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 MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)

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Wenn
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 10:43

CAPÍTULO 30

Narra Joe

El nombre de Fabio me palpitaba en el pecho. Lo había perdido, había perdido a mi tío y había estado a punto de perder a _______. ¡Dios!, estaba tan colapsado que hasta me costaba respirar. ¿Cómo podía estar ocurriendo eso? Ya no volvería a ver a Fabio. Ya no escucharía su risa. Había muerto. Las ansias de venganza me corroían, me ardían en la piel. Los mataría a todos, de eso no cabía ninguna duda. Los mataría lenta y agónicamente. Me incorporé, reteniendo las ansias de llorar (no quería que _______ me viera) y miré hacia el baño. Pude ver la silueta de su cuerpo desnudo dentro de mi ducha. Su cabello se extendía a lo largo de su espalda, pero me regaló el placer de ver su piel cuando se lo retiró a un lado para desprenderse del jabón. El cristal difuminaba la imagen, pero no me hacía falta ver más para saber lo perfectas que eran sus curvas. Era la primera vez que una chica entraba en mi habitación. Salió de la ducha y comenzó a vestirse con la ropa que mi madre le había prestado.
Continuaba cabizbaja, triste y dolorida por lo que había vivido. Sabía, tanbien como yo, que todo había cambiado. Que lo que tenía que ser el bonito inicio de una etapa se había convertido en un final abrumadoramente rápido. Debíamos estar preparados. Se contempló en el espejo con pesadumbre mientras ocultaba algo entre sus manos. _______ me miró y caminó hacia mí lentamente. Ahora venía la peor parte. Debía explicarle por qué llevaba pistola, por qué sabía disparar… Todo. Cerró los ojos y suspiró. Si decidía odiarme, estaba en todo su derecho. Le había mentido y no era una mentira pequeña. Matábamos a gente, extorsionábamos, traficábamos, hacíamos todo lo que pudiera imaginar al margen de la ley. Incluso tentar con la vida de todos los habitantes de un país, incluso de un continente. Éramos los dueños de Roma y los más ricos de Italia, pero no por nuestros negocios oficiales. Y sí, su familia se había enriquecido gracias a eso, y eran quienes eran gracias a nosotros.

La dejaría ir si me lo pedía, pero, si lo hacía, se llevaría mi corazón para siempre. Ya no habría vida después de _______.

—Soy un negocio, por eso mi padre quiere que me case con Valentino. Por eso mi madre discutía con mi abuela. Solo son negocios y tú estás en medio.— Ocultó surostro— No me lo puedo creer.— No pude mirarla, no podía enfrentarme a la mirada glacial de sus ojos.
—_______…— Intenté acercarme a ella, pero negó alzando una mano.
—Ahora no, Joe. Deberías haber hablado antes.— Cerré los ojos ante la negativa. Miró a su alrededor y se dirigió a la puerta.
—¿Te vas?— pregunté con un hilo de voz. _______ no respondió, solo asintió y salió por la puerta arrastrando sus pies. No me lo había dicho con palabras, pero se había acabado.

Narra _______

Me metí en el ascensor mientras Enrico me observaba expectante. No descubriría nada, mi rostro estaba inerte, no expresaba nada. En cambio, mi corazón palpitaba con fuerza y me gritaba que regresara con Joe. Las puertas del ascensor se cerraron. Apreté los dientes y suspiré profundamente mirando el suelo.

—Todos estáis en esto, ¿verdad?— mascullé.
—Todos… y todos lo saben… excepto tú, hasta ahora— dijo, tímido. Él sabía que en ese momento le odiaba tanto como a Joe.
—¿Por qué no me lo dijiste, Enrico?— pregunté con una mirada acusadora.
—Porque esto no se puede contar… uno lo descubre con el tiempo. Pero tú no has estado aquí para saberlo antes.
—Entonces, ¿todo lo que estoy pensando es cierto?— Por mi cabeza pasaban asesinatos, tráfico de drogas, de armas… ¿Qué había peor que eso? Enrico agachó la cabeza, no quería responder.— Responde, Enrico— ordené.
—Todo lo que pienses es posible aquí, _______.
—Quiero que pronuncies la palabra que lo describe todo, Enrico. Quiero que la digas en voz alta.— Necesitaba escucharlo. Necesitaba confirmar lo que mi mente me gritaba. Enrico me miró preocupado y esperó unos segundos. El ascensor se detuvo.
—Mafia… —susurró, saliendo del ascensor.

«Mafia…», me dije a mí misma.
Aquella palabra asustaba. Y lo peor de todo era que estaba enamorada de un… mafioso.
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Wenn
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 10:54

ADELANTOS:!

PD: el amarillo es de ________, el rojo de Joe, y el verde de cualquier otra persona ok?



—No diga que estuvo en los laboratorios, por favor.—


—Con Fabio enterré mi relación con _______.

—Necesito salir de aquí…— le susurré a mi madre con los ojos entelados.

— Creí que no volvería a verte.—

—Puede que esto sea una despedida.— Ya es demasiado tarde.—

—Es cierto, ya es demasiado tarde.—

—Tienes que venir conmigo!—

—¿Qué pasa?— ¿Qué le ha pasado a Joe?—

—¿Por qué estoy aquí?—

—No me tengas miedo, _______— Tu eres demasiado importante para mi...—

—Si fuera tan importante para ti, no me habrías mentido.— No quiero… que sigamos… viéndonos —


BYE!! ESPERO LES HAYA GUSTADO LOS CAPS!!!
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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 11:19

joooo que penita casi me muero de pena cuando ha dejado a Joe en la habitacion solo
me has matado con los adelantos
siguela
siguela
siguela
siguela
siguelaaa
por fi
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 12:03

Dioossss ahora me dejaste peor q ayer!!!!
noooo por favoooor Sad
tienes q SEGUIRLA pronto pronto PORFAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 12:04

siguelaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 12:05

Siguela!
Siguela!
Siguela!
Siguela!
Siguela!
Siguela!
Siguela!
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 12:05

Siguela!
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 12:05

Siguela!
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 18:18

DIOS TU NOVELA ES ADICTIVA! ES LO MÁXIMO EN SERIO.

P.D: me encanta! síguela
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 18:51

haaay Wenn NECESITO capiii
por favoor SIGUELAAAA
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rebejonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 20:41

Siguela!!!!!!!!!!!!
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 7th 2012, 21:42

siguela, siguela siguela porfaaa
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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 8th 2012, 07:03

necesito capii por faaaaa
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Wenn
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 8th 2012, 15:05

CAPÍTULO 31

Narra _______

Me tumbé en mi cama y comencé a llorar desconsoladamente. Aún no podía creer lo que había visto y todo lo que había descubierto. Mi familia, su familia… ¡eran mafiosas! Todos estaban dentro, incluso Enrico. Ahora comprendía muchas cosas. No soportaba la idea de pensar que Joe había matado, que él estaba metido hasta el cuello en todo esto. Ni siquiera se había esforzado en negarlo…, no podía negar la
verdad. Me había mentido, había estado mirándome a la cara sabiendo que yo era una moneda de cambio. Que era un negocio. Mi boda con Valentino no era más que un trueque de intereses. Un hermanamiento de familias para engrandecer los respectivos clanes. Clanes. Mafia. ¿Por qué no se me ocurrió antes? Me abracé a la almohada. Si no lo vi antes fue porque no quise mirar. ¡Maldita necia! Me levanté de golpe y corrí hacia el lavabo. Cerré la puerta y me metí vestida en la ducha para que el agua cubriese mis lágrimas.

Aún tenía impregnado el olor de la sangre de Fabio, pero lo peor era que se mezclaba con el aroma de Joe. Joe. Comencé a restregarme con fuerza. Necesitaba borrar su huella de mi cuerpo. Quería olvidarle. Froté y froté hasta que rompí la tela. No dejé de llorar. ¿A quién quería engañar? Amaba a Joe. Me acuclillé en la bañera, abrazándome a mis rodillas. Deseaba que el agua me arrastrara con ella. Quería desaparecer. Entonces, el pequeño dispositivo que me había entregado Fabio se me cayó del pantalón. Lo contemplé durante unos segundos hasta que reaccioné y me lancé a por él. Salí de la bañera y comencé a secarlo deprisa. Debería habérselo dado a Joe, incluso a Enrico, pero se me había olvidado que lo tenía. Me quedé observándolo hasta que sonaron unos golpes en la puerta. La voz de Sibila llegó desde detrás de la madera.

—Señorita, ¿se encuentra bien?— preguntó temerosa. Sibila tenía veintiséis años y trabajaba para mi familia desde hacía dos. Desde mi llegada, se había portado muy bien conmigo. Le abrí y me encontró empapada y desolada.— ¡Señorita!, pillará una pulmonía.— Se abalanzó a por una toalla y me la colocó alrededor del cuerpo mientras me llevaba a la cama.
—Qué más da.— Me apoyé en su hombro y volví a llorar. Solo que esta vez sentí cómo ella me abrazaba. No dijo nada, pero yo estaba segura de que conocía el motivo de mi llanto. Lo confirmé enseguida.
—No diga que estuvo en los laboratorios, por favor.— La miré con los ojos abiertos de par en par. Ella ya sabía lo que había ocurrido. Acarició mi cabello mientras yo seguía observándola impactada.— Le he dicho a su padre que estaba estudiando y que me había entregado estos papeles.— Me mostró la carpeta que el director me había dado. La había dejado a un lado nada más abalanzarme al lado de Fabio y no me había vuelto a acordar de ella— Ya están firmados. Cogí la carpeta sin dejar de mirar a Sibila, temblorosa. Las lágrimas me quemaban los ojos.
—¿Cómo la has conseguido?— balbucí.
—Enrico la encontró y vio su nombre en ella. Todos están muy nerviosos intentado descubrir a la persona a la que seguía Valentino, así que no puede decir nada. Carmina ya les ha comentado que usted lleva toda la tarde encerrada en su habitación. Solo nosotras tres sabemos la verdad, y así debe seguir siendo, ¿comprendido?— explicó con ternura. Me estaba protegiendo. Yo no sabía todavía aqué me enfrentaba. Aunque estaba aterrorizada, parecía que aún debía sentir más miedo del que ya tenía. Si no, ¿por qué me protegía tanto la asistenta?
—De acuerdo… —me obligué a contestar. Tragué saliva mientras observaba a Sibila caminar hacia la puerta. Se dio la vuelta y volvió a contemplarme con cariño. Estaba sufriendo tanto como yo.
—Debería deshacerse de esa ropa. Si la ven, sabrán que es de Denisse.— Sibila había descubierto también que había estado en el edificio Jonas y que la madre de Joe me había prestado su ropa.

Asentí y enseguida me dirigí al ropero. Pronto tendría que bajar a cenar y debía prepararme para disimular si no quería que me descubrieran. Salí de mi cuarto después de esconder bien el USB. Podría hacerme falta más adelante. De repente las palabras de Fabio al entregármelo se me agolparon en lacabeza. ¿Por qué me habría pedido que no le guardara rencor? Bajé las escaleras recordando el día en el que me cogió entre sus brazos y me acunó hasta que me quedé dormida. Estábamos en Cerdeña; Fabio no había dejado de jugar conmigo durante todas esas vacaciones.

Narra Joe

Con Fabio enterré mi relación con _______. El dolor que sentía me había llegado por partida doble, pero así lo había querido ella. Alessio, mi padre y mis hermanos portaban sobre sus hombros el ataúd que encerraba el cuerpo de mi tío. Yo no tuve valor para hacerlo y caminé cabizbajo tras ellos. Más de uno lo tomó como un gesto deshonroso. Los que de verdad me importaban lo vivieron como una reacción ante el dolor. Enrico también estaba entre ellos. Los Carusso pensaban que él estaba de su lado, y lo enviaban para que vigilara cualquier movimiento extraño, aprovechando la buena relación que tenía con nosotros. Lo que ellos no sabían era que en realidad Enrico los seguía de cerca a ellos.
El padre Matteo abrió las puertas del panteón Jonas. Allí, con sus nombres grabados en la piedra de las lápidas, descansaban los cuerpos de nuestros familiares. Seguramente, muchos de ellos estarían ardiendo en el infierno por las atrocidades cometidas en vida.
El resplandor de las velas iluminaba el lugar. Pintados en el techo había un cielo, con ángeles y dioses, y las puertas del paraíso trazadas con pan de oro. Ese cielo se extendía alrededor de una bóveda de cristal oscuro que dejaba entrever la luz del verdadero cielo. Suspiré y ahogué un gemido en el momento en que se escuchaba un trueno. Estaba a punto de llover.

Colocaron el ataúd dentro de una tumba de piedra situada en el centro del panteón. Después de la misa, que se oficiaría en un mes, lo retirarían para unirlo a los demás difuntos. Contuve las lágrimas. Fabio decía que un Jonas no podía ser débil, pero jamás me dijo qué se debía hacer en ese tipo de situaciones. Sentí el calor de los brazos de mi madre acariciando mi espalda. La miré de soslayo y cerré los ojos intentando evitar llorar. Ella sabía lo que sentía. Y también sabía que yo era quien más había perdido. _______. Llevaba dos días sin verla, sin saber de ella. Solo había podido sacarle unas palabras a Enrico.

En ese tiempo apenas había salido de su habitación. Nisiquiera había asistido a clase; había fingido encontrarse mal. Daniela y Luca (también allí presentes con sus respectivas familias: los Ferro y los Calvani) estaban preocupados porque tampoco habían podido hablar con ella. _______ debía estar procesando todo lo que había descubierto: que sus amigos también formaban parte de mi mundo.

—Necesito salir de aquí…— le susurré a mi madre con los ojos entelados.

Ella asintió y me acarició el rostro indicándome la salida. Habían sido unos días muy duros, y ver a mi familia (mi abuela tirada sobre mi abuelo mientras gritaba; mi padre mirando hacia el cielo intentando preparar una venganza; Alessio aferrado a Patrizia) en aquel estado, era demasiado para mí. Todos, absolutamente todos, estábamos desorientados. Nadie podía creer que Fabio ya no estuviera entre nosotros. Curiosamente, la que parecía más entera era Virginia Liotti, la viuda de mi tío. No tenía los ojos hinchados, no lloraba, nisiquiera se la veía agitada. Solo estaba… afligida.
La familia Liotti era conocida por su frialdad y crudeza, pero me resultaba incomprensible que pudieran mantener esa fachada incluso en el entierro de su marido. Miré hacia fuera. Solo había árboles y panteones en un paisaje de invierno. También un silencio que producía escalofríos. La voz del padre Matteo se quedó tras la puerta cuando cerré. Otro trueno rompió la calma y me hizo mirar hacia arriba. Contemplaba las nubes cuando, de repente, escuché algo. Me sobresalté y enseguida eché mano a mi pistola. Temía que fuera una emboscada. Pero tras el tronco de un árbol surgieron sus ojos color plata, penetrantes más que nunca. Solté un gemido al verla. Estaba muy pálida y se le marcaban las ojeras. Se notaba que había estado llorando y que no había dormido mucho. Cuando me vio caminar hacia ella, tragó saliva algo nerviosa.

—¿Qué haces aquí?— pregunté susurrando sin atreverme a tocarla. _______ suspiró y desvió los ojos hacia el suelo.
—Taylor me dijo que hoy era el entierro— explicó sin mirarme
—Le pedí queno te dijera nada.— ¡Dios!, si la descubrían allí, tendría problemas muy graves.— Creí que no volvería a verte.— Ella tragó saliva y al fin me miró.
—Puede que esto sea una despedida.— Cabizbaja, presionó la mandíbula. Me acerqué a ella; si era necesario, estaba dispuesto a suplicar que no me dejara. Apoyé mi frente en la suya y cogí su rostro entre mis manos. Quiso apartarse, pero no lo logró.
—No me hagas esto, _______— murmuré en sus mejillas
—Ya es demasiado tarde.— Quería decirle que ya estaba demasiado implicado, que la quería demasiado para que me apartara de su vida.
—Es cierto, ya es demasiado tarde.— Se alejó
— Lamento mucho que Fabio haya muerto. Solo quería decírtelo en persona. Se marchó dejándome en medio de la arboleda. Miré al suelo. Tal vez, bajo él, estaría mejor. Tal vez, estando muerto, no sentiría aquel desgarro en mi alma.

Domenico, mi abuelo y padre de Fabio, se colocó en el centro del salón y dio unos pequeños golpes en su copa con una cuchara. El murmullo de la estancia cesó enseguida para observar al gran jefe. Suspiró y contempló a sus hijos, Alessio y Paul, mi padre. Jamás les había visto tan afligidos como aquel día.

—Un padre nunca…, nunca debería enterrar a su hijo. Eso no está bien— bajó la voz mientras mi abuela, Ofelia, escondía la cabeza y empezaba a llorar de nuevo— No
es un dolor que se pueda soportar. Pero debo ser frío… Todos debemos ser implacables, nuestras familias están siendo atacadas por los que creíamos nuestros hermanos. La muerte de mi Fabio no es más que el comienzo de una guerra. No permitiré que vuelvan a arrebatarme a nadie más.— Agaché la mirada en cuanto vi a mi abuelo desaparecer entre la gente. Mi padre quiso apoyarle y se marchó con él, dejando a Alessio en representación de la familia. Respiré hondo y dejé vagar la mirada sobre los presentes. No había rastro de Virginia, hasta que la localicé sentada a la mesa tomándose una copa. Continuaba igual de impertérrita.

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Wenn
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 8th 2012, 15:07

CAPÍTULO 32

Narra _______

Me arrullé entre las sábanas intentando conciliar el sueño. Nisiquiera el tacto aterciopelado de la tela era capaz de ayudarme. Sentí una punzada en el corazón al recordar el rostro de Joe cuando le dejé en el cementerio. Era lo que tenía que hacer, debía dejarle, a él y a todo su mundo. Tampoco me casaría con Valentino, me escaparía en cuanto las aguas se calmaran y me dejaran respirar. Últimamente estaban muy encima de mí y no me podía permitir que mi escapatoria fracasara. Dejar a Joe era lo correcto, sí. Tenía que repetírmelo, porque no estaba segura de que pudiera conseguirlo. Me abracé a la almohada imaginando que era su cuerpo. De repente, alguien entró en la habitación.

Miré hacia la puerta, asustada. Una sombra caminaba hacia mí deprisa y no pude evitar pensar que había sucedido algo. Que a Joe le había pasado algo. Me incorporé antes de escuchar la voz de Enrico. Se inclinó en la cama y retiró mi cabello.

—Tienes que venir conmigo— musitó inquieto. ¿Qué había ocurrido? ¿Por qué quería que fuera? ¡Dios!, ¿y si Joe había m…?
—¿Qué pasa?— pregunté exaltada— ¿Qué le ha pasado a Joe?— Enrico cogió mi cara antes de que comenzara a llorar.
—Nada, no pasa nada, pero es urgente que vengas. Vamos, vístete. Ponte lo que sea— dijo antes de acercarse a la ventana como si le interesara ver cómo llovía.

Me lancé al vestidor y me enfundé unos vaqueros y el jersey que estaba más amano. Ni siquiera encendí la luz para vestirme. Me coloqué unas deportivas y salí a lahabitación atusando mi cabello.

—No hables, y ten cuidado de no hacer ruido— susurró antes de que saliéramos casi corriendo por el pasillo.

Bajamos las escaleras de puntillas y recorrimos el vestíbulo. Cogió su chaqueta y me lanzó la mía. Me la coloqué con rapidez antes de sentir la brisa de la madrugada. Enrico había abierto la puerta con una maestría brutal. Nos montamos en el coche de la familia y tomé aire para hablar, pero Enrico levantó una mano para que continuara callada. Lo observé confundida. Aún llevaba el traje de luto del entierro de Fabio. La gomina de su cabello había desaparecido y algunos mechones caían sobre su frente. Cruzamos el río y apareció la silueta del castillo de San Angelo. Se detuvo justo detrás dejando que las luces del Vaticano nos alumbraran. Respiré hondo y esperé sureacción. Pero no se movía, estaba inmóvil contemplando la calle.

Sin duda, esperaba a alguien. Pero ¿a quién? Estaba aterrorizada. Enrico no acostumbraba a comportarse de ese modo. Entonces, otro vehículo se detuvo a nuestro lado. Enrico bajó la ventanilla (solo un poco) e hizo una señal con la mano. Me incliné hacia delante para ver de quién se trataba, pero no vi nada. Solo el asiento trasero de aquel enorme vehículo. Me desplomé sin dejar de mirar el maletero de aquel coche. Me recordaba al vehículo de Paul. Enrico se giró hacia mí.

—Pásate al asiento trasero— me ordenó con tranquilidad.

Suspiré y miré hacia atrás. No comprendía qué ocurría, pero hice caso a mi cuñado; me impulsé y caí sobre el cuero del asiento. Cuando me incorporé, la puerta se abrió y apareció la figura de un hombre vestido de negro. Tenía la intención de entrar y fruncí el ceño tensando todo mi cuerpo. ¿Acaso Enrico pretendía que me hicieran daño? Dios mío, todo era tan confuso. Una lágrima empezó a manifestarse en mis ojos. Tenía demasiado miedo para controlarla. Aquel hombre se agachó y entró en el vehículo. Por un segundo, me olvidé de todo. Me olvidé de lo mucho que le odiaba por haberme mentido.
Cerré los ojos agradeciendo que no le hubiera ocurrido nada. Estaba allí, frente a mí y contemplándome suplicante. Joe alzó su mano para retirarme la lágrima, pero hice un débil movimiento que impidió que llegara a tocarme. Quería que lo hiciera, pero estaba demasiado nerviosa. Ya no le veía como el chico chulo, engreído y popular del colegio. Ya no era el Joe que robó aquel taxi, ni tampoco aquel que me mostró el lugar donde se escondía. Le veía muy diferente. En ese momento tenía delante de mí a un hombre, un mafioso terriblemente peligroso. Podía comprender por qué le tenían tanto respeto.

—¿Por qué estoy aquí?— pregunté temerosa, alejándome de él
No le tenía miedo, pero no quería estar cerca de él. Era consciente de mi debilidad, de que en cualquier momento podía lazarme a sus brazos. No podía permitirme flaquear.
—No me tengas miedo, _______— murmuró con tanta pena que me conmovió.
—No te temo. No podría tenerte por muchas atrocidades que hayas cometido— solté con dureza— Sé que nunca me harías daño.
—Entonces, ¿por qué te alejas?— No supe qué decir. No quería contarle la verdad.
—No quiero… que sigamos… viéndonos —Mentira. Apretó la mandíbula y apoyó sus codos en las piernas. Después hundió la cabeza entre las manos. Estaba tan increíblemente guapo, que tensé mis músculos para no abrazarlo y consolarlo.
—Quiero que sepas… —Cogió aire, pero continuaba en la misma posición, sin mirarme— que en ningún momento he jugado contigo. Eres demasiado importante para mí.
—Si fuera tan importante para ti, no me habrías mentido.— Levantó la cabeza y me miró. Se acercó a mí hasta poner sus labios muy cerca de los míos.
—No podía decirte nada. No espero que lo entiendas ahora, pero pronto te darás cuenta de la equivocación que estás cometiendo— masculló algo tenso. Quizá ya lo sabía. Quizá solo estaba confundida y me estaba constando asimilar todo aquello: que el hombre al que amaba era un… Reaccioné con ira.
—¿Qué pasa? ¿No estás acostumbrado a que te dejen?— «Seré estúpida.» Pero ¿qué estaba diciendo? Entornó los ojos, extrañado, pero enseguida se recobró y vi cómo la ira refulgía en su mirada.
—Juegas conmigo porque sabes que estoy en tus manos. Eres demasiado insolente— gruñó cabreado sin dejar de mirarme.Torcí el gesto.
—¿Debo pensar que estoy en peligro?— Me cogió de los brazos y me estampó contra su pecho, furioso. Pude escuchar cómo jadeaba por el enfado. Me hizo daño, pero no me importó. Le estaba sugiriendo que corría peligro estando cerca de él. Yo sabía que era mentira y que eso le dolía.
—¡Jamás te haría daño! ¿Entiendes?— Me zarandeó. Sus ojos brillaban más delo normal. Lo último que quería ver era a Joe llorar— ¡No vuelvas a repetirlo!— Él no lloró, pero yo sí comencé a hacerlo.
—¿Qué es lo que quieres, Joe?
—A ti— respondió con rapidez— Eres lo único que me importa, ¿no te lo he demostrado?— Cerré los ojos echando la cabeza hacia atrás. No podía continuar con aquello, era demasiado para mí. Habían ocurrido tantas cosas en los últimos días que ya no me quedaban fuerzas. Y sentir que estaba echando a Joe de mi vida era la peor de todas. Le quería ahí, conmigo, pero no podía hablar. No podía decírselo.— Si tu decisión es dejarme, lo acepto. Aunque… aunque me muera por dentro.
Te dejaré ir, lo prometo.— En ese momento fue él quien me retiró la mirada.

Estaba abatido, volvía a ser el mismo muchacho que el de días atrás. Seguía teniendo aquellos gestos tan armoniosos y aquella mirada tan penetrante. Nada había cambiado en él. Y en mí tampoco había cambiado nada. Quería estar con él y podía ser, porque él deseaba lo mismo. Eso era lo único que importaba. Daba igual lo que supiera de él, daba igual lo que hiciera. Yo ya compartía su estilo de vida, aunque no lo hubiera descubierto hasta ese momento. Yo también pertenecía a la mafia.

—No me dejes ir, Joe. No dejes que me aleje de ti.— Me lancé a sus brazos y aquel aroma que tanto me gustaba me embargó. Joe me abrazó con pasión y ternura. Me perdí entre sus brazos. Era aquello lo que quería, lo que necesitaba, y no podía tirarlo por la borda. Todavía no comprendía todo aquello, y mucho menos conseguía aceptarlo, pero él me ayudaría. Joe estaría ahí siempre.
—No te dejaré hasta que me lo pidas— susurró antes de besarme. Cogí su rostro entre mis manos y lo besé con anhelo mientras me aferraba a él. No iba a soltarme jamás. No, no lo haría. No me alejaría. Lo amaba.
—Lo siento— dije entre sus labios— Lo siento.
—No, tú eres la que tiene que perdonarme a mí.
—Ya estás perdonado.— Cuando llegó la hora de despedirnos, me resistí a soltarle. Joe sonrió y volvió a besarme.
—Nunca vuelvas a decirme adiós— musitó tan bajo que casi no pude oírle. Enrico nos advirtió que debíamos irnos. Su rostro reflejaba tanto alegría como preocupación. Pero había sido él quien me obligó a ir, no podía pretender que dejase de besar a Joe tan rápido.
—Te lo prometo.— Lo vi alejarse del coche.

(...)

Salí de mi baño para irme a la cama, pero inmediatamente me vi lanzada contra la pared. No descubrí quién era hasta que me puso la mano sobre la boca para que no pudiera gritar. Valentino me dio una patada en el estómago que terminó en un quejido entre sus dedos. Me hizo mucho daño.

—Maldita fulana. Dime, ¿has disfrutado mientras le tenías entre tus piernas?— masculló deslizando una de sus manos por mi pecho.
Tocó mis muslos y subió una mano…— Te he visto cómo le besabas. ¿Crees que no te oí salir? El que te acompañó ya ha pagado por ello. Ricardo está en el vertedero.

¡Había matado a Ricardo creyendo que fue él quien me llevó hasta Joe! El terror se mezclaba en mi pecho con el alivio al pensar que no sospechaba de Enrico. Gemía entre lágrimas mientras me empujaba contra la cama. Me desnivelé y caí de bruces al suelo. Valentino se mofó y me dio una patada en la cara, después de nuevo en el estómago, y después me cogió del cabello y me arrastró hasta la cómoda golpeando mi cabeza contra la madera. Escupí la sangre que emanaba de mi boca.

—Te advertí una vez. La próxima, le mataré. De la misma forma que a Ricardo, cortándolo en pedazos. Te entregaré sus ojos para que puedas llorar su muerte— dijo regodeándose. Me soltó y me tiró al suelo.— Quedas advertida.— Caminó hacia la puerta— ¡Ah, se me olvidaba! Mañana no finjas encontrarte mal. Quiero que vayas a clase.

Aquella era la mayor humillación que podía sufrir. Recé por que Joe no fuera y me viera del modo en que me había dejado. Me quedé en el suelo, encogida. Mis lágrimas se mezclaban con la sangre.
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rebejonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 8th 2012, 21:08

Siguela porfiiis. !!!!!!!
Amo la novela no la dejes asi
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 8th 2012, 22:16

OMG!!!! esta novela me tiene con los pelos de punta!!!!
haaay VAlentino de mierda!!!!
y Joe hay Joe Sad
SIGUELA PORFAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 09:45

no la dejes asiiii joeee venga Wenn por fi pon otro capi por faaaa
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Wenn
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 11:40

CAPÍTULO 33

Narra _______

—Hola— me saludó Daniela tomando asiento a mi lado. No parecía ella, actuaba tímida, recelosa ante mi reacción ahora que yo sabía la verdad. Estaba expectante por cómo iba a actuar con ella— ¿Qué tal estás?

Asentí con la cabeza. No quise mirarla para que no viera mi rostro. Llevaba gafas de sol y un pañuelo atado al cuello. Aparte de los kilos de maquillaje que había empleado para ocultar las heridas. No sirvió de nada. Por mucho que me ocultara detrás de mi pelo, se apreciaban los moratones. Afortunadamente, solo tendría que disimular con Dani, el resto del grupo no había ido a clase. Daniela me retiró el cabello y me aparté bruscamente. Contuvo la respiración con un pequeño gemido, se levantó y se dirigió a la puerta de clase. La seguí.

—¿Adónde vas?— dije más alto de lo que quería.
—Eso quiero saber yo— secundó la profesora— ¿Adónde va, señorita Ferro?— Yo lo sabía. Iba a avisar a Joe. No contestó, se marchó sin importarle las amenazas de la señorita Sbaraglia. Y yo hice lo mismo. Corrí tras ella. Pude alcanzarla en las escaleras. Daniela me empujó y me miró llena de ira. Jamás la había visto tan desencajada.

—Dime quién ha sido.
—Valentino… — Miré hacia la ventana. Caían pequeños copos de nieve que se convertían en agua cuando tocaban el suelo. Aquel día hacía un frío espantoso, unos tres grados nada más. Había sido la coartada perfecta para coger gorro, guantes y bufanda.
—No me jodas— resopló hablando para sí— ¿Por qué?
—Me pilló con Joe. Ha matado a Ricardo creyendo que fue él quien me acompañaba. No vio a Enrico.— Daniela comenzó a bajar las escaleras.— ¿Adónde vas, Dani? ¡No puedes decírselo!— grité.
—¡Claro que sí! No me pidas que no lo haga, ese tío casi te mata.
—No, por favor.Pero no sirvió de nada.— Daniela comenzó a correr mientras yo me quedaba plantada en la escalera. Recordé las palabras de Valentino. Le mataría si volvía a acercarme a él.

Salí del aula en cuanto terminaron las clases. Daniela no había aparecido en todo el día y no sabía qué me esperaba fuera. No había terminado de bajar las escaleras cuando vi el coche de Joe. Había venido al encuentro de Valentino. Sin esperarlo, salí corriendo de vuelta arriba. Con suerte podría esquivarle utilizando las escaleras del gimnasio para bajar por el otro lado y montarme en el coche de Valentino antes de que los dos se enzarzaran en una pelea. No pareció que me siguiera, pero no dejé de correr. Hasta que llegué al vestíbulo y se interpuso en mi camino. Me observó frunciendo el ceño y con los ojos entrecerrados. Enseguida bajé la cabeza para ocultar mi rostro. Tras él, pude ver el coche de Valentino. Joe avanzó un paso con las manos guardadas en los bolsillos.

—Me estás esquivando— afirmó en un tono de voz que no agradó a ninguno de los dos. Suspiré y él apretó la mandíbula.
—Es solo que… tengo prisa, me están esperando —dije manteniendo oculta mi cara. Comencé a caminar hacia la puerta sin poder mirarle. Joe me tomó del brazo y me giró hacia él. Le tenía demasiado cerca, sería muy difícil esconderme.
—¿Qué ocurre, _______?— preguntó casi en un susurro.
—Nada, en serio. Tengo que irme.— Intenté soltarme, pero él me obligó a quedarme. Apretó mi brazo para mantenerme cerca.
—_______…
—Suéltame. Me haces daño, Joe— murmuré, forcejeando con él. Tras unos segundos de lucha, conseguí liberarme, pero Joe ya había visto lo que le escondía. La furia se reflejó en su rostro y apretó los puños cuando yo quise volver a ocultarme. Él sabía quién era el culpable. Daniela se lo había contado.— No es nada, Joe.— Me acerqué a su mejilla.

Pero él me retiró dándome un pequeño empujón. Le miré extrañada cuando tomaba la salida. Se dirigía a por Valentino lleno de odio y rabia. Lo que yo había previsto minutos antes iba a ocurrir en aquel momento. Me lancé hacia él antes de ver que Taylor, Alex y Eric aparecían de la nada. Habían venido con Joe. Valentino también había traído a sus amigos. Ahora comprendía por qué me ordenó que fuera a clase aquel día. Solo quería provocar a Joe. Puse mis manos en su pecho.

—Joe, por favor. Escúchame.— Volvió a empujarme, esta vez con más fuerza. Me choqué con los brazos de su primo que me sostuvo a tiempo.
—Llévatela, Taylor, y vuelve rápido— gritó. Yo miré a Taylor negando con la cabeza. Todos estaban allí dispuestos a… ¡pegarse!
—Será lo mejor, Kat— dijo Taylor estirando de mis manos.
—¡Y una mierda!— lo empujé— ¡Joe!— grité.

Valentino se dio la vuelta con una sonrisa socarrona en la cara. Joe se detuvo frente a él, y antes de que Valentino pudiera reaccionar lo cogió del cuello y lo empujó hacia atrás alzándolo un palmo del suelo. La espalda de Valentino impactó con fuerza en el asfalto. Me detuve de golpe ahogando una exclamación y me quedé boquiabierta al ver cómo Joe se colocaba sobre él y comenzaba a pegarle puñetazos en la cara sin soltarle el cuello. Uno de los amigos de Valentino se abalanzó sobre él y lo derribó. Fue entonces cuando Alex y Eric se metieron en la pelea. Taylor fue directo a por Valentino cuando este intentaba levantarse. No pude hacer nada, me quedé paralizada. Entonces, alguien le dio una patada a Joe. Reaccioné de golpe y, sin pensar, corrí hasta aquel tío. Le di un puñetazo con todas mis fuerzas.

—¡Aléjate de él!— grité, mientras el chico se tambaleaba y caía al suelo.

Joe me miró sorprendido antes de que me llevara la mano al pecho haciendo una mueca de dolor. Me había hecho daño. De repente, alguien tiró de mí en dirección al coche. Joe me apartó y volvió a pegarle. Era Valentino, que ahora cogía del cuello a Joe. Me acerqué y tiré de su brazo para que Joe se pudiera soltar. Valentino me empujó y caí al suelo. Cuando levanté la vista se estaban apuntando mutuamente con una pistola. Joe amartilló la suya sin dejar de observar aquellas pupilas verdes. La pelea se detuvo en ese instante. Todo el mundo los contemplaba. Yo me hallaba tirada en el suelo en medio de los dos.

—¿Piensas disparar?— preguntó Valentino, con un tono orgulloso. No dejaba de sonreír, aunque tuviera la cara ensangrentada. Le daba igual.
—Sabes que sí lo haré— masculló Joe, con frialdad.
—Es mía, Joe. Me pertenece y voy a casarme con ella.
—Lo dudo.— Torció el gesto intentando una sonrisa— Tú no eres el elegido.
—¿Lo eres tú, entonces?
—¿Acaso no te quedó claro anoche?— dijo Joe aguantándole la mirada. Valentino cargó su arma y se acercó más a Joe.
—Bien, esto es sencillo. Solo puede quedar uno. Dispara— le vaciló Valentino. Me levanté del suelo con rapidez.
—¡No!— clamé, colocándome en el punto de mira de ambas armas. Joe bajó su pistola inmediatamente, no podía apuntarme. Pero Valentino continuó haciéndolo
—Baja el arma, Valentino— dije con tranquilidad— por favor.— La retiró y, todavía más sonriente, me agarró con fuerza del brazo y me empujó hacia el coche. Conseguí zafarme y me giré para ir en busca de Joe. No pude, volvió a arrastrarme.

Cuando llegamos a mi casa, me sacó del coche a rastras. Luché contra él, pero no logré nada, Valentino estaba fuera de sí. La puerta se abrió después de llamar repetidas veces. Entramos en el vestíbulo y me empujó hasta el despacho de mi padre. Entró sin llamar. Allí se encontraban su padre y el mío, que se sobresaltaron con nuestra repentina irrupción.

—Joe es su amante, Angelo— masculló Valentino lanzándome contra el escritorio. Mi padre se levantó de la mesa, impetuoso. Me contempló como si fuera la cosa más repugnante del mundo. Su mirada estaba cargada de odio y por primera vez le vi miedo en los ojos.
—¿Cómo lo sabes?— preguntó.
—Se ven a escondidas. Anoche pude comprobarlo. Ricardo les estaba ayudando, por eso le maté.
—Un Jonas ¡No!

Estaba desconcertada. Los Jonas habían sido sus socios hasta hacía bien poco. Además, su tono era sarcástico. Pero qué podía esperar de las personas que habían matado a Fabio.

—Ese Jonas, concretamente— dijo Valentino con asco. Le miré en un acto reflejo y escupí a sus pies.
—Tendrías que lavarte la boca para nombrarles.
—¡Guau, nos ha salido guerrera, Angelo!— se burló Adriano mientras aplaudía. A su hijo, en cambio, no pareció hacerle tanta gracia. Mi padre sonrió y acarició el filo de la mesa mientras volvía a sentarse. No había sentido más miedo en mi vida. Estar rodeada de aquellas personas, me oprimía el corazón.
—Si lo vuelves a hacer, te coserán la boca con hilo de pescar. Dicen que es más resistente— amenazó mi padre— Bien, ¿qué vamos a hacer contigo?
—Primero responderás a mis preguntas— dije con decisión. Quería saber por qué me habían llevado de vuelta a Roma, por qué querían que me casara con Valentino en solo unos meses y por qué me habían mentido de aquella manera tan brutal y desconsiderada.
—No estás en disposición de ordenar nada a nadie, Kathia. No puedes tomar decisiones, solo acatarlas.— era la primera vez desde hacia mucho que me llamaba asi.
—No acataré nada. No voy a casarme con Valentino y no aguantaré que me tengáis retenida aquí durante más tiempo. En palabras más simples, seguiré viendo a Joe cuando me plazca.
—Verborrea— escupió Adriano. Mi padre sonrió y torció el gesto mientras me contemplaba.
—En palabras más simples, solo eres un trozo de carne que tiene su final en un plato de restaurante. Tu calidad es de primera y el conocido restaurante de Valentino te reclama. Un trozo de carne no se queja, ¿sabes por qué?— El cinismo de mi padre me hizo temblar. Le retiré la mirada, que me comparara con un filete mostraba el amor que me tenía: ninguno— ¿Sabes por qué?— repitió en voz más alta.
—No— contesté alzando el mentón sin dejar que notaran mi pánico.
—¡Porque la carne no habla!— gritó— No volverás a ver a Joe, te guste o no.
—¿Quién me lo impide?
— ¡Tu padre!— Volvió a gritar, esta vez dando un golpe en la mesa y levantándose del asiento.

Su bramido me dejó paralizada. Aunque más miedo me dio verle caminar hacia mí. Lo hizo lentamente, como si le pesaran las piernas, pero no era así; solo lo hacía para atemorizarme aún más. Valentino sonrió y ese gesto me dio la valentía que se me estaba escapando.

—¡Pues ojalá no lo fueras!— mascullé dejando atónitos a los presentes. Esta vez, avancé yo un par de pasos— Ojalá fuera una Jonas, al menos ellos tienen honor.— Mi mejilla comenzó a arder en cuanto los dedos de mi padre impactaron en ella. Me dio un bofetón que me giró la cara con fuerza hacia un lado. Me dolía hasta el cuello. Mi mirada se topó con la de Adriano. Reía complacido ante esa escena. En ese momento comprendí de donde había sacado el sadismo su hijo Valentino.
—¿Te ríes?— pregunté a Adriano, quien me miró sorprendido.
—Me hace gracia ver lo idolatrados que tienes a los Jonas— contestó. Volví a recuperar la calma. Sabía que si no cedía, no lograría nada. Debía hacerles creer que acataría sus órdenes. Me recompuse y volví la mirada a mi padre. Un pensamiento extraño se cruzaba por mi mente. Debía salir de allí cuanto antes, algo me urgía investigar el USB que Fabio me entregó antes de morir.
—¿Qué quieres que haga, padre?— dije sumisa.
—En principio, subir a tu habitación.— Sonrió— Ya pensaré después qué hago contigo. Ahora tengo demasiado trabajo.—Asentí y salí de allí. No sin antes recibir la mirada orgullosa de Valentino.

Ya en mi habitación, cerré con pestillo y me lancé al portátil. Lo encendí y me dirigí a la cama. Bajo el colchón se encontraba el USB escondido. Aunque sabiendo con quienes vivía, aquel no era el mejor escondite. Lo conecté y en la pantalla apareció un mosaico de carpetas; todas numeradas con fechas. No sabía por dónde comenzar, había más de cien ficheros, así que decidí empezar por el primero. Me encontré con el informe médico de un alumbramiento, pero también de la defunción del mismo bebé. Ni siquiera llegó a los cinco minutos de vida. La fecha y la hora del nacimiento fue el martes 13 de abril de 1993 a las 3.49 enla ciudad de Londres, Reino Unido. Murió minutos más tarde por causas…
«desconocidas»

Fruncí el ceño, extrañada. ¿Qué hacía Fabio con aquella información? ¿Acaso había sido padre? Según explicaba el informe, él mismo había autorizado la autopsia, pero le fue denegada por la desaparición del cadáver a las 4.14.
La madre, que yo me imaginaba que sería Virginia, también desapareció, pero por sus propios medios. Abandonó el hospital en mitad de la madrugada dejando un reguero de sangre por los pasillos. Su nombre era Hannah Thomas Andersen y era natural de Londres. ¡Fabio tenía una amante con la que tuvo un hijo! y, al parecer, nadie lo sabía. Estaba aturdida. Continuaba sin comprender nada. Cerré la carpeta y abrí lasiguiente.

¡¿Qué?! Mis ojos querían salir de sus órbitas y mi boca se iba a desencajar de tan abierta que la tenía. Allí había fotos de Virginia besando y abrazando a Jago, el hermano mayor de Valentino. La esposa de Fabio también tenía un amante, y no uno cualquiera, sino uno de los que mataron a su marido. Cerré aprisa y abrí otra carpeta.

Se nombraba el proyecto Zeus; había documentos sobre experimentos, pandemias, síntomas que provocaba un virus… Negué con la cabeza, no podía asimilar tanta información. Salí de la carpeta consternada y horrorizada por las fotos de personas muertas acausa de los experimentos. Eran los conejillos de indias. ¡Madre mía, madre mía! ¿Qué era todo aquello? Me levanté y empecé a darvueltas por la habitación, de un lado al otro, con las manos en la cabeza. No podía pensar con claridad. Todavía boquiabierta volví al ordenador. Esta vez elegí unacarpeta con nombre propio: «Helena».

Presioné sobre ella, pero enseguida apareció una pantalla que pedía una contraseña. Sabía que solo tenía tres oportunidades, y que si fallaba, toda la información que contenía desaparecería, así que la cerré y lo intenté con otra. Nada, lo mismo. Casi todo el USB estaba protegido con contraseñas. Más de doscientas para ser exactos. Me froté la frente con ímpetu. Me sentía colapsada. Incluso sudaba. Necesitaba hablar con Joe para ponerle al tanto de todo. Ya no podía contar con la ayuda de Enrico. No quería meterle en más problemas ni arriesgar su vida. Ricardo estaba muerto. De momento, todavía disponía de internet. Así que le envié un mensaje a Joe esperando que lo leyera antes de medianoche.
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 12:22

por dios sabes lo que causaste, causaste que me compre el libro para mis vacaciones por que no puedo seguir con la intriga 1 semana entera, por fa siguelaaa
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Wenn
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 12:47

AUN TE LEAS EL LIBRO! TE QUEDARAS CON MAS INTRIGA!!! AUN NO SE SABE CUANDO SALE EL SEGUNDO Y SE SALDRA TU CORAZON Y MORIRAS AL LEER LA FINAL DEL PRIMER LIBRO Razz !!!!!! jejeje bye!
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 12:55

no seas mala jopeeee
espero que saldra pronto el 2do si no morire
padezco de corazon y no es bueno para mi salud
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rebejonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 13:10

Siguela!!!!!
Aaaaa como odio a valentinporfa siguela
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YaniJonas
Nuev@


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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 13:31

Por fa esta buenísima síguela AME LA NOVELA Wink bounce
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rebejonas
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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Agosto 9th 2012, 21:21

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MensajeTema: Re: MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)   Hoy a las 10:23

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MIRAME Y DISPARA - ADAPTADA (Joe&Tu)
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