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 Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)

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emily
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Octubre 28th 2011, 16:09

Dejando el Paraiso.....
Novela adaptada by Simone Elkeles.
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emily
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Octubre 28th 2011, 16:11

SINOPSIS




NICK: Estoy feliz de regresar a casa después de un año de estar encerrado en un centro de corrección juvenil por un accidente en estado de ebriedad. Pero si estoy feliz, ¿por qué me siento tan ansioso? Frente a mis padres seré duro. También tengo que empezar mi último año de escuela secundaria y enfrentar a los chicos de la escuela y a los amigos que me abandonaron después de ser arrestado. Lo peor es que _______ Armstrong es mi vecina de al lado.
¿Quién es _______ Armstrong? Oh, ella es la chica por la que fui a la cárcel al dejarla lisiada. Me acuerdo de mi error todos los días de mi vida por culpa de ella. La vida simplemente no es justa.


________: No puedo creer que Nick Jonas sea liberado pronto. Pensaba en ir a España para el último semestre del tercer año de secundaria para poder evitar enfrentarme a él. Pero mis planes se dañaron porque Nick será liberado pronto de la cárcel juvenil. Eso me molesta ya que mi vida ha dado un vuelco debido al accidente y que Nick regrese será como saltar de vuelta a dónde él me dejó. La vida no es justa y odio a Nick con toda mi alma. Pero, ¿cómo puedo estar lejos de mi enemigo cuando está donde quiera que vaya? Esto me recuerda lo mucho que mi vida cambió cada día por culpa de él. La vida simplemente no es justa.
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emily
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Octubre 28th 2011, 16:25

Subiré el primer capitulo. Espero que les guste....
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emily
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Octubre 28th 2011, 16:34

CAPITULO UNO

Nick

He estado esperando un año para este momento. No todos los días tienes la oportunidad de salir de la cárcel. Claro, en el juego del Monopoly solo tienes que tirar los dados tres veces y esperar un doble o pagar una multa y ser libre. Pero no hay juegos aquí en el Departamento Correccional, complejo de menores de Illinois; o DOC como nosotros los reclusos lo llamamos.
Oh, no es tan duro como parece. Toda la división de menores varones es difícil, pero no es como la DOC para adultos. Tú podrías preguntarte por qué he estado encerrado durante el año pasado. Fui declarado culpable de golpear a una chica con mi auto mientras conducía borracho. Fue el golpe y la fuga del accidente, también, lo que en realidad hizo que el juez en mi caso se cabreara conmigo. Él me dió tres meses más por eso.
—¿Estás listo, Nick? —Jerry, el guardia de la celda pregunta.
—Sí, señor —he estado esperando trescientos diez días. Diablos, sí, estoy listo.
Respiro profundamente y sigo a Jerry a la habitación donde el comité de revisión me evaluará. Los otros chicos de mi bloque de celdas me han preparado. Me dijeron: siéntate erguido, mira lleno de remordimiento, sé cortes, y todas esas cosas pero, a decir verdad, ¿Como se puede confiar en los chicos que no han salido todavía?
Mientras Jerry abre la puerta de la sala de evaluación, mis músculos comienzan a temblar, me estoy poniendo todo sudoroso bajo el traje oficial, calcetines y calzoncillos incluidos. Tal vez no este listo para esto después de todo.
—Por favor siéntese, Nick —ordena una mujer que lleva gafas y una mirada severa en su rostro.
Juro que la escena es de una mala película pasada de moda. Siete personas sentadas detrás de una mesa de 1,82 m de largo en frente de una silla de metal solitaria.
Me siento en el frío y duro metal.
—Como usted sabe, estamos aquí para evaluar su capacidad de salir de aquí y comenzar su vida como un ciudadano libre.
—Sí, señora —le digo—. Estoy listo para salir.
Un tipo grande, del que puedo decir nada más verlo que va a jugar al policía malo extiende su mano. —Oye, ve despacio. Tenemos algunas preguntas antes de tomar nuestra decisión.
—Lo siento.
El grandote comprueba mi archivo, volteando página tras página. —Hábleme de la noche del accidente.
La noche en mi vida que quiero borrar de mi memoria. Respiro profundamente, y le digo: —Yo estaba bebiendo en una fiesta. Conduje a casa, pero perdí el control del auto. Cuando me di cuenta de que golpeé a alguien, me asusté y conduje de vuelta a la fiesta.
—¿Usted conocía a la chica que golpeó?
Los recuerdos me asaltaron. —Sí, señor. _______ Armstrong… mi vecina —pero no agregué que además ella era la mejor amiga de mi hermana gemela.
—¿Y usted no salió del carro para ver si su vecina estaba herida?
Me muevo en mi silla. —Supongo que no estaba pensando con claridad.
—¿Supone? —dice otro miembro del comité.
—Si pudiera regresar en el tiempo, —le juro que lo haría. —Cambiaría todo.
Me interrogan durante otra media hora más y las respuestas brotan con dificultad. ¿Por qué estaba bebiendo aunque era menor de edad?¿Por qué me subí al auto borracho?¿Por qué dejé la escena del accidente? No sé si estoy respondiendo de forma equivocada o correcta, pero intento convencerlos. Estoy siendo simplemente yo… Nick Jonas, un chico de diecisiete años. Si me creen, tengo una oportunidad de conseguir la libertad antes de finalizar la condena. Si no lo hacen… bueno, voy a estar comiendo esta mierda de alimentos por otros seis meses más.
El grandote me mira. —¿Cómo sabemos que no estarás en otra borrachera?
Me siento con la espalda recta en la silla y dirijo mi atención a todos y cada uno de los miembros del comité. —No se ofendan, pero no quiero volver aquí de nuevo. Cometí un error enorme, uno que me persigue día y noche desde que estoy aquí. Sólo… déjenme ir a casa —por primera vez en mi vida, estoy tentado a arrastrarme.
Me recuesto a esperar otra pregunta.
—Nick, por favor espere afuera mientras tomamos nuestra decisión —dice la mujer de las gafas.
—Y es todo. Solo eso.
Espero en el pasillo. Normalmente soy un chico que no se rompe bajo la presión, y el último año en la cárcel definitivamente me ha forjado una armadura con la que cubrirme. Pero esperar lo que un grupo de desconocidos decida para ti, para tu destino es algo muy serio. La presión hace que caigan gotas de sudor de mi frente.
—No te preocupes —me dice Jerry, el guardia—. Si no sales hoy, podrías tener otra oportunidad en unos pocos meses.
—Genial —murmuro, pero no me consuela en absoluto.
Jerry se ríe, las esposas de plata que cuelgan en su cinturón tintinean con cada uno uno de sus movimientos. ¡Al tipo le gusta demasiado su trabajo!
Esperamos una media hora la decisión. ¿Libertad o más tiempo en la prisión?
Estoy cansado de estar encerrado en una celda.
Estoy cansado de dormir en una litera con resortes que empujan en mi espalda y chirrían. Y estoy cansado de ser observado las veinticuatro horas al día por los guardias, el personal, las camareras y los otros reclusos.
La mujer de las gafas abre la puerta. —Nick, ya estamos.
Dice seria y no sonrie. ¿Es una mala señal? Voy preparándome para las malas noticias. Me levanto y Jerry me da una palmadita en la espalda. ¿Una palmadita de lastima? ¿Sabe algo que yo no? El suspenso me está enloqueciendo.
Me dejo caer en la silla de metal. Todos los ojos están sobre mí. El grandote cruza las manos sobre la mesa y dice: —Todos estamos de acuerdo en que sus acciones del año pasado referente al accidente fueron muy reprensibles.
“Ya lo sé. En realidad lo sé.”
—Pero creemos que fue un incidente aislado que nunca se repetira. Usted ha demostrado cualidades de liderazgo con los otros presos y ha trabajado duro en sus ocupaciones aquí. El comité de revisión ha decidido liberarlo y que pueda terminar su sentencia con cincuenta horas de servicio comunitario.
“¿Significa eso lo que creo que significa?” —¿estoy en libertad? ¿puedo salir de aquí? —pregunto al grandote.
—Usted se reunirá con su oficial de la libertad provisional mañana en la mañana. El va a organizar sus tareas de servicio comunitario y redactará los informes de sus progresos para nosotros.
Otro miembro de la comisión me señala con su limpio dedo. —Si mete la pata, su consejero puede pedir al juez traerlo de vuelta al correccional para cumplir el resto de su sentencia ¿Lo entiende?
—Sí, señor.
—No olvide que somos muy duros con los repetidores. Vuelva a casa, sea un ciudadano modelo, acabe sus requerimientos de servicio comunitario, y tenga una buena y limpia vida.
—Lo entiendo. Lo haré —digo.
Cuando vuelvo a mi celda, está allí el chico nuevo. Tiene doce años y todavía llora todo el tiempo. Tal vez debería haberlo pensado dos veces antes de enterrar un cuchillo en la espalda de la chica que se negó a ir al baile de la escuela con él.
—¿Nunca vas a dejar de llorar? —le preguntó.
Tiene la cara en la almohada y yo no creo que me escuche. Pero para mi sorpresa escucho: —Odio este lugar. Quiero ir a casa.
Me cambio las botas de trabajo porque hoy tendré que limpiar todos los contenedores de basura. —Sí, yo también —le digo—. Pero estás atrapado aquí por mucho tiempo, puede que así entiendas que te portaste mal.
El niño se sienta, lloriquea y se limpia la nariz con el dorso de su mano. —¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Casi un año.
El chico se sumerge en la almohada de nuevo y se lamenta. —Yo no quiero estar encerrado durante un año —exclama.
Julio, otro compañero de celda, entra en la habitación. —En serio Nick, si este chico no se calla, lo mataré. No he dormido en tres noches debido a este llorón.
Los lamentos paran, pero luego los lloriqueos se recrudecen. Y en realidad son peores que los lamentos.
—Julio, dale al niño un descanso —le digo.
—Eres demasiado blando, Nick.
—¿Así que puede ser como tú? No te ofendas hombre, pero te asustaría un asesino en serie —le digo.
Con una mirada a Julio y sabes que es un tipo duro. Tatuajes por todo el cuerpo, el cuello, la espalda y los brazos. Cabeza afeitada. Cuando mi madre viene de visita, actúa como si sus tatuajes fueran contagiosos.
—¿Y? —Julio pregunta—. ¿Te van a dejarte salir de aquí?
Me siento en mi cama. —Sí, mañana.
—Suertudo hijo de put*a. ¿Vas a volver a ese pequeño pueblo con nombre gracioso? ¿Cómo es que se llama?
—Paradise.
—¿Así que tendré que aguantar a solas a este llorón mientras estás en Paradise? Es una mierda —le dirige al niño una mirada infernal. Si no conociera mejor a Julio, me daría miedo.
Eso endurece al chico de nuevo.
Julio se ríe y luego dice: —Bueno, te daré el número de mi primo Río, en Chicago. Si necesitas salir disparado de Paradise, Río te ayudará.
—Gracias, hombre —le digo.
Julio sacude su cabeza hacia el niño llorón: —Hasta más tarde, amigo —y deja la celda abierta.
Toco al chico en el hombro. Se sacude, asustado.
—No va a hacerte daño, ni yo tampoco —le digo
Se vuelve hacia mí. —Eso es lo que dicen todos. Me enteré de lo que ocurre en las cárceles —empuja su trasero hacia la pared.
—No te hagas ilusiones, niño. No eres mi tipo. Además me gustan las chicas.
—¿Y al tipo de los tatuajes?
Lucho contra el impulso de reír. —Él es hetero, también. Chico, estás en un centro de menores, no en una cárcel.
—Me dijo que me va a matar.
—Él dice eso porque le agradas —le aseguro. Julio tiene un pésimo sentido del humor—. Ahora, sal de la cama, deja de llorar y ve al patio.
Mañana estaré saliendo de este infierno de lugar. No más patio. No más compañeros de celda. No más comida de mierda. No más contenedores que limpiar.
Mañana me voy de aca.


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emily
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Octubre 31st 2011, 01:20

O_o No hay ningún comentario... Creo que lo dejare!
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emily
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 1st 2011, 03:32

Bueno chichas, dejare el siguiente comentario pese a que nadie comenta... Si os gusta comentar (:
Gracias!
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emily
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 1st 2011, 09:34

CAPITULO DOS
***

______
Creo que a los terapeutas físicos les gusta demasiado su trabajo. Quiero decir, qué ellos siempre lucen felices y sonrientes mientras te hacen sudar y te sacan muecas de dolor.
Robert, mi terapeuta físico, está esperándome por mí con una gran sonrisa y blanca sonrisa en el vestíbulo del área ambulatoria del hospital.
—Hola, _____ ¿Estás lista para trabajar esas piernas?
“No realmente.” —Supongo —digo, mirando el suelo.
Sé que el trabajo de Robert es tratar de ayudarme a caminar mucho mejor. Pero no sirve de nada, porque mi pierna está estropeada por dentro, nunca volveré caminar normal. La última operación de cirugía que tenía que arreglar la fractura de mi tibia duró cerca de siete horas. Mi cirujano ortopédico bromea conmigo y me llama pierna biónica.
Todo lo que sé es que tengo más clavos y plástico dentro de mí que el promedio de una caja de herramientas.
Cuando vaya a España el próximo semestre, los inspectores del aeropuerto van a tener un día divertido conmigo. Probablemente me pedirán subir a la máquina de rayos x para estar seguros de que no estoy ocultando armas dentro de mi rodilla.
Robert me escolta hasta la habitación de terapia física. Yo voy allí dos veces a la semana. Dos veces a la semana durante casi todo un año y aún así algunas personas me miran fijamente cuando camino.
—______, acuéstate y pon tu pie sobre mi hombro —manda Robert, empezando como de costumbre.
Suspiro. Me acuesto en la camilla y pongo mi pie en el hombro de Robert. Él agarra mi pie y se inclina. —Ejerce presión sobre él.
Después del accidente, todo lo que puedo hacer es un pequeño impulso de bebé.
—Vamos, ____,Tu puedes hacerlo mucho mejor que eso. Casi no siento nada.
Pongo mi antebrazo sobre los ojos. —Eso nunca va a mejorar.
—Seguro que cambiará. Mira, no olvides que pensabas que nunca serías capaz de caminar otra vez y aquí estás.
Puse más presión en mi pie.
—Trata chica. Dime cual es el nivel de dolor que ahora sientes, de uno a diez.
—Ocho.
—¿Un ocho?
Incluso podría ser un nueve.
—Si trabajas duro ahora, la ganancia se mostrará más adelante —dijo él.
Yo no contesto, pero mantengo incrementada la presión sobre mi pie. El se reclina y baja mi pie. ¡Uf! Eso es todo.
—Genial. Ahora mantén tus piernas rectas y sustituye doblándolas una al tiempo de la otra.
Empiezo con mi pierna derecha. El accidente no la desarregló demasiado y las cicatrices ya se han curado en su mayor parte.
Pero cuando tengo que doblar mi pierna izquierda, siento como si un peso estuviera ligado a ella. Yo la doblo una pulgada a la vez. Solo levantar mi pierna me hace sudar como a una corredora de larga distancia. La palabra patética resume bastante bien mis diecisiete años de vida.
—Un poco más —dice Robert mientras estoy a punto de bajarla—. ¿Cuál es tu nivel de dolor de uno a diez?
Antes de que pudiera contestar nueve, su móvil suena. Y suena. Y suena. —¿No vas a contestarlo? —pregunto.
—No mientras tengo una paciente. Mantén dobladas ambas piernas, _____
—Tal vez sea importante —digo con voz expectante.
—Sí lo es, dejarán un mensaje. El Dr. Gerard me dijo que nos dejarás en enero —dice mientras yo alterno mis piernas.
—Si —digo con los dientes apretados—. Obtuve una beca para ir a Europa, estaré en España por un semestre. Tuve que pedir una prórroga debido a la infección.
Robert silbó apreciativamente —¿España, huh? Eres una chica afortunada.
“¿Afortunada? Yo no soy afortunada. Las personas afortunadas no son golpeadas por autos y tienen que ir a una dolorosa terapia física. Las personas afortunadas no tienen padres divorciados y un papá al que ver una vez al año. Las personas afortunadas tienen amigos. Ahora que pienso sobre eso, yo probablemente soy la persona más desafortunada en el universo entero.”
Soporto la tortura en mi pierna por otros veinte minutos, estoy lista para salir, pero yo sé que esto no es todo. La última cosa que Robert hace en la terapia física es un masaje a los músculos de mi pierna. Saco mis pantalones de entrenamiento y me siento en la mesa de metal.
—¿Está desvaneciéndose lo enrojecido? —pregunta Robert mientras frota la crema medicada sobre mi pierna con las manos enguantadas.
—No lo sé —digo—. No me gusta mirarla —en realidad, yo miraría cualquier lugar excepto mi cicatrizada pierna izquierda. Es fea, como si un niño dibujara dos líneas rojas con un crayón subiendo y bajando por mi pantorrilla y muslo. Pero las marcas no son de un crayón. Son el resultado de varias cirugías después de que Nick Jonas me golpeara mientras conducía borracho.
Yo trato de olvidarme de Nick, pero no puedo. Él ha estado empotrado en mi cerebro como un cáncer. Mis pesadillas del accidente han parado, gracias a Dios. Estas se repitieron por cerca de seis meses. Odio a Nick. Odio lo que me hizo y estoy feliz de que esté lejos. Aunque trato de no pensar sobre en donde ha estado. Si pienso sobre eso es más difícil, probablemente me sentiré culpable. Mientras Robert estudiadamente masajea los músculos de mi pierna, yo me contraigo.
—No debería de dolerte cuando hago esto —dice.
—No lo hace —es solo… que no me gusta que las personas toquen mis cicatrices. Yo ni siquiera aguanto tocarlas.
Robert examina mi pierna. —El rojo profundo se desvanecerá eventualmente. Dale algunos meses más.
Robert anuncia que ha terminado. Mientras yo me pongo de nuevo mis pantalones de entrenamiento, el escribe algo en su archivo. Su bolígrafo se mueve más rápido de lo que yo puedo hablar.
—¿Qué estás escribiendo? —pregunto con cautela.
—Solo evaluando tu progreso. Estoy solicitando al Dr. Gerrard que venga de visita durante tu terapia la próxima semana.
“No entres en pánico, ______, me dije.” —¿Por qué?
—Me gustaría cambiar tu programa
—No me gusta cómo suena eso.
Robert me palmea en la espalda. —No te preocupes, ______. Sólo necesitamos contar con un plan de terapia física para que puedas hacerlo en España sin mí.
“¿Terapia física en España?” No es exactamente lo que me imaginé haciendo en el extranjero. Yo no le digo esto a Robert. En vez de eso, yo le doy una sonrisa extenuada.
Después de mi cita, me dirijo a la cafetería la Tía Mae donde mi mamá trabaja. Yo sé que no es glamuroso, pero ella necesitaba un trabajo cuando mi papá se fue hace dos años. Su jefe, el señor Reynolds, es muy amable y le dio mucho tiempo libre cuando yo estaba en el hospital. Nosotras no somos ricas, pero tenemos un techo sobre nuestras cabezas y la comida de La Tía Mae en nuestros estómagos.
Me siento en una mesa y mi mamá va a la cocina a buscar la cena para mí. Estoy a punto de leer un libro cuando levando la mirada y miro a Danielle, Brianne, y mi prima Sabrina entrar al restaurante. Dios, ellas lucen tan… perfectas.
Yo solía ser amiga de Danielle y Brianne. Leah Jonas y yo solíamos pasar todo el tiempo con ellas. Las cuatro estábamos en el equipo de tenis en la secundaria y éramos inseparables desde nuestra primera lección en el Centro Comunitario Paradise desde los nueve años. Sabrina era la extraña, la no atleta. Recuerdo a mamá preguntar a Sabrina si quería seguirnos cuando nosotras salíamos.
El accidente puso al revés a Paradise. Cuando Nick me golpeó, no solo destruyó mi pierna, también destruyó mi amistad con su hermana gemela, Leah, y la amistad de mi mamá con la Sra. Jonas. Ahora hay una barrera invisible entre nuestra casa y la casa de los Jonas donde una vez hubo una política de puertas abiertas.
Al principio no tenía tiempo para extrañar a Leah; en el hospital mi teléfono sonaba constantemente. Mi mamá se mantuvo ocupada contestando llamadas e instándome a tener conversaciones cortas para que yo pudiera concentrarme en curarme. Pero mientras los meses pasaban, las llamadas disminuían, hasta que finalmente pararon totalmente. Todos los demás siguieron con su vida mientras me recuperaba en casa.
Sabrina solía venir y darme actualizaciones con chismes de la escuela. Ahora mi prima es amiga íntima de Brianne y Danielle, algo extraño porque antes del accidente ellas no le daban ni la hora del día.
Yo nunca he preguntado a Sabrina sobre Leah… y Sabrina nunca me ofrece ninguna información. El hermano de Leah fue a la cárcel por mí. Estoy segura que ella me odia por eso. Y pasamos de ser las mejores amigas a extrañas de la noche a la mañana.
Cada vez que pienso en volver a la escuela el lunes, mi estomago empieza a retorcerse. He estado teniendo enseñanza en mi casa, con tutores públicos asignados por el distrito escolar, casi por todo mi tercer año debido a la infección en la pierna después de mi primera cirugía. Ahora soy estudiante de último año. No sé qué será lo peor; si salir de casa o ir a la escuela y dar la cara a todos los chicos de allí. ¿Qué pasa si me encuentro a Leah? ¿Qué debo decir o hacer?
Mi prima y mis viejas amigas están de pie en el puesto de la entrada, esperando a que les den asientos. Este es el momento en que me gustaría que mi mamá no trabajara como mesera. Viste un uniforme rosa de poliéster con un botón en el que pueden leerse PREGUNTAME POR MI EMPAREDADO DOBLE que no me molestará. Pero ahora que va a servir a mis antiguas amigas, me dan ganas de esconderme debajo de la mesa.
Mamá se retira a la cocina con mi cena. Observo con agonía mientras va a atender a Danielle, Brianne y Sabrina. Sus ojos se iluminan. —¡Hola, chicas! —me señala para llamar mi atención—. ¡Mira _____, son tus amigas y tu prima!
Brianne y las otras dirigen a mamá sonrisas falsas. Mamá parece ajena.
Miro hacia abajo a una pequeña mancha de la esquina de la mesa, esperando que mi mamá entienda la sugerencia.
—¿Por qué no se sientan con _____? Está sola —la escucho decir.
¿Por qué ella no les dice que soy una perdedora ahora, también? Tal vez tenga una gran ―P de ―perdedora en un botón con un alfiler en el frente de mi camisa.
Las chicas, incluida mi prima, se miran las unas a las otras y se encogen de hombros. —Seguro.
¿Por qué pretenden ser mis amigas y ser todas falsas? No vale la pena.
—Hola —digo cuando mamá las dirige a mi mesa y deja mi comida favorita en frente de mí.
—¿Sra. Armstrong, de que son los emparedados dobles? —pregunta Brianne
El resto de las chicas sonríen disimuladamente mientras me hundo en lo más profundo de mi silla.
Mamá no se estremece y continúa con su discurso. —Hoy tenemos una selección de emparedados con pavo, con dos capas de tocino, con lechuga, tomate, mayonesa, y nuestra salsa especial. También los tenemos con carne asada y con queso doble.
Danielle luce como si estuviera enferma. —Mis arterias se obstruyen al escucharla hablar sobre todo ese colesterol.
—Olvida el colesterol —dice Sabrina—. ¿Dos capas de pan? Carbohidratos
¿Desde cuándo mi prima se convirtió en conocedora de los carbohidratos? Miro hacia mi plato. Carbohidratos y más carbohidratos, colesterol y más colesterol.
—Tomaré una coca cola de dieta y una ensalada, Sra. Armstrong —dijo Brianne.
—Yo también —dijo Sabrina.
—Y yo —replica Danielle.
—Tenemos Thousand island, queso azul, rancho, e italiana baja en grasa…
—Thousand island para mí —dice Sabrina—. A un lado.
Danielle frunce sus enceradas cejas, —pensándolo bien, creo que tomaré la italiana baja en grasa. —A un lado.
Brianne ladea su cabeza y dice —Sin aderezo.
—¿Sin aderezo? ¿Qué sucedió con lo de atragantarse con papas y pizza? Sólo he estado fuera un año del instituto y estoy totalmente perdida.
Mamá sale a entregar la orden, y me quedo con mi prima come ensaladas, mis ex amigas… y mi French dip, mis papas fritas y mi salsa. Estaba realmente hambrienta, pero ahora no puedo comer.
Brianne revuelve de un lado a otro en su bolso y saca un pequeño espejo.
—Dámelo cuando hayas terminado —dice Sabrina. Cuando mi prima tiene el espejo, intenta verificar la parte de atrás de su cabeza.
—¿Qué estás haciendo, Sabrina? —pregunta Danielle.
—Creo que necesito cortarme el pelo antes de mañana.
Danielle ríe. —Chicas, dejen de enloquecer. Es una fiesta, no un baile presidencial.
—¿Qué fiesta? —pregunto, y luego quiero morir por preguntar. Obviamente no estoy invitada. Pero no quiero ir de todos modos. Aunque ahora parece como si quisiera ir.
Las chicas se miraron unas a otras. No quieren decirme sobre la fiesta. Ugh, ¿por qué pregunté?
—Es una fiesta por el regreso a la escuela —dijo Danielle finalmente —. En la casa de Brian Newcomb.
Mamá viene con las coca colas de dieta y un extra grande pedazo de tarta para mí en ese exacto momento. —¡Oh, una fiesta! ¿Cuándo? A ______ le ENCANTARÍA ir a la fiesta, ¿no te gustaría, cariño?
En lugar de responder, yo muerdo un gran pedazo de French dip. Eso me salva de tener que contestar, pero ahora me siento como si fuera a atragantarme con el pedazo gigantesco de carne en mi boca.
Brianne luce como si fuera a vomitar solo por mirarme.
—Uh, puedes venir si quieres, _______ —dice mi prima.
—No voy a ir a la fiesta. No se cómo voy a decírselo a mamá dejando fuera a mis ex amigas del enredo al mismo tiempo.
Me tomo mi tiempo para masticar la carne.
Antes del accidente yo era una estudiante de tercer año del equipo principal de tenis. Pero ahora como estudiante de último año, ni siquiera podría estar en el equipo del primer año. No es lo que quiero, ya que entonces tendría que vestir esas cortas faldas de tenis. Nunca vestiré una falda de tenis otra vez porque nunca voy a mostrar a nadie mi horrible cicatriz. Además que, como puedo jugar al tenis si ni siquiera puedo caminar en línea recta.
Mientras trago el último fajo de carne, me doy cuenta de que todas están esperando mi respuesta.
Umm…
La ilusionada mirada de mi mamá me hace darme cuenta de que siente mucha pena por mí. Como si importara que ya no seamos amigas. Mamá se preocupa. Tiene que hacer frente a todas las facturas médicas que la aseguradora no cubrió. Mis padres están divorciados y odio sentir que estoy agregándole más estrés. La culpa, como una gran bola de carne asada inmensa, se instala en mi garganta.
Quiero contraerme cuando me escucho decir: —Seguro, suena como algo divertido.
Mamá deja salir un respiro mientras las chicas beben.
—¿Puedes recogerla? —mamá pregunta a mi prima.
—Seguro, tía Linda —dice Sabrina.
Me siento como una niña dependiendo de mi mamá. Especialmente cuando escucho preguntar a mamá —¿A qué hora?
—Creo que a las ocho.
—¡Geeeenial! —dice mamá como el tigre en el comercial del cereal.
¿Cómo voy a salir de esto sin que mi mamá me descubra? No hay manera de que vaya a una fiesta y tenga a todos cayendo como moscas sobre mí. Ya es suficiente malo tener que lidiar con las burlas en la escuela el lunes.
Después de que mamá trae las ensaladas y nos deja solas por dos minutos, Brianne me encandila con una maliciosa sonrisa. —¿Quieres saber las grandes noticias?
¿Noticias? Um, Exactamente yo no se los chismes, últimamente no se ninguno. —¿Es lo de que señor Meyer usa un peluquín? —escuché eso sobre nuestro director de escuela hace un rato.
Brianne ríe. —No, esa es una noticia muy vieja. Estoy hablando de Nick Jonas, será liberado mañana.
¿Qué?
Danielle sumerge el tenedor en el aderezo y pincha un pedazo de lechuga. —La señora Jonas llamó a mi mamá hoy y se lo dijo. Libertad anticipada. Me pregunto si le permitirán volver a la escuela.
¿Libertad anticipada? Se supone que debería estar encerrado por lo menos seis meses más. Tenía un plan perfecto. Salir a España antes de que él volviera. Un profundo dolor agudo sacude mi pecho, me golpea sin darme un respiro, y mis dedos están temblando. Estoy teniendo un mini ataque de pánico, pero tratando de no permitir que nadie más lo sepa.
—¿______, estas bien? —Sabrina pregunta mientras pongo la tarta lejos de mí
No, definitivamente no estoy bien.
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emily
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 2nd 2011, 13:12

Pffff :S Nadie a comentado! D:
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gabiiLovesJB
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 2nd 2011, 13:56

Awww pues a mi si me gusta tu nove :3
espero no la dejes Smile
Yeii primera lectora Smile)
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makeyoumine(Joe Jonas <3)
Nuev@


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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 3rd 2011, 01:02

Lool ese Libro es genial tuve el gusto de leerlo
chica tienes Buen gusto en Literatura, enserio debes
seguir Very Happy

xoxo
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emily
Amiga De Los Jobros!


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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 3rd 2011, 13:40

Awwws Que moninas! (:
Muchas gracias chicaas ♥
Dentro de naada pondree uun capiitulo! ^^
Love you (:
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emily
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 3rd 2011, 15:02

CAPITULO TRES
***
Nick
Como si tener a mi papá mirándome durante todo el camino de St. Charles a Paradise no fuera suficiente tortura, mi madre ha estado retorciendo sus manos desde que salí del DOC esta tarde. Ni siquiera creo que haya mirado en mi dirección ni una vez.
¿Qué diablos se supone tengo que decir? Deja de estar nerviosa, ma. Sí, estoy seguro que eso irá bien. Su hijo es un convicto, un criminal. Me gustaría que dejara de recordármelo constantemente.
Bien, pero eso tomará su tiempo. Nunca destacó por ser una madre cariñosa conmigo.
Cuando pasamos por la Avenida Masey, el parque Paradise está frente de nosotros. Recuerdo que rompí mis dos paletos de leche en la zona de juegos del parque cuando tenía cinco años, y tuve mi primera pelea en la cancha de baloncesto cuando tenía nueve. Eran los viejos días dorados. Ahora, no puedo creer que tenga diecisiete y piense sobre aquellos días dorados.
Una cuadra más adelante llegamos a mi casa con sus dos pisos de ladrillo y sus cuatro columnas que acompañan la puerta principal. Salgo del auto y tomo un profundo respiro.
Estoy en casa.
—Bueno… —papá dice mientras abre la puerta—. Bienvenido a Paradise.
Asiento con la cabeza en lugar de sonreír, el saludo más común a los visitantes en el pueblo. Observo el vestíbulo. La decoración no ha cambiado durante el último año. Puedo verlo al instante.
Curiosamente, no lo siente como un hogar.
Aunque hay un olor familiar. Como el sabor de la manzana. No he olido ese dulce aroma penetrante en lo que me parece una eternidad.
—Yo, uh, estaré en mi habitación —les digo, aunque lo digo como si pidiera permiso. ¿Por qué? no tengo idea. La que solía ser mi habitación, todavía lo es. Entonces, ¿por qué estoy actuando como si este lugar sólo fuera una parada?
Subo las familiares escaleras, pero un sentimiento de claustrofobia me supera y empiezo a sudar. Me atrevo a subir más escaleras y hojeo el pasillo. Mis ojos se posan sobre algo negro apoyado sobre el marco de la puerta de la habitación de mi hermana.
Espero.
Ese algo negro es mi hermana gemela, Leah. No es la simple silueta de mi hermana, es ella en persona. Y está usando solamente el negro. Gótica hasta la medula. Traje negro. Cabello negro, maquillaje negro. Maldición, ella incluso tiene las uñas pintadas de negro. Un escalofrío recorre mi espina dorsal. Es duro creer que esa es mi hermana, parece un cadáver.
Antes de dejar salir otro respiro, Leah se arroja en mis brazos. Entonces grandes ruidos de sollozos salen de su boca, recordándome a mi compañero de celda.
Aún cuando el Juez Farkus me miró con disgusto y me dijo que iba a ser encerrado por un año por mi grave negligencia y mi estupidez al conducir ebrio, yo no dejé salir ni un pitido. Hombre, cuando me hicieron desnudar e hicieron una búsqueda completa en mi cavidad anal, me sentí humillado más allá de la compresión. Y cuando Dino Álvarez, un pandillero del lado sur de Chicago, se acercó a mí durante la hora de ejercicio y me arrinconó en mi segundo día en el DOC casi ensucio mis pantalones. Pero ni una vez en todo ese tiempo lloré.
Acaricio la cabeza de mi hermana, sin saber qué más hacer. Casi no he tenido contacto físico con nadie durante todo el año pasado, y lo ansié cuando me senté solo en mi celda por cerca de trescientos días y noches. Pero ahora, cuando estoy obteniendo el abrazo de mi propia hermana, me siente como si las paredes se estuvieran cerrando sobre mí.
—Necesito acostarme un rato —digo, entonces gentilmente la alejo. Lo que realmente necesito es un respiro de mi vieja/nueva familia en mi vida.
Mientras camino hacia mi habitación, el oscuro piso de madera cruje bajo mis pies, su sonido retumba en mis oídos.
Mi habitación, es la de un niño, pienso para mí. Los trofeos deportivos, mi sable de luz de Anakin Skywalker de Star Wars y un banderín de la Secundaria Paradise está clavado por encima de mi cama, todavía están donde los dejé. Demonios, incluso la foto de Miley en su uniforme de animadora está pegada en mi cabecera como si nosotros aún fuéramos novios. Corté todos los lazos con ella cuando fui arrestado. Miley es una chica acostumbrada a ser el centro de atención y la mimada de sus padres que estaría asqueada con las personas con las que he vivido durante el año pasado. Me podía imaginar su desaire a la novia de Dino Álvarez durante las horas semanales de visita. La última cosa que yo necesitaba en DOC era otro recluso golpeando mi trasero porque tengo una novia que viste ropa de diseñador y carga un bolso de más de doscientos dólares.
El día de visita para mí consistía en mamá retorciendo sus manos nerviosamente y mirándome como si yo fuera algún otro chico, un desconocido, y papá divagando sobre el clima y nada en particular sólo llenando el silencio.
Camino a mi armario, toco un montón de ropa nueva que mamá debió haber comprado para mí. ¿Qué estaba pensando? No hay camisetas y suéteres. En su lugar hay estúpidas, camisas a cuadros propias de soldados. Y en los estantes, todo doblado como en una tienda de Gap, pantalones de diferentes tonos plegados.
Tomo un par y los mantengo frente a mí. Son demasiado pequeños. ¿Cuándo debo darle la noticia de que ya no soy el niño delgado que vivía aquí? Trabajé mi cuerpo durante todos los días el año pasado para volar fuera del nido y defenderme de tipos como Álvarez. Los músculos no solo pesan más, cambian la estructura entera de tu cuerpo, soy más voluminoso.
Sentado en mi escritorio, busco la ventana y miro la casa Armstrong. Mi ventana mira hacia el cuarto de ________
¡_______ Armstrong.!
La chica a la que lisie, y por la cual fui declarado culpable.
Está bien, sé que es injusto. Pero es difícil no querer culparla. Si no fuera por ella yo no habría estado encerrado. He pensado sobre ______ y los eventos previos al accidente más veces durante el año pasado de lo que quiero admitir.
—¿Nick, estás aquí? —papá pregunta, entonces toca.
Es encantador cuando las personas tocan. Yo no he escuchado un toque durante un año. Abro la puerta y le hago un gesto para que entre.
Mi papá camina y cierra la puerta trás él. Todavía tiene la cabeza llena de cabello oscuro y un bigote medido. Él está bien como papá, pero es un cobarde total cuando está junto a mamá.
—Tu mamá invitó a unas pocas de sus amigas para después de la cena —él vacila y añade—, para, uhm, una fiesta de bienvenida.
Un nudo en la parte posterior de mi cuello se empieza a formar. Lo froto. ¿Una fiesta de bienvenida para un chico que acaba de salir de la cárcel? Increíble. —Cancélalo —digo.
Las venas en su cuello se tensan y empiezan a tomar un extraño tono de púrpura. —Escucha, eso es lo que tu madre quiere. Ha pasado mucho este año contigo en la cárcel. Solo… haz lo que quiere y monta un espectáculo para sus amigas. Será más fácil para todos si sigues el juego.
—¿Un espectáculo?
—Sí, pon una sonrisa en tu rostro y complace a las mujeres de su club social. Yo lo hago todo el tiempo —dijo, entonces deja la habitación tan rápido como entró.
Me toma un segundo registrar lo que dijo. ¿Sonrisa? ¿Espectáculo? Siento como he sido transportado a algún set de una película de Hollywood. Pero eso no es una película, es mi vida.
Tomo el sable de luz en mi mano, y lo enciendo. El sonido del láser llena la habitación cuando ondeo el sable como un gran guerrero Jedi. Dios, cómo acostumbraba a gastar horas en imaginar duelos demoniacos con esta cosa cuando era un niño.
Ahora he conseguido un nuevo demonio para pelear.
Uno que yo no puedo hacer desaparecer con ondear un juguete.

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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 5th 2011, 05:25

Omj xk no la seguiste esta buenisimaaaa andaaa siguelaaa Smile bueno me presentare me llamo ale y soy tu nueva y fiel lectora Smile pero tiebes q poner caps yaaa?

SIGUELA!!!!!!!
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 5th 2011, 11:25

CAPITULO CUATRO
***
______
Mi mamá está de pie en la puerta de mi habitación por la tarde, enseñando un par de pantalones de fieltro y una chaqueta. —______, mira lo que compré para ti —la vendedora dijo que todos los adolescentes están vistiendo estos. Son muy, muy modernos.
—Nadie dice moderno ya.
—¿Genial?
Tomo las ropas. Es un conjunto de Juicy Couture, totalmente suave pero nada como mi ropa de Wal-Mart. —Mamá, esto debe haber costado unos cien dólares. Es genial, pero no podemos permitírnoslo.
—No te preocupes por el dinero —dice,—. Hago algo de horas extra en la cena y tengo un pequeño extra este mes. Además, la escuela empieza el lunes y quiero que tengas algo moderno, genial o lo que sea. Pruébatelo —mamá hace un pequeño baile emocionado mientras espera.
Yo quería que se fuera a trabajar así podría llamar a Sabrina y decirle que no iba a la fiesta. —Mamá, son las siete treinta. ¿No crees que el Sr. Reynolds estará enojado si llegas media hora tarde?
Ella sonríe, su emoción no ha disminuido. —Cariño, estoy esperando a que Sabrina te recoja.
Mi estómago se hunde hasta mis rodillas. —¿Por qué?
—Porque me haría tan feliz finalmente verte salir y tener algo de diversión.
Siento toda la presión reuniéndose y entrando en mis pulmones.
Me visto con las prendas de fieltro y tan pronto como mamá me mira, sonríe. —Oh, querida, te ves preciosa. El rosa va bien con tu tez oliva
Tengo que admitirlo, el conjunto es precioso. Pero yo no lo soy. Quizás los pantalones escondan mis horribles cicatrices, ninguna cantidad de dinero puede hacer que un conjunto esconda la torpe inclinación en mi paso. Después de que mamá me mira, cepillo mi fibroso cabello café oscuro y añado maquillaje a lo que llevo. Me encuentro sentada al lado de la puerta, esperando a Sabrina.
—Si tienes algún problema, apunté algunos números de emergencia para ti —me da su móvil y un pedazo de papel—. El primero es el número de la cafetería, el segundo es de la tía Pam, el tercero es la línea de emergencia del Dr. Gerard, y el cuarto es el 911.
Imágenes de España corren a través de mi mente. Ella me trata como si mi cabeza estuviera tan arruinada como mi rodilla. —Venga, ¿el 911? Este está en mi cabeza desde el preescolar.
—Las personas olvidan los números todo el tiempo cuando están bajo estrés, _______
Abro mi bolso de Wal-Mart y meto el papel dentro. —Estaré bien —le aseguro, aunque yo misma no esté tan segura.
—Lo sé. Solo quiero que estés feliz. Y a salvo. Pero si tu pierna te duele o quieres regresar a casa más temprano, dejaré mi trabajo e iré por ti.
De repente eso me golpea. Por qué me está dando la atención que le daría a un bebé recién nacido. —¿Tu sabes que Nick regreso hoy, no es cierto?
Su mirada de ciervo frente a los faros no pasó desapercibida. —Alguien podría haberlo mencionado en la cafetería ayer.
Yo gimo y lamento, —¡Mamáááááá!
—Cariño, no pienses en eso. Sólo mira a otra parte y pretende que los Jonas no existen.
Creo que ahora sería el mejor momento para hablar sobre lo mucho que extraño a mi ex mejor amiga que también pasa a ser ―uno de esos Jonas. Oigo el sonido de una bocina fuera. Es Sabrina.
—Vamos —dice mamá—, y llama cuando estés aquí para saber que estas a salvo, incluso si piensas que estoy siendo sobre protectora o anticuada.
Salgo a la puerta, tratando de contar los días hasta que me vaya a España. Creo que son unos ciento dieciocho días, obviamente no lo bastante pronto. Cuando llego a frente al asiento de mi prima, ella dice, —Lindo conjunto.
Sabrina sabe lo suficientemente bien nuestro problema financiero y mis ropas son un lujo extravagante que no podemos permitirnos. Hace dos años mi papá se fue de viaje de negocio a Texas. Se suponía que sería por cuatro semanas, estaba tratando de convencer a un grupo de inversores de mover sus instalaciones de fabricación de chips digitales a Paradise. Rechazaron su propuesta, pero le ofrecieron un trabajo viajando alrededor del país como su consultor.
En dos años mi papá había estado en Paradise solo tres veces. Una vez para preguntarle a mamá por el divorcio, otra para anunciar que se había casado de nuevo, y la última vez fue después del accidente. Vino por una semana, y se fue. Me dice que es feliz, que quiere que vaya a visitarlo a su nuevo hogar, pero nunca hace ningún gesto. Incluso no estuve en su segunda boda.
—Gracias —recorro con mis dedos la suavidad de los pantalones una vez más.
Y esa es toda nuestra conversación hasta que Sabrina aparca en la calle y nosotras caminamos hacia la casa de Brian Newcomb.
—¿Qué está mal? —pregunta Sabrina—. Estás cojeando más de lo usual. Pensé que tu pierna estaba mejor.
—Estaba… está —pero un espasmo estaba naciendo ahora…
Escucho música rock a todo volumen fuera de la casa de Brian y tomo un profundo respiro. Allí van a estar bailando. Bailar implica movimiento y chocar con otras personas. ¿Qué si me caigo? Peor, ¿Qué si no puedo levantarme y las personas empiezan a reír?
En frente la casa, estoy lista para salir corriendo de vuelta a casa y esconderme en mi habitación hasta que vaya a España. Pero Sabrina ansiosamente abre la puerta antes de que pueda retirarme.
Mientras entramos al vestíbulo, soy hipersensible y consciente de todos los ojos están enfocados en mí. Un escalofrío corre por mi espina dorsal. ¿Podría ser que tengo un grano del tamaño de un aguacate creciendo en mi nariz? ¿Es mi cojeo tan malo? ¿O se trata del chisme que anhelan? De cualquier manera, no me gusta la atención. Haría cualquier cosa por permanecer perdida en un segundo plano para siempre.
—¡Oigan, chicos, esa es _______ Armstrong que regresa de la muerte! —grita un chico del equipo de fútbol.
—Escuché que Nick Jonas también está de regreso —dijo un tipo llamado Ty.
—Eso es lo que he escuchado —digo elocuentemente, sin sentir del todo la elocuencia. No puedo esconderme. ¿saben que quiero? — No es nada —estoy sorprendida de ser capaz de hablar; aunque mi garganta está tratando de cerrarse.
—Pero él casi te mata —dice alguien más. Ni siquiera sé quien lo dijo; la multitud se ha convertido en una gran mancha. Ni siquiera creo que pueda tomar un profundo respiro ahora que lo quisiera.
—Fue hace un año. Eso está terminado —trago. Ser valiente no es tan fácil como parece. Especialmente cuando tu corazón está corriendo más rápido que la música, que ahora ha pasado a segundo plano. Música suertuda.
—¿Cómo puede ser? ¿No estuviste en una silla de ruedas, como por, cuatro meses?
Ciento veintitrés días para ser exactos, ¿pero quién está contando? —Supongo.
—Gente, denle espacio para respirar —me vuelvo hacia la voz. Es Miley. La antigua novia de Nick. Nosotras solíamos estar en los mismos círculos, pero no fuimos nunca cercanas. Ella me recuerda a una falsa, muñeca de plástico. Para mi sorpresa ella coge mi brazo y me saca hacia el patio trasero. Con mi cojera es difícil mantener el paso de ella sin tropezar con mi propios pies, pero ella parece no darse cuenta. O preocuparse.
—¿Lo has visto? —pregunta en un susurro.
Por un segundo estoy confundida. Miley es popular, alguien a quien nadie puede ignorar. ¿Pero no estoy realmente aquí, cierto? Seguro, mi cuerpo está. Pero mi serenidad está de vuelta a casa, en mi habitación donde puedo esconderme del pasado y los recuerdos del accidente.
Miley me sacude, y yo estoy de vuelta en la fiesta.
—¿Lo viste? —pregunta. Por la forma que en que me mira, tu pensarías que sus ojos eran dardos.
—¿A quién?
Ella está molesta, su rizado y rubio cabello rebota con cada movimiento de su cabeza, haciendo hincapié en su estado de ánimo como puntos de exclamaciones. —A Nick.
—No.
—Pero él vive justo a tu casa—me dice casi desesperadamente, sus dedos estrechándose contra mis pequeñas rendijas.
—¿Y qué? —yo nunca hice clic con Miley. Ella lo sabe, yo lo sé. No muchos otros lo saben; nosotras hemos sido muy buenas fingiendo que estábamos en la misma onda. Lo siente como un enfrentamiento, me reta por la información que quiere y cree que tengo. Pero yo no la tengo, así que ni siquiera tengo la satisfacción de esconderle la información.
Brian asoma su cabeza por la puerta. —¿Miley, que estás haciendo aquí afuera? Ven y sálvame de tener que jugar a girar la botella.
Miley va de mí a Brian, entonces se voltea. —Ya voy —dice, sacudiéndose el cabello una vez más con un movimiento de cabeza, antes de entrar a la casa. Dejándome sola. Afuera.
Estoy bien sola. Estoy acostumbrada a estar sola. Estar sola es cómodo para mí, es tranquilo y no exige estar feliz o satisfecha o… ninguna pregunta. Trato de no pensar en lo que era cuando no estaba sola, cuando yo era una parte integral del escenario social. Cuando Miley y yo no éramos enemigas o amigas, pero estábamos con las mismas personas. E incluso si no estábamos en igualdad social, al final estábamos en el mismo campo del juego social.
Los encuentros no habrían sido lo mismo sin mí.
Ahora no son lo mismo conmigo.
Me siento en una silla junto a la piscina. Unos pocos minutos después la fiesta se ha multiplicado y las personas comienzan a congregarse y bailar en el patio. Yo todavía estoy sola, pero dentro de la multitud.
Brianne está agarrada a Drew Wentworth, el capitan del equipo de la secundaria. Sus manos están sobre ella mientras bailan juntos una canción lenta a todo volumen.
Danielle y Sabrina están acurrucadas en la esquina, chismeando y riendo. Después de un tiempo algunos chicos las empujan hacia el patio y empiezan a bailar con ellas. La escena me recuerda a todos esos reality shows de adolescentes de California. Estoy completamente fuera de lugar vistiendo un conjunto rosa de Juicy Couture. Abro mi bolso, miro los números de emergencia que mi mamá me dio solo para estar segura de que aún estaban allí, entonces cierro el bolso de nuevo. Sin duda, convertirse en una marginada cuando antes eras popular, no se considera una emergencia, ¿cierto?
Miley y Brian empiezan a montar su propio espectáculo público de baile sobre en trampolín después de ponerse los trajes de baño. Todos se reúnen alrededor, cantando para que la pareja salga. Miley ama la atención, está acostumbrada. Su familia ha sido propietaria de la mayor parcela de Paradise en los últimos doscientos años. Su papá ha sido el alcalde en los últimos diez años, y su abuelo era el alcalde anterior. Algunas chicas nacieron para tenerlo todo.
De pronto un grupo de estudiantes salieron de la casa vistiendo trajes de baño. Danielle se acerca a mí. —¿Has traído un traje? Sabrina y yo vamos a cambiarnos en la habitación de Brian.
Si yo saliera vistiendo un traje de baño mostrando todas mis cicatrices, probablemente despejaría el lugar. —Mi doctor dice que no puedo nadar todavía —miento.
—Lo siento. Yo no lo sabía.
—No hay problema —digo, sacando el celular.
Mientras Danielle y Sabrina suben las escaleras, cojeo a la puerta y marco el número del trabajo de mi mamá.
—Comedor de la Tía Mae. ¿Puedo ayudarlo?
—Hola, mamá, soy yo.
—¿Estás bien? —pregunta.
—Estoy bien. Teniendo una juerga —digo mientras cojeo lejos de la casa de Brian y empiezo a bajar la calle. Yo no sé a dónde voy. A algún lugar privado… silencioso… donde yo no tenga que pensar sobre lo que estoy extrañando. Un lugar donde pueda cerrar mis ojos y concentrarme en mi futuro.
Un futuro sin Paradise.
Puedo imaginar la sonrisa en el rostro de mi mamá mientras dice, —Mira… y tú estabas preocupada de que no encajarías. ¿No te sientes tonta ahora?
—Absolutamente —¿la verdad? Me siento absolutamente tonta de tener que mentir a mamá.

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emily
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 5th 2011, 11:27

Bienvenida ale JB jonatica! (:
Graciias por leer! ^^
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Noviembre 6th 2011, 17:45

OMJ ESTA BUENISIMAA ME GUSTAA MUCHO TU NOVEE Wink VAMOSSS SIGUELAAAA SIIIIIIIIIIIII SIGUELAAA! YA AHORA EN ESTE MISMO MOMENTO JAJAJ OKNO SIGUELA PRONTO Smile
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Diciembre 2nd 2011, 09:54

new reader!!
acabo d empezar a leer tu nove
y ya me encanta cheers
me llamo Pamela
siguela cuando puedas please Wink
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Diciembre 10th 2011, 05:28

siguela pronto please bounce
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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Diciembre 21st 2011, 06:47

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MensajeTema: Re: Dejando el paraíso, Nick y tú (Adaptación)   Hoy a las 21:24

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