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 Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)

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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 7th 2012, 21:11

SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 7th 2012, 21:13

WIII PASE DE PAGINA... ESO MERECE CAPISSS ANDAAA :3 SIGUELAAA tiste
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Nicole_JB
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 8th 2012, 11:51

siguela
esta mui bna...
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 8th 2012, 22:12

Siguelaaa o lloro ¬¬ .... mira que me voy de viaje... y me quedo sin internet varias semanas... espero que cuando vuelva subas maraton jejejeje xD ya pues mentira... pero siguela :*
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HellYeahJonas
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 9th 2012, 07:43

siguelaaaa Smile
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 12th 2012, 18:04

Hola chicas!!
Como andan?
les traigo unos capitulos que no se les he podido subir porque estaba de viaje...
Espero y comenten:D
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 12th 2012, 18:13

Capítulo 8

LA ninfa sexual se había levantado, duchado y puesto unos vaqueros y una camiseta cuando Joe entró en su edificio de oficinas para recibir un aluvión de felicitaciones.

La ninfa sexual no podría haber sido más correcta y educada cuando la asistenta se presentó como Rosa, la esposa del chófer; aparentemente, los dos viajaban con Joe a todas partes.

Y la ninfa sexual no tenía intención acercarse al dormitorio cuando él regresó a casa. Se le había ocurrido una forma mucho más práctica de pasar el tiempo.

Después del desayuno ligero que le había preparado Rosa, _______ planeó su día con la concentración de un turista decidido a no perderse nada, aunque su recorrido no consistía en visitar los lugares históricos de la ciudad, sino en buscar los restaurantes y supermercados especializados en productos orgánicos.

Su guardaespaldas había llegado convenientemente cuando ella estaba a punto de salir. Se llamaba Tony y disponía de un coche, lo que significaba mucho menos trabajo a pie.

Aun así, cuando la dejaron en el piso, sana y salva unas cuantas horas después, estaba agotada.

Joe había salido del salón y estaba avanzando por el pasillo hacia su despacho cuando ella entró. Era un placer verlo sin la chaqueta, con la camisa arremangada, el nudo de la corbata flojo y una copa en la mano, como el hombre de éxito recién llegado del trabajo y listo para relajarse después de un día ajetreado.

________ se detuvo, paralizada por la energía sexual de Joe. Él también se detuvo y la miró fascinado. Los rizos sedosos, la cara aterida por el frío de la calle, el abrigo abierto, la camiseta con escote pronunciado. Se tomó su tiempo para observar cada detalle con la meticulosidad de un experto en mujeres hermosas.

—¿Has tenido un buen día, mi amore?—preguntó con tono sarcástico.

Ella se puso a la defensiva, pero supuso que debía explicar dónde había estado.

—He ido...

—Sé dónde has estado —interrumpió—. Tony trabaja para mí, no para ti.

_______ decidió que los dos podían jugar con el sarcasmo.

—En ese caso, sí, he tenido un día muy agradable, gracias. ¿Y tú?

—He tenido un día interesante —replicó, viéndola acercarse— Me lo he pasado dando respuestas corteses a invitaciones de cortesía para que cenemos con gente cortés que está impaciente por conocer personalmente a mi futura esposa.

_______ recordó las fotografías reveladoras del periódico y se ruborizó.

—Doy por sentado que has sido sensato y has declinado cortésmente esas invitaciones de cortesía.

—No, he aceptado la mayoría.

______ se quedó paralizada.

—Espero que me estés tomando el pelo.

Él tomó un trago de su bebida y sacudió la cabeza.

—El espectáculo debe continuar.

—¡Pero no quiero conocer a tus amigos!

—¿Tienes miedo de que se den cuenta?

—Sí. ¿No podemos querer estar solos como los que están prometidos de verdad?

—Confundes a los recién prometidos con los recién casados. Las parejas que se acaban de prometer quieren salir a lucirse.

—Pero no quiero lucirme.

Él arqueó una ceja.

—¿Crees que no soy suficientemente bueno para que te luzcas conmigo?

—No digas tonterías. Es sólo que no creo que estemos preparados para que tus amigos nos vean como una pareja. Creía que haríamos cosas seguras como ir a restaurantes tranquilos o algo así.

—Es en un restaurante —le comunicó él, con una sonrisa—. A las ocho. Hemos quedado con mi hermanastra y unos cuantos amigos míos.

______ sintió náuseas.

—¿Esta noche?

—Sí.

—¿No podías ser menos amigable?

—Siento decepcionarte, cara, pero soy muy amigable.

—Pero justo con tu hermanastra... Ella sabe que lo nuestro es una farsa.

—Deja de hacerte la inocente asustada, porque los dos sabemos que no lo eres. Esto es lo que te comprometiste a hacer para salvar el matrimonio de tu hermana, y no me dirás que nuestras relaciones sexuales también son una farsa.

Ella se pasó las manos por el pelo.

—Ya sabes a que me refiero.

—Y tú sabes a qué me refiero cuando digo que te prepares porque esta noche vamos a aparecer en público y quiero una amante devota a mi lado, no una campesina con un resentimiento del tamaño de una casa.

—¿Que estás insinuando?

—Te comparas con tu hermana la modelo. Me comparas con tu ex amante y odias que sea italiano como él.

—¡No es cierto!

—¿Es atractivo?

—¿Eso qué tiene que ver?

—¿Lo es?

—¡Sí!

—¿Y cuántos años tiene?

—Los mismos que yo.

—¿Y qué tipo de coche conduce?

—Un Ferrari rojo, pero no era...

—Genial. El mío es plateado. ¿Eso me deja mal parado en comparación con él?

—Estás loco.
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 12th 2012, 18:25

Tal vez lo estuviera. En aquel momento, Joe no sabía por qué estaba tan obsesionado con un hombre al que probablemente no daría ninguna importancia en otras circunstancias. Se volvió y avanzó hacia su despacho.

—Ve a prepararte —dijo—. Y no me gustan los colores llamativos, así que no te vistas de rojo.

Acto seguido, cerró el despacho de un portazo.

_______ fue al dormitorio y se quitó el abrigo. No podía dejar de temblar. No tenía idea de qué había ocurrido en aquella conversación, pero creía que no quería saberlo. Se preguntaba si Joe la odiaba, si le molestaba tanto que estuviera allí que necesitaba sonsacarle información para poder vengarse de ella por haberlo metido en aquel lío. Imaginaba que estaría rezando para que no se hubiera quedado embarazada.

Había dicho que no quería ver a una campesina con un vestido hortera rojo cuando saliera. Notó que le temblaban los labios. Evidentemente, Joe prefería ver a la doble de Emilia, porque al menos podía fingir que era su tipo.

Se quitó la ropa y entró en el baño sin estar segura de si quería romper cosas o llorar. Se habría echado a llorar bajo la ducha si él no hubiera elegido aquel preciso momento para abrir la mampara y meterse en la ducha completamente desnudo.

—No, no te pongas tensa —dijo al ver cómo reaccionaba—. He venido para hacer que te sientas mejor, no peor.

La abrazó por detrás y le susurró al oído:

—He venido a pedirte disculpas por mi mal humor. He tenido un mal día.

Le empezó a mordisquear el lóbulo, y ella movió la cabeza para que parara.

—Aceptando invitaciones que no te apetecía aceptar.

—Mientras pensaba en ti y en la cama de la que me había ido —declaró, volviendo a jugar con su lóbulo—. Así que me he pasado el día malhumorado y he vuelto a casa más que preparado para encontrarte esperándome, pero no estabas aquí, porque habías salido a divertirte.

—A hacer de campesina, porque es lo que me gusta.

—Me gusta la campesina. Tiene un buen tono muscular, y es elegante y muy sensual. Y además estoy celoso del ex amante...

Aquella confesión conmovedora consiguió que por fin dejara de tratar de apartarse de él.

—¿Te he impresionado? —se mofó él.

—Sí.

—Lo suponía.

Joe le mordió el cuello. _______ empezó a respirar entrecortadamente y cerró los ojos, rindiéndose al placer, aunque sabía que no debía. Quería que la deseara porque la deseaba a ella y no sólo porque estaba a mano.

Él encontró el jabón y se lo pasó por todo el cuerpo. Ella no tardó en perderse en un mundo perfumado y lleno de vapor donde sólo había sitio para el placer.

Después de hacer el amor, mientras se estaban vistiendo para salir, ______ se sentía relajada, lánguida y demasiado consciente de que Joe era un amante irresistible. Se sintió aliviada cuando por fin la dejó sola para que pudiera terminar de arreglarse sin que la distrajera con su presencia arrebatadora.

Cuando se reunieron en el salón, creía que había conseguido tranquilizarse hasta que él levantó la vista del periódico que estaba leyendo en el sofá y le hizo perder una vez más el control de sus emociones. Había elegido un vestido negro de cuello de pico que le había regalado Emilia, porque decía que ella no tenía las curvas suficientes para llenarlo.

_______ sí que tenía las curvas, y por la forma en que la miraba, Joe no había pasado por alto ninguna. Se había dejado el pelo suelto, pero se lo había alisado. Cuando él se puso en pie le sostuvo la mirada, con una expresión desafiante y ansiosa, por si acaso no tenía el aspecto que cabía esperar.

Joe avanzó hacia ella y le acarició la mejilla.

—Estás preciosa —murmuró—. Pero prefiero los rizos.

—Una mujer diferente —contestó, encogiéndose de hombros.

Él entrecerró los ojos y no dijo nada durante un largo momento. ______ se dio cuenta de que acababa de recordarle el verdadero motivo por el que estaban juntos. Mientras la ayudaba a ponerse una chaquetilla de seda, decidió que tal vez fuera mejor así.

Salieron del piso y bajaron en ascensor hasta el aparcamiento. Dino los esperaba junto al coche con las portezuelas traseras abiertas. Mientras el vehículo recorría las concurridas calles de Londres, _______ se aferró con fuerza a su bolso. Fuera del coche, todo parecía brillar y relucir en la oscuridad; dentro, todo era penumbra y silencio.

A Joe le habría gustado saber qué sentía en aquel momento, pero no tenía ni idea. Era una locura que se hubiera sorprendido tanto de que ________ le recordara que aquello era una farsa, porque desde que se habían conocido no habían hecho más que discutir.

Pero se había sorprendido. Se había quedado perplejo por el desagradable recordatorio de que nada era real, ni siquiera ella. Al menos aquella noche. Aquella noche era la doble de Emilia Castle Savakis, que se hacía pasar por una versión de ______ Carmichael que no existía. Hasta el vestido era de Emilia, clásico y elegante. Le quedaba muy sexy, pero se atrevía a aventurar que no era de su gusto ni de su elección. Prefería a la otra _______, la de los rizos y el brillo de rebeldía en la mirada.

—¿Te están entrando dudas sobre el riesgo de presentarme a tus amigos? —preguntó ella de repente.

Joe parpadeó y se dio cuenta de que habían parado en la entrada del restaurante. Por el ambiente que había en el coche, debían de llevar un rato allí.

El restaurante era uno de los mejores locales italianos de Londres, un lugar donde comían los ricos. Era la clase de sitio y de vida de Joe, pero no de _______.

Él giró la cabeza para mirarla. Apenas una hora antes la había tenido entre sus brazos, compartiendo la cadencia increíble de una intimidad que aún le circulaba por la sangre. Le miró el pelo, liso y sedoso, el precioso cutis perlado, los ojos azules, acentuados por las pestañas negras, y la boca arrebatadora pintada de rosa. Podía sentir el sabor y el calor de aquellos labios, tanto de aquella ______ como de la otra.

—No te haré pasar vergüenza —dijo ella—, si es lo que te preocupa.
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 12th 2012, 18:34

______ se estaba llenando de rencor porque creía que, como la estaba mirando de manera analítica, se había quedado pensando seriamente sobre la pregunta sarcástica que había lanzado.

—Pareces muy segura, campesina.

—Pues no lo estoy. Tal vez debería haber dicho que intentaré no hacerte pasar vergüenza.

—¿De verdad crees que me preocupa que decidas avergonzarme? —preguntó con curiosidad. Ella se encogió de hombros.

—No te conozco suficientemente bien para saberlo.

—No, no me conoces.

A _______ no le gustó la manera n que lo había dicho y tampoco le gustaba la manera en que la estaba mirando.

—¿Vamos a entrar o no?

—En un momento. Esta conversación se está poniendo interesante...

—De eso nada.

Él hizo caso omiso de la interrupción y siguió hablando.

—... porque no tiene nada que ver con que me vayas a hacer pasar vergüenza o no. Tienes miedo de que sea yo el que te avergüence.

—¿Por qué ibas a hacer algo así?

—Eso mismo digo yo. Pero tienes miedo de que te abandone a tu suerte.

—Estaba pensando más bien en que me sirvan de segundo plato —confesó ella.

Él se echó a reír. No fue muy amable por su parte, pero fue una risa grave y sensual, y ______ también rió, con una risita tensa y gutural. En aquel momento, la tensión del ambiente se transformó en un hilo fino que recorría la distancia que los separaba. Él se movió tan deprisa que ella no lo vio llegar, y cuando se apoderó de su boca, ya era demasiado tarde para resistirse.

—Me has quitado todo el pintalabios —protestó.

—Lo sé.

Joe se recostó en el respaldo y la observó mientras ella buscaba un pañuelo y el pintalabios en el bolso.

—No dejes de ponértelo, cara —le aconsejó—. Porque he descubierto que me gusta quitártelo. De hecho, creo que me estoy convirtiendo en adicto a su sabor.

Ella le dio el pañuelo.

—A ti no te queda tan bien como a mí.

Él sonrió y se limpió los labios mientras se miraban a los ojos. No tenía sentido fingir que no estaban haciendo nada más allí, porque lo estaban haciendo. De repente se puso serio.

—Escúchame bien, ______. No quiero que esta noche seas nadie excepto tú misma, ¿de acuerdo? Si quieres pasarte toda la cena hablando de las ventajas de los productos orgánicos, no me importa. Si decides despeinarte para que se te hagan rizos o te vas a la cocina para ofrecerle los productos de tu huerto al cocinero, tampoco me importa...

—¡No soy tan burda!

—No me estás entendiendo —la reprendió—. Lo que digo es que me parece bien que seas tú misma y te comportes como tal. Lo único que me importa es que te ciñas a la historia de cómo nos conocimos y que tengas presente que cuando salgamos de aquí nos iremos a casa juntos como una pareja, y después nos iremos a la cama y haremos esto.

Otro beso estaba en camino.

—No te atrevas —dijo ella, echando la cabeza hacia atrás.

Pero él se atrevió y le asaltó la boca rápidamente. El beso no bastó para quitarle el pintalabios por segunda vez, pero sí para distraerla de lo que estaba a punto de hacer. Sintió que la tomaba de la mano izquierda. Cuando bajó la vista, le había quitado el anillo de zafiros y le había puesto otro que parecía exactamente igual.

—¿Por qué has hecho eso? —preguntó.

—Puede que el de bisutería fuera una buena imitación, cara, pero no habría engañado a los expertos con los que estamos a punto de cenar.

—A ti te engañó cuando lo viste.

—Estaba demasiado enfadado para fijarme.

—Es tan chillón...

_______ suspiró mientras observaba que el anillo brillaba y relucía mucho más que el anterior.

—¿No te gusta?

—No le gustaría a nadie. Sólo pretendía llamar la atención de Leo. ¿Cómo has hecho para conseguir éste tan pronto?

—Soy de esos hombres que consiguen lo que quieren cuando lo quieren.

Joe se iba a guardar el anillo viejo en el bolsillo, pero ella se apresuró a quitárselo de la mano y guardárselo en el bolso.

—Sólo usaré el verdadero cuando salgamos juntos —le comunicó, ofendida—. El resto del tiempo llevaré el falso.

—Si te preocupa perderlo, está asegurado...

_______ sacudió la cabeza. Su preocupación no tenía que ver con perder el anillo de zafiros auténticos, sino con perder el contacto con la realidad, si no se quedaba con el de las piedras falsas.

—Sólo lo usaré cuando salgamos —repitió.

—¿Y en nuestra cama?

______ lo pensó un momento.

—No usaré ningún anillo —decidió.

—¿Eso significa que nuestra relación sexual no tiene nada que ver con el resto?

Ella asintió, porque el sexo era lo único verdadero en medio de tanta farsa.

Él no dijo nada; suspiró e iba a abrir la portezuela cuando de repente cambió de idea. Se volvió hacia ella, la tomó de la barbilla y bajó la cabeza para quitarle el pintalabios con la urgencia de su beso de amante posesivo.

—La parte sexual de esta relación no se ha quedado en el dormitorio, _______ —dijo con severidad—. Recuérdalo mientras te retocas el pintalabios.

Se apeó del coche y la dejó sentada allí, temblando, impresionada por lo rabioso que se había puesto. No entendía qué le pasaba ni por qué le importaba tanto qué anillo usara.

Cuando se arregló el maquillaje sentía los labios sensibles y magullados. Joe había rodeado el coche para abrirle la puerta y la estaba esperando en la acera.
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 12th 2012, 18:39

Fuera hacía frío, y la chaquetilla de seda no estaba destinada a abrigar. ________ estaba tiritando, y él se acercó para arroparla con el brazo.

«Vaya, somos el vivo retrato del romance», pensó ella con sequedad mientras avanzaban hacia el restaurante.

—Sonríe —le ordenó Joe cuando abrió la puerta del local.

______ levantó la vista y se encontró con que la estaba mirando. De repente se quedaron paralizados, sumidos en su mundo privado.

—Por todos los dioses, Joe —los importunó una voz—. Llevabais tanto tiempo ahí fuera que estábamos a punto de organizar una ronda de apuestas para ver si entrabais u os volvíais a casa.

—Como ves, Daniella, mi prometida no tiene tan malos modales como yo.

Mientras lo decía, Joe le sostuvo la mirada a ______ y vio que se ruborizaba al comprender lo que había insinuado Daniella. Le tomó una mano y se la acercó a la boca para besársela. El temblor de los labios de ________ fue como una inyección de calor entre sus piernas.

Oyó que alguien más hablaba, pero no supo quién. Cuando se volvió sólo vio una mancha borrosa de caras sonrientes. No entendía qué le pasaba y pensó que tal vez estuviera enfermo, porque veía doble. Volvió a mirar a Joe y frunció el ceño. Su cara estaba perfectamente definida. No era un descubrimiento agradable. Enderezó lo hombros, recobró la compostura y se giró para volver a mirar a los demás con una sonrisa relajada.

—Buona sera —saludó—. Siento haberos hecho esperar. Sé que os morís de ganas de conocer a mi preciosa ______...
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 12th 2012, 18:40

Chicas ahi esta el cap..
espero que les guste:D
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 13th 2012, 10:29

me encantoooo siguela por fiii
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 13th 2012, 13:32

siguela Smile
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Septiembre 16th 2012, 14:20

Llegueeee lol! SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA esta super buenaa tiste
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 6th 2012, 19:34

Siguela pliss amo esta novela!! Enamorada
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 6th 2012, 19:52

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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 6th 2012, 20:18

esta es una novela realmente emocionante
flower
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 11:54

Hola chicas! Como andan?
Tenia tiempo que no pasaba por aqui..
Hoy les subire 2 cap espero y les gusten Razz
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 11:57

Capítulo 9

«MI preciosa ______...». Aquél fue el comienzo de la peor noche de la vida de su preciosa _______.

La hermanastra de Joe no se creía ni una sola palabra de lo que le decían. Los otros estaban encantados de acogerla en su círculo, pero también estaban sorprendidos y sentían curiosidad por aquella desconocida que había surgido de la nada y había entrado en la vida de Joe.

Al parecer, Daniella tuvo que guardarse sus sospechas. Tal vez tuviera demasiado miedo de Joe para atreverse a decir abiertamente lo que pensaba en realidad, pero sometió a ______ a un interrogatorio despiadado sobre Emilia.

—¿Cómo está tu hermana?

—Estupendamente, de vacaciones en Florida con su marido y su hijo.

—¿Os conocisteis por ella?

—No, nos conocimos en una cena, en la casa de unos amigos de Leo y Emilia.

—Habéis sido muy reservados sobre esta relación.

—______ lo prefería así —contestó su hermano—. Los dos lo preferíamos. Mira lo que ha pasado desde que se ha hecho pública. Se ha convertido en una caza de brujas.

—Es lo que suele pasar cuando una mujer se te echa encima delante de un periodista. O cuando apareces desnudo en la ventana de un dormitorio.
______ se sonrojó, pero Joe no se inmutó en absoluto.

—Esa actitud de niña malcriada que se enfada porque no le habían contado un secreto no te queda nada bien.

Dejarla al nivel de una niña malcriada sirvió para que Daniella se callara, pero no para que dejara de sospechar que ______ no era quien decía ser, y se encargó de dejarlo muy claro cuando se la encontró en el cuarto de baño.

—Sé que mi hermano estaba saliendo con Emilia, porque fui yo quien le dijo que estaba casada y tenía un hijo, así que no trates de engañarme, Rachel. Ese anillo es tan falso como toda tu historia.

_______ miró el anillo de diamantes y zafiros que le adornaba el dedo y se estremeció.

—No quiero discutir contigo, Daniella.

—Pues yo sí quiero discutir contigo. Te vi echarte encima de Joe la otra noche, y vi cuánto se enfadó. Creo que Emilia y tú estáis tratando de chantajearlo.

Al margen de que daba miedo que se acercara tanto la verdad, ______ temía a Daniella porque parecía muy protectora y sinceramente preocupada por Joe.

—¡Y no estás tomando alcohol! —dijo Daniella de repente—. Estás embarazada, ¿verdad? ¿Tuviste una aventura con él, como tu hermana, y le estás exigiendo que se case contigo?

_______ se quedó mirándola como si le hubiera salido otra cabeza.

—Nunca tomo alcohol —mintió—. Y repite tus acusaciones delante de Joe, si te atreves.

Acto seguido, dio media vuelta y salió del baño.

Al verle la cara de disgusto, Joe se puso en pie antes de que se sentara y la rodeó con los brazos.

—¿Algún problema?

______ sacudió la cabeza, porque sabía que los otros estaban escuchando.

—Sólo un poco de jaqueca.

—En ese caso, nos vamos.

No era una proposición, y ______ no se opuso. Cuando se estaban despidiendo, Daniella volvió a la mesa y le lanzó una mirada cortante a su hermano.

Para empeorar aún más la situación, una cámara los retrató mientras Joe la ayudaba a ponerse la chaqueta. Había bajado la cabeza para besarle el cuello, en una de las tantas demostraciones de afecto de la velada.

—¿Qué ha pasado con Daniella? —le preguntó en cuanto volvieron al coche.

—Lo sabe.

—¿Qué es lo que sabe?

—Todo. Cree que te estoy chantajeando con tu aventura con Emilia.

—Me estabas chantajeando —puntualizó él con sequedad.

—También me ha acusado de estar embarazada, porque no tomaba alcohol, y de haber tenido una aventura contigo cuando estabas con Emilia. Menuda reputación tienes, cuando hasta tu familia te cree capaz de salir con dos mujeres a la vez.

—Sólo estaba tratando de sonsacarte. Y se preocupa por mí.

—Tienes suerte.

—¿Lo dices porque tu familia no parece muy preocupada por ti?

—Se preocupa por mí.

—Tu tío, tal vez, pero hasta él se fue en cuanto se convenció de que yo no era tu rompecorazones napolitano. Podría haberle mentido, pero no se quedó el tiempo suficiente para ponerme a prueba.

—Está muy ocupado.

—¿Como tus medios hermanos, que están tan ocupados que ni siquiera han tenido tiempo para averiguar si te había descuartizado y arrojado al Támesis?

—Cállate.

Se quedaron en silencio durante el resto del viaje.

Mientras subían en el ascensor, ______ se miró fijamente los pies; no sabía qué estaba mirando Joe, pero tenía la desagradable sensación de que podía ser a ella.

Cuando entraron al piso se fue a una habitación de invitados, porque no estaba dispuesta a dormir con él aquella noche. Que Joe no hiciera nada para detenerla la puso más tensa aún.

Durmió poco y mal, vestida sólo con el sujetador y las braguitas, y tapada con un edredón azul. A la mañana siguiente se levantó temprano, hizo la cama y entró sigilosamente en el dormitorio para buscar algo que ponerse antes de que llegara Rosa.

La cama estaba vacía y, por el aspecto que tenía, él tampoco había descansado bien. Se acercó a la puerta del baño para ver si oía la ducha, con la esperanza de que Joe ya se hubiera ido a trabajar.

—¿Buscas algo, amore?

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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 11:59

Cuando se giró lo vio en la entrada del vestidor, con las caderas envueltas en una toalla y el torso desnudo. Fue como recibir una descarga eléctrica.

—Creía que a estas horas ya te habrías ido —contestó sin pensar.

Él sonrió y empezó a avanzar, y ______, a retroceder.

—¿Has dormido bien?

—Sí, gracias.

—¿Necesitas ayuda con el albornoz?

Ella bajó la vista y soltó un grito ahogado al ver que se le había desatado el cinturón y lo llevaba abierto. Lo había encontrado en el otro baño, y era tan grande que le arrastraba por el suelo y las mangas le quedaban largas. Creía que se había atado bien el cinturón, pero evidentemente no era así.

Negó con la cabeza y luchó con las mangas para poder agarrar los dos extremos del cinturón.

—Vete —dijo.

Pero Joe Jonas no estaba dispuesto a irse a ninguna parte. Siguió avanzando hasta situarse justo delante de ella y le ató el cinturón con calma, rozándole el estómago con los dedos. Ella contuvo la respiración. Él hizo caso omiso de la reacción, terminó su tarea, dio media vuelta, dejó caer la toalla al suelo, volvió al vestidor y cerró la puerta.

Aquello fue como una bofetada. Ella se había negado a dormir con él, y Joe le estaba demostrando que no le había importado demasiado.

______ corrió al cuarto de baño y se quiso morir, porque era tal la frustración que sentía que, si le hubiera quitado el albornoz y la hubiera arrastrado a la cama, no se habría resistido.

Tuvo un día largo, y cuando volvió al piso estaba muy cansada. Rosa se había ido hacía horas, y Joe aún no había vuelto, lo que le permitía tener un rato de soledad y darse un baño largo y relajante. Se quedó en la bañera más tiempo del que había pensado. Cuando volvió al dormitorio notó que Joe había vuelto, aunque afortunadamente no estaba en la habitación, y se apresuró a ponerse los vaqueros y la camiseta antes de salir a buscarlo.

Estaba en la cocina preparándose un sándwich, y se había quitado la chaqueta y arremangado la camisa. Al oír sus pasos se giró para mirarla.

—Ciao. Estás... rosa...

—Me he dado un baño demasiado largo.

Él volvió a lo que estaba haciendo.

—¿Quieres un sándwich?

—¿De qué?

—De lo que quieras. Hay queso, jamón y un poco de pollo.

_______ eligió el jamón, porque fue lo primero que vio, se lo tendió y se quedó mirándolo trabajar.

—¿No te vas a ofrecer a prepararlo tú? —preguntó Joe, sorprendido.

—No. Soy una negada en la cocina. Ni siquiera sé hacer un sándwich sin que se me desarme.

—¿Y sabes hacer café?

—Sólo si es instantáneo.

—Eso es trágico. Ven, que te enseño a preparar un buen expreso. Es tan fácil como hacer café instantáneo, pero sabe mucho mejor.

_______ se acercó a la cafetera y se sirvió una taza, como había hecho dos días antes. Dos días que parecían años.

—Tony dice que otra vez has estado dando muchos paseos.

Ella se volvió a mirarlo con curiosidad.

—¿Con que frecuencia te informa?

Él se encogió de hombros.

—Cada vez que paráis en alguna parte.

—¿Te parece necesario? La verdad es que en los dos días que he estado dando vueltas por ahí no he visto a un solo periodista.

—Lo que demuestra que serías una detective pésima...

Joe se volvió y le señaló el periódico que estaba sobre la mesa.

______ lo abrió y vio una foto en la que salía sentada a la mesa en un restaurante de moda de Knightsbridge, tomando un café con el chef y dueño del local. Se sonrojó, no sólo porque no se había dado cuenta de que la prensa la hubiera seguido, sino porque en aquel momento comprendió que el único motivo por el que había estado sentada allí era que el hombre la había reconocido y había sentido curiosidad.

—¿Y dónde estaba Tony cuando me sacaron esta foto? —preguntó.

—Se deshizo del fotógrafo, pero no antes de que se las ingeniara para sacar esta foto. Después, el tipo esperó a que te fueras del restaurante y volvió para hacer preguntas.

El chef había conseguido hacer propaganda de su restaurante contándole alegremente al periodista cómo se ganaba la vida ______ Carmichael. En otro periódico había una foto de Joe besándola en la mejilla mientras la ayudaba a ponerse la chaquetilla.

—Ahora soy famosa —murmuró.

—Bueno, tu otra vida ya no es secreta. Lo que significa que puedes dejar de esconderte detrás de la máscara de Emilia cuando salgamos.

—A Daniella le va a encantar.

Él se volvió con dos platos cargados en las manos.

—He hablado con ella. Te pide disculpas y se compromete a comportarse la próxima vez que la veas.

—No tiene que pedirme disculpas por nada. En realidad, hasta me cae bien a pesar de...

—¿De que no le caes bien a ella?

—Sí.

Joe se sentó en una silla.

—Puedes decirle que te cae bien cuando nos reunamos con ella más tarde, en el teatro.

—¡No quiero ir al teatro! —protestó.

—Siéntate y come. Si tienes que comer por dos necesitas una dieta equilibrada.

_______ lo miró boquiabierta. Él se encogió de hombros y dijo:

—Soy pragmático, ¿recuerdas? Prefiero atajar los problemas antes de que se conviertan en tales. Eso es lo que me ayuda a mantenerme en la cima.

—Además de pragmático, arrogante. Daniella y tú deberíais ser hermanos de sangre.
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:01

Él sonrió.

—¿Por qué no quieres ir al teatro?

—No he tenido la oportunidad de ir suficientes veces para que me guste.

—Pues eso está a punto de cambiar.

—¿Y se puede saber qué tipo de teatro es? —preguntó mientras se sentaba.

—Ópera. Y espero que te acostumbres, porque es mi gran pasión. Come.

______ tomó el sándwich y se lo acercó a la boca sin dejar de mirar a Joe con los ojos llenos de incredulidad.

—No me puedo creer que quieras obligarme a soportar una ópera.

—Podemos ir al teatro o quedarnos aquí y hacer el amor.

El momento de aparente normalidad desapareció sin dejar rastro. _______ dejó el sándwich en el plato. Él le dio un mordisco al suyo y la miró con ojos brillantes.

—¡No voy a permitir que me chantajees para llevarme a la cama! —exclamó ella.

—Entonces prepárate para una función de Puccini. Ponte algo largo y sexy.

Cuando ______ se levantó para salir indignada de la habitación, Joe añadió:

—Llévate el sándwich, mi amore. La ópera empieza temprano y cenaremos tarde.

Ella se puso un vestido azul que le realzaba todas las curvas. Joe la miró con detenimiento y la tomó por la cintura.
—Eres mía —declaró con voz ronca—. Asegúrate de recordarlo mientras estemos fuera.

Después de pasar varias horas sentada junto a un hombre que parecía disfrutar de su papel de prometido enamorado, _______ sintió un profundo alivio cuando salió del teatro al frío de la noche.

Cenaron con un grupo de gente en el que se encontraba Daniella, que estaba mucho más callada y amable que la noche anterior, aunque por la forma en que le brillaban los ojos, _______ estaba segura de que la amabilidad era superficial. Seguía sospechando y queriendo averiguar la verdad de lo que ocurría.

_______ no le dio la oportunidad de meterse con ella: no se movió de su silla y mantuvo la atención fija en los demás. Al menos, los otros parecían aceptarla como lo que declaraba ser, y no era de extrañar, teniendo en cuenta que el hombre que estaba a su lado casi no le quitaba los ojos de encima. La tensión que había entre ellos era electrizante. _______ se negaba incluso a mirarlo de reojo, sonreía cuando creía que tocaba y trataba de hacer caso omiso de la tortura a la que la estaba sometiendo.

Le preguntaron a qué se dedicaba y le pareció un buen momento para hablar de las ventajas de la agricultura orgánica. Y puso tanto entusiasmo que se generó un animado debate y casi consiguió olvidarse de que Joe estaba allí.

Entonces, él se estiró para tomarla de la barbilla y obligarla a girarse, para que no tuviera más alternativa que mirarlo. Tenía una expresión difícil de interpretar, burlona y mortalmente seria a la vez.

—Estás aquí conmigo —dijo con voz ronca.

—Sé con quién estoy.

—Entonces no hagas como si no estuviera.

—No estaba haciendo nada de eso. Sólo estaba...

—Sonriendo a todos los hombres de la mesa menos a mí.

La idea de que pudiera sentirse abandonado y celoso le hizo sentir un hormigueo en todo el cuerpo. Se le debió de reflejar en la mirada, porque Joe le pasó el pulgar por el labio inferior en un gesto íntimo y muy sexual que le causó un rubor revelador en las mejillas.

Pero no podía apartarse ni dejar de mirarlo a los ojos. Era como estar enchufada a una corriente eléctrica que le encendía la piel. Él lo sabía y siguió estimulándola hasta que empezó a respirar entrecortadamente y el deseo le oscureció los ojos.
_______ se daba cuenta de que Daniella los estaba mirando. Oyó que otra persona comentaba:

—Creo que es hora de marcharse.

—Buena idea —dijo él.

Joe se echó hacia delante para besarla antes de ponerse en pie.

Volvieron al piso en absoluto silencio y subieron en el ascensor de la misma manera. _______ volvió a mantener la mirada fija en los pies, pero negarse a mirarlo no bastó para aliviar la tensión sexual. Avanzaron por el pasillo hacia sus dormitorios acompañados por el sonido del silencio.

Se detuvieron cuando llegaron a la puerta del dormitorio de Joe.

—Bueno... —murmuró él.

A _______ le costaba respirar. Sus sentidos estaban recitando un acta de rendición, y al final cedió y se estiró para girar el pomo de la puerta. Él la siguió adentro sin decir una palabra y cerró. ________ se volvió a mirarlo con los ojos encendidos de pasión y empezó a desvestirse delante de él. Joe la contempló con una expresión muy seria durante un momento antes de empezar a desnudarse.

La ropa aterrizó en el suelo, a su alrededor. Formaba parte de la batalla que libraban por no romper el contacto visual.
_________ avanzó hacia la cama. A sus piernas ya no les apetecía sujetarla; preferían estremecerse como el resto del cuerpo y asegurarse de no darle ni un momento para que cambiara de opinión.

Pero era imposible que se arrepintiera de haber entrado en el dormitorio. Lo deseaba tan desesperadamente que no podía pensar en nada más.

Él se situó al otro lado de la cama, y a ella se le hizo la boca agua. Era grande, delgado y fuerte, y estaba excitado. Se le endurecieron los pezones, y tensó los músculos del vientre mientras trataba de contenerse. Levantó el edredón, y él hizo lo mismo. Se metieron juntos en la cama y llegaron al centro del colchón con los cuerpos entrelazados.

Entonces, Joe la besó con un desenfreno que sabía a castigo por las veinticuatro horas de rechazo.

Aquella noche, _______ aprendió qué se sentía al entregarse completamente a un hombre con manos de mago. Joe tejió sus hechizos sensuales en torno a cada punto de placer. La volvió loca hasta arrancarle un alarido. Después se introdujo en ella y se empujó con fuerza implacable, reivindicando su derecho de propiedad con aquel acto final que la dejó temblando y gimiendo su nombre mientras alcanzaba el éxtasis.

Aquélla fue la primera noche de cuatro semanas infernales que pasaron atrapados en el paraíso. Cuando Joe había dicho que tenían que estar pegados como con cola, hablaba en serio. _______ lo acompañó en todos los viajes de negocios, desde Londres hasta Milán, pasando por París y Mónaco para volver a Londres y a Milán otra vez. En sólo un mes aprendió en qué consistía convertirse en un miembro destacado de la alta sociedad y qué se sentía cuando la reconocían como la mujer que había conseguido pescar a un partido tan completo como Joe Jonas.
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:02

Allí donde iban, él la llevaba a los locales más selectos para que pudieran exhibirse como pareja. Todo era deslumbrante y glamuroso. En su círculo de amigos más cercanos había gente que le caía muy bien, pero pugnando por entrar había gente que habría vendido a su abuela por codearse con un famoso.

También había una interminable sucesión de ex amantes de todas partes del mundo, que no tenían ningún problema en contarle lo que solían hacer con él y a las que les parecía apropiado hablar de los pros y los contras de tener un amante como él.

—¿No han oído hablar de la discreción? —le dijo a Joe después de un desagradable encuentro con una de ellas—. ¿O es que oír que alguien habla de ti como si fueses un semental es una caricia para tu amor propio?

—No me gusta.

—Entonces, no pongas esa sonrisa de autocomplacencia mientras recitan tus virtudes.

—No es una sonrisa de autocomplacencia, es una sonrisa tolerante. Y pareces una esposa celosa.

—No, sólo una amante que no cree que seas tan bueno en la cama para merecer tanta atención.

—¿No?

—No.

—¿El italiano rompecorazones e instructor sexual de inocentes te parece mejor amante?

Ella lo miró con frialdad.

—Si estás tratando de conseguir información, olvídalo. A diferencia de tus ex amantes, no soy de las que van contando detalles.

Joe tuvo que reconocer que había intentado sonsacarle datos. ______ podía ser la mejor amante que había tenido, pero no tenía idea de dónde lo situaba a él en su lista, por corta que fuera.

Y la había acusado de estar celosa cuando sabía que era él quien lo estaba. Estaba celoso, curioso y receloso de la manera en que lo miraba en ocasiones, como si fuera de otro planeta. Le molestaba la diferencia de edad. La juventud, la belleza y la ternura _______ hacían que algunas de sus amantes anteriores parecieran frías e insensibles sexualmente. Se preguntaba si lo veía como alguien frío e insensible.

Sus amigos se sentían atraídos por ella. A él no le gustaba verlo, porque sabía exactamente qué los atraía. Querían experimentar lo que estaba experimentando él; querían saber qué se sentía al tocar a una mujer como ________ y hacer que se derritiera de placer.

Y Rachel se derretía. Era la única fuente de satisfacción masculina de Joe. Acompañados o a solas, cada vez que la tocaba, ella se derretía. La miraba y ella se derretía.

—Pues recuerda que soy el amante que te lleva al paraíso todas las noches —dijo.

Y ______ sabía que algún día le rompería el corazón, como Nick. Estaba obsesionada con él en cuerpo y alma. En ocasiones lo odiaba, pero el deseo que sentía era más fuerte que el odio. Él lo sabía, y le excitaban aquellas batallas interiores. Ella lo veía, lo veía tensarse hasta que llegaban al ascensor que los llevaba a la intimidad y se libraba de su máscara social para revelar al hombre fuerte, profundo e intenso sexualmente.

El ascensor se había convertido en su cámara de tortura. Los latigazos de su promesa sexual la desollaban. Cuando entraban en el piso estaba convertida en un campo minado de impulsos eléctricos. A veces, él se estrellaba contra una mina en el vestíbulo; otras, prolongaba el martirio y la hacía esperar antes de desatar su tormenta sexual. Había aprendido a vivir con una sensación de expectativa constante.

Joe le conocía todas las partes sensibles. A veces la obligaba a tumbarse en la cama con los brazos sobre la cabeza y las piernas juntas, y empezaba un tortura lenta que ella disfrutaba y detestaba con idéntica pasión, porque conseguía arrastrarla al orgasmo con el más leve roce de los dedos y la lengua.

Era un acto de dominación masculina que le dejaba una sensación extraña, porque en aquellas ocasiones nunca cedía a su propia necesidad ni terminaba la tortura con una unión física íntima y profunda.

Se preguntaba por qué lo hacía. Incluso después de cuatro semanas con él seguía sin poder contestar la pregunta.
Y después estaban las otras ocasiones. Las veces en las que le permitía torturarlo de la misma manera. Se tumbaba con los ojos cerrados y el cuerpo tenso mientras ella se permitía todos sus caprichos.

Él lo consideraba un reparto equitativo; ella, un juego peligroso, porque había llegado a un nivel en que no podía mirarlo sin considerarlo un esclavo del placer que le proporcionaba.

Y empezaban a atormentarla otras cosas mucho más inquietantes que el calor abrumador del deseo constante.

Sabía que se había enamorado de él. Podía sentirlo en los músculos que le rodeaban el corazón. Si la acariciaba, se tensaban y estremecían. Si la miraba, se hundían en un pozo de cosquillas.

Pero Joe no estaba en aquello por amor, sino por deseo. La deseaba tan desesperadamente que había que ser idiota para no saber que se sentía feliz de seguir con las cosas tal como estaban.

Si hubiera tenido algo de sentido común, ______ se habría ido lejos de allí. Emilia y Leo habían vuelto a Chicago. Emilia estaba feliz; Leo estaba feliz y no se separaba de su esposa y su hijo. La crisis matrimonial había pasado.

Ya no era necesario seguir con aquella farsa. Y de no haber sido por la preocupación que le provocaba que se le retrasara la menstruación, no habría tenido excusa para quedarse.

Después, todo dio un giro de ciento ochenta grados. Fue en Milán. Joe estaba tenso, distante y preocupado. Decía que estaba ocupado con un trato importante, pero ______ se preguntaba si la tensión de esperar para saber si estaba embarazada no le estaría desesperando también a él.
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:03

Sabía que tenía que comprarse una prueba de embarazo. No tenía sentido que esperase más tiempo cuando ya llevaba casi una semana de retraso. Había quedado para ir de compras con Carlotta, una prima de Joe, pero la había llamado para decir que no podía ir.

Sin pensarlo dos veces, tomó el bolso y salió del piso. Tendría que haber llamado a Tony para que la acompañara, pero no quería que nadie fuera testigo de lo que iba a hacer.

Tomó un taxi y fue a una calle de tiendas donde había una farmacia. Mientras caminaba estaba absorta con sus pensamientos, pero lo último que habría esperado era que la devolviera a la realidad el chirrido de los frenos de un Ferrari rojo descapotable que había aparcado bruscamente a su lado.

El hombre que conducía el coche no se molestó en abrir la portezuela y se apeó con un salto ágil y elegante.

—¡______, amore! —gritó.

La impresión la dejó completamente paralizada, pero clavó los ojos en aquella cara atractiva y familiar.

—¿Nick...?—gimió, sorprendida. El se echó a reír, todo dientes blancos, pelo negro y piel dorada.

—¡Sí! ¿No es la mayor sorpresa de tu vida?

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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:31

Capítulo 10


NICK comenzó a acercarse, metro noventa de musculoso italiano dentro de un traje gris plateado de primera calidad. Un hombre con tal carisma y confianza en sí mismo al que ni se le pasaba por la cabeza que para ella sólo era una visión agradable.

De pronto, _______ se encontró rodeada por los brazos que él tendió, y sintió los besos en las mejillas, en la punta de la nariz y en los labios aún entreabiertos por la sorpresa.

Intentó apartarse, pero él no se lo permitió.

—¡Te he visto salir del taxi y no daba crédito a mis ojos! —exclamó, acariciándole el pelo—. ¿Qué te parece? Mi hermosa ______...

Volvió a besarla y añadió:

— ¡Ha sido el mejor momento de este día!

«No para mí», pensó ella, aún intentando recuperarse de la sorpresa que le había causado verlo.

—¿Qué haces en Milán?

—Podría preguntarte lo mismo —replicó él, sonriendo—, aunque tendría que estar ciego para no darme cuenta de que has atrapado el corazón de Joe Jonas, ¿eh? Que la dicha sonría siempre a los enamorados. El está totalmente loco por ti; como estaba yo, por supuesto...




Al otro lado de la calle, a la sombra, sentado a la mesa en la que comía con cinco socios, Joe dirigió una mirada al exterior justo a tiempo de ver a ______ pasar por el lado soleado de la calle.

Sonrió para sus adentros. Estaba encantadora con el sencillo top blanco y la falda corta azul que dejaba a la vista una agradable extensión de sus largas piernas. Y su sedoso pelo rubio brillaba a la luz del sol, recién cortado por un experto que había hecho que los mechones se le ondulasen sobre el cuello y las mejillas como besos sensuales.

No era de extrañar que los hombres se detuvieran para admirarla cuando ella pasaba a su lado, y una sonrisa le curvó las comisuras de los labios cuando vio que uno de ellos se volvía para observarla mejor.

«Lo siento, pero es mía», pensó.

De repente frunció el ceño cuando cayó en la cuenta de otro detalle. Se preguntó dónde estarían Tony y Carlotta, y por qué se había ido de compras sola cuando sabía que era presa fácil para la prensa.

El sonido de un frenazo atrajo su atención. Un reluciente Ferrari rojo con la capota descubierta se había detenido repentinamente en la calle. Su atractivo propietario salió de él con agilidad y se acercó a _____ con los brazos abiertos. Lo que ocurrió a continuación hizo que Joe se olvidase por completo de lo que lo rodeaba. El murmullo de la conversación en la mesa desapareció de su conciencia cuando leyó un nombre en los labios de _______.

El hombre estaba hablando con gestos expresivos. La abrazó con una alegre sonrisa y la besó en las mejillas, en la nariz y, por último, en los labios entreabiertos. Unos labios que le pertenecían a él. Unos labios que no intentaron rechazar el beso.
Joe se quedó helado al contemplar cómo aquel hombre le acariciaba el pelo mientras hablaban.

Eran gestos ligeros, familiares, íntimos. Como aquellos labios rosados que parecían temblar mientras ella decía algo a su vez.
Se conocían.

Joe sintió el corazón en un puño, pues no hacía falta ser muy listo para interpretar el lenguaje corporal y saber, sin la menor duda, quién era aquel hombre.

Nick. El rompecorazones. Estaba tan seguro que ni se le ocurrió cuestionarlo. Se preguntaba si habrían concertado una cita allí, a plena luz del día, sin dar importancia a quién pudiera verlos; cuánto tiempo habrían estado en contacto, y si se habían visto cada vez que él la había llevado a Milán.

Pero lo que más le inquietaba era no saber si seguía enamorada de él. Necesitaba saber si cuando estaba entre los brazos de Nick le latía alocadamente el corazón, sentía la boca seca y sus ojos azules lo observaban cautivados.

—Joe...

El sonido de su nombre pronunciado en voz alta le hizo recobrar la conciencia. Giró la cabeza y tuvo la impresión de que no era la primera vez que sus acompañantes lo llamaban.

—Lo siento —dijo, esbozando una leve sonrisa—. Me había distraído.

—Es comprensible, con una mujer tan bella como la que está sentada junto a la ventana —le respondió uno de sus acompañantes, sonriendo.

Joe dirigió su atención a una mesa a la que estaba sentada una mujer muy hermosa, que lo observaba a su vez y le sonreía.
No se había fijado en ella hasta aquel instante.

No se había fijado en ninguna otra mujer desde hacía mucho tiempo. Desde que _______ entró en su vida.

Estaba conmocionado. Lo sabía. Sabía que en su interior estaban ocurriendo cosas importantes mientras observaba cómo el otro amante italiano de ______ le pasaba un brazo por los hombros de ella y la llevaba a su coche.

Los cláxones resonaban. La calle estaba llena de conductores impacientes atrapados tras el Ferrari de Nick.

—De acuerdo, un café —asintió ______ mientras él sujetaba la puerta y la ayudaba a entrar.

No debería, pero estaban atrayendo demasiada atención, y subir al coche de Nick parecía el mal menor. Lo de tomar un café parecía la única forma en la que podría librarse de él.

En cuestión de segundos, Alonso estaba sentado a su lado y le dirigía una de sus alegres sonrisas mientras ponía el coche en marcha. Arrancó despreocupadamente, haciendo caso omiso del pequeño caos que se había organizado en la calle.

—Como en los viejos tiempos, ¿eh?

Y así era, justo como en los viejos tiempos, cuando él acostumbraba a subirse a cualquier coche veloz sin la menor preocupación mientras esperaba que ella se acurrucase a su lado. Aquel descuido varonil le excitaba, pero en aquel momento lo único que hacía era asustarla mientras dirigía miradas fugaces a su alrededor, esperando no cruzarse con ningún rostro conocido o, peor aún, una cámara.
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MensajeTema: Re: Una novia para el Italiano. (Joe&tu) (Adaptada)   Octubre 10th 2012, 12:33

—Vamos a algún sitio discreto, Nick. No pueden verme contigo.

—¿Te preocupa lo que pueda decir tu rico prometido?

«Puedes estar seguro», pensó _______.

—Yo lo llamaría respetar sus sentimientos.

—Y también respetar su cuenta bancaria.

Antes de que ella pudiera pensar una réplica a aquel comentario, Alonso giró hacia una zona menos elegante que salía de la calle principal. Al cabo de dos minutos se encontraban sentados frente a frente en uno de los cafés que bordeaban una plaza.
_______ miró a Nick y vio a alguien que se esforzaba por parecer, vestir y comportarse como el hombre que le gustaría ser, pero que nunca sería. Ella lo sabía porque había pasado el último mes con el producto auténtico, un hombre que no necesitaba esforzarse para ser especial; simplemente, lo era.

Había sido ella la que, como Nick, había tenido que trabajar duramente para representar el papel de quien no era. La comparación le sentó como un puñetazo en el estómago.

Nick habló como si le hubiera leído el pensamiento.

—Tienes muy buen aspecto.

En vez de responder, ______ dirigió su atención al camarero que se acercaba.

—Un expreso. Nada más.

Nick encargó lo mismo y despidió al camarero con un gesto. ______ se preguntó si él se habría comportado siempre con tanta arrogancia, pero ella había estado demasiado enamorada para darse cuenta.

Repitió lo que había preguntado antes.

—¿Qué haces en Milán?

Nick se reclinó en la silla y cruzó las piernas.

—Me mudé hace unos seis meses. Para ocupar un puesto mejor, por supuesto.

Por supuesto. Nick siempre había sido ambicioso.

—¿Sigues vendiendo coches?

—Supercoches, cara —puntualizó secamente—. No son sólo coches; son obras de arte de la ingeniería. Pero hablemos de ti. Debes de ser feliz con tu nuevo amante; ¿qué mujer no lo sería? Ya no eres la muchachita inocente del campo, ¿eh?
El recuerdo de aquella joven inocente que Nick había conocido un año antes, que aunque no llevase briznas de paja en el pelo, tal como Joe solía decir, no se alejaba mucho, la hizo sonreír.

—No —reconoció.

La llegada de los cafés interrumpió la conversación.

Después, Nick se inclinó hacia delante y le tomó la mano.

—Lo hemos pasado bien juntos, ¿no? —dijo en voz baja—. Te eché de menos cuando me dejaste para volver a casa.
—¿De verdad? —no era ésa la impresión que ella había tenido.

—Ah, sí —suspiró—. Estuve a punto de ir detrás de ti, pero... La vida, ya sabes, se interpuso.

Probablemente se interpuso una nueva conquista, estaba claro.

—Y quizá te hice un favor —añadió Nick—. Mira dónde estás ahora, junto a un hombre con más contactos en esta ciudad que nadie que yo conozca. Un hombre que posee su propio banco. Te felicito, cara.

_______ se inclinó hacia él y le acarició los labios con la punta de los dedos. Le dejó que intentase seducirla con la mirada sensual de sus ojos oscuros, e incluso le sonrió.

—¿Sabes, Nick? —le dijo entonces—. Eras realmente encantador cuando te conocí hace un año, y sigues siendo encantador. Pero ¿por qué no te limitas a decirme qué quieres de mí? Porque me levantaré y me marcharé en cualquier momento...

Se produjo un tenso silencio durante un instante. Después, Nick se apoyó en el respaldo y se echó a reír.

—¿Cómo lo has adivinado?

Representar el papel de una mujer rica le había enseñado que la gente siempre pensaba que podría resultarle útil.

—Joe no necesita ningún coche nuevo —dijo—. Ya tiene demasiados, de todas formas.

—¿Por qué no me lo presentas, y a sus amigos? Puede serme útil en el futuro.

—O arruinar tu carrera —dijo Rachel—. Joe sabe lo nuestro, caro.

Nick cayó en la cuenta de lo que significaba, como ella sabía que ocurriría. La sonrisa murió en sus labios, y cuando todo el encanto se evaporó, sólo quedó una expresión de incomodidad.

De repente, un brillo que ella recordaba muy bien apareció en la mirada del hombre.

—Supongo que no te apetecerá un rato de diversión con tu antiguo amante, por los viejos tiempos, antes de que nos volvamos a separar, ¿verdad?

Olvidado el tema de los negocios, había vuelto al papel del seductor. ______ no pudo evitar echarse a reír.

—No, no me apetece —dijo, divertida ante semejante audacia.

Él volvió a sonreír, se inclinó sobre la mesa y le acarició los labios con el pulgar.

—Una pena. Lo hemos pasado tan bien juntos, carisima...

Al otro lado de la plaza, a la sombra, una cámara atrapó para la posteridad el momento en que _______ le sujetó la mano para apartársela de los labios.

—Algún día —le advirtió con seriedad—, alguna hermosa criatura entrará en tu vida y hará trizas tanta jactancia.

—Pero no serás tú.

—No.

Ella lo había intentado en una ocasión, había fracasado, había sobrevivido a la experiencia y lo había superado... Aunque no sabía muy bien dónde se encontraba en aquel momento.

En cualquier caso, era una sensación agradable darse cuenta de que estaba libre de Nick. Era posible que haberse encontrado con él hubiera tenido su aspecto positivo.
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