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 crepusculo (adaptacion Joe y tu )

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kelilovejoe
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MensajeTema: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Octubre 28th 2011, 14:54

hola ya habia enpesado a escribir esta historia pero tube algunos ploblemas y ya no lña pude segir pero ya regrese y aunque no les boy a poder actualisar a diario les prometo que cuandio actu lise les boy a adelantar lo mas que pueda bueno aparte que la otra no me gusto como estab asi que espero que les guste y no sean muy duras conmigo por favor en un ratito les subo el prefacio y la primera parte el cap 1 sin mas por el momento me despido y les mando un beso
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kelilovejoe
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Octubre 28th 2011, 15:21

Nunca me había detenido a pensar en como iba a morir, aun que me habían sobrado los motivos en los últimos meses, pero no hubiera imaginado algo parecido a esta situación incluso de haberlo intentado.
Con la respiración contenida, contemple fijamente los ojos obscuros del cazador al otro lado de la gran habitación. Este me devolvió la mirada complacido.
Seguramente, morir en lugar de otra persona, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar. Incluso noble. Eso debería contar algo.
Sabia que no afrontaría la muerte ahora de no haber ido a Forks, pero, aterrada como estaba, no me arrepentía de esta decisión. Cuando la vida te ofrece un sueño que supera ampliamente cualquiera de tus expectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión.
El cazador sonrió de forma amistosa cuando avanzo con aire despreocupado para matarme.

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kelilovejoe
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Octubre 31st 2011, 15:02

PRIMER ENCUENTRO (1/10)

Mi madre me llevo al aeropuerto con las ventanillas del coche abiertas. En Phoenix la temperatura era de veinticuatro grados y el cielo de un azul perfecto y despejado. Me había puesto mi blusa favorita, sin mangas y con broches de presión blancos; la llevaba como gesto de despedida. Mi equipaje de mano era un impermeable.
En la península de Olympic, al norte del estado de Washington, existe un pueblecito llamado Forks cuyo cielo casi siempre permanece nublado. En esta insignificante localidad llueve más que en cualquier otro sitio de los estados unidos.
Mi madre se escapo conmigo de aquel lugar y de sus tenebrosas y sempiternas sobras cuando yo apenas tenia unos meses.
Me había visto obligada a pasar allí un mes cada verano hasta que por fin me impuse al cumplir los catorce años; así que, en vez de eso, los tres últimos años, Charlie, mi padre, había pasado sus dos semanas de vacaciones conmigo en California.
Y ahora me exilaba a Forks, un acto que me aterraba, ya que detestaba el lugar.
Adoraba Phoenix. Me encantaba el sol, el calor abrazador y la vitalidad de una ciudad que se extendía en todas las direcciones.
Renée;_____________(tn) no tienes por que hacerlo.
Mi madre y yo nos parecíamos muchos, salvo por el palo corto y las arrugas de la risa. Tuve un ataque de pánico cuando contemple sus ojos grandes e ingenuos ¿Cómo podía permitir que se las arreglara sola, ella era tan cariñosa, caprichosa y atolondrada? Ahora tenia a Phil, por supuesto, por lo que probablemente se pagarían las cuentas, habría comida en el refrigerador y gasolina en el deposito del coche, y podría recurrir a el cundo se encontrara perdida, pero aun así…..
Tú; es que quiero ir.
Renée; saluda a Charlie de mi parte.
Tú; si, lo are.
Renée; te veré pronto puedes regresar a casa cundo quieras. Volveré tan pronto como me necesites.
Pero en sus ojos vi el sacrificio que le significaba esa promesa.
Tu; no te preocupes por mi, todo ira de maravilla te quiero mamá.
Me abrazo con fuerza durante un minuto; luego, sibí al avión y ella se fue.
Para llegar a Forks tenía por delante un vuelo de cuatro horas de Phoenix a Seattle y desde allí a Port Ángeles una hora más en avioneta y otra más en coche. No me desagrada volar pero me preocupa pasar una hora en el coche con Charlie.
Lo cierto es que Charlie había aceptado bastante bien todo aquello. Parecía realmente complacido de que por primera ves fuera a vivir con el de forma más o menos permanente. Ya me había inscrito en la escuela y me iba a ayudar a comprar un coche.
Pero estaba convencida de que iba a sentir incomoda en su compañía. Ninguno de los dos éramos muy habladores que digamos, y, de todos modos, tampoco tenia que contarle. Sabia que mi decisión lo hacia sentirse un poco confuso, ya que, al igual que mi madre, yo nunca había ocultado mi aversión por Forks.
Estaba lloviendo cuando el avión aterrizó en Port Angeles. No lo considere un presagio, simplemente era inevitable. Ya me había despedido del sol.
Charlie me esperaba en la patrulla, lo cual no me extraño. Para las buenas gentes de Forks Charlie es el jefe de policía Swan. La principal razón de quererme comprar un coche, a pesar de los escasos de mis ahorros, era que me negaba rotundamente a que me llevara por todo el pueblo en un coche con luces azules y rojas en el techo. No hay nada que haga más lenta la velocidad del tráfico que un poli.
Charlie me abrazo torpemente con un solo brazo mientras bajaba a trompicones las escalerillas del avión.
Charlie; me alego de verte, _____________(tn). Apenas as cambiado ¿Cómo está Renée?
Tu; Mamá esta bien. Yo también me alegro de verte papá.
Traía pocas maletas. La mayoría de mi ropa de Arizona era demasiado ligera para llevarla en Washington. Mi madre y yo habíamos echo un fondo común con nuestros recursos para complementar mi guardarropa de invierno, pero, a pesar de todo era escaso. Todas cupieron fácil mente en la cajuela de la patrulla.
Charlie; localice un coche perfecto para ti, y muy barato.




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kelilovejoe
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Octubre 31st 2011, 15:07

bueno chicas ya le subi el primer capitulo por favor comenten y diganme queles parese es que la verdad es que si no me disen que les parese no se si segila o no porfa o si no les gusta solo diganmelo ¿ok'? bueno me tengo que ir pero les prometo que el proximo lunes les subo mas solo puedo actulisar los lunes asi que ese dia ba ser el que boy a estar subiendo bueno cuidense y les mando un beso
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Febrero 7th 2012, 01:00

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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Octubre 24th 2012, 15:57

Primer encuentro (2/10)

Anuncio una vez que nos pusimos los cinturones de seguridad.

Tú; ¿Qué tipo de coche?

Desconfié de la firma en que había dicho “un coche perfecto para ti” en lugar de simplemente “un coche perfecto”.

Charlie; bueno es una pickup Chevy, para ser exactos.

Tú; ¿Dónde la encontraste?

Charlie; ¿te acuerdas de Billy Black, el que vivía en la Push?

La Push es una pequeña reserva india situada en la costa,

Tu; no

Charlie; solía venir de pesca con nosotros durante el verano.

Me explico, por eso no me acordaba de él se me daba bien olvidar cosas dolorosas e innecesarias.

Charlie; ahora está en una silla de ruedas, por lo que no pude conducir me propuso venderme su camioneta, es una ganga.

Continúo Charlie cuando no respondí.

Tu; ¿de qué año es?

Por la forma en que le cambio la cara, supe que no era la pregunta que quería oír,

Charlie; bueno Billy a realizado barios arreglos en el motor. En realidad, tampoco tiene tantos años.

Esperaba que no me subestimara tanto para creer que iba a dejar pasar el tema así nada más.

Tu; ¿cundo la compro?

Charlie; en 1984… creo.

Tu; ¿era nuevo entonces?

Charlie; en realidad, no. Creo que era nuevo a principios de los sesenta, o a lo mejor finales de los cincuenta.

Confesó con timidez,

Tu;¡papá! ¡Por favor! No sé nada de coches no podría arreglarlo si se descompusiera y no me puedo permitir pagar un taller.

Charlie; nada de eso (tn)________, el cacharro funciona a la mil maravillas. Hoy en día no los fabrican tan buenos.

El cacharro, repetía para mis adentros. Al menos tenía posibilidades como apodo.

Tu; ¿y qué entiendes por barato?

Después de todo, ese el punto en el que yo no iba a ceder.

Charlie; bueno cariño, te lo compre como regalo de bienvenida.

Charlie me miro de reojo con rostro expectante. Vaya. Gratis.

Tu; no tenias que hacerlo, papá, iba a comprarme un coche.

Charlie; no importa. Quiero que estas a gusto aquí.

Charlie mantenía la vista fija en la carretera mientras hablaba. Se sentía incomodo al expresar sus emociones en vos alta.
Yo lo había heredado del él, de ahí que también miraba hacia la carretera cundo le respondí:

Tu; es estupendo, papá. Gracias. Te lo agradezco deberás.

Resultaba innecesario añadir que era imposible estar a gusto en Forcks, pero él no tenía por qué sufrir conmigo. Y a caballo regalado no le veas los dientes, ni el motor.

Charlie; bueno de nada. Eres bienvenida.

Mascullo avergonzado por mis palabras de agradecimiento.
Intercambiamos unos pocos comentarios más sobre tiempo, que era húmedo, y básicamente esa fue toda la conversación. Miramos atreves de las ventanillas en silencio.
El paisaje era hermoso, presupuesto, no podía negarlo. Todo era color verde: los arboles, los troncos cubiertos de musgo, el dosel de las ramas que colgaban del mismo, el suelo cubierto de helechos. Incluso el aire que se filtraba entre las hojas tenía un matiz de verdor.
Era demasiado verde, un planeta alienígena.
Finalmente llegamos al hogar de Charlie. Vivía en una casa pequeña de dos habitaciones que compro con mi madre durante los primeros días de su matrimonio. Esos fueron los únicos días de su matrimonio, los primeros. Allí, estacionado en la calle delate de una casa que nunca cambiaba, estaba mi nueva camioneta; bueno, nueva para mí. La pickup era de un rojo desvaído, con guardafangos grandes, redondos y de aspecto bulboso. Para mi sorpresa me encanto. No sabía si funcionaria, pero podía imaginarme al volante. Además, era uno de esos modelos de hierro solido que jamás sufren daño, la clase de vehículos que ves en un accidente de tráfico con la pintura intacta y rodeado de los trozos del coche extranjero que acaba de destrozar.

Tu; ¡caramba, papá! ¡Me encanta! ¡Gracias!

Ahora el día de mañana parecía bastante menos terrorífico. No me vería en la disyuntiva de caminar tres kilómetros bajo la lluvia hasta la escuela o dejar que el jefe de la policía me llevara en la patrulla.

Charlie; me alegra que te guste.

Dijo Charlie con vos áspera, nuevamente avergonzado.
Subí todas mis cosas hasta el primer piso requiriendo un solo viaje escalera arriba, tenía la habitación de la cara oeste, la que daba al patio delantero. Conocía bien la habitación había la mía desde que nací. El suelo de madera, las paredes pintadas de azul claro, el techo de dos aguas, las cortinas de encaje ya amarillentas flanqueando las ventanas… todo aquello formaba parte de mi infancia. Los únicos cambios que se había introducido Charlie se limitaron a sustituir la cuna por una cama y añadir un escritorio cuando crecí. Encima de esta había una computadora de segunda mano con el cable del modem engrapado al suelo hasta la toma del teléfono. Más próxima.
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Octubre 24th 2012, 16:05

hola chicas ya regrese con esta nove solo les aviso que voy a actualizar un día si y uno no por que también tengo que subir en mi otra nove, y no pudo actualizar las dos el mismo día por que no me dejan estar mucho en compu, osea que en esta voy a subir hasta el viernes , y les prometo que ya no la voy a abandonar discúlpenme por abandonarla tanto tiempo. bueno chocas, les subo el viernes cuídense
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Noviembre 2nd 2012, 12:24

Primer encuentro (3/10)

Mi madre lo había estipulado de ese modo para que estuviéramos en contacto con facilidad. La mecedora que tenía desde niña aun seguía en el rincón.
Solo había un pequeño baño, en lo alto de la escalera, que debía compartir con Charlie. Intente no darle muchas vueltas al asunto.
Una de las cosas buenas que tiene Charlie es que no se queda revoloteando a tu alrededor. Me dejo sola para que deshiciera mis maletas y me instalara, una hazaña que hubiera sido absolutamente imposible para mi madre. Resulta genial estar sola, no tener que sonreír ni poner buena cara; fue un respiro que me permitió contemplar a través del cristal la cortina de lluvia con desaliento y derramar algunas lágrimas. No estaba de humor para llorar largo y tendido. Eso podía esperar hasta que me acostara y reflexionara sobre lo que me aguardaba al día siguiente.
La aterradora matricula de estudiantes de la escuela de Forcks era de solo trescientos cincuenta y siete, ahora trescientos cincuenta y ocho. Solamente en tercer año en mi escuela de Phoenix había más de setecientos alumnos. Todos los jóvenes de por aquí se habían creado juntos y sus abuelos habían aprendido a caminar juntos. Yo sería la chica nueva de la gran ciudad, una curiosidad, un bicho raro.
Tal vez podría usar eso a mi favor si tuviera el aspecto que se espera de una chica de Phoenix, pero físicamente no encajaba en modo alguno. Debería ser alta, rubia, de tez braseada, una jugadora de voleibol o quizás una animadora, todas esas cosas propias de quienes viven en el Valle del Sol. Por el contrario, mi piel era blanca como el marfil a pesar de las muchas horas de sol en Arizona, sin tener siquiera la escusa de unos ojos azulea o un pelo rojo. Siempre he sido delgada pero más bien flacucha y, desde luego, no una atleta. Me faltaba la coordinación suficiente para practicar deportes si hacer el ridículo o dañar a alguien, a mi misma o cualquiera que estuviera demasiado cerca.
Después de colocar mi ropa en el viejo tocador de mi madera de pino, me lleve el neceser al baño para hacerme tras un día de viaje. Contemple mi rostro en el espejo mientras me cepillaba el pelo enredado. Tal vez se debía a la luz, pero ya tenía un aspecto más cetrino y menos saludable. Puede que tenga una piel bonita, pero es muy clara, casi traslucida, por lo que su apariencia depende del color del lugar y en Forcks no había color alguno.
Mientras me enfrentaba a mi pálida imagen en el espejo, tuve que admitir que me engañaba a mí misma. Jamás encajaría y no solo por mis características físicas. Si no me había hecho un huequito en una escuela de tres mil alumnos ¿Qué posibilidad iba a tener aquí?
No sintonizaba bien con la gente de mi edad, bueno, lo cierto es que no sintonizaba con la gente. Punto. Ni siquiera mi madre, la persona con la que tenía más proximidad, estaba en armonía conmigo; no íbamos por el mismo carril. A veces me preguntaba si veía las cosas como el resto del mundo. Tal vez la cabeza no me funcionaba como es debido.
Pero la causa no importaba, solo el efecto. Y mañana seria más que el comienzo.

Aquella noche no dormí bien, ni siquiera cuando deje de llorar. El siseo constante de la lluvia y el viento sobre el techo no aminoraba jamás, hasta convertirse en un ruido de fondo. Me tape la cabeza con la vieja y descolorida colcha y luego añadí la almohada pero no pude conciliar el sueño antes de media noche, cuando al fin la lluvia se convirtió en fino chipi- chipi.
A la mañana siguiente lo único que veía a través de la ventana era una densa niebla, y sentí que la claustrofobia se apoderaba de mí. Aquí nunca se podía ver el cielo, parecía una jaula.

El desayuno con Charlie se desarrollo en silencio. Me deseo suerte en la escuela y le di las gracias, aun sabiendo que sus esperanzas eran vanas. La buena suerte solía esquivarme. Charlie se marcho primero directo a la comisaria, que era su esposa y su familia. Examine la cocina después de que se fue, todavía sentada en una de las sillas, ninguna de ellas a juego, junto a la vieja mesa cuadrada de roble. La cocina era pequeña, con paneles obscuros en las paredes, gabinetes amarillo chillón y un suelo de linóleo blanco. Nada había cambiado. Hacía dieciocho años mi madre había pintado los armarios con la esperanza de introducir un poco de luz solar en la casa. Había una pequeña hilera de fotos encima de la pequeña chimenea de la sala, que colindaba con la cocina y era del tamaño de una caja de zapatos. La primera foto era la de la boda de Charlie con mi madre en las vegas, y luego la que nos tomo a los tres una amable enfermera del hospital donde nací, seguida de una sucesión de mis fotografías escolares hasta el año pasado. Verlas me resultaba muy embarazoso. Tenía que convencer a Charlie que las pusiera en otro sitio, al menos mientras yo viviera aquí.
Era imposible permanecer en aquella casa y no darse cuenta de que Charlie no se había repuesto de la partida de mi madre. Eso me hiso sentir incomoda.
No quería llegar demasiado temprano a la escuela pero no podía permanecer en la casa más tiempo, por lo que me puse el impermeable.
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Noviembre 2nd 2012, 12:29

Primer encuentro (4/10)

Tan grueso que recuerdan a uno de esos trajes que se emplea en caso de peligro biológico, y me encamine hacia la llovizna. Aun chispeaba, pero no lo bastante para que me calara mientras buscaba las llaves de la casa, que siempre estaba escondida debajo del alero que había junto a la puerta, y cerrar. El ruido de mis botas de agua nuevas resultaba desquiciante. Añoraba el crujido habitual de la grava al caminar. No pude detenerme a admirar de nuevo el vehículo como deseaba, y me apresure a escapar de la neblina que se arremolinaba sobre mí cabeza y se agarraba al pelo por debajo de la capucha.
Dentro de la cabina estaba cómoda y seca. Era obvio que Charlie o Billy debían de haberla limpiado, pero la tapicería café de los asientos aun olía tenue mente a tabaco, gasolina y menta. La pickup arranco fácilmente a la primera, con gran alivio por mi parte, aunque en medio de un gran estruendo, y luego hiso mucho ruido mientras avanzaba. Bueno, un pickup tan antiguo tenía que tener algún defecto. La anticuada radio funcionaba, un añadido que no me esperaba.
Fue fácil encontrar la escuela pese a no haber estado antes. El edificio se hallaba, como casi todos los demás en el pueblo, junto a la carretera. No resultaba obvio que fura una escuela, solo me detuve gracias al cartel que indicaba que se trataba la escuela de Forcks. Se parecía al conjunto de casas de intercambio en época de vacaciones construida con ladrillos de color rojo. Había tantos árboles y arbustos que a primera vista no podía verlo en su totalidad. ¿Dónde estaba el ambiente?, me pregunte con nostalgia. ¿Dónde estaban las alambradas y los detectores de metales? Me estacione frente el primer edificio, encima de cuya entrada había un cartelito que decía “oficina principal”. no vi otros coches allí, por lo que estuve segura de que estaba en zona prohibida, pero decidí que iba a pedir indicaciones en lugar de andar dando vueltas como una tonta. De mala gana Salí del auto calientito y recorrí un sendero flaqueado por cestos de color obscuro. Respire hondo antes de abrir la puerta. En el interior había más luz y hacia más calor de lo que esperaba. La oficina era pequeña; con sillas plegables acolchonadas, una vasta alfombra con motas anaranjadas, noticias y premios pegados sin orden ni concierto en las paredes y un gran reloj que hacia tictac de forma ostensible.
Las plantes crecían por doquier en sus masetas de platico, por si no hubiera suficiente vegetación fuera.
Un mostrador alargado dividía la habitación en dos. Con sestas de metálicas llenas de papeles encima y anuncios de colores chillones pegados en el frente. Detrás del mostrador había tres escritorios. Una pelirroja regordeta con lentes se sentaba detrás de uno de ellos. Llevaba una camiseta morada que, de inmediato me hizo sentir que yo iba demasiado elegante. La mujer pelirroja levanto la vista.

Mujer; ¿te puedo ayudar en algo?
Tu; soy (tn)_______________, Swan.

Le informe, y de inmediato advertí en su mirada un atisbo de reconocimiento. Me esperaban. Sin duda, había sido el centro de los chismorreos. La hija de la caprichosa ex mujer del jefe de policía al fin regresaba a casa.

Mujer; por supuesto.

Rebusco entre los documentos precariamente apilados hasta encontrar los que buscaba.

Mujer; precisamente aquí tengo el horario de tus clases y un plano de escuela.
Trajo varias hojas al mostrador para enseñármelas. Repaso todas mis clases y marco el camino más idóneo para cada una; en el plano, me entrego el comprobante de asistencia para que lo firmara cada profesor, y se lo devolviera el finalizar de las clases. Me dedico una sonrisa y, al igual que Charlie, me dijo que esperaba que me gustara Forks. Le devolví la sonrisa más convincente posible.
Los demás estudiantes empezaban a llegar cuando regrese a la pickup, me uní a la fila de coches y conduje hasta el otro lado de la escuela. Fue un alivio comprobar que casi todos los vehículos tenían aun más años que el mío; ninguno era ostentoso. En Phoenix vivía en una de los pocos barrios pobres de Paradise valley. Era habitual ver una Mercedes nueva o un Porsche en el estacionamiento de los estudiantes. El mejor coche que allí había era un flamante volvo, y destacaba. Aun así apague el motor en cuanto me estacione en una plaza libre para que el estruendo no atrajera la atención de los demás sobre mí. Examine el plano en la camioneta, intentando memorizarlo con la esperanza de no tener que estarlo consultando todo el día. Lo guarde en la mochila, me la eche al hombro y respire hondo. Puedo hacerlo, me mentí sin mucha convicción, nadie me va a morder. Al final suspire y Salí del coche. Mantuve la cara escondida bajo la capucha y camine hasta la acera abarrotada de jóvenes. Observe con alivio que mi sencilla chaqueta negra no llamaba la atención.
Una vez pada la cafetería, el edificio número 3 resultaba fácil de localizar, ya que había un gran “3” pintado en negro sobre un fondo blanco con forma de cuadrado en la esquina del lado este. Note que mi reparación se acercaba a hiperventilación al aproximarme a la puerta. Para normalizarla contuve el aliento, ye entre detrás de dos personas que llevaban impermeables de estilo unisex.

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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Noviembre 2nd 2012, 12:30

Primer encuentro (5/10)

El aula era pequeña, los alumnos que tenía delante se detenían en la entrada para colgar sus abrigos en unas perchas; había varias. Los imite. Se trataba de dos chicas, una rubia de tez claro como la porcelana, y otra, también pálida, de pelo castaño claro. Al menos mi piel no sería nada excepcional aquí.
Entregue el comprobante al profesor, un hombre alto y calvo al que la placa que destacaba sobre su escritorio identificaba como, Sr Mason. Se quedo mirándome embobado al leer mi nombre, pero no me dedico ninguna palabra de aliento, y yo, por supuesto, me puse colorada como un tomate. Pero al menos me envió a un pupitre vacio al fondo del salón si presentarme al resto de los compañeros. A estos les resultaba difícil al estar sentada en la última fila, pero se las arreglaron para lograrlo. Mantuve la vista clavada en la lista de lectura que me había entregado el profesor. Era bastante básica: Bronte, Shakespeare, Chauser, Faulkner. Los había leído todos, lo que resultaba cómodo…… y aburrido. Me pregunte si mi madre me enviaría la carpeta con los antiguos trabajos de clase o si creería que la estaba engañando. Recree nuestra discusión mientras el profesor continuaba en su discurso. Cuando sonó el zumbido casi nasal de timbre, un chico , flacucho, con acné y pelo grasiento, se inclino desde un pupitre al otro lado del pasillo para hablar conmigo.

Chico; tú eres (tn)__________, ¿verdad?

Tu; si.

En un radio de tres sillas, todos se volvieron para mirarme.

Chico; ¿Dónde tienes la siguiente clase?

Pregunto, tuve que comprobarlo, con el programa que tenía en la mochila.

Tu; he….. Historia con Jefferson, en el edificio seis.

Mirara hacia donde mirara había ojos curiosos por doquier.

Chico; voy al edificio cuatro, podría mostrarte el camino, me llamo Eric.

Demasiado amable sin duda sonreí con timidez.

Tu; gracias.

Recogimos nuestros abrigos, y nos adentramos en la lluvia, que caía con más fuerza. Hubiera jurado que varias personas nos seguían lo bastante cerca para escuchar con disimulo. Esperaba no estar volviéndome paranoica.
Eric; bueno, es muy distinto de Phoenix ¿he?

Tú; mucho.

Eric; allí no llueve a menudo ¿verdad?

Tu; tres o cuatro veces al año.

Eric; vaya, no me lo puedo imaginar.

Tu; hace mucho sol.

Eric; no te ves muy broceada.

Tu; es la sangre alvina de mi madre.
Me miro con aprensión. Suspire. No parecía que las nubes y el sentido del humor combinaran demasiado bien. Después de estar barios meses aquí, habría olvidado como ampliar el sarcasmo.
Pasamos junto a la cafetería de camino a los edificios de la zona sur, cerca del gimnasio, Eric me acompaño hasta la puerta, que podía identificar si ningún problema.

Eric; en fin suerte. Tel ves coincidamos en alguna otra clase.

Dijo cundo rose el pica porte. Parecía esperanzado. Le dedique una sonrisa que no comprometía a nada y entre.
El resto de la mañana trascurrió de forma similar. Mi profesor de trigonometría, al que hubiera odiado de todos modos por la materia que enseñaba, fue el único que me obligo a permanecer delante de toda la clase para presentarme a mis compañeros. Balbucee, me sonroje y tropecé con mis propias botas al volver a mi pupitre. Después de dos clases, empecé a reconocer varias caras en cada materia. Siempre había alguien con más valor que los demás que se prestaba y me preguntaba si me gustaba Forks. Procure actuar con diplomacia, pero por lo general mentí mucho. Al menos, no necesite el plano.
Una chica se sentó a mi lado en clase de Trigonometría como de español, y me acompaño a la cafetería para almorzar. Era muy pequeña , barios centímetros por debajo de mi uno sesenta, pero casi alcanzaba mi estatura gracias a su obscura melena de risos alborotados. No me acordaba de su nombre por lo que me limite a sonreír, mientras parloteaba sobre los profesores y las clases. Tampoco intente comprenderlo todo. Nos sentamos al final de una larga mesa con varias de sus amigas, a quienes me presento. Se me olvidaron los nombres de todas en cuanto los pronuncio. Parecía orgullosa por tener el valor de hablar conmigo. El chico de la clase de lengua y literatura Eric me saludo desde el otro lado de la cafetería. Y allí estaba, sentada en el comedor, intentando entablar conversación, con seis desconocidas llenas de curiosidad cuando los vi por primera vez.
Se sentaban en un rincón de la cafetería, al otro extremo de donde yo me encontraba. Eran cinco. No platicaban ni comían pese a que todos tenían una charola de comida. No me miraban de forma estúpida como casi todos los demás, por lo que no había peligro; podía estudiarlos si temor a encontrarme, con un par de ojos excesivamente interesados. Pero no fue eso lo que atrajo mi atención.
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Noviembre 2nd 2012, 15:59

Primer encuentro (6/10)

No se parecían lo más mínimo a ningún otro estudiante. De los tres chicos, uno era fuerte, tan musculoso que parecía un verdadero levantador de pesas, y de pelo obscuro y rizado. Otro más alto y delgado, era igualmente musculoso y tenía el cabello color miel. El último era desgarbado, menos corpulento, y su pelo castaño dorado estaba despeinado. Tenía un aspecto más juvenil que los otros dos, que podrían estar en la universidad o incluso ser profesores aquí en lugar de estudiantes.
Las chicas eran dos polos opuestos. La más alta era escultural. Tenía una figura preciosa, del tipo que se ve en la portada del número dedicado a trajes de baño de la revista sport illustrated, y con que todas las chicas pierden buena parte de su autoestima solo por estar cerca. Su pelo rubio caía en cascada hasta la mitad de su espalda. La chica baja tenía aspecto duendecillo de facciones, un fideo. Su pelo corto era rebelde con cada punta señalando en direcciones distintas, y de un negro intenso.
Aun así, todos se parecían muchísimo. Eran blancos como la cal, los estudiantes mas pálidos de cuantos vivían en aquel pueblo sin sol. Más pálidos que yo, que soy albina. Todos tenían ojos obscuros, a pesar de las diferentes gamas de colores de los cabellos, y ojeras lilas, similares al mirado de los hematomas. Era como si todos tuvieran insomnio, o se estuvieran recuperando de una fractura de nariz, aunque sus narices, al igual que el resto de sus facciones, eran rectas, perfectas, simétricas. Pero nada de eso era el motivo por el cual no conseguía apartar la mirada.
Continúe mirándolos, porque sus rostros, tan diferentes y tan similares al mismo tiempo, eran de una belleza inhumana y devastadora. Eran rostro como nunca esperas ver, excepto tal vez en las páginas retocadas de alguna revista de moda. O pintadas por artistas antiguos, como el semblante de un ángel. Resultaba difícil decir quién era más bello, tal vez la rubia perfecta o el de pelo castaño dorado. Los cinco desviaban la vista los unos de los otros, también del resto de los estudiantes y de cualquier otra cosa, hasta donde pude colegir. La chica más pequeña se levantó con la charola, el refresco sin abrir, la manzana sin morder, y se alejo con trote graciál, veloz, propio de un corcel desbocado. Asombrada por sus pasos de ágil bailarina, la contemple vaciar su charola y deslizarse por la puerta trasera a una velocidad superior a lo que había considerado posible. Mire rápidamente a los demás que permanecían sentados, inmóviles.

Tú; ¿Quiénes son esos?

Pregunte a la chica de la clase de español, cuyo nombre se me había olvidado.
Y de repente mientras ella alzaba los ojos, para ver a quien me refería, aunque probablemente ya lo supiera por la entonación de mi vos, el más delgado y de aspecto más juvenil la miro. Durante una fracción de segundo se fijo en mi vecina, y después sus ojos obscuros se posaron sobre los míos.
El desvió la mirada rápidamente, aun más deprisa que yo, ruborizada de vergüenza. Su rostro no denotaba interés alguno en esa merada furtiva; era como si mi compañera hubiera pronunciado su nombre y el, pese haber decidido no reaccionar previamente, hubiera levantado los ojos en una involuntaria respuesta.
Avergonzada, la chica que estaba a mi lado se rio tontamente y fijo la vista en la mesa, igual que yo.

Chica; son Kevin y Joe Cullen, y Demi y Nick Hale. La que se acaba de marchar se llama Selena Cullen; todos viven con el doctor Cullen y su esposa.

Me respondió con un hilo de voz.

Mire de reojo al chico guapo, que ahora contemplaba su charola mientras desmigajaba una rosquilla con sus lagos y níveos dedos. Movía la boca muy deprisa, sin abrir apenas sus labios perfectos. Los otros tres continuaron con la mirada perdida y, aun así, creí que hablaba en vos baja con ellos. ¡Qué nombres tan raros y anticuados!, pensé eran la clase de nombres que tenían nuestros abuelos, pero tal vez estarían de moda aquí, quizás fueran los nombres propios de pueblo pequeño. Entonces recordé que mi vecina, se llamaba Jessica un nombre perfectamente normal. Había dos chicas con ese nombre en mi clase de historia en Phoenix,

Tu; son………guapos.

Me costó encontrar un término mensurado.

Jessica; ¡ya te digo!

Asintió Jessica mientras, soltaba otra risita tonta.

Jessica; pero están juntos. Me refiero a Joe y Demi, y a Nick y Selena, y viven juntos.

Su voz sonó con toda la conmoción y reprobación de un pueblo pequeño, pero, para ser sincera, he de confesar que aquella daría pie a grandes habladurías incluso en Phoenix.

Tu; quienes son los Cullen, no parecen parientes,

Jessica; claro que no. El doctor Cullen es muy joven, tendrá entre veinte y muchos y treinta y pocos. Todos son adoptados, los Hale, los rubios, son hermanos gemelos, y los Cullen son su familia adoptiva.

Tu; parecen demasiado grandes para estar con familia adoptiva.
Jessica; ahora sí, Nick y Demi tienen dieciocho años, pero han vivido con la señora Cullen desde los ocho. Es su tía o algo parecido.

Tu; es muy amable por parte de los Cullen cuidar a todos esos niños siendo tan jóvenes.
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MensajeTema: Re: crepusculo (adaptacion Joe y tu )    Hoy a las 00:08

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crepusculo (adaptacion Joe y tu )
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