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 Fantasía Prohibida -TERMINADA-

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Mari_Jonatica
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 29th 2012, 11:01

Siiguelaaaa Very Happy
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 29th 2012, 11:36

bueno chicas aqui les dejo otro capi, bueno primero Heather no les puedo decir quien es por que si no se rompre la magia de la intriga de la nove, solo les digo, que no se preocupen por ella.
segundo puede que mañana les ponga una super maraton de 7 CAPIS por que el domingo aqui en Málaga (Andalucia, España) donde yo vivo comienza la Semana Santa, donde celebramos la pasión, muerte y resureccion de Jesus.(no se si ustedes tambien lo celebran) si quieren saber como es la de Málaga me lo dicen y les pongo algunas fotitos. y como yo adoro esa semana no creo que tenga mucho tiempo de estar en el foro, por eso les dejera los capis que deberia poner durante toda la semana.
Besitos


CAP 5

En la pista de baile, el mayor de los Efron la agarró de nuevo. _________ se dio la vuelta, giró, meneando las caderas, mientras se alejaba un poco. Se había olvidado del nombre de ese hermano. Oh, era guapo. Condenadamente guapo de hecho. Ojos azules, pelo castaño, cuerpo arrebatador. Quizá en otra época se hubiera sentido atraída por él, pero ahora su objetivo era aprender a complacer a Nick y vivir feliz con él. Tenía que averiguar si podía soportar ser compartida. Pero otro hombre, uno con un corte de pelo a lo militar, ojos hambrientos y unas zancadas furiosas, había atraído su atención de una manera oscura y fascinante, igual que lo había hecho cinco años atrás.
«Oh, oh». Joe definitivamente se dirigía hacia ellos. ¿Qué demonios querría ahora? El día anterior en su casa, se había esforzado mucho en humillarla. ¿Es que acaso quería volver a hacerlo?
De repente, Zac Efron la rodeó con un brazo y la atrajo contra su cuerpo, inclinando la cabeza hacia ella. El primer impulso de ________ fue dejarse llevar por el pánico. ¿Tendría intención de besarla en medio de la pista? No lo conocía. Y como había descubierto en los treinta segundos que llevaban bailando, no quería conocerlo. En especial con todo el mundo -incluido Joe-, mirándolos.

-¿Conoces a Joe? -le gritó el hombre al oído para hacerse oír por encima de la música.

-N-no.

No podía olvidar la noche anterior en la cocina de Joe, cuando Kevin y él la habían
besado... tenía que olvidarlo. O intentarlo. Sólo Dios sabía que había fracasado hasta el momento. De alguna manera, era culpa suya. Mirándolo en retrospectiva, se daba cuenta de que los militares no eran conocidos por su elocuencia, sino por la fuerza bruta. Joe había intentado negarse a su petición. Como ella había seguido presionándolo, él había dejado a un lado las palabras y había pasado a la acción, ahuyentándola intencionadamente con sus crudas palabras. Y vaya si había resultado.

Luego ella había agravado el error al presentarse allí y suponer que si estar con Joe y con Kevin la había excitado de una manera educativa, entonces estar con Zack y Dylan -Brad-Brock - o como quiera que se llamara-, sería igual de agradable. Pero no había sido así. Casi desde el comienzo del baile había querido marcharse. Pero huir como una cobarde con Joe observándola no era una opción. Con aquellos pensamientos dándole vueltas en la cabeza como una bailarina de salsa, ___________ intentó decidir su siguiente movimiento.

En ese momento, Joe se había levantado de la silla y se dirigía hacia ellos con la clara intención de tomar la decisión por ella. Se arriesgó a mirar en su dirección. Dios, estaba todavía más cerca. Lo suficiente para que ella pudiera percibir el tic del músculo de su mandíbula mientras clavaba la mirada en la mano de Zac, ahora en la parte baja de su espalda, casi sobre las nalgas.

-¿Seguro que no estás liada con Joe? Parece que él no lo ve de esa manera. -Zack levantó la cabeza, aunque no movió la mano, y se giró para saludar a su amigo común-. Hola, Trenton. ¿Qué te trae por el The Hang Out, viejo amigo?

-Un asunto pendiente con ________. -Centró en ella esa penetrante mirada azul que tanto la desconcertaba-. ¿Podemos hablar fuera?.

Aunque parecía una petición, su mirada sugería todo lo contrario.
_________ tragó saliva. Joe llevaba unos vaqueros ceñidos, unas botas negras, una camiseta beis con la palabra «Army» estampada sobre su musculoso pectoral izquierdo, y una mirada exigente. Parecía un hombre con una misión personal y todo en su actitud lo proclamaba. No saludó a su amigo, ni contestó a su pregunta. Tampoco la había saludado a ella. Nada de buenos modales, iba directo al grano. ¿Le había quedado algo por añadir ayer en la cocina? En pocas palabras, él la había molestado y ella había salido corriendo como alma que lleva el diablo, como él había afirmado que haría. Pero nada en su expresión hablaba de una disculpa, y ella no podía imaginar qué otra cosa podía querer como no fuera humillarla más. «No, gracias».

-Creo que ayer dejaste las cosas bien claras. No tenemos nada más que decirnos.

-Ya lo creo que sí.

-Estoy ocupada bailando. -Sin más, se dio la vuelta hacia el hermano de Zac, ¿Dylan? ¿Buck? Era algo así.
Le dirigió al rubio propietario del club una sonrisa y meneó las caderas, muy consciente de la mirada penetrante de Joe clavaba en su espalda. En cuanto el hermano sin nombre se volvió hacia ella, la canción finalizó. El disc-jockey anunció que iba hacer un alto para tomarse un respiro.

Joe la agarró de la muñeca y la giró hacia él, arqueando una ceja.

-Ahora ya no estás bailando.

«¡Maldita sea!». _______ puso los brazos en jarras.

-Entonces di lo que sea que tengas que decir.

-Fuera.

El tono autoritario le puso los pelos de punta.

-¿Va a llevarte mucho tiempo?

-No.

-Entonces dilo y vete.

Él vaciló.

-No creo que quieras tener público.

O no lo quería tener él. Por razones que ella no podía comprender, él no quería que los hermanos Efron, que ahora los miraban fijamente, oyeran lo que estaba a punto de decir. Si iba a salirle con más de lo que le había dicho hacía sólo veinticuatro horas, podía ahorrarse el discurso.
Pero quizá no fuera eso. Joe carecía de maneras sociales. Tener la oportunidad de dejarle actuar y ver cómo se ahorcaba a sí mismo la hizo sonreír.

-No me importa. Dispara.

-De acuerdo -se encogió de hombros-. Ayer cuando Kevin y yo te desnudamos sobre la encimera de la cocina y comenzamos a pasar la lengua por tu cuerpo, tú...

-¡Para! -Ella soltó un grito ahogado, sintiéndose furiosa cuando el rubor le inundó las mejillas.

El hermano del que no podía recordar el nombre, se rió entre dientes junto a su oído.
Joe sonrió con aire satisfecho. «¡Bastardo!». Había ido a jugar sucio y se había lanzado directo al grano. ¿Cómo no lo había visto venir?

-¿Está enrollada con Kevin y contigo? -le preguntó Zack a Joe.

-Sí.

-¡Demonios, no! -exclamó ella a la vez.

Eso provocó que el músculo de la mandíbula de Joe comenzara a palpitar de nuevo.

-Mejor lo discutimos fuera.

¿Es que ese hombre no sabía cuándo abandonar?

-No estoy enrollada ni contigo, ni con tu hermano. No pienso acercarme de nuevo a tu cocina, y, te aseguro, que no voy a salir contigo.

-He venido a decirte algo que creo que te gustará oír.

-No estoy interesada en ser otro rollo más para ti, y estoy tan cabreada que me importa un bledo lo que tengas que decirme.

En un segundo, Joe estuvo a su lado, sin tocarla. Un segundo más y le rodeó la cintura con un brazo, con el otro le agarró el pelo que le caía por la espalda y la puso de puntillas.

-No voy a pedírtelo otra vez. O hablamos a fuera o voy a dirigirme a la silla más cercana, a levantarte esa minifalda y a calentarte el trasero mientras toda esta gente nos mira.

__________ apenas tomó aliento para decir:

-No te atreverás. -Pero sabía que lo haría.La irritación le envenenó los pensamientos. Él era un arrogante hijo de perra, pero incluso mientras pensaba eso sintió un cosquilleo en el estómago...No, no podía ser deseo. -No tienes ningún derecho.

Joe se encogió de hombros.

-Pero estoy seguro de que disfrutaría.

Zack se acercó a ellos.

-Aunque me encantaría ver el espectáculo, no permito peleas ni desnudos en el club. Tendréis que salir fuera.

__________ se giró hacia él con la boca abierta. ¿Acaso aquel imbécil estaba dejándola a merced de ese lobo? ¡Cómo no! Los hombres siempre se apoyaban los unos a los otros.

-¿Sabes qué? Que los dejo...a todos. Me voy a casa.

Los hermanos Efron se rieron. Con la sangre hirviendo de furia, se dirigió a la salida.
«¡Eran unos completos gilipollas!» Pero a pesar de eso, no era tan estúpida como para creer que Joe dejaría estar las cosas. La seguía; lo sintió dos pasos por detrás. Condenado hombre. Cuando alcanzó la puerta del club, la música comenzó a sonar de nuevo. ___________ se dirigió al gorila más grande de los tres que estaban en la puerta y le brindó una sonrisa.

-¿Podrías acompañarme al coche? Me están siguiendo. -Lanzó una mirada punzante por encima del hombro en dirección a Joe.

-Venga cariño -le murmuró Joe suavemente mientras la rodeaba con un brazo-, no te enfades.

Antes de que pudiera decirle dónde podía meterse las palabras y decirle al gorila que se librara de aquel acosador chiflado, Joe la atrajo hacia sí, bajó la cabeza, y ahogó sus furiosas palabras con un beso arrebatador.

Ella forcejeó, pero sólo un momento, luego dejó de pensar. Aquel hombre ardiente, persuasivo y adictivo como el pecado, invadió sus sentidos. La doblegó con la boca. ___________ se resistió. O por lo menos lo intentó. A pesar de la furia que la
embargaba, Joe le provocó la familiar aceleración de su pulso, la oleada de deseo, y ahogó sus protestas. Con un roce de sus labios, una lenta caricia de su lengua mientras le deslizaba la palma de su mano por la espalda, la sumergió en el deseo, y no sólo a ella. El de Joe era tan tangible que ___________ pudo saborearlo con la lengua.
El beso la derritió por la contenida urgencia de su necesidad, suavizada por un enredo de labios, alientos y lenguas, del que nunca hubiera imaginado capaz a Joe Jonas. __________, ingrávida e irreflexiva, se dejó llevar, con el corazón a mil por hora, perdiéndose en la calidez de aquel beso.

Hasta que él le mordisqueó el labio inferior y se lo lamió, para luego volver a posar su boca sobre la de ella una vez más. Sin pensar, _________ se inclinó hacia él, buscando más besos, más contacto, más de él.
Joe la agarró por los hombros.

-Siento lo que pasó ayer. Ven a casa conmigo, gatita.

-Que disfruten de la noche -dijo el gorila con una sonrisa picarona.

Mientras ella intentaba buscar una respuesta, Joe la tomó de la mano y la condujo afuera, a la húmeda noche de verano. Un coche entró en el aparcamiento, con los faros iluminando la carretera de tierra, y se dirigió al extremo más alejado. En alguna parte allí cerca, croaba una pareja de ranas. Los grillos cantaban y los mosquitos zumbaban en las farolas que junto con la luna plateada iluminaban la superficie que se extendía ante ellos.

Ahora que la boca persuasiva de Joe no le nublaba el pensamiento, _________ cerró los ojos ante su estupidez. Maldita sea, no había tenido intención de responder a Joe cuando la besó y acarició. Había hecho una buena imitación de una perra en celo. Bueno, de todas maneras ella había querido irse. Y ya estaba fuera. Buscó en el bolsillo de la falda la llave del coche.

-Vale, no voy a quedarme con los hermanos Efron. Ya te has salido con la tuya. ¿Contento?

Una sonrisa ladina curvó la boca de Joe. Antes de que pudiera preguntarse qué estaría tramando, Joe alargó la mano y le quitó las llaves que desaparecieron en el bolsillo de sus vaqueros. La única manera de recuperarlas era deslizando la mano dentro de los pantalones. «Genial». Considerando la erección que le abultaba la bragueta, no creía que él se opusiera a que le metiera la mano en el bolsillo...o en cualquier otra parte por allí abajo.

-No, todavía no -le dijo, palmeando las llaves a través del vaquero-. No irás a ningún lado hasta que terminemos de hablar.
__________ soltó un suspiro de frustración.
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 29th 2012, 12:26

Wow
Tienes que seguirla!!
Me encanto el capi :3
Siguela!!

A mi me gustaria saber sobre Málaga
Me gusta aprender otras culturas
O costumbres de paises Smile
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Mari_Jonatica
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 29th 2012, 14:38

Siiguela.. me encanta tu nove.. Very Happy
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 29th 2012, 16:56

Hola! Nueva lectora!
Me re atrapó tu novela Jajaja
Siguela por faaaaaaaaaaa ( :
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 29th 2012, 22:57

ame el cap!!
siguela!!

aca en Peru tambien se celebra
y tb me gustaria saber como es en tu cuidad Very Happy
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 30th 2012, 12:49

bueno chicas aqui les dejo su maraton, intentare pasarme aun que sea un raito en esta semana, mañana otros 3 capis

CAP 6

-Mira, arrogante hijo de...

-Espera. Antes de que inicies una retahíla de insultos, he venido a ofrecerte mi ayuda. Si todavía la quieres.

Ella se interrumpió. ¿Estaba oyendo lo que ella creía que estaba oyendo?

-¿Has venido a decirme que me enseñarás lo que quiero saber sobre sexo? ¿Kevin y tú?

Él hizo una pausa, no parecía demasiado contento.

-Sí.

Alivio e irritación lucharon por dominar su reacción. Al final, ganó el alivio, ya que no iba a conseguir a Nick sin instrucción. Y tras haber visto a los hermanos Efron que, a pesar de lo dispuestos que habían parecido, no eran lo que ella buscaba.
Pero no iba a permitir que Joe lo supiera.

-Quizá sea demasiado tarde.

-No parecías cómoda con Zack y Dylan.

Por incómoda que se hubiera sentido con ellos, tomó nota mental del nombre del hermano mayor.

-¿Y a quién le importa? A mí no desde que intentaste ahuyentarme ayer.

Joe se rió entre dientes.

-¿Y tengo que creérmelo?

-Tendrías que ser imbécil para no hacerlo. Y jamás me lo pareciste cuando trabajabas para mi padre.

-No.

__________ soltó un bufido.

-Jamás habrías pensado en mí en un contexto sexual si no hubiera llamado a tu puerta.

-Si piensas eso es que eres una ingenua.

¿Estaba tomándole el pelo? ___________ frunció el ceño. El enorme agente de las fuerzas especiales, convertido ahora en guardaespaldas, no podía haber pensado sexualmente en ella antes de encontrarla con Kevin en la cocina.

-Oh, vamos -se mofó ella-. Hasta ayer ni siquiera habrías imaginado hacer nada conmigo. ¿Cuántos años tenía yo? ¿Dieciocho? ¿Diecinueve?

-Diecisiete. -Joe torció la boca en una sombría sonrisa-. Diecisiete y medio. Y todo lo que me pasaba por la cabeza en ese momento era ilegal, _________. Mis pensamientos no han cambiado. Pero ahora no iré a la cárcel si los hago realidad.

Joe parecía hablar en serio mientras la taladraba con esos penetrantes ojos.

-Durante ese tiempo deseabas...

-¿Follarte? Oh sí, eso y cualquier otra cosa que me hubieras dejado hacer. Te deseaba. Punto.

___________ tomó aliento, estupefacta. «Oh, Dios mío»... Clavó una larga mirada en la patente erección que parecía a punto de reventar la cremallera.

-¿Y todavía me deseas?

-¿Acaso no te lo acabo de decir?

Ella se humedeció el labio inferior. Cuando la ardiente mirada de Joe se clavó en ese gesto, a ___________ se le tensó el vientre y se le contrajeron los pezones. En su mente apareció una imagen: Joe recostado sobre ella, penetrándola con dura insistencia. __________ se había corrido la noche anterior con sus propios dedos con esa misma imagen mental. Sintió que se le calentaban las mejillas. No tenía sentido, se excitaba con un hombre que no sería más que un mentor para ella. Quizá fuera debido a una locura temporal, al estrés tras un frenético curso escolar o a una persistente curiosidad juvenil. Ya se le pasaría. Pero, de repente, algunas cosas tuvieron sentido.

-Entonces era por eso por lo que apenas me hablabas cuando trabajabas con mi padre.

-Sí.

-Y la razón de que hayas cambiado de idea sobre mi...favor.

-En parte. Kevin también tuvo algo que ver. Casi me arranca la piel a tiras con su lengua viperina.

-¿No quería que me hablaras de esa manera?

Joe asintió con la cabeza.

-Porque te desea tanto como yo.

-Y tú intentaste ahuyentarme porque piensas que no estoy en mis cabales.

Joe asintió con la cabeza.

-Aún lo pienso. Pero cómo Kevin me recordó, ya eres adulta.

-Llevo algún tiempo pensando en ello. He tomado una decisión. Ya no estoy en el instituto. No soy menor de edad, y no soy idiota.

-No creo que entiendas en realidad en qué te estás metiendo, pero es tu vida.

__________ se mordisqueó el labio inferior, sospechando que él tenía razón. Comprendía -de una manera abstracta- qué significaba participar en un trio. Esa misma mañana había leído un libro erótico y se había sentido excitada por la historia de una mujer amada por dos hombres totalmente dedicados a darle placer. ¿Qué mujer con sangre en las venas no se hubiera excitado?

Pero, a pesar de que Joe había dicho que no había sentimientos implicados en un trio, ___________ no lo creía. Aunque no tenía sentido, ella ya se sentía atraída por Joe. Probablemente porque siempre había sentido curiosidad por él. Tiempo atrás, él la había repelido tanto como la había atraído. Pero quien de verdad la atraía ahora era Nick. Lo había echado de menos tras una larga ausencia de casi cuatro años. Aunque ambos hombres no se parecían, lo más probable era que estuviera utilizando a Joe como sustituto de manera inconsciente. Eso, y que Joe había hecho más por ella sexualmente en quince minutos que Nick en todos esos años. _________ suspiró.

-No creo que Nick Jonas sea el hombre adecuado para ti.

Era normal que Joe pensara eso. Para Don Práctico, allí presente, ella era una groupie persiguiendo a una estrella, una quinceañera que fantaseaba tontamente con el «vivieron felices y comieron perdices». A él le resultaba difícil comprender su relación con Ncik, que se había desarrollado y evolucionado en los últimos años mediante e-mails y llamadas telefónicas.

____________ se encogió de hombros, intentando no parecer molesta.

-Tienes derecho a pensar lo que quieras. Pero como bien has dicho, es mi vida.

-Así es, y si quieres aprender todo lo que hay que saber sobre ser compartida por dos hombres, este es el trato -continuó él-. Regresarás a casa conmigo. Te quedarás con nosotros dos semanas. Y te enseñaremos todo lo que necesites saber.

Se sintió aliviada. Había ganado. Aunque estaba tentada de decirle que no a Joe, el orgullo no resolvería su problema con Nick. Éste había insistido en que ella no podía ser lo que él necesitaba, que era demasiado inocente para su estaño de vida. Iba a demostrarle que estaba equivocado aprendiendo todo lo necesario. Era la única manera de tener un futuro con el hombre que adoraba. A pesar de la manera abominable en que Joe había actuado el día anterior, __________ sabía que era un hombre de palabra. Le enseñaría todo lo necesario.Aun así, tenía que hacerle algunas preguntas más.

-¿Viviré con vosotros dos semanas?

Joe asintió con la cabeza.

-Una de las cosas más difíciles de llevar a cabo en un trio es satisfacer a dos hombres excitados. El sexo con dos hombres a la vez no es fácil. Algunos hombres también tienen exigencias individuales que querrán que tú satisfagas. A algunos les va el sexo matutino. Otros preferirán la medianoche o cualquier otra hora del día. Tendrás que aprender a tratar con distintos gustos.

Su explicación tenía sentido. Dos hombres darían, definitivamente, más trabajo que uno. La única complicación que veía era mantener relaciones sexuales varias veces al día cuando nunca las había tenido, pero así era como vivía Nick.

-Déjame adivinar, Kevin es el hombre de medianoche. Y tu momento favorito para tener sexo es por la mañana.

Joe negó con la cabeza.

-A Kevin le gusta más hacerlo por la mañana. A mí me vale cada vez que Kevin esté de humor si tú estas dispuesta. No te tomaré a solas. Nunca.

Igual que antes, él hablaba completamente en serio. No haría el amor con ella si Kevin no participaba. ¿Por qué razón? Su cara no decía nada; su expresión estaba demasiado vacía, casi dolorosamente en blanco. ¿Estaba ocultando algo? Tratándose de Joe, ¿quién podía saberlo?

-Así que si digo que sí, ¿tú querrás...?

La lujuria centelleó en sus ojos.

-Si Kevin está dispuesto y tú también, allí estaré.

La insinuación en sus palabras creó una cálida corriente que se extendió deliciosamente por el cuerpo de __________ hasta que se asentó dolorosa y peligrosamente entre sus piernas.

-¿Así que no soy sólo otro rollo más?

Él hizo una mueca.

-No.

-Mmm, está bien... Acabo de terminar el curso de enfermería, así que estoy libre. Tengo que estudiar para los exámenes, pero eso puedo hacerlo en cualquier parte. Tendré que ir a buscar algunas cosas y dejar una nota a mi padre de que voy a visitar a una amiga. De todas maneras, ahora está de viaje. Podría regresar mañana y...

-Un momento. Hay una regla.

¿Una regla? ¿Había reglas en los trios?

-¿Cuál?

-No lo hago con vírgenes, así que no te follaré de manera convencional.

_________ se puso tensa. No le gustaba ese lenguaje cortante, pero estaba acostumbrada a él. Lo que más le molestaba era su tono, como si ser virgen la convirtiera en una forma de vida inferior.

-Creo que eso ya lo hemos aclarado. Te he dicho que quiero reservar mi virginidad para Nick. Así que eso no será un problema.

-Quiero que recuerdes eso cuando las cosas se pongan calientes. -Le sujetó la cara entre las manos y la acercó más a su cuerpo. El intenso resplandor de sus ojos le dijo a __________ lo mucho que deseaba besarla-. Y se calentarán, _________.

Un escalofrío ardiente la atravesó.

-Ni lo olvidaré, ni cambiaré de opinión.

-No cederé cuando me implores.

__________ se soltó de su agarre.

-¿Cuando te implore? «Oh, Dios, alguien tiene mucha fe en sus proezas». La sombría sonrisa de Joe la puso de los nervios.

-Es uno de los placeres de ser compartida por dos hombres. Podemos conseguir que supliques por algo. Pero como ya hemos acordado aquí y ahora que no será sexo convencional, no habrá ningún riesgo.

Entonces, ¿qué tipo de sexo sería? ¿Oral? ¿Anal? Tampoco tenía experiencia en esas facetas. En dos semanas, se habría convertido en toda una experta en ambos casos. Ese pensamiento la hizo tomar aliento al sentir un peligroso arrebato de deseo.

-¿Riesgos de qué? ¿De embarazo?

Joe apretó los labios.

-De eso y de enrollarnos. Que seas virgen es una responsabilidad. Un hombre no debería follar a una virgen a no ser que tenga intención de reclamarla y conservarla para sí. Y yo no estoy dispuesto a reclamar a ninguna mujer... en ese sentido.

Asombroso. Anticuado y liberal a la vez.

-De alguna manera, no puedo decir que me sorprenda -comentó ella, notando el sarcasmo en su voz.

Joe sólo se cruzó de brazos y la miró fijamente, con una expresión insondable y la mandíbula tensa, un lenguaje corporal inequívoco. Sus labios apretados en una línea sombría y esos ojos parecían inexpresivos y despreocupados...a primera vista.
_________ lo miró de nuevo. Desolado. Eso es lo que parecía. Lo que denotaba la rigidez de su postura combinada con algún tipo de anhelo que ella percibía mientras lo miraba. Joe parpadeó, cambiando el peso de pierna, y retrocedió un paso. Fuera lo que fuese lo que ____________ había visto en sus ojos, había desaparecido.




CAP 7 *-*


___________ frunció el ceño. Señor, debía de estar loca, No era posible haber visto eso en su mirada. Joe era el último hombre a quien atribuir una emoción humana. Pero aquella mirada...lo más probable era que hubiera confundido su desolación con la molestia de tener que esperar al día siguiente para aliviar su excitación de cualquier manera que no fuera sexo convencional. El tema de que era virgen y de reclamarla no le molestaba de verdad. De hecho, dudaba mucho que lo hiciera. Lo más probable es que él no hubiera pensado apenas en los riesgos del sexo convencional como no fuera para decir que «no vírgenes» se correspondía mejor a «ningún tipo de compromiso».

-¿Debo decirle a Kevin que regresarás a tiempo para la cena?

Joe volvía a mostrar una expresión neutra, y, esta vez, _________ no buscó bajo la superficie. Dudaba que Joe fuera lo suficientemente sensible para tener sus propios demonios personales, pero si los tenía, ella no quería conocerlos.

-¿Cocinará él? Pues allí estaré.

Joe no sonrió. De hecho, parecía tan alegre como un hombre condenado a muerte.

-Te estaremos esperando.

Mas tarde...

Joe estaba tomando una cerveza en la cocina cuando Kevin abrió la puerta principal y apareció ___________ al otro lado. Parecía tan condenadamente inocente con una blusa blanca de encaje y una coqueta falda de flores, que él rechinó los dientes. Tenerla allí no auguraba nada bueno. «Maldición».

El indicio de picardía en los ojos de _________ no fue lo que lo puso duro; estaba así desde hacía veinte minutos, cuando había estado pensando en ella. Pero el deseo que hacía brillar las mejillas femeninas envió una nueva oleada de sangre a su miembro cuando Kevin la invitó a entrar. Ella aceptó con una sonrisa y entró en el vestíbulo con sus sandalias de tiras.Durante toda la tarde, su hermano se había comportado como un cachorro jadeante ante la promesa de un nuevo juguete.

Había adulado a Wiletta, su vieja asistenta, quien se encargaba de limpiarles la casa. Kevin también se había pasado las últimas cuatro horas preparándole a ____________ un delicioso plato de pollo, cuyo nombre Joe no sabía pronunciar, además del postre, una complicada tarta de chocolate y fresas. Joe negó con la cabeza. Kevin había comprado cuatro cajas de fresas y había escogido las mejores para la confección del pastel.
Pero Joe dudaba que lograran llegar al postre.

No tenía que preguntarle a Kevin el porqué de todo ese esfuerzo. Su hermano quería creer que finalmente habían encontrado a la mujer que podría complementarlos, la mujer que podía querer lo que ninguna otra mujer querría estando en su sano juicio: disfrutar de una relación a tres bandas con un militar retirado y un chef temperamental. Al parecer, Kevin se había olvidado de las miles de veces en que Joe había insistido en que no quería una relación permanente.

Aun así, su primo seguía insistiendo en que ___________ sería de ellos, quién sabía por qué. Joe le había señalado repetidamente que sus miembros no penetrarían el dulce sexo de _________. Que si ella iba allí, era sólo para familiarizarse con los trios y para prepararse para complacer a otro hombre.Nada de eso había importado. Kevin seguía convencido de que ___________ podría ser «la única». Dulce y curiosa. Suave y con un gran corazón. Según Kevin, ___________ era perfecta para vivir con dos hombres tan complicados como ellos.

Joe bufó. Sí, seguro que aquello terminaba como el final feliz de los cuentos de hadas. Pues no sería así, y Kevin tendría que descubrirlo por sí solo. Joe estaba cansado de señalarle lo evidente. Aun así, tenía que admitir que había algo en _________ que lo ponía a cien.Haciendo una mueca ante la erección que tensaba la bragueta de los pantalones de pinzas que Kevin había insistido que se pusiera, alzó la botella de cerveza y dio un largo trago. Mierda, estaba más duro de lo que nunca recordaba haber estado y lo único que había hecho era ver cómo ___________ atravesaba la puerta con una sonrisa vacilante.

-Hola.

La voz de __________ fue un suspiro suave y ligeramente tembloroso. Bien. Tenía razones para estar nerviosa. Él también lo estaba. Tenía las entrañas como un polvorín a punto de estallar.

¿Qué ocurriría con su reserva y autocontrol cuando Kevin y él la llevaran a la cama? Catapún. Sentía cómo la adrenalina corría por sus venas como solía ocurrir después de una misión. Necesitaba follar, y no podría contenerse demasiado tiempo. Y lo que era peor... parecía estar obsesionado con ella.

Era muy probable que _________ acabara implorando ser penetrada. Pero cuando suplicara por un duro miembro en su sexo, ¿cumpliría él la promesa de permitir que siguiera siendo virgen?

A pesar de lo que habían acordado, no estaba seguro. Podía follarla, podía reclamarla, pero ¿podría afrontar las consecuencias? ¡Demonios, no! No quería correr más riesgos con vírgenes. Ni hablar. Nunca más. ___________ aprendería todo lo que pudieran enseñarle en dos semanas y luego se iría. De una manera u otra tendría que resistir la tentación.

-Adelante -decía Kevin, cogiéndole la pesada bolsa de viaje y dejándola en el suelo del vestíbulo-. Nos alegramos de tenerte aquí. Me encanta que hayas decidido quedarte con nosotros. Y si Kevin se salía con la suya, _________ no se iría nunca.

-Gracias por cambiar de idea.

_________ parecía cohibida mientras se colocaba el sedoso pelo rojizo detrás de la oreja y sus ojos color avellana recorrían con rapidez la salita y la cocina. Su mirada se encontró con la de Joe y ninguno de los dos la apartó. Ella contuvo el aliento ante la descarga eléctrica que le recorrió el cuerpo. El sintió una punzada en el vientre y un fuerte tirón en su miembro duro. Maldición. Estaba perdido.

Kevin tomó la mano de __________ y la guió a la cocina.

-Yo no necesitaba cambiar de idea. Por lo que a mí respecta, siempre has sido bienvenida.

«Gracias por echar una mano, hermano».

-Joe. -Su nombre tembló en los labios de ella.

El sonido descendió directamente a su polla. Dado que no confiaba en sí mismo para no revelar los sucios pensamientos que le pasaban por la cabeza, guardó silencio y asintió brevemente.

-¿Un vaso de vino? -le preguntó Kevin, guiándola al centro de la cocina.

-Claro. Gracias. ¿Tienes vino blanco?

-Tengo un excelente chardonnay.

-Perfecto.

Kevin le dirigió una mirada reprobadora al pasar por su lado. ¿Qué demonios quería su primo que hiciera? A Joe no le gustaba el vino. Kevin tenía el don de la palabra, así que Joe le dejaba llevar la conversación. Era lo mejor, ya que Joe sólo hablaba como un cavernícola. Además, no tenía nada que decir. Si tocaba a ________ ahora mismo, Kevin sólo oiría dos sonidos: él arrancándole la ropa y ella gritando como una loca cuando la boca de Joe le cubriera el clítoris hasta que se corriera.

-Huele genial -murmuró ella, dirigiendo una tímida mirada en dirección a Joe.
Sonriendo de la misma manera encantadora que un maldito presentador de un programa de entrevistas, Kevin le ofreció a ___________ una copa de vino.

-Espero que te guste. Ponte cómoda. O, si lo prefieres, dile a Joe que te enseñe la casa.
____________ tomó un sorbo de chardonnay, luego dirigió una mirada ansiosa en dirección a Joe. Se pasó la lengua por el exuberante labio inferior y a Joe se le aflojaron las rodillas.

-Me encantaría -dijo ella.

Lo que a él le encantaría sería ver esa lengua deslizándose por su glande. Tragó saliva ante aquella imagen mental que le arrebató la mayor parte de su autocontrol.

-Claro -dijo él, intentando no hacer una mueca.

Joe atravesó la cocina y le posó la palma de la mano sobre la cintura porque no podía estar un minuto más sin tocarla. Curvas cálidas y firmes. Sensible. Joe recorrió sus formas con la mirada, y no se le pasó por alto que se le habían endurecido los pezones en el mismo instante en que la tocó. Y ese olor... a melocotones, azúcar moreno y canela. Intimo, picante y excitante. Inhaló de nuevo. Santo cielo, si seguía poniéndose más duro, la cremallera le iba a dejar marcas permanentes en la polla.

Con un suave empujón, apartó las manos de ella y la condujo fuera de la cocina, de vuelta a la salita, luego al vestíbulo, donde cogió la brillante bolsa de viaje de color azul. Colgándosela al hombro, la miró.

-Hay dos dormitorios y un despacho al final del pasillo. El grande es el de Kevin, ya que vive aquí todo el tiempo. Yo sólo estoy entre una y otra misión o, como ahora, cuando me estoy recobrando de una lesión.

-¿Qué te ocurrió?

A Joe no se le escapó el tono de preocupación en su voz, algo que provocó que quisiera inmovilizarla contra una pared para besarla. No sólo quería follarla. Aún quería... «No, ni hablar». Pero su pequeña muestra de preocupación le atraía de una manera desconocida para él, aunque era igual de efectiva que una sirena enredándolo con sus encantos.
Si no tenía cuidado, acabaría colgado de ella, por citar un cliché. Ya había pasado antes por eso con Heather, y nada le gustaría más que deshacerse de esos recuerdos imborrables, así que cerró su mente a cal v canto decidido a no fastidiar las cosas de nuevo.

-Un gilipollas con una navaja quiso dibujar la marca del Zorro en mis costillas. Pero ahora, tras doce puntos y una vacuna contra el tétanos, estoy como nuevo.

-Tanto mi padre como tú tenéis un trabajo muy peligroso.

-Para mí sería muchísimo peor estar sentado tras un escritorio.

-Depende de cada caso, pero sé que los hombres de acción como ustedes siempre necesitan patear algunos traseros.

Joe no pudo contener la sonrisa que le asomó a los labios.

-Exacto.

Unos metros más adelante, él abrió la puerta que daba paso a una pequeña habitación con paredes blancas. Había una cama de matrimonio, una silla, una lamparita y un escritorio con un portátil. Jamás ganaría un premio de decoración, pero era funcional.

-Ésta es tu habitación. -No era una suposición; _________ lo sabía.

-Sí.

-Es como tú.

-¿Aburrida? -la provocó él.

-Dura -se rió ella-. Podría llamarte un montón de cosas, pero aburrido no es una de ellas.

El tono ligeramente ronco de su voz aún seguía clavándose en su miembro. Nunca le habían gustado mucho los melocotones, pero el olor que ella desprendía le aceleraba el pulso. Maldita sea, Kevin siempre hacía de las cenas en compañía un evento especial. ¿Cómo se las iba a arreglar para no tumbar a _________ sobre la mesa y comérsela a ella en vez de la comida?

-Es funcional, limpia y sencilla. A ti te gustan las cosas así.

Oh, maldición. Lo había calado demasiado bien sin que él se hubiese dado cuenta. Volvió a sentir ese peligroso impulso de querer besarla, junto con el deseo de abrazarla sólo por el placer de sentirla contra su cuerpo. «Ni hablar. Era una estupidez. Un error. No debía suceder». Saborearía su dulzura antes de poseer su culo, pero el afecto... quedaba fuera de toda cuestión.
__________ lo tomaría como lo que no era. Maldición, incluso podría tomarlo él.

-Exacto -murmuró él, cerrando la puerta.

Cruzando el pasillo, abrió la puerta del despacho de Kevin. Con paredes de un profundo tono borgoña y madera oscura, vitrinas de cristal y pomos de latón, parecería el elegante refugio de un caballero inglés si no fuera por el ordenador de sobremesa, un teléfono inalámbrico, un fax y una impresora multifunción. Tras el escritorio de nogal había un sillón de piel y una librería de madera más clara que tenía colgado al lado un premio de cocina que Kevin llamaba «el medallón».

-Vaya -suspiró __________-. Es un despacho precioso. Kevin tiene muy buen gusto.

¿Por qué las mujeres siempre decían eso? Por lo general, los hombres con «buen gusto» eran gays, pero sabía de primera mano que Kevin era tan heterosexual como él.Por primera vez en su vida Joe lamentó las inclinaciones sexuales de Kevin. De no ser por eso y por el interés que su hermano tenía en ___________, Joe podría haber encontrado la manera de que sólo fuera suya, de tenerla con las piernas bien abiertas sobre la cama y él solo encima de ella, follándola.

«¡No!». Sería como volver a pasar por lo mismo. No es que __________ fuera Heather, pero se le parecía bastante. Habían pasado doce años desde aquel terrible verano en que comenzó a compartir a las mujeres y a conseguir que alcanzaran el máximo placer.

-A Kevin le encanta la decoración y la cocina.

-Es un hombre maravilloso. -Los ojos color avellana de _________ se iluminaron mientras observaba la estancia.

Joe contuvo una punzada de irritación. Kevin era un buen cocinero y un buen decorador, y, por supuesto, eso tenía que impresionarla. Pero había ido allí por sexo, y, en lo concerniente a eso, se juró a sí mismo que sería él quien se le quedara grabado en la mente.

Girándose, Joe salió del despacho y regresó al pasillo. Abrió la puerta y dejó la bolsa de viaje en el suelo.

-Ésta es la habitación de Kevin.

Era espaciosa y con una ecléctica mezcla de lo antiguo y lo moderno, de tecnología y clasicismo. Colores marrones, aceitunados y dorados, con alguna salpicadura de rojo, junto con una enorme cama que invitaba a cualquier mujer a acomodarse en ella. Le molestaba saber que _________ no sería la excepción. ____________ miró su bolsa de viaje en el suelo de la habitación de Kevin y luego la cama.

-¿Dormiré aquí?

Joe tragó aire e intentó no imaginar a ________ desnuda en la cama de Kevin, intentó no pensar en ellos dos durmiendo, tocándose, follando a unas paredes de distancia. Aquel pensamiento le produjo una violenta oleada de furia que le hizo cerrar los puños con fuerza.____________ dormiría con Kevin. Era lo mejor. Menos tentación para él. Kevin dormía toda la noche de un tirón, pero no era el caso de Joe. Y si no tenía a su lado a la mujer que más le había excitado durante la última década, cuando permaneciera insomne la noche siguiente, no podría acariciarle la piel sedosa, ni susurrarle palabras picantes, ni alabar su sexo. Y querría hacerlo. Mierda, quería hacerlo ahora. «Una mala señal, muy mala».

-Sí. Kevin tiene la cama más grande. Y yo no duermo demasiado bien. No me gustaría desvelarte.

_________ se giró lentamente hacia él y le miró fijamente.

-Sé que piensas que cometo un error, y que no te emociona demasiado ayudarme...

Ella tenía razón y a la vez no la tenía. Estar allí para ser educada sexualmente por Kevin y por él, era un arma de doble filo. Joe pensaba que estaba equivocada. _________ no parecía el tipo de mujer que podía hacer de los trios una manera de vivir. Pero para satisfacer la necesidad puramente egoísta de tocarla, la ayudaría. Aun así, odiaba que ella quisiera aprender a ser compartida para luego ponerlo en práctica con un niño bonito como Nick Jonas, una estrella del pop que probablemente tenía un harén de admiradoras en cada ciudad del mundo y que acabaría rompiéndole el corazón. En realidad, si era sincero consigo mismo, ni siquiera quería compartirla con Kevin. «Guau». Kevin y él eran hermanos, y desde aquel desastroso verano con Heather, Kevin y él habían compartido casi todo, incluidas las mujeres. Y ahí estaba él, admitiendo que quería a __________ para él solo.

Esa confesión no era buena para su alma, decidió Joe, ya que le hacía sentirse fatal. __________ alargó la mano y le tocó el brazo, haciendo que deseara desnudarla y tumbarla en la cama de Kevin. Maldita cena. Una parte de su ser, sentía la tentación de dejar a un lado su decisión de no volver a acostarse con una mujer a solas.

-Pero -murmuró ella-, no voy a complicarte la vida. Te lo prometo. Sé que en el fondo no me quieres aquí.

No. La realidad era que sí que la quería allí, mucho más de lo que debería. Y _________ era una chica lista; no tardaría mucho en darse cuenta.

-Está bien.

Joe cerró la puerta del dormitorio de Kevin -y a las perturbadoras imágenes de su hermano y _________ enlazados y solos- y volvieron al pasillo. Después atravesaron la salita y luego fueron por otro pasillo.

-Éste es el cuarto de los juegos. -Le mostró una espaciosa estancia con un minibar y una mesa de billar que, gracias a Kevin, tenía la suficiente elegancia para evitar que se pareciera a la sala de recreo de un par de solteros.

-Ésa es nuestra guarida. -Joe señaló otra habitación que incluía una pantalla de plasma gigante, un par de sofás de cuero, un par de consolas de juegos y unas ventanas muy masculinas. Le había dicho a Kevin que los dominios de un hombre tenían que estar libres de cortinas.

-Aquí es donde nos relajamos. Hay una estantería con libros y películas en la pared de atrás. Así que si alguna vez te aburres...

-Gracias. Ahora mismo tengo que preparar los exámenes de enfermería así que me dedicaré a estudiar, al menos en los momentos en que no estemos...ocupados.

El rubor inundó las mejillas de _________ de nuevo. Aquella piel tan pálida no le permitía ocultarlo. Ese pensamiento lo excitó. Lo excitó pensar lo roja que se le pondría la piel...Demonios, volvía a ponerse duro otra vez.

Joe se colocó detrás de uno de los sofás para ocultar su erección e hizo una mueca. ¿Cómo podría contenerse durante las dos horas que a Kevin le gustaba que duraran las cenas? En ese momento, daría cualquier cosa por un par de hamburguesas con tal de que todos estuvieran dispuestos a comérselas desnudos.

-La mayoría de los días, esto está bastante tranquilo, así que será un buen lugar para estudiar. Ahora ya conoces la casa. Hay jacuzzi ahí fuera.

_________ frunció el ceño.

-Vaya, no he traído bañador.

-Incluso aunque lo hubieras traído, no lo llevarías puesto.

-Oh. Ya veo...-captó la insinuación sexual y sus ojos color avellana se iluminaron.Tomó un trago de vino y luego se mordió el labio. Joe estuvo condenadamente cerca de saltar sobre el sofá, empujarla contra la pared y desnudarla.

-Tiene sentido. -Le dirigió una sonrisa nerviosa-. De cualquier manera, vas a verme desnuda.

Sí. El iba a hacer bastante más que mirarla, aunque ese momento estaba tardando mucho en llegar.

-¡La cena! -gritó Kevin desde la cocina.

Agradeciendo que comenzaran de una vez las dos horas de anticipación que conducirían al verdadero festín, Joe guió a ________ a la cocina. Kevin los esperaba con la mesa preparada. Su hermano ayudó a ___________ a sentarse, apartándole la silla como un caballero. Maldición, ¿por qué no se le había ocurrido a él? Intentando no parecer contrariado, Joe se sentó y observó cómo Kevin servía la comida, el vio, cómo sonreía, coqueteaba y la acariciaba de manera casual, algo que le enfureció sobremanera. _________ se sonrojó y sonrió, y absorbió cada una de las palabras de Kevin, algo que le enojó todavía más.

Él necesitaba tirársela de una vez. _________ estaba allí por el sexo. Y punto. ¿A quién le importaba que él no fuera Sir Galahad?
Y más tarde, cuando estuvieran desnudos y en la cama, Joe probaría que aunque aquellas cualidades que Kevin mostraba eran buenas, sería él quien la haría retorcerse de placer. Estaría en sintonía con ella. Podría sentir cómo crecía su deseo, cómo se aferraba a su cuerpo.Y usaría esos deseos para hacer que se corriera tantas veces que ________ perdería la cuenta. Se juró a sí mismo que su nombre sería el único que pronunciarían los labios femeninos.




CAP 8

La cena fue suculenta y duró demasiado tiempo.Kevin sabía cocinar, de eso no cabía duda. Dominaba con maestría un arte que ________ admiraba, ya que ella apenas sabía hervir agua. No era hábil en casi ninguna de las llamadas «artes femeninas». Era el resultado de haber crecido entre hombres que se pasaban la vida en misiones altamente secretas y que se mostraban paranoicos con la seguridad.

Con sinceridad, ________ estaba bastante sorprendida de que la blusa de encaje y la falda que se había puesto no le provocaran urticaria, ya que lo cierto era que sabía más de armas de fuego que de alta costura. Más sobre las artes marciales que sobre el maquillaje. Por ese motivo, intentar mantener un romance en el pasado había sido ridículo. Sólo esperaba que cuando Joe y Kevin la instruyeran -no que salieran con ella-, ese tipo de cosas no le importaran igual que no le importaban a Nick.

-¿Te ha gustado la cena? -preguntó Kevin.

¿Qué si le había gustado? Se había quedado completamente sorprendida por la maestría culinaria de Kevin. Se había ganado con creces el reconocimiento internacional que tenía.Pero después de casi dos horas de deliciosa comida, cháchara y de que todos se dedicaran a evitar por tácito acuerdo lo que vendría a continuación y lo que eso acarrearía, _______ tenía los nervios más afilados que cualquiera de los selectos cuchillos de cocina de Kevin. No podía contener la anticipación ni controlar la testosterona que bullía en la estancia, o el espeso deseo que se deslizaba entre sus piernas.

Basándose en los monosílabos con los que Joe había contestado durante la última hora, suponía que él estaba más que listo para ponerse manos a la obra. O era eso, o que seguía sin estar feliz de tenerla allí. ________ apartó a un lado el incómodo pensamiento.

-La cena ha sido maravillosa. Gracias por una comida tan buena, Kevin. Todo ha sido espectacular.

-¿Más vino? -Las palabras eran una pregunta educada, pero sus ojos tenían un brillo travieso, como si hubiera hecho la pregunta sólo para jugar con ella.

-No, gracias. Dos copas es mi límite o me quedaré dormida.

-¿Una copita de Jerez?
Un asomo de sonrisa curvó la boca plena, pecaminosa y roja de Kevin. Era un hombre atractivo, sensual, juguetón, de trato fácil, cultivado y curioso. Era sorprendente que aún no lo hubiera cazado alguna mujer.Pero en ese momento, __________ quería estrangularlo por prolongar su agonía.

-No quiero nada más.
Kevin se puso en pie y dejó su plato en el mostrador de donde cogió un postre de chocolate.

-¿Y postre? Puedo hacer café si queréis. Lo tengo con canela, vainilla francesa...

-Te lo agradezco mucho, pero lo que me gustaría es que nos fuéramos a la cama de una vez.

Kevin se detuvo en medio de la cocina, con los platos en la mano. Joe contuvo el aliento. Ninguno de los dos se movió. «Oh, no». ¿Acaso había mal interpretado las vibraciones? Habían parecido interesados. Durante la cena, Joe sólo había dicho lo justo, y la había mirado con esos ojos ardientes hasta que ella casi se había quedado sin apetito. Kevin no había hecho más que coquetear, tocándole las manos, rozándole la rodilla con la suya, alimentándola con su tenedor.

___________ lo miró a través de la cocina. Kevin se había puesto duro, la bragueta de los pantalones parecía a punto de reventar. A su izquierda, una silla arañó el suelo, rompiendo el silencio sepulcral. Joe se había puesto en pie y _________ descubrió que estaba en el mismo estado que su hermano... listo para la acción. Así que no había malinterpretado nada ¿verdad? O quizá no... quizá el deseo de Joe no tenía nada que ver con sus palabras. Quizá Kevin tenía sus dudas. Maldición, no lo sabía. La inexperiencia no era de mucha ayuda ahora.

-Lamento haberlos incomodado -se disculpó-, no estoy acostumbrada a pensar antes de hablar. Mi familia nunca lo hace, así que yo...

-Vamos. -Joe le agarró de la mano y le tiró del brazo, casi arrastrándola en su prisa por abandonar la cocina.

-¿A la cama?

-¡Pues claro!

Joe la deseaba. La excitación la atravesó, haciéndole hervir la sangre. Por fin. Había llegado el momento. Iba a descubrir de qué iba todo eso de los hombres y el sexo, algo que iba más allá del placer de la masturbación. Y lo iba a hacer de la mano de los dos hombres más guapos que había conocido nunca. Con el deseo burbujeando en su cuerpo, pensó que en ese momento no le molestaba lo más mínimo la idea de ser compartida. Aprendería todo al respecto para que cuando Nick regresara a Texas, al cabo de unas semanas, supiera todo lo que hacía falta saber y cómo ofrecérselo. A él no le importaría hacer más profundo ese vínculo especial porque ella ya no sería demasiado inocente para adaptarse a su estilo de vida.

Kevin intentó parecer molesto.

-Me he pasado mucho tiempo haciendo este postre.

__________ le dirigió una mirada provocativa por encima del hombro.

-Será un buen tentempié para medianoche.

-Lo será si me dejas comérmelo de tus pechos -murmuró Kevin, acercándose a ella.
________ soltó una risita juguetona.

-Sólo si me prometes que lamerás hasta la última miga.

Kevin murmuró algo entre dientes y la siguió, pero ella no pudo oírlo pues Joe ya la arrastraba por el pasillo hacia la enorme cama de Kevin. En menos de treinta segundos, ella estaba acostada, con el enorme cuerpo de Joe cubriendo el suyo y con las rodillas masculinas separando las de ella. La boca de Joe cayó sobre la de ella antes de que la cama dejara de moverse.

Él se apoderó de sus labios y la besó profundamente, azuzándola, inflamándola. ________ le rodeó el cuello con los brazos y se perdió en su sabor picante y en sus caricias. La demanda masculina estaba llena de desesperación; _________ la degustó. La impaciente lujuria de Joe fluía con cada cálido roce de su lengua contra la de ella, con la tensión de los duros hombros masculinos bajo sus dedos.

Joe le separó las piernas un poco más y apretó su miembro directamente contra ella. Oh, era tan bueno. No, mucho más que bueno. Era salvajemente excitante. Él encajaba tan bien, como si hubiera nacido para acunarse entre sus muslos. Y cuando embistió contra ella, rozando su clítoris, ella dejó escapar un gemido dentro de su boca, aturdida de que él pudiera llevarla a tal excitación sexual en tan sólo unos segundos. Joe se tragó su respuesta y empujó contra ella una vez más.

A la derecha, la cama se hundió de nuevo. El calor la inundó, acercándose cada vez más, hasta que otro duro cuerpo masculino se acomodó a su lado. Kevin. Sin camisa, como descubrió cuando extendió la mano para tocarlo. Los dedos de _________ encontraron una piel tan suave como el ante sobre músculos acerados y afilados. Luego acarició su pelo oscuro sobre los hombros anchos.

Kevin le plantó una serie de besos suaves en la mejilla y luego bajó por su cuello mientras metía una mano entre ella y Joe, hasta que encontró el duro punto de su pezón a través de la blusa y lo acarició. _________ sintió un dulce hormigueo en ese lugar. Y que se humedecía entre las piernas. «¡Oh, vaya!».Joe apartó la boca de la de ella y bajó los labios a lo largo del cuello para saborearle la piel y mordisquearle la clavícula.

Un tembloroso suspiro salió de sus labios y abrió los ojos para ver a Kevin y su ardiente mirada observándola, invitándola a pecar. _________ enterró los dedos en su pelo suelto. Kevin parecía un caballeroso pirata -apenas domado, sensual, excitante- dispuesto a tomar cualquier cosa que quisiera. ________ contuvo el aliento cuando él se acercó un poco más.
Luego Joe la distrajo desabrochándole los botones de la blusa de encaje y abriéndole la delicada prenda, luego subió el sujetador y la expuso ante su hambrienta mirada.

Le cubrió un pecho con la enorme mano. ________ jadeó ante el electrizante contacto. Joe no le dio tiempo a que se acostumbrara. Levantó el seno, y lo sopesó, luego le pasó el pulgar por la tensa cima. _______ se estremeció. Apenas tuvo tiempo de sobreponerse a la caricia de Joe antes de que la boca de Kevin cayera sobre la de ella. Como un maestro, jugó con ella. Lo hizo con suavidad, con un leve roce de labios, un lametazo en el labio inferior, un suspiro erótico cuando apretó su boca contra la de ella, prometiéndole profundizar más el beso, pero sin hacerlo.

Gimiendo con desasosiego, levantó la boca hacia la de Kevin que, simplemente, sonrió, luego le mordisqueó el labio inferior de manera juguetona y tierna mientras la llenaba de anticipación y deseo. Todavía en sus pechos, Joe era cualquier cosa menos suave, dejando claro que no tenía intención de ser ignorado. Le succionó el pezón con dureza, llevando el deseo directamente a ese punto dolorido que se puso duro contra la lengua masculina. Luego lo mordisqueó con la suficiente fuerza para que doliera y enviara una bola de fuego desde su pecho a su vientre para estrellarse justo entre sus piernas. ________ gimió y se arqueó contra él.

-Es preciosa, Joe. -Murmuró Kevin contra la boca de ella-. Mejor que cualquier fantasía.

______ se sintió arder ante el halago, pero se descubrió conteniendo el aliento en espera de la respuesta de Joe. ¿Opinaría él lo mismo? No es que importara mucho. Su objetivo era aprender a complacer a Nick. Era la única razón por la que estaba allí, aunque fue difícil recordarlo cuando Joe alzó la boca y la llevó al otro pecho, creando otra bola de fuego y necesidad que la hizo jadear y humedecerse.

-¿Verdad, Joe? -insistió Kevin.

«¿Lo soy?». ¿Por qué la opinión de Joe tenía tanta importancia, maldita sea? Quizá porque pensar que el hombre que le iba enseñar los misterios del sexo no la encontraba atractiva le resultaba insoportable. Quería que él la viera hermosa. Tenía que ser eso.

-Sí -dijo él, gimiendo sobre su pecho, golpeándole el húmedo pezón con el aliento, enfriándolo y endureciéndolo a la vez-. Como un sueño húmedo.

Sus palabras vibraron en lo más profundo de _________, directamente entre sus pliegues hinchados. Dios, lo deseaba. Palpitaba por él...Luego sintió las manos de Joe bajo la falda, levantándosela, subiéndosela, deslizando la suave tela sobre su piel. Las sensaciones no la excitaron tanto como saber que las ásperas palmas de Joe seguirían el mismo camino; por sus pantorrillas, las rodillas, los muslos, por las caderas.

El roce de las manos callosas de Joe sobre su sensible piel la excitó todavía más. La bola de fuego se multiplicó y se centró entre sus piernas, justo bajo su clítoris. Kevin abrió el broche delantero del sujetador y le chupó uno de los pezones mientras Joe se arrancaba la camisa, se sentaba en cuclillas y la miraba fijamente.

-Esto tiene que desaparecer. -Se refería al tanga de color beige que _______ se había comprado esa misma mañana para llevar puesto algo erótico.

Antes de que pudiera quitárselo, Joe agarró uno de los lados. Con una mirada ardiente en una cara cuyos rasgos gritaban que estaba arrebatado por el deseo, enrolló la tela en su puño y tiró. Una boqueada de sorpresa y un rasgón más tarde, _______ estaba prácticamente desnuda.

Kevin lo convirtió en un hecho quitándole la blusa y el sujetador y luego deslizándole la falda por las caderas hasta el suelo. Joe siseó con fuerza cuando bajó la vista hacia ella, y centró su mirada descarada entre sus piernas, en los cortos rizos rojizos. Una mirada a la derecha le indicó que Kevin miraba en la misma dirección que su hermano, deslizando la mirada por sus curvas y depresiones, desde los pechos, bajando por la cintura y el vientre, hasta más abajo.

Kevin parecía dispuesto a saborear cada instante. Joe... esos ojos ardientes le dijeron a ____________ que él estaba preparado para darse un festín. Ahora. ___________ contuvo el aliento. El corazón le latía a toda velocidad, palpitando por todo su cuerpo y haciendo latir su clítoris dolorosamente.

-¿Joe? -preguntó Kevin con suavidad.

Esa pausa en Joe debía ser inusual. ________ podía ver la confusión de Kevin bajo la lujuria. No tuvo tiempo de pensar ni de fruncir el ceño antes de que la voz ronca de Joe vibrara dentro de su cuerpo, incrementando el deseo un poco más.

-Maldición, está mojada.

-Bien -murmuró Kevin -. ¿Por qué no compruebas lo mojada que está?

«¡Sí, por favor!». Si _________ no hubiera sabido ya que chorreaba de deseo, Joe se lo hubiera probado deslizándole los pulgares sobre los hinchados labios sexuales y abriéndoselos, introduciendo las puntas de los dedos por la resbaladiza piel.

Su toque era eléctrico como si estuviera forzando a que sus pliegues hinchados se abrieran ante sus miradas hambrientas. Sabiendo que los dos la observaban y que pretendían que su deseo se incrementara, _________ casi dejó de respirar. Uno de los pulgares de Joe se deslizó más cerca de su húmeda abertura, y _______ sintió el agudo vacío.

Ansió que él llenara su sexo con la rígida longitud de su miembro... «No. Aquello era peligroso. Y equivocado». Pero con cada roce, el cuerpo de _______ fue cediendo a las demandas de Joe hasta que perdió el control y levantó las caderas en una súplica silenciosa.

-No hagas eso -le advirtió él-. No me tientes a penetrarte.

A pesar de su estado febril, los pensamientos le dieron vueltas en la cabeza. ¿Estaba él molesto porque ella quisiera experimentar más de lo que él podía darle? ¿O porque su mítico autocontrol pendía de un hilo?

Ese último pensamiento era estimulante. Que la inexperta _________, una chica cuyas coletas y clases de kárate él solía ridiculizar, pudiera excitarlo de esa manera era alentador. Una mirada a Kevin probaba que él tampoco estaba en su mejor momento.

Con los ojos entrecerrados, _________ les dirigió a ambos hombres una mirada somnolienta, luego buscó con la mirada el pene de Joe que deformaba la tela de los pantalones. Duro, grueso...y cada vez más grande, igual que ella lo veía a él. _________ les dirigió una sonrisa provocativa, y, antes de recapacitar, volvió a levantar las caderas hacia Joe.

Él gruñó y buscó su cremallera.

-Estás implorando que te dé lo que no quieres que te dé. Detente ya.

-Haz que se corra de una vez -murmuró Kevin, la voz de la cordura-. Está excitada y no sabe lo que pide.

_________ frunció el ceño. Claro que sabía lo que quería... ¡alivio! Joe la deseaba, sólo había que mirar la potente erección. Pero él decía que no, igual que había dicho que no al coito convencional durante sus conversaciones. ¿Por qué? ________ sabía que a él le gustaban las mujeres. «Nick». No podía olvidarse de Nick. Necesitaba experimentar con el sexo, pero debía de seguir siendo virgen para él, como había dicho que sería.

Joe le había jurado que no se acostaría con una virgen, que no quería reclamar a nadie. Ahora lo recordaba, pero de alguna manera, la postura de Joe la irritaba. Joe cerró los puños. Tragó saliva. El esfuerzo de resistirse a ella le estaba costando todas sus fuerzas.

-De acuerdo -dijo por fin con un tono ronco que la hizo licuarse aún más-. Voy a hacer que te corras.

-Ya lo hablamos antes -le confesó Kevin a ella, acercándose más para darle un beso en la boca y luego en el pecho-. Durante esta noche, disfrutarás con nosotros. Te acostumbrarás a las sensaciones de dos hombres dándote placer a la vez. Cuando estés preparada te enseñaremos cómo complacernos a nosotros. Sin prisas ni presiones, ¿vale?

_________ asintió con la cabeza, apenas capaz de pensar en algo que no fuera Joe y su promesa. Iba a hacer que se corriera. _________ no dudaba de que lo hiciera. En treinta segundos...o menos. ¿Desaparecería de esa manera el doloroso vacío que sentía en su interior?

Levantando la cabeza para mirar a Joe, observó las mejillas ardientes de él, el rudo subir y bajar de su pecho musculoso, los tendones y venas tensos como cuerdas en los gruesos antebrazos. Atractivo, poderoso y muy masculino. Una nueva oleada de deseo latió en su vientre, en su sexo. «No. Piensa en Nick». Cualquier placer que le diera Joe debía ser únicamente por motivos educativos. Y tendría que ser suficiente. No rodía pensar en su enorme, palpitante y más que preparado pene en su interior.

-Tócame, por favor -las palabras salieron de sus labios, suaves e implorantes.

-Lo haré. Voy a aprender todas las maneras de hacer que te corras y luego conseguiré que me implores que me detenga.

«Oh, Dios». ¿A qué se refería? _________ esperaba que cumpliera cada una de esas palabras. Se tragó un nudo de lujuria.

-Por favor.

Incapaz de detenerse, alzó las caderas una vez más. Joe no rechazó la invitación para tocarla.Deslizó un grueso dedo en las húmedas profundidades, mientras le rozaba el clítoris con el pulgar.

Chispas eléctricas se convirtieron en magia sobre su piel, haciéndole arder la sangre de pura necesidad. _________ gimió. Cuando él repitió el proceso, y Kevin se inclinó sobre su boca para besarla con exigencia sensual, sus gemidos se convirtieron en quejidos.

Kevin se tragó los sonidos y le cubrió un pecho con una mano, jugueteando con el pezón, pellizcándolo suavemente, retorciéndoselo. Excitándolo. Enviando más oleadas de lujuria hacia su sexo, donde se unieron al placer que su cuerpo obtenía de cada roce del pulgar de Joe sobre su clítoris.

Con las piernas tensas, arqueó la espalda, sintiendo que el climax se acercaba. Y la había estado tocando ¿cuánto? ¿Menos de dos minutos? __________ se ahogaba, volaba, latía de dolor y...no quería que fuera de otra manera.

Joe introdujo un segundo dedo en la vagina, luchando por deslizar ambos dedos en su interior. El placer se convirtió en una dolorosa sensación cuando él la penetró profundamente con los dedos. Al fin, su carne los absorbió y aceptó. Él maldijo entre dientes.

-Está caliente y me está quemando vivo.

Kevin asintió con la cabeza, respirando contra el cuello de __________ mientras le mordisqueaba el lóbulo de la oreja.

-Dime cómo la sientes.

El hedonista Kevin era quien alentaba a Joe, quien intentaba llevarla hasta el orgasmo con palabras provocativas, coqueteando peligrosamente con el escaso autocontrol de Joe.

-_________ está condenadamente apretada y caliente. Su sexo me atrapa. Me aferra, palpita. ¡Maldición!

-Penétrala con los dedos.

Joe contuvo el aliento y comenzó a meter y a sacar los dedos del apretado pasaje.

-No puedo parar. Es demasiado bueno para parar.

-Córrete para nosotros -murmuró Kevin en el oído de __________, rozándole los sensibles pezones con los pulgares.

_______________ se sentía hinchada en todas partes. Ensartada profundamente. Le dolía la carne interior de la vagina. Estaba húmeda de sudor, mojada de deseo. Le palpitaba el corazón y la sangre corría a toda velocidad por sus venas. Toda ella se estremecía. Y Joe seguía moviendo el pulgar de manera incesante, rozándole despiadadamente el clítoris, deslizando los dedos dentro y fuera, tocando un sensible lugar dentro de su sexo que ella desconocía.

Kevin murmuró contra su boca.

-Eres tan hermosa. No puedo esperar a ver cómo gritas de placer.

Luego, con sus insistentes dedos, él le pellizcó el dolorido pezón. Fue demasiado. Demasiado para resistirse. Contenerse no era una opción. El fuego ardió. La sangre rugió. _________ jadeó, gimió, gritó... antes de que el placer que sentía entre las piernas sufriera un incremento de energía que explotó como una supernova, enviándola a un mundo de éxtasis que ella jamás había imaginado que existiera.

-¡Sí! -Los dedos de Joe permanecían dentro de ella, y _________ podía sentir sus propias contracciones en torno a ellos, apretándolos y soltándolos mientras la seguía acariciando-. Si. Otra vez -le exigió él-. Córrete otra vez.

Ella gimió.

-No creo que pueda.

Kevin se rió, con un sonido ronco que hablaba de una promesa sensual.
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 30th 2012, 12:52

segunda parte del maraton


CAP 9

-Nosotros cuidaremos de ti.

-Pero es que después de haberme corrido una vez, no creo que...

Joe negó con la cabeza con precisión militar o con cólera... o con una mezcla de ambas cosas.

-No con dos hombres. Con nosotros te correrás repetidamente, hasta que caigas inconsciente.

«¿Inconsciente?». __________ abrió la boca para protestar, aunque no tenía energía suficiente. Y, la verdad, tampoco podía centrarse en nada que no fuera el pulgar de Joe jugando todavía con su clítoris, provocando más latidos y palpitaciones, prolongando su placer hasta que la cabeza le dio vueltas, hasta que muy lentamente volvió a excitarse y se sintió dolorida de nuevo.

-Eso es -murmuró Joe.

Luego se inclinó sobre ella. Sin preliminares. Sin esperas. Sin advertencias, le rozó el clítoris con la lengua, repitiendo los mismos movimientos que había hecho con el pulgar. Las sensaciones eran parecidas a las que había tenido antes, pero más intensas. _________ se sintió llena de necesidad, como si no se hubiera corrido antes. Sólo que esta vez, el placer era más fuerte. Su cuerpo estaba a punto de explotar, la boca de Joe parecía determinada a llevarla al éxtasis. _________ se correría otra vez. No esperaba otra respuesta.

Ella lo observó, la imagen de él dándose un festín con su clítoris era igual de excitante que el toque en sí. Al cabo de unos momentos, la pregunta a si se correría de nuevo se había transformado en cuándo. __________ sentía que su cuerpo se tensaba, que el placer aumentaba; abrió las piernas todo lo que pudo, invitando a Joe a que profundizara más, quería llegar al orgasmo ya.

-¿Cómo sabe? -le preguntó Kevin a su hermano mientras le lamía el montículo de un pecho antes de llenarse la boca con un pezón y succionarlo sensualmente. _________ comenzó a jadear.

-Jodidamente dulce -masculló Joe, lamiéndola una y otra vez, saboreándola-. ¡Cristo!

El deleite estaba presente en sus palabras. Le gustaba. No, Joe estaba gozando. Su voz áspera y ronca se lo decía a _________. No iba a detenerse hasta que hubiera exprimido la última gota de placer que ella tenía.

Kevin se alzó entonces sobre ella, clavando la mirada en _________. El deseo le endurecía los rasgos. Peligroso. Depredador. No le gustaba sólo observar. Esperaba su turno. El placer de _________ fue en aumento, subiendo, creciendo con cada lametazo hasta que su cuerpo se tensó de manera apremiante, hasta que ella sintió que él clítoris se hinchaba, latía, y se perdía en un orgasmo increíble.

-Mírame mientras te corres -le exigió Kevin.

_________ lo hizo, alzando la vista impotente hacia la decidida mirada negra. Agarrándose a las sábanas, _________ se arqueó cuando el placer resultó abrumador.

-Kevin...

-Pronto, te lameré. Te succionaré. Y te volverás a correr.

-Sí -jadeó ella.

Luego la lengua de Joe le dio un golpecito en el clítoris, haciéndola perder el control.

-Oh, Dios... ¡Joe, ohhh!

El éxtasis arrancó un grito de su garganta mientras una explosión de colores, sensaciones y lava hirviente recorrieron cada nervio de su cuerpo. Ella se estremeció y convulsionó, con el cuerpo húmedo de sudor, con los músculos ahora tan líquidos como el agua. Cuando se recostó en la cama, tratando de tomar aliento, luchado por recobrar el control, Joe levantó la cara de entre sus piernas, con la boca roja y mojada, y los labios apretados.

-Otra vez, gatita.

Y volvió a lamerla de nuevo.
___________ no quería decir que no, aunque tampoco tenía fuerzas para negarse. Estaba muy cansada tras dos orgasmos devastadores y Kevin aún no había tenido la oportunidad de hacerla volar hasta el éxtasis. Esperaba su turno. Y por la manera en que la estaba mirando, no iba a esperar mucho más.

-Es mi turno -insistió Kevin -. Antes de que la dulce _________ se desmaye. Y tienes que prepararla para otras cosas.
«¿Qué otras cosas»? ___________ estaba tan cansada que no podía pensar qué otras cosas podían ser. Aunque a regañadientes, Joe se mostró de acuerdo, y se levantó de la cama para dirigirse al otro extremo de la habitación. Ella levantó la cabeza para seguirle con la mirada, pero Kevin reclamó su atención acariciándole con un par de aquellos dedos elegantes la húmeda y ardiente vulva hinchada, para introducirlos lenta y profundamente en su interior.

-Túmbate y disfruta -murmuró Kevin.

Los estremecimientos volvieron a aparecer, conmocionándola al resurgir a la vida. _________ jamás se había considerado una mujer muy sexual. Se masturbaba, sí, pero rara vez se corría más de una vez. ¿Quién hubiera imaginado que podría tener dos super orgasmos seguidos? Y por la manera en que se sentía ahora, no podía descartar un tercero. __________ cerró los ojos y soltó un trémulo suspiro de placer. «Túmbate y disfruta». Kevin no esperaba una respuesta. Y ella tampoco se la iba a dar.

El excitó ese lugar sensible que ella tenía en su interior y que Joe había encontrado con tanta rapidez y que había estimulado con suavidad pero sin compasión. El deseo surgió de nuevo, más rápido, más caliente. Las paredes de su sexo se tensaron, palpitaron, le dolieron.

-Tu vulva se hincha y se vuelve rosada cuando te excitas. Es fascinante observarlo -murmuró Kevin.

Sus palabras la hicieron someterse al implacable deseo. Luego él estimuló su clítoris con un largo y lento lametazo. __________ gritó y se aferró de nuevo a las sábanas.

-Me encanta cómo hueles -inspiró profundamente por la nariz-. Es un olor asombroso. Picante, caliente, adictivo, me hace querer seguir saboreándote.

- Kevin ...

_________ no supo si le había dicho que sí o que no. Sólo supo que Joe y él habían logrado llevarla a un lugar donde los pensamientos racionales no existían y quedaban desterrados por completo de su cabeza.

-Deja que te saboree -dijo Kevin-. Acepta el placer que te doy.

____________ se preparó para otro clímax, para algo aún más grande, más poderoso. La oleada de éste podría dejarla inconsciente, pero estaba segura de que valdría la pena.
Luego Joe masculló algo ininteligible en el oído de Kevin. Ella abrió los ojos a tiempo de ver a Kevin asentir con la cabeza. Luego las manos de Joe desaparecieron entre sus piernas. La mirada de Joe se encontró con la suya. Era abrasadora igual que su expresión. Quería verla correrse de nuevo bajo la lengua de Kevin. Era lo que decía su mirada. Y él iba a colaborar en empujarla hasta el borde.

No era que Kevin necesitara ayuda, pensó ella, mientras él le chupaba el clítoris hinchado. __________ apretó los dientes ante las sensaciones que se iban agolpando una tras otra en su interior. El orgasmo que venía era poderoso, le robaba la compostura con dientes afilados y comenzaba a liberarse. Luego, oh, la lengua de Kevin jugueteó con la punta ultrasensible de su clítoris, que ahora sobresalía de sus pliegues protectores.

Ella gritó cuando las sensaciones casi se desbordaron fuera de su cuerpo. No llegaron a hacerlo. Como si sospechara que el clímax se cernía sobre ella, Kevin le soltó el clítoris y se echó hacia atrás.

-Todavía no, cariño. Pronto. Hay más. Y quiero saborearte.

-No -jadeó ella, con la frente y los pechos cubiertos de sudor-. No. Ahora.

Kevin se rió entre dientes.

-Ten un poco de paciencia.

-No -repitió ella, mirando a ambos hombres.

-Sí -insistió Joe.

Ella centró la atención en él cuando se acercó más.

-Hazlo -le ordenó él a Kevin.

Con un lento asentimiento de cabeza, el hedonista de pelo rizado le cogió de los muslos y se los subió más y más arriba.

-Será un placer.

«¿Qué iba a hacer?». No iban a hacerla correrse de nuevo. Todavía. No importaba cuánto le doliera y necesitara, cuánto se arqueara, suspirara y suplicara y se quemara en el infierno.
Kevin contestó a su pregunta cuando colocó las palmas de las manos bajo sus rodillas y le siguió subiendo las piernas, abriéndoselas a lo alto y a lo ancho hasta que estuvieron dobladas contra su cuerpo, a cada lado de las caderas, dejándola totalmente expuesta ante sus ojos. Para cualquier cosa.

Ella jadeó ante ese pensamiento.
-Sujétalas -le dijo Kevin, colocándole las manos bajo las rodillas.

Los dos hombres clavaron los ojos en su sexo abierto, unos ojos ardientes y decididos. Sin duda, tramaban algo. Algo nuevo. El mero pensamiento le hizo sentir un nudo de aprensión y deseo en el estómago.

- Kevin.

-No supliques piedad. No la tendrás. Ni de él, ni mucho menos de mí. Querías saber qué se sentía en un trio, gatita, y al mismo tiempo mantener intacta tu virginidad. Pero eso no quiere decir que no vayamos a poseer ese culito delicioso que tienes.

«Penetración anal». Ahora. Podía verlo en sus ojos mientras las miradas masculinas se deslizaban por su cuerpo para detenerse en la carne hinchada entre sus piernas abiertas. En secreto, ella se había preguntando cómo sería el sexo anal tras oír sin querer a uno de sus hermanos referirse en términos casi poéticos a esa practica sexual. Sí, claro que Kevin y Joe iban a penetrarla por allí. ¿De qué otra manera podría tomar a dos hombres a la vez?

-¿Dolerá?

-Hoy será muy poco -la tranquilizó Kevin -. Sólo lo suficiente como para proporcionarte las sensaciones sin abrirte demasiado.

Joe fue directo al grano.

-Aún no te follaremos ahí..

Pero pronto lo harían. ________ se sintió mareada ante el pensamiento de ser penetrada de esa manera tan primitiva y de entregarse completamente a ellos, dejando que el placer -y probablemente el dolor- la arrastraran y la ahogaran.

Ella asintió débilmente con la cabeza.

-De acuerdo.

-No estábamos esperando tu consentimiento. Nos lo diste cuando entraste por la puerta, maleta en mano.

Joe de nuevo. Y sonaba un poco enfadado. O tal vez estaba muy excitado. La enorme erección que le abultaba los pantalones requería atención... Y él todavía clavaba los ojos con avidez en su sexo, con los ojos brillantes de necesidad.

Una parte de _________ quería protestar ante el arrogante lenguaje. Ante la presunción. _________ se mordió el labio, diciéndose a sí misma que él tenía razón. Y que era su frustración sexual lo que le hacía hablar de esa manera.

-Lo sé.

Parte de la tensión abandonó el cuerpo de Joe, luego bajó la mirada hacia Kevin.

-Acaba.

-No durará mucho -comentó Kevin.

-_________ puede no responder. -Encogió los macizos hombros como queriendo decir que no le importaba. Pero ella sospechó que le importaba. Y mucho.

No dejaron que se preguntara durante demasiado tiempo a qué podría no responder. Unos momentos después sintió algo frío y resbaladizo en su ano. Se tensó, tenía una duda. No, no sólo una. ¿Con qué la estaban penetrando? ¿Y si no le gustaba?

-No te tenses -le recomendó Kevin -. Relájate. No es grande...

Mordiéndose los labios, _________ intentó relajarse y aceptar el objeto invasor, claramente impregnado de lubricante. No estaba muy convencida, pero controlaba sus reacciones. Hasta que el fuego en los ojos de Joe se incrementó de manera incontrolada. Hasta que se vio forzado a quitarse los pantalones, y ocuparse de su miembro con la mirada fija en la suave penetración anal que estaba efectuando Kevin.

Al ver que lo excitaba tanto, hasta el punto de obligarlo a acariciarse a sí mismo, ________ quiso darle más de esa función. Se había imaginado indecisa y tímida con Kevin y Joe, pero el hecho de saber que podía volverlos locos de deseo había evaporado cualquier timidez. Quería jugar con ellos.

Concentrándose en las instrucciones de Kevin, hizo lo que él sugería y, de repente, algo delgado se deslizó en su recto. Un chasquido, y comenzó a vibrar. «¡Oh, Dios mío!»El placer descontrolado se incrementó en segundos, atravesándola y empujándola hacia el éxtasis de nuevo. Kevin deslizó más profundamente el vibrador y dejó que se acostumbrara a la pequeña vara que la estaba despojando con rapidez de la cordura mientras observaba a Joe acariciarse el pene con el puño cerrado. Cuando Kevin inclinó la cabeza de nuevo para tomar el clítoris en su boca, la llama entre sus muslos se convirtió en un infierno, extendiendo el fuego por su vientre y sus piernas.

Arqueó la espalda al tiempo que jadeaba. Ese clímax iba a ser grande. Poderoso. Cuando cayera sobre ella, ________ temía perder el conocimiento, como ellos le habían asegurado que sucedería, y quedar noqueada durante horas. Días. Jamás se había imaginado un placer tan cegador, uno que la dejaba sin aliento y le nublaba la visión.

-Sí que responde -dijo Kevin con un indicio de diversión mientras deslizaba los dedos en el sexo anhelante-. ¿Lista para correrte?

_________ no podía contestar, no podía hacer nada salvo gemir mientras el clímax comenzaba a abrasarla.

-Joder! -maldijo Joe.

Con los ojos entornados lo observó reclinarse sobre ella. Joe cubrió su boca con la de ella, hundiendo profundamente la lengua dentro, como si intentara fundirse con ella. Unos momentos después, se apartó para recuperar el aliento y continuó bombeando su miembro. La imagen era insoportablemente erótica. Completamente excitante. Luego Joe se inclinó de nuevo y volvió a besarla como un hombre muerto de hambre, con salvajismo y pasión, lamiéndola profundamente, sin dejar de tocarse a sí mismo mientras la saboreaba con una fascinación erótica y una enorme punzada de necesidad.

Y durante todo ese tiempo, Kevin la enloquecía con el vibrador en su ano, con los dedos en su vagina y la boca en su clítoris. Todo junto con el beso de Joe que la poseía, la arrasaba, tragándose silenciosamente sus gritos de pasión mientras seguían conduciéndola hacia un orgasmo abismal.

Y aquello la sobrepasó. ________ no pudo detenerlo, no pudo contenerse, y tampoco quiso hacerlo.
Gritó en la boca de Joe mientras el maldito mundo estallaba en mil pedazos, detonando su cuerpo, arrasando su mente. Unas fuertes y duras contracciones le tensaron las paredes de la vagina que se aferraron con fuerza a los dedos de Kevin, haciéndola gemir en la boca de Joe una vez más.

De repente, Joe interrumpió el beso, jadeante y frenéticamente bombeó su erección con la mandíbula y el vientre tensos. Luego echó la cabeza hacia atrás y rugió tan fuerte que el sonido rebotó en las paredes. Entonces, cálidos regueros de semen salpicaron el vientre de _________, y otra oleada de sensaciones la atravesó al pensar que ella podía conseguir que Joe se corriera de esa manera tan poderosa.

-¡Joe! -gritó.

El grito de placer de _________ aún resonaba en los oídos de Kevin cuando ella cerró los ojos y se sumió en un sueño exhausto. Haciendo una mueca ante su dolorosa erección, le extrajo con cuidado el vibrador y sacó los dedos de su hinchado y saciado sexo. Ella era exquisita y sabía todavía mejor. Pero ya había tenido toda la excitación que era capaz de soportar por una noche.

_________ había gritado el nombre de Joe cuando estaba perdida en la pasión. No el de Kevin, sino el de Joe. Tragándose el nudo de envidia, Kevin se recordó a sí mismo que todo aquello era por una buena causa y levantó la mirada hacia su hermano.

Joe se había quedado inmóvil sobre el cuerpo laxo de __________. Con el miembro aún medio erecto en el puño y la satisfacción relajando, sus rasgos. Soltó un silencioso suspiro, y dejó caer los hombros, intentando recuperar la respiración, con los ojos entrecerrados. Aunque era obvio que aún los tenía clavados en ella.

Joe se había corrido sin contención, lo que era bastante inusual. Pero si __________ podía conseguir eso sin que Joe la hubiera penetrado por ningún lado, Kevin no podía más que imaginar los fuegos artificiales que estallarían si su hermano se permitía hacer el amor con ella. Si admitía que ________ era algo más que un polvo. Si reconocía que esa mujer era importante para él, como de hecho lo era. Kevin podía verlo en la cara de su hermano.

-¿Por qué coño me miras tan fijamente? -refunfuñó Joe.

-Por nada.

Kevin apartó la mirada, devolviendo la atención a la suave figura dormida de ________. Una mujer dulce y hermosa. Así era _________. La única. La mujer que Joe y él llevaban años buscando. Kevin contuvo una sonrisa de pura alegría. Sabía que _________ era todo lo que necesitaban: suave y entregada en la cama, punzante cuando se enfadaba, ingeniosa y cariñosa. Era más de lo que se había imaginado en sus fantasías más descabelladas. Pero el hecho de que fuera virgen era un tema tabú para Joe.

Y respecto al resto de problemas que pudieran surgir en el futuro, ________ lo acabaría entendiendo todo...al final. Pero ya lidiaría con eso más tarde. Primero tenía que convencer a su hermano de que un final feliz no era una tóxica mezcla de mierda y sandeces. Todo a su tiempo. Kevin sabía que si comenzaba su campaña esa noche, Joe se percataría al instante, no era estúpido.

Su hermano sabía que Kevin quería que compartieran una esposa e hijos algún día. Si lo presionaba ahora con el tema de _________, Joe saldría corriendo en dirección contraria. Tenía que actuar con prudencia e ir soltando una cosa aquí y otra allá. Luego dejaría que la naturaleza siguiera su curso.

-Me preguntaba si estabas lo suficientemente bien para asearla -mintió Kevin -. Tengo las piernas acalambradas y mi polla no está mucho mejor.

Joe gruñó, y bajó la mirada a los pantalones abultados de Kevin y luego al abdomen manchado de semen de _________.

-Si supone un problema, yo mismo me encargaré en unos minutos -añadió Kevin.
Con la mandíbula tensa, Joe maldijo entre dientes.

-Ya me encargo yo.[



CAP 10


Con la mandíbula tensa, Joe maldijo entre dientes.

-Ya me encargo yo.

«Ya suponía que lo harías».

-Cuando termines, la metes en la cama. Voy a darme una ducha.

Joe vaciló y luego asintió con la cabeza.

-Ah, y quédate con ella hasta que vuelva. Podría despertarse desorientada y asustarse.

-Es una mujer adulta.

-Que ha tenido una noche muy movidita. Serán sólo quince minutos, ¿de acuerdo?

Joe gruñó.

-Que sean diez. A menos que haya sexo de por medio no quiero estar con ella.

«Eso no es ninguna sorpresa». Kevin sabía que tenía mucho trabajo por delante si quería formar una gran familia feliz.

-Vale, diez minutos.

Kevin se giró y salió de la habitación. No miró hacia atrás, pero no tenía duda alguna de que Joe ya alargaba la mano hacia la fruta prohibida que suponía la pálida piel de ________ por el sencillo placer de tocarla. Para recordarse que podía tocarla. Para fantasear que la tocaba de nuevo.

Sonriendo, Kevin abrió la puerta del cuarto de baño, sabiendo instintivamente que Joe no podría permanecer demasiado tiempo sin tocarla.

Joe estaba cubierto por una película de sudor cuando rodó en la cama. La luz grisácea del amanecer se colaba por debajo de las persianas, burlándose de él. Esa noche apenas había dormido. La había pasado a solas, sabiendo que al otro lado del pasillo, Kevin y _______ compartían el calor de sus cuerpos -y probablemente mucho más-sin él.

Algo punzante y ardiente surgió en su interior, retorciéndole las entrañas. Joe no quería darle nombre. Pero tampoco lo necesitaba. Los celos eran condenadamente imposibles de confundir. Salió de la cama y recorrió el pasillo hacia la habitación de Kevin. Qué estupidez. Qué manera de torturarse.

Pero tenía que verlo con sus propios ojos. Tenía que saber...Y lo supo. «Maldición». Hizo una mueca ante la imagen de ________ acurrucada de lado con la espalda pegada al pecho de Kevin, y sus piernas entrelazadas. Los dos estaban enredados entre las sábanas blancas y la mano laxa por el sueño que Kevin se había posado sobre uno de los pechos de ________. Parecían tranquilos. Cómodos. Satisfechos. Tres cosas que no iban con él. Que no se merecía. Él había destruido a Heather, una chica inocente...Interrumpiendo sus pensamientos con una maldición, Joe regresó por el pasillo a su habitación. Tenía que concentrarse en el ejercicio. Ese día era como cualquier otro, a pesar de la presencia de _________ en la casa y de su sombrío estado de ánimo.

Primero haría flexiones. Se echó en el suelo y comenzó la primera serie de cincuenta. El sudor le cubrió de nuevo mientras las contaba, luego se tumbó de espaldas para hacer cien abdominales, y durante todo ese tiempo pudo escuchar cada crujido de las sábanas al otro lado del pasillo, cada murmullo de buenos días, cada desperezo de ________ y Kevin. Cada prohibida intimidad en la que Joe no se atrevía a participar.

«No te quejes. Lo hecho, hecho está», se dijo a sí mismo. Cierto, pero... Kevin siempre se despertaba excitado, así que Joe sabía lo que vendría a continuación. ¿Por qué demonios no se había comprado un iPod o una radio para no tener que oírlos?

Joe agarró las pesas y se dedicó a hacer trabajar sus bíceps, tríceps y pectorales, recordándose a sí mismo que Kevin merecía cualquier felicidad que pudiera encontrar con una mujer. Su hermano siempre veía lo bueno en las personas, siempre intentaba ayudar, se reía con facilidad, entregaba su corazón una y otra vez. Y Joe... bueno, él sabía mejor que nadie cómo era.

De repente, oyó la risa de _________. El sonido cantarín flotó por el pasillo mientras Joe se tumbaba en el suelo para otra tanda de abdominales. Hizo rechinar los dientes. Luego sólo pudo oír los suspiros de ________. Primero uno, luego otro más largo y profundo... uno que descendió directamente a su miembro y le hizo sentir una puñalada en el vientre.

La negra oleada de celos le acuchilló de nuevo, algo que no sirvió para mejorar su estado de ánimo y sí para multiplicar su deseo de golpear algo y hacer daño. «Céntrate». Dobló las rodillas para alternar con los abdominales. Eran los ejercicios de siempre. Pero concentrarse en la rutina era prácticamente imposible cuando se imaginaba las manos de Kevin acariciando las elegantes líneas del torso de _________ hasta llegar a aquellos pezones sonrosados, mientras inspiraba la dulce fragancia a melocotón de su piel y esperaba con su habitual paciencia y susurraba algunas palabras adecuadas que la harían humedecerse.

Luego, lamería los duros brotes de los pechos, donde trazaría un círculo tras otro con la lengua, mientras bajaba las manos al vientre de _________, instándola a separar aquellos dulces muslos para él, y, por fin, deslizaría los dedos en el resbaladizo refugio del sexo femenino y sentiría cómo las tensas paredes de la vagina de _________ se cerraban en torno a ellos.

El vientre de Joe se contrajo. Hacer abdominales con el miembro duro como una piedra no era nada fácil. En especial cuando los suspiros de __________ se convirtieron de repente en gritos.«Maldición». Se quitó las ropas empapadas en sudor y fue a darse una ducha fría. Tras diez minutos bajo el agua helada en la ducha de estilo italiano, frotándose con el jabón perfumado de Kevin, estaba todavía más cabreado.


Gruñendo, salió del cubículo, rezando para que ya se hubiera producido el orgasmo matutino. Aún no se había terminado de secar con la toalla la humedad que le perlaba el pecho, cuando oyó a _________ lanzar un desgarrador grito sensual y lujurioso. Suplicante. «Demonios. Adiós a los beneficios de la ducha fría».

Joe terminó de secarse por completo, concentrándose en el diseño de la pared de yeso veneciana. Pero no pudo dejar de oír los sonidos sexuales que provocaba el placer que Kevin le proporcionaba a __________.

La puerta entre el cuarto de baño y el dormitorio contiguo al de Kevin, estaba entreabierta, y los gemidos implorantes de _________ flotaban en el aire. Primero jadeos, luego grititos. Estaba cada vez más cerca.

-Por favor, Kevin.

«Joder». Y eso era exactamente lo que quería hacerle a ________, acomodarse entre aquellos dulces muslos y ser el primero en hundirse profundamente en su interior. Pero eso no iba a ocurrir. Ella no quería y él no podía consentirlo. «Pero tú podrías estar disfrutando con ellos».

Y maldito fuera si no se sentía muy tentado. Estaba en su derecho. Lo compartían todo por igual; era lo que Kevin y él habían acordado hacía ya una década, y jamás se habían arrepentido. ¿Por qué envidiaba tanto el placer que se estaban dando Kevin y ________? Nunca le había importado antes. ¿Y por qué no participar en lo que se estaba desarrollando esa mañana? _________(Tn) __________(Ta) era demasiado tentadora, demasiado dulce y demasiado receptiva.

Demasiado inocente y vulnerable. Y demasiado peligrosa para su tranquilidad de espíritu. Se parecía demasiado a todo lo que él llevaba años buscando. Si se dirigía a la habitación de Kevin, desnudo y excitado, sería absorbido por el atractivo de aquella mujer y se ahogaría por completo.

La noche anterior, el deseo de abrirle las piernas, acomodarse entre ellas y reclamarla, lo había golpeado de manera implacable. Y lo peor de todo era que aquel deseo había crecido como las malas hierbas en un jardín perfectamente cuidado. Tenía que recobrar el control antes de perderlo por completo. Antes de tocarla de nuevo y hacer algo alocado e irrevocable. Con fatales consecuencias.

Gruñendo, cogió unos pantalones cortos y una camiseta, luego se embutió los pantalones sobre su implacable erección matutina. Café. Era lo que necesitaba ahora mismo. Empezó a recorrer el pasillo, vaciló al pasar delante de la habitación de Kevin. Al verlos sintió como si le pegaran un puñetazo en el estómago. Kevin tenía la cabeza inclinada sobre el cuello de _______. Los elegantes dedos de su hermano jugueteaban entre los muslos abiertos de ella. Desde donde él estaba, el deseo de __________ era evidente, sus pliegues estaban resbaladizos, rojos e hinchados.

-Me muero por hacerte gritar -murmuró Kevin -. Porque estés tan excitada que me implores.

- Kevin, ahora. Por favor -gimió ella, aferrándose a su cabello-. ¡Por favor!

-Pronto, cariño. Deja que el deseo aumente.

Ella movió la cabeza de un lado a otro.

-No puedo soportarlo más.

La súplica de __________ se clavó en las entrañas de Joe.

-Puedes. Sólo un poco más.

Kevin sacó los dedos del anegado e hinchado sexo de _________ para acariciarle los muslos, el abdomen... ignorando sus caderas cuando ella las alzó hacia él. Joe no podía ignorarlo. Y no iba a hacerlo.

Entró en la habitación, bajándose los pantalones cortos por las caderas con un ansia salvaje. «Follala». Necesitaba...tenía que meterse en ella profundamente. Tenía que ser el primero. Ya.

- Kevin ...tócame.

El grito gutural de ________ atravesó a Joe, sacándolo del estupor sensual. Le había pedido a su hermano que la tocara, no que la follara. «Santo cielo». ¿En qué estaba pensando? En nada que debiera pensar. De hecho, no debería estar allí, deseando estar dentro de ella. Reclamándola. Y lo que era peor, pensando en arrebatarle aquello que ella quería reservar para otro hombre. Nada bueno podría salir de eso. Él ya había tomado a una virgen antes y sabía a ciencia cierta lo que venía a continuación.

Joe se subió bruscamente los pantalones, se dio la vuelta y regresó al pasillo, conteniendo una imprecación. __________ iba a estar allí dos semanas.. . ¿Cómo iba a conseguir no tirársela, no sin destruirla?

El suelo de pizarra de la cocina le enfrió los pies desnudos cuando entró en aquella estancia y cogió el café de la despensa. Miró el paquete. Trufa de caramelo con chocolate. Maldito café aromático. ¿Por qué demonios nunca había café normal allí? Cerró la despensa de golpe. Lanzando el paquete sobre el mostrador al lado de la cafetera, Joe se quedó paralizado.

-¡Kevin!

Otra súplica de ________. «Maldición». Cerró los ojos con fuerza y soltó un fuerte suspiro. Un momento después, abrió de golpe la tapa de la cafetera que crujió con un sonido que no auguraba nada bueno. Luego aquella maldita cosa cayó al suelo. Maldiciendo otra vez, Joe se agarró al borde de la encimera. Tenía tensos todos los músculos del cuerpo, desde el ceño fruncido y los ojos entrecerrados hasta los dedos de los pies, encogidos sobre el suelo de pizarra italiano.

«Esto es lo que te mereces», se castigó a sí mismo mientras recogía la tapa del suelo y la ponía en su sitio. Llenó la cafetera de agua, echó el café molido en el filtro y apretó el interruptor con decisión. Al parecer, Kevin también apretó el interruptor de __________ en ese mismo momento.

-¡Oh, Kevin! -gritó ella antes de lanzar un gemido largo y torturado.

Así que __________ se había corrido por fin...bajo las manos de Kevin, bajo las caricias de Kevin. ¿Por qué demonios hacía eso que Joe quisiera golpear algo? ¿O a alguien? Mejor no averiguar la respuesta. En su lugar se dedicó a observar cómo goteaba el café, esforzándose por mantener la mente en blanco, concentrándose sólo en la tarea que tenía entre manos; un truco que había aprendido en las fuerzas especiales, por lo que ya podía estar agradecido al ejército.

Unos minutos después, Kevin salió de su habitación en vaqueros y con la camisa en la mano. Su pose era relajada cuando se acercó a la cocina y no había señal de que estuviera empalmado.

-Buenos días.

-¿Hizo que te corrieras con las manos o con la boca?

La pregunta surgió de la boca de Joe antes de que pudiera detenerla. Eso no era asunto suyo. Saberlo no borraría los gemidos de placer de ________ que todavía le resonaban en los oídos o la visible satisfacción que suavizaba el rostro de su hermano.
Kevin apoyó la cadera contra el mostrador de la cocina, cruzó los brazos sobre el pecho y arqueó una de sus cejas oscuras. Antes de que Kevin pudiera responderle, Joe dijo:

-Olvídalo, no es asunto mío.

Se giró para coger las tazas de la alacena superior, luego buscó el azúcar y la leche para Kevin. Mientras tanto, sintió la mirada de su hermano clavada en su espalda, sopesando la situación, decidiendo cómo contestar. Astuto bastardo.

-Con ninguna de las dos.

Seguía sin ser una respuesta. Y maldito fuera, la cara de Kevin no revelaba nada. _______ había estado implorando, pero Kevin no había estado satisfaciendo su placer cuando él había pasado por la habitación, aunque tampoco se había quedado para ver mucho más. ¿Y si al final lo había hecho?

-¿No te la follaste? -Joe hizo la pregunta como una afirmación, como si esperara que la respuesta fuera un no.

-¿Qué mosca te ha picado? -preguntó Kevin -. Si la deseas esta mañana, está suave, despeinada y mojada. Y todavía sigue en la cama. Ve. Me ocuparé del café.

Joe vaciló. ¿Quería demostrar a su hermano y a sí mismo que podía resistirse o salir al pasillo e ir en busca de lo que tanto ________ como Kevin habían compartido? Si pudiera, tomaría aún más. Lo tomaría todo.

Sonó el pitido de la cafetera y Kevin la extrajo del quemador para servirse una taza, sonriendo débilmente, como si conociera el debate interno de Joe. Ese juego era una tontería, y Joe no quería jugarlo.

-Joder! Esto no va a funcionar. __________ tiene que marcharse.

-Cállate o te oirá -murmuró Kevin.

Eso sería lo mejor. No quería herir sus sentimientos, sólo quería que se marchara.

-¿Por qué piensas que debería irse? -preguntó Kevin en voz baja-. ¿Crees que será incapaz de aprender lo que nosotros tenemos que enseñarle?

Joe puso los ojos en blanco.

-No juegues a hacerte el estúpido. Claro que puede aprender. Es obvio. Sé que no está asustada. Debería estarlo pero por alguna alocada razón no lo está. Sin embargo, ése no es el problema.

-Mmm. Creo que sé a qué problema te refieres, pero ¿por qué no me lo explicas con tus propias palabras?

-Es virgen, ¿recuerdas?

-Pero ella no es Heather.

-__________ no tiene nada que ver con ella. No quiero discutir ese tema de nuevo.

Kevin ladeó la cabeza y le dirigió una larga mirada pensativa.

-En realidad fue algo que nunca llegamos a discutir, lo que en sí mismo es parte del problema. Pero si no quieres hablar de Heather, por mí estupendo. Ahora bien, dime qué otras razones tienes para evitar a __________.

Joe vaciló, luego se dio cuenta de que no diría nada que su hermano no supiera.

-Nada que no te haya dicho antes. Me hace perder el control. Si se queda, acabaré por no respetar sus deseos. Tarde o temprano, implorará y no tendré voluntad para decirle que no. La poseeré.

-Si se da el caso, evaluaremos de nuevo la situación. Quizá fuera lo mejor para todos que le diéramos exactamente lo que quiere.

La idea de Kevin arrebatarle la virginidad a ___________ le hizo sentir como si le hubieran metido las entrañas en una licuadora. Pero tampoco él podría arrebatársela, en especial a solas. Nunca.

-Tú crees que es nuestra.

Kevin respondió lentamente:

-Cualquier cosa es posible. Pero sí, me niego a creer que una mujer que responde con tal perfección a nuestras primeras demandas, pertenezca a otro hombre.

-¿Acaso te has olvidado de la promesa que le hicimos de enseñarle a aceptar el contacto de dos hombres a la vez, y de que cree estar enamorada de otro?

-No. Sólo creo que ella está intentando buscar su lugar y que espera que Nick Jonas esté en él. Pero también creo que no tardará mucho en darse cuenta de que no es así.

-Escúchate Kevin, crees que _________ no tardará en correspondernos y olvidarse de todo lo demás -sacudió la cabeza, incrédulo-. Pero te equivocas. En el mejor de los casos, ________ se esforzará en aprender todo lo que hay que saber sobre los tríos para poder ponerlos en práctica con otra persona. En el peor, sólo es una salida. Pero tú sigues pensando que la mujer perfecta está ahí fuera para jugar con nosotros a las casitas hasta que la muerte nos separe.

-Es que está ahí fuera -dijo Kevin, confiado-. Pero si está en algún lugar muy lejos o al final del pasillo, está por verse.

Joe meneó la cabeza, se sirvió una taza de café, y contó hasta diez, pero fue inútil. La frustración todavía hervía en su interior, arrebatándole el sentido común y el autocontrol.

-Yo no quiero una esposa. Lo único que quiero es poder follar cuando quiera, y ella no vale para eso.

Kevin no dijo nada durante diez segundos.

-Entonces no tienes que preocuparte por nada, salvo de cumplir tu palabra. _________ ya ha superado la ansiedad por estar aquí y te ha perdonado por la terrible manera en que la trataste cuando llegó.

«Maldita sea». Kevin no decía que no pudieran echarse atrás en su promesa de enseñarle todo sobre los trios, pero lo sugería en cada situacion.

-Además -añadió Kevin -. No somos sus únicas opciones. ¿Has olvidado a los hermanos Efron?

No. La imagen de Zack y Dylan con las manos sobre _________ había quedado grabada a fuego en su mente.

-No creo que ella los aceptara.

-Pero podría estar lo suficientemente decidida a aprender con ellos si no le quedara otra opción.

-Cierto. Joe suspiró. __________ lo tenía cogido por los huevos...en más de un sentido.

-Piensa que ésta es la única manera de mantenerla ocupada para protegerla de los hermanos Efron, a quienes conocemos demasiado bien para permitirles estar con ________ -dijo Kevin.

Sí. Trataban con dureza a sus mujeres. Los dos hermanos nunca tenían suficiente. La utilizarían, la destrozarían, y la dejarían a un lado cuando ella no pudiera seguir el ritmo.
Así que, mirara como lo mirase, estaba básicamente jodido, tanto si la dejaba quedarse como si la dejaba marchar.

-Genial. Se quedará con nosotros trece días. Ni más ni menos.

Kevin sonrió mientras se encogía de hombros, tomaba un sorbo de café y se dirigía hacia la puerta trasera.

-Tengo que acudir a una entrevista en una emisora local de radio. Seguiremos con esta conversación dentro de trece días. Mientras tanto, _____________ es un plato muy dulce por las mañanas -se relamió los labios.

Mientras Joe observaba cómo su hermano agarraba las llaves del coche y salía por la puerta, contuvo el deseo de golpear las paredes, los muebles de la cocina, la cabeza de Kevin, y maldijo entre dientes.

¿Dejarse tentar? A Joe le encantaría, pero eso no iba a ocurrir. Allí había mucho más en juego que la virginidad de ________ y su enamoramiento por el inmaduro de Nick Jonas. Mucho más que celos mezquinos. Y maldita sea si Kevin no lo sabía y estaba intentando provocarlo.

Podía contar con los dedos de una mano los días que pasarían antes de que terminara atravesando las barreras mentales y físicas de _______. Era inevitable. Y cuando eso ocurriera, todos sufrirían. Sobre todo _________.

_________ se despertó por segunda vez esa mañana y se encontró sola en la blanda y acogedora cama de Kevin. Se puso la camisa de alguien -¿ Kevin?-, y salió al pasillo, dejándose guiar por el olor a café recién hecho. Sentía los miembros pesados y aunque trataba de fingir lo contrario, también se sentía un poco inquieta.

Al llegar a la cocina, la imagen de Joe inclinado sobre una taza de café, perdido en sus pensamientos, la dejó clavada en el sitio. No parecía que esos pensamientos le hicieran feliz. Por supuesto que no lo hacían. Ella estaba allí, y él no quería que estuviera. No había oído las palabras de la discusión con Kevin, pero habían quedado grabadas, altas y claras, en aquella estancia.

Y eso explicaba por qué la noche anterior se había quedado dormida con Joe a su lado, para despertarse veinte minutos más tarde y descubrir que se había ido. Y por qué cada vez que se despertada inquieta durante la noche, se había encontrado sólo con Kevin a su lado. No era simplemente que Joe hubiera elegido dormir en otro lugar, sino que se había negado a estar con ellos aquella mañana cuando Kevin la había devorado con la boca. Lo que la había sumido en una profunda tristeza y el peso que sentía en el pecho amenazaba con aplastarla.

A pesar de que Joe parecía haber estado muy excitado la noche anterior, una vez que llegó al orgasmo le dio la impresión de perder el interés en ella. ¿Podía ser porque aún siguiera viéndola como una adolescente? ¿O era porque respetaba a su padre más de lo que ella creía? Tal vez. Pero esos problemas tenían fácil solución. Tomaría cartas en el asunto y él dejaría de mirar de manera tan malhumorada su café. El verdadero problema sería mucho más difícil de solventar, sobre todo si era el mismo que había tenido durante toda la vida.

-Hola -musitó ella.

Joe levantó la cabeza de golpe y clavó la mirada en ella con una expresión entre acusadora y ardiente. Inspiró profundamente. ¿Se estaría preparando mentalmente?

-¿Café? -preguntó al fin.

-Claro. Ya me sirvo yo.

-Las tazas están en la alacena que hay sobre la cafetera.

_________ asintió con la cabeza y cogió una taza. Se preguntó qué podía decir. ¿De qué podía hablar? ¿Debería disculparse porque sus modales bruscos hubieran acabado con su deseo? En cuanto la habían despojado de la falda y la blusa de encaje y la había visto como realmente era, se había dado cuenta de lo poco femenina que era. No sería el primer hombre que lo pensara...sólo había que preguntarle a su pareja en el baile de graduación.
Maldecir la realidad no servía de nada.

No podía librarse del hecho de que tras criarse sin madre y entre militares, el coronel y sus dos hermanos de los cuerpos de élite SEALS habían sido los modelos a seguir. Le gustaban los uniformes militares, y correr diez kilómetros todos los días. Por el contrario, odiaba los pantys, el encaje y el maquillaje. La mayor parte de los hombres juraban que ella tenía testosterona en las venas.

Pero la diversión de lanzar a los tíos al suelo por encima del hombro o darles cien vueltas a todos bebiendo, había perdido la gracia hacía mucho tiempo. Quería que los hombres la vieran como a una verdadera mujer, no como un chico con pechos.
Con Joe y Kevin había sido tan sensual como había podido. Pero al parecer no había sido suficiente. Todo ese deseo que Joe decía haber sentido por ella durante años... lo más probable es que lo hubiera curado de eso la noche anterior.
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 30th 2012, 15:36

me encanto
que lindo capis!!
LOS AME!!
encerio
siguela pronto porrfaa
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 30th 2012, 22:58

Como la dejas hay por Dios
Ame los capitulo C:
Y mas al leer que Joe estaba celoso Cool
Lo unico malo es que es orgulloso >.<
Siguela!!!
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Marzo 31st 2012, 12:31

wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 1st 2012, 11:20

bueno les dejo otro capi, no se si hare algun maraton mas por que si no la nove sera demasiado corta y quiero que dure algo mas que la anterior que subi. Besitos


CAP 11

«Genial. Así era la vida». Podía vivir con ello. De hecho podía celebrarlo. Todo lo que a ella le importaba era lo que su hermano y él podían enseñarle. Joe no tenía que desearla de verdad. Incluso puede que fuera mejor así, ya que ella respondía a él a un nivel más afectivo. Pero, sencillamente, no podía dejar estar las cosas. No era su estilo.

-Puede que no me guste la respuesta, pero si eso va a afectar a tu promesa de enseñarme...

-Cumpliré mi palabra. Aprenderás todo lo que necesitas y, probablemente, más de lo que quieres.

-Bien.

Pero el alivio de _________ fue efímero.

-Yo no estaría tan contenta. -Joe cogió la taza de café y clavó los ojos en ella por encima del borde-. Kevin tiene la condenada idea de que te enamorarás de nosotros y te desharás de tu famoso novio para casarte con nosotros y tener bebés.

«¿Matrimonio? ¿Bebés?». _________ contuvo el aliento. Quería esas cosas en su vida algún día, pero con Nick. Él era quien realmente la conocía y la había aceptado tal y como era. Algo que no ocurría con Joe y Kevin.

-¿En serio?

Joe asintió bruscamente con la cabeza.

-Y como no quiero que siga con esa idea, y tú tampoco, a menos que haya sexo de por medio, te mantendrás alejada de mí.

Nadie diría nunca de Joe que se andaba por las ramas. ________ había sabido desde el principio que no le iban las relaciones. No es que quisiera mantener una con él, pero si le iba a permitir aquellas increíbles intimidades con su cuerpo, si iban a estar piel contra piel y vivir bajo el mismo techo, ¿no debería al menos poder hablar con él?

-¿Está Kevin en casa ahora?

-No.

__________ frunció el ceño.

-No puede hacerse una idea equivocada si hablamos mientras no está.

-No quiero hablar. Has venido aquí para aprender todo lo necesario sobre los tríos. Vamos a enseñártelo. Pero no somos amigos, me importa un bledo lo que pienses y no tengo nada más que decirte.

«A la defensiva y cerrado en banda». Ésas eran las mejores palabras para describir a Joe. Bueno, ofensivo también serviría, pero eso entraba en la categoría de ataque. No era que estuviera de mal humor por las mañanas; lo conocía lo suficientemente bien para saber que no era así. Y tampoco estaba malhumorado por lo de la noche anterior. No, no había tenido ningún problema hasta que había conocido de primera mano lo poco femenina que ella era.

El primer impulso de Joe había sido rechazar su petición. Ahora probablemente estaría pateándose mentalmente por haber permitido que Kevin y ella lo hubieran convencido de ese acuerdo. Seguro que estaba pensando que iban a ser las dos semanas más largas de su vida. Sus hermanos la felicitaban a menudo por ser una de las pocas mujeres que sabía contener sus emociones, pero aquellos horribles sentimientos la carcomían por dentro. Se sentía mal. Herida. Y lo odiaba.

-Genial. No tengo nada más que añadir. Compórtate como un auténtico gilipollas. Me es indiferente siempre que seas un buen maestro.

_________ se puso en pie y pasó junto a Joe hacia la puerta.

El la agarró del brazo y tiró de ella, acercándola a su regazo.

-Gatita, seré el mejor maestro que puedas imaginar. Que no te quepa la menor duda.

-Me alegra oírlo. -Se soltó bruscamente-. Respetaré el hecho de que no quieras que te hable cuando no estemos en la cama, siempre que tú no me toques a menos que sea para enseñarme. Así que hasta esta noche, puedes dejarme en paz.

Joe vaciló; una sonrisa amarga le curvó las comisuras de la boca.

-Gatita, ésa es la mejor idea que has tenido desde que entraste por esa puerta.

En la Noche...

La cena transcurrió en silencio a pesar de que Kevin había asado a la parrilla unas malditas chuletas de cerdo y las había aderezado con un delicioso jarabe de arándanos. A Kevin no pareció importarle el desalentador silencio. El ejército había enseñado a Joe a comer cualquier cosa -desde los grasientos platos del comedor hasta una cabra cruda- para mantenerse con vida. Las chuletas de Kevin sabían bastante bien. Y __________... por la manera en que fulminaba a Joe con la mirada, dedujo que los dos habían discutido mientras él no estaba.

Y por la manera en que Joe la miraba a ella, sabía que el hambre de su hermano no iba a ser saciada ni por la carne de cerdo ni por la crujiente tarta de melocotones que había horneado un poco antes.

Kevin sonrió detrás de la servilleta. Lo cierto es que todo iba sobre ruedas. Había llegado el momento de echar un poco más de leña al fuego.

Kevin estiró el brazo hacia ________ y le acarició el suyo, que estaba desnudo por el bustier que llevaba. Luego le rozó la mejilla con los nudillos. Mmm, suave. Dulce. Y Joe estaba cada vez más enfadado, observó al lanzar una mirada de reojo a su hermano.

-¿Más ensalada, cariño? -preguntó Kevin.

-No. -Ella se relajó lo suficiente para sonreír-. Estoy llena. Cocinas de maravilla, pronto no podré ponerme los pantalones.

Kevin se inclinó hacia delante para depositar un beso tierno y sensual en los labios femeninos, que aún tenían el débil sabor de los arándanos con que había condimentado la comida. Al otro lado de la mesa, Joe se puso tenso. Su tenedor repiqueteó en el plato. Kevin lo ignoró.

-Con nosotros dos cerca, no necesitas pantalones, ¿verdad que no, Joe?

Kevin cerró la mano sobre el hombro desnudo de __________ y se lo acarició suavemente, sin dejar de observar los duros pezones que se erguían contra la tela blanca del bustier y el calor peligroso que emitían los ojos de su hermano.

-¿Terminaron de comer? -soltó Joe bruscamente, poniéndose en pie y cerniéndose sobre la mesa.

_________ se apartó y dirigió a Kevin una mirada de incertidumbre. Estaba realmente preocupada. Oh, oh, ¿qué diablos había pasado entre Joe y ella para ponerla tan nerviosa?

-Eso depende de _________. Podemos quedarnos aquí un poco más si lo prefieres, cariño.

Joe soltó la servilleta sobre la mesa.

-Si quieres que te enseñemos algo esta noche, gatita, es ahora o nunca. Tengo mejores cosas que hacer que quedarme aquí sentado charlando.

Kevin notó que ___________ se tensaba bajo sus dedos. Oh, los fuegos artificiales estaban a punto de comenzar.

-Has sido muy claro y, como no quiero molestarte, será mejor que vaya sólo con Kevin a su habitación, tú puedes marcharte si quieres.

Alzando la barbilla, _________ se puso en pie y, a pesar de vestir una minifalda estampada y un bustier sin sujetador, pasó al lado de ellos con la altivez de una reina.

La mirada aturdida en la cara de Joe no tenía precio. Su hermano se dio la vuelta y siguió a ____________ por el pasillo. Kevin se puso en pie y se apresuró a ir tras ellos. Quería que estuvieran irritados, pero no tan furiosos que se pusieran a discutir en vez de a follar.

_________ casi logró llegar a la puerta del dormitorio de Kevin antes de que Joe la agarrase, la empujara contra la pared y cubriera su cuerpo con el de él.

-Me comprometí a enseñarte todo lo que sé sobre los trios, gatita. Y para eso son necesario tres. No voy a irme a ninguna otra parte que no sea a compartir la cama contigo.

Ella abrió la boca para protestar -o para soltar una réplica mordaz-, pero Joe se le adelantó con un beso abrasador, cubriéndole la boca con la de él, invadiéndola y devorándola. Maldición, sólo con verlos Kevin ya se excitaba. Observó cómo el tenso rechazo de ________ desaparecía bajo el empuje de la lengua de Joe contra la de ella. Gimió cuando una de las manos de su hermano se deslizó por la espalda de _________ y se cerró sobre su trasero, levantándole las caderas hacia las de él. No cabía duda, Joe quería penetrarla. «Perfecto».

Él apartó la boca, pero siguió cubriéndola con su cuerpo, apretándola contra la pared. Y se quedó mirándola fijamente, jadeando, como si hubiera estado corriendo diez kilómetros. No apartó la mirada.

Kevin se acercó a ellos y rodeó a cada uno con un brazo, empujándolos hacia la puerta del dormitorio.

-¿Por qué no entramos, nos desnudamos y nos ponemos cómodos para pasar un buen rato?

Por encima de él, Joe le dirigió a _________ una tensa mirada. ¿Qué demonios estaba pasando?

-Cariño, ¿estás bien? -preguntó Kevin.

__________ lo miró de soslayo antes de volver a mirar a su hermano. En ese momento, tenía la piel ruborizada y los pezones como duras bayas tentadoras. Kevin decidió centrarse en un objetivo a largo plazo en vez de desnudar a ________ en ese momento.

_________ clavaba la mirada en Joe con una voracidad renuente. Joe se ponía más tenso a cada segundo que pasaba. «Muy interesante».

-Estoy bien -susurró __________ finalmente.

Esas palabras fueron todo lo que Joe necesitaba para pasar a la acción. Alargó la mano por delante de Kevin hacia _________. Le rodeó la cintura con un brazo y la atrajo contra su cuerpo. Con la mano libre le bajó las tiras del bustier por los hombros y le deslizó la prenda bruscamente por el torso, dejando los pechos y los rosados pezones hinchados expuestos a sus miradas hambrientas.

Kevin ya estaba duro desde antes, demasiado duro para su comodidad, pero aquella visión lo llevó a unos límites insoportables.

Joe le dirigió una mirada tan llena de frustración y necesidad sexual, que sus ojos resplandecían con la llama del deseo.

-Ahora.

Su hermano no parecía dispuesto a esperar para tocarla y no iba a perder el tiempo indicando lo obvio. Y por mucho que a Kevin le gustara recrearse en una mujer, _______ tenía algo que hacía que Joe y él respondieran de manera inmediata, sin que ambos pudieran mantener la distancia necesaria para conducirse con paciencia.

Así que Kevin le dirigió a su hermano un escueto asentimiento de cabeza. Cuando se acercó a ellos, ________ estaba sin aliento, con los ojos muy abiertos y las pupilas dilatadas. La incertidumbre asomaba a su rostro, pero también una aguda necesidad, como si supiera que era demasiado tarde para detener la hambrienta seducción que su cuerpo estaba a punto de sufrir. Esa noche la llevarían un poco más lejos, la someterían a pruebas más duras.

El deseo le recorrió las venas como un buen vino. Joe se colocó en el lado derecho de __________, mientras él ocupaba el izquierdo.

-¿Kevin? -susurró ella, buscando que la tranquilizara.

¿Sentiría ella la violencia apenas contenida que crepitaba en el aire? Apostaría lo que fuera a que sí. Y eso la asustaba y excitaba a la vez. Tenía buenas razones para tener miedo. En los diez años que Joe y él llevaban compartiendo mujeres, Kevin jamás había visto a su hermano más ansioso y descontrolado. Tomaría todo lo que ella estuviera dispuesta a ofrecer. En ese mismo momento.Y la presionaría buscando más.

El deseo de Joe alimentaba el suyo, y Kevin se sintió salvaje y deliciosamente excitado.

-Abróchate el cinturón, cariño -murmuró Kevin-, va a ser un viaje muy movido.
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 1st 2012, 12:43

Que malo Joe u.u

Kevin *-*que monooo

Un viaje movido ui ui ui
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 1st 2012, 16:14

OMG!
aaai Joe ¬¬
pobr rayis
yo tambien creo que ella va a terminar con ellos
o mas especificamente con Joe
pero aksdjlaksjdaklsda
aai me encanta siguela porfa Smile
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 2nd 2012, 11:03

omg omg OMG
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 2nd 2012, 12:24

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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 2nd 2012, 13:19

bueno chicas hoy os dejo 2 capis por que mañana no podre pasarme por el foro

CAP 12


Abróchate el cinturón, cariño -murmuró Kevin-, va a ser un viaje muy movido.

Apenas había terminado la frase antes de que Joe se inclinara, ahuecando uno de los pechos de ___________ con una mano mientras lo cubría con su boca. Kevin siguió su ejemplo, lamiéndole con la lengua el otro pezón. Deslizó los dedos suavemente por la curva de las caderas para contrarrestar los duros y afilados tirones que ambos estaban dándole a los turgentes pezones con los dientes.

__________ se arqueó hacia atrás jadeando. Se había puesto de puntillas como si estuviera tratando de absorber las sensaciones o de acercarse a sus bocas. Ella cerró la mano sobre el cabello de Kevin para atraerlo contra su pecho. Kevin recibió con agrado el tirón en su cuero cabelludo, y ella se aferró a él, indefensa ante la oleada de placer.

Las succiones y los voraces lametazos, junto con los fuertes jadeos de ________, llenaban el aire. Ella era perfecta. Con cada lametazo, sus pezones se endurecían cada vez más contra sus lenguas...De repente, Joe gruñó a su lado:

-Sigamos con el plan.

Ah, el plan, el que habían estado ideando mientras ___________ había permanecido recluida en la guarida preparando los exámenes. Todo ese tiempo Joe se había estado paseando por la cocina de un lado a otro, como si se lo comiera la impaciencia, mientras Kevin cocinaba.

A regañadientes, Kevin abandonó la almibarada perfección del pezón de ________. Ya tendría tiempo más tarde -toda una vida, si las cosas salían como él quería- tan pronto como aplacara a la hambrienta bestia que tenía a su lado. La verdad fuera dicha, pensar en lo que iba a ocurrir esa noche, despertaba también a su propia bestia interior.

Sabiendo que era demasiado pronto para eso, reprimió esos pensamientos. Ante la pérdida de sus caricias, _________ gimió implorante. Kevin se arriesgó a mirarle los pechos. Tuvo que tragar aire. Sus pezones ya estaban de color granate, visiblemente hinchados y duros. La imagen casi hizo que se olvidara de los planes y quisiera pasarse la noche prodigando atenciones constantes a aquellos hermosos pechos.

-Ahora. -La impaciencia resonó en la orden de Joe.

«Tranquilo, chico, tranquilo». Kevin le dirigió a su hermano una mirada de advertencia antes de volverse hacia _________. Con cuidado la ayudó a quitarse la minifalda y el tanga. Dios, era preciosa. Esbelta, pero con curvas. Atlética, pero sin resultar masculina. Lo suficientemente alta para ser grácil, pero no tanto como para parecer torpe. Era, simplemente, perfecta.

Kevin sonrió ante sus propios pensamientos y la tomó por los hombros.

-Cariño, la noche anterior queríamos que te acostumbraras a aceptar las caricias de dos hombres.

A pesar de los ojos aturdidos y las pupilas dilatadas, ella asintió con la cabeza.

-Lo sé.

-Bien. Muy bien. Esta noche aprenderás cuánto placer puedes darnos tú. Y será todo un desafío puesto que quieres seguir siendo virgen y aún no estás preparada para aceptarnos en ese dulce trasero.

__________ se quedó meditando, intentando descifrar sus palabras.

-No sé nada de sexo oral.

Él le acarició los hombros, tranquilizándola.

-De eso nos ocuparemos todos juntos.

Mordisqueándose los labios, ella asintió con la cabeza. Luego se pasó la lengua por el labio y la imagen golpeó a Kevin con otra oleada de pura lujuria. A su lado, Joe parecía a punto de perder la paciencia... y el control. Kevin apoyó las manos en los hombros de _________ y la instó a ponerse de rodillas ante él. Ella se arrodilló lentamente, algo indecisa pero sin apartar la mirada de Joe. Kevin siguió la mirada de ________ y la imagen le provocó otra oleada de lujuria. Suspiró. Suponía que eso zanjaba la cuestión de quién disfrutaría primero de la sedosa boca de ___________.

Arrodillándose detrás de ella, Kevin se quitó bruscamente la camisa, observando cómo Joe se quitaba también la suya y la arrojaba al otro lado de la habitación, luego comenzó a desabrocharse uno a uno los botones de los vaqueros. Kevin se situó tras ________, posó las manos en los hombros femeninos y observó cómo ella clavaba la mirada en la porción de musculoso abdomen y el castaño vello púbico que Joe iba dejando a la vista, luego su hermano se bajó los vaqueros y su miembro saltó libre en toda su longitud.

Joe se pasó la mano por la erección, como si no pudiera estar ni un minuto más sin recibir estimulación. Detrás de _______, Kevin se encontraba en un estado parecido e hizo una mueca mientras acomodaba su propio miembro. Luego apoyó las manos en las caderas desnudas de ________ y le acarició la suave piel.

-Tócalo -murmuró Kevin.

-¿Cómo?

Kevin no podía detener sus manos errantes, de las caderas las deslizó al vientre y a los pechos. Con los pulgares le acarició los pezones duros como guijarros. Se los apretó. Quería comprobar lo mojada que estaba. Pronto...«Maldita sea, ten paciencia». En ese momento, no podía distraerla.

-Toma el miembro de Joe en la mano y acaríciale, justo como está haciendo él.

Tan lentamente que Kevin empezó a sudar, _______ estiró el brazo y tomo la dura carne de Joe en su mano. La deslizó hasta la punta, y le pasó el pulgar por el glande. Joe gimió con tanta fuerza que el sonido retumbó en su pecho.

-Muy bien -la elogió Kevin -. Ahora sube la mano y vuelve a bajarla.

________ repitió el proceso un par de veces, cada vez más rápido, coordinando cada vez más los movimientos.

-Apenas puedo cerrar la mano en torno a él. (O.O..Porq es inmenso..lol)

________ frunció el ceño con concentración y llevó la otra mano al miembro de Joe, uniéndola a la primera, cerrando los elegantes dedos alrededor de la erección. Ahora la abarcaba por completo, la acariciaba con más vigor, observando la cara de Joe y cómo aquellos ojos, por los que las mujeres babeaban, se cerraban al tiempo que echaba la cabeza hacia atrás, invadido por un inconmensurable placer.

-Muy bien -masculló Kevin -. Ahora humedécete los labios. Sí, así. - Kevin no pudo resistirse a besarle el cuello, a mordisquearle el lóbulo de la oreja-. Inclínate, abre bien la boca y captúralo con los labios.

La mirada ardiente que ella le lanzó por encima del hombro estaba tan llena de curiosidad y de picara anticipación, que Kevin se sorprendió. Maldición, bajo aquella sencilla superficie se escondía una chica juguetona. Una arpía. Hubiera apostado lo que fuera a que si le daban un poco de rienda suelta en el dormitorio, los haría bailar al son de su música.

-¡Ahora! -exigió Joe.

-Pídelo por favor -ordenó ella.

Kevin no pudo contener la risa. Al parecer, ella ya sabía cuándo tenía a un hombre en la palma de su mano, y que con la promesa de su boca madura en la febril mente masculina, lo tenía bajo su poder.

-¡Maldición!

-Palabra incorrecta. -__________ le dirigió una sonrisa coqueta.

Joe tragó y cerró los puños mientras tomaba aliento.

-Por favor.

La palabra sonó brusca y ronca, pero a _________ le valió. Lanzándole a Joe una última mirada desafiante, se puso manos a la obra, inclinándose hacia delante.

Inclinándose hacia un lado, Kevin observó con rugiente necesidad y envidia cómo el miembro de Joe entraba en la boca de _________, acunada por su lengua resbaladiza. Él la fue penetrando cada vez más hasta que casi toda la longitud de su miembro desapareció en las profundidades de esa boca virgen.

Dios, la sola imagen lo mataba. El largo gemido de Joe resonó en el vientre de Kevin, multiplicando su deseo. Sólo podía imaginar lo fabuloso que sería sentir a __________ de esa manera. Cuando había tomado todo lo que podía del miembro de Joe, ella se retiró y repitió el proceso, albergando un par de centímetros más. Joe soltó otro gemido, aferrando las manos con las que _________ lo sujetaba.

-Sí -jadeó Kevin -. Succiónale. Con fuerza. Le gusta así.

Las mejillas de _________ se ahuecaron cuando lo introdujo de nuevo en su boca. Un instante después, Joe apretó los dientes.

-¿Estás a punto de explotar? -le preguntó Kevin.

-Sí, maldita sea.

Joe apenas logró articular las palabras. ________ lo estaba llevando al orgasmo con mucha rapidez. Kevin jamás había visto nada igual. Por lo general, su primo podía hundirse en la boca de una mujer durante más de veinte minutos y seguir impertérrito. Siempre había sido así, salvo cuando _________ le tocaba. Cuando Joe se tensó y el rubor le cubrió las mejillas, Kevin supo lo cerca que estaba su hermano de perder el control.

«Ha llegado el momento de rematarlo».

-Muy bien -murmuró Kevin en el oído de __________. Observó la cadencia de la cabeza femenina y le ordenó-: Ahora un poco más lento. Hazle sufrir. Bien. Ahuécale los testículos con una mano.

__________ hizo exactamente lo que le decía, acariciando la masa testicular de Joe, que se alzaba hacia su propio cuerpo con cada dulce succión de su boca. Incluso observarlo agitaba la respiración de Kevin, por no mencionar lo que le provocaba en su miembro.

Estirando el puño a ciegas, Joe agarró a ______ por el pelo. Kevin casi detuvo a su hermano para romper el contacto, pero ella gimió...y no de dolor.

Ah, así que a ________ le gustaba un poco de dolor. Kevin sonrió. Definitivamente podría proporcionarle un poco, pero era Joe el que estaba especialmente dotado para dárselo.

En cuanto ________ lograra que Joe se corriese.

-Sigue así, cariño. Succiónale. Con lentitud y dureza. Harás que se corra -susurró Kevin -. No podrá contenerse ante la dulce tentación de tu boca. Lámele el glande con la lengua. Perfecto.

-Sí. -

Joe gimió, como si quisiera corroborar las afirmaciones de Kevin. Tensó los muslos y apretó el puño con el que tiraba del pelo de ________.

-Santo cielo...no puedo contenerme.

Kevin sonrió.

-Buena chica. Ahora, pásale la punta de los dientes por el glande.

-No -protestó Joe.

-Hazlo -ordenó Kevin -. Luego succiónale de nuevo. Se correrá.

Sujetando el grueso tallo de Joe con una mano, ________ aflojó el agarre y pasó los dientes por el glande. La imagen hizo gemir a los dos hombres.

-Maldita sea... ¡_______!

-Ahora succiónale profundamente, y se correrá -murmuró Kevin.

Ella lo hizo, y Joe rugió echando la cabeza hacia atrás y gritando su éxtasis que resonó en la habitación. _______ se quedó paralizada, agrandando los ojos con incertidumbre y pánico.

-Trágalo, cariño. Está bien.

Ella lo hizo, y Kevin observó cómo su garganta y su boca se movía mientras lo hacía. El deseo y la envidia lo atravesaron como un relámpago. Dios, era asombrosa. Y, gracias a Dios, ahora sería él quien sentiría su boca.


Cap 13

Joe se apartó lentamente. Ella gimió mientras continuaba lamiéndole, como si no estuviera dispuesta a dejarlo marchar. Llegados a ese punto, Joe solía volverse a excitar con el puño y se dirigía al trasero de la mujer, dejando que Kevin bebiera de la boca o el sexo.

Por lo general, Joe solía dejarle a él la tarea de satisfacer a la mujer, ya que para él las mujeres eran dulces y tiernas criaturas a las que había que explorar de pies a cabeza, trazando un mapa con dedos y lengua, recorriendo cada hendidura secreta y cada lugar sensible con la vista y los sentidos.

Pero para asombro de Kevin, Joe se arrodilló ante _________ clavando los ojos en ella, como si fuera algo tan precioso como esperanzador, como si fuera un antiguo acertijo. Inclinándose hacia ella, Joe agarró las caderas de ________ y las alzó hacia su cara bajo la mirada estupefacta de Kevin.

-Tengo que saborearte -masculló-. Tengo que saber lo mojada que estás.

En el momento en que ella abrió los muslos sobre la cabeza de Joe, él levantó la boca hacia los húmedos pliegues femeninos y los asaltó con los labios abiertos. Se aferró a las caderas femeninas y atrajo aún más su cuerpo para profundizar el íntimo beso. Un largo gemido de alarma escapó del pecho de __________, tratando de aferrarse a algo o alguien para mantener el equilibrio.

Con las piernas temblorosas, Kevin se levantó y se acercó a la cama para observarlos. Se uniría pronto a la función, pero observar cómo _________ se corría bajo los latigazos de la lengua de su hermano y, como también veía ahora, sus indagadores y exigentes dedos penetrándola, excitaba más a Kevin.

Joe giró la cabeza para mordisquear el muslo de ___________.

-El vibrador.

Kevin tardó un momento en descifrar las amortiguadas palabras de su hermano. Sí. Tenían que enseñarle eso. Les iba a gustar ver cómo __________ se retorcía, se sonrojaba y se corría mientras lo usaban, sobre todo sabiendo que servía para un gran propósito que todos disfrutarían.

Tras acercarse con rapidez a la mesilla de noche, Kevin cogió todo lo que necesitaban y lo preparó, luego se giró hacia ellos. _________ tenía los ojos cerrados, tenía la piel sonrojada y cubierta por una brillante película de sudor. Con los pezones erizados, parecía una diosa mientras gemía, aceptando cada roce de la lengua de Joe.

A Kevin le hirvió la sangre. Tenía que aliviarse pronto en _________. Muy pronto. Masturbarse en la ducha no le serviría de nada esa noche. Colocándose de nuevo detrás de ella, le puso la palma de la mano en la espalda, entre los como platos. Maldición, era suave por todos lados.

-Cariño, inclínate hacia delante. Ponte a gatas.

__________ así lo hizo, sin que Joe perdiera el ritmo. Kevin imaginó, de hecho, que aquella nueva posición le estaba proporcionando nuevas sensaciones, ya que _________ gimió.
Kevin le acarició la cadera, depositando tiernos besos desde la base de su espalda hasta el lóbulo del oído, donde le murmuró:

-Relájate. Intentaré que te resulte fácil. Dime si te duele.

Ella sólo se agarró al edredón de la cama y jadeó como si no pudiera aspirar aire suficiente. Él estaba a punto de llevarla todavía más cerca del límite. Abriéndole las nalgas, comenzó a insertarle lentamente, muy lentamente, un nuevo vibrador en el ano. Uno más grande que el anterior. Ese medía dieciocho centímetros de largo por tres de diámetro. Un tamaño más aproximado a un miembro de verdad. Kevin esperaba con ansia y un nudo de lujuria que a ella le gustara. Se moría por poder penetrarla pronto.

El vibrador estaba medio insertado cuando él comenzó a sudar. Sólo ver cómo aquel juguete desaparecía en el interior de su cuerpo le hacía arder. Siguió introduciéndolo poco a poco, observando cómo se deslizaba en sus profundidades casi por completo. De repente, ella se arqueó, se puso tensa y gimió.

-¿Te hace daño? -preguntó él.

-Un poco. -Ella apenas podía articular las palabras.

-Acéptalo en tu interior por nosotros. ¿Puedes?

__________ asintió con la cabeza con los hombros rígidos. Kevin deslizó suavemente el resto del vibrador. Cuando ella gritó, lo puso en funcionamiento. Casi al instante, ella jadeó. Unos momentos después, comenzó a moverse agitadamente, y volvió a aferrarse al edredón de nuevo.

-¡Sí! -gritó __________-. Necesito...oh, Dios...

-Lo sabemos. - Kevin la besó en el hombro, luego se puso de pie y se quitó los pantalones, dejándolos caer al suelo. Luego se sentó en el borde de la cama, delante de ella, y le apartó los rizos castaño rojizos de la cara ruborizada. Sus ojos color avellana se agrandaron al verle el miembro. Ahuecándole la nuca con la mano, la atrajo hacia sí.

-Succióname.

Por suerte, no tuvo que repetirlo. Ella se abalanzó sobre su pene y casi se lo tragó entero. Kevin contuvo el aliento. Una salvaje sensación le subió por la erección, le recorrió las piernas, y atravesó su cuerpo con una descarga de deseo. La cabeza de _______ subió y bajó mientras lo tomaba casi hasta el fondo de su garganta, deslizando la lengua con ansia por cada uno de los lugares sensibles de su miembro y por algunos que no sabía que tenía.

No utilizó los dientes, como si de alguna manera supiera que eso era algo que le gustaba a Joe y no a él. Se limitó a agarrarlo por los muslos y a chupársela a un ritmo que aseguraba que él no iba a aguantar mucho más. Pero por la manera en que ella gemía en torno a su miembro y los sonidos que Joe hacía en su carne sensible, ____________ tampoco tardaría mucho en correrse.

Ella siguió chupándole el miembro, lo adoró; su boca era como el cielo, y las constantes caricias de su lengua elevaban a Kevin cada vez más alto. El deseo se incrementaba en su interior con tal rapidez que -Oh a duras penas podía asimilarlo. Kevin comenzó a jadear. La agarró por el pelo, intentando que fuera más despacio. Quería saborear cada resbaladiza sensación, cada abrasador estremecimiento. Observarla con Joe, y luego sentir él mismo la sedosa succión de su boca, sabiendo que era la primera vez que se correría con la mujer que podía completarlos a Joe y a él...

El éxtasis comenzó en su vientre y luego ascendió por su miembro, abrumador e imparable. Kevin intentó contenerlo -recitando recetas de cocina, pensando en cada uno de los chefs que había odiado en la escuela de cocina-, pero el trémulo calor aumentaba incontrolablemente ante la necesidad que sentía. La música de fondo de ________ gimiendo su placer le decía que ella estaba a punto de sentir un orgasmo gigantesco.

Kevin no pudo contener el placer por más tiempo. Sintió varios estremecimientos en la base de su espalda. Se le tensaron los testículos. Oh, Dios. El calor era intenso, y ascendía poco a poco por su pene quemándolo como si fuera fuego líquido. Luego Kevin dejó escapar un ronco y agonizante grito.

Mientras tanto, la boca de _________ seguía succionándolo, chupándolo con frenesí, extrayendo cada onza de placer. Respirando entrecortadamente, abandonó su boca y se encontré con su mirada; la necesidad no satisfecha se reflejaba en su cara. Tenía el cuerpo tenso como la cuerda de un arco. Podía observar cómo el pulso de _________ latía salvajemente en la base del cuello. Inclinándose sobre ella le sacó y le metió el vibrador en el culo un par de veces.

-Córrete, cariño. Por nosotros.

__________ no necesitó que se lo repitiera. Aferrándose a sus muslos se dejó llevar por el placer, moviendo su cuerpo con agitación, convulsionándose con cada oleada de placer que la dominaba. Su grito retumbó en la habitación. Bajo ella, Kevin podía oír los murmullos ahogados de Joe, alabando su reacción, su sabor.

Cuando ___________ se derrumbó, Kevin extrajo el vibrador lentamente. Ella gimió y se dejó caer en el suelo al lado de Joe. Lo miró a lo ojos, con una mirada femenina y profunda. Kevin no pudo evitarlo, el impacto que le produjo su expresión le golpeó en el pecho. Luego ella miró a Joe con la misma expresión, pero amplificada, hasta que fue como un sonido, una llamada, una súplica.

Luego ________ comenzó a llorar. Joe se puso tenso.

-Oh. Oh, Dios. ¿Qué...? No puedo...-_________ aspiró con fuerza y soltó un sollozo. Kevin se dejó caer de rodillas a su lado.

-¿Cariño?

Ella le puso la mano en el brazo, tranquilizándolo, pero abrió aquellos ojos color avellana empapados en lágrimas, llenos de sabiduría femenina. Su mirada se clavó en Joe cuando desplazó la vista hacia él.

-Me haces sentir. Esto es... Jamás había sentido nada tan poderoso, ni me había sentido más viva que cuando estoy con ustedes.

Kevin se regocijó. ________ también sabía que eso era lo correcto. En su fuero interno ella también lo sentía. Sonrió y la abrazó. Pero una mirada a Joe bastó para que a Kevin se le cayera el alma a los pies. Su hermano parecía a la vez excitado y enfermo. Intentaba controlar algún tipo de emoción, que aunque no era ira se acercaba condenadamente a ella.

-No es nada especial -le dijo Joe a ________ con un gruñido mientras se ponía en pie y recogía sus ropas-. Es sólo sexo. Única y exclusivamente sexo, maldita sea.

Luego se dirigió a la puerta y la cerró de golpe. El sonido resonó en la estancia durante mucho tiempo.
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 3rd 2012, 20:46

joe : -No es nada especial -le dijo Joe a ________ con un gruñido mientras se ponía en pie y recogía sus ropas-. Es sólo sexo. Única y exclusivamente sexo, maldita sea.

kevin Sonrió y la abrazó

definitivamente spn como el agua y el fuego


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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 3rd 2012, 20:48

joe : -No es nada especial -le dijo Joe a ________ con un gruñido mientras se ponía en pie y recogía sus ropas-. Es sólo sexo. Única y exclusivamente sexo, maldita sea.

kevin Sonrió y la abrazó

definitivamente spn como el agua y el fuego


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Eu Shuker
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 4th 2012, 01:21

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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 4th 2012, 11:30

bueno mis niñas adoradas aqui os dejo otro capi espero que os guste (:
CAP 14

-Quiero hablar contigo -le dijo ___________ a Joe a la mañana siguiente mientras se sentaba ante la mesa de la cocina donde él estaba tomando un café. Le sentaban bien aquellos pantalones cortos de algodón y el top. Su mirada furiosa, sin embargo, era otra historia.

-Kevin está dormido -continuó ella-. Así que no puede hacerse una «idea equivocada». Y no puedo esperar a decirte esto.

Joe se puso tenso. Estaba buscando pelea, pura y dura.

-No tengo ganas de hablar.

-Vale, entonces escucha.

El que _________ hablara con tanta dureza no presagiaba nada bueno. Pero esa mañana, había en su tono de voz un ligero temblor.

No era de sorprender, ya que el día anterior se había comportado con ella como un auténtico bellaco. Pero o guardaba las distancias o se la tiraba. Sabía que ella quería mantenerlo a distancia, no entre sus muslos. Chica lista. Él se podría pasar toda la vida follándola.

-Tienes tres minutos.

-No me hace falta tanto. -Ahora sonaba cabreada, lo que era todavía mejor. Así podría controlarse. Además, si estaba enfadada, es que estaba bien. Era la vulnerabilidad de ________ lo que no podía soportar.

Aquellas lágrimas la noche anterior... Dios, escucharla llorar en los brazos de Kevin casi había acabado con él. Kevin la había tranquilizado, susurrándole al oído. Pero esos suaves sollozos y jadeos temblorosos casi habían minado la determinación de Joe.

Quería ser él quien la consolara. Si la hubiera abrazado, si la hubiera acariciado la noche anterior, hubiera acabado haciendo el amor con ella. No la hubiera follado, no. Habría sido un suave y dulce acto de amor para tranquilizarla. Lo que hubiera creado un lazo afectivo entre ellos.

Había resistido por el bien de _______ y su propia cordura. Primero celos y ahora eso. ¿Qué demonios le pasaba?

__________ inspiró con fuerza.

-Después de lo que ocurrió ayer por la mañana y luego por la noche, no puedo quedarme. Tú no me quieres aquí, y no hace falta que me expliques por qué. Gracias por la ayuda. Recogeré mis cosas y me iré a las diez.

«¿Qué demon...? ¿Se iba a marchar?». Sus palabras deberían haber sido un alivio, pero __________ era una luchadora. ¿Por qué cedía de repente y se retiraba? ¿Y por qué el puro pensamiento de dejarla marchar era como una cuchillada en su corazón?

__________ le dio la espalda. Incluso así, no pudo evitar ver la expresión vulnerable de su rostro cuando se levantó y cruzó la cocina para regresar a la habitación. Podía dejar que se marchara, debería de dejar que se fuera...«¿Podía? ¿Debería?»

Joe se puso en pie y se apresuró a cortarle el paso.

-Así que sabes por qué no quiero que estés aquí. ¿Y qué es lo que crees saber?

_________ frunció el ceño con incredulidad.

-Sé lo que los hombres han dicho de mí desde que pasé por la pubertad. Es raro que me maquille y nunca me pongo vestidos. Odio el encaje y nunca creeré que los pantys sean un gran invento digan lo que digan. Jamás dominaré el arte de reír tontamente o pestañear. Me gusta pescar, odio cocinar y puedo beberme un pack de seis cervezas en menos de cuatro minutos si alguien me desafía a hacerlo. -Alzó la cabeza, luchando contra las lágrimas y Joe vio en su expresión cuánto le molestaba eso-. Soy muy poco femenina. Y sé que muchos hombres, entre los que te incluyo, piensan que soy un fenómeno de feria.

Estaba tan completamente equivocada que Joe apenas podía asimilar lo que decía.

-¿Piensas que no me siento atraído por ti?

La expresión de __________ le hubiera hecho reír si el tema no hubiera sido tan serio.

-Cuando aparecí por aquí con tacones y encajes, tú me deseabas. Pero luego me viste sin ropa, y, como en el instituto, pensaste lo mismo que los demás hombres. Se te quitaron las ganas, así que me dijiste que te dejara en paz a menos que estuviéramos en la cama. Que allí sí tenías intención de cumplir tu palabra. ¿Hacen falta más pruebas?

¿Estaba hablando en serio?

-Eso son idioteces, gatita.

Ella puso los brazos en jarras y le lanzó una mirada desafiante.

-Ya he oído antes esta historia. Y más de una vez. No tienes que ocultarme la verdad. Puedo aceptarla.

De repente, Joe quiso golpear a cada uno de los idiotas del instituto que la habían hecho sentir tan poco femenina. Aunque también era cierto que podía aprovecharlo en su favor. Sería fácil. Sólo tenía que dejar que esa mentira lo sacara del aprieto. Pero sería una auténtica cabronada. Y él no podía hacerle daño a propósito.

Suspiró, derrotado.

-¿Me has visto alguna vez hacer algo por obligación sólo para no herir tus sentimientos?

__________ vaciló.

-No.

-Exacto. No fingiría que me excitas si no lo hicieras. Y en cuanto a lo de que no eres lo suficientemente femenina, vaya tonteria. No es el maquillaje o reírse tontamente lo que te hace mujer. Son tus impulsos, tus deseos y los fluidos sexuales que emanan de ti.

-¿Qué quieres decir?

Estirando el brazo, le cogió la mano y se la apretó.

-Que eres una mujer de bandera, gatita. Me gusta que seas franca. Que no te desquicie mi profesión. Tienes un extraordinario sentido del humor cuando no estás tensa. Si me comporto así es porque te deseo demasiado.

-¿Demasiado? -Una mirada de escepticismo asomó a los ojos color avellana-. ¿Me deseas demasiado?

Tirando con fuerza de la mano de _________, la apoyó contra su bragueta, cubriendo la implacable erección que tenía cada vez que ella estaba a menos de dos metros.

-¿Te parece que estoy mintiendo?

Ella se sintió fascinada y le acarició el miembro a través de los pantalones, deslizando los ágiles dedos arriba y abajo por la rígida longitud.

-No.

Joe le agarró la muñeca para detenerla. Entre sus alocados deseos de abrazarla y la lujuria que ella incitaba con cada toque, estaban metiéndose en aguas peligrosas.

-No comiences algo que no puedas terminar.

Con la mano libre, ella agarró los pantalones cortos de Joe y comenzó a bajárselos.

-Puedo terminarlo. ¿Acaso no lo hice anoche?

Su boca. «Oh, mierda». Sí, por supuesto que lo había terminado. La húmeda boca de __________ había sido como un sedoso paraíso. Kevin le había estado diciendo con exactitud cómo conducirle al éxtasis, y ella lo había hecho.

Despacio, duro, con pequeños mordiscos... y él había perdido el control. Pensar en que ella podría hacerlo de nuevo ahora, provocó que su miembro latiera bajo su mano. En respuesta, ella lo apretó con más fuerza. Con la mano libre y una última brizna de control que le quedaba, él le agarró los dedos que le bajaban los pantalones.

-No lo hagas.

_________ no se detuvo. Le apartó las manos.

-¿Me deseas pero no quieres que te toque? ¿Desde cuando un hombre desea a una mujer pero no quiere que se la chupe?

-Si sigues con esto voy a querer mucho más de ti.

-¿Qué quieres decir? -espetó ella.

-Tu virginidad está vetada. No me excites, o te encontrarás desnuda y empalada en mi polla. Sólo puedo pensar en follarte. Y si te penetro, me quedaré dentro de ti... todo el maldito día, si me dejas. Y querré más por la noche. Y Kevin también querrá.

_________ respiró hondo. Un rubor repentino le cubrió las mejillas, lo que se contradecía con su postura combativa.

-Oh.

-Apenas puedo contenerme, así que si yo fuera tú saldría de aquí pitando.

Pero _________ no se movió. Durante un largo momento, se quedó con la mirada clavada en él. Joe resistió el impulso de retorcerse con inquietud. Algo rondaba por aquella hermosa cabecita. Que Dios los ayudara si ella mostraba alguna indicación de que quería hacer el amor con él.

Acabaría con lo poco que le quedaba de autocontrol. La arrastraría de vuelta a la cama de Kevin, despertaría a su hermano, y haría algo que terminaría lamentando.

Un buen rato después, ella se acercó más a él, le colocó las manos en los hombros y se puso de puntillas para darle un beso en los labios. Fue un beso suave, casi casto.

-No querías admitir nada de eso, pero lo has hecho para no herir mis sentimientos.

Era una mujer muy perspicaz. Tenía que reconocerlo.

-Ha sido muy decente por tu parte. Podías haberme dejado creer que no era lo suficientemente femenina para ti, pero no has tomado el camino más fácil. -Una sonrisa de alivio apareció en la cara de _________-. Gracias. Ha sido muy considerado de tu parte.

Joe se encogió de hombros. Se sentía estúpidamente a gusto por haberle arrancado esa sonrisa.

-Sólo he sido justo.

-Entonces yo también debería ser justa y admitir que te deseo. Kevin y tú son dos hombres impactantes. Los dos me excitan, pero -soltó un tembloroso suspiro-, respondo a ti más de lo que debería. Cuando tú me tocas, me derrito de deseo. Jamás me había sentido de esta manera.

¿Le deseaba más a él que a Kevin? ¿Más que a Nick? La euforia y la lujuria le recorrieron las venas como la droga más potente. Ella sólo tenía que llamarlo con un dedo para que él estuviera perdido.
«Maldición». No debería hacerlo. Sabía que no podía...

«Demasiado tarde».

Joe ya la estaba agarrando, enterrando los dedos en su pelo, ahuecándole la cara, y bajando la cabeza para devorar su boca. Con un pequeño jadeo, __________ abrió los labios para él, buscando su beso posesivo.

Enredando la lengua con la de ella, Joe aspiró su calidez y se tragó su gemido. La estrechó con fuerza, y casi perdió el sentido. «Ahora, tenía que ser ahora». Tenía que saborearla, que estrecharla lo más cerca posible. Hundirse profundamente en su boca. Su sabor, su maravilloso sabor, lo embargó. Luego ella amoldó su cuerpo al de él, se arqueó y apretó esos dulces pechos contra su torso. «Tócalos». Tenía que hacerlo. «Libéralos».

Con una mano, le bajó una tira del top por el hombro, luego la otra. Se lo bajó lo suficiente para poder verle los pechos y recorrer con las palmas de las manos aquellos firmes montículos. No eran demasiado grandes, ni tampoco pequeños. Eran perfectos. Y esos pezones duros...siempre preparados para su boca. «Para él». «Pronto...».

Centrando la atención en deshacerse de las demás barreras, Joe tiró bruscamente del top y se lo bajó hasta la cintura, luego agarró la cinturilla de los pantalones cortos y las bragas, y se las bajó de un tirón por las caderas y las piernas. Estaba desnuda. «Perfecto». Ya la tenía como quería. Pasándole un par de dedos por los pliegues de su sexo, Joe confirmó sus sospechas. _________ estaba mojada. Muy mojada. Jadeando, con las pupilas dilatadas e implorantes, _________ se aferró a su camisa cerrando los puños con desesperación. Gracias a Dios, también estaba excitada. Igual que él.

Joe la levantó por la cintura, ignorando su grito ahogado, y la dejó sobre la mesa de la cocina. La había imaginado miles de veces echada sobre esa mesa, dispuesta para él como el manjar más exquisito, listo para su degustación. La realidad superaba con creces la ficción. El corazón se le aceleró. Su miembro palpitó.

Sacándose la camisa por la cabeza, la dejó caer a un lado. Luego, con el pecho subiendo y bajando, se bajó los pantalones cortos por las piernas hasta que _________ sólo pudo ver piel y deseo desnudos.

Con los ojos fijos en él, lo aceptó sin parpadear, inquebrantable. «Increíble». Agarrándola de los muslos, Joe le arrastró las caderas hasta el borde de la mesa y se recostó sobre ella, cubriéndola con su cuerpo. Caliente. El olor aterciopelado y almibarado de _________ lo conducía a la locura. Buscó la mirada de ella con la suya. La encontró dilatada, excitada, confiada. El deseo de ella le hacía hervir la sangre. Le quemaba.

«Tócala». Tenía que tocarla. Le besó el vientre plano, hundió la lengua en su ombligo. _______ contuvo el aliento. Joe se acercó más a su calidez. Ella abrió las piernas aún más, sindejar de mirarle fijamente. Ofreciéndose silenciosamente a su deseos.

_________ tenía los pezones duros. Erguidos, erizados e hinchados. Irresistibles. Joe se inclinó con rapidez y atrapó con su boca uno de ellos. Lo devoró. Era como caramelo. Pero mucho mejor. Pasó la lengua por encima, mordiendo la sensible carne cuando se endureció todavía más. «Mmm, perfecto».

_________ comenzó a jadear, pequeños sonidos implorantes inundaron el aire cuando ella le ahuecó la cabeza con las manos, intentando introducir los dedos entre los cabellos cortados al uno para acercarlo más a ella.

-Joe.

Aquel tono implorante lo obligó a levantar la cabeza de nuevo. La mirada femenina lo hizo arder. «Reclama su boca». Fue un beso dulce, lleno de aceptación y pasión. Otra nueva oleada de lujuria lo atravesó. «Follala. Ya».

Le envolvió las caderas con las manos, encantado por cómo sus palmas casi le abarcaban la cintura por completo, por la manera en que ella se abría para él, por poder ver la resbaladiza humedad acogedora de su sexo y sus pliegues hinchados. Cogiendo su erección, la situó contra la vagina de __________. Húmeda y caliente. __________ le mojó el glande con sus ardientes fluidos y él saboreó el momento previo a embestirla y hacerla suya.

Dios, estaba temblando. El deseo lo inundaba de una desesperada necesidad, atrapándolo en las rudas demandas de su cuerpo y algo más... «Tómala. Reclámala».

-Joe -imploró ella, para que la penetrara... o para que se detuviese.

«¿Detenerse? No, ¡ni hablar! ¿Por qué debería detenerse?» Porque no debería hacer eso. Por ella. Por sí mismo. Las razones se le escapaban. Ella estaba dispuesta, húmeda, tendida sobre la mesa como si fuera un festín para sus sentidos, con la mirada brillante. Con lágrimas en los ojos.

«¿Lágrimas?». La visión, la mera pregunta, le hizo salir de la neblina en la que lo había envuelto la lujuria. Miró a su alrededor. A las ropas tiradas en el suelo. A los rayos del sol que se filtraban por las ventanas abiertas y caían oblicuamente sobre sus pechos. Estaba tumbada en la misma maldita mesa en la que habían cenado. Era virgen.

Tragó aire, sabiendo que debería desistir, que debería dejarla sola. En ese momento, estaba a un envite de cambiar sus vidas para siempre. Tal vez... tal vez sería diferente esa vez. ________ no era una adolescente. No tenía una familia problemática. No era Heather.

Si la penetraba, sería suya. «Suya». Por completo. Tanto en los días buenos como en los malos, para compartir sonrisas y lágrimas, para compartir juegos y bromas, días y noches de sexo. Pero también sería suya la responsabilidad si algo salía terriblemente mal. Aquel pensamiento fue como una jarra de agua fría y la lujuria comenzó a abandonar su cuerpo. Dio un paso atrás.

-¿Es que no pensabas detenerme? -siseó. Por el amor de Dios, sonaba como si tuviese cien años.

_______ vaciló.

-Sí.

Pero él no quedó convencido.

-¿Cuándo?

-Bueno, yo...quiero decir que intenté detenerte.

Joe se subió los pantalones, acomodando su erección con una mueca de disgusto.

-¿De verdad estás enamorada de esa estrella del pop?

Ella parpadeó y apartó la mirada. Un enorme nudo de ansiedad contrajo el estómago de Joe. ¿Estaba nerviosa porque no amaba a Jonas o porque no quería sacar a relucir sus sentimientos por la estrella del rock delante de él?


________ se incorporó, se rodeó las rodillas con los brazos, acercando las piernas al pecho.

-¿Estaría aquí tratando de aprender todo esto si no lo estuviera?

-Sólo tú sabes por qué estás realmente aquí. Pero nena, estás jugando con fuego y lo sabes. La próxima vez, di simplemente no. Si Kevin hubiera estado aquí, puede que no me hubiera detenido. La próxima vez, te follaré y... a la mierda con las consecuencias.
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 4th 2012, 12:30

:O joe sabe q es mas!!!! Wink
Siguela pronto me encanta esta novela
Es powerful Smile Razz
Siguela muy pronto...
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Carpe Diem
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 4th 2012, 13:34

Wiii!! volvi!!
me tarde mucho en comentar
lo que pasa es qiue colegio y tareas
apenas me mantengo despierta
y justo ahora debo irme
pero volvere
y recompensare con comentarios Smile
por cierto
ame los capis!!
los ame!!
aagh joe ! U_u
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 4th 2012, 15:22

ohhhh my God!
me he pedido unos capitulos bueniiisimos!!!
yo quiero q rayita se quede con Joe y solo con Joe hahahha
xD
aunq Kevin no esta nada mal...peroo
quiero a Joe xD
ahhh SIGUELA POR FAVOOORRR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Abril 5th 2012, 09:59

http://jbvenezuela.activoforo.com/t10792-imagino-que-consuelas-mi-llanto-joe-y-tu#407154 chicas se pasarian por esta nove es bastante buena y se que les gustara
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MensajeTema: Re: Fantasía Prohibida -TERMINADA-   Hoy a las 18:01

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Fantasía Prohibida -TERMINADA-
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