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 Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/

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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 12th 2014, 07:37

Hellooooooooow!!!!
Esta frase me mató: " siento un poco de miedo. Porque nunca le había dado mi corazón a alguien hasta Nicholas. Y él tiene la fuerza para golpearlo tan fuerte como golpea a sus  oponentes."
OMG! que nove... De verdad!!!
Me deja anonadada!!!
Mel está gritandole un montón de cosas a Nick... Seguro escucha... Oh Dios!
Que ira a pasar con Noraa?
Funcionará el plan de la rayis?
Cuando le dirá a Nick que lo ama?
Tienes que seguirla prontisimo, para quitarme todas esas dudas...
ok... ahora me despido como es usual agitando mi brazo y diciendote: "Byeeeeeee"
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nasgdangerJONAS
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 12th 2014, 10:59

ains :') ame los caps! todo demasiado tierno jajajaja! síguela pronto. te leo pronto Wink
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 12th 2014, 18:43

al fin termine de leer el cap 10
perdon
pero ayer estaba muy cansada y con la escuela
imposible
pero ya lo lei
y me encanto
amo a nick
no importa si tiene su parte negra o no...
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Capítulo 11: Reunión Secreta.   Marzo 13th 2014, 14:38
















¡Hola! Bueno, antes que nada, quiero aclarar que si pongo una canción arriba de mis comentarios, es porque lo quice poner, pero si la canción está en la novela, es porque forma parte de la novela. Lo digo para evitar confusiones.
Ya que amo poner música por doquier, y no quiero que digan "La canción no tiene NADA que ver con el capítulo, ¿Qué ocurre?".
Ya, siento no subir ayer, estaba ocupada con los deberes y un libro que me acabé ese mismo día. Quizás más adelante lo suba (Sí antes no me ganan xD)


















• Capítulo 11 •


Reunión Secreta

















Se supone que debíamos encontrarnos con Nora en un pequeño restaurante japonés situado a sólo cuadras de nuestro hotel, pero me siento completamente mal por mentir a Nicholas sobre esta noche.

—Inventare una reunión de negocios conmigo —Pete me aseguró cuando nos encontramos en el gimnasio esta mañana—. Le diré que tú y Melanie se encuentran paseando y que Riley las recogerá después de la cena para que Nicholas pueda tratar sus finanzas mensuales conmigo.

Asiento en satisfacción, pero confieso que no estoy muy emocionada al respecto. En absoluto. Estoy mareada y nerviosa por la tarde, pero aún así, permito que una profunda y secreta parte de mí disfrute la forma que Nicholas me observa desde el ring de boxeo mientras lo saludo con la mano desde la puerta del gimnasio y señalo a Melanie, que está a mi lado en toda su gloria, en una mini falda y un top de breteles finos. —Voy a salir con Mel —le digo a Nicholas, moviendo los labios

Él tira de su casco de boxeo para darme una sonrisa y un rápido asentimiento, sus ojos brillan como lo hacen cuando me ve, y sólo la mano de Mel en mi codo parece evitar que yo salte hasta el ring y bese sus hermosos hoyuelos.

Arriba, me visto con ropa sencilla y cómoda, una blusa con botones y pantalones negros formales.

—Todavía no entiendo porque no quieres que Nicholas no sepa sobre esto —dice Melanie mientras Riley nos conduce al restaurante.

—Porque Nicholas tiene algunas tendencias alfa.

—Lo cual es sexy, según sé.

—Mel, esta no es una película. No quiero que él sea incapaz de concentrarse o meterse en problemas por mi culpa.

Mel resopla. —Le quitas todo el romance a tu relación, ___(tn).

Me quejo y luego golpeo mi frente contra la ventana con exasperación total. —Mel, ya me siento mal. Por favor. La gente que hace lo que él hace para ganarse la vida son consideradas armas letales. Legalmente no pueden pelear fuera del ring, ¿entiendes?

—Sí. El por qué un hombre no puede luchar con los puños en la calle mientras que otros andan por ahí portando legalmente armas está más allá de mí. Creo que debería quejarme con el senador.

—Muy bien, señoritas, dejaremos lo de la carta al Congreso para después, ya llegamos.

Melanie mira a Riley mientras abre la puerta de atrás, y él la mira cuando ella sale. No tengo ni idea de lo que pasa entre ellos. Melanie es generalmente dulce con todos, y Riley suele ser amable. Pero esto es extraño.

—Gracias, Riley, enseguida vuelvo —le digo.

—Claro que lo harás, voy contigo.

—No lo necesitamos —dice Melanie, mirándolo con superioridad, levantando la nariz—. ___(tn)y y yo hemos estado excelentemente durante veinticuatro años sin tu ayuda.

—Lo hago por Nicholas, no por ti —dice Riley secamente.

Por suerte, la disputa termina cuando entramos al restaurante.

Me sumerjo en la tranquilidad del ambiente, barriendo el lugar con mi mirada, viendo que las paredes de pintura verde tienen un surtido de pescados crudos enmarcados en platos, y entonces mis ojos se deslizan por docenas de mesas de madera negra advirtiendo que todas se encuentran vacías a excepción de una.

Para mi sorpresa, las únicas personas aquí, aparte de nosotros tres, de pie junto a la puerta, es un japonés con mirada preocupada observarnos desde detrás de la barra de sushi. Nora sentada rígidamente en una pequeña mesa redonda en el rincón más alejado, tres hombres altos y fornidos que reconocí como los mismos matones que tuve el placer de golpear en el cráneo en el club, y, por supuesto, el gran y malvado Scorpion quien ahora avanza hacia nosotros como si fuera el maldito anfitrión de la noche.

No sé si él tiró algunos hilos entre los encargados del restaurante, o si desocupó las instalaciones mediante intimidación o por muchos Benjamín Franklin, pero ¿quién en su sano juicio querría cenar con tipos como estos?

Bueno. Aparentemente, mi hermana sí.

Nora fue siempre la romántica de nosotros, siempre con ganas de “rescatar” a un gato, perro, rata… o un chico. Nunca me creí el estofado de romanticismo que ella parecía tan decidida probar, hasta que conocí a Nicholas, por supuesto.

Comería todo lo que ese tipo me diera de comer, no negaré eso.

Ahora veo a Scorpion caminar con su musculoso y abultado cuerpo, y por un instantáneo momento lamento que Nicholas no sepa que estoy aquí. Una semilla de temor aflora en lo más profundo de mi centro.

Miedo no sólo de estos hombres, sino también de lo que Nicholas puede hacer si descubre que estuve con ellos. Esto es nuevo para mí, estar en una relación. Es sólo que no sé lo que él haría por mí. Pero sé que yo haría cualquier cosa por él. Incluso asegurarme que se mantenga ajeno a mi encuentro con Nora.

Sólo espero no arrepentirme de arrastrar a Pete y Riley en esto también.

Respiro nerviosamente cuando Scorpion se detiene un paso de distancia, sus ojos son diabólicos y de color verde. Eso, junto al olor de pescado procedente de la barra me hace tener un poco de náuseas. El tatuaje negro es todo lo que se ve en su rostro repugnante. No veo por qué alguien querría ese animal en la piel. Es un tatuaje en 3D y el escorpión parece estar arrastrándose hasta su ojo.

—Miren quien está aquí, es la pequeña puta. —Arroja las palabras como piedras contra mí, entonces da una mirada burlona encima de mi hombro—. ¿Dónde está Riptide? ¿Oculto bajo tu falda de nuevo?

Rabia e impotencia se propaga a través de mí, por lo que mi garganta tira con fuerza mis palabras. —Tenía mejores cosas que hacer. Entrecierra su mirada hacia mí, luego a Melanie y Riley.

—Solo tú —dice, levantando un dedo en el aire en mi dirección—, puedes pasar.

Empiezo a pasar, pero me bloquea con un brazo, y un color rojo se desliza lentamente por su rostro como en expectación. —Tienes que besar el escorpión primero. —Sus ojos brillaban con malicia cuando señalaba el repulsivo escorpión negro en su mejilla, y sus dientes destellaron, toda su boca cubierta con una fila de diamantes.

Mis órganos se detienen en estado de shock y horror puro a su petición, y aprieto mis labios en respuesta, mi mirada saltando más allá de sus hombros, al pequeño restaurante, en la mesa de la esquina donde se sienta Nora. Me encuentro con los ojos color de miel de mi hermana y la desesperación me recorre cuando veo la mirada vacía en sus ojos.

¿Cómo puedo dejar que se haga esto a sí misma? No puedo.

Solo.

No puedo.

Scorpion quiere divertirse y me quiere humillar. Quiere demostrar que hoy tiene el poder. Pero él no puede rebajarme si no permito que vea lo mucho que su petición me repugna. Trato salvajemente de convencerme de que no significa nada, doy un paso engañosamente firme hacia adelante.

Pero todo mi cuerpo comienza a tensarse por lo que voy a hacer, y un rubor de horrible vergüenza quema rápido mi piel.

—___(tn) —dice Riley como advertencia, y también suena como una súplica.

Pero es besar un estúpido tatuaje o sacrificar a Nora a este hombre, o el riesgo que implica que Nicholas se enrede con estos perdedores, y simplemente no puedo hacer nada de eso, tampoco.

La horrible mirada del hombre se siente como una serpiente deslizándose sobre mí cuando me ve acercarme, pero todo lo que puedo pensar es que mi hermana está en la mesa detrás de él. Tomo una inspiración profunda, prohibiéndome temblar.

Al dar el último paso, de repente su petición parece tan imposible, como si me pidiera escalar el Monte Everest y cavar un agujero hasta el fondo. Mi estómago se aprieta en señal de protesta, y estoy peligrosamente cerca de vomitar al ver el insecto negro rastrero de cerca.

Huele a pescado y a puro e insoportable imbécil.

Y me hubiera gustado tener las agallas para tratar de patear su culo.

De repente, un vívido recuerdo de un show que mi padre solía ver, llamado Fear Factor, me golpea, donde la gente hace todo tipo de cosas asquerosas como entrar en cajas con serpientes y escorpiones vivos, también. Si la gente puede hacer eso por dinero, sin duda puedo hacer esto por mi hermana.

Empujando mi orgullo de lado y tomando mi determinación, obligo a mis labios a arrugarse tanto, que se sienten como rocas mientras me paro de puntillas. Las náuseas llegan hasta mi pecho antes de incluso hacer contacto.

—Mira esto, la maldita puta de Nicholas está besando Scorpion. —Sus matones escupen las palabras con desprecio y la humillación que las palabras traen me dan ganas de correr y esconderme con una fuerza que no he sentido en años. Asqueada conmigo misma, rápidamente huelo el aire y caigo sobre los talones.

—Ya está. Todo hecho —digo, odiando el temblor de mi voz.

Su risa es profunda, oscura y horrible cuando se dirige a sus matones. —¿Me besó? ¿Acaso la perra de Riptide besó al Scorpion? No lo creo. —Sus pequeños y brillantes ojos verdes-amarillos se deslizan hacia mí, y unida a esa mirada, no me siento muy fuerte en este momento—. No sentí tu beso. Ahora vas a tener que lamerlo. —Sonríe, mostrándome su fila de diamantes de nuevo.

Mis ojos se abren con horror, y mi determinación de ver a mi hermana se tambalea lamentablemente ante la idea de lamer alguna parte de este hombre. Oh, Dios mío, quiero correr lejos de aquí, mis venas ya se sienten dilatadas mientras la sangre bombea hacia mis músculos, preparándome para huir. Huir hacia el coche, de vuelta a mi Nicholas. Riley me agarra, su rostro es una máscara de preocupación.

—___(tn) —dice en advertencia, y eso me vuelve a recordar a lo que vine a hacer y me libero rápidamente, una vez más frente a Scorpion.

¿Cómo puedo marcharme? ¿Cómo conseguiré otra manera de hablar con Nora de esta mierda en la que está metida? La sola la idea de ella en las garras de este gusano me da asco. ¿Cómo puedo verla con este pervertido y no hacer algo para ayudarla? Tragando la dolorosa sequedad de mi garganta, inclino mi cara de nuevo con falsa valentía, desesperada por hacer cualquier cosa excepto lamer esa asquerosidad en la repugnante mejilla de ese hombre. —Lo besaré, tienes mi palabra.

Fear Factor.

Puedes hacer esto por Nora.

¡Si pudiste hacer los cien metros en 10,52 segundos, entonces puedes besar la estúpida mascota en la piel de este imbécil!

El mal acecha en sus ojos mientras me estudia cuidadosamente, y luego habla burlonamente. —Si no vas a lamerlo, entonces tendrás que, por lo menos mantenerlo durante cinco segundos, ¿eh, puta de Nicholas? Vamos. Besa el escorpión. —Da unos golpecitos al escorpión, y mi estómago se aprieta espasmódicamente mientras lucho duramente para mantener mi expresión en blanco y mostrar al insecto la indiferencia ante su repugnante solicitud.

Respiro hondo, prohibiendo a mis rodillas temblar a medida que avanzo de puntillas, frunzo los labios y aprieto los ojos cerrados, odio y rabia revolviéndose en mi interior mientras mis labios alcanzan su seca piel pintada. Manteniendo el contacto, me siento envenenada, mi corazón se ennegrece dentro de mí. Lastimado y enrollado de total y absoluta vergüenza. Mis piernas flaquean mientras otro segundo pasa, y mis sistemas están paralizados en este purgatorio, donde hasta el último gramo de mi cuerpo es repelido por esta realidad y sólo la pura fuerza de voluntad me mantiene de pie.

Estos son los cinco segundos más largos de mi vida. Donde estoy humillada más allá de la humillación, enojada más allá de toda explicación, y me siento tan poca cosa como cuando vi el video en YouTube.

—Bien —Con una sonrisa poco menos que repugnante cuando me dejo caer hacia abajo, sorprendida incluso que haya suelo bajo mis pies, extiende su grueso brazo a Nora, y estoy tambaleándome con auto-odio, enderezo la espalda y me dirijo hacia Nora, resistiendo el impulso de ir a la cocina y fregar mi boca. Se siente sucio y barato. No, no es así. Me siento sucia y barata, y la idea de besar a mi hermoso Nicholas con esta misma boca hace que mis ojos quemen y mi garganta se contraiga.

Ya me siento drenada para cuando llego a la mesa de mi hermana.

Alrededor de nosotras, hay mesas vacías con sillas con las patas para arriba desordenadas a lo largo de estas, excepto por una pequeña mesa, la cual está ubicada con una pequeña vela eléctrica en el centro y palillos chinos para cuatro.

—Nora. —Mi voz es aparentemente suave, pero por dentro soy una masa de emociones conflictivas, incluso resentimiento hacia mi hermana por sentarse aquí, mirándome besar el sucio tatuaje de su novio. Pero viendo la expresión sin vida en su rostro, sólo sé que la chica enfrente de mí, esbelta y frágil, pálida y no realmente feliz, no es realmente mi hermana.

Me estiro por su mano en la mesa, estoy entristecida cuando ella no me deja sostenerla y en su lugar la empuja debajo de la mesa con un pequeño sorbo de su nariz. Nos miramos la una a la otra por un momento en silencio, y comprendo que ese escorpión negro casi trepando en los ojos de mi hermana es lo más perturbador que alguna vez he visto en mi vida.

—No deberías de estar aquí, ___(tn) —dice, sus ojos en Riley y Melanie, quien esperan pasmados en la puerta. Cuando nuestros ojos se encuentran otra vez, estoy impactada por la animosidad en su mirada, abiertamente azotándome.

Una repentina furia se apodera de mí también, y entrecierro mis ojos. —Mamá quiere saber si te gustaron los cocodrilos australianos, Nora. Le encantó la postal que le mandaste y no puede esperar para ver a dónde más te diriges. ¿Así que? ¿Cómo estuvieron los cocodrilos, hermana?

Hay un mundo de amargura en su voz cuando contesta. — Obviamente no estuve allí. —Limpia el dorso de su mano a través de su nariz y aparta la vista, frunciendo el ceño con la mención de mamá.

—Nora… —Bajando mi voz, señalo al vacío restaurante japonés que contiene a Scorpion y a tres imbéciles, quienes nos observan desde el bar del sushi—- ¿Es esto honestamente lo que quieres para ti? Tienes toda tu vida por delante.

—Y quiero vivirla a mi manera, ___(tn).

Hay un montón de defensiva en su tono, así que yo intento sonar agresiva. —¿Pero por qué, Nora? ¿Por qué? Le romperías el corazón a nuestros padres si supieran las cosas en las que te has involucrado.

—¡Por lo menos los protejo de saber la verdad! —Se recupera rápido, y esta es la primera chispa de vida que en realidad veo en sus dorados ojos.

—Pero, ¿por qué les harías esto? ¿Por qué abandonaste la universidad por esto?

—Porque estoy enferma y cansada de que me comparen contigo. — Me mira con furia, entonces comienza a hacer una voz de burla que se parece a la de nuestra madre cuando lloriquea—. ¿Por qué no haces esto como ___(tn)? ¿Por qué no encuentras algo significativo que hacer con tu vida como ___(tn)? ¡Sólo quieren que sea como tú! Y yo no quiero. ¿Cuál es el punto? Te perdiste toda la diversión practicando para ser el ídolo de las medallas de oro y ahora no sólo no eres una medallista olímpica, no puedes siquiera correr en la pista más.

—Podría no correr más, pero todavía puedo patear culo —Le azoto con furia, duele más allá de las palabras lo que ella está diciéndome.

—¿Y qué? —continúa—. Eras la mejor velocista en la universidad.

Todos no podían dejar de hablar de cuán talentosa eras y de cómo lo ibas a lograr. Eso es todo lo que hacías y de lo que hablabas, ¡Ahora mírate! ¡No puedes hacer lo que amabas y probablemente terminarás como mamá y papá, viviendo en el pasado, con tus estúpidas medallas de oro todavía colgando en tu habitación!

—¡Para tu información, soy más feliz ahora de lo que jamás he sido, Nora! Si pusieras un poco de atención, te darías cuenta de que mi vida continuó y en lugares que ni siquiera imaginé que alguna vez estaría. ¿Quieres ser independiente? Hazlo. ¡Ve por ello! Solo sé independiente por ti misma, ¡no con algún hombre quien me hace lamerle su asqueroso tatuaje para poder ver a mi hermana!

—¡Me gusta que sea protector conmigo! —Espeta—. Él pelea por mí.

—Pelea por ti misma, Nora. Te prometo que te dará toneladas más de satisfacción.

Nora sorbió furiosamente y limpió su mano a través de su nariz, mirando con furia hacia la mesa, hacia las velas eléctricas mientras el silencio cae entre nosotras. Dejo caer mi voz una vez más.

—¿Te drogas, Nora?

Mi hermana parece tomar la quinta enmienda y no responde, lo que sólo sirve para redoblar mi preocupación y frustración.

—Ven a casa, Nora. Por favor —ruego, mi voz en un susurro, así sólo ella puede oírme.

Toca su nariz con la parte de atrás de un dedo, y luego lleva su mirada furiosa hacia mí mientras continúa frotando su dedo a través de sus fosas nasales. Sorbiendo. —¿Para qué quiero ir a casa? ¿Para así ser un ídolo acabado a los veintidós como tú?

—Preferiría ser un ídolo acabado que nada en absoluto. ¿Qué estás haciendo tú ahora? ¿Quieres terminar la universidad?

—No, eso es lo que tú quieres hacer, ___(tn). Yo quiero divertirme.

—¿De verdad? ¿Y te has divertido mucho? Porque ni siquiera te he visto sonreír. Podría no gustarte el hecho de que fracasé en alcanzar mi sueño tanto como yo lo hago, pero estoy superándolo. Resulta que me gusta donde estoy ahora, Nora. No es donde planeé estar, es cierto, pero tengo muchas otras cosas. Mejores cosas. Tengo un trabajo genial, estoy trabajando con gente asombrosa, y estoy en la primera relación que alguna vez he tenido en mi vida.

—¿Con Riptide? —Se burla—. Riptide no tiene relaciones, hermana.

Las mujeres se le lanzan a donde quiera que vaya. Él acaba con ellas como sus oponentes, y las jode a todas y apenas pregunta por sus nombres. Lo vi antes de que llegaras aquí. No olvides que he estado en esta escena más tiempo. ¡Un día él mirará alguien más, y serás su novia acabada también!

—¿Y tu precioso Scorpion te querrá por toda la eternidad también? Nora, el hombre con el que estás no luce bien —siseo, lanzándole una mirada sobre mi hombro. Él sonríe con una sonrisa satánica como si estuviera escuchando cada palabra, y repentinamente soy consumida con el deseo de que mi hombre suba al ring con este idiota y lo mate. Y no tengo duda de que Nicholas lo hará. Golpearlo hasta el cansancio. Tal vez entonces querrá dejar a este cabrón.

—Benny es bueno conmigo —explica Nora con un pequeño encogimiento de hombros—. Me cuida. Me da lo que necesito.

—¿Te refieres a la cocaína? —le espeto en pura furia.

Sus cejas se fruncen, e instantáneamente me arrepiento de hacerla ir en un modo de defensa otra vez.

Un silencio tenso se extiende entre nosotras, y aprieto mis manos en mi regazo hasta que mis uñas muerden mis palmas mientras trato de calmarme y razonar con ella cuidadosamente.

—Por favor, Nora. Te mereces mucho más.

—¡El tiempo se acabó! —Un fuerte aplauso desde el bar nos alerta, y Nora se encoge de dolor, lo cual sólo confirma lo que he sospechado. Ella no quiere estar en casa, pero no quiere estar aquí tampoco. Siente que no tiene a dónde ir, y no se puede ir porque consigue más cocaína para su nariz de lo que ni siquiera quiero pensar. Mierda.

—A menos que quieras besar mi escorpión otra vez, despídete. — Scorpion se para de modo amenazador junto a mí, sus ojos destellando en ese serpentino color amarillo verdoso que me dice cuánto le encantaría humillarme otra vez.

Nora se pone de pie, y una astilla de pánico corre a través de mí con la posibilidad de no verla otra vez. Empujo a mis pies, experimentando una escala de emociones desconcertantes. Quiero abrazar a mi hermana y decirle que todo estará bien, y al mismo tiempo quiero golpearla por ser tan terca y estúpida.

En su lugar, rodeo la mesa para abrazarla, ignorando la forma que ella se tensa mientras volteo mis labios a su oído y le hablo suave como un algodón. —Por favor, déjame llevarte a Seattle. En la final de la pelea de Nueva York, encuéntrame en la baño de damas y tendré dos boletos para casa. No tienes que quedarte aquí, pero necesitas tiempo para pensar esto bien. Por favor. —Alejándome, miro significativamente a su rostro.

Una sombra de alarma toca su expresión, luego asiente, sorbe su nariz y se tambalea para irse, la vista de su espalda partiendo hacia la salida trasera me hace sentir como si ya he perdido algo muy preciado para mí.


Con un hundimiento en mi estómago, siento los pequeños y brillantes ojos de Scorpion en mí mientras me dirijo hacia Riley y Melanie para irme. No me puedo sacudir un sentimiento de completa y absoluta suciedad en mí misma.

—¿Alguien algún enjuague bucal? Siento que tengo sarpullido — pregunto mientras Riley nos conduce de vuelta en el Escalada. Mel frunce el ceño pensativamente. —No puedo determinar porque lo que acabas de hacer se sintió tan asquerosamente mal, cuando no fue gran cosa. Quiero decir, he besado a hombres más asquerosos en partes más asquerosas de sus anatomías, ¿sabes? Lo que hiciste no fue gran cosa.

—¡Es jodidamente la gran cosa! —Riley vocifera desde atrás del volante—. ___(tn), odio decírtelo, pero Nicholas va a enterarse y va a ponerse tremendamente, ¡TREMENDAMENTE NEGRO!

Mi estómago se aprieta, y sacudo mi cabeza mientras lucho para calmarme. Yo besando ese sucio tatuaje es algo que sinceramente nunca quiero recordar otra vez. Nunca. Otra vez. —Él no va a saberlo si no se lo dices, Riley. Vamos todos a relajarnos. ¿Por qué no hacerlo?

—Van a asegurarse de que él lo sepa, ___(tn). Y lo harán dolorosamente — insiste Riley.

Un fruncimiento de ceño se aprieta en mi rostro mientras me pregunto si ese era su plan hacer cuando llegué. ¿Todo esto fue planeado para hacer que Nicholas se enterara? Sacudiendo mi cabeza, miro hacia los ojos ligeramente acusadores de Riley a través del espejo retrovisor desde donde estoy montada con Mel.

—¿Qué esperabas que hiciera, Riley? No tengo puños como ese bastardo, y tengo que usar otros medios para conseguir lo que quiero, ¡y lo que quiero es que mi pobre hermana esté lejos de ese cabrón!

—Jesús, espero por Dios que ella lo valga.

—Lo vale, Riley. Va a aparecer después del combate final en Nueva York. Ella es mi hermana. ¡Besaría la acera y lamería el inodoro para asegurarme que ella esté bien, tienes que entenderlo!

—Eso es asqueroso, ___(tn) —chilla Mel, riendo.

—Nicholas es como un hermano para mí, ___(tn). Esto va a… —Riley sacude su cabeza y parece sacar toda su furia con su cabello, arrancándolo con sus dedos—. Esperemos que no se entere que tu… —Sacude su cabeza otra vez, empuñando otro puñado de cabello—. Él ha hecho toneladas de mierda por mí. Por mi familia, cuando mis padres se enfermaron. Nicholas es bueno. Joder. Hombre. No se merece…

—Riley, lo amo. —Las palabras me traen más dolor y frustración por haber besado a su enemigo—. ¿Crees que alguna vez, deliberadamente, le haría daño? No quiero que se involucre en esto porque lo amo. ¿No puedes verlo? No quiero que se ponga negro por mí. ¡Dios!

Riley frena en el semáforo, entonces busca mis ojos en el espejo retrovisor otra vez, sus labios frunciéndose mientras asiente. —Lo capto, ___(tn).

Me siento al instante vulnerable y revelada, y me retuerzo en mi asiento. —Por favor, no le digas. No sólo sobre el fiasco de esta noche. Sobre la otra parte.

Asiente en silencio. Una vez de que todos estamos caminando hacia nuestra habitación, agrego—: Riley, gracias por llevarnos. —Asiente, y entonces se aleja, ignorando a Melanie, ella dispara toneladas de cuchillos invisibles en su dirección con sus ojos.

—Ese chico se mete con mis nervios.

—Creo que tú también te metes con los de él.

—¿Lo crees? —Me frunce el ceño, entonces sus ojos se amplían en pura desconfianza—. ¿Quieres decir que no le gusto?

Gimiendo con su estupidez, la empujo en su dirección. —Mel, sólo ve a por él.

—Ni siquiera me gusta —argumenta, pero ya me gire para subir al elevador hacia el pent-house y deslizo mi llave en nuestra habitación con una salvaje anticipación de verlo.

Está sentado en el escritorio, con su laptop abierta y con su música en los oídos. Levanta su cabeza cuando me acerco, y cuando su claramente atractivo rostro con esos ojos rompecorazones me miran, mis entrañas tiemblan incontrolablemente.

Su negro cabello en puntas brilla con la suave iluminación de la habitación del hotel, en esos cómodos pantalones de chándal y ajustada camisa, él exuda pura y cruda masculinidad. La vista de su boca llena abre una famélica hambre dentro de mí y siento dolor físico ante la idea de esperar esa boca en mí. Sus brazos en mí. Su voz, diciéndome que todo va a estar bien. Porque cada segundo que pasa, me aborrezco más y más por lo que hice.

Pero Nicholas me ha protegido de sus fans, y yo lo protegería de ellos también. De todo. Especialmente de Scorpion. Lo protegería de tal manera que la única vez en la que Nicholas tuviese que enfrentarse a él seria en el ring, donde con mucho gusto lo vería acabar con ese bastardo.

A punto de explotar con todas mis emociones, salto en su regazo, y luego le quito los auriculares y los dejo caer brevemente por encima de mi cabeza para poder escuchar lo que escucha. Una canción loca y salvaje de rock golpea mis oídos, frunzo el ceño en confusión.

Me mira con sus oscuros ojos azules que se derriten un poco a medida que se inclina para besar a mi nariz, acunando mi mandíbula mientras su pulgar se mueve sensualmente en mi boca. Mi estómago duele, y temo que Nicholas pueda ver el miedo y odio que siento hacia mí misma.

Dejando caer los auriculares sobre la mesa de noche, me levanto sobre mis pies y corro al baño, sintiéndome tan asqueada que me lavo los dientes y añado enjuague bucal hasta que mi boca se siente hinchada.

Apenas doy un paso fuera del baño cuando de repente necesito volver y repetirlo todo. Por la horrible sensación en mi piel, juro que podría tener un escorpión vivo trepando por mi mejilla, y la sensación me está comiendo.

Finalmente vuelvo a salir. Mi boca sabe a menta fresca y mis labios se sienten entumecidos por la limpieza.

Nicholas ha puesto sus auriculares a un lado. Toda su atención está sobre mí, sus cejas oscuras surcadas mientras sigue mi regreso. Parece confundido y un poco desconfiado.

El verlo me pone emocional, y temo que voy a quebrarme en cualquier momento. No me gusta sentir como si ya no lo mereciera más, incluso cuando lo único que quiero es mantenerlo a salvo y no involucrado.

Nunca he querido cuidar de alguien en mi vida como quiero amar y cuidar de él.

Una protuberancia dolorosa se construye dentro de mi garganta.

—Nicholas —le digo apretadamente, mi corazón late con fuerza, porque no sé cómo voy a enfrentarlo si me pregunta acerca de esta noche—. ¿Me abrazarías por un momento?

Quiero desesperadamente mi lugar especial en sus brazos, el lugar en el que encajo como en ningún otro. Él hace el rincón perfecto para mí, me envuelve como un nido y es más caliente que cualquier otra cosa. Lo amo tan desesperadamente que me duele el corazón en el pecho.

Espero, temblando un poco, y creo que él lo nota y cede.

—Ven aquí —dice en voz baja, empujando la silla hacia atrás mientras extiende el brazo, con entusiasmo me acurruco en su masculino abrazo. Se ríe cuando me retuerzo para acercarme, y estoy actuando tan necesitada que sus hoyuelos toman forma, lo que parece que le encanta.

—¿Me extrañaste? —Sus ojos danzan mientras sujeta mi rostro y siento todos sus callos en la mandíbula y las mejillas, y la reconfortante sensación que sólo Nicholas puede despertar a través de mí.

—Sí —jadeo.

Me acerca más y me sostiene ajustadamente en su pecho mientras baja sus labios a los míos. Nuestras bocas se rozan suavemente, después, hacen contacto y se abre con una respiración suave que clama mi boca, su lengua enviando escalofríos de deseo a través de mí.

Sus dedos describen las curvas de mis pechos mientras arrastra su boca a lo largo de mi mandíbula y hunde la nariz en la parte posterior de mi oreja, inhalándome, gimiendo suavemente de placer y la sangre se acumula en mi cerebro, saltando con entusiasmo de mi corazón. —Nicholas...—le ruego, agarrando su camiseta y levantándola hasta sus hombros.

Agarra el algodón en un puño y con un tirón muscular, lo lanza por encima de su cabeza, y deslizo rápidamente mis manos sobre su pecho, besando cada parte que pueda conseguir.

—Te extrañé mucho —digo ahogadamente por la emoción, besando su clavícula, la mandíbula, agarrando su pelo mientras presiono mi cara en su cuello, cualquier cosa para acercarme a este hombre.

Me envuelve en un abrazo y acaricia mi espalda, entonces sostiene mi cara mientras susurra—: También te extrañé. —Dejando un beso en mis labios, luego en la punta de mi nariz, mi frente.

Tiemblo con su admisión. —Pero extrañe tu voz. Tus manos. Tu boca... estar contigo... verte... tocarte... olerte... —Hago una estela. Huele tan bien, como él, limpio y varonil. Tomo sus labios con más desesperación.

Regresa mi beso, lentamente al principio, luego con más compulsión mientras desabrocha mi camisa y me desnuda con manos rápidas y ansiosas.

Sé que no es tan expresivo verbalmente como yo, pero puedo sentir su urgencia quemando cuando agarra mis caderas y me tira de nuevo a su regazo, como si tuviera que estar dentro de mí tan ferozmente como yo necesito que me llene. Estoy desnuda y él está todavía con sus pantalones, pero me muero de amor y de necesidad por expresarme físicamente con él.

Todo mi cuerpo se aprieta cuando su erección se asienta caliente y palpitante entre mis muslos, y hay una enorme necesidad en mí por darle algo que nunca he dado a ningún hombre.

Temblando incontrolablemente, me deslizo entre sus poderosos muslos, al mismo tiempo en que él da un tirón a sus pantalones y los empuja por sus caderas. Obtengo un vistazo de su tatuaje de estrella y su erección queda libre, y en el instante en que mis rodillas golpean la alfombra, mis dedos y manos están en todo su calor, su dureza, sus pesados testículos, todo lleno y preparado para mí.

—Quiero besarte aquí... —Mi voz tiembla con deseo cuando miro su rostro lleno de lujuria, con ojos que apenas y puedo mantener abiertos por el deseo—. Quiero ahogarme en ti, Nicholas. Quiero tu sabor... en mí...

El sonido de un hombre hambriento siendo complacido retumba desde su garganta cuando lo llevo a mi boca, y roza mi pelo con todos sus dedos mientras mece sus caderas, poco a poco, hasta mi boca, suavemente dándome lo que le pido y tomando lo que quiero desesperadamente dar.

Mi sexo quema mojado con cada gota de semen que pruebo, y estoy tan intoxicada con este hombre que no puedo dejar de disfrutar la mirada cruda en su cara mientras muevo mi lengua por su enorme y dura longitud.

Está tan deshecho como yo cuando agrego mis dientes, chupo la punta, luego la llevo hasta mi garganta hasta que tengo que reprimir mi reflejo nauseoso, y todavía estoy muriendo por más, nunca tendré suficiente de este hombre, y cuando está bombeando fuera de control en mi boca, sus dedos se hacen un puño en mi cabello y sus músculos se aprietan por el orgasmo, de repente me doy cuenta de que sus ojos son un poco menos azules mientras me mira.



___________________________________________________



Él es definitivamente rápido.

Súper. Completamente. Rápido.

Médicamente, Pete dice que se llama manía.

Y sospecha que este episodio pudo haber sido desencadenado por la noche en que salí con Melanie y Riley, ya que durante su reunión financiera, Nicholas le había preguntado solo tres cosas a Pete, y ninguna de ellas tenía nada que ver con las finanzas que había estado explicando.

¿A qué hora te dijo que volvería?

¿Estás seguro de que Riley la va a recoger?

¿Por qué coño están tardando tanto?


Pete dice que cerró el tema del dinero y envió a Nicholas a su habitación tan pronto como Riley envió un mensaje de que estábamos de regreso, y fue entonces cuando lo encontré escuchando la canción de rock más fuerte que he escuchado, a la vez que llevaba una sombría y reflexiva expresión en su rostro. ¿Pensaba que nunca volvería?

¿Y es eso lo que hace cuando su interior comienza a girar en caos?

¿Escuchar rock duro?

No sé. Todo lo que sé ahora, es que me follo cuatro veces esa noche, como si necesitara reclamarme una vez más, y ahora ha pasado a ser totalmente pícaro y parece funcionar con Red Bull las veinticuatro horas del día.

Está como completamente cargado.

Su ser engreído habitual a la décima potencia.

Me atacó en la cama como un león esta mañana. —Te ves especialmente bien, ___(tn) Dumas. Buena, cálida y húmeda, y no me importaría tenerte en mi bandeja de desayuno. —Su lengua hace una línea húmeda entre mis pechos, luego se va a por todas y lame mi clavícula como mi león siempre lo hace—. Lo único que falta es una cereza sobre tu cuerpo, pero estoy seguro de que tenemos algunas.

La picardía en sus ojos me derrite cuando hace aparecer una cereza dentro de su mano, lo que me hace darme cuenta de que probablemente había ido a buscarla a la cocina durante la noche y había estado esperando para abalanzarse sobre mí al instante que despertara.

Señor, efectivamente es un depredador.

Gimiendo atontada, ruedo a mi espalda y miro a su rostro detiene corazones. Mandíbula desaliñada. Ojos oscuros brillando. Sonrisa con hoyuelos.

Dios, estoy perdida.

—¿Quién es tu hombre? —pregunta con voz ronca, y me besa, rozando la cereza contra mi clítoris—. ¿Quién es tu hombre, nena?

—Tú —me quejo.

—¿A quién amas?

Temblores corren por mis miembros mientras tortura mi clítoris con la cereza y al mismo tiempo penetra mi sexo con un largo dedo. Miro fijamente a sus ojos, aturdida. Puedo ver manchas en miniatura de color azul en sus misteriosas profundidades, y oh, quiero desesperadamente decirle: Tú, sólo te he amado a ti, pero no puedo. No así, no cuando ni siquiera podrá recordarlo. —Tú me vuelves loca, Nicholas —le susurro, y descaradamente agarro su polla y la arrastro con ansiedad hacia mí, así me puede llenar, frotar mi sexo hinchado con su polla dura y hacerme oler a él de nuevo.

Toda la semana, está en modo alto de mantenimiento, y apenas puedo seguirle el ritmo, pero me encanta. Estoy montando los altos con él.

Sus sonrisas resplandecen. Tiene que tomar descansos de sexo ahora en los entrenamientos. No puede verme sin necesitar follarme. Cuando voy a estirarlo, me quiere a mí tan pronto como lo toco.

Ahora me doy cuenta de que cuando es negro, sus ojos no están muy negros, pero un negro muy oscuro, salpicado de gris y azul. Sin embargo, su estado de ánimo es… de alguna manera, negro. No siempre, pero a veces. O absolutamente altivo, o súper cabreado. A veces nada lo hace feliz. Diane está alimentándolo con mierda. El Entrenador no lo entrena duro. Y estoy mirando demasiado a Pete, por el amor de Dios.

Pero incluso tan ridículo como suena, estas cosas parecen algo muy importante para Nicholas, y ahora parece que todo mi día es absorbido por la energía y la resistencia, y estoy luchando para mantenerme a su ritmo.

—¿A quién está esperando toda esta gente? —pregunto cuándo aterrizamos en Nueva York para encontrar una multitud de espectadores en el FBO donde aparca su jet, y apenas están siendo retenidos por cuerdas de color amarillo y equipos de seguridad en el aeropuerto.

—A mí, a quién más —declara.

Suena tan arrogante que incluso Pete cacarea y dice—: Supéralo, Nicholas.

Me agarra seductoramente. —Ven aquí, nena. Quiero que estas personas sepan que estás conmigo. —Grandes y seguras manos agarran mis nalgas mientras los flashes parpadean.

—¡Nicholas!

Se ríe mientras me guía dentro de la Hummer, antes de que los otros entren, presionándome contra su costado mientras ajusta su boca y me besa como si fuera nuestra última noche vivos, dando rienda suelta a su salvaje hambre. —Quiero llevarte a algún lugar esta noche —dice con tono áspero en mi boca—. Vámonos a París.

—¿Por qué París?

—¿Por qué demonios no?

—¡Porque tienes una pelea en tres días! —Me hace reír cuando está así. Lo agarro y le devuelve el beso, profundo y rápido, antes de que alguien más se monte y susurro—: Vámonos a cualquier sitio con una cama.

—Vamos a hacerlo en un columpio.

—¡Nicholas!

—Vamos a hacerlo en un ascensor —insiste.

Riendo, sacudo el dedo índice a mi gran, malo y travieso hombre. — Yo nunca, nunca, voy hacerlo en un ascensor, así que tendrás que ir a buscar alguien más.

—Te quiero a ti. En el ascensor.

—Y yo te quiero a ti. En una cama. Como la gente normal.

Su mirada cae por debajo de mi cintura, y su expresión se transforma en una juguetona, de un sonriente Dios del sexo a un oscuro y hambriento Dios del sexo. —Te quiero en esos pantalones.






Sintiéndome cálida y querida, asiento, sonrío, y agarro sus dedos, besando cada uno de sus magullados nudillos. Su cabeza se inclina con curiosidad, y sus hoyuelos desaparecen lentamente. Parece que nunca le han dado este tipo de atenciones antes que yo. De repente, me dan ganas de darle más.

Así que lo hago.

Arrastrándome más cerca de él, ahueco su mandíbula y beso su mejilla con fuerza, pasando mis manos por su pelo, viendo su mirada cargada de deseo junto con otra cosa. Algo que hace que sus ojos se vean misteriosamente oscuros y líquidos.

La puerta del coche se abre.

Parece que el Entrenador se está montando en la parte delantera de la limusina, así que Pete, Riley y Diane se sientan en el asiento con nosotros. Nicholas aprieta mis dedos mientras trato de reducir la distancia, pero su acción sólo me dice que no lo haga, luego se desliza por el borde de su asiento y deja caer sus grandes hombros como si estuviera tratando de hacerse menos corpulento. Es imposible debido a su tamaño y los músculos, me empuja más cerca y tengo que conformarme cuando instala su cabeza en la parte blanda de mi pecho, gruñendo en voz baja y luego suspirando.

Estoy tan sorprendida que no me muevo.

Pete levanta una ceja mientras observa a Nicholas envolver sus brazos con más fuerza alrededor de mis caderas, acercándome hasta el costado de su cabeza, que está perfectamente amortiguada en mi pecho.

Gruñe y suspiro de nuevo. Riley levanta ambas cejas. Diane sonríe con ternura, como si sólo se derritiera.

No sólo estoy derritiéndome. Estoy líquida debajo de él.

Mis padres, un entrenador y un maestro, son gente maravillosa, pero no son tan buenos con los abrazos y los besos, como, por ejemplo, como mi amiga Melanie, que esta colmada de afecto y lo extiende por todo el mundo como si fuera su deber. Pero la forma en la que Nicholas me mira, la forma en que no oculta su atracción por mí, incluso a su público durante sus peleas, y la forma en que me abraza, como un gran oso hibernando que acaba de encontrar una cueva, me hace doler en inexplicables y profundos lugares.

En silencio, y con toda la ternura del mundo, corro mis uñas a través de su oscuro cabello en punta, luego trazo una línea a lo largo de su oreja. Mantiene ambos brazos firmemente alrededor de mi cintura, de alguna manera enganchándome a él como si estuviera abrazando una almohada.

—¿Quieren un tiempo fuera cuando lleguemos al hotel? —nos pregunta Pete, y su voz vibra como si alguna profunda emoción lo tocara.

Estoy absorta pasando mis dedos por su pelo cuando siento a Nicholas asentir contra mi pecho, sin siquiera molestarse en levantar su pesada cabeza.

Nunca lo había visto tan tranquilo cuando estaba maniático.

O sentarse tan completamente quieto como ahora.

Pete y Riley tienen expresiones completamente estupefactas que confirman que es la primera vez que Nicholas actúa así.

Cuando llegamos a las habitaciones, recibimos nuestras maletas en nuestra habitación, y luego hago lo que siempre hago. Bajo la cremallera y pongo mi pequeña bolsa de cosméticos escondido debajo del lavabo para empezar.

Nicholas me observa desde la puerta con tanto anhelo que dejo de cepillarme los dientes, la boca llena de espuma cuando me doy cuenta de su mirada. Luce hambriento. Salvaje. Casi desesperado. Me enjuago rápidamente mientras se acerca y deja una toalla en mis manos. No está sonriendo. Sus negros ojos me tragan en sus profundidades. Me levanta fácilmente en sus brazos y me lleva de vuelta a la habitación.

No me ayuda la manera en que mi interior revolotea cuando me acurruco en su cuello, respirándolo mientras nos baja a la cama. Creo que sé lo que quiere, pero no estoy segura. Así que espero y lo observo por un momento.

Me quita los zapatos y los arroja a un lado, entonces escucho el seco golpe de sus propios zapatos al estrellarse contra el suelo. —Quiero tus manos en mi cabeza.

Asiento y me deslizo hasta el borde para hacer espacio para él. —¿Te tranquiliza?

Sacude la cabeza, luego toma mi mano, extendiéndola abierta sobre su ancho pecho y con la voz inundada de ternura, atrapa mi mirada en la suya. —Me tranquiliza aquí.

Una maraña de emociones me golpea cuando siento su corazón palpitante, lento y poderoso, como sólo los corazones de los buenos atletas pueden palpitar, bajo mi palma. Lo miro fijamente, viendo el mismo feroz deseo en ellos que acabo de ver, y lo amo a tal grado que juro que mi corazón simplemente corre a su propio y acelerado ritmo.

Se desliza a mi lado, ambos vestidos mientras nos acostábamos en el edredón de la cama. Deja caer su cabeza contra mi pecho y acurruca cada pedacito de sus enormes músculos en mí, inhalando en mi cuello. Bajo mi cara y beso la parte superior de su cabeza a la vez que empiezo a correr mis dedos a través de su cabello.

No ha dormido en estos largos, eternos, inquietos, días locos.

Días donde le he sentido acariciándome el cabello y la espalda por la noche. Donde le he oído escuchar el bajo y apagado sonido de su música.

Lo he oído comer en la cocina a medianoche, tomando frías duchas, y cuando aquellas duchas no parecían suficientes, me he despertado para encontrarlo para que me haga el amor a su manera.

Pero no lo he escuchado dormir durante demasiado tiempo...

Así que cuando su respiración se equilibra, y me doy cuenta de que se ha dormido en mis brazos, en la mitad del día, en medio de un episodio maníaco, no sé cómo puedo contener las emociones aumentando en mi pecho.

En silencio, me limpio una lágrima de la mejilla, y luego otra. Nunca me imaginé que este tipo de hombre existía. O como era posible que esto sólo me pasara a mí. Estos momentos. Esta... conexión. Nunca pensé que el desesperado anhelo, casi doloroso que siento por él, podría nunca ser correspondido por él, para mí.

Llorando de felicidad por primera vez en mi vida, le acaricio el pelo, la mandíbula, el cuello, sus brazos, mirando hacia sus perfectos labios carnosos, su dura, fuerte mandíbula y frente, su perfecta nariz, amando en silencio cada centímetro de su cuerpo.

La luz del sol camina silenciosamente a través de la habitación y lo ilumina por completo, lo que me permite beber su perfección como un yonqui. Nuestros zapatos están descartados en el suelo, las maletas siguen a punto de reventar cerca de la puerta. Estamos en otra hermosa suite de otro hotel de lujo, y juro que en mi vida, nunca me he sentido tan completa como en este momento, con este hombre durmiendo en mis brazos, con sus gruesos brazos a mí alrededor, con su nariz en mi escote, su aliento caliente en mi piel. En un extraño lugar, en una nueva habitación, lejos de todo lo que he conocido...

Toco su oreja con mis labios. —Esto es por ti —le susurro, cerrando los ojos—. Estoy loca de alegría. Sintiéndome en casa en cualquier lugar en el que tú estés.

Estoy tan decidida a proteger su sueño que me salto la cena incluso cuando mi estómago ruge. Pronto recupera el control, y todo el tiempo, permanezco dándole pequeñas caricias a su grande y hermoso cuerpo, diciéndole silenciosamente—: Te amo, Nicholas.

Despierta en medio de la noche, y por esta vez, estoy agotada, pero tan decidida como siempre, y con brazos pesados, lo acaricio y lo mimo.

Despertando con un suave gemido, me agarra fácilmente e inserta mi cuerpo al suyo así que ahora yo soy la que me abrazo profundamente en su pecho profundo mientras besa lánguidamente el hueco de mi oído.

—___(tn) —dice.

Sólo una palabra.

Gruesa con sueño, y tan baja e íntima, que podría haber sido una propuesta, cualquier propuesta, a la que mi respuesta sería, y siempre será, sí.

—Sí, Nicholas —susurro, mi voz atontada mientras le acaricio la clavícula.

Gruñe, y poco a poco, me inspira. —Mi ___(tn). —Con su voz todavía ronca y gruesa, sus dedos tocan el botón de mis ajustados tejanos y besa cariñosamente mi cuello mientras me palmea el trasero—. ¿Por qué sigues usando estos?

Antes de que pueda recordarle por qué, oigo el golpe del botón al abrirse y el cierre deslizándose deliberadamente hacia abajo.

Todos mis músculos se aprietan. Gimo suavemente y presiono mi nariz en su cuello, presionándola tan cerca como un gatito sufriendo por sus caricias. —Estaba esperando al hombre más sexy en el mundo para sacármelos.




________________________________________________




Alrededor de las 3a.m, Nicholas se queja hambriento en mi oído y se levanta para atacar la cocina, y mientras estoy acostada en la cama, estirándome, mi estómago está de acuerdo al instante.

Enciendo una lámpara y me deslizo en la primera cosa que sale de la maleta de Nicholas, que termina siendo uno de sus túnicas de raso rojo con la palabra Riptide tejida en él.

Ato el cinturón fuertemente alrededor de mi cintura, y la tela se siente deliciosa y fría contra mi piel. El manto me queda enorme, llegando hasta mis rodillas, pero sonrío porque me encanta llevar sus cosas. Corro tras él para inspeccionar lo que Diane nos dejó en la cocina.

En el interior del microondas hay dos platos calientes de pollo con corteza de queso parmesano, espinacas y ensalada de remolacha con una guarnición de papas rojas. Voy afuera para conseguir nuestros cubiertos, cuando veo a Nicholas holgazaneando en la mesa del comedor, con el torso gloriosamente desnudo y en un par de pantalones deportivos colgando de sus caderas.

Está recogiendo la mantequilla de maní en un palo de apio y comiendo, pero deja de comer cuando me ve e inmediatamente se traga todo lo que tiene en la boca.

Sus ojos se abren, se le cae el pedazo de apio restante y se inclina hacia atrás en su silla, cruzando sus musculosos brazos haciendo que las enredaderas de tinta en la parte superior de sus bíceps se vean oscuras y sexys.

—Mírate —dice las palabras con un gruñido de placer masculino.

La palabra RIPTIDE quema deliciosamente en mi espalda mientras me dirijo hacia él con los platos, sonriendo.

—Te la devolveré cuando volvamos a la cama.

Sacude la cabeza y acaricia su regazo. —Si es mío, es tuyo.

Pongo la comida en la mesa y ahueca mis caderas a través del satén, sentándome en su regazo. —Estoy tan jodidamente muerto de hambre.

Coge un trozo de patata roja con los dedos y se lo mete en la boca, lamiendo sus dedos.

—Amarías las papas rojas de mi madre. Agrega la pimienta de cayena y les da un pequeño empujón —le digo mientras levanto el tenedor y lo meto en mi boca, el sabor del romero y la patata derritiéndose en mi lengua.

—¿Echas de menos tu casa?

La pregunta me hace mirarlo mientras termina otra papa, y me doy cuenta que él no ha tenido alguna vez realmente un hogar. ¿Tiene uno?

Su casa ha sido un ring de luchas, un montón de hoteles. Su familia ha sido su equipo y sus fans.

Mi pecho se hincha, a punto de estallar por él.

Cuando me encerré con él en su suite en el hotel, justo después de que vi a Pete sedarlo esa primera vez, Nicholas había estado en una depresión y yo ni siquiera lo sabía. Me había mantenido dentro para permanecer la cordura, pero no sabía esto tampoco.

Todo lo que había sabido era que no quería que me fuera de esa habitación y que no quería a nadie más dentro. Me quería allí. Quería mis caricias como si le faltaran, y mi boca fuera la única calidez en su frío, su única luz en su oscuridad.

Nicholas no es un hombre de palabras. Es un hombre de intuición y acciones.

Este grande y fuerte hombre, a veces necesita ser cuidado, y juro que me muero por ser la chica que cuidará de él más de lo que he querido ser otra cosa.

¿Él, que nunca ha tenido un hogar, quiere saber si extraño al mío? ¿Cuándo duermo como una reina, en una cama suave, en sus brazos, y como la mejor comida que podría comer, tengo un trabajo, y paso el tiempo con él cuando a veces es arrogante, a veces gruñón, y siempre adorable?

Dejando mi tenedor, me doy vuelta para enfrentarlo y acariciar su mandíbula con las puntas de mis dedos. —Cuando no estoy contigo, echo de menos mi casa. Pero cuando estoy contigo, no extraño nada.

Sus hoyuelos aparecen brevemente, y me inclino para rozar mis labios con los suyos. Gruñe suavemente y acaricia su nariz contra la mía.

—Estaré más cerca para que no extrañes —gime.

—Por favor, hazlo. De hecho estoy segura de que hay bastante espacio justo aquí.

Me muevo significativamente sobre su regazo, y muerde el lóbulo de mi oreja, abrazándome fuerte, diciendo—: ¡Así está mejor!

Nos reímos, y terminamos comiendo del mismo plato, el mismo tenedor, turnándonos para alimentarnos el uno al otro.

Cuando siento su inquietud, la que viene con su manía, me doy cuenta de que parece querer hacer algo. Entonces, cedo mientras me domina completamente, provocando mis labios con un roce del tenedor, y obedientemente abro la boca y le dejo alimentarme.

Me encanta el modo en que sus ojos se oscurecen cada vez que mira mi boca cuando la abro para la comida.

Desliza su mano libre bajo la manga de satén y acaricia mis tríceps con ternura mientras se vuelve a su plato y agarra un poco para sí mismo.

Lo veo tomar un gran bocado, y luego espero a que corte más pollo y lo lleve a mi boca, junto con un poco de todo lo demás.

Observa como muerdo, saboreo, y finalmente, trago, sus labios curveándose en una tierna sonrisa.

—¿A quién le perteneces? —pregunta en voz baja, acariciando de arriba y abajo mi espina dorsal.

Mi corazón se derrite cuando deja el tenedor en el plato y desliza la mano hacia la bata, curvándose alrededor de mi cintura. Inclina la cabeza y roza un beso sobre mi oído, diciendo con voz ronca—: A mí.

—Totalmente tuya. —Me muevo, así estoy a horcajadas sobre él, y entierro mi nariz en su grueso y cálido cuello, deslizando mis brazos alrededor de su delgada cintura—. Estoy tan nerviosa por la gran pelea. ¿Tú?

Su risa retumba profundamente en su pecho mientras se echa hacia atrás para mirarme. Luce divertido. —¿Por qué habría de estarlo? —Levanta mi cabeza por la barbilla para que sus ojos azules oscuros capten los míos—. ___(tn), voy a destrozarlo.

La certeza en su voz tiene tal profundidad y poder, que casi siento pena por Scorpion. Nicholas no sólo lo va a destrozar, va a divertirse haciéndolo. —Nicholas, me encanta la forma en que peleas, pero no tienes ni idea de lo estresante que es para mí.

—¿Por qué, ___(tn)?

—Porque sí. Eres... importante para mí. Deseo que nada te toque, y cada pocas noches, sólo estás... allí fuera. Aún sabiendo que vas a ganar, me pone muy nerviosa.

—¿Pero tú eres feliz, ___(tn)? ¿Conmigo?

Su cara se tensa ante esa pregunta, y de repente, se ve muy determinado, muy parecido a las veces que me pregunta: “¿Te ha gustado la pelea?”

Veo la feroz necesidad en sus ojos, y sé que mi respuesta le importa tanto como a mí me importa lo que él piensa.

—Delirantemente —admito, y lo abrazo, olfateando su cuello, amando como su aroma me relaja—. Tú me haces feliz. Me haces delirantemente feliz y loca de alegría, y punto. No quiero estar sin ti por un segundo. Ni tampoco quiero a todas esas mujeres que te miran y gritan las cosas que te harían.

Su voz cambia, como lo hace cuando me habla íntimamente durante el acto sexual. —Yo soy tuyo. Tú eres la única que traigo a casa conmigo.—Huele mi cuello, entonces regresa a mi oreja, y me susurra—: Tú eres mi compañera, y te he reclamado.

Con eso, me reacomoda a un lado y vuelve a darme de comer.

Parece deleitarse viendo mis labios abrirse y cerrarse por lo que trae a mi boca.

Le gusta darme de comer, y creo que el obsesivo placer masculino que ha derivado de ello se remonta a su antepasado, al hombre Neanderthal.

Nos devoramos toda la comida, nos acariciamos y besamos, y le cuento sobre Melanie, cómo ella y Riley durmieron juntos una noche y ahora parece que se han convertido en grandes amigos de mensajes de texto, y se ríe y me anima. —Cuéntame más —mientras sigue comiendo.

Así que le digo de mis padres, cómo Nora solía enamorarse de cualquiera que se le acercara, y él sonríe y me encanta hacerlo sonreír.

—¿Te acuerdas de algo bonito de tus padres? —le pregunto cuando nos dirigimos de nuevo a la habitación principal y subo a la cama.

—Mi madre solía hacerme la señal de la cruz todas las noches. — Cierra la puerta, y sé que es para evitar que Riley entre a la mañana siguiente, y nos vea desnudos—. En mi frente, en mi boca, y en mi corazón.

—¿Era religiosa?

Nicholas se encoge de hombros, y veo que se detiene en su equipaje de mano para sacar su iPod y sus auriculares.

Honestamente, el pensamiento de los padres de Nicholas es una tortura para mí. ¿Cómo es posible que alguien tan religioso abandone al ser humano más complejo y hermoso que he conocido? ¿Cómo pudieron? Nicholas lleva sus cosas a la mesilla de noche, y me doy cuenta que las deja todas muy cerca. Se está preparando para sostenerme el resto de la noche porque es plenamente consciente de que no va a dormir.

—¿Echas de menos a tu familia? —le pregunto mientras se une a mí.

La cama chilla cuando Nicholas se acomoda e inmediatamente me alcanza. —No se puede extrañar algo que nunca has tenido. —No espero esa respuesta, y quiero llorar tanto y cuidarlo y protegerlo de todo el mundo que lo ha herido.

Afloja el cordón de su bata Riptide y quita el satén de mis hombros.

Le gusta verme desnuda para poder hacer todas sus cosas de león como lamerme, y me gusta complacerle. Así que extiendo mis brazos y me la quito, amando cuando me acurruca contra él, piel con piel.

De pronto, con todas mis fuerzas, quiero darle todo lo que tengo. Mi cuerpo, mi alma, mi corazón, mi familia.

—¿Si yo te dijera algo… —le susurro cuando encontramos nuestro lugar favorito, uno frente al otro, mi pierna entre sus muslos, nuestros cuerpos entrelazados y tocándonos tanto como sea posible—… lo recordarás mañana?

Pone las mantas sobre nosotros y lleva mi cara hacia su cuello, sus manos vagan arriba y abajo de mi espina dorsal. —Espero que sí.

Siento sus pies moverse sin cesar contra los míos, y sonrío y extiendo mis brazos para acariciar su pelo para ayudarlo a relajarse, y luego tengo una idea. Una brillante idea. Una en la que va a entender lo que quiero decir, y de esta manera, no lo voy a presionar a cualquier cosa con lo que podría no sentirse cómodo. De hecho, no tendría que responder a ello en absoluto.

Me estiro sobre él hacia la mesa de noche y agarro los auriculares y su iPod, rezando para encontrar la canción allí. Estoy loca por esta canción y nunca, nunca, me he identificado con ella hasta este segundo cuando tengo ganas de gritar cada una de esas letras a Nicholas Jonas en estos momentos.

—Póntelos —le digo con entusiasmo. Sonríe, porque sé que le encanta cuando le pongo música. Se endereza contra la cabecera y se pone los auriculares y me arrastra hacia su regazo, y me quedo allí.

La encontré. Es la canción perfecta para decirle que estoy loca por cada parte especial de él.

Así que selecciono "I love you" de Avril Lavigne y la reproduzco.






Oigo la música comenzar y la excitación fluye a través de mis venas mientras aumenta el volumen y puedo escuchar las letras empezar a hablarle, incluso desde donde estoy sentada en su regazo.

Sé que podría no recordar esto mañana. Sé que sus ojos son de color negro, y que ponerle una canción no cuenta como haber dicho las palabras, pero hemos pasado muchas noches juntos. Entrenando con el otro, bañándonos juntos, corriendo juntos, alimentándonos mutuamente, acariciándonos y hablando, y creo que Nicholas nunca se ha abierto a cualquier otra persona como lo ha hecho conmigo. He tenido mis paredes toda mi vida, y nunca he dejado a nadie entrar hasta que de repente me di cuenta de que él estaba... dentro.

Lo respiro y lo vivo todos los días, aún sueño con él mientras estoy acostada a su lado en la cama.

Incluso si este hombre no reconoce las emociones de su crudo y salvaje corazón, por lo menos, espero que sepa debido a mi canción que se ha convertido en mi... todo.

Emocionada más allá de las palabras, escucho la canción continuar reproduciéndose y veo su rostro, mordiendo mi labio mientras estudio su expresión. Cada letra es tan perfecta, toda la canción es exactamente lo que quiero decirle, incluyendo el coro, que juro que puedo oírlo en este momento.

Eres tan hermoso

Pero no es por eso que te amo

No estoy segura si sabes

Que la razón por la que te amo eres tú

Siendo tú

Sólo tú

Sí, la razón por la que te amo es debido a todo lo que hemos pasado

Y es por eso que te amo


Escucha, evaluando mi rostro, su expresión determinada mientras estudia mis características. Mis labios carnosos. Mis ojos ámbar. Mis pómulos altos.

—Ponla otra vez. —Su voz suena tan áspera, que casi tuve que leer sus labios para entender lo que dijo.

Presiono el botón de reproducir, pero en vez de escuchar la canción de nuevo como yo esperaba que hiciera, me da la vuelta y me acuesta sobre mi espalda, a continuación, coloca los auriculares en mi cabeza y los ajusta para mi complexión pequeña mientras la canción comienza.

Y al segundo siguiente, estoy escuchando la canción "I love you" que yo puse sólo para él.

Y que Nicholas Jonas ahora pone para mí.

Cierro mis ojos, mi corazón temblando en mi pecho, lo que siento por él extendiéndose dentro de mí hasta que me siento completa y sin poder evitarlo, consumida. Siento sus labios sobre los míos, la canción sonando en mis oídos mientras comienza a besarme de una manera que no es sexual, sino infinitamente tierna.

Esta es la manera en que Nicholas se abre para mí, y me siento estremecer desde la cima de mi cabeza hasta las plantas de mis pies mientras asimilo cada cosa que trata de decirme con esta canción, con sus labios, con su toque suave, aún sabiendo que él podría no recordar nada de esto, eso no lo hace menos real para mí.










... Con este tipo de hombres me dejan arruinada para los demás que si existen... ¿Porque sólo pueden existir en libros?...
Después de Riptide, no habrá quien lo supere...








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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 13th 2014, 19:02

la vdd es que si...
con todos los hombres que conocemos en los libros
nos dejan tan "enamoradas" que no podemos ver que no existen en la realidad
pero bueno, debemos entender que no... Sad
bueno, siguela...
amo a nick
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 13th 2014, 21:50

Ooh tienes razon
Despues de Riptide, no habra quien loo superee


u.u estado sentimental: Enamorada del personaje de un libroo n.n
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 14th 2014, 09:43

Siiguelaa proontoo n.n
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 14th 2014, 10:24

Helloooow!!!
Oh My Holy God!
Que novela mas hermosa...
Amo que sea tan musical... me fascina...
Nick es simplemente perfecto...
Como hace para ser tan masculino y tierno a la vez...
Tienes que seguirla...
By The Way... Que chiquita, la hermana de la rayis... se pasa y de paso se droga... muy mal!!!
No sé como la rayis no la golpeó... como va a ser feliz con el Scorpion ese, por favor!!
Ya quiero saber si Nick se va a enterar de lo de Scorpion!
Please siguela prontisimo!!!
Agitando mi brazo te digo: "Byeeeeeeeee"
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Capítulo 12: Tus Fotos   Marzo 14th 2014, 15:00

Estoy tan ajetreada con la escuela, que se me olvidó decirles que este es el Penúltimo capítulo.
Lo sé, lo sé. Hay una segunda temporada, así que "Don't worry, girls" xD
¡Así que Au Revoir! ¡MAÑANA LA FINAL! ¡YEEEEEEEIIII!
(¿Alguna ha leído una de mis anteriores novelas? Quiero saber si no hay una por acá.)















• Capítulo 12 •

Tus Fotos


















Mi tarde iba perfectamente bien.

Nicholas tiene un día libre de entrenamiento y ahora está cargando completamente sus músculos con carbohidratos y energía, y su plato también. Se negó a comer las comidas de Diane y nos trajo a todos al restaurante buffet del hotel en su lugar. Los hombres están comiendo por separado, discutiendo cosas de "lucha", y yo estoy con Diane tratando de determinar los ingredientes de lo que estamos comiendo. ¿Un sabor a… naranja? ¿Un toque de cardamomo?

Y luego mis pitidos telefónicos. Estoy encantada de ver que es un mensaje de Mel.

Melanie: odio darle a ese presuntuoso de Riley crédito, pero tenía razón. ¡Hay una foto en Internet de ti besando esa encarnación asquerosa esa noche! ¡Y está esparciéndose como virus!

Mi mundo se detiene.

Me proyecto de regreso a esa noche, cuando me levanto de puntillas besando su escorpión, y de pronto tiene mucho sentido que alguien —¿sus matones? —captaran eso en cámara. Por supuesto.

Si alguien pasó cuatro minutos grabándome en mis pruebas Olímpicas, en el momento más humillante de mi vida, también habría alguien dispuesto a grabarme en el segundo momento más humillante de mi vida. Por supuesto que lo grabaron.

Mi trasero cae, y siento que me estoy ahogando incluso antes de que venga la tormenta, solo con la simple vista de la nube entrante.

Con los pulmones congelados, pongo mi teléfono de nuevo en mi bolso, de alguna manera tengo la sensación que todo lo que hago parece estar en cámara lenta. Echo un vistazo a la mesa donde los hombres  hablan de su estrategia para mañana en la noche, y me doy cuenta de que Nicholas está escuchándolos cómodamente. En un segundo esta normal, relajado y descansando la espalda, con sus piernas extendidas en una silla rosa del comedor del restaurante del hotel, y el siguiente lo veo mirando fijamente a su teléfono, ya que vibra.

Mi corazón se hunde hasta los dedos de mis pies, pero los segundos pasan, y nada sucede.

No puedo leer su perfil, pero se ha mantenido completamente inmóvil. Luego todo pasa en un abrir y cerrar de ojos. Vuelca toda la mesa con un estruendo enorme, y el Entrenador termina en el suelo, con un millar de platos y la comida por encima de él.

En el mismo movimiento cuando Nicholas se impulsa a sus pies, lanza su celular a través de la habitación, donde se estrella en pedazos contra la pared mientras viene hacia mí, y Pete se apresura a ponerse en pie y mete la mano en el bolsillo de atrás.

—¡No, Pete, no! —grito, aborreciendo la idea de Nicholas siendo tranquilizado.

Trato de mantener la calma, pero mi corazón late a mil pulsaciones por minuto. Nunca he tratado con Nicholas enojado conmigo desde que estamos juntos, y de repente estoy un poco asustada, pero yo no quiero que sepa que lo estoy.

Temblando en mi asiento, me quedo completamente inmóvil mientras viene a pararse delante de mí, respirando como un toro, sus fosas nasales dilatadas, sus ojos ardiendo sombríos en su rostro, con los puños temblando a los costados. Pero es la penosa desesperación en su mirada que envía escalofríos terribles por mis brazos.

Me toma alrededor de diez veces el esfuerzo normal para hablar.

—¿Quieres hablar conmigo, Nicholas? —le pregunto, mi voz es áspera.

Me preparo para su grito, pero de alguna manera, la astilla fría de un susurro con la que responde es infinitamente más amenazante.

—Quiero hacer algo más que hablar contigo.

El vello de mi nuca se eleva en alarma.

—Muy bien, vamos a hablar. Disculpa, Diane —digo en calma engañosa, y empujo mi silla hacia atrás para ponerme de pie, mis piernas tambaleándose.

Se ve más grande que nunca, y todo el restaurante está mirándolo. Diane se apresura a cercarse a la mesa derribada para ayudar al Entrenador a limpiar.

Las manos de Nicholas flexionadas y los puños a los costados mientras me mira con furia. Su mandíbula tensa mientras respira, rápida y entrecortadamente, y me doy cuenta de que Riley acaba de llegar detrás de él, junto a Pete.

Hay una feroz batalla dentro de los ojos de Rem. Está luchando porque sabe que tiene que controlarse a sí mismo, pero no puede. Como si la ira estuviera más allá de él.

Trato de calmar mi pulso mientras ardo por la necesidad de calmarlo. Sé que cuando ponía mis manos en cualquier parte de su cuerpo, se relajaba bajo mi tacto. Yo sé que necesita recibir mi tacto a veces tan ferozmente como yo necesito dárselo. Excepto que nunca ha estado así, y me temo que, por primera vez en mi vida, mis caricias no serán bien recibidas por él.

La idea del único hombre que he amado sintiéndose traicionado por mí es casi paralizante.

Ni siquiera me ha hablado, y sin embargo, puedo sentir su agitación envolviéndome completamente, lo que tenga que decirme ya me duele en algún lugar hondo y profundo dentro de mi cuerpo. Lo lastimé. Lo lastimé y al instante me odié por ello. Mi tráquea se inflama de dolor.

—Fui a ver a mi hermana —Respiro dolorosamente, un hoyo de dolor y ansiedad turbulenta dentro de mí.

Extiende su brazo con su dedo índice temblando ferozmente y toca mi boca, con la que besé la mejilla asquerosa de Scorpion, y luego se inclina hacia adelante para morderme, y jadeo en una mezcla de shock y deseo por el pinchazo de sus dientes en mi piel.

—¿Fuiste a negociar con una escoria como él? ¿Sin que yo lo supiera? —me pregunta en voz baja y turbulenta mientras su pulgar roza inseguro sobre mis labios.

—Fui a ver a mi hermana, Nicholas. No me podría importar menos esa escoria.

Él toca mi pelo, y el tacto es inesperadamente suave, yo quiero morir por la forma en que contrasta con la histeria encendida en sus ojos y la forma en que el pulgar empieza a arañar desesperadamente sobre mis labios.

—Sin embargo, besaste a ese maldito imbécil con la misma boca que me besas.

—Por favor, sólo cuenta hasta diez —Impotente, toco su manga.

Entrecierra los ojos, luego se apresura a decir—: Uno-dos-tres-cuatro-cinco-seis-siete-ocho-nueve-DIEZ.

Se inclina y toma parte del cuello de mi blusa en su puño, atrayéndome cerca de él, la mirada angustiada de sus ojos me corta como garras.

—¿Besaste a ese hijo de puta con la misma boca por la que mataría?

Sus ojos son salvajes mientras toca mis labios de nuevo, esta vez con la punta de dos fieros y temblorosos dedos, y de repente todo lo que puedo ver es una tormenta. Sus ojos son de color negro. Oscuros y embrujados. Y no puedo soportar que yo fuera la que pusiera esa oscuridad ahí, y siento su dolor, lo siento con todos los huesos de mi cuerpo.

—Mis labios apenas tocaron el tatuaje —Mi voz es un susurro tranquilo mientras mi tráquea empieza a cerrarse—. Yo hice justo lo que tú haces cuando dejas que ellos te den un golpe y finges ser débil, así pude ver a mi hermana.

Él golpea su pecho con un fuerte ruido.

—¡Eres mi maldita mujer! ¡No tienes que fingir para nada!

—Señor, necesitamos que deje las instalaciones ahora.

La cabeza de Nicholas gira mientras el gerente viene hacia nosotros, y repentinamente Pete y Riley detienen al pobre hombre para que no se acerque más, Pete rápidamente extrae un talonario de cheques con los términos costo de los daños hechos en la habitación. Los ojos entrecerrados de Nicholas se deslizan de nuevo a mí, y está tan enojado y espléndido, como un maldito chico problemático, y yo simplemente no sé qué hacer con él.

Se acerca y desliza un dedo bajo mi mandíbula, y yo respondo a esto, mi cuerpo asustado preparado para sexo con el bombardeo de hormonas, su temperamento atravesándome.

—Iré a romperle la cara a ese hijo de puta —susurra, su promesa de terciopelo mezclada con amenaza mientras se inclina y desliza su lengua en mi boca—, y luego yo voy a domarte bajo mi sumisión.

—Nicholas, cálmate —dice Riley.

—Está bien, Riley, no soy fácil de domar y es bienvenido a intentarlo —contesto, dando a Nicholas finalmente un gran y sombrío ceño fruncido que parece estar rogando.

Él frunce el ceño de nuevo y agacha su oscura cabeza, respirando con fuerza en mi cara mientras me agarra del pelo con sus puños y aplasta mi boca con posesión brutal, golpeando mis labios con movimientos castigadores de su lengua.

—Cuando te tenga en mi cama, voy a limpiarte fuertemente con mi maldita lengua hasta que no haya nada en ti de él. Sólo yo. Sólo yo.  

Su erección se clava en mi estómago, y me doy cuenta de que se ha vuelto completamente territorial, reclamándome-como-su-compañera, demostrando-su-propiedad-sobre-mí. Mis piernas se hacen líquidas, jadeo y la tensión crece.

—Está bien, llévame ahí —suplico, débil, con la urgencia de hacerlo más fácil para ambos.

Se echa hacia atrás y entorna los ojos.

—No tengo tiempo para cuidar de ti —espeta mientras se pone en marcha hacia la puerta, y yo grito sin aliento:

—Nicholas, vuelve. ¡No te metas en problemas!

Él se gira, y mi estómago se hace un nudo cuando veo la mirada asesina en su rostro, sus puños temblando a sus costados mientras clava un dedo en el aire y apunta hacia mí. —Protegerte a ti es mi privilegio. Yo te protegeré a ti y todo lo que tú valores como si eso fuera mío.

Mi respiración se paraliza por la forma en que me mira.

—Ese idiota me ha rogado que ponga fin a su vida miserable, y seré feliz de hacerlo —gruñe, sus ojos me rastrillan enojadamente desde la puerta—. ¡Tomó algo sagrado para mí y orinó en él! —El arranque de furia regresa, empujando su dedo entre mis pechos mientras señala—. ¡Entiéndeme. Tú. Eres. Mía!

—Nicholas, ella es mi hermana.

—Y Scorpion nunca la dejará ir. Mantiene sus mujeres drogadas y dependientes, sus mentes hechas pedazos que ni siquiera pueden pensar. Él nunca renunciará a ella, a menos que quiera algo más que ella. ¿Eso eres tú? ¿Él te quiere, ___(tn)? Podría haberte drogado. Desnudado. Follado, maldita mi vida, ¡podría haberte follado!

—¡No!

—¿Él te tocó?

—¡No lo hizo! ¡Están haciendo esto para provocarte, no los dejes! Guárdalo para el ring mañana. Por favor. Quiero estar contigo esta noche.

—Estuve con ella todo el tiempo, amigo, no pasó nada —intercede

Riley, palmeando su brazo y tratando de hacerlo retroceder un poco.

Veo la mirada de traición instalándose en sus ojos cuando escucha a Riley hablar, y antes de que pueda detenerlo, se gira para agarrar la camisa de Riley en su puño.

—¿Dejaste que mi chica besara la cara de ese cabrón, pedazo de mierda?

El pánico se apodera de mí cuando levanta a Riley del suelo.

—¡Nicholas, no! —Llego a su lado, tirando inútilmente su brazo.

Lo sacude en el aire, y Riley se pone púrpura.

—¿La dejaste besar ese tatuaje de escoria asqueroso?

Pete me mira.

—Lo siento —me dice, y luego a Nicholas—. Muy bien, amigo, pongamos a Destructor en cama, ¿eh? —aprieta una jeringa en su cuello, y Nicholas baja a Riley al suelo y saca la jeringa fuera de su piel, arrojándola al lado vacío.

Contengo la respiración cuando él viene y me agarra. Me mira fijamente, con los ojos llameantes, y abre su boca, titubea, luego hace un ruido de dolor mientras aplasta mi boca y me da un beso que ambos pedimos y castigándome, luego suelta mi brazo y pisoteando a la puerta, me deja lamiendo mi carne viva, labios hinchados y mirando su espalda.

Riley tose mientras se pone de pie, frotándose la garganta cuando nos damos cuenta que Nicholas se ha ido.

—¿Qué demonios? —Pete parpadea con total incredulidad a la puerta abierta por donde Nicholas acaba de salir.

—Se supone que es para acabar con un elefante, ¿no? —pregunta

Riley con aire sombrío a Pete.

—Supuestamente es la palabra clave.

Sacudiendo la cabeza, Riley sacude el vidrio de sus jeans.

—Debe estar lleno de adrenalina. Mierda.

—¡Pete, váyanse al diablo los dos! ¡Le disparaste con un sedante! Se puede caer en un callejón, ser asaltado y... oh Dios. —Cubro mi cara cuando pienso en todas las cosas que puede hacer mal, o le puede pasar.

—Cálmate, ___(tn), lo tenemos controlado. Riley, consigue otros dos tranquilizantes, me reuniré contigo en el auto —dice Pete, luego se vuelve al gerente y señala el cheque que aún mantiene entre sus manos—.¿Puede enviar la factura a la suite presidencial? Le garantizo que estaremos fuera por la mañana.

—¡Quiero ayudar!

—Maldita sea, ya has ayudado bastante, ___(tn) —Me dice Riley, mirándome como si hubiera desatado el Apocalipsis—. Sólo ve arriba y espéralo. Habrás terminado tu trabajo cuando regrese.

Estoy paseando como loca mientras espero escuchar algo. Cualquier cosa.

Veo todas sus cosas a través de nuestra suite, el iPod y la computadora portátil, su cepillo de dientes en el lavamanos, la ropa todavía en su maleta, alguna colgando en el armario, y una ansiedad terrible me recorre por mis terminaciones nerviosas.

Nicholas acaba de irse por ahí y podría echarlo todo a perder por mí. Mis labios están adoloridos de la tortura de mis dientes mientras vuelvo al pasado y me pregunto qué habría pasado si hubiera dicho que no besaba ese estúpido tatuaje. Yo podría nunca haber hablado con Nora.

Ella nunca tendría una oportunidad para liberarse como la que le ofrecí.

En ese momento, se sintió relativamente inofensivo, considerando que sentí como si no tuviera otra opción, pero ¿cómo deseaba profundamente que Nicholas nunca se hubiera enterado de nada de esto? Incluso enojado, yo podía sentir su dolor, y ahora estoy tremendamente preocupada por él. Incluso si tiene sus puños en la mandíbula de Scorpion en este momento, su victoria en el Underground pendería de un hilo, y yo no puedo ni preguntarme qué podría hacer ese horrible cabrón a Nora como retribución si Nicholas lo hiere esta noche.

Oh, Dios.

La idea de mí arruinando, no sólo mi propia carrera sino también la de Nicholas, ciertamente me destroza.

Mi estómago está tan inestable que siento como si mis intestinos fueran a ser echados fuera. Quiero que Nora este a salvo, pero necesito desesperadamente a Rem de vuelta en el hotel, donde estoy segura de que podría tratar de apaciguarlo con sexo. Si quiere domarme bajo su sumisión, entonces por Dios que voy a dejar que el hombre crea lo que quiera, sólo para tenerlo calmado y sereno de nuevo. Yo no le tengo miedo.

No lo voy a tener. Él sigue siendo mi Nicholas, sólo en un estado de mal humor.

Pero a las 5 a.m. todavía no ha vuelto. Estoy revisando el Internet como loca y tengo las noticias locales presentándose en la televisión, temiendo lo peor. Oigo una puerta y levanto mi cabeza, mi corazón latiendo en mi garganta cuando veo a Riley. Al instante salto del sofá a mis pies.

—¿Nicholas? ¿Dónde está él? ¿Qué ha hecho?

Riley no me mira a la cara, simplemente camina directamente en el dormitorio principal y busca en el armario.

—Está en sala de EMERGENCIAS.

Una tensión terrible se extiende desde un extremo de la columna al otro, y de repente me siento azotada en el trasero y voy decididamente detrás de él.

—¿Qué ha hecho? Déjame ir a buscar mis cosas. Tengo que verlo.

Riley toma su cepillo de dientes, la navaja, y lanza todo en una pequeña bolsa de cuero.

—Es mejor que esperes aquí. Son sólo algunas puntadas —Luego toma sus zapatos de boxeo y traje para la pelea—. No están descalificados. Ninguno contará nada. La lucha será esta noche, ¿o debemos decir? Continúa. Esta noche.

Los ácidos en mi estómago empiezan a arder, incómodamente. En realidad carezco de la testosterona para soportar todo esto. Solía ser sexy en las películas cuando un chico pelea por una chica, pero este es mi chico, peleando por mí, y me siento casi tan detestable cómo es posible y más que un poco desesperada por ir a cuidarlo y protegerlo.

—¿En cuál sala de emergencias está? —Siguiéndolo a través de la habitación, agarro un par de jeans y los deslizo bajo la camiseta negra de Nicholas, con la que a veces duermo.

Girando sobre sus talones cuando llega a la puerta, él me detiene con ambas manos.

—Por favor, no, por el amor de Dios, no se te ocurra aparecer. Ni Pete ni yo queremos que él te vea. Por favor, ___(tn). Sólo escúchame.

—Pero, ¿cómo está?... —Parpadeo hacia él, mis ojos empañados mientras mi voz se quiebra—. Dime cómo está él.

—Está muy enfadado. Lo sedaron en el hospital. Honestamente, no sé cómo podemos esperar que luche esta noche. Pero por lo menos está enojado.

Yo frunzo el ceño a la puerta al cerrarse y me quedo mirándola después que se va. Me siento enojada también, pero también me siento devorada por dentro. La urgencia de verlo es aguda, pero no sé si lo ayudaría o le estorbaría, yo no sé nada de esto. Usando su laptop, investigo en Google la bipolaridad y el buscador entra en un montón de artículos que describen en un episodio maníaco como la persona pasa de estar en un estado de ánimo extremadamente feliz a un estado de ánimo extremadamente irritable, quién también se engancha en un exceso de actividades placenteras, el sexo, el juego, el alcohol y algunas veces experiencias alucinantes, sentirse descansado después de no dormir, actuar imprudentemente o violento, y estos episodios suele ir seguidos de un episodio de depresión cuando la persona apenas puede levantarse de la cama. Estoy segura que Nicholas es un maníaco en este momento, yo ya había visto su etapa de sexo rudo. Recuerdo la noche en que me habló  sobre ser bipolar, diciéndome que yo lo dejaría si se ponía difícil, pero estoy doblemente resuelta a no ser una gallina y a soportarlo por él.

Pero me pregunto cómo está afrontándolo en este momento, después de que peleó con ese maldito cabrón.

Dios, por favor, por favor, no me dejes arruinar su pelea de esta noche.

Eso es todo lo que pienso mientras tomo mis zapatillas, mi rodillera, y voy al gimnasio del hotel, utilizo una cinta de correr por dos horas. Me enfoco planeando que debo hacer cuando lo vea. Quiero decirle que lo siento, que me pareció innecesario decirle sobre la visita a mi hermana, pero tenía que hablar con ella y no quería preocuparlo. Quiero darle un beso y olvidar que todo esto alguna vez pasó, pero, por desgracia, la mañana va pasando, y yo no lo veo al mediodía, o incluso en una o en dos, o en tres horas.

Lo veo hasta la pelea.

Y para entonces, soy absoluta, ciertamente, una masa de nervios temblando. No he visto a Pete en todo este tiempo tampoco, sólo al Entrenador y a Riley, quienes me acompañaron a mi asiento cuando traté de llegar al camerino para verlo por el sinuoso camino.

—Por favor, sólo déjalo pelear —dice Riley.

Todo lo que puedo hacer es asentir con la cabeza, y soy asaltada por una melancolía enferma mientras tomo mi asiento y espero y espero interminablemente. Sólo hay una pelea esta noche. Sólo Nicholas y Scorpion se enfrentarán entre sí, y este encuentro durará por horas. Ya estoy sintiendo como una eternidad en el momento que escucho su nombre a través de los altavoces, y mi corazón se eleva en el pecho al mismo tiempo que los espectadores vuelan a sus pies para animarlo.

—Y ahoraaaaaa, damas y caballeros, el momento que todos hemos estado esperando. El actual campeón, el defensor, el único, ¡Nicholas RIPTIDE Jonas!

La multitud se vuelve loca, y estoy emocionada mientras mis ojos ven un destello de rojo al comienzo del túnel.

Sale trotando al ring, y las mariposas explotan dentro de mí. Mis ojos arden con el ansia de verlo de cerca. Salta al ring y extiende sus brazos, Riley le quita la capucha roja y se coloca a un lado con facilidad.

Mis ojos examinan su cuerpo, y un golpe duro y frío me mantiene inmóvil durante varios incrédulos y largos latidos, Moretones de color púrpura recorren todo el camino hasta su torso. Hay cortes en sus labios, y varios puntos de sutura corren a través de su ceja derecha.

Obligándome a sentarme, espero ansiosamente por el giro habitual de Nicholas. Pero no lo hace. El público grita su nombre en un canto, y  noto que el Underground está lleno de más fans de él que de Scorpion.

Pero esta noche, Nicholas no está en su ego arrogante, y no se gira ni les sonríe. No se gira y me sonríe.

Mi ánimo se hunde, y de repente me doy cuenta de que nunca jamás he sufrido por la sonrisa de alguien tanto como por la de él. Nunca me he sentido tan dolorosamente invisible hasta que siento la falta de sus ojos en mí esta noche.

Cuando el presentador dice en voz alta—: Y ahora, damas y caballeros, la pesadilla que todos hemos estado temiendo ver volver a la vida está aquí. ¡Cuidado con Benny el “Blaaaack Scorpion”!

Una horrible sensación de hundimiento y desesperación me golpea cuando Nicholas no encuentra sus ojos azul-negros con los míos, mientras observa a Scorpion caminar lentamente por el túnel con sus dos dedos medios extendidos en alto, en un audaz y obvio; ¡Sí, vete a la mierda, Nicholas Jonas, y el público también!

Se extienden terribles escalofríos a través de mi estómago mientras estudio el orgulloso y duro perfil de Nicholas mientras espera en su esquina, y la falta de respuesta a la arrogancia y bravuconería de Scorpion se vuelve dolorosamente obvia para mí. De repente, me pregunto si es demasiado orgulloso para perdonarme. ¿Será que no volverá a besarme? ¿A hacerme el amor? ¿Amarme como yo lo amo? ¿Solo porque besé a su enemigo? Me estoy muriendo por dentro con la necesidad de hablar con él, de explicarle, de desearle buena suerte y sonreírle.

Pero él no mira en mi dirección y me lleno con la sospecha de que está evitando mirarme mientras Scorpion salta en el cuadrilátero.

Veo que Scorpion se retira la capucha negra y noto que se ve mal también. Su rostro golpeado está púrpura en el lugar exacto donde el tatuaje solía estar, y ahora tiene un área marcada con al menos una docena de puntos laicos. Los ojos amarillos de Scorpion aterrizan inmediatamente en Nicholas, y una familiar sonrisa satánica se extiende a través de sus finos labios, una sonrisa que ya parece victoriosa frente a la sombría y tranquila intensidad que veo en la cara de Nicholas.

Con el corazón apretado de miedo, busco Nora entre la multitud y trato de localizarla entre los matones de Scorpion, pero no está a la vista.

Mi temor se duplica cuando me pregunto si todo lo que he causado... ¿fue para nada?

Ting ting.

Suena la campana y todos los átomos de mi cuerpo acuden atraídos por Nicholas ya que ambos luchadores van al centro, cara a cara.

Scorpion conecta un puñetazo en las costillas de Nicholas, a continuación, lo golpea rápidamente en la mandíbula con un puñetazo que, con sorpresa, puedo escuchar el choque de carne y hueso. Nicholas se mantiene firme,  pero se estremece mientras se recupera y continúa yendo cara a cara con Scorpion, con los brazos cruzados bajo a los costados.

Mis cejas se unen por la confusión. En todas las peleas que he visto en las que él participa, en los momentos en que entrené en el ring con él, aprendí algunos de sus movimientos de boxeo, y Nicholas nunca ha mantenido la guardia tan baja. Una horrible premonición hunde sus terribles garras en mi estómago, y levantó la vista para tratar de leer expresiones oscuras de los rostros de Riley y el Entrenador. Las líneas sombrías grabadas en sus rostros confirman mis sospechas.

Nicholas tiene su guardia completamente baja. Sus gruesos y musculosos brazos cuelgan relajados e inactivos a los costados, y ahora está rebotando en sus pantorrillas como si esperase la llegada del próximo golpe. Sus cejas se extraen, sus ojos entrecerrados con fuerza, pero él parece casi... hambriento, de una manera furiosa, imprudente.

El puñetazo de Scorpion llega a su estómago, luego sigue con un gancho en la mandíbula que Nicholas acepta con demasiada facilidad, enderezándose casi de inmediato y mirando hacia atrás de Scorpion como pidiendo otro.

Casi parece... suicida.

Los próximos tres golpes, Nicholas los toma en el cuerpo de nuevo, dos en el pecho, uno en la caja torácica, y todavía no ha conseguido atinarle un solo golpe a Scorpion. No subirá su guardia, pero se puede ver el espíritu de Nicholas en sus ojos. El fuego que emanan retan a Scorpion mientras se recupera rápidamente de cada golpe y da pasos hacia atrás incitándolo a golpearlo de nuevo.

Estoy sin palabras.

No hay manera de que mi irregular mi pulso o mi mente gire. No puedo dejar de preocuparme sobre si las costillas pueden tomar más golpes, y yo estoy loca intentando determinar qué otras lesiones sufrió durante la noche cuando se enfrentaron en privado. ¿Y si él no está defendiéndose porque es incapaz de estirar los brazos para golpear?

Él. No. Está. Golpeando. En absoluto.

Mi ritmo cardíaco no se calma y el presentimiento alarmante de que algo terrible va a suceder se apodera de mí. ¡Quiero ir allí, abrazar a mi chico y sacarlo de allí!

Scorpion abre su brazo izquierdo hacia afuera y deja caer un golpe en la mandíbula, y luego aterriza un golpe directo en la cara que derriba a Nicholas de rodillas. Mi garganta se prima con gritos y protestas no expresados ya que el público comienza a abuchear.

—¡Boooo! ¡Booo!

—¡Mata al hijo de puta, Riptide! ¡MATALO!

La lucha continúa, sin fin, gris como la noche.

En todas las peleas de Nicholas, todo tipo de nervios retorcidos se apoderaban de mí, así como el entusiasmo, pero ahora sólo sentía la angustia y el dolor turbulento mientras Nicholas toma un golpe tras otro.

Cada golpe me destroza por dentro. Puedo sentir su dolor en los huesos como si fueran los míos. Estoy tan herida para el sexto asalto, necesito acariciarle el cabello, reproducirle una canción. Tengo que llevarlo a correr, en la que me mire y sonríe con brillantes ojos azules. Necesito tomarlo en nuestra cama, donde estamos cálidos, felices y en paz. Tengo que llevarlo a algún sitio, a cualquier lugar, donde me puede decir lo que... mierda... ¡está mal!

Me siento aquí y veo al hombre que amo ser vencido, y cuando cae de rodillas después de aguantar un conjunto potente de golpes en su abdomen, sé que todavía no va a renunciar. Jadeando, con la frente y la boca chorreando de sangre, deleita al público al ponerse en pie de nuevo, furioso, escupiendo sangre en el rostro de Scorpion, rebelde mientras toma postura una vez más.

—¡Nicholas, lucha! —De repente me oigo gritar, y estoy gritando con toda la fuerza de mis pulmones, de una manera que nunca en mi vida he gritado antes—. ¡NICHOLAS, PELEA! ¡PELEA POR MÍ! ¡POR MÍ!

Él todavía no se ha fijado en mí. Los próximos golpes vienen en una serie rápida, y Nicholas los enfrenta una vez más. Oh Dios, oigo como su aliento sale de un golpe.

La lucha se precipita por todo mi cuerpo, y sin piedad come a mis vasos sanguíneos, mis terminaciones nerviosas, mis pulmones. Pero es la primera vez en mi vida que el miedo es tan insoportable que quiero huir como nunca antes. Correr a él, abrazarlo y llevármelo lejos de Scorpion, de sí mismo, lejos del botón de autodestrucción que el hombre que amo ha presionado.

Scorpion libra varios golpes consecutivos en la cabeza, y luego ¡acaba!

Nicholas cae cara abajo en el suelo.

Un rastro de su sangre se encuentra dispersa por todo el cuerpo tumbado. Cruda pena primitiva me abruma, y la serpiente negra del miedo comienza roer dolorosamente en las arterias más gruesas de mi corazón.

La cara de Nicholas se hincha, está jadeando y temblando con cada respiración mientras planta una mano en el suelo, y luego la otra. Un silencio frío rodea la sala cuando comienza el conteo, y Nicholas intenta levantarse.

Su imagen se convierte en una gran mancha a través de mis lágrimas, y tengo que tragar el monumento de súplicas que tengo en la  garganta donde quiero rogarle que, por el amor de Dios, detén esta mierda y quédate tumbado ¡ahora!

En una ocasión me rompí la rodilla en un accidente, pero la idea de dañarse voluntariamente una y otra vez y levantarse para más hace que mis ojos se llenen de desesperado horror.

Pero Nicholas, escupiendo más sangre en el suelo, se empuja con los brazos para volver a sus pies sólo para coger un potente gancho izquierdo en la sien que balancea su cabeza.

Riley y el Entrenador gritan.

—¡Alza tu puta guardia! ¿Qué carajo te pasa? —dicen, una y otra vez, sus gritos dolorosamente angustiados.

La gente grita a través de la habitación, cada uno de ellos poco dispuesto a renunciar a él, siempre y cuando Nicholas se mantenga en pie.

—Acábalo, ¡RIPTIDE! ¡ACABA CON ÉL! —gritan.

Y a medida que lo veo recibir otro impacto que salpica sangre por el cuadrilátero, quiero gritarle al público que por favor ¡se callen de una puta vez! Por amor de Dios, déjenlo quedarse abajo y detengan ¡esta maldita pesadilla! No puedo controlar el temblor espasmódico dentro de mí. La gente grita su canto. “¡NI-CHO-LAS! ¡NI-CHO-LAS!”.

Pero puedo ver que Nicholas está herido. Uno de sus brazos está colgando a su costado, colgando lánguidamente. Él está lastimado y todavía está dando todo de sí, como da en cada pelea, como da hasta el final de cada sesión de entrenamiento. Él va a seguir hasta que no pueda levantarse. Cuando esa conciencia finalmente se hunde en mi cabeza aturdida, estoy destrozada en un millón de piezas. Lágrimas calientes bajan por mi mejilla mientras los sonidos rasgan a través de la habitación, cuando otra serie de puñetazos acezan a la carne de Nicholas, los impactos terribles haciéndolo retroceder hacia las cuerdas.

—¡Nicholas, Nicholas, Nicholas! —La gente sigue gritando.

Cuando el cántico se apodera con igual fuerza a través del cuarto, la cara de Scorpion se contrae de rabia.

Nicholas escupe al lugar donde su tatuaje debería estar, susurrando algo, burlándose, provocando que aparezca tanta rabia en la cara del otro hombre, que balancea el brazo hacia atrás con un rugido ensordecedor y aterriza un gancho que golpea a Nicholas como plomo en el suelo. Y mi corazón se detiene.

Y el silencio cae.

Parpadeo, muda de horror, al cuerpo inmóvil de Nicholas, caído de lado, y me fijo en esos hombros perfectos que conozco, los preciosos huesos probablemente rotos, su cuerpo muy bien formado, hecho moretones  púrpura y hemorragia en ese cuadrilátero. Sus ojos están terriblemente cerrados.

Y quiero morir.

Hay exclamaciones de indignación cuando los médicos aparecen en el cuadrilátero, y la gente empieza los abucheos en voz alta mientras el locutor habla.

—Nuestro ganador de la noche, ¡Benny the Black Scooooorpion! ¡El nuevo campeón del Underground, señoras y señores! ¡Scooorpioooon! "

Las palabras de alguna manera entran en mi cerebro, pero ni siquiera las entiendo mientras estoy sentada inmóvil en mi asiento, haciendo un gran esfuerzo para no perder la cabeza cuando veo a los médicos —¡los médicos!— rodear a Nicholas.

Nunca pensé que algo jamás me doliera tanto en mi vida como romperme el tobillo y la grabación en las pruebas olímpicas con mi espíritu roto.

Pero no. Ahora, el peor día de toda mi vida ha sido este. Cuando vi al hombre que amo romper su propio cuerpo hasta la inconsciencia, y cada milímetro de cada cuadrante de mi corazón está roto.

A través de ardor en los ojos, veo a los médicos transportar su cuerpo a una camilla, y la realidad de la situación me golpea como un disparo de cañón. Salto a mis pies y corro como una loca a través de una multitud de personas cuando los médicos empiezan a llevárselo. Me abro paso y llego a su mano ensangrentada, aprieto dos dedos ensangrentados.

—Nicholas.

Brazos fuertes me alejan, y una voz familiar habla cerca de mí oído.

—Déjalos examinarlo, ___(tn)—declara Riley en voz raposa, arrastrándome de vuelta mientras lucho por liberarme.

Giro alrededor a golpearlo para que me libere, cuando me doy cuenta que sus ojos están rojos mientras trata de mantenerme sujeta en mi lucha, y de repente, me rompo. Profundos sollozos compulsivos brotan a través de mi cuerpo mientras retuerzo su camisa, y en lugar de pegarle, sólo me aferro. Necesito algo para aferrarme, y mi grande y fuerte árbol está roto en una camilla, molido a golpes.

—Lo siento —Lloro, cada centímetro de mí sacudiéndose y temblando mientras las lágrimas son arrancadas de mí al igual que cuando tenía seis años—. Oh, Dios, lo siento, lo siento tanto.

Él llora también, entonces se separa y se seca sus mejillas.

—Lo sé, ___(tn), no sé qué coño... Es que... No sé qué diablos pasó aquí. ¡Jesús!

El Entrenador viene hacia nosotros, con el rostro sombrío y los ojos también llenos de lágrimas y decepción.

—Sospechan de una conmoción cerebral. Sus pupilas no responden correctamente.

Una nueva humedad ardiente estalla en mis ojos, y el nudo en la garganta se aprieta cuando Riley sigue al entrenador. Nora. Oh, jodanme, ¡todavía tengo que esperar a Nora! Agarro Riley de nuevo, más lágrimas que amenazaban con desatar cuando me doy cuenta que no voy a poder ir con él.

—Riley, ¡mi hermana! Le dije que me encontrara aquí.

Él asiente con la cabeza al comprender.

—Te mandaré un mensaje con el nombre del hospital.

Asiento miserablemente, lo veo salir, enjugándome las lágrimas y ni siquiera sé qué hacer con el torbellino de emociones que hay dentro de mí.

Quiero desesperadamente ir con Nicholas, pero no le puedo pedir a Riley cambiar de lugar conmigo. Nora no lo conoce, podría cambiar de opinión si lo ve en mi lugar. Juro que es la cosa más difícil que he hecho en mi vida, verlo ser llevado, todo ensangrentado, sin correr detrás de él.

Me apoyo en la puerta del baño de las mujeres, y espero, y espero, inquieta por la preocupación y obsesionada por lo que acabo de ver.

Mi mente sigue girando y siento que pronto voy a despertar y darme cuenta de que esto es sólo un mal sueño, y Nicholas no acaba de cometer el acto más doloroso y casi suicida arriba del ring.

Pero lo hizo.

Él lo hizo.

Mi Nicholas.

El hombre que reprodujo para mí “Iris”.

El hombre que ríe conmigo, que corre conmigo, y me dice que soy una pequeña petardo.

El hombre más fuerte que he conocido, y más amable a mi lado.

El que está un poco mal, un poco loco, un poco demasiado difícil de manejar para mí.


Cuando tres horas pasan, me he quedado sin lágrimas, y mi esperanza se ha ido también. Nora no ha llegando. Nicholas fue eliminado por una conmoción cerebral, y me han dicho que lo han entubado.

Y cuando voy a buscar un taxi, soy la única que siente que lo que acaba de ser roto dentro de mí nunca, nunca, va a sanar.




___________________________________________















En el hospital, él está en una habitación privada.

Me siento en una silla durante la primera semana, mirando su hermoso rostro con el tubo que lo ayuda a respirar, mientras lloro de rabia y frustración e impotencia. A veces le pongo los auriculares en su hermosa cabeza y le toco todas las canciones que nos reproducido el uno al otro, esperando ver sus ojos se abrirse o algún indicio de pensamiento en ese mundo. Otras veces, camino por el pasillo sólo para despertar las piernas y los brazos que se han quedado dormidos. No he visto a Pete, y nadie me dirá dónde está. Hoy los compañeros de Riley entran en la sala de espera, donde estoy con la mirada sin vida. Estoy comiendo paquetes de cacahuates, ya que terminé todas las granolas de la máquina expendedora. Creo que he perdido algo de peso, mis jeans están colgando suelto en mis caderas, pero mi estómago esta tan cerrado como un puño y las pocas veces que se aflojaba lo suficiente para que me permitiese comer algo, mi garganta era la culpable de no dejarme ingerir nada.

—Está despierto —dice Riley.

Inmediatamente, estoy de pie. Lanzo la bolsa de cacahuetes sin comer en la silla vacía al lado de la mía y luego echo a correr por el pasillo sólo para detenerme y mirar por la puerta de su habitación. Con miedo de verlo. Miedo de lo que voy a decir.

He pensado mucho estos días. Eso es todo lo que he hecho, en realidad. Pero de todos mis pensamientos, mi mente se queda en blanco como me pasó anteriormente. Profunda angustia me abruma cuando me dirijo a la cama. Pensé que estaba entumecida, pero me doy cuenta que no lo estoy. Camino lentamente y fijo mis ojos en el mismo lugar en el que mi mundo parece girar. Y lo veo. Sus ojos están abiertos. No me importa de qué color son. Todavía sigue siendo Nicholas Jonas, el hombre que amo. Él va a estar bien y yo no. Y creo que nunca lo estaré.

Las lágrimas estallan, y, de repente, todos mis pensamientos vienen corriendo. Tengo tantas cosas que decir y estoy en el medio de la habitación con mi corazón abierto. Mis palabras salen enojadas, pero son apenas comprensibles a través de mis sollozos.

—¿Cómo t-atreves a hacer m-me e-sto... ¿cómo puedes estar allí y hacerme ver como él te destruía! ¡Tus huesos! ¡Tu cara! ¡T-tú... eres... mío! Mío... a... a... abrazarme...  ¿Cómo te atreves a… a… dejarte v-vencer! ¡Cómo te atreves a dejarte v-vencer!

Sus ojos se enrojecen también, y sé que debo parar porque él ni siquiera puede responderme, pero la presa se ha abierto y no puedo parar, no puedo. Él me hizo verlo y ahora tiene que escucharme, ¡lo que su maldita mierda me ha hecho!

—L-lo único que quería era ayudar a mi hermana y no mm-meterte en problemas. También quería protegerte, cuidar de ti, estar contigo. Quería pp-permanecer contigo hasta que estuvieras enfermo de mí y no me necesitaras. Quería que me quisieras porque yo... yo... Oh, Dios, pero... yo... no puedo. No puedo más. Es difícil verte combatir, pero verte suicidarte... ¡No voy a hacerlo, Nicholas!

Él hace un sonido de dolor en la cama y trata de desplazarse incluso con un brazo enyesado, y sus ojos queman y me desgarro por dentro.

No puedo soportar la forma en que me mira. La forma en que sus me ven. Destruyéndome.

Lágrimas calientes siguen goteando por mis mejillas mientras me rindo al impulso imprudente e ir a él. Toco su mano libre y doblo la cabeza hacia su pecho mientras le levanto los dedos y beso sus nudillos febrilmente, consciente de que se los estoy mojando con mis lágrimas, pero no puedo dejar de hacerlo porque es la última vez que voy besar a la mano y me duele.

Gime mientras torpemente la coloca en la parte posterior de mi cabeza y me acaricia fuertemente el pelo. Su garganta esta entubada, pero cuando limpio mis lágrimas y lo miro, sus ojos están gritándome cosas que no puedo soportar escuchar. Estoy actuando como cobarde, como dice Mel, agarrado su mano pues no voy a dejarlo ir. No quiero, pero lo necesito. Alzo mi mano libre y agarro con fuerza su frente, poniendo un beso en el centro, un beso que espero que él sienta hasta el fondo de su alma, porque es de donde viene, de dentro de mí. Él hace un sonido áspero y empieza a tirar en el tubo en la garganta, y la máquina emite un pitido cuando empieza a tener éxito en quitarse las ataduras

—Nicholas, no, ¡no! —Abogo, y cuando sus esfuerzos sólo se intensifican junto a los gruñidos de rabia, corro a la puerta y grito a una enfermera—. ¡Enfermera! ¡Por favor!

Una enfermera se precipita en la habitación, y siento tanto dolor ver como inyecta una especie de tranquilizante a su intravenosa, que no hay nada que sienta salvo este nudo de dolor por lo que he hecho. No puedo creer que vaya a hacerle esto a él, que soy tan cobarde, tan inútil, como todos los demás. Pero cuando la enfermera lo establece y ajusta su respiración, lo miro desde la puerta, y con su aspecto tan tranquilo mientras me mira, le sonrió, una sonrisa que es falsa y que tiembla horriblemente en mi cara, y me voy.

No me gustaría que se despierte de nuevo, con sus hermosos ojos azules y tal vez no recuerde lo que dije, o donde yo estoy, o lo que me pasó conmigo. Pero no puedo quedarme.

Encuentro a Riley en la cafetería y le muestro un sobre que había adquirido de una de las enfermeras hace varios días.

—Me voy, Riley. Mi contrato terminó hace unos días. Sólo... despídeme de Pete y por favor... —le entrego el sobre con el nombre de Nicholas, viéndolo temblar violentamente en el aire—, dale esto a él cuando abra sus ojos otra vez.

Esa noche, voy a volar a Seattle, me desplomó en la silla, sintiéndome tan pesada y vacía como un edificio abandonado, y me pregunto mirando sin ver por la ventana si él ya está de nuevo despierto, y si ya está leyendo mi carta. La he leído una y mil veces en mi cabeza, y la leí una y mil veces cuando la escribí la tercera noche en el hospital, cuando yo sabía que no me iba a quedar.






Querido Nicholas,

Desde el momento en que puse los ojos en ti, creo que me tenías. Y creo que lo sabías. ¿Cómo puedes no saberlo? Que mi suelo temblaba bajo mis pies. Lo fue. Tú has hecho que se mueva. Has coloreado mi vida otra vez. Y cuando viniste por mí y me besaste, yo sabía desde algún lugar profundo dentro de mí, que mi vida para siempre sería tocada y cambiada por ti. He tenido los más asombrosos, hermosos e increíbles momentos de mi vida contigo. Tú y tu equipo se convirtieron en mi nueva familia, y nunca, ni por un segundo planee dejarlos. Ni a ellos, pero sobre todo, no a ti. Todos los días que pasé contigo sólo me antojaron más de ti. Todo lo que quería para el día era estar más cerca de ti. Me duele estar cerca y no tocarte, y yo quería pasar todo mi tiempo contigo y durmiendo entre tus brazos. Muchas veces quise decirte todas las formas en que me haces sentir, pero quería oírte decirlo primero. Mi orgullo se ha ido. No tengo espacio para él, y no quiero lamentar no habértelo dicho.

Te amo, Nicholas.

Con todo mi corazón.


Eres el más hermoso y complicado luchador que he conocido. Me has hecho delirantemente feliz. Tú me retas y me deleitas, y me hace sentir como una niña por dentro, con todas las cosas asombrosas que tenemos en común, quería que todo mi futuro fuera a tu lado. Nunca me he sentido tan segura como cuando estoy contigo, y quiero que sepas que estoy completamente enamorada de cada parte de ti, incluso esa que acaba de romper mi corazón. Pero no puedo quedarme más, Nicholas. No puedo ver que te hagas daño, porque cuando lo haces, me haces daño de una manera que nunca pensé que nadie podía lastimarme, y tengo miedo de romperme y  nunca estar bien otra vez. Por favor, nunca, nunca dejes que nadie te haga daño así. Eres el peleador que todos quieren ser, y es por eso que todos en el mundo te quieren. Incluso cuando metes la pata, te levantas a luchar de nuevo. Gracias, Nicholas, por abrir tu mundo a mí. Por compartirlo conmigo. Por mi trabajo, y por cada vez que me sonreíste. Quiero decirte que espero que mejores pronto, pero sé que lo harás. Sé que volverás a ser el hombre de ojos azules y engreídos y lucharas de nuevo, mientras yo quedaré en el pasado, como todas las cosas que has superado antes que yo. Y por favor, quiero que sepas que nunca voy a escuchar "Iris" de nuevo, sin pensar en ti.

Tuya siempre,

___(tn).
















¡See you later! (*-*)/
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 15th 2014, 15:00

oh por dios
llore Lloron  
como puede terminar
aunque falte la segunda temporada
me dolio saber que se dejo golpear por escorpion
como es posible
siguela pronto
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MensajeTema: Capítulo 13: Seattle está más lluvioso que nunca.   Marzo 15th 2014, 18:12















• Capítulo 13 (Parte I) •

Seattle está más lluvioso que nunca
















Ni siquiera Mel puede animarme. Hablé con mis padres y les dije que las cosas están muy bien, más que nada porque no quiero preocuparlos sobre Nora hasta que descubra cómo voy a llevarla a casa de nuevo. Ya he investigado y la próxima temporada del Underground comenzará en febrero del próximo año, y en Washington D.C. Probablemente voy a aceptar la oferta de trabajo de la Academia Militar de Seattle con mis alumnos de secundaria para comenzar en agosto, pero si lo hago, podría no ser capaz de viajar en febrero en busca de mi hermana. Lo cual no me gusta. Y, sin embargo, si decido ir tras Nora, sinceramente, no sé si soy lo suficientemente fuerte como para ver a Nicholas en el Underground de nuevo.

Melanie, que ha estado acechando Twitter, dice que todos sus fans están especulando sobre si va a volver o no a las peleas el próximo año.

—Por favor —Le digo mientras estamos corriendo, cuando saca el tema de nuevo—. Por favor, no me hables de él nunca más.

—¿Por qué no? Vamos, pollito cobarde. Nunca has tenido una historia de amor antes y es divertido hablar de una historia de amor que no es la mía.

—¡No me hables de él, por favor! Lo amo, Melanie. Lo amo. Él no es sólo una estrella, es todo el maldito cielo para mí. Es el sol y todos los planetas de la galaxia. Me duele pensar en él, ¿no lo entiendes?

Estar al borde de las lágrimas finalmente sirvió para callar a Melanie, agarro mi iPod y pongo los auriculares en mis oídos, pero cuando lo enciendo, incluso escuchar música me afecta, porque cada canción que escucho me hace preguntarme si quiero reproducirla para él.  

Completamente angustiada por cuan volátil me he convertido, empujo mi música de nuevo en mi brazalete y me concentro en correr, tap-tap-tap, en el suelo. Ahora el sol está cada vez más alto, y cuando doblamos la esquina de mi edificio vemos un Escalade negro aparcado justo delante de mi edificio.

Seguimos trotando hacia él, y cuando nos acercamos, las puertas se abren y un hombre de negro que se parece mucho a Pete sale. Seguido por otro que podría ser Riley.

Y de pronto, veo cada centímetro de su cuerpo hermoso, saludable y vital de Nicholas Jonas. Veo su pelo brillante oscuro, su rostro juvenil sexy, su mandíbula ligeramente desaliñada, y toda su varonil piel bronceada y los músculos perfectos, y mi corazón se detiene.

Dejo de correr.

Dejo de respirar. Dejo de existir.

Mi mente se pone en blanco, mis pulmones se estrechan, mis oídos se apagan.

Lo miro. Y él me mira.

Y mientras nos miramos fijamente, mis ojos en los suyos, sus ojos en los míos, mi corazón se reanuda con un estallido de emoción. Salta y corre hacia él, golpeándolo, explotando en él, y aunque duela como una herida abierta mirar a este hombre, todos mis sentidos regresan a la vida y no puedo apartar mis ojos de él, incluso si mi vida depende de ello. Un privado cuatro de julio está sucediendo en mi estómago cuando siento un codazo de Melanie en mi espalda, y comenzamos a caminar hacia ellos a un ritmo más lento.

Un ritmo estresante.

Se siente como si el mundo entero estuviera en cámara lenta. Cada paso que doy toma mucho tiempo.

Nicholas se ve tan… grande mientras nos acercamos. Más grande que la vida misma, que incluso no puedo creer que esta sorprendente criatura una vez fue un poquito mío.

Lo malo es que mi cuerpo no puede distinguir que ya no es mío, y cada poro de mí parece magnetizarse por él, como si siguieran pensando que me pertenece.

—Mierda, ese hombre es caliente —jadea Melanie a mi lado.

Asiento sin poder hacer nada y lo absorbo en varias ocasiones, de la cabeza a los pies. Algo se precipita a través de mí, como si se tratara del primer sorbo de agua que he tenido en semanas, y cada poro de mí estuviera deshidratado. Un temblor se envuelve alrededor de mi corazón.

Sé que no hay duda de que estoy tan enamorada de él como antes. Y esto  no es nada, nada, en comparación con el instante, el segundo, en el que brevemente y casi aburrido, me sonríe.

—¿Señorita Dumas? —dice Pete con una sonrisa, mientras nos acercamos—. Creemos que esto le pertenece

Señala en la dirección de Nicholas, que me mira con esa sonrisa aburrida, poco a poco desapareciendo mientras me estudia. Mi pulso está tan salvaje que puedo escucharlo en mis oídos, y después, me doy cuenta de otra figura saliendo del coche. Una figura femenina. Parece... Nora.

Parpadeo, y mi corazón se detiene. —¿Nora?

—¿Nora? —repite Melanie, sonando aún más estúpida de lo que estoy segura lo hago yo.

—Queríamos asegurarnos de que llegara a casa a salvo —dice Pete.

—¿Nora? —repito. Y ahora realmente sueno más estúpida que Melanie.

—¡Soy yo! —Se ve animada y como su viejo yo mientras viene a abrazarme, y está temblando de emoción—. ¡Soy yo, hermana mayor! ¡He vuelto! He terminado el trabajo en rehabilitación. Pete me ayudó —Se apresura a explicar—. Y me quité el tatuaje. —Señala su pómulo color rosa—. Me sentí tan avergonzada cuando me miraste ese día, ___(tn). Me sentía tan pequeña y tan... sucia.

—¡No! ¡No, nunca! —Consternada por la sorpresa, la abrazo, todavía aturdida y sin poder creer que mi pequeña hermana está en mis brazos, y luego Melanie la agarra y le da un poco de Mel-amor.

—¡Nora! ¡Nora CamoraLaloraCrazyora! —La abraza y la balancea alrededor y la aprieta, y me doy vuelta para mirar fijamente a los tres hombres delante de mí, y ya que no puedo hablarle al que realmente quiero hablar, le hablo a Pete en su lugar.

—Pete, ¿qué está pasando?

—Sorpresa —dice, moviendo las cejas y señalando de Nora—. Lo ha hecho muy bien. Es una chica muy dulce.

Sigo mirando con impaciencia, y él asiente hacia Nicholas, quien sólo mete las manos en los bolsillos del jean. Sus ojos están valorándome de arriba a abajo, repetitivamente, haciéndome consciente de mi equipo atlético y la forma en que ciñen mi trasero, mis pechos y mi extensa cintura de comer chocolate negro para mejorar mi humor sólo para ayudar con mí angustia totalmente frustrante.

—La noche que Nicholas fue a pelear con Scorpion, él le ofreció a tu hermana en lugar del campeonato. Y Nicholas aceptó —me dice Pete entonces.

Me quedo inmóvil por un momento, en blanco, vacilante, y muy desconcertada. Cuando mis ojos confusamente buscan a Nicholas, siento un temblor atravesarme por la intensidad de su mirada.

Entonces, estoy completamente impresionada.

—¿Quieres decir que aceptaste... perder? —¿Por Nora?

No, no por Nora, idiota.

Por ti.

Una emoción poderosa atraviesa mi cuerpo, estableciéndose como un rayo ardiente de luz en mi cerebro, iluminándome con la magnitud de algo que parece imposible, pero acaban de decirme que es verdad.

Brevemente sacudo mi cabeza de lado a lado, sin poder hacer nada me aferro a aquellos ojos azules de oscuras pestañas dolorosamente familiares. Mi pulso gira con confusa incredulidad. Una guerra de emociones se propaga dentro de mí mientras extraños e inquietantes pensamientos corren en mi cabeza, apretando alrededor de mi corazón.

—¿Hiciste eso por... Nora? —pregunto sin aliento a Nicholas.

Su rostro es tan hermoso, sólo quiero agarrar su pelo en punta y besarlo sin sentido, pero a estas alturas, no creo ni siquiera merecer tener a este hombre de pie aquí.

Mirándome sin decirme lo imbécil que soy por abandonarlo de la manera en que lo hice.

Una sensación dolorosa golpea en mi interior, la cual no es la sensación óptima de experimentar cuando te dicen que tu hermana pequeña está, por suerte, feliz, de vuelta en casa, me siento en las escaleras que conducen a mi pequeño edificio, noqueada por mi estupor mientras furiosamente trato de parpadear las lágrimas que amenazan con caer.

Pete agarra una bolsa de lona verde de atrás del Escalade y lleva a Nora dentro. —Déjame llevar esto por ti, Nora.

Me quedo con Riley, cuya mirada va de Melanie a mí como una pelota de ping-pong, y también me quedo con Nicholas. Mi Nicholas. El Nicholas que abandoné en el hospital. El que adoro. Por el que estoy loca. El que tiene las tripas destrozadas y se humilló por el bien de mi hermana. Por mí.

Una bola de dolor se reúne en mi garganta y apenas puedo soportarlo.

Él es tan hermoso, tan familiar, me siento como una prisionera en mi propio cuerpo, gritando por tocar, lo que por semanas, había visto como mío.

Sus grandes manos están profundamente enterradas en sus pantalones, y me pregunto si puede que esté luchando con los mismos  problemas también. Pero tiene una expresión sombría que rara vez está allí cuando sus ojos están azules. Y están tan azules, que me ahogo en ellos.

Envuelvo mis brazos alrededor de mí y dejo caer mi cabeza mientras la vergüenza sigue apoderándose. —¿Por qué no me lo dijiste? ¿Qué te perdiste la pelea por... ella?

Ni siquiera puedo decir "por mí"—me siento horrible.

Pero Nicholas dice en voz baja—: Te refieres a ti.

Riley interrumpe—: Yo tampoco lo sabía, ___(tn). Ni el Entrenador. Sólo Pete sabía. Él fue quien lo encontró esa noche, y ayudó a cuidar a tu hermana mientras Nicholas entregaba la victoria.

Mis ojos se mueven hacia el rostro de mis sueños, y mi voz es baja a medida que el dolor de lo que hizo por mí se filtra a través de mis poros.

—¿Cómo estás? ¿Estás bien? —Lo miro, y sus ojos están azules y en llamas con emoción mientras asiente. Está enojado conmigo. Creo. No lo sé. Siento un puñetazo en el estómago cuando lo miro, pero al mismo tiempo, es todo lo que quiero hacer.

—¿Qué significa esta derrota para ti ahora? —le pregunto. Oh, Dios, eché tanto de menos a mi Nicholas que cuando miro esos ojos azules perfectos y hermosa cara, siento el agua en mis ojos.

Creo que él está teniendo problemas para hablar también, porque hay un silencio.

Una desesperación violenta e inesperada surge salvajemente a través de mí mientras miro a este hombre sorprendentemente impredecible, el siempre cambiante misterio de Nicholas Jonas, y de repente, nada en este mundo me ha dolido más que haberlo tenido y haberlo perdido.

—¿El campeonato? ¿Aparte de que somos pobres? —responde Riley finalmente cuando parece que ni Nicholas ni yo vamos a hablar. Se ríe un poco demasiado fuerte y se peina el pelo hacia atrás—. Tiene un par de millones para conseguir a través del año. Haremos una reaparición cuando se inicie la nueva temporada. Los fans de Nicholas exigen la venganza.

—Tienes fieles seguidores, ¿verdad? —pregunto en silencio, dirigiendo la pregunta directamente a Nicholas mientras recuerdo todas las flores que hizo que me trajeran, y me siento mareada y emocionada de nuevo.

Este segundo se siente como si toda mi vida hubiera estado esperando para hablar con él de nuevo. Mi compañero de entrenamiento y amigo, mi amante. Mi amor.

—Bueno, es hora de irnos. —Riley golpea la espalda de Nicholas, y mis entrañas arden—. En realidad, ___(tn), también estamos aquí porque  estamos buscando una especialista en rehabilitación deportiva para la próxima nueva temporada. Bueno, para obtener una ventaja inicial en la formación —dice Riley, sacando algo de su bolsillo trasero—. En caso de que estés interesada, el número del Sr. Jonas, si lo consideras, estás de regreso. Ahí está el hotel donde nos alojamos también. Salimos en tres días.

Miro a Riley subir al coche, y luego a Pete saliendo de mi apartamento y despidiéndose de mí.

Miro a Nicholas, él me está mirando también, y a través de todas las emociones que veo en sus ojos, no puedo decidir cuál me atrae más. Se me pone la piel de gallina en una súplica silenciosa de su toque— cosquilleando en el recuerdo de sus callos, la forma que arrastra su lengua sobre mí. Mi león de cabello oscuro. Lamiendo y reclamándome.

Mi corazón duele mientras ambos nos miramos, pero ninguno dice nada, incluso cuando hay mil cosas que pesan sobre ambos.

—Te ves muy bien, Nicholas —dice Melanie con una sonrisa radiante.

Él la honra con una vista de aquellos hoyuelos que me matan, y luego sus ojos se mueven rápidamente de nuevo hacia mí y los hoyuelos se han ido. —Ya sabes dónde encontrarme. —Se sube al coche y se va, dejando un rastro de piel de gallina a su paso, a lo largo de mi piel.

Melanie entra primero, pero yo me quedo fuera, bajo el sol, sólo... procesando.

Entonces, entro en mi casa y mi corazón se llena con el sonido de la voz excitada de Nora, que me recuerda que está aquí. De repente mi apartamento parece una residencia universitaria con amigos riendo, y todo debido a Nicholas.

—¡En serio, creo que le gusto!

—¡Nora! —Entro en la sala de estar ecléctica, cortesía de las habilidades decorativas de Melanie y aprieto a mi hermana en otro abrazo de oso, donde soy el oso—. Deja que te mire. ¿Estás bien?

La inspecciono de la cabeza a los pies, y admito que se ve bien.

Mejillas sonrosadas, brillante sonrisa. Se cortó esa melena de oro por encima de los hombros para sus orejas pequeñas, y hay color en sus dulces labios. Se ve delgada y saludable, y la animación en sus ojos me encanta. Esta es la Nora que recuerdo. Mi hermanita.

Me aprieta la mano y asiente enfáticamente, entrelazando sus dedos fríos felizmente con los míos.

—Nora me contó cómo Nicholas luchó contra Scorpion por ella. — Melanie entrecierra los ojos y asiente significativamente—. Cree que Nicholas es muy caliente, ya que luchó con Scorpion por ella.

Una pizca de celos se riza alrededor de mi estómago. —Oh. Por supuesto.

Nora lo ha visto en las últimas cuatro semanas, tal vez, y el pensamiento de una mujer disfrutando de su sonrisa y su voz, mientras yo he estado negándome ese places, me hace sentir un poco enferma.

—___(tn), deberías haberlo visto —estalla Nora, ajena a mi cámara de tortura interior llamado "corazón"—. Él irrumpió en nuestras habitaciones y noqueó a dos de los hombres, y luego se fue directo a golpear la cara de Benny sin parar. Hundió un lápiz en su tatuaje tan profundo que lo deformó completamente.

—¡Espera! ¿Quién demonios es Benny? —pregunta Melanie.

—¡Scorpion! —explica Nora, su sonrisa entusiasta de placer. En serio, aún sigo mirándola con asombro, porque se parece a otra persona en comparación a la chica drogada, de pelo brillante con un tatuaje de escorpión en el restaurante japonés. Las maravillas que un mes de rehabilitación puede hacer. Y mi peleador de cabello oscuro...

—¡Oh! ¡Benny es Scorpion, lo tengo! —dice Mel, poniendo los ojos en blanco.

—Nicholas era como un demonio sacado del infierno, golpeando sin parar. Benny no podía detenerlo mientras gritaba acerca de mantenerse alejado de su chica, que no se iría sin la chica que quería, y un montón de maldiciones, y luego Benny se disculpo y me ofreció. Dijo que me liberaría a cambio del campeonato. Luego, Nicholas me preguntó si yo era tu hermana. Y yo asentí. Así que accedió. Ni siquiera lo dudo. Me quería fuera de ahí esa misma noche, pero Benny dijo que yo estaría encerrada hasta que Nicholas entregara el campeonato, así que Nicholas llamó a Pete para que me buscara. Pete me llevó a un lugar de rehabilitación en Connecticut y Nicholas pagó por mi estadía completa ahí y luego, envió a Pete de vuelta por mí.

Caigo en una silla y no puedo mantenerme erguida, mis ojos son un lío. Después de todas las lágrimas que he llorado, siento como si aún pudiera llora otro gran lago. Por Nicholas Jonas. Y por mí. Y por subestimar a alguien que yo creía que haría algo malo, y en su lugar, hizo la mejor y más increíble cosa por mí. Nicholas, cuando se transforma, hace cosas malas, o eso es lo que dicen. Pero Dios, oh Dios, él hizo lo correcto con Nora. Por mí. Sé, a pesar del lado romántico de Nora, que fue por mí que él peleó. Por mí tiró la pelea, y por quien yo amo, y prometió protegerla la noche en la que él destruyó todo el restaurante del hotel.

Recuerdo lo orgulloso que estaba durante la pelea, recibiendo cada golpe. ¿Cómo debió haberle dolido no defenderse? Eso es todo lo que Nicholas sabe hacer. Es un luchador de corazón. Incluso en sus ojos podía ver su fiereza. Apenas puede controlarse cuando le provocan, y pensar de  ello se contuvo cuando estaba siendo lastimado de esa manera, solo por mí. Por mi hermana.

Algo hace clic en mi mente, y mi corazón se hincha hasta que creo que voy a estallar de dolor y emoción. Soy bombardeada con pensamientos de la primera noche que vi a este hombre.

Sus ojos azules, bronceado dorado, pelo negro de punta, cara juguetona, duro cuerpo masculino. —Tu nombre —gruñe, jadeando, sus ojos salvajes sobre mí.

—Uh, ___(tn).

—¿___(tn), qué?

Con esfuerzos temblorosos, libero mi mano y miro espantosamente a Mel, quien viene detrás de él con los ojos muy abiertos. —Es ___(tn) Dumas —dice ella, y luego felizmente lanza el número de mi teléfono celular. Muy a mi pesar. Sus labios se curvan y encuentra mi mirada una vez más.

—___(tn) Dumas. —Se folló mi nombre en frente de mí. Y justo en frente de Mel. Da un paso hacia delante, y su mano húmeda se desliza por mi nuca—. ___(tn) —gruñe suavemente, de forma significativa, contra mis labios, mientras se retira con una sonrisa—. Soy Nicholas.


Oh Dios, sabía que mi vida iba a cambiar. Solo que nunca supe cuánto.

Amo. A. Este. Hombre.

Sí, es un hombre que va a ser difícil, y bipolar para arrancar.

Él es fuerte, y orgulloso, y no espero que me ruegue.

Pero a pesar de que no me va a rogar que vuelva, por lo menos no me está pidiendo que ruegue por perdón, por ser una jodida cobarde y dejarlo mientras estaba entubado en un hospital, tampoco.

Sintiendo el primer sentido de alegría que he tenido en las últimas semanas desplegándose en mi barriga, bajo la mirada a la dirección de hotel escrita en la tarjeta y mi interior se revuelve en anticipación.

Él quiere ser mi real, no mi aventura. Aun cuando será la cosa más real en mi vida, sé que todavía va a ser una aventura. Porque ese es él. Un emocionante salto en Bunge… una caída libre… toda una ronda de Juegos Olímpicos… eso es lo que estar enamorada de él será para mí. Preguntándome cuando se transformará… cuando toda la presión, el mal humor y poco razonamiento llegará.

Y de repente, eso es todo lo que puedo pensar.

De repente, mi rodilla mala es todo lo que me detiene de correr detrás de él.

Quiero el trabajo que él me ofrece.

Quiero estar con mi grande, loco, sexy, y no me disculparé con nadie por eso. Él es bipolar, y yo estoy loca por él.

Nunca dijo que me amaba. Pero volvió por mí. Me dio a mi hermana.

Perdió su riqueza, su pelea, y yacía inconsciente en una cama de hospital.

Por mi culpa.

—Nora, llamaré a mamá y papá para que pases algún tiempo con ellos. ¿Te gustaría?

—Sí, ___(tn), pensé en lo que me dijiste, y sí quiero terminar la universidad.

Mel chilla. —Oh ¡Yay! Nora, ¡La universidad es el lugar para chicos calientes, chica! Es algo que definitivamente no quieres perderte —añade en total excitación, aun sudorosa y con la cara roja por nuestra carrera.

Sentándome al lado de Nora, le digo—: La cosa es, que tal vez no esté aquí por un tiempo. Mi nuevo trabajo requerirá que viaje.

—¿Nuevo trabajo? —pregunta Melanie, luego sus elegantes cejas leonadas caen más bajo sobre sus ojos—. ¡Habla, ___(tn)! —amenaza.

—Mel. Tomaré trabajo que quiero con el hombre que necesito — confieso.

—Quieres decir que volverás con el hombre que necesitas, con el trabajo que quieres —corrige.

—¡Es lo mismo! —Me río lanzándole la tarjeta—. Recuperaré mi trabajo de vuelta.

—¿Con Nicholas? —pregunta Nora.

—Nora, tu hermana está, a pesar de no ser del tipo que se enamora con tanta fuerza, locamente, locamente enamorada con ese chico. Y él ha estado detrás de ella por meses —Le dice Mel, regresándome la tarjeta.

Las dos calibramos su reacción, y su boca se parte en sorpresa mientras se señala a sí misma. —Oh. ¿Pensaron que yo…? No hablaba de Nicholas queriéndome a mí. Dije que Nicholas estaba súper caliente, pero yo hablaba de Pete.

—¡Pete! —Me río de alegría y alivio y la aplasto entre mis brazos de nuevo—. Oh, es un gran tipo. Si vuelvo a trabajar, tengo el presentimiento de que lo estarás viendo.

—___(tn), creo que yo siempre he sido un poco… romántica, pero lo que él hizo —me dice, sus ojos serios—. Nicholas, me refiero… ___(tn), nunca, nunca, he visto a un hombre pelear como él lo hizo por alguien.

Cerrando mis ojos, asiento y mantengo un brazo alrededor de ella hasta que Melanie chilla—: ¡Sándwich! —Y viene a abrazarme desde el otro lado hasta que las dos casi me matan con amor.

—¿Me llevarás a menudo? —murmura Mel en mi oído cuando se mueve hacia atrás.

—A las dos —prometo. Incluso si tengo que ahorrar como una loca para hacerlo.















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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 15th 2014, 20:07











• Capítulo 13 •

Seattle está más lluvioso que nunca





















Treinta y seis horas más tarde, he acomodado a Nora con mamá y papá, y ellos siguen preguntando acerca de los cocodrilos. Pobre Nora, tendrá que pagar por todas las mentiras ahora que está siendo interrogada acerca de la cultura India y la Torre Eiffel y los trabajos.

Melanie me ayudó a empacar y estaba un poco llorosa cuando me despidió con la mano en el taxi, pero seguí diciéndole—: ¡No es por siempre! Es por temporada, pequeña cobarde. Y te estaré llevando como loca.

Mi voz era segura, pero honestamente, ni siquiera sé cómo mi reunión o entrevista o como sea que será llamado irá esta noche. Solo sé que estoy yendo a por Nicholas, y mi cuerpo ya se siente como un campo de batalla de deseo, miedo, nostalgia, amor, necesidad y arrepentimiento.

No estoy segura de que Nicholas voy a encontrar esta noche. Todo lo que sé es que Nicholas Jonas no es un hombre de relaciones a largo plazo.

Es un imán de mujeres y problemas, y tiene un lado oscuro que no es fácil de controlar.

Es mi bestia. Mi oscuridad y mi luz. Mío.

No hay otra opción para mí excepto estar a su lado.

—¡Estamos tan malditamente felices de verte! Te abrazaría si no tuviera miedo de perder mi cabeza más tarde—dice Riley cuando me ve atravesar la puerta y sonríe ampliamente, sus ojos tristes parecen iluminarse con real alegría.

—Oye, pensé que eran pobres. La gente pobre no alquila suites presidenciales —digo mientras suelto mis maletas en la puerta.

—Pobres bajo los antiguos estándares de Nicholas. —Pete viene para llevar mis maletas a una de las habitaciones—. Él gasta varios millones al año, así que naturalmente tiene que seguir produciendo mucho dinero, pero vendió la casa en Austin e intentamos conseguir apoyo en estos momentos.

Asiento con la cabeza, lanzo una mirada de añoranza al pasillo que da a los dormitorios, preguntándome si él está aquí. Cuando los chicos me acompañan a la sala finalmente me animo y digo—: Muy bien, necesito saber si el Sr. Jonas aún está interesado en mis servicios como especialista en rehabilitación.

—Por supuesto —asegura Pete, dejándose caer en un sofá y jugando con su corbata como siempre lo hace—. Él quiere enfocarse en lo que es importante. Te quiere a ti, fue muy específico en no querer a alguien más.

Me río, luego me pongo seria cuando los dos me miran como si yo fuera una estrella fugaz y me acabaran de atrapar. —Chicos —digo, rodando mis ojos—. No sean obtusos. ¿Él está aquí? ¿Les dijo que me torturaran sin fin?

—¡Nunca! —Los dos se ríen. Pete se recupera primero, su expresión recomponiéndose—. Se ha paseado por el lugar una y mil veces estos últimos días. Salió a correr ahora. —Mantiene mi mirada de una manera encantada, su voz disminuyendo mientras se reacomoda y se inclina sobre sus rodillas—. Tu carta, ___(tn). La ha leído mil veces. No quiere hablar con nosotros. No sabemos lo que él está sintiendo.

El sonido de una puerta cerrándose me llega, y cuando saltó en mis pies la respiración se me va.

Al otro lado de la habitación, cubierto en sudor, está la razón por la que estoy lista para irme y apostar todo en mi amor por él. Mi corazón se queda quieto por un momento, y luego salta a toda velocidad, porque este hombre me hace esto. Corro hacia él incluso cuando estoy parada.

Su pelo está perfectamente desordenado, y él está allí, el dios del sexo de mis sueños, mi demonio ojos-azules-cambiando-a-negro de mis sueños. Me mira, luego a Pete, después a Riley y entonces comienza a ir hacia mí, sus tremendas deportivas de correr amortiguados en la alfombra. Puedo ver las emociones evolucionando en sus ojos, comenzando con sorpresa, con un dejo de enojo, y luego de pura necesidad candente.

No sé cuánto tiempo me quedo mirándolo, pero es bastante, hasta que siento el crujir de la química en el aire como algo irreal y eléctrico saltando entre nosotros. Su pecho sube y baja, una salvaje desesperada necesidad de cerrar la distancia emocional entre nosotros hace que mi pecho duela.

—Me gustaría hablar contigo, Nicholas, si tienes un momento.

—Si, ___(tn), también quiero hablar contigo.

Su tono plano no hace nada para ayudar a mi confianza rápidamente desvaneciéndose, pero lo sigo cerca de sus talones. El ligero olor a otoño mezclado con un olor a mar que se aferran a su piel me pone muy caliente, y estoy casi bizca del deseo cuando me lleva al dormitorio principal.

Cierra la puerta detrás de él, se vuelve hacia mí y una oleada de calor me atraviesa cuando envuelve una caliente y gran mano alrededor de  mi cuello y se inclina para olerme. Estoy deshecha bajo el posesivo gesto de su nariz enterrada en mi pelo mientras arrastra una larga y profunda inhalación, agarro su camiseta con todos mis dedos y entierro mi cabeza en ella, adolorida por él. —No me dejes ir, por favor —ruego. Se libera de mi agarre y me suelta, casi como si estuviera molesto de que me hubiese tocado en primer lugar.

—Si me quieres tanto, ¿Entonces por qué te fuiste? —Me enerva mientras me mira sentarme en el banquillo a los pies de la cama y cruza sus poderosos brazos, con sus cejas juntas mientras cambia su postura casi amenazadoramente—. ¿Dije algo cuando estaba maníaco?

Con un súbito recuerdo, recuerdo cada increíble momento y aprovecho una. —Querías llevarme a París.

—¿Eso es algo malo?

—Y hacerme el amor en un elevador.

—¿Lo hice?

—Y tenerme en mis bragas rosadas —admito densamente, y una calidez inesperada sube por mis mejillas.

Sigue mirándome fijamente con el rostro tenso en una máscara ininteligible. Sus brazos cruzados apretadamente como si estuviera conteniendo sus furiosas emociones. Estoy temblando porque no puedo determinar si la expresión en sus ojos es de amor u odio. Es simplemente consumidora. Me está consumiendo.

—Olvidaste la parte en la que pusimos una canción para el otro — me dice en un murmuro tranquilo, y la constatación de que probablemente recuerde la forma tierna en que me hizo el amor después de eso causa una emoción ardiente en mi pecho que se difunde rápidamente a mi garganta.

Aguanto mi respiración en un estado de shock cuando llega a mi mano y la toma en su seco y firme agarre y la lleva sus labios.

Mi corazón se acelera mientras me quedo en mi asiento, mirando en deliciosa agonía mientras vuelve a tocarme. Mira hacia el centro de mi palma antes de inclinarse para aplanar su lengua sobre mi piel y lamerla suavemente. La necesidad estalla en mi vientre.

—Esa foto me puso muy furioso, ___(tn) —habla en mi piel mientras arrastra su húmeda lengua a través de los nervios sensitivos en el centro de la palma de mi mano—. Cuando perteneces a alguien… no besas a alguien más. No besas al enemigo. No le mientes. O lo traicionas.

Mis sistemas rugen a la vida mientras sus dientes rozan la palma de mi mano.

Mi voz se estremece. —Lo siento. Quería protegerte, como tú me proteges. Nunca haré cosas a tus espaldas de nuevo, Nicholas. No te deje  porque fueses maníaco. Solo no quería que te pusieras maníaco o depresivo por mí.

Me da un oscuro asentimiento mientras rastrilla una sedienta mirada en mí y baja mi mano de vuelta a mi regazo. —Entonces, hay algo que debí haberme perdido. Porque aún no puedo entender, ¡Porque demonios me dejaste cuando yo más jodidamente te necesitaba!

El dolor en su voz llama la atención dentro de mí, y al instante mis ojos pican.

—¡Nicholas, lo siento! —Lloro miserablemente.

Gime, agitado, luego saca la carta que le escribí del bolsillo de unos vaqueros doblados en una silla junto a la esquina. El papel está arrugado y roto en el centro por tantas lecturas. —¿Quisiste decir lo que me escribiste? —Escuchar su densa y angustiada voz hace que los vellos de mi piel salten.

—¿Qué parte?

Coge el papel, lo abre y señala un grueso dedo en las palabras:

Te amo, Nicholas.

A continuación la arruga en su puño de nuevo, mirándome con rabia y desesperación. Mi corazón se contraer cuando me doy cuenta que él ni siquiera puede decir la palabra en voz alta para mí.

¿Quién alguna vez le ha dicho que lo ama?

Yo lo he hecho.

En una carta.

En miles de canciones.

Pero no en voz alta.

Incluso sus padres solo querían dinero, nunca aceptaron o le dieron el amor que merecía ¿y yo? ¡Oh, Dios! Lo abandoné. Igual que todos los demás, se me forma un nudo en la garganta, asiento rápidamente y su mandíbula se aprieta como una roca.

—Dilo —susurra toscamente.

—¿Por qué?

—Necesito escucharlo. ¿Esa es la razón por la que te fuiste después de la pelea?

Ardientes lágrimas llenan mis ojos.

Hay desesperación en su pregunta, y creo que lo quiere saber porque es la única respuesta que yo sería capaz de decir acerca de mi partida.  

Un nuevo dolor crudo se abre en mi pecho mientras me lo imagino despertando en la cama del hospital, después de lo que hizo por mí, para descubrir que me he ido. Cuando dije que no tendría nunca lo suficiente de él.

—¿Fue por eso que te marchaste, ___(tn) o por qué ya estabas lista para dejarme? Pensé que tenías más temple, realmente lo pensé.

Está buscando frenéticamente en mi rostro y me siento descabellada mirando sus impresionantes características que lo hacen tan guapo, observando la pequeña cicatriz que tiene por encima de su ceja.

Toco la cicatriz en un impulso y en el instante en que mi dedo toca su piel, las palabras salen.

—Te amo, te amo. —Su respiración se detiene en su pecho y yo continúo en una carrera—. Más de lo que nunca pensé posible amar a otro ser humano. Me fui porque me rompiste el corazón, una y otra vez esa noche, con cada uno de tus huesos. Me fui porque no podía soportarlo más.

Cierra sus ojos y su tormento me llega tan profundo, mi confesión me hace vulnerable, escucho su respiración entrecortada y me duele recordar lo que hizo por mí para rescatar a Nora. Dejo caer mi mano, mi voz tiembla ferozmente. —No quiero que dejes nunca que alguien te lastime deliberadamente otra vez, nunca, ni siquiera por mí, Nicholas, jamás lo hagas, vales demasiado ¿me escuchaste?

Levanto su mano y tomo mi cara con sus manos temblorosas y me acerco él, tiemblo mientras asimilo la sensación de sus brazos nuevamente. Mi corazón palpita porque sé que está es la primera noche del resto de mi vida, y yo quiero que lo sea.

—Lo haría mil veces por ti —Nos olfateamos mutuamente—. Mil veces, un millón, no me importa si soy humillado, no me importa nada. Todo lo que sabía era que estabas dispuesta a besar a ese hijo de puta por tu hermana y yo tenía que devolvértela a ti.

—Oh, Nicholas, no tenías nada que hacer.

—Lo hice y lo haría de nuevo, y solo lo lamento por Pete. Él se quedó en el cuarto del hotel con ella y uno de los amigos de Benny y me ayudaron a su traslado cuando entregué el campeonato. No podía dejar que me detuvieras, ___(tn).

—Pero ni siquiera me mirabas… —digo apretando los ojos—, eso fue tan doloroso como el resto de lo que sucedió.

—Si te miraba, no habría podido con eso —Su voz es áspera con convicción y me cubro la cara tratando de no pensar, Scorpion estuvo encantado en humillar a mi orgulloso luchador. Eso me hizo querer luchar y llorar al mismo tiempo y sacudo mi cabeza.







Él está callado.

Luego, suelta un ruido de dolor viniendo de lo profundo de él.

Se pone de pie y camina, pasando sus dedos furiosamente por su cabello. —Sabía que eso iba a pasar —sus ojos azules se oscurecen—. Es por eso que no quería tocarte, sabía que me volvería loco si te tocaba y te pediría que te quedarás conmigo cuando yo sé que voy hacer algo jodido que te lastime de nuevo.

—¡Sí! Probablemente hagas algo idiota y va a afectarme y lo afrontaré, pero a tu lado, porque esto es lo que me provocas hacer, estoy loca por ti. Mi vida sin ti apesta, no estoy aquí por el trabajo. Aunque me encanta, pero es a ti a quien quiero. Por ti vine la primera noche, siempre ha sido por ti, quiero estar contigo, pero no voy hacerlo sola. Quiero que también me ames, Nicholas, nunca me has dicho cómo te sientes por mí.

Sus ojos de un brillante azul se encienden con un fuego que calienta todo mi ser.

—___(tn) ¿honestamente no lo sabes?

Lo miro y se arrodilla en la cama, tomando mi cara.

—Jesús, cuando te vi por primera vez en Seattle sentí como si hubiera sido enchufado a una toma de energía, me elevo sólo con la forma en que me sonríes, ___(tn). La forma en que me mirabas con una expresión de dolor y asombro me volvía loco. Te diste la vuelta para irte y llevabas ese bonito pantalón, veía tu trasero mientras te alejabas y yo solo quería terminar la maldita pelea para poder ir a por ti. La primer pelea juro que luché solo para que me vieras, así verías que soy fuerte y podía luchar por ti y protegerte. Soñaba despierto que te besaba, de hacer el amor contigo, estaba planeándolo en mi cabeza incluso cuando salté del ring y fui detrás de ti. Cuando tu amiga me dio tu número, llegué al hotel para encontrar una habitación llena de mujeres, del tipo que Pete siempre tenía para mí y no podía mirar a ninguna, quería verte a los ojos y hacer que me sonrieras. Te busqué en Google, guardé tu número en mi móvil y pasé toda la noche pensando en todas las maneras que lo haríamos cuando tuviera mis manos sobre ti. Te envié esas entradas sabiendo a ciencia cierta que te tendría esa noche, pero entonces vi un video tuyo cuando te busqué en Google nuevamente, fue en tu primer prueba en las olimpiadas y llorabas con tu lesión en los ligamentos que yo solo quería… te quería a ti. Quería quemar los teclados de los idiotas que comentaban acerca de tu vida, acerca de la depresión que te dio. Eras mía, ___(tn). Mía. Y quise sacarte de ahí y enseñarles a todos que eran unos idiotas. Nos íbamos de la ciudad pronto y sabía que tenía que verte más, por eso te contraté.

Cuando me confirmó que vio mi video casi me rompo, una debilidad atraviesa mis rodillas. Al instante recuerdo como en nuestro primer vuelo  Nicholas estaba tan absorto inspeccionando mi rodilla, la tocó casi amorosamente, acariciando la cicatriz con su pulgar y cómo olvidar cuando me cargó y fue diligente con mi rodilla el día que sus fans me lanzaron huevos.

—Trate de tomarlo con calma contigo, quería conocerte y que me conocieras y cada día quería más, ___(tn), tanto que no podía tocarte y echarlo a perder sin que me conocieras. Quería que te preocuparás por mí, que me entendieras… me torturaba todas las noches pensando en ti, en tu habitación mientras yo estaba en la mía. La noche que fuimos al club y bailaste conmigo, no podía detenerme, estaba demasiado tenso y cuando te derribaron dos chicos por mí culpa me volví locamente protector, quería meterte a la cama y hacerles mucho daño a los cuatro, pero te quedaste conmigo y me olvidé de la lucha, todo lo que quería era tener mi boca sobre ti, traté de controlarme pero en el avión me mataste con esas canciones sobre hacer el amor conmigo. Tenía que poseerte, la idea de tenerte me enloquecía, me sentía drogado con eso y para el final de la pelea estaba maniático antes de que pudiera meterte en mi cama. Y después te despertaste conmigo y vi que me abrazabas, ___(tn), suave y dulcemente, la siguiente vez que estuve acostado solo en la cama me quería cortar las malditas venas esperando que estuvieras a mi lado, así que tenía que ir a por ti, eso fue lo que me ayudo a pasar todo el día, esos días. Pensando en lograr meterte a la cama, besándote hasta dejarte sin aliento. Me quedé examinando entre mis canciones, tratando de encontrar una que expresara cómo me hacías sentir por dentro, no soy bueno diciendo esto pero quiero que sepas que eres muy especial para mí, eres diferente a cualquier otra mujer en mi vida. Querías que te hiciera el amor y no sabes cuántas veces casi me derrumbé, cuando te bañé te juro por Dios que me moría por dentro pero no podía hacerlo, no sin antes decirte que hay algo profundamente malo en mí y que soy un cobarde, ___(tn). No pude encontrar el valor para decirte la palabra “bipolar” así que prolongué mi tiempo contigo porque soy un egoísta y quería que te interesaras antes de que lo supieras. Pensando que haría una diferencia y te quedarías, ni siquiera mis amigos podían hablar conmigo a largo plazo, algo me hizo pensar que me conocías y entendías a un nivel que nadie más lo hace.

—Nicholas —exhalo.

—Tenía razón, ___(tn) —añade en un profundo y ronco susurro, manteniéndome encantada con sus palabras, su mirada liquida—. Cuando te dije acerca de mí todavía me querías y yo he estado enamorado de ti por no sé cuánto tiempo. Desde que trataste de noquearme en el ring y que terminé poniendo tu pequeño pie contra mi estómago para calentarlo. Jesús, cuando vi esa fotografía de Scorpion y tuya quería matarlo, quería darte lo que fuera que había hecho que fueras con el maldito imbécil y besar su jodida cara, quería darte eso para que me besaras a mí en su lugar. Fui a buscarlo y ya me esperaba, por supuesto  que lo hacía, me vio en el club y yo nunca antes había sido protector con una mujer. Me vio salir del round por ti cuando fui descalificado, sabía que eras mi debilidad. Fui y terminó llorando como un maldito cobarde, quería que me detuviera, tenía planeado no parar hasta que le sacará los dientes, pero me ofreció a tu hermana si me calmaba y le dejaba el campeonato. Él la controlaba, ella estaba inquieta desde que te había visto y no quería problemas. Nos miraba luchar llorando, le pregunté si era tu Nora y dijo que sí, entonces acepté, lo tuve en papel, llamé a Peter para que cuidara de ella y fue hecho. Ella quedaría en libertad una vez que terminara la pelea —arrastra su aliento, luego pasa una mano por su rostro mientras suspira—. Fue la primera vez que hice lo correcto cuando yo estaba… nada óptimo.

Inclinándose hacia mí, recorre su nariz a lo largo de mi sien y un temblor de calor se desliza en mi espalda cuando susurra cerca de mi oído: —Siento no habértelo dicho, pero tenía que pasar así. Cuando te dije que no dejaría que me abandonaras la noche que hice el amor contigo, lo decía en serio. Te deseo, ___(tn). Sólo para mí. Puedo hacerte daño, puedo hacer cosas estúpidas pero yo… —Su mirada me envuelve—, estoy tan jodidamente enamorado de ti que ni siquiera sé que hacer conmigo.

El nudo en mi garganta es enorme y estoy asintiendo mientras seco mis lágrimas sin poder decirle cuánto y cómo estoy de locamente enamorada de él.

Me hace sentir tan bien, me dedica canciones, corre conmigo, me besa y toca, me lame deliciosamente. Saca esos sexy celos, está enojado un día y al siguiente es todo engreído y me encantan los dos lados de él, me mira con sus ojos azules o negros y cada vez que lo hace solo sé que estoy donde quiero estar.

—Querrás dejarme otra vez —susurra con ternura mientras acaricia mi mandíbula—. Pero no puedes, ___(tn), no puedes dejarme, eres mía.

Con su otra mano acaricia mi cabello y yo cómo un pequeño gatito busco su toque.

—Mes has reclamado como tuyo, golpeaste un par de traseros por mí, nunca podré superarlo, sacaste de mi vida a las zorras y Pete me lo dijo, me reclamaste antes de que te dieras cuenta que ya estaba colado — Empuña mi cabello y me acerca a sus labios—. Soy tuyo y no puedes abandonarme como lo hiciste antes, incluso si meto la pata, aún seré tuyo.

Lo necesito más cerca, así que presiono mi cuerpo contra el suyo y cuelgo mis manos de su cuello, su sudor se desliza deliciosamente en mí.

—No eres mi metedura de pata, eres mi jodido real.

Gime con un sonido masculino cuando lame mi mejilla, mi corazón se derrite cuando comprendo que mi león está de vuelta, me hundo entre sus brazos cuando comienza a bajar sus labios. Lenta y húmedamente  besa mi quijada, mi mentón y luego… mis labios, creo que él siente mi estremecimiento porque desliza sus manos a mi espalda baja y me atrae protectoramente contra su cuerpo. Hace su camino hacia mi boca caliente, suavemente probándome hasta que estoy abierta y jadeando, dejándolo tenerme deliciosamente.

—No me dejes nunca más —murmura, su lengua traza mi labio superior, luego se empuja fuertemente contra mí y recorre sus manos por mi trasero apretándolo posesivamente.

Estoy embriagada, la sensación de sus besos y caricias me atraen profundamente y tiemblo en mi centro como terremotos consecutivos, cada uno más fuerte que el anterior.

Frota mis pezones con su enorme pecho y mi centro palpita por sentirlo dentro de mí, se ve tan sexy en su ropa deportiva, hace que me vuelva loca la forma que huele cuando hace ejercicio, quiero quitarle la ropa y tomarlo.

—Tengo alrededor de mil canciones en mi nueva lista de reproducción que se llama “___(tn)”, todas hablan de cuánto te extraño, te amo, te odio y te adoro —dice con tono áspero cuando siento que alcanza mi ropa interior por debajo de mi vestido.

Esto es exactamente el por qué me puse un vestido y en tiempo record me lo quita para quedar solo en bragas y Nicholas me ha quitado con éxito las bragas de ambas piernas.

—Tengo algo también… quiero pasar todo el día dándotelo —le susurro.

Me echa para atrás, desnuda en su regazo, tomando mi boca nuevamente, me tiene tan excitada con sus besos que temo llegar al clímax en el instante que entre en mí.

¡Oh, Dios! Lo necesito tan gravemente que ni me doy cuenta que he enredado mis piernas sentándome a horcajadas de él, frotándome contra su erección, lo quiero dentro de mí, lo deseo con tanta intensidad que no puedo dejar de temblar. —Te amo —respiro.

Es increíble, viví toda mi vida sin él, pero hicimos está loca conexión y me siento vacía sin él.

Me enloquece con otro beso mientras choca mi cuerpo con el suyo, tentándome con su dureza, su boca, sus gemidos. Me hace desearlo en formas salvajes, en las más intensas formas. Intenta liberarse de sus pantalones cortos.

—Quiero escuchar contigo la canción de Avril Lavigne, I Love you otra vez—digo mientras él intenta quitárselos sin sacrificarse de quitar mi centro de su regazo.

—Me pondré mis audífonos cuando terminemos —murmura sacando una pierna y sus brazos se hinchan al pelear por sacárselos de la otra pierna.

Gimo con gratitud ante la idea de poder disfrutar escuchar música, especialmente cuando lo único que puedo pensar en escuchar es Iris de nuevo y temiendo que tan profundo me llegaría. Cada una de sus canciones sin que estuviera Nicholas me abrían las heridas.

Me lleno de emoción cuando le acaricio el cabello, deslizando mis dedos en él.

—Y también That’s When I Knew de Alicia Keys —comienzo a cantar la canción desgarradoramente romántica en su oído y hace un extraño sonido entre risa y gemido.

—No cantas una mierda cariño —murmura.

Dejamos de reír cuando entra en mí, yo respiro con dificultad y él gime.

Su boca choca contra la mía. Nuestra sed es insaciable. Él balancea sus caderas poderosamente, sus músculos se aprietan debajo de mí, sus abdominales contra los míos, sus bíceps me rodean, adoro sentir su fuerza cuando me hace el amor, en el balanceo de sus caderas, en sus brazos, en su poderosa erección, me encanta…

Aquí voy de nuevo.

Amo todo de él.

—___(tn) Dumas—murmura, lamiendo mí oído con ojos brillantes—. Soy Nicholas.

Rio, luego gimo y me desvanezco con él.

En serio, es tan jodidamente sexy que no puedo aguantarlo.
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Epílogo: Nicholas.   Marzo 15th 2014, 20:35
























• E P Í L O G  O •

Nicholas












Algunas veces no puedo creer que ___(tn) me ame.

Me pongo como loco cuando habla con Pete y Riley, y otras veces no puedo dormir por miedo de despertarme y ver que no está a mi lado. Comienzo a sentir celos de mí mismo y temo perder el control, pero cuando me toca, encuentro mi ancla.

Peleo por ella está noche, y quiero sus ojos sólo en mí. Quiero sus manos sobre mí más tarde. Y quiero que me diga que me ama. Ya me lo ha demostrado, pero nunca en mi vida había escuchado esas palabras. Me dedica canciones de amor y me aferro a las letras como si ella las hubiera escrito. Algunas veces tengo problemas para ponerle palabras a como me siento. Otras veces siento miles de cosas a la vez que no puedo encontrar una sola palabra para expresar lo que yo quiero decir. Es por eso que busco canciones, y tan pronto como encuentro la indicada, no puedo esperar para reproducirla para ella. Le dediqué “Iris” porque quería que supiera que haría todo tipo de cosas locas por ella, y más que eso, yo quería que me conociera.

Ya me conoce.

Conoce partes de mí que ni siquiera yo mismo conozco.

Cada vez que me despierto, compruebo que esté bien. —¿Te hice daño? —pregunto.

Algunas veces recuerdo cuando soy oscuro, pero otras veces nada. Toda mi vida se derrumba cuando estoy negro.

Tengo miedo de lastimarla.

Tengo miedo de que se marche otra vez.

Pero entonces, me promete que me hará saber toda la mierda que yo haga o diga, eso me tranquiliza. Sinceramente, no creo poder lastimarla. Hay algo en mí que me alienta a protegerla incluso de mí mismo. Creo que incluso el Nicholas oscuro se mataría a sí mismo antes de lastimarla.

Pero todavía sueño despierto y escucho que hice algo estúpido y que ella se irá.

Ella me dice todas las noches que soy su real.

Ella es mi real. Mi única.

Pero lo quiero sobre un papel.

Quiero ganar este año y cuando lo haga, voy a pedírselo.

Porque es mía.

Está noche, escucho a la multitud mientras subo al escenario, y eso me alienta, me alimenta, pero yo ya me estoy girando hacia donde sé que ella se encuentra sentada. Cada detalle de lo que usa está noche está en mi cabeza.

Veo un rostro con unos ojos tan dorados como el oro, me hace sentir más rico que un país. Sus mejillas sonrojadas. Su amplia sonrisa.

Y el solo mirarla hace subir mi adrenalina.

Un aumento en la dopamina.

La testosterona.

Las endorfinas.

Disfruto que me eleve. Ella me eleva, y le sonrío y la señalo, ya que tengo pensado hacerle saber lo que ya sabe. —Esto es para ti.

Todo esto.

Para ti.

___(tn) Dumas.

Me lanza un beso y lo capturo en mi mano.

La multitud ama la acción como yo la amo a ella.

Y luego lo pongo en mi boca, y todos rugen.

La vuelvo a señalar, riendo, viendo el brillo en sus ojos, y no puedo esperar a estar dentro de ella, escucharla suspirar por mí, venirse por mí.

Estoy en la cima ya. La oleada de adrenalina me atraviesa. Voy a acabar con cualquier cosa que se pongo en mi camino sólo para ser el vencedor. Para demostrarle a esta mujer que yo, Nicholas Jodido Jonas, es el hombre que ella quiere.

—¡Y el mejor de los mejores, Nicholas “Riptide” Jonas!

Escucho mi nombre una vez más, y estoy tan drogado como la multitud, drogado con una sonrisa de ella.

Estoy elevado sólo por ella.












Fin...?





         







Quien no quisiera a alguien como él!!

Muchas gracias por acompañarme en esta historia chicas!

Después vuelvo con la segunda parte!











Última edición por SweetHeart(MarthaJonas14) el Marzo 15th 2014, 20:37, editado 1 vez (Razón : Composición de letras.)
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Lady_Sara_JB
Casada Con
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 15th 2014, 21:42

oh me encanto....
vas a abrir otro tema o lo seguiras aqui?
espero que subas pronto
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LBriGL
Nuev@


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Localización : Everywhere & Nowhere!
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 17th 2014, 10:03

Hellooooow!!!!
Oh Dios Mio...
Que maravilloso todo...
Waaaaaahhh Nick perdio contra Scorpion por salvar a Nora para la rayis!!!!
Que hermosura de hombre...
Que bueno que han vuelto...
Tienes que seguir porntisimo la segunda parte...
Me despido agitando mi brazo y diciendo: "Byeeeeee"
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Lau_ilovejonas
Me Gustan Los Jonas!


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Fecha de inscripción : 15/09/2012

MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Abril 1st 2014, 14:27

Holaaa soy lau y encontré la nove ayer y la ame desde el primer momento..... Porfa porfa porfa decime que vas a subir la segunda parte!!! Y si ya lo hiciste te agradecería que me pasaras el link.... Gracias por compartir esta hermosa novela con nosotras!!!!!
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kelilovejoe
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Mayo 31st 2014, 01:06

Dios me encantó la nove por favor sube pronto la segunda temporada
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cami-camila
Casada Con
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Edad : 21
Localización : en mi habitacion con nick teniendo un muy importante conversacion c: XD
Fecha de inscripción : 10/12/2009

MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Febrero 17th 2015, 05:13

Tiene segunda temporada???
Me encanto la nove ♥
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Hoy a las 11:25

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Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/
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