata, que decoraban el costado de sus botas puntiagudas.
–Qué puntual eres –dijo Acheron a Valerius mientras miraba el reloj que había sacado del bolsillo de la chaqueta. El reloj de pulsera había sufrido un accidente cerca de cien años atrás durante la mayor insurrección Daimon. El reloj de pulsera había sobrevivido, los Daimons no.
Los ojos negros de Valerius ardieron con resentimiento mientras miraba a Acheron.
–Tal vez no me guste el hecho que seas mi comandante, griego, pero como un soldado te obedeceré a pesar de mi aversión personal a tu compañía.
Nick sonrío burlonamente.
–¿Eh, T-Rex, no te pone caliente y encrespado estar cerca de él?
–Demuestra respeto a tus mayores, Celta –gruñó Valerius, curvando su labio superior. –O te mostraré cómo los romanos nos ocupamos de los del tipo barbárico como tú...
Las palabras no produjeron más emoción que un divertido aburrimiento, pero Nick nunca había sido el tipo de hombre que dejara pasar un insulto sin comentario. Él era ciertamente demasiado viejo ahora para cambiar su forma de ser.
–Ah, respecto a eso –dijo, lanzando por el aire a Valerius.
Acheron apenas atrapó a Valerius en tanto éste se abalanzaba sobre Nick . Se posicionó físicamente entre ellos; no es que Nick lo necesitara, pero a juzgar por la furia en los ojos de Valerius, el romano ciertamente sí.
–Niños, no me hagan separarlos otra vez. –Acheron miró a Valerius y obligó al romano a dar un paso hacia atrás–. Créeme, Val, no necesito que peleen mis batallas y yo no me siento ofendido por Nick .
–Mi nombre es Valerius. –Valerius enderezó su regio abrigo, de forma arrogante–. Y yo me doy por ofendido con él.
Sí, bien, ¿eso era nuevo? El hombre parecía ofenderse por todo.
Como siempre, cuando fuera que dos o más Cazadores Oscuros se juntaran, Nick sentía sus poderes debilitarse. Era una defensa con la que Artemisa solía asegurar que sus Cazadores Oscuros no pudieran combinar fuerzas e ir tras los dioses, o atacar a la humanidad. La única excepción a eso era Acheron. Como el entrenador designado y el mayor de su raza, su presencia no reducía sus poderes, pero todos los demás sí. No podían estar juntos mucho tiempo o estarían agotados para la noche.
Nick pasó la mirada sobre el hombro de Valerius para ver a Joe y Zarek caminando frente a la panadería y dirigirse hacia ellos.
–Parece un no-muerto –dijo para Acheron y Valerius–, aquí viene nuestro refuerzo.
Valerius dio la vuelta y largó una maldición vulgar que pareció muy contraria a su regio aire romano de refinamiento y buena crianza.
–Volviendo a ti –gruñó Zarek mientras se paraba al lado de Acheron.
El disgusto era evidente en la cara de Valerius.
–No, otro maldito griego.
–¿Qué ocurre, Romano? –preguntó Nick –.¿Los griegos te molestan?
Sus fosas nasales se abrieron, Valerius inclinó la cabeza con desprecio hacia Zarek.
–Confía en mí, si hubiera estado en Troya cuando dejaron atrás el caballo, hubiera habido griegos asados en la playa aquel día.
Nick siseó con falsa simpatía.
–Carajo, T-Rex, él realmente odia a tus ancestros.
Acheron lo miró divertido.
–Sin intención de ofender, Nick , yo estaba por ahí antes que ellos estuviesen.
–No me digas, lo siento –Nick intercambió miradas con Joe, quien estaba mucho más callado que lo normal. El Escudero se veía un poco tenso.
Hmm, eso era interesante. Tendría que mantener a Zarek alrededor si el hombre tenía ese tipo de poder de supresión. Era agradable saber que Joe tenía un interruptor de apagado.
–¿Algún problema con tu vuelo? –preguntó Acheron a Zarek.
–No me comí al piloto si eso es lo que estás preguntando. Y el pequeño Joey, está aquí todavía respirando y sin sangrar.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 21st 2010, 09:42

–Bien –dijo Acheron, en tono neutro–. Supongo que esa es una mejoría desde la última vez.
Nick no estaba seguro si Acheron estaba bromeando o no, pero conociendo la reputación de Zarek, realmente no dudó que fuera verdad. El rumor decía que Zarek había acuchillado y comido al último Escudero que Acheron le había enviado.
Nick pasó la mirada sobre los cinco allí reunidos. ¿Eran ellos un grupo unido o qué? La única cosa que tenían en común era la altura.
En conjunto, debían parecer refugiados de la NBA, ya que sus alturas iban desde el metro noventa y cinco de Joe a los dos metros siete de Acheron.
Joe llevaba jeans, un suéter verde oscuro, y una chaqueta bombardera, era la imagen perfecta de un estudiante de universidad rico. Nick lucía, como un motorista que acababa de dejar “El Santuario”, que era el mejor bar de motoristas de Nueva Orleans. Acheron parecía un refugiado del Dungeon, que era el club gótico subterráneo local. Valerius era el contingente profesional, y Zarek... Zarek tenía la apariencia de que estaba listo para asesinar algo.
–Entonces, ¿por qué nos hemos reunido? –preguntó Zarek.
El odio repugnante en los ojos de Valerius era abrasador.
–¡¿Alguien te habló, esclavo?!
Acheron apenas atrapó la mano de Zarek antes de que su garra cortase en rodajas la garganta vulnerable de Valerius. Nunca antes Nick había visto a Acheron esforzarse tan duro para hacer a alguien hacia atrás. Eso decía bastante del poder de Zarek. Y su temperamento.
–¡Desiste! –ordenó Acheron a Zarek–. Sé que hace demasiado tiempo que no estás cerca de otro Dark Hunter, Z, pero recuerda, cualquier cosa que le hagas a él, lo sentirás diez veces.
La cara de Zarek se endureció.
–El dolor lo puedo soportar, es a él al que no puedo aguantar.
Valerius todavía tenía los labios apretados.
–No veo por qué necesitamos a un cabeza de turco para que los Daimons jueguen. Tú sabes, él tenía tan poco valor en su vida que mi padre tuvo que pagar a un esclavista para quitárnoslo de encima.
Zarek dejó escapar el gruñido de una bestia salvaje. Un instante más tarde, Acheron fue lanzado con fuerza y Zarek se echó sobre Valerius. Él atrapó al romano por la cintura y lo dos golpearon la calle. Duro. Antes de que Nick pudiera separarlo de Valerius, Zarek consiguió meter una serie de golpes sólidos y una última patada a las costillas del romano mientras Nick lo levantaba.
Tal como Acheron había dicho, la cara de Zarek mostraba cada golpe que le había dado a Valerius. Su nariz y labios sangraban profusamente. Zarek no pareció notarlo y si lo hacía, el brillo satisfecho en los ojos negros decía que el ex-esclavo romano pensaba que bien valía el costo.
Valerius estaba sólo ligeramente más sosegando mientras se ponía de pie.
–Deberías ser azotado por esto.
Nick agarró más tensamente a Zarek. Colérico, Zarek lo apartó de un empujón.
–Saca tus jodidas manos de mí, Celta. –Luego se volvió hacia Valerius–. Trata de derrotarme, pedazo de mierda, y te forzaré a comer ese negro corazón que tienes.
–¡Suficiente! –rugió Acheron–. Otra palabra de cualquiera de ustedes dos, y juro que les arrancaré el corazón a ambos.
Valerius enjugó la sangre de sus labios. Zarek pasó su mano a través de su cara, quitando la sangre, mientras miraba criminalmente a Valerius.
Acheron era un hombre de paciencia infinita y Nick nunca había visto a Acheron exasperado antes. Pero lo vio ahora. Acheron miró encolerizadamente a los Cazadores Oscuros.
–La próxima vez sólo les enviaré e-mails a los tres. ¿Qué estaba pensando cuando decidí hacer esta reunión?
Joe habló.
–Oh, yo sé. ¿Pensabas que hombres que tienen un par de miles de años, realmente podrían comportarse como adultos?
Zarek codeó a Joe en el estómago.
–Uy –dijo Zarek a Acheron–. Fue un espasmo involuntario del brazo.
Acheron maldijo por lo bajo.
–Juro, Daimons o no, si no te comportas, Z, voy a enviarte a la Antártida y te dejaré allí para que te pudras.
–Ooh –Zarek aspiró en un tono aburrido–. Estoy aterrorizado con esos pingüinos asesinos y esas focas peludas, dan realmente miedo.
Acheron gruñó en advertencia a Zarek.
Nick se compadeció por su líder frustrado. Él sabía porqué Acheron había establecido esta reunión. El Atlante había querido saber qué ocurriría cuándo lo tres se cruzaran en el camino. Mejor ver cuánta hostilidad habría y estar ahí para monitorearla que arriesgar una reunión al azar donde Zarek podría aventajar a Valerius sin alguien allí para separarlos.
Ahora Acheron sabía exactamente con qué estaba lidiando y cuánto espacio debía poner entre ellos. Nick tenía que saludar la sabiduría del Atlante. Acheron podía ser joven en apariencia, pero era verdaderamente un antiguo en sus poderes, conocimiento, y habilidad para maniobrar a los bribones Cazadores Oscuros que respondían ante él.
Acheron pasó la mirada por cada uno de ellos.
–Si se pueden controlar por cinco minutos, entonces nos repartiremos la ciudad. Como soy el único capaz para tomar los cementerios, agarraré esos. Valerius, te quiero en los jardines y el distrito de los negocios, Zarek y Nick puede tomar el barrio Francés. En Mardi Gras, todos estaremos en el Vieux Carre no más tarde de las nueve. –Se volvió hacia Joe–. Tú estarás preparado para salir. En caso de que uno de nosotros caiga, necesito que te movilices rápidamente.
–Solo un pequeño problema.
–¿Y ése es?
Joe señaló a Valerius con su cabeza.
–Si él cae, él estará por su cuenta.
Zarek sonrió.
–Sabía que me gustaba este niño por una razón.
Joe le disparó una mirada incrédula.
–Joe –dijo Acheron, su voz ligada con una advertencia–, tu deber es para todos nosotros. Valerius es un Dark Hunter tal como yo, Nick , y Zarek.
–Lo sé, hice mi juramento, pero juré proteger a Kyrian de Tracia y el infierno se congelará más frío que el iceberg de Santa, antes de que alguna vez mueva siquiera una ceja para ayudar al hombre que lo torturó y lo crucificó
Los ojos de Valerius llamearon.
–Ese fue su abuelo, no él.
Joe señaló con el dedo a Valerius.
–Él estaba allí, también, observando lo que ocurría, y no hizo nada para detenerlo. Me rehúso a dar ayuda a alguien que podría hacer eso –miró a Ash–. Tú, culo sicótico, y Nick , estarán cubiertos, pero él no.
–¿Culo sicótico? –repitió Zarek–. Hmm, me gusta.
Acheron ignoró a Zarek.
–Joe...
–Está bien, griego –lo interrumpió Valerius–. De cualquier forma preferiría morir antes que tener su plebeya ayuda.
–Entonces eso hace tres votos –dijo Zarek–. Preferiría que él también muriera. Ahora todos juntos, votemos que este idiota salga de la isla.
Nick ocultó su diversión y se preguntó cuánto tiempo pasaría antes de que Acheron hiciera de Zarek y Valerius pequeñas piezas de Dark Hunter. Tal vez debería decirle a Joe que preparara una pala para recoger la basura. La apariencia en la cara de Acheron decía que la espera no sería muy larga.
–Muy bien, entonces –dijo Acheron a Joe–. Llama a Eric St. James y dile que reasume su estado de Escudero vernáculo, por si Valerius necesita algo.
Joe asintió.
–¿Puede él cubrir a Zarek también? Todavía tengo la escuela por la que preocuparme.
Antes de que Acheron pudiera contestar, Valerius se burló
–Yo no trabajaré con un esclavo como un igual ni compartiré a un criado con él.
Las ventanas de nariz de Zarek aletearon.
–Confía en mí, chico, no somos iguales. Estás tan por debajo de mí que antes me sentaría sobre mierda que dejar que me limpiaras el culo.
Nick atrapó a Valerius antes de que alcanzase a Zarek.
Intercambiaron miradas con Acheron.
–Esto va a estar divertido, ¿no? Constantemente separando a los dos mientras peleamos con los Daimons. ¿Deberíamos olvidar todo el asunto y quedarnos en nuestras casas hasta que se acabe?
Pero aún más desalentador era el saber, que si Kyrian se enteraba que Valerius estaba en la ciudad, haría que el ataque de Zarek pareciera un amoroso abrazo. Y desde que Kyrian no era un Dark Hunter, sus poderes no estarían disminuidos por la restricción de Artemisa. Él tendría rienda suelta para matar al romano.
Acheron siseó irritado.
–Estoy casi de acuerdo contigo. –Se volvió a Valerius–. Ve y patrulla tus distritos.
Valerius le hizo un saludo romano más bien sarcástico, luego se volvió y los dejó.
El aire entre ellos se calentó considerablemente. Demonios, Zarek parecía casi... tolerable. Una cantidad notable de tensión dejó el cuerpo del hombre.
–¿Estoy quedándome contigo, Kyrian o Joe? –preguntó Zarek.
Acheron se quedó callado mientras sacaba una llave del bolsillo de la chaqueta.
–Pensamos que era mejor que tuvieras tu propio lugar. Le pedí a Joe que alquilara una casa en el centro, sobre Dauphin Street. Él pintó las ventanas de negro y se aseguró que todas bloquearan la luz del día.
La cara de Zarek regresó a ser una piedra y sus ojos negros resplandecieron. Por alguna razón, el hombre estaba furioso mientras arrebataba la llave de la mano de Acheron y giraba para irse.
–Joe te mostrará en donde está –dijo Acheron.
–No necesito que alguien me muestre una maldita cosa –gruñó Zarek–. Lo encontraré por mí mismo.
Después que Zarek saliera a zancadas, Joe hizo una mueca.
–Ya sé –dijo para Acheron–. Joe, ve tras el culo sicótico y muéstrale donde vive. ¿Pero puedo señalar que al hacer esto, debería calificar para remuneración por trabajos peligrosos?
Acheron arqueó una ceja.
–¿Puedo señalar que quedarte aquí conmigo es mucho más arriesgado para tu salud?
Joe fingió sorpresa.
–¿Qué? ¿Aún estoy aquí? Oh no, lo siento, pensé que había partido hacía diez minutos. –Corrió a toda velocidad tras Zarek.
Una vez que estuvieron solos, Nick pasó una mano a través de su pelo.
–Algunas noches no vale la pena levantarse, ¿no?
–No tienes idea. –Acheron dejó escapar una respiración larga, profunda como si expulsara toda la tensión de su cuerpo.
–Entonces, dime, T-Rex, ¿qué le hiciste a Artemisa para echarte esto encima?
Como esperaba, Acheron no dijo nada. Que Nick supiera, él nunca había divulgado algo personal acerca de él o la naturaleza exacta de su relación con la diosa.
–Camina conmigo, Nick . –Eso no sonó bien, pero Nick lo siguió.
Acheron guardó silencio mientras dejaban Pedestrian Mall y se dirigían hacia Pirate's Alley con rumbo a Royal Street.
Justamente al lado de la catedral de St. Louis, cerca del jardín que había detrás, Acheron se detuvo. Nick echo una mirada ansiosa. A los Cazadores Oscuros no les hacía bien acercarse a lugares santos. Ya que ellos eran hombres que habían perdido sus almas, las almas que habían perdido sus cuerpos tendían a querer establecerse con ellos. Un Dark Hunter fuerte podía rechazar las almas, pero sólo Acheron era completamente inmune a la posesión.
Era la razón principal por lo que los Cazadores Oscuros vivían sólo en casas nuevas y por qué Joe había llevado a un psíquico a la casa de Zarek para asegurarse que no hubiera fantasmas en el lugar. Un Dark Hunter poseído era una cosa espeluznante.
–Cuéntame sobre la mujer con la que pasaste el día.
Él comenzó a andar ante las palabras de Acheron. Los poderes del hombre nunca dejaban de asombrarle.
–Nada que decir, realmente.
–No me mientas, Nick . _______ está todavía dentro tuyo. La puedo sentir allí. Está en tus pensamientos y en tu sangre.
El hombre era verdaderamente extraño.
–Mira, sé cuáles son mis obligaciones. Hice un juramento a Artemisa y no estoy tratando de encontrar la forma de romperlo.
–Eso no es lo que me preocupa.
–¿Entonces qué es?– Nick preguntó.
–¿Recuerdas lo que te dije la noche que tomaste la venganza en contra de tu clan?
–Nada viene sin un precio.
–Exactamente. Esta mujer está dentro tuyo, pequeño hermano. Si no la sacas, entonces ella desatará esas emociones que te enseñé a enterrar.
–¿Sería eso tan malo?
Acheron se quitó los lentes oscuros y le dio una mirada dura, seria, con esos ojos brillantes sin edad, eternos.
–Sí, lo sería. Tú eres el único Dark Hunter del que puedo depender, que tenga la cabeza clara. Necesito que te mantengas enfocado, especialmente cuando tenemos el festival de Daimons y a dos Cazadores Oscuros en la ciudad que se odian mutuamente. Tus emociones son la llave para tus poderes, Nick . Cuando pierdes el control, pierdes tu inmortalidad de Dark Hunter con él, y no quiero verte muerto porque no puedes controlar tu libido.
–No te preocupes. Estoy bajo control.
–Bien. Asegúrate de mantenerte así porque si no, resultarás muerto.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 21st 2010, 20:17

Nononono <3 esqe yo amo esta novelaaaa &hearts; jajaja es lo maaas!
Fui tan feliz cuando vi que habias subido (? jajajaj
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 23rd 2010, 12:29

wow!! ke bicho tan creido y mortal es ese...!!
no recuerdo el nombre muy extraño xD
pero es el coso ese de las garras
dios me da miedito... xD
y nick bueh... como ke nada de sentimientos?
jum... pero si tuvimos una coneccion mue especial

bueno siguela pronto ^^
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Marzo 30th 2010, 16:29

siguelaaaaaaaaa magii Very Happy
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 15th 2010, 02:43

Capítulo 5
–Oh, gracias a Dios que estás allí –dijo Selena en el coche de _______ tan pronto como _______ contestó el teléfono–.¿Dónde has estado? He estado llamándote todo el día y el teléfono estaba desconectado. Sé que nunca encuentras el maldito teléfono, pero demonios chica... He estado tan preocupada que estaba a punto de ir para allá y ver si estabas bien o si ése desconocido te había asesinado en tu loft. –Selena finalmente tomó aire en medio de su diatriba–. Por favor dime que no está allí todavía.
Limpiando sus manos manchadas con pintura, con un paño, se colocó el teléfono entre la oreja y el hombro, _______ sonrió a la voz afectada de Selena y a su discurso estilo mamá.
–No, Selena, el Señor Maravilla ya se fue. Tenía que encontrarse con unos amigos.
–Entonces, ¿a qué hora se fue?
–Hace unos minutos.
–¡_______!
–¿Qué? –preguntó con fingida inocencia.
–Oh, cariño, –Selena se quedó boquiabierta–, no me digas que pasaron el día jugando al Parchís o a algo.
_______ se mordió los labios mientras recordaba exactamente lo que habían estado haciendo durante el día. La hizo sentir excitada y pequeña otra vez.
–No llegamos al Parchís, pero lo hicimos en la mesa de backgammon un par de veces. Y en el sofá, en la barra de la cocina, el piso, la mesa del café, y...
–Oh, Dios mío, eso es mucha información. Dime que estás bromeando acerca de esto.
–Nop, ni un poco. Te estoy diciendo, Selena, olvida al conejito de Energizer, este tipo lo hacía todo.
Selena gimió.
–¿En qué estabas pensando? Recién lo conoces.
–Lo sé –dijo _______, estando completamente de acuerdo con su amiga de que era una lunática por hacer algo tan estúpido–. No es mi forma de ser, pero no pude hacer nada. –Era como la extraña fuerza magnética que me agarró cuando pasé por el Café Frosthyte y me desvió hacia una cucharada triple de Chunky Monkey de Ben and Jerry. Ese era su gran vicio. _______ nunca había sido capaz de no tentarse con Chunky Monkey. –La tentación era demasiada, Selena. No la pude resistir. Él era un envase de Chunky Monkey y en lo único que podía pensar era: “que alguien me pase una cuchara”.
–Oh, Dios mío –dijo Selena.
–Sí. Fue extraño. Estaba aquí, él estaba aquí, y luego dijo, “Hagámoslo” y lo próximo que supe, era que la cuchara estaba en mi mano e iba por él.
Selena hizo un ruido indignado.
–Por favor dime que nadie usaba una cuchara.
_______ sonrió diabólicamente.
–No, no una cuchara, pero si hubieron un montón de lamidas.
–¡Oh, Oh, Oh! Me estas matando. No voy a ir para allá.
_______ se rió.
–No me pude detener. Él era tan ardiente que siento la profunda necesidad de compartir su espectacular calentura contigo.
Selena resopló.
–¿Al menos lo vas a ver otra vez?
–No, desafortunadamente no. Ni siquiera sé su apellido.
–¡_______! Chica estás loca.
–Sí, lo sé. Fue simplemente algo de una sola vez en la vida.
–¿Este... entonces estás bien? ¿No te lastimó o algo?
–Oh no, para nada. Fue el mejor día de mi vida. Curioso, ¿no?
–¡Ah Cristo!, (tu apodo). No puedo creer lo que hiciste. Has estado saliendo con todos esos amigos extraños, que has terminado cogiendo sus malos hábitos. Trayendo a casa a hombres perdidos que no conoces. Lo próximo será que estarás bailando desnuda sobre las mesas. . . Oh espera, esa fui yo.
_______ se rió.
–No te preocupes. No volverá a pasar. Me conoces, salgo ocasionalmente, pero usualmente paso al menos unos pocos días aburridos con un tipo antes de tirar la casa abajo. Por supuesto, nadie nunca la tiró abajo como lo hizo este tipo. La derribó hasta los cimientos.
Selena chilló.
–No puedo creer que me sigas contando eso.
_______ se rió de la angustia torturada en la voz de Selena mientras ella continuaba bromeando.
–No puedo creer que pasé el día en la cama con este tipo, pero lo haría nuevamente en lo que dura un latido. Te digo, éstas han sido las mejores dieciocho horas de mi vida.
–¿Cristo, ni siquiera lo conociste un día completo?
–Bueno, lo conozco ahora. Cada centímetro de él. Ya que estamos, tiene un montón de centímetros.
–Detente, (tu apodo) –imploró Selena, su voz temblando de risa–. No puedo más. No necesito saber que el atleta sexual de todos los tiempos está rondando Nueva Orleáns y yo estoy casada con un abogado. Es tan cruel.
_______ se rió otra vez.
–Bueno, Bill es simpático, en una forma muy al estilo Bill.
–Oh sí, gracias, ahora estás destrozando a mi Bill.
–Lo siento. Sabes que quiero a Bill, pero este tipo realmente era genial.
_______, arrastrando el pesado y sicodélico teléfono, cruzó la cocina hacia la heladera para sacar el jugo de guayaba. Bromear a Selena era entretenido, pero por raro que pareciera, había una parte de ella que estaba sumamente triste de que Nick se hubiera ido.
Realmente él había sido muy divertido y no sólo en la cama, o en el piso, o en los otros cinco mil lugares en donde habían tenido relaciones sexuales. Él también había sido divertido para hablar. Lo mejor de todo, no había perdido la paciencia con ella.
Abrió la heladera, y se rió otra vez.
–¿Qué? –Selena preguntó.
_______ vio el pastillero de Snoopy de Nick , mirándola directamente. No lo podía creer. Así que eso era lo que él había estado haciendo en la heladera mientras ella se duchaba. No era extraño que la hubiera mirado incómodamente cuando lo atrapó.
¡Qué adorable!.
–Awww, él me dejó su pastillero Pez de Snoopy encima del queso de soja.
–¿Qué? –Selena preguntó.
–Nada –dijo _______ tomando el juguete de plástico, frío, en su mano–. Es un chiste entre nosotros.
–Oh, no me digas que hiciste algo con el queso.
–No, sólo lo comimos. Por Dios, Selena, saca tu mente de la cloaca. No todo tiene que ver con sexo.
–Bueno, con ustedes dos, sí. La base de tu relación parece no ser nada más que sexo... Oh, espera, hace solo dieciocho horas que lo conoces. ¿Califica eso como una relación?
–Créeme, la forma en que él hace sexo, cuenta. Además, me dejó su pastillero Fez.
–Ooh –bromeó Selena–, él es maravilloso y generoso. Qué tipo.
–Hey, ahora sé justa con mi maravilloso motorista. Es un pastillero valioso. Es uno de colección, de 1960.
–Sí, ¿pero te dejó su número de teléfono?
–Bueno, no, pero colocó a Snoopy sobre el queso para que yo lo encontrara.
–Suficiente. Caso cerrado. Tú aún estarás en el tren perdedor cuando Snoopy se convierta en algo valioso.
–Ok, muy bien, Selena, me estás haciendo bajar de mi festival de amor y yo estoy perdiendo el brillo posterior, han pasado diez meses de la ultima vez que dormí con alguien, y probablemente sea para siempre y un día antes de que alguien que no sea gay oscurezca mi puerta, así que déjame volver al trabajo en donde pueda disfrutar la grandeza del después de la tarde.
–De acuerdo, dulce. Te llamaré más tarde. Solo estaba preocupada. Regresa al trabajo y te veré mañana.
–De acuerdo, gracias. Adiós.
_______ colgó y miró a Snoopy en su mano. Se rió.
Nick tal vez no fuera perfecto, él ocasionalmente podría echarse a perder y podía ser atropellado por una carroza de Mardi Gras, pero había sido un tipo genial, y los tipos geniales eran difíciles de conseguir en estos tiempos.
Era una lástima que no lo volviera a ver otra vez. Pero bueno, ella no era el tipo de mujer para estar melancólica por lo que pudo haber sido. Era una artista con una buena carrera por la que había trabajado muy duro.
Una relación seria con alguien, no era algo que andaba buscando ahora mismo. Le gustaba vivir sola. Amaba tener la libertad para irse y salir cuando y a donde quisiera. Su breve matrimonio a los inicios de los veinte la había instruido adecuadamente en lo que un hombre esperaba de una esposa. No tenía intención de volver alguna vez a ese fiasco.
Nick había sido una tarde divertida, pero eso era todo. Su vida ahora seguiría de la misma forma de siempre. Su corazón se iluminaba al pensar en él Llevó a Snoopy a su dormitorio y lo colocó en la mesita de luz al lado de la cama. _______ sonrío. Ella nunca había tenido un recuerdo. Pero eso era lo que Snoopy era para ella. Un recordatorio de un día maravilloso.
–Ten una vida agradable, Nick –dijo, apagando la luz de su cama antes de regresar al trabajo–. Tal vez algún día nos reencontremos.


Era poco después de la una de la mañana cuando Nick se encontró fuera del club Runningwolf en Canal Street. Se había tratado de convencer así mismo que estaba aquí porque los Daimons a menudo rondaban los clubes donde las personas borrachas eran presas fáciles.
Había tratado de decirse a sí mismo que sólo estaba cumpliendo con su trabajo.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 15th 2010, 02:43

Pero mientras contemplaba las ventanas oscuras por encima del club y se preguntaba si _______ estaba en su cama o si estaba en su atril pintando, entonces lo supo.
Estaba aquí por ella.
Nick maldijo por lo bajo. Acheron estaba en lo correcto. Ella estaba dentro de él en un modo que nadie lo había estado en siglos.
No importaba lo que hiciera, no podía sacarla de su mente. Una y otra vez podía sentirla. Sentir su cuerpo bajo él, su respiración en su piel. Oír el sonido de su voz sureña, arrastrada, suave, murmurando en su oído.
Y cuando lo había tocado...
Fue como una canción del cielo.
El compañerismo y el alivio físico que ella le había dado esta tarde le habían tocado profundamente. Se había sentido bienvenido de un modo que no había sido sexual.
¿Qué le había hecho ella? ¿Por qué después de todos estos siglos, una mujer había avanzado dentro de sus sentimientos?
¿Sus pensamientos?
Aún más frustrante, él sabía que si fuera humano, estaría con ella en estos momentos.
No eres humano.
No necesitaba el recordatorio. Demasiado bien, él sabía lo que era. A él le gustaba lo que era. Había un tipo especial de satisfacción que venía con su trabajo.
Y aun...
–¿Speirr? ¿Qué estas haciendo?
Se tensó ante la voz de Ceara saliendo de la oscuridad y en el hecho que alguien lo había atrapado haciendo algo que no debería estar haciendo.
–Nada.
Ella apareció a su lado. Su cara trémula sonrió a sabiendas. Él dejó escapar una respiración altamente indignado. ¿Por qué se molestaba en tratar de esconder algo a los que podían ver directamente en sus pensamientos?
–Sí, está bien –admitió a regañadientes–, sólo quise inspeccionar el lugar y ver cómo estaba ella.
–Ella está bien.
–Y eso realmente me irrita. –Las palabras salieron antes de que se diera cuenta.
Ceara se rió.
–¿Esperabas que ella estuviera triste?
–Por supuesto. Al menos debería tener un momento o dos de arrepentimiento o algo.
Ceara chasqueó la lengua.
–Pobre Speirr. Encontraste a la única mujer que no piensa que colgaste la luna y las estrellas.
Él puso los ojos en blanco.
–Tal vez estoy siendo un poco arrogante. –Ella arqueó una ceja y él se corrigió a sí mismo–. Estoy siendo bastante arrogante, pero maldición, no la puedo sacar de mis pensamientos. ¿Cómo es que ella no siente nada?
–No dije que ella no sintiera nada, sólo dije que no está triste.
–¿Entonces sintió algo por mí?
–Si quieres, puedo investigar más.
–Nay –dijo Nick rápidamente.
Lo último que quería era que Ceara descubriera lo que él y _______ habían estado haciendo toda la tarde. Ceara era ingenua y él quería mantenerla de ese modo.
Su hermana caminó en un círculo alrededor de su cuerpo. Por alguna razón a ella siempre le había gustado hacer eso. Cuando era una niñita, lo mareaba corriendo a velocidad y riéndose nerviosamente mientras lo hacía. A pesar de que era una mujer joven ahora, dentro de su corazón siempre la veía como cuando comenzaba a andar y era tan pequeña que solía sentarse en su regazo por horas, jugando con sus trenzas mientras ella farfullaba su discurso infantil en él.
Así como Dere...
Su estómago se cerró en un puño ante la memoria.
Ceara no había sido su única hermana. Tres más habían nacido entre ellos. Fia había muerto en el primer año de vida. Tress había vivido hasta los cinco cuando pereció de la misma enfermedad que había muerto su madre. Y Dere... había muerto a la edad de cuatro.
Ella había salido al amanecer, queriendo ver a los fantasiosos amigos con los que Nick la bromeaba. Él le había dicho cómo los veía a menudo afuera de la ventana al romper el día mientras ella dormía. Él sólo tenía cinco años, y había oído a alguien dejar la cabaña. Al principio había pensado que era su padre. Pero mientras se acurrucaba para dormir, se había percatado que Dere no estaba en su cama.
Se había levantado inmediatamente y había salido rápidamente para encontrarla. Ella se había resbalado de las rocas que estaban al borde del acantilado que daba al mar, donde él le había dicho que los fantasiosos amigos retozaban en el amanecer. Oyó su grito y había corrido tan rápido como podía. Cuando la alcanzó, era demasiado tarde. Sus brazos no la habían podido sostener hasta que él llegara.
Yacía abajo en las rocas con las olas apresurándose sobre ella.
Aún ahora, podía verla yaciendo allí. Podía ver las caras de sus padres cuando los había despertado con la noticia.
Lo peor de todo, podía ver la acusación en los ojos de su padre.
Ninguno de sus padres alguna vez había pronunciado las palabras en voz alta, pero en su corazón sabía que lo habían culpado por ello. No es que tuviese importancia. Él se culpaba a sí mismo. Siempre lo había hecho. Era por eso que había sido tan protector con Ceara y Tress. Por qué había sido tan determinante en que nada malo alguna vez les pasara. Esta noche, vio una vacilación en los pasos de Ceara.
–¿Entonces, qué noticias hay del mundo de los Daimon? –le preguntó.
Ceara hizo una pausa.
–¿Cómo lo sabes?
–Has estado extrañamente silenciosa esta noche. No es común en ti esconderte mientras cazo, a menos que estuvieras consultando con los otros.
Sus ojos resplandecieron calurosamente.
–Nunca podría esconderme de ti. –Se abrazó a sí misma–. Había una conversación. Hay una fuerza aquí. Un no Daimon ha nacido.
–¿Duende, persona macabra, demoníaca? ¿Qué?
–Nadie parece estar seguro. Hay Daimons rodeando la fuente de él, pero no es uno de ellos. Hay algo más.
–¿Un Dios?
Ella miró hacia arriba, exasperada.
–Estoy tratando de encontrar a alguien que sepa, pero hasta ahora... –ella hizo una pausa y retorció sus manos–. Quiero que tengas cuidado, Speirr. Cualquier cosa que sea, tiene una gran cantidad de malicia. Odio.
–¿Puedes localizarlo?
–Lo he intentado, pero se muda cuando me acerco. Es como si la fuente supiera cómo evitarme.
Eso no era bueno, especialmente con Mardi Gras a la vuelta de la esquina. Cuando Baco venía al pueblo, aún los más moderados se volvían salvajes. Para Nick sonaba como algo o alguien que contaba con los excesos de la celebración para propulsar el plan que tenían.
Los pensamientos de Nick se distrajeron mientras un coche pasaba frente a él. Era un viejo VW Beetle. Alguien le había pintado la parte superior en azul oscuro con estrellas brillando en la oscuridad y la mitad inferior era amarillo brillante con símbolos rojos de paz.
Él sonrió ante la vista. Había estado estacionado en el club cuando había salido. El instinto le dijo que tenía que pertenecer a _______. Nadie más tendría, ni muerto, semejante monstruosidad. Confirmando sus sospechas, el coche dobló en el callejón trasero de Runningwolfs.
Con su vista afilada de Dark Hunter, la observó salir del coche y hacer una pausa para sacar una caja sellada del asiento trasero. Su cuerpo se endureció instantáneamente. Esta noche, estaba peinada con dos trenzas una a cada lado de su cara. Vestía un largo suéter fucsia que exhibía sus curvas a la perfección.
En su mente, podía imaginarse acercándose a ella, empujando su espalda contra su pecho, e inspirar su cálido perfume de patchoulí. Dejando sus manos bajar por el frente de ella, a su apretado suéter negro cerrado por pequeños botones. Trabajando con esos botones, haciéndolos pasar a través de la tela hasta que estuviera expuesta para él. Su cuerpo ardió dolorosamente de deseo.
–¿Speirr?
La voz de Ceara lo sacudió de su ensueño.
–Lo siento, estaba distraído.
–Dije que iré y haré más averiguaciones. ¿O necesitas que me quede aquí y te mantenga con los pies en la tierra?
–No, gracias. Estoy con los pies en la tierra.
–Siento el conflicto dentro de ti. ¿Estás seguro que quieres que vaya?
Casi tan seguro como que el mundo acabaría en quince minutos. No, no estaba seguro. Porque cada vez que miraba a _______, tenía la mala tendencia de olvidar todo lo demás. De no desear nada más que mirarla. Que tocarla.
–Estoy seguro.
–Muy bien, entonces. Escucharé para ti. Si me necesitas, llámame.
–Lo haré.
Ceara se desvaneció y lo dejó solo en la oscuridad. _______ cerró de un golpe la puerta del coche y entró por la puerta trasera del club. Él dio un paso hacia ella antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo.
Nick pasó sus manos sobre la cara. Tenía que sacarla de sus pensamientos. No había un punto en esto. Los Cazadores Oscuros no tenían citas y malditamente seguro no tenían novias. Bueno, nadie excepto Kell, pero él era extraño de cualquier manera y la novia de Kell era una constante fuente de irritación para Acheron.
Y no es que Nick quisiera ser una irritación para Acheron. De hecho sería agradable irritar al Atlante, pero no podía echar a perder la vida de _______ de ese modo.
Los Cazadores Oscuros no tenían citas y muy especialmente de este tipo. Él había aprendido la lección y la había aprendido duramente. A diferencia de los demás, había sido maldecido por sus dioses. Era por lo que se rehusaba a tener a un Escudero. Por lo que se rehusaba a tener a cualquiera cerca de él.
«Por lo que has tomado de mí, Speirr de los Morrigantes, nunca conocerás otra vez la paz o la felicidad de una amada. Te maldigo a caminar la eternidad en soledad. Te maldigo a perder a todos los que te importan. Uno por uno, ellos sufrirán y morirán, y serás impotente para detenerlo. Tu familia sabrá que están malditos por tus acciones, y se preguntarán cuándo, dónde, y cómo los eliminaré. Los reclamaré a todos y viviré sólo para verte sufrir».
Aun después de todos estos siglos las palabras del dios enojado sonaban en sus oídos.
Nick gimió ante el dolor del recuerdo de su esposa muriéndose en sus brazos.
–Tengo miedo de morir, Speirr...
Había sido toda su culpa.
Cada muerte.
Cada tragedia.
¿Cómo tantas vidas podían haber sido destrozadas por un error estúpido? Él había dejado que sus emociones lo dirigieran y, al final, no sólo había destruido su vida sino también la de todos los que amaba.
Él se sobresaltó ante esa verdad. La agonía lo quemaba tan profundamente que maldijo en voz alta ante la fuerza de ello.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 15th 2010, 02:44

–Has nacido maldito –la vieja voz de Gara susurró en su cabeza. –Nacido bastardo de una unión que nunca debería haber sido. Ahora vete y llévate al bebé contigo antes que la furia de los dioses caiga sobre mi cabeza.
A la edad de siete, había mirado con incredulidad desvalida a la vieja arpía para la que su madre había trabajado. Cuando su madre y Tress habían caído enfermas, Gara le había permitido hacer las tareas de su madre. Después de la muerte de su madre, la vieja los había echado.
–Pero Ceara morirá si me voy. No sé como cuidar a un bebé.
–Todos morimos, chico. No me interesa lo que le suceda al niño de una puta. Ahora vete y recuerda qué tan rápidamente nuestros destinos cambian. Tu madre era una reina. La más amada de los Morrigantes. Ahora ella es una campesina muerta, como el resto de nosotros. Ni siquiera vale la suciedad que la cubre.
Las crueles palabras habían desgarrado su corazón de niño. Su madre nunca había sido una puta. Su único error había sido amar a su padre. La reina de los Morrigantes había sido merecedora de todos los tesoros de la tierra para él. Su valor era inmenso.
–Apártalo –dijo él, respirando profundamente para calmarse a sí mismo.
Acheron tenía razón, tenía que mantener sus emociones enterradas. Para empezar, éstas eran las que lo habían inducido al mal camino. La única forma en la que podía funcionar era no recordando. No sintiendo.
Y aun así no podía evitar sentir. Parecía que no podía reprimir los recuerdos que había enterrado mil quinientos años atrás.
–Así que el hijo de la puta ha regresado para rogarle, mi rey, por su amparo. Dígame, Rey Idiag, ¿debería cortarle la cabeza, o simplemente la nariz y luego tirar a este lastimoso miserable a la tormenta para morir como el estiércol sin valor que es?
Nick todavía podía oír la risa del pueblo de su madre. Sentía el miedo en su joven corazón de que su tío, como todos los demás, los abandonara a él y a Ceara. Él había aferrado a su hermana cerca del pecho mientras ella chillaba, queriendo la comida y el calor que no había sido capaz de proveerle.
Apenas de dos meses, Ceara se había rehusado a amamantarse de la vejiga con la que había tratado de alimentarla. Por tres días habían viajado sin parar, y ella no había hecho más que llorar y gritar. No importaba lo que él tratara, Ceara no se serenaba.
Idiag los había mirado por tanto tiempo que estaba seguro que su tío los enviaría a su muerte. El fuego en el vestíbulo crujía mientras la gente sostenía la respiración, en espera de la sentencia de su rey. Nick en ese momento había odiado a su madre. Odiado por hacerle rogar por la vida de su hermana. Haciéndolo sufrir así cuando simplemente era un muchacho inexperto que sólo quería escaparse y esconderse de su humillación. Esconderse del bebé gritón que nunca se apiadó de él.
Pero había hecho una promesa y nunca faltaba a su palabra. Sin la ayuda de su tío, otra hermana moriría.
Cuando Idiag finalmente habló, sus ojos estaban en blanco.
–Wo, Parth –le había dicho a su guarda–. Él ha soportado la dureza del invierno para llegar hasta nosotros, especialmente con nada más que harapos en sus pies. Les daremos refugio. Convoque a una nodriza para el bebé.
Nick había querido derrumbarse del alivio.
–¿Y el niño?
–Si sobrevive al castigo del que su madre escapó, entonces tendrá permiso para quedarse aquí.
Rechinando los dientes, Nick recordó la dura tortura que ellos le habían prodigado. Los días de palizas y hambre. Lo único que lo mantuvo vivo era el miedo de que si moría, Ceara sería rechazada después de todo.
Había vivido solamente para ella.
Al final sobrevivió para nada.
Nick obligó a sus pies a alejarlo del club de _______ y su comodidad. Lejos de estos recuerdos que se habían liberado.
Él tenía que encontrar su paz.
Tenía que olvidar el pasado. Para enterrarlo.
Pero mientras caminaba, los pensamientos reprimidos y los recuerdos, atravesaron su mente. En contra de su voluntad, recordó el día en conoció a su esposa...Nynia.
Aún ahora, la mera mención de su nombre era suficiente para hacerlo arrodillarse. Ella había sido todo para él. Su mejor amiga. Su corazón. Su alma. Solamente ella le había dado paz. En sus brazos, no le había importado lo que los otros pensaban de él. Sólo ellos dos habían existido en el mundo.
Como hombre mortal, la había tomado como su primera y única amante.
–¿Cómo podría tocar a otra mujer, Nynia, cuando te tengo?
Esas palabras lo obsesionaban ahora, junto con los recuerdos de con cuántas mujeres se había acostado desde que ella muriera. Mujeres que nunca habían significado algo para él. Habían sido meras aventuras amorosas con la finalidad de aliviar sus deseos físicos. Nunca había querido saber algo acerca de ellas. Nunca había buscado conocer a cualquier mujer, excepto a su esposa.
Nynia y el amor perfecto que ella le había dado, habían tocado algo dentro de él y le habían dado alas. Ella le había mostrado cosas del mundo que nunca antes había notado. La bondad. La comodidad. La aceptación.
Lo había confundido, lo había exasperado, y lo había hecho delirantemente feliz.
Cuando ella había muerto, lo había llevado con ella. Había sobrevivido físicamente, pero no su corazón. Había muerto ese día también.
Y nunca se le había ocurrido desear a una mujer de esa forma otra vez. No hasta que había sentido el calor de la mano de una artista en su piel.
El mero pensamiento de _______ era suficiente para hacerlo sentir puñetazos.
–Sácala de mi cabeza –dijo él entre dientes apretados.
Nunca más se expondría a sí mismo a tanto dolor. Nunca más sostendría en sus brazos a alguien que amara, solo para verlo morir.
Nunca.
Había sido lo suficientemente herido en su vida. No podía soportar más.
_______ era una desconocida y se quedaría de ese modo. No necesitaba a nadie.
Él nunca lo haría.
Nick se congeló mientras un extraño ruido en el viento se entrometía en sus pensamientos. Sonó vagamente como un Daimon alimentándose.
Sacó su Palm Pilot del bolsillo de la chaqueta y abrió su programa rastreador. Diseñado para rastrear la actividad elevada de las neuronas de los Daimons, que provenía de sus habilidades psíquicas, el programa rastreador le permitía a los Cazadores Oscuros precisar cualquier concentración de Daimons después del anochecer. Durante las horas diurnas mientras los Daimons descansaban, la actividad del cerebro era demasiado humana para los rastreadores.
Pero una vez que caía el sol... Esos pequeños cerebros comenzaban a crujir y zumbar.
Nick miró ceñudamente su descubrimiento.
No mostraba nada y sus sentidos de Dark Hunter no detectaban a un Daimon tampoco, pero su instinto estaba fuera del radar.
Fue hacia un oscuro callejón. Una mujer tropezó y cayó contra él. Sus ojos estaban vidriosos mientras lo miraba. Tenía una herida pequeña de un mordisco en su cuello, que se estaba curando mientras él la miraba, y el cuello de la blusa tenía rastros de sangre.
–¿Está bien? –preguntó mientras la enderezaba.
Ella sonrió de forma delirante y vaga.
–Estoy bien. Mejor que nunca. –Ella tropezó alejándose y se dirigió hacia el edificio a su derecha.
En ese instante, supo lo que había sucedido.
La furia cayó sobre él mientras acechaba más allá del callejón donde ella había estado. Vio la sombra oscura y lo supo al momento.
–Maldición, Zarek. Mejor deja la majadería de la alimentación mientras estás en esta ciudad.
Zarek enjugó la sangre de sus labios con la mano.
–¿O qué, Celta? ¿Me vas a golpear?
–Te arrancaré la garganta.
Él se rió de eso.
–¿Y matarte en el proceso? No lo tienes en ti.
–No tienes idea de qué soy capaz. Y mejor reza al dios que adoras, que nunca te enteres.
Con expresión puramente malvada, Zarek se relamió los labios en una forma que Nick supo, estaba diseñada para disgustarlo a conciencia.
Surtió efecto.
–No la lastimé. Ella no lo recordará en tres minutos. Nunca lo hacen.
Nick se movió para agarrarlo, pero Zarek atrapó su mano.
–Te advertí que no me tocaras, Celta. Nadie me toca. Nunca.
Nick no hizo caso de su apretón.
–Hiciste un juramento, como el resto de nosotros. No te tendré atacando inocentes en mi ciudad.
–Oooohh –resolló Zarek–. Que frase hecha, pequeño compañero. ¿Quieres decirme que me vaya antes del amanecer, o mejor aún, que esta ciudad no es lo suficiente grande para lo dos?. ¿Cuál es tu problema? –Zarek comenzó a pasarlo.
Reacio a dejarlo seguir cazando a alguien más, Nick lo empujó contra la pared. Su propia espalda sintió el dolor, como si él hubiera sido golpeado contra la pared también, pero no le importó. No estaba dispuesto a dejar que Zarek tuviera rienda suelta sobre las vidas de personas inocentes. Los ojos de Zarek destellaban con odio.
–Suéltame, Celta, o te sacaré el brazo. ¿Y sabes qué? No me importa si pierdo los dos míos en el proceso. Esa es la diferencia entre nosotros. El dolor es mi amigo y mi aliado. Tú le temes.
–Que me condenen si lo hago.
Apartó a empellones a Nick .
–¿Entonces donde es eso? ¿Hmmm? Enterraste tu dolor la noche que dejaste a tu pueblo en llamas.
Nick se detuvo ante las palabras, preguntándose cómo sabía eso Zarek, pero su cólera lo superó ante el pensamiento de Zarek juzgándolo.
–Por lo menos yo no me revuelco en eso.
Zarek se rió.
–¿Parezco como si lo disfrutara? Estaba divirtiéndome con ella hasta que apareciste. –Se chupó los labios otra vez como saboreando su alimento–. Deberías probarlo en alguna ocasión, Celta. No hay nada mejor que saborear sangre humana. ¿No te has preguntado alguna vez por qué los Daimons se alimentan antes de tomar las almas humanas? ¿Por qué no los matan rápidamente? Es porque es mejor que el sexo. ¿Sabías que puedes ver directamente en sus mentes cuando lo haces? ¿Sentir sus emociones? Por un instante, realmente te unes a su fuerza vital. Es un infierno a gran altura.
Nick lo miró ferozmente.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 15th 2010, 02:44

–Joe tenía razón, eres un sicótico.
–El término correcto es sociópata y sí, lo soy. Pero por lo menos no tengo falsas ilusiones acerca de mí mismo.
–¿Quieres decir...?
Él se encogió de hombros.
–Toma su significado donde quiera que lo puedas encontrar.
El hombre era asqueroso. Insufrible.
–¿Por qué haces que todo el mundo te odie?
Zarek bufó. –¿Qué? ¿Quieres ser mi amigo ahora, Celta? Si acabo con mis costumbres, ¿serás mi amigote?
–Eres un idiota.
–Sí, pero por lo menos sé lo que soy. No tengo pretensiones. Tú no sabes si eres un Druida, un Dark Hunter, o un playboy. Te perdiste hace mucho tiempo en el oscuro hueco donde enterraste las partes de ti que una vez te hicieron humano.
Nick estaba horrorizado por que una forma de vida tan baja, tan egoísta, tratara de fingir ser sabio con él.
–¿Me estas sermoneando sobre la humanidad?
–¿Irónico como el infierno, no?
La mandíbula de Nick tembló.
–No sabes nada acerca de mí.
Con sus garras de plata brillando, Zarek lentamente sacó un cigarrillo del bolsillo de la chaqueta y lo encendió con un viejo encendedor de oro. Devolviendo el encendedor al bolsillo, tomó una gran pitada, exhaló el humo, luego le lanzó a Nick una risa sardónica y desequilibrada.
–Tu tampoco.
Con una última mueca de despedida, Zarek se alejó lentamente, por el callejón y hacia la calle.
–Deja de alimentarte, Zarek, o te mataré. Lo juro.
Zarek levantó sus garras y se las tiró por el aire sin detener su paso o mirar para atrás. Nick gruñó por lo bajo mientras Zarek desaparecía en la noche. ¿Cómo Acheron podía tratar con él? Ese hombre podía probar la paciencia de un árbol.
Un día, Artemisa iba a tener que eliminar a Zarek. En verdad, Nick estaba asombrado que la orden de ejecución de Zarek, todavía no hubiera sido dada. Pero entonces tal vez por eso era que Artemisa lo había enviado aquí. En Alaska, Zarek estaba en su casa donde él conocía el terreno mejor que nadie y podía evitar a un ejecutor.
Aquí abajo, Zarek estaba a merced de Acheron, quien conocía estas calles como la palma de su mano. Si la orden venía, entonces Zarek no tendría donde esconderse. Era definitivamente un pensamiento.
Nick sacudió la cabeza para despejarla de Zarek. El antiguo esclavo era la última persona que quería esta noche en su mente.
Su teléfono celular sonó. Nick lo contestó para encontrarse el acento Atlante de Acheron.
–Oye, estoy en Commerce Street en el Warehouse District. Hay una escena de homicidio aquí que me gustaría comentarla contigo.
–Estoy en camino –. Nick colgó y se dirigió hacia donde había dejado su moto.
No le tomó mucho tiempo agarrar su moto y abrirse paso hacia la escena. Había policías por todas partes, interrogando a testigos, marcando el área, y tomando notas y fotos. Una gran multitud de turistas y locales se había reunido para observar el espectáculo.
Sus ojos dolían de todas las luces brillantes de la policía. Nick estacionó su moto y se abrió paso hacia Acheron, quién ahora tenia el pelo rubio. Caray, el hombre cambiaba de color de pelo más a menudo que lo que la mayoría de la gente se cambiaba los calcetines.
–¿Qué hay, T-Rex?
Acheron hizo una mueca ante el apodo, pero no hizo comentarios. Inclinó su cabeza hacia el cuerpo que habían envuelto con una bolsa para cadáveres, pero que aún no habían sellado.
–Esa mujer murió hace una hora. Dime que es lo que sientes.
–Nada. –Tan pronto como la palabra dejó sus labios, Nick lo entendió. Cuando alguien moría, su alma se demoraba por un breve momento antes de seguir su camino. Había una única excepción para eso, cuando el alma era capturada y atrapada por alguien más–.¿Fue un asesinato de los Daimons?
Acheron negó con la cabeza.
–¿Era ella un Dark Hunter nuevo?
Otra vez negó con la cabeza.
–Alguien se alimentó de ella hasta secarle drásticamente la vida, mientras robaban su alma. Luego la desgarraron con algo así como una garra. La policía está tratando de convencerse que es un animal, pero la profundidad y la precisión de sus heridas son demasiadas precisas.
Nick se heló.
–¿Garras como las que usa Zarek?
Acheron volteó su cabeza para clavar directamente los ojos en él. Todo lo que Nick pudo ver fue su reflejo en los lentes oscuros.
–¿Qué piensas?
Nick pasó la mano a lo largo del borde de su mandíbula mientras miraba el trabajo de la policía sobre el área. Esto era perturbador.
–Mira, T-Rex, sé que tienes un punto de blandura con Zarek, pero tengo que contarte que lo encontré cenando hace algunos minutos fuera de un club. Parecía que estuviera disfrutando demasiado, si sabes lo que quiero decir.
–¿Así que piensas que mató a esta mujer?
Nick vaciló mientras recordaba qué había dicho Zarek cuando lo había atrapado con la mujer en el callejón: No la lastimé. ¿Era una admisión de que él había lastimado a alguien más o era una declaración de que nunca lastimaba a las mujeres?
–No sé –contestó Nick honestamente–. Si me preguntaras si él es capaz, entonces definitivamente diría sí. Odiaría consignar un hombre a las Sombras sin más evidencia.
Las Sombras era la existencia infernal que tenía cualquier Dark Hunter que muriera sin un alma. Como ellos realmente no tenían un alma, su esencia quedaba atrapada por la eternidad entre este plano de existencia y el otro. Se decía que era la tortura más penosa imaginable.
–¿Entonces qué piensas? –preguntó Nick –.¿Crees que lo hizo?
Una pequeña sonrisa se deslizó a través de la cara de Acheron, pero no contestó a la pregunta. El pelo al dorso del cuello de Nick se erizó. Algo acerca de todo esto no parecía correcto. Por alguna razón, algo acerca de Acheron tampoco parecía estar bien.
Acheron dio un paso alejándose.
–Iré a hablar con mi amigote Zarek, y veré que dice.
Nick frunció el ceño. Esto definitivamente no estaba bien. Acheron nunca se refería a alguien como su amigote.
–Ya que estamos –dijo Acheron–.¿Cómo estás? Pareces tenso. Inquieto.
Lo estaba. Era como si alguien hubiera abierto una compuerta a sus hormonas y emociones, y no estaba seguro de cómo cerrarla otra vez.
Pero no tenía intención de agobiar a Acheron con esto. Podía controlarse.
–Estoy bien.
Nick apartó la vista de Acheron por un segundo para mirar la llegada del médico forense.
–Ya que estamos, T–Rex, qué pasó con tu clavo en la nariz y... –su voz se desvaneció mientras se devolvía y no vio más que un espacio vacío. Nick miró a su alrededor. Acheron se había ido.
El único indicio de su presencia eran dos huellas ensangrentadas que los zapatos habían marcado en el concreto donde había estado parado un segundo antes.
¿Qué diablos?
Acheron nunca había hecho eso antes. Hombre, esta noche se ponía cada vez más extraña.
“... hay un disturbio en Canal Street en el Club Runningwolf..."
El corazón de Nick se paró al escuchar las palabras en la radio de la policía.
_______.
Todos sus instintos le dijeron que ella estaba involucrada. Corrió en busca de su moto y rápidamente regresó al club.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 16th 2010, 16:16

SIMPLEMENTE AMO ESTA NOVELA *.*
hahaha ya la lei, y la estoy volviendo a releer y como no si es hermosa *.*
saludos sunshine
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 16:58

olzzzzzzzz!!!!!
SOY NEW READER
please siguela me enknta tu nove
es fuera de lo común
z super wow!!!
y me enkntan las kosas k zcribes
tus ideas son geniales
tienes k seguirla
k me ztoy muriendo de la desesperación
xk la sigas
pleaseeeeeeee
siguelaaaaaaa
y NICK tan lindo
no deja de pensar en mi jeje
k me ztara pasando
mejor dixo k va a psar
en el sgt cap
please siguelaaaa NIGGI
PLEASE.....
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 17:00

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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 18:21

emmmmmmmmmmm.... es un LiibbrO reaaL!? kjakajakajakaja esqq' OHPRODIOS! estta SUPERIPERMEGA buuena! &&' Le seGuiraas! Razz kjakajaka
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 18:34

Capítulo 6
Para cuando Nick llegó al club de _______, la calle de la entrada del club y el callejón trasero eran un completo caos. Una multitud estaba por los alrededores, había dos ambulancias estacionadas y los médicos atendían a tres oficiales heridos. Alguien los había golpeado hasta hacerlos papilla.
Se detuvo cerca de una ambulancia mientras oía al oficial dando su informe a un detective.
–Al menos media dos metros. Esbelto, constitución muscular. Varón caucásico, vestía de negro, con pelo largo negro y barba de chivo. Al final de los veinte con una garra de plata enorme en la mano. Lucía como el mismísimo diablo cuando llegamos. Hombre, nos desgarró de lado a lado como si fuéramos nada. Al menos le disparé dos balas y ni siquiera se sobresaltó cuando le disparé. Él siguió avanzando hacia nosotros. Debe ser un PCP o algo.
Nick se congeló.
Zarek. No había nadie más que pudiera coincidir con esa descripción.
Demonios. No debería haber dejado el área mientras Zarek estaba por ahí. Zarek los debía haber atacado justamente unos pocos minutos después de que se fuera.
–Entonces ¿qué ocurrió? –preguntó el detective.
–Gabe y yo recibimos una llamada de disturbio, acerca de una pelea en el callejón. Llegamos a tiempo para ver al tipo de la garra peleando con dos hombres. Gritamos para que ellos se detuvieran, pero el tipo nos ignoró. Les arrancó los corazones. Delante de nuestras propias narices.
Nick gruñó. Habían visto a Zarek despachar a un par de Daimons. Genial. Simplemente genial. Cerró los ojos y maldijo. Esta noche empezaba a calificar bien alta, como un absceso dental.
–Johnny llegó mientras sacaba mi arma y ordenaba al tipo de la garra que se detuviese. Se volvió hacia nosotros como una bestia salvaje. Lo siguiente que sé, es que estaba en el piso sangrando, ustedes estaban aquí, y él se había ido.
–¿Y los cuerpos?
–Se los debe haber llevado con él mientras intentábamos llegar a los coches, por seguridad. Te digo, Hob, el hombre estaba demente.
Nick pasó sus manos a través del pelo. Ni siquiera llevaba una noche en la ciudad y ahora Zarek tenía a toda la fuerza policial buscándole.
¿Cómo había logrado el hombre durar tanto tiempo?
Su teléfono sonó otra vez, pero la identificación del que llamaba no salía en el identificador. Esperando que fuera el teléfono de Acheron, ya que el de éste nunca registraba un número, se sorprendió al escuchar el acento grave, griego de Zarek en el otro extremo.
–Los Daimons querían una fiesta con tu novia, celta. No la dejes sin protección.
El teléfono quedó muerto.
Un espeluznante escalofrío trepó por la columna vertebral de Nick . ¿Cómo Zarek podía saber de él y _______?
Los poderes del hombre estaban calificando tan altos como los de Acheron.
Con sus instintos en alerta, Nick levantó la vista hacia el techo, hacia la vieja farmacia abandonada cerca del club. Recortado contra el cielo oscuro había una figura. Para los ojos de un humano, el hombre parado sobre el tejado era invisible, pero para la afilada mirada de Dark Hunter de Nick se lo veía claramente.
Era Zarek.
Zarek inclinó su cabeza hacia él, metió el teléfono en el bolsillo, dio un paso atrás y se desvaneció en la oscuridad. Nick frunció el ceño. ¿El psicópata Zarek había estado velando por _______ todo este tiempo? ¿Aun mientras los policías lo buscaban? ¿Qué tan diferente a Zarek era eso?
Nick inmediatamente golpeó el automático de llamadas recibidas en su teléfono.
–¿Qué? –preguntó Zarek, con voz hosca–.¿No puedes ver que estoy tratando de salir de aquí antes que los policías me encuentren?
–¿Qué hacías en Runningwolfs?
–Siguiendo mi instinto, celta. ¿Qué piensas? Vi a los Daimons en la calle y los rastreé adentro.
Eso lo explicaba, pero Nick tenía una preocupación mayor.
–¿Cómo sabías de mí y _______?
–Oí a los Daimons hablando acerca de ustedes dos. Deberías ser más cuidadoso, Celta. Un error como ese podría ser costoso.
–¿Cómo de costoso, Zarek? Justamente acabo de ver el cuerpo de una mujer a la que le habían drenado la sangre y el alma.
–Ooh –suspiró Zarek–. Aquí hay noticias de última hora. Fue un ataque Daimon. ¿Has notado que eso tiende a ser su estilo?
–Sí, pero nunca he conocido a un Daimon darle zarpazos a una mujer mientras la está matando. ¿Tu sí?
Hubo una pausa breve.
–¿Qué estás diciendo?
–Creo que lo sabes, Zarek.
–Sí, y tú puedes besarme el culo, celta. Tal vez debería haberles dejado a tu perra después de todo. –El teléfono quedó muerto otra vez.
Nick rechinó los dientes, estaba dividido entre la necesidad profunda de encontrar a Zarek, golpear la majadería de él, y lavarle la boca, y una necesidad más profunda de estar seguro que _______ estaba bien.
Metiendo el teléfono en su bolsillo, resolvió dejar Zarek a Acheron, quien ya había dicho que iba a hablar con él. Acheron era mucho mejor en manipular a Zarek de cualquier manera. Al menos Ash podía matar al bastardo y no morir en el proceso. Nick exhaló largamente al pensar sobre la advertencia de Zarek, de que los Daimons estaban tras _______. No tenía el menor sentido.
¿Por que los Daimons estarían tras ella? ¿Y cómo los Daimons podían saber sobre ellos?
Esto hacía el segundo ataque contra ella, contando el de la otra noche. Los Daimons buscaban a sus víctimas donde las encontraban. No las acechaban si se les escapaban. Simplemente seguían hacia la siguiente comida conveniente.
No sabía qué querían con ella, pero hasta que se enterase, no iba a dejarla en peligro.
Examinando la multitud, Nick encontró a _______ parada bajo una luz fuera del club, al lado de un hombre grande, musculoso, de pelo negro que estaba hablando con un oficial uniformado. Ella vestía sólo el suéter negro delgado sin el fucsia que había llevado puesto más temprano. Sus brazos estaban cruzados sobre el pecho como si tuviera frío.
Nick se abrió paso a través de la multitud hacia su lado. Su cara se iluminó en el momento que lo vio.
–¿Nick ? ¿Qué haces aquí?
Él estaba más aliviado de lo que había pensado posible. Simplemente verla ilesa, y oyendo su nombre en sus labios... No debería sentir nada por ella y aun así no se podía negar las crudas emociones que sentía cada vez que su mirada encontraba la suya.
–¿Estás bien? –preguntó, sacándose la chaqueta y sosteniéndola sobre ella.
Ella asintió mientras le permitía ayudarla a ponerse su chaqueta.
–¿Oíste que sucedió? Algún tipo se volvió loco en el callejón donde estaciono mi coche y mató a dos hombres. Luego, atacó a la policía. ¡Es terrible!
Antes de que pudiera pensar, Nick la tomó en sus brazos y la mantuvo cerca. Ella se estremecía y estaba helada, pero todavía se sentía tan maravillosa que no quería soltarla.
–Me alegro que no estés herida.
El hombre que había estado hablando con el oficial de policía los miró con semblante ceñudo.
–Sabes amigo, no te conozco de nada, pero es a mi hermanita a la que estás apretando. Así que creo que el curso de acción más sabio para ti es soltarla y presentarte. Pronto.
Nick refrenó una sonrisa. Sabía exactamente lo que el hombre quería decir. Algunas cosas eran sagradas y las hermanas pequeñas era una de ellas.
A regañadientes, se apartó de ella.
_______ le dio a su hermano un suave puñetazo en el brazo.
–Nick , éste es mi hermano Rain. Rain conoce a Nick . –su hermano resopló.
–Dios mío, con un nombre como Nick tus padres han debido ser hippies también.
–Algo así.
–Esa es su “frase trillada” –le dio _______ le dijo a su hermano–. Eso o “no exactamente”.
Rain lo calificó favorablemente, luego le ofreció su mano.
–Gusto en conocerte, Nick . Mejor regreso al trabajo. (tu apodo) avisa si necesitas a alguno de nosotros.
La amenaza insinuada no le pareció desatinada a Nick , quien refrenó una sonrisa. Si el hombre sólo supiera cuánto poder ejercía un Dark Hunter...
–¿Nosotros? –Nick repitió.
Su hermano indicó a dos hombres sobre el hombro de Nick , que también hablaban con la policía. El hombre mayor era un americano nativo cuya energía shamánica era muy perceptible, y el otro hermano, era casi un clon facial de _______.
–Nuestro padre y hermano mayor, Storm, también trabajan en el club.
Nick dio una sonrisa con los labios apretados mientras se volvía para enfrentare a Rain.
–¿Storm, Rain, y _______ , huh?
Ella hizo una mueca.
–Ideas de mi madre. Me alegro que ella se detuviera en el tercero. Me dijeron que el siguiente habría sido Cloudy Day .
Se rió de eso. Dioses, cómo la había extrañado. Todo lo que quería en este momento era tomarla en sus brazos y dirigirse arriba, directo a su cama e inspeccionar cada centímetro suyo para estar seguro que estaba ilesa.
Sí, ok, también tenía otro motivo, menos puro, para ese pensamiento. Pero todavía sentía una necesidad demente de probarse a sí mismo que nadie la había tocado. Que ella estaba completamente entera y segura.
Él lanzó su mirada por todo su cuerpo, asegurándose que estaba bien. Su preocupación por ella era tan diferente a cualquier cosa que hubiese experimentado en mucho tiempo que no estaba realmente seguro de cómo afrontarlo.
Rain se excusó y regresó al club, dejándolos solos.
El aturdimiento cayó entre ellos mientras él trataba de pensar en algo que decirle. Finalmente, ella se aclaró la voz.
–No pensé que te vería otra vez.
No sabía como responder a eso, especialmente cuando ésa había sido su intención.
–Yo... um.
–Oh, quieres recuperar a Snoopy.
–No –dijo rápidamente–. Regresé por ti.
Una sonrisa lenta, seductora se extendió por su cara.
–¿De verdad? –preguntó.
–Sí. Supe del ataque y me preocupé –dijo antes de poder detenerse.
–¿De verdad? –repitió.
Él asintió. Sonriendo más ancho, ella se introdujo entre sus brazos.
–Eso es muy dulce de tu parte.
No realmente, Nick pensó mientras la abrazaba e inhalaba perfume de patchoulí. Pero tenía que admitir que ella se sentía muy bien en sus brazos. Sus pechos estaban aplastados contra él y en todo lo que podía pensar era en lo delicioso que sabían, qué tan suaves eran y qué tan bien se sentían en sus manos.
Gimió interiormente ante el pensamiento.
Aléjate de ella...
Tengo que protegerla.
Él había jurado proteger a los humanos. Especialmente aquellos que los Daimons cazarían. Era su deber mantenerla a su lado. Velar por ella.
¿Oye, cuán estúpido piensas que soy, Nick ? Éste es tu yo con quien estás hablando y todas las mentiras en el mundo no me van a convencer de que tienes una razón moral o noble en esto. Quieres estar otra vez en su cama. Admítelo.
Oh, vamos, puedo controlarme por unos pocos días.
Ella tiene que ser protegida y ¿quién más lo podría hacer?
Zarek estaba fuera de consideración. Terminaría alimentándose de ella y Nick lo mataría si el psicópata osaba tocarla. Valerius moriría antes de vigilar a un “plebeyo”. Joe haría un avance con ella, y él tendría que matar al sapo cachondo. Kyrian tenía un bebé nuevo y estaba demasiado exhausto para pensar, y Acheron... Él tenía muchas responsabilidades para preocuparse, como para hacer de niñera.
Eso lo dejaba a él y solamente a él.
–Sabes, _______, no creo que debieras permanecer sola en tu loft.
Ella se alejó de él.
–Créeme, no lo estoy. Voy a casa con Storm esta noche.
Nick se detuvo. Esa no era una opción tampoco. Su hermano era un hombre grande, pero no para combatir a un Daimon.
–No sé, _______. Estaba pensando... –bien, no podía decir lo que estaba pensando, especialmente la parte que bordeaba la verdad.
Entonces no tuvo que hacerlo. Ella sonrió una sonrisa malvada.
–Sabes, si quieres que vaya a casa contigo, todo lo que tienes que hacer es preguntarlo.
–No pensé que sería así de fácil.
Ella se paró en puntas de pie y lo miró malvadamente.
–Para cualquier otro aparte de ti, no lo sería.
Esas palabras hicieron que su corazón volara. Realmente le gustaba esta mujer. Era atrevida, extraña, y descarada.
_______ tomó su mano y lo guió adentro, a través del club hacia una puerta, en la esquina trasera más alejada. Conducía al vestíbulo trasero que Nick reconoció de más temprano. A la derecha estaba la puerta que daba al exterior, dónde su coche estaba estacionado y a la izquierda estaba la escalera de acero que conducía hasta su loft. Ella se dirigió hacia las escaleras.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 18:35

_______ se aferró a la mano de Nick mientras se castigaba mentalmente a sí misma. Probablemente no debería estar haciendo esto, especialmente cuando dos asesinatos habían sido cometidos esta noche. Pero instintivamente sabía que Nick nunca la lastimaría. Él había salvado su vida y no le haría nada remotamente dañino.
A parte, le gustaba estar con él. Podía tomar sus artículos de arte y volver a su rutina mañana. Esta noche, quería unos pocos minutos más con él. Una tarde más para deleitarse en su calor, antes de regresar a los rigores de su vida.
Había sido tan considerado de ofrecerle su chaqueta. Su calor y perfume estaban impregnados en ella, haciéndole querer acurrucarse profundamente.
Entró en su loft, le regresó la chaqueta, y lo dejó en su sofá rayado, en blanco y rosa, mientras iba a empacar un bolso para la noche. Con toda sinceridad, prefería quedarse con él que con Storm de todas formas.
Storm roncaba.
Ruidosamente.
Sin mencionar que la última vez que había ido al hogar de su hermano, había tenido que pasar dos horas limpiando el apartamento, antes de poder tocar algo sin acobardarse. Él era un cerdo absoluto y no se preocupaba por hacerla sentir bienvenida. Más bien, la trataba como a una criada que debería estar feliz por ayudar al gran hermano.
Y el hermano mayor apestaba. No literalmente, pero sí en el sentido figurativo.
Agarró una muda de ropa, zapatos, y trabas para el pelo y las metió de cualquier manera en su bolso de mimbre junto con su cepillo de dientes y la crema hidratante, una mujer siempre necesitaba su crema hidratante, y luego se reunió con Nick .
Estaba en la parte trasera del loft, cerca de las ventanas, mirando las pinturas de paisajes que ella había hecho en Jackson Square. Su respiración quedó atrapada en su garganta.
¿Qué era lo que tenía este hombre que era tan poderoso? Su cabello rubio ondulado caía alrededor de su cara, mientras que sus dos trenzas caían sobre su hombro. Sus panNick es de cuero negros calzaban su trasero tan bien que deberían ser sellados con un sobresaliente en cada cachete. Y su espalda... Aun con su chaqueta puesta, ella sabía qué tan perfecta y adecuadamente esculpida estaba.
Clavó los ojos en las manos grandes y bronceadas que sostenían su trabajo. Eran tan fuertes y al mismo tiempo tan tiernas. Ella amaba la forma que las había sentido en su cuerpo, el sabor de sus dedos cuando los había mordisqueado. El hombre estaba fuertísimo, desde la parte superior de su rubia cabeza hasta el fondo de sus botas negras de motorista.
Se volvió ligeramente mientras se acercaba.
–Me gusta la forma que pintas el amanecer sobre la catedral. Casi puedo sentir el sol cuando lo miro.
Su cumplido la calentó. Un artista nunca oía suficientes cumplidos sobre su obra.
–Gracias. Mi favorito es la puesta de sol sobre ella. Me gusta mirar el desvanecimiento de la luz alrededor de los edificios. Cuando golpea algunos de los carteles y el vidrio, los hace resplandecer y centellear como fuego.
Él extendió la mano y ahuecó su cara en su palma caliente.
–Tienes una forma tan increíble de capturar las cosas.
Ella se mordió el labio y le dio una sonrisa traviesa.
–Sí, lo hago. –Y aunque él no lo sabía, ella intentaba capturarle completamente. Al menos por un tiempo.
Él era como una criatura salvaje, indomable, a la que podía conservar y alimentar por un tiempo, pero al final sabía que tendría que dejarlo ir y seguir su camino, así también como ella el suyo.
–¿Entonces, dime, dónde vives? –preguntó.
Él despejó su garganta y dejó caer la mano de su mejilla. La apariencia incómoda en su cara hizo que su estómago se hundiese.
–Oh Dios, tienes tu propio lugar, ¿no? ¿No vives con tu mami o alguna espeluznante tía vieja?
Él pareció ofendido por eso.
–Por supuesto que tengo mi lugar. Es solo... –Su voz se desvaneció y apartó la mirada.
Oh Dios, aquí viene...
–¿Tienes una novia que vive contigo?
–No.
¡Uf! Era peor de lo que pensaba.
–¿Vives con un novio?
Él se quedó con la boca abierta mientras sus ojos de medianoche brillaban con indignación.
–Cristo, _______, ¿qué piensas que soy?
–No sé, Nick . Hice una pregunta simple y te pusiste muy extraño conmigo. ¿Qué se supone que debo pensar? –ella bajó la mirada hacia el carísimo traje de motorista que traía puesto. El hombre tenía un cuerpo espectacular y era demasiado magnífico para ser real. Eso tentaba a una mujer, hmmm...
–Y traes puesto un montón de cuero.
–¿Qué se supone que significa eso?
Ella le dio una mirada de “no te puedo creer”.
–Soy una artista, sabes. Tiendo a salir con horribles tipos homosexuales y bisexuales.
Si él antes pareció ofendido, no fue nada comparado con la apariencia que tenía su cara ahora.
–Bueno, ese es un estereotipo que aún no había considerado. Muchas gracias. Para tu información, me gusta el cuero porque tiende a proteger mi piel en las ocasiones que me caigo de la moto y salgo derrapando sobre el asfalto.
–Eso también es cierto. Entonces ¿Por qué te pusiste tan extraño cuando te pregunté dónde vivías?
–Porque creí que si te decía en donde vivo, te pondrías extraña conmigo.
Ella vaciló mientras un millón de lugares espeluznantes venían a su mente. Él vivía en un cementerio o una cripta. Una choza sin terminar. Una caja de cartón. Una casa en el muelle. Un autobús o caravana averiada. Dios mío, en esta ciudad no se podía decir donde podría él tener su casa.
–Ok, ¿vives en algún lugar monstruoso?
–Vivo en las afueras, en el bayou.
Aliviada, ella se mofó ante el tono evasivo sobre algo tan tonto.
–Oh por favor, conozco a varias personas que viven alrededor del bayou.
–No alrededor del bayou, _______. Vivo en el bayou.
¿Hablaría en serio? ¿Quién en su sano juicio viviría en el bayou con las serpientes y cocodrilos y otras cosas en las que ella no quería ni siquiera pensar? Cosas que llevaban armas y hacían montones de actividades ilegales como alimentar a los cocodrilos con cuerpos asesinados.
–¿Vives en el bayou?
Él asintió.
–Estas realmente tranquilo allí. No hay sonidos que te invadan. No hay vecinos. No hay tráfico. Casi puedes sentir como si vivieses siglos atrás.
Tenía una apariencia tan melancólica mientras decía eso.
–Eso significa mucho para ti, ¿verdad?
–Sí, mucho.
Ella sonrió. Sí, ella podía ver a Nick solo en el bayou. Le recordaba a su padre, a quien le gustaba pasar horas afuera absorbiendo la naturaleza. Ambos compartían ese tipo de paz con el universo.
–¿Cuánto tiempo has vivido allí?
Él evitó mirarla.
–Realmente mucho tiempo.
_______ asintió.
Mientras se dirigían hacia la puerta, agarró su bolso de mimbre y rescató su mochila Studiopack French Easel de la esquina. Ella siempre la conservaba adecuadamente abastecida en caso de tener el antojo de ir a alguna otra parte y pintar.
–¿Qué es eso? –preguntó él.
Ella le guiñó un ojo.
–Una artista ocupada continuamente, esa soy yo. Nunca voy a ninguna parte sin suministros.
Él sonrió mientras tomaba la mochila.
–¿Entonces, aún te sientes aventurera, huh?
–Siempre. Solo trae el spray contra cocodrilos y soy toda tuya.
Nick clavó los ojos en ella mientras sentía otro deseo estúpido de sonreír abiertamente. Su cara comenzaba a doler del esfuerzo que hacía para no exponer sus colmillos. Ella era sumamente chistosa y divertida.
Casi hasta un extremo, insultante.
Él todavía estaba irritado sobre sus suposiciones acerca de sus ropas. Las cosas que esta mujer se metía en la cabeza. Pero a él le gustaba eso de ella. Ella no jugaba con él, pero decía todo lo que pensaba, no importa cuán escandaloso era lo que había en su mente.
_______ cerró la puerta, bajó la mitad de las escaleras, y se frenó.
–Oh hombre, olvidé mi bolsa de dormir.
Ella hizo un sonido altamente indignado antes de subir corriendo las escaleras y apresurarse dentro de su loft. Salió unos minutos después con su bolso de mimbre, llegó a las escaleras y recordó que no traía abrigo. Una vez más, fue adentro antes de reunirse con él.
–Juro que tengo una calabaza sobre mis hombros.
Tomaría un segundo para que sus palabras se fueran a pique, ella seguramente perdería su cabeza si es que alguna vez se desprendía de su cuerpo.
Riéndose, él hizo una pausa en las escaleras mientras lo pasaba.
–Ya que estamos, no parezco gay vistiendo ropa de cuero.
_______ se volvió a mirarlo. Pasó una mirada caliente, lujuriosa sobre su cuerpo, que lo hizo endurecerse instantáneamente.
–No, baby, no lo pareces. Honestamente tengo que decir que luces ese traje como nadie.
Una sonrisa lenta se propagó a través de su cara mientras la seguía fuera del club.
Oh sí, los dos tenían un asunto pendiente del que encargarse una vez que llegaran a su casa.
Un asunto que no debería estar contemplando, pero tenía una reputación que mantener. Además, él le debía un pago. Cuando ella dejara su cabaña, nunca más dudaría de su orientación sexual o de su atracción por ella.
Cuando llegaron a la puerta, _______ condujo a Nick lejos del club.
–¿Vas a decirle a tu hermano a dónde vas?
Ella negó con la cabeza.
–Le llamaré en un momento y le diré. Créeme, no es algo que quiero hacer cara a cara.
–¿Es estricto?
–No tienes idea.
Nick la guió hasta su moto y sacó un casco de repuesto de las alforjas.
–¿Quieres poner tu mochila aquí?
Ella negó con la cabeza mientras la tomaba encogiéndose de hombros.
–Está diseñada para motos y caminatas. Estoy bien llevándola. No es realmente tan pesada.
–¿Haces muchas caminatas?
–Sí, muchas.
Nick la observó ponerse el casco y sujetarlo. Hombre, la mujer era bellísima. Sus largos y agraciados dedos metieron las trenzas fácilmente y sus ojos café oscuros resplandecieron. Él se quitó los pequeños anteojos oscuros que se ponía en la noche y se colocó su propio casco, luego subió a la moto y la pateó para arrancarla. _______ se unió a él. Sus brazos le rodearon la cintura mientras deslizaba su cuerpo más cerca de él.
Nick casi gimió. Podía sentir cada centímetro de ella presionando íntimamente, eróticamente contra él. Sus pechos en su espalda, sus muslos internos contra sus caderas. Y la forma en que sus brazos lo sostenían... podía imaginar su mano bajando de su cintura a la protuberancia dura en sus panNick es donde ella podría ahuecar la mano y acariciarlo a través del cuero. Ella abriendo la cremallera de sus panNick es y meciéndolo amablemente con su mano mientras se endurecía y tensaba para poseerla.
Mejor aún, la podía ver arrodillada delante de él, llevándoselo a la boca...
Sentimientos desconocidos formaron remolinos dentro de él, dándole vuelta al revés. Todo lo que quería era mantenerla aquí de esta manera, por la eternidad. Detener la moto y probar cada centímetro de su figura exuberante, lujuriosa, con su boca y colmillos. Quería devorarla.
Saborearla y bromear con ella hasta que gritase su nombre mientras su cuerpo se estremecía de placer.
Inesperadamente, mentalmente sintió su cuerpo arqueado contra el de él mientras ella se agarraba a su espalda en medio de un orgasmo.
Hoy había aprendido, que ella siempre tensaba su cuerpo hasta que el último estremecimiento orgásmico se apaciguaba, y luego llovían besos sobre su piel. Era una sensación dulce que no tenía comparación. Nick apretó los dientes en un esfuerzo por controlarse, de dominar el ardiente deseo que sentía por su cuerpo. Los condujo a través de la ciudad, hacia las afueras, directo al bayou donde él vivía.
Mientras andaban, _______ apoyó su cabeza entre los omóplatos y se apretó aún más a sus esbeltos y musculosos abdominales. Recordó cómo se veía parado desnudo en su loft. Recostado sobre ella mientras hacían el amor. Lento. Fácil. Luego duro y furioso.
Este hombre tenía un modo indefinido con su cuerpo. Conocía todas las maneras de dar placer a una mujer.
_______ podía sentir su pecho elevarse y descender bajo sus brazos mientras andaban a través de la noche oscura. Lo que estaba haciendo con él era demente y aun así no podía detenerse.
Nick era convincente. Peligroso. Oscuro y misterioso. Algo en él la hacía querer arrastrarse dentro de él y quedarse allí por siempre.
Loco, ¿No?
No se podía negar lo que le hacía. Lo que sentía cada vez que pensaba en él. La forma en que quería gritarle que detuviese la moto así podía arrancarle la chaqueta y lamer cada centímetro de su tatuaje.
Cada centímetro de su cuerpo poderoso y masculino.
Oh, cómo deseaba a este hombre.
–¿Estás bien?
Se tensó ante el sonido de la voz de Nick , con profundo acento, en sus oídos.
–Oye, tus cascos tienen micrófonos.
–Sí, ya sé. ¿Pero estás bien?
Ella sonrió ante su preocupación.
–Estoy bien.
–¿Segura? Saltaste hace un segundo como si algo te alarmara.
–No, de verdad. Estoy bien.
Nick no estaba tan seguro y por el momento deseaba que uno de sus poderes de Dark Hunter incluyese leer el pensamiento. Desafortunadamente, sus poderes estaban destinados a comandar los elementos, cicatrización, proyección, y telequinesia. Estaba más capacitado para escudarse él y a otros, por lo que, a diferencia de Zarek, nunca tenía que preocuparse por policías o alguien más viéndolo matar violentamente a un Daimon.
Podía convocar a los elementos para escudarse de la vista de las personas o confundirlos. Si fuera necesario, inclusive podía proyectar nuevos pensamientos en alguien para alterar sus percepciones de la realidad. Pero prefería no hacer eso. La mente humana era frágil y tales métodos, se había sabido, solían dejar daños. Con sus poderes arcanos venía una gran cantidad de responsabilidad. Acheron le había enseñado eso.
Habiendo sido abusado cuando niño por esos que tenían más fuerza y poder que él, Nick no deseaba victimizar a alguien más. No había ninguna cosa que quisiera o necesitara tanto como para perturbar a alguien para tenerlo.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 18:35

No hablaron otra vez hasta que alcanzó su garaje, al final de una carretera de tierra larga y sinuosa. No había luces aquí afuera, ni pavimento. Nada más que la fauna silvestre de Louisiana.
_______ frunció el ceño mientras la luz delantera iluminaba un extraño buzón de cartas en el medio de la nada. Era una caja negra que parecía estar perforada por dos clavos de plata. Uno pasaba horizontalmente a través de la caja, y el otro diagonalmente.
Ella se acobardó ante la vista de la dilapidada choza a la que se acercaban y esperó que ésta no fuese su casa. Parecía lista para desplomarse. De no ser por el buzón limpio, no habría creído que alguien hubiera estado aquí afuera en cien o más años.
Nick detuvo la moto y la mantuvo en posición vertical entre sus musculosos muslos. Sacó un pequeño control remoto de su bolsillo y lo usó para abrir la puerta dilapidada de la choza. Se levantó lentamente.
_______ abrió la boca en tanto las luces se prendían y veía el interior de la “choza”. No había nada de bajo nivel en el interior del edificio. Era de alta tecnología y centelleaba, y estaba lleno con una fortuna en motos y un Viper negro lustroso.
¡Oh Dios, él era un vendedor de drogas!
Su estómago se anudó de miedo por lo que había hecho. ¡Ella nunca debería haber venido aquí con él!
Estacionó la moto al lado del coche, luego la ayudó a bajar del asiento.
–Um... Nick –preguntó, mirando su colección distintiva de Harleys–.¿Qué haces para ganarte la vida? Dijiste que eras un extranjero ilegal, ¿no?
Él dio su acostumbrada sonrisa de labios apretados mientras colocaba el casco en un estante que contenía al menos doce cascos, que estaba segura costaban un mínimo de unos mil dólares cada uno.
–Sí, y para contestar a tu primera pregunta, soy económicamente independientemente.
–¿Y llegaste a eso cómo...?
–Nací con ello.
_______ se sintió un poco mejor, pero todavía tenía que hacer la pregunta que más la fastidiaba.
–Así que no haces algo ilegal como vender drogas, ¿Cierto?
Otra vez, se vio ofendido.
–Buen dios no, mujer. ¿Por qué piensas eso?
Sus ojos se agrandaron, miró alrededor, a los caros juguetes de alta tecnología.
–No tengo idea.
Él presionó un botón y cerró la puerta principal, sellándolos adentro.
Ella fue detrás de él mientras se dirigía hacia la parte de atrás del garaje donde estaban atracados dos catamaranes muy lindos y caros. Todo en este edificio era verdaderamente lo mejor en su tipo.
–¿Si tienes todo este dinero, por qué eres un extranjero ilegal?
Nick resopló. Podía contarle que estaba adentro del bayou antes de que América fuese incluso un país, y que no necesitaba ninguna hoja de papel apestosa para hacerlo legal, pero era un Dark Hunter y tenía prohibido contarle cualquier cosa sobre su estilo de vida o existencia. Así es que optó por una excusa fácil.
–Debes ir al edificio de tribunales durante las horas del día para completar el papeleo. Ya que no puedo salir durante la luz del sol...
Lo miró escépticamente.
–¿Seguro que no eres un vampiro?
–No lo era hasta el momento que te vi.
–¿Quieres decir... ?
Él se movió hasta pararse a su lado por lo que ella tuvo que estirar el cuello para mirarlo. Su mandíbula se flexionó mientras clavaba su mirada en ella en tanto su cuerpo deseaba ardientemente el suyo de un modo desesperado.
–Significa que nada me gustaría más que hundir mis dientes en tu piel y devorarte.
Ella se golpeó su labio inferior y lo miró traviesamente.
–Mmm, me gusta cuando me hablas así.
Ella dio un paso hacia sus brazos.
El cuerpo de Nick ardía mientras bajaba la cabeza para besarla.
_______ gimió al sentir su sabor. ¿Que había en este hombre que la atraía y la hacía querer engullirlo ávidamente?
Él se hizo para atrás y ella hizo pucheros en señal de protesta.
–Mejor nos apresuramos –dijo–. Amanecerá dentro de poco y aún hay un paseo hasta mi cabaña.
–¿Tu cabaña? ¿Es algo parecida a esta choza?
–Ya verás. –Se alejó de ella para echar a andar el catamarán.
_______ tomó asiento y se ató con una correa. Una vez que estuvo segura, dejaron la comodidad del garaje y se introdujeron en la extraña oscuridad del pantano. El motor de la máquina era tan chillón, que le hizo doler los oídos mientras aceleraban hacia la cabaña.
Estaba tan oscuro aquí afuera que no podía ver nada claramente.
¿Cómo Nick podía ver para manejar el bote? De un momento a otro, esperaba que ellos se llevaran por delante un árbol o un tronco.
Y aun así Nick maniobraba sin esfuerzo alguno, sin vacilar o bajar la velocidad.
Después de algunos minutos, sus ojos se ajustaron a la oscuridad y pudo ver contornos y el gas del pantano. En su mayor parte, veía niebla y unas cuantas cosas que se parecían vagamente a animales cayendo en el agua. Tal vez sería mejor que estuviera ciega después de todo. Por fin, alcanzaron una pequeña cabaña aislada, ubicada muy profundamente en el pantano. Solitaria. Aislada. Líquenes colgaban desde lo alto del porche y la madera del lugar estaba aclarada a un gris débil que sobresalía en la oscuridad de la noche.
Nick estacionó el catamarán al lado de un muelle pequeño y salió para ayudarla a bajar al muelle. Y mientras lo seguía por la tabla estrecha, hacia el porche oscuro, se dio cuenta que había dos cocodrilos delante de la puerta.
Ella gritó.
–Shh –dijo Nick con una risa. –No hay nada que temer.
Para su asombro extremo, se inclinó y palmeó amigablemente al más grande en la cabeza.
–Hola Beth, ¿cómo estás esta noche?
El cocodrilo chasqueó la mandíbula y siseó como si hubiera entendido la pregunta.
–Lo sé, chica. Lo siento, me olvidé.
–¿Quién eres? ¿Dr. Dolittle?
Se rió otra vez.
–No. Encontré a estos dos cuando eran pequeños, recién nacidos y los crié. Somos familia. Los conozco desde hace tanto tiempo que casi puedo leer sus mentes.
Bueno, ella también tenía reptiles en su árbol genealógico. Sólo que los de ella caminaban sobre dos piernas.
El más grande se acercó a ella y la escudriñó como si fuese el especial del día del Café del Cocodrilo.
–No creo que le guste.
–Sé simpática, Beth –dijo Nick .
El cocodrilo meneó su cola, luego deambuló fuera del porche, introduciéndose en el agua del pantano. El otro la miró, movió sus mandíbulas, y luego se unió a su amiga.
Nick abrió la puerta hacia su cabaña y encendió una lámpara oscura del escritorio. _______ dio un paso adentro con vacilación, media asustada de que él tuviera las mismas habilidades que su hermano para cuidar la casa.
O que allí hubiera algo peor que los lagartos. Algo así como una monstruosa anaconda a la que él tenía la intención de alimentar.
Ella vaciló en el portal.
El lugar era más grande adentro de lo que parecía desde el exterior, pero era básicamente una sola habitación. Había una cocina pequeña a su izquierda y una puerta a su derecha que asumió era el cuarto de baño. Tenía tres mesas grandes con computadoras y otros equipos electrónicos. Y había un futón negro grande, en el piso, en la parte posterior de la cabaña.
Estaba agradecida que todo estuviera limpio e higiénico. Qué tan asombrosamente refrescante era saber que todos los hombres no eran como los cerdos de sus hermanos.
–Interesante lugar tienes aquí, Nick . Tengo que decir que amo las paredes negras sin nada.
Él resopló ante su tono.
–¿Eso viene de parte de la mujer que vive dentro de una nube rosada?
–Verdad, pero aquí todo es tan oscuro. ¿No lo encuentras deprimente?
Él se encogió de hombros.
–Realmente, no. No pienso mucho en ello.
–No quiero ser grosera, pero me parece que lo haces bastante.
–¿Hacer qué?
–No pensar en las cosas. ¿Eres uno de esos tipos que simplemente existen, no? Ningún pensamiento acerca del pasado o el mañana. Sólo lo que planeas hacer en la siguiente hora o poco más o menos.
Nick dejó caer sus llaves sobre la mesa al lado de su computadora principal. Ella era muy astuta. Uno de los gajes del oficio de la inmortalidad era el hecho que no estabas realmente orientado hacia una meta. En su mundo sólo existía levantarse, rastrear y matar Daimons, y luego regresar a casa.
Un Dark Hunter nunca pensaba en el futuro. Iba a venir independientemente.
Por lo que respecta al pasado...
No había necesidad de ir allí. Eso bastaría para sacar recuerdos que él prefería mejor no recordar.
Miró al brillo apasionado en sus ojos café oscuro. Ella tenía un amor a la vida que resplandecía y lo cautivaba. ¿Cómo sería vivir de ese modo otra vez? ¿Mirar realmente hacia el futuro y planearlo?
–Probablemente piensas en el futuro todo el tiempo –dijo él quedamente.
–Por supuesto.
–¿Y que ves en tu futuro?
Se sacó la mochila y la colocó al lado del escritorio.
–Depende. Algunas veces sueño con colgar mi arte en el Guggenheim o el Met .
–¿Alguna vez soñaste con tener una familia?
–Todo el mundo tiene esos sueños.
–No, no todo el mundo.
Ella frunció el ceño.
–¿Tú realmente no?
Nick se calló mientras recordaba la cara de su esposa y recordaba las noches en que había yacido despierto mientras ella dormía a su lado, con su mano en su panza a fin de poder sentir a su hijo moviéndose dentro de ella.
Los sueños que había tenido.
Mientras miraba en los ojos de Nynia, había visto el por siempre. Se los había imaginado a los dos viejos y felices rodeados por sus hijos y nietos.
Y con un acto emocional sobreexcitado, los había maldecido a los dos y había estropeado cada sueño que habían compartido.
Cada esperanza que tenían.
Se sobresaltó mientras el dolor laceraba su pecho.
–No –un susurro logró pasar el nudo en su garganta– No pienso en tener una familia para nada.
_______ frunció el ceño ante la densidad que escuchó en su voz. Él se aclaró la garganta. ¿Su pregunta podría haberlo lastimado?
Mientras le mostraba donde colocar su bolso y mochila, el teléfono sonó.
Nick lo contestó mientras ella desempacaba algunos artículos de primera necesidad y los colocaba en el estante.
–Oye Joe..., sí supe lo de Zarek. –La miró tímidamente mientras escuchaba–. Nah... hombre. Yo... No estoy solo en este momento, ¿Ok?
Se alejó de ella, pero aun lo podía oír tranquilamente. Estaba actuando nerviosamente y ella se preguntaba por qué.
–Hablé con Zarek más temprano, y definitivamente había estado absorbiendo ese húmedo jugo rojo, antes de que eso ocurriera. No sé que le sucedió, pero estaba de un humor de perros. –Hizo una pausa por varios minutos–. Sí, y escucha, tengo a una mujer aquí, su nombre es _______. Si ella te llama por cualquier cosa, la atiendes sin abrir tu boca... Sí, te llamaré. –Colgó el teléfono.
–¿Quién es Joe? –preguntó ella.
–Es mi asistente personal. Él está en nómina, así que cualquier cosa que necesites, solo marca el cuatro y el signo numeral y sonará su teléfono celular.
Ooh eso era perfecto.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 18:36

–¿En serio? ¿Tienes un asistente personal?
–¿Increíble, no?
–Bueno, tengo que decir que eres el primer motorista que alguna vez he encontrado que tiene una cartera de acciones y un asistente. –Él se rió–. Entonces, ¿qué es ese húmedo jugo rojo? –preguntó ella–.¿Algún tipo de vino?
Él se incomodó.
–Algo parecido.
Allí estaba él otra vez con sus secretos. ¡Uf! El hombre necesitaba aflojarse un poquito. Ser más confiado. Definitivamente tendría que trabajar en él.
Nick se dirigió hacia la pequeña cocina.
–No sé tú, pero estoy como enchufado. Normalmente no me voy a dormir hasta un par de horas después del amanecer. ¿Tienes hambre?
Lo miró buscar en los gabinetes y sacar un par de cacerolas.
–No realmente, pero te puedo hacer alguna cosa si quieres.
Él levantó la mirada, su cara sorprendida por su ofrecimiento.
–Gracias. Eso sería agradable.
Ella tomó la cacerola de su mano y la colocó en la hornalla.
–¿Estás de humor para comer…?. –Él se lamió los labios mientras su mirada vagaba por su cuerpo, haciéndola sentir caliente instantáneamente. Necesitada–.¿Qué tal una desnuda _______ al dente cubierta con crema batida y chocolate?.
Él le acomodó el pelo de su cuello.
–Podríamos poner encima una cereza.
Ella se rió.
–Eso podría arreglarse.
_______ gimió mientras él bajaba su cabeza y mordisqueaba su cuello en tanto ahuecaba sus pechos en sus manos. Sus pechos le hormiguearon y se hincharon mientras el deseo barría con todo a través de ella, poniéndola instantáneamente mojada y palpitante por él.
–¿Eres siempre así de insaciable? –preguntó.
–Sólo cuando veo algo que deseo –dijo él, moviendo su mano para ahuecarla entre sus piernas–. Y a ti es lo que más deseo de todo.
Ella siseó ante lo bien que sentía a sus dedos acariciándola a través de los jeans.
Su corazón martillaba, ella miró hacia abajo para observar sus manos mientras le desabrochaba los jeans. Sus largos y precisos dedos bajaron el cierre, apartando los laterales hasta que su braga de encaje blanco apareció. Él jugaba en su oreja con su lengua, su respiración caliente contra su piel, mientras sumergía la mano bajo la banda elástica y encontraba el centro de su cuerpo.
_______ se tambaleó ante la vista de su mano allí, de sus dedos acariciando suavemente sus labios inferiores. Su piel bronceada sobresalía contra el blanco mientras deslizaba sus dedos dentro de ella.
Gimiendo, se frotó a sí misma contra él, necesitando sentirle profundamente en su interior otra vez. Él gruñó como una bestia feroz antes de arrodillarse detrás de ella y bajarle la ropa para liberarla de los jeans y braga. En su deseo, _______ le permitió quitarle los zapatos y jeans.
Él estaba de rodillas y todavía completamente vestido mientras la daba vuelta para quedar enfrentados y clavarle los ojos en el triángulo oscuro entre sus piernas.
Su mirada de obsidiana encontró la de ella y vio el fuego dentro de él.
–Ábrete para mi, _______. Quiero que me invites a entrar.
Ella se sonrojó ante lo que le pedía. Nunca en su vida había hecho algo como eso y aun así quería complacerlo. Tragándose sus inhibiciones, apartó sus piernas y se abrió sus labios inferiores para él.
–Soy toda tuya, nene.
Era como una bestia salvaje y hambrienta mientras enterraba la cara entre sus piernas y la tomaba en su boca.
_______ sollozó de placer. Se hizo para atrás y se apoyó contra la mesada. Su lengua formaba remolinos, luego la chupaba y mordisqueaba suavemente. Ella enterró las manos en su pelo sedoso, ardiendo apasionadamente ante su toque.
Sus pezones estaban tan tirantes que dolían. –Oh sí, Nick , sí –murmuró, presionándolo más cerca de ella.
Nick gruñó profundamente por lo bajo mientras la saboreaba. Su perfume femenino invadía su cabeza en tanto sus manos gráciles tiraban de su pelo.
Pasó su lengua sobre el borde duro de su clítoris, probando y saboreando a la mujer frente a él. Había pasado bastante tiempo desde que cualquiera o cualquier cosa le hubiera dado tanto placer.
Complacerlo era lo que ella hacía. Su pasión, su creatividad, sus rarezas. Todo eso era un imán que lo provocaba contra su voluntad.
La lamió y jugueteó con ella. Saboreándola. Dejó que sus murmullos de placer se convirtieran en los de él, y cuándo ella se corrió, llamándolo por su nombre, juró que vio estrellas.
La respiración de _______ entró en cortocircuito, quedándose sin aliento mientras miraba hacia abajo para ver a Nick levantarse del piso. Se elevó sobre ella, sus ojos oscuros, su cara todavía hambrienta.
–¿Qué hay en ti que no puedo resistir? –preguntó–. Cada vez que me acerco, todo en lo que puedo pensar es en saborearte.
Condujo su mano hacia su ingle donde lo sintió duro y palpitante por ella.
–No sé –dijo con voz rasposa mientras sumergía la mano debajo de su pretina y arrastraba los dedos a través de sus cortos y crespos pelos, hasta envolverlos alrededor de su virilidad hinchada. Él exhaló abruptamente.
–Pero siento lo mismo que tú –dijo ella, hundiendo su mano más abajo, buscando sus testículos.
Él cerró sus ojos, su mandíbula flexionándose, mientras le acariciaba. Ella sabía que le daba placer pero aun así actuaba como si su toque lo hiciera sufrir.
Ella se sentía extrañamente vulnerable parada allí con su cuerpo inferior expuesto a pesar de llevar puesto su suéter y sostén. Nick todavía estaba totalmente vestido.
Era erótico y desconcertante.
Como sintiendo sus pensamientos, Nick le quitó el resto de las ropas. Ahora, estaba completamente desnuda.
Él no.
Pasó sus manos sobre ella, magistralmente, tiernamente.
–Dime tus fantasías, _______. Dime qué sueñas, tarde en la noche cuando yaces acostada sola en la cama.
Nunca en su vida había compartido tal intimidad y antes de percatarse de lo que hacía, se encontró confiando en él.
–Sueño con un apuesto extraño acercándose.
Él dio vueltas detrás de ella.
–¿Y?
–Esta oscuro y sofocante. Lo imagino parado detrás de mí y atrayéndome contra él. Sintiéndolo tomarme por atrás, mientras no lo puedo ver del todo, sólo lo puedo sentir.
Nick se alejó de ella y apagó la luz.
_______ tembló en la oscuridad.
–¿Nick ?
–Shh –su profunda voz con acento parecía absorberla.
Luego sintió sus manos sobre ella. Completamente ciega, ella era toda sensación mientras atraía su espalda a su pecho y se daba cuenta de que se había quitado la chaqueta y camisa. Él pasó las manos sobre sus pechos, ahuecándolos mientras mordisqueaba la parte de atrás de su cuello.
Había tenido esta fantasía por años, pero nunca la había hecho realidad. Nunca había visto la cara del hombre de su sueño. Esta noche, visualizó a Nick . Imaginó cómo se verían sus manos en tanto él reanudaba las caricias entre sus piernas.
Lo oyó bajar el cierre de sus panNick es. El calor de su cuerpo calentaba el suyo mientras le murmuraba al oído en un lenguaje que no entendía. Profundizó su voz, haciéndola más seductora.
Erótica.
Luego, estaba dentro de ella, ardiente y duro. Ella gimió, arqueando su espalda, mientras él se hundía profundamente una y otra vez.
Enterró las manos en su pelo mientras le mordisqueaba los hombros. El cuello.
Su contacto era ardiente, abrasador.
La inclinó hacia adelante.
_______ boqueó mientras la penetraba aun más profundo que antes. Se empujaba contra ella, martillando placer en su cuerpo con tal intensidad que se encontró gimiendo y quedándose sin aliento al compás de sus movimientos.
Nick apretó los dientes en tanto sentía el cuerpo de ella agarrando firmemente al de él. Estaba tan mojada y caliente, tan sedosa. Era loco pero cuando estaba dentro de ella, casi podía sentir su alma perdida.
–Córrete por mí, _______ –murmuró en gaélico, luego recordó que no lo podía entender así que se lo tradujo.
–Nick –su voz era una mezcla de dolor y placer. De necesidad caliente y exigente. Estaba al borde del clímax.
Tratando de ayudarla a alcanzarlo, bajó la mano a su clítoris y la acarició al compás de sus empujes.
Ella gritó casi inmediatamente mientras se corría en sus brazos. Nick rápidamente se unió a ella en ese lugar de maravilloso placer.
Ambos estaban sudorosos y jadeantes, mientras empujaba hacia atrás su cuerpo desnudo contra él. Él se rió en su oído, agradecido que por una vez no tenía que esconder sus colmillos mientras sonreía.
A oscuras, no lo podía ver.
Pero la podía ver completamente. Sus negras trenzas largas, colgaban atrapadas entre su espalda y su pecho. El perfume de ellos pendía espeso en el aire y ella estaba mojada y caliente contra él.
La llevó hasta una silla y se sentó con ella en su regazo. Ambos todavía estaban jadeantes y sin fuerzas.
Se apoyó contra él, luego levantó su brazo alrededor de su cuello para mantenerle cerca. Él pasó su lengua sobre su mejilla, mordiéndola tiernamente.
_______ nunca antes había sido de esta forma con un hombre.
Seguro, ella había tenido relaciones sexuales y su ex marido había sido un sapo cachondo, pero ella nunca había deseado a alguien de la forma que deseaba a Nick .
Su cuerpo estaba tan caliente y duro bajo ella, tan innatamente masculino, que no tenía deseos de moverse alguna vez de su regazo.
Ella suspiró con satisfacción.
–¿Nick , haces esto con cada mujer que conoces?
–No –murmuró en su oreja. –No lo hago, y nunca he traído a una mujer a mi cabaña antes. Eres definitivamente un caso especial.
–¿Estás seguro?
–Afirmativo. ¿Qué hay acerca de ti? ¿Vas a casa con cada tipo que conoces?
Ella se reclinó, deseando poder verle la cara.
–No. Te lo prometo, eres un caso especial también.
Él la besó delicadamente.
Se sentaron de esa forma por un largo tiempo, simplemente sosteniéndose entre ellos, perdidos en la tranquila calma del amanecer.
_______ no estaba segura qué sentía por Talón. Había una parte de ella que quería sostenerlo así por siempre y otra parte le decía que ella era una idiota por pensar cualquier cosa acerca de un tipo que recién había conocido.
Sí, se veía genial con panNick es de cuero y podía mecer cada pedazo de su cuerpo, pero al final del día ¿se molestaría en estar cerca, o sería como los otros tipos que había conocido? Egoísta. Posesivo. Crítico.
No lo sabía con seguridad.
No estaba segura si quería esperar y enterarse.
_______ bostezó. Había sido una noche larga, estaba agotada emocionalmente y físicamente.
Ahora todo lo que quería hacer era abrazarse a ese caliente cuerpo masculino y dormir.
Nick se sintió repentinamente comprometido. Traerla aquí había parecido una buena idea en el momento, pero ahora que lo pensaba realmente, acostarse con ella a dormir...
Era una intimidad que no había experimentado desde la muerte de su esposa. Había habido muchísimas veces que había tenido relaciones sexuales con mujeres y luego se habían quedado dormidos por poco tiempo, pero esto era enteramente diferente.
Ellos realmente habían pasado el día juntos. Durmiendo. Sus cuerpos tocándose...
Ella bostezó otra vez.
–Volveré en seguida.
Encendiendo la luz para ella, Nick no dijo nada mientras agarraba una remera de su bolso y se dirigía al cuarto de baño.
Aunque se había ido, la escuchaba en el otro cuarto. Podía oír el agua corriendo mientras se lavaba la cara y se cepillaba los dientes.
Se sentía tan extraño.
Los recuerdos pasaron a la deriva a través de su cabeza. Recuerdos de una vida que había olvidado a propósito.
Recuerdos de un hombre que había enterrado.
Recordó incontables noches cuando se había encaramado en la cama esperando a su esposa mientras se preparaba para dormir. Noches que la había observado cepillar su pelo a la luz del fuego, hasta hacerlo brillar y luego trenzarlo antes de reunirse con él.
Noches de escucharla tararear mientras cosía frente al fuego...
Miró hacia el tocador en donde _______ había colocado un pequeño porta cosméticos, un cepillo de pelo rosa, y una botella pequeña que probablemente contenía su aceite de patchoulí.
Clavó los ojos en los artículos delicados que se veían tan fuera de lugar entre sus pertenencias. Artículos que eran femeninos y extraños, y eso retorció sus tripas.
Cómo extrañaba compartir su vida con alguien. Tener a alguien a quien cuidar, alguien que lo cuidara a él.
Era algo que no había pensado en bastante tiempo. Algo que no se había atrevido a pensar.
Ahora que pensaba en eso, tenía que admitir que la vida como Dark Hunter tenía momentos de profunda soledad.
_______ salió con su pelo negro todavía trenzado y sus piernas entreviéndose por debajo del dobladillo de la camisa. La sonrisa de su cara se arrastró a su corazón de guerrero.
Siglos atrás, había esperado con ilusión batallar, con la seguridad de que si sobrevivía, entonces regresaría al cálido abrazo de brazos amorosos. Al consuelo de un amigo.
Como un Dark Hunter lo mejor que podía esperar después de una batalla era acomodarse frente a la computadora o al teléfono y compartir la pelea con alguien que vivía a cientos, si no miles de kilómetros de distancia.
Eso nunca lo había molestado antes.
Esta noche por alguna razón, lo molestaba.
–¿Estás bien? –le preguntó ella.
Él asintió.
_______ no estaba muy segura de su respuesta. Su cara tenía una apariencia obsesionada.
–¿Has cambiado de opinión acerca de que me quede?
–No –dijo él rápidamente–. Solo ha sido una larga noche.
Ella inclinó la cabeza asintiendo.
–No me digas.
Se subió a la cama y estiró el cobertor negro sobre su cuerpo, luego apagó la lámpara al lado de la cama.
Nick se volvió para mirarla. Ella estaba de costado, de cara a la pared. Su cabeza parecía pequeña en su almohada king-size y se veía tan diminuta y femenina contra la oscuridad de su cama.
Sobre todo, se veía deliciosa.
Se acostó a su lado. Antes de poder evitarlo, la empujó entre sus brazos, colocándose en forma de cuchara atrás de ella.
–Mmm –murmuró ella, somnolienta–. Realmente me agrada cuando haces eso.
El dolor lo atravesó mientras cerraba los ojos e inhalaba su perfume único. Ella se sentía tan increíblemente bien en sus brazos.
¡Nae! su mente dijo a gritos. No podía hacerlo. No podía permitirse sentir por ella de este modo.
Nunca podría haber algo entre ellos. Mañana tendría que dejarla volver a su vida mientras él regresaba a la suya.
Así debían ser las cosas.
Besándole el dorso de su cabeza, suspiró y se forzó a sí mismo a dormir, nunca la podría tener; ella nunca podría ser más que un capricho pasajero para él.
Nunca.
_______ yació allí por un tiempo escuchando a Nick respirar. No había palabras para explicar exactamente qué sentía al estar acostada al lado de este hombre. Era como si calzaran. Como si debieran estar juntos.
¿Por qué era eso?
No estaba segura de cuánto tiempo yació allí antes de que el sueño la alcanzara, pero cuando finalmente se durmió, se encontró teniendo un sueño de lo más extraño...
Veía a Nick como un joven, probablemente no mayor de veinte años. Su pelo rubio dorado estaba trenzado a su espalda mientras las dos trenzas delgadas, más cortas colgaban de su sien izquierda. Su cara juvenil estaba cubierta por una gruesa barba oscura, pero todavía lo reconocía.
Reconociéndolo como un joven que significaba el mundo entero para ella.
Se sostenía encima de ella, su cuerpo duro, masculino y desnudo presionaba contra el de ella mientras se deslizaba adentro y afuera con tal ternura que hacía que su corazón volara y doliera al mismo tiempo.
–Oh, preciosa Nyn –susurró él a su oído. Se introdujo más profundo y duro en ella, acentuando cada palabra que le decía–.¿Cómo te puedo dejar?
Ella ahuecó su cara entre las manos y lo besó, luego lo hizo retroceder a fin de poder verle los ojos ámbar mientras le hacia el amor.
–No tienes alternativa, Speirr. Has peleado demasiado duro y sufrido con exceso para ser heredero, no para hacer esto. Esto asegurará que el clan te nombre como su rey cuando tu tío muera.
Ella vio la angustia en sus ojos y sintió su cuerpo ponerse rígido alrededor del de ella.
–Lo sé. –Se amaban tanto. Siempre lo hicieron. Desde el día que ella tenía seis años de edad, y él ocho, y él noblemente la había salvado de la paliza de un gallo.
Él había sido el héroe de su corazón
Habían crecido apartados y aún así, nunca se habían separado.
Siendo niños, habían sabido que su amistad sería detenida o ridiculizada, y Speirr había sufrido demasiadas burlas, para durar diez mil vidas.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 18:36

Ella nunca lo lastimaría.
Así es que nunca le habían contado a nadie de las veces en que se escabullían de sus familias y obligaciones para estar juntos.
Por años sus encuentros habían sido inocentes. Encontrándose para jugar o pescar. Algunas veces para nadar, o compartir las angustias que sentían.
Había sido durante el último año que se habían atrevido a tocar los cuerpos del otro.
Ella era la hija de un vendedor de pescado lo más bajo de lo bajo. Aun así, Speirr nunca la había tratado como lo hacían los demás. Nunca mencionó que ella oliera a aceite de pescado o que vestía ropas harapientas y emparchadas.
La había respetado y había atesorado su amistad tanto como ella atesoró la de él.
Ella le había dado su virginidad gustosamente, sabiendo que nunca podría haber algo entre ellos. Sabiendo que llegaría el día que él tendría que casarse con otra.
Y aunque rompiera su corazón, sabía que no tenía otra opción más que dejarlo ir ahora. Él necesitaba casarse con otra para heredar el trono que su madre le había dejado. Para probarles a todos que era noble tanto de sangre como de espíritu.
–Serás un buen marido, Speirr. Ella tiene suerte por tenerte.
–No –dijo él, manteniéndola más apretada–. No quiero pensar en nadie mas mientras estoy contigo. Solo abrázame, Nyn. Déjame fingir por un momento que no soy el hijo de mi madre. Déjame fingir que sólo somos tú y yo en el mundo y nadie ni nada podrá separarnos alguna vez.
Ella cerró con fuerza los ojos mientras el dolor la invadía.
Ahora ella deseaba que fuera cierto.
Se hizo para atrás para mirarla. Ahuecó su cara tiernamente.
–Eres el único calor en mi corazón. El único brillo de sol que mi invierno alguna vez ha conocido.
Oh, cómo lo amaba cuando era así. Cuando él, el atrevido y bravo príncipe guerrero, se atrevía a ser el trovador que vivía en su corazón. Sólo ella conocía este lado de él. Sólo ella sabía que él tenía el talento de un poeta.
Para el resto del mundo siempre debía ser feroz y fuerte. Un iluminado de habilidades y pericias incuestionables. Pero era su corazón de poeta lo que ella amaba más.
–Y tú eres mi lord –susurró ella–. Y si no te marchas y te encuentras con tu tío ahora, entonces él te aniquilará.
Él maldijo mientras se apartaba de ella. Ella lo observó vestirse y lo ayudó a colocarse la armadura. Era un príncipe. No sólo en título, sino en juicio y forma. Nunca había habido un hombre más noble.
Después de que ella estuviera vestida, la empujó entre sus brazos y le dio un último beso abrasador.
–¿Me encuentras esta noche?
Ella apartó la mirada.
–Si lo deseas, Speirr. Haré cualquier cosa que quieras, pero no creo que sea justo para tu nueva esposa que nos encontremos la noche de tu boda.
Él se sobresaltó como si ella le hubiera abofeteado.
–Tienes razón, Nyn. Lo más importante de todo, no sería justo para ti.
_______ gimió mientras se sentía a sí misma salir de Nynia y moverse hacia Speirr.
Todavía estaban en el lago, ahora era a él a quien ella sentía. Sus emociones. Fue a través de sus ojos que ella las vio. Speirr tenía el corazón destrozado mientras miraba a Nynia dar un paso hacia atrás de su abrazo. El dolor dentro de él era tan intenso que temía que lo incapacitara.
Extendió la mano hacia ella, sabiendo que ella se había ido. La había perdido.
Perdido para siempre. Igual que pasó con su madre. Igual que sus hermanas y padre. Dioses, era tan injusto. Pero entonces, la vida nunca era justa. Especialmente para un hombre que tenía obligaciones y responsabilidades. Un hombre que tenía que forzar el respeto para él y su hermana con la punta de su espada.
Su vida nunca había sido suya.
Volviéndole la espalda a ella, montó su caballo y cabalgó para encontrar a su tía y tío a fin de que pudieran finalizar el matrimonio entre su clan y la tribu galesa que limitaba con ellos por el norte. Este matrimonio finalmente silenciaría las habladurías y fatalidades que algunos querían para nombrar a otro como heredero.
_______ se movió agitadamente en su sueño mientras éste cambiaba a otro. Vio a Nick más tarde ese día, parado adelante de una bella mujer a los inicios de los treinta y un hombre con unos pocos años más. La mujer tenía el mismo cabello rubio de Nick y ojos azules, mientras el hombre tenía cabellos y ojos negros.
Estaban parados en la mitad de un viejo vestíbulo de madera. El cuarto estaba atestado de gente, quienes eran desconocidos a ellos tres. Todo el mundo estaba vestido con finos tartanes y llevaban joyas de oro.
El tío de Speirr estaba vestido con una armadura negra de cuero y su tía llevaba una armadura de oro con una falda larga, a cuadros. Para la gente que estaba allí, Nick se veía fuerte y orgulloso. Feroz y principesco.
Los murmullos de las voces de los galos hacían eco en el cuarto mientras contaban historias de su pericia en combate, comentaban que él era el guerrero favorito de Morrigan . Se decía que la diosa misma caminaba a su lado en la batalla y desafiaba a cualquiera a arruinar su belleza o desafiar su espada.
Lo que nadie sabía era que Speirr estaba listo para huir mientras esperaba a su novia.
–Lo juro, muchacho, estás tan asustado como un potro. –Susurro su tía con una risa.
–Tú también lo estabas, Ora, –su tío le hacía bromas–. Recuerdo que tu padre amenazó con atarte a su lado si no dejabas de moverte inquietamente mientras nuestros padres nos vinculaban.
–Sí, pero era mucho más joven que él.
Su tía colocó una mano reconfortante en su hombro. Speirr aspiró profundamente mientras una joven era traída adelante de él.
–Mi hija Deirdie –dijo el Rey Llewd.
Ella era bella. Fue lo primero que Speirr pensó. Con el pelo más dorado que alguna vez hubiera visto y ojos azules que eran amables y gentiles.
Pero ella no era comparable a su Nynia. Ninguna otra mujer alguna vez podría compararse a ella. Speirr dio un paso atrás instintivamente. Su tío lo empujó hacia adelante.
Deirdre sonrió invitadoramente. Sus ojos cálidos y aceptando. Él dio un paso atrás otra vez. Esta vez, su tía le dio un codazo hacia la novia.
–¿Qué tienes que decirle, muchacho?
–Yo... – Speirr sabía las palabras que los unirían. Las había ensayado incesantemente. Pero ahora estaban alojadas en su garganta. No podía respirar.
Dio un paso atrás otra vez, y otra vez su tía y tío le hicieron avanzar, hacia ella y un destino que parecía repentinamente poco prometedor. Frío.
–Speirr –dijo su tío con una nota de advertencia en la voz. –Di las palabras.
Hazlo, o perderás todo. Hazlo, y perderé lo único importante. En su mente, vio el dolor en los ojos de Nynia. Vio las lágrimas que ella había tratado de esconder.
Speirr apretó los dientes, flexionando su mandíbula con determinación.
–No haré esto. –Pasó rápidamente y dejó el vestíbulo, oyendo los murmullos conmocionados mientras se dirigía a la puerta y fuera del pueblo.
Unos segundos más tarde, sus tíos salieron rápidamente detrás de él. Estaba a medio camino de su caballo cuando su tío lo agarró del brazo rudamente para detenerlo.
–¿Qué está mal contigo? –demandó.
–¿Speirr? –su tía dijo en un tono más tierno–.¿Qué sucede? –miró a uno y a otro, mientras buscaba las palabras que lograran que ellos entendieran lo que había en su corazón.
–No me casaré con ella.
–Oh sí, lo harás –dijo su tío severamente. Sus ojos oscuros restallaban de fuego–. Ahora camina de regreso y termina con esto.
–Nae –dijo tercamente–. No me casaré con ella mientras amo a alguien más.
–¿A quién? –preguntaron al unísono.
–Nynia.
Intercambiaron un ceño fruncido.
–¿Quién rayos es Nynia? –preguntó su tío.
–¿La hija del vendedor de pescado? –preguntó su tía.
Las dos preguntas se abalanzaron sobre él de inmediato. Hasta que la mente de su tío registró el comentario de su tía.
–¿La hija del vendedor de pescado? –repitió.
Su tío se movió para golpearle el dorso de la cabeza, pero Speirr atrapó su mano y lo miró fijamente. Los días de ser golpeado por su tío habían terminado.
–¿Estás loco? –demandó su tío, torciendo el brazo para liberarlo–.¿Cómo la conociste?
Speirr se tensó, esperando la condenación de su tío. Sin duda finalmente lo desterrarían de su clan, tal como hicieron con su madre.
Nada tenía importancia.
Nynia era la única persona que alguna vez realmente lo había aceptado. No le fallaría casándose con alguien más mientras ella tenía que regresar al sufrimiento de su vida. Se rehusaba a hacerse viejo sin ella.
–Sé que no me entenderás y sé que debería ir y casarme con la hija del galés, pero no puedo. –Miró a su tía, esperando que alguien entendiera su difícil situación–. Amo a Nynia. No quiero vivir sin ella.
–Eres joven y tonto –dijo su tío–. Así como tu madre, dejas que tu corazón te gobierne. Si fallas en hacer esto, entonces nunca podrás borrar la vergüenza de tu madre. Serás visto como nada más que el ridículo hijo de una puta. Ahora regresa a ese salón y cásate con Deirdre. ¡Ahora!
–Nae –dijo firmemente.
–Ayúdame, Speirr, no haces esto y te verás desterrado por ello.
–Entonces destiérrame.
–Nae –su tía dijo, entrometiéndose en la discusión. Ella tenía la apariencia distante, lejana que tenía cada vez miraba a través del mundo natural hacia un nivel más elevado–. Los dioses han trabajado aquí, Idiag. Mira en sus ojos. Nynia es su compañera del alma. Ellos están destinados a estar juntos.
Su tío maldijo.
–Ésta hubiera sido una grandiosa alianza para nuestro clan –masculló amargamente–. Habría asegurado la paz entre nuestros pueblos y habría garantizado que nadie disputara a Speirr como mi heredero. Pero no discutiré con la voluntad de los dioses. –Palmeó a Speirr en el brazo–. Ve, Speirr. Reclama a tu Nynia mientras rescato lo que pueda de esta reunión y trato esperanzadoramente de evitar una guerra.
Speirr parpadeó con incredulidad. Era la primera vez en su vida que su tío había sido amable o compasivo con él.
–¿Lo dices seriamente?
Él entrecerró sus ojos.
–Muchacho, mejor vete antes que el sentido común regrese a mí.
Speirr gritó mientras corría hacia su caballo. Luego volvió corriendo y abrazó a su tía, luego a su tío.
–Gracias. Gracias a ambos.
Tan pronto como pudo, corrió hacia su caballo y saltó encima de él. Colocó sus Nick es en sus flancos y se dirigió hacia sus tierras.
Speirr derramó lágrimas a través del bosque en una loca carrera. Su semental negro voló a través de la maleza enmarañada, pateando suciedad a su paso. La luz del sol se filtraba a través de los árboles, moteando su armadura mientras urgía al caballo a ir más rápido.
Tenía que alcanzar a su Nynia...
Nynia suspiró mientras su madre le tendía una vieja canasta andrajosa que tenía diez pescados repugnantemente olorosos.
–¿Debo entregarlos? –preguntó a su madre, su voz rogando por compasión.
–Tu hermano ha salido a un mandado y ellos lo quieren. Ahora ve, niña. No soportaré más discusiones de tu parte.
Nynia apretó los dientes mientras tomaba la canasta, Cómo odiaba esto. Más bien preferiría recibir golpes antes que viajar a la casa del herrero dónde Eala sin duda estaría esperando para recibir la entrega. De su misma edad, Eala, era la hija del herrero pero actuaba como si descendiera de una línea tan noble como Speirr.
La chica se deleitaba en humillarla.
Y hoy, Nynia no estaba de humor para eso. No mientras su corazón estaba tan lastimado por su pérdida. A esta hora su Speirr estaría casado con otra. Lo había perdido para siempre.
Parpadeando para contener las lágrimas, dejó la diminuta cabaña que compartía con su madre, padre, y hermano, y se dirigió hacia el lado más bonito del pueblo donde el resto de las personas residían, contra el viento del vendedor de pescado, del curtidor, y del carnicero.
–Oh, Speirr –murmuró mientras se enjugaba las lágrimas.
¿Cómo podía pasar un solo día sin él? Toda su vida lo había tenido para verla a través del sufrimiento de su trabajo. Siempre había esperado con ilusión sus encuentros. Esperando con ansias compartir una risa y la diversión con él al lado del lago. Ahora esos días se habían ido para siempre.
Cuando regresara, sería con una nueva esposa. Un día, su reina llevaría a sus niños.
El dolor la atacó aún más. Nynia atravesó sin rumbo el pueblo, sus pensamientos en el único hombre que alguna vez amaría y en el hecho que nunca tendría a sus niños. Nunca podría abrazarlo otra vez.
Se acercó a la casa del herrero y vio que Eala no estaba sola. Estaba parada con un grupito de amigos, conversando. Reconoció a tres de los muchachos, y las chicas hubieran sido sus amigas también, si ella, como tan a menudo le recordaban, no oliera a pescado.
–Oh que molestia –dijo Eala asqueada–. Es la pescadora con su fétido hedor. Rápido, todos, retengan el aire o se pondrán azules.
Nynia alzó su barbilla. No la podían herir con sus palabras. ¡No! Hoy ella estaba lo suficientemente herida. Empujó la canasta a las manos de Eala.
–¡Ah! –gritó Eala– ¡Qué vil eres, Nynia! –gritó, dejando caer la canasta con un fuerte ruido y alejándose danzando de ella–. Ningún hombre querrá alguna vez a una mujer olorosa. ¿La querrías, Dearg?
Dearg posó un ojo especulativo en Nynia.
–No sé. Después de que la vimos dándole a Speirr el otro día, estaría dispuesto a taparme las narices.
Con la cara en llamas, Nynia estaba horrorizada de que alguien hubiese tropezado con ella y Speirr mientras hacían el amor en el bosque.
–¿Qué dices tu, Aberth? –Dearg preguntó a otro apuesto joven.
–Sí. Ella estaría bien para una o dos veces, especialmente ya que puede enfundar una espada fuerte, pero puedes casarte con ella si eres como Speirr y la inmundicia permanente sea tu gusto. Yo más bien no lo haría.
Sus perversas risas sonaban en sus oídos.
Nynia humillada y avergonzada, había comenzado a alejarse de ellos cuando percibió el sonido de un caballo acercándose en una carrera a muerte.
Todo el mundo en el pueblo se quedó callado ante el sonido. Era obvio que el jinete tenía una prisa horrenda. Su voz gruesa y profunda podía oírse urgiendo al caballo a adelantarse hacia el pueblo. En el mismo momento en que Speirr salía volando del bosque, las personas se apartaron de su camino.
Nynia no podía moverse mientras lo miraba.
Él tenía su cabeza inclinada hacia abajo, y ambos, él y el caballo, estaban cubiertos de sudor. Unidos en poder, belleza, y forma, ambos eran una vista feroz y atemorizante para contemplar. Volaban como si los demonios de Annwn estuvieran quemando sus Nick es.
Esperó que la pasara, continuando su cabalgata hacia su casa.
Él no lo hizo.
En lugar de eso, Speirr sofrenó su caballo abruptamente ante ella, la bestia feroz se levantó en dos patas y piafó en el aire. Saltó de la silla de montar y la levantó rápidamente en sus brazos.
Su corazón latiendo con alegría, pero ella estaba asustada de esto. Asustada de lo que su apariencia desarreglada aquí significaba.
–¿Fiu? –preguntó con vacilación, usando el tratamiento apropiado para un príncipe, sabiendo que con tantos testigos, nunca podría llamarlo por su nombre de pila–.¿Qué es lo que quiere de mí?
Sus ojos ámbar estaban radiantes, brillantes y llenos con su corazón mientras clavaba los ojos en ella.
–Te quiero a ti, mi amor, –él respiró–. Todos los días para el resto de mi vida. He venido a casarme contigo, Nyn. Si tú me quieres.
Las lágrimas llenaron sus ojos.
–¿Tu tío?
–Nos desea lo mejor y te conocerá cuando regrese.
Sus manos se estremecieron mientras lo abrazaba fuertemente.
–Eres mía, preciosa Nyn –murmuró él–. No quiero a otra en mi vida.
–¿Aun si huelo a pescado?
Él se rió de eso.
–Y yo huelo como un caballo sudoroso. Somos un par perfecto, tu y yo.
Sólo él diría algo así.
Lágrimas rodaron por sus mejillas mientras lo mantenía cerca y lloraba de felicidad. Su Speirr había regresado a ella y nunca lo dejaría ir. Estaban destinados a estar juntos.
Por siempre...


_______ despertó con un sentimiento de cálida serenidad, muy intensa en su corazón. Sintió el peso de Nick detrás de ella y sonrió con somnolencia.
Realmente no recordaba su sueño aparte del hecho que había sido sobre Nick . Y la había confortado.
Comprobó su reloj de pulsera y vio que ya era después del mediodía. Debería estar trabajando en este momento, vendiendo sus artesanías en la plaza. Pero tenía pocas ganas de salir de este futón. Dándose vuelta, se acurrucó contra el cuerpo de Nick . Colocó su cabeza en su hombro y trazó el tatuaje de su pecho. Era tan cálido y atractivo.
–Es bueno tenerte en casa, amor –le murmuró esas palabras a ella en un lenguaje que sólo había oído una vez antes, anoche, cuándo habían estado haciendo el amor, pero ella le entendió.
Levantó la cabeza y se percató que él aun dormía como un tronco.
–¿Nick ?
No se movió.
–¿Speirr? –intentó, preguntándose cómo ese nombre llegó a su mente, pero en cierta forma parecía bien que lo llamara así.
Sus ojos se abrieron rápidamente. Le frunció el ceño.
–¿Necesitas algo? –_______ sacudió la cabeza.
Él cerró los ojos, se dio vuelta y regresó a dormir. Oh, esto era demasiado jodidamente extraño. ¿Por qué sabía ella ese nombre y por qué él respondía a él? ¿Había sido parte de su sueño?
Trató de recordar, y por su vida no pudo.
Mientras él yacía allí, de espaldas a ella, vio algo en su imaginación. Era como un recuerdo vago de la infancia.
Vio a Nick como un joven adolescente, acostado encima de una mesa grande de piedra. Había otras piedras monolíticas alrededor de él, formando algo que vagamente le recordaron a Stonehenge . Nick yacía sobre su estómago, sus brazos bajo su cabeza, mientras un hombre alto, de pelo oscuro se inclinaba sobre él. Las ropas negras del hombre se ondularon mientras golpeaba a Nick con un látigo deshilachado. Nick la miraba directamente a ella, sus ojos brillando con lágrimas no derramadas mientras su mandíbula se mantenía firmemente cerrada.
«Encuéntrame más tarde». Le dijo silenciosamente y ella asintió.
_______ se echó hacia atrás, alarmada.
Su sueño regresaba a ella, gateó de la cama y agarró el teléfono celular de Nick , luego llamó a su madre. Dio un paso fuera de la puerta de la cabaña a fin de que Nick no pudiera oír su conversación.
–¿_______? –preguntó su madre tan pronto como reconoció la voz de _______–.¿Dónde estás? Storm dijo que desapareciste completamente anoche, sin llamar.
–Lo siento, mamá. Me conoces. Me distraje y me olvidé de llamar. Oye, necesito saber algo. ¿Recuerdas hace unos años atrás, cuándo tú y la abuela, hicieron esa cosa de regresión a vidas pasadas en mí?
–¿Sí?
–Recuerdo que ustedes me dijeron que era una celta antigua, ¿Cierto?
–Sí.
–¿Recuerdas cualquier cosa más específica que eso?
–No, no realmente. Tendría que llamar a mamá y ver si ella recuerda. Conociéndola, seguro. ¿Por qué? Suenas aterrorizada.
–Estoy aterrorizada. Estoy teniendo una escena retrospectiva extravagante. No sé a quien más llamar. Es muy, muy rara.
–¿Estás con Steve?
–Nick , mamá, su nombre es Nick . Y sí, lo estoy.
–¿Piensas que lo conociste en una vida pasada?
_______ miró la puerta y tragó.
–¿Honestamente mamá?; pienso que estuve casada con él.
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Mayo 17th 2010, 18:38

Hola Chicas
quiero agradecerles por leer la novela
y tbn quiero hacerles una aclaracion
esta nove es de una saga de libros
de la escritora Sherrilyn Kenyon
autora y creadora de la saga de los
DARK HUNTER'S...

Besitos y sigan leyendo
espero les guste
(yo amo esta nove!
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MensajeTema: Re: Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT   Hoy a las 22:42

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Abrazo Nocturno [Nick y Tu] HOT
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