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 Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!

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Beautiful-NO-Tamed.
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 16th 2012, 17:11

Siguela porfavor!me encanta esta novela,esta muuy buena:)
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Beautiful-NO-Tamed.
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 16th 2012, 17:13

Siguela porfavor!me encanta esta novela,esta muuy buena:)
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MenizdeJonas
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 16th 2012, 19:07

síguela Very Happy
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MenizdeJonas
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 16th 2012, 19:08

síguela Very Happy
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 16th 2012, 19:08

síguela Very Happy
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 16th 2012, 19:09

síguela Very Happy
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MenizdeJonas
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 16th 2012, 19:10

wiii pase de pagina

fiesta de cinco segundos Baila


síguela Very Happy
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Beautiful-NO-Tamed.
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 18th 2012, 19:07

Siiiiiguela porfavor,me encanta esta novelaa Very Happy
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jonatik4everrr
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 19th 2012, 02:50

Siguelaaaa
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 23rd 2012, 02:57

Seguilaaaaaaaaaaaa
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MenizdeJonas
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 23rd 2012, 18:41

síguela Very Happy
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jonatik4everrr
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 23rd 2012, 21:46

Donde estas? ? tienes que seguirla
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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 24th 2012, 05:37

siguelaaa por fiiii
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Julio 25th 2012, 15:05

Siguelaaaa
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Agosto 1st 2012, 09:52

vamos siguelaaa por fii
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DrawyoursmileJB
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MensajeTema: Caperucita Roja y el Lobo Joe&Tú    Agosto 1st 2012, 12:37

Además, era más probable que el gran lobo plateado de la Abuela se hubiera
dirigido de nuevo a cazar. Se suponía que hubiera vallas para mantener a los
animales y preservar a los seres humanos. Si el lobo era parte de la reserva,
probablemente hubo un problema con las vallas. Después lo comprobaría, tal vez
encontraría al aterrador lobo de plata y el agujero que había hecho para salir.
______ caminó. Tres pasos, y el espeso follaje se tragó el último parpadeo de luz.
Un azul-negro frío era el único signo de que la plena noche aún no había caído.
Ella siguió caminando, encontró el camino casi por reflejo. Estos bosques eran su
casa para ella, no importaba en lo urbanizado que se hubiera convertido. En
cuestión de segundos el patio trasero de la Abuela desapareció de su vista y se
hundió en el bosque a su alrededor. Ella siguió caminando.
Pasaron los minutos, cinco, doce, antes de encontrar los débiles restos del antiguo
camino. A la Reserva de caza. Con su primer paso fuera del camino principal,
temblaron sus dedos, y la atravesó un invisible cosquilleo en su espalda. Sus
instintos temblaban. Ella no estaba sola. Su vientre revoloteaba, los músculos de
sus piernas temblaban, deseosos de correr.
Ella siguió caminando, explorando el bosque a cada lado. El alto pabellón de
árboles mantenía la maleza baja. Podía ver a cierta distancia, aunque la
disminución de la luz hacía que fuera cada vez más difícil. Entre los árboles, el
cielo y las bajas colinas, la espesura impar de matas, de zarzas y vegetación a lo
largo de árboles caídos, había muchos lugares para esconderse.
Luchó con su instinto y ______ se detuvo. Alguien estaba cerca. Podía sentirlo. ¿Era
el lobo o algo peor? Su pulso se aceleró, puso sus puños a sus costados. Nunca
había tenido miedo de estos bosques antes. Pero por otra parte nunca había
vagado tan profundo. Los pelos en su nuca cosquillaban, su vientre se estremeció.
Ella entrecerró los ojos, tratando de ver con claridad. Un destello de movimiento
en la esquina los hizo abrir. ______ rompió su atención a su izquierda. No había
nada.
Otro movimiento un poco más a la derecha. Miró, pero sólo fue un medio
segundo demasiado tarde. Una vez más, a varios metros de lo más profundo,
algo agitaba las ramas bajas de un arbusto. No vio lo que era. Y entonces ella
alcanzó a ver. Piel marrón, un tono más claro que la suciedad.
Ella miró, trató de reducir su visión en un pedazo de zarzas donde creía que se
había escondido. Gruñidos retumbaban a lo largo del suelo del bosque, vibrando
a través de su pecho. El sonido envió un escalofrió a través de sus venas.
La oscuridad estaba cayendo rápidamente. No podía ver nada con claridad y
las sombras eran cada vez más gruesas, cerrándose dentro. El estruendo bajó la
rodeaba, cambió el tono, alterando la cadencia hasta que fue menos que un
gruñido y más como un gemido...
La curiosidad y la carrera rápida de adrenalina sustituyeron el miedo,
empujándola hacia adelante. Un chasquido se hizo eco en los árboles,
acompañado por un extraño sonido, que sonó más como un húmedo chapoteo,
más suave, pero estaba allí. Los sonidos provenían delante de ella, al otro lado de
un grupo de troncos de árboles, estaba demasiado fuera de lugar para ignorarlo.
Se acercó cautelosa, pisando suavemente. Sus manos más cerca de los troncos
de los árboles, ______ miro alrededor y todo lo que había estado escuchando
tubo sentido, y a la vez no lo hizo.
Allí mismo, en medio del denso bosque estaba un hombre, tal vez de cincuenta
años, arrodillado, desnudo, con el rostro tenso y por el esfuerzo. Los músculos se
definían a través de su vientre plano, sus muslos gruesos superiores se flexionaban,
apretando sus manos en las caderas de una mujer impresionante. Las caderas del
hombre se sacudían en un duro ritmo constante, con las piernas golpeando
contra el culo de la mujer en cuatro patas frente a él, conduciendo a su sexo
profundamente repetidas veces.
______ estaba de pie, hipnotizada, mirando a los dos perdidos en las sensaciones
de sus cuerpos. La mujer separó su largo cabello rubio de su cuello, dejando al
descubierto la fina línea de su espalda. Tenía los ojos cerrados, su cuerpo
balanceándose, conduciéndose a sí misma con más fuerza, más rápido contra la
polla de su amante. La mujer separó sus rodillas más ampliamente, tomando más
de la polla dura en su cuerpo.______ vislumbró el eje del hombre, brillante, cada
vez que se retiraba. Sus poderosos músculos tensos por el culo, firme y redondo,
empujándose a sí mismo tan duro en el cuerpo flexible de su amante se sacudía
bruscamente con el impacto.
El sonido del sexo atronó los oídos de______ , su cuerpo repentinamente se
calentó, sus músculos bajos en su interior se mojaron, flexionándose con una
necesidad creciente. Ella debió mirar hacia otro lado. Dándoles privacidad. Pero
en el instante en que tomó su decisión, el hombre miró por encima de su hombro
hacia ella.
______ jadeó, sorprendida de que hubiera sabido que estaba allí, avergonzada
por haber sido sorprendida mirándoles, y horrorizada por la fuerza del impulso de
unirse a ellos que se apoderó de ella. Contuvo la respiración, esperando a que le
gritaran, o que maldijeran por su grosería. El sonido de su corazón era tan fuerte
en sus oídos que no podía oír el chasquido de su carne.
Una extraña sonrisa tembló en la comisura de la boca del hombre. Se lamió los
labios, movió la cabeza en una fracción de pulgada y un destello de color en el
cuello le llamó la atención. Había algo allí, rojo y abultado. ______ se concentró,
luchando contra la distracción de hacer el amor. Le tomó un momento, pero
finalmente se dio cuenta de que tenia desgarrada su carne. Algo lo había
mordido. La sangre se había secado alrededor de la herida, formando costras en
la oscuridad, trozos casi negros y al final un flujo desordenado a lo largo de su
pecho. La carne cruda y la sangre brillaban en la tenue luz de la luna, pero
parecía como si la herida estuviera curada. Por cierto, no lo había detenido de
complacer sus necesidades carnales con la mujer.
La posición del hombre cambió, llamando la atención de ______ en el momento
exacto en que, sin dejar de mirarla, dejó caer la mano. Ella podía ver su polla
perfectamente ahora, húmeda y dura que conducía dentro y fuera de la mujer.
Los sonidos del sexo se hicieron eco en su cabeza.
______ tragó la bola de espesor de lujuria en su garganta, su cara caliente, los
muslos húmedos, su sexo vibrando de necesidad. Un grito repentino se adentró a
través de la niebla brumosa de su cerebro. Los movimientos rítmicos de la mujer se
convirtieron en frenéticos y despiadados por la necesidad.
Su culo se tensó, los dedos se encrespaban, enviándolos alrededor de los tobillos
de su amante, trabajando sus cuerpos juntos, mientras ella montaba su orgasmo.
Él conducía un ritmo contrario, que trabaja su cuerpo con el de ella,
empujándose a sí mismo por el borde del orgasmo en un segundo después.
______ se apartó, sintiendo que el tiempo para huir, rápidamente se le escapaba.
Su talón quedó atrapado contra una raíz expuesta y se tropezó, de pronto la
atención de la mujer estaba en ella. No había indicios de una sonrisa en ella.
—¿Qué carajo?
_______ corrió porque había sido sorprendida observando un momento privado, la
mirada de la mujer era sorprendida y asesina, porque alguna parte de ______
aún quería encontrar una manera de unirse a ellos. Corrió. Y la persiguieron.


_____________________________________
Si tengo un comentario les subo maratón mañana.

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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Agosto 1st 2012, 12:57

por faaaa siguela o pon maraton mañana
pero no la abandones mas por que me encantaaa
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PinguinitaJonas
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Agosto 1st 2012, 16:37

Oh Dios!! Esta nove esta genial!!!
Haz maratón por faa!!

Nueva lectora (:
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DrawyoursmileJB
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Agosto 2nd 2012, 02:52

______ conocía el camino, incluso en un pánico ciego podía encontrar su camino
de regreso a la casa de su abuelita. Pero estaba tan lejos de casa y el sonido de
las pisadas detrás de ella, estaban cada vez más cerca. En la parte posterior de
su cabeza, escuchaba cada paso, cada paso largo y, después los pasos
cambiaron, el ritmo se duplicó, aligerado.
Ella miró por encima del hombro y se dio cuenta de que la pareja no estaba
persiguiéndola. Era un lobo. Este no era el lobo de la casa de la abuelita. Era otro
lobo que debía de haberse escapado de la Reserva. Dios, ¿Cuántos de ellos
habían aquí?
Su poderoso cuerpo largo adquirió velocidad, la piel marrón se inclinó con el
balanceo rubio sobre sus músculos. En una falta de definición la pasó, giró y le
bloqueó el camino. Se había movido con tanta rapidez, que _______ no había
tenido tiempo de cambiar de rumbo. Se deslizó y paró, mirando la boca
temblorosa del lobo gruñendo.
—Tranquilo, muchacho, —dijo, aunque su voz era demasiado débil para
comprenderse—. Déjame pasar. Voy a estar fuera de tu bosque en pocos
minutos. Buen, chico. Buen… chico.
Los gruñidos del lobo se hicieron más fuertes. _______ se dio cuenta de que no era
un macho. Era hembra. El lobo se acercó y todo dentro de ________ gritó pidiéndole
correr. Ella no lo hizo, a pesar de que no había ni un apise de cariño entre ella y el
peludo de cuatro patas y colmillos. _______ sabía lo suficiente para no correr y
disparar su instinto de persecución.
Ella se mantuvo firme, el miedo daba paso al resentimiento, la ira. Ella no tenía un
arma y no podía dejarlo atrás. Si la bestia decidía que quería su muerte, no había
nada que pudiera hacer al respecto, al igual que sus padres.
Ella había tenido suficiente—. Bien. Sea lo que sea. Mátame o déjame sola. Ya he
tenido suficiente con los lobos inquietantes en mis sueños, rondando mi vida.
Acaba de una vez ya. —Era un animal. Ella sabía que no podía entender, pero,
sin embargo, retrocedió.
Y entonces se oyó. Un aullido lejano. La llamaba otro lobo. Después de un
resoplido duro, su perseguidor se volvió y se lanzó de nuevo por donde había
venido. _______ ni siquiera hizo una pausa para pensar en ello. Ella sólo se volvió y
corrió a la casa.
Su cuerpo se estiró y contorneó, tirando de los músculos y la piel, reformando los
huesos. El cambio fue doloroso, como el infierno, pero le hizo saber que estaba
vivo. Joe permaneció durante varios segundos mirando a través de las agujas
verdes de los pinos. Por encima estaba la tinta negra del cielo de la noche, la
luna apenas era una rendija de color amarillo, había pocas estrellas las suficientes
para contarlas.
Viejas agujas de color marrón y en descomposición, cojines debajo de él. Respiró
profundo, tomando el aire en sus pulmones, lavando su aroma. ¡Dios, que aún
podía saborear dulce y salado! El olor de su coño tan desesperante, su polla
había pasado de lobo a hombre, sin perder la erección dura como una roca por
un segundo.
______. ¿Qué había en ella que le hizo perder el control? Diablos, no podía
recordar la última vez que una mujer le había echo sentir un maldito calor, la
pared retráctil entre los asientos en su limusina constituía privacidad suficiente
para apagar el fuego. Pero nunca había tenido este tipo de necesidad
enloquecida, por lo que incluso la bestia en él anhelaba su olor, su sabor.
No podía creer lo que había pensado en hacer esta noche, lo que casi había
hecho. Como un lobo, algunas cosas se complicaban más, casi imposibles de
entender, y otras cosas se cristalizaron con la nitidez del blanco y negro. Ella era la
hembra su macho. Olía a ella, el almizcle dulce de su sexo. Lo probó. La quería a
ella. No había nada más que importara.
Dos segundos más y él la habría tenido de rodillas, follándola por la espalda, su
hermosa polla en su jugoso coño. Joe se lamió los labios, probó la indirecta de
ella allí. Él quería más. Como un lobo, su lengua era tan larga que la pudo haber
follado con ella. Casi lo hizo.
Sacudió la cabeza, trató de hacer desaparecer el pensamiento y sólo entonces
notó que su mano acariciaba el eje duro de su polla. Joder, estaba perdiendo su
mente.
Joe no sabía cuánto tiempo había estado allí, treinta minutos, una hora. ¿Quién
sabe? Pensar en _______ era tan relajante y lo excitaba, pero ya era hora de volver
a la realidad. Empujó sus pies y se dirigió hacia el borde del bosque, su polla
rebotando, prácticamente señalando el camino. Esta cosa con ________ le
asustaba el infierno fuera de él y todavía su polla quería hacerlo.
Él no era un maldito animal. Se podía controlar a sí mismo, elegir el momento para
ceder a las exigencias carnales y cuando no. Lamentablemente, si no se daba en
breve, corría el riesgo de hacer algo realmente estúpido como follar a la primera
mujer que se le ofreciera.
—Mmmm, ¿Necesitas ayuda con eso? —Su cuñada, lo precisamente `realmente
estúpido´ que le preocupaba. Ella descansaba desnuda en la silla del patio,
mirando a su polla rebotando. Estiró una de sus piernas, dobló la otra y la dejó
caer al lado para que pudiera ver el brillo húmedo de su sexo.
—¡Vístete, Lynn! —Quizá no sabía cuánto tiempo había permanecido debajo de
los árboles pensando en ___-___. Pero él sabía que había pasado al menos una
hora desde que la había llamado para que volviera de su carrera solitaria.
¿Qué demonios había estado haciendo por ahí, tan tarde por su propia cuenta,
de todas formas? Su cerebro humano le dijo que no era de su incumbencia, pero
en él el alfa gruñó, queriendo saber lo que sucedía con los miembros de su
manada. Empujó el impulso autoritario de sus pensamientos.
Joe pisoteó hasta los escalones de piedra en el patio, mirando por encima de su
cuerpo esbelto, era un hombre después de todo y caliente como el infierno. Se
veía malditamente buena también, con pechos altos y firmes, cintura pequeña y
una suave curva en las caderas de mujer. Era morena, a pesar del pelo rubio
rojizo que se encrespaba sobre sus hombros. Su pequeño coño no mentía.
—No hasta que me digas por qué estás jugando al gato y al ratón con un pedazo
humano cuando tienes este agradable culo que te espera. —Agarró de la
muñeca a su paso, tirando la mano de él hasta su pecho.
Se arqueó en su palma, su duro pezón se asomo entre los dedos. La fragancia de
flores fuertes de su perfume llenaba su nariz de modo que no podía oler nada
más. Apretó sus dedos antes de que pudiera detenerse, y sintió su carne
amoldándose en su mano. Sus dedos exprimieron el pezón, la sensación envió
una descarga rápida a través de las venas de su polla. Auto-repugnancia rodó
sobre él como el plomo frío y se apartó.
—Tú eres la hermana de mi mujer. Nunca va a suceder. Acéptalo. Y vístete.
—Tu esposa muerta, querrás decir. Eres de la manada, Gray. No eres humano. Sus
reglas morales no se aplican a nosotros. —Giró sus caderas, moviendo los pies al
suelo y se levantó. Dio un paso al lado de él, presionando su cuerpo desnudo a su
lado para que su brazo estuviera situado entre sus pechos suaves, apretando su
vientre y sus dedos por el cabello húmedo de su sexo.
—Antes de que Donna te transformara, te dijo lo que éramos, en lo que te había
convertido. Tú sabías que su compañero sería nuestro alfa. Sabías lo que quería
decir, lo que significa todavía.
Joe dejó caer la cabeza hacia delante, odiando cuánto le gustaba la sensación
de sus curvas femeninas en su contra. Había pasado demasiado tiempo.
Demasiado tiempo. Sus dedos doblados, acariciaban a través de sus cabellos sin
darse cuenta de lo que había hecho. Ella empujó las caderas hacia delante, le
dio acceso libre.
—Yo sé lo que significa, — dijo.
Los labios de su coño estaban hinchados, húmedos, como si acabara de
mantener relaciones sexuales. Sabía que no lo había echo. Lynn no tenía un
compañero, ya que le había negado su permiso para convertir al padre de sus
hijos. Sólo por esa razón estaría encargado de satisfacer sus necesidades, siendo
el alfa estaba obligado. Apretó un dedo entre sus labios exteriores, donde
encontraba en su clítoris inflamado.
La mano de Lynn apretaba el antebrazo, lo tenía con ella, ella bombeó sus
caderas. Su dedo estaba empapado en segundos, entrando y saliendo de su
coño tan fácil, añadió otro, luego otro.
Lynn echó atrás la cabeza—. Sí. Oh, Dios. No te detengas. Por favor, Joe... sólo...
no te detengas.
Deslizó su brazo bajo el suyo, sobre el estómago apretando su polla dura, sus giros
salvajes haciéndola rebotar aún más. Su mano lo exprimió, acariciando la sensible
carne. Se sentía bien. Demasiado bueno. Maldita sea.
Cogió su mano sobre su polla. Aún sosteniéndola. Ella haría que él se viniera. Al
diablo con el código de la manada, las obligaciones de cargo, él no quería eso.
No podía permitir que la hermana de su difunta esposa, se lo hiciera. Lo poco que
tenía para Lynn era compasión, culpa, no deseo. La próxima vez que encontrara
una pareja adecuada, humano o de otro modo, él no la pararía. Eso decía su
mitad humana, su mitad lobo no estaba tan segura.
—¡Fóllame! —Ella se apretó contra él, y Joe empujó sus dedos profundamente en
ella, los mantuvo allí, sintiendo la suave compresión de las paredes húmedas y la
liberación con su orgasmo. Esperó a que su dominio sobre su brazo se relajara,
entonces él se apartó.
—Mmmm. ¿Seguirás haciéndolo después de que hallas probado a tu pequeña
perra? —Ella le apretó la mano alrededor de sus dedos mojados, acariciando
como si hubiera tratado de frotar su polla, con su crema lubricante. Su polla
tembló, una gota salió de su punta.
Apretó la mandíbula. Resuelto—. No. Encuentra un compañero, Lynn. Es el
momento.
—Lo hice. No me dejaste estar con él. —Ella prácticamente tiró de su mano, su
voz, un silbido maligno.
—Estaba casado. Todavía está casado. Le echaste antes de que los gemelos
nacieran y él nunca dejó a su mujer.
—Shawn la habría dejado por mí. No hubiera tenido una opción si lo hubiera
transformado.
—¿Eso es lo que querías? ¿Quitarle todas las demás opciones? Él estaba
engañando a su esposa, Lynn. Él te hubiera engañado. —Joe tomó su rostro. Ella
trató de apartarse pero la enganchó por la cintura.
Sus vientres juntos, su polla, finalmente se ablando contra ella.
—Quiero que seas feliz, —dijo—. Tú y los niños se merecen a un buen hombre.
Alguien de quien tu mamá no tenga que preocuparse. Como mi hermana es lo
menos que puedo esperar. Y como que soy tu alfa es lo menos que puedo exigir.
Ella resopló y empujó su abrazo—. Shelly y Ricky tienen 29 años. Ellos saben quién
es su padre y no lo necesitan. Mamá quiere que su alfa sea parte de nosotros,
como debe ser. Si no somos tú y yo, entonces voy a encontrar a un hombre que
luche por mí, y la manada. Recuerda mis palabras, Joe, nos perderás a todos.
El lago de la mina era como el agua de una bañera caliente. ______ se deslizo
más profundo, disfrutando de la sensación sedosa del agua que abrazaba
alrededor de sus muslos, mojando los rizos rojos entre sus piernas. No, espera. No
era correcto. El lago de la mina nunca era caliente y en sus muslos parecía
absolutamente fabuloso. Ah.
Soñando satisfecha, el subconsciente de _______ tomo el control.
Cuidando de no resbalarse en las piedras debajo del agua azul verdoso, _______
dio un paseo más y más hasta que ella estaba seca de sus pechos para arriba.
Los pelos finos en la parte posterior de su cuello, hormiguearon. Ella se detuvo,
exploró la pared alta de la mina en un lado, la playa y los bosques más allá. Un
viento fresco recorrió el lago, llevando los perfumes del bosque, y algo más. Hubo
un dulce olor, pero no de la naturaleza. Fue definitivamente masculino, como
colonia de hombre sólo más terrenal, más rico, pero nada que ella haya olido
alguna vez de una botella.
La carne de gallina cubrió su piel, y _______ cruzó los brazos sobre sus pechos
desnudos luchando contra el enfriamiento. Sus pezones fruncidos sintieron
comezón con el roce de su propia piel, pero empujó la sensación de sus
pensamientos. Alguien estaba allí, escondido entre los árboles caídos y las
sombras. Podía sentirlo en sus huesos. ______ bizqueó con los ojos, buscando la
forma extraña o fuera de lugar. No fue nada. No había nadie a la vista.
Ella estaba siendo paranoica. Se volvió para disfrutar de su baño, haciendo caso
omiso de su preocupación. Abrió los brazos así que cuando las rodillas se
doblaron, ondas diminutas acunaron sus pezones. El aire dejó sus pechos
maravillosamente fríos. La emoción de su baño tenía a su cuerpo entero
tarareando con entusiasmo prohibido.
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DrawyoursmileJB
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MensajeTema: Caperucita Roja y el Lobo    Agosto 2nd 2012, 03:09

Dedos invisibles repiqueteaban por su espalda de nuevo. ¡Maldita sea! alguien
estaba mirando. Podía sentir su atención enfocada como manos a tientas en su
cuerpo. _______ volvió la barbilla a su hombro, mirando de nuevo en el bosque.
Nada había cambiado, no había rastro de nadie, pero él estaba allí. Estaba
segura en ese momento. Él la había visto desnudarse y meterse en el agua. Él
estaba mirando ahora, seguro, arrogante, sabiendo que no lo había visto—.
Probablemente tiene su polla en la mano derecha ahora, masturbándose. —Dio
la espalda al voyerista enloquecedor y se zambulló en el agua. Las corrientes
dieron masaje a su cuerpo desnudo mientras nadaba, revoloteando sobre sus
pechos, el calentamiento entre los muslos.
Llegó a la superficie y nadó hasta el otro lado, donde la playa era de tres pies de
rocas dentadas y luego una pared de piedra caliza de cinco pisos. ______ miro
hacia el otro lado donde el bosque bordeaba la playa y su vestido y ropa interior
estaban cubiertos por un tronco torcido. Él todavía estaba allí, en alguna parte.
Incluso a esta distancia lo sentía mirando. Una sonrisa tiró de la esquina de su
boca.
¿Por qué estaba sonriendo? Puede ser cualquiera, un violador, un psicópata, un
recaudador de impuestos. Ella debería estar asustada, alarmada, o pensando en
los ingresos. Pero no lo estaba. En su sueño, _______ fue valiente y estaba caliente.
Ella estaba tan encendida que podía sentir los jugos de su coño caliente como
crema liquida incluso bajo el agua. A ella le gustaba ser vista... por él.
¿Quién sabe?
Él. ¿Sabía quién era? Sí. Se dio cuenta ella, pero su subconsciente no se lo decía.
_______ se zambullo de vuelta bajo el agua, nadando en la medida en que sus
pulmones se lo permitían. Cuando llegó de nuevo estaba lo suficientemente
cerca de tocar fondo y subir la pendiente gradual hacia el borde. El agua estaba
menos profunda con cada paso, _______ sacudió sus caderas más seximente para
un lento revelar. Con ambas manos se alisó el agua de la cara, sobre la frente y
por el pelo. Si su admirador secreto quería un show, ella le daría uno.
Se dirigió al tronco torcido, pero tuvo una mejor idea cuando se dio cuenta de la
gran piedra más allá de tres metros, inclinada en un ángulo suave. Era ancho y
plano, un escenario perfecto. El agua cosquilleaba debajo de ella detrás de su
pelo, por encima de su culo, corriendo entre sus piernas.
______ mordió su labio en una sonrisa, sus músculos apretados, pechos pesados,
aire fresco sobre su piel. No había manera sexy para subir a la roca, pero se las
arregló con una cantidad mínima de vergüenza. Se estiró, levantando su pelo
largo mojado, este sopló en abanicó hacia fuera encima de su cabeza cuando
ella se extendió abajo.
Un crujido de hojas, el chasquido de ramitas, su mirón se movía alrededor por un
mejor ángulo. Bueno. Esta vez la hizo sonreír. ______ cerró los ojos, se abrió a la
sensación de su mirada, tocándose donde las manos de él no la podían alcanzar.
La roca estaba caliente contra su espalda, el sol luchando contra la frialdad de
una brisa sobre las gotas de agua sobre su pecho y su vientre. Se frotó las manos
sobre ellas, extendiendo el agua, ayudando al sol a secar su cuerpo. Su piel se
estremeció bajo su toque, sus pechos dolían por el estímulo, los pezones duros y
erguidos. Su vientre apretado con la sensación de su mirada fija sobre ella, sus
músculos sexuales pulsaban, su cuerpo mojado y listo. Se frotó la mano sobre sus
costillas, que frotaban hasta ahuecar un pecho en su palma. Su espalda se
arqueo. Ella se imaginó que era su mano, sus dedos que pellizcaban su pezón
sensible.
______ aliso su mano libre bajo su vientre, fingiendo que ellos eran sus dedos que
bajaban a través de los gruesos rizos rojos de su monte de Venus, acariciando
parte de los labios mayores, jugando con su clítoris hinchado. Ella gimió con el
toque, el pensamiento, su apertura sexual, ansiando estar llena. Sus dos dedos se
deslizaron entre sus labios interiores, que empujaban en su sexo su palma
presionada contra su clítoris sensible.
Sensaciones zumbaban a través de su cuerpo, su sexo apretando los músculos,
alisando los movimientos rítmicos. Contuvo la respiración, la construcción de una
suave presión que brotaba de su centro. Se lo imaginaba, junto a ella, sobre ella,
sus dedos entrando y saliendo de su sexo, su mirada se centró en verla responder
a su contacto. Se había endurecido a la vista de su placer, lo deseaba, pero
queriendo mirar también. Ondas de calor líquido hormigueaban en su piel como
si ella pudiera sentir su aliento.
Cerniéndose sobre ella, casi besándola, pero no. Ella inclinó sus rodillas, con las
piernas abiertas, queriéndolo allí dentro de ella.
_______ se retorcía contra la roca dura, olvidándose de su público, se perdió en el
remolino rápido de la sensación en su interior. Ella mordió su labio, se concentro
en la presión deliciosa, la liberación a sólo unos pocos segundos de distancia. Ella
levantó las caderas, los dedos, el bombeo de su sexo, conduciendo su orgasmo
más cerca, más rápido. Casi allí.
Algo se movió al lado de la roca. _______ quería mirar, pero no lo hizo. No podía
perder este sentimiento, esta dicha que venía. Ella apretó los dientes. Sólo otro
segundo entonces ella miraría. Su mano mantuvo el ritmo, su sexo tan mojado, sus
muslos sintieron el frío de la brisa.
Un silbido de movimiento, el chasquido de garras a lo largo de la roca plana, su
público había llegado a ella. Joe. Él estaba allí, junto a ella. Abrió los ojos, sólo
una rendija, tomó un flash de piel de plata y luego se había ido.
______ inclinó la cabeza hacia atrás, tan cerca de la liberación, contuvo su
aliento. Una mano apretó por encima de la rodilla. No una pata, una mano, la
mano de Joe, la distrajo lo suficiente como para llevar su orgasmo de nuevo a
un nivel más bajo, a reconstruirse, lo cual lo hacía más intenso, más innegable.
Una segunda mano se apretó contra su otra pierna, masajeando, hasta los
muslos. Ella no dejó de masturbarse.
Él miraba, justo como ella se había imaginado. Su pecho apretado, la necesidad
zumbaba bajo su piel. Cálidos labios presionaron un beso en su muslo interior, la
mano rozando la barba en su mejilla. Un cosquilleo caliente se precipitó a través
de su cuerpo desde su lugar, dejando una huella caliente de sus labios en su
mente. La lengua firme de Joe trazó la carne en su pierna donde encontró su
sexo, sus muslos temblaban con la sensación, luego la mordió allí. Sólo un
mordisco, pero la hizo saltar y envió una sacudida de agudo placer rebotando a
través de su cuerpo.
Ella jadeo sin aliento, la cabeza atrás, los ojos cerrados—. Sí.
Ella levantó las caderas de la roca y sintió el cabello sedoso de Joe rozar su
muslo cuando él se inclinó y movió la lengua sobre su coño. ______ aspiró su
aliento, la sensación que triplicaba la intensidad en su coño. Entonces lo hizo de
nuevo, esta vez empujando en la apertura.
—Sí.
Su lengua apretó otra vez, bastante firme para extender los músculos apretados,
pero a la vez suave y bastante húmedo para no hacer daño. Su aliento cogido
en su pecho, músculos que presionados, enrollados, la sensación de follar... follar...
y luego justo su liberación aumentó por encima de su moderación y cada
terminación nerviosa de su cuerpo tembló a su paso.
Joe permaneció allí jugando con la apertura virginal mientras sus dedos
bombeaban su sexo, su mano acariciando su clítoris. Su cuerpo se presiono a su
alrededor, fallándola por más.
Estaba empapada, con crema de muslo a muslo, y ella se iba a venir. A llegar de
verdad. Contuvo la respiración. Sí. Joe. Sí.
—Alguien llama a la puerta, —dijo Joe con su voz más sexy y atrayente, entre sus
muslos.
—Alguien en casa ¿Hola? —La voz no era atractiva y sonaba más lejos.
_______ abrió los ojos. Exploró la habitación. Su habitación. En la cabaña de la
abuelita. Miró hacia abajo, la correa larga de su camisón había sido empujada
por debajo de sus pechos, sus manos estaban en sus bragas, las rodillas abiertas
de par en par, las sabanas en un enredo alrededor de sus pies.
—De nuevo. —Ella dejó caer la cabeza en la almohada. El orgasmo más
alucinante del mundo se había ido—. Este día ya apesta y ni siquiera me he
levantado de la cama todavía.
—¿Hola? Última oportunidad. Alguien en casa.
______ se deslizo en la cama. Era la voz de un hombre. Viniendo desde el interior
de la casa. Ella dejó sus pies libres de las sábanas y se apresuró hacia la puerta de
su dormitorio, enderezando su camisón, agarrando su bata. Golpeando la
escalera, metió los brazos en las mangas.
¿Algún ocupante ilegal que había encontrado la llave hábilmente escondida de
la Abue, un dependiente, un ratero -alguno u otro? Daba lo mismo.
Entonces, Nelly, no escogieron ellos la casa equivocada para entrar y destruir.
Bien, entren. No había furia, como la de una mujer sexualmente frustrada. La
primera vez que estaba pasando la noche en la cabaña en meses y sorprende a
alguien aprovechándose de la confianza de la Abuelita.
La puerta principal estaba abierta. _______ corrió los unos últimos pasos y agarró la
esquina de la pared para ayudarse a balancearse a sí misma en la cocina.
Alcanzo a través del mostrador, enganchó uno de los cuchillos de la mesa de
madera y se dirigió hacia la sala de estar.
—Hey. ¿Qué diablos crees que estás haciendo? —Apoyó el cuchillo en su
hombro, su peso en una cadera.
Sí, ella no lo asesinaría. Ella no tenía esa intención. Pero él no lo sabía.
El hombre, alto, probablemente de seis pies, dio la vuelta para encararla justo por
delante del umbral de la sala de estar. El era mayor, alrededor de unos cuarenta
y cinco años, pelo negro canoso. Era regordete, pero muy elegante con su traje
negro carbón, camisa azul pálido y corbata a juego.
—Oh. Perdón. No pensé que alguien estuviera en casa. —Sus ojos castaños
rastrillado por su cuerpo, deteniéndose demasiado tiempo en sus pechos. Una
sonrisa torcida floreció en su rostro bien afeitado—. Usted debe ser _______.
Había una mirada de reojo, un tono lascivo en su voz, que hizo que un escalofrío
se asentara en la base de su columna vertebral. _______ se enderezó, de repente
se sintió vulnerable a pesar del cuchillo de seis pulgadas en la mano. Junto los
bordes de su bata, que mantuvo cerrados antes de dejar el cuchillo para atar el
cinturón.
—Usted entró ilegalmente, —ella dijo—. Ya he llamado a la policía. —Gran idea,
lástima que no hubiera pensado en ello, antes de que corriera a medio vestir para
espantar a los criminales. Uf. Su cerebro estaba obsesionado, frustrado.
—¿De verdad? Qué torpe. Usted sabe, yo estoy aquí a petición de su abuela. —
Entró en la sala.
—No te acerques. —________ sostenía el cuchillo con ambas manos. El hombre se
detuvo al instante, su sonrisa arrogante se derritió junto con el color en su piel.
Levantó sus manos en señal de rendición.
—Tranquilízate, _______. Relájese. Ya le he dicho. Soy amigo de Ester. Llámela. Y
compruébelo.
Sí, claro. ¿Cómo sé que no eres un asesino en serie que quiere cortarme en
pedacitos tan pronto como me de la vuelta para utilizar el teléfono?
Su sonrisa se volvió menos arrogante—. Bueno, usted esta agitando la cuchilla de
un carnicero. Y este no es un traje para cortar a la gente.
Muy bien, buen punto. La mayoría de los asesinos en serie, probablemente no
llevarían Versace en el trabajo. Reconoció el estilo.
—¿Quién eres? La abuela no mencionó que alguien vendría. Acabo de verla
ayer. —Él dejó caer su mirada, la apartó por un momento, después de vuelta, sus
ojos tristes.
—Ester no siempre recuerda las cosas con claridad. Estoy seguro de que ella le
habría dicho, pero, ya sabe. —Mierda. Sabía exactamente lo que quería decir.
Su sonrisa era cálida. Era una bonita sonrisa que iluminaba sus ojos y agudizaba la
redondez de su mandíbula. Era atractivo, en un rígido, tipo de negocios, con una
nariz fina, cejas espesas y pelo corto, ondulado, justo por encima del cuello.
—Mi nombre es Anthony. Anthony Cadwick. —Extendió una mano hacia ella, muy
lentamente. —Yo no muerdo y sólo corto en pedacitos a personas en sentido
figurado. —Bien, ahora se sentía un poco estúpida sosteniendo la cuchilla como
un hacha lista para cortar una extremidad.
Ella lo bajó a su lado, después la puso en la mesita al lado de la puerta—. Hola,
Tony. Soy ________, la nieta loca.
—Es, ummm, Anthony, en realidad. Encantado de conocerte. Tu abuela habla de
ti a menudo. —Dio un paso adelante. Se estrecharon la mano. Su piel era suave y
cálida, su apretón fue débil como si le preocupara que le hiciera daño. A ella le
gustaba eso.
—Anthony. Perdón. Bonito traje.
—Igual tu. —Su mirada se dejo caer a la bata abierta y a las piernas desnudas,
arriba de las rodillas—. ¿Yo la desperté?
______ ató la bata, hizo un nudo. Se sacó un mechón de pelo de la cara, la otra
mano sosteniendo su cuello.
—En realidad, usted interrumpió un sueño muy bueno.
—Mm, lo siento. Ester dijo que vivía en la ciudad. No pensé que alguien estuviera
aquí. —Él miró su reloj—. Es tarde, alguien tiene un gran horario de trabajo.
—Me detuve brevemente anoche para verificar las cosas. Tomé un paseo en los
bosques. Se hizo bastante tarde, entonces sólo me quedé. El lugar es más
consolador de lo que recuerdo. En particular la fauna.
—Umm…
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DrawyoursmileJB
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MensajeTema: Caperucita Roja y el Lobo    Agosto 2nd 2012, 03:30

—Espera. ¿Qué hora dijiste?
Miró el reloj de nuevo—. Ahora. Doce veinticinco.
—Oh, mierda. No tengo tiempo ni para ducharme. —Ella se dio la vuelta y se
dirigió a las escaleras—. Uh, escucha, tengo que estar en el trabajo, ahora, así
que si puedes disculparme... Cierra la puerta al salir. Gracias.
Ya había subido cuando escucho que él comenzaba a subir las escaleras.
—En realidad, no es una circunstancia muy favorable. Llegar tarde al trabajo a
pesar de la circunstancia. Se detuvo y se inclinó sobre la barandilla.
—Bueno, estaba confundida. Tengo que cambiarme de ropa y arrastrar mi
trasero. Tiene que marcharse.
—Pero he estado deseando hablar con usted. Se trata de su abuela. Realmente
estoy bastante preocupado.
—¿Sí? —Quizás es algo en el agua. Ella no tenía tiempo para esto. ______ dio sus
dos últimos pasos y corrió a su habitación. Cerró la puerta y giró la cerradura de
perilla cheapy. Mejor que nada. Tal vez el vería la puerta cerrada y captaría la
indirecta.
______ tiró de su túnica y arrancó su pequeño camisón sobre su cabeza. Su
mirada se posó en su vestido de verano de ayer. No sólo ella lo había llevado
para trabajar el anterior día, pero la fuga del lobo enfurecido había dejado un
rasgón largo desagradable en el dobladillo. Tenía que haber algo mejor. Ella fue
al armario. Quizá alguna de su ropa vieja, estaba guardada ahí dentro. Empezó a
cavar y se dio cuenta de que su armario viejo había llegado a ser aparentemente
el lugar donde los abrigos anticuados se guardaban.
—Sabes... ¿_______? —Sheezz, el tipo no podría captar una indirecta. O una
sencilla orden. Ella puso los ojos en blanco y siguió buscando a través del plástico
cubierto de prendas de vestir.
—¿Sí?
—Oh. Uh, tu abuela se preocupa mucho por ti. Habla de ti todo el tiempo.
—¿Es cierto? —Bingo. Correcto entre una chaqueta marrón de lana y el abrigo de
invierno con exceso de relleno, ella encontró una falda vaquera envuelta y
vieja—. Dios mío, estas cosas nunca fueron del estilo de la abuela.
—¿Qué es eso? —La voz de Anthony sonó más fuerte, cuando se apoyó contra la
puerta. Él la escuchaba cambiarse de ropa. Espeluznante.
—Nada. ¿Así que, usted decía que la Abue habla con usted acerca de mí? —Si
ella hablaba mucho, sabía que él no escucharía que estaba desnuda.
—Sí. Sí, ella lo hace todo el tiempo. —_______ puso los ojos en blanco de nuevo.
Necesitaba algo para cubrirse. Había llegado al final del armario y no había
encontrado nada, ¿Que iba a hacer? Se volteó y corrió por la habitación hacía
su vieja cómoda. Cajón... basura, juego de cartas, bolígrafos, gomas elásticas.
Empujó. Siguiente cajón... libros.
—Yo no creo que haya algo en el planeta que le importara más que tú, —dijo
Anthony. _______ cerró el cajón y después se trasladó al próximo... más libros, lo
mismo que el anterior. Ella abrió la gaveta.
—Ropa, Gracias a Dios. —Sujetadores Doble D, enormes bragas, y... ¡Eureka! Un
pequeño montón de agradables camisetas viejas.
—De la única cosa que ella podría preocuparse, es de su gran lobo de plata. —
Anthony se echó a reír, pero la sangre se le heló a ______.
Hasta ayer por la noche el lobo de plata había sido un producto de la
imaginación de una anciana, un personaje de un cuento de hadas. Pero él era
de verdad. Él era real y hermoso y... Ella no quería pensar en él en el resto del día.
Acerca del camafeo extraño en su sueño. ¿Qué fue eso? Había pasado un
momento, después de que ella había atrapado al animal en la casa de la
Abuela, en el que había tenido miedo. Miedo de ser asesinada, pero temerosa
de ser incapaz de detenerlo de sus embarazosos e intensificados golpes,
transformándose en algo más, en algo peor. Tal vez ese miedo, esa rara
posibilidad de que había contaminado sus sueños.
—¿______? —Sacudió la cabeza, sacando el tren del pensamiento extraño y
cogió la camiseta de la cama, y se vistió.
—¿Qué dijo la Abuela sobre el lobo, exactamente? —Preguntó.
—Estoy seguro que lo has oído antes. Ella dijo que tengo que protegerlo y prometí
que nunca vendería la tierra para que siempre tuviera un lugar para correr. Igual
que siempre.
La camiseta era chica, pero le servía. Se colocaría un delantal cuando llegara a
la tienda. _______ buscó su cepillo en su bolso y cogió su prendedor de pelo de la
mesilla de noche.
—Si usted me pregunta, —dijo Anthony—. Creo que el lobo es usted.
Metafóricamente hablando.
—¿Qué? Uh, no. —Está bien, me hubiera dado cuenta la noche anterior y por su
sueño, que era demasiado retorcido.
—Piense en ello. Ella hizo una promesa de protegerlo, para mantener la tierra, de
modo que siempre tuviera un lugar para vivir. No hay nada que ella amara más.
¿Suena familiar? Al igual que las promesas que hizo para cuidar de usted.
—Sí, pero... — Le faltan unos pocos pedazos de información vital, como que
realmente había un lobo grande de plata corriendo por el bosque. _______ no
tenía intención de contárselo a Anthony Cadwick. Ella encontró sus sandalias y se
sentó en la cama para atarlas.
—Creo que es una carga real sobre ella, mental y físicamente. No importa cómo
se vea, está enlazada a este lugar debido a usted, y creo que le está costando a
ella.
—¿Costarle a ella? Ja —______ bruscamente cerró la boca. Sus finanzas no eran
negocio de este tipo.
—Sí, sé que le cuesta, también. Y también lo sabe Ester.
Bueno, tal vez sus finanzas eran su negocio, y aparentemente de cualquiera que
hubiera tenido una charla con la abuela.
—Estoy bien. La tierra es buena. Los gastos de la clínica de ancianos son buenos.
La tienda está bien. Estamos todos bien.
—Parece convincente, pero no lo compro. Y tampoco su abuela. Ella no es una
mujer tonta, ______. ¿Cómo piensa usted que ella se siente sabiendo que usted
lucha y no sabe por qué? Sin saber cómo ayudarla.
Ella sabía exactamente cómo la abuela se sentía. Ella quería proteger a _______,
para ayudarla con cualquier cosa y todo lo que podía. Le hizo ver la
preocupación de los frutos secos en la cara de _______, de la preocupación que
______ no podía esconder de la abuela, de la preocupación que ______ no
hablaría.
La abuela siempre había esperado que _______ volviera a la casa un día, pero si
ella supiera como las cosas eran difíciles por la falta dinero ella vendería en un
latido del corazón, para darle el dinero en efectivo. Por supuesto la Abuelita no lo
sabía, por eso ella no vendería... Tal vez Anthony tenía razón. La abuela se
enlazaba a la tierra a causa de ella y estaba perjudicando a ambas.
_______ agarró su bolso y abrió la puerta. Anthony tropezó en la habitación. ¡Jaja!
Ella había tenido razón. Sabía que él estaba apoyado en la puerta.
—Lo siento. —Se enderezó—. Es mi culpa.
—Realmente tengo que correr, pero voy a pensar en lo que dijo. —Anthony le dio
su tarjeta.
—Entendería que si quiere afrontarlo y mantenerse en el lugar. Quiero decir, Ester
ama este lugar, incluso si ella probablemente nunca lo vea de nuevo. Pero si
usted decide que quiere más. Hágale saber cómo puede ayudar. Dame una
llamada. Conozco algunas personas que estarían interesadas.
Su mirada se dejo caer a sus senos, sus ojos marrones chispeaban. Aquel creído,
se la imagino desnuda con una sonrisa y se pellizcó una mejilla otra vez, él se rió
entre dientes, bajo y provocativo. Ella cambió su peso a una cadera, apoyando
su mano a un lado.
—Tal vez le gustaría tomar una foto.
Él se rió—. ¿Usted lleva eso para trabajar?
_______ miró su camisa—. Ah, perfecto. —Había tomado una camiseta de sus días
de juventud rebelde, por la salud del medio ambiente. Una caricatura de un
castor borrosa, plano de cola y al lado de `salva un árbol, comete un castor´—.
Sabía que este día sólo iba a empeorar.
***
—¿Cómo está _______? —Joe podría haber derrotado a Ester con un buen
destornudo. Ella le miró parpadeando a través de la mesa, boca floja.
—¿Caperucita roja? Ella esta bien. Estupendo. Ella está muy bien. Pensé...
—Yo lo sé. —Joe sabía lo que estaba pensando. Le había dejado claro que
quería olvidar a la chica como si ni siquiera existiera. Ninguna mención de ella,
nunca. Esa era la regla. Pero ella ya no era niña y su cerebro al parecer no podía
dejarla ir. No se habían visto desde hacía días, desde aquella noche en el
bosque, pero aún podía oler el dulzor azucarado de su cuerpo, su piel, el sabor
amargo. Se encogió de hombros.
—Ha sido un largo día.
La abue asintió con la cabeza, llevando la caja de galletas de jengibre más
cerca de su plato.
—Demasiado tiempo. No fue su culpa.
—Ester. —Fue una advertencia, pero él no lo pensó, gruñó. Sólo que no estaba
dispuesto a ir allí. Él masticó el último bocado de emparedado de mantequilla de
maní y tomó dos de las galletas. Joe se rió entre dientes, mirando al hombre
pequeñito encima, delante y detrás—. Ella hizo estas. Todos estos años eran sus
galletas las que yo comía.
—Claro que las hizo, —dijo la abuela—. Su mamá le enseñó. Creo que recuerdas
a _______ en los mejores días. Ella ha horneado estas desde que era una niña.
Desde el mismo momento en que empezaste a comerlas.
—Extraño.
—O destino —dijo la abuela—. Ustedes perdieron un pedazo de sí mismos esa
noche. Es lógico el pensar, que cada uno tiene lo que necesita el otro para
compensar.
Joe lanzó la galleta en la caja—. Basta, Ester. Son galletas.
—Sólo quise decir...
—Perdí a mi esposa. —Bajó la voz—. Mi compañera. Tú sabes de mí, de nosotros,
lo que somos. Somos compañeros de por vida. Se ha ido. Nada puede
compensar eso.
—Hum —Abue le arrebató una de las galletas de jengibre y mordió la cabeza. Un
pesado silencio se estableció entre ellos. Joe dejó su mirada fija sobre el cuarto.
El pasillo social del “Asilo” era brillante y atractivo. Tenues paredes de color
amarillo decorado con artesanías de los países y fotos de época.
Las mesas redondas de color blanco con sillas a juego llenaban la mayor parte de
la habitación. Las áreas más pequeñas estaban ocupadas con cómodos sofás de
color verde y sillas tapizadas. Personas visitando a sus familiares, mirando la
televisión y jugando juegos, incluso ondeando una melodía en el piano de cola.
Joe centró su atención en la sala, a la pared de vidrio de las puertas abiertas, el
patio exterior y el bosque más allá. Trató de imaginarse a sí mismo atrapado en un
lugar como este. Tan agradable como era, no era la libertad.
—Deja de fruncir el ceño, Joe. Soy feliz aquí. Tengo amigos y te veo más a ti y a
______ de lo que alguna vez hice en la casa de campo. —Trasladó su mirada
hacia ella. Ella lo conocía bien.
—¿No la extrañas? ¿La casa de campo? ¿El bosque? —Ester se encogió de
hombros.
—Claro. Algunas veces. Pero yo soy una anciana, no un lobo hermoso. Aquí es
donde yo pertenezco. —Él se acercó y le cogió las manos en las suyas.
—Yo Podría cambiar esto, Ester. Un pellizco. Un poquito de sangre. Usted se
sentiría años más joven, con años y años de vida.
La abuela soltó una carcajada de la dulce anciana—. No, querido. Esta es mi
vida. Estoy feliz. Pronto voy a ver a mi Frank otra vez. No quiero posponer eso por
más tiempo. _______ es lo único que me preocupa. Y tú.
Joe se movió en su asiento, llevándose consigo sus manos y frotándose las
palmas de las manos sobre los muslos.
—Yo estoy bien. Y ______ es ______... es...
—Una joven maravillosa que está demasiado ocupada tratando de hacer su vida
perfecta y que se está perdiendo la mejor parte. Amor. Y tú...
—Ester. —Trató de poner fin a la conversación que él sabía que tendría.
—Silencio, y deja que una vieja señora de su opinión por una vez. Usted esta tan
ocupado afligiéndose por lo que ha perdido que no puede ver todo lo que se
desliza a través de sus dedos. —Ella se inclinó hacia adelante y apoyó la mano
seca suavemente en su brazo—. Sé lo qué es ser compañero de por vida, querido.
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Agosto 2nd 2012, 10:10

me encantoooo
siguela la nove esta genial (:
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PinguinitaJonas
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Agosto 2nd 2012, 15:36

Cada dia me encanta mas esta novela
Siguelaaaaa
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DrawyoursmileJB
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MensajeTema: Caperucita Roja y el Lobo    Agosto 3rd 2012, 08:55

Capítulo 5

—No soy Lilly, abuelita, soy _______, Lilly era mi mamá. — Durante una de sus
pérdidas de memoria, era casi imposible hablar con la abuela.
—Eso lo sé. —La abuela resopló—. No he perdido por completo mi mente. Tú
suenas igual que ella, eso es todo.
—De acuerdo. — _______ tendría que tratar de ser más sensible la próxima vez. A
nadie le gustaba que le recordaran que su mente estaba desvariando.
—No me puedes culpar por oír la voz de Lilly. Yo siempre pienso en ella cuando he
pasado el día con Riddly.
El silencio se estableció a través de la conexión telefónica mientras la explicación
de la Abuelita se hundía.
—Umm... — ¿Cómo preguntar esto? —¿Papá te visitó hoy?
—¿Él no te dijo que iba a venir?
—No, no lo hizo. No he hablado con él en mucho tiempo. —La garganta se le
resecó, dificultándole tragar y sus ojos le picaron. No lloraría.
—Bueno, no te enojes con él Caperucita Roja. Está ocupado en estos días. Ni
siquiera tiene tiempo para jugar una ronda de Reyes (cartas). —Ella hizo
chasquear la lengua y ________ pudo imaginársela sacudiendo la cabeza.
—Él sólo está demasiado envuelto en el trabajo. No es bueno para el chico. No
solía trabajar tanto. Y ahora él está preocupado por ti.
—¿Preocupado por mí? —Una sonrisa amarga cruzo sus labios y se secó una
lágrima furtiva—. ¿Por qué está preocupado?
—Igual que siempre. Piensa que tus finanzas están demasiado disminuidas. Se
preocupa de que tú sacrificarías la panadería para mantener la casita de campo
para mí. —La abuela dejó de hablar, pero no parecía que hubiera terminado de
expresar su pensamiento.
— ¿Abuela?
—Él cree que yo debería de vender la tierra ________. Le dije que tú dijiste que el
negocio iba bien, pero...
¿Qué pasaba si Anthony Cadwick tenía razón y la abuela estaba aferrándose a la
tierra por _______, porque ella no sabía que más hacer por ella? ¿Por qué seguía
teniendo esas ilusiones donde Riddly la persuasía para vender?
—Abuela, sabes que no puedes vivir en la casita de campo sola, ¿Verdad?
—Por supuesto, querida. Ya no me desenvuelvo tan bien como solía hacerlo.
—¿Y sabes que quiero vivir aquí. En la ciudad. Cerca a la panadería?
—Si, Caperucita Roja, se lo mucho que piensas que amas la ciudad.
¿Pensar? ______ sonrió. La abuela siempre creía que conocía a ________ mejor de lo
que ella se conocía a sí misma. —Eso significa que nadie vivirá en la casita de
campo.
—Sí querida. Lo entiendo.
—Entonces dime la verdad. ¿Por qué es tan importante aferrarse a la tierra?
—Porque hice una promesa, por supuesto.
—¿A quién? ¿A papá? -_______ preguntó.
—¿A tu padre? No. Riddly nunca lo entendería. Él todavía no lo cree. No, querida.
Se lo prometí al lobo. Mi hermoso lobo plateado. Nuestras tierras permanecen
como un amortiguador entre su mundo y el nuestro. Le prometí que siempre
tendría ese amortiguador.
________ contuvo el aliento, los recuerdos inundaron su mente, ese sedoso pelaje,
esos ojos hipnóticos, el sueño erótico. Ella empujó las distracciones fuera de sus
pensamientos.
El lobo no quería que ella vendiera. Hace unas pocas semanas hubiera
entrecerrado sus ojos debido a esa afirmación, pero después de haber conocido
a la misteriosa bestia no parecía tan descabellada la idea.
A _______ no le importaba por qué la abuela quería mantener la casita de campo.
Ella no la quería vender. Así que ______- no permitiría que se vendiera. Tan simple
como eso. Era lo menos que podía hacer por una mujer que le había dado una
buena parte de su vida.
—¿______?
—Si, abuela. Todavía estoy aquí.
—Él dijo que te has retrasado en tu pago del préstamo, la próxima semana hará
un mes completo. ¿Es verdad?
Un peso incómodo se hundió hasta el fondo de su vientre, como si hubiera
tomado una comida de mar en mal estado. ¿Cómo pudo saber su Abuela sobre
su historial de pago? —¿Quién te dijo eso?
—¿Es verdad?
Sí. Era verdad. Ella había hecho el pago, pero había un cargo extra por la
demora, lo que sólo hacía sus finanzas más apretadas. No había manera en la
que la abuela pudiera saber eso, aunque alguien debió de habérselo dicho.
Alguien que no está hecho de recuerdos ni de ilusiones. Alguien real.
—Estoy realizando los pagos. Todo está bien. Ahora, ¿Con quién has estado
hablando?
—Con Riddly. Era Riddly. Él dijo… —Su voz era suave, insegura. Y cuando sus
palabras se desvanecieron, ______ supo que la abuela se dio cuenta que su
mente le había estado jugando una mala pasada.
—Abuela, papá está muerto. Él no podría haberte dicho lo que está pasando con
mi préstamo. Piensa. ¿Quién era?
Quien quiera que estuviera alimentándola de la información financiera de ________
estaba obviamente detrás de la tierra. Usaría cualquier medio necesario,
incluyendo hacer sentir culpable a una viejita. ¿Pero hacerse pasar por su hijo
muerto? Eso era algo demasiado bajo.
—Él dijo que era Riddly. Al principio no le creí. Pero me confundí algunas veces. Él
se parece a Riddly… un poquito. Yo sólo extraño a mi chico.
—Lo sé. Yo también extraño a Papá. Pero no es él. Alguien está tratando de
engañarte para que vendas la tierra y yo creo saber quién es. Hablaré con Clare,
en la recepción. Lo averiguáremos.
Los pensamientos acerca de Joe Lupo jalaron a ______ en dos direcciones
diferentes. Su vientre se removió. Dios mío, ella siempre se había considerado muy
buena juzgando personalidades. ¿Cómo pudo volverse su instinto tan libido y
apagado?
Tal vez la abuela se refería a alguien más. Joe había parecido feliz cuando
_______ le dijo que no dejaría a nadie poner las manos en la tierra de la abuela. Y si
ella no lo conociera mejor, juraría que él realmente se preocupaba por la abuela.
Uff. Estoy agarrando un clavo ardiendo.
—¿Estás segura que no necesitas dinero, Caperucita Roja? —La abuela de repente sonó muy lúcida—. Se lo prometí al lobo, pero él entendería que las
necesidades de mi nieta son lo primero.
—Estoy segura. El lobo se puede relajar. Tampoco permitiré que la tierra sea
vendida.
—Ah, qué extraño giro del destino, —dijo la abuela.
—¿Qué?
—Todos estos años protegiéndolos el uno del otro y aquí estas. Cada uno
protegiendo al otro del mundo.
—Sí, todo al revés. —________ no podía dejar de pensar que su vida hubiera sido
más fácil si el gran lobo malvado se hubiera quedado en el brumoso mundo de
los cuentos al que pertenecía.
***
—¿Tienes alguna idea de quién es el Sr. Lupo? —Cherri se detuvo a mitad del
tamizado para mirar a _______, la mitad de la bandeja de panecillos de crema
estaba salpicada de azúcar en polvo.
_______ se encogió de hombros. Miró a Cherri y luego volvió a la masa del pastel
de manzana, apretando las abolladuras en el borde—. No importa.
—Tonterías. ¿Me estás diciendo que no buscaste nada en internet de él?
______ se encogió de hombros, la reina de la indiferencia. Era un hecho que ella había buscado información de él. Pero admitir eso significaba admitir que ella
sentía la respiración pesada, las bragas húmedas, y que olvidaba su propio
nombre, por el tipo que estaba tratando de engañar a su dulce abuelita. Ella no
quería admitir eso. Ni siquiera para ella misma.
—Bueno, yo busqué sobre él, —dijo Cherri—. Y es La Mierda. Lo digo enserio. Es Él
Hombre. El Gran Tipo. El Sr. Monopolio. Boardwalk, Park Place, el hombre posee
toda la junta directiva.
—Impresionante. Pero él no podrá volver a ver a la abuela. Hablé con Clare. Es un
trato hecho.
—¿Clare? ¿La mondadientes de la recepción? Sé que los maestros del jardín
infantil son más rudos que ella. ¿En verdad crees que ella puede detener a un
hombre como Joe Lupo?
—Es un centro privado. Él no está por encima de la ley.
—Uh, ¿Holaaa? —Cherri empujó sus gafas con el dorso de la mano azucarada—.
¿Un tipo con esa cantidad de dinero y poder? Sí, él está por encima de la ley.
—No me intimida.
—Debería. Él ha salido con algunas de las mujeres más hermosas del mundo,
estrellas de cine, modelos, incluso una princesa. ¿Eso no te intimida?
—No. —Es deprimente.
—Estuvo casado una vez.
—¿De veras? —Ahora esa era una novedad para _______.
—Ella lo dejó. Desapareció.
—Suele suceder.
—Él puede comprar y vender a Donald Trump. El hombre no posee un par de
zapatos, cinturones o portafolios que provengan de un ser vivo. Cuando come
comida china, lo hace… en China.
—No me importa.
—Él no lava su ropa interior. Sólo compra una nueva.
—Cherri.
—Y son hechos a medida.
—Basta. —Ella no podría contener la risa por mucho más tiempo.
—Bien. ¿Qué tal esto? Él también es tu vecino.
—¿Qué? —________ le dijo bruscamente a Cherri, con el pastel en una mano y la
puerta del horno en la otra.
—No buscaste información sobre él, ¿Verdad? No lo puedo creer. —Cherri se dio
la vuelta y acabo de esparcir la azúcar sobre los panecillos.
—De acuerdo, de acuerdo. Dejé de leer después de la parte de lo de la princesa.
¿Feliz ahora? Cuéntame la parte de que él es mi vecino.
______ empujó el pastel en el horno, ajusto el temporizador, luego tomó el
banquillo vacío de la mesa de preparación de Cherri.
—Bueno, él físicamente no es tu vecino, a menos que viva en alguna parte de la
reserva Wild Game al lado del terreno de tu abuela
.
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Agosto 3rd 2012, 09:09

me encanta
creo que se va a armar por que a la Abue le encanta ver a Joe
y a Joe le encnta ver a la Abue...1+1=2
y ahora la Caperu lo prohibio
Upps Rolling Eyes
Siguelaaa
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MensajeTema: Re: Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!   Hoy a las 01:49

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Caperucita Roja y el Lobo [Joe&Tu] Hot!
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