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 *Memories* ~Joe y Tu~

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angeluza6
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeAbril 7th 2016, 22:23

Tienes que seguirla porfavor... Nooo otra vez no :c
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luisa_JB
Me Gustan Los Jonas!
luisa_JB

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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeSeptiembre 4th 2016, 11:30

Holaaaaaaaaa sii lo se dos años dspues perooooo no tengo compu ni internet y en el cel hago de todo menos entrar al foro sorry steph seguilaaaaaaaa xfaaaaa quedo tan emocionante bounce bounce bounce bounce GP tiste tiste tiste
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angeluza6
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeNoviembre 29th 2016, 21:50

Por favor siguela, yo reviso todas las semanas para ver si subiste capitulo. Empecé a leer esta novela cuando tenía casi 11 años y ahora tengo 16, he llorado, reído y me he desvelado con esta novela. Por favor siguela y terminala para las que seguimos aquí. Esta novela ha sido una de las más importantes para mí, pude ver la evolución con los personajes y como se desarrollaba toda esta increíble historia.
Por favor, siguela, de verdad quiero ver como termina todo esto.
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Stephy D' Jonas
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeMayo 13th 2019, 11:46

¡Hello! Adivinen quién volvió del más allá mejor que (Tn)______?
Pues nada más y nada menos que su servidora, ya sé, han pasado como mil años pero dijero que terminaría la novela y eso estoy haciendo, ahora con más ánimos porque The Jonas Brothers are back babies.


Sin más preámbulo, con ustedes.
El CAP



Cap. –La Verdad–

Noviembre 12 - Joe's House.

(Tu Nombre)

Era otro día como cualquiera en la casa de mi marido, aún después de varios meses no me acostumbraba a esta nueva vida, amaba a Joe como una completa lunática, pero seguía activándose una alarma en mi cabeza que me gritaba "¡Huye! Corre tan lejos como puedas". Solía sentir que no encajaba, estar alrededor de sus hermanos, su familia, sus amigos, donde todos me conocen y me tratan con una familiaridad insana me hacía sentir incomoda. Pero luego lo miro a él y todo desaparece, estoy a su lado y olvido todo, soy como un planeta girando alrededor del sol. Mi hija, o mejor dicho nuestra hija ha mejorado mucho su relación con Joe, ahora son casi inseparables y le hemos permitido ver a Leonel todos los Domingos, no sé qué bicho le pico a Joe pero accedió a ese trato logrando así que mi beba sea totalmente feliz. Yatxira y Nick desaparecen muy a menudo, me imagino que quieren recuperar el tiempo perdido, lo único que aún no comprendo es la hostilidad con la que mi hermana trata a Joe, y las constantes amenazas que le hace acerca de lastimarme. Lo confieso, ES HORRIBLE no tener memoria, suelo sentir que todos hablan en códigos, porque aunque hacen uso del perfecto inglés yo no entiendo ni papa, pero ellos sí. Siento que tienen un secreto y no me quieren incluir en él, lo peor del caso es que Joe siempre evita el tema y me hace ver como si estuviera paranoica, quizás si lo estoy, porque justo ahora le estoy dando vueltas al asunto y ellos ni siquiera han regresado de comprar las cosas para hacer barbacoa. Me pidieron que fuera instalando el retroproyector para ver una película en la sala de cine que tienen como sótano. Pero estoy aquí sintiéndome totalmente inútil ya que no tengo ni la menor idea de cómo hacer que esto funcione. Me sorprendió encontrar entre el gran repertorio de películas unos cuantos casetes de los que se usaban en las video grabadoras e incluso una que ya tenía el casete incluido. Al menos eso si lo sabia conectar, era fácil la computadora tenía el puerto que necesitaba, tenía planeado ver unos cuantos de esos casetes para distraerme cuando escuché el ruido de los chicos al llegar, había estado sola todo el tiempo por lo que su estampida hizo eco por toda la silenciosa casa. Ya que la video grabadora estaba descargada decidí dejarla cargando un rato y venir a ver vídeos más tarde cuando ellos comiencen a recoger todo para entrar a ver pelis.

–¿Dónde está el amor de mi vida? –esa era la inconfundible voz de mi loco esposo, era bastante escandaloso cuando se trataba de expresar lo que siente por mí.

–Hace rato creo que la vi lamiéndose la pata –bromee insinuando que Sydney era el amor de su vida.

–¿En serio? Déjame ir a buscarla eso es que extraña que le de besos en la mano –me siguió la broma tomándome entre sus brazos y besando mi rostro.

–Ve y búscala entonces –lo incentive, riendo pero me besó distrayéndome por completo.

–Más tarde la busco por el momento le seré infiel con esta belleza que tengo entre mis brazos –ambos reímos y continué perdiéndome en su boca.

–Eres un abusador, y un mujeriego, tu mujer anda por ahí y tu aquí besándome.

–Lo admito, me declaro culpable. Soy un mujeriego pero solo por, para y contigo, con nadie más.

–Así me gusta.

–¿No lograste instalar nada cierto?

–No. Me venció, así que cuando comiencen a recoger todo debería venir uno a instalar esto mientras yo veo tus viejos vídeos.

–Lo que ordenes princesa.

Lo que iba ser una simple barbacoa en el jardín se convirtió literalmente en una fiesta, pronto llego Danielle con sus hijos, los padres de Joe, los amigos de Joe, si no me equivoco sus nombres eran Garbo y John, la tal Paris resultó ser esposa de Garbo, y pensar que el día que me prestó su teléfono para que viera que había estado diciéndome la verdad sobre nuestro matrimonio yo entré en su mensajería y me puse celosa de la tal Paris que le había escrito. Yatxira y Nick también llegaron de la nada uniéndose a los planes que habían iniciado mi esposo y Kevin, me sorprendió mucho ver como mi hermana por fin trataba de buena manera a Joseph, quizás Nick le había dado lo suyo en la mañana y por eso ella tiene mejor humor. Angela y Tony no pararon de jugar, estaban siempre juntos, parecían siameses lo que hacía que Diego se sintiera solo y decidiera ir a jugar con mi mascota, quién, cabe destacar, adora jugar con él. Mientras comíamos parte de la primera carne que salió un tema bastante curioso salió a colación. Solo entendía la mitad de lo que hablaban, el punto era que un tal Dr. Black había estado evitando a Denisse desde hace un tiempo, y ella ha estado como loca intentando encontrarlo desde que se enteró que Angela era su nieta. Cuando escuché el nombre de mi hija intervine.

–¿Qué tiene que ver ese hombre con mi hija? –Cuestione picando la carne para que Ángela comiera.

–Quizás tu no lo recuerdes pero hija ese doctor fue el que te atendió cuando comenzaste a tener las nauseas y los vómitos por el embarazo –ummm... dato interesante, eso no lo sabía –y él mismo fue quién te hizo unos exámenes y negó el hecho de que estuvieras embarazada, lo que es una incongruencia si Ángela tiene esa edad y es hija de Joe. He estado intentando contactarlo para saber si se equivocó o nos mintió a propósito, y si nos mintió quisiera saber también por qué lo hizo.

Mi mente se convirtió en un torbellino después de eso, tantas cosas en las que pensé, tantas cosas que quiero comprender, y para más colmo no tengo memoria, era la cereza del pastel. Últimamente vivía en ese constante estrés, quería recordar y daría lo que fuera por recordar, pero la vida no es así, ella no te va a otorgar lo que quieres por el simple hecho de anhelarlo.

Comenzó a dolerme la cabeza por lo que me alejé, deje a mi bebe comiendo y fui a reposar un poco. Joe por supuesto lo notó y en seguida fue tras de mí.

–¿Que pasa amor? –Como siempre preocupándose por mí.

–Nada, no te preocupes mi vida.

–Ahora más rápido me preocupo, porque cuando una mujer dice "nada" es porque le pasa de todo, sobre todo tu.

–Que dramático –me hizo reír y lo atraje para besar sus labios.

–Hablo en serio, ¿Qué pasa?

–Es mi cabeza, a veces me sobre esfuerzo intentando recordar y comienza a dolerme. Me siento muy frustrada Joe, no imaginas cuanto deseo recuperar la memoria.

–Amor déjalo fluir, si Dios quiere que recuperes la memoria lo harás, sino ¿qué importa? Concéntrate en vivir el ahora, el pasado déjalo atrás y enfócate en el presente y ese futuro maravilloso que nos espera juntos –me desoriento completamente su comentario, aunque no debería extrañarme la única vez que realmente lo vi preocupado por hacerme recordar fue cuando nos reencontramos y yo no sabía que era mi esposo, después de eso lo único que oía salir de su boca era “olvida el pasado”, eso me parecía totalmente sospechoso, en ciertas ocasiones intentaba devanarme los sesos para comprender su actitud, otras veces me daba igual porque yo realmente si quiero recuperar la memoria.

Me dio otro beso y se fue. Dejándome sola con mi dolor de cabeza, mi confusión y mi absoluta frustración. Solía sentirme extraña, sentía que no encajaba.

Ahí me quede un buen rato escuchándolos reír sobre una aventura que hicieron hace ya varios años, creo que hasta yo había participado ahí, pero de nuevo no puedo acotar nada porque no tengo idea de lo que pasó en ese viaje. Esta es una de las razones por las que deseo recordar de inmediato, quiero hacerlo para poder relacionarme mejor con todos los que me rodean y no estar como estoy justo ahora: aislada, escuchándolos reír sin ser participe.

El tiempo pasó rápidamente, antes de que pudiera darle muchas vueltas al asunto ya los chicos habían comenzado a recoger todo y a preparar el cine para ver una película en familia, los niños correteaban de un lado a otro jugando, las mujeres de la familia limpiaban y fregaban dejando todo en orden mientras que yo seguía aquí como una espectadora, suspiré y fui hasta el sótano donde estaba el cine, le pedí ayuda a Nick para que conectara la video grabadora al retro proyector, ya no quería ver el video en la computadora, así me distraeria al ver algo antes de que todos terminaran sus labores.

–¿Estás bien?

–Sí, solo quiero ver un par de videos para distraerme –y para intentar forzar a mi mente a que recuerde, no quería seguir sintiéndome así, había momentos en los que estar con ellos me hacía sentir un calor familiar, había otras ocasiones como hoy en las que me sentía totalmente aislada y mi afán por recordar se multiplicaba por diez mil.

Entre los cajones de viejos cassette encontré uno sin nombre, eso despertó mi curiosidad. Nick tomó la antigua video grabadora ya conectada he introdujo el intrigante objeto, encendió todo y se fue, pronto la gran pantalla se tornó azul.

Joe tenía todo perfectamente organizado por fecha, era muy extraño que justo este cassette no tenga ninguna información.

Las luces de la estancia estaban apagadas por lo que me deslumbró aquella intensa luz, además me encontraba parada frente a la primera fila de asientos, estaba demasiado cerca.

Había tenido tanta curiosidad por saber qué había en ese cassette que no me tome un segundo para pensar en que quizás no encontraría algo bueno ahí. Una mujer apareció, rubia, hermosa. Sabía que la había visto en algún lugar, su rostro me es completamente familiar pero no hallaba de dónde, o cómo se llamaba. Me hablaba a mí, eso era extraño, el video lo hizo para darme un mensaje, una advertencia, ¿Joe? ¿Realmente acabo de escuchar que dijo el nombre de mi esposo? ¿Qué verdad debo saber según ella? No debí haber formulado esa pregunta, en cuanto la hice el video me mostró la respuesta.

El contenido en ese video no solo era Malo, era asqueroso, repugnante y hería mi cuerpo como si clavaran millones de cuchillas en él. En un instante ya no podía sentir mi cuerpo y al otro estaba arrodillada en el suelo alfombrado, al parecer mis piernas no soportaban tanto peso. No podía asimilar lo que mis ojos veían, ese no era Joe, ese no era mi esposo, es IMPOSIBLE. Solo podía sentir dos cosas: mis lágrimas cayendo como cascada desde mis ojos, y mi corazón quién luchaba por mantenerse latiendo mientras se despedazaba lentamente.

No parpadee, me sentí paralizada por lo que seguramente fue una eternidad, pero sinceramente no fueron ni dos minutos. Entonces me golpeó con todas sus fuerzas: La Verdad, la absoluta y pura verdad explotó dentro de mi cabeza, como si una puerta que había estado cerrada con gruesas cadenas y grandes candados hubiera sido golpeada por un ariete, de ahí llovieron una infinidad de imágenes, trozos de recuerdos, vivencias, partes de una vida que había desconocido y de la que solo había visto u oído en videos y fotos. Algo me atravesó el pecho, o eso sentí porque de repente mi corazón dolía, mucho, y se comportaba irregularmente.

–No –grité en mis adentros, pero solo fue un susurro en mis labios–. No, Joe no pudo haberme hecho esto. Él no.

No. No. No. Mi mente solo podía repetir y procesar esa palabra.

Nuevamente me repetí que no era cierto y mi escape de esa parálisis momentánea dio pasó a un dolor de cabeza horrible, fue como si me hubieran golpeado con un bate de beisbol.

Los gemidos de ella mientras cabalgaba sobre mi esposo inundaron mis oídos, tuve que cubrirlos de inmediato. Pero el dolor en mi cabeza era infinitamente peor asi que tomé mi cabeza con las manos, temía que fuera a explotar, mis recuerdos se volvían más claros con el pasar de los segundos.

Estaba yo montando bicicleta por primera vez, mi papá ayudándome, luego Joe, lo abrazaba, estábamos desnudos entre sabanas blancas y restos de pétalos rojos, ¿luna de miel? Adrian, canadiense, una pelea, mi madre, la mudanza, mi primer vuelo, abandone a mi familia y me fui con Joe, mis estudios, las peleas con Joe, conciertos, el primer poster de los Jonas Brothers, tantas cosas, tan dispersas y por retazos. Me ardía el encéfalo completamente, comencé a darme ligeros golpes contra el piso por arco reflejo, alguna vez escuche un refrán que decía: dolor mata dolor.

Era simplemente insoportable, desee morir por un segundo, cada terminación nerviosa de mi cuerpo dolía, pero los más intensos eran el dolor del pecho y la cabeza. Llore, y me revolqué en el piso agonizando, todo encajaba ahora, Joe me había engañado, Joe se había acostado con Taylor Swift, sí, ya recordé su nombre, era su ex novia, ella nunca aceptó que Joe eligiera a una mujer común y simple como yo antes que a una súper estrella como ella.

Me recordé lanzándole dos anillos a Joe y maldiciéndolo, justo eso me provocaba hacer ahora, ¿cómo podía ser tan descarado y vil? Leonel tenía razón, ¡Maldición! Destruí a Leonel por una mentira, seguro por eso me fui a Sydney, aún no tenía todos los recuerdos, solo eran pedazos de ellos pero sabía que este video lo había visto antes, sabía que había dejado a Joe por su engaño y deduje que mi llegada a Australia había sido para ir en busca de quién fue y siempre será mi mejor amigo: Leonel.

Sí, lo recordaba, de jóvenes siempre estuvimos juntos. Maldito sea el día en que Joe me encontró, maldito sea el día en que me deje convencer por él, por su “supuesto amor”, es más, maldito sea el día en que lo conocí a él y a sus hermanos. Aún no podía asimilarlo, me estaba partiendo en mil miserables pedazos, porque lo quería, no solo eso Lo Amaba, y lo peor de todo es que me sentía como imbécil en un deja vu, esto ya lo había vivido, tenía un leve recuerdo de todo lo que había sufrido a causa de ese mismo miserable video.

–¡No! –pude decir en voz alta mientras mi amor caía a pedazos a causa de esa traición.

Cada palabra de amor susurrada por él, cada momento junto a él, cada beso, cada caricia, cada roce, cada… Te Amo. Todos los recuerdos volvieron a mi cuando menos los deseaba.

El haber desbloqueado aquellas vivencias pasadas causaba en mí un fuerte dolor de cabeza, que tenía el tamaño de una hormiga en comparación con el dolor en mi cuerpo y mi corazón, quienes parecían ser tan extenso como el universo y tan pesados como un planeta.

–¿Por qué Joe? ¿Por qué? –golpee el suelo exigiendo una respuesta. Pero no tuve nada a cambio.

Todo aquello había sucedido en una fracción de tiempo, por esa razón es que aún se escuchaban los gemidos de la rubia cuando Joe entró al salón.

–¡Oh No! Amor –se lanzó rápidamente al suelo frente a mí–. ¿Qué está pa…? –fue ahí cuando notó qué video se estaba reproduciendo.

Como aún no podía hallar mi cuerpo él me levantó diciendo entre balbuceos palabras si sentido.

–¡Sueltame!– susurre, no había fuerza en mi pero sus manos tocandome me daban asco.

–Cariño, eso… no… recuerda que te amo, yo jamás… fue una trampa… (Tn)______ recuerda que… –suspiró, su voz había sido solo un mar de desesperación– … Amor me amas más de lo que puedes odiarme.

Odio. Odiarlo. Odio. ¡Por supuesto que lo odio!

–¡Suéltame! –Por fin recuperé la capacidad de movimiento–. Eres la peor basura que he conocido Joe. ¿Cómo pudiste hacerme eso? Yo te amaba, ¿Por qué lo hiciste? –grité tan alto que todos dentro de la casa me escucharon, estoy segura.

–No hables en tiempo pasado, por favor –y fue una súplica–. Sabes que te amo así como tú me amas. Además nada de lo que ves ahí es cierto, amor créeme, es un montaje, estaba borracho y además…

No lo dejé terminar de hablar con el poquito de fuerza que me otorgó el orgullo lo empujé.

–¿Me amas? ¿En serio? ¿Tanto así que antes de cumplir cuatro meses de casados te metiste en la cama de tu ex novia? –Espeté con furia–. Al menos sé inteligente y destruye las evidencias.

–¡No! No es así, eso no es real, nada de lo que estas pensando es cierto, por favor déjame explicarte amor, no quiero perderte, no de nuevo.–replicó–. Yo no me acosté… ¡Espera! –Hubo confusión en sus facciones–, ¿Cómo sabes que eso sucedió antes de nuestro cuarto mes de casados?

–Porque he recordado todo imbécil –respondí con histeria–. Recordé por qué huí de ti hace más de ocho años, el por qué de ese odio y desconfianza que inundaba a mi corazón cada vez que te miraba a los ojos. Y recordé por qué decidí quedarme con Leonel después de llegar a Sydney –realmente estaba mintiendo, pero quería herirlo con esto como él lo había hecho conmigo.

–Además, no te voy a escuchar, y no te voy a perdonar porque si fueras inocente desde el primer momento que me recuperaste me habrías dicho la verdad sin miedo -hice una pausa para tomar aire-. El que nada debe nada teme –le escupí, no paraba de llorar lo que me hacía sentir débil y elevaba mi furia. Lo que más odiaba de todo este sufrimiento y dolor es que aunque mi mente no lo recordaba mi corazón sí, y siempre lo tuvo presente a él. Por eso nunca quise a Leonel como debí haberlo querido, porque amo a Joe, lo adoro y mi corazón es suyo. Aborrezco esos sentimientos porque el dolor que me están causando en este instante es irracional.

–¡Escuchame! Tenía miedo, temblaba ante la posibilidad de no tenerte conmigo, no queria perderte de nuevo. Además, si recuerdas todo entonces sabrás que Leonel mintió para que te quedaras con él. Y lo que dices es mentira, no puedes quererlo más a él que a mí. No tanto como para haber decidido quedarte a su lado –veía dolor en sus ojos, pero no me dejaría convencer.

–¿Y eso qué importa? El mintió para protegerme, y eso se lo agradezco porque logré vivir muchos años sin saber lo que era el sufrimiento. Al menos él tuvo la decencia de serme fiel y no se acostó con su ex mientras estaba conmigo –iba a recordarle su canallada cada vez que tuviera la oportunidad.

–¡Mientes! –rugió tomándome por los brazos. La audiencia había presenciado todo ese espectáculo en silencio, pero en cuanto vieron a su hermano volverse violento se acercaron.

Me zafé de su agarre. Pero estaba débil, cada terminación nerviosa parecía apagarse en mi interior.

–Me das asco –aun con las lágrimas bañando mis mejillas y mi voz quebrada pude vociferar eso con suficiente aberración.

Lo herí profundamente al decirle eso, lo sé, lo vi en sus ojos.

–No. No te doy asco, me amas y no hubieras vuelto conmigo si tu corazón me odiara o aborreciera –él quería creer sus propias palabras.

–No, volví contigo porque pensé que el hombre tierno y dulce que me mostraste en los videos aún existía, pero ya veo que no. Te has convertido en un vil canalla que miente descaradamente a conveniencia.

–¿Tú te habrías quedado a mi lado de haberte dicho la verdad desde el principio? –espetó conociendo la respuesta, al igual que yo.

–Por supuesto que no.

–¿Lo ves? No podía arriesgarme a perderte, en muchas ocasiones quise librarme de esas palabras pero era una tortura pensar que me dejarías en cuanto te enteraras. Te necesito (Tn)_____, no puedo vivir sin ti –nuevamente me sujetó ambos brazos y miró directamente a mis ojos cristalizados–. Te necesito cada día, cada minuto, cada segundo. Necesito despertar y que estés a mi lado. Necesito abrazarte, besarte, verte, tenerte. Si no estás conmigo es como vivir en el infierno. Por eso te oculté la verdad y no pensé en decírtela –me concentré en odiarlo, no iba a permitir que su treta me atrajera hasta su red.

–¿Entonces tú esperabas que nunca me enterara de esto? –Era tan descarado–. Eres un monstruo. No puedo seguir viviendo con alguien así. Te odio Joseph Jonas –lo dije con todo el rencor que emergía de mi corazón– Y no quiero verte… nunca más en mi vida –¿Por qué demonios mi voz se quebró en ese momento crucial?

No muestres debilidad. No demuestres cuánto te duele.

Me aparté de aquel bastardo al que tanto amé. Lo miré por última vez y me dispuse a salir.

–Cuiden a Ángela por esta noche –pedí hacia Danielle y Kevin mientras pasaba a su lado.

–¡No! –Vociferó Joe deteniéndome, me abrazó desde la espalda y susurró en mi oído–: No te vayas.

Estaba agitado, su voz estaba quebrada y lo sentí llorando en mi cabello.

–Suéltame, esto se terminó –incluso a mi me dolió escuchar esas palabras. Antes no lo dije cuando lo abandoné. Ahora si era definitivo.

–Por favor (Tn)_____, te lo suplico –su agonía no era peor que la mía, así que ese tono implorante no iba a funcionar conmigo.

Luche para librarme de su agarre y lo logré. Corrí hacia el garage.

¡Maldición como pude ser tan estúpida?

Cuando entré al auto Joe llegó hasta mi, pero había activado el seguro de las puertas y los vidrios estaban cerrados.

–(Tn)____ no lo hagas de nuevo por favor, solo escúchame –veía como lloraba a través del vidrio mientras lo golpeaba, sabía que si le daba la oportunidad lo rompería en mil pedazos. No tenía tiempo para que calentara el motor, así que arranqué y lo deje ahí parado.

(Joe Jonas)

Por segunda vez en muchos años estaba en el infierno. Volví al salón arrastrando los pies. Aunque no hubieran abrasadoras llamas a mi alrededor igual podía sentir que me incineraban. Pese a que nadie está tocándome no dejaba de sentir como destrozaban, desgarraban y convertían mi corazón en largas tiras sangrientas. El amor de mi vida. La perdí nuevamente. Tanto que había evitado este momento y al final llegó. Nada tenía sentido ahora, el mundo se había convertido en una fosa negra, fría y sin vida. Por eso la ira tomó el control.

–¡Maldición! –espeté descargando mi furia contra un jarrón decorativo que estaba cerca. El siguiente fue un espejo con marco de oro, ese también terminó quebrado en el suelo–. ¿Por qué no se lo dijiste imbécil? –me grité–. Debiste habérselo dicho –rompí otra docena de cosas, muchas de ellas cuadros y retratos de la familia. No me importaban–. Eres un idiota. Debiste haberle dicho la verdad cuando estaba incapacitada como para poder huir de ti. Ella te habría escuchado, no tenía otra opción. Ella quizás habría entendido. Debiste explicárselo IDIOTA –todo lo que tenía en frente terminaba roto. Igual que mi corazón.

–Joe –escuché que me llamaron, no sabía quién ya que no podía reconocer nada en ese instante, solo mi dolor–. Hermano ¿A quién le hablas? –entonces vi que era Kevin.

–Al imbécil de Joe. Al idiota que se dejó llevar por el miedo. Al canalla que se atrevió a mentirle a (Tn)_____ solo para salvar su pellejo –estaba tan fuera de sí que hablaba de mi en tercera persona.

–¡Hey, Joe! –Me tomaron por los hombros–. Mírame, soy Nick. Primero cálmate y respira. Solucionaremos esto –pero sabíamos que era mentira.

La ira me abandonó, me zafé del agarre de mi hermano y caí de rodillas. Me hundí en mi miseria porque ella lo había dicho “Esto se terminó”.

(Tu Nombre)

No tengo ni idea de cómo conduje en el estado en el que me encontraba, tampoco sé a dónde iba, no tenía rumbo y vida mucho menos. Me costaba tanto respirar como pensar.

–Lo odio. Lo odio. Lo odio –mascullaba una y otra vez. Pero por más que lo dijera ese órgano que bombea sangre a todo mi cuerpo aún se mantenía vivo por él.

Eso me hacía odiarlo aún más.

Me dolía tanto la cabeza que pensé que sufría de presión intracraneal, pero yo estaba en perfecta salud.

Ya no soportaba ninguno de los dos procedimientos. Parecía que luchaban y competían entre los dos por tener el primer lugar.

Bienvenidos a la Competencia: ¿Qué dolor va a hacerte desear la muerte? En esta esquina tu corazón, en la otra esquina tu cabeza.

Entre ese torbellino de pensamientos recordé algo inmensamente importante que podría cambiar todo por completo: Ángela.

Tenía una hija con Joe, ese bastardo que odio con todas mis fuerzas, pero bastardo o no, era su padre, ella lo adoraba y él la adoraba a ella. Estuvieron ya mucho tiempo separados y después de haberlo visto tanto sufrir por ganarse el cariño de su hija no tendría el valor de ser tan cruel como para arrebatársela de nuevo, o quizás si… mi diabólica cabeza podía planificar fácilmente la forma, sin embargo mi parte noble intentaba frenar esos pensamientos.

Suspiré, como dolía esta situación, y todavía no hallaba la razón de todo, por lo que he recordado hasta ahora Joe ha sido un novio casi perfecto, fuimos inseparables, discutíamos como cualquier pareja pero solo lo usual ¿por qué tuvo que engañarme? Parecía la pregunta del millón de dólares, es que si alguien llegase a responder se los daría porque quería entender con toda mi alma, ¿por qué? Si yo lo amo y él me ama ¿por qué? Si llegamos a tener una hija tan maravillosa y talentosa como Angie ¿por qué? Si éramos perfectamente felices…

Mis lágrimas no me dejaban ver, lo que era un absoluto peligro para mi seguridad integral, iba conduciendo y no me fijé en la luz del semáforo, casi vuelvo a tener un accidente de auto, frené en seco, y respiré profundo. Oí el claxon del otro automóvil junto con el insulto del otro conductor, simplemente lo ignoré y pegué mí frente al volante. Quería dejar de existir, QUIERO DEJAR DE EXISTIR.

Y las preguntas importantes aparecieron por arte de magia ¿qué iba a hacer? ¿Cómo iba a afrontar la situación? Eso de huir me había salido bien durante ocho años, pero ya no soy una adolescente, debo enfrentar todo esto y tomar una decisión con madurez, sin embargo no puedo pensar con claridad si me duele tanto, ¿Cómo solucionaría esto de una manera racional, pacifica, sin afectar a mi hija, ni a nadie más..?

Pero no existía esa solución, no había forma humanamente posible en la que yo simplemente perdonara a Joe o dejara las cosas así, como si nada hubiera pasado, tampoco era lo suficientemente valiente como para no perdonarlo y mantener una relación cordial con él por el bien de Angela, quería alejar a mi hija de ese monstruo, yo quería huir del mismo. Pero no era tan sencillo.

Ya llevaba conduciendo bastante tiempo, no sabía dónde ir. Lloraba sin saber por qué. Mi corazón latía frenéticamente mientras se desangraba y más recuerdos de aquellos días felices volvían a mí.

Necesitaba estar en un lugar tranquilo, solitario… o donde pueda escuchar las olas romper en la orilla.

Entonces se me ocurrió una gran idea. Supe de inmediato dónde debía ir.

Estacioné frente al parque de diversiones donde Joe solía traer a Ángela.

Joe. Joe. ¡Sácalo de tu mente!

Pagué una entrada y fui directo a la playa. A mi criterio habían suficientes personas para parecer una multitud así que me dirigí a lugar más aislado en el rompe olas. Me sentía más cómoda en compañía del sol y el mar, ellos al menos no sienten curiosidad hacia ti ni intentaran averiguar por qué estas en estado deplorable.

Solloce sin control. Los dolores punzantes y constantes de mi corazón y mi cabeza aún me atormentaban, pero se multiplicaron cuando más recuerdos de mi pasado aparecieron.

“Yo (Tn) _____ Abreu, te tomo a ti Joseph Jonas, como mi legítimo esposo, para que los dos seamos uno solo desde este día en adelante, para bien o para mal, en riqueza o pobreza, en prosperidad o en adversidad, para cuidarte y amarte hasta que la muerte nos separe.”

“Mamá me encantan los Jonas Brothers.”

“Papá estoy enamorada de Joe y él de mi.”

“Mamá, Papá voy a casarme con mi príncipe azul, o sea Joe.”

“Joe te amo, hoy, mañana y siempre.”

"–Bien, y ¿el niño como se llamaría?

–Obviamente Joseph como primer nombre.”

“Joe yo no podría vivir sin ti.”

Todos esos nuevos recuerdos trajeron consigo una enorme y potente agonía. No pude soportar tanto, antes de poder asimilar algo más todo se sumió en las sombras.

Me desmayé.

(Joe Jonas)

–¡Papá? –sólo su voz angelical me frenó. Estaba a punto de derrumbar toda la casa en ese arrebato de furia y dolor. Pero a pesar de que ya no estaba rompiendo las cosas veía el miedo reflejado en los ojos de mi hija, y también en el de mis sobrinos.

–Tranquila cariño –susurre con mis manos en alto–, no voy a hacerte daño. Lo siento, tuve un ataque de furia.

–¿A dónde fue mamá? –preguntó aún aferrada a la falda de Danielle. Escuché como Garbo y Jhon se ponían de acuerdo para empezar a recoger el desastre que hice.

Me puse a su altura, ella podía ver el sufrimiento en mis ojos por ello me abrazó antes de contestar a su pregunta.

–Hemos peleado Angie, ella... Ella ya recuperó su memoria, recuerda todo lo que había olvidado antes -Se sorprendió con la noticia y me miró a los ojos contenta.

–¡Eso está bien! ¿O no papi? –ahora estaba confundida. Al mirar tras ella pude observar que mi madre echaba chispas por los ojos. Ella desde un principio estuvo en contra del regreso de mi esposa y mi cuñada.

–Si, eso está bien. Pero hemos discutido cariño y ella probablemente no me quiere ver en este momento –antes de que pudiera preguntar algo más Danielle se agachó a su lado.

–Ven cariño, tu madre me pidió que te cuidara esta noche, vamos a casa con Tony y Diego –esa tarde de diversión había acabado en catástrofe.

–Pero yo quiero quedarme a esperar que mami vuelva –iba a comenzar un berrinche pero esta vez no cedería, no podía cuidar de ella en el estado en el que estoy.

–Solo por esta noche ve con tus tíos, es una orden Ángela –intenté imponer carácter, pero mi dolor eclipsaba cualquier cosa así que sonó vacía esa orden.

–Esta bien –aceptó sin negativas. Eso me alegró, no solo me había aceptado como padre, me respetaba y obedecía como hija.

Al levantarme mi madre quiso esparcir toda su rabia sobre mi pero la interrumpi.

–No vayas a comenzar –la sujete por los brazos y la miré directamente a los ojos–, yo sabía cual era el riesgo de no hablarle sobre el video, no es su culpa, déjame cargar con las consecuencias de mis actos. Por favor, no vayas a inmiscuirte.

–Han sido una desgracia desde que volvieron –murmuró y se fue, no sin antes despedirse de sus nietos.

–Tranquilo, se le pasará –mi padre me dio un apretón en el hombro y ambos suspiramos –. No creo que pronto, pero haré que entre en razón. Adiós hijo, espero se solucionen las cosas con (Tn)______.

–Gracias papá –lo abracé y alcanzó a mi madre en la salida.

Miré como Danielle preparaba las cosas de los chicos para llevarlos a su casa, mi hermano mayor venía meneando la cabeza.

–No quería decir esto pero: ¡Te lo dije! –Tuve la leve sospecha de que le dio satisfacción decirmelo, yo ya no podía aguantar más, la fuerza de mi cuerpo estaba cediendo ante el dolor–, debiste haber hablado con ella antes, era preferible y quizás te habría escuchado... No quiero sermonearte, pero yo sabía que esto pasaría y todos te lo advertimos.

Me abrazó mientras los chicos hacían fila detrás para despedirse. Anthony me beso la mejilla y me dio un fuerte abrazo, ninguno de ellos entendía lo que pasaba, pero le dije que eran "cosas de adultos", Diego también me abrazo tan fuerte como se lo permitían sus bracitos y con un "Te quiero tío" se separó y esperó en la entrada. Por fortuna mis amigos y Nick ya estaban por terminar de recoger todo el desastre.

–¿Mami va a volver, cierto? –Me abrazaba como despedida, mi hija era uno de los pilares que ahora me mantenía en pie, lástima que el otro pilar haya salido corriendo.

–¡Por supuesto, cariño! Ella te ama, solo dale esta noche para que organice sus ideas, no te va a abandonar -a mi, por el contrario, seguramente me pedirá el divorcio.

–No entiendo que pasa papi, pero arreglalo por favor, quiero que estemos todos juntos otra vez –me suplicó. Dios, le estaba haciendo daño incluso a mi hija, tenía que lograr arreglar toda esta mierda, por mi hija, por (Tn)______.

–Te lo prometo cariño, ahora ve con Kevin y portate muy bien –la abracé por última vez, le di un sonoro beso en esas rosadas mejillas y la vi irse con mi hermano.

Los siguieron mis amigos Jhon, Paris y Garbo, obviamente estaban incomodos con la situación, porque al igual que mis hermanos en su momento ellos también me advirtieron que debía decirle la verdad a mi esposa. Los despedí y luego me topé con la incandescente mirada de mi cuñada.

–¿Tu podrías... –Me interrumpió antes de que siquiera formulara la pregunta.

–Ni se te ocurra. Te he tolerado porque veía a mi hermana feliz pero incluso yo tengo mis dudas cuando me pregunto por qué perdone a Nick tan rápido.

–¡Ah? –el interpelado se sorprendió ante la revelación.

–Ya Nick, no es para tanto. Ahora, Joe yo perdoné a Nick porque no tenía pruebas de su infidelidad más allá de las palabras de mi hermana. Y sigo molesta con ella por eso. La cuestión es esta: le di mi voto de confianza a Nick porque creí que merecía otra oportunidad, además de que lo amo con locura y fue un infierno no estar con él –me explicó mientras Nick terminaba de recoger los últimos vidrios del suelo–. Pero tu caso es muy diferente, es tu palabra contra una prueba contundente como lo es el video, ella no va a entrar en razón aunque ya sepa que eres el amor de su vida.

–Solo necesito que me escuche, es todo –suplique, era el hombre que tenía el alma partida en mil pedazos.

Suspiró. –Joe yo tuve la valentía de escuchar tu versión en su momento porque uno: Nick me rogó, y dos: no me afecta lo que hagas con tu vida. Pero ten presente que es muy dificil de procesar eso, y a ella seguramente se le está partiendo el alma por segunda vez y por lo mismo. Repito: no te va a escuchar.

–Deberíamos buscarla en vez de estar aquí hablando –Nick había dejado el salón lo más impecable posible –, ella no debería conducir estando en ese estado, según mi novia la última vez que hizo eso terminó en un accidente que la dejó amnesica.

–Yo no quiero involucrarme, cada vez que nos metemos en su relación nosotros terminamos mal –se quejó alzando la voz y cruzandose de brazos –. Por eso estoy dándole mi punto de vista y aconsejandolo, pero mas de ahí no voy a hacer, y tu deberías hacer lo mismo.

–¡Por favor Yatxira! Ayúdame, conoces la verdad, ella podría escucharte a ti... –Ella negaba con la cabeza mientras hablaba.

–¡Vamos amor! Ayudemos a Joe, él le prometió a Ángela que lo solucionaría pero no puede hacerlo sólo –mi hermano menor siempre me apoyaba, eso me encantaba de él.

–Odio cuando te metes a inteceder por él –refunfuño señalando hacia mi dirección. – ¡Arg! Vamos, vamos antes de que me arrepienta.

(Tu Nombre)

Todo estaba oscuro, me sentía flotar es aguas serenas, pero no entendía donde estaba. Escuchaba una sirena de ambulancia al fondo, pero lejos, muy lejos.

Quise levantarme, pero flotaba tan deliciosamente que cambié de opinión, era como perderme en la nada y lo sentía gratificante porque al menos ya no sentía ningún tipo de dolor.

–Ven, no te quedes ahí o no volverás –era mi propia voz la que escuchaba, me quedé helada. De pronto me halaron por el brazo y el agua desapareció, esta vez la completa oscuridad fue despejada por unas antorchas en la pared, estaba en una habitación circular con muchas puertas, seguía escuchando la sirena de la ambulancia pero ahora con mucha más fuerza.

Cuando terminé de girar sobre mi propio eje vi quién estaba parado frente a mi, era Joe. Estaba totalmente confundida, pero sentí alivio de verlo a él. A pesar de todo el odio que sentía en mi interior.

–¿Que haces...? No, primero ¿Dónde estamos? -extendí mi mano para tomar la suya.

–En mi hogar –me sobresalte y casi grito del susto cuando Joe se transformó en Ángela para decirme esas palabras con su voz delicada y angelical.

–¿Q-Quien eres tu? –Tartamudee aterrada, nunca vi algo como eso en mi vida. Al menos no en la vida real.

–Soy tu –cuando lo dijo me vi a mi misma parada frente a mi, era impresionante.

–E-E-Eso es I-i-i-mposible –volví a tartamudear y caí sentada en un divan que antes no estaba ahí. Ella también se sentó en uno igual, esta vez si vi como aparecía el objeto tras ella.

–Soy tu consciencia tonta, lo siento quería sorprenderte, es la primera vez que vienes aquí – se rió de mi mientras me explicaba tal locura.

–¿Algo así como Pepe Grillo? – ambas reímos ante tal estrafalario comentario.

–No, algo mucho mejor – me guiño el ojo y pude reír más. Era muy extraño todo esto, verme a mi misma...

–¿Que pasó? ¿Qué hago aquí? ¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar?

–Ya te lo dije, este es mi hogar. Estamos en tu cabeza (Tn)______, desde aquí es que puedo sentarme a ver toda nuestra desastroza vida y aconsejarte cuando piensas cosas estúpidas –con un movimiento de manos las puertas desaparecieron dando pie a algo parecido a una pantalla gigante. No había imagen alguna solo una tenue luz detrás de una capa de "algo" grueso y oscuro. Se parecía mucho a la experiencia de estar despierto con los ojos cerrados, el sol dándote a la cara y tu intentando ver a través de tus párpados.

Seguía escuchando la sirena.

–¿Qué hago aquí? ¿Qué es eso que vemos? –estaba más confundida que antes.

–Estabas flotando en la inconsciencia, te traje aquí porque había posibilidades de que te perdieras ahí, afortunadamente desperté a tiempo. Y esos son tus ojos, estamos viendo a través de tus párpados –habló en chino para mi, supe que ella sabía de mi confusión por la mueca que hice cuando terminó de hablar.

–¿Despertaste? ¿Por qué dormías en primer lugar? -esto es de locos.

–No estaba dormida, pero tuviste un colapso, justo cuando todo estaba siendo un caos aquí dentro tu sistema nervioso hizo un reinicio, por eso te desmayaste. Durante ese "apagón" momentáneo yo estuve "dormida", o más bien diría atrapada. Hasta que poco a poco todo tu ser empezó a encenderse de nuevo.

Sentí un corrientazo recorrerme el cuerpo entero.

–¡Auch! ¿Qué fue eso? –mire mi cuerpo pero nada lo había tocado.

–Están tratando de detener tu corazón, tienes taquicardia y hace rato superaste las 150 pulsaciones por minuto, si sigues así tus organos sufrirán de desoxigenación –comprendí a que se refería, y también entendí por qué escuchaba la sirena de ambulancia, alguien debió de llamar a urgencias luego de que me desmayé.

–Creo que los choques eléctricos solo empeorarán las cosas –comenté y voltee a mirar a mi consciencia. – ¿Qué debo hacer, cuál es el propósito de que esté aquí contigo?

–No lo sé, tu causaste esto, este es tu auto mecanismo de defensa ante el dolor. ¿No has notado que desde que te traje aquí no sientes nada, o al menos nada de lo que antes te dolía? –Era cierto, mi cabeza estaba tranquila y mi pecho igual.

–Quiero despertar, no puedo quedarme aquí encerrada dentro de mi propio cerebro –me levanté del divan y fui hasta mi consciencia.

–Eso... Es sencillo creo. Sí, podemos hacerlo –parece que metidaba sobre la forma de sacarme de aquí –. Pero antes, ¿Qué va a pasar con Joe? Recuerda que soy tu parte más racional y me gustaría poder opinar sin que me mandes a la mierda como siempre.

Sí, recordaba eso. Ella era esa voz en mi cabeza que siempre daba ideas que yo terminaba lanzando a la basura.

–No lo sé, apenas acabo de recordar muchas de las cosas que viví con él, incluyendo su traición y mi vida anterior a todo esto. –suspire.

–Bien, escúchame. Creo que aún no ha regresado a ti aquel recuerdo del accidente donde permiste la memoria. Tu ibas a volver ¿Recuerdas? En tus pensamientos vi que no te importaba, que le dejarías explicarse y que lo amabas más de lo que podías odiarle. –Justo cuando lo mencionó vinieron a mi las palabras que le dije a Leonel ese día.

"Quiero volver a EEUU, quiero ver a Joseph, le estoy haciendo daño, y me estoy haciendo daño a mi misma".

Era cierto, ahora tenía claro ese recuerdo en mi mente. Pero la (Tn)______ de ese entonces había cumplido su cuota de sufrimiento y había extrañado tanto a Joe que despues de drenar mi furia es que pude tomar a consideración esa opción. En cambio ahora, el dolor y la rabia se habían renovado, servida como carne fresca, blanda y jugosa. Y quemaba, quemaba mucho.

–Realmente no lo sé, quizás deba esperar, como hace 9 años, a que se diluya la ira y el dolor. Porque justo ahora no quiero verlo –hice un mohin, era lo más sensato que podía hacer por el momento.

–Me parece una excelente idea, pero ten esto en cuenta: él ha estado sufriendo lo mismo que tú durante todos estos años y si realmente te hubiera engañado porque no te amaba lo habrías encontrado casado y con hijos cuando volviste a USA –ella, o bueno yo, tenía un punto ahí. Cuando iba a refutar sus palabras me empujó, y note que había estado parada cerca de una de las puertas, que casualmente se abrió cuando caí hacia atrás. La vi sacudir la mano mientras una oscuridad me engullia al caer, era una sensación espantosa.

Supe que había vuelto a mi cuerpo porque no había una sola celula que no me doliera. Ya no escuchaba la ambulancia, sentía una muy incomoda camilla bajo de mi y el inconfundible olor a hospital.

Me costó un mundo abrir los ojos y cuando lo hice la luz casi me cega. Mi cabeza dolía pero era soportable y respiraba con una bomba. Me quité la mascarilla que me lanzaba oxigeno y miré alrededor de la habitación. Me horrorizó ver que era precisamente Joe el que estaba ahí sentado dormido.

¡Maldición! ¿En serio uno tiene que correr a otro país para no verle la cara?

Suspire, necesitaba saber que había ocurrido, había tenido el sueño más loco del mundo hace solo un instante. Pero no tenía idea de como era que había llegado al hospital, o de cómo Joe me encontró.

Cuando me armé de valor para despertar a mi esposo, la puerta de mi habitación se abrió haciendo que el mismo se sobresaltara.

–Que bueno que estás despierta hermana –traía café y algo parecido a unos muffins.

–¿Qué hago en un hospital? ¿Ustedes como me encontraron?

–Pues nos llamaron los paramedicos luego de que te encontraran desmayada en el rompe olas, parece que la seguridad del parque informó al 911 justo antes de cerrar las instalaciones – respondió mientras yo veía a Joe se desperezarse. Tenía los ojos rojos e hinchados.

–¿Que hora es? –Me sentía fatigada e incluso mareada.

–Voy por el médico –le lanzó una mirada significativa a mi hermana, luego me miró y pude notar el anhelo.

No caigas. No caigas.

Voltee la mirada porque intentaba hacer justo no que repetía en mi mente, no caer ante él.

–Está bien, yo la cuido mientras regresas – y con eso se lanzó a ocupar el mueble donde hace un instante Joe dormía. Nos quedamos solas.

–¿Qué hace aquí? Y no respondiste mi primera pregunta – había señalado la puerta con la boca para que mi hermana entendiera de quién estaba hablando.

–Emmm... –miró su reloj –, son las dos de la madrugada. En cuanto a él, fue a su teléfono al que llamaron los paramédicos.

¡Que casualidad!

–¡Pareciera que el mundo confabula en mi contra! –Me quejé. Justo en ese instante sentí una puntada en mi cabeza. Me la sujete y cerre fuertemente los ojos.

–¿Que pasa? ¿Te duele la cabeza? –escuché su tono preocupado y sentí su mano en mi hombro.

Ya, ya pasó. Calma, respira.

–No, solo fue una puntada.

–Deberías tomarlo con calma, esta vez casi no la cuentas –Comentó y me preocupé, ¿casi muero hoy?

–¿En serio? ¿Por qué? –Recordé las vagas palabras de mi consciencia, pero pensé que todo había sido un sueño, era demasiado inverosímil.

–Taquicardia... llegaste a 200 –mascullo mientras masticaba uno de los muffins.

–¡Mierda! 200, ¿En serio? –Justo en ese instante llegaron Joe y el doctor.

–Buenas noches señora... Jonas –leyó en mi historial, por un momento odie llevar ese apellido–. Tuvo mucha suerte hoy, a pesar de la ineficiencia de los paramédicos, la taquicardia y el paro cardiaco momentáneo, llegó aquí a tiempo.

Bufé, no podía ser peor.

–¿Así que lograron causarme el paro cardíaco con el desfibrilador? –El doctor me miró sorprendido, Joe y Yatxira se miraron de la misma forma antes de volver a mirarme a mi.

–¿Usted como sabe eso? Estaba inconsciente cuando la trajeron, y no tenia pulso. Fui yo el que la reanimó.

¡Mierda! Era claro que ellos no sabían acerca de la conversación que se había producido en mi cabeza. Obte por mentir.

–Los escuché, me refiero, a los paramédicos cuando hablaban sobre como hacer para que mi corazón dejara de latir tan rápido –justo cuando lo dije de verdad recordé la conversación que tuvieron. Imaginé a mi conciencia enviándome lo que ella había escuchado mientras estuvo "apagada". Casi me rio frente al doctor, Joe si notó mi sonrisa aguantada y me miró con sospecha. Le voltee los ojos y sonrió.

¡Dios! ¿Cómo puede ser tan malditamente hermoso y además conocerme a la perfección?

–Eso... Es inusual –parece que le sorprendía mucho.– Pero como dije antes ha tenido mucha suerte, por el momento he solicitado que se le hagan unos exámenes, y tendrá que permanecer aquí dos días más.

Casi era una condena. Sobre todo porque no podría deshacerme de Joe.

–¿No me puede cuidar desde casa? –Señale a mi hermana.

–No, esto es grave Sra. Jonas, pudo haber sufrido un paro cardíaco además estamos contralando su presión intracranial. No puede salir de aquí hasta que no lo ordene –y me sentí de 5 años cuando me regaño de esa forma.

Sin otra palabra me examinó los ojos, el pulso, la respiración, mis reflejos y demás. Yo seguía enfurruñada por tener que mantenerme en esta prisión.

Antes de irse me administró más somníferos, alegando que necesitaba dormir mucho para bajar mis niveles de estres, ansiedad y dolor. Si, sobre todo el de dolor, aunque se disminuyó mucho desde que desperté aún lo sentía.

–¿Lograste hablar con ella? –Cuchicheaba Joe cerca de mi hermana, como si yo no estuviera presente.

–El hecho de que esté semi drogada no quiere decir que no te oigo Joe –espete mirándolo con resentimiento.

–Lo siento –bajó la mirada y se quedó en silencio sentado en la silla de metal.

–En tal caso: ¿De qué tienes que hablar conmigo Yatxi? –Aunque estaba molesta con Joe no tenía las fuerzas suficientes para aparentarlo más de unos segundos, los calmantes estaban empezando a surtir efecto.

–No es el momento adecuado, solo duerme –susurró, o yo sentí que habló muy bajito.

"Dios, no me la vayas a quitar de nuevo. No me hagas pasar un susto así otra vez. Prefiero renunciar a ella antes que ser el causante de su muerte".

Era la voz de Joe, pero esas palabras sonaron en mi cabeza y no vinieron con un recuerdo incluido. Entonces creí que las había dicho en voz alta.

–¿Joe que dijiste? –Los párpados me pesaban.

–Yo no he hablado –escuché confusión en su voz.

–Disjite algo de renunciar a mi... –Me estaba consumiendo el sueño – con tal de no verme morir.

–Emmm... Yo... Solo descansa –tartamudeo y supe que si dijo esas palabras, solo debía recordas la línea en tiempo en el que lo hizo.

Caí dormida de nuevo.

No pasaron ni cinco segundos cuando volví a abrir los ojos, de nuevo esas paredes llenas de puertas y antorchas.

–¡Eh? –me levanté sobresaltada.

Estaba de nuevo en el divan con mi consciencia en el suyo comiendo palomitas.

–¡Wow! Esos medicamentos han de ser extremadamente fuertes –comentó con la boca llena.

–¿Qué hago otra vez aquí?

–Shuuu... Ahí viene lo bueno, escucha, escucha –me incitó. Y tomé asiento en el divan. De nuevo estaba la gran pantalla con la imagen de mis parpados cerrados, pero la sombra de una silueta humana ahora destacaba en la misma.

–¿Es Joe?

–¿Cállate o no podré escuchar, todo se minimiza cuando estás dormida –me silenció, y le creí pude sentir el leve roce en mi mano, seguro era Joe tomandola, y luego su voz era casi un susurro.

–¿Será que también me escuchó? –le preguntó a mi hermana.

–No lo sé, ¿Cuándo le dijiste eso?

–Cuando por fin la sacaron de urgencias, el doctor la acababa de estabilizar, la traían a este cuarto y tu estabas con Nick estacionando el auto en un lugar adecuado.

–¡Ah ya! Idiota ni siquiera sé como fue que te bajaste del carro tan rápido en cuánto viste que la bajaban de la ambulancia. Nos dejaste ahí a los dos con el auto encendido, la puerta abierta y en medio de la vía. Te habría golpeado de no estar tan preocupada.

–Es una lastima que no recuerde lo que le dije después.

–¿Qué le dijiste?

Justo después de que escuché a mi hermana hacer la pregunta mi consciencia hizo un movimiento de manos y las palabras se reprodujeron:

"Te amo (Tn)_____, y soy inocente, te juro por Angie que lo soy. Solo escúchame, solo te pido que me escuches".

– Que soy inocente y que necesito que me deje explicarle lo que paso –le respondió a mi hermana y sentí el dolor en su voz.

Las lágrimas se me escaparon.

–Ya, ya tranquila. Se que te duele, puedo sentirlo también sabes –mi consciencia me abrazaba y me sentí tan reconfortada.

–Déjala tranquila Joe, hasta dormida la haces llorar –me extrañó escuchar eso, cuando voltee a ver la pantalla efectivamente una ligera capa de agua hacía todo más borroso.

–¿Estoy llorando? –Le pregunté a mi consciencia señalando la pantalla.

–Si, recuerda que tu cuerpo está controlado por tu mente. Y estamos en ella, las emociones fuertes se reflejan en el exterior –mientras ella me explicaba eso sentí el calor de una mano secando mis lágrimas. Era Joe.

–Lo siento, dejaré que te recuperes –entonces la sombra se levanto y dejó de estar en mi "campo de visión".

–¿Por qué volví aquí? –Le pregunté a mi consciencia en cuanto ambas notamos que mi hermana y mi marido sostenían una conversación banal sobre lo que hay en la cafetería del hospital. Joe tenía hambre.

–No lo sé, pero me alegra que hayas vuelto. Parece que fueron los medicamentos –ambas nos sentamos y ella me sonreía.

–Logré escuchar lo de los paramédicos.

–Lo sé. Te envié mi recuerdo para que supieras a que se refería el médico. Y también sé que te acordaste de mi, eso es importante.

–¿También enviaste el recuerdo de la voz de Joe?

–¡Por supuesto! Quería ver cual era su reacción al enterarse que lo escuché –sonreía como niña el dulceria.

–¿Tu en que equipo estás mas o menos? –Le cuestione en reproche.

–Obvio del tuyo –pero su sonrisa me decía lo cocontrario.– Pero cambiando de tema, dime ¿qué vas a hacer?

Esa era la pregunta del millón de dólares.

–No lo sé –suspire y me tiré en el divan.

–¡Vamos! Al menos escuchalo, recuerda mis palabras, ¿Realmente crees que si la traición fuera real él estuviera aquí suplicandole a Dios que te mantuviera viva? –Ella tenía un punto.

–¿Por eso me estoy devanando los sesos? Lo he pensado, y me he preguntado mil veces por qué lo hizo, y como es que aún después de eso se esfuerza tanto en recuperarme –le grité. Mi cabeza y mi corazón comenzaron a doler de nuevo, incluso bajo los efectos del narcótico.

–¡Hey! No te alteres calma, calma –intentó apaciguarme pero renovado el dolor no iba a parar. –Respira (Tn)_____, si te vuelve a dar una taquicardia es posible...

Lo entendí sin que ella terminara de hablar. Era tan bizarro que me dijera esas cosas y luciera como yo.

Escuché la voz de Joe.

–Se está agitando de nuevo –estaba preocupado, y tenía miedo. Eso reflejaba su voz.

–¡Respira! ¡Respira! –Me urgió mi consciencia. Empece a hacerlo, me forzaba a tomar inhalaciones profundas. Desde ahí podía escuchar la bomba de aire y la mascarilla en mi boca.

Cerré los ojos e intenté imaginar cosas bonitas... Todas las que me vinieron a la mente eran con Joe.

–Esto no está funcionando –abrí los ojos cuando ella dijo eso. Pronto vi como con un movimiento de manos apareció un agujero en el piso, una escaleras te adentraban a una oscuridad total y profunda.

–¿Qué es...? –Me arrastró antes de terminar la pregunta.

–Entra en esa agua pero mantén tu mano en alto, no dejes que se moje.

No sé por qué obedecía a sus cosas sin sentido.

En cuanto toque el agua deje de sentir todo, me agache dejando la mano derecha en alto, mi consciencia la tomó y me acomode para flotar sobre mi espalda. Ella se mantuvo sentada en las escaleras sujetandome, eso me hizo sentir con lucidez.

–¿Aquí estaba la primera vez que te vi? –si mal no recuerdo ella dijo que nadaba en inconsciencia.

–Si, es mi antítesis. Yo no puedo estar mucho tiempo en esas aguas y tu tampoco, o me perderás. No tendrás más consciencia.

–Se siente bien –dije ya mucho más relajada, casi perdida en el vacío.

–Oye, oye. –Su apretón de manos volvió a traerme a la realidad –. No te pierdas ahí, recuerda que si lo haces es posible que no vuelvas, y ya no puedo entrar a sacarte. Fue un milagro que la primera vez pudiera halarte sin tocar el agua mucho tiempo.

–Bueno, conversemos.

–¿Cuál es el plan luego de salir del hospital?

–Leonel –ni siquiera sé por qué me vino su nombre a la cabeza.

–Creo que no es buena idea.

–Es mi amigo, a pesar de todo lo que ha pasado... Y no pienso volver a estar con él. Solo necesito un refugio.

–Quédate en tu tienda de mascotas, se que el problema radica en que aquí no tienes hogar, pero Leonel no creo que sea la solución ¿Que tal llamar a Carlos? Desde que se enteró que volviste de la tumba no te ha llamado más. O tu hermana... No, olvidalo ella está con Nick –su parloteo hacía que me concentrara en las aguas y en su divinidad.

Empecé a soltar su mano.

_________________________________
Por lo que vieron modifiqué el último capítulo que había subido y añadí mucho más. Las que son fieles lectoras y llevan conmigo 10 años seguro me comentaran por fb o whatsapp, etc. Las que no, dejen sus comentarios acá que igual las leeré.  No prometo nada pero intentaré subir un capítulo semanal. Se les quiere un montón.
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Yatxira Jonas Gautier
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeMayo 16th 2019, 04:05

Veinte años después al fin vuelves a publicar....

Síguela estupida..
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeMayo 30th 2019, 13:02

Me dejaste picada, de nuevo...
Definitivamente fue excelente capitulo y el mejor regalo de cumpleaños.
Sigue escribiendo! ESTA FIEL LECTORA LEERÁ HASTA EL FINAL DE LA NOVELA tiste Enamorada Laughing
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Stephy D' Jonas
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeJunio 7th 2019, 16:48

Buenas, disculpen que me tardé, pero bueno que no pierda la costumbre de subir capitulo una semana tarde jejejeje.

CONTINUACIÓN...


–No, mierda. Ven aca –en un segundo estaba en las escaleras. Mis pies eran los únicos que tocaban el agua.

Salí de mi sopor.

–¡Wow! Creo que mejor no vuelvo a entrar ahí –daba miedo la sensación de calidez, paz, tranquilidad y quietud que ofrecía. Porque era absoluta.

–Estoy de acuerdo, es difícil pelear contra eso –dijo señalando el agua.

–No quiero estar cerca de Joe –comenté retomando la conversación anterior.

–¿Y Ángela?

–Dejaré que vea a su padre – al menos eso no le quitaré.

–¿Lo escucharás?

–No creo que tenga otra opción, sobre todo si estaré dos días más atada a este hospital –me queje.

–Mi consejo es este: deja que salga todo de tu sistema y luego toma una decisión.

–Justo como hace 9 años ¿no? –La miré con suspicacia, ya entendía su treta.

–Emm... Algo así –se levantó y me trajo consigo –. Es hora de que te vayas, no deberías estar mucho tiempo aquí, si quieres hablar conmigo, no vengas. Solo escucha mi voz.

–Está bien –asenti y pronto nos dirigimos hacia las puertas –. En serio debo lanzarme otra vez, es una sensación horrible.

–También te puedo empujar –vi la malicia en sus ojos.

–Tranquila, yo lo hago. Adiós –y otra vez al vacío.

Cuando volví a la realidad todo era mil veces peor, porque aún con los narcóticos el cuerpo me dolía. Pero dormí, quise dormir todo lo posible para mantenerme desconectada. Escuchaba la voz de Joe y mi hermana susurrando, también la de Nick. En la mañana el doctor me despertó, al parecer había sacado a mis espectadores de la habitación.

–¿Cómo se siente hoy Sra. Jonas? –De nuevo los exámenes de rutina.

–Bien –quería salir volando de aquí así que no diría algo que me impidiera lograr eso.

Cuando revisaba mi registro de latidos de la pasada noche frunció en ceño.

–¿Qué te hizo alterar anoche? –Supe a que momento se refería. Fue cuando se me ocurrió una ingeniosa idea.

Si el doctor consideraba que Joe era nocivo para mi salud no lo dejaría entrar al hospital si quiera.

–Mi esposo, Joe Jonas. Él y yo estamos pasando por un mal momento y no hace más que empeorar todo cuando viene aquí.

¡Hey! Eso no es lo que ibas a hacer, dijiste que lo escucharías.

Déjame en paz, primero mi salud. Pensé, discutía con mi consciencia.

Cabeza dura.

–Entonces tendré que prohibirle la entrada al señor mientras usted se recupera –¡Si!.

–Me parece una excelente idea –no pude contener la sonrisa aunque sentí un golpe en el pecho.

–Bien, volveré a administrarte más narcóticos, necesito que duermas mucho y te relajes, afortunadamente tus niveles están normalizandose. Pero no correré riesgos.

Odiaba estar dopada, pero eso significaba más paz para mi así que no me importó, el doctor dijo que ya no necesitaría la mascarilla para respirar así que se la llevó.

Pronto volví a estar dormida.

Soñaba con Joe, con nuestra luna de miel, como lo amaba, como deliraba por su roce, como brillaba todo dentro de mi interior cuando estabamos haciendo el amor.

Ya ni recuerdo todos los Te Amo que le dije, y no era porque mi memoria estuviera perdiendose de nuevo, tenía mucho más que ver con el hecho de que eran incontables, no podía contabilizarlos todos.

Solo quería llorar, porque ese sentimiento no desaparecía de mi pecho: tristeza.

Tristeza por no tener a Joe. Tristeza por su engaño. Tristeza por lo que pudo haber sido de nosotros durante estos largos 9 años.

Desperté. Sentía mis mejillas humedas, pero al menos mi cabeza estaba más tranquila al igual que mi corazón.

Me sorprendió ver a alguien a mi lado. Parecía un enfermero porque traía un scrub azul y un tapa boca, pero mi visión era borrosa. Cuando se aclaró noté que era Joe.

¡Maldición, es en serio?

Casi imaginaba a mi consciencia dando volteretas y lanzando flores.

Estaba extraño, sus ojos estaban mucho más rojos que la ultima vez, una sombra oscura los marcaba por debajo y en cuanto se quitó el tapa boca noté que olía a alcohol.

Una lata de Coca-Cola reposaba en su regazo pero yo dudaba que su contenido realmente fuera gaseosa.

Se llevó el envase a la boca y bebió. Me miraba, solo me miraba, con una mezcla de amor y odio.

Yo me sentía igual.

Frunci el ceño cuando bajo la lata.

–Lamento romper mi promesa de no hundirme en el alcohol –comenzó pero yo no entendía de que promesa hablaba –. Pero tu has roto cada una de las cosas que me prometiste, por ejemplo: estar conmigo en las buenas y en las malas hasta que la muerte nos separe.

–¿De qué promesa hablas? –Trataba de hallar ese recuerdo pero no venía a mi.

–Cierto. Solo fue un sueño. Olvídalo.

Odiaba verlo así, y me odiaba a mi misma por sentir su dolor.

–Volviendo al tema anterior: Tu rompiste primero el juramento de serme fiel...

–No –me interrumpió. Se acercó a mi y tuve esos tristes ojos a pocos centímetros de los míos.

Fue cuando lo recordé. Esa mirada de dolor, el sueño en el prado, yo le pedí que prometiera que no se dejaría vencer por el alcohol, en mi mente estaba casi perdonado mientras que mi corazón ya había hecho borron y cuenta nueva.

Me bajé la bata de hospital para corroborar que aún estaba ahí la cicatriz que me hice durante el intento de suicidio cuando el cuchillo lo clave en mi hombro en vez de hacerlo en mi corazón. En ese sueño él había notado que la herida aún se veía horrible.

Pareció reconocerla también.

–¿Cómo y cuándo te hiciste esa cicatriz? –Estaba sorprendido al igual que yo. No entendía cómo era posible que supiera acerca de mi sueño. Me reí porque él me había desnudado y hecho el amor tantas veces desde que nos reconciliamos y no se había dado cuenta de la cicatriz.

Me miró confundido.

–¿Qué te causa gracia?

–El hecho de que no hayas notado antes la cicatriz –le voltee los ojos –. Respondiendo a tu pregunta me la hice pocos días después del accidente de avión – me costaba admitir esto –. Emmm... Yo intenté suicidarme.

–¿En serio? –Cuando creía que cuestionaria mi cordura él se rió –. Pues somos dos, yo quise lanzarme desde un balcón a los pocos días de ver el avión explotar.

–¿Qué? No puedes estar hablando en serio –si a ambos no nos hubieran interrumpido las cosas serian tan diferentes.

–Totalmente en serio, preguntale a mis hermanos. Yo creí que la cicatriz te la habías hecho durante la explosión.

–Nunca volé en ese avión Joe –si, recordaba a la aeromosa que nos hizo el cambio.

–Ya que recobraste la memoria debes explicarme todo lo que pasó.

Intentó tomar mi mano pero la alejé, el hecho de que estemos hablando no quiere decir que lo he perdonado.

–No quiero revivir eso, fueron muchos días de tristeza y dolor –aún tenía en la cabeza la duda sobre cómo él sabía sobre mi sueño.

–También lo fueron para mi, y aquí estoy esperando las respuestas –contraatacó haciendo una mueca y bebiendo más de la lata.

–Si botas esa lata y contestas a una pregunta te digo lo que sucedió.

Sin asentir o decir media palabra se levantó y fue al baño, aún con la puerta abierta para que lo mirara vació la lata en el lavamanos.

–¿Contenta? –Volvió a su asiento y tuve que pedirle que me ayudara a tomar una posicion mas erguida.

Cuando sentí sus brazos a mi alrededor acomodando las almohadas sentí un estupido anhelo por abrazarlo, pero me resistí, puse las manos en la camilla y me impulse hacia arriba hasta que quedé sentada. Pude notar que alguien había traido una bandeja con comida: sopa, gelatina y agua.

Otra razón más para odiar los hospitales, la comida es un asco.

–Pasame el agua, por favor –pedí en un estupido intento de retrasar las cosas. Tenía la garganta seca, lo supe cuando puse la botella en mis labios, se sintió glorioso –. Bien, ¿Por dónde comienzo?

–Omite lo del video por el momento, ya me he hecho conjeturas acerca de cómo llegó a ti. También puedes omitir la parte de cuando fuiste a la disquera a insultarme, eso lo recuerdo con claridad –se apresuró a decir mirándome con las manos entrelazadas en un arco sobre sus labios.

Esos jugosos y ardientes labios...

¡Ya, basta!

–Fui al aeropuerto, había conseguido dos boletos a Sydney de último minuto en el avión donde viajaba el vicepresidente de finanzas –eso lo recordaba con claridad –. Pero cuando comenzamos a abordar el avión notamos que en nuestros asientos, específicamente en la ventanilla había algo como un líquido amarillo, el mismo se había escurrido hasta el piso, así que llamé a la aeromosa y me queje.

–Seguro era el líquido que causó la explosión –dijimos al unísono. Casi me reí, era insana la conexión que tenía con este hombre.

–O sea, de verdad estuve a punto de perderte para siempre –noté el horror que sintió.

–Si, pero volviendo al tema, la cuestión es que después de tanto reclamarle a la aeromosa ella nos dijo que intentaría resolverlo, y lo hizo. Nos cambió de avión y se montó con nosotras en el otro que se dirigía a Sydney...

–¿Alexandra Lowent cierto? –Me tomó del brazo y vocifero con sorpresa esas palabras. Me molesté por el hecho de que él conociera su nombre y apellido. Ni siquiera yo sabía cual era el apellido de la chica, recordaba solo su nombre.

–Si, Alexandra –refunfuñe – ¿Cómo y por qué demonios conoces su nombre? –Eran los celos hablando por mi.

–¿Estás celosa? –Sonreía con petulancia, quise golpearlo.

–Responde antes de que te golpee –lo amenace buscando con la mirada lo que le lanzaría en la cabeza.

–La entrevistaron, durante las investigaciones sobre el accidente los periodistas de CNN encontraron que ella debió haber estado en ese vuelo pero mágicamente estaba viva. Cuando la abordaron de preguntas ella admitió haberse cambiado de avión para ayudar a unas hermanas. Al terminar la entrevista la fui a buscar, algo me decía que esas hermanas eran ustedes, quise tener fe, pero luego ella me dijo que no te conocía y que ella hablaba de otras mujeres cuando dio la entrevista –aunque era buena su explicación aún no me fiaba, seguía celosa –. Me aprendí ese nombre porque pase todo el camino rezandole a Dios para que Alexandra Lowent tuviera noticias sobre ti.

Casi me convence, pero aún me molestaba que la hubiera reconocido.

–Estuviste a punto de descubrir que realmente estaba viva –comenté, no podía ni imaginarme cuántas veces él estuvo cerca de descubrir la verdad. Y por muy estupido que parezca en el fondo hubiera querido que me encontrara antes.

–Fui un idiota, debí seguir insistiendo, ¿sabes cuantas veces te tuve cerca y por mi maldita negación no me di cuenta que eras tu? –Se levantó furioso, se mesaba el cabello y sus ojos comenzaban a cristalizarse.

–Alexandra estaba tan agradecida con nosotras por hacerla cambiar de avión, y por supuesto haberle salvado la vida, que la hice jurar que si algún día la encontrabas te mintiera –ahora me sentía mal por haberlo hecho, pero en ese entonces la furia me consumía.

–¿Ves? Tu tampoco me la pusiste fácil, hiciste de todo para desaparecer de la faz de la tierra, incluso perder la memoria –estaba enojado conmigo, me alzaba la voz y eso me cabreó. ¿Con qué derecho se sentía para gritarme si el causante de todo esto fue él y su estúpido video?

–¿Me estás culpando? –Me altere y subí la voz, no sabía que hora era pero si seguiamos gritando alguien nos escucharía –, sí, en efecto yo hice todo lo posible para que no me encontraras, pero en primer lugar, tu fuiste el culpable de que quisiera huir ¿o es que ver un video donde te acuestas con tu ex no es motivo suficiente? Me rompiste el maldito corazón Joseph ¿Cómo demonios esperabas que me quedara de brazos cruzados ante eso, o que simplemente no me molestara, o te perdonara?

El monitor de electrocardiogramas empezó a sonar, mis pulsaciones se estaban elevando debido a la rabia que me producian las palabras de Joe.

Quería llorar, e incluso sentí mis ojos cristalizados.

–Lo siento, calmate, no te alteres porque si te da otro ataque tendré que llamar al doctor y mi escabullida no habrá servido para nada –tomó mi rostro con sus manos, cuando las sentí tan calientes y reconfortantes comencé a llorar, era un maldito infierno amarlo y odiarlo con la misma intensidad –. No llores, por favor.

Entonces me abrazó, derrotada le correspondi. Ambos llorabamos como idiotas y deje que mi vulnerabilidad saliera a flote, con cada sollozo de mi parte el aparato sonaba más. Mis pulsaciones seguían elevandose.

–Shu... Shu... Calmate (Tn)_____ te lo suplico.

Y eso intentaba, pero había demasiado dolor en mi, aún no lo había expulsado del todo. Y quería sacarlo de mi sistema a toda costa, quería olvidarme del video y poder estar con Joe sin sentir la traición de él quemandome las venas.

Solloce escandalosamente en su pecho, con sus brazos aún rodeandome.

–Me va a volver loco ese aparato –se refería al monitor de electrocardiogramas. Mi corazón era todo un desastre, al igual que mis sentimientos.

Como no podía calmarme despegó mi rostro de su pecho y me besó.

¡Dios! Como amaba esos labios, suaves y deliciosos. Y su lengua...

Mis pulsaciones se desbocaron.

–¡Mierda! ¿En serio? –Miraba el monitor con odio. Me pude reir y eso liberó suficiente estrés de mi cuerpo. Comencé a respirar profundamente hasta que poco a poco fueron disminuyendo los latidos.

Recordé el par de preguntas que quería hacerle.

–Ya es hora de que respondas mis preguntas –si él hablaba yo podría concentrarme en la inhalación y exhalación.

–¿Te puedo seguir abrazando?– Arg, ya que más.

–Si –le voltee los ojos y él sonrió.

Se acomodó sobre mi vientre para no interferir con todos los cables que me mantenian conectada a los aparatos. Sus brazos estaban a ambos lados en mi cadera.

–Primero, ¿por qué estás disfrazado de enfermero? –No era la primera pregunta que quería hacerle pero si sentía curiosidad.

–Tu me mandaste a echar, el doctor me dijo que era malo para tu salud el verme así que no podía estar en el hospital hasta que mejoraras –me recriminó con voz acusatoria –. Pero no me dejaría vencer tan fácil, el doctor no sabe que soy el rey de los disfraces y el escabullimiento.

Reí con ganas esta vez, sí, recordaba como lograba escabullirse en mi habitación, mi colegio, la universidad y otros tantos lugares. No podía pasar un segundo del día sin tenerme a su lado, y yo tampoco lograba respirar coordinadamente si no lo tenía cerca.

–¿Estás recordando cierto? –se le veía tan alegre ahí sobre mi vientre.

–Si, y por cierto, dudo mucho que la palabra "escabullimiento" exista.

–¡Bah! No me importa.

–¿Cómo sabes acerca de mi sueño? –Eso era lo que había querido preguntarle desde hace rato.

–¿Tú sueño? ¿De que estás hablando?

–Cuando desperté dijiste que lamentabas romper la promesa que me hiciste en un sueño. Yo tuve un sueño contigo Joe en el que te dije que prometieras no hundirte en el alcohol –. Se levantó y me miró con sorpresa –. Lo más extraño es que nunca le dije a nadie sobre ese sueño, además, luego perdí memoria así que no lo recordaba como para mencionarlo.

–No, yo tuve un sueño contigo en el cuál te prometí eso...

–Estaba en un prado, con el sol brillando y pasto debajo de mi –acote al mismo tiempo que él. Se sorprendió aún más. Me miraba como si el último tornillo de mi cabeza se hubiera safado.

–Desee que estuvieras conmigo, cuando me levanté estabas ahí frente a mi –dijimos al unísono. Ahora si podía constatar que el mundo no era el lugar cuerdo que debería ser. Hablar y conocer a tu consciencia, compartir un sueño con tu esposo y ser totalmente autónoma en su mente. Eso si es surrealista.

–¿Cómo es posible? Me dijiste que eras un ángel en ese sueño, me dijiste que estabas en el cielo y que era parecido a estar en la tierra –entre su sorpresa y acusación pude reir. Sí, recordaba eso.

–¡Ups! Te mentí –puse mi carita de aquella que se porta mal y sabe que no habrá represalias contra ella.

–Es imposible... –Musitó atonito –. Aún no puedo creer que hayas estado en mi sueño.

–Y tu en el mío –le recordé.

–Un sueño compartido. Justo el día de mi cumpleaños –se rió y volvió a acurrucarse en mi vientre –. Es como si Dios hubiera querido darme ese regalo.

–Si, entiendo a lo que te refieres, yo lloraba a mares de sólo pensar en la fecha y que no estaría contigo...

–¿No mantuviste tu promesa cierto? – ¿Cómo si quiera pensó que podría mantener esa promesa?

–No... por supuesto que no pude. Al igual que tu –se me quebró la voz.

–Yo la mantuve casi un 100%, no negaré que te fallé un par de veces, pero también estaban mis sobrinos, a ellos también le prometí que lo dejaría.

–Siempre has querido hijos –acote recordando que peleamos un par de veces por eso.

–Si, ¿lo estás recordando? –Vi como sonreía hundiendose en mi vientre.

–¿Que me volvías loca con el tema? Por supuesto ¿Cómo olvidarlo? –Bromee. Ambos reímos –. Están volviendo poco a poco, hay cosas que se van añadiendo al puzzle cuando las mencionas o dices algo que esté asociado al recuerdo.

La mención de eso me hizo recordar cuánto lloré por Joe y luego lo que mi consciencia me dijo: yo quería regresar cuando lo vi sufrir tanto como yo.

Se me escapó un sollozo.

–¡Hey! ¿Que pasa? –Mis lágrimas no tardaron en resbalar por mis mejillas.

–Yo quería regresar –le expliqué haciendo una mueca –iba a volver a Estados Unidos cuando tuve el accidente y perdí la memoria.

El electrocardiograma comenzó a pitar de nuevo.

–Ya, calma –me abrazó –. Lo sé, cuando a Nick y Yatxira se les pasó el enojo conmigo y contigo, bueno cuando ya no nos odiaban tanto, ella me explicó eso, al perecer Leonel le contó, mientras estabas inconsciente, que tuviste el accidente porque venías a regresar conmigo.

Dios, tan diferente que habrían sido las cosas si yo hubiera sido más cuidadosa al volante.

–¿Me vas a permitir que te explique...? –No lo dejé terminar.

–No, no quiero saber nada sobre eso, ¿no entiendes cuanto me duele? –Sentí a mi consciencia lanzando improperios contra mi.

–A mi me duele más que creas que soy la basura que piensas que soy –recalcó mientras me sujetaba con una mano ambas muñecas y con la otra me tapaba la boca –. Y ahora me vas a escuchar porque si.

Le lancé un par de palabrotas después de taparme la boca, no entendió nada.

–Escucha. ¿Recuerdas que estuve perdido por 30 horas aproximadamente? –Yo asenti mirándolo como una fiera –. También debes recordar que "Lucy", la ex prometida de Garbo me envió un trago y luego todo comenzó a ponerse más borroso para mi.

Dije unas palabras que obviamente no se escucharon, solo fueron un sonido gutural y poco entendible.

–Te quitaré la mano solo si prometes no empezar a gritar y no me permites explicarte –hale mi mano hasta sacarla de su agarre, la levanté para que entendiera que se lo juraba.

Me quitó la mano.

–Eso no lo puedo recordar porque no estuve en ese bar Joe, eso fue lo que tu me dijiste, y tu palabra para mi no tiene valor –no me importa si eso le dolía. Era la pura verdad.

–Bien, pero al menos dejame terminar. Estuve investigando, solo una cosa pudo haberme mantenido inconsciente por tanto tiempo, sé que tu también lo decifraste.

Drogas. Pensé mientras él lo decía.

–Y tuvo que ser una muy potente para dejarme la mente en blanco, porque aún después de 9 años no recuerdo nada de lo que pasó, más allá de lo que he visto en el video –en cuanto lo mencionó frunci el ceño.

》También he estado investigando, mi cuerpo no puede producir suficiente estrogeno para haber tenido una erección o haberme excitado si estaba drogado. Lo que se traduce en que su video es un montaje. Lo analicé bastante, la primera incongruencia es: por qué con todo el dinero que tiene grabó el video con una cámara de tan baja calidad, el video no llega a los 240p, se ve borroso y la prueba de mayor fuerza es que yo no hago ningún sonido. O sea por Dios, tu sabes como me pongo a gruñir y gemir cuando te hago el amor, además, aunque mis manos parecen estar en su cadera me fijé que ella está sosteniendo mis manos ahí por lo...

–Basta, basta –pedí. Ya era demasiada información, no quería imaginarme eso pero mi mente ya había recreado toda la escena.

Taylor desnudando a un Joe inconsciente, desnudandose ella y colocándose sobre su cuerpo.

No, no, no, no vayas ahí.

–Pero (Tn)_____, te estoy demostrando que soy inocente, el video es un monta...

–Vete –ya estaba llorando de nuevo –, maldición que te vayas Joe.

–Pero amor... –No le di tiempo de nada, toqué el interruptor que llamaba a las enfermeras o médicos.

–Ya vete, antes de que los médicos llamen a seguridad.

Me miró adolorido y luego poco a poco cambió al odio. Se puso el tapa boca y se fue dando un portazo.

No tardé mucho en hundirme en el sufrimiento.

A los minutos llegó una enfermera que se preocupó al verme hecha un ovillo llorando. Ella llamó a mi doctor de cabecera y él preocupado me preguntaba: ¿qué pasó? Yo no respondía, solo quería llorar, pero no me dejaron, de nuevo me administraron calmantes que me dieron tanto sueño que dejé de llorar y dormí.

(Joe Jonas)

Cuando volví a la casa estaba deprimido y decepcionado, nada salía como yo pensaba que lo haría, Ángela me recibió y por milésima vez en el día me preguntó por su mamá. –¿Papi cuando saldrá mamá del hospital? –estaba tan hecho mierda que no sabía qué responderle a mi hija.

–Mañana debería salir –ella ya tenía sus brazos abiertos para recibirme, le hice una seña y corrió hacia mi, la agarré y alcé justo antes de que chocara conmigo. Cargarla y sentir sus bracitos en mi cuello llenaba de paz mi alma.

–Yo quiero ir a ver a mi mamá –era casi una exigencia, me pude reír con ganas.

–Mañana la verás, te lo prometo –ella se apartó de mi hombro y me miró con dudas.

–Prometelo por tu garrita –y alzó su meñique. Yo junte el mío con el suyo sellando nuestro juramento.

–Te lo prometo por mi garrita –la vi sonreír y sólo por eso el mundo ya era un lugar mejor.

–Bueno papi, tengo hambre ¿Qué vamos a cenar? –ya pesaba mucho así que tuve que dejarla en el piso.

–¿Que tal un rico, delicioso y nutritivo cereal con leche?

–¿Eh? No, yo quiero comer tu especialidad papi.

–¿Sándwich de pollo? –se le iluminó el rostro en cuánto lo dije. Pero yo estaba agotado, tanto física como mentalmente. No quería cocinar en ese instante. Fue cuando recordé que mi hermano y mi cuñada deberían haberle hecho de cenar a mi hija, además de estar cuidandola.

–Hija, ¿dónde están tus tíos?

Me guió a la cocina mientras respondía: –Salieron.

–¿Cómo? –La frene en seco.

–Si, hace un rato. Tía me dijo que me portara bien y jugara con la computadora mientras ellos salían un momento.

–Esos hijos de... –Recordé justo al final que no era un lenguaje apto para niños.

En ese preciso instante la puerta principal se abrió.

–Te dije que llegaría primero que nosotros –ese era mi hermano quejandose.

–¡Ay! De verdad no me importa, solo estuvo sola veinte minutos –llegaron a nosotros y mi cuñada me miró desafiante –, además mírala, nada le ha pasado. Yo he cuidado de ella durante mucho más tiempo que ustedes dos y sé en que circunstancias la puedo dejar sola. Así que Joe si me ibas a decir algo mejor cierra la boca y vamos a preparar algo de cena, muero de hambre, seguro que Angie también.

Le tomó la mano a mi hija y continuaron hacia la cocina.

–A veces quisiera estrangularla –murmure, Nick me escuchó.

–Es mi novia Joe, respeta –y me dio un golpe en la cabeza.

–Es mi hija y ustedes la dejan sola en la casa –contra ataqué, pero Nick solo hizo una mueca mientras se sentaba en el taburete. Yatxira preparaba sándwiches pero de jamon, queso y vegetales. Angela estaba en su etapa de ser un poco reacia a comer lechuga pero como pude, bocado a bocado, hice que se lo comiera todo. Pronto mi cuñada le sirvió los suyos a mi hermano y luego a mi.

–¿Cómo sigue la bruja? –Preguntó mientras mordía el pan. Ni siquiera había terminado de rellenarlo.

–Pues bien.

–Joe por el tono que usas parece que te fue fatal con mi hermana.

–Algo así –mordi otra vez el sándwich.

–¿Pudiste contarle la verdad? –Nick tenía curiosidad porque fue idea suya que amarrara y amordazara a (Tn)______ para que me escuchara.

–Algo así –masculle con la boca llena.

–¿Eso es lo único que vas a decir? –se quejó mi cuñada –, algo así, algo así –intentó copiar mi voz para burlarse.

–Estoy comiendo, además, todo lo que pasó fue deprimente así que no me gustaría hablar del tema.

Tenía la boca llena así que ella lo dejó por el momento, era casi imposible saciar la curiosidad de Yatxira.

El resto de la cena fue en silencio, cuando todos terminaron yo lave los platos mientras mi cuñada ayudaba a que Ángela se bañara y al estar lista entré a su habitación para darle las buenas noches.

–¿Papá, me cuentas una historia para dormir? –La cubrí con el edredón y accedí a su petición con una sonrisa.

–¿Cuál te cuento? –Yo le había llenado un estante completo de puros ejemplares de Disney, eran sus preferidos.

–El Rey León –Dios y de todos ella adoraba ese.

–Está bien –lo tomé del estante y ella me hizo un espacio en su cama.

Comencé la lectura.

–¿Por fin se durmió? –Nick y mi cuñada me esperaban en la sala para saber lo que había pasado.

–Si hermano, tuve que leerle el cuento completo –a veces ella era tan activa que me cansaba.

–Cuando menos pienses será ella la que te lea el cuento a ti.

–Muy graciosa.

–Ya ven, y cuéntanos qué pasó.

Me acerqué al mueble y me serví un poco de whisky de la barra.

–Pues funcionó la idea de disfrazarme de enfermero, fue realmente sencillo escabullirme, pero ella estaba dormida o sedada así que estuve mucho rato viéndola descansar, un par de veces la enfermera entraba para chequear sus signos y yo tenía que esconderme en el baño...

–Al grano Joe, ¿hablaste o no hablaste? –esa pequeña enana realmente es irritante cuando se lo propone.

–Si, hablamos de varios temas y al final opté por seguir el consejo de Nick, le sujete las manos, la boca y comencé a explicarle las cosas pero la solté porque parecía que iba a escuchar.

–¡Arg! Que idiota –murmuró la única mujer presente – ¿Y en serio dices conocer a mi hermana?

–Ya, no me recrimines tu también –bastante mal me sentía como para soportar sus comentarios también.

–Es que te lo dije Joe, por las buenas no te va a escuchar tiene que ser a las malas, y tu vas como todo un corderito a hablar con ella creyendo que será razonable. Pues no, debiste ser un lobo, sin contemplación.

–Lo hecho, hecho está. No puedo revertir lo que pasó, ella escuchó parte de la historia y mi explicación, pero fue demasiado, no quiso oír más así que llamó a las enfermeras y tuve que salir antes de que llegaran y se dieran cuenta.

–Un desastre total– si, concordaba con ella.

–Mañana le dan de alta, podríamos aprovechar para dejarlas hablando a solas –sugirió a su novia.

–Están depositando mucha fe en que la voy a convercer y van a terminar decepcionados –se cruzó de brazos sobre el mueble y me miró enfurruñada.

–Solo te pido que hables con ella, o simplemente escúchala, a veces solo necesita sacar de su sistema todo lo que lleva por dentro, tu podrías ser ese hombro en el que ella debe llorar y desahogarse –planteé, ya eran las últimas fichas que me quedaban para seguir en el juego.

–Esta bien, esta bien. Pero si no me escucha no vayas a enfadarte conmigo o con Nick

–Por supuesto –prometí, al menos aún tenía un as bajo la manga, era irónico que ese as fuera mi cuñada.

(Tu Nombre)

Gracias a Dios y su ayuda dormí profundamente –sin sueños raros, ni recuerdos, ni conversaciones con mi consciencia– hasta que el médico vino a despertarme.

–Buenos días Sra. Jonas

–Buenos... Días –murmure en un bostezo.

–La veo mucho más calmada, eso me alegra. Sin embargo quisiera saber qué sucedió anoche.

–Nada, es sólo que... –Una parte de mi quería delatar a Joe, la otra parte no y una tercera me decía que no serviría de nada – recuperé la memoria recientemente y anoche vinieron a mi recuerdos desagradables –le hice caso a la tercera voz y opté por mentir.

–¿Usted tuvo amnesia?

–Si durante casi 9 años, hasta el día que me encontraron en el parque.

–Debieron incluirlo en su historial –meneo la cabeza con decepción –. Podría haberle administrado algunos medicamentos que habrían ayudado... Olvidelo, al menos ya sé por qué su presión intracranial estaba por las nubes. Aún en este momento la estoy controlando con medicamentos, debe evitar el sobre esfuerzo y dormir mucho, eso ayudará a calmar su cerebro.

No podía prometerle mucho, pero lo intentaría.

》Ahora voy a comenzar con el papeleo para que le den el alta, puede ir avisandole a sus familiares que estén preparados para llevarla a casa. Una enfermera la ayudará a retirar todas las agujas y medidores de su cuerpo, puede pedirle que la ayude a tomar una ducha si lo desea –iba anotando cosas mientras hablaba –. Nos veremos luego Sra. Jonas, espero esté lista para entonces.

Y se fue.

¡Arg! La vida es un asco. Todo fue más sencillo en mi infancia.

No sabía como enfrentar las cosas que se me avecinaban, no sé como los adultos como yo suelen tropezarse con este tipo de mierdas que te ofrece la vida y aceptarlo así sin más. Claro, también hay aquellos que plantan el pie y dicen "No", no merezco esto y cambian las circunstancias mierdas que le ofrecen.

Yo quería ser de las que dicen "No", pero había un pequeño gran detalle, no sabía como hacerlo, ¿Cómo cambio esta situación de mierda si no puedo cambiar el pasado?

Ojalá tuviera la gema del tiempo, esa que usa Doctor Strange en las películas de Marvel, y poder regresar al punto en el que Joe me dijo que ayudaría a Garbo a pedirle matrimonio a Lucy. ¡Que Horrible Idiotez! Dios, lo peor del caso es que tanto que hizo mi esposo para juntar a esos dos, darle el valor a su amigo, planear hasta lo que tenía que decir, para nada, porque miren todo lo que causó ese fatídico día y Garbo terminó casado con otra mujer. Es para morirse de la rabia.

Pero volvería en el tiempo y lo haría para decirle a Joe que no fuera a ese bar, no lo habrían drogado, el video no existiría...

¡Ahhhh! ¿Pero si le crees, no es cierto?

¡Pues ya no sé que demonios creer! Grité en mi cabeza en respuesta a mi consciencia.

La enfermera entró a la habitación con una sonrisa que se le borró apenas me vio llorando.

–Las lágrimas no resuelven nada –comentó mientras se acercaba a los aparatos a los que estaba conectada.

–Lo sé, pero ayudan a liberar el dolor del pecho.

–Quizás, o a dejar un vacío.

–Quizás –resople y comencé a despegar los baches del electrocardiograma de mi pecho.

–Deja que yo lo haga –detuvo mis manos y yo las bajé –. ¿Quieres un consejo de fan a fan?

Eso me dejó perdida.

–¡Ah?

–¿Eres (Tn)______ Abreu no? Esposa de Joe Jonas.

–Si –había olvidado lo famosos que habían sido, mejor dicho: lo famosos que son.

–Bueno, según tu propia boca, tu también eras fans de ellos.

¿A que iba ella con todo eso?

–Si, recuerdo eso.

–Hummm... No sabía que ya lo recordabas –me sacó la intravenosa y casi lloro pero por el dolor –. Lo siento, intenté hacerlo lo más suave posible.

–Recordé todo el día que casi muero de taquicardia.

–¿Que bizarro no? Pero bien, ¿quieres escuchar mi consejo?

–¿De Jonatic a Jonatic? –Suspire –. Claro, a ver dime.

–No sé que habrá hecho Joe que te duele tanto, pero solo un hombre enamorado es capaz de disfrazarse de enfermero, burlar a los guardias y velar tu sueño por horas.

Casi me rio a carcajadas, una fan lo descubrió. Aún me parece insólito que mujeres como nosotras de veinti muchos treinta y pocos nos consideremos fan de los Jonas.

–Y él que creía que nadie lo había visto –me burle.

–Llevo varios años trabajando en este hospital, el compañero al que le robó el uniforme cambiaría su alma con tal de lucir como Joe, eso te lo aseguro, por eso cuando leí el apellido Antich y vi esos ojos avellanas supe que era él, además un par de veces entré para verificar tus signos y él no fue lo suficientemente rápido o silencioso –ambas reíamos, sí, Joe hacía cosas estúpidas pero no las hacía por cualquiera.

Eso me dio en qué pensar.

》Pero volviendo al tema –seguía desenchufandome mientras hablaba, los parches de la espalda fueron los que más dolieron –, mi consejo es que no dejes perder a un hombre que tanto te ama por el error que sea que cometió, sé que nadie hablará al respecto y nos quedaremos con la duda de lo que pasó, pero...

–Él... –No sabía si decirlo o no, pero quería tanto desahogarme – él me engañó con otra.

Vi que se sorprendió, pero pronto parecía reirse de si misma.

–¿Creiste que había tomado ese avion por otro motivo? –Le pregunté, obvio todo el mundo iba a salir en defensa de él, pero nadie sabía la verdad. Esta chica era la única fuera de la familia Jonas y mi familia que lo sabía.

–En realidad nadie sabe o entiende qué fue lo que pasó, tu no lo recordabas y Joe nunca hizo una declaración, hasta hace un momento que leí tu historial fue que me enteré que recuperaste la memoria, y tampoco es un dato que lo sepa todo el mundo, solo el doctor que lo acaba de escribir y yo.

–Creo que es mejor que todo se quede así, sin que nadie sepa nada, le afectaría a él, a su empresa y a la nueva carrera de mi hija –suspire, a veces no quería estar bajo la mirada de todos.

–Aún te preocupas por él –reiteró con una sonrisa.

–Pues no se puede olvidar el amor que le tienes a alguien ni perdiendo la memoria –comenté casi gruñendo –. Te lo dice alguien que lo ha vivido en carne propia.

–Pues perdona que me meta entonces, pero yo creo que no deberías olvidarlo, el amor es muy bonito para negarselo uno mismo por culpa del odio o el rencor –me quitó la sabana que arropaba mis piernas y masajeo mis pies unos segundo.

–Es hora del baño, te ayudaré a ponerte de pie y lavarte si lo necesitas, seguramente sentiras muchos calambres es las piernas por haber estado acostada tanto tiempo. –Tomó mis manos y rodé mis piernas fuera de la cama, me pesaban una tonelada cada una, parecían peso muerto –. Muy bien, ahora con cuidado vamos a bajarte, si lo crees oportuno sostente de mi.

Y eso hice porque aunque sentía ambas piernas ellas me fallaron, como si no pudieran soportar el peso. Mi hermana Jonatic y enfermera me sostuvo mientras me guiaba al baño. Sentía calambres en todo el cuerpo, las manos, las piernas, los pies.

–Volviendo al tema, yo también quisiera poder olvidar todo y recuperar el tiempo perdido, sobre todo como familia. Pero no puedo evitar verlo y ver su traición, él mismo es un recordatorio constante de lo que hizo, y no puedo, simplemente no puedo, porque me consume esa ira que me produce su engaño –cuando mi enfermera abrió la ducha di un respingo. Estaba helada, pero poco a poco se fue graduando hasta ser tibia. Ella me ayudó en el aseo y luego a la hora de secarme. Tuve que ponerme una bata nueva porque mi ropa no estaba por ninguna parte.

–Bueno, creo que luego de haberte escuchado puedo entender mejor la situación. Pero sigo insistiendo, el perdón es algo sagrado y todos merecemos una segunda oportunidad.

Asenti solo para complacerla, la rabia y el dolor seguían intactos así que era muy difícil olvidar todo y comenzar de nuevo con Joe.

(Narrador)

Mansión de Taylor Swift


–Veronica estoy esperando a alguien importante así que hazlo pasar apenas llegue –ella veía la prensa con furia, le daba vueltas y vueltas a las páginas pero no hacía más que encontrar malas noticias, unas peores que otras.

–Si Sra. Swift, ¿podría decirme el nombre para saber a quién debo dejar pasar? –Su sirvienta y todo el personal habían tenido unos maravillosos meses de relajación mientras la señora estuvo de vacaciones.

–Johan Dust –y lanzó el último periodico sobre el escritorio, estaba hecha una fiera. La colección de noticias que recibió apenas llegó a USA no eran de su agrado, había decidido dejar a Joe tranquilo, pasando su luto, bastante rechazos tuvo al principio cuando (Tn)______ estaba recién muerta. Y él parecía que no deseaba buscar otra mujer, al menos no era de nadie.

–Entendido, con su permiso –se retiró de la oficina dejando a la rubia con su mal humor.

Pero había algo que Taylor no lograba comprender del todo, por eso necesitaba que su detective, investigador y complice le aclarara ciertas dudas.

Cuando Johan pisó la gran mansión de su mayor benefactora toda la piel se le erizo, él creyó que sus días de hacer el trabajo sucio para esa mujer habían acabado hace nueve años con el accidente de avión. Pues parece que no es así y él tenía el leve presentimiento de saber por qué.

Toc. Toc.

–Entre.

Aquella mujer seguía viéndose como hace 9 años, le impresionaba lo conservada que estaba.

–Buenas Tardes Sra. Swift –saludó Johan en la puerta, casi temiendo por dar un paso.

–Buenas tardes Sr. Dust ¿ha pasado un largo tiempo cierto? –dejó de admirar por la ventana y tomó asiento en su escritorio –tome asiento, recuerde que aquí es gratamente bienvenido, como hace años.

–Muchas gracias señora –y acato de inmediato, sabía muy bien cuánto le digustaba a ella que las personas no hicieran lo que ella quería.

–¿Imagino que sabes por qué te llamé? –se cruzó de brazos y piernas en su silla.

–Tengo el presentimiento.

–Te voy a dar un comodín –y le lanzó todos los periódicos que se habían acumulado en su ausencia.

–¡Wow! –Los que estaban en la parte superior reflejaban la foto de Joe Jonas, el hombre al que ella mandó a vigilar durante años y a una mujer pelirroja, él estaba seguro que era la misma chica que la Sra. Swift mandó a asesinar hace ya bastante tiempo.

–Si, ¡Wow! –Imitó su expresión –. Yo te pregunto Johan ¿Cómo demonios es posible que esta mujer esté viva si tu me dijiste que la viste subir al maldito avión? –Golpeó el escritorio con ambas manos y le gritó al pobre hombre.

–No tengo la menor idea señora –estaba nervioso, ella podría asesinarlo y nadie lo buscaría siquiera.

–Hummm... No tienes idea, ¿Que curioso, no? –Tomó asiento nuevamente pero su mirada era gélida–, ¿Sabes por qué es curioso? Porque yo invertí mucho dinero en todo, en pagarle a los arabes para que hicieran la bomba, en sobornar al personal de la aerolínea para que pudieran instalar la bomba, a la vendedora que le ofreció los pasajes a (Tn)_____, a quién me vendió la droga para dejar inconsciente a Joe. Fue mucho dinero invertido y mucho tiempo y paciencia planificando todo para que la maldita esta esté viva, Joe la haya encontrado y hasta tengan una hija –su grito pudo haber resonado por toda la casa.

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Nos vemos chicas, hasta ahí las dejo.
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angeluza6
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitimeHoy a las 02:08

Estaba revisando de casualidad si habías subido capítulo y mira lo que encontré. Me encantaaa, gracias por seguirla❤❤
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MensajeTema: Re: *Memories* ~Joe y Tu~   *Memories* ~Joe y Tu~ - Página 24 Icon_minitime

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