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 En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/

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Niinooskaa
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 11th 2012, 19:42

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 12th 2012, 11:52

CAPÍTULO 06


Joe comprobó que le temblaban los dedos cuando marcó de nuevo el número de _________. Cuatro timbrazos y luego saltó el buzón de voz. No obtuvo un resultado distinto cuando lo intentó de nuevo. ¿Quién dispararía dentro de una oficina? No pudo dejar de pensar que _________ no le respondía al teléfono porque le había ocurrido algo terrible. Intentó contener el miedo echando mano de su entrenamiento. Encerrado en un maldito avión, lo único que estaba en su mano era enviar ayuda. Tenía que hacerlo antes de que el aparato se pusiera en movimiento y los asistentes de vuelo le obligaran a apagar el móvil. No lo dudó y comenzó a presionar los números del teléfono a toda velocidad. Gracias a Dios, Deke se había mudado a Lafayette para estar más cerca del trabajo y de donde su primo Luc vivía desde hacía unos meses.

—Hola, Joe —respondió su cuñado casi al instante.

—Tengo un problema. Acaban de atacar a una mujer. Es agente de libertad condicional, se llama _______ Muñoz; ha sido objeto de unos disparos en... —Le dio la dirección—. Ha tenido algunos encontronazos previos con un delincuente local que no hace más que amenazarla. Ve para allá, ahora. Yo llegaré en cuanto me baje de este puto avión.

Deke podría haberle hecho un buen número de preguntas, y seguramente se las haría después, pero el militar que había sido se puso en movimiento ante el tono de urgencia de la voz de Joe.

—De acuerdo. Te enviaré un mensaje de texto con lo que me encuentre.

—Señor, tiene que apagar el teléfono. —La azafata le miró desde el pasillo con el ceño fruncido.

—Gracias, Deke —se despidió y colgó.

Comenzó a moverse con inquietud en el asiento, rezando para que la ayuda no llegara demasiado tarde para __________. La conocía desde hacía apenas veinticuatro horas y ya estaba a punto de convertirse en lo más importante de su vida. Jamás había buscado el amor, pero ahora que había encontrado a la persona con quien podría ser feliz, no quería perderla. A pesar de la irritación que le provocaba, Joe apagó el teléfono y lo metió en el bolsillo de los vaqueros. No sabía cómo iba a sobrevivir a ese vuelo sin perder el juicio. Se pasó una mano por la cara e intentó no imaginar a __________ herida, sangrando y sola. Moribunda. Santo Dios, tenía que haber estado allí para salvarla. Juró que si ella vivía, jamás volvería a dejarla sin protección otra vez. Ni un segundo.

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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 12th 2012, 11:53

El sonido del disparo retumbó en la oficina y sobresaltó a ___________. Saltó de la silla y dejó caer el teléfono, que se deslizó por el pavimento hasta quedar bajo una silla, a unos tres metros de distancia, mientras ella se aplastaba contra el suelo para refugiarse debajo del pesado escritorio de metal. ¿De dónde había venido el disparo? Dado el ensordecedor sonido, desde dentro del edificio; quizá desde esa misma estancia. Pero ella era la única persona que estaba en el interior y era domingo. Santo Dios, ¿quién le había disparado? ¿La habrían seguido Cortez Villarreal y sus secuaces? Con el corazón palpitando de tal manera que temía que le explotara, ___________ barajó mentalmente sus opciones. El teléfono había caído demasiado lejos como para poder recuperarlo sin riesgos. Así que, en vez de pensar en recuperarlo, tenía que concentrarse en escapar. La salida estaba en la misma dirección por la que había llegado el disparo. La puerta de emergencia estaba al otro lado de la estancia, a más de quince metros. ¿Cómo iba a llegar hasta allí sin que le alcanzara una bala? Aún así tenía que intentarlo. El teléfono comenzó a sonar de nuevo, un irritante estrépito en medio del silencio. Joe. Sólo Dios sabía lo que él se estaba imaginando. El timbre se detuvo, pero comenzó de nuevo. De repente, el móvil quedó misteriosamente silencioso. Un metódico ruido de pasos resonó en el suelo de baldosas del archivo. Allí no había nadie para rescatarla y los dos lo sabían. Si quería salvarse, tenía que hacerlo sola. Sujetándose con firmeza a la pata del escritorio, miró a hurtadillas para ver si lograba averiguarla posición exacta del tirador o alguna otra ruta de escape posible. Lo único que pudo ver fueron filas de mesas vacías, ordenadores desfasados y montones de papeles de oficina. Entonces sonó otra explosión, seguida de un ruido corto y metálico, justo al lado de su oído. Se echó hacia atrás de golpe y vio una abolladura con forma de bala a un lado del escritorio. El francotirador sabía exactamente dónde estaba. ____________ sospechó que aquel bastardo estaba jugando con ella y que la próxima vez apuntaría a dar. Maldijo para sus adentros cuando pensó que había dejado el bolso —con el arma que llevaba dentro— en el cajón de arriba del escritorio. Si intentaba cogerlo sería un blanco fácil, pero mejor morir en el intento que sentarse a esperar a que le alcanzara una bala. Se arrastró sobre el estómago por debajo del escritorio, y se detuvo frente a los cajones.
Alargó la mano hasta el tirador del compartimiento superior y lo abrió lentamente. El módulo rechinó, y el ruido resonó en la silenciosa oficina. Bueno, ya había puesto en guardia al adversario, sería mejor que se diera prisa. Tras abrir el cajón, buscó a tientas el bolso. Se escuchó otro disparo; esta vez más cerca. __________ contuvo el aliento y se llevó la otra mano a la boca. Había sentido el zumbido de la bala sobre la muñeca y tuvo que cubrirse los labios para contener el grito. Aquello le enfureció. El muy cabrón quería volverla loca antes de matarla. Que la condenaran si permitía que lo hiciera sin luchar. Una vez más, se estiró hacia el cajón. En la anterior incursión había averiguado dónde buscar y encontró enseguida el pequeño bolso. Tiró de él. Aterrizó con un golpe seco entre sus pies mientras escuchaba el susurro de unos pasos en el pasillo, entre los escritorios, a sólo unos metros. Se estaba acercando. Abrió el bolsito bruscamente y sacó una semiautomática. Quitó el seguro al tiempo que lanzaba una mirada hacia donde había oído los pasos. Luego se deslizó a gatas hasta el siguiente escritorio, que estaba mucho más cerca de la salida de emergencia. Volvió a escuchar pisadas y se preguntó lo cerca que estaría el extraño. Después sólo pudo oír su propia respiración jadeante, demasiado fuerte en aquel espantoso silencio.

Mordiéndose los labios, _________ lanzó una mirada por encima del escritorio. El asaltante no estaba a la vista. Una nueva oleada de terror la invadió. Estaba segura de que él no se había ido; podía sentir cómo jugaba con ella, cómo se acercaba sibilinamente. Su mente no dejaba de dar vueltas, barajando las opciones.
«¿Qué sería mejor? ¿Esperar una oportunidad mejor o comenzar a correr ya?»
Era posible que no surgiera otra ocasión. Respiró hondo y salió con rapidez hacia otro escritorio. No hubo más disparos. Escuchó con atención, con el arma en una mano y la otra sobre la boca. Aunque no podía ver ni oír al asesino, sabía que iba a por ella. Exhaló el aire que contenía y corrió agachada hasta la siguiente mesa. Se apretó contra el frío metal mientras los tiradores de los cajones se le clavaban en la espalda. Aquel dolor le recordó que, por lo menos, todavía seguía viva. Aferró el arma entre los dedos, determinada a continuar así mucho tiempo. El recuerdo de Joe atravesó su mente. A pesar de que no la había llamado de nuevo, sabía que estaba preocupado por ella. Y si no conseguía salir con vida, estaba segura de que él guardaría luto por ella. Por alguna razón que __________ no comprendía, le importaba mucho; mucho más de lo que cabía esperar. Lamentaría profundamente no poder volver a verle. Santo Dios, se encontraba en la situación más aterradora de su vida v aún así se preocupaba por un hombre al que había conocido hacía menos de veinticuatro horas. ¿Se habría vuelto loca? Se quedó inmóvil, aguzando el oído para poder captar la respiración del tirador o algún ruido de pasos. Nada. Aquel cabrón, quienquiera que fuera, era muy bueno. ¿Dónde demonios estaba? __________ sabía de sobra que no se había ido. Lo más seguro es que estuviera rodeándola. El sabía cómo actuar... tan bien como ella. Se movió contra el escritorio hasta que pudo vislumbrar casi la mitad de la oficina, incluido el camino hasta la salida de emergencia. No vio ni oyó nada. ___________ se arriesgó y se deslizó gateando, lo más rápido que pudo, hasta la siguiente mesa. La salida estaba ahora a sólo dos metros, pero una vez que abandonara la relativa seguridad que le ofrecía el escritorio, nada la protegería en el recorrido hasta la puerta de emergencia. Tendría que correr sin ninguna protección, empujar la pesada puerta y abrirla lo suficiente como para poder atravesarla. Aquello proporcionaría al asesino tiempo de sobra para realizar su trabajo. Pero no tenía otra opción. _____________ respiró hondo y comenzó a contar mentalmente.
«Uno, dos, tr...»
Escuchó que alguien amartillaba un arma justo a su espalda, a no más de diez centímetros. Se quedó paralizada, sin mover ni un pelo.

—Sigue de rodillas —exigió el hombre—. Inclina la cabeza.

«¡No!» Había leído muchas descripciones de escenas de crímenes a lo largo de los años. Había visto fotos capaces de revolver el estómago. Supuso que el asesino pensaba dispararle a la cabeza y el pánico la inundó.

—¿Qué te ha ofrecido Villarreal por matarme? Estoy dispuesta a pagarte lo que sea para que me dejes con vida.

El hombre no respondió, se limitó a presionarle el frío cañón del arma en la nuca. Su corazón latió desbocado y resurgieron las ansias de luchar. Si él era uno de los secuaces de Villarreal, no le traicionaría. En ese tipo de mafias los lazos de amistad eran todavía más fuertes que los familiares. Buscaban poder y estaban dispuestos a matar para obtenerlo. Asesinar a una mujer para ayudar aun «hermano» no era nada. Aunque _________ le ofreciera todo el oro del mundo, no supondría ninguna diferencia.

—Despídete —gruñó él.

Tenía un marcado acento latino.

«Qué te lo has creído.»

Justo en ese instante, _________ se tiró al suelo y apretó el estómago contra el pavimento a la vez que le pateaba con todas sus fuerzas, golpeando al asaltante en la espinilla. Resonó un fuerte traqueteo metálico y una maldición que le dijeron a _________ que le había hecho caer sobre el escritorio. Entonces, escuchó el impacto del arma del asesino contra el suelo y la vio deslizarse sobre el terrazo. Se giró con rapidez y se interpuso entre él y la pistola mientras le apuntaba con su arma. Le observó. No le había visto en la vida. Tenía rasgos latinos, altura y constitución medias; le calculó unos treinta años. Se había afeitado la cabeza. Sus ojos castaños eran tan fríos que le hicieron estremecer. No llevaba tatuajes visibles, pero la camisa negra era de manga larga y cubriría cualquiera de ellos. Su atuendo constaba además de unos vaqueros flojos y unas zapatillas deportivas a la última. De repente, vio que el hombre sonreía como si ella le hiciera gracia.

—No vas a disparar.

«¡Qué te lo has creído!»

Antes de que pudiera responderle, él se abalanzó sobre ella con la mano extendida hacia el arma. ___________ intentó disparar, pero no le dio tiempo. Intentó escapar a gatas para que no la atrapara, pero él logró cogerle la muñeca. Si le quitaba el arma, era mujer muerta. Sí, le gustaría acorralar a aquel bastardo y llamar a la policía para que le detuvieran, pero lo que más quería era seguir con vida. Echó el brazo hacia atrás con todas sus fuerzas y le dio un codazo en la nariz. Por el sonido fue evidente que se la había roto, pero ella también notó dolor en el brazo. Al verse libre, corrió hacia la salida de emergencia como si la oficina fuera pasto de las llamas, sin mirar atrás para ver si su asaltante la seguía. Apenas le había dado tiempo de abrir la puerta cuando chocó contra un torso masculino, duro como una pared de ladrillos. Se vio rodeada por unos brazos musculosos. Emitió un agudo grito cuando el extraño la abrazó. Era alto, con los ojos verdes y el pelo color arena. Un tipo muy apuesto. Resultaba evidente que acudía con frecuencia al gimnasio, pero su ropa decía que se dedicaba a los negocios. Santo Dios, ¿había enviado Villar real a un equipo para matarla? Muerta de miedo, intentó zafarse del hombre, pero no pudo deshacerse de él ni moverse. Comenzó a gritar tan fuerte como le permitieron sus pulmones, por sí así podía alertar a alguien cercano, pero aquélla era una zona de oficinas que estaba desierta los domingos.

—Shhh... —

Aquel hombre enorme la apartó de la puerta de emergencia y la llevó al callejón. Tenía una voz extrañamente suave para alguien de ese tamaño

—. Me ha enviado Joe.

Aquellas palabras resonaron en la mente de __________ y la gélida sensación que la inundaba se convirtió en una llama de esperanza. Estaba a salvo. La única persona que conocía su relación con Joe era Ben, que había acudido a su apartamento para largarse al poco rato echando sapos y culebras por la boca cuando ella le rechazó y le dijo que quería estar sola. Ningún sicario que Villarreal hubiera enviado a matarla hubiera pronunciado las palabras que dijo ese hombre, las que hicieron que confiara en él al instante. Con un tembloroso suspiro, se quedó mirando fijamente los tranquilos ojos verdes del desconocido.

—Gracias a Dios.

El rubio le lanzó una mirada consoladora y la hizo ponerse a su espalda antes de volverse hacia la puerta abierta para mirar lo que ocurría en la oficina. Los sonidos indicaban que estaba teniendo lugar una pelea. __________ miró desde detrás de su rescatador y vio a un amigo del rubio musculoso, éste con el pelo cortado al estilo militar y una sombría sonrisa, aplastando a su asaltante contra el suelo mientras le rodeaba el cuello con una mano enorme y llena de venas.¿Quiénes eran estos hombres? ¿Cómo habían sido capaces de acudir en su rescate con tanta rapidez?

—Dame una razón para matarte —decía el segundo rescatador al asaltante— y no me lo pensaré dos veces.

—¡Te voy a dar por el culo, cabrón! —vociferó el latino en español. Pero estaba muerto de miedo y tenía en los ojos una mirada de pánico que su adversario reconoció.

—Estoy casado y tú no eres mi tipo —se burló el hombre—. En pie, gilipollas.

El sicario se resistió y el enorme desconocido pareció muy contento de tener que agredirle para contenerle. Al final lo inmovilizó con una llave que podría dislocarle el hombro. De repente, el asesino gritó en un tono agudo.

—Si no quieres que te duela más —advirtió el extraño—, tendrás que estar dispuesto a colaborar.

El cruel bastardo que habían enviado a matarla asintió temblorosamente con la cabeza. El rubio sonrió.

—Tyler, llama a la policía.—Voy.

_________ lanzó una mirada a Tyler, el hombre que la había detenido en la puerta y que ahora le rodeaba protectoramente la cintura con un brazo. Tenía un móvil pegado a la oreja y miraba al asaltante como si quisiera cortarle en rodajas. Debido a su cercanía, ella escuchó la respuesta de la telefonista. El facilitó la información pertinente en voz baja y calmada.

—¿Cómo te llamas? —preguntó el otro rescatador al asaltante.

—No tengo nada que decir —escupió él.

—¿No quieres cooperar? Me parece que eso puede ser muy malo para tu salud, ¿entiendes?

Los ojos oscuros se entrecerraron.

—No sois de la poli.

—Cierto. Lo que quiere decir que no tenemos por qué seguir sus reglas. Y si la poli llega antes de que pueda terminar de tratarte como me gustaría... Bueno, siempre puedo asegurarme de que cuando vayas a la prisión del condado tengas un compañero de celda que se encargue de ello. Te interesa comenzar a hablar. Dime, ¿por qué intentabas matarla? —preguntó, señalando a __________.

El asaltante vaciló.

—Sólo era un encargo.

A _____________ se le puso un nudo enorme y apretado en el estómago al escucharle. Como se había temido desde el principio, alguien —probablemente Villarreal— tenía tantas ganas de verla muerta como para contratar a alguien que hiciera el trabajo. Una rápida mirada a la cara de sus rescatadores le dijo que los dos estaban dispuestos a obtener respuestas.

—¿Quién te contrató?

El hispano frunció la boca y apartó la vista, negándose a mantener cualquier tipo de diálogo. Tyler se metió el móvil en el bolsillo.

—La poli está de camino.

El hombretón que retenía al asaltante emitió un gruñido.

—Eso quiere decir que sólo tengo cinco minutos para romperle las narices. Tendré que darme prisa.

El criminal se sobresaltó antes de poner cara de tipo duro. Era bueno intentando ignorar las amenazas, pero a los otros dos hombres no pareció importarles.

—¿Quieres que te ayude, Deke? —preguntó Tyler lleno de esperanza.

—Me basto y me sobro. Este placer es sólo mío. Odio a los cabrones que se meten con las mujeres. No son más que unos jodidos y cobardes. —Agarró al sicario por los pelos con un puño y le inclinó la cabeza, dispuesto a romperle la cara.

—¡Un momento! —gritó ella. Deke vaciló y le lanzó una mirada furiosa.—Si le haces daño te arrestarán también a ti. Y... él seguirá sin hablar. Nada de lo que le hagas conseguirá que cante.

Deke gruño de nuevo mientras metía la mano en el bolsillo de atrás para sacar unas esposas.

—Maldita sea, me has arruinado la diversión, pero si eso es lo que quieres... —En ese momento la miró directamente—. _________, ¿verdad?

Ella asintió con la cabeza.

—¿También te ha enviado Joe?

—Sí. Es mi cuñado. Me llamó por teléfono. —

Aseguró las manos del asesino en la espalda al tiempo que hacía que se tumbase en el suelo boca abajo. Sólo oír su nombre hacía que le diera un vuelco el estómago. Joe la había protegido incluso a miles de kilómetros. Aquello la llenó de deleite y ansiedad a partes iguales. Le estaba más que agradecida de que le hubiera enviado ayuda, pero era evidente que no tenía intención de dejarla en paz en un futuro próximo.

—Entiendo. —Incluso ella notó el temblor en su voz.

Deke puso el pie, cubierto por una enorme bota de combate, en la espalda del asaltante e hizo una mueca.

—Maldición, pareces a punto de caerte. Tyler, se está mareando.

En cuanto le oyó decir eso, comenzaron a flaquearle las piernas. La adrenalina que todavía tenía en el cuerpo se evaporó y sus rodillas parecieron de gelatina. Trastabilló, pero Tyler la cogió en brazos antes de que cayera.

—Tranquila, cariño —murmuró él alzándola.

A ________ no le gustó aquella temblorosa sensación, y se crispó al ver lo vulnerable que el ataque del asesino la hacía sentir.

—Estoy bien —aseguró—. Déjame en el suelo.

Tyler puso los ojos en blanco y siguió caminando.

—Para mayor seguridad, nos sentaremos. Joe me haría pedazos si permito que te desmayes y te golpees en la cabeza.

__________ tragó saliva. Sí, podía imaginárselo. ¿Aquel musculitos de portada de revista de culturismo no quería desagradar a su marido? Tragó saliva al usar ese calificativo. ¿Sería aquello lo que había cautivado a su madre? ¿Un poco de atención halagadora y una cierta cantidad de sobreprotección?

—¿Le conoces... bien?

Ambos hombres intercambiaron una mirada. Luego, Tyler la dejó en una silla y se arrodilló frente a ella. El encogió los hombros en un gesto vacilante.

—Tuve... Trabajé para un miembro de la familia de Deke.

Al oír aquello, Deke se rió.

—Mi primo Luc no estaría de acuerdo con eso. Diría que lo que hiciste fue intentar meterte bajo las bragas de su esposa.

—Y le contestaría que me besase el culo.

Deke clavó entonces en ella una penetrante mirada.

—¿Desde cuándo conoces a Hunter? —indagó.

__________ se quedó congelada.

—¿No te lo dijo?

—No tuvimos demasiado tiempo. Me ordenó que te protegiera. Supuse que ya tendría la oportunidad de preguntarle luego. Cuéntamelo tú.

Maldición, no quería ser ella quien le dijera a la familia de Joe que estaban casados. ¿Por qué tendría que hacerlo? Joe podía no tener intención de poner punto final a ese impulsivo matrimonio, pero __________ tenía muchas dudas al respecto. Muchísimas. No es que no le agradeciera que le hubiera enviado a la caballería, pero...«Joe está muy versado en la dominación. Lo que quiere decir que le va el BDSM. De lo que se desprende que, cuando toma a una sumisa, obtiene el control completo.»

—Nos conocimos anoche en Las Vegas.—

Era una respuesta sencilla y concisa que no invitaba a más preguntas. La expresión aguda de Deke le dijo que estaba sopesando su respuesta.

—Así que eras tú la que celebraba anoche su cumpleaños. Dime, ¿le hizo...? ¿Le hizo ese favorcito a su amigo Ben? __________ contuvo la respiración. ¿Deke sabía que Joe había tomado un avión para participar en aquel trío que Ben pretendía regalarle por su cumpleaños? El destello en sus ojos azules decía que sí.
Notó la cara caliente y roja. ¿Por qué demonios no se abría el suelo y la tragaba?

—¿Joe te lo contó?

—No. —Deke negó con la cabeza—. Tyler y yo estábamos con él cuando recibió la llamada de Ben. Si no hubiera sido así, todavía nos estaríamos preguntando dónde demonios se había metido la noche pasada. ¿Te regalaron lo que querías por tu cumpleaños?

—No... exactamente —intentó evadirse.

Deke frunció el ceño.

—¿Ben cambió de idea?

Tyler la miró de arriba abajo y resopló.

—Si __________ fuera mi chica, yo sí hubiera cambiado de idea. Te aseguro que no habría invitado a ningún tío para compartirla con él.

Los dos la miraron con interés.

—Bueno... —__________ vaciló llena de mortificación y bastante irritada. Maldita sea, ¿por qué no metían las narices en sus propios asuntos? ¿Qué demonios podía decirles?

Deke clavó la mirada en su mano izquierda.

—Ese anillo brilla mucho, parece nuevo, ¿te casaste anoche con Ben? —preguntó con suavidad.

___________ tragó saliva, intentando buscar una salida que consiguiera que la conversación no siguiera por esos derroteros.

—No... exactamente.

—¡Joder! —Deke se puso tenso, luego la inmovilizó con una penetrante y dura mirada que hizo que ___________ sintiera que él podía leerle el pensamiento—. Ahora entiendo lo que me resultó tan extraño en la voz de Joe, no sólo era preocupación, era posesión. No te has casado con Ben, lo has hecho con Joe.


Última edición por IrennIsDreaMy el Septiembre 13th 2012, 10:19, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 12th 2012, 11:53

Sin duda, Joe parecía tan tranquilo como un lago en un día sin viento. Ejercitó todo su control mental para no pasearse por el pasillo del avión, para no imaginar que, en esos momentos, ___________ podría estar muerta. Pero por dentro apenas podía aguantar la inquietud, y no saber lo que había pasado le corroía de una manera implacable. Era un misterio cómo ella se había convertido en algo tan importante para él en una sola noche. Sus miradas se encontraron. Bailaron y se besaron, y entonces, ¡plaf!, había ocurrido. Cayó totalmente hechizado. Puede que todavía no amara a _____________; puede... Pero si no era así, su instinto le decía que estaba a punto de hacerlo. Si ella sobrevivía. Contuvo una maldición y agarró el teléfono en la palma de la mano, dispuesto a encenderlo en el mismo instante en que el avión tocara tierra. La asistente de vuelo podría decir misa. En cuanto el pequeño dispositivo volvió a la vida, vio el mensaje de texto de Deke. Habían encontrado a ____________ en su oficina. Estaba sana y salva. El atacante había sido detenido. La policía se había hecho cargo de todo.
«¡Gracias a Dios!»

Un enorme alivio se adueñó de su cuerpo y se relajó en el asiento. Cuando abrieron las puertas, cogió el petate, se lo puso al hombro y corrió hacia la salida de la terminal para subirse a un taxi. Se sentó con rigidez en el borde del asiento trasero de aquel vehículo con olor a moho; dividido entre la necesidad de abrazarla cuando la viera y el deseo de matar al bastardo que le había disparado.
Apenas se fijó en las calles ajardinadas de Lafayette por las que transitaban. Alguien había intentado matar a su ____________. Seguramente la razón no era otra que el que ella hubiera cumplido con su trabajo y denunciado a un criminal que había pasado por alto los permisos penitenciarios. Pero aquel canalla se había fijado en la mujer del hombre equivocado. Si el bastardo intentaba volver a tocar un solo pelo de ____________, no se molestaría en acudir a la policía y demostraría a aquel gilipollas que él había aprendido a matar de muchas maneras. Y todas ellas muy dolorosas. Los diez minutos que duró el trayecto hasta donde ____________ trabajaba le parecieron dos horas. Por fin, el taxi se detuvo ante un bloque de oficinas delante del cual había un montón de vehículos de la policía, un par de ellos de incógnito, y una ambulancia. Joe pagó al taxista y salió del coche a una velocidad sin precedentes.

—Lo siento, señor, pero no puede pasar —le detuvo un oficial uniformado en el perímetro del edificio—. Se trata de una investigación policial. Tendrá que esperar aquí.

—Alguien ha intentado matar a mi mujer. Me gustaría ir con ella. El joven policía frunció el ceño.

—Conozco a __________. No está casada.

—Nos casamos anoche y no pienso perder más tiempo discutiendo.

Joe se coló por debajo de la cinta y, con la mochila a la espalda, corrió hacia el edificio en busca de su esposa.
«Por fin.»
La encontró sentada en una silla con la cabeza entre las piernas, parecía que estaba mareada. La luz del sol del atardecer arrancaba brillos rojizos de su pelo oscuro. Vio como Tyler se arrodillaba a su lado y le ofrecía una botella de agua. Un detective estaba interrogándola. La escena al completo hacía aflorar todos los instintos protectores de Joe. Se abrió paso a empellones hasta ______________, le puso las manos en los hombros y la estrechó contra su cuerpo. Ella levantó el rostro y él contuvo una maldición. Tenía mala cara, estaba pálida y agotada, su boca se había convertido en una línea sombría. Su mirada decía que había estado sometida a demasiada tensión durante las últimas veinticuatro horas.

—Joe.

Incluso le temblaba la voz.

—Aquí estoy, cielo. Yo me ocuparé de todo.

—Tiene que apartarse, señor. Estoy interrogando a la testigo —insistió el detective.

Joe miró impasible a aquel idiota.

—Mi mujer no está en condiciones de ser interrogada en este momento. ¿Es que no la ha visto? Está agotada y a punto de desmayarse. No puede parecer más afectada. No quiero que le haga ni una pregunta más hasta que la vea un médico.

—Joe, cállate. —____________ parecía enfadada—. Puedo hablar por mí misma.

Le sorprendió su tono acerado, aunque supuso que no debería haberlo hecho. Aquella mezcla de fuerza y suavidad era una de las cosas que más le gustaba de ella. Y cuanto más la conociera, más cualidades añadiría a esa lista, y más profundamente se enamoraría de ella.
«Para bien y para mal...»

—No tienes por qué —aseguró él con suavidad.

—Pero quiero hacerlo. No he querido que me viera un médico. Estoy bien.

¿Hablaba en serio? La volvió a mirar y supo que él tenía razón.

—Apenas te mantienes en pie.

Ella le obsequió con una mirada airada. Evidentemente no le habían gustado nada sus palabras.

—Mira, llevo veinticuatro horas infernales. Te agradezco que enviaras a Tyler y Deke, pero no necesito que vengas a ladrarme a la cara. Quiero acabar con este interrogatorio para poder irme a casa y dormir un poco. Ya tengo suficiente con que un extraño intentara matarme y no quiera confesar por qué lo hizo ni quién le contrató para ello.

Joe se quedó paralizado.

—¿No fue Villarreal?

—No ha dicho nada al respecto. —_____________ se encogió de hombros—. La policía se encargará de todo. Estaré bien. Sólo necesito descansar un poco. Puff, venir a trabajar mañana será toda una hazaña.

—¿Trabajar? —«Oh no, de eso nada»—. Alguien quiere matarte. No puedes venir a trabajar ni alejarte de mi vista hasta que lo solucione.

_________ se puso en pie de golpe, aunque el mareo hizo que se volviera a sentar de inmediato. A su lado, Tyler comenzó a menear la cabeza.

—Ahora sí que se va a liar parda...

Tanto Joe como __________ le ignoraron.

___________ se puso en pie de nuevo con la respiración agitada. Se irguió frente a él en toda su altura, lo que quería decir que le llegaba hasta la parte inferior de la barbilla. Pero no permitió que eso la disuadiera.

—Ben me dijo lo que eres, pero yo jamás seré tu pequeña sumisa. Debería de haberte quedado claro en Las Vegas. No pienso pedirle permiso a nadie para hacer lo que quiero, en especial si es relativo a mi trabajo. Un incidente de esta índole no impedirá que acuda a cumplir con una tarea que me encanta. Me encontraré perfectamente en cuanto duerma un poco. Entiendo que estés preocupado por mí, es muy dulce por tu parte, pero estoy entrenada para defenderme. Mañana la oficina estará llena de gente a la que recurrir en busca de ayuda si llegara a ser necesario. Pero hoy me he enfrentado sola a ese bastardo; me he mantenido con vida gracias a mi cerebro, mi valor y mi determinación por no dejarme vencer.

Joe notó una opresión en el vientre. ____________ era demasiado testaruda. Demasiado fuerte. Eso sólo haría que su rendición fuera más dulce. Pero por ahora tendría que dejarle las cosas claras. Aun así, suavizó el tono de voz.

—Me siento orgulloso de que lucharas contra él. Estoy totalmente seguro de que eres capaz de eso y de mucho más, pero ahora voy a ser yo quien va a ocuparse de todo. Llevo más de una década defendiendo este país. Nadie se acercará a ti hasta que me libre de este tipo. Te protegeré; te lo juro. —Le tendió la mano. ____________ retrocedió.

—Aprecio tu preocupación, pero soy una mujer adulta. Llevo siete años viviendo sola y ocupándome de mí misma. Soy perfectamente capaz de tomar mis propias decisiones. No permitiré que nadie vaya de machote arrogante conmigo. —Se pasó los dedos por la larga melena; parecía exhausta—. De eso ya he tenido suficiente para toda una vida.


Maldición, Joe supuso que volvía a referirse a su padrastro. Una incontrolable frustración le inundó, pero la contuvo apretando los dientes. La percepción que ____________ tenía de la realidad se veía afectada por el miedo y todavía no entendía que él no era el enemigo. Sin embargo, se aseguraría de que descansara lo que le hiciera falta. De que todos la dejaban en paz. Entonces ella se daría cuenta de que él tenía razón. Le cogió la mano y acarició entre el pulgar y el índice el anillo de boda, haciéndolo girar suavemente para recordarle que era él quien lo había puesto allí.

—He prometido amarte, honrarte y permanecer a tu lado hasta que la muerte nos separe. Eso incluye protegerte. —Se inclinó hacia ella para seguir hablándole al oído—. Así que si tengo que atarte desnuda a la puta cama y mantenerte ocupada hasta que atrapemos a ese tipo, no creas que me va a importar hacerlo.

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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 12th 2012, 11:59

chicas espero que les guste llevo toda la tarde editando y esque mi ordenador esta gracioso y hace lo que le da la gana, mañana les subo otro capi entero
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 12th 2012, 14:42

O.O me case con Joe ??
*-* y quien sera el que me acosa -.-
siguela!!.
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 12th 2012, 15:51

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 13th 2012, 12:02

chicas mi ordenador no me deja editar los capis, intentare subirles mañana lo siento mucho
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 13th 2012, 12:52

siguela Smile
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 13th 2012, 20:27

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 14th 2012, 12:33

CAPÍTULO 07


—Joe, ¿qué demonios haces? —

Una familiar voz femenina sonó a su espalda. Intentando no fruncir el ceño, Joe se volvió para mirar a Deke que le observaba desde la puerta con el brazo sobre los hombros de su esposa, Kimber. Joe clavó los ojos en su hermana.
Parecía feliz, saludable y... muy embarazada. Hacía meses que no la veía y constatar que su hermanita iba a tener un niño, era cuando menos impactante. Se preguntó cuánto habría escuchado Kimber del discurso que acababa de soltarle a ___________ y dio un respingo.

—Hola, hermanita. ¡Estás enorme! ¿Cuándo dijiste que salías de cuentas?

—Hola. La semana que viene, y no uses mi embarazo para cambiar de tema. —Le lanzó una mirada furiosa mientras se apartaba de Deke para acercarse a él, luego echó una ojeada a ___________

—.Cuéntame lo que está pasando o te pegaré hasta que me lo digas. Las hormonas del embarazo transforman a las mujeres en brujas.

—Esto no me lo pierdo —dijo Tyler con voz de risa.

—Es cierto que está muy irritable estos últimos días —confirmó Deke.

—Luego me ocuparé de vosotros dos —anunció, mirándoles por encima del hombro.

—¿Ves? —Deke lanzó a Joe una mirada de advertencia para que cooperara.

Se hubiera reído si la situación no hubiera sido tan seria. Así que se limitó a sostenerle la mirada a su cuñado.

—¿Por qué la has traído? Ninguna mujer embarazada, en especial mi hermana, debería estar presente en el escenario de un crimen.

—Como si cualquiera de vosotros pudiera impedir que viniera —se burló Kimber—. Ahora, déjate de rollos machistas y comienza a explicarme por qué Deke sabe que te has casado y yo no.—Se acercó a ___________ y le tendió la mano—. Por cierto hola, soy Kimber Trenton. ¿Puedo ayudarte enalgo?

___________, que parecía tan cansada como aturdida, ladeó la cabeza y le estrechó la mano.—____________ Muñoz.

—Edgington —le recordó Joe con los dientes apretados. ____________ apartó la mirada y él notó que se estremecía.

—¿Así que es cierto que os habéis casado? ¿Cuándo? —exigió Kimber. Puede que no fuera el mejor momento, pero nada podría impedir que Kimber obtuviera toda la información.

—Anoche.

—¡Los tienes cuadrados! ¿Os habéis casado sin decírselo a la familia? ¿No se te ha ocurrido que querríamos estar allí? De hecho, no es sólo que no nos hayas invitado, es que ¡jamás hemos oído hablar de ___________! ¿Cuánto tiempo lleváis saliendo?

—Jamás hemos tenido una cita —comenzó a decir _____________—. La boda no ha sido más que un estúpido error producto de una borrachera en Las Vegas. Lamento haberte causado problemas con tu familia.


Escuchar aquellas palabras fue como si le cortaran con un cuchillo. Haberse casado con ___________ era lo correcto. Sabía que era así a pesar de lo aterrada y nerviosa que estaba ella ahora. Desde que le puso el anillo, Joe había esperado que en alguna parte, en lo más profundo de su ser, ____________ también supiera que estaban hechos el uno para el otro. Pero ella no podía o no quería admitirlo.

—No es un error. —Se vio forzado a decir, a pesar de todo, mientras la observaba con un reto en la mirada. Las dos mujeres le ignoraron.

—____________, no estaba gritándote a ti —aseguró Kimber. Luego se volvió y clavó los ojos en Joe—. Y tú... Ni siquiera sé por dónde empezar contigo.


La boda no había sido lo que se dice planeada, maldita sea, y no pensaba dejar que Kimber le censurara por no habérselo dicho antes. Aunque bien sabía Dios que su hermana lo intentaría.

—¿Tú te permitías el lujo de criticarme por... por la inusual relación que mantuve con Deke antes de casarnos? ¡Le dijo la sartén al cazo! Deberías aplicarte el cuento ya que apenas conoces a ____________. Por cierto, bonito nombre. Sin embargo, yo soy consciente de que es tu vida.

—Exactamente —gruñó él.

—Sí. Pero está claro que no sabes nada sobre el matrimonio. No es que llevar un año casada me haya convertido en una experta, pero lo que sí puedo decirte es que si Deke me hubiera amenazado de la manera en que acabas de hacerlo tú con ____________, ahora estaríamos discutiendo a gritos en el aparcamiento.


¿Kimber le había oído? Maldición...Tyler tosió para disimular la risa. Deke apretó los labios y se dio la vuelta en un fútil intento de no estallar en carcajadas. Joe les obsequió a ambos con una mirada aniquiladora. Quizá Kimber tuviera razón, pero _____________ era independiente y terca. Jamás reconocería que necesitaba ayuda para mantenerse a salvo. No aceptaría su protección por las buenas, a pesar de que podría haber muerto hacía sólo unas horas. Además, cuando él había visto la escena del crimen, había tenido un mal presentimiento. Algunas cosas no tenían sentido.

—Gatita —dijo Deke mirando a Kimber—. A ___________ le han disparado y ya sabes cómo somos los hombres cuando se trata de proteger a nuestras esposas.

—Estoy completamente familiarizada con el exceso de testosterona. Pero si le han atacado, lo que necesita son mimos y abrazos, no que la amenacen con atarla a la cama.

—No es la táctica que yo hubiera usado —admitió Deke—, pero...

—Gilipolleces —intervino Tyler de repente—, utilizarías cualquier excusa para atar a Kimber a la cama.

—Eso también es cierto. —Deke contuvo una sonrisa mientras clavaba la mirada en su esposa—. Pero ___________ tiene intención de regresar al trabajo antes de que sepamos por qué están tratando de matarla. Si yo fuera Joe, también haría cualquier cosa con tal de proteger a mi mujer.

—No entiendo por qué debe amenazarla justo ahora, cuando ella acaba de pasar por una experiencia ya de por sí traumática. —Kimber puso los ojos en blanco; parecía a punto de perderla paciencia—. Joe, ¿puedo hablar contigo un minuto a solas?

El suspiró. La pregunta de su hermana podría interpretarse como
«¿podría echarte la bronca por haber sido tan estúpido en privado?».
Pero sabía que o la escuchaba ahora, o tendría que hacerlo más tarde y con intereses. A pesar de todas las diferencias que había tenido con Kimber en el pasado, quería a su hermana. Si ella deseaba hablar con él, estaba dispuesto a oír lo que tuviera que decir.

—¿Estarás bien? Sólo será un minuto —le preguntó a ____________, pasándole suavemente la palma de la mano por la espalda.

—Llevo un rato diciéndote que estoy bien. —____________ puso los brazos en jarras y alzó la barbilla.

Su actitud no ocultó su vulnerabilidad ni lo asustada que parecía; se la veía temblorosa y aturdida. Joe notó que la preocupación le retorcía las entrañas. ¿Por qué era tan terca? Decía que había tenido suficiente de hombres dominantes para toda la vida, comparándole con su padrastro, pero es que él no podía permitirse el lujo de no comportarse así cuando le quedaban tan pocos días para reincorporarse a su unidad y había un asesino suelto. Joe asintió con la cabeza.

—Siéntate, cielo. Ahora vengo.

—En cuanto el detective Montrose haya terminado sus preguntas, me voy a casa a dormir.

—No irás sola. No pienso permitir que estés sola antes de que sepamos quién te amenaza. Así que vas a esperarme.

___________ vaciló y Joe supo que no era eso lo que había pensado hacer. Ese hecho aislado era la certeza final de que protegerla y mantenerla a salvo era la maniobra correcta, incluso aunque a ella no le gustara. Si no la vigilaba alguien, podría morir.

—Esto no ha sido un ataque fortuito —señaló él—. ¿Por qué iba a venir un sicario a la oficina un domingo? Tu coche es el único en el aparcamiento. Ese hombre sabía que estabas aquí, y que estabas sola.

—Pero ¿cómo? Tú eras la única persona que sabía que estaba aquí.

Joe se irguió en toda su altura. Aquella acusación implícita no era mucho mejor que un puñetazo.

—Estaba en un avión —escupió—, estuve hablando contigo desde el momento en que me diste la dirección de la oficina hasta el instante en que te dispararon. ¿Cómo coño iba a decírselo a nadie? Además, si hubiera sido así, ¿por qué dos minutos después llamaría a Deke para que acudiera a rescatarte?

Santo Dios, se estaba empezando a enfadar muy en serio. No necesariamente con ____________ —aunque tampoco es que no fuera con ella—, sino con la situación. Si ella pensaba, siquiera durante un segundo, que él era capaz de enviar a un asesino a darle caza, tenían problemas de confianza mucho más graves de lo que él había pensado.

El pesar cubrió la cara de ____________.

—Tienes razón, por supuesto. No estaba siendo racional. Lo siento. Es sólo que... —Se mordió los labios, conteniendo las lágrimas—. Estoy un poco asustada.

Joe no quería asustarla más, pero sí que entrara en razón.

—Lo sé. Mi teoría es que este tipo te siguió desde tu apartamento. Quienquiera que quiere matarte, sabe dónde vives. Por eso quiero protegerte. —Miró a los otros hombres para que le apoyaran—. Tyler, Deke, decídselo vosotros, no puede estar sola.

—No, no es aconsejable. —Tyler cruzó los brazos sobre el pecho, frente a ______________, bloqueándole eficazmente el camino al aparcamiento—. Joe tiene razón, cariño.


A Joe no le gustó nada que otro hombre se dirigiera a su esposa de manera afectiva, pero antes de que pudiera actuar, Kimber le agarró por el brazo y le arrastró para poder hablar a solas.

—Pero ¿es que no te escuchas cuando hablas? —siseó ella.

—Bueno, es un hecho irrefutable. No puede irse sola a casa hasta que sepamos que es seguro.

—Tal vez, pero es la manera en que lo dices. —Kimber le golpeó la frente con la palma de la mano—. Joe, puede que a veces parezcas estúpido, pero sé que jamás te habrías casado con nadie, y mucho menos con una total desconocida, a menos que estuvieras seguro de que es la persona adecuada.

Que Kimber hubiera ido directa al meollo del asunto no debería sorprenderle, su hermanita era muy lista.

—Exactamente. Así que voy a proteger a ____________.

—Sé que eso es lo que pretendes —le dijo Kimber en voz baja— pero tienes que pensar las cosas con más cuidado. La has escuchado, ¿verdad? _____________ considera que el matrimonio fue un error y no quiere verse intimidada ni por ti ni por nadie.

Sí, vaya una sorpresa. _______________ había luchado contra él desde el mismo momento en que prendieron fuego a las sábanas. Necesitaba conocerla mejor, consolarla, conseguir que sintiera por él lo que él sentía por ella. El primer día de su matrimonio había sido un desastre; comenzando por el detalle de que cuando despertó ______________ no recordaba que estaban casados. Desde ese momento, todo había ido de mal en peor. Saber que ella corría peligro hacía que tuviera los nervios de punta.

—Si lo que quieres es que ______________ sea feliz y que tu matrimonio funcione, no puedes atropellarla como si fueras un camión —le advirtió Kimber—. Papá lo hizo durante años con mamá y mira cómo acabaron.

Joe se apartó inconscientemente.

—Nosotros no nos parecemos en nada al Coronel y a Amanda. No pienso renunciar a este matrimonio sin luchar.

—Eres un maldito idiota. Nuestros padres se separaron porque papá se comportaba como tú estás haciendo ahora. Piénsalo. Como mantengas esta actitud avasalladora acabarás arrepintiéndote. Lo único que conseguirás es que _____________ huya de ti tan rápido que ni siquiera te enterarás.
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 14th 2012, 12:33

hay teneis el capi de hoy, mañana el otro trozo y una pequeña noticia (:
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 14th 2012, 14:29

siguela Smile
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 15th 2012, 09:04

me encanta! síguela
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 15th 2012, 12:41

—¿Conoce a alguien que quiera matarla?

La pregunta del detective Montrose reclamó de nuevo la atención que ____________ había concentrado en Joe hasta ese momento. ¿Sobre qué estaría discutiendo con su hermana mientras Deke y Tyler se acercaban para poner la antena? Parecía como si ella le estuviera metiendo en cintura y, predeciblemente, él no diera el brazo a torcer. Kimber no había dado ninguna indicación de que desaprobara la elección de esposa que había hecho Joe, pero...____________ apartó la mirada. Daba igual si le gustaba o no a su familia. Joe y ella no iban a estar casados el tiempo suficiente como para que le importara su opinión. Pero tenía que admitir que Kimber le había caído bien. Y ver cómo Joe recibía una zurra verbal de su muy embarazada hermana, la hacía sonreír. Que él permaneciera allí quieto, escuchando lo que ella tenía que decirle... Sin duda, Gordon jamás habría tolerado aquel tipo de actitud de ninguna mujer.


El detective cuarentón se quitó las gafas de sol. El húmedo calor reinante aquel mes de mayo hacía que estuviera sudoroso.

—¿Señorita Muñoz? —reclamó su atención.

—Lo siento. ¿Me ha preguntado si sé de alguien que quiera matarme? Sí. Como ya he dicho, soy agente de libertad condicional, así que probablemente haya más de uno. Pero debería anotar el nombre de Cortez Villarreal. Es mi principal sospechoso; pertenece a la organización de los Gansters Disciples. Ya pesa una orden de arresto sobre él.

El detective hojeó sus notas.

—Cierto. Me informaré de si lo hemos detenido. —Sacó el móvil de la funda del cinturón y marcó un número—. Ponme con Boudreaux. Sí, esperaré. —Entonces la miró otra vez—. ¿Algún sospechoso más?

Ella revisó mentalmente la lista de reinsertados a su cargo. No le llamó la atención nadie más.

—Creo que no.

—¿Algún miembro de su familia? ¿Algún enemigo?

Sin duda su padrastro no le tenía demasiado aprecio, pero Gordon nunca había sido violento; sólo un capullo manipulador con un agujero en el lugar donde debiera tener el corazón. Negó con la cabeza.

—¿Un antiguo amante?

El único que tenía alguna razón para estar enfadado con ella era Ben, pero no se había mostrado celoso cuando supo que se había casado con Joe, sólo le había molestado que se negara a mantener relaciones sexuales con él. Se disculparía en un par de días, cómo hacía siempre que discutían. A pesar de haber sido militar, Ben no era demasiado agresivo.

—Definitivamente no.

Montrose tomó nota.

—Nos ha dicho que no había visto antes a su asaltante. ¿Está segura?

—Sí.

—¿Existen posibilidades de que esté relacionado con Villarreal?

Ella encogió los hombros.

—Supongo. Cuando le encierren, deberían comprobar sus huellas dactilares.

El detective asintió con la cabeza.

—Es la manera más fácil de saber si tiene antecedentes. El sospechoso debería estar ya en comisaría. Lo preguntaré tan pronto como... —De repente, sonó el móvil, reclamando su atención—. Sí, Armand. ¿Está ahí Cortez Villarreal?... Sí, se le ha terminado el permiso. —Un momento después, maldijo por lo bajo—. No es posible. Háblame sobre el tipo que acaba de ingresar acusado de intento de asesinato, mira los antecedentes... —El detective frunció ceño—. ¿Qué? —Luego pareció quedarse completamente anonadado—. ¡Joder! ¿Cuándo? —El detective cerró los ojos y suspiró—. Mantenme informado.

—¿Qué ha ocurrido? —preguntó ella con impaciencia, notando un doloroso nudo en el estómago—. ¿Se ha escapado?

Montrose cerró el teléfono de golpe y la miró indeciso.

—¿Tiene algún lugar adonde ir? Me refiero a un sitio seguro.


«A casa.»

En aquel momento pensar en una ducha caliente antes de meterse en la cama sonaba celestial... Pero la advertencia de Joe y el repentino nerviosismo del detective hicieron que _____________ se lo planteara de nuevo.

—¿Qué ha ocurrido?

—El hombre que la ha intentado matar fue apuñalado en su celda. Un trabajo desde dentro. Muy profesional.

____________ comenzó a temblar.

—¿Está muerto?

Montrose asintió con la cabeza y bajó la vista a las gafas de sol que sostenía entre los dedos antes de mirarla con serios ojos oscuros.

—Quien vaya detrás de usted, se ha molestado mucho para no dejar cabos sueltos. Va en serio.


Joe tenía razón; aquel ataque no había sido fortuito. De hecho, su atacante había llegado a admitir que era un encargo. Alguien le había contratado. Pero ese alguien también se había ocupado de él antes de que pudiera hablar con la policía.

—Aún no tenemos la identidad del agresor. No hay nada que lo relacione con los Gansters Disciples ni con otra banda, lo que no quiere decir nada, quizá asesinarla a usted habría sido su iniciación o...—Parecía demasiado mayor para ser un chico de las calles. El policía suspiró.—Bueno, cualquiera sabe... Tome precauciones y alójese en algún lugar seguro durante unos días.

«¿Mierda?» Pero ¿dónde? _________ comenzó a temblar de nuevo y se sentó en la silla intentando tranquilizarse. Alguien quería verla muerta... y pronto. Una cosa era evidente. No podía ir a casa de Marisol sin poner en peligro a su hermana y a sus sobrinos. Tampoco podía ir con su madre. Gordon la tomaría con ella si aparecía por allí sin avisar para quedarse. Después de todo lo que su madre había sufrido, ___________ no quería causarle problemas. Además, cuanto más lejos estuviera de Gordon, mejor. ¿En dónde la dejaba eso? ¿Debía recurrir a su hermano Joaquín? ¿Seguiría en Houston? No tenía ni idea. El año anterior había mantenido en secreto su paradero, y dudaba que se lo fuera a decir ahora. Joaquín era como un fantasma para ellos. Suspiró y se pasó la mano por el pelo. No podía poner en peligro a Ben; su relación había sido superficial y conveniente, nada más. Quizá pudiera coger el arma, un poco de dinero en efectivo y esconderse una temporada hasta que las cosas se apaciguaran. Pero si, como parecía, habían ido a por ella, el asunto no se resolvería hasta que quien quisiera verla muerta lo hubiera conseguido. Algo que no tenía intención de permitir. Por los retazos de conversaciones que había escuchado durante las últimas horas, ___________ había llegado a la conclusión de que Deke y un tipo llamado Jack, que ahora se encontraba de viaje, eran propietarios de una empresa de guardaespaldas privados. Tyler, que había sido detective de homicidios, les echaba una mano de vez en cuando. ¿Podría contratarles para que la protegieran? Era posible... pero todos ellos eran amigos de Joe y harían lo que él dijera. Todo ello la llevaba de nuevo a su nuevo e inesperado marido. Pero, si le pedía ayuda, ¿lo consideraría como algún tipo de consentimiento tácito para hacerse con el control de su vida? Quizá estuviera siendo paranoica, pero había visto a Gordon demasiados años en acción y Ben ya le había advertido que a Joe le gustaba dominar. Los dos parecían no comprender el significado de la palabra «no» y poseer un talento natural para manejar todo a su antojo, sobretodo a las mujeres. Quizá no fuera justa al comparar a Joe con su padrastro. ___________ sabía que la noche anterior no había sido demasiado magnánima con él y su marido no se comportaba como era habitual en Gordon.

«Eres tan hermosa, cielo.»

La voz de Joe resonó en su cabeza. No, ésa no era la manera en que Gordon le hablaba a su madre. Lanzó una mirada a Joe. Estaba erguido, concentrado; su postura y su cuerpo eran los de un guerrero. Era perfectamente capaz de mantenerla apartada de cualquier peligro. Embrujadores recuerdos de sus grandes manos calentándole la piel, separándole los muslos, amenazando con atarla a la cama, la inundaron. Había llegado a ella a todos los niveles, de una manera que no había conseguido ningún hombre con anterioridad. Aun así, no valia la pena morir por no ceder a la vulnerabilidad y al miedo que la hacía sentir.

—¿Tiene algún sitio al que ir? —preguntó de nuevo Montrose en voz baja, interrumpiendo sus pensamientos.

«¿Dónde no tuviera que dormir con un ojo abierto y un arma bajo la almohada?»

—No, pero Joe sí.


Apretando el volante del todoterreno de Tyler, Joe se concentró en el escaso tráfico que había en Lafayette ese domingo por la mañana. El sol brillaba, los pájaros cantaban, la gente comía helados en las esquinas. Y la furia que burbujeaba en su interior estaba a punto de hacerle perderla compostura. Algún capullo quería matar a su esposa. Ese era el resumen, pero la conversación con el detective Montrose empeoraba todavía más el asunto. Su único consuelo era que ella había recurrido a él para que la protegiera. Aquella mujer terca confiaba en él. Era un buen punto de partida... Y lo utilizaría en cuanto hubiera terminado con aquello que amenazaba su vida.

—Has actuado bien al permitir que te protegiera —le aseguró—. Yo me encargaré de todo.

___________ negó con la cabeza; el largo pelo negro le rozó los brazos y el nacimiento de los pechos que él recodaba haber saboreado. Todavía tenía los labios hinchados y los ojos irritados y pesados por la falta de sueño. La adrenalina que la había sostenido antes ya había agotado su energía, pero a pesar de que había recurrido a él, ____________ se negaba a mostrar debilidad. Su propia adrenalina todavía bullía en su sangre. En lo único que podía pensar era en cargarse al bastardo que quería hacer daño a ______________. O en acostarse con ella.
Quería hacer ambas cosas, pero parecía que iba a tardar en lograr cualquiera de las dos.

—Aprecio mucho tu ayuda, pero quiero dejar claro algo. —Se volvió hacia él en el acogedor interior del vehículo con una mirada de advertencia—. He recurrido a ti porque no estoy segura de que pueda solucionarlo sola, pero no me gusta que seas tú el que se encargue de ello.

Tanto monta, monta tanto. Ella no tenía experiencia en esa clase de asuntos y él no pensaba permitir que ____________ corriera peligro por culpa de aquel terco orgullo. La dejaría decorar la casa como quisiera, ponerle el nombre a las mascotas, elegir dónde ir de vacaciones; pensaba delegar en ella multitud de temas a lo largo de su matrimonio, pero sería él quien se encargaría de todo lo referente al sexo y a su seguridad. Con las palabras de Kimber resonando todavía en sus oídos, y el abandono de ____________ de esa mañana enlazando un bucle sin fin en su cerebro, Joe deseó poder permitirse el lujo de desistir.
Pero no podía hacerlo, aunque tal vez fuera capaz de encontrar una manera suave de hacerle ver su lógica.

Joe asintió con la cabeza.

—De acuerdo. ¿Qué habías pensado?

La expresión de _______________ decía que ésa era una cuestión que no se había planteado todavía.

—S-supongo que lo mejor será buscar refugio en algún sitio, al menos hasta que la policía haya atrapado a Cortez Villarreal.

—Yo conozco el lugar adecuado.

Lo más probable es que a Logan no le entusiasmara la presencia de un extraño en sus dominios, pero no diría nada. Si Joe estaba seguro de algo era de que su hermano habría hecho lo mismo en su lugar. El apartamento de Logan era tan seguro como un bunker. Joe utilizaría las especiales instalaciones de su hermano según surgiera.

—Bien. —Ella asintió con la cabeza; parecía aturdida y a punto de llegar al límite de sus fuerzas—. Te lo agradezco. En cuanto tenga la mente clara, me ocuparé de todo, pero por ahora creo que lo más prudente será esconderme. Casi nadie sabe que estamos relacionados, en especial alguien como Cortez Villarreal.

—Hablando de eso... —Joe deseó no tener que comentar ahora ese tema, pero era demasiado importante para pasarlo por alto—. Pensémoslo detenidamente. El asesino te dijo que le habían contratado, no que eran órdenes de su jefe. Por lo que dijo el detective, no llevaba ningún tatuaje que le identificara como perteneciente a los Gansters Disciples, lo que me lleva a pensar que no se trataba de un hombre de confianza de la organización, sino de un auténtico asesino a sueldo.

____________ se echó hacia atrás repentinamente, parecía todavía más pálida. Era evidente que no se había permitido pensar en el asunto hasta ese momento.

—Pero... si eso es cierto, ¿por qué no me dio cuando disparó? ¿Cómo me libré? A pesar de que no quería preocuparla más, tenía que continuar.

—Supongo que es porque le diste más trabajo del que esperaba y le pillaste desprevenido. Era un profesional. Cuando Deke le registró, encontró una SIG 232. Tenía el cañón roscado, así que podría haberle puesto un silenciador si hubiera sido necesario. De hecho, llevaba uno en el bolsillo. Estamos hablando del mejor instrumental. Pero eso no quiere decir que alguien de los Gansters no pudiera...

—Aunque es improbable. —Le tembló la voz, luego cerró los ojos y respiró hondo—. ¿Qué más? Noto en tu voz que ahí no acaba todo.

«Chica lista...» Le habían pasado un montón de cosas durante las últimas veinticuatro horas: sexo maratoniano, una boda inesperada, una resaca de campeonato y un intento de asesinato. Aún así, ______________ estaba temblorosa pero no derrotada. El respeto que sentía por ella se incrementó todavía más.

Joe intentó decírselo de la manera más suave posible.

—Por lo general los asesinos son como fantasmas. Intentan que todo resulte lo más «limpio» posible, investigan a su víctima y le disparan con un rifle de precisión desde larga distancia. Cuanto más se acerca un asesino al blanco, mayor riesgo corre de ser visto e identificado y, por tanto, deponer en peligro la misión. Pero si la persona que le contrata quiere lanzar una advertencia a alguien yendo a por ese blanco, cuando contrata al profesional le dice que tiene que representar una «función».

—El tipo que me persiguió... estaba actuando. —___________ no lo preguntaba; lo sabía. Tragó saliva compulsivamente.

—Sí. —

«¿Por qué si no se había acercado a ella en la oficina, con el arma sin silenciador, en vez de buscar un lugar donde apostarse en la torre de apartamentos al otro lado de la calle y esperar a que ella saliera al aparcamiento?»

Quien la hubiera atacado quería que fuera una declaración pública de intereses. Eso le llevaba a preguntarse por qué y quién estaba detrás. Todo ese episodio podía estar relacionado con una venganza por la manera en que ___________ había afectado al comercio de droga de los Gansters. Pero había algo que no encajaba. Ya existía una orden de arresto sobre Villarreal, ¿por qué liar más las cosas y cabrear a la policía? Había muchas maneras de dar ejemplo sin gastar tiempo y dinero contratando a un asesino.
«Maldición.»

—Tenemos que averiguar quién querría hacerte esto.

—No hago más que darle vueltas, pero...

—No quiero que te preocupes por ello, cielo. Estás exhausta. Duerme un poco. Hablaremos dentro de unas horas.

—¿Horas? Mi apartamento está en las afueras de la ciudad. Tengo que coger unas cuantas cosas antes de que vayamos a ningún sitio.

Hunter giró el volante para coger la 149.

—No pararemos en ningún sitio. Nos vamos a Dallas.

—¿Y mi maleta? Estaba en el maletero de mi coche. ¿Le dijiste a Tyler que te la diera antes deque se lo llevara?

—No. Alejarte de allí era lo más importante.

___________ parecía perdida y frustrada. Joe entendía que estuviera enfadada con la situación, pero no con él. Sin embargo él era lo que tenía más a mano para dar salida a su irritación. Deseó que no se fatigara innecesariamente, aunque ____________ no era un soldado adiestrado para contener sus emociones centrándolas en algo útil.

—Necesito mis vitaminas, un cepillo de dientes...

Él la miró fijamente.

—¿Alguna de esas cosas es más importante que tu vida?

__________ suspiró.

—No.

—Te compraré de todo cuando lleguemos al apartamento de mi hermano.

—Necesito ropa interior limpia.

Joe intentó distraerla con una picara sonrisa.

—Querida, si me salgo con la mía, no tendrás necesidad de volver a usarla.

_________ puso los ojos en blanco e intentó que pareciera que estaba molesta, pero él percibió el sonrojo que le coloreó las mejillas.

—No haces más que pensar en el sexo.

—Cuando tú estás conmigo, sí.

Ella cruzó los brazos sobre el pecho, pero no pudo impedir que Joe viera que se le habían erizado los pezones.

—Tenemos cosas más importantes que hacer, ¿sabes?

—Por desgracia, lo sé. No te preocupes, cielo.

___________ cerró los ojos durante un momento y pareció perder algo de rigidez.

—Es difícil no hacerlo.

Joe hizo una mueca. Cada vez que comenzaba una misión, tenía muy claro que el enemigo intentaría matarle si él no conseguía hacerlo antes. Sabía que algunas de esas figuras oscuras de su pasado habían querido acabar con él. Pero, o bien se habían dado por vencidos, o Joe se había asegurado de acabar con ellos. A __________ era la primera vez que le ocurría y estaba muy asustada. Por eso, intentó no presionarla.

—¿Has hecho planes para después de esta noche? ¿Tienes pensado cómo vas a deshacerte de esta amenaza? —Joe dudaba que hubiera planeado nada. Y si fuera así ya la convencería, pero antes necesitaba que ella lo admitiera para que él pudiera asumir el control, o ____________ se enfadaría.

—C-creo que me pondré en contacto con algunos de mis amigos de la policía, por ejemplo Trey, y que me cuente lo que ha oído. Si esto no es cosa de Villarreal, tengo que saber quién está detrás... —_____________ hizo una pausa, parpadeó y le observó con el ceño fruncido antes de mirar hacia fuera.

Él llegó a ver las lágrimas en sus ojos. Joe odiaba que su esposa, tan determinada y sexy, estuviera a punto de desmoronarse. Cuando averiguara quién era el cabrón que la amenazaba, éste tendría suerte si podía respirar una sola vez más.

Ella exhaló un suspiro tembloroso.

—Pero... No puedo esperar a que le detengan o consigan pruebas para recuperar mi vida. Dios, jamás me había sentido tan indefensa, y no pienso empezar ahora.

Tan feroz como inconformista. Sin duda, ___________ iba a darle interés a su vida durante los próximos cincuenta años.

Joe le cogió la mano.

—No lo estás. Ni mucho menos.

—Mírame —se mofó ____________—. Estoy nerviosa y confundida. No sé qué hacer. Tengo que tomar decisiones.

—¿Vas a permitir que te maten?

Ella se quedó mirándole boquiabierta, como si él hubiera perdido el juicio.

—¡Ni de coña!

—Buena chica. Algunas personas se rinden, no saben cómo actuar; se dan por vencidas y esperan lo inevitable.

—No es inevitable.


Joe sonrió. Le gustaba verla animada otra vez.

—Si peleas, no lo es. Y tú, cielo, eres una luchadora nata. Pero tienes que darte cuenta por ti misma. Yo ya lo sé; hoy has vencido a un profesional. Estoy muy orgulloso de ti.

_________ esbozó una sonrisa antes de volver a ponerse seria.

—Pero además de pelear, no sé qué más hacer. Alguien quiere matarme.

—Deke y su socio, Jack, nos ayudarán a averiguar quién está detrás. Hasta que obtengan esa información, preferiría no confiar en ninguno de los polis que conoces. Te apuesto lo que quieras a que alguno de ellos estaba hoy de servicio, justo cuando detuvieron a tu atacante. Y alguien le asesinó. Hasta que sepamos lo que está pasando, no quiero involucrar a nadie.

—Pero son mis amigos. Jamás...

—¿Estarías dispuesta a confiarles tu vida?

_________ vaciló y se mordió el labio inferior.

—No, pero ¿por qué debería confiársela en Deke y Jack?

—Porque yo sí pondría la mía en sus manos. —Joe alargó el brazo y entrelazó sus dedos—.Cielo, una vez que sepamos quién es el responsable de esto, actuaremos. Si esperamos a que sea él quien lleve la voz cantante, estaremos a su merced. Una vez que lo averigüemos, lucharemos contra él, pero seremos nosotros quienes dictemos los términos y el momento; los que le haremos mantenerse en guardia. Entonces se volverá negligente y cometerá errores. Le estaremos esperando.

—¿La mejor defensa es un buen ataque?

—Exacto. ¿Te sientes ya más optimista y confiada?

—No me queda otra opción.

Y era cierto; Joe se sintió orgulloso de ella por admitirlo. Saber que aquello era cosa de un profesional habría provocado el pánico en la mayoría de las mujeres. Pero __________ había conseguido mantener la calma. Había admitido su impotencia para seguir la pista a un asesino y escuchado ala razón. Incluso cuando más vulnerable se sentía, se había negado a quedarse de brazos cruzados.
Joe no estaba dispuesto a ceder en nada, no dejaría de protegerla ni renunciaría a su matrimonio. No había perseguido a ___________ hasta allí para permitir que se le escabullera entre los dedos. Apretó con fuerza el volante.

___________ se movió sobre el asiento y se acercó más, hasta que apoyó la cabeza en su hombro. Cuando la rodeó con un brazo, ella se acurrucó todavía más cerca, haciendo que el corazón le diera un vuelco. Aquella mujer lo era todo para él. ¡Joder! Sólo tenía una semana... Ese era el tiempo del que disponía para salvarle la vida y conseguir que se enamorara de él. Fracasar no era una opción.

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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 15th 2012, 12:42

bueno hay les deje el capi y ahora la noticia.........
vale no es buena al menos no para ustedes...para mi bueno bueno/malo

la cosa es que a partir del Lunes empiezo las clases en bachillerato, es por las tarde y por la mañana empiezo la escuela de idiomas (se me da muy bien el ingles pero nunca esta de mas practicarlo mas seguido)

la cosa es que no se de donde voy a sacar tiempo para las noves, intetare subirles siempre que pueda y tenga un huequito.

espero me entiendan, no me odien y no dejen la nove, no se cuando la retomara Marta ni si lo hara pero no la dejen por que en cuanto tenga un huequito les subire capi

por fi entiendanme
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 15th 2012, 19:11

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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 16th 2012, 12:38

CAPÍTULO 08


Era casi medianoche cuando Joe aparcó el todoterreno de Tyler frente al apartamento de Logan, al noreste de Dallas.
Había sido un día duro tras una noche aún más azarosa, pero era capaz de pasar muchas horas sin dormir. Incluso días si tenía que hacerlo. Miró a ____________, acurrucada a su lado y apoyada beatíficamente en su hombro. No le gustaba ver sus ojeras ni que se hubiera negado a cenar cuando se habían detenido en el trayecto. Durante el viaje, ___________ apenas había abierto la boca. Joe se había negado a dejarle usar el móvil para ponerse en contacto con su familia, en especial para decirle dónde iba y con quién estaba. Después de que le hubiera explicado que su aparato podía estar intervenido, ___________ se sintió frustrada pero renunció a ello. En su lugar, usó un teléfono público para llamar a Mari, asegurarle que estaba bien a pesar de lo que pudiera escuchar en las noticias, y para avisar a su madre. Luego llamó a su jefe para pedir la semana libre. Después, ya en el interior del todoterreno, la vio llevarse las rodillas al pecho y fijar la vista más allá del parabrisas con la mirada perdida, como si fuera un caparazón vacío. ¡Joder!, él haría cualquier cosa con tal de borrar esa expresión de su cara. Cuando atrapara a aquel hijo de perra que la amenazaba, le haría comerse sus propias pelotas. Pero antes tenía que encargarse de su esposa.

La sacudió suavemente para despertarla.

—Ya hemos llegado, cielo.

—Hmm. —Ella agitó las pestañas y separó los labios.

Al verla se puso duro al instante. Conteniendo el deseo de besarla hasta que se aferrara a él, empapada, y de hundirse profundamente en su sexo hasta sentir aquella intensa conexión que surgía entre ellos, se movió y le apartó el pelo de la cara.

—Ahora te abro la puerta. Recoge tus cosas.

Por fin pareció que ella escuchaba sus palabras. Se puso derecha y cogió el bolso. Joe saltó del todoterreno y se vio envuelto por la noche húmeda y calurosa mientras rodeaba el vehículo para abrir la puerta de _____________. Antes de que ella pudiera protestar, la alzó en brazos. Ella abrió los ojos como platos.

—Déjame en el suelo.

—No me arruines la diversión. Una sonrisa, que ella intentó ocultar, atravesó su expresión de cansancio.

—Llevarme en brazos no puede ser tan divertido.

—Te equivocas. Me gusta tenerte entre mis brazos. —

La alzó un poco más al tiempo que inclinaba la cabeza y le robaba un beso suave. Sus labios sabían a menta y a vestigios del batido de vainilla que él había conseguido que tomara hacía más de cien kilómetros. A pecado. ___________ siempre sabía así, estaba hecha para eso. Y Joe quería compartirlo con ella otra vez.

—Soy perfectamente capaz de caminar —insistió ella. Pero a la vez que protestaba le rodeó el cuello con los brazos y apoyó la frente en su hombro

—Sí, y me encanta la manera en que caminas, meciendo las caderas, bamboleando el culo. Hmm...

Ella suspiró.

—Es agradable saber que miras mi culo tan de cerca.

Un momento de dulce armonía fluyó entre ellos, y la satisfacción se enroscó en el vientre de Joe mientras se reía.

—Te miro de arriba abajo, cielo. Créeme, es un placer para mí.

Llegaron a la puerta del apartamento de Logan. A regañadientes, Joe dejó a _____________ en el suelo del pequeño porche. Su hermano no iría por allí hasta dentro de dos días y Joe mentiría si dijera que no estaba deseando disfrutar de ese tiempo a solas con su esposa. Como luna de miel no era ninguna maravilla, pero la resarciría en el siguiente permiso. De momento, tendría que conformarse con eso. Vaciló mientras cogía la llave y la insertaba en la cerradura, esperando que el gusto decorativo de Logan hubiera mejorado durante el año anterior. Aunque no apostaba por ello. Abrió el cerrojo y marcó el código en el teclado de la alarma para que no sonara. Había otra comprobación que hacer antes de entrar: una tomografía de la huella del pulgar; el sensor estaba ubicado justo debajo del timbre. La puerta se abrió finalmente unos segundos después.

—¡Oh, Dios mío! ¿Tu hermano es un poco paranoico?

Joe contuvo una sonrisa.

—También es SEAL. Cielo, cuando alguien tiene un trabajo como el nuestro, hace algunos enemigos. Vale la pena ser precavido.

____________ se detuvo antes de cruzar el umbral.

—Entonces, no le gustará que yo esté aquí.

—Ahora formas parte de la familia. Entra.

Presionó la mano contra el hueco de su espalda para que accediera a una habitación donde reinaba una negrura absoluta. Apenas habían dado un paso en el interior cuando un agudo pitido resonó en sus oídos. Joe la cogió del codo y la obligó a apretarse contra la pared, luego cerró la puerta.

—Quédate aquí. Logan ha activado los sensores de movimiento.

El insistente sonido de la alarma era mortal para el dolor de cabeza que tenía, pero se dirigió a la centralita de la alarma y pulsó el código. El agudo pitido se interrumpió de inmediato. Por fin, bendito silencio.

—¿Hay luz en este lugar? —dijo ___________ con voz temblorosa.

El volvió a activar la alarma exterior y se acercó a _____________ para rodearle la cintura con el brazo y guiarla a través de la oscuridad. No encendía las luces a propósito. Ya vería el lugar por la mañana. No había necesidad de añadir más impresiones a las que ya había recibido en ese alocado día.

—No es necesaria. Pégate a mí, yo te guiaré.

Ella caminó con vacilación, arrastrando los pies.

—¡Espera! Voy a tropezar y...

—Tienes que confiar en mí, cielo. ¿Crees que dejaría que te ocurriera algo?

__________ vaciló. Joe supo justo en qué instante se daba cuenta de que si la protegía contra quien la quería asesinar, impediría que se hiciera daño en una habitación a oscuras.

Notó que se relajaba.

—No, pero...

—Nunca —la interrumpió él. No importaba lo que pensara decir. Tenía que aceptar la verdad—. Jamás dejaría que te pasara nada. Debería ponerte el culo rojo sólo por pensarlo.

El resoplido de ____________ se dirigió directamente a su miembro. Estar sentado junto a ella durante horas, inundado por el aroma suave y femenino que flotaba en el habitáculo del todoterreno, mientras ella descansaba confiada contra su costado con la mano apoyada en su muslo, le había excitado hasta más no poder.

—No puedes decir eso. Que no se te ocurra ni siquiera pensar que vas a zurrarme —gruñó.

Joe sonrió en la oscuridad.

—¿Qué no se me ocurra? Cielo, apenas puedo esperar.

—Deja de intentar mantenerme en la ignorancia, obligándome a confiar en ti a cada rato, sólo... para...

Joe notó el temblor de su voz. La noche anterior no esperaba tener el control. Por derecho aquello correspondía a Ben, que era vainilla total; así que él había ido dispuesto a pasar un buen rato y nada más. Pero entonces, su amigo se emborrachó y él sintió un impulso posesivo que le había hecho cambiar todos los planes. En aquel momento no hubiera podido guiarla en ninguna escena de Dominación y sumisión, pero allí, a solas, sí.
Apenas lograba contener la ansiedad de enseñarle exactamente cómo quería desafiarla.
Dieron unos pasos más y la hizo pasar al dormitorio principal, activó los sensores de movimiento de la sala y cerró la puerta del dormitorio. Entonces encendió la luz. Un brillante fulgor se derramó sobre la colcha en tonos grises de diseño moderno. El cabecero de la cama estaba tapizado en color negro y destacaba contra la pared también gris, entre dos ventanas verticales cubiertas con persianas. El conjunto lo completaban un tocador, mesillas de noche a juego y una alfombra de lana —todo negro—, que contribuían a hacer más pesada la atmósfera de la estancia. El único toque de color era el suelo de madera de cerezo del Brasil y la foto de boda de Kimber. ¿El resto? Agobiante e impersonal, muy del gusto de Logan. Joe se preguntó para sus adentros cuánto tiempo le llevaría a ___________ reparar en las cadenas que colgaban a ambos lados del cabecero.

—¡Guau! —____________ desplazó la mirada de un lado a otro de la habitación de una manera casi frenética—. ¿Este es el dormitorio de tu hermano?

—Acogedor, ¿verdad? —dijo Joe tras asentir con la cabeza.—Si tú lo dices...

Logan llevaba años jodido. Y su estado mental empeoraba con el tiempo a pasos agigantados. Otra razón más para que su hermano y él mantuvieran una conversación íntima. No es que él no comprendiera las oscuras necesidades de Logan, en ese tema tenían bastante en común, pero últimamente su hermano se comportaba como si hubiera caído en un pozo sin fondo del que no pudiera salir. En vez de darle a ___________ más tiempo para que viera algo que no quería que viera, Joe la empujó hacia el cuarto de baño. Al menos allí el ambiente estaba aligerado por el revestimiento de mármol travertino que decoraba las cornisas, los cajones y las esquinas negras.


—Mi hermano tiene... un pequeño problema de gusto en cuestión de decoración. O simplemente, el negro era el color que mejor se correspondía con su estado de ánimo. Pero, ¿para qué darle más vueltas al tema?—Deja que te prepare un baño caliente, cielo.

Joe abrió el grifo y puso el tapón en la bañera sin esperar respuesta. Debajo del lavabo encontró una toalla y una esponja y los puso sobre la encimera. Rebuscó en los cajones donde encontró un cepillo de dientes sin estrenar y un peine nuevo. Luego se volvió hacia ____________, que miraba a cualquier sitio menos a él. Aquella actitud evasiva tenía que finalizar, en especial ahora, cuando él se moría por volver a conectar con ella. Con el tiempo, se acostumbraría al matrimonio y a él... Y cuando lo consiguiera, pasaría al plan B. Respiró hondo. Sí, tenía que andarse con tiento si quería conseguir que confiara en él, sobretodo considerando lo que le había dicho. No permitiría que levantara barreras entre ellos. «Tienes que empezar como tengas intención de seguir.»

—Gracias —murmuró ella, acercándose a la puerta en un gesto inconsciente para que él saliera.

Joe se interpuso en su camino.

—De nada. Desnúdate.

__________ abrió los ojos como platos.

—¿Perdón?

Aquella frívola respuesta no interesaba a Joe; pero la esperaba y se ocuparía de ello. Pero _____________ no pudo ocultar la dilatación de sus pupilas y el rubor de sus mejillas. Aquellas reacciones involuntarias hablaban de deseo y eso le ponía a cien. Joe le dirigió una mirada dura, que fijó en su rostro durante un rato mientras invadía un poco más su espacio personal. A __________ se le erizaron los pezones en respuesta. La vio tragar saliva, incapaz de mirarle a los ojos. Definitivamente sumisa. La noche anterior él lo había sospechado, a pesar de la manera en que ella se había revelado una y otra vez. Pero entonces ______________ no era suya para experimentar o reclamar. Ahora, en cambio, todo era distinto. Joe pensaba asegurarse de que ella comprendía exactamente quién y qué era él, y se ocuparía de liberar a la sumisa que ocultaba en su interior. Estaba seguro de que ___________ jamás había confiado lo suficiente en un hombre para permitirse tal cosa. Su esposa tenía algunos serios e imprevistos problemas con el control. Pensaba acabar con ellos. Sí, de acuerdo, una sumisa siempre podía negarse, pero sospechaba que ella sólo necesitaba tener la certeza de que él no quería un felpudo; de que no quería cambiarla. La ayudaría a comprender esos anhelos secretos y le enseñaría a pedir lo que tenía miedo de desear.

—Es una orden, querida, no una petición. —Joe mantuvo la voz baja, engañosamente suave—. Estoy esperando.

Ella vaciló y él percibió el millón de pensamientos que revolotearon en su cabeza. Deseo, cólera, exasperación cruzaron vertiginosamente por aquellos hermosos rasgos. Al final vio que alzaba la barbilla y cruzaba los brazos sobre el pecho. Sumisa o no, no acataría órdenes sin luchar. El contuvo una sonrisa.


—No me hagas esto ahora, cuando estoy exhausta y asustada —murmuró ella—. Sé que quieres ejercer tu dominación, o lo que sea, pero ¿por qué por algo tan insignificante como un baño?

Aquélla no era una pregunta injustificada, puesto que ella no comprendía lo que hacía ni a su manera de comportarse. Notó un intenso dolor en el pene; la impaciencia le impulsaba a acercarse a su mujer, derribar sus defensas y obligarla a someterse a él, pero aquél era su problema. ___________ merecía respuestas.

—Todo lo tuyo me concierne a mí. Eres una chica lista y estoy seguro de que a estas alturas sospechas que no sólo soy dominante, sino que soy un Amo.
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 16th 2012, 12:38

bueno chicas aqui el capi espero que les guste
mañana empiezo las clases vosotras ya las empezasteis ??
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 16th 2012, 15:45

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 19th 2012, 08:52

me encanta! síguela
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 19th 2012, 14:23

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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Niinoo


Última edición por Niinooskaa el Octubre 3rd 2012, 09:31, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 21st 2012, 18:33

siguelaaaa Smile
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 21st 2012, 21:10

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!


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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Septiembre 22nd 2012, 11:33

mañana capi (: y ya les contare como me fue
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MensajeTema: Re: En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/   Hoy a las 20:57

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En sus redes (Joe&Tu) /Mayores/
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