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 Colisión (Nick y tú) HOT-Drama

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 17th 2014, 18:21

Hola chicas, les dejo otro cap, y personalmente este fue uno de los capitulos mas duros de leer y adaptar, me hizo llorar, soy muy sensible y esta novela me hizo sentir muchas emociones, veremos como les llega a ustedes... Gracias por leer y comentar Smile

Colisión

Capitulo 46



–Country, –dijo Antonio, acercándose a la mesa en la que ____ y Fallon estaban sentadas–. Si la parte de tu trabajo está completa puedes salir de aquí.

____ levantó los ojos hacia él mientras enroscaba la parte superior de un salero. Ella asintió con la cabeza. –Gracias, Antonio.

–¿Y yo qué? –Preguntó Fallon, lanzando una pieza de plata envuelta a un cubo de plástico.

–Estás de suerte, chica, –se rió entre dientes–. Eres la que cierra esta noche.

Fallon hizo un mohín de sus labios. –Vamos, Antonio. Está lloviendo afuera y sólo he tenido dos mesas en las últimas tres horas. Ya son las ocho. Está tan muerto aquí en este momento. Puedes manejar el lugar por tu cuenta

Sacudiendo la cabeza, murmuró algo en italiano y se fue. Fallon sonrió. –¿Crees que debería tomar eso como un no?

–Estoy pensando que es una apuesta segura, –bromeó ____, levantándose de su asiento. Se estiró a su cuello y desató el delantal de su cintura–. ¿Trevor te va a recoger esta noche?

–Sí que lo está. Vamos a los bolos después, –contestó ella, sonriendo.

–Eso suena bien. Pasen un buen rato. –____ se dirigió a la cafetería para recuperar su bolso. Después de pasar por debajo del mostrador, se encontró a Fallon de pie junto a ella, su expresión llena de preocupación.

____ la miró con sospecha. Girando su cabello negro entre sus dedos, Fallon vaciló antes de hablar. – Trevor me dijo que volviste con Joseph.

–Lo hice. Resolvimos las cosas, –respondió ella, acercándose para tomar la chaqueta del perchero–. ¿Por qué sacas el tema ahora?

–Bueno, no quería molestarte durante tu turno.

–¿Por qué me molestaría?

Fallon arqueó una ceja, incrédula. –Vamos, ____. Sé lo que sucedió contigo y Nick.

____ trató de ignorar la punzada de dolor en el pecho cuando oyó su nombre, pero no sirvió de nada. Rebotó a través de su sistema. Se puso la chaqueta y Fallon le dio una mirada inquisitiva.

–¿Cómo sabes lo que sucedió entre nosotros?

Fallon parpadeó sus ojos grises y se encogió de hombros. –Sarah me dijo.

–Por supuesto, –ella suspiró y comenzó a dirigirse hacia la puerta. Dándose la vuelta, se subió la cremallera de su chaqueta, se colgó el bolso al hombro y dejó escapar otro suspiro–. Bueno, estoy bien, –dijo en voz baja, mintiendo de la mejor manera que pudo. Ella no estaba bien. Era un desastre y por la mirada en el rostro de Fallon, estaba bastante segura que podría decirle que lo estaba.

Fallon se acercó a ella. –¿Por qué te casas con él, ____? –Le preguntó, colocando una mano sobre su hombro.

Los rasgos de ____ se transformaron en estado de shock ante su pregunta. – Fallon, –soltó exasperada–, ¿qué quieres decir con por qué me casó con él?

–Creo que la pregunta es bastante sencilla, Country. –Dejó caer la mano del hombro de ____, su voz era baja–. ¿Por qué te casas con él cuando estás enamorada de Nick?

Desconcertada por el ritmo vertiginoso de la conversación, ____ pensó en responder de la forma más veraz que podía.

–Creo que la respuesta es bastante sencilla, Fallon. Me voy a casar con el hombre que me ama. Voy a hablar contigo más tarde, –dijo, fijando un paso enérgico hacia la puerta.

–¡____, espera! –Fallon gritó.

____ levantó una mano silenciosa, y llegó a la puerta. Al abrirla, se quedó sin respiración cuando los brillantes ojos marrones de Nick se clavaron en los suyos. El impacto se precipitó a través de cada miembro de su cuerpo, instalándose como un pesado acero en el pecho. Ella lo miró fijamente mientras se apoyaba en su auto, sin preocuparse de la fría lluvia torrencial cayendo a su alrededor. Con los brazos cruzados, los ojos de Nick la recorrieron desde la cabeza a los pies, y si ____ no se equivocaba, ellos mostraron algo parecido a la ira. Momentáneamente, confusión cruzó sus rasgos, pero rápidamente se desvaneció cuando su propia ira surgió. Aunque ella no quería lidiar con cualquier excusa de mierda que estaba a punto de vomitar de su boca, no se iba a esconder esta vez. Tenía que hacerle frente a esto, enfrentarlo a él. Tomando una respiración rápida, recogió sus nervios, se serenó y salió a la acera.

–Ah, ahí está. La chica que rompió mi corazón en pedazos, –dijo, su voz fuerte y amenazadora sobre la lluvia–. ¿Fue tu único propósito en todo esto, romperme el corazón? Porque si es así, has logrado a fondo eso.

–¡Cómo te atreves a decirme eso! –Gritó ella, su ira brotando y burbujeando profundo ahora.

–¿Cómo me atrevo a decir eso? ¡No fui más que un maldito indulto para ti durante su ausencia! –Descruzando los brazos, dio un paso hacia delante, lanzando sus manos en alto, en señal de rendición completa–. ¿Es esto una especie de broma de mierda? –Rió sin atisbo de diversión en su voz–. Tomé esa cara bonita para muchas cosas, pero tengo que admitir que una pequeña jugadora enferma no era una de ellas.

La boca de ____ colgó boquiabierta. La lluvia helada no tenía nada en la tenacidad que él estaba mostrando y acusándola de ser una jugadora. Eso por sí solo la tenía casi congelada en incredulidad. Sin embargo, decidió quedarse tranquila. Si quería jugar, ella se lo permitiría pero iba a ganar al final. Algo en su interior gritaba que le permitiera enterrarse a sí mismo. Cruzó los brazos mientras
un desafío brillaba en sus ojos, invitándolo a su funeral. Y Nick mordería el anzuelo porque esa mirada en sus ojos casi lo llevó a la
locura. A pesar que le arrancó su alma de su cuerpo, no tocarla no era una opción.

No besarla era imposible. Tenía que besarla allí mismo, mientras la lluvia caía a su alrededor. Nick se acercó a ella con la fluidez de un tigre que ataca a su presa. Antes de que ____ pudiera tropezar unos pasos atrás, él la capturó por la cintura y estrelló brutalmente sus labios sobre los de ella, su lengua separándolos mientras ella trataba de alejarlo. Por un segundo, ella pudo sentir su ira, provocación y la posesividad, y maldito sea, la confundía y enojaba más. Mientras chupaba la lluvia de su labio inferior, un rayo brilló por encima, su estruendo golpeando la tierra en la distancia.

–¿Estás jodidamente loco, Nick? –Dijo entre dientes, apartando la cabeza hacia atrás mientras trataba de salir de su agarre.

–¿Estoy loco? ¡Como un tonto, yo tenía fe en ti, en nosotros! –Gruñó, elevando la voz apenas controlada mientras tomaba su cintura. La miró a los ojos, mirando las gotitas de agua a lo largo de sus pestañas y sus mejillas–. ¿Cuándo lo aceptaste de nuevo, ____ ? ¡Contéstame esa maldita pregunta!

Los charcos se agrupaban alrededor de sus pies y los peatones empapados por la lluvia pasaban a su lado. Ella lo miró fijamente, con el corazón latiendo en su pecho, con una sublevación audaz en sus ojos.

–¡Lo acepte de vuelta alrededor de una hora después de que tú salieras de mi apartamento! –Dijo entre dientes, con voz
maliciosa en su intento de cortar cada pedazo de él en trizas. Ella trató de apartarse, pero él la sujetó firmemente en su lugar–. ¡Lo acepté una hora después de que descaradamente te inclinaras sobre mi cuerpo y me dijeras que me amabas!

Mirándola ferozmente, su mano rodeó su nuca mientras ponía su rostro a escasos centímetros del suyo, sus narices tocándose. Ella sintió su aliento caliente sobre sus mejillas frías mientras su pecho subía y bajaba

–¿Estabas despierta cuando estuve allí?

–Oh, estaba despierta y muy bien como cuestión de hecho, –se rió maniáticamente, sus palabras goteando furia.

Nick no podía creer lo que estaba oyendo o viendo. Seguramente, no era la misma mujer que estuvo con él sólo un par de noches atrás. Había oído hablar de personas que son consideradas como locas, y en este mismo momento, estaba completamente listo para llevarla directamente a la sala psiquiátrica más cercana. Sin. Contestar. Preguntas.

–¿Qué tan seriamente retorcida puedes ser? –Gruñó él, su expresión ensordecedora. Ella fue a hablar, pero él la interrumpió–. ¿Follaste con él anoche, ____? –La respiración de ella se detuvo y su cuerpo se calentó a medida que él inclinaba la cabeza hacia atrás con su mano empuñando su cabello. Él rozó sus labios sobre la comisura de su boca. Luego poco a poco los deslizó al oído, la
ligera barba en su rostro rozaba su carne, su voz era un susurro caliente–. Y si follaste con él la noche anterior, ¿se sintió tan bien dentro de ese hermoso coño como yo lo hice? ¿Fue capaz de hacer que suplicaras por más como lo hice yo? –Le mordisqueó suavemente el lóbulo de la oreja, casi derritiéndola allí mismo–. Y una última pregunta para ti, muñeca. ¿Te corriste tan duro con él, como te corriste para mí?

Mientras el feroz aguacero asaltaba el pavimento, sus ojos se estrecharon sobre él con su corazón estallando de dolor y rabia al mismo tiempo. Él se inclinó sobre ella con sus ropas empapadas aferrándose a sus cuerpos, su respiración pesada. –¡Él me hizo venir más duro! –Con esto, se veía sorprendido, herido incluso, pero no la detuvo–. ¡Se sintió tan increíble dentro de mí como tu polla se sintió enterrada dentro de Natalie!

Con el ceño fruncido, Nick se echó hacia atrás. –¿De qué estás hablando?

–Natalie, –aclaró lentamente, con voz venenosa–. Iba a sorprenderte ayer por la mañana con el desayuno y resultó que la sorpresa fue para mí. Parecía que ya habías desayunado. Tus sábanas estaban aún calientes por nosotros dos y ella abrió la puerta prácticamente desnuda. ¡Dame un puto descanso! –Gritó, viendo como su expresión cambiaba a una de inquietud.

Nick sabía que los ojos de ella eran su enemigo, traicionándola en muchos aspectos, pero también sabía que sus acciones al permitir a Natalie entrar había causado la batalla. Que Dios lo ayudara si esto era una batalla en la que estaba a punto de perder a ____ por completo. Iría con cuidado.

Sabía que tenía que ir con cuidado. La mujer que tenía por delante estaba rota y herida, pero su mente se congeló. Él no fue capaz de formular sus palabras suficientemente con rapidez. Su falta de respuesta rápida pareció confirmar lo que ____ sabía que era verdad. Sabía que había sido atrapado y no tenía idea de qué decir. Antes que Nick pudiera registrar lo que estaba sucediendo, ____ levantó la mano y lo golpeó con fuerza en la cara, el sonido del golpe se escuchó sobre la lluvia. Él se tambaleó un poco, completamente aturdido.

–¡Hijo de puta! –Gritó, sin importarle los transeúntes mirando su intercambio.

Ella le lanzó dagas con la mirada y fue a golpearlo de nuevo pero su mano se lanzó hacia ella y la cogió por la muñeca.

–Tienes que escucharme, ____ , –exhaló con voz firme. Ella trató de dar un tirón con su muñeca, pero él la atrajo hacia su pecho. Con la mano libre, le alisó lejos el cabello mojado de su rostro–. Ella ya se había ido para el momento en que salí de la ducha. No tenía ni idea que estuviste allí. –Los ojos de ____ se agrandaron mientras trataba de alejarse de nuevo–. ¡No, espera! ¡Mierda! No es en absoluto lo que piensas!

Todavía tratando de soltarse de sus manos, las lágrimas se derramaron de sus ojos. –¿Es eso lo mejor que podrías inventar? –Resopló, luciendo una malvada sonrisa burlona. Atrapada.

Se sentía atrapada bajo el resplandor de esos hermosos ojos, y ella no estaba dispuesta a dejar que la aspire de nuevo bajo su hechizo. –¡Estás loco si crees que voy a caer en eso! No puedes mentir tu camino de regreso a mi corazón, Nick. Odio lo que me hiciste, lo que nos hiciste a nosotros, y sobre todo, ¡te odio! –Una parte de ella se congeló cuando esas palabras salieron de su boca, porque ella no lo odiaba. No podía. Ella lo amaba, lo amaba hasta el fondo de su alma. Sin embargo, todo lo que sabía que él había destacado al segundo que lo había conocido era todo lo que había demostrado ser.

Nick retrocedió como si lo hubiese golpeado de nuevo. Su corazón se hundió mientras el impacto al darse cuenta de que tal vez ya la había perdido, y perderla significaba que se perdería a sí mismo.

–No me odias. Tú me quieres, –se ahogó, sin tratar de ocultar el dolor que estaba dispuesto a aplastarlo. Levantando los brazos, mantuvo su cara entre sus manos, acariciando con las yemas de sus pulgares los labios de ella–. Y, Jesucristo, ____, te amo con todo mí ser, con todo lo que soy, con todo lo que pueda llegar a ser. Por favor. No me dejes así sabiendo que si no la hubiese dejado entrar esto no estaría sucediendo en este momento. Ella vino a mi casa, y no debería haberla dejado entrar, sé que no debería haberlo hecho pero estaba borracha y ella...

–¡Detente! –Soltó ella, empujando su mano violentamente contra su pecho.

Funcionó porque finalmente se liberó a sí misma de su agarre. Caminando sobre la acera, lágrimas de rabia calientes rodaban por sus mejillas cuando extendió los brazos en el aire intentando parar a un taxi. Con las cortinas de lluvia cayendo desde el cielo, sus esfuerzos pasaron desapercibidos mientras los conductores pasaban velozmente, empapando más su cuerpo.

Aproximándose a ella, Nick se sintió mareado, hueco y vacío. Él la tomó firmemente por el codo y la hizo girar. Sus ojos, los de ambos, igualmente dañados, perforaban en el otro. Levantando los brazos de nuevo, él ahuecó sus mejillas y bajó su frente contra la suya.

–Tienes que creerme, –susurró con dureza, con la voz cargada de dolor–. Ella se desmayó en el sofá. Dormí en mi puta habitación, y nada, nada en absoluto sucedió. –Ahora sollozando incontrolablemente, ____ trató de retroceder pero Nick movió sus manos a la parte posterior de su cuello y la mantuvo en su lugar, su frente todavía presionada contra la suya–. Te dije que nunca te haría daño, y lo dije en serio. Quise decir cada maldita palabra. Por favor, no nos hagas esto a nosotros... por favor. No estoy mintiendo. Yo no soy él. No soy Joseph.

Sintiéndose atrapada en la oscuridad de su mirada, el corazón de ___ se detuvo cuando vio diminutas gotas de agua filtrarse por su rostro, a esos labios perfectos que habían adorado cada centímetro de su cuerpo. Esos labios perfectos que también habían adorado el cuerpo de otra mujer después de que ella se había marchado. Ahora sus lágrimas brotaron a borbotones como el pensamiento de lo que él había hecho la golpeó con una brutal fuerza. Sacudiendo la cabeza, dio varios pasos hacia atrás, sus ojos glaciales. Dándose la vuelta, levantó la mano para llamar a un taxi de nuevo, y para su sorpresa, uno estacionó enseguida. Cogió la manija y abrió la puerta. La mano de Nick rápidamente golpeó contra ella, manteniéndola efectivamente cerrada.

–¡Déjame entrar, Nick!

–No. No voy a dejarte ir, –dijo, su voz retumbando–. ¿No me crees?

–¡No estoy bromeando! ¡Déjame entrar! –Ordenó una vez más, la crueldad de su voz los sobresaltó a ambos.

Pasándose la mano libre por su cabello empapado, Nick apretó los dientes. – Crees las putas mentiras que te dice a diario, ¿pero no me puedes creer a mi?

–Oh, ahora estás realmente cerca, –se burló ella, tratando de quitar su mano de la puerta–. ¡Él no es el que me ha mentido!

–¡Maldita sea, ____! –Espetó. De repente, él la cogió por la cintura y tiró de ella hasta que quedó apretada contra su pecho. Ella tomó una respiración indignada mientras lo miraba a los ojos–. No debes confundir mi súplica como una debilidad, no soy un imbécil. Te dije que no te miento, pero si piensas por un puto minuto que él no lo ha hecho o que él no lo hace entonces hay algo seriamente mal contigo.

–Hey, –el conductor ahora impaciente gritó–. ¿Ella va a entrar o qué?

–Sí.

–No.

Ambos gritaron al unísono. Los furiosos ojos de Nick se movieron al conductor. –Ella no va a subirse. Ahora márchese.

Con una mirada enojada en sus ojos, el hombre negó con la cabeza y salió a toda velocidad.

–No puedo creerte, –____ gritó, con lágrimas corriendo por su rostro. Cada una de sus lágrimas chocó alrededor del corazón de Nick. Levantó las manos y las empujó contra su pecho, pero él la aseguró con su brazo de acero alrededor de su cintura–. ¿Por qué me haces esto, Nick?

–Porque te amo y no miento, –respondió, con la respiración entrecortada y áspera–. Dime, aquí y ahora que no me amas y yo me iré. Me iré y nunca tendrás que volver a verme. –Con su mano libre, le inclinó la cabeza hacia atrás. Él bajó la cabeza y empezó a arrastrar sus labios contra su frente, su mejilla, a lo largo de la curva de su mandíbula. ____ no pudo evitarlo y un ligero gemido salió de sus labios–. Nunca tendrás que sentir que toque tu cuerpo otra vez, ____. Nunca tendrás que escuchar mi voz en tus oídos otra vez. Nunca tendrás que despertar conmigo a tu lado otra vez. Dime ahora mismo que no me amas y me voy... para
siempre.

____ estaba temblando por dentro, pero no iba a demostrarlo. Si dejaba algo escaparse, ella se vendría abajo, y eso no podía suceder. Aunque cada fibra de su cuerpo quería creerle, no lo hizo. Esta fue una obra de teatro cuidadosamente estudiada con la que estaba tratando de manipularla. Él era un actor en un escenario, perfeccionando sus habilidades, y ___ era su única audiencia. Ahora era su turno para enviar el corazón de él directamente al crematorio, donde ahora se encontraba el suyo.

–No te amo, –dijo, mintiendo entre dientes. Esa mentira, literalmente, la despedazó. Sus ojos goteaban lágrimas mientras lo miraba a él–. Te dije que tenía que sacarte de mi sistema, y lo hice. Eso fue todo lo que aquella noche significó para mí. -Otra mentira. Sin embargo, hubo una verdad que salió de sus labios. –Y no creo una palabra de lo que has dicho.

Nick se estremeció y contuvo las lágrimas que escocían sus ojos. Sus palabras, cada una de ellas, le sacaron el aire fuera de los pulmones. Ella tomó su corazón, lo molió y lo convirtió en pasta color carmesí ante sus ojos. Golpeado casi jodidamente entumecido, dio un paso atrás y la liberó de su agarre.

–Gracias por la cicatriz permanente, –susurró, con la voz rota y derrotada. Sin decir una palabra, se metió las manos en los bolsillos y se acercó a su auto.

Ahuecando su mano sobre su boca, un grito herido escapó de ____ mientras lo veía entrar al tráfico, con los neumáticos chirriando contra el pavimento mojado. Con su corazón hundiéndose en el pecho, agitó la mano para un taxi. Con las manos temblorosas, abrió la puerta, se deslizó adentro y le indicó al conductor su destino.

Esta noche, el sueño no sería uno de sus amigos. Esta noche, la soledad, el dolor, la confusión y la pena visitarían tanto a ____ como a Nick.
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 17th 2014, 19:58

ay que dolor!!!
nooo!!!
que tristeza!!!
me dolio mucho!!!
siguela
maldito joseph...
nunca se debieron conocer
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 18th 2014, 15:37

Colisión

Capitulo 47


Nick lanzó su teléfono a su lado en el sofá después de haber sonado por vigésima vez. Joseph se estaba convirtiendo en implacable en este punto, y a Nick le importaba un carajo. Terminando la última botella de cerveza de un paquete de seis, inconscientemente pasó por los canales de televisión. El líquido frío se deslizó por su garganta, haciendo su camino hacia su cuerpo. Sin embargo, lo único que podía saborear o sentir correr por sus venas era a ____. Sin importar lo mucho que lo había intentado el último par de semanas, Nick no pudo sacarla. Sin embargo, mantuvo su promesa. A pesar de que tomó desesperadamente cada pedazo de autocontrol, él no trató de ponerse en contacto con ella. Sin embargo, eso no le impidió sangrar a través de todo pensamiento coherente o frecuentar cada pesadilla que Nick tenía. ____ se transformó en un dolor diferente a todo lo que alguna vez había conocido.

El sonido del reloj haciendo tictac en la pared llamó la atención de Nick. Le echó un vistazo y se imaginó a ____ saliendo de la iglesia, considerando que era la noche de la cena de ensayo de ella y Joseph. Nick no tenía ningún deseo en dejar que Joseph supiera que él no iba a asistir. Nada de eso le importaba una mierda. No sabía cuánto dolor su corazón podría tomar y presentarse en la iglesia o en la cena, sin duda, lo hundiría aún más. Padrino de boda o no, no iba a ir. En menos de veinticuatro horas, la mujer que amaba, la mujer con la que vio una vida juntos, la mujer que pensó que sostendría a su hijo en sus brazos un día, ya no será ____ Cooper. Ella sería la Sra. de Miller. Todo era más de lo que Nick podría manejar.
Levantándose del sofá, se dirigió a la cocina con la intención de sucumbir en un segundo paquete de seis. Fue entonces cuando llamaron a la puerta. Después de coger dicho paquete de seis de la nevera, fue a abrirla. Tomado un poco con la guardia baja por su visitante, sin decir una palabra, él volvió a entrar a la sala y se sentó en el sofá.

–Te ves como una mierda, –señaló Sarah, que entró al ático–. Puede que me equivoque, y dime si lo estoy, pero estoy bastante segura de que tienes los fondos para comprar una hoja de afeitar. ¿El hombre que vale millones se ha ido a la quiebra?

–Nunca has sido breve en el departamento de humor, –murmuró él, sin mirar en su dirección mientras continuaba haciendo zapping–. ¿No deberías estar en la cena de ensayo?
Después de dejar la cartera en el suelo, se quitó el abrigo y la bufanda. –Tanto como tú deberías, –bromeó ella, dejándose caer en un sillón de cuero–. No estabas en la iglesia, y seriamente no te ves vestido para la fiesta. Vamos, toma una ducha y voy a esperar mientras te preparas. Oh y yo te llevaré, ya que es evidente que has
estado bebiendo.

Sacudiendo la cabeza, cogió una botella del paquete de seis, abrió la parte superior y tomó un largo trago de ella. Él no respondió, pero le dio una mirada que era nada menos que una amenaza.

–¿Qué? –Preguntó en uno de los tonos más inocentes que él jamás la había oído usar.

–Oh, dame un puto descanso, Sarah. –Él entrecerró los ojos en ella–. Sabes que
no voy a ir.

Ella inclinó la cabeza hacia un lado, con los ojos marrones bien abiertos. – Wow, Nick, pensé que te quedaba un poco más de lucha en ti. ¿Eres un hombre poderoso en todos los aspectos de tu vida a excepción de cuando se trata de esto? Cuando se trata de ___, solo tiras la toalla, ¿eh? –Ella se encogió de hombros casual y cruzó las piernas–. Hmm, supongo que no te conozco tan bien como pensaba que lo hacía.

–¿Lucha en mí? –Le espetó. Apagando el televisor, tiró el control remoto sobre la mesa de cristal, su penetrante sonido hizo que Sarah saltara. Él se puso en pie–. ¿Por qué diablos iba yo a luchar por alguien que no me ama? Estoy jodido por lo que sucedió. Créeme, no tienes ni una pista de las ideas que han surgido a la vida en mi cabeza las últimas semanas, secuestrarla fue una de ellas. Amaré a esa chica hasta el día que jodidamente me muera, pero no soy un puto bobo. Tu amiga es un poco más retorcida de lo que imaginaba.

Sarah lo miró por un momento mientras se paseaba por la sala de un lado al otro. –¿Retorcida? Comprendes quién abrió tu puerta mostrando unas bonitas bragas rojas la mañana después que dejaste a ____, ¿verdad? –Él le lanzó una mirada gélida, pero ella continuó–. Ella se rompió en pedazos, Nick. Tienes una larga historia en follar mujeres y luego dejarlas. Mi amiga está herida porque tú follaste detrás de su espalda. ¿Esperabas una reacción diferente de ella?

Pasándose las manos por el cabello, Nick cerró los ojos. –¡No jodí por detrás de su espalda! –Cuando los abrió, vio el asombro en el rostro de Sarah, pero no le importaba una mierda en ese punto–. Puedes estar en lo correcto en no conocerme tan bien como lo creías, pero sabes el indiferente animal que me he convertido en los últimos años. ¿Por qué diablos iba yo a ir a su trabajo, tratando de recuperarla? ¿Por qué iba a derramar mi maldito corazón a la chica? ¿Por un pedazo de culo? –Él se rió entre dientes, pero que no tenía ningún humor detrás. Hurgando en el bolsillo, sacó su teléfono celular y se lo arrojó a ella.

–Maldita sea, Nick.

–Maldita sea nada. Mira mi lista de contactos. No hay escasez de culos que están ansiosamente a mi disposición. Es abundante. Hago una llamada telefónica, y puedo follar por días si quisiera. Natalie vino ebria esa noche, diciéndome que su padre murió. Sí, tal vez no debí dejarla entrar. Sí, tal vez debí haberla arrojado a la calle como el animal en el que me convirtió. –Dejando escapar un suspiro de derrota, volvió a sentarse en el sofá con los codos en las rodillas mientras se agarraba del cabello–. Pero no lo hice, –susurró–. No lo hice y ahora ____ se ha ido. La chica que amo no me cree porque fui tan estúpido como para dejar que la chica que solía amar entrara a mi casa. Se quedó dormida en el sofá sin sus pantalones. Ni siquiera quería tocarla para sacarla de aquí esa noche porque no estaba vestida. No quería que mis manos la tocaran porque mis manos acababan de tocar a ____.
Levantó la cabeza y miró a Sarah donde estaba sentada inmóvil. –Amo a ____. Joder, la quiero lo suficiente que haría todo otra vez, con el dolor y todo, sólo para abrazarla de nuevo. Pero no hice nada malo que no sea dejar a Natalie entrar. Por lo tanto, no, Sarah, no tiene nada que ver con que sea poderoso o tire la toalla. Tiene todo que ver con el hecho de que ____ no me cree y sobre todo... Que ella no me ama.

Después de unos segundos de tratar notablemente de comprender todo lo que él había dicho, Sarah se puso de pie y se sentó junto a él. Puso su mano en el hombro. –Ella te ama, Nick. Ella…

–Vamos, Sarah, –interrumpió él, alcanzando su cerveza. La terminó de un trago. – Ella me dijo que no lo hacía. ¿Me necesitas para citar sus palabras? Están tan frescas como mierda en mi mente. Ebrio o no, no debería ser un problema.

–Sé lo que te dijo. –Cogió la botella vacía de su mano y la puso sobre la mesa–. Pero también sé lo que me dijo después que viniste a ella esa noche. –Él fue a hablar, pero ella lo hizo callar con el clásico choque de Sarah de sus dedos contra los labios de él–. Tienes razón en que ella no te cree ahora. Pero estás equivocado en que ella no te ama. Te dijo esas cosas para tratar de lastimarte de la misma manera que sintió que tú la lastimaste. Ella ha sido un desastre, Nick, –susurró, sus ojos suaves–. Tiene los nervios destrozados. Ha estado deprimida, callada y vomitando a lo largo de toda la situación. A pesar de que piensa que va a ser capaz de deshacerte de su mente y caer enamorada de Joseph otra vez, en cualquier momento que Joseph no está con ella, está llorando... Por ti.

–Dices que me ama, que está llorando por mí ¿y sin embargo, se va a casar? – preguntó, completamente no convencido de todo lo que ella acababa de decir.

–Sé lo que estás pensando, pero...

–Oh, ¿En serio? Porque ni siquiera estoy seguro de saber qué coño estoy pensando en este momento, –dijo, poniéndose de pie. La cerveza no estaba haciendo su trabajo en este momento. Algo más fuerte. Necesitaba algo más fuerte. Fue a la cocina, abrió la puerta del armario, sacó una botella de bourbon y un vaso.

Sarah se puso de pie, cruzando los brazos. –¿Vas a dejarme terminar lo que estaba diciendo, idiota?

–¿Soy un tramposo y un idiota ahora? Claro, ¿por qué diablos no? –Respondió en un tono cargado con sarcasmo. Llenó rápidamente el vaso. Después de beber, se relamió los labios y la miró–. ¿Qué clase de mierda me estás entregando, Sarah? Nada de esto tiene sentido. Ni una maldita pizca lo hace.

Acercándose a la cocina, Sarah se echó el cabello de oro a un lado y miró a Nick como si tuviera diez cabezas. –¿Qué parte no entiendes, Jonas?

Ahora él le regresó la misma mirada, pero ella continuó.

–Joseph era una apuesta segura cuando se mudó aquí con él. Ella tropezó contigo, y por mucho que intentó luchar contra ello, la chica nunca tuvo una oportunidad contra ti, Nick. Olvídate de la forma en que se conocieron. –Hizo una pausa y una risa ligera escapó de sus labios–. Ya la tenías desde el momento en que te vio. Créeme, he tenido que escuchar todo sobre el Sr. Alto, Oscuro y Jodidamente guapo.

Nick no pudo evitarlo, pero elevó una curiosa ceja ante esa declaración.

–Después de todo lo que tuvo que pasar con Joseph, entonces tú te convertiste en su apuesta segura. Pero ahora, eso ha sido arrancado de ella. Desafortunadamente, la tienes pensando que Joseph es de hecho la apuesta más segura.

–Deja de decir apuesta más segura, –gruñó mientras se servía otro trago, todavía intrigado por el apodo que nunca conoció.

Sarah dejó escapar un suspiro y rodó los ojos.

–Así que déjame ver si lo entiendo, –se apoyó en el mostrador, con una sonrisa torcida en su rostro–. ¿Ella está tomando el premio de consolación que pasa a ser el gilipollas que realmente la engañó? –Él se detuvo y soltó una risita. A pesar que su dolor se mantuvo, el efecto del alcohol lo estaba alcanzando rápidamente–. Espera. Al parecer, yo soy el gilipollas que la engañó.

–¿Premio de consolación? –Preguntó ella, con el ceño fruncido–. ¿Es esto un juego para ti, Nick? Ella está lastimada en este momento.

–Joder, no, no es un juego. Es mi puta vida, y es lo que debería haber sido la vida de ____ y yo juntos. –arrojó otro trago a su garganta, se limpió la boca con el dorso de la mano, y golpeó el cristal contra la encimera–. Estoy lastimado, también, pero déjame adivinar, todavía piensas que follé por detrás de su espalda. Adelante. Dime que tú tampoco me crees.

–Si te digo la verdad, amigo, cuando llegué por primera vez aquí, no, no te creía, –respondió ella, mirando a su reloj. Llevó sus ojos hacia él–. Pero ahora lo hago.

–Oh, ¿De verdad? –Él sonrió, casi riendo–. ¿Y por qué me crees de repente, oh poderosa reina, Sarah?

Ella lo miró fijamente durante un largo tiempo y luego se trasladó al otro lado de la habitación para tomar su cartera, abrigo y bufanda. Se dirigió hacia la puerta y se volvió para mirarlo. –Porque incluso cuando estabas en tu peor momento después de Natalie, –susurró ella, su expresión de dolor–, no te veías tan... jodido y torturado como pareces estarlo ahora mismo.

Balanceándose ligeramente, la sonrisa le cayó de la cara mientras la miraba fijamente.

–Los quiero a ambos. Eres mi segundo hermano, y ella es la hermana que nunca tuve. –Dejó escapar un profundo suspiro–. Y me está matando verlos a los dos heridos de la forma en la que están.

Pasándose las manos por el cabello, se sentó en un taburete. –¿Qué hago? – preguntó, en voz baja, y su corazón se vino abajo–. Por primera vez en mi vida... – Vaciló y miró al suelo. Luego llevó lentamente la mirada hacia ella–. Dios, por primera vez en mi vida, Sarah... no sé qué hacer. Ella no me cree.

Aunque no podía verlos desde el otro lado de la habitación, los ojos de Sarah se pusieron vidriosos. Mirando hacia su reloj, una sonrisa tímida se apoderó de su boca. –Entonces, haz que crea en ti, Nick. Tienes menos de veinticuatro horas para cambiar el curso de la vida de ambos. –Ella se colgó la cartera al hombro y abrió la puerta–. Espero verte allí, –dijo, dando un paso hacia el pasillo. Nick miró mientras ella asomó la cabeza por la puerta–. Ah, y si decides ir a buscar a nuestra chica, hazte un favor y aféitate. Definitivamente eres una belleza, de verdad, pero no comprendo todo el asunto de la sombra de las cinco en punto que tienes en marcha en estos momentos.

Nick dejó escapar un profundo suspiro. –¿Algo más?

–Sí, como una cuestión de hecho, lo hay, –respondió, dándose golpecitos con el dedo en la mejilla–. Tira los pantalones y la camiseta que tienes en marcha, también. Te quiero, mi hermano.

Nick sacudió la cabeza y la miró mientras cerraba la puerta detrás de ella. Tiempo. Esta noche, el tiempo no estaba de su lado o en el de ____ . Mirando el reloj en la pared una vez más, Nick se sentó allí durante unos minutos. Su mente estaba literalmente sacudida por la conversación. Se sentó allí durante unos minutos más, tratando –y fallando– de darle sentido a todo lo que estaba dando vueltas en su cabeza. Aunque su inquietud de no estar con ____ nunca más volvió a crecer, punzándole el estómago, la idea de aparecer, sólo para ser rechazado de nuevo, le hizo saber que la decisión que iba a tomar era para mejor. Era innegable
que la necesitaba. La necesitaba como las venas de su cuerpo necesitan sangre y los pulmones necesitan aire. Sin embargo, en esta ocasión, Nick prefería ahogarse que ver a ____ a los ojos y escuchar esas palabras venenosas de nuevo. No. Él no iría esta noche. Y, así como así, Nick supo que había cambiado el curso de su vida y la de ____ para siempre.
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 18th 2014, 17:11

Colisión

Capitulo 48


Tambaleándose. A pesar que había pasado un par de semanas, ____ se tambaleaba en una delgada línea entre la cordura y la locura. Se sentía como si estuviera hecha de vidrio y un pequeño martillo, sostenido por cada hombre, estuviera desgranándola. Estaba segura que en cualquier momento iba a romperse en miles de pedazos irregulares. Los más grandes, que representan a Joseph, cortarían su carne. Las pequeñas astillas, Nick, quedarían atrapadas por debajo de su piel. De cualquier manera, ambos cortarían su corazón, dejándola como un cadáver sangrante de la mujer que una vez fue. Se sentía como si estuviera viéndose a sí misma desde la distancia, ya sin el control de sus pensamientos, ya sin el control del camino en el que estaba caminando. Mientras miraba su reflejo en el espejo, no podía negar que había una pequeña sensación de alivio que se había apoderado de ella una vez que había llegado a la iglesia para ver que Nick no se había presentado, sin embargo, su dolor por él se mantenía. Una parte de ella sabía que estaba siendo esquiva. Estaba tratando de fusionar de nuevo lo que se había roto entre ella y Joseph, sabiendo que una gran cantidad de su relación se había cristalizado en polvo. Sin embargo, necesitaba algo a que aferrarse, y ese algo era un pequeño rayo de esperanza por llevar sus sentimientos por Joseph de regreso a donde solían estar. Necesitaba volver a enamorarse de él.

Sin embargo, se había convertido en una buena mentirosa últimamente, jugando en su propio juego con firme resistencia a lo obvio. Ahora se sentía como la maestra del engaño porque sabía que estaba tratando de engañarse a sí misma al pensar que sería capaz de olvidar a Nick. Olvidar todas las miradas robadas que habían compartido, cada roce accidental de su carne, y cada momento que vivieron juntos hasta el segundo que supo que lo amaba. La fuerza de voluntad y la cadena de mentiras de las que estaba tratando de convencerse así misma nunca serían suficientes para mantener su corazón de agrietarse a lo largo de las cicatrices y las suturas del desastre donde se encontraba. Así que esta noche –mientras permanecía de pie mirando el cascarón vacío de la mujer que se había convertido– se preguntó hasta qué punto el engaño la metería en su matrimonio, se preguntó cuánto tiempo Nick perseguiría todos sus pensamientos y se preguntó cuánto
tiempo podría engañarse así misma.

Tratando de componerse, ____ apartó la mirada de su reflejo cuando Fallon entró al cuarto de baño.

–¿Estás bien? –preguntó Fallon, haciendo su camino hacia ella–. ¿O es que todavía sientes náuseas?

____ sacudió la cabeza y se aclaró la garganta. –No, estoy bien ahora. –Metió el lápiz labial en el bolso–. ¿Ya está aquí Sarah?

–Ella me envió un mensaje diciendo que estaría aquí en dos minutos, – respondió entregándole a ___ su bolso. Entró en uno de los cubículos–. Tenía que detenerse en algún lugar después de la iglesia.

–¿Dónde fue Trevor? –preguntó ____, colocando sus carteras en el mostrador.

–Cuando llegamos aquí, se dio cuenta de que no tenía ningún dinero con él, – dijo–. Corrió hasta un cajero automático.
Tomando una respiración profunda, ____ abrió el agua y comenzó a lavarse las manos. Fue entonces cuando Sarah apareció en el baño.

–Hey, –chirrió, sacándose la bufanda del cuello.

–¿Dónde tenías que ir? –____ preguntó y tomó una toalla de papel. Ella dejó caer sus cosas sobre el mostrador y estudió su reflejo en el espejo.

Miró a ____. –Yo... uh, tuve que conseguir dinero en efectivo.

–¿Por qué todos piensan que necesitan dinero en efectivo mientras están aquí? –Preguntó ____, arqueando una ceja–. Todo está pago por esta noche.

–Para dar propina a los que sirven. –Sarah se encogió de hombros–. Tú, de todas las personas, deberías saberlo.

–Oh, sí, creo que debería, –respondió ella con aire ausente, su voz se iba apagando.

–Tu cabeza no está donde debe estar. Lo entiendo.

____ le dio una mirada inquisitiva.

–Sé que Cabeza de pene no ha notado tu actuación últimamente ya que ha estado consumido trabajando hasta tarde otra vez, pero yo sí. –____ empezó a hablar, pero Sarah continuó–. Tengo que admitir que creo que es una mierda que haya estado trabajando hasta tarde. Pero, bueno, parece que le crees así que supongo que eso es todo lo que cuenta, ¿no?

____ dejó escapar un suspiro de exasperación. –Oh Dios, por favor, no empieces conmigo acerca de esto otra vez, Sarah. –Cogió su bolso del mostrador–. Ahora no. No puedo, y no lo haré.

–Sólo estoy tratando de darle sentido a todo esto, ____. –Agarrándola suavemente por el codo, Sarah efectivamente la detuvo de marcharse. Con lágrimas en sus ojos, ____ la miró–. Tú estás enamorada de alguien más, sin embargo, te casas con otro hombre. Detente. Da un paso atrás. Honestamente, simplemente para y piensa en lo que vas a hacer.

____ se quedó muda y mirándola. Mordiéndose el labio y visiblemente incómoda, Fallon salió de la cabina y comenzó a lavarse las manos. Con rapidez se las secó y tomó su cartera. –Voy a dejarlas a ustedes dos solas, –dijo ella, caminando hacia la puerta.
Sarah asintió–. Las veré en el interior.

–No tienes que hacer esto, –susurró Sarah, volviendo a mirar a ____ después que Fallon se marchó–. Incluso si no le crees a Nick, no tienes que casarte con Joseph.

–Amo a Joseph, –respondió ella, mirando hacia abajo, con un tono bajo.

Tomando la barbilla de ____ en su mano, Sarah le levantó la cara. –No tengo ninguna duda en mi mente que lo quieres, ____, pero ya no lo amas y pensar que puedes volver a enamorarte de él es completamente una locura, amiga.

____ se limpió una lágrima de la mejilla. –Puedo volver a enamorarme de él. –Miró a Sarah durante un largo tiempo y luego se dirigió hacia la puerta. Dándose la vuelta, se sorbió la nariz y sacudió la cabeza–. Me voy a casar mañana, Sarah. Me puedes apoyar o no, y rezo a Dios que puedas, pero lo estoy haciendo.

Con eso, ____ abrió la puerta. Antes que su mente siquiera pudiera comenzar a analizar la conversación que acababa de tener lugar, sus ojos se fijaron en unos Marrones oscuros–esos hipnotizadores ojos que causaron una angustia inimaginable, confusión y ahora su respiración rápida. Congelada. Literalmente se sintió congelada en su lugar, ____ no podía moverse mientras observaba a Nick desde el otro lado del vestíbulo del restaurante. Lucia más desalineado de lo que podía haber imaginado, pero no impidió que su cuerpo reaccione a su sensual y hermoso rostro, ese increíblemente dolido rostro que le devolvía la mirada– Casi al instante, sintió que su corazón repiqueteaba dentro de su pecho, sintió las diminutas gotas de sudor avanzar lentamente a través de todos los poros de su piel, y sintió los cabellos de su cuerpo erizarse. Aunque los invitados de diferentes fiestas flotaban a través del vestíbulo, sus ojos no se desbloquearon del uno al otro. Con las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones, el aliento de ____ se enganchó en la parte posterior de su garganta cuando él comenzó a hacer su camino hacia ella. Débilmente registró el sonido de la puerta del baño cerrarse tras ella cuando Sarah salió.

–Tienes que hablar con él, –dijo Sarah, colocando una mano sobre su espalda.

Antes que ____ pudiera protestar, Nick estaba de pie justo frente a ella. Con el olor de su colonia haciéndole cosquillas en la nariz y sus ojos absortos en ella, estaba segura de que iba a perder el conocimiento.

–Te ves hermosa, –susurró, acercándose.

Y, por Dios, lo hacía. Su ondulado cabello castaño cayendo sobre una blusa blanca abotonada combinada con una falda corta de color rojo y botas altas hasta las rodillas de cuero negro tenían a Nick luchando por control. Él fue un tonto al pensar que podría haberse alejado después de lo que Sarah le había dicho, por lo que esto era su último esfuerzo para conseguirla de regreso.
Tragando duro, ____ se alejó de él, presionando su espalda contra el pecho de Sarah.

–¿Por qué estás aquí? –Exhaló. Nerviosa, apartó la mirada de él, mirando alrededor por Joseph–. Tienes que irte.

Una triste sonrisa inclinó la comisura de la boca de Nick, su voz baja. – Bueno, estoy en la fiesta de bodas. Pero creo que es evidente el porqué realmente estoy aquí. –Él se acercó más. Fue entonces cuando ____ pudo oler el alcohol en su aliento–. Y, no, muñeca, no me iré hasta que hablemos. ¿Me entiendes?

Impresionada, ella no respondió. De hecho, no tenía palabras en absoluto. ____ se limitó a mirarlo. Nick movió los ojos en dirección a Sarah.

–¿Vas a mantener un ojo en Joseph?

Sarah asintió. –Lo comprobé en mi camino aquí. Hay un cuarto vacío por aquí, –dijo, señalando una puerta junto a ellos–. Que sea rápido, sin embargo.

Empujándose sí misma lejos de Sarah, ____ entrecerró los ojos. –¿Tú arreglaste esto?

Sarah le dio un ocasional encogimiento. Después de inmovilizar a Sarah con una mirada letal, ____ se volvió hacia Nick.

–No voy a hablar contigo, –se burló mientras iba a alejarse.

Él la cogió por el codo. –Entonces supongo que me vas a obligar a hacer un anuncio sobre nosotros dos aquí en la fiesta.

–Tú no harías eso, –resopló, tirando de su brazo lejos de él.

–Mmm, estás equivocada sobre eso, –se rió entre dientes mientras su cuerpo se balanceaba. Volvió su atención a un hombre mayor caminando junto a ellos–. Perdone, señor, –le gritó, su voz elevándose.

El caballero de cabello gris –que por suerte no estaba con el grupo de ____– lo miró. –¿Puedo ayudarlo?

–Sí, señor. Mire, estoy teniendo un problema. Estoy absolutamente enamorado de esta hermosa mujer aquí, –dijo Nick, señalando a ____. Los ojos de ella se abrieron con incredulidad por sus acciones–. Y ella no me va a dar algunos minutos para explicarle un jodido malentendido. ¿Tiene usted alguna sugerencia en cuanto a cómo debo manejar esto?

Al parecer en absoluto con el más mínimo interés, el hombre negó con la cabeza y se fue.

–Está bien, –susurró ____, su tono acalorado–. Te voy a dar dos minutos. – Girando sobre sus talones, ella empujó bruscamente las puertas del cuarto.

Nick miró a Sarah. –Mantenlo ocupado durante tanto tiempo como sea posible.

Ella asintió.

Al entrar a la sala de banquete vacía, Nick encontró a ____ mirándolo con los brazos cruzados con obvia molestia. En la oscuridad del espacio, iluminada sólo por la luna opulenta más allá de una enorme ventana, podía ver el fuego rugiendo detrás de sus ojos verdes. Mientras caminaba hacia ella, ella retrocedió y casi tropezó con una torre de sillas apiladas.

–No te alejes de mí, ____, –ordenó en voz baja mientras se acercaba.

–No te atrevas a decirme qué hacer, –le espetó con la barbilla hacia arriba en desafío. Ella siguió alejándose de él, el sonido de sus tacones resonando por toda la habitación. Ella quería ser impenetrable a su aroma, a su voz y a su rostro, pero sabía que cuanto más se acercara –bajo el brillo fresco de esos ojos– sería imposible.

Sin inmutarse, continuó su persecución carnal hasta que la tuvo apoyada contra una mesa. ____ tomó un respiro tembloroso mientras él lentamente le pasaba la mano por la curva de su mandíbula, subiendo a su oreja, donde finalmente fue a descansar a su nuca. Mordiéndose los labios, le inclinó la cabeza y la miró fijamente, ambos respirando pesado.

–Cuando quise llamarte, no lo hice, pero casi lo hago. Cuando necesitaba verte, y Jesucristo, te he necesitado tan jodidamente mal, entré a mi auto y luego volví a salir, –susurró, alisando su mano libre por su cintura–. Dime que me amas, _____.

–Vete a la mierda, –dijo entre dientes, su pecho subía y bajaba.

Él sonrió, acercándole el rostro más cerca así estaba a pocos centímetros del suyo. –Esos lindos labios esconden una mentira.
–Agarrando su cintura con más fuerza, la atrajo hacia su pecho, el zumbido de sus corazones chocando uno contra el otro–. ¿Crees que me puedes librar de tus pensamientos? No puedes. Eres mía,____. Jodidamente mía, –gruñó.

____ no pensaba. No podía. Era imposible. Antes de darse cuenta, le echó los brazos al cuello y lo empujó a su boca. Con los nudillos blancos aferrándose a su cabello, ella gimió contra sus labios. Este no era un beso apasionado. No. Este beso no admitía lugar a discusión, y era tan furioso y posesivo en ambas partes. Caliente, sofocante, exasperación suprimida transfiriéndose del uno al otro –sin embargo, el amor estaba allí mientras ambos se aferraban el uno al otro. Con los labios todavía unidos, Nick la levantó en vilo y la sentó en la mesa, abrió sus muslos mientras él se instalaba entre sus piernas. ____ trató de recuperar el aliento mientras él le tomaba la parte posterior de las rodillas y enganchaba sus piernas alrededor de su cintura. El dulce sabor del alcohol persistente en su boca casi la intoxicó. Un profundo gemido retumbó en la parte posterior de la garganta de Nick como su lengua se deslizaba sobre la de ella. ____ tiraba más duro de su cabello y más duro la besaba Nick. Cuanto más duro la besaba, más duro caía –olvidando dónde estaba y quién era ella, olvidando el espacio, olvidando el tiempo y olvidando cómo él la había lastimado.

–Dime que me amas, –gruñó, las palabras fueron pronunciadas en su boca mientras su mano se deslizaba bajo su falda.

Cuando tiró de sus bragas hacia abajo, todo en lo que ____ podía concentrarse era en la sensación de llamas comenzando a lamer a través de ella –y esa sensación amenazaba a los últimos fragmentos de su autocontrol. Su mano se curvó sobre su carne caliente. Deslizó dos dedos en su humedad almibarada mientras su pulgar rodeaba su clítoris. Dejando escapar un jadeo, apartó la boca de la de él, sus brazos se aferraron a su cuello mientras la respiración que salía de sus labios, amortiguaba en su hombro. Con toda su ira, amor, pasión y dolor, mordió y hundió sus dientes en su piel. Ella quería sangre. Quería hacerle daño –quería que él sintiera la misma agonía y dolor que ella había sentido todos los días desde esa devastadora mañana. Nick gimió, y con su mano libre, empuño su cabello y le inclinó la cabeza hacia arriba, con la espalda ahora tensa como un arco. Sus ojos se clavaron en los de ella. Con su pesada respiración y sus dedos todavía entrando y saliendo de ella, su mente se ahogó en el sonido de sus jadeos. Aplastó sus labios sobre los de ella otra vez.

–Si pudiera, rasgaría mi corazón para mostrarte cuánto te amo. –Llevó sus labios hacia arriba, mordisqueando su oreja, y ella casi se corrió en sus dedos–. Joder, te echo de menos. Te amo mucho, y me estás matando, ____.

–Bastardo, no me amas. Te odio, Nick. Te odio, –gritó y trató de empujarlo.

Sin embargo, él no la dejó. Deslizó su brazo alrededor de su espalda, tirando de ella hasta el mismo borde de la mesa, con los dedos sin detener su delicioso ataque dentro de su coño. Metió sus manos de nuevo en su cabello, un gemido escapó de los labios de ____ mientras su cabeza caía hacia atrás, dejando al descubierto su cuello en toda su belleza. Nick tomó la oportunidad y hundió el rostro en su clavícula. Trazó una línea tórrida y húmeda por su cuello, mordiendo y chupando hasta que su boca estuvo sobre la de ella otra vez.

–Me gustaría poder odiarte, sería más fácil, pero no tienes ni idea de cuánto te amo, –exhaló, succionando su labio inferior y mordiéndolo suavemente–. Y no es odio lo que sientes por mí. Tú me quieres, maldita sea. Estás enojada con algo que no sucedió. Golpéame de nuevo. Dame un puñetazo si es necesario, pero deja de decir que no me amas, porque lo único que haces es mentirte a ti misma. Nos estás destrozando.

Todavía aferrándose a su cabello, alejó sus labios de los de él. Los dos estaban luchando por aire mientras quemaban agujeros en los ojos del otro. Con una mano todavía enterrada en su cabello, ella lo golpeó en la cara con la otra, el sonido reverberó por toda la habitación. Al mismo tiempo, un gemido salió de su boca cuando sintió los dedos de Nick salir de su interior –su cuerpo quedó sintiéndose tortuosamente despojado por su ausencia.

–Te odio, –le gritó mientras su cuerpo entero se preparaba para la batalla.

–No, no lo haces. Tú me amas, y yo te amo, –gruñó entre dientes, frunciendo el ceño hacia ella. Él levantó las manos y ahuecó sus mejillas–. Golpéame de nuevo si es necesario, muñeca. Sólo hazlo. Golpéame jodidamente de nuevo y sácalo todo.

Ella no lo dudó. Lo golpeó de nuevo, con furia y confusión quemando en su interior, mientras furiosas lágrimas rodaban por sus mejillas. Empujándola fuera de la mesa por la cintura, la dejó en el suelo y chocó sus labios sobre los de ella otra vez.

–Ven conmigo ahora mismo. No hagas esto. No te cases con él, –declaró en su boca, sus palabras vibraban contra sus labios.
Empuñando su sudadera, los ojos de ____ rodaron hacia atrás mientras se hundía en la familiaridad de su beso, su aroma, su tacto–. Le diremos juntos. Te dije que no te dejaría hacerlo sola. Natalie no significa nada para mí. No debería haberla dejado entrar, pero por el amor de Dios, no hice nada con ella.

Dolor.

Ahí estaba otra vez, arrasando tan reciente como una herida abierta en su alma. Se desangró sin señales de parar. Susurrando sus dulces palabras de seducción mientras trataba de velar el sabor amargo de la horrible verdad, estaba tratando de quebrarla en nada más que pequeñas partículas de polvo. Como un látigo, la dura realidad de lo que estaba tratando de hacer agrietó su pecho, perturbando sus pensamientos con su potencia. Inmediatamente, y sin esfuerzo consciente, las puertas alrededor de la fortaleza de su corazón destrozado se cerraron. Lo más importante ahora era proteger las piezas restantes.

Ella empujó con fuerza contra su pecho, empujándolo efectivamente de inmediato. Miró, luchando para subirse las bragas de nuevo, no podía ver el asombro en el rostro de él. Sin mirar atrás, se dirigió hacia la puerta. En unos pocos pasos rápidos, Nick estaba a su lado. Sin intención de dejarla salir de la habitación, él la tomó del brazo y tiró de ella para detenerla con un resbalón. Sacándose las lagrimas de sus ojos entornados, lo observó. Con su alma clamando para que ella le creyera, su expresión se arrugó dolorosamente.

–Nunca me he sentido tan roto y tan enamorado al mismo tiempo. Si me hubieras dicho cuando nos conocimos que ibas a romperme el corazón y que días, meses o incluso años pasarían y aun así todavía estaría herido como ahora, no me hubiese detenido de enamorarme de ti, –le susurró, con la voz quebrada–. Pero si habría hecho una cosa diferente, y amarte un poco menos no es una de ellas. –Él llevó lentamente los nudillos a su rostro, secándole las lágrimas de sus hermosos ojos confusos, su voz suave–. No la habría dejado entrar. Esa es la única cosa que cambiaría, ____. No la habría dejado entrar, maldita sea.

A medida que su cuerpo se estremecía de pies a cabeza, _____ se quedó mirándolo, pero antes de que pudiera decir una palabra, la puerta se abrió de golpe.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 18th 2014, 18:10

como puedes dejarla ahi!!!
quien entro?
fue joseph?
dios...
siguela
pronto
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 19th 2014, 15:48

Colisión

Capitulo 49


Sarah asomó la cabeza en el interior. –___, Joan está registrando el puto restaurante por ti en este momento, –susurró, su tono urgente.

Aspirando, ____ apartó la mirada de Nick, su corazón rompiéndose en pedazos en el proceso. Su mente no estaba menos confusa que cuando había entrado por primera vez allí con él. Tratando de calmarse, tomó una respiración profunda, alisando con las manos su cabello y salió de la habitación.

Nick la siguió, sus pensamientos no menos jodidos tampoco. ____ lo miró mientras Sarah rápidamente le entregaba un pañuelo de papel.

–Tienes que irte, Nick.

Impresionado por sus palabras, la confusión y la ira nublaron sus ojos.

-No voy a ninguna parte. –Él negó con la cabeza–. Estoy en esta fiesta y me quedo.

Ella lo miró. –Estás tratando de hacerme daño ahora.

–¿Sabes qué? –Dijo, tragando con fuerza–. Tal vez lo estoy. Tal vez estoy tratando de lastimarte tanto como tú me lastimas. La parte más triste de todo esto es que mientras estaba allí pidiendo que te quedes, jodidamente no me di cuenta de que ya no estabas. Así que, sí, me voy a quedar y espero que malditamente te duela cada segundo de ello tanto como a mí. Lidia con ello.

Después de cerrar su boca porque colgaba boquiabierta, ____ se dio la vuelta en dirección al baño.

–¡No! –Sarah gritó, agarrándola por el brazo–. No tienes tiempo. Tienes que entrar ahí ahora mismo, ____. –le quitó el pañuelo de la mano de ____, lo lamió y empezó a limpiar las corrientes de rímel que fueron cubriendo su mejillas.

Observando atentamente, Nick sonrió. –No te olvides del labial que se esparció todo sobre ella. ____ le dirigió una mirada.

–Estoy bien, ¿verdad? ¿No hay labial sobre mí? –preguntó él, su sonrisa se convirtió en una sonrisa impresionante–. Me encanta ser besado por mujeres que dicen que no me aman, pone mi polla dura como un hijo de puta.

Dejando escapar un profundo suspiro, Sarah le entregó a ____ su lápiz labial.

–Oh, Dios mío, Nick, ahora solo estás siendo un imbécil, –____ escupió, tratando de alcanzar la barra de labios. Rápidamente la deslizó sobre sus labios.

–Mmm, no has visto nada todavía, –se rió entre dientes, pasándose la mano por su cabello negro y rebelde–. Tengo la sensación de que voy a romper mi propio récord esta noche. –Se alejó pero se dio la vuelta–. Y, si no recuerdo mal, creo que lo dije una vez, no lleves atención a esos pequeños labios bonitos. Aleja ese labial o de lo contrario te arrastraré de vuelta a esa habitación y realmente cambiaré tu puta mente. –Poco a poco, se pasó la lengua por los labios mientras sus ojos brillaban con una lujuria insaciable.

Sarah alzó una ceja sorprendida cuando la boca de ____ cayó abierta. Con el corazón roto en pedazos, se volvió en un giro lento, metió las manos en los bolsillos de sus vaqueros y se acercó a salón de fiestas. Explorando el espacio de tamaño modesto lleno de una treintena de personas, no le tomó mucho tiempo bloquear los ojos en Joseph. Nick gruñó para sus adentros mientras se acercaba a la barra y se pidió para él mismo un trago muy necesario de tequila y una botella de cerveza. Le lanzó una propina de $100 al camarero y se dio la vuelta, sólo para encontrar a Joseph de pie detrás de él.
Tragando la necesidad de vencer la mierda fuera de él, Nick no pudo evitar soltar una carcajada.

–Ah, y ahí está, el puto novio afortunado. –Arrojó ese tan necesitado trago por su garganta, y por el rabillo del ojo, vio a ____ flotar en el salón–. Y ahí está tu hermosa novia, –dijo, haciendo un gesto con la cabeza en su dirección.

Con una mirada sospechosa en su rostro, Joseph lo observó fijamente durante un momento y luego se dio la vuelta, señalándole a ____ que se acercara a ellos. Si Joseph no pudo notar la forma en que ella miraba con nerviosismo Nick seguro
que lo hizo. Cuando ella se acercó, Nick abrió la lata de su cerveza, arqueó una ceja perfecta, y se mordió el labio, asegurándose que ella escuchara el chasquido delicioso mientras la sacaba a través de sus dientes. Ella lo fulminó con la mirada.

–¿Estás bien? –Joseph sondeó–. Pareces enfadada.

–Estoy bien, –respondió con voz monótona, sin apartar los ojos de Nick.

–¿Estás segura? Pareces... Mediocre.

Tomando un tembloroso respiro, ella finalmente miró a Joseph. –Si.

Después de colocar un beso en la comisura de la boca de ella, Joseph curvó el brazo por su cintura y volvió su atención a Nick.

–¿Qué pasa, hombre? –preguntó, dándole un vistazo rápido–. Nunca apareciste en la iglesia ¿y ahora vienes a mi cena de ensayo vestido de esta manera?

Como Nick miraba a Joseph trazar un círculo con su pulgar contra la cintura de ___, la ira hirviente, afilada como cuchillas de afeitar, destrozó su estómago.

Movió sus ojos en su dirección. –Estoy teniendo un problema con una mujer en este momento, –Nick respondió de manera uniforme.

–¿Y? Eso no te garantiza que aparezcas aquí con ese aspecto. –Joseph replicó.

Con su pulso acelerado, _____ podía ver el fuego surgiendo detrás de los ojos de Nick.

–Joseph, –inmediatamente interrumpió–, ¿realmente importa cómo está vestido? Vamos a sentarnos, ¿de acuerdo?

–Sí, importa. Él…

–Joseph, –interrumpió de nuevo, su tono más insistente–. No estoy bromeando. Vamos a sentarnos. –Joseph entrecerró los ojos en ella, y con eso, decidió interponer bajar su tono a una muesca–. No me siento muy bien. Vamos, – dijo ella, agarrando su mano.

–Yo la escucharía si fuera tú, –Nick sonrió, cubriendo con su brazo la barra. Tomó un largo trago de su cerveza, casi terminándola–. Sólo es una conjetura, por supuesto, pero si la haces enojar lo suficiente, parece ser el tipo que podría golpear
a un hombre. –Los ojos de ____ se agrandaron mientras él se pasaba la mano sobre el lugar donde lo había abofeteado–. Y apuesto a que eso escocería como una perra, también, –añadió, volviéndose de espaldas a ellos. Su atención se centró en pedir otra cerveza para ayudarlo en el infierno autoinfligido en el que se estaba introduciendo a sí mismo.

–¿Qué te pasa, hermano? –Preguntó Joseph, tocándole el hombro.

Nick no se dio la vuelta. –Uno, no soy tu hermano y dos, te dije que estoy teniendo un problema con una mujer.

–él sólo está borracho creo, –____ susurró al oído de Joseph, su corazón tronando en su pecho–. Vamos a hablar con mi hermana y Michael.

Después de observar la nuca de Nick durante unos segundos persistentes, Joseph miró a ____ y asintió con la cabeza. Con las rodillas débiles de alivio, ____ soltó silenciosamente el aliento que estaba conteniendo. Cuando dieron la vuelta y se dirigieron a través de la fiesta, hizo contacto visual con Sarah desde el otro lado de la habitación donde se encontraba hablando con Fallon. Sacudiendo la cabeza, Sarah miró al suelo y luego de vuelta a ____. Fue entonces cuando ____ se dio cuenta que la situación de Nick y de ella había puesto a todos sus amigos en un lugar incómodo y por ello, el malestar en su estómago creció. Tratando de empujar su culpa a un lado, pegó una sonrisa en su rostro mientras caminaba de la mano de Joseph por la sala, saludando a sus invitados.

Después de soportar algunos minutos de conversación ligera, es decir con invitados que apenas conocía, los ojos de ____ aterrizaron en su hermana, Lisa, y su marido. Teniendo en cuenta la tortura que la noche había mostrado hasta el momento, ____ se sintió ligeramente a gusto mientras se acercaban a ella y a Joseph.

Una amplia sonrisa apareció en el rostro de su cuñado mientras él la atraía a un abrazo. –¿Adónde saliste corriendo antes, pronto–a–ser–la–Señora Miller?

Cruzando sus brazos, Joseph ladeó la cabeza hacia un lado después de que
Michael la soltara de su agarre. –Si. ¿Dónde estabas en realidad? Mi madre dijo que te buscó por todas partes y no te pudo encontrar.

____ abrió la boca para hablar, con el corazón acelerado.

–Michael, –Lisa dijo, mirando a ____. Sus ojos color avellana mostraron una riqueza de conocimientos–. Te dije que ella salió a la calle para tomar un poco de aire fresco. Mirando a su hermana, ____ sonrió débilmente y mentalmente le dio las gracias por salvarla.

Aparentemente confundido por la declaración de su esposa, Michael se pasó una mano por el despeinado cabello castaño–. Hmm, tal vez lo hiciste, –se rió, levantando su Martini–. Es muy probable que haya tenido demasiados de estos.

–¿Por qué saliste afuera? –Preguntó Joseph, colocando su mano en la parte baja de su espalda–. Te pregunté si estabas bien antes y me dijiste que si.

Sonriendo, Lisa tomó la mano de ____. –Nosotras las chicas podemos estar un poco... emocionales antes del gran día.–Sintiéndose casi mareada, ____ tomó su mano con más fuerza–. Michael, ¿por qué no le explicas a Joseph lo que estamos buscando con nuestro fondo de jubilación? Me gustaría hablar con mi hermana sobre la semántica de la fase de la maravillosa "luna de miel".

–Oh, sí, –dijo Michael, dirigiéndose a Joseph. Joseph miró a ____ por un segundo y se ajustó la corbata–. Si no conseguimos nuestra mierda junta, Lisa y yo definitivamente nos jubilaremos en una isla en alguna parte.

Vacilante, Joseph alejó la mirada de ____ y le dio a Michael su atención. Con sus manos todavía juntas, Lisa empujó a ____ a través de la fiesta, evitando a cada invitado posible que tratara de detenerla y hablar con ella. Tomando asiento en una pequeña mesa en la esquina de la habitación, le dio a ____ una mirada compasiva.

–¿Qué te ha dicho? –Lisa susurró con pánico curioso ardiendo detrás de sus ojos.

____ se frotó las sienes. –Él sigue diciendo que no hizo nada con ella, – respondió, tratando de contener las lágrimas punzantes amenazando derramarse de sus ojos–. Sólo... no lo sé.

Presionando sus labios en una línea dura, Lisa la miró con preocupación. – ____, ¿es posible que esté diciendo la verdad?

Poco a poco, ____ volvió la cabeza, su mirada inmediatamente se bloqueó en Nick. Como lo hacía cada vez que lo miraba a su hermoso rostro, su corazón se aceleró y su respiración se volvió irregular. A pesar de que estaba hablando con Trevor, de pie con los codos apoyados en la barra, sus ojos estaban fijos en los de ella. La tristeza que rodeaba su presencia era repugnante, arrastrando su espíritu con él. ____ no supo por cuánto tiempo se miraron el uno al otro, pero se sintió como por siempre. Se pasó una mano por su cabello, la necesidad de creer en sus palabras crecía cada vez más a insoportables alturas en su pecho. De mala gana, ella apartó la atención de él, llevándola de vuelta a su hermana.

–Estoy tan confundida, Lisa, –susurró–. Sigo viendo abrirse la puerta. Ella no estaba vestida... era tan... hermosa.

Antes de que Lisa pudiera cuestionar la situación más lejos, Joan llamó a ____ desde unos pocos metros de distancia. La cabeza de ____ giró, su cuerpo temblando en el proceso.

–Ahí estás, –Joan resopló, una interrogadora mirada moldeó su rostro–. Te busqué…

–Sí, Joan,– Lisa interrumpió poniéndose de pie. Ella tomó la mano de ____, y ____ se levantó con ella–. Lo sabemos. Has buscado por todas partes a mi hermana. Ella necesitaba un respiro. Estoy segura que entiendes lo nerviosa que una novia puede estar el día antes de su boda, –dijo, ofreciéndole una sonrisa, una que ____ sabía que era tan falsa mientras se acercaban.

Joan subió lentamente una ceja. –Por supuesto que puedo, –revoloteó. Tomando un sorbo de su vino blanco, agitó la mano en dirección a la mesa en forma de U en el centro de la habitación–. Todo el mundo tiene que tomar asiento ahora. El maître me notificó que los camareros deben estar llegando en poco tiempo para tomar los pedidos de todo el mundo.

Sin esperar una respuesta de alguna de las dos, Joan giró sobre sus tacones, y su voz resonó por toda la habitación mientras repetía su anuncio para el resto de los invitados.

Lisa puso los ojos en blanco. –Juro que si esa mujer se tiñera el cabello más rubio de lo que es, podía vencer el sol con sus efectos cegadores.

____ tomó una respiración profunda, sacudiendo su cabeza.

Ahuecando las mejillas de ____ entre sus manos, Lisa se inclinó a su oído. –Te quiero, hermanita. Me gustaría poder ayudarte con esto. El único consejo que puedo ofrecer es, haz lo que tú corazón te está diciendo. –____ la miró a los ojos, los reflejos de su madre giraban alrededor de su cabeza–. No importa que mañana sea el gran día. Puedes posponerlo hasta averiguar todo esto con Nick. Lo importante aquí es que mañana representa el resto de tu vida. Necesitas saber que la pasarás con el hombre correcto. No te sientas atrapada en una caja. Sabes que Michael y yo te ayudaremos en todo lo que necesites, ¿Está bien?

Tomando la mano de su hermana, ____ asintió y comenzó a hacer su camino a través de la multitud. Con cada paso que daba, el sonido del péndulo de un reloj balanceándose en su cabeza resonaba a través de sus oídos.

El tiempo se estaba agotando.
Tic...
Las palabras de Joseph dirigidas a ella un par de horas antes que lo aceptara
de regreso:
“¿Recuerdas lo que tú madre nos dijo antes de morir, ____? Ella nos dijo que
nos cuidáramos mutuamente. Nos dijo que permaneciéramos juntos a través de las duras batallas que la vida nos lanzaría y nunca darnos por vencidos con nuestra relación.”
Toc...
Las ardientes súplicas de Nick hacia ella en la lluvia.
“No me odias. Tú me amas. Y, Jesucristo, ____, te amo con todo mí ser, con
todo lo que soy, con todo lo que pueda llegar a ser.”
Con las palmas sudorosas y su cuerpo tembloroso, ____ tomó unos cuantos pasos más por la habitación.
Tic-toc...
Tratando de luchar contra las lágrimas, la voz de Joseph siguió golpeando dentro de sus pensamientos:
“Déjame corregirlo. Puedo arreglarlo y hacernos mejor otra vez. Puedo llevarnos de vuelta a donde solíamos estar.”
Tic-toc... tic-toc...
“Ven conmigo ahora. No hagas esto. No te cases con él. Le diremos juntos. Te dije que no te dejaría hacerlo sola. Natalie no significa nada para mí. No debería haberla dejado entrar, pero por el amor de Dios, no hice nada con ella.”
Tic-toc... tic-toc... tic-toc...

Sentirse completamente desgarrada, era todo lo que ____ podía hacer para llegar a su lugar y no desmayarse. Dejando ir la mano de Lisa, ella se hundió en su silla en la cabecera de la mesa, sus ojos siguieron a Nick mientras se movía por la sala. Se sentó justo en diagonal a ella, la vista de ambos tan discreta como una luna llena en una noche despejada. Cubriendo un brazo sobre la silla de Trevor a su lado, Nick inclinó la botella de cerveza en la dirección de ____ con una sonrisa perezosa en sus labios. Moviéndose incómoda en su silla, ____ apartó la atención de él cuando Joseph se sentó a su lado. Cuando él se inclinó para besarla, sus ojos se movieron de nuevo a los de Nick, y si no se equivocaba, podía ver su mandíbula tensa. Tragando saliva, ella rápidamente se apartó de él.

–¿Qué demonios te sucede esta noche? –Preguntó Joseph, su tono mostraba irritación.

Ella se aclaró la garganta. –Nada. Te dije que no me sentía bien. Eso es todo.

–Espero que mañana recuperes el ánimo de lo que está pasando contigo, – dijo, sacando la silla de la mesa–. Y algo me dice que estás jodidamente mintiendo en no sentirte bien.

El cuerpo de ____ se encrespó con un involuntario estremecimiento al pensar que él podía ver a través de ella. Sin decir una palabra, se inclinó sobre la mesa por su vaso de agua. Bebiéndola con nerviosismo, trató de controlar sus pensamientos acelerados. Uno de los camareros que circundaban la sala se acercó para tomar sus pedidos, ofreciendo un alivio temporal a la conversación. Necesitaba desesperadamente una bebida fuerte, pero teniendo en cuenta que Joseph le dijo que no había bebido desde que había regresado de Florida, decidió olvidarlo.

Tratando de mantener que sus ojos no vagaran a los de Nick, mantuvo la cabeza cabizbaja, mirando sus manos retorciéndose en su regazo.

–Entonces, –el primo de Joseph, Peter, gritó desde el otro lado de la mesa–, es de suponer que tú y la señora van a comenzar a hacer algunos bebés mañana por la noche después de la boda.

La cabeza de ____ se elevó, sus ojos como dardos en Nick.

Mirándola, una sonrisa apretada curvó los labios de Nick. –Deberían tener un montón de bebés y una minivan verde, también.

La boca de ____ colgaba abierta mientras lo veía casualmente inclinarse hacia atrás en su silla. Bebiendo el resto de su cerveza, se encogió de hombros y exhaló una risa ligera que no alcanzó sus ojos. Salvo los que sabían lo que estaba sucediendo entre ellos, la sala estalló en una estremecedora histeria.

–Esperemos que así sea, Nick, –se rió entre dientes Henry–. Joan y yo queremos algunos nietos tan pronto como sea posible. Si pudieran llenar una minivan verde con pequeñitos, entonces eso sólo nos haría mucho más felices.

–Bueno, no sé nada sobre hacer bebés todavía, pero sé que nos divertiremos practicando. –Joseph respondió, lanzando su brazo alrededor del hombro de ____.

Sonriendo débilmente, ella se pasó la mano por el cuello, el sudor en su cuerpo aumentando por segundo–. Y la minivan verde no está sucediendo.

–Bueno, basta de hablar sobre minivans verdes, –Joan rió–. Peter, ya que eres el padrino, estoy segura que has preparado una especie de discurso esta noche.

–En realidad, tía Joan, no, –le contestó, llamando a uno de los camareros–. Sólo el que he preparado expertamente en tarjetas para mañana.

–Oh, vamos, Peter. –Ella apoyó los codos en la mesa y cruzó las manos bajo su barbilla–. No necesitas las tarjetas. Sólo levántate y di algo a nuestra novia y a nuestro novio.

–Me encantaría hacer un discurso por la maravillosa novia y por el novio, –Nick intervino, moviendo sus ojos a ____.
____ lo observó fijamente, con el corazón casi deteniéndose.

–No, tú no quieres hacer un discurso, Nick, –Trevor intervino, el nerviosismo en su voz mostraba claramente que estaba tratando de salvar la situación–. Nunca has sido bueno en ellos en primer lugar.

Levantándose de su silla, Nick se balanceó ligeramente. Miró a Joan. –Tomé cursos de oratoria en la universidad, así que Trevor no tiene ni puta idea de lo que está hablando. Soy bastante bueno en esta mierda.

–Matador rescate, Jonas, –se rió Peter–. Soy horrible en ellos, con o sin tarjetas.

–Está bien, Nick. Trabaja tu magia, –Joan trinó con una amplia sonrisa jugando en sus labios.

Sentada junto a ella, Sarah tomó la mano de ____ y le susurró, –Santa... Puta... madre... De mierda.



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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 19th 2014, 15:52

Colisión

Capitulo 49 Parte 2


_____ miró rápidamente a Trevor, con ojos suplicantes. Él sacudió la cabeza y se encogió de hombros. Girando sobre su eje, Nick se volvió hacia ____ y Joseph, sus ojos de inmediato se bloquearon en los de ella. Tratando de reprimir que su cuerpo temblara, se sintió casi a punto de llorar cuando lo vio extenderse por su cerveza.

–Mmm, qué decir, qué decir, –Nick susurró, mirando a ____. Él plantó sus pies y se apoyó contra la pared, con la cabeza colgando ligeramente–. Bueno, vamos a empezar con la verdad. Esa es una buena idea, ¿verdad? –Preguntó, con la voz más fuerte. Miró a su alrededor durante un segundo a las abundantes caras sonrientes que lo observaban. Empujándose a sí mismo lejos de la pared, llevó su mirada a ____–. Me enseñaron que decir la verdad siempre era algo bueno... y la verdad para mí es que si digo que les deseo a ti y Joseph la mejor de las suertes... Estaría mintiendo... porque no lo hago ni una mierda.

Las caras sonrientes que había en abundancia se cayeron. Justo después que Joan dejara escapar un suspiro, un silencio espeso descendió por toda la sala. Con el corazón acelerado y la respiración superficial, ____ miró a Nick, el dolor en sus ojos quemó cada miembro de su cuerpo. Sintiendo que la mano de Joseph apretaba su hombro levemente, ____ se volvió hacia él, encontrándose con sus ojos entrecerrados como una serpiente sobre Nick.

Trevor se aclaró la garganta y se levantó de su silla. –Ven, es evidente que el alcohol está haciendo el discurso de NIck en este momento, –él se rió con nerviosismo–. Ya dije que nunca fue bueno en estas cosas.

–Siéntate, Trevor, –Nick murmuró, sin apartar los ojos de ____.

–En realidad, hombre, –comenzó Trevor–. Creo…

–Sien-ta-te Trevor, –poco a poco repitió.

Acomodándose las gafas sobre el puente de su nariz, Trevor con vacilación tomó asiento de nuevo.
Después de unos momentos mirándola, la mirada de NIck cruzó la sala.

–En serio, gente, fue una broma, una simple broma de mierda. Por supuesto que les deseo suerte. ¿Cómo no iba a hacerlo? ¿Verdad? Una pareja tan maravillosa que va a hacer un montón de bebés, –se rió entre dientes, cruzando los brazos–. Tal vez hagan los bebés en la parte trasera de una minivan verde.

–Nick, –Henry amablemente habló–. Hijo, es posible que desees terminar con esto. La cena debe estar lista muy pronto.

–Sí, termínalo de una puta vez, –dijo Joseph, su voz fría y firme llegó a través de la sala. Apretando el hombro de ____ más fuerte, su frente se arrugó–. Ahora, Jonas.

Los labios de ____ temblaron. La sala de repente se sintió pequeña como si el edificio colisionara a su alrededor. Con el corazón latiendo con fuerza en su pecho, observó a Nick. Su boca se convirtió en una de la más triste y más dulce sonrisa que jamás había visto. Elevando su cerveza en el aire, Nick ferozmente se pasó la palma de la mano por el rostro.

–Bien, bien, terminarlo. Está bien, –dijo, mirando alrededor de la sala–. Todo el mundo levante sus copas por la hermosa novia y por el novio. -Con una incómoda tensión batiendo en el aire, los amigos y la familia lentamente alcanzaron sus bebidas. Con sus ojos absortos únicamente en ____, Nick respiró profundo. –Brindo por las tapas de botellas, los Yankees y los "pájaros " y sobre todo... –Hizo una pausa, bajando la voz hasta un susurro–. Y, sobre todo, a una hermosa chica llamada Molly que se niega a creer en el hombre que la ama, el hombre que la ama más de lo que alguna vez sabrá. –Luego dejó escapar una ligera risa condescendiente–. Oh, sí... y por ____ y Joseph.

La duda. Allí estaba. Aunque apenas rozando la superficie, estaba allí, dándose a conocer, revolviendo cada nervio del cuerpo de ____. Desde lo más profundo de su ser, su mente gritaba que él podría no estar mintiéndole. Cerrando los ojos, ahogó un sollozo que amenazaba con subir por su garganta. Abriéndolos de nuevo, ella sintió que su rostro palidecía mientras Joseph lentamente muy lentamente se volvía hacia ella, sus ojos la anclaron con algo que nunca había visto antes. Con el ceño fruncido entre sus cejas, se dio la vuelta rápidamente e inmovilizó a Nick con una mirada glacial.

Levantándose de su silla, Trevor cogió el brazo de Nick. –Vamos, hermano, creo que has tenido demasiado de bebida por la noche. Te voy a llevar a casa.

Sin dejar de mirar a ___, Nick alejó su brazo. –Eso es genial, –resopló con altivez–. Esta fiesta es una jodida mierda de todos modos.

____ débilmente registró el sonido de Joan dejando escapar otro jadeo. Tomando la mano de ____, Joseph se levantó.

–Creo que ____ y yo te acompañáremos a la puerta, Nick, –respondió, con voz ominosamente baja y una furia visible ardiendo en
sus ojos.

Nick lo miró un momento. Luego se volvió y comenzó a hacer su camino fuera de la sala con Trevor. Tratando de aspirar el aire que parecía no existir, ____ se levantó de su silla, los temblores salían de su cuerpo en olas.

Levantándose, Sarah le susurró, –Voy a ir con ustedes.

–Ya regresamos, –anunció Joseph, su agarre en la mano de ____ se endureció.

–¿Está todo bien? –Henry preguntó, también levantándose de su silla.

–Todo está bien papá –Joseph contestó, pasando junto a él.

La hermana de ____ la miró con preocupación llenando sus ojos. Ella también fue a ponerse de pie, pero con dos agudas sacudidas de cabeza, ____ dijo con los labios que no lo hiciera. De mala gana, ella se sentó de nuevo y le susurró algo al oído de Michael.
Mientras Joseph la arrastraba por el vestíbulo, ____ luchó para mantener el ritmo, su palma estaba sudando contra la de él. Cuando salieron del restaurante al aire helado, sus ojos estaban fijos en Nick, pero él no la miraba. Su enfoque estaba decidido en Joseph.

La cabeza de Joseph se movió entre Nick y ____. –¿Ustedes dos están follando? –Escupió entre dientes.

–No, Joseph, –____ respondió sin aliento, su cuerpo balanceándose por el miedo y las náuseas–. Nada de eso está pasando. Nick está borracho.

Los ojos de Nick se endurecieron como unas piedras preciosas brillosas, la sed de sangre surgió a través de sus venas.

–Tú no te la mereces, – gruñó, dando un paso más cerca de Joseph hasta que sus rostros casi se tocaban–.Ni... un... Puto... Centímetro, –agregó, con tono furioso.

Antes que el corazón de ____ diera otro latido, Joseph levantó el brazo hacia atrás y conectó un fuerte golpe en la boca de Nick. Dejando escapar un grito ahogado, ____ cogió a Joseph de sus bíceps mientras observaba a Nick tambalearse ligeramente hacia atrás. Una sonrisa arrogante se apoderó de su rostro cuando recuperó su rumbo. Dando un paso adelante, se pasó la mano por la boca ensangrentada, su sonrisa nunca vaciló mientras sus ojos llenos de odio no se apartaban de Joseph. Joseph se lanzó a Nick de nuevo, pero Trevor lo agarró y lo detuvo. Como si no estuviera afectado por nada de eso, Nick se quedó tan quieto como una piedra, mirándolo. Dejando escapar un resoplido, escupió a Joseph. Su saliva teñida de sangre cayó sobre la mejilla de Joseph, goteando lentamente su camino por el rostro de él. Henry salió corriendo del restaurante, con los ojos puestos en la escena que se desarrollaba.

–¡Hijo de puta! –Gritó Joseph, luchando contra Trevor y el agarre de Henry–. ¡Te voy a matar, hijo de puta!

–¡Nick! –Sarah dejó escapar–. ¡Vamos, te voy a llevar a casa!

Caminando de espaldas con Sarah tirando de su brazo, Nick miró a ____. Podía sentir su mirada fría y dolorosa deslizarse sobre ella. Metió la mano en su bolsillo, sacó una tapa de botella, la sostuvo en su mano antes de chasquearla hacia ella. ____ la sintió chocar contra su pecho, su corazón se oprimió y apretó en el proceso. Apartando la mirada hacia abajo, como si fuera en cámara lenta, la observó al chocar contra el suelo, girando en círculos temerariamente. Imitando cada emoción de ella. Aunque Joseph continuó con sus gritos y otros clientes se habían reunido afuera, el único sonido perforando a través de los oídos de ____, al
igual que unas uñas contra una pizarra, era la tapa de la botella tintinear y tintinear. Repercutió en su alma mientras una lágrima se desprendía, cayendo por su mejilla.

Levantando lentamente la cabeza, ____ encontró a Nick mirándola. Su hermoso rostro parecía cansado, roto y derrotado. Se dio la vuelta, y como un fantasma desvaneciéndose en el aire, desapareció en el auto de Sarah. En ese instante, con el corazón en el estómago, ____ estaba segura de que esta última visión de él quemaría su mente, persiguiéndola por siempre.
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 19th 2014, 18:59

es una imbecil!!!
perdona la palabra
pero no tiene una mejor definicion
que mas queria?
una revelacion?!
una epifania?!
o que algun arcangel viniera y le dijera: "abre los $"$&// ojos!"
ya me harto ___
pero bueno, no es bueno el enojo
siguela
solo espero que nick se defienda....
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 19th 2014, 22:00

Pero que pendeja esta neta
perdon que lo diga d esa manera
pero es que tengo coraje en serio
dios mio es que osea neta se muere
por el ahi k maldita orgullosa
perdon es q ya me enoje
espero que para el.siguiente capi
la srita. Reaccione x q si no me vere obligada a casi golpearla
sube mas porfia
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 20th 2014, 15:57

Colisión

Capitulo 50


Mientras observaba las luces traseras del vehículo desvanecerse en un lejano resplandor en medio del caótico tráfico de Manhattan, sintió la mano de Joseph alrededor de su brazo, su férreo control ardiendo en su carne. Antes de darse cuenta, estaba siendo llevada con rapidez de regreso al restaurante con el padre de Joseph y Trevor detrás de ellos. Tragando saliva, ____ limpió las lágrimas de sus ojos, su cuerpo temblaba de pies a cabeza. Una vez que entraron en la sala de fiestas, Joseph la soltó y se dirigió hacia la mesa donde habían estado sentados. Cogió su cartera de la parte posterior de la silla, sacó sus llaves de su bolsillo, con el rostro febril de ira.

–Yo y mi prometida nos vamos, –soltó, haciendo su camino de regreso a ____.

–No se pueden marchar, Joseph, –Joan replicó con un tono insistente mientras miraba alrededor. Se levantó de su silla, barriendo la mano por la sala–. Tienen invitados aquí. Es evidente que algo está pasando entre tú y ____, pero tienen que guardar eso para más tarde.

Él le disparó a su madre una mirada fría. –Como dije, estamos jodidamente marchándonos.

Los ojos de Joan se agrandaron y fue a hablar, pero Henry le puso la mano en su hombro, efectivamente silenciando a su esposa.

–Yo sé qué coño estoy haciendo mañana, –Joseph arrojó, señalándose a sí mismo. Después de coger la mano de ____, se refirió a la fiesta nupcial–. ¿Todos saben lo que estamos haciendo mañana?

Con ninguna palabra susurrada, el grupo de familiares y amigos lo observaron fijamente, moviéndose nerviosamente en sus asientos. La hermana de ____ fue a levantarse. Una vez más, ____ negó con la cabeza, sus ojos le pidieron que no hiciera nada. Frunciendo los labios con una preocupación transparente, Lisa se cruzó de brazos, sus ojos se estrecharon en Joseph. Sin embargo, ella permaneció en silencio.

–Eso es lo que pensaba. –Empujó a ____ hacia la puerta–. Nos vemos todos mañana a las once.

Después de recuperar la chaqueta de ____ del guardarropa, Joseph los llevó través del vestíbulo, casi empujando a otros invitados. Una vez que llegaron a su auto, ____ respiró profundamente, tratando de controlar sus nervios. Se deslizó en el asiento, mordiéndose el labio nerviosamente mientras lo observaba rodear el vehículo, la mirada ardiente en los ojos de él provocó un aumento del miedo en todo su organismo. Entró al auto, cerró la puerta y sin mirarla, encendió el motor. Sofocada.

____ se sentía como si se estuviera ahogando mientras él salía de la plaza de estacionamiento, con las manos tensas en el volante, apretando y aflojando la mandíbula. Mientras los pensamientos de Nick se dispersaban de su cabeza, se dio cuenta de que estaban yendo por la dirección equivocada.

–Tengo que volver a mi casa, –susurró, la sangre corría velozmente por sus venas. La trituraba y se correlacionaba con el dolor punzante en su pecho.

–Estás fuera de tu puta mente si crees que voy a dejarte ir a tu apartamento, – le espetó, sin apartar los ojos del camino.

El corazón de ____ se paralizó y luego comenzó a correr como si estuviera a punto de estallar allí mismo en su caja torácica.

–Te quedas conmigo esta noche, –añadió, en un tono más duro–. Te voy a llevar a casa en la mañana para que consigas tu mierda antes de la ceremonia.

Buscando a tientas algo que decir, lo miró, pero se encogió cuando él giró la cabeza en dirección a ella, la furia en sus ojos amenazaba con convertirla en llamas. Por el resto del camino, se mantuvo en silencio y cuando se detuvieron en su casa, estaba segura de que ya se estaba hundiendo en las fosas del fuego del infierno. Saliendo del auto, él no le dijo ni una palabra mientras subían las escaleras hacia su puerta. Con sus nervios temblorosos y arrastrándose sobre su piel, ____ saltó cuando Joseph cerró la puerta después que entraran. Quitándose la chaqueta de su cuerpo, se aflojó la corbata y se trasladó a la cocina, sacando una botella de Jack Daniels del gabinete. Después de sacar un vaso del mostrador, lo llenó hasta el borde, bebiendo la mitad de él. Con las cejas fruncidas y la hostilidad llenando su iris como carbones encendidos, le hizo un gesto hacia él con su dedo. ____ no pudo tomar suficiente aire mientras lentamente se quitaba el abrigo y dejaba caer su cartera en el sofá. Mirándolo desde el otro lado de la habitación, un espiral de miedo frío le recorrió la espina dorsal.

–Ven aquí, ____, –le dijo, su voz mezclada con una exasperante calma.

Tragó, mirándolo mientras él le devolvía la mirada. Inhalando mientras sus pasos resonaban en el suelo de mármol, avanzó con cautela a la cocina, una ansiedad constante se construía en su interior. Acercándose a él, la bilis le subió a la garganta cuando él lanzó la mano y tiró de ella por el brazo hacia su pecho. Sintiendo su corazón latir contra el suyo, ella no llevó sus ojos para encontrarse con los de él. No podía. Algo más oscuro que el miedo la controlaba. Tratando de recuperar el aliento, clavó los ojos en su boca que se curvó en una torcida y malvada sonrisa. Él llevó los nudillos debajo de su barbilla, lentamente levantó su rostro y mirándola a los ojos, su voz fue baja.

–Follaste con él, ¿no?

–No, –susurró, con voz débil, sus músculos estaban cada vez más débiles por segundo.

Con su aliento caliente en su rostro, su voz seguía siendo la misma, pero sus ojos se endurecieron.

–¿Y esperas que me crea eso?

–Sí, –respondió ella, tratando de controlar el temblor en su cuerpo.

____ sintió que su estómago se revolvió cuando él llevó su otro brazo alrededor de su cintura, amasando con sus dedos la parte baja de su espalda. Bajó la cabeza, lentamente pasando su nariz a lo largo de su frente. Ella tomó una bocanada de aire mientras él utilizaba el peso de su cuerpo para empujarla hacia atrás, y sujetarla contra la encimera de granito frío. Con lágrimas en sus ojos, su corazón triplicó su ritmo mientras lo miraba. Su cabello, por lo general meticulosamente arreglado, colgaba sobre su frente.

–Sabes que si follaste con él, no significas absolutamente nada para él, – susurró, rozando sus labios sobre el lóbulo de su oreja–. Él follará con cualquiera que abra sus piernas para él.

Aunque un terror por lo que había dicho se apoderó de ella y su corazón se sentía expuesto con desgarradoras heridas frescas y abiertas, ella no respondió mientras trataba de apartar mentalmente sus palabras. Enterrando su rostro en su cabello, la empujó con más fuerza contra su pecho rígido.

–¿Lo follaste?

–No, no lo hice. –Con el cuerpo todavía temblando, las palabras susurradas se deslizaron de su boca, su voz fingiendo inocencia.

Poco a poco, él pasó las yemas de los dedos por su mejilla y deslizó su pulgar por sus labios temblorosos.

–¿Me quieres, ____? –Preguntó, sus ojos inmovilizándola con malicia.

Mirando hacia él, estuvo confundida por la pregunta y no estaba segura de cómo responder a ella. Su mirada reflexiva cayó al suelo, su mente corría mientras buscaba algo que decir.

–Hemos tenido un par de meses duros, Joseph, –susurró, con los ojos de nuevo en él.

Él ladeó la cabeza hacia un lado. –No has respondido a mi pregunta. –Se inclinó más cerca, su aliento susurrando contra su mejilla, mientras que una mano la tomaba por la cintura y con la otra ahuecaba su nuca–. ¿Me amas, ____?

Ella tragó saliva y lo miró, un sollozo se deslizó de sus labios. –Te quiero, pero creo que…

Él la interrumpió, llevando rápidamente sus dedos a los labios de ella, silenciándola. Respirando pesadamente, su cuerpo temblaba mientras dejaba caer sus manos y las colocaba sobre el mostrador de granito, enjaulándola como un animal.

–Entonces pruébamelo, –susurró con su rostro a centímetros del rostro de ella, el olor a licor rezumando de su boca–. Si no follaste con él y me amas, ____, entonces pruébalo.

Ella lo miró fijamente, con cuerpo, mente, y alma temblando, mientras lentamente él deslizaba sus dedos por el brazo de ella. Alcanzando su mano, él la llevó a toda prisa a su habitación. Cerró la puerta con un golpe y comenzó a quitarse la ropa. Durante todo el tiempo sus ojos nunca se alejaron de los de ella, su intención revelaba una urgente dominancia para reclamarla.

–Quítate la ropa, –le ordenó en voz baja mientras se acercaba a ella.

De pie completamente desnudo ante ella, exhaló con pesadez, el sonido colgando en el aire. ____ se quedó clavada en el suelo, inmóvil, muriendo por dentro poco a poco.

–Vas a demostrármelo, –reprochó, enmarcando su rostro con las manos. Ella apartó la mirada, pero él tomó su barbilla, forzando su atención hacia él–. Porque si no lo haces, –susurró, inclinándose al oído–, entonces voy a saber que follaste con él. ¿Y quieres saber lo que va a suceder entonces? -Con el corazón rebotando en su pecho, ella tragó saliva nerviosamente, su garganta se sentía como si una lija la recubriera. Negó con la cabeza. –Me obligas a dañarlos a ambos, –él susurró, sus manos con torpeza comenzaron a desabrocharle la blusa.

Parada completamente inmóvil, sin decir nada, su instinto le advirtió que huyera, pero no pudo. En la oscuridad de la habitación, las lágrimas no derramadas que estaba tratando de ocultar cayeron por sus mejillas. Sin embargo, cayeron en
silencio mientras Joseph la despojaba a nada –físicamente... mentalmente... y emocionalmente.

Empujándola a la cama, se cernió sobre su cuerpo desnudo. Su rostro estaba salpicado de ira, lujuria y posesión. Abriendo sus piernas, se hundió en su interior y fue entonces cuando la oscuridad de lo que Joseph se había convertido la envolvió como una sombra fría. Ella sabía que en ese momento se estaba aferrando a algo que nunca volvería a ser. Ella nunca podría amarlo de la manera que lo hizo una vez y nunca podría amarlo de la manera que ahora amaba a Nick. Cuando su cuerpo no tuvo más que dar, sucumbió al entumecimiento que se estableció. Cerrando los ojos, trató de encerrarse mientras él se mecía en ella más duro, un dolor interminable pulsaba a través de su cabeza. Ella concibió los ojos de Nick encima de ella en lugar de los vengadores y oscuros mirándola. Inhalando, trató de imaginar que eran las manos de Nick tocando sus pechos, el sudor de Nick cayendo sobre su cuerpo, y los labios de Nick besando su boca.Nick...

Joseph gruñó y dejó caer todo su peso sobre ella cuando terminó. A los pocos minutos, estaba profundamente dormido.
Horas. ____ se quedó allí durante horas, su mente reproduciendo las palabras de Nick una y otra vez. Sintiendo como si hubiera engañado a su propio corazón, el propio corazón que pertenecía a las manos de Nick .

____ se deslizó lentamente fuera de la cama, su respiración se entrecortó cuando sus pies tocaron el piso helado. No habría velos de encaje o votos mañana. No. No habría promesas hechas o mentiras dichas. Nick estaba en lo correcto. Sus labios contenían mentiras y esas falsas verdades habían arruinado potencialmente su futuro juntos. Ella lo amaba, y ahora iba a ir con él. Sólo podía esperar que la perdonara por dudar de él y de su amor a ella. Tan silenciosamente como sea posible, ____ recogió su ropa y se vistió. También reunió el valor que tan desesperadamente necesitaba para finalmente dejar a Joseph. Se volvió y se quedó en el umbral de su habitación, viendo su manera de dormir. Mientras lagrimas surgían en sus ojos, pudo sentir su corazón romperse y repararse todo a la vez.

–Adiós, Joseph, –susurró.

Casi tropezando con sus pies descalzos, ____ se dirigió rápidamente hacia la sala y cogió sus zapatos, abrigo y cartera. Tratando de no hacer ningún ruido, se puso el abrigo, pero mantuvo sus zapatos en la mano mientras de puntillas hacia su camino hacia la puerta principal. Tomó el pomo, respiró hondo y lentamente lo abrió. Aunque la puerta crujió y el sonido hizo eco en toda la casa, su miedo de despertar a Joseph fue eclipsado por su miedo incapacitante de perder a Nick para siempre. Esto último la empujó hacia fuera, al frío aire de invierno.

Tic–Toc...

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 20th 2014, 16:18

Colision ... Segunda Parte... Pulso


¿Cómo sigues existiendo cuando tu corazón está tan astillado, tan completamente destrozado y tu pulso se desvanece?
Estás... destrozado. ¿Cómo continuas cuando cada respiración no es más que un dolor constante? Vivir se convierte en un insidioso recordatorio que botaste la parte más importante de ti mismo. Tu... alma. Ninguna cantidad de distracción puede sacarte de la tortura de la pérdida de tu... vida.

Ahora que ____ Cooper se ha alejado de su primer amor, ella se encuentra corriendo hacia su único amor. Desentrañando rápido, pero aferrándose a la esperanza, ____ arriesga todo lo que ha dejado en el hombre que ha consumido todo su pensamiento y sueño desde el día en que se conocieron. ¿Nick la aceptará de vuelta? Y si es así, ¿su encuentro será una colisión de dos corazones destinados a completarse el uno al otro y reavivar un amor que no conoce fronteras? ¿O las cicatrices de su pasado se abrirán, desgarrando lentamente lo que cada uno de ellos estaba destinado a ser? ¿Puede el destino, el último que cambia el juego, arreglar el camino destrozado donde fueron colocados desde el principio?
Sólo el tiempo lo dirá...
Tic Tac ...
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 20th 2014, 16:34

Colisión...Pulso

Capitulo 51


____ apoyó la cabeza contra la ventanilla del taxi, mirando las luces de la ciudad de Manhattan con los ojos empapados de lágrimas. Como una imagen borrosa, la mirada en el rostro de Nick mientras se alejaba de ella unas horas antes se precipitó a través de su mente. Cuanto más se acercaba a su edificio, y cuanto más lejos iba de su pasado con Joseph, más sentía como si su cordura y corazón estuvieran colgando de un hilo delicado. Ella se movió con inquietud y su mirada cayó sobre la brillante luz verde del reloj digital. Era casi la una de la madrugada. Un rayo de esperanza inundó su cuerpo y cerró los ojos, rezando para que Nick la aceptara de nuevo. A medida que el taxi se detenía frente a su gran edificio, alcanzó su cartera y sacó un fajo de billetes. Después de entregarle una cantidad desconocida al conductor, abrió la puerta y salió a la acera.

—¡Hey! —El conductor del Medio Oriente gritó—. ¡Tiene que cerrar la puerta, señora!

____ escuchó sus palabras, pero no le prestó atención. Sus pies torpes eran empujados hacia delante, haciéndola avanzar hacia lo que esperaba que sería un nuevo comienzo. Un nuevo futuro con el hombre que sabía que no podía vivir sin él. Abrió la puerta y cruzó el vestíbulo. El sudor se aferró como caries a través de su piel. Con una mano temblorosa, presionó el botón del ascensor. Sus nervios se dispararon con amor y ansiedad. Una vez que las puertas del ascensor se abrieron, entró y se apoyó contra la pared, agotada física y mentalmente. Mientras trataba de dejar de temblar, las lágrimas caían de manera constante. Sin estar segura de la reacción de Nick, ____ luchó por inhalar una respiración decente.

Trató de aplacar las emociones perversas que se enrollaban a través de ella. Las puertas se abrieron a lo que sería un nuevo comienzo... o un fin. Con los pies pegados al suelo, se quedó paralizada por un momento, con sus ojos fijos en la pared del pasillo. Vagamente consciente del movimiento de las puertas del ascensor cerrándose, se mareó mientras levantaba su mano para mantenerlas abiertas. Lentamente, salió. Su visión se oscureció mientras giraba hacia el ático de Nick y su mente perdió el control con todos los escenarios posibles. Se esforzó por concentrarse en las palabras que él le había dicho, permitiendo que su miedo menguara cuando sus pies la llevaron más cerca. Su ritmo se aceleraba con cada paso.

Una vez que llegó a su unidad, sus temores regresaron como una venganza, anclándose en su pecho. Con temor, llamó a su puerta, cada golpe imitaba el feroz latido de su corazón. Se enjuagó las lágrimas mientras su cuerpo temblaba de pies a cabeza. Los minutos pasaban sin respuesta, y ella volvió a llamar, más fuerte. Por favor contesta. Repitió la oración en silencio mientras tocaba su timbre. Con lágrimas corriendo por sus mejillas, se quedó mirando la mirilla, imaginándolo a él observándola fijamente por detrás. La idea de él observándola ardía y se abrió camino a su corazón.

—Por favor, —gritó, tocando el timbre de nuevo—. Dios, Nick, por favor. Te amo. Lo siento mucho.

Nada.

Con las manos todavía temblando, alcanzó su cartera y sacó su teléfono celular. Marcó el número de Nick. Con los ojos fijos en la puerta, lo escuchó sonar una y otra vez.

—Has llamado a Nick Jonas. Ya sabes qué hacer.

El corazón de ____ se apretó, se tensó y se dejó caer en el hoyo de su estómago al oír su voz. Esa voz dulce estaría por siempre persiguiéndola si él no la aceptaba de nuevo. Esa dulce y suplicante voz que le había rogado que le creyera. Colgó, volvió a marcar y la escuchó una vez más. No dijo nada. No podía. Su respiración frenética sería el único mensaje que dejaría. Palabras... No tenía ninguna.

____ se llevó una mano a la boca cuando surgió la comprensión que él no la perdonaría. Por unos momentos dolorosos, se quedó en silencio. Entonces el dolor estalló en su pecho. Un torrente de lágrimas voló por sus mejillas. Sus gritos resonaban por todo el pasillo. Ella retrocedió y sintió que su espalda chocaba contra la pared. Observó su puerta, el vivo recuerdo de su rostro se arraigó en su cabeza. Un dolor agudo subió y se retorció en sus entrañas mientras poco a poco se abría paso hacia el ascensor, su corazón caía al igual que su descenso.

Con los hombros caídos y el espíritu quebrantado, ____ abrió la puerta de su apartamento. Una pequeña luz por encima de la estufa de la cocina lanzaba un débil resplandor a través de la sala de estar. Apaciguando sus pasos, para no despertar a Sarah, ____ se dirigió a su habitación. Todavía temblando, un manto de tristeza la envolvió mientras entraba a su cuarto de baño.
Encendió la luz y se quedó mirando su reflejo. Los ojos verdes, una vez intensos con esperanza, no admitían ninguna apariencia de vida. Pasó sus dedos sobre sus mejillas, enturbiadas con rímel. Su rostro estaba pálido. Peor aún, su corazón estaba herido por la pérdida. Apoyó las palmas de las manos contra la superficie fría de mármol del lavabo, bajó la cabeza y lloró, tragando el aire mientras un dolor tan profundo cubría su alma. Un remordimiento de la forma más brutal se apretó como un nudo sin perdón alrededor de su cuello. Trató de calmarse abriendo el agua caliente y salpicando su rostro. Después de alcanzar una toalla, se secó y apagó la luz. La fatiga desaceleró sus pies mientras se dirigía a su cama y se acurrucaba a su lado. Agotada, se hundió en el colchón, intentando obtener un par de horas de sueño. Pero eso no llegó. No.

Mientras los segundos, minutos y horas pasaban, el rostro de dolor de Nick y sus confundidos ojos marrones invadieron la conciencia de ____. Tomó un respiro tembloroso, rodó sobre su espalda, y se quedó mirando el techo. Durante las próximas horas, un oleaje de un desgarrador dolor onduló a través de su corazón. Ella lo dejó a él deslizarse entre sus dedos.

***

Tratando de ignorar el ruido ensordecedor de los motores del jet privado de Industrias Jonas encendiéndose, Nick se preguntaba si ____ recordaría cosas que él nunca olvidaría. Se preguntaba cómo esto era realmente el final. La había perdido. En menos de siete horas, ella sería de Joseph para bien.

Cogió su maleta de la parte posterior del jeep de Kevin, su corazón se hundió aún más en su estómago mientras miraba hacia el cielo claro y frío de la noche. Kevin salió a la pista, su expresión no más a gusto de lo que había sido cuando Nick llegó a él.

—No tienes que hacer esto, hombrecito, —gritó Kevin, los mechones de su cabello oscuro se azotaban por la furia de los motores—. Irte de la ciudad en medio de la noche no va a traerla de regreso.

Nick no estaba seguro si marcharse borraría la marca que ____ había grabado con fuego en su alma. Asimismo, no estaba seguro de si alguna vez seria libre de padecer el dolor por necesitarla. La única emoción real que jodidamente poseía... Era que sabía que tenía que salir de Nueva York. Irse a la mierda y alejarse del fantasma de ____ que, sin duda, lo perseguiría.

—Te lo dije, tengo que marcharme de la red por un tiempo, Kevin, —Nick argumentó, pasándose una mano por el rostro—. No puedo estar aquí. Sólo ten cuidado de desviar nuestras reservas de las manos de Joseph.

Kevin soltó un suspiro pesado y asintió. —Me encargaré de ello el lunes por la mañana. —Él palmeó el hombro de Nick, sus ojos se suavizaron—. Tienes que estar bien con todo esto cuando regreses. Prométeme que pondrás a ____ a un lado mientras estés allí.

El pecho de Nick palpitó ante el sonido de su nombre. —Sí, —respondió, su voz era grave—. Voy a intentarlo.

Después de unos momentos de mirarse fijamente el uno al otro, Nick subió las escaleras hacia el avión. Se volvió y vio a su hermano arrancar el auto y salir de la propiedad del pequeño aeropuerto privado. Con la mente jodida y en la agitación más profunda de su vida, Nick buscó en su bolsillo de sus jeans y sacó su teléfono celular. Sin mirarlo, lo arrojó sobre la pista. Se rompió cuando golpeó el suelo. Fuera de la red significa fuera de la red. Sin contacto con nadie. Nadie tratando de sacarlo de su dolor, y nadie tratando de convencerlo de que sus acciones eran destructivas. Después de entregar sus maletas a la asistente de vuelo, el piloto salió a saludarlo.

—Buenas noches, señor Jonas. —El piloto sacudió con firmeza la mano de Nick. Su cabello gris se derramaba sobre su frente—. Todo lo que usted ha solicitado ha sido preparado y debemos llegar a Playa del Carmen, en poco más de cuatro horas, señor.

Nick hizo un gesto débil y se dirigió a su camarote privado. Cerró la puerta y sus ojos de inmediato aterrizaron en una botella de bourbon gritando su nombre en el mini bar. La miró con desprecio. La oscuridad se filtró a su alrededor. Se quitó la chaqueta y la arrojó sobre la cama. Tratando de evitar que el ángel malvado invadiera sus pensamientos, se dirigió a través del pequeño espacio y cogió el líquido ambarino que nubla la mente. Decidió renunciar un vaso, abrió la tapa y llevó la botella a sus labios. El alcohol quemó su garganta, sin ofrecerle ni una onza de indulto a su dolor.

Fue entonces que Nick supo que nunca habría un momento en su vida sin ser consciente de la ausencia de ____ . Ebrio o sobrio, ella acribillaría su corazón y su alma, hasta el día que muriera. Él la amaba. La respiraba como si fuera el aire a su alrededor... el aire del que sería privado para siempre. Bajó la botella, se pasó una mano exhausta por su cabello y trató de moldear visiones de los bellos ojos de ____ devolviéndole la mirada en su memoria. Se acercó a la ventana, mirando hacia la ciudad a sus pies, y sabía que no funcionaría. Nada lo haría. Ni empapando su dolor en el alcohol ni huyendo de ella podría arreglar lo que estaba sintiendo.
Ella se había ido. Mientras las luces parpadeantes se desvanecían con la escalada de altitud del avión, el corazón de Nick continuó llorando a la mujer que había perdido mientras su mente se preguntaba cuánto tiempo pasaría para su funeral.
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 20th 2014, 19:18

que bueno...
para que entienda lo que se siente...
se lo merece por idiota...
pero no me gusta que nick sufra...
el no se merecia eso...
siguela
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 20th 2014, 22:25

Omj q pendeja esta esa
mujer x dios neta es haaa
ya m enoje pobre d nick
yo lo consuelo siii?:3
seria muy feliz aciendolo jajaja
sube mas amo la novela
eres genial scribiendo
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ale-Jonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 21st 2014, 15:59

Holaa, bueno soy nueva lectora y me llamo ale....

Ho por dios... esta super padre, pero no se puede ir... bueno sii.. pero tienen qe estar juntos.
Bueno por el momento estare impaciente por otro capitulo.
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 22nd 2014, 15:52

Colisión... Pulso

Capitulo 52


Con la luz de la mañana aspirando la última de las estrellas del cielo, y sin un minuto de sueño reclamado, ____ se incorporó y se dirigió a la cocina. Las náuseas llenaron su estómago. Alargó la mano hacia la puerta del refrigerador, la abrió y cogió una botella de agua. Se dejó caer en una silla en la mesa mientras Sarah doblaba la esquina.

—Hmm, veo que Joseph te dejó esta mañana temprano, —Sarah dijo, dándole a ____ un rápido vistazo. Se acercó a uno de los armarios y lo abrió—. Qué agradable de él permitir que su novia realmente se prepare para su boda en su casa.

—Sarah, yo...

—Antes que defiendas a Joemonstruo o a sus pensamientos delirantes, ____, quiero que sepas lo enfadado que Nick estuvo anoche. —Sarah cerró un gabinete—. Nunca lo había visto tan herido.

____ cerró los ojos que escocían, su corazón se oprimió al pensar en el dolor que le había causado a Nick. Negó con la cabeza.

—Sarah, por favor. Yo no...

—Lo sé, ____. No estás de humor para hablar de esto, —resopló y abrió otro gabinete—. O déjame adivinar, ¿No es delirante pensar que deberías casarte con Joseph porque no crees en Nick?

—Sarah, —____ dejó escapar, levantándose—. No me estás escuchando. No voy...

Sarah se dio media vuelta, sus ojos marrones se entrecerraron. —Joder, odio decir esto, ___, pero no puedo ser parte de esto hoy. Amas a Nick, y Nick te ama. Listo. Creo en Nick, e incluso si no lo haces, me estás obligando a elegir. —Ella puso una mano en su cadera y pasó la otra a través de su espeso cabello rubio—. Lo siento, pero yo no voy a ir a la boda de hoy.

—Bien, porque yo tampoco, —susurró ____ , volviendo a sentarse—. No me voy a casar con Joseph.

Con los ojos muy abiertos por la sorpresa, una sonrisa dividió el rostro de Sarah—. ¿No lo harás? —Jadeó, corriendo al lado de ____.

____ sacudió la cabeza mientras una nueva ronda de lágrimas se filtraba de sus ojos. Sarah se arrodilló a su lado y echó los brazos alrededor de la cintura de ____ . Sus palabras cayeron contra el estómago de ____.

—Oh Dios mío, oh Dios mío. Ya no estás en mi lista de mierda. ¡Joder, te amo hasta la muerte ahora mismo!

—Lastimé a Nick. —____ casi se atragantó con sus palabras—. Quería creerle, y una parte de mí lo hizo, supongo, pero tenía miedo y ahora es demasiado tarde.

Confusión salpicó la expresión de Sarah mientras se ponía de pie, llevando a ____ con ella. Ahuecó las mejillas de ____ . —No es demasiado tarde. Tan pronto como lo llames, se olvidará de todo. Nick te ama. Él estaba enojado anoche, pero moriría por ti. Créeme. Eso es todo lo que él decía.

Temblando, ____ contuvo un suspiro inestable. —No. Fui a su ático anoche y no abrió su puerta. —Se apartó de Sarah y se sentó en una silla en la mesa—. Llamé a su teléfono un par de veces y no me respondió. Él ha terminado conmigo y me merezco cada pedacito del dolor que viene a mí. —____ sacudió la cabeza, su voz se iba apagando—. No puedo creer que haya dejado que esto suceda.

—Él no me pidió que lo lleve a casa anoche. —Sarah se puso de rodillas de nuevo y agarró las manos de ____ —. De la cena de ensayo, me hizo llevarlo a la casa de Kevin. Lo que sucedió lo puso un poco sobrio, pero estoy bastante segura que el maldito chico todavía está noqueado. Piensa en cuán derrumbado estaba. Son sólo las siete de la mañana. Probablemente no escuchó su teléfono. Lo voy a llamar dentro de un rato, pero tienes que tratar de calmarte, ¿de acuerdo?

____ sacó lentamente sus manos de ella y apretó las palmas de sus manos contra sus ojos. Asintió a regañadientes, tragando algo de la preocupación que cursaba por su mente.

—Está bien, voy a tratar de calmarme.

Una lenta sonrisa tocó el borde de la boca de Sarah. —Estoy orgullosa de ti, ____ .

—¿Orgullosa de mi? —Cuestionó, limpiándose la nariz con el dorso de la mano—. ¿Por qué cosa? ¿Por herir a Nick? Su rostro, Sarah. No puedo conseguir sacar su rostro de mi cabeza.

Suavizando los ojos, Sarah pasó su mano contra la mandíbula de ____ . —Estoy orgullosa de ti por finalmente ver que te mereces una vida mejor con un hombre que sinceramente te ama y se preocupa por ti. Una vez más, es posible que hayas dañado temporalmente a Nick, pero ustedes dos van a estar bien. Ya lo verás.

____ miró a Sarah y permitió que un aleteo de esperanza se instale a través de sus miembros. Asintió con la cabeza, rezando que la declaración de Sarah resultara cierta.

—Muy bien, —dijo Sarah, de pie y mirando su reloj—, El día de tu no boda se supone que tiene lugar en un poco menos de cuatro horas. ¿Qué quieres que haga por ti, aparte de ir por un poco de café para nosotras, porque aquí no hay nada? Definitivamente luces que una taza te vendría bien y a mí también. —Sarah caminó hacia el armario del pasillo, sacó su abrigo y se lo puso—. ¿Quieres que llame a tu hermana? —Se detuvo a medio paso—. Mejor aún, ¿puedo llamar a tu ex futuro esposo y decirle que se vaya a la mierda?

____ se levantó y se movió a través de la cocina. Cogió una toalla de papel y se limpió la nariz. La idea de Joseph despertando para encontrar que se marchó envió escalofríos por su columna vertebral.

—Él todavía no lo sabe.

La confusión apretó la frente de Sarah. —¿Qué quieres decir? Pensé...

—Me fui después de que se quedó dormido, —____ interrumpió, pasándose las manos sobre su rostro—. No tiene ni idea. Tú eres la única que lo sabe.

La mandíbula de Sarah se abrió también sus ojos. —Umm... bien. Podría estar equivocada, ¿pero no debería el expectante novio saber esto?

En un suspiro, ____ pasó por delante de Sarah a su dormitorio. Comenzó a hurgar en sus cajones de la cómoda. Aparte de Nick, lo único que anhelaba era una larga ducha caliente.

—Sí, Sarah. Tengo que lavarme, y cuando haya terminado, voy a llamarlo.

Sarah se apoyó contra la puerta, la preocupación bordeaba sus ojos. —¿Puedes por lo menos esperar hasta que regrese de la cafetería? Voy a llamar a Lisa y Michael para hacerles saber lo que está sucediendo, ¿de acuerdo?

Sabiendo que Sarah estaba preocupada, ____ cerró su cajón y la miró. —Sí. Voy a esperar. —Se acercó a Sarah, sus ojos suaves—. Gracias.

Sarah tomó la barbilla de ____ , dándole un ligero apretón. —No hay de qué. Ve. Metete en la ducha, y voy a estar de vuelta en un ratito.

____ asintió y la observó marcharse. Después que la puerta principal se cerrara de golpe, ____ no pudo evitar sentir pavor abrasando su estómago. Confrontar a Joseph, con o sin Nick a su lado, no sería fácil. Suspirando, trató de ignorar su presencia purulenta. Se dirigió al cuarto de baño, colocó sus pantalones de chándal y una sudadera sobre el lavabo, y abrió el grifo. Mientras el vapor caliente ondulaba en el aire, se quitó la ropa de la noche anterior de su cuerpo y se metió en la ducha. Cogió la pastilla de jabón y lentamente lo pasó sobre la dolorida carne entre sus piernas mientras las visiones de lo que ella le permitió a Joseph hacerle invadieron sus pensamientos. Con la cabeza gacha de vergüenza, su pelo castaño empapado formó una cortina sobre su rostro. Cada músculo se sentía magullado, pero el dolor palidecía en comparación con su corazón maltrecho y golpeado.
Ella se hundió aún más en el hueco oscuro de su mente, repitiendo lo que él hizo ayer por la noche una y otra vez. Era nada menos que una pesadilla. Fue entonces cuando se dio cuenta de la enormidad de lo que le permitió conseguir el último año. La conciencia de cómo ella se engañó a sí misma pensando que él la amaba, que se preocupaba por ella, por ellos, sacó el aire de ella. La obligación abrumadora y profundamente arraigada que sentía hacia él por las cosas con la que la había ayudado, fue algo que sabía que la trajo hasta este mismo momento. La ira por ella misma creció, burbujeando en su vientre mientras fregaba más rápido, más duro en su carne, por encima de sus brazos, rostro y piernas. Quería quitarse la mera existencia de él de sus poros. Abrió el grifo de agua más caliente y se encogió ante la forma en que ella dejó que la manipulara con cada acción. Con cada pensamiento.

Llorando, respiró hondo y trató de recomponerse. Joseph no existía. Ellos ya no existían. Se había ido. A través de su aturdimiento, ____ bajó el jabón, aclaró su cuerpo, no sólo de las burbujas enjabonando su piel sino también del veneno malicioso que él vertió en su alma. Salió de la ducha, tomó una toalla y se la puso alrededor de sí misma. De pie frente al espejo, miró a la mujer que ella separó. Para siempre.

—Nunca más, —susurró. Sacudió la cabeza, pasó sus manos sobre sus mejillas y apretó sus ojos—. Nunca.

Después de tomar un momento para reflexionar sobre la locura que el día prometía traer, ____ se puso su ropa, se secó el cabello e hizo su camino de regreso a su habitación. Se detuvo cuando escucho su teléfono zumbar, el sonido alertó que había un mensaje en espera. Se apoderó una ansiedad repentina porque podría ser Joseph y una esperanza posible porque podría ser Nick, corrió por su mente. Tragando, se movió con cautela hacia la mesita de noche y con una mano temblorosa, buscó su teléfono.
Ambas, la ansiedad y la esperanza, se evaporaron al ver que era un correo de voz de Lisa. ____ se rindió a la fatiga que la perseguirla, se sentó en su cama y apoyó la cabeza sobre una almohada. Mientras escuchaba la voz preocupada de su hermana, ____ oyó crujir la puerta principal al abrirse. Se sentó y escuchó los últimos segundos del mensaje de Lisa, notificándola que ella y Michael estaban en camino.

—¿Sarah? —____ llamó mientras deslizaba su teléfono hacia abajo. Lo arrojó sobre la cama, se pasó una mano sobre su rostro y se levantó para hacer su camino a la otra habitación. —Espero que tengas algo para comer mientras...

Se detuvo en el arco de la sala de estar, sus palabras se apagaron. Sorprendida, se quedó inmóvil, en silencio y alerta, cuando descubrió a Joseph casualmente apoyado contra el mostrador. Sus ojos la siguieron mientras bebía un jugo de naranja en un vaso.

—Cuando me desperté, te habías ido, ____. —Después de bajar el vaso, se paseó, con una sonrisa arrogante plasmada en su rostro—. Porque estabas emocionada de volver aquí y ponerte toda bonita para casarte conmigo hoy, ¿No? —Él rozó sus dedos contra su mejilla—. Pensé que debía pasar por aquí antes de ir a Trevor para prepararme.

—Aléjate de mí, Joseph, —susurró ella, con voz temblorosa. Se apartó bruscamente de él, tratando de ocultar el miedo corriendo por sus venas.

Joseph parpadeó, despejando la aspereza de su garganta. Con los ojos entrecerrados, su rostro se llenó de confusión.

—¿Qué? —preguntó, dando un paso más cerca y agarrándola de la parte superior de su brazo.

____ lo arrancó de su total agarre, su hombro golpeó contra un gabinete mientras se tambaleaba hacia atrás. —Ya me has oído. He dicho que te alejes jodidamente de mí. —Sus palabras cayeron de su boca con un siseo bajo—. Ya he terminado, Joseph. Esto —señaló entre ellos— ha terminado. Ya no soy tu complaciente víctima.

Antes de darse cuenta, él la clavó contra la pared, con una mano agarrando su cabello mientras que con la otra apretaba su barbilla. Se pasó la lengua por el labio inferior y la estudió.

—Tú follaste con él, ¿no?

Aunque un pequeño grito fue presionado en la boca de ____ por el dolor punzante de su cráneo, su respuesta goteó mientras la decía con una mueca de desprecio.

—Sí, yo lo follé. Sí, estoy enamorada de él y no, no lo haré ahora, ni jamás me casaré contigo. —A pesar que el miedo debilitó los miembros de ____, una sensación de alivio y libertad se hizo cargo, arraigándose en algún lugar profundo de su interior.

Por un latido de corazón, cerró los ojos y permitió que visiones de Nick se filtrara en sus pensamientos, pero un duro golpe en su mejilla con la parte posterior de la mano de Joseph hizo que sus ojos se abrieran bien abiertos. El ardor onduló sobre su carne mientras azotaba sus puños contra el pecho de él intentando liberarse. Con una mano todavía enredada en su cabello, Joseph la empujó a través de la habitación como un pequeño juguete desgastado. Aterrizando en cuatro patas contra el suelo de madera, ____ trató de levantarse pero Joseph la tomó del cabello y la obligó a bajar.

—¡Maldito enfermo! —Ella gritó, enrollando las manos alrededor de las muñecas de él mientras se cernía sobre ella.

Joseph cayó de rodillas y tiró la cabeza de ella hacia atrás, obligándola a mirarlo a los ojos. —Después de todo lo que he hecho por ti, te das la vuelta y ¿lo follas a mis espaldas? —Gruñó, empuñando su cabello más fuerte.

El pulso golpeteó y usando cada pedacito de su fuerza, ____ arañó y le clavó las uñas en la piel mientras intentaba desenredar sus manos de su cabello.

—¡No has hecho nada por mí más que romperme! —Exclamó. Cuando él no la soltó, una sonrisa burlona dividió el rostro de ella. Las lágrimas se deslizaron por sus mejillas. —¡Ojalá pudiera haberlo follado justo frente a ti!

Con los ojos glaciales, huecos y más oscuros que el cielo de la noche, Joseph golpeó su rostro otra vez. ___ sintió la piel por encima de su frente rasgarse y un dolor punzó sobre su carne. Un jadeo salió de sus labios cuando la cálida y espesa sangre, corrió a lo largo de su sien, serpenteando por su mejilla.
Todavía tomándola del cabello, Joseph la levantó y tiró de su cuerpo contra su pecho. Sin atreverse a mirarlo a los ojos, ___ tragó el miedo cubriendo su garganta mientras Joseph la clavaba con una mirada diciéndole que esta tortura no había terminado. Con una oleada de ira y adrenalina corriendo a través de sus nervios, ella le arañó la cara, clavándole las uñas de los pulgares en sus ojos. Astillas diminutas de sangre salieron de los parpados de Joseph mientras un grito de dolor raspó desde lo más profundo de su garganta.

En algún lugar por encima de los retorcidos estragos hurgando duro en su mente, ____ registró el sonido de la puerta al abrirse, seguido de los gritos de Lisa. En una oleada de conmoción, Michael corrió detrás de Joseph y lo tomó por las axilas. Los movimientos de Michael eran frenéticos mientras alejaba a Joseph de ____ . Ambos hombres tropezaron, sus extremidades se desplomaron en todas direcciones. Michael aterrizó en el suelo sobre su espalda. Joseph cayó encima de él. El fuerte golpe resonó en la habitación. Michael empujó a Joseph lejos, rodó hacia un lado y saltó sobre sus pies.
Con el brazo de Lisa acurrucado con firmeza alrededor de sus hombros, ____ temblaba incontrolablemente, llorando mientras veía a Joseph tambalearse desde el suelo.
Michael se abalanzó, blandió su puño y dio contra la boca de Joseph. El golpe partió su labio.

—¡Debería haberte hecho esto anoche, imbécil! —Michael dijo.

Mientras Joseph se enderezaba, se tambaleó hacia delante y apretó el cuello de Michael. Antes de que pudiera hacer algo, el puño de Michael aterrizó en un asalto continuo contra el rostro de Joseph, dejándolo caer al suelo. Un estrépito de voces, entre ellas la de Sarah, sonó en los oídos de ____ mientras las náuseas revolvían su estómago. Se quedó congelada, sus gritos murieron en su boca, como observaba a su apartamento llenarse de vecinos preocupados y, a los pocos minutos, de un par de oficiales de la policía de Nueva York.
Después de una breve explicación de Michael, uno de los policías puso a Joseph sobre sus pies y le esposó las manos a la espalda.

—¡Eres una puta de mierda! —Joseph gritó, escupiendo sangre en la dirección de ___ —. ¡Nada más que una puta de mierda! ¡Espero que te folle y te abandone como a todas las demás, hija de puta!

Las palabras venenosas de Joseph presionaron la cabeza de ____ en una violenta explosión. Se sentía como si fuera una pequeña partícula de polvo moviéndose en cámara lenta en medio de un atronador tornado. A pesar que la locura giraba alrededor de ella en una habitación llena de gente, no veía nada... excepto el rostro de Nick. Aunque uno de los policías amenazaba con hacer la noche de Joseph inolvidable, no podía oír nada... sino el zumbido de su corazón roto. La única cosa que podía comprender era el entumecimiento inundando sus venas.

Ella se liberó del agarre de su hermana y se dirigió hacia Joseph, donde estaba con una sonrisa arrogante dando vueltas sobre su labio ensangrentado. Mirando el alma perversa del hombre al que había amado durante tanto tiempo, al hombre que le había dado todo de sí misma y sin una lágrima en sus ojos, ella le dio un golpe en la cara. Incapaz de detener la angustia reprimida por los meses de infierno que le permitió hacerla pasar, un dolor estalló en sus manos, hasta sus huesos frágiles, mientras seguía batiendo sus puños contra su rostro y su pecho.

—¡Tú me hiciste esto! —gritó, luchando contra uno de los oficiales. El oficial empujó a ____ hacia atrás mientras ella observaba a Joseph—. ¡Yo te amaba y te convertiste en todo lo que dijiste que nunca serías! ¿Y quieres saber algo, Joseph? —Preguntó ella, su respiración entrecortada era un desastre. Con la sonrisa cayendo de su cara, Joseph miró por encima de su hombro mientras un oficial lo escoltaba fuera del apartamento—. Si Nick me deja y nunca me habla de nuevo, me merezco cada segundo de la miseria en la que voy a estar sin él.

Después que Sarah lo golpeara en la cabeza, ____ vio a Joseph caminar fuera de su vida tan rápido como había entrado en ella. Envolvió sus brazos alrededor de su estómago, los pensamientos de Nick se astillaban través de su corazón mientras caía de rodillas. Con su última gota de fuerza, ____ retrocedió contra la mesa de café, dejó caer su rostro en sus manos y comenzó a llorar violentamente. Lisa se sentó junto a ella, la tomó en su regazo y le acarició la cabeza contra su hombro. Mientras Lisa la mecía hacia adelante y atrás, ___ se dio cuenta de que se había salvado a sí misma de convertirse en otra estadística.
Otra voz silenciosa. Sorprendida por haber dejado que él llegara tan lejos, las visiones de su madre aceptando el mismo tratamiento brutal, no sólo de su padre sino de un sinnúmero de otros hombres, pasaron por su memoria. Las inquietantes imágenes congelaban los huesos de ____.

—Shh, ____ , —susurró Lisa, abrazándola con más fuerza—. Ya se acabó.

Sarah se arrodilló junto a ellas, su voz era suave. —¿Estás bien? —Le pasó a ____ una bolsa de hielo y abrió un botiquín de primeros auxilios. Tomando un vendaje, Sarah lo abrió y puso su mano debajo de la barbilla de ____ . Después de asegurar un pedazo de gasa con una cinta medica sobre la herida fresca por encima de la frente de ___, Sarah frunció el ceño.

Con los ojos llorosos, ____ asintió. —Sí, estoy bien.

El oficial restante se acercó a ____, su físico excesivamente redondo hacia que su uniforme luciera muy ajustado. —Señorita, voy a necesitar una declaración de su parte. Los paramédicos deben estar aquí pronto. La llevarán al hospital si usted cree que un médico necesita verla.

—No. —____ llevó la bolsa de hielo hasta su pómulo hinchado. Se estremeció cuando la puso en contacto con su piel—. No quiero ir al hospital.

—Eso está bien, —respondió el oficial, mirando un portapapeles—. Usted puede rechazar el tratamiento cuando lleguen aquí, pero todavía tienen que aparecer porque fue una llamada de violencia doméstica.

Michael se sentó en la otomana, su expresión se volvió en duda. —____, creo que deberías ir a que te revisen.

—Estoy de acuerdo, —dijo Lisa, la preocupación desbordaba de sus ojos.

____ se levantó, tratando de controlar la discordia jodiendo con su mente. Se movió con paso inseguro por la sala para comprobar si Nick le había devuelto la llamada. Lisa y Sarah se pusieron de pie y la siguieron hasta su habitación.

—___, —dijo Sarah. Ella suavemente tomó el brazo de ____, la confusión frunció su frente—. ¿Por qué no quieres ir?

____ se dio la vuelta y se pasó las manos por el cabello. Cogió el teléfono, su corazón se hundió cuando vio que ella no tenía llamadas perdidas de Nick. —Dije que no, Sarah. No necesito ir al hospital. —Las lágrimas se reunieron en sus ojos cuando se dejó caer en su cama—. Estoy bien. Sólo necesito una aspirina y dormir.

Los labios de Sarah formaron una línea dura. Ella miró a Lisa, su expresión mostrando igual preocupación. Lisa se cruzó de brazos y se apoyó contra la puerta.

—____ , te lo juro, puedes ser tan terca a veces.

—Lo sé, —susurró ____ —. Pero, en realidad, estoy bien.

Sarah levantó la cabeza y exhaló hacia el techo. Al llevar su atención de nuevo a ____ , puso una mano en su cadera. —¿Quieres saber la única razón por la que no voy a empujar esta cuestión contigo, amiga?

____ apretó los ojos y negó con la cabeza. —¿Por qué, Sarah?

—Bueno, eso sería porque le diste Joseph una paliza bastante decente antes de que su culo fuera arrastrado lejos de aquí.

____ se echó hacia atrás, rodó a su lado, y abrazó sus rodillas contra su pecho. Normalmente, habría encontrado el comentario de Sarah algo gracioso. Pero no ahora. No podía. Era todo lo que podía hacer para reunir una respuesta.

—Bien, —dijo ____, la tristeza nublaba su voz. Ella llevó la bolsa de hielo a su mejilla. Con los ojos cargados de dolor por su malestar, miró a Sarah—. Supongo que lo hice. —____ respiró hondo, cogió su manta y se la puso sobre su cuerpo—. Cuando los
paramédicos lleguen aquí, envíenlos aquí. Pero en este momento, sólo necesito descansar.

Aunque todavía había preocupación en sus rostros, Sarah y Lisa asintieron. Sin decir una palabra, salieron de la habitación.

Por la siguiente media hora, ____ llenó el papeleo necesario del oficial y negó el tratamiento cuando los paramédicos finalmente aparecieron. Una vez que la habitación quedó en silencio y sus pensamientos finalmente comenzaron a asentarse, sus ojos se posaron en su teléfono. Lo recogió, lo miró y su rostro palideció cuando vio que estaba vacío de cualquier mensaje de Nick. Las lágrimas corrían libremente por sus mejillas. Sabiendo que tenía que explicar el dolor que había infligido sobre él, marcó su número. Se mordió el interior del labio mientras lo escuchaba sonar. Cuando el buzón de voz saltó, fue a cerrar su teléfono, pero se detuvo. La preocupación la atormentó, y un dolor por él, tan profundo, apretó su pecho.

—Nick... yo... es ____, —susurró ella, tratando de no tropezar con las emociones que subían hasta su garganta—. No espero que me hables alguna vez, pero tengo que decir algunas cosas. —Tomando una respiración profunda y exhalando lentamente, continuó—. Joseph redujo mi sentido de sentirme viva, Nick. Pero tu... Tú me regresaste eso a mí. Cuando Natalie abrió la puerta esa mañana, yo... —____ se detuvo, secándose las lágrimas—. Me dio miedo que la aceptaras de nuevo, pero debería haber dejado que te explicaras y no lo hice. Lo siento mucho. Lamento que de cualquier chica en este mundo de la que podrías haberte enamorado me hayas elegido a mí. Lamento no haberte creído cuando debí y fui yo la que te rompió el corazón. Te amo, Nick. Sé que eres el que dijo que pensaste que me amaste desde el momento en que me viste, pero yo sé que te amé desde el momento en que te vi. Algo en mi interior me dijo que tenía que estar contigo, pero luché contra ello. Muchas cosas de ti me asustaron al principio y luego me mostraste lo que realmente eres.

Incapaz de seguir peleando con la cruda emoción que pesaba en su corazón, ____ estalló en un ataque de histeria. —Por favor, perdóname por luchar contra nosotros, Nick. Por favor, perdóname por no luchar por nosotros cuando supe que debíamos estar juntos. Perdóname por ser el débil desastre que soy. Pero más que nada... gracias por amarme. Gracias por tu sonrisa con hoyuelos y tus tapas de botellas. Nunca seré capaz de mirar una sin pensar en ti. Gracias por tus estúpidos Yankees y tus comentarios de sabelotodo. Gracias por querer paseos nocturnos y ver la puesta de sol conmigo. Gracias por querer lo bueno, lo malo y lo del medio. —____ se detuvo y sacudió la cabeza, pero antes de que pudiera decir otra palabra, el correo de voz la interrumpió, el largo pitido le alertó que su tiempo había terminado.

—Sólo lamento que lo único que obtuviste de mí fuera lo malo, —susurró ella, mirando al techo mientras apretaba el teléfono contra su pecho.
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 22nd 2014, 16:21

Colisión... Pulso

Capitulo 53


En sus veinticuatro años de vida, hubo momentos en que ____ había experimentado un entumecimiento, que comenzaba cuando ella quería aislarse de algo. Permitía que su mente dejara de lado el veneno que plagaba su vida en ciertos puntos. Eran momentos a los que le daba la bienvenida. Aspirándolo como el dulce aroma de las rosas. Era el tipo de entumecimiento que se podría decir que la "purificaba". Sin embargo, mientras se sentaba en el bar de café en Bella Lucina, trazando y volviendo a trazar sobre los números en su libreta de pedidos, el entumecimiento plantándose por sí solo en su corazón como una maleza espesa de verano, era algo que nunca había sentido antes. Algo que no quería sentir.

216 horas... sintiéndose muerta.
12, 960 minutos... sintiéndose perdida.
777, 600 segundos... sintiéndose completamente entumecida.

Día tras día, su concentración, que parecía estar cuidadosamente tejida entre sí por hilos de esperanza, se desvanecía. Perdida. Incluso mientras dormía, su mente se quedaba con Nick, sus sueños eran peligrosos porque le recordaban que él se había marchado. Él se convirtió en un hermoso vapor que desaparecía en el aire, llevando la propia existencia de ____ con él. Abandonada con pensamientos rotos que estaba segura de que no podrían ser reparados, ____ sufría sabiendo que la había amado cuando ella menos se lo merecía. No. Esto no era algo para lo que estaba preparada, sin embargo, sabía que tenía que poseer cada hora, minuto y cada segundo de ello.

—Llevé a la mesa doce otra ronda de bebidas por ti, —Fallon anunció, sentándose al lado de ____.

Con la cabeza abatida, todavía inmersa en la cantidad de tiempo que había transcurrido desde que Nick se fue, ____ no respondió.

—También ordenaron pasta primavera para el mono que se unió a ellos. —En ese momento, ____ a regañadientes levantó su mirada hacia Fallon con la cara llena de confusión—. Si. Lo encontraron al lado de la carretera. Al parecer un circo lo abandonó, —agregó Fallon, arreglando su cabello en un moño desordenado.

—¿Acabas de decir algo acerca de un mono? —____ interrogó con voz desconcertada—. ¿Y cuándo te teñiste el cabello de azul?

—Nop. No mencioné ni una palabra acerca de un mono. —Fallon arqueó una ceja, puso sus codos sobre la barra y metió las manos debajo de su barbilla—. Ha sido azul por tres días, y tú ya lo habías visto.

—Oh. —____ volvió a trazar los números.

—¿Qué tienes ahí? —Antes de que ____ pudiera responder, Fallon cogió la libreta de pedidos—. ¿Qué son todos estos números?

—No es nada. —____ la tomó de regreso del dominio de Fallon.

Frunciendo el ceño, Fallon estudió el rostro de ____, su expresión estaba cargada de preocupación. —Country, no estoy tratando de ser oscura o deprimente, pero no es una especie de cuenta regresiva para matarte a ti misma, ¿verdad?

Con los ojos bien abiertos en shock, ____ se echó hacia atrás. —Jesús, Fallon, ¿De verdad crees que haría eso?

—Sólo tienes que responder a la pregunta, Country. ¿Es algún tipo de cuenta regresiva?

____ suspiró y golpeó la libreta sobre la superficie de granito de la barra. —Han pasado nueve días desde que se fue, Fallon. Nueve días desde que lo destruí por completo. He llamado y él no me ha respondido.

—Sí, pero él no ha respondido a las llamadas de nadie. —Fallon deslizó su brazo alrededor del hombro de ____—. Kevin le dijo a Trevor el otro día que ni siquiera le ha respondido a él.

—Lo entiendo, pero Kevin no es la razón de su partida. Yo lo soy. —____ sacudió la cabeza, tratando de contener las lágrimas—. Él me dio su corazón y yo lo arrojé. Le hice dejar a su familia, sus amigos... su vida entera.

—____, en primer lugar, tienes que dejar de culparte a ti misma. Teniendo en cuenta lo que viste esa mañana, tiene suerte de que le creas. No estoy diciendo que no deberías, pero seamos realistas. Eso fue una mierda bastante pesada. En segundo lugar, se fue porque pensó que te estabas casando con Joseph. Una vez que se entere de que no lo hiciste, sabes que va a regresar.

—Él ya sabe que no me casé con Joseph, —susurró ____, su corazón se rompió de nuevo—. Sarah me dijo que Kevin le dejó un mensaje a su ama de llaves. Él le hizo saber que no fui a través de eso.

—Oh. No sabía eso, —murmuró Fallon y desvió la mirada. Ella hizo girar un mechón de su cabello y llevó su atención de nuevo a ____—. ¿Tal vez sólo necesita más tiempo?

—No sé qué pensar. —____ se frotó las sienes—. Todo lo que sé es que estoy perdida sin él.

Fallon frunció el ceño y torció su cuerpo hacia ____ . Antes de que pudiera decir algo, Trevor se coló por detrás de ella y le hizo cosquillas en sus costillas.

Con los ojos amplios, Fallon se volvió bruscamente. —¡Trevor! —chilló, atrayendo la no deseada atención de Antonio. Él la miró desde el otro lado del restaurante. Fallon se mordió los labios y musitó—, lo siento. —Antonio sacudió la cabeza y siguió comiendo su almuerzo—. Idiota, —susurró Fallon, empujando a Trevor lejos.

Trevor se rió entre dientes y puso un beso en la parte superior de la cabeza de Fallon. —Lo siento. Olvidé que tienes cosquillas, Azul.

—Por supuesto que lo hiciste, idiota. —Fallon hizo una mueca y se puso de pie—. ¿Qué haces aquí tan temprano? Sabes que no me voy por otras dos horas.

—De hecho, vine para hablar con ____. —Trevor miró a ____, su sonrisa era cautelosa—. ¿Ya estas libre?

—No, todavía no. —____ se levantó, tomando su libreta de pedidos del bar. Respirando hondo, le echó un vistazo y lo metió en su delantal—. Tengo otra media hora hasta que mi turno haya terminado.

—Country, puedo mantener un ojo en tus mesas mientras hablas con mi novio olvidadizo. —Después de dispararle a Trevor una mirada, Fallon puso el brazo sobre el hombro de ____—. Yo me encargo de tu lado e incluso voy a asegurarme de que el mono en la mesa doce obtenga su postre.

Trevor se rascó la barbilla, con las cejas juntas. —¿Mono?

—Sí. Un mono. —Fallon golpeó la espalda de Trevor y apuntó un guiño en dirección a ____ . Trevor se encogió de hombros—. Adelante. Habla con él y te llamo más tarde.

—¿Estás segura? —Preguntó ____, sacando su cabello de su cola de caballo.

—Sip. Te llamaré esta noche. —Fallon le dio un casto beso en la mejilla de Trevor y se alejó.

Trevor miró a ___. —¿Quieres ir a sentarse en una cabina?

—Claro. —____ se desató el delantal y se dirigió detrás de la barra—. ¿Quieres algo de beber?

—No, estoy bien. Gracias.

Después de hacerse a sí misma un espresso doble, llevó a Trevor a una cabina escondida en la parte trasera del restaurante. ____ se deslizó en el asiento y bebió el líquido caliente. Con el sueño acercándose a inexistentes en los últimos días, esperaba que la doble dosis de cafeína afectara a su zombi sistema de nuevo a la vida.

Trevor observó a ____ con los ojos brillantes por el remordimiento. —En primer lugar, quiero decir que me siento como un imbécil por todo este asunto con Joseph.

____ se movió incomoda, sorprendida por su repentina declaración. —Vamos, Trevor, nada de esto es tu culpa.

—No, ____ , de verdad. Necesito que me escuches, ¿de acuerdo?

De mala gana, ____ asintió.

—Lamento que esta sea la primera vez que vengo a verte desde que toda esta mierda sucedió. Una parte de mí quería aparecer el día en que ocurrió, pero no pude. Durante el año pasado, observé sin decir una puta palabra cómo él te derribaba. —Trevor hizo una pausa, sus dedos tirando del mantel de lino blanco con nerviosismo—. Recuerdo lo vibrante que estaban cuando ambos comenzaron a salir y pieza por pieza, él desarmó todo sobre ti. No me malinterpretes, creo que sabía que las cosas estaban empezando a ponerse mal pero creo que no me di cuenta de cuán malo era.
Pausando de nuevo, Trevor se echó hacia atrás y sacudió la cabeza. —¿Sabes qué? Al diablo con eso. Tengo que reclamar la responsabilidad aquí. Lo vi. Lo vi con mis propios ojos y debí haberlo detenido. Pude haberlo detenido. Tuve una maldita discusión con Nick porque insultaba a Joseph debido a que se estaba enamorando de ti. —Trevor se pasó ambas manos por el cabello y dejó escapar un suspiro, bajando la voz hasta un susurro—. Por el amor de Dios, Nick ha sido mi mejor amigo desde que éramos niños y no tomé su lado durante todo esto. Observé a Joseph golpearlo en tu cena de ensayo y no hice un carajo. Ni una puta cosa.

—Trevor, por favor. Tú no eres...

—No, espera. Déjame terminar, ___ .

Una vez más, ____ asintió.

- Sarah y yo fuimos criados por un padre que nunca hubiera hablado con mi madre como Joseph habló contigo. —La mirada de Trevor cayó en Fallon, preparando una tetera grande de café recién hecho detrás de la barra—. Mierda, la amo y nunca podría imaginar alguien tratándola de la manera que Joseph te ha tratado. Fin de la historia, metí el rabo entre las piernas, y sólo puedo esperar que Nick y tu puedan perdonarme por ser tan cobarde. Pero lo hecho, hecho está. Todo lo que puedo hacer ahora es tratar de hacer lo correcto. Dejé Morgan y Buckingham. No he visto al idiota cuando limpié mis cosas pero he terminado con él y con su mierda. Cuando dije que te consideraba mi segunda hermana, lo decía en serio. Un hermano nunca permitiría que su hermana sea tratada de esa manera. —Trevor buscó la mano de ____ —. Sólo necesito saber que me perdonas.

Con lágrimas deslizándose de sus ojos, ____ apretó la mano de Trevor, sus pensamientos se dispersaron. —No te puedo perdonar porque nunca te he culpado a ti o alguien más por esto. Jugué la parte más grande permitiéndole hacerme esto, así que no quiero que te sientas responsable.

—Bueno, me siento responsable.

—No, Trevor. Yo dejé que me haga esto. —____ soltó la mano de Trevor y apuntó a su pecho—. Yo, no tú.

—¿Pero después de todo lo que viste cuando crecías? Sarah me dijo que tu madre se recuperaba de un idiota al siguiente. Estoy pensando que tiene algo que ver con eso. Yo, no tengo ninguna excusa.

Mientras los recuerdos de las relaciones destructivas de su madre amargaban su boca, ____ apartó la atención de Trevor. Su mirada se posó en una pareja entrando al restaurante. Sus risas resonaban mientras Fallon los acompañaba a una mesa.

—Cierto, ella lo hizo. Pero debí haber pensado mejor antes de seguir sus pasos... —La voz de ____ se apagaba mientras luchaba duro por recuperar la compostura. Ella llevó sus ojos de nuevo a Trevor.

—Bueno, ya has dado el primer paso, ____, y estoy orgulloso de ti por presentar cargos y conseguir una orden de protección contra él. Con Nick fuera, necesito que me llames si el idiota trata de ponerse en contacto contigo, ¿de acuerdo?

____ rozó sus dedos a lo largo de la herida cicatrizándose por encima de su frente. —Lo haré. Gracias. —Ella dudó un momento y se aclaró la garganta—. ¿Puedo preguntarte algo?

—Claro.

—Has llamado a Nick y le dejaste mensajes, ¿no?

—Sí. —Trevor asintió.

____ soltó un largo suspiro, sus manos retorciéndose en su regazo. —Por favor, dime que no le dijiste lo que Joseph me hizo.

—No, me imaginé que contarle lo que sucedió en un mensaje no era lo correcto para hacer. Pero cuando regrese, tengo pensado hablar con él sobre eso.

—Por favor, escúchame. No quiero que él sepa lo que pasó. Él va a... no sé. Sólo por favor, ¿puedes no decirle nada a él?

Trevor inclinó la cabeza hacia un lado, una corriente de confusión amarraba su voz. —¿Me estás pidiendo que lo esconda de él?

Una punzada de aprensión se agrupó en el estómago de ____ mientras tragaba. —Lo estoy. Él ha sido herido lo suficiente por todo esto, Trevor. Si él lo sabe, va a ir tras Joseph.

—¿Por qué estás tratando de proteger a Joseph? —Un palpable impacto se apoderó de sus rasgos.

—Dios, Trevor, no estoy tratando de protegerlo a él. Estoy tratando de proteger a Nick. Ha sido destruido por todo esto. Si se entera, no hay manera de que no iría tras Joseph. Dios no permita que realmente lo lastime y termine en la cárcel. Jesús, Joseph podría hacerle daño. No sería capaz de vivir conmigo misma. Ya le he causado a Nick suficiente mierda. —Mirando la mesa, ____ se sacó las lágrimas que se reunían en sus ojos—. Por favor,— susurró—, simplemente no le digas nada.

Trevor se pasó una mano por el cabello y por la parte posterior de su cuello. —Mira, no voy a tocar el tema, pero Nick conoce a Joseph. Él sabe que no podría dejarte ir fácilmente. Pero tengo que ser honesto, ____, si pregunta si algo sucedió no voy a mentir.

____ apretó los dedos sobre sus sienes. —Lo siento. No debí pedirte que mientas por mí.

Dejando escapar una respiración pesada, Trevor parpadeó un par de veces y se subió las gafas sobre el puente de su nariz. —No te disculpes. Todo esto está jodido. Sólo prométeme que le dirás si ustedes dos arreglan las cosas.

—Sí. Claro, —____ se mofó—. Ni siquiera me ha devuelto las llamadas. —Volviendo la mirada a la pareja sentada al otro lado del restaurante, trató de ignorar la sensación de pesadez en la boca del estómago—. Ha terminado conmigo.

—Creo que su cabeza está un poco jodida ahora mismo, pero Nick está enamorado de ti. Estoy bastante seguro de que cuando él regrese y ponga una mirada en ti, no será capaz de resistirse. —Trevor se levantó y le puso la mano en su hombro—. Esperemos que no desaparezca durante los próximos seis meses.

Sintiendo como si Trevor arrancara de su pecho la única pieza que quedaba de su corazón, ____ trató de respirar. Se puso de pie y lo miró a los ojos, con voz temblorosa dijo, —¿De verdad crees que se mantendrá alejado tanto tiempo?

—___, no quise decir eso.

—No, lo hiciste. ¿Qué te hace pensar eso?

Trevor se mordió un lado del labio y brevemente miró hacia otro lado. Él se encogió de hombros. —Nick puede explosionar cuando quiere. No sé por cuánto tiempo se habrá ido.

A medida que una pesada desorientación se derretía a través de su mente, ___ se llevó la mano a la boca. —Oh, Dios mío. No puedo... No puedo. —Ella comenzó a hacer su camino hacia la barra, sus pies se movían más rápido que su cuerpo podía comprender. Se extendió bajo del mostrador para tomar su cartera, abrigo y bufanda, su ritmo cardíaco aumentó.

—Mira, no debería haber dicho eso. —Trevor se acercó a la barra con una expresión llena de pesar—. Puede volver mañana...

—O en seis meses, —suspiró ella, pasando junto a él.

Mientras alcanzaba la puerta, su pecho se apretó, contrayéndose con pánico. Un escalofrío se movió a través de ella cuando salió del restaurante. Con su mente acelerada a mil por hora, ____ se puso su chaqueta y se apresuró, casi corriendo, a través de los
enjambres de cuerpos que obstruían la acera. Las bocinas de los coches, las conversaciones y las sirenas bailaban a su alrededor, pero no podía oír nada de eso. Se sentía sorda a todo eso.

El único sonido que escuchaba era la susurrante voz de Nick en su oído, la risa de Nick tarareando a través del aire, y el corazón de Nick calmándola para dormir. Un torrente de lágrimas cayó ante la idea de él yéndose por tanto tiempo. Nueve días casi la hundió. Sabía que seis meses la mataría.

Cuando la parte delantera del edificio Chrysler entró en su visión, la incertidumbre acerca de lo que estaba a punto de hacer onduló a través de la piel de ____. Pero no importa cuán incierto era, no estaba dispuesta a permitir que la detuviera. Antes de darse cuenta, se encontró entrando al vestíbulo. Tan pronto como lo hizo, sintió el silbido del aire de sus pulmones.
Su mirada se bloqueó en la espalda de un caballero apoyado en el mostrador de información. Su visión se nubló con su cabello negro y un físico musculoso igual que el de Nick. Se detuvo por completo mientras lo observaba tranquilamente meter la mano en el bolsillo de sus pantalones y pasarse la otra por el cabello de la misma manera que Nick hacia. Tratando de aspirar el inexistente aire, ____ se movió lentamente en su dirección. Sin conciencia de lo que su cuerpo estaba haciendo, ella levantó una mano temblorosa y tocó su hombro. Suplicando por Nick , ____ intentó percibir el aroma de su colonia antes de que él se diera la vuelta. Cuando lo hizo, se encontró con unos ojos desconocidos, un rostro desconocido y una sonrisa desconocida. Su corazón acelerado se desplomó a sus pies.

—¿Puedo ayudarla? —El hombre preguntó.

Incapaz de moverse, hablar o pensar, ____ se quedó mirando al extraño. Afectada por una repentina oleada de náuseas, se sintió mareada cuando abrió la boca intentando decir algo. Nada salió.

—Señorita, ¿está bien? —Con temor, el hombre puso las manos sobre los brazos de ____—. Parece que se va a desmayar.

____ se aclaró la garganta, negó con la cabeza y se alejó. —Yo... lo siento mucho. Pensé... —No pudo terminar la frase.

Parpadeando una vez, ____ se volvió y se metió en el ascensor lleno de gente, su compulsión por seguir adelante casi era irresistible. Una mujer en un traje de negocios rojo estiró su cabeza alrededor.

—¿Qué piso necesita? —Preguntó lacónicamente.

____ trató de recuperar un cierto sentido de la realidad, establecer un toque de equilibrio mental, mientras miraba a la mujer. Pero no llegó.

—No estoy segura.

A esto, la mujer se echó a reír y se encogió de hombros. Un señor mayor con una sonrisa agradable habló.

—¿Cuál es el nombre de la empresa que está buscando?

—Industrias Jonas, —contestó ____, llevándose una mano a la frente.

—Estoy familiarizado con ella, y los dos propietarios muy carismáticos, —el hombre contestó. Hizo un gesto con la cabeza a la mujer menos que amigable usando el traje de negocios rojo mirando por encima de su hombro—. Ese es el piso 62. Sé amable y presiónalo para esta jovencita.

Con todo el esfuerzo que pudo reunir, ____ le sonrió al hombre. Él asintió con la cabeza y le hizo un guiño. Al abrirse el ascensor y cerrarse en cada piso, ____ no pudo evitar hundirse en el recuerdo de Nick y ella de pie en el mismo ascensor la primera vez que lo conoció. Aunque el pequeño espacio estaba todavía medio lleno con los demás, en ese momento, eran sólo él y ella.

—Ella no es mi novia, si eso es lo que te estás preguntando.

—¿Y quién dice que lo estaba?

—¿Y quién dice que no lo estabas?

El recuerdo se desvaneció cuando el caballero le dio un codazo a su brazo, haciéndole saber que habían alcanzado el piso 62. Rechazó el repentino impulso de salir del edificio. Asintiendo con la cabeza en señal de agradecimiento, ___ pasó junto a unas cuantas personas y salió del ascensor. Una vez en la zona de recepción, su mirada recorrió una pared de cristal esmerilado mostrando el nombre de "Industrias Jonas". Tragó saliva y se dirigió a la recepcionista sentada detrás de un gran escritorio de caoba y con forma de media luna.
La mujer de cabello oscuro miró por encima de la pantalla de un ordenador, su sonrisa era cálida y acogedora.

—¿Puedo ayudarla?

____ asintió, de alguna manera consiguió una sonrisa. —Sí. Tengo que hablar con Kevin Jonas.

—Lo siento, pero el Sr. Jonas está en una reunión ahora mismo. Si lo desea, puede tomar asiento y esperar por él. Él no debe tardar más de diez minutos. —Hizo un gesto hacia una zona de estar junto a una docena de cubículos—. ¿Puede darme su nombre, por favor?

—____ Cooper.

—Voy a hacerle saber que usted está esperando, señorita Cooper. —La mujer le dio otra sonrisa.

—Gracias. —____ fue a dar la vuelta, pero antes de que pudiera hacerlo, su atención se centró en la puerta de la oficina abriéndose. Sus nervios se dispararon cuando vio a Kevin pasearse, su profunda y abundante risa flotó en el aire mientras le estrechaba la mano a un hombre que había salido de la oficina con él. ____ se sintió mal cuando los ojos de Kevin se clavaron en los suyos.

Su actitud jovial cambió casi de inmediato, con una expresión despejada de cualquier emoción. Mirándola fijamente, su boca se abrió ligeramente y sus ojos revolotearon entre ella y su socio de negocios. ____ se puso tensa y lo vio pasarse una mano por el cabello mientras trataba de recuperar la sonrisa que llevaba apenas unos segundos antes. Tirando con ansiedad el dobladillo de su camisa del trabajo blanca con botones, ____ esperó mientras él acompañaba al hombre a los ascensores. Su mirada se posó sobre la suya una vez más antes de darle al cliente una despedida.

—Nos pondremos al día la próxima semana, Tom, —dijo Kevin, al pulsar el botón del ascensor—. Dile a Ellie que dije hola y mi madre debería estar llamándola pronto para almorzar.

—Lo haré, —respondió el hombre con una inclinación de cabeza. Desapareció en el ascensor cuando este se abrió.

—Sr. Jonas, —la secretaria intervino—, usted tiene a la señorita Cooper aquí para verlo.

—Ya veo. Gracias, Gina. —Volviendo su rostro a ___, Kevin bajó la cabeza en señal de saludo—. ____.

—Hola, Kevin.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó, con un tono notablemente cauteloso.

____ se movió con nerviosismo, mirándolo a sus escrutadores ojos verdes. Tragó saliva. —Tengo que hablar contigo.

—Eso es obvio.

—¿Entonces por qué lo preguntas? —Ella inclinó la cabeza con la pregunta.

Kevin levantó una ceja, y con una sonrisa inclinando la comisura de su boca. —Vamos a hablar.

Siguiéndolo, ____ trató de evitar la ansiosa náusea latente en su estómago. Una vez en su oficina, Kevin cerró la puerta y se quitó la chaqueta del traje. Sin decir una palabra, él le hizo un gesto hacia una silla frente a su escritorio. Después de quitarse su abrigo y bufanda, ____ se sentó mientras sus pensamientos combatían con un poderoso impulso por marcharse. Pero ella no lo haría. Sabía que tenía que mantener la razón por la que estaba allí en sus pensamientos. Echando una mirada furtiva en dirección a Kevin, lo vio colgar su chaqueta en un armario, hacer su camino a su escritorio, y sentarse en un asiento frente a ella.
Kevin se aclaró la garganta, sus ojos eran penetrantes.

—Tú lo lastimaste, ____.

Anhelo rodó a través del ya dolorido corazón de ____, pero de alguna manera, al escuchar esas palabras del hermano de Nick intensificó y espesó el sentimiento más allá de cualquier medida.

—Sé que lo hice. Lo sé mejor que nadie. —____ luchó por mantener que su voz se quebrara—. Pero lo amo, y tengo que hacer esto bien. Sarah me contó que dijiste que él no está en el país. Necesito que me digas dónde está, Kevin.

Echándose hacia atrás, un bufido condescendiente se deslizó a través de su nariz. —¿Tú lo amas? ¿Cómo es que me resulta difícil de creer? —____ se echó hacia atrás, sorprendida, pero Kevin continuó—. ¿Y cómo planeas hacer las cosas bien con él? Incluso si te digo dónde está, ¿quién puede decir que te aceptará de vuelta? No lo viste cómo estaba cuando se presentó en mi casa esa noche. La mirada en sus ojos. El dolor en su rostro. —Kevin relajadamente se encogió de hombros, la suficiencia se aferró a su voz—. Así es, ¿cómo pudiste? Estabas demasiado ocupada disfrutando de tu cena de ensayo.

Una tensión pesada cayó sobre la habitación, su presencia casi agotaba el oxígeno en los pulmones de ____. Su insinuación la abofeteó con fuerza en la cara. Incapaz de controlar sus emociones, ella parpadeó mientras las lágrimas se derramaban de sus ojos.

—Pagué esa noche en más de un sentido. Me torturé a mí misma en más formas de lo que nadie nunca sabrá.

La verdad amarga cayó de su boca mientras su mente reproducía el dolor infligido a sí misma que le había permitido a Joseph como un castigo por sus acciones y la indecisión. Por mucho que amaba a Nick , se negó a someterse a sí misma a las acusaciones que Kevin hacia sobre ella disfrutando de algo de esa noche espantosa. Levantándose torpemente de la silla, se llevó la mano al pecho.

—No tienes idea de lo mucho que amo a tu hermano. No puedo respirar sin él. No he dormido. Apenas he comido. No, no le creí al principio. No podía. Abrí la puerta esa mañana a su pasado cuando pensaba que yo era su futuro. Me mató. Mis instintos me dijeron que corriera, y así lo hice, y ahora los dos estamos sufriendo por ello.

Ahuecando una mano sobre su boca, ____ miró hacia el suelo, su corazón latiendo. Poco a poco llevó su atención de nuevo a Kevin, sus frenéticos ojos verdes suplicaban. —No sé si él me aceptará de vuelta, y no espero que lo haga. No sé si incluso me mirará, porque apenas puedo mirarme a mí misma. Lo que sí sé es que tengo que verlo. Tengo que decirle que lo siento mucho. Incluso si esto significa ponerme a mí misma allí sin saber nada de eso, tengo que hacerlo. —____ tomó una bocanada de aire, con los ojos entrecerrados—. Pero no te atrevas a decirme que no lo amo porque te equivocas.

Con ojos ya no petulantes, la comprensión y la compasión llenaron los rasgos de Kevin. Se levantó y cogió un lápiz y una nota adhesiva. Después de garabatear algo en ella, rodeó su escritorio y le entregó el pequeño trozo de papel.

—Aquí está la dirección de su casa y un bar junto a la playa, donde probablemente lo encontrarás pasando el tiempo allí. —Kevin metió la mano en el bolsillo de su pantalón y sacó su billetera. Después de tomar un poco de dinero, una sonrisa tiró del borde de su boca—. Aunque no fui demasiado aficionado a ti antes, no voy a dejar que pagues la factura para ir allí por el pequeño sabelotodo. —Kevin buscó la mano de ____ y metió el dinero en ella—. No es mi estilo.

Mirando el dinero, ____ se sorbió la nariz. Ella negó con la cabeza. —No puedo aceptar esto. Ya es suficiente que estés haciéndome saber dónde está. —Intentó regresárselo.

—Insisto. —Levemente le apartó la mano—. Además, son sólo unos pocos cientos de dólares. Voy a preparar el jet para llevarte allí, y me aseguraré de que todo lo demás esté a cargo, incluyendo tu hotel. —Kevin se aclaró la garganta y se metió las manos en los bolsillos—. Aunque espero lo contrario, tenemos que ir con la suposición de que... bueno, tal vez no se emocione contigo apareciendo.

____ tragó con dificultad y asintió. Mientras recogía sus pertenencias, trató de empujar ese hecho inquietante lejos de sus pensamientos, pero sabía que hacer un movimiento como éste era algo que podría tener que enfrentar. Después de ponerse el abrigo, se quedó mirando a Kevin por un momento. —¿Has oído hablar de él en absoluto?

—No. —Kevin negó con la cabeza—. Todavía no.

El miedo cortó a través de su estómago. —¿Cómo sabes que él llegó allí? Algo podría haberle pasado.

—Créeme, conozco a mi hermano. Nada le ha sucedido. —Había seguridad en su tono de voz mientras acompañaba a ____ a la puerta—. Él es el único que puede hacerse daño a sí mismo.

Con sus labios separados y líneas de preocupación en sus cejas, los ojos de ____ se agrandaron. —No crees que él...

—No, no, —Kevin interrumpió, con una sonrisa torciendo sus labios—. Eso vino de la forma equivocada. Olvida lo que dije. —La tensión en los hombros de ____ se dispersó como hojas en el viento. Con su voz grave, su sonrisa se desvaneció—. Me disculpo por mi crudeza. Él es mi hermano pequeño, y aunque es un fanático acérrimo de los Yankees, lo cual detesto porque soy un fanático de los Mets, como que él me agrada.

—Como que a mí también me agrada, —susurró ____, mirando sus pies. Llevando la mirada hacia los ojos de Kevin, rastros de Nick persistían en ellos—. Realmente lo hago.

—Lo sé, pero no tienes que convencerme. Tienes que ir allí y demostrárselo a él. Haré que mi asistente te llame con la información que necesitas.

____ abrazó su bolso contra su pecho, sus ojos llenos de gratitud. —Gracias, Kevin.

Kevin asintió y abrió la puerta. Haciendo su salida, las lágrimas corrieron por las mejillas de ____ . Mientras ponía un pie una vez más en el ascensor donde todo había comenzado, una mezcla de alivio y miedo inundó el cuerpo de ____ . Una tormenta peligrosa rebotó a través de sus nervios, aumentando su ritmo cardiaco. No obstante, aunque la duda de aparecer sin anunciarse intentando salvar cualquier relación con Nick tensaba sus músculos, ____ sabía que no podía añadir más números a los segundos que pasaban manteniéndolos aparte.

Tic—tac...
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 22nd 2014, 19:02

ya quiero saber como esta nick
siguela
me encanta 
me alegra que ya entienda un poco mas
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 22nd 2014, 22:58

Aleluya, porfin abrio los ojos pero acosta de que dios mio pero en fin ame los capis muy hermosoa con ansias de mas .. Ahora solo queda ver como reacciona nick al verla pobre Sad
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 24th 2014, 16:27

Colisión... Pulso

Capitulo 54


El sol del Caribe proyectaba sombras bajas contra los mosaicos que recubrían un pequeño bar al aire libre en la playa. Establecido en el extremo sur de la 5ª Avenida, Nick conocía muy bien el lugar y lo frecuentaba cada vez que visitaba la zona. El humo perezosamente se elevaba de una parrilla ardiente, el aroma de los tacos de camarón y los tamales llenaba el aire. Con vientos cálidos, el corazón roto de Nick corría al ritmo de las olas rompiendo contra la arena mientras tomaba las vistas y los sonidos de los tambores a su alrededor.
Los tambores sonando en la playa zumbaban a través de sus oídos como los turistas terminaban un partido de voleibol en la arena caliente. Las mujeres con cuerpos para morirse se colocaban capas y capas de crema solar a través de sus pechos quirúrgicamente mejorados. Un niño saltó en el agua turquesa, y su padre corrió tras él. Finalmente lo tomó y giró en torno al niño. El niño dejó escapar una risa, con su cabeza, sin duda, mareada. Las esquinas de la boca de Nick subieron a una pequeña sonrisa mientras los veía jugar. El hombre se escurrió fuera del agua, su hijo metido firmemente bajo su brazo, y puso al niño en la arena al lado de su madre, abruptamente interrumpiendo su pequeño momento pacífico.
Nick no podía dejar de sentir una profunda punzada de nostalgia mientras observaba al hombre de mediana edad agacharse al lado de su esposa. Con una sonrisa en su rostro, tomo a su amor de piel clara en sus brazos y le dio un beso en los labios. Con una clara punzada de adrenalina, el recuerdo de abrazar a ____ corrió por los pensamientos de Nick. Alcanzando su bourbon en las rocas, los hielos fundiéndose por el calor, se obligó a apartar la mirada de la pareja.

—Señor Jonas.

Nick levantó los ojos y vio a uno de los chicos de la cabaña que había llegado a conocer bien a lo largo de los años acercándose con otro bourbon. Colocando la bebida frente a Nick, Miguel movió sus cejas. —Esto, señor, es de la hermosa señorita. —Estiró la cabeza en dirección a una mujer sentada sola en el bar.

Nick robó una mirada de reojo en su dirección. Cruzando sus largas piernas debajo de un corto vestido de seda, la mujer le regaló una sonrisa tímida a Nick y tomó un sorbo de piña colada. Sus labios se demoraron en el sorbete mientras lo observaba con intensidad.
Nick simplemente asintió con la cabeza para darle las gracias. Volvió su atención al joven trabajador mexicano, sacó su billetera del bolsillo trasero de su pantalón y le entregó al hombre una propina. —Gracias, Miguel. Ve y entrégale una nueva ronda por mí parte. —Echándose hacia atrás, pasó un brazo por encima de la silla de al lado—. ¿Cómo están María y el pequeño?

—Oh, ellos están de maravilla, señor Jonas, —respondió, la alegría en su voz llegaba a sus ojos—. Estamos tratando de enseñarle a jugar al fútbol. —El joven sonrió y tomó el vaso vacío de Nick de la mesa—. Bueno, ustedes los americanos lo llaman soccer. Esperamos verlo jugar para... ¿cómo lo llaman? ¿El Olympia?

Nick soltó una risita ligera. —Los Juegos Olímpicos.

Sonriendo, Miguel apoyó un trapo encima de su hombro. —Sí. Los Juegos Olímpicos. Luego, un día hará que mi familia y yo tengamos tanto dinero como usted. Mucha felicidad viene con eso. ¿No?

Nick tomó su nuevo vaso y giró el líquido, el fresco hielo tintineaba contra los lados. Le lanzó una sonrisa cansada a Miguel, su tono estaba vacío de cualquier emoción mientras las visiones de ___ se abrían paso entre sus sentidos. —Cierto. El Dinero trae mucha felicidad, Miguel.

Miguel sonrió y se alejó, dejando a los demonios de la desesperación torturando a Nick. Enterrado bajo la superficie, un dolor casi insoportable se pegó a su corazón. Destellos no bienvenidos del cabello castaño de ____ haciéndole cosquillas en el rostro corrieron incontroladamente por su mente. Fuera de sus manos, el pensamiento aspiró los últimos vestigios de sentimiento del alma de Nick. A medida que la mezcla de emociones disminuía con cada inestable respiración que daba, su dolor dio paso a la ira. Pero por más que lo intentara, Nick no podía escapar de ella. La necesidad por ella tensaba cada músculo de su cuerpo mientras los recuerdos de ellos juntos nublaban sus pensamientos, tropezando y cayendo sobre cada uno de ellos.
Con un muro de inquietud asentándose en torno a él, Nick levantó la cabeza. Su mirada captó la atención de la mujer que le envió una bebida. Sus rasgos eran bastantes agradables. El lujoso cabello rojo y ondulado hasta los hombros caía fácilmente sobre los tirantes de su vestido de verano. Nick llevó sus ojos a través de su físico delgado mientras ella lo miraba fijamente, con una sonrisa tímida haciéndose cargo de su boca. Aunque él no la consideraba una mujer que sobresalía en una multitud, sus ojos y su sonrisa iluminando su rostro hacían que a Nick le resultaba difícil apartar la mirada. Vio cómo ella con gracia se deslizaba de su taburete.
Tomó su bebida, una cartera y comenzó a hacer su camino hacia él. Con los ojos fijos en los de ella, Nick tragó y escuchó sus sandalias de tacón haciendo clic contra la cubierta de madera. Antes de que ella cerrara la distancia, la mujer se detuvo. Ladeó la cabeza y estudió su rostro como si le preguntara si estaba bien reunirse con él. Nick encontró su inquietud atractiva. Con una inclinación de cabeza a regañadientes, le hizo una seña al asiento frente a él.

Sonriendo, ella continuó su persecución y bajó de la terraza hacia el patio que bordeaba la playa. Mientras sacaba una silla, colocó su copa y la cartera sobre la mesa, su cabello soplaba en su rostro con la cálida brisa. Cuando se llevó una mano para meter los mechones detrás de su oreja, Nick se fijó en sus ojos verdes, su sombra era inquietantemente familiar. Las emociones pasaron sobre él, mientras su mente luchaba desesperadamente contra los pensamientos de ____.

—Puedo detectar a un hombre con el corazón roto a millas de distancia, —ronroneó la mujer, hundiéndose en la silla. Cruzó las piernas y bebió un largo sorbo de su bebida fría.

Sutilmente se inclinó sobre la mesa. Una sonrisa seductora inclinó la comisura de sus brillosos labios, su mirada cayó del rostro de Nick a su pecho. Después de vagar por la parte superior de su cuerpo, ella llevó sus ojos de nuevo a los suyos—. ¿Qué puedo hacer por usted para solucionar este problema, señor...?

Nick se inclinó hacia atrás y sacudió la cabeza. —No tan tímida como pareces, —murmuró, alcanzando su bebida—. Ellos dicen que las apariencias engañan. Pero está todo bien. Yo no soy tan tímido como pueda parecer. —Nick bebió el resto de su bebida, dejó el vaso sobre la mesa, y le dio un golpecito con el pulgar y el dedo del medio. La condensación le permitió deslizarse suavemente a través de la mesa de cristal, chocando contra un cenicero. Apoyó los codos en la mesa, sonrió, y colocó los dedos debajo de su barbilla—. ¿Quieres poner remedio a mi problema? Estoy intrigado, ¿señorita...?

La mujer sin nombre se mordió el labio e imitó su postura. —Uno: Estoy muy feliz de que estés intrigado. Ese fue mi único propósito al venir aquí. Disfruto cuando un hombre me encuentra interesante. Dos: No, no soy tan tímida como parezco, cariño. Lejos de ello. Tres: Nunca dije que parecieras tímido. Nada acerca de ti grita tímido, y para mí, eso es algo bueno. —Ella descruzó las piernas, se sacó el tacón de su pie derecho y se agachó para masajearlo. Inclinando la cabeza, Nick miró sobriamente mientras ella lentamente se pasaba las uñas de color rojo sangre por la parte inferior de su pie hasta la pantorrilla. Acomodándose a sí misma en su silla, metió su pie descalzo debajo de su trasero y le sonrió—. Cuatro: Sí, me gustaría ponerle remedio a tu problema de la mejor manera que te parezca. Estoy pasando por un momento difícil, por lo que a los dos nos beneficiará. Y cinco: nunca me diste tu nombre, así que ¿por qué te tengo que dar el mío? Es evidente que soy un poco mayor que tú, así que realmente debes respetar a tus mayores. ¿No le parece, señor...?

Sin moverse, una sonrisa tiró de un lado de la boca de Nick. —Nick Jonas.

—Ah, bueno, entonces, Sr. Jonas, cuyo corazón ha sido claramente lastimado, es un placer conocerte. Soy la señorita Layton, pero puedes llamarme Jessica. —Mirándolo fijamente a los ojos, se inclinó sobre la mesa, ofreciéndole a Nick la mano. Él la tomó y sintió que sus dedos dibujan círculos pequeños en su palma. Ella con vacilación se echó hacia atrás y empujó sus pechos juntos—. Entonces, ¿quién fue y por qué en la tierra iba a romper el corazón de un hombre que se ve tan atractivo como tú?

Con un golpe de nervios, Nick se aclaró la garganta y miró más allá de Jessica. Levantó la mano para que Miguel les llevara otra ronda. Rodó su cuello, se inclinó hacia atrás, y metió las manos en los bolsillos de sus pantalones cortos de color caqui. Con el rostro impasible y los ojos fijos en los de ella, inclinó la cabeza hacia un lado.

—Permíteme aclararte un par de cosas. Jessica es tu nombre, ¿Verdad?

Luciendo un poco sacudida por la pregunta y el tono, ella asintió con la cabeza.

—Bueno, Jessica, —Nick continuó—, Uno: Mi vida y lo que solía ser en ella, no es de tu incumbencia. No preguntes sobre ello de nuevo. Dos: Puedes pensar que puedes solucionar mi problema, pero estoy jodidamente seguro de que no puedes. Sin embargo, estoy más que seguro de que puedo follarte hasta el olvido, remediar los últimos momentos difíciles que has tenido nada más que para sacarlos de tu mente. Puede ser que sea más joven que tú, pero no eres mi primer paseo por el parque. ¿Entiendes a dónde voy con esto?

Con los ojos muy abiertos, Jessica abrió los labios, pero no dijo nada. Asintió de nuevo.

—Bueno. Me alegro de que estemos en la misma página. —Nick le dio su tarjeta de crédito a Miguel, que se acercó con sus bebidas—. Tres: He estado alrededor de muchas mujeres interesantes, así que no te tomes mi declaración como un cumplido. Sé cómo halagar a una mujer, mejor que decirle que no la encuentro deseada, una manía que las acerca con intriga. Cuatro: Si quieres follar, podemos follar. Mi casa está a dos minutos a pie desde aquí. Pero te advierto ahora, eso es todo lo que va a ser. No esperes dormir. Te voy a follar, y joderte muy bien, pero te voy a enviar por tu camino una vez que nuestra aventura haya terminado. No te daré mi número, y nunca vas a entrar en mis pensamientos de nuevo. Así que ahora, Jessica... —Nick se tomó la barbilla, la arruga en sus cejas mostraba que él estaba tratando de recordar su apellido.

—Layton, —respondió Jessica, con la voz quebrada—. Layton es mi apellido.

—Ahh, eso es correcto. Así que ahora, Señorita Jessica Layton, la pelota está en tu tejado. —Nick se pasó una mano por el cabello y le lanzó un guiño. Una vez más, Miguel se acercó a la mesa con la tarjeta de crédito de Nick. Después de meterla de nuevo en su billetera, Nick miró al otro lado de la mesa, a Jessica sentada sin palabras, con los dedos frotándose arriba y abajo de su cuello—. Toma una decisión, Jessica, porque sinceramente, si no hacemos esto, —dijo ligeramente encogiéndose de hombros—, Voy a volver a mi casa y masturbarme.

Con el impacto torciendo su rostro, Jessica se levantó, se puso su sandalia de nuevo y cogió su bolso.
Asumiendo que su respuesta cortante la había asustado, Nick se volvió a encoger de hombros mientras sus ojos se posaban en la familia que él admiraba antes. Él los vio hacer su camino, de la mano, a un pequeño complejo de mierda de dos puertas. Sabía que su riqueza no podía compararse con la felicidad de ellos. Él quería esa felicidad. Quería ese complejo de mierda.

—Bueno, ¿estás listo? —Preguntó Jessica, su voz mezclada con urgencia sexual.

Nick arrancó su atención del sueño que se debilitaba y observó a Jessica sacarle su bourbon de las manos. Ella lo terminó en un largo trago. Después de colocar el vaso vacío sobre la mesa, le pasó los dedos por la sien de Nick, por un lado de su mejilla, y sobre la curva de su mandíbula. Nick momentáneamente se puso rígido, tratando de no estremecerse ante su toque. Se levantó y tomó la mano de Jessica. Sus pies, como si tuvieran una mente propia, los llevó hacia su lugar.

—Así que, ¿no estás un poco curioso en cuanto a por qué estoy en México sola? —Jessica preguntó mientras se abrían camino por un pequeño camino peatonal.

Mirando hacia las olas, el último rayo de sol se escondió por debajo del horizonte, Nick sacudió la cabeza. —En realidad no.

—Sabes, realmente no eres un buen tipo. —Ella apartó la mano. Su ausencia no afectó a Nick de cualquier manera. Sin embargo, ella lo siguió de cerca.

—No. Soy mucho más que un buen tipo, —Nick murmuró distraídamente preguntándose dónde estaría ___ en ese momento. La soledad inundó su pecho, pero le dio la bienvenida a su presencia sofocante. Era algo que conocía. Era muy familiar para él. Casi la consideraba una vieja amiga.

—Correcto, —Jessica resopló, su tono tirante con escepticismo—. Bueno, considerando lo que estamos a punto de hacer, tal vez puedas tratar de ser un poco... ¿agradable?

Deteniéndose justo cerca de su lugar, Nick la miró con el ceño fruncido. —Mira, ya dije todo. Puedo tener sexo, pero no voy a hacer bromas. Lo tomas o lo dejas. —Por un solo segundo, Nick se sintió mal del estómago. Había sido criado para que siempre tratara a las mujeres con respeto, y se imaginó el disgusto de su padre por la forma en que estaba actuando. Aún así, el pensamiento fue fugaz. Su viejo hábito gritó, agitando su automedicación en su cara.
Apagándolo. Cerrándolo. Desconectándolo.

Jessica frunció los labios. —Está bien. Sólo porque necesito esto más de lo que piensas.

Una vez en su porche, Jessica puso su cabello carmesí a un lado, y Nick fue súbitamente envuelto por el aroma de su cuerpo. Su perfume de jazmín despertó recuerdos que estaba tratando de olvidar. Eso lo sacudió, casi perdiendo el equilibrio. Respiró hondo y se estabilizó. Mirándola hacia sus deseosos ojos verdes, llevó una mano a la parte trasera de su cuello y la empujó con fuerza a su boca. Ella presionó su pecho contra el suyo y dejó escapar un suave gemido, sus manos subieron para cogerlo del cabello. Su gemido, aunque lleno de seducción y anhelo femenino, no era el gemido que él quería escuchar. Sus labios, dulces a su manera, no se sentían bien en los suyos. Ellos no se moldeaban a los de él como una pieza de rompecabezas.

La ira aumentó, y Nick comenzó a besarla con una feroz intensidad. La inmovilizó contra la pared, cogió su muslo, y colocó su pierna alrededor de su cintura. Ella respiraba con pesadez mientras que con brusquedad ponía su mano bajo su vestido de verano, rozando sus bragas. En un movimiento rápido, tenía tres dedos enterrados en su interior. Las caderas de ella no se resistieron contra cada embestida, y se aferró a su cuello, empuñando el cuello de su camisa de lino blanco. Su coño, aunque húmedo y tan listo como cualquier hombre podría desear, se sentía extraño y por eso, Nick la tocó más profundo, más duro.

—Espera, —ronroneó ella, tratando de recuperar el aliento. Alejó su cabeza y lo miró a los ojos—. ¿Qué estás haciendo? ¿Vas a follarme aquí afuera?

Con una sonrisa satisfecha, Nick se alejó, dejando su cuerpo jadeante contra la pared. —No tan divertida como parecías originalmente, ya veo, —murmuró, sacando las llaves de su bolsillo. Él las metió en la puerta, la abrió y la mantuvo abierta mientras esperaba que Jessica ajustara su ropa.

Suspirando, cogió su bolso del suelo. Mientras caminaba junto a él, puso los ojos en blanco. Dejó caer el bolso en una mesa con patas antiguas en el hall de entrada, la mirada de Jessica se extendió por toda su amplia casa frente al mar. —Bonito lugar. —Ella lo miró, su sonrisa mostraba que estaba impresionada—. Así que ahora, ¿dónde estábamos?

—Estabas a punto de desnudarte para mí. —Nick arrojó las llaves sobre la mesa y empezó a desabrocharse la camisa. Después de sacársela, se apoyó contra la jamba de la puerta de la cocina y se cruzó de brazos mientras la veía desvestirse.
Jessica se sacó la última pieza de ropa de su cuerpo y se acercó a Nick. Ella le tomó el rostro entre sus dos manos y tiró de él a su boca. Fue entonces que Nick empujó a ___ al armario de su corazón dolorido, cerró la puerta y tiró la llave. Mientras él se desabrochaba el cinturón, un pensamiento claro atacó su mente.

____ estaría orgullosa por estar llevando un "relleno de huecos" a su cama esta noche.
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 24th 2014, 18:36

si supiera como esta ___
los dos sufriendo
a ver cuando regresa nick
siguela
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 25th 2014, 16:50

Colisión... Pulso

Capitulo 55


Con el miedo carcomiéndole el estómago y un desesperado dolor por Nick consumiéndola, ____ le entregó las maletas a la azafata mientras entraba al jet privado de Industrias Jonas.

Sarah levantó una ceja juguetona. —Hmm, tal vez tengo que romper algunos corazones, a fin de obtener un trato especial como tú... Sí. Se ha decidido. Mientras te vas, voy a encontrarme algún tío rico, joder con su cabeza un poco, y conseguir que su hermano me envíe a donde está con un jodido y absoluto lujo para que pueda recuperar su amor.

____ miró inexpresivamente a Sarah con la boca abierta.

—Sabes que yo sólo estoy bromeando, ___. —Sarah se rió y agarró la mano de ____, tirando de ella hacia la parte posterior del jet.
Tratando de seguirla, ____ suspiró y sacudió la cabeza. —¿Qué estás haciendo, chiflada? No vienes conmigo. ¿O es algo más que has decidido por un capricho?

—Este es el nuevo jet de Industrias Jonas y si crees que voy a poner un pie fuera de él sin ver cada pulgada, eres tan frívola como yo pensaba. —Sarah se detuvo y soltó un bufido—. Acabo de hacer una broma. Frívola, vuelo, volar, volando. ¿Entiendes?

—Sí. Lo entiendo, Sarah. ¿Quieres saber lo que he decidido por un capricho?

Sarah ladeó la cabeza con sus ojos muy abiertos. —No vas a cambiar de opinión, ¿verdad? Te dije que estaba bromeando, ___. Sabes que soy tu mayor fan en estos momentos. Sé que esto es aterrador para ti todo el asunto del vuelo y de Nick posiblemente no aceptándote de vuelta pero tienes que hacer esto. El piloto no se ve borracho, bueno, no demasiado borracho, así que es bastante seguro decir que estás en buenas manos. Además, si no vas, nunca sabrás lo que pudo haber pasado entre Nick y tú. Te arrepentirás por el resto de tu vida.

____ colocó sus manos sobre los hombros de Sarah. —No voy a cambiar de opinión, Sarah, pero he decidido que ya no te permitiré beber capuchino. —____ dejó caer sus brazos y sonrió—. Para alguien que prácticamente vibra después de una taza o dos tazas, luces como si hubieses estado fumando crack.

—Oh. Cierto. Mi madre me dice lo mismo, menos toda la parte de fumando crack. —Sarah llegó a la puerta de la cabina trasera—. Por lo general dice que me veo como si hubiera cometido un crimen.

—¿Qué estás haciendo? No podemos entrar ahí.

Sarah giró la cabeza. —¿Por qué no?

—Porque es la cabina privada de Nick y Kevin.

—Gran cosa. —Sarah se encogió de hombros y abrió la puerta—. Como he dicho, quiero el gran tour antes de bajarme.

____ sacudió la cabeza y miró a Sarah desaparecer en la cabina. Cuando los motores rugieron a la vida, ella cerró los ojos y apretó la parte superior de los asientos de cuero a ambos lados de ella. El sonido vibrante de inmediato encendió su enfermo miedo a volar. Se estremeció. Con un suspiro tembloroso y con el corazón rebotando contra sus costillas, ____ se volcó mentalmente en la única razón por la que estaba allí.
Nick...

Tragándose el instinto para largarse del jet, ____ se estabilizó, se sacó el sudor acumulado en la parte posterior de su cuello y tomó dos pasos tentativos hacia adelante. Trató de respirar profundamente por la nariz mientras daba un paso más, sus uñas casi pinchaban su piel fría. Agarrando el liso marco de la puerta de caoba de la cabina, ____ se asomó y descubrió a Sarah tirada en una cama king size, su perezosa sonrisa mostraba que estaba cómoda.

—Tienes que levantarte, —dijo ____ . Temblorosa hizo su camino a través del cuarto.

Sonriendo con vacilación, Sarah se sentó y frunció los labios. —Honestamente no eres divertida.

—Lo sé. —____ frunció el ceño y se pasó una mano por el cabello. Sus ojos recorrieron la habitación y aterrizaron en una gorra azul de los Yankees colgando de un gancho junto al mini bar. Momentáneamente, se quedó paralizada. Olvidando su miedo a volar y a Sarah quejándose de algo mientras se deslizaba fuera de la cama, ____ se quedó mirando la gorra antes de avanzar hacia ella. Levantando su mano, rozó suavemente sus dedos contra ella, su corazón se sentía pesado con los recuerdos de la sonrisa de Nick brillando en el sol mientras se sentaban en el juego hace unos pocos meses atrás.

Como si la gorra le hubiese quemado la piel, ____ dejó caer su mano con unas lágrimas calientes desdibujando su visión. Retrocediendo, una vez más resistió el impulso de huir. Correr. Solía correr de todo, el hábito la consumía pero se desvaneció mientras una lenta sonrisa curvaba sus labios. Cerró los ojos, una lágrima se deslizó por su mejilla y permitió que la dulce sonrisa con hoyuelos de Nick la cubriera. Le permitió que la impulsara hacia lo desconocido de lo que iba a ser su futuro juntos. Si había algo en absoluto.
____ sintió una mano en su hombro y se quitó las lágrimas, no quería que Sarah viera que había estado llorando. Con rapidez se dio la vuelta e hizo su camino más allá de Sarah.

—¿Estás bien? —Preguntó Sarah, siguiéndola hacia el pasillo.

Deslizándose en uno de los asientos, ____ apoyó la cabeza contra la ventana. —Estoy bien.

Con los brazos cruzados, Sarah arqueó una ceja escéptica. —Sabes, realmente no eres una buena mentirosa.

—Si. Mi madre solía decirme eso, —____ susurró mirando a Sarah.

Con una sonrisa cansada, Sarah se inclinó sobre el asiento de cuero color crema. Le cogió la barbilla de ____ con una mano. —Aquí mismo, ahora mismo, estás exactamente donde se supone que debes estar. Todo va a estar bien. Sé que no me crees, pero creo que tengo una especie de cosa psíquica. Va a haber un montón de bebés en una minivan verde desagradable con el señor Nick Follable Jonas. Ya lo verás. —Sarah le dio un beso en la cabeza de ____ , se enderezó y se alejó—. ¡Envíame un mensaje al segundo que aterrices! —Gritó mientras salía del jet.

Tras tomarse una bebida y un aperitivo del asistente de vuelo, ____ cerró los ojos y trató de concentrarse en esa minivan llena de bebés. El rostro de Nick pasó por sus pensamientos, trayendo consigo una oleada de ansiedad y esperanza al sentir el jet moviéndose hacia adelante. El sonido del latido de su corazón rápidamente fue devorado por los ruidosos motores. Calculó el vuelo de Nueva York a Playa del Carmen en unas cuatro horas y quince minutos, después del cual sabía que su vida cambiaría para siempre, más aún de lo que ya lo había hecho. Agarrándose de los lados del asiento con las palmas sudorosas, ____ Cooper se encontró en una situación muy diferente a la última vez que estuvo en camino a un nuevo destino, un nuevo comienzo. Suspirando, miró a los gigantes de acero de la ciudad desaparecer bajo el manto de las nubes. Su corazón se hundió mientras interiormente rezaba para que lo que estaba haciendo realmente fuera a cambiar su vida.
Esta vez para mejor...
Esta vez ya no tenía miedo...
Esta vez luchando para estar con el hombre que su destino programó...

Después de una hora de pie en la fila para pasar por la aduana, ____ hizo su camino por el aeropuerto lleno de gente, con su maleta negra rodando detrás de ella. Serpenteó a través de un conjunto mixto de turistas de todos los grupos étnicos mientras sus nervios crecían constantemente con cada paso. Esto era todo. Ella estaba allí y no había vuelta atrás. Sólo rezaba para que cuando se marchara, tuviera a Nick en su lado.
Sin embargo, no era algo que esperaba.

Una vez que emergió del repleto edificio, su carne chocó con el calor y entornó los ojos en el sol brillante. Buscó al conductor que la secretaria de Kevin le dijo que estaría esperándola. A través de la masiva confusión de vendedores vendiendo mantas hechas a mano, muñecas y camisetas, la mirada de ____ aterrizó en un hombre bajo, de cabello negro con un cartel con su apellido en él.
Acercándose, ella sonrió y mostró su pasaporte.

—Hola, soy ____ Cooper.

—Sí. Sí. Hola, Señorita Cooper. —Alcanzando el equipaje de ____ , el hombre le devolvió la sonrisa y la condujo hacia una limusina negra estacionada entre varios colectivos sobre las ocupadas calles—. ¿Esta es su primera vez en Playa del Carmen? —Le abrió la puerta a ella.

____ se deslizó, dándole la bienvenida el aireacondicionado. —Gracias. Sí, lo es.

Después de cerrar la puerta, puso sus cosas en el maletero, rodeó el vehículo y se acomodó en el asiento del conductor. Torciendo el espejo ligeramente, veía a través él mientras hablaba.

—Bueno, bienvenida. Nuestra ciudad es preciosa. Mi nombre es Javier. Me aseguraré de darle un buen recorrido en el camino a su hotel. ¿Si?

—Oh. En realidad, no estaba pensando en ir al hotel de inmediato. —____ metió la mano en su cartera y sacó el papel con la dirección de Nick. Como no quería dejar pasar un minuto más sin verlo, ella se deslizó por el asiento y se lo mostró a Javier—. Me gustaría hacer una parada aquí primero si puedo, ¿por favor?

Asintiendo, Javier se apartó de la acera y sonrió, sus cálidos ojos castaños centelleando en el reflejo. —Absolutamente, Señorita Cooper. Como usted quiera. La llevaré a su destino muy pronto.

—Gracias, Javier.

____ se deslizó hacia atrás y trató de procesar cada emoción desarrollándose en su mente. La necesidad innata por Nick volvió a golpearla, intensificándose más allá de lo que jamás había sentido. La ansiedad enrolló cintas alrededor de su cuerpo. Ella se movió inquieta, cada respiración era una lucha mientras observaba pasar a los autobuses turísticos, ciclomotores, y la Fifa, la policía mexicana. Aunque el viaje hacia el corazón de Playa del Carmen tomó menos de veinte minutos, la espera se sintió interminable. Con una nerviosa inquietud bombeando por sus venas, a ____ le resultaba difícil concentrarse mientras la limusina giraba en una desolada carretera estrecha bordeada de algunas mansiones.

Cuando el vehículo rodó hasta detenerse frente a la casa de Nick, ella respiró hondo y tragó todos los instintos que le decían que Nick no iba a aceptarla de nuevo. ____ abrió la puerta antes de que Javier tuviera la oportunidad de salir de la limusina. Ella salió y admiró la estructura gigantesca. Tejas de terracota mexicanas clásicas coronaban la joya blanca de estuco que se situaba en una colina con vistas a las cristalinas aguas del Caribe. Alejándose el cabello castaño soplado por el viento lejos de su rostro, ____ encontró su mente congelada, sin embargo su cuerpo ignoró su suplica de no moverse. Su cuerpo, todavía lleno de ansiedad, sintió la atracción de Nick, esa profunda y familiar atracción que había sentido desde la primera vez que lo vio. Antes de darse cuenta, estaba caminando lentamente hacia su casa. Javier la llamó desde atrás, pero ella levantó una mano, indicándole que esperara.

De pie ante la puerta de caoba oscuro y biselado, y con un cristal grabado que se elevaba sobre su pequeño cuerpo, ____ contuvo las lágrimas, levantó una mano temblorosa y tocó el timbre. Su corazón se aceleró, su golpeteo corría por sus oídos, mientras una figura borrosa se abría paso para contestar. Con el cuerpo tenso por el miedo, un miedo que había traído consigo misma al hacerle esto a Nick y a ella, ____ cerró los ojos y trató de tomar una minúscula parte de la esperanza por no estar a punto de enfrentar el desastre que su cabeza le decía que se avecinaba. Antes de que la puerta se abriera, destellos de los ojos marrones de Nick se deslizaron por los pensamientos de ____ , sin embargo cuando se abrió, esos no eran los ojos que la miraban.
Cabello negro torcido en un moño y usando un uniforme de doméstica, la mujer larguirucha sonrió.

—¿Puedo ayudarle?

—Umm, sí. ¿Está Nick aquí? —Preguntó ____ tratando de sofocar el temblor en su voz.

—No. El Sr. Jonas no está aquí. Se fue a beber a Akumal.

____ negó con la cabeza. —Lo siento. Sólo hablo inglés.

—No entiendo lo que está diciendo. El Señor Jonas no está aquí.

____ se volvió y le hizo señas a Javier donde estaba esperando en el camino con su equipaje.

—Si, Señorita Cooper, —dijo, subiendo los escalones del porche cubierto—. ¿Llevo sus maletas adentro por usted? ¿Bien?

—No, gracias por eso, Javier. No necesito mis pertenencias adentro. Creo que el Sr. Jonas no está en casa, y esta mujer está tratando de explicarme dónde está. ¿Puedes traducir para mí, por favor?

—Ahh, por supuesto. —Sonriendo, Javier volvió su atención a la mujer—. Juanita, buenas tardes.

La mujer asintió con la cabeza. —Buenas tardes.

—Kevin me envió al aeropuerto a recoger a esta joven y traerla de vuelta a ver a Nick. ¿Está en casa?

____ esperó tan pacientemente como fuera posible mientras hablaban. Cuando terminaron, la mujer asintió con la cabeza antes de cerrar la puerta.

Javier miró a ____ . —El Señor Jonas está en un bar en Akumal. No está demasiado lejos en coche. Tal vez veinte minutos. Vamos. La llevaré allí ahora.

____ miró a Javier bajar por las escaleras y por el camino de entrada. Después de colocar su equipaje en el maletero, abrió la puerta de la limusina para ella. Aún de pie en el porche, ____ vaciló. Su mente daba vueltas sobre todas las razones posibles por las que no debería aparecer en un lugar público para ver a Nick. Ella no podía. No sería correcto. Necesitaban privacidad para hablar de todo. Aunque el dolor por esperar a verlo, aunque sea un poco más de tiempo, latía en su pecho, ____ decidió que iba a instalarse en su habitación del hotel y volver más tarde en la noche. Con eso, ella comenzó a hacer su camino hacia Javier para hacerle saber sus planes.

Mientras se acercaba a la limusina, giró la cabeza en dirección del sonido de los neumáticos de un vehículo levantando grava en la distancia. Sosteniendo la mano arriba para tapar el sol de sus ojos, entornó los ojos y vio un coche deportivo de color gris carbón doblar duro en el camino de entrada. Con sus ventanas tintadas tan oscuras como una tetera de hierro, ____ no pudo distinguir quién estaba conduciendo. Eso no impidió que su corazón, que latía como un tambor, llegara a una parada completa durante un largo segundo. Mientras trataba de respirar, el órgano volvió a la vida cuando Nick salió del vehículo, con una sonrisa en su rostro. Los ojos de ____ parpadearon por la incertidumbre de su comportamiento, sabiendo que no había observado en su dirección todavía. En una niebla completa por lo que estaba presenciando, escalofríos se dispararon y picaron a través de la piel de ____ cuando no una, sino dos razones del estado de ánimo jovial de Nick se deslizaron fuera del auto. Tomando un vacilante paso hacia atrás, el pánico abrumó los miembros de ____ cuando la mirada de Nick atrapó la de ella. Su sonrisa desapareció de inmediato. Podía leer la pregunta en sus ojos, y ella estaba segura de que estaba a punto de desmayarse.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 26th 2014, 14:13

ohhh!!!
que hermoso
ya se reencontraron
espero que ahora no se eche para atras
perdon por no comentar ayer
pero estoy enferma
asi que me di un tiempo para leerte
siguela
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 26th 2014, 17:48

Colisión... Pulso

Capitulo 56


Inclinando la cabeza, confundido, Nick se detuvo a medio paso. Sabía que los últimos días habían hecho mella en él, mental y físicamente, y también sabía que tenía un poco de alcohol corriendo a través de su sistema, pero estaba jodidamente seguro de que él no estaba viendo cosas.

—¿Qué diablos? —Susurró. Se quitó las gafas de sol y se frotó las palmas de las manos por los ojos.

—¿Qué te sucede? —Preguntó la belleza castaña, rozando sus carnosos labios rojos contra su mandíbula—. Te ves como si hubieras visto un fantasma.

Nick rodó su hombro, alejándola de su brazo. —Lo hice, —espetó, de alguna manera cortándola con sus ojos entrecerrados.

La platinada explotó su goma de mascar. —Por Dios, habla de personalidades divididas. ¿Qué pasa?

Nick apartó la mirada de las dos pronto a ser "relleno de huecos", su mirada estaba absorta en ____ que estaba dándose la vuelta para entrar en la limusina. Sin decir otra palabra, fue corriendo hacia ella, su cuerpo reaccionó a ____ de la única manera que alguna vez había conocido cómo. Con el corazón en la garganta y la confusión martillando su cabeza, Nick extendió la mano agarrándola del codo.

—¿Qué estás haciendo aquí, ____ ? —La sensación de su suave piel se grabó a fuego en su mente, trayendo los recuerdos que estaba tratando de olvidar.

Congelada, ____ no se volvió. No podía. Respirando pesadamente por su simple toque, ella tragó con nerviosismo y trató de encontrar las palabras. —He venido a hablar contigo, —susurró.

Nick la soltó y dio un paso atrás. —Date la vuelta y mírame, —ordenó en voz baja.

Con el pulso acelerado, ____ se volvió lentamente, su mirada se bloqueó sobre la suya. Viendo sus confundidos ojos marrones, cerró los dedos sobre la parte superior de la puerta para mantener el equilibrio.
Su bello rostro casi robó el aliento de los pulmones de Nick. Sus ojos se posaron en los de ella e inmediatamente aterrizaron en sus labios temblorosos. Labios que Dios creó para adaptarse a los suyos. Labios que lo persiguieron en todos sus sueños desde que se había marchado. Su sedoso cabello castaño giraba con la brisa cálida. Cabello hecho para hacerle cosquillas a su rostro mientras ella se cernía sobre él cuando hacían el amor. Nick trató de respirar mientras su necesidad por ella serpenteaba a través de todos los músculos tensos de su cuerpo, culminando con una lenta y tortuosa quemadura. Su pecho se contrajo con amor, pero la ira por ella hervía bajo su piel. Una sonrisa lenta curvó su boca.

—¿Tienes el permiso de tu marido para venir a verme? Nunca tomé a JOseph por alguien que le otorgaría a su esposa un matrimonio abierto.

Las rodillas de ___ se pusieron débiles, los ojos empapados de confusión. —Yo no me case, Nick. Lo sabes. Yo... llamé. Te dejé mensajes. —Aunque lo intentó, no pudo evitar que las lágrimas se acumularan en sus ojos mientras veía su expresión de sorpresa. De pronto, se encontró con las palabras cayendo de su boca—. Dejé a Joseph esa noche y fui a tu ático. He llamado a tu teléfono todos los días durante las últimas semanas. Kevin llamó y le dejó mensajes a tu ama de llaves. Trevor, Sarah, todos lo hicimos. —____ desvió la mirada, con los ojos bloqueados en las dos compañeras de Nick. Apoyadas en su Jaguar, miraban detenidamente en dirección de ____ mientras ella negó con la cabeza y llevó su mirada hacia él—. No espero que me aceptes de vuelta, pero tenía que venir aquí y decirte cuánto lo siento. Necesitaba decirte cuánto te amo, Nick. Lo mucho que te necesito en mi vida.

Mirando al suelo, Nick se tomó de la parte posterior de su cuello con ambas manos. Levantó la cabeza y miró al conductor.

—Javier, dame sus cosas.

Javier asintió. —Por supuesto, señor Jonas.

____ observó a Javier recuperar su equipaje del maletero y entregárselo a Nick. Después de agradecerle, Nick tomó la mano de ____ , su férreo control la condujo hacia su coche. Luchando por mantener el ritmo, los tacones de ____ chocaban frenéticamente contra el pavimento. Ella observó a las dos mujeres.

La morena arqueó una ceja y puso una mano en su cadera. —Um, no nos oponemos a la suma de una cuarta, pero sigo pensando que deberías habernos preguntado en primer lugar.

La rubia asintió y se alisó su top rosado. ____ se mordió los labios con los ojos muy abiertos en Nick.
Nick soltó un aliento pesado, empujó a ____ hacia el lado del pasajero y abrió la puerta trasera. Arrojó su equipaje en el asiento trasero. Al abrir la puerta, miró a ___.

—Entra.

—¿Qué? —Preguntó, el impacto brillaba en sus ojos.

—Ya me has oído, ____ . Entra, —respondió mientras rodeaba el auto.

La rubia ladeó la cabeza hacia un lado. —¿A dónde vamos?

—Ustedes dos se van a casa, —respondió Nick, su tono fue cortante. Miró a su conductor, que parecía igual de confundido—. Necesito que lleves a estas dos a su casa, ¿de acuerdo?

—Si, señor Jonas. —Javier le hizo señas a las dos mujeres.

Esta vez fue la morena que ladeó la cabeza hacia un lado. —¿Estás haciendo que nos marchemos? No puedes hacer eso.

—Lo acabo de hacer. Que tengan un buen día, señoritas, —Nick respondió, mirando a ____ sobre el techo de su auto. Con un encogimiento de hombros casual, se quitó de encima el jadeo que una de ellas emitió—. Entra en el coche, muñeca.

Rindiéndose a su voluntad, ___ cerró su boca y se metió en el vehículo. Después de cerrar la puerta, Nick apretó un botón y arrancó el coche. Pisó el acelerador un par de veces y el motor rugió, advirtiendo a las dos mujeres de pie detrás del vehículo. Tomándolo en serio, retrocedieron a la hierba y cruzaron los brazos con una molestia clara. Una vez fuera de su camino, Nick pisó el gas y el elegante Jaguar retrocedió por el camino de entrada.

Nick bajó la ventanilla y llamó a Javier, que estaba a punto de entrar en la limusina. —¿Sabes en qué hotel se está quedando?

—Si, en El Real, Señor Jonas.

—Gracias, —respondió Nick. Con una mano firmemente en el volante y con la otra en los cambios, miró a ____ —. Colócate el cinturón de seguridad.

—¿Qué le preguntaste?

—Le pregunté en qué hotel te alojas. Ahora colócate el cinturón de seguridad.

Sintiendo la tensión manando fuera de él, ____ apretó el cinturón por encima de su cintura. Después de que hizo clic, Nick puso la marcha en primera y avanzó. El polvo del camino de grava inundó la parte posterior y los lados del coche. Por el rabillo del ojo ____ observó a Nick, sus ojos estaban fijos en la carretera con el rostro dolorosamente impasible. Su corazón se apretó contra el largo silencio dominando el aire alrededor de ellos. Nick giró hacia una autopista y la adrenalina se arrastró por las venas de ____ mientras él pisaba el acelerador sin esfuerzo. Pasando entre los vehículos más lentos, el cuentakilómetros se acercaba a 130 km/h.

____ se tensó y agarrando el mango por encima de su cabeza, miró a Nick.

—Vas a matarnos.

—Ya estoy muerto, —respondió, apretando la mandíbula. Agarró el volante con firmeza y apretó el acelerador de nuevo, esta vez más duro.

La fuerza empujó hacia atrás el cuerpo de ____ . —¡Nick! ¿Has perdido la cabeza?

Sin mirarla, Nick giró el volante hacia la derecha y el coche derrapó hasta detenerse chirriando al lado de la carretera. Otros conductores tocaron sus bocinas, volando más allá de Nick y ____ mientras el polvo se asentaba alrededor del vehículo. Ambos luchando por aire, sus miradas quedaron atrapadas en el otro.
Enganchados.

—Ya estoy muerto, —Nick repitió en voz baja, pero el matiz de ira era tan claro como el cielo sin nubes. Tan enojado como él estaba con ella, como una banda elástica, algo se rompió dentro de él mientras observaba los labios de ____ . En un movimiento rápido llegó a ella, levantándola sobre la consola y sobre su regazo.

____ estuvo a horcajadas sobre él con su respiración vacilante mientras miraba su rostro, a sus adoloridos ojos devolviéndole la mirada. Incapaz de contener su deseo, ella estrelló su boca sobre la de él y se apoderó de la parte posterior de su cabello, sus disculpas salían de sus labios mientras se sumergía en su sabor familiar con cada golpe de su lengua.

—Lo siento mucho, Nick. No puedo deshacer lo que te hice. Sé que no puedo, pero te amo. Dios, te amo tanto.

Nick le apretó los muslos y deslizó sus manos debajo de su vestido de verano. Agarrando la cintura de ____, un gemido salió por su garganta cuando ella arqueó su pecho contra el suyo. Podía sentir sus pezones endurecidos a través del delgado algodón y juró que iba a perderlo allí mismo. Lamiendo rápido su boca y tratando de disfrutar cada gemido que expulsaba por su toque, Nick luchó contra la duda que azotaba su mente. Con una mano todavía acariciándole la cintura y con la otra empuñando su cabello, tiró de ella con más fuerza a sus labios. Ella gimió y movió las caderas, oprimiéndose con fuerza contra su creciente polla. Sus jadeos resonaban en sus oídos junto con las palabras que le había dicho la noche de su cena de ensayo.

—¡Mierda! —Gruñó, arrancando su boca de la de ella. Con su mano todavía enredada en sus rizos ondulados, él la miró con los ojos estrechados.

Antes que ____ pudiera recuperar el aliento, él abrió la puerta y salió del coche, dejándola de rodillas sobre el asiento del conductor. Ella cerró los dedos alrededor del apoya cabeza y lo vio ir y venir por el costado de la carretera, con ambas manos agarrándose del cabello.

—¡Mierda! —Gritó de nuevo, agachándose al suelo.

Con los ojos muy abiertos y la respiración pesada, ____ se estremeció con un miedo repentino cuando él arrojó una piedra contra la ventana trasera. El vidrio se dividió en una telaraña. Sin dudarlo, arrojó otra contra la luz trasera. ____ se quedó sin aliento, pero con la confusión y la ira que burbujeaba en su estómago, arrastró su maleta sobre el asiento y salió del coche. Ella se alejó de Nick, las lágrimas corrían por sus mejillas mientras trataba de empujar el equipaje con ruedas a través de las rocas.

—¿A dónde vas, ____ ? —Nick gritó, siguiéndola.

Sin detenerse, ella le enseñó el dedo del medio y continuó su búsqueda en medio de la nada.

Llegando a su lado, Nick la cogió por el codo y le dio la vuelta, con una sonrisa que inclinaba sus labios. —Estás en el centro de México, muñeca.

—¡Y tú eres un idiota! —Dijo entre dientes, el desafío brillaba en sus ojos. Se limpió las lágrimas de la cara.

—Ahh, todavía tan hermosa cuando te enojas. —Le tomó el mentón y le pasó la yema de su pulgar debajo de su ojo. Después de limpiar el rímel corrido de su rostro, dio un paso atrás y se cruzó de brazos—. Y aún te gusta llamarme idiota, ¿eh?

Lanzando el brazo hacia un lado, dio un paso hacia adelante con la barbilla en alto. —¿Qué quieres de mí, Nick? He venido aquí para pedir disculpas. Sabías muy bien que no me casé con él, ¿pero aun así no has tomado mis llamadas y dices que estás muerto? ¡Estoy muriendo ahora mismo!

—¡Estoy jodidamente muerto, maldita sea! —Se acercó, envolvió su brazo alrededor de su cintura y la atrajo hacia su pecho. Mirándola fijamente a sus llorosos ojos verdes, se resistió a la tentación de besarla de nuevo—. Me has matado, ____ , —susurró, alejándole el cabello de su rostro. Acercándose a su oído, él tomó la maleta de su mano, su voz era un caliente susurro—. No sabía que nunca pasaste por eso. Tiré mi teléfono la noche que llegué aquí y no he leído ningún mensaje que mi maldita ama de llaves dejó para mí. Tiré todos y cada uno de ellos lejos. —Él se dio la vuelta y se dirigió hacia el coche.

—¡Nick, espera! —Gritó. Él se detuvo y sacudió la cabeza, negándose a mirarla. Avanzando poco a poco hacia él, ____ tragó saliva con nerviosismo y con la cabeza más confundida que cuando apareció por primera vez—. ¿Qué estás tratando de decirme? —Preguntó ella, dando un paso cauteloso hacia adelante—. Dilo si tienes que hacerlo, Nick, pero lo necesito saber. ¿Qué estamos haciendo?

Nick se dio la vuelta y se pasó la mano por el cabello. —No sé lo que estamos haciendo, ____ . —Hizo una pausa, con la mirada moviéndose entre ella y la carretera. Sacudió la cabeza de nuevo, y luego llevó su atención de nuevo a ella—. No sé lo que quiero en este momento.

—Nos he roto, —susurró ella, lentamente llevándose la mano a la mejilla mientras miraba al suelo. Tratando de atrapar el aliento que había sido robado de ella, levantó la cabeza. Sus ojos se clavaron en los de Nick—. Lo he hecho. Nos he roto.

Nick se tomó de la parte posterior de su cuello y la miró por un largo momento, su mente luchando contra la voluntad de su corazón. —Si. Creo que lo hiciste, —contestó en voz baja. Tomó una respiración profunda y se giró—. Vamos... Te voy a llevar de vuelta a tu hotel.

____ se sintió mareada. Sintió que la sangre se drenaba de su rostro. Sabía que cuando llegara allí él podría rechazarla, pero ninguna cantidad de preparación mental podría haberla preparado para la soledad golpeando en ella. Aturdida, se dirigió de nuevo al coche y se acomodó en el asiento. Apenas capaz de darle sentido a sus emociones, ____ no pudo mirar a Nick cuando se deslizó dentro y encendió el motor. Ella apoyó la cabeza en el asiento y miró fijamente por la ventana. Con todo, trató de contenerse de estallar en un ataque de histeria mientras Nick llevaba el coche de vuelta a la carretera.

—¿Cómo sé que no vas a volver con él? —La suave y rota voz de Nick cortó el silencio—. ¿Y qué te hace pensar que puedo confiar en que no lo harás?

____ giró la cabeza en su dirección, con los labios entreabiertos mientras lo miraba a los ojos. Ellos contenían tanto dolor y fue entonces que se dio cuenta de lo mal que lo había herido. Ella tomó un riesgo calculado y se inclinó, le rozó con sus dedos a lo largo de la barba oscura en su mandíbula. Ella lo sintió tensarse y eso escoció en su corazón. Dejó caer la mano sobre su regazo y miró hacia abajo.

—No voy a tomarlo de vuelta, Nick. Te amo, —susurró, sacándose una lágrima que corría por su rostro.

—Dices eso ahora. —Alejó su atención de ella y la llevó de regreso a la carretera—. Tú me amas mientras estás aquí, ____ . ¿Qué pasará cuando volvamos a Nueva York? ¿Qué pasará cuando lo veas de nuevo?

Ella se llevó la mano a la boca y un sollozo se arrastró hasta su garganta mientras lo miraba. —No sé cómo conseguir que confíes en mí aparte de darme la oportunidad para demostrártelo, Nick. No lo sé.

Exhalando, Nick agarró el volante y no dijo una palabra más durante el resto del camino.

Para el momento en que se detuvieron frente al hotel, ____ no estaba segura de si su corazón seguía latiendo. No estaba segura de si podía moverse... O respirar. Sin embargo, estaba segura de que su alma se había roto en mil pedacitos, diseminados en alguna parte a lo largo de una autopista en México. Con tonalidades rosadas, moradas y naranjas reemplazando el sol perezoso desapareciendo del cielo, Nick se deslizó fuera del coche y sacó el equipaje de ____ . Entregándoselo al botones, Nick buscó en su billetera por propina y habló algo en español.

____ bajó del coche y se acercó a Nick. Mirándolo fijamente a los ojos, sus palabras en voz baja cayeron de su boca. —¿Sabes qué terrorífico es querer algo tan mal que estás dispuesto a cambiar toda tu vida por ello?

Nick buscó en su rostro. —¿Te refieres a la forma en que estaba dispuesto a cambiar la mía por ti?

—Si. Supongo que los dos estábamos dispuestos a hacer eso, Nick. Yo estaba lista para dar ese paso y nunca mirar hacia atrás. Nunca. Estaba dispuesta a arriesgarlo todo por ti, alejar ese miedo abrumador que tenía porque sabía que tu y yo valíamos la pena. Nos enamoramos en un segundo. Apenas fui capaz de parpadear y pusiste todo mi mundo al revés. Me daba miedo que no fueras... real. Me daba miedo que nadie podría ser tan magnético como tú lo eres para mí. Eso todavía me asusta. Todavía me asustas. —Pausando, ____ negó con la cabeza—. Entonces vi a Natalie, y todos mis miedos volvieron. Mi corazón quería creerte pero mi cabeza no lo permitiría después de que ya había tomado ese riesgo en nosotros. Lo siento mucho, Nick. No sé qué más decir, excepto que te amo y te necesito con todo mí ser.

Nick se aclaró la garganta, pero no dijo una palabra.
Una vez más incapaz de resistirse a su deseo, a su necesidad, ____ se acercó, se puso de puntillas y colocó un beso suave en la mejilla de Nick. Cerró los ojos mientras su calor irradiaba sobre su cuerpo.
Nick levantó las manos, sus dedos se apretaron alrededor de la cintura de ____. ___ sintió sus labios rozar contra la corona de su cabeza y lo escuchó aspirar una bocanada de aire pero antes de que pudiera abrir los ojos, él la soltó. Con su corazón latiendo con fuerza, lo observó subirse de nuevo en su coche, los neumáticos chillaron cuando salió fuera de la zona de aparcamiento.
Sintiendo como si Nick no pudiera alejarse de ella lo suficientemente rápido, ____ abrazó su estómago, asqueada por lo que había hecho con ellos. Toda su esperanza se fue y con la cabeza en las nubes, miró al botones que había estado esperando con su equipaje. Luciendo una cálida sonrisa, asintió y la condujo al vestíbulo del hotel. Ella lo siguió, su respiración era entrecortada mientras trataba de no dispersar sus pensamientos el tiempo suficiente para mostrarle la identificación apropiada a la mujer sentada detrás del escritorio.

Después de devolverle el pasaporte a ____ , la joven mujer de cabello oscuro le sonrió. —Gracias por elegir el Royal Playa del Carmen, Señorita Cooper. Rafael le mostrará su habitación. Las suites presidenciales están situadas en un edificio separado, pero están a poca distancia. —Ella deslizó un folleto y tarjeta de la habitación a través del mostrador de mármol de color arcilla—. Cualquier información acerca de su suite y las comodidades que el resort ofrece se pueden encontrar aquí, o puede llamar al servicio de conserje en cualquier momento. Espero que disfrute de su estancia.

—Gracias. —____ se volvió a Rafael y sacudió la cabeza—. No necesito ayuda con mi equipaje, pero gracias.

—¿Está segura, señorita? Soy más que feliz.

—Estoy segura.

Él asintió con la cabeza y ____ se dirigió fuera del hermoso vestíbulo y entró al húmedo aire de la noche. Echando un vistazo al folleto con su número de habitación, ____ dobló la esquina y siguió un camino empedrado a la parte trasera del complejo. Un grupo de mariachis en la distancia y las risas de los vacacionistas zumbaba a través de sus oídos. Empujó su equipaje y trató de alejar su atención de varias parejas felices bailando debajo de las brillantes estrellas por encima. La envidia perforó a ____ . Debería haber sido ella pero había arruinado cualquier oportunidad de tener eso. En su edificio, deslizó la llave de la habitación en la puerta de cristal, arrastró los pies en la pequeña zona del vestíbulo y se metió en el ascensor. Con el corazón adolorido por Nick, se preguntó por qué estaba siquiera pasando la noche. No pertenecía allí y lo sabía. Su razón por estar allí se había marchado, lejos de su vida para siempre y no había nada que pudiera hacer para cambiar su decisión.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, entró a un pasillo con seis habitaciones. Comprobó los números en cada una, finalmente encontró la suya y pasó la tarjeta por el escáner de entrada. ____ abrió la puerta y encendió las luces. El dolor continuó aplastándola mientras se abría paso a través de la amplia suite. Exhausta y mentalmente agotada, curvó su mano alrededor del elegante bambú de uno de los cuatro postes de una cama king size. Se sacó sus zapatos y los dejó caer sobre el frío suelo de mármol. Sintiéndose agotada mental, en cuerpo y alma se sentó en la cama y apretó el rostro contra la almohada, un torrente de lágrimas cayeron de sus ojos. Él se había ido. Su amante de los Yankees, su entregador de tapas de botella, su sonrisa con hoyuelos, se había marchado y no había nada que haría retroceder el tiempo De todas formas, su tiempo había terminado.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 26th 2014, 18:33

que triste
pero ella se lo busco
siguela
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Hoy a las 04:26

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Colisión (Nick y tú) HOT-Drama
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