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 In Another Life -TERMINADA-

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jazz_princess_jonas
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 24th 2012, 17:28

aaaaaahhhhhhhhhhhhhhh
como la dejas ahi me encanaron los caps
joe es tan lindo
seguila!!!!
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mariina
Comprometida Con...


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Localización : Con Joe, abrazaditos mientras me canta I gotta find you al oido.
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 25th 2012, 16:25

OMG Shocked Very Happy Enamorada
Me encantaron los caps,
pero no puedes dejarla asi,
yo ya ni me acordaba de la cena,
y encima estara Madison Bobo! ,
ya quiero leer el maraton Smile ,
please siguela pronto.
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jazz_princess_jonas
Forista!


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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 25th 2012, 16:44

seguia!!!
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IrennIsDreaMy
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 26th 2012, 10:38

bueno aqui les traigo maraton y es de atencion 5 CAPITULOS, si chicas leyeron bien 5 espero que los disfruten


Capítulo XIV

Salimos rápido de la ducha, después de todo teníamos que apresurarnos, la familia entera, más la cosa a quien Joseph le llama novia, debían de estar esperándonos.

—Como luzco— Apareció por la puerta del baño con el cabello arreglado y haciendo lucir que nada había pasado.
—Como si nunca hubieras hecho el amor con tu mejor amiga— Musité como si esas fueran las palabras más normales, mientras maquillaba levemente mi rostro frente al espejo.
No lo escuché decir nada, seguramente no era la frase que esperaba escuchar. Sentí sus manos en mis hombros y luego encogió su estatura. Apegó su rostro al mío y me miró a través del vidrio reflector.
—Deberías omitir esa clase de comentarios— Sonrió con cinismo.
—Lo lamento— Carcajeé. —Es mejor que vuelvas a casa, solo diles que estaré en un par de minutos y que… no se preocupen, no les fallaré—
—Está bien, nos vemos en unos minutos— Dio un fugaz beso en mi cien y salió de la habitación, dejándome acompañada del vapor que aún salía del baño.
Apenas escuché el sonido de la puerta chocar con su umbral, suspiré sonoramente.
Aún no podía creer que era lo que había ocurrido hacia un par de minutos dentro del baño de mi casa, de mi habitación. Había estado con Joe, algo que ni en mis más oscuros pensamientos se encontraba.
A pesar de que mis piernas aún temblaban, me puse de pie y con dificultad caminé al armario para sacar alguna prenda que me hiciera lucir mucho más bella que… Madison, después de lo que había ocurrido, debía prepararme para entrar en juego.

—Lamento haber demorado— Sonreí con inocencia apenas entré en la sala de los Jonas.
— ¡Al fin! — Exclamó Kevin con la expresión más infantil que podía haber visto. —Estoy muriendo de hambre y mamá no quería servir la cena hasta que todos estuviesen presentes— Corrió hacia mí, me tomó en sus brazos y me estrujó en ellos. —Mamá ¿Ahora podemos cenar? — Miró a su progenitora con los ojos brillantes.
—De verdad, lo siento— Me disculpé con Kevin, la verdad era que su mirada, sus palabras ahogadas me hacían sentir culpable.
Finalmente terminamos todos sentados en la mesa disfrutando de la maravillosa cena que había preparado Denise.
—Yo ayudo— Dije sonriéndole a Denise que se paraba de la mesa para retirar los platos.
— ¡Oh! no querida, quédate con los chicos— Sonrió amistosa.
—Sí. Jessica, no te preocupes, yo ayudo a Denise— Me excusó mi madre.
Puse los ojos en blanco y negué repetidas veces con la cabeza.
—No se nieguen, ya lo tengo decidido— Hablé con la voz firme y comencé a retirar los platos junto a mi madre y Denise.
Hacíamos un buen equipo en cuanto a lavar, secar y guardar, mientras que los hombres veían el fútbol y los chicos… vayan a saber que hacían…
¡Ok! Confesaré, que mi repentina voluntariedad era solo para esquivar a Joseph y su novia, me molestaba verlos juntos y lavar los platos más escuchar las graciosas historias que comentaban Denise y mi madre, era un plan mucho mejor.
—Ya está todo perfecto, puedes ir con los chicos— Suspiró Denise sentándose en una de las sillas. —Gracias por la ayuda—
Solo sonreí, no me daba cuenta que ser amable, simpática, cooperadora, con los padres de Joe, me daba puntos y Madison… solo obtenía un rotundo y gran cero.
Salí de la cocina y sin ánimos caminé hacia la habitación de donde provenían las risas y gritos de los chicos.
Estaba a tan solo pasos de entrar, cuando una mano me jaló sin delicadeza dentro de un cuarto, el baño.
— ¿Qué Crees que haces? — Me miró desafiante a los ojos.
Ahí estaba Madison, con una fría y espantosa expresión en el rostro, sus brazos se encontraban cruzados. Era una señal de que estaba acusándome por alguna razón. Sonreí sin entender.
— ¿Perdón? — Arqueé una ceja.
—Por favor, no te hagas la mosquita muerta, hace mucho tiempo que lo vienes haciendo. Quizás hagas tonto a mi novio, a sus hermanos y a sus padres, pero no a mí— Bufó.
— ¡Dios! — Carcajeé. —Ahora sí que enloqueciste… ¿De qué rayos estás hablando? — Musité con tranquilidad.
— ¿Por qué MI novio demoró tanto en tu apartamento? ¿Ah? — Me miró expectante, como su subiese lo que en realidad había sucedido.
—No quería venir, le tomó tiempo convencerme— Suspiré con obviedad y apoyé mi espalda en la puerta.
— ¿Ah sí? ¿Por qué su cabello estaba húmedo? ¿Crees que no lo noté? — Sonrió creyéndose un detective que había acorralado al criminal.
Que estúpida.
—Que se yo, se habrá bañado antes supongo— Sonreí inocente, pero más que eso… estaba recordando muy nítidamente lo que había sucedido. —Oye, ¿podrías dejar este estúpido cuestionario? no tengo idea a qué es lo que quieres llegar, de verdad, no te lo tomes a mal, pero pareces una demente…. Y ahora con tu permiso, me voy a ver a TU novio— Sonreí una vez más y salí del cuarto con aire a vencedora.
—No se queda, así, ya verás— Me amenazó cuando estaba dándole la espalda y preparada para retirarme con mi dignidad en alto.
—Como quieras— Musité sin interés.
¡Dios! Nunca había pensado en que podría algún día responderle de esa manera, que bien se sentía, la verdad era que yo tenía más razones, más excusas y ella solo sentía suposiciones.
—Hola— Me atrapó en el pasillo. Nick.
—Hola— Expresé una sonrisa falsa, lo esquivé y seguí mi camino, pero no, su fuerte mano en mi brazo me detuvo.
— ¿Por qué siempre me eludes? — Susurró detrás de mí, aún no me volteaba y tampoco quería hacerlo...

Capítulo XV

—No estoy evitándote— Susurré y me giré para enfrentarlo, tampoco me correspondía ser maleducada.
—Claro que sí, lo haces todo el tiempo— Argumentó con aspecto molesto.
—Que no nos veamos no significa que te esté evadiendo, solo… es una mala coincidencia— Comienza a sorprenderme la habilidad de responder con firmeza, suelo quedarme callada o tartamudear sin saber que decir.
Solían siempre dejarme con las palabras ahogadas en la boca.
— ¿Mala coincidencia? No lo creo— Bufó con ironía. —Ahora mismo, con suerte me miraste y seguiste tu camino—
— ¿Y qué quieres que haga? Iba con los chicos— Me cruce de brazos, me molestaba hablar con él, después de la última vez… las cosas habían cambiado.
— ¿Hablar conmigo quizá? Y creo que chicos suena a manada, odias a Madison y no es que quieras pasar tiempo con Kevin…— Guardó silencio, parecía que mordía su lengua, que se ahorraba palabras.
— ¿Qué? — Enarqué una ceja.
—Nada— Agachó el rostro y miró hacia un lado.
— ¿No querías hablar? Dime— Apoyé mi costado derecho en una de las paredes y lo alenté a seguir.
Levantó vagamente tu rostro para clavar sus ojos marrones, fríos y entristecidos en los míos. ¿Por qué cultivaba tal expresión en su rostro? De alguna u otra manera, me hacía sentir mal, aunque no tuviera ni la más mínima idea de que era lo que ocurría dentro de su mente.
—Es Joe… ¿Verdad? — Y luego de esa pregunta… su rostro marcó más las señales dibujadas, diciéndome lo mal que le hacía.
Tragué saliva nerviosa, no era igual ocultarle la verdad a él que a Madison. Con Nicholas me conocía la misma cantidad de tiempo que lo hacía con Joe. Me conocía, sabía lo que pensaba, como actuaba y reaccionaba, incluso lo que sentía.
— ¿Joe? — Carcajeé pretendiendo hacerme la desentendida. — ¿Por qué Joe? —
—Vamos, sabes de lo que estoy hablando— Suspiró cansado al respecto. —Tu forma de mirarlo, de hablarle, de reír… cuando estás con él… es muy diferente a la cuando estás conmigo: eres fría e incluso hasta me ignoras— Musitó mirándome directo a los ojos.
Me quedé estática, sin palabras, ni si quiera pestañear podía. Sus simples palabras me habían llegado, quizás si actuaba de diferente forma cuando estaba con Joe, pero nunca me percaté de cómo era ante Nick… tenía claro que no quería hablar con él, pero no debía ser tan… diferente.
Miré hacia un lado buscando algún tipo de respuesta, de verdad me había dejado helada.
—No es verdad Nick— Musité incomoda, aún mirando un punto infinito, cualquier lugar que no me guiara a los ojos de Nicholas.
—Claro que si… entonces… ¿Por qué ahora mismo no me estas mirando a los ojos? No te sigas engañando— Sentí su tibia y suave mano sobre mi rostro helado, lentamente giró mi rostro y me hizo mirar directo a sus ojos brillantes.
—Es que… tú no tienes idea— Susurré con la voz quebrada.
Sentía que pronto iba a llorar, pero debía ser fuerte. Como detestaba ser tan… demostrativa con mis sentimientos.
— ¿De qué hablas? — Enarcó una ceja con ternura, quería comprenderme y sabía que si le contaba el me apoyaría, pero era tan difícil confesar lo que sentía.
—Hay razones por las cuales… no he querido hablar contigo— Seguía hablando entre susurros y eso hacía peor la situación.
— ¿Significa que si las hay? — Alejó su mano de mi rostro, se lo había estado ocultando hace tanto tiempo.
Él siempre trato de sacar alguna explicación, pero yo solía negarlo en cada momento.
Asentí con el rostro y volví a girar mi rostro, era cuando comenzaba a darme vergüenza mirarlo.
—Entonces… dime, ya no quiero seguir esperando por ello— Sentí su voz tan fría como una piedra, de seguro estaba molesto conmigo y era de saberlo, en su posición… yo igual lo estaría.
—Es desde esa vez que me invitaste a cenar— Comencé con la cabeza aún agachada.
— ¡Lo sabía! — Exclamó. — ¡Soy un completo inútil! — Dijo frustrado. Levemente lo miré y escondía su rostro entre las manos.
—Nicholas, de verdad, no pienses que no… que no disfruté la cena, de hecho la pasé genial… es solo que…— Ahogó mis palabras.
—Lo sé, lo sé— Alejó sus extremidades de la cara y me miró con una sonrisa apenada. —pensaba que…— Miró hacia el techo y tomó aire. —Pensé que te gustaba y… e hice mal las cosas, no sabes cómo me arrepiento. Traté de besarte… y cuando me alejaste… creí que no eras de las chicas que besaban en la primera cita… ya que me sonreíste y continuaste el resto de la cena como si anda hubiese sucedido… entonces desde ahí que… trato de buscarte…— Apretó los ojos.
—He tratado de hacerte entender que solo… te quiero, pero nada más que como a un amigo, más que nada… como un hermano— Suspiré.
—Lo entiendo…— Volvió a mirarme con los ojos tristes. —De verdad lo lamento, no fue mi intención incomodarte, de verdad— Me hablaba con la voz suplicante.
—No te preocupes— Sonreí sin ánimos. —tampoco fue mi intención… hacerte creer que te ignoraba—
De alguna manera… se sentía bien confesar las cosas, así se arreglaban y no había malentendidos.
Sonrió con ternura y con ese frío dejo de tristeza, preferí evitar mirarlo… me hacía sentir mal. Nos quedamos en un incómodo silencio, ni uno de los dos tenía más que decir… y ni uno de los dos reaccionaba a dejarnos.
—Jessica— Susurró.
— ¿Si?— Lo miré.
—Tú me gustas…— Suspiró en entre medio del susurro mientras no desviaba sus penetrantes y sinceros ojos de los míos.
— ¡Jess! ¡¿Vas a venir o no?! — Escuché a esa llamativa voz exclamar detrás de mí. Joe.
Nicholas me sonrió sin ánimos.
—Anda— Musitó sin despegar la sonrisa entristecida de sus labios.
Sonreí incómoda y di media vuelta para ir con Joseph.
— ¿De qué tanto hablabas con Nicholas? — Preguntó en seco y sin mirarme cuando escuchamos la puerta de la habitación de su hermano cerrarse.
—De nada importante… ¿Por? — Susurré aún con las últimas palabras de Nick vagando por mi cabeza.
—Hace rato que los vi en medio del pasillo, estaba tan serio… ¿Acaso no vas a contarme? — Averiguó con seriedad.
—Ah, ahora debo contarte todo ¿Desde cuándo? — Carcajeé, ¿Por qué le interesaba tanto saber?
—No lo sé, es que… no me gusta que pases mucho tiempo con él… es que… le gustas— Me miró con una expresión burlona.
¡¿El lo sabía?! ¡¿Cómo diablos no me había contado?!
— ¡¿Qué?! — Exclamé, no por la sorpresa sino porque me lo había ocultado. —Quiero decir— Bajé el volumen de voz y lo miré con una sonrisa, quería describir porqué su interés. — ¿A Nick le gusto? ¿Enserio? — Sonreí nuevamente.
—Estem… he… si— Tartamudeó visiblemente nervioso. —Diablos, no debía habértelo dicho—
— ¡No! No, no… Eso… es, lindo de su parte, no lo sabía ¿Crees que haríamos linda pareja? Nicholas y yo…— Musité tranquila.
Estaba dando resultado… Las expresiones de Joseph cada vez se iban volviendo más serias y molestas.
— ¿Tu y mi hermano? — Arqueó una ceja con desagrado. —No, no… horrible, más le vale que se aleje de ti— Me miró serio a los ojos.
— ¿Y por qué? Tú tienes tu novia… ¿No debería yo tener un chico? —Susurré.
—Llega a tocarte tan solo un pelo y está muerto— Me miró directamente a los ojos...


Capítulo XVI


Veamos si entendía: Con todas esas señales que Joseph dio a conocer… ¿Acaso estaba celoso?
—Eso me suena a celos señor Jonas— Sonreí buscando su mirada, que en algún momento se me había escapado.
Enseguida me miró con seriedad, pero luego de segundos, estaba sonriendo con cinismo.
— ¡Pff! — Agitó su mano. — ¿Yo celoso? ¿De Nicholas y tú? ¿Yo celoso? — Decía con una risa nerviosa y aún así no respondía a sus propias preguntas.
—Sí, tu celoso…— Sonreí.
Nos quedamos en silencio con las miradas fijas. Yo no podía hacer más que sonreír traviesa ante esos serios ojos, que no me entregaban más que una dulce ternura.
Me dio un fuerte empujón, cosa que al principio tomé como una ofensa, pero luego reaccioné, me había empujado al interior de una habitación; La suya, para luego cerrar la puerta y presionar mi cuerpo contra esta misma y su anatomía.
—No me… No me provoques— Susurró con sensualidad sobre mis labios.
Sentía las aceleradas palpitaciones de mi corazón, los pelos se me ponían de punta y no sabía qué hacer o decir. Hace cinco segundos era yo quien estaba jugando con él, ahora era su turno y lo estaba haciendo más difícil de lo que creía.
Tenía a mis labios dibujados en sus ojos como punto fijo y entreabría los suyos desando capturar a los míos, ¡Como disfrutaba torturarme de esta manera! Llegaba a ser cruel y no me quejo, lo estaba disfrutando, quizás con impaciencia, pero en el fondo si lo disfrutaba.
Mordí deseosa mi labio inferior, ¿Por qué no me besaba y ya? Sabía que la tortura también le jugaba en contra.
—Madison… Madison está en la casa— Susurré ahogando lo agitada que me sentía en esos momentos.
—No lo arruines— Susurró otra vez y mi cuerpo tembló por completo al sentir la vibración de sus labios sobre los míos.
De una buena sola vez tomó mi rostro entre sus manos y con euforia besó mis labios. Su carnosa y exquisita lengua no dio tiempo a esperar para adentrarse sin cuidado, pero con sensualidad y placer en mi boca. Esta vez, sintiéndome más entregada a él y sin la timidez que alguna vez hubo, tomé sin temor ni mayor temblor sus manos para arrastraras por mi cuello, pechos, vientre hasta llegar al inicio de mi remera y pronto hundirlas bajo ella. Sus grandes y calientes manos daban los más deleitables masajes en mi piel y a pesar de que cada vez se iban volviendo más profundos y serios, no dejaban ese suave cariño y ternura… No tenía idea de cómo lo lograba, pero era magnifico y nada podría compararse con aquello que me entregaba.
— ¡Joseph! ¡¿Estás ahí dentro?! —
Y todo ese mágico, placentero y exquisito momento, desapareció con la chillona voz de su muñeca cuando apareció al otro lado de la puerta, dando suaves golpes que temblaban en mi espalda.
—Dios…— Susurré sin evitar una terrible expresión de miedo.
¡Estábamos encerrados! ¡Atrapados!
Joseph aún mantenía sus ojos bien abiertos, ni uno de los dos sabía qué hacer, estábamos estáticos.
—Eh… ¡Linda! ¡Voy enseguida, estoy cambiándome de ropa! — Exclamó luego de alejarse ciertos pasos de la puerta.
Tomó de mi mano y comenzó a girar desesperado buscando el lugar que me escondiera a la perfección.
—Perfecto— Lo escuché susurrar.
Abrió un closet, sacó algo de ropa y la dejó caer sobre su cama.
—No hagas ruido, prometo sacarte lo antes posible de aquí— Sonrió dejándome en una posición no muy cómoda dentro del gran mueble.
Solo asentí, no había ni otra opción.
— ¡Joe! Demoraste bastante… ¡Y andas con la misma ropa! — La escuché ingresar a la habitación.
—Estem… ¡Sí! ¿Ves toda esa ropa tirada en la cama? Bueno, pensaba ponerme algo de eso, pero no encontré nada mejor, así que… opté por lo que…—
La habitación quedó en silencio de un momento a otro, ¡detestaba que hubiera silencio! Pasaban miles de imágenes por mi cabeza. Siendo cuidadosa entreabrí pocos centímetros la puerta del closet y me preparé para observar sea lo que sucediera.
Era de esperarlo, no me encontré con mejor escena que a la barbie sobre Joseph, ¡Dios! ¿Estaba desesperada o qué? Sé que Joe desencadena un montón de cosas inexplicables y uno no sabe cómo actuar, que hacer, pero por lo menos se que tenía algo de dignidad y delicadeza para hacer las cosas…. Madison parecía ser totalmente lo
contrario; Tiraba de la remera de Joseph de una manera impresionante, mientras que él estaba quieto devolviendo el beso sin problema alguno, pero aún así… había algo que no lo comparaba a como tocaba mis labios, quizás era idea mía o por el simple hecho de que Joe tuviese presente de que estaba en el interior de la habitación y posiblemente como espectadora.
—Madison… Madison— Lo escuché pronunciar con dificultad en medio del eufórico beso que la muchacha proporcionaba.
— ¿Qué sucede? — Pronunció ella alejándose centímetros para poder mirarlo a su comodidad.
—Es que…— Balbuceó.
— ¿Dónde está Jessica? — ¿Yo? ¿Por qué preguntaba por mí?
—En… en… se fue a su casa— Musitó visiblemente nervioso.
—Entonces… no hay de qué preocuparse…— La escuché con dificultad, estaba susurrando — ¿Joseph? —
—¿Si?—
—Hazme tuya esta noche —Se quejó sensual.
¡QUE ZORRA ERA!
Inevitablemente los celos se apoderaron de cada esquina de mi cuerpo, como deseaba salir del escondite y arrojarme encima de ella para destrozarle su perfecto rostro.
Estaba a punto de farfullar en su contra, como la detestaba… pero debía mantenerme calmada y en silencio, por lo que no pudo ayudar de mejor manera que mi mano derecha tapando mis labios, en una de esas se me salía alguna que otra frase amenazadora… pero pondría en riesgo mi vida y al mismo tiempo la de Joseph. Suavemente se besaban y ella misma tomaba la iniciativa de sacar un poco de ropa.
Se sentó en la cintura de Joe y tomó en inicio de su polera para quitarla y dejarla caer en un costado del acolchado. Maldición, era de esperar que fuese perfecta y me frustraba pensar que Joseph la prefiera a ella solamente por su estado físico.
Sentía el nudo en mi garganta… estaba jurando no enfrentarlo nunca más, ni darle la cara si llegaban a hacer el amor en frente de mí… claro, no en mi cara, pero… aún así estaba escondida y Joe… tenía claro que yo sabía a la perfección que era lo que sucedía.
La chica volvería atacar los labios de su novio, pero él, la frenó antes de que pasara.
— ¿Qué sucede? — Preguntó ella, era obvio que estaba desconcertada.
—Maddie… Madison no creo estar preparado para dar este paso— Sonaba tan serio como sincero… y eso no hacía más que mi corazón bailara de felicidad…
Alto… ¿Dijo… que no estaba preparado? ¿Significaba que nunca… había estado con ella? ¿Acaso significaba que fui su primera chica? ¡Ok! Era oficial, si era la mujer más feliz del mundo.
— ¿Qué? ¡Dios Joe! Estoy semidesnuda frente a ti ¿Y tú me rechazas? — Sonó ofendida.
Pobre, ese es el resultado por ser tan… tan… ¡Estúpida! Si eso.
—Lo lamento… yo…— Musitó con la voz baja y la alejó de su cuerpo. —De verdad lo siento, pero no creo… que estemos listos… yo no estoy listo Madison— Suspiró y le entregó la polera a su chica.
Ella sin decir nada más, volvió a la prenda a su lugar y le dio la espalda a Joe para tomar su rostro entre las manos. Debió sentirse humillada, Joseph la había negado.
—Linda… no… no tienes porqué ponerte así— La tomó de los hombros y ella con brusquedad se alejó.
—Ya no importa, me voy— Tomó su bolso tirado en la cama y sin más esperar, abandonó el cuarto...


Capítulo XVII

Lo que más me impactaba de la escena era que Joseph no la hubiese seguido, es decir, ahora tenía tiempo para correr hacia ella y decirle un par de cosas que de seguro arreglaría la situación. Por alguna extraña razón me sentía enfadada, Joseph aún no me habría y comenzaba a creer que él lo había olvidado por completo.
Empujé la puerta y salí de una vez.
—Gracias ¡¿Eh?! — Dije de mala gana y comencé a caminar para dejarlo abandonado en su cuarto.
— ¿Qué? Alto… Alto ¿Qué? — Sonó incrédulo, tomó uno de mis brazos e impidió mi paso.
—Creí que te habías olvidado de que me encontraba escondida, muy incómoda por cierto, dentro de tu armario— Dije un tanto frustrada, ofendida.
—Vamos ¿Cómo podría olvidarlo? — Sonrió a lo que solo correspondí con correrle la vista, no estaba de humor. — ¿Escuchaste todo? — De expresiones alegres y desentendidas, pasó a una seria, incómoda y nerviosa.
— ¿Si a caso escuché? ¡Dios! — Exclamé molesta. —Lo vi todo. ¿Quieres saber algo? Tu novia es una zorra— Musité cruzándome de brazos y mirando hacia un lado, no quería enfrentarlo.
Se suponía que mis ánimos debían de estar por las nubes, Joe le había negado y no había salido corriendo, rogándole perdón o tan solo ir por una disculpa, pero no, ahí estaba yo, enojada por alguna equis razón. Me miraba serio, quizás molesto, después de todo estaba insultando a su pareja… ¡La gran cosa! No me importaba en lo absoluto que opinara respecto a mi comentario.
—Jessica— Había dicho mi nombre completo, si estaba molesto.
Ni si quiera contesté, estaba empeñada en irme.
—A ver si entiendo— Tomó mi rostro con una mano y me hizo mirar directamente a sus hermosos ojos almendrados.
Estaba sonriendo ¡¿Quién lo entiende?!
— ¿Estás tú celosa cariño? — Sonrió con crueldad.
Dios, que linda era la palabra saliendo de sus perfectos labios, más cuando era a mí a quien se refería.
— ¡Pff! — Exclamé riendo, una gran y falsa carcajada no estaba demás. — ¿De esa cosa? Si claro, como si pudiera compararse conmigo— Volví a reír y sin despegar mis ojos de los suyos, había resultado mucho mejor actriz que él.
En ese corto tiempo, antes de que Joseph contestara algo a su favor, pensé: Era razón, no estaba enojada por haberme dejado en el armario durante… 5 minutos, si lo analizaba, no había sido un tiempo amplio, estaba enfadada por ella… era tan perfecta físicamente y se entregaba con tanta facilidad, que ya entendía por qué Joseph la tenía como novia.
—Entonces… ¿Por qué diablos estás enojada? No te dejé encerrada en el armario durante mucho tiempo ¡No tiene sentido! — Comenzaba a molestarse… y de hecho no me importaba en lo absoluto.
—Porqué pudiste haber hecho un mejor trabajo, ahora me duelen… las piernas— Mentiras.
—Vamos Jess— Suspiró. —De verdad lo siento y si viste todo lo que ocurrió, debes saber cuáles fueron las razones— Tenía razón, en poder de otro chico… me hubiera sacado del armario luego haber concretado.
—Como digas, me quiero ir de aquí— Traté de imitar un suspiro parecido al que él había largado hace un rato: Cansado y vago.
— ¿Te irás así como así? ¿Enojada aún conmigo? — Volvió a detenerme con una de sus fuertes manos apretando mi brazo sin presión dañina.
Debo confesar que el torpe enojo había abandonado hace minutos mi cabeza y ahora solo quería que Joe me insistiese por el resto de la vida para no quedar mal, aparte de hacerme sentir importante, me daba cuenta que si le importaba. Estando de espaldas a él, sonreí y volví a concentrarme en mi actuación.
— ¿Es que acaso te importa? No lo creo— Susurré girándome para poder enfrentarlo una vez más.
Era lindo ver como sus ojos me suplicaban que lo perdonase, nunca se había visto más tierno y dulce.
—Pero Jess— Se quejó con una pataleta, era tan parecido a un niño de 5 años. — ¡Tuve a Madison semidesnuda en mi cama y no hice nada por ti! Estaba nervioso y sudando— Se quejó una vez más y esta… dolió.
Lo quedé mirando en medio de un doloroso silencio, era increíble como hasta podía oír a mi corazón hacerse pedazos. ¡Hacia unas horas atrás, más o menos, había estado conmigo! ¿Y ahora me decía en la cara que había dejado a Madison por mí culpa? Bueno, para que tuvieran una idea de cómo me sentía, era algo parecido a esto: Una basura, un estropajo. Me habían pasado a llevar, y había sido él.
Sin decirle nada, corrí mi rostro para que no notara lo llorosos que estaban.
Solté mi brazo de su agarre y salí corriendo sin decir más.
— ¡Jess! — Lo escuché exclamar y al igual que no corrió tras Madison, menos lo haría por mí.
Siendo torpe y sin darme cuenta por donde era es que mis pies pisaban, tropecé con una de las mesitas decorativas de los pasillos, pero en microsegundos una fuerte mano me sostuvo para no caer al suelo y evitar el más que un seguro golpe en mi cabeza.
—Dios, ese hubiera sido una fea caída— Suspiró con el mismo alivio que yo sentía por no haber caído al suelo. Nicholas.
—Muchas gracias— Susurré haciendo un gran esfuerzo para que mi voz no delatara mi pena, pero resultó ser peor, estaba quebrada.
—Jessica… ¿Estás bien? — Buscó mi mirada escondida bajo algunos mechones de mi cabello.
Entre el tropiezo y la carrera a casa, había quedado lo suficientemente desordenada como para que mi cabello cubriese la mitad de mi rostro.
Asentí con la cabeza, pero ya era tarde, las lágrimas comenzaba a parecer y a Nick, era imposible negarle más de una vez en cuanto a los sentimientos, sabía a la perfección cuando estaba bien o cuando simplemente no lo estaba.
—Dios…— Susurró. —Ven aquí— Tomó de mi mano y me guió como una muñeca de trapo por el pasillo directo a su habitación.
Me dejó sentada en su cama y se dedicó a prender varias luces con un delicado resplandor, que decoraban a la perfección el cuarto.
—Qué rayos hizo mi hermano ahora— Susurró molesto, sentándose a mi lado, siempre había ignorado su preocupación por mí, y ahora, luego de su confesión, era difícil no notarlo.
—Nada, es solo… una estupidez mía— Traté de sonreír y pegué los ojos en mis pies colgando en el costado de la cama.
—Se lo inútil que es mi hermano, así que no te creo— Dulce Nicholas, hasta en los peores momentos solía sacarme una sonrisa.
Me veía tan obligada a contarle lo que había sucedido, pero era tan incómodo teniendo presentes sus sentimientos hacia mí.
—Dijo algo que… no debí haberlo tomado a mal, pero sabes lo sensible que soy, era de esperar que sucediera algo así— Y de alguna forma me las ingenié para no contarle lo que sucedía, ya no podía decírselo todo.
—Entonces debe tener más cuidado, es increíble que se conozcan hace tanto tiempo y no sepa cómo dirigirse hacia ti— Sonrió con los ojos brillantes.
Sabía por qué lo decía, el siempre me trató con respeto, cariño y sabía muy bien las palabras adecuadas al dirigirse a mí, se podía decir que era la persona que nunca en la vida me había hecho algún tipo de daño y estaba seguro que nunca lo haría.
—Es que tu si sabes cómo tratar a las personas— Sonreí y por primera vez miré a los ojos sin tener alguna sensación incómoda.
—Y por eso creo que debería enseñarle un poco a mi hermano— Carcajeó dulce.
—No estaría mal— Acompañé su risa y con suavidad empujé uno de sus costados.
—Oye, no debes sentirte mal por aquello, tarde o temprano Joseph irá de rodillas pidiendo una disculpa, tu solo hace como si no te importara— Y estaba en lo correcto, era tal cual como debía ser.
—Creo… que ese es el mejor consejo— Sonreí.
—Hamm… y oye, se que quizás lo de hace un rato fue incómodo, te debo una disculpa, creo que está bien que seamos solo…—
—Amigos— Interrumpí con una mirada y sonrisa comprensiva.
El sonrió y extendió los brazos, nada en estos momentos podía ser mejor que recibir un abrazo de su parte, acogedores y protectores, nada mejor. Me quedaría siglos estando ahí, una amistad como la que ofrecía Nicholas era imposible de rechazar.
— ¡Ahá! ¡Con que ahora corres a sus brazos! ¿NO? ¡PERFECTO! — Su molesta, enojada y furiosa voz apareció en un instante en la habitación.
Deshice el abrazo que sosteníamos y miramos en dirección a la puerta, era obvio, Joseph...

Capítulo XVIII

Nicholas deshizo el abrazo enseguida, mientras que yo lo solté sin ánimos, desearía estar entre sus brazos comprensivos todo el tiempo que fuese posible, era una sensación tan cálida que era imposible que otras personas pudieran igualarlo.
Miré vagamente a Joseph que se encontraba de brazos cruzados, y los pies pegados al piso, junto a la puerta. Llegué a sorprenderme con sus expresiones tan frías, molestas… serias.
—Creo que Joe está empeñado en seguir discutiendo, será mejor que me marche ya— Musité con la voz calma, desviando mis ojos a Nick.
Solo sonrió desanimado y asintió con la cabeza. Besé su frente, me puse de pie y cuando me vi dispuesta a continuar, Joseph habló con el tono de voz alto.
— ¿Así que te vas? ¿Así como así? Me huele a cobardía— Moduló con exageración y al mismo tiempo hacía gestos con la nariz.
—No es cobardía, se llama ignorar —Musité con una irónica sonrisa y volví a dar unos cortos pasos.
—Claro, claro… es que ahora prefieres ir en busca de consuelo con el chico que está ¡Tan enamorado! De ti— Sonrió victorioso, como si se tratara de un juego, de una competencia por quien daba la mejor argumentación.
¡Eso había sido un golpe bajo! Y no para mí, para Nicholas.
Todo nuestro alrededor se tornó incómodo y me sentí mal por aquello. Me volteé para mirar a Nick, no hacía más que mantener su rostro agachado y si no me equivocaba, su rostro podría ser el más nervioso y apagado que pude haber visto hasta el momento.
—Que estúpido eres— Susurré mirándolo directo a los ojos y apretando mis dientes, sus palabras habían sido la gota que derramó el vaso.
Había sido totalmente desconsiderado, si solo estuviese en los zapatos de Nick sabría lo que se sentía estar enamorado de alguien que nunca será correspondido, yo lo entendía… pero últimamente estaba tan confundida con ése alguien. Me miró cabizbajo, quizás si había entendido lo feo que había hecho, dicho.
Sin pensarlo dos veces, me acerqué, tomé su brazo apoyado en el umbral de la puerta y sin brusquedad lo retiré para irme a casa.
Apenas pasé por el living pude escuchar la risa de los adultos, no se irían hasta que se les hiciera tarde, igual que mi hermana y hermano. Era la mejor excusa para Daph y Kevin… y mi hermano menor era lo que faltaba para que con Frankie fueran un real torbellino.
Al ingresar a mi apartamento, suspiré y analicé en cinco segundos la situación; Debía hacer como había dicho Nicholas, mientras menos importancia pareciera darle al asunto, Joseph iría enloqueciendo de a poco y tarde o temprano, volvería con la disculpa más sincera y podría aceptarla sin mayor problema.
Caminé hacia la cocina, examiné el interior del refrigerador y tomé un vaso de de leche, un poco de café, azúcar y todo perfecto.
—Ahora… ¿Vas a explicarme que hacías tan acarameladamente abrazada de mi hermano? — Y nuevamente, ahí estaba su voz, detrás de mí y con la misma autorización de hace un rato.
— ¿Qué no vas a dejarme tranquila? — Expresé volteándome casi como si estuviéramos en cámara lenta o algo parecido, ya estaba cansada de debatir.
— ¿Y tú vas a quedarte sin hablarme por toda la vida? — Me enfrentó sin dejar de perseguirme con la mirada.
Prefería eso a que siguiera dañándome por siempre.
—Acaso ahora serás la pareja de Nicholas— Y seguía, y seguía. Ya me había agotado.
— ¡¿Y qué?! ¿Qué es lo que tanto te importa? ¿Cuál es el problema? Soy libre puedo hacer lo que se me dé la gana, no tiene porque…— Hubiera seguido con mi gran discurso, si él no se me hubiese acercado en el momento menos esperado, si él no hubiese tomado mi rostro entre sus manos y si no hubiese acoplado sus dulces labios sobre los míos.
Volvía a llenarme de esa interminable sensación de bienestar, era exquisito sentir como sus labios guiaban a los míos en un delicioso compás. En ese momento que se separó de mis labios, inhalé profundo, me había dejado sorprendida.
—Dime Joe, dime que es lo que tanto te molesta— No importaba si se molestaba, solo quería que me digiera de una sola vez que era lo que sucedía dentro de su cabeza —y dímelo mirándome a los ojos—
—Porque simplemente siento algo asqueroso cada vez que te toca— Musitó con firmeza sobre mis labios, sin quitar sus bellos ojos almendrados de los míos.
Mi corazón estaba paralizado, más de repente comenzó a latir con tal intensidad que parecía querer escaparse.
Sonreí y llevé mis manos hasta el inicio de su negra cabellera para poder hundir mis dedos bajo esta.
—A eso que sientes se les hacen llamar celos— Musité mirando sus ojos.
—Ni lo creas— Sonrió.
Tomó de mi cintura y en un instante me elevó para dejarme sentada a la perfección sobre un mueble de la cocina.
Volvió a juntar sus labios con los míos, sin entregarme más que delicadeza y ternura. Se dedicó un buen tiempo a acariciar mis piernas y subir hasta el borde de mi polera para hundir sus cálidas manos y hacerme estremecer al sentirlo tocar mi piel.
Adoraba recorrer su rostro con la yema de mis dedos, sus facciones tan bien marcadas en cada beso podían transmitirme una gran cantidad de felicidad, era un momento lleno de paz y de cariño, algo irremplazable.
Era increíble pensar que todas nuestras vidas habían sido la de dos hermanos, todo cambia cuando involucras “amor” aunque sea por actuación. Podía estar segura de que Joseph si me quería, que sí estaba celoso y que no podía remediar lo que tarde o temprano aceptaría… pero era demasiado testarudo y teniendo a Madison al lado, le sería fácil excusarse.
Se alejó centímetros y abrió los ojos para dedicarme una tierna sonrisa. Jugó con la punta de su nariz, haciéndola chocar suavemente con la mía de lado a lado; no podía ser más dulce.
Besó mi frente y se separó un poco más para hablar con mayor comodidad, pero aún sin despegar sus manos de mi piel debajo de la remera.
—Habrá una fiesta este fin de semana ¿Quieres venir? — Sonrió, había olvidado por completo el tema anterior y prefería que fuese así.
— ¿De quién es? — Acaricié sus brazos por encima del suéter verde agua.
—De Amy y Chase, celebran un año de novios— Carcajeó y para mis oídos era música.
—Pero no estoy invitada… Sería desubicado llegar así… de la nada— Me encantaría ir con Joseph a una fiesta, hemos ido a muchas juntos, pero siempre terminaba con mi grupo de amigas, él solo se preocupaba de su chica.
—Podía invitar a quien quisiera y no estoy interesado mucho en Madison, digo, es mi novia, pero está… histérica últimamente—
¿Escuché bien? ¡Me prefería a mí! Nada podía ser mejor.
—Entonces… seguro— Sonreí y besé sus labios de improviso, ya se me hacía natural...
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mariina
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 26th 2012, 17:26

ME ENCANTO EL MARATON!!!!!
Y Madison es una ***** Bravo! ,
pero Joe y Nick son tan tiernos Enamorada Love! .
Please siguela pronto que me dejaste asi bounce .
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 27th 2012, 09:17

wow me encabtaron lkos caps
odio a madison Bravo!
joe es tan tierno ynick tambien
seguila!!!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 27th 2012, 09:18

yupiii cheers
pase de pag
seguila!!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 27th 2012, 13:06

Hola preciosas bueno aqui les dejo otro capi, que espero les guste...les queria pedir un favor...podrian recomendar mi nove ??? pliss lasQuiero

Capítulo XIX

Los días pasaron volando y no me había dado cuenta cuando ya amanecía un nublado y frío día sábado.
El reloj marcaba las siete con cuarenta y cinco minutos, me quedaba un poco de tiempo para analizar mi vestimenta, asegurarme de que estaba conforme con ella y terminar los últimos retoques que en una chica es esencial.
Una polera sin diseño, con el ajuste perfecto a mi medida azul oscuro, Jeans ajustados y pitillos, converse azules y por última para abrigarme una chaqueta muy parecida a la tela de mis jeans, obviamente casi del mismo color claro.
Un poco de maquillaje, casi la nada misma. Mis pestañas debían de estar encrespadas a la perfección y por último el infaltable suave brillo labial rosa sabor a frutilla. Luego de jugar casi una hora completa con mi cabello, decidí por dejarlo caer con unas suaves ondas. Era extraño en mí, ya que solía llevar a diario mi pelo lo más liso que se pudiera. Suspiré no muy convencida y me acerqué al gran espejo que cubría una de las paredes de mi closet.
¡Dios! No solía decirme todos los días frente al espejo lo linda que me veía, pero debía admitir que estaba brillando.
El timbre sonó, lo que no fue más que un llamado a mi corazón, estaba preparado para echar una carrera contra sí mismo.
— ¡Jessica! ¡Tu novio! —
¡Maldición! ¿Por qué es ella la que siempre atiende cuando es Joseph? Como si lo supiera, bruja.
De todas formas, sonreír frente al espejo reflector, como me gustaría que fuese cierto. Corrí hacia mi celular, lo tiré dentro de mi bolso y salí de mi habitación. Mis ojos se abrieron cuando pude escasear sin detención alguna cada detalle en él, era como si nos hubiésemos puesto de acuerdo para combinar cada vestimenta.
Sus ojos aún no se fijaban en mí, estaba muy entretenido discutiendo amistoso con mi hermana, ambos reían y nadie notaba mi presencia.
—Lista— Interrumpí su conversación y lancé una mirada que de seguro había captado enseguida, mi venganza pronto llegaría.
Apenas Joe notó mi voz, desvió sus ojos de Daphne, para poder acoplarlos con los míos, suavemente sentía esa suave sensación de que era elevada, de que giraba y sentía esas interminables cosquillas por casi todo mi cuerpo.
—Ok, Ok, ya entendí, los dejo— Carcajeó, dio pequeños golpes en la espalda de Joseph y salió saltando directo a su habitación.
Apenas desapareció de escena, Joseph tomó de mi mano y me acercó de un solo tirón para que sus labios alcanzaran mi mejilla derecha.
—Luces… muy bien ¿Sabías? —
¿Era idea mía o había hecho un comentario sobre mi vestimenta? Creo haber mencionado que nunca lo hacía, era… una señal.
—Gracias— Sonreí escondiendo mis mejillas sonrosadas. —Puedo decir lo mismo, bueno… es igual, siempre— Carcajeé.
Solo rió conmigo y cruzó un brazo por detrás de mi cuello para así salir del departamento.
Hacía frío, pero como siempre he dicho “Ante todo; digna” Detestaba parecer un esquimal, miles y miles de chalecos, bufandas y guantes… no era nada de mi estilo y sabía lo mal que lucía cuando mi madre exageraba sobre el clima. Gracias al cielo, esa noche había decidido ir a cenar a solas con papá.
Subimos a su auto y nos pusimos en marcha. Destino: La gran y hermosa casa de Amy.
—Dios, hace frío, debería abrigarte— Me comunicó mirando mi vestimenta en uno de los semáforos en rojo.
Me gustaba que se fijara, pero no en extremo.
— ¿Ahora eres mamá? — Reí rodando los ojos.
—Lo digo porque pareciera estar a punto de llover y tu andas vestida como si fuese un caluroso día de verano— Rió sin dejar de mirar hacia el frente, era adorable verlo manejar con tanta profesionalidad.
Finalmente llegamos a la gran casa pintada de blanco, era hermosa, imaginaba como sería de lujosa por dentro si por fuera parecía de estas típicas casas de revista.
Estaba lleno de autos, por lo que nos costó encontrar lugar y Joseph acabó estacionando su gran vehículo a casi una cuadra de la “Mansión”. Comenzamos a caminar por la vereda congelada, entregando nuestros cuerpos al aire frío y no me importaba en lo más mínimo pegarme un resfriado si sabía lo fabulosa que vestía, sabía que era un pensamiento bastante hueco, pero vamos, había logrado que Joe por fin se diera cuenta y no usando cosas vulgares ni llamativas, solo era yo.
Desde lo lejos se podía escuchar la música y ya se encontraba un gran grupo de adolescentes charlando de mal modo en las puertas.
—Así que… con Jessica ¿Eh? — Dijo un muchacho de rostro conocido apenas nos vio aparecer cerca.
Joseph solo sonrió, era mejor evitar discusiones con esa clase de persona, muy a la defensiva y si algo le parecía ofenderle, pobre el chico que lo haya hecho enfadar.
Mis oídos se taparon con música reventada apenas entramos, las luces de colores instaladas, eran tan profesionales que podía pasar por un verdadero boliche. La multitud bailaba alocada en medio de la sala y las hormonas estaban más que revolucionadas en todas las parejas presentes. Nos quedamos parados mirando a nuestros alrededores, supongo que ambos buscando amigos.
— ¡Stacy! — Exclamé extendiendo los brazos al ver a una de mis mejores amigas acercarse.
— ¡Jess! ¡Dios! ¿Qué rayos haces aquí? No pensé que vendrías, preferí no decirte nada, se suponía que no te agradaban mucho las fiestas locas— Rió dejando su vaso de… “Bebida” En un mueble cercano.
—Joe me convenció— Sonreí emocionada, era increíble lo que hasta su nombre provocaba.
Ya que Joseph no estaba atento y conversaba tan animado como yo, con uno de sus amigos, Stacy aprovechó de mirarme con picardía.
— ¿Cuándo diablos se supone que le dirás? — Me preguntó con un cierto dejo de cansancio, siendo mi mejor amiga, le lastimaba de cierta manera verme tan entusiasmada con un chico quien supuestamente nunca fijaría los ojos en mí.
—Tranquila, ya lo haré, solo tengo que esperar un momento adecuado— Musité con seguridad, de verdad quería decírselo y esperaba a que fuese esta misma noche, me quedó mirando seria, no espera esa clase de respuesta.
—Así se habla, te aseguro que no te arrepentirás— Y ojalá así fuera. —Ahora, disfruta la fiesta, Amy despareció así que no pierdas tu tiempo en buscarla. Me voy, Criss debe estar buscándome, tu sabes— Guiñó un ojo, tomó su vaso de bebida y salió sin esperar algún tipo de respuesta.
Solo sonreí y me encontré con Joseph detrás de mí y dos vasos en sus manos.
—Busqué uno para ti, Coca–cola ¿Verdad? — Sonrió entregándome el vaso en las manos.
Era Joseph, estaba muy enamorada de él, pero después de todo era un chico… y quién sabe si podía hacer un tipo de locura. Miré el vaso con desconfianza.
— ¿Crees que le echaría droga para aprovecharme de ti? — Me miró serio, molesto por mi desconfianza.
—No es eso, solo es…— Musité mirando el suelo, no habían excusas.
—Nunca te haría daño Jess, y pobre dé si lo hacen— Sonrió dejando a exhibición sus hermosos, pequeños y perfectos dientes.
Sonreí y bebí del acaramelado líquido, ahora podía estar segura de que nunca me haría algo parecido.
Era entretenido observar a cada persona bailar, algunos mareados, otros enloquecidos… ruego a dios nunca caer en un tipo de estado alcohólico, era lo más denigrante para una mujer.
De la nada, sentí un gran golpe en mi hombro y luego en mi nariz. Dolía, ardía y sentía marearme.
— ¡HEY! ¡Ten más cuidado imbécil! ¡Largarte de aquí! — Escuché a Joseph exclamar con la voz furiosa y vi con poca nitidez como empujaba a unos chicos lejos de nosotros. —Dios… ¿Estás bien? — Se acercó hacia mí y tomó mi rostro para analizar mi nariz. —Maldición, estás sangrando…— Estaba molesto y yo aún no podía analizar bien lo que acababa de ocurrir. —Ven—
Tomó de mi mano y me guió hasta el segundo, piso… caminamos por los pasillos, indagando por cada habitación, mejor ni contar lo que observábamos al abrir cada puerta. Terminó por abrir una de las últimas y suspiré aliviada al notar que era el baño, mas Joseph no se movió y me dejó detrás de él, estaba paralizado...


Última edición por IrennIsDreaMy el Febrero 27th 2012, 13:30, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 27th 2012, 13:22

Shocked affraid bounce
Como la dejas asi?!?!?!?!?!?!
Que es lo que pasa????
Que ha visto Joe??????
QUE ES LO QUE HAY EN EL BAÑO?!?!?!?!?!?!?!?!?
Ok,
ya me tranquilizo,
peor siguela pronto please.
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 27th 2012, 20:18

NUEEEVA LECTORA!!!!!
sabes q??? AME TU NOVE osea ya quiero leer mas, mas y MAS!!!!!
asik siguela lo mas pronto q puedas siii?????? un abrazo
ahhh casi lo olvido
me llamo Tatiana pero dime Taty o Tatu como tu quieras Wink
ahora si
SIGUELA!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 28th 2012, 10:28

ahhhhhhhhhhhh
que es lo que havia en el baño?
segila!!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 28th 2012, 10:33

SIGUELA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

SIGUELA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

SIGUELA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

SIGUELA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 28th 2012, 10:45

Vamos siguela please,
que me tienes mordiendome las uñas bounce .
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 28th 2012, 13:03

hola niñas bueno aqui les dejo otro capi que espero les guste...les aviso que se va acercando el final de la primera temporada...ya les avisare lo que tienen que preparar...por que viene algo GORDO. no les digo mas Disfruten

Capítulo XX

Levanté un poco la cabeza y bastó para que mis ojos se abrieran como platos y mi mandíbula atravesara el suelo. No podía creer que lo que estaba viendo.
— ¡Joe! — Exclamó la chica visiblemente desesperada, nerviosa. Era su fin.
Su estado iba empeorando de a poco, ni siquiera atinaba a moverse, aún seguía sobre el regazo de un muchacho, quien no traía remera puesta, al igual que ella. Siempre lo dije, zorra, zorra.
—Dios— Susurró alejándose del chico y tomando su ajustada prenda tirada en el suelo —Joseph, de verdad puedo… yo puedo…— Su voz temblaba y se acercó a Joe para tomar de sus brazos, más el solo se alejó de la puerta dándole espacio para salir.
—Es urgente, debo entrar— Susurró sin la voz quebrada ni nada, tenía una gran fuerza para no perder el control, llegaba a asombrarme.
La chica miraba a Joe directo a los ojos, sin entender su extraña reacción, no esperaba a que estuviese tan apacible luego de presenciar tal escena.
—Pero Joe, debemos hablar… de verdad, tengo razones— Pataleó y el chico de cabellera rubia la miró de la mala gana, sabiendo que ya no hacía más, salió del baño y desapareció por los pasillos.
—No Madison, ahora… lamento haber interrumpido, solo necesito un poco de agua, pueden volver más tarde— Sonrió, tomó de mi mano y se incorporó en la habitación de blancos azulejos relucientes.
Madison al parecer no había notado mi presencia, por lo que apenas sus furiosos ojos verdes se fijaron en mí explotó en ira… yo sería su simple excusa.
— ¡TÚ! — Me apuntó con un dedo acusador. — ¡Tú eres la culpable de que estas cosas pasen entre él y yo! ¡Eres una maldita desgraciada! ¡Arruinaste mi relación! ¡Nada de esto hubiese ocurrido si no te hubieses interpuesto entre los dos! ¡Puedes irte al de…—
— ¡Ya basta! — Exclamé furiosa, nadie tenía el derecho de humillarme, menos alguien como ella. — ¡Todo lo que ocurre entre Joe y tú es por tu propia culpa! ¿Cómo diablos es que no te das cuenta? ¡Y no vengas a meterme en tu problema! Con solo mirarte se puede adivinar el tipo de chica que eres y no quieres una relación, sino a cualquier chico que esté dispuesto a acostarse contigo— Fuertes y crueles palabras, y que no decían más que la verdad.
Me quedó mirando con los ojos en llamas, estaba dispuesta a seguir debatiendo, pero sus argumentos se habían agotado y yo era la ganadora.
Estaba orgullosa, ahora jamás me buscaría para decirme algo, más no tiene nada que decir. Entre el tenso momento, mi cabeza parecía dar vueltas y sentí mi cuerpo más liviano que nunca.
— ¡Dios! — Exclamó Joseph sujetándome en sus asustados brazos — ¿Quieres irte? Por favor— Musitó dirigiéndose a Madison.
Con mi vista borrosa y desviada, pude apreciar con dificultad como Madison se alejaba… que humillación, ¡Sin dignidad!
Joe cerró la puerta con seguro, me sentó en el borde de la tina, tomó de mi rostro y desde lo alto analizó mi nariz.
— ¿Duele? — Preguntó calmado, mirándome con los ojos preocupados.
—No, no… está bien, solo sangró un poco, nada más— Sonreí poniéndome de pie y caminé hacia el lavamanos para humedecer mi rostro.
—Te mareaste— Agregó mirándome a través del espejo.
—Es normal— Dije mojando mi nariz —Supongo que Los golpes en la nariz suelen dejarte así ¿No? — Cerré la llave del agua y me giré para mirar a Joe.
—Entonces… bien— Suspiró y sonrió. —No tendré que llevarte a urgencias— Carcajeó.
—Siempre exageras las cosas— Reí.
En un corto instante de silencio, analicé por completo a Joe, no se notaba apenado… no había ni un indicio de tristeza, es más, estaba mucho más interesado en mi estado.
—Jess ¿De verdad no te duele nada? — Se acercó y tomó mi rostro entre sus cálidas manos para confirmar por sí mismo si era verdad que estaba en buenas condiciones.
Rodé los ojos y sonreí.
— ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? — Carcajeé mirando con detención sus perfectos ojos.
Sonrió y besó mi frente. Entrelazó sus dedos con los míos y salimos del baño.
—Rayos, esta casa de un verdadero laberinto— Rió caminando de un lado a otro.
Maldita escalera, se había escondido o nosotros teníamos pésimo sentido de orientación.
Logramos dar con una escalera, pero no era la que buscábamos, esta subía y siendo larga y angostaba… daba un aspecto escalofriante.
— ¿El entretecho? — Preguntó pisando el primer escalón.
Sujeté con fuerza su mano e hice que mis pies se apegaran al suelo, no era el mejor plan subir, era muy miedosa y con todas esas películas de terror, mi imaginación volaba alto.
— ¿Qué? — Preguntó volteándose a verme, yo solo sonreí nerviosa — ¡Oh! Ya veo, tienes miedo— Me miró con los ojos traviesos… se burlaba.
—No—
—Te desafío a que subas, cobarde— Rió y se apegó a la pared, seguramente dándome espacio.
Entrecerré a mis ojos, detestaba que hiciera eso.
— ¿Y qué es lo que gano? — Me crucé de brazos, tenía que haber algún tipo de recompensa, o si no… no.
—A ver… Te llevo al cine por tres fines de semanas seguidos, yo invito— ¡Oh! Que tramposo era, sabía que el cine era una de mis debilidades —Más chocolate por una semana— Rió.
— ¡Perfecto! — Reí y comencé a correr escaleras arriba con los ojos fijos en los escalones, la luz no estaba prendida y debía tener cuidado.
Sentía los pasos de Joseph atrás y como carcajeaba viendo mi intento, por primera vez desafiaba al miedo, era una ganadora y todo por películas y chocolate.
Llegué a la puerta y la abrí sin pensarlo, tenía que vencer. Apenas di tres pasos y me apoyé en mis piernas para recuperar el aire… ¡Cuantos escalones!
Joseph reía detrás de mí y yo rogaba para que prendiera la luz, ya no aguantaba tanta oscuridad, menos si estábamos donde era típico un asesinato en las películas, donde aparecían fantasmas y se escondían los cadáveres. Gracia al cielo, terminó prendiéndola en segundos.
—No sabía que eras tan valiente— Carcajeó acercándose y antes de mirarlo observé todo mi alrededor, habían cajas, sillones viejos y todo tipo de artefactos llenos de polvo.
—No… tienes… idea que es… lo que puedo hacer… por chocolate… y películas— Reí jadeante.
Él seguía riendo y descubriendo cosas en la habitación. Mientras parecía un niño pequeño explorando un salón de juegos, me dediqué a observarlo, maldición, el no merecía que una chica le hiciera tal daño como Madison lo había hecho.
—Joe— Musité sin acercarme a él.
— ¿Si? — Se volteó para mirarme con los ojos calmos.
—Lamento lo de hace un rato, yo… tenía que defenderme— Me excusé, quizás el aún sentía algo por ella.
—No te preocupes— Sonrió y se acercó. —Las cosas hace tiempo iban mal, y no dejes que te lleguen sus palabras… sabes que siempre te tuvo celos y… estaba en lo correcto, eres mucho mejor que ella— Volvió a exhibir su hermosa dentadura y extendió los brazos para darme un caluroso abrazo.
No lo podía creer, mi corazón saltaba de felicidad y todo mi cuerpo parecía impulsarme a bailar, estaba siendo la chica más feliz del universo y todo gracias a unas simples palabras. Me alejó de su pecho y acercó su rostro para chocar su frente con la mía. Sus manos me sujetaban sin presión de los brazos, por alguna razón sentía que no me dejaría huir más, que me quería así de cerca… y yo no emitiría queja alguna. Sus labios entre abiertos dejaban que su aliento dulzón me atrapara por completo y comenzaba a sentir ese torturador acercamiento...
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 28th 2012, 13:16

ashhhhh Madisson es una ZORRAAA!!!!! me recuerda a alguien q ash! en fiin xD...
Joe esta enamorandoce de rayita o es imaginacion mia???? u.u
q lindoo n.n*
enn fiiin...
siguela please!!!!...cuando puedas claro xD
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 28th 2012, 13:17

OMG,
Como la dejas asi!!!!!!!!!!!!!!
Madison es una ****** Bravo! ,
al menos Joe se dio cuenta de como es Very Happy ,
y que es eso de que viene algo gordo????
Y como que se acaba la primera temporada?? Sad ,
Habra una segunda, no????
No se como te las arreglas pero siempre me dejas asi
bounce bounce bounce bounce bounce bounce bounce bounce bounce
Sigula pronto please tiste .

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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 28th 2012, 14:04

hola soy nueva lectora... amo tu nove.. porfa síguela Smile
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 29th 2012, 09:58

como ya dije odio a madison
ya quiero leeer la segunda temporada
me encanto el cap
seguila!!!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 29th 2012, 12:58

bueno chicas aqui les dejo otro capi, que espero les guste se hacerca el final y como ya les dije les dire lo que tienen que preparar para ese capi. hasta entonces Disfruten


Capítulo XXI

Suspiré apaciblemente sobre sus dulces labios rojos y en segundos me inundó en el jugo más delicioso y placentero que en toda la vida pudiese probar. Nos besábamos una vez más al maravilloso compás creado por cada uno, era tranquilo, repleto de ternura y si no me equivocaba, había un sentimiento muy importante involucrado, era grande pero lograba pasar por desapercibido, más no esta vez, llegaba a sentir temor de decirlo, pero había que confesarlo de una vez; Amor.
Estaba dispuesta a decirle todo lo que lo amaba, todo lo que sentía y con el solo hecho de pensarlo mis ojos se cubrían de lágrimas bajo mis parpados. Nunca había pensado en sentir algo parecido, y de hecho, no tenía ni la menor idea de que existiera algo tan maravilloso como lo era este sentimiento tan grande.
Sus manos se alejaron de mis brazos y en un rápido movimiento me tomó en brazos. Solo sonreía sin dejar de mirarlo, ¿Por qué no nos atrevíamos a decirnos de una vez a la cara que era lo que ocurría? ¿Tanto era el miedo?
Caminando conmigo a cuestas, hundió su rostro en mi cuello e hizo con sus labios suaves caricias que no tenían otra finalidad que hacerme cosquillas.
Era una escena conmovedora, como me hubiese gustado apreciarlo desde lejos, sabía que era un cuadro pintado con infinita ternura. Me recostó sobre una superficie acolchada, parecía una cama, un sillón en realidad, convertido en un lecho. Se recostó sobre mí y antes de volver a besarme, llevó sus dedos a mi rostro.
— ¿Qué haces? — Reí al notarlo tan concentrado.
—Me gusta recordar cada una de tus facciones— Sonrió y besó mi frente.
Mordí mi labio inferior, nada podía ser más perfecto. Sus labios no se despegaron de mi frente y comenzaron un camino por mi cien, mejilla y finalmente mis labios. Era dulce como la miel y sus caricias no eran más que delicados masajes.
El tiempo volaba y nada nos interesaba, podría seguir el resto de mi vida, sin cansancio alguno, devorando sus labios y enredando mis dedos en su cabellera negra para que nunca pudiese alejarse.
Me levantó sosteniendo sus manos en mi espalda y con dificultad retiró la chaqueta de mezclilla. Mi cuerpo se estremeció por completo al sentir la temperatura, hacía frío y yo solo lucía con una polera de mangas cortas. Para quedar a mano, colé mis extremidades por sus hombros, baje la chaqueta y la fui deslizando hasta que el mismo terminó por quitarla y dejarla caer a la misma distancia que la mía había quedado.
Acariciaba mis brazos como si tratara de evitar que me congelara… y era obvio que lo hiciera, mi cuerpo estaba temblando. Ladeaba lentamente, pero constantemente la cabeza para darle un mejor y mayor acceso a su mentolada lengua, que junto a la mía iniciaban una batalla a muerte. Sus labios eran un verdadero placer, tan adictivos como el café y tan dulces como el mismo chocolate.
De a poco llegaba el momento en que comenzaba a impacientarme, disfrutaba tanto su ternura, pero comenzaba a pedir a gritos su desesperación, que se descontrolara… y para ello debía hacer algo.
Con una fuerza inexplicable en mí, terminé quedando sentada en su cintura y teniendo una perfecta vista.
Tomé el borde de su remera y la fui levantando mientras sus ojos no se despegaban de los míos y una leve sonrisa traviesa se iba dibujando en sus labios. Una vez fuera acaricie deseosa su pecho en su totalidad y me acerqué, sin hacer contacto con mi cuerpo y el suyo, hasta su cuello. Empecé por pequeños e inocentes besos, que terminaron siendo lujuriosos y sensuales.
Cuantas cosas pasaban por mi cabeza, tenía una lista repleta de acciones con las que podía hacerlo enloquecer, pero con los besos, las interminables caricias en su pecho y bajo vientre… habían sido lo suficiente para lograr despertar todos sus sentidos.
Una vez más era yo quien se encontraba siendo presionada contra el acolchado, y debo admitir que estaba contenta por ello.
Decidido y algo agitado besó mis labios con euforia, su lengua recorría con descontrol toda mi cavidad bucal y se enredaba con la mía una y otra vez. Al mismo tiempo, sus manos estaban jugando con impaciencia en el broche de mi pantalón y gracias a su gran entusiasmo, en segundos bajaba la prenda ajustada y terminaba arrugada en el suelo.
Deslizó suavemente la punta de su lengua por mis labios y se separó para tomar de mis manos y posicionarlas a cada lado de mi rostro. Con tan solo mirarlo directo a sus ojos desesperados, me dejó claro que dejara mis manos tal donde él lo había hecho. Apreté mis ojos apaciguando el inmenso placer que estaba experimentando con el solo hecho de sentir su respiración agitada sobre mi bajo vientre. Sus labios por fin hicieron contacto con mi piel y mi hermosa polera comenzó a subir a medida que él repartía una infinidad de húmedos besos sensuales por mi bajo vientre, ombligo y así en ascensión. La remera desapareció de escena y él seguía repartiendo besos en la loma de mis pechos, atiné a llevar mis manos hasta su sedoso cabello y hundir mis dedos en este para que no se alejara por un instante.
La sensación de calor que sentía a medida que rozaba su lengua con mi piel me estaba volviendo loca. Con una sensualidad increíble deslizó su labio inferior por mi piel hasta atacar mis labios una vez más.
Y otra vez yo me encontraba sobre él y esta vez para quitar el cinturón, desabrochar el pantalón y tomar el borde de este para poder deslizarlo hacia abajo, mientras aprovechaba de acariciar sus bien formadas piernas. Al deshacerme de la prenda, giré mi rostro con velocidad, solo para correr el cabello de este, y miré a Joe con una sonrisa en el rostro. Él solo me miraba serio y mordía cruelmente su labio inferior.
Sus manos subieron por mis pechos hasta mis hombros y deslizaron los breteles hacia los lados, lo que hacía de mi posición más sensual y atractiva para sus ojos.
—Ayúdame— Susurró sensual.
Y no me quedó opción que acatar a lo que él pedía. Llevé mis manos hasta mi espalda y sin dificultad desabroché la prenda, estando lista para retirar, Joseph llevó sus manos a los breteles y comenzó a bajarla dejando a su exhibición mi torso desnudo.
No sentía nervios, ni si quiera cuando sus ojos recorrían mi pecho con detención y luego… sentí en mi entrepierna el efecto que causaba en él. Susurró y no pude descifrar qué, mas cuando iba a preguntar, tomó de mi cintura y nuevamente estaba sobre mí.
Su anatomía ya estaba húmeda producto al calor que emanaba la situación y no había dudas que mi piel debía estar en el mismo estado. Mientras besaba mis labios, acariciaba mis piernas con lentitud y de a poco las iba separando para acomodarse a la perfección y comenzar con torturadores movimientos sobre mí.
Gemí suavemente sobre sus labios al sentir que la presión que hacía iba siendo cada vez mayor. Sus manos ya habían tomado la decisión y me despojaban de la única prenda que cubría mi cuerpo y al tenerme completamente desnuda, las guió hasta mis pechos para masajearlos con lentitud y pronto, sus labios se encontraban besando la parte más delicada de ellos. Solo podía gemir ante todas las maravillas que lograba hacerme sentir, su lengua se desplazaba de un lado a otro y comenzaba a desesperarme, lo necesitaba dentro de mí, llenándome de placer, cariño, amor.
Mientras se encontraba concentrado en esa parte de mi anatomía, tomé el elástico de su bóxer negro y lo deslicé todo lo que mis brazos me lo permitieran, para luego dejarle la misma tarea a mis pies. Capturó mi boca completa y jugó apenas pocos segundos con mi lengua. Se separó y respiró jadeante sobre mis labios. Me miró a los ojos y sonrió con ternura.
Iba a decírselo, iba a decirle por fin que lo amaba, pero todas mis palabras se ahogaron en un largo gemido al sentir como hacía presión en mí entre pierna y se movía delicadamente apaciguando la suave puntada. La ola de calor iba creciendo a medida que me embestía una y otra vez. Trataba de ser cuidadoso y lento, pero estaba viéndose obligado a comenzar con una serie de movimientos más rápidos.
Gemía sin cuidado sobre mis labios y no hacía más que incentivarme a seguir. Arañaba su espalda y mordía uno de sus hombros tratando de contener el placer, pero cada vez era más difícil.
Ni uno de los cuerpos se agotaba, al contrarío, pedían agritos más. Giramos en la cama y solté un grito ahogado al sentir como me penetraba con mayor fuerza al estar yo sobre él. Me sujetaba de la cintura para ir guiando cada movimiento. Soltó un gran gemido y caí rendida en su pecho. Su corazón latía más fuerte de lo normal… por la luz que entraba con poca intensidad por una de las ventanas… podía apreciar como nuestros cuerpos brillaban a la luz de la luna. Aún ahogado, tratando de recuperar el aire, acariciaba mi espalda y mi cabello de forma vertical. Suspiraba de forma continua y yo no sabía cómo comenzar a decirle lo que sentía.
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mariina
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 29th 2012, 13:47

OMG,
que lindo es Joe Enamorada ,
y que hara cuando sepa todo la que siente por el???
Ojala el sienta lo mismo,
bueno,
siguela pronto please,
que no puedo esperar a saber como sigue.
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Tatu d'Jonas
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Febrero 29th 2012, 14:08

ahwww porq Joe es tan...PERFECTO? xD
ahww ame el capi
siguela lo mas pronto q puedas please!!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Marzo 1st 2012, 06:03

me gusto el cap
seguila!!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Marzo 1st 2012, 13:10

bueno chicas aqui esta el penultimo capitulo de la 1era temporada, se acerca el final y les aviso que vayan buscando una CAJA ENORME DE CLINEX (PAÑUELOS). mañana sabran por que

Capítulo XXII

Como estábamos en el entretecho, la música de la fiesta se escuchaba con poca intensidad, por lo que el silencio abundaba y dejó que escucháramos con claridad un ruidoso trueno y luego la lluvia. Las gotas golpeaban con fuerzas la ventana y parecían querer romper el tejado para inundarnos. El viento, la lluvia, relámpagos y truenos, no me hacían sentir más que protegida entre los brazos de Joseph. Aún seguíamos desnudos, tapados solamente por una frazada y sentía a mi cuerpo más tibio que nunca, no habitaba el frío.
Suspiré suavemente y levanté mi rostro para poder mirar a Joe directo a los ojos. Sonrió con ternura y acarició mi majilla con su mano derecha. Era el momento, era el instante perfecto para decirle a Joseph la palabra más importante que podría decir, esa palabra tan corta, pero tan grande a la vez, la que deja una marca en la vida.
—Joseph— Susurré con el nerviosismo presente en la voz.
— ¿Si? — Volvió a sonreír al notar que algo trataba de decirle, más no me sentía preparada.
—Hay algo que debes saber— Musité con una leve sonrisa en los labios, tenía tanto miedo, tanto miedo a ser rechazada.
—Esa voz de misterio— Carcajeó mirándome con una divertida expresión —Dime—
—Yo…— Mis ojos por última vez vagaron tranquilos por toda la habitación, preparándome para mi misión. —Joseph…— Y ahí me encontré con sus hermosos ojos almendrados. —Joseph… yo te amo— Susurré.
Sentí mi cuerpo más liviano y mi conciencia más limpia que nunca, por fin había tenido el valor para decirlo y era una sensación enormemente satisfactoria, pero al cabo de unos segundos, cada espacio dejado en libertad en mi cuerpo, se fue rellenando de nervios interminables. Creía morir con el paso de los segundos. Miraba concentrada el rostro de Joseph, buscando expresiones, algo que me diera un indicio de qué era lo que sentía, pero él decidió quedarse con los ojos idos, inexpresivo total. Parecía que sus oídos se hubiesen estado tapados y no hubiese alcanzado a escuchar mi declaración, era como si aún esperara a que le dijera algo.
—Joe…— Volví a susurrar y esta vez mi voz sonó mas temblorosa que veces anteriores, pero necesitaba saber de una sola vez si él sentía lo mismo.
—Jessica— Por fin sus labios se movieron y me indicaron que ya había escapado de su transe.
Me miraba con los ojos tristes y apagados, desesperados y asustados… no era una buena señal. El silencio volvía reinar en el cuarto y de a poco fui sintiendo como un gran nudo comenzaba a nacer en mi garganta.
—Jess— Musitó con voz fúnebre, me tomó con cuidado y se sentó para volver a enfrentarme con mayor comodidad y hacerme saber lo delicado que podía ser el tema —Sabes que te quiero, que te adoro ¿Verdad? — Dejó ver sus pequeños dientes en una leve sonrisa, la cual al segundo, ya había desaparecido.
Asentí con un dejo de esperanza e iluminación en mi corazón, quizá no sería tan malo. Apoyó sus manos en mis hombros, las deslizó hacia arriba, por mi cuello hasta llegar a tomar de mis mejillas y sonrió al mirar mis ojos brillantes.
—…Pero amar… es un sentimiento muy grande— Susurró con la voz firme. Estaba siendo sincero.
Sentí como el aire brillaba por su ausencia en mis pulmones y como mi corazón comenzaba a desvanecerse. ¡¿Cómo diablos pude haber sido tan estúpida?! ¡Nunca debí de haberle dicho! ¡Estúpida niña con ilusiones! Debí de haber guardado silencio. Mis ojos se cubrieron de lágrimas y agaché el rostro humillado, ¿Cómo se suponía que lo miraría a los ojos desde ahora en adelante?
—Jess… Por favor, no me mal interpretes, lo que sientes es hermoso, pero se supone que solo es… lo mismo que siento yo ¿No? No me ves con otros ojos ¿Verdad? — Y ya lo había entendido.
¡Se había dado cuenta! Su voz cantaba con desesperación y yo no hice más que tirar la sábana hacia atrás y salir del acolchado para tomar toda mi ropa y poner en su lugar a cada prenda
— ¡No! No, no, no… oye ¿Qué sucede? Jessica— Salió exaltado de la cama y con rapidez llegó hasta a mí para tomarme de un brazo y no dejarme escapar.
Con el corazón quebrado y herido, humillada y molesta quité su brazo de encima, ni que me tocara quería. Mientras me vestía, sentía como las lágrimas, que inundaban en su totalidad a mis ojos, comenzaron a correr cargadas de odio por mis mejillas.
Estaba lista y tomé mi chaqueta apresurada para salir del cuarto, pero nada iba a ser tan fácil, Joseph había tomado mucho menos tiempo que yo y ya se encontraba vestido impidiéndome el paso.
—Vamos, tenemos que hablar— Ni su voz desesperada me haría mirarlo a los ojos, me sentía tan usada.
Ahora era cuando entendía por qué Joseph siempre prefería la clase de chica; Madison. Seguía en silencio, tratando de no romper en llanto, tarea cual ya comenzaba a tornarse dificultosa.
—Mírame— Susurró tomando mi rostro entre sus confusas manos y me obligó, con delicadeza, a mirarlo a los ojos —Jess… ¿Estás llorando? — Cada vez iba sorprendiéndose más, eran muchas las sorpresas y aún no acababan — ¿Qué tratas de decir con todo esto? — Su voz estaba ahoga y yo no podía creer como diablos no comprendía que era lo que sucedía. — ¡Háblame! ¡¿Acaso estás enamorada de mí?! — Exclamó furioso al no obtener ni una respuesta de mi persona.
Y otro puñetazo a mi corazón, ¿El no estaba enamorado de mí? ¿Él no sentía lo mismo? Empiezo a maldecidme por ser tan ingenua.
— ¡Jessica! — Gritó en medio de una pataleta.
— ¡Ya déjame! — Devolví el grito y el mío lo superaba — ¿Qué si acaso estoy enamorada de ti? ¿Eso me estás preguntando? ¡Maldita sea! — BOOM. Había explotado el llanto, ya no lo resistiría ni un segundo más — ¡Estoy enamorada de ti desde los siete años! ¡DESDE LOS SIETE! ¡DIABLOS! ¡¿Cómo ES QUE NUNCA TE DISTE CUENTA?! — Grité a toda voz, sin importarme que sus ojos reflejaran confusión y estupefacción.
Luego de haberme desahogado con unos cortos gritos, me quedé con los ojos pegados en él, no se atrevía a mirarme. Era uno de los momentos más incómodos en mi vida, pero por fin podía decirle todo de una vez.
—Hiciste el amor conmigo… ¿Sabes lo que significa Joseph? — Sollocé recordando ambos momentos, cada beso, cada caricia.
Tragó saliva y me miró sin palabras en la boca.
—Pensé que… pensé que lo hacías por… por amor— Y nuevamente lloraba sin consolación alguna.
—No estoy enamorado de ti Jessica— Susurró posando sus manos en mis brazos y haciéndome entender con la mirada que toda amistad, toda relación entre los dos, había llegado a su fin.
Mis ojos debieron haber estado más rojos de lo normal cuando lo escuché prenunciar con desprecio y sin interés esas crudas palabras. Me solté de él y lo miré con ahogo en los ojos. Sin esperar más salí corriendo, quería estar lo más lejos posible de él, si era necesario, no verlo más.
Sentí sus gritos llamándome detrás, sus grandes pasos al correr, pero gracias a la multitud logré distraerlo y salir de la casa sin dificultad.
Corría en la oscura noche bajo la lluvia, sin dirección alguna y sin protección, estaba sola, tan sola como me quedaría el resto de mi vida por haber confesado el secreto más grande. Era una gran lección; Hay secretos que eran mejor guardarlos para siempre.
Ni la lluvia lograba cubrir el llanto y al girar mi rostro, me vi parada en medio de una calle vacía, oscura y el miedo comenzaba a inundar mi cuerpo. Entre el llanto, la desesperación, la angustia y la tenebrosa sensación de peligro, tomé mi teléfono celular y llamé a mi hermana con urgencia, atendió enseguida, quien al escuchar mi voz quebrada y al notar lo cual destrozaba estaba, no tardó en aparecer en la calle.
—Dios, Con que papá y mamá se enteran de esto, te matan ¿Sabes? Y pierdes para siempre la oportunidad de salir a fiestas locas— Dijo divertida.
Tenía dos opciones; Una: No se había percatado de mi deplorable estado y Dos: No sería entrometida por primera vez en la vida.
— ¿Vas a decirme que es lo que sucedió? ¿No creas que soy inocente y no me doy cuenta de lo que te sucede? — Ahám, como lo pensé.
—No quiero hablar— Expresé más seria que nunca y hasta me asusté cuando vi mi rostro de un verdadero cadáver en el reflejo del vidrio.
Apenas entré a casa, corrí a mi cuarto, cerré la puerta y dejé que el llanto me absorbiera una vez más, ¿Cómo pude haber sido tan inútil? ¡Lo había perdido todo! ¡A mi mejor amigo y a la persona a quien más amaba! Las fotos pegadas en uno de mis muebles no ayudaban nada, caras divertidas de Joseph y mías, cumpleaños, cenas familiares, paseos al campo… una infinidad de actividades cual no serían las mismas con la ausencia de uno.
Mis parpados comenzaban a caerse producto al cansancio, las lágrimas me habían vencido, cuando mi no muy moderno celular comenzó a sonar con imprudencia. Debía de ser Joseph y para asegurarme, estiré el brazo y agarré el aparato entre mis manos indecisas. Stacy.
—Hola— Musité con la voz más apagada que nunca. ¿Por qué diablos había contestado? No deseaba hablar con nadie.
— ¡Jessica! — Exclamó en un doloroso sollozar.
— ¡Dios! Stacy ¿Qué es lo que sucede? — Me senté en la cama, los presentimientos iban y volvían… y cada vez eran más desagradables.
—Jessica… Joseph… Joseph…— ¿Joseph? ¿Stacy llorando? ¡¿Qué diablos estaba pasando?! No me agrada como escuchaba y todo empeoró cuando pronunció su nombre.
— ¡Stacy! ¡Dime ahora mismo que diablos es lo que sucede! — Exigí con autoridad, tanto merodeo me hacía sufrir y otro nudo comenzaba a crecer intencionalmente cuando no sabía qué era lo que ocurría y tenía a mi mejor amiga llorando en el teléfono.
— ¡Se acaban de llevar a Joseph de urgencias al hospital! ¡Tuvo un grave accidente en el auto! — Y nuevamente se ahogaba en llanto.
El teléfono cayó al suelo y la batería de este salió disparada en una dirección que no presté atención. Mis sentidos estaban paralizados y mis manos comenzaban a temblar sin control. Aún sin poder asimilar que era lo que estaba ocurriendo, con dificultad llevé una de mis manos a la boca y grité desesperada...
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Marzo 1st 2012, 14:16

Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron Lloron
Joe tuvo un accidente Lloron Lloron Lloron Lloron ,
espero que se recupere y que todo salga bien Sad ,
y mañana el cap final de la 1ª temporada, no???
Y me preparare la caja de clinex,
pero como llore mas que con este creo que inundare la habitacion,
haber como hago yo ahora para aguantar hasta mañana sin tu nove,
que no puedo esperar para saber como esta Joe,
ni para saber que es lo que va a pasar que voy a necesitar taantos pañuelos,
en fin,
habra que aguantar como sea.
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Marzo 1st 2012, 20:23

wow todo lo que sucedio en un solo cap affraid
me encanto aunque triste pero me encanto
que le paso a jo espero que este bien
ya prepare la caja de clinex jajajaja
seguila!!!
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MensajeTema: Re: In Another Life -TERMINADA-   Hoy a las 05:30

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