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 Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu

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Lau_ilovejonas
Me Gustan Los Jonas!


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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Septiembre 22nd 2014, 20:22

Es o me parece que lo que subiste ya lo habías subido?????
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andreru
Vecina De Los Jonas!


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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Octubre 1st 2014, 13:37

No ese es el primer capitulo del segundo libro! Very Happy
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andreru
Vecina De Los Jonas!


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Fecha de inscripción : 25/04/2011

MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Octubre 1st 2014, 13:38

Capítulo 2
Nick

Se me cae el mundo a cámara lenta mientras presencio la escena ante mis ojos sin poder dar crédito. El corazón me late con tal fuerza que siento que se me va a salir del pecho. No puedo respirar. _______(tn) ha desaparecido literalmente delante de mis narices.
—Sam, coge ese taxi, tenemos que ir detrás de ellos.
Deprisa, sube. —Nos montamos apresurados en el asiento trasero del primer taxi negro típico de Londres que hay esperando en la parada—. Siga a ese coche negro que va ahí delante —le grito al taxista—. No podemos dejar que desaparezcan.
El taxista conduce demasiado despacio.
—Esto no es Hollywood, tío. Mira, no voy a perder mi permiso de conducir por tu maldita movida a lo James Bond.
Doy un fuerte puñetazo en el asiento. ¡Esto es una maldita pesadilla!
El taxista se detiene inmediatamente en el arcén.
—¡Fuera, fuera de mi taxi! No tengo por qué aguantar a unos gilivergas dando golpes. Que os den. ¡Fuera, fuera!
Joder, nunca he estado tan fuera de control como en estos momentos.
Cuando nos damos cuenta de que el taxista no nos va a llevar a ningún lado en su taxi, nos quedamos tirados a un lado de la carretera pensando qué diablos vamos a hacer ahora. Sam se queda sin habla y en estado de shock.

* * *
Llegamos a Heathrow a última hora de la tarde ya que me cancelaron una reunión y pude volver a Londres antes de lo previsto. No podía esperar a darle una sorpresa a _______(tn) e ir a recibirla en persona. Y envolverla en mis brazos y decirle lo mucho que la había echado de menos, lo mucho que para mí significa. Había hecho planes para todo el día. Me había tomado la libertad de reservar en el hotel una suite más grande de lo habitual, pero también reservé a su nombre una habitación pequeña, por si aquello le suponía un problema.
Sé que _______(tn) es de ideas bastante fijas en lo que se refiere a las presentaciones profesionales al mundo exterior.
Teniendo en cuenta que esta iba a ser su primera participación en el Foro de Investigación Global puede que quisiera mantener ciertas apariencias, y yo no quería comenzar nuestro tiempo juntos haciendo suposiciones equivocadas. Sabía que no me costaría demasiado convencerla para que se quedara conmigo, pero de igual manera se sentiría bien al tener una habitación reservada a su nombre. Por mi parte, estoy totalmente a favor, sobre todo después de todo lo que tuvo que pasar la última vez que nos vimos. Dios, solo el pensarlo me hace menear la cabeza. Que me diera su consentimiento libremente a todo lo que tuvo que hacer, todo lo que consintió, para mí. Qué mujer, nunca deja de sorprenderme. Solo el pensar en ella me provoca literalmente un cosquilleo en mis partes íntimas. Me vuelve loco cuando intenta negar desesperadamente lo que su cuerpo está sintiendo, con esa voz de niña modosita. Siempre trato de mostrarme lo más distante posible hasta que resulta tan ridículo que tengo que devolvérsela con su misma actitud superflua o simplemente la toco. Estas estrategias me han dado resultados increíbles en el pasado. Todavía no tenía decidido si consumaríamos nuestro encuentro nada más llegar o más tarde en el transcurso del día. Aunque el retraso sería gratificante, pensaba que no tendría la templanza para esperar teniendo en cuenta que no nos veíamos desde hacía más de un mes.
Y ahora, tan solo la he visto durante dos segundos y de repente desaparece y es por mi maldita culpa. ¡Maldita sea!
Me estaban informando de cada uno de sus movimientos desde que regresó a Hobart, de todos y cada uno de sus pasos. Hasta habíamos instalado cámaras para controlar la puerta principal de su casa de manera que pudiéramos identificar a todas las personas que entraran. No se lo había comentado a _______(tn) porque no quería asustarla, sobre todo por teléfono, y luego tendría que darle explicaciones a Robert de por qué teníamos que adoptar medidas de precaución extra. Por eso decidí que no merecía la pena todo este lío. Yo tomo las decisiones y más tarde me encargo de las consecuencias, es más mi estilo. Tampoco le he dicho que intentaron piratear mi ordenador.
Accedieron a algunos archivos, aunque por suerte no pudieron acceder a los archivos a los que les había puesto una seguridad adicional. De todas formas, tienen información más que suficiente sobre la participación de _______(tn) en el experimento, más de la que yo quisiera. Tengo la sensación de que saben a dónde queremos llegar con la fórmula. No tengo ninguna duda de que quieren lo que tenemos. Gracias a Dios que no envié a _______(tn) los documentos con toda la información detallada. Si ella supiera todo, su situación se complicaría. En ningún momento me hubiera imaginado que llevarían las cosas a este extremo y que la secuestrarían. ¡Por Dios! ¿Quién puede llegar a hacer algo así? ¿Quién asumiría este riesgo?
¡Qué desastre tan absoluto! Como le pongan un dedo encima, juro que... ¡Para! Para estos pensamientos macabros, Quinn, y haz algo mejor que quedarte aquí parado jurando y volviéndote loco imaginándote lo peor.
Las acciones son más importantes que las palabras. ¡Busca una solución!
Todos estos pensamientos se me pasaron por la cabeza en cuestión de un segundo. Me di cuenta de que tenía a Sam boquiabierto a mi lado mirando fijamente hacia donde el coche había desaparecido con _______(tn). _______(tn), la única mujer en el mundo de la que por fin admito que quiero más que a la vida misma. ¡Maldición, esto no puede estar pasando!
Saco el móvil del bolsillo de mi chaqueta y llamo a nuestro chófer para decirle dónde estamos. Finalmente aparece después de haber rodeado el perímetro de Heathrow mientras esperábamos a _______(tn). En cuanto nos metemos rápidamente en el coche, mi cerebro deja de estar en estado de shock y se pone por fin en modo de «acción».
—Sarah, pásame con Leo ahora mismo. Es urgente.
Espero impaciente mientras mi asistente pasa la llamada. Finalmente hablo con Moira en Nueva York, la asistente personal de Leo, su mano derecha, que conoce casi todas las facetas de su vida. Hemos colaborado mucho en los últimos diez años ya que Leo nunca permanece mucho tiempo en el mismo lugar.
—Moira, soy Nick. ¿Está Leo? ¿Dónde está? ¡Maldita sea! ¿En el Amazonas? —Me cuenta que se ha adentrado en la región del norte de la cuenca del Amazonas y que está viviendo con los indígenas wai wai para estudiar el vuelo del alma con el chamán del poblado. Y que no se le puede contactar hasta dentro de un mínimo de tres semanas. ¡Vaya! Ahí tienes a Leo a tu disposición—.
Tenemos un problema muy serio. Han secuestrado a _______(tn).
Sí, ahora mismo... delante de nuestros ojos. Sí, estoy con
Sam, él también lo ha visto. Dos hombres, obviamente haciéndose pasar por chóferes. Han salido pitando en cuanto nos han visto corriendo detrás del coche... No, no podría reconocerles. —Levanto la vista hacia Sam. Agita la cabeza—. No, él tampoco podría reconocerles. Sí, los hemos perdido. Mierda. A saber dónde estarán ahora.
Moira se pone inmediatamente en marcha, como lo haría Leo. Ha estado implicada muy estrechamente en la búsqueda de las personas que piratearon nuestros ordenadores e intentaron chantajearnos, por lo que está al corriente de todos los detalles. Leo le ordenó que recopilara en secreto los dosieres personales de cada uno de los miembros del Foro de Investigación Global, en caso de que las filtraciones y amenazas vinieran de uno de los nuestros. Se me hinchan las venas solo de pensar algo así, pero no puedo negar que quizás tuviera razón. No se lo he comentado a Sam ni a los demás. Moira tiene capacidad para acceder a los recursos y tratar las situaciones de urgencia en nombre de Leo, aunque nunca llegamos a imaginar algo así. Es tranquila y eficiente, pero, dada la gravedad de la situación, siento que el pánico me insta a gritar. Respiro profundamente antes de responder en un intento de controlar mi creciente miedo.
—Vale... ¿Y está Martin? —Martin Smythe se encarga de los asuntos de seguridad de Leo. Es ex miembro de la CIA, con buenos reflejos y altamente capacitado, sería un gran alivio que pudiera estar disponible. Leo le ha ordenado que se quede en Avalon por si ocurre algún imprevisto—.
Eso está genial, él puede organizar el equipo, ¿puedes asegurarte de que tengan contactos en Scotland Yard?
Tendremos que controlar el sistema de seguridad de Londres.
Dios, nunca la encontraremos en esta ciudad, entre tantos millones de personas por todos los lados. No puedo pensar así. Me empiezan a temblar las manos. «Contrólate Quinn», me reprendo a mí mismo mientras Moira me pregunta si necesito algo más.
—¿Me puedes mandar los últimos datos que tienes sobre los hackers? Y también necesitamos que investigues cuáles van a ser los medicamentos que las cinco principales farmacéuticas van a sacar al mercado en los próximos cinco años. Y haz que alguien se ponga a buscar las cinco siguientes compañías, por si acaso. ¡Tenemos que averiguar quién está tan desesperado, por Dios! Tiene que haber alguna conexión que nos estemos perdiendo. Bueno, vale, está bien... Y gracias, Moira, te lo agradezco de verdad. Me estoy volviendo loco por encontrarla.
Le doy a la tecla de «finalizar llamada» y me doy cuenta de que me tiemblan las manos. Meto el móvil en mi bolsillo y me froto el pelo de pura exasperación ante esta diabólica situación. Me vuelvo a Sam, que sigue sin hablar, lo cual, dada mi furia interna y mi miedo, es probablemente una buena idea.
Mientras nos dirigimos en silencio hacia Covent Garden, me quedo abstraído mirando por la ventanilla y doy gracias a Dios por haber conocido a Leo cuando él tuvo el accidente hace años. Mi vida cambió a mejor desde que le conocí, y finalmente pudo arreglar lo de mi beca en
Harvard y, en definitiva, mi futura carrera desde ese momento.
Leroy Edward Orwell, el filántropo que ha patrocinado mi trabajo a todos los niveles durante más de diez años. Ha sido la clave financiera de cada uno de los descubrimientos y avances que he ido haciendo. Proviene de una familia con una larga historia de riqueza inconcebible, lo que le ha proporcionado un acceso increíble a contactos y recursos a nivel global. Nos conocimos por primera vez cuando yo estaba en el Servicio Médico de Aviación y estaba de guardia. Leo estaba haciendo rápel cerca del Kings Canyon en el Territorio del Norte y tuvo una caída grave cuando estaba descendiendo por una pared rocosa al soltarse uno de sus anclajes. Acabó rompiéndose una pierna, y hubo que evacuarlo por aire. Entre nosotros surgió una profunda unión durante el tiempo que duró su recuperación y aprendimos enormemente de las ambiciones y motivaciones del otro. Aunque él sea diez años mayor que yo, las enfermeras solían bromear con que podíamos ser hermanos, aunque a mí siempre me haya recordado a Rob Lowe.
En cualquier caso, ha envejecido con dignidad y se mantiene en forma. Siempre ha habido una especie de rivalidad entre nosotros por el estado de nuestros cuerpos y nos vamos controlando. Desde luego, no queremos correr el riesgo de acabar con michelines a mediana edad.
Leo es un apasionado de la antropología, en concreto de la antropología biomédica. Su nirvana es la integración holística de la «medicina y ciencia» occidentales con la «filosofía y espiritualidad» orientales. Es un gran pensador y ha estudiado mucho. Posee una mente extraordinaria, mentiría si dijera que no me impresiona su cerebro. Los fenómenos globales le intrigan, y mi trabajo es tan solo una parte de los numerosos proyectos en los que ha participado indirectamente. Su aparente percepción extrasensorial ha obrado sin duda a su favor en lo que se refiere a su continuo éxito financiero, y se las ha ingeniado para cuadruplicar su ya de por sí sustancioso patrimonio en los últimos años. Lo único que me pide es mantener su anonimato en público. No tengo la oportunidad de verle demasiado en persona, por lo que es estupendo cuando logramos juntarnos. Disfruta de un estilo de vida más retirado y privado, y yo le respeto. Tenemos muchas cosas en común, y su conversación es siempre amena.
Leo siente curiosidad por mis teorías y suposiciones relacionadas con los tipos de sangre y la depresión e incluso voló a Sidney y asistió conmigo a una conferencia de _______(tn), algo nada común en él. Todavía hoy no estoy seguro de si fue por el proyecto o si sintió que mi encuentro con _______(tn) era potencialmente algo mucho más importante. Es realmente una de esas personas que parecen tener un sexto sentido sobre las cosas, y creo que dio en el clavo. _______(tn) siempre le llamaba Charlie, como en Los ángeles de Charlie, puesto que nunca le había conocido personalmente, solo había oído hablar de él.
En realidad, él se hizo pasar por el maître y nos estuvo sirviendo a _______(tn) y a mí unos martinis en el
Intercontinental durante el fin de semana que pasamos juntos. Obviamente ella no le vio, ya que llevaba puesta la venda, y él no quería ser presentado. Leo se quedó un poco impactado cuando, a petición mía, le pedí que la esposara.
Después tuve que explicarle que ella había realizado su primera tesis sobre el instinto y la supresión de la conducta sexual, y por qué yo creía que esta era una parte importante de nuestro viaje juntos a no ser que ella se resistiera y no reconociera sus verdaderos sentimientos.
De cualquier manera, esto sin duda causó en _______(tn) un miedo divertido y una intensa excitación (su cuerpo siempre demuestra contar con un radar exacto que refleja su verdadera disposición), lo que más tarde admitió haberle resultado verdaderamente fascinante. Leo preguntó si podía disponer de una copia de su tesis, y _______(tn) generosamente le envió una por medio de mí. Solo estuve autorizado a leer la copia en papel original en aquellos años, per afortunadamente tengo una gran memoria. Sin duda, habría sido interesante que ella la volviera a leer después de nuestra experiencia conjunta, o quizás que la volviera a escribir...
Esto ocurrió curiosamente justo después de recibir una carta anónima en el hotel en la que me amenazaban para que no apartara a _______(tn) del experimento. No podía decir si se trataba o no de una broma pesada y no tenía tiempo para averiguar más durante el transcurso del fin de semana, lo que a decir verdad me puso al límite. Sabía que no podía arriesgarme a dejarla marchar de mi lado por muchas razones, y menos aún por el peligro que entrañaba aquella carta.
El caso es que los fondos de Leo le han permitido adquirir propiedades por todo el mundo que él cree que para las culturas del pasado y del presente tienen un significado místico o espiritual y que se conocen como Avalon. Es su concepción, su hijo por llamarlo de otro modo, y me ofreció la cabaña que tiene en un árbol en la isla de Lord Howe para garantizar la seguridad y el bienestar de _______(tn) después de nuestro fin de semana juntos. La única condición que puso fue que ella no supiera en qué lugar se encontraba. Recuerdo que quise preguntarle el porqué, pero su mirada me indicó que, pese a su actitud tranquila y plácida, era mejor que me abstuviera de hacer la pregunta. Con el paso de los años he aprendido cuándo preguntar y discutir cosas con Leo, que en la mayoría de los casos suele acoger con entusiasmo. Estaba claro que aquella no era una de esas ocasiones, así que me mantuve en silencio y cumplí con mi promesa. Él no me pide demasiado y ha hecho tanto por mí que es lo mínimo que podría hacer por él. Pensando en esto, me pregunto a posteriori si él era consciente de que _______(tn) corría mucho más peligro de lo que pensábamos al principio o si era consciente de que había algo único en ella, incluso antes de que analizáramos más a fondo nuestras hipótesis, dada su participación directa y su insistencia en que la llevara a
Avalon. Suspiro mientras estos pensamientos y recuerdos me invaden al tiempo que el coche pasa por el Palacio de Buckingham y Pall Mall. Qué poca seguridad la de _______(tn) ahora...

* * *
Sam y yo nos registramos en el One Aldwych. Miro sin ver la suite en la que tantas esperanzas y expectativas había depositado. Un vacío me invade al no tener a _______(tn) aquí a mi lado y una creciente sensación de agitación se apodera de mis entrañas al preguntarme dónde puede estar. Me quedo con la mirada perdida delante del portátil como si su paradero fuera a aparecer milagrosamente delante de mis ojos. No he vuelto a saber de Moira, lo que me está poniendo nervioso, pero sé que ella es eficiente y hace su trabajo como nadie. No quiero molestarla innecesariamente, pero cada segundo cuenta, y me siento en un limbo como _______(tn). Estoy medio tentado a llamar yo mismo a Scotland Yard para resolver este terrible desastre.
No puedo quitarme de la cabeza la carta que recibí durante el fin de semana que estuvimos fuera, que amenazaba indirectamente la seguridad de los hijos de _______(tn) si yo no seguía adelante con el experimento. Deben de ser las mismas personas. Mierda. Si pudiera retroceder en el tiempo, ahora no estaríamos metidos en este lío. Debería haber hecho que toda la familia estuviera conmigo bajo la protección que ofrece Avalon hasta que pasara toda esta sinrazón y supiéramos quién estaba detrás de todo esto, pero, como no recibimos nada más, nos limitamos a reforzar la seguridad y la vigilancia de la casa de _______(tn) y Robert como medida de precaución. Y ahora, mira, ¡la han secuestrado! Si tienen intención de llegar tan lejos, ¿se terminará esto en algún momento? Cierro de golpe la tapa del portátil lleno de frustración. No me está dando ninguna de las respuestas que necesito tan urgentemente. Lo que necesito es beber algo fuerte. Me estoy volviendo loco.
Paso por la habitación de Sam y llamo a la puerta antes de abrirla. Está absorto en su portátil, quizás está esperando obtener respuestas al igual que yo, inútilmente.
—Me voy al bar, ¿quieres que te traiga algo?
—Espérame allí, voy en media hora. Quiero reorganizar las prioridades para mi equipo de Sidney de manera que estén preparados para buscar la información que Moira les envíe. Y ayudaré a Martin a configurar un rastreador más sofisticado en la pulsera de _______(tn)ndra. Nunca se sabe, puede que encuentren algo. Sé que es una posibilidad muy remota pero...
Parece desanimado mientras levanta la cabeza de su trabajo, sus ojos reflejan nuestra miseria.
—Gracias, Sam, esto será de ayuda, son un grupo brillante por lo que parece. Le comunicaré a McKinnon que tendremos que aplazar el foro indefinidamente para que pueda avisar a los demás miembros.
—Por supuesto, debería haber pensado en ello, él es el presidente, claro. Te veo abajo en un rato. Supongo que no hay mucho más que podamos hacer hasta que tengamos noticias de Moira.
Cierro la puerta y camino con pesar hacia el ascensor.
No estoy acostumbrado a sentirme como un inútil.
Necesito acción, perseguir a estos secuestradores, no solo hacer llamadas, maldita sea. La espera es lo que me mata.
En el bar del vestíbulo me quedo mirando fijamente los candelabros, removiendo los cubitos de mi trago doble de Glenmorangie. Una jovencita con mucha labia me pregunta si quiero compañía esta noche, le hago señas con la mano para que me deje tranquilo. Como si pudiera pensar en este momento en alguien que no sea _______(tn), si es que lo hago en algún momento de mi vida. Hasta mi miembro viril está de acuerdo. Mi mente me trae el recuerdo de todas esas veces en las que jugábamos. Nunca me decepcionó, siempre estaba deseando probar y explorar cualquier cosa conmigo, traspasar los límites. De todas las mujeres con las que he estado, y han sido muchas a lo largo de los años, ella es la única con la que vuelvo una y otra vez. La única que no he podido quitarme de la cabeza incluso cuando estaba en
California gozando con dos rubias de pechos exuberantes o cuando una pelirroja viciosa me estaba haciendo una felación con una boca para morirse. Era _______(tn), su cuerpo, su mente, su corazón, que de forma imprevisible seguían flotando en mi mente durante aquellos momentos de placer esporádico, evitando que de ese modo me comprometiera en mi vida con cualquier otra mujer. Nunca hablé de ella, naturalmente, no tenían por qué saber de ella.
Marie quería que nuestra relación fuera más allá, pero yo no podía comprometerme, y menos cuando sabía que _______(tn) todavía estaba ahí fuera, aunque se hallara en la otra punta del mundo y no disponible. Seguimos siendo amigos pero ella está tan metida en su carrera como yo en la mía, y casarme con Marie hubiera sido como un acuerdo comercial, al estilo Kardashian, «todo sea por la audiencia» pero sin fundamento alguno. El matrimonio debería ser algo más que todo eso.
Además, necesitaba saber de una vez por todas en qué punto estaba con AB. Sabía que estaba casada y que tenía hijos. Soy el padrino de Jordan al fin y al cabo, incluso sin haber sido precisamente una presencia importante en su vida. El fin de semana que estuvimos fuera significó mucho para mí. Supe desde el momento en que consintió quedarse que por fin ese era nuestro momento, nuestro destino, y que mi época de ligón había llegado a su fin. Ella era la única. No podía dejarla marchar de nuevo. Y la cosa no podría haber salido mejor. Mi meticuloso plan valió la pena en todos los aspectos. Tenía que asegurarme de que nuestras vidas se entrelazaran de alguna manera a partir de ese momento, fuera a nivel profesional, sexual o psicológico. No me importaba a qué nivel, aunque, en realidad, siendo honesto, es evidente que esperaba conseguir los tres y llevarme el premio gordo. Traspasar sus límites, quitarle todas esas capas defensivas que se había puesto a lo largo de los años y finalmente ser testigo de su deseo por experimentar hizo que me enamorara de ella incluso mucho más. Por no mencionar su efecto en mi investigación. Los resultados son absolutamente extraordinarios pero, por favor, ¿a qué precio? ¿Qué habría pasado si ella no hubiera querido involucrarse? Nunca la hubiera obligado a hacer nada que ella no quisiera hacer, y finalmente lo hizo por voluntad propia, pero con la carta amenazadora que había recibido el viernes por la tarde, la víspera de nuestro fin de semana, en el fondo de mi mente, poniendo en peligro la seguridad de sus hijos... No podía correr ese riesgo. Cualquier cosa podría parecer un accidente en medio de la salvaje naturaleza de Tasmania.
Definitivamente no quería asustarla o poner en peligro a sus hijos solo por mi trabajo. Ellos lo son todo para ella, son su vida. Al final, me alegré de no haberle generado ninguna preocupación al no mencionárselo y llegué a la conclusión de que todo se había solucionado, pero la carta, el pirateo del ordenador y por último el secuestro parecen} encajar ahora dentro de una sórdida película. Pero ¿quién está detrás de todo esto? ¿Quién podría rebajarse de tal manera? ¿Quién podría arriesgar tanto para ponerla en peligro de esa manera? Deben de tener mucho interés en esto o quizás ella tenga más enemigos de lo que creo... Me duele de verdad la cabeza mientras mi cerebro repasa tantas posibilidades.
Me recuerdo a mí mismo que _______(tn) es una mujer fuerte, siempre ha sido fuerte y a menudo es más fuerte de lo que ella imagina. Bueno, ¡mira lo que hizo por mí! Al menos sé que no la quieren muerta. No les vale de nada si está muerta. Estos resultados requieren que ella esté muy viva. ¡Gracias a Dios! Pero también sé que es muy improbable que consigan los resultados que nosotros logramos. Se me retuerce el estómago de pensar lo que pueden llegar a hacerle, cómo la tocarán... Me resulta completamente repugnante. Solo quiero que mi _______(tn) reciba placer bajo mis instrucciones. Nadie conoce su cuerpo como yo, y este conocimiento calma un poco mi inquietud. «Espera, mi amor, te encontraremos». La luz de las velas sigue parpadeando. Paso mi dedo por la llama, sintiendo el calor pero sin llegar a quemarme, y eso me provoca el recuerdo de tiempos más felices.

Estamos con un grupo de amigos en mitad de una escapada de esquí de cinco días en Val d’Isère. Es un lugar impresionante, la nieve y el tiempo están siendo excepcionales al igual que el chalé en el que nos alojamos. Tenemos un chef para nosotros y todo el vino y el champán que queramos beber. Hemos estado todo el día esquiando sin parar y descansando al atardecer.
AB ha mejorado considerablemente en las pistas en los últimos dos días. Antes, solo había esquiado una sola vez. Estoy muy orgulloso de su perseverancia, nunca se rinde, y hoy descendimos juntos por unas cuantas pistas rojas, un avance increíble. Tuvo una caída cuando un bobalicón, en un intento de alardear, perdió el control y se abalanzó sobre ella. Entonces se desvió hacia un lado de la pista y se cayó. Gracias a que atisbé su bastón asomando entre un montón de nieve pude dar con ella. Una vez que hube comprobado que no se había hecho nada, nos entró tal risa floja que no podíamos parar, haciendo más difícil aún sacarla del aprieto.
—¿Por qué no te cubres aún más de nieve? —Me cuesta mantener la compostura mientras intento controlar la risa. Está de lo más guapa y sexy toda cubierta de blanco, con el pelo y las pestañas salpicados con copos de nieve. He decidido que de ninguna manera voy a compartirla con los otros esta noche. Nos quedaremos en el chalé, ya tengo la excusa perfecta.
—Oye, que no es algo que haya planeado. ¿Se encuentra bien el chico? —Habla con la voz amortiguada bajo la nieve. Como de costumbre está más preocupada por el idiota que provocó esto que por sí misma. Le doy un último tirón y por fin sale de un brinco aterrizando sobre mí, algo que no me importa en absoluto.
—¿Te refieres al loco que la ha tomado contigo? Hace rato que se ha ido. ¿Seguro que estás bien?
—Sí, estoy bien, pero tengo nieve por todo el cuerpo, por todos los lados, ¡dentro y fuera!
—Bueno, quizás deberíamos dejarlo por hoy. Se me ocurre una buena idea para que entres en calor.
Me pone esos ojos traviesos que me encantan. He despertado
su interés.
—¿Qué es lo que tiene en mente, doctor Quinn?
—Simplemente llevarte a casa y quitarte la nieve. Esta noche nos quedamos sin salir.
La señorita no opone resistencia.
El chef libra esta noche y por eso nuestros amigos tienen previsto salir de fiesta, probablemente hasta bien entrada la madrugada. Me encanta saber que tendremos todo el chalé para nosotros solos y tengo planes muy importantes para nosotros dos.
Mi miembro lleva pidiendo guerra todo el día y se alegra de poder liberarse por fin de las limitaciones de la ropa de esquí. Cuando paso por delante del baño, descubro que la puerta ha quedado entreabierta, lo cual me congratula enormemente ya que puedo atisbar el reflejo de _______(tn) en el espejo... Por nada del mundo me perdería verla desnuda dentro de la ducha. No necesito mucha más motivación. Acto seguido me quito los calzoncillos y la camiseta y me uno a ella en la ducha completamente empalmado y ávido de deseo. Su sonrisa me confirma que soy bienvenido. Le quito el jabón de las manos y me hago hábilmente con su proceso de higiene personal. No se me resiste, está acostumbrada a que sea yo quien lleve las riendas. Le encanta, y Dios sabe a mí cuánto.
Podría comerle los pechos, son del tamaño de mis manos y eso que las tengo grandes. Deslizo las palmas de mis manos llenas de jabón por todas sus curvas mientras la devoro con la mirada. Me encanta observar su reacción cuando toco su cuerpo, es lo único que calma la impaciencia de mi miembro. Masajeo sus muslos y veo que su boca se abre para emitir un suspiro, sí, ya sabe lo que viene ahora. Beso sus suaves y carnosos labios y saboreo el deseo que manifiesta por mí, de manera que ralentizo mis caricias, a sabiendas de que pronto necesitará el apoyo de la pared o de mi cuerpo. La estrategia me provoca ansiedad, así que me veo forzado a avivar mi juego. Le doy la vuelta contra la pared, mis manos continúan masajeando sus generosos y rollizos pechos y juego con sus pezones firmes. Tiene los ojos cerrados, lo que significa que ya ha llegado a un punto de no retorno, tal y como yo quería. Mi verga descansa entre sus nalgas mientras mis dedos palpan buscando una hendidura, lo que hace aumentar cada vez más la excitación. Apoya su cabeza contra mi pecho exponiendo su delicioso cuello, pero mi deseo es demasiado desesperado, demasiado inmediato. Rápidamente empieza a jadear mientras se apoya con fuerza contra la pared. Separo sus piernas y sus nalgas para dejar vía libre a mi asta que se desliza entre sus suaves y envolventes carnes recibiendo una cálida bienvenida. Puedo penetrarla hasta donde yo quiera. Mientras la cojo por detrás, mi hambriento miembro la penetra más y más, y como respuesta, ella gime en una explosión de euforia. Sus sonidos me animan a llenarla del todo y penetrarla con más fuerza, más rápido. Me encanta el poder que me otorga al rendirse ante mí y entregarme su cuerpo tan receptivo. Mi miembro está en el cielo hasta que explota en su dulce túnel. En todo el mundo no hay lugar que me guste más, parece como si nuestros cuerpos estuvieran hechos el uno para el otro, ella nunca me decepciona. Nunca.
Un poco más calmado ahora que mi tensión sexual ha encontrado su liberación, pongo un poco de música, enciendo la chimenea y coloco unas velas alrededor de la habitación, unas cuantas. Siento debilidad por las velas y esta noche mi deseo de hacerla entrar en calor me empuja a la acción. Estoy impaciente esperando a _______(tn), de modo que la tiento a que salga del baño con la promesa de tenerle preparado un Cointreau con hielo y un poco de queso de olor fuerte, un brie exquisito y pan crujiente. Por fin, aparece con la cara sonrojada y brillante del baño.
—Santé.
—Santé.
—Doctor Quinn, no se estará poniendo todo romanticón conmigo, ¿verdad? Tiene que mantener ciertos estándares de playboy.
—Así es, señora Blake. Usted saca lo mejor de mi imaginación.
—¿Imaginación? Seguro que puede hacerlo mejor que con unas velas, Cointreau y queso, ¿no cree?
Le encanta vacilarme... Por supuesto que puedo hacerlo mejor, pero me quedo en silencio y le pongo una mirada de suspense, que se pierde cuando ella empieza a acomodarse en el salón. ¡Nada de eso!
—Bébete la copa, te quiero desnuda en el suelo junto al fuego.
Me mira con atención, evaluando la seriedad de mi tono, antes de dar otro sorbo lento a su bebida. ¿Lo hará o no lo hará?, me pregunto. Le doy un poco de tiempo para que haga lo que le he pedido mientras doy otro sorbo a mi copa, calmando mi impaciencia por tenerla ya en el lugar que quiero. Nos miramos fijamente a los ojos en ese juego psicológico del gato y el ratón.
Le dejo que continúe con su pequeña farsa. Da otro trago con mirada desafiante y deja su bebida en la mesilla auxiliar. Se está tomando su tiempo de manera deliberada. Lo pagará más tarde. Se levanta y lentamente se desabrocha el cinturón de la bata dejándola resbalar por sus hombros. Dios, está muy sexy, no lleva nada más debajo. «Me encanta tu estilo, _______(tn), eres una leyenda».
No puedo apartar la mirada de su piel resplandeciente. De nuevo estoy completamente excitado. Se dirige con indiferencia hacia la mesa donde está la tabla de quesos y empieza a picotear, saboreando con placer, sigue sin decir nada, menea sus pechos al ritmo de la música mientras atraviesa el salón para coger su copa.
Se mete un cubito gigante en la boca y empieza a masticarlo dando chasquidos antes de tragarse el líquido. No hay nada de ella que no desee en esos instantes. Levanta su mirada, y le tiendo la mano, que finalmente acepta con elegancia. Le gusta saber que tiene cierto poder, incluso en el proceso de someterse a mí. Me felicito a mí mismo por mi paciencia, siempre me da buenos resultados cuando se trata de _______(tn), y la llevo donde la quiero llevar, desnuda, sobre la alfombra y a mi merced.
—Y... ahora que estoy aquí, ¿qué me vas a hacer?
Tengo que detener las visiones carnales que penetran mi mente como reacción a sus palabras. No me importa responderle verbalmente, simplemente recorro con mis dedos el contorno de su cuerpo. Empiezo por el dedo gordo del pie y me detengo un rato para toquetear sus dedos más pequeños, luego continúo por el lateral del pie, le sigue la pantorrilla, la parte externa del muslo.
Recorro la curva de sus nalgas y la hendidura de su cintura, y al llegar al pecho, doy permiso a mi dedo pequeño para que acaricie lánguidamente su pezón, pero sin llegar a tocarlo demasiado como para crear una fricción real, de manera que sé que capto toda la atención de su cuerpo y de su mente. La suavidad de su piel no deja de sorprenderme nunca. Mis dedos y mis ojos absorben la textura y el tono de su piel. De todas las mujeres con las que he estado, no he sentido en mis manos a ninguna como a _______(tn).
Cuando subo por su brazo, lo cojo y lo levanto por encima de su cabeza de manera que su pecho se eleva. Me supone un gran esfuerzo resistirme a colocar mis labios sobre el pezón para mordisquearlo y chuparlo, sabiendo que esto provocaría al instante el arqueamiento de su espalda y el humedecimiento de su sexo. Si mi verga pudiera hablar, estaría ahora mismo gimiendo, pero mi cerebro está todavía bajo control, como tiene que ser.
Continúo mi viaje por su cara, sabiendo que sus ojos se clavan en los míos. Tengo que concentrarme en las sensaciones que estoy provocando en su cuerpo, no debo perder esa concentración.
Levanto el otro brazo por encima de su cabeza. Es como tener libre acceso a mi precioso juguete. Noto en su pecho que su respiración se hace más profunda y sé que esto la excita, mucho, y sabe que a mí me ocurre lo mismo. No pierdo de vista mi objetivo mientras mis dedos continúan deslizándose por sus sensuales curvas. Estoy impaciente por llegar a sus muslos y sentir que mi respiración también se hace más profunda. Va a mere cer la pena, me digo a mí mismo. Finalmente, llego ahí, deslizándome por la suavidad de sus carnes internas, deseando enterrar mi cabeza entre sus piernas y mi lengua en su abertura. Pero prefiero calentarla deliberadamente antes de moverme sinuosamente hasta llegar a los dedos de los pies, donde empecé. ¡Por fin!
—¿Estás preparada para jugar?
—Por Dios, Nick, me estás matando con esta lentitud. —No hay nada como la voz de _______(tn) cuando está a punto de suplicarme.
Sin duda, ha merecido la pena la tortuosa parsimonia de mi viaje alrededor de su cuerpo.
—No creo que tengas fuerza de voluntad para permanecer en esta postura, AB, así que voy a atarte las muñecas.
Cuando se trata de mujeres, he aprendido que las afirmaciones son mucho más efectivas que las preguntas, así no tienen que darse permiso a sí mismas, como suele ocurrirle a _______(tn). Si no dicen nada, ya les has advertido qué es lo que va a pasar. Siempre pueden decir que no, pero, por experiencia, nunca parecen querer decirlo. Agarro el cinturón de la bata de _______(tn) y amarro sus manos de forma segura por encima de su cabeza. Sabe que puede pararme, pero, dada su mirada juguetona de fingido temor, sé que no lo hará. Está claro que está deseando esto tanto como yo. Le intriga saber qué es lo que le voy a hacer a continuación, y eso me excita.
—Parece que te estás tomando algunas libertades esta noche,
Nick. —De todas formas no se me resiste.
—Solo tú puedes inspirarme a tomarme estas libertades,
_______(tn)ndra.
Vale, ya estamos casi a punto.
Traigo una de las sillas del salón para poder atarle las muñecas a la pata. Sé que le va a impactar lo que voy a hacerle pero seguro que le encantará en cuanto se acostumbre a ello. Una de mis amigas con derecho a roce en Harvard me lo hizo, y aunque la sensación era una pasada, no pude soportar el no tener el control. En cambio, lo que podía pensar era cómo reaccionaría el cuerpo de _______(tn) y siempre quise probar esto con ella. Ahora, por fin, ha llegado mi oportunidad.
—¿Es necesaria toda esta seguridad extra? ¿El atarme a la pata de la silla? ¿Y si los demás regresan antes?
—No van a regresar antes. Lo sé porque he quedado con Craig para que me llame si alguien se vuelve a casa más temprano. — Como para no estar preparado..., debería conocerme mejor después de tanto tiempo. Me detengo por un momento a observar la imagen de su cuerpo expuesto y atrapado. Mi verga sale espontáneamente de un respingo fuera de la abertura de los calzoncillos.
_______(tn) se echa a reír.
—No sé quién está más cachondo de los dos con todo esto, si tú o yo.
Siempre me pregunto si es consciente de que se muerde el labio inferior cuando dice este tipo de cosas. No se lo quiero decir no sea que deje de hacerlo.
Bajo mi cabeza hacia su sexo y esnifo, me invade el instinto animal. Huele de maravilla, y no tengo ninguna duda de que está preparada. Se lo chupo, cosquilleándole con mi lengua cada rincón de sus labios calientes y húmedos. En respuesta gime y arquea la espalda pero sin poder mover los brazos que tiene por encima de la cabeza. Entonces beso y succiono un poco más su clítoris hinchado, antes de retirar la cabeza de sus muslos. Mis labios rebosan de su dulce jugo, la miro y sonrío ante su cara de sorpresa.
—Diría que estamos empatados, cariño. Pero no es a lo que hemos venido aquí. —Me incorporo y coloco mis ingles a la altura de su cabeza de manera que mi verga cuelga deliberadamente delante de sus labios. La excito sabiendo que no va a poder levantar la cabeza demasiado como para poder alcanzarme. Dios, esto es una pasada, me desea tanto que contenerse le supone una tremenda frustración. ¡Me encanta! Cojo una vela de la chimenea y la traigo hacia la alfombra donde estamos.
—Nick..., ¿qué estás haciendo? No irás a usar eso con migo, ¿verdad? —Parece un poco nerviosa.
—¿Lo has probado alguna vez?
Agita la cabeza. Sin palabras, se queda en silencio debatiendo los pros y contras en su mente. Casi puedo escucharla. Será mejor empezar a ponerse en marcha antes de que se raje mentalmente.
—Lo he hecho alguna vez y sé que te va a gustar AB. Confía en mí. Nunca te haría daño.
Cierra los ojos, buena señal. Se empieza a rendir en silencio, a rendirse ante mí.
—Voy a empezar poco a poco, en un lugar que sea menos sensible, tú eliges. De este modo puedes ir acostumbrándote a la sensación. —Siempre está bien hacerle saber que todavía tiene algo que decir, algo de poder.
—¿Dónde me recomiendas? —Y el poder retorna tan galantemente al lugar que le corresponde...
—En los pies y luego iré subiendo, ¿preparada?
Cojo el mando a distancia y subo el volumen de la música. A los dos nos gusta Chicane y ayudará a que _______(tn) se abandone a la experiencia.
Aprueba con la cabeza. Está preparada, no deja de asombrarme su disposición a experimentar el sexo conmigo y la plena confianza que deposita en mí. No hay nadie en el mundo que pueda compararse con ella cuando estamos juntos de esta manera.
Resulta excitante. Cierra los ojos y aguanta la respiración cuando coloco la vela por encima de sus piernas y empiezo a verter cuidadosamente una pequeña cantidad de cera en su empeine.
Espero. Suspira y se relaja visiblemente. No está tan mal como esperaba. Su consentimiento me da permiso para continuar.
Mientras voy subiendo lentamente hacia sus piernas, su cuerpo tiembla y su piel responde en forma de carne de gallina.
—Mantén los ojos abiertos, cariño, necesito verte. —Estoy completamente absorto con su reacción mientras me acerco finalmente a su ombligo y observo cómo el deseo le nubla la vista.
Me aseguro de que la vela esté llena de cera líquida mientras vuelco la suficiente cantidad como para llenar su ombligo.
—Oh..., Dios... mío... —Grita, arquea la espalda y deja escapar de sus labios un ligero quejido mientras sus muñecas atrapadas siguen anclando su cuerpo al suelo. Espero no correrme antes de que esto termine. Está más sexy que en mis sueños; ¡no creí que eso fuera posible! Si tuviera los brazos libres, se cubriría, pero no puede hacerlo y me congratulo por haber hecho el esfuerzo de aprisionarla de ese modo. No obstante, es mejor que esté al tanto para asegurarme de que todo va bien, no me gustaría hacerle daño, ni siquiera por accidente.
—¿Estás bien? ¿A que es increíble?
—Sí, es francamente increíble. Está muy caliente pero sin llegar a quemar... Es muy extraña la sensación del ombligo, como si me hubieras llegado hasta la médula. —¡Pobre angelito! Se abandona y lo analiza al mismo tiempo. Observo cómo la cera se endurece sobre su ombligo como un tapón y pongo la mano encima, sintiendo aún el calor. No puedo evitar besarla en sus sensuales labios y meterle la lengua en la boca mientras permanece tendida debajo de mí, fascinada. Responde con una pasión tan inmediata e inesperada que después de unos minutos nos hemos quedado los dos sin aire. Esto no formaba parte de mi plan pero no me quejo en absoluto. Me pregunto por un instante si es consciente de cuanta energía sexual y deseo tan puro exuda por todos sus poros. Me sorprende hasta a mí mismo. En cualquier caso, tiene los pezones exactamente como los quiero en estos momentos, duros, respingones y listos para la acción. Extiendo su cuerpo asegurándome de que tiene las piernas sujetas al igual que las manos. Tengo que espabilarme o por el contrario derramaré mi leche sobre sus pezones en vez de la cera caliente.
—Por Dios, Nick... ¿Estás seguro?
—Muy seguro, mi amor, te va a encantar. He estado pensando en esto desde que llegamos. Quiero tener moldes de tus impresionantes tetas. Ahora túmbate tranquila, no quiero fallar el blanco. —Inspira profundamente, sin duda en un intento por controlar los nervios o la ansiedad. Y ahora espera—. Abre los ojos para mí.
Me encanta cuando sigue mis órdenes. La hace mucho más perfecta ante mis ojos. Mi intención era hacer los pezones uno a uno, pero estoy a punto de explotar, así que cojo otra vela, la giro para comprobar que tiene el mismo nivel de cera líquida y decido confiar en mi precisión médica para hacer los dos pezones a la vez. La cara de _______(tn) no tiene precio: aprensión, curiosidad y excitación al mismo tiempo.
—Confía en mí, soy médico. —Le guiño un ojo mientras coloco cada una de las velas por encima de sus pechos. El suspense la está matando, y eso me encanta, así que espero un poco más para hacerlo coincidir con el estribillo de la canción. Le pido que ralentice la respiración para que sus pechos no se muevan tanto, sabiendo perfectamente que no hay nada que pueda hacer para remediarlo. Gime muy alto en un estado de frustrada excitación. Sé que en estos momentos me daría una bofetada si pudiera. Ha llegado el momento: derramo la cera caliente sedosa sobre los dos pezones. Reacciona gritando y retorciéndose. Sé que sus pezones son mucho más sensibles que los míos, así que solo puedo imaginar su sensación. Pero sé que el placer que viene después compensa la impresión inicial. Me excita su experimentación y sé que va a disfrutar.
—¡Aaaah, por Dios, Nick! ¡Está caliente, joder, supercaliente! ¡Joder, joder, joder!
Decir palabrotas no es lo suyo. Forcejea intentando soltar sus brazos y da sacudidas con sus caderas mientras intento fijarla al suelo con el peso de mi cuerpo. En ese momento la cera empieza a enfriarse en sus delicados capullitos sonrosados. Intento distraer el tsunami que se está generando en mis testículos, por lo que aparto las velas con cuidado, reservando una al lado, y espero a que la necesidad de recibirme en su interior reemplace a la sensación del calor filtrándose por sus pezones.
—Por favor, fóllame, joder, Nick, fóllame. ¡AHORA MISMO!
Sería de muy mala educación rechazar una petición tan formal y delicada.
Me incorporo rápidamente y le doy la vuelta con cuidado, poniendo su maravilloso trasero mirando hacia mí, de manera que se queda a cuatro patas. Me aseguro de introducir mi pene lenta y cuidadosamente dentro de su húmeda vagina, sintiendo sus carnes mullidas por todos los lados. No hay ningún sitio en el mundo donde mi verga quisiera estar más que aquí.
—¡NICK!
Ya se ha agotado su paciencia, y comienza a jadear de frustración. Sus pezones están hinchados, cubiertos de cera, y le cuelgan sobre la alfombra. Desde esta perspectiva la imagen de su cuerpo es impresionante. Cojo la vela que está al lado y vierto sin parar la cera derretida entre sus nalgas asegurándome de que siga su curso directamente hasta abajo. Empieza a dar sacudidas con su trasero al sentir tal intensidad y suelta un grito apabullante mientras su vagina se tensa alrededor de mi verga haciéndome retorcer de exquisito placer mientras exploto dentro de ella. Nos abandonamos en una mágica conexión de cuerpos sintiendo orgasmos simultáneos recorrer todos nuestros músculos.
Finalmente cae rendida bajo mi cuerpo.

Desde el momento en que me fijé en ella, sentí que erala mujer de mi vida, que era la conexión con mi corazón y mi alma. Pero éramos demasiado jóvenes, con mucha vida por delante que descubrir. Yo quería explorar más allá de las fronteras de mis sentimientos por _______(tn), dejarla a un lado hasta que me di cuenta de lo mucho que significaba para mí. Los años pasaron muy rápido, y mis sentimientos por ella fueron creciendo más y más. Mi conexión con ella era como las raíces de un bosque majestuoso sobre tierra fértil.

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Angel26
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Octubre 7th 2014, 09:37

SIIGUELAA!!!!
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Octubre 10th 2014, 12:24

Aaaaaah me muero por saber donde estará la rayis!
Porfa porfa seguilaaaaaa
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andreru
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Noviembre 25th 2014, 14:04

hola como están? se que no he aparecido pero la universidad me tiene muy ocupada y no tengo ni Internet en mi casa ni celular así que solo puedo entrar aveces les prometo que para la próxima semana subo! I love you
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andreru
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Enero 7th 2015, 16:33

hola como estan? feliz año espero q no se hayan cansado de esperar lo siento! aqui les dejo unos capis!
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andreru
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Enero 7th 2015, 16:39

Segunda parte
Las emociones afloran precisamente cuando se entorpecen por algún motivo.
E. CLAPARÈDE

Capitulo 3

_______(tn)

Cuando recupero la consciencia, siento el cuerpo pesado y dolor de cabeza. Estoy sentada pero tengo las extremidades atadas firmemente, impidiéndome hacer cualquier tipo de movimiento. Estoy desplazándome a través de una multitud, gente que va y viene en todas las direcciones. Lo único que puedo ver son piernas y cuerpos moviéndose con rapidez y tengo que mirar hacia arriba para verles la cara, lo que hace que me maree.
De repente me doy cuenta de que me llevan atada con correas en una silla de ruedas. Conforme esta pesadilla se va aclarando en mi mente, siento mi corazón latir con fuerza bombeando adrenalina que alimenta mi miedo.
Intento gritar, pronto me doy cuenta de que no puedo hacerlo, tengo la boca sellada con cinta adhesiva. Miro abajo y veo que llevo una bata negra que me cubre hasta los pies. Agito la cabeza pero mi pelo, nariz y boca están cubiertos con el mismo material. Los ojos son lo único que tengo abierto al mundo exterior, un par de ojos verdes petrificados incapaces ahora de hablar o de gritar. Lo único que pueden hacer es mirar la normalidad que les rodea.
Alguien me ha puesto un burka encima de mi ropa. Me horroriza. No está bien usar la religión de este modo.
Nadie puede darse cuenta de que estoy secuestrada bajo esta ropa. En medio de todo este bullicio, paso completamente desapercibida. Quedo a una altura demasiado baja como para que la gente pueda reparar en el terror que hay en mis ojos y, de cualquier manera, todos van muy centrados en sus cosas como para darse cuenta de algo así.
Atravesamos una puerta de seguridad y la única medida de control con la que nos topamos es la vista gorda que hace una guardia con cara de aburrimiento. Le grito en silencio, suplicándole que me mire directamente a los ojos para que pueda detectar que en realidad hay algo que no va bien. La eficacia de las medidas de seguridad brilla por su ausencia. Me llevan por el acceso de discapacitados donde una persona sin ningún ápice de alegría en su cara asiente de manera áspera. Intento zafarme pero apenas puedo moverme mientras continuamos nuestro ininterrumpido viaje hacia el andén donde nos espera el tren. Oigo por los altavoces que anuncian las salidas inminentes en inglés y en francés. ¡Oh, Dios mío, me están sacando del país! Me viene a la cabeza la imagen de la cara angustiada de Nick, y de repente siento ganas de vomitar. Me digo muy seriamente a mí misma que no vomitaré y, tras un momento de concentración psicológica, gano la batalla a mi tumultuoso estómago. La realidad me golpea como si me dieran con un mazo. Esto no es un juego. Es exactamente lo que temía Nick durante la última conversación que tuvimos en la playa en Avalon y su mayor temor se ha hecho realidad. Me han secuestrado entre millones de personas en Londres, y ha sido tan fácil como recogerme del aeropuerto y montarme en el Eurostar. Sin pestañear, sin hacer preguntas. Así de sencillo y efectivo.
Me introducen en el tren y me meten en un compartimento. La persona que empuja la silla de ruedas se inclina hacia mí, abre el cierre de velcro que hay en la parte delantera de mi bata, desabrocha el cinturón de seguridad alrededor de mi cintura y me libera las piernas y las muñecas de las correas. Me tira de los brazos para que me ponga en pie y me deposita en un sillón. Antes de poder lograr ver a mi captor, la persona ya ha salido del compartimento, llevándose la silla de ruedas y cerrando la puerta tras de sí. Me dejan sola sentada en un pequeño y aseado compartimento, y por suerte, llevando mi ropa. La silla está junto a una mesa plegable cerca de la ventana donde hay una bandeja con comida y una botella de agua. En la esquina hay un pequeño cubículo con un baño y un lavabo. Me apresuro a comprobar la ventana pero, como suponía, la persiana está bloqueada. No puedo ver fuera, y casi con toda seguridad, nadie podrá verme a mí.
Compruebo la puerta, y lógicamente está cerrada con pestillo. Me encuentro más despierta ahora, golpeo la puerta con fuerza llena de frustración. Siento que vamos saliendo de la estación al empezar a dar tumbos con mis inestables piernas. Siento cómo un miedo aterrador se apodera de mí. Me empieza un temblor incontrolable en la punta de los dedos que se va extendiendo por todo mi cuerpo. Me desplomo descontroladamente en el sillón preguntándome qué diablos es lo siguiente que va a ocurrir.
Mi mano agarra inconscientemente la pulsera, mis dedos buscan el consuelo del chip con forma de diamante color rosa y la inscripción grabada por el otro lado: Anam
Cara, mi compañera del alma. Mando en silencio una oración a Nick, al universo.

Por favor, por favor, haz que esta pulsera funcione de la manera que dijiste que debería funcionar. Por favor, encuéntrame. No tengo ni idea de adónde me llevan o qué quieren de mí, nunca me lo explicaste bien.
Por favor, dame fuerza sufi ciente para sobrevivir a lo que tenga que pasar hasta que volvamos a estar juntos.
Te necesito tanto...

Solo espero que sea fiel a su palabra y que por medio de esta joya codificada pueda seguir la pista de mis coordenadas las veinticuatro horas del día todos los días de la semana en cualquier parte del mundo. Si él no puede encontrarme, ¿quién diablos lo hará? Mientras aprieto con fuerza el único vínculo que me une a él, intento apaciguar mi creciente miedo inspirando profundamente y reflexionando sobre la última noche que pasamos juntos en Avalon, donde nuestras relaciones sexuales adoptaron una dimensión completamente nueva como nunca antes lo habían hecho, como si en ese momento nuestros caminos estuvieran de alguna manera conectados espiritualmente, y el universo estuviera conspirando para que estuviéramos juntos. Bueno, al menos así lo sentí yo... Acaricio la pulsera, parece que estos dulces recuerdos me calman los nervios.

Después de todo lo que he pasado desde que me encontré con Nick en el Hotel Intercontinental, sé que nunca me he sentido más viva o recargada sexualmente en mi vida. Puedo sentir una chispa resplandeciente en mi alma que él ha encendido y que nunca se apagará. Parece como si el propósito de mi vida fuera asegurar que esta llama siga viva. Siento como si necesitara que Nick y yo fuéramos uno solo como nunca antes, llevarle conmigo a un lugar más allá del sexo e incluso más allá de nuestro amor, después de todo lo que ha iniciado en mí. No más experimentos, muestras, análisis de sangre, juguetes o controles.
No más registros de mis niveles hormonales. Necesito unirme a él de una manera natural, apasionada, como dos seres sexuales convertidos en uno solo. Hay ahora una intensa fuerza que impulsa mi sexualidad como si otra persona hubiera tomado mi cuerpo. Me resulta imposible negarme y esto me empuja a dirigir a un hombre al que no le gusta que le dirijan.
Tomo la mano de Nick en silencio, sabiendo intuitivamente que las palabras dispersarán la energía del momento, y le conduzco hacia la cama. La forma circular de esta cabaña en el árbol tiene algo que me anima a abrazar la profunda pasión que hay en mi interior y continuar con mi misión. Me deja quitarle la bata haciendo un gesto con la ceja, no hay lugar a dudas de dónde quiero ir a parar con esto. Aparta sus manos a un lado en un intento deliberado por quedarse quieto. Siento una fuerza tan intensa en mi interior, que en este momento tomo el control, y me quito la bata cuidadosamente dejándola encima de la suya sobre el suelo barnizado. Se relaja visiblemente, sus ojos se descolocan cuando destapo mi cuerpo. Puedo sentir cómo la temperatura va subiendo entre nosotros. Espera mi siguiente movimiento y yo sé perfectamente dónde le quiero llevar. Me permite que le tumbe en el centro de la gigante cama, se le ve impresionante. Absorbo ávidamente la visión que tengo delante de mis ojos, su presencia y su majestuosidad me paralizan. Respiro un poco para serenarme.
Beso suavemente la tersura de sus labios mientras lentamente me voy sentando a horcajadas sobre su cuerpo desnudo. Quiero que mis caricias sean deliberadas, no casuales. Pongo con delicadeza mi dedo índice sobre su boca, invitándole a permanecer en silencio. Reconoce con la mirada que me concede su poder, permitiéndome tomar el control, sabiendo como sé que será difícil para él. Me permite jugar y acariciar su firme y glorioso cuerpo mientras se queda tumbado en silencio, mi perfecto Hombre de Vitruvio, rodeado de sábanas blancas y doradas, entregándome su cuerpo. Siento el corazón lleno de amor, está haciendo esto por mí, sin moverse, sin tocarme. Me deja darle la vuelta, besarle, tocarle, chuparle, a mi ritmo, por delante, por detrás, arriba y abajo. Me encanta saber que él es el único con el que he llegado a conectar de esta manera y por fin puedo experimentar lo que él ha estado obteniendo de mí durante tantos años, una vez tras otra.
Estoy impresionada por la fuerza sexual que emana de nuestros cuerpos y nuestras mentes, y por su disposición de entregarse a mí. Intenta reprimir sus gemidos cada vez más fuertes mientras sigo jugando y explorando sin cesar nuevas dimensiones.
Mi creciente deseo enciende mis ingles. El único movimiento en su cuerpo, además de los temblores involuntarios, es la creciente magnificencia de su falo, que espera ansiosamente la consiguiente atención de mis manos, labios y boca. Su fuerza, paciencia y determinación es de otro mundo y cuando coloco mi boca donde corresponde, él ya no puede contener más su gemido. Me tomo mi tiempo, quiero que se vaya levantando lentamente, se lo chupo y jugueteo con la lengua para intensificar gradualmente el impulso.
Su cuerpo se estremece bajo el mío, y sé que está a punto, como yo. Mi vientre anhela la plenitud que solo él puede darme. Hago maniobras para que su cuerpo quede perfectamente colocado debajo del mío de manera que pueda enfundarme su maravillosa verga. Abro mis piernas por encima de sus caderas para acomodar la plenitud de su vientre en mí. Veo que tiene gotas de sudor en la frente, quizás debido a su quietud tan decidida o a su ardiente deseo sexual..., pero sus manos se reprimen de tocar mi cuerpo como si entendiera perfectamente por qué necesito esto, por qué necesitamos esto. No me impide que marque mi propio ritmo armónico. Me noto eufórica con la sensación de tenerlo rendido ante mí, su fuerza penetra todo mi ser. Me encanta esta sensación, el control que me concede. Es como si estuviera compartiendo su poder, su virilidad, su fuente de vida con lo más profundo de mi ser y pudiera llegar a sentir cada partícula suya dentro de mí.
Nuestras miradas se cruzan mientras sigo con mi ritmo galopante encima de él. Estamos tan cerca el uno del otro que cuando levanta ligeramente la cabeza, me pregunta sigilosamente, me suplica. No le puedo negar ni un segundo más, este hombre que amo me está pidiendo permiso. Echo la cabeza hacia atrás mientras sujeto mi cuerpo alrededor de su cuerpo y me engancho fuertemente. Acto seguido él explota con una plenitud increíblemente embriagadora. Me desplomo encima de él en un mágico estado de euforia total. La lava caliente, ahora líquida, intensifica nuestro amor y nuestra conexión mientras buscamos hambrientos la boca y la lengua del otro, hablándonos en un lenguaje universal, silencioso y apasionado de sexualidad en estado puro hasta que finalmente nos tumbamos saciados por completo física y emocionalmente.
—Gracias por hacer esto por mí, sé que no es fácil para ti. —
Le sonrío perezosamente.
—Gracias por la oportunidad. Nunca me había permitido a mí mismo experimentar algo así en la vida.
—¿Qué, renunciar al control?
—Eh..., dejar que me dominen. Sabes que no es lo que más me gusta hacer pero ha sido verdaderamente impresionante.
—Entonces ¿por qué lo has hecho?
Pausa.
—Lo hice porque era importante para ti y no te negaría ninguna experiencia sexual que desees o necesites. Sabes que estoy a tu entera disposición para explorar y descubrir cualquier aspecto de tu sexualidad, aún más cuando es entre nosotros. Y esto parece ser un hito realmente importante para ti, sobre todo después de todo lo que has pasado en los últimos años. —Me mira con gesto burlón—. ¿Tengo razón?
—Sí, tienes razón —admito—. Me parecía como si tuviera una fuerza dentro de mí obligándome a tomar el control. Nunca antes había tenido una necesidad sexual tan fuerte, por eso continué con ello.
—No sabes cuánto me agrada escuchar que por fin reconoces que la sexualidad es una parte importante de ti, _______(tn). Parece como si la hubieras tenido enterrada y olvidada en los últimos años —añade con una risita.
—Gracias, doctor Jonas. Empiezo a dudar de si realmente me conocía a mí misma antes de este fin de semana.
Nick me abraza.
—¿Cómo te sientes?
—Un poco exaltada pero me siento tan llena, tan contenta, segura y completa...
—Es justo ahora cuando empiezo a sentir mi vida completa, ahora que sé que estamos juntos —murmura.
—Oh, eso me hace sentir de maravilla...
Entrelazamos nuestras extremidades mientras me hace mimos acercándome a su pecho.
—Te quiero, Nick.
—Y yo, _______(tn)ndra. Creo que más de lo que puedes entender.
Son las últimas palabras que pronunciamos antes de sumergirme en un agradable sueño en los cálidos brazos de
Nick.

Me sorprendo llorando al recordar esos momentos y estoy presa del pánico por la situación en la que me encuentro en estos momentos. Mi angustia alcanza proporciones histéricas al pensar lo que me podría ocurrir al estar desconectada de Nick y de mis hijos. Estoy asustada, destrozada emocionalmente. Miro la bandeja con comida, que ni por asomo mi estómago contempla probar, la cojo y la lanzo contra la pared. ¡Esto es una verdadera pesadilla! ¿Qué es lo que quieren de mí? Me levanto de la silla con paso vacilante y me doy cuenta de la velocidad del tren al meterme en el baño y mojarme la cara con agua fría.
Daría lo que fuera por tirarme en una cama y despertarme en los brazos de Nick con la certeza de que todo esto era solo una pesadilla. Después de intentar refrescarme, hago otro inútil intento por forzar la puerta, y luego la ventana, pero finalmente no tengo más alternativa que sentarme en el silencio sepulcral de este compartimento con mis aterradores pensamientos de lo que puede pasar a continuación.
El tren se detiene finalmente, y me pregunto si tendré que soportar de nuevo la humillación de ir atada a una silla de ruedas. Recuerdo vagamente haber escuchado que el burka estaba prohibido en los espacios públicos en Francia. No estaba segura de si este era el caso de los países europeos colindantes. Las puertas se abren y el terror vuelve a apoderarse de mí haciéndome temblar hasta la médula. ¡Dios mío, ayúdame! Dos hombres grandes entran en el compartimento, invadiendo prácticamente todo el espacio y sin mirarme en ningún momento a los ojos. Es estremecedor, lo único que puedo hacer es quedarme sentada en mi silla mientras uno de ellos se acerca a mí. No puedo pronunciar ni una sola palabra, casi no puedo ni mirarle. Me hace señas para que me levante. No se da cuenta de que estoy paralizada por el miedo y no puedo seguir sus órdenes. Entonces me levanta bruscamente y se apresura a esposarme las muñecas. ¡Dios santo! Me coloca firmemente una especie de máscara de gas en la nariz y en la boca. Intento aguantar la respiración para evitar perder la consciencia una vez más. Me doy cuenta de que es inútil, y no me queda otro remedio que inhalar, permitiéndome al menos tomar pequeñas respiraciones superficiales al no saber con seguridad qué sustancia están infiltrando en mis pulmones. El primer hombre me sujeta para que me quede quieta, y el otro me coloca un recipiente en la espalda, que parece un extintor de incendios o una bombona de oxígeno.
Lo asegura cuidadosamente con unas correas alrededor de mi cintura y debajo de mis brazos. ¡Es mi aparato de respiración asistida! Tengo las piernas amarradas por cinta adhesiva a la altura de los tobillos y las rodillas. Me empiezo a sentir un poco grogui. Me invade una agradable sensación de ligereza y me caigo dando tumbos sobre el hombre que me sujeta en pie. Esta sensación me relaja.
Recuerdo esta sensación del dentista. Es gas de la risa, atenúa las sensaciones como el dolor y te hace sentir eufórico.
Uno de los hombres sale del compartimento rápidamente y vuelve arrastrando una maleta más grande de lo normal. Como si lo hiciera a propósito, me entra la risa nerviosa cuando mi cabeza empieza a dar vueltas, y me pongo a pensar si la maleta será para portar trajes destinados a la semana de la moda de París. Hasta que el hombre la abre, me agarra de los pies y literalmente me dobla para meterme en este equipaje. Está forrado con una especie de relleno de espuma. Soy consciente de manera objetiva de que esto no pinta nada bien, pero, como no me encuentro del todo mal, me es difícil descifrar cualquier emoción en medio de la situación. Intento quitarme la máscara de gas que tengo pegada a la cara, empujando el relleno de espuma, para poder pensar con más claridad, pero mis esfuerzos son en vano. Me han metido en la maleta en posición fetal. Intento gritar y luchar, sabiendo que es lo que debería hacer, pero no quiero malgastar mis energías. Siento el cuerpo caliente y bastante pesado, pero, sorprendentemente, estoy cómoda en esta posición. De cualquier manera, no puedo moverme, y la máscara reprime cualquier tipo de sonido que quisiera emitir. No me creo que sea tan pequeña como para poder caber en una maleta.
A Nick no podrían hacerle esto ni por asomo, ¡tendrían que diseñar una maleta a su medida! La maleta está cerrada, haciendo que mi mundo se oscurezca, estoy segura de que si no estuviera tan relajada, estaría moviéndome con fuerza.
Oigo el sonido de una cremallera que se cierra, y siento cómo colocan la maleta en posición vertical. Doy gracias en silencio por el generoso relleno que amortiguará mi inminente viaje. Tiemblo con solo pensar en los moratones que tendría de no ser así. Las ruedas se mueven, no tengo ni idea de dónde terminaré. No puedo ver, ni oír, ni hablar ni oler ni saborear. Lo único que puedo sentir es mi cuerpo inmóvil atiborrado de tranquilizantes. Lo único que puedo hacer es seguir respirando.

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andreru
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Enero 7th 2015, 16:51

Capítulo 4
Nick
Sigo en el bar, desorientado, removiendo la comida que hay en mi plato, sin reparar en lo que acontece a mi alrededor. Pensar en _______(tn) me consume todo el tiempo y resulta infinitamente perturbador. Aparte de la aterradora idea de que le hayan podido hacer daño, no puedo dejar de pensar en las oportunidades perdidas, en mi incapacidad para aceptar mis propios sentimientos hacia ella, y ahora, mira qué desgracia, nunca más tendré la oportunidad de enmendarlo. Ni siquiera sé si _______(tn) se ha dado alguna vez cuenta de la complejidad de los sentimientos que albergo por ella, bueno, que siempre he albergado por ella.
Me costó un tiempo reconocérmelo a mí mismo, y en cuanto lo hice, no quería asustarla, así que procuré deliberadamente mantener las cosas entre nosotros en un plan light, de pura diversión. Y al final, quería darle el mundo entero y ser su centro de atención. Pero en aquel momento yo estaba demasiado amedrentado, sabía que nuestros futuros iban por diferentes caminos.
Mi hermano pequeño sufría una depresión grave, y justo antes de mi vigésimo quinto cumpleaños, me lo encontré muerto en el garaje de casa. Se encerró en el coche de nuestro padre e inhaló gas. Desde ese momento, me cambió la perspectiva de la vida por completo. Mi ambición se alimentaba de mi dolor y de la incapacidad para haberle prestado la ayuda que tan desesperadamente necesitó. Mis padres, pobrecillos, sobrellevaron la devastadora pérdida de su segundo hijo con más misericordia que yo..., al menos así me pareció. Mi dolor era tan fuerte, tan apabullante... Era verdaderamente insoportable. Me culpé. Si hubiera sabido más, si hubiera estudiado más, si le hubiera comprendido mejor, si hubiera pasado más tiempo con él... Ojalá la medicación que tomaba le hubiera ayudado a manejar su vida de una manera más eficaz en vez de habérsela arrebatado. Me parecía imposible superar la pérdida de Michael en mi mente.
Tenía que arreglar tantas cosas en mi cabeza para entender por qué a mi hermano y por qué no a mí... ¿Por qué le ocurrió aquello a mi familia? ¿Formaba parte de nuestro acervo genético o era algo único en él? Solo Dios lo sabe.
Mi familia y mis amigos intentaron ayudarme pero no estaba preparado para su ayuda. No quería que nadie sintiera lástima por mí, por lo que les aparté de mí, como hice también con _______(tn), para superarlo por mí mismo.
Tuve que alejarme del estrés de la ciudad y buscar otra perspectiva. Tenía unas ganas incontenibles de enterrar el dolor, tenía que ser práctico y dejar de cargar con libros de texto, teorías y clases. Necesitaba demostrar que estaba vivo, al contrario que Michael, que se fue a los veinte años en la flor de la vida. La organización del Servicio Médico de Aviación y la región despoblada de Australia me dieron espacio y distancia de todos y de todo. Por suerte, estaban desesperados buscando personal médico y aceptaron mi solicitud en cuanto obtuve mi permiso de piloto, de manera que podía ofrecerles un perfil tanto de médico como de piloto. Un par de fuertes manos extras no están de más cuando se trata de trabajar en la dureza de nuestras grandes tierras del sur. Todo parecía encajar cuando conocí a Leo.
Él también había perdido a su primo, que también se había suicidado. Nos pasábamos un montón de horas discutiendo sobre nuestras teorías de por qué y de qué manera unas personas sufren depresión grave y otras no. Nos costaba decidir si los factores determinantes eran psicológicos, químicos o ambientales y cómo se conectaban entre sí.
Leo me sirvió de guía para encarrilar de nuevo mi vida.
Eso era lo que necesitaba en ese momento, tanto como necesito ahora a _______(tn). En aquel entonces tuve que dejarla marchar para que pudiéramos labrarnos nuestros futuros de manera independiente. No estaba preparado para darle la familia que ella anhelaba y no podía desviarme de mi objetivo de encontrar una cura para la depresión. Tenía que impedir que otras familias pasaran por el mismo dolor y angustia que habíamos sufrido nosotros al perder a
Michael. Pero ahora sé que ella es mi conexión con la tierra, mi amor por ella es tan grande que no permitiré que se me vuelva a escurrir de las manos. Ella es el aire que respiro.
Recuerdo la conversación que mantuvimos en Santorini, y cómo aquello fue el detonante para que estuviéramos separados los diez años siguientes. Comenzó como una conversación sobre el camino que iban a tomar nuestras vidas y terminamos en una encrucijada, como la lengua de una serpiente, y dolía igual que si nos hubiera picado, al menos a mí...
—Estoy preparada para algo más importante, Nick. Ya no me entusiasma tanto el trabajo como antes. Se ha convertido en rutina, en algo monótono. El mundo empresarial consiste solo en dinero, y necesito saber que estoy ayudando a personas, no solo que trabajo por el mero hecho de ganar dinero. Además, no tengo la motivación que tú tienes y sé que necesito algo más en mi vida para sentirme satisfecha...
—¿Y qué vas a hacer entonces?
Estamos disfrutando tumbados al sol en una roca caliente rodeados de las aguas del mar Egeo, y cumplo con mi deber poniéndole crema solar a _______(tn) en la espalda. ¡Por Dios, qué vida más dura!
—Estoy pensando dedicarme de nuevo a la psicología a tiempo completo.
—Vaya, eso sí que es un gran cambio. ¿Estás preparada para ello?
—Sí, lo estoy. Pero es más que eso. Creo que ya estoy preparada para asentarme. —Sigo con las caricias sensuales en su suave espalda.
—¿Asentarte? ¿Qué quieres decir? —Una sensación de aprensión me hace temblar todo el cuerpo. ¿Asentarse? ¡Joder, no mi AB!
—Bueno, ya sabes, formar una familia, quizás volver a Australia. No quiero criar a mis hijos en el centro de Londres.
—¿Vas en serio? —Sin quererlo le aplico en los hombros más crema solar de la necesaria y rápidamente empiezo a extenderla para distraerme del shock que me han provocado sus palabras.
—Por supuesto que voy en serio, Nick. ¿Por qué no? El reloj biológico avanza y ya he superado la fase de salir de fiesta y el ritmo acelerado de Londres.
—Pero si ni siquiera has llegado a los treinta, tienes un montón de tiempo. —Dios mío, se me tiene que ocurrir algo, se me está escapando, y de mis propias manos. Sé que yo no estoy preparado para una familia o para «asentarme». Es ahora cuando acabo de empezar a lograr avances en mi carrera. Mi investigación en Harvard solo me está sirviendo para afianzarme en la idea de que estoy en el buen camino. Nunca he estado tan cerca de alcanzar un logro tan importante en la gestión de los desequilibrios químicos en el cerebro. Después de todos estos años, ahora sé que estoy en el camino correcto para por fin hacer algo real y tangible que evite a las familias pasar por todo el dolor por el que pasamos nosotros con Michael. No puedo frenar ahora, no puedo dividir mi atención entre el trabajo y una familia. Mis horas de estudio, mi trabajo de investigación, sería un desastre. Y seguro que _______(tn) no aguantaría a una pareja que no estuviera disponible para sus hijos, no funcionaría.
—Lo sé —contesta en tono tranquilo mientras mi mente no para de dar vueltas—. Está a la vuelta de la esquina y nunca se sabe cuánto tiempo puedo tardar. Una de mis amigas que acaba de cumplir treinta años ha estado intentándolo dos años sin éxito. Yo no sé cómo lo llevaría si me pasara algo así. No puedo obviarlo por mucho más tiempo, Nick. Cada bebé que veo pasar por la calle me encoge el corazón. Este deseo que tengo de alimentar a mi propio hijo biológico no lo he sentido antes. Cada vez que veo a una mujer embarazada le sonrío y luego se me inundan los ojos de lágrimas. No puedo negar que este deseo crece cada día que pasa. Es como si el resto de las cosas ya no tuvieran importancia para mí.
Me alejo de los pensamientos morbosos de cómo la depresión puede destruir a las familias más felices para concentrarme en las palabras de _______(tn). Mi amante..., mi mejor amiga..., el reloj biológico... ¡Dios mío! ¿Espera que yo sea el padre? ¿Qué pasaría si estuviera embarazada? ¡Joder! No estoy preparado para esto. Se incorpora y me mira fijamente a los ojos, como si percibiera mi miedo, mi creciente ansiedad ante la dirección a la que nos está llevando esta conversación.
—Está bien, Nick. —Se ríe con esa maravillosa risa que tiene—. ¡No tienes por qué tener tanto miedo! Sé que tu carrera es lo primero para ti, siempre lo ha sido, y no es que hayamos tenido una relación monógama. Simplemente hemos disfrutado juntos de un sexo absolutamente increíble. Has dejado muy clara tu opinión sobre el matrimonio durante estos años.
—Oh, sí, claro, supongo que así ha sido.
Me mira con un brillo precioso en sus ojos, y le sale ese hoyuelo cerca de la sonrisa. Suspiro aliviado y me relajo, pero seguro que ella sabe que significa para mí mucho más que ese sexo absolutamente increíble... ¡Eso espero! Y en cuanto a mi visión antimatrimonial..., la verdad es que durante estos últimos años hemos estado cada uno en una punta del globo y no he tenido la oportunidad de explicarle que esa visión se refería a otras mujeres hasta poder estar listo para ella.
—He conocido a alguien. —¡Joder! Esto sí que es una noticia bomba. Mis pensamientos se detienen en seco. El corazón me va a mil por hora—. Y va en serio, eso creo.
Mi respiración se para momentáneamente hasta que me doy cuenta de que está esperando mi respuesta.
—¿De verdad? ¿Cómo se llama? —Pretendo que estoy tosiendo mientras me ahogo con las palabras.
—Robert. Es inglés pero parece dispuesto a mudarse a Australia conmigo, le encantan los niños. Le conocí hace un par de meses en el bautizo de unos amigos y... —Veo que sus labios forman palabras pero no alcanzo a oír su voz porque en mis oídos suena un pitido y el dolor palpita en mi pecho. Ya está, he perdido a _______(tn). ¿No se da cuenta de que es mía? ¿Que lo ha sido desde el primer momento que nos conocimos? Ahora quiere asentarse, tener hijos, regresar a Australia. Tres cosas que son impo sibles para mí en este momento de mi vida. Yo la quiero, seguro que lo sabe. Si no lo sabe, ¿cómo se lo puedo hacer saber ahora? Se la ve tan feliz y animada cuando habla de «Robert» y de su potencial vida juntos... ¡Mierda! ¿Cómo ha llegado esta conversación a este punto? Agito la cabeza mientras su voz me deja aturdido—. Solo quería que lo supieras porque si Robert y yo nos vamos a vivir juntos, como estamos pensando, ya sabes, como pareja, entonces ya no podré pasar más fines de semana contigo por ahí de viaje, como ahora. No estaría bien, ¿verdad?
Me pone ojos de cachorrita y me mira con resignación y anhelo. Esto ha sido todo. Mi _______(tn) ávida por jugar y experimentar se me cierra porque no puedo darle lo que ella quiere en este momento de la vida. Y tiene razón. No puedo, o no quiero, no sé cuál de las dos opciones es más válida, pero es todavía muy pronto, somos todavía demasiado jóvenes. Y además, parece como si realmente ella le quisiera, así que, seamos justos, ¿cómo puedo negarle que sea feliz solo porque no estoy preparado para el compromiso? Mierda, me estoy poniendo en fermo. Es demasiado para digerir en estos momentos. Hago esfuerzos para que mi voz suene tranquila.
—Claro que no, cariño, no sería una buena idea. Me alegro de que estés feliz y te agradezco que me lo hayas contado. Pero solo una cosa, si él te hace sufrir, te decepciona, te pone una mano encima o no te trata como la diosa que eres, tendrá que vérselas conmigo, y ya sabes cómo soy.
Sonríe con esa sonrisa maravillosa, y no puedo por menos que intentar devolverle la sonrisa.
—Muy melodramático, Nick, pero la verdad es que no sé cómo eres. —Me da un golpe juguetón y cariñoso en el hombro—. Siempre protegiéndome.
—Siempre estaré ahí para ti, _______(tn)ndra. Es muy importante para mí que lo sepas. —Me da la sensación de estar poniéndome demasiado solemne, algo que la debe de estar dejando alucinada, sobre todo si es a él a quien quiere y no a mí. Tengo que intentar hacerme a la idea de esto y apoyar su elección. Tengo que aligerar las cosas urgentemente—. Mientras tanto, él no te tiene este fin de semana, yo sí. Así que, si este va a ser nuestro último fin de semana juntos antes de que te «asientes» —no puedo evitar el tono amargo de mi voz—, ten por seguro que lo vamos a aprovechar al máximo.
No puedo mirarla a la cara, es una sensación extraña, siento cómo las lágrimas calientes se van acumulando en mis ojos. Así que decido cogerla y llevarla al borde de la roca. Se resiste a grito pelado pero de nada le sirve..., lentamente la tiro a las cálidas aguas turquesas. Espero hasta que sube a la superficie y entonces me lanzo a recuperar lo que es mío, al menos por ahora. Necesito desesperadamente la distracción del agua en mi piel, siento que me ayuda a quitarme de encima las turbulentas emociones y a aligerar el peso de mi corazón.
¡No voy a dejar que se me escape de nuevo de las manos! Doy un puñetazo en la barra del bar, me quema la piel.— Nick, ¿estás bien?
—Ah, hola, Sam, no te había visto llegar.
Su rostro, habitualmente alegre, refleja preocupación ahora. Me seco cualquier signo de humedad que pueda haber en mis ojos, no debería verme así. Maldita sea, no deberíamos estar en esta situación de ninguna de las maneras.
—Sí, estaba a miles de kilómetros de aquí. ¿Alguna novedad? —Le hago señas con la mano al camarero para que nos sirva más whisky, es lo único que me está calmando el dolor, será la última ronda, no puedo permitirme estar jugando a otra cosa que no sea mi juego A con _______(tn).
—Pues tengo noticias. Han seguido la pista de la pulsera de _______(tn) hasta la estación de St. Pancras. Creen que la montaron en un tren en dirección a París. El dispositivo de seguimiento de la pulsera no es tan efectivo en trenes de alta velocidad; no obstante, hemos podido relacionar los tiempos de las salidas de los trenes y la pulsera, y estamos seguros al noventa por ciento. A no ser que...— ¿Qué ? —respondo con dureza, frustrado con su explicación aparentemente tediosa—. ¿A no ser qué, Samuel? —Mierda, tengo que controlar mis nervios.
—Bueno, podrían haber falsificado la pulsera para quitarnos de en medio. ¿Crees que pueden saber de su existencia? —me pregunta.
—En mi equipo informático no tenía nada relacionado con la seguridad de la pulsera, eso estaba guardado en otro departamento. ¿Y en tu equipo?
—Igual que tú. Entonces podemos estar tranquilos un rato o al menos hasta que intenten quitársela... y se den cuenta de que no pueden.
—Venga, tenemos que ponernos en marcha. Si creen que está en París, allá voy. Por fin, algo en lo que centrarse y dejar de lamentarnos. —Hago ademán de levantarme pero Sam me agarra del brazo para pararme.
—Eso ha sido hace unas horas, Nick. En estos momentos podría estar en cualquier lugar de la Europa continental. Espero que no te importe, pero me he tomado la libertad de hablar directamente con Martin, sabiendo lo triste que tú...
Mi mirada le hace callarse en seco, y respiro profundamente para apaciguar mi enfado. «Contrólate, Jonas».
—Perdona, Sam, por supuesto, continúa, por favor.
Se relaja visiblemente, debo de dar miedo. Sam no se pone nervioso fácilmente.
—Hemos detectado la señal en la Gare du Nord durante un breve espacio de tiempo y luego hemos vuelto a perderla. Los chicos de seguridad creen que debe de estar en otro tren viajando hacia el sureste desde París en dirección a la frontera suiza, pero no estaremos seguros al cien por cien hasta que se quede parada en un sitio.
Deberíamos tener una localización exacta mañana por la mañana. Martin espera tener organizado el equipo en las próximas veinticuatro horas.
—¿Qué? —grito—. No podemos esperar tanto, Sam. ¡Han secuestrado a _______(tn), joder!
—Estas cosas llevan un tiempo, Nick, y no quieren involucrar a las autoridades todavía... —El tono de Sam es conciliador pero no es lo que quiero oír. ¿Cómo diablos Martin y Moira no me han llamado hasta ahora y por el contrario han estado comunicándose con Sam? Saco el móvil del bolsillo de la chaqueta y veo que tengo cinco llamadas perdidas, lo tenía en silencio. ¡Mierda! ¿Cómo ha podido pasar esto? Lo estampo contra la barra del bar totalmente frustrado, nada me está saliendo bien.
Le doy la mano y me levanto.
—Tienes que estar tomándome el pelo. —Siento la sangre latiéndome con fuerza en la cabeza. La tranquilidad de Samuel me llena de ira, estoy a punto de ser políticamente incorrecto. Cojo el móvil de nuevo, mis dedos teclean torpemente para hacer una llamada que arregle este desastre. Sam irrumpe súbitamente:
—Al parecer, están intentando evitar cualquier tipo de burocracia si nos vemos obligados a actuar rápidamente, si sabes a qué me refiero. —Parece aturullado al pronunciar estas palabras y añade apresuradamente—: Bueno, tomaremos el primer vuelo a París mañana por la mañana, y espero que tengamos una idea más clara del lugar al que la han llevado.
Sopeso sus palabras a regañadientes e intento calmar mi
furia.— Ah, vale, ya veo por dónde vas. Claro, si nos vemos obligados a actuar rápidamente, no vamos a pedir permiso a nadie para nada.
Doy el último trago a mi whisky en un intento por calmarme y apaciguar mi temor por la situación de AB. Si pudiera tenerla en la seguridad de mis brazos ahora mismo... Siento un arranque de ira en mi estómago tan fuerte que me dan ganas de matar a esos indeseables que la tienen retenida. Sé que no es un deseo muy apropiado para un profesional de la medicina pero no me importa lo más mínimo en este momento.
—Tengo que coger el primer vuelo, Sam, tan pronto como tengamos plaza. Díselo a Martin. —Necesito aire fresco rápido, siento claustrofobia.
—De acuerdo.
Me estoy convirtiendo en un imbécil arrogante maleducado, y no es justo pagarlo con Sam, que está haciendo todo lo posible por ayudarme. Tomo aire profundamente y me esfuerzo deliberadamente por controlar mis emociones. Suavizo el tono de voz y le pongo una mano sobre el hombro.
—Gracias, Sam, de verdad. La incertidumbre de no saber si está bien me está matando. Tengo que encontrarla.
—Lo sé, Nick, no te preocupes, la encontraremos.
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andreru
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Enero 7th 2015, 17:00

Tercera parte
El paciente muere mientras el doctor diagnostica.
PROVERBIO ITALIANO

Capítulo 5
_______(tn)
Froto mi piel para quitarme los restos de suciedad, jet lag y lágrimas y dejo que el agua caliente caiga en cascada sobre mis músculos extenuados y mis emociones paralizadas. Siento el corazón helado. No sé cuánto tiempo he estado bajo esta agua abrasadora, ni me importa. Parece como si mi cerebro fuera incapaz de tomar la más mínima decisión. Hasta que me sorprendo acurrucada en el suelo de la ducha y empiezo a sentir el agua cada vez más fría sobre mis extremidades. Entonces comienzo a temblar y opto por salir fuera. ¿A dónde?, me pregunto. ¿Dónde estoy? ¿Quién me ha hecho esto? ¿Quién podría hacerme esto a mí? Ya no me quedan más lágrimas por derramar. He superado mi cuota.
Incluso siento áspera la toalla de felpa que me he enrollado en los hombros sin demasiado interés. Miro al espejo y me alivia que esté empañado. Si me viera la cara en estos momentos haría esta pesadilla mucho más real, más tangible, y no tengo ganas de pasar por eso. Dudo al ir a abrir la puerta del baño, no estoy del todo segura de lo que he visto al otro lado. Cuando salí de la maleta en la que había estado atrapada durante tanto tiempo, cual criatura no identificada que rompe su cascarón, recuerdo vagamente haber atisbado muebles antiguos de estilo clásico, un armario, mesas auxiliares, una cama doble más alta de lo normal y una chaise longue con motivos florales. Creo que me quedé en estado de shock cuando la luz finalmente se infiltró en mis ojos y me di cuenta de que estaba respirando sin la máscara. Me habían liberado de mis ataduras tan eficientemente como me las habían colocado. No había nadie en la habitación cuando miré a mi alrededor mientras estiraba cada una de mis extremidades entumecidas después de haber estado tanto tiempo confinada. La luz del baño atrajo inmediatamente mi atención y me arrastré hacia allí. La ducha se convirtió en mi principal objetivo, así que me apresuré a quitarme la ropa que había llevado durante tantas horas o días desde que salí de Melbourne. Parece que ha pasado una eternidad.
Las cortinas están abiertas, todo está a la vista. Me quedo maravillada al poder ver el mundo exterior. Mis ojos necesitan unos pocos minutos para ajustarse a la vista que tengo delante de mí. El paisaje es precioso: montañas ondulantes, pastos y, al fondo, el sol se esconde rápidamente en el horizonte, tiñendo el cielo con los colores del atardecer. Montañas majestuosas forman el telón de fondo perfecto, «bueno, eso si estuvieras de vacaciones —me regaño a mí misma—, ¡que seguro que no lo estás!». Me apoyo con las manos en el alféizar de la ventana para sostenerme mientras sigo mirando el paisaje, respirando profundamente para llenar los pulmones de aire, e intento calmar mi pánico recurrente. Me doy cuenta de la altura a la que estoy ante vista tan sobrecogedora.
Demasiado alta para escapar... Me viene este pensamiento, compruebo la ventana pero no puede abrirse.
Estoy secuestrada, prisionera detrás de esta pequeña ventana de lo que parece ser una especie de castillo. Me viene un recuerdo lejano de la única vez que he estado en un castillo, a las afueras de Reims, cuando estuve en Champagne, en Francia. Pero las montañas que tengo delante me dicen que estoy más al este, hacia Austria o quizás Italia o tal vez a las puertas de Europa del Este. Es imposible saberlo a ciencia cierta. Me estremezco ante la incomprensible realidad en la que estoy, comparándolo con las maravillosas aventuras europeas de cuando era jovencita. ¿Cómo he terminado metida en este lío? Sé cómo ha empezado todo y la verdad es que no quiero recordarlo. Me doy cuenta de que tengo la toalla enrollada en los pies, y que estoy desnuda mientras sigo mirando a través de la pequeña ventana. Me siento como Rapunzel pero sin los largos y seductores mechones de pelo que me pudieran proporcionar la forma de escapar y sin el apuesto rescatador, al menos por ahora. Espero desesperadamente que Nick pueda seguir la pista de mi paradero, mientras me aferro al único artículo que llevo en mi cuerpo, mi querida pulsera. Me la acerco a los labios, con el deseo de que Nick sienta dónde estoy y me rescate de quienquiera que me haya secuestrado.
«Se acabó, ya está bien de tantas lágrimas y de tantas sensiblerías», me digo a mí misma. Estoy viva, con golpes y moratones, pero básicamente ilesa. Tengo que centrarme en lo positivo de esta deprimente situación. Si quisieran hacerme daño o, peor aún, y me echo a temblar, matarme, han tenido bastantes oportunidades para hacerlo desde que me subí a ese maldito coche en Heathrow. De la manera más estoica posible, recojo la toalla del suelo, me la coloco alrededor del cuerpo y me pongo a buscar mis cosas por la habitación.
Me doy cuenta de que ya no queda en la habitación ni rastro de la asquerosa maleta, han debido de retirarla mientras estaba en la ducha. Me inunda una sensación de alivio, ese claustrofóbico viaje es algo que no quiero volver a vivir en mi vida. Abro el armario antiguo de madera de caoba y me encuentro con un vestido colgando en su interior. Está protegido con un plástico, y han añadido cuidadosamente una elegante nota manuscrita.

Vístase y esté preparada para cenar a las 7:00 p. m. en punto.

Echo un vistazo a mi ropa tirada en el suelo del baño.
Calculo que la habré llevado durante al menos unas treinta horas. Recojo mi camiseta, la huelo e inmediatamente la descarto, dándole una patada, en sentido físico y simbólico, al montón de ropa, apartándolo a un lado. No quiero volver a ponerme ni a tocar esa ropa después de todo lo que he pasado. Pero ¿realmente voy a aceptar lo que me ofrecen en el armario? Mis emociones amenazan con volver a aparecer mientras respiro profundamente y retiro el plástico. Un vestido color crema, sencillo, clásico y elegante. No es precisamente para una novia virgen, pero casi... ¿Qué es lo que está pasando aquí? ¿Cómo es que me han depositado en una habitación, presumiblemente en algún lugar de Europa, en una asquerosa maleta y ahora esto? Vístase y esté preparada para cenar, pero ¿qué diablos es esto? Me empieza a dar vueltas la cabeza al pensar en comprobar la cerradura de la puerta de la habitación. Cerrada con llave, como presuponía. No quiero disfrazarme. No puedo jugar a los disfraces en estas circunstancias. Nunca se me dio bien, hasta... se me llena la mente de imágenes con aquel impresionante vestido rojo de diseño que me regaló Nick, y casi me vengo abajo por la angustia que todo esto me está creando. ¿Por qué no estoy con él ahora mismo? Porque estoy secuestrada en este lugar. Doy un puñetazo en la puerta, desesperada, me fallan las piernas y me derrumbo en el suelo. Miro a la ventana y me pregunto si en el momento más oportuno aparecerá un helicóptero del que saldrá alguien rompiendo el cristal para rescatarme a lo James Bond o como en Misión imposible. Echo a correr a la ventana desesperadamente en busca de algún signo de movimiento, intento de rescate, lo que sea. Nada. Absolutamente nada.
¿Por qué esos rescates solo pasan en las películas? Está anocheciendo, las tonalidades de rosa y morado del atardecer van desapareciendo rápidamente. Me agarro del pelo en un ataque de pánico y frustración mientras contemplo el vestido que me está llamando desde el otro lado de la habitación.
El estómago me empieza a hacer ruidos, recordándome que ha pasado bastante tiempo desde la última vez que comí. Nada como las necesidades físicas básicas para ayudar en la toma de decisiones. ¡Maldita sea! Camino con paso dudoso hacia el vestido. A decir verdad, no es que tenga otras alternativas en este momento y además estoy completamente desnuda. ¡Dios mío! ¿Y si aparecen ahora y me encuentran así? Este pensamiento me da el impulso necesario para agarrar el vestido de la percha, aunque sienta asco por el mero hecho de tocarlo. Me han puesto hasta ropa interior color crema para ir a juego, qué detalle... Al menos no voy a andar sin bragas de nuevo. Me apresuro a ponerme el sofisticado vestido de fiesta vaporoso sin querer llevarlo en mi piel más de lo estrictamente necesario. Observo que hay una caja en la parte inferior del armario, dando por hecho que contendrá zapatos de tacón.
La saco, con la esperanza de que los tacones no sean demasiado altos. Con razón, se me escapa un quejido ante la locura en la que me encuentro. Me peino el pelo mojado rápidamente y me lo dejo suelto. No quiero más espectáculo del necesario y no tengo por qué aguantar nada de esto. Sea lo que sea, me da igual el aspecto que tenga, no tengo ningún interés en comprobarlo en el espejo. Después de cepillarme los dientes —por fin un cepillo y pasta de dientes— y refrescarme la cara con agua fría, me siento al borde de la chaise longue, la cama es demasiado alta para estar cómoda. Cuanto más rato intento quedarme sentada, más ansiosa me pongo. Empiezo a sentir en mi piel la suavidad de la seda del vestido y no quiero ni que me roce.
Decido tumbarme en la alfombra, aunque lleve tacones y un vestido largo, para intentar meditar. Savasana, ¡no hay nada como una buena posición corporal!
Inspira, espira, inspira, espira, cierra la mente, relaja el cuerpo... Al hacer esto me doy cuenta de lo tenso que tengo el cuerpo y me esfuerzo por relajar los hombros, que los tengo encogidos contra el cuello. Tenso deliberadamente cada grupo muscular para luego relajarlo mientras continúo con las respiraciones. Toda esta concentración me ayuda a distraerme de la realidad en la que me encuentro al menos por unos pocos segundos. Se está bien tumbada en el suelo, estirando el cuerpo entumecido durante tanto tiempo.
Permito que mi respiración salga y entre en mi cuerpo con cuidado, asegurándome de que cada inspiración sea importante hasta que finalmente alcanzo un estado de calma más profunda.
* * *
Un grito en la puerta interrumpe mi soledad mental.
—Está en el suelo, ¡necesitamos asistencia inmediatamente! —exclama con urgencia una voz con acento extraño.
De repente hay alguien a mi lado tomándome el pulso.
Estoy con la boca abierta, sin palabras. Miro fijamente la escena que tengo ante mí. Un hombre de mirada intensa y con un abrigo blanco viene corriendo hacia mí mientras me levantan del suelo. Agita algo debajo de mi nariz que hace que me retuerza. ¡Dios, sales aromáticas! ¿Se creen que me he desmayado? Hablan entre ellos con un acento extranjero que no reconozco inmediatamente. Agito la cabeza consternada. Me sujetan con firmeza la barbilla mientras me apuntan con una luz brillante en los ojos. ¡Qué manía tienen los doctores con tantas exploraciones y linternas cegadoras! Pestañeo e intento retorcerme. Me toman el pulso de nuevo antes de ponerme a caminar, aunque la combinación de mi intento de meditación y los tacones altos hace que me tambalee. ¿Quiénes son estas personas?
Una chica joven vestida de sirvienta, un doctor y otro hombre que parece un mayordomo. Les contemplo en estado de shock.
—Doctora ___________(ta), ¿qué ha pasado? ¿Está bien?
Me hablan en inglés.
—¿Puede hablar, doctora ___________(ta)? Conteste, ¿se encuentra bien?
A decir verdad parece que están preocupados por mi estado de salud, supongo que tiene que ser una buena señal.
Eso espero. Les miro atentamente, uno a uno, intentando retener en mi memoria las caras involucradas en mi cautividad. Si las circunstancias fueran otras, pensaría que el doctor que se esconde tras ese abrigo blanco y ese ceño fruncido es en realidad un hombre muy atractivo. Lleva unas gafas modernas y tiene el pelo de color rubio oscuro, ojos marrón chocolate y una sonrisa que ilumina la habitación. El mayordomo es un tipo de mediana estatura que parece tener más fuerza que inteligencia, es como un forzudo en miniatura, y la sirvienta tiene pinta de ser una chica dulce e inocente, lleva un uniforme ridículo y una larga trenza morena y tiene unos ojos grandes color avellana. Pero ¿cómo se atreven a preguntarme cómo estoy después de hacerme lo que me han hecho? Podría gritar mientras siento cómo el pánico y la ira emanan desde lo más profundo de mi ser. De repente, me doy cuenta de que están ansiosos por conocer mi respuesta. ¡Pues lo tienen claro! En ese momento, me juro a mí misma permanecer en silencio hasta que sepa exactamente lo que está pasando.
Ellos me habrán llevado de Londres adondequiera que estemos y en contra de mi voluntad, ¡pero juro que esta gente no va a oír mi voz en ningún momento!
El doctor se quita el estetoscopio de alrededor del cuello y coloca el frío metal sobre mi pecho, solo por su temperatura me hace inspirar automáticamente. Se mueve silenciosamente por mis hombros y por encima de mis pechos, sus dedos rozan el tejido de mi vestido y mi sensible piel. No estoy segura de si contener la respiración de manera que no pueda oír lo que está esperando oír o intentar mantener una respiración normal. Se detiene antes de que yo haya decidido qué hacer.
—Se encuentra bien, está estable —comunica a los demás—. Trae un vaso de agua mineral inmediatamente.
La sirvienta se pone en acción rápidamente tras recibir la orden. Sigue sujetándome firmemente el codo mientras me lleva a la chaise longue para sentarme. Es entonces cuando me doy cuenta de lo débil que me encuentro. Me quedo impresionada.
—Por favor, beba. —Me acerca el vaso que ha traído la sirvienta.
Lo acepto y bebo. Las burbujas de la bebida me refrescan la boca seca. Levanto la vista de nuevo, mirando fijamente al doctor en busca de cualquier información o entendimiento de mi situación. Puedo apreciar preocupación y profesionalidad, nada más. No creo que me vaya a hacer daño. Le devuelvo el vaso después de dar el último trago, y se lo pasa rápidamente a la sirvienta, sin quitarme en ningún momento la mirada de encima.
—Doctora ___________(ta), no veo ninguna razón por la que no pueda asistir a la cena de esta noche con Madame.
¿Qué? ¿Madame? ¿Quién es esa?
Vaya, a punto he estado de pronunciar unas palabras en alto. Advierto una pequeña sonrisa de satisfacción en la comisura de sus labios, que desaparece rápidamente al decir:— Permítame que me presente.
Asiento en señal de aprobación. De alguna manera su actitud me hace sentir cómoda.
—Soy el doctor Josef Votrubec. Seré quien la atienda durante su estancia con nosotros. —Me coge la mano y me la aprieta firmemente—. Louis, Frederic, me complace poder afirmar que la doctora ___________(ta) está preparada para ser acompañada a la cena. Se encuentra bien y le vendrá bien comer algo y beber un poco de vino.
Louis, el tipo con pinta de mayordomo, se me acerca inmediatamente mientras Frederic, un hombre más corpulento, aparece de la nada en medio de la habitación y se queda en la puerta con su imponente presencia. La verdad es que no creo que fuera una buena idea el intentar escapar, tienen todas las salidas bien cubiertas. Miro ansiosa al doctor Josef y a los porteros de discoteca extranjeros asignados para «acompañarme a cenar» y la verdad es que no sé qué cara poner ante esta escena tan ridícula. La aprensión que siento me impide todavía esta frivolidad. La sonrisa de satisfacción aparece de nuevo en la cara del doctor como si supiera exactamente lo que pasa por mi cabeza. Me pongo furiosa al ver que él encuentra mi situación divertida. Louis me ofrece su brazo expectante, su cara parece una máscara. Esto es absolutamente ridículo.
¿De verdad se piensa que voy a agarrarle del brazo como si fuéramos a bailar un vals? Nos quedamos un rato paralizados en esta posición, solo se mueven sus ojos, en silencio, mirándose entre ellos hasta fijarse en mí, a la espera de mi próximo movimiento. Exhalo de nervios al darme cuenta de que no tengo otra alternativa que seguir el juego.
En todas esas horas que pasé aplastada en la maleta, lo cierto es que pensé que mi destino me depararía una mugrienta celda donde iba a estar encerrada entre barrotes, tirada en un suelo de cemento húmedo con tan solo un cubo como compañía. La situación de ahora no tiene ningún sentido, vestida con un traje de fiesta color crema y zapatos de tacón, acompañada por una especie de «mayordomosgorilas de discoteca» como escolta para llevarme a cenar con una tal Madame, quienquiera que sea esta mujer.
Aunque esta situación parezca ser más llevadera físicamente de lo que hubiera imaginado, son sus consecuencias emocionales las que más me preocupan. Me viene a la cabeza el síndrome de Estocolmo, y me vuelvo a recordar severamente mi compromiso de no hablar. Es esta conclusión la que me empuja a dar mi primer paso hacia la puerta donde están esperándome los gorilas, ignorando el brazo que me tienden. No quiero tocarles ni un ápice y por supuesto ni que ellos me toquen a mí un pelo.
Conforme avanzo hacia la puerta, confío en parecer más segura de lo que realmente estoy, y me pregunto qué será lo que me está esperando al otro lado. Frederic se aparta para dejarme pasar, algo que me sorprende porque no tengo ni idea de adónde voy. Louis pasa a mi lado tan rápido que hace que mi vestido ondee entre mis piernas como si de una suave brisa se tratara.
—Por favor, sígame, doctora ___________(ta).
Emprende el paso rápidamente a lo largo de un gran pasillo. Me giro para mirar a Frederic, que me hace un gesto con el brazo para que prosiga, confirmándome que mis opciones son solo una: seguir adelante. Me vuelvo para mirar la habitación donde el doctor se queda metiendo su instrumental en un maletín negro. Cuando termina de recogerlo todo, me mira y me dice:
—Bonsoir, doctora ___________(ta).
Una vez más me encuentro a mí misma a punto de contestar a este desconcertante hombre con un bonsoir.
—Que disfrute de la cena, seguro que se sentirá mejor después de comer.
Me doy la vuelta rápidamente, resignada ante el hecho de que el gorila que está detrás de mí espera pacientemente a que continúe la marcha. La visión que tengo delante de mí me transporta al cuento de Alicia en el País de las Maravillas. Mientras los nervios se van apoderando de mí, lo único que puedo pensar es: «Joder, ¡vamos allá!». Y mira que no me gusta decir palabrotas a no ser que sea estrictamente necesario.


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andreru
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Enero 7th 2015, 17:01

Capítulo 6
* * *
Tras caminar por un pasillo que, con toda seguridad, me parece el más largo que he recorrido en mi vida, finalmente llegamos a lo que parece ser un gran recibidor. Doy un paso indecisa sobre el suelo de parquet que me hace oír y sentir mis piernas conforme mis pasos resuenan nerviosos.
Louis camina a buen paso, así que me empeño en seguirle de cerca mientras pasamos por una zona decorada con vidrieras y una lámpara de araña. Al final del gran recibidor hay dos puertas de madera enormes que al estar cerradas forman un arco elaborado. Me recojo ligeramente la parte delantera del vestido para no tropezarme. Conforme caminamos por el deslumbrante suelo barnizado, el vestido va flotando detrás de mí. Hay dos guardas a cada lado de las enormes puertas, y siento curiosidad por la historia de sus ornamentados uniformes.
Mientras sigo absorta mirando con atención a mi alrededor, casi me choco con Louis y en el último instante me echo para atrás para evitar la colisión. Tengo que concentrarme muy seriamente para evitar soltar un «lo siento». Me recompongo rápidamente. Los dos gorilas caminan cada uno a mi vera, Louis es un poco más alto que yo, y eso que voy con tacones, y Fred (opto por la versión más australiana de su nombre, lo que hace que toda esta situación sea menos siniestra en mi cabeza) me sobrepasa, mi cabeza apenas le llega a los hombros. Nos quedamos de pie rígidos delante de las dos puertas gigantes. «¿A dónde me conducirán estas puertas?». Me pregunto por un momento si no sería más fácil desmayarme, pero miro a los guardas y siento la presencia de los fornidos gorilas a cada lado, con lo cual decido que no sería muy buena idea.
Louis asiente a uno de los guardas uniformados, que se gira para hablar con un aparato tecnológico en el que no había reparado. Murmulla algo que no puedo oír e introduce un código, lo que le lleva un rato. Mientras esperamos, mi corazón late desesperadamente, retuerzo las manos ansiosamente. Miro detrás de mí con indecisión, más que nada para asimilar lo que me rodea. Louis y Fred se acercan a mí inmediatamente para bloquearme la vista trasera.
Siento tensión en el estómago. Ahora lo único que puedo ver detrás de mí son sus uniformes de mayordomo de color blanco y negro.
Conforme me doy la vuelta de nuevo hacia las puertas, estas se abren lentamente deleitándome la vista. Me quedo impresionada por todo el oro, cristalerías y cuadros, cuadros enormes que parecerían más apropiados en un museo o en una iglesia. ¡Dios santo!, ¿qué es todo esto?
Esta opulencia es realmente sobrecogedora. Los gorilas me dan un empujoncito hasta que finalmente entro sin ayuda en otra gran sala. No tengo ni idea de dónde me encuentro. Simplemente permanezco de pie totalmente impresionada. ¿Dónde estoy? ¿De quién es todo esto? Me atraviesa un pensamiento fugaz sobre Nick y sobre las consecuencias de hacer tantas preguntas. Aún recuerdo el sensual ardor en mi trasero y el impresionante placer que vino después, una y otra vez. Me empieza a dar vueltas la cabeza con estos recuerdos. «Oh, no, por favor —me recrimino—. Ahora no, aquí no». Siento cómo el calor me sube por las ingles, calentando mis partes con fuerza.
Después de todo lo que he pasado, ¿cómo puede ser que tenga estas sensaciones recorriendo mi cuerpo? «No, por favor». Demasiado tarde, el ritmo incesante se pone en marcha como si se le hubiera dado permiso para desarrollarse después de haber estado retenido durante tanto tiempo. De repente, me encuentro a mí misma apoyada en una silla antigua, sujetándome, intentando desesperadamente mantener el equilibrio físico y mental.
«¡Oh, Dios mío!». El ritmo sigue su curso, mientras mi cuerpo recuerda el exquisito dolor de los látigos y sus deliciosas secuelas. Las sensaciones relacionadas con los recuerdos amenazan con apoderarse de mí mientras intento coger aire. Las piernas me flaquean. Siento calor y deseo en los muslos, como si estuviera subiendo la temperatura y se fuera extendiendo por mis pezones y mi trasero. Me caen gotas de sudor por la frente cuando me agacho para dar salida a las respiraciones profundas que se me escapan.
¿Cómo me puede seguir pasando esto tan rápido y tan automáticamente? Mi mente comienza su descenso al olvido mientras mi sensible cuerpo hace caso omiso a todo lo demás. Empiezo a temblar mientras mi cuerpo se retuerce de placer. El problema es que me encanta esta sensación, pero la cuestión es que no puede pasarme ahora, no en este lugar. «Contrólate, ay, qué débil eres. ¡Mantén la compostura, ahora mismo!». Inspiro profundamente, sabiendo que mi cerebro necesita oxígeno para centrarse, lo que por fin me ayuda a aliviarme. Inhalo de nuevo mientras me doy cuenta de que estoy con la cabeza doblada entre los brazos y sujetándome a la silla que tengo delante.
Siento un ligero brillo en la cara que por experiencia sé que irá acompañado de un profundo rubor. «¡Oh, Dios mío!
Pero ¿cómo ha podido pasarme esto?». Transcurre un minuto o dos antes de que recobre la compostura y pueda mantenerme en pie, aunque siga con la mano aferrada a la silla en busca de equilibrio. Profundamente avergonzada, miro rápidamente a los Hernández y Fernández en versión matones, que me miran atentamente, imperturbables, sin dar crédito a lo que acaban de ver. «¡Oh, mierda!».
—Bueno, bueno, doctora ___________(ta). ¡Bienvenida! ¡Debo decir que esto sí que es entrar con buen pie!
Oigo una voz femenina al otro lado de la habitación. Es desconcertante, por decirlo de alguna manera. Centro mi atención en la voz, y de repente el cuerpo del que procede aparece en mi campo de visión.
—Por favor, tome asiento, quizás necesite recobrarse por completo de su, cómo llamarlo, ¿episodio?
No sé qué pensar de esta mujer ni de sus palabras mientras me hace un gesto hacia una serie de salas decoradas a mi izquierda. Al igual que yo, lleva un vestido largo de raso color dorado pálido. Con razón no la había visto cuando entré en la habitación, se mimetiza perfectamente con los cristales y el oro realzando la majestuosidad de la estancia. Con elegancia se agarra el vestido para sentarse. Mi respiración es todavía débil después del episodio, ojalá tuviera un pañuelo para secarme la frente. Justo en ese momento, Louis me ofrece uno que se saca del bolsillo. Se lo cojo de las manos descortésmente, me doy unos golpecitos en la frente y se lo devuelvo inmediatamente. Lo acepta con cara de perplejidad y se lo mete de nuevo en el bolsillo de la chaqueta. Me empuja con la mano en la espalda para que avance hacia Madame Goldy. Me quedo mirando fijamente a los dos gorilas y me coloco el vestido para sentarme frente a ella.
—Doctora ___________(ta), ¿comenzamos? —No espera una respuesta para continuar—. Una vez más, bienvenida al château Vilamonte. —Lo pronuncia con orgullo y afecto. ¿Va en serio?—. Es un verdadero placer que esté aquí con nosotros. —Habla en tono bajo y con un ligero acento.
Parece como si estuviera dando la bienvenida a una invitada muy esperada. La miro fijamente en estado de shock—. Espero que haya dejado atrás las desafortunadas circunstancias en las que ha llegado y se sienta ahora restablecida y recuperada.
Sube una ceja. Percibo un ligero atisbo de diversión en su mirada al advertir que está disfrutando con esta farsa.
Me esfuerzo para reafirmarme en mi promesa de permanecer en silencio. ¿Estoy haciendo lo correcto? No estoy segura pero presiento que a corto plazo no me va a perjudicar. Al menos hasta que entienda qué es lo que está pasando y por qué estoy aquí.
—Soy Madame Madeleine de Jurilique. —Hace una pausa como si su presentación debiera ser relevante para mí. Me encantaría confirmarle sinceramente lo contrario —. Soy la Directora General Europea de la compañía farmacéutica Xsade.
Más bien la Directora General de Secuestros y Cautiverios, pienso para mí maliciosamente. Solo espero que no pueda leer en mi cara lo que pienso mientras prosigo mirando con absoluta indiferencia a Madame Goldy.
—Supongo que sabe por qué está aquí. —Ladea la cabeza hacia un lado en espera de mi respuesta.
La verdad es que no tengo ni idea y realmente no quiero dejar que mi mente ahonde en esta pregunta porque estoy segura de que se me escaparían respuestas y no quiero pronunciarme absolutamente en nada. Continúo en silencio e intento poner una cara inexpresiva.
—¿Así que quiere jugar al silencio, oui? —Finalmente lo entiende—. D’accord, como usted quiera. Puede escuchar mi propuesta durante la cena y considerar las opciones que tiene a lo largo de la noche.
Su último comentario despierta mi interés: «opciones, ¿tengo opciones?». Se da cuenta de mi ligero movimiento de cabeza en señal de reconocimiento, y mentalmente me doy una patadita para recordarme que no soy nada buena en disimular emociones en mis rasgos faciales. Mierda.
Se levanta cuidadosamente de su asiento y camina despacio hacia la cabecera de la mesa, que podría dar de comer a treinta personas, pero que ahora solo lo hará para dos. Estupendo, pienso sarcásticamente para mis adentros.
Dos enormes manos me agarran por los codos y me llevan con firmeza a la mesa. Los cubiertos adicionales están en el medio de la mesa donde están mis dos gorilas a cada lado de la silla, esperando pacientemente a que tome asiento. Con cada minuto que pasa, la situación adquiere proporciones más irracionales.
Goldy parece estar muy cómoda en el silencio de nuestra majestuosa estancia. Hay una tranquila elegancia en su comportamiento que me resulta de lo más desconcertante. Nuestros entrantes llegan a la vez, y mi estómago empieza a rugir anticipándose a la comida.
Pensaba que iba a estar demasiado alterada emocionalmente como para comer, pero para mi sorpresa me ventilo en un tiempo récord cada bocado de la ensalada de salmón ahumado. Madame parece estar encantada con mi apetito. Hago una mueca ante su sonrisa y me distraigo dándome golpecitos con la servilleta en la comisura de los labios. No he tocado la copa de champán que tengo delante, creo que el beber me traería demasiados recuerdos que amenazarían con sobrepasarme. Espero a que me sirvan de la misma botella de vino de la que Madame está bebiendo y entonces decido que esta opción es mucho más segura. Es un vino fresco, seco y tiene un buqué delicioso, lo que te esperarías de un buen vino francés. Su sabor me distrae momentáneamente de mis circunstancias. Llega el plato principal: un suculento pato à l’orange con verduritas.
Seguimos comiendo en silencio. Todo esto es demasiado extraño, pero doy gracias por poderme concentrar en la cena sin interrupciones, lo que me ayuda a mantener mi ansiedad bajo control. Terminamos a la vez los últimos bocados. Tras tomar otro sorbo de vino, miro a Goldy para examinar su lenguaje corporal en un intento por saber qué diablos quiere de mí. Me mira fijamente durante un buen rato antes de asentir brevemente. Esto hace que de repente uno de los gorilas desaparezca momentáneamente y regrese a la mesa con algo que parece ser un documento.
Hace una rápida señal con el dedo para que coloquen el documento fuera de mi alcance.
—Espero que haya disfrutado de la cena, doctora ___________(ta).
Al parecer no ha perdido el apetito, lo que me congratula.
Me quedo absorta acariciando mi copa de vino observando los cambios de color que experimenta según le dé la luz.
—El documento que tiene a su lado es un contrato que mi compañía desearía que usted valorara con atención. No es nuestro deseo causarle ningún daño, doctora ___________(ta), y esperamos poder contar con su cooperación.
Ay, ahora viene lo bueno...
—Me gustaría presentarle una oportunidad extraordinaria relacionada con sus recientes estudios con el doctor Jonas. Estará realmente impresionada con los resultados que expuso la semana pasada en Zúrich basándose en su caso práctico.
¿Qué diablos? ¿Ha presentado resultados en Zúrich de los que ni siquiera tengo conocimiento? ¿Cómo puede ser?
Él no haría eso. No me haría algo así sin decírmelo. ¿Lo haría? Permanezco sentada en silencio, intentando reprimir el torrente de emociones mientras Madame Goldy no se pierde detalle.
—Doctora ___________(ta), parece como si esto la hubiera cogido de sorpresa. ¿No me estará diciendo que el gran doctor Jonas no le ha pasado una copia de sus resultados, non? Mi frente se perla de gotas de sudor, y las palmas de mis manos se humedecen ante tal insinuación. Él jamás me haría esto, tan solo me está provocando para que hable.
Tenso los hombros y fijo la mirada en la mujer del
Renacimiento que aparece desnuda en un cuadro al otro lado de la sala. Tomo aire profundamente en un intento por no dejarme invadir por su presencia y mantener cierta compostura. No estoy segura de si funcionará pero al menos merece la pena intentarlo.
—Seguro que la habrá informado sobre un documento de esta relevancia, ¿no es así?
Aguanta, _______(tn), mantén la compostura. Me acuerdo de que me envió un correo electrónico relacionado con unas presentaciones que iba a hacer en Europa pero no me especificó nada de lo que iba a presentar. Mantente en silencio. Es obvio que está desesperada por tener una reacción tuya, y estás decidida a que no la tenga de ninguna de las maneras, algo que se está convirtiendo en misión imposible.
Continúa su farsa con toda esa delicadeza al más puro estilo de madame aristócrata francesa.
—Es verdaderamente milagrosa la precisión con la que ha sido capaz de detallar el fluido de excreción en combinación con serotonina natural y testosterona.
Estamos impresionados con su trabajo de investigación, y todo es gracias a usted y al reconocimiento de las características distintivas del grupo sanguíneo AB. Lo tuvimos delante de nuestros ojos durante años pero nunca habíamos caído en la cuenta de aislar y recombinar los factores que el doctor Jonas realizó con usted.
Simplemente magnifique.
¿Habrá utilizado mi nombre en el informe? Me prometió que permanecería en el anonimato, que jamás se haría público que yo era quien participaba en el experimento. ¿Qué es lo que está pasando aquí?
—Doctora ___________(ta), veo que esta conversación unilateral la está incomodando un poco. Seguramente el doctor Jonas la puso al corriente de sus avances la semana pasada. ¿Por qué cree si no que está aquí?
Permanezco rígida, avergonzada de que esto me haya pillado por sorpresa. ¿No confía Nick en mí lo suficiente como para compartir conmigo sus resultados sobre mi persona? ¿O es más importante para él ser el centro de atención a la hora de explicar los logros de sus descubrimientos...? Ojalá estuviera aquí para que me diera una explicación de lo que está sucediendo. Pero no está, así que debo seguir sin dar crédito a lo que me está diciendo.
Esto es lo que él haría por mí, y lo que yo voy a hacer por él. Al menos eso es lo que creo que él haría. Sigo mirando fijamente al pecho de la mujer del Renacimiento, evitando en lo posible ceder un ápice a Goldy. Por el rabillo del ojo veo que agita la cabeza.
—A qué juegos más tontos tenemos que andar jugando,
_______(tn). Creía que su actitud sería un poco más madura.
Qué decepción. —Vaya, parece que ahora empezamos a llamarnos por nuestro nombre. Y después de haberme secuestrado, tiene ahora la osadía de tratarme como a una niña. Abro la boca y emito el más mínimo de los sonidos.
Por suerte me detengo en seco. Por los pelos. Suspiro aliviada.
Puedo advertir una sonrisa de satisfacción en su cara ante el éxito que ha logrado al conseguir que emita un sonido.
—Esto me está resultando aburrido. Parece que mis palabras no son suficiente para usted, así que quizás la documentación física sea más de su estilo.
Con otro movimiento rápido de dedo, Fred trae otro documento, que coloca junto al anterior, una vez más fuera de mi alcance.
—Me gustaría pedirle que se tomara un poco de tiempo para revisar con atención los documentos que tiene delante de usted una vez que regrese a su habitación, que mantendremos cerrada, más que nada por su seguridad. Se ha convertido repentinamente en un bien preciado en el sector farmacéutico. Frederic y Louis estarán fuera de su habitación por si necesita algo. Por favor, anote todas las preguntas que tenga para que las comentemos mañana. —
Levanta la ceja y me hace un guiño intencionado, como retándome a que siga en silencio. Presiento que no va a redundar en mi beneficio el que siga mañana en modo silencio, tengo la sensación de que no es una mujer demasiado paciente—. No es nuestro objetivo hacerle daño, doctora ___________(ta), tan solo necesitamos tomar prestados su cuerpo y su mente por unos días. Después estará libre, intacta. Algunas de las opciones que tiene están naturalmente más abiertas a la negociación que otras. Esto le será más evidente una vez que digiera la oferta que tiene en sus manos. Bonne nuit.
Una vez dicho esto, se retira de la mesa con elegancia y educación, con un nivel de sofisticación que sin duda no me saldría de manera natural dado mi carácter australiano informal. Desaparece por una discreta puerta situada en el lado opuesto de la habitación por donde entré. Me quedo sentada sola con Lou y Fred esperando a mis espaldas. Me cuesta asimilar todo lo que me ha ocurrido en las últimas 24 horas y se me ocurre que el mejor lugar para hacerlo es en mi habitación a solas, sin la presencia de estos dos sansones. Empujo la mesa y me levanto. Fred se acerca a toda velocidad y de manera apresurada recoge los documentos que hay sobre la mesa y los mete en una carpeta con mi nombre. Me acompañan de nuevo a la puerta y, finalmente, me encaminan por el larguísimo pasillo de vuelta a mi habitación. Al llegar, observo que la carpeta ya está colocada en el antiguo escritorio en la esquina de la habitación, y la lámpara del escritorio está encendida...
«Imagino que es para que disfrute con la lectura», me digo sarcásticamente. Los dos asienten fríamente mientras salen de mi habitación, cerrando tras de sí la puerta con llave. Y aquí estoy yo, sola una vez más, preguntándome cómo Nick se las ha ingeniado para meterme en todo esto.
Me doy cuenta de que mi maleta asoma al pie de la cama, y siento un alivio por todo el cuerpo. Solo el hecho de ver mis pertenencias en este entorno tan austero es suficiente para que el torrente de emociones vuelva a mí.
Pero me tranquilizo e intento convencer a mi corazón y a mi mente de permanecer en un estado frío y profesional.
Echo terriblemente de menos a Elizabeth y a Jordan, más que nunca en toda mi vida. Ojalá tuviera mi móvil y la foto reciente que me enviaron. Se dice que uno no aprecia lo que tiene hasta que lo pierde. Me siento como si me los hubieran arrebatado de los brazos, y de la manera más estúpida e ingenua yo hubiera permitido que sucediera.
¿Habrían tomado otras madres las decisiones que yo tomé en los meses anteriores? Lo más seguro es que no, tengo que admitirlo. Es realmente difícil reconciliarme conmigo misma, y más aún preocuparme por las opiniones de los demás respecto de mis acciones. Pero ¿qué pasaría si me sucediera algo y se quedaran sin madre? No puedo soportar pararme en este pensamiento que amenaza con partirme el corazón en dos. Una parte más racional de mi cerebro se pregunta si Robert y yo hemos puesto al día nuestros testamentos. Tengo que dar prioridad a este tema cuando regrese... ¡Si regreso de una pieza! ¡Dios mío! ¿Cómo he llegado hasta aquí? Esto no tiene nada que ver con la semana que pasamos fuera Nick y yo. En aquel momento la excitación y la continua descarga de adrenalina de no saber qué era lo que venía a continuación parece que mantenían mi mente fuera de la confusión emocional en la que me encontraba y, por supuesto, era Nick quien estaba en el asiento del conductor, al frente de las decisiones, al mando y con el control. Sabía en mi interior que podía confiarle mi vida y que él garantizaría que al final me reuniera con mis hijos, con mi mundo. Pero ahora, ¿en quién puedo confiar en este entorno? ¿Qué es lo que no me ha contado Nick? Ni siquiera sé quién sabe que estoy secuestrada, quizás Nick está guardando también esta información para sí mismo...
Detengo de golpe este hilo de ideas, sabiendo que no me llevará a ninguna parte y que tiene el potencial de ofuscarme por completo. Ser profesional y formal es mi nuevo mantra. «Has sobrevivido excepcionalmente bien en el mundo de los negocios hasta ahora, _______(tn)», me recuerdo a mí misma, y esto es lo que necesitas hacer ahora. Si juegas bien tus cartas, estarás fuera de este lugar en pocos días, tal y como dijo Madame. Esperemos que así sea... Si es que puedes confiar en ella... Aprieto los puños en un intento de canalizar la fuerza de mi mente antes de quitarme este ridículo vestido. Abro mi maleta, y el picardías tan elegante que me había comprado hace poco, reservado en exclusiva para cuando estuviera con Nick, se queda mirándome. ¡Ahora sí que me gustaría tener la bolsa con el pijama de British Airways! Decido optar por la única ropa realmente informal que metí en la maleta y saco los pantalones del gimnasio, un sujetador cómodo y una camiseta. Si Madame Goldy quiere negociar, entonces esto es exactamente lo que vamos a hacer. Me siento con determinación en el pequeño escritorio, sin saber todavía lo que me voy a encontrar dentro de la carpeta que lleva la etiqueta «Doctora _______(tn) ___________(ta) – Privado y Confidencial».

* * *
Decir que estoy en estado de shock sería un eufemismo. Al parecer, Nick sí que hizo su presentación ante el Consejo Asesor Científico Internacional sobre la depresión, el trastorno bipolar y las afecciones relacionadas. Al hacerlo, aportó como referencia los resultados en una mujer viva anglosajona premenopáusica perteneciente al grupo sanguíneo AB...
Sí , esa podría ser yo, qué detalle. Los resultados identificaron el elemento que faltaba en las comparaciones hormonales al obtener serotonina natural sin los graves efectos secundarios de los medicamentos existentes y devolver el equilibrio químico al cerebro a parámetros normales en tres-cinco días. Me agrada que piense que me ha devuelto «a parámetros normales». El caso es que no me siento para nada «normal» ya que desde entonces he estado experimentando «episodios» de los que Nick no tiene conocimiento, dado que ha estado demasiado ocupado publicando a los cuatro vientos sus resultados, en vez de centrarse en su investigación clínica. Mierda, ¡qué es lo que ha hecho! ¿Por qué, Nick? ¿Por qué no me dijiste que ibas a hacer esto...? No me dijiste ni una palabra sobre esto en las últimas conversaciones que tuvimos. ¿Por qué sigues manteniéndome en la sombra? Hay tantas cosas quenecesito hablar contigo...
Hoy queremos presentar una propuesta definanciación global para aprobar el examen de hasta
100 mujeres pertenecientes al grupo sanguíneo AB. Los requisitos serán que sean anglosajonas y estén en edad premenopáusica. Se procederá a su examen en un entorno clínico. La mitad de ellas habrán tenido previamente un diagnóstico médico de depresión. Y la otra mitad nunca habrán tenido dicho diagnóstico. Se las someterá a una serie de pruebas y se les administrará medicación en relación con placebo...
¿Por qué diablos no me mencionó esto? ¿Dónde está llevando a cabo estas pruebas? ¿Cómo va a garantizar la seguridad de estas mujeres? ¿No signifiqué nada para él?
Siento cómo me hierve la sangre por las venas de furia mientras sigo leyendo los documentos. Por favor, no permitas que Madame Goldy tenga razón. ¿Cómo diantre no me ha contado absolutamente nada de todo esto? ¿Me administró otros medicamentos en el tiempo que estuvimos juntos? ¿Medicamentos de los que yo desconocía su existencia? Por Dios, me lo podría haber explicado, y será mejor que así lo haga, estos malditos episodios... Me dijo que me había administrado un sedante tras mi experiencia, y desperté en un lugar llamado Avalon, aturdida y confundida durante lo que me parecieron días.
Me podría haber pasado cualquier cosa, y no me hubiera enterado de nada. Y luego a vueltas con el goteo, el catéter y otra vez a desmayarme. ¡Dios santo! ¡Pero cómo he podido ser tan ingenua! ¿Cómo pude confiar en él a pies juntillas sin ni siquiera preguntar este tipo de cosas? Al darme cuenta de todo esto siento cómo mi estómago da un giro de 360 grados y me levanto súbitamente del escritorio para ir corriendo al baño y vomitar la cena al instante. ¿Me entregué tanto? Sé la respuesta a esta pregunta. Por supuesto que sí. Me entregué a él en cuerpo y alma aquel fin de semana. Mi vista, mi cuerpo, mi mente. Todo.
Estuve completamente a su merced, y lo que yo suponía que era permitirme a mí misma refugiarme en el supuesto calor de sus cuidados queda claro que consintió en estar bajo su completo dominio. De repente un escalofrío me recorre todo el cuerpo conforme me llegan imágenes de una versión completamente nueva de nuestros días juntos.
Me sujeto con fuerza al lavabo mientras tengo una perspectiva totalmente diferente de lo que no era tan obvio para mí antes. Su control más absoluto sobre cada detalle, cada interacción. Ese permanente trasfondo siniestro en su tono de voz. Su más absoluta negativa a negociar cualquiera de las condiciones predeterminadas de nuestro fin de semana juntos. Sin poder ver. Sin poder preguntar nada.
¡Maldita sea! ¿Cómo he podido estar tan ciega? Qué afirmación más estúpida. Por supuesto que estaba ciega. Él se aseguró de que lo estuviera... y me ató cuando consideró necesario durante las 48 horas que duró el experimento, lo que le permitía hacer todo lo que quisiera conmigo. Y ahora, por primera vez, en este château, me estoy preguntando exactamente qué fue lo que hizo conmigo.
¿Estaba tan pillada en el plano sexual del experimento que pasé por alto todo lo demás? Menuda presa más facilona para el supersofisticado doctor Jonas. Mi matrimonio sin pasión, nuestro pasado sexual compartido, su conexión con mi cuerpo como nunca antes había experimentado con ningún otro hombre, su mando a distancia que facilitaba mis orgasmos. ¿Qué esperanza podía tener? ¿Cómo podía salir él perdiendo?
Me viene un repentino flash-back de justo antes de salir del avión cuando me comentó que me encontraba en perfecto estado de salud. Me pregunto cómo podría saber esa información nada más salir del avión. Me dijo que necesitaba asegurarse de que había suficiente adrenalina bombeando mis venas para sobrellevar la tarde. Esto ocurrió antes incluso de hablar sobre mi participación, y mucho antes aún de dar yo mi consentimiento. ¡Que le den!
¿Había estado investigándome mucho antes de nuestro fin de semana fuera? Está claro que sí, porque sabía todo sobre mi historial médico. ¿Importaba realmente que accediera o no accediera yo al experimento? Quizás no..., quizás todo mi proceso de toma de decisión no tuvo ninguna relevancia, y ¡jugué a su favor sin ninguna consideración! Imágenes de chocolate caliente revolotean en mi mente... Podría haber contenido cualquier cosa.
La conversación que tuvimos en plan relajado sobre su conocimiento de mi grupo sanguíneo AB, un grupo tan poco frecuente, mientras iba extrayéndome con total seguridad sangre de mis venas por cuarta vez. ¡Como si fuera de su propiedad! Nunca me dijo que iba a hacer algo así, y ni siquiera me di cuenta de las tres primeras veces.
¿Me lo hubiera contado? ¿Y por qué someterme a mí a ese horrible catéter y goteo cuando sabía perfectamente que odio esas cosas? ¿Era realmente necesario o había mucho más en juego?
El recuerdo de sus palabras y mi versión de los hechos se enredan en mi cabeza conforme mi corazón se siente destrozado ante esta nueva perspectiva. Parece como si hubiera estado enfocando la linterna solo en el tiempo que pasamos juntos más que encender la luz de la habitación para ver la escena completa. ¿De verdad soy tan ingenua e inocente? Siempre he sido una presa fácil para el gran doctor Jonas, y al parecer, nada ha cambiado. Sigo siendo para él un experimento médico, un medio para llegar al fin en su búsqueda integral de una cura. Ha elegido presentar sus resultados de manera profesional antes de ponerme al corriente de ello ¡y versan sobre mí! Una vez más, soy una idiota en el gran juego de su vida, y ha elegido deliberadamente mantenerme en la sombra.
Me tiembla el cuerpo ante esta traición y por la ira que esto me provoca. ¿Cómo ha podido ponerme en esta situación si de verdad me amaba? ¿Me ha amado alguna vez? Su desesperación y determinación por encontrar una cura me pusieron en peligro y me hizo asumir más riesgos personales que en mis peores pesadillas. No le importo, no le importan mis hijos. Jamás se me ocurriría hacer a una persona que quiero lo que ha estado haciendo conmigo. Y me ha manipulado cuidadosa y despiadadamente hasta llegar a este punto de no retorno. En el vuelo de vuelta, yo estaba como una quinceañera anhelando que llegara el siguiente capítulo de experimentos sobre mi cuerpo y mi mente. Es realmente extraño cuando lo pienso ahora en esta nueva situación. Él lo era todo para mí, y yo hubiera hecho cualquier cosa por él, incluso dejar a mis hijos durante casi dos semanas para participar deseosa en lo que me ofreciera.
¡Qué idiota he sido! No merece la pena este riesgo por el sexo, maldita sea, y ahora me han secuestrado en una maldita maleta por su culpa y su silencio. Muy bien, ¡pues que le den! Estoy tan enfadada con él y tan decepcionada conmigo misma... Me seco las lágrimas que se deslizan por mis mejillas. No puedo soportar más estas emociones. Me cepillo los dientes rápidamente para quitarme el horrible sabor de la boca y me derrumbo en la cama, sobrepasada por tanta fatiga. Me quedo inconsciente en cuestión de segundos, mi sueño es tan pesado y profundo que no deja paso a que se filtre ningún sueño.

Nick
Doy vueltas y más vueltas en la cama completamente alterado por los sueños e imágenes que tengo en mi cabeza a causa de la situación en la que está _______(tn). Decido que no tiene sentido intentar dormir con esta tensión y me paso un par de horas estudiando a fondo la información que Moira ha recopilado en los dosieres personales de cada uno de los miembros del foro. Obviamente no puedo hacer esto cuando Sam está conmigo, se quedaría de piedra si ve que estoy barajando la posibilidad de que él pudiera hacer daño a _______(tn) de manera intencionada. Sé que la quiere como a una hija.
Tengo la sensación de que me estoy perdiendo algo pero no puedo dar con ello. Envío a Moira un mensaje rápido para preguntarle si puede acceder a los registros de los teléfonos móviles de cada miembro del foro en el tiempo en el que estuve en Sidney, para ver si eso aporta alguna pista, antes de meterme en la ducha para refrescarme. Es una estrategia larga y posiblemente ilegal, dependiendo de quién pague las facturas, pero no puedo permitir dejar ningún cabo suelto. Justo cuando estoy a punto de llamar a Moira para que me dé más información,
Sam llama a la puerta.
—Buenos días, Nick, ¿has dormido algo? —No se molesta en continuar con formalidades, puede sentir mi ansiedad.
—¿Qué novedades tienes, Sam? Estaba a punto de llamar a Moira.
—Han seguido la pista de _______(tn)ndra hasta Eslovenia.
—¿Eslovenia? ¿Para qué diablos la llevan hasta allá?
Solo sé de dos compañías farmacéuticas que tienen su sede allí. Ze_______(tn), que es pequeña y dudo que esté implicada, aunque nunca se sabe, y creo que Xsade tiene solo una sucursal pequeña, no es una fábrica grande, puede que me equivoque. Esto son buenas noticias, Sam. Al menos ahora tenemos algo más concreto en lo que poder trabajar.
—Quizás es mejor que leas esto, acaba de llegar. —Me pasa un documento, y mis ojos analizan su contenido rápidamente.
—Así que creen que está retenida en un lugar cerca de Kranj, y ha estado sin moverse en las últimas horas. Muy bien, tenemos que irnos para allá, Sam, no podemos perder ni un minuto. ¿A qué hora tenemos el vuelo?
—Martin ha pensado que el equipo se reúna en Múnich, más accesible por avión, sobre todo desde Estados Unidos.
Nos van a preparar una habitación en el aeropuerto Hilton, y coordinaremos nuestro plan desde allí. —Cojo el mapa que han adjuntado al documento.
—Está muy lejos, Sam. No podemos perder tanto tiempo.
Examino el mapa con atención y decido que Liubliana es la mejor opción. Cojo mi móvil y hablo con Sally, mi asistente, antes de tapar el teléfono con la mano para darme la vuelta hacia Sam.
—Estoy organizando mi propio vuelo, le informaré a
Martin cuando lo tenga. ¿Qué quieres hacer? ¿Vienes conmigo o vas a Múnich para coordinarte con los demás?
—No puedo evitar un poco de sarcasmo al utilizar el verbo «coordinar». Su tono de voz bajo hace que esté más decidido para pasar a la acción directa. Espero su respuesta.
—Iré contigo. —Asiento con la cabeza y continúo hablando por teléfono.
—Así es, Sally, uno para mí y otro para Sam. Lo antes posible... ¿Stansted? Perfecto. Necesitaremos un coche a nuestra llegada. Procura que sea rápido y seguro. Sí, estamos preparados, el coche nos esperará fuera del One Aldwych. Gracias. Mantenme informado de cualquier novedad. Sí, lo haremos. Adiós.
Llamo a Martin en ese momento, a quien no le sorprende demasiado que no vayamos a seguir su gran plan, pero podrá superarlo. Confía en que tengamos un guardaespaldas esperándonos en el aeropuerto, pero puede que lleve tiempo organizarlo, dado que vamos en vuelo directo.
Por fin siento que estamos acercándonos al momento de rescatar a _______(tn).


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andreru
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Enero 7th 2015, 17:08

Capítulo 7
* * *
Cuando aterrizamos en Eslovenia, a nuestro guardaespaldas todavía le faltan unas horas para llegar, así que decido que no podemos esperar. Ya nos alcanzará cuando pueda. Sally nos ha puesto un BMW M5, que es lo único bueno que tenemos. Me siento en el asiento del conductor, y nos ponemos en marcha hacia Liubliana donde pensamos hacernos con algunas provisiones antes de salir para el norte en dirección a Kranj. Mientras conduzco, Sam habla por teléfono con Martin para que le ponga al corriente de las novedades.
—Sí, estamos aquí, ahora mismo en la carretera. Claro que tenemos un GPS, dame las coordenadas. ¿La han trasladado? Está todavía allí, bien, eso es algo al menos. De acuerdo, ¿puedes encargarte del alojamiento, que esté lo más cerca posible sin que sea demasiado evidente? No, no llevamos armas. —Me giro para mirar a Sam, está realmente más pálido—. Nick, ¿puedes usar una pistola?
—Le confirmo que lo hice en el pasado—. Él ha disparado..., vale..., de acuerdo, ya veremos. Espero que no ande muy lejos de nosotros. No, no vamos a parar. —Sam me mira, y yo acelero intencionadamente para reiterar su comentario—. De acuerdo, está bien, mándanoslo cuando tengas más datos.
Permanecemos sentados en un tenso silencio mientras sigo concentrado al volante para llegar al lugar donde creemos que está secuestrada _______(tn).

* * *
El alojamiento no tiene nada que ver con el One Aldwych, pero me da igual. Es la versión de Europa del Este del hotel básico de nuestra zona despoblada australiana, es decir, nada ostentoso. El pueblo es pequeño y antiguo, con puentes con adoquines cruzando un pequeño río que serpentea entre las casas y los pequeños comercios.
Resultaría muy pintoresco de no hallarnos en estas circunstancias. Lo principal es que estamos más cerca de _______(tn). Según la señal del GPS que lleva en su pulsera, parece como si estuviera retenida en un castillo situado en lo alto de una colina detrás del pueblo, alejado de todo.
Nos instalamos el campamento base. Observo a Sam, que parece completamente exhausto, el pobre. Todo esto debe de ser duro para él. Su cara refleja que la angustia le ha pasado factura. Al fin y al cabo, me lleva casi veinte años.
—Sam, ¿por qué no descansas un rato mientras me voy a dar una vuelta? No podemos hacer mucho más salvo esperar a que llegue el guardaespaldas y el equipo de Múnich. —No discrepa, al menos, y yo tengo tanta adrenalina bombeando dentro de mí que necesito moverme y salir fuera.
—Creo que descansaré un rato, llamaré antes a Martin para ver cómo va todo.
Empiezo a meter algunas cosas en la mochila que compré en Liubliana para hacer una excursión por la colina y ver el castillo. Lo que sea para sentirme más cerca de _______(tn). Además, un poco de actividad me vendrá bien para calmar los nervios. Cuando me dirijo hacia la puerta para salir, miro atrás y veo a un Samuel agotado y estresado.
—Sam, gracias por todo. Te agradezco de verdad que me hayas acompañado hasta aquí. Sé que esto no es fácil tampoco para ti.
—Tenemos que encontrar a nuestra chica. Ten cuidado en la excursión, Nick. Por favor, no te pongas en peligro innecesariamente. No podemos perderos a los dos. — Parece como si supiera exactamente de mis intenciones sin necesidad de decirle nada.
—Tendré cuidado. Voy a reconocer un poco el terreno mientras esperamos a nuestros compatriotas altamente entrenados.
No puedo evitar hacerle un guiño y observo que en su cara se dibuja una leve sonrisa que desaparece al instante.
—Superaremos esto, Sam.
Él asiente en silencio, y salgo.
El aire afuera está fresco. Encuentro un camino que sale desde el pueblo hacia la colina del castillo. En otras circunstancias, aprovecharía el tiempo para visitar la zona.
A _______(tn) le encantaría este pueblo tan bonito. Me pregunto por lo que estará pasando _______(tn) en estos momentos. ¿Sabrá dónde está? ¿Estarán tratándola bien? ¿Estará sufriendo?
Dios mío, me doy cuenta de que estoy empezando a sonar como ella mientras las preguntas van invadiendo mi cabeza.
Salir a caminar un poco me está sentando de maravilla, me alegro de estar respirando aire fresco. Continúo por el camino que sube abruptamente por la montaña. Finalmente doblo un recodo desde donde puedo divisar con claridad el castillo en la distancia. Está construido literalmente en la ladera de la montaña, tiene una presencia majestuosa a la vez que desafiante. Sus paredes encaladas y sus torrecillas parecen tener siglos de vida. Creo que es de estilo renacentista, aunque la verdad no soy experto en historia del arte. Subo más arriba hasta casi colocar el castillo al nivel de mis ojos, solo nos separa un pequeño valle. Me instalo en una roca para evitar ser visto y busco los prismáticos dentro de mi mochila. Examino todo el castillo y advierto unas personas moviéndose alrededor de las entradas. Hago un zoom al máximo y me parece que están armadas. Por supuesto que lo están, si tienen secuestrado a alguien. No entiendo cómo podría esperar otra cosa. Voy subiendo la vista lentamente hacia arriba, observando cada una de las ventanas en busca de cualquier movimiento.
Cuando me centro en la torreta más alta, observo una persona moviéndose en una ventana. Enfoco de nuevo los prismáticos y aguanto la respiración en anticipación de algo. Veo una mujer mirando el paisaje desde la ventana.
Doy un grito de sorpresa, no puedo creer lo que están viendo mis ojos mientras en mi campo de visión va apareciendo la figura de _______(tn).
Tiene la muñeca apoyada en el pecho y parece como si estuviera frotando la pulsera. ¡Dios mío! Casi se me salta el corazón del pecho mientras veo cómo acaricia la pulsera.
La visión de ella es absolutamente hipnotizadora, parece como si se hubiera detenido el tiempo mientras contemplo su belleza. ¿Cómo puede estar tan cerca y sin embargo tan increíblemente lejos de mí? Cojo el teléfono para llamar a Sam pero no hay cobertura donde estoy.
Continúo mirando por los prismáticos cautivado por la imagen de ella. Hasta donde puedo decir, parece estar bastante bien. Asustada e insegura pero sigue siendo ella.
Gracias a Dios. Siento la primera punzada de alivio en mi corazón desde que se la llevaron. Desde aquí, intento enviarle telepáticamente el mensaje de que voy a ir a buscarla pronto, que no tardaré. Aguanta, cariño. Se me llenan los ojos de lágrimas y empiezan a resbalar por mis mejillas, aunque, a decir verdad, no me importa. Es tal la emoción que no puedo contenerla. Necesito tenerla en mis brazos. Se me nubla la visión, y tengo que mirar a otro lado para aclararme los ojos. Cuando vuelvo a enfocar de nuevo, veo sombras de más personas en la habitación, pero es difícil verlas con claridad. _______(tn) se retira de la ventana, y en ese momento desaparecen todos de mi vista. Al menos tengo la certeza de que está viva y de saber exactamente dónde está. Y de que la pulsera sigue estando sin duda intacta. ¡Qué buenas noticias! Ahora, con la ayuda de los hombres de Martin, tan solo tenemos que sacarla de allí.
Me desplomo en la roca, me siento de repente agotado por todos los nervios que han estado recorriendo mi cuerpo.
Tomo un poco de agua y algo de fruta, me doy cuenta de que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que atendí las necesidades de mi cuerpo. Ansioso por contar a los demás las últimas novedades, me preparo para el largo camino colina abajo. Mientras voy descendiendo veo aparecer en escena una ambulancia entrando por las puertas del château. Una vez que se detiene, salen el conductor y un pasajero apresuradamente y de la parte trasera del vehículo extraen una camilla con la que se adentran por las puertas principales. Unas personas con extraños uniformes deambulan también por la zona. Unos minutos después, regresan con la camilla transportando un cuerpo atado a ella con correas. Rebusco los prismáticos en mi mochila para poder enfocar la escena rápidamente. Me quedo horrorizado al comprobar que es _______(tn) la que va atada a la camilla, tumbada completamente inmóvil, solo su cara está al descubierto. Su pelo moreno suelto destaca sobre el blanco de las sábanas y la almohada. ¡Maldición! ¿Qué está pasando ahora? Colocan la camilla con cuidado en la parte trasera de la ambulancia, y un hombre, presumiblemente un doctor, por el estetoscopio que lleva colgado al cuello y el maletín negro que porta, es quien la acompaña. Un Audi Q5 plateado se detiene detrás de la ambulancia, y una mujer muy bien vestida es escoltada hasta el asiento de atrás. El guarda con traje colorido hace una señal a los dos conductores, y estos se alejan del château despacio en dirección al pueblo. Me doy cuenta de que me he quedado sin respiración viendo cómo esta escena se desarrollaba delante de mis ojos. Como si me hubieran liberado de un hechizo, empiezo a correr gritando tras _______(tn). De repente pierdo mi punto de apoyo y caigo rodando colina abajo en dirección a los coches. Mis gritos quedan completamente silenciados por el sonido de las sirenas que taladran el tranquilo aire de la tarde.
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Enero 13th 2015, 02:50

Cuarta parte
Juzgar con criterio, comprender en profundidad, razonar adecuadamente.
He aquí las principales actividades de la inteligencia.
A. BINET Y T. SIMON, 1916

Capítulo 8
_______(tn)
Me despierto por la mañana con un dolor martilleándome la cabeza. Revuelvo en mi neceser en busca de ibuprofeno. Gracias a Dios que lo metí, no me haría ninguna gracia tener que romper mi silencio para pedir un analgésico a los gorilas Hernández y Fernández.
Qué fácil resulta para algunas personas meterse pastillas cuando tienen cualquier dolor. La mayoría de las veces tratando más bien los síntomas que la causa, y encima esperamos que funcionen de una manera eficaz y rápida y, si no lo hacen, nos quejamos decepcionados. No me canso de pensar cómo llegarán estas pastillas al mercado... Cómo y en quiénes se probaron antes de llegar a las estanterías de nuestros hogares para metérnoslas finalmente en la boca.
Me distraigo con estos pensamientos, pero sé que tengo que centrarme, ya que probablemente muy pronto tendré una de las conversaciones más importantes que nunca haya tenido en mi vida. Puedo sentir el contrato burlándose de mí silenciosamente desde la esquina de la habitación. Le diré que todavía no estoy lista. Alguien llama a la puerta, y veo con agrado que es la sirvienta trayendo la bandeja con el desayuno. Huevos a la florentina. ¡A ver quién es el guapo que dice que no! Mi estómago ruge justo en ese momento mientras la sirvienta abandona rápidamente la habitación. Mi apetito parece no haber desaparecido en estas circunstancias tan sorprendentes, y eso que ayer perdí una buena parte de lo que había cenado a causa de mi reacción ante la traición de Nick. ¿Debería dejar que vuelva a mi vida? Pienso en Robert y no puedo negar que la reaparición de Nick provocó la conversación que deberíamos haber tenido hace años. No me arrepiento de nada y me niego a vivir mi vida de esa manera. Mi relación con mi ex marido, aunque todavía vivamos bajo el mismo techo, es ahora probablemente mejor y más honesta que nunca. ¿Por qué no me habló Nick de sus resultados, de sus planes? ¿Acaso no cree que sea lo suficientemente fuerte para sobrellevarlo? Muy bien, doctor Jonas, preste atención. Después de devorar cada migaja de comida que había en el plato, bebo un poco de zumo de naranja recién exprimido para digerirla y tomo asiento dispuesta a enfrentarme al contrato.
Estoy tan absorta leyendo el contrato que ni me percato de que madeimoselle sirvienta ha entrado de nuevo en la habitación para llevarse la bandeja y dejarme un café latte justo en el momento más apropiado. Tengo la extraña sensación de que han elaborado un dosier sobre lo que me gusta y lo que no y ahora están intentando compensarme por mi terrible secuestro. De cualquier manera, se me ha quitado el dolor de cabeza gracias a la comida y a la pastilla, y agradezco que me hayan traído un café. Asiento en silencio dándole las gracias y me quedo mirando cómo ella y su uniforme con volantes de color blanco y negro salen de la habitación. No pueden ir en serio vistiéndola de esa manera, ¿no?
¡En marcha! Parece como si me estuviera poniendo las pilas para una guerra sin cuartel, aunque sin determinar todavía contra quién. Por primera vez en días se me escapa una risita floja. No sé si es por el constante estado de ansiedad en el que estoy o quizás de puro alivio al ver que la farmacéutica Xsade no parece tener intención de hacerme daño. Parece como si solo quisieran comprobar los descubrimientos de Nick. Todavía no entiendo por qué me necesitan a mí concretamente... Me debo de estar perdiendo algo. En mi interior sé que hay una manera de descubrirlo y necesito hacer acopio de fuerzas para sobrellevar las peticiones que formulan.
Haciendo uso del elegante bolígrafo y el papel grabado que han dejado dentro del cajón del antiguo escritorio de caoba, resumo el contenido del contrato como mejor lo entiendo para que así me ayude a aclarar los puntos.
Entiendo que esto es una manera más profesional de contratar mis servicios que con esa venda y esas malditas esposas. Siento cómo el enfado empieza a invadirme al pensar en lo que me ha hecho pasar Nick, pero al mismo tiempo no puedo obviar el cosquilleo que siento ahí abajo cuando me vienen los recuerdos. ¿Por qué me excitan tanto? ¿Por qué nada es sencillo con él? Basta de esta tortura para mi corazón. Volvamos al trabajo.

Duración
Un total de 72 horas en el centro donde tendrá lugar el experimento clínico, excluyendo el tiempo de desplazamiento hasta dicho centro (cuyo nombre no se revelará en el presente documento).
Duración máxima: un total de cuatro días bajo el cuidado absoluto de Xsade.
Acuerdos condicionales – sujetos a negociación
1. Penetración humana. —¿Con extraños? ¡Por el amor de Dios!
2. Penetración no humana. —Puede ser...
3. Prueba de la píldora morada: Viagra femenina. —Tengo que admitir que esto me intriga, me pregunto cómo será.
Definitivamente esto es un quizás.
4. Toma de muestras y análisis de fluidos de excreción orgásmica. —Vaya, ya estamos de nuevo. Nada de catéteres.
Necesito subrayar esto para recordarme a mí misma que esto no es negociable.
5. Toma de muestras y análisis del tipo de sangre. —Mmm..., más análisis de sangre. Hay algo en esto que no me va, mi estómago dice no.
6. Control de la actividad neuronal. —La psicóloga que llevo dentro no puede negar que estoy intrigada por ver estos resultados y al menos en esta ocasión me darán acceso a ellos, no como Nick y sus documentos ocultos. Así que esto es un sí.
7. Control del flujo sanguíneo en las zonas erógenas. —Supongo que sí, lo que quieran.
8. Enema. —Pero ¿de qué van? Esto seguro que lo voy a discutir con más detalle.
9. Establecer puntos de referencia emocional y físicamente. — Bueno, al menos esto confirma que lo están realizando con un enfoque científico.
10. Cláusula de No Divulgación: Se proporcionará a la Persona Objeto del Experimento acceso a todos los datos de la investigación, resultados y conclusiones al término del cuarto día. —La Cláusula de No Divulgación parece bastante básica, aunque no me impide mostrar los resultados a Nick, por ejemplo. Eso si tengo ganas de compartirlos con él después de todo lo que me ha ocultado. Tengo una extraña corazonada de que quieren que comparta esta información con él, ¡qué raro es todo esto!
11. Xsade se compromete a hacerse completamente responsable de la seguridad y del cuidado de la Persona Objeto del Experimento y a devolver a la misma ilesa al lugar que esta elija a la finalización del experimento. —Bueno, esto resulta tranquilizador.

De repente, por primera vez desde que estoy aquí, no siento a mis hijos tan lejos de mí. Disfruto del calor en mi corazón y decido seguir adelante las 72 horas siguientes.
En esto es en lo que tengo que concentrarme, va por ellos.

12. En cualquier momento durante el proceso del experimento clínico, la Persona Objeto del Experimento podrá poner fin al proceso debido a cualquier malestar físico o emocional. —Me pregunto cómo podría haber puesto fin al proceso ¡una vez que ya me lancé a la piscina! Imagínate si esta hubiera sido una de las condiciones de mi fin de semana con Nick. No hay duda de que hubiera dado un resultado diferente. Sin embargo, en este contexto no tengo ningún problema con esta cláusula.
13. Se efectuará una transferencia a la cuenta bancaria de la que sea titular la Persona Objeto del Experimento por un importe de un millón de libras esterlinas al término del proceso de experimentación clínica. —¡Madre mía! ¡Un millón de libras! ¿Van en serio? ¿De verdad que valgo tanto para ellos? Nick me ofrece un puesto en el Foro de Investigación Global y luego se niega a informarme... ¡absolutamente de nada! ¿Y estos van y me ofrecen esto? Ahora estoy realmente intrigada, ¿qué es lo que están buscando tan desesperadamente? ¿Por qué no han elegido a cualquier otra mujer «anglosajona, en edad premenopáusica»? Esto es demasiado extraño para ponerlo en palabras. ¿Y qué pasa si no encuentran lo que están buscando? ¿Recibiría en ese caso el dinero? Según los términos de este contrato todo apunta a que sí.
¿Qué es lo que están buscando?

La sensación de cosquilleo habitual se extiende por mis nalgas mientras me hago estas preguntas, pero, en vez de llevarme a sentir un orgasmo, este queda anulado rápidamente por el enfado y la decepción que siento ante tantas mentiras, que cada vez resultan más evidentes. Este cosquilleo ¿es un recuerdo sensorial de mi experiencia previa? No puede ser que solo se base en emociones, ¿no?
Por el amor de Dios, voy a investigar de qué va todo esto dado que Nick no considera que sea merecedora de recibir los resultados de sus descubrimientos. ¿Cómo se atreve a tratarme de esta manera? Está bien, Madame Jurilique, parece que tenemos un contrato que negociar.
Mientras que una parte de mí siente unas ligeras náuseas ante este pensamiento, otra parte está preparada para recibir la experiencia con una actitud realmente resolutiva en plan «venga, vamos allá, no me toméis el pelo, dónde hay que firmar». Debo reconocer que mi propia determinación me está asustando un poco.
Un golpe en la puerta me indica que mi tiempo de lectura ha terminado. Doy un vistazo rápido al resto de mis apuntes y al contrato, confirmando que es bastante estándar. Me apresuro a meter los papeles en la carpeta.
—Doctora ___________(ta), Madame Jurilique la espera en su despacho. —Miro a Fred y no puedo evitar mirar el atuendo que llevo. Levanto las cejas y le miro.
—Doctora ___________(ta), la conversación pendiente es mucho más importante que su apariencia en estos momentos. — Tengo que aceptarlo, quizás él sea más perceptivo de lo que creía. Cojo la carpeta del escritorio y le sigo hacia la puerta.
Madame Jurilique me espera sentada en un enorme escritorio vestida con un traje de Chanel azul claro, rezuma clase por todas partes. Yo, en cambio, parezco una australiana vestida de manera informal para ir de caminata por Bondi Beach. Qué más da, yo no pedí esto. ¡Que me acepte como estoy! Me siento frente a ella.
—Bonjour, doctora, espero que haya dormido bien.
—Sí, la verdad es que he dormido bien.
Me siento extraña al oír mi voz en alto. Parece que ha pasado una eternidad desde la última vez que hablé. Su sonrisa es fría y profesional.
—Estupendo. Bueno, vayamos al grano. Supongo que ha leído los documentos y tendrá algunas preguntas, oui?
Esto no va a ninguna parte. Decido agarrar el toro por los cuernos. Cuanto antes, mejor.
—¿Enema? Nunca lo he utilizado y siempre me he preguntado cómo será. Pero en este contexto, ¿es necesario?
—Se parece al lavado de colon que muchas personas se hacen regularmente como parte de un régimen de salud integral. —Hace una pausa para evaluar mi respuesta. Me viene a la mente una de mis amigas que todos los meses tiene una cita para someterse exactamente a este proceso y siempre habla de lo bien que se siente cuando lo hace—. Es importante para nosotros que empiece el proceso «limpia», lo que nos permitirá controlar su cuerpo de manera más eficiente durante las próximas setenta y dos horas. —Me mira fijamente a los ojos antes de continuar—. O bien podemos supervisar sus movimientos cuando vuelva a su habitación...
La interrumpo rápidamente.
—No será necesario. Lo haré. —No quiero pasar más tiempo aquí del necesario.
—De acuerdo. Estoy segura de que no se arrepentirá, es un proceso muy seguro. —No es tanto la seguridad lo que más me preocupa, más bien no quiero entretenerme en los detalles escatológicos, así que sigo adelante.
—No acepto ninguna forma de penetración con ningún tipo de pene como parte del experimento.
—No hay problema, tomo nota. ¿Nada de penetración humana? —Madre mía, esta es la conversación más surrealista que he tenido en toda mi vida.
Ufff..., ha sido más fácil de lo que me imaginaba.
Madame continúa. Siguiente.
—¿Muestras de excreciones?
—Sí, de sus orgasmos. Esto no es negociable. —Parece increíblemente segura de que voy a tener orgasmos...
Veremos a ver. Me siento como si estuviera firmando un experimento con Kinsey.
—¿Esto es lo que necesitan para confirmar los resultados de Nick?
—Creemos que sí.
—¿Me dolerá? —pregunto con voz titubeante.
—Doctora ___________(ta), no es nuestra intención causarle ningún daño. Si no le dolió con el doctor Jonas, seguramente no le dolerá con nosotros. —Bueno, podría describirse como el placer más puro y absoluto con Nick, pero eso es lo que me ha metido en este lío.
Concéntrate, estás negociando tu vida, tu libertad, _______(tn).
¡Céntrate! Miro rápidamente mis apuntes.
—No quiero catéteres.
—No serán necesarios. Verá que el instrumental que utilizamos en nuestro laboratorio es de lo más innovador y está diseñado para que nuestros pacientes clínicos estén lo más cómodos posible. —Esto cambia las cosas de manera más agradable a como me las estaba imaginando.
—De acuerdo —continúo—. No quiero análisis de sangre. Esto no es negociable para mí. —Por alguna razón, el recuerdo de la conversación con Nick acerca de mi sangre hace que no quiera que esta gente tenga acceso a la mía.— Eso nos dificulta un poco las cosas, doctora ___________(ta).
—Frunce el ceño.
—Estoy segura de que pueden acceder a muestras de sangre de otras personas del grupo AB. —Sueno mucho más convencida de lo que realmente lo siento.
—Cierto, pero... —Parece estar perdida en el pensamiento, golpea con el dedo rítmicamente la parte superior del portapapeles, como si su cerebro intentara buscar una solución a este impedimento—. ¿Cuántos viales le extrajo el doctor Jonas cuando estuvo bajo su cuidado?
Bajo su cuidado... Qué manera más interesante de describirlo. ¿Está desesperada por obtener esta información? Observo que la piel encima de su labio tiene gotas de sudor. Esto es por tanto extremadamente importante para ella.
—No estoy segura.
—¿No está segura o no quiere revelarlo, doctora ___________(ta)?
El tono de su voz se entrecorta. Se pone de pie y se queda mirando por la ventana antes de volver a clavar su mirada en mis ojos.
—De verdad que no lo sé —afirmo con más seguridad
—. Nick sabe que no me gustan las agujas y el instrumental hospitalario. —Aunque esto no impidió que las siguiera utilizando, solo pensar en ello me hace estremecer.
—Eh..., esto podría ser problemático. —Parece pensativa—. ¿Definitivamente no negociable, oui?
—Definitivamente.
—¿Por qué, doctora ___________(ta)? Es solo un poco de sangre.
—Sus ojos penetran mi cerebro como si intentara descifrar lo mucho que sé y lo que podría estar ocultándole. Dios, me gustaría tener más información y no tener que dejarme llevar por el instinto como estoy haciendo ahora. Su obstinada mirada me dice que no tendrían ningún problema en extraerme sangre ahora mismo por la fuerza y no podría hacer absolutamente nada al respecto. ¿Por qué soy tan persistente? Endurezco mi determinación en un intento de jugar a sus cartas e igualar mis probabilidades en esta extraña negociación.
—Estoy dispuesta a someterme a su experimento, Madame Jurilique, durante setenta y dos horas tal y como se requiere. He aceptado la penetración anal con un enema, lo que, para su información, nunca he hecho en mi vida.
Estoy dispuesta a que me estimulen lo suficiente para obtener el fluido secretado en mis orgasmos, que creo que es lo que necesitan para su investigación. No estoy dispuesta a que me extraigan viales con mi sangre. — Espero estar sonando más convincente de lo que me siento realmente.
Parece absorta en sus pensamientos hasta que afirma deliberadamente:
—Como estamos en el proceso de negociación — afirma un tanto a regañadientes—, ¿estaría dispuesta a aceptar un pinchacito para extraerle sangre cada veinticuatro horas, de manera que al menos podamos vincularlo directamente con los resultados de nuestro laboratorio?
Le devuelvo su atenta mirada mientras estabiliza sus manos sobre el escritorio esperando mi respuesta.
—Supongo que no habría problema. —Por alguna razón, no quiero que tengan demasiada cantidad de mi sangre para llevar a cabo toda una serie completa de análisis y, aparte, simplemente odio las agujas. ¿Un pinchacito? Podría soportarlo.
—De acuerdo. ¿Alguna pregunta más?
Consulto rápidamente mis apuntes.
—Entonces ¿podré tener acceso a los resultados y me dejarán libre?
—Sí, por supuesto.
—Me llevarán a una de sus clínicas, pero no me dirán dónde, ¿es así?
—Correcto.
—¿Cómo me llevarán hasta allí? Tengo miedo de que me vuelvan a meter en una maleta y me hagan inhalar gas de la risa.
—Se hará en una ambulancia. Es el modo más seguro.
—¿En una ambulancia? ¿Es necesario? —pregunto.
—No se haga ilusiones, doctora ___________(ta). No somos la única compañía farmacéutica interesada en proteger sus excepcionales resultados. Hay otras compañías, digamos, menos escrupulosas que, en caso de que estuviera en sus manos, no se amoldarían a sus peticiones. —Levanta una ceja perfectamente retocada mirándome. ¡Dios mío, ni había pensado en ello!
—Su seguridad es nuestra prioridad, doctora ___________(ta). Por lo que le pido que acceda a nuestras peticiones con total tranquilidad. De esta manera podemos minimizar cualquier peligro con el que pudiéramos encontrarnos.
Quedaría de maravilla en mi versión a lo James Bond de esta situación, si en estos instantes Nick irrumpiera por la puerta o entrara rompiendo la ventana con su tropa de agentes especiales y me sacaran de este lugar. ¿Dónde estás, maldito seas? ¿Dónde están esos equipos especiales de los que me hablabas? ¿De verdad que no te importo más?
—¿Está esperando algo, doctora ___________(ta)? —Sí, estoy esperando algo que no va a suceder. Mi fanfarronería desaparece mientras me resigno a aceptar mi destino.
—No, ¿cuándo nos vamos? —No puedo evitar que el abatimiento tiña mi voz.
—Cuando terminemos esta negociación y haya firmado los documentos pertinentes. Estoy segura de que no querrá prolongar este proceso más de lo necesario. Al igual que usted, yo también quiero reunirme con mis seres queridos tan pronto como sea posible. —Al llegar a este punto, me alegro de encontrarme sentada, siento el cuerpo pesado al oír sus palabras. ¿Y yo, a dónde regresaré? ¿Al amor de Nick o a su traición? Siento a mis hijos tan lejos como realmente lo están físicamente. Por alguna razón, me tranquiliza un poco el hecho de saber que ella también tiene seres queridos. Le da un aspecto más compasivo, y siento que ella también desea que esto termine lo antes posible.
—¿Y qué hay del dinero? —No tengo ni idea de lo que haré con ese maldito dinero, pero seguro que le daré un buen destino si lo entrego a las organizaciones benéficas en las que participo.
—Lo depositaremos en una cuenta bancaria a su nombre cuando haya terminado su estancia con nosotros. Se le indicarán los detalles en el paquete de salida.
—¿Y si me negara a participar en todo esto?
—Será mejor que no echemos a perder esta fructífera discusión con tales sugerencias, doctora ___________(ta). Creo que ambas hemos llegado a una conclusión muy satisfactoria en circunstancias realmente inusuales.
¿Cómo puede sonar tan educada y a la vez tan amenazante? Toda la simpatía que había detectado se ha desvanecido con su última afirmación. Es como si sus «seres queridos» pudieran tratarse realmente de un nido de serpientes venenosas. De una manera profesional, tacha algunas partes del contrato y añade a mano unas notas presumiblemente basadas en nuestra negociación antes de colocar ante mí el documento revisado y el bolígrafo dorado sobre la mesa.
—Puedo asegurarle que su participación en esta investigación beneficiará a muchas mujeres en todo el mundo, sobre todo a más del cuarenta por ciento de las mujeres que refieren carecer de interés o deseo sexual como un factor clave en sus vidas. Tenemos en estos momentos una oportunidad muy real de dar con una solución que favorezca a las mujeres y en especial mejore su vida sexual, algo que tiene que ser bueno, ¿no cree? — Lógicamente se trata de una pregunta retórica. Continúa sin pausa como si estuviera presentando un plan de marketing al público—. Si todo sale según lo previsto, nos encontraremos en la situación de poder lanzar este medicamento el próximo año. Es casi perfecto, doctora ___________(ta), tal y como lo experimentará en nuestro laboratorio.
No puedo imaginarme una vida sexual mejor de la que tengo con Nick pero el hecho de estar a punto de participar en un descubrimiento científico me resulta repentinamente excitante, en especial si va a afectar de una manera tan significativa a la vida de las mujeres, si es que de verdad así lo hace. Sus palabras perduran mientras cojo el bolígrafo dorado y echo un rápido vistazo a sus modificaciones. Si el objetivo de la píldora morada de Xsade es la excitación femenina, no solo desde un punto de vista físico, como el aumento del flujo sanguíneo, imagínate el impacto potencial que puede tener tanto para mujeres como para hombres por igual. ¡Por el amor de Dios, esto podría cambiar nuestras vidas tal y como las conocemos ahora! No me extraña que algunas compañías estén deseando asumir riesgos aterradores. No puedo negar que definitivamente hay una parte de mí que está realmente intrigada en ver si esto funciona, y de primera mano.
Pienso en mi amiga Mandy de Estados Unidos, que hace poco pagó miles de dólares para que le analizaran su excitación sexual en una clínica diseñada específicamente a tal efecto. Aunque supongo que si las mujeres pueden hacerse cirugía reconstructiva en los labios vaginales, realmente no debería ser tan extraño que aparentemente las empresas o las personas en algunos casos no escatimen ningún gasto. ¿Es esto lo que se ha vuelto realmente tan importante para nosotros? Reflexiono sobre el impacto que ha tenido la Viagra en nuestra sociedad. Los hombres que no son capaces de tener una erección como consecuencia de los medicamentos que toman para el VIH, los antidepresivos o por razones de edad o incluso hombres que quieran tener una erección más prolongada, de repente pueden tener de nuevo relaciones sexuales, y todo esto gracias a esa pastillita azul. Solo he tenido una experiencia con Viagra y fue con Nick, cuando estábamos en Santorini, y aunque empezó de una manera muy divertida, no terminó bien, al menos desde mi punto de vista. El recuerdo invade mi mente...
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Lau_ilovejonas
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Marzo 27th 2015, 14:19

Perdón por no haber entrado antes!!!! Me había olvidado la contraseña jajaja
En fin ame todos los capítulos!!!! Me encanta que nick este intentando rescatar a la rayis (aunque espero que este bien después de caerse en la montaña) pero no entiendo por que no le contó todas esas cosas sobre la investigación!
Y me da pena la rayis, ojalá que nick la rescate antes que le hagan ningún estudio!!!
Porfa seguila pronto!!! Amo tu nove y prometo pasarme más seguido Wink besos!
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theyarelight
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Mayo 31st 2015, 12:49

HOLA!! TE PASAS A LEER MI NUEVA WN ADAPTADA?

CASADA CON UN DESCONOCIDO [Nick & Tú] Hot

DEJA TU COMENTARIO PARA PODER CONTINUARLA Smile
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MensajeTema: Re: Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu   Hoy a las 04:03

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Destinada a gozar & Destinada a Sentir Nick y tu
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