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 One Week Girlfriend (Joe y tu)

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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 10th 2013, 19:14

5


Día 2, 2 p.m.


El amor es una cortina de levantada con el aliento de los suspiros. —William Shakespeare.


{____}

La gente rica apesta. Son groseros, actúan como si tuvieran derecho a todo y dios no lo quiera pareces una persona pobre. Estoy usando jeans y un sweater, nada elegante y todos se burlan de mí como si fuera alguna clase de vagabunda. Me dirigen miradas sucias como si me hubiera arrastrado fuera de un desagüe y luego tienen el coraje de asustarse cuando me acerco a ellos. Como si fuera a empujar un cuchillo hacia ellos o algo así y exigirles todo su dinero. Esto está pasándome mientras camino por las lindas tiendas que bordean Ocean Avenue en el centro Carmel. Joe me dejó en la cima de la colina, explicando que había una infinita cantidad de tiendas y galerías de arte que bordean la Avenida principal así como también en las calles laterales. Dijo que podía explorar el área por horas si quería y ansiosamente accedí al acuerdo desde que sabía que su padre quería hablar con él en privado.
Eso es lo que están haciendo ahora. Sentados en algún restaurante pretendiendo almorzar mientras su papá lo perfora con las preguntas de “¿qué estás haciendo con tu vida?”, estoy segura. Por suerte, Adele tenía una cita en la peluquería y no pudo ir, a pesar de que estaba lista para cancelarla. El padre de Joe la detuvo, diciéndole que quería hablarle a su hijo en privado.
Su decepción fue evidente. Un escalofrío me recorrió por la espalda. Esa mujer me ponía los pelos de punta. No me gusta y yo no le gusto a ella. En absoluto. Hace hasta lo imposible para pasar tiempo con Joe y él trata de evitarla a toda costa. No lo entiendo. Por supuesto, ¿quién soy para juzgar sobre familias jodidas? La mía es un absoluto desastre.
Me detengo frente a una vidriera y miro a través del cristal. Los zapatos en el mostrador son probablemente demasiado caros. Me imagino que no puedo pagar por mirarlos, mucho menos entrar a ese lugar. Afortunadamente, el sonido de mi celular me salva de hacer algo tan atrevido.
—Dime que todo está bien —contesto.
—Todo está bien —dice Owen. Maldición, incluso su voz suena como si estuviera sonriendo.
—¿No deberías estar en la escuela? —Son sólo las dos en punto. No termina las clases hasta las tres.
—Hoy hay clases hasta el medio día.
Está mintiendo. Las clases hasta medio día suceden los miércoles, pero no tiene caso que lo moleste con eso. Estoy fuera de la ciudad. No hay nada que pueda hacer al respecto.
—¿Ha estado mamá en casa?
—Sí… anoche estuvo ahí, pero apestó. —Jura por lo bajo—. Trajo a su nuevo novio con ella.
¡Agh! Me alegro de no haber estado ahí. Aunque de haber estado, mi madre no lo habría llevado a casa. En lugar de eso, se habría quedado en la casa de él.
—¿Es un buen tipo?
—No, es un idiota. Ordenaba a mamá y constantemente le decía que le consiguiera una cerveza. Al final le dije que se consiguiera él mismo su maldita cerveza.
Cedo contra la pared con un gemido, ganando unas cuantas miradas extrañas de la gente que pasaba por ahí.
—No lo hiciste.
—Seguro que sí. Es malditamente grosero y un alcohólico. Mamá merece algo mejor.
No podía concordar porque no creo que mamá merezca algo mejor. Ha tomado sus decisiones todos estos años y siempre son las mismas. He perdido la cuenta de todos los borrachos con los que mamá se ha enredado. Owen no lo vio porque lo he protegido de la interminable cantidad de novios tanto como me fue posible.
—¿Se enojó mamá contigo?
—No dijo nada, pero el tipo me amenazó con patear mi trasero si le hablaba de nuevo.
—Mierda —murmuro, brevemente cerrando los ojos. Esto es por lo que no debería haberme ido. No me he ido siquiera tres días enteros y todo ya se está desmoronando—. Espero por Dios que no haya puesto una mano encima de ti, o llamaré a la policía.
—Pfft. —Los chicos de trece años piensan que son invencibles y mi hermano no es la excepción—. Como si pudiera tocarme. Le patearía el trasero primero.
—Debería volver a casa. —El pánico crece dentro de mí. Sé que las cosas pueden salirse de control realmente rápido cuando no estoy ahí. Lo que Owen me está diciendo sólo lo prueba—. Tomaré un autobús o un tren o lo que sea y volveré a casa esta noche si me necesitas.
—¿Qué hay de esos mocosos que estás cuidando? No puedes sólo abandonar tu trabajo.
—Puedo hacerlo si estás en problemas. Ningún trabajo es más importante que la familia. —Miro alrededor, observando a las hermosas personas deslizándose ante mí. Hacía frío, la niebla aún persistía a pesar de que eran más como nubes y la acera estaba abarrotada de lugareños y turistas. No hacía falta ser un genio para distinguirlos.
—Quédate ahí y gana todo ese dinero extra que estoy seguro que son necesarios. —Baja la voz y escucho un grito en la distancia, probablemente alguno de sus amigos punk. Dios, ellos probablemente estaban pasando el rato en nuestro departamento y comiendo toda nuestra comida—. Mamá perdió su trabajo.
Mi corazón se hunde en la boca del estómago. Ella trabajaba a tiempo parcial en una tienda de repuestos en un concesionario local por el salario mínimo. Nada importante, pero necesitamos hasta el último centavo que gana. Este dinero de Joe sólo duraría por un pequeño tiempo, especialmente ahora que despidieron a mamá.
—Genial. ¿Cuándo pasó eso?
—Esta mañana. Me mandó un mensaje y me lo hizo saber. Pasará la noche en la casa de Larry.
—Así que pasarás la noche solo. —Diablos, no. La última cosa que quería que sucediera.
—Iré a la casa de Wade, así que no te preocupes. Pasaré la noche ahí.
Sus palabras salen tan despreocupadamente que se me ponen los pelos de punta. Está mintiendo, lo sé. Soy tan malditamente buena leyendo al chico que debería ser su madre.

—Más te vale. Llamaré a la casa de Wade tarde en la noche para saber como estás.
—Dame un respiro, _____. ¿Qué, no puedes confiar en mí? — lloriquea, sonando de nuevo como el pequeño hermano que recuerdo. Otro signo de que está mintiendo.
—Nop, no cuando estoy fuera de la ciudad. —Mi celular suena, indicando que me acaba de llegar un mensaje y alejo el teléfono de mi oreja para leerlo rápidamente.
Es de Joe . Y es sólo una palabra.
Malvavisco.
Mierda.
—Oye, me tengo que ir, pero te llamaré más tarde y voy a hablar con la madre de Wade. Para que se asegure de que estás bien, que estás haciendo tu tarea y cualquier otra cosa que necesites hacer.
—_____, eso es tan…
—Adiós. —Corto la llamada antes de que Owen me cabree aún más e inmediatamente le contesto a Joe .

“No puedo ir a tu rescate si no se donde estás”. Mi corazón está latiendo rápidamente luego de que envío ese mensaje. Esta es la primera vez que Joe usa la palabra clave malvavisco y estoy preocupada por él. Ayer todo fue sobre pasar el rato en la casa. Me pasé toda la tarde en la playa cuando Joe y su papá salieron a jugar golf a una cancha no muy lejos de la casa. Hay un montón de increíbles canchas de golf por ahí, Joe me explicó, no es que me importara realmente. Pienso que el golf es aburrido, pero supongo que Adele fue con ellos a pesar de que no juega.
Probablemente los haya perseguido en el carrito todo el tiempo. La cena del domingo había sido una rareza en estudio. Adele intentó hablar con él, constantemente preguntándole a Joe cosas
realmente personales mientras prácticamente me ignoraba. Su papá ajeno a la extraña vibra, mantuvo el paso con un constante vaso lleno de vino y arrastraba sus palabras para el final de la noche.
Con mucho gusto me escapé luego de la comida. Joe hizo lo mismo. Ambos regresamos a la casa de huéspedes y a nuestras respectivas habitaciones.
Había estado tan cansada que pensé que caería dormida rápidamente pero no lo hice. Estuve despierta por más de una hora, pensando en Joe y la loca dinámica familiar que tienen aquí.
Mi celular suena y le doy una mirada a la pantalla. “En un restaurante en la Sexta y Ocean. Necesito irme de aquí. Esperaré fuera por ti.”

Al parecer tengo que ir a rescatar a mi novio falso de su despótico padre.



{JOE}

En el momento en que la veo, dejo ir la bola de ansiedad que da vueltas alrededor de mi pecho con una respiración profunda y reparadora. Espero fuera del restaurante, diciéndole a papá que
necesitaba usar el teléfono, cuando realmente sólo quería esperar por _____.Y alejarme de él.
Ella está sonriéndome mientras se acerca hacia mí, su cabello rubio recogido hacia atrás en una alta cola de caballo, revelando sus mejillas redondeadas, su nariz respingada y labios rosados. Cuanto más la miro, más bonita creo que es. Aunque no sólo es bonita... _____es ardiente. Jodidamente sexy con un hermoso cuerpo que he visto en varias fases de desnudez desde que nos hemos estado alojando en la casa de huéspedes. La atrapé en toalla esta mañana cuando salía del baño y se lanzaba a través del pasillo a su habitación. Ni si quiera me vio. Pero la vi. Toda esa piel desnuda cremosa y húmeda exhibida me hizo querer correr tras ella. Sostenerla cerca y sentirla envolverse a mí alrededor. Enredar mis dedos en su húmedo cabello y tirar de él, para acercar su boca a la mía...
Mierda. Recordatorio: pensar esas cosas hace arder mi piel. Hago lo mejor posible para mantener a todos a distancia, especialmente a las chicas, pero _____ ya está metiéndose bajo mi piel y haciéndome desear. A ella.
Usando unos vaqueros ajustados y un suéter negro de gran tamaño, luce lo suficientemente bien para comer. Y nunca pienso de esa forma. Jamás. Me está haciendo pensar y sentir cosas que son de alguna forma o incómodas o liberadoras. En otras palabras, _____ me deja en un constante estado de confusión.
—Aquí estoy. —Se detiene justo frente a mí, su cabeza llega sólo hasta mi pecho, es tan bajita. Podría cargarla, tirarla sobre mi hombro y llevarla fuera de aquí, sin ningún problema—. Lista para rescatarte.
La palabra clave malvavisco no había sido usada aún, así que estoy contento por lo rápido que viene a mí. No es que papá estuviera siendo particularmente malo o estuviera gritando. Simplemente no parará de hacerme preguntas sobre mi futuro. Cosas que no puedo responder ahora porque no tengo idea de qué es lo que sucederá. Finalmente no lo pude soportar más y escribí malvavisco cuando me escapé al baño. Y ahora aquí estaba ella. Lista para llevarme lejos.
—Gracias por venir.
—¿Está siendo duro contigo?
—No, sólo… no quiero responder todas sus preguntas.
—Oh. —Esa sola no-palabra está cargada de todo tipo de preguntas en sí misma. Ninguna que pueda responder tampoco.
—¿Te gustó pasearte por las tiendas? —Eso es lo que las chicas hacían. Comprar, gastar dinero, aunque no creo que _____tenga realmente mucho para gastar. Bueno, lo tendría si quisiera usar el dinero que le di, pero sé que lo está guardando para cuidar de su hermano.
La noble camarera llamada _____. Suena como una historia de cuento de hadas moderno.
—Las tiendas aquí son demasiado caras para mi gusto. —Arruga su nariz, lo que es infernalmente tierno—. No puedo permitirme pagar por mirar dentro, mucho menos pensar en comprar algo. No soy una compradora de todos modos.

Entonces, ¿qué le gusta hacer además de pasar el rato en la playa? No sé nada de esta chica. Y lo que si sé, realmente no lo comprendo. Somos completa y totalmente opuestos en casi todas las
cosas.
—¿Qué te gusta hacer entonces? ¿Durante tu tiempo libre? —Se queda mirándome extrañamente y me siento como un idiota—. Ya sabes, como hobbies o lo que sea.
Se echa a reír. —No tengo tiempo para hobbies. Solía gustarme leer.
—¿Solía?
—Estoy demasiado ocupada. —Se encoje de hombros—. Trabajando, cuidando a mi hermano, limpiando nuestra casa, siempre termino totalmente exhausta y cuando caigo en la cama, ya estoy dormida. —Su mirada se separa de la mía.
—Lo mismo pasa conmigo. —Me mantengo ocupado a propósito. Mis clases son pesadas, aunque no tengo idea de qué es lo que quiero hacer con mi vida más allá del futbol. Demonios, sé que mi entrenador está molesto porque no me quedé en el campus para practicar y eso aún me hace sentir culpable. Hay un gran juego acercándose y necesito estar en máximo rendimiento.
—¿En serio? —Suena sorprendida. Asiento.
—Es más fácil de esa forma, ¿no lo crees? Manteniéndote ocupado nada puede molestarte.

Me estudia por un momento, su mirada se estrechó. Perceptiva. Como si esos oscuros ojos verdes pudieran llegar directo dentro de mí y examinar todos mis ocultos secretos. No me gustaba eso.
—Ahí estás. —Me volteo para ver a mi papá saliendo del restaurante, obviamente irritado. Observa a _____ y su mandíbula se endurece—. Pensé que no habíamos terminado nuestra conversación —dice enfáticamente.
—Oh, lo lamento tanto, pensé que ya habían terminado. —_____ salta en la conversación como una pequeña buena novia, colgando su brazo contra el mío y acercando ese ardiente cuerpo más cerca de mí. Sus pechos se presionan contra mi costado y me mira con adoración—. Necesito la ayuda de Joe . No puedo decidirme qué par de zapatos quiero comprar.
Es buena. No hace ni dos minutos se quejaba de cuando odiaba ir de compras y ahora es la afectada novia que no puede tomar una decisión de compra sin mi ayuda.
—¿Asumo que son para esta noche entonces? —pregunta mi padre.
—¿Qué hay esta noche? —Genial. No quería darle a nadie un espectáculo. Ya era suficientemente malo que tuviéramos que fingir esto para papá y Adele. Se sentirá como una gran actuación si hacemos de esto algo público.
—Una cena especial antes de Día de Acción de Gracias en el club de campo. Te hablé sobre ello la noche que llegaste.
De ninguna forma. No quiero ir. Suena como una clase especial de infierno.
—No sé…
—Insisto. —me interrumpe papá, usando esa expresión que dice que no se permiten argumentos.
—Suena divertido. —_____aprieta su brazo alrededor del mío, pero oigo la tensión en su voz. Lo de esta noche suena como una clase especial de infierno para ella también—. ¿Qué debería usar?
—Algo semi-formal. Cóctel informal —dice papá, como si supiera que está haciendo sentir a _____ incómoda y confundida y eso es tan jodidamente molesto—. Estoy seguro que tienes un lindo vestido en algún lugar en tu bolsa de trucos.
—Papá. —Me molesta la forma en que le habla, ¿pero cómo podría enfrentarlo? Nunca lo hice antes porque… bueno, mierda, es mi padre. Es todo lo que tengo en el mundo. Me ignora, que sorpresa.
—Adele los querrá a los dos en casa a las cinco para asegurarse que estaremos preparados con tiempo de sobra antes de irnos. —Papá observa su reloj—. Tengo una reunión con un cliente en treinta minutos. Los veré más tarde.
Lo vemos alejarse en silencio, _____ aún se aprieta contra mi costado hasta que lo perdemos de vista. Lentamente se aleja y la extraño al instante. Estúpido.
—No tengo nada para usar para una elegante cena de cóctel. — Suena estresada—. No me dijiste que empacara algo para eso.
Debería haberlo hecho. Soy un idiota por haberlo olvidado. Mi plan fue algo tan de último minuto, que olvidé cualquier tipo de mierda.
—Te compraré algo —le ofrezco—. Vayamos a dar una vuelta. Tenemos tiempo. —Sacude su cabeza.
—De ninguna manera. Ya gastaste mucho dinero en mí. No voy a dejarte comprarme un caro vestido de cóctel para un evento de una sola vez. No estoy jugando a Mujer Bonita aquí.
Lo gracioso del asunto era que… más o menos así era. He visto la maldita película, ¿Quién no? Estoy bastante seguro que el personaje de Richard Gere pagó a Julia Roberts, también conocida como la prostituta, tres mil dólares para que pretendiera ser su novia. Le compró un montón de ropa también. Las similitudes son innegables.
—No me importa. —Tomo su mano y le doy un apretón. Me está mirando con una expresión divertida en su cara, como si no pudiera creer que voluntariamente la toqué sin nadie alrededor para vernos, pero que se joda. Necesito que sepa que no sólo ella me está ayudando, sino que también quiero ayudarla. No quiero que esté incómoda. No quiero que mis padres la hagan sentir mal o que se preocupe por no encajar. Es suficientemente malo que ambos sepamos que definitivamente no encaja. Pero no siento como si yo encajara aquí tampoco. En el exterior tal vez, ¿pero en el interior? Para nada. Nadie sabe los jodidos problemas por los que he pasado. Planeo que siga siendo de esa forma.


***


Encontramos una de esas caras cadenas de tiendas de moda al fondo del exclusivo centro comercial al aire libre donde la dejé originalmente. ____está semi-cómoda ahí, conoce la tienda y a pesar de que diga que es cara, no lo es tanto como la mayoría de las otras tiendas alineadas en la Avenida Ocean, así que estoy de acuerdo. El lugar es enorme, equipado no sólo con ropa, sino también cosas para el hogar como ropa de cama, toallas, chucherías y un montón de otras cosas absurdas. _____ hace una línea recta para acumular y acumular vestidos y se mueve frenéticamente, agarrando uno tras otro y dejándolos colgando sobre su brazo, las perchas de madera sonando unas contra otras mientras camina.
—Oye —mantengo mi voz baja mientras me acerco a ella y levanta la cabeza, sus ojos enormemente abiertos—, no hay un incendio. Tenemos tiempo de sobra. —Exhala audiblemente y sacude su cabeza.
—No tengo idea de lo que estoy haciendo. Necesitaré tu opinión con esto.
¿Qué sé yo sobre vestidos de cóctel?
—Te ayudaré —me ofrezco porque sé que debería hacerlo.
—Como que tendrás que estar dando vueltas por los vestuarios y realmente verme en cada vestido así puedas decirme cómo me veo. No puedo hacer esto sola. —Francamente, se ve asustada—. Gracias a Dios tienen muchas cosas en oferta por las fiestas. Con suerte algo de
esto servirá.
—¡Hola! ¿Puedo preparar el vestidor para ti? —La aguda voz viene detrás de nosotros y ambos nos giramos para ver de quien se trata—. Joe Jonas, oh Dios mío, ¿eres tú?
Ah, demonios. Mi peor pesadilla se ha vuelto realidad. Fui a la secundaria con esta chica. Kaylie, creo que ese es su nombre. Sip, allí está su tarjeta de identificación con Kaylie escrito en ella.
—¿Cómo te va? —digo en voz baja. Su sonrisa es tan grande y brillante que casi me deja ciego. Alguien ha estado blanqueando demasiado sus dientes.
—¡Es tan bueno verte! —Se lanza hacia mí y no tengo otra opción más que abrazarla también.
Puedo sentir la curiosidad e irritación irradiando de _____ mientras está de pie a mi lado. Le dirijo una mirada de disculpa pero rueda sus ojos. Por cualquier razón, este encuentro la está molestando.
—Es bueno verte también —le digo a Kaylie, dándole un torpe abrazo. Se aleja de mí, la gigante sonrisa aún en su cara, sus oscuros ojos brillando.
—¿Qué has estado haciendo? Bueno, además del futbol. Nunca volviste de nuevo. —Hace un falso puchero—. Todos te extrañan.

—He estado ocupado. —Me encojo de hombros.
—Vaya, supongo que no clasificamos entonces. Ni siquiera hizo que volvieras a tu ciudad. —Es como si se hubiera olvidado de ____, la clienta a la que supuestamente debería estar ayudando. En lugar de eso, Kaylie está concentrando toda su atención en mí—. ¿Puedes creer que tengo que trabajar aquí? Mi papá me hizo conseguir un trabajo así puedo aprender lo que es vivir en el mundo real. Dijo que mi tarjeta de diez mil dólares mensuales estaba fuera de control —ríe.
_____ la observa boquiabierta. Sólo le di tres mil dólares que mantendrán a su familia por un par de meses y esta chica actúa como si gastar diez mil dólares al mes en porquerías no fuera la gran cosa.
—Um, preguntaste si quería que prepararas un vestidor —dice _____ de la nada.
Kaylie la mira, su conducta cambiando instantáneamente. Antes era la pequeña buena trabajadora, ahora está evaluando a _____ desde que es obvio que estamos juntos. Joder, espero que se vea como que estamos juntos.
—Con esto —_____ pone la mano sobre la ropa cuando Kaylie aún sigue sin responderle—, realmente me gustaría que me preparases un vestidor.
El sarcasmo es evidente en la voz de _____ y hago lo mejor que puedo para esconder mi sonrisa. Kaylie toma la ropa, su labio superior curvado.
—Espero que estas sean del tamaño correcto par ti. Lucen un poco chicas.
Perra.
_____ le dirige una sonrisa fugaz.
—Oh, la talla es perfecta. Sólo tengo tetas grandes así que siempre parece que tengo que ir por un talle más grande pero hago que funcione. A Joe le gusta que pueda verlas. Acceso
más fácil y todo eso. ¿Verdad bebé? —Bate sus pestañas para mí y esta vez no puedo retener contener la risa que se me escapa. Esta chica, mi falsa novia, es simplemente demasiado.
—Correcto —murmuro, disfrutando del humor que baila en los ojos de ____. Kaylie murmura algo en voz baja y se dirige a los vestuarios.
—Bien. Fue grosera —dice _____en el momento en que Kaylie está lejos de nuestro alcance.

—Perdón por eso.—Siento que estoy constantemente disculpándome por el mundo del que vengo que trata terriblemente mal a _____. Eso apesta. Se encoge de hombros.

—Ese tipo de chicas siempre trabajan en esta clase de tiendas. No les gusto porque saben que no puedo permitirme nada de aquí.
—Lo que sea que quieras, te lo compraré. —Quiero que _____ salga de esta estúpida tienda con tantas bolsas que no pueda cargarlas solas. En serio. Veo la forma en que observa todo aquí. Le
gusta. Está tratando de parecer impasible pero éste sería su tipo de tienda si pudiera permitírselo, lo presiento.
—Sólo quiero un vestido. —dice, su voz baja.
—Y zapatos —le recuerdo.
—Claro. Zapatos.
—Joyería si la necesitas. ¿Tal vez hacerte algo en el cabello o algo así? —Joder, no lo sé. No presto atención a lo que las chicas necesitan para verse bien.
—Me las arreglaré. Encuéntrame en los vestidores en quince minutos.
Me ofrece una dulce sonrisa y me golpea con fuerza en el pecho, robándome el aire de mis pulmones. Quiero hacer que me sonría así de nuevo. Era una sonrisa real. No la sonrisa cursi para las personas que nos están viendo o la sonrisa falsa que dice “eres mi ardiente novio” que me dio más temprano con mi papá. Esta sonrisa era genuina. Genuinamente hermosa.
______ se aleja en la persecución del vestido perfecto. Doy vueltas por la tienda, mirando alrededor. Empezando a sentirme incómodo. Nunca hice este papel antes, el atento novio listo para ayudar a su novia a encontrar el atuendo perfecto. Estoy ansioso por verla en otra cosa que no sea la ropa casual que usa generalmente.
—Así que Joe. Tu novia es un poco… diferente. —Kaylie vuelve. Genial.
—¿Diferente cómo? —Me volteo para mirarla, seriamente interesado en su opinión. ¿Por qué diablos _____ es diferente? Demonios, incluso yo lo pienso pero no puedo averiguar porqué. Kaylie se encoge de hombros.
—No luce como tu tipo de chica.
Nunca tuve un tipo. Nunca tuve una novia estable en el instituto. Estaba demasiado ocupado jugando futbol y béisbol. Tuve que elegir uno después de haber jugado los dos en mi primer año en la Universidad. Hablando de tener poco tiempo para citas.

—¿Cuánto tiempo han estado juntos? —pregunta Kaylie cuando no digo nada.
—Desde agosto, cuando la Universidad comenzó.
—Oh. —Kaylie asiente, mordisqueando su labio inferior. Es un gesto coqueto que no provoca absolutamente nada en mí—. Sabes, Joe , siempre sentí algo por ti en la secundaria.
Demonios, quiero gemir en voz alta pero me contengo. Esto no va como lo había planeado. No quiero tener que lidiar con esta mierda.
—Uh…
—Nunca me notaste, no importa cuando lo haya intentado. Y Dios sabe que lo intenté. —Da un paso que la pone más cerca de mí y corre su dedo índice por mi pecho, demorándose en los botones de mi camisa Henley—. Vaya, eres musculoso.
—Kaylie —doy un paso atrás—, tengo novia.
—Una lástima, también. —Hace un puchero nuevamente y eso apesta. Si cree que eso es tierno está totalmente equivocada—. Siempre he sido el tipo que quiere lo que no puede tener.
Que lo haya admitido demuestra cuan loca está.

—Necesito ir a ayudar a mi novia. Hablamos más tarde.
—¡Déjame saber si necesita algo! —chilla Kaylie hacia mí mientras me alejo.
Sí, claro. Voy a mantener a esta chica lo más lejos de mí como me sea posible. Tengo miedo de que _____ hubiese pateado su trasero si hubiera visto lo que Kaylie hizo. Cómo me tocó. Tener una novia falsa me trae un infierno de atención indeseada.


{_____}

Después de probarme un montón de vestidos por casi treinta minutos, finalmente encuentro el perfecto. Es como si hubiese sabido que sería perfecto desde que lo guardé para probármelo al último. Joe está pacientemente esperando por mí fuera, la encargada de vestuario lo proveyó de una silla y todo.
Me encanta salir del vestidor y mostrarle lo que me puse. Se sienta allí encorvado en su silla, su enorme cuerpo tendido por todo el lugar, las piernas abiertas y una mirada aburrida en su demasiado hermoso rostro. Lo estoy torturando, lo sé, pero se le ilumina la mirada cada vez
que me ve, incluso si el vestido es horrendo. Y también es honesto. Puedo apreciar eso. Los pocos que eran realmente horribles, dijo sin rodeos que eran malos. Hasta ahora le gusta más el que me probé primero y sé que es una buena opción pero este… el que tengo puesto justo ahora, es tan hermoso que casi me hace querer llorar.
Está también, casi 400 dólares, el más caro de todos. La culpa me come. No debería quererlo. Es demasiado dinero. Pero por Dios, se ve tan bien en mí y no me gusta presumir pero… sí. Como le dije a esa estúpida chica que conoce a Joe , mis tetas lucen genial en él y no están colgando del todo y no son demasiado obvias tampoco. Todo acerca de este vestido es discreto… elegante.
Es sexy sin embargo.
Respirando profundo, abro la puerta y salgo a la sala de espera de los vestuarios. Ahí está sentado Joe encorvadamente, su mirada fija en mí sin verme. Parpadea lentamente y se sienta derecho, sus ojos abriéndose enormemente mientras me absorbe.
—Maldición —respira y aclara su garganta.
La sonrisa que se asoma en las esquinas de mi boca no puede ser contenida. Hago un pequeño giro, imaginando los tacones súper altos que me gustaría comprar para combinarlos con este vestido. Aunque realmente no quiero gastar demasiado dinero en zapatos. Tal vez haya una Fuente de Zapatos Gratis cerca o algo asó. Sí, claro.
—¿Te gusta? —le pregunto cuando lo enfrento una vez más. El vestido es negro y sedoso, sin mangas, con un corpiño de encaje que me cubre hasta mi clavícula. Me cabe ajustado, envolviéndose en la cintura, terminando sobre la mitad del muslo, dejando al descubierto un
montón de pierna. La mejor parte es la espalda. Una V profunda, adornada con encaje negro aterciopelado y exponiendo mucha piel. No hay manera que usara un sostén con él.
—Llévalo —dice Joe sin vacilación—. Te ves…
—¿Está bien? ¿En serio? Es un poco corto. —Miro hacia abajo a mí misma—. Y necesitaré zapatos.
—Lo que sea que necesites. Ese es el vestido. —Su mirada cae en mis piernas, deteniéndose ahí apreciativamente—. Y definitivamente no es demasiado corto.
Emoción corre a través de mí. Le gusta. Me está mirando como si me quisiera y sé que es loco, pero amo eso. Quiero que me vea de esa forma de nuevo. Toda la noche.
—Aunque hay un problema. —Me balanceo sobre mis pies, tratando de ignorar la preocupación corriendo a través de mí. No quiero escucharlo decir que no.
—¿Cuál podría ser el problema? —Se pone de pie y se acerca a mí. Mis rodillas amenazan con doblarse y las detengo, esperando no caerme como una idiota porque se está acercando con esa oscura, intrigante mirada en sus ojos. Como si me quisiera devorar.
—El vestido cuesta casi cuatrocientos dólares —susurro. Yo podría comprar una tonelada de víveres con esa cantidad de dinero. Pagar la mayor parte de nuestra renta. Comprar un vestido que voy a usar una sola vez por esa cantidad de dinero es una locura.
Joe ni siquiera se inmutó. —Aún así te lo compraré. —Se detiene directamente frente a mí, apoyando sus grandes manos en mi cintura. Su toque quema a través de la tela del vestido, puedo sentir cada uno de sus dedos presionando mi carne y mi corazón comienza a acelerarse—. Te ves hermosa _____.
—Yo… A mí también me gusta. —Me escucho sin aliento y quiero patearme a mí misma. Los chicos no me hacen perder el aliento. No hacen a mi corazón acelerarse tampoco. Pero de alguna forma este chico lo hace.
—¿Encontraste algo que te quede? —Kaylie está parada justo detrás de Joe, su mirada fulminante dirigida a mí y me pregunto si Joe está haciendo este espectáculo de tocarme para su beneficio.
Mi cuerpo entero se desinfla cuando me doy cuenta de eso y retiro sus manos.
—Voy a cambiarme. Probablemente deberíamos irnos ya. Y aún necesito encontrar zapatos.

—¿Cuál es la ocasión? —Kaylie suena toda alegre y dulce pero hay una pizca de veneno justo debajo de la superficie. Esta chica luce como si le encantaría hundir sus garras en Joe .
Y luego sacarme los ojos con ellas.
—Mi papá nos está arrastrando a la cena de esta noche en Pebble Beach —le dice Joe .
—Oh, yo también iré. Tendremos que estar juntos. —Suelta una risita y vuelvo al vestidor, cerrando la puerta con fuerza suficiente para sacudir las paredes. Estar juntos. Linda elección de palabras. Si ella no se cuida, voy a enviar un gancho derecho directo a su demasiada perfecta nariz.

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Lady_Sara_JB
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 10th 2013, 20:45

uju
q lindo
y me encanto el vestido
siguela
a ver q tal sta la fiesta
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 10th 2013, 22:27

jajajajajajajaja a suu nariiz jajajaj siigueelaaa mee encaanthaaa
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 11th 2013, 16:38

6


Día 2, 18:17


Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos. {Dalai Lama}


{____}

—mi papá está explotando mi teléfono —llama Joe desde la sala de estar—. ¿Estás lista? Están amenazando con irse sin nosotros si no estamos listos para ir a las seis y media.
Mierda. Me tiemblan las manos cuando termino de ponerme rímel y temo que voy a apuñalar mi ojo. Los constantes recordatorios de Joe que sus padres están esperando no ayudan. Nunca he estado tan nerviosa por cómo me veo en toda mi vida. Ni siquiera cuando asistí a mis bailes de graduación junior y senior; y pasaba horas preparándome. Ahorraba todo mi dinero para comprar el vestido barato de JC Penney, pensando que me veía toda caliente cuando probablemente parecía una niña jugando a los disfraces.
Ahora aquí estoy en un vestido, zapatos y diversos accesorios que casi cuestan mil dólares. Joe no protestó cuando Kaylie recitó el total después de que nos llamó. Simplemente le entregó su tarjeta de crédito sin una palabra, aunque ella se apresuró a darme una mirada de mierda un poco al final de la transacción. Realmente espero que la bruja no esté en esta cosa del club de campo esta noche. Va a ser bastante miserable sin ella añadida a la misma.


—_____—Joe golpea la puerta del baño con tanta fuerza que se abre y gracias a Dios no estoy allí de pie desnuda, aunque sabe que no lo estoy, así que me estoy volviendo loca por nada. Está de pie en la puerta, viéndose descaradamente hermoso en pantalones negros, camisa gris plateada y corbata negra. Mi boca se seca mientras lo miro en el reflejo del espejo y él regresa la misma mirada. Sus ojos están muy abiertos, bebiéndome, deslizándose por la longitud de mi cuerpo y
siento su mirada como si realmente estuviera tocándome
—. Uh, ¿estás lista? —pregunta, con voz ronca.
—Dame dos minutos más. —Saco mi mirada de la suya y cavo a través de mi bolsa de maquillaje, sacando un brillo de labios de color rosa pálido. Lo abro y lo deslizo en ellos, frotando mis labios mientras me inspecciono en el espejo.
Llevaba el pelo arriba para mostrar la parte trasera del vestido, algunos pequeños mechones cuelgan alrededor de mi cara. Me doy a mis propios ojos oscuros, llenos de humo, las mejillas sonrosadas y labios pálidos, una mirada discreta. El vestido es perfecto, no puedo creer
cómo me veo en él y los zapatos que llevo son audazmente altos. Tan altos, que probablemente alcanzo alrededor de los hombros de Joe . Esperemos que no vaya a caer sobre mi trasero cuando camine.

Los brillantes pendientes haciendo juego con la gruesa pulsera de diamantes de imitación completan el equipo. Casi me siento exagerada, pero Joe no se queja por lo que yo tampoco. Sigo
preocupada por su opinión, sin embargo y me concentro en cerrar la cremallera de mi bolsa de maquillaje. Espero que piense que me veo bien. Creo que se ve hermoso, pero ¿cuándo no lo hace? El chico podría llevar una bolsa de papel alrededor de sus genitales y hacer que se vea de diseñador.
Llamé a la mamá de un amigo de Owen más temprano y me aseguró que Owen estaba allí con ellos para pasar la noche, así que me siento bien por ello. Traté de llamar a mi mamá, pero no hay respuesta. Le envié un texto rápido haciéndole saber que estaba bien. Todavía no hay respuesta. Probablemente está saliendo con su sabor del mes y no tiene tiempo para mí.
Enderezo mis hombros, me giro hacia Joe . Tiene sus manos apoyadas en la parte superior de la puerta y está como inclinado hacia el baño, la camisa se extiende sobre el pecho, haciendo hincapié en su tamaño. Puedo oler su perfume, un aroma a limpio y cítrico que huele tan bien, quiero empujar mi cara en su cuello y olerlo allí. Tal vez incluso lamer su piel y ver si sabe como...
Mis pensamientos están fuera de control y todavía quedan muchos días por recorrer. Voy a ser un completo desastre para el momento en que Acción de Gracias se presente.

Puedes manejar esto. No es más que un hombre. Y no significa nada para ti.
—¿Lista? —pregunta después de estar allí en silencio durante demasiado tiempo probablemente.
Asiento, alcanzando mi celular. —No tengo ningún sitio donde poner esto. El monedero que traje es enorme y no hay manera que se vea bien con mi equipo.
Sus labios se curvan en una leve sonrisa. —¿Tienes que llevarlo contigo? Puedes dejarlo aquí. Sólo vamos a estar fuera durante un par de horas, como mucho.
—Bueno... —Mi voz se apaga. Unas horas para mí es demasiado tiempo para estar sin mi celular—. Tengo que llevarlo. ¿Qué pasa si mi hermano llama y necesita ayuda? ¿O mi mamá?
Su mirada se suaviza, llena de comprensión. —¿Puedes ponerlo en tu sujetador?
Realmente me río. Y yo nunca me río. —Me sorprende que conozcas ese viejo truco de bar. —Recobro la sobriedad—. No puedo. No estoy usando uno.

Parece que acaba de tragarse su lengua. Simplemente digo que valió la pena su sola reacción. —Lo puedo tener en mi bolsillo, si quieres.
—¿En serio? Gracias. Te lo agradezco. —Pongo el teléfono en vibrador y se lo entrego, nuestros dedos rozándose. La electricidad se dispara por mi brazo y lo froto distraídamente mientras veo a Joe deslizar el teléfono en el bolsillo.
—Vamos. Vamos a recibirlos fuera del coche.
Lo sigo fuera de la casa de huéspedes hacia el gigante garaje para cuatro coches. Esta gente vive en tal exceso, es asombroso.
— ¿Vamos a ir con ellos?
—Mi padre insiste. —No se ve tan contento, lo que me tranquiliza.
No quiero ir con ellos tampoco—. Supongo que podríamos aprovechar y emborracharnos como locos si queremos. —Lo he visto un montón de veces en La Salle. —Nunca te he visto borracho. Por lo que me has dicho, me imagino que no te gusta perder el control. Para mí, emborracharse es igual a perder el control.
Me mira. —Tienes razón. Supongo que me tienes todo resuelto.
—No del todo —murmuro mientras alcanzamos el garaje. Ojala lo hiciera, pero mantiene sus secretos extra cerrados.
—¿No llevas un abrigo?
Sacudo la cabeza, retengo el aliento que quiere escapar cuando toma mi mano en la suya. Mi reacción a él es tan ridícula y realmente necesito aprender a controlarlo. Todo entre nosotros no es real y tengo que recordar eso. No importa lo bien que se sienta. Y mis dedos entrelazados con los suyos se siente realmente bien.
—Vas a tener frío —dice mientras nos paramos en frente del garaje y esperamos a sus padres. Un indicio de satisfacción rueda por mí, porque después de fastidiarnos desde el momento en que llegamos a la casa, ahora somos nosotros los que esperamos por ellos.
—¿Tal vez me mantendrás caliente? —Con una sonrisa dirigida directamente a él, empujo su antebrazo con mi hombro, maravillándome de sus bíceps de roca dura. He estado esperando para
echarle un vistazo sin su camisa, pero no ha sucedido todavía. Sé que debajo de la ropa está construido como un dios, y quiero ver todo ese músculo de buena calidad.
Levanta una ceja. Me encanta cuando hace eso. —¿Estás coqueteando conmigo?
Estoy a punto de coquetear un poco más cuando sus padres aparecen, ambos caminan apresuradamente hacia nosotros mientras una de las puertas del garaje se abre, revelando un magnífico Rover Range negro estacionado dentro. Trato de actuar todo indiferente cuando nos acercamos al coche, Joe abre la puerta para que pueda deslizarme en el interior del asiento trasero primero. No esperaba que se deslizara después de mí, y juro que sentí sus dedos cosquillear en la parte posterior de mi muslo por un breve segundo.
Pero cuando nos instalamos en nuestros asientos, su expresión es completamente neutral, así que supongo que lo había imaginado. Sus padres no están realmente hablando y eso me inquieta. Me
pregunto si tuvieron una pelea. O si siguen molestos porque me tomé mucho tiempo. Joe anteriormente me tranquilizó que la cena no empieza hasta las siete así que incluso ahora nos queda media hora.
Pero tal vez les gusta estar temprano y obtener una buena mesa. Mierda, no lo sé.
Estoy entrando en esto a ciegas y estoy nerviosa. Joe se acerca y agarra mi mano de nuevo y cuando lo miro, me sonríe en la oscuridad. Tengo esta sensación repentina de que somos
nosotros dos contra el mundo. Estamos en esto juntos y tenemos que depender uno del otro para pasar a través de esto. Suena dramático y totalmente tonto pero no puedo evitar lo que siento.
Tampoco puedo dejar de mirarlo un poco demasiado tiempo, maravillada por la belleza masculina de su cara. Es tan injusto cuando la gente es tan asquerosamente guapa así como Joe . Él debería
disgustarme que sea tan precioso. En lugar de eso me hace sentir toda embelesada y estúpida.
Como si mi cabeza estuviera más ligera de todas las células del cerebro evaporándose cuando más tiempo lo miro y me pregunto si puede sentir mi mirada fija. Cuando se gira encuentra mi mirada, sé que me siente mirando. Sonríe, la vista de esto tranquiliza mi nervioso, acelerado corazón y dejo escapar la primera pregunta que se me ocurre.
—¿Qué significa la A?
Frunce el ceño y niega con la cabeza. —¿Qué A?
—Tu segundo nombre. Eres Joseph A. Jonas . —Hago una pausa, esperando que sus padres no nos escuchen. Su papá está retrocediendo el coche fuera del garaje y Adele está murmurando algo, pero no puedo distinguir qué.
—Ah. —Asiente, como si supiera un antiguo misterio—. ¿Qué crees que significa?
Hmm, está actuando un poco coqueto también. Me gusta. Hace el momento más ligero, sobre todo con el drama lleno de tensión pasando en el asiento delantero—. ¿Anthony?
Riéndose, niega con la cabeza. —No.
Toco mi dedo índice contra mi barbilla. —Alex.
—No.
—.Arnold
—Huh, que va con el tema general Jonas irlandés, pero supongo que mal.
Voy por unas cuantas otras opciones con A, todas ridículas, cuando por fin golpeo con la correcta.
—Adam—le susurro.
Su sonrisa crece. —¡Finalmente lo tienes!
—¿No gano un premio? —Le devuelvo la sonrisa.
—Claro —dice con facilidad—. ¿Qué quieres?
—¿Me estás consultando? ¿No deberías determinar el premio?
—Puedes tener lo que quieras. —Escurre su pulgar por la palma de mi mano, enviando una oleada de escalofríos por mi piel—. Nómbralo y es tuyo.
No nos hemos besado aún. Bueno, le di un beso rápido en la mejilla anoche, pero aparte de eso, nada. Y eso es lo que quiero. Un beso de Joe . No estoy hablando de una larga, prolongada sesión de retorcer la lengua y enrollarse, aunque eso suena prometedor. Sólo quiero sentir sus labios presionar contra los míos una vez. Quiero saber lo suave que son, cómo sabe, cómo de cálido es su
aliento. Quiero disfrutar de ese primer, tentativo, emocionante momento de besar a alguien.
¿Pero soy lo suficiente valiente como para pedirlo?


{JOE}

Está indecisa y no entiendo por qué. La anticipación fluye por mis venas mientras espero su respuesta. No estoy seguro de qué mosca me picó, pero parece ser que a ella también y ambos estamos coqueteando con el otro. De verdad, no porque tenemos que hacerlo, sino porque queremos.
Ayuda a aliviar la tensión que está emanando desde el asiento delantero. No tengo idea sobre qué están peleando esos dos, pero no voy a dejar que me depriman. Tengo una chica hermosa sentada junto a mí en la oscuridad, en el asiento trasero de un coche, usando el vestido más sexy que alguna vez había visto. Cubre prácticamente toda la parte delantera pero se amolda a sus curvas, es tan malditamente corto, no me tomaría mucho escabullir mis manos debajo de él y tocarla.
Pero es la parte de atrás del vestido la que me pone, me hace querer arrancárselo y ver a _____ desnuda en toda su gloria. El bajo corte en V y la forma en que cae a la mitad de su espalda, la forma en que expone toda esa suave, sedosa piel, el delicado lazo atado contra su piel. Mierda, soy hombre muerto cada vez que la veo. Mis dedos literalmente escosen por tocarla allí.
Tocarla por todos lados.

—Quiero que me beses —dice finalmente, su voz tan suave que apenas puedo escucharla. De hecho, me estoy preguntando por el más loco momento si estoy alucinando porque de ninguna jodida manera me acaba de pedir que la bese.
Dando una mirada hacia el asiento delantero, me doy cuenta de que no nos están prestando atención. La radio satelital está encendida, tocando algún jazz suave de mierda y están hablando el uno al otro en murmullos bajos y profundos. Ambos suenan enojados con el otro y me pregunto si algo de eso me involucra. Ahora mismo, no me importa. Nunca me debería importar. Por lo que peleen, no es mi problema.
—Joe. —Su suave voz me trae de vuelta y miro a _____, perdiéndome a mí mismo en sus ojos verdes—. ¿Me escuchaste?
—Sí —susurro, tragando duro. Mierda, mis padres están ahí. Adele sólo tiene que girar su cabeza unos dos centímetros y nos verá directamente. No le va a gustar si beso a _____ frente a ella. Incluso podría enloquecer. No sé si quiero correr el riesgo.
No seas cobarde, hombre. Bésala idiota. ¡BÉSALA!
Inclinándome sobre la consola central, me acerco, mis dedos vagando por la mejilla de _____. Su piel es tan suave y cierra los ojos, sus labios abriéndose. Su lengua se escapa y lame su labio inferior. Sólo así, estoy ostentando una erección y sin pensarlo, instalo mi boca sobre la de ella. Una vez. Lentamente, tan suavemente como las alas de una mariposa, mis labios persistentes por unos pocos segundos robados antes de romper la conexión. Parpadea y me está mirando de esa manera atenta. Esa que me hace sentir como que puede ver todo lo que escondo dentro de mí. Lo
bueno y lo malo. Lo hermoso y lo feo.
—¿Eso es todo lo que tienes?
Me está tomando el pelo. Puedo verlo a la luz de sus ojos, en el pequeño capricho de sus labios. Maldita sea, quiero besarla de nuevo, por lo tanto eso es lo que hago. Esta vez desliza su mano a través de la parte trasera de mi cabeza y me mantiene allí, así no puedo escapar. Y no quiero hacerlo. Sus dedos se enhebran a través de mi cabello, acariciándome mientras nuestros labios se conectan una y otra vez. Su toque se siente bien. Un pequeño gemido se me escapa y paso mi lengua por su labio superior, saboreando el viscoso y dulce sabor. Separa sus labios, abriéndose a mí y lo aprovecho al máximo. Busco su boca con mi lengua lentamente. A fondo. Sabe jodidamente asombrosa y mi piel está tan tensa, que me estoy quemando por dentro. Estoy tan duro, duele y no puedo recodar alguna ver estando tan caliente como ahora, y tan rápido, también.
Nuestra pequeña sesión de diversión se está saliendo de control rápidamente y estoy preocupado de que mis padres vayan a enloquecer cuando nos vean uno encima del otro en el asiento trasero
como un puñado de adolescentes. Durante dos segundos no importa si mis padres nos ven o no. Estoy perdido en su toque, perdido en la manera en que su cuerpo se moldea al mío, cómo sabe, el sonido de su respiración. Mi mano está descansando en su cintura, mis dedos masajeando
el tejido de seda de su vestido. El camino que nos lleva a Pebble Beach es sinuoso y mi papá está conduciendo algo rápido, así que estamos balanceándonos el uno contra el otro en el asiento trasero. Tomo ventaja nuevamente, acercándola más, amando cuán fácilmente viene hacia mí. Arroja sus brazos alrededor de mi cuello y devora mi boca, su pequeña lengua girando y enredándose con la mía. Nuestro beso no es algo para mostrar. No es para impresionar a los
otros. Nos besamos porque queremos hacerlo. Y no nos vamos a detener tampoco.
Estuvimos sólo dos días en esta mierda de falsa relación y aquí es a donde llegamos, arrojando los brazos sobre el otro como pretzels y esperando como el infierno el no tener que alejarnos del otro tan pronto.
Al menos, eso es lo que estoy sintiendo. El auto se desvía duramente hacia la izquierda, haciéndome derrumbar sobre _____.
—¡Paul! —reprende Adele y mi papá gruñe un poco entusiasta “Lo lamento” mientras baja la velocidad.
Termino el primer beso, abriendo mis ojos para encontrarla mirándome con su mirada fija en mí. Se ve aturdida, sus labios están húmedos y sus mejillas ruborizadas. Luce incluso más linda que cuando la vi por primera vez en el baño y yo estaba completamente impresionado por la forma en que se veía en ese sexy vestido. Es más linda porque soy yo quien puso ese brillo en sus ojos y el
color en sus mejillas.
—Nosotros… —Traga duro, su respiración acelerada y se lame los labios otra vez. Me inclino contra ella realmente rápido, presionando mi frente contra la de ella. Cierro mis ojos y cuento hasta cinco antes de abrirlos nuevamente, intentando ordenar mis pensamientos para así no terminar sonando como un idiota cuando finalmente encuentre mi voz.

—¿Nosotros qué? —pregunto, alejándome de ella lo mínimo posible. No quiero dejarla ir. Se siente tan bien, aferrarse a ella, sus curvas llenando mis manos, su boca fusionándose con la mía.
Santa mierda, nunca pienso así. Usualmente corro como loco. Los besos, el sexo y toda esa otra mierda que viene con ello llevan a… no lo puedo explicar. El sexo te lleva a un lugar malo. Uno donde haces cosas que no quisieras estar haciendo. O a hacer cosas que se sienten malditamente bien, pero sabes que están mal. El sexo para mí siempre ha sido… vergonzoso. Odio eso. Odio el sentimiento de culpa por estar haciendo algo que se siente absolutamente asombroso. Odio estar involucrado con gente con la que no debería haber estado y que luego arruinen todo para ti.
Eso es lo que más desprecio. Y el resentimiento. Estoy tan lleno de resentimiento, que estoy tentado a decirle a _____ que no quiere salir con un chico como yo, incluso si es falso.
Especialmente si es falso.
—Deberíamos hacerlo de nuevo. ¿No crees? —Pasa sus dedos a través de mi cabello una vez más y cierro mis ojos, saboreando su toque. De repente lo ansío. El toque humano. El toque de _____.
—¿Te refieres al beso? —pregunto porque estoy confundido. No sé de qué está hablando, demasiado distraído por cómo me está tocando, el sonido de su voz.

—Sí. Necesitamos simular un buen show esta noche, ¿verdad?
Espera un minuto, ¿simular un buen show? ¿Esto fue una especie de sesión de prácticas o algo? —Uh, seguro.
—¿Darle a los vecinos, a los amigos de tus padres y probablemente a algunos de tus amigos también, un buen show extra para que crean que estamos real y verdaderamente involucrados? —Se está alejando de mi abrazo y mis brazos se sienten vacíos. Se acomoda en su asiento, su respiración todavía acelerada. Al menos sé que la afecté un poco.
—Supongo. —Me encojo. Me siento como si hubiera sido usado. Y eso es completamente ridículo.
—Perfecto. —La sonrisa en su rostro me maravilla. Una semanas atrás, no pensé que era así de hermosa. Pero tampoco la conocía. Ha crecido en mí. Un montón. Quiero llegar a conocer más de ella. Sigue siendo un misterio, pero entonces yo lo soy. No puedo decirle mis secretos tampoco.
La enviarían a la ruina.


{____}

El hombre puede besar. Joe no tiene idea sobre como su beso me destroza por completo, me siento toda abierta y expuesta. Vulnerable. Estoy totalmente tratando de enfrentarlo ahora mismo, como si estuviéramos sólo haciéndonos los tontos aquí atrás por el bien de nuestro falso
estatus de novio y novia, pero esa no es la verdad. Ese beso no tenía nada que ver con nosotros pretendiendo estar juntos. Y todo lo que tiene que ver conmigo está queriendo más de lo que él probablemente está dispuesto a dar.
Todo mi cuerpo está temblando y tomo una respiración profunda. El auto baja la velocidad, gira hacia una calle y sé que llegamos a nuestro destino. El club de campo espera, muy probablemente lleno de un puñado de esnobs altaneros y mierda, todavía estoy increíblemente nerviosa. Oh, y amplificada por ese beso. La adrenalina corre a través de mí, haciéndome temblar y mirar fuera de la ventana, contemplando el paisaje que se extiende ante nosotros. Necesito distraerme, así dejare de pensar en los mágicos labios y lengua de Joe . Así que me enfoco en algo sin sentido. Por ejemplo en como realmente necesitamos tomar un viaje a lo largo de 24 kilómetros antes
de que nos vayamos, de tal manera que pueda apreciar todas las casas, el océano y disfrutar de toda la belleza y riqueza. De ninguna manera dejaré de verlo, especialmente desde que estamos tan cerca.
Hermosas casas y patios serenos, todo tan hermoso y casi doloroso de ver por mucho tiempo. Sí, definitivamente debería enfocarme en los recorridos paisajísticos y las vistas oceánicas. No en el hermoso hombre quien besa cada pensamiento fuera de mi cabeza y me deja temblando, excitada.
—¿Me veo bien? —Me aliso el cabello con las manos, esperando que no esté todo revuelto.
—Luces asombrosa. —La sinceridad en su voz me conmueve profundamente. Soy una fanática de este hombre y ni siquiera lo sabe. Lo miro. Su boca está hinchada, sus ojos brillando y su cabello está de puntas por todo el lugar jalándome hacia él. Además de eso, luce perfectamente bien.
Realmente bien. Pero, ¿cuál es la novedad? Extendiendo la mano, aliso su cabello, peinándolo en su sitio con mis dedos. Lo hago algunas veces más de las necesarias, pero su pelo o es tan suave como la seda y me encanta como se adhiere a mis dedos.
No dice una palabra, apenas se mueve, aunque sus intensos ojos cafes están fijos en mí todo el tiempo. Cuando termino, me alejo, acomodándome en mi asiento con un suspiro de alivio.
—Ahí —digo, aclarando mi garganta cuando me doy cuenta que mi voz sigue temblando. Maldita sea—. Ahora luces presentable.
El auto se detiene en una parada frente a un gigante, hermoso y viejo edificio; mi puerta se desliza abierta, un hombre en un uniforme verde oscuro y blanco aparece sonriendo hacia el interior. —¿Necesita ayuda, señorita?
—Sí, gracias. —Pongo mi mano sobre su guante blanco y me empuja del asiento trasero. Joe abre su propia puerta del auto, al igual que su padre mientras otro empleado se encarga de Adele.
Apenas noté que estaba usando en la casa, así que me tomo mi tiempo para echarle un vistazo. Su vestido es un oscuro azul marino, una larga y delgada columna que se adhiere a cada una de sus esbeltas curvas, cubriéndola desde el cuello hasta los pies. No revela mucha piel, pero muestra la longitud de su cuerpo, el hecho de que no hay un gramo de grasa en ningún sitio. Su cabello está recogido en una baja cola de caballo, negro como el cielo de medianoche y las puntas balanceándose a través de su perfecto trasero mientras se gira para saludar a alguien. El lugar es un hervidero de emoción, mucha gente desbordando el interior y sé que va a estar abarrotado. Realmente tengo la esperanza de que vayamos a tener una mesa ya reservada o algo, aunque podría ser algo excitante si Joe y yo estamos juntos pero separados de sus padres. De hecho, eso preferiría.
—¿Te gusta lo que ves?
La voz despectiva de Adele me asusta y levanto mi mirada hacia ella, descubriendo que me está mirando con una no-simulada mueca de desprecio en sus labios.
—Tu vestido es hermoso —digo y sonríe con frialdad en respuesta pero por lo demás no dice una palabra. Dios. Quiero pisotear el suelo y decirle que se vaya a la mierda. Pero me contengo, ofreciéndole una leve sonrisa cuando mira hacia atrás donde estoy yo. Sin embargo realmente no me está mirando a mí, está mirando a Joe que ha venido detrás de mí. Sé esto porque puedo
sentirlo, oler su deliciosa esencia, sentir el atrayente calor que irradia de su gran cuerpo.
Estoy tan perdida por este tipo. Y eso es un gran problema. ¿Qué si no se siente de la misma manera? ¿Qué entonces? No puedo hacer nada respecto a ello. Me apunté por esto y ahora tengo que lidiar con las consecuencias, no importa lo que ocurra.

—¿Lista para entrar? —Pone su mano sobre mi hombro desnudo y su toque es un shock para mi sistema, siento como que no puedo respirar, mis pulmones están congelados. Girando mi cabeza hacia un lado, me doy cuenta que está de muy cerca. Realmente cerca. Su boca está sobre mi sien, como si me estuviera besando ahí y puedo sentir su cálido aliento sacudir los pequeños bucles de cabello que descansan sobre mi frente. Hacemos una imagen intima para todos, estoy segura. Me pregunto si todo esto es para el beneficio de Adele.
No entiendo que tiene sobre él. Crea una barrera de ella conmigo, pero no quiere estar a su alrededor. Nada de esto tiene sentido.
La mayor parte de mi vida, me he permitido ser utilizada. Repetitivamente y por todos los que me rodeaban. Debería ser insensible a esto. Pero no lo soy, no con Joe . No quiero que me use
para hacer enloquecer a sus padres. No quiero que me use como algún tipo de extraña protección para que la gente en su vida deje de hacerle preguntas y lo dejen solo. Quiero gustarle realmente. Quiero pasar más tiempo con él. Tiempo real. No el falso tiempo de “oh, vamos a colgarnos sobre el otro” tampoco.
—Sí —digo finalmente en respuesta a su pregunta porque no sé qué más hacer. Tenemos que enfrentar la realidad y a esa multitud que nos espera dentro.
Me aprieta el hombro y caminamos juntos, por detrás de sus padres, ganando una mirada dura de Adele mientras pasamos a través de las puertas dobles abiertas. La noche va a ser eterna. Ya lo hace.

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 11th 2013, 18:24

ufff q dificil
siguela
me encanta
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NataliadeJonas
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 12:51

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 12:52

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 12:52

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 12:53

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 13:37

Siiigueeelaaaa
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 13:47

ESTA BUENISIMA!!!! En la tienda Bobo! que cansona la vieja esa, pero que lindo Joe viendo con cada vestido a ______ Smile y en el carro!!! Very Happy EL BESO! cheers  juju  Love! , ahora en la fiesta....


AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAA Very Happy

ESTA MUY CHEVERE !!! Very Happy

XOXOXO
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 17:35

Maratón-7-


Día 2, 9:38 p.m.


“Nunca he dejado caer a nadie en quien creyera”- Marilyn Monroe


{JOE}

Nos sentamos uno al lado del otro en la mesa rodeada de gente, el ruido de su constante parloteo es ensordecedor. No decimos nada el uno al otro durante toda la comida, por al menos una hora, o incluso más tiempo. Sabía que era estúpido, pero ella me hacía sentir nervioso y quería hacer esto bien. Es como si no pudiera encontrar las palabras. ¿Qué puedo decir para seguir ese beso en el asiento trasero del auto de mi papá? No quiero abaratar el momento. Es como que estoy sentado aquí y todavía me sigo revolcando en ello. Pensando como una chica, reviviendo el momento una y otra vez en mi mente. La manera en que respondió a mí, los pequeños sonidos de placer que hizo desde detrás de su garganta. Sentir su calidez, su lengua aterciopelada deslizándose contra la mía, sus manos en mi pelo. No puedo recordar la última vez que me besaron así. ¿He sido besado alguna vez así? Infiernos, realmente no lo creo. La comprensión me detiene en frío. Quizás no hablemos, pero estoy extremadamente consciente de ella. El sonido de su suave respiración, su suave aroma que me hace aguar la boca. El calor de su piel, la manera en que su hombro desnudo roza contra mi brazo cuando toma su vaso de agua. Me pregunto si me
está tocando a propósito.

Por la esquina de mi ojo, la veo beber. Sus labios carnosos se curvan alrededor de la copa, la delicada línea de su garganta y su movimiento mientras traga. El impulso de besar esa piel expuesta es tan fuerte que aprieto mis manos en puños y las descanso sobre mis muslos. Obligándome a dejar de pensar como un idiota. No funciona. No puedo dejar de pensar en ella. Como se sintió entre mis brazos, su gusto todavía en mis labios. Nunca mierda pienso así. Hundí todas las emociones inútiles bien profundo dentro de mí un largo tiempo atrás y me he rehusado a dejarlas salir nuevamente. No tiene sentido. Soy como un robot la mayor parte del tiempo. Atravesando emociones, atravesando la vida un día a la vez. Pero esta chica… no se siente inútil. Es real y hermosa y encaja perfectamente cuando está entre mis brazos. Hace que quiera sentir.
Es tan peligroso pensar así. No significo nada para ella. Soy un medio para un fin. Un trabajo con un pago. Me hice esto a mí mismo y ahora me arrepiento. Frunzo el ceño y le doy otro trago a la cerveza que pedí en el bar antes. Es mi segunda botella y si tengo que soportar esto por mucho más tiempo, estoy buscando otra pronto. Estoy furioso que mi plan de exhibir una novia falsa se haya ido directo al infierno y no tengo idea de cómo detener este choque de trenes llamado mis emociones. Ni siquiera estoy seguro de si quiero detener esto. Esa es la cosa más estúpida de todas. Cuanto quiero torturarme a mí mismo. Pero si se siente tan bien estar con ella, ¿por qué querría detenerme?
Has hecho otras cosas antes que se sintieron realmente bien, pero sabías que debías parar. Odio esa voz dentro de mi cabeza. Me recuerda todas mis fallas. Toda la mala mierda que he hecho. No soy una buena persona y lo sé. No necesito constantes recordatorios.

—Joe , ¡aquí estas! —Maldita sea, es Kaylie y está arrastrando dos amigas detrás de ella. Todas chicas con las que fui a la escuela, y todas perfectamente vestidas y arregladas para parecer idénticas a la muñeca plástica Barbie. Es difícil separarlas—. Hemos estado buscándote por todos lados. Recuerdas a Abby y Ella, ¿verdad?

—Sip. Hola. —Muevo mi barbilla en señal de saludo y aletean sus pestañas simultáneamente en respuesta, riendo mientras me miran. Es completamente desconcertante y desearía que se fueran. Detrás de mí, escucho un gruñido silencioso emanar de ____, lo que me hace sonreír. Echando un vistazo sobre mi hombro, veo la mirada ligeramente perpleja en su cara, mezclada con una dosis de irritación. Kaylie es persistente, tengo que darle eso, pero desearía que entendiera la indirecta.

—Hay un baile mas tarde, ¿sabes? —dice Kaylie, ajena a la mirada de muerte que _____ está tirándole—. Tal vez podría robarte lejos de tu… novia. Podríamos ponernos al día ya que ha pasado un tiempo.
Lo hace sonar como si soliéramos estar juntos o algo, cuando sinceramente apenas puedo recordarla. No sé por qué esta chica está tan malditamente inclinada en perseguirme.

—Todos los bailes están tomados por mí. Lo siento. —La voz de ____ es brillante y alegre pero no tiene ni una pizca de pena. Además, está descansando su mano en mi muslo, sus dedos se curvan alrededor de mi pierna por lo que están casi rozando mi polla. Es un movimiento posesivo y me encanta con locura.
—Sí, eh… lo siento Kaylie. —Le ofrezco una sonrisa de disculpa que no se molesta en devolver. Se va enfadada, agitando su cabello rubio sobre su hombro mientras se da vuelta y se aleja con sus pequeñas esclavas. Las observo irse, ultra consciente de _____ a mi lado. Más consciente de su pequeña mano que aún descansa en mi muslo. Tampoco quiero que la mueva.

—Dime qué es esa chica para ti.

Suena enojada, mi mirada encuentra la suya. Esos ojos verdes están disparando fuego y soy su blanco.
—Nada. La conocía de la secundaria pero casi ni hemos hablado.

Los labios de _____ están firmes, sus ojos duros. Parece lista para patear un par de culos. —Actúa como si fuera una antigua novia.

—No lo fue. —Sacudo mi cabeza.

—La follaste entonces. —Sus ojos se estrechan en rendijas y mi corazón se contrae en mi pecho cuando la comprensión me golpea. _____ está celosa. Y si la sensación de regodeo flotando a través de mí me hace un idiota, entonces que así sea. Estoy realmente consiguiendo sacar un poco de emociones de esta chica. Actúa como si le importara.

—No la follé. —Mi voz es suave. No quiero hacerla enojar. Extendiendo la mano, la toco, pasando mis dedos por su mejilla mientras me quedo mirando sus labios. Quiero besarla. Asegurarle que no hay nada entre Kaylie y yo, no hay historia, no hay nada.

—Bien. —Su mano cae lejos de mi muslo y se aleja de mi toque. Soy dejado buscando aire y miro con incredulidad mientras se encierra en sí misma por completo. Me ha excluido en el espacio en aproximadamente diez segundos y es la cosa más rara que jamás he visto. La tenía, ahora no la tengo. Y no tengo ni idea de por qué.
Empuja hacia atrás su silla y se para, extendiendo una mano hacia mí. —¿Podría tener mi celular por favor?

—¿Dónde vas? —Meto la mano en mi bolsillo y saco el teléfono, dándoselo. Estoy anonadado otra vez por cuan hermosa se ve en ese vestido. Sé que se vería incluso más hermosa sin él.

—Afuera. Necesito llamar a mi hermano y asegurarme que está bien. —Me dedica una ligera sonrisa y antes de que pueda preguntar si necesita que la acompañe, ya se ha ido, abriéndose paso entre la multitud hacia las puerta que conduce a la gigante terraza exterior con vista al campo de golf. La habitación se la traga hasta que no puedo verla más y mi
garganta se cierra. La extraño. Ridículo, considerando que casi no la conozco y que sólo hemos estado juntos por como tres locos días si cuentas el día que manejamos hasta aquí, pero aun así.

—No es la mujer para ti, lo sabes.
Una respiración áspera me deja y cierro mis ojos, deseando estar en cualquier lugar menos aquí. Con ella. Abriendo mis ojos, me giro para ver a Adele sentada en el recién desocupado asiento de _____ . La silla está aún tibia y ya tengo a Adele acosándome. Realmente no necesito esta mierda.
—Mantente fuera de mi vida. —Mantengo mi voz baja, no quiero que nadie nos oiga.

—No puedes evitarme para siempre. Sabes que voy a conseguir estar a solas contigo en algún momento. —Sonríe, sus parpados inferiores sobre sus oscuros ojos—. Estás usándola como un escudo, pero haré que pase eventualmente.

—No estoy usándola —comienzo pero Adele me detiene con una mirada.

—¿Crees que me perdí esa pequeña tentativa sesión de besos en el asiento trasero del auto? Sólo porque tu padre y yo estuviéramos peleando no significa que no estoy al tanto de cada pequeña cosa que haces. —Su sonrisa de suficiencia me llena de repugnancia—. Lo siento, pero lo que sea que era eso que pasó entre ustedes parecía como dos principiantes que no tienen idea de lo que están haciendo con el otro. Como si nunca se hubieran tocado antes. Dime la verdad. ¿Estás realmente con ella?

El pánico se instala y mi garganta se seca tanto como el Sahara. No quiero responder. No es de su maldito interés, pero se que no lo dejara pasar. Va a insistir e insistir hasta que me rinda. Acostumbraba siempre a rendirme con Adele y odio eso. Lo odio.
Echo un vistazo alrededor de la mesa, tratando de llamar la atención de mi padre, pero está tan absorto en una conversación con el hombre sentado a su lado que ni siquiera me nota.
—Estamos realmente juntos —le digo con los dientes apretados, tratando de no mirarla. El sonido de disgusto que hace me llama la atención sin embargo, a pesar de mis esfuerzos. Sus ojos parpadean levemente, revelando su vacilación, pero sigue adelante. —Así que, ¿es buena en la cama? ¿Sabe algún truco especial?

Jesús. Sabía que esto pasaría eventualmente, pero no aquí. No rodeados de cientos de personas.
—No vayas allí.

Su sonrisa se ensancha. Sabe que ha tocado una fibra sensible. — ¿Te mantiene satisfecho, Joseph? Eso es bastante difícil, ya sabes. Una vez que alguien rompe todas esas paredes de acero que tan cuidadosamente construiste a tu alrededor, eres bastante… insaciable.

Vergüenza se apodera de mí y me levanto tan rápido, que mi silla cae al suelo con un ruido fuerte. Todos en la mesa me miran, mis mejillas acaloradas de vergüenza. Adele se sienta ahí tan serena como una reina en su trono. No se molesta en mirarme. Sabe lo que ha hecho.

—¿Estás bien hijo? —pregunta mi padre, sus cejas fruncidas.

No le respondo. En cambio, escapo, desesperado por alejarme de Adele. Necesito salir de esta multitud. La habitación se siente como si se estuviera cerrando sobre mí y mi cabeza está girando. No sé si es por la ansiedad o las dos cervezas que tome esta noche. Todo lo que sé es que necesito aire fresco. Me dirijo hacia la terraza.
Me dirijo hacia _____ .


{____}

—Estás todavía en la casa de Wade, ¿verdad? —Tomo una pitada de mi cigarrillo y exhalo, momentáneamente cautivada por los delgados tentáculos de humo que flotan en el aire. Hace frío como el infierno y estoy escondiendo este estúpido cigarrillo, ya que no hay señales fumadoras en toda esta maldita terraza. ¿Cuál es el punto de tener un área al aire libre si no vas a dejar a la gente fumar?

—Se, se, estoy todavía aquí. —Owen suena irritado como el infierno pero no me importa, son pasadas las nueve, debería estar en la cama a las diez y quiero estar segura que está donde se supone estaría.

—La hora de dormir es a las diez, no lo olvides. —Tiro cenizas sobre la barandilla, otra vez con la rutina de tirar basura en cualquier lado y me siento como una mierda. ¿Qué pasa con toda esta elegante y rica gente que me hace actuar como si hubiera crecido en una alcantarilla?

—Pero es tan temprano. Wade no se va a la cama hasta las once —llorisquea. Una vez más. Recordándome que es completamente inmaduro y todavía un niño en muchos aspectos, a pesar que está desesperado por demostrar que es prácticamente un hombre que puede cuidarse solo.

—Bueno, bien por Wade. Todavía creo que deberías al menos estar en la cama a las diez —me suavizo, sabiendo que probablemente no me escuchará.
Odio estar lejos de él. Algo está pasando, algo que está ocultando de mí, pero no puedo entender exactamente qué. Sólo espero que pueda mantener su comportamiento al menos hasta que vuelva a casa.
—Lo que sea —murmura Owen—, la mayoría de las veces, actúas como mi madre, ¿sabes?
Mi garganta se hincha y lucho contra las lágrimas. Estoy completamente emocional esta noche y realmente no lo puedo explicar. Culpo a Joe y sus estúpidos y perfectos labios. Ese beso
sacudió algunas emociones raras en mi pecho y he estado cerca de las lágrimas desde entonces.
—Alguien tiene que mantenerse sobre ti.

Se ríe. —No es eso ¿verdad?
—Oh por Dios, usa palabras reales, por favor —me río también, contenta que está de buen humor. Antes cuando hable con él, ha estado evasivo. No quiero que mantenga secretos de mí, pero sé que es natural, considerando que tiene trece y eso. Su comportamiento sólo empeorara también, estoy segura. Pero estoy preparada. Al menos tan preparada como puedo estar. Hombre y sus profundos y oscuros secretos. Sé que Joe tiene una tonelada de ellos. No estoy segura qué, pero tengo el presentimiento de que son bastante importantes. Es todo inhibido y tenso. Lo sentí en su
cuerpo cuando me besó y yo estaba en sus brazos. Su cuerpo rígido, como si estuviera conteniéndose a sí mismo. No quería que se contenga. No entonces y definitivamente no ahora. Puso esta fachada para todos y estoy empezando a preguntarme exactamente quien es el verdadero Joe. ¿Y él siquiera lo sabe?

—Te llamo mañana, ¿de acuerdo? Sé bueno. —Doy una pitada al cigarrillo, manteniendo el humo en mis pulmones antes de soltarlo lentamente. Bien, sé que tan malo es esto para mí pero no puedo evitarlo. Fumar me relaja. Y pasando el rato en esta mierda de cena en el club de campo, necesito relajante tanto como pueda.

—Adiós, ____—Nadie más me dice así, sólo Owen—. Te quiero.

—Te quiero también —susurro, terminando la llamada. Sujeto el teléfono en un agarre muerto ya que no tengo un bolso y realmente no tengo ganas de empujarlo entre mis pechos.

—Fumar mata, sabes.

La sexy y profunda voz de Joe se apodera de mí y lo miro sobre mi hombro, viéndolo parado sólo a unos metros de distancia. Sus manos metidas en los bolsillos y el viento alborotando su cabello negro. Se ve irritado y tan magnifico con ello que desearía poder sacarle una foto. Así podría capturar este único impresionante momento para toda la eternidad y tenerlo siempre —y a él— conmigo.

—¿Siguiéndome? —pregunto mientras apago el cigarrillo en la barandilla de madera. No sé qué hacer con él, así que lo dejo allí, como la total basurera en la que me he convertido.

—Necesitaba salir de allí.

—Yo también —suspiro. Dirijo mi atención de nuevo al campo de golf y un poco más allá, el océano. Me pregunto si volveré para poder ver este paisaje a la luz del día. Esta gente rica no tiene idea de la clase de belleza que los rodea. Ven esto cada día y no es nada especial. Probablemente ni siquiera se dan cuenta. Me pregunto cómo es, ser tan indiferente ante tanta belleza rodeándote. Por supuesto, soy indiferente a lo mundano que me rodea a diario. Quizás todos nos movemos por la vida confortablemente indiferentes. Me recuerda a una de las canciones favoritas de mi madre.
—¿Está bien tu hermano?

—Está bien. —Me encojo de hombros. Joe sólo pregunta para ser educado. Parada afuera, sola en el frío de la noche sólo por unos pocos minutos, ha hecho de esta situación entre nosotros más clara. Y necesito eso, después del alucinante beso que compartimos. Él no se preocupa por mí y yo no me preocupo por él. Estamos haciendo un trabajo y eso es todo. ¿El beso? Cosa de una sola vez, una forma de desahogarse porque oye, pasando todo este tiempo juntos en un cuarto tan pequeño y pretendiendo ser una pareja real va a generar algunos… roces. Calor. Química sexual.
Tenemos eso. Química. Puedo sentirla ahora, pinchando entre nosotros, chamuscando mi piel. Siento sus ojos en mí, lo oigo acercarse y ahora está de pie junto a mí, sus brazos apoyados contra la barandilla justo como los míos. Golpea su codo en mí en un gesto amistoso y yo tiemblo. El viento es como hielo y pica en mi piel desnuda.

—Tienes frío. —Su suave murmullo se extiende a lo largo de mis terminaciones nerviosas y quiero gritarle que retroceda. Pero no lo hago.

—Un poco —respondo.

Se ríe. —Si tuviera una chaqueta, te haría usarla.

No quiero que actúe como un caballero. O como una especie de novio atento. No quiero ninguna de estas… mentiras. Lo que necesito es realidad. Actos duros y fríos. Necesito recordar el dinero depositado en mi cuenta bancaria, el hecho de que me está usando para alejar a su familia. El hecho de que estoy usándolo para asegurarme estabilidad financiera temporal para mi pequeña lamentable familia, necesita permanecer predominante en mi mente. No puedo olvidarlo.

—Probablemente deberíamos ir adentro. —Empiezo a moverme pero me toca, asienta su gran mano sobre la mía y me callo.

—No puedo volver allí —dice, su voz es tan baja que casi no lo escucho—, no puedo enfrentarlos. No aún. Quédate aquí fuera conmigo.

¿Pasó algo que me perdí? No parece molesto, pero no lo conozco tan bien como para decirlo. No le contesto, pensando que es mejor permanecer en silencio y tranquilizarlo y él no dice nada.
Pero envuelve su brazo alrededor de mis hombros y me arrastra cerca de él. Trato de resistir al principio, endureciendo mi cuerpo así no podrá moverme. Pero es estúpido luchar contra esto, especialmente con la promesa de que va a calentarme. Así que voy. Lo dejo guiarme entre sus brazos y los envuelve alrededor de mí y estoy descansando mis manos en su duro y cálido
pecho. Sus manos se ubican en la parte baja de mi espalda y estoy apretada contra la barandilla, apretada contra él. Su cuerpo es duro y firme. Me ha atrapado y no tengo ningún interés en escapar. Estoy yendo en contra de todo lo que pensé y preocupé minutos atrás, todo porque me está tocando. Cuando se trata de Joe , soy débil. Tan débil, es casi vergonzoso. Pero él parece tan débil como yo y encuentro eso tranquilizador. Al menos estamos en este jodido lío juntos.

—¿Pasó algo ahí dentro? —pregunto,la curiosidad está matándome. Tenía que saber.

—No quiero hablar de ello.

Me arriesgo a levantar la mirada y veo lo tensa que su mandíbula está. —Bueno, si alguna vez quieres hablar, estoy aquí.

Baja la mirada hacia mí. Hay tal desesperación en sus ojos, mi pecho duele por él. Este perfecto, hermoso chico no es tan perfecto después de todo.
—No lo entenderías.

Me río, aunque no me estoy burlando de él y espero que entienda eso. —Entendería más de lo que tú piensas.

—Si te dijera la verdad, me odiarías. —Su voz es áspera, su expresión de dolor—. Yo me odio por lo que he hecho.

Mi estómago cae hasta los dedos de mis pies. Suena tan perdido y me doy cuenta que es verdad. Quizás no quiero saber. Lo que está diciendo , bueno, no diciendo, me llena de inquietud. Tengo miedo. ¿Qué hizo que se odie tanto a sí mismo?

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 18:08

8


Día 3, 7:02 p.m.


“Siempre quiero al que no puedo tener. “ {_____}


{____}

El me ignoró todo el día, lo que está bien. En serio. No me importa estar sola en la casa de huéspedes porque Oh mi dios, la última cosa que quiero hacer es pasar el rato con sus
padres. Joe fue al golf con su padre esta mañana y no he vuelto a verlo. No tengo idea si incluso volverá a casa. Lo que sé, es que podría estar haciendo el tiempo de la familia feliz en la casa principal mientras estoy aquí atrapada y sola.
Maldición, suena amargo en mi cabeza. Y además, sé que él no está en casa porque he estado aquí todo el día y no lo he visto regresar. Aunque la soledad me ha hecho volver a la realidad. Una vez
más. Y eso es una buena cosa. Me siento demasiado atrapada con Joe cuando estoy con él y eso definitivamente no es una buena cosa. De esta manera, pasar tiempo sola en esta casa irreal con una vista irreal, sé que es una fantasía.
Pillé a Adele husmeando hace un rato alrededor de la casa de huéspedes. Echando un vistazo a las ventanas, caminando alrededor de toda la casa. La miré por un rato, escondiéndome en los rincones pero luego me comencé a enojar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Tratando de espiarme? ¿O buscaba a Joe?
Finalmente, no pude aguantar más y abrí la puerta cuando la vi merodeando en la parte delantera.
—¿Buscas a alguien? —le pregunte, usando el tono más arrogante que pude. Cruzó sus brazos frente a ella, elegante como siempre en un suéter color blanco puro y botas negras. Me gustaría ver a un vagabundo con una ropa similar. Por supuesto, la suya era probablemente de diseñador y costó un montón de dinero, mientras mi suéter y mallas venían de Wal-Mart o Target.
—Pensé que te habías ido —dijo.
—Esperabas que me haya ido, estoy segura. —No sé de donde saqué las pelotas para hablarle así, pero lo hice. El viaje a casa anoche había sido una tortura. Nadie habló y la tensión era casi insoportable. Un giro completo desde el paseo al club de campo, cuando Joe y yo nos besamos y sus manos estaban sobre mí.

Sonrió. —No te gusto mucho, ¿cierto?

—Me di cuenta que el sentimiento era mutuo. —Me encojo de hombros, tratando de hacer mi mejor esfuerzo de lucir como si no me importara, pero mi estómago era un batido de nervios.

—No durarás, ya sabes. No eres su tipo.
Fruncí el ceño. Claro, no soy su tipo. Eso es obvio, pero no me figuraba que la perra de su madrastra tan descaradamente me lo dijera.
—¿Y cuál exactamente es el tipo de Joe?

—Alguien como yo. —Su sonrisa creció, como si supiera que sus palabras dieron un puñetazo directamente en mi estómago. Sin decir una palabra, se dio vuelta y se alejó.
La respuesta de Adele se quedó conmigo todo el día. ¿Qué demonios quiso decir? No me gusta. Habla sobre Joe, mira a Joe, como si le perteneciera. Casi como si tuvieran una relación. Es jodidamente espeluznante y me pregunto tal vez si han tonteado en el pasado.
Tan asqueroso. Y da miedo. Joe actúa como si la odiara y eso abre una nueva lata de gusanos en mi cerebro. Un montón de “qué pasaría si” que no me gusta pensar porque son demasiado feos para enfrentar. Nada de eso es mi problema, me lo digo una y otra vez mientras me siento sola y pienso. Pero me trajo a este desastre. Es un poco de mi problema, ¿no? Error. Algunas cosas son mejor dejarlas en paz. No si alguien se daña por esa causa. Mi debate interno lucha por el resto del día. Hasta que soy un lío total de nervios mientras espero ansiosamente su regreso. ¿Dónde
puede estar? Sé que los juegos de golf pueden tardar una eternidad, pero nada como esto. Y sé que está con su papá porque he visto el maldito garaje durante horas y nadie ha vuelto.
Aunque Adele se fue hace unos treinta minutos. Eso me asusta. ¿Qué si se fue a algún lugar a encontrarlo? Mierda. No sé qué hacer.

Cuando la puerta finalmente se abre a las siete y media, me llena de alivio. Oigo sus pasos que resuenan en la entrada de azulejo, lo veo pasando, se dirige al pasillo mientras me siento en la sala de estar.
Tengo unas de estas increíblemente suaves mantas de piel artificial cubriéndome y probablemente me mezclo con el sofá. No me nota, no se molesta en decir una palabra.
Mastico ansiosamente mi uña, mi estómago gruñe ya que no comí la cena. Lo escucho entrar en su habitación y cerrar la puerta y dejo escapar un suspiro tembloroso. Estaba conteniendo la respiración y ni siquiera me di cuenta. Ni dos minutos más tarde está fuera de su habitación, entrando en la sala de estar y deteniéndose cuando me ve.
—Hola.

—Hola. —Presiono mis labios, diciéndome a mí misma que respire.

—No te vi cuando entré. —Se ve increíble en una sudadera con capucha negra y shorts cargo de color caqui, el cabello oscuro rizado por el viento que aquí parece soplar constantemente. Apostaría un millón de dólares a que tiene una camisa polo debajo. Típica ropa de golf, aunque debería estar usando shorts a cuadro con colores pastel. No es que sepa algo de golf.

—He estado aquí sentada todo el tiempo.

Se pasa la mano por la cabeza y mis dedos literalmente pican por hacer lo mismo. Recuerdo lo sedoso que es su cabello, lo mucho que le gustó cuando lo toqué allí. ¿Alguna vez realmente permite que alguien lo toque? Tiende a moverse a través de la vida por sí mismo.
Esa realidad me llena de tristeza. Mientras permito que un flujo sin fin de chicos me toquen. Lo hago porque lo anhelo por un breve momento, siento que alguien se preocupa por mí. La sensación siempre es fugaz y termino tan vacía como estaba antes. A veces más.

—No sabía dónde estuviste todo el día —digo, para llenar el silencio ya que no habla.

—Lo siento por estar afuera tanto tiempo. —Me pregunto si tomó mucho de él para que se disculpe conmigo. Apuesto que no tiene que responderle a nadie la mayoría del tiempo.
Me encojo de hombros. Tengo que actuar como si el hecho no me molestara.
—No soy tu guardián.

—Sí, pero eres mi invitada. Estoy seguro de que te has aburrido todo el día. —Se acerca al sofá y es entonces cuando el olor me golpea.

Apesta a cerveza. Y sus ojos están un poco enrojecidos, sus mejillas sonrojadas. Apuesto a que está borracho. Mi defensa se va inmediatamente y me empujo a la esquina del sofá mientras se coloca a mi lado. No me gusta el olor de cerveza, lo que es loco, considerando
que trabajo en un bar. Pero cuando lo huelo en La Salle, es diferente. Estoy ocupada, me
estoy moviendo, le estoy sirviendo a clientes y trabajando. En una situación de uno-a-uno, el olor a cerveza me recuerda a mi mamá y a todos sus novios de mierda. Cómo bebían constantemente. Casi todos los chicos con los que ha estado eran completamente alcohólicos con problemas de ira.
Los borrachos enojados me asustan como el infierno y Joe es un tipo grande con un montón de cosas reprimidas. Si muestra incluso un atisbo de ira, me voy de aquí.

—Estaba bien —digo—. Me senté en la playa por un largo tiempo.

—¿No te dio frío? El tiempo no era el mejor hoy.

Me encojo de hombros. —Pensé que debería disfrutar mientras estoy aquí, ¿no? Dudo que alguna vez esté en un lugar tan hermoso como este.

—Perdón por no estar aquí, ____. —Su voz es suave, su expresión… rompe mi corazón. Se ve tan sombrío, tan perturbado. Me gustaría decirle algo, hacer algo para aliviar su dolor.


{JOE}

Como de costumbre, me mira como si pudiera ver mi interior y hace que me ponga nervioso. Todo el día he estado alejado de ____ a propósito. Lo que pasó anoche me hizo sentir en espiral, totalmente fuera de control con toda la mierda que pasamos juntos. No me había sentido de esa forma desde hace tiempo. Esta es la razón por la cual no puedo volver a casa. Y nunca voy a volver después de esta visita. No me importa lo mucho que lastime a mi papá. No puedo seguir con esto. No puedo pretender en este lugar, estas personas no me importan. Lo hacen. Todo explota en mi cabeza y me recuerda cómo solía ser. Ya no quiero ser esa persona. Ya no lo soy.
No hay otra opción. Tengo que alejarme. Veo a ____, miro la alegría de sus ojos, lo sé debería alejarme de ella también. Una vez que me conozca sé que podría lastimarla. Sé que voy a hacerle daño. Creo que está cerca de descubrir cuál es mi problema. Y si no lo hace, me temo que estoy por decírselo. Una vez que se lo confiese, no hay vuelta atrás. Eso hará que nos sintamos incómodos. Arruinaría la relación, la amistad, como se llame lo que sea que tenemos.
No podía soportar la idea, así que me fui temprano de la casa, evitando responder a mi papá cuando me pidió ir al golf, no sólo íbamos a jugar por mucho tiempo, en dieciocho rondas en parejas con sus amigos, luego seguramente iríamos a un bar. No soy un gran bebedor pero me encanta tomar una cerveza tras otra, disfruto la sensación del alcohol. Mi cerebro se nubla, todo se vuelve difuso, es perfecto para olvidar.
Bromeamos, hablamos, mi papá se jacta de que soy un gran jugador y eso me hace sentir bien. Papá y yo no tenemos mucho tiempo juntos. Adele siempre está tratando de arruinar nuestra relación, o hacíamos algo que no duraba mucho porque era uno a uno. El almuerzo de ayer fue muy incómodo, estoy agradecido de que a haya pasado. El día de hoy la relación con mi padre es buena para los dos. Pero siempre he tenido un presentimiento que no me deja en paz. Esa es la
razón por la que me estoy alejando de ____ y me estoy sintiendo culpable. Esto es el por qué le dije que lo sentía.

—Sorprendí a tu madrastra espiándonos esta tarde. —El tono en el que lo dice es casual, pero sus palabras son como siete pequeñas bombas cayendo en mí.

La tensión se instala en mi columna vertebral y pasa a mis hombros. —¿Sí?

____ asiente. —La enfrenté.

—¿Qué? —digo en estado de shock. Siento miedo. ¿Qué pasa si Adele le dijo algo?

—Sí, no le gustó. Me dijo que lo nuestro no iba a durar, que yo no era tu tipo.

Me quedo en silencio, temeroso de sus próximas palabras.

—Y cuando le pregunté cuál era tu tipo, me dijo que ella lo era.

La sangre bombea en mi cabeza con cada palabra que dice, no puedo escucharla. Sus labios se están moviendo pero literalmente no puedo oírla. Sin pensarlo me levanto y me voy a mi recámara. Me llama, su voz suena débil y creo que me está siguiendo, pero no estoy seguro. No puedo verla, mi vista se vuelve borrosa y estoy listo para morirme de rabia y de vergüenza.
Adele ha ido muy lejos. Otra vez. Siempre lo hace. Quiero decirle a _____ todo pero no puedo.
Tengo miedo de que me odie. Me juzgue. Que esté tan enojada que me deje. Estamos en la mitad de este viaje estúpido y todo se está yendo a la mierda. No sé cómo manejar esto.


{____}

Sigo diciendo su nombre, pero es como si Joe no pudiera oírme. Su rostro se vació de toda emoción cuando le dije lo que Adele me dijo y eso me asustó. Se puso distante enfrente de mí y eso fue muy extraño. Como si hubiera activado un mecanismo de defensa.
Azota la puerta de su cuarto en mi cara, pero la abro, irrumpiendo en su habitación como una mujer en misión. Se detiene en el centro de su cuarto dándome la espalda, su cabeza mirando el techo. Desearía poder leer sus pensamientos, para consolarlo, decirle algo o lo que sea. Pero sólo permanezco en mi lugar, infinitamente confundida.

—Deberías irte —dice con una voz sin emoción.

—Bien, te dejaré solo. —Entiendo cuando alguien necesita estar solo—. De todos modos soy una persona madura.

—No —dice mirándome dura e inflexible—. Quiero decir que deberías irte, a tu casa. No necesitas estar aquí. Ya no necesito tu ayuda.

Mi estómago se encoge y siento que voy a vomitar. —No me importa quedarme…

—No quiero que estés aquí —me interrumpe dejándome con la boca cerrada—. No necesitas estar alrededor de esta mierda _____ . Ya has vivido lo suficiente.

Siento que voy a llorar. No me quiere aquí. De todas formas nadie me quiere. A mi mamá no le importa si vivo o muero. A mi hermano sólo le importan sus amigos. Realmente no tengo amigos, más que algunos del trabajo y realmente somos conocidos no amigos. Las chicas no me quieren porque piensan que soy una puta que va robarle a su novio en cualquier momento.
En este momento estoy sola. Nadie me quiere. Sostengo mi cabeza en alto, lucho con las lágrimas que amenazan por salir.
—Iré a empacar mi maleta.

Doy media vuelta y me voy de su cuarto y no me detiene. No me sorprende. ¿Qué es lo que esperaba? ¿Qué me persiguiera y me suplicara que no me fuera? Por supuesto que no. Mi vida no es una película o una novela. No le importo. Tengo que recordarlo. Mi cuarto está obscuro, sólo hay una pequeña luz que proviene del techo, voy al armario en donde está mi bolsa con polvo y algo rota. Está medio llena, nunca he desempacado completamente porque siempre tuve miedo de que algo como esto sucediera. Supongo que mis habilidades psíquicas están funcionando completamente. Empiezo a meter toda mi ropa en el bolso, sin molestarme en doblar nada. No sé cómo se supone que voy a irme, pero supongo que podría llamar un taxi y decirle que me llevara a la estación de autobuses. Tengo dinero en mi cuenta bancaria, así que puedo pagar mi boleto y volver a casa. Espero no tener que esperar mucho tiempo en la estación.
Pongo mi teléfono en mi bolsillo, veo la pantalla y veo que Owen ha enviado un mensaje. Algo relacionado con pasar la noche en lo Wade otra vez, le digo que está bien que regreso a casa esta noche. Me responde inmediatamente.
“¿Qué sucedió? ¿Te despidieron? ¿El papá te hizo algo?” preguntó.
“Es una larga historia. Te explicaré cuando llegue a casa.” Le respondí, después guardo mi teléfono en la bolsa de mi pantalón.
Me siento como una fracasada. No puedo ser una buena novia y lo único que tenía que hacer es estar ahí y lucir bonita. Sonreír, asentir y no decir nada. ¿Qué tan difícil era? Enojada conmigo misma, voy al baño y vacío el tocador, quito mi bolsa de cosméticos, guardo mi máquina de afeitar, mi champú, acondicionador, todo lo meto en la maleta y la cierro, satisfecha con lo
escandalosa que fui al recoger. Todo tiene eco en esta casa con el techo alto y las baldosas del suelo. La casa principal me pone de nervios.
Tal vez sea feliz por salir de aquí. Cuando suba al autobús tal vez sea capaz de respirar.
Salgo del baño y encuentro a Joe en la puerta, al igual que la otra noche. Está apoyado en el marco de la puerta con la mitad de su cuerpo en la entrada. Su vestimenta es para morirse, su camiseta le
queda entallada y sus pantalones le cuelgan a la cadera , cuando levanto mi mirada veo que me está observando, aparto mi mirada avergonzada, debería de estar enojada con él y no estarlo comiendo con los ojos.

—No te vayas.

Me petrifico. Esto es ridículo. Todo este estira y afloja está dañando mi cerebro.

—No estoy de humor para tus juegos Joe.

Entra a mi cuarto y viene al baño. Me volteo para alejarme de él, hasta que mi trasero golpea el mostrador y me detiene. Estoy temblando, pero no es de miedo. Es porque está muy cerca, puedo
olerlo. De alguna manera el olor a cerveza se ha ido y Joe ha recuperado su olor familiar. Puedo sentir el calor de su cuerpo, la tensión emana de su cuerpo con ondas potentes.

—Lo lamento ____. Sólo… es que este sitio apesta. Y no te culpo si quieres irte, sólo te estaba dando una salida. Trataba de convencerme que es lo mejor, sacarte de aquí, pero no puedo hacer
esto solo. No quiero hacer esto solo. Me gustaría que te quedaras.

—¿Qué es lo vas a hacer solo Joe ? ¿Qué tienen de malo tus padres? No me estás diciendo nada y mi mente está imaginando cosas. —Inhalo bruscamente cundo se detiene directamente enfrente de mí, estamos tan cerca que su pecho toca el mío. Sin ningún aviso, envuelve sus manos alrededor de mi cintura y me jala hacia arriba, sentándome en el borde de la repisa del baño. Suelto un chillido por la sorpresa y se acomoda entre mis piernas. Está tan cerca de mí que tengo que alejar mi cabeza para verlo, me mira preocupado.

—No quiero hablar de eso —susurra—. Quiero decírtelo, pero no puedo.

Toco su rostro y se recarga en mi mano y cierra los ojos. Puedo estudiar se hermosa cara y siento el deseo de darle un beso. Me pierdo en él.

—Mantener todo encerrado no es saludable. —Acaricio su mejilla y abre sus ojos—. Deberías hablar con alguien. —Trato de hacerle comprender que es mejor que hable acerca de lo que le está molestando.

—No puedo.

—Está bien, cuando estés listo, sabes que estoy aquí. —Dejo caer mi mano de su rostro, me apoyo en el borde de la repisa, me estiro un poco y le doy un beso en su mejilla. Quiero que sepa que estoy con él pase lo pase. No me importa el tipo de secreto que esconde, tengo la sensación de que es algo horrible. Quiero estar con él y ayudarlo. Podría ser algo problemático, pero creo que vale la pena. Este hombre llegó a mi vida por alguna razón, así como yo entré a la suya. Tal vez debamos ayudarnos el uno al otro. O darnos esperanza.

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 18:16

Chicas la continuo luego, es que surgio un imprevisto en casa, asi que nos leemos luego. Bye Smile
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 18:37

wuaaa
casi lloro cuando le dice q se vaya Lloron   (U) 
y luego cuando le pide q se qde
owww Enamorada 
me encanto
cuando la tiene en el lavabo uff baba juju 
jejeje siguela
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 23:52

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 23:52

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 23:52

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 23:53

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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 13th 2013, 23:57

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que capis ! En la cena...otra vez Kayle uuu pero que bueno que al final se fue y Adele ! Que metida! Y cuando estaba espiando y lo que dijo...me hace pensar ciertamente que tubo algo con Joe pero bueno ya veremos despues y Aaaaaaaa cuando Joe le dijo a _____ que se fuera quede como affraid Crying or Very sad tiste pero luego que Joe va al baño y le dice que se quede Smile Aaaaaaaaaaaaaaa ME ENCANTA !!! Very Happy Y tranquila, no problem.

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Very Happy


XOXOXO
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 14th 2013, 14:10

9


Día 4, 1:12 p.m.


Es hermosa, lo cual le hará ser cortejada; es mujer, por lo tanto será ganada. -William Shakespeare


{JOE}

Llevé a ____ a comer como una manera de darle las gracias por aguantar mi mierda. Lo que le hice anoche era inexcusable, pero de algún modo encontró la forma de perdonarme. Era tan buena conmigo que no sabía qué había hecho para merecerla.
Invitarle a un buen almuerzo es un pobre intento de demostrar mi agradecimiento, pero es todo lo que tengo, no creo que estuviera muy receptiva de aceptar lo que de verdad quiero hacer para mostrarle mi agradecimiento. A pesar del dulce beso en la mejilla que me dio anoche y el tranquilizador abrazo que me ofreció antes de que ambos nos fuéramos a la cama, los cuales sin duda tenían más una intención fraternal que una del tipo “Estoy ardiendo por ti”.
Es una pena, porque me está volviendo loco y estoy teniendo dificultades para concentrarme. Preferiría llevarla a la cama, desnudarla y enterrarme en ella para poder olvidar, por lo menos durante un rato.
Quiero trazar cada centímetro de su piel con mi boca. Quiero sentarme con ella entre mis brazos y besarla durante horas, hasta que nuestros labios estén hinchados y nuestras mandíbulas cansadas. Quiero saber qué aspecto tiene cuando se corre. Y quiero ser el único que haga que se corra con mi nombre cayendo de sus labios. Nunca antes me he sentido de esta forma por ninguna chica.
Jamás. Sueno como una nenaza, pero ____ me abruma, en el buen sentido. Y la he conocido hace menos de una semana. A veces, supongo que es todo lo que se necesita.

—Me encanta este restaurante. —Echa un vistazo alrededor después de que la camarera traiga nuestros platos, la sonrisa en el rostro de _____ es la más feliz que le he visto desde que la traje a esta ciudad en donde crecí—. Es tan lindo. Y la comida huele de maravilla. Todo en el centro de Carmel es lo que yo etiquetaría como lindo. Parece de juguete, montones de cabañas por donde mires y todo es pequeño, todos los pasajes estrechos y escondrijos secretos. Es como un cuento de hadas.

—Empieza a comer —le animo porque me muero de hambre y estoy listo para seguir mi propio consejo. Pedí un sándwich de pollo, mientras que ____ pidió alguna clase de ensalada asiática de pollo.
Tomo un par de mordiscos, tan envuelto en mi boca llena de comida, que me estoy perdiendo la mirada de pura felicidad en el rostro de _____ mientras come.
Dejo el sándwich en mi plato, totalmente paralizado. Esto es ridículo, mi reacción ante ella. No ayuda que esté tan cachondo como nunca y todo lo que hace parece encenderme más.
Pero está disfrutando en serio de la ensalada. Sus ojos están medio cerrados y tiene una expresión soñadora. Se lame los labios, la visión de su lengua rosada hace que tenga que tragar saliva con fuerza y de repente, mi apetito por la comida desaparece. En vez de eso, mi apetito por ____ viene a la vida rugiendo.

—Esto es increíble. Es el mejor aliño que he probado en mi vida. — Me mira, con sus delicadas cejas fruncidas—. ¿Estás bien? Pensé que estabas hambriento.

—Uhh… —gruño.

—No estás comiendo. ¿No te gusta? —Su preocupación es dulce, pero esto no tiene nada que ver con el maldito sándwich y sí todo con ella. Con lo mucho que la deseo. Y la deseo tanto. Por una vez estoy listo para dejarme llevar y no preocuparme por las consecuencias. Nos atraemos el uno al otro. Ella no tendrá ninguna expectativa y yo tampoco. Mi turbulento pasado puede ser apartado y sustituido, al menos temporalmente, con nuevos recuerdos que puedo crear aquí, con _____.

—El sándwich está bueno. —Doy otro mordisco para demostrarlo y sonríe con aprobación antes de empezar a comer de nuevo su ensalada. Entonces me doy cuenta de que estamos en una cita para almorzar. Soy el chico más patético de veintitrés años. Juego al fútbol, tengo buenas notas en la universidad, tengo a chicas que se mueren por salir conmigo y realmente nunca he llevado a una chica a una cita.
No tengo ni idea de cómo estar en una relación. Mi pasado me ha arruinado para todas esas cosas y he permitido que me gobierne durante demasiado tiempo.

—Mañana es Acción de Gracias —dice _____ después de tomar un sorbo de su té helado—. ¿Tu familia tiene una gran reunión o qué?

—No realmente. —Bueno, no la tenemos ya que mi hermana Vanessa murió, pero no voy a ir. Demasiado duro para un tema de conversación por hoy—. En los últimos años nos hemos ido de
vacaciones durante Acción de Gracias.

—Qué divertido. —Su sonrisa es dulce, pero no llega a sus ojos. Sólo está diciendo eso porque piensa que es lo que espero. Ella ve lo jodidos que estamos todos. Es la primera persona que descifra eso.

—Además, la mayoría de la familia de mi padre está en la costa este. Mi padre es de Nueva York —continuo.

—¿De verdad? —Se limpia la boca con una servilleta blanca y después la deja en su regazo. Mi mirada se posa en sus labios. Están llenos, con una sombra rosada y me muero por probarlos otra vez.
Es como si me hubiera levantado esta mañana con el sexo en la cabeza. Bastante preciso, teniendo en cuenta la erección mañanera que lucía. Había soñado con ella, imágenes borrosas y desenfocadas de nosotros dos enredados en las sábanas. Ella me está consumiendo y estoy permitiendo que suceda. Deleitándome, en realidad.

—Sí. Mi madre también era de allí. —Frunzo el ceño. Tampoco quiero pensar en ella.

—¿Has regresado de visita?

—No en años, pero sí. Mis abuelos viven a un paseo de Brooklyn. Allí es una forma de vida totalmente diferente. —Me gustaría volver. Mi abuela y mi abuelo aún están vivos, pero son viejos y no estarán por mucho más tiempo. Pero a Adele no les gusta mucho, así que no vamos demasiado.

—Me encantaría ir allí alguna vez. —Suspira con nostalgia—. Siempre he querido ver la ciudad de Nueva York.

—Es una experiencia, eso seguro. —Me gustaría poder llevarla. Es totalmente una presunción de mi parte, pero me siento obligado por la necesidad de hacerla feliz. De mostrarle las cosas que sé que la vida no le permite ver. —Cuéntame algo —le digo cuando terminamos de comer y esperamos a que la camarera nos traiga la cuenta.

—¿Qué quieres saber? —Cautela revolotea en sus ojos y me llama la atención. Somos más parecidos de lo que pensaba y eso me parece tranquilizador.

—¿Cómo conseguiste tu nombre? —Cuando frunce el ceño, continuo—:____. Tienes que admitirlo, es bastante inusual. (el nombre original es Fable)

—Oh. —Sus mejillas se sonrojan, como si estuviera avergonzada y baja la mirada a la mesa—. Mi madre. Es… diferente. Cuando nací me echó una mirada y me declaró un alma sabia. Se supone que sabía sin duda que tendría muchas historias que contar. Al menos eso es lo que me dijo cuando tenía unos cinco años. Mi abuela dijo lo mismo.

—Un alma sabia, ¿eh? —La estudio y esos grandes e insondables ojos verdes me devuelven la mirada. Parece mucho más madura que otras chicas que conozco de nuestra edad. También ha tenido que tratar con mucho más. Es como si cuidara de todo el mundo. Y entonces, ¿quién cuida de _____ ?

—¿Tienes muchas historias que contar?

Sacude lentamente la cabeza, sus mejillas oscureciéndose de color carmesí. —Mi vida es infinitamente aburrida.

—Lo dudo. —La encuentro misteriosa. Se coloca una barrera, como si fuera fuerte y no tomara ninguna mierda, pero tengo la sensación de que tiene un enorme lado vulnerable.

—Si te refieres a mis supuestas aventuras sexuales, en realidad. Totalmente aburrido. No hay nada que contar. La mayoría de las historias que flotan por ahí no son ciertas, de todas formas.

Su boca se cierra con fuerza después de esa declaración, sus labios casi desaparecen. Estoy momentáneamente sorprendido por lo que ha dicho. Estoy tratando de llegar a conocerla, no de entrometerme en sus asuntos privados y en su pasado sexual. Sin duda, todavía no estoy listo para ir allí. No sé si alguna vez lo estaré.

—No me importa nada de eso.

—Sin embargo eso es precisamente por lo que me elegiste para ser tu novia falsa. —El dolor en su voz es inconfundible. Al elegirla, he herido a esta chica que ya está dañada. Ese hecho me hace sentir como la mierda.

—No voy a mentirte. Tienes razón. —Alcanzo el otro lado de la mesa, tomo su mano en la mía y entrelazo nuestros dedos. La suya es muy delgada y está muy fría. Le doy un apretón con la esperanza de que pueda entrar en calor—. Pero ahora estoy muy contento de haberte elegido.

Su mirada se encuentra con la mía una vez más, completa y extensa, y me siento como si acabara de descubrir mi alma.

—También me alegro de que me eligieras —admite, su voz tan suave que casi no la oigo. Una oleada de emoción quema a través de mí y hago mi mejor intento para mantenerlo sencillo y ligero entre nosotros. Pero por dentro, estoy tambaleándome. Tenemos una pequeña charla y pago la cuenta, sin embargo todo en lo que puedo pensar es en ella. En lo mucho que la deseo. En la facilidad con la que se ha colado en mi vida y ya no puedo imaginármela saliendo de ella.
Completamente loco. Además, lo que sea que sucedió anoche alivió la tensión entre nosotros y esta tarde estamos mucho más abiertos con el otro. Así de abiertos que cuando salimos del café y nos encaminados por el empinado camino hacia dónde aparqué mi coche, agarro su mano y ella me permite sostenerla. Como si fuéramos una pareja real.

—Huele a lluvia —murmura ____ y miro hacia el cielo, fijándome en la oscuridad y en las grandes nubes.

—Sí, así es. —La primera gota cae en el momento en el que digo las palabras y se ríe, el sonido deslizándose sobre mí, retorciéndose en mi interior. Me encanta el sonido y quiero oírla otra vez.
Gruesas gotas de lluvia empiezan a caer y nos detenemos para mirarnos el uno al otro. Estrecho mi agarre sobre su mano y empezamos a caminar más rápido, como si pudiéramos escapar de la lluvia, ya que cae con más y más fuerza. Hasta que estamos en medio de una lluvia torrencial y nos estamos calando hasta los huesos.

—¿Cómo de lejos aparcamos otra vez? —pregunta. La lluvia está cayendo tan fuerte que apenas puedo oírla.

—Demasiado lejos. —Fui a un aparcamiento público, así no tendría que preocuparme por los parquímetros y ahora deseaba no haberlo hecho. Las aceras están prácticamente abandonadas, la lluvia está empezando a caer en cortinas y todavía tenemos dos manzanas por recorrer.

—Quizás deberíamos resguardarnos en una tienda y esperar allí un rato —sugiere.

Eso funcionaría, pero veo una mejor solución. Arrastrándola conmigo, me deslizo dentro de un estrecho callejón que conozco que queda entre el estudio de un artista y la galería. El callejón está
completamente sobrecargado, cubierto con espesa hiedra que crece a lo largo de los laterales y en todo el enrejado que está construido ahí. Está oscuro y resguardado de la lluvia y pequeñas luces parpadeantes blancas han sido esparcidas entre la hiedra en preparación de la próxima temporada de fiestas. Es absolutamente mágico y me doy cuenta de cómo _____ alza la vista, mirando con asombro, con los labios entreabiertos y los ojos muy abiertos. Se da la vuelta para mirarme, su largo cabello rubio mojado, sus mejillas salpicadas con gotas de lluvia. Sin pensarlo me acerco y
limpio las gotitas con mi pulgar, primero de una mejilla, luego de la otra. Un temblor la recorre y junta los labios, su mirada cayendo al suelo.

—¿Tienes frío? —murmuro. Estoy abrumado por la necesidad de tocarla, de seguir tocándola. De algún modo ha llegado a ser mi salvación.

_____ sacude lentamente la cabeza, alza la mirada para encontrarse con la mía una vez más.

—Este lugar es tan bonito. ¿Estás seguro de que está bien que nos escondamos aquí durante un rato?

—Sí. Desde luego. —Tiro de ella hacia mí porque no puedo resistirlo y viene de buena gana, mirando mis labios. Estamos compartiendo los mismos pensamientos y eso me llena de alivio. Quiere esto tanto como yo.

Pero es tan pequeña, me elevo sobre ella y miro alrededor, detectando el banco de madera que está a nuestra derecha. La agarro por la cintura, haciéndola chillar y la dejo en la parte superior del
banco, por lo que ahora está más alta que yo.

—¿Qué estás haciendo? —Apoya sus manos sobre mis hombros, sus dedos clavándose en el tejido mojado de mi camiseta.

—Permitiéndote tomar la iniciativa —digo, esperando que lo haga. Maldita sea, la deseo tanto. Tanto, que está matándome. Descanso mis manos en sus caderas, deseando que no estuviera
llevando vaqueros. Deseando en realidad que no estuviera llevando nada en absoluto y que estuviéramos en otro lugar, de regreso en la casa de huéspedes, su cuerpo debajo del mío mientras nos exploramos el uno al otro con nuestras manos y bocas. Estar con _____ me libera. Ojala me hubiera dado cuenta antes.


{____}

Algo ha cambiado en Joe desde anoche. Donde antes estaba tenso y reservado, hoy parece más abierto y más feliz de lo que alguna vez lo he visto. Desde que hemos llegado aquí, hemos hablado, peleado, hablado algo más y de alguna manera eso nos ha unido más. Pero también estoy asustada. Él va y viene. Un minuto abierto y encantador y tan irresistible que roba mi aliento. Entonces, al siguiente es oscuro y aislado, tranquilo. Cuesta un montón de energía pasar
tiempo con Joe , pero cuando está actuando así, olvido todo el drama y me deleito estando con él.
La inesperada tormenta me ha dejado húmeda y miserable, pero no me importa. No cuando tengo a Joe mirándome, con sus ojos cafés centrados en los míos. Su rostro está húmedo con gotas de lluvia y su cabello está empapado, al igual que su ropa, como la mía. Pero estamos en este pequeño túnel de un callejón, cubierto por un enrejado de madera cubierto de hiedra y un poco acogedor. Pequeñas luces blancas de navidad emiten un débil resplandor sobre nosotros y es de
noche, el único sonido son nuestra respiraciones aceleradas, la lluvia cayendo sobre la acera y la calle solamente a unos pocos metros de distancia. Me siento sola con él. Completa y totalmente aislada, sin preocuparme de quien podría vernos o qué podrían decir. Podemos hacer lo que sea que queramos sin temor a ser juzgados o a comentarios sarcásticos. Las chicas celosas y las madrastras celosas se desvanecen hasta que sólo somos yo, él y la lluvia.
Estudiando su rostro, deslizo mi dedo índice a lo largo de su mejilla, luego la otra. No se afeitó esta mañana y la barba en su cara es áspera. Me pregunto si se sentiría igual, si lo tuviera rozando mis partes sensibles del cuerpo con esas mejillas ásperas.
Un escalofrío se mueve a través de mí ante el pensamiento. Está completamente inmóvil, sólo el débil destello de sus párpados demuestra que está afectado por mi tacto y comienzo a ser más audaz, trazo su boca. Poco a poco, a lo largo de la curva de su labio superior, luego el lleno labio inferior, mi dedo flotando en las esquinas, absorbiendo las pequeñas gotas de agua que salpican su piel. Separa sus labios, capturando la punta de mi dedo entre ellos y un suspiro escapa de mí cuando muerde suavemente mi dedo y después lo lame. Dios. Está matándome. No sé por qué hoy está más audaz, no sé por qué de repente está haciendo este movimiento sobre mí, pero no
estoy cuestionándolo. Quiero esto. Lo quiero.

—¿Vas a besarme o qué? —pregunta después de sacar mi dedo de entre sus labios—. Estás torturándome, ¿sabes?

—Tal vez lo quiera. —Me siento coqueta y traviesa y la lenta sonrisa que se propaga a través de su rostro ante mi comentario vale la pena.
Joe desliza su mano por mi espalda hasta que está ahuecando mi nuca, sus dedos agarrando mi cabello húmedo. Inclino mi cabeza, nuestras bocas rozándose ligeramente y es como si una chispa de electricidad se enciende entre nosotros. Instantáneamente estoy hambrienta de él, pero me fuerzo a actuar con moderación. No quiero apresurar este momento. Hay una especie de magia en este espacio que está tejiendo su hechizo a nuestro alrededor y no estoy lista para romperlo todavía. Quiero hacer que este momento con él dure.
Nuestros labios se encuentran una y otra vez en el más puro de los besos, cada vez que su boca conecta con la mía, cosquillas danzan en mi estómago. Mi piel está cubierta de piel de gallina y enrollo mis brazos alrededor de su cuello, deslizando mis dedos en su cabello húmedo y aferrándolo cerca. Su otro brazo está envuelto alrededor de mi cintura y me tira más cerca hasta que nuestros cuerpos mojados están pegados juntos.

—_____—susurra mi nombre con profunda y sexy voz y separo mis labios, respirando en él. Su boca es suave y dulce, su lengua cálida y húmeda mientras se enreda con la mía. La lenta y profunda quemazón en mi estómago está inflamando más alto. Más alto todavía, hasta que
estoy hambrienta, tan caliente que deseo poder desgarrar mi ropa y frotar mi cuerpo desnudo contra el suyo.
Los lentos besos dan paso a unos calientes y frenéticos. Sus dedos están tan pegados a mi cabello que duele, pero no me importa. Me muero de hambre por él y quiero más. Quiero todo lo que pueda darme.
Rompe el beso primero e inclino mi frente contra la suya, nuestras respiraciones fuera de control y fuertes en comparación a la tranquilidad silenciosa del túnel. La lluvia parece haber disminuido, no es tan fuerte y abro los ojos para encontrarlo mirándome con atención.

—¿Deberíamos salir corriendo? —pregunta.

No sé cómo responder. No lo quiero lejos de mí. Me tiene tan sostenida que me siento segura. Protegida.

—Todavía está lloviendo.

—Pero no tan fuerte.

—Vamos a mojarnos —señalo sin convicción.

—Ya estamos mojados. —Me besa, mantiene su boca cerca de la mía cuando susurra—: Quiero sacarte de la lluvia y volver a la casa de huéspedes, así podemos estar realmente solos.

Mi corazón se acelera en anticipación ante sus palabras. Me desea. Y yo también le deseo.

—Está bien —concuerdo con un asentimiento y cuidadosamente me levanta del banco, dejándome ir, y de esta manera me deslizo por la longitud de su cuerpo durante todo el camino. Siento todo, sus duros y firmes músculos, lo mucho que le afecta… es excitante, cuanto poder
tengo sobre él en este mismo momento. Lo que sea que está a punto de pasar cambiará todo entre nosotros. Y por una vez, estoy deseando que llegue. No hay vergüenza en el sexo cuando estás con una persona que te importa. No es sólo otro chico anónimo buscando aliviar ese dolor dentro de mí. La comprensión de esto me excita tanto como me aterra.


{JOE}

No pude conducir de vuelta a la casa de huéspedes lo suficientemente rápido. El tráfico era una mierda, debido a la lluvia y las carreteras resbaladizas. Necesitaba ser cuidadoso, conseguí que mis
neumáticos traseros derraparan por el asfalto un par de veces cuando giraba en las esquinas y bajaba la velocidad. Me esforzaba en ser paciente.
Pero con _____ sentada en el asiento del pasajero toda mojada y sexy, luciendo lo suficiente buena para comérsela, es difícil. Al momento en que llegamos a casa, estoy fuera de la camioneta
y abriéndole la puerta. La lluvia ha disminuido, sin embargo sigue estable y no tengo ni idea de si hay alguien en casa. Demonios, tampoco me importa. Estoy demasiado ansioso por llevar a _____ adentro, que casi no puedo ver bien. Está riéndose cuando la empujo al interior de la casa de
huéspedes y cierro y bloqueo la puerta con una decisión que me trae una completa satisfacción. Nadie va a interrumpir esto. No lo permitiré. Tengo que tener a _____ desnuda. Tengo que tenerla. No hay otra opción.
La presiono contra la pared junto a la puerta principal y pongo mis manos sobre su cabeza, besándola hasta que ambos estamos locos por la lujuria. Nuestras caderas conectan, moliéndose una contra la otra y la ropa mojada que tenemos me está volviendo loco, así que alcanzo el dobladillo de su camisa y lentamente empiezo a tirar hacia arriba.

—¿Estás tratando de desnudarme? —Está bromeando, me encanta el sonido de su voz, tan lleno de cariño y asiento, incapaz de decir una palabra por miedo a arruinar el momento. Empuja mi pecho, por lo que no tengo más opción que dar un paso hacia atrás y observar sin aliento como alcanza su camisa y la levanta poco a poco, hasta que la saca por su cabeza y la deja caer de sus dedos al suelo. Está de pie ante mí, con un sujetador rosa pálido con adornos de encaje negro, sus pechos curvados sobre las copas y mierda, todo lo que quiero hacer es quitarle el sujetador para poder tocarla.
Sus ojos están brillando mientras me alcanza de nuevo y voy de buena gana, devorando su boca, pasando mis manos arriba y abajo por sus costados desnudos. Mis dedos están cada vez más y más cerca de su pechos cubiertos por el sujetador y entonces estoy ahí, acunándola, alisando mis pulgares en la parte delantera de su sujetador, ganándome un dulce y agónico gemido por mis esfuerzos. La oigo susurrar mi nombre cuando beso su cuello y tiembla bajo mis labios. Trazo mi lengua por su piel, saboreando su sabor, la forma en que se derrite contra mí y llegando a su espalda busco a tientas el broche de su sostén hasta que me deshago de él con relativa facilidad.
Los nervios hacen que mi mano tiemble y me aparto de ella, paso mis temblorosos dedos por su pelo, a través de su mejilla. Nos miramos el uno al otro, veo como los tirantes de su sostén están sueltos sobre sus hombros y deslizo mis dedos por debajo de las correas de encaje, lentamente bajándolas, revelándola a mí por primera vez. Mi respiración se atasca en mi garganta y todo lo que puedo hacer es mirar. Es hermosa, con los pezones rosa pálido más bonitos que he visto y la toco ahí, hago un círculo primero en un pezón con mi pulgar, luego el otro.
Cierra los ojos en un siseo, sus manos apoyadas contra la pared, su pecho hacia adelante. Me inclino sobre ella y dejo una lluvia de besos por su clavícula, su pecho, la parte superior de sus pechos, en el valle entre ellos. Me estoy burlando de ella, burlándome de mí mismo y maldición, ya siento como que voy a explotar. Cuando finalmente tomo un duro pezón entre mis labios, mete sus manos en mi cabello, su cuerpo entero se tensa mientras paso mi lengua alrededor y alrededor de su carne. Está jadeando, estoy jadeando y me gustaría no haber empezado esto aquí. Debería haber esperado hasta que al menos la llevara a una cama.

—Joseph —susurra, el sonido de mi nombre completo me congela y voy completamente inmóvil mientras los recuerdos pasan sobre mí.

“Sólo déjame que te toque, Joseph sé que te gustará. Será tan perfecto entre nosotros. Por favor, Joseph . Sé cómo hacerte sentir bien…”

Me deshago del agarre de ____ y me alejo de ella, mi respiración viniendo en ondas irregulares, mi cerebro girando con viejos recuerdos mezclados con otros nuevos y frescos.

—Joe, ¿qué pasa? ¿Qué sucede?

Enfoco mi mirada en ____ , la veo mientras se aleja de la pared y viene hacia mí, sus pechos rebotando con cada paso, su expresión llena de preocupación. Lo estoy arruinando. Estoy dejando que mi pasado ensombrezca mi presente, infiernos, mi futuro entero y me lleno de una rabia inexplicable. Esto no debería haber pasado, no así, no hoy y niego con la cabeza, incapaz de hablar, mi lengua se siente demasiado gruesa. Llega a mí, su mano toca la mía y la alejo como si me quemara.

—Joe . —Su voz se hace severa, recordándome de nuevo mi pasado y niego con la cabeza de nuevo, tratando de sacudir los pensamientos de mierda, pero no está funcionando. —No te cierres a mí, Joe . No huyas. Dime qué pasa. —Está pidiéndomelo, juro que veo lágrimas corriendo por sus mejillas, pero no puedo decirle que está mal. Si piensa que las cosas están mal ahora, espera hasta que se entere de la verdad.

—No… no puedo hacer esto. —Sin esperar por una respuesta, me aparto de ella y escapo a mi habitación, golpeando la puerta detrás de mí antes de girar la cerradura. La quiero conmigo, pero la quiero lejos, muy lejos. Soy una total contradicción y ya no sé qué hacer conmigo mismo. Tal vez en verdad estaría mejor solo. No puedo seguir viviendo mi vida así, dejando que… una mujer
me controle como lo hace, pero no puedo evitar mis reacciones. Necesito ayuda. Soy un puto desastre y necesito que alguien me salve antes de llegar a ser completamente insalvable.
Ondas de miedo bajan por mi columna mientras me quito toda la ropa, dejándolas en un montón húmedo en el suelo. Ignoro mi furiosa erección. Estoy demasiado duro, mi polla duele, pero me rehúso a tocarme, sin importar cuánto alivio sentiré cuando termine. Debería estar con ____ ahora mismo, no sólo con mi jodidos recuerdos. Está golpeando la puerta, pidiéndome que la deje entrar. Me giro y miro la puerta cerrada, mi corazón latiendo tan fuerte que el sonido llena mi cabeza y realmente no puedo escuchar nada más. Estoy respirando como si acabara de correr cientos de kilómetros sin detenerme y mi piel se siente tan tensa que siento que podría estallar.
Estoy caliente. Febril. Mi cabeza da vueltas. Mierda.


{____}

Estoy en puntillas y alcanzo la parte superior del marco de la puerta, encontrando una de esas llaves hexagonales que abrirá cualquier cerradura. Agarrándola, meto la delgada pieza de metal en
la cerradura y la giro, agradecida cuando hace clic con facilidad. Tal vez no debería hacer esto. Invadir la privacidad de Joe cuando claramente está dejándome fuera. Pero la forma en que
reaccionó me asustó demasiado y también me llenó de preocupación; sabía que tenía que ir tras él y asegurarme de que todo está bien. Su expresión había estado tan llena de desesperación cuando se apartó de mí, que no estoy segura de lo que le provocó. Tengo miedo de descubrir qué está mal, pero tengo que hacer esto. Por Joe .
Cuando abro la puerta, veo que está de pie en medio del cuarto completamente desnudo y por un momento, estoy aturdida. Su cuerpo es hermoso, una obra de arte masculina. Anchos hombros, espalda lisa con músculos fluidos y un trasero que luce tan firme como el acero. Mi cuerpo entero duele por sentirlo moviéndose contra mí, conmigo, pero sé que no es lo que necesita en estos momentos.

—Joe—susurro, mi voz quebrada, casi tanto como mi corazón. Se gira, el dolor y la humillación escritos en toda su cara.
—Debes irte.

—Déjame ayudarte. —Empiezo a acercarme a él y niega con la cabeza.

—Vete, _____. No quiero que me veas así. —Baja la cabeza y mi mirada cae a la parte inferior de su cuerpo. Está erecto, una enorme erección y no sé lo que sucedió para arruinar lo que iba a ser sin duda alguna un hermoso momento entre nosotros, pero ahora no hay nada que pueda hacer al respecto.

—No puedes alejarme. —Sé que es lo que está haciendo. Lo que solía hacer. Me niego a dejar también que me lo haga a mí. Me mantendré firme y a realmente ayudarle. Quiero quedarme.

—No me deseas —susurra con voz áspera—. No así. No puedo… no quieras tratar conmigo cuando estoy así.

—Por favor, Joe . —Estoy rogando y no me importa. Nunca hago esto. No me arrastro, lo intento lo mejor que puedo para no perder la cabeza. Pero verlo así me asusta. No quiero dejarlo solo y no quiero que me aleje. Siento que en este momento soy todo lo que tiene—. Dime qué puedo hacer.

—Puedes irte. —Se aleja de mí y corro hacia él, agarrando su brazo e impidiendo que siga adelante.

—No. —Nuestras miradas chocan y me mantengo firme en mi lugar, incluso sabiendo que debo lucir ridícula medio vestida y empapada por la lluvia—. No voy a irme.

Sus ojos caen a mí, todavía con el pecho desnudo y se quedan allí. Mis pezones se aprietan por su descarado examen y me balanceo hacia él como si no pudiera evitarlo. Mi cuerpo me traiciona a pesar de que hago mi mejor esfuerzo por pretender que él no me afecta. Lo que está sucediendo entre nosotros no es sobre sexo justo ahora. Joe necesita mi consuelo. Mi aceptación.

—Estás temblando —murmura, extendiendo una mano para agarrar un mechón de pelo mojado. Lo frota entre sus dedos, con la mirada todavía clavada en mi pecho—. Tienes que cambiarte esa ropa mojada.

Es como si estuviera volviendo lentamente a mí, volviendo de ese oscuro y desolado lugar a donde se retiró. Su expresión es más ligera, sus ojos no están tan amplios y llenos de terror. Su voz ha vuelto a la normalidad y no está temblando tanto. No estoy segura de lo que quiere de mí, pero sea lo que sea, estoy dispuesta a darlo. Completamente.


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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 14th 2013, 17:45

wow q complicado para joe
pero es muy romantico
me fascino
ya cuando iban a star juntos
y el se echa para atras
me encanta
siguela
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 14th 2013, 18:51

Ooh esta dispuesta a darlee lo quee neceeaitaa pobree joee no puede alejar asi a las personas q qiere y qe lo quiereeen u.u
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VaLeexD
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 14th 2013, 18:53

Siiigueelaaaaa porfiiis :333
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Julio 14th 2013, 21:52

Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: One Week Girlfriend (Joe y tu)   Hoy a las 19:13

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One Week Girlfriend (Joe y tu)
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