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 CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush

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vanesa
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Enero 14th 2012, 12:56

Holaa!!!!!!!! Lo siento por no subir...
les tengo que contar si osi lo que paso y recomiendeme, se acuerdan que "mi amiga estaba enamorada de mi supuesto ex" Bueno, me hizo una escena en el cine mandandome msn diciendome si estaba saliendo con el, saben por que?? No me dejaba de mirar a cada rato!!!!!!!
Y ella se enojo, despues del cine fuimos a la casa de el!!! Y lo peor es que cada vez que hacia una pregunta me miraba, y Guada lo notaba. A veces nos mirabamos y...guada no es boba?? que hago en cima cuando me iba air con lu me abrazo y ella l ovio!!!!!!! Que hago diganme porfa!!
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vanesa
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Enero 14th 2012, 13:08


CAPITULO 19:

Miraba el anillo inexpresivamente. Apenas podía contener mis
pensamientos. ¿Dos anillos? No sabía lo que significaba. Claramente la
Mano Negra tenía más de un anillo, ¿pero por qué Scott tenía uno? ¿Y
por qué se había tomado la molestia de esconderlo en un compartimiento secreto
en su pared?
¿Y por qué, si estaba tan avergonzado de la marca en su pecho, estaba
aferrándose al anillo que presumiblemente le habían dado?
En mi dormitorio, saqué mi violonchelo del armario y escondí el anillo de Scott
dentro de la bolsa de música con cremallera, justo al lado de su gemelo, el anillo
que había recibido en un sobre la semana pasada. No sabía cómo darle sentido.
Había ido a la cada de Scott buscando respuestas, y me fui sintiéndome más
confundida que nunca. Tenía que dejar de pensar en los anillos, tal vez
estructurando unas cuantas teorías, pero yo estaba en una completa y absoluta
pérdida.
Cuando el reloj del abuelo sonó a la medianoche, revise dos veces las cerraduras
de las puertas a última hora y me metí en la cama. Me apoyé en mis almohadas,
me senté erguida y pinté mis uñas de azul oscuro. Después de mis uñas, pasé a
las uñas de los pies. Encendí mi iPod. Leí varios capítulos de mi libro de química.
Sabía que no podía estar siempre sin dormir, pero estaba determinada a
postergarlo tanto como fuera posible. Estaba aterrada de que Joe estuviera
esperándome del otro lado si lo hacía.
No me di cuenta que me había quedado dormida hasta que me despertó un
extraño sonido chirriante. Me quedé tendida en la cama, congelada, tratando de
escuchar el sonido nuevamente y ubicarlo. Las cortinas estaban cerradas, el
cuarto oscuro. Me deslicé fuera de la cama y me atreví a mirar a través de las
cortinas. El patio trasero estaba en calma. Tranquilo. Engañosamente pacífico.
Un sonido bajo se escuchó en el piso inferior. Agarré mi teléfono celular de mi
mesita de noche y abrí la puerta de mi dormitorio lo bastante amplio para
asomarme. El pasillo de afuera estaba vacío, y me adentré en él, mi corazón
latiendo tan fuerte contra mis costillas, que pensé que mi pecho podría
quebrarse. Había llegado a la parte superior de las escaleras cuando el más
suave de los clics me advirtió que la perilla de la puerta delantera estaba
girando.
La puerta se abrió, y una figura entró cautelosamente en el vestíbulo oscuro. Scott
estaba en mi casa, parado a cuatro metros y medio de distancia, en la base de las
escaleras. Mantuve mi agarre sobre el teléfono celular, que estaba resbaladizo
por el sudor.
—¿Qué estás haciendo aquí? —llamé a Scott.
Sacudió su cabeza, sorprendido. Levantó sus manos al nivel de sus hombros,
mostrando que estaba desarmado. —Tenemos que hablar.
—La puerta estaba cerrada. ¿Cómo conseguiste entrar? —Mi voz fue alta y poco
firme.
Él no respondió, pero tampoco lo necesitaba. Scott era un Nefilim monstruosamente
fuerte. Estaba casi segura que si caminaba hacia abajo para
revisar el cerrojo, lo encontraría dañado por la fuerza bruta de sus manos.
—Irrumpir y entrar es ilegal —dije.
—También lo es el robo. Robaste algo que me pertenece.
Humedecí mis labios. —Tienes uno de los anillos de la Mano Negra.
—No es mío. Yo… lo robé —Su pequeña vacilación me dijo que estaba
mintiendo—. Devuélveme el anillo, _____.
—No hasta que me lo cuentes todo.
—Podemos hacer esto de la manera difícil, si quieres —Subió el primer escalón.
—¡No te muevas! —ordené, amenazando con marcar 911 en mi celular—. Si das
un paso más, llamaré a la policía.
—A la policía le tomará veinte minutos llegar aquí.
—Eso no es verdad —Pero ambos sabíamos que lo era.
Avanzó al segundo escalón.
—Détente —ordené—. Voy a llamar, juro que lo haré.
—¿Y qué les dirás? ¿Que irrumpiste en mi cuarto? ¿Qué robaste una joya valiosa?
—Tu madre me dejó entrar —dije nerviosamente.
—Ella no debió hacerlo, si ella hubiera sabido que ibas a robarme —Dio otro
paso, las escaleras crujiendo debajo de su peso.

Me devané los sesos buscando una manera de distraerlo de subir más alto. Pero
al mismo tiempo, quería incitarlo a que me dijera la verdad, de una vez por todas.

—Me mentiste con respecto a la Mano Negra. Esa noche en tu dormitorio, guau,
toda una actuación. Las lágrimas casi fueron convincentes.
Pude ver a su mente dar vueltas, tratando de averiguar cuánto sabía yo. —
Mentí —dijo finalmente—. Estaba tratando de mantenerte alejada del centro de
las cosas. No querrías verte mezclada con la Mano Negra.
—Demasiado tarde. Él mató a mi papá.
—Tú papá es sólo uno de aquellos que la Mano Negra quiere muertos. Me quiere
muerto a mí, ____. Necesito ese anillo —Repentinamente, él estaba en el quinto
escalón.
¿Muerto? La Mano Negra no podía matar a Scott. Él era inmortal. ¿Scott no lo
sabía? ¿Y por qué estaba tan empeñado en conseguir el anillo de vuelta? Pensé
que despreciaba su marca. Una nueva pieza de información se elevó de mi
mente. —La Mano Negra no te obligó a llevar su marca, ¿verdad? —dije—. Tú
la quisiste. Quisiste unirte a la sociedad. Quisiste jurar lealtad. Es por eso que
guardas el anillo. Es un símbolo sagrado, ¿no? ¿La Mano Negra te lo dio luego de
terminar de marcarte?
Sus manos se flexionaron alrededor del pasamano. —No. Fui forzado.
—No te creo.
Sus ojos se entrecerraron. —¿Crees que permitiría que un psicópata quemara mi
pecho con un anillo al rojo vivo? Si me siento tan orgulloso de la marca, ¿por qué
siempre la cubro?
—Porque es una sociedad secreta. Estoy segura que pensaste que una marca era
un pequeño precio a pagar por los beneficios que vendrían de formar parte de
una poderosa sociedad.
—¿Beneficios? ¿Piensas que la Mano Negra ha hecho algo por mí? —su tono fue
cortante por el enojo—. Él es la Parca. No puedo escapar de él, y confía en mí,
he tratado. Más veces de las que puedo contar.
Absorbí esto, la captura de Scott era otra mentira. —Él volvió —dije, hablando de
mis pensamientos en voz alta—. Después te marcó. Mentiste cuando dijiste que
nunca lo habías vuelto a ver.
—¡Por supuesto que volvió! —Espetó Scott—. Llamó más tarde por la noche, o
parecía de repente en mi camino a casa desde el trabajo, usando una máscara de
esquí. Siempre estaba ahí.
—¿Qué quería?
Sus ojos me evaluaron. —Si hablo, ¿me devolverás el anillo?
—Depende si considero que estás diciendo la verdad.
Scott restregó sus nudillos furiosamente sobre su cabeza. —La primera vez que lo
vi, fue en mi décimo cuarto cumpleaños. Me dijo que no era humano y que yo era
un Nefilim, como él. Dijo que tenía que unirme al grupo al que él pertenecía. Dijo
que todos los Nefilim tenían que unirse. Dijo que no había otra forma de librarnos
de los ángeles caídos —Scott me miró hacia arriba de las escaleras, desafiante,
pero sus ojos contenían una sombra de cautela, como si yo pudiera pensar que él
estaba loco—. Pensé que él estaba loco. Que estaba alucinando. Seguí
esquivándolo, pero él siempre seguía volviendo. Empezó a amenazarme. Dijo
que los ángeles caídos se apoderarían de mí una vez que cumpliera dieciséis. Me
siguió de cerca, después de la escuela y del trabajo. Dijo que él estaba cubriendo
mis espaldas, y que debería estar agradecido. Entonces él averiguó de mis
deudas de juegos. Las pagó, pensando que lo vería como un favor y me uniría a
su grupo. No lo consiguió… yo quería que desapareciera. Cuando le dije que iba
a hacer que mi papá le encajara una orden de restricción, me arrastró a un
almacén, me ató abajo, y me marcó. Dijo que era la única manera de que él
pudiera mantenerme a salvo. Dijo que algún día entendería y se lo agradecería —
El tono de la voz de Scott me dijo que ese día nunca iba a llegar.
—Suena como si estuviese obsesionado contigo.
Scott sacudió su cabeza. —Él cree que lo traicioné. Mi mamá y yo nos mudamos
lejos de él. Ella no sabe nada del asunto de los Nefilim, o la marca, ella piensa
que él es un acosador. Nos mudamos, pero él no quiere que salga huyendo, y
especialmente no quiere arriesgarse a que yo abra la boca y eche a perder la
cubierta de su culto secreto.
—¿Sabe que estás en Coldwater?
—No lo sé. Ese es el por qué necesito el anillo. Cuando terminó de marcarme, me
dio el anillo. Dijo que tenía que guardarlo y encontrar otros miembros para
reclutar. Me dijo que no lo perdiera. Dijo que algo malo pasaría si lo hacía —La
voz de Scott tembló ligeramente—. Está loco, ___. Él podría hacerme todo tipo
de cosas.
—Tienes que ayudarme a encontrarlo.
Avanzó dos pasos más. —Olvídalo. No voy a buscarlo —Extendió su mano—.
Ahora dame el anillo. Deja de entretenerme. Sé que está aquí.
Por ninguna otra razón más que instinto, me di la vuelta y corrí. Cerré la puerta
del baño de un portazo detrás de mí y cerré el cerrojo firmemente.
—Esto me está aburriendo —dijo Scott a través de la puerta—. Abre —Él
esperó—. ¿Crees que esta puerta va a detenerme?
No lo creía, pero no sabía que mas hacer. Estaba presionada contra la pared
posterior del baño, y ahí fue cuando vi el cuchillo sobre el mueble. Lo había
dejado en el baño para abrir los paquetes de los cosméticos y remover fácilmente
las etiquetas de la ropa. Lo levanté, apuntando con la hoja.
Scott chocó su cuerpo contra la puerta, la cual se abrió de golpe, golpeando
contra la pared.
Estábamos de pie frente a frente, y le apunté con el cuchillo.
Scott se me acercó, tiró el cuchillo fuera de mi alcance, y lo redirigió hacia mí. —
¿Quién es el que manda ahora? —se burló.
El pasillo detrás de Scott estaba oscuro, la luz del baño iluminaba el desvanecido
empapelado de las paredes. La sombra se movió tan sigilosamente a través del
papel empapelado que casi no la vi. Rixon apareció detrás de Scott, sosteniendo
la base de la lámpara de latón que mi mamá mantenía sobre la mesita de entrada.
Bajó la lámpara sobre el cráneo de Scott con un golpe aplastante.
—¡Oouf!—balbuceó Scott, tambaleándose para ver que lo había golpeado. En lo
que pareció como un acto reflejo, levantó el cuchillo y lo movió ciegamente.
El cuchillo falló, y Rixon estrelló la lámpara contra el brazo de Scott, causando
que tirara el cuchillo en el momento exacto que se desplomaba de costado contra
la pared. Rixon pateó el cuchillo por el pasillo, fuera de alcance. Estrelló su puño
contra el rostro de Scott. Un reguero de sangre salpicó la pared. Rixon lanzó un
segundo puñetazo, y la espalda de Scott se arrastró bajando por la pared hasta
que cayó desplomado en el suelo. Agarrando del cuello de la remera de Scott,
Rixon lo enderezó bastante para asestar un tercer golpe. Los ojos de Scout se
volvieron blancos en su cabeza.
—¡Rixon!
Me aparté lejos de la violencia ante el sonido de la voz histérica de Vee. Ella
subió las escaleras, usando el pasamanos para impulsarse a sí misma. —¡Para,
Rixon! ¡Vas a matarlo!
Rixon soltó el cuello de la remera de Scott y se apartó. —Joe me mataría si no
hiciera —Volvió su atención a mi—. ¿Estás bien?
El rostro de Scott estaba salpicado de sangre, y eso hizo a mi estómago
revolverse. —Estoy bien —dije aturdida.
—¿Estás segura? ¿Quieres algo de beber? ¿Una manta? ¿Quieres acostarte?
Miré entre Rixon y Vee. —¿Qué vamos a hacer ahora?
—Voy a llamar a Joe —dijo Rixon, marcando en su celular abierto y
presionándolo contra su oído—. Va a querer estar aquí por esto.
Estaba demasiado conmocionada para argumentar lo contrario.
—Deberíamos llamar a la policía —dijo Vee. Le echo una mirada furtiva al cuerpo
inconsciente y maltratado de Scott—. ¿Deberíamos atarlo? ¿Si se levanta y trata
de escaparse?
—Lo ataré a la parte posterior del camión tan pronto como acabe con esta
llamada —dijo Rixon.
—Ven aquí, nena —dijo Vee, arrastrándome a sus brazos. Me guió escaleras
abajo, su brazo rodeando mi hombro—. ¿Estás bien?
—Si —respondí automáticamente, todavía aturdida—. ¿Cómo llegaron aquí,
muchachos?
—Rixon vino, y estábamos pasando el rato en mi cuarto cuando tuve uno de esas
aterradoras sensaciones de que deberíamos comprobar por nosotros mismos.
Cuando llegamos, el Mustang de Scott estaba aparcado en el camino de acceso.
Me di cuenta que si él estaba aquí no podía ser nada bueno, especialmente desde
que estuvimos husmeando en su dormitorio. Le dije a Rixon que algo estaba mal,
y me dijo que esperara en el auto mientras él entraba. Estoy tan contenta de que
hayamos llegado antes de que ocurriera algo peor. Maldito espectáculo hizo.
¿Qué estaba pensando, apuntándote con un cuchillo?

Antes de que pudiera decirle que yo tenía el cuchillo al principio, Rixon corrió
escaleras abajo, uniéndose a nosotras en el vestíbulo. —Dejé un mensaje para
Joe —dijo él—. Debería estar aquí pronto. También llamé a los policías.
Veinte minutos después, el Detective Basso frenó al final del camino de acceso,
una luz Kojak42 destellando en el techo de su auto. Scott lentamente estaba
recuperando la conciencia, revolviéndose y gimiendo en el suelo del camión de
Rixon. Su rostro era un desastre, hinchado y manchado y sus manos estaban
atadas debajo de su espalda. El Detective Basso tiró de él y cambió las cuerdas
por esposas.
—No hice nada —protestó Scott, su labio era un desastre fláccido de sangre y
tejido.
—¿Irrumpir ilegalmente no es nada? —Resonó el Detective Basso—. Que
gracioso, la ley no está de acuerdo.
—Ella me robó algo —Scott hizo un gesto con su barbilla en dirección en mi
dirección—. Pregúntele. Ella estuvo en mi cuarto más temprano.
—¿Qué le robó?
—Yo… no puedo decirlo.
El Detective Basso me miró para confirmarlo.
42 Luz Koyak: son esas luces que se ponen sobre los autos para indicar que hay una emergencia.
—Ella ha estado con nosotros toda la noche —introdujo Vee rápidamente—. ¿No,
Rixon?
—Absolutamente —dijo Rixon.
Scott me apuntó con una mirada de traición. —No es tan remilgado ahora, ¿no? —
El Detective Basso lo ignoró—. Hablemos del cuchillo que usaste.
—¡Ella lo usó primero!
—Irrumpiste en mi casa —dije—. Legítima defensa.
—Quiero un abogado —dijo Scott.
El Detective Basso sonrió, pero no mostraba paciencia—. ¿Un abogado? Suena
culpable, Scott. ¿Por qué intentó acuchillarla?
—No traté de acuchillarla. Tomé el cuchillo de su mano. Ella es la que trató de
acuchillarme.
—Es un buen mentiroso, le concede eso —dijo Rixon.
—Está bajo arresto, Scott Parnell —dijo el Detective Basso, bajando la cabeza de
Scott en tanto lo dirigía al asiento posterior de la patrulla—. Tienes derecho a
permanecer en silencio. Todo lo que digas puede y será usado en tu contra.
Scott mantuvo su expresión hostil, pero debajo de los cortes y las contusiones, él
parecía pálido. —Estás cometiendo un gran error —dijo él, sólo me estaba
mirando a mi—. Si voy a la cárcel, voy a ser como una rata en una jaula. Me
encontrará y va a matarme. La Mano Negra lo hará.
Sonó genuinamente asustado, y yo estaba dividida entre felicitarlo
silenciosamente por un acto bien presentado…y pensar que tal vez, él no tenía
idea de lo que era capaz como Nefilim. Pero, ¿cómo pudo haber sido marcado en
una sociedad de sangre Nefilim sin tener idea de que él era inmortal? ¿Cómo
pudo la sociedad haber fallado al no mencionar eso?
Scott no apartó sus ojos de los míos. Adoptando un tono suplicante, él dijo, —Así
es, ___. Si me voy de aquí, estoy muerto.
—Sí, si —dijo el Detective Basso, cerrando la puerta fuertemente. Se giró a mí—.
¿Cree que se pueda mantener fuera de problemas por el resto de la noche?



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mmm que tal???
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Rebecca Alvz
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Enero 14th 2012, 14:16

omg!
pobre Scott!D:
y que hara Joe cuando llegue?!
omg! muero por saber que va a pasar!

sisi Vane, ya te recomende Smile haber si se pasan!
siguuela please
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vanesa
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Enero 17th 2012, 18:13


CAPITULO 20

Levanté la ventana de mi habitación y me senté en la repisa, pensando. Una
brisa fresca y un coro de insectos nocturnos, me hacían compañía. En el
otro extremo del campo, una luz parpadeaba en una de las casas. Se sentía
extrañamente tranquilizador, que no fuera la única persona que estaba, todavía,
despierta a estas horas.
Después de que el detective Basso se hubiera ido con Scott, Vee y Rixon habían
examinado la cerradura de la puerta principal.
—Whoa —había dicho Vee, mirando la puerta destrozada—. ¿Cómo consiguió
Scott que el cerrojo se doblara de esa manera? ¿Con un soplete?
Rixon y yo, simplemente, nos miramos el uno al otro.
—Me acercaré por la mañana e instalaré una cerradura nueva. —Había dicho él.
Eso había sido hacía más de dos horas, y Rixon y Vee se habían ido hacía tiempo,
dejándome sola con mis pensamientos. No quería pensar en Scott, pero encontré
que mi mente se extraviaba, de todos modos. ¿Estaba él exagerando, o mañana
iba a averiguar quién había sido, misteriosamente, maltratado durante su
custodia policial? De cualquier manera, él no moriría. Unas pocas contusiones, tal
vez, pero no la muerte. No dejaba de pensar que la mano Negra podría ir más
lejos que eso, si la Mano Negra era, aún, una amenaza. Incluso Scott no estaba
seguro de que la mano Negra supiera que él estaba en Coldwater.
A pesar de que me dijera, a mi misma, que no había nada que pudiera hacer en
este momento, Scott había irrumpido en mi casa y me había amenazado con un
cuchillo. Estaba detrás de las rejas por lo que había hecho. Estaba encerrado y yo
estaba a salvo. La ironía era, que yo deseaba poder estar en la cárcel, esta noche.
Si Scott era hostigado por la Mano Negra, quería estar allí para enfrentarlos de
una vez por todas.
Mi concentración fue opacada, por la necesidad de dormir, pero hice lo mejor
posible por ordenar la información que tenía. Scott fue marcado por la mano
Negra, un Nefilim. Rixon dijo que Joe era la Mano Negra, un ángel. Casi parecía
que estuviera buscando a dos personas diferentes que compartían el mismo
nombre…
La hora se había extendido pasada la medianoche, pero no quería dormir. No
cuando eso significaba abrirme a Joe, sintiendo su estrecha red a mi alrededor,
seduciéndome con palabras y su suave tacto, confundiéndome más de lo que ya
lo estaba. Más que dormir, quería respuestas. Todavía no había estado en el
apartamento de Joe, y más que nunca, estaba segura de que era donde estaban
las respuestas.
Me puse unos vaqueros pitillo descoloridos y una camiseta negra ajustada. Como
la previsión del tiempo había hablado sobre lluvia, opté por mis tenis y mi
cazadora impermeable.
Cogí un taxi hasta las afueras del este de Coldwater. El río brillaba como una gran
serpiente negra. El contorno de las chimeneas de las fábricas, más allá del río,
parecían engañosas en la noche, haciéndome pensar en monstruos descomunales
si las miraba desde mi visión periférica. Cuando llegué al bloque quinientos del
distrito industrial, encontré dos edificios de apartamentos, ambos de tres pisos de
altura. Me bajé del vehículo y entré al vestíbulo del primer edificio. Todo estaba
en silencio, y asumí que los inquilinos estaban metidos en sus camas. Comprobé
los buzones del fondo, pero allí no estaba inscrito Jonas. Joe no sería tan
descuidado, como para dejar su nombre, si realmente estaba haciendo grandes
esfuerzos para mantener su lugar fuera del radar. Subí las escaleras hasta la
última planta. Apartamentos 3 A, B y C. Ningún apartamento 34. Bajé corriendo las
escaleras, anduve media manzana, y lo intenté en el segundo edificio.
Detrás de la puerta principal, había un vestíbulo estrecho con azulejos
desgastados y una fina capa de pintura, que apenas enmascaraba un graffiti rojo y
negro. Como en el edificio anterior, los buzones estaban al fondo. Casi en la parte
delantera, el aire acondicionado crujía y zumbaba, mientras que las puertas de un
viejo ascensor de carga estaban abiertas, como garras metálicas, esperando para
apoderarse de mí. Pasé del ascensor prefiriendo ir por las escaleras. El edificio
parecía solitario y abandonado. Un lugar donde los vecinos se preocupaban de
sus propios asuntos. Un lugar donde nadie conocía a nadie más, y los secretos
eran fáciles de mantener.
El tercer piso estaba en una mortecina calma. Pasé de largo los apartamentos 31,
32 y 33. Al final del pasillo encontré el apartamento número 34. De repente, me
pregunté qué iba a hacer si Joe estaba en casa. Llegados a este punto, podía,
simplemente, esperar que él no estuviera. Llamé a la puerta, pero no hubo
respuesta. Comprobé la manivela de la puerta. Para mi sorpresa, se movió.
Eché un vistazo a la oscuridad. Me quedé inmóvil, tratando de escuchar algún
movimiento.
Presioné el interruptor de la luz, justo detrás de la puerta, pero o las bombillas se
habían fundido o la electricidad se había desconectado. Sacando la linterna de mi
chaqueta, entré y cerré la puerta.
El olor rancio de alimentos en mal estado me abrumó. Apunté la linterna en
dirección a la cocina. Una sartén con huevos revueltos de hace días y un cartón de
leche, parcialmente lleno, que se había cortado hasta el punto que el envase
estaba adherido a la mesa. No era el tipo de lugar al que me imaginaba a Patch
llamando casa, pero esto sólo demostraba, que había muchas cosas que no sabía
acerca de él.
Puse mis llaves y mi bolso sobre el mostrador y me tapé la nariz con mi camiseta,
en un intento por bloquear el mal olor. Las paredes estaban vacías, los muebles
eran escasos. Un antiguo televisor con una antena, probablemente se veía en
blanco y negro, y un sofá harapiento en la sala de estar. Ambos estaban fuera de
la vista de la ventana, la cual tenía estaba tapada, transversalmente, con papel de
estraza
Manteniendo la luz de la linterna baja, atravesé el pasillo hasta el baño. Era
espantoso, no había más que una cortina de ducha color beige, que,
probablemente, en un principio había sido blanca, y una toalla de hotel sucia
colgada sobre la barra. Sin jabón, sin máquina de afeitar, sin crema de afeitar. El
suelo de linóleo se estaba despegando por los bordes, y el armario de medicinas,
que estaba sobre el lavabo, estaba vacío.
Continué por el pasillo hasta el dormitorio. Di la vuelta a la manivela y empujé la
puerta hacia adentro. El apestoso olor de sudor y sábanas sin lavar se aferraba al
aire. Dado que las luces estaban apagadas, imaginé que era seguro subir las
persianas, y forcé la ventana para abrirla, permitiendo al aire fresco entrara. La
luz de las farolas de la calle entraba, emitiendo una bruma gris alrededor de la
habitación.
Platos cubiertos de comida seca estaban apilados en la mesita de noche, y si bien
la cama tenía sábanas, ellas carecían del aspecto de ropa de cama recién lavada.
De hecho, a juzgar por el olor, no habían visto jabón de lavar durante meses. Un
pequeño escritorio con un monitor colocado en la esquina del fondo. El
ordenador real no estaba, y se me ocurrió que Joe había tenido mucho cuidado
de no dejar ningún rastro suyo.
Me agaché delante del escritorio, abriendo y cerrando cajones. Nada me pareció
fuera de lo común: lápices y una copia de las Páginas Amarillas. Estaba a punto
de cerrar la puerta cuando una pequeña caja negra de joyería, pegada en la parte
inferior del escritorio, me llamó la atención. Pasé mi mano bajo el escritorio, a
ciegas liberé la caja de la cinta que la sostenía en su lugar. Levanté la tapa. Cada
vello de mi cuerpo se puso de punta.
La caja tenía seis de los anillos de la Mano Negra.
Al otro lado del pasillo, la puerta principal crujió al abrirse.
Me puse de pie. ¿Joe había regresado? No podía dejar que me encontrara. No
ahora, no cuando acababa de descubrir los anillos de la mano Negra en su
apartamento.
Busqué a mi alrededor algún lugar para esconderme. La cama de doble tamaño
estaba entre el closet y yo. Si trataba de rodear la cama, corría el riesgo de ser
vista desde la entrada. Si me subía a la cama, corría el riesgo de que el somier
chirriara.
La puerta principal se cerró con un suave clic. Pasos sólidos atravesaron el linóleo
de la cocina. Al no ver otra opción, me impulsé sobre el alféizar de la ventana,
saqué mis piernas, y me dejé caer, tan silenciosamente como pude, a la escalera
de incendios. Traté de tirar de la ventana para cerrarla detrás de mí, pero los
deslizadores se atascaron, negándose a moverse. Me agaché por completo
debajo de la ventana, excepto mis ojos que mantenían la visión del interior del
apartamento.
Una sombra apareció en la pared del pasillo, extendiéndose, al acercarse. Me
agaché fuera de la vista.
Estaba asustándome, ante la posibilidad de ser sorprendida, cuando los pasos se
retiraron. Menos de un minuto después, la puerta principal se abrió y se cerró. Un
extraño silencio se apoderó otra vez del apartamento.
Lentamente me puse de pie. Me quedé de esa manera otro minuto, y cuando
estuve segura de que el apartamento estaba realmente vacío, me arrastré de
regreso al interior. Sintiéndome de repente visible y vulnerable, caminé por el
pasillo. Necesitaba ir a algún lugar tranquilo, donde pudiera ordenar, por
completo, mis pensamientos. ¿Qué me estaba perdiendo? Joe era claramente la
mano Negra, pero ¿Qué papel estaba desempeñando dentro de la sociedad de
sangre de los Nefilim? ¿Cuál era su rol? ¿Qué demonios estaba pasando? Lancé
mi bolso de mano sobre mi hombro y me dirigí a la salida.
Tenía mi mano en el pomo de la puerta cuando un extraño ruido penetró mis
pensamientos. Un reloj. El suave y rítmico tictac de un reloj. Fruncí el ceño y
regresé a la cocina. El sonido no había estado allí cuando llegué, al menos, no lo
creía así. Escuché atentamente, y seguí el amortiguado tictac a través de la
habitación. Me agaché delante del armario inferior del fregadero de la cocina.
Con creciente alarma, abrí el armario. Llena de pánico y confusión, observé el
artilugio colocado a centímetros de mis rodillas. Cartuchos de dinamita. Cinta
adhesiva. Cables blancos, azules y amarillos.
Me tropecé al ponerme de pie y salí corriendo por la puerta principal. Mis pies
resonaban mientras bajaba las escaleras, tan rápido que tenía que sujetarme a la
barandilla para no caer. Llegando al vestíbulo, salí rápidamente a la calle y seguí
corriendo. Girando mi cabeza hacia atrás una vez, vi un destello de luz un instante
antes, de que el fuego entrara en erupción por las ventanas del tercer piso del
edificio. El humo se elevaba hacia la noche. Escombros de ladrillos y madera,
brillaban naranjas por el calor, mientras caían a la calle.
El sonido lejano de las sirenas rebotaba en los edificios, y yo corría y andaba,
alternativamente, hacia la próxima manzana, aterrorizada de llamar la atención,
pero también angustiada de no abandonar la escena. Cuando doblé la esquina,
eché a correr con todas mis fuerzas. No sabía a dónde me dirigía. Mi pulso iba a
cien por hora, mis pensamientos se tambaleaban. Si me hubiera quedado en el
apartamento unos cuantos minutos más, estaría muerta.
Se me escapó un tembloroso sollozo. Me sorbí la nariz, mi estómago se tensó. Me
limpié los ojos con el dorso de la mano y traté de enfocarme en las formas que
emergían de la oscuridad, delante de mí: señales de tráfico, coches aparcados, la
acera, el engañoso brillo de las luces de las lámparas en las ventanas. En cuestión
de segundos, el mundo se había convertido en un confuso laberinto, la verdad
existe y no existe, cambiando por debajo de mis pies, desapareciendo cuando
trataba de enfrentarla.
¿Había intentando alguien hacer desaparecer las evidencias dejadas en el
apartamento? ¿Como los anillos de la Mano Negra? ¿Era Joe el responsable?
Más adelante, una estación de gasolina quedó a la vista. Me tambaleé hasta el
baño exterior y me encerré dentro. Mis piernas estaban temblando, y mis dedos
temblaban tanto, que hice todo lo que pude para conseguir abrir el grifo. Me
eché agua fría en la cara para mantenerme fuera del estado de shock. Aseguré
mis brazos en el lavabo, y tomé profundas respiraciones.

----------------
mmm comenten....
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Rebecca Alvz
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Enero 18th 2012, 20:06

omg! me muero!
juro que mi corazon late a mil
cuando leo un cap de tu nove
esque es tan emocionante
mori de miedo cuando alguien entro a la casa y la Rayis
se escondio D:
omg! please tienes que seguirla esta demasiado intensa Surprised
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Enero 25th 2012, 21:38

NUEVA LECTORA!!!

hahaha pue me puse a leer tu novela desde la primera temporada y creeme me e dormido hasta las 3 de la madrugada por qe no qeria dejar de leer ame tu novela enserio me enamore empeze a leer desde hace tres dias y hasta hoy termine jeje y pues tenia qe expesar lo muchoqe ametu novela y por eso me registre jejeje eres genial dios joe en tu novela aces me exaspera jejejeje amee tu novela !!

PORFAVOR SIGELA !!! no la vallas a dejar azi por qe creo qe llorare en vdd me facino!!! cheers

y ahora mismo me pondre a leer tus otras novelas
Very Happy I love you
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Enero 26th 2012, 14:39

omg! Vaane!
Siguuela pleease!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 1st 2012, 23:24

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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 2nd 2012, 15:44

omg! omg! omg!
siguuela pleease
Vaanee ♥♥♥
pleeasee!D:
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 6th 2012, 17:36

siguuela Vanee please!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 11th 2012, 12:42


capitulo 20:

No había dormido en más de treinta y seis horas, excepto por un pequeño
momento en la noche del jueves, cuando Joe se había encontrado
conmigo dentro de mi sueño. Mantenerme despierta durante la noche no
había sido difícil; cada vez que sentía mis ojos cerrándose la explosión estallaría
en mi mente, despertándome de inmediato. Incapaz de dormir, pase la noche
pensando en Joe.
Cuando Rixon me dijo que Joe era la Mano Negra, el plantó una semilla de duda
dentro de mí que había crecido y florecido con la peor clase de traición a la
confianza, pero no me había invadido totalmente. Aún no. Aún había una parte de
mí que quería llorar y sacudir mi cabeza negándome ante la idea de que Joe
pudiera haber asesinado a mi papá. Me mordí mi labio, fuerte, concentrándome
en ese dolor, en lugar de recordar todas las veces que él había acariciado mi
boca con su dedo, o besado la curva de mi oreja. No podía pensar en esas cosas.
No me había molestado en levantarme de mi cama a las siete para asistir a la
escuela de verano. Había dejado una serie de mensajes al detective Basso
durante la mañana, después en la tarde y luego en la noche, una llamada cada
hora, ninguna de las cuales fue respondida. Me dije a mi misma que estaba
llamando para averiguar por Scott, pero profundamente, sospechaba que sólo
quería saber si la policía estaba cerca. Tanto como me molestaba el Detective
Basso, me sentía un poquito más segura creyendo que él estaba a una llamada de
distancia. Porque una pequeña parte de mi estaba comenzando a creer que lo de
anoche no se había tratado de destruir evidencia.
¿Qué tal si alguien había tratado de asesinarme?
En medio de todo lo que pensé anoche, había dado vueltas en torno a la
información que tenía, tratando de hacer que algo encajara. El único fragmento
claro al que seguía regresando era la sociedad de sangre Nefilim.Joe dijo que
el sucesor de Chauncey quería vengar su muerte. Joe juraba que nadie podría
rastrear la muerte de Chauncey hasta mí, pero estaba comenzando a temer lo
contrario. Si el sucesor sabía sobre mí, a lo mejor lo de anoche había sido su
primer intento de venganza. Parecía poco probable que alguien me hubiera
seguido hasta el apartamento de Joe tan tarde anoche, pero si había algo que
yo sabía sobre los Nefilim, era que estos eran muy buenos logrando lo poco
probable.
Mi celular sonó en mi bolsillo y lo saque antes de que el primer timbre tuviera
tiempo de terminar.
—¿Hola?
—Vamos al solsticio de verano —dijo Vee—. Comeremos un pequeño algodón de
azúcar, subiremos a algunos juegos, a lo mejor conseguimos que nos hipnoticen y
hacemos cosas que hagan a las Girls Gone Wild parecer tímidas.
Mi corazón que se había trasladado a mi garganta, se deslizó de regreso a su
lugar. Entonces no era el Detective Basso. —Hola.
—¿Qué dices? ¿Estás de ánimo para un poco de acción? ¿Estás de ánimo para ir a
Delphic?
Honestamente, no lo estaba. Había planeado seguir marcando el número del
Detective Basso a intervalos de sesenta minutos hasta que contestara una de mis
llamadas.
—Tierra a ___.
—No me estoy sintiendo muy bien, —dije yo.
—¿Cómo que no te sientes bien? ¿Dolor de estómago, de cabeza, calambres,
indigestión? Delphic es la cura para cualquiera de esas cosas.
—Voy a dejarlo pasar. Gracias de cualquier modo.
—¿Esto se trata de Scott? Porque él está en la cárcel. El no puede acercarse a ti.
Ven y diviértete. Rixon y yo no vamos a besarnos en frente tuyo, si eso es lo que
te molesta.
—Tan sólo voy a ponerme mi pijama y a ver una película.
—¿Estás diciendo que una película es más divertida que yo?
—Esta noche, lo es.
—Huh. Nada de películas. Tú sabes que no voy a dejar de insistir hasta que
vengas.
—Lo sé.
—Entonces hazlo fácil y sólo di que sí.
Suspire profundamente. Podía quedarme en casa toda la noche y esperar que el
Detective Basso aparezca y conteste mis llamadas, o podía tomarme un pequeño
descanso y comenzar de nuevo apenas regrese. Además el tenía el número de mi
móvil y podía encontrarme donde estuviera.
—Está bien —le dije a Vee—, dame diez minutos.

En mi habitación, me metí en unos jeans apretados, me puse una camisa
estampada y un cárdigan, y termine mi look con unos mocasines bajos. Arreglé
mi cabello en una coleta baja, dejándola caer sobre mi hombro derecho. Después
de no dormir durante más de un día, mis ojos estaban rodeados por círculos
oscuros. Me aplique un poco de máscara, sombra de ojos plateada y brillo labial,
esperando verme mejor de lo que me sentía. Deje una nota bastante vaga en la
cocina para mi mamá, diciéndole que iba a estar en el Solsticio de verano en
Delphic. Ella no iba a llegar hasta mañana en la mañana, pero ella me sorprendía
a menudo llegando antes de lo esperado. Si ella llegaba a casa esta noche, esta
iba a ser una de esas veces en que ella desearía no haber acortado su viaje. Yo
había estado practicando lo que iba a decirle. Lo que fuera que hiciera, no podía
dejar de mirarla a los ojos cuando le dijera que sabía lo de su aventura con Hank.
Y no podía dejarla decir una palabra antes de anunciar que me iba de casa. Como
lo había practicado, justo en ese momento pensaba irme. Quería que le quedara
claro que era demasiado tarde para hablar-si ella hubiera querido decirme la
verdad, había tenido dieciséis años para hacerlo. Ahora era demasiado tarde.
Cerré con llave y baje trotando hacia la calle para encontrarme con Vee.
Una hora después Vee parqueó el Neón en medio de dos camiones extra grandes
que invadían nuestro espacio por ambos extremos. Nosotras bajamos las
ventanillas y salimos hacia atrás para evitar rayar las puertas al abrirlas.
Cruzamos el estacionamiento y pagamos los boletos en las puertas. El parque
estaba más lleno de lo normal gracias al Solsticio de verano- el día más largo del
año. De inmediato reconocí algunas caras de la escuela, pero mayormente, me
sentía como si estuviera en medio de un océano de extraños. La mayoría de la
gente estaba usando coloridas máscaras de mariposas que cubrían la mitad de
sus rostros. Uno de los vendedores debía tenerlas con descuento.
—¿Por dónde comenzamos? —Preguntó Vee—. ¿Las máquinas de juegos, La Casa
del Terror, los puestos de comida? Personalmente, creo que deberíamos
comenzar con la comida. De esa forma, comeremos menos.
—Explícame tu lógica.
—Si dejamos los puestos de comida para lo último, habremos aumentado
nuestros apetitos. Siempre como más si tengo tiempo para aumentar mi apetito.
No me importaba por dónde comenzáramos. Yo sólo estaba aquí para distraerme
durante un par de horas. Revisé mi celular, pero no había llamadas perdidas.
¿Cuánto tiempo le tomaría al Detective Basso regresar una llamada? ¿Acaso le
había pasado algo? Tenía una nube negra en mi mente, y no me gustaba la
sensación enfermiza que provocaba en mí.
—Te ves algo indispuesta —dijo Vee.
—Te lo dije: No me siento bien.
—Eso es porque no has comido lo suficiente. Siéntate. Iré a comprar un poco de
algodón de azúcar y perritos calientes. Sólo piensa en toda esa mostaza. No sé
qué te parezca, pero yo ya puedo sentir mi cabeza aclarándose y mi pulso
desacelerándose.

—No tengo hambre, Vee.
—Por supuesto que tienes hambre. Todo el mundo siente hambre. Es por eso que
están aquí todos estos puestos. —Antes de que pudiera detenerla, ella se
introdujo en la multitud.
Yo estaba caminando por la acera, esperando por Vee, cuando mi teléfono sonó.
El nombre del Detective Basso apareció en la pantalla.
—Finalmente —susurré, abriendo el teléfono.
—____, ¿dónde estás? —Él dijo apenas contesté. El estaba hablando rápido, y yo
podía notar que estaba molesto—. Scott se escapó. Se fugo. Tenemos a todas las
unidades buscándolo. Yo voy a recogerte hasta que todo esto termine. Ahora
mismo voy camino a tu casa.
Mi garganta se contrajo, haciendo difícil hablar.
—¿Qué? ¿Cómo logro escaparse?
El Detective Basso dudo antes de contestar. —Él dobló las barras de su celda.

Por supuesto que lo hizo. El era un Nefilim. Dos meses atrás había visto a
Chauncey destruir mi celular con un simple apretón de su mano. No parecía
difícil imaginar a Scott usando su fuerza de Nefilim para salir de prisión.
—No estoy en casa —dije yo—, estoy en el Parque de Diversiones de Delphic.
Sin proponérmelo, mis ojos se concentraron en la multitud, buscando a Scott.
Pero no había ninguna posibilidad de que él supiera que yo estaba aquí. Después
de escaparse de prisión, él probablemente había ido directo a mi casa,
esperando encontrarme allí. Me sentía increíblemente agradecida con Vee por
sacarme de casa. Scott probablemente estaba ahí en este mismo momento…
El celular se deslizo por mi mano. La nota. En el mostrador. La misma que había
dejado para mi mamá, diciéndole que venía a Delphic.
—Creo que él sabe donde estoy —le dije al Detective Basso, sintiendo las
primeras señales de pánico—. ¿Qué tan rápido puede llegar aquí? ¿A Delphic?
Treinta minutos. Ve al puesto de seguridad. Lo que sea que hagas, mantén tu
teléfono contigo. Si ves a Scott, llámame de inmediato.
—No hay puestos de seguridad en Delphic —dije yo, mi boca totalmente seca.
Era bastante conocido que el parque no empleaba personal de seguridad, otra de
las razones por las que a mi mamá no le gustaba que yo viniera aquí.
—Entonces vete de allí —grito él—. Conduce de regreso a Coldwater y
encuéntrate conmigo en la estación. ¿Puedes hacer eso?
Sí, eso podía hacerlo. Vee me llevaría. Ya estaba caminando en la dirección que
ella partió, mis ojos buscándola entre la multitud.

El detective Basso exhalo. —Vas a estar bien. Sólo... apúrate a regresar aquí. Yo
voy a enviar al resto de las unidades a Delphic tras Scott. Nosotros vamos a
encontrarlo. —La ansiedad en su voz no me consoló.
Colgué. Scott estaba libre. La policía estaba en camino, y esto iba a terminar
bien... si yo me iba ahora. Idee un plan rápido. Primero tenía que encontrar a
Vee. También tenía que salir de este lugar tan abierto. Si Scott pasaba caminando
por aquí justo en este momento, me encontraría.
Estaba corriendo hacia los puestos de comida cuando mis costillas recibieron un
codazo desde atrás. Algo a cerca de la fuerza de ese codazo me dijo que esto era
más que un accidente. Me giré, y antes de que completara el círculo, mi cerebro
cosquilleo al reconocer un rostro familiar. Lo primero que note fue el brillo del
aro en su oreja. Lo segundo que note fue lo golpeada que estaba su cara. Su nariz
estaba rota-torcida y de un color rojo intenso. El moretón se expandía debajo de
sus dos ojos, convirtiéndose en un violeta profundo.
Lo siguiente que supe, fue que Scott me tenía agarrada del hombro y me estaba
arrastrando por la acera.
—Quita tus manos de encima —dije, luchando contra él. Pero Scott era más fuerte,
y su agarre seguía fuerte.
—Claro, ___, después de que me digas dónde está.
—¿Donde está qué? —dije, mi voz pasivo-agresiva.
El se rió sin humor.
Mantuve mi expresión tan opaca como pude, pero mis pensamientos estaban
acelerados. Si le decía que el anillo estaba en mi casa, él dejaría el parque.
Cuando la policía llegara no nos encontrarían a ninguno de los dos. No era como
si pudiera llamar al detective Basso para avisarle que íbamos hacia mi casa. No
con Scott manteniéndome prisionera. No, tenía que mantenerlo aquí, en el
parque.
—¿Se lo diste al novio de Vee? ¿Pensaste que él podría protegerlo de mí? Yo sé
que él no es-normal. —Los ojos de Scott tenían la misma incertidumbre
aterrorizada—. Sé que él puede hacer cosas que la demás gente no puede.
—¿Como tú?
Scott se quedo mirándome. —Él no es como yo. Él no es lo mismo. Eso es todo lo
que puedo decir. Yo no voy a lastimarte ___. Todo lo que necesito es el anillo.
Dámelo y no volverás a verme nunca.
Él estaba mintiendo. Él me lastimaría. Él estaba lo suficientemente desesperado
para escapar de la cárcel. Nada sería demasiado extremo a estas alturas, él
recuperaría el anillo, sin importar el costo. La adrenalina corría por mis venas y
no podía pensar claramente. Pero en algún lugar de mi mente, mi sentido de
supervivencia me dijo que tenía que encargarme de la situación. Necesitaba
encontrar una forma de separarme de Scott. Siguiendo ciegamente mis instintos,
dije: —Yo tengo el anillo.
—Sé que lo tienes —dijo el impaciente—. ¿Dónde?
—Está aquí. Lo traje conmigo.
El me considero por un momento, entonces me arranco mi mochila del hombro y
la abrió bruscamente, buscando dentro de ella.
Yo sacudí mi cabeza. —Lo lance lejos.
El me lanzó la mochila, y yo la atrape, apretándola contra mi pecho. —¿Dónde?
—exigió el.
—En un contenedor de basura, cerca a la entrada —dije automáticamente—.
Dentro de los baños de mujeres.
—Muéstramelo.
Mientras caminábamos por la acera, me ordene a mi misma permanecer calmada
el tiempo suficiente para determinar mi siguiente movimiento. ¿Podría correr? No
Scott me atraparía. ¿Podría esconderme en uno de los baños de mujeres? No,
definitivamente no. Scott no era tímido, y él no tendría ningún problema en
perseguirme si eso significaba obtener lo que buscaba. Sin embargo, yo aún
tenía mi celular. En el baño de mujeres, podía llamar al detective Basso.
—Este —dije, señalando a uno de los refugios de hormigón. La entrada al baño de
mujeres estaba justo adelante, sobre un pasillo de cemento, con el baño de
hombres detrás.
Scott me agarró de los hombros y me sacudió. —No me mientas. Ellos van a
matarme si lo pierdo. Si me estas mintiendo yo... —Él se detuvo, pero yo sabía lo
que había estado a punto de decir. Si me estás mintiendo voy a matarte.

—Está en el baño —yo asentí, más para convencerme a mi misma de que podía
hacer esto que a él—. Yo iré a recogerlo, y después tú vas a dejarme en paz,
¿verdad?
En lugar de responderme, Scott levanto una mano, atrapándome por la cintura.
—Tu celular.
Mi corazón se detuvo. Sin ninguna otra opción, saque mi celular y se lo entregue.
Mi mano temblaba levemente, pero la controle, negándome a dejarle saber que
tenía un plan, o que él acababa de destruirlo.
—Tienes un minuto. No intentes nada estúpido.
Adentro del baño, hice una rápida revisión. Cinco cubículos contra una pared y
cinco al frente. Dos chicas de edad universitaria estaban en los lavabos, una
espuma de burbujas cubría sus manos.

Había una pequeña ventana en la pared lejana, y estaba abierta. Sin perder más
tiempo, subí mis pies en el último lavabo y me levanté. La ventana estaba ahora a
la altura de mis hombros, y aunque no había ninguna cortina que me bloqueara,
pasar por el reducido espacio iba a ser difícil. Podía sentir todos los ojos sobre
mí, pero los ignoré y me impulsé hacia el alféizar, sin prestarle atención a las
telarañas o a los desechos de palomas.
Cuando empuje el panel de la ventana, este se libero y cayó al suelo con un
estruendo. Contuve la respiración, pensando que Scott lo había escuchado, pero
las multitudes en las aceras habían ocultado el sonido. Apoyando mí estómago en
el borde de la ventana, levanté mi pierna izquierda, presionándola contra mi
cuerpo hasta que pude pasar por la ventana. Me meneé el resto del camino,
después salté en la acera exterior. Me quede en cuclillas por un momento, medio
esperando que Scott apareciera dándole la vuelta al edificio. Entonces, corrí
hacia el camino principal del parque y me introduje en medio de la multitud....

----------

¡Hola! les voy a decir por que no publique.

solo una persona comentaba y con el tiempo publicaba cada tanto, despues me fui de vacas y tuve que estudiar una materia y casi ni me acordaba pero ya volvi.

mañana subo 2 capis si comentena mas personas.

Bess Very Happy
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Rebecca Alvz
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 11th 2012, 23:32

D: ujuju lo que le espera a la Rayis!
omj! Vi el libro en una tienda y no
pude resistir y me lo compre /:
y apenas el jueves acabe de leerlo
jajaja pero es muchisimo mas
emocionante cuando lo leo con Joe
jajaja asi que aunque ya sepa lo que va
a pasar..... Aqui te voy a estar fregando
para que subas cap......
Asi que ya sabes jaja o subes o hay tabla!!!
Ok'no verdad?
Jajaja oooy no puedo esperar a que subas
los demas :B
siguuela!!!
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liz_anasstazia
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 14th 2012, 15:34

kjakjakakak REBECA TAY LOCA
kakjakjaka
"HAY TABLA"
jajajaja mori xD

(THE SIMPSON`S)

en fin... AL FIN ESCRIBES :O
adoro la nove asi q siguela si??
besines bye
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Rebecca Alvz
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 14th 2012, 18:47

jajaj digamos que me agarro un
momento de locura jajajaj
esque asi dice una amiga y me
acorde jajajaj !!!!
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liz_anasstazia
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 15th 2012, 23:46

jajaja esta bien... es que no te habia leido asi jajaa
pues no me conoces "ENLLEGUECIDA" todabía
espera q me veas emosionada... ahi veras (H) :$ jajajaaja xD
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Rebecca Alvz
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 16th 2012, 06:02

jajajjajaja! No te imagino! Algun dia hay
que hablar cuando estemos todas locochonas!
Jajajaj ok
Vane siguuelaa! Wink
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PaolaAlcina
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 25th 2012, 18:53

Que bueno que estés haciendo una adaptación a la saga Hush Hush, yo me leí todos los libros Very Happy Es muy buena la saga y apuesto a que tus lectoras se quedarán como locas cuando pongas el final de Crescendo jajajaa El final te deja como: O_O!! Por dios! Quiero leer el otro ya! Yo en estos momentos estoy esperando impacientemente Finale, el ultimo libro, que aún no sale, segun Becca Fitzpatrick sale este año, pero no resisto más >.< ! Quiero el otro libro!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 27th 2012, 08:26

Me cree esta cuenta solo para leer tu Novela! Smile Amo Hush hush! y más esta version de Joe y tu, Mi nombre es Melina pero me pueden decir Meli! Por favor siguela!!!! Smile

Besos! Enamorada
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Haunted
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 27th 2012, 08:28

Mas te vale que luego sigas con el tercer libro tambien!!!
Por favor no la abandones! continuala!!! tiste
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 27th 2012, 09:33

Please NO LA ABANDONES!!!! Sad
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 28th 2012, 15:07

omfj! yo tmbn ya me lei los dos
primero pero no sabia que habia un tercero!!!
omfj! no puedo esperar a leerlo!

jaja Vanee! siguuelaa proontooo!!!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 29th 2012, 18:03

VANEEEEEEE!!! donde estas???? al menos estas viva? Y en realidad son 4 libros! este año se lanza el ultimo :'( Volviendo al tema! Vane ahora que consigues nuevas lectoras la dejaras? Porfa siguela!!!! he estado esperando desde que te fuiste! Sad nos dejaste!



ENSERIO SIGUELLLLLLLLAAAAA!!!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Febrero 29th 2012, 20:39

jaja vaane siguuelaa!!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Marzo 1st 2012, 12:44

dale! no voy a dejar de molestarte hasta que la sigas! Smile DALEEEEEE!!!!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Marzo 1st 2012, 12:53

bounce Ya en serio Vane siguela! Es injusto que la dejes justo ahí! y no encuentro otra pagina web para leer hush hush! alguna conoce una? Vamos!!!
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MensajeTema: Re: CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush   Hoy a las 07:33

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CRESCENDO (JOE Y TU) segunda parte de hush hush
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