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 El amor lo cura todo.[Joe&Tú]

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DrawyoursmileJB
Forista!


Cantidad de envíos : 143
Fecha de inscripción : 29/06/2012

MensajeTema: El amor lo cura todo.[Joe&Tú]   Abril 27th 2013, 09:13


-Titulo: El amor lo cura todo
-Título Original: A mother for the tycoon's child.
-Serie: 3º Tres destinos
-Autor(a): Patricia Thayer
-Tipo de Novela: Romántica



Argumento:
¡Salvada por un millonario!
Todo el mundo en el pequeño pueblo de Destiny creía que la alcaldesa _____ Keenan tenía demasiado trabajo para perder el tiempo con relaciones personales. Tuvo que ser Joe Hilliard, millonario, padre soltero y recién llegado al lugar, quien venciera sus defensas. Con la ayuda de su adorable hija, Joe le demostró poco a poco a la hermosa y voluntariosa alcaldesa que podía amar y ser amada. El sitio de _____ estaba con ellos, no sólo como la adorada esposa de Joe, sino también como la madre que siempre había soñado ser.
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DrawyoursmileJB
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Fecha de inscripción : 29/06/2012

MensajeTema: Re: El amor lo cura todo.[Joe&Tú]   Abril 27th 2013, 09:39

Capítulo 1
No había ni rastro de él.
Asomada a la ventana de la tienda de artesanía situada en el hostal de su familia, _____ Keenan esperaba con impaciencia al presidente de una de las compañías más importantes de la nación. El hecho de que Joe Hilliard se hubiera interesado en el proyecto era una oportunidad que no podía dejar escapar.
Observó las nubes que empezaban a reunirse en lo alto de las montañas de San Juan. La predicción meteorológica había pronosticado que nevaría por la noche. La estación todavía no estaba muy avanzada, pero podía ser una bendición para el pequeño pueblo minero de Destiny, Colorado. Especialmente cuando intentaba construir una estación de esquí.
Desde que había sido elegida alcalde el año anterior, ______ había trabajado duro diseñando el proyecto y buscando posibles inversores. Había recibido algunas aportaciones en los meses anteriores, pero había sido cuando había oído hablar de Joe Hilliard, de Hilliard Industries, cuando había empezado a pensar que el proyecto podía hacerse realidad.
Había llegado el día. Joe Hilliard iba a llegar al pueblo para conocerla. ¿O no?
Echando un último vistazo al aparcamiento vacío, _____ fue a la parte de atrás de la tienda que servía de complemento al hostal que regentaban sus padres. Colocó una silla junto a la ventana para tener una buena vista del aparcamiento y se sentó a trabajar en una colcha.
_____ enhebró una aguja tal y como su madre le había enseñado a hacer hacía muchos años. Coser y tejer había sido su tabla de salvación muchas veces, su refugio para relajarse. Si el señor Hilliard aceptaba invertir en la estación de esquí, sus dolores de cabeza habrían terminado.
A los pocos minutos estaba ya tan enfrascada en el trabajo que no se dio cuenta de que había alguien más con ella. Era una niña de pelo moreno, bajita y vestida con un traje de esquí rosa de nylon.
—Hola —dijo _____ sonriendo.
La niña no contestó.
Al hostal no solían acudir muchas parejas con niños, de modo que _____ supuso que se trataba de una turista.
—Me llamo ______. ¿Cómo te llamas tú?
—Lauren —dijo la chica tímidamente.
—Bonito nombre. ¿Quieres ver lo que estoy haciendo?
La chica la miró fijamente con sus enormes ojos azules y, para sorpresa de _____, corrió hacia ella entusiasmada.
—Se llama una colcha de anillo nupcial —explicó ______—. ¿Ves los círculos? —dijo marcándolos con el dedo—. La idea es que parezcan dos anillos.
La niña no dijo nada, pero observó atentamente el dibujo.
—Estaba pensando en utilizar el azul —continuó _____—. Me gusta mucho. ¿Cuál es tu color favorito?
—El rosa… —respondió la chica de nuevo con gran timidez.
Entonces, la pequeña se echó en brazos de _____. Un suave perfume la inundó. ______ se tomó unos segundos para saborear aquel maravilloso regalo que había recibido, ya que podía ser lo más cerca que podría estar de tener una chiquilla como ella entre sus brazos.


Joe Hilliard se detuvo frente al mostrador del Hostal Keenan. Odiaba llegar tarde. La puntualidad era una norma que intentaba llevar con la máxima disciplina. Para él, el que su avión privado hubiera tenido un contratiempo mecánico no servía de excusa. Sin embargo, a Lauren le había costado quedarse dormida y, al llegar, había decidido esperar un poco a que se despertara.
—Siento el retraso, señor Hilliard —dijo la encargada, una mujer de edad avanzada con el pelo gris corto—. Le hemos alojado en la suite de la segunda planta. Mi marido está preparándolo todo para acomodar a su hija.
—Gracias, señora Keenan. Le pido disculpas por no haberle avisado con tiempo.
—No se preocupe —dijo la mujer—. Todos hemos estado esperando su visita con entusiasmo. Sobre todo mi hija _____.
Joe miró su reloj. Llegaba una hora y media tarde.
—Había quedado con ella hoy, pero creo que voy a tener que rehacer los planes. Quiero instalar primero a Lauren.
Joe se dio la vuelta para comprobar que su hija estaba sentada en silla de madera antigua donde le había dicho que esperara unos minutos antes, pero no estaba. Miró a su alrededor buscándola.
—¿Lauren? —la llamó intentando mantener la calma.
—Seguro que está por aquí —dijo la señora Keenan saliendo de detrás del mostrador—. Debe de haber entrado en la tienda.
La mujer lo guió por un pasillo hasta una sala que guardaba los típicos souvenirs para turistas, pero la pequeña no estaba allí.
A Joe le empezó a entrar el pánico. Desde la muerte de su madre, Lauren siempre caminaba junto a él sin separarse ni un metro. La mujer sonrió para calmarlo y se dirigió a una habitación trasera.
Joe se quedó perplejo al ver a su hija en el regazo de una mujer que, sosteniendo la mano de Lauren con suavidad, guiaba una aguja por un anillo nupcial hecho de punto. La escena lo conmovió. La mujer tenía un largo cabello de color caoba que se derramaba sobre sus hombros en elegantes tirabuzones. Cuando sonreía, su nariz se arrugaba de una manera muy graciosa, y su forma de mirar tenía algo que Joe encontraba sumamente encantador.
—Parece que su hija ha encontrado una nueva amiga —apuntó la señora Keenan saliendo de la habitación.
Entonces, Lauren se dio cuenta de su presencia y, bajándose del regazo de la mujer, fue hacia él con tristeza.
—Lauren, no deberías irte así —dijo arrodillándose y pasando un brazo alrededor de ella—. Estaba muy preocupado.
—Lo siento —susurró la pequeña.
—La próxima vez, avísame, ¿vale?
Joe se levantó y se dirigió a la mujer que con tanta facilidad se había ganado la confianza de su hija.
—Me llamo Joe Hilliard —dijo extendiendo la mano.
—Y yo _____ Keenan —replicó ella estrechándole la mano—. Lo siento mucho, no tenía ni idea de que Lauren se hubiese escapado ni de que fuera su hija.
—No suele hacer este tipo de cosas.
«Y mucho menos hablar con extraños», pensó él.
—Bueno, es bienvenida aquí cuando quiera —dijo _____ sonriendo a la pequeña—. Pero, en lo sucesivo, tendrá que pedir permiso antes.
La señorita Keenan era aún más hermosa de cerca. Tenía unos ojos verdes muy expresivos. ¿Quién podría haberse imaginado que la alcaldesa con la que había hablado por teléfono sería tan delicada y tan femenina?
—A mí me parece bien —respondió Joe sintiendo de repente la boca seca.
—Perfecto —dijo ______ pasándose la mano por la larga falda que llevaba—. Espero que usted y Lauren hayan tenido un buen viaje.
—Hemos tenido algunos contratiempos —dijo Joe con la mano sobre el hombro de Lauren—. Espero que mi retraso no le haya causado ningún problema.
______ negó con la cabeza conteniendo su nerviosismo. Joe Hilliard era mucho más atractivo que en las revistas y periódicos que había leído. Era alto, ancho de hombros, tenía los ojos grises y llevaba unos pantalones vaqueros, botas y un jersey de color café.
—Había planeado pasar el día con usted para hablar sobre el proyecto de Silver Sky Canyon —dijo _____.
—Le tengo que pedir disculpas —contestó Joe—. Me temo que vamos a tener que rehacer los planes. Acabamos de llegar y me gustaría acomodar a mi hija. De todas formas, ya que he venido con ella, he pensado pasar aquí toda la semana. Así, podré trabajar y pasarlo bien al mismo tiempo.
El que un hombre tan ocupado como él quisiera pasar una semana entera allí era una estupenda noticia.
—Eso es fantástico —dijo ______—. Hay muchos sitios para visitar por aquí. Espero que hayan traído ropa de abrigo. El parte meteorológico ha pronosticado nieve. Seguramente sólo serán unas rachas de poca monta, pero conviene estar preparado. Además, puede ser divertido —dijo _____, dándose cuenta de pronto de que estaba hablando sin parar de lo nerviosa que estaba—. Siento hablar más de la cuenta, señor Hilliard. Como ve, estoy impaciente por hablar del proyecto.
—No tiene que pedir disculpas por nada —sonrió él—. Y, por favor, llámame Joe.
—Y tú a mí _____ —dijo ella, feliz por la presencia en Destiny de aquel hombre tan importante, contenta de que no hubiera cambiado de opinión—. Y no se preocupe, podemos cambiar los planes sin problemas.
_____ se volvió hacia la pequeña.
—A lo mejor, cuando hayas descansado, te apetece bajar por aquí y seguir con lo que estábamos haciendo —le dijo sonriendo.
Lauren se volvió hacia su padre con ojos inquisitivos.
—Creo que hoy lo pasaremos dando una vuelta por los alrededores —dijo Joe.
En ese momento, Claire Keenan se unió de nuevo al grupo.
—La suite ya está preparada, señor Hilliard. Podemos enviarle algo de comer, si quiere.
—No se preocupe, no quisiera ser una molestia —dijo Joe.
—Qué va a ser una molestia —respondió la madre de _____ haciendo un gesto con la mano—. Queremos que se sienta como en casa.
—Creí que ése era tu trabajo —sonrió Joe mirando a _____.
—Yo colaboro, pero los platos de mi madre son una de las atracciones de Destiny que no debería perderse por nada del mundo —replicó ______ sonrojada.
—Estoy deseando conocer este lugar —dijo Joe mirándola de tal forma que provocó un pequeño torrente sanguíneo en las venas de _____.


_____ fue hasta la cocina, el punto neurálgico del hostal y de la familia Keenan. Aquél era el lugar donde sus hermanas, Paige y Leah, y ella habían crecido. Allí se hablaban todos los problemas y se celebraban los triunfos, allí se compartían las risas y los llantos.
—¿Se han instalado ya? —le preguntó Claire Keenan a su hija.
—Sí, están estupendamente —respondió ______—. Gracias por ocuparte de todo, mamá.
—Ha sido un placer —sonrió su madre—. Además, teníamos una suite libre.
—Debería haberle reservado la suite, pero me dijo que vendría sólo por un día —explicó _____—. En cambio, va a quedarse una semana y ha venido con su hija —añadió sorprendida.
—Es tan dulce… —comentó Claire—. Me pregunto dónde estará su madre.
Encontrar información sobre Joe Hilliard no había sido difícil. Lo primero que ______ había hecho había sido hablar con su hermana. Paige había vivido en Denver durante casi diez años, y sabía todo sobre Hilliard Industries.
—Hace un año se divorció de su mujer y obtuvo la custodia —le contó _____ a su madre—. Hace seis meses, la madre de Lauren murió en un accidente de tráfico.
—Cielo santo… —dijo Claire—. Pobre niña. Así que los dos están solos…
A ______ no le gustó nada la mirada traviesa de su madre. Cuando miraba así, estallaba una tormenta. Desde que había vuelto de la universidad, había intentado emparejarla casi con todos los hombres solteros que se habían dejado ver por los alrededores.
En ese momento, sus hermanas Leah y Paige entraron en la cocina.
—¿Ha llegado ya? —preguntó Leah.
—Sí —contestó ______.
—¿Es tan guapo como en las fotos? —preguntó Leah, que era bajita, rubia, y sonreía pícaramente mientras sostenía una hoja donde había impreso la página web de Hilliard Industries.
Tenía que admitir que no había esperado que Joe Hilliard fuera tan atractivo al natural, pero aquel cabello oscuro, aquellos ojos grises…
—Que sea guapo es algo que no tiene nada que ve con la estación de esquí —protestó ______.
—Ahora sí que estoy empezando a preocuparme —comentó Leah—. Ni siquiera reacciona ante un hombre atractivo.
—Vamos a ver, ¿se puede saber qué hacéis vosotras hablando de otros hombres cuando las dos estáis casadas? —dijo _____—. Y además, tú estás embarazada —añadió señalando a Paige.
—Sí, pero estamos casadas, no ciegas —respondió su hermana Paige, que tenía el pelo moreno y estaba preciosa, a pesar de llevar ya ocho meses de embarazo—. Además, Reed sabe que sólo lo quiero a él.
—Y Holt también —apuntó Leah.
—Y yo quiero mucho a vuestro padre —se unió Claire—, pero Joe Hilliard tiene una forma de mirar que… Y esa chiquilla es tan mona…
—¿Ha venido con su hija? —le preguntaron sus hermanas—. ¿Cuántos años tiene?
—Debe de andar sobre los cinco, y es adorable —respondió Claire—. Se llama Lauren, y ya ha hecho buenas migas con ______.
—Parad de una vez —dijo ella tapándose los oídos—. Nada de esto tiene que ver con el proyecto que tengo entre manos. Ni siquiera he podido hablar con él tranquilamente todavía.
—Lo conseguirás, ya verás —aventuró Paige—. Si ha venido hasta aquí, es que está interesado. Es una buena inversión.
—No vendas la piel del oso antes de cazarlo, todavía tengo que convencerlo —dijo ______.
Lo que no iba a contarle a su familia era que la presencia de Joe Hilliard había despertado en ella sentimientos que no había tenido desde hacía mucho tiempo. Desde la universidad, había mantenido a los hombres a distancia para no sufrir de nuevo.
Joe Hilliard podía ser el hombre que le hiciera cambiar de actitud. Pero, por su propia salud mental, prefirió no pensar mucho en ello.


Cuando entraron en la suite, Lauren se fue directa a dormir, lo que le dio tiempo a Joe para responder su correspondencia. Se sentó en un escritorio que había junto a una ventana, abrió su ordenador portátil y se puso a trabajar.
En una esquina de la habitación había una enorme chimenea. El dormitorio tenía una cama grande y el cuarto de baño era muy íntimo.
En un principio, no había planeado viajar con Lauren, ya que no había pensado que aquel asunto fuera a durar más de un día. Sin embargo, ya desde hacía meses intentaba pasar todas las noches con ella. En el pasado, nunca había tenido mucho tiempo para pasarlo con ella, pero estaba dispuesto a cambiar.
Su hija iba a convertirse en una prioridad para él. Iban a ser una familia de verdad. Antes, tenía que resolver algunos asuntos de negocios, pero no podía concentrarse.
El hermoso rostro de _____ Keenan daba vueltas constantemente en su cabeza, y no le gustaba. Estaba acostumbrado a concentrarse en cualquier circunstancia.
Se sirvió una taza de café y miró por la ventana. Las montañas dominaban el paisaje. Destiny, el antaño pueblo minero, había tenido que dedicarse al turismo desde que la última mina de plata había sido cerrada.
La alcaldesa ______ Keenan estaba intentando, precisamente, atraer turistas a la región. Se sentía intrigado por el pueblo y por aquella mujer, una combinación peligrosa que siempre había tratado de evitar. Mezclar los negocios con el placer era un error.
Años atrás, tras el fracaso de su matrimonio con Crystal, se había prometido a sí mismo no volver a establecer una relación seria con una mujer. Se había prometido ser lo más casto posible y, cuando no pudiera, llevar sus aventuras con la máxima discreción y, sobre todo, no aparecer en las revistas del corazón.
Ya había tenido suficientes portadas durante el proceso de divorcio con Crystal. Incluso después, su ex mujer había continuado explotando el tema.
Desgraciadamente, su trágica muerte había sido devastadora para Lauren.
Pero había decidido cambiar las cosas, luchar contra el pasado y empezar una nueva vida. Quizá Destiny pudiera ser un buen lugar para hacerlo.
Alguien llamó a la puerta. Cuando la abrió, allí estaba ______ Keenan.
—No quisiera molestaros, pero pensé que, tal vez, tendríais un poco de hambre —dijo ella, que llevaba en la mano una bandeja con sandwiches, leche y café.
—Pasa, por favor —dijo él.
______ dejó la bandeja en la mesa del salón. Cuando se estaba dando la vuelta para irse, Joe le bloqueó la puerta.
—Por favor, quédate un momento —le pidió—. Odio comer solo.
—¿Y Lauren? —preguntó ella mirando alrededor.
—Está dormida —dijo yendo a por una silla del escritorio y poniéndola junto a la mesa—. Por favor, siéntate.
—No tienes por qué esperar a que yo me siente —observó ella.
—Un caballero siempre lo hace.
______ pasó junto a él, desplegando un suave aroma que le cautivó, y se sentó.
—¿Leche o café? —preguntó ella.
—Café, por favor —respondió Joe observándola mientras lo servía—. ¿Te importa si discutimos algunos puntos del proyecto?
—Por supuesto que no —respondió ella.
—Me preocupa el acceso a la estación. Según el mapa, está un poco lejos de la carretera.
—Hace tiempo era un problema, es cierto —respondió ella—. El terreno que está en medio es propiedad de mi cuñado, Holt Rawlins. Es un paraje muy hermoso, lleno de cataratas, riachuelos y una naturaleza virgen.
—Suena precioso, me gustaría visitarlo.
—Sí, tal vez podamos ir mañana si el tiempo lo permite —dijo _____—. Volviendo a tu pregunta, hemos encontrado un acceso a través de la propiedad de mi cuñado mucho menos intrusivo. Además, Holt está deseando vender el terreno.
Joe intentaba concentrarse en lo que estaba diciendo, pero no podía apartar los ojos de sus labios. Los dedos delicados de ______ sostenían la taza de café, los mismos dedos con los que le había vito bordar el anillo nupcial. ¿Cómo sería tener aquellas manos en su cuerpo?
No podía seguir pensando de esa manera. Tenía que concentrarse.
—Se ve que has estado mucho tiempo pensando en todo esto —comentó Joe.


—Es importante para mí. Este pueblo es el lugar donde he pasado casi toda mi vida. Además, como alcaldesa, he prometido hacer todo lo posible para atraer turistas y dinero a la región. De lo contrario, no podremos sobrevivir.
—El paisaje es increíble, sobrecogedor —dijo él levantándose de la mesa y yendo hacia la ventana.
—Debes de estar ya muy acostumbrado a ver las montañas de Denver —comentó ella siguiéndolo.
—Sí, Denver es muy bonito, pero hay algo especial aquí. Se respira paz, serenidad y tranquilidad. Para serte sincero, ______, estoy verdaderamente fascinado con este sitio.
La sonrisa de ella le dejó sin aliento. ¿Se habría dado cuenta?
—Debería irme —dijo ______ apartándose de la ventana.
Entonces, el borde de la larga falda que llevaba se enredó con la mesa y estuvo a punto de hacer que se cayera al suelo de no haber sido porque Joe tuvo reflejos y la sujetó. De repente, la tuvo muy cerca de él, y pudo sentir la calidez de su cuerpo y su suavidad.
Sus ojos se cruzaron y ella se echó a temblar de repente.
—¿Estás bien? —le preguntó él.
—Sí, es que a veces soy un poco torpe —respondió.
—A todo el mundo le pasa.
—Debería ir a ayudar a mi madre con la cena —dijo apresurándose hacia la puerta—. Me ha dicho que os invite a Lauren y a ti.
—No queremos ser una molestia para vosotros.
—Será un placer —sonrió ella—. La cena será a las seis. Si necesitas algo, sólo tienes que llamar.
Cuando ______ cerró la puerta, Joe se preguntó qué había sucedido. ¿Por qué se había echado a temblar cuando él la había tocado? Había muchas preguntas sin respuesta, pero una era la más importante: ¿Estaba dispuesto a enredarse con una mujer que sería muy difícil de olvidar?
Joe se volvió de nuevo hacia la ventana. Si se decidía por Destiny como el lugar donde construir una nueva vida para Lauren y para él, ______ sería parte de sus vidas.


—La cena estaba deliciosa, señora Keenan —observó Joe poniendo a un lado su plato, donde apenas quedaba nada del suculento pollo asado con patatas.
—Gracias —dijo ella levantándose de su asiento, que estaba junto al de su marido.
______ estaba frente a él. Se había cambiado de ropa y se había puesto un jersey negro que destacaba la suavidad y blancura de su rostro. Lauren estaba sentada junto a él. Había insistido en ponerse un bonito vestido rosa que tenía, y él había intentado peinarla con su mejor intención, aunque el resultado no era nada espectacular.
—Espero que haya dejado sitio para el postre, señor Hilliard —dijo Claire—. ______ ha hecho una tarta de manzana para chuparse los dedos.
—Por favor, llámame Joe.
—Siempre que tú nos llames Claire y Tim —dijo ella tomando los platos de la mesa.
—Como tú ya has terminado, quiero proponerte algo —dijo _____ levantándose también y yendo hacia Lauren—. Por supuesto, si le parece bien a tu papá.
—Por supuesto —dijo él mirando a su hija.
—¿Quieres venir conmigo y ayudarme? —le dijo ______ a la pequeña tomándola de la mano.
Lauren asintió entusiasmada al tiempo que Joe la ayudaba a bajar de la silla.
—Hijas… —dijo Tim, el marido de Claire—. Es difícil negarles nada.
—Lauren lo ha pasado mal —comentó Joe en voz baja—. No puedo hacerle las cosas más difíciles todavía.
—Perder a un padre es algo terrible —asintió Tim—. Nuestras chicas perdieron a sus padres biológicos cuando eran todavía muy pequeñas. Fue una bendición encontrarlas.
Antes de ir a Destiny, Joe había investigado un poco sobre la historia del pueblo y sobre la vida de su joven alcaldesa. Había descubierto lo unida que estaba la familia Keenan y cómo el pueblo entero había ayudado a criar a las tres chicas desde pequeñas.
—Debéis de estar muy orgullosos de ellas —observó Joe.
—Por supuesto —dijo Tim—. Y no tiene nada que ver con el hecho de que hayan ido a la universidad y hayan construido sus vidas. Son buenas personas. Son mujeres amables, cariñosas y, sobre todo, felices. Es todo lo que unos padres pueden desear.
—Daría lo que fuera por que Lauren fuera igual —dijo Joe.
—Por lo que he visto, yo diría que lo estás haciendo muy bien. La has traído contigo. No hay nada mejor que pasar tiempo con tus hijos.
—En mi trabajo, no es nada fácil.
Al observar la reacción de ______ y del resto de la familia, Joe se dio cuenta de la falta que le hacía a Lauren una vida estable. ¿Podía dársela él?
—Siempre depende de uno mismo —dijo Tim—. Uno debe tomar decisiones.
—Eso deberías decírselo a mi padre —replicó Joe.
Marshall Hilliard había creído siempre en el éxito a toda costa. Para él la familia había sido siempre algo secundario.
—Hilliard Industries es un gran grupo empresarial con intereses en todo el mundo —explicó Joe—. Exige mucho trabajo, aunque intento delegar cada vez más. En realidad, si hubiera querido, podría haber enviado a alguien aquí para discutir el proyecto.
Joe tomó un sorbo de su copa de vino, preguntándose cuánta información debía revelar. La sinceridad siempre había sido su punto fuerte en todos los negocios que había emprendido.
______ y Lauren entraron en la cocina. La pequeña llevaba orgullosa un pequeño plato de helado. Joe sonrió y ayudó a Lauren a sentarse. No había nada en el mundo como ver a su hija feliz.
—Si no envié a uno de mis ayudantes, fue por una razón muy concreta —dijo Joe.
El comentario atrajo la atención de _____.
—Si decido financiar una estación de esquí, no será una inversión de Hilliard Industries —anunció—. Será un proyecto mío y de Lauren porque, si decido seguir adelante, Destiny será también nuestro hogar.

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Kari_JB
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MensajeTema: Re: El amor lo cura todo.[Joe&Tú]   Abril 28th 2013, 15:55

aaaaaaaaaaaaa!!!
uuu a la rayis le gusta joe jajaja
me encanta tu novela por favor siguelaaa =D
Que estes bien
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QamiDanger
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MensajeTema: Re: El amor lo cura todo.[Joe&Tú]   Junio 1st 2013, 13:31

AWWWWWWW QUE HERMOSAAAAAAAAAA!!!!!!
quiero massss, quiero massssss!!
siguela
siguela
siguela
siguela
siguela
siguela
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MensajeTema: Re: El amor lo cura todo.[Joe&Tú]   Hoy a las 13:07

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