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 Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)

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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 5th 2014, 18:00

Ok necesito saber q mas pasa andale siiii
Quiero saber q mas pasaa jaja
ame el.capi lo.ultimo me dejo asi
o.0
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 5th 2014, 18:10

Oooooooh. Dios siiigueeelaaaaa
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~nazz~
Forista!


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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 5th 2014, 18:48

Oh por dios x.x
Joe!! me mataras con tu ternura x3
Siguela por favor que cada vez se pone mejor *w*
Quiero que le diga luego lo que le sucedió xD
No puedo más con la curiosidad x.x
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 5th 2014, 20:48

no nos hagas esto POR FAVOOOR!!!!
yo necesito leer mas o en serio juro que me voy a morir!!
SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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VaLeexD
Vecina De Los Jonas!


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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 6th 2014, 15:25

Siiigueelaa
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 6th 2014, 17:14

Wait for you

Capitulo 29


Lo que Joe había estado esperando ocurrió poco después de que me quité la camisa y le mostré mi sostén. Había logrado que me sentara y me envolvió con una manta sobre los hombros, cubriéndome. Estábamos viendo una película de ciencia ficción horriblemente mala cuando todo ese alcohol decidió que no quería estar en mi vientre.

Quitándome la manta, trepé encima de las piernas de Joe y su regazo. —Oh Dios...

—¿Qué? Estás enferma. —Joe se había levantado.

Corrí hacia el baño y cerré la puerta detrás de mí. Cayendo de rodillas, levanté la tapa y comencé a vomitar. Cada músculo de mi cuerpo pasó por el movimiento. Las lágrimas corrían por mi cara mientras mi cuerpo se estremecía. Parecía mal estar pasando por esto después de haber tenido gripe.

Sobre todo el ruido de las arcadas que hacía, no había oído a Joe entrar, pero él estaba allí, de rodillas junto a mí. Su mano recorriendo mi columna vertebral en un movimiento relajante y continuo, mientras recogía el cabello que se había escapado sobre mi cara. Se quedó, murmurando palabras ininteligibles para mí que hicieron maravillas, incluso a través de la horrible etapa de vomito seco.

Cuando terminó todo, me ayudó a apoyarme en la bañera mientras agarraba una toalla y abría la llave del agua. Se arrodilló, limpiando el material blando de mi cara, como lo había hecho la noche de la fiesta de Halloween y cuando había estado enferma.

—¿Te sientes mejor? — preguntó.

—Un poco —murmuré, cerrando los ojos contra el resplandor—. Oh Dios, esto es tan vergonzoso.

Se rió entre dientes. —No es nada, cariño.

—Es por eso que te quedaste, ¿verdad? —gemí, sintiéndome como un gran idiota—. Sabías que iba a estar enferma y allí estaba yo, quitándome la ropa.

—Shh —dijo, poniendo las hebras sueltas de mi cabello en su lugar—. Tan encantador como fue verte vomitar hasta las tripas, no es por eso que me quedé, y lo sabes.

Cerré los ojos de nuevo, sintiéndome un poco flotante. —Porque tú me quieres, ¿pero no cuando estoy borracha y vomitando por todos lados?

Joe se echó a reír. —Sí, lo sé, eso suena bastante bien.

—Sólo me aseguro de que estamos en la misma página —murmuré.

Entonces se me ocurrió que todavía estaba sólo en mis jeans y sujetador, pero sinceramente no me importaba. Mañana sería sin duda una historia diferente.

—No es así.

Abrí un ojo. —Ja.

—Pensé que te gustaría. —Pasó un paño frío y húmedo a lo largo de mi barbilla.

—Eres muy bueno en esto...

—Tuve un montón de práctica. —Joe tiró el paño a un lado, agarró uno nuevo y repitió los pasos—. He estado en esto un buen número de veces. —Lo pasó por mi cuello, sobre los tirantes de mi sujetador y luego por los brazos—. ¿Quieres ir a la cama?

Mi otro ojo se abrió.

Negó con la cabeza y el hoyuelo apareció en su mejilla izquierda. — Eres una mal pensada.

—Oh.

—Sí, oh —dijo, estando de pie. De espaldas a mí, rebuscó por el fregadero. Abrió la llave. Estaba de vuelta frente a mí otra vez, sosteniendo un cepillo de dientes—. Pensé que te gustaría sacar el sabor de tu boca.

Mis dedos hicieron movimientos ansiosos. —Eres maravilloso.

—Lo sé. —Me lo entregó y luego remplazó el cepillo de dientes por uno de esos vasos de papel que nunca usaba. Cuando terminé todo, se arrodilló de nuevo y se balanceó en sus talones. Abrió la cremallera de su chaqueta y se encogió de hombros—. He estado tratando de conseguir que digas que soy maravilloso desde la primera vez que te estrellaste contra mí. Si hubiera sabido que todo lo que necesitaba era entregarte un cepillo de dientes, lo habría hecho hace mucho tiempo. Mi error.

—No. Fue mi... —Me esforcé un poco, mirándolo cuando se agachó y tiró de la camisa sobre su cabeza—… mi error, ¿qué estás haciendo?

—No sé dónde están tus ropas.

—Ajá. —Mi mirada cayó y creí que iba a necesitar un paño húmedo de nuevo.

—Y pensé que te gustaría quitarte tu ropa.

En la luz brillante, vi el detalle del tatuaje del sol como nunca lo había hecho antes. Tenía que haber un millar de pequeñas marcas en el interior del sol, lo que le daba un detalle realista, ardiente. —Sí...

—Así que lo más fácil sería dejar que te preste mi camisa.

Mis ojos fueron aún más abajo, sobre su pezón oscuro y luego hacia abajo, trazando cada ondulación de los músculos de su estómago. —Está bien.

—Entonces estarás más cómoda.

Había una fina capa de pelo oscuro que aparecía debajo de su ombligo y viajaba al sur, por debajo de la banda de sus jeans. Parecía que alguien había colocado sus dedos a cada lado de sus caderas, hundiendo la piel allí. —Claro —murmuré. ¿Cómo alguien consigue músculos allí? ¿Qué tipo de ejercicios abdominales había tenido que hacer?

—No has estado escuchando una sola cosa de lo que he dicho.

Levanté mi mirada. —Nuh-uh.

Allí estaba, de nuevo, su hoyuelo, mientras estrechaba mis caderas y me ayudaba para sentarme en el borde de la bañera. —No levantes tus brazos todavía, está bien.

Sentada allí, agarré los bordes de la bañera mientras él ponía el hueco de su camisa sobre mi cabeza.

—Mantén tus brazos hacia abajo. —Dejó de lado la camisa y deslizó sus brazos alrededor de mí. Un segundo después, su ágil dedo desabrochó mi sostén.

—¿Qué estás haciendo? —Mi estómago se revolvió y, hombre, después de lo que acaba de hacer allí, eso no era una buena sensación.

Se echó a reír mientras los tirantes se deslizaban por mis brazos, haciéndome temblar.

—Como he dicho antes, eres una mal pensada. Tu virtud está a salvo conmigo.

—¿Mi virtud? —No estaba segura de si quería que estuviera a salvo con él.

Echó un vistazo hacia arriba. —Por ahora.

—¿Por ahora? —susurré.

Joe asintió. —Pasa tus brazos por acá.

Hice lo que me dijo y luego hizo una demostración de enrollar las mangas antes de deslizar su mano por mi brazo izquierdo, deteniéndose encima de mi pulsera.

—No. —El pánico me atravesó mientras él desabrochaba la pulsera.

Traté de tirar de mi brazo hacia atrás, pero Joe miró hacia arriba, apretando su agarre.

—Ya la he visto, _____.

La presión se cerró sobre mi pecho. —Por favor, no lo hagas. Es vergonzoso y no puedo devolver lo que viste. Ojalá pudiera, pero no puedo.

Envolvió sus dos manos alrededor de la pulsera y la muñeca, mientras mantuvo mi mirada como su única constante. —Es debido a esto, ¿no es así? ¿Por qué estás asustada de mí? ¿No querías hablar conmigo? ¿Por eso dejaste de asistir a clases?

Un nudo se elevó tan rápido en mi garganta que no podía hablar.

—Oh, mi amor. —Deslizó suavidad en su voz y su mirada—. Todos hemos hecho cosas de la que no estamos orgullosos. Si supieras... —Sacudió la cabeza—. El punto es que no sé por qué lo hiciste. Sólo espero que cualquiera sea la razón, sea algo que has aceptado. No pienso menos de ti por ello. Nunca lo hice.

—Pero te veías tan... —Mi voz era muy ronca.

El brazalete se resbaló, pero una de sus manos todavía cubría mi muñeca mientras ponía el brazalete en el borde del fregadero.

—Sólo me sorprendió y me preocupé. No sabía cuando te hiciste esto y no voy a preguntar. No en este momento, ¿de acuerdo? Sólo sé que no la tienes que esconder a mí alrededor. ¿De acuerdo?

Lo único que pude hacer fue asentir, porque siempre trataba de ocultarla.

Joe bajó la cabeza mientras levantaba mi muñeca, girando mi brazo, por lo que mi mano miraba hacia arriba. Presionó sus labios en la cicatriz, y mi respiración se quedó estancada en la garganta. Aparté la mirada, apretando mis ojos cerrados. Algo se rasgó en mi interior, una pared distintiva que había construido a mí alrededor.

—Acababa de cumplir dieciséis años —dije, mi voz ronca cuando solté las palabras antes de perder los nervios—. Ahí fue cuando lo hice. No sé si realmente tuve la intención de hacerlo o si sólo quería que alguien... — Sacudí mi cabeza—. Es algo que lamento todos los días.

—¿Dieciséis? —Su tono carente de juicio.

Asentí. —Nunca haría algo así de nuevo. Te lo juro. No soy la misma persona que era entonces.

—Lo sé. —Varios minutos pasaron, y luego colocó su brazo en mi pierna—. Ahora es el momento de quitar tus pantalones.

El cambio brusco de tema me hizo reír. —Bien.

Cuando me ayudó a pararme, la camisa casi llegó a mis rodillas y mi sujetador, yacía en el suelo entre nosotros, como una cosa triste y solitaria.

Cuando alcanzó los botones de mis jeans, le di una palmada en la mano.

—Creo que puedo hacer eso.

—¿Estás segura? —Arqueó una ceja—. Porque estoy aquí a tu servicio, y quitar tus jeans es algo que siento que sería excepcionalmente maravilloso de hacer.

—Estoy segura de que así sería. Ponte tu chaqueta de nuevo.

Dio un paso atrás y se apoyó en el fregadero. Toda esa carne masculina completamente a la vista. —Me gusta cuando miras.

—Lo recuerdo —me quejé, dándome la vuelta. Era como si mi pulsera ni siquiera se hubiera ido, pero me sentía más desnuda sin ella que si no llevara nada de ropa. Con un poco de temblor, me quité mis jeans.

Cuando me volteé, seguía estando medio desnudo.

Joe tiró su chaqueta al piso y luego tomó mi mano. —¿Crees que estarás bien si nos vamos del baño?

—Eso espero.

Nos dirigimos de nuevo a la sala, y pensé que iba a irse a continuación, ya que era mucho más tarde de las dos de la mañana, pero me buscó algunas aspirinas, me hizo beber una botella de agua, y luego se sentó en mi sofá. Le dio a mi brazo un pequeño tirón. —Siéntate conmigo.

Comencé a caminar alrededor de sus piernas, pero me detuvo.

—No. Siéntate conmigo.

Sin tener idea de a dónde iba con esto, negué con la cabeza. Joe se inclinó hacia atrás y luego tiró de mi brazo un poco más duro. Fui con él, dejándole tirarme en su regazo. Mi cara contra su frente, las piernas extendidas sobre los almohadones junto a nosotros. Tiró de la manta por encima de mis piernas y una vez que me había puesto como él quería, envolvió sus brazos alrededor de mi cintura.

—Deberías tratar de dormir —dijo, con voz apenas audible por encima del zumbido de la TV—. Ayudará por la mañana.

Me relajé contra él, más rápido de lo que creí posible.

Acurrucándome cerca, apoyé la cabeza contra su pecho. —¿No te irás?

—No.

—¿En absoluto? —insistí, cerrado mis ojos.

Su barbilla rozó la parte superior de mi cabeza y luego sus labios rozaron mi frente. Un suspiro se filtró por entre mis labios. —No voy a ninguna parte —dijo—. Estaré aquí cuando despiertes, cariño. Te lo prometo.

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 6th 2014, 17:25

Wait for you

Capitulo 30


Me tomó un par de momentos darme cuenta que la luz cegadora del sol brillaba a través de la ventana de mi sala de estar, y que todavía estaba en el regazo de Joe. Tenía la cabeza contra su hombro y su barbilla descansaba encima de la mía. Sus brazos estaban asegurados a mí alrededor como si pensara que me despertaría y me escaparía.

En mi pecho, mi corazón hizo una pequeña sacudida. Los recuerdos de anoche eran un poco incoherentes al principio, pero cuando empezaron a tener sentido, alterné entre estar emocionada, desconcertada, sorprendida, y luego otra vez emocionada.

Joe todavía estaba aquí y anoche había dicho que me quería, que íbamos a estar juntos, incluso después de que supo lo que yo misma me había hecho, y después de que había sido una perra con él. Casi no lo podía creer. Tal vez estaba soñando, porque no creía que me mereciera esto.

Colocando mi mano en su pecho, sentí los latidos de su corazón, firmes y fuertes bajo mi palma. Tenía la piel desnuda, caliente y real. Necesitaba verle la cara para creer plenamente que esto estaba sucediendo. Me moví en su regazo. Joe gimió un sonido rico y profundo.

Abriendo mucho los ojos, me detuve. Santa Madre, podía sentir su erección contra mi cadera. Sus brazos se apretaron alrededor de mi cintura y sentí su corazón golpear al mismo tiempo que el mío.

—Lo siento —dijo, su voz gruesa y ronca—. Es por la mañana, y estás sentada sobre mí. Una combinación destinada a derribar a cualquier hombre.

Calor inundó mis mejillas, pero corrió por mis venas, y me acordé de cómo se sentía cuando se había mecido contra mí antes. No era el mejor pensamiento para tener en esos momentos. Su agarre en mi cintura se soltó y su mano bajó a mi cadera. A través de la delgada camisa —su camisa— mi piel se estremeció.

Bien. Tal vez era el mejor pensamiento para tener ahora mismo.

—¿Quieres que me baje de ti? —pregunté.

—Infiernos, no. —Su otra mano viajó por mi espalda, sus dedos se enredaron en las puntas de mi cabello—. Joder, absolutamente no.

Mis labios esbozaron una sonrisa. —Está bien.

—Por fin, creo que en realidad estamos de acuerdo con algo.

Me incliné un poco hacia atrás, para poder verlo. Despeinado del sueño y con un leve rastro de barba en su mandíbula, me pareció absolutamente impresionante. —¿Realmente, realmente anoche ocurrió?

Uno de los lados de sus labios se alzó, y mi pecho se hinchó. Había perdido esa sonrisa. —Depende de lo que crees que pasó.

—¿Me quité la camisa para ti?

Sus ojos se hicieron más profundos. —Sí. Momento encantador.

—¿Y me rechazaste?

La mano en mi cadera se deslizó más abajo. —Sólo porque nuestra primera vez juntos no iba a ser cuando estuvieras borracha.

—¿Nuestra primera vez juntos?

—Ajá.

Los músculos de mi estómago se apretaron. —Estás muy confiado acerca de que va a haber una primera vez entre nosotros.

—Lo estoy. —Inclinó su espalda contra el colchón.

Tenía que concentrarme. —Hablamos, ¿no? —Mi mirada se posó en mi muñeca izquierda desnuda—. ¿Te dije cuando me hice esto?

—Sí.

Lo miré. —¿Y no crees que sea una puta delirante?

—Bueno...

Ladeando mi cabeza a un lado, lo inmovilicé con una mirada.

La sonrisa de Joe se extendió mientras su mano se deslizaba más arriba de mi espalda, llegando a la parte de atrás de mi cuello.

—¿Quieres saber lo que pienso?

—Depende.

Dirigió mi cabeza hacia abajo para que nuestras bocas estuvieran a pulgadas. —Creo que tenemos que hablar.

—Tenemos que hacerlo —concordé. Me ponía nerviosa, por supuesto, pero hablar reemplazaría mi temor.

Joe súbitamente se apoderó de mis caderas y me levantó, poniéndome en el sofá junto a él. Inmediatamente, eché de menos su calor. La confusión aumentó cuando se puso de pie. —Creí que teníamos que hablar —le dije.

—Tenemos. Ya vuelvo.

No tenía ni idea de lo que estaba haciendo.

—Quédate ahí, ¿de acuerdo? —dijo, retrocediendo hacia la puerta—. No te muevas de ese lugar. No pienses en nada. Sólo siéntate ahí y ya vuelvo.

Lo observé con curiosidad. —Está bien.

Una sonrisa torcida apareció. —Lo digo en serio, no pienses en nada. No en el último par de minutos, o anoche. No en el último mes. O lo que viene a continuación. Sólo siéntate ahí.

—Está bien —susurré—. Te lo prometo.

Sus ojos se encontraron con los míos por un segundo más, luego se fue, y por supuesto, pensé en todo en esos cinco minutos en los que no estuvo. Para cuando regresó, casi me había convencido de que no iba a volver.

Excepto que lo hizo.

Me di la vuelta, mirando por encima del respaldo del sofá y una vez que vi lo que tenía en sus manos, sonreí ampliamente.

—Huevos. Trajiste huevos.

—Y mi sartén. —Empujó la puerta con la cadera—. Y me lavé los dientes.

—No te pusiste una camisa.

Me lanzó una mirada mientras se dirigía a la cocina. —Sabía que rompería tu corazón por no ser capaz de verme sin camisa.

Cuando desapareció por la puerta, dejé caer mi cabeza hacia el respaldo del sofá y solté un sonido de chicas que esperaba que fuera sordo.

—_____, ¿qué demonios estás haciendo?

Levanté mi cabeza. —Nada.

—Entonces saca tu culo de ahí.

Sonriendo, me escabullí del sofá y me dirigí hacia mi habitación.

—Y no te atrevas a cambiarte.

Me detuve, haciendo una mueca.

—Porque me gusta mucho verte en mi ropa —agregó.

—Bueno, si lo pones así... —Me di la vuelta y me dirigí a la cocina. Demorándome en la puerta, lo vi hacer algo que lo había visto hacer al menos una docena de veces.

Me miró por encima de su hombro. —¿Qué? ¿Tanto extrañaste mis huevos?

Parpadeé, mis ojos empañados. —No pensé que te tendría en mi cocina preparando huevos otra vez.

Los músculos gruesos de sus hombros se flexionaron, y no podía dejar de admirar el valle sensual. Se curvaban profundamente en su piel mientras se inclinaba hacia adelante, ajustando los controles de la cocina.

—¿Me extrañabas tanto?

Por una vez, no vacilé. —Sí.

Joe estuvo enfrente de mí. —Te he echado de menos.

Tomé una respiración profunda. —Quiero decir que lo siento por cómo me comporté cuando... bueno, cuando viste mi cicatriz. Nunca dejo que nadie la vea. —Chupé mi labio inferior y di un paso hacia adelante—. Sé que no es una excusa para haber sido una terrible perra, pero...

—Voy a aceptar tus disculpas con una condición. —Cruzó sus brazos sobre el pecho.

—Cualquier cosa.

—Confía en mí.

Incliné mi cabeza hacia un lado. —Confío en ti, Joe.

—No, no lo haces. —caminó hacia mi mesita y sacó una silla—. Toma asiento.

Sentándome, tiré el dobladillo de la camisa hacia abajo mientras se dirigía de nuevo a la cocina, poniendo el sartén pequeño sobre la cocina.

—Si confiaras en mí, no habrías reaccionado de la manera en que lo hiciste —se limitó a decir, rompiendo un huevo—. Y no estoy juzgándote o cualquiera de esa clase de mierda. Tienes que confiar en que no voy a ser un idiota o alucinar sobre ese tipo de cosas. Tienes que confiar en que me preocupo bastante por ti.

Mi respiración se estancó.

Se dio la vuelta, —Hay muchas cosas que no sé sobre ti y espero que podamos arreglar eso. No te voy a presionar, pero no puedes dejarme fuera, ¿bien? Tienes que confiar en mí.

Había un montón de cosas que no sabía, pero no quería que esas cosas interfirieran. No ahora. No alguna vez. —Confío en ti. Voy a confiar en ti.

Joe se encontró con mi mirada. —Acepto tus disculpas.

Luego se volteó de nuevo a la cocina, revolviendo mis huevos, antes de servir el jugo de naranja. Realmente no dijo nada hasta que se sentó con sus cuatro huevos hervidos

—Entonces, ¿a dónde vamos desde aquí? —preguntó—. Dime lo que quieres.

Me detuve, mi tenedor lleno de huevo. Mi mirada se desvió hacia arriba. Él sostenía uno de los huevos. —¿Lo que quiero?

—De mí. —Mordió el huevo, masticando lentamente—. ¿Qué quieres de mí?

Puse mi tenedor en la mesa, me senté y lo miré fijamente. De repente se me ocurrió que iba a hacerme decirlo y... y tenía que decirlo. Pensé en Molly y lo que tuvo que decir cientos de veces. Esto era fácil comparado con eso. —A Ti.

—¿A mí?

—Te quiero a ti. —Mis mejillas ardían, pero seguí adelante—. Obviamente, yo nunca he estado en una relación, y ni siquiera sé si eso es lo que tú quieres. Tal vez no es…

—Sí lo es. —Se acabó el huevo.

Mi pecho se apretó. —¿En serio?

Se rió entre dientes. —Suenas tan sorprendida, como si no lo pudieras creer. —Tomó otro huevo—. Es realmente algo adorable. Por favor, continúa.

—¿Por favor, continúa...? —Sacudí mi cabeza, nerviosa—. Quiero estar contigo.

Joe acabó con el segundo huevo. —Esa es la segunda cosa en la que estamos de acuerdo esta mañana.

—¿Quieres estar conmigo?

—He querido estar contigo desde la primera vez que me rechazaste. He estado esperando a que entraras en razón. —Sus labios se curvaron hacia arriba—. Así que, si vamos a hacer esto, hay algunas reglas básicas.

¿Me había estado esperando? —¿Reglas?

Asintió mientras pelaba el tercer huevo. —No hay tantas. No me dejes fuera. Es sólo tú y yo, y nadie más. —Hizo una pausa, y mi corazón saltaba—. Y finalmente, que sigas viéndote tan sexy en mis camisas.

Una carcajada brotó de mí. —Creo que todas son realizables.

—Bien.

Lo vi acabar sus huevos y tan feliz como era, los nervios se apoderaron de mí. —Nunca he hecho nada de esto antes, Joe. Y no soy fácil de tratar todo el tiempo. Lo sé. No puedo prometer que será fácil para ti.

—Divertido, nada en la vida es fácil. —Vació su vaso de leche y se puso de pie, yendo a mi lado. Me agarró la mano y me puso de pie. Sus brazos alrededor de mi cintura mientras él inclinaba la cabeza hacia abajo y, cuando habló, sus labios rozaron mi mejilla.

—Lo digo en serio acerca de ti, _____. Si me quieres de verdad, me tienes.

Cerré los ojos y puse mis manos sobre su pecho. —Te quiero de verdad.

—Es bueno saberlo —murmuró, inclinando la cabeza hacia un lado y sus labios rozaron los míos. La anticipación se hinchó como una burbuja—. Porque si no, esto sería bastante incómodo.

Me eché a reír, pero luego su boca estuvo en la mía, calmándome. El beso fue suave al principio. Una exploración sensible de mis labios, pero había pasado mucho tiempo desde que me había besado. Y había pasado mucho tiempo desde que me había sentido así. Quería más.

Deslizando mis manos por su pecho, y luego por los lados de sus mejillas ligeramente ásperas, metí mis dedos profundamente en su pelo desordenado y suave. Ese fue todo el estímulo necesario para Joe. Profundizó el beso, separando mis labios mientras su lengua se deslizó. Sus manos llegaron hasta mis caderas y luego hasta la cintura. Me tiró contra él y el beso pasó de inocente y dulce a francamente sexy en cuestión de segundos.

Joe me levantó. Me sobresalté dando un grito ahogado que se perdió rápidamente en él. El instinto se hizo a cargo y envolví mis piernas alrededor de su cintura. En una estocada potente, se adelantó, mi espalda estaba contra la pared y su pecho estaba al ras contra el mío. Mi cuerpo se ablandó y humedeció entre mis muslos mientras lo sentía allí, la evidencia de lo mucho que me quería. Cada centímetro de mi cuerpo se tensó mientras el calor me recorría.

Por primera vez, no había una pizca de pánico. Nada más que sensaciones maravillosas que me hacían sentir viva, y por una vez, estaba completamente en control. Había una libertad que nunca había experimentado antes, y me lancé a ese beso. Hizo ese sonido terriblemente sexy que retumbó en su pecho y luego en el mío.

Pareció una eternidad antes de que retirara su boca. —Tengo que irme.

Dejé escapar un suspiro inestable. —¿Te vas ahora?

—No soy un santo, cariño —casi gruñó—. Así que si no me voy ahora, no me iré por un tiempo.

Un pulso fue desde las puntas de mis senos a mi centro. —¿Y si no quiero que te vayas?

—Mierda —dijo, deslizando sus manos hasta mis muslos—. Estás haciéndome muy difícil ser el buen chico que me dijiste que era anoche.

—No estoy borracha.

Presionó su frente contra la mía, riendo suavemente. —Sí, puedo ver eso, y si bien la idea de tomarte ahora mismo, contra la pared, es suficiente para hacerme perder el control, quiero que sepas que lo digo en serio. No eres una conquista de una sola noche. No eres una amiga con beneficios. Eres más que eso para mí.

Cerré los ojos, respirando pesadamente. —Bueno, eso fue... realmente una especie de cosa perfecta.

—Soy realmente una especie de cosa perfecta —respondió, suavemente desenredando mis piernas. Me sentó en el suelo y me habría caído justo encima si no me hubiera agarrado—. Todo el mundo lo sabe. No eres más que un poco lenta para entenderlo.

Me eché a reír. —¿Qué vas a hacer?

—Tomar una ducha fría.

—¿En serio?

—Sí.

Me eché a reír de nuevo. —¿Vas a volver?

—Siempre —dijo, dándome un beso rápido.

—Está bien. —Abrí mis ojos, sonriendo—. Voy a esperar por ti.

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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 6th 2014, 19:36

ahhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
al fiiiiiiiiiiiiiiiin
me encantan!!!!
le contara rayita lo q le paso???
y joe a ella?
yo quiero saber q le paso a joe
SIGUELA PORFAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 6th 2014, 20:07

JOE ES TAN JODIDAMENTE BELLOOOOOOO
ME ENCANTAAAAA
NO PUEDO TENER SUFICIENTE
SIGUELA
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 6th 2014, 20:21

siguela porfaaaa!!!!!!
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 6th 2014, 20:53

Haaaaaaaaaaa
ok eso fue demaciado ame el capi
esta hermoso la verdad el capi lo ame
es que esta genial yo quiero mas aun
gracias x los dos capis Smile
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 7th 2014, 14:21

CAPITULOOO
NECESITANDOLOO AHORAA ANDOOO
POR FAVORSITO, ESTA GENIAL
ESTA NOVELA es tan hermosa, cariño en serio es genial
la amo, pienso y repienso en ella, la amo
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 7th 2014, 15:26

owwww
me enamore de joe
esta hermoso
siguela
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 7th 2014, 19:30

haaay voy a morir si no subes capi hoy :'(
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 8th 2014, 12:41

Wait for you

Capitulo 31


Mi vida cambió de maneras muy pequeñas en tan corto periodo de tiempo que todo esto sumado a este acuerdo monumental, al menos para mí. Joe había pasado todo el domingo conmigo y me había despertado esta mañana con un mensaje de buenos días de él.

Antes de tener oportunidad de darle la noticia a Brit y Jacob sobre el cambio de estatus entre Joe y yo, lo vieron de primera mano mientras esperábamos fuera a que Brit terminara su cigarrillo antes de ir a Whitehall el lunes.

Joe salió de la nada, deslizándose detrás de mí y envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura. Me puse rígida por una fracción de segundo antes de forzarme a relajarme. Presionó sus labios contra mi mejilla y el escalofrió no tenía nada que ver con el aire frío. —Hola.

El cigarro calló de la boca de Brit.

Jacob parpadeó una vez, luego dos y luego otra vez —¿Qué demo…?

Agarré los antebrazos de Joe mientras él arrastraba sus labios a mi oreja, incendiando una parte a través de mi piel. —Creo que Brittany va a prenderle fuego a su zapato.

Mi mirada cayó y me liberé de su agarre. —¡Oh dios mío, Brit, tu zapato!

Miró abajo y dio un pequeño chillido. Dejando el cigarro encendido fuera de su zapato, saltó hacia atrás. —Casi me quemo hasta la muerte, y hubiera sido tu culpa.

—¿Mi culpa?

—Sí, porque no me dijiste sobre esto —gesticuló salvajemente a un sonriente Joe—. ¡Eso!

—¿Están ustedes, tú sabes? —Jacob nos señaló—. ¿Juntos? ¿Juntos?

No tuve oportunidad de responder. Joe me dio la vuelta y me besó, ahí entre los dos edificios. No fue un amistoso beso en los labios. Cuando nuestras lenguas se tocaron, mi bolso se deslizó fuera de mi brazo y golpeó el frío piso.

—Mierda —murmuró Jacob—. Creo que van a hacer bebés.

Con las mejillas encendidas, me aparté. Joe se veía absolutamente desvergonzado mientras presionaba un beso en mi frente. Sobre su hombro, vi a Steph y su amiga, boquiabiertas ante nosotros. Supongo que tampoco recibió el memo.

—Tengo que ponerme al día con el profesor antes de que empiecen las clases, así que tengo que correr —dijo retrocediendo—. ¿Te veo después de clases?

—Sí. —Mis labios hormigueaban, junto con varias otras partes de mi cuerpo—. Te veo luego.

Cuando regresé con mis amigos, me miraron como si los deslumbrara con mis cosas. Agachándome, recogí mi bolsa. —Está bien, antes de que empiecen a gritarme, simplemente sucedió, justo ayer y no he tenido tiempo de decir nada.

Brit se cruzó de brazos. —¿No has tenido un segundo para llamar, o no sé, enviar un mensaje?

—Estuvimos ocupados todo el día de ayer, fuimos a cenar y luego…

—¿Ustedes tuvieron sexo? —Jacob agarró mis hombros dándome una pequeña sacudida.

—Oh dios mío, chica, detalles, necesito detalles. ¿De qué talla es su…?

—No tuvimos sexo. —Aparté sus manos—. Caray, sólo estuvimos juntos ayer. Dame algo de tiempo para eso.

—He estado ajustándolo desde agosto —avisó Jacob.

Le lancé una mirada suave. Me taladraron sobre lo que pasó mientras nos dirigíamos a Whitehall y a través del inicio de clases. Cuando los dejé para esperar a Joe fuera, estaba segura de que había suavizado sobre mi fallo de amiga.

Estaba justo fuera del pabellón, apoyada contra uno de los pilares. Probablemente parecía extraña, debido a la radiante sonrisa estampada en mi cara, pero realmente no había parado de sonreír desde ayer en la mañana.

Mi sonrisa se deslizó una pulgada cuando vi a Joe saliendo de las puertas, con Steph a su lado. La única cosa que me impedía actuar como un tigre y echarme sobre ella era el hecho de que Joe no parecía muy emocionado.

Steph arrojó su brillante melena de cabello sobre un hombro mientras me acercaba.

—Hola —dijo ella con lo que creía era una carga a tope de falsa alegría.

—Hola —respondí, sosteniendo su mirada.

Joe se deslizó a mi lado enroscando sus dedos con los míos. —¿Tu clase te dejó salir temprano?

Asentí. —Sólo unos minutos antes.

Steph lanzaba dagas por los ojos a través de nuestras manos unidas.

—¿Vas a estar en la fiesta de Jase el próximo sábado, Joe?

¿Había una fiesta? Tan estúpido como era, no me gustaba la idea de Joe yendo a una fiesta donde Steph estaría. Mal. Mal. Pero un feo sentimiento serpenteaba a través de mí cada vez que pensaba en esos dos enganchados en el pasado.

—No sé aún. —Joe apretó mi mano—. Depende de si _____ quiere ir.

Su perfecta boca se abrió y creo que amé a Joe. —¿Si _____ quiere…? Lo que sea. —Se marchó uniéndose a la chica con la que la había visto en la fiesta de Halloween.

Miré a Joe. —Bueno, no parecía muy feliz con eso.

Se encogió de hombros.

Empezamos a subir la colina, hacia Knutti. —¿Así que ustedes no eran más que amigos con beneficios?

Joe me envió una mirada de soslayo. —Nos enganchábamos de vez en cuando, pero como te dije este fin de semana, no he estado con nadie desde que te conocí.

—Lo sé. Sólo parece como si ella quisiera más.

—¿No lo harías?

—Caray, realmente necesitamos trabajar en tu confianza.

Joe se rió entre dientes mientras me jalaba a su lado. Nos acurrucamos contra el viento azotando bajo la colina. —Puedo pensar en algunas otras cosas en las que podemos trabajar.

—Pervertido —murmuré incluso aunque mi mente estaba ahí con él.

Presionó sus labios en mi sien. —Culpable de los cargos, cariño.

_______________________________________

Joe no fue a la fiesta de Jase el sábado por la noche. Él no había sacado el tema y no estaba segura si debía haberlo hecho. Me sentí un poco culpable porque no fue, porque no quería interferir con sus amigos, pero no parecía molesto por el hecho de que se perdía un épico juego de cervezas pong.

Salimos a cenar a un pueblo cercano y luego regresamos a mi lugar. Si tenía algunas dudas sobre la seriedad de nuestra relación, fueron vencidas esa tarde.

Joe había traído a Raphael a mi apartamento. Nada más serio que permitir a una tortuga arrastrarse a través del piso de tu cocina.

—Necesita hacer ejercicio —dijo Joe, sentado enfrente de mi nevera, con las piernas extendidas—. Sí no, simplemente va a volverse gordo y perezoso, sentado en su caparazón.

—Pobre Raphael. —Lo recogí y lo giré de vuelta, así él se dirigía hacia Joe—. Tiene que ser aburrido en el acuario.

—Es un terrario —corrigió Joe—. Y tiene una mecedora para terrario. Le conseguí una nueva para su cumpleaños.

—¿Sabes cuándo es su cumpleaños?

—Sip. 26 de julio —hizo una pausa, mirándome—. ¿Cuándo es tu cumpleaños?

Crucé mis tobillos. —Uh, tienes tiempo hasta que tengas que preocuparte por eso. ¿Cuándo es el tuyo?

—15 de junio. ¿Cuándo es el tuyo, ____?

Esto estaba a punto de volverse incomodo. —Fue el 2 de enero.

Joe se inclinó hacia delante, su frente levantándose. Varios segundos pasaron mientras me miraba fijamente. —Me perdí tu cumpleaños.

—No es un gran problema —le dije, agitando la mano—. Fui a Smithsonian y luego me enfermé, por lo que es probablemente una buena cosa que no estabas ahí.

Su expresión se tensó. —Aw, hombre, es por eso que dijiste que querías ir allí el segundo del mes. ¿Estabas sola? Mierda. Lo siento.

—No. —Levanté mi mano—. No necesitas sentirte terrible. No hiciste nada malo.

Joe me miró por unos pocos momentos más, la expresión protegida. Finalmente, dijo—: Bueno, siempre hay un próximo año.

Sonreí a eso. El año que viene. Guau. Pensar en eso con antelación era un poco aterrador y emocionante.

Después de un rato, Joe recogió a la tortuga y se levantó. —Vuelvo enseguida.

Mientras Joe llevó a su mascota devuelta a su apartamento, corrí al baño y rápidamente cepillé mis dientes. Terminé segundos antes de que regresara. Se sacó el suéter de lana, colgándolo en el respaldo del sofá. La camisa gris que había estado por debajo se extendía sobre su ancho pecho y cuando se estiró antes de sentarse, la playera se levantó dejando al descubierto un desliz de piel tensa. Mi ritmo cardíaco se elevó mientras lo observaba desde el pasillo.

Joe y yo besándonos —mucho— y le gustaba abrazar, por lo que en una semana, había estado teniendo sus brazos alrededor de mí y sus labios en los míos mucho, pero no habíamos hecho nada como lo que hicimos la noche de Acción de Gracias, incluso aunque me imaginé que él quería.

Así que hubo muchas noches en las que me fui a la cama, pensando en él, y mientras conseguí algo de alivio de lo que se estaba convirtiendo en un constante bajo dolor latente, eso no era suficiente.

Me quería.

Lo quería

Estábamos juntos.

Y yo confiaba en él.

Mordiéndome el labio, jugaba con el borde del vestido suéter que usaba. Me había quitado las botas y las medias cuando regresamos y ahora pequeños granitos se extendían a través de mis piernas desnudas.

¿Estaba él esperando a que yo dé el primer paso? Parecía tan... cuidadoso conmigo, como si estuviera preocupado de que huyera de él. Quería correr hacia él. Joe me miró, con una ceja levantada. El cuarto estaba oscuro a excepción del brillo del televisor.

—¿Vas a venir aquí o mirarme el resto de la noche?

Mis mejillas se sonrojaron mientras me apartaba de la puerta. Podría hacer esto. No necesitaba esperar que él haga un movimiento.

Reuniendo todo mi coraje, me acerqué. Me miró con esos extraordinarios ojos mientras levantaba una mano. Puse la mía en la suya, pero en vez de sentarme a su lado, me subí a su regazo, a horcajadas.

Joe inmediatamente se enderezó, sus manos volando a mis caderas. —Hola, cariño.

—Hola —le contesté, mi corazón latía tan rápido que había una buena probabilidad de que tuviera un ataque al corazón.

Su mirada se sumergió, gruesas pestañas protegiendo sus ojos. —¿Me extrañaste tanto? ¿Sólo me fui unos pocos minutos?

—Tal vez. —Puse mis manos en sus hombros mientras descendía. Mi puño apretado mientras sentía su erección presionando contra la parte más suave de mí.

Sus manos viajaron a mi lado lentamente, tan lentamente que pensé que moriría en el momento en que ahuecó mis mejillas —¿Qué estás haciendo?

Me humedecí los labios y sus pestañas se levantaron, revelando un tono de marron más oscuro —¿Qué te parece?

—Se me ocurren un par de cosas. —Sus pulgares se movieron sobre mis mejillas—. Todas me tienen muy interesado.

—¿Interesado? —Mis respiraciones salían rápidas y cortas—. Eso es bueno

Entonces, porque parecía como si estuviera dejándome tomar la iniciativa en esto, llevé mi cabeza hasta la suya. Nuestros labios se rozaron una vez, dos veces, y luego presioné los míos en los suyos más firmemente. Me siguió, nuestros besos volviéndose más profundos, más lentos, e infinitos mientras su lengua torturaba la mía de una manera que me hizo temblar y querer mucho más.

Sus manos se deslizaron hacia abajo lentamente, con ritmo lánguido, haciendo que mi espalda se arqueé en el movimiento. Incluso aunque la única experiencia que tenía con esto era lo que habíamos hecho la noche de Acción de Gracias, parecía como si mi cuerpo supiera qué hacer.

Sacudí mis caderas y sus manos se apretaron en mi cintura. Un estremecimiento se abrió camino bajo su gran cuerpo, y fue a la vez un poco espantoso y muy estimulante. Una de sus manos se apretó en el material de mi vestido, subiéndolo poco a poco sobre mis muslos. El otro derivó hacia arriba, sobre mi frente y luego a través de mi pecho. Me tocó, su pulgar suavizando la punta, atormentando el endurecido pico a través de la ropa. Un gemido me atravesó y salió, un sonido que parecía emocionar a Joe.

—¿Te gustó eso? —preguntó, sus labios frotando los míos.

¿Realmente necesitaba confirmación? —Sí.

Su pulgar avanzó lentamente, tortuosos círculos sobre mí punta. Traté de recuperar el aliento mientras sus labios dejaron los míos. Mordisqueó mi barbilla y luego bajó a mi cuello. Mi espalda se arqueó más, empujando mí pecho aún más en su mano mientras mis caderas rodaron de nuevo. El más sexy sonido retumbó de su pecho mientras se echaba hacia atrás y me miraba.

—Dime lo que quieres, cariño. —Su mano se movió a mi otro pecho—. Cualquier cosa. Y lo voy a hacer

Había una cosa que necesitaba de su parte. —Tócame.

Joe se estremeció de nuevo, y la acción me hizo sentir caliente —¿Puedo?

Asentí, sin tener idea de en que concordaba, pero confiaba en él. Sus dos manos estaban en mis hombros, deslizándose bajo el amplio escote de mi vestido. Me calmé mientras bajaba el material de mis hombros, dejando al descubierto mi sujetador. Siguió bajando el vestido, hasta que pude tirar mis brazos libres y la tela se agrupó alrededor de mi cintura.

—Hermosa —murmuró, arrastrando sus dedos a lo largo del borde de encaje de mi sujetador—. Mira ese sonrojo. Tan jodidamente hermosa.

Mi respuesta se perdió cuando bajó la cabeza, cerrando su boca sobre la punta de mi pecho. A través del fino satén de mi sujetador, su boca me trabajó mientras agarraba mis caderas, tirando de mí en su contra más duro. Mis sentidos estaban abrumados de cada tirón caliente de su boca y la sensación de tenerlo allí, presionando contra mi centro. Mis manos revoloteaban en su cabeza mientras la mía se relajaba. Se movió a mi otro pezón y un desesperado mordisco me hizo gritar.

Estaba perdida en él, rodeando los sentimientos que se agitaban dentro de mí. Ya me sentía cerca de caer al borde y cuando sus manos cayeron a mis muslos, corriendo bajo el dobladillo de mi falda, me tensé de la manera más maravillosa.

Sus labios quemaron un camino hasta mi cuello, probando mi labio inferior. —Dime algo, cariño. —Su mano se movió al interior de mi muslo, haciendo pequeños círculos que llegaron cerca de mi centro—. ¿Te has venido antes?

Todo mi cuerpo se ruborizó y cuando no respondí, su mano se movió más abajo de mi muslo, lejos de donde yo quería. Maldita sea.

—Sí —susurré—. Lo he hecho.

—¿Por ti misma? —preguntó, moviendo su mano de regreso a mi muslo.

Me moví más cerca, y gimió. Dejando caer mi frente en la suya, cerré los ojos. —Sí.

Como una recompensa por responder a su pregunta, un largo dedo rozó sobre el centro de mis bragas y mi cuerpo entero se sacudió en respuesta. El nudo en mi estómago se apretó y su dedo se arrastró hacia atrás y adelante en un ligero toque que me volvió loca. Deseo nubló mis pensamientos, y sabía que quería hacerle sentir lo mismo. No era completamente ajena a cómo. Deslicé mi mano por su pecho, sobre su estómago plano. Vacilé en la banda en sus pantalones.

Joe se quedó inmóvil y luego mordisqueó mi labio. —¿Qué es lo que quieres, _____?

—Quiero… quiero tocarte —admití, sorprendiéndome—. Pero no sé qué te gusta.

Hizo ese sonido de nuevo, que me hizo temblar mientras ponía su otra mano sobre la mía. —Cariño, todo lo que me hagas me va a gustar.

—¿En serio?

—Claro que sí —dijo, deslizándose de modo que había espacio entre nosotros—. Cualquier cosa que quieras hacerme, lo voy a amar. No tienes que preocuparte por eso.

Animada por esa declaración, tiré el botón de sus pantalones y luego bajé su cremallera. Mierda. Jadeé al ver la dura, rosada carne. Sin bóxer. Nada. Joe estaba en plan comando.

Joe se rió de mi descubrimiento. —Fácil acceso. —Luego se agachó, fácilmente salió.

No podía dejar de mirar y me sentí como una goober por hacerlo, pero había algo totalmente caliente sobre verlo así, sabiendo que me quería y le di la bienvenida. Vacilé sin embargo y mientras dijo que podía hacerle cualquier cosa y lo disfrutaría, dudé de eso y quería complacerlo. Quería hacerlo sentir bien.

Miré su mano envuelta alrededor de la base y acariciándose. —He pensado en ti —susurré.

Su mano se detuvo. —¿Cómo?

—Cuando… me toco, pienso en ti.

—Mierda —gruñó Joe—. Esa es la cosa más caliente que jamás he oído.

Joe me besó luego, más duro y más áspero que antes. No me asustó. En todo caso, me excitaba más. Guió mi mano hacia él y envolví mis dedos alrededor de su grosor. Saltó contra la palma de mi mano y su pecho subió bruscamente.

Dijo algo contra mi boca que no pude entender y luego movió mi mano hacia arriba de su longitud y luego hacia abajo, estableciendo un ritmo que mantuve después de que soltó mi muñeca. Ahora con su mano libre, apretó la parte de atrás de mi cuello mientras su otra mano regresó al centro de mis muslos. Ambos respirábamos rápido cuando me acunó a través de mis bragas. Su palma presionada contra el manojo de nervios mientras sus dedos empujaban en mi calor, y yo estaba perdida. Mientras me besaba intensamente y así lo acariciaba, manejé su mano. La metió en la mía, los movimientos pequeños pero vigorosos. Su cuerpo se estremeció al sentir el familiar apriete en mi centro. El nudo desentrañado, en espiral a través de mí. Me vine duro, su nombre en un susurro áspero. Su mano se quedó allí, acariciándome lentamente a través de mis bragas mientras los temblores sacudían mi cuerpo. Y luego siguió él, empujando su cuerpo hacia arriba y con espasmos.

Siempre parecía pasar antes de que Joe gentilmente tirara de mi mano. Estaba débil y saciada mientras me arropaba en su pecho, sosteniéndome cerca, su corazón latía tan rápido como el mío. Dejó caer un beso en mis parpados y luego en mis labios entreabiertos. No hablamos de las consecuencias y aprendí que a veces las palabras no eran necesarias.

Pero en la parte de atrás de mi cabeza, sabía que había palabras que necesitaba decir. Las verdades que debería hablar antes de que fuéramos más lejos. Las cosas que se necesitan hacer frente.

—Oye —dijo Joe, su suave voz. Me tensé sin darme cuenta—. ¿Estás bien? Yo no...

—Fue perfecto. —Besé su mandíbula, deseando tener un interruptor en mi cerebro

—Esto es perfecto.

Y lo creía fuertemente.

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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 8th 2014, 15:08

Santa MIERRRDAAAA!!!
ya estan en el SIGUIENTE PASO
joe es tremendamente tierno/sexy lo amoo
y si, bueno ojala ella le diga la verdad antes de llegar a aguas profundas
SI GUE LAA!!
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 8th 2014, 15:50

me encanto
siguela
me enamoro siempre de joe
es tan lindo, tierno, romantico y todo
espero q le diga lo q le paso
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CristalJB_kjn
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 8th 2014, 16:35

Hola, ¿Cómo estas?
esto no tiene perdón de Dios
es que por que nos dejas así!!
no se vale pero en fin ya que
espero que subas mas!!!
por favor es que esta hermosa bien me despido
espero que pases a leer la mia Very Happy bye
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 8th 2014, 20:48

oh dios!!
tienes que seguirla
prooonto porfa porfa porfa!!!!
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 9th 2014, 10:27

Wait for you

Capitulo 32


Economía se hizo infinitamente más interesante cuando usé el tiempo en clase para reproducir todo lo que Joe y yo habíamos hecho anoche después de que sus amigos se habían ido y Ollie se había acostado.

Me había llevado de vuelta a su habitación, cerrando la puerta silenciosamente detrás de él. Los nervios se habían construido en mi estómago mientras acechaba hacia mí y tomó mis mejillas. Desde la noche en mi sofá, nos habíamos besado y tocado mucho, pero parecía diferente en su dormitorio, más íntimo, con más posibilidades.

Traté de no pensar realmente en el sexo, porque no estaba segura de que en realidad podría ir allí. Si se sentiría bien para mí o si me recordaría lo que pasó. Sabía que iba a doler, porque todavía era virgen, ¿pero si el dolor se convierte en algo más profundo?

Él no había querido más esa noche y me preguntaba si de algún modo, lo sabía.

Joe había sacado mi suéter, pero había dejado mi sujetador y jeans. Su camisa se había unido a mi ropa desechada y cuando me besó, sus manos se habían enredado en mi pelo. Habíamos caído en la cama deslizando su pierna entre las mías. Cuando sus besos se habían arrastrado por mi garganta y centrado sobre mis pechos cubiertos de encaje, dejó caer sus manos a mis caderas, instándome a actuar contra él. Había atraído mi pezón endurecido en su boca mientras me mecía en contra suya, con la cabeza hacia atrás y mi boca bien cerrada para guardar silencio. Me llevó a un orgasmo de esa manera, sin sus manos en mí, a través de mis jeans y bragas. Y cuando deslicé mis manos por su sudoración, palmeando la longitud dura y pesada, empujó contra mi mano, muy parecido a como me lo imaginé dentro de mí.

Me quedé durante un rato, acurrucada contra él. Hablamos de todo y nada, hasta bien entrada la noche. Me había ido cuando empezó a quedarse dormido pero había estado lo suficientemente despierto como para tratar de convencerme de regresar a su cama. Se había levantado sin embargo y había caminado conmigo a mi puerta. Joe me había dado un dulce beso de las buenas noches.

Había muchas posibilidades de que me hubiera enamorado. Bien. Probablemente ya lo había hecho meses atrás, pero ahora parecía más real, era alcanzable, y —oh, Dios— realmente sabía que se sentía como amor—una burbujeante calidez. Cuando estaba alrededor de él o pensaba en él, imaginaba que sentía como las burbujas del champán lo hacían, constantemente flotando. ¿Acabo de pensar eso?

Una gran sonrisa tonta apareció en mis labios.

Brit me llamó la atención e hizo una mueca. Sonrojándome, decidí que debía prestar atención durante los últimos diez minutos de clase. El profesor hablaba de líneas de bomba de gas a principio de los años ochenta. Algo que ver con la oferta y la demanda. Iba a tener que leer ese capítulo.

—Dios, lo tienes tan mal —me dijo Brit después de clase, mientras salíamos del Whitehall—. Está escrito sobre tu cara.

Sonreí. —Sí.

Brit envolvió su brazo con el mío mientras salíamos. Nieve flotaba por el suelo y las nubes eran gruesas. —Me alegro que hayan funcionado. Ustedes son tan malditamente lindos juntos, es casi repugnante.

—Él es... —Sacudí mi cabeza—. Soy afortunada.

—Él es afortunado —corrigió, empujándome mientras caminábamos hacia la colina—. Entonces, ¿qué le estás consiguiendo para el Día de San Valentín?

—¿Día de San Valentín? —Me detuve de repente. Varias personas detrás de nosotras gruñeron mientras caminaban alrededor de Brit y yo—.Oh mierda, es la próxima semana. —Me volví hacia ella, con los ojos de par en par—. No tengo idea.

Brit se rió mientras tiraba de mi brazo. Empecé a caminar de nuevo.

—Deberías ver tu cara —dijo—. Es como si te acabaras de dar cuenta que el mundo se acaba la semana que viene en vez de ser un estúpido y artificial día festivo.

Ignoré eso. —No tengo ni idea de que regalarle.

—¿Qué les has dado a novios anteriores?

—Nada —le contesté, demasiado histérica como para preocuparme por lo que admitía—. Nunca he tenido un novio antes.

Ahora era el turno de Brit para detenerse y retrasar el tráfico. — ¿Qué? ¿Como nunca? Mierda, sabía que eras un poco, um protegida, pero vamos. Creo que los niños Amish tienen más experiencia que tú.

Le lancé una mirada asesina. —No estás ayudando y estoy seriamente volviéndome loca aquí.

—Está bien. Está bien. Me reiré de ti más tarde. Lo tengo. —Arrugó la nariz—. Vamos a ir de compras después de clases.

Por la tarde, la nieve seguía cayendo, pero las carreteras estaban despejadas en Martinsburg. En el centro comercial, seguía seriamente pérdida, mirando a los corazoncitos rojos que colgaban del techo en los grandes locales.

Brit tomó un par de bóxers de raso negro con corazones rojos sobre ellos. —Uh...

—No —le dije. Además del hecho de que era la mierda más cursi que jamás había visto, Joe no siempre usa ropa interior.

Frunció los labios. —Bueno, siempre están los regalos habituales. Puedes conseguirle alguna colonia, una billetera, una corbata o una camisa.

—Eso es una porquería.

—No he dicho que eran buenas ideas.

Puse mala cara mientras nos dirigíamos a otra tienda. El viaje fue un fracaso total, con la excepción de Brit probando cada loción corporal. En el momento en que nos fuimos, ella olía como si trabajara en una fábrica clandestina de Bath & Body Works.

De regreso a mi apartamento, busqué por Internet un buen regalo. Quería que fuera algo especial, porque con Joe, me sentía como si estuviera despertando. Veía las cosas de manera diferente, con mayor claridad. No estaba segura de si era él o cómo era yo con él o si finalmente estaba cambiando. De cualquier manera, Joe jugaba un papel en esto y quería conseguirle un regalo que importaba.

Después de una hora, decidí que comprar para un chico apestaba. Me devané los sesos. Si pudiera conseguirle un suministro de por vida de huevos, él estaría de acuerdo con eso. Gruñendo de frustración, me levanté y me asomé por la ventana. Nieve caía espesa y vertiginosa, cubriendo el suelo y los coches. En las noticias habían dicho que habría acumulación, pero dudaba que la escuela cerrara.

Recogiendo mi pelo en una cola de caballo desordenada, me dirigí hacia la cocina cuando de repente me golpeó. Algo que Joe había mencionado un par de veces.

Había hablado sobre el deseo de ver un partido de D.C. United. Chillando, corrí a mi laptop y entré en su página web. Haciendo clic en sus listados, pedí dos entradas para uno de los primeros juegos de abril, pensando que el tiempo estaría mucho más estable.

Cerré mi laptop, sintiéndome bien con mi compra. Podría llevarme a mí o si quería, a uno de sus amigos. Me parecía bien siempre y cuando estuviera contento con mi regalo.

Menos de una hora después, Joe apareció, húmedo por la nieve.

—¿Pizza está noche?

—Suena bien para mí. —Besé su mejilla mientras tomaba la caja de él—. ¿Cómo están las carreteras?

—Apestan. —Agarró dos latas de refrescos de la nevera—. Lo que me lleva a esta brillante idea que he tenido.

Sonreí. —Tus ideas pueden ser un poco aterradoras.

—Mis ideas no son aterradoras o malas.

—Bueno...

—Nombra una —desafió.

No tuve que pensar mucho. —¿Qué pasó cuando ataste una cuerda alrededor del caparazón de Raphael y lo llevaste en una correa?

—¡Esa fue una idea innovadora!

—El pobre se quedó allí y metió su cabeza en su caparazón.

Joe arrastró los pies. —Eso no es realmente diferente de cualquier otro día.

Me eché a reír. —Cierto.

—Esta idea es genial. —Deslizando rebanadas de pizza en dos platos de papel, me guiñó un ojo—. Están diciendo que supuestamente vamos a seguir con nieve mañana por la mañana.

Estaba atrapada entre alegría y molestia. La nieve era genial. caminar en el campus con nieve o hielo en el suelo no tanto.

—Y tengo serias dudas de que alguna de las clases se cancelarán mañana —continuó mientras entrábamos en mi sala de estar—. Pero un montón de gente va a estar fuera y los maestros van a esperar eso.

—Está bien. —Me senté en el sofá, pasando rápidamente por encima de él.

—Así que pensé que deberíamos faltar mañana, quedarnos aquí y ver películas de mierda todo el día.

Mi primera reacción fue decir que no podía faltar todo un día de clases, pero cuando me encontré con la mirada traviesa de Joe, dije ¡Al diablo! —Esa es una idea brillante.

—Lo sé, ¿verdad? —Tocó su cabeza—. Estoy lleno de mierda genial.

—Sí, sin duda lo estás...

—Ja.

Me reí mientras mordía el queso. Joe se comió la mitad de la pizza y cuando Ollie llegó, la terminó. Me sorprendió cómo los dos chicos podían comer tanto y estar en tal forma que hacían babear. Yo comí dos rebanadas y gané un culo extra.

Sentada entre los dos chicos, me quedé dormida mientras veían una mini-maratón de un programa de televisión sobre la fabricación ilegal de alcohol. Cuando me desperté, Ollie se había ido y aunque estaba acostada contra Joe, su cuerpo se sentía extrañamente tenso.

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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 9th 2014, 11:18

oh me encanta
pero x q sta tenso joe?
siguela
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 9th 2014, 13:56

Oh muero x saber que mas pasa andale siii sube mas porfis andale
es que se ve genial la novelx q estara asi joe? ....
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 9th 2014, 16:23

Wait for you

Capitulo 33


Me senté, bostezando mientras empujaba mi cabello fuera de la cara. —Lo siento. No tenía la intención de quedarme dormida en ti.

Me miró, la expresión ilegible. La inquietud se agitó como un pozo de víboras en mi estómago. Tenía la mandíbula tan apretada que me preguntaba si iba a romper sus molares.

—¿Está todo bien? —le pregunté.

Joe exhaló suavemente mientras miraba la mesa de café. —Te llegó un mensaje mientras dormías.

Mi mirada siguió la suya, aterrizando en mi celular. Al principio no vi que era la gran cosa, pero luego la ansiedad aumentó como una tormenta moviéndose rápidamente. Despierta, me empujé hacia adelante y agarré el teléfono. Al tocar la pantalla, mi corazón dio un vuelco.

"Eres una puta mentira. ¿Cómo puedes vivir contigo misma?"

Aspiré una respiración, pero se atascó. Me quedé mirando el mensaje, deseando que simplemente desaparezca de la existencia.

—Destelló en la pantalla cuando llegó —dijo.

Con las manos temblorosas, borré el mensaje y solté el teléfono. Dolor y una ola de ira irracional rodó a través de mí. Estas dos emociones se sintieron mejor que el pánico mortal. —¿Miraste el mensaje?

—No es como si lo hubiera hecho a propósito. —Se inclinó hacia delante, con las manos extendidas sobre sus rodillas—. Estaba allí mismo, en tu pantalla.

—¡Pero no tenías que mirar! —acusé, retrocediendo en el sofá.

Los ojos de Joe se estrecharon. —_____, no fui a escondidas a través de tus cosas. El maldito texto llegó. Miré antes de que pudiera detenerme. Tal vez fue un error.

—¡Fue un error!

—Está bien. Fue un error. Lo siento. —Dejó escapar una respiración profunda—. Pero eso no cambia el hecho de que vi ese mensaje.

Me encontraba congelada, de pie en medio de mi sala de estar. Esto estaba muy malditamente cerca de que mi peor temor se haga realidad. Que él averiguara lo que sucedió se mantenía en primer lugar, pero esto estaba justo por detrás y era igual de horrible.

—_____ —dijo en voz baja, con cuidado. En ese momento, me di cuenta que no se había enojado conmigo. Ni en lo más mínimo, ni siquiera después de que le grité por ver el miserable mensaje. De alguna manera esto era peor que él estando enojado conmigo—. ¿Por qué recibiste un mensaje como ese?

Mi corazón se lanzó contra mis costillas dolorosamente. —No lo sé.

Una mirada dudosa cruzó su rostro.

—No lo sé —dije de nuevo, aferrándome a esa mentira con todo lo que tenía dentro de mí—. De vez en cuando me llega un mensaje como ese, pero no sé por qué. Creo que es un número equivocado o ese tipo de cosas.

Joe se me quedó mirando. —¿No sabes de quién es?

—No. —Y eso era verdad—. Dice número desconocido. Tú viste eso.

Sus hombros se tensaron en ese entonces y luego apretó las rodillas. Varios segundos pasaron mientras mi pulso latía con fuerza.

—Lo siento por haberme vuelto loca contigo —añadí rápidamente—. Simplemente me sorprendió. Estaba dormida y me desperté y me di cuenta de que algo andaba mal. Entonces pensé... No sé lo que pensé, pero lo siento.

—Deja de pedir perdón, _____. —Se deslizó hasta el borde del sofá—. No necesito escuchar que lo sientes. Quiero que seas honesta conmigo, cariño. Eso es todo lo que quiero. Si estás recibiendo mensajes como ese, necesito saber acerca de eso.

—¿Por qué?

Sus cejas oscuras se fruncieron. —¡Porque soy tu novio y me importa si alguien te llama puta!

Me estremecí.

Joe miró hacia otro lado, el pecho subiendo. —¿Honestamente? Me molesta, incluso si se trata de un mensaje accidental. Nadie debería estar enviándote toda esa mierda. —Su mirada se posó en mí otra vez. Una eternidad se desplegó entre nosotros—. Sabes que puedes decirme lo que sea, ¿no? No voy a juzgarte ni a enojarme.

—Lo sé. —Mi voz sonó pequeña para mis propios oídos y odié eso. Dije más fuerte—: Lo sé.

Sus ojos se encontraron con los míos. —Y confías en mí, ¿verdad?

—Sí. Por supuesto que sí. —No vacilé.

Una vez más, estuvo esa pausa que me tenía asumiendo lo peor. — Mierda —casi gruñó, y mi corazón se hundió. ¿Lo sabía? ¿En qué pensaba? La verdad, todo, subió a la punta de mi lengua, y luego cerré los ojos—. No he sido completamente honesto contigo.

—¿Qué? —Eso era lo último que esperaba que dijera.

Frotó la palma de la mano a lo largo de su mandíbula. —Te digo que debes confiar en mí y que me puedes decir lo que sea, pero no estoy haciendo lo mismo. Y eventualmente te vas a enterar.

Guau. Olvídate el mensaje de texto. Olvídate de decir cualquier cosa. ¿Qué demonios pasaba? Casi entumecida, corrí alrededor de la mesa de café y me senté a unos metros de él en el sofá. —¿De qué estás hablando, Joe?

Levantando la cabeza, me atravesó con tal mirada atormentada que hizo a mi pecho doler. —¿Recuerdas cuando te dije que todos tenemos mierda en nuestro pasado de la que no estamos orgullosos?

—Sí.

—Puedo decirlo por experiencia propia. Sólo unas pocas personas saben acerca de esto —dijo, y de repente pensé en el día en que había quedado trastornado con Ollie y luego en la fiesta cuando se había ido detrás de ese tipo. Parecía que había algo que Jase había estado diciendo sin realmente decirlo—. Y es la última cosa que quisiera decirte.

—Puedes decirme —le aseguré, y sí, me sentía como una idiota considerando todo lo que yo no le estaba diciendo. Empujé esos pensamientos, centrándome en Joe—. En serio, puedes hablar conmigo. Por favor.

Vaciló. —Debería estar graduándome este año, junto con Ollie, pero no lo estoy.

—Recuerdo que me dijiste que tuviste que tomarte un poco de tiempo libre.

Joe asintió. —Fue en segundo año. No había estado en casa mucho durante el verano porque ayudaba al entrenador de un campamento de fútbol en Maryland, pero cada vez que iba a casa, mi hermana... actuaba diferente. No podía averiguar por qué, pero se veía súper nerviosa y cuando estaba en casa, pasaba todo su tiempo en su habitación. Y al parecer estaba poco en casa de acuerdo a mis padres.

Mi estómago se hundió mientras cruzaba las piernas. Tenía la esperanza de que estaba equivocaba y no sabía hacia dónde se dirigía.

—Mi hermana, siempre ha tenido este corazón sensible, ya sabes. Recogiendo animales vagabundos y personas, especialmente los chicos callejeros. Incluso cuando era una pequeña cosa, siempre se hacía amiga con el chico menos popular en la clase. —Sus labios se curvaron hacia arriba en las esquinas—. Conoció a este chico. Era uno o dos años mayor que ella y supongo que su relación era seria, tan seria como lo puede ser cuando tienes dieciséis años. Me encontré con el chico una vez. No me gustó. Y no tenía nada que ver con el hecho de que trataba de llegar a mi hermanita. Había algo en él que no me gustaba.

Joe deslizó sus manos hacia abajo por sus mejillas y luego las dejó caer entre sus rodillas. —Yo había ido a casa durante las vacaciones de Acción de Gracias y estaba en la cocina. Teresa estaba allí y nos molestábamos entre sí. Me empujó y la empujé de regreso, en el brazo. Ni siquiera fuerte y gritó como si la hubiera lastimado seriamente. Al principio pensé que sólo estaba siendo tonta, pero había lágrimas en sus ojos. Fingió que no pasó nada y me olvidé de ello por la noche, pero en la mañana de Acción de Gracias, mamá entró sorprendiéndola en una toalla y la vio.

Contuve la respiración.

—Mi hermana... estaba cubierta de moretones. Arriba y abajo de los brazos, en las piernas. —Cerró sus manos en puños—. Dijo que era del baile, pero todos sabíamos que no podías golpearte de ese modo bailando. Le tomó casi toda la mañana sacarle la verdad.

—¿Fue su novio? —Me acordé de la conversación en la mesa y el repentino interés de Joe de con quién ella hablaba tuvo sentido.

Un músculo apareció en su mandíbula mientras asentía. —Ese pequeño jodido la había estado golpeando. Era inteligente al respecto, haciéndolo en lugares que no eran tan fácilmente perceptibles. Ella se quedó a su lado. No sabía por qué al principio. Finalmente descubrí que le tenía mucho miedo para romper.

Joe se paró de repente, y mi mirada lo siguió. Se acercó a la ventana, apartando las cortinas. —Quién sabe cuánto tiempo habría continuado si mamá no hubiera entrado cuando lo hizo. ¿Teresa finalmente le habría dicho a alguien? ¿O ese bastardo seguiría golpeándola y una noche la mataría?

La emoción se arrastró hasta mi garganta mientras me sorbía el labio inferior entre los dientes.

—Dios, estaba tan enojado, _____. Quería matar al jodido. Estaba golpeando a mi hermana y mi papá quería llamar a la policía, ¿pero que iban a hacer realmente? Los dos eran menores de edad. Le darían una reprimenda y que consiguiera asesoramiento, o lo que sea. Y eso es una mierda. No estaba de acuerdo con eso. Salí la noche de Acción de Gracias y lo encontré. No tardé mucho, el maldito pueblo pequeño y todo eso. Llamé a su puerta y salió. Le dije que ya no podía estar alrededor de mi hermana ¿y sabes lo que hizo el pequeño vándalo?

—¿Qué? —susurré.

—Me enfrentó, inflando su maldito pecho hacia mí. Me dijo que iba a hacer lo que sea que quisiera. —Joe soltó una risa rápida y dura—. Lo perdí. Enfadado ni siquiera es la palabra adecuada. Estaba enfurecido. Le pegué y no me detuve. —Se dio la vuelta, pero no me miraba realmente—. No dejé de pegarle. Ni cuando sus padres salieron ni cuando su mamá empezó a gritar. Se necesitaron dos agentes de policía para sacarme de encima.

Oh mi Dios, no sabía qué decir. Mientras lo miraba sentado en la silla, no me lo imaginaba golpeando a alguien sin parar. Ni siquiera después de ver lo enfadado que había estado con el chico en la fiesta de Jase.

Joe se frotó las mejillas. —Terminé en la cárcel y él terminó en coma.

Mi boca se abrió antes de que pudiera detener mi reacción.

Apartó la mirada, bajando la barbilla. —Yo había estado en peleas antes, lo normal. Pero nada como eso. Mis nudillos se rompieron y ni siquiera los sentí. —Negó con la cabeza—. Mi papá... hizo su magia. Debería haber desaparecido por mucho tiempo por eso, pero no lo hice. Supongo que ayudó a que el niño se despertó un par de días más tarde.

Con cada segundo que pasaba, mis músculos se bloquearon, uno tras otro.

—Lo tuve fácil, ni siquiera una noche en la cárcel. —Joe sonrió, pero no había calidez en la misma—. Pero no pude salir de casa durante varios meses mientras se resolvía. Terminé con un año de servicio comunitario en el club de los muchachos locales y un año de manejo de la ira. Eso es lo que hago todos los viernes. Mi última sesión es en el otoño. Mi familia tuvo que pagar una indemnización y no quiero ni saber lo mucho que costó. Tuve que dejar de jugar al fútbol debido al servicio a la comunidad, pero... como he dicho, la saqué barata.

La había sacado barata. Al igual que Blaine la había sacado barata.

No. Me detuve allí mismo. Estas eran diferentes situaciones—Blaine era un violador y Joe golpeó al chico que había golpeado a su hermana. Lo que Joe había hecho estaba mal. La violencia nunca debe ser la respuesta a la violencia, pero el hombre había herido a su hermana.

—Lo entiendo —le dije, y me di cuenta de que a pesar de que su situación era similar en cierto modo, era muy diferente. Y me estaba conmocionado. La vieja yo, todo lo que ella habría sido capaz de pensar era en cómo ambos la habían tenido fácil por ser quienes eran, quiénes eran sus padres y el dinero. Pero yo ya no era ella. Y a veces las buenas personas hacían cosas malas.

Su cabeza se giró hacia mí. —¿Qué?

—Entiendo por qué lo hiciste.

Joe se levantó. —_____…

—No sé lo que dice eso sobre mí, pero defendías a tu hermana y darle una paliza a alguien no es la respuesta, pero es tu hermana y... —¿Y si yo tuviera un hermano y hubiera reaccionado de esa manera después de lo que me pasó? Bueno, habría sido mi héroe, tan terrible como eso era—.Hay algunas personas que se merecen que les pateen el culo.

Se me quedó viendo.

Desplegué mis piernas. —Y probablemente hay algunas personas que no merecen ni siquiera respirar. Es algo enfermo y triste decirlo, pero es verdad. El tipo pudo haber matado a tu hermana. Infiernos, podría haber golpeado a otra chica hasta la muerte.

Joe seguía mirándome como si me hubiera salido una segunda nariz. —Merezco estar en la cárcel, _____. Casi lo maté.

—Pero no lo hiciste.

No dijo nada.

—Déjame hacerte una pregunta. ¿Lo harías de nuevo?

Pasaron varios segundos y luego dijo—: Todavía hubiera ido a su casa y lo hubiera golpeado. Tal vez no tan mal, pero, sinceramente, no creo que hubiera cambiado nada. El hijo de puta golpeaba a mi hermana.

Tomé una respiración profunda. —No te culpo.

—Eres...

Me encogí de hombros. —¿Retorcida?

—No. —Una sonrisa real rompió la tensión en su rostro—. Eres increíble.

—Yo no iría tan lejos.

—En serio —dijo, acercándose al sofá. Se sentó a mi lado—. Pensé que estarías disgustada o enojada si sabías.

Negué con la cabeza. Joe dejó caer su frente en la mía y agarró mis mejillas suavemente.

Sus ojos buscaron los míos. —Se siente bien sacarlo de mi pecho. No quiero que haya secretos entre nosotros.

Sonreí mientras se inclinaba hacia adelante, besando la comisura de mis labios, pero apenas sentí el contacto. Joe se echó hacia atrás, tirando de mí contra su pecho. Me acurruqué más cerca, pero todavía el frío se filtraba profundamente en mis huesos. Él había compartido este gran secreto conmigo, a pesar de que había temido que lo juzgaría de alguna manera, y yo seguía callada, manteniendo mis secretos encerrados en mi corazón. Eso no es justo, y no podía quitarme esta terrible premonición de que esto de alguna manera me pasaría factura.

¿Cómo puedes vivir contigo misma?

Joe besó la parte superior de mi cabeza y contuve la respiración. No estaba segura de cómo lo hacía.

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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 9th 2014, 16:58

q fuerte lo de joe
pero se lo merecia
supongo q ___ lo entendio x q ella hubiera qrido q la defendieran
pobres de los dos
cada uno cargando con su demonio
siguela
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Febrero 9th 2014, 19:11

wow que fuerte lo de joe
pero era su hermana
creo q cualquier hermano haria lo mismo
y rayita debe contarle todo a joe
antes que sea demasiado tarde Sad
SIGUELAAAAA
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MensajeTema: Re: Wait for you (Joe y tú) Romantica-Hot (TERMINADA)   Hoy a las 01:51

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