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 Colisión (Nick y tú) HOT-Drama

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Abril 29th 2014, 16:45

Colisión

Capitulo 27


____ miró adorablemente confundida mientras observaba las dos imágenes borrosas acercarse directamente hacia ellas.

–¿Estas bromeando, –hipo– conmigo verdad? ¿Cómo iban a saber, –hipo–, que estamos en esta casa?

Sarah se mordió el labio. –Ya sé que estás interesada en Nick, como un amigo, por supuesto, –añadió rápidamente, balanceándose de lado a lado–. Decidí llamar a mi hermano, sabiendo que estaba saliendo con Nick esta noche. –Ella le dio a ____ un gesto inocente–. Le dije a Trevor una pequeña, pero muy pequeña mentira para conseguir que vengan aquí.

Antes de que ____ pudiera interesarse por esta pequeña mentira, Nick y Trevor se acercaron a ellas, ambos con sus rostros preocupados. Nick colocó sus manos sobre los hombros de ____.

-¿Estás bien? –Sus ojos recorrieron de forma automática su cuerpo, como si la examinara por alguna herida.

Ella lo miró en silencio, con una expresión en blanco en su cara.

–Bueno, ¿dónde diablos está? –Trevor preguntó a Sarah, cerrando las manos en puños.

–Cálmate, hermano, –se rió Sarah–. Él fue sacado.

Los ojos de Trevor viajaron a ____. Levantó su barbilla y movió su cabeza hacia atrás y hacia adelante. –¿Qué tan mal te lastimó el tipo?

Ahora tenía las manos de Nick en sus hombros y los dedos de Trevor debajo en su barbilla. Sin hablar observó a Sarah con una confusa mirada de qué–demonios–les–dijiste.

____... Hipó.

Sarah apartó el brazo de Trevor de ella. –Él no la lastimó. Ella estaba bailando con el tío, y él se puso un poco juguetón. Como he dicho, el propietario se deshizo de él.

Nick dio un paso atrás y dejó caer sus manos de los hombros de ____. –Sarah, dijiste que el tipo la golpeó.

Sarah hundió la cara en su copa. –¿Yo dije eso? –Se rió.

–Sí, Sarah. Lo hiciste sonar como que ella consiguió una puta abofeteada y la arrojó al suelo, –Trevor vociferó.

Fallon tropezó e interrumpió lo que estaba a punto de convertirse en una pública discusión entre hermanos. Estudió a Nick por un segundo. –Hey, tú eres el tipo del restaurante que le pedí a ____ que te diera mi número.

Sonrió. –Sí, ese soy yo, supongo.

Fallon le devolvió la sonrisa y movió los ojos en la dirección de Trevor. Si fuera posible, su sonrisa se ensanchó aún más. –¿Y tú quién eres?

–Soy el hermano mayor de esta híper-exagerada, –señaló a Sarah y luego volvió su atención a Fallon–. ¿Y tú quién eres?

–Soy una chica a la que realmente le gustan los chicos lindos con el cabello rubio y gafas.

–Bien... encajo en esa descripción, –Trevor sonrió–. Y soy un tipo que está interesado en una chica guapa que dice lo que piensa. ¿Quieres bailar?

Fallon tomó su mano, la aferró a la suya, y lo condujo a la sala de estar. Trevor se volvió hacia Nick, dándole un pulgar arriba.
Nick rió.

–Entooonces, –Sarah arrastró las letras, con una sonrisa e su rostro–. Voy a ir a buscar un baile erótico. Los veré a los dos más tarde. –Desapareció entre la multitud, su risa haciendo eco sobre la música. Nick le sonrió a ____. Se dio cuenta del revelador brillo en sus ojos, denotando que había bebido un poco demasiado

–Bueno, parece que te sientes muy bien ahora.

Ella se acercó y levantó la cabeza para mirarlo. –¿Alguien te ha dicho que eres muy shexy?

–¿Shexy? –Él se rió, esperando una respuesta y no una pregunta.

Desde luego, no esperaba esa pregunta–. ¿No querrás decir sexy?

–No, hay shexy y hay sexy. Y tú, mi amigo, eres shexy.

Él arqueó una ceja, su voz ronca lo despertó casi al instante. –Mmm, ¿cuál es mejor?

–Shexy.

–Bien, gracias. Eres bastante shexy, si tengo que decirlo.

Ella le agarró la mano y empezó a llevarlo a la cocina. –Ven a tomar un trago conmigo, Nick.

–¿No has bebido lo suficiente ya?

Llegando a una parada brusca, el pecho de Nick chocó contra su espalda. Se dio la vuelta y tropezó con él mientras la tomaba por la cintura para estabilizarla.

–¿Alguien te ha dicho que tienes los ojos marrones más increíbles, magníficos, y shexy?

–¿Qué ocurre con todas estas preguntas, amiga?–Preguntó muy divertido.

–Somos amigos, y los amigos hacen preguntas.

El cautelosamente movió su cabello detrás de sus hombros y sonrió. –Sí, me han dicho que tengo ojos bonitos.

–No, no son sólo bonitos, –ella hipo–. Son... –Hizo una pausa, humedeciéndose los labios–. Son ojos de alcoba.

–Así que soy shexy, y tengo ojos de alcoba, ¿eh?

Asintiendo, ella entrelazó su mano con la suya de nuevo y se lo llevó a la cocina. De pie frente a la espectacular selección de alcohol, ella sacó un vaso de plástico rojo de la pila y se lo entregó a él.

–¿Cuál es tu veneno, hombre shexy ojos de alcoba?

Cruzando sus brazos, Nick la miró por un momento. –Creo que voy a mantenerme a raya con el consumo de alcohol por ahora.

Sus ojos se abrieron mientras se balanceaba hacia atrás y adelante. –¿Qué? No, vas a tomar un trago conmigo. –Ella rozó los dedos por su mejilla–. Vamos, bonito ¿por favor?

Sin importar por la forma de niña linda que le preguntó, sus suaves dedos aún en su rostro lo tenían considerando su original corazonada de no beber con ella, teniendo en cuenta que estaba bastante ebria. Tragó saliva.

–Sólo uno.

Ella sonrió de oreja a oreja. –Bueno, de regreso a mi pregunta. ¿Cuál es tu veneno?

–Tomaré bourbon–, hizo un gesto a una botella de George T. Stagg con la cabeza.

–¿Este? –preguntó ella, sosteniéndola arriba.

Él asintió y le entregó su copa. Ella comenzó a llenarla, y siguió llenándola.

–Whoa, espera un minuto, asesina, –se rió y tomó la copa de ella. Caminando hacia el fregadero, derramó unas tres cuartas partes–. Esto debería ser suficiente por ahora.

Ella moduló la palabra "aburrido" y una vez más tomó su mano, tirando de él a la frenética sala.

–Baila conmigo, –gruñó ella, mirándolo a los ojos con una seductora sonrisa curvando sus labios.

–No, sólo voy a descansar aquí, –le hizo una seña a un sofá lleno de personas igual de ebrias como ella. Sonrió–. Adelante. Voy a sentarme y verte con una descarada apreciación masculina.

Ella levantó la barbilla con desafío. –Pfft, tu pierdes, amigo.

Él se rió y la vio caminar a través de la multitud donde finalmente encontró a Trevor y a Fallon todavía atacándose. Nick podía verla mirándolo. Su cabello, colgando salvajemente, creaba una cortina tumultuosa castaña que se tambaleaba mientras su cuerpo se movía provocativamente con la música. Le tomó todo lo que tenía para no levantarse del sofá y estrecharla entre sus brazos. Pero sabía que bailar con ella en el estado en que se encontraba, junto con su ánimo cada vez más despierto, sería mortal para ambos. Sin embargo ella era sin duda un espectáculo para él. Ella retrocedió contra el pecho de Fallon y le acarició con sus manos su cintura. Los ojos de Trevor se abrieron por la exhibición, pero no obstante, se posicionó detrás de Fallon, y presionó sus caderas contra el culo de ella. Los ojos de ____ atraparon a los de Nick de nuevo mientras hacia un gesto con los dedos para que se uniera a ella. Él entrecerró los ojos e inclinó la cabeza hacia un lado, pretendiendo estar confundido al tiempo que se señalaba a sí mismo. Sonriendo, ella asintió con la cabeza. Él pronunció la palabra "no" y señaló a una chica desmayada a su lado. A pesar de que no podía oírla, ____ se rió, con una sonrisa radiante de oreja a oreja mientras continuaba moliendo su trasero contra Fallon.

La atención de Nick se separó de ____ por un segundo cuando la chica incoherente a su lado de repente se levantó y decidió que la almohada donde estaba apoyada sería el lugar perfecto para vomitar. Uno de sus amigos, que fue testigo de la desagradable escena, arrastró a la chica del sofá y la ayudó a ir al baño. De pie en el sofá, Nick cruzó la sala de estar, con habilidad esquivando varias personas ebrias que se aferraban el uno al otro con el fin de permanecer de pie.
Se apoyó en la pared y escaneó la multitud por ____. Cuando él la vio, Trevor y Fallon no estaban con ella. Su reemplazo era un chico con sus manos moviéndose hacia abajo de su cintura, sus ojos la desnudaban y con la boca en su oído –espera–ahora estaba en su cuello. Nick la evaluó con sus ojos, y ella parecía estar contenta con lo que estaba sucediendo, pero Nick no. Una oleada de celos hizo su camino a través de su cuerpo, y en unos pocos pasos, estaba al lado de ____. Con el conjunto rígido de sus hombros, un músculo que trabajaba en su mandíbula y sus ojos marrones llenos de una calma mortal, Nick inmovilizó al otro hombre con una mirada. No dijo una palabra, pero no tenía que hacerlo porque el borracho entendió el punto y se alejó lentamente.

–Has venido a bailar conmigo, –____ exhaló, su piel brillaba de sudor. Sin previo aviso, deslizó sus manos sobre el pecho musculoso y tenso de Nick y las envolvió alrededor de su cuello. Acercó el rostro de él hacia el suyo–. Me gusta bailar con los chicos shexys.

Con sus rostros a pulgadas de distancia, una oleada de adrenalina caliente corrió por las venas de Nick. Sus labios se estremecieron en anticipación al contemplar la curvatura de los labios regordetes de ____, recordando cómo se sintieron pegados contra los suyos. Trató –Dios sabe que lo intentó– de mantener sus manos lejos de ella, pero no pudo. Las encontró deslizándose lentamente por su cintura, deteniéndose cuando metió los pulgares en la cinturilla de la falda. Él la atrajo hacia sí, disfrutando de la forma en que su sudor se sentía contra su piel.

Fue el turno de ____ de arrastrar su labio entre los dientes mientras sus ojos se clavaron en los de él con pura lujuria. La música palpitante y la sensación de su dura excitación presionada contra su estómago, la alimentaron aún más. Ella no sabía si él lo oyó, pero un suave gemido salió de sus labios. Se dio la vuelta, arqueó la espalda contra su pecho e inclinó su cuello hacia arriba. Su cabeza apenas le llegaba al hombro. Lentamente –muy lentamente– él puso los brazos de ella alrededor de su cuello. Mientras sus dedos se enredaron en su cabello, él acarició con sus manos la curva de sus codos, rozó los costados de sus pechos y, finalmente, las acomodó en su cintura. Con sus cuerpos moviéndose en sincronía con 50 Cent hablando de Just a Lil bit, _____ sintió su corazón tropezar sobre sí cuando Nick rozó sus labios contra el lóbulo de su oído.

Ahora quería darse la vuelta de nuevo y mirarlo a la cara para ver sus hermosos ojos y disfrutar de cada centímetro de su delicioso cuerpo, pero cuando lo intentó, él la mantuvo en su lugar. Se estaba burlando de ella, y lo sabía. Su toque dejaba un calor abrasador en cada centímetro donde se ponía en contacto con su piel sensible. La dejaba queriendo –no, deseando– más. Su atención estaba convirtiéndose en una adicción que ella no creía que jamás podría conseguir suficiente. Si la "Madre Naturaleza" no estuviese llamándola, hubiera permanecido en esa posición con él toda la noche. Volviéndose con rapidez hacia él, lo miró a los ojos.

–Tengo que ir al baño, – dijo, las palabras salieron sin aliento como anticipó que lo harían.

–Te voy a acompañar, –respondió, limpiándose una fina capa de sudor de la frente.

–No tienes que hacerlo.

Él le sonrió casi interrogante. –No voy a dejar que deambules por este caos sola.

Ella bromeando flexionó sus bíceps. –De hecho, soy una chica dura.

–Bueno, eres una hermosa chica dura, por lo que me sentiría mejor asegurándome que no te lastimen en tu camino a sacar un poco de ese alcohol de tu sistema.

Ella se encogió de hombros casualmente. –Supongo que tienes razón.

Él la condujo suavemente por el codo a uno de los baños ubicados en el primer piso. Con la gran fila rodeando su camino a través de la cocina, decidieron probar uno de los otros disponibles en el segundo piso. ____ observó detenidamente a la montaña de escaleras con un gesto de dolor. Nick sonrió ante su reacción y la ayudó a subir hasta lo alto. Para su consternación, la fila para ése baño era más larga. Nick soltó una risa gutural por la expresión de su rostro. Ella sacudió la cabeza y le explicó que había un tercer piso que supuestamente tenía más cuartos de baño. Como lo hizo antes, él la ayudó a subir las escaleras. Sin fila en absoluto y el piso superior esencialmente vacío, ____ estuvo fuera en menos de dos minutos.

Cuando ____ salió, se encontró con Nick apoyado contra la pared, con los ojos fijos en ella mientras caminaba hacia él.
Imitando su posición, junto a él, sus hombros apenas se tocaban. Giró el cuello para mirarlo.

–Gracias por asegurarte que no fuera atacada en mi camino hasta aquí.

Alejándose de la pared, Nick se paró directamente frente a ella tan cerca que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo.

–No es un problema. ¿Estás lista para volver a bajar?

Tentando su propia destrucción, ella negó con la cabeza. Los sonidos de la música y la fiesta de abajo se desvanecieron. Aparte de su propia respiración, ____ sólo podía oír su voz, ver sólo sus ojos, y sentir sólo su aliento caliente acariciando sus mejillas.
Nick podía sentir las emociones filtrándose a través de sus ojos. Lujuria. Deseo. Querer. Necesidad. Todo lo que los suyos reflejaban. Se acercó más aún, sus ojos nunca se alejaron.

–Dime lo que quieres, –le susurró.

Sin responder y actuando por impulso, ella se apretó contra él, fundiéndose en la solidez de su cuerpo duro. Llevó lentamente sus brazos alrededor de su cuello, mirando profundamente sus ojos y aspirando el suave aroma de almizcle de su colonia a través de su nariz. Lo ancló con una mirada lasciva, sus labios a pulgadas de distancia y su dulce aliento a alcohol bailando en su rostro.

–Dilo, ____. –Las palabras salieron con un gruñido mientras agarraba la curva de sus caderas–. Necesito escucharte decirlo.

Incluso en su estupor inducido por el alcohol, sabía lo que quería decir. Con su pecho subiendo y bajando por su respiración entrecortada, respondió, apenas consiguiendo sacar las palabras de sus labios.

–Yo... yo te deseo.

Con el peso de su cuerpo, la apretó contra la pared y le lamió el suave lugar debajo de su oreja. –Dime cuán jodidamente me deseas, –respiró.

El calor pulsó en su estómago, sintiendo un hormigueo por todo su ser, mientras su lengua trazaba una tórrida y húmeda línea hasta el cuello.

–Oh Dios, Nick, –gimió, su cuerpo temblaba–. Estás en mis sueños, en mis pensamientos, en mi piel.

Antes de que pudiera recuperar el aliento, él reclamó su boca. Sus labios fueron una sorpresa para su sistema, rompiendo el ritmo y la certeza de su corazón pulsante. Él sabía a menta, un poco de alcohol, y algo inherentemente a Nick. Un delicioso calor se acurrucó en cada músculo, cada fibra y cada célula de su cuerpo. Con una mano extendida a lo ancho de la parte baja de su espalda, elevó la otra y la enterró en sus rizos enmarañados. ____ gimió suavemente mientras el calor de su boca se movía fácilmente por sus labios. El asalto a sus nervios estaba cerca de abrumarla, sin permitir que un sólo pensamiento coherente pasara por su mente. Él podría haberle robado el aliento la primera vez que se besaron, pero aquí y ahora, sigiloso como un gato ladrón, estaba tratando de robar su corazón.

Con el alcohol, la lujuria y el deseo corriendo por sus venas, ____ fue vagamente consciente de ellos tropezando a una habitación vacía. Con la parte posterior del pie, Nick pateó la puerta para cerrarla. Se abrazaron unos a otros como una boa enrollada alrededor de su presa. Nick dejó escapar un gemido cuando sus labios brevemente se alejaron, dejando suficiente tiempo para que
____ sacara su camisa sobre su cabeza. Los dedos de Nick desabrocharon con torpeza su blusa, finalmente arrojándola al suelo. Con sus dos pechos jadeantes de aire, ____ en su sujetador, falda y zapatos de tacón y Nick sólo en sus pantalones se encontraban frente a frente mirándose el uno al otro.

La conexión los sorprendió y rebotó a través de ellos. Sin romper nunca su mirada, Nick inclinó la cabeza y aplastó su boca en la de ella otra vez, sus labios sabían mejor de lo que él recordaba. Sus manos recorrían su piel suave mientras estudiaba cada centímetro, leyendo su carne como una novela escrita en braille. Todo en ella era pura delicia. La besó como si el breve tiempo que habían estado separados se hubiese muerto de hambre de todas las necesidades básicas. ____ soltó un suave gemido cuando su lengua lamió su oído, cuello y hasta la curva de su clavícula. Ese gemido –ese pequeño gemido lujurioso– puso el cuerpo y mente de Nick a toda marcha cuando cayeron sobre la cama.

El nombre de Joseph vagamente surgió en la mente de ____, junto con la culpa de lo que estaba a punto de hacer, pero esos pensamientos rápidamente se desvanecieron cuando Nick bajó el borde festoneado de su sujetador de encaje blanco. Empujó la rodilla entre sus piernas, persuadiendo para abrirlas, se inclinó y lamió el suave bulto de sus pechos. Rodeando un pico tenso con sus labios, lo chupó suavemente. ____ sintió que se ruborizaba y se acaloraba mientras se apretaba contra su boca, su cuerpo se retorcía con un ardiente placer bajo su ataque. Su lengua hábilmente hizo que el ardor en su estómago se desplegase, mientras que cada círculo lento y lánguido y la gentil caricia la deshacían al segundo.

Nick le subió la falda por encima de su cintura, su beso se volvió frenético, mientras sus manos rozaban la suave carne entre sus piernas. ____ gimió cuando él tiró de sus bragas hasta sus muslos. Se quedó sin aliento otra vez mientras sus ardientes ojos marrones observaban su reacción cuando él deslizó dos dedos –y luego un tercero– dentro de sus pliegues húmedos, su espalda se arqueó por la sensación. Sus ojos no se apartaron de él mientras dejaba escapar un grito ahogado. Ella llevó sus brazos hacia arriba, arrastrando sus dedos por su cabello y tiró de él hasta sus labios. A medida que el beso se hacía más profundo, la respuesta de Nick fue un largo gemido interminable en su boca, sólo aumentando el fervor que ya corría por ella.

Su boca estaba caliente y hambrienta sobre la de ella, su lengua se deslizaba dentro y fuera saboreando su dulzura hasta que él se esforzaba por más. Su cuerpo palpitaba de placer cuando ella le clavó las uñas en sus hombros, arañándolo y cavándolo mientras movía sus caderas contra su mano. Alejándose, su boca abandonó sus labios mientras continuaba empujando los dedos en su interior, el aliento de ella se volvió rápido, mientras su mirada se posaba sobre su hermoso rostro. Mirando esos ojos verdes y con motas doradas, de repente se formó un nudo en el pecho de Nick, casi bloqueando su capacidad para respirar. Era un fruto
prohibido, y Dios sabía que quería probarla. Él había estado dispuesto a hacer cualquier cosa para tenerla. Él la deseaba. La necesitaba. Pero se dio cuenta que por mucho que se moría por este momento, no podía tomarla ebria y no se permitiría tenerla así –en la casa de un extraño. La quería cuando estuviera en el correcto estado mental y en su cama. Quería despertar con ella a su lado, y tenía que saber que esto no era sólo el alcohol tomando la decisión por ella. Retiró los dedos de su interior intentando detenerse, pero tan pronto como lo hizo, ella cogió su muñeca y tiró de sus dedos humedecidos a su boca, succionando cada uno
como una paleta.

El simple acto fue tan deliciosamente caliente para Nick que sintió que su sangre se agolpaba en su cuerpo aún más rápido. Una vez más, sus labios se estrellaron contra los de ella, ahogando sus gemidos mientras volvía a hundir sus dedos dentro de su calidez. La beso más duro, gimiendo mientras levantaba sus piernas para rodear su cintura. Cuando _____ soltó el agarre de su cabello y le pasó los dedos por su estómago para desabrocharle el pantalón, fue entonces cuando supo que tenía que detenerse otra vez.

Con un tortuoso, brutal y doloroso dominio de si mismo, Nick salió de la cama, con el pecho subiendo arriba y abajo. Caminó a través de la habitación, pasándose las manos por su cabello. Tendida en la cama en estado de shock total y tratando de recuperar el aliento, ____ lo miró con el rubor del deseo aún resplandeciendo en sus mejillas.

–¿Qué sucede? –Exhaló, su voz era un desorden entrecortado.

–No puedo hacer esto, _____. –Él cogió su camisa del suelo y se la pasó por la cabeza. Tomando la de ella, la arrojó por la habitación hasta la cama, asegurándose de no estar demasiado cerca de ella otra vez. Si lo hacía, sabía que no había vuelta
atrás– Levántate y vístete.

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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Abril 29th 2014, 17:53

noooooo seas asiiii
es q la dejas en la mejor parte pir dios
q idiota esta pero a la vez es genial d su parte lo amooooo jajaja please sube mas si
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Abril 29th 2014, 18:45

como puede ser!!
___ ya habia entendido...
se habia olvidado de joe
y ahora fue nick
demonios
siguela
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ro$$ 100% fan$ griton@
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Abril 30th 2014, 16:40

el tiene razon
no podia tomarla asi,
espero que ella no sienta culpa y que entienda que debe dejar a joe
y estar con nick
siguela prontoooo
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 2nd 2014, 20:42

Colisión

Capitulo 28


Sentándose, la humillación la atravesó mientras se encogía de hombros dentro de su blusa. Jadeaba y estaba confundida más allá de cualquier pensamiento racional.

–Pero pensé que esto es lo que querías.

Por pérdida de palabras, miró su hermoso rostro y todavía tratando de calmar sus propias hormonas embravecidas, Nick tragó saliva y se limitó a sacudir la cabeza.

–Oh Dios mío, sabía que esto pasaría, –susurró _____, tropezando con sus pies, con la cabeza todavía mareada por el alcohol–. Tú no me quieres. Nunca lo hiciste. Sólo soy uno de tus enfermos y retorcidos rellenos de huecos por la noche, otro peón para ti del juego de vamos–a–joder–la–cabeza–de–una–mujer.

En dos zancadas, Nick estaba al otro lado de la habitación. Tomando su barbilla en su mano, frotó su pulgar por su labio inferior. –No, ____, sólo escúchame.

Ella alejó de un golpe la mano de su rostro mientras las lágrimas surgían de sus ojos. –No puedo creer esto. Me siento como una tonta.

–____, –susurró. Al ver que estaba claramente ebria le hacía sentirse menos hombre del que creía ser–. Por favor, no pienses que no te quiero. Lo que acaba de suceder... lo que acaba de ocurrir... –dijo, señalando la cama–. Ese pedacito que tuve de ti me hace querer mucho más, sólo ese pedacito puso a cualquier mujer con la que he estado en vergüenza. Te quiero más que a nada. No puedo permitir que esto ocurra así.

Aparentemente no afectada por su declaración, ____ intentó abotonar su blusa. –Tú no me deseas. Tengo que irme, –sollozó, tratando de hacer su camino hacia la puerta.

Nick la cogió por el codo y le dio la vuelta, poniendo sus manos en sus caderas. Ella trató de apartarse, pero entre su puño férreo y la cantidad de alcohol que atravesaba su sistema, su esfuerzo fue inútil. Él se inclinó y la miró a los ojos.

–¿Crees que fue fácil para mí detenerme, _____? No tienes idea de lo mucho que quiero hacer esto contigo... Tocarte otra
vez, –susurró, rozando su mano por su mejilla–. Probarte de nuevo. –Se lamió los labios, saboreando sus persistentes jugos–. Para finalmente sentirte debajo de mí. – Sus dedos tiraron lentamente su cabello–. Te lo dije... Te deseo más que a nada, pero no aquí, no en esta casa y no mientras estés ebria.

Un ceño ensombreció el espacio entre sus cejas mientras se limpiaba una lágrima de su rostro. –Oh, la epifanía viene ahora, ¿No? –Ella se alejó de su agarre, tambaleándose hacia la puerta de nuevo–. Vete al infierno, Nick.

Todavía tratando de ayudarla a salir de la habitación, Nick la levantó en vilo en un grácil movimiento, como un novio que lleva a su novia a través del umbral. Al no tener más remedio que aferrarse a su cuello para mantenerse, _____ respiró pesadamente.

–Bájame.

–Apenas puedes caminar.

–Puedo caminar bien. ¡Ahora bájame!

Nick ignoró su petición y abrió la puerta. Al salir de la habitación, el pasillo una vez vacía parecía un burdel con parejas besándose en todas direcciones, Nick giró. Sólo se enfermaba del estómago aún más, sabiendo que tenía a ____ reprimida dentro de esa habitación en una escena como esta. Bajó las escaleras con ella en sus brazos. A pesar de que ella trató de retorcerse de su abrazo, sus esfuerzos fueron inútiles mientras su cabeza cayó hacia atrás y cerró los ojos con cada paso que daba. Ni siquiera la música ensordecedora la sacó de su ebrio estupor.
Escudriñando el desorden enloquecedor de cuerpos ebrios, Nick hizo contacto visual con Trevor sentado en una silla reclinable y con Fallon acurrucada en su regazo. La frente de Trevor se arrugó cuando vio a Nick con ____. Dando la impresión de estar fuera de si, Fallon se quedó clavada en la silla cuando Trevor se puso de pie y se acercó a Nick.

–¿Qué está mal con ella?

–No se siente bien, –respondió Nick–. Ve a buscar a tu hermana y nos vemos en mi auto.

____ cuidadosamente levantó la cabeza del hombro de Nick. Ella sonrió en dirección a Trevor. –Me siento bien, Trevor, –dijo arrastrando las palabras–. Pero Nick es un idiota.

Y con eso, cerró los ojos, con la cabeza caída hacia atrás contra el hombro de Nick y los brazos colgando a un lado. Trevor levantó una ceja.

–Ni siquiera preguntes en este momento, –comentó Nick–. Haz lo que te dije.

–Bueno, estoy bastante seguro de que voy a ir a la casa de Fallon esta noche, –Trevor sonrió–. Adelante, mete a _____ en tu auto, voy a encontrar a Sarah y enviarla fuera.

Nick asintió rápidamente y se abrió paso a través de la fiesta. Unos chicos silbaron y aplaudieron por él, gritando que iba a casa con "un buen pedazo de culo ebrio." Luchando contra la tentación de bajar a ____ por un breve momento y golpear a todos, Nick continuó su camino serpenteando a través de la multitud de fiesteros y, finalmente, salió por la puerta. Los ojos de _____ se abrieron mientras Nick intentaba colocarla sobre sus pies mientras abría la puerta del lado del pasajero.

–No me voy a sentar adelante contigo, Nick, –dijo arrastrando las palabras.

Tropezando, agarró la puerta trasera y se deslizó a sí misma a través del asiento trasero. En una fracción de segundo, estaba fuera. Sacudiendo la cabeza, Nick se movió alrededor del auto, entró, encendió el motor y estacionó frente a la casa. Unos minutos más tarde, con la ayuda de su hermano, Sarah se metió en el asiento delantero. Trevor sonrió.

–Asegúrate de llevar a mis dos chicas a casa a salvo. Te llamaré mañana, hombre.

Nick asintió.

–Te quiero, hermano, –Sarah se echó a reír y le lanzó un beso mientras se alejaban. Después de mirar hacia ____, ella se sacó sus tacones y apoyó los pies en el tablero–. Está jodidamente fuera de combate, ¿no?

Nick no respondió mientras miraba directamente al frente. Sarah vio a _____ y luego movió sus ojos hacia Nick.

–Oh mierda. ¿Pasó algo entre ustedes dos?

Sacudiendo la cabeza, él apretó con fuerza el volante. –Hazme un favor, Sarah. Hazle saber cuándo se despierte en la mañana que me detuve por todas las razones correctas y nada más.

Habiéndolo conocido lo suficiente, Sarah no presionó más y permaneció en silencio durante el resto del viaje. La única vez que ____ se despertó fue cuando el auto se detuvo, mientras Nick pagaba un peaje en el puente Verrazano–Narrows. Ella murmuró algo inaudible y rápidamente se volvió a dormir. En el momento en que llegaron al edificio, Sarah también se quedó dormida en el país de los sueños, y Nick tuvo que despertarla.

El sonido de las puertas del auto cerrándose despertó a _____, ella se enderezó, balanceándose de lado a lado. Con su visión borrosa, fue poco capaz de distinguir a Nick de pie junto al auto, hablando con Sarah. Deslizándose por el asiento trasero, ____ abrió la puerta del auto y casi cayó al suelo intentando salir del vehículo. Nick la cogió por el brazo antes de que sus rodillas besaran el concreto.

____ le lanzó una mirada gélida y alejó el brazo de él. –¡No me toques!

Agarrándola por la cintura, Nick apretó su cuerpo contra el suyo y apoyó su espalda contra el auto, con su pesada respiración y una expresión de granito. Los ojos de Sarah se ampliaron por su intercambio.

–Ve adentro, Sarah, –dijo, sin voltearse para mirarla, con los ojos fijos en ____–. Voy a llevarla en un minuto.

–Nick, lo siento. Todo esto fue mi culpa. Yo debería...

–Sarah, no es tu culpa. Sólo tienes que ir adentro, –contestó, su voz dura.

Sarah llevó su mano a su boca y se alejó. _____ lo miró, con una sonrisa irónica inclinando sus labios.

–Seguro que rompes los corazones de chicas, ¿no?

Con sus calculadores ojos ardiendo en los de ella, la gran mano de Nick entró por la parte trasera de su cuello y la atrajo hacia su boca. ____ no se resistió. Como cuestión de hecho, agarró su cabello, tirando de él con más fuerza contra su cuerpo. Gimiendo en su boca, Nick fácilmente dominó el beso. Sin importar el pasar de espectadores, infiernos, ni siquiera le importaba si Joseph caminaba hacia ellos en ese mismo momento. Todo lo que le importaba era que ____ supiera lo mucho que la deseaba.
Y tan pronto como Nick comenzó el beso, lo terminó. Volviendo a jugar el rol de un novio que lleva a su novia, cogió a ____ en brazos y la llevó a través del vestíbulo y el ascensor. Colocándola bajo sus pies, sus ojos se fijaron en los del otro. Fue sólo cuestión de segundos antes de que fueran de nuevo, ambos golpeando con fuerza en la boca del otro. Una lucha de poder de la clase más feroz sobrevino, manos deslizándose arriba y abajo, la espalda de _____ presionada contra la pared, el cabello de Nick siendo arrastrado, las piernas de ella alrededor de su cintura, sus gruñidos y gemidos. Nick fue rápido en volverse desesperado por rasgar su ropa y plantarse firmemente dentro de ella allí mismo, en ese elevador.

Cuando las puertas se abrieron, finalmente cesaron. Nick se pasó las manos por su cabello, desordenándolo aún más, y ____ se ajustó la falda. Caminó con ella a su apartamento, encontraron a Sarah durmiendo en el sofá. Siguió a ____ a su dormitorio y vio que se metía en su cama. Sin un segundo vistazo en su dirección, ella se dio la vuelta, dejó escapar un suspiro y se desmayó.
Cruzándose de brazos, Nick se inclinó contra la puerta mientras sus ojos captaban su pecho subir y bajar con el sueño. Si no fuera por el sonido de la puerta delantera cerrándose, alejando su atención lejos del cuerpo soñoliento de _____, la habría observado toda la noche.

Nick caminó por el pasillo hasta la cocina, donde se encontró con Joseph tirando sus llaves en el mostrador. Girando, Joseph lo inmovilizó con una mirada sospechosa.

–¿Qué demonios estás haciendo aquí?

Nick se acercó a él. –Las chicas fueron a una fiesta en una casa en Staten Island, y ____ tuvo un problema con un imbécil. Sarah llamó a Trevor, y fuimos allí para asegurarnos de que todo estaba bien.

La frente de Joseph se frunció. –Espera, ¿estaban en una fiesta? Ella jodidamente me mintió. Se suponía que iban a estar en Pink.

Nick comenzó a responder, pero Joseph habló de nuevo.

–¿Y por qué diablos nadie me llamó?

Sin caer en el tono de Joseph, Nick inclinó la cabeza hacia un lado y entrecerró los ojos.

–Supongo que decidieron ir a la fiesta en su lugar. Que yo sepa, las mujeres tienen derecho a cambiar de opinión. –Nick se acercó más–. Si de vez en cuando comprobaras tu maldito teléfono mientras estas fuera, habrías visto la llamada de Trevor. ¿Y por qué no tratas de despejar tu correo de voz, así alguien en realidad podría dejarte un jodido mensaje?

Cruzando sus brazos, Joseph levantó la barbilla, con una mirada glacial en sus ojos. Nick lo miró por un momento, tratando de sofocar su adrenalina, su voz fue extrañamente tranquila.

–Como he dicho... fuimos allí, nos aseguramos que todas estuvieran bien, y las traje aquí. –Sacó las llaves del bolsillo, sin apartar los ojos de Joseph–. Sé un buen novio y ten una aspirina y agua a su disposición para cuando se despierte por la mañana. Lo va a necesitar.

Sin decir una palabra, Nick salió por la puerta.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 2nd 2014, 20:48

Colisión

Capitulo 29



A la mañana siguiente Nick se preparó una taza de café, esperando que la cafeína alejara sus pensamientos de ____. Caminando hacia la ventana de su ático, se encontró con el cielo asediado por amenazantes nubes grises cerniéndose sobre la ciudad. Se ajustaba perfectamente a su estado de ánimo. Inquietud junto con su falta de autocontrol se arrastraron a través de su sistema mientras furtivos recuerdos de los dulces labios de ____ tejían a través de su mente. El olor de su perfume se aferró a su piel, impregnando sus poros... y por Dios, lo embriagaba a cada minuto. Aunque su cuerpo todavía vibraba de placer por su encuentro, su mente estaba atrapada en una maraña de emociones.

Un golpe en la puerta interrumpió los eventos acalorados dando vueltas en su cabeza. Al abrirla, se encontró con Trevor llevando una amplia sonrisa, denotando que estaba de un mejor estado de ánimo que Nick.

–Joder, tío, te ves como una mierda, –dijo Trevor, acomodándose en el sofá con sus largas piernas extendidas hacia el frente.

Nick se sirvió una taza de café y se sentó en un taburete de la cocina. –No pude dormir.

–Lo siento, hermano. Yo, sin embargo, dormí como un bebé envuelto en los brazos de Fallon.

Una débil sonrisa inclinó la boca de Nick. –Suena como que fue bien.

–Más allá del bien, –respondió con una sonrisa–. De hecho me interesa. Ella tiene esta guay y fresca personalidad, y para colmo, es un poco rara. Quiero decir, va en ambos sentidos.

Con una ceja levantada, Nick sonrió. –Tu hermana va en ambos sentidos, también.

Trevor se encogió. –¿De verdad tienes que matar mi cuchicheo sacando eso a colación?

Nick se encogió de hombros. Trevor lo observó fijamente durante unos segundos, como si leyera algo en sus ojos. –¿Entonces vas a decirme lo que está pasando contigo y ____?

–Nada está pasando conmigo y ____, –lo cortó con un tono áspero.

–Amigo, nos conocemos desde hace catorce años. Tenía la sensación de que algo estaba pasando entre ustedes dos, y anoche sólo se confirmó.

Nick se levantó y caminó hacia la ventana mientras pensaba qué decir. Su respuesta fue lenta y aprensiva.

–Estoy interesado ella.

–Hermano, por favor, no me digas que te la follaste.

Se dio la vuelta y lo inmovilizó con una mirada dura. –No, no me la follé, Trevor.

–Bueno, ¿qué diablos está pasando?

Mordiéndose el labio, Nick se paseó por la habitación como un animal enjaulado. No sabía cómo explicar lo que sentía por ____. No sabía cómo Trevor lo percibiría tras confesarlo todo. Lo único que sabía era que no podía darle sentido a sus emociones, y en ese momento, no le importaba si debería. Él sentía lo que sentía. Fin. De. La. Historia.

–Amigo, solo dilo.

Nick se pasó las manos por su cabello y lo miró desde el otro lado de la habitación.

–Creo que me estoy enamorando de ella.

Con los ojos de desaprobación, la boca de Trevor colgó entreabierta. Se puso de pie y se acercó a él.

–Conoces a nuestro amigo Joseph, ¿verdad?

Un gesto desfiguró los rasgos de Nick. –¿Qué clase de pregunta es esa? – preguntó, como si la respuesta debería ser obvia.

–Vamos, Nick. ¿Cómo te enamoraste de la chica de nuestro amigo?

–La conocí antes que supiera que ella estaba con Joseph, –respondió, las palabras salieron a través de sus dientes apretados. Caminó de regreso al mostrador y se bebió el resto del café.

–Espera, pensé que la primera vez que la conociste fue esa noche en el club.

Nick suspiró profundamente, poniendo sus manos en la parte posterior de su cuello. –No, es complicado. Ella entregó comida a mi oficina. Traté de conseguir su número... –Hizo una pausa, su estómago retorciéndose al recordar la primera vez que vio a ____. Incluso ahora, el pensamiento de ella casi evaporaba el oxígeno de sus pulmones–. O tal vez traté de darle mi número. No puedo jodidamente recordar, fue en junio. Fui a su trabajo al día siguiente para verla, y luego nos presentaron a los pocos días.

Trevor volvió al sofá, hundiéndose en él. –Mira, amigo, voy a ser brutalmente honesto. –Nick lo miró desde el otro lado de la habitación–. Él está pensando en casarse con ella, pronto.

Una vez más, el oxígeno casi se agotó, Nick tragó saliva y se apoyó en el mostrador. –¿Él te dijo eso?

–Sin duda, ¿Te lo mencionó?

–Sí, pero no creí que iba en serio. –Un dolor desgarrador atravesó su estómago mientras su pecho se contraía ante la idea–. Además, él no la ama. ¿De verdad crees que dejó de follar con Mónica? Seguro como la mierda que no lo hizo.

–Conociéndolo, probablemente tengas razón. Pero, si te digo la verdad, hermano, no pienso en eso. Lo que él hace es su negocio. ____  está con él por sus propias razones, y en lo que a mí me respecta, ella quiere ver lo que quiere. Es tan simple como eso.

–Bueno, no es tan sencillo para mí, –respondió en un tono ascendente.

-Tiene que serlo. Necesitas acabar con la mierda que sea que está pasando entre ustedes dos.

–No creo que pueda. –Vacilando, inhaló una bocanada de aire, bajando la voz a una muesca–. Se supone que debe estar conmigo.

–Amigo, esto sólo puede terminar en desastre. Nick, en serio, necesitas realmente pensar en lo que estás haciendo. Sólo piensa en ello. Ella lo ama, también.

–Ella no lo ama, –se mofó–. Está confundida o algo así. Puede que sea mi amigo, pero al igual que todos los demás, jode con su cabeza y la arrastra para que sienta una necesidad por él.

–No. Estás jodiendo con tu propia cabeza pensando que ella no lo ama. Escucha lo que dices, hermano. Da un paso atrás y sinceramente escucha lo que está diciendo aquí.

A pesar de que no decía nada, los ojos de Nick se endurecieron como fragmentos de vidrio astillando lejos de un espejo roto.

–Mira, sólo estoy siendo honesto. Es una mala situación. Tú lo sabes, y yo lo sé.

–¡No voy a negar que es una mala situación! –Levantó sus manos, las palabras rompiendo como un trueno–. ¿Me veo como una especie de idiota? ¡Una serpiente es una serpiente, no importa cuántas veces se despoja de su piel! ¡Él no es jodidamente bueno para ella!

Dejando escapar un suspiro, Trevor se acercó a la puerta. Se dio la vuelta y miró a Nick. –Eres como un hermano para mí, amigo, pero creo que estás tratando de difamar a Joseph por tus propias necesidades personales en estos momentos. Y, a decir verdad, me estás poniendo en un mal lugar. Ya puedo ver esta mierda volverse un desastre, y no quiero ser parte de ello.

Volviendo a sentarse, Nick miró desde el otro lado de la habitación, la derrota visible en sus ojos. –¿Qué diablos se supone que debo hacer?

–Tienes que olvidarte de ella. Toda esta mierda es un error. Y, más importante aún, tienes que recordar que Joseph es tu amigo. –Trevor exhaló profundamente y negó con la cabeza antes de salir por la puerta–. Te llamaré más tarde, hermano.

El consejo era tan simple. Olvídate de ella. Las palabras no podían estar más cerca de la verdad. Esto podría ser un gran error, pero el hombre en el extremo receptor no podía ver eso. Él se negaba rotundamente. ____ nunca sería un error para él, sin importar la cantidad de personas que lastimara en el proceso, incluido él mismo. Todo lo que él y ____  podrían ser era real para Nick. Cuando él dijo que sentía que ella tenía que estar con él, no era sólo una declaración acalorada. No era sólo una inclinación. Desde el primer momento en que sus ojos se encontraron, lo sintió hasta lo más profundo de su alma, hasta el fondo de su
núcleo. Ella había sido hecha para él en todos los sentidos. A pesar que ella era la definición misma de fuera de límites, su mente y su corazón gritaban que arrojara todo al viento y dejara que todo el maldito asunto quemara hasta el suelo. Por lo tanto, en el mar de la incertidumbre, se hundiría, tratando de hacerla suya, y no temía que un amigo ni un enemigo pudieran detenerlo. Sólo rezaba para que la mujer que saturaba sus pensamientos sintiera lo mismo.
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 3rd 2014, 07:51

hoooolaaa como stas?? q crees ameee los capitulos estan genialess mas maz mas sii? por favoooor!!
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 3rd 2014, 10:34

owww
por fin!!!
siguela
pronto
porque esta linda
hermosa
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ro$$ 100% fan$ griton@
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 3rd 2014, 16:46

QUE BELLO, QUE BELLO, QUE HERMOSO, QUE BELLO!
AMO A NICKKK ESE ULT CAP FUE LO MAXIMO
VA CON TODOO
Y QUE LO RECIBA CON TODO FOFAVU
SIGUELAAA PRONTOOOO
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 3rd 2014, 17:54

Colisión

Capitulo 30


____ se despertó sintiéndose como si se hubiera tragado un puñado de clavos. Su garganta ardía en carne viva mientras las imágenes imprudentes de la noche anterior se reproducían por toda su mente. Los pensamientos, esparciéndose alrededor como canicas, sólo convertían su sien en un dolor de cabeza a toda regla. La culpa de lo que le había hecho a Joseph y su relación quemaba casi tan caliente como su excitación insaciable por Nick. Con una escasa y temblorosa respiración, levantó la cabeza y miró a su alrededor. Joseph no estaba en la cama. Dejó escapar un suspiro de alivio cuando sus ojos vieron la mesa de noche. Junto con una nota explicando que iba a volver pronto, dejó también dos aspirinas y un vaso de agua que no podía consumir suficientemente rápido. El líquido frío y las pequeñas píldoras mágicas se deslizaron hacia el estómago, eventualmente ofreciéndole un poco de alivio, pero no casi tanto como lo necesitaba.

Gruñendo, miró miserablemente la luz gris que se filtraba por las cortinas de la ventana. Sacó las mantas por encima de su cabeza. Quería que la imagen de Nick encima de ella, besándola, tocándola, y probándola se borrara, derritiera, y se alejara, desterrada a un lugar que nunca podría encontrarla de nuevo.
Buen intento...

Sin embargo, más rechazaba el innegable placer que produjo su muy–breve intercambio, más lo ansiaba. Su dominante pero aun así suave beso, sus caricias duras pero suaves, la forma en que sus dedos –oh Dios, la forma en que sus dedos excavaron dentro de ella– meramente habían provocado a sus sentidos con el dulce sabor de lo que él era realmente capaz de hacer. Ni siquiera la peor de las resacas podía mantener su cuerpo anhelando por más. El aroma de su colonia todavía enredado en su cabello no hacía nada para disminuir alguno de los pensamientos que tenían a su vientre casi tambaleándose al borde del orgasmo allí mismo, sola en el cama. A pesar todo esto, su cabeza estaba bajo ataque, bombardeada con la voz de su madre.

"Joseph es un buen hombre, ____. Asegúrate de aferrarte a él y no lo dejes ir."

Claras visiones se reprodujeron de todos los momentos que Joseph la había ayudado, mientras su madre estaba enferma. ____ estuvo cerca de rendirse antes de que falleciera. Congelada de miedo e incapaz de ayudarla en sus últimos días, no fue ella quien vigilaba a su madre –ni siquiera fue su hermana, Lisa, porque había estado en un accidente casi fatal unos días antes, fue Joseph. No había límite a la cantidad de veces que ayudó a su madre. Sostuvo su cabello mientras ella vomitaba en un orinal, mientras ____ se sentaba sosegada en una silla al otro lado de la habitación en completo shock por lo que se estaba desarrollando a su
alrededor. Olvídate del pago de las facturas del hospital y ocuparse de los gastos funerarios por su cuenta, incluso llegó al extremo de permitir que ____ y Lisa mantuvieran lo poco que la póliza de seguro de vida proporcionaba. ¿Y así es como se lo pagas?

Los pensamientos forzaron que lágrimas impotentes y calientes salieran cuando se deslizó de la cama y caminó a regañadientes al baño. El persistente licor se revolvía en su estomago vacío con cada paso. Fue entonces cuando se dio cuenta que todavía estaba envuelta con la ropa de la noche anterior. Ella se encogió cuando las arrancó de su cuerpo, con ganas de quemarlas en una hoguera, junto con el recuerdo de lo que había sucedido. Sacándose el maquillaje apelmazado y el aroma de Nick de sus labios, se salpicó agua caliente con jabón a su rostro, una vez más su estómago miserable con la culpa. Se miró en el espejo con disgusto, ira y odio, pero, en ese momento, decidió que no se revolcaría bajo su propio escrutinio por lo que hizo. Estaba ebria, esa fue su historia, y se aferraría a ella. Sobria, sin duda, nada de esto nunca habría sucedido. Su cuerpo podría desear a Nick, pero de ninguna manera, condición o forma lo hacia su mente. Todo su placer, era simplemente una serpiente compañera del demonio sexual oculto bajo la superficie de su piel. Por lo menos trataba de convencer a su cerebro en cortocircuito con eso en esta particular mañana de domingo. Permaneció inmóvil sobre el fregadero permitiendo que más agua fluyera en sus manos ahuecadas, casi saltó fuera de su piel cuando sintió un suave toque en su hombro.

–Jesús, Joseph, me asustaste, –dijo, con voz tímida y acribillada con un perspicaz pánico subyacente el cual trataba desesperadamente de suprimir.

¿Puede darse cuenta? ¿Me veo diferente? Oh Dios, ¿Todavía huelo a él? Le dio una suave sonrisa, su voz era baja, incluso calmada.

–Estás temblando, nena, –dijo, alejándole el cabello enmarañado de su rostro–. Vamos a entrar a la ducha, ¿de acuerdo?

Tragando de nuevo el ácido construyéndose continuamente en su garganta, ella asintió con la cabeza mientras deslizaba sus bragas al suelo, su cuerpo temblando en el proceso. Ella salió de ellas y se desabrochó el sujetador, sin apartar los ojos de su mirada. La cogió de la mano, la llevó a la ducha y la encendió. Le hizo un gesto para que se metiera. Con la respiración temblorosa por los nervios, observó mientras él se desnudaba. Cogió el jabón, frotándolo a toda prisa por todo su cuerpo intentando deshacerse de la persistente saliva de Nick de sus poros. Al entrar en la ducha, Joseph presionó su espalda contra su pecho
mientras él comenzó a masajear sus hombros. Inhalando uno de los alientos más profundos, ella dejó caer la cabeza hacia atrás, tratando de saborear el calor del agua.

–¿Está Sarah despierta? –Preguntó ella, tratando de comenzar una conversación.

–No lo creo. La puerta de su habitación todavía está cerrada. –Continuó masajeándole los hombros–. Debió haberse levantado del sofá porque ahí es donde ella estaba inconsciente cuando llegué ayer por la noche.

–¿A qué hora nos reunimos con tus padres? –Le preguntó reaciamente.

–Tenemos que comenzar a prepararnos tan pronto como hayamos terminado aquí.

____ asintió con la cabeza.

–Así que estabas bastante ebria anoche.

Ella se agachó por el shampoo y se mordió el labio. –Sí, lo estuve.

–¿Qué hiciste ayer por la noche, ____? –Su voz se endureció lo suficiente para enviar un escalofrío por su columna.

Intentando recuperar el aliento, ella se volvió hacia él. –¿Qué... qué quieres decir?

Con sus ojos fijos en los de ella, lentamente levantó una mano y le rozó el mentón con su pulgar. –Me mentiste, –declaró finalmente con suavidad.

Con el corazón rebotando en su pecho, _____ negó con la cabeza, pareciendo luchar contra las lágrimas. –Yo... no te mentí acerca de nada.

Él tomó el shampoo de ella, vertió un poco en sus manos, e hizo un poco de espuma. Con los ojos todavía fijos en ella, recogió su cabezo y comenzó a lavarlo.

– Me encontré con Nick anoche cuando entré.

Tratando de ocultar el pánico que sabía que cruzó sus rasgos y querer ahogarse, asfixiarse, jadear, o incluso morir allí mismo, en la ducha, ____ le devolvió la mirada, incapaz de formar una oración. Un nudo se formó en su garganta, amenazando con cortar todo el oxígeno.

–Me dijo que ustedes chicas no fueron a Pink.

Tragando un nudo, el oxígeno silenciosamente volvió de nuevo a sus pulmones. –Oh, –dijo ella sin aliento–. Umm, sí, nos decidimos ir a una fiesta en la casa de alguien que Fallon conoce.

–Bien, me mentiste.

–No te mentí, Joseph, –susurró, enjuagando el shampoo de su cabello, sabiendo que estaba albergando una mayor mentira–. Fue un cambio de último minuto en los planes. Eso es todo.

Acercando su cuerpo al suyo, bajando su boca a la curva de su mandíbula

–Está bien, cambio de último minuto de los planes que no me dijiste. –Él rodeó con sus brazos su cintura–. ¿Y si hubiera ido a Pink, ____? Hubiese pensando que algo te sucedió.

–Tienes razón, –concedió ella. Era lo menos que podía hacer, teniendo en cuenta... bueno, teniendo en cuenta todo. Ella sabía que él podría haber hecho fácilmente una llamada telefónica rápida para ver cómo estaba, pero no estaba a punto de empujar su suerte–. Debería haber llamado. Tenía muchas bebidas encima y honestamente, no pensé en ello. Lo siento, la próxima vez voy a llamar.

Pareciendo satisfecho con su respuesta, él le entregó el jabón y se dio la vuelta, poniendo sus manos sobre el azulejo. –¿Puedes lavar mi espalda? –haciendo espuma, hizo lo que le pidió–. No estoy seguro de que habrá una próxima vez, tú saliendo con esa loca de nuevo.

–Pero, Joseph, ella...

–Mira, no estoy de humor para discutir contigo, _____. Nunca te he visto tan fuera de si antes. Intenté despertarte, pero no te movías. –Inclinó el cuello de lado a lado y rodó sus hombros–. Hubo un momento, sinceramente, creí que tenías intoxicación por alcohol hasta que finalmente murmuraste algo. Esto me lleva a pensar que ella no es, obviamente, una buena influencia para ti. Fin de la historia. No estás saliendo con ella de nuevo.

Por una pérdida de palabras, se quedó quieta con las manos enjabonándolo. Volviéndose, Joseph tiró suavemente su cabeza hacia atrás por el cabello y fijó sus labios contra los suyos. Él no podía verlas, pero lágrimas silenciosas bajaban por sus mejillas en medio del agua que corría por su rostro. Hoy, en estos momentos y segundos, no protestaría por sus palabras ridículas. Ella no podía. No estaba en ella. Apenas le quedaba alguna pelea, no después de la maniobra autodestructiva que sacó hace menos de doce horas con su amigo. Cuando Joseph comenzó a hacer el amor con ella, no eran sólo sus manos que estaban presentes en su carne. La culpa se deslizó sobre su piel, manifestándose en su interior como una enfermedad. Ahora ella usaría la última pelea restante que le quedaba para evitar la abrumadora sensación de vergüenza que amenazaba con tragarla por completo.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 3rd 2014, 18:17

Colisión

Capitulo 31


Sentada en un restaurante italiano en el Upper East Side, ____ tomó sus cubiertos y miró a Joan Miller, la madre de Joseph, desde el otro lado de la mesa.

–Sí, de hecho comienzo la semana que viene.

–Eso es fantástico, –Joan continuó, entrelazando sus dedos–.Estoy feliz que mi Joseph te consiguiera el trabajo en Greenwich Village. Las escuelas allí son maravillosas. –De repente, el rostro de Joan se transformó con desagrado–. Sin embargo, tengo que decir que me horroriza pensar que estuvieras realmente considerando un trabajo en Bushwick de todos los lugares. Es basura, una absoluta basura.

Aunque no la escandalizo, ____ se encogió interiormente por su declaración, reprimiendo una cruda respuesta. Joan había sido conocida por rodearse estrictamente de personas que lucían autos que cuestan una pequeña fortuna. Con su excesivamente caro cabello rubio teñido, sus inyecciones mensuales de Botox, y sus uñas de acrílico falsas, ____ no estaba segura de si había una parte original en el cuerpo de la mujer, incluso sus pechos eran cuestionables. La única cosa sobre el "maniquí" que conocía ser real era que era una snob engreída y cazafortunas.

–Ahora, Joan, estoy seguro que ____ no tenía conocimiento de la demografía de la ciudad cuando presentó su currículo, –el padre de Joseph, Henry, respondió. Arrastrando una mano por su cabello castaño, se reclinó en su asiento y le dedicó una cálida sonrisa–. ¿Estoy en lo cierto o no?

____ asintió. –Tiene razón, señor Miller. Sólo visité el sitio Web del Departamento de Educación del Estado de Nueva York y solicité todo lo que estaba disponible.

Cogiendo la mano de ____, Joesph le disparó a su madre una mirada ardiente.

–Asumo toda la responsabilidad por no advertirle sobre ciertas áreas. Ella no tenía ni idea de dónde buscar.

____ sonrió en su dirección, apretándole la mano un poco más fuerte.

–Oh, Joseph, cariño, estás defendiéndola por su obvia falta de hacer una investigación adecuada antes de mudarse a un nuevo estado. –Ella acarició dulcemente la espalda de su hijo al mismo tiempo que la sonrisa de ____ caía–. Eso es todo lo que hubiera tenido que hacer, sólo un poco de investigación de su parte para evitar...

Cortándola, ____ formó su voz cuidadosamente, tratando de mantener el borde de hostilidad al mínimo. –Por si lo ha olvidado, tenía mucho pasándome. Se me debe de haber olvidado en medio de, no sé, la muerte de mi madre. –____ cubrió la respuesta con una linda y pequeña torcedura del cuello.

–Bueno, por supuesto, no me olvidé de eso, –rápidamente respondió, volteando su cabello detrás de su hombro–. Yo simplemente estaba diciendo...

–Madre, –dijo Joseph con énfasis–. Déjalo. –Bajó sus cubiertos y apoyó los codos sobre la mesa, la mirada en sus ojos firmemente le pedían que cerrara la boca.

Con un jadeo, Joan se movió en su silla y se ajustó el cuello de su traje Chanel, el cual _____ suponía que probablemente costaba dos meses la renta de ella y Sarah. Deslizando su brazo alrededor de su silla, Henry miró a su esposa. –Sí, vamos a dejarlo por ahora, ¿de acuerdo?

Joan hizo una breve inclinación de cabeza y cogió su copa de vino tinto. –Está bien.

Durante la siguiente media hora, ____ se sentó muda, tratando de pensar un plan para salir de allí. Ceguera repentina, dificultad respiratoria aguda, infiernos, incluso un paro cardíaco encabezó su lista mental de dolencias para reclamar como excusa. La tensión en el aire era tan espesa como el jarabe de arce caliente. La migraña real, forjando su camino a través de su cráneo sólo intensificó su necesidad de huir. Estuvo agradecida cuando el padre de Joseph rompió el silencio, sacando uno de sus infames chistes que implican una prostituta y una gallina. Joseph miró a ____ después de que el camarero despejara sus platos.

–Cariño, vas a comer el postre, ¿verdad?

Ella sacudió la cabeza para declinar. Pensándolo bien y metiendo otro trozo de comida en la boca, pensó seriamente que podría salir de esta pesadilla convulsionando por toda la mesa. La idea mantuvo un cierto grado de atracción.

–En realidad, lo haré, – replicó ____.

Mientras esperaba su tiramisú, _____ observó a Joseph y se dio cuenta que estaba empezando a sudar, casi todo el color se drenó de su rostro. Si no se equivocaba, se veía tan mal como ella se sentía. Y eso era malo. Colocando su mano en su mejilla, le preguntó, –¿Estás bien?

Él asintió con la cabeza, y con una mano temblorosa, cogió una servilleta de la mesa y se secó el sudor de la frente. ____ le dio su agua, y después de unos sorbos, vació todo el vaso. Vio a los padres de él para calibrar su reacción sobre su comportamiento extravagante y los encontró a ambos sonriendo como el gato de Cheshire en su dirección. ¿Huh?
Cuando sus ojos regresaron a Joseph, este se levantó de su asiento, deslizando una mano no tan sin problemas en el bolsillo de sus pantalones. Por los próximos segundos, fue como si las vistas y los sonidos se reprodujeron en cámara lenta para _____.
Su corazón empezó a correr como un ratoncito asustado huyendo de su
depredador.

Joseph empujó la silla de la mesa.
Tump...
Joseph lentamente se agachó sobre una rodilla.
Tump... Tump...
Joseph extrajo una pequeña caja de terciopelo negro.
Tump... Tump...
Línea plana...
Biiiiiiiiiiip...

En algún lugar en medio de lo que ____ estaba presenciando, su ahora brumoso cerebro registró el sonido lejano de otros clientes dejando escapar exclamaciones alegres al ver lo que su novio estaba a punto de hacer. Una abundante sequedad, una que podría burlar fácilmente el desierto del Sahara, plagó su lengua. Con la visión borrosa examinó la multitud, la mayoría tenían amplias sonrisas, algunos apuntaban en su dirección, un hombre, incluso gritó –¡A por ello, amigo! –poniendo fin a su grito con un silbido a través de sus dedos. Mirando hacia él de rodillas frente a ella, la ansiedad interminable hizo que _____ tartamudeara la mayoría de sus palabras.

–Joseph... qué... ¿qué estás haciendo? –Susurró.

Tomando una respiración apresurada, levantó la mano de ____ a su boca y le dio un suave beso en ella, su voz era temblorosa y baja.

-Te amo, _____. –Él abrió la caja, haciendo destacar un anillo de compromiso de corte princesa de más de un quilate. Sus ojos brillaban con lo que parecían ser lágrimas–. Me completas en todos los sentidos imaginables. ¿Me harías el honor de ser mi esposa?

Aún tratando de procesar en su totalidad la propuesta y buscando desesperadamente un ritmo normal de respiración, ____ llevó una mano a su rostro y le acarició su mejilla, su voz era más baja que un susurro.

–Joseph, ¿podemos ir a hablar en privado, por favor?

Casi de inmediato, la sonrisa que llevaba cayó de su rostro, pero antes de que pudiera responder, su madre habló. Su rostro estaba retorcido como si estuviera ofendida. –¿Seguramente vas a decirle que sí a mi hijo? –Dijo impaciente.

Henry le envió a su esposa una letal mirada, silenciándola. Sin responder, ____ se mordió el labio y miró hacia sus manos retorciéndose en su regazo.

Joseph lentamente se puso de pie, ofreciéndole a su madre una mirada escudriñadora. Se agachó y cogió suavemente la mano de ____.

–Umm... bien, cariño,– dijo, en voz baja y un poco rota–. Hay una sala de banquetes a la que podíamos entrar.


____ dejó escapar el aire que sus pulmones mantenían como rehén. Tomó la mano de Joseph, y con la cabeza abatida por la vergüenza, lo siguió hasta la parte trasera del restaurante. Por el rabillo del ojo, pudo ver a los espectadores enderezarse en sus sillas y reanudar tranquilamente sus comidas. Bajos susurros que caían sobre todo el restaurante sonaron con fuerza en sus oídos como una banda de secundaria.

Joseph cerró la puerta de la habitación vacía, su pregunta no formulada permanecía en el aire. La mirada abatida en sus ojos decía todo mientras se cruzaba de brazos y lentamente caminaba hacia una ventana. La voz de ____ era apenas un susurro, pero aun así se transmitió a través de la habitación donde él estaba, inmóvil.

–Sólo necesito un poco de tiempo, Joseph. Eso es todo.

Sin volverse a su dirección, exhaló una respiración pesada, con una voz tan baja como la de ella.

–No lo entiendo, ____. Hemos hablado de esto unas cuantas veces. Pensé que me amabas.

____ dejó escapar un sollozo, a pesar de toda su resolución interna para no perder la cabeza.

–Dios, Joseph, por supuesto que te amo. Te amo más de lo que puedas imaginar, –lloró, las palabras tenían un sabor fétido en su boca mientras los pensamientos inquietantes de la noche anterior amargaban su estómago. Lo último que necesitaba eran las imágenes de Nick, pero no sirvió de nada. Él fue allí, persistiendo en sus pensamientos. Su sonrisa... sus ojos... su risa... todo en él
aumentaba su confusión. Su teoría sobre su mente no deseándolo fue volada en pedazos. Al igual que su corazón hundiéndose un poco más – Ni siquiera vivimos juntos todavía. Pensé que sería el primer paso antes del matrimonio.

Joseph se volvió hacia ella. –Quería que vivieras conmigo cuando llegaste a Nueva York, ____. Tú eres la que no quiere comprometerse a eso. –Mientras ____ trataba de recomponerse, él se trasladó al otro lado de la habitación, salvando la
distancia. Con una mano temblorosa, le acarició la mejilla–. Te amo. Ese es nuestro siguiente paso, bebé. Por favor, dime si esto tiene algo que ver con lo que tu padre le hizo a tu familia. Yo nunca te haría eso, ____. Juro por Dios que no lo haría.

Ahora la visión de ____ volvió a un recuerdo de casi veinte años atrás. Por mucho que negó tener algún recuerdo del hombre... ella lo tenía. Uno en particular: La mañana que él salió de la casa y de su vida para siempre. Destellos de su rostro confundido de cinco años de edad mirando a una figura –que incluso a su temprana edad, ____ sabía que lo amaba muchísimo– llegó a su mente. Sus pequeños brazos agarrando su pierna intentando hacer que se quede invadieron sus pensamientos como un invitado no bienvenido. A pesar de que trató –y Dios sabe que trató– no podía aferrarse firmemente. Él era demasiado fuerte para que su pequeño cuerpo lo manejara. Todavía podía oír el tortuoso sonido de su madre y hermana llorando mientras él, ebrio, maldecía a cada una de ellas con palabras que sus frágiles oídos no deberían haber escuchado. Aferrándose a un oso de peluche, ____ lo siguió por detrás, gritando por él, mientras se tambaleaba hacia la puerta principal. Era un día soleado, eso es otra cosa que recordaba. El sol brillaba sobre él, perfilando su cuerpo como el ángel que ella creía que era, mientras se alejaba y se metía a su auto. Ella recordó haber pensado que volvería. A pesar que no lo hizo. No importa cuántas veces se sentó con su té imaginario entre sus muñecas, esperando su llegada, él nunca apareció. Eso es todo lo que ella hizo, esperó por alguien que nunca volvió. Se esfumó. Despareció como un fantasma. El repugnante recuerdo trajo un nuevo grupo de lágrimas a sus ojos ya empapados.

Sin embargo, esos recuerdos perturbadores no tenían nada que ver con su razonamiento de no querer apresurarse a contraer matrimonio. Estaba asustada. En realidad, aterrorizada era lo más parecido. Tenía que vivir con Joseph primero antes de tomar cualquier decisión. Por lo menos en este momento, eso es lo que sentía. Mirando hacia atrás, tal vez debería haber ido a vivir con él desde el principio, pero no podía cambiar el pasado. Sin embargo, hoy en día eso llamaba a su puerta en muchas formas perversas. A pesar de que no permitiría que su culpa por lo que había hecho la noche anterior la detuviera para aceptar la propuesta de Joseph, sin duda, tenía cuestionando su juicio moral –ebria o no.

–No tiene nada que ver con mi padre, –susurró ella, mirándolo fijamente a sus ojos marrones–. Sólo necesito unos días para pensar en esto.

Presionando los labios en una línea dura, Joseph asintió con fuerza. –Muy bien, te voy a dar el tiempo que necesites.

–¿Estás enojado conmigo? –Preguntó, más lágrimas se derramaban por sus mejillas.

Él sacudió la cabeza y le limpió delicadamente las lágrimas de su rostro. –No estoy enojado contigo, ____. Sorprendido y confundido, sí, pero no enojado.

Joseph la tomó entre sus brazos y le besó la parte superior de la cabeza, su cuerpo temblaba contra él mientras lloraba un poco más. Ella no quería hacerle frente a sus padres, especialmente a su madre, ni tampoco quería caminar a través del restaurante. La vergüenza de todo esto era demasiado abrumadora para ella. De alguna manera sintiendo su ansiedad, Joseph le entregó un ticket para el valet y la acompañó hasta la salida, al costado del edificio.

Saliendo a un pequeño callejón, a regañadientes se volvió para mirarlo. Sosteniendo su mirada, Joseph vaciló un momento antes de regresar al restaurante para recuperar su cartera. Sus ojos tenían una tristeza que ____ sabía que ella había causado, y sus hombros una vez seguros ahora colgaban. El hombre al que había llegado a conocer como un alma segura de sí misma perdió algo en esta particular tarde de domingo a finales de agosto. Su corazón se hundió aún más de lo que podía haber imaginado. La mirada de dolor asolada en sus ojos estaría para siempre incrustada en su memoria. Mientras cerraba la puerta detrás de él, las palmas de ____ se sentían húmedas por el sudor, con los ojos enrojecidos por el llanto, y su cuerpo adolorido con una profunda tristeza. Unos días... Sólo necesito un par de días, y luego le haré saber.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 3rd 2014, 20:30

ay... 
por favor...
que ya le diga algo...
si la madre no la quiere...
no creo que llegue a funcionar
siguela
pronto
por favor
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 4th 2014, 15:19

Dios que horrible momento, siguela pronto, nick solo tiene dias para hacerla cambiar de idea
pero joseph en el fondo la ama.
siguela!
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 4th 2014, 15:47

Colisión

Capitulo 32



Las palabras leídas eran simples, el diseño elegante y discreto. La oficina de Nick estaba completamente en silencio, excepto por el golpeteo constante y rítmico que resonaba mientras golpeaba la tarjeta estrujada sobre la superficie del escritorio una y otra vez. Había perdido la cuenta de la cantidad de veces que la vio a lo largo del día.

“Ante nosotros se encuentra el camino... A un futuro lleno de amor eterno...
Por favor, únete a nosotros
____  M. Cooper y Joseph A. Miller
Celebramos Nuestro Compromiso
Sábado, 10 de mayo de Dos mil catorce
Seis en punto de la noche
La sala Diamante
30 Oeste, Calle 59
Anfitriones Joan y Henry Miller”

El sonido de la invitación siendo golpeada sin descanso contra el escritorio de Nick no era el único sonido que flotaba en el ambiente. No obstante, a menos que alguien se encontrara lo suficientemente cerca de él, podrían no ser que capaces de escucharlos. Los sonidos –sí, los que serían la aniquilación de su corazón y respiración superficial. Nick no estaba sorprendido en absoluto, pero esto probaba que ella estaba superándolo.

Nick se enteró de la noticia unos días antes cuando su teléfono sonó. La voz de Joseph se había emocionado al otro lado mientras anunciaba su compromiso, sus palabras absorbieron la esperanza, junto con su aliento, directamente de los pulmones de Nick. Durante su breve conversación con Joseph, Nick se había sentido como Jekyll y Hyde, teniendo en cuenta que tenía que actuar feliz por ellos. Sabiendo que su tono tenía que sostener una cierta apariencia de emoción, lo había actuado mejor de lo que esperaba cuando felicitó a Joseph. Después de colgar, le tomó cada átomo de autocontrol para no arrojar su teléfono contra la
pared. Aunque no importaba, el cuchillo ya se había metido profundamente en su corazón, mutilándolo como un carnicero.

Nick estaba tan concentrado en observar fijamente la invitación que casi no se dio cuenta de Kevin resoplando en su oficina. Levantando la cabeza del anuncio tortuoso, Nick lo miró fijamente. Kevin era consciente de lo que estaba pasando y tenía una expresión de preocupación. Nick sabía lo que iba a decir, y por el amor de Dios, no quería escucharlo en ese mismo momento.

–Es lo que es, hombrecito. Necesitas sacarla...

–Cierra la boca, Kevin, –dijo entre dientes–. No tienes idea de lo que está pasando en mi cabeza ahora mismo.

El impacto en el rostro de Kevin fue palpable mientras sus cejas bajaban hasta sus ojos verdes.

–Entonces ve tras ella, Nick. Cuando quieres algo tan mal, no te das por vencido. Luchas y luchas hasta que no puedes pelear más. Está en la sangre Jonas, por lo que debe ser bastante fácil para ti. Además, nunca he conocido a un pequeño bastardo más tenaz en toda mi vida.

Nick casi se atragantó con una risa amarga, pero brevemente meditó la sugerencia de su hermano. Él sabía que podría irrumpir en la vida de ___  y tratar de romper sus defensas. La idea de mantenerla cautiva en su apartamento, en sus brazos, en su cama hasta que se quebrara y jurara ser suya se hizo más atractiva para él con cada segundo que pasaba. Podía ver en algún lugar detrás de sus ojos que ella estaba ocultando sentimientos por él, y entendía el miedo de no querer darle rienda suelta a ellos. El riesgo era enorme para ambos. Después de confesar su necesidad por estar juntos, el escrutinio que tendrían que sufrir por las opiniones de los demás sería difícil para ambos, pero podrían soportarlo juntos. Sin embargo, en esta situación, ¿cuál era el punto de ir tras ella? La idea de que podría esperar el momento oportuno y posiblemente –no, sin duda– enamorarse de ella sólo para que decida no querer estar con él marchitaba su corazón. Sería una mierda, todo un estúpido por considerarlo. Pero, Dios, no podía hacer otra cosa que cerrar los ojos y pensar en ella. La oleada de impotencia para hacer algo lo consumía.

–¿Has perdido la maldita cabeza? ¿Luchar por ella? Se va a casar.

–¿Me estás preguntando si me he vuelto loco? –cuestionó Kevin con incredulidad. Tomando asiento frente a Nick, inclinó la cabeza hacia un lado–. Hermano, no sólo decidiste asistir a la fiesta de compromiso, sino que has aceptado también la petición de Joseph para ser uno de sus padrinos de boda. ¿Quién es el que ha perdido su cabeza aquí?

–¿Cómo carajo se supone que voy a declinar? –Gimió Nick–. Recuerda, necesito actuar un tanto normal a su alrededor.

Se encogió de hombros. –Dile que estás enfermo.

Nick emitió una risa sin humor. –Créeme, podría reservar un viaje fuera del país en este momento. –Se levantó de la silla, cogió su chaqueta y se la puso–. Necesito un maldito trago.

–Me inclino a estar de acuerdo.

–¿Vienes o no?

–Claro, si me dejas elegir el lugar.

–Elígelo lejos.

Veinte minutos más tarde, se detuvieron en un salón de cócteles en el East Village. Nick estaba impresionado con el barrio y la elección de Kevin. Una verdadera meca para los artistas, músicos, estudiantes y escritores por igual, El Lugar de San Marcos era sin duda animado durante la hora feliz. El objetivo de Nick era simple, emborracharse lo suficiente para eliminar de sus pensamientos las imágenes inquietantes de ____ . Estaba muy jodidamente seguro de que una buena cantidad de whisky lo ayudaría con el exorcismo de ella de su mente. Entumecido. Quería sentirse absolutamente cien por ciento entumecido.

Mientras salían del vehículo de Nick, Kevin se detuvo por completo.

–Ahora hay algo que podría arrastrar a ____  lejos de tu cabeza, –dijo, señalando a una mujer que estaba teniendo un problema con el auto.

Nick estudió su comportamiento mientras se enderezaba debajo del capó de su vehículo. Sosteniendo su celular en su oído, lucia estresada mientras sus frenéticos ojos color caramelo se fijaban en Nick. Su hermoso cabello largo –del mismo color que sus ojos– se batió con el viento, junto con su falda larga hasta la rodilla. Inestable en sus tacones, ella tiró la correa de su bolso sobre su hombro mientras cerraba el capó.

Kevin empujó el brazo de Nick. –Ve y dale una mano.

–Ella ya está al teléfono. Estoy seguro de que tiene alguien que viene a ayudarla.

Tan pronto como Nick terminó la frase, ella se acercó a ellos con lágrimas en su rostro. –Perdón que los moleste, pero ¿alguno de ustedes, caballeros, tienen un celular que pueda usar? El mío sólo se murió.

–Sí, no hay problema, –respondió Nick, buscando en su bolsillo. Le entregó su teléfono.

–Gracias, –ella sollozó mientras lo aceptaba. Se apresuró a marcar algunos números y se alejó a unos pocos metros de distancia de ellos.

Nick miró a su hermano. –Ve por un pañuelo para ella o algo así. Voy a esperar aquí con ella.

Kevin le envió una sonrisa que le hizo rodar sus ojos. Mientras Kevin se paseaba hacia el salón y abría la puerta, el sonido de una banda de jazz en vivo tocando en el interior se derramó sobre las concurridas calles de la ciudad. La mujer finalmente hizo su camino de regreso a Nick.

–Gracias, te lo agradezco. Mi hermano es dueño de una compañía de remolque, y estará en camino pronto.

–No es un problema, –dijo, metiendo su celular en el bolsillo–. Parece que la tapa de cilindros está quemada.

Una vez más, ella sollozó. Echó un vistazo a su auto y luego de vuelta a él. –¿Puedes decirlo sin mirarlo?

–Hay humo blanco saliendo del tubo de escape. Eso por lo general es una muy buena señal.

–Oh, ¿eres un mecánico?

Nick sonrió. –No, sólo tengo una cosa por los autos. –Ella sonrió tímidamente–. Envié a mi hermano para que te consiguiera un pañuelo.

–Gracias. Me siento como una tonta llorando por esto. Simplemente han sido unas semanas muy duras.

Si bien se sentía mal por ella, realmente no tenía idea de qué decir. Así que Nick se encontró ligeramente aliviado cuando Kevin volvió a emerger. Entregándole un pañuelo, Kevin preguntó, –¿Fuiste capaz de ponerte en contacto con alguien?

Ella asintió con la cabeza y le dejó saber a Kevin que estaba esperando su aventón. –Mientras estás esperando ¿por qué no entras conmigo y con mi hermano menor? –Preguntó Kevin con una sonrisa dirigida en la dirección de Nick–. Es nuestro placer, por supuesto.

Nick sofocó el súbito impulso de golpearlo claramente a través de la calle. Con una suave agitación cruzando sus facciones, la mujer sonrió.

–Eso suena realmente bien. Definitivamente me vendría bien un trago, eso es seguro.

Volviendo a abrir la puerta, Kevin le envió a Nick otra sonrisa maliciosa. –Sé un buen número de personas que necesitan una bebida actualmente.

Nick sacudió la cabeza y los siguió hasta el salón. Las melodiosas notas de un saxofonista cantando a todo pulmón "La Vie en Rose" de Louis Armstrong, zumbó a través del aire. El Jazz fue algo que Nick no pudo evitar llegar a amar a través de los años. Fue una constante entidad durante toda su infancia, siendo que su padre era un gran fan. La más elemental de las sonrisas se extendió sobre la boca de Nick cuando el recuerdo de sus padres bailando en el porche trasero con la misma canción inundó su mente. Con la letra adaptándose a lo que sentía por ____ , esta canción en particular era una que se había imaginado bailando con ella, apretarse contra su cuerpo y acurrucándola firmemente en sus brazos. La ilusión que había creado de ellos, la posibilidad de estar juntos, no podía estar más alejada de la realidad si lo intentaba. Al igual que un fuego lento, el dolor por ella –y ahora
la necesidad de más de un par de tragos de bourbon– se enrollaron por sus pensamientos.

Después de encontrar una mesa junto a la pista de baile, la mujer que se había presentado a sí misma como Stephanie se retiró al baño para arreglar su apariencia. Inmediatamente ordenando tres tragos de whisky y una cerveza por si fuera poco, Nick se lanzó a lo que esperaba que se convirtiera en la sensación de adormecimiento que tan desesperadamente buscaba. Segundos después que el camarero entregara los líquidos, se bebió dos de esos con gracia.

Nick miró a su hermano. –Ni siquiera vayas allí esta noche.

Sonriendo, Kevin se reclinó en su asiento. –No he dicho una palabra.

–Bien, no tienes que hacerlo, –contestó, su voz retenía una fuerte advertencia–. Tu rostro está apestando a ello, y seriamente no estoy de ningún puto humor en este momento.

Con un adecuado arco de su ceja, Kevin se rió. –Entonces, vamos a ver, ¿estás eligiendo el camino que inevitablemente te dejará revolcándote en tu propia autocompasión?

–Realmente no tienes ni una puta idea, ¿verdad?

–No, hermano, la tengo. Como te dije antes, o luchas por ella o simplemente la dejas ir.

Sacudiendo la cabeza, Nick bebió el tercer trago. –No necesito que me digas lo que debo hacer, Kevin.

–Sé que no, hombrecito. Sin embargo, puedes tratar de beber a ____  lejos todo lo que quieras, – apuntó, dando un pequeño encogimiento de hombros–, o puedes tomar ventaja de la bella dama en apuros que está limpiándose el rímel de sus bonitos ojos ahora mismo en el interior del baño.

–¿Así que ahora quieres que me aproveche de las mujeres? –Resopló mientras abría su cerveza–. No sólo me molestas hasta la mierda, sino que eres una contradicción andante.

Kevin rió. –Sabes lo que quiero decir. Toma una oportunidad de algo que es más sólido de lo que estás persiguiendo en este momento.

La observación despreocupada dio en un blanco muerto, pero Stephanie acercándose a la mesa salvó a Kevin de ser regañado por su hermano. Ella tomó asiento frente a Nick y sonrió.

–Me disculpo por haber tardado tanto.

–No es necesario, –respondió Nick–. ¿Qué te consigo para beber?

–Voy a tomar un Absolut de arándanos con una rodaja de lima.

Nick le hizo un gesto al camarero y ordenó su bebida. Con una inspección más cercana, Nick la encontró ser tan hermosa como
dijo Kevin. Su rico cabello castaño era brillante a pesar de estar ligeramente despeinado, y sus luminosos ojos almendrados bordeados con gruesas pestañas normalmente lo hubieran tenido diciendo una línea o dos, pero no esta noche. Sin inmutarse y no afectado, Nick mantuvo la conversación con ella a un mínimo, en lugar se centró en la batalla interna que estaba teniendo actualmente con sí mismo sobre ____ . Kevin se aseguró de mantenerla entretenida, sin embargo, de vez en cuando le lanzaba un golpe de humor dirigido a Nick. Como avanzaba la noche, Nick se dio cuenta de que Stephanie estaba mirándolo con más atención. Queriendo crucificarse por ofrecerle a ella su malestar, ordenó unos cuantos tragos y trató de concentrarse en ella un poco más.
Supo que estaba en la escuela de periodismo y se graduaría en el siguiente mayo. Junto con un hermano mayor y uno más joven, ella era la hija del medio de su familia y creció en Lindenhurst, una ciudad de tamaño moderado, en Long Island. Disfrutaba las bellas artes, la música, los viajes, la buena comida, la familia, los amigos, y los días de verano perezosos. Aún así, con todos los atributos finos que poseía claramente, Nick no podía dejar de compararla con lo que él más quería, lo que más anhelaba, y lo que más necesitaba de forma inequívoca. _____ ...

No había ningún escalofrío recorriendo su espalda cuando Stephanie hablaba. Nada se iluminó dentro de él cuando ella se echó a reír. Incluso el ligero toque en su brazo de vez en cuando hablaba no hizo absolutamente nada en él. Nada.
Por esto, se sentía como un idiota total, incluso por mantener una conversación con ella porque estaba claro para él que ella estaba interesada. Y más claro que él no lo estaba. Sin embargo, ya sea por el alcohol que había cumplido su propósito o porque
por fin se había convencido a sí mismo que tener a ____  en su vida era una mala idea, al final de la noche, Nick se encontró intercambiando números con Stephanie.
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 4th 2014, 17:13

oh-ooh _____ tiene competencia¿?
bueno, esperemos que _______ deje de sentirse culpable y recapacite
no se como ira esto de verdad
OMG se casa!!!!
esa chica esta tan confundida,que locura!
siguela pronto!!
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 4th 2014, 17:14

es increible...
___ no le ha dicho que si a joseph
y el ya esta con la fiesta de compromiso?
es increible
me imagino lo que sentira nick
pobrecillo
siguela
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 4th 2014, 23:09

omj noo osea en vd se casara con el arrogantt
k le pasaaaaa!!!
pero bueno pobre nick io lo apapachoooo
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 5th 2014, 16:24

Colisión

Capitulo 32


–¿De verdad tiene que venir con nosotras? –Preguntó Sarah, su cara retorcida con disgusto.

–¿Crees que la quiero aquí? –Susurró ____, asomando la cabeza por el vestidor de novias. La madre de Joseph estaba abanicando a través de una cantidad infinita de vestidos de novia con una de las consultoras–. Quería venir y no iba a discutir con ella. Además, tiene algún tipo de cena a beneficio a la que asiste a las siete de la tarde, así que no va a estar aquí por mucho más tiempo.

Explotando se goma de mascar, Sarah puso los ojos en blanco. –La mujer es como una maldita plaga, devorando cualquier cosa a su vista. Nunca he sido capaz de soportarla.

____ tomó aire y le dio la espalda a Sarah. Estudió el vestido de Reem Acra que llevaba. Girando de un lado a otro, le preguntó,

–¿Cómo luce este?

Sarah tomó un mechón de su pelo rubio y le dio vueltas alrededor de su dedo. –¿Quieres honestidad o adulación?

–Vamos, Sarah, –dijo ella, poniendo sus manos sobre sus caderas.

–Te ves como una maldita sirena en él.

_____ negó con la cabeza.

–Bueno, tú lo has querido, chica, y elegí la ruta de la honestidad –Sarah dijo con un encogimiento de hombros. Como si una bombilla se encendiera en su cabeza, añadió– Oh, y tengo una idea. ¿Qué tal si en realidad escoges tú el vestido de novia, ya que es tú boda? Juro que si la Perra Peste viene aquí con otro maldito vestido que te insiste en probar, la sacaré de esta tienda y golpearé su culo.

–¿Podrías calmarte?

–No, ____, no me voy a calmar. Tienes mi cabeza tan jodida ahora mismo con todo esto de la boda que no sé ni qué pensar.

Presionando los dedos contra sus sienes, ella cerró los ojos. –¿Qué quieres que te diga, Sarah?

–Quiero que me digas otra vez por qué estás apresurando esto. Todavía no está del todo bien registrado en mi cerebro. Aunque voy a ser honesta. Le doy el beneficio al Gilipollas por acosarte por una decisión cuando dijo que te daría el tiempo que fuera necesario. Pero, en serio, ____... ¿Julio? Ya estamos en la primera maldita semana de mayo.

–Te lo dije, Sarah, ____ es el último nieto en casarse, y no creen que su abuela vaya a lograrlo más allá de seis meses. Está muy enferma en este momento, – respondió, haciéndole un gesto a Sarah para que la ayude a desabrocharle el vestido–. Su familia quiere que ella lo vea casarse.

Sarah de mala gana se levantó y se dirigió a su dirección. –Claro, porque debes basar tu futuro en su antiguo fósil de abuela que podría estirar la pata una hora después de la boda.

–Esa no es la única razón, y tú lo sabes. ¿Sabes cuánto tiempo de espera hay para una recepción en el Waldorf Astoria? Tres años, Sarah. Los padres de Joseph tienen conexiones, y había una cancelación. Esa era la fecha disponible, así que la
tomamos.

Sarah la ayudó a deslizarse fuera del vestido. –Voy a decir dos cosas más, te guste o no.

–Esperaba que lo hicieras, –suspiró, tratando de alcanzar una vestido Línea A de gasa aireado de una percha. Era algo que ella había escogido.

–Uno, no hubiera estado nada mal esperar tres años para entrar en el Waldorf, si ése es el tiempo que necesitas para pensar realmente esto. –____ fue a hablar, pero fue silenciada por Sarah, llevándose un dedo sobre sus labios. Luego puso sus manos sobre los hombros de ____ y la miró fijamente a sus ojos verdes, sin pestañear–. Y dos, no mencionaste amar a Joseph como una de tus razones, amiga.

____ sostuvo su mirada por un momento, se dio la vuelta, y en silencio entró en el vestido "no–sirena", tirando de él a lo largo de su cuerpo .

–Sabes que lo amo.

Sarah se acercó por detrás y le subió la cremallera del vestido. Se miraron la una a la otra a través del espejo. –También sé lo que pasó entre tú y...

–No, –rápidamente la interrumpió, sintiendo esa punzada demasiado familiar profundamente en su estomago.

Todavía de pie detrás de ella, Sarah se inclinó a su oído y le susurró, –está abatido, _____. Trevor me dijo que nunca lo ha visto tan fuera de sí.

El corazón de ____ se retorció con la idea de Nick sintiéndose así, pero ella no podía caer así, no ahora, no con él. No estaba bien. Sin importar lo mucho que lo cubriera, estaba mal.

–No quiero hablar de esto, Sarah, –susurró, bajando desde el pedestal.

–Y tú también estás abatida, ____ . Puedo verlo. Desde aquella noche, no has sido la misma.

–No estoy triste, –suspiró, tratando de desabrocharse el vestido–. Estaba ebria, y fue una mala elección. Todo fue una mala elección.

–¿Necesitas ayuda con eso? –Sarah preguntó suavemente.

Evidentemente nerviosa, dejó escapar un suspiro. –Sí, por favor.

Una vez más, Sarah la ayudó a desabrochar el vestido y en voz baja dijo, –A veces las malas decisiones nos llevan a la persona adecuada, ____.

Mientras sus uñas se clavaban en las palmas de sus manos, esas palabras enviaron un escalofrío desde las puntas de los dedos de _____ directamente a las raíces de su cabello. Nick generó una ola constante de emociones desde su interior que era más grande y mucho más peligrosa que cualquier otra cosa que jamás hubiera conocido. Confusión, daño, dolor y una sensación de miedo por él y por ella sólo rozaban la superficie de la tormenta en su cabeza. Todo corría por su mente en esos segundos, pero antes de que toda la invasión del tormento se hundiera allí mismo, en esa habitación, otro entró. Este tormento en particular estaba envuelto en un traje de pantalones de Valentino, su bufanda de seda Hermès se balanceaba con cada paso que daba en sus tacones de aguja.

–Donna, –Joan dijo a la consultora de novias–, puedo encargarme desde aquí.

La mujer de edad media miró a ____.

–Estoy bien, Donna, –sonrió ____–. Gracias por tu ayuda.

–De nada, Señorita Cooper. Déjame saber si necesitas algo, –respondió ella y luego salió de la habitación.

–Oh, _____, realmente no estás considerando la línea A, ¿verdad? –Joan le preguntó con un suspiro–. Es tan insípido. Además, tienes un cuerpo de reloj de arena que se ajusta más a este Elie Saab. –ella dijo, sosteniendo un vestido que ____ creía que iba a perder su almuerzo sobre él.

Sarah dejó escapar una risa melodramática. –¿Es una broma? No permitiría que ella ni muerta entrara en esa cosa, y mucho menos caminar por el pasillo si es con tu hijo o no. Se verá como una maldita cacatúa.

Dándose la vuelta, Joan le envió una mirada venenosa. –Nunca has sido una persona que mantenga la lengua muy bien, ¿verdad, Sarah? -Sarah sonrió, pero ni un rastro de humor era evidente en su voz. – Desagradable.

–Joan, –dijo ____, tomando el vestido. Joan apartó la mirada de Sarah–. Me encanta Elie Saab, pero no este estilo en particular. –____ colgó la masa de plumas de nuevo y cogió un vestido de Monique Lhuillier que se había probado antes–. Creo que éste es con el que voy a ir. Me encanta el aplique de encaje y el cuello redondo. Las mangas largas son perfectas para una boda de invierno, también.

Joan exhaló un suspiro. –Ese es el que te hace lucir las caderas el triple de tu tamaño.

Con los ojos muy abiertos, la boca de ____ se abrió y luego se cerró de golpe.

–Mierda, –Sarah soltó, sus cejas hacia abajo–. _____, uno, eres demasiado pequeña para que tus caderas luzcan anchas. –Le lanzó una mirada asesina a Joan y luego se volvió hacia ____–. Dos, estoy a punto de golpearla. –Empezó a desengancharse los pendientes y enrollar sus mangas. Los ojos de Joan se endurecieron.

–No, –_____ intervino rápidamente, corriendo hacia Sarah–. Sólo toma asiento, Sarah, –dijo, con los ojos suplicantes. Cruzando los brazos, molesta, Sarah se dejó caer en una silla con un ceño en dirección a Joan–. Está bien, voy a probarlo, ¿pero no tiene que irse pronto?

Los ojos de Joan se movieron a su reloj mientras respiraba hondo. –Jesús, si – dijo mientras cogía su bolso–. Está bien, entonces pruébate el Elie Saab. También le enseñé a Donna un estilo trompeta que se vería fabuloso en ti. Asegúrate de que te lo traiga.
Asintiendo, ____ pegó una sonrisa en su rostro.

–Excelente. Te llamaré más tarde, –dijo Joan. Echó a andar a paso rápido hacia la puerta mientras ella y Sarah intercambiaban miradas crueles.

Sarah se levantó de la silla. –Seriamente tú no te...

–¿Probaras esa cosa horrible? –____la interrumpió con una risa. Sarah se echó a reír junto con ella–. Olvídate de tú no permitiéndome ser atrapada ni muerta en él. Yo no me permitiría ser atrapada ni muerta en él.

___ se cambió de nuevo a su par de jeans, suéter negro sin hombros, y un par de zapatillas Converse negras. Cogió su bolso de la silla y se dirigió a la recepción. Le notificó a Donna que el vestido de Monique Lhuillier era el que eligió y le entregó a la recepcionista la tarjeta de crédito de Joseph para satisfacer el pago inicial. Después de discutir y programar citas para unas cuantas pruebas para _____, también organizaron que la boutique se encargara del vestido de Dama de Honor apropiado para la hermana de ____ ya que vivía fuera del estado. Sintiéndose abrumada por la enormidad de todo, ____ estaba más que feliz de salir de allí.



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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 5th 2014, 16:45

Colisión

Capitulo 32


–Me muero de hambre, –dijo Sarah, como salían de la boutique y se encontraban con el aire fresco de la ciudad–. Hay un bar de sushi no muy lejos de aquí que sirve algunos rollos bastante decentes. ¿Quieres echarle un vistazo?

–Estoy dentro.

Unas pocas cuadras de la ciudad más tarde, se acercaron al restaurante de sushi. Antes de entrar, ____ se detuvo y empezó a buscar en su bolso. Con la mano en la puerta, Sarah le preguntó, –¿Qué estás haciendo?

Eficazmente ignorándola, _____ continuó su tarea.

–Hola, _____, ¿qué estás haciendo? –Sarah repitió.

–Tengo un dolor de cabeza asesino. Estoy buscando una botella de Advil que sé que tengo aquí, –respondió ella, con las manos trabajando frenéticamente a través del desorden de recibos de tarjetas de crédito, gafas de sol, y una mullida bolsa de maquillaje.
Con una sonrisa, ____ la encontró y dejó escapar un suspiro de alivio. Se dirigió hacia la puerta y vio que el rostro de Sarah se transformó notablemente en shock.

____ ladeó la cabeza hacia un lado. –¿Qué sucede? –Preguntó, colocando su mano sobre el hombro de Sarah.

–Umm, date la vuelta, ____ .

Con el ceño fruncido, le dio a Sarah una mirada inquisitiva y se giró. Oh Dios...
Después de que el aire escapara de sus pulmones, sus ojos vieron el BMW de Nick en doble fila frente al restaurante. Kevin estaba en el asiento del conductor moviendo la cabeza mientras Nick no tan graciosamente salía a trompicones del lado del pasajero.

–Voy a ir a conseguir una mesa, –dijo Sarah.

–No, espera, –se apresuró a susurrar, un sudor instantáneo perló su frente incluso en el aire fresco–. No te atrevas a dejarme aquí.

Sarah entrecerró sus ojos marrones en ella, pero mantuvo su tono uniforme. – Tienes que hablar con él, amiga. –Sin mirar atrás, abrió la puerta y desapareció en el restaurante.

Con el corazón acelerado, ____ trató de recomponerse mientras él se acercaba. –Estás borracho, –suspiró ella, dándose cuenta de la forma en que se balanceaba de lado a lado.

Pasándose una mano por su rebelde cabello negro, una sonrisa inclinó la comisura de sus labios. –Y tú estás simplemente exquisita.

La cadencia de su voz somnolienta casi la dejó hecha cenizas en el centro de Manhattan. Aún tratando de recuperar la compostura, lo miró fijamente, con su respiración enganchada en la parte posterior de su garganta. Tan desaliñado como lucia de pie frente a ella, la chaqueta fuera, la corbata floja alrededor de su cuello y sus mangas arremangadas, nunca había conocido a un hombre ser tan impresionante en todos los sentidos como él. No sólo físicamente sino que porque Dios sabe que lo encontraba el hombre más sexy del planeta era más que eso. Su presencia se manifestaba en un repiqueteo bajo su piel.

Lento e inestablemente avanzó hacia ella. –Eres exquisita... y comprometida ahora, –dijo en voz baja, tratando de coger su mano izquierda. La levantó y estudió el anillo en su dedo. Aunque quisiera, ella no se apartó. Esencialmente congelada por su toque, no podía moverse–. Mmm, con todo el dinero que tengo, no creo que te hubiera conseguido algo tan llamativo, no para una hermosa mano como esta. Merece mucho más. Hubiese pretendido algo más elegante.

Un flujo de peatones los esquivó en la acera mientras él estaba con su mano en la suya, pero ninguno de los dos lo notó. La mezcla estridente de bocinas de los autos, las risas y la música de un club cercano goleó y se hizo eco alrededor de ellos, pero aún así, ninguno de los dos oyó los ruidos. Simplemente se perdieron uno en el otro, en ese momento, nada más existía. _____ apartó la mirada de la suya, y tan pronto como lo hizo, Nick la cogió por la barbilla y la levantó para que estuviera mirándolo directamente a los ojos. Un suave suspiro fue el único sonido que se abrió paso entre sus labios.

–Después del breve encuentro que compartimos, nunca pensé que Joseph sería el afortunado en deslizar un anillo en ese hermoso dedo.

Respirando pesadamente, ____ tragó saliva y siguió mirándolo. Su cruda e implacable determinación sexy la golpeó con una fuerza lo suficientemente fuerte como para sacudir el suelo debajo de ella.

–Estaba ebria, –susurró, sin apartar los ojos de él, su voz balbuceante–. Yo... yo sólo tenía que sacarte de mi sistema.

Aún tomando su barbilla, deslizó su dedo lentamente por los labios y en un tono tan bajo como el de ella dijo, –Muñeca, vas a sacarme de tu sistema tanto como yo voy a sacarte del mío. Es imposible.

Antes que pudiera procesar sus palabras, él inclinó su cabeza y rozó su boca contra la de ella, atrapando su labio inferior entre los dientes y chupándolo suavemente. Ella se apartó un poco, pero la lucha pasaría a la historia afablemente derrotada. Deslizando su lengua contra los labios, apretó su agarre en su barbilla lo suficiente para que ella no pudiera moverse. Nick dejó escapar un largo gemido y le dio un último y alucinante tirón a su labio entre los dientes. ____ podría haberla visto si sus ojos no estuvieran cerrados, pero una reverente sonrisa estalló en el rostro de él. Luego se volvió, girando con gracia, y se marchó, dejando a ____
luchando por respirar. Llegó a la puerta, observando sin aliento mientras Nick se deslizaba en el asiento del pasajero de su auto, y antes de darse cuenta, desapareció en el tráfico.
Después de la niebla de euforia y el impacto pulsando a través de su estimulado sistema, ____ se encontró vagamente entrando al restaurante con bragas humedecidas, con más confusión y una mayor necesidad de unos cuantos tragos de sake.

***

____ se convenció de que estaba mentalmente preparada para esta noche, sin embargo, no podía estar más equivocada. Mientras ella y Joseph recibían a sus invitados la noche de su fiesta de compromiso, encontró su cabeza mareada con un miedo literal. Mirando su reloj, una frenética cadena de emociones corrieron por su mente, sabiendo que pronto se enfrentaría a Nick. El gran peso de todo le hacía sentir como si sus nervios estuvieran empezando a deshilacharse como una cuerda, una fibra a la vez. Sus pensamientos se ralentizaron cuando sintió el suave toque de Joseph contra su brazo. Por esta noche, tenía que concentrarse en él, y sólo en él, sin importar lo difícil que sabía que iba a ser.

–¿Estás bien? –Preguntó, abrazándola. Él plantó un beso en sus labios y movió su cabello de sus hombros.

–Sí, estoy bien, –respondió ella, deslizando las manos por las solapas de su traje negro.

–Está bien, te ves hermosa esta noche, –canturreó–. Tal vez te tenga para el postre cuando todo esto termine.

–He oído eso, Joseph, –La voz de Lisa rompió en el aire, con una ceja ladeada por encima de sus ojos color avellana–. Por favor, abstente de referirte a mi hermanita como un postre, –se rió.

Joseph sonrió y tiró de ____ más cerca. –Pero es tan... deliciosa, Lisa. Quiero decir, honestamente, no puedo tener suficiente.
____ sacudió la cabeza y se echó a reír.

–Está bien, en serio, no necesito saber cuán deliciosa es. –Ella le dio a ____ un ligero tirón en su brazo, liberándola efectivamente de su agarre–. Me gustaría hablar con mi hermana en privado por un segundo, si eso está bien contigo.

–Es toda tuya, –respondió, registrando un último beso en los labios de ____ .

Alcanzando su mano, Lisa la condujo a través del grupo de personas que comenzaron a llegar a la sala de banquetes. ____ les sonrió y devolvió los saludos a lo largo del camino.
Mientras las dos hermanas hacían su camino a través de la fiesta, fue entonces cuando ____ se dio cuenta que Joseph no reparó en gastos para la noche.

El restaurante era realmente hermoso. Una barra de caoba se encontraba en la esquina de la habitación al lado de una enorme ventana que daba al puerto de Nueva York. Sofás de cuero de color rojo oscuro que coincidían con sillones tapizados estaban esparcidos por todas partes. Candelabros adornados colgaban de las paredes, mientras que una exquisita araña con poca luz se anclaba en medio de la habitación. Al lado de un piano de cola resonando música a través del aire había una chimenea encendida que crujía su calor en el espacio, creando un ambiente de la noche romántico. Después de girar en una esquina que llevaba a un pasillo vacío, se metieron en una habitación vacía, y Lisa cerró la puerta. Colocando sus manos sobre los hombros de ____, los ojos de Lisa se suavizaron con una genuina preocupación.

–Te puedo decir que eres un manojo de nervios.

Ella se pasó una mano por su cabello, la más débil de las sonrisas inclinó sus labios.

-¿Es tan obvio?

–No para los demás, pero te conozco mejor que cualquier otra persona, –dijo en voz baja, tratando de alcanzar la mano de ____–. ¿Está aquí?

–No. Créeme, cuando esté aquí, lo sabrás, –respondió ella con una risa nerviosa. Mordiéndose el labio, se detuvo por un momento, su rostro se suavizó y su voz era baja–. Quisiera que mamá estuviera aquí, Lisa.

–Oh, cariño, yo también, –susurró, inclinándose para darle un abrazo. ____ la apretó con fuerza, su calor le recordaba a la misma mujer por la que aún estaban de luto. El dolor crecía en el pecho de ____ como un hematoma reciente–. Pero, aun si estuviera aquí, _____, te diría que vayas con lo que desea tu corazón. No haría tu decisión más fácil. Sólo necesito saber, al igual que mamá, que esto es lo que quieres.

Con la menor vacilación, ella respondió, –Sí, yo quiero esto.

–Está bien, entonces, vamos a disfrutar de la fiesta. –Lisa cogió la mano de ____ y empezó a dirigirse de nuevo al comedor principal. Al llegar, la cantidad de invitados había duplicado su tamaño, la mayoría eran familiares, compañeros de trabajo y amigos de Joseph. Claro, ____ había conocido a algunos de ellos en el último año, pero la mayoría era una mancha lejana de las tías de Joseph, tíos y primos que ella había conocido brevemente en las reuniones familiares. Esencialmente, la cantidad de personas que ____ conocía que asistieron podría caber en una mesa.

En una habitación llena de personas, en ese momento, se sintió extrañamente sola, hasta que sus ojos se clavaron en los de Nick. Para _____, el mundo pareció detenerse. La música susurraba en el fondo mientras las voces se convirtieron en silencio y sin importancia. Una vez más, la innegable conexión entre ellos era evidente a través del espacio, incluso si no era presenciado por cualquier otra persona. Estaba allí, inquebrantable e implacablemente a través de sus palabras no dichas. Le resultaba difícil respirar cuando el abrumador maremoto de emociones se apoderaba y tiraba de ella hacia la corriente, golpeando y rugiendo con un
poder más grande de lo que jamás podría ser.

Sus ojos se deslizaron sobre él. Vestía un traje color carbón que cubría su cuerpo construido pero elegante. Debajo, llevaba una camisa blanca y corbata a rayas negras y grises. Su cabello oscuro brillante estaba revuelto de forma sexy como si no se molestara en arreglarlo después de la ducha. Su impresionante presencia en la sala era poderosa, con gracia económica, e inflexible demanda. Simplemente era una fuerza que no podía dejar de notar. Aunque él tenía su brazo curvado alrededor de lo que ____ creía era una de las mujeres más hermosas que había visto en su vida, sus ojos estaban fijos en ____ , constantes y centrados. Él le envió una sonrisa desde el otro lado de la habitación la cual se las arregló para desarmarla, dejándola en un mar de deseo, querer y necesidad, luchando hacia la superficie.

Apretando ahora las manos sudadas de ____, con sus ojos castaños brillantes de curiosidad, Lisa preguntó, –¿Ese es él?

_____ asintió con la cabeza y un bulto se metió entre las paredes de su garganta mientras observaba a Joseph acercarse a Nick, haciéndole señas a ella para que se acercara. Lamiendo sus labios secos, apretó la mano de Lisa, y con temor, comenzó a hacer su camino a través de la sala.


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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 5th 2014, 19:17

dios
como para morirse
pero ni modo
ella se metio en eso...
siguela
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 5th 2014, 22:56

OMJ pero q fuerteeeee
se ponen las cosas akiii
ame el capi sube mas si?
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 6th 2014, 18:23

Colisión

Capitulo 33


Dios, es tan hermosa, Nick pensó mientras miraba a ____ cerrar el espacio entre ellos. Su cuerpo se balanceaba con elegante aplomo debajo de un vestido de noche de seda esmeralda. Sus ojos siguieron sus elegantes piernas a un par de tacones aguja de tiras de plata que adornaban sus pies. Trató de evitar que sus ojos viajaran de regreso a sus sutiles curvas y sus largos y oscuros mechones de cabello, porque sólo traía ese dolor familiar. Luchó por hacerlo, pero su cuerpo siguió respondiendo a ella mientras se acercaba. Podía sentir sus pupilas dilatarse mientras ella barría su lengua por sus labios, haciendo que su sangre bombeara con una fuerza brutal hacia sus extremidades.

Tenía un deseo por cada pulgada de ella, el olor de su dulce aliento sobre sus labios hambrientos, el sabor de su lengua contra la suya, el suave tacto de su piel bajo sus manos, y el sonido de su voz ronca susurrando en sus oídos. Ella era un asalto a sus sentidos, una constante sed, necesitada ser saciada. A pesar que había tenido una probada, temía que lo único que eso habría dejado, fuera su instinto de quererla más y necesitar sentirla una y otra vez. Con todo esto, lo que más lo cautivó fueron sus ojos, esos pozos profundos de un seductor verde que se sentían como si estuvieran clavados en su alma. Su agarre se endureció en la cintura de Stephanie, pero en su mente, sus manos estaban en ____.

Cuando _____ y Lisa se acercaron, Joseph llegó a ella, colocando su espalda contra su pecho. –Nena, ella es la cita de Nick, Stephanie.

Con una sonrisa, ____ tomó una respiración lenta y temblorosa. –Un placer conocerte, Stephanie.

–Igualmente, –ella respondió, metiéndose un mechón errante de su cabello color miel detrás de la oreja. Sus rasgos de porcelana destacaban sus grandes ojos color whisky–. Felicitaciones por su compromiso.

–Gracias, –dijo ____.

La mirada de Nick capturó la de _____, con una sonrisa en su rostro. –Sí... felicitaciones.

Con su voz tan tranquila, fresca y serena, _____ no podía dejar de preguntarse si ella era la única bola de nervios que estaba allí. Sonriendo, se limitó a asentir su agradecimiento. Tan pronto como lo hizo, su estómago retrocedió cuando juró ver un destello de diversión en sus ojos ante su reacción.

–Sólo una suposición, –continuó Nick, girando en dirección de Lisa–, pero tiene que haber algún tipo de relación entre tú y _____. Sus facciones son muy similares.

–Sí, –respondió ella–. Soy su hermana.

-Mmm, ¿menor o mayor? –preguntó casualmente con su sonrisa de hoyuelos.

–Oh, es todo un encanto, –Lisa se echó a reír, mirando a ____. Ella volvió su atención a Nick–. Soy mayor por diez años, pero gracias por el cumplido.

–Desde luego, lo es, –____ dijo sin expresión, moviéndose con nerviosismo contra Joseph.

Una sonrisa curvó el borde de la boca de Nick, pero permaneció en silencio.

–Voy a mantener mis pensamientos para mi mismo sobre eso, –Joseph remarcó con una sonrisa de las suyas. Nick sacudió la cabeza–. Pero, por ahora, necesito otra copa. Cariño, ¿quieres otra copa de vino?

Sólo había una manera de sobrevivir al resto de la noche. ____ sonrió. –Voy a tomar un trago de algo... fuerte.

Joseph asintió y se alejó. Nick le envió con rapidez a ____ otro golpe de distracción con sus ojos. Se dio cuenta de que él sentía su hundimiento, y todo lo que estaba haciendo era molestarla. Antes que pudiera aguantar por mucho tiempo su deseo de golpearlo justo en su rostro, Trevor y Fallon se acercaron. ____ les sonrió, feliz de que estaban funcionando como un par. Ellos realmente disfrutaban estar juntos y parecían ser una combinación perfecta de fuego y hielo. Supuso que Joseph discreparía ya que él se rió de todo el noviazgo cuando se dio cuenta de ello. Sin embargo, _____ estaba muy emocionada, sabiendo que ahora no tiene más remedio que aceptar a Fallon como su amiga. Para sellar el acuerdo, hizo a Fallon una de sus damas de honor. Presentaciones formales se realizaron entre Stephanie y Fallon antes de que Trevor le preguntara al grupo si podía robar a _____ para un baile. Ella lo ayudó con su petición, colocando su mano en el hueco de su brazo mientras la guiaba hacia la
pista de baile. Con los pianistas tocando "The Summer Wind" de Frank Sinatra de fondo, comenzaron a bailar.

Mirándolo, le dijo –No sabía que te gustaba el baile lento.

Él se rió entre dientes. –No te dije la verdad. En realidad, lo odio. –_____ le dirigió una mirada interrogante–. Sólo quería hablar contigo acerca de lo que dije la última vez que hablamos.

____ sabía que se refería al desastre entre ella y Nick. Llegó como una sorpresa cuando Trevor la llamó para hacerle saber sus sentimientos sobre la situación. No fue duro con su opinión sobre todo el asunto, pero uno podría considerar su aproximación un poco menos que inteligente por así decirlo.

–Oh, –asintió con la cabeza–. Bueno, has explicado que te puso en una mala posición. Entiendo eso, pero para ser honesta, nada más va a pasar entre nosotros.

Su rostro se suavizó mientras bajaba la voz. –Te considero como mi hermana adoptiva, y quería disculparme por las cosas que he dicho, y sobre todo, por la forma en que lo dije. Sólo quería que supieras que, si tú y Nick deciden continuar con algo, no es de mi incumbencia. Son dos adultos mayores, y es su vida. ¿Sería una situación extraña para mí, porque soy amigo de Joseph? Por supuesto. Pero tendría que aprender a lidiar con ello.

Ampliando los ojos, inclinó la cabeza hacia un lado. –Trevor, estoy comprometida ahora, y como he dicho, nada más va a suceder.
Su sonrisa socarrona iluminó su rostro, mostrando su diversión por su comentario.

–¿Por qué tienes esa mirada en tu rostro?

–Puedo llevar gafas, ____, pero no estoy ciego.

–¿Qué se supone que significa eso? –le preguntó, retrocediendo un poco.

Él la atrajo más cerca con suavidad. –Primero, he conocido a Nick desde que era un niño, y su perseverancia para perseguir algo que quiere nunca ha sido un problema para él. Y segundo, a pesar que no te he conocido por tanto tiempo como a él, lo veo en tu rostro cuando lo miras.

Se detuvo de balancearse con la música, pero Trevor siguió moviéndose rápidamente. –No quiero hablar de esto, –dijo con una sonrisa en su rostro, tratando de parecer imperturbable en la sala llena de personas.

-Eso está bien conmigo. Sólo quería aclararlo.

–Bueno, te doy las gracias por tus bendiciones que no son necesarias en este caso, papá. –Él se rió de eso–. Ahora vamos a pasar a otro tema, ¿de acuerdo?

–Absolutamente, –sonrió–. Entonces, ¿cómo te sientes acerca de Joseph marchándose por unos pocos días en Junio?

–¿Él se va a ir? Nunca me dijo eso.

–Sí, los dos. La empresa nos está enviando a Florida para conseguir una cuenta de algún magnate japonés, Takatsuki Yamamoto, –se rió, tratando de pronunciar el nombre correctamente.

Frunció el ceño. –Espera, Joseph me dijo que ya consiguió esa cuenta.

–No, todavía no, –negó con la cabeza–. Debes confundirte con otro. Estamos tratando de hacerlo ahora.

Deslizándose a través de su memoria, ella estaba casi segura de que ésa fue la razón de Joseph para evitar la cita en el Central Park. Recordó que le había dicho que estaba en Nueva Jersey. Sin embargo, con todo lo que había sucedido desde entonces, comenzó a cuestionarse a sí misma en ese momento. El sonido de Joseph carraspeando rompió a través de sus pensamientos.

–¿Puedo interrumpir? –Preguntó, mirando a Trevor.

Haciendo una reverencia con gracia, Trevor se rió. –Ve por ello. Me pondré al día con ustedes en un momento.

Trevor se dirigió de nuevo hacia Fallon, Stephanie, y Nick. Sarah y su novia, Tina, también se habían sumado al grupo.
Sonriendo, Joseph curvó una mano en la cintura de ____.

–¿Estás teniendo un buen momento? –Susurró en su cabello, su mano libre acariciaba su brazo.

–Es un poco abrumador ahora mismo, pero sí.

Él sonrió y la atrajo hacia sí. –¿Puedo hacerte una pregunta, Joseph?

–Seguro, siempre y cuando se trate de las posiciones en que planeo ponerte después de sacarte de este vestido esta noche.

Ella suspiró. –Lo digo en serio, Joseph.

Se rió. –Está bien, está bien. ¿Qué pasa?

–¿Por qué me dijiste que estabas en Nueva Jersey la mañana que nos íbamos a reunir en el Central Park?

Inclinando la cabeza hacia un lado, su agarre en la cintura se apretó. –Porque yo estaba en Nueva Jersey. Eso fue hace semanas. ¿Por qué me preguntas acerca de esto ahora?

–¿Por qué vas a Florida en Junio?

Dejó de moverse, entrecerrando los ojos en ella. –¿Por qué estás respondiendo mi pregunta con otra pregunta?

–Debido a que no estás respondiendo la mía, –respondió ella sin perder el ritmo.

Él dejó caer las manos a su lado –_____, sólo llega al maldito punto.

Sorprendida por su respuesta, estudió su comportamiento durante un segundo. –Me dijiste que estabas en Nueva Jersey esa mañana porque un tipo de Japón voló y quería reunirse contigo personalmente, ¿verdad?

–Sí, ____, quería reunirse conmigo. Me reuní con él y obtuve su cuenta para la empresa. Como he dicho, llega al maldito punto.

Todavía sorprendida por la forma en que estaba actuando bajo su escrutinio, ella respiró hondo. –Lo que quiero decir, Joseph, es que Trevor acaba de decirme que ustedes dos van de viaje de negocios un par de semanas para reunirse con el mismo caballero japonés quien ya habías afirmado haber obtenido su cuenta.

____ observó sus ojos escanear la sala como si se debatiera qué decirle. Esperando su respuesta, ella con impaciencia cruzó sus brazos. Pellizcándose el puente de la nariz, sus ojos viajaron de nuevo a ella.

–Está bien, mentí.

–¿Qué? –Preguntó ella sin aliento, sintiendo la bilis subir con rapidez haciendo su camino a la parte posterior de su garganta–. ¿Dónde estabas?

Aunque ella se apartó, él la rodeó con sus brazos y la atrajo más cerca. –Esa fue la mañana... –Dudó un segundo–. Que yo estaba recogiendo el anillo de compromiso. –Ella abrió los labios para hablar, pero él continuó–. Ellos pensaron que había un problema con el conjunto, y tuve que esperar allí. Casi jodidamente lo pierdo, pensando que iba a tener que ir a otro lugar para conseguir uno.

Antes de que pudiera preguntar, su madre floto con su pelo rubio trenzado en un moño, lo que exageraba más sus pómulos altos.

–Joseph, tío Bruce y tía María acaban de llegar. Ellos no se sienten bien con su enfisema. Malditos fumadores, –resopló–. De todos modos, quieren saludarte a ti y a ____. Hazme un favor y ve a saludarlos. –Con el movimiento de su muñeca, hizo un gesto en dirección a una pareja sentada cómodamente en una mesa de la sala. Cada uno con su propio respirador anclado junto a ellos.

Joseph tomó la mano de ____. –Claro, vamos a estar allí en un segundo.

–En realidad, tengo que ir al baño, –respondió ella, alejándose de él–. Adelántate sin mí, iré allí en unos minutos.

Pasándose una mano por su cabello, Joseph la miró y asintió. Mientras cruzaba la habitación con su madre, ____ dejó escapar un suspiro. Ella no necesitaba usar el baño. Necesitaba un respiro para aclarar sus pensamientos acelerados. La confusión se dio a través de su mente. No entendía por qué, a pesar de que le había explicado que sabía sobre el próximo viaje, él no dejaba de mentirle. Ella entendía que no podía realmente decirle dónde se encontraba esa mañana en particular, especialmente si estaba realmente comprando el anillo, pero aquí, ahora mismo, ¿por qué no confesarlo? Cuando uno de los camareros se acercó a ella con
champagne burbujeante que tanto necesita, ella seriamente sacó dos copas de la bandeja, bebió una, y luego le dio las gracias. Con eso, se dio la vuelta en dirección a la terraza, sólo para descubrir a Nick observando todos sus movimientos. Eficazmente ignorándolo, ella se dirigió afuera.

Nick se movió incómodo en su silla, tratando de alejar los ojos de _____ cuando ella salió del restaurante. Parecía una princesa, tan hermosa que hacía que le doliera el pecho por la necesidad de tocarla. A pesar de que la risa y la conversación entre Stephanie, Fallon y Tina zumbaban a su alrededor, no podía ayudar al impulso de encontrar una manera para seguirla al exterior. Su oportunidad llegó cuando Trevor se acercó al grupo.

–¿Alguien necesita un trago? –Preguntó Trevor–. Voy a ir a la barra.

–Pide para mí y para Tina un Slammer Alabama a cada una, –Sarah dijo, ajustando las correas del vestido plata que llevaba–. En realidad, pide dos para cada una.

Trevor asintió.

Poniéndose de pie, Nick sonrió. –Necesito otro, y voy a dar un paseo contigo.

Se volvió hacia Stephanie. –¿Quieres algo?

No, estoy bien, pero gracias.
Sintiendo la serpiente que sabía que era por dejar a Stephanie así, Nick contempló la multitud intentando localizar a Joseph. Lo encontró consumido en una conversación entre unos hombres que parecían ser de su edad. Nick pensó que eran sus amigos de la escuela secundaria o la universidad. Mientras él y Trevor se acercaban a la barra, era evidente para Nick, basado en la expresión de los ojos de Trevor, que su amigo sabía que algo estaba pasando. Trevor le pidió la orden al camarero y se volvió hacia Nick.

–No necesitas una copa, ¿no?

–No, no lo creo, –dijo Nick, con su mirada moviéndose sobre la sala antes de volver a Trevor–. Quiero hablar con _____ durante unos minutos. Mantén un ojo en Joseph por mí.

El camarero deslizó los tragos hacia Trevor.

–¿Qué sucede con Stephanie?

–Dile a Sarah que la mantenga ocupada, estará bien.

Sacudiendo la cabeza, Trevor levantó su copa y bebió de ella. –Estás jugando con fuego, hombre.

–Puedo manejar la quemadura. Sólo haz lo que te pedí.

Sin mirar atrás, Nick hizo su camino a través de la multitud, valiente y precipitado a través del laberinto de vestidos de noche y trajes a medida. Cuando salió a la terraza, se encontró con ____, de espaldas a él, con su cabello castaño agitándose en el fresco aire de finales de mayo. Sin darse cuenta de su miraba, fue como si su cuerpo le hiciera señas. Trató, Dios sabe que lo intentó, de mantenerse alejado. Las últimas semanas han sido un infierno, y él había tratado de salvarlos a los dos, no yendo a su trabajo y sin aparecer en su apartamento cuando sabía que Joseph no estaría allí. Sin embargo, al verla, estar aquí con ella, sorbiendo su presencia le hacía sentir como si su mente estuviera poseída. Cada neurona disparaba una tormenta de chispas, y no podía creer que su cuerpo fuera capaz de contenerla. Se sorprendió que su carne no se resquebrajara en un millón de pedazos brillantes. Sin importar la situación, ahí y entonces, tenía que ir con ella.

Dio un paso hacia adelante, y como si ella lo sintiera, se dio media vuelta, un mechón de su cabello sedoso quedó en su boca.

–¿Qué estás haciendo aquí? – Preguntó, su voz era baja, incluso temblorosa.

Él se acercó a ella, permitiendo sólo unos pocos metros de distancia. –Tengo que hablar contigo.

–No hay nada de qué hablar, –dijo, volviéndose de espaldas a él de nuevo.

–Hay mucho que tenemos que hablar, y vas a darte la vuelta y mirarme, ____. –El susurro áspero fue dicho con la clásica dominación masculina mientras él se acercaba.

Su tono llamó su atención, su corazón golpeaba y se detenía para volver a marchar. Ella giró y lo miró directamente a los ojos. Él la observaba como si estuviera tratando de leer su mente y se sintió desnuda bajo su mirada. Tan sexy, peligroso y completamente seguro, casi la enfermaba. Tan arrogante como su demanda fue, se las arregló para salirse de la vorágine del deseo. Al igual que un adolescente desafiante y enojado con sus padres, ella se cruzó de brazos y esperó a que hablara.

–¿Me sientes cuando no estoy contigo, _____?

Con shock brillando en sus ojos, ella se echó a reír con nerviosismo. –¿Qué clase de pregunta es esa?

–Una que me estoy preguntando, –gruñó–. Porque puedo sentirte cuando no estás conmigo. Ahora responde a mi pregunta.

–Hemos vuelto a eso de nuevo, ¿eh?

–Si. Ahora consigue que esos lindos labios respondan a la pregunta, –exigió cuando se acercó más.

La mujer de cristal que sabía que existía bajo su piel se hizo pedazos debajo de su pasión, lujuria y deseo. Las astillas de ella se dispersaron y se recompusieron en el hombre que consumía cada uno de sus pensamientos, el hombre que estaba de pie justo frente a ella. Este fue su punto de ruptura. Ella no iba a negarle más a él o a si misma lo que sentía. Nick la llevó a la orilla, y no había vuelta atrás. Su estómago se anudó más, sabiendo lo que iba a confesar, pero sobre todo por lo mucho que iba a confesar.

–¿Quieres oírme decir eso? –Siseó.

Oh, él la sentiría ahora. Con una descarada intención, hizo lo único que sabía que iba a sacarla de quicio. Arrastró lentamente su labio inferior entre los dientes mientras sus ojos perforaban a través de ella. –Sí, quiero oírte decirlo, –respondió tan tranquilo como
pudo.

–¡Muy bien! Quiero follarte como tú me quieres follar, Nick, –le espetó en un susurro duro–. He querido follarte desde el primer momento en que puse mis ojos en ti. He soñado contigo. Te siento cuando no estás conmigo. Incluso me he masturbado con una clara imagen tuya en mis pensamientos. ¿Estás contento ahora?

Demonios, no podía contar la cantidad de veces que estalló pensando en ella de la misma manera, pero eso no era lo que él quería decir. Su expresión se arrugó con una mezcla de shock, ira y dolor por su acusación. –No, no estoy feliz. ¿Crees que esto es acerca de mí queriéndote follar?

En ese momento, ella se echó a reír de nuevo. –Oh, dame un respiro. ¿Qué otra cosa podría ser esto? Sé que soy ingenua cuando se trata de ciertas cosas, pero no soy idiota, Nick.

Algo en sus ojos y en su cuerpo lo llenaba de calor. El borde de la vulnerabilidad en su voz partió su pecho, y diablos, lo desgarró. Pero combinado con su explosión de desafío e ira, sólo hizo que la necesidad por ella lo corrompiera como una enfermedad dolorosa. Dio un paso adelante, llevando su brazo alrededor de su cintura, sujetándola cerca de su cadera mientras que rápidamente se la llevó fuera de vista. Habían tenido suerte hasta ahora en la soledad, pero sabía que era sólo cuestión de tiempo antes de que terminara.

–¿Qué estás haciendo? –Resopló, luchando contra él, el sonido de sus tacones chocando frenéticamente contra el hormigón.
La ira surgió caliente y muy dentro de él mientras la apoyaba contra la pared al lado de la terraza. Él la miró con sus melancólicos ojos marrones en el espacio poco iluminado y con una expresión tan dura como el granito. –Esto no tiene nada que ver conmigo tratando de follarte.

–Oh, ¿no? –Exhaló, sacándose el cabello de su rostro por el viento.

–No, porque no nos olvidemos de que podría haberte follado. –Colocando una mano en la pared al lado de ella apretó todo su cuerpo contra el suyo. Ella llevó sus manos a su pecho y trató de alejarlo, pero su fortaleza la venció. Rozando sus labios contra su oído, dijo sus palabras en un caliente y lento susurro–. Podría haberte follado una... y otra... y otra vez, y podría haberte follado muy bien para ser honesto, pero me detuve, porque esa no es la manera en que te quiero.

Con su pecho temblando por aire, con su corazón acelerado y sus bragas saturadas por deseo, ella miró hacia otro lado.
–Entonces, ¿qué quieres de mí, Nick? –preguntó, su voz era un agravado susurro.

Él la cogió por la barbilla y la obligó a mirarlo a los ojos, ese luminoso y salvaje marron , resplandeciendo en los suyos.

–Maldita sea, ____. ¡Nos quiero a nosotros! Tú me perteneces, no a él. –El medio gruñó la declaración–. Cada parte de ti se hizo para mí. Tus labios se hicieron para besar los míos, tus ojos se hicieron para que al despertar te mire en mi cama cada mañana, y tu maldita lengua se hizo para rodar mi nombre fuera de ella. Estoy más seguro de nosotros de lo que estoy seguro de que necesito oxígeno para respirar.

Como un ladrón en la noche, sus palabras casi se robaron su aliento. Parecía estar casi al borde de las lágrimas y fue a hablar, pero Nick de repente levantó su mano y tapo su boca. Le dio un rápido movimiento de su cabeza. Al principio, ella no se dio cuenta lo que estaba haciendo, y luego el sonido de las voces de Joseph y de Trevor cortó su frenética respiración. Con los ojos muy abiertos, el corazón de ____ se aceleró mientras miraba a Nick.

–Bueno, ¿dónde está? –Preguntó Joseph, su tono lleno de ira y preocupación–. ¿Y dónde diablos está Nick?

Unos segundos pasaron antes de que Trevor respondiera, y tan rápido como el corazón de ____ latía con fuerza, estaba segura que Joseph podía escucharlo. Todo lo que Joseph tenía que hacer era dar la vuelta en la esquina de la terraza para encontrarla a ella y a Nick en las sombras.

–La sala estaba demasiado ruidosa, y Nick tuvo que tomar una llamada de negocios. Subió las escaleras para encontrar un lugar tranquilo. –Trevor se aclaró la garganta un par de veces–. Volvamos adentro, y tendré a Sarah echando un vistazo a los baños de nuevo.

_____ escuchó a Joseph dejar escapar un profundo suspiro, y luego sus pasos se desvanecieron de nuevo al interior.
Mientras el oxígeno se distribuía de regreso dentro de sus pulmones agotados, Nick alejó lentamente su mano de su boca. Aparte del sonido distante de la risa y la conversación de la fiesta, el ensordecedor silencio descendió mientras se miraban el uno al otro. _____ se empujó de la pared y empezó a alejarse, pero tan pronto como lo hizo, Nick la llamó.

Ella llegó a una parada brusca, pero no se volvió para enfrentarse a él. Él lentamente se colocó detrás de ella, rozando sus manos por sus brazos, sus palabras fueron ahogadas en el hueco de su cuello.

–Yo nunca te haría daño, _____. Deja de pelear. Deja de discutir lo que ya sabes.

Con su toque embriagador e intoxicante y su corazón golpeando en su pecho, ella no se volvió. No podía. Con las piernas temblorosas, hizo su camino de regreso a la fiesta, la súbita necesidad por la absoluta insensibilidad invadió sus pensamientos. Observó la sala una vez más para asegurarse que Joseph no estuviera en su línea de visión. Tan pronto como supo que estaba despejado, caminó a través de las personas, su mente corriendo a mil por hora, con el temor que Joseph los podría haber atrapado. Su cuerpo se sacudió con una oleada de adrenalina cuando sintió una mano coger su codo, pero la tensión en sus hombros cayó cuando se volvió para descubrir que era Sarah.

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 6th 2014, 18:42

Colisión

Capitulo 34


–Ven conmigo, –Sarah se apresuró a decir guiándola a la parte delantera del restaurante. Salieron y Sarah le entregó un frasco de aspirinas. –Dile a Joseph que tenías un dolor de cabeza y enviaste al valet para traer el auto porque necesitabas obtenerlas de la guantera.

–Joseph tiene el ticket del valet, –_____ apresuradamente susurró.

Sarah le dirigió una sonrisa. –No te preocupes por eso. Solía follar con él, – indicó a un asistente de valet desgarbado que las estaba viendo.

Con media sonrisa, _____ movió sus ojos hacia él y luego de vuelta a Sarah.

–¿Qué? –Chilló Sarah–. Eran mis días pre-mujeres y me debía un favor. Ya he hablado con él, y me dijo que apoyará la historia si es necesario.

____ asintió. –Está bien. Esto va a funcionar, ¿no?

–Oh, tu prometido, –respondió ella, arrugando la nariz–, está sin duda molesto, pero sí, la excusa debe funcionar

Con eso, volvieron a entrar a la fiesta, y tan pronto como lo hicieron, la mirada de _____ se bloqueó en la de Nick. Él estaba entrando desde la terraza, mirándola con tanta atención como ella lo estaba observando. Se acercó a Stephanie, le tomó
la mano, y habló con ella durante unos minutos. Con Stephanie de su brazo, empezó a abrirse paso entre la multitud, dirigiéndose directamente a donde se encontraba ella.

Sarah se echó a reír, y ____ la miró. –Bueno, tienes que encontrarle el humor en todo esto, chica. –Sarah sonrió.

Estaba lejos de gracioso para _____. Era doloroso, confuso, y agotaba sus emociones, pero antes de que pudiera decirle a Sarah alguna de esas cosas, Nick y Stephanie se acercaron. Él tenía una sonrisa en la cara, pero un vislumbre de dolor era evidente en sus ojos.

–Se está haciendo tarde, así que nos vamos, –dijo mientras miraba a _____–. Sólo dile a Joseph que voy a hablar con él durante la semana.

_____ asintió, queriendo consolarlo de alguna manera. Después de esta noche, sentía que ambos podrían ir a la cama, a lamer sus heridas, al menos sabía que ella lo haría. –Se lo diré, –respondió, su voz apenas un susurro.

–Fue un placer conocerte, –sonrió Stephanie–. Una vez más, felicitaciones a ti y a tú novio.

–Gracias, –_____ respondió.

Sarah se inclinó para darle un abrazo a Nick. Cuando lo soltó, él echó un último vistazo cansado hacia ____, y sin decir una palabra, él y Stephanie salieron del restaurante.

Aunque llegó sin alcohol, ____ se sintió entumecida después de que se marchara. El dolor y la confusión siguieron aplastándola por el resto de la noche. Sarah estaba en lo correcto. Joseph compró su historia de necesitar una dosis de aspirina para un dolor de cabeza, pero eso no hizo que _____ se sintiera mejor. Mientras él llevaba a cabo conversaciones con clientes, las palabras de Nick
resonaron en su cabeza, haciendo un agujero en su corazón y tomando el último pedazo de algo lejos de ella. Apenas unos meses atrás, ____ había creído que era capaz de ver a través de él y desprender algunas de sus tantas capas. Sin embargo, esta noche, Nick se desprendió de ella. tra tos ronca hizo pedazos la garganta de ____, sus ojos siguieron a

***

Joseph mientras rodeaba el taxi después de cerrar la puerta de ella. Olvidando el hecho de que Nick iba a estar allí esta noche, se sentía como una mierda, y le dolía todo el cuerpo desde la cabeza a los pies. Nick sólo traería un tipo diferente de dolor en este momento. Ella no podía creer que había permitido que Nick la convenciera de ir, pero algo en su implacable persistencia y el
intolerante tono no admitían argumento. Ya intoxicado, fortuitamente se deslizó en el asiento trasero y le indicó al conductor su destino.

Después de buscar en sus pantalones su billetera, miró a ____. –Oh, vamos, nena. Ya deberías estar sintiéndote mejor.

Entre el olor a alcohol persistiendo en su aliento y las náuseas por la medicación bombeando constantemente a través de su sistema, estaba segura de que iba a vomitar allí mismo.

–No, Joseph, no me siento mejor, –suspiró, apoyando la cabeza contra la ventana. Un bar lleno de gente era el último lugar donde quería estar en estos momentos–. No veo cuál es el problema si no voy.

Sacudiendo la cabeza, él se acercó más y le pasó su brazo por los hombros de ella. –Es el cumpleaños de Trevor, ése es el gran problema.

–Ya hablé con él antes. Le dije que estoy enferma y que no podría ir. – Después de otro ataque de tos, agregó–, él estaba perfectamente bien con eso.

–Bueno, no te olvides que mañana por la mañana viajo a Florida por unos días. –Él la atrajo hacia sí, colocando sus piernas sobre su regazo–. ¿No quieres pasar el rato conmigo antes de que me vaya?

–Sabes que no tiene nada que ver con eso, –respondió, tosiendo–. Nos podríamos haber quedado en casa y pasar el rato. Además, por qué diablos quieres salir esta noche cuando tu vuelo sale muy temprano está más allá de mí.

Él se inclinó a su oído y lentamente acarició con su mano debajo de su falda, sus dedos haciendo pequeños círculos contra el encaje de sus bragas. –Puedo manejar un vuelo temprano, nena. Esperemos que tú me puedas manejar una vez que lleguemos a mi casa.

Intentando empujar su mano lejos de ella, impacto cruzó su rostro. –En realidad no crees que vas a echar un polvo esta noche, ¿verdad? –Le preguntó, deslizándose lejos de él, sorprendida de que –posiblemente– podría estar pensando en eso.

Ella estaba enferma y él lo sabía. En un movimiento la arrastró por su brazo, tirando de ella hacia él. Esta vez ancló una de sus piernas por encima de ella.

–Sé que voy a echar un polvo esta noche, ____, –exhaló, deslizándole la lengua por su cuello cuando metió su mano
debajo de la falda–. Estaré fuera durante unos días. Necesito un poco para sostenerme otra vez.

–Suéltame, Joseph. ¡Ya estás borracho! –Ella retrocedió, tratando de ignorar al conductor ahora mirando a través del espejo retrovisor. Tomando extra medida para asegurarse de que Joseph no llegue de nuevo a ella, soltó una tos en su dirección, con la esperanza de que los gérmenes microscópicos se dirigieran directamente a su nariz.

Por desgracia, no le impidió volver a intentarlo. Afortunadamente, su indulto por su ebrio intento de tomarla allí mismo, en el taxi, llegó cuando su teléfono comenzó a sonar. Después de inmovilizarla con una mirada fría, Joseph lo sacó de su bolsillo y tomó la llamada. ____ se deslizó por el asiento, asegurándose de meter el abrigo y el bolso entre ellos.
Dejando escapar un suspiro, ella trató de ignorar su conversación mientras se reía con el que estuviera en el otro extremo. Sin embargo, no podía ignorar la creciente ansiedad filtrando constantemente su camino por sus venas, sabiendo que estaba a punto de pasar la noche en presencia de Nick. Después de su último encuentro, las últimas semanas han sido nada menos que... difíciles para ella. A pesar que había caído de cabeza en su nuevo trabajo, la búsqueda de un apartamento con Joseph, y la planificación de la boda, Nick estaba allí en el fondo de sus pensamientos como una hermosa sombra persistente, sin marcharse, sin permitir olvidarlo, sólo allí. Estaba dolida y confundida y los recuerdos de él eran abundantes. Algunas canciones que sabía que a él le gustaban la detenían en seco cuando las escuchaba. Los pensamientos de él constantemente la distraían de lo que estaba
haciendo. Se encontraba improductiva en el instante que él nublaba su mente. Su disposición general era abiertamente tensa. Él estimula sus emociones... sus nervios... y todos sus sentidos. Ella pudo haber deseado a Nick, pero sabía que no debería tener estos sentimientos temerarios por él, sobre todo un par de semanas antes de su boda. Odiaba el hecho de sentirse impotente a su alrededor. Que resucitara sentimientos que debían permanecer enterrados profundamente en su interior. Eso la hacía querer correr riesgos con él, con ellos. Eso hizo que se cuestionara cosas como su próximo matrimonio con el único amor que había conocido, el único hombre que había estado siempre allí para ella. Nick le hizo esto. Ella se hizo esto. El destino le hizo esto. No sabía quién o qué tenía la culpa, pero lo único que sabía era que toda la situación estaba rompiéndola.

Estacionando en el bar de deportes en el Lower West Side, ella respiró hondo y salió del taxi hacia el aire fresco mayo. Sería un eufemismo decir que no esperaba con ganas esta noche.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 6th 2014, 19:45

es increible que joseph sea tan tonto
como puede pensar que ella tendra ganas de estar con el cuando esta enferma
dios
es imposible
siguela
quiero que lo deje
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CristalJB_kjn
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 7th 2014, 09:39

Woooo dios santo me dejast picada por dios mujer
esta hermosa nove se esta poniendo mas hermosa!
Muero por saber que mas pasa
si k sii
sube no la dejes Smile
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Hoy a las 23:09

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Colisión (Nick y tú) HOT-Drama
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