Aqui fanaticas y fanaticos de los Jonas Brothers en Venezuela y como en otros paises.. da click y unete al mundo de la diversion Jobromania
 
ÍndicePortalRegistrarseConectarse
¿Quieres participar en la nueva imagen del foro? Ingresa AQUI y deja tu comentario

Comparte | 
 

 Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8
AutorMensaje
.::::brisli::::.
Me Gustan Los Jonas!


Cantidad de envíos : 192
Edad : 20
Fecha de inscripción : 28/02/2010

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:35

Se levantó.

—Ciao, Nick.

Después, sencillamente, dio media vuelta y se marchó.

Nick no intentó detenerla. Había visto su mirada y se había dado cuenta de que había perdido la capacidad de hacerle sentir algo por él. O quizá fuera que no estaba bastante interesado para detenerla. ¿Quién sabía? Para ella había sido bueno darse cuenta de que Nick ya no le importaba.

El paparazzi se había ido antes, perdiéndose el momento en que _______ se alejaba de su antiguo amor sin pesar alguno. Cuando ella llegó de nuevo a la calle principal, Nick la había apartado de sus pensamientos y estaba ocupado en cosas más importantes. ______ descubrió que comprar un test de embarazo requería valor. Estaba mirando constantemente a su alrededor para comprobar si alguien la vigilaba, y se encontró paseando en torno a las tiendas, retrasando el momento todo lo que podía.

Al final, tanto trabajo resultó en vano ya que, después de reunir el valor necesario para comprar el condenado chisme, no hacía ni un minuto que había vuelto a casa cuando Joe llegó inesperadamente, obligándola a esconder la compra en un cajón de la mesilla.

Joe estaba de mal humor, y se mostró frío, distante y sarcástico cuando ella intentó hablarle de su encuentro con Nick. La cortó en seco.

—Luego.

Después se encerró en el despacho y no salió hasta que llegó la hora de ir al restaurante donde los esperaban unos amigos para cenar.

El humor de Joe no había mejorado cuando salió de la ducha y se cambió el traje formal por otro más cómodo. El sencillo vestido negro con la espalda al aire que se puso ella no provocó ningún comentario, aunque quizá tampoco tenía por qué, ya que la había visto llevarlo en otras ocasiones.

Pero se sintió dolida por la repentina falta de atención.

Las confesiones sobre encuentros inesperados con antiguos amantes no encajaban bien con la atmósfera que los envolvía cuando salieron. Él no la miró ni la tocó. Cuando ella intentó preguntarle qué le ocurría, él no hizo caso y se giró para decirle algo a Dino.

Dado el mal humor de Joe, la tensión de saber que la prueba de embarazo esperaba en el cajón de la mesilla y el recuerdo del encuentro con Nick, la última persona a la que ______ necesitaba ver era Daniella, que esperaba en la entrada del restaurante junto a un hombre alto, moreno y atractivo. El esquivo Gino Rossi, supuso _______ por el modo en que Daniella se le pegaba.
Joe realizó las presentaciones con brusca frialdad, lo que hizo que Daniella y Gino respondieran escuetamente y con preocupación. Unos instantes después, Joe volvió su atención al resto de sus amigos, decidido a pasar lo que quedaba de la velada antes de decidir qué haría con lo que había visto aquel día.

En el bolsillo interior de la chaqueta, una fotografía de ______ y su amante en íntimo contacto por encima de la mesa del café parecía abrasarle el pecho. Que ella hubiera estado tan absorta como para no percatarse de la presencia del paparazzi no hacía más que aumentar su ira.

Había sido una suerte que tuviera amigos en la revista a la que había acudido el reportero para vender la foto. Le habían asegurado que la imagen de su prometida en contacto íntimo con otro hombre no sería publicada, pero le había resultado caro, tanto en la dignidad como en el bolsillo, y también le había costado una invitación para aquella fiesta y el compromiso de conceder una entrevista exclusiva sobre su vida.

Una vida que incluía detalles sobre la mentirosa y traicionera rubia que llevaba el anillo que él le había ofrecido.
Joe dirigió una breve mirada a ______, que estaba de pie, algo más pálida que de costumbre, con cierta apariencia de fragilidad.

Frunció el ceño y se preguntó por qué parecía frágil, si sería porque tenía remordimientos de conciencia. En realidad no estaba muy seguro de que tuviera conciencia. Tal vez se hubiera pasado la tarde comparando a su nuevo amante con el antiguo. La pregunta era quién habría ganado.

Maldijo entre dientes y apartó la mirada, sin entender qué lo había impulsado a hacerse semejante pregunta.

Dio. _______ no le convenía. No le había convenido en ningún momento desde el instante en que la había visto por primera vez. Las mujeres como ella eran veneno para un hombre como él, y quizá hubiera llegado el momento de encontrar el antídoto.
La dueña de la revista llegó en aquel momento, como si fuera la respuesta a sus pensamientos. Alta, rubia y muy atractiva, con un excelente vestido morado oscuro que destacaba sus elegantes curvas, Francesca di Baggio era el tipo de mujer que todos los hombres deseaban.

Joe se acercó a ella. Se dieron un abrazo y se saludaron en voz baja, con la intimidad de los que habían sido amantes mucho tiempo atrás. Mientras Joe le rozaba las mejillas con los labios, aspiró su perfume sensual y sintió la suavidad de la piel de sus hombros en la palma de las manos. Mientras los rojos labios de ella rozaban la comisura de los suyos, Joe esperó sentir algo en su interior.

No ocurrió.

—Ciao, mi amore —susurró Francesca —. La prometida no parece muy feliz. ¿Habéis tenido una bronca?

Los ojos almendrados, de un color parecido al del vestido que llevaba, lo observaron con aire conspirador. Joe sintió que la ira crecía en su interior. Una ira fresca y nueva, que lo impulsaba a salir en defensa de ______.

—Sabes tan bien como yo que una fotografía se puede malinterpretar.

Aquellos ojos almendrados lo contemplaron con diversión. ¿Cómo había podido olvidar que Francesca estaba en el negocio de la prensa rosa porque le encantaba causar problemas?

—Se llama Nick Leopardi —dijo Francesca—. Vende coches, y los adora tanto como a las mujeres. Vive en un piso que está justo encima del café donde conversaban con tanta intimidad. Muy adecuado, ¿no?

Joe mordió el anzuelo, y era consciente de ello. Fue una suerte que Gino y Daniella se acercaran en aquel momento para saludar a Francesca, ya que le impidieron quedar como un idiota y dejar que Francesca tirara del sedal.
Volver arriba Ir abajo
.::::brisli::::.
Me Gustan Los Jonas!


Cantidad de envíos : 192
Edad : 20
Fecha de inscripción : 28/02/2010

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:37

Buscó a _______ y no la vio. Durante un breve instante que lo hizo quedarse helado, pensó que se habría marchado. La vio en su mente, escapando, llamando a un taxi y dirigiéndose hacia su rompecorazones.

Un sudor frío lo cubrió. Se alejó del grupo que empezaba a formarse en torno a Francesca.

El sentido común le dijo que no fuera estúpido. _______ no se marcharía así como así, ni siquiera a pesar de que el comportamiento que él había tenido aquella noche lo justificaría. Entonces la vio al otro lado del restaurante. Estaba entrando en el baño, con la melena rubia ligeramente inclinada y cubriéndose la boca con una mano esbelta y pálida.

Recordó que la había visto pálida toda la tarde, y sus pensamientos pasaron del odio a la preocupación. No entendía cómo había podido olvidar al bebé que quizá llevara en su interior.

La preocupación hizo que deseara correr a su lado, pero el sentido común le advirtió que no debía organizar una escena allí. Se volvió hacia Francesca y vio que lo observaba con curiosidad. Adoptó su máscara de hombre de mundo y se obligó a sonreír mientras regresaba junto a la periodista.

En el baño, _______ luchaba contra las náuseas. La sensación la había invadido en el momento en que había visto a Joe abrazar a aquella preciosa rubia.

—Antiguos amantes —le había susurrado Daniella—. ¿Verdad que hacen buena pareja? Él la adoraba, pero ella lo abandonó por el que ahora es su ex marido. En su momento pensamos que él no lo superaría nunca... Y quizá no lo haya superado. Ha pasado la tarde con ella; lo sé porque Gino me ha dicho que Joe canceló la reunión que tenían para ir a verla. Y ahora está aquí. Interesante, ¿no te parece?

_______ ya no entendía nada, y la cabeza le daba demasiadas vueltas para poder pensar. Un mes. Un mes durante el que había vivido y dormido con él, y había viajado por toda Europa como su prometida. Pero en realidad no conocía a Joe; no sabía nada de él, aparte de que era un amante fantástico y estaba dispuesto a hacer lo que fuera para protegerse de la publicidad negativa.

Cuando se sintió capaz de volver a la fiesta, todo el mundo se había sentado ya a la larga mesa de madera. Luchando aún contra las náuseas, _______ se vio obligada a ocupar el único asiento disponible, entre Daniella y un amigo de Joe cuyo nombre no recordaba. Joe estaba sentado al otro extremo de la mesa, y la preciosa Francesca estaba a su lado. La mujer había llegado sola, y ______ supuso que, dada la desigualdad entre el número de hombres y de mujeres, el reparto de asientos había sido problemático. Pero era la primera vez que Joe no se sentaba a su lado, proclamando su posesión.

Se preguntaba si se habría dado cuenta de que no la tenía a su lado. _______ no podía estar segura; él centraba toda la atención en su nueva compañera de mesa. Y ______ no había sido la única que se había fijado en el cambio de lugar, ni en la diferencia del comportamiento de Joe. Algunos le dirigían breves miradas y luego las desplazaban al otro lado de la mesa.

Él no les prestaba atención. Estaba demasiado ocupado agasajando a su acompañante con vino y comida, mientras ______ apenas lograba tragar un bocado. Y como remate de aquel desastre de velada, tener a su atractivo prometido al lado era todo lo que necesitaba Daniella para soltar la lengua afilada.

—¿Cómo está Emilia? —había empezado a preguntar, inocentemente.

—Bien —respondió _______—. Aún está en Chicago con su esposo y su hijo.

—¿Y tu... hermano? ¿El de la cámara? ¿Sigue divirtiéndose persiguiendo a los ricos y famosos?

_______ no era capaz de adivinar cómo había descubierto Daniella que Mark era su hermano.

—Está bien —respondió en el mismo tono, e intentó cambiar de tema—. ¿Qué tal van tus planes de boda?

—Maravillosamente —Daniella sonrió—. He venido a Milán para preparar el vestido. Ése que tú llevas, ¿no es de ese diseñador tan famoso? ¿Te lo compró Joe? ¿Cuánto le ha costado?

Mencionó el nombre de un diseñador.

—Mi vestido no es de ese modisto —respondió Rachel en tono neutro—, y yo me pago mi ropa.

—Bueno, espero que no te compres nada muy caro para mi boda, querida, porque tengo la impresión de que no llegarás. Conociendo a Joe como lo conozco, estoy bastante segura de que Francesca ha vuelto para quedarse.

Una rápida ojeada al otro lado de la mesa fue suficiente para que _____ confirmase el motivo por el que Daniella parecía tan segura. Como si no fuera suficiente que él la hubiera ninguneado durante toda la velada, la forma en que sonreía a Francesca fue la gota que colmó el vaso.

—¿Sabes, Daniella? —dijo volviéndose hacia su torturadora—. Lo último que me apetece hacer es ver cómo te casas con ese pobre idiota que tienes sentado al lado.

El pobre idiota la oyó y se volvió para clavarle la mirada. ______ hizo caso omiso.

—Puedes bailar sobre mi tumba si te apetece, querida —prosiguió—. Y mientras tanto, dile a tu hermanastro que por lo que a mí respecta se puede quedar con Francesca.

Se levantó e, inmediatamente, se sintió mareada. Apartó la silla y se marchó. La mesa había quedado en silencio. No sabía cuántas personas habían oído sus últimas palabras, y no le importaba.

Joe había empezado a prestar atención demasiado tarde, y sólo había llegado a ver a ________ alejándose y notar el incómodo silencio que siguió a su partida. Gino miraba a Daniella con el ceño fruncido; su hermanastra había palidecido.
Alguien musitó un «Dio» en voz muy baja.

Y todos los asistentes lo observaron mientras se levantaba.

Alguien le tocó la mano. Quizá fue Francesca. No le importaba.

Fue tras _______.

—¿Adonde diablos vas? —le dijo al alcanzarla, tomándola del brazo para obligarla a detenerse.

La ira surgió de algún lugar desconocido. Lo siguiente que supo _______ fue que le estaba dando una bofetada a Joe. Una cámara disparó.

Con un intenso brillo en los ojos, la atrajo hacia él y la besó con fuerza.
Volver arriba Ir abajo
.::::brisli::::.
Me Gustan Los Jonas!


Cantidad de envíos : 192
Edad : 20
Fecha de inscripción : 28/02/2010

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:38

Los flashes siguieron iluminándolos. Todo el restaurante había quedado en silencio para contemplar la pelea entre Joe Jonas y su prometida. Cuando él se separó por fin, los labios de ______ ardían, el corazón le latía con fuerza y las lágrimas inundaban sus ojos.

—Ojalá no te hubiera conocido nunca —siseó ______.

Se liberó de su abrazo y se marchó.

Fuera hacía frío, y ______ se estremeció. Dino estaba apoyado en el coche, pero se irguió en cuanto vio aparecer a Joe.

—_______...

—No te me acerques.

Echó a andar, alejándose del conductor y de Joe, con los tacones de aguja repiqueteando en el asfalto. En su interior se mezclaban un torbellino de sensaciones, las náuseas y el pulso acelerado, y sentía la necesidad de alejarse de todo.

Apenas avanzó diez metros antes de que el coche llegara a su altura. Una figura saltó del interior, y una mano fuerte la sujetó por la cintura.

Intentó liberarse, pero sólo consiguió que Joe la sujetara con más fuerza.

—Ya sabes cómo funciona esto —dijo con severidad—. Tú decides cómo quieres venirte.

Una cámara disparó. Los dos parpadearon por la luz del flash.

Joe masculló una maldición y, con la mano libre, abrió la portezuela. Temblando, _______ se apartó de él y entró en el vehículo.

La puerta se cerró. Joe rodeó el coche y entró por el otro lado. Como no tenía separador se vieron obligados a guardar silencio, un silencio que se cernió entre ellos.

Ira, hostilidad, y una leve sensación de odio que estaba peligrosamente cerca de manifestarse tensaba los músculos del rostro de Joe y aferraba a _______ en su propio infierno privado. Si no hubiera bebido tanto vino con Francesca, intentando mantener su atención alejada de ______, habría echado a Dino del coche y habría ocupado su lugar en el asiento del conductor, para poder hacer algo que le impidiese desear extender los brazos y matarla por hacerlo sentirse así.

Y, sí, lo reconoció, le habría encantado darle a la mujer que tenía sentada al lado algo en lo que pensar, para que no creyera que era la única que podía jugar a aquel juego de falsedades.

Juego. Falsedades. Las dos palabras giraban en su cabeza como un brutal recordatorio de lo que era realmente aquella relación.

______ estaba sentada a su lado, esquivando su mirada, jugueteando con el anillo y dándose cuenta de repente de que llevaba el falso, el que se ponía durante el día.

Le había bastado bajar la mirada para saber que había olvidado ponerse el auténtico. Se preguntó qué significaba aquel descuido.

No se podía vivir una mentira y confiar en que se convirtiera en realidad.

Llegaron al piso, aún rodeados por el denso silencio. El trayecto en el ascensor fue igual de frío. Cuando entraron en el piso, ______ tiró el bolso y siguió andando. Él la siguió hasta el dormitorio y cerró la puerta. Ella sentía la ira del hombre, y se negó a mirar en su dirección.

—Si quieres una pelea tendrás que esperar hasta mañana —le dijo con frialdad—. No me encuentro muy bien, así que me voy a duchar y luego me acostaré. Preferiría que durmieras en otro sitio.

Se descalzó y entró en el baño.

—¿Alegando dolor de cabeza, cara?

El tono de su voz la hizo vacilar.

—Sí, y es cierto —contestó.

—¿Quizá te apetecería más estar con tu rompecorazones italiano?

________ se preguntó por qué, de todos los momentos posibles, había elegido aquél para mencionar a Nick. Se detuvo, giró en redondo y lo miró. Estaba erguido junto a la puerta cerrada del dormitorio. Alto, esbelto, espectacularmente arrogante, con aquella expresión fría y cínica que lo decía todo.

Volver arriba Ir abajo
.::::brisli::::.
Me Gustan Los Jonas!


Cantidad de envíos : 192
Edad : 20
Fecha de inscripción : 28/02/2010

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:42

Gracias a todas por leer la nove Very Happy
Y me alegra que les guste espero que comenten que les parecio estos cap Smile
Las quiero Very Happy
Volver arriba Ir abajo
HellYeahJonas
Me Gustan Los Jonas!


Cantidad de envíos : 287
Edad : 21
Localización : Tomada de la mano de Joe
Fecha de inscripción : 14/03/2012

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 16:55

asdfghjklkjhgfdasdfghjklñ siguelaaaaaaaaaaaa Very Happy
Volver arriba Ir abajo
http://www.twitter.com/iBatmanGirl
I♥Jobros
Forista!


Cantidad de envíos : 93
Fecha de inscripción : 23/03/2012

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 14th 2012, 04:44

empecé a leer la novela ayer y me encanto !!! Very Happy
Espero que puedas subir el siguiente capítulo pronto!!!
GP
Volver arriba Ir abajo
FerJonas12
Novia De..


Cantidad de envíos : 645
Localización : Ave. Fastlife LA. California
Fecha de inscripción : 03/02/2012

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 17th 2012, 22:08

Capítulo 11

UN escalofrío le recorrió la columna. —Sabes que hoy me he encontrado con Nicholas —murmuró.
Los labios de Joseph se tensaron.

—¿«Encontrarse con» es un eufemismo que usáis los ingleses para referiros a las citas planeadas, a pleno día y en una calle llena de gente?

_________ se negó a prestar atención al sarcasmo.

—No. Significa que me tropecé con él por accidente.

—¿Y cómo describirías lo de pasar la tarde en su compañía?
__________ frunció el ceño.

—No pasé la tarde con él.

Joe abandonó la postura tensa y se le acercó, metiéndose la mano en el bolsillo de la
chaqueta. Se detuvo junto a la cama y arrojó encima la fotografía.


_________ le dirigió una breve mirada. Alguien los había visto juntos. Volvió a mirar a Joseph.

—Si quieres decir algo —desafió—, dilo.

—Te tomaste un café con él.

—Sí.

—Y después subiste a su piso, que está encima del café.

—¿También tienes fotografías de eso?

Joseph cortó el aire con un gesto.

—Es lo lógico.

—¿Seguro?

—¡Sí! —estalló.

De repente surgió toda la rabia que había estado conteniendo. Se acercó a _________,
que dio un paso atrás. El brillo de desprecio en la mirada del hombre era tan intenso que la hacía temblar.

—¿Tienes una explicación mejor para la forma en que has pasado toda la tarde antes de volver aquí? —preguntó él.

—¿Puedes explicar cómo la has pasado tú? —replicó ella, negándose a dejarse intimidar.

—¿Scuzi...?

Y aún tenía el valor de parecer sorprendido, pensó _________.

—¡Y después puedes explicarme cómo tuviste el mal gusto de traer a la mujer con la que has
pasado toda la tarde a una cena conmigo!

—Francesca es...

—Una antigua amante. Lo sé. Con la querida Daniella cerca, tiendo a enterarme de esas cosas.

La expresión de Joseph se volvió más iracunda.

—Estábamos hablando de lo que hiciste esta tarde, no de lo que hice yo.

—¡Bueno, pues digamos que los dos hicimos lo mismo! ¡Al menos, tú te ahorraste la vergüenza de
verme babear por Nicholas durante la cena, mientras que al parecer yo no me merezco tanto respeto!

Los hombros de Joe se tensaron dentro del traje.

—¡Lo único que he hecho esta tarde con Francesca ha sido negociar el precio de esta foto!
¡Es la dueña de la condenada revista que la compró!

—¿Así que tiene trato habitual con paparazzis? De qué gente más leal nos rodeamos.
Quizá debería presentarle a mi hermano, para que entre los dos se encarguen de convertirnos
en el hazmerreír de dos países a la vez.

—Esto no explica lo que estuviste haciendo con tu ex —masculló Joe.

El estómago de _________ seguía revuelto, y el corazón le latía demasiado deprisa.

—Tomé un café con él y me marché. Fin de la historia —dijo, y se dirigió al baño.

—¡Nada de eso! —gritó él.

La agarró por un hombro y la obligó a volverse. Su expresión era dura como la piedra.

—¡Quiero saber la verdad! —continuó.

Mareos y náuseas. _________ pensó que quizá no necesitara hacerse la prueba del embarazo.

—Te acabo de decir la verdad.

—¿Y tardaste cuatro horas en tomar un café? _________ se obligó a mirarlo.

—¿Tanto tardaste en negociar la fotografía? ¿O dedicaste ese tiempo a otro tipo de negociación?

Joe palideció, se irguió y la soltó.

—No me rebajarás a tu altura, __________

—¿A mi altura?

—A tu tendencia a mentir sin pestañear, entonces.

Sin duda, pestañeó mientras daba un paso tambaleante hacia atrás.

—Nunca te he mentido, Joseph —dijo con la respiración agitada—. Piénsalo.
Nuestra relación está basada en mentiras, es cierto, pero nunca te he mentido sobre ti.

El rictus de desprecio que adornó los labios de Joe le conmocionó. De repente,
todo lo que había sucedido entre ellos se reveló como era en realidad: una relación basada e
n el sexo y en la falta de respeto, que jamás había tenido la menor oportunidad de ser nada más.


—Búrlate de mí todo lo que quieras —dijo ella—. Pero mientras tanto, recuerda que hace
tres meses deseabas a mi hermana. Durante este último mes decidiste que también te servía yo.
El mes que viene volverás a meterte en la cama con Francesca, supongo. Por el camino que llevas, Joseph,
dentro de poco no habrá una mujer en Europa a la que puedas mirar sin sentir un déjà vu.


Se volvió de nuevo. Realmente necesitaba ir al baño, pero no llegó muy lejos. La habitación comenzó a
dar vueltas. Se llevó una mano a la cabeza y se tambaleó sobre los tacones de aguja como si estuviera
borracha.


—¿Qué...? —oyó decir a Joe, con una mezcla imposible de preocupación e ira.

—No me... siento bien —susurró antes de que todo se oscureciese.

Sus brazos la atraparon mientras caía.

__________ sintió su propio déjà vu cuando abrió los ojos y se encontró acostada en la cama
con él inclinado sobre ella. En su rostro veía la misma expresión inescrutable.

Con un cruce de miradas, ella supo qué estaba pensando.

—Puede que no... —susurró a través de la mano que él le había apoyado en los labios.

Joseph abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar. Se irguió, y ella supo que
estaba preparándose para lo peor.


—Llamaré a un médico...


De nuevo el pragmático.

Sacudió la cabeza y, mientras él se detenía, se incorporó y se sentó lentamente.

— No hace falta. Tengo algo... —dijo señalando la mesilla.

Sin decir una palabra, Joe se acercó, abrió el cajón y sacó la bolsa de papel que contenía la
única compra que había hecho _________ aquella tarde.

«Una compra tan pequeña para algo tan importante», pensó mientras él miraba el interior de
la bolsa sin moverse.

La atmósfera era diferente, aún tensa, pero más pesada. __________ lo observó y se dio cuenta
de lo que estaba pensando.

—¿Cuándo has comprado esto?

—Hoy. Esta tarde.

—Creía que estábamos de acuerdo en que no correrías el riesgo de hacer compras como ésta —dijo Joseph
con frialdad.
__________l no pudo evitar reír débilmente.

—No había nadie en quien pudiera confiar lo suficiente para encargarle esta
compra, y... necesitaba saber...

—¿Sí?

La extraña forma en que lo dijo hizo que _________ levantase la cabeza.

—Por supuesto. ¿Tú no quieres saberlo?

Joe no respondió. Había algo extraño en la manera en que estaba quieto ahí, tenso y serio.

—Si te preocupa que le haya dado más material al paparazzi, debes saber que tuve
cuidado —le aseguró—. De hecho, y ya que quieres saber cómo he pasado la tarde, he estado
dando vueltas por las tiendas intentando despistar a cualquier posible perseguidor antes de atreverme
a comprar eso.

El no dijo nada, y _________ deseó saber qué le pasaba por la cabeza. Empezaba a
sentirse dolida y se preguntó si acaso él no se daba cuenta de que la situación ya era bastante d
ifícil para que se quedara así, inmóvil como una estatua, si le asustaba la idea de que
estuviera embarazada y el sentido del honor del que le gustaba hacer gala lo obligase a
casarse con ella aunque no quisiera.

Se levantó y fue a coger la bolsa.

—Voy a ver si...

Él la apartó.

—No. Primero tenemos que hablar.

—¿Hablar de qué? —replicó ella con sequedad—. Si estoy embarazada, afrontaremos
el problema como dos adultos. De lo contrario, me iré a casa.

Joseph se volvió a mirarla. Estaba pálido, y su expresión era tensa.

—¿Qué quieres decir con que lo afrontaremos como adultos? suspiró.

—Aunque esté embarazada no pienso casarme contigo —dijo con tristeza.

—¿Por qué no...?

Si no tuviera miedo de que se le volviera a revolver el estómago, __________ se habría echado a reír.

—Porque no quieres casarte conmigo —espetó—. Porque puedo ocuparme de mí misma y de un hijo.
¡Y porque me niego a atarme a un hombre al que le encanta pensar lo peor de mí! ¿Quieres más motivos?

—Sí.

_________ parpadeó, asombrada. No esperaba aquella respuesta. Cruzó los brazos y lo miró con frialdad.

—De acuerdo: no confías en mí. Crees que soy una mentirosa y una infiel. Te doy un par de meses de
cautiverio matrimonial y antes de que empieces a preguntarte si el niño es de otro.

—¡No soy así! —se defendió él. __________ se encogió de hombros.


—Pues entonces, que he usado el bebé para atraparte.

—Ya hemos hablado de eso. ¡Sabes que no pienso así!

—Ya tienes a tu antigua amante preparada para ocupar mi puesto.

—Francesca no estaba preparada para nada más que para conseguir esa fotografía.

—¿Sabes qué? Ahora no te creo yo.

Se dio cuenta de que algo había cambiado, mientras él la observaba por encima de su arrogante nariz.
Tendió la mano hacia la bolsa.

__________ vez, él la soltó.
ella suspiró y se dirigió al baño, cerró la puerta y echó el pestillo.

Cuando volvió a salir estaba conmocionada, temblando, sintiéndose totalmente vacía.

El estaba junto a la ventana, tenso dentro de su traje bien cortado. Cuando oyó que se abría la
puerta, giró en redondo y se quedó absolutamente inmóvil.

—¿Y bien? —preguntó con voz severa. __________ apretó los labios y sacudió la cabeza.
La tensión aumentó.


—¿Eso es un «no»? ¿Significa que no estás embarazada?
__________ extendió las manos temblorosas y asintió. Joseph sintió una sacudida.

—Tienes que estar embarazada —musitó—. ¿Por qué te sentías mal? ¿Y el desmayo?

Ella se encogió de hombros.

—Cosas de mujeres. A veces pasa...

Se extendió sobre ellos un silencio incómodo, que pareció condensarse en el aire e impedirles respirar.
__________ no podía soportarlo. Estaba anonadada, incapaz de funcionar a ningún nivel.
Había estado tan segura de que la prueba daría positivo... Si no encontraba algo que hacer iba a
avergonzarlos a ambos echándose a llorar de pura decepción. Echo a andar hacia la cama, incapaz
de controlar el temblor de las piernas.

—Voy a preparar el equipaje —susurró.

—¿Qué diablos...?

—Creo que es hora de que me vaya.

—No. No quiero que te marches.

Con el rostro blanco como la pared, __________ negó con la cabeza.

—Da lo mismo ahora que la semana que viene o dentro de un mes.

—No —repitió Joseph

—¡Pero no hay motivos para que me quede!

—¿No soy suficiente motivo? —preguntó con voz irritada—. ¿El tiempo que hemos pasado
juntos significa tan poco que puedes decidir dejarme así?

Sorprendida por el tono dolido de su voz, __________ se asombró aún más al ver lo pálido que se había quedado él.
—Joe... Sabes que sólo... —acertó a decir entre lágrimas.

—No —interrumpió—. No pronuncies mi nombre así. No me mires así.

—¡Pero no hay ningún bebé!

—¡Al diablo con los bebés! —exclamó con fiereza—. ¡Podemos hacer uno cuando queramos!
Esto es algo entre tú y yo, y lo que nosotros queremos. ¡Y yo quiero que te quedes!

¿Estaba diciendo lo que ella oía? Se limitó a mirarlo, sin atreverse a confiar en sus oídos.

—Francesca...
—Olvídate de Francesca —dijo él con impaciencia—. No puedo ver a Francesca.
No puedo ver a ninguna mujer que no seas tú.

__________ dio un paso vacilante hacia él.

—¿Quieres decir que deseas que me quede aunque no esté embarazada?

—¿Por qué sigues repitiendo eso? ¡Quiero que te quedes porque quiero que estés aquí!

—¿Cuánto...? ¿Cuánto tiempo?

—Dio —resopló—. ¿Qué intentas hacerme? Para siempre, ¿de acuerdo? Lo quiero todo:
el amor, el anillo, la boda... ¡El condenado lote completo!

—Entonces, ¿por qué estás tan enfadado?

Joseph se irguió de nuevo.

—No te morirías si intentaras ayudarme un poco a sentirme feliz por quererte —dijo.
Dio media vuelta y se apretó la nuca con los puños. __________se mantuvo inmóvil,
deseando acercarse a él pero aún demasiado asustada para moverse.

Se preguntó a qué se debería su miedo. Él acababa de declararse, y lo único que hacía ella
era quedarse ahí quieta, dándole la impresión de que...

Se le acercó, le rodeó el pecho con los brazos y se apretó contra su espalda.

—Lo siento —susurró—. Te he amado tanto y durante tanto tiempo, cuando
sabía que no tenía derecho a sentir eso...

Joseph gruñó y giró entre sus brazos. Tenía los ojos como dos diamantes negros, aún
furiosos, posesivos... auténticos.
—No, espera... Necesito decirte esto —dijo __________, estremeciéndose, sabiendo qué iba a ocurrir a
continuación—. Sabía que no tenía derecho a enamorarme de ti después de la forma en que te había
abordado sin preocuparme de los problemas que iba a causar. Cuando pensamos que podía estar
embarazada lo usé como excusa para quedarme, y...


—Lo usamos.

—Pero es que no es justo que te cargue con mis estúpidos sentimientos cuando... ¡No! No he acabado...

«Qué desperdicio de palabras», pensó __________ mientras se hundían en un beso que las hacía innecesarias.
Cuando él se separó, un relámpago de deseo le encendía las mejillas.

—¿Hay algún motivo para que no podamos seguir con esta conversación en la cama? —dijo Joe con voz ronca.

—¿Qué conversación? ¿Quieres... hablar? —le preguntó con tono inocente.
—No.
—Quizá quieres coméntame algo sobre la forma en que has desplegado tus encantos sobre otra mujer, esta noche.
Joe se puso tenso.

—Quieres que me disculpe...

—Quiero que lo pagues —le dijo __________—. Al menos, tú te has ahorrado el verme actuar así con Nicholas
.
—Pero es que lo vi. Vi cómo el atractivo bastardo saltaba del coche y te abrazaba. Lo vi besarte como
si tuviera todo el derecho a hacerlo, y vi la expresión de adoración en tu rostro cuando lo miraste.

—¡No era adoración, era sorpresa! —protestó __________.

—Dejaste que te besara.
—Los italianos siempre os estáis besando.

—Le dejaste llevarte en su reluciente coche rojo.

—Era eso o dejar que nos pillara en la calle cualquier periodista metomentodo.
De repente __________ frunció el ceño

—¿Dónde estabas cuando pasaba todo eso? —añadió.

Joseph la miró con expresión compungida.

—Haciendo el ridículo en una comida de negocios con cinco socios míos, al levantarme y
marcharme sin más —confesó—. Entonces recibí la llamada de Francesca, y mi día siguió
cuesta abajo a partir de ahí. Cuando saliste del restaurante creí que ibas a reunirte con él.

__________ lo miró con incredulidad.

—¿Desde cuándo tienes el amor propio tan bajo que puedes creer algo así?

—Desde que te conocí. Tienes una forma incomparable de destrozarme el amor propio.
—Eso es mentira —protestó ella—. No has hecho otra cosa que abusar de mí y pedirme sexo
desde que nos conocimos.
Joe se encogió de hombros.

—Tú viniste a mí, pero no porque me desearas. Y me has provocado con otros amantes.

—Sólo tuve un amante antes de ti. Uno contra todas con las mujeres con las que has estado enredado hace que salga perdiendo por comparación.

Joe le rozó con la punta de la lengua la comisura de los labios fruncidos.

—Te amo —susurró—. ¿Podemos olvidarnos de las otras?
__________ dejó escapar un gruñido. El tenía razón, y las antiguas amantes no tenían
nada que ver con lo que había entre ellos.

—Llévame a la cama y hazme el amor, Joseph —le rogó
.
No hizo falta que se lo pidiera dos veces. Las ropas cayeron hechas un revoltijo. Apretó a __________
contra sí, casi magullándose los labios por la intensidad de los besos, mientras recorría con las manos,
posesivo, las esbeltas curvas de __________ hasta llegar a su cintura, por donde la levantó del suelo.

Durante unos breves segundos, cuando lo rodeó con las piernas, ella pensó que iban a hacerlo ahí mismo, de
pie, sin más preliminares. Sus labios se entremezclaban y él estaba ardiendo, erecto y dispuesto. Y ella estaba igual.

El giró, y cayeron sobre el edredón. Lo que llegó a continuación fue feroz y febril, un sexo que
remarcaba la posesión absoluta. Él se entregó por completo y ella lo tomó ávidamente, y respondió de la misma manera.

Al acabar quedaron tendidos en el colchón, y __________ se sentía como una criatura delgada, blanda y desmadejada que yacía junto a él, perdida aún en un mundo maravilloso y sensual.

Joseph la besó con ternura y la devolvió a la Tierra.


—No había sentido en toda mi vida una fuerza como la que ejerces sobre mí —murmuró.
__________ abrió los ojos y sonrió.

—Atacado, atrapado y rendido—le dijo.

Joe entrecerró los ojos.

—Ahora te estás buscando problemas —le advirtió.

Saltó sobre ella y aterrizó suavemente de pie junto a la cama.

—¡No quería decir...! —gritó __________, sentándose de golpe.

El se había acercado al montón de ropa, pero volvió a la cama. Se tendió junto a ella y le tomó una mano.
—Oh, me había olvidado —dijo __________, mirando cómo le quitaba el anillo falso del dedo.

El auténtico lanzó destellos mientras Joe se lo ponía.

Permanecieron acostados uno junto a otro mientras él le hacía levantar la mano.

—Atacada, atrapada y marcada como mía para siempre —dijo, devolviéndole las palabras con ciertos cambios satisfactorios.
El anillo falso giró en el aire cuando lo tiró a un lado.

—¿Te he dicho que te amo? —dijo __________ en voz baja.
Joseph se inclinó sobre ella, con los ojos brillantes.

—Dímelo otra vez —le ordenó.

—Te amo —repitió ella, confirmándolo con un cálido beso.
—¿Y serás mi mujer?
Cálido, moreno, dorado, maravilloso... __________ le apoyó un dedo en el labio inferior más que besado.
Adoraba el sonido posesivo de «mi mujer».

—Mañana mismo —confirmó.


—¿Aunque tengas que tener a Daniella como cuñada?
—Para ti será peor aún —le respondió—. Obtendrás como cuñado a un paparazzi de pura cepa.

—Tocado —suspiró Joe—. Vas a tener que esforzarte mucho para valer la pena.

El beso que le dio __________ fue suficientemente elaborado para valer la pena.

—Por cierto —dijo ella mucho tiempo más tarde, dirigiéndole una mirada inocente de sus ojos azules—,
se te ha olvidado usar preservativo...


Fin.


Última edición por FerJonas12 el Octubre 17th 2012, 22:15, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
FerJonas12
Novia De..


Cantidad de envíos : 645
Localización : Ave. Fastlife LA. California
Fecha de inscripción : 03/02/2012

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 17th 2012, 22:09

Y bien chicas aqui termina todo! gracias a
Bri por subir los capis y a ustedes hermosas por comentar
espero que les haya gustado un beso a todas
las quiere: Fer
Volver arriba Ir abajo
HellYeahJonas
Me Gustan Los Jonas!


Cantidad de envíos : 287
Edad : 21
Localización : Tomada de la mano de Joe
Fecha de inscripción : 14/03/2012

MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 18th 2012, 17:18

COMO QUE TERMINÓ???? :O
Nooooooo :'(
buee, la amé, una novela bastante buena
gracias por subirla Smile
Volver arriba Ir abajo
http://www.twitter.com/iBatmanGirl
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Hoy a las 15:29

Volver arriba Ir abajo
 
Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 8 de 8.Ir a la página : Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8
 Temas similares
-
» Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)
» Una novia para el italiano (Joe y Tu) Hot
» Amigos de KJH lo molestan con novia para estrés de Navidad
» yo, (mirar con precaucion), no recomendado para menores de 18
» Relato abierto para que cada uno ponga su parte de texto

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Jonas Brothers Venezuela Foro Oficial :: Webnovelas/Fics :: Jonas Brothers: Fan ficts :: HOT-
Cambiar a: