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 La Medium de Nick (Nick y tu)

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Eu Shuker
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Junio 30th 2012, 09:06

—Tengo que volver al trabajo.
Acarició el vientre de _____, sus pechos, sus labios y finalmente su barbilla.
—¿Te quedarás aquí esta vez?
Nick se inclinó y la besó.
—Bien, ¿te gusta la comida italiana?
—Sí.
—Traeré comida cuando vuelva. Puedes hacer lo que quieras. —La besó de nuevo, esta vez con más fuerza—. No salgas ni dejes entrar a nadie.
—Necesitaré algunas de mis cosas para trabajar.
Nick apartó la mano de la cara de _____, dejando el lugar que acababa de acariciar de pronto helado. _____ pudo sentir su rechazo a través de su fría mirada.
—No dejes entrar a nadie excepto a Sophie o a alguno de los policías que ya conoces.
—De acuerdo —dijo ella, con un escalofrío de dolor recorriéndole el corazón. Si él nunca iba a aceptar esta parte de ella, ¿cómo iban a poder estar destinados de verdad?
Quizá porque ella no era ni totalmente humana, ni totalmente elfa, quizá no había una media naranja para ella. ¿Y si esto era todo lo que podía esperar del mundo de su padre?
Nick se levantó de la cama y se fue hacia el baño. Dejó que corriera el agua caliente sobre su cuerpo mientras intentaba calmarse. Mierda, era un desastre. Era como un drogadicto, listo para racionalizar, para mirar hacia otro lado, para evitar la realidad para no tener que dejar su droga: _____.
Era como una bofetada helada cada vez que tenía que enfrentarse a toda esta mierda de los médiums. Diablos, había intentado evitar pensar en lo que había pasado en la comisaría. De hecho, en lugar de eso, se centró en llevarla a casa, en convencerla de que se quedara, en penetrar su coño dulce y húmedo.
Nick se movió para que el agua le mojara la cara. Un ligero ruido le advirtió de la presencia de _____, y luego ella ya estaba en la ducha con él, amablemente cogiendo el jabón de sus manos y frotándolo por todo su cuerpo. Él gruñó, pero no pudo pararla.
_____ se sumergió en el placer de únicamente acariciar el cuerpo de Nick, de frotar con las manos llenas de jabón sus músculos y viendo como caía la espuma. Si esto era lo único a lo que podía aspirar, entonces quería disfrutar de cada momento.
Nick le devolvió el favor, embadurnándose de jabón las manos y pasándolas sobre la piel suave y delicada. Ella tembló cuando él llegó a sus orejas y acarició los pendientes de mariposa que ocultaban sus puntas de Elfa. Aunque la sensación fue débil debido al cristal y al metal, las orejas eran una zona erógena. Cada caricia sobre ellas le erizaba los pezones y se le contraía el coño, le dolía.
Cuando Nick reemplazó los dedos por los labios y la lengua, _____ no podía parar de jadear. Se apretó contra él, su respiración se aceleró cuando él recorrió con su lengua las orejas y la introdujo en el pequeño agujero hasta morder el lóbulo.
Nick puso el muslo entre las piernas de _____ y bajó las manos hasta sus caderas, agarrándola fuerte. _____ jadeó de nuevo y empezó a rozar el clítoris contra su piel mojada.
La sangre se le subió a la cabeza y le bajó a la polla. La reacción de _____ era un afrodisíaco.
—No te corras en mi muslo, nena —susurró él, dando rienda suelta a algunas de sus fantasías más oscuras—. Si lo haces, te castigaré.
Nick deseaba dominarla y ella necesitaba someterse. Era la misma sensación que ella había sentido cuando le conoció por primera vez, la necesidad de que su macho fuera su dueño.
Pasó el cristal de sus pendientes sobre los labios de él, tentándolo. Cuando él pasó la lengua justo por debajo de las delicadas mariposas, ella se arqueó contra él presionando y rozando el clítoris contra su muslo al ritmo de los lametazos de su lengua.
Nick se estremeció con la reacción de ella ante sus palabras. Su polla vibraba. Tenía las pelotas duras de excitación.
Ella estaba apunto de correrse. Nick retiró una de las manos de las caderas de _____ y la pasó por la otra oreja, comprobando la punta delicada con sus dedos.
El ataque doble en su zona erógena era más de lo que _____ podía soportar. Incapaz de parar el movimiento frenético de su cuerpo, jadeaba a cada roce de su clítoris con el muslo de él, hasta que finalmente sollozó al correrse.
Nick la apretó fuerte contra su cuerpo, luchando contra la urgencia de penetrarla cuando ella abrió las piernas alrededor de él y presionó todo su pequeño cuerpo caliente contra él. Ella aún estaba temblando tras el orgasmo cuando él abrió la mampara de la ducha para llevarla a la habitación.
Su mente empezó a imaginar velozmente que es lo que quería hacerle, como iba a castigarla. Pero en cuanto salieron del baño, sonó el teléfono. Como una melodía descompasada, al teléfono de su habitación le acompañó el sonido de su teléfono móvil.
Mierda. Debía ser urgente.


¿Por qué yo? —Conner murmuró al colgar el auricular. Luego miró malhumorado sus notas, o la falta de ellas, las que había tomado mientras hablaba con el reportero.
Miguel asomó la cabeza por encima de su escritorio.
—¿Situación desesperada?
—Probablemente. Ella está dispuesta a que nos reunamos, extraoficialmente.
Miguel resopló.
—Te lo mereces por ser el perrito faldero del Capitán. Mira como a mí no me pidió que fuera a la conferencia de prensa.
Conner arrancó un trozo de papel del bloc de notas, lo hizo una pelota y se lo tiró a su compañero. Miguel lo esquivó y Conner dijo:
—Si te sientes rechazado, puedes venir conmigo a hablar con la reportera.
Miguel rio.
—No gracias. Tengo una cita con una médium.
—¡¿Cómo?!
Miguel se encogió de hombros.
—No es que tengamos muchas más pistas importantes ahora mismo. A lo mejor también debemos hablar con otros médiums. Saber su opinión acerca de Dean. Ahora mismo sólo tenemos la opinión de _____ y los Morrison. Ellos están demasiado involucrados en el caso. Quizá Dean fue asesinado por celos profesionales. No lo sabremos hasta que no preguntemos.
Se produjo un largo silencio.
—Mierda, Miguel. Dime que no estás empezando a creer en estas cosas —dijo Conner.
—Tú conoces a _____. ¿Me puedes explicar lo que pasó en la sala de interrogatorios con el guante?
Conner movió la cabeza.
—Mierda. Si ella es una estafadora, desde luego es muy buena, y Nick está metido en un lío. Todos estamos metidos en un lío.
Miguel se levantó de la silla.
—Sí, cuanto antes solucionemos este caso, será mejor para todos.


Cuando Conner llegó al parque, estaba nervioso y a la vez cabreado. Esto era una jodida pérdida de tiempo.
Ya podía imaginar cómo iba a ser la conversación con Khemirra Reis:
—¿Por qué le sugirió a los Morrison que contactaran con Kevin Dean?
—Lo siento, la Primera Enmienda protege la revelación de dicha información.
—Sí, lo entiendo. Pero quizá usted sepa algo que nos pueda ayudar a descubrir quién mató a Dean. Teniendo en cuenta que sugirió a los Morrison que contactaran con Dean y justo después éste fue asesinado, quizá podría olvidar la Primera Enmienda para que así se le haga justicia al médium.
—“No soy responsable de la muerte de Kevin Dean. Siento que haya sido asesinado, pero no puedo compartir esta información con usted.”
Entonces, ella pasaría a hablar sobre la integridad de los reporteros, mientras, Conner se iría poco a poco poniendo furioso y lo único que podría tratar de hacer sería intentar no encontrar un motivo para darle un puñetazo y detenerla, y así pasase una larga temporada entre rejas, rodeada de personas de los bajos fondos. Quizá esto le haría cambiar de actitud con respecto a los chicos malos y aprender a respetarlos.
Conner se masajeó el cuello e intentó descargar algo de tensión mientras daba un paseo hasta la entrada del parque. Había muchas mujeres mirando como sus hijos echaban trocitos de pan a una ruidosa manada de patos y ocas. A parte de eso, el lugar era tranquilo, y a pesar de su estado de ánimo, Conner pudo disfrutar de la naturaleza tranquila del parque.
Diablos, necesitaba ir a la cabaña que sus familiares tenían en la montaña y desconectar de todo por un tiempo. Sin teléfonos. Sin ruido excepto el crujir de la madera. Había pasado demasiado tiempo. Cuando empezó el caso, iba a tomarse un descanso, aunque tuviera que estar un tiempo sin compañía femenina. Nunca había llevado a una mujer a la cabaña. Era su lugar de retiro, su guarida, a menos que otros miembros de la familia estuvieran por allí, pasaba unos momentos muy buenos.
Conner empezó a pensar en _____. No iba a ser nada bueno para Nick si apostaba por ella. _____ tenía algo especial que le despertaba fantasías muy intensas. Negó con la cabeza. ¿Qué coño le pasaba? A él le gustaban mujeres más fogosas, más fuertes. Nick siempre había ido en busca de tías así también, aunque él tampoco era reacio a follarse a tías con largas piernas y tetas grandes. Por lo menos hasta la fecha.
Conner sonrió. Por lo visto, Nick iba ahora por ahí con la polla dura constantemente. ¿Quién iba decir a Nick que iba a enamorarse tan profundamente de alguien tan dulce y con necesidad de protección como _____? Joder, y encima también estaba metida en todo este lío de mierda. Volvió a negar con la cabeza.
No importaba lo bien que follara una tía, lo dura que se la ponía o lo mucho que él disfrutara con su compañía, él nunca se hubiera involucrado con alguien que tuviera algo que ver con estas gilipolleces sobrenaturales. De ningún modo.
El sendero se hizo más amplio y Conner pudo divisar a la reportera con la que el Capitán le había ordenado que se entrevistara. Estaba a unos pasos cuando ella se levantó del banco y él se empalmó.
El pelo negro rodeaba una cara que era femenina pero a la vez con facciones duras. Llevaba unos vaqueros oscuros y una camiseta negra que parecía una segunda piel, sobre un cuerpo a la vista flexible y musculoso. Pero fueron sus ojos lo que llamó la atención de Conner. Eran marrones brillantes, parecían casi ámbar. Ojos de loba, como los de una que vio un día al salir de la cabaña.
Su primer instinto fue ponerla de rodillas y montarla.
Los ojos color ámbar se abrieron, así como sus aletas de la nariz, dándole a Conner la impresión de que le estaba olfateando. Él se acercó, demasiado cerca para resultar educado, pero no lo pudo evitar. Ella se echó hacia atrás, pero no porque le invadieran el espacio, sino que se trataba de la típica reticencia que se produce antes del apareamiento.
—Usted debe de ser Conner —dijo con voz ronca, una voz que le recorrió desde la espina dorsal hasta los huevos.
—Y tú eres Khemirra.
Ella asintió y se retiró aún más, hasta el otro lado del banco. Conner quería acercarse, acecharla sobre el parque si fuera necesario, en lugar de sacarle la información por la que había ido.
Él indicó el banco.
—¿Quieres que nos sentemos a hablar o lo quieres hacer de pie?
—Preferiría pasear si te parece bien —dijo ella.
—Sí, por supuesto.
Ella miró por encima de su hombro y Conner tuvo la impresión de que estaba mirando a alguien que no era él. Intentó comprobar si estaba en lo cierto.
—¿Asustada por si alguien te ve hablando con un policía?
Los ojos de Khemirra se posaron en Conner, y se relajó. El cambio de compostura le resultó a Conner lo suficientemente natural, pero no podía estar seguro de si era fingido.
—Quieres hablar del secuestro del niño de los Morrison y del asesinato de Dean —dijo ella.
Ella se alejó, puso más distancia entre ellos y esto no le gustó nada a Conner. Él le agarró del brazo y la acercó hacia él. Sus cuerpos se rozaron y sus ojos color ámbar se abrieron y luego se entornaron.
—Sólo fue una sugerencia. Ellos estaban desesperados y yo sólo quise ayudarles.
—¿Por qué Dean? —preguntó Conner—. Hay muchísimos otros médiums a los que podrías haber sugerido.
Ella levantó mía ceja como si estuviera considerando su pregunta y pensando en responder. Dejó de apretarle el brazo pero no lo soltó.
Joder, podía sentir el calor que salía de su cuerpo. Se empalmó al pensar en sus cuerpos sudorosos deslizándose el uno sobre el otro.
Como si hubiera sabido la dirección que tomaban los pensamientos de Conner, Khemirra se volvió a alejar, esta vez mirándole de frente. Conner intentó centrarse en lo que había venido a hacer. Sí. El quería cerrar el caso. Y después, quería follarse a su reportera.
Khemirra entonces dijo con las cejas aún levantadas:
—Me encontré con un par de reporteros en el Starbucks. Ellos estaban contando historias acerca de otros secuestros y cómo habían acabado. Todo el mundo estaba preocupado por si no encontraban al niño a tiempo. No sé cómo acabamos hablando de médiums, creo que un reportero del Canal 6 dijo que su madre creía mucho en los médiums y que quizá los Morrison deberían visitar a uno. Otro reportero intervino en la conversación, dijo que él había cubierto la noticia de unos médiums que fueron arrestados por fraude. Alguien más, creo que fue el reportero de The Times , dijo que había escrito un artículo sobre un hombre llamado Kevin Dean, quien de hecho, le estaba haciendo algunas cosas para él. Dean fue el único nombre que se mencionó, por eso creo que yo se lo mencioné a los Morrison.
—¿Recuerdas quién era el reportero de The Times que mencionó a Dean?
Khemirra negó con la cabeza y respondió:
—No recuerdo su nombre. Era un señor mayor. Estaba situado en el centro cuando se produjo la conferencia de prensa en el departamento de policía.
Khemirra abrió las aletas de la nariz mientras lanzaba una rápida ojeada a la zona de madera situada a su izquierda.
—Es todo lo que puedo decir —dijo ella, esta vez deshaciéndose de la mano que Conner tenía en su brazo—. Me tengo que ir, espero que encuentres al asesino de Kevin.
Dio varios pasos hacia atrás y salió corriendo.
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Junio 30th 2012, 10:58

new Reader
esta muy buena tu nove!
siguela pronto Smile
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Junio 30th 2012, 16:10

wou! ajaj esto es :$ esta muy buena quiero saber quien mato a kevin... siguela
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Rebecca Alvz
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Junio 30th 2012, 18:08

omj!
Pleease siguuela
me encaanta
noose quue decir
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Junio 30th 2012, 21:07

Simplemente sigue!
Que reportera mas extraña...
Ya no se que decir!
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 1st 2012, 20:55

siguuela pleeasee!
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 1st 2012, 21:55

O: que Hot con lo de Nick...!!!
Siguela pronto....
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 2nd 2012, 01:34

El instinto de Conner fue perseguirla. Pero la razón le contuvo. Su primera obligación ahora mismo era el caso.
Aún así, se quedó mirándola hasta que desapareció de su vista. Se quedó el tiempo suficiente para asegurarse de que no salía nadie de la zona de madera y la seguía.
Sí, él iba a ayudar a cerrar este caso, y después de eso, iría a buscar qué era lo que ella estaba mirando por encima de su hombro. Luego se echaría encima de ella para sentir su piel caliente contra la suya, mientras la penetraba.


—Gracias por recibirme sin apenas haber tenido tiempo de avisarle, Profesor Lisalli —dijo Storm sin poder quitar la vista del culo que le precedía al despacho. De hecho, Storm se dio cuenta de cómo varias alumnas que esperaban en el pasillo miraban fijamente con cara de bobas a Lisalli. ¡Mierda! Si hubiera habido profesores como éste cuando ella estaba decidiendo qué estudiar... ¡Madre mía! Lo único que mejoraba las vistas de detrás eran las vistas de delante.
Un carraspeo obligó a que Storm a apartar la mirada del paquete del profesor.
—Llámeme Tristan —dijo él, mirándole de una forma que podía dar a entender interés en ella, o bien, regocijo por haberla pillado comiéndole con los ojos.
Mierda. Storm notó cómo se le subía la sangre a la cabeza. Un par de días tratando con estos machos policías y sus hormonas se habían vuelto locas.
Se entretuvo abriendo la carpeta que contenía los diseños de _____ y removiendo los papeles que había creado fotocopiando y cortando, para que se viese sólo la escritura. Pasándole la hoja a Tristan, dijo:
—Tal y como le mencioné por teléfono, esto no forma parte de una investigación policial. Durante un trabajo en el que buscaba unos antecedentes, encontré esta escritura y esperaba que usted pudiera identificar su origen.
Tristan cogió el papel, mientras ella se centraba en su cara, preguntándose como alguien tan guapo podía ser profesor de Historia Antigua, cultura y lenguaje. Él abrió mucho los ojos y sonrió al ver la escritura de _____, luego se dirigió a Storm.
—Un trabajo sobre ciertos antecedentes, ¿te refieres a una persona de interés para el departamento? —preguntó él.
—No me está permitido revelar esa información.
Su boca hizo un gesto parecido a una sonrisa y el corazón de Storm se aceleró. Joder, era muy sexy. Por desgracia, él también lo sabía.
—Necesito estudiar un poco esta escritura antes de poder decirte sus orígenes —dijo Tristan—. Entiendo que tienes los originales y que yo me puedo quedar con esta copia.
Esto irritó a Storm. Él sabía algo, pero no estaba dispuesto a decírselo.
—Te agradecería cualquier cosa que me puedas decir en estos momentos, aunque sea algo muy genérico —respondió ella.
Tristan sonrió ligeramente.
—Estoy seguro de que es gastar saliva si te digo que cuanta más información hay disponible para resolver un misterio, más rápido se resuelve. Ahora mismo, lo único que tengo es una página con un texto que por lo que parece probablemente ha sido recortado y pegado del original, pero nada más para continuar.
Storm quería gritar. Podría pasarse semanas buscando a alguien que le podría o no ayudar. Su instinto le decía que no disponía de ese tiempo.
Estudió al profesor durante un buen rato para después observar el despacho, mientras intentaba imaginarse qué podía decirle. Ella iba con el uniforme, hecho que le beneficiaba. Los detectives siempre van con ropa de calle, con lo cual no había razón por la que él la pudiera relacionar con una investigación de asesinato.
Sus ojos se fijaron en la biblioteca. Aparte del desorden general del despacho, los libros parecían estar ordenados por categoría. Mitología griega y romana. Ceremonias religiosas y dioses aztecas e incas. Otras culturas, algunas las reconocía, otras no. No le despertaban ningún interés. Vampiros. Hombres lobos. Hadas. Elfos.
Su corazón se aceleró y sonrió. Quizá debería apuntarse a una de sus clases. Ella coleccionaba viejos libros sobre hadas. Sabía lo que era gastarse la paga de un mes en un libro antiguo, con ilustraciones para niños sobre criaturas fantásticas.
Su amor por esta particular fantasía, era el único secreto que no había contado a nadie excepto a Sophie. No era que creyera que existían las hadas, pero sí le gustaría, algo que Sophie entendía, desde que creía en los cristales.
Storm volvió a mirar a Tristan. Nunca había sido capaz de mentir del todo, por eso intentó no alejarse mucho de la verdad. Había adiestrado sus gestos para parecer una policía seria.
—Estoy investigando a un estafador en potencia. El texto estaba en posesión de esa persona. Ahora mismo, estoy intentando determinar si esa persona está llevando a cabo una estafa, o si realmente cree en —su mirada se posó en la colección de libros del profesor— ciertos fenómenos paranormales.
Tristan rio entre dientes atrayendo de nuevo la atención de Storm. No era la reacción que había esperado.
—Usted ha sido políticamente correcta —dijo después de dejar de sonreír—. ¿Puede ser que usted sea escéptica?
Storm intentó deshacerse del deseo de seguir profundizando con él más allá de la conversación. Concentración. Necesitaba centrarse en lo que había venido a hacer.
—¿Qué es lo que me puede decir sobre la escritura?
—Es de origen celta, antiguo. He visto algo parecido alguna vez. Así de pronto, podría decir que es auténtico. Pero necesitaría estudiarlo con más detenimiento para poder verificarlo e interpretar qué es lo que dice. —Sonrió levemente—. Como seguramente habrá usted visto, la escritura es muy elaborada y difícil. Aunque no soy un experto en saber cómo piensa una mente criminal, podría pensar que la mayoría de los estafadores no necesitan inventarse algo tan complicado para estafar a sus víctimas.
Storm soltó un poco de tensión que llevaba acumulada. La escena en la comisaría, de ella convenciendo a los machos que _____ no era una mentirosa, había estado apareciendo una y otra vez por su mente mientras venía de camino aquí. Temía tener que volver y admitirles que en efecto se trataba de una estafadora.
—Gracias por su ayuda, profesor.
—Tristan.
Ella sonrió.
—Tristan.
—Me gustaría conocer al autor de esta escritura —dijo él.
Una momentánea sensación de pánico envolvió a Storm. Intentó ganar tiempo.
—Quizá algún día en el futuro.
—Por supuesto. Cuanto menos llame la atención este médium, mejor, por lo menos hasta que no se haya atrapado al asesino de Dean.
Storm se puso muy tensa al escuchar la última frase y pudo ver un halo de triunfo en los ojos de Tristan. ¡Mierda! ¿Cómo lo sabía?
Luego, como si le hubiera leído la mente, él dijo:
—Vi las noticias esta mañana. Tu fotografía también. —Ella frunció el ceño y él añadió—: Estabas en un coche de incógnito llegando a casa de Dean. Te vi sólo un momento, pero tengo muy buena memoria fotográfica.
—Esto no tiene nada que ver con el caso de Dean —mintió Storm.
Una vez más, Tristan sonrió.
—Por supuesto. —Luego su expresión se tornó seria—. Como ya he dicho, cuanta menos atención llame el autor de esta escritura, mejor, especialmente si el asesino pretende eliminar el talento real.
Se oyó un golpe en la puerta, e inmediatamente una alumna abrió la puerta del despacho y entró.
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 2nd 2012, 08:29

WOW! Todos tienen sus hormonas revolucionadas, ajajaja xD
Por claguna extraña razon imagine al profesor como Kevin Jonas ♥
Ya, sigue pronto!
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 2nd 2012, 18:21

bueno siguela si plsi? esta genial
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 3rd 2012, 19:42

siguela pronto please Very Happy
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 4th 2012, 04:56

El instinto de Conner fue perseguirla. Pero la razón le contuvo. Su primera obligación ahora mismo era el caso.
Aún así, se quedó mirándola hasta que desapareció de su vista. Se quedó el tiempo suficiente para asegurarse de que no salía nadie de la zona de madera y la seguía.
Sí, él iba a ayudar a cerrar este caso, y después de eso, iría a buscar qué era lo que ella estaba mirando por encima de su hombro. Luego se echaría encima de ella para sentir su piel caliente contra la suya, mientras la penetraba.


—Gracias por recibirme sin apenas haber tenido tiempo de avisarle, Profesor Lisalli —dijo Storm sin poder quitar la vista del culo que le precedía al despacho. De hecho, Storm se dio cuenta de cómo varias alumnas que esperaban en el pasillo miraban fijamente con cara de bobas a Lisalli. ¡Mierda! Si hubiera habido profesores como éste cuando ella estaba decidiendo qué estudiar... ¡Madre mía! Lo único que mejoraba las vistas de detrás eran las vistas de delante.
Un carraspeo obligó a que Storm a apartar la mirada del paquete del profesor.
—Llámeme Tristan —dijo él, mirándole de una forma que podía dar a entender interés en ella, o bien, regocijo por haberla pillado comiéndole con los ojos.
Mierda. Storm notó cómo se le subía la sangre a la cabeza. Un par de días tratando con estos machos policías y sus hormonas se habían vuelto locas.
Se entretuvo abriendo la carpeta que contenía los diseños de _____ y removiendo los papeles que había creado fotocopiando y cortando, para que se viese sólo la escritura. Pasándole la hoja a Tristan, dijo:
—Tal y como le mencioné por teléfono, esto no forma parte de una investigación policial. Durante un trabajo en el que buscaba unos antecedentes, encontré esta escritura y esperaba que usted pudiera identificar su origen.
Tristan cogió el papel, mientras ella se centraba en su cara, preguntándose como alguien tan guapo podía ser profesor de Historia Antigua, cultura y lenguaje. Él abrió mucho los ojos y sonrió al ver la escritura de _____, luego se dirigió a Storm.
—Un trabajo sobre ciertos antecedentes, ¿te refieres a una persona de interés para el departamento? —preguntó él.
—No me está permitido revelar esa información.
Su boca hizo un gesto parecido a una sonrisa y el corazón de Storm se aceleró. Joder, era muy sexy. Por desgracia, él también lo sabía.
—Necesito estudiar un poco esta escritura antes de poder decirte sus orígenes —dijo Tristan—. Entiendo que tienes los originales y que yo me puedo quedar con esta copia.
Esto irritó a Storm. Él sabía algo, pero no estaba dispuesto a decírselo.
—Te agradecería cualquier cosa que me puedas decir en estos momentos, aunque sea algo muy genérico —respondió ella.
Tristan sonrió ligeramente.
—Estoy seguro de que es gastar saliva si te digo que cuanta más información hay disponible para resolver un misterio, más rápido se resuelve. Ahora mismo, lo único que tengo es una página con un texto que por lo que parece probablemente ha sido recortado y pegado del original, pero nada más para continuar.
Storm quería gritar. Podría pasarse semanas buscando a alguien que le podría o no ayudar. Su instinto le decía que no disponía de ese tiempo.
Estudió al profesor durante un buen rato para después observar el despacho, mientras intentaba imaginarse qué podía decirle. Ella iba con el uniforme, hecho que le beneficiaba. Los detectives siempre van con ropa de calle, con lo cual no había razón por la que él la pudiera relacionar con una investigación de asesinato.
Sus ojos se fijaron en la biblioteca. Aparte del desorden general del despacho, los libros parecían estar ordenados por categoría. Mitología griega y romana. Ceremonias religiosas y dioses aztecas e incas. Otras culturas, algunas las reconocía, otras no. No le despertaban ningún interés. Vampiros. Hombres lobos. Hadas. Elfos.
Su corazón se aceleró y sonrió. Quizá debería apuntarse a una de sus clases. Ella coleccionaba viejos libros sobre hadas. Sabía lo que era gastarse la paga de un mes en un libro antiguo, con ilustraciones para niños sobre criaturas fantásticas.
Su amor por esta particular fantasía, era el único secreto que no había contado a nadie excepto a Sophie. No era que creyera que existían las hadas, pero sí le gustaría, algo que Sophie entendía, desde que creía en los cristales.
Storm volvió a mirar a Tristan. Nunca había sido capaz de mentir del todo, por eso intentó no alejarse mucho de la verdad. Había adiestrado sus gestos para parecer una policía seria.
—Estoy investigando a un estafador en potencia. El texto estaba en posesión de esa persona. Ahora mismo, estoy intentando determinar si esa persona está llevando a cabo una estafa, o si realmente cree en —su mirada se posó en la colección de libros del profesor— ciertos fenómenos paranormales.
Tristan rio entre dientes atrayendo de nuevo la atención de Storm. No era la reacción que había esperado.
—Usted ha sido políticamente correcta —dijo después de dejar de sonreír—. ¿Puede ser que usted sea escéptica?
Storm intentó deshacerse del deseo de seguir profundizando con él más allá de la conversación. Concentración. Necesitaba centrarse en lo que había venido a hacer.
—¿Qué es lo que me puede decir sobre la escritura?
—Es de origen celta, antiguo. He visto algo parecido alguna vez. Así de pronto, podría decir que es auténtico. Pero necesitaría estudiarlo con más detenimiento para poder verificarlo e interpretar qué es lo que dice. —Sonrió levemente—. Como seguramente habrá usted visto, la escritura es muy elaborada y difícil. Aunque no soy un experto en saber cómo piensa una mente criminal, podría pensar que la mayoría de los estafadores no necesitan inventarse algo tan complicado para estafar a sus víctimas.
Storm soltó un poco de tensión que llevaba acumulada. La escena en la comisaría, de ella convenciendo a los machos que _____ no era una mentirosa, había estado apareciendo una y otra vez por su mente mientras venía de camino aquí. Temía tener que volver y admitirles que en efecto se trataba de una estafadora.
—Gracias por su ayuda, profesor.
—Tristan.
Ella sonrió.
—Tristan.
—Me gustaría conocer al autor de esta escritura —dijo él.
Una momentánea sensación de pánico envolvió a Storm. Intentó ganar tiempo.
—Quizá algún día en el futuro.
—Por supuesto. Cuanto menos llame la atención este médium, mejor, por lo menos hasta que no se haya atrapado al asesino de Dean.
Storm se puso muy tensa al escuchar la última frase y pudo ver un halo de triunfo en los ojos de Tristan. ¡Mierda! ¿Cómo lo sabía?
Luego, como si le hubiera leído la mente, él dijo:
—Vi las noticias esta mañana. Tu fotografía también. —Ella frunció el ceño y él añadió—: Estabas en un coche de incógnito llegando a casa de Dean. Te vi sólo un momento, pero tengo muy buena memoria fotográfica.
—Esto no tiene nada que ver con el caso de Dean —mintió Storm.
Una vez más, Tristan sonrió.
—Por supuesto. —Luego su expresión se tornó seria—. Como ya he dicho, cuanta menos atención llame el autor de esta escritura, mejor, especialmente si el asesino pretende eliminar el talento real.
Se oyó un golpe en la puerta, e inmediatamente una alumna abrió la puerta del despacho y entró.


—Lo siento, pensé que quizá había olvidado nuestra reunión.
Su rostro colorado delataba lo colada que estaba por su profesor.
Storm levantó las cejas y dijo:
—Gracias por su ayuda de nuevo. Le dejo que vuelva a sus... obligaciones académicas.
Con una expresión irónica, Tristan dijo con un murmullo:
—Deje la puerta abierta cuando salga.
Ella se levantó y se dispuso a salir, muy consciente de que él la estaba siguiendo con la mirada mientras salía del despacho.
Cuando ya se hubo ido, Tristan tiró la escritura en la trituradora de papel y observó como se convertía en confeti. Elfos. Hacía ya mucho tiempo que descubrió su escritura.
Haciéndole una señal a la alumna para que entrara, pensó para sus adentros que la peor parte de tener el glamour del reino de las hadas, era que costaba mucho esfuerzo disimularlo. Y aunque lo intentara, a veces ese glamour se desbordaba cuando se relacionaba con humanos, especialmente aquellos más jóvenes e impresionables.
Él rio al recordar a la policía tan atractiva pendiente de su trasero. También se había fijado en su falo. Tristan sonrió de nuevo. No debía involucrarse en un caso tan destacado. Ningún ser sobrenatural debía hacerlo. Pero una vez se hubiera resuelto el caso del asesinato de Dean... Bien, entonces, sería juego limpio. Su sonrisa se hizo más grande cuando pensó en su primo Pierce. Hacía ya mucho tiempo que se habían desafiado el uno al otro para ver quién seducía a una mujer. Esta policía podría darle energía a su primo y mantenerlo cerca de casa.


El capitán Ellis estaba asomado a la ventana. Abajo todo parecía normal, viendo a los ciudadanos ir y venir, llevando a cabo sus asuntos sin la presencia de los medios de comunicación.
Gracias a Dios.
Malditos sabuesos. Habían oído de alguna forma el rumor de que los Morrison iban a ir a la comisaría y llegaron tan rápido como si hubiesen estado siguiendo huellas de sangre.
Se frotó el pecho. Estos pinchazos no se le irían. Iban a ir a peor en lugar de mejorar. O en lugar de eso, le iba a dar un ataque al corazón.
Este caso era una pesadilla. Tenía suerte si al final no acababa despertando en un hospital.
El telefonillo sonó y la voz de su eficiente secretaria dijo:
—Capitán, otra llamada sobre un niño desaparecido.
—Detalles —pidió él.
—Poco precisos. Aunque uno de los detectives dijo que el niño era de la misma edad que Thad Morrison. Estaba en el centro comercial jugando a la consola con sus amigos. Se fue antes y solo. Cuando uno de sus amigos fue a buscarle a casa, su madre llamó a la policía. No tiene padre, o al menos eso dice la madre. Dice que no ha visto ni oído hablar del padre biológico desde que el niño nació. Según ella, el niño y el padrastro se llevan bien.
—Mierda. ¿Se ha enterado la prensa ya de esto?
Un suspiro profundo se oyó al otro lado del teléfono.
—Lo siento Capitán, la mujer ya ha dado una conferencia de prensa, dice que va a llamar a un médium.
—¿Dijo a quién?
La larga pausa que se produjo le hizo pensar que no le iba a gustar la respuesta.
—No, Señor. Por lo visto le dijo a los medios de comunicación que podría ser demasiado peligroso para el médium, teniendo en cuenta lo que le había sucedido a Kevin Dean.
—¿Quién está llevando el caso?
—Bruner.
—Le llamaré para darle mis condolencias.


—Aprecio mucho que haya estado dispuesta a hablar conmigo, Madame Fontaine —dijo Miguel mientras seguía a una mujer mayor con aspecto acolchado, a través de la entrada de la que colgaban numerosos rosarios.
Dentro de, la habitación, las ventanas estaban cubiertas por tapices negros, la única luz que había en la habitación provenía de unos faroles negros con velas blancas que colgaban de las paredes. Miguel tuvo que contener la risa. Al puro estilo Hollywood. Era tal y como se imaginaba que sería.
Tomando asiento en un extremo de la mesa, la médium le hizo un gesto para que él se sentara enfrente.
—Le he invitado porque sentí sinceridad en usted.
Miguel intentó disimular una sonrisa. Había sido buena idea venir solo. No hubiera llegado hasta el final si Conner hubiese estado con él, o peor, Nick o Joe.
—¿Qué es lo que me puede decir acerca de Kevin Dean? —preguntó él, intentando evitar hablar acerca de sus creencias en este tipo de temas. Ver como _____ había cogido el guante de Morrison le había impresionado tanto que le daba miedo analizarlo. La sonrisa de complicidad de Madame Fontaine le hizo estar más dispuesto a formular sus preguntas y salir de allí lo antes posible.
—Le contestaré la pregunta en un momento —dijo ella, luego sacó un saco de terciopelo de algún pliegue de su vestido y lo colocó encima de la mesa—, pero primero, le pido que por favor saque una runa del saco.
A Miguel se le erizaron los pelos de la nuca, y sintió un cosquilleo que le hizo querer mirar por encima de su hombro.
—Estoy de servicio —dijo él, soltando lo primero que le vino a la mente.
La mujer sólo rio.
—Vamos, elija una. Estoy segura de que a su Capitán le parecerá un precio justo por conseguir la información.
El corazón de Miguel latía con fuerza dentro de su pecho. Una cosa era ver todos estos temas, y otra muy distinta, participar en ellos.
—No estoy seguro —dijo él—. Los medios se alimentarían con esto. Harían su agosto.
Podía imaginarse el titular: "Un detective de homicidios del caso Dean va a que le lean las cartas".
Madame Fontaine se encogió de hombros y recogió el saco.
—Siento que haya perdido el tiempo viniendo aquí, Detective. Lo siento, no hay nada que pueda decirle.
Miguel apretó los dientes. Joder, estaba actuando como un novato asustado.
—De acuerdo, lo probaré, sacaré algo del saco. Pero esto queda entre nosotros. El departamento no necesita más mala prensa que tenga que ver con médiums en estos momentos.
Madame Fontaine le estudió durante un largo rato y colocó amablemente el saco frente a él.
—Por supuesto, Detective. Usted busca respuestas. Deje que las runas le ayuden.
Miguel cerró brevemente los ojos. ¡Mierda! No podría superarlo nunca si alguien se enteraba. Peor aún, no quería mezclarse con estos temas, no es que estuviera completamente en contra como los demás chicos, pero...
La pregunta obvia hubiera sido preguntar algo para encontrar al asesino de Dean o localizar al niño que acababa de desaparecer. Sus tripas se revolvieron. Debería estar en la comisaría, y no allí haciendo eso.
Miguel respiró profundamente. No quería que la opinión de la médium sobre si encontrarían al niño o al asesino afectara su trabajo. Por supuesto no lo iba a permitir, pero ¿por qué contaminar sus pensamientos?
De acuerdo. Una pregunta segura. Podía arriesgar una pregunta segura.
Storm.
Sí, podía preguntar acerca de ella.
Como si le leyese el pensamiento, Madame Fontaine dijo.
—Concéntrate en tu pregunta y selecciona una runa.
"¿Tengo oportunidades con Storm?"
Miguel metió la mano en el saco y eligió una piedra lisa y plana. Sacándola del saco, la puso encima de la mesa y esperó a que la médium interpretara la piedra negra y brillante con un símbolo de color rojo sangre.
Madame Fontaine cogió la runa y cerró los ojos.
—Ella no es buena para ti. Otra te espera en la oscuridad. La conocerás pronto.
Miguel contuvo la risa. De acuerdo. Podía vivir con esa respuesta. Era muy genérica. Y él sabía de sobra que le iba a costar mucho convencer a Storm de que él era perfecto para ella, por el momento, ninguna sorpresa.
La médium abrió los ojos y volvió a meter la runa en el saco de terciopelo.
—¿Puedo ayudarle en algo más?
—Estoy intentando hacerme una idea de cómo era considerado Dean en la comunidad de médiums.
Madame Fontaine se inclinó hacia atrás.
—Él sí tenía talento, si es lo que estás preguntando.
—¿Le conocía?
—Me había reunido con él.
—¿Se le ocurre alguna razón por la que alguien pudiera tenerle rencor? ¿Quizá le había robado a alguien algún cliente? ¿Celos?
Madame Fontaine se rio.
—Kevin era un hombre intenso, una especie de solitario. Pero era un estudiante de las ciencias ocultas muy serio. No creo que lo haya asesinado otro médium. Creo que le asesinó alguien que odiaba a lo que se dedicaba.
Miguel bajó los hombros. Sí, esa era una teoría segura. De nuevo al callejón sin salida. Mierda, podría haber hecho esto por teléfono.
No se le ocurrió nada más que preguntar, así que sacó una tarjeta y se la pasó a la médium.
—Si recuerda algo más, por favor, llámeme.
Madame Fontaine cogió la tarjeta.
—Las noticias dicen que otro médium descubrió el cadáver. ¿Se encuentra bien?
—Sí —respondió Miguel, asombrándose por la punzada de desasosiego que le recorría por dentro, incluso después de abandonar aquel lugar.
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 4th 2012, 05:02

Dios, ¿podía ser todavía peor?
Nick se frotó la cara e intentó controlar los nervios sentado en su despacho. Estaba tan cansado que todo se le hacía borroso. Entre el secuestro de Morrison, el asesinato de Dean, _____, y ahora el segundo secuestro, apenas había podido dormir. Se le estaba haciendo muy duro, incluso tenía que admitir que ahora mismo se sentía un inútil, su cabeza estaba demasiado confusa, tanto que apenas podía pensar.
—Mejor te tomas una taza de café antes de ir a casa —dijo Joe, y Nick se agitó como si de hecho, se hubiera quedado dormido.
Joe hizo un gesto la cabeza.
—Venga, yo te llevaré a casa.
Nick quiso negarse pero antes de que pudiera, Joe había levantado la mano para que no le rechistara.
—No te molestes. Si intentas conducir, mandaré a un coche patrulla para que te escolte hasta tu casa. Estoy seguro de que al Capitán le encantará leer esto en los periódicos mañana.
Nick refunfuñó algo, una tontería, mientras hacía un esfuerzo por ponerse de pie. Joe sólo sonrió y dijo:
—Eh, créeme, es un pequeño precio que hay que pagar. Es bueno que uno de nosotros tenga algo, y tú estabas comportándote como un bastardo irritado antes de conocer a _____.
Al mencionar su nombre, la polla de Nick se despertó. Pero estaba demasiado exhausto como para hacer otra cosa que no fuera apretarla contra su cuerpo y sentir su calor.
—Vamos —murmuró Nick, apenas recordando cómo se había subido al coche de Joe.
Joe estaba preocupado mientras conducía. Aparte de su broma acerca de la reactivación de la vida sexual de Nick, no le gustaba que _____ estuviera tan implicada en este caso. Mierda, durante todos los años que él y Nick habían sido compañeros, nunca había visto a Nick tan posesivo y protector hacia una mujer. Diablos, Nick siempre había tenido una puerta giratoria en su habitación, y más de una mujer con la que se había acostado, había acabado en la cama de Joe.
Sí, Nick había cuidado de sí mismo, normalmente sin necesitar ningún apoyo. Pero en estos momentos, le tenía preocupado. Las cosas tienden a ir mal cuando estás distraído en el trabajo, cuando las cosas son demasiado personales, y este caso parecía ser demasiado personal.
—Tío, tienes que dormir un poco —murmuró él, sintiendo un nudo en el estómago cuando pararon enfrente de la casa de Nick.
Antes de que pudiera apagar el motor, se encendió la luz del porche y la puerta se abrió. Su polla reaccionó al ver a _____. Mierda, no podía culpar a Nick por follársela. Incluso pensar en el episodio espeluznante con el guante del niño, no era suficiente para que se le bajara la erección.
—Eh, Nick —dijo él, moviendo a su compañero—, estamos ya aquí y parece que esa mujer pequeñita te está esperando.
Nick se movió en el asiento, tomando unos segundos para recobrarse del sueño.
—Mierda, le dije que estuviera dentro de la casa, fuera de cualquier mirada.
Joe rio.
—Entonces mejor ve y déjaselo claro. Llámame si necesitas algo mañana.
Nick gruñó y salió del coche.
—Sí, gracias por traerme.
—¿Estás bien? —preguntó _____ en cuanto él se acercó.
La preocupación en su rostro hizo que él sintiera una oleada cálida en su corazón. Dios, podría acostumbrarse a esto, a tenerla aquí después de un día duro.
—Sí, sólo estoy reventado.
Ella le abrazó mientras este entraba. Cerró la puerta. No tenía ánimos para preguntarle en qué demonios estaba pensando cuando había salido a la puerta exponiéndose a que un reportero le hiciera una foto.
—Ve a la cama, ¿o quieres pegarte una ducha primero?
La polla de Nick se despertó pensando en lo que había ocurrido en la ducha esa mañana. Quizá, si cerraba los ojos durante unos minutos podría...
La risa de _____ le despertó. Vaya, se estaba quedando dormido de pie, literalmente.
Ella le cogió del brazo, le acompañó a la habitación y le ayudó a desvestirse. El tacto suave de sus dedos y palmas sobre su piel hizo que se empalmara.
—No voy a ser de mucha utilidad en este departamento, nena —dijo con una voz grave cuando la pilló mirándole su erección parcial. La sonrisa de ella y su beso tierno en el pecho, le inspiraron unos sentimientos que prefirió no investigar o identificar.


—Me ofrecí de voluntaria a la policía cuando secuestraron a Thad Morrison —dijo una mujer a la que estaban entrevistando.
El capitán Ellis cogió su medicamento contra la acidez de estómago que su mujer había dejado cerca del vaso de zumo de naranja. Mierda. El nuevo reportero que tenían en Canal 6 parecía querer arrastrarles a todos hacia el fango.
—¿Cuál fue su reacción? —preguntó el reportero.
El rostro de la mujer se puso tenso, pareciendo aún más una ciruela pasa.
—Condescendientes. No iban a darme la oportunidad.
—Madame Ava, ¿se ha ofrecido a ayudar en este último caso de secuestro?
—Sí, aunque si te digo la verdad, estoy nerviosa —en ese momento miró a cámara—. Mi buen amigo, Kevin Dean, ayudó a encontrar a Thad Morrison. La policía quiere hacernos creer que el secuestrador mató a Kevin, pero yo no creo que sea él el responsable. Más de una vez, la policía de esta ciudad me ha acusado a mí y a otros médiums. Estas denuncias fueron rechazadas en los tribunales.
El reportero se acercó a la médium.
—¿Me está diciendo que cree que la policía es la responsable de la muerte de Kevin?
La mujer apretó los labios.
—No puedo responder a esa pregunta.
—¿Ha hecho una lectura sobre esto?
—Sí, la he hecho. Pero no puedo hablar de ello por ahora.
La cámara volvió a enfocar al reportero.
—Para Canal 6, tu mejor opción para estar siempre al día de las últimas noticias, soy David Colvin.
—Mierda —murmuró el capitán cogiendo otro medicamento e imaginando a una multitud de periodistas acercarse al departamento, esperando descubrir los detalles de cualquier caso que tuviera que ver con médiums. Esto iba a suceder seguro, así como las llamadas inevitables del alcalde y del jefe de policía.
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 4th 2012, 05:06

_____ estaba sentada en la cocina de Nick, dando forma a un cristal áspero y convirtiéndolo en una obra de arte, mientras Sophie tomaba una taza de café y miraba con el ceño fruncido la televisión.
—¡Vaya mierda! —dijo Sophie, golpeando el mando a distancia y quitándole el sonido—. ¿De dónde han sacado a este tío? ¿Y qué me dices de la médium? ¡Por favor, dime que ella no tiene talento!
A pesar de la seriedad del asunto, _____ no pudo contener la sonrisa. Sophie siempre se exaltaba cuando veía la televisión. No importaba lo que pusieran en la tele, Sophie siempre reaccionaba.
—¿Y bien? —Sophie preguntó, mirando todavía con el ceño fruncido la televisión—. ¿Esta tal Ava es médium de verdad?
_____ se encogió de hombros.
—No lo sé. Excepto Moki y Kevin, no he pasado mucho tiempo rodeada de otros... practicantes.
Sophie puso los ojos en blanco.
—¿Sabes algo de Moki? ¿No crees que se pondrá furiosa cuando se entere de que has cerrado Inner Magick? No hay mucho movimiento ahora. No he visto a ningún reportero por la zona cuando he ido esta mañana. Probablemente estén todos enfrente de la casa de Ava, esperando ver cómo la policía va en busca de ella para que le ayude a encontrar al niño secuestrado. A lo mejor deberías contratar a alguien para la tienda, de hecho, si quieres, yo podría tomar algún tiempo extra y trabajar para ti. —Mirando el trabajo que estaba haciendo _____, Sophie añadió—: Puedes pagarme con un diseño especial, a lo mejor con algo que mejore mi vida sentimental.
_____ rio.
—Tu vida sentimental no necesita mejorar. Tu teléfono siempre está sonando.
Un halo de soledad surcó los rasgos de Sophie antes de reemplazarlo por una sonrisa.
—Esa es mi vida sexual, no mi vida sentimental. Hablando de esto, ¿qué tal te va con el señor Macho, también conocido como el detective Jonas?
Un calor recorrió el cuerpo de _____, coloreando sus mejillas y haciendo que sus manos se volvieran tan inestables que no se atrevió a continuar con el delicado trabajo que estaba haciendo.
—Os va bien, ¿no? —preguntó Sophie.
—Me encanta —admitió _____, feliz de que estuviera allí Sophie y poder hablar con alguien sobre sus sentimientos y deseos que unas veces la abrumaban y otras la confundían.
—¿Te encanta? —Sophie cogió el mando a distancia y apagó la televisión—. ¡Cuéntame más!
_____ se puso más roja aún. Antes siempre era Sophie la que contaba sus hazañas y aventuras.
—¿Y bien? —le dijo Sophie dándole un codazo—. Quiero detalles. Dime que es tan bueno en la cama como parece.
_____ asintió. Su voz parecía más bien un suspiro cuando añadió:
—Desde el primer momento sentí como si... —Los años en los que había intentado mantener su soledad oculta, le habían impedido admitir su profundo anhelo—. Me sentí como si le perteneciera.
Sophie frunció el ceño.
—Pertenecerle hablando en plan "llevarte al altar" o en plan "le pertenezco y puede follarme cada vez que él quiera", que no es mala cosa. Este chico rezuma hombría por los cuatro costados.
_____ agachó la cabeza y jugó con el cristal con el que estaba trabajando.
—Las dos cosas —admitió sin ningún pudor antes de volver a mirar a Sophie.
—Oh, chica, estás locamente enamorada. —Sophie intentó reír, pero _____ pudo ver la preocupación en el rostro de su amiga.
Sophie suspiró.
—De acuerdo, a lo mejor estar enamorada no es tan terrible. Él se mostró totalmente posesivo y protector cuando se propuso que fueras a casa de Kevin. Creo que esto extrañó a los demás policías. Sé que Storm estaba sorprendida. Cuando entró la otra noche con tus dibujos y tus herramientas de trabajo, me dijo que Nick se estaba comportando fuera de lo habitual. Él había sido el típico tío en plan "gracias por el polvo, no des un portazo cuando te vayas". Y ahora tú estás aquí, cuando el departamento te podría haber metido en un hotel y haberte puesto un escolta. Por eso, mi consejo: quédate tumbada en la cama y disfrútalo. —Sophie se rascó la ceja—. O bien, hazlo de pie y disfruta, o bien, ponte a cuatro patas.
_____ rio, interrumpiendo a Sophie antes de que siguiera mencionando más posturas sexuales.
—¿Crees que hay esperanzas?
La sonrisa de Sophie se apagó y respondió:
—No quiero que te hagan daño. Pero por otro lado, si no arriesgas tu corazón, lo único que vas a encontrar al final es soledad.
Leyendo entre líneas, _____ cogió la mano de Sophie. Hasta el momento, no se había dado cuenta de lo importante que era encontrar a alguien con quien compartir su vida, como era Sophie. Siempre le había impresionado la facilidad que tenía Sophie para reírse de sí misma cuando le rompían el corazón y cómo reanudaba sus citas de nuevo. Quizá ese era el motivo por el que se habían hecho tan amigas. Las dos habían reconocido su soledad, la una en la otra.
_____ recordó la última conversación que había tenido con su madre. El Señor Elfo, Rennie, había estado allí, con sus ojos cristal claro mirando con desprecio a aquellos que no tenían sangre pura. Él era el compañero de su madre ahora, lo había sido durante la mayoría de los años que _____ pasó en el universo de los elfos.
A veces se preguntaba si su madre hubiera sido más cariñosa si hubieran estado sólo las dos. Si quizá hubieran llegado a ser amigas, si no podían comportarse como madre e hija. Quizá si su madre no hubiera sido de casta superior, hubiera sido diferente. Pero su madre era una princesa entre los elfos. Y, aunque la familia y amigos de su madre le habían perdonado por explorar el mundo humano y justificaban su relación con el humano por el hecho de que él fuera músico, nunca aceptaron a la niña que trajo al mundo y la había llevado con ella.
"Ten cuidado en el mundo de tu padre", le dijo su madre antes de quitarse el anillo del dedo y dárselo a _____. Era un anillo pesado con pequeñas piedras violetas, un tanto masculino pero creado con gran precisión. _____ apenas recordaba verlo en la mano de su madre cuando habían llegado allí a vivir. Hacía mucho tiempo que no lo veía.
"Este es el anillo de tu padre. Él fue mi media naranja verdadera porque de lo contrario, tú no hubieras sido concebida. Pero él no era Elfo, ni había sido dotado de la habilidad de tocar a otros con nuestras mentes. Este anillo le permitió unir su mente a la mía. No sé si podrás encontrar a tu media naranja entre los humanos. Pero quizá suceda".
_____ acarició las piedras, encontrando una forma de sentirse cómoda con el calor que desprendían bajo su mano. Ella había guardado el anillo, pero una vez llegó al mundo de su padre, el calor se había apagado.
—Necesito ir a Inner Magick —dijo _____ cuando la imagen de un collar que quería hacer para Sophie, empezó a formarse en su mente.
—¡De ninguna manera! Nick haría de mi vida un infierno. Se las apañaría para que cada vez que aparcara en doble fila o excediese la velocidad, hubiera un policía cerca para ponerme una multa.
_____ rio.
—Sólo unos minutos. Me dijiste que no habías visto a ningún reportero cuando pasaste por allí con el coche.
—Cierto. Pero no miré por entre los arbustos.
—Volveremos antes de que Nick se entere de que nos hemos ido —dijo _____, entonces defendió más su petición añadiendo—: Sólo le prometí quedarme aquí ayer. No le he prometido nada para hoy.
Sophie resopló.
—No sé por qué dudo que Nick haya hecho una distinción entre ayer y hoy. Dime qué es lo que necesitas de la tienda y yo te lo traeré. Mejor que aparezca mi cara en los periódicos que la tuya.
_____ movió la cabeza. Cuando se trataba de crear amuletos para la gente de su madre, el don de _____ no era tan bueno como el don del último de los artesanos elfos. Pero cuando se trataba de crear amuletos especiales para humanos, _____ tenía un don verdadero, siendo más poderoso cuando los creaba en el momento preciso, cuando la magia estaba dispuesta a ser aprovechada.
Ahora que había decidido hacer un collar para que Sophie encontrara a su media naranja, no podía perder la oportunidad. No podía dejarlo para más tarde, no si quería darle un amuleto auténtico que le ayudara a encontrar a aquel destinado para ella.
—Es importante —dijo _____, cogiendo de nuevo la mano de Sophie, esta vez dándole un apretón cariñoso.
Sophie titubeó.
—¿Por qué no llamamos a Nick o a algunos de los otros chicos? Diría Storm, pero creo que está fuera entrevistando a un tío que escribe libros acerca de investigaciones paranormales.
_____ negó con la cabeza.
—Esto es algo que no puede esperar. No es sólo ir y coger el cristal. Necesito hacer otras cosas, preparar. Y tú tienes que estar allí también.
—¿Yo?
_____ dudó. No quería que Sophie se sintiera decepcionada si la magia no podía ser aprovechada, pero no había tiempo que perder.
—Quiero hacerte un collar. Un collar del amor. Entre la gente de mi madre, hay unos ciertos... clanes que usan cristal para encontrar a sus... maridos y esposas.
Sophie frunció el ceño.
—¿Y puede hacer que alguien sienta algo que sin el collar no sentiría?
_____ rio.
—No.
Sophie se mordió el labio superior, antes de que la curiosidad sacara lo mejor de ella.
—¿Cómo funciona?
—Si te refieres a como funciona la magia del cristal, entonces no sé la respuesta. Pero el cristal se despertará y empezará a brillar cuando estés cerca de tu pareja perfecta.
Sophie miró con el ceño fruncido.
—Y el tema está en... Sólo seré yo la que sepa que somos perfectos el uno para el otro, ¿verdad? Él tío no tiene por qué estar interesado.
—El cristal no te llevará a la persona equivocada.
Se vislumbraron emociones contradictorias en el rostro de Sophie.
—Entonces si nunca llega a brillar, al menos sabré desde el principio que ese tío no es Don Perfecto, ¿verdad?
_____ asintió.
—La magia dice que tienes que dejar algo si quieres ganar algo.
Sophie le miró y dijo.
—Te llevaré a Inner Magick.
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 4th 2012, 13:02

omj! Me super
encantarons los caps
esta super intensa
tu nove y la ame
please siguela pronto
es genial
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 4th 2012, 13:06

OMJ estuvo increible, SIGUELAAAAAAAAAAAAA Smile

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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 4th 2012, 18:17

O: me encantaron los capis gracias por subirlos Very Happy
Me encanta siguela please
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 5th 2012, 20:21

siguela
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 5th 2012, 21:52

siguuelaa pleease!
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 5th 2012, 22:04

siguelaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 6th 2012, 12:40

siguuela!
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 6th 2012, 15:24

Miedo y peligro inundaron la mente de Nick cuando merodeaba por su casa. ¡Maldita sea, se lo había prometido!
Miró su teléfono móvil y lo cerró. Mierda. Ya había dejado mensajes en el móvil de Sophie y en los teléfonos de ambas casas. Incluso había intentado localizar a Storm para ver si sabía dónde estaban su prima y _____. ¡Maldita sea! Creyó que era suficiente con tener dos coches patrullando la casa para asegurarse de que ningún reportero aparecía por allí. Cuando le llamaron para decirle que el coche de Sophie estaba aparcado en la calle, les había dicho que no había problema, que ella estaba autorizada. Le había salido el tiro por la culata.
Caminó por el pasillo, esta vez parándose delante del panel de la alarma. Tendría que haber cambiado la contraseña. Cuando se detuvo a mirar las teclas le inundó una sensación de desasosiego. Le parecían todas iguales. Incluso sabiendo las teclas que tocaba repetidamente, no podía distinguirlas unas de otras.
Mierda. Recordó la escena en la sala de interrogatorios de nuevo. Ella había ido directa al guante del niño de los Morrison. Sin dudar. Era como si el resto de guantes no existieran para ella. ¿Cómo lo había hecho?
Nick se pasó los dedos por el cabello. Se sentía como si le hubieran lanzado contra una pared de hormigón.
Era demasiado buen policía como para empezar a creer en toda esta mierda paranormal. Pero era mucho más hombre como para perder a _____ por esto. Dios, lo único que tenía que hacer era pensar en ella para que su polla se pusiera dura. Cuando llegara a casa...
El teléfono móvil empezó a sonar en su pantalón. Nick fue a cogerlo, presionando sus vaqueros apretados para poder alcanzar el móvil.
—Jonas —gruñó.
La voz de Sophie le contestó:
—Estamos de camino a tu casa.
—Déjame hablar con ella.
—¿Qué? ¿Qué? Lo siento no hay cobertura.
Se cortó la línea.
Diciendo palabrotas, Nick volvió a llamar y saltó el buzón de voz. Hija de puta. No se creyó ni por un segundo que no hubiera cobertura.
Se dirigió a la habitación y buscó unas esposas. Cuando _____ llegara, iba a aprender de una vez y para siempre que ella le pertenecía y era quien llevaba los pantalones.


_____ negó con la cabeza.
—Creo que colgarle no ha sido buena idea.
Si Sophie estaba preocupada, no lo demostraba.
—Dijo que quería hablar contigo. Creo que más bien quería chillarte.
—No me asusta —_____ se estremeció a pesar de las palabras que dijo. Algo en ella sabía que iba a pasar. Se puso colorada cuando recordó su ruda advertencia en la ducha, la promesa oscura que contenía. "No te corras en mi pierna, nena. Si lo haces, te castigaré".
Sophie aminoró la marcha hasta parar enfrente de la casa de Nick. La puerta de entrada estaba abierta y Nick estaba allí, con el pecho hinchado, la cara con expresión oscura y peligrosa, las manos en las caderas, poniendo entre paréntesis el gran bulto que le sobresalía bajo los vaqueros.
—Oh, dios mío —dijo Sophie.
_____ se puso muy nerviosa, sintió como si le recorriera una ola electrizante. Se le erizaron los pezones.
—Te llamaré —dijo al salir del coche de Sophie.
El cuerpo de Nick se tensaba a cada paso que daba _____. Podía leer la necesidad de _____, la aceptación de lo que iba a venir. Él no podría haber parado aunque hubiera querido. Se concentró para controlarse y no saltar sobre ella en cuanto se acercara un poco más. Se apartó y la dejó entrar, casi gimiendo de placer cuando le envolvió su perfume de total excitación al entrar en la casa.
—Se suponía que no tenías que salir de aquí. Ahora quítate la ropa y vamos a llevar a cabo tu castigo.
Se le puso la polla dura al ver en los ojos de _____ la respuesta a su petición.
—No te prometí estar aquí hoy —respondió ella—. Además, nadie nos ha visto.
—Eso no importa. Sabías que no quería que salieras de casa.
Los ojos de _____ bajaron para mirar el gran bulto que sobresalía de los pantalones de Nick, y él tuvo que apretar los dientes para no gritar mientras su polla se movía debajo del pantalón, bajo la atenta mirada de ella. Se abalanzó sobre ella en el pasillo, llevándola hasta la habitación maniobrando con su cuerpo, obligándola a echarse hacia atrás hasta que llegaron a la cama.
—Estás bajo mi protección, eso significa que haces lo que yo diga. Ahora, desnúdate nena, antes de que pierda el control.
_____ se estremeció, queriendo someterse, esperando complacerle. Miró hacia arriba y se encontró con su mirada. Él la necesitaba tanto como ella a él.
—No he hecho nada malo, y no tienes ningún derecho a castigarme.
—Respuesta incorrecta, nena.
Él cogió sus muñecas con una mano y la sentó en la cama, tumbándola bajo sus rodillas y levantándole el vestido quedando al descubierto sus bragas. Su polla se arqueó de excitación por lo que iba a suceder.
Ella empezó a resistirse, pero él sabía que estaba excitada por la reveladora humedad en sus bragas. Le quitó las bragas y le dio un mordisco en un cachete.
—¿Quién pone aquí las normas? —preguntó él.
—Déjame —respondió ella y él le dio cinco cachetadas.
—Respuesta incorrecta. ¿Quién pone aquí las normas?
Como ella no contestó al instante, él empezó a darle cachetadas en sus nalgas y en el clítoris. Ella tuvo que morderse el labio para no jadear de placer.
Nick paró y le acarició el culo.
—¿Lista para responder ahora? ¿Quién pone aquí las normas?
La caricia encendió su piel sensible, y se movió al ritmo de las caricias de su mano. Estaba muy mojada e hinchada, tan ansiosa que quería abrir las piernas y sentirle dentro.
—Tú las pones —susurró ella.
Él introdujo los dedos entre sus piernas y los pasó arriba y abajo por su raja para luego juguetear con el clítoris. Cuando le tocó el clítoris, _____ se arqueó hacia arriba y sollozó.
—Respuesta correcta —dijo Nick, liberando sus muñecas e incorporándose— Ahora desnúdate como te he dicho.
_____ se levantó el vestido, lo sacó por la cabeza y lo tiró, sin apartar la mirada de los ojos de Nick. Tenía el rostro tenso y los párpados hundidos. Se desabrochó el sujetador y se quitó las sandalias.
—Túmbate en la cama —le ordenó Nick, esperando a que _____ obedeciera y luchando por contener su necesidad de no follársela en ese instante, sin más.
_____ se puso en el centro de la cama. Se le aceleró el corazón al ver que él no se quitaba la ropa.
Le bajó la sangre a la polla cuando la vio en la cama tumbada, desnuda y sumisa. Dios, quería quitarse los vaqueros y follársela ahí mismo, pero sabía que no le iba a satisfacer lo suficiente, no después de la mezcla de sentimientos que había experimentado cuando llegó a casa y vio que no estaba.
Se acercó a la mesita de noche, sintiendo los ojos de ella sobre él, notando como ella se angustiaba preguntándose que era lo que estaba haciendo. Se excitó cuando vio que la respiración de _____ se agitó al ver las esposas.
Pasó por detrás del cabecero de la cama cada extremo.
—Túmbate —dijo él, más excitado por ver que ella aceptaba sin más, que por los juegos de captúrame y luego fóllame fingidos con otras mujeres en el pasado.
_____ miró las esposas y luego a Nick. El corazón le palpitaba dentro del pecho, era una mezcla de miedo y deseo.
—No me hagas repetírtelo otra vez —gruñó Nick, su voz enviaba olas de calor al clítoris y las nalgas.
_____ tembló y se tumbó.
Nick le puso una esposa en una de las muñecas, luego se movió alrededor de la cama y le ató la otra antes de quitarse la ropa y montar sobre ella.
No pudo contener un gemido cuando sus pelotas se posaron sobre la suave y caliente piel del vientre de _____. Su polla se arqueó hacia arriba, necesitando contacto. Nick se movió por encima del cuerpo de _____, los huevos se le ponían cada vez más duros por cada roce con su piel. La boca de ella le demandaba, pero él se entretuvo con sus pechos.
Cuando los cogió entre sus manos, la necesidad de juntarlos e hincar su polla dentro del pequeño valle, le volvió loco. Sus pezones rosa pálido estaban duros y excitados, y Nick les rindió homenaje. Se inclinó hacia abajo, chupando uno y luego el otro, haciendo que se pusieran más duros dentro de su boca, mientras _____ se retorcía debajo de él.
Con los movimientos de ella, más placer le recorría desde los testículos hasta la espalda, y luego bajando hasta la polla. Jadeando, él le presionó los pechos y los juntó para luego meter la polla dentro y fuera del pequeño canal que había creado.
_____ gimió cuando él dejó de chuparle los pezones. Se movió intentado librarse de las esposas, deseando poder aliviarse ella misma si tuviera que hacerlo.
—Por favor —le rogó.
Los dedos de Nick se movieron a través de las areolas y las frotaba con fuerza con cada empujón. _____ gritaba, y cuando la cabeza de su pene asomó entre sus pechos, la tomó en su boca y empezó a chuparla. El cuerpo de Nick se arqueó en respuesta, presionando su polla entre sus pechos apretados.
Ella chupaba al final de cada empujón hasta que él empezó a jadear y a moverse más rápido, necesitando correrse. Ella gritó y luchó contra las esposas cuando él se apartó para envolverla con sus manos y rodillas.
Empujó las caderas hacia delante en un movimiento involuntario al verla debajo de él, al ver como tenía las pupilas dilatadas, la respiración entrecortada, las piernas abiertas, los muslos y las sábanas mojadas por su excitación. Estar fuera de su cuerpo era más de lo que él podía soportar. Sentía fiebre y pensó que jamás tendría cura. Presionó la boca contra el coño y metió la lengua dentro de él, bebiendo de su dulce sabor a mujer, escuchando los gritos de placer de ella. Cuando ella intentó apretar los muslos para mantenerlo dentro de ella, él los presionó contra la cama y la castigó levantando el rostro, dejando sólo que su respiración rozara su clítoris hinchado y sus labios húmedos.
Ella gimoteó y suplicó, le caían lágrimas por las mejillas ante un deseo que se hacía insoportable.
Él se levantó, como un animal en celo, con la polla dura, los testículos duros y llenos de semen.
Le quitó las esposas, y luego ya estaba sobre ella, dentro de ella, exigiendo con cada empujón que se lo diera todo.


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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 6th 2012, 15:27

Nadie dudaba de que se tratara del mismo asesino.
—¡Mierda! —dijo Miguel.
—Sí —gruñó Conner, sacudiendo un par de guantes de látex antes de ponérselos.
—¿Nick y Joe? —preguntó Miguel, sacando los guantes de la caja que uno de los chicos había dejado en la escena del crimen.
—Están de camino.
Miguel movió la cabeza.
—Tío, Nick se va a volver loco si _____ conocía también a ésta.
Fueron al salón de la médium. Estaba tendida encima de la mesa cubierta por una tela, había cartas del tarot esparcidas por el pecho.
—Cuéntame —dijo Conner.
Miguel se acercó a él.
—Oh, mierda. La vi en las noticias. Madame Ava. No era fan del departamento de policía.
—Sí. Vi la entrevista. El Capitán ha ido ahora en busca de Bruner para averiguar si Sandra Kirby había contactado a Ava para que le ayudara a encontrar a su hijo.
Se giraron al oír un movimiento en la puerta de entrada.
—Bienvenidos a la fiesta —dijo Conner a Nick y a Joe.
—Hay cientos de reporteros fuera, ¿alguno de ellos estaba aquí cuando se llevó a cabo el asesinato? —preguntó Joe.
Conner respondió con un gruñido.
—Ya hay un par de policías fuera preguntándoles lo mismo. ¿La reconoces? Había salido en las noticias. Hizo un buen alegato sobre la desconfianza que le tenía a los policías. Sonaba como si estuviéramos acosando a los médiums y como si nosotros hubiéramos matado a Dean.
—Joder —murmuró Nick.
Joe se percató de la preocupación en el rostro de Miguel, luego miró a Nick y preguntó lo que todos estaban pensando.
—¿Crees que hay alguna conexión con _____?
El cuerpo entero de Nick se tensó.
—No lo sé.
—¿Está aún en tu casa? —preguntó Miguel.
—Sí.
Una sensación de desasosiego inundó a Nick cuando cogió el teléfono móvil. Mierda. ¿Habría contestado _____ si estuviera en casa? Podía intentar localizar a Sophie, decirle que se olvidaran de ir a la playa, al menos hasta que él se asegurara de que era seguro.
Se le revolvieron las tripas. Era un maldito cobarde. Sophie y _____ querían ir a la playa, pero seguro que no era para ver el atardecer, pues no había preguntado por qué era tan importante. Dios, aún estaba débil después del sexo. No había querido abrir la caja de Pandora acerca del asunto de los médiums, y le molestó que _____ le hubiera criticado.
Miró la escena del crimen y se relajó un poco. Iba a ir todo bien. _____ iba a estar más segura cuanto más lejos estuviera de Inner Magick. Al asesino le gustaban estos escenarios para su crimen.
Marcó el número de Sophie y la llamó. Esperaba que ella intentara volvérsela a jugar con la excusa de la cobertura en cuanto supiera que era él el que llamaba. En lugar de eso, ella dijo:
—Acabamos de enterarnos. _____ está aquí. Dice que no conocía a Madame Ava.
Le dio un vuelco el corazón cuando escuchó el dulce saludo de _____.
—¿No la conocías? —preguntó él.
—No. La he visto esta mañana en la televisión. Sí vino alguna vez a la tienda, sería cuando yo no estaba.
—Bien, ¿estáis de camino a la playa?
—Sí.
Nick se dio la vuelta, intentando no ver las sonrisitas en las caras de Conner y Joe.
—No os acerquéis al apartamento ni a la tienda —ordenó, aún habiéndole prometido ella que no se iba a acercar a ningún sitio donde pudiera haber periodistas.
—No me acercaré.
—De acuerdo. Esto nos va a llevar un buen rato. No me esperes despierta.
—De acuerdo.
Una oleada de calidez se filtró por cada esquina del corazón de _____ al saber que él quería que estuviera en casa cuando llegara, en su cama.
—¿Te ha dicho que vuelvas a casa? —preguntó Sophie mientras _____ le devolvía el móvil.
—No.
Sophie le miró y dijo:
—Sé que suena terrible, pero estoy contenta de que esta médium no fuera Madame Fontaine —mordiéndose el labio superior, añadió—. ¿Sabes quién es, verdad? Le gusta usar las runas. Su casa está cerca de aquí.
_____ asintió con la cabeza.
—Ilsa y Moki son amigas.
—Según dieron la noticia, parecía que Madame Ava fue asesinada por el mismo tipo que mató a Kevin. Parece una especie de misterio, pero ¿crees que el tío que está secuestrando a niños, luego mata a cualquier médium que intente ayudar a los padres?, o ¿crees que quizá es sólo coincidencia, y que el asesino se pone en acción al ver cómo los médiums sacan provecho y publicidad en estos casos de secuestro?
_____ negó con la cabeza, incapaz de reprimir una sonrisa. Sophie debería estar en la policía, o al menos ser detective privado. El crimen y los criminales le fascinaban.
—No lo sé. ¿Qué dice Storm?
—Humm, nada. No me ha devuelto la llamada. Debe estar aún fuera de la ciudad. De todas formas, al menos no hay conexión entre la médium y tú. Esto me tranquiliza. Cuando vi que el asesino se había llevado los cristales del dragón que hiciste para Kevin, realmente me asusté —dijo Sophie mientras aparcaba el coche en la carretera, cerca de su lugar preferido de la playa.
_____ salió inmediatamente, pero Sophie se quedó un rato. ¿Quería realmente hacer esto? ¿Quería realmente seguir adelante con este asunto y aceptar el collar del amor que _____ había creado para ella? _____ lo entendería si al final se echaba atrás. No le molestaría el hecho de haber pasado horas creando el collar para ella.
Sophie frotó las palmas de las manos contra sus pantalones cortos e intentó calmar el ritmo de su corazón. Ya había tocado el cristal pero _____ no le había dejado ver el producto final. No podía imaginarse cómo iba a ser. Se estremeció, recordando cómo el cristal desprendía calor hasta el punto que casi le quemaba. Cuando se lo comentó a _____, su amiga le sonrió y le dijo:
—Está respondiendo. Espero que sea así, pero no estoy segura.
—Quizá deberías probarlo primero contigo —dijo Sophie de broma—. Te puedes hacer un collar y ver si Nick es el tuyo. Si es así, me puedes pasar el cristal.
_____ dijo:
—Cuando me fui de casa de mi madre, uno de los sirvientes me dio este cristal, pero nunca me respondió.
Pensando en todo esto, Sophie sintió pena por _____. Las pocas veces que _____ había mencionado a su madre, siempre había una sensación de separación, de rechazo. Sophie rezó para que Nick no le hiciese daño. Dios sabía que el hecho de que te dejen no era algo divertido. Sophie tenía mucha experiencia en este tema. Salió del coche y se acercó a donde estaba _____.
—¿Preparada?
Sophie respiró profundamente y dejó que el rumor y el color del mar llenaran sus sentidos. ¿De qué se estaba escondiendo? Sí. Sí estaba preparada. Preparada para dejar de sufrir. Preparada para encontrar a alguien que la pudiera amar por quien era, no sólo por lo que se veía desde fuera.
—¿Qué tengo que hacer?
—Acércate y métete en las olas. Cuando tengas la mente clara y abierta, sumerge el cristal en el mar, luego póntelo.
—¿Tengo que visualizar a Don Perfecto mientras esté allí? —dijo Sophie de broma y _____ sacó del bolsillo una pequeña bolsa con extraños símbolos.
—Lo que está en tu corazón ya se sabe —_____ le dio la bolsa a Sophie—. Cuando estés lista, saca el collar. Iré a dar un paseo por la playa.
Sophie miró la bolsa. ¿Era su imaginación, o podía sentir el calor de la piedra? Se le aceleró el corazón. Desde que era niña, siempre le habían fascinado todas las cosas mágicas, pero hasta que no entró en Inner Magick y conoció a _____, nunca había creído experimentar magia de verdad. Nunca había creído realmente que de hecho pudiera poseer algo mágico.
Convenciéndose a sí misma, aceptando por completo lo que iba a hacer, Sophie se dirigió hacia el mar, sólo parando cuando escuchó sonar el teléfono. ¡Joder! Menos mal que había sonado ahora. Hubiera tenido muy mala suerte si un vendedor hubiera llamado justo cuando estuviera sumergiendo el collar en el agua.
Sin mirar el número, lo sacó del cinturón y se lo dio a _____ con risa nerviosa.
—Probablemente será Nick, asegurándose de que estás donde se supone que debes estar.
_____ revisó el número en la pantalla y abrió el teléfono para responder. Pensando que _____ conocía la identidad de la persona que llamaba, Sophie se dirigió a las olas.
—Su editorial mencionó que usted estaba acabando un segundo libro —dijo Storm mientras se sentaba en el sofá destartalado y miraba alrededor del sucio apartamento. Obviamente, trabajar de investigador sobre médiums no estaba bien pagado.
—Sí, estoy acabándolo.
—¿Ha descubierto a verdaderos médiums?
—Sólo unos pocos tienen potencial.
Al ver que no se extendía en la respuesta, Storm resopló. Esto iba a resultar complicado. Mierda. Se había imaginado al autor de Historias de un Investigador Parapsicológico algo más interesante de lo que parecía ser. Su libro era fascinante, le había sorprendido. De hecho, había pensado hablarle de él al Capitán. Podría ser un buen manual para reconocer y atrapar a los farsantes, ya que la mayoría de casos sobre los que hablaba Lucca en su libro, estaban relacionados con hechos falsos.
Probablemente podría haber llevado a cabo esta entrevista por teléfono, pero escuchó a su instinto, que le insistió en que debía hablar con él en persona. Estaba segura de que le conduciría a alguna parte.
_____ dijo que Kevin había llevado en la mano el libro de Lucca antes de ser asesinado, que estaba nervioso. Storm sonrió y admitió que había dejado volar demasiado su imaginación. Como resultado, había pasado el día entero conduciendo e incluso le dijo al Capitán que iba a asumir el coste del viaje. Por eso, valía la pena intentar sacar provecho de la visita.
—¿Ha hecho alguna investigación acerca de médiums que pueden encontrar a personas desaparecidas? —preguntó ella.
—Alguna —dijo Lucca inclinándose hacia delante, parecía interesado—. Difícil de verificar, por supuesto. Muchos de los que se llaman a sí mismos médiums, dicen que necesitan hablar con los miembros de la familia o que estén presentes. Casi siempre se produce un intercambio de información que aumenta las posibilidades de que el médium capte matices y no se equivoque. Esto, y el hecho de que los médiums normalmente dan una localización generalizada y vaga, ayuda a que la persona piense que el médium no se ha equivocado si la persona desaparecida es finalmente localizada.
Storm se relajó. Aparentemente, ahora que Lucca parecía más cómodo, estaba dispuesto a hablar.
—¿Se ha encontrado alguna vez en la situación en la que un médium que no tuviera relación con la familia, finalmente haya podido localizar al desaparecido?
Lucca frunció el ceño.
—Sí. Pero es extraño. Había una señora mayor en West Virginia que por lo visto tenía esa habilidad. Había otra en Texas. Y una mujer joven en Montana. Pero tenía limitaciones. De hecho, las tres tenían limitaciones.
—¿Qué tipo de limitaciones?
—La persona desaparecida tenía que estar sufriendo y tenía que desear ser encontrada.
A Storm le dio un vuelco el corazón. Era el mismo talento que tenía _____.
—No las incluyó en su libro. ¿Por qué?
Un destelló fugaz apareció en los ojos de Lucca. ¿Irritación? ¿Ira? ¿Vergüenza? Storm no estaba segura. Le presionó para que le respondiera.
—Creo que es importante que la gente sepa que hay ciertos médiums que efectivamente son capaces de encontrar a personas secuestradas o desaparecidas.
Lucca se puso tenso.
—Desafortunadamente, estas mujeres nunca contaron que tenían esa habilidad, por eso nunca las cuestioné directamente. Me enteré de su existencia accidentalmente, mientras investigaba a otros médiums.
—Pero creo que usted dijo que creía que sus habilidades eran verdaderas. Esta es una de las cosas que más me gusta de su libro. Es obvio que usted es mitad científico y mitad detective, ya que va en busca de pruebas y evidencias y no acepta los testimonios que han ido únicamente de boca en boca —dijo Storm, esperando que él dejara de estar a la defensiva y se abriera de nuevo.
—Sí. Tienes razón. Exponer los fraudes de los médiums ha sido una obsesión para mí desde la infancia —Lucca pareció relajarse de algún modo—. Me mudé cerca de cada una de estas mujeres, y esperé a que alguien desapareciera. Fue una estrategia que ya había utilizado otras veces, aunque no siempre funciona. Depende de si puedo o no hacerme amigo del sujeto o de alguien en el departamento de policía para así saber cuando algo no va bien.
—¿Cuánto tiempo tuvo que esperar? —preguntó Storm, fascinada y revaluando su opinión acerca de D.L. Lucca.
—Con las tres pasé en total dos años y medio, aunque mientras tanto tenía tiempo para hacer "viajes de negocios" e investigar otros fenómenos paranormales —sus ojos se posaron en una fotografía que había en la parte superior de la librería. Bajó los hombros y se dijo más a sí mismo que a Storm—. Me costó más tiempo del que pensaba y después del primer descubrimiento ya no podía dejarlo. Debía seguir —la voz de Lucca se fue apagando.
Storm estudió la foto de una mujer y un niño y leyó entre líneas. Las largas ausencias de Lucca probablemente le debieron costar el matrimonio.
—Aún no logro entender porqué no las incluyó en el libro.
Lucca pareció sumergirse en sus pensamientos un poco más. ¿Derrotado? ¿Avergonzado? Storm no podía saberlo. Lucca respondió su pregunta.
—Un reportero de un periódico se enteró de la investigación y se hizo con cierta información acerca de la primera mujer, la señora mayor de West Virginia. Dicha información la obtuve de la Asociación de la Prensa e hice una copia. Por la noche, la mujer hizo las maletas y salió de la ciudad. No había rastro de donde se había ido. Algo parecido sucedió con la segunda mujer. Y la tercera... —la mirada de Lucca volvió a posarse en la foto de la mujer y el niño—. Nos hicimos amigos. Cuando ella supo lo que estaba haciendo, me suplicó que no dijera nada de ella. Me dijo que de lo contrario se vería obligada a dejar la ciudad si veía su cara aparecer en los medios de comunicación —Lucca se encogió de hombros—. No estaba pasando un buen momento personal y dejé que eso me influenciara. Prometí que no la incluiría en ninguno de mis artículos o libros.
Storm sonrió para darle ánimos.
—Hay otro asunto que realmente me gusta de su obra, el hecho de que usted estuviera dispuesto a probar sus conclusiones publicando sus notas en la página web de su libro.
Los espíritus de Lucca parecieron marcharse y Storm sintió un poco de pena hacia ese hombre tan intenso, sentado en su sucio apartamento. Aunque ella amaba su trabajo y quería ser la mejor policía posible, no quería acabar como él, sola.
Deshaciéndose de su momentánea melancolía, Storm intentó concentrarse en la razón por la que estaba allí. Tenía pinceladas de información desordenadas, su boceto aún no estaba definido. Pero en lugar de intentar darle forma, continuó haciendo preguntas.
—Mientras hablaba con usted antes, dijo que no había tenido ningún contacto con Kevin Dean. Me imagino que habrá oído lo del asesinato de Madame Ava. ¿Había tenido algún contacto con ella?
—No. —dijo Lucca— Al principio, investigaba a médiums tipo Madame Ava, pero son unos absolutos farsantes y no quise perder mi tiempo con ellos.
—¿Pero está seguro de que nunca tuvo contacto alguno con Dean?
—Sí.
Storm se detuvo un momento antes de abrir un sobre que había traído y sacar una copia del libro de Lucca que había sido encontrado en el escritorio de Dean.
—Dean tenía esto en sus manos.
Ella abrió la portada para exponer el autógrafo que había en la primera página. Era una simple firma con ninguna nota que lo personalizara.
—Podría haber pertenecido a cualquiera. El libro ha estado a la venta muchos años. Cuando se publicó la primera vez, hice un tour y firmé muchísimos libros.
Storm no esperaba encontrar respuestas relevantes, pero como _____ había dicho que el libro era importante para Dean, esperaba sacar alguna información. Sacó una fotografía que Sophie le había dado y se la pasó a Lucca. Cuando la vio se puso tenso, Storm tuvo que contenerse para no dar un salto.
—¿Está seguro de que no conocía a Dean?
Lucca parecía no dar crédito a lo que estaba viendo.
—Así es. ¿Quién es la mujer?
Su voz sonaba más excitada que antes. El corazón de Storm latió con fuerza.
—¿La conoce?
—No. —Lucca apartó la mirada de la foto—. Las mujeres de las que le he hablado antes, tenían rasgos similares a los de esta, delicados. Y cada una de ellas llevaba pendientes con cristales incrustados en ellos, como la mujer de la foto.
Storm se inclinó hacia delante y dijo:
—¿Cree que son familia?
—No lo sé. Cuando supe de la existencia de la segunda mujer, intenté investigar su pasado, pero no pude encontrar ningún rastro de sus padres. Lo mismo pasó con la tercera mujer, aunque ella me contó que su madre había muerto y su padre se había vuelto a casar. Nunca me habló mucho acerca de su padre. Creo que entraba en conflicto con su nueva vida. —Lucca paralizó a Storm con su intensa mirada—. La chica de la foto es médium, ¿verdad?
Storm dudó entre su precaución habitual a la hora de compartir información de un caso, y su instinto que le decía que quizá Lucca podía proporcionar información importante y podría ayudar a resolver el caso.
—Sí, creo que sí lo es. —Storm admitió—. ¿Las otras mujeres creaban amuletos y figuras usando el cristal?
—La tercera mujer, la única de la que me hice amigo, creaba algo llamado collares del amor. —Lucca se ruborizó al mencionar las palabras—. No investigué sus habilidades. Los cristales nunca me han interesado. Es difícil separar el poder de la sugestión y las creencias de una persona, con el verdadero suceso paranormal.
—¿Y qué me dice de las otras dos mujeres?
—No pude acercarme a ellas. Hay algunos indicios de que la señora mayor en West Virginia era curandera. La segunda por lo visto tenía el poder de auxiliar, por decirlo de alguna manera, pero no tengo más información acerca de esto.
Cuando Lucca volvió a mirar la fotografía, Storm decidió arriesgarse.
—Interrogué a esta mujer, ya que ella conocía a Dean. Fue la que prestó atención a su libro. Dijo que era importante para Kevin, que él lo llevaba en la mano antes de morir y que estaba excitado por eso.
Lucca frunció el ceño.
—Revisaré mis notas y mis grabaciones, pero no sé que importancia puede tener mi libro. Como dije, ha estado a la venta muchos años.
—Bien, gracias por su tiempo.
—De nada, un placer. Llámeme si tiene más preguntas.

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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 6th 2012, 17:05

wou!! siguela
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Julio 6th 2012, 21:01

siguelaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: La Medium de Nick (Nick y tu)   Hoy a las 17:48

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