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 En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/

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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 23rd 2012, 12:13

buno aqui esta el capi que les prometi, mi semana fue agotadora, es cierto que solo voy a clase 2 dias a la semana, pero el resto trabajo en casa con el ordenador, y mis ojos estan pagando un alto precio, los tengo muy rojos y solo me lloran de tanto tiempo que paso frente a la compu, in tentare subirles lo mas pronto posible



¿A eso se refería Ben? __________ no estaba segura de qué quería decir. ¿Que deseaba atarla y zurrarla? ¿Que le gustaría jugar con ella al amo y la esclava?
Un dolor prohibido comenzó a latir con insistencia en su clítoris. Intentó ignorarlo. No cabía ni la más mínima posibilidad de que renunciara a una pizca de su independencia, ni siquiera en el dormitorio, sólo porque él lo dijera. Comenzó a pensar en cómo escapar de aquel mini Fort Knox.

—No conmigo. ¡Ni de coña!

La cara de Joe reflejaba cólera y decepción, junto con una buena dosis de cansancio. ____________ notó una punzada de culpa, que ignoró, al observar la determinación de Joe por explicarle las causas. Podrían estar ya en la cama, durmiendo como tanto necesitaban, sin embargo él insistía en presionarla. No había manera de que ella fuera su felpudo, sobre todo después de lo que había visto durante los últimos años. Prefería que le dispararan un tiro antes de soportar lo que su madre había aguantado bajo la autoridad de Gordon. Joe podía atarla con cualquier nudo imposible si quería hacerlo, Dios sabía que disponía de la fuerza, la inteligencia y los cojones, así que ella tenía que mantener la sangre fría. Intentó retroceder un paso.

El la cogió de la mano y le rozó suavemente el dorso con el pulgar en una caricia que resultó inesperadamente tranquilizadora.

—____________, yo soy así. Mis exigencias no tienen más finalidad que darte lo que necesitas. Pero al hacerlo, yo también obtengo lo que más ansío. Esta noche, lo que quiero es que te relajes en la bañera mientras te doy un masaje hasta que desaparezca la tensión de tus músculos y puedas alcanzar un estado físico y mental óptimo para dormir. —Encogió los hombros—. Así podré tener la seguridad de que dormiré sabiendo que estás sana y salva.

«¿Eso es todo?»

____________ le miró con suspicacia.
«¿Tenía que creer que todo aquello era sólo por su bien? ¿Y qué pasaba con lo que él obtenía al dominarla? ¿Se sentiría más fuerte al ejercer su poder sobre ella?»

—¿Por qué no me dices eso en vez de darme órdenes?

—Parte de lo que necesito como dominante es que tú confíes en mí, así que no te daré más explicaciones a menos que estés realmente preocupada y asustada. Necesito que te pongas en mis manos, que te sometas a mí por completo y que sepas que todo lo que hago es por ti. Sé que lo considerarás un reto. La sumisión no te resultará fácil.
«¿No será fácil?»
____________ se habría reído en su cara si sus pensamientos no estuvieran enredados con emociones que apenas comprendía. Lo más irónico era que él parecía estar muy confiado en que ella finalmente accedería.
El hecho de que él pensara que ella se mostraría de acuerdo, probaba que no la comprendía en absoluto. Quizá no quisiera entenderla. Quizá no había sido lo suficientemente clara. ____________ se lo quedó mirando, observando cada milímetro de su hermoso rostro. No podía negar la atracción que sentía por él. ¿Por qué no podía ser tranquilo y relajado como Ben? ¿Por qué no podían disfrutar el uno del otro sin meterse en esos rollos de dominación y poder? Quería acostarse con Joe. La hacía sentir algo que ningún otro hombre le había hecho sentir nunca. ¿Por qué no podían mantener relaciones sexuales sin que ella tuviera que mostrarse sumisa?
Él suspiró mientras cerraba el grifo. El agua caliente llenaba de vapor la estancia.

—Tu cara es como un libro abierto, cielo. Sé todo lo que piensas. Necesitamos hablar de qué es dominación y qué no lo es.

—Entiendo que es una cuestión de poder puro y duro.

—Trata sobre el poder, pero en su mayor parte tuyo. Yo sólo puedo tomar lo que tú quieras darme. Y eso no sirve para alimentar mi ego, sino para cimentar nuestra unión. Pondremos aprueba la confianza todos los días. Y todas y cada una de esas veces respetaré tus límites, pero te presionaré hasta que tú te quedes satisfecha mental, emotiva y sexualmente. Eso hará más profunda la conexión que existe entre nosotros.

Una parte de ___________ quería creerle. De hecho, ansiaba tal relación. Pero ¿cuán peligrosa sería? Que Joe pudiera conocer su alma, y viceversa, podía sonar muy bonito... en teoría. Sin embargo, ella tenía sus dudas sobre llevarlo a la práctica. Por lo que había visto, el hombre exigía y la mujer accedía, al verse intimidada, hasta que él quebraba su autoestima y obtenía una enfermiza satisfacción al imponer su voluntad sobre la de ella. Al día siguiente la doblegaba todavía más, y luego más aún, hasta que ella se desmoronaba. El acababa con su cuerpo, su autoestima y su espíritu, y mostraba un impenitente regocijo por ello.

—Gilipolleces. —Arrancó la mano de la de él y cruzó los brazos.

—¿Tienes mucha experiencia en asuntos de Dominación y sumisión? —Joe arqueó una de sus cejas leonadas.

—No necesito tenerla para saber que no quiero nada de eso. Así que coge tus cadenas, tus cuerdas y tus esposas, y vete a la...

—No termines la frase. —Joe se acercó un paso. No se cernió sobre ella, pero se inclinó hasta que sus ojos quedaron a la misma altura—. Quiero que esta noche sea cómoda y relajada. Pero si terminas esa frase, voy a tener que zurrarte el trasero hasta que esté tan rojo que no podrás sentarte durante días.

Ella parpadeó.

—¿Abusarías de mí?

La sonrisa de Joe no fue agradable, pero no provocó que sintiera una opresión en el vientre por miedo. Resultó ser una respuesta que fue directa a incrementar la tensión que notaba entre las piernas. El caminó lentamente a su alrededor, le puso las manos en las caderas y se inclinó para hablarle al oído.

—No abusaré de ti. Te correrás; más de una vez. Puedes pensar que estoy loco, pero apuesto lo que quieras a que en lo más profundo tienes fantasías que no eres capaz de confesar... y que quieres ver satisfechas. Yo seré el hombre que las haga realidad.


Joe le acarició suavemente las nalgas. _________ sintió que le ardía la piel, se tensó y contuvo la respiración. El corazón le golpeó en el pecho con un latido sordo y doloroso. No podía enlazar dos palabras para lanzarle la cortante respuesta que tenía en la punta de la lengua. El volvió a rodearla y la contempló de frente, con una mirada larga y ardiente. ___________ notó que se le humedecía el tanga. Santo Dios, ¿estaría él leyendo sus escandalosos pensamientos? Si se basaba en el sexo que habían compartido la noche anterior, se temía que pudiera incluso leerle el alma. No dudaba que él pudiera satisfacer su cuerpo por completo pero, ¿y su corazón? ¿Cómo podría funcionar una relación entre ellos si él le exigía mucho más de lo que ella estaba dispuesta a darle voluntariamente?

—No quiero esto. —Le tembló la voz. «Mentirosa.»

—No toleraré que te engañes a ti misma. Es tu segunda falta hoy. Lo dejaré pasar porque estás cansada y todo esto es nuevo para ti. Pero una más y...-

La rodeó de nuevo y le dio un azote en el culo, luego apaciguó la carne caliente con la palma. __________ contuvo el aliento sin poder evitarlo y no precisamente por el dolor. Joe le dirigió una sonrisa amplia y satisfecha. Un nuevo miedo la envolvió. ¿Por qué no podía comprender —ni controlar— sus traidoras reacciones? De repente, aquello que había temido durante tanto tiempo era lo que más deseaba.

—Vamos a intentarlo de nuevo —sugirió él—. Desnúdate.

Si accedía, se quedaría desnuda en cuerpo y alma. Lo sabía. Después de todo lo que había ocurrido en las últimas veinticuatro horas, ya se sentía así. No podría soportar más.

—Prefiero bañarme sola.

Joe se tomó su tiempo antes de responder.

—Bueno. Pero cuando estés caliente y necesites que alivie tu ardor, te haré implorar un orgasmo durante horas. —Encogió los hombros—. Tú eliges.

__________ no dudaba de Joe, sabía que podía hacer eso. Incluso la sugerencia hacía que le palpitara el clítoris. Él la agarró por los hombros.

—No quiero discutir por esto. Confía en mí, cielo. No te lastimaré ni te decepcionaré.

Las llamas que vio en sus ojos hicieron que le hormigueara la piel. El tono profundo de su seductora voz resonó a través de ella, dirigiéndose directamente a su entrepierna. Joe, junto con su aire de poder y control, la excitaba como ningún hombre antes lo había hecho. Si alguien como Ben estuviera en su lugar, habría comenzado a gritar y maldecir. Pero Joe se había limitado a poner las cartas sobre la mesa y a esperar pacientemente, seguro de que finalmente saldría victorioso.
____________ tragó saliva. Quizá estaba siendo un poco paranoica al considerar sus demandas de una manera incorrecta. Negarse el placer de estar con un amante ardiente no era su estilo. No querer probar algo nuevo tampoco iba con ella. Joe hacía las cosas de manera diferente a Ben o a cualquiera de sus anteriores amantes, pero tampoco ninguno le había hecho disfrutar como él, ¿verdad?
No podía negar que todo lo que él le hacía le proporcionaba un inmenso placer. Sí, era un poco dominante, pero ella era fuerte. No existían razones para pensar que no podría manejarlo.

—Si... ¿y si lo intentamos y no quiero seguir?

—«No» no es una palabra segura aceptable. Será mejor elegir otra como «Ben». Si la dices, sabré que aún no estás preparada para lo que te estoy pidiendo y retrocederé hasta que lo estés.

Casi parecía demasiado sencillo. ¿Dónde estaba el truco? ¿Era Joe capaz de controlarse de tal manera que no sería un problema detenerse cuando ella se lo pidiera?

—¿Eso es todo?

—Ni más ni menos. Ya sabes lo que quiero. Estoy esperando, cielo.

¡Genial! Si quería verla desnuda porque eso le excitaba, pues vale, ella estaba de acuerdo. ____________ debía admitir además que la manera en que él la observaba, como un depredador preparado para saltar sobre su presa, la ponía a cien. Cogió el dobladillo de la camiseta y se la pasó por la cabeza, luego la lanzó al suelo. Joe contuvo la respiración y __________ bajó la vista. Ah, sí... El sujetador rojo de encaje era tan fino que resultaba casi transparente. La mirada de Joe acarició la areola rosada y supo que él estaba viendo que sus pezones estaban tan duros que casi traspasaban la delicada prenda.
Él no se movió, no dijo una palabra, pero no pudo ocultar la repentina tensión en su cuerpo ni la erección que pugnaba contra la bragueta de los vaqueros. La había colmado por completo la noche anterior, pero ahora... Parecía incluso más duro, más grande. Tendría que ir muy despacio para conseguir meter todo eso en su interior. ___________ se estremeció y sus bragas se mojaron todavía más ante ese pensamiento. Llevó las manos al botón del pantalón y se lo desabrochó lentamente. Deslizó los dedos sobre la tela hasta que llegó al montículo del sexo. A Joe le palpitó un músculo en la mandíbula. Ella contuvo una sonrisa y llevó la mano hacia arriba, hasta la lengüeta de la cremallera. Comenzó a tirar de ella muy despacio, tortuosamente despacio. Una mirada a Joe le hizo comprobar que él estaba todavía más rígido... en todas partes. Cuando hubo bajado la cremallera, enganchó la cinturilla con los pulgares y comenzó a deslizarlos pantalones por las caderas, las nalgas, los muslos... finalmente los dejó caer a los tobillos, exponiendo el tanga de encaje a juego.

—¡Joder!, mírate... —masculló él, lanzándole una mirada cargada de electricidad, posesiva como el infierno.

__________ notó un espasmo en la entrepierna. A pesar de lo mucho que le costaba admitirlo, Joe tenía razón. En sus fantasías más íntimas y oscuras, __________ fantaseaba con ser dominada, atada... Imaginar que era él quien lo hacía, quien le rodeaba las muñecas con cuerdas y la tomaba a placer, sólo convirtió aquel espasmo en un latido imparable.

—Ahora el sujetador, ____________.

La tensión inundaba la voz de Joe, que se hizo más ronca y áspera. El tono profundo, unido a aquellos brillantes ojos azules, la hizo comenzar a arder. Se dio cuenta de que con cada latido de su corazón, con cada centímetro de piel expuesta, afloraba una fantasía reprimida. Llevó los brazos a la espalda y desabrochó los corchetes. Antes de deslizar el sujetador por los brazos, presionó las palmas de las manos contra los pechos, sujetando las copas en su lugar.

—Déjalo caer —Joe cerró los puños— o te lo arrancaré.

___________ no dudó del significado de sus palabras. Pero el diablillo que tenía dentro la impulsó a provocarle.

—Pero es el único sujetador que tengo aquí.

Una picara sonrisa curvó los labios de Joe.

—Pues ya sabes, déjalo caer.

Joe se puso tenso y alargó los brazos hacia ella. _________ dejó caer la prenda, desnudando los pechos. Los sentía pesados e hinchados. La sangre se acumuló en las puntas ya sensibles, que se endurecieron hasta que sólo notó un doloroso placer. La mirada de Joe fue como un calambrazo, una sacudida de sensaciones que atravesó cada pezón. Santo Dios, no había estado nunca tan excitada y él ni siquiera la había tocado. La mirada masculina se deslizó por su estómago, deteniéndose en el rubí que destellaba en el piercing de su ombligo, y bajó a la unión de sus muslos. _____________ los apretó, intentando aliviar el dolor, pero aquello sólo agudizó el deseo. Necesitaba alivio. ____________ introdujo una mano en el encaje que protegía su sexo y la apretó contra el monte de Venus, haciendo rodar los dedos sobre la sensible carne. Tuvo que contener el aliento. El placer la atravesó cuando notó un leve hormigueo bajo la piel. El dolor se aplacaba. Santo Dios, estaba tan cerca...Joe le agarró la muñeca y, con la presión justa y necesaria, la obligó a alzar los dedos unos centímetros.

—Tus orgasmos me pertenecen. Yo digo cuándo y cómo. Aún no tienes permiso para correrte. Aquello no encajaba en sus fantasías. Intentó zafarse de su zapa. El no se lo permitió. —Te lo advertí. Ya tienes un castigo pendiente, ¿quieres más?

—Tú no tienes derecho a...

—Anoche cambió todo. Reconoce que quieres esto y quítate ese tanga mojado si quieres que siga de una pieza. La cólera y el deseo la inundaron a la vez, atravesándola de pies a cabeza. En ese momento ___________ estaba furiosa, pero sin embargo le deseaba de una manera incontrolable. Con una maldición, separó las tiras de encaje de sus caderas y deslizó el tanga por las piernas hasta que estuvo tan desnuda como el día en que nació.

—¿Feliz?

—Sí. —Una media sonrisa arrogante ocupó la comisura de su boca—. Separa las piernas el ancho de los hombros.

—¿Qué? ¿Vas a cachearme?

—Si quisiera lo haría. Con el tiempo, lo haré. En algún momento tendré a mi disposición este jugoso coño y podrás sentir cada lametazo de mi lengua entre tus pliegues. Pero ahora mismo, lo que quiero es que separes las piernas. Vacila otra vez y serás merecedora de dos castigos.

______________ apretó los dientes pero hizo lo que le ordenaba. No porque le tuviera miedo, sino porque, a pesar de la cólera que ardía a fuego lento bajo su piel, le deseaba con todas sus fuerzas.

—Excelente. —El deslizó la mirada por el interior de su sexo, luego la miró a los ojos—. Estás muy mojada.

Era cierto, pero ____________ odiaba darle demasiado poder sobre ella.

—Quizá no tenga nada que ver contigo.

Joe meneó la cabeza.

—Parece que lo único que quieres esta noche es que te castigue, cielo. Y ya van dos. A menos que quieras un tercero, te sugiero que lleves los dedos a tu coño y comiences a frotártelo. Yo te diré cuando debes detenerte.

A ____________ le dio un vuelco el corazón. Tocarse a solas era una cosa, pero eso...

—¿Quieres que me masturbe delante de ti?

—Para mí. Venga, hazlo.

El reto en su tono hizo que se excitara y se erizara a la vez. Tragó saliva. ____________ jamás había hecho eso ante ningún amante, pero quería que Joe se volviera loco de lujuria, que fuera él quien perdiera la razón. Quien lamentara haberla presionado.
Sonrió con timidez. Sus miradas se encontraron y se fundieron en un momento mágico. Entonces, trazó muy despacio una línea sobre su vientre dirigiendo la mano lentamente hacia la unión de sus muslos. Jugueteó con el clítoris antes de deslizar los dedos más abajo e introducir dos en su apretado sexo. La sensación la cubrió como una ardiente oleada, un delicioso placer que la hizo contener la respiración. En algún lugar recóndito de su mente, se sorprendió por lo caliente y provocativa que se sentía, pero el placer acaparó sus jadeos y pensamientos. ___________ se llevó la otra mano a la cabeza e introdujo los dedos en la sedosa mata, luego bajó el brazo hasta que llegó al pecho. Se lo acarició con la palma y se pellizcó el pezón. Gimió. La cabeza le daba vueltas. El momento se alargó con un dulce dolor mientras el placer zumbaba en su interior. Un aluvión de placer amenazaba con enviar su intenso abandono a un abismo de necesidad. ____________ buscó a tientas la pared y separó más las piernas para introducir los dedos más profundamente entre sus pliegues. Joe se puso tenso. La manera en que él se aferraba los muslos le dijo a ___________ que estaba ejerciendo un intenso control sobre sí mismo para no tirarla al suelo de baño y follarla allí mismo.

—Frótate el clítoris.

Sería un placer. El pequeño nudo de nervios se había hinchado hasta alcanzar dos veces su tamaño natural. Cuando retiró los dedos de la vagina y los llevó con determinación sobre el clítoris, una nueva oleada de estremecimientos la atravesó. La certeza de que Joe no se perdía detalle de su gozo hizo que éste se incrementara todavía más. Por lo general le llevaba al menos diez minutos alcanzar el orgasmo. Ahora, después de unos pocos roces, sentía un latido que podría convertirse en una explosión que la devastaría. Le temblaron los dedos y respiró hondo. Estaba ya muy cerca. Oh, Dios... Una caricia más y llegaría. Se le aflojaron las rodillas y los latidos del corazón le resonaron en los oídos. Anticipaba un orgasmo salvaje. Lo necesitaba.

—Alto. —Joe le arrancó la mano del sexo. Se puso detrás de ella y llevó la muñeca al hueco de su espalda.

—¡Maldita sea, no! —gimió ella.

El no dijo nada, sólo le cogió la otra mano y sostuvo las dos juntas en la espalda de una forma tan inquebrantable que la excitó todavía más.
Se le aceleró la respiración. Incluso sin la estimulación en el clítoris, estaba al borde del orgasmo. El calor del cuerpo de Joe a su espalda, la mano que él deslizaba por su pelo y su cuello, poco antes de que siguiera el mismo camino con los labios sobre la sensible piel... Se estremeció y notó que las sensaciones se hacían demasiado intensas.

—Por favor... —

Santo Dios, odiaba implorar, pero no lo podía evitar. El se movió a un lado, le acarició la depresión de la columna, le recorrió la piel con la yema de los dedos. Se arqueó bajo su tacto.

—Eres tan hermosa —susurró él.

Joe la hacía sentirse así, como una diosa. Le encantaba la manera en que él parecía volverse loco de deseo con ella. De repente, dejó de sentir sus dedos. Contuvo el aliento llena de expectación. Justo entonces, «¡zas!» Joe le golpeó el culo con la mano abierta.

—¿Qué coño haces? —le gritó.

—Prometí castigarte y eso hago —gruñó.

Una ardiente sensación comenzó a extenderse lentamente por la nalga derecha, dejándola aturdida y muda. Sólo el cálido ritmo de la respiración de Joe en su hombro y la sujeción de las muñecas le decía que él seguía detrás de ella. Entonces le golpeó la nalga izquierda con la misma fuerza. Y repitió el proceso otra vez. Y otra. El trasero comenzó a latirle, se convirtió en un delicioso palpitar. Aquel dolor se unió al que ya sentía en el clítoris. La necesidad se hizo más intensa. El corazón le golpeaba contra las costillas y se le aflojaron las rodillas. Joe le rodeó la cintura con el brazo para sostenerla mientras hacía revolotear los dedos sobre su sexo. ___________ jadeó de anticipación, pero él no la tocó, dejándola anhelante justo al borde de una abrumadora necesidad.

—Oh, Dios mío. Por favor... —gimió.

—¿Por qué debería recompensar tu desobediencia haciéndote alcanzar el orgasmo?

—Porque lo necesito —admitió _____________ con un gemido.

—Yo necesitaba que te desnudaras y te negaste.

—Me lo ordenaste.

Joe llevó los dedos más abajo hasta trazar con la punta unos círculos ligeros y perezosos sobre el capuchón del clítoris; una presión demasiado ligera y dispersa para otra cosa que no fuera incrementar todavía más su anhelo. ___________ retorció las manos, arqueó la pelvis contra sus dedos, suplicando que él le friccionara justo ese punto. Pero Joe le sujetó firmemente las caderas, controlando cada movimiento.

—Y lo haré una y otra vez. Aprende a obedecerme y encontrarás que puedo ser muy generoso. Si no...-Dejó suspendida la frase con todas sus implicaciones.

¡Qué le partiera un rayo! Podría tenerla en ese momento. Pero ni en broma iba a estar a su disposición las veinticuatro horas de cada día. Tenía intención de hacerle pagar a Joe por eso. Después podía irse al infierno.

—¡Quédate quieta! —ordenó él—. No te muevas.


__________ se tensó ante su orden, gimiendo de necesidad y temor. Le gustaría rebelarse, que viera que ella no comía en la palma de su mano, pero si lo intentaba sólo le negaría el orgasmo otra vez. Y ahora mismo lo necesitaba tanto que él podría hacer lo que quisiera con ella.

—No lo haré.

—Contéstame correctamente: «Sí, Señor».

«¿Señor?» De eso nada... Aquello iba contra la misma esencia de su independencia. En serio, se lo haría pagar con creces. El tiempo se alargó eternamente, su cuerpo ya no le dolía, le pedía a gritos una liberación que sabía que él no le daría hasta que cooperase. Apretó los párpados cerrados.

—Sí, Señor —se rindió finalmente, casi atragantándose.

—Has tardado mucho y no me has parecido sincera, pero lo dejaré pasar por esta noche. —Le soltó las muñecas—. Date la vuelta y métete en la ducha. Apoya las manos en la pared de enfrente y separa bien las piernas.

____________ se quedó paralizada, su mente daba vueltas a toda velocidad. Entonces, lentamente, se dio la vuelta mirando a Joe por encima del hombro.

—Vista al frente —le ordenó él, objetando con la cabeza.

¿Qué demonios habría planeado él? Se lo revelaría tarde o temprano, pero si le preguntaba, lo único que conseguiría sería que él le negara el orgasmo un poco más. Aquel pensamiento le hizo respirar hondo, conteniendo un sollozo. Miró a la pared con resolución, apretó los labios y esperó.

—Bien. Vamos progresando —la alabó, acariciándole el pecho en la palma de la mano y rozándole el dolorido pezón con el pulgar.

Ella contuvo un jadeo. Santo Dios, le ardía cada célula de su cuerpo. Cuando Joe deslizó la mano por sus costillas, su cadera, sus nalgas... ___________ contuvo el aliento a punto de morirse de necesidad. Entonces, él llevó la otra mano hasta su trasero y le separó las nalgas suavemente. Ella se puso tensa.

—¿Nunca has practicado sexo anal?

—Nunca. —

No había querido. Pero con Joe sonaba ardiente y prohibido. Erótico como el infierno. Le pasó el dedo por la hendidura trasera, rozando el frunce escondido, acariciando más profundamente el cerrado orificio.

—Cuando llegue el momento seré muy suave. Pero me albergarás aquí por completo.

Jugueteó con la punta del dedo en la pequeña abertura y ella se estremeció de arriba abajo. ____________ respiró hondo. ¡Dios...! Pensaren tener su polla en el culo le daba un miedo mortal... Pero estaba desesperada por saber cómo sería, por saber si se sentiría totalmente dominada si Joe la tomaba de esa manera. De repente, ___________ deseó ardientemente que lo hiciera.

—Tan hermosa y... tan poco dispuesta a obedecer. —

Joe le acarició la curva de la cintura otra vez y le besó el hombro mientras apretaba su cuerpo desnudo contra ella, presionando su duro miembro contra su trasero. ¿Cuándo se había desvestido?

—Ya nos ocuparemos de ello.

Le dio un vuelco el corazón; estaba dispuesta para cualquier cosa que Joe quisiera darle... A todo con tal de que él le permitiera correrse.

—Por favor... —Se contoneó contra él, implorándole de nuevo.

Escuchó el sonido de un papel al ser rasgado. ¡Gracias a Dios! Joe se estaba poniendo un condón. Se tensó de pies a cabeza de anticipación. Joe buscó la entrada de su cuerpo entre los resbaladizos pliegues. Presionó con el glande...y se detuvo.

—No te corras hasta que te dé permiso. ¿Entendido?

En aquellos últimos minutos, ella había recuperado un poco el control; ya no tenía una necesidad tan acuciante. Pero no se hacía ilusiones; podría llevarla con rapidez hasta el borde otra vez para luego abandonarla. Le daba la impresión de llevar horas dolorida y desesperada por alcanzar el éxtasis, aunque lo más probable es que no hubieran sido más de diez minutos. Seguramente él sería capaz de hacerla sufrir así durante días. ¿Por qué correr el riesgo de que se sintiera tentado a hacer tal cosa?

—Sí, Señor —dijo, asustada y excitada a la vez.

—Tu obediencia va directa a mi polla, cielo. —Presionó el fornido pecho contra su espalda y le acarició el cuello con la nariz mientras le daba un montón de besos suaves—. Hmm..., podría acostumbrarme a esto.

También ella. Y eso le asustaba muchísimo. Pero ahora estaba demasiado excitada para pensaren ello. Joe cerró las manos sobre sus pechos y le pellizcó los pezones hasta que el dolor le hizo abrir la boca y su sexo volvió a empaparse de nuevo. La necesidad de alcanzar el orgasmo creció, atravesando su cuerpo con fuerza. Joe le cogió las caderas y se clavó en ella con un empuje salvaje.

—¡Joder, sí!

_____________ gritó cuando un desgarrador dolor inundó su cuerpo. Santo Dios, él era enorme. Se puso de puntillas para poner más distancia entre ellos mientras intentaba acostumbrarse a su tamaño, pero él embistió con más fuerza, con más intensidad, más hondo. Ella gimió, intentando acomodar todo su miembro, dejándose llevar por la avalancha de sensaciones que la sepultaban. El clímax surgió amenazador. .. Pero necesitaba un poco más.

—Joe, por favor... ¡fóllame! —gritó.

—Lo haré. Te follaré hasta que tengas la garganta en carne viva por los gritos —le prometió—.Pero lo haré cuando yo quiera, no cuando tú lo digas.
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 23rd 2012, 16:04

me encanta! síguela
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 23rd 2012, 22:01

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 25th 2012, 17:47

siguela Very Happy
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 25th 2012, 21:12

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 26th 2012, 11:41

siguela pleaseeeeeee Very Happy
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 26th 2012, 15:07

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 26th 2012, 17:43

me encanta! síguela
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 27th 2012, 20:50

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 30th 2012, 19:39

me encanta! síguela
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 30th 2012, 21:47

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 1st 2012, 06:56

chicas sorry este finde me ha sido imposible subirles capi...intentare hacerlo en esta semana si no el finde tienen capi completo
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PidgeJonas
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 1st 2012, 14:15

Por favor intenta subir, es que han pasado muchos dias, osino se pierde la emocion de la nove porque te olvidas en donde quedaste y para retomar el ritmo hay que volver a leer toda de nuevo... Bue espero que esta semana puedas subir.. Cuidate, bye
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HellYeahJonas
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 1st 2012, 15:36

siguela Very Happy
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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 3rd 2012, 09:31

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 4th 2012, 12:13

chicas lo intento pero me paso el dia de una escuela a otra y estudiando, intentare subirles el finde
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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 4th 2012, 15:41

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 6th 2012, 12:11

bueno chicas saque un ratin para adaptarles medio capitulo, mañana les pongo lo que falta...les encantara



CAPÍTULO 09


A Joe no le sorprendió que ___________ se tensara entre sus brazos, ésa había sido su intención cuando la presionó. La sujetó por las caderas y esperó. Su pequeña fiera quería entregarse —él podía sentir su necesidad—, pero esa mente independiente suya estaba llena de cicatrices y había hecho prevalecer su desconfianza antes de intentar conocerle. Lo entendía; ___________ tenía dificultades para conciliar lo que quería con lo que pensaba que debía querer. Joe pretendía solucionar esa contradicción lo antes posible.

—Maldita sea, no sigas haciéndome esto. Sigue o déjalo. —___________ meneó el trasero, pero no le estaba invitado sino retando—. Señor.

¿De verdad pensaba que le haría perder el control y que lograría tentarle para que la follara como ella quería? No ocurriría, pero ¡qué tentador sería sumergirse en ese túnel resbaladizo y demostrarle el alcance de la lujuria que sentía por ella! Reprimió el pensamiento al instante e interrumpió todo movimiento.

—Podemos hacerlo por las buenas —le susurró al oído—. Si te muestras dócil y sumisa, si cedes a mi autoridad, yo te recompensaré. También podemos hacerlo por las malas, aunque no te gustaría nada que yo me retirara y te atara a la cama. Odiarías que te despertara cada hora, te excitara hasta que no pudieras soportarlo más y luego no te dejara alcanzar el orgasmo hasta que hicieras lo que te ordenara. No, cielo, no te gustaría nada que tuviera que hacer eso.

Hunter le acarició el vientre... Y siguió bajando hasta el húmedo vello para introducir los dedos entre los tiernos pliegues que protegían el clítoris. Ella gimió. Sintió cómo el sexo de ___________ palpitaba en torno a su polla y maldijo entre dientes. El deseo que sentía por ella le había cubierto la frente y la espalda de sudor. La sangre le hervía en las venas. Deseaba follar a ___________ hasta que ambos alcanzaran la satisfacción total, pero antes era necesario dejar claro quién mandaba; quién tenía el control. Una vez que ella se sometiera, los dos serían más felices. Sabía, sin embargo, que conseguir que ella se rindiera sería muy difícil.

—¡Maldición! No puedes simplemente... —Gimió y se empujo hacia él, provocando que se clavara más profundamente en su apretado y sedoso sexo.

Joe se tuvo que morder la lengua literalmente para contener un gemido. Dejar que ella supiera lo mucho que disfrutaba a pesar de su desobediencia, sólo serviría para alentarla.

—No me presiones.

—¿O qué? —Su voz era sugerente, una intoxicante combinación de temor y anhelo. Alzó una mano y le rodeó el cuello, haciendo que se apoyara en su espalda y atrayendo sus labios hacia los de ella.

Joe giró la cabeza, rechazando el beso. Había contestado a la pregunta de ____________, pero ella seguía presionándole intentando que hiciera las cosas a su manera. Y eso era impensable.

—Separa más las piernas.

Pasó un buen rato antes de que ella accediera. Él suspiró en parte de alivio y en parte porque la imagen que ella ofrecía era una de las más eróticas que hubiera visto nunca.

—¡Quieta! No muevas las manos. Puedes gemir y gritar mi nombre, nada más.

—No me gusta que me des órdenes —jadeó ella.

—A mí no me gusta que me desafíes. Es mi última advertencia.

Joe seguía sumergido en el apretado interior de su sexo, muriéndose de ganas por retirarse y volver a deslizarse en su interior, por friccionar aquel lugar secreto y hacerla alcanzar el éxtasis que le proporcionaría a él el sublime delirio de oírla gritar su nombre. A pesar de ello estaba preparado para castigarla si volvía a desobedecerle. __________ ya estaba obteniendo más de lo que se merecía. Estaba siendo blando con ella porque sabía que nunca se había sometido antes y que las últimas veinticuatro horas había sido muy duras. Sin embargo mentiría si dijera que la promesa del frenesí que latía en sus testículos y que hacía palpitar su polla no hacía que estuviera a punto demandar a freír espárragos todas sus buenas intenciones.

____________ se estremeció, vacilando. Finalmente, accedió.

—Bien. Baja la cabeza.

La frase de Hunter llevaba implícito un «de lo contrario...» si a ella se le ocurría no obedecer.

—¿Que baje la...? —Respiró hondo y dobló el cuello hacia atrás, derramando el pelo oscuro porla espalda—. No. Estoy dispuesta a muchas cosas, pero no a eso. No renunciaré a tanto. No puedo... someterme a ti.

«¡Mierda!» Joe se retiró de su sexo lentamente.

—¡No! —Ella se echó hacia atrás, luchando por retenerle en su interior—. Hunter, no...

No ceder a la tentación casi le mató. Quería sumergirse hasta el fondo, que sus testículos chocaran contra los empapados pliegues, enredar los dedos en aquellos espesos cabellos oscuros e inhalar su aroma mientras escuchaba como los gemidos de _____________ se convertían en gritos. Pero no lo hizo. Luchó por recobrar el control mientras rozaba el clítoris con los nudillos en un movimiento lento e hipnótico. Presionó la erección contra las nalgas de la joven mientras rechinaba los dientes. Ella le lanzó una mirada desafiante por encima del hombro. Joe retiró los dedos del clítoris, dio un paso atrás y cruzó los brazos. Por mucho que le doliera la polla, no iba a rendirse. Los ojos de _____________ hervían de furia, tenía los labios fruncidos como si se muriera por escupir bilis por la boca. El se preparó para una larga noche.

—Al parecer, será por las malas. —Joe negó con la cabeza y, con un rápido movimiento, se quitó el condón.

«¡Mierda!» ____________ se enderezó y estiró la espalda. Se giró con rapidez para enfrentarse a él con los ojos entrecerrados. El intentó no mirar aquellos pechos gloriosos, los oscuros pezones rosados, las imponentes curvas. Distraerse ahora sería lo peor que podía pasar.

—Que baje la cabeza, ¿lo has dicho en serio? ¿Por qué no podemos tener sexo normal? ¿Porqué no podemos hablar de lo que ambos queremos y llevarlo a la práctica juntos?

Porque ella quería ser dominada tanto como él quería dominarla. Lo demostraba la humedad de su sexo. __________ no quedaría satisfecha por completo hasta que se sometiera. Pero aun así, él no quería que ella pensara que no la escuchaba o que no le importaban sus necesidades.

—¿Qué es lo que quieres hacer?

—Lo primero, dormir. Estoy exhausta.

—Si hubieras cumplido mis órdenes...

—¿Por qué iba a hacerlo? No eres mi dueño.


El se puso rígido, pero se obligó a relajarse. ___________ pronto comprendería que sí lo era. Ella conocía las razones por las que él esperaba su obediencia; se las había explicado. Sus protestas y sus preguntas sólo eran tácticas para retrasar lo inevitable.

—Lo único que tenías que hacer para detenerme era decir «Ben», pero no lo has hecho. ¿Puedes explicarme por qué?

Ella suspiró y dejó caer los hombros.

—No lo sé. Quizá si me dejaras dormir un poco tendría la suficiente claridad mental para entenderlo y contártelo.

«Ah, qué previsible.» Para _____________ era más fácil decir aquello que admitir que le daba miedo aceptar lo que él quería darle; prefería aplastar su deseo.
Cuando ella se inclinó para recoger la ropa, Joe la agarró por los hombros y la atrajo contra su cuerpo.

—Escúchame, haré lo que sea para que sepas qué soy yo, qué eres tú y lo bien que estaremos juntos. Métete en la bañera.
___________ le taladró con la mirada, luego giró la vista hacia el agua caliente; todavía emitía vapor. Joe sintió que la tensión abandonaba sus hombros; gracias a Dios un atisbo de rendición.

—De acuerdo —masculló ella finalmente—. Pero sólo porque me muero por darme un baño.

Sí, y porque había comprendido que él no permitiría que le pasara por encima. Además, sospechaba que su excitación comenzaba a pesar más que la renuencia. Apostaría lo que fuera a que todavía le palpitaba el sexo. La soltó y ella se acercó a la bañera. Se hundió en el agua con un suspiro que fue directo a su polla. Mientras ella se acomodaba en la bañera llena de vapor, él se situó a su espalda y se sentó en el amplio borde. ___________ se puso rígida y se volvió para protestar, pero la silenció poniéndole las manos sobre los hombros y comenzando a masajeárselos para eliminar la tensión. Unos segundos después ella se derretía en sus manos. Sonrió.

—Santo Dios, qué placer —gimió _____________.

—Si fueras una buena chica, te haría descubrir otros muchos placeres.

__________ negó con la cabeza.

—No te rendirás, ¿verdad?

—Por si todavía no lo has adivinado, soy implacable. Y tú eres mi principal objetivo.

Antes de que ella pudiera añadir una palabra más, él comenzó a trabajar un nudo de tensión en la escápula y presionó los pulgares a lo largo de la columna hasta llegar al cuello, donde comenzó a relajar los músculos y tendones. En sólo unos minutos estaba laxa bajo sus manos.

—Siempre haces algo que te redime cuando estoy a punto de pegarte —confesó ella entre dientes.

Él sonrió ampliamente y se inclinó para coger el jabón. Comprobó con alivio que no protestó cuando le lavó los brazos y los costados hasta las nalgas, ni cuando sujetó toda la espesa melena en un puño para enjabonarle la espalda. Después de aclararla con rapidez, se levantó y se inclinó sobre ella, instándola a reclinarse contra la bañera. La obligó a doblar las piernas hasta apoyar los pies en el fondo. De hecho, ella no mostró ni un indicio de desafío y permitió que él la recostara suavemente contra la porcelana blanca y que le deslizara las manos por el abdomen y los hombros, demorándose en los pechos. Avanzó despacio hacia la entrepierna y, como había sospechado, estaba resbaladiza. De repente, ____________ contuvo la respiración y le sujetó la muñeca.

—Eso puedo hacerlo yo.

Joe no cedió ni un centímetro.

—Mírame. —No dijo ni una palabra más hasta que ella obedeció—. Métete esto en la cabeza, ___________. Soy yo quien se ocupa de ti.

Ella se mordió los labios y lo miró con inseguridad.

—No es que no quiera que me toques, pero eso puedo hacerlo sola.

—No lo dudo. Explícame el verdadero problema.

Ella bajó la mirada a la mano masculina que todavía cubría su sexo, reclamándolo.

—Es... es demasiado íntimo.

—Así debe ser nuestra relación.

Ella apartó la mirada mientras buscaba una respuesta.

—Joe, estar a gusto con alguien lleva su tiempo. No puedo apretar un interruptor en mi interior y mostrarme dispuesta a cualquier cosa...

—El tiempo no es el único impedimento. Los dos tenemos que abrir nuestra mente a todo.

Ella vaciló durante un buen rato, luego bajó la mirada.

—Yo no lo consigo.

—¿Te he hecho daño?

—No.

—¿Crees que lo haría?

—Físicamente, no; pero podrías hacerme mucho más daño. —La mirada de __________ tenía una expresión fervorosa cuando se enfrentó a la suya—. Confiar tu cuerpo a alguien es distinto a confiarle tu alma.

—Estoy de acuerdo. Pero hasta ahora no me has confiado de verdad ninguna de las dos cosas. Ni siquiera lo has intentado.

Ella cerró los ojos como si le doliera la cabeza. La vio luchar contra sí misma durante un momento. Parecía muy incómoda y una parte de él quiso tratarla con menos rigor, pero si lo hacía estaría enviándole el mensaje equivocado y negándole lo que realmente necesitaba. Por fin, ____________ le soltó la muñeca que sostenía sobre sus muslos abiertos. Una sensación de triunfo inundó a Joe.
Limpió suavemente los resbaladizos pliegues femeninos. ___________ abrió los ojos y dejó que se encargara de ella a pesar de lo rígida que estaba. Cuando terminó, le dio un masaje en el cuello, en los hombros y en la espalda hasta que se relajó por completo. Cuando hubo acabado, quitó el tapón de la bañera y le indicó que se pusiera en pie. Ella le obedeció y apoyó la cabeza en su hombro; un gesto con el que le demostró que confiaba en él más que nunca. Le dio un vuelco el corazón cuando la alzó en brazos para sacarla de la bañera.

—Joe, esta manía de llevarme en brazos... —intervino ella en ese preciso momento.

—¿Quieres discutir también por esto?


Tras un momento, _____________ suspiró y se relajó. Otro pequeño progreso. Joe sonrió. Entró con ella en el dormitorio de Logan, débilmente iluminado por la pequeña lámpara de la mesilla de noche.

—¿Tienes hambre? ¿Sed?

—No.

—¿Te sientes segura?

Las pestañas negras de _____________ revolotearon sobre sus hermosos ojos color avellana, y se le puso un nudo en la garganta. ¿Por qué se sentía tan afectado por esa mujer? ¿Tenía algo que ver la independencia que demostraba? ¿De estar seguro de que no se entregaría fácilmente y el hecho de saber que cuando lo hiciera valdría la pena cualquier batalla librada? No conocía las respuestas, pero quería saberlas. De cualquier manera, ___________ era, sin lugar a dudas, suya.

—Sí —musitó ella con voz ronca—. Nadie podrá entrar y pasar sobre ti. Odio admitirlo, pero es probable que no hubiera podido pegar ojo si me hubiera quedado en casa. Gracias por velar por mí. Aunque no te perdonaré que no me dejaras llegar al orgasmo.

—Ya arreglaremos eso. —El sonrió—. Ahora descansa.

Sin decir otra palabra, ____________ se tapó con la sábana y se acurrucó junto a él, quedándose dormida en el acto. Cuando cerraba los ojos, cuando dejaba de pensar, confiaba en él. Notó que apretaba la espalda contra su pecho como si encontrara sosiego en su roce. Encajaban como si estuvieran hechos el uno para el otro; como piezas de un puzzle que por fin se unieran. Joe emitió un trémulo suspiro de cansancio. A pesar de lo exhausto que estaba, cuando ____________ se relajaba cálida y desnuda a su lado, su miembro se endurecía por completo.

«¡Mierda!»Lanzó una mirada al reloj. Faltaban treinta y ocho minutos para la hora en punto. Activó la alarma del móvil y cerró los ojos. A pesar de lo dócil y receptiva que pareciera ____________ ahora, aquélla iba a ser una noche muy larga.
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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 6th 2012, 14:47

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 10th 2012, 13:15

Tenia mucho tiempo que no pasaba por esta nove.
sta super...
Siguela pronto
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 12th 2012, 19:58

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 15th 2012, 22:35

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 20th 2012, 07:01

se que me deben odia yo lo hago
pero los estudios por internet me sacan demasiado tiempo y no me deja ni respirar
luego a la tarde les pongo el final del capi y empezare a editarles el siguiente para poder subirlo cuanto antes
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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Octubre 20th 2012, 22:10

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Noviembre 20th 2012, 05:40

chicas se que no tengo perdon pero las clase me tienen absorvida
estudio por la mañana y por la tarde y acabo muerta del cansancio.
voy a intentar ponerme en contacto con la escritora (ya que la nove no es mia) para ver si ella va a continuarla y si no ponerles el link para que la lean.

no me ire solo me tomare un descanso creo que para las vacaciones de navidad me tendran de vuelta...no me odien please
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Hoy a las 16:13

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En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/
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