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 Colisión (Nick y tú) HOT-Drama

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 8th 2014, 17:00

Colisión

Capitulo 35
estos dos siguen haciendose del tonto, mas ella.Evil or Very Mad
 

Nick vio a ____ en el momento en que entró. Era imposible que no lo hiciera. Incluso entre la multitud frenética, ella brillaba como una estrella resplandeciente que ilumina por si sola un cielo oscuro. Su cielo oscuro.
La soga invisible se apretó alrededor de su cuello, dejándolo casi sin aliento. Parecía increíble vestida con una falda negra, sexys botas altas hasta la rodilla, y un suéter verde fuerte que aumentaba cada curva que Dios mismo había glaseado sobre ella. Nick nunca había conocido a una mujer tan hermosa. Se concentró en el trabajo las últimas semanas, tratando de no pensar en ella. Sus intenciones eran borrarla por completo de sus pensamientos, pero cuanto más lo habían intentado, más se arraigaba en su mente.
No se suponía que ella iba a estar allí esta noche, por lo menos, eso es lo que le dijo Trevor. Ahora, mientras la veía caminar a través del océano de cuerpos en el bar de deportes, de repente sintió como si su corazón estuviera golpeando su camino para salir de su pecho. Su cuerpo palpitaba con energía, impactando con su deseo, querer y necesidad por ella. La conexión y empuje que ella extraía de él, incluso desde la primera vez que había puesto los ojos en ella, todavía lo asombraba. En los últimos segundos antes de que ella y Joseph se acercaran, la voz de la razón de Nick intervino, diciéndole que la dejara ir y que terminara con ella. Pero, por mucho que quisiera escucharla, su cabeza ya estaba en sobre marcha. Ella era la destinataria de todas sus emociones reprimidas, sólo ella alimentaba todos sus fuegos. Era nada menos que terriblemente adictiva para él. Los ojos de Nick
encontraron los de ella, pero ella desvió la mirada, ignorando su existencia. Después de darle la mano a Joseph, Nick observó mientras ella se acercaba a Trevor.

–Lo hiciste, –Trevor silbó, inclinándose para abrazar a ____–. ¿Te sientes mejor, supongo?

Alejándose de él con una débil sonrisa en su rostro y una tos como si fuera poco, ella respondió, –No, no me siento mejor, por lo que podrías no querer abrazarme.

Trevor sonrió y la atrajo hacia su pecho a pesar de su advertencia. Ella levantó la vista hacia él. –Trevor, lo digo en serio. Estoy tan contagiosa como pueda estarlo estos momentos.

La apretó con más fuerza y se rió. –____, tengo suficiente alcohol corriendo a través de mí en este momento para matar cualquier germen de mierda que se extienda.

Logrando una risa, ella le devolvió el abrazo. –Bien entonces, pero tú lo has querido. –Él le sonrió–. Feliz cumpleaños, gran hombre. ¿Cuál es el número de esta noche, los grandes tres–cero?

–No del todo. La edad madura de veintinueve años, –respondió, curvando su brazo alrededor de la cintura de Fallon. Movió los ojos hacia ella–. Y qué año va a ser.

Fallon se inclinó para darle un beso y luego miró a ____. –Soy una chica con suerte.

–Eres una chica con suerte, y él es un tipo con suerte, también. No hay que olvidar eso, –sonrió ____–. Me encanta el nuevo color.

Fallon acomodó su cabello carmesí a un lado. –¿Si? No estoy acostumbrada a un solo color a la vez.

–Si, lo hago. Te favorece. –____ miró a su alrededor–. ¿Dónde está Sarah y Tina?

–Al parecer, no eres la única enferma en Manhattan esta noche, –respondió Trevor–. Tina no se sentía bien, por lo que Sarah la llevó a su casa.

____ asintió y se acomodó en un asiento junto a Joeph. Él estaba ordenando algunos tragos, constantemente en su camino hacia el olvido más profundo con alcohol.

–Si me disculpan, –continuó Trevor–, voy a ir a buscar mi sudor con mi dama caliente.

____ vio a Trevor y a Fallon desaparecer en la pista de baile. Por la siguiente media hora, ____ y Nick intercambiaron más que una nerviosa mirada ocasional. Ella lo escuchó a él y a Joseph hablar de béisbol. Los Yankees habían llegado a los playoffs, y era el tercer juego que se mostraba en la mayoría de los televisores de pantalla plana de gran tamaño en todo el bar. Su rival era –vaya figura– Los Orioles de Baltimore. ____ tuvo que sonreír ante eso. Incapaz de adormecer su ansiedad con alcohol debido a la medicación que ella estaba tomando, soportó la situación lo mejor que pudo, sin prestar atención a ninguno de los dos. Mientras aceptaba un vaso de agua helada del barman, su teléfono celular iluminándose en su bolso captó su atención. Sacándolo, se dio cuenta de que era un texto de un número que no conocía: “Debo admitir... que juegas el juego muy bien...”

Con el ceño fruncido, sin tener idea de quién era, le envió un mensaje de vuelta: ¿Quién es?

Al cabo de unos segundos, la respuesta: Sin embargo... los "pájaros" no tienen ni idea de cómo jugar el juego... así que todo se equilibra...

Chasqueando la cabeza en dirección de Nick, su corazón dio un vuelco. A pesar de que se sentó en el lado opuesto de Joseph, estaba en la línea de visión de ____. Mirándola, su sonrisa era amplia e inhibidora. Ella movió sus ojos en dirección a Joseph. Era obvio que él no le estaba prestando ninguna atención a ella ni a Nick, claramente más ebrio que cuando llegaron. Estaba en medio de una conversación sobre el juego con otro cliente mientras reían y compartían algunos tragos.

Otro texto entrante vibró en su teléfono: Echa un vistazo a la puntuación...

Nerviosa, miró a Nick otra vez. Sonriendo, apoyó su barbilla en la palma de su mano e hizo un gesto a uno de los televisores con su botella de cerveza. Con rapidez desvió la mirada a la pantalla donde se resaltaba que los Yankees ganaban por cinco, dejó escapar el aliento que estaba conteniendo. Lo miró de nuevo donde otra sonrisa estallaba en su rostro.

____ le envió otro texto: ¿Cómo conseguiste mi número?

Su respuesta: Admite que tus pájaros no tienen una oportunidad contra mis Yankees... y tal vez voy a liberar esa información...

Tosiendo, ella levantó una ceja y lo miró. Él sonrió y se encogió de hombros casualmente.

–Descarado, –murmuró bajo su aliento mientras le enviaba un mensaje de vuelta: No voy a hacer tal cosa...
Sus ojos se dirigieron a los de él otra vez. Con una mirada perpleja en su rostro, sonrió, y ella vio cómo rápidamente pasaba los dedos a través de la pantalla.

Escribió: Entonces, te quedas con tu hipótesis original sobre mi personalidad... yo soy un acosador, y tú eres mi hermosa presa. Boo.

Sacudiendo la cabeza ante el verdadero sabelotodo que realmente era, la curiosidad pudo más que ella: Bien, mis pájaros no están jugando su mejor noche...

Suspirando, oyó a Nick soltar una completa y ronca risa. Él respondió: Lo voy a ser simple... Tu equipo A–P–E–S–T–A. Y como no admitiste que tus pájaros no tienen ninguna posibilidad contra mis amados Yankees, tengo el repentino impulso de hacerte... Rogar. Retorcido, ¿No? Estaré esperando tu respuesta...
Tomando un sorbo de agua, se burló. –Ha perdido realmente la cabeza.

Ella observó como una sonrisa de superioridad se apoderaba de su rostro. Comenzó a contestarle, haciéndole saber que no rogaría por una respuesta, pero él envió otro: He decidido que estoy en un estado de ánimo generoso esta noche ya que mi equipo está azotando algunos culos seriamente. Olvídate de ti rogándome... que sé que lo harías... Contéstame con la palabra mágica, y voy a ceder la información que deseas. Pista... comienza con bonita...

Ella puso los ojos y le envió un mensaje de vuelta: Por favor...

Su texto de respuesta fue rápido: Yo sabía que podía conseguir que rogaras... Molly.

Ahora no podía dejar de reír. Su texto fue un poco más exigente en esta ocasión: Para ti ____, "chico acosador". No conseguiste que te ruegue nada. Quiero la información.

Oh, su sonrisa era entre lasciva y traviesa cuando miró en su dirección. Él respondió: Suplicaste, muñeca, y estoy bastante seguro... no, completamente seguro... Que podría conseguir que rogaras por un montón de cosas si me das la oportunidad adecuada para hacerlo. En abundancia. Sin embargo, para responder a tu pregunta, Sarah me dio tu número. Supongo que mi fuente no es como una sorpresa...

Ella suspiró: No estoy de acuerdo con la parte de rogar. Lo llamo ser cortés. No estoy segura de cómo responder a tu segunda declaración, salvo decir que eres un bastardo arrogante. No, no estoy sorprendida sobre Sarah siendo tu socia en el crimen... ustedes son unos maniáticos...

Entre ser consumida por su sesión de texto con Nick y los fanáticos de los Yankees ahora rugiendo en el fondo, ____ no se dio cuenta que Joseph había desaparecido. Sin embargo, no podía dejar de notar a Nick mirándola directamente con un sólo taburete separándolos ahora. Su respiración se detuvo en la parte posterior de su garganta mientras cerraba la distancia, deslizándose sobre el asiento a su lado. Apoyando el codo en la barra, su sonrisa no fue menos arrogante que antes.

–Entonces, dice el bastardo arrogante, –empezó, moviendo su cuerpo hacia ella–, ¿todavía vas a negar que te hice rogar?
La familiaridad de su voz llena de humor envió escalofríos por su espalda. Con una sonrisa, ella dejó escapar un suspiro de exasperación. –Eres implacable.

–Siempre, –respondió de manera uniforme. Tomando un largo trago de su cerveza, su mirada no se apartó de ella–. Pensé que era una buena manera de romper la tensión en el aire.

–Tienes una manera divertida de romper la tensión, Nick.

–¿Y por qué dices eso?

–Vamos a ver... Trataste de hacerme admitir que te estaba rogando. –Ella contestó, cruzando las piernas, y luego se apresuró a añadir–, que no lo estaba.

–Tú rogaste, muñeca, pero lo dejaré pasar.

Riendo, ella negó con la cabeza. –Me rindo. Tú ganas.

Sonrió, y por un minuto, se dejó ahogar en ella, perderse en el recuerdo de sus caricias. –Con toda seriedad, me imaginé que mi pequeña burla de textos podría ir bien, –dijo mientras sus ojos brillaban con algo parecido a una disculpa–. Espero que lo hiciera por lo menos.

Él tenía razón, la tensión que se había acumulado en su interior pareció haberse disipado. Tomó una respiración profunda y asintió con la cabeza. –Lo hizo. Lentamente, deslizó una tapa de botella hacia ella y sonrió. –¿Tregua?

Mirando hacia la barra lisa lacada, levantó la tapa y la hizo rodar entre sus dedos con una débil sonrisa en los labios. De cualquier forma que ella pudiera tomarlo, tenía que estar bien con él, tenía que estar bien con ellos. ____ sabía que el destino no estaba jugando limpio con ninguno de sus corazones. El destino había roto todas las reglas en su caso, creando un juego malvado sin tapujos que fue demoliendo el ser interior de ambos. Arrastrando sus pensamientos más profundos con una fuerza sin igual, que derribaría al más fuerte de los hombres hasta sus rodillas, la hizo cuestionar sus decisiones, pero no estaba dispuesta a dejar que ninguna de sus vidas se destruya. Tomando otra profunda respiración, lo miró a los ojos y asintió.

–Sí, Nick... tregua.

A medida que el alivio corría por sus venas, Nick analizó su rostro, con la esperanza de quemar la visión de ella de su memoria. Se había sentido como una eternidad desde que la había visto.

–Entonces, ¿Cómo has estado?

–He estado haciéndolo bien. ¿Tu?

–Sí, he estado bien, –mintió sin problemas, rezando para que no lo supiera.

Ella le dedicó una débil sonrisa que le hizo repensar sus habilidades actorales–. Así que Sarah me dijo que puesto que Joseph sale de negocios mañana, ella es tu cita oficial para la recaudación de fondos de mi madre este fin de semana.

–Sí, lo es. Tina se va a la casa de sus abuelos en Texas, así que pensamos que tendríamos una noche de chicas.

–Muy bien, –sonrió y se reclinó en su silla–. Estoy seguro que tendrán una gran noche. Sonriendo, dejó escapar una tos. –Bueno, estoy deseando que llegue.

–No suenas muy bien, –dijo, poniendo la palma de su mano contra su frente. Ella se apartó un poco, pero sonrió–. De hecho pareces tener fiebre.

–Puedes decirlo por sentir mi frente, ¿no? –Se llevó la mano a la frente. Luego comenzó a hurgar en su bolso en busca de Tylenol–. Ahora tu currículo se compone de magnate de los negocios, niñera y también médico.

Riendo, él se encogió de hombros. –La parte de niñera coincide con la parte médica. He visto a Timoteo y Alena unas cuantas veces mientras estaban enfermos. –Él tomó un trago de su cerveza–. No debes estar fuera, sintiéndote de la forma en que lo haces.

Ella suspiró. –Sí, sé que no debería. –Él la miró inquisitivamente. Metiendo el medicamento en su boca, bebió un poco de agua–. Es una larga historia.

A pesar de tener una buena idea de quién la hizo salir, Nick no inquirió.

Mirándolo, la curiosidad pudo más que ____ mientras se preguntaba por qué estaba allí solo. –Entonces, ¿qué pasó con esa chica que trajiste contigo a la fiesta de compromiso?

“No eras tú”... –Ella se mudó a la costa oeste para estar más cerca de su familia, – respondió, la mentira cayendo de su boca sin esfuerzo.

–Oh, lo siento por eso.

–No, no es gran cosa.

Con eso, Trevor y Fallon se acercaron a los dos, ambos sudados por su baile.

–Country, –Fallon exhaló pesadamente, limpiándose la parte de atrás de su cuello–, ven conmigo al baño. Tengo que arreglar mi maquillaje que estoy muy segura que está por todo el lugar ahora mismo.

–Claro, –dijo _____, levantándose del taburete. Miró a Nick–. ¿Podrías mantener un ojo en mi cartera por mí?

Él asintió con la cabeza, pero Trevor la cogió de la barra y se la colgó sobre su cuerpo. –Voy a mantener un ojo sobre ella. Jonas podría robar algún recuerdo monstruoso de ti para él.

Todos se rieron, y las dos mujeres comenzaron a dirigirse hacia el cuarto de baño.



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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 8th 2014, 17:06

Colisión

Capitulo 36


Mientras ____ hacia su camino a través de la interminable cantidad de aficionados celebrando la victoria de los Yankees, vio a Joseph jugando una partida de billar. Él estaba con un grupo de hombres y mujeres al otro lado del bar. Se dio cuenta de que estaba tomando todos sus esfuerzos por permanecer de pie mientras su cuerpo se balanceaba hacia atrás y adelante mientras alineaba un tiro. Un murmullo de risas se apoderó de la multitud cuando metió la bola ocho.

–Tanto para pasar tiempo conmigo, –murmuró.

Fallon abrió la puerta del baño, y entró. –Sé que no conozco a Joseph muy bien, Country, pero estoy asumiendo que te obligó a salir esta noche.

–Bueno, podría haber dicho que no, –respondió mientras observaba su reflejo en el espejo.

Arrancando un pedazo de toalla de papel del dispensador, Fallon lo roció con un poco de agua y empezó a limpiarse la cara y los brazos. En la comisura de su boca apareció una sonrisa.

–Sí, pero no lo hiciste.

____ se encogió de hombros. –Me sentí mal por no venir. Quiero mucho a Trevor.

Fallon arrojó la toalla de papel a la basura y miró a ____, sus ojos grises brillando con preocupación. –Y Trevor te quiere, pero tienes que encontrar tu voz con tu hombre. Ponerlo en su lugar cuando es necesario.

____ la miró por un segundo, sintiéndose un poco confundida. –Creo que lo puse en su lugar, Fallon.

Inclinando la cabeza hacia un lado, Fallon se acercó a ella y le puso la mano en el hombro. –No estoy tratando de empezar algo contigo, Country. Creo que podrías ser un poco más dura con él, eso es todo.

Una leve sonrisa asomó los labios de ____, pero ella no contestó. Fallon cogió su mano para salir. Cuando lo hicieron, un grupo numeroso se había reunido junto a la puerta, haciendo difícil para ellas maniobrar su camino a través de la multitud.

–Mierda, –dijo Fallon–. Creo que acaba de llegar mi maldito período. Adelántate a la barra con los chicos. Iré en seguida.
____ asintió con la cabeza y trató de abrirse paso entre la multitud.

–Parece que estás atrapada aquí, –un hombre de pie junto a ella gritó sobre la música a todo volumen. Los ojos de ____ se desplazaron a su sonrisa, su altura intimidante mientras se pasaba la mano por la cabeza–. Podría levantarte y llevarte
a donde tienes que ir.

–Umm, no, gracias. Voy a hacerlo a través. –____ rió mientras continuaba intentando exprimir su camino a través de los otros clientes.

–Eric, –dijo, extendiendo su mano al tratar de esquivar también a la multitud.

Ella la estrechó. –____. Es un placer conocerte.

–Bueno, ____, estoy aquí con unos amigos, si quieres venir a nuestra mesa y tomar una copa con nosotros. Ellos están justo allí,
–dijo, señalando a una cabina a unos metros de distancia–. Si podemos llegar, –dijo riendo–. No parece que vamos a estar avanzando demasiado en todo esto.

–Gracias por la oferta, pero estoy aquí con mi prometido.

–¿Casándote? Muy bien, –sonrió. –¿Cuándo es el gran día? No es una boda de Halloween, ¿no?
____ rió. –No, pero eso hubiera sido una idea genial. –Ella se puso de puntillas para intentar ver sobre la multitud aún persistente–. Es el 24 de Julio.

–Impresionante, –respondió–. ¿Puedo ver tu anillo?

____ pensó que su petición era extraña, pero sin embargo, se imaginó que podría ser capaz de utilizarlo para su provecho–. ¿Qué tal te parece si hacemos un poco de trueque aquí, Eric? –Sonrió–. Voy a dejar que eches un vistazo a mi anillo si partes este grupo como el Mar Rojo, así puedo volver con mis amigos.

–Suena como un acuerdo, –dijo riendo. ____ levantó la mano, y él la tomó entre las suyas. Con los ojos muy abiertos, su boca estaba entreabierta–. Eso es una maldita roca si he visto una. Bueno, felicitaciones a ti y a tu prometido. Les deseo a ambos–

–____, –Joseph interrumpió, su voz llena de ira. Él la inmovilizó con una mirada dura, y ella se estremeció. Alejando su mano de Eric, ella empezó a hablar, pero Joseph dirigió su atención al otro hombre–. ¿Por qué coño estás cogiendo la mano
de mi novia?

–Joseph, –____ espetó con nerviosismo–. Iba a...

–Cállate la puta boca, ____, –gruñó–. Responde a mi maldita pregunta, hombre. ¿Por qué coño estabas tocándola?

Eric entrecerró los ojos. –Relájate, amigo. Le pregunté si podía ver su anillo de compromiso.

Sin decir una palabra, la cabeza de Eric voló hacia atrás cuando Joseph le dio un puñetazo directo en la nariz, su sangre salpicó el suéter de ____ . Con un jadeo, el corazón de ____ se triplicó en su pecho mientras observaba el cuerpo de Eric caer contra la pared. Tropezando para levantarse, Eric se frotó la nariz durante un segundo y luego empezó a golpear salvajemente a Joseph.

Fallon salió del cuarto de baño, con los ojos muy abiertos por la sorpresa. – ¡Mierda!

–Joseph –____ gritó cuando él se abalanzó hacia Eric, jalando su cuerpo contra la pared con una fuerza brutal.

–¡Voy a buscar a Trevor y Nick! –Gritó Fallon, abriéndose paso entre la multitud, que ahora formaban un círculo alrededor de los dos hombres.

____ lloró mientras gritaba el nombre de Joseph, el shock rasgaba su sistema, mientras que los dos hombres continuaban su ataque venenoso contra el otro. A medida que los clientes sedientos de sangre observaban la pelea, rugiendo como animales enjaulados, el cuerpo de ____ fue empujado y arrastrado en todas direcciones durante la histeria. A los pocos segundos, aparecieron dos gorilas de tamaño monstruoso empujado la multitud creciente, parecían que estaban indudablemente listos para la pelea. Con poco esfuerzo, un gorila tenía a Joseph colgado de su brazo, alejándolo de Eric, mientras que el otro tiró a Eric lejos de
Joseph. Ambos les gritaban a todos que despejaran la zona o de lo contrario ellos también serían expulsados. Con su advertencia, la multitud volvió de nuevo al bar, todavía siendo quicio del desastre. Como la multitud se despejaba, Fallon, Trevor, y Nick aparecieron a la vista, los dos hombres tenían miradas acaloradas en el rostro y Fallon parecía tan sorprendida.

–Oh Dios, Joseph, estás sangrando, –exclamó ____.

Nick miró a Joseph, su tono era áspero. –¿Qué demonios ha sucedido?

–¡Ella jodidamente sucedió! ¡Consigue tu puta mierda, ____!

Algo brilló en los ojos de Joseph, algo que ____ no se atrevió a cuestionar en ese momento. Nunca lo había visto tan oscuro y lleno de venganza. Con su cuerpo temblando, vio como uno de los porteros febrilmente lo escoltaron fuera del bar por su codo.

Todavía llorando, ____ se detuvo, con la mano corriendo a su boca mientras frenéticamente miraba a su alrededor. –Mi cartera. ¿Quién tiene mi cartera?

–Yo, –dijo Fallon, entregándosela rápidamente a ella.

Cuando salieron del bar, ____ encontró a Joseph yendo y viniendo en el estacionamiento con las dos manos agarrando su cabello.

–Joseph, –Nick gritó, acercándose a él–. ¿Qué diablos pasó ahí?

Sin responder, Joseph caminó hacia ____ y la arrastró por el brazo. Ella trató de retroceder, pero su agarre férreo era demasiado fuerte. Él agarró su barbilla con su mano, tirando con fuerza hacia arriba.

–¡Tu solo dejaste que un tipo al azar te toque! ¿Qué eres, una puta de mierda?

Todo. Lo. Que. Nick. Vio. Fue. Sangre. Roja.

Los pelos en sus brazos se erizaron. Con un músculo trabajando en su mandíbula, sangrado hostilidad de sus hombros, y el marron oscuro de sus ojos ardiendo como brasas, Nick repartió y conectó un agudo pinchazo brutal a la mandíbula de Joseph, precipitando su cabeza hacia atrás. Joseph cayó al asfalto con un ruido sordo, su cuerpo inmóvil, completamente fuera de combate.
____ se tambaleó hacia atrás por el impacto y aterrizó en el suelo. Deslizándose contra pequeños trozos de grava, sentía la parte inferior de las palmas y las muñecas rasparse. Sin prestarle ninguna atención a su amigo inconsciente tirado en el suelo, los ojos de Nick inmediatamente volaron a ____ . Su corazón se apretó en su pecho. En un simple gesto caballeroso, la levantó del suelo y buscó en su rostro preocupado.

–Jesús, ____, dime que no te golpee accidentalmente. –Él le pasó los dedos por sus mejillas para finalmente acariciar su cabello. Con su cuerpo temblando, la miró fijamente a los ojos, su voz era un susurro–. Dios, por favor dime que no.

Ella tragó con fuerza, el shock se instaló a través de cada miembro de su cuerpo.

–No, no me golpeaste, –se atragantó, las lágrimas corrían por su rostro.

Por segunda vez esta noche, el alivio se arrastro a través de Nick. –Te voy a llevar de vuelta a tu apartamento, –susurró, sus manos se deslizaron por sus brazos.

–Yo... no pu... puedo dejarlo aquí, Nick, –ella tartamudeó, secándose los ojos.

–Puedes y lo harás, –contestó en voz baja. Él miró a Trevor–. Tú lo llevarás a tu casa esta noche.

De cuclillas en el suelo junto a Joseph con la mano en su pulso, Trevor lo miró y asintió con la cabeza. –Sí, pero debes ayudarme a meterlo en el auto.

A pesar de que estaba tomando cada onza de su autocontrol no arrojar a Joseph al baúl de Trevor y hundirlo en el Atlántico, en alguna parte, Nick aceptó de mala gana. Después que un muy borracho y muy noqueado Joseph fuera lanzado al auto de Trevor, Nick llevó a ____ a casa. Durante todo el viaje su estómago se retorció de dolor, escuchando su llanto cuando le explicó lo que había sucedido. Su expresión era vulnerable, y la necesidad de respuestas se arremolinaba en sus ojos. Después de entrar a su apartamento, Nick la sentó en el sofá mientras buscaba un trozo de tela y vendas del baño. También llenó un recipiente con agua fría. Cuando salió de la cocina, la encontró balanceándose hacia atrás y adelante, sosteniendo su rostro entre sus manos. Pesadez se instaló en su pecho como un ladrillo. El impulso de tomarla en sus brazos y protegerla del dolor que sentía era casi imposible para él de resistirse.

Sentándose en el suelo delante de ella, Nick mojó la toalla en el agua y cogió una de sus muñecas. Ella se estremeció con notable dolor mientras él le pasaba la toalla a través de su piel. Ahora sentía la ira aumentar dentro de él, sabiendo que Joseph había causado todo. Nick apretó los dientes mientras apretaba el exceso de agua del paño, notando que su color blanco se teñía de rosa por su sangre. La sangre de esta hermosa mujer fue provocada por un idiota, un idiota que no merecía su sonrisa, su tacto, su calor, o su amor. Nada de ello.
Esperando para decirle lo bien que él podía tratarla, velar cada una de sus necesidades, y cuidar de ella en todas las formas posibles, Nick encontró su voz atrapada en anhelo, no queriendo molestarla más.

–Lamento que esto haya sucedido, Nick. Lo siento, –susurró mientras las constantes lágrimas corrían por sus mejillas.

Con las cejas fruncidas y la cabeza inclinada, Nick aplicó el último vendaje. Levantó la vista hacia ella y trató de entender por qué decía eso.

–¿Crees que esto fue tú culpa?

–Si. Joseph tenía razón. Si no hubiese dejado que ese tipo me tocara, nada de esto habría pasado.

–____... –hizo una pausa, con su mano acariciándole la curva de su mandíbula–. Tú no eres responsable de lo sucedido. ¿Me entiendes?

Sollozando, ella rotundamente negó con la cabeza y lo miró a los ojos. –No, Nick, soy responsable. No tenía derecho a hablar con ese hombre, para empezar. –Ella comenzó a llorar incontrolablemente–. Tú y Joseph eran amigos, y ahora no lo serán después de esto. No puedo creer lo que he causado.

Podía ver la mezcla de confusión y dolor en su rostro, y sólo aumentaba su propia confusión. Maldito Joseph. Él la tenía bajo un apretado asimiento que Nick nunca podría haber imaginado.

–Él te hace pensar que es tu culpa, ____, – respondió, las palabras pronunciadas bajas pero firmes–. Y yo no estoy preocupado
por su amistad en estos momentos. No creo que alguna vez lo estuve. Estoy preocupado por ti, ____, no por él.

Sacudiendo la cabeza, ella siguió llorando, apenas logrando respirar. Nick se puso en pie y se sentó en el sofá junto a ella. Colocó una almohada en su regazo, suavemente la empujó hacia abajo y apoyó su cabeza contra ella. No se sorprendió cuando ella no se resistió. La mujer que había llegado a conocer estaba rota, despedazada por un hombre que vio a través de sus debilidades. Debilidades que usó en su contra con cada oportunidad que tuvo. Podrían haber sido segundos, minutos, o posiblemente horas, Nick no sabía, pero él se sentó allí acariciando el cabello de ____ hasta que se durmió. Con los ojos inyectados en sangre, Nick vio
que su pecho subía y bajaba tranquilamente. Mientras que cada uno de esos segundos, minutos o posibles horas pasaban, Nick supo, y no por el bien de lo que quería para él y ____, sino que sólo por el bien de ____, tenía que alejarla de Joseph.

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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 8th 2014, 18:31

me alegro que lo entienda
no es justo que traten asi a ___
siguela
por favor 
que la aleje antes de que algo malo suceda
bueno, despues de todo esto
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ro$$ 100% fan$ griton@
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 9th 2014, 21:25

DIOS NICK PENSASTE ALGO MARAVILLOSO!
ALEJALA DE JOSEPH ESTA SIENDO TODO UN IDIOTA!!
siguela por favorr
habia pasado tanto desde la ultima vez quee lei!!
siguelaaaa
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 9th 2014, 22:48

Mas sii m kede 0.o manye?
En vd joe es un idiota
pobre nick el muriendo por ella y
ella x algo k no vale la pena si bn dice mi madre
deja uno d ir atragar miel para ir atragar mierdaa n.n
perdon x la palabra pero da coraje su mas porfis
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 9th 2014, 22:48

Mas sii m kede 0.o manye?
En vd joe es un idiota
pobre nick el muriendo por ella y
ella x algo k no vale la pena si bn dice mi madre
deja uno d ir atragar miel para ir atragar mierdaa n.n
perdon x la palabra pero da coraje su mas porfis
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 10th 2014, 16:03

Colisión

Capitulo 37


El frío infinito del cielo de Junio contenía una vista sin obstáculos de la luna llena mientras ____ y Sarah salían de su edificio. Tomando una respiración profunda, _____ se quedó mirando las estrellas titilantes extendiéndose por el telón de fondo de los altísimos edificios. Echaba de menos esta estación. El aire, aunque fresco, lograba hacerla entrar en calor, recordándole a Colorado. Hogar Si alguna vez hubo un momento en su vida en el que sentía que necesitaba a su madre, era en estos momentos.

–Nos vemos increíbles, chica, –Sarah trinó, haciéndole señas a un taxi–. Mi madre siempre dice que el mejor dinero gastado es el dinero que se gasta en el cabello, maquillaje y las uñas para una noche como esta.

Antes de que ____ pudiera consentir, una limusina negra y elegante se detuvo frente a ellas. El chofer salió, y ____ recordó que los había llevado a la casa de Nick en los Hampton.

–Buenas noches, Señorita Martin, –dijo el señor regordete de cabello gris a Sarah–. Por favor, perdone mi tardanza esta noche. La ciudad tiene unas cuantas manzanas cerradas por reparaciones que yo desconocía.

–Hey, Marcus, –Sarah respondió con una sonrisa, acercándose a él–. ¿Ese cabrón escurridizo te envió?

–Sí, Señorita Martin. El Sr. Jonas me dijo que llegara a las seis en punto para usted y la Señorita Cooper. Una vez más, pido disculpas por llegar tarde.

–Infiernos, me encantan las sorpresas. Pensé que teníamos que llamar a un taxi para ir la fiesta, –Sarah se echó a reír y luego se volvió hacia ____–. Al parecer, el Sr. Jonas considera oportuno colmar de cosas lo que desesperadamente quiere sólo con lo mejor... porque nunca ha enviado una antes.

____ sacudió la cabeza y se metió en la limusina. Después de conseguir acomodarse, Sarah abrió la parte superior de una botella de champagne y la vertió en dos copas.

–¿el gilipollas te ha llamado hoy de nuevo?

–¿el gilipollas?

–Sí, Joseph. ¿Te llamó otra vez?

____ suspiró–. ¿Qué piensas tú?

–Bueno, pensé que ya podría haber entendido el punto porque no has tomado sus llamadas, –se encogió de hombros–. Y hoy no llegaron flores al apartamento, así que supuse que finalmente se había rendido.

____ sabía que no estaba en Joseph rendirse tan fácilmente. –Bien, quizá no en el apartamento, pero él las envió a Bella Lucina hoy mientras estaba trabajando.

–Cállate, –Sarah dejó escapar, los ojos muy abiertos–. ¿Cuántas, esta vez?

____ lo consideró por encima del borde de su copa–. Digamos que fue suficiente para que Antonio decorara cada mesa y toda la zona del bar y tenía una docena de restos extra para llevarle a su novia.

Tomando lo último de su bebida, Sarah se echó hacia atrás en su asiento, con expresión suave. –Bueno, estoy orgullosa de ti por no ceder a él. Pero, honestamente, espero que te apegues a tus armas cuando él finalmente vuelva de Florida. Cuando hablé con Trevor hoy temprano, él me dijo todas las idioteces que ha estado hablando mientras han estado allí, muestra lo decidido que está para recuperarte.

____ miró por la ventana, con los ojos disfrutando de las brillantes luces de la ciudad. A medida que las veía pasar, pensó en lo mucho que se sentía como una víctima de un violento choque, tan maltratada y golpeada. Aunque no tenía ningún hueso roto ni la piel lastimada, su corazón sangraba internamente de las heridas infligidas por Joseph. Las palabras que él le dijo siguieron corriendo por su cabeza, ardiendo tanto como cuando las dijo por primera vez.

No podía negar que, efectivamente, se sentía culpable por haber causado la situación. También sabía que ella podría haber prevenido lo que sucedió. De todos modos, no cedería a él. No podía. Ella se aseguraba de enviar todas las llamadas directamente al correo de voz. Él incluso fue tan lejos como llamar a la escuela primaria donde trabajaba. Hizo caso omiso de esos mensajes también. Sin embargo, su mayor sorpresa fue cuando su madre se presentó en su apartamento inesperadamente, sin previo aviso y bastante molesta. ____ cortó la breve visita cerrando de golpe la puerta en el rostro a su llegada.

–Es evidente que tengo que hablar con él cuando regrese, –suspiró ____–. No puedo terminar con él sin un final.

–¿Por qué no? No se merece ningún tipo de final de ti, ____.

–Yo no estoy hablando de su final, Sarah. Necesito terminar por mí. –____ bebió el resto de su champagne y rápidamente volvió a llenar su copa–. No importa cómo lo mires, él hizo mucho por mí y por mi familia. Sé que estuvo mal por lo que hizo, pero él estaba borracho, y eso es algo que tengo que tener en cuenta.

Sarah la miró desde el otro lado de la limusina. –Estás cayendo de nuevo en la trampa.

–¿Cómo estoy cayendo en su trampa, Sarah? Ni siquiera está aquí.

Empezó a tocarse la sien. –Ahora, él está en ese cerebro tuyo como un pequeño hongo. Mi hermano se emborracha y no enloquece con Fallon. –Sarah se inclinó y se sirvió una segunda copa de champagne–. He salido con muchos chicos que se hicieron pedazos, y ellos no tiraron la mierda como él lo hizo contigo. Estoy segura que has tenido ex–novios que no hacen eso.

–Realmente no salí mucho antes de Joseph, –____ se encogió de hombros–. No tengo nada con qué compararlo.

La cara de Sarah se arrogó con confusión. –¿Por qué necesitas algo para compararlo, ____? Fin de la puta historia, borracho o sobrio, drogado o no, enojado o feliz, un hombre no debe poner una mano sobre una mujer. Nunca.

Tomando un sorbo de champagne, ____ miró hacia otro lado.

–No estoy bromeando, ____. Tal vez puedas pensar que lo que tu padre le hizo a tu madre es normal, pero no lo es, amiga. Es todo lo contrario. –Tragando saliva al recordar, ____ llevó su atención a Sarah–. Sugiero que te libres de la necesidad de tener un cierre con ese idiota porque es igual que tu padre. Empaca las jodidas cosas que tienes en su apartamento, y voy a pedirle a mi hermano que las saque del lugar de Gilipollas. –Cruzando las piernas debajo de su vestido de seda roja, añadió–, Gracias a Dios que no firmaste un contrato de arrendamiento en el apartamento que ustedes encontraron.

–No quiero hablar más de esto esta noche, –dijo ____, su voz vacilando entre la frustración y la súplica–. Quiero disfrutar de una noche sin pensar en todo este lío con Joseph. ¿Por favor, Sarah?

–Está bien, pero esteré de vuelta sobre su culo mañana.

____ dejó escapar un suspiro y asintió. –Eso está bien.

Cinco minutos después, la limusina se detuvo en el hotel St. Regis. Marcus abrió la puerta para las mujeres, y cada una salió a la acera, dándole las gracias por el viaje. Poniéndose el chal sobre los hombros, ____ entrelazó sus brazos con Sarah, y se dirigieron hacia el vestíbulo.
Después que Sarah dejara su abrigo, se dirigieron al gran salón de baile donde la recaudación de fondos se encontraba en pleno apogeo. La música de una banda en vivo zumbó por el aire mientras los camareros con guantes blancos recorrían el salón con copas de champagne y caviar. El fantástico espacio tenía techos abovedados con nubes pintadas destacando unos candelabros dorados. Suaves luces rosa pálido, en honor al color de la conciencia del cáncer de mama, hacían que el material de seda blanca que cubrían las mesas parecieran cascadas. Hermosas rosas rosadas y claveles estaban rociados por encima de brillantes montículos de hortensias en el centro de cada mesa. Al segundo que ____ entró al salón de baile, sus ojos se encontraron con los de Nick. Ella también encontró que tenía que recordarse a sí misma cómo respirar.

Una sonrisa estalló en el rostro de él mientras lo veía excusarse de un grupo de hombres con los que estaba hablando. No sólo ____ se centró en él mientras caminaba a través del espacio, sino que se dio cuenta que los ojos de cualquier otra mujer en el salón también gravitaron hacia él. Mujeres jóvenes, mayores, altas, bajas, negras o blancas, no podían dejar de mirarlo. Lucia increíble, llevaba un esmoquin de Armani que se adaptaba a la perfección. Pasándose una mano por su cabello, cruzó el salón con un paso que era tan sexy, potente y fuerte. Sarah se inclinó para darle un abrazo cuando se acercó.

–Gracias por enviar la limusina por nosotras, –hizo una pausa, levantando una ceja traviesa mientras ella se echaba a reír–. Bueno, no por nosotras, pero de cualquier manera, fue un bonito gesto.

Sacudiendo la cabeza, ____ sonrió, sintiendo el rubor arrastrarse por su rostro.

–Por supuesto que la envié por las dos, –dijo riendo–. Nunca pensé enviar una antes.

–Claro, lo que tú digas, Jonas, –Sarah respondió con su voz sosteniendo un juguetón escepticismo. Nick volvió a reír. Sabía que ella estaba con él–. ¿Dónde están tus padres? Quiero saludarlos.

–Ellos están allí, –respondió, señalando una mesa en el centro del salón.

–Bueno, me pondré al día con ustedes en un momento. –Y, con eso, Sarah hizo su camino a través de la fiesta en dirección de Paul y Denise.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 10th 2014, 16:10

Colisión

Capitulo 38



Girando para enfrentar a ____ , los ojos de Nick lentamente languidecieron cada centímetro de su cuerpo. Dios, ella se veía exquisita en todos los sentidos, una princesa entre los campesinos del salón. Era lo único que podía hacer para tomar un respiro decente. Un vestido de terciopelo negro sin tirantes, que acentuaba su escote, fluía hasta el suelo y abrazaba sus sutiles curvas como un guante. Su mirada pasó de largo una gargantilla de diamantes, haciendo caso omiso de su brillo, y se fijo, en cambio, en la plenitud de sus sorprendentes labios que brillaban con un rojo rubí. Diminutos alfileres de diamantes mantenían su cabello recogido con sólo unos pocos mechones sueltos que enmarcaban su rostro forma de corazón. Tonalidades ahumadas de grises brillaban sobre sus párpados mientras sus hermosos ojos esmeraldas se fijaron en los suyos. Tratando de serenarse, Nick tomó su mano y majestuosamente la llevó a sus labios, colocando un suave beso en ella.

–Las palabras no pueden describir la forma en que te ves esta noche.

____ sonrió tímidamente. –Gracias, –respiró, angustiada por su dominio–. Te ves muy bien, también.

–Vaya, gracias. –Sonrió–. ¿Vamos?

Con una ligera inquietud, ella asintió con la cabeza, mientras metía la mano en el hueco de su brazo. La condujo a través del salón, deteniéndose brevemente para participar en conversaciones con algunos de los invitados que lo detenían. En el camino, le presentó a ____ algunas de las familias que la fundación de su madre había ayudado a lo largo de los años. Sus rostros sonrientes mostraban su gratitud por todos los medios. Entre los invitados había algunos de los principales investigadores de Nueva York del cáncer de mama, organizaciones, y algunos políticos cuyas familias se habían visto afectadas por la enfermedad. Con el objeto golpeando tan cerca de casa, ____ se sintió asombrada por la generosidad de Nick y su familia extendiéndolas a aquellos que la necesitan.

–____, te acuerdas de mi hermano, Kevin y su esposa, Danielle, –dijo Nick, sacando una silla para ella.

Asintiendo, ____ se inclinó sobre la mesa y les estrechó la mano. –Lo hago. Es agradable verlos a los dos de nuevo.

–A ti también, –respondió Danielle–. Mis hijos de hecho preguntaron por ti un buen número de veces.

____ sonrió. –¿Lo hicieron?

Cubriendo con su brazo el respaldo de la silla de Dani, Kevin respondió, – claro que si. Dijeron que eres la mejor jugadora de fútbol
en el mundo.

–Eso es muy gracioso, –se rió ____–. Bueno, diles que dije hola. Voy a tener que concertar otro partido de fútbol con ellos.

Nick sonrió y se sentó junto a ____. –No dejes que te engañe. Si no recuerdo mal, yo soy el que te enseñó a jugar al fútbol.
–mirándola, le lanzó un guiño.

_____  sonrió y negó con la cabeza. –Ah, sí, cuñado, llévate todo el crédito. – Dani se rió, empujando su cabello castaño por encima del hombro–. ____, te advierto que todos los hombres de la familia Jonas tratan de tomar el crédito por todo lo que pueden. –____ enarcó una ceja en dirección a Nick, y él se echó a reír–. Pero, por ahora, esta mujer Jonas está a punto de tomar crédito por enseñarle a su marido a bailar. –Dani se levantó de su asiento y tomó la mano de Kevin–. ¿No es así, cariño?

Poniéndose de pie, Kevin curvó su brazo alrededor de su cintura y le plantó un beso en la cabeza. –Tengo dos pies izquierdos, así que sí, te voy a dar el crédito por tratar de enseñarme a bailar.

–No te caigas completamente de culo, hermano, –Nick gritó mientras la pareja se trasladaba a la pista de baile.

Kevin se dio la vuelta, mostrándole el dedo del medio en dirección de Nick.

–Hmm, ¿siento la rivalidad entre hermanos? –preguntó ____.

–Todo es sobre la rivalidad entre hermanos, –respondió, haciéndole señas a uno de los camareros–. Me deleito por cualquier oportunidad que tengo para hacer que se vea como un payaso.

–Eres demasiado, –ella rió.

Nick sonrió maliciosamente. –Lo sé, pero se lo merece.

El camarero se acercó a la mesa con una cara botella de champagne y una toalla sobre un brazo.

–¿Qué te gustaría tomar? –Preguntó Nick.

Conociendo que ella y Nick no se combinaban bien con el licor, ____ pensó en mantenerlo ligero. –En realidad, sólo tomaré agua helada.

Él frunció el ceño. –¿Estás segura?

Con una sonrisa de respuesta, ella asintió. Después de ordenarse para él un bourbon en las rocas, Nick se inclinó hacia atrás en su silla y la miró.

-Estoy feliz de ver que ya no estás enferma.

–Gracias. Fueron unos pocos días duros.

–Estoy seguro que lo fueron, –respondió, sabiendo que fueron lo suficientemente duros para ella sin necesidad de añadirle una enfermedad–. Pasé por el restaurante para ver cómo estabas y Fallon me dijo que ya te habías ido.

–Lo sé. Quise llamarte, pero se escapó por completo de mi mente. Lo siento por eso.

–No hay necesidad de disculparse. Yo sólo quería asegurarme que estabas bien.

–Bueno, gracias por preocuparte por mí, –sonrió y puso una servilleta sobre su regazo–. Realmente lo aprecio. Pero estoy bien, de verdad.

Ella pudo haber sonreído, pero Nick no podía ver un rastro de felicidad en sus ojos. A lo largo de la noche, siguió la conversación con ella sobre temas más ligeros, manteniéndose lo más lejos de cualquier cosa que tuviera que ver con Joseph. Nick se enteró de que, a pesar que su puesto de profesora supuestamente era a tiempo completo, cayó, y sólo iba a estar trabajando a tiempo parcial como sustituta por el momento. De cualquier manera, parecía feliz. Se burló de ella un poco más acerca de los Yankees entrando a la Serie Mundial, prometiéndole que al final de su vida él la convertiría en una fanática. Ella no estuvo de acuerdo, pero, no obstante, la hizo reír, y eso es lo único que le importaba a él.
Después que todos disfrutaron de la cena, los padres de Nick se acercaron a la mesa. Los brazos de la majestuosa pareja estaban entrelazados entre sí, con los rostros enrojecidos por el baile y champagne.

–Sarah, –dijo Paul con una sonrisa–. Mi bella esposa me ha dado permiso para bailar contigo.

Ella arqueó una ceja con incredulidad. –Oh, ¿Lo hizo?

–De hecho, si, –se rió, cogiendo su mano.

–¿Estás segura, Denise? –Sarah sonrió y se levantó–. Te lo puedo robar.

–Él es un hombre muy afable, –Denise sonrió, sus ojos verdes brillaban de alegría–. Él sólo podría volverte loca, chica, así que ten cuidado.

–No puedo decir que esté de acuerdo contigo en eso, –Sarah se echó a reír y se acercó a él–. Vamos, viejo. Te voy a mostrar cómo lo hacen los jovencitos.

Riéndose, Paul le dio un beso en la mejilla a su esposa y llevó a Sarah a la pista de baile.

–Te ves hermosa esta noche, ____, –dijo Denise, tomando asiento junto a ella– . Espero que lo estés disfrutando.

–Gracias, Sra. Jonas, por lo que hacen. Y lo estoy disfrutando. Todo es espectacular.

–Tsk, tsk, –ella se rió, acariciando la mano de ____–. Recuerda, señora Jonas
me hace sentir vieja. Pero estoy feliz de que estés pasando un buen rato.

____ sonrió. –Gracias, Denise.

–Te ves hermosa esta noche, mamá. –Nick se levantó de su asiento y puso su mano sobre el hombro de ella–. Voy a tener que
mantener un ojo en ti para asegurarme que ningún otro hombre te robe de papá.

Mirándolo, ella le tomó la mano sobre la suya. –Siempre has sido mi mayor fan, Nick, –trinó con una sonrisa adornada–. Pero, de verdad, cariño, después de treinta y cinco años de matrimonio, no me voy a ir a ninguna parte. Es bastante seguro decir que tu padre no tendrá que preocuparse por eso.

–¿No tiene que preocuparse de qué? –Kevin preguntó, acercándose a la mesa con una copa en la mano.

–Oh, no es nada. Tu hermano sólo está siendo sobreprotector, –se rió, poniéndose de pie–. ¿Dónde está Danielle?

Kevin señaló por encima del hombro. –Ella está en el vestíbulo, llamando a la niñera para chequear a los niños.

–Entonces justo a tiempo, –Denise respondió mientras entrelazaba los brazos con Kevin–. ¿Quieres bailar con la mujer que te trajo a este mundo?

–Por supuesto. –Él bebió el resto de su bebida–. Voy a intentar mi mejor esfuerzo para no pisarte los pies.

Mientras hijo y madre se dirigían a la pista de baile, Nick miró a ____. –¿Te gustaría bailar?

Mordiéndose el labio, ____ miró alrededor del salón y luego de vuelta a él. – Bailar, ¿eh?

–Sí, bailar, –se rió entre dientes–. Te prometo que voy a ser bueno.

–Eso lo dudo, pero voy a confiar en ti por última vez. –Él se rió mientras ella se quitaba la servilleta de su regazo. Poniéndose de pie, sonrió–. Pero debo advertirte que probablemente no sea mejor que tu hermano.

–Eso es imposible, –dijo, sonriendo–. Espera aquí un segundo. Ya vuelvo.

Ella asintió con la cabeza y vio que él se acercó a la banda. Habló con el cantante durante unos instantes y luego se dirigió de nuevo hacia ella, con una sonrisa traviesa corriendo por su rostro.

–¿Por qué te ves como si estuvieras tramando algo? –preguntó, levantando una ceja.

Su sonrisa con hoyuelos se ensanchó mientras tomaba su mano, metiéndola en el hueco de su brazo. –Eso sería porque estoy tramando algo.

–Y ¿qué estarías tramando?

Guiándola hasta la pista de baile, él permaneció en silencio, pero la sonrisa en su rostro nunca vaciló.

–Nick, –ella rió.

–____.

–¿Qué estás tramando?

Esperó hasta que la banda comenzó a tocar los acordes de su pedido. – ¿Escuchas jazz? –preguntó mientras colocaba una mano en la parte baja de su espalda. Tomando su otra mano en la suya, las llevó contra su pecho y la acercó a él.

Desconcertada por su cercanía, le tomó un segundo para ordenar sus pensamientos. –Umm, sí, lo hice antes. Mi abuela solía escuchar mientras cocinaba.

–Mmm, ¿estás familiarizada con esta canción?

–No sé el nombre de la canción ni del cantante, –respondió ella, luchando por ignorar lo tentador que olía–. Pero recuerdo lo bonito que fue la primera vez que lo escuché.

Mirándola, sonrió mientras se balanceaban adelante y atrás. –Se llama "La Vie en Rose", y es del cantante Louis Armstrong.

–Es hermosa.

–Lo es. Y esto es lo que estaba tramando, –le susurró al oído.

Tratando de recuperar el aliento, se mordió el labio. –¿Qué quieres decir?

–Bueno, me he imaginado bailando juntos esta misma canción.

–¿En serio? –Preguntó ella, tratando de ocultar cualquier atisbo de shock en su voz por su confesión. Entonces interiormente se rió de sí misma, teniendo en cuenta las confesiones que ella había hecho con él.

–Sí, lo hice. Así que muchas gracias por este baile.

–De nada. –Ella podía ver la expresión de sus ojos, la misma que casi la ahogaba cada vez que la miraba de esa manera. Desvió la mirada hacia sus padres donde también bailaban–. Es increíble que hayan estado juntos tanto tiempo. Es casi imposible creer que un amor tan fuerte existe.

Nick estudió su rostro mientras observaba a sus padres. Algo en su voz y ojos ansiaban tener algo más profundo que lo que tuvo con Joseph. Fue entonces cuando Nick supo que tenía que despertar con ella yaciendo junto a él, deseando ver qué sombra verde eran sus ojos cuando aún estaban perezosos por el sueño. Quería su cabello enredado en un lío y ponerla sobre sus fuertes brazos cuando se despertara con ella sonriéndole. En el más frío de los inviernos donde las mantas no proporcionarían a su cuerpo la suficiente calidez, él quería ser esa calidez. Por encima de todo, quería que ____ se enamorara de él. Era más que un deseo por su cuerpo, era una necesidad para su cuerpo y alma. Si pudiera tener una noche con ella, Nick estaba seguro de que sería capaz de convencerla que estaban hechos el uno para el otro.
Sus cálidos dedos perezosamente viajaron por su espalda descansando en la nuca de su cuello.

–Te mereces ser amada de esa manera, –le susurró al oído.

Cuando él se echó hacia atrás, sus labios estaban cerca. Con el más mínimo movimiento, de cualquiera, se unirían. Con su susurro vigorizantemente suave y sexual, ____  tomó una respiración entrecortada y trató de ignorar el hormigueo de electricidad sobre su piel. La combinación de su tacto y el sonido de su seductora voz tenían a su cuerpo dolorido de deseo. Ahora respiraba con dificultad. Sintió que sus pechos subían y bajaban, y notó que él bajaba la mirada sobre ellos mientras ella miraba hacia otro lado, sin decir una palabra. Nick dejó de moverse, y ____ llevó su atención de nuevo a su rostro. Su toque era casi insoportable, susurró sobre su mandíbula mientras su mirada la penetraba.

–Todavía puedo degustarte en mis labios.

Con el corazón rebotando a través de su pecho, ____ perdió toda capacidad de pensar y simplemente se ahogó en la sensación de sus manos que ahora tiernamente flotaban por su cintura. Incapaz de hablar, ella simplemente lo miró a los ojos.

–Echo de menos la forma en que tu cuerpo se siente contra el mío. – Humedeciéndose los labios, sus manos apretaron con más fuerza su cintura–. Echo de menos sentir la manera en que tu pulso se acelera cuando te toco. –Él tragó saliva, cerró los ojos e inhaló su aroma, el dulce olor del jazmín lo embriagó. Al abrir los ojos, su voz bajó, incluso más suave, mientras sus manos le enmarcaron la cara–. Quiero tomarme mi tiempo contigo, rozar mis dedos sobre los lugares que él ha descuidado. Él nunca te ha amado de la manera que tienes que ser amada, – le susurró al oído, acercándola más–. Déjame amar cada parte de ti. Tu mente... –Él arrastró sus dedos por su cuello–. Tu cuerpo... Tu corazón... Tus cicatrices... –Sus manos se deslizaron por su cintura–. Tus caprichos... tus hábitos... Tus pensamientos... Todos de ti. Dame todo, ____.

Tragando duro, el cuerpo de ____ se sacudió. Ella se alejó de él, sin mirarlo a los ojos, su voz era baja.

–No puedo hacer esto contigo, Nick. Nosotros... nosotros no podemos hacer esto. –Se acercó a ella, pero ella se alejó aún más–. Dile a Sarah que me encuentro con ella en el apartamento. Me tengo que ir.

Giró sobre sus tacones y se dirigió a la mesa para tomar su cartera y chal. Con un tangible impacto en su rostro, Nick observó mientras ella se escabullía a través del salón, abriéndose paso entre la multitud. Sin embargo, él no estaba dispuesto a dejarla ir. No iba a dejar que se fuera de su vida. No ahora. No nunca. En unos pocos pasos rápidos, se abrió paso entre la multitud de invitados y la cogió por el codo en el vestíbulo. Sus ojos llenos de confusión, la miró, con el corazón palpitante.

–¿Por qué huyes de mí, ____?

–No estoy huyendo de ti, –susurró ella, con los ojos llenos de lágrimas amenazadoras.

Suspirando, se pasó una mano por su cabello. –Estás huyendo de mí, y quiero saber por qué. Ella miró hacia otro lado. Se negó a ver el dolor evidente en sus ojos, y se negó a sentir el dolor en su corazón.

–Nunca funcionaría. Tú y Joseph fueron amigos, y él nunca permitiría que esto suceda.

–¿Qué? –preguntó con incredulidad, dando un paso más cerca. Ella retrocedió–. ¿Cómo crees que sería capaz de controlar cualquier cosa entre tú y yo?

–Lo hará, –dijo mientras las lágrimas descendían por sus mejillas.

–Infiernos que lo hará. –respiró, acercándose un paso más. Antes que ella pudiera alejarse de nuevo, él cogió su cintura con una mano mientras que con la otra limpiaba sus lagrimas de su rostro–. Debes estar conmigo, y lo sabes. Tu misma dijiste que me sentías cuando no estoy cerca de ti. –Bajando su cabeza, él la miro directamente a los ojos, su voz era baja–. Dios, ____, por favor... Tienes que darnos una oportunidad. Déjame que cuide de ti. Deja que te ame.

Esperó a que las palabras –las palabras correctas– llegaran a ella, pero no lo hicieron. Poniendo su mano sobre su boca, ella se alejó, sintiendo los dedos de Nick caer de su cintura. Un flujo constante de lágrimas caía de sus ojos. Ella lo miró por un momento, mientras su corazón explotaba en pedazos en el proceso y sin decir una palabra, salió del vestíbulo.
Mirándola entrar a un taxi, Nick se quedó arraigado en su estela, su corazón en un puño, mientras trataba de procesar lo que acababa de suceder. Sabía que Joseph tenía un control sobre ella, pero ____ creyendo que él podría interponerse entre ellos jodía la cabeza de Nick y lo jodía mal. Antes de darse cuenta, estaba buscando en su bolsillo por sus llaves y dirigiéndose a su auto. Después de enviarle a su hermano un texto para hacerle saber que había abandonado la fiesta, se encontró a sí mismo conduciendo por toda la ciudad. Una parte de él quería conducir al apartamento de ella y empujar más el tema, pero la lógica le dijo que él había presionado lo suficiente. No había nada más que pudiera decirle, así que todo lo que podía hacer era ir a casa.
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 10th 2014, 20:47

la odio!!
___ debe dejar de ser tan masoquista...
pobre nick
esta sufriendo  mucho
siguela
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 11th 2014, 14:20

Que poca de ella por q se niega a ese amor
p
que tonta m da coraje que ella sea asi
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 11th 2014, 16:13

Colisión

Capitulo 39


Al entrar en su ático, Nick se quitó la chaqueta del esmoquin, agarró una botella de bourbon, y rápidamente se sirvió un trago. Después de tomarlo, se arrancó la corbata de lazo de su cuello, se quitó los zapatos y se sentó en la isla de su cocina. No pudo evitar soltar una carcajada, aunque interiormente no se estaba riendo. Él se estaba hundiendo, hundiéndose aún más por lo que necesitaba.

Golpeando con los puños la mesa, él se maldijo por no ir a su apartamento. Recordando las palabras de su hermano, Nick sabía en ese mismo momento que no había luchado lo suficiente por ella. Poniéndose de pie, se paseó de un lado a otro, mirando su teléfono mientras se debatía qué hacer. Fue a marcar el número de ____, pero se contuvo. Esto no merecía una llamada telefónica. Tenía que ir a ella, y se negó a detenerse en esta ocasión.

–A la mierda, –dijo, buscando en el bolsillo por sus llaves.

Abriendo la puerta, casi se olvidó de sus zapatos, pero no importaba, porque se encontró con los ojos verdes más hermosos mirándolo. No dijeron hola. Las palabras eran innecesarias. Ambos sabían en ese momento que iban a decir mucho
a través de sus acciones antes de amanecer. La combustión espontánea se encendió dentro de sus cuerpos, mientras se lanzaban al mismo tiempo – colisionando– sus bocas una sobre la otra. En algún lugar en el medio, la puerta se cerró y la camisa de Nick fue arrancada. Sosteniendo la nuca de ella, el beso de Nick explotó como balas contra los labios de ____. Antes de darse cuenta, él la levantó del suelo y presionó contra la pared. Colocando sus brazos sobre su cabeza, él apretó sus muñecas con una mano mientras ella envolvía sus piernas alrededor de su cintura. Con su duro y rígido cuerpo presionando contra el de ella durante su acalorado beso, la mano libre de Nick cayó a su muslo, deslizando su vestido por encima de su cintura. El aire siseó con el sonido de sus bragas siendo arrancadas de su cuerpo. Con anticipación, su centro húmedo se oprimió fuerte contra el material refinado de sus pantalones. Mientras un deseo profundo comenzó abrirse camino en ____, ella alejó sus muñecas de su agarre y comenzó febrilmente a desabrochar su cinturón.

–No podía irme con el taxi, Nick. Dios, no podía, –gimió contra su boca.

El sentimiento de querer, el sentimiento de necesidad y el sentimiento de pertenecer juntos era algo que no podía ignorar más. No lo quería pasar más por alto. Él era todo lo que ella anhelaba y deseaba, y lo único que temía era que no sería capaz de tener suficiente de él.

–Iba a por ti, –gruñó él, deslizando su lengua a través de su mandíbula–. No iba a dejarte ir esta vez.

Agachándose, ____ deslizó su mano por debajo de sus bóxers, arrastrándola sobre su gruesa y larga longitud. Ella comenzó a acariciarlo, sus sentidos disfrutaron de la sensación de su nacarado líquido contra su pulgar rodeando su punta. Un profundo gemido desigual brotó de la garganta de Nick mientras ella lo acariciaba de nuevo, liberando su eje de su reclusión. Los labios de él se movieron de su boca a su oído y a su garganta, mordiendo y chupando, mientras ella lo bombeaba con su mano.

–Necesito sentirte dentro de mí en este momento, Nick, por favor.

–Tengo que conseguir un condón, –gimió contra su boca.

–Estoy tomando la píldora, –ella respiró, el sudor brillando en su cuello.

Eso es todo lo que necesitaba oír antes de levantarla sólo para tirar de ella hacia abajo sobre él. Empujándose en su interior caliente y húmedo, la cabeza de ____ cayó hacia atrás contra la pared, sin poder creer lo increíble que él se sentía.
Ella dejó escapar un suspiro contundente mientras envolvía sus brazos alrededor de su cuello. Arqueando la espalda, él la penetró de nuevo, enterrándose por completo hasta la empuñadura. Su lengua arrastrándose dentro y fuera, Nick gimió cuando ella apretó sus piernas alrededor de su cintura y sus manos se enredaron en su cabello. A pesar que su espalda se irritaba contra la pared con cada embestida, la sensación del placentero ardor de su circunferencia, alejaba cualquier dolor que debió haber sentido.
Nick se retiró y ambos se miraron a los ojos, consumiendo las emociones en el aire. Sus pechos subían y bajaban con cada respiración poco profunda que tomaban. Mientras las ondas de placer sacudían el cuerpo de ____, Nick estampó su boca sobre la de ella, continuando la exploración de su lengua mientras la llevaba a su habitación.

Un pequeño gemido de dolor escapó de sus labios cuando él la puso de pie. ____ estaba delante de él, su cuerpo temblando de pies a cabeza mientras trataba de recuperar el aliento.
Sin vacilación, se quitó sus bóxers y calcetines, su depredadora mirada caliente se centró en sus temblorosos labios. Los ojos de ____ viajaron desde su hermoso rostro, moviéndose más bajo para disfrutar de la deliciosa visión de su tenso abdomen, la V la llevó directamente a la respuesta tan esperada de dónde terminaba su tatuaje. Era magníficamente hermoso. Directamente desde su caja torácica izquierda, serpenteaba su camino hacia abajo, curvándose sobre su cadera antes de sumergirse aún más bajo.
Mientras los ojos de ____ siguieron su progresión, admiró la elaborada tinta negra dando vueltas hacia abajo alrededor de su muslo, la cola del dragón envolviéndose alrededor y alrededor. Se imaginó sus dedos o incluso su lengua persiguiendo el mismo camino esta noche.

–No hay hombre sobre la tierra que no quisiera ser yo en este momento, – dijo, ahuecando su rostro mientras arrastraba el pulgar por sus labios. Como un animal salvaje acechando a su presa, poco a poco se movió a su alrededor, pasándole los labios sobre su hombro y luego deslizando la lengua por su cuello–.Tu mente y tu cuerpo nunca olvidarán las cosas que voy a hacerte esta noche. Cada... Simple... Centímetro de tu cuerpo me va a sentir.

Olvidándose de su toque burlón, sus palabras sólo hacían que ____ se sintiera como si estuviera a punto de explotar. –Oh Dios
mío, –susurró.

–Sí, –dijo Nick con una sonrisa arrogante en su rostro.

Lentamente, continuó rodeando y tentando el cuerpo de ____ con besos suaves, para finalmente pararse detrás de ella. Con su aliento caliente y cálido, le besó la oreja. Sus pestañas revoloteando para cerrarse, sintiendo el placer surcar a través de su cuerpo con cada suave roce de sus labios. Nick abrió lentamente la cremallera de su vestido de terciopelo, viéndolo deslizarse hasta el suelo y formar un charco en torno a sus tacones.

–Sal, –susurró en su cuello, desenganchándole los pasadores de diamantes que sostenían su cabello.

Su cabello cayó en cascada sobre sus hombros y sobre sus pechos. Tratando de respirar, ella se alejó de su vestido mientras un mayor nivel de deseo sexual comenzaba a marcarse sobre su piel. Aún de pie detrás de ella, con una mano, los dedos de Nick le desabrocharon el sujetador sin tirantes, mientras que la otra flotaba en torno a la parte delantera de su estómago. Enterrando su cara en la curva de su cuello, Nick suavemente cogió la parte posterior de su muslo y levantó su pierna a la cama. Un gemido escapó de los labios de ____ mientras él deslizaba sus dedos profundamente en su interior. Un placer ardiente atravesó cada terminación nerviosa de su cuerpo. Levantando sus brazos detrás de ella, le clavó los dedos en su cabello, arañando y agarrándolo tan fuerte como pudo. Envolviendo su barbilla, Nick inclinó el rostro de ella hacia un lado lo suficiente para aplastar su boca sobre la suya, gimiendo mientras su lengua se movía dentro y fuera. Una mano, trabajaba más profundo dentro de su humedad, la otra acariciaba todo su pecho, rodando su pezón endurecido entre los dedos. Un escalofrío caliente onduló en el estómago de ____, hormigueando su camino a través de todo su sistema. Jadeando con rapidez, ____ tiró de los humedecidos dedos de Nick a su boca, chupando y arremolinando su lengua sobre ellos. Antes que ella volviera a respirar, Nick le dio la vuelta y estampó sus labios contra los suyos.

–Me deshaces jodidamente cuando haces eso, –gimió, su voz era áspera y ronca ahora.

Su corazón corría, ella hundió sus dedos en su cabello. –Bien, ahora deshazme a mí, –gimió, su cuerpo estaba caliente y lleno de necesidad.

–Oh, lo voy a hacer. –Él rozó sus labios sobre su clavícula–. Ahora tumba ese hermoso cuerpo sobre la cama, pero mantén los muslos en alto y los tacones puestos, –ordenó.

Sus palabras enviaron escalofríos directamente a lo largo de su columna vertebral. No podía hacer nada más que simplemente cumplir con lo que le había ordenado. Las frías sábanas de seda se deslizaron contra su cuerpo caliente mientras ella misma se subía a lo largo de la cama de gran tamaño. Sólo tomó unos pocos pasos, y él estaba de pie ante ella, tan cerca que podía sentir el calor y el deseo que emanaban de sus poros. El corazón de ____ se aceleró cuando sintió su mirada caliente sobre su cuerpo desnudo, sus ojos devoraban cada centímetro que fue expuesto a él.
Con sus ojos marrones penetrando los de ella, Nick lentamente se dejó caer de rodillas, tirando de su cuerpo al borde de la cama. Abrió sus muslos y dispuso sus piernas sobre sus hombros hasta que nada estuvo oculto. Él se deleitó por el sonido de su gemido antes que hiciera contacto con su piel. Acariciándole con una mano su estómago, levantó su pie, aún con sus tacones altos, y besó su tobillo a través de su media.

–Dime cuánto quieres que te saboree, –susurró, lamiendo lentamente su camino hasta la pantorrilla mientras un único dedo suavemente rodeaba su abertura húmeda. Estaba empapada de deseo por él, y era lo único que podía hacer para controlarse a sí mismo.

–Oh, Dios mío, Nick, por favor, –rogó, levantando sus caderas y apretando sus pechos.

Abriendo aún más sus piernas, él exhaló un último aliento caliente contra su coño antes que su lengua lamiera lentamente contra su clítoris. Deslizando sus dedos dentro, lamió con facilidad los dulces jugos de su cuerpo como si sus labios estuvieran saboreando un helado en un día caluroso de verano. Y por Dios, eran los jugos más dulces para deslizar su lengua. Lamió más profundo y excavó con su lengua dentro de ella, chupando su humedad con el temor de que nunca llegaría a experimentarlo de nuevo. Miel... era pura maldita miel. Nick daría todo lo que había adquirido para saborearla, oler, sentir y explorar cada centímetro de ella tan íntimamente cada día por el resto de su vida.

–Sabes tan jodidamente bien, –respiró, empujando sus dedos más profundo dentro de ella.

El aliento de ____ comenzó a sonar a través del aire, su cuerpo se arqueaba y temblaba contra su boca, y eso sólo hizo a Nick más hambriento. Su pene estaba caliente y duro, cada centímetro de él se esforzaba para estar dentro de ella con cada gemido disipado de sus pulmones. Cada vez que ella gritaba su nombre y tiraba de su cabello, sintió temblar su cuerpo con una anticipación que nunca había conocido. Era todo lo que podía hacer para no explotar sin siquiera estar dentro de ella. Cuando la sintió cerca del borde, redujo la caricia de su lengua, trayéndola de regreso a la tierra, para comenzar todo de nuevo, una y otra vez, hasta que supo que no podía aguantar más. Cuando sus piernas se estremecieron y temblaron por las olas del clímax, él se aferró a sus caderas, empujándola con más fuerza contra su golosa boca. Como ella gritaba su nombre otra vez, él mordió, chupó, y tiró de su hinchada carne aterciopelada entre sus dientes.
Antes de que pudiera volver a bajar de las alturas del éxtasis donde él la llevó, lamió lentamente círculos lánguidos sobre su cuerpo. Pausando sobre su estómago, la miró a los ojos, su rostro estaba enrojecido y su respiración dificultosa.

–Dios, eres tan hermosa, –gimió, deslizándose por su cuerpo. Enterró la cara contra uno de sus pechos, su lengua arremolinó y chupó en torno a su tenso pico. Él cogió la parte posterior de su rodilla, y enganchó su pierna alrededor de su cintura.

El aliento de ____ se cortó mientras él se cernía sobre ella, sin dejar de probar con su lengua la curva de su pezón. Cada contacto era pausado. Cada movimiento rápido pretendía provocar una reacción de ella. Y ella reaccionó. Sus gemidos se hicieron eco a través de la habitación, su respiración pesada perforaba incluso a sus propios oídos. Su lengua, que giraba alrededor de su pecho, pellizcando suavemente aquí y allá, causaba que su cuerpo se sacudiera hacia su endemoniada boca.
____ no pudo tomar suficiente aire cuando él finalmente se hundió dentro de ella. Lazos de llamas lamieron y vibraron su camino a través de su centro. Cada, denso, largo y duro empuje de él se sentía mágico. Porque ningún hombre–ni siquiera Joseph– hacia que su cuerpo se sintiera de la forma que Nick lo hacía.
Por un latido, ambos se ahogaron en el momento en que se miraron a los ojos, emociones sin nombre se arremolinaban en el aire. Fue entonces cuando ____ sintió a Nick reclamándola –tácito y silencioso. Ella había perdido su cuerpo, ahora se definía únicamente por el de él. Gimiendo, Nick se empujó más profundo, y ____ exhaló con fuerza, empujando su boca a la de ella. Él deslizó su lengua dentro y fuera, hundiendo las manos en su cabello mientras su respiración se aceleraba a partir de las sensaciones que se derramaban a través de ellos.

–Te gusta la forma de tu sabor en mi lengua, ¿no? –Preguntó, su respiración era áspera y desigual.

Jadeando, sus uñas se clavaron en su espalda mientras lo besaba más fuerte.

–Sí.

–Tu cuerpo fue hecho para el mío. –Deslizó su lengua hasta la mandíbula, sus manos sosteniendo la parte posterior de la cabeza de ella–. Cada maldito centímetro de ti fue hecho para el mío.

Besándola, Nick acarició con sus manos su cabello mientras ____ hundía la cabeza en la almohada, levantando sus caderas para encontrarse con sus embestidas. Sus cuerpos se movían juntos en sincronía como si fueran componentes ideales hechos el uno para el otro, ambos retorciéndose bajo el baño de calor y necesidad. A pesar de que cada centímetro de su cuerpo estaba cubierto de músculo, su abrazo era suave y gentil. No hizo nada rápido y nada duro. Sus medidos y pacientes movimientos mostraron control mientras él se tomaba su tiempo disfrutando del momento, adorando cada centímetro del cuerpo de ____.
A medida que sus respiraciones se mezclaban y bailaban, sus bocas jugaban una sobre la otra y sus manos susurraban a través del cuerpo del otro. Acelerando el paso, Nick ahuecó su pecho, llenando sus manos con su suavidad, mientras sus oídos apreciaban cada gemido que salía de los labios de ella.

Nick bajó los labios hasta el hueco de su cuello. –Eres mi debilidad, ___, – gimió, lentamente deslizando su lengua contra su cuello–. Una debilidad tan dulce.

Metiendo los dedos en su cabello, ____ tiró de él a su boca mientras se enterraba profundamente dentro de su calor. Nick sintió su orgasmo venir como ella cogía sus bíceps, clavándole las uñas en su carne mientras su resbaladizo coño se apretaba a su alrededor como una prensa.
Llevando un brazo debajo de su espalda, la atrajo contra su pecho mientras sus dedos se anudaban en el cabello de ella.

–Córrete para mí, ___, –gimió, barriendo su lengua por la boca. Sus músculos se estremecieron con la restricción de mantenerse
por su cuenta.

Tan pronto como sintió que su cuerpo comenzaba a desmoronarse bajo el suyo, él se dejó ir con ella. Sus cuerpos entrelazados en absoluto placer orgásmico mientras se estrechaban, se sacudían y temblaban en los brazos del otro. El sudor contra el sudor y el alma contra el alma, se elevaron y cayeron juntos, cada uno preguntándose si alguna vez serían capaces de llegar abajo.
Cuando sus respiraciones y cuerpos se ralentizaron, Nick la miró a los ojos.
Movió con suavidad el cabello de su rostro, todavía atemorizado que ella estuviera allí debajo de él. Se tomó su tiempo besándola apasionadamente, su lengua agradeciéndole a su boca, a su cuello y a sus hombros.
Cuando miró hacia él, las manos de ____ lo adoraron lentamente, sus dedos alisando su cabello, acariciando su rostro cincelado, y finalmente trazando su boca.
Nick nunca antes se había sentido tan conectado con alguien en su vida. Dejando que ella lo completara, sintiendo que lo hizo íntegro, tenía que hacerle saber eso.

–Te amo, ____, –susurró sobre sus labios–. Creo que te he amado desde el segundo que puse mis ojos en ti.- Él alejó la cabeza ligeramente hacia atrás, y ___ fue a hablar, pero él puso un dedo sobre sus labios. –No espero que lo digas. Sólo necesito que sepas que no era sólo sexo para mí. –Puso otro beso suave a lo largo de su mandíbula–. Lo quiero todo, ____. Quiero pasar mis noches de la mano contigo, –susurró las palabras a su oído–. Quiero enviar mensajes de texto durante todo el día. –Él la besó en la sien y le acarició la mejilla–. Quiero las risas y los besos en la frente. –Él corrió suavemente sus labios sobre su frente–. Quiero las citas nocturnas, ver películas, y hacer el desayuno. –Él pasó las manos por su cabello, sus dientes tirando suavemente de su labio inferior–. Quiero los viajes nocturnos, observar la puesta del sol, las peleas, los gritos y el llanto. –Aún besándola, sonrió contra su boca–. Sé que definitivamente voy a querer el sexo de reconciliación que viene después de todos los gritos y el llanto. Quiero lo bueno, lo malo, y el término medio. Todo eso es lo que nos va a hacer increíble juntos.

Aunque le resultaba difícil de tragar, no pasó mucho tiempo para que ella respondiera porque no había que adivinarlo en su mente. ____ sabía claramente en las profundidades de su alma, a través de cada fibra de su ser, que también lo amaba. Su toque, las emociones sangrando detrás de sus palabras, y la sinceridad en sus ojos arrojaron cualquier temor de él –de ellos– lejos.
Mirando a su hermoso rostro, ella le echó las manos al cuello, derramando lágrimas de sus ojos.

–Yo también te amo, Nick. –Inclinándose hacia arriba, suavemente lo besó en los labios, podía sentir el impacto moviéndose a través de él. Ella le dio un beso más profundo intentando aliviar ese impacto. Funcionó porque sintió que su cuerpo comenzaba a relajarse–. Quiero todas esas mismas cosas... y las necesito contigo. Quiero hacerte feliz.

Apoyando la frente contra la de ella, le tomó la barbilla con la mano y rozó la yema del pulgar por sus labios.

–De ninguna manera no podrías no hacerme feliz. Es imposible.

Nick rodó hacia un lado, llevando a ____ con él. Con eso, hicieron el amor, implacable y dulce, a través de la noche hasta altas horas de la madrugada.



_____

ALELUYA, ALELUYA (Cool Dios, por fin, loco, por fin. espero que hayan disfrutado del capitulo, nos leemos mañana, se cuidan, bye:)
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 11th 2014, 18:25

Al fin...
___ entendio...
solo falta quitar a joseph de la ecuacion...
que hermoso capitulo
estuvo hermoso
todo lo que le decia nick, me quito el aliento...
es tan hermoso...
siguela
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 12th 2014, 15:48

Colisión

Capitulo 40


La brillante luz del sol derramándose a través de las cortinas de la ventana despertó a ____ de una de las mejores noches de sueño que había experimentado en meses. Con un largo y lento estirón y una sonrisa en su rostro, empujó la montaña de mantas enredadas alrededor de su pecho, se sentó y se apoyó contra la cabecera. Sus ojos recorrieron la extensa habitación de Nick. El sonido de la ducha corriendo en el cuarto de baño se hizo eco a través de sus oídos mientras sus sentidos se sumergían en lo increíble e impresionante que su cuerpo se sentía.

Normalmente, nunca fue una de preocuparse por el aspecto que tenía al salir el sol, sin embargo, esta mañana era diferente –muy diferente. Sabiendo que ella debía tener el cabello como un nido de ratas y su rostro tenia definitivamente el maquillaje corrido de la noche anterior, rápidamente se deslizó de la cama, arrastrando las mantas junto a ella, intentando estudiar su reflejo en el espejo. Cuando sus pies descalzos tocaron el suelo frio de mármol, también lo hicieron con algo más. Mirando hacia abajo, se encontró con una gran caja con un lazo rojo atado alrededor. Lo recogió y se sentó de nuevo en la cama. Era dirigido a ella, bueno, no a ella, sino a Molly.

–Tan sabelotodo, –se rió.

Sacudiendo la cabeza, empezó a abrirlo, sólo para ver un movimiento en su visión periférica. Levantando la mirada hacia su fuente, fue recompensada por la vista de Nick saliendo del cuarto de baño con una toalla de algodón blanco envuelta alrededor de su cintura. Tragando saliva, ____ apretó las mantas alrededor de su pecho y se deslizó hacia atrás contra la cabecera. Pasándose la mano por su cabello humedecido, Nick le sonrió desde el otro lado de la habitación, sus tendones ondularon en su abdomen mientras se estiraba. Tímidamente devolviéndole la sonrisa, ____ lo observó ante sus ojos. Era magnífico para decir lo menos. Ella no pudo evitar que sus ojos vagaran sobre él, era simplemente imposible no hacerlo. Era guapo, no sólo su increíble estatura sino también su rostro. Esa fuerte mandíbula angular que complementaba sus altos pómulos y la ligera barba en su barbilla sólo añadía más a su masculinidad, y añadió más a su acelerada respiración. Y. Dios. Bendiga. Ese. Tattoo.

–Encontraste tu regalo, –dijo, sonriendo.

____ arqueó una ceja y sonrió. –Bueno, me encontré con un regalo para Molly. Pero sí, me encontré con un regalo.

Riéndose, él caminó hacia la cama y se sentó a su lado. –Si no recuerdo mal, tú eres la que me dijo que nunca te dejaría vivir sin molestarte con eso, así que estoy cumpliendo mi parte del trato. –Sacudiendo la cabeza, ella juguetonamente golpeó su brazo. Él se rió y lentamente le colocó su cabello detrás de la oreja–.Mmm, sabía que te despertabas bonita.

Mordiéndose el labio, visiblemente avergonzada, ella apartó la mirada de él. Hipnotizado por la mirada en sus ojos, Nick se sintió cautivado por el hecho de que claramente no se daba cuenta de lo hermosa que era. Sus labios con la tonalidad de un vino tinto profundo, sus atractivos ojos verdes y las sutiles curvas de su cuerpo, todo atormentaba sus sentidos. Mirándola, el corazón le latía como un devoto, mientras sus ojos trazaban cada centímetro de su rostro. No era sólo su belleza física. Era todo lo de ella, hasta el olor de su carne, las cosas que haría sólo para obtener su aroma. Ella le dio calor toda la noche como un suéter un día de otoño, y no había nada que él no estuviera dispuesto a sacrificar a fin de mantenerla para él mismo. Sus largos e interminables pensamientos y fantasías de este mismo momento –cuando iba a compartir con ella sus deseos y ella haría lo mismo, confiando tan sólo como los amantes podrían– se desarrollaron con tanta vitalidad mientras ella llevaba su mirada hacia la suya. Drogado. Nick se sentía completamente y jodidamente drogado. Ninguna cantidad de dinero podía comprar este sentimiento, y lo sabía.

Colocando su mano debajo de su barbilla, la miró fijamente a los ojos. –Te ves hermosa, –susurró, gentilmente persuadiendo su rostro hacia el suyo.

Lentamente, rozó sus labios sobre los de ella, suave, apasionado y gentil. Los dedos de ____ instantáneamente se hundieron en su cabello, tirando con la suficiente fuerza para hacerlo gemir en su boca. Se sentaron allí besándose como dos adolescentes en una cita, ambos satisfechos con eso... nada más... sólo besándose.
Después de unos minutos de deleitarse con el sabor a menta de sus labios, ____ se apartó. Nick la miró, sus ojos básicamente le hacían el amor en el proceso.

–¿Qué sucede? –Preguntó, con una sonrisa de niño inclinando las comisuras de su boca.

–Yo, eh... necesitaría cepillar mis dientes, –dijo ella, apretando las mantas contra su pecho.

Dejando escapar una risa ligera, él cogió el regalo sin abrir y se lo entregó. Puso otro suculento beso sobre sus labios. –Sabes delicioso para mí, pero toma. Ábrelo.

Ella sonrió. –Esta es una caja bastante grande para un cepillo de dientes.

Él se rió y le acarició con los nudillos a lo largo de su mandíbula. –Lo es, ¿no es así?

Con el ceño fruncido y una sonrisa, ella lo miró con recelo.

–¿Qué? –Preguntó.

–¿Cuándo tuviste tiempo para salir y comprarme algo?

–Bueno, dormilona, es que no es tan temprano, –dijo, señalando un reloj mostrando que eran casi las once de la mañana–. Pero, para responder a tu pregunta, tuve a mi asistente corriendo a recoger algunas cosas para ti de una lista
que le di.

–Ah, tu asistente.

–Sí, mi asistente, –dijo riendo–. Pero estaría dispuesto a sustituirla por esta impresionante morena que está sentada en mi cama ahora mismo.

–Oh, me contratas como tu asistente, ¿eh?

–Sin dudarlo, –susurró él, las palabras pronunciadas en el pliegue de su cuello mientras rozaba los dientes por su hombro. El cuerpo de ____ casi se afloja bajo su tacto–. Sin embargo, no estoy muy seguro si tendríamos mucho trabajo que hacer. –Alejándose, sonrió–. Ahora abre tu regalo.

Con una mano sosteniendo las mantas contra su pecho, ____ trató de abrir la caja con la otra. Nick se rió, dándose cuenta de que estaba tratando de mantener su cuerpo desnudo cubierto. Lo encontró increíblemente lindo y sexy al mismo tiempo. Sin decir una palabra, él sonrió y la ayudó.
Al abrirla, se encontró con dos cajas de tamaño medio y una caja delgada. Con una enorme sonrisa en su rostro, Nick abrió una de las cajas medianas para ella, sacando y sosteniendo una camiseta con capucha de los Yankees de Nueva York y unos pantalones de chándal.

–Lo has perdido por completo, –se rió, quitándoselos de las manos. Ella negó con la cabeza y trató de darle una mirada de desaprobación, pero estaba interiormente aprobando demasiado su lindo gesto de intentar convertirla en una fanática–. Si crees que voy a salir en público con esto, te equivocas.

Él arqueó una ceja perfecta. –¿Quién dijo que estamos dejando mi casa hoy?

–Hmm, ¿no lo estamos?

–No, no lo estamos. Te tomo de rehén aquí, –respondió, su voz baja, mientras se inclinaba para besarla–. El equipo es puramente para mi propio entretenimiento personal.

–Suena interesante, –respondió ella, y le devolvió el beso–. Y ¿qué es lo que has planeado para nosotros hoy?

Mordiéndose el labio inferior, sonrió. –Pensé que podríamos pedir comida, todo el día.

–Uh huh, la comida es una necesidad, –medio gimió mientras el continuaba con la caricia de su boca sobre la de ella.

–Dormir un poco, ya que nos quedamos despiertos hasta muy tarde.

–Sí, lo necesitamos para mantener nuestra fuerza. –Pasó su mano por el cuello de él.

Todavía besándola, le levantó el otro brazo y lo colocó alrededor de su cuello, la manta cayó de su pecho. –Ponerse cómodos en mi sofá y ver películas de terror.

–Me gustan las películas de miedo, –dijo ella, masajeándole con los dedos su cabello, mientras el calor sexual latía en su sistema.

Atrapando su labio inferior entre los dientes, arrastro lentamente sus manos sobre sus pechos ahora expuestos. Sonrió cuando ella gimió, amando la forma en que ella le respondía. –En medio de toda la comida y ver la película, me gustaría volver a representar los acontecimientos de la noche anterior acto por acto. –La atrajo a su regazo, su pelo cayendo sobre sus hombros mientras el beso se profundizaba–. Una... y otra... y otra vez, –agregó.

Casi al mismo tiempo que ____ comenzó a quitar la barrera molesta de la toalla envuelta alrededor de su cintura, su teléfono sonó. Nick no mostró intenciones de contestar la llamada.

Con la respiración acelerada, ____ se apartó y lo miró. –Usted realmente debe responder a eso, señor Jonas.

Él enredó los dedos en el cabello de ella y la guió de vuelta a su boca. –De ninguna manera, –gimió mientras la recostaba contra la cabecera, su beso cada vez más duro–. Sea quien sea puede esperar.

–Uh, uh, uh. –Ella se retiró de nuevo con una sonrisa burlona en su rostro. A pesar de que tuvo enormes esfuerzos, pensó que había jugado un pequeño juego, uno del que él pensaba que era el maestro–. Podría ser tu madre.

Él se pasó la palma de la mano por la cara y dejó escapar otro gemido. Sus labios se curvaron en una sonrisa sensual. –Me estás matando, ____, literalmente me estás matando.

Ella sonrió, deleitándose por el hecho de que podía hacer a un hombre tan poderoso desmoronarse. Rodando fuera de él, se echó a reír

–¿Hmm, quién está rogando ahora?

Sacudiendo la cabeza, sacó las piernas por el lado de la cama y se echó a reír.

–Oh, vas a pagar por eso, lo prometo.

Mientras lo escuchaba hablar con quien estaba en el otro extremo, ella sonrió y le pasó los dedos por su espalda, con la esperanza de que cumpliría bien con su amenaza.

–¿No puede esperar? –preguntó al que llamaba.

____ se sentó en rodillas y lo besó ligeramente a lo largo de sus hombros. Amando lo que sentía, Nick rodó su cuello hacia un lado, invitándola a su boca. Ella sonrió y lo besó durante unos segundos antes de volver a hablar. –Está bien, dame un minuto, –le gruñó a su celular. Cubriéndolo con sus manos, se volvió hacia ella–. Es Kevin. Necesito revisar algunas cosas con él de alguna mierda del trabajo. Puede que tarde un rato.

____ asintió.

Él le acarició la mejilla con el dorso de su mano, acariciando la curva de su barbilla. Fijando sus labios sobre los de ella, la besó tiernamente. –Abre el resto de tus regalos, toma una ducha, y voy a hacernos el desayuno cuando haya terminado de hablar con él.
De nuevo asintió, sus ojos lo siguieron mientras hacía su camino para salir de la habitación. Tratando de dominar sus acalorados sentidos, respiró hondo y empezó a ir por el resto de los artículos.

Junto con un par de zapatillas de deporte Nike rosadas y grises, también encontró lo necesario para que pudiera tomar una ducha. Desde el shampoo hasta un conjunto de gel de baño y maquinillas de afeitar, parecía haber cubierto todas las bases. También había una botella de perfume de Jimmy Choo. ____ pensó que debió haber hablado con Sarah, porque ése era su perfume favorito. Al abrir la caja más pequeña, sonrió cuando se encontró con un par de bragas de encaje negro y un sujetador a juego. Después de reunir todo, ____ se deslizó de la cama y se dirigió al cuarto de baño, donde se entregó a una relajante ducha caliente. Aunque su cuerpo se sentía físicamente cómodo en completa dicha, sus pensamientos eran todo lo contrario. Abrumada, habría sido una subestimación. Tenía muchas cosas que sabía que tenía que enfrentar cuando Joseph regresara. Francamente, le aterrorizaba hasta los huesos. Pensó las cosas que ella le diría. Sin embargo, todavía no podía alejar la sensación que de alguna manera todo el escenario estaba a punto de estallar en llamas, quemando a Nick, a Joseph y a ella en el proceso. Al salir de la ducha, cogió una toalla del estante y trató de alejar los pensamientos negativos y purulentos que estaban tomando residencia en su cabeza. Una vez vestida con su menos–que–atrayente traje de los Yankees, se dirigió a la sala, sus ojos barriendo sobre el collage de fotos en blanco y negro de Nick, la mayoría eran enormes en tamaño. A diferencia de la vez anterior, cuando estuvo allí, en esta ocasión realmente las estudió. Fue entonces cuando se dio cuenta que cada cuadro colgado en la pared era un edificio o estructura famosa de algún tipo. Reconoció a uno como el Panteón, ubicado en Roma. Otro era un retrato francés del Palacio de Versalles. Sus ojos recorrieron el Taj Mahal, la Torre Eiffel y el Arco Gateway. Se preguntó si se trataba de lugares que Nick ya había visitado o si estaban en su lista de lugares para ver.

Con ese pensamiento, siguió la voz del hombre que ella quería conocer más. Lo encontró en su oficina, sentado en un escritorio de caoba con el horizonte de Manhattan, justo más allá de la ventana de piso a techo y detrás de él. Aunque las estructuras de la ciudad más poderosa del mundo se alzaban sobre su cuerpo, para sus ojos, parecía un rey sentado en su trono. Y ahora ése rey era suyo.
Con la mirada baja, en su ordenador portátil, aún en modo de negocios con su receptor Bluetooth en la oreja, Nick no se dio cuenta que ella lo observa mientras se apoyaba en el marco de la puerta. Para su decepción, él ya se había vestido. Sin embargo, tan informal y relajado como parecía en un par de pantalones negros, un camiseta blanca de cuello en V y gafas de lectura, en ese momento se sintió atraída por él. En silencio, se movió al otro lado de la habitación, salvando las distancias. No fue hasta que estuvo dentro de la longitud de un brazo de él que su cabeza se levantó y una contagiosa sonrisa se esparció sobre su rostro.
Él sostuvo su dedo hacia arriba, indicándole un minuto más, pero ella no quería esperar. No. Por el contrario, se encontró lentamente bajando los pantalones de su cuerpo, su mirada decidida en la de él.

Hoy, ella era la cazadora... y Nick era su presa.

Lo vio tragar, moviendo su nuez de Adán, mientras se recostaba en su silla de cuero, cruzando los brazos. Su sonrisa se amplió aún más. Mantuvo su voz fría y monótona, continuando su conversación como si no estuviera afectado por su striptease, pero su reacción física elevándose a través de sus pantalones le dijo otra historia.
Posicionándose directamente frente a él, ella plantó su pie en su silla entre las piernas. Una sonrisa lasciva inclinó las comisuras de su boca mientras ella se elevaba, lento como una serpiente, y deslizaba su cuerpo a la parte superior de su escritorio. Con la cabeza de él a la misma altura que su estómago, rodó hacia adelante en su asiento, sus manos cogiéndola de la cintura mientras la miraba. Chupándose el labio inferior, él sonrió y sacudió la cabeza como si le advirtiera de las cosas maravillosas por venir.

–Kevin, no es un buen movimiento, –dijo. Luego se detuvo un momento y escuchó, sin apartar los ojos de ____.

Una oleada de calor recorrió su cuerpo mientras sus manos la tomaban de la cintura con más fuerza, mientras que las yemas de sus pulgares dibujaban lentos círculos contra su sensible estómago.
Ella no tuvo piedad en sus acciones tampoco ya que provocativamente se sacó su camiseta y su pie descalzo con cuidado se deslizó contra su entrepierna. La insinuante mirada en sus ojos casi hunde a Nick justo allí.
Si ____ no se equivocaba, un leve gemido retumbó en el fondo de su garganta, y juró que fue el sonido más erótico que alguna vez había escuchado. Su conciencia por él estaba convirtiéndose físicamente dolorosa como la carne entre sus piernas se apretaban brutalmente. Con eso, echó la cabeza hacia atrás y con seducción pasó las manos por el encaje negro de su sostén, amasando con los dedos sus pechos, con la esperanza de cortar su conversación.

–Bien, lo entiendo, pero esa cuenta está a meses de estar activa, así que no es algo que me preocupa en este momento, –dijo, con su voz quebrada ligeramente–. Mira, me tengo que ir. Voy a hablar contigo sobre esto más tarde, –finalizó, tirando
fuera el auricular y lo arrojó sobre su escritorio. Bingo...

Se fue a quitarse las gafas, pero ____ lo cogió por la muñeca, deteniendo sus movimientos.

–No, mantenlas puestas, –gruñó ella con su mirada barriendo su rostro–. Te ves sexy en ellas.
Usando una sonrisa infantil, inclinó la cabeza hacia un lado y la miró. –¿Me veo sexy con gafas? –preguntó, con sus manos abriéndole las piernas de par en par.

Asintió con la cabeza, dejando escapar un suspiro mientras sus manos se deslizaron contra la fría superficie del escritorio.

–Mmm, yo no sé nada de eso, –comentó en voz baja. Él movió con cuidado sus bragas a un lado y deslizó un dedo dentro de ella. Lo sacó, lamió los jugos de ella, y luego empujó suavemente dos de nuevo.

–Nick, sí... por favor, no te detengas, –gimió, su espalda inclinándose bajo el asalto mientras sus caderas rodaban sin pudor contra el empuje de sus dedos.

Mientras los dedos de una de sus manos trabajaban en su interior, la otra arrancó y rompió las bragas de su cuerpo.

–Joder, estás tan empapada, –susurró entre dientes mientras rápidamente se levantaba de su silla. Con su mano libre, se quitó la ropa mientras que con la otra continuó empujando dentro y fuera de ella. Su ritmo era constante y sin prisas mientras su pulgar rodeaba su sensible clítoris. El sexo de ____ se agitó con impaciencia alrededor de las caricias de sus dedos, sus nudillos estaban blancos por apretar los bordes del escritorio–. Yo te hago esto, ____. Yo hago que tu cuerpo responda así.
Un gemido dejó sus labios y tomó su polla, deslizando su mano por su longitud, desde la raíz hasta la punta. Lo ayudó a guiarlo a través de sus pliegues saturados, y cuando él estuvo finalmente ajustado en su interior, ella aspiró cuando él deliciosamente la estiró. Después de levantar su camiseta por la cabeza, ella se desabrochó el sujetador y lo tiró a un lado.

–Ah, Cristo, estás tan jodidamente apretada, –espetó con sus resplandecientes e intensos ojos marrones mientras la miraba–. Amo la manera que te sientes a mí alrededor.

Con sus manos tomando su cintura, la cabeza de Nick cayó hacia atrás, dejando escapar un profundo gemido gutural. Su ritmo era rápido y fuerte, y a ____ le encantaba. Su rostro enrojeció, su piel empañada por el sudor y su cuerpo se estremeció mientras él golpeaba en su interior, llevando el mensaje a casa repetidamente. Aferrándose a su cuello, ella tiró de él para besarlo, pero él se resistió.

–¿Qué estás haciendo? –Le preguntó, jadeando mientras él empujaba dentro de ella de nuevo, esta vez más lento pero con más fuerza–. Quiero besarte, Nick.

Alejándose una fracción del camino, él la miró, con su boca curvada con malicia.

–Lo sé, pero no voy a dejar que me beses.

Con sus uñas clavándole los hombros, se inclinó de nuevo hacia delante, intentando atrapar su boca, pero él la estabilizó con su mano ahuecando la curva de su cuello. Él pasó su pulgar por los labios de ella mientras empujaba más profundo y ella jadeaba, arqueando la espalda. Su cuerpo se sentía como si estuviera a punto de arder en llamas.

–¿Por qué no dejas que te bese? –Jadeó. Le quitó las gafas de su cara y las arrojó a un lado mientras las olas de placer la atravesaban.

Él sonrió, y con otro lento pero duro empuje, gimió. –Quiero ver tu hermoso rostro todo el tiempo. Descubrir cómo te ves cuando estoy dentro de ti, cuando te corras por mí. –Movió sus caderas hacia delante, más duro y más profundo cuando sus manos tomaron sus muslos. Sus pliegues envolvían cada pulgada rígida de él, su cuerpo temblaba y se apretaba en torno al suyo–. Vas a dejar que te vea llegar, ____.

Encontrando su demanda terriblemente carnal, su mente se volvió loca por él, su feroz deseo quería darle lo que él quería. Todo su cuerpo se estremeció, y en cuestión de segundos, su núcleo se convulsionó con ondas de orgasmos rasgando a través de cada célula de su cuerpo. Se irradió hacia fuera hasta que estuvo temblando de pies a cabeza, sin sentido en su éxtasis.
Tan pronto como lo hizo, Nick la tomó por la nuca y fijó su boca contra la suya. Él gruñó y el nombre de ____ salió de sus labios mientras lamía un lado de su mandíbula.

Todavía golpeando en ella, ____ sintió su cuerpo caer sobre el borde, destrozándose. Ella sintió su caliente líquido fluir en su interior mientras él gemía en su cuello, su cuerpo temblando con su propio clímax. Como el olor del sexo llenaba el aire y una mezcla seductora de amor y feromonas corrían por cada terminación nerviosa de sus cuerpos, Nick la levantó del escritorio y la llevó a la sala de estar. Arrastrándola hacia abajo con él, se derrumbaron en el sofá. Con los espasmos de éxtasis todavía corriendo a través de cada uno de sus músculos, Nick cogió una manta, la arrojó sobre la piel desnuda de ambos y tiró de ____ a su pecho.

–Eres increíble, –susurró, besándola en la frente.

Ella soltó un satisfecho suspiro y le sonrió. Se abrazaron, ambos absorbiendo las réplicas mientras que sus respiraciones se tranquilizaban y se normalizaban. Nick apartó los mechones de cabello húmedos del rostro de ____, sus dedos se deslizaron por los labios y por la curva de su mandíbula. Con los brazos, piernas y cuerpos entrelazados, ambos fueron a la deriva de un glorioso sueño, sin querer despertar de este sueño.

Con el sol sumergiéndose por debajo del horizonte, el único sonido en el ático que Nick oía era la respiración poco profunda de ____ durmiendo, mientras susurraba contra su pecho desnudo. Apartándole el cabello de su hombro, fue muy consciente de que los minutos que les quedaban juntos se iban desvaneciendo rápidamente. Cerrando los ojos, Nick la respiró, tratando de mantener el momento, pero sus pensamientos fueron consumidos por algo al que no estaba acostumbrado.
Miedo.

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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 12th 2014, 16:48

pobre nick
debe pensar que nunca volvera a verla
es tan lindo
siguela pronto
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 12th 2014, 23:00

Omj qq mas pasa andale ssube mas
pobre nick tiene miedo
eso.es injusto esbq yo kiero
q sean felices ya! Sufren mucho
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 13th 2014, 15:21

Colisión

Capitulo 41



Nick no le temía a nada, y ahora se sentía superado por el miedo. Aunque Joseph no regresaría hasta el martes, Nick sabía que cuando lo hiciera las cosas podrían cambiar para él y para ____. Nick no tenía ninguna duda en su corazón que ella lo amaba, había pasado las últimas veinticuatro horas probándolo. Sin embargo, no podía ignorar que todavía había una posibilidad de que pudiera cambiar de opinión sobre él una vez que Joseph regresara. Observando su forma de dormir –acurrucada contra él– le besó la frente. Interiormente, rezó para que la mujer que le entregó más de lo que ella sabrá alguna vez, que llenó su vida vacía con su sola presencia, no sucumbiera bajo las suplicantes demandas de Joseph.

Tratando de no despertarla, Nick con cautela se deslizó del sofá y se trasladó a la cocina, donde sacó un menú para ordenar la cena. Como recordaba con tanta claridad su encuentro frente al restaurante de sushi, pensó que era una apuesta segura. Después de haber hecho el pedido, Nick fue sin hacer ningún ruido a su oficina para recoger su ropa desechada y la de ___. Se vistió, y cuando regresó al salón, encontró a ____ despierta, mirando en su dirección. Ella le sonrió y estiró sus largos brazos mientras se levantó del sofá, arrastrando la manta con ella. Nick miró a la mujer que ahora era dueña de su corazón hacer su camino hacia él, su respiración aumentaba instantáneamente cuanto más se acercaba. Con la manta bien envuelta alrededor de su cuerpo, ____ se empujó de puntillas, cubrió con un brazo su cuello y comenzó a besarlo. Sonriendo, Nick puso sus brazos alrededor de su cintura, sosteniéndola cerca mientras voluntariamente le correspondía, empapándose de su dulzura con su boca, su olor con su nariz y su contacto con su piel.

–Es casi de noche, –dijo ella, alejándose, sus ojos perezosos con el sueño–. No puedo creer que haya dormido tanto tiempo.

Una sonrisa de sabelotodo cruzó sus rasgos. –Bueno, tú nos has mantenido muy activos... desde anoche.

–Y usted participó en cada momento de ello, Sr. Jonas, –dijo realista, riendo–. Y si no me equivoco, has disfrutado cada segundo de ello también.

–Mmm, me atrapaste. Disfruté cada milisegundo de ello para decirte la verdad. –Ella se echó a reír y él llevó su mano para acariciarle la mandíbula y su pulgar le acarició la mejilla–. Me desperté yo mismo en realidad, –dijo, mostrando su sonrisa con hoyuelos–. ¿Tienes hambre, verdad? Es decir, teniendo en cuenta que dormimos durante el desayuno y el almuerzo, debes estarlo.

–Me muero de hambre.

–Pedí sushi. ¿Está bien?

–Perfecto, –respondió ella, dándole un beso en la mejilla–. Volveré enseguida. Voy a asearme y vestirme con el maravilloso atuendo de los Yankees que me has forzado a usar hoy.

Apoyado en el mostrador, se rió entre dientes y la observó mientras entraba al baño. –Sabelotodo, –dijo en voz alta antes de cerrar la puerta.

____ se rió para sus adentros cuando lo escuchó reír ante su comentario, pero su sonrisa cayó pronto una vez que se vio en el espejo. Aunque su cuerpo pudo haber sido llevado a alturas extremas de éxtasis en las últimas horas, su desaliñado aspecto decía lo contrario. Con el pelo enmarañado, los labios hinchados por los frenéticos besos y los ojos que mostraban la falta de sueño de la noche anterior, decidió que una rápida ducha era lo correcto.

Después de terminar, se dio cuenta de que había olvidado traer ese equipo moderno de los Yankees al cuarto de baño. Envolviendo una toalla alrededor de su cuerpo mojado, ella abrió la puerta, sólo para encontrar a Nick de pie con su ropa en sus manos. Asomó la cabeza, colgando el equipo frente a ella. Cada vez que trataba de agarrarlo, él tiraba su brazo hacia atrás, evitando que ella lo cogiera.

–¿Puedes parar? –Rió, una vez más estirando el brazo por la ropa.

–¿Tienes alguna idea del autocontrol que estoy ejerciendo en este momento? –Ella inclinó la cabeza hacia un lado y sonrió–. Sin embargo, has tenido suerte. La comida ya está aquí, y no quiero que te mueras de hambre más de lo que ya estás, –se rió y le tendió la ropa–. Pero no hago promesas después de que hayamos terminado de comer.

–Suena divertido.

Se inclinó para darle un beso y se marchó, pero se detuvo en el pasillo y se volvió. –____.

–Nick.

–No se te olvide, –dijo, sonriendo con picardía–. Mis impacientes manos arrancaron las bragas de ese bonito cuerpo tuyo, por lo que parece que irás sin ropa interior, muñeca.

–Nick, –dijo con una sonrisa seductora.

–____.

–He disfrutado cada milisegundo de ti rasgando las bragas de mi cuerpo.

Como Nick trató de caminar de regreso al cuarto de baño, ____ le cerró la puerta en la cara y cerró con llave.

–La comida se enfría, –ella gritó, tratando de contener la risa.

–Es sushi. Se supone que es frío. Y te voy a dar cinco minutos para que vengas aquí y te lo comas, –se quejó–. Si no es así, voy a tirar la puerta abajo y usted será lo que voy a tener para la cena, señorita Cooper.

Riendo, lo escuchó alejarse y se encontró tratando de contener el repentino impulso de permitirle que la tenga como su plato principal. A pesar de su amenaza con una masiva atracción, se vistió, se secó el cabello y se dirigió hacia la sala. Para su sorpresa –y muy a su gusto– él había apagado las luces en todo el piso, prendió la chimenea, y montó un picnic improvisado sobre una manta delante de las crepitantes llamas. Una vez más, se encontró observándolo sin que él lo supiera. Desconcertada por todo lo relacionado con él, lo observó cómo les servía a ambos una copa de vino tinto, con el cuerpo relajado, sentado al estilo indio sobre la manta. Apoyada contra la pared, se cruzó de brazos y se preguntó cómo hubiese sido el último año de su vida si él hubiera sido quien visitó a Sarah con Trevor en lugar de Joseph. Sin embargo, en ese momento, una paradoja exasperante ocurrió dentro de sus pensamientos. Sin importar lo mal que su escenario con Joseph terminó, ____  nunca podría olvidar las cosas que él la había ayudado a pasar, y una parte de ella siempre lo amaría por eso. Sin embargo, su corazón ahora estaba en manos de Nick. Él era su nuevo amor, un nuevo camino y el nuevo camino que quería seguir.

En un suspiro, se acercó a Nick y se arrodilló a horcajadas sobre él. Él le sonrió mientras enroscó su brazo alrededor de su cintura. Ella se inclinó y le dio un suave beso en los labios, y cuando lo hizo, el calor que él resucitó en su cuerpo se hizo intensamente presente, pero al mismo tiempo, la culpa llenó su alma. Un poco de ello era culpa por Joseph, pero más aún, culpa porque ella era la razón por la que Nick estaba a punto de entrar a una catástrofe, teniendo en cuenta que habían abierto las puertas a algo que podría ser devastador para ambos. Lo único que podía hacer era rezar para que él fuera lo suficientemente fuerte como para
soportar las turbulencias que se encontrarían una vez que Joseph regresara.

–Te amo, Nick, –susurró, su voz triste.

Alejándose, él buscó sus ojos. –Yo también te amo, ____, –dijo, pasándose los dedos por su cabello–. Honestamente lo hago.

Ella le dio una débil sonrisa y se movió al otro lado de la manta, con cuidado de no tocar nada más. Ella empezó a abrir algunos de los contenedores y luego colocó unos rollos de sushi en su plato. Entregándole un par de palillos, Nick la miró por un momento, captando inmediatamente el cambio en su comportamiento. No podía dejar de sentir su corazón hundirse, aunque sólo sea por un segundo.

–¿Estás bien?

Tomó un sorbo de vino y asintió. –Sí, estoy bien.

–¿Estás segura?

–Si. –Ella se inclinó y le acarició la mejilla–. Gracias por todo esto. Es perfecto.

Su toque tranquilizador calmó sus pensamientos. Dejando escapar un suspiro, sonrió. –Soy yo quien debe darte las gracias a ti.

–No seas tonto, –se rió–. ¿Agradecerme por qué?

–Por todo, ____, –contestó, su voz y ojos suaves. Ella lo miró, sus movimientos se detuvieron por su tono–. Gracias por enamorarte de mí. Gracias por compartir conmigo. Dios, gracias por no querer jodidamente matarme cada vez que te perseguí durante todo esto. Sé que te he puesto en una mala posición, pero no podía... –Hizo una pausa, tomando un largo respiro mientras miraba su plato. Cuando llevó su mirada a la de ella, podía ver lágrimas en sus ojos rebosantes–. Yo no podía estar lejos de ti, –susurró–. Te sentí en el segundo que entraste en mi edificio. Caray, creo que te sentí antes de que entraras. Nunca he experimentado nada igual en mi vida. Todo brilló delante de mí, matrimonio, hijos, envejecer juntos. Me arrastraste, y supe... yo sólo supe en ese momento que debíamos estar juntos.

Entonces se movió hacia él, sin preocuparse de tocar algo. Se sentó sobre sus rodillas y avanzó su camino a través de la manta donde se acurrucó en su regazo. Cubriendo sus brazos alrededor de su cuello, ella lo atrajo hacia su boca. Cualquier y todas las dudas que tenía de que él no sería capaz de soportar lo que estaban a punto de pasar juntos se evaporaron de su mente. Desapareció. Poof. Se fue.

–Estás llorando, –susurró sobre sus labios, secándole una lágrima de su mejilla. Ella sonrió, y Nick soltó una risa ligera–. Siempre me las arreglo para hacerte llorar.

–Estas son sin duda buenas lágrimas, Nick, –ella dijo, sollozando mientras se reía.

–Y eso es todo lo que llegarán a ser. –Se inclinó para besarla–. Juro por Dios, que es todo lo que llegarán a ser, ____.

Todavía sentada en su regazo, ella cogió un par de palillos y sacó un rollo de una de las bandejas. –Abre, –dijo, sosteniéndolo cerca de su boca–. Quiero darte de comer.

Él hizo lo que le pidió, sonriendo mientras masticaba. –Puedo acostumbrarme a esto.

–Apuesto a que si, –se rió.

–Por supuesto. –Levantó su copa de vino a los labios y bebió un sorbo–. Voy a tomar más, –dijo, abriendo la boca bien abierta.

Ella rió y cogió otro, metiéndolo con rapidez en la boca de él. –¿Puedo preguntarle algo, señor Jonas?

–Lo que sea.

–¿Has estado en todos esos lugares? –Con un movimiento de su mano, le indicó a algunas de las fotografías en las paredes.

Tragando, se tomó un segundo para mirar a algunas de ellas. Él asintió con la cabeza. –Lo hice de hecho. Fui a estudiarlas.

–¿Para la universidad? Pensé que tomaste Gestión Empresarial.

–Tomé gestión empresarial, –dijo, sonriendo–. Pero yo quería ser arquitecto. Estoy fascinado con la manera en que se crean las cosas, desde las historias de los libros a los edificios. –Trazó la curva de su mandíbula, por debajo de su clavícula, y luego por encima del hombro. Ella le sonrió–. Me parece increíble que un pensamiento en la mente de alguien se pueda convertir en algo tan hermoso y cambiar la vida, sólo a partir de una simple visión o idea.

–¿Por qué no fuiste a la escuela para ese entonces?

Su mirada recorrió las fotos de nuevo por un momento. –Después que mi abuela por el lado de mi padre falleciera, Kevin y yo nos quedamos cada uno con una herencia considerable. Él vino a mí queriendo abrir Industrias Jonas. –Alcanzando otra pieza de sushi, se la metió en la boca y se encogió de hombros–Necesitaba mi mitad de la herencia para ponerla en marcha. En lugar de convertirme en un socio silencioso, como lo habíamos discutido en un principio, entré como copropietario. Básicamente, la industria de la publicidad crea cosas, así que pensé ¿por qué no? Y, además, era algo que él realmente quería, y yo no quería defraudarlo.

____ lo miró, ahuecando la mano sobre su mejilla. –Lo hiciste por él.

-Un poco. –Sonrió–. Pero yo nunca dejaría que el gilipollas lo supiera.

–¿Te gusta sin embargo? Quiero decir, ¿eres realmente feliz haciéndolo?

–Estoy contento en cuan exitosos eventualmente nos convertimos. –Arqueó una ceja y sonrió–. Y yo no suelo ir a trabajar hasta las diez de la mañana la mayoría de los días, por lo que es una ventaja.

–Qué suerte. Me gustaría poder ir tan tarde, –se rió–. Pero no has contestado a mi pregunta, Jonas. –Él sonrió, y ella se acomodó en su regazo–. ¿Eres realmente feliz haciéndolo?

–¿Quieres honestidad?

–Sí, estoy bastante segura de que eso a lo que estoy disparando aquí, –se rió.

–Lo odio. Me aburre bastante, cerca de la muerte.

–Tú debes ser feliz con lo que haces para ganarte la vida, –dijo, inclinándose para besarlo–. ¿Alguna vez has pensado en vender tu parte?

Le quitó el cabello lejos de su rostro y le besó la frente. –si y lo haré con el tiempo. Teniendo en cuenta que acabamos de regresarla a sus pies otra vez en los últimos años, quiero asegurarme de que esté sólida antes de que lo haga.

–Eres un buen hermano, ¿lo sabías?

–Oh, soy tan jodidamente genial. –Los dos se rieron, y Nick la atrajo más cerca–. Basta de hablar de mí. ¿Qué te hizo decidirte por una carrera en la enseñanza?

–Bueno, en realidad soy disléxica. Cuando era niña, asistí a una escuela que, o bien no reconocía que yo la tenía o no tenía el personal que fuera capaz de ayudarme. –Cogió su copa de vino y tomó un sorbo–. Otros niños se burlaban de mí porque me impedía avanzar en mis estudios hasta cierto punto. Con eso, y mientras luchaba en la secundaria, decidí que quería ser maestra porque nosotros los disléxicos podemos notar de inmediato cuando un niño la tiene. Pensé que si podía ayudar que un solo chico se haga un diagnóstico temprano, valdría la pena.

Él la miró fijamente durante unos segundos y sonrió. –Sabes, eres tan genial como puedes serlo.

–Oh, ¿Lo soy? –Preguntó ella, riendo–. Nunca he sido referida como genial. Nunca.

Él la empujó suavemente hacia arriba y colocó sus piernas alrededor de su cintura. Pasándole sus manos por el cabello, él rozó sus labios contra los suyos. –Sí. Eres, sin duda, la mujer más genial que conozco, –dijo, succionándole el labio inferior. Ella sonrió–. Y te prometo referirme siempre a ti como genial.

–Bueno, gracias por eso. –Ella rió contra su boca–. Y yo te prometo referirme a ti siempre como un sabelotodo.

–Mmm, tienes mi permiso para llamarme como quieras.

Ella sonrió y continuó dejándose llevar con su excesivamente especializada boca. Después de unos minutos, Nick se retiró, el proverbial "elefante en la habitación" pesaba contra su pecho.
–¿Puedo hacerte una pregunta?

–Por supuesto, –respondió ella, dándole un beso en la mandíbula.

–¿Cómo vamos a decirle a Joseph? –Nick sintió su cuerpo tensarse mientras se mordía el labio. Él llevó una mano a la parte posterior de su cuello y con cautela movió su rostro a escasos centímetros del suyo, sus ojos eran suaves–. ____, – susurró–. Nosotros. Dije nosotros. No voy a dejarte que se lo digas sola, ¿me entiendes?

Tragando saliva, asintió. –Sí, ¿pero podemos no hablar de él en este momento?

Nick la miró a los ojos. Él se dio cuenta que estaba nerviosa, y conocía que el riesgo que ella estaba tomando era mucho más grande que el suyo, pero él también se sentía confundido en ese punto.

–Tenemos que hablar de él, ____.

–Sé que debemos hacerlo, –respondió ella, llevando sus manos a las mejillas de él–. Es sólo que él no regresa hasta el martes. Es domingo por la noche, y sólo quiero que el aquí y ahora sea sobre tú y yo. No sobre él... sólo nosotros, Nick. – Ella encontró su perfecta boca de nuevo y lo besó ferozmente con nada más que queriendo librar a Joseph de sus pensamientos. Nick apretó su agarre alrededor de su cintura y gimió en su boca. Poco a poco ella se echó hacia atrás y lo miró–. Mañana por la noche, ¿de acuerdo? Vamos a hablar de todo mañana por la noche.

–Está bien, pero tienes que jurar que no le dirás nada a él antes. –Le pasó las manos por su cabello–. Yo quiero estar ahí. De nuevo, esto es sobre nosotros.

–Sé que esto es sobre nosotros. Gracias, –susurró, apoyando su frente contra la suya–. Pero, sinceramente, ni siquiera he contestado a sus llamadas.

–Está bien, sólo quiero asegurarme de que...

____ puso un dedo sobre su boca, silenciándolo, y él sonrió. –Detente, –dijo, quitando el dedo como lo reemplazaba con sus labios. Mientras su lengua se deslizaba a través de su boca, ella trató de relajar los nervios de la conversación. No pasó mucho tiempo para que eso suceda.

–Te quedas conmigo esta noche otra vez, supongo, –susurró él, su boca rozando su mandíbula.

Ella inclinó el cuello hacia un lado como sus besos se trasladaron hasta su clavícula. –No puedo. He estado sustituyendo a alguien, y tengo papeles que calificar al llegar a casa. Además, tengo que estar en la escuela a las siete de la mañana.

–Enseñas primer grado, ¿no? –preguntó mientras le levantaba los brazos hacia arriba, sacándole la camiseta.

–Sí, ese sería el grado que enseño. –Ella se desabrochó el sujetador y lo tiró a un lado–. ¿Por qué lo preguntas?

Enfocando sus ojos en sus exuberantes pechos, una sonrisa respetuosa estalló en el rostro de Nick. Humedeció sus labios y se quedó en silencio. ____ puso un dedo debajo de su barbilla, llevando su mirada hacia ella.

–¿Por qué?

Él la empujó a su boca y comenzó a besarla. –¿Por qué, qué? –preguntó, mordiendo su labio.

-Nick, –se rió–. Me preguntaste si yo enseño el primer grado.

–Oh, cierto, –se rió entre dientes, sacándose rápidamente la camisa de su cuerpo–. Dijiste que no te puedes quedar conmigo porque tienes papeles que calificar, ¿correcto?

–Sí.

–¿Acaso no todos ellos sólo pasan automáticamente a esa edad? –Le preguntó, pasando su mano por debajo de las rodillas de ella mientras él se levantaba y la llevaba a su habitación–. Quiero decir, es sólo colorear y cosas así.

–No, no pasan de forma automática –rió–. Y no sólo es colorear.

Situándola en la cama, vio cómo ella deslizaba su cuerpo desnudo hacia las almohadas. Él rápidamente se sacó el resto de su ropa y se metió bajo las mantas con ella.

–¿No hay nada que pueda decirte? Espera, olvida eso. ¿No hay nada que pueda hacer que te hará cambiar de opinión acerca de quedarte conmigo esta noche?

Ella sonrió y le pasó los dedos por su cabello. –Realmente no puedo. Pero voy a dejar que intentes convencerme, –se rió.

–Mmm, es un trato duro, –exhaló, arrastrando sus labios a lo largo de la curva del cuello de ella–. Pero lo acepto, señorita Cooper.

Durante las próximas horas, tanto Nick y ____ disfrutaron muchísimo...
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 13th 2014, 18:48

oh por dios!!
que hermoso
pero nick tiene razon
tienen que ver como decirle a joseph
siguela
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 14th 2014, 18:52

Colisión

Capitulo 42


Comiendo el postre varias veces. Aunque él la persiguió y acosó un poco más acerca de pasar la noche, no pudo conseguir que se quedara. En el momento en que él la llevó a casa, a pesar de sus mejores esfuerzos con el tierno beso apasionado que dejó en sus labios e incluso yendo tan lejos como ofrecerle pagar su salario de un año para pasar la noche, la observó mientras ella cerraba la puerta de su apartamento. Maldijo el hecho de que al día siguiente era lunes, y ella tenía que trabajar.

Con su cuerpo corriendo por la emoción y su corazón volando con un amor como ninguno que hubiera sentido alguna vez, era todo lo que Nick podía hacer para llegar su casa sin tener un accidente de auto. Su mente repitió las últimas veinticuatro horas en varias ocasiones, como en una película, una intensa historia de amor viva. Al diablo con Casablanca, estaba enamorado, y ahora él realmente se sentía como un dios. Ahora él lo tenía todo.
Sabía que parecía un tonto enamorado y torpe mientras entraba a su edificio, silbando. El encargado de la puerta lo recibió tocándose la punta de su sombrero y una curiosa expresión en su rostro, mostrando que sabía que algo había cambiado en Nick. Sonriendo, Nick le dio una palmada en el hombro, le dio la mano y se dirigió al elevador.

Decidiendo renunciar a una ducha porque quería mantener el olor del perfume de ____ que emanaba de sus poros, eran bien las once en el momento en que Nick se sentó frente a su ordenador portátil para trabajar un poco. También eran pasadas las once cuando su puerta sonó. Levantando su cabeza, no pudo evitar la sonrisa que se apoderó de su rostro mientras se dirigía por el pasillo. ____ había prometido que si algo cambiaba, ella volvería. Él cogió el pomo de la puerta y al abrirla, se encontró con unos familiares ojos verdes mirándolo.

Desafortunadamente, no eran los ojos que había esperado ver. Sintiendo la sangre drenarse de su rostro, confusión nubló su cabeza.

–¿Qué carajo estás haciendo aquí?

–Esa es una buena manera de saludar a alguien con la que pasaste la mitad de una década, –Natalie respondió, limpiándose las lágrimas de su rostro mientras el olor a alcohol flotaba en el aire a su alrededor.

Nick asomó la cabeza desde atrás de la puerta y miró de un lado al otro por el pasillo.

–¿Qué estás haciendo? –Preguntó ella, tambaleándose.

–Estoy buscando al puto equipo de cámara oculta, eso es lo que estoy haciendo, –le espetó. Sus cejas se fruncieron como alas de cuervo sobre sus ojos oscuros–. ¿Es esto una especie de broma?

–No, Nick, esto no es una broma –se ahogó, arrastrando las palabras–. Sé que soy la última persona que quieres ver, pero la única razón por la que estoy aquí es porque mi padre murió.

Pellizcándose el puente de la nariz, él miró hacia el suelo y sacudió la cabeza.

–Natalie, ¿qué quieres de mí? –preguntó, con la voz más tranquila.

–Jesús, Nick, te acabo de decir que mi padre ha muerto, –sollozó, acercándose–. Mi hermano está en Grecia en estos momentos. Tú sabes que no tengo a nadie más, –lloró, enterrando el rostro entre sus manos. Llevando sus enrojecidos e hinchados ojos de nuevo a él, sus labios temblaban–. ¿Puedes al menos invitarme a entrar por unos minutos?

Tragando saliva, la miró fijamente durante un largo rato mientras sus pensamientos recorrían todos los escenarios posibles que podrían permitirle escapar de la situación. Viendo la mujer con la que había pasado tantos años temblando y sacudiéndose ante él como un niño perdido con el corazón roto, no podía detener que sus pensamientos se dirigieran a ____ . Se preguntó qué pensaría la mujer, de quien ahora estaba enamorado, si realmente él dejaba entrar a su ex–prometida.

–Por favor, Nick. Sólo necesito hablar con alguien en este momento, – susurró, mirando al suelo mientras su cuerpo se balanceaba ligeramente.

–Natalie, tienes que entender que sólo vas a entrar para hablar, ¿Está bien? –Ella se limpió las lágrimas de su rostro y asintió con la cabeza–. Quiero ser muy claro. Te doy quince minutos, y luego tienes que irte.

–Está bien, –exclamó, mirándolo a los ojos–. Gracias.

Sin una palabra más, él se pasó una mano nerviosa por el cabello y de mala gana se apartó del camino para permitirle entrar a su ático. Su mente luchaba con su decisión mientras cerraba la puerta. Ella tropezó en la sala, se quitó la chaqueta y la descartó en el suelo como si fuera un pañuelo de papel usado.

–¿Tienes algo de alcohol? –Le preguntó, hundiéndose en el sofá.

–Creo que ya has bebido lo suficiente, –respondió, sentándose en una silla al otro lado de la habitación–. ¿Qué ocurrió exactamente?

–Se ahorcó, –sollozó, cruzando las manos sobre su estómago como si tuviera un dolor físico–. Se metió en lo profundo y lo perdió todo. Metí la pata. Financieramente, me arrastró con él esta vez.

Nick supo de inmediato de lo que estaba hablando. Había pasado cinco años de su relación sacando a su padre fuera de un desastre de juego al siguiente, desde apuestas hípicas a viajes de fin de semana largo que el idiota pasaba en Las Vegas. La cuenta estaba cerca de $300.000, si no era más.

Con un profundo suspiro, Nick juntó las manos y se inclinó hacia delante. – ¿Necesitas ayuda con los gastos del funeral o el alquiler? ¿Qué es?

Pasándose la mano por el cabello rubio, ella contuvo un indignado aliento. – ¿Cómo puedes decirme eso a mí en este momento? ¿Crees que he venido aquí por dinero?

–Si te digo la verdad, estoy jodidamente seguro de que es por eso que has venido aquí.

Usando el dorso de su mano para limpiarse la nariz, lo miró fijamente, con la boca bien abierta. –No puedo creer lo que estás diciéndome, considerando...

–¿Considerando qué? –La interrumpió con un tono áspero–. Te fuiste de mi vida, y ahora te presentas en la puerta de la nada, diciéndome esto. Si estás buscando un hombro para llorar, yo no soy tu hombre. –Se levantó de su silla y caminó hacia la cocina, abriendo de golpe uno de los armarios. Sacó una botella de whisky de la repisa, se sirvió un trago y lo tomó–. Siento mucho lo de tu padre, sinceramente, pero no sé lo que quieres de mí.

–Nick, vine aquí porque tú eres la única persona en el mundo que realmente me conoce y entiende, –exclamó, con los ojos llenos de lágrimas heridas–. Sabes que mi madre nos dejó. No tengo a nadie. ¿Cómo puedes ser tan cruel?

–Sí, soy el cruel. Aprendí de los mejores, no vamos a olvidar eso. Si necesitas el dinero, dilo ya. ¡Maldita sea! –Espetó, apoyando el vaso sobre el mostrador con tanta fuerza que Natalie saltó, asustada por su ira.

En algún lugar entre el nivel de púas de la adrenalina haciendo su camino a través de sus venas y los sollozos de ella, Nick débilmente registró el sonido de su teléfono celular sonando en la oficina. Por un momento, sintió como si sus piernas se congelaran en el suelo. No podía creer que la mujer que le había hecho tanto daño, y lo mandó directamente al desamor estaba sentada en su sofá pidiéndole que aliviara su dolor. Sacudiendo la cabeza, Nick finalmente se apartó de ella sin decir una palabra y salió arrastrando los pies de la sala de estar para responder a la llamada.

Para el momento en que llegó a su despacho, había dejado de sonar. Lo recogió, su corazón cayó cuando se dio cuenta que fue ____ quien había llamado. Se reclinó en su sillón de cuero, apuñaló su código de acceso en la maldita cosa, y recuperó el mensaje que había dejado para él.

–Bueno, hola, sabelotodo. Sé que es muy tarde, y estaba a punto de ir a la cama, pero sólo quería llamar y darte las gracias por una de las mejores noches y días de mi vida. Sé que tú y yo tenemos un viaje duro por delante de nosotros... – Hizo una pausa y bajó la voz–. Pero por muy asustada de todo esto como lo estaba, ya no lo estoy, Nick. Realmente no lo estoy. Me agotaste las dudas que tenía sobre nosotros. No lo sé. Estoy divagando ahora, pero quería que sepas que yo te amo, y estoy emocionada de ver lo increíble que vamos a ser juntos. Nos vemos mañana por la noche. Dulces sueños.

Nick perdió la cuenta de la cantidad de veces que escuchó el mensaje de ____, su voz era como un ángel en medio de la pesadilla que estaba sentada en su sala de estar. Suspirando, se frotó las palmas de las manos por la cara y debatió enviarle un mensaje de texto. Él decidió no hacerlo, teniendo en cuenta que dijo que se iba a la cama.

Levantándose de su sillón, se dirigió a la sala, sólo para encontrar a su ex pesadilla recostada en su sofá dormida, vestida sólo con su suéter y bragas. En el suelo, junto a los vaqueros, la botella de bourbon estaba inclinada, casi vacía.

–¿Cómo puede un día tan jodidamente bueno terminar tan mal? –Murmuró para sí mientras se movía a través de la sala hacia el sofá–. Natalie, –dijo, inclinándose sobre ella mientras empujaba su hombro–. Tienes que irte.

Ella golpeó su mano, pero falló severamente su blanco. –Estoy demasiado borracha para ir a cualquier parte, Nick, –ella arrastrando las palabras–. No te preocupes, no voy a robar tus millones mientras estés dormido.

–No, Natalie, tú no estás durmiendo aquí, –respondió, con voz insistente–. Levántate.

–Levántame si quieres que me vaya entonces, –dijo ella, riéndose mientras cogía la manta.

Nick se encogió porque la manta con la que estaba ahora cubriendo todo su cuerpo borracho era la manta con la que él había pasado el día escondido debajo con ____. Prácticamente decidió que la quemaría después de esto.

–No voy a levantarte. Ni siquiera estás vestida, –dijo, su voz mostraba que su paciencia se estaba agotando por cada segundo. Él empujó su hombro otra vez–. Levántate, Natalie. No estoy bromeando.

Ella no respondió verbalmente. Sin embargo, su ligero ronquido hizo toda la charla, dando muestras de que no se estaba yendo en el corto plazo. Cogiendo la botella del suelo, Nick entró en la cocina y vació el resto de su contenido en el fregadero. Dejando escapar un profundo suspiro, la tiró a la basura, se inclinó contra el mostrador, y de mala gana miró a Natalie desde el otro lado de la habitación. A falta de sacarla a ella, al sofá y a todo, Nick se resignó al hecho de que estaba pasando la noche allí. Con eso, apagó las luces y se dirigió a su dormitorio, sus músculos tensándose con agravantes e ira con cada paso que daba. Era bien pasada la medianoche para cuando Nick se metió en la cama. También era bien pasada la medianoche, cuando decidió que su conversación con ____ mañana por la noche sería algo más sobre Joseph. También consistiría en el inesperado huésped de su casa.
Sólo rezaba para que ___ lo entendiera.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 14th 2014, 20:11

ahora que quiere natalie?
nick esta tan feliz
y esta llega a arruinarlo...
solo falta joseph
siguela
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 15th 2014, 16:33

Colisión

Capitulo 43


Nick sintió las manos de ella deslizarse por su cuello mientras sus cálidos dedos rastreaban sus pectorales y, finalmente, hicieron su camino hacia su abdomen. No pudo evitar sonreír ante las sensaciones que ella le traía, era absolutamente imposible no hacerlo. Mientras metía su mano por debajo de los pantalones que ahora estaba sacando de su cuerpo, sintió la caída del cabello sedoso de ella sobre sus caderas desnudas. Nick aspiró una profunda bocanada de aire cuando su lengua lamió sobre su endurecida erección, girando círculos lánguidos a lo largo de la punta. Con los ojos todavía cerrados, tomó la parte superior de su cabello mientras su cabeza constantemente se balanceaba arriba y abajo, su boca tomando cada centímetro duro de él y su lengua chasqueando con avidez por sus jugos. Podía oír el sonido de sus mejillas ahuecándolo con cada empuje travieso que ella daba, y maldición, eso lo volvía loco. Necesitando tomar la hermosa vista de la mujer que amaba tan desesperadamente haciéndole una mamada del olvido absoluto, se inclinó apoyándose sobre los codos y encontró a su peor pesadilla mirándolo, sus ojos malvados mientras continuaba su exploración en él.
Natalie.

Nick voló contra su cabecera sólo para descubrir que era sólo una pesadilla y nada más. Pasándose las manos por su cabello humedecido, dejó escapar un suspiro de alivio, su cuerpo quedó cubierto en un sudor frío y sus ojos volaron a través de su
dormitorio vacío. Con el corazón golpeando en su pecho, se sentó en el borde de su cama, y sin dudarlo, se dirigió a la sala.

–Natalie, tienes que levantarte, –gritó, yendo a la cocina donde comenzó a elaborar un café muy necesario.

La idea de ponerle alcohol a su tasa se hizo muy atractiva, teniendo en cuenta el desorden tumbado en el sofá, pero él decidió renunciar a eso. Antes de dormirse la noche anterior, Nick decidió llamar al hermano de Natalie y se enteró de que toda
su historia era una mentira, una mentira llena de mierda que Nick pensó que era un sucio truco para o bien tenerlo de vuelta o sacarle dinero. Su hermano confirmó que su padre había hecho otro lío con el juego, pero estaba vivo y bien, escondido en México. Nick decidió jugar un pequeño juego con ella ya que nunca fue uno de perdonar a alguien fácilmente.

Ella murmuró algo inaudible y tiró de la manta sobre su cuerpo mientras le daba la espalda a él, haciéndole un ademan con la mano como si él fuera una molestia en esta bella mañana de lunes.

–Lo digo en serio. Tienes que jodidamente levantarte. No hay que olvidar que tienes un funeral que planear. Y, en este punto, puede que no sea para Papi con el estado de ánimo que me tienes. –Cogió una taza del armario y miró su reloj, señalando las siete y cuarto. Natalie no se movió, así que pensó que subiría la apuesta–. Nunca había asaltado físicamente a una mujer en toda mi vida, pero me tienes dudando de mi moral. Levántate. Ahora.

Eso captó su atención. Perezosamente, se sentó y se frotó las manos sobre los ojos. –¿Por qué tienes tanta prisa por sacarme de aquí? –Preguntó, bostezando.

–Nunca dejas de sorprenderme, –resopló, sacudiendo la cabeza. Tomó un sorbo de su café–. Nunca.

Ella se levantó del sofá y se dirigió a la cocina, su cuerpo todavía sin vaqueros.

–Vamos, Nick, –suspiró ella, rozando su mano contra su mandíbula. Él se apartó de ella y dio un paso atrás–. ¿Qué diablos sucede? –Preguntó ella, con los ojos desorbitados–. Solía gustarte cuando te tocaba. Estás actuando como si estuviera contaminada.

Él puso su tasa sobre el mostrador, el ceño fruncido estropeando el espacio entre sus cejas. –Todo en ti está contaminado, –susurró con los dientes apretados–. Tengo que estar en la ducha. Cuando salga, si todavía estás aquí, voy a sacarte físicamente.

Fue a alejarse, pero ella lo cogió del brazo. –Todavía te amo, –lloró. Él tiró de su brazo lejos de ella–. Dejarte fue el mayor error de mi vida, Nick. Por favor. Podemos resolver esto.

–Como dije, cuando salga de la ducha, si todavía estás aquí, te voy a sacar yo mismo. –Su tono esta vez dijo que no jodiera con él. Se dirigió hacia su dormitorio, pero antes de entrar, se volvió para mirarla de nuevo con una sonrisa estampada en su rostro–. Y, por cierto, estoy completamente y perdidamente, por favor–no–me–despiertes–de–este–jodido–sueño enamorado de otra persona. Ella es todo lo que no eres y algo más. Así que supongo que debo agradecerte por eso. Gracias, Natalie, honestamente. Gracias por dejarme y joder mi vida por un tiempo. Fue la mejor cosa que has hecho por mí.

Con la sonrisa estable en su rostro, él gentilmente se inclinó hacia ella, se rió y se volvió hacia su dormitorio.

–Vete a la mierda, Nick–le espetó, con los ojos muy abiertos por su definitivo rechazo hacia ella.

Con eso, cerró la puerta de su dormitorio, pero no antes de soltar una última risa gutural.

****

El olor celestial de bollos recién horneados de Nueva York Everything flotaba en el aire del taxi que Sarah y ____ estaban compartiendo. Mientras la cargada aguanieve llovía a cantaros contra el vehículo, retumbando como monedas cayendo desde el cielo, era todo lo que ____ podía hacer para no meter la mano en la bolsa y empezar a comer uno.

–Puedo escuchar a tu estómago gruñendo sobre el aguanieve, –dijo Sarah–. Toma, –dijo, entregándole a ____ una manzana–. Por lo menos come esto por ahora antes de llegar a su lugar.

–Pero quiero desayunar con él, –respondió ella, aceptándola–. Ese fue todo el punto de recoger los bagels. Ellos son su favorito.

____ miró por la ventana y tomó la vista de la confusión que Nueva York se había convertido en una noche. Barredoras trabajando furiosamente en las calles, tratando de remover la mezcla invernal. Teniendo en cuenta que eran los dos últimos días de Junio, ____ se sorprendió por su asalto, pero no obstante, también se emocionó. Al despertar, recuperó un mensaje en su teléfono que decía que la escuela iba a cerrar por el día, liberándola de tener que ir hasta allí. Su plan consistía en una visita sorpresa al lugar de Nick. Sabiendo que él no iba a trabajar hasta tarde en la mañana, ella estaba demasiado emocionada para tener un par de
horas con él.

Sarah ladeó la cabeza hacia un lado. –Claro, como si ustedes dos realmente van a comer, –se rió–. Sólo come la maldita manzana.

Sacudiendo la cabeza, ____ le dio un mordisco. –Vamos a comer... –hizo una pausa, levantando una ceja traviesa–. Y entonces lo enviaré a trabajar como un chico feliz... después de permitirle alimentarse de otros artículos deliciosos, – susurró.

Ambas mujeres rieron. Sin darse cuenta de lo hambrienta que realmente estaba, ____ terminó toda la manzana.

–Uuugh, estoy tan celosa porque tienes el día libre, –Sarah soltó un gruñido mientras estiraba sus brazos–. Tal vez voy a ser una maestra, para que cuando mierda como ésta suceda, pueda hacer novillos.

–Serías miserable. Te encanta trabajar en la galería de arte.

–Podría convertirme en una profesora de arte en una escuela. –Sarah se encogió de hombros y metió la mano en la bolsa de bagels. Cogió uno y le dio un mordisco–. Pensándolo bien, tienes razón. Sería miserable. No me manejo muy bien con los niños.

____ rió.

–Hey, amigo, –Sarah rápidamente llamó al conductor–. Yo me bajo en la esquina de aquí. Es posible que desee reducir la velocidad, teniendo en cuenta que las calles están cubiertas de una muerte potencial.

El conductor de aspecto rudo puso los ojos en blanco. –Te traje a tu destino a tiempo, –le dijo, estacionando al frente del trabajo de Sarah–. Todavía estás viva, así que no te preocupes. Son $22.50, –dijo mientras se volvía hacia ella–. Sin la propina, –agregó, sonriendo.

Sarah puso los ojos de regreso a él. Ella empezó a buscar en su bolso. –Sí, sí, ya sé cómo funciona. Quédese con el cambio. –Ella le entregó $ 30.

Su sonrisa se hizo más grande. Poniendo la correa de su bolso sobre su hombro, Sarah se volvió hacia ___ y le dio un beso en la mejilla. –Está bien, así que aparte de ir a desayunar y luego joder la mierda de tu novio millonario antes de ir a trabajar, ¿cuáles son tus planes para el día?

La declaración del Sarah pareció despertar el interés del conductor, que ahora estaba sonriéndole a ellas a través de la espejo retrovisor. La boca de ____ cayó abierta, con los ojos muy abiertos. –Jesús, Sarah.

–Bueno, es la verdad, –se rió–. Y tendrás una buena cantidad de tiempo con él, teniendo en cuenta que está a la vuelta de la esquina desde aquí. Así que folla, folla y folla, amiga.

–Muy bien, estoy terminando oficialmente esta conversación, –____ se echó a reír. Se inclinó sobre Sarah para abrirle la puerta–. Fuera, psicópata.

Riendo Sarah saltó de taxi, cerca de tropezar en la acera resbaladiza–. Por lo menos compra la comida.

–Sí, voy a comprar la comida. Aunque no te veré hasta más tarde esta noche. Tengo que hacer unos recados, y luego me voy a encontrar con Nick en su oficina a las cinco. Vamos a salir a cenar para tratar y comprender todo el lío de Joseph.

Metiendo la cabeza de nuevo en el taxi, Sarah tomó la barbilla de ____ , sus ojos suaves. –Y es un lío maravilloso para tratar de comprender. No tienes que olvidar eso. –Ella le plantó otro beso en la frente de ____ , se escabulló del vehículo y cerró la puerta.

Suspirando, ____ la vio dirigirse hacia la galería. Menos de dos minutos después, fue el turno de ____ buscar en su bolso y
pagarle al conductor la distancia corta. Cautelosamente, ella salió del taxi y le dio las gracias. El portero rápidamente se dirigió hacia ella y le ofreció la mano para ayudarla a navegar a través de la acera ahora llena de aguanieve. Buscando en el bolso una vez más, fue a darle una propina, pero él la descartó explicando que era más que feliz de ayudar. Después de darle las gracias, caminó por el vestíbulo y se dirigió hacia los ascensores. En su camino, no pudo evitar reírse para sus adentros al recordar cómo se sintió las dos últimas veces en este mismo ascensor. Esta vez, a pesar de que había un alboroto constante de mariposas haciéndole cosquillas en su estómago, ella estaba relajada.

Después de hacer su camino por el pasillo hasta el ático de Nick , ____ tocó el timbre. Esa relajación que sólo había estado experimentando de repente se convirtió en una mezcla de sorpresa y confusión, cuando la puerta se abrió. Con el corazón latiendo en su pecho, a la velocidad de un martillo neumático, sus ojos transitoriamente hicieron lo mismo mientras se deslizaban por la mujer que había abierto la puerta, vestida sólo con un suéter y bragas. Sobre su ahora respiración rápida y cuerpo empapado en sudor, ____ consiguió decir,

–¿Quién eres tú?

Inclinando su cabeza, Natalie miró a ____ de arriba a abajo. –Soy Natalie. ¿Quién diablos eres tú?

En algún lugar de la mente de ____ , la conversación de Nick y ella en el juego de béisbol inundó su psique.

"Además, su nombre es Natalie, y el mío, por supuesto, es Nick, dos Ns. Creo que fue un presagio o algo así, destinados a no funcionar"

Una pelota que se retorcía de dolor atravesó el estómago de ____ cuando se dio cuenta de quién era. Nick le hizo sentir como si había una oportunidad con él, pero en realidad no lo hizo. Ella no podía competir con el más grande amor de su vida, la mujer a la que había amado lo suficiente como para querer casarse. Sin decir otra palabra, ____ se volvió y se dirigió hacia los ascensores con
rapidez. No iba a entrar a hablar con él. Ella no podía. El orgullo mantuvo sus pies en movimiento y los mantuvo en movimiento rápido.

–Hey, –Natalie gritó–. ¿Vas a responder a mi pregunta, o no? ¿Quién eres tú?

–Al parecer, no soy nadie. Tenía la dirección equivocada, –respondió ella, queriendo llorar muy mal. Queriendo saber que no estaba entumecida. Que todavía estaba sintiendo.

Como resultó, no tenía por qué preocuparse de que había perdido la capacidad de sentir porque su corazón fue aplastado como una flor prensada en un libro hecho jirones. Su cuerpo trató desesperadamente de no dejar escapar el contenido dentro de su estómago. Su espíritu se sentía derrotado, roto, golpeado y desgarrado, su asalto, provocado por un hombre a quien ella era tan ingenua como para confiar. Peor aún, era tan ingenua como para creer que él la quería.

En el momento en el que el ascensor completó su descenso a la planta principal, a pesar de sus mejores esfuerzos para contenerla, el estómago de ____ decidió contraatacar, liberando la pequeña cantidad de comida que contenía. Allí mismo, en el centro del vestíbulo lleno de gente, ella dejó caer la bolsa de panecillos al suelo mientras tenia arcadas repetidamente después de vomitar.

Avergonzada por su exhibición, su cerebro ligeramente registró el sonido de una mujer jadeando por la sorpresa. Ahuecando su mano sobre su boca, ____ huyó del edificio. El aire frío y helado impactando a través de su sistema no ofrecía alivio a su carne sudorosa.

Mientras el corazón del mundo tarareaba a su alrededor con los peatones caminando por las atestadas calles de la ciudad, ____ luchó por reunir sus sentidos y trató de tragarse su dolor. Sin embargo, sus heridas sonaban fuerte, como los vientos que corrían gritando en la tormenta invernal a su alrededor. Apretando su bolso contra su pecho, se encontró caminando, sus pensamientos de todo corazón descarrilaron. Se dirigió a un restaurante en la esquina y se sentó en una mesa con las manos temblando y no por las gélidas temperaturas de afuera.

Sacándose el abrigo perlado de aguanieve de su cuerpo, se pasó los dedos por el cabello mojado y fue entonces que ella lo perdió completamente. Las lágrimas fluían constantemente por sus mejillas mientras trataba de darle sentido a lo que acaba de suceder. Trató de darle sentido a su percepción toxica y confusa de quien Nick resultó ser frente a ella. A sus ojos, él era el maestro del engaño, pronunciando más que palabras manchadas con mentiras y traiciones. El largo camino que debían correr juntos ahora estaba lleno de pedazos de su corazón, piezas que él había colocado estratégicamente allí para que ella tropezara y cayera. Él era todo lo que ella quería, y al parecer, ella no era nada que él necesitaba. Nada.

Le mostró lo que ella realmente era para él, sólo otro vacío en su vida. ____ no supo cuánto tiempo llevaba sentada allí en ese restaurante llorando, completamente despreocupada de los clientes susurrando y mirando en su dirección. Para el momento en que llamó a un taxi de regreso a casa, ella se hizo pedazos, su corazón se sentía como si hubiera sido enviado directamente a través
de un molino. Con los ojos borrosos por las lágrimas, se dirigió a su habitación, se liberó de su ropa empapada, y se puso una camiseta y unos pantalones.

Después de cepillarse los dientes, se trasladó a la sala de estar y se dejó caer en el sofá, su cuerpo todavía estaba temblando. Nick la había apuñalado en el corazón. Lo arrancó con cuidado de su pecho, dejando al descubierto el tejido rojo pulsante con sus mentiras, y ninguna cantidad de suturas podría cerrar esta herida. Ella renunció a quién era para que pensar que iban a estar juntos. Sin embargo, nada de eso era real sino que todo era una ilusión. Ella confió en él y pensó que lo había descifrado. Pero ahora, la verdad era simple para ella. Había sido el títere de Nick por una noche, y ella había bailado las hermosas melodías que él había tocado. Sin embargo, nunca le permitiría hacerle daño de nuevo. Nunca.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 15th 2014, 16:55

Lo unico que voy a decir es que ___ me saca de quicio, posta es super exagerada, agh todo mal, loco, todo mal. Sad ... Otro cap, mañana tengo clases y no voy a subir.

Colisión

Capitulo 44


A lo largo del día, hizo caso omiso de los numerosos textos de él, proclamando lo emocionado que estaba de verla esta noche. En un momento, él llamó, pero ella lo envió directamente al correo de voz. Sin escuchar el mensaje, lo borró de su teléfono. Era obvio para ella que él no sabía que había sido atrapado, y todo lo que eso hizo fue enfermarla aún más. A medida que su mente continuaba enrollándose alrededor de todo, hubo un golpe moderado en la puerta que la sacó de forma temporal de la pesadilla de mentiras que Nick había creado. Con reflejos adormecidos, se levantó del sofá. Al abrirla, su corazón sufrió otro duro golpe cuando sus ojos se encontraron con los de Joseph. Él no tenía que estar de vuelta hasta mañana. Quería preguntarle qué estaba haciendo allí, pero las palabras se congelaron en su cerebro mientras el silencio que se extendía entre ellos envolvía la habitación. Sus palabras salieron suaves y renuentes mientras la miraba a los ojos empapados de lágrimas.

–Por favor... habla conmigo.

Incapaz de moverse, simplemente se quedó mirándolo sin un pensamiento coherente capaz de pasar a través de sus labios. Él tentativamente levantó el brazo, colocando una mano temblorosa en su mejilla y le secó las lágrimas. Sus pies quedaron plantados en el suelo, pero ella estalló en histeria mientras su cuerpo y su mente se vinieron abajo ante la presión de dos hombres. Joseph se acercó a ella para controlarla, con sus manos agarrándola firmemente alrededor de sus brazos, mientras presionaba su frente contra la de ella. Ella se tambaleó hacia atrás de la puerta, el sonido de la misma cerrándose de repente resonó en el apartamento.

–___ , lo siento mucho, cariño. –Cayendo de rodillas, Joseph rodeó con sus brazos su cintura, apretando el rostro contra su estómago, él también se echó a llorar. ____ se sacudió más, el dolor en su voz y su llanto casi la mataban–. Bebé, te lo juro, voy a buscar ayuda. Voy a dejar de beber, ____ . Dios, por favor, no puedo perderte a ti, nena. No puedo.

____ creía, sin ninguna intervención, que estaba perdiendo la cabeza. En algún momento, Joseph fue la razón por la que todavía estaba viva, pero aquí y ahora, era una de las dos razones por las que sentía que quería morir. No quería darle poder a través de sus lágrimas, y lo peor era saber que el hombre que estaba de rodillas frente a ella la amaba. Nick, por el contrario, tentó, probó, y la torturó con su lengua y la mentira cruel, pero su corazón aún sufría por él. Su mente estaba disparando pensamientos contradictorios en todas direcciones. Hubo un momento en que Joseph era una imagen perfecta, pero se había roto, y todo lo que
quedaba eran piezas fracturadas, un collage de lo que una vez había sido en su mundo. Mientras luchaba por mantenerse a flote en las aguas envenenadas donde el día la había hundido, sabía que no podía lidiar con nada de esto.

Distanciándose con cautela, lo miró. –No puedo... No puedo hablar de esto ahora, –susurró ella, su cuerpo temblaba–. Tienes que marcharte, Joseph. Por favor. Tienes que irte.

Aun de rodillas, hundió el rostro entre sus manos. Sus sollozos que perforaban los oídos de ____ hicieron que un escalofrío le recorriera la espalda.

–____, por favor. No podré hacerlo sin ti. No lo haré. Me voy a matar si me dejas.- Se puso de pie, su cuerpo temblaba, mientras daba un paso hacia ella. Levantó lentamente las manos para acariciarle las humedecidas mejillas. –Dios mío, cariño, por favor, dame otra oportunidad. Mírate a ti misma. Cuando entré, estabas igual de jodida sobre nosotros como yo. Nos necesitamos el uno al otro.

Mientras ella cogía sus muñecas, él apoyó su frente contra la de ella, sus ojos intensos. –Quiero hacer esto bien. Déjame hacer esto mejor. Estaba borracho, ____ . Sabes que nunca te hubiera tocado si yo no lo hubiese estado. Nunca lo haría, nena.

–Por... Por favor, Joseph, –tartamudeó, sacudiendo la cabeza–. Tienes que irte. No puedo hacerlo...

–No, cariño, por favor, escúchame, –clamó con su frente todavía presionada contra la suya–. Me quedé pensando en la primera vez que te besé. Me quedé pensando en la primera vez que hicimos el amor. ¿Te acuerdas de eso? Dios nunca te voy a dar por sentado de nuevo, ____. Por favor.

Ella fue a hablar, pero él no se lo permitió. Aplastó sus labios en los de ella. Trató de retroceder, pero él movió sus manos a su nuca, lágrimas fluían de los ojos de él mientras continuaba con sus súplicas. –¿Recuerdas lo que tu madre nos dijo antes de morir, ____?

Ahora ella se apartó. Sus ojos se estrecharon sobre él, mientras sus sollozos se hicieron más duros. Intentó recuperar el aliento.

–No te atrevas a traerla a esto, Joseph. Ni se te ocurra.

Dio un paso adelante, colocando una vez más sus manos temblorosas sobre las mejillas de ella. –Ella nos dijo que nos cuidáramos mutuamente. Nos dijo que permaneciéramos juntos a través de las duras batallas que la vida nos lanzaría y nunca darnos por vencidos con nuestra relación. Esta es mi batalla, ¿Y tú vas a dejarme así, ____ ? Déjame corregirlo, –susurró, sollozando–. Puedo arreglarlo y hacernos mejor otra vez. Puedo llevarnos de vuelta a donde solíamos estar.

Ella lo miró fijamente durante un largo momento. Las lágrimas que corrían por su rostro se sentían como ácido quemando su carne. Antes de que pudiera responder, el sonido de las llaves tintineando en la puerta arrancó la mirada del uno al otro.

Sarah entró al apartamento, el shock en su cara era palpable. –¿Qué demonios estás haciendo aquí? –Escupió, sus ojos duros en la dirección de Joseph.

Pasándose las manos por el cabello, él se apartó de ____, su voz acalorada. – Ni siquiera me jodas ahora, Sarah.

–Déjame decirte algo, –respondió ella, moviéndose a él, los movimientos de su cuerpo y su tono mostraban que no estaba de ninguna manera intimidada–. Si no te largas de mi casa ahora mismo, voy a llamar a la policía. Y sólo para joder contigo más, –dijo entre dientes, embistiendo el pecho de él con un dedo–, me aseguraré de ponerte al padre de mi mejor amigo, que viene a ser el fiscal, en tu culo.

Mentalmente agotada y con el estómago girando en nudos, ____ corrió a su cuarto de baño, aterrizando de rodillas frente al retrete. Su cuerpo brutalmente vomitó hasta la bilis mientras un fuerte flujo de lágrimas empapaba sus ojos.

–¡Eres un maldito idiota! –Sarah le gritó a Joseph, haciendo su camino hacia el baño mientras él la seguía de cerca por detrás. Ella se inclinó sobre ____ y alejó su cabello de su cara–. ¡Mira lo que haces con ella! ¡Ahora lárgate de aquí!

-Joseph, por favor, –____ logró decir mientras su cuerpo continuaba su asalto sobre el retrete, el sabor agrio en su boca ardía contra su lengua–. Te llamaré más tarde, solo vete.

Él entró al cuarto de baño, estiró el brazo para ayudar a mantener el cabello de ____ lejos, pero Sarah le dio un manotazo a su brazo. –Jesús, ¿has oído lo que ha dicho? ¡Vete ahora, Joseph!

Se frotó las manos sobre la cara, miró a Sarah por un segundo y con los hombros caídos bajó la mirada y salió del apartamento.
El portazo detrás de él hizo que el cuerpo de ____ saltara. Sobre sus pies, se apoyó contra la pared y trató de recuperar el aliento. Sarah la tomó suavemente del brazo y la ayudó a moverse hacia el lavabo. Abriéndolo, Sarah empapó una toalla con agua fría y la pasó por el rostro de ____ mientras ella continuaba sollozando incontrolablemente. Después de cepillarse los dientes de nuevo, ____ volvió abrir el armario de las medicinas, le temblaban las manos mientras se deslizaba sobre varios medicamentos. Ella estaba buscando a uno en particular, un frasco de Valium que su médico de Colorado le había dado una receta para después de que su madre murió. Llenó un vaso de plástico con agua y se metió una pastilla en la boca, esperando que la alejara temporalmente de esta pesadilla. Luego, se dirigió de nuevo a la sala. Cayendo sobre sofá, se cubrió los ojos con el pliegue del brazo y trató de recuperar la compostura. Sólo fueron tres días en toda su vida que recordaba sentirse así –el día en que su madre falleció, el día de su velatorio y el día de su entierro. Los nervios de ____ fueron lanzados y crepitaban más allá de la comprensión. Todo lo que quería hacer era desaparecer muy lejos.

Sarah se sentó a su lado, levantó las piernas de ____ sobre su regazo, diciendo con la voz llena de preocupación. –Dios, ___, no puedo creer que haya venido aquí. ¿Estás bien?

Sin quitar sus manos del rostro, asintió. Ella suspiró, frotando su mano contra la pierna de ____ . –Espera hasta que Nick se entere de esta mierda. Él se va a volver loco, –dijo, mirando a su reloj–. Ya son las cinco. ¿No se supone que debes reunirte con él en su oficina pronto?

–No. No voy a ir, –dijo, comenzando a llorar de nuevo.

Las cejas de Sarah se juntaron. –____, ¿qué pasa?

–Cuando llegué a su casa esta mañana, Natalie abrió la puerta, –sollozó, levantándose del sofá. Entró a la cocina, moviendo la cabeza, todavía incapaz de procesar todo–. Estaba apenas vestida, –dijo ella, dejando escapar una risa sin humor–. Y el cabrón tuvo el descaro de llamarme y mandarme textos todo el día, también.

Sarah se levantó del sofá, con los ojos muy abiertos. –¡Mierda, ____! ¿Qué?

–No entiendo, –sollozó, cogiendo una servilleta de la encimera. Se sonó la nariz–. Me siento como una idiota, como una tonta. Él me usó. –Tiró la servilleta a la basura y se sentó a la mesa de la cocina, con las manos tapándose la cara. Sarah acercó una silla y le acarició el cabello de ____ lejos de su hombro–. Sé lo que fui, sin embargo, Sarah. No me pudo tener desde el principio y me convertí en un enfermo juego retorcido a conquistar.

–¿Has hablado con él?

–Diablos no, no he hablado con él, y no voy a hacerlo.

–Bueno, estoy llamando al idiota. No puedo creer esto, –resopló, levantándose de su asiento. Partiendo a un ritmo acelerado, ella tomó su bolso del sofá y maldijo en voz baja.

–No, Sarah. No quiero que lo llames. Él sólo vendrá aquí y no puedo lidiar con nada más en este momento.

Sacó su teléfono, ignorando las palabras de ___ . Ella bajó la mirada hacia él.

–Parece que no tengo que llamarlo.

–¿Qué quieres decir? –Preguntó ella, limpiándose la nariz contra el dorso de la mano.

–Tengo cuatro llamadas perdidas y dos mensajes de él. –Sarah los estudió, con los ojos muy abiertos–. Él está en camino.

–¿Qué? –____ saltó y se acercó a Sarah. Cogió el teléfono de ella y leyó los mensajes.

Nick: He llamado y le mandé unos mensajes a ____ . ¿Has hablado con ella? No he tenido noticias de ella en absoluto, y debería haber estado aquí ya. El siempre impaciente y un poco nervioso NJ.
Nick: Olvídalo. Acabo de hablar con tu hermano y me dijo que Joseph regresó antes. Voy en camino a tu apartamento. Dejando mi oficina ahora. NJ.

–Supongo que estás hablando con él esta noche, ____.

–No. No puedo lidiar con él ahora mismo. –Empezando a llorar otra vez, se paseó por la habitación. Incluso con la ayuda del Valium haciendo su camino a través de su sistema, sus nervios no estaban menos calmados que antes–. Entre Joseph viniendo aquí y todo lo que ha pasado hoy, simplemente no puedo, Sarah.

–Bueno, ¿qué vas a hacer? –Preguntó Sarah, su voz suave. Se acercó a ____ y le puso una mano cariñosa en el hombro–. Él envió ese último mensaje hace veinte minutos. Incluso con el tráfico, estará aquí en cualquier momento.

–Dile que estoy enferma en la cama o algo así.

–Amiga, si hablo con él, voy a perderlo. Lo amo a muerte, pero estoy tan enojada con él ahora mismo. No hay manera posible de que sería capaz de contenerme. Entonces sabrá todo y aun así iría a hablar contigo.

Sin dudarlo, ____ cruzó la habitación, sacó su celular del mostrador y le envió un mensaje.

____: Estoy bien, Nick. Estoy en casa enferma en la cama.

Su respuesta llegó relativamente rápida.

Nick: Me hubiese gustado que me lo dijeras, amor. Podría haber cuidado de ti todo el día. Estaré allí en cinco minutos. Estoy a la vuelta de la esquina. ¿Necesitas que te lleve algo? Te amo.

Sacudiendo la cabeza con disgusto, ella trató de ahogar un sollozo pero no sirvió de nada. A medida que sus manos temblaban, le envió un mensaje de regreso.

____: No vengas aquí. Voy a hablar contigo en otro momento.

Su siguiente mensaje no llegó tan rápido. ____ empezó a ponerse nerviosa, pero sin embargo, respondió.

Nick: ¿Qué está pasando, ____? ¿Está Joseph allí contigo? Sé que él está de vuelta.

–Jesucristo, piensa que Joseph está aquí conmigo, –soltó, secándose las lágrimas de la cara–. ¿Qué le digo ahora?

Sacudiendo la cabeza, Sarah dejó escapar un suspiro. –___ , tienes que hablar con él.

–Sarah, no voy a hablar con él ahora mismo, maldita sea. ¿Le contesto el mensaje?

____ no esperó a que ella respondiera. En cambio, entró en pánico y le envió un mensaje que suponía que podría funcionar.

____ : No estoy en casa ahora.

–Bueno, –dijo Sarah–. ¿Qué le has dicho?

–Le dije que no estaba en casa. –arrojó el teléfono sobre la mesa. La idea de romperlo en pedazos se hizo más atractiva por el segundo–. Ahora no va a venir aquí.

-Oh, Dios mío, ____. Ahora sin duda va a venir aquí.

–¿Por qué se presentaría aquí pensando que ni siquiera estoy en casa? – preguntó a la defensiva.

–Nick no es tonto, ____, por eso, –señaló ella, caminando a la cocina para tomar una botella de agua–. En todo caso, acabas de perforar en su cabeza que Joseph está aquí contigo.

–No va a venir aquí, –respondió ella, hundiéndose a sí misma en el sofá.

–Amiga, te lo digo, él viene aquí.

Tan pronto como Sarah terminó la frase, alguien llamó a la puerta y un golpe duro en ella. Con el corazón corriendo, ____ saltó del sofá y se dirigió hacia la puerta. Entrecerró sus ojos y miró por la mirilla, encontrando a Nick de pie en el pasillo.

–Joder, –susurró.

Sarah se acercó a ella. –Te lo dije. ¿Qué demonios vas a hacer ahora? – Preguntó ella, su voz tan baja como la de ____.

–Dile que mentí acerca de no estar aquí. Que estoy muy enferma en la cama durmiendo y... –Hizo una pausa, secándose las lágrimas de sus ojos mientras trataba de ordenar sus pensamientos–. Que no quería que me viera porque me veo horrible o algo.

–¿Cómo diablos puedo evitar que entre aquí? –Sarah susurró con urgencia.

Nick llamó otra vez, y ____ juraba que sentía como si alguien estuviera sosteniendo una pistola en su cabeza.

–No tengo ni idea, pero no le digas nada a él en este momento acerca de lo que sé. Voy a hablar con él pronto. Es que no puedo... –su voz se fue apagando. Ahuecando su mano sobre su boca, ella comenzó a llorar de nuevo.

–____ , entiendo, ¿de acuerdo? –____ asintió–. No voy a decir nada. Sólo tienes que ir a tu habitación, apaga las luces y metete en la cama. Voy a tratar de mantenerlo en la sala.

Con el corazón en la garganta, ____ hizo lo que Sarah dijo y rápidamente se dirigió a su habitación.
Sarah abrió la puerta, rápidamente salió al pasillo y cerró la puerta detrás de ella. Cruzando sus brazos, ella miró a Nick.


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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 15th 2014, 17:37

oh no!!!
otra vez!!!
como pueden hacerle esto a nick?
pobre hombre le va a dar un infarto
cuando aprendera ___?
siguela
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 15th 2014, 21:10

En vd?

Osea q no pueden ser felices?
X un momento pero si sabia k era muy
bello para ser vd
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 16th 2014, 19:26

Mas maa maa mas mas mas mas mas
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Mayo 17th 2014, 17:54

Colisión

Capitulo 45


Nick la observó por un momento, su intuición carcomiéndole el estómago. – ¿Qué carajo está pasando? ¿Está ahí con ella?

–No. Él no está allí con ella, Nick. Está en la cama enferma y muy sola. Ella se desmayó por una medicina que le di antes.

–En primer lugar, ella me envió un mensaje hace menos de cinco minutos. En segundo lugar, ¿por qué cambió su historia de repente?

-Bueno, ella tiene una baja tolerancia para cualquier tipo de medicamentos. Y, como he dicho, se lo di a ella hace una media hora antes de que te enviara un mensaje. –Sarah respiró profundo–. Para explicar el cambio de su historia, vamos a decir que ha tenido un día duro con esmero, y se ve como una mierda. No quiere que la veas de esa manera.

En la esquina de su boca apareció una sonrisa. –¿Me veo como una especie de maldito idiota para ti, Sarah? –Le espetó, obteniendo una mirada de sorpresa de ella–. Porque si lo hago, estás muy equivocada. Si ella está allí tratando de resolver
alguna mierda con él, lo menos que podría hacer es jodidamente decirme en lugar de mentir.

–Te acabo de decir que él no está aquí. Me has conocido lo suficiente como para saber que no soy una astuta y conspiradora mentirosa, Nick. –Dejando escapar un suspiro melodramático, ella miró con indiferencia sus uñas–. Es una pena que no pueda decir lo mismo de ciertas personas que conozco.

Aunque confundido, Nick se dio cuenta de que había más detrás de la declaración de Sarah, pero no estaba a punto de entrar en eso con ella, no entonces. Sin embargo, definitivamente iba a asegurarse de que no estaba siendo burlado. Caminó por delante de ella, llegó a la puerta y entró. Con su corazón latiendo erráticamente, golpeando en el fondo de su estómago, sus ojos
recorrieron la sala por ____.

–Te dije que está en la cama durmiendo, –dijo Sarah con insistencia.

La palabra "cama" resonó en la cabeza de Nick como un redoble de tambores mientras una oleada de náuseas se apoderaba de él. Sin pensar y sintiéndose como el psicópata paranoico que estaba convencido que se estaba convirtiendo, Nick huyó por el pasillo hacia la habitación de ____.

–¡Mierda! ¿Qué demonios estás haciendo, Jonas? –Sarah dejó escapar, siguiéndolo justo por detrás de él–. Ella está durmiendo.

Con la esperanza en Dios que Sarah no le estuviera mintiendo, abrió la puerta lentamente tratando de mantener a la mujer que amaba en sus consideraciones primordiales. Con sólo la luz tenue de la cocina derramándose en la habitación, efectivamente mostrando a ____ sola en su cama, Nick estaba seguro que el suspiro de alivio que quemó sus pulmones y pasó a través de sus labios la había despertado. Tomó una respiración profunda, se apoyó contra la puerta y se pasó las manos por el cabello.

–¿Ves? Está durmiendo, Nick, –susurró Sarah–. Ahora vamos. Ella no se siente bien.

Nick se sentía como un completo idiota por no creer en la mujer que suponía que debía confiar. No podía irse. Se sentía congelado en el suelo mientras sus oídos se empapaban en el sonido de su respiración, la respiración de la mujer que en varias ocasiones le había dicho que lo amaba hace menos de veinticuatro horas. Por Dios, la adoraba y la amaba, pero aunque sólo por un instante, él había dudado de lo que le había dicho. Él no tenía la intención de despertarla, pero necesitaba tocarla. Necesitaba sentir alguna parte del cuerpo de su ángel. Contra los duros susurros de súplicas de Sarah, Nick se encontró moviéndose en silencio por la habitación. Se acercó a la cama donde ____ dormía de espaldas hacia él. Dejó que una agridulce sonrisa se formara en sus labios cuando sus dedos rozaron suavemente su cabello. Se inclinó sobre ella, cuidando sus movimientos para no despertarla, mientras le rozaba el costado de la mandíbula con los nudillos.

-Te amo, ____, –susurró antes de besar suavemente la parte posterior de su cabeza–. Me gustaría haber estado aquí hoy para cuidar de ti, muñeca. –Eso fue todo lo que necesitaba, sólo este poquito y sabía que sería capaz de dormir toda la noche.

***

Con su respiración cada vez mayor por su toque deseado y no deseado, la cabeza de ____ gritaba –me indignas; me disgustas, me has destrozado– mientras que su corazón gritaba –por favor, quédate, te necesito en mi vida, se suponía que seriamos increíbles juntos– Una lágrima ardiente rodó por su mejilla mientras las uñas se clavaban en sus puños apretados. Pero ella no se movió. Su cuerpo estaba quieto mientras lo escuchaba salir de la habitación. Sarah lo acompaño para que saliera del apartamento y de su vida. Al soltar el aliento que había estado conteniendo desde el momento en que él había entrado al apartamento, ____ giró sobre su espalda. A través de los ojos inundados de lágrimas, tuvo la vista de la silueta de Sarah, de pie justo afuera de su puerta.

Sarah fue a entrar, pero ____ habló. –Sólo necesito estar sola, –lloró–. ¿Está bien? Yo... Lamento mucho por hacer que pasaras por esto, Sarah. Lo sie... lo siento, –tartamudeó través de su llanto–. Muchas gracias. Pero yo no pued... No... no puedo hablar de ello.

–¿Estás segura de que vas a estar bien, ____? –Susurró Sarah, su voz llena de preocupación–. Se supone que debo encontrarme con Tina en poco tiempo. Podría quedarme en casa si me necesitas.

Sollozando, ella negó con la cabeza. –No, vete. Ve a pasar un buen rato. Voy a estar bien.

Sarah se quedó allí por un momento, dejó escapar un profundo suspiro, y luego, lentamente, cerró la puerta. En la oscuridad de su habitación, ____ acurrucó las mantas con fuerza alrededor de su cuerpo tembloroso, con la cabeza tratando de absorber el mal día
que había sido arrojado a ella. Dormir. Necesitaba dormir como necesitaba oxígeno, agua y alimentos, sin embargo, estaba bastante segura de que no encontraría a ninguno esta noche. No. El sueño no iba a ser su amigo esta noche. En su lugar, la soledad, el dolor, la confusión y la pena podrían reemplazarlo.

***
Él la llamó y le dejó unos cuantos mensajes.
Nada.
Le mandó mensajes de texto un par de veces.
Sin respuesta.

Sentado en su escritorio en la oficina de Industrias Jonas, Nick cogió su teléfono de nuevo por lo que parecía ser la centésima vez esa mañana. Poniéndolo de nuevo hacia abajo, se reclinó en su silla y unió los dedos debajo de su barbilla mientras evaluaba cuidadosamente los sentimientos perturbadores que iban echando raíces en su cabeza. Algo estaba mal. Aunque ____ todavía estuviera enferma, sabía que debería haber sabido de ella por ahora. Sin embargo, la parte más tranquila de su cerebro le dijo que se relajara. Podrían haber varias razones que explicaran por qué no se había puesto en contacto con él todavía. Teniendo en
cuenta que había perdido un día de trabajo, era muy posible que ella estuviera ocupada tratando de ponerse al día con otras obligaciones. Si. Eso es a lo que iba a ir por ahora.

No obstante, como la mañana se prolongaba, desdibujando las altas horas de la tarde, Nick estaba seguro de que estaba tratando de convencerse a sí mismo de que algo no estaba bien. Aunque su cuerpo físicamente se vio obligado a asistir a varias reuniones de trabajo, su mente no estaba en absoluto presente en ninguna de ellas. Sus pensamientos se volvieron consumidores y escenarios escalofriantes apretaron alrededor de su corazón con cada minuto que pasaba y no oía nada de ella.

Después de terminar una conferencia telefónica con un cliente potencial, se levantó de su asiento y cruzó su despacho, preguntándose qué demonios estaba pasando. Mirando hacia abajo a las caóticas calles de la ciudad mientras la hora pico se apoderaba de Manhattan, decidió hacerle a ____ otra llamada. Antes de que pudiera hacerlo, la voz de su secretaria viajó a través del intercomunicador, cortando sus pensamientos negativos.

–Sr. Jonas, tiene a Joseph Miller aquí para verlo.

Dándose la vuelta, Nick se quedó mirando la puerta de su oficina. A pesar de un flujo constante de adrenalina sacudiendo su sistema, su comportamiento mostraba nada más que tranquilidad. Antes de que él le respondiera, poco a poco se acercó al escritorio, y con movimientos pausados se quitó la chaqueta del traje de su cuerpo, apoyándola en su silla. En el mismo respiro, se aflojó la corbata y casualmente enrolló las mangas de su camisa. Todos los instintos masculinos en su mente gritaban que su amigo sabía que él y ____ estaban juntos, y Nick tenía la sensación de que su visita no anunciada estaba a punto de llegar a ser muy... interesante. Nick era más que consciente de que una celda de la cárcel podría muy bien ser su cuarto para dormir esta noche. Tomando una respiración lenta, estiró el cuello, cuadró los hombros y apretó el botón del intercomunicador.

–Bien, envíalo, Gina. Gracias.

Con la mandíbula apretada, Nick vio como Joseph entraba a su oficina, los hombres bloquearon los ojos sobre el otro al segundo que la puerta se cerró. Después de unos momentos de tensión, Joseph finalmente rompió el silencio, en un tono bajo, pero su expresión era dura.

–Lo que hiciste es una mierda.

Cruzando sus brazos, Nick se apoyó en su escritorio mientras miraba a Joseph a través del cuarto. –Tal vez si tratabas a ____ de la forma en que se supone que debe ser tratada, no lo habría hecho. ¿Has pensado en eso? –Preguntó, su voz medida pero sus pensamientos ni siquiera estaban cerca. Entre pensar en la forma en que él había agarrado a ____ y el hecho de que ella había ido en contra de su declaración contándole algo a Joseph sin que él estuviera allí, Nick estaba listo para hacer correr sangre.

Joseph permaneció tan inmóvil como una piedra. –No debería tener que pensar en nada, hermano. Tú no tenías ni un puto derecho en hacer lo que hiciste.

–No debería haberlo hecho, pero lo hecho, hecho está, –afirmó con firmeza, reduciendo la distancia entre ellos–. Tal vez tengo que repetírtelo. Si la hubieses tratado como un hombre real trata a su mujer, tal vez las cosas serían diferentes para ti en este momento.

–Estaba borracho. Nunca la habría tocado si no lo hubiese estado, –dijo, con los ojos aún pegados en Nick–. Maldito tonto, me diste un puñetazo. Eso no estuvo jodidamente bien, hombre.

Nick se frotó la barbilla con aire ausente. Era evidente para él que ____ no había dicho nada. –Wow, qué original. "Estaba borracho" ¿por lo que eso lo hace bien? –No dejó que Joseph respondiera mientras continuaba–, Déjame ver si lo entiendo... –Él se rió, sacudiendo la cabeza–. ¿Estás aquí para hablarme de mierda, porque te di un golpe por maltratar a ____ como lo hiciste?

–Si. ¿Por qué coño más iba a estar aquí?

Nick decidió evitar esa pregunta en particular con una de las suyas. –¿Qué diablos estás realmente haciendo aquí? –Preguntó con el ceño fruncido–. Porque quiero dejarte muy claro acerca de la manera en que me muevo, Joseph. Si te hubiese visto hacerle eso a un perro, por no hablar de ___ , aun así habría hecho lo mismo. ¿Cuando me viste alguna vez sentarme y ver a un hombre hacerle eso a una mujer? Dime porque estoy sinceramente curioso ahora, y bastante divertido por todo el maldito asunto.

La expresión granito de Joseph se suavizó de forma casi imperceptible. –Mira, no quiero discutir contigo. Yo...

–Oh, ¿no quieres? –interrumpió–. Seguro como la mierda pareces quererlo. Si no puedes entender por qué hice lo que hice, entonces no hay razón para continuar con esta conversación. Y si vas a utilizar ese coño de excusa de estar borracho para descartar lo que le hiciste, entonces definitivamente no hay ninguna razón para continuar esta conversación. –Nick señaló al otro lado de la habitación–. La puerta está ahí si vas a jugar esa carta conmigo.

Joseph se lo quedó mirando un momento, sus ojos se estrecharon de nuevo. – Como he dicho, no quiero discutir contigo, Nick. Admito que metí la pata y le dije a ____ que voy a hacer las cosas mejor. –Nick ladeó la cabeza hacia un lado, preguntándose exactamente cuando habían hablado ya que ____ le había dicho que ella no contestaba a sus llamadas. Sin embargo, él se quedó quieto y dejó que Joseph continuara–. El problema que estoy teniendo es que tú pareces tener un puto problema más grande con lo que pasó que mi prometida.

–¿Prometida? –Preguntó Nick, tratando de ignorar el agrietamiento en su voz y el repentino aumento en la temperatura de su cuerpo–. Ella rompió contigo.

–Sí, pero he hablado con ella y la boda sigue.

Joseph continuó hablando, y aunque Nick estaba mirándolo directamente a los ojos, no lo escuchaba. No podía. Tragando saliva, los oídos de Nick ardían desde el anuncio de Joseph, su insidioso susurro se estableció como un ácido en sus pulmones. Un abrasador dolor, profundo y brutal, bombeaba a través de las venas de Nick, manifestándose como un cáncer mortal. Levantando el brazo, Nick se pasó lentamente una mano nerviosa por el cabello.

–¿La boda sigue en pie? –Preguntó, en voz baja sangrando por la confusión.

–Sí, hombre. Acabo de ir a través de todo el asunto contigo. Sigue en pie, – respondió, una pizca de confusión manchando su tono. Joseph dejó escapar un suspiro y sacudió la cabeza–. Mira, lo entiendo, ¿de acuerdo? Tienes razón. No debería haber usado la bebida como una excusa. A pesar de que sigo firme en que no deberías haberme golpeado, estoy dispuesto a perdonarte.

–¿Crees que necesito tu maldito perdón? –Nick soltó, todavía tratando de recuperarse de la herida anclándose en su pecho–. Tienes las bolas para venir a mi maldita oficina y decirme que estás dispuesto a perdonarme. Tienes suerte de que no estoy sacando la mierda de ti aquí mismo.

–Ves, esto es de lo que estoy hablando. Estoy tratando de suavizar las cosas contigo y tú estás actuando como un maldito loco. ¿Qué mierda, hombre?

Nick lo miró durante un largo momento mientras destellos de ___ inundaban su mente. Cruzando sus brazos, se giró y se acercó a la ventana. El sol hace tiempo había hecho su descenso por debajo de los edificios, y una luna llena había tomado su lugar. Inhalando profundamente, Nick asintió. Él no iba a ser en absoluto benevolente, y seguro como la mierda no era indulgente con Joseph. Su único objetivo era poner fin a la conversación y conseguir a ____ con todo lo que pudiera. Por eso, él jugaría el juego.

Vagamente se acordó de ella diciéndole que estaba cubriendo una cena esta noche en Bella Lucina. Así como lo hizo hace muchos meses, él le pagaría una visita inesperada. Sin embargo, esta vez iría a ella un hombre muy roto y muy confuso buscando respuestas. Sólo esperaba encontrarlas.

–Tienes razón, Joseph, –dijo, su voz desprovista de cualquier emoción que lo sorprendió incluso a él–. Estoy actuando como un loco. –Se volvió y lo enfrentó, sus rasgos faciales suavizados en una impasibilidad ilegible–. Si eres capaz de perdonarme por haber hecho lo que hice, entonces, sin duda puedo superar lo que le has hecho a ____.

Nick cuidadosamente vio como la defensa en los ojos de Joseph parecía evaporarse en el aire.

–Muy bien, ¿así que estamos bien entonces? –Preguntó Joseph.

Cruzando sus brazos y sin decir una palabra, Nick se limitó a asentir.

–Muy bien, genial, –dijo, mirando a su reloj–. Voy a salir por un par de copas con unos amigos del trabajo. Creo que los dos podríamos beber unas pocas después de esto. ¿Por qué no vienes conmigo?

–Tengo algunos asuntos que atender, –contestó, su voz aún tranquila–. Un negocio muy importante.

–Bueno, si te hace a tiempo, voy a estar en Ainsworth Primer sobre la Plaza Penn.

Nick asintió con la cabeza, y con eso, Joseph se acercó a la puerta para hacer su salida.

–Una cosa más, –dijo Nick, caminando por la habitación, con la voz baja.

Joseph se volvió hacia él. Nick lo inmovilizó con una mirada, y en ese momento, sabía que su expresión le decía todo. –Si alguna vez la tocas otra vez, te mataré con mis propias manos.

Inclinando la cabeza hacia un lado, Joseph le devolvió la mirada y fue a hablar, pero no lo hizo. Negó con la cabeza y salió por la puerta Como la confusión salía de su cuerpo en oleadas, Nick se tomó unos minutos y trató de recobrar la compostura. Su cuerpo temblaba mientras trataba de respirar. Todavía en estado de shock por lo que estaba sucediendo a su alrededor, se trasladó a través de su oficina y se hundió en la silla. Con las palabras de Joseph cayendo en su cabeza, no sirvió de nada. Componerse era inalcanzable. Le dolía la cabeza y su visión estaba borrosa. ____ lo tragó por entero, mintió sobre el deseo de un futuro con él y lo escupió fuera una vez que Joseph regresó. Incapaz de esperar por más tiempo, Nick cerró los ojos por un instante, respiró y sacó las llaves del bolsillo. Se levantó de su silla y salió de su oficina. Dolor, ira y pena apretaban su pecho con cada paso que daba. Sabía que iban a ser un par de horas antes que el turno de ____ terminara, pero cuando lo hiciera, él estaría allí esperando por ella.

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MensajeTema: Re: Colisión (Nick y tú) HOT-Drama   Hoy a las 05:16

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