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 Dos mejor que uno (nick y tu)

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ruby_jonatica
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MensajeTema: Dos mejor que uno (nick y tu)   Enero 16th 2012, 21:09


_________ Kerry lleva una vida casi monacal. Su novio, Nick, vive entregado a su trabajo y lleva meses sin verle. Cuando una noche se lo encuentra en un hotel, se lanza a su cuello y no le deja ni hablar. Cuando descubre que el hombre no es Nick, sino su hermano gemelo, es demasiado tarde. La vieja rivalidad entre los gemelos ha vuelto con más fuerza que nunca. Y todos los trucos sirven en el amor y en la guerra… para la alegría de ________.

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ruby_jonatica
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Enero 17th 2012, 13:17


Capítulo 1



_______ observó cómo el novio, vestido de esmoquin, entregaba una copa de champán a Suzie, su prometida, y luego se inclinaba hacia ella y la besaba en el cuello, bajo el lóbulo de la oreja, y le acariciaba el hombro desnudo con la mano. Suzie llevaba un exquisito vestido de novia palabra de honor, confeccionado en tejido de encaje de color marfil y decorado con cuentas. Lo miró sonriente, con los ojos relucientes de felicidad.
Saltaba a la vista que Suzie y Glen estaban profundamente enamorados. A _______se le encogió el estómago al pensar en su novio, a quien añoraba terriblemente.
La orquesta empezó a tocar una de sus canciones preferidas y ______ sintió unas ganas terribles de lanzarse a dar vueltas por la pista con Nick, el hombre a quien amaba. Por desgracia, él había preferido no estar allí.
Seguía enfadada, porque en el último momento hubiera decidido no acompañarla. Había tenido que viajar a Toronto para solucionar unos
problemas que sus clientes, Bryer Associates, estaban teniendo con la instalación del nuevo software que su empresa había programado para ellos. No es que ella no entendiera que dirigir un negocio propio tenía sus complicaciones. Lo que ocurría era que aquel era solo el último de una ristra de planes rotos.
Llevaba mucho tiempo esperando aquella boda y la oportunidad de pasar toda una noche en brazos de Nick, mientras bailaban al son de la orquesta... antes de vivir horas y horas de sexo tórrido. Apenas lo había visto en los últimos dos meses, y no habían hecho el amor desde hacía más de tres. ¡Anhelaba desesperadamente una noche en la cama juntos!
Cindy, la mejor amiga de ______, le dio un ligero codazo.
—Mira, por ahí viene ese monumento de abogado, Kurt.
______ alzo la vista y vio aproximarse a aquel abogado rubio y de ojos azules que se había sentado a su lado durante la cena. Llevaba un vaso de whisky y dos copas de vino blanco entre los dedos.
—Hola, señoritas —dijo, dejando las copas en la mesa y luego entregando una a ______ y otra a Cindy—. He pensado que tal vez os apetecería beber algo.
—Gracias —contesto ______, agradeciéndole sus atenciones, pero deseando secretamente que vinieran de Nick. Empezó a dar sorbitos nerviosos a su vino por temor a que le pidiera...
—______, ¿me concedes este baile? —pregunto Kurt.
Cindy, que llevaba intentando animarla toda la noche, le dio otro codazo disimulado y la alentó insistentemente con sus ojos color verde esmeralda. Pero ______ la ignoró y negó con la cabeza.
—Gracias, Kurt, pero no me apetece.
Él la tomó de la mano y, levantándola, la hizo girar lentamente sobre sí misma.
—Vamos, _______, soy un bailarín magnífico —intento persuadirla.
—Lo siento, pero estoy con alguien, y no me sentiría cómoda.
—Pero si bailar no tiene nada de malo... —intervino Cindy.
_______ no estaba tan segura de ello. Deseaba estar en brazos de Nick, dejarse querer, pero también estaba enfadada con él y ofuscada por una miríada de pensamientos y sentimientos. De hecho, hacía tiempo que albergaba serias dudas acerca de su relación con Nick.
Kurt se llevo su mano a los labios y le rozo los nudillos al estampar un beso persistente en sus dedos. _______ sintió un escalofrió. Kurt era un hombre extremadamente apuesto. Y además era inteligente, ingenioso y atento. Una combinación letal. Si bailaba con él, tal vez sentiría la tentación de olvidar que estaba enamorada de Nick. Con varias copas de vino nublándole el pensamiento y notando como aquel hombre tan atractivo la envolvía con su calidez mientras la guiaba por la pista de baile, quizá decidiera que el hecho de ser amada era más importante que por quien. Nunca se había acostado con un hombre al que acabara de conocer.
—¿Estás segura? —pregunto Kurt.
Antes de tener tiempo de contestarle, Mona, la madre de la novia, se les acercó y tomóo a Kurt por el brazo.
—Kurt, me habías prometido un baile —le dijo, sonriendo a ______ y a Cindy—. Chicas, no os importa que os lo robe un momentito, ¿verdad?
Cindy y ______ conocían a Suzie y a su madre desde la época del instituto. A _______ siempre le había gustado aquella mujer exuberante y llena de vida.
—Por supuesto que no —respondió Cindy.
—Volveré —prometió Kurt, mientras Mona lo alejaba de allí.
—Cuando vuelva, baila con el —le dijo Cindy a ______, mientras los despedía con la mano.
—No debería. De hecho, no debería haber venido sin Nick.
Aunque la verdad es que él no le había dejado otra alternativa.
—Claro que deberías —le dijo Cindy, dándole unas palmaditas en el brazo—. Solo porque el Sr. Aburrido no quiera divertirse no significa que tú tampoco debas hacerlo. Ese vestido nuevo te sienta fenomenal. Sería una pena que no lo lucieras. —Cindy sonrió en dirección a los tres padrinos del novio, que las observaban desde el bar—. Si no quieres bailar con Kurt, escoge a cualquier otro. Eres el centro de todas las miradas.
_______ se encogió de hombros. Se había dado cuenta de que los hombres la miraban, pero sus miradas aprobadoras solo conseguían incomodarla. Se había comprado aquel vestido para seducir a Nick y lograr que no apartara la vista de ella y que pensara en lo que harían tras la ceremonia.
—Le estaría bien empleado que conocieras a otro hombre para sustituirlo aquí y ahora, esta noche.
—Cindy, yo no voy a...
Cindy le apretó el brazo.
—Ya lo sé, pero es que me molesta. Te mereces que te traten mejor.
—Simplemente ha estado muy ocupado, eso es todo.
—¿Un sábado por la noche?
—Ya te he explicado que está trabajando bajo presión. El nuevo software tiene que estar en funcionamiento el lunes a primera hora. Lleva dos días solventando los últimos problemas y esta noche va a verificar que todo funciona como es debido. Mañana vuela a Toronto...
—¡En domingo!
—Si, en domingo, para instalar el software y comprobar que todo funciona bien.
Nick pensaba quedarse en Toronto aproximadamente una semana para formar a los usuarios del sistema y estar disponible por si surgía algún imprevisto. _______ no tenía ni idea de cuando volvería a verlo.
—¿Y qué me dices del mes pasado? ¿Y del anterior?
_______ suspiro.
—Tiene una empresa que dirigir.
—Sí, y tu una vida que vivir. Y con suerte, acompañada. Si él no saca tiempo para estar contigo, ¿qué sentido tiene seguir juntos?
Cindy expresó en palabras lo que _______ llevaba pensando las últimas semanas. ¿Qué sentido tenía aquello? Quizá solo intentaba retener a Nick. Si él no se sintiera obligado a tener que pasar tiempo con ella, quizá podría dedicarse a su trabajo en cuerpo y alma.
______ vio que Kurt se acercaba de nuevo.
—Ahí viene —dijo Cindy—. ¿Seguro que no quieres...?
—Segurísimo.
—¿Te importa si bailo yo con él?
______ sonrió.
—En absoluto.
Abrió el bolso y empezó a hurgar en el, fingiendo que buscaba algo para evitar tropezar con la mirada de Kurt, cuya sonrisa empezó a desdibujarse, hasta que Cindy le sonrió abiertamente, alentándolo a invitarla.
—Cindy, ¿me concedes este baile?
—Encantada.
_______ los observo atravesar la estancia en dirección a la pista de baile. Cuando Kurt tomó a Cindy en sus brazos, _______ deseó sentir los brazos de Nick rodeándola, notar cómo le besaba los labios y como el hombre a quien amaba se deslizaba sobre ella. Anheló sentir como la penetraba. Pero eso no era todo: anhelaba sentirse deseada por él de nuevo.
De repente, el calor de aquella estancia se le hizo insoportable. Se bebió el resto del vino de un trago, dejo la copa en la mesa y se dirigió apresuradamente hacia la puerta.

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ruby_jonatica
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Enero 18th 2012, 20:18



Nick tecleó la orden de compilar datos. Mientras que el resultado iba apareciendo en la pantalla del ordenador, se acordó de _____. Había logrado no pensar en ella durante varias horas. Todo un record.
¿Qué estaría haciendo en aquel instante? Probablemente estaría dando vueltas en la pista de baile en brazos de algún semental apuesto y deseoso de pasar una noche de pasión con ella en la cama. Sintió un ataque de celos, pero, en lo más profundo de su ser, sabía que podía confiar en ella.
Maldita sea, le habría gustado estar allí, a su lado, tenerla entre sus brazos. La imaginaba enfundada en el fantástico vestido de seda roja que se había comprado para la boda y que le marcaba las curvas y le realzaba su generoso busto. Al girar en la pista, la falda se le levantaría y revelaría por un instante sus largas y bien torneadas piernas. Se excitó al imaginar el cuerpo de _______ contoneándose contra el suyo, con los senos apretados contra su torso y sus manos acariciándole los hombros.
Tras unos cuantos bailes, le sugeriría que fueran a su casa, donde le quitaría aquel increíble vestido para deleitarse contemplando su cuerpo desnudo. Una descarga de adrenalina le recorrió el cuerpo al pensar en tocarle los pechos desnudos y en notar sus pezones endureciéndose con sus caricias, apretándose contra las palmas de las manos como si desearan huir de allí. Imaginó que se los metía en la boca y ______ empezaba a gemir en voz baja. Su verga, apretada contra sus tejanos por la excitación, le exigía un alivio inmediato.
Se acarició con la mano el bulto de los pantalones. Maldita sea, cada vez que pensaba en _______, su cuerpo reaccionaba como el de un adolescente calenturiento. La deseaba a todas horas. Estaba obsesionado con ella. El amor podía ser un fastidio.
Gimió al recordar sus manos acariciándole el vientre, los dedos rodeándole su verga erecta y sus delicados labios deslizándose sobre su polla. No dejaría a ______ por nada del mundo, pero tenía que encontrar un equilibrio. No podía pasar con ella todos y cada uno de los momentos de su existencia, por mucho que lo deseara. Tenía que lograr que la empresa funcionara. Tenía que alcanzar el éxito... como lo había hecho su hermano, Jake.
Nick se ajustó los pantalones, intentando aliviar la presión. La polla bajó un poco al pensar en la vergüenza que habría sentido si su hermano hubiera estado allí y hubiera notado que se excitaba. Por suerte, le había dicho a Jake que se marchara hacia una hora. Solo había que ultimar unos detalles y ya no le hacía falta su ayuda.
Jake y Nick eran programadores informáticos, y cada uno había montado su propia empresa. Nick le había pedido ayuda a Jake porque tenía más experiencia con el sistema operativo del cliente, que le había estado dando errores extraños con la interfaz.
Eran las diez y media. Si lo solucionaba todo en media hora, podría ir al Westerly Inn y encontrarse con _____en la boda.

_____salió de la sala de baile, dejando tras ella todo aquel oropel y glamour. Bajo la iluminación más interna del vestíbulo, suspiro profundamente. Miró a su alrededor, confusa.
Nick ya no encontraba tiempo para ella. No entendía por que la había apartado de aquella manera, pero lo cierto es que lo había hecho, y _____ tenía que afrontar la realidad. La cálida pasión que habían compartido hacia un año, había ido menguando en los últimos meses.
El corazón se le encogió al darse cuenta de que estaba a punto de tomar la decisión que llevaba sopesando durante varias semanas. No quería estar sola, y se había sentido más sola saliendo con Nick en los últimos meses, que cuando estaba soltera.
Lo amaba, de eso no le cabía la menor duda, pero cada vez tenía más claro que su amor no era correspondido. O, al menos, no en la medida en la que ella lo necesitaba. El corazón le dio un vuelco al empezar a enfrentarse a la verdad.
Ambos parecían necesitarse, pero ¿qué sentido tenía seguir juntos? La relación estaba muerta. Parecía que Nick estaba esperando que ella le pusiera fin. La decisión estaba en sus manos.
Cindy abandono la sala de baile, seguida por Kurt.
—_____, ¿te encuentras bien?
A_____se le salto una lágrima y se la enjugo. Abrió la boca para decir algo, pero no fue capaz de articular palabra. Cindy le susurro algo a Kurt y él desapareció entre la multitud de invitados.
—Cielo —la consoló Cindy, tomándola de la mano y llevándola a un rincón apartado junto a unas plantas altas—, ¿qué ocurre?

_____avanzó a grandes zancadas por el vestíbulo del hotel, atraído por la animada música que salía de la sala de baile. Acababa de cenar en el restaurante y no le apetecía quedarse solo, sentado en el salón y oyendo el piano. Su mirada se posó en la figura de una joven espectacular con un vestido de satén rojo, sal¬picado de purpurina que estaba hablando con una amiga. Parecía infeliz, y pensó que le habría encantado tomarla entre sus brazos y llevarla a la pista de baile, para iluminar con una sonrisa aquel bello rostro. Pero él no era de los que se colaban en fiestas ajenas, de modo que decidió aguardar y observarla un rato más.
Al día siguiente tenía que acompañar a su hermano gemelo a Toronto para ayudarlo a instalar un nuevo software en la empresa Bryer Associates. Jake se encargaría de verificar que Nick instalaba todos los parches y lo ayudaría con los problemas de última hora que pudieran surgir durante la instalación on—line.
Jake había volado desde Montreal, donde vivía, hasta Ottawa en su jet privado, un Cessna. Él y Nick habían comido juntos y habían dedicado la tarde a depurar el código del nuevo programa informático. A aquellas alturas, todo estaba probado y comprobado, pero Nick, tan obsesivo como siempre, había decidido dedicar el resto de la tarde a reexaminar pormenorizadamente el sistema.
Al día siguiente, ambos volarían a Toronto en el avión de Jake, para asistir a la reunión. Jake regresaría a casa una vez concluida la instalación, el domingo, y Nick permanecería allí unos días más para asegurarse de que todo funcionara correctamente.
En aquellos instantes, lo que a Jake le apetecía era relajarse y divertirse.

—Yo... —dijo ___tragando saliva—. Mi historia con Nick no va a salir bien, ¿verdad?
Miró a Cindy a la cara y la línea tensa de los labios de su amiga le dijo todo lo que tenía que saber. Se le llenaron los ojos de lágrimas.
—Voy a tener que... —se le hizo un nudo en la garganta al reprimir un sollozo. Intentó coger un poco de aire y continuó—:... romper con él.
Detestó el sonido de aquellas palabras al salir de su boca. Cindy la abrazó con fuerza.
—Cariño, lo siento mucho.
La soltó y abrió su bolso de mano, de satén, de donde sacó un pañuelo limpio. Se lo tendió a _____ para que se enjugara las lágrimas.
—Parece haber perdido el interés por mí.
—Le hablaste de tus fantasías sexuales, ¿verdad?
—Sí, el fin de semana pasado.
—¿Mencionaste la de la doncella secuestrada por un pirata?
_____ asintió.
—¿Y la de acostarte con un desconocido?
—Ajá.
Cindy sacudió la cabeza.
—No puedo creer que no te devorara allí mismo.
______recordó como Nick se había encerrado en sí mismo cuando le había revelado sus fantasías, marcando una distancia aún mayor entre ellos. En lugar de sentirse excitado y darse un revolcón espontáneo, había puesto fin a la velada y se había marchado apresuradamente.
—¿Cuando tienes pensado hacerlo? —le pregunto Cindy.
—En cuanto regrese le...
—¡Madre mía, _____, no puedo creérmelo! —exclamo Cindy, alzando la vista por encima del hombro izquierdo de su amiga.
______ sintió como un escalofrió le recorrió la columna.
—¿Qué ocurre? —pregunto, volviendo la vista para tropezarse con un par de ojos azules que la miraban atentamente.
El corazon le dio un vuelco y sus labios dibujaron una gran sonrisa.
¡Era Nick!

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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Enero 29th 2012, 16:09

La mujer de rojo volvió la vista súbitamente hacia él y su rostro quedó enmarcado por unos mechones de cabello oscuro. Clavó su mirada en la de Jake. A él, se le corto la respiración por un instante, al ver que a ella se le agrandaban los ojos y le sonreía. Su bello rostro se tornó entonces de una belleza absolutamente pura y etérea. Durante unos instantes, simplemente se miraron el uno al otro. Al final, él se libro de aquel sensual encandilamiento y se acercó a ella a grandes pasos. La sonrisa de ella se ensanchó.
—Hola, me llamo Jake.
Ella se lo quedó mirando incrédula, con el ceño fruncido. Su amiga soltó una risita, le dio un codazo y le susurró algo al oído. A Jake le pareció oír algo acerca de un desconocido y una fantasía. Los labios de la mujer de rojo dibujaron una sonrisa aún mayor y él deseó que, fuera cual fuese esa fantasía, él fuera el extraño venido a satisfacerla.
—Yo me llamo... Aurora.
—Encantado de conocerte —le dijo.
Le tendió la mano y ella se la estrechó con fuerza. Jake se llevó la mano de Aurora a los labios y le besó los nudillos. El contacto de la suave piel de aquella mujer lo hizo estremecerse. La amiga volvió a soltar una risita.
—Y yo soy Cindy —se presentóo, dándole otro codazo a Aurora—. Ahora tengo que irme. Que os divirtáis —añadió, dándose la vuelta y dirigiéndose hacia la puerta de la sala de baile—. Encantada de conocerle..., Jake.
El la despidió educadamente con la cabeza, mien¬tras se alejaba y luego miró de nuevo a Aurora.
—¿Has venido con alguien?
Ella le sonrió seductoramente.
—Tenía una cita, pero la canceló en el último minuto.
Jake arqueó una ceja.
—Ningún hombre en su sano juicio cancelaría una cita con una mujer tan espectacular.
Aurora soltó una carcajada. A Jake le encantó percibir el sonido de una alegría sincera con tintes de deleite en su voz. Anotó mentalmente hacerla reír a menudo. Oyó las primeras notas de una balada.
—¿Te apetece bailar?
—Me encantaría.
Jake cogió su mano y pensó que el tacto de sus dedos largos y finos le gustaba. La condujo hasta la sala de baile, tenuemente iluminada, y luego hasta la pista. Se volvió y quedaron cara a cara. Aquel vestido rojo tan sexy que llevaba, una invitación al pecado, marcaba las curvas de su sensacional figura. El corpiño sin tirantes se ajustaba a sus pechos generosos y redondos, para luego estrecharse en su esbelta cintura. La falda se acampanaba ligeramente a la altura de las caderas y caía hasta el suelo. Aurora dio un paso al frente y él la rodeo con sus brazos, con el corazón palpitándole a un ritmo acelerado. Ella deslizó sus manos por encima de los hombros de él y le sonrió con aquellos ojos azules tiernos y húmedos. Cuando los dedos de Aurora se enzarzaron en su cabello, un escalofrió le recorrió la columna. Aurora apoyó la cabeza en su hombro, y su dulce y delicado perfume a hierbas lo ensimismó. Los labios de ella le rozaron el cuello, y todo empezó a dar vueltas.
Mientras se movían al ritmo de la música, ella se apretó más contra él..., mucho más de lo que Jake habría podido soñar. Se excitó al notar el contacto de sus pechos y de sus pezones endurecidos contra su torso. Deslizo las manos por sus hombros desnudos.
Aquella mujer lo estaba hechizando... Rogó que la música no acabara pronto, porque le habría dado vergüenza abandonar la pista de baile en aquel preciso instante.


_______no acertaba a creer que finalmente Nick hubiera acudido a la fiesta. Y el fingir ser un desconocido para hacer realidad su fantasía sexual, había sido una sorpresa deliciosa, romántica y sumamente excitante. Se estremeció al pensar que aquella noche le haría el amor. Seguramente era su intención..., a menos que decidiera que tenía que marcharse corriendo en el último momento.
Se apretó más contra él y le acarició la espalda. Notó el bulto que iba creciendo contra su vientre. La balada acabó y sonaron los primeros acordes de la siguiente. Nick la conducía por la pista de baile con confianza y gracia. ________ desconocía que fuera un bailarín tan excepcional. La canción concluyó y empezó a sonar un ritmo más rápido. Nick la soltó, pero _______no quería perder la cercanía con él. Se puso de puntillas y le susurró al oído.
—Lo que me gustaría —murmuró— es estar solos, los dos juntos.


A Jake se le aceleró el pulso ante aquella insinuación. Nunca había conocido a una mujer tan atrevída. Aurora se apretó más contra él, frotándose contra su erección, que crecía rápidamente y desencadenaba un torrente de hormonas por todo su cuerpo.
—Tengo una habitación —dijo, sin que su cerebro tuviera tiempo de procesar aquellas palabras antes de pronunciarlas.
Aurora se lo quedó mirando fijamente y Jake te¬mió haberla malinterpretado. Quizá sólo quería que salieran a tomar una copa juntos.
Contuvo el aliento, temeroso de haberlo echado todo a perder. Los ojos de ella centellearon y su sonrisa volvió a florecer. Jake suspiró aliviado.
—¿A qué esperamos? —preguntó Aurora en un arrullo.
Jake le dio media vuelta y caminó pegado a ella, para ocultar la enorme protuberancia de sus pantalones. La condujo hacia la puerta. Avanzaron a toda prisa por el pasillo que salía del vestíbulo y se dirigieron al ascensor.
Jake pulsó el botón de subir, y luego la tomó de la cintura y la atrajo hacia sí. Por suerte, nadie más esperaba el ascensor. Mientras la pantalla luminosa iba descontando plantas, él le acariciaba el cuello con la barbilla. No daba crédito a que aquella joven tan hermosa fuera a subir a su habitación con él. Se acababan de conocer. Y, sin embargo, era innegable que entre los dos había mucha química. Quizá hubiera bebido una copita de más. No quería aprovecharse de ella, pero tampoco quería que se marchara. Aunque podía oler el sutil aroma del vino en su aliento, no parecía estar ebria.
Aurora posó una mano en la parte exterior de su muslo y lo empezó a acariciar con delicadeza. Tenía la sensación de que le iba a estallar la polla. Posó la mirada en la turgencia de los senos de ella, e imaginó que le quitaba aquel vestido de seda y quedaban expuestos, en todo su esplendor carnal. Se le marcaban los pezones, duros, bajo la tela. Jake apretó el puño para distraerse de la urgencia de tocarla.
Era una mujer de lo más sensual. Nunca había deseado tanto a nadie como la deseaba a ella en aquel instante.

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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Enero 29th 2012, 16:52

OMG OMG!!
DEFINITIVAMENTE
NUEVA LECTORA!!
SIGUELA PORFAA!!
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 2nd 2012, 18:14


Un tilín indicó la llegada del ascensor. Cuando la puerta corredera se abrió, la apremió a entrar. La puerta se cerró con un silbido tras ellos y al fin se en¬contraron a solas en un espacio reducido. Quería estrecharla entre sus brazos, devorarle los labios y acariciarle todo el cuerpo, pero se contuvo. No quería asustarla.
La cogió por la cintura. Aurora se acurrucó con¬tra él, le rozó el lóbulo con los labios, lo rodeó por la cintura y se aferró a él, sus cuerpos totalmente pegados a medida que los números de las plantas iban ascendiendo a una velocidad tan lenta que parecía una tortura.
Para sorpresa y deleite de Jake, Aurora parecía incapaz de dejar de tocarlo. Deslizó las manos por los botones de su camisa y jugueteó con el nudo de su corbata, arreglándoselo. Le rodeó la cintura con una mano, mientras con la otra le acariciaba el antebrazo, antes de subir por el brazo y enredar sus dedos en el vello que le asomaba por el cuello. Restregó su cara contra la barbilla de Jake y luego le besó la clavícula, justo en la base del cuello.
A Jake, cada vez le costaba más respirar. Tenía toda la sangre agolpada en la verga, dura como una piedra. Quería tomarla entre sus brazos y besarla hasta hacerla perder el sentido. No, en realidad lo que le apetecía era deslizar sus dedos bajo aquel sensual corpiño sin tirantes del vestido y bajárselo, para dejar a la vista sus pezones fruncidos. Luego la echaría hacia atrás, sosteniéndola con un brazo, se metería uno de aquellos botones en la boca y lo lamería hasta hacerla gemir de placer.
Se oyó un segundo tilín, y el ritmo ralentizado del ascensor lo alertó de que las puertas estaban a pun¬to de abrirse. La tomó de la cintura con un brazo y la arrastró a toda prisa por el pasillo hasta su habitación, intentando calmar su sobreactividad hormonal. Introdujo la tarjeta de plástico en la ranura y la sacó, pero lo hizo demasiado de prisa y se iluminó una luz roja. Aurora sonrió y le cogió la tarjeta de los dedos. Repitió la operación. En cuanto la luz se puso verde, accionó la manecilla y abrió la puerta.
— ¡Qué habitación más bonita! —exclamó a entrar.
Aurora recorrió con la vista la decoración en tonos granate y dorado, con mobiliario de madera de cerezo, con vetas oscuras.
—Pues espera a contemplar las vistas —comentó él, pasando junto a ella y dirigiéndose a paso rápido hasta la ventana.
Descorrió las cortinas y el fabuloso horizonte urbano de la ciudad se iluminó a sus pies. Al otro lado del canal, se alzaba la asombrosa arquitectura anti¬gua del Cháteau Laurier, cuya iluminación se refleja¬ba en el agua.
Aurora se acercó a la ventana con un contoneo de caderas que hizo que a Jake se le disparara el pulso. Contempló la vista fascinada. Jake, en cambio, no lo¬graba apartar la vista de ella.
—Humm. Es fantástica.
Se dio media vuelta y posó la mirada en la amplia cama con baldaquín, cubierta con un edredón de terciopelo granate, que parecía sumamente acogedor. Alguien había abierto la cama y habían quedado al des¬cubierto unas sábanas de satén del mismo color. Sobre la almohada había una chocolatina con menta de en¬voltorio dorado.
Aurora se acercó a Jake, quien se sintió embriaga¬do por el calor que desprendía su cuerpo. Aurora le sonrió seductoramente.
—¿Qué hacen dos extraños que se sienten salvaje¬mente atraídos el uno por el otro? —preguntó ella.
Jake sabía perfectamente lo que le apetecía hacer, pero, en su lugar, dijo:
—Podríamos pedir que nos subieran un poco de champán y fresas o...
—O podríamos hacer esto. Una oleada de calor recorrió el cuerpo de Jake al escuchar el seductor timbre de voz de Aurora. Ella le acarició la mejilla, y el suave contacto de las yemas de sus dedos despertó en él todos sus sentidos. Quería abrazarla apasionadamente, devorarle los labios, pero esperó a que fuera ella quien diera el primer paso. Aurora le rozó los labios con los dedos, incendiándole por dentro, le rodeó la nuca con las manos y lo atrajo hacia sí. Lo cogió por la mejilla y le acercó el rostro. El primer contacto delicado con su boca hizo que a Jake le palpitara el corazón a un ritmo frenético. Sentía un cosquilleo en los labios que enviaba torrentes de sensaciones por toda su mandíbula, mientras sus bocas se movían al unísono. Jake sintió un calor abrasador y un dolor punzante en su verga. Aurora se apartó de él y lo miró con los ojos como platos.
—¡Vaya beso! —exclamó, con una voz entrecortada y sensual que hizo que a Jake le hirviera la sangre.
—Eres la mujer más sexy del mundo —susurró él, tomando aire profundamente antes de volverle a devorar los labios.
El tacto aterciopelado de la boca de Aurora bajo la suya, despertaba en él sensaciones extrañas y maravillosas. Se le disparó el pulso y el corazón empezó a latirle a mil por hora. Los pantalones estaban a punto de estallarle.
—Huummm —murmuró Aurora, alzando la vista para mirar aquellos ojos azules que centelleaban como la luz de la luna reflejándose sobre un lago al ponerse el sol—. Parece que me deseas.
Al oír su voz entrecortada, Jake supo que el deseo era mutuo.
—Te has dado cuenta, ¿no?
Volvió a besarla, deleitándose con el calor que des¬prendía, con su dulce fragancia y con la suave respuesta de sus labios.
Aurora deslizó la mano entre ambos y él descu¬brió con placer que le estaba desabrochando la camisa. Había empezado por el botón superior, y Jake buscó a tientas los inferiores para ayudarla, movido por el deseo de abrirse la camisa y notar las manos de ella sobre su piel desnuda. No lo decepcionó, cuando le acarició el vientre con las yemas de los dedos y jugueteó con sus pezones. Lo besó en el cuello y descendió con los labios hasta su torso. A Jake se le cortó la res¬piración cuando Aurora le lamió un pezón y luego se lo metió en la boca. Ella se apartó un poco y le son¬rió. Luego se volvió de espaldas, con las manos en la cintura.
—¿Me ayudas?
Jake posó la mirada en su nuca y fue descendiendo por sus hombros hasta alcanzar el borde de su vestido rojo. Sólo entonces cayó en la cuenta de que le estaba pidiendo que le desabrochase el vestido. Cogió la diminuta cremallera entre sus dedos y la bajó lentamente. Respirar le costaba cada vez más, a medida que el tejido iba abriéndose y dejaba a la luz la tersa piel de Aurora. Refrenó la urgencia de tocar esa piel que veía por primera vez, sabiendo que, si lo hacía, le arrancaría el vestido y la poseería allí mismo, en el suelo.
Ella se bajó el vestido, aún de espaldas a él y dejando al descubierto la curva de su esbelta cintura. Se lo deslizó por las caderas y lo dejó caer en el suelo. Jake sonrió complacido al ver el diminuto triángulo de puntilla roja, lo único que asomaba de su sensual tanga. Recorrió con la mirada la curva suave, definida y desnuda de su culo.
Aurora se dio media vuelta y Jake acarició con la mirada sus suaves líneas femeninas. El sujetador de copa sin tirantes, que apenas le cubría los pezones, parecía ofrecerle sus pechos. Sus diminutas braguitas acentuaban la redondez esbelta y elegante de sus caderas. Aurora deslizó los dedos por la línea del torso de Jake y adoptó una pose sensual.
—¿Te gusta lo que ves?
Jake estuvo a punto de soltar una carcajada ante la sombra de inseguridad que apreció en sus ojos. Teñía que estar de broma. Deslizó sus manos por el cuerpo de Aurora, tal como ella había hecho, deleitándose el tacto de su piel satinada.
—Desde luego.
Ella sonrió y se llevó las manos a la espalda. Jake la atrajo hacia sí y le besó la sien.
—Deja que te ayude —susurró.
Rodeó los ajetreados dedos de Aurora con los suyos. Ella logró desabrochar tres de los cuatro broches de su sujetador. El soltó el último, pero lo sostuvo en su sitio un momento más, mientras acariciaba con los dedos la suave piel de debajo del elástico. Recorrió con besos delicados el borde superior del sujetador, escuchando cómo a ella se le aceleraba la respiración.
Separó el elástico del sujetador de su piel y dio u paso atrás, mientras apartaba las copas de su cuerpo y los pechos generosos y redondos de Aurora quedaban al descubierto. Su miembro se tensó contra su bragueta.
Empezó a quitarse la chaqueta, pero ella lo asió por las solapas y volvió a meterse entre sus brazos. Le abrió la camisa y restregó sus senos desnudos contra el torso de Jake. Luego se apretó contra él, abrazándole por el cuello y besándolo ardientemente. Jake la rodeó con los brazos y le acarició la espalda desnuda.
—¿Esto te gusta, verdad? —le susurró al oído, espoleado por sus gimoteos dulces y suplicantes—. Te gusta estar desnuda mientras yo sigo totalmente vestido.
A él lo excitaba infinitamente.
—Sí, es muy sensual —respondió Aurora.
—Déjame verte —la urgió, tomándola por los co¬dos y separándose ligeramente de ella.
Ella retrocedió y giró sobre sí misma, sonriendo con picardía y exhibiendo una saludable hilera de dientes blancos. Levantó un brazo, se colocó el otro tras la nuca y caminó pavoneándose adelante y atrás, oscilando las caderas de un modo provocativo. Se volvió de cara a él, se puso las manos bajo los pechos y se los levantó.
—¿Quieres verlos?
—Humm. Por supuesto.
Su sonrisa se agrandó y se le dibujaron arruguitas en los ojos. Frotó el brazo contra la manga de la ele¬gante chaqueta de lana de Jake; su piel tersa y pálida contrastaba con el oscuro color gris plomo.
—¿Quieres tocarlos?
Eran tantas las ganas que tenía de acariciarle los pechos que casi le dolían las manos. Tenía que reprimirse para no alargarlas y apretarlos entres sus dedos.
—Sí, me encantaría tocarlos. —El tono serio de su voz lo sorprendió incluso a él.
Aurora suavizó su sonrisa y, con el rostro casi resplandeciente, le preguntó:
—Me deseas de verdad, ¿no es cierto?
El tono de compunción en la voz de ella lo sorprendió. ¿De veras no era consciente de su atractivo?
—Nunca he deseado tanto a una mujer —respondió con absoluta franqueza.
Aurora le tomó las manos y se las colocó sobre los pechos. Al notar su carne cálida y redonda llenar sus palmas, Jake contuvo la respiración. Le acarició los senos blancos y tersos con reverencia, y notó cómo se le endurecían los pezones.
—Eres increíblemente guapa.
Le acarició las puntas de los pezones con los pulgares. La respiración entrecortada de ella le aceleró el flujo sanguíneo. Deseaba desesperadamente quitarse los pantalones y liberar su enloquecida verga, dolorosamente confinada, pero quería acariciarla un poco más. Se inclinó hacia delante, atrapó uno de aquellos pezones tersos entre sus labios y lo mordisqueó juguetonamente.
—Oh, sí —murmuró ella.
Mientras con una mano sostenía uno de aquellos magníficos pechos redondos y su lengua se enredaba en el pezón, la otra mano descendía por el talle de Aurora, alrededor de su cintura hasta posarse en su atractivo trasero y darle un apretón.
—Huumm —gimió ella, pasándole los dedos por el cabello.
Jake se ocupó entonces del otro pecho, hasta excitarle tanto como a su gemelo. Cuando ambos pezones se irgieron inmensos e hinchados, le besó el talle y continuó bajando, hasta quedar agachado ante ella. Aurora enredó con más fuerza sus dedos en los cabellos de él. Jake le metió la lengua en el ombligo y prosiguió con su lento descender. Se arrodilló, deslizó los dedos bajo el ribete de encaje de su tanga y se lo bajó muy despacio, dejando al descubierto sus rizos oscuros y sedosos.
Le acarició la piel rosada de entre los muslos. Aurora estaba resplandeciente. Le separó los pliegues de la vulva con los pulgares hasta tener a la vista el botoncito de su clítoris. Lo tocó suavemente con la punta de la lengua.
—Ohhh —gimió ella.
La rodeó con las manos, agarrándola por las nalgas, y besó su suave e íntima piel. Luego empezó a lamerla con delicadeza.
—Oh, Dios. Ven aquí —susurró ella, tirando de él para ponerlo en pie y besarlo con fervor.
Remetió las manos por debajo de la chaqueta y la camisa de él y se las deslizó por los brazos. Sus movimientos urgentes hicieron que a Jake empezara a hervirle la sangre. Aurora le abrió la cremallera y por fin notó que los pantalones dejaban de oprimir su erección. Se bajó los pantalones, impaciente por notar su piel desnuda en contacto con la de ella. Estaba tan excitado que apenas podía contenerse.
Aurora se agachó y estiró de la cinturilla de su slip. Su pene quedó al fin liberado. Le bajó los cal-zoncillos y él se deshizo de ellos, apartándolos a un lado, de una patada. Le agarró el rígido pene y lo acarició. Estuvo a punto de eyacular en aquel mismo instante. Le apartó la mano y tiró de ella para ponerla en pie.
—Cariño, estoy demasiado excitado para eso. La besó apasionadamente.
—Yo también estoy muy excitada —dijo ella, cuando sus labios se separaron—. Y muy húmeda —jadeó.
Le lamió el pezón derecho y, al hacerlo, lo recorrió un anhelo urgente.
—Quiero que esto dure —murmuró Jake, mientras Aurora volvía a agarrarle la verga.
—Durará —le dijo, masturbándolo—. La próxima vez.
Aurora se inclinó hacia delante y se acurrucó bajo la barbilla de Jake.
—Quiero notarte dentro, ahora mismo—le susurró al oído. Y luego murmuró—: Estoy tan húmeda que podrías deslizarte dentro de mí sin más.
Oír sus palabras y notar su cálida respiración en el lóbulo lo hicieron enloquecer de deseo. La apoyó contra la pared y, agarrándola por las nalgas, la levantó en el aire. Aurora guió su verga erecta hasta ella y la penetró.
—Oh, Dios, ¡qué maravilla! —exclamó Aurora, enroscando las piernas alrededor de sus caderas.
El calor de ella lo rodeaba. Jamás había sentido una erección así. Aurora lo había llevado al límite antes de deslizarse siquiera en su interior. Sabía que no había modo en la Tierra de hacer que aquello durara, pero tenía que encontrarlo. Tenía intención de llevarla al orgasmo antes de alcanzarlo él.
Salió lentamente y luego, muy despacio, volvió a deslizarse en su interior. Aurora se retorció de placer. Jake se sintió enloquecer.
—Más rápido y más fuerte —insistió ella. —Pero...
Apretó las piernas alrededor de él y se arqueó hacia delante. Demasiado tarde. Dio una estocada, luego otra y ella gimió de placer. «Gracias a Dios», pensó Jake antes de que la razón lo abandonara por completo. Continuó embistiéndola hasta estallar, por fin, dentro de ella.


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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 5th 2012, 13:38

Ah nueva lectora
Hola ruby me gusto mucho tu novela porfavor tienes que segirla c:
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 5th 2012, 17:23

Hola nueva lectora me llamo karla
Habia leido tu otra novela -.- y la deje de comentar
:B pero ya la segire leyendo y comentando
me encanta como escribes tienes que segirla
Besos XOXO
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:46

Qe no subiras cap?
:'(
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:47

6 comentarios mas te paso de pagina
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:47

Yo tenia 10 perritos, yo tenia 10 perritos uno se me fue a la nieve
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:49

Uno se me fue a la nieve no me quedan mas que nueve.. de los nueve que quedaba de los nueve que quedaba uno se lo llovo pinocho?
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:52

No me quedan mas que ocho... de los ocho que quedaban, de los ocho que quedaban... uno se me fue un coete no me queda mas qe
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:54

sies -.- ah se me olvido la cancion solo que luego se lo violo el perro andres y tube denuvo 100 perros ¬¬ iajhsjka Oli
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:56

Sigela
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 7th 2012, 13:56

Pagina 2 Eaeaea ¿?
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 8th 2012, 15:55

Ahhh rubi!! ¿vas a segirla?
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 8th 2012, 18:10


______apoyó la cabeza en su hombro y suspiró, aferrándose a su ancha espalda. Sintió la tremenda verga moverse dentro de ella y la apretó con delicadeza.
—Cariño, ha sido increíble —dijo Jake, ahogando sus palabras contra su cuello.
Se movió de nuevo y _____ apretó las piernas en torno a él. Notó cómo se endurecía de nuevo en su interior.
—Creo que me deseas otra vez —le susurró al oído.
—No creo que deje de desearte, nunca —comentó con un tono ronco que la llenó de euforia, pues nunca lo había visto expresar tanta emoción.
Jake empujó la pelvis hacia delante, introduciendo todavía más su miembro erecto dentro de ella. ______ sintió que le faltaba el aire. Jake volvió a bambolearse adelante y atrás, y ella se aferró a él con fuerza al tiempo que un placer intenso amenazaba con desbordarla de nuevo.
—Oh, Dios.
La penetró con más ímpetu y ella buscó aire a medida que la invadían oleadas de placer. Siguió embistiéndola una y otra vez. La cordura empezó a erosionarse como la arena de una playa y se dejó invadir por aquel deleite sensual. Alcanzó de nuevo el orgasmo, que lo notó hasta en el último poro de su cuerpo.
Volvió a apoyar la cabeza sobre su hombro, aspirando el masculino perfume almizclado de Jake y disfrutando de la sensación de seguir notando su pene erecto dentro de ella. Bajó los pies al suelo.
—Bueno, semental, parece que aún te quedan fuerzas.
Se dejó ir aún todavía dentro de ella y la besó en el cuello, buscando el punto que la volvió loca de anhelo y le hizo sentir un hormigueo por todo el cuerpo.
—No lo dudes. Esta vez quiero poder tocar eso pechos tan bonitos que tienes más rato, y explorar resto de tu cuerpo hasta el último milímetro.
______sonrió.
—Explora todo cuanto quieras, Magallanes.
Se apartó de ella. ______ suspiró al notar cómo su pene abandonaba sus profundidades. La condujo hasta la enorme y maravillosa cama. Al tumbarse, notó el tacto de la colcha de terciopelo granate pecaminosamente sensual contra su espalda. Jake la recorrió con la mirada de pies a cabeza y sonrió con admiración.
—Eres absolutamente preciosa.
_______sintió el calor del rubor teñirle las mejillas. Jake se sentó junto a ella y le recorrió la línea de la barbilla con los dedos, luego fue descendiendo por su cuello, el canalillo y alrededor del ombligo.
—Absolutamente preciosa.
______ era incapaz de apartar la mirada de su ancho y musculoso torso, salpicado por aquellos cabellos oscuros y rizados que lo ensombrecían. Le acarició el pecho, adorando su fuerza, y dibujó con la punta de un dedo un círculo alrededor de uno de sus pezones.
Jake le tomó los pechos entre las manos y las yemas de sus dedos encontraron sus pezones, que se endurecieron al instante, suplicantes. Se inclinó hacia delante y lamió uno con la punta de la lengua. Primero se concentró en el botoncito y luego dibujó circunferencias a su alrededor. Volvió a lamerle la punta del pezón. Aquella exquisita tortura la hizo gemir de placer. El pezón se le endureció más allá de lo imaginable. Deseaba a Jake con todas sus fuerzas. Entonces él se ocupó de su otro seno, hasta llevarlo al mismo grado de excitación.
—Oh, Dios, es maravilloso —murmuró ella. Hacía tanto tiempo que no la tocaba así... De hecho, nunca había surtido este efecto en ella. Aunque ya había tenido dos orgasmos, quería volver a notarlo dentro..., ya. Pero lo que más anhelaba era su cercanía.
—Bésame —rogó, abriendo los brazos e invitándolo a acercarse más a ella.
Jake sonrió y se tumbó junto a ella, atrayéndola hacia sí mientras ella lo rodeaba con los brazos. Sus labios se encontraron con dulzura, y la suave presión suscitó en ella un deseo implacable. ______buscó sus labios con la lengua y se abrió camino dentro de su boca fuerte y masculina. Las puntas de sus lenguas se encontraron y se acariciaron hasta quedar enfrascadas en un baile circular. ______ sintió un cosquilleo en el interior de su boca que fue extendiéndose poco a poco, primero a sus labios y barbilla, y luego al resto de su cuerpo.
Con los labios unidos, Jake ahondó en su boca. A ______se le aceleraron la respiración y el pulso. Le acarició el pecho, deleitándose en el tacto de su pelo rizado y grueso rozándole la palma de la mano. Deslizó los dedos sobre su ombligo y tropezó con la punta de su pene. Lo recorrió con el dedo desde el prepucio hasta la base. Le encantaba notar cómo su larga verga se endurecía ante el roce de su mano.
_______tomó sus testículos peludos y los apretó con delicadeza. Luego los acarició. Jake gimió dentro de su boca. Con la otra mano, _______buscó uno de sus pezones, lo pellizcó ligeramente y luego jugueteó con él entre sus dedos.
Apartó su boca contra la de él y sonrió. Descendió para chuparle el pezón. Jake gimió y ella succionó con más fuerza. Entonces cambió al otro pezón y lo capturó con su apresurada boca.
—Cariño, sabes exactamente lo que me gusta —dijo Jake, besándole la coronilla.
—Lo cual es sorprendente, siendo como somos dos completos desconocidos —replicó ______, recordándole la fantasía.
Hacer el amor con un desconocido. ¡Un placer prohibido! ¡Y maravillosamente emocionante! Le mordisqueó con más fuerza y Jake contuvo el aliento.
—Oh, cielo, eres la mejor —exclamó él, tumbándola boca arriba y colocándose encima de ella, apratándole las caderas entre sus rodillas.
Le cogió los pechos con las manos y los estrujó. Después, los masajeó hasta que Aurora empezó a jadear. Sin interrupción, apresó uno de aquellos pezones rosas y duros en su boca. Aurora estuvo a punto de gritar de placer.
Jugueteó con su lengua, mientras le toqueteaba el otro pezón con las yemas de los dedos. Aurora estiró la mano y cogió su larga y dura verga, acariciándola désele la base hasta la punta. Empezó a masturbarlo, deseosa de hacer que él se sintiera tan estimulado e increíblemente excitado como ella. Jake le agarró las manos y se las colocó tras la cabeza.
—Cielo, no tan deprisa. —Le chupó uno de los pezones hasta hacerla gemir con fuerza y arquearse contra él; luego apretó el otro entre su lengua y el paladar. La miró sonriendo y dijo—: De lo contrarío, te perderás esto.
La soltó, deslizó las manos sobre sus muslos y los separó. Luego se inclinó hacia delante y le acarició el ombligo con la lengua. ______le besó la cabeza mientras él seguía deslizándose hacia abajo, recorriéndole el vientre con la lengua. Sus dedos se deslizaron en su vulva, le acarició los labios exteriores y luego fue se¬parándole los pliegues con caricias. Cuando Jenna notó su lengua contra su carne húmeda y caliente y cómo le lamía el clítoris, contuvo la respiración. Nick rara vez le había hecho un cunnilingus ¡y era la segunda vez que se lo hacía aquella noche!
La lamió otra vez, despertando en ella un ardiente anhelo. Decididamente, aquel personaje de Jake ofrecía claras ventajas.
Jake le separó los labios del pubis con los dedos y le acarició el clítoris.
—Ohhh —murmuró ella disfrutando de aquella sensación tan intensa.
Entonces, sustituyó la yema del dedo por la punta de la lengua y jugueteó con ella, hasta llevarla a cumbres mareantes de placer. ______se aferró a su hombro.
—Oh, sí. Es maravilloso. ¡Oh, sí!
Jake dibujó círculos con su lengua, la chupó y la lamió con avidez.
—Ohhhhhhh. No pares, por favor, no pares.
Jake deslizó sus manos por el vientre de ella y le acarició los pechos, sin apartar nunca aquella maravillosa lengua suya de su clítoris, enviando un potente torrente de placer por todo su cuerpo.
—Ohhhh, lo haces tan bien.
Enredó sus dedos en el pelo de Jake y se agarró a él. Casi rompió a llorar por la inmensidad del placer que la recorría. Todo su cuerpo pareció inflarse y luego explotar en el orgasmo más potente que había tenido nunca.
Mientras yacía jadeante, Jake ascendió besándole el vientre hasta alcanzar su cuello, se tumbó junto a ella y le acarició el lóbulo de la oreja.
—Eres increíble —exclamó ella, respirando hon¬do—. Ciertamente ha sido una fantasía hecha realidad.
Jake la besó en la mejilla y dijo:
—Estoy a punto de estallar.
_______ sonrió picaramente.
—De eso me encargo yo —dijo.
Se sentó y se tumbó sobre él. Le separó las piernas con un leve empujoncito, se arrodilló entre ellas y acarició su rígida verga de arriba abajo, luego tomó aquel mástil entre sus dedos y lo bombeó un par de veces, encantada de sentir su turgencia entre sus manos.
Se inclinó hacia delante y lo lamió a todo lo largo, luego dibujó un círculo con la lengua alrededor de la corona y fue jugando a lamerlo y atraparlo entre sus labios, ejerciendo una ligera presión. Cuando alcanzó la polla, jugó con él, excitada por la respiración acelerada de Jake.
Se lo metió en la boca y movió sus labios alrededor de la corona. Jake gimió mientras ella continuaba dándole placer. Notó cómo la polla se inflaba ligeramente y supo que estaba a punto de alcanzar el climax.
—Cariño, será mejor que...
Pero ella sacudió la cabeza y continuó lamiéndolo y apretándolo entre sus labios.
—Ah..., demasiado tarde.
_______notó un líquido cálido estallar en su boca. Continuó lamiéndolo hasta que él se dejó caer de espaldas en la cama. Ella se tragó su semen y le sonrió.
—¿Ves como me encargaba yo?
—Oh, ven aquí —insistió él.
Al tirar de ella para tenderla a su lado y fundirse en un beso apasionado, Jake se preguntó cómo había podido tener la suerte de encontrar a una mujer tan increíblemente sensual. La estrechó entre sus brazos y luego empezó a lamerle los pechos con dulzura.
Atrapó un pezón en su boca y lo notó endurecerse contra su lengua. Los jadeos de Aurora mientras él alternaba entre sus dos pezones, lo hicieron excitarse de nuevo. Aunque acababa de eyacular en su cálida y sensual boca hacía apenas unos momentos, su pene volvió a ponerse en acción, hinchándose y endureciéndose en contacto con el vientre de ella.
Deslizó los dedos hasta la cálida y húmeda vagina de ella y se los introdujo. Era resbaladiza como el terciopelo. No podía aguantar más. Se colocó sobre ella y buscó la entrada con su impaciente verga. Aurora quería un amante de fantasía y él estaba decidido a complacerla.
Ella subió la pelvis y él la penetró. Al notar el calor de ella envolver su pene, sintió la necesidad de embestirla con más ímpetu.
—Ohhh, sí —gritó ella.
Retrocedió y volvió a empujarla con fuerza. Aurora se aferró a él con más fuerza; le faltaba el aire. Jake continuó con sus arremetidas, adelante y atrás, adelante y atrás, excitándose cada vez más a medida que se aceleraban los gemidos de placer de su amante.
—Oh, sí. Quiero notarte más adentro.
La penetró del todo, con fuerza.
—¡Sí! —gimió ella—. Más rápido.
Jake aumentó el ritmo y Aurora contrajo los músculos alrededor de él, a un ritmo palpitante, llevándolo al climax. Cuando eyaculó en su interior, Aurora dejó de gemir y empezó a gritar de entusiasmo y éxtasis, emitiendo un largo chillido que no dejó rastro de duda en él: había alcanzado el orgasmo. ¡Una y otra vez!
_______se dejó caer en la cama, exhausta, aún rodeándolo con los brazos.
—Ha sido maravilloso —sonaba totalmente saciada—. Eres todo un semental.
—Gracias —dijo él, colocándose de lado y atrayéndola contra su pecho—. Tú sí que eres increíble.
_______ se acurrucó contra él y se dejó vencer por el sueño que la invadía. Al cabo de unos instantes, se había quedado dormida

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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 11th 2012, 11:10

Yeeaaah!!! Capitulo ¬¬¬ necesito aun mas ¬¬ ahgfsghakjlñ
Buenooo... luego lo leeoo... y comento mejor Very Happy un besooo
Chaooo Ah y tu one short ya lo subi *O*
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 12th 2012, 19:25



_______se despertó sobresaltada. Estaba oscuro y la habitación no le resultaba familiar. Unos brazos cálidos y fuertes la abrazaban contra un torso musculado y decididamente masculino. Miró el rostro, del que le separaban tan sólo unos centímetros, cuyos rasgos iluminaba la tenue luz de la luna.
Era Nick... fingiendo ser un desconocido para hacer realidad su fantasía. Se le derritió el alma. La había hecho enloquecer. Ni siquiera había creído que él le estuviera prestando atención cuando le había revelado sus fantasías. Parte de ella había empezado a pensar que no la quería lo bastante como para seguir escuchándola.
La había sorprendido de veras, y había sido una sorpresa deliciosa. De hecho, ella misma se había sorprendido. En su jueguecito había descubierto una parte de ella que no sabía que existiera. Sonrió al recordar cómo se había convertido en una gatita descarada. Y a él le había gustado, de eso no había duda.
Le acarició la mejilla, deteniéndose en su patilla. No daba crédito a lo distinta que había sido aquella noche.
Se había comportado casi como un verdadero extraño. Un desconocido maravilloso y sensual hasta el pecado.
Jake abrió los ojos y ______sintió un sobresalto al tropezar con su mirada amorosa.
—Hola —la saludó, con una voz ronca y somnolienta increíblemente sensual.
—Hola.
Jake la apretó entre sus brazos, atrayéndola más hacia sí. Al entrar en contacto con su torso velludo, se le endurecieron los pezones.
—Hummm. Es genial tenerte entre mis brazos —murmuró él.
Le besó el cuello y _____notó que la sangre se le calentaba. Le mordisqueó el lóbulo de la oreja, pero, mientras entretenía su mirada en su pelo ondulado, los dígitos azules del minutero del despertador cambiaron y atrajeron su atención. Eran las cuatro y cincuenta y dos.
—Oh, no.
Maldita sea, tenía que marcharse. Se había ofrecido voluntaria para llevar en coche a la junta directiva a un desayuno con creps, por la mañana, en el centro comunitario. No podía llegar tarde.
—Tengo que irme. Tengo una cita a las ocho en punto.
Aún tenía que llegar a casa, ducharse y cambiarse. Empezó a soltarse de su brazo, pero él la aferró con más fuerza por la cintura.
—Espera —suplicó, acariciándole con los labios la frente y relajándola con aquel dulce contacto—. Seguro que tienes tiempo para esto.
La envolvió con su boca e intentó disuadirla de que se marchara de una manera dulce y tácita. Intentó convencerla para que olvidara sus responsabilidades, y sólo pensara en él y en la dicha que podía alcanzar entre sus brazos. Cuando su anhelante lengua logró abrirse camino entre los labios de ella, Aurora se desplomó contra él. Le respondió con un beso, moviendo sus labios rítmicamente, y su lengua se unió en aquel revoloteo. Sensaciones deliciosas hicieron que todo su cuerpo temblara. Pero una parte de ella aún conservaba la cordura. Volvió a mirar la hora: las cuatro y cincuenta y seis.
—Hummm. —Su voz se amortiguó mientras luchaba por apartar su boca de la de él—. No puedo llegar tarde, de verdad.
Se apartó ligeramente de Jake, pero tuvo un ataque de debilidad y volvió a besarlo. Jake le besuqueó toda la línea de la mandíbula y el hueco del cuello, mientras se colocaba encima de ella.
—¿Seguro que tienes que irte ya?
Ella asintió con la cabeza, con una mirada de súplica. Si continuaba por aquel camino, iba a fundirse en un charquito allí mismo en la cama y permitir que él hiciera con ella lo que quisiera. Jake suspiró hondo.
—De acuerdo, pero te dejo ir a regañadientes.
Ella se envolvió en la sábana e intentó ponerse en pie, pero Jake tiró de la tela.
—Eh, no es justo —se quejó—. Si no puedo hacerte el amor, al menos deja que te vuelva a contemplar.
_______lo miró titubeante, ruborizada. No era de las que desfilaban por ahí desnudas.
—Vamos, cielo. No te hagas la tímida. No después de anoche.
Tenía razón. Estaba comportándose como una tonta. La noche anterior le había encantado pavonearse por la habitación desnuda. Se puso en pie, dejando que la sábana se deslizara por su cuerpo. Al apreciar la oscura mirada de deseo en los ojos de Jake, salió corriendo hacia el cuarto de baño entre chillidos y carcajadas, mientras él se ponía en pie de un brinco y la perseguía, cada vez más pegado a sus talones. La atrapó y le dio media vuelta. La besó como si fuera el fin del mundo. La ayudó a entrar en la ducha y procedió a enjabonar cada centímetro de su cuerpo. Veinte minutos después, salieron de allí, limpísimos y saciados... de momento.
______recogió su ropa y se puso el diminuto tanga rojo. Nick la ayudó a abrocharse el sujetador y le cerró la cremallera del vestido.
Nunca se había mostrado tan atento. _______estaba encantada. Se dirigió a la puerta.
—Espera un segundo, Aurora —la instó Jake, enfundándose los pantalones—. Te acompaño hasta el coche.
Sonrió al oírlo usar su nombre ficticio, sorprendida de que aún quisiera mantener viva aquella fantasía. Decidió no preguntarle nada acerca de su viaje a Toronto o hacer cualquier otra cosa que pudiera hacer añicos aquel sueño.
Jake se puso la camisa, los calcetines y los zapatos.
—Venga, vamos.
_______ cogió su bolso mientras él abría la puerta. A aquella hora de la mañana el pasillo del hotel estaba vacío. Cuando llegaron al ascensor, Jake pulsó el botón de bajada, que se iluminó. Segundos después, la luz se apagó y las puertas correderas del ascensor se abrieron.
Entraron en el cubículo y las puertas se cerraron tras ellos. _______ pulsó el botón del vestíbulo. Jake la rodeó por la cintura con los brazos y la atrajo hacia su pecho. Le besó el cuello.
—Es una pena tener que dejarte ir.
Ella se fundió contra él y Jake le acarició los pechos.
—Hummm. Ya lo sé.
Mientras contemplaba cómo los números de las plantas se iban iluminando uno a uno, _______ sonrió. Un vistazo a su reloj le dijo que aún podía regodearse unos minutos más.
—¿Sabes una cosa? Lo has hecho tan bien colmando mi fantasía de hacer el amor con un guapo desconocido que he pensado que tal vez podrías ayudarme con otra.
El estrujó con fuerza sus pechos.
—¿Ah, sí? ¿Y de qué se trata?
—Siempre he querido hacer el amor con un desconocido en un ascensor.
Jake dio un paso al frente y pulsó el botón rojo de parada. _______ notó su pene endurecerse contra sus nalgas, mientras el ascensor se detenía.
—Encantado.
Jake le acarició los muslos y luego deslizó su mano hacia arriba, levantándole la falda. La falda de vuelo se arremolinó en las piernas de ______, mientras que él la levantaba e intentaba sujetarla con una mano. Enrolló la tela y la remetió por la cintura del vestido. _____ se inclinó hacia delante, apoyó las manos contra el espejo del ascensor y sonrió al ver su propio reflejo. Jake tiró del elástico de su tanga, apretándole el clítoris con la tela. Jugó a tirar y soltar el elástico. Deslizó un dedo bajo la tela satinada de sus braguitas, alcanzó su clítoris y empezó a frotarlo.
______tropezó con su propia mirada de arrobamiento en el reflejo del espejo mientras se dejaba llevar por aquella oleada de placer. Jake deslizó dos dedos dentro de su vagina mientras continuaba acariciándole el clítoris, cada vez más rápidamente, hasta llevarla al borde del orgasmo, y luego ralentizaba el ritmo.
Metió los dedos bajo el elástico del tanga y se lo bajó. _______ se lo quitó por los pies y observó a Jake en el espejo mientras se desabrochaba los pantalones y sacaba su largo pene semierecto.
—Espera —dijo, dándose media vuelta.
Se arrodilló frente a él, embutiéndose la falda entre las rodillas. Quería meterse aquel magnífico pene en la boca. Lo cogió entre sus manos y se lo llevó a los labios. Luego deslizó la lengua alrededor de la corona, se metió la larga y morado cabeza en la boca y la succionó con fuerza. La rodeó con sus labios y escuchó cómo a él se le aceleraba la respiración. Chupó adelante y atrás, notando cómo la verga de Jake se hinchaba en su boca. El le acarició los hombros mientras ella le daba placer.
______lo rodeó con las manos, se agarró a sus musculosas nalgas y se metió su falo hasta la garganta, apretándolo en el interior de su boca. Notó cómo las nalgas de él se tensaban. Sabía que no podría contenerse mucho más.
Le apretó y jugó con su verga ahora totalmente erecta, mientras él emitía un gemido ronco y masculino. Metió las manos por debajo y le acarició los testículos. Luego se sacó el pene de la boca y le lamió los testículos.
—Ah, Aurora, voy a correrme en cualquier momento.
Ella volvió a metérselo en la boca, deslizando sus labios adelante y atrás, más y más rápido, apretando su pene entre ellos. Jake hizo erupción dentro de ella, volcando en su garganta todo su semen.
______ liberó su miembro ya flácido, emocionada por el poder que ejercía sobre él. Se puso en pie, se desabrochó el vestido y lo dejó caer en el suelo del ascensor.
—Has sido un chico malo, dejándote ir así. Ahora tendré que apañármelas yo sólita —dijo, cogiéndose los pechos con las manos y estrujándolos.
Se bajó el sujetador y se recorrió los pezones con los dedos. Su dureza la excitó. Jake la observaba con los ojos vidriosos. Tuvo una erección. _______ se deslizó los dedos por el vientre y los introdujo en su propia abertura húmeda.
—Hummm. Estoy mojada.
Jake le cogió los pechos y le acarició primero uno y luego el otro. Su boca apresó un pezón y lo succionó con avidez. ______ se excitó aún más. Jake le endureció el otro pezón más de lo imaginable. Le dio media vuelta, le desabrochó el sujetador y se deshizo de él.
Siguió chupándole el pezón, con rapidez y fuerza. ______ gimió de placer. Estaba a punto de llegar al orgasmo, pero quería notarlo dentro de ella.
Se dio media vuelta, poniéndose de nuevo de cara al espejo. Se inclinó hacia delante y lo cogió para acercarlo a ella. El le rodeó las nalgas con las manos, la acarició y fue jugando con ella, aproximándose cada vez más a aquella cálida hendidura. ______ gimió y al fin los dedos de él la penetraron. Notó cómo la punta de su verga erecta rozaba con su pubis y, acto seguido, cómo se deslizaba dentro de ella. Su polla se ensanchó al penetrarla. Ella empujó hacia detrás y él la arremetió con fuerza.
—Oh, sí —gritó ella.
Él empezó a moverse, atrás y adelante, a un ritmo cada vez más rápido.
—Ah —exclamó ella, notando que estaba a punto de alcanzar el orgasmo—. Más fuerte.
El la embistió con aún más fuerza, entrando y saliendo de ella una y otra vez. ______observó su rostro en el espejo, vio su gesto tenso, concentrado. Un anhelo todopoderoso se hizo presa de ella, azotándola con oleadas de placer que acabaron convirtiéndose en una enorme avalancha de éxtasis.
—Sí, sí—exclamó, moviéndose arriba y abajo, cabalgando por aquellas intensas olas mientras sus pechos se agitaban.
Se sentía una libertina. Su voz fue aumentando de intensidad a medida que se incrementaba el placer, que hizo explosión en ella como una supernova.
Jake le cogió los pechos y tiró de sus pezones, intensificando con ello aquel cataclismo de orgasmo. _______ echó la cabeza hacia atrás y gimió en voz alta. El gruñó y la embistió una vez más.
Poco a poco, _______ notó las manos de él alrededor de la cintura, atrayendo su espalda hacia él. Se dejó caer contra su ancho pecho y apoyó la cabeza en su cuello, apretando su verga con sus músculos internos.
—Hummm. Ha sido espectacular —murmuró. Jake le besó la mejilla.
—Y que lo digas —convino, mordisqueándole el lóbulo de la oreja y haciéndole cosquillas.
—Y ahora, de verdad, tengo que irme.
El deslizó su pene fuera de ella y le dio media vuelta. Quedaron cara a cara. La besó con ternura y lue¬go la abrazó con fuerza. ______ se sentía amada. Una vez que se separaron, se perdieron el uno en los ojos del otro. El sonrió.
—Ha sido un verdadero placer, Aurora.
Ella sonrió.
—Sí, sin duda alguna, lo ha sido..., Jake.
Jake recogió su vestido y su ropa interior del suelo y se los entregó, luego se abrochó los pantalones y se alisó la ropa.
—Tengo que volver a verte —le dijo, ayudándola a abrocharse el sujetador. ______ se metió el vestido por la cabeza y se lo colocó bien. Él se lo ajustó de modo que el corpiño quedara sobre los pechos y, al rozarla con los dedos, le erizó la piel.
_______ pulsó el botón del ascensor y retomaron el descenso.
—Pero entonces dejaría de ser una fantasía con un desconocido, ¿no es así?
Las puertas se abrieron y ella salió al vestíbulo. El recepcionista alzó la vista un momento y volvió a fijarla en la pantalla de su ordenador.
—Te acompaño hasta el coche —le dijo, rodeándola por la cintura con el brazo.
Atravesaron el pasillo y salieron por una puerta lateral.
—Entonces, ¿no nos vamos a volver a ver? —le preguntó él, mientras la seguía y dejaban atrás la primera fila de coches.
______ se detuvo junto a su pequeño Toyota Echo rojo, que estaba en medio de la segunda fila, y abrió la puerta.
—Si volviéramos a vernos dejaría de ser un polvo de una noche con un desconocido. Sin embargo, si fueras un pirata...
Jake la tomó entre sus brazos, la atrajo hacia sí y le propinó un beso apasionado.
—Puedo ser Barbazul si tú me lo pides...
—Seguro que lo harías igual de bien —respondió ella sin aliento.
Echó un vistazo al reloj: eran las cinco y cuarenta y tres.
—Ahora tengo que irme.
Fue a abrir la puerta del coche, pero él apresó su mano.
—Aurora, al menos dime tu apellido... Ella soltó una carcajada.


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ruby_jonatica
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 12th 2012, 19:30



—Te lo has tomado en serio, ¿no es así? —preguntó, cogiéndole la cara entre las manos y besándolo con ternura—. Muchísimas gracias por esta noche. Ya sabes cuánto significa para mí.
Se subió a su coche y puso el motor en marcha. Jake la observó, sintiéndose completamente indefenso. No quería volver a verlo. Se le hizo un nudo en el estómago. ______ volvió a mirar el reloj.
—Si me doy prisa, llegaré a tiempo. Espero que tu reunión en Toronto vaya bien.
Mientras la observaba alejarse, memorizó la matrícula de su coche. Después cayó en la cuenta de sus últimas palabras. ¿Cómo diantres sabía ella que se iba de viaje a Toronto?



¡Tenía un retraso!
_______echó un vistazo al calendario que había junto al frigorífico y volvió a contar, sabiendo que no habría ningún cambio en sus cálculos, pero repasándolos una vez más. Maldita sea, tenía un retraso importante.
Se apartó el pelo de la cara, mientras se desplomaba en el taburete de color beige que había frente a la isla de la cocina y apoyó los codos en la encimera de roble. Miró el reloj que había sobre el marco de la puerta, contando los segundos que componían un minuto y luego cogió el pequeño termómetro azul que había sobre la base de plástico junto a ella. Lo miró y pestañeó. Vio un signo positivo. Volvió a dejar el termómetro en la base y enterró la cara entre sus manos. Estaba embarazada.
Sonó el teléfono y se le crispó la espalda. Fue hasta la mesa escritorio que había junto al frigorífico y descolgó el auricular.
—Hola, guapa, ¿cómo va eso?
Al oír la voz alegre de Cindy, ______ rompió a llorar.
—______, cielo, ¿qué ocurre?
—Estoy embarazada —dijo entre sollozos.
—¿Embarazada? Pensaba que tú y Nick no..., ah, claro, salvo el sábado pasado.
—Eso es. El sábado. Y ya me conoces. Soy puntual como un reloj. El lunes tenía que venirme la regla y, al no hacerlo, empecé a preocuparme. Llevo cuatro días de retraso... y a mí nunca se me retrasa —sollozó de nuevo.
—Salvo aquella vez el año pasado —le recordó Cindy.
______ comenzó a caminar de un lado a otro. EI cable enrollado del teléfono volcó la taza en la qué tenía los bolígrafos y los diseminó sobre el escritorio. Volvió a poner de pie la taza negra y dorada, y recogió con las manos los bolígrafos mientras hablaba.
—Sí, tenía un test de embarazo que me sobró de aquella vez.
—Ya me acuerdo. Compraste el paquete doble porque era más barato y yo te dije que no volverías a necesitarlo.
—Pues te equivocabas —respondió ______, dando golpecitos en la mesa, con un lápiz.
—Bueno, te sugerí que invirtieras el dinero que sobraba en condones —replicó Cindy con suavidad.
—Lo sé. Soy una cabeza de chorlito. Pero, cuando una es tan regular como yo, es fácil creer que algo así no pasará.
—Es lo mismo que me dijiste la última vez.
______ metió el lápiz en la taza.
—Y la última vez tenía razón —la cortó secamente.
—______, pero ¿por qué te arriesgas? Se hundió en la silla del escritorio, mientras flashes de aquella fabulosa noche le venían a la memotia. Se quedó mirando el vacío.
—Cindy. Ponte en mi lugar. Eran las cinco de la mañana. Estaba sola en un ascensor con un desconocido absolutamente arrebatador.
—Humm. Sí, vale.
_______ sabía que Cindy estaba imaginando la escena, probablemente babeando. ______ también regresó con el pensamiento a aquella experiencia increíble y se estremeció por dentro.
—Pero estamos hablando de Nick, ¿me equivoco? —confirmó Cindy.
—¡Claro que no! —replicó ______.
—Vale, vale. Bueno, pues los dos tenéis una relación estable. Probablemente querrá llevarlo al siguiente nivel. Las cosas vuelven a funcionar entre vosotros, ¿no es así?
_______ pensó en los meses de abandono y luego recordó aquella maravillosa fantasía que había hecho realidad para ella.
—La semana pasada sí hizo un esfuerzo, pero no sé si es suficiente —dijo, enterrando el rostro entre las manos.
Cielos, aquello no podía estar pasándole a ella.
—¿Te llamó mientras estaba fuera?
—No —contestó ______, enroscándose el cable en el dedo—. Me telefoneó ayer al regresar.
—¿Cuándo vas a volver a verle?
—Mañana por la noche —respondió ______ liberando de un tirón su dedo del cable y viendo cómo éste rebotaba adelante y atrás—. Vamos a cenar.
—¿Se lo vas a decir?
—Sí.
—¿Te casarás con él si te lo pide?
¿Se casaría? El matrimonio no era la respuesta a todo. Si se casaban pero él continuaba volcado en su trabajo, ella seguiría sintiéndose sola. ¿Se mostraría él disponible emocional y físicamente para ella tanto si se casaban como si no?
—¿______?
Se llevó la mano al vientre, imaginando que podía sentir los movimientos de la nueva vida que se estaba formando en su interior.
Quería que su hijo creciera con un padre que formara parte de su vida. No como ella. Sus padres se habían divorciado cuando sólo tenía tres años y recordaba haber llorado desconsoladamente, rogándole a su padre que no se marchara. El la había levantado en sus brazos. Lo recordaba secándose las lágrimas. Su hermano mayor, Shane, se había marchado con su padre. Durante un par de años los vio cada fin de semana, pero luego el trabajo de su padre le exigió mudarse a Vancouver, en la otra punta del país. Y desde entonces, sólo los había visto un par de veces al año.
El vacío que aquello había dejado en su vida seguía acechándola. No podía hacerle algo así a su hijo.
—Sí, lo haré.


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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Febrero 13th 2012, 15:47

Ahh me encanto
pero... oye... ¬¬ No veo ninguna otra lectora tuya ¬¬
¿DONDE ESTAN? ¬¬ kjhasgajk
Fantasmitas .ii.
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MensajeTema: Re: Dos mejor que uno (nick y tu)   Hoy a las 10:55

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Dos mejor que uno (nick y tu)
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