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 En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/

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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 27th 2012, 13:40

HOLA chicas bueno les aviso que a partir de mañana yo voy a continuar la nove para todas las lectoras (entre las que me incluyo) morimos por saber como sigue, espero que aun tengais ganas de leerla
y GRACIAS a la personita que ha confiado en mi para hacerlo


MAÑANA VOLVEMOS
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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 27th 2012, 21:31

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 27th 2012, 21:39

Espero que tu si la termines porque otra chica tambien la estaba subiendo y hace unos dias que no aparece. Ok me alegra que la publiques tu ya que eres una de mis escritoras favoritas, a parte de que eres muy responsable al subir diariamente los capitulos. Gracias por seguirla :-)
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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 27th 2012, 21:53

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 28th 2012, 12:56

bueno chicas espero que les guste el capi, tal como hizo Marta dividire los en 2 para que la nove sure algo mas...si no la terminamos en 2 dias, espero hacerlo bien y que sea de vuestro agrado, cualquier cosa diganmelo
















CAPÍTULO 04

______ se movió debajo de él y le empujó frenéticamente, intentando apartarle. Le echó a un lado con una intensidad que denotaba el pánico que sentía. Notó que ella se estremecía de pies a cabeza. ¿Estaría enferma? ¿Le habría hecho daño de alguna manera? Joe frunció el ceño y rodó a un costado, pero se quedó mirándola.

—¿_______?

La joven ya estaba fuera de la cama, recogiendo la ropa a su paso y evitando que sus ojos se encontraran. La vio ponerse con rapidez las rosadas y sexys braguitas. Verla sin otra cosa encima que aquel provocativo encaje hizo que volviera a ponerse duro. Se quitó el condón de un tirón y lo anudó, conteniendo el deseo de arrastrarla de nuevo a la cama y atarla a él. En lugar de hacer eso, se limitó a observar cómo se ponía el suéter con un rápido y tembloroso movimiento. Estaba irritada. Joe frunció el ceño. Aquello no estaba provocado porque hubiera encendido la luz. Eso no le había gustado, pero lo que la molestaba ahora era algo más profundo. La vio acercarse a los pies de la cama para coger la minifalda de cuero. Aquel silencio ya había durado demasiado. Le rodeó la muñeca con los dedos.

—_______, dime qué te pasa. Mírame. Ella echó la cabeza hacia atrás sin decir nada, y la larga melena oscura cayó sobre su excitante espalda, haciendo que quisiera volver a tumbarla en la cama. Joe no sabía qué demonios había hecho mal.

—Esto ha terminado —dijo ella con voz temblorosa mientras se zafaba de él. Se alejó de la cama, recogió el sujetador y los zapatos, y se marchó.

«Ni hablar.» Hacer el amor con ella había sido la experiencia más singular y asombrosa de su vida. Para él, el sexo siempre había sido sólo eso, sexo. Pero ________ le afectaba a un nivel que no podía explicar y que ni siquiera se molestaba en intentar entender. Al correrse sumergido en lo más profundo de su cuerpo mientras la miraba a los ojos, había sabido por primera vez en su vida lo que era sentir algo más allá del deseo. No había manera de que le permitiera salir de su vida sin más. El no era un perdedor blandengue como el Coronel, que se había dejado arrastrar al sufrimiento. Aunque sabía que ________ no sentía la misma devoción que él, jamás hubiera imaginado que saldría pitando de su cama como si le hubieran prendido fuego. Joe se levantó desnudo de la cama y corrió tras ella por el pasillo de la suite.

—¿Qué te pasa? La chica no respondió, continuó andando hasta desaparecer en la cocina. Él la siguió y la encontró poniéndose los zapatos, con el bolso colgado del hombro. La vio lavarse la cara; le temblaban las manos. Seguía negándose a mirarle, pero él sabía que ella también había sentido aquella conexión entre ellos. Entonces lo entendió: le había afectado a un nivel tan profundo, que estaba asustada. Conteniendo la alegría por su triunfo, se acercó a ella silenciosamente.

—No pasa nada, cielo.

Por fin, ella le miró. Tenía los ojos rojos y algo hinchados. «Maldita sea», había llorado.

—Por supuesto que no. —Ella se sacudió el pelo lanzándolo por encima del hombro—. Ha sido entretenido. Gracias. Pero ya hemos terminado y todavía estoy de humor para ir de marcha. Hasta la vista. —Le empujó y miró hacia la puerta principal de la suite. Joe le rodeó la cintura con un brazo de acero y la acercó de nuevo a su cuerpo. No se creía ni una palabra de lo que había dicho.

—Cuéntame que he hecho para contrariarte. ________ vaciló, luego le dedicó una mirada repleta de fingida confusión.

—No sé de qué hablas. Tuve que apartarte. Pesas mucho y no me dejabas respirar. No me hagas perder el tiempo.

—¿Con quién te vas de marcha? Ben está borracho, tus amigas se han ido de ligue y tu hermana ya está durmiendo.

—¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio? Puede que estés acostumbrado a llevar la voz cantante en tu trabajo, pero ya te he dicho que a mí no me controla nadie. Me voy a ir, así que a menos que quieras que eche el hotel abajo con mis gritos, ¡quítame las manos de encima! Todo lo que había dicho desde que se escabulló de la cama era suficiente para ponerse a discutir con ella, pero lo que no decía era mucho más interesante. Tenía el cuerpo en tensión. Le costaba contener los temblores incluso cuando se lamía los labios. Parecía que él la había hecho sentir algo que no esperaba. Y, aunque no entendiera el porqué de su actitud, no pensaba permitir que saliera de la suite sin sujetador con aquel suéter que le marcaba todas las curvas y aquellos zapatos que pedían guerra.

—Dame un minuto para vestirme. Nos iremos de juerga juntos y buscaremos toda la diversión que deseas. Ella le miró fijamente, como si él hubiera perdido el juicio.

—Oye, gracias por el revolcón, pero prefiero pasar el resto de mi cumpleaños con gente más cercana a mí. No te ofendas .Él le apretó el brazo alrededor de la cintura.

—Bueno, creo que hemos estado todo lo cerca que pueden estar dos personas. ¿Por qué no quieres conocerme mejor? A mí me gustaría saberlo todo de ti ._______ intentó zafarse de él.

—Ya empiezas de nuevo con el rollo de antes, como si esto fuera algún tipo de relación. Hemos echado un polvo. Fue agradable. Ahora quiero irme.

«¿Agradable?» Joe resopló.

—Pasear bajo el sol es agradable. Los orgasmos que hacen llorar son mucho más que eso. Los dos sabemos de sobra qué está pasando.

—Creo que estás sobreestimando tu proeza —dijo arqueando una de sus cejas oscuras.

—¿De veras? ¿Así que los jadeos, los arañazos, los gritos hasta quedarte afónica eran sólo para gratificar mi ego? Bueno... —Encogió los hombros—. Creo que mientes, pero estoy más que dispuesto a follar contigo otra vez para que me saques de mi error. Ella frunció los labios con furia, entonces, de repente, se quedó floja. ¿Se había desmayado? É lse tambaleó ante aquel peso inesperado, pero recuperó el equilibrio y la enderezó.

Cuando le apartó el pelo de la cara y susurró su nombre, ella le clavó el codo en el estómago. Joe la soltó para agarrarse la barriga, y mientras, aquella tramposa mujer salió con rapidez de la suite.

«¡Qué arpía!» Maldita sea, estaba acostumbrado a luchar contra los enemigos, no contra mujeres sexys. Cuando Joe se vistió y salió al corredor, a ________ no se la veía por ningún lado. Corrió por el pasillo hasta los ascensores, pero no había ninguno en esa planta.
Observó los indicadores; uno había bajado hasta el vestíbulo. Supo con certeza de que ella estaba dentro. No podía permitir que huyera tan trastornada. Sabía que la había presionado demasiado. Él era un soldado, la sutileza no era uno de sus talentos. Sin embargo se prometió a sí mismo que cuando la encontrara le dejaría espacio. Necesitaba saber con exactitud qué era lo que la había hecho reaccionar así para poder solucionarlo. Y no podía saberlo si ella no se mostraba más accesible. Miró de refilón al reloj y se preguntó dónde demonios iría a esas horas. Incluso aunque estuvieran en Las Vegas, estaba sola y era su cumpleaños. Le había dicho que quería ir de marcha .Oprimió el botón de llamada del ascensor y esperó. Por fin una campanilla anunció la llegada del elevador. Estaba vacío. Entró en él y pulsó el botón del vestíbulo. Mientras bajaba leyó el letrero de la pared, en el que estaba la información de todos los bares y restaurantes del hotel. Le llamó la atención un club que parecía marchoso y animado y en el que, a modo de reclamo, decía que había mucha gente bailando y bebiendo. Apostó por ese lugar. Tras recoger a un par de personas en el descenso, las puertas se abrieron. Joe salió y escudriñó la zona antes de maldecir por lo bajo. El vestíbulo y la recepción estaban llenos de gente por todos lados. Una multitud entraba y salía de los casinos, a los que se accedía desde el vestíbulo en el que estaban los ascensores. Un botones pasó a su lado y le siguió. En menos de treinta segundos se encontraba subiendo la escalinata hacia uno de los casinos. Cuando llegó arriba, la música electrónica resonó en todo su cuerpo. Enfrente había un par de puertas plateadas y el nombre del club centelleaba con pintura fluorescente sobre ellas: «Pecado». Joe entró y dejó que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad antes de buscar a _______ entre la multitud. Un minuto después la vio en el bar, con una copa en la mano. Apuraba el líquido de un trago y chupaba un trozo de lima. ¡Vaya mierda! Exactamente, ¿qué es lo que había hecho él para que ella estuviera tan irritada? Rememoró todo lo ocurrido desde que se conocieron, pero no había nada destacable, salvo aquel explosivo orgasmo en el que habían conectado de una manera impactante y que se había quedado grabado a fuego en su memoria. ________ no había disfrutado de un trío y no le había gustado que encendiera la luz, pero no había parecido perturbada por ninguna de las dos cosas hasta que todo terminó. Algo en su conexión la había hecho llorar. Le había entrado el pánico cuando él se había mostrado posesivo. Bien, _______ iba a tener que aprender a vivir con ello porque él no pensaba cambiar. Joe recorrió el local lentamente. La observó deslizar el vaso hacia delante y pedir otra copa que bebió de un tirón antes de lamer de nuevo la lima. Repitió el proceso. Gracias a Dios parecía que se había detenido en algún lugar para ponerse el sujetador, pero eso no impedía que los hombres se la comieran con los ojos.
Un tipo alto con una gorra de béisbol y pantalones vaqueros flojos y caídos se acercó a ella. Por el lenguaje corporal supo que estaba intentando invitarla a algo. Joe estaba lo suficientemente cerca como para leerle los labios y no pudo contener una risa ahogada. Su _________ tenía unas formas muy creativas de decir que no. De repente se le borró la sonrisa. No permitiría que utilizara esas imaginativas respuestas con él. La deseaba otra vez, desnuda y frotándose contra él, mientras él entraba lo más profundamente que podía en su cuerpo. De hecho, «deseo» era una palabra que no alcanzaba a describir lo que sentía. Le dolía, ansiaba, anhelaba. Cuando el presunto Romeo se largó y ________ se bebía otra copa más, Joe se acercó.

—Si lo que quieres es acabar hecha polvo, estás haciendo un gran trabajo. Ella chasqueó la lengua mientras le miraba fijamente.

—¿Por qué no puedo deshacerme de ti? Hunter consideró todas las respuestas posibles, luego se inclinó por la que era menos probable que provocara conflictos.

—No puedes celebrar tu cumpleaños sola, cielo. Y acabas de espantar al último tipo que se te ha acercado, así que me parece que tendrás que conformarte conmigo.

—No tiene gracia, Joe. Ya te lo he dicho, ha terminado. Deja de acosarme. ¿Así que quería ser franca? Pues mejor para él.

—Te he afectado lo suficiente como para hacerte llorar. ¿Qué es lo que te ha hecho huir? Ella le pidió otra bebida al barman, negándose a mirarle.

—Que hayamos pasado una hora juntos en la cama no quiere decir que te deba una respuesta.

—Entonces, ¿qué te parece si me respondes por cortesía? De todas maneras no me marcharé hasta que me digas qué demonios te molestó. En cuanto el camarero puso el vaso sobre la barra, _______ se ventiló el contenido de un trago, después lamió la lima y se estremeció.

—¿Ves? Ya estás de nuevo. Exiges y presionas. Intentas controlarme. Ya te he dicho que eso no me va. Y ahora ¡vete a la mierda! No era una sorpresa que una mujer tan independiente como _________ se sintiera así, pero su cuerpo le había dicho algo totalmente distinto. Cuando él asumió el control del orgasmo y se lo había hecho alcanzar en sus términos, ella se había retraído... De acuerdo, antes de eso ella se había corrido en un frenesí salvaje. Puede que no le gustara ser controlada, pero la ponía a cien.

—Puedes mandarme donde quieras, pero no me marcho. Para empezar, estoy bastante seguro de que estás borracha. Para seguir, estás sola; lo que te convierte en el blanco perfecto para cualquiera que busque una víctima fácil. Además...

—Además, soy una mujer adulta y no pienso aguantar estas gilipolleces. —Negó con la cabeza—. Me fui de casa de mis padres el día que cumplí dieciocho años; he preferido vivir en nidos de ratas a tener que sufrir jueguecitos tan despreciables como ésos que has intentado jugar conmigo. No necesito que un clon de mi padrastro me diga lo que tengo que hacer.

«¿Su padrastro? ¡Mierda!» Había rollos familiares de por medio. Eso sonaba muy mal. Eso lo cambiaba todo... incluida su táctica. Se acercó más a ella.

—Háblame de él, cielo —la alentó suavemente con una caricia.

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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 28th 2012, 21:36

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 29th 2012, 13:19




A una señal de _________, el barman le sirvió otra bebida. Se la terminó de un trago echando lacabeza hacia atrás.

—¿Por qué no me dices dónde está tu interruptor de apagado? Terca, independiente, divertida. Se irritaría todavía más si le dijera lo adorable que le parecía en ese momento. No porque estuviera tan frustrada como para mandarle a la mierda literalmente, pero no le preocupaba que se comportara así... Le habían llamado gilipollas más de una vez porque se lo había ganado a pulso.

—¿Tu padrastro te pegaba? Te aseguro que no permitiré que vuelva a ponerte un dedo encima. Le daré una paliza si lo intenta.

—¡Estás loco! Puede que mi familia sea un desastre, pero no es como un episodio de COPS.

—No es la primera vez que me lo dicen, pero es que soy persistente.

—No me digas... —La fingida sorpresa rezumaba sarcasmo—. ¡Jamás lo hubiera imaginado! Al parecer, cuando se trataba de mecanismos de defensa, ella tenía un arsenal. Lo bueno es que él también tenía sus propias armas. Cuando ella hizo una señal para que le sirvieran otra copa, él le cogió la mano.

—Si sigues bebiendo así, te podrás mal.

—Eso es cosa mía. Joe no podía discutirlo. Era una estupidez, pero la elección era de ella.

—¿Qué estás bebiendo? Ella le lanzó una mirada recelosa.

—Tequila. Contuvo una exclamación. Antes de que se diera cuenta, _________ no sentiría nada de nada y al díasiguiente estaría como si hubiera chocado contra un muro de ladrillos.

—Oye, tío —le preguntó el barman—, ¿quieres algo?—Un agua con gas con una rodaja de lima. El musculoso camarero, que podría haber sido el doble de Mister Proper, arqueó una ceja con diversión.

—¿Qué pasa? ¿No te atreves con el tequila? —se burló _______. El alcohol comenzaba a hacer estragos en ella; tenía los párpados pesados.

—No bebo. La joven frunció el ceño cuando perdió el equilibro durante un segundo y se agarró a él para estabilizarse. Aunque aún no lo supiera, parte de ella confiaba en él.

—¿Eres alcohólico?

—No. Pero me niego a tomar algo que es tan auto-destructivo. Con los ojos entrecerrados, _________ alargó el brazo hacia el vaso que el camarero había puesto sobre la barra.

—Estás decidido a ponerme nerviosa, ¿verdad?

—No, pero sí estoy decidido a vigilar que no te pase nada. El camarero de cabeza rapada puso bruscamente el vaso de agua con gas sobre la barra.

—Son cuatro dólares.

—Si haces el favor, cóbrame también lo de ella. Ella se atragantó mientras bebía de su copa.

—Pero, ¿qué demonios? El joven encogió los hombros tras la barra.

—Ella me dio cien dólares cuando entró y me dijo que le sirviera tequilas hasta que se acabara el dinero. Aun no ha consumido ni la mitad. Cuando hubiera dado buena cuenta de todo ese dinero estaría como una cuba.

«¡Joder!» Joe metió la mano en el bolsillo y sacó la cartera.

—No le sirvas más —le indicó, ofreciéndole otros cien dólares. Mister Proper se encogió de hombros de nuevo.

—Como quieras.

—¡Oye, tú! —__________ increpó al barman, que la ignoró. Luego se puso en pie y miró a Joe con el ceño fruncido—. ¡Maldita sea! ¿Lo ves? Ya estás intentando controlarme otra vez. ¿Por qué demonios habré follado contigo?

El camarero contuvo una sonrisa. Joe maldijo por lo bajo. Definitivamente __________ había bebido más de la cuenta y tenía que sacarla de allí lo antes posible. Para ser una chica que no quería perder el control, había bebido lo suficiente como para asegurarse de que lo perdía. El tequila debía servir para olvidar el miedo y el dolor; estaba seguro de ello. Ahora tenía que intentar aclarar todo el asunto antes de que ella volviera a alzar barreras entre ellos. El conflicto con su padrastro, fuera el que fuese, era algo lo suficientemente importante como para no tratarlo allí, con la música resonando en los oídos, el humo envolviéndoles y demasiado alcohol en sangre como para superar los límites legales. Y aunque estuviera perturbada porque él había controlado su cuerpo, le había encantado. Igual que a él. Pero si se lo volvía a decir, se alejaría de él. Era probable que el padrastro de _________ hubiera utilizado su posición en la familia para abusar de su confianza, así que debía actuar con mucho cuidado. Ella se giró, tambaleándose. Joe la sostuvo del brazo y la atrajo hacia su cuerpo.

—Lo siento. __________ le lanzó una mirada de sorpresa ligeramente desenfocada.

—¿Qué es lo que sientes exactamente?

—Haber intentado dominarte sin hablarlo antes. Tiendo a ser un poco autoritario.

—¿Un poco? —________ puso los ojos en blanco—. Gracias, capitán de lo obvio.

—De haber sabido cuánto iba a molestarte, lo hubiera hablado antes contigo.

—¿Antes de que me follaras? Bueno, ¿qué clase de conversación hubiera sido ésa? Joe suspiró. No iba a arreglar nada con los Black Eyes Peas haciendo vibrar las paredes. Le puso la mano en el hombro y lo acarició.

—Cielo, como no comas algo y te tomes un café cargado, vas a acabar fatal. —Al ver la expresión tensa y furiosa que se extendió por los rasgos de _________, Joe levantó las manos en defensa propia—. No te estoy ordenando nada, sólo lo sugiero. Si no te cuidas, antes de que te des cuenta estarás en el mismo estado que Ben, durmiendo la mona en el suelo del cuarto de baño, y serás firme candidata a una buena resaca. Ahora, si realmente crees que beber para olvidar un sexo fabuloso vale el dolor de cabeza que sentirás mañana, me quedaré contigo mientras te emborrachas y te meteré en la cama sin que hayas sufrido ningún daño. Pero si quieres encontrarte bien cuando salga el sol para regresar a casa...______ no dijo nada durante un buen rato.

—¿Por qué cuando me aseguras que estás intentando no controlarme, te esfuerzas tanto en demostrarme lo contrario? —Negó con la cabeza—. En serio, no sé por qué sigues aquí, ni por qué demonios te importa tanto lo que yo haga. Joe se acercó más a ella y le rodeó la cintura con un brazo para apretarla contra su cuerpo. Ella agrandó los ojos, y él supo que no era tan indiferente como quería hacerle creer.

—Oh, ¿importa, cielo? Se demostraba más con hechos que con palabras, así que capturó los labios de ________ con ferocidad y abandono.

Ella se puso rígida contra él y contuvo la respiración, pero a los pocos segundos, cuando frotó su lengua contra la de ella, que sabía a lima, _________ le rodeó el cuello con los brazos y se dejó llevar completamente por el beso, haciendo que él estallara en llamas... Pero había algo más. Algo que él había sentido desde el momento en que se conocieron. Algo que le impulsaba a poseerla. No había sido suficiente haberse acostado con __________. No sería suficiente volver a hacerlo. Ni mucho menos. Quería tener derechos sobre ella. Protegerla, cuidarla, decir que era suya... para siempre. Ahí estaba la realidad que bullía a fuego lento en su conciencia, la razón por la que la perseguía con tal empeño. De repente todo fue transparente como el cristal. La quería para siempre. Joe terminó el beso, anonadado por la sorpresa, y se quedó mirando la cara ruborizada de __________, sus ojos entreabiertos, sus labios hinchados... Pruebas fehacientes de la sensual sirena que vivía bajo su piel. No tuvo ninguna duda, la quería para siempre. Y en ese momento en concreto, ella no quería nada con él. Dentro de ocho días tendría que reintegrarse a su unidad. Había habido un brote de actividades clandestinas en las zonas próximas a Irán y tenían noticias de que se estaban adquiriendo armas nucleares; además el gobierno venezolano parecía dispuesto a echarles una mano; Joe no tenía ninguna duda de que las misiones se amontonaban. Si partía sin haber conseguido a __________... Esta podría haberse casado con Ben, o con cualquier otro, antes de que él volviera a pisar los Estados Unidos. Y eso sería inaceptable.

—¿Pero a ti qué te pasa? —atacó ___________—. Primero me irritas, luego intentas compensarlo con un beso impresionante y después te apartas. ¿De verdad pretendes convencerme de que no eres un dominante obsesivo? Pues tío, lo que tú digas. Se dio la vuelta e intentó confundirse con un grupo cercano. Joe observó a la gente durante un momento y se dio cuenta de que era una fiesta. Dado que una de las mujeres llevaba un vestido corto y blanco y un ramo de flores, supuso que estaban a punto de asistir a una boda de medianoche. Joe los miró fijamente y sonrió. Puede que estuviera perdiendo la batalla en ese momento, pero la guerra no había acabado. Se abalanzó sobre __________ y la cogió del brazo para hacerla girar hacia él.

—Tengo dos preguntas. ¿Estás dispuesta a responderlas?

Ella frunció el ceño, como si le costara concentrarse a causa del embotamiento etílico. Joe agradeció aquella momentánea inclinación por el tequila. Tenía muchas posibilidades de que le contestara la verdad.

—¿Después me dejarás en paz? «No.»

—Si es eso lo que quieres.

—Oh. —Su expresión, levemente confusa y alicaída, le dio esperanzas.—Bueno, ¿de qué setrata?

—El sexo entre nosotros... ayúdame a comprender que fue lo que te hizo llorar. —Cuando ella le miró, parecía dispuesta a no responderle. Él se inclinó hacia delante y le habló al oído—. No te juzgaré ni te haré pasar un mal rato, pero necesito saber si te hice daño de alguna manera. ________ suspiró.

—De acuerdo. Tú ganas —dijo con voz pastosa mientras dejaba caer los hombros en señal de derrota—. Tienes razón. Fue demasiado intenso. No me gusta sentirme débil, ni necesitar nada. ¿Satisfecho?«Mucho.» Joe se guardó una sonrisa para sí mismo. Bueno era saber que su instinto no se equivocaba.

—No eres débil, cielo, sino humana. Mi última pregunta. —Y la más importante—. ¿Tienes algo en contra de las relaciones largas? ¿Qué opinas del matrimonio?

—¿Qué clase de pregunta es ésa? El encogió los hombros, fingiendo desinterés.

—Simple curiosidad. _______ suspiró y negó con la cabeza.

—No quiero pasar sola el resto de mi vida y adoro a mis sobrinos. Cuando los veo... fantaseo con la idea de tener un hijo algún día.

—Comprensible. Es algo con lo que sueña la mayoría de la gente, incluso yo.

—Lo que pasa es que... —Se pasó la mano por la cara—. Me gustaría encontrar a alguien paciente para compartir mi vida. Un hombre que no se asuste de tener que usar una fregona o encender la estufa. Alguien que me comprenda, que no le importe hablar de sentimientos. —Cerró los ojos por un instante—. Alguien dulce. Joe contuvo una mueca de disgusto. _________ estaba describiendo a una hembra con pene. Se aseguraría de que llegara a comprender lo antes posible que eso no era lo que necesitaba.

—¿Alguien a quién le gusten las antigüedades y caminar por la playa? —murmuró, pasándole la lengua por la mejilla.

—¡Sí! Pero no hago más que encontrarme a hombres que sólo quieren ir de fiesta en fiesta o que piensan que tirarse un pedo es divertido. Una vez salí con un chico que quería a su consola mucho más de lo que podría llegar a amar a una mujer. Y luego están los que son unos capullos exigentes. —Le lanzó una mirada irónica. Joe contuvo la risa. Se sentía eufóricamente optimista. Cuando _________ le conociera bien, sedaría cuenta de que eran el uno para el otro. Necesitaba pasar más tiempo con ella y sólo se le ocurría una manera de que siguieran unidos. Permitir que desapareciera sin luchar por ella —llevándose consigo su corazón—, no era una opción. Su padre no había tenido pelotas para pelear por la mujer que amaba. Después de que su matrimonio fracasara, se había convertido en un hosco ermitaño adicto al trabajo. Joe se negaba a seguir los pasos del Coronel.

—¿Todavía quieres ir de marcha? Acabo de ver pasar a un grupo de gente que parecía estar pasándolo muy bien —la tentó. Sujetándose de sus hombros para no caerse, _________ miró a su alrededor y vio las carcajadas, los abrazos, los brindis, el espíritu festivo... Esbozó una amplia sonrisa.

—¡Parece divertidísimo!

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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 29th 2012, 20:26

solo he pasado a decir: Presente Razz
Mañana la leo y te comento a ver que tal Very Happy
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 30th 2012, 13:15

bueno chicas espero que os guste y que las antiguas lectoras se animen a retomarla.





CAPÍTULO 05



La luz del sol incidió en la cara de _________ como si fuera un hacha. Hizo una mueca y se puso la mano sobre los ojos, que entrecerró ante el brillante color que le hacía explotar el cráneo.¿Qué demonios había tomado la noche anterior para tener esa monstruosa resaca? Emitió un gemido al tiempo que rodaba hacia un lado. Se encontró con un pesado muslo sobre los de ella y un torso musculoso. Abrió los ojos como platos. El era duro, peligroso y muy masculino.

«Joe.»

¿Se había vuelto a acostar con él? Dado que estaba completamente desnuda y que incluso el más leve movimiento hacía que le dolieran músculos que ni siquiera sabía que poseía, se figuró que sí. Pero lo peor de todo era que incluso un leve roce contra el áspero vello que cubría aquella piel masculina la hacía sentirse caliente y mojada. Otra vez. A pesar de que Joe era tan suave como un martillo y que, por lo general, _________ se negaba a estar a menos de diez metros de ese tipo de hombres, una parte de ella sólo quería acurrucarse contra él para sentir sus firmes brazos envolviéndola y aquella profunda voz diciendo su nombre otra vez. Muchos hombres huían en cuanto notaban su actitud y su lengua afilada, ¿por qué no lo hacía también Joe?
No importaba cuantas veces le hubiera mandado a freír espárragos la noche anterior, él no se había rendido. Sus contiendas verbales la excitaban y él le había demostrado a fondo que era tan bueno atacando como defendiéndose. No importaba cómo ni qué le dijera, él había permanecido a su lado para asegurarse de que estaba a salvo. Recordó leves destellos del brutal deseo de Joe y de sus muestras de ternura que, aún ahora, la estremecían. El la hacía sentir más deseable, en todos los aspectos, que cualquier otro hombre antes. Mentiría si dijera que no quería más.

«No es una buena idea.»

Joe era dominante, capaz de atrapar a cualquier mujer que le apeteciera y luego desarmarla; justo lo que ella no necesitaba. ________ se desperezó y la cabeza comenzó a dolerle en serio. Se sobresaltó. ¿Qué demonios había ocurrido la noche anterior? Rebuscó en su memoria pero no pudo rellenar todas las lagunas. Recordaba la fiesta y que Ben se había quedado frito... Y, ¡oh!, también el increíble sexo que había mantenido con Joe antes de huir de él. Luego acabó en un club donde había litros de tequila, pero el SEAL la había seguido. Sabía que le había revelado demasiado sobre su familia y sus temores. __________ estaba horrorizada. ¿Qué la había poseído para sacar un tema tan odioso como Gordon? Hizo una mueca mientras se alejaba poco a poco de Joe, sacando el muslo de debajo del de él. Ignorando el martilleo en la cabeza —y el latido que todavía sentía entre las piernas—, se puso en pie, con las rodillas temblorosas .Se agarró con fuerza el estómago revuelto sin dejar de revisar sus recuerdos mientras se deslizaba de puntillas por la habitación para recoger su ropa. En el club, Joe y ella se habían unido finalmente a un grupo de personas con las que habían abandonado el hotel. Tenía una vaga imagen de las brillantes luces de Las Vegas pasando ante sus ojos mientras viajaban en un taxi con sus nuevos amigos. Iba sentada sobre el regazo de Joe, con los labios de él pegados al cuello y sus dedos escondidos bajo la falda, trazándole perezosos círculos alrededor del clítoris. Todos parecían entusiasmados de camino al centro de la ciudad, pero a su memoria sólo acudía el orgasmo que había alcanzado mientras Joe la besaba y no podía recordar por qué su destino era tan importante. ¿Habrían ido a un casino más famoso? ¿A un show? Lo ocurrido después del trayecto en taxi era un espacio en blanco. Se inclinó para coger la ropa y notó que la habitación en penumbra daba vueltas. Sus bragas ahora no eran más que tres trozos de tela. Verlo no debería hacer que su sexo palpitara, pero...__________ maldijo por lo bajo. Tenía que centrarse. La falda colgaba del pomo de la puerta, los zapatos estaban justo debajo. El suéter había acabado en el suelo del pasillo, a un par de pasos del dormitorio. ¿Y el sujetador? Había desaparecido. Recordaba vagamente que Joe la había desnudado unos segundos después de cerrar la puerta a sus espaldas, y que le había permitido que ejerciera de nuevo su taimada magia sobre ella. Las imágenes fragmentadas que llenaban su mente la excitaban de pies a cabeza. Se giró hacia la cama y observó el lento vaivén del musculoso pecho de Joe. La mayoría de la gente parecía más suave y vulnerable mientras dormía, pero a él se le veía igual de formidable que cuando estaba despierto. Y, dada su profesión, si no salía ahora a hurtadillas, se despertaría antes de que pudiera desaparecer. Abandonarle le parecía una cobardía, pero teniendo en cuenta la atracción que sentía por él y su extraña renuencia a dejarle, sería mejor que enfilara directa hacia la puerta. Al final, habían compartido toda la noche, y su garganta, algo dolorida, era fiel reflejo de lo que le había pedido agritos una y otra vez. Joe debería conformarse con eso, pero ¿qué más querría su parte más posesiva? _________ echó un vistazo alrededor buscando su bolso, conteniendo el deseo de volver a mirarle a él. No se atrevió a despertarle, podría tomarlo como una indirecta para comenzar... ¿el qué? ¿El decimoquinto round? No. Tendría que contener también las ganas de orinar. Por fin divisó su bolsito en el suelo, cerca del armario, lo cogió y corrió lo más rápido que pudo hacia la puerta. Le pareció que tardaba una eternidad en abrir todos los cerrojos. Joe lanzó un gruñido y los ronquidos se interrumpieron mientras ella daba la última vuelta a la cerradura. Luego se quedó inmóvil hasta que, al cabo de unos instantes, la respiración masculina se hizo de nuevo profunda y constante. ___________ abrió la puerta y la cerró con un suave «clic». Lo más probable es que jamás volviera a verle. En cuanto tuvo ese pensamiento se detuvo en seco en el corredor. Eso era algo bueno, ¿no? Sí, aquella química feroz que había entre ellos la hacía estremecerse incluso ahora, pero Joe era un polvo de una noche. Su trabajo era puro peligro. El era capaz de dominarla, empujarla, desafiarla. Era cierto que, cuando había estado muy furiosa, la había escuchado. No era un imbécil. Pero sólo de pensar en pasar más tiempo con él, notaba que un escalofrío de pánico le bajaba por la espalda. Era mucho más que un presentimiento. Estar con Joe podría cambiar su vida. Y a ella. Temía por su corazón. Lo que había pasado entre ellos no era lo que ocurría en una aventura de una noche. A pesar del pánico que la inundaba, algo en su interior le gritaba que cometía un terrible error al alejarse de él. Ese sentimiento era... peligroso, pero innegable.
_________ se volvió hacia la puerta y miró de reojo hacia la enorme ventana, junto a los ascensores. El sol estaba en lo alto. Aquello no tenía sentido, ¿qué hora era? Sacó el móvil del bolso y casi se atragantó cuando comprobó el reloj. ¡Su avión salía en menos de dos horas! Bueno, ya se ocuparía de aquellos sentimientos por Joe una vez que regresara a Lafayette. Quizá fuera bueno darse un poco de tiempo. Cuando los dos pudieran valorar la situación con más frialdad, podrían decidir lo que hacer. Si dentro de unos días seguía pensando en Joe, le pediría a Ben su número. Si no... Quizá sería mejor despedirse a la francesa. Además, ahora que había tenido una maratón de sexo, quizá fuera el propio Joe quien no quisiera saber nada de ella. Aquella posibilidad la deprimió. __________ corrió hacia el ascensor. Entró en él y apretó el botón correspondiente a la planta donde se encontraba su suite. Una vez ante la puerta, sacó su tarjeta de plástico y la pasó por la ranura. Ben estaba allí, con una toalla alrededor de la cintura, mirándola tan fijamente como si en vez de ser ella fuera la Medusa de la mitología.

—¿Dónde coño te has metido?

—He bebido demasiado y no lo recuerdo bien. Ben gruñó y se llevó la mano a la cabeza.

—Eso me suena. Me desperté en el suelo del cuarto de baño. ¿Qué ocurrió anoche?

—¿Te refieres a después de que me dejaras semi-desnuda con Joe y te desmayaras? —Arqueó una ceja de manera juguetona.

—¡Maldición! ¿Fue eso lo que ocurrió? —Suspiró—. Lo siento, _________. Lo he echado todo aperder.
Lo cierto era que en realidad no había sido así. Sonrió.

—Tenías buenas intenciones. El se acercó y un mechón de pelo oscuro le cayó en la frente.

—Puede que nos dé tiempo para uno rapidito. ¿Qué te parece, nena? Te compensaré.

«No.»

La reacción fue inmediata y la dejó confundida. Por lo general, disfrutaba mucho cuando echaba un polvo rápido con Ben. El se las arreglaba muy bien cuando sólo tenía unos minutos y se esmeraba en que fuera perfecto. Pero imaginó el rostro de Joe sobre el de ella, como había ocurrido durante la mayor parte de la noche, y recordó cuando él le había sujetado las manos por encima de la cabeza mientras la penetraba con dureza una y otra vez. Le bajó un escalofrío por la espalda. Negó con la cabeza.

—Llegaríamos tarde. Tengo que darme una ducha y aún no he hecho el equipaje. Ben suspiró y se alejó.

—Tienes razón. Maldita sea. Terminaré de prepararme y pediré un taxi.

—Estaré lista dentro de quince minutos —le aseguró. Cogió unos vaqueros, una camiseta y ropa interior limpia de la maleta y se dirigió al cuarto de baño, cerrando la puerta.

—Chloe, Hallie y Mari ya han salido para el aeropuerto. Tu hermana llamó por teléfono, buscándote. ¿No ibas a ir con ellas? —dijo Ben tras abrir la puerta del baño.

__________ dio un respingo.

—Lo siento. Me... me quedé dormida.

—¿Con quién? —Ben la miraba fijamente—. Estoy seguro de que esa marca en el cuello no ha salido sola. __________ se volvió y se miró con atención en el espejo, entonces apretó los labios para reprimir un chillido. Ben la había mirado como si fuera Medusa quién hubiera atravesado la puerta, porque era lo que parecía. Su pelo estaba despeinado y enredado, se le había corrido el rímel y tenía loslabios muy hinchados. ___________ se desprendió de la ropa como si le quemara y contuvo la respiración al ver todas las señales que tenía. Eran rozaduras de barba, chupetones, marcas oscuras dejadas por los dedos de Joe en sus muslos, caderas y nalgas. ¿Qué demonios habían hecho durante toda la noche? Y Santo Dios, se le empapaba el sexo sólo de pensarlo.

—____________... ¿Con quién...? ¿Has estado con Joe? No pensaba responder ahora a esa pregunta. Se introdujo en la ducha y metió la cabeza debajo de la suave lluvia, el sonido del agua ahogó por completo las palabras de Ben. Doce minutos después, salía del cuarto de baño con el pelo mojado, la cara lavada, ropa limpia y gafas de sol para encontrarse con Ben quien, completamente vestido, estaba colgando el teléfono.

—Joe anda buscándote. Está que se sube por las paredes. Sin hacer caso a su buen juicio, notó un calambre de excitación en el vientre; algo que la hizo sentir ridículamente mareada. Se controló metiendo las cosas en la maleta. Sí, habían disfrutado de un sexo inigualable, pero nada en la vida podría hacer que mantuviera una relación con un hombre como él. Todo era demasiado intenso cuando Joe la tocaba. Y, aún así, aunque fuera una locura... ya le echaba de menos. Ben hizo una mueca que significaba que se había dado cuenta de todo.

—Te has acostado con él y te ha gustado. ¿Quién lo iba a decir? Jamás hubiera imaginado que te iba su estilo. Que permitieras que te ataran y follaran a lo bestia.

—¿Qué me aten y me follen a lo bestia? —Se le aceleró el corazón sólo de pensarlo.

—Sí. —Ben cruzó los brazos sobre el pecho y la miró fijamente, como si estuviera deseando soltar una bomba que la dejaría noqueada—. Joe está muy versado en la dominación. Lo que quiere decir que le va el BDSM. De lo que se desprende que, cuando toma a una sumisa, obtiene el control completo.
__________ se quedó sin respiración. Había oído muchas cosas sobre gente a la que le gustaba el sadomaso; controlar la mente y el dolor para alcanzar placer sexual. No es que fuera una experta, pero todo eso la asustaba de muerte. En ese momento, todas las piezas sobre el comportamiento de Joe encajaron en su lugar...Y, Santo Dios, su propia reacción, ¿pensaría él que podía convertirla en un juguete sumiso, dispuesta a doblegarse y a hacer lo que fuera para obtener su aprobación y una sonrisa? Pues probablemente, porque, sin ser consciente, le había indicado que a ella también le iba todo ese rollo. Sintió otro escalofrío. Ben la observó fijamente. _________ suavizó la expresión. Él era la última persona con la que quería discutir lo que Joe provocaba en ella.

—Será mejor que nos vayamos de una vez.

Sí, antes de que Joe comenzara a golpear la puerta buscándola. Y lo haría, no le cabía ninguna duda. Tras encoger los hombros con indiferencia, cerró la maleta, cogió el bolso y alargó la mano hacia Ben.

—Venga, vamos. Tenemos que coger el avión.
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 30th 2012, 21:47

O.O ya la he leido toda y wow me ha gustado
siguela pronto quiero saber que sigue Very Happy
podrias decirme quien es la autor(a)?
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 31st 2012, 07:07

chicas les dejo el capi ahora por que no estare en la tarde por aqui...otra cosa, el Martes me voy de vacaciones, no se si les pueda subir, pero ire adaptanto el libro para subirles maraton cuando vuelva les parece bien ???



En el instante en que se hundió en el asiento, ________ se abrochó el cinturón y cerró los ojos. Ben hizo lo mismo en el asiento de la ventanilla, a su izquierda, y comenzó a roncar casi de inmediato. Hallie y Chloe iban dos filas más atrás y parecían tan hechas polvo como ella, pero la sonrisa en la cara de Hallie decía que había tenido suerte la noche anterior. Sin embargo, ___________ no preguntó nada. No quería tener que responder a sus preguntas.

«¿Qué había sucedido en Las Vegas...?»

Sí, debería haberse quedado allí, pero Joe le había demostrado a lo largo de la noche que sabía darle a la palabra «intenso» un nuevo significado. Si tenía interés, la encontraría. Empujó ese pensamiento al fondo de su mente e intentó dormir, pero no pudo. No podía expulsar a Joe de su cerebro. Mientras se perdía entre los difusos recuerdos de la noche previa, algo le rondaba en la cabeza una y otra vez; era como si se estuviera olvidando de algo importante. Pero le resultaba elusivo como el humo. Sólo podía fijarse en imágenes sin sentido; una oficina del gobierno con funcionarios aburridos, flashes, extraños riéndose, un jardín iluminado por la luna. Recordaba en cambio con lucidez a Joe presionándola contra la pared del ascensor y besándola con avidez camino de la habitación. Había dicho que era «suya», subrayando la palabra como si fuera tan solemne como una promesa. __________ abrió los ojos y se encontró con la auxiliar de vuelo parada al lado de su asiento con un carrito de bebidas.

—¿Quiere beber algo, señora?

—Un café con leche y azúcar.

La rubia, que aparentaba poco más de cuarenta años, hizo un gesto con la cabeza mientras preparaba el pedido.

—¿Y qué quiere su marido?

_________ frunció el ceño. ¿Por qué demonios pensaba esa mujer que...? Entonces sintió que la mano de Ben, grande y cálida como él, entrelazada con la suya.

—No quiere nada —murmuró en voz baja para que la azafata no le despertara. La joven se alejó con una sonrisa educada. Unos minutos después, Ben se movió a su lado.

—Maldita sea, ¿me he perdido el café?

—Puedes tomarte el mío. —Le ofreció la taza con la mano libre.

—Oh, muchas gracias. Te conseguiré otro cuando cambiemos de avión en Dallas.—Le apretó la mano cariñosamente. La incomodidad la hizo estremecer. Jamás le había importado que Ben la tocara, ¿por qué ahora sí? Todavía le consideraba un amigo —de hecho, había ayudado a Mari a organizar una gran fiesta de cumpleaños—, pero ahora no le apetecía mantener relaciones sexuales con él. De hecho, ni se le pasaba tal cosa por la cabeza. Ben era un buen amante, pero no estaba enamorada de él. Durante mucho tiempo, _________ había considerado eso como una bendición, pues esperaba que la relación que había visto entre Gordon y su madre a lo largo de la última década le hubiera formado una costra que la mantuviera alejada de las relaciones demasiado profundas. Pero durante unas breves horas, Joe había vuelto del revés todas sus creencias. Sólo podía pensar en perderse con él entre las sábanas otra vez... Incluso no le importaría que la atara. Aquello la excitó al instante. Santo Dios, ¿cómo era posible que en una sola noche hubiera conseguido que su cuerpo respondiera a él tan completamente? ¿Qué sólo pudiera pensar en él? ¿Qué demonios iba a hacer con su cómodo acuerdo con Ben? Le miró, volvía a estar dormido. Dejando a un lado la borrachera de la última noche, era un tipo gracioso y amable. Atractivo. Responsable. Sería un buen marido algún día. Pero no el suyo. El piloto anunció que comenzaba el descenso hacia Dallas/Fort Worth, donde embarcarían en el avión que les llevaría a Lafayette. Le gustaba mucho vivir allí, pero no había vuelos directos a casi ningún sitio. Con mucho cuidado, sacó la mano de debajo de la de él, y el rayo de sol que se colaba por un resquicio de la ventanilla hizo brillar algo inesperado. No llevaba el enorme anillo de plata de artesanía que siempre se ponía. El que llevaba tenía un peso similar, pero... Aquello era una banda. Una de oro que ella no había visto nunca. Le dio un vuelco el estómago. De repente la obviedad de la situación fue como una bofetada en la cara. Contuvo la respiración. El sonido hizo que Ben se despertara.

—¿Qué ocurre?

__________ había clavado los ojos en el anillo con horror, aquello que la rondaba desde la noche anterior hizo «che» en su lugar. Habían ido con los desconocidos desde el club hasta la oficina del secretario del condado porque Christi y... ¿Cómo se llamaba? Sí, Nick. Christi y Nick querían casarse a pesar de que se conocían desde hacía sólo dos semanas. Habían ido a Las Vegas para eso. Joe y ella les habían acompañado, atraídos por la gran celebración posterior. Cuando estaban en las oficinas, __________ había comentado que su padrastro se volvería loco si ella se casaba con alguien que hubiera conocido sólo quince días antes. Joe le había lanzado una ladina mirada antes de preguntar «Bueno, ¿y si sólo hiciera cuatro horas que le conocieras?». Como siempre buscaba la manera de fastidiar a Gordon y no había visto ninguna razón para no hacerlo, en especial con el coraje añadido que le daba el tequila, las palabras de Joe le habían sugerido una idea muy mala... A la que él no puso ninguna objeción.

—¿________? —La voz de Ben hizo que mirara temblorosamente hacia su izquierda—. ¿Qué es lo que llevas en el dedo?—Creo que es... —cerró los ojos y alejó la mano de la de Ben— un anillo de boda.

«¡Oh, Santo Dios!» Se había casado con Joe.



Tres horas más tarde, Joe aterrizaba en el aeropuerto de Dallas. Encendió el móvil al instante y llamó a __________. Saltó el buzón de voz, otra vez. Su flamante esposa se había escabullido de la habitación esa mañana. De acuerdo, su avión salía antes que el de él y no podía perderlo. Sin embargo, no le gustaba nada la sensación que le provocaba no haber podido hablar con ella antes de que se fuera. ¿Lamentaría la apresurada decisión que habían tomado la noche anterior? ___________ debía de haber llegado ya a Lafayette. Intentó de nuevo contactar con ella. Sólo escuchó su voz grabada pidiéndole que dejara un mensaje. La ansiedad comenzaba a formar una bola en su estómago cuando llegó hasta el empleado de la línea aérea para cambiar el vuelo. Una vez que estuviera con __________, tenía que hablar con ella a fondo para tranquilizarla e impedir que saliera huyendo otra vez. ¿Cómo era posible que no se hubiera despertado cuando ella salió de la habitación?, se reprochó Joe mentalmente. A eso de las tres de la madrugada habían ido a su suite y habían disfrutado de otra hora del sexo más hedonista y extravagante que jamás hubiera compartido con nadie; después se había quedado frito. Tanto como para no oírla marcharse. Se había comportado de una manera negligente y perezosa que jamás debía volver a permitirse. Ahora estaba pagando el precio: estar separado de ____________durante un espacio de tiempo que, se temía, resultaría crítico para su matrimonio. Tenía que hacer lo imposible para que aquella distancia no se volviera permanente. Tras obtener el billete de avión, fue en busca de una taza de café decente. Volvió a llamar a ___________ y soltó una maldición cuando se encontró de nuevo con el buzón de voz. Luego realizó otra llamada que resultaba obligatoria, y que también podría ayudar a su causa.

—Raptor. —Andy Barnes, antiguo camarada de Joe y ahora su superior inmediato, respondió después de la primera señal—. ¿No estás de permiso, teniente? Tras haber sido ascendido unos meses antes, Andy se había vuelto un adicto a los rangos. Todavía estaba en la fase en la que le gustaba recordarse a sí mismo —y a todos los que le rodeaban—, que ahora era capitán, como si necesitara pellizcarse para creérselo. Joe puso los ojos en blanco. Andy había trabajado mucho para lograr ese ascenso, llegando a dejar de lado a su familia para labrarse una reputación sin tacha en la Marina. Sin embargo, se lo habían ofrecido antes a Joe, y Andy se había quedado muy sorprendido cuando éste lo rechazó. Sin embargo, trabajar en un despacho no era su objetivo. Prefería cortarse las venas antes que permanecer tras una mesa.

—Sí, señor.

—¿Qué tal va el hombro? ¿Está ya curado?

—No va mal. Sigo las prescripciones al pie de la letra y continúo con mi entrenamiento.

—Jamás lo he dudado. ¿Para qué me llamas? Te aseguro que el mundo no se cae a pedazos sin ti. Por lo menos todavía no.

—Me alegra oírlo. He llamado para solicitar que se prolongue mi permiso, señor.

—Pero no tienes que reincorporarte hasta el próximo domingo a las cinco.

—Ya lo sé, pero se me ha presentado una situación que requiere más tiempo. Andy se quedó callado.

—¿Por qué no hablas claro? Ve al grano.
Maldición. No es que fuera asunto de Andy, pero si quería que _________ obtuviera beneficios por ser la esposa de un SEAL, tarde o temprano se enteraría.

—Ayer me casé.

—¿Te has casado? —gritó—. ¿En serio? Jamás pensé que llegaría a escuchar semejante cosa. Llevas casado con tu unidad más de una docena de años. ¿La has dejado preñada? Joe apretó los dientes ante el tono y la implicación de Andy.

—No.

—¿Forma parte del cuerpo?

—Es civil. —Joe comenzaba a estar ansioso por terminar aquella conversación y poder llamarla a ella.

—No sabía que mantenías una relación tan seria con nadie. Joe vaciló y Andy alargó el silencio. ¡Mierda!, si quería que le prolongaran el permiso iba atener que contarle todo.

—No la tenía. Conocí a _________ ayer.

—¿La conociste y te casaste con ella en el mismo día? —La pregunta de Andy sonó calmada, pero Joe sabía que no era más que una fachada. A Barnes no le gustaba nada que interfiriera en la vida de sus hombres, y ésa era una de las cosas más peligrosas.

«¡Oh, Dios! De perdidos al río.»

—Estoy loco por ella, Andy.

—Siempre supe que eras un hombre de decisiones rápidas, pero aún así, ¡joder! —Su amigo soltó un largo suspiro—. Dame sus datos, los necesito para que reciba los beneficios que le corresponden. Puedo comenzar los trámites mientras estás de permiso, ganaremos algo de tiempo. Muy amable por parte de su capitán pero, por supuesto, Joe sabía que tanta colaboración ayudaría a suavizar el golpe en caso de que no atendieran su petición.

—___________, de soltera Muñoz. Cumplió ayer veinticinco años. —Agradeciendo para sus adentros haber tenido la precaución de mirar el carnet de conducir y de aprenderse de memoria su dirección, facilitó a Barnes todos los datos.

—Eso es todo.

—Necesito que me prolonguen el permiso para resolver este asunto y regresar concentrado y relajado.

—Tú lo que quieres es tener tiempo para follar como un loco —se burló Andy—. Maldita sea, Raptor, ¿puedo suponer que no servirá de nada que te diga que esto es una estupidez de marca mayor?

—No. Señor... —añadió con rapidez. Joe se olvidaba en ocasiones de tratar a Andy como su superior, pero al viejo Barnes le gustaba que lo hiciera y ésta era una situación en la que ceñirse al protocolo podría ayudar. Se escuchó un anuncio por megafonía y Andy saltó al ataque.

—¿Estás en el aeropuerto? Ya veo que estás muy seguro de que te concederán el permiso.
¿Adónde vas?

—A Lafayette, la ciudad donde vive mi mujer. Tengo que conocer a sus padres. —Tras enterarse del problema con su padrastro, sabía exactamente lo que no debía hacer si quería conservar a __________ y ganarse su confianza.

—Veré lo que puedo hacer respecto al permiso. Pero si te soy sincero, por aquí no van bien las cosas. Se rumorea de que las tropas fieles a Víctor Sotillo ahora lo son a su hermano, Adán. Joe frunció el ceño.

—¿El bailarín de salsa? ¿Ése es su hermano? Por lo que me han contado sólo le preocupa asistir a fiestas y tirarse a todas las tías que se le ponen delante. No parece el tipo de hombre dispuesto a tomar el control de una organización tan sangrienta.

—Se rigen por lazos familiares. Siempre ha sido así. Tras la muerte de Víctor, Adán ocupó supuesto. Lo que es seguro es que se están reagrupando y organizando. ¡Maldita sea! Incluso aunque Adán fuera un auténtico inepto, aquello hacía que hubiera muchas posibilidades de que no le prorrogaran el permiso. La situación necesitaba mucha vigilancia. Pero él también tenía que arreglar las cosas con _________. Joe suspiró.

—Sólo necesito unos días más. Luego estaré preparado para lo que sea necesario.

—Estaremos en contacto. La comunicación se interrumpió sin una palabra más. Joe presionó el botón de colgar y negó con la cabeza. Vaya, aquello no había ido muy bien. Y, sin duda, la conversación con su padre iría todavía peor, aunque cuando fuera a ver al Coronel llevaría a __________ con él. En cuanto la encontrara. En un principio había pensado permanecer en Dallas con su hermano, Logan. Ahora su objetivo era estar con ___________, y tener que esperar tres horas para conseguirlo, le frustraba. Se paseó por la terminal, picoteó el almuerzo e intentó contactar con ella una docena de veces. Al final, cuando ya le habían llamado para embarcar, sonó su móvil. En la pantalla aparecieron el nombre y el número de _______.

«¡Por fin!»

Parte de la tensión que le encogía el estómago desapareció por un momento, aunque luego regresó con más fuerza. ¿Qué le diría de la noche anterior?

—Buenas tardes, cielo.

—¿¡Cielo!? —chilló ella—. ¿Qué demonios me hiciste anoche, además de grabar tu número en mi teléfono? El se quedó paralizado.

—Será lo que hicimos. ¿No lo recuerdas?

—Apenas.

Se vio asaltado por la sorpresa y la decepción. Eso cambiaba mucho las cosas. Sí, sabía que estaba borracha, pero no parecía que fuera tanto. Había asumido que... ¡Maldita sea! Había supuesto lo que no era y ahora tenía que rectificar.

—Pero estoy empezando a recordar —le tembló la voz—. Dime que me equivoco. Es una locura. Es imposible. No es posible que nos hayamos...

—¿Que nos hayamos casado? Tienes el certificado en el bolso. El secretario dijo que podemos llevarlo dentro de unas semanas a las oficinas de nuestro condado para recoger el definitivo. __________ contuvo el aliento, parecía invadida por el pánico.

—Suenas muy tranquilo. ¿Por qué no estás histérico?

Porque no tenía ninguna razón para estarlo. Además, si mostraba la más leve señal de incertidumbre, ella sólo se aterraría más. Sería mejor para todos que él mantuviera un firme control.

—Escucha, todo saldrá bien. Puede que este matrimonio tan repentino no sea demasiado convencional, pero...

—¡Es una locura! —________ se atragantó, fruto del resoplido de horror—. Pareces... Pareces feliz por lo ocurrido.

—Mucho. Te quiero, _________, y mi instinto me dice que somos el uno para el otro. Espera unas horas para hacerte a la idea de...

—¿De que mi familia me matará? ¿De que es lo más inconsciente que he hecho en la vida? ¿O de que te aprovechaste de una manera infame de una mujer borracha?

Sí, ésa es la manera en que ella lo veía... y quizá fuera la correcta. Lo único que él sabía era que, a menos que Andy moviera sus hilos, tendría que reincorporarse a su puesto sin haber dejado resuelta esa situación. Apenas dispondría de tiempo para conseguir que __________ se enamorara de él. Y era posible que transcurrieran seis meses o más antes de que volviera a pisar suelo americano. La noche anterior había sabido que si no encontraba la manera de atarla a él con rapidez, se le escurriría entre los dedos. La decisión de casarse con ella había sido pura estrategia, como buscar refugio en un bunker. Si hubiera habido otro camino lo habría seguido, pero el tiempo y los miedos de _________ pesaban en su contra. No vale de nada esperar, sólo actuar. Esa era el modus operandi que seguía en sutrabajo. Quizá no fuera la manera más noble, pero ser un SEAL le había enseñado que algunas veces había que pelear sucio para solventar con éxito las misiones. Y si había aprendido algo de su padre, era que un hombre debía estar dispuesto a hacer lo que fuera necesario para conservar a su mujer o la perdería para siempre. Y, a diferencia del Coronel, él no era un perdedor. Joe contuvo el deseo de señalar que la idea de contraer matrimonio había sido de ella y le siguió la corriente con voz calmada.

—Tenemos que discutir esto a fondo. Sé que es muy repentino, pero quiero que funcione.

—¡Apenas nos conocemos!

Joe suspiró, conteniendo la frustración. Quería gritar, cierto, pero no era cuestión de hacerlo. Lo que tenían ahora no era tan importante como lo que podrían tener. Pero ___________ estaba aterrada y él no quería resultar agobiante. No quería que fuera infeliz. No se habría empeñado en contraer matrimonio de esa manera tan implacable si no creyera a pies juntillas que debían permanecer juntos. Pero ahora no debía preocuparse más que de encontrar la táctica correcta para conseguirlo.

—_________, podremos solucionarlo... Esto y cualquier cosa que surja, si nos concentramos en ello. Dame una oportunidad.

—Joe... ¿Por qué? Sé que parte de la culpa es mía. Borracha o no, estoy segura de que fui yo quien propuso que nos casáramos como Christi y Nick...

—Mick.

—Como sea. Tú estabas sobrio. El buen sexo no es razón suficiente para casarse.

—¿Sólo «bueno»? —replicó él con picardía.

—De acuerdo —concedió ella—. Sexo sin igual. Pero aún así...

—Creo que los dos somos lo suficientemente maduros como para saber que se trata de algo más.

—Pero las personas normales dedican más tiempo a conocerse. Hablan. Se citan.

—Haremos todas esas cosas, __________. De hecho, ésa es mi intención.

—Deberíamos haber empezado por ahí.

Joe recurrió a toda su paciencia.

—Si no te hubieras encontrado el anillo en el dedo esta mañana y te hubiera llamado para salir, ¿qué habrías respondido?

Su silencio fue más elocuente que las palabras. Las intensas emociones que crepitaban entre ellos todavía la asustaban. Lo más probable es que ella le hubiera dado largas y que no volviera a verlo. Y sólo el tiempo ayudaría a que ____________ se diera cuenta de que podría funcionar una relación entre ellos.

—Tú no estabas borracho. ¿Por qué te casaste conmigo?

Aquélla era una pregunta fácil de contestar.

—Porque es lo que quería hacer. El tembloroso suspiro de __________ hizo que a Joe le bajara un escalofrío por la espalda mientras ocupaba su asiento y se abrochaba el cinturón de seguridad.

—Uf, justo cuando comienzo a considerarte un gilipollas integral y controlador, vas y dices algo agradable.

—Cielo, puede que sea un gilipollas integral y un controlador nato. —Hunter sonrió—. Pero siempre digo la verdad.

—¿Cómo sabes que no soy una tía desquiciada en la que no se puede confiar?

—No lo sé. Pero sí sé lo que siento por ti. Confiar en mi instinto me ha mantenido con vida más de una vez. Y creo en lo que me dice ahora mismo.

—Esto va demasiado rápido. Necesito pensar. Sola.

Joe rechinó los dientes. Podía permitirse el lujo de darle tiempo para hacer un montón de cosas, pero no para pensar si quería o no estar con él. Apenas faltaba una semana para que se reincorporara a su unidad y, si le dejaba tiempo para pensar, _________ desaparecería.

—¿Dónde estás, cielo? Creo que deberíamos hablar en cuanto llegue a Lafayette.

—¿Lafayette? ¿Tu billete no era para Dallas?

Así que lo había mirado. Interesante.

—Fue fácil cambiarlo.

Joe lamentaba no poder reunirse con Logan y poner a su hermano al día. Pero eso tendría que esperar por ahora.

—N-no puedes venir aquí.

—Ahí es donde tú estás, cielo. Iré directamente a tu casa.

—N-no estoy en casa. He tenido que salir. Ben...

Ben probablemente querría continuar dónde lo habían dejado la noche anterior. Joe tendría que advertirle o matarle.

—Yo me encargaré de él.

—¡Alto! No quiero que te encargues de nada.

Joe tragó saliva y controló la furia.

—Eres mi mujer. No volverás a follar con él —dijo en voz muy baja. Ella contuvo la respiración.

—¿Has pensado que...? ¡Oh, esto es simplemente perfecto! ¿Por qué demonios quieres estar casado conmigo si piensas que en el momento en que te dé la espalda voy a irme con otro?

Ella tenía razón, y a Joe le gustaría conocer la respuesta correcta a esa pregunta.

—No sé lo que sientes por él. Y sé que ese pedazo de papel que firmamos no supondrá ninguna diferencia para Ben. Pero quiero dejarte clara una cosa: para mí sí significa algo.

—Es mi amigo y manteníamos una relación muy conveniente para los dos. No es celoso. Sin embargo, cuando volví y no quise acostarme con él, se puso a despotricar. No pude quedarme a oírle, tengo la cabeza como un bombo.

Joe contuvo una sonrisa. Su pobre ___________ tenía una resaca de campeonato. Le complació saber que no quería volver a mantener relaciones con Ben.

—Entiendo. Siento que discutierais. No era mi intención insultarte. —Apretó el teléfono con más fuerza—. Cielo, dime dónde estás. Iré a buscarte y podremos mantener una conversación relajada. No quiero cambiar tu vida, sólo formar parte de ella.

—Lo cambiarás todo simplemente con tu presencia, igual que lo hace Gordon. —Tenía la voz llorosa y la escuchó inhalar por la nariz—. Puff, debería callarme.

«¿Quién demonios era Gordon?»

—Danos al menos la oportunidad de resolverlo todo. ¿Estás en casa de tu hermana? Ella se rió entre hipidos.

—¿Crees de verdad que tendría ganas de estar con dos niños que no paran quietos, cuando la cabeza me palpita como un pie roto? Sería como ir al infierno. No, me he venido a la oficina. Los domingos no hay nadie.

—¿En qué calle está?

___________ se quedó callada mucho tiempo, y Joe apostaría lo que fuera a que ella estaba pensando si sería prudente decírselo o si era mejor echar a correr.

—Tú ganas —suspiró ella, finalmente. Él se aprendió de memoria la dirección.

—Estaré ahí dentro de dos horas.

—Sabes que este matrimonio está abocado al desastre, ¿verdad?

Joe se rió.

—Quizá sea la aventura de nuestras vidas.

—Bueno, yo...

De repente, Joe oyó una explosión al otro lado de la línea. Se trataba, sin ningún género de duda, de un disparo. ___________ gritó. Justo en ese momento, se cortó la comunicación.
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 31st 2012, 13:42

Surprised quien sera??
seguro que es el maniaco ese que la persigue..
siguela aunque vea uno chiquitito antes de irte porfiss
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Agosto 31st 2012, 14:13

AQUI ESTOY, perdon por no comentar estos dias, es que solo en las noches la leo desde mi cel, y la pongo en version movil, entonces me olvido de cambiarla a version clasica y asi comentar, pero siempre la estoy leyendo, Smile Joe quiere dominar a la rayis, pero ella no se dejara aunque con Joe quien sabe, nadie se resiste a ese papasito jaja AMO ESTA NOVELA, Smile SIGUELAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 1st 2012, 13:18

chicas intentare subiros lo que pueda pero no se si podre coger internet donde voy de vacaciones....pero cuando vuelva os hare maraton lo juro, palabra de Jonatica
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 2nd 2012, 16:43

Nueva lectora, me encanta tu novela es lo maximo en serioooo, la amo


me encanta! síguela
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 2nd 2012, 22:05

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 4th 2012, 13:20

asashlahlhlsahksahjgasdhjfashfsdhfsdajgaksa la mejor nove del mundo!!!! *o*
siguela please
nueva lectora Smile
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 4th 2012, 21:36

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 5th 2012, 15:26

sigueeeee Smile
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 5th 2012, 17:57

me encanta! síguela
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 5th 2012, 21:32

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 7th 2012, 13:13

siguela Smile
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 7th 2012, 21:51

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 9th 2012, 12:10

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 11th 2012, 12:23

HOLAAAAAAA
volvi ya estoy aqui, relajense
ahora voy a ponerme al dia con las noves y creo que mañana podre volver al ritmo de subirles a diario y recuerden que les prometi maraton que no lo olvide (:[/
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Hoy a las 19:32

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