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 Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA

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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 8th 2012, 13:50

me encantooo sobre todo el

—¿Me follé a quién?

dios me rei un monton me encantooo siguelaaa
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 8th 2012, 14:23

JAJAJ concuerdo con Irennis xD eso me mato de riza siguelaaaaaaaaaaaaa
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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 8th 2012, 17:14


CAPITULO 31


No podía dejar de tocarlo. No podía dejar de besarlo. Con las manos le empujó el pecho, los dedos se hermanaron con los vellos, lo atrajo hacia ella. Lo arrastró más cerca del beso, intentó trepar en él. Maldito fuera él. Maldita fuera ella. Un quejido se le escapó de la garganta cuando golpeó la espalda con el muro y Joe la alzó hacia él.
La ira y el miedo fluían en ella. Ira contra Delia Gray por atreverse a golpear donde ella era más vulnerable. Miedo porque había sido golpeada. Y las ansias. Oh,
Dios, las ansias que inspiraba en ella eran demasiado para soportar. Quemaban más que el miedo y la ira La envolvían con un manto al rojo vivo y un placer abrasador.

—Intenté ser lo que un buen marido debería ser —le dijo en un gruñido al tiempo que se alejaba de ella, cogiéndola del cuello con una mano antes de dirigirse a los botones del canesú del vestido—. Intenté darte lo que creí que merecías. Los botones se desabrochaban debajo de los dedos mientras una tormenta le rabiaba en los ojos. —¿Qué me merezco? —Se arqueó contra él, levantando una pierna para engancharla en la cadera, para acercar el bulto duro como acero debajo de los vaqueros.
—Todo. —La tela cayó hacia atrás y reveló el encaje negro del sujetador push up que llevaba bajo el vestido—. Tú te mereces todo lo que pueda darte. Cada caricia. Cada grito de placer, cada susurro de sensualidad que pueda obsequiarte.

—¿Y tú sabes cómo entregarlo todo? —jadeó ella, echando la cabeza hacia atrás contra el muro al tiempo que los labios de Joe le recorrían el cuello.
El levantó la mirada lentamente.

—Sé cómo asegurarme de que lo recibas todo —corrigió él. _______se humedeció los labios, sintiendo la sangre recorriéndole el cuerpo, el placer agitarse en cada terminación nerviosa. Estaba tan excitada, tan húmeda, tan desesperada por todo lo que los ojos de Joe prometían, que la aterrorizaba.

—¿Sin importar cuánto nos destruya?
Él negó con un lento movimiento de cabeza.

—Nunca permitiría que nada te destruyera, ______. Nunca. Siempre te
protegeré.
El amor de Joe la protegía. Ella lo había sabido desde el principio, desde la primera noche cuando la había mirado a los ojos y le había dicho que era suya para siempre.

—Tú eres mío para siempre —le recordó ella, entonces.

—Siempre —le prometió él, besándole los labios una vez más.

—Necesito pensar. —_____ cerró los ojos contra la promesa en los ojos de él—. Simplemente no puedo... hacer esto.

—No hay nada que hacer, amorcito. —Le tomó el labio inferior, lo lamió, lo mordisqueó antes de soltarlo lentamente y dar un paso hacia
atrás.

—¿Nada que hacer?
Él negó con un lento movimiento de cabeza, los mechones de cabello negro demasiado largos le acariciaron el cuello de la misma manera que ella deseaba hacerlo con los labios.

—Simplemente sé tú misma,_____—le dijo con tono gentil—. Toda tú. Se trata de tu placer, cariño. Se trata de qué te hace arder. Grita por más. Es acerca de tus fantasías y tus deseos. Yo soy solo tu guía.
—Mi guía —exhaló ella bruscamente al tiempo que tomó los extremos del vestido y caminó hacia las escaleras—. Tú no me guías, Joe. Me siento más como un pequeño bote a merced de una gran ola.
—Conviértete en la ola. —El rió socarronamente—. En verdad es muy fácil.
—También lo es ahogarse, me han contado. —Negando con un movimiento de cabeza, miró hacia el extremo de las escaleras, rogándole a Dios tener la fortaleza suficiente en las piernas—. Voy a tomar una ducha. Te veré más tarde.

—_____—La voz la detuvo cuando comenzó a subir.
Giró sobre los talones, lo observó fijamente, casi temblando ante el poder en la expresión de Joe, la sensualidad y la pura lujuria auténtica.

—No lo pienses hasta morir. Pensar en esto solo lo hará ver aterrador y más de lo que realmente es. Y sin importar qué chismorreo quiera comenzar Delia Gray, nadie sabrá de nosotros tres, nadie ______
Ella asintió con un lento movimiento de cabeza.

—Como dije, lo pensaré.

—Piénsalo —murmuró él—. Y yo seguiré seduciéndote.
Ella hizo un ademán con la mano y comenzó a subir las escaleras.

—Ve a molestar a Nick. Estoy demasiado cansada y fastidiada para lidiar contigo.
Joe la observó irse con una sonrisa. La corta y pequeña falda del vestido le rozaba el firme trasero y le hacía frufrú por encima de las rodillas. No era el vestido de verano más bonito que tenía, pero hacía maravillas con las piernas ligeramente bronceadas y los pies descalzos.
Era la mujer más honestamente sensual que había conocido en la vida. No tenía punto de comparación con Delia Gray. Incluso con veinte años, Delia había sido una bruja calculadora. Había estado decidida a poseerlo, y Joe había estado igualmente decidido a frustrarle los planes.
Maldición, sucedió hacía más de quince años. El no había regresado a Scotland Neck hasta volver con su esposa. Y parecía que Delia aún guardaba rencor.

—Recuerdo haberte dicho que la vida de un pueblerino te volvería loco, Joe — dijo Nick arrastrando las palabras desde el final del pasillo.
Joe se tocó la quijada con la mano.

—Me encargaré de Delia si tengo que hacerlo. Si no funciona, hablaré con la suegra. Victoria solía ser una mujer razonable.

—¿Vas a hablar con la suegrita? —se burló Nick.

—La suegrita podría masticarte y escupirte como desayuno —le informó Joe al tiempo que restringió un escalofrío—. Pero es razonable.

—¿Y si no lo es?
La sonrisa de Joe se volvió asilvestrada.

—Entonces les meto la placa y el temor de la Agencia por el culo. Si eso no funciona, entonces les traigo a toda la Agencia aquí. Con Delia, las sutilezas no funcionan muy bien.
Él debería saberlo. Lo había intentado sutilmente desde los dieciséis hasta los dieciocho años con la brujita manipuladora. Lo que Delia no podía poseer, lo intentaba destruir. Había aprendido esa lección muy bien durante los años de juventud.
Joe había reconocido el rasgo en ella con bastante facilidad. Le recordaba mucho, demasiado, a su padre. La resolución rabiosa de ganar a cualquier costo y de poseer en lugar de amar.

—Quizás deba mezclarme en el pueblo esta noche y ver qué puedo averiguar. Escuchar lo que pueda escuchar. —Nick caminó por el vestíbulo hacia las escaleras— . Préstame la Harley. Volveré con información, como que el mundo es redondo.

—Pero, ¿volverás con la Harley? —Joe hizo una mueca.

—Ambos regresaremos ilesos —prometió Nick con esa maldita sonrisa petulante.

—No eres tú quien me preocupa, amigo —gruñó Joe mientras quitaba la llave del llavero que tomó del bolsillo—. Esa Harley es lo que más quiero después de _____ cuídala o morirás.
Nick le hizo una seña obscena con el dedo al tiempo que Joe le arrojó la llave.

—Solo manten tu pájaro en mano, Nick, y la Harley sobre las ruedas.

—Volará como un pájaro y aterrizará como sobre nubes —prometió Nick en su camino de salida—. Como sobre nube

Joe hizo una mueca de dolor, Nick y las motocicletas eran asuntos peligrosos. Simplemente rogó que su amigo cuidara mejor la motocicleta de lo que se cuidaba a sí mismo.




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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 8th 2012, 17:20


Chicas ahi les dejo otro capitulo, por si no me conecto mas tarde. Bienvenida CoraJonasKevinatic y Gracias a Andrea-JB-Nick Jonas, IrennIsDreaMy y jonasirina por leer y comentar siempre. Las quiero chicas Smile ah y la parte de este cap que mas me causo gracia es en donde Nick le hace el gesto obsceno a Joe jaja Razz
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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 8th 2012, 19:15


CAPITULO 32

_____ estaba de pie bajo el chorro de la ducha, y dejó que el agua tibia le bañara el cuerpo al inclinar la cabeza hacia atrás para empaparse el cabello.
Tenía el cuerpo increíblemente sensible, el trasero aún dolorido por la noche anterior, y sentía un hormigueo en la piel por el recuerdo de la dominancia que Joe le había demostrado. Él conocía sus propias ansias, y parecía que había descubierto las de ella mucho mejor de lo que _____ había imaginado. Porque ella había tenido fantasías. Desde el día en que por primera vez había escuchado los rumores acerca de la supuesta pertenencia de Joe al exclusivísimo club de caballeros en Virginia, y conoció a su amigo Nick, ella había tenido fantasías.

Se había imaginado los labios y las manos de Joe acariciándola. Sujetándola. Refrenándola mientras Nick se movía entre las piernas. O al revés. Los dos hombres controlándole la pasión y las reacciones hasta que estuviese gritando, rogando por un orgasmo.
Cerró los ojos, apretando los dientes al sentir el dolor que se le gestaba en el clítoris y en la vagina. Joe había alimentado la latente excitación que la había quemado por dentro durante todo el día. La fortaleza del cuerpo y la lujuria de su marido mientras la mantenía atrapada contra el muro en la planta baja le habían provocado una cantidad furiosa de flujo. Y, sin embargo, le causaba rechazo.
Había visto la compostura deliberada en el rostro de Joe en ese entonces, y se dio cuenta de que estuvo utilizando esa compostura durante más de tres años. La había sentido, y durante mucho tiempo se negó a tentarla. Pero, durante el año pasado había estado lidiando con su propia inquietud. Con la necesidad de empujar ese control prudente que sabía que Joe estaba empleando.
¿Sabía ella lo que sucedería?

Negó con un movimiento de cabeza, y se lavó el cabello rápidamente antes de enjabonar la esponja y continuar con el cuerpo. Se sentía demasiado inquieta, la carne demasiado sensible.
Su matrimonio estaba cambiando y podía sentirlo. Las consecuencias de tal cambio le tenían los nervios de punta. Deseaba poder decir que Joe estaba cambiando, pero tenía la sensación de que él en realidad estaba quitándose los guantes de seda con los que la había tocado todos esos años. Ahora, era su turno de decidir si podía amar y seguir viviendo con el hombre que era en verdad, en lugar del hombre que le había mostrado a ella.
Si podía lidiar con las ansias de su marido. El trío sexual no era una condición excluyente. No tenía duda de que si decía que no, se lo respetaría. No la forzaría. Intentaría seducirla. Pero si él presentía por un segundo siquiera que ella en verdad no lo deseaba, entonces se replegaría. El sexo, aun así, sería más fuerte. Joe aún dejaría libre la parte más oscura de él.

Por desgracia, no podía auto convencerse de que no lo deseaba. Y las fantasías que había tenido a lo largo de los años le aseguraban que sí lo quería. Con Joe . Deseaba cada promesa sensual y prohibida que le había visto en la mirada durante los últimos tres días.
Se enjuagó con velocidad y cerró el grifo antes de envolverse el cuerpo con una toalla y salir de la ducha. Se secó el cabello rápidamente, lo peinó con un cepillo y se secó con movimientos rápidos y efectivos.
Abrió la puerta del armario de medicinas y extendió el brazo para coger la pequeña botella de perfume que utilizaba, solo para acabar con las manos vacías. Se inclinó y miró dentro, sobre el estante, antes de abrir la gaveta de abajo.
Allí estaba, junto con el peine extraviado.
Negó con un ademán de la cabeza y abrió el perfume, se lo roció sobre el cuerpo y luego lo puso en su lugar en el estante antes de coger el peine y dejarlo en el pequeño estante plateado sobre el lavabo. Sabía que había revisado esa gaveta el otro día cuando buscaba el peine.

Lo que le recordó que después de la cena tendría que hallar el vestido. Tenía que estar en el cuarto de la lavadora, en algún lugar. No podía entender cómo había logrado perderlo.
Después de colocarse un tanga de encaje blanco y un sujetador haciendo juego, ______ se vistió con un par de livianos pantalones de verano de algodón que iban hasta los huesos de la cadera y un top de tejido abierto con una decena de pequeños botones de madera que sujetaban los bordes juntos. No tenía mangas, pero era suelto y cómodo.

No tenía el coraje de llevar los ajustados pantalones de cintura baja con las piernas cortadas y las cortas camisas que normalmente vestía en la casa en el verano.
El día en que Joe la tomó contra el tractor, había aprendido exactamente qué podían lograr esas prendas en la libido de su marido. Aunque había querido molestarlo, torturarlo un poco por haberse perdido la cena sorpresa que había planeado. Sin embargo, tenía la sensación de que esa noche no era el momento de presionar sus ansias. Ni las de Nick.

Cuando se colocó los delgados calcetines, y estuvo un poco más relajada de lo que había estado momentos antes, _____ salió de la habitación y se encaminó hacia la planta baja. Sin duda Joe estaba fuera otra vez trabajando en algún lugar, lo que le daría unas horas de paz para preparar la cena y terminar con algunas cosas de la casa.

Quizás incluso le daba tiempo para reparar el resquebrajamiento en sus propias defensas que Delia Gray había causado. No podía echarle la culpa a una coincidencia por los rumores. Delia se había regodeado demasiado, estuvo demasiado segura. «Pero ya no soy una chiquilla», se dijo a sí misma. Y no estaba infringiendo la ley ni humillando a una familia inocente. Ese era su matrimonio, y era problema suyo.

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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 8th 2012, 21:16

Siguelaaaa pronto pliz!!!!
la estaba leyendo en otro tema pero ya no la va a subir parece y
quiero leer la que subes
Very Happy
GRACIAS POR HACERLO!
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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 9th 2012, 06:39

siguelaa por fiii me encantaaaa
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 9th 2012, 10:47


CAPITULO 33

Al tiempo que arreglaba la casa y pasaba la aspiradora, dejó que los pros y los contras de ese cambio en la relación le azotaran la mente. Sin embargo, al final del día, todo se reducía a un punto: Joe le había despertado la curiosidad. Las caricias de él y de Nick la habían excitado más de lo que había creído posible jamás. A fin de cuentas, sabía que al final, iba a suceder. Y de lo que sucedería de ahí en adelante, no tenía idea.
Una cosa que comenzaba a creer desde el fondo de su corazón era que Joe iba a convertirlo todo en una aventura, definitivamente. —Wes —llamó Joe al entrenador cuando éste ingresó en el oscuro interior del establo y miró a su alrededor con los ojos entrecerrados. Sabía que había visto al otro hombre entrar allí unos momentos atrás.
Wes Bridges, el entrenador que había contratado para los pura sangres que criaba en la granja, era una persona solitaria, pero era un muy buen entrenador de caballos.

—¡Wes! —La burla de los caballos fue el único saludo de respuesta que obtuvo durante un largo rato.

—¿Señor Jonas? —El hombre pequeño y robusto salió del cuarto de los arreos, el ceño fruncido le dibujaba líneas en rostro al tiempo que se limpiaba las manos con un trapo húmedo y caminaba hacia el amplio pasillo de los establos—. ¿Puedo ayudarle en algo, señor?
El cabello castaño oscuro le caía sobre frente arrugada, casi ocultándole los ojos, castaños también. Todo en Wes era oscuro, desde el cabello hasta la piel curtida y bronceada por el sol.

—Hay un comprador que viene de Kentucky en los próximos días para echarle una mirada a Viento de Tormenta. Quiero que estés disponible en caso de que tenga alguna pregunta. —Wes tenía el mal hábito de desaparecer cada vez que los compradores llegaban.

—Tendré la yegua lista. —Wes se movía nervioso como lo hacía a menudo cuando hablaba con alguien de otra cosa que no fueran caballos.

—Asegúrate de estar aquí con ella, Wes —le ordenó—. Vuelve a desaparecer y tendremos que hablar.
Wes parpadeó.

—Estaré aquí, señor.

—Bien. —Asintió con un movimiento de cabeza al recorrer con la mirada los prolijos establos y los animales brillantes y bien cuidados. Wes era muy detallista en cuanto a mantener los establos en perfectas condiciones. Le arrugaba el entrecejo a cualquiera que le desacomodaba el lugar, incluso si se trataba de Joe.

—¿Es todo, señor? —preguntó Wes—. Estaba limpiando los arreos en el cuarto de atrás, si no necesita nada más.

—Eso será todo. — Joe hizo un ademán corto con la cabeza y, encaminándose hacia el establo que contenía a su yegua preferida, le acarició el cuello con gentileza. Grace había sido su primera compra, y su primera potranca le había hecho ganar un dineral. Era grácil, rápida como el viento, y con tanta gracia como lo indicaba su nombre.

—Señor Jonas, ¿ha notado usted algunas cosas extrañas por aquí? —preguntó Wes con nerviosismo cuando comenzaba a girar para regresar al cuarto de arreos.
Joe se detuvo, con la palma de la mano presionando sobre el cuello de Grace al fruncir el entrecejo y mirar al entrenador.

—¿Por ejemplo?
Wes se rascó la mejilla entrecana.

—Pues, ¿ese perro suyo,Winston?
Joe frunció el ceño, Winston era el perro de la granja, un chucho de raza indeterminada que había tomado la granja como su hogar antes de que él y _____ llegaran. Joe sospechaba que el animal de patas largas y cuerpo delgado tuviera algo de pastor, pero no estaba seguro.
Echó una mirada hacia la puerta de los establos donde había visto al perro un rato antes. Winston estaba aún echado en su lugar habitual fuera del granero.
Joe regresó al entrenador.

—¿Qué pasa con él?

—Pues... las últimas semanas, lo he encontrado encogido de miedo aquí en los establos. Winston siempre ha dormido en el porche hasta el amanecer, ¿no es verdad? Eso había sido más de lo que Wes le había hablado jamás. Pero tenía razón; Winston siempre durmió en el porche.

—Y he notado, también, que no le agrada que lo acaricien como antes. Solía dejarme darle una zurra cada vez que tenía tiempo. Ahora se esconde de mí.

—Me encargaré —Joe asintió con un ademán de la cabeza expresando su preocupación—. Gracias por avisarme.
Wes se encogió de hombros.

—Simplemente algunas veces no me sigue.

—¿Has notado algo más fuera de lo común? —le preguntó Joe luego, sintiendo una tensión de advertencia gestándose en él.
Wes hizo una pausa nuevamente.

—Pues... he encontrado el establo de Grace abierto cuando vengo por la mañana una o dos veces. Pequeñeces que no pueden ser otra cosa que eso.
Pequeñeces. Coincidencias. Joe sintió los cabellos de la nuca erizarse.

—¿Ha faltado algo? —preguntó él. Se había preguntado dónde estaba el acosador ahora. Podría estar más cercano de lo que él imaginaba.


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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 9th 2012, 11:57

me encantooo siguelaaa pleaseee
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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 9th 2012, 13:16


CAPITULO 34


Wes negó con un movimiento de cabeza.
—No. No ha faltado nada. Simplemente los animales comportándose de manera extraña y el establo de Grace abierto. Solo pensé que debía preguntar. -- Wes agachó la cabeza y volvió a caminar arrastrando los pies.

—Controlaré el establo de Grace por las noches antes de retirarme. —Joe asintió con un movimiento de cabeza—. Dime si notas alguna otra cosa.

—Así lo haré. —Wes asintió con un ademán—. Voy a limpiar los arreos ahora.
Joe arrugó el entrecejo al recorrer los establos con la mirada. Regresó a Grace y la observó con cuidado, buscando cualquier signo de lastimadura o aflicción.
Resopló y con el hocico le dio un golpecito en el brazo para captar su atención, pero nada parecía estar fuera de lugar. Le dio unas palmaditas en el cuello como despedida y controló la cerradura del establo antes de dirigirse hacia afuera, hacia el perro regodeándose bajo el sol. Sin embargo, demasiadas coincidencias estaban de repente comenzando a sumarse.
Winston parecía estar bien, deseoso de captar su atención y tan juguetón como siempre. Sin embargo, Joe volvió a mirar hacia los establos mientras acariciaba al animal, preguntándose si lo estarían observando en ese mismo instante.
Wes era una pequeña y extraña persona en un buen día, pero nunca había parecido paranoico ni se había olvidado de controlar que los pestillos de las puertas de los compartimientos estuviesen cerrados.
Con el peine extraviado de _____ al principio de semana, los rumores de un trío del que nadie debería saber, y ahora eso, Joe estaba comenzando a ponerse en la piel del agente de nuevo. Y no le agradaba. Le había llevado casi dos años quitarse las sospechas paranoicas que venían con el trabajo en la Agencia. Pero, ¿era paranoia o él y _____ eran un blanco ahora?

—Vamos, muchacho, te buscaremos algo de comer. —Joe palmeó al perro una última vez antes de atravesar la puerta y encaminarse a la casa; el animal trotaba con alegría a sus pies.
Ingresó por la puerta trasera y tomó unos de los huesos comprados en la tienda que _____ tenía a mano para el perro en un estante y se lo arrojó a Winston. El animal se alejó trotando alegremente, con el hueso de carne ahumada encerrado posesivamente en la boca.
Cuando cerró la puerta, pudo escuchar el zumbido de la Harley en la entrada principal y gruñó por la hora. Nick estaba de regreso mucho antes de la medianoche.
Joe estaba sorprendido. Había anticipado que tenía que recoger a Nick, sin mencionar su destrozada Harley. No sería la primera vez que hacía algo así. Nick había destrozado totalmente su propia motocicleta cuatro años antes, y Joe había jurado que nunca le permitiría a su amigo conducir la Harley.
Cruzó la casa y se encontró con Nick cuando entraba por la puerta principal.

—Tu llave, mi amigo. — Nick le arrojó la llave y una sonrisa desenfadada—Este es un pueblo bastante pequeño. Mucho, mucho paisaje, si no te molesta el comentario.

—No me molesta lo más mínimo. —Joe guardó la llave en el bolsillo e invitó a
Nick hacia su oficina—. ¿Lograste averiguar algo?

—Solo que Delia Gray odia a _____ con una pasión que la mayoría de las mujeres reservan para amar a los hombres —gruñó Nick—. Ella siente excitación sexual por tu matrimonio, Joe. Eso es algo peligroso.

—Ya me había dado cuenta de eso, Nick.

—Pues date cuenta de esto. Por lo poco que pude averiguar gracias a mis encantos con las pocas damas con quienes conversé en el pueblo, parece que Delia Gray es quien está extendiendo el rumor de que estamos compartiendo a tu bonita mujer. Pero nadie sabe cómo ella averiguó que yo estaba aquí con tanta rapidez.

—Uno de los peones de la granja, sin duda. —Joe hizo una mueca de dolor, intentando hacer la sospecha a un lado—. No hay muchas cosas que puedas mantener en secreto aquí. Sin embargo, por el bien de _____ , había esperado poder mantener esto en secreto.
Joe se pasó los dedos por el cabello mientras caminaba hacia la amplia ventana y miró hacia los establos. Wes estaba aún allí, cerrando todo por la noche, asegurándose de que los caballos estuviesen cómodos antes de partir. El infierno de la sospecha.

—Pero, ¿cómo se enteró de la verdad? —murmuró Joe—. Le dije a _____ que fue una coincidencia, pero tengo un mal presentimiento en los huesos, Nick . Sabe algo que no debería saber.
Nick se encogió de hombros con facilidad.

—Podría tener amigas en Virginia. El mundo es un pañuelo ahora, Joe.

—Entonces los rumores deberían haber comenzado antes. Como has dicho, Delia siente excitación sexual por mi matrimonio.

—¿Qué quieres hacer? Puedo irme a un hotel en el pueblo...
Joe estaba negando con un movimiento de cabeza incluso al mismo tiempo que las palabras brotaban de la boca de su amigo.

—Esta es mi casa y mi vida —gruñó, conteniendo la ira que comenzaba a gestarse en él—. Yo no meto mis narices en la vida sexual de los demás y ellos deben permanecer alejados de la mía. Sanseacabó. Me aseguraré de eso.
Nick hizo una mueca.

—Las técnicas del vaquero no van a funcionar aquí, Joe.

—Crecí en este pueblo Nick—señaló Joe salvajemente—. Nací y me crié aquí. Sé cómo manejarlos. Tú no lo sabes.
Algunas personas solo entendían una cosa. El miedo. Quizás no había regresado a Scotland Neck desde quince años antes de contraer matrimonio, pero se había asegurado de aprender todo lo que pudo antes de regresar.
Tenía que admitirlo, no había esperado que Delia le arrojase un palo en las ruedas. Pero se encargaría de ella a través del marido y de la suegra. Sabía dónde golpear a esa víbora para obtener mayor efecto.

—Eso no nos dice de dónde salió la información —señaló Nick.

—Averiguaré eso también.
Levantó la mirada cuando se escuchó un golpe a la puerta. Un segundo después, ______ ingresó a la oficina.
Joe casi sonríe burlón al ver cómo se había vestido. No la había visto tan tapada en la casa desde que contrajeron matrimonio. Y esos livianos pantalones de algodón de verano y la camisa suelta no le desmerecían las exuberantes curvas debajo en absoluto. El top con botones le cubría los senos con una suave caricia, incitando a un hombre a averiguar qué había debajo. Los pantalones eran lo suficientemente sueltos como para ocultar los redondeados muslos e insinuar la suave grieta entre ellos.

—Voy a preparar la cena —anunció—. ¿Hay algo en particular que quieran comer?
Por el rabillo del ojo, Joe vio la súbita llama de lujuria en la expresión de Nick y la inusual tensión en los labios de su amigo mientras se retraía de proponer lo que Joe estaba seguro sería una sugerencia mucho menos que decente. Al ver el acalorado rubor que tiñó las mejillas de _____ le aseguró que ella lo había notado también.

—Pervertido —murmuró ella entre dientes. Una diversión traviesa iluminó los ojos de Nick al tiempo que giró hacia ella.

—No me parece adecuado ese comentario.
Ella revoleó los ojos antes de dirigirse a Joe. —Encárgate de él. Joe enarcó una ceja.

—Me agradaría mucho más encargarme de ti, pero solo después de la cena.

—Pues bien, comerán lo que se me ocurra cocinar.

—______. —La voz fue más dura, más oscura, al ella girar para marcharse, entonces lo supo. Él lo escuchó en su propia voz, pero la reacción en ella fue mucho más evidente.
Se heló, un casi imperceptible temblor le recorrió la espalda antes de girar hacia él.
La expresión en ella le tensó los cojones en los vaqueros. Había bajado las pestañas, los labios parecían más voluptuosos, y un rubor que no tenía nada que ver con la vergüenza le oscurecía las mejillas.

—¿Qué? —Un pequeño pliegue le arrugó la frente cuando él la miró fijamente.

—Ven aquí. —No era un ruego.
_____ entrecerró los ojos al mirar entre él y Nick.
Ella le dio un resoplido de dama y le dijo:

—En tus sueños.
Habiendo dicho eso, giró y cerró la puerta con firmeza tras ella y su bonito y redondeado trasero.
Joe casi da una sacudida por la tensión que le rasgó en dos el cuerpo por el desafío deliberado. Apretó los dientes con una erección tan caliente, apuntando tan dura, que juró que estaba a punto de tener un orgasmo.
Se puso de pie con lentitud, mirando fijamente a la puerta con una sensación de expectativa.

—Quiero que cierres todas las persianas de la casa —le dijo a Nick suavemente—. Luego, reúnete con nosotros en la cocina.
Tenía todo el cuerpo tenso ahora, el control se le desmoronaba con el transcurso de los segundos. En lo único en lo que podía pensar era en abrazarla, contenerla, controlar ese dulce y caliente cuerpecito mientras él y Nick la llevaban hacia un placer que ella no podía imaginar. _____ no iba a cocinar la cena esa noche. Podrían pedir a domicilio después. Mucho después.



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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 9th 2012, 13:43

no la dejes hay mujer siguelaaaaaa
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MensajeTema: Placeres Prohibidos ( Joe, Nick y tu) HOT ADAPTADA   Julio 9th 2012, 23:33

Al parecer hay muchas fantasmitas porque tengo muchas visitas pero solo 3 o 4 comentan . Chicas les gusta la nove? sean sinceras.
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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 10th 2012, 06:10

claro que me gusta...puede ser que como ahora estas subiendo lo que ya habia antes, esten esperando para comentar cuando le continues
pienso yo
pero yo la voy a leer SIEMPRE
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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 07:39


Chicas les voy a subir una maraton, asi llegamos mas rapido hasta donde habia quedado la otra escritora.
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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 07:43


CAPITULO 35 Parte 1


_______ tenía la sensación de que acababa de plantear un desafío que no había ni una mínima posibilidad de que Joe rechazase. Lo había visto en el rostro de su marido el segundo en que lo miró por última vez antes de cerrar la puerta. En un instante, los ángulos tirantes y salvajes de una expresión tensa por la lujuria se revelaron claramente.
Joe le había advertido que no debía despertar el animal que dormía en él, pero lo había hecho de todos modos. ¿Deliberadamente? No sabría decirlo. Sabía que tenía los nervios tensos al límite, y el darse cuenta de que estaba en la misma habitación con los dos hombres le había incrementado la excitación sexual nerviosa que se había estado gestando en ella durante todo el día.
Inspiró ruidosamente cuando escuchó la puerta de la oficina de Joe cerrarse.
Se armó de valor y giró hacia la entrada de la cocina, observando como él ingresaba, acechante, en la habitación.

—Ven aquí. —Le indicó que se acercase con un movimiento del dedo índice.

—¿Para qué? —______ se replegó más dentro de la cocina; se le aceleraba el ritmo de la respiración mientras miraba fijamente al amante conquistador que sabía que era.
La camisa gris que llevaba se le estiraba sobre el pecho y los hombros, acariciaba los tensos y duros abdominales antes de desaparecer en los ceñidos vaqueros de cuero que él usaba.
El cuero se estaba saliendo. Las manos se encargaron de la hebilla del cinturón, desabrochándola con lentitud al tiempo que ella se alejaba paulatinamente.
—No lo creo, Joe. —Sonrió con dulzura—. Tengo muchas cosas que hacer esta noche como para jugar contigo.
Ella estaba presionando y lo sabía. Presionando la excitación de su marido, presionando sus propios límites. Estaba cansada de la inquietud, cansada de la creciente tensión entre ellos, de saber que había más por explorar, que había más placer, más aventura en los brazos de Joe de lo que ella se había permitido ver hasta ese momento.

—Pero yo quiero jugar, ______ —le informó con una diversión oscura al soltar los extremos del cinturón. Dios, eso era sexy. Con solo el cinturón abierto, el pesado bulto del pene estirándose debajo de la tela vaquera.

—No siempre obtenemos lo que deseamos. —Hizo un mohín con los labios con burlona compasión—. Deberías saberlo a estas alturas.
La risa que él emitió fue profunda, oscurecida por un poder oculto que ella misma sabía aún no había visto. ¿Quién era el hombre con el que se había casado? Creyó que lo conocía muy bien, pero estaba comenzando a darse cuenta de que quizás solo conocía una sombra de su sexualidad. Las ansias que acechaban debajo del controlado exterior le provocaron una sensación de excitación recorriéndole las venas. Podía verlo ahora. Los ojos no estaban tormentosos; no estaban oscurecidos por las sombras de las ansias que no estaba revelando. Estaban claros, brillantes, acalorados por una flama interna que salía de él y le llegaba a quemar a ella también.
Podía sentir su propia respiración volverse más áspera, más pesada. Los pechos se le hincharon, los pezones se hicieron tan sensibles que el roce con el encaje del sujetador era increíblemente excitante. Y entre las piernas, el clítoris se estaba inflamando, el sexo derramaba la humedad escurridiza, preparándose para él.
—Voy a obtener lo que deseo, en este caso —le prometió, moviéndose tan rápido que no pudo esquivarlo; la agarró de las muñecas y las llevó detrás de la espalda al tiempo que la empujaba hacia él.
La erección se le enterró en el estómago, presionando caliente y dura contra ella, mientras le sostenía las muñecas en la parte baja de la espalda y la arqueaba hacia él.

—¿Ahora qué? —lo desafió ella, luchando contra él, sintiendo que el pulso se le aceleraba al saber que no la dejaría escapar.
Le encantaba eso. Le arrojó una lanza de calor que le recorrió el cuerpo, apretándole el vientre y enviándole espasmos a la vagina cuando la alzó en brazos.

—Ahora vamos a jugar a mi manera. —El tono de voz le advirtió que lo que se aproximaba podría ser más de lo que ella había anticipado jamás—. Nosotros te mostramos exactamente lo que puede significar el placer verdadero, amorcito.
Nosotros. —Él y Nick.
_______ inspiró ruidosamente cuando la levantó en el aire, aún sosteniéndola de las muñecas, mientras que con el otro brazo le rodeaba la cadera para sacarla de la cocina y llevarla a través del vestíbulo hasta la abierta y poco iluminada sala.

—La cena —susurró ella, repentinamente insegura, nerviosa, al tiempo que Nick se acercó desde la ventana cerrada, haciendo lo que Joe había hecho y desabrochándose el cinturón primero.

—¿Estás asustada, pequeña? —Joe la tomó del rostro con la mano, obligándola a girar la cabeza hasta que él pudo mirarla a los ojos; la pesada dominancia en la expresión del marido le cortó la respiración.
Podía sentir los labios temblar; el miedo, las ansias y la incertidumbre le nublaban la mente.

—Yo... —gimoteó cuando lo besó en los labios; las lágrimas empañaron los ojos de ______ mientras las diversas variantes de lo que estaban a punto de hacer comenzaban a golpearle la mente—. Solo te amo a ti —volvió a susurrar contra los labios de su marido—. Solo te amo a ti, Joe
Él levantó la mirada, la expresión en el rostro gentil y colmada de lujuria a la vez. Podía ver el amor en los ojos de él, las ansias y la promesa. Pero el miedo comenzaba a abrirse paso en la mente. Ningún otro hombre la había tocado jamás, la había follado jamás.

—Y yo solo te amo a ti,______ —le prometió él. Ella oyó la promesa en la voz, la emoción, la necesidad.

—Necesitamos hablar sobre esto —volvió a protestar al tiempo que él se inclinaba sobre ella una vez más y la besaba en los labios.

—Se ha acabado el tiempo de hablar —le contestó con firmeza—. A menos que digas que no, entonces todo lo que quiero escuchar de ti son gritos de placer.

—¿Y si digo que no? —Pero, ¿quería ella decir no?

—No significa no —estuvo de acuerdo él, entrecerrando los párpados sobre los ojos mientras le acariciaba los labios con el pulgar—. ¿Pero es eso lo que realmente quieres hacer?
¿Era eso lo que ella quería hacer?

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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 07:45


CAPITULO 35 Parte 2


Joe le acarició el cuello con la mano, luego por encima del pecho, hacia los botones que le cerraban la camisa tejida. _____ luchó por mantener los ojos abiertos, por aferrarse a los sentidos al sentir a Nick moviéndose tras ella.

—Joe...

—Está bien, cariño —Nick susurró entonces—. Nada demasiado duro esta vez. Solo vamos a jugar un rato.
La voz de Nick fue una brisa de sonido sobre su oído, el calor del cuerpo de él la calentaba por detrás a ella mientras Joe la sostenía firme contra su cuerpo.

—Siente lo caliente que puede ponerse, _____ —le dijo Joe—. Eso es todo. ¿Crees que te forzaría?
Ella negó con bruscos movimientos de cabeza.
—Buena chica. —Él sonrió tenso, ansioso—. Ahora, déjame mostrarte parte de lo que podrías estar negándote.
Ella esperaba el beso. Esperaba las ansias ardientes y destructivas que había visto en los pasados días. No esperaba el control de él. No esperaba que Nick de repente tomara posesión de sus muñecas mientras Joe tuvo las manos libres para desabrocharle el top.

—Me fascinan estos pequeños botones —gruñó—. Abrirlos es como si fuese Navidad. Porque sé que los pezones más dulces y regordetes están esperándome debajo.
Los extremos de la camisa se abrieron, revelando el sujetador de encaje. La mirada de Joe era francamente sensual y se llenó de irónico humor.

—¿Armadura, cariño?
Se estremeció entre las manos de Nick al mirar a su marido. Por supuesto, podría haber sido capaz de mantener una apariencia de fortaleza si no hubiera sido por los labios del amigo en su cuello.
La mirada de Joe fue atraída por el movimiento de Nick, los ojos se le oscurecieron, se profundizaron, mientras la mandíbula se tensó con el esfuerzo que obviamente le estaba llevando mantener el control.
El sentir los suaves besos en el tierno tendón del cuello mientras Joe observaba, el rasguño de los dientes al tiempo que su marido le corría la camisa de los hombros hacia abajo y la dejaba colgando de los brazos amarrados, le provocaban sensaciones que se le clavaban como garras en el vientre.

—Voy a tener que castigarte por esto.
_____ abrió los ojos de par en par cuando él tironeó del pequeño broche del sujetador entre los senos.

—¿Ca... castigarme? —balbuceó ella. ¿Por qué la amenaza se oía tan condenadamente erótica?

—Nunca te di una zurra, ¿no es así, ______ ? —casi canturreó la pregunta.

—No. —______ tragó en seco, tensa—. Nunca.
¿Quería que él lo hiciese? ¿Por qué el trasero le hormigueaba como si se estuviese anticipando?

—Me he estado muriendo por ver cómo se te ruboriza el trasero.
El broche se abrió con una sacudida de los dedos, las tazas de encaje le protegían los senos y sus tensas puntas a pesar de estar desabrochado. Pero no pudieron luchar contra los dedos de Joe Dedos que pelaron el encaje como si estuvieran quitándole el envoltorio a un obsequio particularmente delicado.

—Maldición. Eso es bonito —gruñó de repente Nick tras ella, las manos soltándole las muñecas lentamente antes de quitarle el top y el sujetador.

—Muy bonito, joder. —La voz de Joe estaba tensa ahora, latente de lujuria—. Tan bonitos que es una jodida lástima cubrirlos

Bajó la cabeza al tiempo que la rodeó con los brazos, lamiéndole sobre un pico erguido al tiempo que ella dio una sacudida y gritó. El placer la azotó a través del cuerpo. Las terminaciones nerviosas que usualmente requerían delicadas caricias preliminares para llamear y cobrar vida, de repente latían dando la bienvenida.
______ apenas se dio cuenta de que Nick se alejaba de ella. Notó que el cuerpo del otro hombre ya no estaba allí, pero no le importó que se hubiera marchado. Joe la estaba sosteniendo, alzándola contra él mientras que los labios le cubrían el tenso pico del seno y comenzaban a tirar de él, profundos tirones de la boca.

—Joe , ah, Dios. Es muy bueno.
Ella iba a tener un orgasmo. Los pezones estaban tan sensibles, tan latentes y atentos a cada lengüetazo, a cada tirón de la boca, que podía sentir las sensaciones rasgándole el vientre. Rodeó el cuello de su marido con los brazos, entrelazando los dedos en su cabello. Lo único que ella quería hacer era aferrarse a él. Mantener ese placer exquisito dentro de ella por siempre. Mantener a Joe dentro de ella por siempre.
Era diferente. Tan diferente que apenas si podía procesar la sensualidad adicional, el puro erotismo apoderándose de ella.
Ella era diferente. Podía sentir las diferencias ahora. Algo salvaje y desinhibido estaba alzándose en su interior. Algo que no podía definir, no podía entender. Algo que le cubría el cuerpo como una elevación de la marea de calor erótico y la sostenía debajo de las olas que hervían a fuego lento.
—Me encantan tus pezones —gruñó Joe unos segundos después cuando levantó la cabeza de una punta y se dirigió a la otra—. Qué duros y tensos se ponen. Cómo se vuelven más rojos con mis labios, mi lengua.
Lamió el otro pezón, se lo llevó a la boca, lo chupó con fuerza al tiempo que ella se arqueó en los brazos de su marido y se aferró a sus hombros. El mundo se balanceaba a su alrededor. Giraba a su alrededor con calor y excitación, quitándole el aliento y los sentidos.
Él levantó la cabeza, los labios húmedos por las caricias al pezón, los ojos casi negros de excitación.

—Ya has fantaseado con esto —le dijo despiadadamente—. Lo vi en tus ojos en nuestra boda. Lo he visto en tu rostro cada vez que me lo has preguntado. Lo he sentido más de una vez cuando te vuelves salvaje debajo de mí.
Ella negó con un movimiento de cabeza, gimoteando porque no podía lograr que la mentira saliese de su boca.

—Y me calentaba más saberlo. Me hacía querer devorarte cada centímetro de tu cuerpo. Verte mientras te devoran. Me hacía desear darte todo acerca de lo que habías fantaseado.
La determinación le golpeó el rostro cuando echó una mirada tras ella.
Un segundo después, ______ se sacudió sorprendida, un grito inesperado salió de su boca cuando sintió el calor exaltado de un cuerpo masculino desnudo presionándole la espalda.

—Relájate —canturreó Joe cuando ella comenzó a temblar, mirando a su marido a los ojos mientras la mente procesaba la presencia de una gruesa y pesada erección sobre la espalda—. Aquí. Deja que Nick te sostenga un minuto, pequeña, solo un minuto.
La voz era gentil, pero la expresión implacable, tensa por la excitación, firme con la demanda, mientras Nick la soltaba de las manos de Joe.
Su marido la tomó de las muñecas, quitándole las manos de alrededor de su cuello mientras Nick la alejaba de él.
_______ tomó las muñecas de Nick , sintiendo la áspera piel, los vellos de los brazos erizándose bajo las palmas de sus manos, desde el pecho en su espalda.
Ella miró a Joe fijamente, observándolo cuando comenzó a quitarse la camisa. Lo observó hasta que Nick la giró en sus brazos y la obligó a mirarlo a él en su lugar.
Ojos azules zafiro y rasgos de línea dura. Las ansias tensaban la expresión de Nick, y los ojos se entrecerraron con erótica intensidad.

—¿Cómo fantaseaste, ______ ? —Bajó la cabeza, los labios le trazaron un camino por el cuello mientras la llevaba hacia el acolchado taburete bajo que estaba delante del amplio y mullido sillón frente al sofá.
Miró por encima del hombro, buscando a Joe, quedándose sin aliento al verlo quitarse la camisa por los anchos hombros. Los músculos se ondulaban desde el poderoso pecho hasta abajo en los duros abdominales.
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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 07:47


CAPITULO 35 Parte 3


—Mírame a mí, pequeña —gruñó Nick, girándole la cabeza hacia él, acariciándole los labios con un beso—. Déjame verte los ojos, ¿Sabes que cambian del color almendra al verde más hermoso cuando estás excitada?

—Nick —gimió el nombre al tiempo que él le mordisqueó los labios; el agudo escozor fue rápidamente lamido con la calmada calidez de la lengua de él.
Las manos del hombre viajaron por la espalda, la cintura, luego empujaron debajo de los pantalones sueltos para tomarle los cachetes del trasero. ______ podía sentir las callosas manos acariciándola incluso cuando separó los labios para recibir el beso, de la misma manera que podía ver a Joe observándolos. Con los ojos clavados en ella, viendo cómo respondía a otro hombre, cómo arqueaba el cuerpo, los dedos de Nick acariciando la seda que le separaba las nalgas y le cubría la piel dolorida debajo de los muslos.

—Tu coño está caliente —gruñó ásperamente al separar los labios de ella con un movimiento brusco—. Muy caliente y húmeda, tus bragas están mojadas.
Los dedos le masajeaban por encima de los dobleces, volviéndola más caliente, más húmeda. _____ no podía evitar frotarse contra él, presionar el trasero hacia atrás para obligarlo a apoyar los dedos sobre ella con más firmeza. Él la recompensó con unas pocas caricias breves sobre el tenso clítoris mientras le arañaba el cuello con los dientes.

—Ven aquí, amorcito.
______ dio un grito desgarrador cuando las manos de Joe la alzaron de las manos de Nick , llevándola hasta el taburete antes de apoyarla sobre el sillón, cuyo reclinado respaldo acolchado soportaba el peso del cuerpo de ______ . Al recostarla sobre la espalda, Nick le quitó los pantalones con un movimiento rápido resbalando por las caderas, los muslos y piernas, dejándola desnuda excepto por el tanga de encaje blanco.

Ella yacía ante ellos como un banquete, observando a dos oscuros, desnudos y totalmente excitados hombres.

—Me siento como una jodida virgen en sacrificio. —La voz le temblaba más que la noche en que Joe le había quitado la virginidad.

—Un sabroso sacrificio —susurró Nick cuando le separó las piernas, llevándola hasta el borde del taburete mientras Joe se arrodillaba a su lado.
No había tiempo para protestar, si de hecho hubiera tenido intenciones de hacerlo. Joe le cubrió la boca con los labios mientras Nick ejercía presión húmeda contra el encaje entre sus partes, enviando un placer descontrolado y violento que le resonó en todo el cuerpo.
_______ sacudió la cadera, la retorció contra los devastadores labios en la entrepierna. La sensación de Nick consumiéndola a través de las bragas era destructiva. Los labios de Joe sobre ella, con las manos acariciándole los pechos, apretujándole los pezones, le estaban destruyendo el control. Las sensaciones chocaban con otras sensaciones mientras el placer se volvía una tortura. Estaba perdida entre las olas de calor y fervor erótico que crecían y embestían mientras el mundo se centraba en los besos ardientes que la lamían como llamaradas sobre las terminaciones nerviosas.

—Joe—gimoteó el nombre de su marido cuando éste levantó la cabeza, entrecerró los ojos sobre el rostro de _______ al tiempo que las caderas de su mujer se arqueaban contra la boca de Nick—. Es demasiado... Demasiadas sensaciones. Demasiado placer.

—No es suficiente, ______ . —Inclinó la cabeza hasta los senos, los labios rodearon un pezón mientras que los dedos tiraban del compañero, enviando esquirlas desesperadas de placer que le rasgaron la piel—. No es suficiente, en absoluto.
Más abajo, los labios de Nick estaban tirando del encaje, las manos le mantenían las piernas separadas, la lengua se movía debajo de la tela para acariciar la carne saturada de ansias y necesidad.
______ se contorneó debajo de las caricias, debajo del calor que comenzaba a flamearle a través del cuerpo. Manos y bocas eróticas y prohibidas la acariciaban y persuadían hasta que los gritos de la mujer se convirtieron en ásperas súplicas.
Unas manos callosas le quitaron las bragas. Una maliciosa y hambrienta boca le devoraba la carne empapada de pasión mientras sentía unos dedos anchos en su interior. Labios mamaban de los senos, y cuando abrió los ojos, fue para ver a Joe observándola, el placer y la lujuria bañándole la expresión.
En lo que a Joe se refería, ______ nunca se había visto más hermosa que en ese momento. Estirada sobre el taburete y el sillón, los pechos se arqueaban hacia los labios y lengua de su marido, el calor le trepaba hacia las mejillas y el embriagador placer le colmaba los ojos.
Tenía los brazos arqueados sobre la cabeza, los dedos se enterraban sobre el amplio cojín que le sujetaba la espalda. Joe se echó hacia atrás y observó el cuerpo de la mujer, entrecerró los ojos al ver la lengua de Nick afanado en el hinchado y delicado clítoris. Estaba en llamas, erecto, pulsante por los besos eróticos que le conferían.
Las mejillas de Nick estaban rojas de lujuria, la mirada semicubierta por pesados párpados al tiempo que Joe le permitió ver la expresión de ______ .

—Más —jadeó ásperamente ella al intentar girar bajo los labios de Nick—. ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! —Abrió los ojos de par en par, fijando la mirada en los ojos de su marido—. ¡Joe! ¡Ayúdame!
El verde en los ojos de ______ brilló, flameando como estrellas color esmeralda en un fondo almendra. El sudor le cubría el cuerpo y la desesperación le retorcía la expresión al estirar los brazos hacia su marido.
Joe la tomó de las muñecas, llevándolas hacia el cojín otra vez e inclinándose él mismo hacia ella.

—Deja de luchar con ello, _______ —le ordenó crudamente—. Relájate, amorcito.
Ella apoyó la cabeza con violencia sobre el cojín, el cuerpo tensándose mientras luchaba contra el orgasmo que Joe podía sentir gestándose en el cuerpo de su esposa.

—Joe , por favor... —El grito desgarrador le tensó la mandíbula y le hinchó el pene aún más.
El verla así, ver el placer que la transformaba, era casi tan erótico como darle todo el placer que estaba recibiendo.
Los labios de Joe se inclinaron hasta un pezón duro y de color cereza para lamer y mordisquear la tensa cúspide. Una vibración rugiente de éxtasis se escapó de la garganta de ______ , el sonido felino y colmado de desesperación.

—Ella está cerca —dijo Nick repentinamente con un gruñido, la voz más profunda, llena de excitación—. El coño está tan ceñido alrededor de mis dedos que se siente como estar atrapado en una prensa.
Joe volvió a levantar la cabeza, sus manos le acariciaron la parte superior del cuerpo, los labios se inclinaron hacia ella en un breve y duro beso antes de echarse hacia atrás.
Quería observarla. Que Dios la ayudase, necesitaba observarla. El erotismo prohibido del acto siempre elevaba el placer de la mujer un poco más. Estaba elevando a ______ un poco más. Ella tenía los ojos clavados en él, la mirada perdida, la expresión se le tensaba a medida que luchaba contra la violencia del orgasmo que se gestaba en su interior.

—Joe, no tenemos mucho tiempo —le advirtió Nick, con tensión en la voz—. Tiene tanto flujo que me está inundando los dedos. Si no acaba ahora, lo va a perder.

—Muévete —le ordenó Joe con dureza al alzarla, llevándola hacia sus brazos mientras él tomaba su lugar en el sillón y la forzaba a sentarse a horcajadas sobre su regazo.
Ella se volvió loca. Joe la miró fijo a los ojos mientras se clavaba a sí misma con el pene y lo rodeaba con una fricción como un puño cerrado y un calor que provocó en Joe un gruñido de placer.

Una mano se aferró a la cadera de su mujer al tiempo que la sujetaba contra su pecho con el otro brazo, agarrándola contra su propio hombro al tiempo que Joe levantó la vista para mirarla. Frenética por las sensaciones no se podía contener, enloquecida por la lujuria que no podía controlar. Estaba en un estado de lo más indefenso ahora, el cuerpo acariciaba contra un pináculo de placer que requería más que un suave contacto.
Estaba montada en una ola de violenta necesidad tan intensa, tan caliente, que el margen de dolor se convirtió en un deseo que el cuerpo no pudo ignorar. Ella estaba allí ahora. El lo había sentido cuando lanzó su propio cuerpo sobre su pene, tomándole en una profunda caricia cuando normalmente le tomaba varias para que él pudiera penetrarla por completo.
Incluso ahora, la vagina se expandía, luchando para ajustarse al empalamiento, y ella pedía más.
Joe supo el preciso instante en que los extremadamente lubricados dedos de Nick comenzaron a acariciar la entrada del trasero de ______ . Ella abrió los ojos de par en par, luego los cerró, y un temblor le recorrió el cuerpo al tiempo que Joe colocó su cuerpo en ángulo más cercano al borde del sillón para permitirle a Nick que se posicionase como necesitaba.
Un segundo después, el sonido de un duro azote aterrizando en el trasero de la mujer le provocó a Joe apretar los dientes para refrenar la necesidad de acabar, al tiempo que ______ repentinamente corcoveó, retorciéndose de dolor.

—Ella se está poniendo colorada, es muy bonito —murmuró Nick con crudeza al tiempo que otro azote aterrizaba. Vibraba a través de la carne hasta el pene de Joe, creando una oleada de placer que rompía sobre ambos.
Él podía sentir cómo se ceñía el coño cuando los dedos de ______ se clavaban en el ano. La vibración de las agudas caricias al tiempo que le azotaba las redondeadas nalgas, la sensación de sentir que se quebraba en dos en sus brazos. El sonido de sus gritos. Gritos de placer, de ansias, de necesidad.

—Se está abriendo. —La voz de Nick era un áspero, primitivo sonido—. Está al borde,Joe. Al borde de ese precipicio que permitía que el dolor y el placer se fundieran.
Otro azote, una acalorada zurra que se movía sobre el trasero y le provocaba clavar las uñas sobre los hombros de él.

—Dos dedos, despacio.
Joe apretó los dientes con fuerza cuando sintió el cono ceñirse, tensarse al aceptar el ano los dedos de Nick.
Otra cachetada erótica sonó mientras Joe miraba fijamente a su mujer. Los embriagados ojos, los labios entreabiertos y húmedos, hinchados por el placer y por los besos.

—Necesito... —gimió ella.
—Tres, Joe.
Ella estaba más estrecha ahora, gimoteando, los dedos enterrados en los hombros al tiempo que separó los labios para emitir un jadeo de dolor. Los dedos fríos y espesamente lubricados de Nick se deslizaron dentro de ella, acariciando la membrana suave y las terminaciones nerviosas hasta que ella fue una masa de ansias desesperadas.

—Tómala —Joe gruñó la orden.

—Joder, va a estar estrecha —dijo Nick con un ronquido—. Tan condenadamente estrecha.
_____ oyó las palabras vagando a su alrededor, pero no podía procesar ninguna información excepto las increíbles sensaciones que le recorrían el cuerpo, las ansias la destruían de adentro hacia afuera.
Ella sabía lo que se aproximaba. Lo había presentido desde el instante en que el pene de Joe le llenó el interior y él repentinamente la aferró contra su pecho. Atrapada contra él, indefensa, no se podía mover, no podía cabalgarlo como necesitaba, no podía aplacar las llamas que le quemaban el cuerpo, exigiendo el orgasmo.



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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 07:49


En la tarde subo mas, ahorita tengo cosas que hacer. Smile
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 10th 2012, 09:27

me encantoo estare aqui para comentarte cuando subas
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caripe
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 10th 2012, 11:25

Siguelaaa nueva lectora
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 10th 2012, 15:25

jijijijijiijij perdon por desaparecer, pero esque no habia tenido tiempo de leerla pero siempre sigo aqui fiel a la novela perdon por ser fantasma SIGUELA grasias por el maraton What a Face
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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 15:51


CAPITULO 35 Parte 4


Luego, Nick estuvo tras ella.

—Oh, Dios. Joe, Joe—______ se estremeció violentamente cuando los dedos de Nick la llenaron por primera vez, la estiraron, quemándole los sentidos con un placer tan cercano a la agonía que sentía las lágrimas brotarle de los ojos—.Joe, ayúdame.

—Ahora, Nick.
Enterró las uñas en los hombros de su marido cuando sintió a Nick tras ella, cuando sintió la punta del pene ejerciendo presión contra la ceñida entrada anal al tiempo que Joe arrancó el cojín debajo de ellos, permitiéndose recostar el cuerpo entero sobre el taburete y el sillón mientras Nick comenzaba a presionar contra ella.
_____ podía sentir la fría lubricación facilitando la penetración, creando un contrapunto entre el aumentado calor del pene de Nick y las cálidas profundidades del canal que él estaba invadiendo. Las manos, callosas como las de Joe pero no tan anchas, le separaron las nalgas. Cálidas. Aprensándole la carne con caricias casi felinas. Cuando sintió la ancha cabeza deslizarse en ella por completo, ______ gritó sin sentido. No estaba segura si estaba aceptándolo o negándolo. Pero el cuerpo se abrió para él. Lo sintió. Sintió la caliente y ardiente aceptación cuando la longitud de la erección dura como el hierro comenzó a afanarse dentro del ultraceñido, ultrasensible canal.

Volvió a mirar a Joe, debilitada, el cuerpo inundado de sensaciones que producían eco y resonaban, se gestaban y se intensificaban segundo a segundo.
Ahora ella podía sentirlos a ambos. Las diferencias, los alternados aromas de los hombres entretejiéndose en ella. El tormentoso aroma de Joe , con un rastro de perfume a rayos eléctricos Nick , salvaje e indómito, no era exactamente una tormenta, sino más como el aroma a la tierra justo antes de que el vendaval se desplome. Diferente, pero familiar. Le atacaba los sentidos como el placer le ataba las terminaciones nerviosas.

—Joe . —Intentó arquearse en los brazos de su marido mientras otro grito manó de ella como un sonido de quejido de placer enloquecido—. Él está... —Intentó tragar—. Está dentro de mí.

—Él está dentro de ti, pequeña —canturreó él con voz gutural—. Ceñido en ti.

—Joe, no sé... —gimoteó ella mientras sentía ambos penes sacudirse en su interior—. No sé si pueda sobrevivir...
Se le cerraron los ojos mientras una oleada de lujuria le atravesó el cuerpo. Necesitaba que ambos se movieran. Que hicieran algo. Para calmar la quemazón, el dolor corrosivo por el orgasmo.

—Mírame, ______ . —La voz fue tensa, como rugido—. Abre los ojos, maldita sea. Déjame verlos.
Ella se esforzó por abrirlos, tensándose, contorsionándose debajo de las penetraciones combinadas mientras gimoteaba su nombre una vez más.

—Dios, sí —masculló él salvajemente—. El placer en tu rostro, _____ . Es maravilloso. Demasiado maravilloso, maldición.
Ella podía sentir el pene latiendo dentro de su cuerpo mientras que el ano se le estiraba más y más, enviando fuertes y agonizantes oleadas de sensación a través de las terminaciones nerviosas.

—Ayúdame —jadeó ella, consciente de que estaba clavándole las uñas en los hombros pero incapaz de soltarlo—. Por favor. Por favor, Joe

Los ojos de él estaban casi negros, los acordonados músculos como acero debajo de ella. _____ se sacudió de repente, se estremeció, y sintió cada centímetro del pene de Nick empalándola.
No estaba segura en ese punto si podía mantenerse consciente. Mantener los ojos abiertos y enfocados en Joe le significaba un esfuerzo sobrehumano. Nada podía controlar el contorneo frenético del cuerpo, las contracciones internas alrededor de las gruesas intrusiones que la llenaban, o el caleidoscopio de sensaciones que le recorrían el cuerpo con velocidad.

—Te amo —Joe le susurró entonces, flexionando las caderas, extrayendo el pene lentamente, luego volviéndola a llenar mientras Nick se retiró apenas del ano. Coordinación. Maliciosamente ensayada. Las caricias gentiles y lentas eran más destructivas por el simple hecho de que estaban muy bien sincronizados, uno con el otro.
______ no podía hacer otra cosa que aceptar el placer entusiasta que le explotaba a través del cuerpo ahora. Cada caricia, cada zambullida, cada murmurado gemido masculino la rasgaba entera con la fuerza de una sacudida eléctrica. Estaba atrapada entre ellos, sostenida, acariciada.
Los labios de Nick le dejaban suaves besos en el cuello, los dientes le raspaban. Los labios de Joe la mordisqueaban y poseían la boca, la lengua lamía y penetraba mientras la forzaba a mantener los ojos abiertos.

—No cierres los ojos —le demandó cuando comenzó a entrecerrarlos—. Mírame, ______ Quiero verte los ojos. Están verdes ahora, pequeña. Tan verdes que podría ahogarme en ellos. Como los océanos. Como las esmeraldas que viven y respiran.
Estaban moviéndose más fuerte ahora, tomándola, follándola con intensas zambullidas y poderosas caricias mientras se tensaban debajo y detrás de ella.

—¡Suéltate! —gruñó repentinamente Joe—. ¡Por el amor de Dios, relájate!

¿Soltarse? ¿A qué otra cosa se estaba aferrando además de a su propia cordura?
Pero un segundo después, ni eso le quedaba. Una mano se alejó de las caderas, le tomó un seno, los dedos y el pulgar apretándole el pezón mientras los labios le cubrían la boca y la lengua se zambullía en casa.
El acalorado agarre en el pezón le arponeaba el vientre. El beso la electrificó mientras los dientes de Nick le mordían el hombro, y ella explotó. Murió en brazos de los hombres. Se arrojó de un cielo vasto y tachonado de estrellas de colores vivos y sensaciones que la liberaron de su propio cuerpo de un tirón al sentir las duras y feroces zambullidas en su interior acariciándole más y más rápidamente, lanzándola hacia un orgasmo del que ella supo que nunca se recuperaría.
Los músculos se le tensaron hasta casi romperse, el coño comenzó a convulsionar mientras se ceñía alrededor de la erección que le empalaba el trasero y sintió que la tensión en el vientre comenzaba a derretirse con una fuerza desgarradora.

—¡Maldición! —El grito de Joe fue salvaje. Un segundo después se tensó bajo ella, zambulléndose con más fuerza, las caricias más ceñidas antes de que ella explotase una vez más entre los pesados y feroces chorros de fuego líquido que él comenzó a bombear en su interior.

Detrás de ella, Nick gruñó su nombre; luego, él también la llenó con secundarias explosiones de su propio orgasmo. Podía sentir el pene latiendo con ferocidad dentro del ajustado canal del ano, pero a diferencia del orgasmo de Joe, el fogoso remojón estuvo ausente.
No obstaculizó la explosión final de placer que recorrió el cuerpo entero de ______ , o la sensación de saciedad que comenzó a tejerse en ella. Se colapso en los brazos de su marido, laxa, empapada por el sudor combinado de todos, y bastante contenta de dejar el esfuerzo de despegarse de donde descansaba en los brazos de los hombres.
Manos que le acariciaban el cuerpo ahora, calmando los temblores que aún le recorrían el cuerpo. Manos que se unían, labios masculinos gentiles que le besaban el rostro, los hombros, y la espalda. Manos que acariciaban y daban calor y la conducían a un estado de sueño en vigilia del que ______ , notó, nunca querría salir.


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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 15:54


CAPITULO 36


Estaba jodido. Nick se dio cuenta de lo que significaba la extraña sensación de algo derritiéndosele en el pecho cuando levantó el cuerpo laxo de _____ en brazos y dio un paso hacia atrás de la combinación de sillón taburete que habían utilizado.
Las reglas eran siempre claras. Siempre lo habían sido. Podía participar en las tiernas emociones que las mujeres de Joe sentían por él, pero no podía poseerlas. No podía reclamar parte de sus corazones para sí mismo. Hasta que llegó _____ , no lo había deseado.
Ahora, mientras Joe hacía el esfuerzo de ponerse de pie y acomodar el cojín, Nick acunaba el cuerpo tierno y desnudo de la esposa de otro hombre y sintió los primeros retorcijones de arrepentimiento.

—La llevaré hasta la bañera. —Nick no esperó a que Joe se la quitase de los brazos. Maldición, no sabía si podría soportar que Joe se la quitase ahora. No hasta que se hubiera empapado a sí mismo de ese sentimiento, le hubiera permitido ingresar
en la mente e implantarse allí para siempre en sus recuerdos. No quería olvidarlo.

—Subiré en unos minutos —expresó Joe, impasible—. Guardo las sales de baño debajo del gabinete.
Había un ritual con ello. Cuidar de la mujer que les permitía compartir los cuerpos de esa manera. Era un ritual que Joe había comenzado con la primera mujer que había tomado con la asistencia de otro hombre. Era un ritual que Nick había aceptado de muy buena gana cuando él y Joe habían comenzado a compartir las amantes.
O, mejor dicho, cuando Joe había comenzó a compartirlas. Nick había aprendido al principio de su amistad que Joe tenía una forma de atraer a las mujeres gentiles y comprensivas, mientras que Nick siempre parecía espantarlas. Caminó por la casa y subió las escaleras, sintiendo la pequeña mano de ______ acariciándole el pecho. Ella pensaba que él era Joe. Estaba aún perdida en la embriagadora secuela de los poderosos orgasmos que la habían atravesado el cuerpo.
No sabía quién la sostenía. No podría saberlo o no habría estado acariciándola tan gentilmente de otro modo. Cuando dio un paso dentro de la habitación que ella compartía con Joe, Nick no pudo evitar fijar la mirada en la atmósfera pacífica y cálida mientras atravesaba el lugar.
La oscura madera tradicional estaba suavizada con detalles de la presencia femenina. El floreado edredón sobre la cama, el jarrón de flores secas sobre la cómoda. Había una impresión de la vista aérea de la granja y los pastizales en derredor sobre un muro. Una imagen de un hada de un vuelo en otro. Una bata de seda violeta yacía a los pies de la cama; un osito de peluche que él sabía que Joe le había obsequiado estaba en un extremo del tocador.
En esa habitación, el hecho de que ella y Joe eran el uno para el otro no podía quedar más demostrado. Y el hecho de que él no tenía lugar allí nunca lo había golpeado con tanta fuerza como ahora
Apretó la mandíbula y caminó hacia el baño, moviendo la preciosa carga en sus brazos al sentarse en el borde de la gran bañera. Hijo de puta. Joe había instalado una tina lo suficientemente grande para que cupieran cinco personas. Era fácilmente del tamaño del jacuzzi en la terraza detrás de la casa.
Mientras regulaba la temperatura del agua, besó la cabeza de ______ cuando ella comenzó a moverse.

—Tranquila —murmuró él—. Necesitas un baño caliente, después podrás dormir.

—Tengo hambre —masculló ella.
Nick sonrió socarronamente por el revelador comentario. Había quemado suficientes calorías en los orgasmos que había tenido con él y Joe que tenía todo el derecho de estar hambrienta. Maldición, él mismo tenía un hambre de mil demonios.

—Te daremos de comer después de que te remojes durante un rato. —Hizo una mueca al presionar la mejilla contra la cabellera de la mujer, cerrando los ojos brevemente antes de reprimir el arrepentimiento.
Él era el tercero. No se podía permitir olvidarse de ello. Joe y _____ eran la unidad; él solo estaba allí para agregar un poco de diversión durante un rato.
¿Dónde demonios había tenido la cabeza cuando fue allí pensando que sería como todas las otras veces anteriores? Diversión y juegos. Risas y placer. No había anticipado sentirse afectado por la calidez y el espíritu generoso de ______ , pero en los últimos dos días, se había sentido más que afectado.

—¿Te encuentras bien, Nick? —le preguntó ella en voz baja, reclinándose sobre el hombre mientras volcaba las sales en el agua y
controlaba la temperatura.

—Simplemente me aseguro de que el agua no esté demasiado caliente. —Cerró los ojos una vez más, solo para volver a abrirlos al escuchar movimientos en la puerta del baño.
Joe estaba de pie allí, vestido con los vaqueros, el pecho y los pies desnudos, los ojos grises, pensativos. Su mejor amigo. Y Nick estaba haciendo más que solo desear sexualmente a su esposa.

—Dijo que tiene hambre. —Vislumbró una sonrisa en Joe, brillando rápidamente antes de girar y depositar a _____ en el agua humeante de la tina.

—Me estoy muriendo de hambre. —Ella se acomodó en el agua con un suspiro de extremo éxtasis.

—¿Qué deseas, amorcito? —Joe ingresó al cuarto sin hacer ruido, arrodillándose en el escalón de la tina para inclinarse hacia dentro y besarla sobre los hinchados labios.
Le tomó la mejilla con la mano mientras dedos delgados se enroscaron contra la nuca, Nick se sintió más intruso de lo que se había sentido jamás en su vida. Y se había sentido así a menudo.

—Quiero pizza —la escuchó murmurar cuando Joe se echó hacia atrás, abrazando el borde de la tina con los brazos mientras le acariciaba la mejilla con la punta de los dedos.

—Tú descansa. Yo ordenaré tu favorita —le prometió Joe suavemente, en voz baja, íntima, al inclinarse hacia adelante y besarla en la frente—.Nick puede lavarte la espalda —terminó de manera juguetona.

—Debería ofrecerme un completo masaje de espalda. —La risa de _____ fue baja, juguetona, compungida—. No creo que pueda caminar derecha por un tiempo.

—Te cargaremos. —Joe se puso de pie y le echó una mirada a Nick—. Iré a pedir la pizza. ¿Estás bien para quedarte aquí?
Nunca hay que dejar sola a una mujer después de hacer añicos la impresión anterior que tenía del placer. Hay que abrazarla. Malcriarla. Mantenerla confortable.
Joe sabía cómo hacerlo, y en el transcurso de los años, le había enseñado a Nick.

—Yo me encargaré de ella. —La miró fugazmente, observándola relajada en el agua y Joe se puso de pie.

—La dejaré en tus manos. —Joe le dio una palmada en el hombro al salir del baño. Nick recorrió con la mirada la humeante intimidad del lugar. Allí, la influencia de ______ se sentía más. Estaba más suavizada que la alcoba, con los gabinetes y el lavabo de mármol gris pizarra y varios estantes angostos que sostenían montones de productos femeninos: jabones, lociones y perfumes. Sabía que debajo del gabinete había un sistema de gaveta empotrado que contenía el maquillaje. Colgando en un muro interior, estaba el secador de cabello y un surtido de rizadores.
Unas puertas francesas daban a un balcón que ocupaba la extensión de la habitación y el baño, los visillos gris pálido cubiertos con cortinas más oscuras gris perla estaban corridos ahora.

—Estás demasiado interesado en los muros del baño —dijo ella con un dejo de incertidumbre—. Estaré bien sola.
Nick giró la cabeza con un movimiento brusco, fijando la vista en el agua lamiéndole los senos antes de permitirse encontrarle la mirada en los amplios ojos de color almendra.

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PidgeJonas
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MensajeTema: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y Tu) HOT Adaptada   Julio 10th 2012, 15:57


Chicas ahi les termine la maraton y les subi un capitulo extra, mas tarde veo si les subo otro. Smile Hola Caripe Welcome
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jonasirina
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Julio 10th 2012, 18:19

siguela paola porfis What a Face
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MensajeTema: Re: Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA   Hoy a las 16:21

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Placeres Prohibidos (Joe, Nick y tu) HOT Adaptada TERMINADA
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