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 Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]

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Niinooskaa
Merecedora de los Tres Jonas
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 6th 2011, 15:53

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!

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Niinoo

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MySillyHair
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 6th 2011, 15:59

Hola chicas, como andan??

Espero que se encuentren muy bien, awww las extrañe muchisimo, creo que esta de mas decir que amo sus comentarios; like always. Bienvenidas a las nuevas lectoras, muchisimas gracias por leer, y tambien por sus comentarios. Ya bueno, como saben solo quedan TRES capítulos de la novela, o sea NADA. Asi que, subire hoy, mañana y el jueve. El jueves termina la novela.

Realmente me entristece tener que terminar la novela, pero es así, el final esta muy bueno jajjaja aun no quiero que se acaba, aunque, luego de que se acabe el jueve creo poder subir una nueva el Lunes, tambien con Joseph y Nicholas, no he tenido la oportunidad de encontrar una novela quue se adapte a tres personajes masculinos permanentes y eso me agobia, si se da la oportundiad de luegoooooo subir una escrita por mi, con muchisisisismo gusto agregare a ese sexy hombre, me refiero a Kevo, a el realmente lo amo.

Bueno, les dare un adelanto, espero que no les incomode... La novela tiene de trama lo PARANORMAL es muchisimo mas largo comparado a esta, bueno en realidad cualquier novela es mas larga que esta jaja, pero bueno... La amaran, por ahora solo se que, les subire el capítulo.

Las quierooooooo... Saludos hermosas.
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 6th 2011, 16:07

Ay que tristeza que se acabe tan pronto!! Crying or Very sad
pero estaré pentdiente para los capis finales
y tambien cuando subas la proxima nove!!! Twisted Evil
Very Happy
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MySillyHair
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 6th 2011, 16:39

Compañeros de Trabajo.
Capítulo diez. Capítulo completo.




Trató de respirar. El brazo se tensó más y él trastabilló hacia delante, con el atacante a su espalda.
La persona que le buscaba la nuez de Adán no era pesada. Después, su cerebro asimiló una presión gemela en los hombros.
Pechos.
Era ______. Lo había oído en el exterior, tomado por uno de los sicarios de Reynard y decidido que lo mejor era pasar al ataque. La llave en torno a su garganta le impidió emitir sonido alguno.
______ mostraba una determinación férrea. Carecía de armas, pero se había lanzado sobre un hombre al que sin duda consideraba armado. Era una pena que él fuera la víctima.
No disponía de tiempo para maravillarse por su valor. No cuando lo estrangulaba. En la oscuridad no podía ver nada. Lo único que sabía con certeza era que tenía que quebrar esa llave con rapidez, antes de perder el sentido.
Y tenía que hacerlo sin herir a ______.
Reculó, sorprendiéndola. Sintió que ella aflojaba un poco el brazo. Luego, se inclinó y la pasó por encima de la cabeza para tirarla sobre la alfombra.
Dispuso de tiempo para respirar una vez antes de que lo agarrara por la pierna y lo derribara.
Se lanzó sobre él como una mujer que lucha por salvar la vida. Gruñó cuando le plantó el puño en el mentón. Fue un golpe sorprendentemente sólido, pero no le frenó su propia reacción. En esa ocasión estaba preparado. Alzó las manos, la sujetó por la muñeca e impidió que volviera a tratar de estrangularlo.
Volvió a tumbarla de espaldas, pero antes de que pudiera escurrirse, se situó encima de ella y le sujetó las muñecas contra el suelo.
—No —gruñó cuando la rodilla de ______ trató de causarle daños serios a su virilidad. Al oír su voz, ella se quedó muy quieta—. Sorpresa —siseó en la oscuridad, aflojando las manos que la sujetaban.
Al ver que no trataba de oponer resistencia, Joseph rodó de costado y la arrastró consigo. Los dos quedaron jadeando en la alfombra.
—Lo siento —murmuró ______—. No sabía...
En su mente, Joseph intentó invertir la situación. Si él hubiera estado en el lugar de ______, posiblemente habría hecho lo mismo. Antes de que pudiera tratar de explicarle lo que la había motivado a atacarlo, le tapó la boca con la mano durante unos segundos, hasta que ella asintió y la soltó.
Al hablar, acercó los labios a su oreja y susurró:
—Joseph, lo siento. Yo... intentaba obligarme a relajarme y me quedé dormida. Tuve un sueño...
— ¿Malo?
—Sí —musitó—. La isla hace que me sienta... nerviosa. Supongo que me quedé dormida un rato y soñé que Reynard y sus hombres te habían capturado... —calló de golpe y volvió a empezar—.Al despertar, oí un ruido y pensé... Pensé...
Él asintió con la frente pegada a su mejilla.
—Estoy aquí —fue lo único que pudo decir. Quiso contarle todo lo que había sucedido, y que sabía que se hallaba en peligro con Reynard... y que no iba a permitir que le sucediera nada.
Pensó en sacarla a la noche estrellada, donde quizá pudieran hablar. Pero esa noche ya había tentado demasiado a la suerte.
— ¿Joseph? —murmuró ella.
Probablemente había percibido la tensión que lo dominaba. No había nada que pudiera contarle sobre las actividades nocturnas... no en ese momento. Pero, al mismo tiempo, quería tranquilizarla.
Se incorporó.
—A tu servicio, nena —la habitación estaba demasiado oscura para establecer contacto visual, así que bajó la boca a la de ella. Quería darle un beso rápido, solo para conectar de la mejor manera posible en ese momento. Pero en cuanto los labios se tocaron, supo que se engañaba.
Sintió como si se ahogara, sin nadie que pudiera salvarlo salvo la mujer que tenía en brazos.
Quizá ella sentía lo mismo, porque emitió un sonido hambriento y le rodeó el cuello con los brazos. Profundizó el beso.
Quiso decirle que parara. Que no debería hacer eso. Que no tenía derecho a tomar nada más de ella que lo que ya le había quitado. Pero calló porque no tuvo fuerzas para pronunciar las palabras.
La había deseado todo el día. Al abrazarla, sintió que el corazón le martilleaba en el pecho. Lo perdió el sabor de ______, el contacto de sus labios. Olvidó el trayecto hasta la torre. Durante un momento ajeno al tiempo, olvidó para qué habían ido a Isla Orquídea y por qué se encontraban en la peor situación de sus vidas.
Solo existía la realidad de la mujer cálida y entregada que tenía en brazos. Una parte de él esperaba que se apartara, que reconociera que no era bueno para ella. Era un hombre que no podía permitirse el lujo de un compromiso. Sin embargo, no era capaz de dejarla. No cuando ella gemía y le suplicaba que ahondara el beso.
Cuando ______ deslizó las manos a sus caderas y se situó encima, meciéndose contra la erección bajo los vaqueros, pensó que enloquecería si no podía tenerla en ese momento. Allí. En la alfombra.
De algún modo, recordar dónde se hallaban le devolvió un poco de cordura.
—Aquí no —dijo—. No en el maldito suelo.
Se apartó y quedó boca arriba, jadeante.
— ¿Joseph?
Al girar hacía él, ______ le colocó las manos en los hombros.
—Intento recordar ser un hombre civilizado.
— ¿Y eso qué se supone que significa?
—Que volvemos a la cama —respondió, con la cabeza lo suficientemente despejada como para recordar que podía haber alguien escuchando.
Quería intimidad. Quería las luces encendidas para poder verla, para ver la excitación que sabía tenía reflejada en el rostro.
Pero anhelaba más la intimidad. No pensaba dejar que nadie los contemplara haciendo el amor.
Se levantó y la ayudó a ponerse de pie. La condujo a la cama, y se inclinó para alisar las sábanas.
—Échate —susurró.
Ella se deslizó sobre el colchón y alargó las manos hacia él.
De pie junto a la cama, la observó, sintiéndose abrumado por emociones que lo atravesaban hasta el mismo núcleo de su ser.
La deseaba con una necesidad física que lindaba la locura. Pero eso no era más que una pequeña parte de lo que sentía por ella. Quería cosas que nunca antes había querido. Cosas que temía plasmar en palabras. Que lo asustaban.
La necesidad de supervivencia hizo que desterrara esos pensamientos mientras se desnudaba. Al llegar a los pantalones, vaciló. Quería excitarla despacio, disfrutar de cada momento del placer de ella antes de tomar nada para sí mismo. Pero si se quedaba desnudo junto a ______, sabía que le sería imposible no ceder a la codicia de tenerla.
Se dejó tos calzoncillos y se tendió a su lado. La mano de ella le acarició la espalda, llegó hasta la cintura elástica y se detuvo.
—Aún no —fue todo lo que dijo Joseph, mientras alargaba la mano.
La acarició desde el hombro hasta la cadera, disfrutando de la sensación de la tela sedosa del camisón. Luego, volvió a subir. Se detuvo a jugar unos momentos con el escote antes de deslizar la mano por debajo.
Con delicadeza le acarició la curva interior de un pecho, después del otro, satisfecho al oír cómo ella contenía el aliento y se aceleraba para él.
Continuó con una caricia lenta y premeditada hasta el pezón, rozándolo antes de retirarse.
Ella emitió un sonido frustrado y se tensó hacia él en la oscuridad, suplicando en silencio un contacto más satisfactorio. Pero aún no pensaba darle lo que ambos querían. No hasta excitarla al mismo nivel volcánico en que se encontraba él.
Le subió el camisón hasta pasárselo por encima de la cabeza, pero mantuvo los brazos enredados en la tela, que empleó como una cuerda para sujetarle las muñecas y enroscarla alrededor de una de las barras del cabecero metálico.
Al terminar, la tuvo desnuda, con los brazos levantados por encima de la cabeza. El camisón sedoso era un freno frágil. Sabía que, de haberlo querido, ______ se podría haber soltado. Pero se quedó quieta, con el rostro hacia él.
— ¿Estás bien? —le preguntó él pegando los labios a su oído.
-Sí.
Joseph asintió en la oscuridad. Nunca antes había deseado atar a una mujer. Y sabía que mentalmente la ataba a él, aun cuando sabía que no tenía derecho a ello.
Se arrodilló a su lado y con gentileza la acarició debajo de los pechos y por la curva de la cadera, un contacto leve y excitante a medida que su fantasía crecía. En ese momento la tenía en su poder. Podía hacer lo que quisiera con ella. Y sabía con exactitud qué era eso.
Cuando ella pronunció su nombre, con voz suave y suplicante, se inclinó para darle un beso en la mandíbula y descender por la fina columna del cuello.
Dedicó un tiempo considerable a esa tarea. Lentamente, descendió, provocándole las cumbres de los pechos, para terminar con incursiones por los pezones erectos.
No tenía unos pechos grandes, pero eran tan receptivos... Introdujo un pezón en la boca y succionó, provocándole un jadeo de ruego cuando empleó labios y dientes. Mientras succionaba, dedicó la mano libre para jugar con el otro pezón, apretando y frotando como sabía que la excitaba.
______ arqueó el cuerpo y se retorció bajo las caricias que le dedicaba. Nunca en la vida Joseph había deseado tanto a una mujer. Desesperado por tenerla, pegó el pene a su cadera.
Con delicadeza le lamió la caja torácica; después se movió hacia el centro de su cuerpo para meterle la lengua en el ombligo.
Sintió los músculos de ella temblar y provocaron una misma respuesta en él.
Agarró una almohada y la metió bajo sus glúteos, con el fin de abrirle los muslos y situarse entre ella.
______ emitió un sonido leve, que podría haber sido una protesta... o una invitación.
No le importaba. Sabía lo que quería. Besarla. Darse un festín con su esencia.
Con suavidad le apartó los pliegues del sexo con los dedos y sintió que se aceleraba al descubrir hasta dónde llegaba la excitación de ______. Estaba blanda, inflamada y lubricada.
Con un sonido torturado procedente de su garganta, se inclinó para encontrarla con la boca y beber la dulzura con labios y lengua.
Sabía a calor, a miel y a deseo femenino. Y al comenzar a explorarla, ______ se pegó con urgencia a él.
Al aferraría por las caderas para aquietarla con una especie de amable salvajismo, ella gimió en protesta.
Pero esa noche quería el control, el poder y la satisfacción de llevarla al clímax.
No había manera de expresar sus emociones con palabras. A cambio, utilizó la boca.
La besó, la acarició. Experimentó con el ritmo, la presión y el ángulo de la boca hasta descubrir qué era lo que más le gustaba a ella.
Y cuando sintió los primeros temblores del orgasmo contra su boca, sintió que algo fiero y tierno le atenazaba el pecho.
______ gritó su nombre cuando la llevó hasta el precipicio. Joseph bebió del orgasmo, asombrado por las sensaciones que le transmitía desde el núcleo del cuerpo hasta sus labios.
Aguardó hasta que los temblores se mitigaron. Luego, medio enloquecido por su propia necesidad, se arrancó los calzoncillos e introdujo el miembro palpitante en ella.
El sexo siempre había sido una forma de placer físico. Pero esa noche era una pequeña parte de lo que sentía.
Fue dominado por unas emociones que jamás habría podido articular. Sin embargo, las sintió hasta lo más hondo del alma.
La sintió moverse al mismo ritmo que él Sin darse cuenta, ______ se había soltado y le clavaba las uñas en la espalda.
Entonces Joseph tembló con la fuerza absoluta de su liberación, con la cabeza echada hacia atrás a medida que el éxtasis lo envolvía.
Sintió el cuerpo de ella convulsionarse, sintió que lo agarraba con más fuerza, la oyó gemir de placer mientras lo seguía al lugar adonde había vuelto a guiarla.
Se derrumbó sobre ella, demasiado extenuado para moverse. Cuando el cerebro volvió a funcionarle, intentó ponerse de costado, pero ella no se lo permitió.
—Quédate dentro de mí —murmuró.
Él también quería permanecer conectado a ella el tiempo que pudiera. La rodeó con los brazos y rodó hasta situarse de lado sin soltarla.
______ acurrucó la cabeza sobre su hombro y él le acarició el pelo.
—Deberíamos dormir. Ha sido una noche larga —murmuró Joseph.
—Sí.
Por primera vez aquella noche, agradeció que tuvieran que ir con cuidado de lo que decían. Lo último que quería era compartir sus emociones con ______. Eran demasiado nuevas. Descarnadas. Peligrosas.

Oliver leyó los informes de seguridad mientras bebía café y comía huevos Benedict. Era una pena no haber podido volver a instalar las cámaras en la Villa Agapanthus. Pero si Joseph Jonas la hubiera encontrado, lo habría considerado un acto abierto de hostilidad. Y aún no estaba preparado para enfrentarse a él. No sin poseer más información. Que esperaba que le llegara pronto de Estados Unidos.
Era divertido entrenarse con él. Porque no existía modo alguno de que pudiera ganar. No en Isla Orquídea, donde Oliver Reynard controlaba todas las variables.
Mientras Joseph y ______ estaban en la recepción, sus expertos en electrónica se habían asegurado de que todos los micrófonos funcionaban a la perfección.
Era una pena que no hubieran captado nada aparte de unas frases jadeadas y los sonidos de sexo salvaje y entusiasta.
No obstante, la información era útil. Significaba que se habían quedado en la villa después de retirarse a pasar la noche.
Por lo que daba a entender el informe, Joseph Jonas debía de ser un atleta sexual. Pero tenía sus inhibiciones. Durante la primera mitad de la fiesta privada, había guardado silencio y ______ había sido la única en hablar.
La mujer era ardiente, y él sabía cómo encenderla aún más. Al pensar en los planes que tenía para aquel mismo día, sintió un torrente de expectación carnal recorrerle las venas.

______ despertó despacio y, adormilada, recordó el modo en que Joseph le había hecho el amor la noche anterior. Había seguido dentro de ella al quedarse dormida, agotada por todas las actividades de la noche.
Se puso de costado y alargó la mano. Pero él no estaba, y al pasar la mano por las sábanas, las encontró frías.
De modo que llevaba despierto un rato. Y no se había molestado en despertarla. O en besarla. O en nada más.
Inexplicablemente, experimentó una profunda sensación de pérdida. Se puso boca arriba, clavó la vista en el techo y sintió los ojos húmedos.
Había creído que algo importante había cambiado entre ellos.
Sabía que el dolor vacío que la embargaba era irracional. Pero no pudo dominarlo.
«No te hagas esto», se ordenó con severidad. «Sabías en lo que te metías cuando suplicaste venir en esta misión. Nada ha cambiado. Es evidente que lo sucedido anoche no ha significado lo mismo para él que para ti».
Pero le había dado la impresión de que él le demostraba todo lo que le importaba.
Pegó las manos a los costados de los muslos, como si contener su propio cuerpo pudiera contener el dolor que le embargaba el corazón.
Sacó las piernas por el borde de la cama y se levantó. Estaba desnuda, tal como Joseph la había dejado.
No podía hacer nada si había cámaras en la habitación.
Con gesto de desafío, alzó una mano con el dedo anular en alto en saludo grosero.
Luego, se puso la ropa interior y fue al cuarto de baño.
Una ducha caliente la ayudó a devolverle la perspectiva adecuada a su mente.
Después, envuelta en una toalla esponjosa, regresó al dormitorio y eligió unos pantalones cortos de color amarillo limón y una blusa a juego con pequeñas mariposas bordadas en la pechera. Se calzó unas sandalias cómodas. Cuando salió al salón, tenía el pleno control de sus emociones y facciones.
Joseph se hallaba sentado a la mesa leyendo el New York Times, que sin duda Reynard importaba de Estados Unidos.
— ¿Has dormido bien? —preguntó él, doblando el diario y exhibiendo una sonrisa satisfecha.
Tuvo ganas de borrársela de la cara. Pero se contuvo.
Sea lo que fuere lo que hubiera pasado entre ellos durante la noche, esa mañana volvían a desempeñar sus papeles.
Respiró hondo y se obligó a ronronear.
—Dormí muy bien después de haber hecho el amor —fue hasta el carrito y se sirvió un café al que le añadió leche—. ¿Qué tienes planeado para hoy? —quiso saber.
—Uno de los chicos me invitó a jugar al golf.
— ¿Vas a ir?
Joseph la miró directamente a los ojos.
—Desde luego. ¿Por qué no te relajas por aquí? Más tarde nos reuniremos para almorzar.
______ quiso gritar. No quería que Joseph se fuera. Lo quería con ella... que le contara lo sucedido la noche anterior.
Él se incorporó, se acercó y le pellizcó la mejilla.
—Sé buena chica en mi ausencia.
—Oh, lo seré.
—Quédate aquí para que el sol no te queme esa piel tan bonita.
¿Quedarse dentro? ¿Era una advertencia?
En cuanto se marchó, le costó no ir de un lado a otro de la habitación.
Decidió poner una película de vídeo para enfrascarse en algo durante dos horas aburridas.
Cuando Joseph regresó, ______ sentía como si hubiera perdido medio cerebro.
Y mientras comían él le contó sus hazañas en el campo de golf.
Después, Joseph se levantó y se estiró.
— ¿Qué te parece si damos un paseo por la playa?
—Estupendo.
Joseph le tomó la mano mientras salían al sendero. Tenía los dedos fríos y ella lo miró con expresión de curiosidad, pero él guardó silencio mientras pasaban junto a los malditos jardineros que parecían estar por doquier.
Jardineros. Guardas. Probablemente fuera lo mismo, salvo que las armas de los segundos estaban a la vista.
Nadie los detuvo cuando llegaron a lo alto de la elevación que conducía hasta el océano. Mantuvo la mano de Joseph en la suya mientras descendía por la pendiente arenosa y luego se quedaban contemplando las aguas turquesas sintiendo el viento en la piel.
Joseph se hallaba inmóvil como una estatua.
— ¿Querías hablar? —preguntó ella al final.
—Sí.
— ¿Estaba Dawn en la torre? —inquirió cuando él no se explayó.
—Sí.
—Gracias a Dios.
—La mujer de la que me hablaste... Juanita, apareció para llevarle la cena. Parece que son amigas. Pude oírlas hablar y Juanita le contó que estabas en la isla.
— ¿Está de nuestro lado? —musitó ______.
—Se ofreció a acostarse con uno de los guardas, cuando este se mostró suspicaz. — ¿Tienes un plan para sacar a Dawn? —______, hay cosas que necesito contarte. — ¿Cuáles? —lo miró desconcertada. —Corres peligro.
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 6th 2011, 17:19

¡Hay Señor!
¡Ya me emocioné!¡Dios Mio!
¿Que pasará?
Lastima que la novela ya va a terminar.Nunca quiero que acaben, pero bueno.
¡Siguela pronto!
¡Me encanta!
Bye.
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 6th 2011, 17:32

OMG
Ame el cap, que tierno Joe
Tienes que seguirla
¡Ah! y que malo que sea tan cortita, pero bueno, no se le
puede hacer nada
¡Siguela!
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 11:47

Que precioso cap Vicky!!!!!!

Que divieno y tierno Joe y Rayita....
No quiero que termine!!!!!!!


Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 12:14

OMG!!
PORFA SIGUELA
ME ENCANTO EL CAPI!!
QUE LINDO :$
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 12:54

Que bueno que les gusto el capítuloooo! Smile aquí va el antepenultimo... Espero lo disfruten...
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 13:03

Compañeros de Trabajo.
Capítulo once. Capítulo completo.




El cuerpo de _______ se tensó. ¿En peligro de qué?
Estudió el rostro de Joseph, pero antes de que él pudiera decir algo más, una sombra bloqueó el sol. Los dos se volvieron para ver a un guarda de seguridad en la cima de la elevación.
Entonces el hombre habló.
—El señor Reynard me envió a pedirles que se reunieran con él esta tarde.
—Será un placer —respondió Joseph. Era la única respuesta que podía dar, a menos que pensaran lanzarse al mar y nadar hasta el continente.
El guarda no volvió a hablar mientras los conducía hasta la mansión. Al pasar delante de una de las piscinas, ______ vio a otros invitados. Todo el mundo alzó la vista con interés mientras los dos seguían al guarda al interior de la casa.
Algo en las expresiones hizo que ______ sintiera como si se dirigiera a su propio funeral.
Atravesaron la zona de recepción y bajaron por el pasillo donde la primera vez habían explorado las habitaciones privadas. Pero el hombre giró hacia otra parte de la mansión. Cruzaron otro ventanal y salieron a un patio hermosamente cuidado y cerrado. Pequeñas palmeras proyectaban su sombra sobre el suelo de cerámica. Otras macetas tenían flores. Y el agua caía desde una pequeña cascada a un estanque donde florecían unos lirios y nadaban peces.
Por el patio había distribuidas unas tumbonas y sillas mullidas. Lo único que quebraba la escena apacible eran los ocupantes: Oliver Reynard y Calista.
—Oh, aquí están —comentó Reynard al verlos entrar—. Joseph, quería mostrarle mi zona de embarcadero, ya que hablamos del traslado del cargamento.
—Cierto —respondió Joseph.
—Estoy seguro de que las mujeres se aburrirán, así que pueden relajarse y charlar mientras nos esperan.
—Oh, bueno —comentó ______. La expresión de Calista era como si quisiera comérsela de almuerzo—. No se me dan muy bien los negocios.
—No tardaremos mucho. Sé que les gustará llegar a conocerse un poco mejor —Reynard palmeó el hombro de Joseph—.Vamos.
______ se acercó al estanque para observar a los peces entre la flora acuática.
— ¿Quieres darles de comer? —preguntó Calista.
—Mmm, claro.
La mujer le llevó una rebanada de pan de la cesta que había en la mesa. En cuanto los peces la vieron, se congregaron en el borde del estanque. Calista rompió un trozo y se lo arrojó. Los peces pelearon por capturarlo.
—Tu turno —dijo la amante de Reynard, alargándole el pan.
No hubo manera de evitar que sus dedos se rozaran cuando ______ lo aceptó. Retiró con rapidez la mano y se puso a alimentar a los peces.
— ¿Puedo ofrecerte algo para beber? ¿O para comer?
—No, gracias, acabo de terminar de almorzar.
—Bueno, yo quiero algo fresco, Y me sentiría rara si no te unieras a mí.
—Muy bien —______ asintió.
— ¿Qué te apetece?
—Mmm, té con hielo.
—Excelente. Tenemos una maravillosa mezcla tropical que Oliver reserva para los invitados especiales. Yo beberé un ponche de ron -—se dirigió a la mesa de hierro forjado e hizo sonar por dos veces una campanilla. Al instante apareció un hombre con uniforme de camarero—. Bennett, queremos beber algo. Y también un poco de esa maravillosa macedonia que tomamos después de la comida. A la señorita Griffin un té con hielo, y para mí un ponche de ron.
—Muy bien —el hombre dio la vuelta y se marchó.
Calista apartó una silla y se sentó. ______ hizo lo mismo.
— ¿Cómo fue vuestra noche... después de que os marcharais? —preguntó la amante de Reynard.
—Bien.
Calista le sonrió como si compartieran una broma privada.
Llegaron las bebidas junto con la fruta.
— ¿Cuándo crees que volverán? —quiso saber ______ mientras echaba azúcar líquida en el té.
—No tardarán mucho.
______ bebió un sorbo. Sabía extraño.
— ¿Qué clase de té es? —preguntó.
—Nuestra mezcla especial.
Con cautela, probó otro sorbo, y luego dejó la copa y pinchó un trozo de sandía con un palillo.
Calista la observaba con atención. Durante un rato hablaron de cosas intrascendentes, pero la mujer parecía tensa.
— ¿Qué sucede? —quiso saber ______.
—Oliver se irritará si no cumplo con mi tarea de anfitriona. Por favor, no le digas que no te ha gustado el té.
—Oh, desde luego que no —aceptó _____, bebiendo un poco más. Lo que realmente quería hacer era verter el brebaje en la planta más cercana.
Calista pareció relajarse.
—Deberías haber aceptado mi primer consejo —indicó.
— ¿Sobre qué?
—Disfrutar de lo que tiene la isla.
—Lo hago.
—No lo creo —Calista emitió una risa breve—. Pero te aseguro que lo harás.
— ¿Y eso qué se supone que significa? —quiso saber un poco alarmada.
—Estás a punto de averiguarlo —se encogió de hombros.
De pronto ______ sintió la garganta seca. Alargó la mano hacia la copa de té y dio otro sorbo. Sentía la cabeza nebulosa y el corazón le martilleaba.
—No me siento bien —musitó—.Creo que regresaré a la villa —las palabras sonaron densas a sus oídos.
Algo no funcionaba bien. Se preguntó si Calista había envenenado el té. La preocupación adquirió dejes de pánico. Ya no pensaba con mucha claridad. Pero lo que dominaba su mente era la idea de regresar a la villa y vomitar lo que había ingerido.

Una puerta decorada con delfines bloqueaba la entrada a la zona del embarcadero. Cuando se acercaron, dos guardas armados se pusieron firmes.
Reynard sacó una llave del bolsillo y abrió la puerta. Se apartó a un lado y Joseph pasó primero.
Bajaron por una rampa a un muelle de madera muy largo y ancho donde había amarradas seis patrulleras de alta velocidad y varias embarcaciones de placer. El más grande era un yate que daba la impresión de que había sido construido para alguna casa real europea.
— ¿Qué le parece? —inquirió Reynard.
—Desde luego, es adecuado para el trasbordo de la mercancía.
—Aquí el agua es muy profunda. Podemos traer hasta un barco del tamaño de un crucero.
—No necesito tanto espacio de carga. Mi límite anda por los doscientos kilos de coca.
—No hay problema.
— ¿Trato hecho, entonces? —preguntó Joseph.
—Prefiero su propuesta, pero me gustaría un porcentaje superior.
—Ya le estoy ofreciendo una tajada importante por sus servicios —soltó Joseph.
—Bueno, será agradable presenciar una guerra de pujas entre Don y usted —rió entre dientes.
— ¿Qué decantaría un pacto?
—Creo que ya lo sabe —respondió Reynard.
Joseph estudió la expresión depredadora en el rostro del otro y de pronto, a pesar del sol fuerte, experimentó un escalofrío.
—Creo que me gustaría regresar —se esforzó en mantener la voz serena.
— ¿Qué prisa hay? —Reynard miró la hora—. Las damas estarán allí cuando regresemos... esperando ansiosas.
El modo sedoso en que pronunció las últimas palabras no hizo nada para mitigar la inquietud de Joseph. Dio media vuelta y se dirigió a toda velocidad hacia la puerta sin esperar a ver si Reynard lo seguía.

—Creo que necesito volver a la villa a echarme un rato —susurró ______, sin saber si había sido ella quien pronunciara las palabras. Calista la miraba con una clase de excitación que le cortó el aliento.
—Puedes echarte aquí —señaló una de las tumbonas.
—No. En casa —insistió, captando la nota de desesperación en su voz. En ese momento sentía el cuerpo caliente y frío, como si un pequeño demonio jugara con el termostato interior. Se puso de pie y estuvo a punto de caer, pero la amante de Reynard fue veloz y la sostuvo. Odió la sensación de esas uñas largas en su piel, pero no tuvo la energía para apartarla. Solo podía dejar que la condujera por el patio hasta una tumbona. .
—Permite que te ponga cómoda —dijo Calista.
Se arrodilló a su lado y primero le levantó una pierna y luego la otra, hasta apoyárselas en la tumbona. Después le quitó las sandalias y acarició un poco cada pie. En esa ocasión, el contacto de los dedos de la mujer en su piel envió una pequeña corriente por la pierna de ______. Una corriente inquietante.
Intentó concentrarse en el rostro que flotaba sobre el suyo, pero las facciones resultaban borrosas.
Sentía el cuerpo pesado. Y con un calor que se esforzaba en no reconocer. Cerró los ojos y luchó por recuperar el control. Pero era como si se hubiera subido a una montaña rusa.
— ¿Qué me pasa? —murmuró.
—Te he dado algo para ayudarte a disfrutar.
—No.
—Te sientes excitada, ¿eh? No te opongas a ello.
Era exactamente lo que sentía, pero trató de desterrarlo.
—No —negó.
—Mientes.
Una mano se acercó para acariciarle la mejilla, una mano que bajó por su mandíbula, por el cuello y por los pechos en una caricia demasiado íntima.
—No —gimió.
—Es agradable. Reconócelo.
—No.
Calista le sonrió.
—Puedes mentirte a ti misma. Pero no a mí. Yo he tomado esta droga. Sé muy bien lo que hace. Estás encendida, ¿verdad?
______ volvió a gemir. Era verdad. Estaba encendida, temblorosa y excitada. Y las sensaciones no paraban de aumentar.
—No me toques de esa manera —suplicó.
—Relájate. Vas a disfrutar de un rato muy agradable. La mayoría de las mujeres mataría por la droga que te acabo de dar. Es como cuando un hombre toma Viagra. Solo que mejor. Ya lo verás. Experimentarás continuos orgasmos. Y cada uno será mejor que el último.
—Suéltame.
—Es demasiado tarde para eso. Vas a necesitar explotar pronto. Tu cuerpo ya lo exige, ¿no?
Quería gritarle que no, pero sabía que era verdad. Sentía los pezones dolorosamente compactos. Y una palpitación persistente le recorría el sexo. Nunca antes había sentido una necesidad tan salvaje y cegadora de liberación sexual.
Notó que la mujer le acariciaba el pelo.
—Volverán pronto. Pero primero quiero revelarte una cosa. Todas las cosas que te dije anoche fueron cosas que él me ordenó que te dijera. Le gusta ver cómo me insinúo a otras mujeres. Y también le gusta observarme hacer el amor con ellas. Dentro de un rato nos contemplará juntas. Pero, si te ayuda, puedes cerrar los ojos y fingir que es Joseph el que te hace esas cosas.
—Suéltame.
—No. No puedo. Oliver desea esto, y yo hago lo que él desea. Le encantará el aspecto que tienes ahora, con los pezones sobresaliendo a través de la camisa —susurró—.Y sé que le gustará más cuando te la quite. ¿Sabías que hay mujeres que pueden alcanzar el orgasmo solo con estimulación en los pechos cuando están excitadas? Averiguaremos si tú eres una de ellas. O puedes tocarte mientras yo te acarició los pechos.
______ gimió con frustración y miedo y trató de luchar. Pero no tenía fuerzas, ni siquiera sabía qué era lo que quería. En su interior crecía una presión volcánica... que encontraría una liberación, de un modo u otro.
¡Pero no de esa manera!
Intentó escapar, pero Calista la empujó con rudeza sobre la tumbona... justo cuando una voz helada atravesó la bruma de su cerebro.
— ¿Qué diablos está pasando?
Era Joseph. ______ gritó su nombre como una oración de agradecimiento.
Él repitió la pregunta.
Oyó que alguien respondía. Calista.
—Solo le he dado algo para que...ya sabes... se relaje.
—Relajarse. ¿Es así como lo llamas? —espetó Joseph.
—No tenías mi permiso para darle nada —fue Reynard quien habló, recalcando cada palabra como si se dirigiera a una niña estúpida.
Calista dijo algo que ______ no entendió.
Entonces tuvo a Joseph a su lado.
—Te vas a poner bien —murmuró, apoyando la mano en su mejilla.
Lo miró, avergonzada y confusa.
—Me siento... —calló. No quería contarle que sentía la sangre en llamas. No delante de esas personas.
Calista y Reynard volvían a hablar. Él sonaba indignado. Pero ______ sabía que mentía. ¿O Calista había mentido al decirle que le había pedido que la drogara?
La voz de Joseph volvió a cortar la conversación.
—Muy bien, ahora me la voy a llevar de aquí. Y será mejor que me diga dónde podemos tener un poco de intimidad. ¡Me refiero a una habitación sin ningún maldito equipo de grabación!
Las otras voces eran un fondo borroso. Pero cuando Joseph habló, lo oyó con claridad.
—Ella y yo vamos a estar solos el tiempo que me necesite. Y, si alguien nos interrumpe, lo mataré, ¿entendido?
No captó la respuesta. Solo sintió que Joseph la alzaba, en vilo. Se volvió hacia él, sin poder evitar pegar los pechos palpitantes contra su torso. Era tan agradable... Pero necesitaba más.
—Está bien, nena. Te vas a poner bien —musitó; luego, dio media vuelta y salió.
Ella mantuvo los ojos cerrados y la cara contra su hombro. En un momento lo oyó maldecir. En otro rugir:
—Fuera de mi camino.
No supo el tiempo que estuvo en sus brazos, pero un rato después la depositó en una cama ancha.
Supo que la luz de la habitación era tenue. También que tenía la visión borrosa. Pero eso no importaba. No importaba nada salvo lo que necesitaba de Joseph. Desesperadamente. Ya.
Intentó ponerlo encima de ella. Pero él le soltó los dedos.
—Deja que cierre la puerta.
—Por favor —gimió ______.
Segundos más tarde, estaba con ella en la cama y le decía que lo sentía, que jamás debió haberla dejado con Calista.
—Solo... Solo...
Más allá de la desesperación, le tomó la mano y la apoyó sobre la unión palpitante entre sus piernas, para frotarse con frenesí contra la presión de la palma mientras se acariciaba los pechos a través de la blusa y el sujetador, tirando de los pezones, retorciéndolos.
Alcanzó el orgasmo en ese momento, oleada tras otra de sensación que la sacudió como un tren de carga descarrilado.
Al terminar, enterró la cara en la camisa de Jospeh y se puso a sollozar.
—Yo... no quiero que me veas así —jadeó.
—Está bien. No pasa nada — murmuró él, acariciándole los hombros y la espalda.
—No... necesito más... Puedo sentirlo. Dentro de mí. Oh, Joseph, no quiero esto. —Está bien. Yo cuidaré de ti. —Y nunca más seré capaz de mirarte a los ojos —mantuvo la cara pegada a la camisa.
—Tonterías. Tú no has hecho nada —manifestó con fiereza—. No es tu culpa.
Se aferró a él porque no había nada que pudiera hacer por el momento... porque lo necesitaba más de lo que podía imaginar necesitar a un hombre.
—Está bien. Yo cuidaré de ti —entonó. —Necesito... —Lo que sea. Dímelo.
Se incorporó, se quitó la blusa por encima de la cabeza y niego se subió el sujetador sin molestarse en desabrocharlo.
—Tus manos en mí. Oh, Dios, necesito tus manos en mí. Ahora.
Joseph se tumbó a su lado y la abrazó. Le acarició los pechos inflamados, los pezones dolorosos.
Ella se arqueó ante la caricia; luego, se colocó encima de él y descubrió que estaba duro. Con un sollozo, presionó su sexo contra la lanza rígida y comenzó a mover las caderas, frotando su inquieto centro contra la erección para producir la fricción que necesitaba mientras Joseph seguía tocándole los pechos. El orgasmo la envió a un universo paralelo donde lo único que importaba era su liberación.
Después, Joseph la acarició y le quitó el sujetador.
— ¿Mejor? —preguntó él.
______ estaba con los pantalones cortos y las braguitas, pero le constreñían la piel encendida. La sensación física en su piel era intolerable. Se los quitó de una pasada y se quedó desnuda. Quería esconderse, desaparecer. No quería ser la persona a quien le sucedía eso.
Pero no tenía elección. Agradeció estar con Joseph. Porque la idea de estar con Calista y Reynard físicamente la descomponía.
—Me dio algo que me volvió así. Puso algo en el té.
—Lo sé, cariño. Lo siento mucho.
— ¿Por qué? Tú no hiciste nada.
—Salvo dejarte en sus garras —gruñó.
—Abrázame —apoyó la cabeza en su hombro.
—Lo que quieras. Solo dime qué necesitas.
—Ya estoy bien. Más o menos. Pero sé que volverá —él le besó el cabello—.Joseph, quítate la ropa. Quizá me parezca un poco más normal si tú también estás desnudo.
—De acuerdo —se puso de pie y se quitó la camisa por la cabeza. Después se bajó la cremallera. Los pantalones y los calzoncillos salieron juntos, dejándolo desnudo y excitado, con el miembro viril enhiesto.
—Esto te está excitando —comentó ella.
—Lo siento. No puedo evitarlo.
—No te disculpes. Prefiero que tú también estés excitado —en ese momento la dominó otra oleada de calor—.Ahí vuelve —comentó con voz trémula—. Por favor, ven. Por favor.
—Estoy aquí. Por el tiempo que me necesites.
—Me siento tan desnuda.
Joseph se echó a su lado y los cubrió a ambos con la sábana. La tomó en brazos y comenzó a darle besos suaves en las mejillas, en el cuello, en la parte superior de los pechos.
—La gentileza no conseguirá nada —jadeó, arrastrando la mano a la unión de sus piernas y pegándose a él. Suspiró cuando dos de los dedos de Joseph se introdujeron en los pliegues ardientes y húmedos de su sexo palpitante.
La necesidad creció con rapidez.
Plantó las manos en los hombros de Joseph. Con los ojos cerrados, tensó las piernas alrededor de los dedos de él y volvió a mecerse, extrayendo todo lo que podía de la fricción que le proporcionaba.
Cuando él ladeó la mano para darle máxima estimulación interna y externa, ______ gritó de placer. El cuerpo se le contrajo, luego estalló y envió ondas orgásmicas por su cuerpo.
Joseph permaneció con ella hasta el final, alimentándola de sensaciones con sus hábiles caricias.
Al acabar, él se dejó caer sobre la almohada con respiración entrecortada.
— ¿Te sientes mejor?
—Por ahora.

Joseph se puso de costado y miró a ______. Estaba tan indignado que apenas pudo contenerse de vestirse, avanzar por el pasillo y estrangular a la fulana que le había hecho eso.
Al recordar aquellos minutos de tensión en que la había encontrado, comprendió que podría haberlos matado a los dos.
Por el momento los estaban dejando en paz. Quizá Reynard había llegado a la conclusión de que había ido demasiado lejos. No obstante, y sin importar cómo lo mirara, estaban metidos en problemas. No se desafiaba a un hombre como Reynard sin pagar las consecuencias.
Pero ya pensaría en eso luego. Por el momento, solo quería cuidar de ______. Estaba seguro de que aún no había eliminado toda la droga.
Por primera vez miró alrededor. Se hallaban en un dormitorio grande y suntuoso, amueblado con antigüedades únicas.
— ¿Te encuentras bien? —volvió a preguntarle.
—Más o menos —ella tragó saliva—. Sigue... ahí. Puedo sentirlo. Pero lo principal ya ha pasado. Lo que quiero decir es que siento como si tuviera algo más de control.
—Me gustaría saber qué diablos te dio.
______ lo observó con intensidad y Joseph fue consciente de su erección.
Ella rió entre dientes.
—Si te detienes a pensarlo, estáis graciosos cuando os excitáis.
—Gracias.
—Ayer, durante nuestro paseo, pensaba en ello —continuó con locuacidad—. No me gustaría tener algo que sobresaliera de mí, grueso y duro, cada vez que me excitara.
—Mmm.
—Es tan grande. Agradable y duro. Creo que sería muy grato tenerlo dentro de mí.
La sugerencia fue como una descarga eléctrica.
— ¡No! —musitó él.
—Muy bien. Basta de hablar —murmuró ella. Alargó el brazo y tomó el miembro viril en la mano.
—No —repitió él. En esa ocasión la petición terminó en un jadeo.
— ¿Por qué no?
—No tengo derecho a disfrutar de esta situación —y menos cuando él era el culpable de haberla metido en ella.
—No quiero ser la única que se divierta — ronroneó.
La mano comenzó a acariciarlo, a deslizarse arriba y abajo de su erección de un modo que le hizo hervir la sangre.
—Cielos, qué agradable es tu sabor —susurró ______ sobre la piel ardiente y distendida.
Joseph contuvo el aliento y luego dejó de respirar cuando ella bajó por su extensión y volvió a subir hasta la punta sensible, donde lo lamió en círculos hasta llegar a una gota de líquido en el extremo.
Estaba sumido en una agonía de palpitante placer, con las manos rígidas a los costados mientras ella lo tomaba hasta el máximo que le permitía la boca, lamiendo y succionando como si alguien le hubiera entregado un pirulí especialmente delicioso, mientras con una mano buscaba debajo de su pene para alzarle y acariciarle los testículos.
Lo llevaba con tañía habilidad hacia el clímax, que no era capaz de moverse.
______ se retiró y recibió un gemido de protesta de él. La última hora había sido más de lo que Joseph podía soportar.
—Te quiero dentro de mí. Te necesito dentro de mí.
La petición lo liberó. La tomó en brazos y la pegó a su cuerpo.
Nunca se había introducido en una mujer sin cerciorarse de que estaba preparada para recibirlo. Pero ______ no le dio la oportunidad. Volvió a tomarlo con la mano y lo arrastró a su interior. No le quedó otra opción que seguirla.
Cualquier duda sobre su buena disposición se desvaneció cuando comenzó a moverse con frenesí, estableciendo un ritmo endiablado que la lanzó a un clímax devastador. Él logró contenerse sin cejar en el ritmo y la llevó a otro orgasmo que la impulsó a pronunciar su nombre y a clavarle las uñas en los glúteos.
Joseph se liberó en ese momento, entregándose al placer de verterse dentro de ella.
Después la abrazó y la besó con ternura. Y observó cómo cerraba los ojos. Casi de inmediato percibió el cambio en la respiración y supo que dormía.
Suspiró. En la playa ella le había preguntado si tenía establecido un día para irse de la isla. Entonces no le había respondido. Pero en ese momento supo que tenía que ser esa noche. Porque el peligro iba en aumento. Para ambos.
______ yacía a su lado, y al fin respiraba con normalidad. La sostuvo con gentileza en sus brazos y justo cuando empezaba a pensar que todo había terminado, ella abrió los ojos y miró en torno a la habitación, al borde del pánico.
—Joseph —gimió, agarrándolo de los hombros.
—Estoy aquí, cariño. Estoy aquí.
—Te necesito otra vez.
Las palabras roncas lo excitaron al instante. Lo prepararon para darle todo lo que pedía. Y más.
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 13:43

¡Oh!¡Oh!
Vaya lio.
¡Pero tienes que seguirla!
Pero al mismo tiempo no quiero porque se que la novela va a terminar.
¡Sigue!Sube, ni modo.
Jajaja,Bye.
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 14:14

¡Oh Dios Santo!
Vaya droga affraid
Siguela por favor
Mañana se acaba Crying or Very sad soy muy sentimental Embarassed
¡Siguela!
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 14:41

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!

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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 18:38

OMG estuvo bueniiiisssiiiimmmooooo el Capi affraid
Pobre Rayita esa maldita que le dio??
Mori de amor con Joseph como la cuido que divino!!


No quiero que se termine, me encanta esta nove Crying or Very sad


Siguelaaaaaaaaaaaaaa
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 19:08

OMGGGGG!!!!!!!
Es todo lo que puedo decir ahora!!!!
Que impresionante capi!!!!
No cabe duda que joe es el heroe de _________!!!!
Qué hubiera pasado si no huberia llegado?????
plis tienes que seguirla Twisted Evil
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 7th 2011, 20:38

Siguela me encanta tu novela esta buenisima y sube capitulo please pronto!!!!

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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 07:13

HEY GURLS!

TODAY IS THE DAY!

Pero, no quiero que acabe tan YA! les tengo una sorpresa *-* lerolero Imaginen que es...??

En la tarde subo! Wink
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 07:33

Eh, nunca he sido buena con eso de las sorpresas, quiero decir, nunca puedo imaginarme que será.
Peeeeeeeeero, desde ya te digo.
¡S U B E M U J E R!
¿¡Que piensas, que yo voy a soportar hasta la tarde!?
Oh, bueno si, pero; ¡Ya quiero leer!
No quisiera que acabara la novela, pero todo lo bueno llega a su fin.
¡Hay nooooooooo!
Ni modo. Jajaja.
Siguela re pronto chica. Sube en la tarde eh.
¡Cuidate!
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 07:58

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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 08:43

AHHHHH NO QUIERO QUE TERMINE VICKY Sad Sad Sad Sad
PERO BUE ESTOY ANSIOSA POR LEER EL FINAL!!!

CUAL ES LA SORPRESA???????????

ESPERO EL CAPI PERO YA NO AGUANTOOOOOO!!! bounce

YA TENGO MUCHISIMAS GANAS DE LEER TU PROXIMA NOVEEEE!!!

SIGUELA
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 09:37

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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 09:56

¡Hay yo quiero saber! bounce
Mmm Mmm
¡Subiras otra nove! o ¡Haras esta mas larga! no se como haras eso
¡Esta nove tiene continuacion!
Seas lo que sea
¡SIGUELAAAAAAAAAAAAAAA!
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 10:12

ya se! ya se!
la vas a seguir no?
digo vos misma vas a seguir con la nove
esa seria la mejor sorpresa del mundo xD
estare esperando
que mal que se termine la nove u.u
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 11:46

CHICASS!! ustedes si que son malas adivinando jksajksjksa.

Bueno les digo la sorpresa, es... *redobles*......


jaskjaksjas no mentira, NO hay sorprensa klaskals no mentira si hay, OMG no se que me pasa ando mas risueña ._. bueno, les dire al final del capítulo o quizás lo averiguen ustedes... AL FINAL DEL CAPÍTULO... Doce. Nooooo bueno como se que no querían que se acaba asi, le agregue un capítulo mas! :* that's the surprise *-*


Última edición por MySillyHair el Diciembre 8th 2011, 11:53, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]   Diciembre 8th 2011, 11:52

Compañeros de Trabajo.
Capítulo Doce. Capítulo completo.
-No es el final-




Un par de horas más tarde, cuando Joseph se levantó para realizar un viaje corto al cuarto de baño, ______ se movió en la cama.
— ¿Joseph?
—No pasa nada. Vuelvo enseguida —le dijo. Al regresar a la cama, ella se abrazó a él—. ¿Cómo estás? —te preguntó.
—Mejor. Creo que... ha agotado su efecto.
—Bien.
______ alzó la cabeza y lo miró.
—Gracias. Gracias por rescatarme de Calista. Gracias por... por... —la voz le falló.
—No tienes que decir nada. No fue un trabajo duro.
—No sabes lo que ha sido —tragó saliva—. Perder el control de esa manera.
—No me habría gustado que me sucediera a mí —le acarició la cara—. ______, yo sabía que Calista te deseaba. Ayer, cuando Reynard me llamó, propuso que los cuatro nos juntáramos y que los dos miráramos cómo Calista y tú hacíais el amor.
—No fue así —tembló—.A ella no terminan de gustarle las mujeres. Lo hace porque él lo desea.
—Eso no mejora la situación.
—La controla. Del mismo modo que lo controla todo por aquí.
—Sí —convino él. Después, respiró hondo y continuó—. Lo mires como lo mires, sabía que estabas en peligro. Primero te lo oculté porque temí que te echaras para atrás. Y me convencí de que Reynard no iba a intentar nada sin mi permiso. Luego, supe que tenía que ser honesto contigo. A eso me refería en la playa cuando empecé a hablar.
—No tienes que disculparte. Esto no se parece a lo de Albania —murmuró.
-¿Qué?
Ella pareció confusa, como si no estuviera segura de lo que había dicho... ni por qué lo había dicho.
— ¿Estás al corriente de lo sucedido en Albania? —preguntó Joseph. Al verla asentir, intentó contener la sensación enfermiza que quería subir por su garganta. Todo ese tiempo ella lo había sabido. Y no había dicho ni una palabra.
—No... no parece que tenga mucho autocontrol ahora —tartamudeó ______, lamentando haber mencionado el tema delicado.
Él la cortó con una mirada fiera, y después trató de contener las emociones agitadas.
«Tenemos que hablar», articuló sin vocalizar, más que nunca convencido de que no podían mantener una conversación franca en el dormitorio.
— ¿Crees que puedes ponerte de pie? —dijo al fin en voz alta—. Quiero ver cómo te encuentras de pie. Y estoy seguro de que una ducha te sentará bien.
—Sí. De acuerdo —convino.
Cuando se incorporó, Joseph vio que no tenía las piernas muy firmes.
—Estoy bien —musitó ______ al ver su expresión preocupada.
Le pasó el brazo por los hombros para guiarla al cuarto de baño.
Mientras Joseph abría la puerta de cristal y dejaba correr el agua de la ducha, ella se apoyó en la pared. Con el ruido que producía, podían empezar a hablar.
En el momento en que no quedó otra cosa que hacer salvo meterse bajo la ducha, le extendió la mano y ______ lo siguió.
Joseph suspiró cuando ella lo encaró. De modo que no lo condenaba sin oír lo que tenía que decir. Durante largo rato ninguno habló y supo que era él quien tenía que romper el silencio.
— ¿Sabes que mi compañera murió cuando estábamos en una misión en Albania? ¿Cómo lo sabes?
Había llegado el momento de dejar de esquivar preguntas molestas.
—Uno de mis hombres se enteró. Me advirtió que no viniera aquí contigo.
—Pero decidiste venir de todos modos.
—Sí —tragó saliva—. ¿Puedes contarme qué sucedió?
—Alguien nos delató —comenzó con voz plana—. En la ciudad nos buscaban. Pero teníamos un sitio donde ocultarnos, y pensé que estaríamos más a salvo ocultos. Pero lisa quiso que nos largáramos. Hay carreteras de un solo carril recorriendo las montañas. Salimos de una curva y apareció un .coche grande que aceleró nada más vernos. He de dar por hecho que los malos sabían que íbamos a intentar escapar y enviaron a alguien para detenernos. Nuestro coche cayó en un barranco. De algún modo yo logré salir, lisa no tuvo tanta suerte.
—No parece que fuera tu culpa.
— ¡Debí haberla obligado a esperar!
— ¿Habrías podido?
— ¡No lo sé! Me he hecho esa pregunta un millón de veces.
Ella le acarició la espalda.
—Creo que no hay nada por lo que debas sentirte culpable —murmuró.
—Para ti es fácil decirlo.
—Joseph, sé qué clase de hombre eres. Si no lo sabía antes, lo he descubierto hoy.
— ¿Cómo te sientes ahora? —cambió de tema.
Ella se apartó y flexionó los brazos y las piernas.
—Mejor. No al cien por cien, pero recuperándome.
— ¿Crees que podrías estar preparada para marcharnos esta noche? Me parece que quedarnos más tiempo no es una buena idea.
—Estoy de acuerdo. Y si he de estar lista esta noche, lo estaré —respondió con profesionalidad—. No voy a defraudarte como hizo Lisa.
—Ella no...
—De acuerdo. Supongo que no debería haberlo dicho. No vamos a concentrarnos en lo que pasó entonces. Vamos a concentrarnos en largarnos de aquí.
—Muy bien —musitó él.
—Entonces cuéntame qué has planeado.

Oliver había estado preparado para disfrutar de la excitación descontrolada de ______ Griffin. Después de que Joseph se la llevara, había llamado a dos de sus jóvenes favoritas para que ayudaran a Calista a satisfacerlo. Las atenciones de ellas habían eliminado la incomodidad física, pero su humor no había mejorado.
Podría haber hecho ejecutar a Joseph Jonas allí mismo, pero aún intentaba averiguar quién era el canalla. Y quería la satisfacción de soltarle todo a la cara... antes de la ejecución.
Se hallaba a punto de meterse en la bañera roja de sus aposentos privados, cuando sonó el teléfono rojo del dormitorio. La línea que conectaba directamente con el centro de seguridad. .
Atravesó desnudo la alfombra y alzó el auricular, pensando que más valía que fuera importante.
— ¿Qué pasa? —espetó.
—Su operario de Industrias Winston acaba de llegar en avión privado. Lo tenemos retenido aquí.
— ¿Qué? ¿Qué diablos sucede? Se supone que debe controlar la operación desde dentro.
—Sí. Pero dice que ha estado bajo observación. Recurrió a una excusa para largarse. Y afirma que es urgente que hable con usted.
—De acuerdo. Dame quince minutos. Lo veré abajo.
Colgó, pensando que el operario de Winston no le servía de nada en la isla. Y que como no tuviera una buena excusa, quizá fuera el ejecutado esa noche.

—Cierra la puerta a mi espalda. Y no dejes pasar a nadie —indicó Joseph al alargar la mano hacia el pomo.
Vio el rostro pálido de ______ y supo que a pesar de la fachada serena, no le gustaba nada la idea de quedarse allí sola.
Al salir al pasillo, vio a un miembro del personal doméstico situado a unos seis metros de distancia.
«Como los jardineros», pensó. Sin duda, parte de la fuerza de seguridad, pero con un uniforme distinto.
—Se me ordenó que informara al señor Reynard cuando saliera —explicó el hombre ante la mirada de curiosidad de Joseph.
—Bueno, pues la señorita Griffin no se siente muy bien —respondió—.Voy a buscar algunas de sus cosas a la villa. Una muda de ropa y el maquillaje. Ya sabe cómo son las mujeres. Siempre quieren estar espléndidas. Puede informar al señor Reynard de que no estaremos disponibles para hacer vida social durante un tiempo —hizo una pausa—. Pero me gustaría que nos trajeran comida. Algo ligero. Sandwiches y fruta. Y café. Que lo dejen fuera de la puerta y yo lo entraré al volver.
—Muy bien, señor.
Fue con paso vivo hasta la villa, como si su única misión en la vida fuera consolar a su novia.
Una vez dentro, se tomó su tiempo para recoger el cepillo del pelo y guardarlo en el neceser. Luego, metió algo de ropa en un bolso y una muda para él.
Pero dejó casi todo en su sitio, como si fueran a regresar a la villa en cuanto ______ se recuperara.
Al volver, se detuvo unos momentos para mirar en la dirección del sendero que llevaba a los alojamientos de los trabajadores, donde vivía Juanita. Tuvo ganas de ponerse en contacto con ella en ese momento, pero decidió que sería una mala idea. Lo dejó estar por el momento.

______ iba de un lado a otro de la habitación, hasta que una llamada a la puerta la paralizó. Se acercó y preguntó:
— ¿Quién es?
—Joseph.
—Gracias a Dios —suspiró mientras abría.
Él entró y depositó el bolso en la cama antes de tomada en brazos. Le acarició la espalda y le besó la mejilla.
—Saldremos de este agujero infernal en un par de horas.
______ esperaba que fuera verdad.
—Te ayudaré en lo que pueda —fue lo que dijo.
—Lo sé.
La soltó y volvió a abrir la puerta para entrar el carrito con la comida. Ella logró comerse medio sandwich, pero ya no pudo con la fruta. No después de que Calista le hubiera servido fruta para ocultar que la había drogado con el té.
—Quizá deberíamos relajarnos un poco —comentó Joseph después de comerse media docena de sandwiches.
Los dos se tumbaron en la cama y permanecieron quietos largo rato. ______ llegó a dormitar. Dios sabía que lo necesitaba.
En algún momento, ella abrió los ojos y vio que Joseph había desmantelado una de las persianas y extendía el cordel en el extremo de la cama.
Miró el reloj. La una de la mañana. El momento en que Reynard menos problemas esperaría. Canceló el optimismo. Lo más probable era que Reynard estuviera sintonizado siempre con los problemas. Pero esa hora era la que más probabilidades de éxito les ofrecía.
Después de terminar con el cordel, Joseph sacó el neceser y vació el contenido. Dentro estaban los diamantes de Stan Winston; se los guardó en el bolsillo. Después comenzó a arrancar el forro del estuche. Le entregó un cuchillo con funda a ______. Cuando descubrió el transmisor, ella le sonrió con expresión satisfecha.
El proceso de enviar un mensaje era automático; el aparato estaba diseñado para transmitir una petición de ayuda en una frecuencia específica.
En el océano, un pequeño crucero esperaba para recogerlos. El mensaje alertaría a los agentes para proceder hacia una cala pequeña situada en el lado oeste de la isla. Se hallaba a una distancia razonable de la Torre Oscura. Lo único que tenían que hacer era sacar a Dawn de allí.
— ¿Lista? —inquirió él.
—Sí.
Apretó el botón, enviando la señal. Con ello ponían en marcha el último acto de esa obra.
El equipo de rescate llegaría a la cala en dos horas. Si Dawn, ______ y él no se encontraban allí, sería muy arriesgado que los esperaran. El siguiente momento de recogida sería veinticuatro horas después.
Con la seguridad compacta que mantenía Reynard, también tenían que preocuparse de que no interceptaran al equipo de rescate.
______ intentó no centrarse en los aspectos negativos mientras se levantaba y se ponía la ropa que le había llevado Joseph. Antes de enfundarse los pantalones, sujetó la funda del cuchillo al tobillo.
Pensó que dos horas no era mucho tiempo.
Joseph se quitó la camisa y antes de ponerse la otra ropa, se pasó un cordel que había en el neceser a la cintura.
— ¿Lista? —preguntó de nuevo.
—Sí.
Tal como habían acordado, ______ se tumbó en la alfombra, extendió los brazos y cerró los ojos.
Joseph abrió la puerta y salió al pasillo.
—Venga. Algo le ha sucedido a la señorita Griffin —llamó con frenesí al guarda que le había dicho que vigilaba la salida.
Con ojos entrecerrados, observó al hombre entrar en la habitación y detenerse al verla tendida en el suelo.
—Se ha desmayado —le explicó con voz alarmada—. No consigo despertarla. Sé que es la maldita droga.
Cuando el hombre se inclinó sobre ______, Joseph lo golpeó con una estatua que había en la villa.
______ se levantó, recogió la cuerda de la persiana que había ocultado bajo el edredón y a los pocos minutos tuvieron al guarda atado y amordazado.
Joseph emitió un gruñido de satisfacción al localizar una pistola en la pierna del hombre. Se la metió al cinturón y siguió buscando.
Después de quitarle todo lo que pudiera ser de utilidad, incluido un teléfono móvil, lo echó del otro lado de la cama.
No encontraron a nadie más al salir del edificio.
Emprendieron la marcha a un ritmo normal por el sendero, y en cuanto lo perdieron de vista, se adentraron en la vegetación.
Joseph se detuvo varias veces para dejar que ______ descansara. Cuando llegaron al muro que había alrededor de la torre, permanecieron a la sombra de las ramas vigilando al centinela que custodiaba la entrada al patio.
Joseph le había contado en la ducha cómo había respondido el hombre ante Juanita. Esperaba obtener la misma recepción favorable mientras esperaban que pasara la patrulla.
No había modo de saber en qué momento del ciclo habían llegado. Necesitaron doce minutos para ver acercarse a dos guardas por el sendero. Esa noche no se detuvieron a charlar. Asintieron y siguieron de largo.
Oculta bajo las sombras, ______ respiró hondo varias veces para cerciorarse de que se hallaba en buena forma para interpretar el papel que le había sido asignado.
Después avanzó, llamando con suavidad al guarda, con el fin de que no le disparara antes de tener la oportunidad de interpretar su escena.
—Deténgase donde está —ordenó cuando la tuvo a nueve metros de él.
—Por favor, quiero hablar contigo —al menos no la apuntaba con la ametralladora.
— ¿Sobre qué?
—Juanita me envió con un mensaje.
— ¿Qué sabe de Juanita?
______ movió las caderas de forma sensual y seductora.
—Sé que es tu amiga. Me envió para darte una advertencia. Esta noche habrá problemas.
— ¿Ah, sí?
Mantuvo la atención del hombre en su cuerpo cimbreante para que Joseph pudiera rodearlo y presentarse por detrás de él. Jugó con el escote de la blusa y bajó un dedo por los pechos; satisfecha, observó que el hombre seguía sus movimientos. Daba la impresión de que todo el campo de visión del guarda se había contraído a ese punto.
Le sonrió antes de que Joseph lo golpeara en la cabeza con la culata de la pistola.
Juntos lo arrastraron detrás del muro, fuera de la vista, y le quitaron la ametralladora y la ropa. Con celeridad, Joseph se puso el uniforme militar, que le quedaba un poco corto. Lo amordazaron y le ataron las muñecas y los tobillos.
Después Joseph se ciñó el gorro y montó guardia mientras ______ subía a buscar a Dawn.
Tuvo un momento malo al no poder encontrar la llave. Pero casi de inmediato la divisó colgada de la pared. Al llegar a lo alto de la escalera de caracol, se topó con una puerta metálica robusta con una ventana con barrotes en el centro.
Insertó la llave en la cerradura y empujó.
Crujió y mostró una celda pequeña, con un camastro estrecho y una bombilla de potencia baja en el techo. En el rincón más apartado, Dawn se acurrucaba en el suelo de piedra. Tenía el rostro pálido y el largo pelo oscuro daba la impresión de no haberse lavado desde su llegada a la isla.
Al verla, se quedó boquiabierta.
—Oh, ______. Eres tú de verdad.
—Sí.
—Juanita me contó que estabas aquí, pero me daba miedo creerlo —cruzó la estancia y se arrojó a los brazos de ______ con un pequeño sollozo—. Lo siento tanto. Fui una tonta. Jamás debí haber puesto aquello en tu bebida ni huido.
______ la abrazó y luego la soltó.
—Sé que quieres hablar. Pero deberemos dejarlo para más tarde. Ahora mismo debemos largarnos de aquí.
—Oh, Dios, sí. Jamás pensé que iba a poder irme. Pensé que me mataría.
— ¿Te... hizo algo? —inquirió con suavidad.
—No. Quiero decir, no me molestó sexual-mente. Solo me encerró aquí arriba.
Al llegar al fondo, Joseph se volvió para mirarlas y Dawn se amilanó al verlo con el uniforme.
______ no tardó en tranquilizarla.
—No pasa nada. Es Joseph Jonas. Vino conmigo... y nos va a ayudar a sacarte de la isla.
La joven asintió.
—Encantado de conocerte, Dawn. Nos marcharemos en cuanto ponga al guarda y mi ropa donde nadie los encuentre.
Ella volvió a asentir.
Recogió al hombre y lo llevó al interior de la torre. Seguía dentro cuando _____ atravesó la puerta del patio... y se encontró cara a cara con una pantera gruñidora que salió de la oscuridad.
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Compañeros de Trabajo Joe & Tú HOT [TERMINADA]
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