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 Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/

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Sra. Laura Jonas
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 8th 2014, 00:58

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah esta super padre la novela
siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela siguela
me encanta siguela siguela siguela
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Capítulo 6: Miami no es tan ardiente... Part II   Marzo 8th 2014, 15:27




• Capítulo 6 (Parte II) •


Miami no es tan ardiente










Riley continúa empujando gente fuera de la habitación mientras Nicholas se desploma hacia abajo y Pete lucha por apoyarlo contra la pared más cercana. Cuando logramos sacar a la última persona, Riley cubre su cuello con uno de los brazos de Nicholas, mientras que el otro va alrededor de el de Pete. Sus pies se arrastran debajo de su cuerpo mientras comienzan a transportarlo hacia la habitación principal, y cuando escucho su voz bellamente masculina hablar, no suena sólo ebrio, sino súper drogado, su timbre bajo y apenas inteligible.

—No dejen que vea.

—No lo haremos, Nicholas.

Su cabeza cuelga hacia adelante como si no tuviera fuerza para soportarla. —Sólo no la dejen que vea.

—Sí, hombre, lo tengo.

Temor helado se extiende en mi interior mientras me muevo aturdida, como sonámbula, y los sigo a la puerta. Me alojo en el umbral, dividida entre ir tras él y mi absoluta confusión sobre lo que está pasando y mi TOC, que me pide que comience a limpiar todo este maldito lío, y también los tragos de tequila que todavía me hacen sentir como un burro.

—¿Qué está mal con él? —le pregunto a Pete mientras ambos salen. Riley al teléfono en la sala de estar.

—Él está bien, sólo un poco cabreado —Pete agarra el pomo para cerrar la puerta.

Y de repente estoy preocupada, fuera de mi siempre amorosa mente, y me aferro al brazo de Pete como una línea de vida. —No digas esa mierda. ¿Qué es lo que no quiere que vea?

Mi voz tiembla, pero estoy tan asustada y borracha y frustrada sexualmente, que si no me da una respuesta voy a destrozar todo lo que Nicholas dejó intacto.

Pete vacila, luego libera su brazo del agarre de muerte que parezco tener sobre él. —No quiere que lo veas a él.

Estoy aturdida sin palabras, pero mi necesidad de asegurarme de que Nicholas está bien es tan abrumadora que todavía trato de entrar.

Pete rápidamente tira de mí a un agarre firmemente.

—Mira, ha estado acelerado desde que llegaste aquí, y este es el tipo de cosas que sucede después de acelerarlo. Todo lo que necesita es un poco de contacto físico para hacerlo sentir bien, para sacarlo de todo ese miedo, y va a estar bien pronto. Sabíamos que esto iba a pasar, sólo era cuestión de días. Siempre comienza cuando no puede apagarlo en el ring. Y el hecho de que ha estado jadeando detrás de ti como un perro no ayuda, ___(tn).

—¿Y quién diablos te da el derecho para inyectarle químicos en sus venas, Pete? —exijo, tambaleándome con furia en nombre de Nicholas.

—Él lo hace. Un millar de habitaciones destrozadas, ___(tn). He estado con él una década y también Riley. ¡Es el hombre con más fuerza que alguna vez vas a conocer!

Riley regresa a nosotros con una expresión sombría. —Están en camino.

—¿Conseguiste dos? —pregunta Pete.

—Tres. Nuevas. A ver si con eso despierta su maldito apetito obstinado.

Cuando me doy cuenta de lo que están hablando, inmediatamente quiero golpearlos. —¿Tres nuevas, qué? ¿Prostitutas?

Con un nuevo atisbo de preocupación, Pete me da una palmada de consolación en el hombro. —Este es un protocolo estándar, ¿de acuerdo? Son mujeres limpias y muy caras. A él no le importará quiénes son. No debimos dejar que pasara tanto tiempo sin soltarse, especialmente contigo alrededor. Lamento ser gráfico, pero este es nuestro problema a solucionar ahora, y él no puede luchar así mañana. Demonios, va a ser un milagro si logramos sacarlo de la cama.

Algo sombrío y verde gira dentro de mí, anudándose violentamente en mí pecho. —No quiero a esas mujeres aquí —les digo con una calma engañosa.

Tal vez no tengo voz en el asunto, pero me acuerdo del beso de Nicholas esta noche, el suave agarre de sus manos. Sus palabras. Eres mía esta noche…

La repentina imagen vívida de su cuerpo entrelazado con el de otra persona, me da ganas de correr al baño y vomitar. Estoy un poco ebria, o a lo mejor ya resacada. No lo sé. Pero mi corazón duele y mi estómago se enturbia ante la simple idea de que alguien más lo toque. Y de repente necesito taparme la boca y correr al baño otra vez, de verdad.

Me paso los siguientes diez minutos allí, entonces lavo mi boca nuevamente, limpio todo, y serpenteo mi camino de regreso a la sala de estar justo a tiempo para cuando las apestosas prostitutas están llegando.

Riley parece haber bajado al vestíbulo para hacerlas subir —ningún hotel respetable permitiría el acceso de estas mujeres por su propia cuenta— y Pete abre la puerta para dejarlas entrar, con sus hediondos perfumes y conjuntos brillantes. Me quedo boquiabierta y me siento verde y retorcida de nuevo.

Son tan hermosas, me doy cuenta con espanto de que tal vez soy el tipo de borracha que empieza a gritarle a la gente y luego llora, porque tengo ganas de hacer ambas. Estoy tan furiosa que cargo hacia adelante y detengo a las mujeres a sólo dos pasos de la sala de estar, las tres se detienen cuando ven mi cabello desordenado y mi mirada furiosa.

—No necesitamos sus servicios, señoras. Lo siento por su tiempo, aquí tienen sus gastos por venir.

Agarrando cien dólares de la billetera de Riley, que era la más cercana, y también el idiota que tuvo el descaro de llamarlas, empujo a las mujeres al pasillo y cierro la puerta en sus narices. Entonces me doy la vuelta, con el ceño fruncido mordiendo en mi cara.

—Esa es la última vez que llamas a unas vagabundas cuando él está así —digo, plantando un dedo amenazador, mi corazón latiendo en pura furia y protectividad—. Me doy cuenta de que no estoy en condiciones de tomar ninguna decisión aquí, pero tampoco él lo está. ¡No las quiere a ellas! —lloro.

Los hombres, ambos completamente sobrios y siempre muy afilados en sus trajes y corbatas de “aspecto guardaespaldas”, excepto Pete que perdió la forma esta noche, sólo me miran en la más absoluta confusión, haciéndome sentir como si me hubiera vuelto completamente loca.

¿Bien?

¿Lo he hecho?

No estoy segura. Pero mi pecho duele por el hombre en la habitación principal y mis pechos tiran por mis respiraciones rápidas mientras lucho por mantenerme firme. Sé lo que estos chicos están pensando. Sé que quieren saber por qué diablos no dejé entrar a esas mujeres. Ellos creen que quiero follar a Nicholas, y que yo creo que él realmente me desea. Y tal vez lo hago. Desesperadamente lo hago. No solamente quiero follarlo, posiblemente tengo profundos sentimientos complicados por él.

Pero la idea de alguien tocándolo me da ganas de escupir fuego. No me importa que él no sea mío. Me importa que justo ahora, Pete acaba de disparar algo en sus venas, su hermoso cuerpo está en reposo, y su cerebro está agotado. Si puedo evitar que esta pesadilla suceda, lo haré, y yo sólo lo hago.

—No estoy ebria ahora —afirmo cuando los hombres sólo continúan mirándome.

Ambos suspiran. —Me voy a la cama en caso de que se despierte cuando el efecto se desvanezca —dice Riley, y se dirige hacia la puerta.

—No entres allí —me advierte Pete, señalando a la principal—. Duerme en la otra habitación. Posiblemente no recuerde nada de lo que digas ahora, y si lo que le dimos desaparece demasiado pronto se puede poner más difícil de lo que puedas imaginar.

—Bien —miento, y me voy a la otra habitación para ponerme mi camiseta de dormir, pero no puedo dejar las cosas así. Sólo Nicholas y yo estamos durmiendo en esta habitación, y cuando la puerta se cierra detrás de Pete, sé que estamos solos.

Serpenteando mi camino a través del campo minado de vidrio por todos lados y empujando a un lado la obligación de limpiar, entro en la habitación principal. Mi pulso es un tambor frenético golpeando mis sienes mientras absorbo la escena. Las cortinas están parcialmente abiertas, y siento una oleada de posesividad y protectividad surgir de mí mientras diviso su forma sombreada sobre la cama, brevemente iluminada por las luces de la ciudad. Me digo que sólo quiero asegurarme de que se encuentra bien. Pero estoy tan conectada y preocupada, que me temo que verlo no va a ser suficiente y voy a tener que tomar su pulso o algo.

Tranquilizándome en silencio en mi interior, contengo el aliento en mi garganta y sin hacer ruido cierro la puerta detrás de mí.

En silencio, me quito mis zapatos, me acerco con pasos ligeros en la alfombra mientras mis ojos se acostumbran a la penumbra. Está boca abajo sobre la cama, y cuando se queja, mi corazón se vuelve loco de dolor.

Las sábanas susurran y el colchón chirría mientras se mueve, y estoy tan loca por este hombre, que sólo quiero comérmelo con una cuchara y hacer un montón de otras cosas que nunca he querido hacer con nadie más.

Los insectos aletean por todo mi estómago mientras lo recuerdo diciéndole a Pete y Riley que yo no vea. ¿Le preocupa lo que pienso de él? Realmente deseo decirle que sigue siendo "todo eso" para mí. Quiero decirle un montón de cosas buenas. Lo bien que luchó. Que creo que es la cosa más caliente que he visto en mi vida. Que me ha tenido caminando en el séptimo cielo toda la noche sólo con sus besos. Sé que yo también necesitaba escuchar esto cuando mi mundo se vino abajo, mi cuerpo se rompió y mi espíritu se derrumbó, y Mel me tomó la mano y me dijo que todavía era su número uno. Quiero que Nicholas sepa que yo también orgullosamente sostendré un cartel que dice que soy su fan número uno.

Pero no puedo hablar a través de esta bola de emociones en mi garganta.

Estoy tan preocupada de verlo así que me está comiendo. Y mi hígado no está afrontándolo muy bien, así que estoy experimentando un millar de emociones que ni siquiera sé cómo hacer frente en estos momentos. Creo que sólo quiero acariciarlo y abrazarlo, pero me temo que vaya a sacarme si sabe que estoy aquí.

Nerviosa mientras me acerco, pongo una mano sobre su gran hombro desnudo. Su calor se filtra de su piel suave en mí mientras me inclino al lóbulo de su oreja y suavemente zumbo mis labios a lo largo de ésta, como me lo hizo a mí en el avión.

El olor de su champú y el olor natural que emana y que me vuelve loca con la lujuria se filtra en mí, y no puedo dejar de deslizar los dedos por su espalda, a lo largo de la curva redonda de su trasero. Es tan hermoso, mi cuerpo llora con anhelo de conocer el suyo.

Entiendo el protocolo de drenar algo de energía extra. Los atletas compiten mejor con sexo de antemano en muchos casos probados. Estas semanas con él han sido intensas para mí también, y cada día me siento más desesperada y desequilibrada por el dolor de la pura negación sexual.

Ligeramente, llena de remordimiento por nuestra noche perdida, toco la curva de su espalda y me estremezco ante el contacto de su piel cálida, sedosa y suave, deslizante bajo mis dedos. Mi coño se aprieta con nostalgia pura, y una parte egoísta de mí quiere desesperadamente que abra sus ojos, me vea y me tire en sus brazos hasta que los dos estemos sin aliento y cansados de lo que se ha construido.

Pero otra parte de mí teme que me eche.

Hay una alta probabilidad de que lo haga. Ni siquiera sé por qué estoy todavía aquí cuando fui tan claramente advertida de que me mantenga alejada. Tal vez soy más débil de lo que Nicholas es. Tal vez estoy loca. Sólo quiero estar junto a él esta noche. Está sedado, grande e indefenso en este momento, y sé que nunca me haría daño.

Tan silenciosamente cómo es posible, me pongo en el borde de la cama y deslizo mi cuerpo junto al suyo. De repente, se queja en voz baja y se da la vuelta completamente de espalda, y contengo la respiración ya que la extensión completa de la musculosa belleza de su cuerpo está expuesta ante mí. Mi respiración apenas va.

Su desnudez en la luz de la luna me pone húmeda en la boca, y entre mis piernas, mis piernas se sienten como el algodón ahora. Puedo ver cada músculo de su cuerpo, ver dónde colinda al siguiente, y cómo su piel abriga perfectamente cada ajustada pulgada. Podría delinear cada músculo con un lápiz. Es tan perfectamente viril, estoy ardiendo caliente y mojada entre mis piernas, y estoy desesperada por sentir sus labios bajo los míos, su lengua rozando la mía.

Quiero que se despierte para que le pueda decir que lo quiero, en mi boca, en mi interior. Quiero desnudarme y pegar cada centímetro de mi piel con su dorada piel. Quiero agacharme y tocar y besarlo allí mismo, donde es tan grande y duro como el resto de él. Allí mismo, en lo que es tan... hombre.

En pocas palabras, permito que mis ojos le acarician, la longitud de sus piernas musculosas, sus caderas estrechas, su hermosa polla, tan gruesa y larga y aterciopelada... el tatuaje más sexy de estrella que jamás he visto, más arriba sobre sus abdominales de lavadero, su pecho duro, su cuello grueso, poderoso, y su rostro dolorosamente hermoso.

Sus ojos están cerrados, sus pestañas son dos lunas oscuras contra sus altos pómulos, la mandíbula perfectamente cuadrada, incluso en reposo. Acaricio un dedo a través áspera barba allí.

—Eres tan hermoso, Nicholas.

Él gime y da la cara hacia el toque, y envuelvo mi brazo alrededor de su cintura y nos cubro, escuchando su respiración, su gran pecho subiendo y bajando mientras presiono mi cuerpo contra suyo en busca de calor.

Finalmente debo haberme quedado profundamente dormida.

Cuando la alarma de su teléfono celular suena a las cinco de la mañana, ninguno de nosotros la oye, y son las diez cuando Riley nos despierta, aplaudiendo y riendo para sacar nuestros traseros perezosos fuera de la cama porque Nicholas debería ir al gimnasio hoy.

Riley parece realmente encantado de que parezco haber "dormido" con Nicholas. Probablemente estaba ansioso de que Nicholas drenara fuera lo que haya sido "eso", ya sea con las prostitutas o conmigo.

El hombre se pierde totalmente la forma en que los dos saltamos a sentarnos cuando se va. Nicholas parece cualquier cosa menos atontado al instante en que me nota a través del lado opuesto de la cama. Creo que mi cabello está despeinado y debo lucir tan pisoteada como me siento, pero no puedo dejar de notar que su hermoso cuerpo está completamente desnudo y que es lo más increíble que he visto nunca a la luz del día.

Nos miramos durante varios latidos.

Latidos donde en cada beso que me dio anoche se hincha en la memoria de la carne de mis labios.

La luz del sol entra la habitación, y la cama se deshace, y los dos estamos en ella, y nuestros ojos van violentamente desde arriba a abajo.

Un impulso desesperado de saltar sobre sus huesos sexys corre a través de mí, y me doy cuenta de la lucidez primitiva que se instala en sus ojos mientras en silencio me rastrea, de arriba abajo, mientras mi cuerpo se sacude en la lujuria dentro de la vieja camiseta de Disney World cortesía de uno de los viajes anuales "Mantente Joven" de Melanie.

Sus ojos se ven tan oscuros esta mañana que juro por Dios que ya no hay una mancha de color azul en esa caliente mirada endiablada.



_______________________________________




Antes de que Nicholas pueda preguntar lo que estoy haciendo en la cama, me levanto y rápidamente me voy a cambiar, increíblemente consciente de sus ojos siguiendo mis movimientos por la habitación.

Pero nunca viene detrás de mí.

—Es normal cuando esto sucede. —Pete se encoge de hombros en el gimnasio, cuando Nicholas no aparece después de dos horas—. Es posible que desees hacer algo con tu día, ___(tn). No hay razón de que no disfrutes de ti yendo a tomar el sol.

En serio, después de una noche de copas, la palabra "sol" no es tan acogedora como lo es por lo general para mí, pero asiento y paseo un poco por Miami, tratando de tomar la increíblemente vibrante mezcla cultural de los Latinos y más, pero simplemente no tengo la energía para ello.

Nunca he estado con resaca en mi vida.

Es sin duda una experiencia que no quiero nunca volver a repetir.

Estoy sedienta sin importar la cantidad de agua que bebo, también tengo náuseas y un brumoso dolor de cabeza, débil y enferma, y apenas puedo abrir los ojos lo suficientemente como para ver a dónde voy. Pero hago un esfuerzo y decido llamar a mis padres de mi teléfono celular mientras bajo hacia las tiendas del centro Miami.

—¿Dónde estás ahora? —demanda mi madre—. Tu padre quiere saber si irás a ese famoso restaurante, ¿cómo-se-llama, aquel en que las estrellas de cine van?

—Madre, estoy trabajando —digo—. Estas no son unas vacaciones para mí. Y si me dijeras el nombre real de cómo-se-llama, podría tener una idea de lo que estás hablando.

—¡Oh, no importa! ¡Pero tenemos una nueva postal de Nora! Está en Australia, y envía todo su amor. ¡Deberías ver la playa en la imagen, la calidad! Ahora eso es el paraíso. Me pregunto si ha visto a algunos caimanes reales. ¿O son cocodrilos los que viven allí? ¿Cocodrilos o caimanes?

—Cocodrilos, mamá. Y creo que hay algunos aquí en Florida, también. Oye, no quiero quedarme sin batería, te llamaré la próxima semana, ¿de acuerdo? Sólo quería saber que están bien. —Cuelgo, porque en serio, no era una buena idea llamar a mis padres hoy. Son geniales y los amo, pero son mis padres.

Son entrometidos y obstinados y es natural que quieran averiguar todo de mí. En especial me molesta el hecho de que sus sueños de mi fama en todo el mundo cambiaran el día que mi rodilla lo hizo, y sé que ellos creen seriamente que yo nunca voy a ser capaz de vivir una vida "llena" ahora. Sería mucho más fácil tratar con ellos si Nora hiciera algo más que enviar una postal mensual también.

De vuelta al hotel, veo a Diane en la tienda de regalos, y compartimos un almuerzo rápido.

—Pete me dice que nuestro hombre no lo está haciendo bien hoy —dice, su tono interrogatorio y triste.

Tomo un poco de ensalada y mantengo mi hidratación con jugo de fruta natural, simplemente porque mis sienes han estado palpitando durante todo el día. Sé que mi hígado no está acostumbrado al tipo de abuso como el que recibió ayer. Siempre he tratado a mi cuerpo amablemente. Hoy sólo está enojado conmigo por la sobrecarga de alcohol, malas elecciones de alimentos, y la lujuria insatisfecha. —¿Sucede con frecuencia? —pregunto, levantando la vista de mi lechuga con vinagreta a ella.

Asiente con la cabeza.

—Ya veo —digo, débilmente, pongo mi tenedor en el plato—. ¿Es porque no maneja bien el alcohol o es algún tipo de problema con la ira?

—Diría que es un problema con la ira, pero no lo sé con certeza. — Levantando su té helado, Diane se inclina hacia atrás y se encoge de hombros—. Soy la que sabe menos sobre él. Todo lo que sé es que Nicholas es un bicho malo. —Asiente significativamente y sorbe a través de la pajilla—. Un bicho malo. Es por eso que realmente, realmente quiero que reconsideres antes de... bueno, por supuesto, ¿a menos que ya...?

—No pasó nada, Diane. —Me froto la frente y pido la cuenta.

Salimos y ella me invita a su habitación para comprobar las recetas, pero en lugar de eso voy a la suite, y me doy cuenta de que Pete o Riley la mantienen cerrada con el "No molestar" colgado del pomo de la puerta.

Deslizo mi llave y la cabeza dentro para empezar tranquilamente a limpiar lo peor del caos.

Toma horas darle a la habitación una apariencia ordenada, y una vez que tengo todo el vidrio rodo apilado cerca de la puerta, llamo a la limpieza y a una docena de bolsas de plástico para transportar todo. Una vez hecho esto, salto en la ducha.

Todavía estoy durmiendo en la suite presidencial, no importa que Diane me ofreciera estar con ella esta noche. Es que... no puedo ir a ningún otro lugar. Quería dormir con Nicholas, y ahora que estamos compartiendo una habitación por primera vez, no me voy a mudar y dejarlo solo aquí. Especialmente si está indispuesto. Pero por la noche, la suite se siente mortalmente tranquila, mi corazón no se conformara mientras sigo despierta en mi propia cama, pensando en él, en todo lo que ha pasado. Quiero preguntarle a Pete y Riley lo qué está mal, y por otro lado, quiero que Nicholas me diga. No sé cuánto tiempo pasa, pero la puerta del dormitorio se abre cuando todavía estoy mirando desoladamente la pared. Estoy aturdida, pero me siento y veo su silueta. Debe de haber tomado un baño. Unos pantalones de pijama cubren debajo de sus estrechas caderas. Su torso bronceado brilla, y su cabello está todo mojado y de punta, ni una hebra cae sobre su frente orgullosa.

Mi corazón se estremece. Creo que los efectos del sedante han desaparecido, ya que se encuentra perfectamente vertical, con sólo una mano apoyada ligeramente en el marco de la puerta, tal vez por soporte.

Me enderezo en mis brazos.

—¿Estás bien? —pregunto, mi voz preocupada y algodonosa.

Su voz es áspera y escarpada. —Quiero dormir contigo. Sólo dormir.

Mi estómago se voltea.

Espera por mí a que responda, pero no puedo. Me dan ganas de llorar y no sé por qué, pero lo atribuyo a tener resaca y a que estoy peligrosamente cerca de enamorarme de un hombre al que ni siquiera conozco.

Se acerca, me levanta y me lleva por el pasillo a la sala principal, a la ancha cama sin hacer.

Me baja, y cuando se pasa por debajo de las mantas y me reúne cerca, así que tengo la cara en su pecho y su nariz está enterrada en la parte superior de mi cabeza, no entiendo la gran cantidad de hormonas de oxitocina que mi cuerpo hace, pero esto... él... estando en la cama con él... me hace sentir demasiado bien. Muy segura. Muy feliz.

Quiero desesperadamente que me diga lo que está mal. ¿Qué ha pasado? ¿No puede controlarse a sí mismo? ¿Por qué reaccionan así? ¿Tiene un problema de violencia y problemas de ira sin resolver? ¿Quién carajo lo hirió? Pienso en por qué fue expulsado del boxeo, en cómo había estado de enojado con Scorpion en el club, peligrosamente cerca de sabotear su carrera de nuevo. Pero no creo que quiera hablar ahora.

Parece lento y suave, y el silencio en la oscuridad se siente tan santo, no quiero romperlo.

En cambio, me acuesto a su lado, mientras que todos los poros de mi cuerpo gritan para que nosotros conectemos físicamente. Trato de no desearlo, porque sé que este no es el momento. No sé qué tipo de sedante se le dio, o el tiempo que dura, pero sé que después no podría incluso recordar que está aquí conmigo. Incluso puede ser que yo no recuerde. Estoy muy cansada y con resaca que no me fío de mis pensamientos en este momento.

—Sólo dormir, ¿de acuerdo? —susurro en su garganta, aunque juro que siento dolor por este hombre en algún lugar más allá de mi cuerpo, más allá incluso de mi corazón.

—Sólo dormir. —Me tira más cerca de él, y puedo sentir su erección entre nosotros, ferozmente duro y palpitante con vida, haciéndome temblar por dentro—. Y esto —murmura.

Toma mi mandíbula y pone sus labios en los míos con tal delicadeza que todas mis células parecen fundirse con las suyas. Gimo y abro mis labios, deslizando mis manos en su cabello, sintiéndome un poco loca mientras empujo mis pechos hasta su pecho. De pronto, quiero sus manos sobre mí, quiero su lengua por todo mi cuerpo. Cuando él lo frota, resbaladizo y caliente, contra mí, siento como si hubiera vencido lo imposible. Temblando, agarro su cara y lo besó fuerte.

Me frena con su lengua, los dedos entrelazados en mi cabello, guiando mi cabeza a lo lento, drogando el ritmo de su boca. Dios, quiero que me toque en todas las partes donde pueda caber. En todos lados. En cualquier lugar. Estoy tan hinchada y lubricada, repiqueteo, y él es tan fuerte entre nuestros abdómenes, sé lo mucho que también me quiere.

Pero hemos dicho simplemente "dormir"... y "esto"... y ahora no quiero que "esto" se detenga.

Me besa tan lenta y tan profundamente que me quedo sin aliento. Sólo deja mi boca para permitirme recuperar el aliento, y luego, regresa a frotar su lengua contra la mía, acariciando mis labios, el techo de mi boca y mis dientes. Succiona, chupa, voltea, gira. Me enamoro de su beso tan rápido, que pronto no sé dónde tengo las manos, dónde estoy acostada.

Todo mi cuerpo está consumido por la forma en que folla mi boca hasta que mis labios están en carne viva e hinchados y duele besarlo a pesar de que mi frenético cuerpo pide más. Cuando estoy segura de que he probado la sangre ya sea de sus labios o los míos o ambos, me retiro de nuevo para respirar y jadear, notando que su corte se ha reabierto. Él es el que esta sangrado por besarme. Gimo en voz baja y lo lamo suavemente, él gime con los ojos cerrados. Cierne sus dedos por mi cabello y empuja mi cara a la curva de su cuello, me abraza, su pecho subiendo fuerte y rápido debajo del mío.

Las sabanas están en algún lugar a nuestros pies, pero esta tan caliente y cálido que me presiono tan fuerte como puedo a su cuerpo y caigo dormida. Cuando me muevo por la noche, me despierto por la insólita sensación nueva de un brazo fornido apretándome alrededor y recostándose cerca del punto que he calentado por él. Mis extremidades hormiguean cuando me asomo hacia su rostro sombrío y me doy cuenta de que estoy en la cama con él. Está durmiendo o al menos es lo que parece ser. Luego gira la cabeza, sus párpados parcialmente abiertos, y cuando me ve, besa mis labios otra vez, lamiendo suavemente antes de que se retire a presionar la nariz de nuevo en mi cabello, manteniéndome cerca.


















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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 8th 2014, 15:58






BONUS 1










• Capítulo 7 •

Ven Conmigo








Volamos a Denver ahora.

Pete y Riley se sentaron adelante con Diane y Lupe, y yo estoy en la parte trasera del avión con Nicholas. Él sigue el ritmo, pero yo no, trato de escuchar a Pete y Rile en su acalorada conversación. Nicholas no ha entrenado en cuatro días, desde que Riley nos despertó esa mañana. Me fui a cambiar y esperé abajo, pero Nicholas nunca apareció. No salió de su habitación los siguientes días.

Pero sí a verme.

Hay algo entre nosotros, y tengo miedo de darle un nombre. Durante las últimos cuatro noches, ha venido a buscarme a mi habitación y llevado de nuevo a la suya, y en esta última noche, incluso se quedó todo el día.

Nos besamos como si lo hubiéramos estado esperando durante el día, que en mi caso es toda verdad. Melanie ha enviado mensajes de texto en respuesta a mi mensaje cuando estaba borracha sobre tener sexo con Nicholas. Quiere saber si pienso hacer pequeños Nicholas pronto. Y la verdad es que no sé lo que estamos haciendo, pero la forma en que me besa se siente como si yo fuera su droga y él se droga conmigo. Tan pronto como llegamos a la cama, su boca se funde con la mía y no la suelta. Sus brazos me sostienen clavada a su cuerpo como si me fundiera en él. Me siento como su ancla, y él se siente tan poderoso y emocionante como una caída libre.

—Sus puntos no lo mantendrán en el primer lugar para siempre —murmura ahora Riley, y no hay duda de la preocupación en su voz—. Ya bajó al segundo lugar, parece que pasara a ser el tercero. No puede perder una sola noche y no se puede perder una pelea más.

Desenganchando el cinturón de seguridad, me dirijo a ellos con el ceño fruncido. —¿Qué pasa? —Sigo de pie en el pasillo y apoyo un hombro en el respaldo del asiento de Diane.

—Nicholas no puede faltar a más peleas. Todo es cuestión de puntos en el campeonato, así que si vamos por el primer lugar, entonces no puede faltar a más peleas y ciertamente no puede permitirse el lujo de perder.

—No está comiendo adecuadamente —dice Diane con tristeza.

—No está entrenando —añade amargamente el Entrenador.

—Y sus ojos siguen siendo negros.

Pienso en lo último que dijo Pete, y me doy cuenta que sí... en los últimos días, los ojos de Nicholas se ven muy oscuros. Pero tampoco hemos dormido. Sólo hemos estado besándonos como locos toda la noche y nuestros cuerpos están fuera de control, y hemos estado pidiendo servicio a la habitación porque parece que no puedo conseguir que esté de acuerdo con que alguien de su equipo entre en la suite. Me quedo mirando sus rostros sombríos y Riley niega con la cabeza.

—Si sale a luchar con esos ojos negros, una pequeña parte de él estará en desacuerdo con lo que el árbitro dice, y podría destrozarle el puto culo.

Frunzo el ceño. —No seas ridículo. Él conoce las reglas. Y no es una máquina que entrena 24/7. Deja que se recupere. Entrena incluso los domingos, está peligrosamente cerca de ser sobre entrenamiento. Todo atleta necesita tiempo de inactividad.

—Nicholas no es un simple atleta, si no entrena se pone ansioso —me dice Pete.

Ruedo los ojos, ya harta del término. —¿Cualquier cosa no lo vuelve ansioso?

—En realidad, sí. Paz y tranquilidad. Pero no dejara de ser un monje en el corto plazo, ¿verdad?

En serio, no veo qué hay de malo con matar el tiempo. Algunos de mis amigos atletas se pusieron deprimidos y abatidos después de la competencia. Lo que sube tan alto tiene que bajar, y los neurotransmisores a veces suelen ser un poco raros. —Mira, tu cuerpo sólo puede ser presionado hasta cierto punto, especialmente en la forma que él lo presiona. ¿Y que si se perdió una pelea? Gran cosa. Su fuerza probablemente mejorará con un par de días de descanso y luego pateará traseros en Denver.

No son capaces de responder, entonces me estudian en silencio, y sé que se preguntando qué diablos está pasando entre nosotros ya que Nicholas está actuando muy posesivo conmigo, mirando fijamente a Pete cuando me habla, incluso a Riley cuando se ofreció a ayudarme con mi maleta hace sólo unas horas. En vez de eso, Nicholas sólo la agarró y le preguntó si no tenía nada más que hacer aparte de mirarme.

Sí, parecen desesperados por saber lo que está pasando entre Nicholas y yo, pero ya que aún yo no lo sé, supongo que todos tendremos que seguir preguntándonos.

Suspirando ante el silencio, me vuelvo y cuando lo hago, sensibilización brota a través de mí al descubrir que me observa.

Hay algo muy masculino en sus ojos mientras me regresa la mirada.

Es una mirada posesiva, oscura, y desencadena una pequeña oleada a lo largo de mis terminaciones nerviosas. Pienso de nuevo en las cuatro noches que pasamos en la suite presidencial, donde nos aislamos del mundo. Me siento como la Bella y la Bestia, excepto que voluntariamente me encerré con mi bestia para que pudiera besarme sin sentido, y él es la hermosa criatura que me tortura con deseo.

Casi gimo con el recuerdo. La mano de Nicholas deslizándose hacia arriba a mi garganta. Sus ojos entrecerrados mientras baja la mirada hacia mí. Nuestra respiración entrecortada. Su boca caliente y húmeda desvergonzadamente besándome. Sólo en la boca, la garganta y en los oídos. Lame y saborea, y provoca todo tipo de sensaciones en mi cuerpo.

Recuerdo gemir. Recuerdo la forma en que sonríe contra mis labios con el sonido interminable, y la forma en que se torna muy serio e intenso cuando vuelve a saborearme, succiona mi labio inferior, luego muerde y succiona la piel en mi garganta. Recuerdo su cuerpo presionando contra el mío y mi coño palpitante con la cercanía de su erección. Nuestras lenguas calientes y desesperadas, agitándose y explorándose. Lo quiero, lo deseo tanto que es lo único en lo que puedo pensar. Creo que le rogué anoche, "Por favor...", pero estaba tan drogada con lujuria que ni siquiera estoy segura. Lo que sí sé es que se detiene a veces, cuando la respiración es una locura rápida, y toma una ducha fría.

Pero regresa, vistiendo pantalones de cordón o sexys bóxers apretados, y una vez más envuelve mi cuerpo con el tamaño y escudo protector del suyo, solamente para inclinar esa cabeza oscura hacia la mía y seguir torturarme. Se folla mi oído con lentas y profundas sesiones de lengua. Hace lo mismo con mi boca. Lame y saborea mi garganta. Mi clavícula. Me pone tan caliente que mis dientes castañean como cuando siento aire demasiado frío en mi piel. La excitación gotea por mis muslos.

Mis pezones se ponen duros como diamantes. Me hace sentir una gelatina, hasta el punto que un simple sorbo de su boca me hace gemir profundamente, como si acabara de penetrarme.

Se lo está tomando tan lentamente conmigo que me siento como una adolescente y una virgen, aunque sin duda no soy ninguno. Pero me siento reivindicada, y me uno a él como lo hacen los animales. Siento como si ya me hubieran capturado y atrapado, y él simplemente está preparándome, dejándome hervir a fuego lento en mis jugos, esperando ansiosamente el momento en que tome su primer bocado de mí.

En serio, no puedo soportarlo y estoy mojada, incluso ahora.

No hablamos mucho cuando nos "besamos" en su dormitorio. Tengo la sensación de que ha estado en su estado de hombre de las cavernas en estos días, y lo entiendo. Ayer ni siquiera me dejó salir, y me mantuvo prendida en su cama, una esclava indefensa de sus besos.

Cuando necesitamos parar, a veces escuchamos música, encendemos la televisión, o comemos, pero sobre todo, nos besamos. A veces escucho nada más los sonidos húmedos de él besándome y nuestras respiraciones agitadas, saliendo una tras otra. La noche anterior a la última, estaba tan preparada cuando vino a buscarme a mi habitación, que casi me lancé a sus brazos. En el momento en que me hundí en su cama, mis manos ya se encontraban en su pelo, mi lengua empujando desesperadamente en su cálida y deliciosa boca, y cuando respondió con un gruñido animal y un potente beso que succionó mi lengua febrilmente, sentí cada uno sus tirones en mi lengua como pequeños destellos de placer dados a mi clítoris sensible. Hinchándose y palpitando cuando nos besamos, y me da delirio al recordar. Ahora sólo el aspecto más mínimo de él me hincha. Cuando mira mis labios. Cuando mete un mechón de pelo detrás de mí oreja. Sé que sólo estamos enviando a nuestras glándulas suprarrenales al infierno, haciendo esto. Evitar la salida de este deseo no es saludable, pero no lo puedo parar. De hecho, quiero más. Quiero que se detenga porque estamos sufriendo y quiero que siga hasta que quede muerta en sus brazos, reducida a cenizas por mi deseo por él.

Lo quiero. A cada hora, minuto y segundo.

Lo quería la primera noche cuando intenté lavarme el cerebro y pretender que no lo hacía. Y ahora lo quiero como quiero respirar, comer, vivir una vida feliz, ver a mi hermana de nuevo, estar satisfecha de mi trabajo. Lo quiero como quiero vivir mi presente sin ningún temor de lo que pueda, o no, pasar mañana.

Ni siquiera tengo miedo de que me duela. Sé que esto va a doler. Cuando regrese a casa, cuando esto se termine, va a doler. Nada dura para siempre y lo sé mejor que nadie.

Pero el miedo nunca ha sido un amigo mío.

Cuando decidí competir en la pista, no temía perder, o que me rompería la rodilla y haber pasado una década de mi vida entrenando para nada. Vas detrás de algo porque lo quieres con todas tus fuerzas y quieres gastar cada uno de tus esfuerzos para conseguirlo, e incluso quieres arriesgar algunas pérdidas mientras lo persigues. Ahora, todos los esfuerzos en mi cuerpo parecen perfeccionarse en la necesidad física y espiritual por la cercanía de este hombre. Es tan abrumador a veces cuando lo alcanzo, que la necesidad de sentirlo se incrusta dentro de mí, el daño es tan grande que no sé ni qué hacer con él y necesito detenerme.

Incluso ahora, me doy cuenta de que he estado tan cerca como puedo sin sentarme encima de él, toda la longitud de mi muslo desnudo presiona contra el suyo, y él sonríe con esos hoyuelos que erizan mis dedos de los pies, porque creo que le gusta que esté cerca de él también.

Se quita los auriculares, y luego agacha la cabeza hacia mí, como si en silencio me pidiera que le diga lo que está pasando.

—Están preocupados por ti.

Sostiene mi mirada. —¿Por mi o por mi dinero?

Su pregunta tranquila se siente tan íntima para mí como los susurros que me dijo cuándo me besó en su habitación la noche anterior, cuando susurró: bésame y me llamó bonita y me decía que olía muy bien.

—Tú. Y tu dinero —digo.

Esos hoyuelos vienen de nuevo, pero sólo brevemente, apareciendo como si dos ángeles apretaran sus mejillas delgadas. —Voy a ganar. Siempre lo hago.

Sonrío, y cuando su mirada cae a mi sonrisa, la conciencia de mi boca se apodera de mí.

Mis labios se sienten hinchados y rojos. Sus ojos se oscurecen aún más a medida que los estudia, y un escalofrío corre a través de mí. Trato de detenerlo al mismo tiempo que lucho por no mirar de nuevo su hermosa boca, que tiene un aspecto delicioso, dolorosamente más rosada y más gruesa por mis besos de hoy.

—¿Quieres correr hoy? ¿Para prepararte para mañana? —le pregunto, y está tomando todo mi esfuerzo concentrarme en otra cosa que no sea el fuego que ruge dentro de mí.

Niega con la cabeza.

—¿Estás cansado? —digo.

Asiente con ojos tristes, su voz baja, pero no de disculpa. —Tan jodidamente cansado que apenas puedo salir de la cama.

Asiento con la cabeza en comprensión, porque siento un poco de eso también. No quiero levantarme. Especialmente con este enorme hombre musculoso en la misma cama, donde sólo quiero torturarme de nuevo con mi cuerpo deseándolo.

Me recuesto, siento su hombro contra el mío apoyado en el respaldo, y quiero acurrucarme como lo hice anoche cuando no pudimos mantener el ritmo de los besos y dormimos un par de horas. Creo que él siente que estoy cansada también, y se desplaza ligeramente para que pueda descansar la cabeza en él.

Pone una canción.

Soy demasiado perezosa como para poner cualquiera mía, así que sólo escucho. La ahumada y hermosa canción de Norah Jones, "Come Away With Me" comienza a sonar, sensualmente proponiendo que haga exactamente lo que sugiere el título.





El tono es tan sexy y me recuerda nuestras noches juntos, nuestros momentos robados besándonos, que me da fiebre. De repente, él se inclina para intentar escuchar a través de mis auriculares, y cuando consigo de más cerca el olor de su esencia masculina, mis músculos palpitan dolorosamente apretados. Al instante agarro mi música, y selecciono una canción moderna que ha estado sonando en la radio últimamente sobre un boxeador que es fuerte y combate muy duro. Yo quería poner "Iris" para él. Quería poner algo para rogarle que hiciera el amor conmigo. Pero su equipo está preocupado, y sé que todo lo que estamos haciendo en la noche no es propicio para un buen rendimiento deportivo. No importa lo mucho que me encanten esos momentos y anhele a lo que conducen, no puedo sabotearlo así. Él es demasiado importante.





Miro su perfil mientras escucha. Su expresión no se puede leer al principio. Cuando por fin levanta la cabeza, su mirada es oscura y problemática. —¿Me pones una canción acerca de un luchador?

Asiento con la cabeza.

Arroja mi iPod a un lado con el ceño fruncido. A continuación, agarra mis caderas. Me arrastra a su regazo, y mi respiración se va cuando siento cuánto, sin lugar a dudas, me quiere. —Ponme otra —exige.

El aspecto primitivo en sus ojos me hace estremecer.

Niego con la cabeza. —No podemos seguir haciendo lo que estamos haciendo, Nicholas. Necesitas descansar —susurro.

—Ponme otra canción, ___(tn).

Suena tan terco que frunzo ceño, pero en realidad... me excita.

Quiere mis canciones tanto como quiere mis besos, y me excita. Muy bien, entonces. Si lo quiere, entonces tenemos que ir hasta el final esta noche y hacer el amor, no sólo esto. Así que pongo "Iris".

(Con letra)

(Sin letra, pensé que era mejor karaoke, hasta creo que ya se saben la letra xD)


Me enderezo y veo su perfil cuando lo escucha. No lo puedo leer una vez más, pero cuando levanta la cabeza esta vez, sus ojos son torpedos de calor. Su erección es feroz bajo mi regazo, y siento su palpitante corazón rítmicamente allí. En su dureza.

—Lo mismo —dice.

—¿Qué?

Mira a los otros pasajeros antes de agarrar mi cabello e inclinar mi cabeza, así puede lamer los lados de mis labios con la lengua. —En cada letra.

Me estremezco y me echo hacia atrás. —Nicholas... Nunca he tenido una aventura amorosa antes. No te compartiré. No puedes estar con nadie más mientras estás conmigo.

Acaricia con el pulgar mi labio inferior mojado, su mirada intensa. —No tendremos una aventura.

Lo miro fijamente sin decir nada, segura de que acabo de escuchar un órgano de mi cuerpo agrietarse en mi pecho.

Sus manos me sujetan alrededor, y me aplasta con su cuerpo mientras desliza su nariz a lo largo de mi oreja. —Cuando te tome, serás mía —dice, una promesa suave al oído. Desliza el pulgar a lo largo de mi mandíbula, y luego besa suavemente el lóbulo de mi oreja—. Tienes que estar segura. —Sus ojos son tan calientes que estoy ardiendo con la lujuria en ellos, y la palabra "mía" hace que el espacio vacío entre mis piernas se hinche con anhelo—. Quiero que me conozcas primero, y luego, quiero que me hagas saber si todavía quieres que te tome.

La palabra "tomar" también tuvo un efecto. Sólo soy una gran masa de temblor de necesidad. —Pero ya sabes que te quiero —protesto.

Mira mis labios con fiera intensidad, luego mis ojos, su mirada tan afligida y atormentada que estoy sorprendida de la oscuridad que veo.

Acaricia una mano por mi brazo desnudo, despertando todos los pequeños vellos allí. —___(tn), necesito que sepas quién soy. Lo que soy.

—Has tenido un montón de mujeres que no tuvieron este requisito—alego.

Sus grandes manos se hunden en mi trasero mientras me arrastra más cerca de nuevo, sus ojos llenos de necesidad, engullendo mis características y ahogándome en sus profundidades.

—Este es mi requisito contigo.

Una necesidad salvaje rasga a través de mi cuando me doy cuenta de lo que me está diciendo.

No tomará todavía.

Aun cuando es en todo lo que pienso. Todo lo que quiero.

Hoy es de día, pero ansío estar en la cama con él como en las choches, con su boca devorando la mía.

Quiere que lo conozca, y quiero conocerlo, pero si lo conozco y me gusta un poco más de lo que ya lo hace, nuestra conexión emocional será demasiado fuerte para mí y no volveré a ser de la misma forma que antes de él.

Él es poderoso, físicamente, pero emocionalmente, me derriba.

No puedo tomar mucho más de esto. Y él tampoco debería hacerlo.

Sintiendo una extraña pesadez en mi pecho, me inclino en su oído y susurro—: No podemos seguir con esto, Nicholas. No cuando el campeonato está en juego. Así que o bien vienes a buscarme esta noche para hacer el amor conmigo, o me dejas en paz para que podamos descansar.

Espero que mi amenaza tenga más de una reacción. Es un hombre. Esta es una invitación abierta al sexo sin complicaciones, justo lo que quieren los hombres. Lo estoy haciendo más fácil para él, básicamente aceptarlo "tal cual", sin más preguntas. Él bien lo resolverá en la cama conmigo y será capaz entrenar mañana, o tendrá una noche de sueño reparador sin mí. Y odio que no parezca moverlo la opción de hacer el amor, que era honestamente la que yo esperaba que eligiera. En su lugar, estudia mi rostro con ojos que noto son definitivamente, sin lugar a dudas, no tan azules hoy.

—Está bien —dice, con una sonrisa que no estoy muy segura de que alcance sus ojos. Me deja a mi lado, toma su iPod, hace clic en su propia música, y no me da otra canción.

Así que ahora creo que no voy a dormir con él tampoco.

Guau.

Creo que acabo de romper mi propio corazón.


__________________________



Estamos en Los Ángeles ahora, y el clima aquí está bendecido por los dioses, sólo quiero estar fuera todo el día. Diane y yo somos compañeras de habitación de nuevo, y nos encanta desayunar en nuestro pequeño balcón.

De hecho, desde que llegamos al frío Denver hace casi una semana, volvimos a compartir cuartos después de mi idiotez de ultimátum hacer-el-amor-o-morir a Nicholas. A pesar de que yo estuve totalmente triste al comprender que ya no era su compañera de habitación para ser deliciosamente tomada en la noche, Diane estuvo muy emocionada cuando llegamos a nuestra habitación, en realidad saltó hacia mí y me abrazó. —¡Deberías compartir habitación conmigo más a menudo!

Resulta que Nicholas nos reservó una suite presidencial como la suya, y cada una tiene su propia habitación, con una sala de estar compartida y zona de comedor. Todavía no sé si quiero suspirar, reír o llorar, así es como él me tiene.

Esa tarde que llegamos, recorrí su cuerpo en mis manos, su piel desnuda sudorosa bajo mis dedos, y fue todo lo que pude hacer para mantener mi pulso bajo control mientras rodaba y frotaba su firme y delgada nuca. Me acerqué a susurrar en la parte posterior de su oreja—:¿Te importaría decirme por qué Diane y yo estamos en una suite, Nicholas?

Dejó que me dirigiera a un lado de su cuello, luego al otro, mis dedos ligeramente apoyados en su áspera mandíbula con barba de un día, y nunca respondió. —No puedes hacer esto, Nicholas —añadí.

Pero volvió la cabeza lentamente y tocó mis labios para que cada parte de mi cuerpo recordara tener sus labios en mí. —Detenme. Te reto — dijo, luego agarró su toalla y se fue.

Simplemente no lo entiendo.

Echo de menos hablar con Melanie.

Me gustaría poder hablar con Nora, también. Siempre era mi pequeña hermana la obsesionada, lujuriosa o enamorada de un chico, y estoy segura de que ella sabría por qué diablos un hombre increíblemente sexy que está soltero, saludable y claramente físicamente respondiendo a ti, no aprovecha la oportunidad de tener sexo contigo.

Si yo fuera un poco menos segura, estaría experimentando todo tipo de complejos en estos momentos.

Incluso me pregunto si mi cuerpo ya no es atractivo, con la poca grasa que he adquirido en los últimos años. Tal vez mi cabello necesita un nuevo corte que no sea tan largo. Podría llevar flequillo. También ¿podría agregar algunos toques de luz?

—Deja de mirarte, te ves increíble en cualquier cosa que uses —me dice Diane esta mañana cuando me pilla chequeando mi trasero en el espejo de cuerpo completo en la entrada de nuestra habitación.

Me río, pero no es divertido.

Nicholas reservó para mí y Diane una suite presidencial de nuevo en LA.

No quiero una suite. Pero lo que quiero, no me lo dará.

Nunca dejaría que nadie me pusiera de esta manera.

Me sentía bastante linda y si un hombre no estaba de acuerdo conmigo, carecía de importancia. Me gustaba como era y eso era suficiente.

Ahora me encuentro sintiéndome un poco triste durante el día, cuando Diane parece encontrarme mirando a una pared estúpida, sin poder hacer nada, preguntándome qué piensa Nicholas de mí.

Esta es nuestra tercera noche en Los Ángeles, y él sigue en el segundo lugar, pero ha estado luchando como un campeón. Ha entrenado mejor de lo que jamás he visto, y todo esto desde que sus ojos se convirtieron en azul eléctrico de nuevo en Denver.

Se entrena como un animal. Horas y horas con el Entrenador, y parece tan fresco como el sol cuando llega a pedirme correr con él por las noches. La energía en sus músculos como dinamita explota con cada movimiento que hace, y casi se puede ver su fuente de ATP, la adenosina trifosfato que se encarga del transporte de energía química a través de sus células, reciclándose tan rápido en su cuerpo, como si ni siquiera tomara sus usuales ocho segundos para pasar. Nunca lo he visto tan concentrado.

Tan fuerte. O tan magnífico.

Cada parte de mi lo nota.

Cada.

Para mí desesperación.

Pete y Riley se avivaron. —¡___(tn)! —grita Pete cuando entro al Underground en la tarde. Aquí en Los Ángeles, el ring de lucha está situado en la planta del sótano de una de las discotecas más frecuentadas de la ciudad, y están esperando una casa llena de más de mil personas—.Ven aquí, te necesitamos. —Pete me indica el vestidor.

El conjunto sexy de Nicholas Jonas está asentado en una banca en el otro extremo, mientras que el entrenador envuelve su mano derecha con una cinta.

Nunca me acostumbro a la sensación que tengo cuando lo miro.

Tampoco la que tengo cuando está a punto de pelear.

Me siento como un resorte apretado con un nudo triple.

Él tiene a Dr. Dre sonando, y creo que lo hace para entrar en el modo de combate y en la zona de todos modos.

—Vamos otra vez, ___(tn), afloja al hombre.

Riley y el entrenador me saludan con gestos secos, y me noto el momento en que Nicholas me ve, engancha sus pulgares en las cuerdas de sus auriculares y los jala y cuelga alrededor de su cuello. La mirada que intercambiamos es, de hecho, tan intensa, que no nos sonreímos el uno al otro. La sonrisa de respuesta que le había dado a Riley y el Entrenador se desvanece de mi cara como la canción de heavy metal que Nicholas había estado escuchando en la habitación.

En silencio, me inclino para hacer una pausa a mi iPod, luego voy detrás de él y me apodero sus hombros, trabajando metódicamente mis pulgares en sus músculos.

Hay un par de nudos que alivié de sus músculos deltoides posteriores y trapecios ayer. Han sido tercos y siguen volviendo, así que una vez más, trabajo en ambos. Gime al instante en que mi piel desnuda toca la suya. Dios. El sonido bajo y como ronroneo es como los juegos previos para mí. Roba cada parte femenina de mi cuerpo, especialmente los que no han funcionado bien por la necesidad. Mis mejillas empiezan a quemar mientras el Entrenador, Pete, y Riley nos miran.

Dejo caer mi rostro para que no puedan ver mi rubor y resistir la tentación de quitar mis manos. —Más fuerte. —La orden áspera de Nicholas me alcanza, y mi vientre se aprieta sin poder hacer nada mientras voy más profundo. Llego a un gran nudo con mi pulgar, así que uso el otro para presionar con ambos. Nicholas deja que su cabeza cuelgue hacia delante y saca un profundo respiro, y cuando el nudo se desintegra bajo la presión, su gemido vibra muy dentro de mi núcleo.

—Buena suerte —susurro en su oído, echándome hacia atrás, mis dedos hormigueando con el contacto que acabábamos de hacer.

Me mira cuando se da vuelta, sin sonreír mientras su mirada tiene a la mía en un agarre tan intenso que mi mente se queda en blanco, excepto por el azul de sus ojos, el negro en sus pupilas y la longitud de sus oscuras pestañas.

Extiende los brazos mientras Riley pone sus guantes de boxeo negros, un requisito para el día de hoy, y luego los junta. Un grito desde la puerta le llama: "Riptide arriba" y él asiente con la cabeza.

Enviste sus brazos en la chaqueta de satén rojo y luego trota hacia el amplio vestíbulo que lleva al ring, y una granja entera llena de animales despierta en mi estómago, y no sólo las mariposas. Tomando una respiración profunda, espero un momento para recuperarme antes de lentamente salir a tomar mi asiento con los espectadores.

El ruido es ensordecedor. Pete me dijo esta mañana que sus fans se están volviéndolo locas porque Nicholas no es el líder del campeonato, y parece que ha habido una seria demanda por los boletos esta noche. Los últimos dieciséis contendientes se unen, esta es la primera noche que Nicholas luchará contra Scorpion hasta el final. Scorpion está en el primer lugar ahora, y mis nervios me están matando.

—Oye —dice Pete, empujándome suavemente hacia adelante mientras camina detrás de mí—. ¡Ve ahí arriba! El hombre te estará buscando.

De alguna manera me las arreglo de hacer lo imposible y trato de reír y fruncir el ceño. —¡No lo hará!

Sus cejas se disparan hacia arriba en aparente incredulidad. —Él lucha mejor cuando lo ves e incluso el entrenador concuerda en eso. Su testosterona sube como loca en su laboratorio cuando está en contacto contigo. Vamos.

Odio la emoción que se dispara como un rayo por mis venas, y rápidamente me dirijo hacia el ring y a mi asiento mientras oigo la introducción de Scorpion.

—¡Benny el Scoooooorpion Negro!

Ese es el hombre odioso que incitó a Nicholas en el club, y lo detesto con tal fuerza que al instante mira a todos lo que lo aplauden.

Estoy a un par de pasos de llegar a mi asiento, donde estoy completamente dispuesta a aferrarme a mis pantalones, esta noche va a ser brutal, cuando veo a través del ring y las fornidas piernas de Nicholas un rostro entre la multitud.

El rostro es de forma ovalada y color crema y lleva un par de ojos color avellana. Ojos similares, en color, a los míos. Ojos que, lo último que supe, pertenecían a Nora.

Mis hermana de veintiún años.

Nora.

Nora… quien envió recientemente una postal desde Australia. Nora cuyo cabello se ha pintado color rojo sangre, en lugar de su color marrón suave normal. Nora, que tiene un gran tatuaje, negro y feo de un escorpión en su pómulo izquierdo. Nora, quien se ve pérdida, enferma y todo lo contrario de la chica alegre que conocía. Por un momento, estoy de pie en medio de esta gran sala, mirándola mientras me digo, una y otra vez, creo que esta no puede ser Nora.

Ella se ve mal.

Se ve muy, muy mal.

Como si la vida le hubiera sido succionada, y lo único que queda son pelo rojo falso, piel y huesos.

Me descubre, y mi estómago se hunde hasta mis pies cuando sé, sin la sombra de una duda, que es ella. Sus ojos destellan con reconocimiento, y su mano vuela hasta su boca para cubrirla. —Nora —jadeo, y sin pensarlo dos veces, corro hacia ella, empujando a la gente a un lado cuando las campanadas para la lucha suenan.

La multitud en la sala estalla en aplausos y gritos, y mi corazón trota frenéticamente dentro de mi pecho cuando Nora se retuerce y empuja a través de una multitud de personas en un esfuerzo sorprendente y repentino de alejarse de mí. Se mezcla entre la multitud, en la oscuridad, y estoy tan desesperada mientras grito—: ¿Nora? Espera. ¡Nora!

No puedo creer que esté huyendo. De mí. No puedo creer que todos los rastros de la juventud desaparecieron de su rostro una vez vibrante.

Mi hermana.

Con quién compartí dormitorio, hasta que conseguí mi propio lugar.

Quién ve conmigo cada versión de Orgullo y Prejuicio.

De repente, un hombre grande y fornido que había estado de pie a su derecha me agarra y me aparta de un tirón cuando trato de pasar. —Mantente jodidamente lejos de ella —gruñe

Paralizada en una mezcla de sorpresa y miedo, olvido todos mis movimientos de autodefensa, excepto la ingle. Cambio mi peso y le entierro mi rodilla. —Suéltame.

Se dobla, pero no me suelta. En vez de eso, sus manos se aprietan convulsivamente en mis brazos. —Tú, pequeña puta, deja en paz a la propiedad de Scorpion —sisea, y creo que la salpicadura húmeda que acaba de golpear mi mejilla es su saliva.

—¡Ella no es su propiedad! —grito ferozmente, y lucho para hacer palanca al mismo tiempo que froto mi mejilla con la manga de mi blusa.

Una nueva ola de abucheos y gritos estalla con toda su fuerza a través de la habitación cuando el anunciador grita a través de los altavoces—: El vencedor, ¡Scorpion! ¡Scooooooorpiooooooon! ¡Nicholas Jonas ha sido descalificado de esta ronda! ¡Des-calificado!

Todo el infierno se desata, y de repente algo agarra las esposas en mis brazos y con un empuje fácil, me deja libre. Entonces me tiro hacia atrás y un par de bronceados y musculosos brazos me aplastan contra un familiar y gran pecho desnudo. Cada centímetro de mi cuerpo lo reconoce, y me hundo en su relieve.

Hasta que recuerdo a Nora.

Jadeando, lucho con fuerza renovada. —No. ¡No! Nicholas, déjame ir, tengo que seguirla. —Lucho inútilmente por ser liberada, intento torcer su agarre—. Déjame ir, Nicholas, déjame ir, por favor.

Pero a medida que la multitud enfurecida se congrega alrededor de nosotros, me aprieta más fuerte a él y agacha la cabeza hasta mi oído—: No ahora, pequeño petardo. —Su voz es baja y tranquila, pero la advertencia instantáneamente me hace dejar de retorcerme. Con un brazo, me mete en su costado y nos empuja a través de la multitud, su gran cuerpo arrasándonos a través de la multitud.

Una multitud que, por primera vez en mi vida, grita insultos en mi cara.

Me arañan mientras pasamos. —Perra. ¡Es tu culpa, perra estúpida!

Mis ojos se abren en horror mientras absorbo las miradas asesinas de los fans de Nicholas, y estoy tan sorprendida que me acurruco en sus brazos y le dejo acompañarme fuera sin una sola queja. Pete, Riley y el entrenador nos esperan en el coche.

—¡Jodida mierda! —comienza el Entrenador tan pronto como la puerta se cierra detrás de nosotros y la limusina entra en el tráfico.

—Bajaste a tercero. Tercero. Posiblemente cuarto. —Le informa Pete sombríamente y le entrega una camiseta y pantalones deportivos que generalmente usa después de una pelea.

—Tenías esto bajo control, Nicholas. Estabas entrenando tan jodidamente bien que hubieras pateado su culo en un minuto, hombre.

—Lo capto, Entrenador, simplemente relájate —Nicholas rápidamente se pone sus ropas casuales sin quitarse los pantalones cortos de boxeo, entonces de inmediato me acerca a su lado como si pensara que voy a arrojarme fuera del coche.

Frota su mano por mi brazo arañado mientras tranquilamente se enfrenta a los tres furiosos hombres ante nosotros, pero estoy tan nerviosa que me libero y me deslizo hacia la ventana, donde me quedo mirando todas las caras que se derraman fuera del club en busca de Nora.

Añadiendo a mi decepción de haber arruinado por completo la pelea de Nicholas, esta una increíble sensación de culpa por mí hermana. ¿Cómo no pude ver que mi hermana estaba en problemas? ¿Cómo pude haber comprado la mentira con la que nos ha estado alimentando, a través de postales, por un año entero?

—Estas en la peor ubicación en la que has estado en años, hombre, ¡tu concentración es una mierda!

—Pete, lo capto. No voy a arruinar esto.

—Creo que ___(tn) debe quedarse en el hotel la próxima pelea — murmura Riley.

La risa de Nicholas gotea sarcasmo puro. —___(tn) viene conmigo —espeta de vuelta.

—Nicholas... —Pete trata de razonar.

Cuando llegamos al hotel, todos estamos en el mismo ascensor, y estoy agitada cuando veo los números subir más lento que nunca. No sé lo que voy a hacer con Nora, pero sé que tengo que hacer algo. Las puertas se abren en mi piso, y oigo que Pete le dice algo a Nicholas mientras salgo, y la voz molesta de Nicholas chasqueando cerca detrás de mí. —Pete, hablaremos de esto más tarde, sólo relájate, todos relájense.

—¡Vuelve aquí, Nicholas, tenemos que hablar!

—¡Habla con la pared!

Desesperada por escapar, entro en mi suite, pero lo escucho inmediatamente detrás de mí. —¿Estás bien?

Cierra la puerta, y la repentina visión de él en esa ropa sexy que lleva después de una pelea, un par de pantalones a la cadera y una camiseta suave que abraza todos sus músculos, ese hermoso rostro tan lleno de preocupación y desordenado cabello negro en punta, hace que mi corazón se estanque y mis piernas quieran correr hacia él para que pueda sentir la fuerza de sus brazos alrededor de mí otra vez.

Quiero esos brazos sosteniéndome con desesperación, cuando mi mente gira en todas direcciones, aturdida por lo que acaba de suceder.

Pero sé que no merezco esos brazos sosteniéndome en primer lugar. Es obvio que lo jodió por mí, como si no fuera suficiente sentirme ahora lamentablemente inadecuada e indigna de él, ahora tengo que vivir con el hecho de que cayó al tercer o cuarto lugar por mi culpa. Dios.

Se ve tan fuerte y poderoso mientras está de pie delante de mí, todo sudado y las venas marcadas en su brazo bombeando su sangre sana y fuerte, que deseo desesperadamente que pueda decirme que mi hermana va a estar bien. Pero ni siquiera conoce a mi hermana, y después de conseguir que lo descalifiquen, él es el último hombre en el mundo al que debería estar pidiendo apoyo.

Suspirando, mi mano tiembla mientras señalo la puerta pasando sus hombros. —Ve a hablar con ellos, Nicholas.

Me he dado cuenta de que su voz suena a veces más concisa cuando me habla, más que con cualquier otra persona, pero esta vez es aún más gruesa y rugosa que lo habitual. —Primero quiero hablar contigo.

Se queda, pero ninguno de los dos dice nada. Estoy muy ocupada tratando de formular una disculpa por arruinar su pelea, y al mismo tiempo, estoy reacia a aceptar la culpa cuando ¡no le pedí que viniera detrás de mí!

Pasa inquietamente por la puerta, arrastrando los cinco dedos de su mano por su cabello, bajo su nuca. La deja caer con un suspiro. —___(tn), no puedo luchar y mantener un ojo en ti.

—Nicholas, lo tenía cubierto —insisto.

—¡Al diablo si lo tenías cubierto!

Su tono me sacude en sorpresa, y no puedo dejar de notar los puños que acaba de formar a sus costados y la repentina amplitud de su alarmante postura desafiante. La nube de furia cerniéndose sobre su cabeza sólo sirve para sacar la mía con una venganza, y salto a modo de defensa. —¿Por qué todos me miran como si fuera mi culpa? ¡Se suponía que ibas a estar luchando con Scorpion!

Sus cejas se dispararon. —¡Y se supone que tú debes estar en tu jodido asiento en la puta primera fila a mi izquierda!

—¿Qué diferencia hay? ¡Has estado luchando durante años sin tenerme en la audiencia! ¿Qué importa siquiera dónde estoy? —De repente esto no es sobre Nora y ni siquiera sé de dónde vino, pero está rascando mi pecho como una herida abierta—. ¡Ni siquiera soy una aventura, Nicholas! Soy tu empleada. Y en menos de dos meses, ni siquiera eso voy a ser, seré nada para ti. Nada.

De pronto se ve completamente molesto y agravado, y aprieta sus manos hasta que sus nudillos se vuelven blancos. —¿Quién es esa chica a la que estabas persiguiendo? —Demanda, su rostro una máscara de angustia.

—Mi hermana. —Dejo caer mi voz a un susurro, de repente aborreciendo mi debilidad y mi arrebato emocional.

—¿Qué hace tu hermana con el imbécil de Scorpion?

—Tal vez ella esta preguntándose lo mismo por mí —digo con una sonrisa amarga.

Él se une, pero tengo que decir, su risa es infinitamente más amarga que la mía. —No me confundas con un idiota como él. Puedo estar jodido, pero ese chico come vírgenes y las escupe como vómito de serpiente.

Intranquila aún más por eso, empiezo a pasearme, recordando su rostro, tan triste y sin vida. Mi estómago se estremece ante la perspectiva de ella haciendo Dios sabe que a un hombre enfermo como ese. —Oh, Dios. Se veía horrible. Horrible.

Hay un silencio, y luego oigo el pomo de la puerta abrirse. La voz de Nicholas contiene un nuevo timbre, bajo y preocupado, como si una poderosa emoción lo hubiera tocado. —Te equivocas al decir que no eres nada para mí.

La puerta se cierra tras él, y siento una herida instantánea apretando mientras sus palabras se registran. Estoy tan confundida que de repente quiero rogarle que regrese y me sostenga. No. Quiero rogarle que regrese y me haga el amor.

Pero no lo hago, y sólo miro el lugar que había ocupado en la sala de esta lujosa suite que rentó para las dos mujeres de su equipo. Estoy tan conmovida que me toma un momento registrar sus palabras y su significado, y vincularlos a la muy real posibilidad de él saliendo en busca de cada hombre que cree que tiene a mi hermana, en vez de ir a hablar con Pete y Riley.

Estimulada a la acción por el pensamiento, salgo de mi habitación y llamo rápidamente al suyo. —¿Dónde está? —pregunto al primero que aparece en la puerta.

—Estábamos a punto de hacerte la misma pregunta —dice Riley, con ojos sombríos.

—¿Va a tener una pelea? —pregunto alarmada.

—En serio, ___(tn), personalmente creemos que eres una gran chica, pero tienes al chico más liquidado que…

—¡Guárdatelo, Riley! Creo que podría haber ido a buscar a Scorpion. ¿Dónde puedo encontrarlo?

—Hijo de puta. Estamos en problemas y se dirige directamente a buscar más. ¡Maldita sea!

No hay tiempo para esperar que ellos formulen un plan. En cambio, corro a los ascensores y detrás de él, dándome cuenta de lo estúpido que fue meter a Nicholas en esta cosa con mi hermana en primer lugar. Scorpion y Nicholas, obviamente, han estado enfrentados por un tiempo, y lo último que necesito es darle un motivo a Nicholas para ir a pelear con él fuera del ring. Voy a tener que encontrar una manera de rescatar a Nora de ese terrible insecto por mi cuenta.

Afuera, el hotel está lleno de una inmensa multitud de personas, incluidos fotógrafos. Flashes estallan alrededor de mí mientras salgo por la puerta giratoria de cristal.

—Es ella. ¡Es su culpa que fuera descalificado esta noche!

Veo algo volando hacia mí y me agacho, pero es demasiado tarde.

Hay un fuerte impacto en mi cabeza, seguido de otro fuerte crujido mientras algo golpea en mi estómago. Un olor como a azufre me alcanza.

¿Huevos? Genial.

Simplemente maravilloso.

Agachándome cuando otro huevo vuela en mi dirección, me cubro la cabeza y doy mi espalda a la multitud mientras me apresuro al aparcacoches. —¡El fuerte chico con el que acabo de entrar al hotel! ¿Dónde se fue?

El aparcacoches es un chico bastante joven, cuyos amplios ojos parecen devorar su cara cuando mira más allá de mi cabeza a algo. —Está a unos tres metros justo detrás de ti.







Bueno, bueno, ya cumplí xD
No sé porque, pero creo que la escritora estaba obsesionada con Iris....
Jajajajaja disfruten el primer bonus de la novela!





03.08.2014
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 8th 2014, 18:08

me encanta
pero creo que fue mi cansancio...
tuve que repetir dos veces cuando menciona a nora con scorpion
wuaaa
tengo que descansar bien para leer tu historia
esta buenisima
siguela
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 8th 2014, 21:47

ESTOY LOCA POR ESTE NICK
ES UN HERMOSO MISTERIO
ES SEXY, Y TAAANN JODIDAMENTE TIERNO
SIGUELA POR FAVOOORRR!!!!
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LBriGL
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 9th 2014, 06:17

Helloooooooow!!!!
Nueva Lectora!!!!!
OMG! Amo esta novela...
Nick es tan Desesperante, Increiblemente fuerte, Agresivo, Bipolar, Ambivalente y hasta peligroso, pero que voy a saber yo... jajajaja!!!
Estoy de acuerdo contigo, es una completa Montaña Rusa!!!
Una ruleta de sentimientos!!
Lamento si a veces, me leo como una completa cursi (Lo cual soy), así como es la linea de arriba!!!
Espero pronto sigas la nove y nos sorprendas con un maratón o algo así!!!
well, me despido, agitando mi brazo y gritandote: "Byeeeeeeee"
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 9th 2014, 14:27

nononono u.u muy corto los caps....
jajajajaja! amo todo, es tan frustrante >< pero jodidamente buena. me encanta que la escritora allá estado obsesionada con iris jajaja amo esa canción y en serio tiene un buen soundtrack esta nove.
espero que la sigas pronto D:
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 9th 2014, 15:30

subeeeee please fin de semana
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 9th 2014, 16:32

Dioss!!!! Me encaanthaa tu nove enserio se quedo super emocionante n.n


Tienes que seguiirla porfii
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SweetHeart(MarthaJonas14)
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MensajeTema: Capítulo 7: Ven Conmigo.   Marzo 9th 2014, 17:14









• Capítulo 7 (Parte II) •


Ven Conmigo










Otro huevo se estrella en mi hombro cuando giro, y Nicholas se ve como un ángel vengador viniendo hacia mí. Sus ojos brillando de ira cuando me doy cuenta que sus fans están llamándome una perra y una puta, y rápidamente gira y bloquea otro huevo que oigo estrellarse contra su espalda.

Me agarra y me recoge como si no pesara nada, entonces eleva su voz mientras se mueve alrededor, enojado y al mando. —¡Es por esta mujer que todavía estoy peleando!

Un repentino silencio cae sobre la multitud, y Nicholas con voz dura, enfurecida continúa diciéndoles—: ¡La próxima vez que esté en el ring, voy a malditamente ganar por ella, y quiero que todos ustedes que la lastimaron esta noche le traigan una rosa roja y le digan que es por mí!

El silencio no dura ni un segundo más.

Gritos entran en erupción. Saludos. Aplausos. Y creo que lo que está haciendo la mayoría de la conmoción es mi corazón: una cosa con alas revoloteando contra mis costillas en completa confusión e incredulidad de lo que acaba de decir.

Me lleva de vuelta al hotel y me acarrea a otro lado del vestíbulo, sus hombros cuadrados y brazos encorvados en mi cuerpo, de alguna manera protegiéndome. De repente, estoy tan sorprendida por esta noche que me pongo a reír. Es una especie de risa nerviosa, pero es risa de todos modos, mientras él presiona el botón del ascensor varias veces.

—Y luego dicen que las fans de Jonas Brothers están locas —digo jadeando en busca de aire por la conmoción.

Su voz es áspera mientras quita las cáscaras de huevo de mi camiseta. —Pido disculpas en su nombre. Los decepcioné hoy.

Mi risa se desvanece cuando me doy cuenta que su rápida y molesta respiración hace temblar el cabello suelto en la parte superior de mi cabeza. Es cálido y perfumado de él, y eso me hace marearme. Al igual que todo lo demás en él.

Me obligo a no temblar en sus brazos, y aprieto mis manos alrededor de su firme y ancho cuello, agradecida cuando la pareja mirándonos como si fuéramos adolescentes calientes y borrachos decide no abordar con nosotros. Solo no quiero que me deje ir todavía. Soy así de egoísta y necesitada. Y creo que finalmente lo que cerró el acuerdo fue la expresión asesina de Nicholas cuando les espetó, como si ellos fueran los que nos lanzaron huevos, mientras sostenía la puerta abierta con un brazo y me acunaba a su pecho con el otro.—: ¿Vienen?

Y los dos al instante dieron un paso atrás y dijeron—: No.

Ahora estamos viajando solos, y no puedo dejar de presionar mi nariz en su cuello. —Gracias.

Me agarra más fuerte y me siento segura aquí, creo que quiero que este sea mi nuevo hogar. Creo que si hubiera conocido a este hombre el día que me rompí la rodilla y él me hubiera mantenido así, mi rodilla no habría siquiera importado. Sólo el hecho de que sus brazos estuvieran alrededor de mí.

Pete y Riley están aún en su pent-house cuando desliza la llave en la ranura y me lleva dentro. —¿Qué diablos está pasando, Nicholas? —demanda Pete.

—Sólo salgan de aquí, chicos. —Nicholas mantiene la puerta abierta para ellos, y a mí aún en alto en la otra—. Yo hago lo que quiero, ¿me oyen? —les grita.

Ambos hombres me miran por un momento, y se ven tan sorprendidos como yo me siento. —Te escuchamos, Nicholas —respondió Riley dócilmente mientras se movía después de Pete.

—Entonces no lo olviden.

Cierra la puerta y la asegura después de ellos para que nadie, ni siquiera los que tienen una llave, puedan entrar a la suite, y me lleva al baño de la habitación principal. Admito que no estoy lista para dejarlo ir, y cuando serpenteo mis dedos más fuerte en su nuca, recibe el mensaje y mantiene un brazo a mi alrededor mientras maniobra para girar el mando de la ducha.

El agua comienza a caer, y se saca sus zapatos, quita los míos, y entra en la ducha conmigo en sus brazos.

—Vamos a sacar esta mierda de ti. —Pasa sus grandes manos sobre mi pelo mojado, y termino deslizándome a lo largo de él, a mis pies. El agua se siente increíble en mi piel, y cuando desabrocha mi vestido y lo eleva por encima de mi cabeza, siento sus jabonosas manos frotando por todas partes, incluso sobre mi ropa interior. Me muerdo el labio y trato de bloquear su toque, pero se filtra dentro de mí. Es todo lo que puedo sentir, saber o pensar.

Ya no me preocupo de que Pete y Riley me odien, que estoy jodiendo la pelea de Nicholas. Que sus fans me odien. Que mi hermana no quiera verme. Qué extraño a Mel. Que no puedo correr más. Que pronto seré despedida de un trabajo.

Todo es acerca de este hombre, mi cuerpo de pie completamente inmóvil mientras me encuentro esperando en anticipación y sin aliento, sólo para ver lo que va a hacer. Donde sus manos se deslizarán. Qué parte de mi cuerpo sentirá sus dedos mojados en mi carne caliente.

Metódicamente me toca, y aunque estoy jadeante a causa su toque, él no está en lo más mínimo afectado. Extiende mis brazos hacia arriba y desliza jabón en mis axilas, entre mis piernas, mi cuello, y luego se saca su camiseta y se limpia a si mismo rápidamente. Sus poderosos hombros bombean, y la visión de sus pezones me excita.

—No puedo creer que tus groupies me llamaron puta —digo, tratando de no pensar que estoy casi desnuda en la ducha. Y él está sólo en los pantalones de cordón y ahora totalmente sin camisa, cada músculo de su torso brillando húmedo.

Rápidamente se enjabona el cabello. —Vas a sobrevivir.

—¿Tengo que hacerlo?

—Sí, tienes que hacerlo.

Lava mi cabello con champú nuevo y su atención, tan querida, únicamente está en mí y en mi cabello. —Me odian —digo mirándolo—. No seré capaz de ir a tus peleas sin miedo a ser linchada.

Agarra la regadera y la pone directamente hacia mí. Cierro los ojos y dejo que las burbujas de jabón se deslicen por mi cara, y cuando abro los ojos, él me está mirando directamente. Riachuelos de agua corren por su mandíbula cuadrada y se aferran a sus pestañas mientras aparta un mechón mojado de mi frente, y me doy cuenta de mi pulso acelerado.

Sus ojos son de un azul brillante, y permanecen descansando en los míos, se sienten miles de veces más brillantes de lo habitual. Está tan húmedo como yo, y de repente tiene mi cara entre sus manos y me mira profundamente. Esta respirando con dificultad. Sus ojos se deslizan a lo largo de mi nariz, a mi boca. Acaricia mis labios con un dedo grueso, franco y calloso. Y puedo sentirlo en cada célula de mi ser. —Eso nunca va a suceder —dice en un susurro caliente y extraño.

Debilidad viaja por mis piernas y está tomando cada gramo de mi voluntad. Nunca anhelé la mirada de nadie como la suya, necesité el toque de alguien como necesito el de él. O quise algo tanto con dolorosamente fiereza como lo quiero a él.

Mi garganta se siente adolorida mientras hablo. —No deberías haber… dicho eso sobre mí, Nicholas. Van a pensar que tú y yo… tú y yo… — Sacudo mi cabeza, consiente de como mis dedos hormiguean en el agua por la necesidad de tocar su cabello despeinado.

—¿Qué eres mía?

La palabra “mía” en sus labios, hablando mientras esos intensos ojos azules me miran, hace que mi estómago se contraiga con doloroso deseo no correspondido. Me rio.

—¿Qué es tan gracioso? —Abre la puerta de cristal y envuelve una toalla alrededor de sus caderas, dejando caer al suelo como una bofetada sus pantalones de cordón, su camiseta les sigue. Se vuelve y me cubre con una gran toalla y me arrastra a la cama. Me deja en el centro, su voz con un deje de risa, pero su rostro con el ceño fruncido—. ¿La idea de ser mía es graciosa?

Llega bajo mi toalla y me quita las bragas, y luego mi sujetador, entonces pasa la toalla por mi cabello y mi cuerpo, sus ojos azules ya no brillan más. —¿La idea de ser mía es graciosa? —Cubre mis pechos con la toalla y me seca, sin dejar de mirarme—. ¿Es divertido, ___(tn)? —insiste mirándome fijamente a los ojos.

—¡No! —La palabra es sólo un grito ahogado cuando el deseo se dispara a través de mis terminaciones nerviosas. Mis caderas inclinándose hacia arriba cuando comienza a secar entre mis piernas, y no puedo evitar estar totalmente encendida.

Pasa la toalla a lo largo de mis piernas, y lamo mis labios mientras por fin inclina su cabeza, mis huesos se vuelven líquidos con el puro y ardiente deseo. Parece especialmente obsesionado con secar mi rodilla. La toalla casi se siente amorosa mientras la frota sobre mi cicatriz. Una fiebre ardiente sigue el camino de la toalla mientras lo miro sin poder hacer nada.

Una gota de agua se adhiere a una de las pequeñas puntas marrones de sus pezones, y toma toda mi fuerza de voluntad luchar contra la profunda e imperiosa necesidad de inclinarme y chuparla con mi boca.

No la gota de agua. Su pezón.

Mi corazón late cuando me acerco, mi mano temblando mientas toco la parte superior de su cabeza. —¿Alguna vez has sido de alguien? — pregunto, un susurro dentro de la tranquila habitación.

Levanta su cabeza a la mía, lo deseo tanto que me consume por dentro, como si él poseyera mi alma, y ahora mi alma sufre queriendo que posea mi cuerpo.

Una poderosa emoción tensa su cuerpo mientas se extiende y acuna mi mejilla en una de sus grandes manos, y hay una ferocidad inesperada en sus ojos, en sus caricias, mientras me agarra. —No, ¿Y tú?

Los callos en su palma raspan mi piel, y me encuentro metiendo mi mejilla más profundo. —Nunca he querido.

—Yo tampoco.

Es momento es íntimo. Pesado con cosas no dichas. Algo sin nombre saltando entre nosotros. De él a mí. De mí a él.

Arrastra su dedo a lo largo de mi mandíbula como si a estuviera memorizándola.

Ondas se disparan a través de mi cuerpo, yendo desde su pulgar derecho a mi núcleo, mientras continua acariciando mi rostro, todo el tiempo mirándome con esos impresionantes, desgarradores y hermosos ojos azules, como si estuviera absorto. Su voz es terciopelo en mi piel. —Hasta que vi una hermosa chica en Seattle, con ojos dorados y labios gruesos y rosas… y me pregunté si me podría entender…

Mi pecho palpita por sus palabras inesperadas, y cuando inclina su cabeza más cerca, su mirada casi pidiendo permiso, su aroma a jabón, champú y agua se aferra a mis fosas nasales.

El dolor de necesidad por su toque palpita a través de mí, pero en lugar de llegar a mí, extiende la toalla, la arrastra por encima de mi cuerpo y me cubre suavemente. Su voz es áspera por la emoción.

—Quiero decir tantas cosas, ___(tn), pero simplemente no puedo encontrar las palabras para decírtelas.

Pone su frente en la mía e inhala profundamente. Poco a poco, aún respirándome, arrastra su nariz a lo largo de la mía. —Me confundes —Aprieta su boca en la mía. Brevemente. Luego se retira, respirando con dificultad, y me mira con los ojos entrecerrados—. Quiero poner para ti un millar de canciones diferentes para que puedas tener una idea de lo que… yo siento dentro de mi...

La necesidad pasa a través de mis venas, mis nervios, mis huesos, mientras acaricia con su pulgar mi mandíbula y alrededor de mi oreja.

Escalofríos atraviesan mi cuerpo mientras desliza su dedo índice sobre mi labio superior. Acaricia libremente el inferior, y gimo. Hay un dolor en mis pezones, mi sexo está mojado, mi corazón desbocado.

Sostiene mi cara entre sus manos y acomoda a la suya, ajustando mis labios suavemente a los suyos mientras toma mi lengua en su boca, chupándome con fuerza.

Me quejo y agarro sus hombros con mis uñas, atrayéndolo hacia mí.

—¿Por qué no me tomas, Nicholas?

Él gime y me tira más cerca. —Porque te quiero demasiado.

Su lengua cae dura contra la mía y sensaciones se despiertan en mis terminaciones nerviosas mientras inclina su cuerpo contra el mío, su piel húmeda y caliente, la toalla cayendo a mi cintura y mis pechos siendo aplastados por su diafragma.

Jadeo en su boca cuando me tira más cerca y continúa su sensual asalto con sus labios.

—Pero te deseo tanto y estoy protegida —suplico para engatusarlo—.Sé que estas limpio. Te haces pruebas todo el tiempo y yo… —Me estremezco contra la sensación de sus músculos contra mis pezones sensibles, duros y abombados. Mi caderas se inclinas por puro instinto y yo sólo soy una mujer. Buscando a su macho. Su dureza. Su toque. No puedo respirar, no puedo pensar, lo quiero lo quiero lo quiero. Un orgasmo no es lo que quiero y lo sé. Lo que quiero, necesito, es mucho más que eso. Es la conexión. El contacto estimulante con este ser humano, un ser que me hace reaccionar como ningún otro. Echo de menos su toque, sus besos. No me importa si sólo me da un poco de lo que pueda dar; tengo que alimentarme, y mi cuerpo nunca ha estado tan hambriento.

—Te quiero en mi cama de nuevo. Quiero besarte, abrazarte —gime.

—No puedes seguir con esto, por favor, sólo hazme el amor… —ruego.

Me presiono contra él cuando toma mi boca con avidez. Muevo mi cuerpo hasta que una de sus piernas está entre mis muslos.

Mordisquea mis labios, sus manos despeinándome. Estoy tan desesperada que paso mis uñas por sus brazos mientras froto mi sexo contra su duro muslo. Las sensaciones se disparan. Gimo, sintiendo la tensión en espiral en sus hombros, el suave terciopelo de su pecho mientras me devora, y en el primer roce de mi coño contra su muslo, exploto.

Temblando incontrolablemente, lo siento ponerse rígido por la sorpresa de mis asombrosamente poderosas convulsiones. Sus manos se extendieron rápidamente en mi espalda y me aplana mientras levanta la pierna entre mis muslos y muele con sus músculos mi clítoris, su boca hambrienta toma todos mis gemidos en su interior.

Cuando he terminado, se pasa el pelo hacia atrás y es totalmente intimo. Su voz. Intima. Suave con ternura. —¿Eso se sintió la mitad de lo bueno de lo que parece? —Sus dedos arrastrándose a lo largo de mi mejilla en un toque susurrado, y todavía no hay suficiente aire en mis pulmones para gritarle.

Lo. Odio.

Me siento como si le hubiera dado todo y no tengo nada a cambio, a pesar de que yo soy la que fue complacida. Aseguro enojada mi toalla a mí alrededor, miro la habitación, a lo que sea menos su hermosa y sexy cara.

—Te aseguro que no sucederá de nuevo —susurro en mi completa y total vergüenza.

Besa mi oído, su voz ronca. —Me asegurare de que lo haga.

—No cuentes con ello. Si quisiera tener un orgasmo sola pude haberlo hecho yo misma, sin dar a nadie un espectáculo. —Con la toalla aferrada a mi pecho me siento y pregunto—: ¿Me prestas una camisa?

Poco a poco sus labios se tuercen y un hoyuelo aparece, una especie de sonrisa arrogante que me hace sospechar que le gusta la idea de que use algo de sus cosas, y se dirige al armario mientras espero que vuelva, sintiéndome toda cachonda y sin sentido.

Su hermoso torso esta todavía un poco húmedo, y no puedo evitar admirar la manera en que la toalla se aferra a sus estrechas caderas. Su cuerpo es la perfección. Su culo desafía la gravedad, esta tan perfectamente ajustado, redondo y musculoso. Cada vez que lo veo en cualquier tipo de ropa, se me cae la baba equivalente a un pequeño océano.

Quiero verlo desnudo y tocarlo una vez más esta noche, detesto no ser capaz de dormir del tormento de querer sentirlo dentro de mí. ¿Puedo incluso dormir aquí? ¿Querer lo que esté listo o no a darme?

No, no voy a dormir con él esta noche, sólo para besuquearnos como adolescentes, estar en la primera, segunda y tercera base sin pasar por todo…

No.

Por supuesto que no.

Quiero que me haga el amor. Lo. Necesito. Maldita sea. Odio que pueda controlarse y contenerse mientras estoy completamente desecha por él.

Me entrega una camiseta negra que lo había visto usar antes, en nuestro primer vuelo a Atlanta. —¿Esta está bien? —pregunta con esos profundos ojos azules que todo lo saben.

Me deslizo en ella, sintiendo la tela a lo largo de mi piel y la sensación despierta un hormigueo por todo mi cuerpo. Permanece de pie a los pies de la cama, y sus ojos indagan en mí. Son ojos íntimos, ojos que me han visto desnuda y hacen que mi coño duela tan profundo que siento como si se retorciera. —Ven a comer algo conmigo —dice, y lo sigo por la suite, ni una pisca relajada después del increíble orgasmo que me dio.

—Vamos a ver lo que Diane te dejo —le digo mientras estudio el contenido en el horno de la cocina de la suite presidencial. Lo destapo y le lanzo una sonrisa—. Huevos. Deben de estar baratos esta noche.

Esos hoyuelos de nuevo, juvenil y sexy se queda mirando mi boca. Ni siquiera creo que se dé cuenta que me está mirando con tanto ardor. En silencio extrae dos tenedores del cajón y se acerca. —Ven a compartir.

—Oh, no. No hay más huevos para mí esta noche. Disfruta.

Deja los tenedores y me sigue hasta la puerta, agarrando mi muñeca para detenerme. —Quédate.

La solicitud abrupta dispara una ola de calor a través de mí, pero es la intensidad de sus ojos azules que casi me consiguen.

—Me quedaré —digo, mi voz suave pero firme—, cuando me hagas el amor.

Nos miramos, luego suspira y mantiene la puerta abierta para mi, poniendo su cuerpo de tal manera que tengo que restregarme cuando salgo. El contacto me quema. Sus ojos me miran todo el camino a mi habitación. Quemándome.

Por la noche, permanezco despierta en uno de los dormitorios de la otra suite presidencial, con Diane descansando en la otra habitación, y yo todavía estoy en llamas. Estoy en la cama con la puerta abierta, mis oídos alerta a cualquier ruido, en caso de que Nicholas tenga una llave extra de esta suite, y pudiera venir a buscarme.

Su gran y maravillosa camiseta huele a él. Se siente suave contra mi piel, y aquí estoy temblando de necesidad, deseando que hubiera cedido, viniera a buscarme y me dijera que está listo para mí. Estoy tan lista para él. Solo ven y hazme el amor, pienso esperanzada.

A las dos de la madrugada, todavía no lo ha hecho y sigo despierta.

No puedo ver como un hombre que realmente quiere a una mujer pueda frenarse de esta manera. Nicholas es disciplinado y el hombre más fuerte que he conocido, pero al ver la puerta y recordar su tacto, la forma en que corrí por él, no creo que sea posible que pueda contenerse si me quiere tanto como yo. Mi sexo duele como nunca antes, estoy tan hinchada al recordar las poderosas caricias de su lengua y el roce de su muslo. Mi hambre no solo se ha apaciguado, se ha hecho imposible y triplicado hasta que siento rabia. Él acaba de abrir una insaciable sed y no me siento satisfecha, sino que vacía y ansiosa. Mi existencia entera en esta noche se centra en observar la puerta,

¿No siente ni por asomo lo que yo siento por él?

Hay una parte de mí, la chica que se rompió el ligamento y que no pudo cumplir su sueño, la chica que no cree realmente que pueda tener algo maravilloso, se pregunta si me quiere realmente.

¿O sólo quiere jugar conmigo?

Luego me pregunto si este es el tipo de sentimiento que tiene mi hermana Nora en problemas en primer lugar.
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 9th 2014, 17:59

dios cuantas cosas
esta bella tu nove
pero estoy igual que la ___
nick dice quererla pero no se atreve
siguela
esta hermosa
apesar de ser una montaña de emociones XD
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MensajeTema: Capítulo 8: Austin   Marzo 9th 2014, 18:12







¡AHHHHHHH! ¡CAGADA MI COMPUUUU! Me había inspirado mucho respondiendo comentarios, poniendo colores y tipos de letras a cada una y viene un apagón inteligente.... Bienvenidas a las nuevas lectoras, me alegra que se hayan animado a comentar.
Ya, mejor pongo su inicio de semana >.<
















• Capítulo 8 •


Austin











En Austin, nos alojamos en una casa de seis dormitorios con un granero incluido, y que es un fabuloso granero rojo de diseño antiguo donde Nicholas entrena. Él había estado empujando los neumáticos del tractor durante todo el día. Corriendo por las escaleras externas con bolsas de cemento sobre los hombros. Subió cuerdas colgadas sobre las vigas del granero, flexionó los brazos sobre las vigas y luego corrió conmigo alrededor de la propiedad. Él entrenaba como una bestia, y tenía el mal humor como los gorilas, también. Sin embargo, parecía especialmente malhumorado con los otros miembros de su equipo y conmigo parecía estar tranquilo, así que Riley y el Entrenador seguían rogándome para ir a buscarlo cuando él comenzaba a molestarse por algo y maldecía todo con sus guantes.

Esto ha sido una tortura para mí, estos frecuentes estiramientos.

Deslizar mis manos por su pecho sudoroso. Austin es caluroso en julio, y él se quita la camisa y el contacto de piel contra piel perturba cada pequeña y gran parte de mí, regresándome a cada sensación que sentí en la cama con él.

Cada noche después del incidente del huevo hace una semana, me he acostado en la cama mirando hacia la puerta. Sé que debería tocarme para encontrar un poco de alivio, pero lo que quiero de él va mucho más allá del sexo ahora, no quiero decir esas palabras aún. Aunque sé muy bien lo que es.

En nuestro vuelo hasta aquí intercambiamos música, y me encontré siempre sin aliento, a la espera de ver que canción reproduciría para mí.

Intenté mantener mi selección lejos de lo romántico, y de hecho tuve una emoción privada cuando frunció el ceño a todas las canciones feministas que le elegí.

Él, por otro lado, reproducía las canciones más románticas que yo escuché mientras crecía, la cuales fueron usadas en una película para  chicas en los créditos, donde un chico toca la canción al amor de su vida en su radiocasete. La película se llamaba “Say Anything”, pero esta canción se llama “In Your Eyes” por Peter Gabriel.






Quise, en serio, derretirme en el cuero del avión cuando comenzó a reproducirla para mí, con sus sombríos ojos azules mirándome atentamente mientras yo me empapaba con la letra sobre encontrar la luz en sus ojos…

Maldito.

Sea.

No me ha tocado desde la noche que nos duchamos juntos. Pero las cosas que dijo… la forma en que me besó… lo deseo tanto, a veces quiero golpearlo en la cabeza y echarlo sobre mi hombro y llevarlo hasta mi cueva de mujer, donde solo importaban mis opiniones. Y no salir de ella en toda la noche o mejor, en días.


(Este es una canción extra, no viene en la novela)


Hoy estoy dentro de la casa, tomando alguna de las bandas elásticas de mi maleta, podría usarlas con él al final de su entrenamiento en la tarde. Está solo era una táctica, así no lo tocaría más y me ahorraría otra noche sin dormir de la excitación. Salgo de mi habitación con la banda colgando entre mis dedos, y veo a Pete allí, con la mano en el pomo de la puerta parcialmente cerrada mientras habla con alguien al otro lado.

Mientras me acerco, veo un hombre de cabello plateado y a una mujer por el rabillo de mi ojo, y repentinamente me llaman.

—¡Chica! Por favor, ¿Puedes dejarnos hablar con él?

La voz femenina me detiene en seco, dado que yo soy la única chica en la casa, a menos que alguien fuera secretamente un travesti, y no creo que el Entrenador sea uno de esos.

Cuando doy un paso delante, la alta, delgada y de aspecto frágil mujer, se apresura hacia mí, su rostro pálido y sus ojos chocolate oscuro preocupados. —No sabemos qué hacer. Él se siente abandonado, pero era demasiado fuerte y nadie podía controlarlo, no del todo.

Mi cerebro procesa sus palabras en silencio, y mientras lo hago, los miro y recuerdo que Pete está detrás.

—Nuevamente, realmente lo lamento —replica formalmente Pete—, pero incluso si no estuviera ocupado, yo no podría hacer que aceptara verlos. Pero puedo asegurarles que me pondré en contacto inmediatamente si cambia de opinión.

Los acompaña a la puerta y la cierra con un poco más de fuerza de lo habitual, y libera un largo y reprimido suspiro.

Y finalmente, mi mente habla por mí. —¿Son los padres de Nicholas? —pregunto, perpleja y en shock.

De pronto, noto los inconfundibles ojos azules de su padre, y aunque su cabello es canoso, el hombre tenía una estructura ósea muy grande y saludable.

Pete asiente y frota su frente, parece extremadamente cansado. —Sí. Lo son, si puede llamarse así.

—¿Por qué Nicholas no quiere verlos?

—Porque los cabrones lo encerraron en una sala de psiquiatría a los trece y lo dejaron allí hasta que él tuvo la edad suficiente como para representarse y salir de allí.

Una horrible sensación se asienta en mis entrañas, y por un momento, lo único que hago es jadear. —¿Una sala de psiquiatría? ¿Por qué? Nicholas no está loco —digo, instantáneamente él se da vuelta y sigo a Pete hasta la sala.

—Ni siquiera me mires. Esta es una de las injusticias más frustrantes que yo he tenido que presenciar en mi vida.

Mi pecho se aprieta, pregunto—: Pete, ¿Estuviste con él cuando fue expulsado del boxeo?

Sacude la cabeza en una negativa, su preocupación no desaparece.

—Nicholas tiene un mal genio. Lo enciendes y explota. Su competencia lo quería fuera. Lo provocaron fuera del ring. Mordió el anzuelo. Fue expulsado. Fin de la historia.

—Bueno, ¿Sigue enojado por eso?

Abre las puertas de la terraza que conducen a través del jardín y de la granja, y lo sigo, protegiéndome los ojos del resplandor del sol con mi mano.

—Él está furioso, es cierto, pero no específicamente por esa razón —dice Pete—. Pelear es todo lo que sabe. Es en lo único que ha tenido control en su vida. Al crecer, Nicholas solo conoció el rechazo. Es jodidamente imposible conseguir que él se abra. Incluso con aquellos que han estado con él tanto tiempo.

—¿Cómo supieron sus padres dónde estábamos? Pensé que esta casa era para mantener a la prensa lejos por el incidente del huevo.

—Porque esta es la casa de Nicholas —dice Pete mientras veo el encantador granero rojo a través del patio—. Después de que pudo salir, peleó por dinero, luego levantó esta casa, tratando de demostrarles a los adultos que él podía ser alguien… Sus padres aún no querían saber nada de él. Se quedó con la casa y ahora solo la utiliza cuando estamos en la ciudad y se cansa de que la prensa lo acose en los hoteles. Tiene muchos fans en Austin.

Me siento confundida por toda esta información. Indignación pura me atraviesa al pensar en un Nicholas adolescente encerrado, me siento sin aliento. —¿Qué clase de padres abandonan a sus hijos, Pete? ¿Y por qué lo buscan ahora?

Pete suspira. —No es de nuestra incumbencia. —Sacude la cabeza con tristeza, luego vemos a Nicholas dentro del granero abierto, golpeando la pera que el Entrenador colocó sobre las vigas. Pareciendo repentinamente asustado, Pete me toma del codo y me acerca más—. No le digas que sabes sobre esto, te lo ruego. Él ha estado de un pésimo humor desde que llegamos aquí. Saber lo de sus padres lo cabreara más, y su temperamento ya es malo en esto días.

Asiento y le regreso el apretón en el codo. —No lo haré. Gracias por la confianza.

—Oye, ___(tn), deberías ir con él, su forma no es la ideal. El Entrenador cree que tiene un nudo en la espalda baja —grita Riley.

Asintiendo, me marcho, y escucho, mejor dicho veo, a Nicholas golpear el saco más duro y más rápido con cada paso que me acerca a él.

Francamente, me sorprende que no se detenga cuando me pongo a su lado.

—El Entrenador no está contento con tu forma y Riley cree que puedo ayudarte —digo, y mientras veo a esta fascinante y magnánima criatura seguir golpeando la pera con ambos puños cubiertos, con el ceño fruncido de concentración, no puedo dejar de admirar lo que Nicholas ha hecho de sí mismo a pesar del rechazo que enfrentó cuando era más joven.

—¿Nicholas? —insisto.

No responde, y en su lugar se mueve hacia los lados y lanza su puño detrás del otro en cuestión de nanosegundos, haciendo que la pobre bolsa vuele.

—¿Me dejas darte un masaje? —continúo.

Inclina su cuerpo otra vez y me da una visión de su magnífica espalda, y sigue golpeándola como un loco. Quiero tocarlo, especialmente después de lo que Pete me dijo, así que dejo la banda elástica a mis pies, por ahora, la última cosa que quiero es algo interponiéndose entre él y yo.

—¿Vas a responderme, Nicholas? —Mi voz baja a medida que me acerco, alargando mi mano hasta su brazo.

Golpea. Golpea. Y vuelve a golpear la pera.

Toco su espalda. Se tensa, deja caer su cabeza, y se detiene, se quita los guantes de boxeo y los arroja a un lado. —¿Te gusta él? —susurra en voz baja, su toque es suave cuando alarga la mano y la pone justo donde Pete me ha tocado—. ¿Te gusta cuando te toca? —Pero sus ojos, querido  Dios. Arden dentro de mí. Su mano es el doble de tamaño del de Pete y hace que mi cuerpo sienta muchas cosas en mi cuerpo.

Lo miro fijamente, las mariposas estallando en mi vientre, y sea lo que estamos jugando, quiero que termine pronto, quiero que se detenga.

Hay algo increíblemente animal en la forma en que actúa a mi alrededor que enciende mis más bajos instintos.

—No tienes ningún derecho sobre mí —digo con rabia y sin aliento.

Su mano se contrae. —Me diste ese derecho cuando te viniste sobre mi muslo.

Mis mejillas arden ante el recordatorio. —Aún no soy tuya —replico—. ¿Quizás tienes miedo de que yo sea demasiada mujer para ti?

—Te he hecho una pregunta, y quiero una respuesta. ¿Te gusta tanto cuando otros hombres te tocan? —exige.

—No, idiota, ¡me gusta cuando tú me tocas!

Después de mi arrebato, mira fijamente mi boca mientras su pulgar acaricia el borde de mi codo. Su tono es ronco. —¿Cuánto te gusta mi toque?

—Más de lo que me gustaría —retrocedo un poco, jadeando y sin aliento por su culpa.

—¿Te gusta lo suficiente como para dejarme acariciarte en la cama esta noche? —pregunta lacónicamente. Tengo hormigueo en la piel, y entre mis piernas, está volviéndose increíblemente cálido. Sus pupilas se agrandan por completo con el hambre.

—Me gusta lo suficiente como para dejar que me hagas el amor.

—No. No haremos el amor —Aprieta la mandíbula y me mira con ojos azules atormentados—. Solo tocarnos. En la cama. Esta noche. Tú y yo. Quiero hacerte venir otra vez. —Me mira, la pregunta está en su expresión. Siento su oscuro temperamento turbio debajo de la superficie, frustrado. Hay una necesidad en mí que quiero apaciguarlo… pero no puedo llegar a él.

Quiero tocarlo tanto que duele, simplemente no puedo entender por qué él se resiste al llamado y no me toma. No puedo soportar una noche en sus brazos sin terminar como se debe.

Liberándome de su agarre, mi voz se endurece. —Mira, no sé qué es lo que esperas, pero no quiero ser tu juguete.

Me agarra otra vez y me acerca, inclinando su cabeza hacia mí. —No eres un juguete. Pero necesito hacer esto a mi manera. A mi estilo. —Entierra su cara en mi cuello y me olfatea, y su lengua lame rápidamente mi oreja. Gimo y subo mi barbilla para que así nuestras miradas se encuentren—. Estoy tomando las cosas con calma para ti. No para mí.

Mis rodillas amenazan con doblarse, pero de alguna manera me las arreglo para negar en desacuerdo.

—Esto se está poniendo aburrido, y ya estoy perdiendo el interés. Vamos a darte ese masaje. —Voy hacia su espalda, y él se aparta como si le estuviera deslizando un cuchillo.

—No actúes como si esto te importara. Ve a masajear a Pete.

Toma su toalla, la desliza sobre su frente, luego vuelve a golpear la pera con rapidez con las manos desnudas.


Frunciendo el ceño, le digo—: Yo no le gusto.

—Es el eufemismo del siglo, nena —dice, rodando sus tristes ojos.











Bueno, no sé porque, pero creo que Demons debe de haber sido incluida a la novela. #JustSaying.
Bueno, después de la mala leche que me hizo mi compu...



¡FELIZ INICIO DE SEMANA!






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LBriGL
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 9th 2014, 19:57

Hellooooow, aqui estoy de nuevo!
Que mal que se te borro la respuesta a nuestros comentarios...
Wooooooowwww gracias por esos capitulos!!!
Estoy de acuerdo contigo... Imagine Dragons es la banda sonora de mi vida, me encanta!!!
Además amo la palabra magnánimo, creo que es mi palabra favorita en todo el diccionario, aunque acepto no he leido todo el diccionario jajajajajajaja!!!
Nick me parece tan peligroso que me encanta... Además me identifico con su intensidad!!!!
No sé, he estado esperando que explote y creo que el momento se acerca!!!
La rayis deberia huirle, porque debe estar ocultando un pasado muy oscuro...
Bueeeh ya basta de mis especulaciones...
Espero la sigas prontisimo!!!!
Me despido de nuevo agitando mi brazo y diciendo: "Byeeeeee"!
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 9th 2014, 21:50

CELOS MALDITOS CELOS JAJAJAJAJ
DEBERIA ACLARARLE YA QUE NO SIENTE NADA POR PETE
Y APARTE CUAL SERA EL MISTERIO DE NICK QUE NO QUIERE HACERLE EL AMORRSS
SIGUELA PRONTOOO
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 10th 2014, 11:35

Celos!!!! Quieen le entiendee jajajajjaja
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 10th 2014, 11:37

Pobree ______ ella ni cuenta de Pete

Y Nicholas como. Puede pensar q le gusta q la toque pete


Siigueeelaa me encantaa tu noveee
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MensajeTema: Capítulo 9: Una Aventura   Marzo 10th 2014, 16:28





















Bueno, bueno, me da cosita sus comentarios. Son tan askdakjkjdka....
Ok, ya. Momento serio :3




LBriGL: ¿Explotar? Bueno, no te puedo decir nada de eso. ¿Magnánimo? ¿Qué significa? Créeme cuando te digo que solo utilizo el diccionario en casos de emergencia :3
Noooo.... créeme, yo no querría huir de Nick, sea cual sea su pasado. De hecho,  me enfadé mucho con el final de la novela... ya me voy, creo que te spoilearé si sigo acá. ¡Nos vemos! (*-*)/


ro$$ 100% fan$ griton@: Créeme cuando te digo que cuando tengan su "choque de carritos" será como ver fuegos artificiales, y por el motivo.. bueno, todos escondemos algo, ¿no crees?

VaLeexD "Celos de tus manos cuando abrazas otra chica, tengo celos, celos." Esa debería ser su canción xD okno! Jajajaja ya la seguiré y verás muchas cosas que no habrás visto Razz


















• Capítulo 9 •


Una Aventura














El Underground está hirviendo a fuego lento con la energía de esta noche. Durante la última hora he dejado de buscar a Nora entre la multitud, de alguna manera estoy temiendo como me veré animándola a que se vaya a la clandestinidad. Estoy decidida a hacerla salir, no sé cómo voy a hacerlo todavía. Pero definitivamente lo estoy tramando.

Por ahora, me he permitido ser absorbida por la magia de las peleas, me encuentro viendo a todos los combatientes más intensamente que nunca, aunque sólo sea para tratar de ver sus estrategias de lucha en caso de que pasen a la final y tengan que enfrentarse a Nicholas.

Algunos luchan muy sucio, esto me hace ver que no hay nadie que luche como él. Nicholas lucha con pasión. Tiene una explosión cuando está en el ring, se ve como un león, y a su oponente como un ratón con el que solo está jugando. Salta hacia arriba y hacia abajo algunas veces, haciendo que la gente participe en algunas ocasiones en las que él agarra a su oponente, luego lo suelta y apunta hacia él como si dijera: “¿Quién quiere que golpee la cara de este gilipollas?"

Por supuesto que la multitud ruge, lo que me pone furiosa, alterada y más que exaltada solo con mirarlo.

Cuando lo anunciaron esta noche, la multitud de Austin se volvió loca, la mayor parte de los presentes se pusieron de pie y gritaron, yo solo lo miré con un estómago revoloteando mientras aparecía por el sendero y se subía al ring, de un momento a otro el lugar estaba lleno de vida, todo debido a él. Ahora, las pancartas siguen en pie por todo el lugar, mientras él se libra de su tercer rival de la noche, el cual está volviendo una nada, así que probablemente va a terminar en un par de minutos.

Está en una buena racha. Ha tomado todo de esto, sacando todo lo que tiene dentro de él. En realidad, no he visto a ninguno de sus  oponentes ser capaz de darle un buen golpe, su rostro está intacto y también lo está su guardia.

De alguna manera siento que le está demostrando algo a esta ciudad, donde nació. Me siento como si con cada golpe estuviera diciéndole a sus padres que estaban equivocados. Eso me hace animar secretamente para él aún más. Estoy tan sorprendida de lo que he aprendido que simplemente no puedo imaginarme a Nicholas estando encerrado en cualquier lugar, impotente y enojado. Es un hombre que es fuerte y primitivo, que sabe exactamente lo que quiere. Me enfurece pensar alguien le hizo daño cuando era más joven y más vulnerable. Me hace sentir como una feroz protectora hacía él, y me hace desear haberlo conocido antes, como si tal vez hubiera podido hacer algo para detenerlo.

Oigo el golpe de su nocaut y los gritos que siguen, mi corazón ya está saltando en mi pecho mientras el maestro de ceremonias agarra los brazos de Nicholas y los levanta.

—¡Nuestro ganador de la noche, Nicholaaaaaaaaaaas Jonas, su RIPTIDE!

Su brazo está levantado en señal de victoria, contengo la respiración esperando por lo que viene después. Lo que hace siempre después.

Me busca con sus ojos azules.

Mi cuerpo se estremece en el instante en que sus ojos encuentran mi mirada. Su sonrisa parpadea, pero tiene una ventaja hoy. Ha estado luchando con fiera intensidad, y su sonrisa es igual de intensa, una explosión de sexo, y de repente no hay nada inocente y juguetón al respecto. Mantiene su mirada entrenada posesivamente en mí mientras su respiración continúa sacudiendo su poderoso pecho. El sudor se desliza por su cuerpo, y se ve tan perfecto como lo hizo en el primer momento en que puse los ojos en él en Seattle.

Lo quiero más que nunca.

Estoy tan mojada y tan desesperada por lo que él me hace sentir. Me quedo mirándolo sin devolver la sonrisa, mis ojos implorando a que termine lo que está pasando entre nosotros, sea lo que sea, eso saltos como corrientes de electricidad entre nosotros cada vez que estamos cerca.

He dado todo de mí, diciéndole que lo quiero, y él sigue siendo tan inalcanzable para mí… como una cometa.

Con sus ojos azules brillando, me señala, y luego a sí mismo, y luego a una figura acercándose a mí en el camino delante de mi asiento. La figura lleva una rosa de color rojo brillante.

Ella se mete en mi línea de visión. —De Nicholas —susurra la sonriente joven.

Otra rosa sigue, y una voz diferente afirma con orgullo. —De Nicholas.

Una tercera cae en mi mano. —De Nicholas.

Una cuarta. —De Riptide.

—De NJ. Lamento lo que hicieron esas tontas...

—De Nicholas.

Mi pulso está en algún lugar cerca de la luna, mientras que al mismo tiempo, por dentro, todo esto cae por debajo de mí. Me quedo en la más absoluta incredulidad por la fila de personas que se forma delante de mí, fácilmente varias decenas, todos ellos dándome rosas rojas de él. Nicholas observa, con esa sonrisa suya con hoyuelos, que me dice que le pertenezco, y me duele tanto mi corazón que quiero arrancarlo de mi pecho y tirarlo en algún sitio. Lo que hizo en Los Ángeles debe haber ido a través de Twitter o yo qué sé, lo único que sé es que mis brazos están llenos de rosas, y todas son de él.

De un hombre que lucha como loco, que me excita como ningún otro, es la cosa más sexy que he visto nunca. Del hombre que me reproduce música sexy, que me da su camisa para dormir, que me protege tan fieramente como un león, y sin embargo no me quiere desnuda y temblando en sus brazos.

Y de repente, no puedo soportarlo más.

Ni siquiera lo miro cuando nos vamos de nuevo para la casa. Su mirada está pegada a mi perfil, cada célula de mi cuerpo está consciente de ello. Yo sé que él quiere saber si estoy agradecida por las rosas, pero mis entrañas están furiosas, hirviéndose a fuego lento. Todo mi deseo hacia él no se ha apaciguado, y se ha transformado en el tipo de ira que probablemente me dará una enfermedad y me matara.

Estoy temblando con ello. Con necesidad. Con dolor. Con furia.

Cómo se atreve.

Hacerme quererlo así.

Me ofrece el trabajo de mis sueños, y luego se convierte en el centro de mi propia existencia, hasta que estoy lista para arriesgar todo por él.

Incluso mi trabajo. Mi familia. Mis amigos. La ciudad en la que crecí.

¡Cómo se atreve a tocarme en la ducha, y besarme como si quisiera comerme por cada comida hasta que muera! Cómo se atreve a ser mi fantasía que vive y respira, cobrando malditamente vida, y sólo se burla y me tortura hasta que no lo soporto. Me sentía tan condenadamente libre y feliz cuando no tenía ningún drama romántico.

Yo solía escuchar a Melanie criticando y elogiando y me gustaba decirle: "Mel, él es sólo un hombre. Anímate y ve por el siguiente." Y ahora estoy con nudos por un hombre, y mi consejo es una mierda porque no hay otro hombre como él para mí.

Ya ni siquiera me siento libre. Estoy tomada y sin embargo, el hombre que me ha tomado emocionalmente no me tendrá. Si no estuviera tan enojada y frustrada, me tiraría la mayor fiesta de autocompasión de mi maldita vida después de la que lancé en consecuencia de la prueba olímpica.

—Estuviste impresionante, Nicholas —Le dice Pete en el coche, con un suspiro de placer puro—. Hombre, fue una gran noche.

—La pelea, hijo —dice el Entrenador, sonando con el tono más feliz que he le escuchado al sombrío hombre hablar—. Nunca se rompió el formulario. Nunca bajo la guardia. Incluso ___(tn) sintió el amor esta noche, ¿eh, ___(tn)?

El silencio sigue, y yo me mantengo callada en mi asiento y mantengo mi mirada en las luces parpadeantes por la ventana como si no estuviera ni siquiera escuchando su conversación.

Me niego absolutamente a hablar de mis rosas o felicitarlo. Sí, sus fans me colmaron de rosas y luchó como un verdadero maldito campeón maravilla... mi coño se aprieta mientras recuerdo los arados de gran alcance de sus puños, y ahora me niego a pensar más en eso.

—Tú resaltaste totalmente —dice Riley.

Me doy cuenta de que Nicholas no contesta sus elogios. Su mirada ahora se siente como una marca ardiente en mi perfil y su energía se está volviendo tan tumultuosa como la mía. Él debe haber querido una reacción diferente con su gesto. Debe haber querido que yo fuera toda efusiva y le dijera: "¡Oh mi estrella, eres tan increíble!" Pero no lo haré. Porque no me gusta lo que hace por mí. No me gusta quererlo así, no me gusta sentirme tan volátil, quiero apartar sus ojos y luego llorar por eso. ¡Quiero arrojar todas esas rosas en su regazo y decirle que se vaya a la mierda porque yo no quiero que me joda más!

Así que cuando pongo las rosas con agua en uno de los cubos de hielo en mi habitación y mi ira se ha enconado en proporciones gigantescas, asalto hacia el final del pasillo y encuentro a Pete en la sala fuera de la habitación principal. —¿Nicholas? —Exijo.

—Duchándose. —Señala a su puerta, y sigo hacia adelante, cerrando de golpe la puerta detrás de mí. Lo reconozco a través de la habitación, de pie en el umbral del cuarto de baño.

Está totalmente desnudo, mojado, recién salido de la ducha con una toalla en la mano, al instante se tensa.

Su mirada aturdida se fija en mí, y la toalla cae a sus pies.

Nunca he tenido esta visión de él desnudo, y ver su perfección física y la más hermosa polla que he visto en perfecto estado de funcionamiento, sólo me enfurece más. La sangre fluye como lava ardiente en mis venas  cuando cargo hacia adelante y golpeo mis puños varias veces contra su pecho, tan duro como puedo sin romper mis huesos. —¿Por qué no me has tocado? ¿Por qué no te atreves a tomarme? ¿Soy demasiado gorda? ¿Demasiado simple? ¿Te deleita el torturarme? ¿O es que eres simplemente un maldito mezquino? Para tu información, ¡he querido tener sexo contigo desde el día que entré en tu estúpida habitación de hotel y me contrataron en tu lugar!

Él agarra mis muñecas y airadamente me tironea hacia adelante, clavando mis brazos hacia abajo. —¿Por qué quieres tener sexo conmigo? ¿Para tener una maldita aventura? ¿Qué iba a ser? ¿Tu polvo de una sola- noche? Yo soy la aventura de cada mujer, maldita sea, y no quiero ser la tuya. Quiero ser tu puto JODIDO REAL. ¿Entiendes eso? Si te follo, quiero que me pertenezcas a mí. Para que seas mía. Quiero que te entregues a mí… no a Riptide.

—Nunca voy a ser tuya si no me tomas. ¡Házmelo! Eres un hijo de puta, ¿no te das cuenta de lo mucho que te quiero?

—No me conoces. —Se tensa con los dientes apretados, su rostro ansioso mientras aprieta mis muñecas a los lados—. No sabes nada sobre de mí.

—¡Entonces, dime! ¿Crees que voy a dejarte si me dices lo que sea que no quieres que sepa?

—No lo pienso, lo sé. —Agarra mi cara con una mano abierta y aprieta mis dos mejillas, sus ojos violentamente azules y casi frenéticos—. Me vas a dejar al segundo en que se ponga demasiado complicado, y me dejaras sin nada, cuando te quiero como nunca he querido nada en mi vida. Tú eres todo lo que pienso, con lo que sueño. En mis mejores momentos, en los peores, y es todo acerca de ti ahora, ni siquiera es acerca de mí. ¡No puedo dormir, no puedo pensar, no puedo concentrarme una mierda ya y todo es porque quiero ser el puto "uno" para ti y tan pronto como te des cuenta de lo que soy, todo lo que seré es un maldito error!

—¿Cómo puedes ser un error? ¿Te has visto? ¿Has visto lo que me haces? Me tenías con una sola mirada, ¡maldito idiota! ¡Me haces quererte hasta que duele y no vas a hacer una mierda!

¡Porque soy un jodido bipolar! Maníaco. Violento. Depresivo. Soy una bomba de tiempo, y si uno de mi staff se mete cuando llegue otro episodio, la siguiente persona que lastimare puedes ser tú. Intentaba decirte esto lo más suave posible para que pudiera tener al menos una oportunidad contigo. Esta mierda me ha quitado todo. Todo. Mi carrera. Mi familia. Mis jodidos amigos. ¡Si pierdo esta oportunidad contigo, no puedo ni siquiera pensar lo que voy a hacer, pero la depresión me golpeara tan profundo, que probablemente va a terminar matándome a mí mismo!

Mis ojos arden mientras las palabras flotan como latigazos terribles en mi cabeza. Cada palabra impactante aturde a mis huesos. Él maldice y me libera, y doy un paso atrás y veo que da un paso furioso dentro de un par de pantalones de cordón.

Sin poder hacer nada, lo veo agarrar una camiseta del armario, y mi corazón se ha parado completamente latiendo en mi pecho. La palabra "bipolar" no es en realidad una palabra con la que estoy familiarizada, solo la he escuchado desde lejos. Nunca he conocido a nadie que lo haya tenido, pero de repente me vuelvo a través de estas semanas, y me da una pequeña pista de ello. Lo hago. Lo entiendo. Nicholas tanto se ama y se odia a sí mismo. Él ama y odia su vida. Un segundo está todo bien, el siguiente es todo malo. Es caliente, entonces frío. Tal vez nunca ha sido aceptado, ni siquiera por él mismo, y tal vez todo el mundo se marcha al segundo en que todo se pone... complicado.

Mil emociones se enturbian en mi pecho, y apenas puedo contenerlas a todas en mi cuerpo.

Su pecho se levanta cuando me mira a través de la habitación ahora, sus ojos azul brillante mientras aprieta las manos a los lados y espera a que yo hable, la camiseta todavía en su agarre, colgando a su lado.

De repente, todo lo que sé es que este hombre tiene proporciones divinas en mi mente, pero ahora me doy cuenta de que él también es humano e imperfecto, y con cada pulgada de dolor, temblorosa de mi cuerpo, lo quiero aún más. Tanto que quiero ahogarme si me rechaza esta noche.

Arrastrando una respiración fortificante, mis manos tiemblan mientras poco a poco abro los botones de la parte superior, tamizando uno por uno a través de mis dedos. El roce hace que sus ojos caigan sobre mi pecho. Sus ojos parpadean con dolor. Su mirada me devora con tanta ferocidad, siento la mordedura de sus ojos en mi corazón.

—Te tomare tal cual. No me estoy medicando. Me hace sentir muerto y tengo la intención de vivir mi vida —advierte en un áspero y furioso susurro.

Asiento con la cabeza en comprensión. Me negué a tomar antidepresivos cuando supuestamente, clínicamente, los necesitaba después de mi caída. Creo que es tu decisión como vives con tu enfermedad, y, a veces el remedio es peor que la enfermedad. Es un hombre quien come tan bien, y cualquier producto químico puede desequilibrarlo. Ya lo veo.

No soy nadie para decirle lo que debe hacer. Pero, ¿se da cuenta de lo importante que es? ¿Hasta dónde ha llegado, todo por su cuenta? ¿Él ve el gran equipo que ha construido? Puedo ver como el Entrenador, Diane,  Pete y Riley lo aman, aun cuando se pelean. Yo quería pertenecer a este equipo, pero ahora sólo quiero pertenecer a este hombre.

Y quiero que él me pertenezca a mí.

—Quítame  la ropa, Nicholas.

Sacudiendo mi último botón, separo mi camisa por el centro, y la camiseta que todavía está sosteniendo en un apretón de ovillo cae al suelo cuando sus dedos espasmódicamente se abren.

Sus ojos me miran de arriba a abajo, su voz es un susurro de dolor enojado. —No tienes idea de lo que estás pidiendo.

—Te lo estoy pidiendo.

No te dejaré abandonarme.

Mi garganta se cierra por la emoción, haciendo que las palabras sean difíciles de pronunciar.

Dolorosa desesperación destella en sus ojos. —Dame una maldita garantía. No permitiré jodidamente que me dejes, y vas a querer intentarlo. Voy a ser difícil y voy a ser un idiota, y tarde o temprano vas a tener jodidamente suficiente de mí.

Sacudiendo la cabeza, dejo caer mi blusa al suelo, luego empujo mi falda por mis caderas y salgo de ella. Temblando hasta en mi alma, estoy de pie solo con mi sujetador liso de algodón y mis bragas, mis pechos elevándose y bajando.

—Nunca tendré suficiente de ti, nunca.

Al principio, mis palabras no parecen tener ningún efecto en él.

Y creo que estoy muriendo lentamente.

Luego un lento y hambriento sonido desgarra su garganta.

Mi respiración se atasca en mi garganta.

Está de pie mirándome, inmóvil en esos pantalones de cordones, sus piernas separadas en una posición de combate, sus ojos llenos de necesidad. Sus anchos hombros se sacuden con sus respiraciones, y curva los dedos en puños a sus costados. La profunda aspereza de su voz raspa mi piel. —Ven aquí.

La orden viene de forma tan inesperada que mis piernas empiezan a temblar. Todos mis circuitos se apresuran para trabajar juntos, pero al mismo tiempo, no puedo moverme.

Me siento como si un puñado de órganos lucharan para entrar en uno. Ritmo cardiaco rápido. Piel sudada. Temblores en mis terminaciones nerviosas. Completa inutilidad de mis pulmones.

Todo mi cuerpo quiere la misma cosa, pero parece demasiado alterado como para unirse.

Cuando al fin me recompongo con una respiración entrecortada, me siento tan viva y desenmarañada, incluso los dedos de mis pies cosquillean cuando nosotros —yo, y mi corazón, y mis huesos y mi piel— finalmente nos las arreglamos para dar el primer paso. Un feroz nerviosismo me devora con crudeza todo el camino hasta mi destino.

La respiración de Nicholas se acelera. Su poderoso pecho se alza incluso más rápido a medida que me acerco. En un angustiante paso a paso, mi pulso late en mis sienes mientras el calor de su mirada se apodera de mí. Entre mis piernas, ardo por él. Mis pezones palpitan. Las duras puntas presionan dolorosamente contra el algodón de mi sujetador.

Cada poro de mi cuerpo quiere suplicarle que los chupe. Que me toque. Que me ame.

Deteniéndome a un paso de distancia, apenas respirar el aroma de su jabón envolviendo mis pulmones, drogando todos mis sentidos. Sus brazos se extienden, y enreda diez furiosos dedos en mi pelo mientras tira de mi cabeza hacia atrás en sus puños y hunde su nariz en mi cuello, gruñendo suavemente. Su profunda inhalación me alcanza, y un escalofrío recorre mi cuerpo mientras hago lo mismo, absorbiendo cada color y sabor de su fuerte aroma masculino en mi cuerpo a través de mis fosas nasales.

Su lengua sale brevemente para lamerme y dejar un camino húmedo que asciende por mi cuello, mientras un brazo se enrosca alrededor de mi cintura, y me aplasta contra su cuerpo, susurrando—: Mía.

Lujuria y amor se abren paso a través de mí. —Sí, sí, sí, Nicholas, sí.

Enredando mis dedos en su pelo, presiono mis pechos entusiastamente contra su pecho y froto mis pezones doloridos contra su diafragma, mis brazos atrapando su cabeza violentamente contra mí, mientras él sigue oliéndome con inhalaciones profundas, de algún modo, desesperadas. Mi cuerpo se sacude con placer.

Agarra mi rostro entre sus manos callosas y arrastra su lengua por mi cuello, a lo largo de mi mandíbula, respirando pesadamente mientras se dirige a mi boca. Lame la comisura de mis labios. Humedeciéndome. Preparándome.

Su lengua prueba la comisura, luego añade sus labios y los usa para abrirme. Mordisquea mi labio inferior para burlarse de él, separándolo del superior. Un suave lloriqueo brota de mí y él amortigua el sonido cuando se sumerge en mí, húmedo, caliente y hambriento. Mi respuesta es rápida y salvaje, y nuestras lenguas colisionan en un caliente frenesí de humedad y gemidos.

Mi cuerpo se funde contra su dureza, hasta que uno de sus fuertes brazos se envuelve alrededor de mi pequeña cintura. Es todo lo que me mantiene en pie. No sé si soy mala para él, o él para mí. Todo lo que sé es  que esto es tan inevitable como un tsunami, y estoy preparada para el baño de mi vida.

Nos saboreamos y succionamos el uno al otro, y estoy tan sedienta que podría alimentarme de su beso toda la noche y todavía estaría muriendo en el desierto. Aprieta mi cabello en un puño y me mantiene en el lugar como si temiera que fuera a apartarme de su deliciosa boca, y yo estoy tan asustada de que esto sea un sueño, que mis dedos se aprietan deliberadamente en su cabello húmedo, porque si hay un incendio en este hotel, o si un ejército de fans locas asalta el interior, o si el propio Scorpion entra en esta habitación, aun así no voy a permitir que Nicholas Jonas aparte su boca de mí.

El calor húmedo de su boca me desentraña, me eleva, gimo y succiono suavemente su gruesa lengua, amando cómo gime Nicholas conmigo y se hunde más profundamente, dándome más.

Él se inquieta. Entre los sonidos de besos haciendo eco en la habitación, sus pantalones de cordón susurran cuando él los empuja por sus piernas, los músculos de su brazo abultándose, apretándose contra mí. Los montones de tela a nuestros pies, y luego mete los pulgares por la abertura frontal de mi sujetador y tira hacia ambos lados hasta que lo rompe de un tirón. Mis pechos rebotan, libres, y el sujetador golpea el suelo.

Nunca me he sentido tan llena hasta que él ahueca mis hinchados pechos en una de sus grandes manos para elevarlos más y chuparlos.

Lava mis pezones con su lengua, primero uno, y luego el otro, envuelve las suaves curvas con sus manos, raspando sus callosidades contra mis tensos pezones. Gimo con gratitud cuando vuelve a hundir la lengua en mi boca, porque estoy tan hambrienta que no puedo dejar de estremecerme.

Los sonidos de los resbaladizos besos hacen eco alrededor de nosotros una vez más. Él aprieta un pecho y mete una mano entre mis piernas, ahuecándome bajo mis bragas. Me frota con la palma de la mano, y luego frota su dedo más largo sobre los húmedos pliegues de mi entrada.

Temblores de anticipación ondulan en mi vientre.

Aparta su boca, apoya su frente en la mía y observa mientras su mano se mueve sinuosamente bajo mis bragas blancas de algodón.

Estamos tan sin aliento que no espero su voz áspera y gutural cuando retumba sobre mi rostro, su frente aun descansando sobre la mía mientras él observa su mano acariciando mi humedad. —Dime que esto es para mí.

Mis brazos se aprietan alrededor de su fuerte cuello mientras él se burla introduciendo la punta de su dedo en mi interior, y un placer enloquecedor me atraviesa. —Es para ti. —Jadeando, beso con fuerza su sien, su mandíbula. Un sonido de protesta me abandona cuando retira su mano, luego agarra los bordes de mis bragas y las desgarra en un solo aliento.

Excitación me recorre. Me agarra por la cintura y me da la vuelta, golpeándome de espaldas contra la pared. Mis piernas le rodean volando mientras él ahueca mi culo en sus manos, y al segundo siguiente le siento —allí, en mi entrada. Su dureza se reúne con toda la parte exterior de mi humedad resbaladiza. Él agarra mis muñecas y coloca mis brazos por encima de mi cabeza, inmovilizándolas en una mano.

—¿Eres mía? —pregunta con voz ronca, mientras su mano vuelve entre mis muslo y entra en mí brevemente.

Yo suspiro. Deshecha. Delirante. —Soy tuya.

Su expresión es intensa, voraz, tan caliente mientras introduce un dedo profundamente en mi canal. —¿Me quieres dentro de ti?

Mi necesidad me obstruye la tráquea mientras el placer brota entre mis piernas. —Te quiero en todas partes. Encima de mí. Dentro de mí. Su mano tiembla con contención mientras se retira y, una vez más, asienta su erección entre mis piernas. No entra, pero me permite sentir lo que va a darme. Nuestras miradas se aferran desesperadamente mientras se frota. Balanceamos nuestras caderas juntas. Jadeamos. Deseamos. Y no puedo apartar mis ojos de él.

Es incluso más hermoso que cuando lucha y es arrogante y enojado. Más hermoso que cuando entrena y está sudoroso y cansado. Más que cuando está sonriente y juguetón. Incluso más que cuando está pensativo y relajado siendo frotado con aceite. Es más hermoso que cualquier cosa que he visto jamás —su rostro tenso y crudo con necesidad, sus ojos oscuros y entrecerrados, sus fosas nasales llameando, su boca separada para respirar, su cuello tenso con venas, su bronceado más profundo y más oscuro según su excitación abrumadora extiende el color a través de su piel.

Mantiene mis brazos aprisionados mientras me acaricia con dureza. Tentándome. Prometiéndome. Todo lo que yo puedo hacer es gemir una súplica para que me tome. Mi sexo se estremece. Mi sangre ruge a través de mi cuerpo. Estoy siendo reclamada por el hombre al que amo, y estoy lista.

Yo.

Estoy.

Lista.

Ojos azules oscurecidos me miran durante un momento de infarto. Un segundo estoy vacía, al siguiente él está dentro de mí. Me llena lentamente y con cuidado, como si yo fuera su preciado tesoro y no quisiera romperme —como si él pensara que nadie más le recibirá tan perfectamente, de forma voluntaria y con tanto amor como yo. Es grande y duro, todo un hombre, abriéndose camino firmemente en mí.

Se estremece y gime mientras los músculos de mi sexo se aferran a su longitud pulsante, y es tan grande. Un nuevo quejido viene, casi doloroso mientras me retuerzo, queriendo más, queriendo menos.

Decidiendo que mi necesidad de más está más allá de cualquier cosa, me dejo caer incluso más lejos, echando la cabeza hacia atrás, un débil sonido escapando de mí mientras mi cuerpo se adapta.

Él agarra delicadamente mis pechos con sus callosas manos y mete su lengua en mi boca hasta que me trago mi propio grito y bebo todo lo que me da su lengua. Está bombeando ferozmente en mi canal, manteniéndose plenamente asentado en mi interior. Mi cuerpo tiembla en un delirio cuando deja caer su cabeza y pasa su lengua a través de mi mandíbula, a lo largo de mi barbilla, descendiendo por mi cuello.

Cuando succiona un pezón dentro de su cálida boca, mis entrañas se contraen mientras un orgasmo comienza a construirse, me estremezco enfebrecida por el calor y empujo mis caderas lascivamente contra las suyas.

—Nicholas —suplico, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello.

Aprieto mis piernas a su alrededor, inclinando la pelvis. El movimiento dispara un placer insoportable a través de mi cuerpo mientras su dureza se hunde dentro de mí. Mis ojos ruedan hacia la parte de atrás de mi cabeza.

No voy a durar. Es demasiado grande, se siente demasiado bien, lo necesitaba demasiado.

—Nicholas… —gimo, enloquecida, meciendo mis caderas—. Por favor, por favor… muévete.

Él gime como si tuviera miedo de no durar, tampoco. Pero intenta complacerme, y se retira, luego empuja de nuevo. Estamos ambos deshechos, y un desesperado sonido, similar a las lágrimas de placer, sale de nuestras gargantas. Repite el movimiento de sus caderas y deja caer su frente sobre la mía con un gruñido de contención, y luego empieza a besarme como si su vida dependiera de ello.

—___(tn) —dice en tono áspero contra mi boca. Sus manos aprietan mis caderas mientras sale y se sumerge de nuevo, lo suficientemente profundo como para enterrar cada centímetro en mi interior. Inmediatamente estalla. El calor de sus convulsiones increíblemente violentas, y los poderosos tirones de su polla temblando en mi interior, llevándome. Temblores se estrellan en mi cuerpo. Mis circuitos se detienen y se reinician cuando un montón de estrellas caen a través de la parte posterior de mis párpados.

Agarro su cuerpo musculoso mientras se aprieta y retuerce contra el mío, lamiendo su cuello mientras su cuerpo se esfuerza y finalmente se relaja. Gruñe en la tranquila satisfacción de mi templo.

Continuamos jadeando y moviendo suavemente las caderas incluso cuando los orgasmos se han detenido, y Nicholas vibra contra mí con tanta necesidad, que ni siquiera me permite recuperar el aliento.

Me agarra por el culo, mis piernas todavía cerradas alrededor de sus delgadas caderas, y me lleva a la cama. Todavía está dentro de mí, aún duro.

Me deja en la cama y apoya una almohada bajo mi cabeza, y luego empieza a moverse dentro de mí, tan lentamente que gimo y paso mis uñas por su espalda, observando la fortaleza de sus hombros, amando sus perfectos brazos, su perfecta garganta gruesa, su rostro deshecho por el placer mientras empieza a follarme rápido y duro, como un animal. Mis pezones palpitan solo con mirar dentro de sus ojos oscurecidos por la lujuria.

Atrae su cabeza a la mía e introduce su lengua hasta que me trago mis propios jadeos. —Me querías. —Sus respiraciones salen rápidas, sus ojos salvajes—. Aquí estoy.

Mete su polla dentro de mí diez veces, rápido y duro, haciéndome gritar por la alegría de su reclamo, y cuando mis músculos se ponen rígidos y mi cuerpo se prepara para otro estremecedor orgasmo, permite que me corra, manteniendo su ritmo frenético, y luego gruñe y prolonga su orgasmo, saliéndose para frotarse a sí mismo sobre mi piel.

Temblando, mi garganta retumba con un gemido mientras él arrastra la lisa cabeza de su pene a lo largo de mi muslo, mientras una de sus manos acaricia la palpitante punta de uno de mis pechos.

Siempre me han gustado mis pechos de copa B, pero se sienten pequeños y frágiles en sus grandes y callosas manos.

Él gime, sin embargo, en verdad le gusta exprimirlos y trazar círculos con su lengua sobre mi cuello. —He querido tocarte durante tanto tiempo, pequeño petardo.

Placer se dispara a través de mis terminaciones nerviosas cuando él pellizca y retuerce. Sus dientes raspan la piel debajo de mi mandíbula, expuesta cuando me arqueo hacia su cuerpo.

Sus músculos me rodean, duros y fuertes, apretando y flexionando, su polla dolorosamente dura y sexy, frotándose por todo mi cuerpo y esparciendo su semen sobre mí. Estoy tan delirante, que quiero tener a este hombre dentro de mi sexo, mi boca y en mis manos, todo a la vez.

Se sumerge repentinamente de nuevo en mi funda, más duro y más profundo, sus dedos clavándose en mis caderas, y yo estoy mojada e hinchada todavía. Salgo al encuentro en cada uno de sus empujes, gimiendo desesperadamente su nombre. —Nicholas.

Esto no se trata de juegos previos. Es sobre reclamar y tomar, sobre liberar este pulsante y dañino dolor físico que es tan poderoso que hace que me duela el alma. Pero ahora estoy cantando por dentro. No puedo ni siquiera creer el modo en que él huele, la forma en que se siente. Más que todas mis fantasías.

Y me doy cuenta mientras estoy jadeando un: por favor, oh Dios, estás tan duro, te sientes tan bien, que él tiene su propio canto, diciéndome lo dulce y húmeda que estoy mientras lame cada parte de mí que puede. Me encanta que deje su aroma sobre mí, que me lama en todas partes, que pueda sentir sus dientes, sus callos, su piel, la mordedura de sus fuertes dedos en mi carne.

Sonidos salvajes salen de mí, como respiraciones entrecortadas. No hay manera de que contenga estos primitivos y lujuriosos sonidos. Los más profundos de Nicholas hacen que me vuelva loca. Surge por detrás de mí, asomándose para ver mis pechos rebotar mientras él me folla duro, con ferocidad, y sus ojos brillan como los de un depredador mientras sus caderas chocan contra las mías. Él es primitivo, animal, tomándome, y es mío.

Mis dientes chocan mientras mi cuerpo se aferra a cada centímetro de su polla empujando. Mis dedos se clavan en sus nalgas dignas de baba, mientras le atraigo más profundo, retorciéndome bajo su peso hasta que me rompo. Libero un grito cuando su calor se derrama dentro de mí, y él sigue con un gemido bajo, apretando mis caderas mientras desacelera el ritmo hasta que somos una masa de músculos y huesos cansados, sudados, despeinados y enredados sobre la cama.

Me siento deliciosa después. Relajada y cálida, y muy, muy querida.

Suspirando, agarro uno de los masculinos y pesados brazos y lo pongo sobre mis hombros, así puedo acurrucarme en el ángulo de su pecho. Luego beso el pezón más cercano. Tiene los más sexis, pequeños, marrones, puntiagudos y perfectos pezones masculinos que he visto, sin una hebra de vello en el pecho. Solo besarlo hace que mi sexo se estremezca otra vez, aun cuando está completamente adolorido.

Agarra mi cuerpo lánguido y lo pone sobre el suyo mientras yace en su espalda, como si fuera mi cama y mis piernas recorren la longitud de las suyas, mi cuerpo boca abajo mientras él mira al techo. Estamos abdomen contra abdomen, ombligo contra ombligo. Me acaricia la sien con la nariz mientras masajea mi trasero suavemente. —Hueles a mí.

—Umm —digo.

Aprieta una de mis nalgas y roza de nuevo la nariz por mi sien. — ¿Qué significa ese “Umm”?

Le sonrío en la oscuridad. —Tú lo dijiste primero.

—Significa que quiero comerte. Tus pequeños bíceps, tus pequeños tríceps. —Me da un beso en la boca y arrastra la lengua por mis labios—. Ahora a ti.

Agarrando su mano, la meto entre nuestros cuerpos para que pueda sentir todo lo que me ha regado por el abdomen.

—Significa que voy en plan francés esta semana y no me ducharé para poder olerte en mí.

Gruñe y nos cambia de posición, así uno de mis costados está sobre la cama, luego se mueve entre mis piernas hacia donde estoy empapada en lo que acaba de darme. Sus ojos brillan en las sombras mientras desliza el semen líquido que gotea de mi muslo en un recorrido hacia mi hinchada entrada, como si no quisiera que saliera de mi cuerpo. —¿Pegajoso?
— Pregunta en un murmullo áspero, inclinando la cabeza y lamiendo mis hombros mientras empuja su semen hacia mi interior con un dedo—.¿Quieres limpiarte?

La idea de tenerlo empujando su semen en mi interior me pone caliente, agarro su cabeza y me acerco a él. —No. Quiero que me des más.

Lleva sus mojados dedos a mi rostro y empuja el dedo del medio entre mis labios, como si me pidiera que probara. —Te desee desde la primera noche que te vi. —Su voz sale ronca mientras me observa chupar su dedo.

Su sabor me hace cosas locas y mi sexo arde con la necesidad de sentirlo en mi interior de nuevo. —Yo también. —Estoy sin aliento y luchando por algo de aire mientras lamo cada gota.

Mete un segundo dedo en mi boca, y su océano salado me da fuerzas. Cierro los ojos y arrastro la lengua por toda la longitud de sus dedos. Estoy tan ansiosa que creo que gimo. —¿Te gusta mi sabor? — murmura con voz pastosa.

—Umm. Es todo lo que quiero de ahora en lo adelante. —Con malicia, le doy una mordida en la punta de los dedos, y de pronto puedo sentir su erección regresando a mí. Algo que dije… ¿lo excitó?—. Siempre quiero mi pedazo de Nicholas después de la cena —continúo, y soy yo quien está súper excitada cuando él se endurece—. Y tal vez antes del desayuno, y después del almuerzo, y a la hora del té.

Gruñe, luego se arrastra entre mis piernas e inclina la cabeza hacia abajo para probarme. Su lengua se mueve entre los labios de mi sexo. Pestañeo con rapidez y arqueo la espalda, el calor de su boca me hace añicos. Me agarra el trasero y aprieta mi carne mientras su lengua se desliza una y otra vez sobre mi clítoris.

—Quiero… correrme… en cada… parte de… tu cuerpo… —murmura contra mi sexo, sus ojos están cerrados mientras se yergue y empuja su erección contra el exterior de mi entrada.

Ardo de deseo. Lo necesito en mi interior otra vez, en mi boca, en mi sexo, en todo mi ser. Agarro la parte baja de su espalda y mezo las caderas sin descanso, en una plegaria silenciosa, mientras empujo la lengua en su boca. —Córrete donde quieras, dentro de mí, fuera, en mi mano, en mi boca.

Cuando agarro su dureza en mi puño, se corre instantáneamente, derramando líquido caliente en mi muñeca. Las convulsiones son tan poderosas como él, y mi sexo se moja cuando lo miro; es tan magnífico y crudo, que de pronto lo ruedo sobre su espalda y salto sobre su erección, tomándolo con un gemido de sorpresa sobre su talla otra vez. Ladra de placer y echa la cabeza hacia atrás, agarrando mis caderas y tirando de mí, luego bajándome otra vez mientras empuja, su dureza sigue moviéndose en mi interior. Un grito de éxtasis se abre paso a través de mí mientras convulsiono con él, sintiendo su calor estallar en mi interior.

Estoy sin fuerzas y cercana al coma cuando caigo sobre él.

—La noche que te sedaron… —pregunto, horas después, mientras rozo la nariz en su pezón, aún sin aliento por la prolongada sesión. No podemos tener suficiente. Somos como adolescentes, recompensándose por semanas y semanas de deseo—. ¿Eso fue un episodio? —La almohada cruje mientras asiente, y deslizo la mano sobre su abdomen, frotándolo gentilmente mientras lo miro, insegura de si quiere hacer esto ahora—. ¿Podemos hablar de ello?

Mi roce parece que le hace querer cerrar los ojos, su voz se convierte en suave terciopelo mientras acuna mi nuca en una de sus enormes manos, y me aprieta contra su cuello, meciéndome. —Tal vez quieras hablar de ello con Pete.

Estoy pegajosa con nuestro deseo y me gusta, recorro las manos por él y sé que también está pegajoso. La idea de tomar un baño con él, “limpiármelo”, y luego volverme a poner pegajosa me hace querer gemir.

—¿Por qué no me hablas tú, Nicholas? —pregunto suavemente.

Se sienta y saca los pies de la cama, luego se lleva las manos a la cara. —Porque en muchos episodios no recuerdo lo que hago. Mierda. Lo hice ir de un lado a otro ahora.

—De acuerdo, le preguntaré a Pete sobre ello, pero regresa a la cama —digo, relajando rápidamente la tensión en su posición.

Mira fijamente por la ventana, su cuerpo es perfecto. Tan perfecto.

Sus piernas separadas, brazos cruzados, músculos formados y tensos. — Te recuerdo. —Su voz se endurece—. En mi último episodio. Los chupitos de tequila. El modo en que lucías. El top que vestías. Las noches que dormiste en mi cama.

Pensar que nota la ropa que visto me hace cosquillas. Estoy casi segura de que cuando se de vuelta, seré una piscina de lava sobre la cama, preparada y lista para que me folle.

Parecía tan feliz ese día, con los chupitos, su energía era como la de un sol.

Luego se volvió una mala noche en pocas horas.

—Deseaba que pasaran las cosas entre nosotros con tanta fuerza — admito dolorosamente.

Se voltea. —¿Y piensas qué yo no? He querido que sucedieran desde… —Regresa a la cama y me arrastra con él, besando mis labios ferozmente—. A cada segundo quería que sucedieran.

Toco su mandíbula. —¿Alguna vez has lastimado a alguien?

La pena se asoma a sus ojos de nuevo, y parece angustiado, dejando caer sus brazos de mi cuerpo. —Daño todo lo que toco. ¡Destruyo cosas! Es lo único en lo que soy bueno. He encontrado putas en mi cama que no recuerdo haber traído conmigo, y las he sacado desnudas de mi habitación de hotel, cabreado porque no recuerdo lo que hice. He robado mierda, he sido vándalo, he despertado en sitios a los que no recuerdo haber llegado… —Arrastra el aliento y suspira—. Mira, desde que Pete y Riley alternan los días libres, siempre hay alguien que me noquea por un día o dos cuando se me va la mano. Luego estoy de vuelta. Nadie sale herido.

—Excepto tú. Nadie sale herido excepto tú —susurro tristemente, y extiendo la mano para alcanzar una de las suyas más cercana a las mías, solamente porque temo que vuelva a levantarse de la cama y no quiero que lo haga. Se siente como si me hubiera tomado toda una vida lograr que él esté aquí conmigo—. Nicholas, ¿tienen que noquearte así? —Entrelazo mis dedos con los suyos mientras le pregunto.

—Sí —responde, enfático—. Especialmente si quiero… esto… —Me señala y luego a sí mismo con la mano libre, y me aprieta con la otra—. Quiero esto. Mucho. —Acaricia mi nariz con la suya—. Estoy intentando no joderlo, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

Me besa el dorso de la mano que sostiene la suya y sus ojos brillan una vez más. —De acuerdo.



___________________________________



Mi reloj interno no me deja dormirme pasadas las seis de la mañana, incluso después de una noche como la que pasé con él. Cosquillas de deleite corren por toda mi piel como un recuerdo de todas las formas en que nos hicimos el amor el uno al otro anoche. Mi mirada se posa en su  gran cuerpo sobre la cama, y la inmensa sensación de propiedad que me vence es tan poderosa que es todo lo que puedo hacer para no unirme permanentemente a su gran y pecaminoso cuerpo.

En silencio y con una sonrisa boba que no va a dejar a mi cara pronto, me deslizo fuera de la cama, sabiendo que Riley y Pete no lo dejarán dormir por mucho tiempo, y definitivamente no más allá de las diez.

Pete ya está en la cocina. Me sirvo un poco de café, y puesto que hay mil cosas que quiero preguntarle, me uno a él. Doblando las piernas debajo de mi cuerpo en una silla junto a la pequeña mesa de desayuno, lo veo leer el periódico de la mañana mientras tomo unos sorbos de mi café.

Luego, aclaro mi garganta rasposa antes de decir—: Él me lo contó.

Por un momento, la única emoción en el rostro de Pete es el shock.

—¿Te contó qué? —Ahora parece dudoso.

—Ya lo sabes. —Pongo mi café abajo y arqueo una ceja.

Pete baja el periódico, sin sonreír. —Nunca antes se le dijo a alguien.

Sus palabras me hacen fruncir el ceño. —No estés tan alarmado. Te lo contó a ti una vez. ¿No es así?

—No me lo dijo, ___(tn), yo era su enfermero. En la sala. Al menos durante el último año.

Mi mente gira en confusión mientras trato de imaginarme a Pete en una bata, cuidando a mi feroz combatiente en una sala. Yo no vi venir esto. Para nada. La imagen es tan incongruente que tengo problemas para mantenerla en mi cabeza. —¿Tú estabas con él en la sala? —De acuerdo, sé que suena estúpido, pero eso es todo lo que parece que soy capaz de decir.

Los labios de Pete se aprietan con fuerza mientras asiente con la cabeza. —Me molestó. —Frunce el ceño oscuramente a su café, luego sacude la cabeza—. Él es un buen tipo. Un poco imprudente, ¡pero no es su culpa! Nunca se las agarró con nadie. Ese chico era tan cerrado como un maldito muro. Sólo corría por el jardín y hacía sus flexiones en un árbol afuera, todo el día usando sus auriculares y bloqueando todo. Lo tenían todo drogado desde que una vez hizo un plan y les dijo a todos que debían escapar. Todos lo siguieron, hubo un gran desorden, y desde entonces, nadie siquiera le dio la oportunidad de volver a la normalidad, sólo lo drogaban para no lidiar con él.

—Dios mío. —El shock, el horror, y la ira que siento me recoren como una enfermedad, y apenas puedo tragar el sorbo de café que tengo en mi boca.

—Nicholas no está loco, ___(tn) —enfatiza Pete—, pero lo trataban como si lo estuviera. Incluso sus padres. Todo lo que tuvo en términos de confort  durante esos años fueron sus malditos auriculares. Es por eso que el hombre rara vez se expresa. Simplemente no puede. Ha estado demasiado cerrado durante años.

Con un corazón que acababa de fundirse por él, me doy cuenta de que, desde el principio, Nicholas se ha abierto a mí a través de la música, que es algo que resulta familiar y reconfortante para él, y de repente, vívidamente, quiero escuchar cada una de las canciones que ha puesto para mí de nuevo.

Mis ojos pican un poco, y bajo la cabeza para que Pete no vea que me conmueve más allá de las palabras. Nicholas es un hombre tranquilo. Es un hombre físico, que cede a sus instintos, pero no creo que ni siquiera sepa cómo verbalizar bien sus emociones.

Me pregunto si yo también soy un poco cerrada, justo como Nicholas.

En mi vida me he apoyado con frecuencia en Melanie, diciéndole cosas que me da vergüenza admitir. Ni siquiera le dije a nadie después de mi desgarro del ligamento cruzado anterior, lo que apestaba.

Nicholas es tan diferente a mí, y sin embargo, somos tan parecidos que juro que puedo entender a este hombre con mi alma.

De repente, tengo que luchar contra el impulso de ponerme de pie, volver a la cama y acurrucarme con él.

—La noche en el hotel... cuando le disparaste con algo... ¿qué fue eso?

—Un episodio. En realidad no es otra personalidad, como la gente piensa. Bueno, lo es, en parte, pero es más como un estado de ánimo. Es una expresión del gen alternativo, en conflicto con el anterior. Generalmente, algún acontecimiento externo detiene la expresión de ese gen, y el otro toma su lugar, cambiando su estado de ánimo de forma espectacular. —Pete encuentra mi mirada con sus cálidos ojos marrones preocupados, sus rasgos retorciéndose en el dolor—. Él sufre enormemente, ___(tn). Porque no recuerda lo que hace cuando se vuelve maníaco.

Pienso a todas esas noches en las que vino por mí a mi habitación, con esos ojos oscuros, y me besó sin sentido hasta la mañana. —Pero me dijo que me recordaba algunas cosas —digo esperanzada.

—A veces lo hace, pero a veces no. El punto es que no puede confiar en sí mismo para saber a ciencia cierta lo que hizo cuando estaba a oscuras.

Es por eso que intentó ser tan cuidadoso conmigo...

Mis entrañas se vuelven blandas en todas partes.

—Entonces, ¿Se lo contó a Riley?

—Yo le dije a Riley. Tuve que contratar un extra para poder tomar un día libre. No me gustaría volver y encontrar a Nicholas metido en un montón de problemas. El Entrenador también lo sabe, por supuesto, y Diane sospecha que algo está pasando, pero no sabe el término real de lo que él tiene. Piensa que es malhumorado.

Suspirando ante eso, Pete se sirve un poco más de café. —Yo lo ayudé a salir del hospital en cuanto pudo. Acababa de terminar de fumar, y me dijo que quería ir a ver a sus padres, que me pagaría si le daba un aventón. Así que acepté. —La ira aparecen en el rostro de Pete cuando regresa a su asiento—. Pero sus padres no querían tener nada que ver con él. Estaban asustados siquiera de verlo. Mierda, deberías haber visto ese drama. La madre empezó a llorar, el padre le dijo a Nicholas que querían vivir en paz, y Nicholas se quedó allí. Podía verlo luchando por las palabras. No sé si quería rogarles por una oportunidad o no, pero no dijo nada. Le cerraron la puerta en la cara. Así que nos fuimos, Nicholas empezó a pelear por dinero. Era muy bueno, así que se metió en el boxeo profesional y me contrató a tiempo completo como asistente. Levantó una casa en Austin y tuvo otra oportunidad con los vecinos. Cuando por fin sus padres parecieron estar contentos con su creciente fama lo invitaron a cenar. Pero su oponente le puso una trampa, contrató a un imbécil para que lo siguiera. Nicholas tiene un mal genio, incluso cuando está en un estado de ánimo normal.

Mi café se enfrió, así que también fui y me serví otra taza mientras procesaba todo esto. Peter continúa al verme tomar asiento.

—Lo echaron del profesional y sus padres nunca aparecieron en el restaurante. —Suspira mientras yo estoy sentada aquí, ambos tristes y heridos por Nicholas, luego agrega—: No suena tan fácil como parece, ___(tn). Pero vivir con ello puede volverse difícil.

Sus ojos se clavaron en mí, esperando mi respuesta, puedo sentir la pregunta en sus ojos casi como si estuviera hablando, le preocupa que deje a Nicholas, y no sé qué garantía le puedo ofrecer, especialmente cuando no tengo idea de que esperar de su bipolaridad. Pero sé que quiero quedarme, realmente lo quiero.

—La universidad también fue difícil —continua Pete—. No pudo terminar su licenciatura, siempre se metía en peleas, con un poco de provocación se cabreaba, y no dejaba de presentarle sus nudillos a cualquiera que él pensaba que lo merecía.

—¿Fue ahí donde conoció a Riley?

—No peleando con él —Se ríe, sus ojos brillando por un momento—. En realidad, Nicholas defendió a Riley. Riley no era el encantador hombre que ves ahora cuando estaba en la universidad —Me guiña un ojo juguetonamente—. Él era como yo, ambos Geeks. Te lo dije, ninguno era guay. Pero Nicholas era el chico malo más guay, todo el mundo quería estar cerca de él, especialmente las mujeres. Las tenía a todas persiguiéndolo, e  incluso los chicos lo seguían, especialmente cuanto se encontraba borracho. Los excesos abundaban cuando él estaba en los comienzos de sus días negros. Alcohol, mujeres, adrenalina, aventura.

—Estuvo debajo del intenso escrutinio todos esos años en la sala de psiquiatría debido al cambio en el color de sus ojos —agrega—. No es raro que las personas bipolares lo tengan, pero es extraño. Dos expresiones de genes en conflicto y variando cuando una se activa y la otra se apaga. Tenemos al arrogante y confiado Nicholas y al Nicholas negro. El Nicholas negro todavía sigue teniendo un buen corazón, pero no es razonable, no es malo y ciertamente tampoco malvado, pero es impredecible y violento y tiende a destruir cosas, incluso a sí mismo. Vuela alto y luego se estrella al caer, esa vez lo viste bajo, no era ni de cerca tan malo como sus otras ocasiones. De alguna manera, Riley y yo creemos que tal vez fue porque lo mantuviste interesado. Parecía querer verte y se controló por ti.

—Pete, ¿Cómo puedo ayudarlo? —pregunto con impotencia, poniendo mi café a un lado y prestándole toda mi atención—. Por favor, dime cómo puedo ayudarlo, me enferma pensar en verte usando esa estúpida cosa que le disparas a sus venas.

Suspira y tira de su perfecta corbata negra. —No lo sé, ___(tn), pero sé que eres un cambio de juego. Él nunca fue tras alguien de la forma en que fue tras de ti, sin embargo no puedo dejar de usarlo. Nicholas… toda su vida ha estado en la cuerda floja, tienes que entender que su lado normal no recuerda lo que su lado negro hace. Ha habido situaciones en las cuales la policía ha tocado a su puerta diciéndole que entró en una tienda de licor y la robó, y ha dicho: “De ninguna jodida manera, he estado en cama toda la noche” y luego dicen:“Señor, el licor se encuentra aún en su coche”

—¿Enserio? —Parpadeo.

Él asiente sombríamente. —Teme entrar en trance, hacer algo estúpido y que le dejes porque te hizo daño.

Pienso en lo importante que para él parecía mi contrato de tres meses de trabajo. Y recuerdo la noche en la que se volvió loco, gritándole a Pete y a Riley en dónde diablos estaba yo y lo que ellos me dijeron acerca de él.

De alguna manera, comprender me hace sentir cálida y reclamada otra vez.

—Todo lo malo le pasa a Nicholas cuando esta negro —agrega Pete, bebiendo lo último de su café—. Se despierta y descubre que fue expulsado del boxeo. La última vez apostó todo su dinero y despertó para enterarse que si perdía esta temporada terminaría con casi nada. Riley y yo intentamos mantenerlo en control, pero es incontrolable. Es demasiado fuerte y demasiado terco. Y ahora estás tú, no sé si eres buena para él o su  talón de Aquiles, pero no es nuestra elección ¿verdad? Nicholas te quiere.






















Ahora saben el oscuro pasado de Nicholas. La verdad, no sabía nada de esa enfermedad, incluso lo busqué en Google.
Así que ahora ya sé más de eso, porque en la prepa tengo una amiga que es Bipolar, pero se me hace incómodo preguntarle más. ¡Nos vemos luego!





















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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 10th 2014, 18:17

Sii esa cancion le quedaariaa jaja


Dios!!!! Me imagino qque frustrante ha de ser no saber lo que hiciste, pobree ahora entiendo n.n y él co. Toda esa fuerza que carga ha d ser peooor



Me encantoo n.n
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 10th 2014, 18:53

bueno la verdad es que es muy complicado tratarlas
no sabes como reaccionaran
puede que un momento sean amor y ternura
pero luego, tienes al mismo diablo
o no se...
es complicado
pero espero que ___ sea su medicina
o por lo menos que lo controle
siguela
esta hermosa
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MensajeTema: Nueva Novela :D   Marzo 10th 2014, 18:59







¡AVISO!



Subí recién una nueva novela, se llama "Obsidiana", es de Joe&Tú.
La trama va de alienígenas sexys invadiendo la tierra... okno! Pero algo así va. Así que si les llamó la atención, pasense. No cobro entrada Razz
















Obsidiana






Empezar de nuevo apesta.

Cuando nos mudamos a West Virginia justo antes del último curso, ya me había resignado al acento raro, a tener mala conexión a Internet y a aburrirme como una ostra... hasta que vi al sexy de mi vecino, tan alto y con unos ojos miel impresionantes. Las cosas parecen ir mejorando.

Y entonces él abrió la boca.

Joseph es insufrible. Arrogante, desquiciante. No nos llevamos nada bien. Nada, nada bien. Pero cuando un desconocido me atacó y Joe congeló el tiempo, literalmente, con solo mover la mano. bueno, sucedió algo. inesperado.

El alienígena sexy que vive al lado me marcó.

Sí, han oído bien. Alienígena. Resulta que Joseph y su hermana tienen una galaxia entera de enemigos que quieren robar sus habilidades, y el contacto de Joe ha hecho que parezca uno de esos carteles iluminados de las Vegas. El único modo de salir con vida de todo esto es mantenerme pegada a Joe hasta que mi «luz» extraterrestre se apague.


Eso si antes no mato a Joe, claro.






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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 10th 2014, 21:49

es un luchador, eso no es facil
lo amo mas, de verdad siguelaaaa
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 11th 2014, 08:32

Oooooook primero lo primero...
Magnánimo, es una persona noble, majestuosa, elegante, generosa, complaciente... Casi una persona digna de la realeza!
Sé que significa, porque amo las letras, las palabras, soy una persona que hablo y escribo mucho (Creo que eso se nota, no?)
Ahora si... Yeeeeeeeeeeeeeeessss!!!!
Finalmente Nick dijo de que sufre...
Bipolaridad... Es algo similar a lo que digo que tengo, aun cuando nadie me ha diagnosticado, algunas veces soy ambivalente emocional... Puedes buscarlo, es un tanto interesante, de hecho creo q todos tenemos un poco de ambivalentes!!!!
Ese capitulo me encanto... Fue maravilloso...
Ahora si que Nicholas se agarre, porque seguramente la rayis, no va a permitir que el busque alejarse de ella... Que es lo que muchas veces las personas bipolares hacen!!!
Ahora me despido magnanimamente... sin agitar mi brazo esta vez y diciendo "Au Revoir" juju 
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 11th 2014, 13:59




• Capítulo 9 (Parte II) •

Una aventura











Las palabras de Pete dan vueltas dentro de mi cabeza mientras veo hacia la pared, al papel pintado de color melocotón del hotel. Me toma tiempo absorber toda la información, no sé lo que es amar a alguien así.

Mi vida en Seattle me espera… Melanie… mis padres, tengo al menos un mes más y quiero pasar cada segundo que pueda con él. Sencillamente, lo amo más con cada cosa que aprendo. Él es complicado y complejo, un laberinto en el cual me quiero perder. Él es mi luchador y realmente quiero luchar para estar con él.

Pero no sé contra que tengo que luchar, si se trata de algún miedo en mi… algún miedo en él… o su lado negro.

—Yo también lo quiero —Le digo a Pete palmeando sus hombros—. Tanto que yo voy a insertarte alguna droga en las venas si le sigues disparando con eso, ¿Sabes?

Se ríe.

Llevo mi taza vacía al fregadero, la lavo y luego juego con algunas cosas para el desayuno, y le envió un mensaje a Melanie diciéndole:

La tierra se movió. Sí, fue locamentemalditamentefantástico ¡¡¡Oh. Por. Dios!!!

Y finalmente, justo antes de las 10:00 a.m. y antes de que Riley venga a molestarnos, vuelvo a la cama y me encierro con él. Colocando el gran vaso que traje en la mesita de noche. Me inclino sobre su cuerpo desnudo y murmuro, mientras mi corazón y mis órganos sexuales se hinchan con su cercanía—: Levanta ese culo sexy.

Luego agarro el sexy culo de Nicholas, y oprimo esas rocas y aprieto mis dientes porque quiero morderlo, él es tan malditamente jugoso y caliente.

—No soy Diane, pero este solía ser mi desayuno de campeones antes de que lastimara mis piernas. Ahora tienes mis servicios en la cama, que consta de muchos besos dulces aquí —Aprieto sus bíceps—, y aquí — deslizo mi mano sobre su abdomen—, y más aquí —Toco su hermosa cabeza y su laberinto fascinante de un cerebro.

De repente me doy cuenta de que si no hubiese sido por ese doble accidente, no estaría aquí, con este hombre. Y es la primera vez que me doy cuenta de que no solo podría estar contenta, sino agradecida, de que el universo re direccionara mi camino.

Su sexy voz es amortiguada por la almohada —¿Por qué me estas trayendo el desayuno a la cama?

Golpeo su trasero y su carne no se mueve ni un poco. —Porque te ves como mi fantasía y alimentarte me pone. Es una cosa femenina. Vamos, toma.

Se sienta entrecerrando esos ojos gélidos y coge el vaso. Es un batido de proteína hechos de dátiles y me encanta tanto su sabor a caramelo que puedo comer casi dos docenas en una sentada cuando tengo mi periodo y me da esa hambre imparable.

—Esto está malditamente bueno —dice, y luego inclina el vaso para beber más.

Le guiño y lo miro tomar el resto, sintiéndome caliente en todas partes. Me encanta lo bien que él come, muy limpio, a su cuerpo le gusta estar sano. Nunca he visto a Nicholas comer comida chatarra, aun cuando pide servicio a la habitación, siempre es vegetales, pescado o carne. No creo que a él le gusten las golosinas. Demuestra disciplina y responsabilidad con su cuerpo, y lo admiro. Su lucha es agresiva para sus células y exigente con su ATP, que es la fuente de energía que sus células producen, y me encanta que se alimente correctamente después. Es un atleta de corazón, de mente y cuerpo, y eso es increíblemente caliente para mí.

Mi teléfono suena mientras él se toma lo último, y el mensaje es en realidad la respuesta de Melanie de lo que le mandé mientras licuaba el batido. Imaginando que debe estar corriendo esta mañana sin mí, lo puse a un lado para contestarle más tarde. —Es Melanie, mi amiga está emocionada de saber que hubo algo de acción entre tua y mua. —Se ríe, ese sonido es rico e increíble, luego se pone serio, sus ojos tan tiernos en mi cara que mi interior se retuerce—. ¿La extrañas?

Asiento y quiero decirte que ella lo sabe y Nora también, y que ella es como mi psiquiatra pero de repente, se lanza fuera de la habitación, así que empiezo a recoger mi ropa deportiva, cuando él regresa.

—Dile que se presente en el mostrador suroeste, con el código de este papel. Hay un boleto con su nombre para que ella pueda unirse a nosotros en Chicago, me encargare de su habitación.

—¡No! —digo con pura incredulidad y muy emocionada.

Sus hoyuelos respondiendo van directamente a los dedos de mis pies, encogiéndolos.

—Nicholas, yo...

No sé lo que quiero decir, pero en realidad no tengo palabras.

Quiero que este hombre sepa que estoy absolutamente loca por él, y que no voy a dejarlo cuando las cosas se pongan difíciles. Pero tengo mucho miedo de ser la única en decir algo tan… duradero.

Si digo la palabra con A, ¿qué significara para mi futuro? Lo quiero concentrado. Quiero que mi luchador gane, y quiero que sea él quien diga la palabra con A, no porque lo escuche primero, sino porque en el fondo de su mundo complicado emocionalmente, él está seguro de que se siente así por mí.

—¿Por qué haces esto? —le pregunto en su lugar.

Una ceja oscura se levanta hacia arriba mientras se acerca con sus dos hoyuelos —¿Por qué crees? —Besa mi oreja y susurra en mi pelo—: porque tu trasero luce maravilloso en esos pantalones apretados que llevas puesto. Es una cosa de chicos.

Una risa se me escapa, y sus hoyuelos se hacen más profundos. Tira de mí más cerca y me huele, yo entierro mi cara y huelo su cuello. Luego tenemos que separarnos con un sonido que es un gruñido mutuo. Vuelvo a mi vieja habitación para cambiarme y en mi camino le escribo a Mel:

Yo: Mi hombre está tan loco por mí que acaba de conseguir boletos para que mi mejor amiga vuele para reunirse conmigo en Chicago. Solo por favor, no le ofrezcas nada sexual en agradecimiento porque a) Tendría que matarte b) eso es lo que voy a hacer pero c) siempre están Pete y Riley alrededor.

Melanie: ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! ¿Hablas en serio? Necesitaré trabajar duro para el jefe, así podré ir.

Yo: Trabaja duro. Estoy muriendo por verte.

La idea de ver a Melania me hace sonreír y hace que mi interior burbujee todo el día. Necesito hablar con ella urgentemente o voy a explotar con todo lo que estoy sintiendo.



_______________________________________




Mientras Nicholas entrena, me mantengo ocupada en mi teléfono y hago unas cuantas llamadas discretas a los hoteles de la zona. Nora no está registrada en ninguno, pero sé que ella está con ese tipo Scorpion; Él es asqueroso, ni siquiera puedo entender porque mi pequeña y romántica hermana se metería con él. No es ni siquiera un culo sexy como lo es Nicholas. Pero estoy formulando un plan y Melanie me ayudará a llevarlo a cabo perfectamente sin activar un solo de los instintos protectores de Nicholas.

El pensamiento me hace mirarlo, él está saltando la cuerda, haciendo esos sonidos como abofeteadas mientras la cuerda vuela por todo su cuerpo en un torsión, volteándose, un pie, luego el otro moviéndose. Mis entrañas se calientan mientras recuerdo la sensación de tenerlo, todas las veces que hicimos el amor. Yo quería saber lo que se sentía tenerlo dentro de mí, ahora lo sé y siento que estoy siendo poseída por todo ese hombre y la fuerza del mundo.

Más tarde, lo estiro y mis manos vagan libremente sobre sus músculos calientes, siento como si él hubiera sido hecho para mí. Mío para tocarlo. Mío. Mío. Mío. Un calor me atraviesa mientras él contrae su torso debajo de mis dedos. Su pecho está agitado, él está cansado, necesita comer. Pero en todo lo que puedo pensar es en saltar sobre él cuando lo tenga de vuelta en la cama.

A medida que voy dándole la vuelta a la banca para trabajar en su espalda, él me toma de un brazo y me arrastra a su regazo, enterrando su nariz en mi cuello. —Umm—dice suavemente en mi oído.

Mis pezones inmediatamente se paran. Ahora que sé que “Umm” para Nicholas significa que quiere comerme mis tríceps y mis bíceps, no puedo evitar la piscina de calor líquido que cruza entre mis piernas.

Se estira con relucientes ojos masculinos y retira un mechón que se soltó de mi coleta —Puedo oler lo caliente que estás por mí —murmura con una mirada hambrienta a mi boca.

Mi respiración se entrecorta. Me asomo un poco más allá de mi hombro.

Veo que el Entrenador y Riley están ocupados recogiendo todas las cosas que Nicholas dejo tiradas alrededor, como guantes y cuerdas, así que me volteo hacía él y susurro—: Bueno, ¿Te has visto? —Mis labios rozan el lóbulo de su oreja mientras deslizo mis manos alrededor de sus hombros y paso mis dedos por su espalda musculosa—. ¿Te has visto? Apenas puedo apartar mis manos de ti. Quitarte los ojos es como preguntarme deliberadamente que me ahogue, simplemente no puedo hacerlo.

Sus brillantes ojos azules capturan los míos, levanta una mano y agarra mi coleta, liberándola de mi banda de elástico. Arroja a un lado la cinta, luego pasa sus dedos por mi pelo suelto. —Eres mía ahora, no dejaré que nadie más te tenga.

—Lo sé. —Suspiro dramáticamente, como si me mortificara la idea.

Él me sonríe con ternura, luego pone mis brazos alrededor de su nuca sudorosa. Veo que las gotas de humedad que continúan aferrándose a su frente y simplemente me dan ganas de secarlo con mi boca. —Me gusta cuando me veo a través de ti, ___(tn). —Suavemente se apodera de mis tobillos en su agarre y guía mis piernas alrededor de su cadera. Sus ojos brillan de pura satisfacción masculina cuando su erección se ajusta entre mis piernas, baja su cabeza y toma un mordisco de mis brazos extendidos, sus dientes mordisqueando mis bíceps a través de la manga de mi chaqueta de chándal—. Umm, y me gustas así mucho más.

—Nicholas. —Trato de liberarme, pero me abraza por las caderas, riendo mientras miro a Riley y al Entrenador, quienes todavía siguen limpiando—. ¿Qué es esto? ¿Día de dar un espectáculo gratis?

—Den una vuelta, chicos —grita, y en cinco latidos estamos solos.

Con el enorme gimnasio y toda la zona estera, el área de equipo de pesas y el ring de boxeo, solo para nosotros dos. Los gimnasios que usa siempre se alquilan completamente para él. Saber que nadie va a venir dispara fuego a través de mis venas.

Nicholas desliza sus manos alrededor de mis caderas y extiende sus dedos por mi trasero, mientras él me clava abajo en su erección.

Mi aliento se detiene mientras descaradamente traigo una de esas enormes manos masculinas hacia arriba, luego lentamente obligo a su agarre a curvarse alrededor de mi pecho, a mi piel hinchada debajo de mi chaqueta de chándal abierta.

No se mueve por un momento de infarto. Luego agacho su oscura cabeza, y utiliza su nariz para dar empujoncitos y abrir completamente mi chaqueta de un lado, y luego del otro. La sensual manera en la que su rostro me acaricia y me destapa sube mi temperatura varios grados.

Me siento con fiebre para cuando los bultos de mis pechos quedan completamente expuestos en mi camiseta sin mangas. Antes de retroceder, Nicholas dobla un poco su cabeza para lamer mi barbilla, luego se echa hacia atrás para mirar, absorto, mientras sus dedos se enroscan más fuerte en mi pecho, con sus ojos medio cerrados.

Un mundo de sensaciones se precipita a través de mi flujo sanguíneo cuando me aprieta con la mano que había puesto en mí.

Su pulgar roza para acariciar mi sujetador deportivo y mi top. Jadeo. Él está respirando más fuerte ahora. Sus ojos se van eclipsando a medida que se deslizan por mi abdomen plano en la ceñida camiseta sin mangas, tomando mis tonificados muslos hasta donde mi coño se encuentra ubicado en una estrecha V de nylon verde esmeralda contra su pene.

Mis músculos internos se contraen caprichosamente cuando esos ojos azules se posan y se concentran únicamente en esta parte de mi cuerpo. Donde mi coño se presiona contra la larga erección que crece prominentemente en sus pantalones deportivos grises.

—Te quiero desnuda —dice con voz ronca.

—¿Nicholas? ¿Cómo puedo mirarlos a los ojos si saben lo que estamos haciendo en este momento?

Su mirada brilla de pura maldad mientras lentamente retira mi chaqueta deportiva de mis hombros. —Pensé que no podías apartar tus ojos de mí.

—No puedo.

—¿Así que admites que te gustan mis músculos?

—Me encantan tus músculos.

—¿Te gusta como los uso?

—Sí. —Mi respiración es breve y entrecortada cuando me agarra por las caderas, me levanta a un soporte, y baja mis pantalones hasta que estoy en bragas y sujetador deportivo.

—¿Te gusta lo que hago con la boca? —continua.

—Sí.

En este preciso momento quiero besar mi sujetador deportivo casi tanto como quiero besarlo a él. Tiene un cierre justo en el medio, y es tan fácil de quitar como un sostén con broche delantero. Cuando Nicholas lentamente baja el cierre, muerdo mi labio y miro su rostro. Lleno de deseo. Masculino. Haciéndome estremecer por todas partes.

—¿Te gusta lo que hago con mis dedos? —Su voz es baja y suave, y yo estoy completamente erotizada por las preguntas que me hace.

—Sí, Nicholas.

Descubre mis pechos, y si miro a cualquier parte excepto a él, sé que me veré desnuda en las altas paredes de espejos que nos rodean. Posee un monopolio de virilidad, y no sé qué me haría el recibir tal inmensa vista de él desde todos los ángulos. Mi sexy y musculoso Nicholas, gloriosamente desnudo, ¿y multiplicado por diez? Oh, Dios.

—¿Te gusta lo que te hago… con esto? —Cuando desliza sus pantalones deportivos, estoy falleciendo con la vista de diez traseros de Nicholas en los reflejos detrás de él, sus poderosas piernas desde atrás, su estrecha cintura y amplios hombros.

Y su pene, ubicado frente a mí.

He muerto.

—Definitivamente, sí.

Me paro en puntillas, uso sus hombros para impulsarme hacia arriba y aplastar su boca con la mía, él succiona mi lengua y tira mis bragas bajo mis piernas y me deja en las colchonetas, nuestra carne desnuda deslizándose suavemente contra la del otro.

—¿Qué pasa si alguien viene? —protesto con poco entusiasmo.

—Nadie viene aquí salvo tú.

Me extiende y estira mis piernas y mis brazos, y ahora simplemente mira su desempeño.

Jadeo de anticipación, sintiéndome expuesta de alguna manera. Para él. Su penetrante mirada azul acaricia la carne de los labios de mi descubierto coño, y siento que mira en mi interior. Donde estoy contrayéndome mojada e hinchada. Mi clítoris palpita. Si él solamente separa los labios de mi sexo a un lado, podrá ver cuán hinchada me pone.

Mi corazón late salvajemente mientras escucho el crujiente sonido de la colchoneta cuando descaradamente separo mis piernas aún más.

La necesidad atrapa con fuerza mi garganta cuando su rostro se tensa, luego roza su mano entre mis piernas, su pulgar se hunde ligeramente en mis labios vaginales.

Sus parpados caen, y su expresión se suaviza mientras su pulgar se hunde en la hendidura. Mi aliento se atasca. Cojo mi labio inferior entre mis dientes.

Un estremecimiento se extiende a través de mí cuando él arrastra su pulgar desde mis labios vaginales hasta mí ombligo, luego entre mis pechos, para acariciar los labios de mi boca con el mismo pulgar que acaba de usar para acariciar mi sexo. Ahueca la turgencia de mi pecho en otra mano y lo manosea mientras toca con su pulgar también. Yo ya no estoy respirando. Su toque es una dolorosa provocación. Un temblor se precipita por mí cuando él finalmente aprieta la carne de mi pecho en su palma, oprimiendo mi pezón mientras lentamente inclina su oscura cabeza. Prolonga el momento, haciéndome gemir para cuando la punta de su húmeda lengua se desliza hábilmente por la endurecida piedrecita.

Mis ojos se nublan. Estremecimientos de ardor se dispararan a través de mí. Desesperadamente abro mi boca para saborear el dedo que usó para acariciar mi sexo, el cual todavía se sitúa contra mis labios y tiene mi esencia. Necesito lamer algo, necesito usar mi lengua en algo, y mientras se dirige hacia mi otro pecho, me mira fijamente y empuja su pulgar profundamente en mi boca como si supiera lo que quiero.

Mi lengua se envuelve febrilmente a su alrededor mientras me pellizca la punta de mi palpitante pezón. El éxtasis se estrella a través de mi cuerpo. Jadeando, muerdo su pulgar mientras él usa sus labios para mordisquear mis pechos con la misma intensidad. El placer irradia por todo mi ser cuando tironea mi pezón con sus dientes. Agarro desesperadamente sus hombros y hundo mis uñas en su piel cuando desliza una mano entre mis muslos.

—¿Me necesitas para hacerte venir?

Empuja su grueso y largo dedo profundamente en mí, mi sexo lo aprieta. Mi cuerpo entero se contrae por la excitante sensación de su toque dentro de mí.

—Sí, pero te necesito en mi interior. —Jadeo.

—Ahí es donde vas a tenerme.

Rosa mi canal interno, y cierro mis ojos mientras me desintegro bajo él. Mis manos se deslizan por su torso duro como una roca. Estoy almacenando la firme y fabulosa sensación en mi memoria mientras mi pelvis empuja arriba hacia su palma en ansiosa necesidad.

Mis pezones duelen. Me estiro para frotar mis pechos contra el suyo mientras corro mis dedos por su espalda. —Hazme el amor.

Él gime y acaricia su lengua contra la mía. —Todavía no —murmura, y succiona la carne de mi labio inferior en su boca, luego lo libera y sopla aire a lo largo de la tierna y húmeda carne—. Todavía no, pero pronto…

Su voz es gutural, pero hay una dulzura en ella que disuelve mi interior y no puedo hacer nada más que jadear. Se arrastra entre mis piernas abiertas y entierra su cabeza entre mis muslos, su lengua parpadea entre mis labios sexuales.

Mis ojos se cierran de golpe mientras me arqueo hacia él, el calor de su boca provoca corto circuitos en mis sentidos. Ahueca mis nalgas en sus grandes manos y me asegura hacia él, su húmeda lengua se desliza para saborear mi clítoris una y otra vez.

—¿Te gusta? —pregunta con palabras amortiguadas.

Asiento. Entonces me doy cuenta que no puede verme. —Sí —digo con voz ronca.

Baja su rostro hacia mí de nuevo, gruñendo profundamente pero con una profundidad suave y sexy mientras su negra cabeza se entierra entre mis piernas y acaricia mi clítoris con su lengua. Mis rodillas tiemblan cuando mis piernas tratan de abrirse aún más.

Un orgasmo se está construyendo en mi centro, todos mis músculos se contraen firmemente. Araño la parte superior de su cabeza, agarrando un puñado de su cabello húmedo. —No…por favor…quiero correrme contigo.

Él no escucha.

Su cabeza está ocupada moviéndose entre mis muslos entreabiertos.

Hace bajos sonidos parecidos a un ronroneo entre mis piernas y es tan asombrosamente voraz que puedo sentir sus dientes. Sus uñas se entierran en mis muslos mientras me devora como si fuera el único obteniendo placer del acto, y estoy tan excitada por la forma en que me bebe a lengüetazos, que me corro.

Las convulsiones me sacuden bajo él, hace otro sonido y sigue en marcha mientras añade un dedo en mí. Levanta su cabeza y me mira tener el orgasmo, toqueteándome con los dedos ahora. Sigo corriéndome como un cohete por él, explotando en mil y un pedazos. Siempre es tan intenso con él, dura por mucho tiempo. Estoy temblando cuando se acerca, está vibrando contra mi cadera cuando aplasta mi boca.

—Permíteme —respiro, y me extiendo entre nuestros cuerpos, pero él retiene mi cadera dentro de sus grandes manos.

—Con calma —me dice, tratando de recuperar el aliento, pero lo ignoro y ansiosamente agarro su miembro en mi mano.

Disparos de excitación me atraviesan otra vez cuando siento la sedosa humedad de la hinchada punta. Gimiendo, baja su oscura cabeza y lame el lóbulo de mi oreja, su respiración caliente y rápida en mi oído. Lo toco con vacilación, de alguna manera esperando que me detenga, pero no lo hace.

Oh, Dios, este es la cosa más erótica que alguna vez he hecho.

Hago un sonido de placer y volteo mi cabeza hacia él.

Empezamos a besarnos.

Lleva el beso al siguiente nivel, agregando lengua y dientes, me encienden como fuegos artificiales. Sensaciones corren por mi cuerpo con cada húmedo movimiento, mis dedos apretando su vara mientras mi agarre se desliza por él.

Mi otra mano va a su pelo, mantengo su beso en mí. Grueso y suave, enredo mis dedos en el sedoso negro de su pelo mientras enfrasco todo mi ser en su sabor, en él. Su erección vibra en mi mano, y me sacudo con una nueva e incluso más fiera necesidad cuando siento su tamaño, su fuerza, palpitando caliente e imperiosamente.

Es tan abrumadoramente sexy cada segundo que yazgo aquí, bajo él, sufro una lenta muerte. Quiero devorarlo. Amo la forma en que me cuida, me protege, la manera en la que me mira, el modo en que siente, el hombre más excitante y sexy que alguna vez he sostenido en mi mano.

Intento cerrar mi puño a su alrededor, y aunque no puedo, tengo la sensación de que lo que sea que lo contiene, se rompe cuando trato de apretarlo.

Me acerca para aplastar mi boca con la suya, luego fácilmente me voltea y me mueve a la posición de perrito. —Me gusta esto —ordena, en mi oído, luego fuerza mi cabeza para aplastar mi boca nuevamente hasta que mis labios se sienten hinchados por su causa.

Sin miramientos, coloca su frente en la nuca de mi cabeza con un hambriento gemido que resuena en mi interior. Mi sexo palpita cuando me inhala, y me sigue oliendo cuando frota su pene por mi trasero. Se siente tan bien cuando lo presiona. Lloro y giro mi cabeza. Y entonces veo su reflejo, como está completamente sobre mí.

Montándome. Y es tan hermoso que me hipnotiza. Está desnudo y brillando por su ejercicio, y todos sus músculos tensos mientras sus duras caderas y sus brazos mantienen la parte superior de su cuerpo encima de mí. Utiliza sus brazos, espalda, abdominales, muslos y sus nalgas para follarme. Ni siquiera puedo verme, solo un rápido vistazo de lo pequeña que me veo bajo él, blanco melocotón contra su bronceado, mi pelo ya no en una coleta, está cayendo por mi nuca y hombros, mis senos rebotando, y la mirada en mis ojos… Ni siquiera sabía que podía verme tan ardiente y excitada, mejillas rosadas, mis ojos están brillando como locos porque estoy mirando al único hombre por el cual he tenido sentimientos.

Me sujeta de las manos y rodillas, y susurra: —Mírame —Y levanta mi cabeza de manera que encuentro su mirada en el espejo.

Él quiere que lo vea, pero apenas puedo mantener mis ojos abiertos. La imagen de nosotros haciendo el amor es extremadamente erótica. Mis ojos aletean para cerrarse. Nicholas se retira y se arrastra a lo largo de la hendidura, apretando mis nalgas a su alrededor, luego se introduce con un gemido decadente en mi desgarradoramente mojado coño.

Lo obedezco. Cuando abro mis ojos, veo todos esos músculos llenos, sus hombros cuadrados, sus planos y duros pectorales y sus pequeños pezones marrones mojadamente brillantes, y tiemblo cuando veo los músculos de su mano derecha flexionarse mientras la desliza por mi abdomen para acariciar mi sexo. Su cuerpo vibra contra el mío, y estoy lista para correrme cuando agrega su pulgar para hacer círculos de infarto por el sensible botón de mi clítoris. Reboso de la necesidad. Él es hermoso, y es la cosa más viril que jamás he visto. Y es mío.

La mirada de pasión en su rostro es debido a mí. El deseo en sus ojos es por mí. Un fiero orgasmo se enrosca en mi vientre, y gimo débilmente, rogándole por su liberación.

Él me escucha.

Me mira en el espejo como si nunca hubiera visto nada como yo… sus ojos son salvajes, primitivos. Posesivos.

Cada onza de mí palpita de placer mientras él se retira y detiene la punta de su miembro en mi mojada entrada, el movimiento frena mi clímax en la temblorosa cúspide, y luego vuelve a empujar en mi cuerpo en un lento y delicioso ritmo otra vez.

—Sí… —dice con voz ronca, sus ojos cerrados mientras empuja hacia adelante. Mi orgasmo se contrae y presiona en mi interior. Me estremezco ante la sexy imagen de él, perdido en mí, y de repente gruñe y agarra mi pelo en su puño, ladeando mi cabeza y clavando su boca en la mía.

Mi coño esta liquido de necesidad. Su polla se arrastra en mi interior, gruesa y dura, en mi sexo, en mí ser. Lo aprieto más fuerte con los músculos de mi sexo y balanceo mis caderas hacia atrás sin descanso en una silenciosa suplica. —Empuja cada centímetro de ti en mí… quiero cada gramo de ti —Suplico.

Se sumerge profundamente con un rugido, el movimiento deja salir un inesperado gemido de mi boca. El ritmo que establecemos de pronto es salvaje y rápido. Puedo ver mis pechos rebotar mientras él me embiste, mi cuerpo sacudiéndose bajo los poderosos movimientos de balanceo de sus caderas. Sus bíceps se aprietan cuando agarra mis caderas y me sigue manteniendo para él.

Ya está desecho.

Sus caderas se mecen y soy una masa temblorosa de deseo con la magnífica vista de él detrás de mí. Ojos cerrados, músculos sobresalientes, rostro tenso. Empujo hacia atrás y me trago un gemido cuando él se derrama en mí, caliente dentro de mí sexo. Las convulsiones son tan poderosas como lo es él, y mi sexo se aplasta con vehemencia mientras le sigue al instante.

Sigue bombeando en mi coño mientras los temblores me llenan, manteniendo sus manos entre mis muslos y acariciando mi sexo con esas grandes y callosas manos que me vuelven loca. Gimo suavemente su nombre y él gime el mío, y cuando estamos saciados en las colchonetas, simplemente lo sé.

Lo sé. Por supuesto. Cien por ciento elevado a la décima potencia.

Me he enamorado perdidamente de él.




















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MensajeTema: Capítulo 10: Un Visitante.   Marzo 11th 2014, 14:17







• Capítulo 10 •
Un visitante

















En el Aeropuerto Internacional de Chicago O'Hare, Pete y yo estamos sentados en la sección de Reclamo de Equipajes, entre el bullicio de la gente, esperando que el vuelo de Melanie llegue.

—Pete, hay algo sobre lo que he querido hablar contigo —le digo mientras sigo explorando las pantallas de llegada sobre nosotros. Él se ve como mi guardaespaldas en ese traje estilo Hombres de Negro, siguiéndome cuando me pongo de pie para estirar las piernas. Sólo sé que es porque Nicholas le dijo que no me quitara los ojos de encima, y si Melanie estuviera aquí, también sé que estaría ansiosa de que fuéramos a hacer “pipí”, sólo para ver qué haría el pobre hombre, como en el incidente de comida rápida. Pero Pete es un buen tipo, ni siquiera soñaría con ponerlo en aprietos con Nicholas. Excepto tal vez... por la fuerza.

Lo que sería, posiblemente, pronto.

—Así que, Pete, ¿te acuerdas de la noche en que Nicholas abandonó el ring, porque yo estaba siguiendo a alguien? Claro que lo recuerdas.

El disgusto evidente en su expresión me hace reír.

Y cuando nos damos cuenta de que nuestros lugares han sido ocupados por un grupo de estudiantes universitarios, terminamos de pie al lado de las cintas transportadoras.

—Esa chica era mi hermana, Pete. Es mi hermana pequeña, se ha metido con la gente equivocada, yo creo que tengo que hacer algo y ayudarla. No. No lo creo. Lo sé —enfatizo—. Oh, ¿Me das uno?

Pete acaba de sacar un chicle Trident para él, y me ofrece uno. —Nicholas ya está en eso, así que ni siquiera te preocupes.

—¿Qué? —Deja completamente en blanco mis pensamientos con esa declaración. Con una expresión aturdida, bajo la mirada a la goma que me ofrece, luego doblo la hoja de plata y meto el chicle en mi boca. El jugo estalla en mí, picando tanto que me hace tener que masticar varias veces antes de hablar—. ¿Qué quieres decir con que está en eso? Lo último que quiero es que se involucre con algo que tenga que ver con ese Scorpion.

Pete hace una mueca como si la goma de mascar en su boca se sintiera como granos de café amargo. —Yo tampoco, pero Nicholas ya se puso en contacto para que la devuelva. Te lo advierto, no va a ser fácil. Al parecer, tu hermana no quiere, incluso cuando Nicholas le ofreció un montón de dinero.

Mi estómago se estremece. Bueno, hora de la verdad. Me parece muy generoso y tan malditamente caliente que Nicholas esté haciendo esto por mí, pero no puedo permitir que lo haga, sobre todo ahora que sé la verdad, y desde luego, no quiero que él se encuentre caiga en alguna trampa de Scorpion. Qué tal si él… ¿quién sabe? —Por favor, Pete, quiero que Nicholas se olvide de esto. No quiero meterlo en problemas.

En una de las cintas transportadoras, un niño corre alrededor, tropezando con las maletas, mientras que su nervioso padre intenta atraparlo. Nosotros dos parecemos observarlos, divertidos.

—No te preocupes, ___(tn). Nos encargaremos de Nicholas. Y Riley es el que está hablando con los matones ahora. No hay manera en el infierno que yo deje interactuar a Nicholas con Scorpion por su cuenta. Hay demasiadas cosas entre ellos. Él se mantuvo firme en ir personalmente, pero le recordé que si es expulsado de la liga, entonces no será capaz de volver a contratarte. Gruñó, pero al final se calmó y aceptó enviar a Riley.

La sonrisa duele en mi cara. Me parece muy divertido que Pete me utilice para controlar a Nicholas.

—¿Hay alguna razón por la que son tan amigables nuestro pequeño cordero Scorpy y Nicholas? —le pregunto a Pete.

—Scorpy —responde sarcásticamente, con una sonrisa divertida—, es el cretino que la competencia contrató para lograr que Nicholas fuera expulsado del pro. Nicholas detesta su puto culo y no puede esperar para trapear el piso con él.

—¿Es él? Oh, odio a ese idiota desde que tuve la mala suerte de encontrarme con él en el club —exploto. A continuación, le dirijo una mirada a Pete—. Bueno, entonces, ¿ahora debes estar de acuerdo conmigo en que es mejor si dejamos que Nicholas salga de este lío? No quiero que ni siquiera se tiente de ir hacia Scorpion y, ciertamente, no quiero que pague por mi hermana. ¡Ella es una mujer libre! Debe salir por su cuenta. Pete, estoy segura de que si pudiera sólo hablar con mi hermana, sería capaz de razonar con ella.

El niño se mueve y cae en la pequeña bolsa de lona negra de alguien. Su risa se detiene, y luego sus gritos rompen a través del bullicio  cuando el papá finalmente lo carga y lo lleva de vuelta a donde la madre espera sus maletas.

—Supongamos que acepto ayudarte —dice Pete con sus ojos marrones reflexivos dirigiéndose a mí—. ¿Qué tengo que hacer?

—Nada, en realidad. —Encogiéndome de hombros, voy tirar el chicle a la papelera más cercana, sonriendo en privado cuando Pete me sigue—. ¿Excepto ayudarme a impedir que Nicholas se entere de que fui a verla?—Levantando una ceja, contemplo su reacción. Nunca he sido disimulada, pero no puedo dejar a Nicholas en esto, va en contra de todos mis instintos de protección hacia él—. Entiendes que esto es algo que tengo que hacer, ¿verdad, Pete? Por lo que vi, Nora está en problemas, y tengo hacerla entrar en razón.

—Entiendo —Concuerda con una ligera inclinación de cabeza, mientras nos apoyamos contra un pilar—, pero no me gusta lo que sucederá cuando Nicholas se entere.

—No lo hará. Melanie me ayudará a enviarle un mensaje a mi hermana en la próxima pelea. Voy a arreglar un encuentro con ella en un restaurante cercano, y tú sólo vas a tener que cubrirme cuando lo haga.

—___(tn), él tendrá mi cabeza si algo sale mal, y estoy un poco demasiado unido a ella, si me entiendes.

—Nada va a salir mal. He tomado más clases de defensa personal de las que puedo soportar. El único hombre que ha sido capaz de derribarme es Nicholas.

Pete se echa a reír. —Derribaste a ese hombre justo bajo sus pies, ___(tn).

—Eres gracioso, Pete. —Estoy sonriendo ahora, encantada, lo que hace que mis ojos de cachorro tal vez no sean muy eficaces—. Vamos. ¿Ayuda? ¿Por favor?

Un ceño pensativo cruza su rostro, y golpea su barbilla dos veces mientras lo considera. —Sólo si Riley va contigo y tu amiga cuando vayas a la reunión.

—Gracias, está bien. ¡Sí! Gracias, Pete. —Cediendo al impulso, le doy un rápido apretón de manos, y me doy cuenta que me he encariñado con todos en el equipo. Estoy temiendo el momento en que mi período de tres meses termine. ¿Quiero quedarme o quiero irme?

Quiero quedarme. No hay duda al respecto. Pero al menos tengo que llevar a Nora a casa, a salvo, si tengo suerte de convencerla, y luego decidir qué voy a hacer, dependiendo de cómo estén las cosas con Nicholas. La idea de irme me inquieta, incluso si es sólo temporal. —¿Tienes algún hermano, Pete?

—Nicholas.

Mis ojos se abren y no puedo creer que este chico vaya a sorprenderme de nuevo. —¿De verdad es tu hermano?

—No mi hermano de sangre, infiernos, ¡no nos parecemos en nada! ¡Soy como un libro y Nicholas es como un toro! No tengo hermanos de sangre... mi hermano del alma es Nicholas.

Estoy pensando en lo dulce que es el que Pete piense en Nicholas como un hermano del alma, y si Nicholas es mi alma gemela, entonces Pete es mi cuñado del alma... Así que aquí estoy pensando en cosas estúpidas cuando mi mejor amiga en el mundo viene para salvarme de mis pensamientos.

Ahí está. Justo como salida de la película Legalmente Rubia. Mi dulce Melanie, arrastrando una maleta de color rosa llamativo detrás de ella. Su pelo rubio suelto y unas gafas de sol encima de su cabeza. No es una rubia tonta, pero le gusta vestirse como una. Como toda diseñadora de interiores, también trae el toque de excentricismo en su persona. En lo que a ella respecta, todo va bien. Y hoy se ve como un arco iris, iluminando mi mundo.

—Mel. —Salto hacia adelante, envuelvo mis brazos alrededor de ella y dejo que me envuelva en los suyos, delgados, y en su fragancia Balenciaga.

—Parece que acabas de conseguir un maldito bronceado, estás absolutamente brillante, perra —dice, empujándome para inspeccionarme con los ojos entrecerrados—. Y usas un vestido en lugar de ropa deportiva, bien, bien, bien. —Parece completamente impresionada. Inmediatamente sus instintos femeninos se centran en Pete, y su voz se va al tono de sé-mi-amante—. Bueno, hola.

—Hola de nuevo, señorita Melanie —dice Pete.

—Oh, Pete, llámala Melanie, Melanie, llámalo Pete. Vamos, los llevaré al coche —les digo.

—Te traje un regalito —dice Melanie, una vez que estamos en la parte trasera de la camioneta que alquilamos. Saca un enorme paquete de condones extra grandes y lubricados para mayor placer, de su enorme bolso de viaje—. ¿En caso de que desees esperar un poco más para hacer estallar esos bebés que Nicholas quiere? —Se burla, agitando la abundante tira de preservativos en el aire.

—No necesito esto, chica, puedes ponerlos de vuelta en tu bolso. Tengo una cápsula en el brazo, ¿recuerdas?

—¡Oh! Entonces, puedes sentir todo durante…

Todo —digo alegremente, y mi cuerpo se aprieta recordando cada centímetro de Nicholas Jonas dentro de mí.

—___(tn), tienes una mirada seriamente caliente en el rostro. ¡Cuéntame todo acerca de ti y ese Dios del sexo! —demanda Melanie.

Mis ojos se abren y, a continuación, la risa me ataca muy fuerte, mi cabeza cae hacia atrás y agarro mi estómago. —No acabas de llamarme caliente.

Melanie sonríe ampliamente, y cambia su tono. —Caliente. Caaaaliennnte. Calienteeeee. Ni siquiera puedes decir su nombre sin verte cachonda. Demonios, incluso pude sentir tu calentura en tus textos. Sobre todo en ese borracho. Tú, alcohólica reprimida.

Demasiado tarde me doy cuenta de que estamos muy emocionadas, estamos teniendo una conversación totalmente personal en el asiento trasero, mientras Pete conduce, y de repente puedo sentir un color rojo vivo subiendo por mis mejillas. Tomo la mano de Mel, y dirijo mis ojos hacia Pete para que ella sepa que no podemos seguir diciendo “caliente” a su alrededor, por el amor de Dios. No es que no confíe en él, pero es un hombre. Esto es personal, maldita sea.

—Ahhh —dice Mel, asintiendo, luego chilla y me abraza de nuevo.

Dejo que me dé un poco de amor y le doy algo de vuelta, porque extrañé a mi burbujeante Mel.

Así que al final termina hablando con Pete sobre el clima en Chicago, que es soleado y ventoso, pero terriblemente frío en la noche, y luego la llevo a almorzar.

Después de algunas increíblemente ensaladas y paninis, la llevo a la suite presidencial con dos habitaciones que Nicholas reservo para él y para mí. Nadie utiliza el espacio adicional, y hasta que Melanie tenga una habitación separada, decidí invitarla a la habitación vacía durante un tiempo para que podamos pasar el rato y charlar sin que nadie nos escuche.

Durante horas, las dos estamos descalzas, cada una en una cama, poniéndonos al día.

Ella me dice que Kyle está saliendo con alguien y que recayó en el cigarro desde que la batería en su e-cigarrillo dejó de funcionar y el envío FedEx para un remplazo se retrasó debido al mal tiempo. Obviamente, ese no había sido el día de Pandora.

Luego, Melanie quiera saber todo acerca de mí, así que le cuento sobre él. Las canciones que compartimos, cuando golpeé a los criminales de Scorpion con esas botellas. También le digo sobre Nora.

—Siempre fue demasiado inocente para su propio bien, pero ¿qué crees que pensaba al enviar esas postales falsas? —pregunta Mel con completa perplejidad.

—No lo sé, aún no puedo superar el hecho de que huyera cuando traté de verla.

Pensamos en ello un poco, ambas frunciendo el ceño con fuerza por la concentración, y luego ella suspira. —Honestamente, Nora fue siempre una adorable cabeza hueca. ¿Quizás sólo necesita un poco de re direccionamiento?

—Tal vez.

—Ahora deja de dar vueltas, y cuéntame acerca de tu nuevo romance digno de babear.

Rodando sobre mi estómago, balanceo mis piernas detrás de mí mientras un suspiro soñador llega hasta mi garganta. Nicholas está entrenando y creo que planeaba correr hoy. Extraño correr con él. Extraño estirarlo, observarlo. Pero se siente tan bien poder hablar, estoy tan llena de cosas para decir que estoy teniendo problemas para vocalizar.

—Es una locura, Mel —susurro, aunque no hay nadie alrededor para escucharlo. Pero esta confesión es tan monumental para mí, que ni siquiera puedo decir nada más fuerte que eso—. Nunca me sentí así. Cada vez que Nicholas me toca, Mel, siento mil cosas buenas corriendo a través de mí. Mejor que las endorfinas. Creo que es la oxitocina, ya sabes lo poderosa que dicen que es. ¿La hormona mimosa? Pero nunca la había sentido antes.

—¡Lo amas, estúpida!

Me estremezco ante eso, y luego asiento vigorosamente. —Es sólo que no quiero decirlo en voz alta —Lo reconozco, mi corazón ya hace vueltas y giros de esperanza en mi pecho ante la idea de que él también me ame.

—¿Por qué?

—¡Porque puede que él no sienta lo mismo! —La sola idea me rompe el corazón.

¿Cómo funcionan las emociones con Nicholas? ¿Puede amar a alguien y dejar de hacerlo con sus diferentes personalidades y estados de ánimo?

Me duele pensar en ello.

La puerta principal se cierra en la sala de estar, y pasos suenan en la alfombra antes de que aparezca en la puerta. Mi corazón se acelera al verlo. Lleva una camiseta negra húmeda que dice: “Chicago Bulls” en letras rojas, y hoy, los pantalones colgando bajo en sus estrechas caderas son del mismo color. Se ve tan caliente, tan comestible, tan varonil y cómodo en su traje, que mis pechos parecen hincharse dentro de mi sujetador.

—Hey, Melanie —dice cuando la ve.

—OhDiosMío. —Sus ojos son redondos como pizzas mientras se endereza en la cama, obviamente impresionada por esos deliciosos hoyuelos y ese tentador pelo negro, y esos azules ojos roba corazones. Su mano vuela hasta su boca—. OhMiJodidoDios, Nicholas. Soy una gran fan.

Él no responde porque su cabeza giró hacia mí, y ahora me mira directamente, y no puedo evitar la manera en que su mirada me afecta. Todo mi cuerpo responde y al instante, siento apretarse mi interior, húmedo y adolorido.

—Hola. —Utiliza un tono completamente diferente en mí, y cuando respondo, mi voz también es diferente. Ronca.

—Hola.

Estoy agitada por mi centro.

Él me hace eso.

Me perturba de alguna manera. En todos los sentidos.

Desde sus eléctricos ojos azules, sus musculosos brazos, sus hoyuelos y la forma en que me mira ahora, estudiándome de arriba abajo, como si no supiera que parte de mi cuerpo lamer y morder primero cuando me saque mi vestido de lino blanco…

—¿Tienes la cena aún? —pregunta con voz áspera.

Asiento.

Él asiente de regreso. Entonces me pregunta, su voz todavía en ese tono que parece sensual y profundo y sólo para mí—: ¿Vienes a la cama más tarde?

Asiento.

Y él asiente de regreso, sus ojos brillan con emoción, luego levanta una perezosa mano hacia Mel.

—Adiós, Melanie.

—Adiós, Nicholas.

Cierra la puerta detrás de él y todavía no puedo respirar.

—___(tn), ese chico está enamorado de ti. Incluso yo sentí mariposas por ti y eran tan grandes que parecían murciélagos en mi estómago.

Los murciélagos que ella menciona están en mi estómago también, volando hasta mi pecho, y juro que nada puede calmarlos. —Podría ser cualquier cosa —le respondo, mientras dentro de mí, no puedo evitar tener esperanza como una loca—. Podría ser lujuria. ¿Obsesión?

—Es amor, tonta. ¡Por qué si no iba a traerme aquí, sino para hacerte feliz, idiota! ¿Se lo vas a decir?

Mi estómago salta ante la idea. —Todavía no.

—Solías amar ser la primera, aspirante a Señorita Olímpica —me recuerda Melanie.

—Esto es diferente. Ni siquiera sé si él me lo dirá también.

Vuelvo a pensar en lo que he aprendido acerca de sus episodios bipolares, y todo lo que puedo preguntarme es si en sus diferentes expresiones génicas, ¿se podría sentirse diferente sobre mí? Si le dijera que lo amo, ¿me alejaría, cuando lo único que quiero, es estar más cerca de él? —___(tn), está tan jodidamente dentro de ti, por supuesto que te corresponderá. —Los ojos verdes de Mel brillan emocionados.

La esperanza, y el temor pelean en mi pecho, y no creo que todavía tenga la valentía para arriesgar lo que tenemos.

—No estoy segura de que él esté… equipado para amarme así. Él es diferente, Mel.

Me gustaría poder decirle a Melanie la verdad, pero voy a guardar su secreto para él si me mata. Recuerdo la canción “Iris” tan claramente ahora y las palabras de querer ser conocido. Él quiere que yo lo conozca. No Melanie. Y definitivamente, no quiere que lo conozca el mundo. Así que ya no le doy más vueltas.

—___(tn). Él es Nicholas Jonas, por supuesto que es diferente. ¡Dile, ___(tn)! Dime, ¿qué tienes que perder? —Se burla.

Mi estómago se aprieta con nerviosismo. —A él. Podría alejarme. Podría… perder el interés y buscar algo más. ¡No lo sé! Todo lo que sé, es que es demasiado importante y no quiero arruinar esto.

Nunca me recuperé totalmente la última vez que me rompí algo (ha sido la peor experiencia de mi vida) y fue sólo mi rodilla. La idea de tener el corazón roto me hace enterrar la cara entre mis manos con un gemido. Al menos, si me quedo con mi amor en secreto, él y yo todavía podemos tener esta maravillosa, extraña y excitante relación, juntos, donde yo lo amo en silencio y pretendo que él me está amando en silencio también.

—Quiero esperar a que me lo diga primero —le digo, suplicante. Parece disgustada inmediatamente.

—Argh, pequeña gallina. —Se levanta, acercándose para abofetear burlonamente mi mejilla, entonces la otra, luego me abofetea en serio con un beso en mi frente—. Muy bien, así que mientras vas a follar a tu príncipe azul y a comenzar sus felices para siempre, yo podría ir a usar mis condones. O bien, podría ir a cazar a Riley y Pete y ver si alguien puede tomarme en algún lugar. ¿No vemos mañana? Detalles. Detalles.

La abrazo con fuerza antes de mostrarle el camino de salida y palmearla en el trasero mientras se marcha, la excitación desatándose en mi interior mientras camino descalza a la habitación principal. El agua de la ducha corre y un torbellino de emoción se apresura a través de mí con el pensamiento de estar en la ducha con él.

Todo mi ser se llena de deseo cuando cierro la puerta del baño silenciosamente detrás de mí, mientras Nicholas enjabona su cabeza dentro de la cabina de vidrio de la ducha. Un hormigueo de anticipación hace cosquillas dentro de mi estómago y corre por mi piel. Nunca he sido tan descarada con un hombre, pero este es mi hombre. Mi único hombre. Y él es sexy y está desnudo y lo he extrañado como loca.

Abro la puerta de la ducha, y doy un paso dentro con su hermosa piel resbaladiza y grandes músculos duros, presionando mis pechos desnudos a su espalda mientras envuelvo mis brazos alrededor de su cintura. Gime y tira de mis brazos alrededor de él apretadamente, y las palabras “te amo” están dentro de mí. Nunca he amado a nadie en mi vida y nunca me imagine que pudiera ser así.

Es la más asombrosa, estimulante y aterradora emoción que he sentido en mi vida. Tan adictiva como las endorfinas y mucho más. Lamo su espalda y su nuca, deslizando mis manos hacia abajo para tocar su erección. Está totalmente erecto, y todos mis sentidos se pusieron a tono con él. El contacto de nuestros cuerpos, mi frente en su magnífica espalda, la sensación de su longitud palpitante pulsando bajo mis dedos.

Tengo un rápido pensamiento que es por mí. Sólo por mí.

A través del golpeteo del agua, oigo su gemido. —Umm. Tócame, ___(tn) —murmura, tomando mis dos puños en un abrazo apretado y me guía por encima de su polla.

Un caliente estremecimiento corre a través de mi cuerpo. Estoy totalmente erotizada por sus enormes puños guiando los míos sobre su resbaladiza y larga dureza. Con un ardor caliente entre mis piernas, lamo las gotas de agua de su espalda. Como un gato, froto mis pechos doloridos por los músculos duros de su espalda y giro mi lengua por su esbelta espina dorsal. —Siento mariposas cuando dices mi nombre.

Se voltea y toma mi pelo en su mano, echando de mi cabeza hacia atrás para que así nuestros ojos se encuentren. Me mira fijamente, su mirada extremadamente salvaje, y mi sexo se aprieta en necesitada anticipación mientras habla—: ___(tn) Dumas.

Me estremezco, e inclino mi cuerpo mojado al suyo. — Definitivamente mariposas.

—Vamos a cuidar de ellas… —Su sonrisa es lenta y lobuna—, ___(tn) Dumas.

Me río, pero él no lo hace y cuando sus labios se instalan sobre los míos, no es para darme un lento beso, sino uno que quema, un beso que me saquea y elimina cualquier pensamiento coherente de mi mente. Toma mis muñecas y mis manos y lentamente las junta en mi espalda, y un torbellino de emoción se dispara a través de mí.

Me destruye con la inesperada limitación que me permite saber que planea hacer lo que quiera conmigo, y me gusta. Me quejo débilmente cuando sus dientes rozan mi cuello, ondulando con impotencia mientras tira mi piel firmemente, y creo que me va a dar mi primer chupetón.

Con ambas muñecas todavía atrapadas en sus manos, retrocede, jadeando, y sus penetrantes ojos azules persisten en mis pechos desnudos. La salvaje necesidad en su rostro hace que mi respiración sea irregular. El deseo arquea mi espalda mientras se desliza hacia abajo, su boca cubriendo mi pecho, chupándome tan ferozmente como siempre.

Acaricia la otra punta con su mano libre, su palma hábil y urgente, y me encanta la forma en que su piel oscura y bronceada contrasta con la piel blanca de mis pechos. Expertamente aprieta mi carne y chupa la endurecida punta en el cálido interior de su boca, su otra mano firme alrededor de mis muñecas.

Mi cuerpo se estremece contra el suyo, mi coño apretándose con candente necesidad. La niebla de vapor envuelve nuestros cuerpos mientras el agua golpea su espalda, volviéndome frenética, y de repente, lo necesito ahora, rápido y con urgencia. —Tómame —suplico, tirándolo hacia arriba.

Sus ojos destellan mientras me pellizca un pezón y luego el otro. — Ese es el plan.

Me levanta fácilmente por la cintura, pero en vez de bajarme sobre su polla, lleva mis pechos a su boca. Chupa uno, luego el otro. Los músculos de sus brazos flexionados mientras me mantienen en el aire, alimentándose de mis pezones. Las sensaciones me golpean como un rayo.

Cada vez que chupa mis pezones, me enciendo hasta los dedos. Y cuando no puedo dejar de lloriquear y hacer muecas por el alucinante placer, me baja en su erección con tanta fuerza que al instante se embiste dentro de mí.

—¿Es demasiado duro? —Su voz es abrupta con el deseo y preocupación, me tira hacia arriba, confirmando, sus bíceps sobresaliendo como rocas mientras espera que hable.

Sin aliento, sacudo la cabeza y me agarro a sus hombros. —Te quiero —le susurro—. Por favor, déjame tenerte.

Su rostro se aprieta con necesidad.

Me baja más lentamente esta vez, pero aún es masivamente grande y se arrastra con fuerza sobre cada centímetro de mí canal. Lágrimas  lloriquean desde mi garganta mientras me cuelgo de sus duros hombros, y cuando empieza a moverse, me folla de verdad. Me pierdo y corro mi lengua a lo largo de la barba ligeramente áspera de su mandíbula, chupo su oreja, jadeando y gimiendo mientras lo monto tan rápido como puedo.

Tan rápido como él me está montando.

Eléctricos escalofríos bajan por mi columna cuando desliza su lengua en mi oído, follándome suavemente con ella. —Amo… —dice con voz áspera, la inesperada y sexy forma en que pronuncia la palabra catapultándome a una exhalación de mi orgasmo—, como encajas en mí…

—También lo amo —le digo, en parte gimiendo, en parte jadeando.

Tira del lóbulo de mi oreja con sus dientes, su rápida respiración tensando los músculos de su pecho mientras me sostiene apretadamente en sus brazos y me habla al oído, aún empujando—: Estás tan apretada. Tan mojada. Se siente tan bien. Hueles tan jodidamente bien. Sabía que serías mía en el instante en que te vi. ¿No lo eres? ¿No eres toda mía?

—Sí —jadeo, maullando porque amo cada palabra, temblando ante todas y cada una que pronuncia, dejándolo convertirme en algo salvaje y libre hasta que susurro de regreso—: Dame más, quiero todo de ti, Nicholas. Más duro, por favor, más duro, más rápido. —Hasta que exploto en sus brazos, los espasmos de mi coño apretando rítmicamente su polla mientras ordeño su liberación.

Cuando me hundo a su alrededor, agarra la parte posterior de mi cabeza en su mano abierta y me sostiene firmemente enterrada en su cuello. Ni siquiera trato de poner mis pies en el suelo. Apaga la ducha y nos saca, frotando una toalla sobre mí antes de arrastrarla rápidamente sobre sí mismo, teniéndome toda empalagosa porque es tan fuerte y sexy, que ni siquiera tiene que bajarme antes de dirigirse inmediatamente a través de la habitación así, lanzándonos a la cama, desnudos.

Esta es sólo nuestra séptima noche juntos, pero ya estoy esperando ansiosamente la manera en que nos acurrucamos en la cama.

Esta noche, me mete dentro, cubriéndonos, y cuando se da cuenta de que estoy débil y lánguida, me ajusta, haciéndome cucharita. Suspiro de alegría mientras nos acomodamos.

Él huele la parte posterior de mi oreja. Entonces siento su mano rozando mi pelo, acariciándome suavemente. Su lengua sigue ligeramente lamiendo el lugar en mi cuello que mordió en la ducha. La arrastra a lo largo de la curva de mis hombros, mis oídos. Despertando cada centímetro de mi piel.

Siento como si él fuera un león perezoso, bañándome con su lengua y acariciándome.

Ha hecho esto otras noches también. Lo inesperado de sus crudas caricias me vuelve loca con lujuria y amor, y estoy volviéndome adicta a este momento luego del orgasmo, donde estaré tan relajada mientras él tendrá la energía de posicionarme de una manera en que pueda hacerme cucharita o abrazarme y hacer todas sus varoniles, posesivas cosas de león conmigo, como si tuviera un Trastorno Obsesivo Compulsivo.

A veces, lava su semen de mi piel, pero otras veces, me da una serie de lentos, adictivos besos mientras llega entre mis muslos y con sus dedos mete de nuevo su semen dentro de mi coño como si quisiera estar siempre ahí.

A veces me pregunta, con engreídos ojos azules y un sexy murmullo lleno de lujuria que utiliza después de hacer el amor.

¿Te gusta cuando te cubro con él?

Dios, me encanta cuando llama a su semen “él”.

Me encanta todo lo que hace este chico.

Es todavía una novedad para mí, estar durmiendo con él. Nunca he dormido con nadie.

Cada vez que llegamos a una nueva ciudad, me pregunto qué lado de la cama querrá, pero Nicholas parece ir siempre por el que está más cerca de la puerta y a mí me gusta el más alejado, ya que siempre está más cerca del cuarto de baño. Aunque ahora que lo pienso, incluso en la primera noche que dormimos juntos, pareció suceder de forma automática.

Se queda en el lado de la cama donde puede poner su brazo derecho alrededor de mí, y donde yo puedo rodar a mi lado derecho y acomodarme en él como un gusano de goma caliente.

Las primeras noches que estuvimos juntos, vestí su oscura camiseta para dormir, pero ahora no me molesto siquiera, porque de todos modos siempre me la quitaba. Él duerme desnudo y no puedo ni siquiera verlo sin querer saltar a sus sexys huesos. Nicholas está hecho para vender todo lo que sea masculino, muscular y sexy. Creo que es de ahí de donde vienen tantos millones. Venta de guantes de boxeo, algunas cuerdas para saltar, bebidas deportivas, y una marca de sexys y ajustados, bóxers blancos.

Se ve extremadamente delicioso en ellos.

Esta noche, los dos estamos desnudos y deliciosamente enredados, y ahora mi sexy león de ojos azules parece contento de acariciarme por mucho tiempo, hasta sentirme lista hasta los huesos.

Me aprieta contra su costado mientras su cabeza descansa en la cabecera de la cama, dándome cuenta de que una de sus largas y gruesas piernas se mueve sin cansancio hacia abajo de la sábana. No parece ni un poco cansado.

—¿Te estás… ? —pregunto, atontada, volteándome en sus brazos, odiando de que ahora estoy usando ese término.

—Sólo estoy pensando. —Sonríe para tranquilizarme, plantando un suave beso en mis labios—. Pero si alguna vez se me pasa la mano contigo… —Alcanza la caja que lleva su laptop, que está en la mesita de noche, y recupera una jeringa con un claro líquido. Me la entrega con la tapa.

Con una mueca de dolor, me alejo de ella como si la fuera a usar en mi trasero. —No, Nicholas, No me preguntes esto.

—Es solo para asegurarme de no herirte.

—Tú nunca me lastimarías.

Gime y pasa su mano libre en su cabello húmedo, jalándolo con frustración. —No puedo. Puedo volverme loco muy fácil contigo.

—No lo harás.

—¡No sabes cómo me haces sentir! Yo… —Cierra su boca de golpe y un músculo brinca incansablemente en su quijada cuando aprieta—. Me pongo celoso, ___(tn), cuando estoy normal —dice, su expresión salvaje se ensombrece—. No quiero que sepas lo que voy a hacer cuando regrese. Me pongo celoso de Pete, de Riley, de tu amigo, o de cualquiera que pueda pasar tiempo contigo. Estoy incluso celoso de mí.

—¿Qué?

—Estoy celoso de estar contigo y de no recordar qué te hice. Qué me dijiste.

Mi interior se derrite con ternura. —Te diré, Nicholas. —Estirándome para voltear su sexy y oscura cabeza hacia mí, beso su mandíbula.

Todavía está preocupado.

—Ven aquí, Nicholas. —Tomando la jeringa, la coloco con cuidado en la mesita de noche de su lado, luego jalo su cabeza hacia mi pecho y beso su frente mientras masajeo detrás de su cuello con fuertes y agiles dedos. Él gime y deja caer su cabeza en mi pecho, instantáneamente relajado.

—Gracias por traerla —susurro en su cabello.

—Puedo traer a tus padres. ¿Quieres que lo haga? —Suena serio cuando pregunta, acariciando con su boca mi desnudo y arrugado pezón.

—No —río.

Es tan protector y tan inesperado que sólo quiero gatear en su gran y esbelto cuerpo, enroscarme en una bola y vivir dentro su gran corazón gentil, porque ese es el único lugar en el que estoy interesada en vivir.

—Tú hermana. —Parece embelesado con mi pezón, viéndolo y frotándolo con su pulgar mientras sigo trabajando con su cuello—. Te la traeré de vuelta, ___(tn).

Mi estómago se revuelve. Definitivamente, definitivamente quiero que olvide siquiera que mencioné a Nora. —No, Nicholas, creo que ella va a estar bien y debemos dejarla en paz, por favor. Sólo pelea por ti y por mí. ¿Está bien?

Se queda en mis brazos un poco más, pero cuando mi mano comienza a aflojarse y estoy durmiéndome, se levanta.

—Ven a dormir conmigo —lloriqueo con fuerza—. No te levantes.

Regresa con su iPod y me acurruco en su costado como si estuviera magnetizado. Usa mi cadera para apoyar su iPod y apaga la luz para mí.

—Vas a lastimarte los ojos —me quejo.

—Shhh, mamá, solo le baje el brillo.

Me lame, lo lamo de vuelta, y nos reímos juntos

—¿Te dijo Pete que tus padres te estaban buscando? —pregunto.

—Sí. Les mande algo de dinero. Eso es lo que quieren.

Mis cejas bajan. —Dijeron que querían verte.

—Eso es lo que dicen. Nunca quisieron verme hasta que mi cara fue pública.

—Ellos se lo pierden —Me sentí instantáneamente protectora, no quiero que se sienta mal, así que tiernamente ahueco su mandíbula—. Es una cara muy guapa.

Se ríe entre dientes, las suaves vibraciones alcanzándome.

Disfrutando de su cercanía, su calidez, la esencia de su cuerpo, me volteo en su brazo y entierro mi cara en su cuello así la luz no me molesta, y cuando me estoy durmiendo, escucho un sonido crujiente y fresco, líquido cae y algo salpica en mi cuello.

Frunzo el ceño. —Nicholas.

—Lo siento. —Besa el punto donde la gota cayó y la lame, gimo involuntariamente, con deseo.

Muerde juguetonamente mi boca y sus labios saben a manzana. Me encanta, y de repente estoy despierta, sintiéndome hambrienta y no es por la manzana. Amo su aroma, cómo se siente, sus ojos, su toque, amo dormir con él, ducharme con él, correr con él. Me siento loca. Loca por él. Bien, me iré a dormir antes de que componga una canción. En vez de escucharme hablar.

—Nicholas… —murmuro en una pregunta, mi voz atontada pero ya espesamente con excitación

Pone el iPod a un lado y su mano recorre mis curvas. Sujeta sus dedos alrededor de mi cintura y me acerca a su longitud, donde puedo sentir que está duro y listo. Estoy muy lista para él, nací lista para él.

Se agacha para besarme, murmurando: —Umm, eso es lo que estaba esperando.




______________________________________




—Esto es tan emocionante, tenemos los primeros asientos. O le das una mamada de infarto o el chico está definitivamente enamorado de ti —decreta Melanie mientras nos sentamos en el centro de los primeros asientos del Underground de Chicago.

—Bueno, aun no he pasado a esa parte, ya que la penetración es muy emocionante, ¿sabes? —Le digo a Mel, pero de repente todo lo que tengo en mente es sexo oral. Darle al hombre que amo una deliciosa mamada que hará que su erección me ame por siempre.

Las cejas de Mel se alzan. —¿Estás presumiendo?

—¡No! Soy honesta, sin sarcasmo, admitiéndole a mi mejor amiga que estoy entusiasmada por darle a mi chico mi primera mamada tan pronto como sea capaz de apartarme de sus deliciosos labios.

Lo increíble ha pasado. Creo que me las arreglo para hacer sonrojar a Melanie. Esta con la cara roja mientras me mira fijamente, cómo si hubiera confesado una orgía. —Dios mío. ¿Qué le hiciste a mi mejor amiga? ¿Dónde diablos está, extraterrestre? ___(tn), estás loca de amor por este hombre. ¿Desde cuándo hablas de mamadas conmigo?

Mi sonrisa se desvanece de repente, y también mi voz. —Por favor, deja de decir la palabra con A, sólo hace que mi estómago se tense.

—Amor. Tú amas a Nicholas. Nicholas te ama. —Melanie se mofa.

—Toma, chica. —Con una mirada matadora, le meto un pedazo de goma de mascar que le robé a Pete—. Pon eso en tu boca, ¿lo harás? Esta hecho de pegamento y sellará tu pico. Ahora, dime si ves a Nora en algún lado.

—La veo a las tres en punto.

La sorpresa drena la sangre de mi rostro. —¿La ves?

Mi cuerpo se tensa cuando la veo. Es Nora. En una muy profunda y gran parte de mí, espero que sea una pesadilla, y que la chica con el  cabello rojo sangre, la cara pálida, y el tatuaje de escorpión negro sea otra persona. Pero no.

Es ella. Nora.

Esa triste mirada de niña abandonada.

Y tengo que salvarla de sí misma.

Mientras Nora toma asiento al otro lado del ring, aprieto el brazo de Melanie y empujo un pequeño papel que había estado agarrando en su palma. —Bien, tienes que darle esto, muy discretamente, así esos tipos grandes cerca de ella no notarán el intercambio.

—Lo tengo. —Melanie mueve su cola de caballo y camina alrededor, hacia el otro lado del ring. Nora no me ha visto, creo, pero se tensa cuando encuentra a Melanie. Mel camina, coqueta, como una chica rubia egoísta, cuando se tropieza con uno de los hombres, luego se acerca para disculparse con Nora y le da palmaditas en la mano como diciendo: lo siento, lo siento, espero no haberte lastimado y luego se retorna a su asiento a un lado mío.

Mi interior se aprieta con tensión cuando mis ojos se quedan en Nora. Ella baja la mirada a su regazo y lee la nota, y fe y emoción se tuercen dentro de mí cuando parece que la lee por segunda vez. Así que, ¿está interesada?

—Hecho —dice Melanie, y luego Nora levanta su cabeza, me mira, sus ojos avellana brillando ligeramente, y exhalo un largo suspiro de gratitud de que al menos no está huyendo. Cuando nuestras miradas se quedan varios segundos, le sonrió, solo para que sepa que quiero verla en un modo “amistoso”. Me sonríe débilmente, casi temblando, y luego sus ojos liberan lágrimas mientras el presentador comienza. Mi pecho crece con mayor determinación de salvar a mi pequeña hermana, y de repente no puedo esperar a que sea mañana. Sólo rezo para que vaya.

—Y ahoooora, damas y caballeros…

—Ya va a salir. —Melanie me aprieta.

Solo saber que él va a salir me tiene en modo súper emocionado, y cuando su nombre suena por todo el público, mi corazón se dispara y mi piel tiembla. —Nicholas Jonas, el único, ¡¡RIPTIDE!! ¡¡RIPTIDE!! Digan hola a ¡RIPTIDEEEEE!

Él sale como el sol después de meses de noches, y el mundo no puede parar de gritar en gratitud. Se balancea hacia el ring y se quita su capa roja y, en el centro de ring, está ahí. Haciendo su saludo mientras el público ruge su nombre, sus musculosos brazos extendidos, llenos de venas, y los gritos se vuelven más y más ruidosos por la gente ama la forma en que se voltea, su rostro juvenil y cuerpo masculino, el destello malvado en sus ojos que promete darles un buen show. Se detiene donde  siempre lo hace, y sus ojos azules brillantes me dicen que él sabe que es la bomba y que lo quiero, y sus hoyuelos salen para matarme. Matarme.

El hecho de que saber que ese hombre será mío en la noche no me deja respirar.

Pero, agradecida, arreglo una sonrisa. Hombre, estoy repleta de tanta emoción, que definitivamente puedo sonreírle de regreso desde mi asiento.

La pelea comienza, y me siento, babeando junto a Melanie, mirando esos brazos con el tatuaje enredado donde sus hombros y bíceps se flexionan para golpear a sus oponentes. Su fuerza, su juego de pies, su rapidez, me cautiva.

Melanie le grita todas las cosas que quiero decirle y más, deleitándome. —¡Mátalo, Nicholas! ¡Sí! ¡Sí! ¡OhDiosMío, eres un Dios!

Riendo con puro deleite, le abrazo. —Oh, Mel —Suspiro, luego le susurro con travesura—. Dile que es ardiente.

—¿Por qué no le dices tú, pequeña gallina? —Entrecierra sus ojos y me pega con sus hombros—. No llegas a gallina, eres un pollito cobarde, ¡díselo!

—No puedo. No he podido gritarle en público. Usualmente yo era a la que le gritaban —admito, golpeándola de regreso—. Y siento que mi voz lo va a distraer. ¡Anda! Dile por mí. Dile que es ardiente.

Parada, Melanie ahueca su boca y grita—: ¡___(tn) piensa que eres la cosa más ardiente, Nicholas! ¡Nicholas, ___(tn) te ama, Nicholas! ¡Cada trozo y centímetro de ti!

—¡Melanie! —Impactada, pongo una mano en su boca y la empujo de nuevo a su asiento, pero el público es tan ruidoso ahora que estoy casi segura que él no escuchó. —Toma otra goma de mascar, Mel —digo, mirándola amenazantemente—. Y prométeme que no dirás eso otra vez, Melanie.

—Oh, está bien, sólo le dije que es tan ardiente y esas cosas.

Riendo cuando asiento rígidamente, se vuelve a parar y codea mi costilla, llamándome un pequeño sándwich de pollo, porque soy una cobarde, y luego sigue gritando todas las cosas que pienso y no tengo el coraje de gritar. Que es tan ardiente, que es un Dios, que es una sexy bestia y es tan malditamente sexy que nadie puede soportarlo…

Juro que si pudiera gritar, probablemente gritaría que es mío, que lo amo, que es mi sexy bestia… pero no puedo ni siquiera gritar su nombre de entre el público. Y me doy cuenta de que, después de todo, siento un poco de miedo. Porque nunca le había dado mi corazón a alguien hasta Nicholas. Y él tiene la fuerza para golpearlo tan fuerte como golpea a sus  oponentes.
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Marzo 11th 2014, 22:12

Ooooh al fin se dio cue.ta que se enamoroooo



Quee lindaa y Nicholas trajo a Meel jajajajajajajajaj


Siigueeelaaa
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MensajeTema: Re: Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/   Hoy a las 13:41

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Jodidamente Real (Nick&Tú) /TERMINADA/
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