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 Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)

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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 26th 2014, 17:52

owww
q ternura
siguela 
me encanta
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~nazz~
Forista!


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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 27th 2014, 08:05

Ih! x.x
Cada vez se pone mejor!
Por favor siguela pronto >w<
Siento no haber comentado antes :c
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CristalJB_kjn
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 27th 2014, 12:51

Woooooe encanto lo ame
muerooo x saber que pasa en esa
citaaaaaaaa
si que siii!
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 27th 2014, 17:36

Wait for you

Maraton

Capitulo 20 Parte 1


Para el momento en que el pan llegó junto a nuestras bebidas y fue colocado en la brillante mesa cuadrada entre nosotros, yo había logrado mejorar el control de mi respiración. El nerviosismo volvió en el camión camino al restaurante, aunque Joe parecía no notarlo y estaba completamente a gusto. Pasé demasiado tiempo mirando el menú, me resistí a la tentación de empezar a masticar mis bonitas uñas.

Joe me empujó con el pie por debajo de la mesa y miré hacia arriba.

—¿Qué?

Asintió hacia mi derecha, y vi al mesero de pie allí con una sonrisa.

—Oh, um, ¿puedo obtener el… —Elegí la primer cosa en la que mis ojos se centraron—… pollo márzala?

El mesero garabateó eso y luego Joe pidió un bistec, término medio con una ensalada y papas al horno. Cuando el mesero se fue, Joe tomó el pan. —¿Quieres un poco?

—Claro. —Esperaba no ahogarme con él. Lo vi cortar un trozo a la mitad y luego untar mantequilla en él—. Gracias.

Arqueó una ceja, pero no dijo nada mientras mordisqueaba el pan, una pequeña pieza a la vez. Retorcí mi cerebro por algo que decir. Ni siquiera tenía que ser interesante. Sólo necesitaba hablar. Por alguna razón, la conversación que tuvo con Ollie resurgió y me agarré a eso.

— ¿Practicas algún deporte?

Joe parpadeó como si lo hubiese agarrado con la guardia baja.

Me ruboricé. —Lo siento. Eso fue realmente al azar.

—Está bien. —Mordió el pan lentamente—. Solía jugar.

Afortunadamente me estaba siguiendo la corriente, me relajé un poco. —¿Qué deporte?

Cortó otro trozo de pan. —Jugaba al futbol.

—¿En serio? —¿Por qué todos los jugadores de futbol eran calientes? ¿Era algún tipo de ley universal del futbol?—. ¿En qué posición?

Aunque sabía que Joe probablemente sospechaba que no sabía nada sobre fútbol, continuó—: Era delantero, que es una posición de jugador medio.

—¡Oh! —Asentí como si tuviera idea lo que eso significaba.

Ese hoyuelo de Joe brilló. —Eso significa que hacía muchas anotaciones.

—¿Así que eras bueno?

—Era aceptable. Tenía que ser rápido, así que corría mucho.

Eso es casi todo lo que sabía de fútbol, correr mucho.

—¿Jugabas en la escuela secundaria?

—La escuela secundaria, una liga, y mi primer año de Universidad.

Me atreví otro bocado de pan. Hasta aquí todo bien. —¿Por qué te detuviste?

Joe abrió la boca, pero luego la cerró. Mirando fijamente sobre mi hombro, varios minutos pasaron antes de que se encogiera de hombros. — Sólo no era algo que quisiera seguir haciendo.

Era la reina de las respuestas evasivas, así que sabía reconocer una. Y también quería cavar más profundo y saber más, pero había dado las mismas pobres respuestas cuando me preguntó sobre bailar. No estaba en la posición de presionarlo.

Su mirada ultra brillante se posó en mí y en la tenue iluminación, sentí mi rostro volverse de un tono más oscuro de rosa. Jesús, necesitaba dejar de ruborizarme.

Se rió entre dientes, y yo quería tirarle mi pan a la cara. —_____…

—¿Joe?

Se inclinó sobre la mesa y la pequeña vela en el centro envió una sombra danzante sobre su cara. —No tienes que estar nerviosa.

—No lo estoy.

Su ceja se elevó.

Suspiré. —Está bien. Lo estoy. Lo siento.

—¿Por qué te disculpas? No tienes que hacerlo. Es tu primea cita.

—Gracias por recordármelo —murmuré.

Sus labios temblaron como si quisiera sonreír. —No es algo malo. Vas a estar nerviosa.

—Tú no lo estás.

—Eso es porque soy genial.

Rodé mis ojos.

Se echó a reír, y el sonido era profundo y rico. —No tienes que estarlo. Quiero estar aquí contigo, _____. No tienes que preocuparte por impresionarme o sorprenderme. Ya has hecho eso.

—Eso es… —Negué con la cabeza, ignorando el bulto en mi garganta. Lo miré fijamente—. Eres tan… no lo sé. Tú sabes que decir para…

—¿Para?

Tiré mi pelo hacia atrás y luego dejé caer mi mano en mi regazo.

Estaba temblando. —Simplemente dices la cosa correcta.

—Es porque soy…

—Genial —facilité—. Lo sé.

Joe se echó hacia atrás. —No iba a decir eso, pero me alegra que empieces a darte cuenta de mi genialidad.

—¿Entonces que ibas a decir?

—Que lo dije porque es verdad y te quiero.

—¿Por qué yo? —Solté, y entonces cerré los ojos un momento—. Está bien. No respondas eso.

Justo en ese momento la comida llegó, gracias a Dios. La conversación fue abandonada… por unos dos minutos.

—Voy a responder esa pregunta —dijo Joe, mirándome a través de sus pestañas.

Quería plantarle mi pollo relleno en la cara. —No tienes que hacerlo.

—No, creo que sí.

Apretando mis cubiertos, tomé una respiración profunda. —Sé que es una pregunta estúpida para hacer, pero eres hermoso, Joe. Eres bueno y divertido. Eres inteligente. Te he estado rechazando por dos meses. Podrías salir con cualquiera, pero estás aquí conmigo.

—Sí, lo estoy.

—Con la chica que nunca ha estado en una cita antes —agregué, echándole una mirada mortal—. Sólo que no parece real.

—Está bien. —Cortó un trozo de su filete—. Estoy aquí contigo porque quiero estarlo, porque me gustas. Ah, déjame terminar. Ya te lo he dicho. Eres diferente, de una buena forma así que saca esa mirada de tu cara.

Mis ojos se estrecharon.

Sonrió. —Y admitiré, que algunas de las veces en las que te invité a salir, sabía que no ibas a decir que sí. Y quizás no siempre fui serio cuando lo hice, pero siempre fui serio sobre querer salir contigo. ¿Entiendes eso?

Um, en verdad no, pero asentí.

—Y a mí me gusta salir contigo. —Puso un trozo de filete en su boca—. Y, oye, creo que soy un partido bastante malditamente bueno para tu primera cita.

—Oh Dios mío —me reí—. No puedo creer que acabes de decir que eres un buen partido.

Se encogió de hombros. —Lo soy. Ahora come tu pollo antes de que me lo coma yo.

Sonriendo, me dispuse a escoger, yendo por la parte rellena primero. Con la excepción de hacer preguntas estúpidas, mi primera cita estaba yendo bien. Joe comenzó a dirigir las preguntas y yo no era sólo una muda allí sentada. Aunque, bastante seguido, nuestras miradas se encontrarían y yo olvidaría lo que hacía o perdería completamente el rastro de lo que él estaba diciendo. Pero estaba teniendo un buen rato. Disfrutaba de Joe y yo. Y ¿la mejor parte? No pensaba más allá del ahora. Sólo estaba… aquí y era un lindo lugar para estar.

Cerca del final de la cena, Joe preguntó—: Así que, ¿qué harás en Acción de Gracias? ¿Volverás a Texas?

Solté un bufido. —No.

Frunció el ceño. —¿No volverás a casa?

Terminando mi pollo, negué con la cabeza. —Me quedaré aquí. ¿Tú irás a casa?

—Iré a casa, no estoy seguro exactamente cuándo. —Levantó su copa—. ¿En serio no irás a casa? Es más de una semana… nueve días. Tienes tiempo.

—Mis padres… están de viaje, así que me quedo aquí. —Esa no era una gran mentira. Cerca de esta fecha del año, entre Acción de Gracias y Navidad, mis padres se van en cruceros o en viajes de ski—. ¿Tus padres hacen la gran cena de Acción de Gracias?

—Seh —murmuró, su mirada cayendo sobre su plato vacío.

La conversación decayó un poco en ese punto y como la cuenta llegó, Joe no parecía como si quisiera quedarse. El aire nocturno estaba más allá del frío y nuestras respiraciones formaban nubes hinchadas, de color blanco brumoso. Un furioso viento nos golpeó, levantando mi cabello y tirándolo alrededor de mi rostro. Me estremecí y me hundí en mi chaqueta.

—¿Frío?

—Esto no es Texas —admití.

Joe se rió y se acercó más, dejando caer su brazo sobre mis hombros. El calor de su cuerpo inmediatamente se deslizó sobre el mío y trabajé duro en no tensarme y caer de lleno sobre mi trasero. —¿Mejor? — preguntó.

Todo lo que pude hacer fue asentir. Una vez que estuvimos fuera del viento brutal, me desplomé dentro del auto. Joe subió, encendió el motor y luego golpeó las manos, frotándolas. Miró hacia mí.

—¿Tuviste una buena cena?

—Sí. Y gracias por la comida. Quiero decir, la cena. Gracias — tropecé con mis palabras, cerrando mis ojos—. Gracias.

—De nada. —Diversión coloreaba su tono—. Gracias a ti por aceptar finalmente salir conmigo.

Encendió la radio después de eso, no lo suficientemente fuerte como para que no podamos hablar, pero estaba demasiado ocupada concentrándome en las cosas importantes. En algún lugar entre Hagerstown y Heights University, había tomado una decisión muy importante.

Si Joe me besaba, no iba a enloquecer.

Nop. Nop. Nop.

Actuaría como una maldita chica de diecinueve años con una pizca de experiencia y no una loca. Luego de nuevo, él podría no besarme. Podría haberse dado cuenta en algún punto durante nuestra cita que no valía la pena besarme y volvería al apartamento con la cabeza en alto a pasar el rato con Ollie y Raphael. Y si es así, estaría bien. Yo estaría bien con eso.

Pero cuando llegamos a nuestro apartamento mientras llegábamos al quinto piso, me di cuenta que no quería que la noche terminara todavía. Nos detuvimos frente a mi puerta, y me volví para enfrentarlo, retorciendo mis dedos a lo largo de la correa de mi bolso.

Sus labios se curvaron hacia arriba en un lado. —Así que…

—¿Te gustaría entrar? ¿Por algo de beber? Tengo café o chocolate caliente. —¿Chocolate caliente? ¿En serio? ¿Tenía doce años? Joder—. No tengo cerveza ni nada más…

—Chocolate caliente está bien —me cortó—. Sólo si tiene el tipo con los pequeños malvaviscos.

Por mis labios se extendió una sonrisa y no me importó cuán grande o boba luciera. —Los tengo.

—Entonces enséñame el camino, cariño.

Con el corazón latiendo desbocada, nos llevé a mi apartamento y encendí la lámpara al lado del sofá. Arrojando mi chaqueta, me dirigí a la cocina. Joe se sentó en el sofá mientras yo nos preparaba el chocolate caliente. Mientras se hervía el agua, salté fuera de mis zapatos. Llevé dos tazas humeantes de vuelta.

—Gracias. —Agarró una—. Tengo una pregunta para ti.

—Está bien. —Me senté enfrentándolo, metiendo mis piernas debajo de mí.

Él tomó un sorbo. —Así que basada en la experiencia de tu primera cita, ¿te gustaría salir en una segunda?

Una sensación agradable zumbaba en mi pecho. —¿Como una segunda en general?

—En general.

Me encogí de hombros y luego tomé de un poco de mi chocolate caliente. —Bueno, esta fue una muy buena primera cita. Si las segundas citas fueran como esta, entonces supongo que sí.

—Hmm. ¿Con cualquiera o…?

Bajé mis pestañas. —No con cualquiera.

—Entonces ¿tendría que ser con alguien en particular?

La agradable sensación se extendió en mis miembros. —Creo que tendría que serlo.

—Interesante —murmuró, tomando otro trago. Cuando me miró, sus ojos brillaban de manera positiva. Cristo. Estaba jodida. Los ojos brillaban hacia mí—. ¿Tendrá este alguien en particular que esperar otros dos meses si te pide salir?

No podía luchar con la sonrisa, así que tomé un trago. —Depende.

—¿De?

—Mi estado de ánimo.

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 27th 2014, 17:51

Wait for you

Maraton

Capitulo 20 Parte 2


Joe se rió. —Prepárate.

—Está bien.

—Voy a invitarte a salir de nuevo, no a cenar, me gusta cambiar cosas. Es al cine.

Fingí pensar en ello, pero ya sabía que iba a decir sí. Podría ser un movimiento tonto o inútil, pero yo quería otra cita con él.

—¿Películas?

Asintió. —Pero sólo si es en un auto-cinema, es lo último.

—¿Afuera?

—Sí —sonrió—. No te preocupes. Te mantendría en calor.

No sabía si debía reír o decirle que esta última afirmación era una cosa adorablemente cursi. —Está bien.

Sus cejas se levantaron. —¿Está bien lo del cine?

Mordiéndome el labio, asentí.

—En serio, ¿no me va a tomar otros dos meses?

Negué con la cabeza. Joe miró hacia otro lado, riendo entre dientes. —Está bien. ¿Qué tal el miércoles?

—¿El próximo miércoles?

—Nop.

Me senté, mi chocolate caliente en la mesa de café. —¿El siguiente miércoles?

—Sí.

Contando los días faltantes, terminé con el ceño fruncido. —Espera. Ese es el miércoles antes de Acción de Gracias.

—Así es.

Me quedé mirándolo. —Joe, ¿no vas a ir a casa?

—Sí.

—¿Cuándo? ¿Después de las películas, en el medio de la noche o en la mañana de Acción de Gracias?

Negó con la cabeza. —Mira, el auto-cinema está justo a las fuera de mi ciudad natal. A unos dieciséis kilómetros.

Me recosté en el sofá, confundida. —No lo entiendo

Joe se acabó su chocolate caliente y se giró hacia mí. Se deslizó sobre lo que sólo eran un puñado de centímetros lo que nos separaban. — Si vas a ir a esta cita conmigo, vas a tener que ir a casa conmigo.

—¿Qué? —grité, sentándome con la espalda recta—. ¿Ir a casa contigo?

Apretó los labios y asintió.

—¿Hablas en serio?

—Serio, como mi tímpano perforado —dijo—. Ven a casa conmigo. Vamos a tener diversión.

—¿Ir a casa contigo? ¿A la casa de tus padres? Básicamente ¿para Acción de Gracias? —Cuando asintió otra vez, le di una palmadita en el brazo—. No seas estúpido, Joe.

—No estoy siendo estúpido. Lo digo en serio. A mis padres no les importará. —Se detuvo, arrugando la nariz—. En realidad, probablemente estarían felices de ver a alguien que no sea yo. Y mi mamá le gusta cocinar demasiada comida. Entre más bocas, mejor.

No había palabras.

—Podemos salir cuando quieras, pero, obviamente, antes de la tarde del miércoles. ¿Terminaste el resto de tu chocolate caliente? —Cuando negué con la cabeza, tomó mi vaso—. Y podemos volver cuando quieras.

Lo vi beber el resto de mi chocolate caliente. —No puedo ir contigo.

Arqueó las cejas. —¿Por qué no?

—Debido a cientos de razones obvias, Joe. Tus padres van a pensar…

—No van a pensar nada.

Le lancé una mirada.

Suspiró. —Está bien. Míralo de esta manera. Es mejor que si te sientas en casa, sola, toda la semana. ¿Qué vas a hacer? ¿Sentarte y leer? Y extrañarme, porque vas a extrañarme. Y entonces voy a tener que pasar casi todo el tiempo enviándote mensajes de texto y sentirme mal porque te sientas en casa, sola, y ni siquiera puedes comer en McDonald’s porque están cerrados en Acción de Gracias.

—No quiero que te sientas mal por mí. No es un gran problema. No tengo ningún problema en quedarme aquí.

—No quiero que te sientes aquí sola y estás haciendo de esto un gran problema. Soy un amigo que le pide a una amiga que pase el rato conmigo durante las vacaciones de Acción de Gracias.

—¡Eres un amigo que acaba de pedirle a un amiga una cita!

—Ah —dijo, sentado en mi taza—. Ese es un buen punto.

Sacudiendo la cabeza, tomé una almohada, sosteniéndola contra mi pecho. —No puedo hacer eso. ¿Visitar a familiares durante las fiestas? Eso es demasiado…

—¿Rápido?

—Sí. Demasiado rápido.

—Bueno, entonces supongo que es una buena cosa que no estemos viéndonos el uno al otro, porque entonces sí, sería demasiado rápido en ese caso.

—¿Qué, qué?

Joe sacó la almohada y la arrojó a detrás de él. —Tú y yo somos dos amigos que salieron en una cita. Tal vez dos si vienes conmigo. No estamos saliendo a otra. Sólo somos amigos que tuvieron una cita. Así que vamos y volvemos a mi casa como amigos.

La cabeza me daba vueltas. —No tiene sentido.

—Tiene mucho sentido. Ni siquiera nos hemos besado, _____. Sólo somos amigos.

Lo miré boquiabierta.

Se encogió de hombros. —Ven conmigo a casa, _____. Te prometo que no va a ser incómodo. Mis padres estarían felices de tenerte. Ven a pasar un buen rato, y será mejor de lo que iba a terminar aquí. Y nada, absolutamente nada esperaré de ti. ¿De acuerdo?

La palabra “no” se formó en mi lengua, pero por alguna razón no salió de mi boca. Mis pensamientos corrían vagamente con la entretenida idea de que lo decía porque estaba loco. ¿Irme a casa con él? Eso era... mucho mejor que pasar Acción de Gracias aquí sola. Ya era bastante malo cuando vivía en casa de mis padres y salieron de la ciudad sin mí, pero al menos la camarera me hizo una cena de pavo. La señora Gibson. Ella me había horneado un pavo durante los últimos tres años. ¿Y realmente McDonald’s estaría cerrado? Hombre, eso apestaba. Pero ir a casa con Joe era de locos. Su razonamiento no tenía sentido alguno. Era como razonamiento retrograda o algo así. Era temerario y tan diferente a todo lo que yo jamás haría.

A diferencia de cualquier cosa que yo nunca haría.

Miré hacia arriba, encontrando su firme mirada. Sus ojos... tenían una asombrosa sombra marron. ¿Realmente consideraba esto? Mi corazón  comenzó a golpear en mi pecho. Tragué saliva. —¿Tus padres realmente estarán de acuerdo con esto?

Algo brilló en sus ojos. —He traído amigos a casa antes.

—¿Niñas?

Negó con la cabeza.

Bueno, eso... eso era interesante. —¿Y tus padres realmente van a pensar que sólo somos amigos?

—¿Por qué podría tener una razón para decirles que no somos novios si lo fuéramos? Si digo que somos amigos, eso es lo que van a pensar.

Cada parte lógica de mi gritaba que no. —Está bien. Voy a ir a casa contigo. —Una vez que las palabras salieron, no podía traerlas de vuelta—. Esta es una idea loca.

—Es una idea perfecta. —Una lenta sonrisa apareció en sus labios—. Vamos a abrazarnos.

—¿Qué?

—Abrazarnos. —El brillo en sus ojos se abrieron a un nivel superior—. Una vez que nos abracemos, no puedes volver de eso.

—Oh, Dios mío, ¿hablas en serio?

—Muy serio.

Rodando los ojos, gruñí mientras me levantaba sobre mis rodillas, y extendía mis brazos. —Muy bien, vamos a abrazarnos para sellar nuestro acuerdo antes de que… —Mis palabras terminaron en un chillido cuando los brazos de Joe fueron alrededor de mi cintura y me tiró hacia él. Terminé sentada junto a él, prácticamente sobre él, con mi pierna izquierda enredada entre sus rodillas.

Joe me abrazó. No era apretado, no como hubiera sido si estuviéramos de pie, pero el hecho de que estábamos tan cerca de esta manera tenía un efecto tan poderoso en mí. —El trato está sellado, cariño. Acción de Gracias es en Jonas.

Dije algo afirmativo y me aparté un poco, nuestras caras se alineaban perfectamente. Y de pronto comprendí el brillo en sus ojos.

— Tú...

Se rió entre dientes, y bajo mi estómago, mis músculos se apretaron.

—Movimiento suave, ¿no? Te hice venir hasta aquí. Te tomo la palabra.

Yo luchaba contra una sonrisa. —Eres tan malo.

—Soy malo en todas las maneras correctas. Tengo que admitir algo.

—Recuperó esa pequeña distancia que yo había puesto entre nosotros.

Sus labios rozaron mi mejilla, y resultó difícil concentrarme—. He mentido antes.

—¿Sobre qué?

Sus manos se deslizaron por mi espalda baja. —¿Cuando dije que te veías bien? No estaba siendo completamente honesto.

Eso no era lo que esperaba. Volví la cabeza lo más mínimo y luego me tragué un jadeo. Nuestras bocas estaban a centímetros de distancia y pensé en la seguridad de Brit de que iba a besarme esta noche. Obligué a mi lengua a trabajar. —¿Crees que no me veo bien?

—No —dijo, con expresión seria mientras una mano seguía la línea de mi columna vertebral, descansando debajo de los bordes de mi pelo. Bajó la cabeza para que su sien quedara presionada contra la mía—. Te ves hermosa esta noche.

Me cortó la respiración. —Gracias.

No dijo nada mientras desplazaba la cabeza. Sus labios rozaron la curva de mi mejilla, y me puse rígida en sus brazos. Mi corazón estaba enorme de entusiasmo y de otro tipo de emoción. ¿Miedo? ¿Era eso lo que probé en la parte posterior de mi garganta? Había salido de la nada, crudo y potente. La mezcla de los dos, la necesidad de permanecer donde estaba y de alejarme, estaba consumiéndome.

Los labios de Joe rozaron mi mejilla y luego su nariz rozó la mía. Su aliento era cálido contra mis labios y olía a chocolate dulce. ¿Sabría de esa manera? La curiosidad se levantó y extendí las manos, poniéndolas en sus bíceps.

—¿_____?

Mis ojos se cerraron. —¿Qué?

—Nunca has sido besada antes, ¿verdad?

Mi pulso explotó. —No.

—Sólo para que quede claro —dijo—. Esto no es un beso.

Abrí la boca y luego sus labios estaban en los míos. Un dulce roce de sus labios atravesaron los míos, increíblemente tiernos y suaves, y de forma rápida también.

—Me besaste —jadeé, mis dedos clavándose en su suéter.

—Eso no fue un beso. —Sus labios rozaban los míos mientras hablaba.

Escalofríos corrieron arriba y abajo de mi espina dorsal—. ¿Recuerdas? Si  nos besamos, entonces eso significa que si vas a mi casa podría significar algo más serio.

—Oh. Está bien.

—Esto tampoco es un beso.

La presión de sus labios por segunda vez me consumió, me despertó.

Su boca era todo en lo que podía pensar, lo único que quería pensar. Un maravilloso calor se deslizó por mi cuello, extendiéndose a través de mi pecho, y luego más abajo, entre mis muslos. Me besó suavemente, siguiendo el patrón de mis labios con los suyos. Algo dentro de mí ascendía, se abría y dolía. Me aferré a él cuando se deslizó y de repente estaba sobre mi espalda.

Joe se cernía sobre mí, los poderosos músculos de sus brazos flexionándose bajo mis manos. Su boca estaba aún en la mía. Ninguna otra parte de nuestros cuerpos se tocaron y no estaba segura de si debía sentirme aliviada o decepcionada por eso. Pero sus labios... oh, Dios, sus labios se movían contra los míos. Comencé a besarlo de nuevo, más lento y torpe cuando él seguro había practicado. Me preocupaba estar haciéndolo mal, pero entonces un profundo sonido vino de él, casi un gruñido e instintivamente sabía que era un sonido de aprobación. Un estremecimiento sacudió mi cuerpo. El dolor se extendía, intensificándose y de una manera, era aterrador.

Su beso se profundizó, engatusando mis labios a abrirse a los suyos. Mis sentidos giraron mientras su lengua se deslizaba, lamiendo sobre la mía. Di un grito ahogado ante la sensación, y su lengua se adentró profundamente. Caí dentro del beso, mis dedos se apretaron y mi cuello se arqueó. Él sabía a chocolate y hombre y yo sentía en mi piel como la lujuria se agitaba en la boca del estómago, seguido por un estallido de pánico oscilante. Eso fue suavizado a medida que su lengua se movía a lo largo del techo de mi boca. Cuando levantó la cabeza, tomó el labio inferior entre los dientes y con un gemido de satisfacción se apartó.
Ambos respirábamos pesado.

—¿Todavía no es un beso? —le pregunté.

—No, eso fue un buenas noches _____
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 27th 2014, 18:10

Wait for you

Maraton

Capitulo 20 Parte 3


Mucho después de que Joe se fuera, permanecí despierta en la cama. Esta noche sin sueño fue diferente a las otras. Logré superarla. Sentía mi cuerpo ajeno a mí, adolorido y demasiado caliente. Aparté el edredón de mí alrededor y las finas sábanas que abrasaban mi piel. Giré sobre mi lado, mordiendo mis labios mientras mis muslos se apretaban.

Odiaba a Joe.

No realmente.

Pero lo odiaba por sus “buenas noches”, y por irse y tenerme tan colgada que cada vez que me movía, mi piel ultra-sensible pedía más. Más.

No odiaba a Joe.

Dejándome caer sobre mi espalda, empujé las sábanas hacia abajo.

El aire frío se apoderó de mis brazos y mi pecho. Debajo del top de algodón, las puntas de mis senos se endurecieron y hormiguearon, hasta el punto de ser más que molesto y a directamente el territorio de casi doloroso.

Levanté mis rodillas, y un gemido escapó de mis labios entreabiertos mientras la presión pulsaba de entre mis muslos a mi pecho. Enderezando mis piernas, apreté las sábanas debajo de mí y traté de vaciar mi cabeza, pero todo lo que podía pensar era sobre el beso de Joe, la forma en que sus labios se sentían contra los míos, cómo se había sentido su lengua húmeda y caliente dentro de mi boca. Todavía podía saborear el chocolate y todavía podía sentir sus músculos flexionarse bajo mis manos. Mi aliento se atoró ante el recuerdo del fantasma del dorso de su mano tocando mi pecho.

Lo que sentía era completamente nuevo para mí. Como si el beso de Joe hubiera activado un interruptor en mi cuerpo, pero no era estúpida. No era ingenua o inexperta como para no darme cuenta de que estaba encendida. Que mi cuerpo había sido despertado, como la Bella Durmiente saliendo de un profundo sueño, y mi cuerpo pedía más.

Mi mano cayó en mi estómago y salté. A lo largo de mi garganta, mi pulso se aceleró, mi corazón tartamudeó. Mis ojos se abrieron de golpe y fijos en el techo oscuro. Aguanté mi respiración mientras deslizaba una mano hacia abajo. Era como una experiencia fuera de mi cuerpo, como si no tuviera control sobre lo que hacía. Cerré los ojos y deslicé mi mano por debajo de la banda suelta de mis pantalones para dormir. Los músculos de mi estómago se apretaron, mi respiración se aceleró. Las puntas de mis dedos alcanzaron el manojo de nervios allí abajo y un disparo de electricidad pura se encendió por mis venas. Mordí mi labio para detener el llanto creciendo en mi garganta. Mi corazón ahora latía con fuerza, mis dedos se deslizaron a través de la humedad que se había reunido allí.

Parte de mí no podía creer que estaba haciendo esto. No podía creer que me había tomado tanto tiempo hacer eso. Pero estaba más allá del punto de detenerme. En mi mente, apareció la imagen de Joe. Sus ojos marrones encendidos con fuego y su boca contra la mía incitándome a abrirla, divinamente paciente y todavía determinado.

Mis dedos titubearon, porque en realidad no tenía idea de lo que estaba haciendo, pero parecía estar funcionando. Me acaricié a mí misma y se sintió bien, pero todo lo que parecía hacer era avivar el fuego, haciéndolo arder más. Me sentía hinchada y estaba segura de que iba a estallar en gritos si el dolor crecía más. Atrapé mi labio inferior entre mis dientes. Mi dedo se movió hacia adelante y atrás antes de tomar una respiración profunda y empujarlo dentro. Un suspiro escapó mientras la tensión se enrollaba. Está bien. Eso era bueno. Empujé un poco más profundo y la presión de mi palma contra mi cima envió otra sacudida a través de mí. Mis caderas se sacudieron y el ardor se extendió por mi centro. Parecía que el instinto había tomado el control. Mis caderas se mecían en un pequeño círculo y la tensión crecía más y más. El sonido que salió de mi garganta me hubiera avergonzado si alguien lo hubiese escuchado, pero justo ahora, en la oscuridad de mi habitación, me puso más caliente.

Mis caderas chocaban contra mi mano y se sentía como una cuerda siendo tirada desde un nudo apretado en mi interior. Podía sentirlo y sabía que estaba viniendo, segundos de distancia. En un instante, imaginé a Joe haciendo eso, su mano, sus dedos y eso fue todo. Un gemido surgió de lo más profundo de mi cuerpo como un cable desenredado, azotando a través de mi cuerpo y esparciendo todos mis pensamientos.

A medida que mi ritmo cardíaco volvía a la normalidad y disminuyeron los temblores, me dejé caer hacia atrás contra las almohadas, los brazos y las piernas temblorosas. Mierda, ¿así que eso se sentía? Giré sobre mi lado, mis labios separándose en una débil sonrisa. La almohada amortiguaba mi risa gutural.

De alguna manera, sin embargo, aun con la paz agradable, la languidez invadió mi cuerpo, llevándome a dormir, sabía que todo lo que sentía, era insuficiente. Haciéndolo con el chico con el que quería estar, con Joe todo hubiera sido amplificado y quería eso.

Quería sentir eso con Joseph.

*****

Brit y Jacob estaban tan sorprendidos como yo de que haya aceptado ir a casa con Joe para el receso de Acción de Gracias. Tenía miedo de que me dieran un sermón acerca de cuan absolutamente loca estaba, pero no lo hicieron. Ambos actuaron como si no fuera la gran cosa. ¿Quizás la locura era contagiosa? Además, estaban más interesados en otros detalles de la cita.

—Así que ¿es buen besador? —preguntó Jacob.

Miré alrededor de la clase, rezando para que nadie nos estuviera prestando atención. El profesor todavía no había llegado y la mayoría estaban medio dormidos.

Brit rió tontamente. —Dile lo que me dijiste ayer.

Mis mejillas se calentaron mientras pensaba en lo que le dije por teléfono cuando me hizo la misma pregunta.

—Entonces ¿sí te besó? —Los ojos oscuros de Jacob se ampliaron, pero afortunadamente mantuvo su voz baja.

Apretando mi portátil contra mi pecho, ignoré la forma en la que Brit

saltaba en su asiento. —Sí.

—Dile —susurró.

Jacob asintió. —Dime.

Cerré mis ojos. —Él es un buen besador. —Un gran besador.

—Eso no es lo que dijiste.

Jacob frunció sus labios con desaprobación. —Dime o empezaré a gritar que te besaste con…

—Está bien —siseé, mi cuerpo entero se calentó. El primer beso había sido tierno y suave. Incluso el segundo había sido una exploración controlada pero, ¿cuándo me recosté sobre mi espalda y se inclinó sobre mí? El dolor estaba de vuelta con sólo pensar en eso, y bueno, eso era incómodo siendo que estaba en la clase de historia—. Me besó como si quisiera… comerme.

Brit se rió alrededor de su Twizzler.

La boca de Jacob se abrió y cerró por varios segundos y luego—: Apuesto a que lo hizo. —Sus cejas se levantaron mientras señalaba hacia abajo con el mentón—. Como si realmente quisiera comer…

—Entendí lo que dijiste. Gracias. Volviendo la cosa importante —dije ubicando mi portátil en mi escritorio—. ¿No crees que volver a casa con él es de locos?

Brit negó con la cabeza. —Las personas van a casa con otras personas todo el tiempo. Conoces a Rachel Adkins, ¿no? Está en tu clase de arte. Va a casa de Jared en vez de volar de vuelta a California.

—¿No están esos dos saliendo? —preguntó Jacob.

Mis hombros se hundieron.

—Ya no —dijo Brit, sacando un Twizzler de su paquete. Apuntó el caramelo rojo pegajoso hacia mí—. Rompieron, pero ella va a su casa igual.

Todavía no me hacía sentir mejor sobre esto. A lo largo de la clase, yo alternaba entre prestar atención a la lección en la Edad Media, y me preguntaba si realmente iba a pasar por esto la próxima semana mientras mordisqueaba el Twizzler que había robado de la bolsa de Britney.

La verdad era que volver a casa con Joe no era realmente siquiera el problema. Sí, era sobre los 21 sabores de locura, pero una gran parte de mi estaba esperándolo ansiosamente. Quería saber más sobre Joe, ver a su familia y como interactuaba con ellos. Quería saber porque había dejado de jugar fútbol y que hacía cada viernes en la noche.

Y quería… yo quería a Joe.

De una manera en la que nunca quise a un chico antes, ni siquiera había pensado que realmente sería capaz de querer a uno. Lo que sentí cuando me besó fue lo que se suponía que tenía que sentir. Un poquito de pánico había estado allí, todavía estaba allí, pero la curiosidad había abrumado ese miedo. Lo mismo hizo el calor desconcertante que sentía cuando Joe estaba cerca.

No había dudas en mi mente que quería besarlo de nuevo. Quería experimentar lo que tenía después de que se hubiese ido. Besarlo no era el problema. Ir a casa no era el problema. Sólo que no sé cuánto de esto era capaz. Que tan lejos esto —lo que sea que sea— en realidad iría antes de que viejos temores eclipsen el calor.

Durante la semana siguiente, hablé millones de veces sobre ir con Joe. Hasta el momento en que empaqué una mochila de fin de semana, dudé sobre si ir o no. No fue hasta que estaba sentada junto a él en su camión el miércoles por la mañana que me di cuenta que realmente estaba haciendo esto.

—¿Estás seguro de que tus padres están bien con esto?

Joe asintió. Sólo hice esa pregunta cerca de cien veces.

Empecé a mordisquear mi pulgar. —Y los has llamado y preguntado, ¿no?

Me dio una mirada de reojo. —No.

Mi mandíbula golpeó mi regazo. —¡Joseph!

Inclinando la cabeza hacia atrás, se rió profundamente. —Estoy bromeando. Relájate, _____. Les dije el día después que me dijiste que irías. Ellos saben que vienes y están emocionados por conocerte.

Mirando hacia él, volví a morder mi uña. —Eso no fue gracioso.

Se rió de nuevo. —Sí, lo fue.

—Idiota.

—Nerd.

Me quedé mirando la ventana del copiloto. —Perra.

—Oh —silbó Joe—, esas son palabras para pelear. Sigue y daré vuelta a este camión.

Sonreí mientras tomábamos la I70. —Suena como una buena idea.

—Estarás desolada y en lágrimas. —Hubo una pausa. Se acercó, tirando mi mano de mi boca—. Deja de hacer eso.

—Lo siento —lo miré—, es un mal hábito.

—Lo es. —Entrelazó sus dedos con los míos, y mi corazón dio un vuelco. Nuestras manos unidas estaban sobre mi muslo, y no estaba segura de que pensar sobre eso—. Mi hermana no estará en casa hasta mañana en la mañana. Está haciendo un show en Pittsburg esta noche.

—¿Qué tipo de show? —Mi mirada se desvió de las manos hacia la ventana y viceversa.

—Creo que es un recital de ballet.

Mi atención estaba en parte en el peso de su mano en la mía. —¿El ballet es su favorito?

—Creo que es una mezcla entre eso y música contemporánea.

La música contemporánea utiliza una gran cantidad de ballet y lo lógico sería que le gustaría una mezcla de ellos. Joe dejó ir mi mano eventualmente, lo que era algo bueno porque estaba segura de que mi mano empezaba a sudar y eso sería asqueroso. Las dos horas de viaje pasaron demasiado rápido. Parecía como si hubieran pasado minutos para el momento en que salimos de la interestatal y entramos a un pequeño pueblo montañoso que parecía haber sido construido sobre la ladera de una montaña.

Y chico, nos encontrábamos precisamente en medio de una región montañosa. En el frente de cada tienda colgaba una bandera de WVU, como también de los porches de las pequeñas casas. Continuamos a través de la ciudad y salimos por caminos rurales que parecían haber sido pavimentados recientemente.

No podía recordar la última vez que había estado tan nerviosa. Mi estómago se agitó mientras bajábamos la velocidad y enganchó a la derecha, en lo que parecía un camino privado repleto de robles altos. Mi boca estaba completamente seca mientras rodeaba una curva y una casa grande y majestuosa aparecía a la vista.

La casa era grande—estilo colonial, pilares blancos en el frente, y tres historias, pero me recordaba mucho a la casa de mis padres. Fría y perfecta en el exterior y prácticamente lo mismo en el interior.

Joe siguió el camino de detrás de la casa y tuve una vista más cercana del cuidado césped y hermoso paisaje rústico. Tragué saliva, pero mi garganta no estaba realmente ayudando. Aparcó al lado de un garaje que era probablemente el tamaño de una casa estilo rancho pequeño.

Más allá del garaje, podía ver una piscina cubierta en el suelo. Él apagó el motor y me enfrentó, un ligero cambio en su cara. — ¿Estás lista?

Quería gritar que no y luego irme corriendo directamente hacia el bosque cercano, pero eso parecía un poco una reacción exagerada. Así que asentí y abrí la puerta, saliendo hacia una temperatura que estaba al menos 10 grados más fría que de lo que estábamos dentro. Agarré mi bolsa, pero Joe lo tiró hacia fuera junto con el suyo mucho más pequeño.

—Yo puedo cargarlo.

Joe sonrió mientras miraba la bolsa que deslizó sobre su hombro. — Yo lo llevo. Además creo que el estampado con flores rosas y azules se ve increíble en mí.

A pesar de mis nervios, me reí. —Es muy halagador en ti.

—Me lo imaginaba. —Esperó a que me uniera a él del otro lado y luego empezamos a caminar por un camino de loza que conducía a un patio cubierto en la parte trasera de la casa. Se detuvo frente a una puerta de vidrio, junto a un chaise lounge de mimbre—. Te ves como si estuvieras a punto de tener un ataque al corazón.

Hice una mueca. —¿Así de mal?

—Cerca. —Dio un paso acercándose a mí y su mano se movió tan rápido. Tirando mí pelo detrás de mí oreja, bajó su cabeza suavemente.

Una mirada cruzó su rostro, profundizando el color de sus ojos hasta que fueron el tono más oscuro de marron. Mi estómago se agitó en respuesta—. No tienes razón para estar nerviosa, ¿está bien? Lo prometo.

Mi mejilla hormigueó donde me rozaron sus dedos y tan cerca como estábamos pensé que nuestro beso no fue un beso. Él no había hecho nada como eso desde la noche de nuestra primera cita, pero justo ahora, creo que lo quería. —Está bien —susurré.

Se me quedó mirando un momento más largo y luego negó con la cabeza. Bajando sus manos, se volvió hacia la puerta y la abrió. Una ola de aire caliente que olía a manzana y especias, un perfume seductor y acogedor. Lo seguí dentro, mis ojos como platos cuando entré en la habitación en el piso de abajo.

Era una sala de juegos de todo tipo. Una larga mesa de billar en el centro, un bar surtido a la derecha y en la parte de atrás, cerca de la escalera, había una televisión grande con varias sillas que lucían realmente cómodas enfrente de él. Mis padres tenían algo como esto, pero la mesa de billar nunca fue usada. Mi mamá sólo bebía del bar cuando pensaba que nadie le prestaba atención, y la TV en nuestro sótano nunca la encendimos.

Pero todo parecía… vivo aquí abajo.

Las bolas no estaban acomodadas en el centro, sino que extendidas sobre la mesa como si alguien se hubiera detenido en mitad de un juego. Una botella de whisky estaba encima de la barra, al lado de un vaso y las sillas estaban desgastadas, obviamente muebles viejos que habían sido movidos desde la planta baja. A diferencia de mis padres que tenían que tener cosas nuevas en cada habitación de la casa.

—Este es el hombre de las cavernas —dijo Joe mientras se dirigía hacia las escaleras—. Papá pasa mucho tiempo aquí abajo. Ahí está la mesa de póker donde patea mi trasero.

Miré hacia la izquierda y ahí había sólo una mesa de juego promedio. Una pequeña sonrisa tiró de mis labios. —Me gusta aquí abajo.

—A mí también —respondió—. Mamá y papá están arriba probablemente…

Asintiendo, me alejé del centro de la habitación y me arrastré detrás de él. Terminamos en el salón, que como el sótano, tenía una sensación de bienvenida. Un sofá seccional enorme ocupaba la mayor parte de la habitación, ubicado directamente enfrente de otra gran TV. Las revistas estaban dispersas en la mesa de café, plantas en macetas en lugar de estatuas y pinturas extrañas llenaban casi todos los rincones.

—Sala de estar —comentó Joe, pasando por un arco—. Y esta es la segunda sala de estar o alguna habitación en la que nadie se sienta. ¿Quizás es una sala de estar? ¿Quién sabe? Y este es el comedor formal que nunca usamos pero tenemos…

—¡Sí usamos el comedor! —dijo una voz de mujer—. Quizás una o dos veces al año, cuando tenemos compañía.

—Y sacamos los “platos buenos” —comentó Joe secamente.

Mis piernas dejaron de trabajar con el sonido de la voz de la mamá de Joe. Flotaba en el extremo de la mesa, el corazón en la garganta cuando su madre entró por la puerta.

La mamá de Joe era tan alta y llamativa como él, con su cabello negro oscuro recogido hacia atrás en una cola de caballo. Sus ojos eran marrones y sin maquillaje. Diminutas patas de gallo aparecieron en las esquinas mientras una amplia sonrisa estallaba en su cara cuando vio a su hijo.

Cruzó rápidamente la habitación, envolviéndolo en un abrazo. —Ni siquiera sé dónde están los“platos buenos”, Joseph.

Él se rió. —Donde sea que estén, probablemente se están escondiendo de los platos de papel.

Riéndose suavemente, ella se alejó. —Es bueno tenerte en casa. Tu padre está empezando a ponerme de los nervios con su charla de ir a cazar. —Su mirada cayó sobre sus hombros y sonrió acogedoramente—. ¿Y esta debe ser _____?

—Oh, Dios, no —dijo Joe—. Esta es Candy, mamá.

Los ojos de su madre se abrieron y un poco de color tiñó sus mejillas.

—Uh, yo…

—Soy _____ —dije, disparando una mirada a Joe—. Lo tenías bien.

Se dio la vuelta, golpeando a Joe en el brazo. Duro, también. — ¡Joseph! Oh Dios mío, pensé… —Lo golpeó nuevamente y él se rió—. Eres terrible. —Sacudiendo la cabeza, se volvió hacia mí—. Debes ser una joven muy paciente para haber sobrevivido un viaje con este idiota.

Pensando que no la había escuchado bien, parpadeé y luego una risa salió de mí mientras Nicholas fruncía el ceño. —No fue tan malo.

—Oh. —Su madre miró sobre su hombro a Joe—. Y está bien educada. Está bien. Sé que mi hijo es un… chico problemático. Por cierto, puedes llamarme Denise.

Y luego me abrazó. Y era un abrazo de verdad, un abrazo cálido, cariñoso. Ni siquiera podía recordar la última vez que mi mamá me abrazó. La emoción trepó por mi garganta y la aplasté antes de hacer de mí una tonta.

—Gracias por dejarme venir —le dije, feliz de que mi voz no se agriete.

—No hay problema. Amamos tener compañía. Vamos, vayamos a conocer al hombre que dice ser mi otra mitad. —Su mamá pasó un brazo alrededor de mis hombros y me apretó—. Y querido Dios, te pido disculpas de antemano si él empieza a hablarte acerca de la cantidad de ciervos de ocho puntos que planea cazar este fin de semana.

Mientras me guiaba hacia el vestíbulo, miré hacia donde Joe esperaba. Nuestras miradas se encontraron y esa sensación de dar vueltas se apoderó de mi pecho. Una sonrisa se extendió por su rostro, revelando el hoyuelo en su mejilla izquierda.

Joe guiñó un ojo. Y mi sonrisa se hizo más grande.

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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 27th 2014, 19:22

Hola!
ame los capítulos gracias por subir tres
me quede picada quiero mas!
esta súper hermosa esta novela
yo quiero mas!!!
esperare el siguiente capitulo!
bien me despido adiós!
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 28th 2014, 19:00

q bonita primer cita 
y la segunda
ni q hablar
esta bellisima
q bonita forma de presentarse denise
la amo
es un amor
siguela
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 29th 2014, 17:19

Wait for you

Capitulo 21


Joe heredó esos ojos marrones de su madre, y su sentido del humor… y la habilidad de elaborar las razones más complicadas en esta tierra de su padre, lo cual era lo que probablemente hacía a Paul Jonas un abogado tan exitoso. Hace poco menos de un par de horas, casi me hace aceptar probar charqui de venado por primera vez.

Casi.

Si no fuera por Joe continuamente susurrando “Bambi” en mi oído cada dos minutos, habría cedido. Pero no podía comer a Bambi, independientemente de cuan suculento el Sr. Jonas lo hacía sonar.

Nos quedamos en la espaciosa cocina, en la mesa de roble rayado que era justo del tamaño adecuado para acomodar cuatro o cinco personas, bebiendo el café que la mamá de Joe había preparado. Mi cara estaba realmente adolorida de tanto reírme de Joe y su padre. Los dos eran idénticos con brillantes ojos Marrones que destellaban pura travesura y el raro talento de dar vuelta a cada palabra alrededor.

—Mira, papá, en serio, te estás avergonzando aquí.

Su padre me miró, cejas alzadas de tal manera que era muy parecido a Joe. —¿Parezco avergonzado, ____?

Presionando mis labios, negué con la cabeza.

Joe me dio una mirada que decía que no ayudaba. —Estás sentado aquí tratando de convencerme, a mamá, a ______ y al niño Jesús, ¿qué Pie Grande debe existir porque los simios existen?

—¡Sí! —gritó el mayor de los Jonas—. Se llama evolución, hijo. ¿Te están enseñando algo en la universidad?

Joe rodó sus ojos —No, papá, no están enseñándome sobre Pie Grande en la Universidad.

—De hecho —dije, aclarando mi garganta—, hay toda una teoría del eslabón perdido en cuanto a los primates.

—Me gusta esta chica. —El sr. Jonas me hizo un guiño.

—No estás ayudando —se quejó Joe.

—Todo lo que estoy diciendo es que una vez que has estado en el bosque y escuchas las cosas que he escuchado —continuó su padre—, creerías en Pie Grande y el Chupa cabras.

—¿Chupa cabras? —La boca de Joe golpeó la mesa—. Oh, vamos, papá.

La Sra. Jonas sacudió la cabeza con cariño. —Esos son mis chicos. Estoy tan orgullosa.

Reí mientras tomaba un sorbo del rico café. —Realmente son algo especiales juntos.

—¿Especiales? —Resopló mientras se apartaba de la mesa, agarrando la taza de café vacía de su marido—. Ese es un modo agradable para referirse a sus bateos de locas estupideces.

—¡Oye! —El sr. Jonas giró la cabeza de repente, con los ojos traviesos—. Escucha aquí, mujer.

—Puedes escuchar mi pie en tu trasero si me llamas mujer otra vez. — La Sra. Jonas rellenó la taza y cogió el azúcar—. Y puedes llevar eso a la corte.

Joe suspiró y bajó la cabeza. Reprimí mi risa con la mano.

Su familia era… maravillosa. Eran amigables y cálidos. Nada como la mía. Dudaba que mi mamá supiera como usar la cafetera o se rebajara a servirle a alguien, ni siquiera a mi papá.

La Sra. Jonas dejó la taza en frente de su marido. —¿No van a ir ustedes dos al autocine esta noche?

—Sip —dijo Joe, parándose. Tomó nuestros bolsos—. Tenemos que ponernos en marcha para así conseguir un buen lugar.

—Asegúrate de coger mantas gruesas —dijo ella, sentándose otra vez en la mesa—. Ha estado poniéndose muy helado en la noche.

Estaba un poco reacia a dejar su familia, aunque la conversación fuera bastante extraña. Me levanté, agradeciendo a su madre por el café.

—No hay problema, cariño. —La Sra. Jonas giro hacia su hijo—. Tengo la habitación amarilla lista para ella, Joe. Sé un caballero y muéstrale donde está.

Una expresión extraña apareció en el rostro de Joe, pero había desaparecido para cuando entramos al vestíbulo. Seguí a Joe por las escaleras. —Me gustan tus padres. Son muy agradables.

—Son bastante geniales. —Arrastró la mano por la barandilla de madera—. ¿Tú papá está convencido de que Pie Grande existe?

Reí. —No.

—¿Qué tal el Chupa cabras?

Riendo otra vez, negué con la cabeza. —Definitivamente no.

Se dirigió hacia el pasillo en el segundo piso. —Mis padres tienen una habitación arriba y mi hermana tiene una al inicio del pasillo. —Paró afuera de una puerta y la empujó con la cadera para abrirla—. Esta es la habitación amarilla, porque es amarilla.

La habitación era amarilla, pero de un bonito tono y no de autobús escolar. Joe puso mi bolso en la cama mientras yo me dirigía hacia la ventana con vista a un lado del jardín de abajo. Me di la vuelta, atrapando la fresca esencia de la vainilla.

—Es muy bonito. Espero que a tu mamá no le causara alguna molestia.

—No lo hizo. —Estiró los brazos sobre su cabeza, haciendo sonar su espalda—. ¿Crees que estarás lista en unos treinta minutos?

Me senté en el borde de la cama. —Sip.

Joe retrocedió hacia la puerta, con los brazos aún levantados.

Golpeteó la parte superior del marco de la puerta. —¿Adivina qué?

—¿Qué?

Una leve sonrisa apareció. —Mi cuarto está justo cruzando el pasillo.

Mi estómago dio volteretas. —Bien.

La sonrisa se extendió, volviéndose traviesa. —Sólo pensé que estarías feliz de oírlo.

—Emocionada —murmuré.

Se rió entre dientes mientras salía de la habitación, cerrando la puerta tras de él. Me senté allí por un segundo y luego me eché de espaldas. Joe estaba justo cruzando el pasillo, lo que no era distinto que en el edificio de departamentos, ¿cierto? Equivocada. Hoy y mañana en la noche estaría más cerca de él de lo que nunca había estado antes.

Alrededor de una hora y media más tarde, estaba parada al lado de su camioneta mientras él ponía dos almohadas grandes contra el respaldo de la plataforma de carga de la camioneta. Dio marcha atrás al auto en el sitio para que pudiéramos sentarnos fuera y tener mucho más espacio. No éramos los únicos desafiando el temporal de frio en la noche.

Varias camionetas grandes estaban estacionadas junto a nosotros, haciendo lo mismo con almohadas y mantas. Una incluso tenía un colchón inflable.

Joe se acercó a la compuerta trasera de la camioneta y ofreció sus manos. —¿Lista?

Coloqué mis manos en la suyas y me levantó. El cambio repentino de peso le causo dar un traspié hacia atrás y dejó caer sus manos a mi cadera para mantener el equilibrio. Una ráfaga de calor inmediata se acumuló en mi estómago cuando levanté la vista.

Sus densas pestañas ocultaban sus ojos mientras sus manos parecían flexionarse. Sus labios se separaron, y mi cuerpo se tensó con anticipación. Bajo la noche estrellada, parecía la atmósfera perfecta para un beso. Prácticamente podía sentir sus labios contra los míos. Dejó caer sus manos y giró hacia los dos bolsos cerca de la pila de mantas y almohadas. La decepción surgió mientras él se arrodillaba. ¿Por qué no me había besado? Demonios, ¿por qué no me había besado desde nuestra cita?

—Aquí —dijo levantándose—. Te traje algo para ayudar a mantenerte caliente.

Agarró uno de sus gorros y cuando levantó sus manos, capté la esencia de su champú. Permanecí inmóvil mientras lo colocaba sobre mi cabeza, se tomó el tiempo para meter mi cabello detrás de mis orejas antes de acabar.

—Gracias —le dije.

Joe sonrió mientras agarraba el otro bolso y lo movía hacia atrás contra las almohadas. Cuidadosamente me las arreglé para llegar a él y sentarme a su lado. Sacó el cubo de pollo frito y bebidas que recogimos en el camino.

La película empezó a reproducirse—una antigua que parecía ser alguna especie de tradición anual, porque hubieron varios gritos y aplausos cuando la primera escena rodó por la pantalla gigante.

—¿"Mi pobre angelito"? —pregunté, mirando a Joe.

Soltó una risita. —Es como una tradición de Acción de Gracias por estos lugares.

Sonreí. —No he visto esta película hace mucho tiempo.

Mientras Kevin McCallister aparecía en la pantalla, poniendo mala cara y mirando a su familia, nosotros engullíamos el pollo, dejando atrás un sendero de servilletas a nuestro paso. Para el momento en que la mamá de Kevin gritó su nombre en el avión, mi estómago estaba lleno y estaba segura que Joe se había comido un pollo entero. La manta alrededor de mis hombros mantenía lejos la mayor parte del aire frío, me estremecí, especialmente cuando el viento aumentó.

—¿Por qué no vienes aquí? —dijo Joe, y volteé hacia él, levantando las cejas—. Parece que tienes frío.

Me moví más cerca, pero eso al parecer no era lo suficientemente cerca. Tiró las mantas lejos de mí y luego se echó hacia atrás.
Levantándome, me colocó entre sus piernas extendidas. Mis ojos casi se salieron de mi cabeza.

Joe extendió la manta sobre mí metiendo los bordes por mi cuello. Me senté con mi columna recta por varios minutos, mirando fijamente la pantalla, pero no viéndola en verdad. Luego deslizó sus brazos bajo la manta y por mi cadera. Me tiró hacia atrás por lo que quedé contra su frente. Con los músculos tensos, me obligué a tomar varias respiraciones, lentas y profundas. Justo cuando tenía mi respiración algo normal, sus manos se deslizaron a mi estómago.

—¿Es esto más caliente? —preguntó, su respiración agitando el pelo alrededor de mi oído.

Con la garganta bloqueada, asentí.

Una mano se movió hacia arriba, instalándose bajo mis pechos y la otra se movió hasta descansar bajo mi ombligo, sobre la banda de mis vaqueros. Se sentía como si sus manos estuvieran en llamas. De inmediato mi piel se calentó en esos lugares.

—Bien —murmuró—. Te prometí que te mantendría caliente.

Sin duda me estaba manteniendo caliente. —Lo hiciste.

Bajo mis pechos, su pulgar empezó a moverse, trazando pequeños y despreocupados círculos. Luego, un par de segundos más tarde, la mano de abajo comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo, un lento movimiento continuo que causó que mi respiración empezara a volverse más rápida.

Cada vez que sus dedos se movían sobre la solapa que cubre la cremallera, la tiraba ligeramente de mis vaqueros, haciendo que la costura de mis pantalones se oprimiera contra mí. No tenía idea si él sabía lo que estaba pasando. Conociendo a Joe debía optar por el sí. En cuestión de minutos, palpitaba ahí abajo.

Dejé que mi cabeza cayera hacia atrás contra su pecho y mis ojos se cerraron poco a poco. La sensación aguda que creaba era alucinante.

—¿_____?

—¿Hmm?

Hubo una pausa. —¿Estás prestado atención?

—Uh-huh. —Me moví inquietamente.

Nicholas se rió entre dientes, y supe sin ninguna duda que estaba plenamente consciente de lo que hacía. —Bien. No quiero que te pierdas nada de esto.

No me estaba perdiendo un solo segundo de esto.

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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 29th 2014, 18:45

oh x dios
ahora q hara
siguela
sta hermosa
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 29th 2014, 22:24

ahhh me muero!!!! no la dejes asi por favooor!
SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 29th 2014, 22:43

Aaaa yo kieroo mas andale si?
Sta hermosaa!!! Me encantaaa
sube pronto bey
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~nazz~
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 30th 2014, 01:27

Joe no puede mantener las manos quietas xD
De verdad aun estoy con la curiosidad de que le sucedio en la fiesta de Halloween :c
Siguela por favor que cada vez se pone mejor x.x
Ya quiero saber!!
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 30th 2014, 16:20

Wait for you

Capitulo 22


Otra noche de sueño inquieto me llamó. Di vueltas y vueltas en la cama por horas después de que llegáramos del autocine, mi cuerpo pasaba por la misma cosa que la noche después de nuestra cita. Eran cerca de las dos de la mañana cuando me di por vencida, deslicé mi mano bajo la banda de mis nalgas. En cierto modo se sentía sucio estar haciendo esto en la casa de alguien más, en su cama, con Joe a sólo una puerta de distancia. No me tomó mucho tiempo encontrar la liberación, y no estaba segura de lo que eso decía sobre mí.

Dormí por un par de horas antes de despertar un poco antes de las seis. No había manera que fuera a volver a dormir, así que me duché y me cambié antes generar el valor suficiente para salir de mi dormitorio. Me paré enfrente de la puerta de Joe, como una completa pervertida. Me preguntaba qué haría si lo despertara. Subir a la cama…

Me detuve antes de terminar esos descarrilados pensamientos. Si tratara de hacer eso en realidad, probablemente acabaría lastimándome en el proceso de intentar ser seductora o coqueta.

Apartándome de su puerta, me dirigí hacia las escaleras, esperando no despertar a nadie. Parecía que cada paso chirriaba odiosamente. Tan pronto como llegué al recibidor, capté la esencia de café y supe que alguien debía estar despierto. Merodeé al pie de las escaleras, retorciendo las manos entre sí mientras debatía entre volver a subir las escaleras o dar a conocer mi presencia. Pensé acerca de todas esas veces que había despertado en medio de la noche, generalmente por causa de una pesadilla, y solía bajar las escaleras, atrapando a mi mamá bebiendo a escondidas. Ella no había estado tan contenta cuando eso ocurrió.

Honestamente no debería estar paseándome por la casa de otra persona. Parecía como si estuviera infringiendo alguna regla de invitados. Empecé a girar para volver arriba cuando la Sra. Jonas asomó la cabeza fuera de la cocina.

Oh mierda.

Una cálida sonrisa apareció en su rostro. —No te desperté, ¿cierto? Soy una madrugadora, pero aún más en Acción de Gracias —sacudió un paño de cocina—, haciendo el relleno.

—No me despertó. —Me moví lentamente más cerca, más o menos fascinada por el hecho de que estuviera levantada tan temprano haciendo el relleno—. ¿Necesita ayuda?

—Siempre me viene bien una ayuda en la cocina —contestó haciéndome un gesto hacia adelante—. Y tengo café recién hecho.

La atracción del café era demasiado para resistir. La seguí a la cocina, mis ojos se abrieron ante todos los alimentos repartidos a lo largo de la isla de la cocina. Un pavo estaba en una fuente, a la espera de lograr empujar el relleno en su cavidad.

—¿Azúcar y crema, verdad? —preguntó.

Sonreí un poco. —Lo recuerda.

—Creo que la clave para el comienzo de cualquier buena relación es recordar como le gusta a la otra persona su café.

—A Joeno le gusta mucho el café. —En el momento que esas palabras salieron de mi boca, me sonrojé.

Su mamá pretendió no darse cuenta de mi cara roja. —No, no le gusta mucho el café. La leche, por otro lado…

—Bebe leche mientras come comida china. —Me estremecí—. Eso es tan asqueroso.

Se echó a reír mientras me daba el café. —Heredó eso de su padre. Teresa es de la misma manera. Hablando de eso, la conocerás dentro del próximo par de horas.

Nudos se formaron en mi estómago. Conocer a su hermana me ponía nerviosa.

—¿Has hecho relleno antes? —preguntó moviéndose hacia la isla.

—No. —Me reuní con ella en el otro lado, mirando las barras de pan, las cebollas, la leche y los huevos.

—Por lo general mi hija me ayuda en la mañana —dijo, poniendo el paño de cocina sobre la encimera—. No es difícil en absoluto, así que eras más que bienvenida a ayudarme o hacerme compañía.

—Puedo ayudar. ¿Qué puedo hacer?

La sonrisa de la Sra. Jonas se amplió. —Si pudieras empezar con el pan, sería perfecto. Todo lo que necesitas hacer es deshacerlos en este tazón. —Señaló uno azul grande.

—Cuando hayas terminado la barra de pan, pasaremos al siguiente paso.

—Está bien. —Recogí mi pelo en una coleta y me arremangué, luego lavé mis manos rápidamente.

—Esa es un bonita pulsera —comentó mientras comenzaba a picar la cebolla en pequeños trozos.

Rasgué el pan, probablemente un poco más fuerte de lo necesario.

—Joe me contó que su hermana estaba en un ¿recital de danza?

—En Pittsburg —dijo, orgullo derramándose en su voz—. El recital era sólo con invitación. Richard y yo hubiéramos ido, pero queríamos estar en casa para Joe. Aunque Teresa entiende. Rara vez nos perdimos alguno de sus bailes.

Terminé la barra. —¿Qué sigue?

—Cebollas, mantequilla, leche y condimento. Tienes que hacer papilla todo con tus manos.

Esperé a que ella vertiera los ingredientes. Mientras lo hacía, me dijo lo mucho que pensaba que debería ir y luego hundí las manos en la pegajosa masa. Sonriendo, solté una carcajada. —Bien, esto se siente un poco extraño.

—Así es. Al menos no lo estás comiendo.

—¿Crudo?

—Sip, Joe y Teresa tratarían de comerlo crudo.

Hice una mueca mientras colocaba todo junto para que así la leche y la mantequilla se distribuyeran uniformemente a través del pan. Después de limpiar mis manos, me cambié a la segunda barra de pan. —Solía bailar—admití.

—Joe comentó eso.

Mis manos se detuvieron alrededor del pan. ¿Les había contado a sus padres eso? No estaba segura de cómo interpretarlo.

—Habría sabido si él no hubiera dicho nada —comentó mientras dejaba caer algunas de las cebollas en mi tazón—. Sigues moviéndote como una bailarina —sonrió—. Bailé y viendo a Teresa con los años, llegas a ser capaz de reconocer eso en otros.

—Es bueno oír eso. Digo, no siento como si lo siguiera haciendo.

—Lo haces.

Estaba de vuelta a la parte de hacer papilla otra vez y decidí que era mi favorita. Yo era rara.

—¿Nunca has hecho relleno con tu mamá? —preguntó la mamá de Joe.

Era una pregunta inocente, pero provocó un dolor profundo que cortó a través mi pecho. Mi mamá y yo no habíamos sido las personas más cercanas en el mundo antes del incidente, pero después, nuestra relación era inexistente. —No creo que mi mamá sepa cómo cocinar —dije finalmente.

—¿No lo crees?

Negué con la cabeza. —A mis padres no les gusta preparar las cenas.

Hubo una pausa. —Joe dijo que viajaban mucho durante las fiestas.

—Sí, les gusta más o menos hacer sus propias cosas, ya sabe, libres de su hija. —Forcé una risa, encogiéndome de hombros la terminé—. Quiero decir, estoy bien con eso. Esquiar para salvar mi vida y estar atascada en un barco en el medio del océano no es algo que me guste.

La Sra. Jonas estaba en silencio mientras agregábamos los últimos ingredientes y metía mis dedos dentro, uniéndolos de manera que se deslizara por mis dedos. —Entonces ¿qué es lo que haces normalmente cuando estás en casa? —preguntó.

Me encogí de hombros. —No soy yo misma todo el tiempo. Ellos tienen una sirvienta que por lo general prepara la cena para mí antes de irse a casa. Es muy amable de su parte ya que no tiene que trabajar durante las fiestas.

—¿Qué pasa con Navidad?

—Lo mismo —admití, sorprendiéndome. Levanté la mirada y la encontré mirándome—. En verdad no es un gran problema. Mi familia no es muy cercana y probablemente es mejor de esa manera.

Después de decirlo, me di cuenta que seguramente no era lo mejor para decir. —Bueno, terminé. ¿Cuál es el siguiente paso?

—Lo metemos al pavo —sonrió, pero parecía un poco apagada—. ¿Quieres hacer los honores?

—Por supuesto. —Esperé que ella diera vuelta el pájaro y luego completé la tarea en cierto modo asquerosa de meter todo en el espacio personal del pavo.

Cuando acabé, me dirigí hacia el fregadero doble mientras ella envolvía el pavo en papel aluminio y lo colocaba en un horno.

—Gracias por ayudarme, _____.

—No hay problema —dije—. Estoy contenta de haber ayudado. —Y realmente lo estaba—. Fue divertido.

La Sra. Jonas me sonrió, aunque sus ojos estaban tristes. —Bueno, cariño, eres siempre bienvenida aquí para las fiestas. Nunca hay suficientes manos a la hora de preparar la comida.

Murmuré un gracias y terminé de lavar mis manos. Cuando me volví, vi a Joe parado fuera de la cocina. No tengo idea de cuánto tiempo habrá estado parado ahí o cuanto de la conversación escuchó, pero la suave mirada en su adormilado rostro me dijo que había oído lo suficiente.

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 30th 2014, 16:28

Wait for you

Capitulo 23


Nadie con dos ojos podría decir que Joe y Teresa eran cercanos y que en realidad se preocupaban el uno del otro. Juntos eran una locura, constantemente metiéndose con el otro y causando problemas en general donde sea que fueran.

Teresa era una versión femenina de Joe —alta, sorprendentemente hermosa, con cabello del color de un cuervo y brillantes ojos marrones. Tenía el cuerpo de una bailarina bien disciplinada y prácticamente rebosaba energía. Para mi gran alivio, Teresa era encantadora. Había estado asustada de que no le gustaría por alguna u otra razón, pero ella me abrazó.

La familia Jonas eran un montón de personas abrazándose. Pasé el rato con ellos en el sótano hasta que Teresa y yo fuimos arriba para ayudar a su madre a preparar las cosas para la cena, lo cual pareció ser el momento perfecto para escaparse, porque Joe y su padre empezaron a hablar de caza y mi piel comenzaba a hormiguear.

Ver a madre e hija trabajando juntas y riéndose tuvo un extraño efecto sobre mí. Prácticamente eran como criaturas extrañas para mí; el tipo de familia que ves en comedias nocturnas. Sentía envidia de esa relación, pero en el mismo sentido, en cierto modo aceptaba que eso nunca pasaría entre mi madre y yo. Mientras preparábamos la cena, Teresa estaba pegada a su teléfono, enviando mensajes a alguien constantemente, lo que siguió haciendo cuando estuvimos sentados en la mesa.

—¿A quién estás escribiendo mensajes? —demandó Joe mientras se servía un segundo montón de batata en su plato.

Teresa sonrió. —Eso no es de tu incumbencia.

—Soy tu hermano, es asunto mío.

Uh-oh. Les miré y vi a Joe estrechar los ojos hacia su hermana menor mientras ella le enviaba un mensaje a alguien.

—Mamá, deberías decirle a tu hija que es de mala educación escribir mensajes en la mesa.

La Sra. Jonas arqueó una ceja. —No le hace daño a nadie.

Joe me empujó con la rodilla por debajo de la mesa, algo que había estado haciendo cada cinco minutos desde que nos sentamos. — Está hiriendo mi alma.

Hice rodar los ojos mientras le devolvía el golpe.

—Eso es triste —comentó su hermana, dejando caer su teléfono en su regazo—. Así que _____, ¿cómo acabaste en West Virginia?

—Quería ir a algún lugar diferente —dije, cavando en la masa de patatas—. Mi familia es originaria de Ohio, así que West Virginia parecía un buen lugar para ir.

—Tengo que ser honesta, yo habría elegido Nueva York o Florida o Virginia o Maryland o… —Su teléfono sonó, llamando su atención, como alguien que sufre un trastorno de déficit de atención se distrae con un objeto brillante. Cogió su teléfono e inmediatamente una sonrisa se extendió por sus labios.

Joe golpeó mi rodilla mientras sus ojos se estrechaban aún más. Extendió la mano para coger más pavo, pero de repente cambio de dirección, arrebatándole el móvil a su hermana de los dedos.

—¡Oye! —gritó ella—. ¡Devuélvemelo!

Joe se estiró hacia mí, esquivando los brazos de su hermana. Él frunció el ceño. —¿Quién es Murphy?

El Sr. Jonas sacudió la cabeza.

—¡No es asunto tuyo! Dios —espetó Teresa—. Devuélveme mi teléfono.

—Te lo devolveré cuando me digas quién es Murphy. ¿Un novio?

Sus mejillas se sonrojaron y supuse que Nicholas era un poco del tipo sobreprotector. Mantuvo el teléfono fuera del alcance hasta que ella volvió a sentarse, cruzándose de brazos. —Mamá.

—Joseph, devuélvele su teléfono. —Cuando continuó sosteniéndolo, su madre sonrió—. Hemos conocido a Murphy. Es un buen chico, de verdad.

Joe no parecía convencido y de repente me pregunté si había algo más en todo esto. Miré hacia Teresa y vi que sus ojos empezaban a brillar. Volví mi atención a mi plato rápidamente.

—Es realmente agradable y me gusta —dijo ella en voz baja.

Joe resopló. —Eso no es una prueba…

—Él no es Jeremy —dijo el Sr. Jonas, de repente muy serio y sombrío—. Devuélvele su teléfono.

Parecía que iba a aferrarse a ese teléfono durante el resto de su vida y, mientras que no había habido nada de tensión en la casa desde que llegué, ahora había mucha en esta habitación. Extendí la mano por debajo de la mesa y agarré el teléfono de la parte superior de su muslo, sorprendiéndole lo suficiente para que aflojara su agarre sobre el teléfono. Se lo arrebaté.

—¡Oye! —Sus ojos se estrecharon—. Eso no ha sido justo.

Sonreí mientras me estiraba por detrás de él para entregarle el teléfono a su hermana. —Lo siento.

—Gracias —dijo Teresa, y estuve segura de que había hecho una amiga de por vida con ese movimiento.

La mirada de Joe parecía decir que habría una venganza más tarde, antes de girarse hacia su hermana. —Quiero conocer a ese Murphy.

Teresa dejó salir un suspiro. —Está bien. Dime cuando.

Me quedé sorprendida. No había esperado que ella cediera tan fácilmente a su exigencia. Mi mirada pasó entre los dos y aunque Joe pareció relajarse, había una tensión en su mandíbula que no había estado ahí antes. La conversación volvió a temas más seguros, pero parecía que había algo latente detrás de ello. O podía ser sólo que yo estaba paranoica.

Después del banquete, Joe y yo estábamos solos en el comedor, apilando los platos. —¿Está todo bien con tu hermana? —pregunté.

Joe se rió, pero no llegó a sus ojos. —Todo está bien. Vamos a jugar —dijo, cogiendo mis manos y tirando de mí hacia las escaleras que conducían al sótano—. Apuesto a que puedes ganarme al billar.

—No sé nada de eso. —Pero le permití guiarme.

—Oh, apesto en el billar.

Me reí. —¿Qué pasa con los platos y…?

Joe se detuvo sin ninguna advertencia, haciendo que me chocara contra su pecho. Sus manos cayeron hasta mis caderas mientras bajaba su frente hasta la mía. —Olvida los platos. Ven a jugar conmigo, cariño.

Mierda. Me tuvo con el “cariño”.

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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 30th 2014, 21:26

woooooo que hermoso capi me gusta mucho esta de lo mas genial!
espero que estes bien y que subas pronto bien me despido adios!
cuidate mas!!!!!!!!!!
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~nazz~
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 08:58

Ow... Denisse jamas se hubiera imagonado algo asi :c
Y que Joe lo escuche D:
Siguela por favor! Cada vez se pone mejor~
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 14:25

owww
q tierno
joe es un hermano celoso?
o algo de fondo?
extraño
siguela
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 15:31

como me encanta esta novela!!!!
SIGUELA POOOOOR FAVOOOOR PRONTO PRONTO si?????
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 17:14

Wait for you

Capitulo 24


Acababa de cambiarme a mi pijama y de deslizar mis piernas bajo las mantas cuando se oyó un suave golpe en la puerta del dormitorio. Me alcé sobre mis codos. Mi corazón dio un salto cuando Joe abrió la puerta hasta la mitad.

—Oye —dijo con una leve sonrisa en su rostro.

—Hola. —La palabra me salió a media voz, mitad graznido.

Esa media sonrisa se extendió un centímetro. —Quería darte las buenas noches.

Un aleteo empezó a residir muy dentro de mi pecho y en la parte baja de mi estómago. Mi mano apretó el borde del edredón. —Ya me diste las buenas noches.

—Lo hice. —Entró en la habitación y mi mirada se deslizó a lo largo de su cuerpo. Joe hacía que una camiseta gris y los pantalones de franela del pijama se vieran bien—. Pero no lo hice. No de la forma en que quiero darte las buenas noches.

Oh querida, dulce misericordia…

Joe cerró la puerta tranquilamente detrás de él. El clic del pestillo hizo que mi corazón latiera con fuerza con él estando aquí, mientras que yo estaba en la cama con nada más que una delgada camiseta de manga larga y pantalones cortos de algodón. Eso era todo. Contuve la respiración cuando le vi acercarse a la cama. Se sentó a mi lado, su cadera apoyada en mi pierna. En la penumbra de la habitación sus ojos brillaban como joyas oscuras mientras se movían sobre mi cara hasta mi pecho. Bajo su intensa mirada, mis pezones se pusieron duros inmediatamente contra la camiseta.

Su mirada se desvió hacia mi rostro y contuve la respiración. El nido de mariposas había regresado a mi estómago, intentando salir.

—Me alegro de que decidieras venir —dijo con voz ronca.

Me estremecí. —Yo también.

—¿De verdad? —Joe colocó una mano al otro lado de mi cadera—. ¿Acabas de admitir eso?

—Sí, en cierto modo lo hice.

Se inclinó de forma que la parte superior de su cuerpo se cernía sobre el mío. —Desearía tener mi teléfono para grabar este momento.

Mi mirada cayó sobre su boca. Una réplica ingeniosa escapó de mi alcance. Me humedecí el labio inferior y los suyos se separaron. Mi pecho se elevó bruscamente cuando obligué a mis ojos a alzarse para encontrarse con los suyos.

—He… he pasado un tiempo maravilloso.

—Yo también. —La mirada en sus ojos se suavizó sólo un poco, pero aún había un borde ardiente en su mirada—. Entonces, ¿qué crees que vas a hacer para las vacaciones de invierno?

Sabiendo que él había escuchado la conversación que tuve con su madre, no le mentí. —No lo sé. Pensé en ir a Washington D.C. uno de los días. Quiero ver el Smithsonian y el National Mall. Nunca he estado ahí.

—Hmm, eso podría ser divertido. Podría ser tu guía turístico.

Una pequeña sonrisa tiró de mis labios. —Eso… eso sería divertido.

—Lo sería —dijo, su voz cálida sobre mi mejilla—. Elije una fecha.

—¿Ahora?

—Ahora.

—El dos de enero —dije inmediatamente y luego me sonrojé—.¿Estarás disponible entonces?

—Estaré disponible siempre que quieras que lo esté. —Eso me encantó muchísimo y mi sonrisa se extendió.

—¿Sabes una cosa, _____?

—¿Qué? —Me pregunté si él podría ver lo rápido que latía mi corazón debajo de mi camiseta.

—¿Recuerdas que acabas de decir que te lo estabas pasando bien? —Joe bajó la cabeza, así nuestras bocas estaban a unos escasos centímetros de distancia—. Está a punto de mejorar.

—¿Lo está?

Movió la cabeza y su nariz rozó la mía. —Oh, sí.

—¿No vas besarme otra vez?

Sus labios se inclinaron hacia arriba. —Eso es exactamente lo que voy a hacer.

Calor se deslizó a través de mis venas mientras mi cuerpo se tensaba de una forma deliciosa y bienvenida. Mis ojos se cerraron con un aleteo mientras sus labios rozaban los míos una vez y luego dos veces, como si estuviera adaptándose a la sensación que le provocaban. El ligero toque, apenas un roce, era para atormentar mis nervios.

Joe cambió su peso a su brazo izquierdo y extendió los dedos de la otra mano por mi mejilla. Dejó un beso en la esquina de mis labios y otro en el otro lado antes de deslizar su mano hasta mi nuca. Sus labios se movieron a lo largo de mi mandíbula, trazando un camino ardiente hasta mi oreja. Un estremecimiento se extendió por mi piel, haciéndole soltar una profunda y ronca risa. Sus labios se presionaron contra la sensible zona de debajo de mi oreja, y un gemido salió de mi garganta.

—Buenas noches, _____.

Y luego me besó, me besó justo como lo había hecho antes de que se marchara la noche de nuestra cita. Me besó como si fuera un hombre hambriento de oxígeno y yo fuera el único aire que necesitara para respirar. La mano que estaba alrededor de mi cuello se mantuvo allí, levantándome sobre mis codos mientras su boca devoraba la mía. Y esa era la única palabra que podía usar para explicar con precisión cómo me besó.

Joseph me devoró.

Mis labios se abrieron sin necesitar casi ninguna persuasión y su lengua se deslizó en mi interior, burlándose de la mía mientras su mano se apretaba sobre mi nuca. Sabía a pasta de dientes e hizo que mis sentidos dieran vueltas. Un sonido retumbó desde el fondo de su pecho mientras se echaba hacia atrás, deslizando su mano para sacarla de debajo de mí.

En el momento en el que mi cabeza se apoyó contra la almohada, un pequeño estallido de pánico hizo que desapareciera el aire de mis pulmones. ¿A dónde estaba dirigiéndose esto? Pensé en su hermana, que estaba al final del pasillo, y en sus padres, durmiendo en el piso de arriba, pero luego me besó de nuevo, un beso dulce y tierno mientras ahuecaba mi mejilla. El pánico desapareció y los pensamientos se esfumaron.

Joe se cernía sobre mí y yo quería sentirle sobre mí, nuestros cuerpos presionados. Una vez que esta necesidad se arraigó, conflictivas emociones se elevaron en mi interior. ¿Esto era demasiado? ¿No era suficiente? Tomó mi labio inferior entre sus dientes y dejé escapar un gemido.

Decidí que era “no suficiente”.

En un acto de suprema valentía impulsado por el deseo, me agaché y deslicé las manos por debajo de su camiseta. Joe se estremeció cuando mis dedos rozaron su piel desnuda y tensa. Se quedó quieto durante un momento y luego se alejó. Me recriminé porque sabía por qué, porque había ido demasiado lejos al tocarle y él me iba a dejar. ¿Qué demonios pasaba con eso?

Joe se agachó y se quitó la camiseta, tirando de ella por encima de su cabeza.

Oh.

Oh.

Mi respiración se detuvo mientras me embebía con la visión de él. El cuerpo de Joe era espléndido. Todo piel lisa, firmemente estirada sobre sus músculos duros. Quería preguntarle acerca del tatuaje y si simbolizaba algo para él, pero no era capaz de obligar a las palabras a salir de mi boca.

Tiró del edredón de plumas y mi corazón dio un salto.

Inmediatamente pensé en lo que yo había hecho en la cama. Nuestras miradas se encontraron y no pude moverme ni respirar. Se colocó sobre mí, sus brazos encerrándome en una jaula, rodeándome de una manera que me hizo sentir pequeña… y segura. Mis manos fueron hasta su estómago, extendiéndose contra su piel. Los músculos de su estómago se contrajeron.

Joe dejó caer su frente contra la mía. —No tienes ni idea de lo que me haces.

No la tenía, pero cuando empezó a descender sobre mí pude hacerme una buena idea. Podía sentirle contra mi estómago, a través de nuestras ropas, duro y grueso. Pensé que me sacaría de la embriagadora bruma de deseo, pero no lo hizo. El calor estalló entre mis muslos, mi pulso latiendo en todo mi cuerpo. Me moví debajo de él, acercándole más al punto en el que sufría por él.

—Joder —gruñó, su gran cuerpo temblando.

Capturó mis labios en un beso abrasador mientras se colocaba entre mis piernas, amortiguando el gemido de placer que había alcanzado mi garganta. Sus caderas se movieron contra las mías y mis terminaciones nerviosas de repente estallaron en llamas. La fina tela de mi pijama no era nada entre la piel dura y caliente de su pecho y el mío. Sus caderas dieron otro lento empujón que me hizo encoger los dedos de los pies mientras me aferraba a sus costados. Su beso se volvió más profundo, más urgente mientras deslizaba su mano desde mi mejilla, bajando por mi cuello. Su mano rozó la curva de mi pecho, cerca del sensible capullo, antes de seguir la curva de mi estómago hacia el ardor de mis caderas. Curvó su mano alrededor de mi muslo, levantando mi pierna y colocándola alrededor de su cadera. Se instaló más profundamente, presionando contra mi sexo de una forma que me hizo estremecer y al mismo tiempo hizo que se agitaran emociones contradictorias. Cuando sus caderas se mecieron de nuevo, gemí contra sus labios.

—Me gusta ese sonido —dijo, moviendo sus caderas. Lo hice otra vez, sonrojándome—. Corrección. Amo ese maldito sonido.

Sensaciones corrieron a través de mi piel, construyendo un dolor en mi interior. Era como la noche en mi cama, pero mucho más fuerte, más intensa y muy real. Mientras se movía otra vez, su mano se deslizó por mi costado, alcanzando mis manos. Sus dedos se entrelazaron con los míos durante un segundo y luego se desviaron hacia arriba, por debajo de mis mangas mientras su lengua bailaba con la mía.

De repente se detuvo y alzó la cabeza. Obligué a mis ojos a abrirse mientras tomaba una respiración profunda. No entendí la expresión de su rostro.

—¿Joe?

Sin decir una palabra, levantó mi brazo y le dio la vuelta. Se me cayó el corazón. No. No. Era como a cámara lenta. Sus dedos se movieron, el pulgar deslizándose sobre la longitud de la profunda cicatriz que atravesaba mi vena.

Miró.

Seguí su mirada.

Incredulidad explotó, sofocando todas las sensaciones maravillosas que se habían estado acumulando en mi interior. Su pulgar se movió otra vez, como si estuviera intentando limpiar la cicatriz y, cuando se mantuvo, desvió la mirada hacia mí. No había duda de ello. Él sabía—sabía qué era la cicatriz.

—¿_____…? —susurró, su ceño fruncido y el rostro tenso—. Oh, _____, ¿qué es esto?

El horror superó a la incredulidad, como una avalancha. La expresión de dolor grabada en su rostro me impactó, hundiéndose profundamente con navajas afiladas y garras y me destrozó. La expresión de su cara… me destruyó como nada más podía desde esa noche de Halloween.

La cicatriz. Nunca quise que nadie la viera, para ser testigo de lo débil que había sido una vez. Iba más allá de la humillación. Tiré de mi brazo para liberarlo y salí de debajo de él. Mi cuerpo se debatía entre el calor y el frío mientras tiraba hacia abajo de la manga para cubrir mi muñeca desnuda.

—_____… —Se acercó a mí.

—Por favor —dije, apartándome hasta el borde de la cama—. Por favor, vete.

Joe apartó la mano. —_____, habla conmigo.

Sacudí la cabeza con labios temblorosos.

Un músculo se apretó en su mandíbula. —_____…

—¡Vete! —Salté de la cama, tropezándome—. Sólo vete.

Joe se quedó congelado durante un segundo, como si estuviera a punto de decir algo más, pero luego se bajó de la cama. Retrocedió hacia la puerta mientras un profundo estremecimiento empezaba a atravesar mi cuerpo. Con la mano sobre el picaporte de la puerta, se detuvo.

—_____, podemos hablar…

—Vete. —Mi voz se quebró—. Por favor.

Sus hombros se tensaron y luego hizo lo que le pedí. Joe se fue, cerrando la puerta silenciosamente detrás de él.


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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 18:27

No no no no no no no me dejes asiiii!!!
Porfis yo quiero mas andale siiiiii?
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 18:29

Mas mas mas mas mas mas mas es que se kdo genial
yo quiero saber q mas pasaaaaaa!!
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 19:40

demonios...
quise llorar cuando ella le pide q se vaya
no puede ser...
entiendo el punto de ella
pero joe tambien sufre
oh, por favor
siguela pronto
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 20:18

ahhh por favoooor no la dejes asi!!!
siguela yo quiero saber mas PORFA PORFA POOORFA!!!!
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ro$$ 100% fan$ griton@
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Enero 31st 2014, 23:39

JOE ES DEMASIADO BELLO!!!!!, PERDI LA CUENTA LAS VECES QUE MIENTRAS LEIA DECIA ALGO COMO
"AWWW JOEEE ES DEMASIADO BELLO, ME ENAMORO" Y ASI, ME HABIA PERDIDO DE BASTANTES CAPS
HASTA MARATON HUBO Y YO ESTA DESAPARECIA PORQUE ES QUE ANATOMIA ME CONSUME MUCHO
DE MI TIEMPO, LA UNI ESTA EN SU PLENO apogeo, y eso de que joe descubrio su cicatriz OM MY GOODNESS! quedo en su mejor momento y nos dejas hechas una dementes por querer desesperadamente massss!!! SIGUELA POR FISSS! espero que sea antes de que empiece la semana porque anatomia volvera a consumir mi tiempo y quiero leer!!  Lloron  
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Hoy a las 02:39

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