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 Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 10th 2013, 17:29

Capitulo 19


Nunca olvidaré las cosas que me dijiste. No porque me importaran, sino porque me hicieron sentir como si lo hicieran. Desconocido.


{_____}

Joe cumplió su promesa. Desde el momento en que nos pusimos de acuerdo en que pretenderíamos ser por un momento sólo dos personas normales en una nueva relación, eso es exactamente lo que estamos haciendo. Sin menciones de mi mamá, su papá, Adele, nuestros problemas, nuestro pasado. Nada.
Hemos pasado las últimas veinticuatro horas juntos, haciendo nada más que hablar. Besarnos. Montones y montones de besos de ensueño, largos y deliciosos. Lo que por supuesto llevó a tocarnos y eso condujo al sexo.
Montones y montones de sexo.
No hemos salido de su apartamento desde que vino a recogerme. Comprobé a Owen y me aseguré de que estuviera bien. Una vez más, estaba en lo de Wade. Me preguntó si estaba con Joe, y le dije que sí.
Me animó y advirtió al mismo tiempo. A Owen le encanta la idea de que salga con un jugador de fútbol. Pero odia la idea de que salga con un chico que me rompió el corazón.
En conflicto, todos nos sentimos de esa manera, creo.

Pero empujé a un lado el conflicto y me centré en lo positivo. En Joe estando conmigo. Sobre mí. Dentro de mí. Susurrando palabras calientes en mi oído cuando me tira más cerca. En cómo me toca con tanta reverencia, en la forma en que me sostiene cuando dormimos. No es que hubiéramos dormido mucho…
Tuve la oportunidad de cambiar mi turno para poder pasar un día entero más con Joe , pero la realidad me espera mañana. Él tiene que ir a clase. Yo tengo que pasar tiempo con Owen antes de ir a trabajar. Joe tiene que encontrarse con su psiquiatra.
A veces, me gusta la realidad. Estar con él así, constantemente, no me deja concentrarme. Desde
que ha vuelto completamente a mi vida, he estado en un constante estado de excitación que no puedo controlar. Es gracioso como nunca he estado tan... necesitada. Lo miro y es en todo lo que puedo pensar. Es curioso cómo, por un instante, creí que me interesaba Colin.
La manera en que me siento por Joe no se puede comparar con cualquier atisbo de la atracción que haya tenido hacia Colin.
Estamos en un restaurante ahora, Joe y yo. Se quedó sin comida en su apartamento y estábamos muriendo de hambre, por lo que finalmente mhuimos. Además, pensé que sería bueno estar en un lugar público con personas reales, después de estar desnuda y dando vueltas en la cama
todo el día y noche.
Mirándolo desde el otro lado de la mesa, me di cuenta muy rápidamente de que estar en público como personas reales estaba totalmente sobrevalorado.
—¿Qué quieres ordenar? —Su cabeza se inclina, con el pelo oscuro cayendo sobre la frente mientras lee el menú. Me pregunto cuándo fue la última vez que se cortó el pelo. Me gusta más así. Es más fácil para mí correr mis dedos a través de él y agarrarlo cuando lo beso.
—No lo sé. —Sueno sin aliento, me siento sin aliento, pero él no se da cuenta. Apoya su codo sobre la mesa, distraídamente se rasca la sien con el dedo índice, y recuerdo exactamente lo que ese dedo índice me hizo antes. Cómo rodeó mis pezones, cómo se metió entre mis piernas,
empapadas con mi humedad y luego lo llevó a su boca, lamiendo, probándome, su ojos sin dejar de mirarme...
Me estoy retorciendo en mi asiento como una especie de monstruo caliente. Y el hombre no tiene ni idea.
—Pensé que habías dicho que tenías hambre. —Levanta su vista, su mirada captura mía—. ¿De qué tienes ganas?
De ti, quiero decirle, pero Jesús… Lo tuve hacía menos de una hora.
¿Qué hay de malo en mí? Paso un par de meses sin Joe y ahora me comporto como si lo necesitara cada minuto del día.
—No lo sé. —Abro el menú para comprobar mis opciones. Nunca he comido en este restaurante. Está cerca del apartamento de Joe, y yo rara vez estoy en esta parte de la ciudad—. ¿Qué hay de bueno aquí?
—_____. —Su voz es profunda y tranquila. Levanto la vista y me encuentro con que me está mirando, sus oscuras cejas dibujadas, su ceño y su boca un poco curvados—. ¿Estás bien?
Tiene los codos apoyados sobre la mesa, con las manos juntas, y quiero esas manos sobre mí. La camisa de manga larga negra se aferra a sus brazos, acentuando sus bíceps, los hombros anchos, su pecho amplio.
He explorado cada centímetro de su cuerpo en los últimos días y todavía no es suficiente. No puedo creer que sea realmente mío. Y no puedo creer que sea suya.
—No tengo mucha hambre —admito.
Su ceño se profundiza. —Tú eres la que quería venir.
Me encojo de hombros, sintiéndome tonta, mi mirada fija en sus manos. Son tan grandes. Sus largos dedos, palmas anchas, un poco ásperas, un poco suaves. Me encanta la forma en que me tocan, a veces suave, a veces con fuerza. Me gusta más cuando envuelve mi cabello alrededor de sus dedos y tira. Oh Dios, me encanta cuando hace eso...
Quiero esas manos sobre mí. Ahora. —Supongo que no tengo tanta hambre como pensaba. —Mi estómago se agita con los nervios. No quiero comer. Quiero a Joe. Me siento un poco loca con esto. Como que tengo que tenerlo lo más posible, antes de que se deslice a través de mis dedos y
lo pierda para siempre. Pero no voy a perderlo. Estamos en esto juntos. Tengo que recordarlo y creerlo.
—Estás actuando raro. —Preocupación llena sus ojos—. ¿Estás enojada? ¿Hice algo?
Está respirando, eso es lo que hace por mí. —No estoy enojada. Estoy, eh... —Dejo que mi voz se desvaneciera, sintiéndome como una idiota.
—¿Estás, qué?
—Estoy mirando tus manos —admito con un suspiro. ¿Puedo reconocer en voz alta que estoy caliente? Eso suena ridículo.
Sus oscuras cejas se dispararon casi hasta su cabello. —¿Por qué?
Mis mejillas están calientes. Me retuerzo en mi asiento. —Estoy... recordando lo que me hicieron antes.
El ceño ha sido remplazado por una sonrisa maliciosa que envía la temperatura de mi cuerpo a las nubes. Se inclina sobre la mesa, con una voz tan baja que vibra a través de mi cuerpo y se acomoda entre las piernas. —Tal vez deberíamos volver a mi casa para que pueda hacerte
eso de nuevo.
Oh, Dios mío, eso suena como la mejor idea del mundo. —Tal vez deberíamos.
La sonrisa nunca deja a su cara. De hecho, se hace más grande. Mi tranquilo y vacilante Joe se ha transformado en una especie de engreído dios del sexo. —¿No quieres ordenar nada?
Poco a poco sacudo la cabeza. —¿Podemos conseguir pizza, otra vez? ¿Más tarde? —Comimos pizza anoche también—. De algún lugar diferente. Ya sabes, sólo para variar. ¿O tal vez comida china? Me encanta la comida china.
Se ríe, el sonido es ronco. —Dijiste que querías salir de casa por un rato, porque te preocupaba que nos estuviéramos volviendo adictos al otro.
—¿Eso dije? —Honestamente no puedo recordar. ¿Qué hay de malo en ser adictos el uno al otro? ¿No estábamos todavía en este modo de simulación en el que somos personas normales a las que les gusta tener sexo sin obsesiones o cuestionamientos? Me pregunto si Joe nunca ha tenido relaciones sexuales así. Despreocupadas, y tan... normales.
—Sip —asiente.
—Tal vez me gusta ser adicta a ti —concedo suavemente. No hemos dicho que nos amábamos todavía. No puedo llegar allí por los nervios. Tal vez él tampoco. Es tonto teniendo en cuenta lo consumida de amor que me siento por su persona. Es sólo... increíble. Dulce. Atento. Divertido.
Inteligente. Sexy. Lo entiendo. Me entiende. Somos el uno para el otro.
Tal vez somos demasiado perfectos juntos. La perfección no existe realmente. Todo esto podría ser una fachada. Como nuestra semana juntos durante las vacaciones de Acción de Gracias.
Esa semana se sentía falsa, sin embargo. Surrealista. Fueron momentos reales, con los pies en la tierra, pero en su mayor parte, se vieron atrapados en un acto. Tal vez estamos pretendiendo en este momento también, pero estoy tratando de ser tan real como pueda con él. Sin el equipaje, el dolor y la molestia que pesa sobre nosotros. Por lo menos durante un tiempo. Todo va a derrumbarse sobre nosotros pronto. Esa es una realidad que no quiero afrontar todavía.
Llega a través de la mesa hasta mis manos y las pone entre las suyas.
—Realmente me gusta ser adicto a ti.
La sonrisa que le envío es tan grande que me lastima las mejillas. Estamos juntos dentro de esta adicción. Por una vez, sé que no estoy sola.
—Vamos a casa a jugar a las confesiones —sugiero porque me estoy sintiendo tonta—. Nada pesado. Podemos mantenerlo ligero y fácil.
—¿Confesiones? Estoy intrigado.
—Deberías estarlo —digo tímidamente—. Van a ser unas verdaderas confesiones sexuales.
Se pone rígido en lo más mínimo y aprieto sus manos en mi agarre.
Tenemos que ser abiertos entre nosotros y al mismo tiempo la conexión sexual que tenemos es increíble, sé que a veces se retiene. Entiendo por qué. Más o menos.
Ahí es donde somos completamente opuestos. Era el tipo de persona que se entregaba sólo para poder sentir algo, cualquier cosa por un rato. Él preferiría encerrarse a sí mismo y sentir absolutamente nada.
—____... —Su voz se apaga y su sonrisa se desvanece—. No sé si estoy listo para eso todavía.
—No será ninguna locura, lo prometo. —Me inclino sobre nuestras manos enlazadas y las llevo a mi boca, presionando un largo beso en sus nudillos—. No hay presión. Solo diversión.
—¿Sólo diversión? —Roza su pulgar sobre la parte superior de mi mano y todo mi cuerpo reacciona.
—Siempre divertido —susurro.



JOE

Tengo curiosidad adonde ____ piensa que está llevando este juego de confesiones verdaderas que menciona. Con la curiosidad suficiente accedo a dejar el restaurante sin ordenar, ganándome una mirada extraña de la camarera cuando nos vamos.
Sintiéndome un poco nervioso también, ya que no me encuentro de lo más cómodo a la hora de hablar de sexo. _____ es la primera chica que he querido realmente. He pasado demasiado tiempo dañado por lo que pasó con Adele. He tenido sexo desde entonces, pero siempre fue rápido.
Sin sentido. Nunca dos veces con la misma chica. Después de un tiempo, llegó a ser demasiado complicado. Así que evité a las chicas. Era más fácil así.
Nuestro acuerdo de fingir ser normales me ha dado un poco de libertad. Soy capaz de dejar ir, al menos temporalmente, algunos de los problemas que constantemente me atormentan y disfrutar de mi tiempo a su lado. Casi no salimos de mi cama. Hemos permanecido desnudos casi todo el tiempo.
También ha sido jodidamente increíble.
—Vamos a jugar striptease de confesiones —sugiere al entrar en mi apartamento. El sonido alegre de su voz me echa a reír.
—¿Striptease confesiones? —Me rasco la cabeza mientras cierro la puerta con llave.
Se vuelve hacia mí, su brillante sonrisa robando mi aliento. — Confesamos, entonces nos quitamos una pieza de ropa.
—¿No planeábamos ya quitarnos la ropa?
—Por supuesto, pero esto hace que sea mucho más interesante. —Agarrando mi mano,_____ me lleva de vuelta a mi habitación. Me tira hacia abajo con ella por lo que ambos nos sentamos en el borde de la cama y se vuelve hacia mí, con una expresión solemne, esos ojos verdes seductores—. Ahora, voy primero. Debemos confesar algo sexual que nunca hemos hecho. O algo que siempre hemos querido hacer. Y luego nos quitamos una pieza de ropa cuando hayamos terminado. ¿Jugarás?
No tengo idea de dónde va con esto, pero tengo curiosidad por escuchar lo que tiene que decir. —Jugaré.

—Perfecto. Bien. —Exhala un suspiro áspero y deja caer su mirada—. Esto es más estresante de lo que pensaba.
Si está nerviosa, estoy en graves problemas. Ella es mucho más abierta sexualmente que yo. Aunque mientras más tiempo le dedico, más entro en razón.
—Soy sólo yo —le recuerdo y cuando levanta la mirada, le ofrezco una sonrisa tranquilizadora—. Como te voy a juzgar.
—Lo sé —dice en voz baja—. Está bien, voy por ello… Nunca he sido tomada desde atrás.
Me burlo de ceño fruncido. —¿Tomada?
Ella rueda los ojos. —Tú sabes... yo nunca lo he hecho al estilo perrito. Dios, eso suena asqueroso, expresarlo de esa manera.
Suena excitante como el infierno, pero manejo mi expresión, llevándola a seria. —Estoy seguro de que se podría arreglar. Yo tomándote por detrás, al estilo perrito.
Sus mejillas se colorean de una bonita sombra rosa y se encoge de hombros sacándose la sudadera con cremallera, la arroja al suelo. Sólo llevaba una camiseta blanca con un sujetador negro debajo de esta.
Jesús, es caliente. —Estoy seguro de que se podría. Bueno, es tu turno.
—Uh... —Hay un montón de cosas que podía confesar.
—No seas tímido. —Sonríe, toda pura, dulce seducción—. Vamos.Dilo. Elije una fácil.
—Nunca me he dormido toda la noche con una chica. Hasta ti. — Tiro de mi sudadera y lo arrojo sobre su prenda en el suelo.
—Oh. —Se inclina y me da un beso rápido—. Me encanta ser tu primera —murmura contra mis labios antes de que se aleje.
Ella es una gran cantidad de primeras veces para mí. Es vergonzoso admitir cuántas.
—Nunca he tenido relaciones sexuales afuera. —Una mirada nostálgica cruza su rostro—. Creo que sería muy romántico. Bajo las estrellas, una brisa fresca sobre la piel caliente. Tal vez en la playa, junto al mar...
—La arena entrando en nuestros traseros —añado, porque no puedo evitarlo, es mi primer pensamiento cuando escucho sexo en la playa.
_____ me golpea en el brazo. —Eres un chico. Qué manera de matar el ambiente romántico.
—Sabes que sucedería. —Me froto mi brazo, viendo como se quita un calcetín—. ¿Sólo uno?
—Una pieza de ropa una confesión, ¿no? —Se encoge de hombros,mirándome con aire satisfecho.
Voy a recordar esto. Pero, de nuevo, ¿quiero confesar tanto?
—Nunca he tenido sexo por teléfono. —Me quito un calcetín igual que ella.
—Yo tampoco. —Ella se quita el otro calcetín y se ríe—. Esto es una tontería.
—Fue tu idea —señalo.
—Sí, sí. —_____ mordisquea su labio inferior—. Ésta es una locura. Me temo que vas a enloquecer cuando lo diga.
—No hay vuelta atrás. Tienes que decirme —exhorto. Diablos, sesupone que es mi turno, pero estoy dejando que salte sobre el mío.
—Está bien, tú lo pediste. —Toma una respiración profunda—. Últimamente he estado pensando en perforar mis pezones.
Estoy sorprendido. —¿En serio?
Asiente e inclina la cabeza, dejando caer su pelo delante de la cara. —¿Es una locura?
Más o menos. Está llena de sorpresas. Me gusta. Diablos, me gusta. Mucho. —¿No crees que va a doler?
—Sí, pero puedo lidiar con un poco de dolor. —Mantiene su cabeza baja—. He oído que se siente bien cuando son jalados durante... ya sabes.
Bueno, mi chica está tratando de volverme loco. Nunca antes he pensado en anillos de pezones como algo especialmente sensual, pero la idea de mí tirando de un pequeño aro de plata con los labios y la lengua, y oírla gemir... La tengo dura sólo de pensarlo.
—¿Alguna vez te perforarías los pezones? —pregunta, levantando la cabeza para que sus ojos se encuentran con los míos.
—Uh, lo dudo —gruño, entonces, aclaro garganta.
—Es sólo una idea. Dudo que lo haga tampoco. —Levanta lentamente el borde de su camisa y se la quita, revelando su esbelto estómago, el sujetador negro de satén. Quiero agarrarla y besarla. Que se jodan estas confesiones—. Tu turno —susurra.
Estudiar su escote me pone a sudar. —Yo, uh... nunca he hecho la cosa de hablar sucio antes.
—¿No es que la misma teoría que el sexo telefónico? —Frunce el ceño.
—En realidad, no.
—Hmm. —Golpea la sonrisa satisfecha en sus labios con su dedo índice—. ¿Estás diciendo que te gustaría si me inclinara y te susurrara al oído que quiero chuparte la polla?
Trago saliva. —Demonios, _____ .
Su sonrisa crece. —Definitivamente te gustaría eso, ¿verdad? —Se pone en sus manos y rodillas y se arrastra hacia mí, acariciando mi mejilla con la nariz, la boca cerca de mi oído
—Joe —susurra—. ¿Sabes lo mojada que me pongo de solo mirarte?
Trago duro, deslizo mi brazo alrededor de su cintura para que pueda traerla más cerca de mí.
—¿Estás tratando de matarme?
—Tal vez. —Se ríe, el sonido sexy como el infierno, y la agarro, sujetándola debajo de mí para que no pueda escapar. Empujo mis caderas contra las suyas y sus ojos se oscurecen—. Oh, te aseguró que llegaré a ti.
—Toda esta charla de confesiones. Un hombre no puede soportar tanto. —Levantándome, me quito la camisa, complacido cuando la atrapo comiéndome con esa mirada codiciosa. No tiene ningún problema en dejarme saber lo mucho que la excito y me encanta—. Estoy pensando
que tengo que ver lo mojada que estás realmente.
Un pequeño sonido de placer se le escapa y presiona sus labios cerrados. —¿Por qué no investigas un poco y lo averiguas?

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eschio
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 10th 2013, 19:53

skdjdjskssk me encantó!
síguela prontoo:)
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BETTY DE JONAS
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 10th 2013, 20:00

OH POR DIOS!!!!
COMO PUEDES DEJARLA AHÍ???Evil or Very Mad Sad Sad
Te voy a decir como le dijo Joe a _______
ESTAS TRATANDO DE MATARME???!!!affraid 
Por favor tienes que seguirla!!!
Yo quiero saber si habrá mas confesiones o todo se detendrá ahí...
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 11th 2013, 12:14

sigue sigue
ese jueguito es genial
baba
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eschio
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 11th 2013, 15:12

siguelaaa
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 11th 2013, 16:23

Capitulo 20


El amor está compuesto de una sola alma que habita dos cuerpos. —Aristóteles


{____}

Después de jugar el tonto y atractivo juego de confesiones, nos burlamos uno del otro como locos, quitándonos la ropa mutuamente entre persistentes besos y posesivas caricias destinadas a encendernos. Me encanta este lado juguetón de Joe. Es divertido, dulce y tan sexy. Cuando dijo que quería ver que tan mojada estaba realmente, todo dentro de mí se aflojó y se calentó. Y cuando procedió a quitarme mis pantalones de chándal y deslizó los dedos por debajo de mis bragas, casi me vine allí mismo.
Estar con Joe, desnuda y abierta así, nunca he experimentado nada igual. Nunca me he sentido más cerca de otro ser humano jamás en mi vida, no tan cerca como me siento de Joe Jonas en este mismo momento.
Me prendí debajo de él, atrapada, pero no hay ningún otro lugar en el que preferiría estar. Su suave cabello negro se roza contra mi pecho mientras desciende por mi cuerpo, enviando estremecimientos dispersándose a través de mi piel. Su boca caliente está en todas partes,
buscándome y me siento como si estuviera flotando en una nube, completamente perdida, demasiado absorta...
—Mírame, nena. —Abro los ojos, sorprendida por el cariño. Rara vez me llama nada más que por mi nombre—. Mírame —susurra.
Hago lo que me pide, sin aliento mientras deja caer tiernos besos en el valle entre mis pechos, a través de mi vientre, al tiempo que su mirada nunca abandona la mía. Extendiendo la mano, enrosco mis dedos en su pelo, acariciando su cabeza, y cubre mis pechos con su boca, jalando un
pezón entre los labios con un ligero tirón. Cierro los ojos, demasiado abrumada con la deliciosa sensación de su boca tan íntimamente en mi carne, y lo sostengo cerca. Abriendo mis piernas, acomodo su gran cuerpo más completamente presionado contra el mío. Esto es exactamente lo que he estado esperando entre nosotros. No hay muros ni barreras. Finalmente parece abierto a mí como lo estoy con él y me encanta.
Lo amo.
Se eleva así que está sosteniendo la parte superior de su cuerpo por encima de mí, con las manos presionadas en el colchón a ambos lados de mi cabeza. Me encuentro con su mirada, mi corazón palpitando como si pudiera alzar el vuelo cuando noto la expresión de su rostro. Como si estuviera en guerra consigo mismo y con lo que debería hacer a continuación. —¿Qué pasa? —le pregunto, asustada de que vaya a decir o hacer algo que romperá ese mágico momento entre nosotros.
—Tengo una confesión que hacer. —Baja la cabeza, casi como si estuviera avergonzado—. Nunca he hecho esto antes.
Frunzo el ceño. —Eh, odio tener que decirte esto, definitivamente hemos hecho esto antes. Juntos. Más de una vez.

Riendo, se encuentra con mi mirada una vez más. —Quiero decir, mierda, no sé cómo decir esto.
—¿Más confesiones, Joe? —Tendiendo la mano, toco su mejilla, mis dedos demorándose en el rastrojo que cubre su mandíbula. Me gusta la forma en que sus rasposas mejillas se sienten contra las mías cuando me besa. Es algo caliente. Él es todas las clases de caliente—. No seas tímido. Sólo dilo.
Se inclina, su boca en mi oreja, su aliento cálido contra mi mejilla. — Nunca antes he ido hacia abajo en una chica —susurra.
Bueno, ahora estoy muy sorprendida. Apoyo la mano en su pecho y lo alejo un poco para que nuestros ojos puedan reunirse de nuevo. —¿En serio?
—En serio. —Asiente, me doy cuenta de que sus mejillas están rojizas y mi corazón se contrae.
Dios, es tan apestosamente lindo y es todo mío. Mío, mío, mío.
Pretendemos ser perfectamente normales y no lo somos. Ambos estamos completamente echados a perder.
Pero no me importa si está en problemas y ha tratado con un sinfín de basura de la mano de una mujer tan desagradable que ni siquiera puedo pensar en su nombre, y mucho menos decirlo. Aún lo quiero. Todo el tiempo. Desesperadamente. Sé que está dañado. También sé que está haciendo su mejor esfuerzo para trabajar a través de los daños y convertirse en una persona totalmente nueva.
Más que nada, sé que me necesita. Y yo lo necesito. Lo amo. Y Joe me ama. A pesar de que no nos lo hemos dicho el uno al otro, sin embargo, sé en el fondo de mi corazón que es la verdad.
—Si no quieres, no tienes que hacerlo. —Le estoy dando una excusa para echarse atrás porque la última cosa que quiero hacer es presionarlo.
Está tratado con suficiente presión en su vida. Nuestro juego de confesiones fue difícil para él. Sabía que lo sería. Pero creo que nos ayudó a llegar a ser más cercanos.
Una sexy sonrisa curva sus labios y estoy momentáneamente sin aliento ante la visión de la misma. —Oh, yo quiero, ____ . Más de lo que imaginas posible.
Ahora es mi turno para estar avergonzada y siento el calor de mis mejillas. —Entonces, ¿qué estás esperando?
—Yo sólo... quería advertirte. En caso de que de alguna manera lo arruine. —Se baja a sí mismo por lo que su cuerpo cubre al mío, su boca en mi cuello. Está besándome y mordisqueándome allí, me está volviendo loca con la forma en que me toca, y cierro mis ojos, perdiéndome. Encontrándome a mí misma. Con él. Está preocupado de que de alguna manera vaya a salir todo mal, pero no sabe que no importa qué, no puede arruinar esto. Que todo lo que hace, todo lo que dice, como me toca, es todo tan perfecto, que da miedo. Él es todo lo que quiero. Todo lo que siempre he necesitado.
Dibuja mapas en mi cuerpo con sus manos y su boca, su lengua... Dios, su lengua. Me lame por todas partes, probándome, saboreándome, hasta que estoy retorciéndome debajo de él, todo mi cuerpo en llamas.
Roza sus dedos por la parte interna de mis muslos tan ligeramente que tiemblo. Todo mi cuerpo está temblando en anticipación mientras besa la sensible piel de mi estómago, mis caderas, mis muslos... Y cuando por fin, finalmente hace la primera tentativa de lamer entre mis piernas, gimo tan fuerte que estoy casi avergonzada.
Pero no lo estoy. ¿Cómo puedo estarlo cuando el hombre que amo tanto está abrumándome con una sensación placentera tras otra? Me busca íntimamente con la lengua, deslizando un largo dedo profundamente dentro de mí, y otro tembloroso gemido escapa mientras me arqueo contra él.
Es demasiado. No es suficiente. Quiero venirme y hacer que dure, y cuando aumenta el ritmo, sé que estoy peligrosamente cerca de desmoronarme completamente.
—Dime dónde, nena—susurra contra mí mientras estoy estremeciéndome y jadeando, mis dedos cerrados en su pelo—. Dime cómo te gusta.
—Más arriba —suelto ahogadamente y se mueve más arriba, chasqueando la lengua contra mi clítoris, su dedo profundamente dentro de mi cuerpo. Oh, mierda, eso es. Es perfecto, simplemente perfecto donde está tocándome, lamiéndome. Justo. Jodidamente. Allí...
Con un irregular susurro de su nombre cayendo de mis labios, me voy. Las olas pasan sobre mí una y otra vez, barriéndome debajo, desvaneciendo mis pensamientos así que todo lo que puedo hacer es sentir.
Y entonces lo siento. Joe. Se cierne sobre mí, sus grandes manos agarrando mis caderas mientras me posiciona y sin previo aviso, se desliza profundo dentro de mi cuerpo. Jadeo en el primer contacto, totalmente inmóvil mientras me llena completamente. Baja la cabeza, su boca
aplastando la mía, y puedo probarme a mí misma en sus labios, en su lengua.
No me importa. Dios, me provoca aún más y en un instante nuestros cuerpos son un frenesí de movimiento, a medida que nos balanceamos contra el otro, en el otro, llevándonos más y más alto hasta que ambos estamos jadeando, sudando, una palpitante masa de carne enredada.
Presiona su frente en la mía, su caliente aliento en mi cara, y abro los ojos para encontrarlo mirándome.
—_____. —Traga saliva y cierra los ojos, respirando tan profundamente que su pecho desnudo se roza contra el mío—. Te sientes tan jodidamente bien.
Estoy completamente deshecha. Así es él. Siento que ambos vamos a absolutamente morir si no nos venimos en este preciso instante. Juntos. El orgasmo número uno es ya un recuerdo lejano. El orgasmo número dos está amenazando con tomar el control y enrollo mis piernas alrededor de
su cintura, enviándolo más profundo.
Sus embestidas se incrementan, se vuelven más urgentes, y me muevo con él. Animándolo con palabras murmuradas, acariciando su espalda con mis uñas, apoyando mis manos en su musculoso trasero, así lo puedo empujar aún más. Nuestros cuerpos están aplastados tan cerca, siento como si fuéramos en una parte permanente del otro.

He oído ese tipo de declaraciones antes. Cuando dos se convierten en uno y no puedes decir dónde empieza uno y termina el otro. Siempre pensé que sonaba como un montón de basura romántica. Pero ahora me siento así con Joe . Como si nuestros cuerpos estuvieran entrelazados, atados con tanta fuerza que podríamos nunca, jamás separarnos. Su corazón es mío. Y mi corazón es suyo.
Respiro su nombre en sus labios mientras empiezo a temblar. Este orgasmo es diferente al primero. Comienza abajo en mi vientre, irradiando a través de mis músculos, mi torrente sanguíneo, hasta que todo mi cuerpo está temblando. Sigue moviéndose, sigue empujando, duro, más duro, sigue conduciendo mi clímax hasta que se tensa encima de mí, consumido por su propio orgasmo.
Estoy cautivada por la poderosa exhibición de sus tensos músculos y paso mis manos sobre sus hombros, bajando a su pecho. Su piel está caliente, su carne firme, y las lágrimas amenazan la esquina de mis ojos en las olas de emoción que amenazan con apoderarse de mí.
La necesidad de expresar mis sentimientos hacia él es tan abrumadora, me temo que podría estallar. No quiero decirlo primero. Pudo haberlo escrito en una nota, pero nunca, jamás dijo esas palabras en voz alta para mí. Quiero que las diga. Necesito que diga las palabras primero.
Cerrando firmemente mis ojos, inhalo profundamente, tratando de calmar mi acelerado corazón. Joe deja caer un largo beso en mi frente antes de alejarse y salir de la cama. Supongo que está tirando el condón que ni siquiera me di cuenta que se puso y me doy la vuelta hacia mi lado,
abrazándome mientras me acurruco en una bola. Mis emociones son un revoltijo. ¿Qué demonios ha pasado? Hemos tenido un montón de sexo en los últimos días, pero esta vez me siento como si fui atropellada por un camión.
—Oye. —Apoya su mano sobre mi hombro desnudo—. ¿Estás bien?
—Sí. —Me mantengo de espaldas mientras se desliza en la cama conmigo.
Envuelve un brazo alrededor de mi cintura y me arrastra más cerca a él, por lo que mi espalda está contra su frente. Él todavía está respirando fuerte y me acurruco más profundamente en la almohada, cierro mis ojos con un suspiro cuando comienza a pasar los dedos por mi cabello.
Me encanta cuando hace eso. Y él lo sabe también.
—¿Te molesta? ¿Lo que, uh, me pasó a mí?
La pregunta sale de la nada, doy vuelta en su abrazo así puedo ver su rostro, mirándolo a los ojos. —¿De qué estás hablando?
—Lo que descubriste. Cuando estabas conmigo en casa de mi padre. ¿Te molesta?
—Por supuesto, me molesta, pero no en la forma en la que piensas. —Toco su mejilla, obligándolo a encontrarse con mi mirada—. Odio por lo que has pasado. Odio lo que ella te hizo y cómo te hace sentir culpable. Más que nada, me duele por ti. Tu dolor sigue siendo tan fresco y me gustaría de alguna manera poder quitártelo.
—Tú lo quitas. Tú me haces sentir como una persona real. Eso está bien para ser tan libre como esto. Juntos. Sexualmente. —Cierra los ojos, respira profundo—. Tú me haces sentir normal.
Aquí estoy yo siendo egoísta y deseando que simplemente me dijera que me ama y él todavía está pasando por todas estas emociones turbulentas. Preocupándose de que voy a pensar menos de él porque ha sido abusado. Sí, abusado. Puede llamarlo una aventura o cualquier otra maldita cosa que dice sobre Adele pero ella lo ha abusado.
Me gustaría que realmente pudiera ver eso.
—Joe. —Paso los dedos por su cabello demasiado largo—. No importa lo que pase, estamos en esto juntos. No voy a correr. Cualquier cosa que hayamos descubierto, pase lo que pase, voy a estar a tu lado y te voy a apoyar.
Abre los ojos. —No tengo más secretos contigo. Al menos ninguno que yo sepa. He desnudado mi alma para ti. No tengo nada que ocultar.
—Yo tampoco —confieso suavemente—. Sin embargo, aquí estamos todavía. Juntos.
—Juntos. —Sonríe débilmente—. ¿Puedo decirte algo? Me ha estado molestando, que no sepas de esto. Tengo que sacarlo de mi pecho.
El miedo se arrastra sobre mí y trato de empujarlo lejos. —¿Qué es?
—Sé... —Deja escapar un suspiro—. El día en que Vanessa murió, sé que piensas que estaba adentro con Adele... pero no fue así. Estábamos teniendo una discusión.
—¿Ah, sí? —Hago mi mejor esfuerzo para permanecer neutral, pero la ira crece dentro de mí, como una olla hirviendo, amenazando con desbordarse en cualquier momento.
—Le decía que tenía que dejarme en paz. Ella hizo todo lo posible para convencerme de que uh, ya sabes, pero me negué. —Cierra los ojos otra vez, el dolor grabado en su hermoso rostro—. Simplemente no quiero que pienses mal de mí. Que estaba fuera jugando con mi madrastra mientras que Vanessa se ahogaba. No fue así. No, en absoluto.
Mi corazón duele tanto. Su dolor es como un ser vivo, y desearía poder quitárselo todo. Pongo mis brazos alrededor de él, aprieto mi cuerpo contra el suyo, pasando rápidamente hacia arriba en el colchón para que su cabeza se pose sobre mi pecho. Aprieto mis labios en su frente y lo beso,
las lágrimas fluyen libremente por mis mejillas. —Siento mucho que ella te haya hecho esto. La odio.
Se aferra a mí tanto como me gusta aferrarme a él, con el rostro apretado contra mi pecho desnudo, y juro que siento la humedad sobre mi piel. Como si él estuviera llorando. Lo que sólo me hace llorar más. —Te amo —murmura contra mí—. Te amo tanto ____ .
Mi corazón se rompe en dos, tanto en su dolor y en su hermosa declaración, que tanto necesita. —Yo también te amo.
Nunca me he sentido más completa.

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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 11th 2013, 18:25

q hermoso
ya se lo confesaron
siguela
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 11th 2013, 18:39

klskjdjskl por fin se dijeron!!!!
síguelaaa pronto me encantó Smile
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 12th 2013, 15:00

Capitulo 21


JOE

—Le dije que la amaba —dejo escapar de la nada. La Dra. Harris asiente, sin emoción alguna en su rostro. Como de costumbre.
—¿Qué dijo ____ ?
—Dijo que me amaba. —Miro mis manos, recordando esta mañana.
Cuando desperté a ____ por besarla suavemente en todo su cuerpo desnudo, la luz del sol naciente emitiendo en su piel un tono dorado.
Nuestros cuerpos se unieron con pereza, nuestros susurros de te amos‖alimentándome completamente.
Nuestros dos días pretendiendo que el mundo exterior no existía terminó con una nota perfecta. Ahora los dos estamos de vuelta a la realidad.
—¿Le crees?
La pregunta de la Dra. me sorprende. —Creo que sí.
—Mmm-hmm.
Mierda. —Es difícil de creer que alguien te quiere por lo que eres cuando han visto todas tus faltas y conoce todos tus secretos.
—¿Pero eso no lo hace aún más creíble? _____ vio todo. Lo sabe todo. Sin embargo, ¿todavía quiere estar contigo?
—Supongo que sí. —Me encojo de hombros y cambio de tema—. Adele me llamó hace unos días.
—¿Y qué te tenía que decir?
—Me acusó de envenenar la mente de mi padre con razones por las que él debía divorciarse de ella.
—¿Y está en lo cierto?
—No. Le dije que tenía que tomar esa decisión por sí mismo. No voy a darle consejos sobre cómo manejarla —le digo con vehemencia. Mis emociones se convierten en un caos cada vez que pienso en esa mujer. Es agotador.
—¿Y están todavía reconciliándose?
—No lo sé. No he hablado con mi padre desde que me dijo que podría cambiar de opinión sobre el divorcio. —No me molesté en decirle a la Dra. Harris cómo _____ y yo ignoramos a todos los demás y fingimos que éramos normales. Probablemente diría que estábamos evitando lo inevitable y me acusaría de tratar de tener una relación enfermiza con expectativas poco realistas.
Síp, he estado en más que mi cuota justa de psiquiatras. Conozco el procedimiento. Por suerte, me conecté con ésta. Ella me entiende. No presiona y no juzga.
—Es difícil, ¿no es así, estar en una relación? Con todo tu equipaje extra, ¿crees que puedes estar allí para _____ cuando te necesite?
Ouch. Una de esas preguntas difíciles por las que la Doc. es famosa.
—Quiero creer que puedo estar ahí para ella. Es fuerte. A veces pienso que es más fuerte que yo, emocionalmente.
—¿Pero ella no tiene su propios problemas? Todos lo hacemos, sabes. Y recuerdo que mencionaste que no tiene la mejor vida en su casa.
Me recuesto sobre mi silla, estiro mis piernas delante de mí. —Su mamá es egoísta y nunca está alrededor. Tiene un hermano pequeño que tiene catorce años y se preocupa mucho por él. —Voy a decirle a la Dra. Harris cómo Owen me dio un puñetazo cuando se dio cuenta que era el que supuestamente rompió el corazón de su hermana. Me había olvidado de mencionarlo la última vez que nos vimos, ya que había estado tan envuelto en el anuncio de no divorcio de mi padre.

—Estoy empezando a ver por qué los dos se sienten atraídos el uno al otro —dice la Dra. Harris.
Al levantar la mirada, la atrapo sonriéndome y frunzo el ceño. — ¿Qué quiere decir con eso?
—Sus experiencias son algo similares. Ambos vienen de un hogar roto, ambos llevan pesadas responsabilidades y culpas innecesarias. Tú tienes dinero y ella no, así que hay una diferencia. Tú huyes de tus problemas y parece que ella se enfrenta a ellos, por lo que me has dicho.
—Es la persona más fuerte que conozco. —Me gustaría tener siquiera la mitad de su fuerza.
—¿No crees que alguna vez se siente débil? ¿Impotente?
Nunca he visto a _____ nada menos que fuerte y poderosa. —No lo sé.
—Estoy segura de que sí. Tú la necesitas, ¿no? Así que ¿no crees que te necesite de igual manera? Su vida no puede ser fácil. Tiene responsabilidades, un trabajo, un hermano para cuidar, y una madre para cuidar también. ¿Quién te cuida, Joe?
Trago saliva. —Yo mismo. —No hay nadie más que tenga que preocuparse. No soy bueno cuidando de otras personas.
Mira lo que pasó con Vanessa. Murió en mi guardia.
—¿Trabajas?
¿Por qué está preguntándome esto? Ya sabe la respuesta. —La escuela es mi trabajo. Y el fútbol.
—Pero estás tomando una carga más ligera este semestre. Y la temporada de fútbol ha terminado —señala la Dra. Harris suavemente.
—¿Está tratando de hacerme sentir culpable por no tener tanta responsabilidad como ____ tiene—Es como si estuviera deliberadamente tratando de hacerme enojar.
—No —dice lentamente—. Estoy tratando de hacerte ver que ella probablemente te va a necesitar. ¿Tú crees que tienes la capacidad de estar ahí para ella?
—Yo no... —Mi voz se apaga cuando veo la mirada mordaz que la Dra. Harris me está dando—. Sí. Puedo estar ahí para ella. Tengo que estar. La amo. Eso es lo que las personas que están enamoradas hacen. Se apoyan mutuamente.
—Tienes razón. Las relaciones no son fáciles, especialmente para las personas que aún se sienten un poco... rotas.
—¿Está diciendo que cree que estoy roto? —Estoy de inmediato a la defensiva.
—No, en absoluto. Dije personas que sienten que están rotas. ¿No te sientes de esa manera todavía?
Estoy tranquilo. Eso es suficiente respuesta, estoy seguro.
—El hecho de que sientas que estás roto, no significa que ella te vea de la misma manera. _____ ve todo tu potencial. Todos tus puntos fuertes y débiles pero cree en ti por completo. De lo contrario, no estaría contigo. ¿Cierto?
—Espero que sí.
La Dra. Harris pone abajo su iPad que utiliza para tomar notas y me sonríe. —Sólo recuerda que tu relación con _____ se encuentra todavía en esa etapa fresca y eufórica de luna de miel. Cuida de ella. Disfruta de ella. Pero nunca olvides que tienes que estar allí para ella en las buenas y en las
malas. Y digo esto de una manera bastante subjetiva, Joe. Creo que esa chica es buena para ti. Te ayudará a sanar.
Apenas puedo contener mi sonrisa. —¿Está diciendo que _____ tiene su aprobación?
La Doc. ríe. —Yo no debería estar hablando contigo de esta manera, sabes. Estoy perdiendo la visión de mi objetividad. Pero por todo lo que he oído decir de ella, eso sería un sí rotundo.

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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 12th 2013, 15:58

me cae bien la doctoraaa jajaj
síguelaa
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 12th 2013, 17:42

me agrada
la doctora harris puede ayudarlo
siguela
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 12th 2013, 20:18

Amé a la doctora!!!!!
Y su declaración de amor me encantó... tiste 
Fué super tierna Enamorada 
Por favor tienes que seguirla por que yo quiero saber qué mas
pasará con ellos!!!!
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 13th 2013, 17:15

Capitulo 22


Si la quiero, tengo que luchar por ella. Joe Jonas


{____}

Camino al restaurante al final de la tarde tarareando en voz baja, saludando a la chica perra que trabaja en el escritorio de la dueña. Su mandíbula cae al suelo y le sonrío alegremente, emocionada ya que la derroté en su juego. Nada puede deprimirme hoy. Estoy completamente bien. Me dirijo hacia atrás, veo el reloj y veo a Jen pasar el rato en la pequeña zona de empleados, tomándose una bebida de Starbucks y mirándome.
—Y viniste a trabajar —dice lentamente.
—¿Cambio de turno con alguien y eso significa que no quiero trabajar? Qué injusto —Escondo mi bolso en una de las taquillas, coloco el seguro y giro la cerradura, manteniendo mi espalda a Jen por el miedo de que me juzgue.
—Colin quiere hablar contigo. Me pidió que te lo dijera cuando llegaras —dice en voz baja.
Me giro, el miedo deja mi sangre helada. —¿Me va a despedir?
-—No. —Jen no ofrece ninguna explicación.
—Entonces, ¿Qué va a suceder?
—Te va a preguntar si tomas este trabajo en serio. Ve un gran potencial en ti, _____. Quiere que subas de nivel aquí.
—¿Qué demonios significa eso? —Dame un respiro. Soy una maldita camarera. Seh, por lo que he podido ver hasta el momento, la propina es fabulosa. Mejor que en cualquier otro lugar en que he trabajado. Pero no hay mucho espacio para crecer en El Distrito. No soy tan estúpida.
—¿Sabes cómo T está siempre ayudándolo, abriendo restaurantes y entrenando al personal? Colin tiene grandes planes. Quiere abrir un montón de Distritos en todo el estado y, finalmente en la Costa Oeste, para convertirse en una cadena. Y para eso necesita más capacitación del personal.
—He estado aquí sólo un par de semanas —digo con incredulidad.
—Te lo dije, piensa que tienes potencial.
—Has estado aquí con él más tiempo. ¿Por qué no te iba a elegir para su nueva persona en formación? ¿O cualquiera de las otras chicas que trabaja aquí?
—Yo no… quiero viajar. —Hmmm, hay algo escondido aquí, lo aseguro—. Y las otras chicas, están aquí sólo para vestirse y verse bonitas para los chicos. Ellas ven este trabajo como una manera de conseguir dinero para gastar y tener a mamá y papá felices mientras fallan la universidad. No tienen aspiraciones futuras para la industria alimentaria. — Jen niega con la cabeza.
—Bueno, tampoco tengo aspiraciones futuras para la industria alimentaria —replico. Demonios, no. No quiero trabajar en un restaurante durante el resto de mi vida. Odio este tipo de cosas. Lo hago porque es todo lo que sé hacer.
—Bueno, ¿Cuáles son tus aspiraciones futuras?
Lo gracioso es, que no tengo idea. Siempre hablo de tener sueños, esperanzas y el deseo de salir de este pequeño pueblo. Pero, ¿Qué es lo que realmente quiero hacer? ¿Qué quiero ser cuando crezca? No tengo ni una jodida idea.
—Ella está aquí… oh. —Colin se detiene mientras camina en la habitación, viéndose totalmente sorprendido al verme aquí—. _____ , te he estado buscando.
—Eso escuché. —No puedo evitar decirlo, ganando una mirada mortal de Jen.
—¿Tienes un minuto? Quiero hablar contigo. —Sonríe, su postura relajada. Hay zumbando a su alrededor todo un encanto no preocupante. Se ve muy bien en sus jeans oscuros y una camisa blanca abotonada que deja fuera de los jeans, y la camisa arremangada para revelar antebrazos bronceados y fuertes.
Puedo estar enamorada de Joe, pero puedo apreciar a un hombre guapo cuando lo veo.
—¿Estoy en problemas? —pregunto, asegurándome de que Jen no estaba mintiendo.
—No, en absoluto —dice rápidamente con voz suave.
Levanto una ceja, haciéndole saber que no le creo. —¿Debería estar preparando las mesas para la noche?
—Jen lo tiene bajo control por ahora. Además, sólo tomaré unos minutos de tu tiempo. Entonces puedes agregar vasos polacos a tu corazón. —Se ríe y presiona su mano en mi espalda cuando se acerca, me guía a su oficina, su mano nunca me deja.
Me encojo de hombros para alejarme de su toque en el momento que entramos a su oficina. Cierra la puerta, redondea su mesa y señala con el dedo una silla vacía.
—Siéntate.
Sentándome en el borde del asiento, golpeo mi talón en el suelo de madera. Estoy usando una camiseta de encaje y pantalones cortos otra vez y sé que cuando Joe me recoja del trabajo, probablemente va a atacarme.
Soy una chica sucia, no puedo con la maldita espera.
—¿Qué pasó con el cambio de turno,_____? —pregunta Colin una vez que se sienta.
—Tenía algo que hacer. —Me encojo de hombros—. Algo personal.
Levanta una ceja. —¿Está todo bien?
—Oh, seh. Todo está bien.
—No me importa si mis empleados cambian sus horarios siempre y cuando todo esté cubierto y las personas no se acostumbren a hacerlo. Sin embargo, tengo algunas preocupaciones. —Cruza sus brazos en la mesa, con una expresión grave—. ¿Estás feliz aquí?
Estoy sorprendida por su pregunta. —Um, seh.
Sus ojos endurecen. —¿En serio?
—¿Qué estás buscando? Quiero decir, sólo he estado trabajando aquí unas semanas. SI no eres feliz conmigo, despídeme. —Me acomodo más en el borde de la silla, lista para salir si es necesario.
—Automáticamente asumes lo peor, ¿no?
Esta pequeña reunión se está volviendo ridícula. —Escucha, di lo que necesitas decir y listo. No estoy de humor para juegos esta noche.

—Bien. Sigue con esa actitud irritante y te diré todo lo que necesitas oír.
Mi mandíbula se abre. No puedo creer que me llamó irritante. Pero tiene razón. Lo soy. —¿Qué pasa? —pregunto débilmente.
—Sé que sólo has estado aquí por un par de semanas, pero me impresionas. Mucho. Sólo es necesario que te diga una vez qué hacer y cómo hacerlo, y ya tienes todo bajo control. Les gustas a los clientes. T piensa que eres fantástica y yo evalúo su opinión por encima de cualquier
persona en éste lugar. —Colin se inclina en la mesa, como si de verdad quisiera que me llegue su mensaje—. Quiero darte más horas, pero no lo haré si vas a cambiar de turnos todo el tiempo.
—No voy a cambiar mis turnos —digo automáticamente.
Sonríe. —Así que tomarás el aumento de horas.
—Absolutamente.
—Te daré un período de prueba de sesenta días. Una vez que pases y yo esté satisfecho con tu trabajo, recibirás un aumento de suelo. Levanto mis cejas.
—¿En serio?
—En serio —asiente—. Tengo la intención de abrir otros negocios en el área de Sacramento en los próximos doce a dieciocho meses. Necesito gente que sea capaz de formar a mis nuevos empleados como T lo hace. ¿Es algo que te interese?
Soy como Jen. Viajar es casi imposible para mí, Owen está en la escuela y mamá nunca está alrededor. Pero puedo decir que no, ¿cierto?
El negocio de restaurante sin duda no me interesa a largo plazo, pero necesito un trabajo estable, bien remunerado, sobre todo si quiero conseguir un apartamento para Owen y para mí. Lo que Colin dice suena como si todos mis deseos financieros se hicieran realidad.
—Um, ¿Tal vez? —Mi respuesta vaga no le agrada en absoluto. Me está frunciendo en grande—. Mira, tengo un hermano pequeño y nuestra relación con mi mamá es… complicada.
Su expresión se suaviza un poco. —Vamos a discutir todo una vez que nos acerquemos a esa posibilidad. A decir verdad, los planes para los restaurantes son sólo eso, aún están en fase de planificación.
—Suena genial —digo débilmente, porque suena genial. Este hombre es ambicioso como el infierno y no puedo evitar admirarlo.
—Lo será, confía en mí. —Su sonrisa es tan brillante que me deja ciega momentáneamente—. Ahora, vuelve allí y ayuda a Jen. Tenemos tres reservaciones esta noche, todo en grande.

Gimiendo, me paro y salgo rápido de su oficina, mis pies ya están adoloridos y ni siquiera he empezado a trabajar.


***

—¿Trabajas mañana?
Agarro mi bolso de la taquilla y cierro la puerta de metal con un ruido fuerte. Estoy agotada. El cambio de turno de esta noche fue áspero y no puedo esperar para volver a casa y colapsar en mi cama. —No, gracias a Dios.
—Yo tampoco. Mira —Jen mira alrededor como si tuviera miedo de que alguien se pusiera a hablar con nosotras. Extraño, considerando que estamos solas en la habitación—. Hay algunas cosas que han sucedido en mi vida y me muero de ganas de salir, ¿sabes? Así que, ¿quieres salir
conmigo mañana por la noche y tomar unas copas? ¿Tal vez tener una noche de chicas?
Mi primera respuesta es no. No quiero perder la oportunidad de tener una noche con Joe, lo que es ridículo y necesitado, porque demonios, él acaba de regresar en mi vida. Quiero pasar cada momento que tengo con él.
Luego veo la cara de Jen, la preocupación y necesidad en su mirada. ¿No tiene amigos a quién invitar? O ella es como yo, ¿sin amigos de verdad?
—Claro —digo antes de poder convencerme a mí misma de no hacerlo—. ¿A dónde quieres ir?
La sonrisa que aparece valió la pena mis pocas horas alejada de Joe. Creo que esta chica necesita mi amistad más de lo que pensé. — No lo sé, ¿La Salle’s?
La golpeo suavemente en el brazo —Umm, no lo creo.
—¿Qué hay de Jake’s? Siempre se puede ir de copas.
—Ooh, suena divertido
—Te enviaré un mensaje con los detalles mañana. —Cuelga la cartera sobre su hombro, estudiándome—. No te importa, ¿cierto? Sé que tienes a ese chico en tu vida ahora.
Me remuevo, incómoda de repente. No estoy preparada para hablar de Joe con nadie todavía. —Puedo aguantar estar lejos de él por unas pocas horas. —Tal vez.
—¿Estás segura? —Su dulce voz y pestañeo me dice que está bromeando, pero también me pregunto si está preocupada de que la abandone por un chico, lo cual no tengo planeado hacer. Joe y yo no necesitamos pasar cada minuto del día juntos.
Aunque a veces si se siente como si lo necesitáramos. Estar alejada de él es difícil. Tonto, considerando que ha estado de vuelta en mi vida por sólo cuestión de días, pero compartimos una conexión tan intensa, que es difícil de ignorar.
—Por la mirada soñadora en tu cara, voy a suponer que este chico debe ser muy especial. —Jen me da un codazo—. Puedes decirme todo sobre él mañana en la noche.
—Sí —añado con una risa pero dudo que lo haga.
Lo que comparto con Joe todavía es un tanto demasiado especial para cotillear con mi nueva amiga.

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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 13th 2013, 18:55

siguela:)Smile
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 13th 2013, 19:18

q bueno q se hayan hecho amigas jen y ___
siguela
colin no me gusta q la quiera mandar lejos
algo quiere
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 14th 2013, 15:14

Capitulo 23


{JOE}

Veo a ____ salir del restaurante. Está con la misma chica que trabajó con ella la noche de la fiesta de Logan. Alta con cabello negro y piel olivácea, es todo lo contrario a _____ en todo sentido. Es algo divertido, verlas hablar animadamente entre ellas.
Un yin con el otro yang.
Mi corazón se aprieta en mi pecho cuando veo a ____ reír y mover su cabeza. Se ve feliz. Lo más feliz que alguna vez la he visto. Me gustaría pensar que soy responsable por algo de esa felicidad.
Sé que ella me ha hecho más feliz que nunca.
Se despide de su amiga y camina por el estacionamiento hacia mi camioneta. Me sorprendo de nuevo con lo hermosa que es, la sonrisa que veo en su rostro crece a medida que se acerca. Está usando esos malditos pantalones cortos otra vez, los que son demasiado pequeños, y esta vez ha
añadido medias negras a la mezcla. Ellas hacen que sus piernas luzcan increíblemente largas.
E increíblemente calientes.
Alejándome del lado de la camioneta, la encuentro a medio camino, deslizando mis brazos a su alrededor y atrayéndola para un beso rápido. Está cálida contra mi frío porque había estado parado afuera por los últimos diez minutos, roza su nariz contra la mía antes de apartarse.
—Estás helado —murmura.
Su sola voz me calienta y abro la puerta de la camioneta para ella sin una palabra, empujándola hacia el interior ahuecando su trasero, haciéndola chillar. Cierro la puerta y rodeo la camioneta, ansioso por llevarla de vuelta a mi casa, aunque no tengo idea de dónde quiere que la lleve. Seguramente tiene que llegar a casa. Después de todo, tiene responsabilidades.
Y yo no tengo ninguna, como mi psiquiatra amablemente me recuerda.
—¿Hacia dónde? —pregunto casualmente una vez que me deslizo en el volante.
—Probablemente debería ir a casa. —No encuentra mi mirada y me pregunto por qué.

—No hay problema. —Pongo la camioneta en marcha y salgo del estacionamiento, dando la vuelta hacia la calle—. ¿Noche movida?
—Agotadora. Gracias a Dios que estoy libre mañana.
—Deberíamos hacer algo. —No tengo escuela y ella no tiene trabajo. Podríamos estar en la cama todo el día y estaría perfectamente satisfecho.
—Um, sobre mañana. —Suena vacilante, incluso un poco nerviosa—. Mi amiga Jen, ¿la chica con la que trabajo? Me preguntó si podíamos pasar el rato juntas mañana en la noche. Ir a cenar y tomar unas copas. Cosas como esas. No te importa, ¿cierto?
Me importa mucho. Preferiría que nunca dejara mi lado, pero estoy siendo completamente exagerado. Y también pensando como un idiota celoso.
—No me importa. Quiero decir, no soy tu guardián.
Está mirándome. Puedo sentir sus ojos en mí aunque mantenga la mirada fija al frente.
—Sólo será por unas pocas horas. Tengo la sensación de que Jen no tiene muchos amigos. Yo tampoco. Es agradable encontrar alguien que no piensa que estoy saliendo con ella para follar a su novio a sus espaldas.

Tengo que mirarla ahora, impactado por la dura manera en la que acaba de hablar. —¿Solías hacer eso? ¿Follar los novios de otras chicas a sus espaldas?
Me dispara una mirada glacial. —No —deja salir un suspiro—Bien. Cometí un solo error. Sólo porque me mintió y me dijo que no tenía novia. Yo era estudiante de segundo año en la secundaria y él era de último año. Guapísimo. Popular. Jugaba en el equipo de futbol, algo así como una débil copia tuya. Fuimos a un par de citas. Siempre me encontraba a escondidas, nunca invitándome a salir en público o con sus amigos, pero no me importaba. Estaba demasiado colgada por él.
Esta historia estaba yendo en una mala dirección. Puedo sentirlo. — ¿Una débil copia mía? —¿Qué? ¿Ella tiene un patrón? ¿Un tipo que prefiere? ¿Estaba diciendo que caigo dentro de ese tipo?
—Sabes a lo que me refiero. —Agita una mano—. Él fue mi primera vez. Le di mi tarjeta V porque era estúpida, pensando que nos acercaría y él se enamoraría completamente de mí. Luego descubrí que tenía una novia, justo después de que tuve sexo con él. Estaba usándome totalmente porque ella no quería meterse con él, así que salió corriendo y encontró a la primera chica tonta que lo haría.
Lo siento y a la vez estoy furioso con ella de que hiciera algo tan descuidado. —Entonces, ¿tenías quince cuando tuviste tu primera vez con ese tipo?

—Sí.
—¿Con cuántos chicos has estado, _____ ? —Bien, en este momento sueno completamente como el estúpido novio celoso. No quiero ser ese tipo. Sé que ella necesita sacarse su pasado de encima y no debería importar. No debería dolerme. No la conocía entonces. Éramos dos personas diferentes en ese entonces. Pero saber sobre su pasado dolía. No podía negarlo.
—Automáticamente vas a asumir que el número es escandaloso, ¿no es así? Realmente no esperaba que me juzgaras como todos los demás en mi vida. —Cruza los brazos en frente de su pecho—. Me decepcionaste, Joe. Pensé que eras mejor que eso.
Mierda. ¿Cómo respondo a eso? Lo he arruinado completamente. Ahora está enfadada. Prácticamente puedo ver el vapor saliendo de sus orejas. Se niega a mirarme también. Por el contrario, elige mirar fijamente hacia el frente por el resto del viaje a su apartamento, su mandíbula rígida, sus ojos entrecerrados.
De feliz a enojada en cuestión de minutos, eso es lo que acabo de hacerle. ¿Y por qué? ¿Porque me estoy sintiendo un poco posesivo de su tiempo y quiero que lo pase todo conmigo? ¿Soy tan inseguro? Nunca había tenido una novia real antes. Nunca había sido el novio de alguien.
Veintitres malditos años y soy un completo y despistado idiota cuando se trata de relaciones y cómo hacerlas funcionar.
Aparco en el estacionamiento de su complejo de apartamentos y su mano ya está en la manilla de la puerta. Parece lista para saltar afuera del vehículo mientras sigue en marcha, quería alejarse de mí así de desesperadamente.
—____ , espera.
Frenando, espero por su respuesta pero no lo hace. Su espalda está hacia mí, su cuerpo apunto de emprender el vuelo y escapar directamente por la puerta. La he lastimado y odio eso.
—Lo siento —digo, mi voz suave—. No fue mi intención juzgarte. No tengo derecho a hacer eso. Tú aceptaste todos mis errores, es lo menos que puedo hacer por ti.
Se da vuelta para mirarme. —¿Porque acepto tus errores, tú aceptas los míos? ¿Es todo lo que esto es? Si es así, necesito más de ti, Joe. Esto no es alguna especie de acuerdo de ojo por ojo. Necesito tu confianza. Necesito que creas que quiero estar contigo y sólo contigo. Y mi pasado
no puede ensombrecer nuestro presente o futuro. Mi pasado siempre me ha seguido, ¿y sabes qué es lo que apesta? La mayoría de las historias ahí afuera son completamente falsas. Hago algunos pasos en falso, algunos malos errores, y me convierte por regla en la puta de todos los años para todos los chicos. Por la escuela secundaria, fuera de la escuela secundaria…
Me mantengo en silencio, absorbiendo sus palabras. Tiene razón. No puedo dejar que su pasado me moleste u oscurezca nuestro futuro. Si lo hago, estoy llevándonos al fracaso.
—No soy perfecta —murmura—, nadie lo es. Pero no voy a pagar por mis errores cada vez que te enojes conmigo o te pongas celoso. Salir con Jen mañana en la noche no se trata de mí intentando coquetear con otros tipos o algo como eso.
—Nunca dije que lo fuera.
Sus ojos se suavizan lo más mínimo. —¿Entonces cuál es el problema? ¿Por qué te estás comportando así?
—No soy bueno en este tipo de cosas. Lo estoy arruinando todo y no sé por qué. —Tamborileo mis dedos contra el borde del volante, sin saber que decir a continuación, sintiéndome nervioso como el demonio.
Ella tiene todas las cartas en este argumento justo ahora. Tengo miedo que vaya a decir que no merezco la pena.
—Usar eso como una excusa no va a funcionar para siempre, ya lo sabes. Después de un momento, simplemente va hacerse viejo.
—¿Qué estamos haciendo, _____ ? —pregunto con incredulidad.
Se encoge de hombros —¿Tener nuestra primera pelea como pareja?
Quiero reír pero no lo hago. —Quiero decir esto. Nosotros. ¿Qué está pasando entre nosotros?
—Si tienes que preguntar, eso me asusta—responde cautelosamente.
—¿Somos de verdad una pareja? ¿Estamos en una relación? No lo hemos definido todavía.
—¿Tenemos que hacerlo? ¿No podemos sólo tomarlo con calma? — Aparta la vista de mí y se queda mirando fuera de la ventana—. Estoy cansada. Quizás no deberíamos hablar de esto en este momento.
Pánico crece en mi interior. —Pero…
—Creo que quiero estar sola. Estoy súper cansada y los últimos días han sido en cierto modo abrumadores. —Abre la puerta y sale de mi camioneta, inclinándose para así poder encontrar mi mirada a través de la puerta aún abierta—¿Te llamo mañana?
Es como si me dejara por siempre. Mi garganta se seca y casi no puedo expulsar ninguna palabra, estoy muy preocupado, eso es todo. Con mi suerte. Nunca la volveré a ver.
—Sí —digo con voz ronca antes de que cierre la puerta—, llámame.
Me ofrece una pequeña sonrisa antes de dejar la puerta cerrarse. Y entonces se da la vuelta y se marcha. Llevando mi corazón con ella.

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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 14th 2013, 19:47

pobre joe
siempre piensa lo peor
pero ___ no creo q lo deje
no se rendira asi
siguela
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 14th 2013, 21:18

noo tierno:(
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eschio
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 14th 2013, 21:19

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 15th 2013, 16:24

Capitulo 24


Si tuviera una flor por cada vez que pienso en ti, podría caminar por siempre en mi jardín—Alfred Tennyson


{_____}

Despierta. —Arranco las sabanas de Owen y él trata de agarrarlas, rodando sobre su espalda con un agónico gemido.
—Mierda, _____ , ¿qué estás haciendo aquí? ¿Y por qué me estás despertando como una especie de sargento?
—Ja, si yo fuera un sargento tendría un silbato chirriando en tu oído y te estaría ordenando que corrieras algunas malditas vueltas. —Le doy un golpecito en la pierna con mi dedo índice y el pulgar, dejando caer el cobertor en su espalda en una pila—. Vas a llegar tarde a la escuela.
Abre sus ojos de repente y mira el reloj de su desvencijada mesilla de noche. —Ni siquiera son las siete aún. ¿Por qué demonios estás despierta? ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que habías pasado la noche con tu nuevo amante de nuevo.
Sí, bueno, eso pensaba yo también. Incluso había contemplado pedirle a Joe que se quedara conmigo para que yo pudiera estar aquí para Owen anoche. Pero esa pequeña discusión llegó a arruinar todos esos planes.
—Quería quedarme en casa y hablar contigo. —Me siento en el borde de la cama, mirando alrededor de su habitación. Es un desastre, no es que la mía sea mucho mejor, pero al menos no tenía calcetines malolientes por todo el lugar y una montaña de ropa sucia en el medio de
su habitación que juro me llegaba a la cintura— Necesitas pulir esta habitación y pronto.
—¿Mi hermana mayor acaba de usar la palabra pulir? Creo que lo he escuchado todo. —Se sienta y frota la parte posterior de la cabeza—. No puedo creer que hayas dejado a tu nuevo hombre por mí. Debes querer hablar de alguna mierda seria.
—¿Por qué debes seguir utilizando ese lenguaje tan grosero? — Sonaba como una mamá. Debería estar acostumbrada a sus continuas maldiciones. Y realmente, no tenía espacio para juzgar. He tenido una boca sucia durante años. Fue mi primer acto de rebeldía contra mi madre y nunca se aflojó.
—Dame un respiro. Tú maldices como marinero. —Ahoga un bostezo y se rasca el pecho desnudo—. ¿De qué quieres hablar?
—He estado pensando. —Arranco un hilo suelto en su gastado edredón. Realmente me gustaría tener más dinero para poder comprar mejores cosas para los dos—. Quiero conseguir un apartamento diferente.
Se queda un momento en silencio y lo miro, miro la incredulidad y la sorpresa escrita por toda su cara.
—¿Quieres mudarte? ¿Y dejarme solo con mamá?
—No. —Sacudo mi cabeza—. No, no, no. Nunca haría eso. Quiero que nosotros dejemos a mamá. Quiero que nosotros dos vivamos juntos. — Cuando no dice una palabra, continúo—: Ella nunca está aquí. Siempre está con su nuevo novio y ya no tiene un trabajo así que no puede pagar
la renta. Yo estoy pagando por todo y créeme, es difícil. No hago toneladas de dinero. Trabajo solamente por jodido medio tiempo aunque mi nuevo jefe está dispuesto a darme más horas.
—Eso es genial.
—Lo es, pero aún tenemos mucho apartamento aquí. Apuesto a que podría conseguir un apartamento de dos habitaciones en un mejor vecindario por mucho menos dinero. ¿Qué piensas? ¿Quieres hacerlo?
—Iré a donde sea que tú vayas. —Pero puedo escuchar la vacilación en su voz.
—¿Pero qué?
—Pero… sólo tengo catorce. ¿No hay legalidad o lo que sea en ese tipo de cosas? ¿Cómo que mi mamá tendrá que hacerte mi tutora o algo así si me voy a vivir contigo?
—¿Por qué lo necesitaría? No vamos a pretender que nos quiere por aquí tanto. No le importará si te vas a vivir conmigo.
—Podría importarle. —Deja caer su cabeza, agrupando el edredón en su regazo.
Mierda. Quiere creer que mamá realmente se preocupa por él. Después de todo, es sólo un niño. Nadie quiere hacer frente a la constatación de que su madre no da algo por ellos. A mí aún no me gusta hacerle frente a eso. Pero me he puesto un muro contra el dolor y me digo que no importa. No la necesito.
—Owen. —Agarro su rodilla y levanta la vista, su mirada reuniéndose con la mía. Los dos tenemos los mismos ojos de mamá, aunque siempre he pensado que los de él son más bonitos. Tenía las más gruesas y oscuras pestañas que he visto en mi vida, y ni siquiera sé de dónde las sacó
considerando que su cabello era de un rubio oscuro. Las chicas se volverán locas por esos ojos algún día, si no es que ya lo están. Mi hermano es apuesto. Engreído y lleno de actitud. Siento lástima por cualquier chica que se enamore de él—. Te quiero conmigo. No quiero hacer esto sola.
—¿Qué pasa con Joe Jonas ? ¿No querrías mudarte con él? ¿No es rico?
Hago una mueca. —No tengo una idea de lo que pasa con Joe. ¿Pero tú y yo? Somos sangre. Somos familia. No voy a dejarte. Somos todo lo que el otro tiene.
—¿Qué va a hacer mamá? ¿Crees que se enojará?
—Lo dudo. De esta manera no tiene que preocuparse por nosotros y puede ir a vivir con su novio. Puedo encontrar un mejor lugar que sea más pequeño y pagar menos renta. Es un ganar-ganar para todos. —No puedo pensar en mamá molestándose porque yo quiera hacer esto. ¿Por qué le
importaría? Estoy haciendo su vida más fácil.
—¿Qué pasa si no funciona con Larry el Perdedor? ¿Adónde irá entonces?
—Owen. —Aprieto mi agarre en su rodilla—. Ella no es nuestra responsabilidad. Es una adulta. Se hará cargo de sí misma.
Inclina su cabeza, oprimiendo sus labios. Luciendo más viejo y cansado de lo que cualquier chico de catorce años debería. —Sólo estoy preocupado por ella. Me preocupo por ti. Se supone que soy el hombre de la casa.
Mi mandíbula cae. —¿Quién te dijo eso?
—Mamá. Hace algún tiempo. Dijo que tenía que cuidar de ustedes dos y le prometí que siempre lo haría. No he hecho el mejor trabajo, pero juro, que lo intento.

Mi corazón se rompe por este chico. Ha pasado por mucho para ser tan joven. Ha visto demasiado. Agarrando sus hombros, le doy un abrazo rápido, no aferrándome a él durante mucho tiempo porque sé que se zafara de mi agarre de todos modos.
—Nosotros cuidaremos el uno del otro ¿De acuerdo? No depende todo de mí o de ti. Vamos a compartir la carga.
—Te ayudaré con lo que sea que necesites,_____. Estoy de tu lado. Lo prometo. —Se aferra otra vez a mí y lo mantengo cerca, disfrutando por un poco más de tiempo. Lo amo tanto. No me gusta que esté en conflicto entre mamá y yo.
—Ve a tomar una ducha —le digo, una vez que me levanto y empiezo a salir de su habitación—. Y cuando llegues a casa hoy, quiero que limpies esta habitación. Es un asco.
Su risa me sigue por el pasillo mientras me dirijo a la cocina. He estado despierta por más de media hora, en la cama, mirando al techo. Pensando en buscar un apartamento hoy, hablar con Owen sobre ello, tal vez reunir el valor necesario para hablar con mamá acerca de ella mudándose. Haciendo el mayor esfuerzo para no pensar en Joe .

¿Qué demonios sucedió anoche, de todos modos? Nuestra lucha había comenzado de la nada. He tratado de ser honesta con él y se puso todo macho-con-cuántos-hombres-has-follado además mí. Yo lo aceptaba por lo que era, defectos y todo, ¿Así que por qué él, no podía aceptarme?
Me irritaba sólo de pensar en ello. Así que mejor no lo hago. Un golpe suena en la puerta y frunzo el ceño. ¿Quién demonios está aquí a las siete de la mañana? Voy pisando fuerte hasta la puerta, miro a través de la mirilla, pero no veo nada. Abro la puerta y miro a la izquierda, luego a la derecha. No hay nadie allí.
Entonces bajo la mirada y encuentro un buqué de flores silvestres puestas en la delgada y desvanecida alfombra. El vaso está lleno de una explosión de flores de colores, no puedo identificar ninguna de ellas más allá de sus bonitos colores. Sé en un instante de parte de quien son.
Joe.
Agarrando el florero, lo sostengo en mi mano cuando salgo al exterior, mi mirada fija mientras estudio el estacionamiento. Pero no veo su camioneta. No veo ninguna indicación de que ha estado aquí excepto por las flores en mi mano.

¿Cómo demonios llegó aquí y luego desapareció? Sé que es rápido en el campo de futbol, pero vamos. ¿Dónde fue?
—¿Quién demonios estaba tocando…? Oh. Chico amante.
Me vuelvo para mirar a Owen sonriéndome, con una camiseta manchada con algo desconocido y estoy segura que el logotipo de alguna banda de mierda en la parte delantera, y unos negros y
descoloridos jeans ajustados. Ambos caminamos de nuevo al apartamento.
—¿Eso es lo que estás usando para ir a la escuela?
Baja la mirada hacia sí mismo. —No voy al baile de graduación. Dame un respiro. Oye, ¿Tienes cigarros?
—¡Owen! Prométeme que no estás fumando. —La mirada culpable en su rostro lo dice todo. Si las flores no fueran tan hermosas, le arrojaría el florero, estoy tan furiosa—. Eres muy joven para fumar. Es un horrible y asqueroso hábito.
—Tú lo haces.
—No todo el tiempo. Casi lo he dejado. —Sí, eso suena tan poco convincente como el infierno.
—Sólo fumo de vez en cuando —se queja Owen—. Me calma los nervios.
—Es una respuesta tan de mierda. Estoy segura de que si cavo en tu habitación ahora mismo, encontraría algo de hierba también. ¿Tengo razón? —Levanto una ceja, sólo desafiándolo a negarlo.
Sus ojos se abren lo más mínimo justo antes de que se pongan puros en indiferencia y desafío. —Oh, ¿a quién le importa? Actúas como si siempre hubieses estado en el buen camino. Apuesto a que has fumado algunas pipas de marihuana en tu vida.
No realmente. Las drogas no hacen mucho para mí. Fume un porro aquí y allá a través de la escuela secundaria, pero nada importante. Los cigarrillos eran mi mayor vicio. Las fiestas de barriles lo eran, también. Me hacían hacer cosas estúpidas. Después de un tiempo, ese fue el por qué las evitaba.
—Yo tengo veintiuno, tu catorce. Hay una diferencia en lo que yo estoy haciendo y lo que tú estás haciendo.
—Eso es basura —murmura Owen mientras se aleja de mí, en dirección al sofá donde su sudadera está arrojada sobre el respaldo—. Estoy fuera de aquí.
Pongo el florero sobre la mesa de la cocina, mi placer al recibir las flores se ha evaporado cuando me doy cuenta que no sólo me he metido en una gran pelea con mi hermano, sino que hice lo mismo con Joe anoche.
¿Quién era la de los problemas, hmmm?
—Owen, mira. Lo siento. —Se detiene en la puerta, como si estuviera esperando que me explique más—. Sólo odio verte cometiendo un montón de errores estúpidos como los que yo hice. Me gustaría que pudieras aprender de mí.
—Voy a hacer lo que hago no importa qué, ____. Desearía que pudieras ver eso. —Se vuelve hacia mí, luciendo como un vagabundo en su sudadera negra desvanecida entre rayas de manchas de lejía. ¿Quién demonios le lava la ropa? Oh, cierto, él lo hace—. No soy un chico malo. Obtengo notas decentes. Sólo falto a clases a veces. Y tengo buenos amigos. Así que fumo aquí y allá. Así que me drogo y olvido mis problemas por un rato. ¿Es tan malo eso?
Sí, quiero gritarle. Quiero que seas perfecto y que te comportes bien y nunca me des problemas. No quiero verte consumiendo drogas o fumando o tomando o tonteando con chicas. Quiero que tengas ocho años por siempre.
—¿Tal vez podríamos hablar más tarde? —sugiero—. Debería estar aquí cuando llegues de la escuela.
—¿De qué más hay que hablar? Ya has tomado una decisión. Nos estamos mudando sin mamá, odias que fume y piensas que estoy jodido. Lo que sea. —Deja el apartamento sin decir más, azotando la puerta detrás de él, y me quedo allí de pie, tan conmocionada que mi boca está
abierta. Mierda. He metido la pata por todo el lugar. ¿Por qué estoy tan confrontativa últimamente? ¿Cuál es mi maldito problema? Arrepentimiento se asienta sobre mí en gran medida cuando me siento en el taburete chirriante. Buena manera de arruinar una conversación. Está claro que soy la de la mala actitud. Sigo buscando pelea con mis personas favoritas. No es el movimiento más inteligente que he hecho, eso es seguro.
Paso mi dedo por uno de los suaves pétalos de las flores. Es un brillante y soleado amarillo, todo lo contrario de mi sombrío estado. Mírame. Un hombre me deja flores en la puerta de mi casa y estoy toda desanimada. Debería ser la que pidiera disculpas y él es el que está haciendo grandes gestos. Ningún chico me había traído flores nunca. Nunca.
Mi mirada alcanza a ver un pequeño sobre color crema, ubicado entre las flores y lo arrebato, abriendo el sobre con dedos temblorosos.

____ es…
Faithful
Awesome
Beautiful
Loving
Exquisite

Lo siento—Joe
(____ es fiel, asombrosa, hermosa, amorosa, exquisita)

Un suspiro melancólico lleno de nostalgia se me escapa. Creo que está tratando de quebrarme lentamente para ser el único que pueda juntarme de nuevo. Sus palabras me matan. Me matan violentamente. Y me llenan de tanta esperanza que no sé cómo he podido dudar de él.
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eschio
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 15th 2013, 17:57

ayy me encanta, insisto
ajajaj
síguela:)
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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 15th 2013, 19:25

espero q owen entienda el punto de ___
y q ____ se reconcilie con joe
para q los tres ya esten bn
siguela
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BETTY DE JONAS
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 15th 2013, 19:52

OWWWWW!!!!!tiste 
Me encantó el detalle de Joe para pedirle disculpas a ______Enamorada 
Fué super tierno!!!!
Por favor tienes que seguirla si????

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VaLeexD
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 15th 2013, 22:31

Boonitoooo :33 vamss _______ traanquiila y piensa las cosaas


siiigueeelaaaaa
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Agosto 16th 2013, 17:34

Capitulo 25


{JOE}

Mi cabeza está palpitando cuando me despierto, confundido. Estuve despierto sin poder dormir en la cama toda la noche, repitiendo mi conversación con ____. No es posible determinar exactamente donde todo salió mal, pero ya que soy una metedura de pata de clase mundial,
tuvo que ser mi culpa.
Finalmente desistí de fingir dormir y salí de la cama, me puse algo de ropa y me fui a un supermercado local. Encontré un hermoso arreglo de flores silvestres y lo compré sin pensarlo dos veces. Sí, tal vez debí comprarle algunas rosas ya que son dos veces más caras y supuestamente son más románticas, pero no me parece el estilo de _____.
La nota se me hizo un poco más difícil. Quería hacerlo bien. De ninguna manera puedo usar la palabra ―malvavisco‖. Me habría matado.
Me gustaría verla utilizarla en mí otra vez. La única vez que lo hizo, casi lo arruiné y no me presenté. Pero si alguna vez usara nuestro código de nuevo, me encantaría ver ese momento de dulce sorpresa invadirla cuando vaya a rescatarla tan rápido, que su cabeza gire.
En su lugar, le escribo un pequeño poema con su nombre (Fable). Al igual que hice para mi tatuaje, aunque éste es más sencillo. Más dulce. Todo sobre ella.
Una vez que llegué a casa, caí rendido.
Me desperté horas más tarde con la sensación de resaca, la brillante luz del sol mortal en mi
habitación. Se siente como si ha pasado medio día y cuando reviso mi teléfono, veo que casi lo es.
También veo que tengo un montón de mensajes de texto de una cierta persona.
Joe es...
Delicioso
Real
Extra sexy y...
Maravilloso

Mi corazón amenaza con resquebrajarse. Me escribió un poema de vuelta. ¡No puedo creerlo!

“¿Entonces recibiste las flores?” Le respondo.
Responde inmediatamente.
“Me encantan las flores. Gracias.”
Una sonrisa se forma en mis labios mientras le respondo. “De nada. ¿Te gustó la nota?”
“Me encantó aún más la nota. Creo que tienes un lado romántico.”
Mi sonrisa crece.
“Sólo para ti.”
No responde y me pregunto si de alguna manera lo arruiné. Entonces me enojo conmigo mismo por pensar que siempre la cago.
“¿Qué estás haciendo?” Finalmente, me textea de vuelta.
“Todavía estoy en la cama”. Hago una pausa. ¿Debo decir lo que mrealmente quiero decir? Oh, a la mierda. “Pensando en ti.”
Envió el texto, lo que aumenta mi ritmo cardíaco. Espero que me haya perdonado. Me muero por verla.
“¿Estás desnudo,Joe? Porque totalmente podría apuntarme con esa imagen.”
Me echo a reír con su mensaje y le respondo rápidamente de vuelta.
“¿Me quieres desnudo? Eso se puede arreglar.”
Estoy sólo en pantalones para correr, ni siquiera usando ropa interior. Que esté pensando en esto casi me dan ganas de reír. También me hace querer sugerirle que disfrutemos de algo de sexo
telefónico/sextear de lo cual hablamos hace unas noches, lo que me deja estupefacto.
Pero con ____ , estoy dispuesto a hacer casi cualquier cosa.
“Sólo si estoy desnuda contigo.”
Unas palabras escritas en una pantalla y estoy duro como el acero. Maldita sea, esta chica.
Mi timbre suena y me inmovilizo completamente. ¿Quién demonios es? Me dirijo hacia la puerta y la abro, lo que hace que una descarga me congelé cuando encuentro a ____ de pie en mi puerta, su celular en la mano. Una sonrisa malvada curva sus labios y dejo mi mirada vagar sobre ella.
Lleva pantalones cortos de algodón de color rosa brillante y una camiseta de manga larga negra que se aferra a sus pechos y los hace parecer enormes. Su cabello está recogido en una larga trenza, salvajes hebras rubias rozan sus mejillas. Su cara está desprovista de maquillaje con
la excepción de un poco de brillo en sus labios, haciéndolos extraordinariamente brillantes. Extra Besables. Mi chica es una preciosidad. Esos pantalones cortos deberían estar prohibidos. Son como un arma letal. Juro que si me mantengo mirando sus piernas voy a necesitar refrescarme por ver algo tan caliente.
—Sigo recibiendo estos mensajes locos de un tipo. —Sostiene su teléfono hacia arriba. Veo el último mensaje que le envié en la pantalla, junto con su correspondiente respuesta. Ella es tan culpable—. Dice que quiere desnudarse conmigo.
Me apoyo contra la puerta. Si quiere jugar a este juego, está bien. Estoy dentro. Podría hacer las cosas más interesantes.
—Hmm, raro. ¿Por qué iba alguien quiere desnudarse contigo?
Apoya sus manos en sus caderas. —No lo sé. Parece que ya estás casi desnudo.
Al mirarme hacia abajo, rasco mi pecho desnudo. Puedo sentir sus ojos sobre mí y levanto la vista, viendo como descaradamente me comprueba. Al igual que yo descaradamente lo hice hace unos
momentos.
—¿Supongo que has aceptado mis disculpas?
Su expresión cambia en un instante. Esos ojos verdes se opacan y su boca se suaviza. —Soy la que debería disculparme. Me siento como que he estado provocando peleas por todas partes.
Agarro su mano y la jalo dentro, cerrando la puerta detrás de ella. Sin darle tiempo para pensar, y mucho menos escapar, la inmovilizo contra la puerta y la sostengo con mi cuerpo, mis manos en su cintura. Su piel está caliente, puedo sentir su calor a través de la delgada barrera de su camisa
y la deseo. Debajo de mí, sobre mí, conmigo. Siempre.
—¿Con quién más has peleado? —Deslizo mis dedos bajo el dobladillo de su camisa para que pueda tocar su suave y flexible carne.
—Mi hermano. —Un suspiro tembloroso se le escapa—. Siento haber discutido anoche, Joe.
Me encanta la forma en que siempre va directo al grano. No hay persistentes malentendidos o resentimientos. Nosotros discutimos, nos desafiamos el uno al otro, nos disculpamos, seguimos adelante.
—También lo siento. —Me inclino más a ella e inhalo el sutil aroma de su champú. Huele tan bien. Todo en su persona huele increíble. Se siente cálida y fragante y suave en mis brazos, sus pechos acurrucados contra mi pecho desnudo, sus brazos yendo libremente alrededor de mi cintura—.
¿Quieres tener sexo de reconciliación?
Se ríe tontamente, y no creo que jamás haya oído esa risita a _____, justo antes de poner besos a lo largo de su esbelto cuello. Las risas se convierten al instante en un gemido y desliza sus manos por mi espalda, sus uñas rozando mi piel. —Me encantaría tener sexo de reconciliación.
Antes de que pueda decir nada más levanto mi cabeza, colocando mi boca sobre la suya. Tengo hambre de sus dulces labios, su lengua. La devoro, manteniéndola en el lugar, mientras ahueco su cabeza con mis manos, mis dedos se enredan en su cabello, arruinando su trenza. Gime mcontra mi boca, sus manos moviéndose por debajo de la cintura floja de mis pantalones de correr, y oigo su murmullo de placer cuando descubre que no tengo ropa interior.
—Eres tan malo —susurra, su lengua sale para lamer mi labio inferior mientras empuja mis pantalones abajo para que caigan alrededor de los tobillos. Me los quito, los saco del camino, mi lengua haciendo una búsqueda lenta del interior de su boca.
Nadie que me conozca me consideraría un chico malo. Dejé esa imagen a otros chicos, siempre feliz de estar en mi lugar de chico bueno. Las chicas prefieren a los chicos malos, así que fui por el buen camino.
Además, no me gustaba ser malo. Estar lleno de secreta vergüenza le hace eso a una persona.
______ me hace querer ser malo para ella, sólo para oírle decir eso. Su tono complacido es inconfundible. Creo que le gusta corromperme.
Con mi boca nunca dejando la suya, agarro su culo y la alzo. Entrelaza sus piernas alrededor de mis caderas, aferrándose a mí, su calor enciende mi polla a través de la delgada tela de sus pantalones cortos. Frenéticamente tiro de ellos, dejándola sobre sus pies sólo para poder sacar sus pantalones cortos y ropa interior de encaje, ella me ayuda todo el tiempo.
Arrepentimiento destella a través de mí cuando veo el delicado roce de la tela caída al suelo. Tendría que detenerme en aquellas bragas de encaje la próxima vez. Estoy demasiado impaciente, demasiado absorto en el momento para tomar las cosas con calma. Necesitaba estar dentro
de ella. Ahora.
—Joe —jadea mi nombre contra mis labios mientras la levanto de nuevo, esas piernas atractivas van alrededor de mis caderas, sus tobillos clavándose en mi culo—. Quiero sentirte.
—¿Me estás sintiendo en este momento, bebé? —Oh infierno sí, me siente, y la siento. Está tan resbaladiza y caliente, la punta de mi polla se empuja contra sus pliegues y todo lo que quiero hacer es sumergirme en su interior. Joderla hasta que no pueda ver bien y venirme tan fuerte que no pueda pensar.
—Quiero decir... oh Dios mío, no puedo pensar cuando haces eso — susurra con voz temblorosa cuando empujo contra ella, sutil y lento—. Estoy tomando la píldora, Joe.
—Eso es genial. —Sí, ningún bebé para nosotros. Apenas podemos tratar con el otro como para poner a un niño en la mezcla.
Tira de mi cabello, lo que consigue mi atención. —Quiero decir, te quiero dentro de mí, sin barreras. Sin condón.
La miro fijamente a los ojos, mis respiraciones vienen con jadeos irregulares, mi piel brilla por el sudor. Y ni siquiera he estado en su interior. Estoy tan nervioso, tan dispuesto a hacer lo que me pide que haga, no me importa reconsiderar su sugerencia. Estoy completamente de acuerdo.
—Eso suena como un buen plan —le digo mientras me deslizo dentro de ella—. Oh, joder. —Cerrando mis ojos apoyo mi frente contra la suya, oigo el golpe seco de la parte posterior de su cabeza haciendo contacto con la puerta. Pero no parece herida. Más que todo abrumada con la
sensación, al igual que yo.
Sin el condón, su calor, cómodo y húmedo, es todo un millón de veces más intenso. Podría sacudirme en su contra una vez y probablemente venirme como un volcán.
En lugar de eso tomo una respiración profunda y me quedo completamente quieto. Es tan fuerte, tan caliente y se mueve contra mí, haciéndome gemir y aprieto sus caderas con fuerza para evitar que haga cualquier movimiento.
—¿Q-qué pasa? —Suena confundida.
Abro los ojos para ver su preocupada mirada. —Si continúas moviéndote así, estoy acabado.
—¿Moviéndome cómo?
—Sólo... moviéndote. —Lo hace una vez más, un empuje sutil de sus caderas, sus piernas apretando mí alrededor, enviándome más profundo, y gimo de nuevo, alejándome de ella para que pueda presionarla contra la puerta—. No puedo soportarlo.
—¿Por qué? —Pasa sus manos por mi cabello, sus uñas arañando ligeramente a lo largo de mi cuero cabelludo, y me estremezco.
—Voy a venirme tan rápido, me avergonzaré.
Se desliza lentamente hacia arriba y abajo, montándome lo mejor que puede. —Quiero que te vengas rápido. Quiero verte perder el control. Me parece... —Pone su boca en mi oreja y lanza un suspiro tembloroso—... extra sexy.
Sonrío a pesar de mi agonía y levanto la cabeza para mirarla. Me está citando su poema y la amo por eso.
—Sólo hemos empezado. ¿Qué hay de ti?
—Vente para mí, Joe—Está moviéndose contra mí, y me estoy moviendo de regreso como si no tuviera control de mí mismo—. Hay un montón de tiempo para que hagamos esto de nuevo esta tarde, ¿no?
—Correcto —concuerdo, porque en este momento, estoy de acuerdo con casi todo, se siente tan jodidamente increíble envuelta alrededor de mí, su top y el sujetador sigue puesto, la mitad inferior de su cuerpo totalmente desnudo.
Corrigiendo mi descuido, saco su camisa, dejando al descubierto su sujetador de encaje blanco que ofrece una visión de sus duros pezones rosados, y gimo. Voy a perderlo. Paso los dedos por el borde de su sujetador, siento el bajo temblor de su suave y cremosa piel por mi tacto.
—Te amo, Joe —susurra. La miro, fascinado por la expresión de su cara. Sus ojos están cerrados, muerde su labio inferior mientras continúo tocándola, mientras sigue montándome, y estoy total y completamente abrumado.
—Yo también te amo —murmuro contra sus labios hinchados justo antes de besarla, metiendo mi lengua en su boca al igual que me introduzco profundamente en el interior de su cuerpo. Continuamente, una y otra vez, tratando de transmitir todos los sentimientos, el amor y la
necesidad y el deseo que tengo de ella.
Su grito me dice que está más cerca de lo que pensaba y aumento mi ritmo, derramándome en su interior en cuestión de segundos. Se viene también, sujetando mi apretada polla mientras se estremece a mí alrededor, y abro los ojos. La veo desmoronarse, embriagado por el rubor de su piel, los pequeños sonidos de angustia que hace, la forma en que se siente, la forma en que huele.
Acercándola más, paso los dedos por su cabello desordenado, tocarla calma mi acelerado corazón. Es mi todo y juro en este mismo momento, nunca dejarla ir.

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MensajeTema: Re: Second Chance Boyfriend (Joe y tú) 2da Temporada.   Hoy a las 07:49

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